Editorial de la semana: Visión antropológica del ajuste.

Dr. Carlos Alberto Díaz. Profesor Carlos Alberto Díaz. Universidad isalud. Director de la Especialización De Economía y Gestión de la Salud. Titular de Gestión Estratégica. Titular de Gestión y análisis de las organizaciones.

Este trabajo editorial tiene seis sesiones: Austeridad. Igualitarismo compartido. La antropología del ajuste y la austeridad. La moralidad de la crisis actual. Acceso a la atención médica. Generar mercados más justos.

Austeridad

Austeridad , que significa restricción severa, es ahora también un nombre común a nivel mundial para las políticas neoliberales de recortes en los servicios públicos y disciplina promercado. Durante mucho tiempo ha tenido implicaciones encarnadas, originalmente provenientes de la palabra griega austeros que describe un sabor amargo que seca la lengua. Pasando de su etimología a su epidemiología en la Grecia actual, el impacto de la dura austeridad de recorte presupuestario impuesta por los acreedores europeos del país ha llevado de sabores amargos y bocas secas a toda una serie de impactos encarnados mucho más dañinos. En 2014, se informó que las tasas de infección por VIH, malaria, muerte fetal y suicidio estaban aumentando, mientras que el acceso a medicamentos, clínicas y servicios de salud mental estaba disminuyendo rápidamente (Kentikelenis et al., 2014)

Cómo la violencia político-económica de la austeridad suele estar codeterminada por otros tipos de violencia, como la violencia de la guerras actuales; sobre cómo la austeridad conduce a riesgos para la salud y opciones de gestión de riesgos para la salud radicalmente desiguales; La «economía política de la esperanza» que de ese modo vincularon con la ciudadanía biológica ha quedado eclipsada para muchas personas en todo el mundo por la economía política de la austeridad, sangre, sudor y lágrimas, sin expectativas.

Igualitarismo compartido en el ajuste:

La crisis económica, social y política de la argentina, constituida por la deuda externa, el déficit fiscal, la pésima gestión, la irresponsabilidad de un mal gobierno que se fue, con gestores ineptos, y calidad institucional pésima, con prioridades que no eran de la gente, y un desdén manifiesto por la forma de asignación de recursos, por generar militancia rentada con empleos innecesarios en el sector público y en los fideicomisos, falta de crecimiento económico de once años, y si del gasto, ineficiente, en cuestiones que el estado puede evitar, la anomia, el incumplimiento de las leyes, la llamativa tolerancia a la corrupción, superada por la inflación y la inseguridad, en tener escasas políticas de estado que proyecten un país estable, que venzamos la pobreza estructural, que la tenemos instalada en las entrañas más profundas en las periferias de las grandes ciudades, esto lleva al justificativo falso y poco creativo que en este tiempo sacrifiquemos a los jubilados, el régimen de pensiones, los medios de vida, generación de empleo de calidad y formal, que seamos más pobres, y revoquemos principios de equidad y solidaridad en la atención de la salud. Los jóvenes argentinos no piensan en irse, ya no lo dudan. El negocio más rentable hoy es tramitar las nacionalidades Europeas, para poder migrar, y no tener ese pasaporte del Sur Global que nos debiera enorgullecer.

Entiendo que a esta austeridad fiscal le hace falta como principio el igualitarismo compartido en este plan de ajuste estructural. Porque este ajuste está recayendo primero en la clase media, en los trabajadores, formales e informales, en la licuación de las pensiones, en los pobres, con procedimiento tipo paspartú de un rumbo económico, de un dogma del respeto irrestricto de las libertades individuales, que funcione transculturalmente, y en contextos geográficos y temporales diferentes. Justo es el momento de consolidación de privilegios rápido antes que la gente se de cuenta. Dentro del enfoque disciplinario que me ocupa que es el de la salud, existe una pulsión por favorecer a los sistemas de salud privados o prepagos. En una inhumana aplicación de la austeridad fiscal. Es llamativo como las élites y sus aliados, están creando activamente condiciones y se benefician de ellas, presentando como soluciones únicas, como que todo lo hecho ha fracasado, y esto porque nunca se aplicó puede ser el camino hacia una luz que no vemos. «impulsado por las fuerzas del cielo» como dice el Presidente.

Para mi, este ajuste y esta austeridad, no tiene final, y nos conduce a la cronicidad, pero eso si, diluida para ser metabolizada, por un relato histórico que cuando imperaron las ideas liberales Argentina era una potencia mundial, aunque los testimonios de la calidad de vida no lo expresen tan claramente. Además estamos en un espacio temporal diferente, que aquellas ideas no tienen aplicación. La tarea es dar cuenta de las formas en que la temporalidad vertiginosa queda impresa en las sociedades y cómo los más vulnerables se frenan ante esta velocidad política de “ajuste”, una velocidad que se identifica con ponerse al día con opciones fiscales racionales, a menudo bajo el apodo de “ economías de transición.» 

Tampoco es momento de glorificar los logros sindicales del pasado, para que la resistencia al ajuste se considere inercia, un apego nostálgico, al tiempo anterior al cambio. La sensación es que el futuro que nos plantean está colapsando en este presente. Los pobres no pueden ver el futuro para ellos este no existe, ni los incluye. La postergación de la cual partes, exige políticas más allá del asistencialismo. Que es funcional para contener la conflictiva social. No va hacia la causa que lo generó.

Los pobres, los postergados, no pueden ver el futuro en sus hazañas de esfuerzo de privarse de lo más elemental, solo contentarse con ver y vivir el momento, y recurrir a la elación adictiva.

«Las antropologías del ajuste y la austeridad»

Al igual que en el ejemplo de la austeridad en la Europa contemporánea, las instituciones financieras internacionales impusieron los Plan Ajuste Estructural a las sociedades de todo el Sur Global a raíz de las crisis de deuda, pero sus raíces se remontan a la década de 1960, cuando muchos gobiernos poscoloniales emprendieron acciones a gran escala. proyectos para transformar sus sociedades tras la independencia política ( Ha-Joon 2014 ). A medida que la crisis de la deuda se extendía por el Sur Global, un cambio en la filosofía del Banco Mundial, que se alejaba de la reducción de la pobreza y se acercaba a principios de política neoliberales, condujo al desarrollo de los PAE. En este caso, ajustar significaba “ponerse al día”: si inyectar deuda en las venas de las economías en desarrollo para impulsar el desarrollo significaba una crisis de deuda nociva, entonces la panacea era “ajustar” el cuerpo económico ( Stuckler y Basu 2014 ; cf. Rakopoulos 2018a )Pero fabricar una medicina universal para una enfermedad global (la deuda) ha sido una práctica completamente neoliberal y ha visto su materialización en los PAE y, más recientemente, en las directivas sobre la deuda en el sur de Europa, más trágicamente en Grecia.

Los antropólogos documentaron y analizaron los efectos de los PAE desde finales de los años 1980 en adelante, desde el punto de vista de quienes sufrieron estas medidas de protoausteridad. Dado el enfoque disciplinario en el análisis de campo único a nivel local, la tendencia ha sido, por ejemplo, examinar cómo el sufrido cuerpo político y el cuerpo del yo fueron afectados por los efectos de elementos particulares de ajuste estructural. Los antropólogos médicos han estado a la vanguardia de esa tendencia, centrándose en los recortes y la privatización del sector de salud pública, en individuos y comunidades (ver Pfeiffer y Chapman 2010: 154-156; ver también Powers, Pfeiffer, en este número ). Dentro del enfoque subdisciplinario de la salud, los antropólogos médicos críticos también han analizado cómo fuerzas amplias han impactado la salud de las comunidades y los individuos ( Baer et al. 2003 ; Farmer 1996 ; Singer y Baer 1995 ; Susser 2009 ).

Las antropologías emergentes de la austeridad han pasado por alto en gran medida el compromiso con una ola anterior de austeridad, definiéndola más bien como un golpe histórico que supuso una caída en desgracia para las economías del tercer sector orientadas al consumo masivo (véase Muehlebach, 2016 ). De hecho, tales contribuciones parecen abrazar una definición de los regímenes de austeridad como una condición relativa a sociedades que disfrutaban de un alto nivel de consumo (por ejemplo, Knight y Stewart 2016 ). Al mismo tiempo, la lógica de normalizar la austeridad confunde intencionadamente correlación y causalidad ( Blyth 2013: 71 

La moralidad en crisis

Otra cuestión para abordar esta preocupación editorial que la crisis es moral, mientras que la moralidad está en crisis. Se trata de un continuo moral y normativo: una auditoría de cómo deben gestionarse las vidas humanas a gran escala (es decir, “presupuestos estatales”), un modo fiscalmente preocupado de operacionalizar el control social. «Para la ideología de este fetiche fiscal, el ojo por ojo es entre los medios de vida y el endeudamiento ( Graeber 2011 ), con un lenguaje moralista del exceso –gasto, servicios, dinero y trabajadores “excesivos”– que forma la economía de palabras de la austeridad». Esto habla de un punto más general.

Además es un mundo en crisis, con varias guerras y conflictos no resueltos, pero con excedentes en algunos países podría con inteligencia y poniendo el peso en ese esfuerzo generar excedentes externos.

Acceso a la atención médica:

El acceso a la atención médica es importante para la salud, y la participación del Estado en la provisión y regulación de la prestación de servicios de salud tiene impactos que van mucho más allá de la salud individual o incluso de la población. La razón fundamental con las medidas es porque les falta una cara para la acción, de tener una postura crítica, es la falta de interés en las políticas sociales como causas potenciales de la salud de la población, es su capacidad para romper el vínculo entre las condiciones económicas nocivas (como las que transcurrimos) y la salud apoyando los ingresos incluso cuando las oportunidades de empleo son débiles (para una exposición explícita de esta lógica, (McFarland et al. 2023). Pero los estudiosos de la salud pública también han mostrado interés en los efectos de las políticas económicas sobre la salud y las condiciones económicas que ayudan a generar. Más allá de las políticas y los determinantes sociales de la salud discutidos en varios posteos de este blog, la redistribución y la desigualdad, la concentración, las políticas fiscales y macroeconómicas, las políticas del mercado laboral, la regulación del lugar de trabajo, la generación de empleo y las políticas que conducen a un declive o reorganización económica a largo plazo han sido temas de estudios que examinan los resultados de salud (y , en algunos casos, insumos de salud).

Esto se debe a que la enfermedad y la muerte prematura son el resultado de una combinación de exposición a amenazas para la salud, vulnerabilidad a esas amenazas y tratamiento de sus efectos. El acceso a la atención médica puede determinar si una enfermedad se trata, cuándo y cómo (si es tratable), pero, con la excepción parcial de las vacunas, las intervenciones médicas no protegen ni contra la exposición ni contra la vulnerabilidad a un factor de riesgo (ver Lynch 2020). 

Esto significa que una amplia variedad de factores más allá de la atención médica (por ejemplo, la nutrición, la prevalencia de patógenos, los entornos sociales y físicos, los comportamientos saludables y la seguridad ocupacional) tienen importantes impactos en la salud, al igual que las numerosas políticas públicas y fuerzas económicas. que influyen en la distribución de estos factores. 

Estos determinantes no médicos de la salud a menudo se denominan “determinantes sociales de la salud” (OMS 2008). Los factores causales más lejanos (es decir, los más distales pero también los más influyentes), los que tienen sus raíces en la política y la economía, se denominan “estructurales”, “causas fundamentales” o “determinantes macrosociales” (Enlace y Phelan 1995,McGrail y cols. 2022,McKinlay 2019,Putnam y Galea 2008).

Mercados más justos en salud:

Pero esto no significa que proponga con esta visión editorial alejarnos de los ideales liberales o de la idea general de globalización o de formas de ordenamiento basadas en el mercado. En lugar de ello, deberíamos buscar una comprensión nueva, más «democrática» o prosocial del ideal liberal, que enfatice la idea de mercados justos en lugar de simplemente libres. 

Esta idea de mercados justos puede entenderse de muchas maneras, pero sugiero que se entienda mejor como si implicara un compromiso por parte del Estado para:

  • garantizar el acceso a una base pública de bienes básicos, o el acceso a un mínimo social generoso para todos los ciudadanos, independientemente de los resultados del mercado; 
  • garantizar la igualdad de acceso a ciertos «bienes relativos«; 
  • regular el poder de mercado o las fuentes de poder monopólico; y
  • responder o ‘internalizar’ las externalidades negativas o los costos sociales asociados con el comportamiento del mercado privado. El artículo explora lo que esto implica para el diseño de las constituciones, y especialmente de los derechos sociales y de propiedad constitucionales, y el alcance y la fuerza de la revisión judicial. En última instancia, sugiere el artículo, el constitucionalismo de mercado justo apunta a la conveniencia de una combinación de derechos sociales y de propiedad débiles, es decir, derechos de propiedad que ofrezcan cierta protección, aunque no completa, a los derechos económicos existentes, junto con deberes legislativos para implementar normas de mercado justas o derechos limitados y débiles. garantías de derechos sociales. 

Pero esto no significa que los tribunales sólo puedan hacer cumplir débilmente dichas garantías: los bloqueos en el proceso democrático pueden significar que los tribunales pueden y deben adoptar un enfoque débil o fuerte (o receptivo) para hacer cumplir estas garantías de derechos fundamentalmente débiles.

Epilogo:

Este sacrificio por la austeridad, el ajuste fiscal, tiene impacto en la salud de los más postergados y en la calidad de vida de todas las personas, que impactará en varías generaciones, sin ir completamente a la causa de base, no hay en el esfuerzo igualitarismo compartido, hay nuevamente un capitalismo de amigos. La falta de respaldo moral por llevar adelante esta crisis está sustentada por la invocación a las fuerzas del cielo, como una teocracia, para que fue el elegido puede estar iluminado por el camino correcto, para corregir los determinantes sociales, mejorar el empleo, las cuentas fiscales, la inflación, la equidad, que la calidad de vida de los argentinos no dependa de quien transitoriamente ocupa la centralidad, el presidente, sino el pueblo.

Publicado por saludbydiaz

Especialista en Medicina Interna-nefrología-terapia intensiva-salud pública. Director de la Carrera Economía y gestión de la salud de ISALUD. Director Médico del Sanatorio Sagrado Corazon Argentina. 2010-hasta la fecha. Titular de gestión estratégica en salud

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