El covid 19 nos cede la oportunidad de un registro unificado de vacunación.

Rovira S. y Díaz CA, Maestría y Especialización de Economía y Gestión de la Salud. Universidad ISALUD.

Parte 1

Introducción.

Por fin llegó la hora de empezar a prepararnos para las vacunas contra el COVID-19, situación que podría llevarnos a una normalidad distinta, luego de conseguir un número de determinado de ciudadanos vacunados (60%); y para ello, el Gobierno Nacional esta trabajando para conseguirlas mediante acuerdo de riesgo y reservas en la producción con diferentes Laboratorios (Astra Zeneca-Oxford, Pfizer, Cansino y Sputnik, Jansen) y así, poder asegurarnos el número necesario para tal fin, que debe ser superior a la inmunización programada anualmente para la influenza.

El problema de este escenario de oferta insuficiente y demanda sin antecedentes, es que tendremos la necesidad de tener varias vacunas de diferentes tipo de conservación, tratamiento y cuidados (habrá 3 tipos de conservación por medio de cadena de frio, donde una vacuna deberá de conservarse en -70º, una vacuna deberá de tener -18º y otras vacunas tendrán una conservación de cadena de frio entre 2 y -8º), y que no solo llegarán en diferentes etapas, sino en cantidad; y eso dificultará la logística de almacenamiento, distribución y aplicación.

Es decir; “en el corto plazo Argentina afrontará uno de los desafíos sanitarios más significativos de su historia. La campaña de vacunación frente al COVID-19 planteará desafíos inéditos en su implementación. La pandemia requiere implementar estrategias de vacunación que eviten todo tipo de aglomeración de personas. Esta situación requerirá implementar estrategias innovadoras de vacunación, que deberán tener por objetivos alcanzar a la mayor cantidad de población objetivo en el menor periodo de tiempo posible, priorizando los grupos estratégicos y aquellas personas con mayor riesgo de tener complicaciones y fallecer (personas mayores, residentes de instituciones cerradas, personas con co-morbilidades).  A su vez, esta campaña tendrá el desafío de asegurar un registro nominal, digital, seguro, unificado y oportuno para monitorear el avance de meta y la seguridad de las vacunas Este registro deberá ser una herramienta clave en el nivel local para acceder a la información a través de los reportes.

Para lograr estos objetivos se deberá implementar un plan que identifique la población objetivo y logre su vacunación efectiva (una o dos dosis) sin aumentar los riesgos de contagio. Por tal motivo, se propone la indispensable coordinación interjurisdiccional entre el Ministerio de Salud de la Nación y los Ministerios de Salud Provinciales y los Comité Operativos de Emergencias (COE) de las provincias y los municipios, así como la participación de otras áreas de los estados provincial y nacional, con el fin lograr una vacunación efectiva en territorio. Para facilitar y potenciar la coordinación interjurisdiccional de la estrategia se proponen una serie de recursos financieros destinados a la planificación y ejecución de la vacunación COVID-19 en grupos de riesgo.

Para ello, el Ministerio de Salud de la Nación será el encargado de la adquisición y distribución de las vacunas y el material descartable, ejerciendo el rol rector y generando los lineamientos técnicos consensuados con la Comisión Nacional de Inmunizaciones y las 24 jurisdicciones, incluyendo todos los componentes de la campaña (planificacion y coordinacion, aspectos regulatorios, articulación con socios estratégicos, sistemas de información, logística y cadena de frío, vigilancia de la seguridad de las vacunas, entrenamiento, comunicación y movilización social, monitoreo y supervisión,  entre otros).

El Ministerio de Salud para lograr el objetivo, ha presentado un plan con diferentes etapas preparativas para la recepción y muchas otras tapas e hitos, que está en un análisis para construcción de consenso y concepción de un programa, para lograr el objetivo, y estará a cargo de la Programa REDES (Dirección Nacional de Control de Enfermedades Transmisibles. Dirección Nacional de Epidemiología e Información Estratégica. Dirección Nacional de Talento Humano y Conocimiento. Dirección de Control de Enfermedades Inmunoprevenibles. Dirección de Gobernanza e Integración de los Sistemas de Salud); y es un plan complejo, donde necesita coordinar el esfuerzo de todos los intervinientes, ya sea Gobiernos, personal interviniente técnico y población, para reducir lo fallas en el manejo, distribución y aplicación de las vacunas, para asegurarse que se logre todos los objetivos esperados.

Por eso, y teniendo en cuenta todo el esfuerzo que el Ministerio de Salud esta realizando, no nos podemos desentender sobre uno de los pasos para nosotros, tan fundamental como todos los anteriores; no nos podemos olvidar de establecer un buen registro de vacunación para un mejor control y seguimiento de los vacunados; e utilizar ésta campaña, para no solo crear un buen registro de la vacuna aplicada por COVID-19, sino que se nos abre una oportunidad para dejar por fin establecido un sistema de registro de vacuna para el uso diario que abarque a todas las otras vacunas (de calendario o no) y así, por fin, mejorar el sistema de registro de vacuna que existe hoy en día en la Argentina.

Es importante establecer un registro unificado correcto, porque si no contamos con ello, vamos a entrar en un proceso donde no podremos seguir el funcionamiento de las vacunas aplicadas, los eventos adversos y principalmente, no vamos a poder identificar a quién se le aplicó y a quien no, no solo para corroborar que se llegue al número esperado de personas vacunadas según el número total poblacional; sino que nos ayudaría para no re-vacunar a las personas, realizando un acto de riesgo para la salud de ellos y principalmente, evitando un costo innecesario.

Y realmente es una oportunidad, ya que nos puede ayudar ésta situación a destrabar el conflicto que desde años atrás viene trayendo la idea de crear un único registro de vacunación online a nivel País, ya que lo que se implemente para ésta campaña, debe de quedar de base para todas las otras que años tras año se realizan

En la actualidad convivimos con dos forma de registro, donde encontramos el viejo carnet de vacunación en formato cartón que se entrega a cada vacunado y un registro online, pero ésta modalidad, aun tiene varios sistemas que conviven juntos, haciendo complicado su carga.

Antecedentes:

El Ministerio de Salud de la Nación, en el 2013, presento el programa NoMiVAC, el cual se creaba el primer carnet online y único, haciendo un cambio radical en la vigilancia epidemiológica de la inmunización; pero diversas situaciones causadas por la gran Fragmentación y Segmentación de nuestro sistema de salud y por la Federalización de nuestro País y por las diferentes políticas que cada Gobierno de turno presenta; causaron grandes daños al sistema y un gran atraso a la carga del mismo.

De las 24 Provincias, solo 12 de ellas cargan en el sistema y las otras 12 Provincias tienen sus propios sistemas de carga. Pero no solo esto es lo que dificulta la carga del mismo, sino que no todas las instituciones que aplican vacunas realizan dicha carga; causando el perder datos sensibles para identificar a todos los ciudadanos que son vacunados y poder realizar un historial de cada uno de ellos.

Análisis comparativo:

A lo largo de los años, diferentes investigadores de todo el mundo, evalúan el nivel de cobertura general o de una población determinada, como así, la importancia del carnet de vacunación, y el registro de las vacunas en ella; para evaluar la cobertura poblacional y el funcionamiento de cada región, país o localidad.

Situación en los Estados Unidos

En los Estados Unidos se publicó una investigación en el año 2012 que considera la cobertura de vacunación entre los adolescentes de 13 a 17 años, analizada desde el 2006 hasta el 2012[i]

Esta investigación determinó que la cobertura de vacunación de las vacunas recomendadas para los adolescentes (Tdap: Triple Bacteriana Acelular, MenACWY: Vacuna Antimeningocócica Tetravalente, HPV: Vírus contra el Papiloma Humano, MMR: Triple Viral y vacunas contra la Hepatitis B), fue similar en todo los grupos de edad. Los varones mayores presentaban menores niveles de cobertura contra la varicela y las mujeres aumentaron la cobertura de vacunación contra el VPH todos los años a un promedio de aproximadamente de 6,4 puntos porcentuales aunque solo el 44,5 % de las mujeres de 17 años habían recibido las 3 dosis recomendadas.

La cobertura de la vacuna Triple Bacteriana Acelular, Antimeningocócica Tetravalente y contra el Virus del Papiloma Humano varió ampliamente entre los diferentes Estados. Por regiones, la cobertura de vacunación fue más alta en general en el Nordeste y entre los hombres. La cobertura con ≥1 dosis de VPH aumentó 6,9 puntos porcentuales en 2011 luego de ser declarada obligatoria su administración a varones de entre 9-26 años.

Un estudio de cohortes retrospectivo, realizado en cincuenta y dos centros de atención primaria ubicados en Rochester (New York), Nashville (Tennessee) y Cincinnati (Ohio), evaluó el impacto de la pérdida de oportunidades en la cobertura de vacunación contra la influenza estacional efectuada en niños entre 6 y 23 meses de edad que buscaron atención médica durante la temporada de influenza 2004-2005[ii].Consistió en determinar el nivel de cobertura de la vacunación contra la influenza, el servicio de salud consultado (bienestar infantil u otro), y la presencia de síntomas de enfermedad. El concepto de Oportunidad Perdida se definió como visita práctica (visita que realiza una persona a un centro sanitario un individuo que precise ser vacunado y que, a pesar de no existir contraindicaciones, no recibe todas las vacunas necesarias), durante la temporada de influenza, cuando la vacuna estaba disponible, pero en el que el niño no recibió la vacuna cuando era elegible para tenerla. Cada niño fue clasificado en tres categorías: portador de todas las vacunas, parcialmente vacunados o no vacunados.

La investigación dio como resultado que de 1.724 niños analizados, 62,0% tenían al menos una oportunidad perdida. El 12,8% de los niños con oportunidades perdidas, eran totalmente no vacunados (nunca habían sido vacunados contra la influenza) y el 29,8% fueron parcialmente vacunados. En general, el 33,6% de las oportunidades perdidas se produjo durante las visitas del niño sano y el 66,4% durante otros tipos de visitas. La eliminación de todas las oportunidades perdidas hubiera incrementado la cobertura de vacunación completa del 30,3% al 49,9%.

 

Estado de cobertura de vacunación a nivel Latinoamérica y Argentina

Una investigación realizada en México por José Luis Díaz-Ortega y col. “Cobertura de Vacunación en niños y adolescentes en México: esquema completo, incompleto y no vacunación”, realizado por el Instituto Nacional de Salud Pública de Cuernavaca, Morelos, tuvo como objetivo evaluar la cobertura de vacunación en niños y adolescentes, analizando los resultados de la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición realizado en el 2012 en dicho país[iii].

La investigación tuvo como resultados que la cobertura en menores de un año fue del <70% para tres vacunas y del 50% para cinco vacunas. En niños de 15 a 23 meses fue 59,8% para cuatro vacunas y 51% para seis. A los seis años 93,2% tenían una dosis de SRP/MMR. La cobertura para tres vacunas en adolescentes fue menor a 50%. La proporción de no vacunados fue 4,7% en menores de un año, 0,2% en 15 a 23 meses, 6,8% a los seis años y 37% en adolescentes. La cobertura de BCG, HB y neumococo en menores de un año y de SRP a los 15 a 23 meses fue mayor a 80%. El analfabetismo tanto materno como adolescente, fue una de las primeras variables explicativas de esquema incompleto.

Como conclusiones de la investigación se destaca que se requiere mejorar todo el sistema de vacunación (educación, promoción, capacitación a los profesionales de salud) y mejorar los vacunatorios, cumpliendo con los horarios de atención y la accesibilidad a las vacunas.

En otra ocasión, un estudio descriptivo-retrospectivo efectuado en Colombia en el año 2005, en participantes del programa de Promoción, Educación y Prevención de la Clínica Infantil Colsubsidio en Bogotá[iv], analizó 7.686 registros de menores de 6 años en la base de datos del Centro de Vacunación. Se observó que sólo el 65,7 % cumplían con el esquema PAI según la edad, mientras que un 34,2 % lo tenía incompleto. Los niños/as entre los 6 meses y 2 años eran el grupo con menor número de vacunas aplicadas (19,8%).

Con referencia a otros grupos etarios, un estudio efectuado en México evaluó la cobertura de vacunación para influenza, neumococo y tétanos en adultos mayores de 60 años. El estudio efectuó una encuesta a nivel nacional en 18.015 viviendas[v]. La prevalencia nacional de vacunación fue del 56,5 % para influenza, 44,3 % para neumococo y 61,8 % para tétanos. La comparación de los adultos mayores con y sin seguro médico no demostró diferencias significativas entre ambos grupos. La investigación concluyó que aunque se ha mejorado la cobertura de vacunación en adultos mayores en México, hay que impulsar campañas para aumentar la accesibilidad a las vacunas en este grupo poblacional.

Otra investigación Latinoamericana determinó la cobertura de vacunación del esquema básico durante el primer año de vida en las capitales del Norte Brasileño[vi]. La misma describe los resultados de una encuesta de hogares para la cohorte nacida en el año 2005. La metodología que utilizó es la recomendada por la Organización Panamericana de la Salud.

La cobertura obtenida para la vacuna BCG fue más alta en todas las capitales. Todos estaban por encima de 85%. La capital que tenía mayores tasas de vacunación fueron Maceió (Alagoas), Fortaleza (Ceará) y Teresina (Piaui), pero observó diferencias de cobertura entre los estratos sociales en todas las capitales.

En cuanto a la vacuna contra la Hepatitis B, Teresina destaca por conseguir la mayor cobertura (84%) en todos los segmentos. Las otras capitales tienen entre si un porcentaje homogéneo.

Para la vacuna DPT, la cobertura en el momento del estudio estaba por encima del 80% en todas las capitales, con variaciones significativas entre los estratos. En Recife (Pernambuco), el estrato A tiene la menor cobertura (83%). La mejor cobertura pertenecen a Teresina, cuyo porcentaje obtenido fue superior al 95,5% en los estratos B, C, D y E, con el estrato inferior (La combinación de salarios más altos y los años de educación estaban en el quintil más alto de estatus socioeconómico, a ésta combinación se le denominó capa A, y los que tienen la peor combinación de salario y años de estudios estaban en el quintil con el estatus social más bajo, a éstos se los denominó capa E. Las B, C y D son los quintile de estatus socioeconómico intermedios entre el más alto y el más bajo). Ya en Salvador (Bahía), el estrato A es el mejor rendimiento (96,5%), así como los estratos D y E de Natal (Río Grande del Norte), con el 97%.

Para la vacuna Hib, hay más de 77% de cobertura en la mayoría de las capitales, especialmente en Teresina, Fortaleza, Aracaju (Sergipe), Natal y Maceió, sin diferencias significativas entre los estratos.

Se obtuvieron datos sobre la cobertura de la vacuna contra la polio (oral) que mostró ser alta en la mayoría de las capitales y estratos de edades en todas las áreas consideradas, con valores superiores a 85%.

Durante el mes de abril de año 2012, en Colombia, se realizó un monitoreo rápido de coberturas de vacunación por conglomerado. Esta evaluación de la cobertura poblacional, incluyó 22 comunas de la Ciudad de Santiago de Cali[vii], fue realizada y coordinada por el PAI de la Secretaría de Salud Municipal de dicha ciudad y tuvo como propósito determinar la cobertura de vacunación en niños menores de 6 años en la zona.

Se realizaron 3.405 evaluaciones donde la cobertura de vacunación en menores de 6 años fue del 97,6 % y el porcentaje de tenencia de carnet aconteció en el 100 % de los niños vacunados.

Sin embargo, a pesar de que los niños menores de 6 años en la Ciudad de Cali se encontraron con esquemas completos de vacunación, se determinó que había una gran dificultad para lograr la aplicación de la Triple Viral al año de vida, como así también la tercera dosis de la vacuna Pentavalente.

En el 2,4% no vacunado se consignó que el 22,2% lo fue por falta de insumos y el 33,3% por falta de tiempo del cuidador. El 37% de las causas de no vacunación están relacionados con la logística del programa y de la familia y además se determinó que 233 niños eran desplazados y apartados de sus hogares por culpa de las guerras

Las investigaciones anteriormente descriptas, se complementa con otra realizada en el año 2013 también en México[viii]; donde utilizaron la información generada a partir de la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición (ENSANUT) 2006, LA Encuesta Nacional de Cobertura de Vacunación en Adultos Mayores (ENCOVAM) 2008, la Encuesta Nacional de Cobertura de vacunación (ENCOVA) 2010 y ENSANUT 2012, cuyas metodologías permiten la comparación de los datos. Es éstas investigaciones se analizó el estado de vacunación de personas de edad entre 20 y 59 años y de mayores de 60; además de datos sociodemográficos del hogar.

El estudio evidenció que 5.478.505 personas adultas entre 20 y 59 años (se estima que representaría el 5% de la población total), poseían un esquema de vacunación incompleto (comprende los no vacunados y los esquemas incompletos), de éstos, 2.817.974 (el 51,4%) no habían recibido ninguna vacuna. Además, esta investigación nos determina que 992.523 adultos mayores de 60 años tenían esquema de vacunación incompleto y 331.130 (33,4%) no habían recibido ninguna vacuna. Los factores asociados con presentar esquema incompleto en cada grupo de edad fueron: vivir en zona rural, hablar lengua indígena, realizar labores domésticas y vivir en un hogar de nivel socioeconómico bajo.

La Dirección Nacional de Control de Enfermedades Inmunoprevenibles (creado en el 2010 mediante la Resolución 77/2010 designándolo originalmente como el Programa Nacional de Control de Enfermedades Inmunoprevenibles, pasando a ser Dirección Nacional años después y en la actualidad considerada como Dirección de Control de Enfermedades Inmunoprevenible) informa que Argentina posee uno de los más altos niveles de cobertura de vacunación de la Región[ix].

En la evaluación realizada en el 2011 por la Organización Panamericana de la Salud (OPS), se analizó la situación de 8 provincias y 75 municipios del territorio Argentino. La misma informó que la cobertura de vacunación era cercana al 100 % y confirmó que más del 79 % de los municipios del país contaban con coberturas que superaban el 95 % de la población[x]

Este mismo estudio muestra que en los últimos 10 años, se ha logrado una cobertura de vacunación alrededor del 90 %, especialmente en las vacunas DPT (que previene la difteria, tos convulsa y el tétanos), la anti-Hepatitis B, la Sabin y la Triple Viral.

Los mejores indicadores de rendimiento y calidad de un sistema de salud, son: a) la cobertura de vacuna Anti-sarampionosa (el último caso de sarampión en Argentina data del año 2000); b) la cobertura de la vacuna anti- Poliomielítica (último reporte de Polio fue en el año 1984), c) la cobertura de anti-rubeólica (último caso detectado fue durante el año 2009) y d) la cobertura de la vacuna anti-Hepatitis A, donde las políticas establecidas desde el año 2005 a propósito de un brote de la enfermedad que alcanzó un número de 65.000 casos, logró valores muy satisfactorios de reducción mediante la incorporación de una dosis única de la vacuna al calendario nacional a los 12 meses de vida. Esto redujo a solo 500 casos el número de enfermos de Hepatitis A en el año 2010[xi] observándose una mayor reducción de carácter progresivo en los últimos años (en nuestro país, el último trasplante hepático en menores fue en el 2007).

La Argentina en los últimos 10 años ha adherido a los Objetivos de Desarrollo del Milenio, una iniciativa de carácter global, creada en el año 2000 a partir de la Declaración del Milenio en la Organización de las Naciones Unidas (ONU). Esta declaración fue firmada por 189 países. El documento identifica preocupaciones, valores y principios relacionados con el desarrollo.

Sobre la base de esta Declaración se estableció un conjunto conciso de objetivos y metas cuantificables alcanzables para el año 2015 con los correspondientes indicadores numéricos internacionalmente convenidos a partir de los cuales se puede evaluar el progreso general. En el cuarto objetivo (disminución de la mortalidad infantil), se identifica la cobertura de vacunación.

Las políticas implementadas desde el 2003 se basan en fortalecer las acciones universales, con disminución de las oportunidades perdidas de vacunación y la implementación de acciones intensivas en la búsqueda activa de la población “difícil de alcanzar”.

El programa Ampliado de Inmunización desde el 2013 está desarrollando el registro de vacunación (Registro Único Nominalizado del Ciudadano, NoMiVAC). Este programa realiza un gran esfuerzo para registrar la inmunización de las personas contra las enfermedades inmunoprevenibles.

En la Argentina y en el mundo hasta el año 2015, no había ninguna investigación que nos mostraba la situación que existe en los mayores de 18 años, en relación al nivel de cobertura de vacunación que posee dicho grupo etario (salvo las estadísticas presentada por la OPS); pero en dicho año se presentaron con las estadísticas de la 3era Encuesta de Factores de Riesgo de la Argentina, los primeros resultados de cobertura de vacunación en personas mayores de 18 años. Dichos resultados se detallan a continuación[xii]:

Vacuna doble adultos

El 49,8% de la población encuestada refirió haber recibido una dosis de esta vacuna en los últimos 5 años, siendo menor el indicador entre las personas mayores de 50 años. Las provincias que presentaron los mayores porcentajes de aplicación fueron La Pampa (66,8%), Salta (66,4%), Misiones (61,8%) y Tierra del Fuego (56,9%).

 Vacuna contra hepatitis B

Los resultados reflejan que el 21,7% de la población encuestada refirió haber recibido una dosis de esta vacuna en los últimos 5 años. El indicador fue mayor en mujeres que en varones (24,5% vs. 18,6%). Por otro lado la prevalencia de aplicación disminuyó a mayor edad (con un máximo 38,0% en el grupo de 18 a 24 años y un mínimo de 8,5% en el grupo de 65 años y más). Asimismo, la prevalencia fue menor en la población con nivel educativo hasta primario completo (Tabla 16.2). Las provincias en las cuales el indicador fue mayor fueron Salta (44,4%), Tierra del Fuego (39,7%), La Pampa (32,5%) y Catamarca (31,0%).

Vacuna antigripal

El 51,6% de la población analizada (descripta en el apartado de métodos) refirió haber recibido por lo menos una dosis de vacuna antigripal en los últimos 5 años. No hubo diferencias estadísticamente significativas con respecto al sexo, edad, nivel educativo ni de ingresos.

En el análisis por jurisdicción, Formosa (69,1%), Tucumán (62,6%) y Salta (61,4%) presentaron coberturas superiores al total país.

Vacuna contra neumococo

La prevalencia de aplicación de la vacuna contra el neumococo en la población analizada (descripta en el apartado de métodos) fue del 16,2%. Se observó mayor prevalencia en las mujeres con relación a los varones (18,4% vs. 14,0%); las personas de 65 años y más respondieron haberse aplicado esta vacuna en un porcentaje mayor. No se evidenciaron diferencias según nivel educativo ni de ingresos.

En el análisis por jurisdicción, La Pampa (27,3%), Formosa (26,3%), Salta (25,1%) y Catamarca (24,9%) y Chaco (22,5%) presentaron las mayores prevalencias para el indicador.

Fuente de información de vacunas del adulto

El 70,8% de los encuestados refirió haber visto o escuchado información sobre vacunas de adultos en algún medio como televisión, radio, internet, hospitales, escuelas, entre otros. Este porcentaje fue mayor en mujeres (73,5%) que en varones (67,8%), y menor entre los grupos de edad más jóvenes (65,7% entre los 18 y 24 años y 68,5% entre los 25 a 34 años). En cuanto al nivel educativo, se evidenciaron diferencias entre quienes tenían hasta primario incompleto (66,3%) y aquellos con secundario completo y más (72,1%). Mendoza (80,2%), Chubut (80,0%), y Tucumán (78,3%) presentaron porcentajes mayores que el total país.

Por otra parte, el 27,9% refirió haber recibido esta información a través de un médico, enfermera u otro profesional de la salud.  Esta proporción fue mayor entre las mujeres en relación a los varones (30,9% y 24,6% respectivamente) y en mayores de 65 años (36,1%). Fue, además, mayor en relación al total país en Salta (37,7%), Jujuy (36,4%), Santiago del Estero (36,0%) y Chubut (34,9%).

Previo a los resultados expuestos en el 2015 presentados con la 3er Encuesta de Factores de Riesgo, se puede encontrar investigaciones relacionado al tema pero en menores de edad, como ser:

La investigación realizada durante el período de Agosto-Diciembre del 2008, estudió el nivel de conocimiento de Enfermedades Inmunoprevenibles (EIP) que poseían los cuidadores (padre, madre, tutor o a cargo) de niños menores de 24 meses que consultaron ya sea por atención clínica pediátrica o asistencia por guardia. Se realizó en cinco (5) hospitales de diferentes provincias (Hospital de Niños “R. Gutierrez, Buenos Aires; Hospital de Niños Jesús, Tucumán; Hospital de Niños “Dr. Héctor Quintana, Jujuy; Hospital Pediátrico “H. Notti”, Mendoza; Hospital de Niños “V. Vilela”, Rosario; Sanofi Pasteur, Argentina)[xiii].

En éste estudio se evaluaron 1.591 niños y se determinó la cobertura mediante la certificación de la vacuna y las dosis aplicadas según el carnet de vacunación.

Uno de los puntos sobresalientes de la investigación fue determinar si había una correlación entre los conocimientos de los cuidadores sobre enfermedades inmunoprevenibles y el nivel de cobertura de vacunación que poseían los menores.

Se concluyó que el 75,9 % consultaban con carnet de vacunación. De éstos la coberturas de BCG (<7 días), MMR1 (Triple Viral) y HAV (Hepatitis A) fueron bajas (86,7%, 74,6% y 73,6% respectivamente); mientras que fueron mayores al 95% la de hepatitis B (1ª y 3ª dosis), DTPHib (Cuádruple) y la Vacuna Antipoliomielitis Oral (OPV 3ª dosis).

Respecto al conocimiento sobre las enfermedades y las vacunas, se concluyó que los conocimientos de los cuidadores en relación a las Enfermedades Inmunoprevenibles fueron escasos para la difteria, Haemophilus influenza tipo b y poliomielitis y que estos conocimientos eran mayores sobre parotiditis, sarampión y rubéola. Se evaluó además la estimación de gravedad de los cuidadores de las

diferentes enfermedades. Las consideradas más graves fueron TBC, polio y difteria y las menos graves parotiditis, rubéola y sarampión. No se encontró correlación entre coberturas de vacunación y conocimiento o estimación de gravedad de enfermedad.

Otra investigación de interés, se llevó a cabo en el Hospital de niños “Dr. Ricardo Gutiérrez” en el año 2011[i]. En él, se evaluó “el atraso en el esquema de vacunación”. La investigación pone en evidencia, una realidad negativa en salud.

La misma tuvo como objetivos analizar la cobertura de vacunación en una muestra de la población que concurre al HNRG (Hospital de Niños Dr. Ricardo Gutiérrez) por primera vez e investigar algunas de las causas de los esquemas de vacunación atrasados o incompletos. Se encuestó a uno de los familiares responsables de los pacientes de 7 meses a 8 años de edad que consultaron con carnet de vacunación, en el período del 1ero de marzo al 31 de mayo del 2010.

Para el análisis, relacionaron los esquemas inadecuados (incompletos a atrasados), con las variables socio ambientales y con las causas presentadas por la familia como motivo de falta o retraso en la vacunación.

La investigación analizó 311 encuestas y determinó que sólo el 38,5% de los niños (121/311) presentaron esquemas de vacunación completa y oportunas, el 45,3% (141/111) completo pero con aplicación atrasada y el 16,2% (50/311) incompleto.

El 40% (77/191) de los niños con esquemas atrasados, correspondían a retraso en la aplicación de cuatro o más dosis de vacunas.

Las vacunas con mayor porcentaje de atrasos son las correspondientes a las 12 y 18 meses: presentando un 38,2% y 40,7% de atrasos respectivamente.

El 56% (14/25) de las madres sin instrucción no realizaba controles regulares de salud, esto fue significativamente menor que en aquellas madres que tenían primaria completa o más.

En relación a las causas de incumplimiento, éstas fueron agrupadas según estuvieran asociadas al niño, a la familia, al sistema de salud y/o a los profesionales.

Los hallazgos demostraron que el 71% (135/191) de los niños presentaban una sola causa, mientras el 29% (56/191) asociaban más de una.

Si se excluyen los niños que manifestaron causas múltiples de incumplimiento del carnet de vacunación y se analizan exclusivamente aquellos que presentan una única causa (135/191) la primera de ellas continua siendo la asociada al niño 48% (65/135) y dentro de estas el 77% (50/135) lo constituyen las falsas contraindicaciones (FC).

De los niños que no habían recibido oportunamente la vacunación o FC, el 94% había tenido contacto con el sistema de salud en los últimos 6 meses y el 65% realizaba controles de salud regularmente.

Un último estudio, evaluó la proporción de EAV (Esquema Atrasado de Vacunación) y OPV (Oportunidades Perdidas de Vacunación), en niños menores de 2 años, que fueron asistidos en Centros de Salud de la Argentina[ii]. Consideró además, los factores de riesgo que los niños tenían según los conocimientos de los padres, la importancia que los padres le adjudicaban a la vacunación y las fuentes mediante las cuales estos obtenían sus conocimientos.

Esta investigación evaluó a 2.344 niños, de los cuales el 29,2% presentó EAV. Las vacunas con mayor atraso fueron la triple viral (contra sarampión, rubéola, paperas) y la HAV. Los grupos afectados se registraron entre los 12 y 18 meses. Las enfermedades más conocidas fueron el sarampión, la rubéola y la parotiditis. Más del 95% de los padres consideraron que las vacunas eran importantes. Las variables asociadas a EAV fueron: mayor edad, menor nivel socioeconómico y tener atención hospitalaria.

Se concluyó que se debe mejorar la concientización de la población, difundiendo mejor los mensajes y utilizando todos los canales posibles, como ser los medios de comunicación, la capacitación del personal de salud, el aprovechamiento de las oportunidades de vacunación, etc.


[i] Laura Schargrodsky, Paola Viola, Marina Tenenbaum, Florencia Nolte, Liliana Sabbaj y Paola Czerniuk. Año 2011. El atraso en vacunas. Poniendo en evidencia una realidad en salud. Experiencia en el Hospital de Niños “Dr. Ricardo Gutiérrez”. Rev Hosp Niños Buenos Aires Septiembre 2011; vol 53, número 242.

[ii] Ángela Spagnuolo de Gentile, Analía Rearte, Natalia Regatky, Ricardo Cortez, Mariel Caparelli, Ruben Cerchiai. Junio 2012.”Esquema atrasados y oportunidades perdidas de vacunación en niños de hasta 2 años atendidos en Centros de Salud”.  Rev Argentina Salud Pública, Vol. 3 – Nº 11, año 2012.


[i] Centers for Disease Control and Prevention. Year 2012. “National and State Vaccination Coverage Among Adolescents Aged 13–17” Morbidity and Mortality Weekly Report (MMWR). Years, United States, 2012.

[ii] Allred Nj, Poehling Ka, Szilagyi Pg, Zhang F, Edwards Km, Staat Ma, Donauer S, Prill Mm, Fairbrother G. año 2011.  “El impacto de la pérdida de oportunidades en la cobertura de vacunación contra la influenza estacional para niños pequeños sanos”. National Center for Immunization and Respiratory Diseases, Centers for Disease Control and Prevention, Atlanta, Georgia, Usa.Public Health Manag Pract.nov-dec 2011.

[iii] José Luis Díaz-Ortega, Elizabeth Ferreira-Guerrero, Belem Trejo-Valdivia, Martha María Téllez-Rojo, Leticia Ferreyra-Reyes, María Hernández-Serrato, Airain Alejandra Montoya-Rodríguez y Lourdes García-García. “Cobertura de vacunación en niños y adolescentes en México: esquema completo, incompleto y no vacunación”. Instituto Nacional de Salud Pública. Cuernavvaca, Morelos, México. Salud pública Mexico. Vol. 55. Cuernavaca 2013.

[iv] Ausberto Pardo Reyes, MD, Erika Janneth, Cardoso Rodríguez, Sergio Alejandro Díaz Cediel, Lady Lorena Díaz Medina, Angélica María Montañéz Mancera. Año 2007. “Evaluación de la adherencia al esquema de vacunación Plan Ampliado de Inmunizaciones Clínica Infantil Colsubsidio”. Rev. Cienc. Salud. Bogotá (Colombia) 5 (1): 18-32, abril-junio de 2007.

[v] Belem Trejo-Valdivia, Laura R Mendoza-Alvarado, Oswaldo Palma-Coca, Mauricio Hernández-Ávila, Martha María Téllez-Rojo Solís. Año 2012. “Encuesta nacional de Cobertura de Vacunación (Influenza, Neumococo y Tétanos) en adultos mayores de 60 años en México. Salud Pública México Vol. 54 n.1. Cuernavaca Jan./Feb. 2012..

[vi] Queiroz, Lorena Lauren Chaves; Monteiro, Silvio Gomes; Moschel, Elb Gomide; Veras, María Amélia de Soysa Mascena; Soysa, Francisca Georgina Macedo de; Bezerra. Márcio Lee de Meneses; Chein, Maria Bethania da Costa. Año 2013. Cobertura de vacunación de esquema básico durante el primer año de vida en las capitales del nordeste Brasileña. Cad. Saude Publica: 29(2): 294-302, Feb. 2013.

[vii] Grupo de Epidemiologia y Salud Pública, programa ampliado de inmunizaciones “PAI”, año 2012. “Monitoreo rápido de coberturas de vacunación por conglomerado”. Contrato 4145.0.26.1.015.2012. Informe Consolidado de Cali. Abril 2012.

[viii] Luis Pablo Cruz-Hervert, CO, MCs, Elizabeth Ferreira-Guerrero, MC, Epid, José Luis Días-Ortega, MCs, Belem Trejo-Valdivia, D en SP, Martha Maríai Téllez-Rojo, D en Cs, Norma Nongua-Rodríguez, L en Enf, MSP, María I Hernnández-Serrato, kMCs, Airain Alejandra Montoya-Rodríguez, MCs, D en C, Lourdes García-García, MC, D en C. Año 2013. “Cobertura de vacunación en adultos y adultos mayores en México”. Salud Pública México Vol. 55 supl.2. Cuernavaca 2013.

[ix]Reportes de los países en el Formulario conjunto para la notificación de la OPS-OMS/UNICEF (JRF), 2011. Excluye datos de 2010 de Chile y Haití (no recibidos al 30 Junio).  

[x] CEP – SALUD (Centro de Estudios Políticos) “VACUNACIÓN”. Carolina Begué. 2013.

[xi] SNVS, Ministerio de Salud de la Nación Argentina. N° casos Hepatitis A, casos y tasas. 2000-2010.

[xii] CEP – SALUD (Centro de Estudios Políticos) “VACUNACIÓN”. Carolina Begué. 2013.

[xiii] Ángela Gentile, Julia Bakir, Verónica Firpo, Martín Caruso, María Florencia Lución, Héctor Abate, Ana Chiossone y Roberto DebbAg. Diciembre 2011. “Coberturas de vacunación en niños menores o igual a 24 meses y percepción de enfermedades inmunoprevenibles en Argentina. Estudio Multicéntrico”. Rev Hosp Niños BAires; vol 53, número 243, Diciembre 2011.

Publicado por saludbydiaz

Especialista en Medicina Interna-nefrología-terapia intensiva-salud pública. Director de la Carrera Economía y gestión de la salud de ISALUD

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