Contratos basados en resultados, desempeño y riesgo compartido:

2 parte de cuatro:

Autor Carlos Alberto Díaz. Profesor Titular de la Universidad ISALUD.

Expresión del autor:

Los contratos por resultados y desempeño son útiles en la gestión, pero la retribución por resultados deberían representar un porcentaje en los ingresos que permita desarrollar un esfuerzo motivacional en compromiso por brindar un servicio de atención integrado, personalizado, centrado en paciente, pero no tan elevado como para solamente preocuparse por el adicional. Que el objetivo no sea solo la obtención de un determinado desempeño o meta y luego definir cada cuanto y por cuanto modificar ese parámetro. la experiencia es que debemos modificarlo una vez por año, para evitar que surjan las conductas oportunísticas. Siempre lo que se premie, merecerá más atención. La importancia y la significación radica o se centra en como logramos mejorar la calidad, no solo por lo remunerativo, la estabilidad laboral, los planes de afinidad para el dependiente como la ventaja por pertenecer, las licencias, los congresos, las inversiones en los servicios y los hospitales, y el reconocimiento jerárquico es fundamental.

En los distintos colectivos que integran la organización la motivación es diferente. La formalización de los cargos, la capacitación, el reconocimiento de la antigüedad, el pago por el logro de alguna meta, la publicaciones, la investigación, la inversión en alguna tecnología, tener los insumos para trabajar. proteger a los profesionales ante cualquier contingencia, son motivaciones trascendentes que deben sumarse y hacer sinergia con el pago por desempeño.

En cuanto a la compra de medicamentos en los sistemas de salud el riesgo compartido, los precios de referencia, las compras conjuntas, asegurarle a los laboratorios determinado mercado pueden beneficiar con el descenso de los precios. De ellos intentaré ocuparme en esta entrega del blog.

Desarrollo de Contratos de riesgo Compartido:

“Los sistemas sanitarios se enfrentan continuadamente a la disyuntiva de autorizar la introducción de nuevos avances médicos que ofrecen terapias más efectivas como, por ejemplo, las basadas en lo que se ha denominado el paradigma de la medicina personalizada (MP) o estratificada, asumiendo el aumento del coste sanitario en contextos de limitación presupuestaria, o posponer la obtención de potenciales mejoras en la salud, manteniendo el control de los presupuestos sanitarios”.

Los contratos de riesgo compartido son esquemas de acuerdos en los cuales los compradores y los laboratorios acuerdan regular algunas incertidumbres.

Los Contratos de Riesgo Compartido son un instrumento que permiten vincular el precio y la financiación de ciertas innovaciones sanitarias a sus resultados económico-financieros y sanitarios.

Cubren los resultados con efectividad, el impacto presupuestario, relacionan la remuneración con los resultados.

Debe ser un contrato con premios y penalizaciones para los laboratorios y los financiadores.

Acuerdos Precios Volumen: Aunque los CRC basados en ajustar el precio al volumen de prescripción (los llamados acuerdos precio-volumen) todavía son dominantes en la esfera internacional, estos contratos tienen un instrumento conocido como el payback, que significa que los productores deben devolver o descontar de lo que cobraron o tienen por cobrar, si lo que venden supera el volumen. Ceden parte de las ganancias si exceden las expectativas de venta. Dicho de otra forma hasta un porcentaje de los pacientes que son pasibles de tratamiento reciben la droga tendrá un precio que se modificará a medida que el mismo aumente. Se pretende reducir con esto desviaciones o que la prescripción motivada por el complejo industrial médico supere mucho lo presupuestado, de esta forma se amortigua el aumento del gasto.

Contratos que miden resultados clínicos finales: han comenzado a aplicarse en los últimos 15 años contratos que consideran los resultados en la salud del paciente como la variable clave en la que basar los pagos por el medicamento prescrito. Estos contratos se pueden clasificar en función de si la medición del resultado del tratamiento se establece en base a los resultados clínicos finales, a los intermedios o a alguna medida de coste-efectividad.

Contratos basados en medidas de costo efectividad: Finalmente, aquellos contratos basados en medidas de coste-efectividad comparan el coste del nuevo tratamiento con el coste del tratamiento que tradicionalmente se aplica, junto con el indicador basado en los años de vida ajustados por calidad (QALY) para ambos tratamientos; a partir de dicha información se calcula el cociente coste/efectividad, es decir, también se mide la calidad de vida, además de los costes, que aporta cada tratamiento. No obstante, algunos autores critican este tipo de contratos porque priman la comparación con el tratamiento basado en un placebo.

El impulso racional para desarrollar estos contratos es que las innovaciones farmacológicas son muy costosas y existe incertidumbre en cuanto a los resultados. Tendremos incertidumbre sobre el impacto presupuestario, sobre la costo efectividad, sobre el costo de oportunidad, sobre la efectividad, porque se realizan estudios de corto plazo, contra placebo, con resultados parciales. Luego el medicamento es prescripto fuera de la indicación autorizada, el gasto en medicamentos es mayor del presupuesto con que contamos. En general las nuevas tecnologías son responsables del 50% del gasto.

Pago por resultados clínicos
En los esquemas de pago por resultados clínicos o acuerdos de riesgo compartido, el laboratorio recibe el pago parcial o total del fármaco suministrado en función del resultado del tratamiento.
En este tipo de acuerdos, la industria actúa más como generador de resultados clínicos que como suministrador de producto, ya que únicamente recibe su compensación si el medicamento ha tenido la respuesta esperada.
Si bien el foco principal de este estudio no es la descripción detallada de estos métodos de pago sí que mencionaremos los tres tipos de acuerdos más utilizados

Garantía de resultado. El pago se produce en el momento del suministro, pero para el caso de aquellos pacientes que no respondan positivamente, se realizará posteriormente el abono o ajuste de precio correspondiente.
Condicionado a la generación de evidencia. El laboratorio es reembolsado una vez que se haya demostrado que los resultados en el paciente son positivos.
Garantía de proceso. El laboratorio financia los medios necesarios para la administración del tratamiento y/o asume las consecuencias de la respuesta desfavorable del paciente, pudiéndose hacer cargo de los servicios y costes adicionales.

Pago por valor
El método de pago por valor es el más innovador y todavía menos extendido. En este caso, el reembolso del producto/servicio viene determinado por la consecución de objetivos de valor, medibles y acordados previamente entre las partes, y no ligados solamente a los resultados clínicos del tratamiento.
En estos modelos, de implantación incipiente, la industria se convierte en un agente más del sistema, vinculando sus resultados y su contribución a los intereses de los Servicios de Salud.
La cuestión clave, y también la gran dificultad de este tipo de acuerdos, consiste en la definición consensuada del concepto valor.


Atendiendo a su naturaleza podremos distinguir entre:
Pago por valor económico. El reembolso está relacionado con los «ahorros» futuros o costes evitados a medio/largo plazo. En este tipo de acuerdos pueden considerarse tanto los costes directos (visitas, ingresos, pruebas, estancias, tratamientos), como los indirectos (bajas laborales, absentismo, discapacidades, jubilaciones prematuras).
Pago por valor cualitativo. Pago condicionado a resultados cualitativos relacionados con la salud de los pacientes, como podrían ser el incremento de su satisfacción y adherencia o la mejora de determinados indicadores de salud de la población.

Factores de caracterización de los contratos de riesgo compartido:

Los métodos de pago más innovadores no son necesariamente mejores que los tradicionales, ni una oferta completa de servicios complementarios al tratamiento es siempre lo que se requiere.
En cada situación hay que buscar la solución más adecuada. No es lo mismo un fármaco para una patología de alta prevalencia que uno huérfano. O un producto de reciente lanzamiento, del que todavía no se conoce su efectividad real, que otro con varios años en el mercado y resultados contrastados.
Otro aspecto que se ha tenido en cuenta en este estudio es la existencia de medicamentos con más de una indicación. En estos casos se ha analizado el modelo recomendado para la indicación principal y se ha ajustado considerando los efectos positivos en las otras patologías.
En la búsqueda del modelo de compra ideal no existe una fórmula mágica. No obstante, ciertas características del producto y de la patología a la que se dirige nos dan pistas sobre la posible solución.
Efectivamente, se han identificado un conjunto de factores que nos indican las opciones que tiene más sentido considerar. Si una enfermedad tiene origen desconocido no podemos prevenirla. Para un producto de coste muy bajo no parece lógico proponer métodos de pago complejos basados en resultados clínicos o en valor.

Pago por suministro:

El pago por suministro es el esquema más utilizado y, dependiendo de la naturaleza de la contraprestación, distinguiremos entre:
• Pago por producto. Reembolso por el producto de acuerdo con las condiciones pactadas. Descuentos por volumen, techo de gasto y subastas son algunas de las variantes utilizadas. En ocasiones la negociación incluye un conjunto de productos. A esta modalidad, denominada pago por porfolio, se añaden nuevas opciones, como son las condiciones cruzadas, el crecimiento selectivo y la presencia en vademécum.
• Pago por servicio. El reembolso incluye no sólo el medicamento sino también, y de forma diferenciada, un pago específico por los servicios asociados al suministro.

Pago por paciente
Los esquemas de pago por paciente consisten en el pago de un precio fijo determinado del tratamiento a un paciente, independientemente del número de aplicaciones o ciclos que requiera.

Dependiendo de colectivo sobre el que se aplica el acuerdo existen dos modalidades:
• Pago por paciente tratado. Cuando el acuerdo se define por paciente individual.
• Pago por grupo de pacientes. En este caso, la industria se hace cargo del tratamiento de una comunidad de pacientes. También se conoce como pago per cápita.

El objetivo es gastar menos, asegurar la sustentabilidad del sistema y mejorar la salud de la población.

Publicado por saludbydiaz

Especialista en Medicina Interna-nefrología-terapia intensiva-salud pública. Director de la Carrera Economía y gestión de la salud de ISALUD

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