Son momentos de evaluación y replanteos para afrontar nuevos desafíos en la salud pública.

Dr Carlos Alberto Díaz. Profesor titular Universidad ISALUD.

Evaluación de lo que se ha realizado durante la pandemia:

Ahora se necesita una evaluación exhaustiva de los sistemas de salud y atención social para preparar al país para nuevas oleadas de pandemias COVID-19 o futuras, identificando debilidades y fortalezas, y lecciones aprendidas

Es fundamental que todos los que tuvimos responsabilidades de actuar en la atención de pacientes con coronavirus nos planteemos, en una discusión abierta, sincera, despojada de intereses, sin chicanas políticas, sin atajos, ni bajezas, que tenemos que mejorar, transformar, innovar, cerrando el capítulo con reconocimientos a todos los que estuvieron en los centros de atención de pacientes con Covid y planificando lo que vendrá.

Las preocupaciones específicas incluyen las funciones de salud pública, el liderazgo y la gobernanza, la financiación, la fuerza de trabajo sanitaria y social, los sistemas de información sanitaria, la prestación de servicios, el acceso al diagnóstico y el tratamiento, el papel de la investigación científica y la experiencia y los valores de las personas, las comunidades y los grupos vulnerables.

Esta evaluación no debe concebirse como un instrumento para reprochar la culpa. Por el contrario, debería identificar las áreas en las que es necesario mejorar la salud pública y el sistema de salud y atención social. 

¿Qué Vendrá?

La epidemia en Argentina podría ser de un comportamiento más endémico que de una enfermedad por brotes, para la cual no hay vacunas, y se sostendrá en el tiempo, por el direccionamiento de contagios desde el AMBA a las provincias y luego desde estas hacia nuevamente al AMBA, lo que sería dable pensar entonces como escenario, es que tendremos otra oleada para dentro de unas semanas en el AMBA, cuando el flujo de las personas que no han tenido contacto con el virus viajen a zonas de circulación de virus en las zonas de vacaciones y vuelvan enfermos, o desde los viajes de personas del interior asintomáticos a capital y contagien nuevamente a los que no tengan anticuerpos.

El escenario es una cantidad de casos más o menos estables como resultante, con cierres alternantes de dos a tres semanas para tratar de contener y no poner en tensión al sistema de salud.

Si suponemos como en otros países que el número de casos diagnosticados es solo un 15 a 25% del total real, para llegar al efecto rebaño tendríamos que llegar a vacunar a más de 18 millones de personas entre personal esencial y los que tengan más de sesenta años o personas de riesgos, incluiría en estos a los que tengan IMC mayor de 35.

Entonces creo que se debe corregir el número estimado para la campaña, recordando que es una campaña compleja, con cuatro marcas de vacunas y dos dosis. Esto implicaría conseguir un número superior a las campañas de influenza.

Deberían, todos los actores del sistema de salud y sociales, ser voluntarios para vacunar masivamente y aunar criterios para que en pocas semanas se complete la inmunización.

La suma entre inmunidad por enfermedad y por vacunación debe superar el 60% de todos los habitantes en la argentina. Empezar por personal de salud, otros esenciales, personas más de 60 años, con cáncer en actividad y que tengan IMC mayor de 35.

Qué deberíamos cambiar?

  1. El equipo de asesores.

Debe existir otro equipo de asesores presidenciales y ministeriales: Falló la tecnoestructura de asesoramiento, porque tal vez fue incorrectamente elegida, demasiados infectólogos, que se convirtieron en teóricos de la covidología y pocos economistas, psicólogos, gestores sanitarios, financiadores y prestadores. Mucha teoría, poca sala. Sin precedentes. Entonces sostuvieron desde la limitación de su gran conocimiento en la atención de HIV Sida, que poco sirve para determinar un modelo prestacional de continuidad, cuidado progresivo, domicilios de pacientes monitoreados y formación de rastreadores.

Los sistemas de información no estaban dimensionados para tener los datos al día y la comunicación por parte de las administraciones y las personas expertas no han sido suficientemente coordinadas. 

Los recortes en salud que hubo durante la crisis recisiva de la última década y unos servicios de salud pública infrafinanciados a lo largo de la historia no han facilitado la respuesta adecuada, los esfuerzos no fueron suficientes en el cambio de la cultura para aumentar adecuadamente la productividad.

2. Rastreadores y más test de diagnóstico:

Debe haber rastreadores: Se Falló en no desarrollar rastreadores, no solo que se hicieron pocos test, sino que faltó la suficiente cantidad de rastreadores, que pudieran dirigir la cadena retrospectiva de contagios para evitar los flujos de propagación, que los integrantes de la cadena de transmisión viral esparzan hacia todos los costados.

3. Estudiar mecanismos reales de transmisión para mejorar la prevención

Estudio correcto de los mecanismos reales de propagación para poder desarrollar mejores medidas de prevención.

Explicar porque algunas iniciativas se frustraron luego de los anuncios como de los neokits.

4. Mejorar el sistema de información unificado

Se falló en los sistemas de información, es imperioso acelerar la carga del sisa, para que la información sea más confiable.

5. Informes respetados a pacientes y familiares:

Mejorar la comunicación con la población, explicar correctamente que es lo que pasa, los rumbos elegidos dentro de las posibilidades y con los pacientes.

Mejorar los informes a los pacientes. la comunicación con los familiares. El seguimiento y su relocalización. Para mejorar los niveles de información y disminuir el aislamiento.

Veo relevante mencionar la lista de 40 aspectos sobre el respeto a los derechos humanos que Human Rights Watch recomienda revisar en la respuesta a la epidemia de covid-19; aspectos como prevención y cuidado (buena comunicación, pruebas diagnósticas y tratamiento, proteger a los profesionales, reducir el riesgo en centros de detención, mejorar el acceso al agua y saneamiento, ayuda internacional ), gestión de la crisis basada en los derechos (incluida la respuesta a la crisis económica) y respuesta a los daños causados por el distanciamiento social.

6. No penalizar los contagios en pandemia.

7. Modificar los contratos de trabajo en salud. Dedicación extendida, remuneración digna y seguro de vida que proteja a la familia.

8- Aprovechar la oportunidad para transformar lo que se necesite del sistema de salud. Como los financiadores colaboran en sostener.

9. Coordinación entre las diferentes áreas del gobierno central: el hecho de estar loteada la asignación de cargos como ocurre en todos los acuerdos de coalición en las fuerzas políticas genera una dificultad manifiesta en formar equipos de trabajo cohesionados ante situaciones de crisis.

10. Coordinación entre el ejecutivo y el legislativo: en el medio de una pandemia no se puede desautorizar a un Ministro de Salud, porque le hace perder ascendiente y capacidad de conducción. No se pueden seguir firmando leyes por patología y menos que impulsen el uso de medicación que el sistema de salud argentino, no avala.

11. Consolidar un reconocimiento adecuado a los trabajadores de salud: Falta de reconocimiento por el factor humano. Los médicos y enfermeros siguieron tributando ganancias, se les dio aumento al personal de la policía y no a los profesionales. no se reconoció el rol de héroes que tuvieron los residentes. No se modificó el régimen de trabajo de los especialistas en terapia intensiva.

12. Que especialidades necesitaremos en el futuro: No se piensa en la formación de talento humano para el futuro del sistema de salud.

13. Mejoras y profesionalismo en la gestión de los Ministerios de Salud Provinciales: No se realizaron los mismos esfuerzos en los gobiernos provinciales en CABA Y provincia de buenos aires. Los niveles de gestión en muchas provincias no estuvieron a la altura de las circunstancias.

14. Se deberán intensificar acciones para la creación de empleo formal y sostenimiento del financiamiento de la salud. No podemos perder de vista que las consecuencias sociales y económicas de esta crisis son y serán muy importantes en todo el mundo, aumentando las desigualdades sociales y de salud existentes.

Estos aspectos señalados pueden ayudar humildemente a poner en marcha una evaluación rigurosa e independiente en nuestro país, evaluación que será capital para afrontar futuras emergencias de salud pública. 

Publicado por saludbydiaz

Especialista en Medicina Interna-nefrología-terapia intensiva-salud pública. Director de la Carrera Economía y gestión de la salud de ISALUD

5 comentarios sobre “Son momentos de evaluación y replanteos para afrontar nuevos desafíos en la salud pública.

  1. Buenos días Doctor. Sigo su blog con atención, estoy sucripto hace varios meses y siempre encuentro interesantes sus desarrollos. Pertenezco a la comisión directiva de ASACAM (Asociación de Auditoría y Calidad de Atención Médica – Córdoba); estamos organizando el 2º congreso regional de Auditoría Médica y nos gustaría contar con Vtra participación. Sería de gran agrado poder hacerlo. Aguardo su respuesta.
    Saludos cordiales,

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