Lo que se hizo en Salud estuvo bien. Pero Ahora es necesario cambiar.

Dr. Carlos Alberto Díaz: Profesor titular de la Universidad ISALUD.

Durante esta pandemia el blog intentó ser un instrumento editorial, justo, para decir lo que se estaba haciendo bien y lo que faltaba, lo incorrecta de las comparaciones poco diplomáticas con otros países en cuanto a resultados que acompañaban los anuncios de nuevos plazos de cuarentena, de la forma como se exponían, que si, es imperioso realizar benchmark con Alemania, Corea, Singapur, Uruguay, Nueva Zelandia, Canadá, que era necesario formar rastreadores para seguir y descubrir, testear y aislar contactos, que cuando empezaran a disminuir los casos había que desplegar los testeos, multiplicando el plan detectar, masivamente, aumentar la productividad del sector público, y aplicar en la población general lo que se hizo en los barrios populares y en las instituciones asilares y lo injustas, despiadadas que fueron y son muchas de las críticas, especialmente porque se mezclan con el ataque al gobierno de la Sra, y de Alberto Fernández y también criticas de los propios, de los pibes y del Instituto Patria. Especialmente de los periodísticas, de los Covidólogos, de Neurólogos avenidos en epidemiólogos, que hablan bien como comentaristas, la necesidad que el Ministro y el Ministerio, tenga dialogo con algunos efectores, con gestores, más que con infectólogos y epidemiólogos. No faltaron camas de terapia, el sistema estuvo lejos de colapsar, no se murió ningún paciente sin atención, no tuvimos que colocar camiones frigoríficos para almacenar cadáveres, desarrollar infraestructura, y los mercaderes hicieron negocios. No son momentos de mirar hacia el pasado reciente. A lo que no se dijo, a lo que ocurrió. A las críticas con los resultados puestos, a obligar a colocarse a la defensiva.

Lo que se hizo estuvo bien, ahora es necesario cambiar. Por el hartazgo de la sociedad, el daño en la economía, por la propagación al resto del país, por las faltas de transformaciones del sistema de salud, por las reformas postergadas, porque es necesario retomar la agenda de la transformación para una gestión eficiente, y transformar el gobierno clínico de las instituciones.

Una de las principales cuestiones para el control de la pandemia es el rigor en los datos. Tanto en los datos de contagiados, como de los fallecidos. En esto fallamos. Hubo retraso en la carga.

Prolongamos la cuarentena más allá de la preparación adecuada de lograr ampliar la oferta pública y privada, y solo logramos prolongar la aparición del pico a septiembre, y que se expandiera al resto del país, donde las provincias miraban lo que pasaba en la provincia de Buenos Aires y Caba, las peleas, los veranos de abrir el turismo interior, la falta de control de las fronteras, y la falta de preparación, que requirió el asesoramiento del Ministerio de Salud. Es llamativo el rol que se le pide al Ministerio, cuando se le restó durante muchos años su capacidad y se lo vació de contenido. Es necesario establecer acuerdos sobre políticas de salud, sobre que hacer cuando venga el nuevo brote, hay que prepararse para lo que viene, especialmente antes que esté disponible la vacuna.

No jerarquizamos al personal de salud como se debía, siguieron cobrando lo mismo y sometidos sus ingresos, salvo las horas adicionales como si fueran una ganancia. Es lamentable que pretenda que las personas del equipo de salud trabajen el doble de horas, más dedicación, mayor riesgo, exponer a su familia, y ninguna recompensa. Ningún agradecimiento. Muchas banderas para quejarse por el aumento del dólar, el avance del gobierno en la reforma judicial, en el avance hacia Vicentin, la falta de las reformas para incentivar el empleo, la inversión, la radicación de empresas, para estimular de verdad las exportaciones. Estoy muy triste por el comportamiento de la sociedad, que no protege a quienes lo cuidan.

No aprovechar este momento para aumentar la cantidad de médicos intensivistas y de anestesistas. Era el momento de aumentar las residencias y modificar las condiciones de trabajo de los intensivistas, incrementar la cantidad de anestesistas. En Argentina luego de este tiempo que nos toco vivir, los privilegiados son los jueces, los legisladores, y los anestesiólogos.

No generar redes de asistencia público privadas. Acercamiento y complementación.

Establecer un consenso más sólido con la provincia de Buenos Aires, porque nunca la gestión y la ciencia deben ser invadidos por las ideologías, nunca se obtienen buenos resultados por ese camino, y esto es lo que paso con este equipo de Goyan, Kreplak y Sus seguidores, que en general respondió más a sus intereses políticos partidarios y proteger los territorios de su ideología. Siempre hacemos política los que hacemos gestión, siendo gerentes de salud, pero cuando sos más militante que político no haces gestión de salud.

Coordinar mejor con los sectores municipales, provinciales y privados. Para formar una red que permita atender todos los pacientes de acuerdo con las necesidades.

Concientizar más la conducta individual las respuestas, evitar zonas mal ventiladas con más de cuatro personas por un lapso prolongado de tiempo. Evitar congestiones en los trasportes públicas, en las estaciones de transporte distribuidores.  Hacer benchmarking de Los protocoles que están publicado en el BOE de Madrid, que ha establecido que protocolos, corriendo, bicicleta, cuanta gente pueden ir a un sepelio, porque contacto estrecho, son quince minutos. Etc.

La gente esta rompiendo la cuarentena en forma anárquica, por ello se debe trabajar en como acompañar esta indisciplina, porque no se puede controlar toda la actividad económica.

Ampliar el Comité asesor multidisciplinario, porque tiene un sesgo, porque la mayoría de las personas que tratan HIV SIDA, no manejan recurso camas, tecnoestructura, deber ser y nosotros el deber poder, ingenieros que sepan de producción industrial, vivienda, hábitat, transporta,

Es imperioso mejorar la coordinación entre los subsectores, y ver que pueden aportar, y no que sacar de beneficio, sino no se podrá superar esta epidemia, en las mismas se prevalece con transparencia, información y trabajo.

Pensar que modelo de salud queremos lograr en el futuro.

Hacen falta más datos confiables.

Es imperioso testear más y más, en dimensión china. No faltan reactivos. Faltan horas hombre de trabajo para hacer biología molecular, un trabajo de 24 hs por 7 dias. Falta gestión. No pueden existir esos “valles” de sábados, domingo y lunes, que nos ilusionan, el martes volvemos a entristecernos. Cuando mejoramos en Capital, en el Chaco, empeoramos en otros lugares.

La epidemiología de la enfermedad nos indica, superada la primera etapa de la pandemia, que el virus ha venido para quedarse y al no estar erradicado de nuestro entorno, entramos ahora en una fase muy delicada que si lo hacemos bien, la historia natural de esta enfermedad será probablemente la progresiva disminución de la incidencia de enfermos con algunos rebrotes epidémicos que el sistema sanitario podrá atender con diligencia y efectividad.
De este modo, con el tiempo, llegaremos a disponer de la tan ansiada vacuna que será el punto de inflexión para el control definitivo.

En Salud Pública solemos explicar que las causas del enfermar son debidas a tres consideraciones. Por no saber, por no querer y por no poder. Las dos primeras son de responsabilidad personal de cada ciudadano y la tercera es asunto de la administración sanitaria. Ahora es el tiempo de la responsabilidad y del compromiso ético personal. Hay que tener muy claro que el futuro de la epidemia está en nuestras manos ya que el coronavirus sigue circulando en el ambiente y al salir la población a la calle, liberada de su aislamiento preventivo, se enfrenta a un posible contagio

La estrategia preventiva fundamental debe ir orientada a la contención de la transmisión. Para ello hay que educar a la comunidad a través de mensajes claros e inequívocos. Hay que evitar agrupaciones de riesgo manteniendo la separación interpersonal adecuada, es obligatorio usar barbijos.

No son momentos de restringir los estudios de diagnóstico. Por lo menos, corresponde que durante los próximos dos meses quintupliquemos nuestra capacidad.

Intensificar la responsabilidad, individual, familiar, y de los colectivos.

Es urgente una intensa campaña de educación sanitaria para evitar conductas generadoras de riesgos

Publicado por saludbydiaz

Especialista en Medicina Interna-nefrología-terapia intensiva-salud pública. Director de la Carrera Economía y gestión de la salud de ISALUD

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