Metaanálisis sobre el uso de doble guante en cirugía de alto riesgo

Se recomienda el uso de doble guante para proteger al personal quirúrgico de infecciones, pero no es una práctica universal, especialmente en países de ingresos bajos y medios donde el riesgo es muy alto. La evidencia a favor del uso de doble guante es aún moderada, y en el caso de los guantes dobles indicadores, es incluso poco frecuente. Esta revisión sistemática y metaanálisis incluye ensayos recientes para analizar resultados como las perforaciones en los guantes (interiores/exteriores/combinadas/detectadas intra operatoriamente) y las tasas de contaminación de las manos para guantes simples frente a dobles, incluyendo las condiciones de doble guante indicador, e identificar los factores a considerar para decidir el uso de doble guante.

El personal quirúrgico corre un alto riesgo de contraer infecciones durante cirugías invasivas. El riesgo es aún mayor en países de ingresos bajos y medios (PIBM), donde la población de pacientes presenta prevalencia de VIH o hepatitis B/C (VHB/VHC), y cuando existe una exposición extensa a la sangre y fluidos corporales del paciente

Según estimaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS), a nivel mundial, alrededor de 83.000 trabajadores de la salud contraen infecciones de transmisión sanguínea anualmente debido a lesiones percutáneas durante cirugías y atención al paciente, de las cuales entre el 10 % y el 65 % se reportaron en PIBM

La salud comprometida del personal quirúrgico debido a la exposición ocupacional a infecciones no solo los afecta individualmente, sino que también afecta enormemente la calidad general de la atención médica

El presente documento aborda una exhaustiva revisión sistemática y metaanálisis acerca de la efectividad y utilidad del uso de doble guante para la autoprotección en procedimientos quirúrgicos considerados de alto riesgo. Este análisis se centra particularmente en el contexto de países de ingresos bajos y medios, donde el riesgo de exposición a agentes infecciosos es significativamente elevado y la implementación de prácticas de protección, como el doble guante, dista de ser universal.

Antecedentes y justificación

La recomendación de emplear doble guante en cirugías de alto riesgo surge de la necesidad de fortalecer las barreras físicas entre el personal quirúrgico y posibles agentes patógenos. Sin embargo, la aceptación global de esta práctica es limitada, con diferencias notables entre regiones y sistemas de salud. En particular, los guantes dobles indicadores, diseñados para facilitar la detección de perforaciones intraoperatorias, son aún menos frecuentes en la práctica clínica diaria. La evidencia acumulada hasta la fecha muestra resultados moderados en cuanto a la eficacia del doble guante, lo que motiva la actualización y el análisis profundo de los datos más recientes.

Metodología empleada

Para el desarrollo de esta revisión se realizaron búsquedas sistemáticas en seis bases de datos internacionales de alto prestigio: PubMed, EBESCO, Embase, CINAHL, Scopus, Web of Science y CENTRAL. El periodo de búsqueda abarcó hasta mayo de 2024, asegurando la inclusión de los estudios más actuales y relevantes. Los criterios de selección privilegiaron ensayos controlados aleatorios, cuya calidad metodológica fue evaluada rigurosamente utilizando la herramienta Cochrane de riesgo de sesgo (versión 5.1.0).

La heterogeneidad entre los estudios incluidos se estimó mediante la prueba de chi-cuadrado (I²), lo que permitió calcular el grado de variabilidad y justificar el uso de modelos estadísticos apropiados para el metaanálisis. El software RevMan 5.3 fue empleado para la síntesis de los resultados, así como para el análisis de subgrupos y la elaboración de gráficos de embudo, los cuales permitieron valorar el posible sesgo de publicación. La medida estadística principal utilizada fue la odds ratio (OR) con su correspondiente intervalo de confianza del 95%, proporcionando una estimación robusta de la magnitud del efecto comparativo entre guantes simples y dobles.

Resultados principales

El análisis incluyó un total de 18 ensayos controlados aleatorios que evaluaron las tasas de perforación en los guantes (interiores, exteriores, combinadas y detectadas intraoperatoriamente), así como las tasas de contaminación de las manos del equipo quirúrgico. Los resultados muestran que las cirugías caracterizadas por mayor duración, complejidad técnica y realizadas por cirujanos principales presentan un incremento en la incidencia de perforaciones, lo que subraya la vulnerabilidad del personal ante exposiciones accidentales.

La comparación directa entre guantes simples y dobles reveló que el uso de doble guante, especialmente en la modalidad estándar, reduce considerablemente la aparición de perforaciones emparejadas e internas, actuando como una barrera adicional que limita la transferencia de agentes contaminantes. Por su parte, los guantes dobles indicadores demostraron una mayor capacidad para la detección temprana de perforaciones durante la intervención, lo que permite una respuesta inmediata y la adopción de medidas correctivas para minimizar el riesgo de contaminación.

Adicionalmente, el metaanálisis identificó factores relevantes que influyen en la decisión de adoptar el doble guante, tales como el tipo de procedimiento quirúrgico, el nivel de experiencia del equipo, la disponibilidad de materiales y la percepción de riesgo en cada contexto institucional.

Conclusiones y recomendaciones

En conclusión, el metaanálisis proporciona evidencia concluyente sobre la eficacia del doble guante como estrategia preventiva para reducir la frecuencia de perforaciones y la contaminación de las manos en procedimientos quirúrgicos de alto riesgo. Se recomienda la implementación de guantes dobles indicadores en aquellos escenarios donde la detección precoz de roturas es fundamental para la seguridad del personal. Estos hallazgos refuerzan la necesidad de actualizar protocolos institucionales y políticas sanitarias, especialmente en regiones con elevada exposición al riesgo biológico y recursos limitados, promoviendo la adopción de medidas que fortalezcan la protección del equipo quirúrgico.

La evidencia presentada constituye un aporte sustancial para la toma de decisiones clínicas y de gestión sanitaria, orientando a los responsables de la salud en la elección de prácticas que maximicen la seguridad y la calidad en el entorno quirúrgico.

Publicado por saludbydiaz

Especialista en Medicina Interna-nefrología-terapia intensiva-salud pública. Director de la Carrera Economía y gestión de la salud de ISALUD. Director Médico del Sanatorio Sagrado Corazon Argentina. 2010-hasta la fecha. Titular de gestión estratégica en salud

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