Urszula Religioni1,*Rocío Barrios-Rodríguez2,3,4 ,Pilar Requena2,3,4,Mariola Borowska5 yJanusz Ostrowski
Resumen
La adherencia al tratamiento, entendida como el grado en que una persona sigue las recomendaciones terapéuticas prescritas, resulta esencial para el manejo efectivo de enfermedades crónicas como diabetes, hipertensión y patologías cardiovasculares. Este documento revisa la influencia de la adherencia en los resultados clínicos, los costos de atención médica y la calidad de vida del paciente. Aunque su importancia es reconocida, la falta de adherencia sigue siendo un problema mundial, generando resultados subóptimos, más complicaciones, mayor número de hospitalizaciones y un gasto sanitario elevado. Se analiza el impacto multifacético de la adherencia, destacando su papel en la eficacia clínica, la mitigación de cargas económicas y la mejora del bienestar del paciente. Entre los hallazgos, se evidencia que una baja adherencia incrementa el riesgo de progresión de la enfermedad, complicaciones y costos, mientras que una buena adherencia favorece el control, reduce complicaciones y mejora la calidad de vida. Intervenciones tales como la educación, la simplificación de los regímenes y la integración de herramientas digitales han demostrado utilidad para superar barreras a la adherencia. Asimismo, se resalta el papel fundamental de los profesionales de la salud, cuyo acompañamiento y comunicación efectiva son decisivos. En suma, la adherencia impacta significativamente en resultados, costos y calidad de vida, exigiendo estrategias integrales y personalizadas para su mejora y la sostenibilidad del sistema sanitario.

Estrategias para mejorar la adherencia terapéutica.
| Estrategia | Descripción | Beneficios |
| Educación del paciente | Asesoramiento y materiales impresos/digitales para mejorar la comprensión de la terapia. | Mayor conocimiento, adherencia y calidad de vida relacionada con la salud. |
| Herramientas de salud digital | Aplicaciones móviles y dispositivos electrónicos para recordatorios y seguimiento. | Mayor compromiso y mejor adherencia. |
| Telemedicina | Consultas y seguimiento virtual. | Intervención temprana y mejores resultados. |
| Regímenes simplificados | Reducir la complejidad mediante la prescripción de medicamentos una vez al día. | Mayor adherencia y menos complicaciones. |
| Participación de los profesionales sanitarios | Participación activa en el fomento de la confianza del paciente, brindando apoyo continuo y fomentando la adherencia. | Mejor relación paciente-proveedor, mejor adherencia y mejores resultados. |
| Programas de intervención | Programas estructurados que utilizan equipos multidisciplinarios, incentivos financieros e intervenciones dirigidas por farmacéuticos para mejorar la adherencia. | Reducción de reingresos hospitalarios, menos visitas a urgencias, mejor adherencia y ahorro de costes. |
1. Antecedentes
La OMS define la adherencia a la terapia a largo plazo como la correspondencia entre el comportamiento de una persona (toma de medicamentos, dieta o cambios de estilo de vida) y las recomendaciones pactadas con un profesional de la salud. Aunque los términos “adherencia” y “cumplimiento” se han usado de manera intercambiable, existen diferencias: el cumplimiento implica un rol pasivo del paciente, mientras que la adherencia refiere a un enfoque colaborativo y centrado en el paciente. Por otro lado, la persistencia describe el tiempo durante el cual una persona sigue el tratamiento prescrito sin interrupciones. En el caso de las enfermedades crónicas, la adherencia es indispensable para alcanzar los objetivos terapéuticos y mejorar la calidad de vida. Sin embargo, el incumplimiento sigue siendo un reto global, aumentando la carga de enfermedad, los costos y las complicaciones evitables. Comprender la magnitud de este fenómeno y sus causas, tanto a nivel del paciente como del sistema de salud, es crucial para el manejo efectivo de la enfermedad y el diseño de intervenciones eficaces.
2. Adherencia y Desafíos
La adherencia es un fenómeno multifactorial influido por factores individuales y estructurales. Su medición puede realizarse mediante métodos directos (más precisos, pero invasivos y costosos) e indirectos (más accesibles, pero sujetos a sesgos). Herramientas tecnológicas recientes, como aplicaciones móviles y dispositivos electrónicos, han optimizado el seguimiento en tiempo real. Los estudios muestran que la falta de adherencia varía según regiones y grupos; en países de altos ingresos oscila entre el 14% y 45%, siendo aún mayor en contextos de menores recursos. Además, hay diferencias de género y factores como la edad, el nivel educativo o los trastornos mentales que inciden en la adherencia. Los factores que influyen pueden agruparse en:
- Relacionados con el paciente: creencias, conocimientos, factores psicológicos y salud mental.
- Relacionados con la terapia: complejidad de los regímenes, polifarmacia y efectos secundarios.
- Relacionados con el sistema de salud: acceso, relación paciente-profesional, barreras estructurales y costos.
- Socioeconómicos: nivel de ingresos y apoyo social.
La falta de adherencia puede ser intencional (decisión consciente de no seguir el tratamiento) o no intencional (olvido, confusión o barreras económicas).
3. Adherencia y Resultados Clínicos
En enfermedades crónicas, la adherencia es clave para el éxito terapéutico. En diabetes, se asocia con mejor control glucémico y menor incidencia de complicaciones; en hipertensión, con un adecuado control de la presión arterial y reducción de eventos cardiovasculares. En enfermedades cardiovasculares, la adherencia a fármacos específicos disminuye la morbilidad y mortalidad, y reduce hospitalizaciones y progresión de la enfermedad. Mejorar la adherencia impacta positivamente en el control, minimiza complicaciones y reduce la necesidad de intervenciones de urgencia.

Adherencia y calidad de vida del paciente
La adherencia a las terapias prescritas no solo es esencial para lograr resultados clínicos óptimos, sino que también desempeña un papel fundamental en la calidad de vida de los pacientes. El concepto de calidad de vida relacionada con la salud abarca las dimensiones física, emocional y social del bienestar. Se ha demostrado que la adherencia al tratamiento mejora significativamente la CVRS en pacientes con enfermedades crónicas, principalmente al permitir un mejor control de la enfermedad y reducir la aparición de complicaciones.
Los estudios han demostrado que los pacientes que se adhieren a la terapia cardiovascular experimentan menos síntomas de insuficiencia cardíaca, menos fatiga y un mejor funcionamiento físico general en comparación con los pacientes no adherentes [ 36 ]. La evitación de la exacerbación de la enfermedad a través de la adherencia contribuye a una mejor percepción del bienestar personal, lo que se traduce en puntuaciones más altas de CVRS. De manera similar, en afecciones como la hipertensión y la enfermedad pulmonar obstructiva crónica, la adherencia al tratamiento se correlaciona directamente con una mejor CVRS [ 45 , 46 ]. Los pacientes no adherentes a menudo sufren un deterioro de la función física, una mayor frecuencia de exacerbaciones y mayores tasas de hospitalización, todo lo cual afecta negativamente su vida diaria y su CVRS.
Los beneficios físicos de la adherencia se evidencian en un mejor control de la enfermedad y una reducción de complicaciones. Esto, a su vez, permite a los pacientes mantener su independencia y realizar sus actividades diarias con menos limitaciones. Los beneficios físicos de la adherencia no se limitan solo a la prevención de eventos adversos para la salud, sino que también se extienden a la mejora de la capacidad física general, lo que permite a los pacientes participar más plenamente en la vida.
Emocionalmente, la adherencia al tratamiento puede reducir el estrés psicológico y la ansiedad asociados con el manejo de enfermedades crónicas. Los pacientes que se adhieren a sus regímenes de tratamiento a menudo experimentan una sensación de control sobre su salud, lo que mitiga los sentimientos de impotencia o miedo con respecto a la progresión de su enfermedad. Por el contrario, la falta de adherencia puede provocar un empeoramiento de los síntomas y una mayor carga de la enfermedad, lo que exacerba la ansiedad y la depresión, especialmente en pacientes con enfermedades crónicas como la diabetes o las cardiopatías. Se ha demostrado que un bajo bienestar emocional, a su vez, reduce la adherencia, creando un círculo vicioso que perjudica aún más la salud mental y los resultados clínicos [ 47 ].
Desde una perspectiva social, la adherencia permite a los pacientes mantener interacciones y roles sociales más normales dentro de sus familias y comunidades. Cuando los pacientes experimentan menos síntomas o exacerbaciones de la enfermedad debido a la adherencia, tienen mayor probabilidad de participar en actividades sociales, conservar su empleo y cumplir con sus responsabilidades familiares. Por otro lado, la falta de adherencia suele resultar en un mayor ausentismo laboral, aislamiento social debido a limitaciones físicas y una mayor dependencia de los cuidadores, todo lo cual contribuye a una disminución del bienestar social [ 10 ]. El apoyo social también se ha identificado como un factor crítico para la adherencia, ya que los pacientes que reciben apoyo de familiares, amigos o profesionales de la salud tienen mayor probabilidad de seguir las terapias prescritas y, por lo tanto, mejorar su CVRS.
La telemedicina también se ha convertido en una herramienta poderosa para mejorar la adherencia, especialmente en zonas remotas o desatendidas. A través de plataformas de telemedicina, los profesionales sanitarios pueden realizar consultas virtuales, supervisar la adherencia de los pacientes y brindar asesoramiento en tiempo real. La telemedicina es especialmente beneficiosa para pacientes con enfermedades crónicas que requieren un seguimiento continuo, como la hipertensión o la insuficiencia cardíaca. Al facilitar el contacto regular con los profesionales sanitarios, la telemedicina puede ayudar a abordar los problemas de adherencia de forma temprana y prevenir la agravación de los problemas de salud [ 52 ].
Otra estrategia importante consiste en simplificar los regímenes de tratamiento. Los regímenes complejos con múltiples dosis diarias se asocian con menores tasas de adherencia, ya que a los pacientes les resulta difícil recordar o gestionar la toma de múltiples medicamentos [ 53 ]. Al simplificar el régimen, por ejemplo, prescribiendo medicamentos de una sola toma diaria o terapias combinadas, los profesionales sanitarios pueden mejorar significativamente la adherencia y la calidad de vida relacionada con la salud (CVRS) de los pacientes. Los pacientes que siguen regímenes más sencillos manifiestan mayor satisfacción y menor carga terapéutica, lo que se traduce en un mejor control de la enfermedad y menos interrupciones en su vida diaria.
Mejorar la adherencia a la terapia es un desafío multifacético que requiere los esfuerzos coordinados de los profesionales de la salud y la aplicación estratégica de innovaciones tecnológicas. Los profesionales de la salud están a la vanguardia de los esfuerzos para mejorar la adherencia, con médicos, farmacéuticos y enfermeras desempeñando papeles vitales en la educación del paciente y el apoyo continuo. El papel del médico comienza en el punto de diagnóstico y planificación del tratamiento, donde la comunicación clara es esencial. Los pacientes necesitan entender no solo los beneficios de adherirse a sus regímenes prescritos, sino también las posibles consecuencias de la falta de adherencia. Los médicos que participan en la toma de decisiones compartida, donde las opciones de tratamiento se discuten en colaboración con los pacientes, tienden a fomentar una mejor adherencia al hacer que los pacientes se sientan más involucrados en su atención [ 54 ]. Además, simplificar los regímenes de tratamiento y adaptarlos a las necesidades individuales del paciente aumenta la probabilidad de adherencia a largo plazo [ 53 ].
Los farmacéuticos también desempeñan un papel fundamental al brindar asesoramiento sobre medicamentos y garantizar que los pacientes comprendan cómo tomarlos correctamente. Se ha demostrado que las intervenciones dirigidas por farmacéuticos, como los servicios de gestión de la terapia farmacológica, mejoran significativamente la adherencia, especialmente en pacientes con enfermedades crónicas como diabetes, hipertensión y asma [ 55 ]. La preparación de pastilleros es otra herramienta que un farmacéutico puede utilizar para fomentar la adherencia [ 56 ]. Al abordar las inquietudes de los pacientes sobre los efectos secundarios, las pautas de dosificación y las posibles interacciones farmacológicas, los farmacéuticos pueden ayudar a reducir los obstáculos para la adherencia.
El personal de enfermería y otros profesionales sanitarios contribuyen brindando apoyo continuo mediante seguimientos regulares, monitorizando la evolución del paciente e identificando signos tempranos de incumplimiento. El personal de enfermería es especialmente eficaz en programas de gestión de enfermedades crónicas, donde el contacto frecuente con los pacientes contribuye a reforzar las conductas de adherencia y a garantizar que cualquier obstáculo a la misma se aborde rápidamente [ 57 ]. El papel de los profesionales sanitarios en el fomento de la adherencia es indispensable, ya que su apoyo contribuye a generar confianza y compromiso, factores clave para la adherencia.
Los programas de intervención centrados en mejorar la adherencia terapéutica tienen el potencial de reducir significativamente los costos de atención médica. Uno de los enfoques más eficaces consiste en el uso de equipos multidisciplinarios que brindan apoyo integral al paciente. Estos equipos, a menudo compuestos por médicos, farmacéuticos, enfermeras y dietistas, colaboran para desarrollar planes de atención personalizados que abordan tanto los desafíos clínicos como los relacionados con la adherencia [ 58 ]. Estos programas han tenido especial éxito en la reducción de reingresos hospitalarios y visitas a urgencias en pacientes con enfermedades crónicas como insuficiencia cardíaca y diabetes, lo que se traduce en un ahorro sustancial de costos.
Otra estrategia de intervención importante consiste en incentivos financieros que reducen la carga económica de los pacientes. Los altos costos de bolsillo para medicamentos y tratamientos son un obstáculo común para la adherencia, especialmente en poblaciones de bajos ingresos. Se ha demostrado que los programas que reducen o eliminan los copagos para medicamentos esenciales mejoran la adherencia y reducen los costos generales de atención médica al prevenir complicaciones y hospitalizaciones costosas [ 59 ]. Además, los programas de diseño de seguros basados en el valor, que reducen el costo compartido de los pacientes para medicamentos de alto valor, han demostrado mejoras en la adherencia, especialmente en pacientes con enfermedades crónicas como la diabetes y la hipertensión [ 60 ].
Las intervenciones dirigidas por farmacéuticos, como los programas de sincronización de medicación, también han demostrado ser eficaces para mejorar la adherencia y reducir los costos. La sincronización de medicación garantiza que todos los medicamentos de un paciente se surtan al mismo tiempo cada mes, lo que reduce la complejidad de gestionar múltiples recetas y mejora la adherencia [ 61 ]. Los estudios demuestran que los pacientes inscritos en programas de sincronización tienen mayor probabilidad de adherirse a sus medicamentos y experimentan menos hospitalizaciones y visitas a urgencias, lo que se traduce en un ahorro general de costos.
4. Adherencia y Costos de la Terapia
La falta de adherencia genera costos directos (hospitalizaciones, consultas, tratamientos intensivos) e indirectos (pérdida de productividad, discapacidad, muerte prematura y deterioro emocional). En países como Estados Unidos y Reino Unido, el gasto asociado a la falta de adherencia es sustancial. Además, los pacientes, especialmente los de menores ingresos, enfrentan mayores gastos de bolsillo. Las diferencias sociodemográficas, género y edad, también influyen en la adherencia vinculada a los costos.
5. Adherencia y Calidad de Vida del Paciente
La adherencia no solo mejora los resultados clínicos, sino que también influye en la calidad de vida física, emocional y social. Favorece el control de síntomas, previene complicaciones y permite mantener la independencia y la participación social. Emocionalmente, reduce el estrés y la ansiedad, mientras que socialmente permite una vida más activa y con menos dependencia. El apoyo social es un factor crítico para mantener la adherencia.
6. Estrategias para Mejorar la Adherencia Terapéutica
Existen varias estrategias efectivas, entre ellas:
- Educación del paciente: mejora el conocimiento y la motivación.
- Herramientas de salud digital: aplicaciones y dispositivos electrónicos para seguimiento y recordatorios.
- Telemedicina: consultas virtuales y seguimiento a distancia.
- Regímenes simplificados: reducir la complejidad de las prescripciones.
- Participación de los profesionales sanitarios: apoyo, educación y construcción de confianza.
- Programas de intervención: equipos multidisciplinarios, incentivos financieros y sincronización de medicación.
La colaboración de médicos, farmacéuticos y enfermeros es decisiva, junto con la implementación de programas multidisciplinarios y el uso de incentivos financieros para aliviar la carga económica del paciente.
7. Conclusiones
La adherencia al tratamiento es fundamental para lograr resultados clínicos satisfactorios, reducir los costos de atención médica y mejorar la calidad de vida de los pacientes, en particular de aquellos con enfermedades crónicas. Este artículo destaca el importante papel de la adherencia no solo en la eficacia del tratamiento, sino también en el fortalecimiento de los sistemas de salud y la mejora del bienestar del paciente. Más allá de los resultados clínicos, la adherencia refleja la confianza, la comunicación y la toma de decisiones compartida entre pacientes y profesionales de la salud, lo que subraya la necesidad de un enfoque holístico centrado en el paciente.
Sin embargo, persisten barreras como las disparidades socioeconómicas, los regímenes de tratamiento complejos y los desafíos psicológicos. Abordarlos requiere estrategias personalizadas que satisfagan las necesidades individuales de cada paciente y un acceso equitativo a la atención. Las investigaciones futuras deben centrarse en la eficacia a largo plazo de las herramientas de salud digital y las intervenciones innovadoras para mejorar la adherencia en poblaciones diversas.
8. Direcciones Futuras
La mejora de la adherencia exige la combinación de estrategias individuales y sistémicas. Es fundamental adaptar las intervenciones a las características personales y socioeconómicas de cada paciente, promover el trabajo multidisciplinario y desarrollar herramientas digitales accesibles para todos los grupos de pacientes, incluyendo los mayores. Estas iniciativas no solo mejorarán los resultados y la calidad de vida, sino que también contribuirán a la eficiencia y sostenibilidad del sistema de salud.