Mg. Sergio Rovira
La sanidad está pasando por un momento crítico, no solo financiero, sino también relacionado a la gestión del sistema de salud y a la atención del paciente.
El sistema de salud está influenciado por las dinámicas políticas, sociales, tecnológicas, epidemiológicas y económicas, lo que ha llevado a un deterioro del capital humano y físico a lo largo de los años; y aunque se destina más del 10% del Producto Bruto Interno (PBI) al sector salud, este no logra satisfacer las necesidades de la población, y los indicadores de salud están empeorando en comparación con otros países de la región.
La inequidad en el acceso a servicios de salud se ha incrementado, lo que es especialmente preocupante en un contexto de empobrecimiento económico. El sistema de salud enfrenta desafíos significativos en términos de cobertura, calidad y sostenibilidad, que requieren atención urgente y un enfoque más integral, donde la seguridad social como la salud privada, han mostrado indiferencia ante el deterioro del sistema de salud estatal. Esta situación ha llevado a que cada entidad actúe de manera independiente, con un Estado ausente, que pareciera estar más en una actitud de cómplice que de mediador y gestor. Como resultado, el sistema de salud se vuelve insostenible para todos los involucrados.
Es hora que se debata y se defina una política de salud, donde dicho debate sea ésta vez un debate más profundo y complejo y así, llegar a construir un nuevo consenso; pero esta vez, es necesario dejar de que sea un debate de algunos allegados al gobierno de turno o algunas personas y crear un consenso donde todos los colectivos, sociedades, gremios, representantes sociales y demás, participen activamente, para dejar de ser algo fragmentado y de intereses personales de algunos, para que por fin, sea representativo a todas las áreas afectadas. Es decir, es de suma importancia que todos los actores del sistema de salud trabajen de manera coordinada, definiendo objetivos y estrategias comunes, y evaluando su implementación. Esto es crucial para abordar los problemas existentes y garantizar un sistema de salud más efectivo y equitativo.
Para poder avanzar hay que debatir el cómo enfrentar e implementar las políticas públicas, programas preventivos, control de enfermedades crónicas no transmisibles, enfermedades emergentes, enfermedades transmisibles, etc.; como también cambiar la manera de gestionar la salud a nivel hospitalaria y mejorar la gestión hospitalaria, para un cambio de paradigma, centrándonos así en la calidad de atención, seguimiento del paciente y mejor gestión hospitalaria, haciéndola más eficiente y eficaz.
Es momento de comenzar a pensar en una manera diferente de gestionar también los Hospitales, para no solo ayudarles a evolucionar, sino también, salud poblacional y políticas del Estado en salud.
Pero cambiar las variables de gestión a nivel de las Políticas Públicas de Salud, de Programas Preventivos y de la gestión hospitalaria como así de atención del paciente, es una tarea muy ardua, y muy difícil de lograr, donde las barreras para llegar al cambio es un problema diario, que va desde el rechazo al mismo, hasta las barreras económicas, infraestructura, espacio, capacitaciones o específicamente, contrato de trabajo, políticas de compras, y los límites de la gestión. Es muy importante reconocerlos y analizarlos, así, nos preparamos para poder afrontarlas y sobrepasarlas:
- El desafío de implementar cambios en la gestión de la salud y llevar la evidencia a la práctica clínica radica en diversos factores complejos. Entre las razones por las que este proceso puede resultar difícil se encuentran:
- Resistencia al cambio: Muchas veces, los profesionales de la salud y las organizaciones pueden resistirse a adoptar nuevas prácticas debido a la comodidad con las prácticas existentes, el miedo a lo desconocido o la falta de motivación para cambiar.
- Barreras organizativas: Las estructuras organizativas rígidas, la burocracia, la falta de recursos y la resistencia a la innovación dentro de las instituciones de salud pueden obstaculizar la implementación de cambios efectivos.
- Falta de tiempo y recursos: La sobrecarga de trabajo, la falta de tiempo protegido para la formación y la implementación de nuevas prácticas, así como la escasez de recursos financieros, pueden dificultar la adopción de evidencia científica en la práctica clínica.
- Complejidad del sistema de salud: La naturaleza multifacética y fragmentada del sistema de salud puede dificultar la coordinación y colaboración entre los diferentes actores involucrados en la atención médica, lo que dificulta la implementación de cambios efectivos.
Para superar estos desafíos, es fundamental contar con un liderazgo comprometido, promover una cultura organizacional que fomente la innovación y el aprendizaje continuo, brindar apoyo y recursos adecuados, y fomentar la colaboración interdisciplinaria para integrar la evidencia científica en la práctica clínica de manera efectiva.
Ahora bien, vamos a analizar más detallado éstes problemas, según cada nivel de Gestión:
- En el nivel de Microgestión del núcleo operativo, se identifican varios problemas:
- Inseguridad al traspasar las funciones profesionales y salir de la zona de confort.
- Falta de comprensión sobre cómo contribuir como profesionales en su gestión día a día.
- Enfoque en la hiperespecialización con premios y incentivos, descuidando la visión holística de los pacientes.
- Presión asistencial excesiva y falta de tiempo para la atención de calidad.
- Desbalance entre la cantidad de personal designado y el trabajo efectivo, afectando la productividad en hospitales públicos.
- Falta de protección para quienes trabajan en exceso y se exponen.
- Ausencia de esquemas de participación efectivos para implementar cambios.
- Falta de reconocimiento por los esfuerzos en mejorar los procesos de implementación y carencia de horas protegidas para la gestión.
- Se identifican las siguientes problemáticas relacionadas con la gestión:
- Falta de interés por la gestión en la formación académica y profesional, debido al temor de limitar la libertad profesional.
- Ausencia de incentivos económicos por mejoras en la eficiencia y ahorros generados.
- Carencia de continuidad en la atención de los pacientes y en los roles asignados.
- El multiempleo reduce la dedicación plena en un solo lugar de trabajo.
- Falta de incentivos para la formación continua, la capacitación y la investigación.
- Rotación frecuente de cargos políticos sin escuchar a quienes están en el nivel operativo.
- Necesidad de comprender la minimización de costos, una responsabilidad compartida por diversos profesionales de la salud.
- Hay que reconocer que la gestión se realiza a través de procesos que son fundamentales en las actividades y procedimientos de atención médica.
- Falta de recertificaciones obligatorias una vez finalizada la residencia médica.
- En el nivel de Mesogestión, se identifican varios problemas:
- Falta de formación profesional y técnica en los directores para implementar innovaciones en la gestión, así como una carencia de profesionalización en los gobiernos institucionales.
- Ausencia de un sistema de información para la toma de decisiones, incluyendo la falta de un cuadro de mando integral y de datos ordenados para respaldar la toma de decisiones.
- Necesidad de formación en habilidades blandas esenciales para los gerentes modernos, como liderazgo, comunicación, trabajo en equipo, resolución de conflictos y negociación.
- Carencia de una planificación estratégica que defina claramente la dirección institucional y permita identificar los objetivos a largo plazo.
- Se identifican las siguientes problemáticas adicionales en el ámbito de la gestión:
- Escasez de personal con niveles técnicos adecuados y exceso de comisarios políticos, lo que puede llevar a la conformidad y la falta de liderazgo proactivo.
- Baja investigación y publicación en el campo de la gestión, limitando la difusión de experiencias exitosas y buenas prácticas.
- Carencia de integración de equipos multiprofesionales, como ingenieros, coaches y especialistas en factores humanos, ergonomía y resiliencia.
- Insuficiente inversión en digitalización y modernización de sistemas de información en el ámbito de la salud.
Pero no solo podemos encontrar los problemas recién observados, sino que la realidad del día a día de cada integrante de la sanidad hospitalaria o salud (Médicos, Enfermeros, Técnicos, Administrativos, Mantenimiento y demás), complejizan aún más esta realidad para dificultar el conseguir este cambio que tanto necesita la salud actual.
Ahora nos vamos a centrar en las problemáticas específicas que padecen dos de los principales actores sanitarios (los Médicos y los Enfermeros), que nos servirán de ejemplo y de representación, a lo que le ocurre a los demás profesionales y no profesionales de la salud, que son también engranajes muy importantes en esta máquina llamada Sanidad.
LA SITUACIÓN DE LA ENFERMERÍA
La complejidad de los factores que influyen en el rendimiento laboral del personal de enfermería, especialmente en el contexto de la salud y la enfermedad es compleja y variada. El personal de enfermería debe ofrecer un servicio óptimo a la comunidad, lo que requiere no solo conocimientos teóricos y prácticos, sino también un equilibrio mental y físico que les permita desempeñar su labor de manera eficiente y por eso, es importante entender que las condiciones laborales, los problemas personales, lo problemas económicos, la falta de reconocimiento, una mala carrera profesional y muchos otros factores; sumado a que las enfermeras, debido a su constante interacción con pacientes, están expuestas a una carga emocional significativa, derivada de la confrontación repetida con el sufrimiento humano y la muerte; puede llevarla a situaciones de estrés y agotamiento, lo que a su vez afecta su rendimiento laboral, bienestar general y hasta puede afectar a la vida personal de los mismos.
La literatura señala que estos profesionales enfrentan múltiples estresores inherentes a su profesión, tales como largas jornadas laborales, el manejo del dolor y el sufrimiento, así como el cuidado de pacientes en condiciones críticas; como por ejemplo en las unidades de emergencia, que son entornos de trabajo caracterizados por un alto estrés ocupacional, lo que aumenta la vulnerabilidad de los enfermeros a desarrollar problemas de salud. Estos estresores, junto con la forma en que se llevan a cabo las actividades diarias y los recursos de apoyo disponibles, subrayan la necesidad de abordar la salud y el bienestar de los profesionales de enfermería para garantizar una atención de calidad a los pacientes.
Además, se establece una conexión entre los problemas de salud y el presentismo, que se refiere a la disminución de la productividad debido a problemas de salud. Este fenómeno impacta la seguridad del paciente, contribuyendo a un aumento en los errores de medicación y a una caída en la calidad de atención, lo que genera costos significativos, estimados en alrededor de dos mil millones de dólares anuales en Estados Unidos. Por otro lado, el ausentismo, o las ausencias al trabajo, también se reconoce como un problema global que afecta la eficiencia y funcionamiento de los servicios de salud.
La complejidad de los factores que afectan el rendimiento laboral en profesiones de servicio de Enfermería aparece el síndrome del desgaste profesional (o Burnout), donde se caracteriza por una sensación de fracaso y agotamiento, resultado de la sobrecarga de recursos personales y energía del trabajador.
La definición más reconocida del síndrome de desgaste profesional es la de Christina Maslach, que lo describe como un estado que incluye despersonalización y baja realización personal, afectando a aquellos que trabajan en contacto directo con personas. Este fenómeno es particularmente relevante en el campo de la enfermería, donde los profesionales enfrentan desafíos emocionales y físicos significativos, lo que puede impactar negativamente en su rendimiento y bienestar.
Se identifican diversas fuentes que afectan el rendimiento laboral del personal de enfermería, incluyendo la recarga laboral, la falta de comunicación, un entorno laboral desfavorable, y la excesiva responsabilidad inherente a su trabajo. Además, se mencionan factores emocionales, la interacción con pacientes y familiares, así como conflictos con otros profesionales de la salud, como médicos. También se considera que la situación socioeconómica y familiar del personal puede influir en su productividad y eficacia en el trabajo.
Es fundamental implementar estrategias de apoyo y recursos que ayuden a mitigar el estrés, como así, acciones en el entorno laboral para reducir el número de lesiones y enfermedades entre los profesionales de enfermería, como así la carga emocional que enfrentan las enfermeras en su práctica diaria. Las enfermeras enfrentan una serie de presiones y responsabilidades que pueden intensificar su estrés laboral.
Se ha identificado que además de los problemas de salud mental de los enfermeros, también podemos encontrar como uno de los principales problemas a las enfermedades músculo-esqueléticas. La mayoría de los profesionales reportaron tener dos o más lesiones o enfermedades, lo que subraya la necesidad de intervenciones efectivas.
Además, se observó que aquellos con un mayor tiempo de trabajo en la unidad y en la institución, así como las víctimas de violencia laboral, presentaron un número más elevado de lesiones y enfermedades. Es fundamental que las instituciones de salud proporcionen condiciones laborales que favorezcan el mantenimiento de la salud y las habilidades de los trabajadores, lo que no solo mejorará su calidad de vida a corto y largo plazo, sino que también optimizará la calidad del cuidado que ofrecen a los pacientes.
En cuanto al horario de trabajo, se destaca que la atención en salud es un servicio continuo, que requiere turnos de mañana, tarde y noche. Esta distribución de la jornada puede tener repercusiones significativas en la salud de los profesionales, principalmente debido a la alteración de los ritmos circadianos, problemas de sueño y efectos negativos en la vida familiar y social. Estos factores pueden contribuir al desgaste emocional y físico del personal de enfermería, afectando su bienestar general y su capacidad para brindar atención de calidad.
Las condiciones ambientales durante el día, como la luz, el ruido, el calor y factores sociales, pueden dificultar que los enfermeros logren un sueño reparador. La falta de sueño tiene repercusiones directas en la salud de estos profesionales, contribuyendo a situaciones de estrés y fatiga crónica, que a su vez pueden provocar alteraciones en el sistema nervioso y digestivo.
El desgaste profesional está relacionado tanto con factores personales como ambientales, y puede llevar a conductas estresantes que afectan el desempeño laboral. La despersonalización, en particular, se traduce en actitudes frías, déspotas o cínicas hacia compañeros de trabajo y pacientes, lo que puede deteriorar la calidad de la atención brindada.
Además, se plantea la inquietud sobre por qué muchos profesionales de la salud recurren a ansiolíticos o antidepresivos, y se observa que los más jóvenes son los que parecen estar más afectados por el desgaste emocional. Es decir, es muy importante crear políticas preventivas que aborden el bienestar mental de los trabajadores de la salud para prevenir el Burnout y mejorar la calidad del servicio.
Resumamos en algunos puntos clave el Burnout en la Enfermería:
- Factores causales: Se identifican múltiples factores que contribuyen al desarrollo del burnout, como la alta responsabilidad en el proceso asistencial, la sobrecarga de trabajo, y las dificultades en las relaciones humanas y la comunicación dentro del equipo de trabajo.
- Enfrentamiento al dolor, sufrimiento y muerte: Los enfermeros a menudo están expuestos a situaciones emocionalmente difíciles que pueden impactar su bienestar psicológico.
- Riesgos biológicos: La exposición a agentes patógenos y otros riesgos biológicos en el entorno de trabajo puede afectar la salud física de los enfermeros.
- Estrés mantenido por situaciones de urgencias y emergencias: Las demandas constantes y la presión en situaciones críticas contribuyen al estrés laboral.
- Condiciones de trabajo y sobrecarga: La alta responsabilidad y la carga de trabajo, junto con problemas de comunicación y relaciones humanas dentro del equipo, generan un ambiente estresante.
- Tareas en el hogar: Las responsabilidades familiares y el cuidado de la propia salud también añaden estrés a la vida de los enfermeros, lo que puede afectar su capacidad para desempeñar su trabajo.
El burnout puede llevar a problemas de salud física y psicológica, incluyendo ansiedad, depresión, trastornos del sueño, y otros síntomas relacionados con el estrés. Por eso es muy importante implementar acciones para contrarrestarlo y así, cuidar la salud de los enfermeros, y las enfermeras.
Para ello, se sugiere varias estrategias para que el personal de enfermería practique el autocuidado, con el fin de mantener su salud y bienestar. Algunas de estas recomendaciones incluyen:
- Mecanismos de defensa y afrontamiento al estrés: Implementar técnicas para manejar el estrés.
- Establecimiento de relaciones humanas: Fomentar un ambiente de apoyo entre colegas.
- Estilo de vida saludable: Mantener hábitos saludables como una buena alimentación y ejercicio.
- Sistema de apoyo: Contar con un sistema que ofrezca apoyo emocional y psicológico.
- Fomento del bienestar bio-psico-social: Promover el bienestar integral para desarrollar una personalidad terapéutica.
- Reconocimiento de la importancia del autocuidado: Ser conscientes de la necesidad de cuidar de sí mismos para poder cuidar de los demás.
- Mejorar las Condiciones Laborales: Es fundamental abordar los factores estresantes en el entorno laboral, como la sobrecarga de trabajo, la escasez de personal y la falta de autonomía. Esto podría implicar la contratación de más personal y la implementación de horarios de trabajo más flexibles.
- Fomentar el Apoyo Social: Promover un ambiente de trabajo donde haya apoyo social entre compañeros y supervisores puede ayudar a reducir el estrés. Esto incluye el reconocimiento del trabajo realizado y la creación de espacios para la comunicación abierta sobre las dificultades que enfrentan.
- Capacitación en Manejo del Estrés: Proporcionar formación en técnicas de manejo del estrés y autocuidado puede ser beneficioso. Esto podría incluir talleres sobre mindfulness, gestión del tiempo y habilidades de comunicación para mejorar las relaciones interpersonales en el trabajo.
- Promover la Salud Mental: Implementar programas de salud mental que ofrezcan recursos y apoyo psicológico para el personal de enfermería puede ayudar a abordar problemas de salud mental antes de que se conviertan en crisis.
- Fomentar la Participación en la Toma de Decisiones: Involucrar al personal en la toma de decisiones relacionadas con su trabajo puede aumentar su sentido de control y satisfacción laboral, lo que puede contribuir a un mejor bienestar emocional.
- Crear un Entorno de Trabajo Positivo: Desarrollar una cultura organizacional que valore el bienestar del personal y que promueva un enfoque humanístico en el cuidado puede ayudar a mitigar el impacto negativo del estrés laboral.
Es decir, el autocuidado es esencial para que los enfermeros puedan manejar el estrés y las demandas de su trabajo, lo que a su vez impacta positivamente en la calidad de la atención que brindan a sus pacientes.
También, los enfermeros pueden tener otros peligros, más allá de los detallados anteriormente, ya que las enfermeras se enfrentan a varios peligros en su entorno laboral, que se pueden clasificar en diferentes categorías:
- Peligros biológicos: Exposición a virus y bacterias que pueden causar infecciones.
- Peligros químicos: Contacto con sustancias como glutaraldehído y fármacos citotóxicos que pueden ser perjudiciales para la salud.
- Peligros ergonómicos: Riesgos asociados a sobresfuerzos, caídas y levantamiento de pesos, que pueden provocar lesiones musculoesqueléticas.
- Peligros físicos: Incluyen la exposición a radiación y pinchazos accidentales con agujas u otros objetos punzantes.
Estos peligros pueden aumentar debido a la alta demanda en el sector de la salud, una mala ergonomía y una inadecuada dotación de personal y patrones de turnos.
El Consejo Internacional de Enfermeras (ICN) propone varias medidas para mejorar la salud y seguridad laboral de las enfermeras, que incluyen:
- Acceso a Equipos de Protección Individual (EPI): Garantizar que todo el personal tenga acceso a EPI sin costo alguno.
- Mecanismos de Notificación: Crear o facilitar mecanismos de notificación sencillos, confidenciales y eficaces para reportar incidentes relacionados con accidentes, lesiones y enfermedades laborales.
- Formación Continua: Proporcionar formación a los trabajadores sobre la prevención y gestión de peligros laborales, con un enfoque en la formación continuada específica según las evaluaciones de riesgo.
- Concienciación: Concienciar a las enfermeras, empleadores y ciudadanos sobre los peligros laborales en el sector de la salud, incluyendo la violencia y los abusos, así como sobre los derechos de las enfermeras a un entorno seguro.
- Cumplimiento de Legislación: Instar a los empleadores a cumplir con la legislación y directrices pertinentes sobre salud y seguridad laboral, y a formular e implementar políticas para identificar y prevenir peligros laborales.
- Colaboración Interinstitucional: Fomentar la colaboración entre ministerios de sanidad y trabajo para abordar los temas de salud y seguridad laboral en los entornos sanitarios.
Estas medidas buscan crear un entorno de trabajo más seguro y saludable para las enfermeras, lo que a su vez beneficia a los pacientes y a la comunidad en general.
El cuidar a los enfermeros y a las enfermeras impacta positivamente en la salud de los pacientes, ya que es directo la relación salud del que cuida con el trato y cuidado al paciente. Es decir, la salud laboral de las enfermeras tiene un impacto significativo en la calidad de atención a los pacientes de varias maneras, por ejemplo:
- Reducción de Lesiones y Enfermedades: Cuando las enfermeras están protegidas de lesiones y enfermedades laborales, pueden desempeñar sus funciones de manera más efectiva y con menos interrupciones, lo que se traduce en una atención más continua y de calidad para los pacientes.
- Satisfacción Laboral: Un entorno de trabajo seguro y saludable contribuye a una mayor satisfacción laboral entre las enfermeras. Esto puede resultar en una menor rotación de personal y una mayor experiencia en el cuidado, lo que beneficia a los pacientes.
- Menor Estrés y Agotamiento: La salud laboral adecuada ayuda a reducir el estrés y el agotamiento entre las enfermeras. Un personal menos estresado y más comprometido es más capaz de proporcionar atención compasiva y centrada en el paciente.
- Mejora en la Comunicación y el Trabajo en Equipo: Un entorno laboral positivo fomenta una mejor comunicación y colaboración entre el personal de salud, lo que es crucial para la atención integral del paciente.
- Prevención de Errores: La salud y el bienestar de las enfermeras son fundamentales para minimizar errores en la atención. Enfermeras sanas y bien capacitadas son menos propensas a cometer errores que pueden afectar la seguridad del paciente.
- Impacto en la Salud de los Pacientes: La protección de la salud de las enfermeras no solo beneficia a las propias enfermeras, sino que también tiene repercusiones positivas en la salud de los pacientes, las familias y las comunidades, contribuyendo a un sistema de salud más eficaz.
LA SITUACIÓN DE LA MEDICINA
Según algunos autores, las principales causas de la crisis en la profesión médica incluyen:
- Disminución del prestigio social: La profesión médica ha perdido el respeto y reconocimiento que tenía en décadas anteriores, lo que se traduce en peores condiciones laborales y menores ingresos para los médicos.
- Proletarización de la medicina: La erosión de la relación médico-paciente y la desvalorización del rol del médico, han contribuido a la crisis, afectando la percepción pública sobre la profesión.
- Violencia hacia los médicos: Ha habido un aumento en los reportes de agresiones a médicos en su lugar de trabajo, lo que refleja una falta de respeto y reconocimiento hacia su labor.
- Condiciones laborales precarias: Los médicos enfrentan jornadas laborales extensas y salarios bajos, lo que ha llevado a una disminución en la cantidad de personas que eligen carreras relacionadas con la salud.
- Los profesionales de la salud a menudo trabajan en ambientes estresantes que socavan su bienestar físico, emocional y psicológico. Esto incluye el exceso de trabajo y la presión constante para brindar atención de calidad en situaciones difíciles.
- Limitada autoridad en la planificación de horarios. La falta de control sobre sus horarios de trabajo puede llevar a un desequilibrio entre la vida laboral y personal, aumentando el estrés y el agotamiento.
- Cambio en las motivaciones: Las nuevas generaciones pueden estar menos motivadas por el altruismo y el prestigio social, y más enfocadas en la calidad de vida y la compensación económica.
- Sobrecarga administrativa: La carga de trabajo administrativo puede ser abrumadora, lo que contribuye al agotamiento. Esto incluye tareas como la documentación y el cumplimiento de requisitos burocráticos que desvían tiempo y energía de la atención al paciente.
- Falta de apoyo organizacional: Muchos profesionales sienten que no reciben el apoyo necesario de sus organizaciones, lo que puede incluir la falta de recursos, formación y reconocimiento por su trabajo.
- Desigualdades preexistentes: Factores sociales y culturales, como el racismo y la discriminación, también pueden exacerbar el agotamiento, afectando desproporcionadamente a ciertos grupos, como las mujeres y los profesionales de la salud de color.
- Impacto de la pandemia: Aunque la pandemia de COVID-19 inicialmente revalorizó el rol del personal de salud, una vez superada, los problemas estructurales de la profesión han resurgido con fuerza.
Estas causas reflejan un panorama complejo que afecta tanto a los profesionales de la salud como a la calidad de la atención médica que reciben los pacientes.
La pandemia de COVID-19 tuvo un impacto significativo en la percepción del personal de salud, que se puede resumir en los siguientes puntos:
- Revalorización del rol del personal de salud: Durante la pandemia, el trabajo de médicos, enfermeros y otros profesionales de la salud fue ampliamente reconocido y valorado por la sociedad. Se llevaron a cabo aplausos nocturnos y otras formas de agradecimiento público, lo que resaltó la importancia de su labor en momentos críticos.
- Visibilidad de los desafíos: La pandemia expuso las dificultades y riesgos que enfrentan los profesionales de la salud, lo que generó una mayor empatía y comprensión por parte del público hacia su trabajo y sacrificios.
- Efecto temporal: A pesar de la revalorización durante la pandemia, una vez que la crisis sanitaria comenzó a disminuir, los problemas estructurales de la profesión médica, como la falta de personal y las condiciones laborales precarias, volvieron a ser evidentes. Esto sugiere que la percepción positiva no se tradujo en cambios sostenibles en la valoración de la profesión a largo plazo.
- Desafíos persistentes: A pesar del reconocimiento temporal, los médicos continúan enfrentando problemas como la violencia en el lugar de trabajo, la disminución de salarios y la falta de respeto, lo que indica que la percepción positiva no ha resuelto los problemas subyacentes de la profesión.
En muchos países, incluidos Argentina y el Reino Unido, los profesionales de la salud están organizándose para exigir mejores salarios y condiciones de trabajo. Esto incluye protestas y negociaciones con los gobiernos para mejorar la situación laboral.
El agotamiento de los profesionales de la salud tiene un impacto significativo en la atención al paciente de varias maneras:
- Calidad de la atención: Los profesionales agotados pueden tener dificultades para brindar atención de calidad, lo que puede resultar en errores médicos, diagnósticos incorrectos y una atención menos personalizada. Esto se debe a que el agotamiento afecta la capacidad de concentración y la toma de decisiones.
- Empatía y conexión emocional: El agotamiento puede disminuir la capacidad de los profesionales de la salud para conectarse emocionalmente con sus pacientes. Esto puede llevar a una atención menos compasiva y a una menor satisfacción del paciente, ya que los profesionales pueden sentirse incapaces de cuidar emocionalmente a cada paciente de manera individual.
- Aumento de la rotación de personal: El agotamiento puede llevar a que los profesionales de la salud abandonen la fuerza laboral, lo que resulta en una escasez de personal. Esto puede aumentar la carga de trabajo para los que quedan, perpetuando el ciclo de agotamiento y afectando aún más la atención al paciente.
- Tiempo de atención reducido: Los profesionales agotados pueden tener menos tiempo y energía para dedicar a cada paciente, lo que puede resultar en consultas más cortas y menos oportunidades para abordar las preocupaciones de los pacientes de manera adecuada.
- Impacto en la salud pública: Si el agotamiento no se aborda, puede dificultar la capacidad del sistema de salud para prepararse para emergencias de salud pública, lo que puede afectar la atención que reciben los pacientes en situaciones críticas.
En conclusión, el agotamiento de los profesionales de la salud no solo afecta su bienestar personal, sino que también tiene repercusiones directas en la calidad de la atención que pueden ofrecer a sus pacientes, lo que puede comprometer la salud y el bienestar de la población en general.
En Argentina, se ha observado una creciente dificultad para cubrir los cargos vacantes en el sistema de salud, incluyendo los de acceso a residencias médicas. Esto indica una falta de interés o disponibilidad de candidatos para ocupar estos puestos, lo que agrava la crisis. En algunos países están implementando políticas para atraer y retener personal de salud, aunque la efectividad de estas iniciativas puede variar. Esto puede incluir incentivos económicos, programas de formación y desarrollo profesional, y mejoras en las condiciones de trabajo.
A pesar de los esfuerzos, la crisis de personal de salud es un problema complejo que requiere soluciones a largo plazo, incluyendo cambios en la formación médica, la gestión de recursos humanos en salud y la inversión en infraestructura.
CONCLUSIÓN
La frustración expresada sobre la falta de avances significativos en la gestión sanitaria es comprensible y refleja la complejidad y persistencia de los desafíos en el sistema de salud. Es fundamental reconocer la necesidad de abordar de manera integral las barreras estructurales, las deficiencias en la gestión operativa y política, y la resistencia al cambio que obstaculizan la mejora continua en el sector de la salud.
Para superar esta situación, es crucial promover un enfoque colaborativo y participativo que involucre a todos los actores relevantes, incluidos profesionales de la salud, gestores, políticos y la comunidad en general. Se requiere un compromiso firme con la transparencia, la rendición de cuentas, la innovación y la implementación efectiva de políticas basadas en evidencia y buenas prácticas.
Además, es importante aprender de las lecciones pasadas, identificar las causas subyacentes de los problemas persistentes y trabajar en soluciones sostenibles a largo plazo. La continuidad en la implementación de estrategias efectivas, el monitoreo constante de los resultados y la adaptación a las nuevas circunstancias son clave para lograr mejoras significativas en la gestión sanitaria y, en última instancia, en la calidad de la atención y la salud de la población.
Es importante fortalecer el área Médica, Enfermería, recepción, administración y personal no médico, ya que puede ser el eje de la atención en la nueva gestión y atención hospitalaria y de Políticas de Salud, haciendo que la importancia de la atención, no solo se centre en los aspectos técnicos, sino también en la relación humana y el respeto hacia los pacientes y sus familias.
Estas conclusiones resaltan la necesidad de un enfoque más humano y comprensivo en la atención de todo el personal de salud, especialmente en situaciones críticas; y principalmente, nos deja la inquietud de pensar, cómo podemos cuidar a ésta especialidad y cómo podemos apoyarlos para protegerlos y traer a más personas a estudiar y trabajar en diversas área hospitalarias.
Es importante comenzar a trabajar de otra manera el cuidado de los trabajadores de Salud; cambiando la Medicina Laboral tradicional por una nueva metodología de trabajo y de concepto del cuidado, como es la implementación de una Salud Ocupacional y del Cuidado del Medio Ambiente, donde el trabajo multiprofesional es fundamental y el eje del trabajo, para crear programas y políticas preventivas y del cuidado de todos y todas los trabajadores de la salud, desde una mirada más integral y que abarque todas las variables de la salud.
El personal sanitario, en su totalidad (no importa el cargo, función o profesión), son muy importantes para el sistema de salud y el manejo del cuidado de los pacientes en los hospitales y en las atenciones primaria de la salud, con una participación fundamental en los nuevos cambios que se vienen en el sistema de salud y en la gestión hospitalaria y políticas de salud y comenzar a reconocer que todos los puestos de trabajo dentro de un hospital es una pieza fundamental en el cuidado del paciente, mejorando su salario, carrera y principalmente, creando políticas preventivas para evitar las enfermedades que trae dicha especialidad o puestos de trabajo.
Las recomendaciones para abordar el agotamiento en el sistema de salud incluyen diversas estrategias dirigidas a diferentes actores, como organizaciones sanitarias, gobiernos, instituciones educativas y los propios profesionales de la salud. Algunas de las principales recomendaciones son:
- Organizaciones sanitarias:
- Construir un compromiso con la salud y seguridad de los profesionales de la salud en la estructura de las organizaciones.
- Reducir la sobrecarga administrativa que contribuye al agotamiento.
- Invertir en la prevención sanitaria y servicios sociales para abordar las inequidades en la salud.
- Gobiernos:
- Invertir en asociaciones y prácticas basadas en la evidencia que garanticen la salud y el bienestar de los profesionales de la salud.
- Abordar políticas que disuadan a los profesionales de la salud de buscar atención para su salud mental y el consumo de sustancias, y aumentar el acceso a atención de calidad.
- Reclutar y retener una fuerza de trabajo diversa en la atención médica para enfrentar desafíos sanitarios actuales y futuros.
- Instituciones educativas:
- Priorizar y promover el bienestar de los estudiantes en carreras de salud, así como abordar el impacto de las enseñanzas subliminales en su desarrollo.
- Fortalecer la conexión entre los residentes y las comunidades para mitigar el agotamiento y construir confianza.
- Profesionales de la salud:
- Aprender a reconocer las señales de angustia y agotamiento en sí mismos y en sus colegas, y permanecer conectados para pedir ayuda.
- Priorizar momentos de disfrute y conexión, y volver a hábitos de salud básicos.
- Investigadores:
- Solicitar más investigación para desarrollar herramientas que evalúen y respondan al agotamiento y bienestar de los profesionales de la salud.
- Estas recomendaciones buscan crear un entorno más saludable y sostenible para los profesionales de la salud, lo que a su vez beneficiará la atención que reciben los pacientes.
EL CUIDAR A LOS QUE NOS CUIDAN, DEBERÍA DE SER UN OBJETIVO FUNDAMENTAL Y PRIORITARIO PARA EL CAMBIO Y PARA LOGRAR UNA SALUD POBLACIONAL IDEAL Y MEJOR ATENCIÓN AL PACIENTE.
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