LA REAFIRMACIÓN DEL GÉNERO

Dr. Carlos Alberto Díaz. Profesor titular universidad ISALUD.

3 PARTE.

desean remover y modificar sus genitales externos, los transgénero no, porque obtienen

La reafirmación sexual es un proceso, cultural, una naturalidad en la emergencia del género. El desarrollo del género trans es igual que la heterosexualidad, pero con incongruencia entre la identidad de genero y el sexo genital. Las personas transexuales desean remover y modificar sus genitales externos, los transgénero no, porque obtienen placer sexual de ser penetrado o penetrar.

El proceso de reafirmación de género es una secuencia ordenada de actividades de un equipo inter y multidisciplinario, que completo lleva por lo menos dos años, siendo los pasos variables en cuanto a los tiempos, procesos de adaptación valoración del entorno, de conseguir una figura corporal, unos genitales iguales a los de su orientación y género.

Indica que este proceso sería completamente cultural y que no existiría un núcleo biológico o una naturalidad en la emergencia del género.

En el caso de la transexualidad el desarrollo del género sería igual que en la heterosexualidad, esto es, a través de las performances del género, pero con la diferencia que, en el caso de la persona transexual, se desarrollaría una incongruencia entre la identidad de género y el sexo genital que surge en el momento de la observación del cuerpo sexuado con la comparación de otros cuerpos, junto con la respuesta social de rechazo, donde la sociedad enviaría un claro y fuerte mensaje: cuerpo erróneo. la necesidad de conformar identidad coherente, haría que las personas transexuales desearan remover los genitales, buscando una lógica de  género  y  cuerpo  desde  la  normativa social aprendida.

Los estudios sobre transexualidad son escasos y tienden a realizarse desde una perspectiva científica patologizadora, centrándose exclusivamente en la vivencia asociada a la cirugía de cambio de sexo, perdiéndose así los ricos significados que componen el mundo transexual, disminuyéndolo solo a un acto quirúrgico (Stone, 1993).

El transgenerismo se caracteriza por tener distintos significados de género y sexo, en donde no solo existiría el binomio hombre/mujer. el género para las personas trans-género, sería infinito, plástico y flexible, como  también  el  cuerpo,  y  no  deben necesariamente corresponderse uno con otro según patrones culturales de solo dos clases.

Así, las personas transgénero se identifican con un género, pero se sienten satisfechas con sus genitales originales, creando una lógica de sexualidad diferente (Rodríguez, 2003). La lógica de género y de cuerpo del transgenerismo pareciera adecuarse a la lógica de las teorías postfeministas queer(del inglés “raro”), que surgen desde las minorías sexuales que se apropian de los insultos recibidos (“ser raro”) para utilizarlos de forma contestataria a la sociedad, abogando por la inexistencia del concepto género  y  cuestionando  la  dualidad  hombre/mujer.  Consideran  entonces ineficaz  luchar  por  los  derechos  del  uno  o  el  otro,  siendo  que  en  el  caso  de los cuerpos transexuales operados, se estaría cediendo y reforzando las exigencias sociales (Preciado, 2005). Butler (1990) señala que el sexo genital sería creado por el género y no al revés ‒el género por el sexo genital‒, como lo  habían  planteado  autores  biologicistas  (Preciado,  2008). 

Como explica Bourdieu (2000), el cuerpo se caracterizaría por ser una sustancia plástica y extremadamente flexible ante los significados sociales, además de cambiante a través de las distintas etapas históricas de la sociedad.

Foucault (1980) llamaría al ejercicio del poder y control social para administrar los cuerpos, la biopolítica, siendo así que se controlan los límites de la creación de la sociedad y sus términos a través de los límites corporales.

Del val (2008) señala que especialmente el cuerpo transexual, ese cuerpo operado, sería observado y castigado por representar el quiebre de la dualidad sexo y género social, obligándolo entonces a la heterosexualización a través de la reasignación sexual.

Los transexuales intentaban modificar el cuerpo para parecerse lo más posible a una mujer biológica, inclusive y por ello se practican la cirugía de reasignación sexual, significando el pene como un horror, como algo que estorba y molesta y que no debería estar ahí. Las transgéneros aceptan el pene como una parte del cuerpo, manipulándolo y masturbándose con frecuencia a diferencia de transexuales, quienes intentan tocarse lo menos posible y no masturbarse.

Bento (2009) expresa que ante la disyuntiva social que señala el género y el cuerpo heterosexual y binominal, las personas transexuales podrían optar por decidir remover los genitales o aceptar un cuerpo diferente, con el objetivo de construir identidad de género.

El cuerpo transexual antes del inicio de este proceso de ingesta de hormonas, depilación definitiva, cirugía, implantes mamarios, es vivido con poca libertad, donde hay que rellenar sostenes o se automedican, o se inyectan con siliconas de usos industriales, sufren depresión y aumentan los intentos de suicidio, esconden el pene con tela adhesiva. En el caso de los transgéneros se sienten satisfechas con un cuerpo que pueda tener mama y pene, comprendiendo que son cuerpos diferentes y que tendrían doble fuente de placer.

El cuerpo transexual antes de la intervención quirúrgica es vivido con poca libertad. La intervención y la adecuación de lo fenotípico a lo mental, la obtención del documento y poder trabajar en un empleo formal. Las personas transgénero y transexuales sufre fuerte discriminación laboral. Especialmente aquellas que no están operadas. La mayoría de las mujeres trans que ejercen la prostitución son trasgénero y en general porque no encuentran otra forma de lograr sustento. Los clientes de estas mujeres buscan trans que tengan pene. No a las que están operadas. La cirugía puede dificultar consolidar relaciones más estables.

Las mujeres transgénero que no se operan, porque perderían el placer de una parte del cuerpo que seria importante para ellas, tiene temor de perder sensibilidad genital y sufrir anorgasmia, mitos que son recurrentes en la población trans.

La sexualidad es muy diferente entre transexuales y transgéneros. En general los transexuales antes de operarse no disfrutan, es algo que evitan y que cuando lo hacen sufren. No quiere que le toquen el pene y sufren con el placer sexual que podría provocarles que los toquen. La eyaculación es vivida con vergüenza y a escondidas.

En general luego de la cirugía, casi un año después, superado el periodo de miedo a que se dañen los tejidos de la neovagina, logran tener sexualidad plena. Descubriendo por primera vez el placer sexual y la autosatisfacción, incorporado de forma positiva su cuerpo en una relación sexual, surgiendo en sus relatos el discurso del placer.

La transexualidad invita a pensar la posibilidad que existan muchos géneros más que el femenino y masculino.  La concepción del género como dual no tiene más base que lo cultural en donde la sociedad se mantendría a si misma con una concepción del género y del cuerpo como “naturales y normales”

El proceso de reafirmación de género es un proceso, que completo lleva por lo menos dos años, siendo los pasos variables en cuanto a los tiempos, procesos de adaptación valoración del entorno, de conseguir una figura corporal, unos genitales iguales a los de su orientación y género.

Publicado por saludbydiaz

Especialista en Medicina Interna-nefrología-terapia intensiva-salud pública. Director de la Carrera Economía y gestión de la salud de ISALUD

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