Intervención Militar en Venezuela: Debate Geopolítico Actual

Implicancias jurídicas, geopolíticas y éticas de un episodio que marcó un antes y un después en la escena internacional.

Toda verdad solo es verdadera en relación con los estándares de alguna persona o grupo. Platon.

“Que Maduro sea un presidente ilegítimo y autoritario no habilita a que las acciones de Trump sean correctas. De la misma forma en que la intervención militar ilegítima de Trump no convierte a Maduro en un demócrata”. Perfil Bs As Argentina 2026

Introducción

El acontecimiento ocurrido el 3 de enero de 2026 en Venezuela, consistente en la extracción y privación de la libertad del presidente Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, por parte de un comando armado externo, constituye un hito fundamental en la historia contemporánea latinoamericana y en el debate sobre la soberanía, la justicia internacional y los límites de las intervenciones foráneas en los asuntos internos de los Estados.

La magnitud de este hecho, tanto por sus repercusiones inmediatas como por las interrogantes que plantea respecto de la legitimidad de los procedimientos empleados y del futuro del orden mundial, exige un análisis detallado desde diversas perspectivas.

El New York Times retrata el «decisionismo» de Trump como un estilo impredecible y a menudo confrontacional, que redefine la política estadounidense con promesas de un cambio radical y un enfoque nacionalista, generando intensos debates sobre sus implicaciones

Contexto y caracterización del suceso

El operativo que llevó a la detención y traslado forzoso del presidente y su cónyuge ha sido calificado, según la óptica de los diferentes actores involucrados y observadores, como “extracción”, “captura” o “secuestro”. Si bien desde una perspectiva estrictamente jurídica los conceptos de extracción y secuestro presentan diferencias —la extracción suele referirse a una operación puntual para llevar a una persona fuera de un territorio, mientras que el secuestro implica privación ilegítima de la libertad—, en el lenguaje mediático y político, estos términos tienden a emplearse indistintamente, dependiendo de la postura ideológica de quien se expresa. Esta ambigüedad semántica refleja las tensiones inherentes al episodio y la dificultad de arribar a una interpretación única y definitiva.

“La justificación nominal del aventurerismo militar del gobierno es destruir a los “narcoterroristas”. A lo largo de la historia, los gobiernos han calificado de terroristas a los dirigentes de naciones rivales, tratando de justificar las incursiones militares como operaciones policiales. La afirmación es especialmente ridícula en este caso, dado que Venezuela no es un productor significativo de fentanilo ni de las otras drogas que han dominado la reciente epidemia de sobredosis en Estados Unidos, y la cocaína que sí produce fluye principalmente a Europa. Mientras Trump ha estado atacando a las embarcaciones venezolanas, también indultó a Juan Orlando Hernández, quien dirigió una extensa operación de narcotráfico cuando fue presidente de Honduras de 2014 a 2022. Condenado a 45 años de prisión, recientemente indultado. El presidente Donald Trump indultó formalmente al expresidente de Honduras Juan Orlando Hernández el lunes por la noche, con lo que cumplió la promesa que había hecho días antes: liberar a un expresidente que estaba en el centro de lo que las autoridades habían caracterizado como “una de las mayores y más violentas conspiraciones de narcotráfico del mundo”.

La promesa de Trump de indultar a Hernández la semana pasada se produjo horas después de haber recibido una carta aduladora en la que Hernández se presentaba como víctima de una “persecución política” por parte del gobierno de Joe Biden y Kamala Harris, y comparaba su suerte con la del presidente estadounidense. New York Times 2026.

Una explicación más plausible de los ataques a Venezuela puede encontrarse, en cambio, en la recientemente publicada Estrategia de Seguridad Nacional de Trump. En ella se reivindica el derecho a dominar Latinoamérica: “Tras años de abandono, Estados Unidos reafirmará y aplicará la Doctrina Monroe para restaurar la preeminencia estadounidense en el Hemisferio Occidental”. En lo que el documento denominó el “Corolario Trump”, el gobierno prometió redesplegar fuerzas de todo el mundo en la región, detener a los traficantes en alta mar, utilizar la fuerza letal contra migrantes y narcotraficantes y, potencialmente, instalar más soldados estadounidenses en la región.

Al parecer, Venezuela se ha convertido en el primer país sometido a este plan de los últimos tiempos, y representa un enfoque peligroso e ilegal del lugar de Estados Unidos en el mundo. Al proceder sin ningún atisbo de legitimidad internacional, autoridad legal válida o respaldo nacional, Trump se arriesga a dar una justificación a los autoritarios de China, Rusia y otros países que quieren dominar a sus propios vecinos. De forma más inmediata, amenaza con reproducir la arrogancia estadounidense que condujo a la invasión de Irak en 2003.

Como candidato presidencial, Trump parecía reconocer los problemas de la extralimitación militar. En 2016, fue el único político republicano que denunció la insensatez de la guerra de Irak del presidente George W. Bush. En 2024, dijo: “No voy a empezar una guerra. Voy a detener guerras”.” New York Times 2026,

Implicancias jurídicas y políticas

La operación fue justificada por ciertos sectores como una acción en pos de la justicia, a raíz de las acusaciones dirigidas hacia el presidente venezolano por presuntos delitos graves, entre ellos violaciones a los derechos humanos, corrupción y actividades ilícitas en el tráfico de cocaína. No obstante, el hecho de que la detención haya sido ejecutada por fuerzas armadas extranjeras, sin un proceso judicial transparente, sin colaboración internacional formalizada ni amparo de garantías procesales universalmente reconocidas, plantea serias dudas respecto de la legalidad y legitimidad del procedimiento.

La fractura del espacio soberano venezolano se materializa en la remoción forzosa de un jefe de Estado fraudulentamente electo, ¿puede afectar la noción misma de Estado-nación y poniendo en tela de juicio los principios fundamentales del derecho internacional?.

Debate ético, simbólico y mediático

El episodio se convirtió en fuente de intensos debates, no solo en los ámbitos jurídico y diplomático, sino también en el terreno ético y simbólico. La intervención ha sido interpretada, según la perspectiva de cada observador, como un acto de justicia largamente esperada, como una venganza política o como una muestra de fuerza y hegemonía internacional. El texto subraya la existencia de relatos encontrados, la proliferación de propaganda y la manipulación discursiva, lo que impide una visión unívoca del acontecimiento. En este contexto, la actuación de los medios de comunicación y la polarización de las opiniones públicas contribuyen a la confusión y a la construcción de narrativas antagónicas.

Consecuencias y repercusiones

La falta de veredictos definitivos y el surgimiento de fisuras en los relatos institucionalizados evidencian la profundidad de las tensiones éticas, simbólicas y jurídicas implicadas. El evento sacudió no solo los cimientos del poder en Venezuela, sino también la percepción internacional sobre los límites y posibilidades de la intervención en situaciones de crisis política. Millones de personas, tanto dentro como fuera de Venezuela, vivieron la experiencia con desconcierto y preocupación, preguntándose si lo sucedido respondía a la búsqueda genuina de justicia, a la imposición de castigos ejemplares o, por el contrario, a la simple exhibición de fuerza por parte de potencias extranjeras.

Reflexión final

En definitiva, el caso de la extracción o secuestro del presidente Nicolás Maduro y de Cilia Flores abre un campo de reflexión profundo acerca del respeto a la soberanía, la legalidad internacional, la defensa de los derechos fundamentales y la dignidad de los pueblos.

Más allá del objetivo inmediato alcanzado con la detención, el episodio deja como saldo una serie de interrogantes sobre la legitimidad de los medios empleados y sobre el futuro de la convivencia pacífica entre los Estados.

El equilibrio entre justicia y venganza, entre soberanía y responsabilidad internacional, permanece sin resolverse, y la humanidad asiste a una etapa de incertidumbre en la que las fronteras, las normas y los principios éticos deberán ser revisados a la luz de acontecimientos de esta magnitud.

Extracción y secuestro: doctrina Maduro

«La autodeterminación no es un derecho a la secesión, sino un derecho a la libre elección del estatuto político, económico, social y cultural de un pueblo…». Georges Scell

Publicado por saludbydiaz

Especialista en Medicina Interna-nefrología-terapia intensiva-salud pública. Director de la Carrera Economía y gestión de la salud de ISALUD. Director Médico del Sanatorio Sagrado Corazon Argentina. 2010-hasta la fecha. Titular de gestión estratégica en salud

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