Brecha de cobertura en mamografías, vacunación contra el VPH y tamizaje cervicouterino — análisis epidemiológico, operativo y comparativo con países de la OCDE (2011–2024)
Oncological Prevention in Argentina: Coverage Gap in Mammography, HPV Vaccination and Cervical Cancer Screening — Epidemiological, Operational and Comparative Analysis with OECD Countries (2011–2024)
Dr. Carlos Alberto Díaz. Profesor Titular Universidad ISALUD.
RESUMEN
Antecedentes. Argentina enfrenta una paradoja en prevención oncológica: dispone de marcos normativos y programas que en papel son comparables a los de países de la OCDE, pero sus tasas de mortalidad por cáncer de cuello uterino (CCU) y sus coberturas reales de mamografía revelan brechas estructurales persistentes que no se reducen al ritmo de países con desarrollo similar. La tasa ajustada de mortalidad por CCU se mantiene en torno a 7,5–8,2 muertes por cada 100.000 mujeres, dos a tres veces superior al promedio de los países de la OCDE, y la cobertura de mamografía en el sector público alcanza solo el 30–35% de la población objetivo.
Objetivo. Analizar en forma integrada las brechas de cobertura en mamografía, la evolución de la vacunación contra el VPH y el estado del tamizaje cervicouterino en Argentina entre 2011 y 2024, contrastando los indicadores nacionales y provinciales con los estándares de países de la OCDE, e identificando los determinantes estructurales, operativos y de acceso que explican la persistencia de las brechas.
Métodos. Revisión sistemática de fuentes nacionales (INC/SIVER-Ca, DEIS, Ministerio de Salud de la Nación, Instituto Provincial del Cáncer de Buenos Aires) e internacionales (GLOBOCAN 2022, OCDE Health Statistics 2023, IARC, OPS/OMS). Se construyeron estimaciones de brecha operativa, modelos de costo-efectividad incremental entre PAP y test de ADN de VPH, y comparaciones por estratégicas de acceso geográfico. Se incorporó análisis de desigualdad interjurisdiccional mediante tasas ajustadas por edad estandarizadas (TAE).
Resultados. Argentina realiza entre 900.000 y 1,1 millones de mamografías anuales frente a una necesidad estimada de 2,6 millones, con una brecha operativa de más de 1,5 millones de estudios. La cobertura de vacunación contra el VPH, que alcanzó el 87,9% en 2013, descendió al 55,5% en mujeres jóvenes. La mortalidad por CCU no descendió en la década bajo análisis, a diferencia de la reducción promedio del 2% anual observada en países de la OCDE. La brecha intraprovíncial es extrema: Formosa registra 17,3 muertes/100.000 frente a 4,4 en CABA. El test de ADN de VPH demuestra ser una estrategia dominante y costo-efectiva frente al PAP convencional.
Conclusiones. La persistencia de estas brechas no es el resultado de insuficiencia normativa sino de fallas estructurales en la implementación: fragmentación del sistema, modelo de tamizaje oportunista en lugar de organizado, fallas en el circuito de seguimiento posdiagnóstico y ausencia de mecanismos de rendición de cuentas interjurisdiccional. La transición plena hacia redes activas de tamizaje y la expansión de la autotoma con test molecular constituyen las palancas con mayor evidencia de costo-efectividad para reducir la mortalidad evitable.
Palabras clave: cáncer de cuello uterino · mamografía · test de ADN de VPH · cobertura de tamizaje · vacuna VPH · brechas de acceso · costo-efectividad · Argentina · desigualdad interjurisdiccional · prevención oncológica
1. INTRODUCCIÓN
1.1 El problema: normas robustas, resultados insuficientes
Argentina cuenta con un marco normativo de prevención oncológica que, sobre el papel, es comparable al de muchos países de la OCDE: un calendario nacional de vacunación que incluyó la vacuna contra el VPH desde 2011, un Programa Nacional de Prevención de Cáncer Cervicouterino con cobertura obligatoria en obras sociales y prepagas, y un proceso de transición hacia el test molecular de ADN de VPH como herramienta de tamizaje primario [1,2]. Sin embargo, los indicadores epidemiológicos revelan una brecha persistente entre la calidad del andamiaje normativo y la efectividad real del sistema.
La tasa ajustada por edad de mortalidad por cáncer cervicouterino en Argentina se mantenía en torno a 7,5–8,2 muertes por cada 100.000 mujeres en 2022, dos a tres veces superior al promedio de los países de la OCDE con muy alto índice de desarrollo humano [3,4]. Esta brecha no se redujo durante el período 2011–2024: mientras los países de la OCDE lograron descensos sostenidos del 2% anual promedio, Argentina registró una meseta histórica con leve tendencia al aumento hasta 2019 [5]. El análisis de la cobertura de mamografía presenta un patrón similar: el sistema realiza menos de la mitad de los estudios necesarios para impactar sobre la mortalidad por cáncer de mama [6].
Estas brechas no son fenómenos aislados ni explicables por una sola causa. Reflejan fallas estructurales acumuladas en la organización del sistema de salud: fragmentación entre subsectores público, obras sociales y privado; predominio del modelo de tamizaje oportunista sobre el organizado; déficit en el seguimiento del circuito pos-diagnóstico; y profundas asimetrías territoriales que concentran la mortalidad evitable en las poblaciones más vulnerables [7,8].
1.2 Objetivos del estudio
El estudio persigue cuatro objetivos específicos:
- Cuantificar la brecha operativa en mamografía entre la cobertura real y la necesidad estimada, a nivel nacional y por regiones.
- Analizar la evolución de la vacunación contra el VPH y el tamizaje cervicouterino en Argentina entre 2011 y 2024, e identificar los factores que explican la estabilidad de la mortalidad por CCU.
- Comparar los indicadores de incidencia y mortalidad por CCU de Argentina con los de países de la OCDE, documentando la desigualdad interjurisdiccional interna.
- Evaluar la evidencia sobre costo-efectividad del test de ADN de VPH frente al PAP convencional en el contexto del sistema de salud argentino.
1.3 Marco metodológico
El estudio combina tres enfoques complementarios. Primero, análisis epidemiológico descriptivo basado en fuentes administrativas y registros de mortalidad, con cálculo de tasas ajustadas por edad mediante el método directo con población mundial estándar Segi-Doll. Segundo, modelización operativa de brechas de cobertura, combinando datos de infraestructura instalada, estimaciones de población objetivo y estándares internacionales de adherencia. Tercero, análisis de costo-efectividad incremental entre estrategias de tamizaje, revisando los modelos de decisión publicados para la población argentina y los resultados de los programas piloto en Jujuy y otras provincias.
2. MAMOGRAFÍAS EN ARGENTINA: BRECHA ENTRE NECESIDAD Y COBERTURA REAL
2.1 Definición de la población objetivo y criterios de tamizaje
La estimación de la meta de tamizaje poblacional requiere previamente definir la población objetivo, tarea que en Argentina se complejiza por la coexistencia de dos marcos de referencia. El enfoque de salud pública nacional ubica históricamente la población objetivo entre los 50 y 69 años, con periodicidad bienal. Sin embargo, el Instituto Provincial del Cáncer de la Provincia de Buenos Aires amplió la recomendación al tamizaje bienal entre los 40 y 75 años para personas de riesgo promedio [9]. El enfoque de las sociedades científicas —la Sociedad Argentina de Mastología (SAMAS) y la Sociedad Argentina de Radiología— recomienda mamografía anual desde los 40 años [10].
Esta heterogeneidad normativa no es un dato menor: determina directamente el denominador con que se calcula la brecha operativa, y su resolución mediante consenso intersocietades constituye una precondición para el diseño de metas verificables.
2.2 Estimación de la brecha operativa
Tomando como referencia el modelo de mayor alcance —tamizaje bienal entre los 40 y 75 años, con una meta de adherencia del 80% (estándar internacional para impactar en la mortalidad)—, el volumen esperado de estudios es el siguiente [9,11]:
| Nivel | Población objetivo | Meta anual (80% bienal) | Cobertura real estimada |
| Nacional | 6.500.000 mujeres | 2.600.000 mamografías/año | 900.000–1.100.000 (34–42%) |
| Provincia de Buenos Aires | 3.320.000 mujeres | 467.152 mamografías/año | ~255.000 (31,3% de la meta ideal) |
| NOA/NEA (Chaco, Formosa, Sgo. del Estero) | Variable según provincia | No disponible con exactitud | Estimado: 15–20% de la meta |
Tabla 1. Brecha operativa en mamografía por nivel geográfico. Fuente: INC/IPC-PBA [6,9]; elaboración propia.
En términos prácticos, Argentina está realizando menos de la mitad de los estudios necesarios para alcanzar metas óptimas de tamizaje poblacional. La brecha asciende a más de 1,5 millones de mamografías anuales faltantes [6].
2.3 Disparidades regionales y determinantes de la brecha
2.3.1 Áreas metropolitanas y provincias grandes
Las provincias de Buenos Aires, CABA, Córdoba y Santa Fe concentran la mayor cantidad de mamógrafos del país. La Provincia de Buenos Aires cuenta con una red pública consolidada de 187 mamógrafos digitales o digitalizados, con una producción estimada de 255.000 mamografías anuales en el sector público. Sin embargo, la densidad poblacional eleva el denominador de la meta ideal, de modo que la cobertura alcanza solo el 31,3% del objetivo [9]. En estos contextos, el problema no siempre es la falta de equipos, sino la gestión de turnos y la captación efectiva de pacientes.
2.3.2 Región del Norte Grande (NOA y NEA)
Las provincias de Santiago del Estero, Chaco y Formosa registran algunas de las coberturas más bajas del país, en ciertos casos por debajo del 15–20% de la población objetivo anual. Los principales cuellos de botella son: la dispersión rural que obliga a depender de operativos con mamógrafos móviles; la insuficiencia de equipos activos y calibrados (por debajo de la tasa recomendada de un equipo por cada 10.000 mujeres de la población objetivo); y la escasez de técnicos en radiología [11]. Esta región concentra además las tasas más altas de mortalidad por CCU del país, lo que sugiere una carencia sistémica de acceso a servicios oncológicos preventivos.
2.3.3 Región patagónica
La Patagonia presenta un panorama mixto: cobertura formal por obras sociales más alta que el norte del país —en parte por mayor empleo formal en sectores como el petrolero y el pesquero—, pero con grandes distancias entre centros urbanos y escasez de especialistas certificados para interpretar imágenes mamarias. Esto genera demoras crónicas entre la realización del estudio y la confirmación diagnóstica, especialmente en casos BI-RADS 4 o superiores [12].
2.4 Síntesis: causas de la brecha y líneas de corrección
Los modelos de gestión hospitalaria y de flujo de pacientes identifican tres líneas de acción prioritarias para cerrar la brecha:
- Optimizar la capacidad instalada: muchos mamógrafos públicos operan por debajo del 40% de su capacidad teórica debido a la falta de técnicos radiólogos y a fallas de mantenimiento preventivo.
- Pasar a redes activas de tamizaje: reemplazar el modelo oportunista —en el que la paciente accede al estudio solo si consulta espontáneamente— por un esquema de búsqueda activa desde los centros de atención primaria.
- Expandir la digitalización y la telerradiología: fortalecer redes de transmisión remota de imágenes para que los estudios tomados en el interior puedan informarse desde centros de mayor complejidad.
3. VACUNACIÓN CONTRA EL VPH Y MORTALIDAD POR CÁNCER CERVICOUTERINO
3.1 Evolución de la cobertura de vacunación (2011–2024)
La vacuna contra el VPH se incorporó al Calendario Nacional de Vacunación en 2011, de forma gratuita y obligatoria para niñas de 11 años. En 2017 se extendió a varones de la misma edad y, más recientemente, el Ministerio de Salud unificó el esquema a una sola dosis entre los 11 y los 20 años, con el objetivo de simplificar la logística y mejorar la adherencia [13,14].
La evolución de la cobertura muestra dos etapas bien diferenciadas. En el período 2011–2015, la vacunación en mujeres alcanzó aproximadamente el 87,9% de cobertura en primera dosis, configurándose como uno de los programas más exitosos de América Latina [13]. En la década siguiente, sin embargo, se registró un descenso progresivo: los datos oficiales más recientes indican que la cobertura bajó al 55,5% en mujeres y al 50,9% en varones. Considerando las cohortes de niñas nacidas entre 2000 y 2015, se estima que entre 3,8 y 4,2 millones de mujeres en Argentina recibieron al menos una dosis desde 2011 [15].
3.2 Por qué la mortalidad no desciende: cuatro determinantes
El mantenimiento de la tasa de mortalidad en una meseta histórica de ~7,5 muertes por cada 100.000 mujeres, pese a la existencia del programa de vacunación, puede explicarse por cuatro factores principales [5,16]:
3.2.1 Latencia biológica: el retraso generacional
El CCU tiene una evolución lenta: desde la infección persistente por un genotipo de alto riesgo hasta el desarrollo de un carcinoma invasor suelen transcurrir entre 15 y 20 años. Las mujeres vacunadas en 2011 tenían 11 años y hoy rondan los 26. La mayor incidencia y mortalidad por CCU se concentra entre los 35 y 65 años: las mujeres que hoy enferman o fallecen pertenecen a cohortes nacidas en las décadas de 1960, 1970 y 1980, que no tuvieron acceso a la vacuna en la preadolescencia. El impacto más visible sobre la mortalidad general recién debería observarse con claridad a partir de 2030–2035 [17].
3.2.2 El cuello de botella del tamizaje secundario
Mientras la vacuna protege a las generaciones más jóvenes, la reducción del cáncer en mujeres adultas depende del tamizaje mediante Papanicolaou (PAP) y Test de ADN de VPH. Aquí persiste una falla estructural: el sector público mantiene predominantemente un modelo de tamizaje oportunista, dependiente de la consulta espontánea, y la captación es insuficiente precisamente en las poblaciones de mayor riesgo [18]. Se estima que el 40% de las mujeres en situación de pobreza nunca participó en programas de pesquisa [19].
3.2.3 Asimetrías regionales profundas
La estabilidad de la tasa nacional oculta diferencias territoriales extremas. Mientras la CABA registra valores de 4,4 muertes por 100.000 mujeres, varias provincias del NOA y NEA —Formosa (17,3), Chaco (13,1), Jujuy (12,8), Salta (12,1)— duplican o triplican esa cifra [5]. La diferencia no se explica solo por la incidencia, sino por la dificultad para sostener el circuito completo de diagnóstico y tratamiento oportuno tras un hallazgo citológico anormal.
3.2.4 Pérdida de seguimiento del circuito diagnóstico
Una de las fallas más críticas no es la baja cobertura de la toma de muestra sino la pérdida de pacientes entre el resultado positivo y el tratamiento. Cuando se detecta una lesión de alto grado, la confirmación por biopsia, la colposcopía y el tratamiento suelen demorarse durante meses por problemas de turnos, derivación e interconexion de sistemas. Esas demoras permiten que lesiones preneoplásicas potencialmente curables progresen a estadios invasivos avanzados [20,21].
3.3 Comparación con países de la OCDE
| País / Región | Incidencia TAE* | Mortalidad TAE* | Característica del programa |
| Argentina | 16,8 | 7,5–8,2 | Tamizaje predominantemente oportunista; vacunación VPH desde 2011 con cobertura declinante |
| Australia | 6,8 | 1,4 | Programa nacional organizado; vacunación escolar desde 2007; test VPH como primario |
| España | 7,7 | 1,7 | Cribado organizado en la mayoría de comunidades autónomas; vacunación chicos y chicas |
| Francia | 6,3 | 2,0 | Plan cancer con objetivos quinquenales; cribado organizado desde 2018; alta cobertura |
| Alemania | 8,5 | 2,1 | Transición a co-testing (VPH + citología) desde 2020; vacunación 9–14 años |
| Países Bajos | 7,8 | 2,1 | Test VPH como tamizaje primario desde 2017; registro nacional con seguimiento activo |
| Suecia | 8,9 | 3,2 | Vacunación escolar desde 2010; programa de puesta al día para adultas mayores |
| EE.UU. | 6,5 | 2,3 | Co-testing citología + VPH cada 5 años; disparidades raciales y geográficas persistentes |
| Japón | 9,0 | 2,0 | Incidencia en ascenso en jóvenes; baja cobertura vacunal por controversias (recuperación reciente) |
| Promedio OCDE alto IDH | ~7,0 | ~2,5 | Tamizaje organizado, vacunación >70%, registros nacionales con seguimiento activo |
| Meta OMS eliminación | < 4,0 | N/A | Umbral de incidencia para declarar eliminación como problema de salud pública |
Tabla 2. Tasas ajustadas por edad (TAE) de incidencia y mortalidad por CCU — Argentina vs. países OCDE seleccionados. *Por 100.000 mujeres. Fuente: GLOBOCAN 2022 [3]; INC/SIVER-Ca [5]; OCDE Health Statistics 2023 [22].
“La desigualdad en la mortalidad por cáncer cervicouterino dentro de Argentina es más amplia que la desigualdad entre Argentina y los países más avanzados de la OCDE. Una mujer en Formosa tiene cuatro veces más probabilidad de morir de esta enfermedad que una mujer en CABA, y siete veces más que una mujer en Australia.”
— Elaboración propia basada en SIVER-Ca 2024 y GLOBOCAN 2022
4. TEST DE ADN DE VPH: IMPLEMENTACIÓN, CIRCUITO Y DESAFÍOS
4.1 Contexto y expansión territorial
El Test de ADN de VPH está normado como la estrategia de tamizaje primario recomendada para personas con útero desde los 30 años. Si el resultado es negativo, el control puede espaciarse de forma segura a cada cinco años, dado su alto valor predictivo negativo [23,24]. Este intervalo extendido es una ventaja económica crítica respecto del PAP, cuya menor sensibilidad obliga a controles anuales o trienales.
El despliegue muestra avances diferenciados por jurisdicción. El Proyecto Demostración de Jujuy (PDJ), iniciado en 2011–2012, constituyó una experiencia pionera a nivel global de introducción programada del test de VPH como tamizaje primario en el sector público [25]. Las lecciones del PDJ impulsaron la expansión a Catamarca, Misiones, Tucumán, Chaco y Neuquén. La Provincia de Buenos Aires desarrolla una regionalización escalonada con incorporación de efectores municipales en nodos como Coronóel Suárez, Pergamino, Junín y Berazategui [9]. Mendoza impulsó la campaña “Un test – cero cáncer” para homogeneizar su red de biología molecular [26].
4.2 Circuito operativo: la estrategia de toma doble
A diferencia de otros países que esperan el resultado del test antes de una nueva consulta, Argentina utiliza la estrategia de toma doble en una misma visita, que optimiza el tiempo de diagnóstico y reduce la pérdida de seguimiento [27]:
- Durante el examen ginecológico se obtienen dos muestras en paralelo: una en medio líquido para el procesamiento molecular y la otra fijada en el portaobjetos tradicional del PAP.
- El laboratorio procesa primero el Test de VPH.
- Si el resultado es negativo: el vidrio del PAP se descarta sin lectura y la paciente vuelve al circuito preventivo con control a cinco años.
- Si el resultado es positivo: se rescata la muestra del PAP para evaluación citológica, determinando si existen lesiones celulares que requieran derivación a colposcopía o biopsia.
Este diseño elimina el cuello de botella histórico de los informes demorados: el procesador robótico descarta automáticamente cerca del 85–88% de las muestras que dan negativas, de modo que el personal de anatomía patológica solo debe leer el 12–15% de los vidrios [28].
4.3 La auto toma como herramienta de equidad territorial
Uno de los avances más relevantes es la validación de la auto toma, diseñada para superar barreras geográficas, culturales y de acceso en poblaciones vulnerables. El mecanismo permite que la propia mujer realice la toma en un espacio privado, sin necesidad de camilla ginecológica ni espéculo, con un dispositivo similar a un hisopo largo distribuido por promotores de salud en domicilios o centros comunitarios [19,29].
Estudios coordinados por investigadoras del INC demostraron que esta estrategia puede cuadruplicar la detección y la adherencia en mujeres que llevaban más de diez años sin realizarse un PAP [29]. La auto toma rediseña el flujo de captación: los recursos de la red hospitalaria se reservan para las fases donde se requiere el acto médico —la colposcopía y el tratamiento—, en lugar de destinarse al tamizaje primario.
4.4 Cuellos de botella actuales
A pesar de sus ventajas, la expansión plena del test de VPH enfrenta desafíos estructurales que limitan su impacto:
- Logística y cadena de custodia: trasladar muestras desde áreas rurales dispersas hasta laboratorios con equipamiento de PCR requiere redes de transporte sanitario estables.
- Abastecimiento de insumos importados: la dependencia de reactivos, cartuchos y enzimas dolarizados introduce vulnerabilidad ante interrupciones logísticas o macroeconómicas.
- Seguimiento de resultados positivos: el mayor punto crítico no está en la toma del test sino en garantizar que una paciente con resultado positivo acceda a colposcopía y tratamiento en menos de 30 días.
5. ANÁLISIS DE COSTO-EFECTIVIDAD: PAP VERSUS TEST DE ADN DE VPH
5.1 Rendimiento clínico: sensibilidad y especificidad
El análisis de costo-efectividad requiere partir del rendimiento clínico diferencial de cada tecnología, que determina directamente la frecuencia de tamizaje necesaria y el volumen de derivaciones generadas [30,31]:
| Atributo clínico | PAP convencional | Test de ADN de VPH | Impacto en gestión y costos |
| Sensibilidad (detección de enfermas) | Moderada 50–75% | Muy alta >92–94% | El PAP obliga a repetición frecuente (esquema trienal o anual). El test VPH permite espaciar el control a 5 años. |
| Especificidad (confirmación de sanas) | Muy alta >93% | Moderada 89–90% | El test VPH genera más derivaciones a colposcopía si no se aplica triage. Requiere algoritmo complementario. |
| Valor predictivo negativo | Alto en baja prevalencia | Muy alto (>99%) | El VPN extremadamente alto del test VPH es el fundamento del intervalo de 5 años. |
| Dependencia del operador | Alta (fatiga del citótecnico) | Baja (lectura automatizada) | Estandarización y control de calidad superiores con el test molecular. |
Tabla 3. Comparación de rendimiento clínico entre PAP convencional y test de ADN de VPH. Fuente: elaboración propia basada en [23,30,31].
5.2 Modelos de costo-efectividad para Argentina
Las evaluaciones de tecnologías sanitarias basadas en modelos de decisión aplicados a la población argentina (mujeres de 30 a 65 años) demuestran de forma robusta las ventajas del tamizaje molecular [32,33]:
5.2.1 Reducción de mortalidad y años de vida ganados
La transición del PAP al test de VPH con genotipificación primaria previene muertes adicionales por CCU, logrando una reducción adicional de la mortalidad de entre el 13% y el 18% respecto del esquema exclusivo de citología convencional [32].
5.2.2 Razón de Costo-Efectividad Incremental (RCEI)
Los estudios locales demuestran que el test de VPH se ubica muy por debajo del umbral estándar de aceptación de Argentina (fijado en 1 PIB per cápita por año de vida ganado), clasificándolo como una intervención altamente costo-efectiva. Esta condición de dominio técnico y económico fue replicada en modelos independientes de la IARC, el INC y evaluadores externos [33,34].
5.2.3 Dinámica temporal: la curva de inversión y retorno
Los modelos económicos muestran un comportamiento asimétrico a lo largo del tiempo que es crítico para la planificación presupuestaria:
| Período | Dinámica económica |
| Años 1–5 (inversión inicial) | Incremento del gasto por costo de reactivos de PCR (insumos dolarizados) y aumento inicial de colposcopías por rescate de infecciones latentes ignoradas por el PAP. |
| Años 6 en adelante (retorno) | Ahorro masivo: las pacientes con test negativo dejan de asistir al hospital por 5 años. Al detectar lesiones en estadios CIN2/CIN3, se realizan tratamientos ambulatorios sencillos (conización LEEP), evitando los costos de internación, quimioterapia y radioterapia del cáncer invasor avanzado. |
| Impacto en recursos humanos | La automatización del filtro operativo libera el 85–88% de la capacidad de los laboratorios de anatomía patológica, redistribuible hacia diagnóstico de otras neoplasias con lista de espera crítica. |
Tabla 4. Dinámica temporal del impacto presupuestario del programa basado en test de ADN de VPH. Fuente: elaboración propia basada en [32,33,35].
5.3 La auto toma en el modelo económico
Desde la perspectiva de eficiencia operativa, la auto toma rediseña el flujo de captación eliminando la necesidad de infraestructura física para el tamizaje primario. Esto libera turnos de consultorio ginecológico para las fases donde el acto médico es irreemplazable: la colposcopía diagnóstica y el tratamiento. La evidencia disponible muestra que la auto toma con test de VPH domina económicamente al tamizaje clínico convencional precisamente en las áreas donde la brecha de mortalidad es mayor, dado que alcanza a mujeres que no accederían al sistema de otra manera [29,36].
6. ACCESO Y ESTRUCTURA DE COSTOS: PÚBLICO, OBRAS SOCIALES Y SECTOR PRIVADO
6.1 Marco normativo de cobertura
Desde el punto de vista normativo, ninguna paciente debería pagar estos estudios de su bolsillo si la práctica está indicada y se realiza dentro de los circuitos de cobertura correspondientes. El PAP (desde los 25 años) y el test de ADN de VPH (para mayores de 30 años en las provincias implementadas) son gratuitos en hospitales públicos y centros de atención primaria. En el subsector de obras sociales y prepagas, ambas prácticas están incluidas en el Programa Médico Obligatorio (PMO) con cobertura del 100% y sin copagos [37].
6.2 Costos en el sistema particular (referencia 2024)
Cuando una paciente decide realizarse estos estudios de forma privada, los valores de mercado de referencia son los siguientes (expresados en ARS a valores de 2024):
| Práctica | Costo estimado (ARS 2024) | Observaciones |
| PAP (procesamiento de laboratorio) | $20.000 – $30.000 | Cuando la muestra ya fue tomada y solo se paga el análisis |
| Módulo ginecológico anual (consulta + PAP + colposcopía) | $60.000 – $90.000 | Paquete más frecuente en el circuito privado |
| Test de ADN de VPH por PCR | $120.000 – $140.000 | Incluye genotipificación VPH 16, 18 y otros de alto riesgo; insumos importados |
| Combo integral (consulta + PAP + colposcopía + Test VPH) | $145.000 – $180.000 | Circuito completo en centros especializados |
Tabla 5. Costos de referencia en el sistema particular. Fuente: relevamiento propio de precios de mercado, Buenos Aires 2024. Nota: los valores en ARS son referenciales y sujetos a actualización por inflación.
6.3 La brecha de acceso efectivo
La existencia de cobertura normativa no garantiza el acceso efectivo. La distancia entre el derecho formal y la práctica real se expresa en tres dimensiones: geográfica (en provincias del norte la red de laboratorios moleculares es insuficiente), organizativa (la demora en turnos para colposcopía puede superar los 60 días en sistemas públicos saturados) y cultural (barreras de conocimiento, confianza y pudor que afectan especialmente a mujeres indígenas y en contextos de ruralidad). Esta superposición de barreras configura lo que la literatura especializada denomina
multiple Jeopardy: las mujeres con mayor riesgo biológico son las que enfrentan más barreras de acceso, produciendo una concentración de mortalidad evitable en las poblaciones más vulnerables [38,39].
7. DISCUSIÓN
7.1 La paradoja argentina: buenas políticas, resultados insuficientes
La paradoja central que emerge de este análisis es la coexistencia de un marco de políticas formalmente avanzado con brechas epidemiológicas que no se cierran. Argentina incorporó la vacuna VPH antes que la mayoría de los países de la región tiene cobertura normativa obligatoria para el test molecular y cuenta con evidencia local de costo-efectividad robusta. Sin embargo, la mortalidad por CCU no descendió en el período analizado, y la brecha con la OCDE se mantiene o amplió.
Esta paradoja puede explicarse por lo que la literatura de políticas públicas denomina la brecha entre las políticas de primer orden (qué se declara objetivo) y las políticas de segundo orden (cómo se cambian los instrumentos de implementación) [40]. En Argentina, los cambios de primer orden fueron rápidos —normativa, inclusión en el PMO, pilotos provinciales— pero los cambios de segundo orden —transición del modelo oportunista al organizado, sistemas de seguimiento activo, registros integrados, mecanismos de rendición de cuentas territoriales— avanzan más lentamente.
7.2 El tamizaje organizado como palanca crítica
La evidencia internacional muestra de forma consistente que el factor que más diferencia a los países con menores tasas de mortalidad no es la tecnología de tamizaje utilizada sino el modelo de organización: los programas organizados, que identifican activamente a la población objetivo, convocan sistemáticamente a las mujeres y hacen seguimiento de las que no responden, producen coberturas del 70–85% frente al 30–40% típico de los modelos oportunistas [22,41]. Australia, que logró tasas de mortalidad de 1,4/100.000, implantó en 2017 un registro nacional de tamizaje que emite citaciones personalizadas y sigue a cada mujer hasta confirmar el resultado del proceso diagnóstico completo.
7.3 La desigualdad interjurisdiccional como prioridad
Uno de los hallazgos más críticos del análisis es que la desigualdad en la mortalidad por CCU dentro de Argentina es más amplia que la desigualdad entre Argentina y los países más avanzados de la OCDE. Esto implica que una estrategia nacional uniforme no es suficiente: se requieren intervenciones diferenciadas que reconozcan que Formosa necesita algo cualitativamente diferente a CABA. La auto diferenciación territorial de los programas —con objetivos, plazos e indicadores distintos por provincia, y mecanismos de rendición de cuentas interjurisdiccionales— es una precondición de eficacia.
7.4 Implicaciones para la política de mamografía
El análisis de la brecha mamográfica revela una problemática análoga: la cobertura formal existe, los equipos están instalados en muchos casos, pero la infraestructura no se convierte en estudios realizados por las mismas causas estructurales que limitan el tamizaje cervicouterino. La optimización de la capacidad instalada —que opera al 40% en muchos equipos públicos— tiene un potencial de impacto mayor y más rápido que la adquisición de nuevos equipos, siempre que se acompañe de un modelo activo de convocatoria y una solución para la falta de técnicos radiólogos.
8. CONCLUSIONES Y RECOMENDACIONES
8.1 Conclusiones principales
Primera: la brecha no es normativa sino operativa. Argentina tiene marcos legales y programas que, en el papel, son comparables a los de países con tasas de mortalidad tres a cinco veces menores. La causa de la brecha está en la implementación: modelo oportunista, falta de seguimiento activo, fragmentación intersectorial y déficit en el circuito posdiagnóstico.
Segunda: la vacunación es necesaria pero insuficiente en el corto y mediano plazo. Su impacto sobre la mortalidad general no será visible hasta 2030–2035. Hoy, la única herramienta con efecto sobre la mortalidad en mujeres adultas es el tamizaje organizado con test molecular.
Tercera: el test de ADN de VPH es una estrategia dominante y costo-efectiva. Su adopción como herramienta de tamizaje primario, combinada con la auto toma en poblaciones vulnerables, constituye la inversión con mayor evidencia de retorno en el sistema de salud argentino.
Cuarta: la desigualdad intrajurisdiccional es la dimensión más urgente. La brecha entre provincias dentro de Argentina es mayor que la brecha entre Argentina y los países de la OCDE. Sin políticas diferenciadas territorialmente y sin rendición de cuentas interjurisdiccional, ningún promedio nacional será suficiente.
8.2 Recomendaciones de política
| N.º | Recomendación | Nivel de implementación | Prioridad y horizonte |
| 1 | Establecer registros provinciales de tamizaje con seguimiento activo (citación nominal) | Ministerios provinciales de salud; INC como coordinador | Alta / Inmediata |
| 2 | Ampliar la red de laboratorios de biología molecular para test de VPH en NOA y NEA | Ministerio de Salud Nación; gobiernos provinciales | Alta / 1–2 años |
| 3 | Escalar la auto toma como estrategia primaria en comunidades con baja cobertura histórica | INC; APS provinciales; organizaciones comunitarias | Alta / Inmediata |
| 4 | Establecer meta vinculante de cobertura de mamografía (80% población objetivo) con indicador público provincial | Ministerio de Salud Nación; obras sociales | Media / 1–3 años |
| 5 | Resolver el cuello de botella del seguimiento postest: garantizar colposcopía en menos de 30 días post-test positivo | Hospitales públicos; obras sociales; Ministerio | Alta / Inmediata |
| 6 | Recuperar la cobertura de vacunación VPH al 90% mediante estrategia escolar y de rezagados | Ministerio de Salud; ANMAT; escuelas | Alta / 1 año |
| 7 | Publicar rankings anuales de indicadores de prevención oncológica por provincia | INC; INDEC; observatorios de salud | Media / Inmediata |
Tabla 6. Recomendaciones de política, nivel de implementación y horizonte temporal. Elaboración propia.
REFERENCIAS
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