La economía que nos dejará el Covid 19

Autores: Rovira S. Candia L. Díaz CA. Maestría y Especialización de Economía y gestión de la Salud. Universidad ISALUD.

Este documento es un desprendimiento del trabajo realizado por Rovira S, Candia L y Díaz CA, intentando responderse algunas preguntas sobre el impacto generado por la cuarentena y por la enfermedad del Covid 19.

Reflexión que deja el trabajo:

Que la cuarentena no será la culpable de los números finales, sino lo que se haga después de ella, sí.

Preguntas:

Se realizó una revisión bibliográfica desde una visión Sanitaria y Económica de la realidad actual, partiendo de las siguientes preguntas:

¿La cuarentena es la causa del impacto negativo en la Economía?

¿Cuántas vidas salvo la cuarentena?

¿Existe el riesgo de que una recesión profunda cueste más vidas de las que salvamos al mantener los bloqueos?

La economía que nos dejará el Covid 19 será la de una triple crisis.

Una crisis de oferta (impulsada por el cierre de fábricas, el comercio minorista, etc.), una crisis de demanda (debida a las medidas de aislamiento social, al aumento del desempleo y a una mayor cautela de los consumidores) y una crisis financiera (a medida que disminuye el consumo, surgen problemas de liquidez que ponen en riesgo a las empresas, especialmente a las pequeñas y medianas empresas). El efecto sobre el crecimiento del PIB dependerá de cuánto tiempo dure el cierre, y eso dependerá de la trayectoria de crecimiento de la epidemia. Sin embargo, el efecto será considerable, ya que la crisis es global. Es muy difícil contener el crecimiento de los gastos destinados a cubrir el aumento de la demanda sanitaria, social y productiva en estas condiciones de pandemia.

Más recesión, más pobreza, desocupación, aumento de la informalidad en la economía, mayor desigualdad en los ingresos, afectación de la clase media y mayor vulnerabilidad de las clases sociales más pobres.

Introducción:  

A lo largo del aislamiento social preventivo y obligatorio se ha debatido sobre si esta es la causa de los problemas económicos que vive la sociedad o si la responsable de este desplome en las variables económicas se debe a la pandemia que vive el mundo. De la misma manera, se cuestiona si la cuarentena realmente salva vidas o no.

La OMC (Organización Mundial del Comercio) y la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico) esperan una caída del PBI mundial de entre 4 y 6 puntos. Pero la Argentina vive una crisis recesiva crónica, aún antes de la pandemia hacía dos años que no crecía. Con un déficit primario descontrolado, sin crédito de ningún tipo para financiarlo, en default técnico, y un canje de deuda por USD 70 mil millones sin acuerdo a la vista, una emisión monetaria del 30% del dinero circulante, con la industria trabajando entre un 30 y un 70% sin demanda internacional o interna de ningún tipo, han generaron las condiciones más extremas y pueden llevar a una caída del PBI de un 20%. La pobreza se piensa superando el 50%, con una desocupación de empleo formal que llegaría al 20%.

“En la economía mundial se está gestando una tormenta perfecta. La mayoría de las recesiones son causadas por una crisis de la demanda (recordemos el 11 de septiembre), una crisis de la oferta (recordemos el primer aumento del precio del petróleo) o una crisis financiera (recordemos a Lehman Brothers y la Gran Recesión). El COVID-19 promete cumplir todo lo anterior en un solo paquete” (Triggs, A. and H. Karas, The triple economic shock of COVID-19 and priorities for an emergency G-20 leaders meeting”, Brookings, March 2020).

Hay un falso dilema que se plantea cuando se enuncia “economía versus salud”, y lo vemos cuando el presidente de la Organización Mundial de la Salud, el doctor Tedros Adhanom Ghebreyesus, y la directora gerente del FMI, Kristalina Georgieva, han dejado en claro en varias oportunidades en diferentes conferencias y entrevista que los responsables de diseñar e implementar políticas deben reconocer que es necesario proteger la salud pública y restaurar los mercados de trabajo de manera relacionada y escalonada, porque “necesitamos ambas cosas”; pero eso en Argentina es todo más difícil, dados sus importantes desequilibrios fiscales y la elevada carga de deuda pública que arrastra desde hace décadas, lo que podría desencadenar una crisis más profunda.

La economía y la salud tienen vínculos señalados desde hace siglos, refrendados por distintos trabajos. Todas las epidemias, han afectado la economía. El mundo aún no se había recuperado de la llamada gripe porcina. Desde que apareció el clásico trabajo de Rudolf Virchow sobre medicina social a mediados del siglo XIX, las siguientes generaciones en general han olvidado su mensaje y solamente más tarde han descubierto las condiciones de la sociedad que generan enfermedad y mortalidad. Ahora, cuando los factores patogénicos del lugar de trabajo y del medio ambiente amenazan la supervivencia de la humanidad y de otras formas de vida, no es sorprendente que estos problemas conciten la atención. La relación entre la economía y la salud en la pandemia surge desde la disminución de la capacidad de las personas para trabajar, de las empresas para sostener sus líneas de producción, el transporte y la logística de bienes, la caída del salario, la inflación, derrumbe en las ventas, en la construcción, la obra pública, en las expectativas sociales, en la confianza, la falta de reglas, el ataque a la institución de la justicia, la devaluación, ausencia de crédito externo, aumento del gasto en salud, pone en duda el camino, las medidas y la velocidad que pueda tener la recuperación. El país puede caer indefinidamente, los países no tienen fondo, y puede terminarse en situaciones de ruptura de la sociedad, en un conflicto violento, si no hay medidas que puedan rápidamente generar asistencia real. Afecta la inversión privada, la producción, y el gasto-consumo de las personas. Es más grave la afectación que genera la pandemia en la economía, por la falta de red de la seguridad social y de la disponibilidad de empleo formal, y el incremento de la economía informal, que hace que cada vez más personas vivan al día, y no tengan reservas u ahorros.

Las exportaciones de bienes y servicios representaron el 22,7 % del PIB real en 2019, proporción inferior a la de otros países latinoamericanos, por lo que el impacto de la disminución del comercio exterior será comparativamente menor a nivel regional. Sin embargo, las exportaciones son una fuente importante de ingresos fiscales (a través de impuestos a la exportación) y de divisas (aunque la caída de las importaciones previstas permite predecir un superávit de comercio exterior para 2020). El 63,8 % de las exportaciones argentinas se concentra en productos agrícolas y sus manufacturas, lo que deja al país vulnerable a una caída de sus precios, en particular del maíz y la soja. Las exportaciones agrícolas se concentran en el segundo trimestre del año (cuando se cosechan la soja y el maíz), que se prevé será el peor trimestre debido al pico de la pandemia.

Además, se prevé que los volúmenes de exportación de maíz y soja disminuyan en 2020, ya que el clima seco durante el verano mermó los rendimientos y redujo la cosecha agrícola prevista. Las ganancias por exportaciones alcanzaron USD 65,1 mil millones en 2019. Los productos primarios representaron el 27 % del total, y los cereales (principalmente el trigo y el maíz) y las semillas oleaginosas (principalmente la soja) representaron el 77 % de estos. Las manufacturas de origen agrícola representaron el 36,8 % del total de las exportaciones, y los derivados de la carne y las semillas oleaginosas representaron el 75,8 % de estos productos. Cerca de dos tercios de las exportaciones se venden a países que se han visto gravemente afectados por el brote de COVID-19, tales como Brasil (16 % del total), la Unión Europea (13,5 %), países asiáticos con la exclusión de China (12 %), China (10,8 %), Estados Unidos (6,2 %) y Chile (4,7 %). China, los países asiáticos y la UE representaron casi la mitad de las exportaciones de la agroindustria (incluidos los productos primarios y las manufacturas de origen agrícola). Brasil recibió el 35 % de las exportaciones de manufacturas.

Una consultora local, Eco-Go, estimó que cada día de cuarentena estricta tiene un costo de USD 500 millones, aunque otras lo estimaron en USD 1.000 millones. Tomando en cuenta que la cuarentena estricta (fase 1) en Argentina, que se prolongó en las primeras 5 semanas de pandemia, y calculando una pérdida diaria de USD 500 millones (que podría ser bastante conservadora), el costo sube a USD 22,5 mil millones (equivalentes al 10 % del PIB), si solo se incluyen días laborables. Evidentemente, el costo aumentará según se amplíe el cierre. La recesión económica impulsará el desempleo y reducirá los ingresos de los trabajadores independientes. La incertidumbre sobre la extensión de las medidas restrictivas y los temores de los consumidores en lo relativo a su impacto en el empleo y en los ingresos de los hogares frenarán el consumo privado. Los hogares darán prioridad a la compra de bienes de consumo básicos, en lugar de productos no esenciales. Los temores a la depresión económica y a la falta de financiamiento frenarán las inversiones, excepto en los sectores esenciales para enfrentar el brote, como la industria alimentaria, la de productos de limpieza, de productos farmacéuticos y de equipo médico.

Un artículo[i] analiza la pregunta y da como respuesta que las muertes netas al final del camino son menores, y que las masas más vulnerables, son las más marginadas, donde es más agresiva la crisis económica, ya que tienen menos posibilidad de reserva de ingresos.

  1. La epidemia ha producido una desglobalización, obligando a los países a bloquear las fronteras, evitando los flujos normales de bienes de capital y humanos; causando el cierre (al menos temporal) de empresas y comercios, afectando terminalmente negocios de servicios, logística, transporte, hotelería, gastronomía y esparcimiento. Provocando una caída de la demanda de bienes a nivel mundial, lo cual hará disminuir la oferta provocando una posible baja del precio de los insumos. Las medidas de salud para atacar la pandemia COVID-19 están produciendo cargas económicas masivas y de gran alcance para todas las naciones, como China, EE. UU., Japón, Alemania, Gran Bretaña, Francia e Italia (el G7). Baldwin y di Munro (eds. 2020) dicen que como el G7 comparten el 60% de la oferta y la demanda mundial (PBI), el 65% de la manufactura mundial y el 41% de la exportaciones de manufacturas, cuando estornudan el resto del mundo se resfríe (se le denomina “gripe macroeconómica”, es decir, un suministro negativo temporal y choque de la demanda, hace que la producción disminuya temporalmente, seguida de una recuperación rápida y posiblemente una recuperación completa del déficit). Además de esta afectación causada por la situación económica de los países que componen el G7, cada país también es afectado en su economía por el COVID-19, complicando aún más su situación.
  2. Las políticas de bloqueo han tenido un alto costo en COVID19. Una estimación actual para Francia por el Instituto Nacional de Estadística y Estudios Económicos (INSEE) colocó la disminución de la producción en marzo de 2020, cuando Francia estaba en un cierre hermético, en un 35% por debajo de lo normal.
  3. Los costos económicos no son los mismos para todos. La enfermedad pone al descubierto las desigualdades de las sociedades, infligiendo mayores costos económicos a los menos afortunados económicamente en todos los países (Galasso 2020; Mongey, Pilossoph y Weinberg 2020a). América Latina no es una excepción, donde trabajar en casa es un lujo que la mayoría de la gente no puede permitirse (Dingel y Neiman 2020; Delaporte y Pe’na 2020; Hatayama, Viollaz y Winkler 2020).
  4. Los trabajadores informales tienen muy poco espacio para hacer frente a pérdidas de ingresos inesperadas.  Tienen acceso limitado a licencia por enfermedad o prestaciones de desempleo (Goni, López y Serven 2011), tienen en promedio ahorros negativos (Bebkzuk  et al. 2015), y  tienen  acceso  precario a beneficios para  la salud. En los 10 países objeto de análisis, el 41 por ciento de los trabajadores del primer y segundo quintil de la distribución del ingreso son trabajadores por cuenta propia. Estos trabajadores probablemente viven al día.

Políticas de bloqueo:  Los Estados se mueven en diferentes direcciones[ii]

En resumen, podemos observar que, de todas las muertes, tanto en los estados demócratas como en los republicanos es bastante revelador, ya que del total de muertes por COVID-19, un porcentaje pequeño (entre el 20 y 25%) tuvo lugar en estados republicanos.

En otras palabras, entre el 75 y 80% de todas las muertes de COVID-19 a nivel nacional han tenido lugar en estados demócratas (los principales estados con muertes por COVID-19 son: Nueva York, Nueva Jersey, Massachusetts, California, Illinois, Pensilvania, Míchigan, Florida, Texas y Luisiana, donde solo Florida y Texas son estados republicanos.

La mirada más cercana a la imagen de la distribución de empleos perdidos entre los estados demócrata y republicanos ilustra una imagen mucho más equilibrada. Por ejemplo, en mayo del 2020 cuando se observaba las pérdidas totales de trabajo entre los estados, se observaba que se había perdido un total de alrededor del 55% de empleos en los estados demócratas en comparación con el 45% por ciento de pérdida de empleos en estados republicanos.

Por lo tanto, mientras que los estados de uno u otro signo político son más o menos similares en sus pérdidas de empleo, con mucho menos casos de Covid en estados republicanos, la carga económica es desproporcionada. Estas cifras proporcionan un atractivo argumento económico para el caso de que los responsables políticos en los estados republicanos están más que justificados para perseguir políticas de reapertura económica desde mayo, ya que estos Estados han estado soportando un peso desproporcionado de pérdidas de trabajo, en relación con Muertes por COVID-19.

Tomando como referencia lo sucedido en EEUU, se podría trasladar a la Argentina, donde la cuarentena dejo de tener mismas reglas para todo el país. Empezando a trabajar en la reapertura de diferentes modos, según la cantidad de muertes, casos y circulación viral, para reactivar aquellas economías que si podían (como ser Mendoza, Chubut, Santa Cruz, Tierra del Fuego, Jujuy, Salta, etc.), manteniendo una vigilancia constante para actuar inmediatamente en caso de que fuera necesario. Esta estrategia, tiene las expresiones de la danza que explicó Pueyo y cada una de las provincias supuestamente exitosos, tuvo brotes, que exigió inmensos esfuerzos para ser mitigados, por diversas razones, pero en general se trató de casos “importados”, desde fronteras secas o desde otras provincias. Lo que motivó cierres irracionales, que dejaron familias a ambos lados, sin ofrecer soluciones racionales para evitar la transmisión viral y producir un nuevo brote.

Enfoque basado en el total de vidas salvadas

Una alternativa sería utilizar un enfoque de “vidas totales salvadas” que priorice la vida como el bien presente más alto en juego y exija que las decisiones se basen en vidas salvadas solas. Esto se ha propuesto en declaraciones éticas recientes sobre la atención clínica, pero es posiblemente aplicable de manera más general en la toma de decisiones políticas. [iii]

Un enfoque de vidas salvadas no significa que se desatiendan los resultados económicos, sociales y de bienestar, de hecho, estos factores también afectan las tasas de mortalidad, a veces sustancialmente. Los metaanálisis de estudios de cohortes longitudinales ajustados por covariables indican que el desempleo, el aislamiento social y la falta de sostén comunitario y la depresión tardía están asociados con el aumento de la mortalidad por todas las causas.  La magnitud de las asociaciones puede, en algunos casos, ser suficiente para cambiar considerablemente las evaluaciones de vidas salvadas o perdidas al considerar diferentes políticas.[iv][v][vi]

Por ejemplo, si todos los menores de 60 años en una región en particular que estaba sano regresaron al trabajo, pero otras 500 personas murieron de infección COVID-19, ¿es una compensación razonable y se compensaría evitando las consecuencias mortales del desempleo y el aislamiento social?

Otro escenario destaca los desafíos de las compensaciones: En el otoño de 2020, habrá que tomar decisiones sobre los niños que regresan a la escuela. Aunque las muertes atribuibles al COVID-19 entre los niños son extremadamente raras, los niños que se infectan con el coronavirus 2 del síndrome respiratorio agudo grave (SARS-CoV-2) podrían infectar a las personas mayores. ¿Deberían mantenerse a millones de niños fuera de la escuela, con consecuencias sustanciales y probables para toda la vida, para “salvar” 500 o 1000 o 10 000 vidas? ¿Las consecuencias de mantener a los niños fuera de la escuela y los posibles efectos adversos futuros sobre la salud y la longevidad,superan las consecuencias de las muertes relacionadas con las infecciones, suponiendo que en la medida de lo posible se hace para proteger a los adultos mayores, los trabajadores de la salud y otras personas que garantizan una sociedad funcional?[vii]

La implementación de un enfoque total de vidas salvadas enfrenta desafíos potenciales, aunque no insuperables.

En primer lugar, es probable que las asociaciones de empleo, aislamiento social y depresión con mortalidad varíen según el contexto, los países, la legislación laboral y el apoyo a las empresas[viii]. La asociación entre el desempleo y la mortalidad puede ser más pronunciada en la mediana edad que en la vida avanzada. Por el contrario, la depresión puede tener una asociación más fuerte con la mortalidad más adelante en la vida y no antes.

En segundo lugar, si bien estos metaanálisis se basaron en datos prospectivos de cohortes, con control de covariable ajustado multivariante, los datos son observacionales y están sujetos a confusión; sería importante, cuando se utilizan estimaciones metaanálisis para fundar las decisiones de política, también considerar los análisis de sensibilidad que establecen los valores de estas relaciones en niveles algo inferiores a los de las estimaciones, examinar si cambian las conclusiones y proporcionar estimaciones que los individuos puedan entender.

En tercer lugar, y quizás lo más difícil, será evaluar y comparar la influencia de varias alternativas de autoaislamiento, aislamiento social, distanciamiento social, rastreo de contactos, otras políticas en el empleo y la depresión. El aislamiento social y la depresión con la mortalidad, no hay datosdisponibles sobre las relaciones de las políticas pandémicas con estos resultados sociales, psicológicos y económicos.

Además, lo que es importante evaluar con respecto a la toma de decisiones, no es tanto cómo la pandemia influye en estos resultados sociales, psicológicos y económicos, sino más bien cómo las diferentes políticas para manejar la pandemia pueden influir en estos resultados. Incluso sin estrictas medidas de aislamiento y cierre del lugar de trabajo, la economía y las relaciones sociales todavía se habrían visto afectadas negativamente por la morbilidad y mortalidad relacionadas con COVID-19 y los cambios sustanciales en los comportamientos individuales.[ix]

Sin embargo, estos desafíos antes mencionados no son necesariamente una barrera insuperable a este enfoque total de vidas salvadas.

En los últimos meses, diferentes países, regiones y ciudades han tomado diferentes decisiones, lo que esencialmente resultó en una serie de “experimentos naturales”. A partir de estas experiencias y decisiones, es posible comenzar a evaluar la asociación entre las diferentes políticas y los resultados sociales, psicológicos y de desempleo, así como las tasas de infección por SARS-CoV-2 y las tasas de mortalidad COVID-19.

Sin embargo, estos datos deben utilizarse cuidadosamente, porque diferentes países, regiones y ciudades pueden diferir entre sí de muchas otras maneras; algunos de estos factores pueden no ser posibles de controlar; y las sociedades pueden priorizar varios resultados de diferentes maneras. Sin embargo, una serie de análisis, lo más rigurosos posible, para evaluar diversas políticas, basándose en comparaciones país por país, región por región y ciudad por ciudad, pueden dar una visión considerable de la asociación entre la implementación de diversas políticas con resultados sociales, psicológicos y económicos. [x]A partir de las estimaciones de estos resultados, puede ser posible extrapolar a las consecuencias de la mortalidad a lo largo del tiempo. El simple hecho de evaluar las tasas actuales de exceso de mortalidad total es insuficiente porque tomará tiempo que las consecuencias de la mortalidad del desempleo, el aislamiento y la depresión se manifiesten. Un modelado matemático y teórico más directo de estos efectos también puede dar más información, como ha ocurrido con el modelado para las tasas de infección y las tasas de mortalidad. De nuevo será importante, al utilizar las estimaciones para fundar las decisiones políticas, considerar también cuán sensibles son las conclusiones cuando la fuerza de las relaciones entre las diversas políticas y los resultados se establezca en valores diferentes de sus mejores estimaciones.

En los próximos meses, si bien se enfrenta a la posibilidad de una segunda oleada de pandemia, estos cálculos de vidas totales perdidas, tanto por la infección por el SARS-CoV-2 como por los resultados sociales, psicológicos y de desempleo, pueden resultar importantes en las decisiones políticas. Otros factores asociados con la mortalidad también requerirán consideración, como tratamientos retrasados, por ejemplo, para enfermedades cardíacas o cáncer, y ausencia prolongada de atención médica preventiva y vacunas. Sin embargo, puede llegar a un punto en el que el número de vidas perdidas por las consecuencias económicas, sociales y psicológicas de las diferentes decisiones políticas superará el número de vidas perdidas por la infección, y será crucial considerar las consecuencias indirectas de la mortalidad de estas decisiones políticas. Cuando los análisis de sensibilidad razonable y riguroso y las variaciones de los parámetros indiquen que se ha alcanzado este punto, sería un error ignorar estas otras consideraciones. Además, este enfoque de utilizar sólo vidas totales salvadas o perdidas es efectivamente conservador en su deferencia a las muertes relacionadas con la infección porque no tiene directamente en cuenta los bienes sociales y de otro tipo, sino que los coloca subordinados a la vida. Con nuevas demandas por desempleo sólo en los Estados Unidos que alcanzaron los 40 millones, y con el desempleo asociado con la mortalidad por todas las causas, puede ser el momento de tomar más en serio y cuantitativamente las consecuencias sociales, económicas y psicológicas de las políticas en la toma de decisiones al calcular las vidas totales perdidas por la pandemia COVID-19.

Respondiendo a las preguntas iniciales podemos decir:

¿La cuarentena es la causa del impacto negativo en la Economía?:

Como hemos visto, no. La pandemia es la causa principal de la afección económica que vive el mundo. Su expansión por el planeta ha profundizado todos los problemas estructurales que las economías de cada país manifiestan. El impacto intrínseco de la situación mundial y específicamente de la cuarentena en cada país a provocado diferentes experiencias y resultados.

¿Se han salvado vidas?:

Aun es difícil de saberlo, por lo pronto, si se sabe que estas políticas locales y mundiales salvaron alrededor de 150 millones de muertes en todo el planeta y ahorrará millones de dólares en pérdidas de productividad por dichas muertes (si lo comparamos con las muertes causadas por la Gran Pandemia de la Gripe de 1938); y aunque las estimaciones de las muertes NO Covid son preocupantes y van a causar un impacto grande en la salud y en las sociedades (la Universidad Johns Hopkins informó que en 118 países de ingresos bajos y medianos, el aumento de las muertes infantiles y maternas será degradante. Se estima que podría haber hasta 2.300.000 muertes infantiles adicionales y 133.000 muertes maternas adicionales en este primer año de la pandemia como resultado de shocks inevitables, colapso del sistema de salud o decisiones intencionales al responder a la pandemia. También podemos observar que un informe de la Escuela de Higiene y Medicina Tropical de Londres encontró que por cada exceso de muerte por COVID-19 atribuible a las infecciones adquiridas durante las visitas de rutina a la clínica de vacunación, podría haber hasta 549 muertes en niños prevenidos por el mantenimiento de la inmunización infantil de rutina en África. Lamentablemente, hay innumerables informes de las diversas formas en que la pandemia en curso está interrumpiendo tanto las campañas de inmunización sistemáticas como las campañas de inmunización. Además podemos encontrar un informe de modelización del VIH, convocado por la OMS y el ONUSIDA, determinó que se espera que una interrupción completa de seis meses del suministro de terapia antirretroviral -TAR- conduzca a muertes excesivas durante un año que son más que el número anual total de muertes por VIH. En el África subsahariana, esto equivale posiblemente a más de 500.000 muertes adicionales por VIH. Una interrupción similar también llevaría a duplicar el número de niños nacidos con VIH. Otro dato interesante es observar lo que el Programa Mundial de Malaria de la OMS examinó como nueve escenarios para posibles perturbaciones en el acceso a intervenciones críticas contra el paludismo en 41 países. En el peor de los casos, en el que se suspenden todas las campañas netas tratadas con insecticida y se produce una reducción del 75% en el acceso a medicamentos antipalúdicos eficaces, informaron de que el exceso de muertes por paludismo podría acercarse a 400.000, lo que representa un aumento de más del 100 por ciento en las muertes notificadas en 2018; y como último, podemos observar que la Asociación Stop TB, en colaboración con el Imperial College, Avenir Health y la Universidad Johns Hopkins, estimó que un bloqueo de tres meses y una restauración prolongada de 10 meses podrían conducir a 1,4 millones de muertes adicionales por tuberculosis durante este tiempo entre 2020-2025), aun no se sabe si las muertes NO Covid alcanzaría a las evitadas, asique, aún son estimaciones que solo a final de año, o de este período, vamos a poder observar y definir. Por lo pronto, podemos observar que, en la Argentina al cuarto mes de cuarentena, las Funerarias tienen un 20% menos de trabajo, principalmente por las muertes no sucedidas por accidentes de tránsito, accidentes de trabajo, el no cuidado de los pacientes con patologías graves, muertes por influenza y otras.

La crisis económica y el impacto en la salud de la cuarentena, estará muy ligadas a la reanudación de las actividades y las acciones post pandemia para saber el real impacto de este período crítico que vivió el Mundo, y entender mejor los mecanismos a corregir para un futuro.

Conclusión

Podemos encontrar varias diferentes formas de realizar la cuarentena, donde una de ella (la utilizada en la Argentina), es la de comenzar lo más temprano posible para evitar cualquier propagación grande desde el comienzo y alargando la posibilidad de la llegada del pico; pero esta metodología, trae aparejado una alta probabilidad de estar generando una segunda ola de contagios y con un alto costo para la economía por la prolongación en meses de encierro (teniendo un gran impacto en el PBI). También encontramos la metodología donde el confinamiento se puede iniciar demasiado tarde, esperando el momento justo del pico para realizarla, pero este modelo corre el riesgo de tener una tasa de infección alta y números de muertes asociadas altísima.

El confinamiento inteligente es el indicado como ideal, sin embargo, implicaría retirar a los infectados de la circulación social, pero esto debería tener como base, un Estado con la posibilidad de conocer perfectamente la situación de salud de cada uno de los individuos, realizar testeos masivos de antígenos y anticuerpos que deben ser eficientes y eficaces.

Con el temor de una nueva recesión y colapso financiero, es tiempos para llamar a un liderazgo fuerte y resistente en la salud, las empresas, el gobierno y la sociedad en general. Las medidas de alivio inmediato deben implementarse y ajustarse para aquellas que pueden pasar desapercibidas. Se necesita una planificación a mediano y largo plazo para reequilibrar y revitalizar la economía, luego de esta crisis. Un amplio plan de desarrollo socioeconómico que incluye planes sector por sector y un ecosistema que fomenta el emprendimiento para aquellos modelos de negocios sostenibles para que puedan crecer, es fundamental y es prudente que los gobiernos y las instituciones financieras reevalúen constantemente el estado de juego, y así poder acomodar las acciones según las circunstancias del momento.

Aunque la incertidumbre de saber cómo sigue este tema y no saber cuándo estará todo controlado, también hace que sea difícil producir algo útil; pero hay autores que proponen como estrategia, un sistema cíclico para salir de estos bloqueos, y que tienen dos tipos principales de efectos[xi]:

Primero, proporciona una liberación parcial del bloqueo, permitiendo más producción y consumo. Esto tiene efectos positivos en términos de previsibilidad, proyecciones de producción y compartir, planificar el consumo, trabajar en el sector informal y más. Para países o regiones que tienen una alta participación del sector informal, la estrategia cíclica puede hacer que los días de confinamiento sean más soportable y, por lo tanto, mejorar la adherencia.

Tiene algunas desventajas. Por ejemplo, no todos los sectores económicos pueden beneficiarse de manera similar del esquema. Por lo tanto, los sectores del bien social que dependen en gran medida del contacto humano, como los vuelos, los hoteles o restaurantes tienen menos probabilidades de funcionar sin problemas bajo este esquema, a menos que hagan ajustes pronunciados. Sin embargo, la versión escalonada del esquema cíclico alivia algunos problemas potenciales, relacionados con interrupciones en la continuidad de la producción. La estrategia escalonada tiene la ventaja de que la producción puede funcionar durante todo el mes y la transmisión durante los días de trabajo se reducen debido a una menor densidad, mientras que la estrategia no escalonada tiene la ventaja de aplicar un cierre más fácil de sus puertas.

Se quiere dejar como ultimo reflexión y mensaje, que la cuarentena no será la culpable de los números finales, sino lo que se haga después de ella, si.


[i] Post-COVID-19 spending. www.thelancet.com/planetary-health. Vol 4. Mayo 2020

[ii] John R. McGowan. Ph.D. Factors related to State lockdown Policies: A Comparison of Jobs Lost with Deaths from COVID-19. CPA Professor of Accounting Saint Louis University 3674 Lindell Blvd. St. Louis, MO 63108

[iii] Joint statement: moral guidance on prioritizing care during a pandemic. Public Discourse. Published April 5, 2020. Accessed June 8, 2020. https://www. thepublicdiscourse.com/2020/04/62001/

[iv] Roelfs DJ, Shor E, Davidson KW, Schwartz JE. Losing life and livelihood: a systematic review and meta-analysis of unemployment and all-cause mortality. Soc Sci Med. 2011;72(6):840-854. doi:10. 1016/j.socscimed.2011.01.005

[v] . Holt-Lunstad J, Smith TB, Baker M, Harris T, Stephenson D. Loneliness and social isolation as risk factors for mortality: a meta-analytic review. Perspect Psychol Sci. 2015;10(2):227-237. doi:10. 1177/1745691614568352

[vi] . Li S, Stampfer MJ, Williams DR, VanderWeele TJ. Association of religious service attendance with mortality among women.JAMA Intern Med. 2016; 176(6):777-785. doi:10.1001/jamainternmed.2016. 1615

[vii] Wei J, Hou R, Zhang X, et al. The association of late-life depression with all-cause and cardiovascular mortality among communitydwelling older adults: systematic review and meta-analysis. Br J Psychiatry. 2019;215(2):449-455. doi:10.1192/bjp.2019.74

[viii] Goodman-Bacon A, Marcus J. Using difference-in-differences to identify causal effects of COVID-19 policies: DIW Berlin discussion paper No. 1870. Published May 18, 2020. Accessed June 8, 2020. https://papers.ssrn.com/sol3/papers.cfm? abstract_id=3603970

[ix] Sud A, Jones M, Broggio J, et al. Collateral damage: the impact on outcomes from cancer surgery of the COVID-19 pandemic. Ann Oncol. Published online May 16, 2020. doi:10.1016/j.annonc. 2020.05.009

[x] Stephenson J. Sharp drop in routine vaccinations for US children amid COVID-19 pandemic.JAMA Health Forum. Published May 12, 2020. Accessed June 26, 2020. https:// jamanetwork.com/channels/health-forum/ fullarticle/2766119

Bibliografía complementaria

  • Martin S. Eichenbaum, Sergio Rebelo, Mathias Trabandt. THE MACROECONOMICS OF EPIDEMICS. Working Paper; 26882. http://www.nber.org/papers/w26882. NATIONAL BUREAU OF ECONOMIC RESEARCH, 1050, Massachusetts Avenue Cambridge, MA 02138 March 2020, Revised April 2020
  • Understanding Coronanomics: The economic implications of the coronavirus (COVID-19) pandemic Suborna Barua* Draft Manuscript†. 1 April 2020
  • Peterson Ozili, Central Bank of Nigeria, Nigeria and Thankom Arun. Spillover of COVID-19: impact on the Global Economy. University of Essex, United Kingdom. April, 2020
  • J.E. Boscá. El Impacto Macroeconómico del Coronavirus. Universidad de Valencia y Fedea R. Doménech Universidad de Valencia y BBVA Research J. Ferri Universidad de Valencia y Fedea. 2020/02

Publicado por saludbydiaz

Especialista en Medicina Interna-nefrología-terapia intensiva-salud pública. Director de la Carrera Economía y gestión de la salud de ISALUD

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