El bienestar de los trabajadores de la salud es esencial para brindar una buena atención, calidad y seguridad en las prestaciones, la verdadera ventaja competitiva son las personas con competencia, aptitud, motivadas e incentivadas para brindar una atención centrada en la persona. No solo cobrando más salario se soluciona, pero es indispensable un esfuerzo económico empresario, acompañado y complementado por la mejora en las condiciones de trabajo y el clima laboral, el trabajo en equipo y la comunicación, evitando que se rompa la cadena de valor de generación de infraestructura del conocimiento. Para lo cual se requiere alineamiento estratégico y confianza, entre el gobierno, los financiadores, gerenciadoras, prestadores institucionales, profesionales, sindicato, cuidadores y proveedores, para que respondan a las expectativas de los pacientes, familia y comunidad.
Estos días en la política laboral, gremial son de desconcierto, de incertidumbre, de no establecer puntos de dialogo con el gobierno, la clásicas grietas entre kirchneristas y macristas, quedan atrás, han sido reemplazadas por abismos ideológicos, entre el profeta Milei con estrategia de comunicación outsider, los monárquicos que añoran la vuelta de la señora y populistas, construyendo murallas, en reductos donde se preservan para momentos mejores y dinamitando puentes, con los trabajadores de la sanidad siendo rehenes de los financiadores de la salud, de las prepagas, de los dueños de establecimientos privados, quebrados, porque todo lo que discutan de aumentos de salarios lo quieren trasladar a los aranceles, y sin ello no habrá aumentos, donde la situación es tensa, porque el aumento de salario depende de establecer financiamiento en la cadena de valor, pero la discusión es denigrante y maliciosa, porque en todos los ámbitos predominan las segundas intenciones. Si no hay incremento de aranceles no se pueden aumentar los salarios (Pero cuando hubo incremento de aranceles, tampoco aumentaron los sueldos en igual magnitud). Todo hace pensar que nos enfrentamos a un conflicto de largo alcance, de desgaste y larga duración.
Pero al contrario de lo que indica el desarrollo de empresas más humanas, horizontales, sin egos, enfrentan condiciones laborales difíciles y crónicamente estresantes, los trabajadores son vitales y resilientes, pero están infravalorados y despreciados.
La teoría de la equidad equilibra los insumos (como el esfuerzo, las habilidades y la dedicación) y los resultados (como el salario, los beneficios y el reconocimiento) de un empleado. Los empleados buscan un equilibrio justo entre lo que aportan y lo que reciben a cambio, lo que repercute en su satisfacción y motivación (Khan, Bhatti, Hussain, Ahmad e Iqbal, 2021; Malik y Singh, 2022). La teoría del intercambio social considera la relación laboral como un intercambio recíproco en el que la calidad del intercambio social puede influir en el compromiso y la lealtad organizacional de los empleados. Los intercambios positivos, caracterizados por la confianza, el apoyo y la equidad, pueden mejorar la retención de los empleados.
Hay razones para sospechar que las enfermedades crónicas entre los trabajadores de la salud son a menudo el resultado de una exposición ocupacional donde la relación con el ambiente de trabajo es muy desfavorable.
La prevalencia global de burnout en Canadá fue del 78,7%. Cuando las subescalas se evaluaron por separado, el 85,2% cumplió con los criterios de agotamiento y el 87,7% cumplió con los criterios de desvinculación
Las enfermeras y los trabajadores sanitarios están por debajo de la línea de la pobreza. La mezquindad de empresarios, las amenazas de la ruptura de una hegemonía, de un fuego cruzado, donde transitan enfermeros, administrativos, kinesiólogos, médicos, bioquímicos, técnicos de la salud, cobrando poco y mal, siendo del club de los pobres inocentes, en un país que busca el desarrollo por el atajo del equilibrio fiscal y la estabilización económica, perdiendo empleo formal, con dificultades en el acceso a la salud, con sacrificios de trabajar más horas en la semana que la salud mental de cualquier ser humano lo permite, para poder subsistir. Donde la mira está en poder emigrar. Donde la salida está en Ezeiza.
Este gobierno no solo ataca a la salud, sino no fomenta la mejora en la educación, atacando las universidades, sin dar el ejemplo. Porque no robar es una condición necesaria, aunque insuficiente. En esta puja distributiva, los desentendidos de siempre no la ven.
Los equipos de salud, Los que le dan confort a nuestros pacientes, los que cumplen las normas de seguridad, de atención, le suministran la medicación, los que viajan varias horas en colectivos, los que tienen doble rol de padres, madres, los que se siguen formando y se duermen en los escritorios porque no descansan, donde soportan noches eternas, tratando de sostenerse vigiles, donde se les pide todo y se les da nada, donde asisten a la expropiación que hace el complejo industrial farmacéutico y de insumos de la salud, que aumentan más los precios que la inflación, y se apropian de otros gastos, como así también de la cobertura de la educación, los traslados y terapias especiales a niños con discapacidad, que exige financiamiento, sino se apropian del dinero destinado a financiar tecnologías tuteladas. de quienes son los transfer, suministrando esos bienes de confianza.
Al comienzo de la pandemia de Covid-19, cuando gran parte de la sociedad cerró, los trabajadores de la salud arriesgaron su propia seguridad y siguieron trabajando para atender a los pacientes. Aunque sus barriadas inicialmente golpearon cacerolas, vitorearon desde sus balcones y colocaron carteles de agradecimiento, hace tiempo que las cacerolas dejaron de sonar. Con demasiada frecuencia, las expresiones de gratitud han sido reemplazadas por ignorarlos, los ciudadanos de segunda, los trabajadores de la salud, a medida que la desinformación sanitaria se ha disparado, erosionando la confianza en la ciencia y los expertos en salud pública. Sin embargo, médicos, enfermeras, farmacéuticos, trabajadores sociales, terapeutas respiratorios, oficiales de seguridad hospitalaria y miembros del personal de organizaciones de atención médica y de salud pública continúan presentándose para luchar contra las enfermedades El costo para nuestros trabajadores de la salud es alarmante. Ser trabajador de salud es un castigo. Nuestros hijos nos miran con ojos tristes. Porque el esfuerzo que hacemos se malogra en los sacrificios impagos y abandonados. Se golpean los intentos de humanización, de compasión, de dignificar la profesión. Que triste es la verdad.


No se puede lograr visibilidad del reclamo, es un servicio esencial, la representatividad dañada ensombrece la legitimidad del reclamo. La imposibilidad de reconstruir salarios, cuando aumentaron tanto los medicamentos, los insumos, el oxígeno, la anestesia, el abastecimiento eléctrico, de agua, de gas y el de los alimentos. Estos generan un efecto desplazamiento sobre los magros salarios, que no alcanzan para vivir en quienes nos deberán cuidar. Empresas de salud que vienen sin cumplir con sus obligaciones desde hace muchos años, no tienen resto. Salvemos a los trabajadores de salud, para preservar la atención. Si como sociedad esto nos interesa, nos debe preocupar los silencios, y la falta de respuestas. El retraso salarial en este sector es uno de los más postergados con respecto a la inflación y los otros sectores de la economía. La inflación en salud, vía medicamentos e insumos, son superiores a los aumentos de salarios. La recomposición no puede ser de un día hacia el otro, pero debe orientar a un crecimiento en el salario. Tal vez, la disminución de la presión que generan los aportes y las contribuciones debe empezar por este sector, hasta que logren sacar los bolsillos debajo del agua.
Esta situación generará mayor rotación del personal de salud, este afectará la capacidad de respuesta de las instituciones,
Las estrategias de retención centradas en la satisfacción, el compromiso y el desarrollo profesional de los empleados son cruciales para mantener una fuerza laboral estable y experimentada. El desarrollo de la fuerza laboral implica programas continuos de educación y capacitación que garantizan que los profesionales de la salud puedan satisfacer las demandas de sus funciones y adaptarse a las nuevas prácticas y tecnologías de atención médica. La inversión en el desarrollo de la fuerza laboral es esencial para mejorar la calidad de la atención al paciente, aumentar la satisfacción de los empleados y fomentar la innovación dentro de las organizaciones de atención médica.
Varios factores, influyen en la retención laboral, entre ellos la remuneración, la duración de la jornada laboral, la disponibilidad de elementos para trabajar, el reconocimiento, incluida la satisfacción laboral, el equilibrio entre el trabajo y la vida personal, la compensación y los beneficios, las oportunidades de desarrollo profesional y el entorno laboral, influyen en la retención en los puestos de trabajo (Boamah, Hamadi, Havaei, Smith y Webb, 2022; Sija, 2022).