La prioridad es ver con quién, quienes y donde se van a atender los pacientes con COVID

Objetivo del trabajo:

Poner algunas cosas en claro, que ocurrirán que tenemos que evitar, y que deben estar pautadas antes de que comience el ascenso al pico de la epidemia.

Introducción:

Cuando nos enfrentamos a situaciones inéditas donde los antecedentes son de otros sistemas de salud menos fragmentados-segmentados y con mejor poder de rectoría y recursos económicos y humanos, observamos lo que hay que hacer, que podremos y no, los que nos necesitan, los enfermos no tienen culpa y no sabemos si todo lo que se registro es fehaciente, y si los datos que contamos son reales, si fueron corroborados, porque están en juego otras cosas superiores a la vida de las personas, que están por encima y eso es el poder, la hegemonía de las naciones, los negocios de esas empresas que están por arriba de los estados: informáticas, de comunicaciones, farmacéuticas y de dispositivos médicos. Donde la transparencia no es el fuerte de este accionar.

Que sistema de salud tenemos:

La salud nunca fue un tema de prioridad en Argentina, se la había naturalizado como una cosa que para tenerla implica un ascenso social o pertenecer a una clase media. Los bajos presupuestos de los últimos años públicos, y los responsables que estuvieron a cargo de los Ministerios o Secretarias de Salud de la Nación, fueron condescendientes con las presiones de la economía, y de los otros sectores, postergando claramente para ocupar un lugar. Se pasaron cuatro años hablando del CUS, la cobertura universal de salud, con la anuencia de las Organizaciones de salud supranacionales.

El sistema de salud se caracteriza por su fragmentación y por no tener modelos prestadores integrados e integrales. Con un Ministerio de Salud con bajo poder de rectoría que emite recomendaciones. Que las provincias pueden o no cumplir.

La misión de esta gestión es “devolverle un Ministerio de Salud a la Nación”, pero recién se estaban dando los primeros pasos.

Recordando que los niveles de los sistemas de salud de las provincias se encuentran sin recursos para enfrentar a esta epidemia con honor, con una igualdad de recursos con el coronavirus, con la alta contagiosidad de los pacientes.

Que el sistema de obras sociales estaba en riesgo real de sustentabilidad, de solvencia y sostenibilidad, que muchas obras sociales están en situación de ser convocadas, que además existían precisiones para generar nuevas obras sociales, que no se puede financiar la salud con un porcentaje del salario, debido a que estos son muy bajos y la prestación de salud es inflacionaria con respecto al gasto.

Entonces Este equipo de gestión lidera la respuesta ante la crisis y nos alineamos todos detrás de él, cumpliendo y esperando sus directivas todos los días. ¿Pero?

Somos un país pequeño y lejano de los centros de producción, que frente a la colocación de órdenes de compra en fábricas que recién están retomando su actividad nos ponen en una espera que no nos da tiempo, y algunas cosas llegarán más tarde que cuando sean necesarias, y habrá muchas oportunidades terapéuticas pérdidas, muchos profesionales afectados, por haber perdido pacientes en esa latencia. Dentro de esos pacientes estaremos nosotros o nuestros compañeros. La muerte cerca y de alguno de nosotros. Países centrales demandan más cantidades.

Falta de antecedentes:

Asistencialmente el antecedente que tenemos está vinculados a la epidemia de H1 N1, que no tiene relación con la transmisión, la gravedad de los casos, el sindrome clínico, la fisiopatología, y fundamentalmente la falta de tratamiento activo, que nos deja inermes, sacudiendo la esencia del positivismo. las guías clínicas, la medicina personalizada, la atención centrada en la persona y la evidencia científica se han colocado en un segundo plano.

Miserias:

Recientemente observé dos hechos que me provocaron dolor como fue la puesta en marcha del hospital del bicentenario de la matanza, el segundo episodio fue el convenio de las camas del Sanatorio Antártida para la Provincia de Buenos Aires. Institución no habilitada, cita en capital, para la provincia de Buenos Aires. Me lastimaron los discursos.  La complacencia de la sociedad cuando la toman por idiotas útiles, sin memoria colectiva. con establecimientos terminados pero que fueron dejados de lado, y que nunca se pusieron en marcha, porque el principal rédito pareció su inauguración y la repercusión pública.

Cambios de Paradigmas:

Se pasa bruscamente a cuarentenas, aislamientos, calcular casos, determinaciones de PCR, requerimientos, camas, insumos, dispositivos de seguimiento, medidas de protección personal, contención mitigación, medidas de acción social, abastecimiento, cierre de fronteras alejamiento o distanciamiento social, camas en las unidades críticas, personal, respiradores y triage en el caso que esto no alcance, todos los dispositivos, los ordenamientos, la planificación una vez que se llega al pico, entra en un decurso de caos y desorden donde todos atienden lo urgente, se desatienden y postergan las cirugías oncológicas, se ve realmente con quien se cuenta y con quien no, como también sigue haciendo su juego la política de: “te acompaño siempre y cuando las cosas vayan bien, pero te dejo en la puerta del crematorio”.

Personal de salud:

El personal de salud tendrá que dedicarse con plenitud en esta epidemia, por el imperativo ético de su vocación, un país que tuvo catástrofes, terremotos, inundaciones, guerra, y no aprende, eso lo debe saber y pero por encima de las miserias de la política, de los empresarios de la salud, esta su vocación como profesional de la salud, que estudiamos ¿para qué? Para ayudar a los otros, a los que nos necesitan porque están.

Personal de salud que tiene empleo informal, que cobra “honorarios” y factura.

Reminiscencias del abandono, de la desprotección, ya que nunca la salud fue una prioridad, y entonces porque lo sería en este momento, la gente desconfía y no se siente protegida, ve que arriesga su vida y la de su familia, Por nada más que su vocación. Vocación que no le ha permitido hasta este momento vivir dignamente. Que para ganar el sustento tiene que desempeñarse en dos trabajos. A cuál de ellos le darán prioridad. Si se enferman en uno, las personas faltarán por dos. La falta de acompañamiento de los representantes de los profesionales. No de ellos, que si individualmente dicen donde pueden ser útiles. Que ve como otros no asistenciales o haciendo cosas no tan valiosas son mejor remunerados.

Personal de salud Que no tiene todos los elementos para protegerse, que tiene que hacer una asistencia distinta, no de tanta empatía y contención al paciente sino, porque es un recurso escaso tiene que alejar los respiradores, las bombas de infusión y los controles, practicando una medicina “lejista”, esto también afecta al personal. La mayor cantidad de muertes que tendremos. Perder pacientes.  Eso afectará a los profesionales. El temor por enfermarse, a comprometer a los integrantes de su familia, que pueden ser personas de riesgo.

Personal de salud que se pregunta cuando caerá enfermo y cuan grave será su cuadro clínico, las muertes no bajan en Italia, España o EE. UU., cuantas cosas está dejando anónimamente y quien les pregunta cómo están sobrellevando la situación. Los aplausos no son suficientes, se necesitan medidas más potentes, concretas desafiantes y claras. Es imposible que las personas entiendan que solo el 20% se interna y solo el 5% requerirá terapia intensiva.

Faltan intensivistas, enfermeros, médicos de emergencias, sistemas de gestión de quién serán las camas, quien dirá donde se interna los pacientes. Más que contar camas, tenemos que ver como la dotamos de infraestructura de conocimiento humano. Estos pacientes cuantas horas de enfermería requieren por día, dependiendo la gravedad, en ARM con pulmón complacientes 10,5 hs, sin pulmón complacientes requerirá más horas, con falla multiorgánica también. Cuidado que parte de la mortalidad que hay en Italia son la carencia de enfermeras, que deben estar en una relación 3 a 1, tres pacientes por enfermera. Cuatro horas de médicos por pacientes entonces un médico podrá atender seis pacientes ventilados u ocho como máximo. Los kinesiólogos pueden completar a los equipos. Cada enfermera que necesitamos hay que multiplicar por 6 para cubrir todos los turnos, descansos, etc. En estas condiciones tenemos enfermeras de terapia intensiva, unidad coronaria y terapia intensiva pediátrica. Este será el verdadero recurso crítico.

Ciertamente estamos ante Cuestiones nuevas. Con equipamiento de las unidades críticas que nunca tuvo mantenimiento adecuado, faltan repuestos, que nunca se han arreglados, con instalaciones de oxígeno, de aire comprimido y de aspiración precarias y antiguas en los hospitales, Decisiones que nunca quisimos tomar, Problemáticas asistenciales, de logística, de dedicación y de contratos en salud, formas de pago.

Colaboración y olvido:

Mi memoria de gestor me enfrentó a tres epidemias de bronquiolitis y la del H1N1, una siendo director de un hospital público, otra siendo director de un establecimiento privado, un hospital de comunidad y la cuarta en un hospital de una mutual. En todos los casos la memoria de la solidaridad, de ofrecer las camas, de dar las camas, mis recursos, mi personal, y tener que afrontar como administrador dichas erogaciones, transcurrida la ayuda nunca tuve devolución, reconocimiento, pago, justificación, inclusive con dificultades hasta para recibirme las facturaciones por cuestiones burocráticas aclarando que estás no implicaban renta, sino gastos conveniados y concertados. Este es un hecho no menor, por uno no es propietario, representa a los propietarios.

Insumos:

La carencia de insumos, de tubuladuras de respirador, filtros de bacterias y virus, sistemas de humificación como intercambiador de calor, conocido como nariz artificial, catéteres de succión cerradas, bombas de infusión, guías de infusión, tubos endotraqueales, máscaras con reservorio, camisolines hidrorepelentes, guantes estériles, antiparras, mamelucos, antiparras, etc. Será fenomenal, y tendremos que administrar durante la crisis.

Conclusión:

Lo más importante son las personas, las competencias instaladas, dentro de ellas en nuestro país serán las enfermeras, y los terapistas que podrán tener residentes, para que cumplan sus órdenes y ellos determinen las modalidades ventilatorias. Además, asegurar el abastecimiento, como llegan los insumos y atenderlos para que puedan descansar en la misma unidad en el turno, tomen la cantidad de líquido necesario, tengan que sacarse la ropa lo menos posible, porque allí es donde corren más riesgos.

Publicado por saludbydiaz

Especialista en Medicina Interna-nefrología-terapia intensiva-salud pública. Director de la Carrera Economía y gestión de la salud de ISALUD

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