Existe entre los seguros sociales en Argentina un subsidio cruzado entre la cobertura de enfermedad del programa médico obligatorio de las obras sociales y la cobertura en educación, transporte y prestaciones de la discapacidad que implican un 75% del total del Fondo de resguardo.
Previendo esta asimetría los legisladores en Argentina con la sanción del presupuesto tomaron un atajo, que fue disponer de un fondo anual, interesado en una partida presupuestaria para este gasto, que significaba unos 9000 millones por mes, que como ingresan intangiblemente deben ir a la cuenta de los prestadores de la discapacidad, por lo tanto es un mecanismo transparente, que no se está cumpliendo.
Pero no tener esos fondos implica que el financiamiento de la alta complejidad y el alto costo entren en déficit que proyectado estará anualmente en el orden de los 132.000 millones de pesos. Esto implica que puedan afectarse prestaciones de salud. Generen una perdida de oportunidad, y además dificulten accesibilidad a prestaciones que dramáticamente pueden comprometer la vida de los pacientes. Esto trasciende los alineamientos políticos y la carencia de institucionalidad. Porque si no existe una partida presupuestaria sancionada se está incumpliendo deberes como funcionario. Las voces del silencio no expresan la realidad.
Pero quiero destacar la transparencia y la intangibilidad de esos fondos, que no van nada más que a prestaciones que ya fueron efectuadas desde enero a Mayo de este año. Que han sido solventadas por las obras sociales. Que están sufriendo el desfinanciamiento de sus planes oncológicos, de rescate de dolor precordial, de strocke, la provisión de insulina.
No es algo que implique elecciones y votos, sino vidas de personas, que tienen cobertura y son trabajadores pobres. Los esfuerzos de las autoridades que están en los respectivos estamentos sufren la no atención de sus reclamos, frente a otras urgencias, menos urgentes. Exige una pronta intervención, una sensibilidad frente a esta situación que no da tiempos, que nos hace acordar otras crisis sociales que se viven cíclicamente con la irresponsabilidad de preservar espacios de poder o ejercer presiones o hacer pagar a justos. La discapacidad tenía financiamiento genuino. Lo tiene, pero a costa de afectar a otra necesidad extrema.
El concepto de seguro social de salud esta profundamente arraigado en el sistema de salud argentino, que proporciona un principio organizativo y de preponderancia en la financiación, que impide introducir visiones diferentes sobre la mancomunación de fondos, y la autenticidad del origen de los mismos para sostener principios de solidaridad, son sistemas que técnicamente pertenecen a la medicina administrada que mejora los niveles de accesibilidad a determinadas prestaciones y prácticas. El origen de los fondos, provienen de los salarios de los trabajadores formales de la economía, que son para atender la salud, al ser privados, parecen autorregularse y administrados por los propios participantes. Se perciben además como estables en términos organizativos, pero no así financieramente. Están además profundamente arraigadas en el equilibrio de la sociedad en su conjunto.
Los financiadores y proveedores están en general en el sector privado, por lo tanto, el estado no es propietario de las estructuras de la seguridad social, sino un tutor de las mismas. Son entidades vivas. Requieren grandes compromisos y esfuerzos. Alto nivel de confianza de sus afiliados. Son una red para todas las personas que están siendo expulsadas de su sector económico.
Es una profunda crisis, que todas las modificaciones que hay que realizar y pronto, debe ser balanceadas con la paz social, porque vulnerar esto se sabe donde comienza pero no donde termina. Especialmente si se eligen caminos de violencia.
Los seguros de enfermedad no deben técnicamente financiar prestaciones especiales de la discapacidad. Es el momento de corregirlo, porque a medida que se nos acerquemos al momento de la votación, los que dejan no moverán nada y los que ingresan tendrán que ver, que hay allí. Porque, cada vez que llegamos a un lugar somos refundadores.
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