El tamaño del mercado, los precios y la falsa universalidad de la “elasticidad de la innovación” farmacéutica
Dr. Carlos Alberto Díaz · saludbydiaz · Octubre de 2026
Pocas discusiones de política sanitaria están tan cargadas de intereses como la del precio de los medicamentos. Cada vez que un gobierno intenta bajar precios, regular márgenes o negociar compras, aparece la misma advertencia: “si reducen los ingresos de la industria, habrá menos innovación”. La advertencia es correcta en su dirección. Lo que casi nunca se discute es su magnitud. Y la magnitud lo es todo.
Un trabajo reciente de Luca Maini (Harvard Medical School), Mai Anh Tran (Harvard) y Josh Feng (Universidad de Utah), publicado en Health Affairs Scholar en junio de 2026, aborda precisamente ese punto. Su mensaje es incómodo para ambos lados del debate: no existe una única elasticidad de la innovación, y usar el número equivocado puede multiplicar por diez una proyección de política.
1. El número que decide el debate
La elasticidad de la innovación respecto del tamaño del mercado mide cuánto cambia el número de nuevos medicamentos cuando cambian los ingresos esperados. Una elasticidad de 0,3 significa que una caída del 10% en el mercado esperado se traduce, en el largo plazo, en alrededor de un 3% menos de moléculas nuevas.
El ejemplo con el que abren los autores es elocuente. Frente a la Inflation Reduction Act (IRA), la ley estadounidense que habilitó a Medicare a negociar precios, la Oficina de Presupuesto del Congreso (CBO) proyectó unos 13 medicamentos menos en 30 años, sobre aproximadamente 1.300 esperados: una elasticidad implícita cercana a 0,2. En cambio, un análisis de Philipson y Durie sobre un proyecto precursor, que promedió estudios previos y usó una elasticidad cercana a 1,5, proyectó 135 medicamentos menos. La misma política, diez veces más daño estimado. La diferencia no estaba en la ley sino en el parámetro elegido.
| Idea central La literatura publicada reporta elasticidades que van desde cerca de 0,2 hasta 4. Gran parte de esa dispersión no se debe a que los estudios sean mejores o peores, sino a que miden cosas distintas: qué medicamentos cuentan como “innovación” y qué ingresos cuentan como “mercado”. |
2. Los conceptos detrás del debate
Antes de discutir números conviene ordenar las palabras. En la conversación pública sobre medicamentos, “mercado”, “innovación”, “ventas”, “acceso” y “precio” se usan como sinónimos parciales, y buena parte de los malentendidos nace de ahí. El artículo de Maini y colaboradores es valioso precisamente porque obliga a separar estos conceptos. Vale la pena detenerse en cada uno.
2.1 Mercado: demanda solvente esperada, no necesidad
En economía, el mercado de un medicamento no es la cantidad de personas enfermas ni la magnitud de la necesidad sanitaria. Es la demanda solvente: cuántas unidades se venderán y a qué precio, es decir, el ingreso que alguien está dispuesto y en condiciones de pagar. Una enfermedad que afecta a millones de personas pobres puede constituir un mercado pequeño; una enfermedad rara con tratamientos financiados por aseguradores ricos puede constituir uno enorme.
El propio trabajo lo muestra sin decirlo: la clase terapéutica con menos moléculas lanzadas es la de antiparasitarios, orientada a enfermedades de países en desarrollo. No falta necesidad; falta mercado. Esta es la primera advertencia para el gestor: la innovación farmacéutica responde a la demanda solvente, y la necesidad que no se convierte en demanda solvente no genera incentivos.
El mercado relevante para la decisión de innovar, además, no es el presente sino el esperado. Una compañía decide hoy un desarrollo que llegará al mercado en una década y facturará durante veinte años. Por eso los autores miden el mercado como el valor presente de los ingresos de veinte años, descontados al 5%:
Mercado esperado = Σ (Pₜ × Qₜ) / (1 + r)ᵗ para t = 1 … 20 años
De esta definición se desprenden tres consecuencias. Primero, lo que mueve la inversión son las expectativas: una regulación anunciada, aunque todavía no aplicada, ya cambia el mercado esperado. Segundo, la previsibilidad tiene valor económico: un mercado con reglas estables vale más que uno de igual tamaño pero volátil, porque el riesgo eleva la tasa de descuento. Tercero, el horizonte importa: lo que ocurre después del vencimiento de la patente pesa poco en la decisión original.
El mercado de medicamentos tiene, además, una estructura peculiar que lo aleja del mercado de libro de texto. Quien elige no consume, quien consume no paga y quien paga no elige: el médico prescribe, el paciente usa y el financiador (obra social, prepaga, Estado) paga. Esta separación hace que la demanda sea poco sensible al precio, y explica por qué en salud los precios no se forman por la libre competencia sino por negociación, regulación o poder de mercado. A eso se suma la patente, que otorga un monopolio temporal legal: el precio de un medicamento innovador es deliberadamente un precio de monopolio, que la sociedad acepta como el costo de financiar la innovación futura. Es el clásico dilema entre eficiencia estática (precios bajos hoy, más acceso) y eficiencia dinámica (precios altos hoy, más innovación mañana) que analizó Finkelstein (2004).
Finalmente, no hay “un” mercado farmacéutico sino muchos: por país, por clase terapéutica, por canal (ambulatorio, hospitalario, de alto costo) y por tipo de producto (innovador, marca, genérico, biosimilar). Cada segmento tiene su propia elasticidad, y el artículo demuestra que mezclar segmentos produce números que no sirven para ninguno.
2.2 Innovación: de la invención a la llegada
“Innovación” designa en realidad una cadena de etapas diferentes, cada una con su propia lógica económica:
- Invención: el descubrimiento de una molécula o de un blanco terapéutico, muchas veces originado en investigación pública o académica.
- Desarrollo: los ensayos preclínicos y clínicos que transforman una molécula en un producto aprobable. Es la etapa más cara y más incierta; su costo incluye el de todos los proyectos que fracasan en el camino.
- Lanzamiento: el registro y la comercialización en cada país. Aquí aparecen los costos fijos de entrada de cada mercado.
- Adopción y difusión: la incorporación efectiva a la práctica clínica, a los formularios y a la cobertura.
El artículo mide moléculas lanzadas, es decir, la tercera etapa. Es una medida razonable pero imperfecta: cuenta igual una molécula que agrega poco sobre lo existente (innovación incremental o “me-too”) que otra que cambia el pronóstico de una enfermedad (innovación radical). Para la política sanitaria la diferencia es central: perder diez moléculas incrementales no es lo mismo que perder una disruptiva.
La economía de la innovación farmacéutica tiene una característica que explica casi todo lo demás: costos fijos y hundidos altísimos, costos marginales de producción bajos. Desarrollar el medicamento cuesta mucho; fabricar una unidad adicional cuesta poco. Por eso el precio de un medicamento innovador no guarda relación con su costo de producción, sino con la necesidad de recuperar la inversión y con el poder de mercado que da la patente. Y por eso las compañías pueden vender a precios muy distintos en distintos países y aun así ganar en todos: cualquier precio que cubra el costo marginal y el costo de entrada local contribuye a recuperar la inversión global.
2.3 Volumen, ventas, producción y beneficio
Cuatro magnitudes que suelen confundirse:
| Magnitud | Qué mide | Por qué importa |
| Volumen | Unidades dispensadas o pacientes tratados (Q) | Refleja el uso y la cobertura; es lo que el sistema de salud “consume”. |
| Ventas (ingreso) | Precio por cantidad (P × Q) | Es lo que el artículo llama tamaño del mercado. |
| Producción | Unidades fabricadas y capacidad instalada | Determina el abastecimiento, la escala y la dependencia de importaciones. |
| Beneficio variable | Ingreso menos costos variables (producción, distribución, comercialización por unidad) | Es lo que realmente financia la I+D y define el incentivo. |
Tabla 1. Las cuatro magnitudes del mercado farmacéutico.
La relación entre ellas es simple pero decisiva:
Beneficio variable = Q × (P − costo variable unitario)
Si una política aumenta el volumen a precios bajos, el beneficio adicional depende del margen que queda en cada unidad, y puede ser pequeño. Si una política baja el precio, cada peso de ingreso perdido es un peso de beneficio perdido, porque el costo de producir la unidad no cambia. Esa es la razón por la que los autores insisten en que una elasticidad estimada a partir de variaciones de volumen no puede aplicarse directamente a un control de precios. La asimetría no es un detalle técnico: es la diferencia entre subestimar a la mitad o no el efecto de una reforma.
Las ventas tienen además una dinámica temporal propia. El artículo muestra el perfil clásico: un crecimiento de unos diez años mientras el producto se adopta, una meseta y luego un descenso a medida que aparecen terapias nuevas y vence la exclusividad. Para el financiador, esto significa que el gasto en un medicamento innovador no es una foto sino una curva; para la política, que el momento en que se negocia el precio (al lanzamiento, en la meseta o al acercarse la pérdida de exclusividad) cambia completamente el poder de negociación.
La producción es otra dimensión que el debate internacional suele omitir y que en la Argentina resulta central. Un país puede tener un mercado relevante sin producir innovación, pero con capacidad de producir copias, genéricos o biosimilares. La Argentina cuenta con una industria farmacéutica nacional con fuerte presencia en su propio mercado, lo que modifica la ecuación: la competencia local tras el vencimiento de patentes, la capacidad de abastecimiento en crisis y el empleo calificado son valores que no aparecen en una elasticidad de la innovación, pero sí en una política de medicamentos.
2.4 Acceso: más que disponibilidad
El aporte más fino del marco de los autores es separar innovación de acceso. Pero el propio concepto de acceso tiene varias capas, como señalaron Penchansky y Thomas (1981):
- Disponibilidad: el medicamento está registrado y se comercializa en el país.
- Oportunidad: llega en un tiempo razonable desde su lanzamiento mundial. El retraso es una forma de no acceso.
- Asequibilidad: su precio es compatible con la capacidad de pago del paciente o del financiador.
- Cobertura: está incluido en el plan de beneficios y el paciente no debe financiarlo de su bolsillo.
- Accesibilidad efectiva: el paciente puede obtenerlo sin barreras administrativas, geográficas o de autorización.
El artículo se ocupa sobre todo de la primera capa, y el dato es contundente: más de la mitad de las moléculas lanzadas en el mundo nunca llegan al mercado más rico del planeta. La disponibilidad no es automática ni siquiera en Estados Unidos; depende de que la ganancia esperada en ese mercado supere su costo de entrada. La condición puede escribirse así:
Se lanza en el país si: Σ beneficio variable local esperado ≥ costo fijo de entrada local
Esta inecuación es, probablemente, la herramienta conceptual más útil del artículo para un país como el nuestro. Indica que el acceso se puede mejorar por dos caminos: aumentando el beneficio esperado (más volumen, precios previsibles, pago en término) o reduciendo el costo de entrada (procesos regulatorios ágiles, reconocimiento de evaluaciones de agencias de referencia, menor riesgo financiero). El segundo camino suele ser más barato para el sistema y casi nunca se discute.
Conviene notar también que innovación y acceso pueden ir en direcciones opuestas. Puede haber innovación sin acceso (moléculas nuevas que no llegan o que nadie puede pagar) y acceso sin innovación (genéricos baratos que amplían la cobertura de tratamientos ya conocidos). Una política que maximiza uno de los dos objetivos no necesariamente mejora el otro.
2.5 Precios relativos: el concepto que falta
El debate suele hablar del precio de los medicamentos como un valor absoluto. Pero en economía casi todo lo que importa son los precios relativos: cuánto cuesta algo en relación con otra cosa. En el mercado de medicamentos hay al menos cuatro comparaciones relevantes.
Entre países. Las compañías practican discriminación de precios internacional: cobran más donde la demanda es menos sensible al precio y donde hay mayor capacidad de pago, y menos donde ocurre lo contrario. En la teoría económica, este esquema (conocido como precios de Ramsey) puede ser eficiente: permite que los países de menores ingresos accedan a precios más bajos mientras los de mayores ingresos financian una parte mayor de la I+D (Danzon y Towse, 2003). El artículo agrega un matiz importante: aunque los precios de lista estadounidenses sean más altos, los costos de vender allí también lo son, de modo que el margen neto por dólar no difiere tanto. Un precio alto no es necesariamente un beneficio alto.
Entre el medicamento y el ingreso de quien paga. Para el acceso, lo que importa no es el precio en dólares sino su relación con el salario, con la jubilación o con la cuota del financiador. En la Argentina esta comparación es crítica: buena parte de los costos del medicamento (principios activos importados, productos terminados, licencias) está atada al tipo de cambio, mientras que los ingresos de pacientes y financiadores están en pesos. Cada devaluación que no se acompaña con una recomposición de ingresos encarece en términos relativos el medicamento, aunque su precio en dólares no haya cambiado. El problema de acceso, entonces, no es solo de precio sino de precio relativo.
Entre medicamentos. El precio de un innovador frente a la alternativa establecida, o el de una marca frente a su genérico, envía señales a prescriptores, pacientes y financiadores. Cuando la brecha es grande y no se corresponde con una diferencia de beneficio clínico, el sistema paga de más; cuando es pequeña, los incentivos para la competencia genérica se debilitan.
Entre el medicamento y otras tecnologías. Para el gestor sanitario, el precio relativo que finalmente cuenta es el del medicamento frente a lo que reemplaza o evita: una internación, una cirugía, una discapacidad. Esta es la puerta de entrada a la evaluación de tecnologías sanitarias y a la medicina basada en el valor: un medicamento caro puede ser barato si su precio relativo frente a los resultados que produce es favorable.
Los precios relativos explican además la dinámica de los precios de referencia internacionales. Cuando un país usa los precios de otros como referencia, altera los precios relativos entre mercados y cambia el cálculo de lanzamiento: a una compañía puede convenirle no lanzar, o lanzar más tarde, en un país que funciona como referencia de otro más grande. La evidencia muestra que la regulación de precios se asocia a demoras en los lanzamientos (Danzon, Wang y Wang, 2005; Kyle, 2007).
2.6 La cadena completa
Los cinco conceptos se encadenan en una secuencia que conviene tener presente al evaluar cualquier política:
| Del precio al paciente 1. Precio × volumen = ventas (tamaño del mercado). 2. Ventas − costos variables = beneficio variable, que es lo que financia la I+D. 3. Beneficio esperado descontado frente al costo de desarrollo = decisión global de innovar. 4. Beneficio local esperado frente al costo de entrada local = decisión de lanzar en cada país (disponibilidad). 5. Precio relativo frente al ingreso del paciente y del financiador, más la cobertura = acceso efectivo. Una política puede intervenir en cualquiera de estos eslabones. El error habitual es medir su efecto en un eslabón con el parámetro de otro. |
3. Qué hicieron los autores
Usaron la base MIDAS de IQVIA, con ventas trimestrales de todos los medicamentos de marca comercializados entre 1998 y 2023, separando ventas en Estados Unidos y fuera de él, y la completaron con datos de disponibilidad en ocho mercados grandes (Australia, Brasil, Canadá, la Unión Europea, Japón, Corea del Sur, México y el Reino Unido). La muestra final reúne 2.965 moléculas lanzadas entre 1980 y 2023.
La estrategia es deliberadamente austera: en lugar de buscar un nuevo número “titular”, replicaron el método de Dubois y colaboradores (2015) —regresiones de Poisson por período de cuatro años y por clase terapéutica ATC-1, con 143 observaciones— y variaron sistemáticamente solo dos cosas: la muestra de medicamentos (todos, los lanzados en EE. UU. o en los ocho grandes mercados, y solo los lanzados en EE. UU.) y la medida del mercado (ingresos globales o ingresos en EE. UU.). Mismo dato, mismo método; lo único que cambia es la medición.
4. Un marco simple: innovar no es lo mismo que llegar
El aporte conceptual más útil del artículo es separar dos decisiones que el debate suele mezclar: la decisión global de desarrollar una molécula (innovación) y la decisión local de lanzarla en un país (acceso). Una molécula se desarrolla si las ganancias globales esperadas superan el costo de desarrollo; se lanza en un mercado si allí las ganancias operativas cubren el costo fijo de entrada.
Estados Unidos ofrece precios altos, pero también barreras altas: exigencias regulatorias de la FDA y costos comerciales enormes. Es uno de los dos únicos países de la OCDE que permite publicidad directa al consumidor de medicamentos de venta bajo receta (un canal de 9.600 millones de dólares solo en 2016), tiene una intensidad de fuerza de ventas por médico que duplica la de los cinco mayores mercados europeos juntos, y una cadena de intermediarios que retiene cerca del 40% de cada dólar minorista. El resultado es un filtro: solo cruzan a EE. UU. los productos con mucho ingreso esperado.
Los datos lo confirman con contundencia. De las 2.965 moléculas, solo 1.402 están disponibles en Estados Unidos; 973 llegan a alguno de los ocho grandes mercados pero no a EE. UU., y 590 solo existen fuera de todos ellos. Los medicamentos lanzados en EE. UU. alcanzan picos de facturación de unos 1.350 millones de dólares anuales, mientras que los lanzados solo en los ocho grandes no llegan a 100 millones. Y aun contando únicamente lo que facturan fuera de EE. UU., los medicamentos que llegaron a ese mercado facturan unas siete veces más que los que no llegaron. No es el acceso a EE. UU. lo que los hace grandes: son grandes y por eso llegan.
5. Tres hallazgos
Primero: la elasticidad es baja y su rango importa. Con la especificación preferida (efectos fijos por período y por clase), las elasticidades van de 0,21 a 0,30 según cómo se midan innovación y mercado. Si se permite cambiar también la estrategia de identificación, el rango se amplía a 0,20–0,47. El valor más comparable con Dubois (0,23) es aquí 0,26. Estamos lejos del 1,5 que alimentó las proyecciones más alarmistas.
Segundo: un dólar estadounidense no vale más que un dólar global. Era una conjetura extendida que, por tener precios más altos, los ingresos en EE. UU. empujarían más la innovación. Dentro de cada muestra, las elasticidades calculadas con ingresos estadounidenses y con ingresos globales son estadísticamente indistinguibles (las diferencias van de −0,005 a 0,021, sin significación). La explicación plausible es que los mayores costos de vender en EE. UU. se comen buena parte de la ventaja del precio de lista.
Tercero: los medicamentos que llegan a EE. UU. son más sensibles al mercado. La elasticidad sube de 0,21 en la muestra global a 0,26 en la de EE. UU. más los ocho grandes (diferencia significativa) y a 0,28–0,30 en la de EE. UU. Tiene lógica: muchas moléculas que solo circulan fuera de los grandes mercados son de bajo costo y bajo ingreso, se desarrollan casi con cualquier escenario de precios y tiran la elasticidad hacia abajo. Las que compiten por cruzar la barrera alta están justamente donde el ingreso es decisivo.
Un dato metodológico adicional, que conviene no pasar por alto: al incluir efectos fijos por clase terapéutica, las estimaciones caen entre un tercio y la mitad. Buena parte de la correlación entre mercado e innovación refleja diferencias persistentes entre áreas (la oncología siempre atrae más inversión) y no necesariamente una respuesta al tamaño del mercado. Por eso los estudios basados en comparaciones entre clases, como Acemoglu y Linn (2004), reportan valores mucho más altos.
6. Precio no es lo mismo que volumen
Aquí está, a mi juicio, la contribución de mayor valor práctico. Una política que amplía cobertura (más pacientes, más volumen) aumenta las ganancias solo en el margen variable de cada unidad adicional; si esos pacientes se atienden a precios bajos, el efecto sobre el incentivo es pequeño. Garthwaite, Sachs y Stern mostraron que las expansiones de Medicaid, con mucho volumen y precios bajos, no movieron de manera significativa la inversión en I+D. En cambio, un control de precios traslada cada dólar perdido de ingreso a un dólar perdido de ganancia.
Como las elasticidades estimadas surgen de variaciones parecidas a cambios de volumen, cuando se aplican a una reforma de precios deben escalarse por la inversa de la participación del beneficio variable. Con un 50% ilustrativo (citado por Dubois a partir de consultas a la industria, y que los propios autores piden reemplazar por un dato mejor), el rango 0,21–0,30 se convierte en 0,42–0,60. Para la negociación de precios de la IRA evaluada sobre la innovación global, el número sería alrededor de 0,22 escalado a 0,44.
Una consecuencia que suele olvidarse: como el recorte de precio golpea la ganancia de la misma manera dondequiera que ocurra, un control de precios europeo achica el presupuesto global de I+D igual que una reducción equivalente en EE. UU. La “responsabilidad” por financiar la innovación no es geográfica sino proporcional a los dólares.
| Tipo de política | Si interesa el acceso en EE. UU. | Si interesa la innovación global | Ajuste necesario |
| Reforma de precios en EE. UU. (p. ej., negociación IRA) | Muestra “lanzados en EE. UU.”, mercado EE. UU. (≈ 0,30–0,47) | Muestra “todos”, mercado EE. UU. (≈ 0,22–0,34) | Escalar por la inversa del margen variable |
| Reforma de precios fuera de EE. UU. (precios de referencia, nación más favorecida) | Muestra “lanzados en EE. UU.”, mercado global (≈ 0,28–0,45) | Muestra “todos”, mercado global (≈ 0,21–0,36) | Mismo escalamiento: el lugar del recorte no cambia el efecto |
| Expansión de cobertura en EE. UU. | Muestra “lanzados en EE. UU.”, mercado EE. UU. (≈ 0,28–0,45) | Muestra “todos”, mercado EE. UU. (≈ 0,21–0,34) | Aplicar directamente, sin escalar |
| Expansión de cobertura fuera de EE. UU. | Muestra “lanzados en EE. UU.”, mercado global (≈ 0,28–0,45) | Muestra “todos”, mercado global (≈ 0,21–0,36) | Aplicar directamente; no baja la barrera de entrada a EE. UU. |
Tabla 2. Qué elasticidad usar según la política y el resultado que se quiere medir. Elaboración propia a partir de la Tabla 3 de Maini, Tran y Feng (2026).
7. Una lectura desde la Argentina
El trabajo está pensado para el debate estadounidense, pero su marco ilumina varias discusiones locales.
Somos tomadores de innovación, no formadores. La Argentina representa una fracción menor de las ventas farmacéuticas mundiales. Con elasticidades del orden de 0,2–0,6, el impacto de nuestras políticas de precios sobre la I+D global es, en términos prácticos, despreciable. El argumento de que regular precios aquí “frenará la innovación” no se sostiene con estos números. Lo que sí está en juego es otra cosa.
Lo que está en juego es el acceso, no la invención. El marco de los autores separa el desarrollo de la molécula de su lanzamiento en cada país, y ese segundo margen es el nuestro. La decisión de una compañía de registrar y comercializar un producto en la Argentina depende de si la ganancia local esperada cubre los costos de entrada: registro, logística, estructura comercial, riesgo cambiario, plazos de pago de los financiadores. Si una política baja precios sin tocar esos costos, el riesgo no es que el mundo invente menos, sino que algunas moléculas lleguen más tarde o no lleguen. La literatura sobre controles de precios y estrategias de entrada (Kyle, 2007) muestra precisamente ese efecto de demora en los lanzamientos.
Los precios de referencia internacionales nos alcanzan. Los modelos de “nación más favorecida” que hoy se discuten en EE. UU. (GENEROUS, GLOBE, GUARD) toman precios de otros países como referencia. Cuando un país pasa a ser referencia de otro, a la compañía puede convenirle demorar el lanzamiento allí o fijar un precio alto para no contaminar su mercado principal. Es una dinámica que conviene seguir de cerca, porque puede afectar tanto los precios de entrada como el orden de llegada de las novedades a la región.
Precio versus volumen, también aquí. La distinción entre políticas de precio y de volumen es directamente aplicable. Ampliar la cobertura de medicamentos de alto costo a través del sistema solidario aumenta volumen; las compras centralizadas o las negociaciones conjuntas presionan el precio. Las dos cosas tienen efectos distintos sobre los incentivos de los proveedores y, sobre todo, sobre la decisión de sostener la oferta local. Diseñar bien la combinación —más volumen garantizado a cambio de mejor precio— es una de las palancas de negociación más potentes y menos utilizadas por nuestros financiadores.
| Para el decisor sanitario 1. Antes de aceptar una proyección sobre “pérdida de innovación”, preguntar qué elasticidad usa y de dónde sale. 2. Distinguir si el resultado que preocupa es la invención global o el acceso local: son márgenes distintos y responden a palancas distintas. 3. Distinguir si la política actúa sobre precio o sobre volumen: el mismo número de elasticidad no sirve para ambas. 4. En un mercado pequeño, cuidar los costos de entrada (regulatorios, financieros, de pago) es tan importante como discutir el precio. |
8. Limitaciones
Los propios autores las señalan con honestidad. Las estimaciones son observacionales: cambios en la oportunidad científica o en la carga de enfermedad dentro de cada clase pueden confundir los resultados. El tamaño del mercado es en parte endógeno, porque depende de qué medicamentos se lanzaron, y aunque usan un valor presente de ingresos a 20 años para mitigarlo, no pueden descartar la causalidad inversa. Las relaciones estimadas son de largo plazo y no describen la dinámica inmediata de una reforma, dados los largos tiempos del desarrollo farmacéutico. Además, el factor de escalamiento de 50% es explícitamente ilustrativo. Por último, el trabajo fue financiado por la Information Technology and Innovation Foundation, un dato que el lector puede ponderar.
Hay también un límite que el trabajo no pretende resolver: cuenta moléculas, no valor terapéutico. Una molécula que agrega poco y otra que cambia la historia natural de una enfermedad pesan lo mismo. Para la gestión sanitaria, la pregunta relevante no es solo cuántos medicamentos nuevos perdemos o ganamos, sino cuánto valor clínico representan.
9. Conclusión
La enseñanza de Maini, Tran y Feng es metodológica pero tiene consecuencias políticas directas: no hay una elasticidad universal de la innovación. Hay elasticidades que responden a preguntas distintas. Con los mismos datos y el mismo método, el número cambia según qué se cuente como innovación, qué se cuente como mercado y si la política toca precios o volúmenes. Usar el número de una pregunta para responder otra es una forma sofisticada de equivocarse.
Para el debate argentino, el mensaje es doble. Por un lado, desarma el argumento de que regular precios en un mercado periférico comprometa la innovación mundial. Por otro, nos obliga a mirar donde realmente nos jugamos el resultado: en las condiciones que hacen que un medicamento valioso llegue, y llegue a tiempo, a nuestros pacientes. Ese es un problema de gestión, de reglas claras y de capacidad de compra, mucho más que de patentes.
Bibliografía
Acemoglu D, Linn J. Market size in innovation: theory and evidence from the pharmaceutical industry. Q J Econ. 2004;119(3):1049-1090. https://doi.org/10.1162/0033553041502144
Blume-Kohout ME, Sood N. Market size and innovation: effects of Medicare Part D on pharmaceutical research and development. J Public Econ. 2013;97:327-336. https://doi.org/10.1016/j.jpubeco.2012.10.003
Cockburn IM, Lanjouw JO, Schankerman M. Patents and the global diffusion of new drugs. Am Econ Rev. 2016;106(1):136-164. https://doi.org/10.1257/aer.20141482
Congressional Budget Office. Research and development in the pharmaceutical industry. Washington, DC: CBO; 2021.
Danzon PM, Towse A. Differential pricing for pharmaceuticals: reconciling access, R&D and patents. Int J Health Care Finance Econ. 2003;3(3):183-205. https://doi.org/10.1023/A:1025384819575
Danzon PM, Wang YR, Wang L. The impact of price regulation on the launch delay of new drugs: evidence from twenty-five major markets in the 1990s. Health Econ. 2005;14(3):269-292. https://doi.org/10.1002/hec.931
Dubois P. Pharmaceutical regulation and incentives for innovation in an international perspective. Preprint; 2025. Toulouse School of Economics.
Dubois P, de Mouzon O, Scott-Morton F, Seabright P. Market size and pharmaceutical innovation. Rand J Econ. 2015;46(4):844-871. https://doi.org/10.1111/1756-2171.12113
Filson D, Van Nuys K, Lakdawalla D, Goldman D. The elasticity of pharmaceutical innovation: how much does revenue drive new drug development? Schaeffer Center White Paper Series; 2025. https://doi.org/10.25549/abr5-n176
Finkelstein A. Static and dynamic effects of health policy: evidence from the vaccine industry. Q J Econ. 2004;119(2):527-564. https://doi.org/10.1162/0033553041382166
Garthwaite C, Sachs R, Stern AD. Which markets (don’t) drive pharmaceutical innovation? Evidence from U.S. Medicaid expansions. NBER Working Paper 28755; 2021. https://doi.org/10.3386/w28755
Kyle MK. Pharmaceutical price controls and entry strategies. Rev Econ Stat. 2007;89(1):88-99. https://doi.org/10.1162/rest.89.1.88
Lichtenberg FR. Importation and innovation. Econ Innov New Technol. 2007;16(6):403-417. https://doi.org/10.1080/10438590601002307
Maini L, Tran MA, Feng J. The effect of market size on pharmaceutical innovation: matching estimates to policy questions. Health Aff Sch. 2026;4(7):1-9. https://doi.org/10.1093/haschl/qxag160
Maini L, Sachs RE, Kyle MA, Kakani P. Medicaid’s GENEROUS most-favored-nation pricing model — promise and limitations. N Engl J Med. 2026;394(18):1772-1774. https://doi.org/10.1056/NEJMp2518292
Penchansky R, Thomas JW. The concept of access: definition and relationship to consumer satisfaction. Med Care. 1981;19(2):127-140. https://doi.org/10.1097/00005650-198102000-00001
Philipson TJ, Durie T. Issue brief: the impact of HR 5376 on biopharmaceutical innovation and patient health. University of Chicago; 2021.
Schwartz LM, Woloshin S. Medical marketing in the United States, 1997-2016. JAMA. 2019;321(1):80-96. https://doi.org/10.1001/jama.2018.19320
Sood N, Shih T, Van Nuys K, Goldman D. The flow of money through the pharmaceutical distribution system. USC Schaeffer Center; 2017.