La salud de las personas no entiende de equilibrios fiscales.

Dr. Carlos Alberto Díaz.

Eludir este debate frente a la caída del producto interno bruto, y como consecuencia de ello el financiamiento de la salud, que por el deterioro de ingresos de los asalariados, disminución de la economía formal y ajuste presupuestario a las provincias lleva a que se desfinancien las obras sociales, los prepagos aumenten más que la inflación y los requerimientos de los pacientes superen con creces las posibilidades de financiamiento, como así también la posibilidad de absorberlos desde los hospitales públicos, que se están recomponiendo, que tienen bajo desempeño y menos productividad, que no pueden resolver más demanda transferida de los sectores cubiertos por los aportes, contribuciones o contratos privados, en este momento, llevando al sistema a una perdida de oportunidades masivas de las personas, provocando una crisis sanitaria silenciada por los intereses financieros, años de vida potencialmente perdidos y QUALYS que no se dimensionan correctamente por carecer de datos consolidados, agravado por la situación compleja que están viviendo los ciudadanos por el sinceramiento de las tarifas, con la corrección de los precios relativos y los retiros de los subsidios para equilibrar las cuentas de gastos de todos los gobiernos, llevando la pobreza a más de la mitad de la población reconociendo que somos un país pobre, además mal administrado, que cuando pudo dilapido las riquezas, los superávits, con la enfermedad de gastar, para hacer vivir una ilusión falsa de bienestar y de no relacionar ingresos con esfuerzos, llevando a un nivel de imposiciones que afectan la producción de bienes, requiriendo para ser rentables siempre una devaluación para ser competitivos, esta baja productividad industrial, el déficit energético y la sequía del año pasado nos colocaron en una situación muy débil sin ningún respaldo de los organismos multilaterales de crédito.

El retiro del estado de la cobertura de salud, el fundamentalismo del mercado, la ignorancia de los derechos que están contenidos en las leyes, hace que la atención de la salud en estas condiciones no sea viable, con un régimen que por acción u omisión está conduciendo, la idea de atacar a los sindicatos vía el ataque a las obras sociales, no es por supuesto a las cúpulas sino a las personas, a los pacientes, a los que tienen listas de esperas ocultas, a los que se les caen las coberturas, a los prestadores que se quedan sin financiamiento y dejan la gente en la calle, esto no importa y desencadenará una situación que será límite y no tendremos oportunidad de salvarnos, de mitigarlo, la salud no entiende de equilibrios fiscales, frente a lo que ocurre con la población hay que destinar más dinero para poder acercar las tecnologías a los que la necesitan a los que viven más años, a los que necesitan estudios, cirugías, medicamentos, insulina, tratamientos personalizados, y sistemas que no funcionen fragmentadamente. No es esto para sostener privilegios, sino para dar servicios en función de lo que los ciudadanos necesitan. Para que también Los trabajadores de la salud tengan a su disposición para poder brindar servicios y evitar esta situación en la cual están trabajando de un profundo agotamiento moral, de falta de esperanzas, de reconocimiento y de escucha, de no tener una carrera profesional, de no tener respaldo de ser la cara de las carencias del sistema frente a los pacientes y a los querellantes, arriesgando sus matrículas y sus carreras frente a los que viven de la salud. Tengan consideración de la situación inflacionaria de la salud, que los déficits en las cuentas matan personas, que esta insensibilidad o falta de previsión llevará a generar grandes carencias y un sistema de salud que no tendrá respuestas o estas serán insuficientes. Es notoria la falta de medios y de recursos que tienen quienes dan servicios.

La elaboración del presupuesto prevé un aumento para la salud del 6,2% contra una inflación prevista de 18,7%, con la cual la salud siempre es un poco más, por lo tanto, la previsión es negativa, o con más incertidumbre. Este es buscado, para provocar el clima de que no hay otra solución que privatizar la salud y dejar sin obras sociales. O Solo obras sociales que tengan muchos afiliados, para concentrar y dominar. Prepagos que compitan por capitas medias. Esto último no parece ser el comportamiento de las siete empresas que hoy concentran la medicina prepaga. No hay competencia. Existen acuerdos. Los medicamentos aumentan por encima de la inflación y nadie habla porque se cae el convenio de PAMI. Los amparos obligan, el sistema agoniza. Los pacientes sufren en el silencio de los cementerios.

Publicado por saludbydiaz

Especialista en Medicina Interna-nefrología-terapia intensiva-salud pública. Director de la Carrera Economía y gestión de la salud de ISALUD. Director Médico del Sanatorio Sagrado Corazon Argentina. 2010-hasta la fecha. Titular de gestión estratégica en salud

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