El conocimiento científico en tiempos de SARS Cov2

Articulo: La volatilidad del conocimiento científico en tiempos de la COVID-19. Emulando a los grandes: Beatriz González López Valcárcel. Salvador Peiró. Ricard Meneu. Idelfonso Hernandez. Vicente Ortún. Simplemente Gente Distinta. Sus autores.

¿Nos cambió la vida la pandemia?

¿Porque es tan endeble y gasífero el conocimiento científico?

¿Hay demasiada pantalla y faltan competentes? Muchos Covidólogos?

¿Nos estamos olvidando de las personas?

¿Cuándo será el pico y su magnitud? Buscando el algoritmo o el modelo matemático que reemplace a tanto esoterismo.

Desarrollo de las citas y sus respectivos comentarios:

“Una semana de ahora equivale a un mes, o tres, de antes. Vamos acelerados, en un proceso de “learning as you go”. Nunca el talento del ser humano ha estado tan concentrado para resolver un mismo problema. “En una semana ha cambiado más mi práctica clínica que los 28 años que llevo ejerciendo la medicina”, ha declarado el jefe de hematología de un hospital de Nueva York, según cuenta Lisa Rosenbaum en el New England Journal of Medicine (NEJM). El 12 de enero, apenas un mes desde su aparición, ya se había secuenciado el genoma del virus, y enseguida se empezaron a desarrollar test de diagnóstico cuya calidad mejora por semanas”. http://www.aes.es/blog/2020/05/16/la-volatilidad-del-conocimiento-cientifico-en-tiempos-de-la-covid-19/

En este mismo blog hace un mes expresé, cuando decía que la muerte tomaba con nosotros un café, que un día es una semana, la semana un mes, y un mes un año, y la dimensión del tiempo, lo que hacemos en el día, es inconmensurable, la incertidumbre donde estamos parados, que decisiones tomamos, la espera de los resultados, la confianza de quienes nos rodean, la disciplina, el orden, el respeto por la directiva, les ha dado respaldo a los que ejecutan, pero a veces hacia el final del día, luego de la asistencia, de los temas que llegan a la mesa de situación, el zoom que hay que hablar, las presentaciones de más de dos días son viejas, nunca tuve en mis veintidós años de docente y cuarenta años de médico, que cambiar tanto las presentaciones, siempre uno trata de mejorarlas, pero no de modificarlas totalmente como en estos tiempos. He aprendido mucho, y se ha producido algo que nunca había vivido, la posibilidad de intercambiar tanto con muchas personas de otras latitudes, en lo asistencial, lo organizativo. Pero parecería que en los países desarrollados se los respeta más a los sanitarios y a los asistenciales, porque en cuanto pasa algo las críticas son despiadadas. Es increíble como los funcionarios que están haciendo una tarea muy interesante e inaugurando esto de un equipo multidisciplinario con una tecnoestructura asesora, de un hombre con mucha experiencia como Ginés Gonzalez García, que esta hecho para estos momentos, rodeado de jóvenes, de un talento y una capacidad de servicio increíble, Como la Dra Carla Vizzoti y el Dr Alejandro Costa, a quienes tuve en las aulas de la maestría. Pusieron a la salud en un lugar que nunca antes estuvo. Surge otro aspecto que también nos impone elegir un camino, muy fuerte, apoyar la investigación, invertir en ella, en los investigadores, en las estructuras, en las instituciones, en aspectos que le sirvan al país, a la humanidad, concentrar el talento, darles el ámbito, el tiempo, la persistencia y el lugar, investigadores que se ocupen en pensar, en hacer lo que saben. Tuvimos rápidamente los genomas de los virus ARN SARS Cov 2 que estaban circulando. Pusimos en marcha la técnica de Real time Polimerasa Chain Reaction, y desde el Malbrán y ahora desarrollamos una determinación que permitirá en dos horas tener el resultado, producida en el país, con una unidad Coronavirus de CONICET trabajando por esto. También se comenzó a producir barbijos con cinco telas, N 95, para no depender de la especulación y de lo difícil de la importación y proteger más a nuestros agentes de salud. La producción de respiradores de la firma TECME, conocida por nosotros como neumovent hoy en su modelo TS microprocesado, con excelentes prestaciones ventilatoria, con batería y posibilidad de transporte intrahospitalario, que hoy produce más de cien unidades por semana, lo cual permitió dotar a las nuevas camas de terapia intensiva que fueron 1950 de respiradores. Esto nos debe llevar a pensar en la importancia del conocimiento, la investigación aplicada, de formar a nuestros jóvenes, de invertir en la investigación, en la producción nacional y en proponernos objetivos superiores. Sentir que podemos, pero no pensamos que estamos volviendo, cuando nunca llegamos. Esfuerzo, sacrificio y austeridad. Es lo que une a todos estas iniciativas que menciono.

Esfuerzo, sacrificio y austeridad es lo que caracteriza la adecuación en tiempo récord de hospitales públicos de Argentina, la secuenciación del genoma, la fabricación de respiradores micro procesados, de barbijos N95, de test para determinación de PCR, la transparencia en la información y el trabajar con todos los ministerios de salud de las provincias coordinando acciones y fortaleciendo la función de rectoría.

“El 7 de mayo, The Economist identificaba más de 7.000 artículos sobre la COVID-19, cifra imposible en los tiempos pre-COVID en los que entre el envío y la publicación mediaba un largo proceso de filtros y ediciones. La mitad de ellos son pre-print. La acumulación de conocimiento en tan corto tiempo se explica también porque toda la literatura científica está en abierto, de un día para otro se han borrado “burocracias” que constreñían la investigación, y en muy poco tiempo se han desarrollado redes de colaboración internacional.” http://www.aes.es/blog/2020/05/16/la-volatilidad-del-conocimiento-cientifico-en-tiempos-de-la-covid-19/

Estamos viviendo una confusión generalizada, hasta el 90% de los participantes en los nuevos ensayos clínicos nunca llegan a la aprobación, los investigadores obviamente han perdido el norte, y están tratando de cubrir la avidez de la demanda de trabajos para que el mundo revolucionado concurra a leerlos, quienes estamos en la silla electrica de una dirección, nos acostamos y nos levantamos leyendo New England Journal, The Lancet, el JAMA, Annals of Internal Medicine, y el British Medical Journal, correspondencias, editoriales, series prospectivas de una sola rama. Si las experiencias colaborativas internacionales, son fundamentales para países periféricos como los nuestros, pero varios laboratorios tomaron moléculas que ya tenían para otras enfermedades, que decían actuar sobre una parte de la tormenta inflamatoria que mata a los pacientes con COVID, o antivirales utilizados para el HIV, como la asociación Kaletra, o la aparente acción antiviral de la hidroxicloroquina,

EL SARS-CoV-2, un virus de ARN de una sola cadena, apunta a las células a través de la proteína de pico estructural viral (S) que se une al receptor de la enzima 2 (ACE2) que convierte la angiotensina. Después de la unión del receptor, la partícula del virus utiliza receptores de células huésped y endosomas para entrar en las células. Una proteasa de serina transmembrana tipo 2 del huésped, TMPRSS2, facilita la entrada celular a través de la proteína S. Una vez dentro de la célula, se sintetizan poliproteínas virales que codifican para el complejo de la replicasa-transcriptasa. A continuación, el virus sintetiza el ARN a través de su ARN polimerasa dependiente del ARN. Las proteínas estructurales se sintetizan lo que lleva a la finalización del montaje y liberación de partículas virales.   Estos pasos del ciclo de vida viral proporcionan objetivos potenciales para la terapia farmacológica

Lo que preocupa con fundamento como las empresas farmacéuticas son empresas rentísticas, no altruistas, pueden ver en esto sin dudas una oportunidad financiera única. Como ocurre con el Laboratorio Gilead. Gilead tiene la patente del Remdesivir, que fue uno de los primeros medicamentos identificados como que tienen el  potencial de sobre el  SARS-CoV-2, específicamente en la reacción inflamatoria mediada por la interleukina 6, en  pruebas de  laboratorio.  El mundo entero  ha  estado  esperando   los resultados de los ensayos clínicos  de  Gilead, y los resultados positivos  probablemente  conducirían   a aprobaciones rápidas  por parte de la FDA y  otras agencias reguladoras.   Si es seguro  y eficaz, podría convertirse en el primer  tratamiento  aprobado  contra  la enfermedad.

“El sensacionalismo científico se alimenta de free riders que aprovechan la ausencia de revisión por pares para tener su minuto de gloria, resonar en la prensa para ser olvidados al día siguiente. Otras veces no. Incluso el peer review puede funcionar mal cuando hay poca evidencia, los trabajos son muy rompedores y las opiniones sin base empírica están muy arraigadas, como señala Ioannidis. Esas estimaciones sensacionalistas, que han tenido gran difusión y hasta marcado decisiones importantes de políticas, abarcan desde el número reproductivo básico y la letalidad hasta la estimación del número real de infectados”.

Free riders, son los polizones, que se aprovechan del viaje, sin pagar su costo, también surgieron la categorías de libres pensadores, que dicen cualquier cosa desde algún lugar, los famosos Covidólogos, que practican el esoterismo de la Covidología. Los pronosticadores. No hay una conferencia por Zoom que no venga la pregunta fatal, para Usted cuando vendrá y que magnitud tendrá el pico. Son tantas las variables de esta ecuación que no podemos, no es conveniente, no es serio decir, las proyecciones no fueron creadas para eso, pero hay arriesgados e inescrupulosos que vierten afirmaciones. Que aparezcan otras noticias por favor, asi podremos trabajar tranquilos en lo sabemos hacer, atender pacientes, y evitar que se propaguen los males. Existe confusión, mentiras, desinformación, mitologías, milagrería, en relación al coronavirus y la epidemia, en una especulación pseudo técnica o pseudocientífica de la COVIDOLOGÍA, ciencia que profesan los Covidólogos, que aparecen en cada programa de televisión, y habla con una suficiencia increíble de lo que no vio, ni tuvo a su cargo, imposta la presencia y la voz, en diez minutos de fama, dictaminan como verdades matizadas por el sensacionalismo, cuestiones que no se corroborarán jamas.

Si hay una cosa que caracteriza al Sars-COV-2 es la epidemia de sabios que meten su sabiduría en charcos de los que saben poco, pero en los que enredan mucho. No sólo economistas. Físicos que confunden partícula flotante con capacidad de infectar de la partícula, biólogos que confunden in vitro con in vivo, sociólogos que hablan del “comportamiento” del virus, ingenieros de inteligencia artificial a los que falta insertar “inteligencia natural” en sus algoritmos, etc., etc.

Esta epidemia de “sabios” arribistas, “figuretis” increíbles, que se creen “star”, saliendo como Anthony Fauci a la izquierda de Donald Trump. Por Dios. Hacen presencia, como dicen los jóvenes. Siento vergüenza. Ninguno de los que hablan, tratan pacientes. Manejan sistemas de salud. Recursos sanitarios, camas y opinan, y opinan, hasta dictan normas, existía un sketch cómico, en un programa que se llamaba hablemos sin saber, desopilante. Como Dicen los grandes que he convocado a este Blog, falta que agreguen un poco de inteligencia natural. La medicina basada en la evidencia esta silenciada por los artículos pre print y por las editoriales.

 “Este “excepcionalismo” de la investigación debido a la urgencia es desaconsejable. Los pequeños estudios no coordinados conducen a falsas expectativas sobre el valor de los tratamientos que, como los buñuelos, se terminan desinflando. O a resultados con tanta incertidumbre que no resuelven nuestra necesidad de tomar decisiones basadas en hechos. Otros ensayos, bien diseñados, se cierran en falso antes de haber alcanzado un tamaño muestral suficiente, como el de remdesivir en Wuhan“.

“Los resultados preliminares se difunden en la prensa antes que en las revistas o foros científicos, con sesgos interesados de apreciación de sus resultados parciales, como ha ocurrido con el remdesivir. Pero también se difunden noticias supuestamente sustentadas por la ciencia para defender intereses económicos, sean de las compañías aéreas o de las asociaciones de restauradores, que ponen en duda las restricciones al uso del aforo máximo de los locales. Todos esgrimen evidencias “científicas”, algunas hechas a medida, sobre el virus”.

Una de los aspectos que ejerce más presión sobre los médicos asistenciales, sobre los decisores de gestión, si debemos proveer tratamientos y comprar medicamentos es que los periódicos citan antes los trabajos que salgan publicados, generando en todos nosotros un esfuerzo adicional, porque tenemos que estar despejando lo falso, de lo positivo de lo esperanzador. Esas noticias defienden intereses económicos. Con las vacunas el problema es más profundo, es geopolítico, es una carrera armamentística de guerra fría entre China y EEUU, por la hegemonía del mundo, el 5 G y la vacuna con el coronavirus, quien será el primero en decir públicamente que tiene la vacuna: Donald Trump o su sucesor, si no es reelegido o Xi Jin Ping. Cuando aparezca la vacuna el mundo podrá parecerse al anterior, aunque cuesta ver como se podrán producir vacunas para el 60% de la población mundial.

El conocimiento científico que había construido seriamente el saber desde la evidencia de los ochenta, luego coaptada por la industria farmacéutica a fines de los noventa, esta en silencio, o balbuceando respuestas inconexas, publicando párrafos dispersos, sin respaldo, esperando que esa ciencia rigurosa, tome los atajos, para acortar los tiempos del desarrollo, producirla y vacunar al rebaño, también creando expectativas falsas, propagandísticas, de diferentes países, como la carrera armamentística o del espacio o de la producción de petróleo o de la información y en manos de quien está. Países, Universidades, Servicios de inteligencia. Los laboratorios que han tenido que suspender las investigaciones oncológicas, sobre enfermedades reumáticas, se dieron vuelta y buscar que tenían cerca, a medio camino, orbitando los fracasos, tratando de ponerlos en vigencia para cerrar mejor económicamente un año que será “catastrófico”. Los desarrollo de las vacunas para el SARS o el MERS que no fue como se pretende ilusionar a la humanidad, porque han generado eventos adversos que generaron interrupciones de las líneas de investigación.

La cuarentena no soluciona el problema, disminuye la magnitud del pico, evitar el desborde, el colapso del sistema, pero la epidemia azotará la argentina, que las personas que no crean que esto esta solucionado con las acciones.

Publicado por saludbydiaz

Especialista en Medicina Interna-nefrología-terapia intensiva-salud pública. Director de la Carrera Economía y gestión de la salud de ISALUD

4 comentarios sobre “El conocimiento científico en tiempos de SARS Cov2

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