La centralidad en la Epidemia la tendrá la planificación del recurso humano y la gestión.

Dr. Carlos Alberto Díaz. Profesor titular Universidad ISALUD.

Los esfuerzos de lucha contra la pandemia de Covid-19 tienen como objetivo retrasar la propagación, los contagios, mitigar el Ro y aumentar las pruebas diagnóstica para contener la propagación, detectar asintomáticos, identificar los casos, proteger a los trabajadores sanitarios de la infección y obtener o habilitar camas, centros de atención, respiradores, unidades de cuidados críticos elementos de protección de personal y otros equipos para prepararse para una oleada de pacientes en estado grave.

Pero cuidado, solamente con camas, monitores y respiradores no se atienden pacientes con insuficiencia respiratoria grave. Fundamentalmente con personas. Con personas sin miedo, con competencias y que desde lo contractual le demos seguridades y porque no beneficios. Especialmente para darles protección personal a su familia, más allá de los cada vez más tibios aplausos, y de que sean “héroes en la pandemia” porque no se podrán colgar las medallas en la urna de crematorio donde esté su nombre. Cambiarán algunas cosas, pero dentro de la significación social, la salud será importante un tiempo, luego como es natural volverá la obscenidad del positivismo y el materialismo, los negocios. Eso si bajará la incidencia de brotes de KPC y aumentará la intencionalidad del lavado de manos. Como victoria pírrica. La humanidad ha perdido. También se de debe evidenciar el daño ambiental que hacemos con nuestro planeta, como se está retirando la nube tóxica de algunas urbes.

Nos estamos equivocando.

Sin más, vamos al fracaso, se necesitan generar innovaciones, contractuales con el recurso humano, medidas adicionales para aumentar rápidamente la capacidad del personal sanitario y reponerla cuando estos trabajadores entren en cuarentena o necesiten tiempo libre para descansar o cuidar a los familiares enfermos. Con voluntarismos no salvaremos vidas, sino con profesionalidad. Estos héroes necesitan insumos, protección, descanso y reconocimiento, no solo social. Insistiré hasta el cansancio durante la epidemia, todos los trabajadores de salud deben estar exceptuados del pago de ganancias. Se que hay otros que trabajan arriesgándose, pero nadie tan cerca del coronavirus.

Parece claro que las organizaciones de atención médica, los educadores y los líderes gubernamentales tendrán que estar dispuestos a superar las barreras burocráticas y adaptar las regulaciones para expandir rápidamente la fuerza de trabajo de atención médica y sostenerla durante la duración de la pandemia. Con alumnos de escuelas de enfermería, kinesiología y médica, prolongar las residencias y superponer por seis meses residentes salientes que ya son especialistas y otros que entren. Nuestros trabajadores tienen una particularidad, el multiempleo, especialmente las enfermeras y los médicos, que trabajan sin cobertura, con contratos informales de honorarios, facturando servicios.

La centralidad en esta pandemia no la tienen las camas hospitalarias, las terapias intensivas, los respiradores, los reactivos para hacer diagnóstico, o los elementos de protección personal que requieren el personal de salud, no como nos parece ahora, porque lo que se compra con más o menos esfuerzo se conseguirá. Lo importante son los integrantes del equipo de salud que no se compran, se forman. La tienen como en todo sistema de salud la gestión, la organización del modelo prestador, las personas, las competencias, la información y la transparencia.

Parte del problema que tenemos en las primeras respuestas erróneas que están costando vidas, es la carencia de información, que además es de dudosa veracidad de China. Esto es una hipótesis no comprobada debido al comportamiento diferente que tiene el coronavirus en Italia, Francia, España y EE.UU, por lo que deberíamos plantearnos la duda sistemática de lo leído en Enero. La calidad de las prestaciones en esos países mencionados es muy buena. Los indicadores de desempeño de sus sistemas de salud, son excepcionales, ¿Qué pudo haber ocurrido para que les vaya mal?. Que no hayan dimensionado correctamente la epidemia. Tal vez. Que no hayan tomado las medidas de distanciamiento social con la disciplina oriental, quizás. Pero Debo instalar la duda sistemática de lo que paso en Wuhan no fue veraz. Fue mucho peor de lo que se mencionó. Probablemente por el virus estaba circulando antes de Diciembre, las muertes, la cantidad de internados, no fue la real, y esto motivó o indujo muchos errores iniciales en el resto del mundo.  Qué es lo más grave. Además que se insistía que evitarán esa práctica comercial que acercaba el coronavirus de los animales a un grupo susceptible de personas.

Debemos dimensionar adecuadamente la fuerza de trabajo que requiere la epidemia. La cantidad de médicos, (no cualquier médico), las enfermeras (no cualquier enfermera) evidentemente tendríamos que reclutar intensivistas, cardiólogos, neumonólogos, anestesistas, internistas, médicos de familia, generalistas, intensivistas pediatras, en ese orden. Tratar que aprendan a ventilar pacientes con distress respiratorio grave. Recuerdo cuando estuve en Suiza, en Centre Hospitalier Universitaire  Vaudois, y se estudiaba la celularidad del lavado bronquio alveolar en el distress, para relacionar celularidad con duración y cronicidad, y no ventilábamos buscando el PEEP óptimo, sino el mejor transporte de oxigeno posible en cada enfermo, como un indicador de suma, no puedo dejar de relacionarlo con el momento actual.

Inmediatamente me siento movilizado a llamar la atención que las camas que definamos como terapia intensiva, no tiene que ser cualquier unidad. Con cualquier respirador. Se debe mantener la calidad.

Sino con equipos de salud mejor dimensionados, que sean unidades de atención triage Covid, estadificación, atención crítica Covid, moderado Covid y leves, y pacientes Covid en recuperación, Gestión de pacientes y gestión de camas, que visibilicen los pacientes que están en emergencias y le asignen destino.

Entonces decididamente tenemos que pensar las cosas desde otra perspectiva. Desde una visión de gestión. Cooperativa, de complementación, con menor barreras ni sectorialidad. Porque esta estrategia de replicar respuestas de los tres sectores independientemente solo llevará a incrementar las bajas. Evidentemente hay sectores que parten muy atrás y de disputas históricas, de marcas, de signos políticos, de círculo de fuego. Falta interacción, colaboración, participación y complementación. El estado, protegiendo a los que menos tienen coaptan los recursos, los respiradores, las camas, los monitores, los espacios, está bien pero los otros que tienen seguridad social o medicina privada no se pueden quedar sin nada.

Se deberá repartir según población cubierta, área programática, y capacidad instalada.

El concepto que tengo generado a través de la investigación de escenarios que hicimos con mi equipo de investigación, es que no faltarán camas, no sobrarán ciertamente, que se necesitarán una cantidad sustancial e impensada de unidades de cuidados intensivos ocupadas por pacientes con insuficiencia respiratoria, por neumonías graves de comunidad ocasionadas por el COVID 19, pero más matará la fragmentación y la segmentación del sistema y la carencia en los recursos humanos. No los protegimos y no lo estamos protegiendo ahora. Los estamos mandando a atender pacientes sin la suficiente cantidad de elementos, ni tecnología que requiere esta enfermedad. Igualmente por problemas de coordinación, carencia de interfase prehospitalaria, de manejo adecuado de la conciencia de los ciudadanos, de desarrollo de telemedicina y georreferenciación, es que morirán pacientes quemando etapas en sus domicilios o que llegarán críticos a las unidades de shock.

Porque partimos de un supuesto equivocado, el producto hospitalario no es desde la unidad económica cama, sino de la relación existente en paciente -enfermero -medico, kinesiologo, administrativo, técnico no médico, camillero, y otros integrantes del equipo de salud. Además las unidades cama de cuidado moderado e intermedio tendrán un giro entre 14-18 días y las unidades de cuidados intensivos entre 12 y 50 días. El promedio de uso de un respirador por mes será de 1.5.

No diversifiquemos unidades de cuidados intensivos, fortalezcamos las que tenemos, si se puede ampliar con algo más de facilidad pacientes que sean leves de estadios 1 y 2, que no tengan lugar en sus casas para ser cuidados correctamente. La diferencia está en como evitamos que el paciente pase de la fase virémica a la tormenta inflamatoria, y allí necesita una unidad critica con respiradores y equipo que sirva para ventilar distress respiratorio del adulto.

Lleguemos al número más desfavorable que pensemos, en el peor de los pronósticos, 8.800 camas de terapia intensiva pero no sigamos diversificando, convoquemos a intensivistas de otras provincias contratándolos con hospedajes y regímenes de 48 horas semanales, por carga pública para que no pierdan su nombramiento de base. Por favor. Porque los resultados cambian. Hay evidencia científica significativa que la relación paciente enfermera en terapia intensiva aumenta la mortalidad, en un claro ejemplo de contribución marginal decreciente. Después tendremos posibilidades para trasladar enfermos a otras provincias.

Fortalecer rápidamente las competencias necesarias, específicas, particulares, teleconferencias, compartir casuística, tratamientos, resultados, el entrenamiento de las personas del área de salud, hacerles perder el miedo, y que se puedan cuidar. Existe un momento difícil, imagino, que es cuando el virus circula en silencio, circula, entonces el personal trata a pacientes sin saber que están infectados y se contagian, y al no tener suficiente cantidad de insumos, tratamos de racionalizarlos y eso nos pone en riesgo. Existe una serie de insumos que por la alta demanda mundial no podemos llegar a comprar. Entonces los quiebres de stock son muy altos. En estos pocos días que llevamos por la epidemia, compramos por cinco veces de stock, y sin embargo en algunos rubros como en los barbijos N95, la utilización creció en un 1000%.

Los hospitales nos estamos preparando, mirando lo que ocurre y sabemos de los países como España, Italia y Estados Unidos aumentando las camas críticas, Al doble o triple de la capacidad habitual se les muere la gente en un 10% de los casos, mucho más alta que en otros países. La pregunta es que nos pasará. Hasta ahora nada ha alcanzado en esos países. Pero también se debe examinar todas las oportunidades para ampliar su capacidad de trabajo, las competencias instaladas.

Entonces decididamente tenemos que pensar las cosas desde otra perspectiva. Desde una visión de gestión. Cooperativa, de complementación, con menos barreras ni sectorialidad. Porque esta estrategia de replicar respuestas de los tres sectores independientemente solo llevará a incrementar las bajas, diversificar recursos. Evidentemente hay sectores que parten muy atrás. Falta interacción, colaboración, participación y complementación. El estado, protegiendo a los que menos tienen coaptan los recursos, los respiradores, las camas, los monitores, los espacios.

La mayoría de las organizaciones encontrarán que las políticas internas son obsoletas, como los flujos de trabajo, los protocolos de delegación de tareas o los acuerdos sindicales, son los principales culpables para restringir el cambio de tareas y responsabilidades entre el personal.

Estas restricciones se deben cambiar para permitir que los trabajadores de la salud utilicen plenamente sus conocimientos y habilidades.

La forma en que se logran los cambios variará entre las organizaciones, pero es esencial involucrar al personal en la identificación de barreras y la implementación de estrategias para superarlas: nadie tiene todas las respuestas, y los trabajadores de primera línea pueden ser empoderados y pueden facilitar la toma de decisiones difíciles.

Los esfuerzos deben centrarse no sólo en aumentar la capacidad de la fuerza de trabajo, sino también en mantenerla a lo largo de la pandemia, cubrir enfermos y cuarentenados.

Deberíamos emitir una guía que permite a los hospitales proporcionar beneficios para apoyar al personal, tales como comidas diarias múltiples, servicio de lavandería para ropa personal o servicios de cuidado infantil.

Si bien los esfuerzos Ministeriales y privados se centran en la obtención y producción de respiradores, unidades críticas, camas, los hospitales requerirán personal que pueda operar estas máquinas.

Las redes hospitalarias pueden desarrollar estrategias para desplegar unidades clínicas funcionales como equipos circulares, terapeutas respiratorios en los hospitales más necesitados y desarrollar programas para capacitar rápidamente a los trabajadores que pueden operar esta tecnología de manera competente; los programas de educación en terapia respiratoria pueden acelerar la preparación de los que atenderán pacientes.

Al final veremos con quién contamos cuando “los virus piquen cerca”

Publicado por saludbydiaz

Especialista en Medicina Interna-nefrología-terapia intensiva-salud pública. Director de la Carrera Economía y gestión de la salud de ISALUD

2 comentarios sobre “La centralidad en la Epidemia la tendrá la planificación del recurso humano y la gestión.

  1. Coincido Carlos totalmente cuando mencionas con insistencia sobre la eximicion del impuesto a las ganancias sobre los salarios del personal sanitario, tambien lo he pedido por diferentes medios. Tambien es cierto que sin los profesionales adecuados de nada servira el armado de tantos hospitales moviles.

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