Editorial: Preguntemos para qué trabajamos en el sistema de salud.

Esperamos que un sistema de salud sea el reflejo de las necesidades de la
población, que esté cuando se lo precisa. También entendemos que un sistema de
salud debería formar parte de una mirada más amplia sobre cuidados del
individuo, y que “haga su parte” dentro de una estrategia más comprehensiva de
protección social. Díaz CA. 2011. http://intranet.sagrado-corazon.com.ar:1102/intranet/articulos/art-med-sc-01.pdf

No nos preguntamos los que trabajamos en el sistema de salud, atendiendo pacientes, organizando emergencias, quirófanos, hospitales, para quién lo hacemos, ni para qué o porqué, cuales serán los objetivos para el 2030 en el sistema de salud, si no sabemos que pasará mañana, o que como dice el apotegma sino estaremos dominados, no conocemos el porque de nuestro sistema de salud, fragmentado y segmentado, no entendemos porque no importa mejorar la asistencia en los hospitales y aumentar la productividad, ni tampoco porque la gente no reclama, como es que se construyen las ganancias de los lucran en el sistema de salud privado, ni de los mercaderes que venden sus insumos, medicamentos, dispositivos buscando niveles de facturación y no calidad de vida, porque faltan elementos esenciales, porque si se nombre tantísima gente en el estado, 132.000 empleos en la administración, cuesta tanto nombrar en áreas asistenciales, enfermeros y médicos bien pagos, o es que se nombran militantes para que con esos sueldos militen en la causa de la derrota como sociedad, que destruyo las aspiraciones de la clase media y condena a los pobres dinásticamente, del empobrecimiento, del mantenimiento de los privilegios de algunos, la situación actual, que por la vía de la desigualdad atenta contra la democracia, estamos detrás de Uruguay, Costa Rica y Panamá, la concentración de la riqueza se produce a expensas de la clase media y las más pobres, en la cual los shopping y los restaurantes están llenos y las heladeras vacías.

Las fuerzas populares o los populistas de la vida olvidan detrás por quiénes llegaron, esos que dejan librados a la informalidad, en su intrigas palaciegas donde juegan la interna infinita, la hipocresía de estar en una coalición que actúan todos contra todos (en ese último todos estamos nosotros), la importancia de devaluar, o no, déficit fiscal, inflación, divisas, interesa escriturar un área en un ministerio, y así tener cajas para el circulo vicioso del poder y el dinero, dinero y más poder, para que nada cambie, para que se mantengan privilegios, no están los que ofrecen una planificación, un tiempo de sacrificio para poder vivir mejor y no este degradante deterioro de las condiciones de vida que nos hace rutinarios trabajadores de salud, que en ese enojo, perdemos lo más importante que contamos el amor a la profesión la mística por atender, por escuchar, por proveer de humanidad, de conocimientos, de dignidad de profesionalidad, el vinculo con nuestros pacientes, cooperar con nuestros colegas y médicos residentes, cobrando sueldos que no alcanzan para vivir, dignamente, para seguir estudiando, para continuar formándose, un estado parasitario y ausente, que nos cobra y no nos da, lo que terminamos pagando doblemente, dinamitaron la previsión social, no hay más jubilaciones solo para el hambre de 130 dólares y la mendicidad, y los que no tienen descendencia estarán condenados a ciclos de mala atención, poca comida, vivir de los ahorros, y morir en la indignidad, en el olvido, como diría Didier Fassin, los innumerables e innombrables, que hoy fallecen con mala atención.

Los militantes de la salud de la salud de la famosa Cámpora, los pseudorevolucionarios, pregonan la interrupción legal del embarazo y los programas de atención respetada del embarazo, olvidan por ignorantes la epidemia de este siglo las enfermedades crónicas, la prevención cardiovascular y del cáncer, o mejorar la calidad de atención, contentando por llegar la ambición de poder y avanzando sobre la prestación privada pagando aranceles que no cubren los gastos, no pudiendo decir que algo se esta haciendo bien, deseando que se termine tanta falta de gestión. Básicamente no saben que hacer, y se contentan, con la auto escucha, que es el onanismo de las voces vacías y efímeras, se dicen para los que hacen número dogmático, porque están percibiendo un salario para ser masa, se generan actos que no significan progresos, eventos para subir a las redes de la mentira, no se aprovechó el impulso que generó la pandemia para que seamos definitivamente mejores, con tanta inversión que se hizo en aquellos años, menos en recursos humanos, hemos dilapidado una vez más la oportunidad.

En Argentina igualar hacia abajo ha consagrado la categoría el trabajador formal pobre. Dentro de este grupo están los de menor calificación, pero también están las enfermeras profesionales, universitarias y los médicos internistas, de adultos y pediatras, que deberían ser el eje del sistema y son trabajadores pobres, a pesar de su formación. Porqué? nunca las razones vienen solas sino mal acompañadas y estas son los aranceles bajos, la resignación, la necesidad de trabajar para el sostenimiento de la familia, porque quienes los contratan lo hacen por estar y no por hacer, o conseguir que nadie premia.

Viviendo los silencios escuchamos las necesidades de los pacientes, que tampoco tienen alternativa, que se han resignado que lo máximo que pueden recibir es esta atención. Debemos mejorar la calidad.

La mejora de la calidad exige cambios desde los fundamentos, comenzando por el gobierno clínico, por la formación de equipos asistenciales, tener insumos, ser ámbitos de formación para médicos y enfermeros, renovar la tecnología, tener sistemas de información, mejorar los salarios. Es necesario reformar el sistema de salud desde sus cimientos. Mejorar la calidad prestacional. Se necesita una resiliencia en el sistema luego de la pandemia, que incluya y fortalezca a los que trabajan en el sistema de salud, nos formemos, avancemos en la interoperabilidad, en el manejo de los sistemas de información, en la gestión. Como médicos que tenemos acceso a información de salud basada en la evidencia, tenemos la responsabilidad de mejorar nuestras propias habilidades de comunicación para informar y educar mejor al público. Desarrollemos la excelencia en campos no clínicos, como la administración de la salud, la bioinformática, la investigación, la salud pública, y la educación médica 

«La crisis económica, el pago de la deuda externa y las políticas de ajuste, repercuten desde hace unos años fuertemente en el campo de la Salud, y especialmente en los servicios de atención médica, que paulatinamente quedan rezagados del avance tecnológico. La deuda económica se paga en gran proporción incrementando la deuda social.» Tobar F.

«En salud, una atención de calidad es tan importante, que su ausencia tiene repercusiones no solamente sobre la eficiencia del sistema de salud o la percepción que los ciudadanos tienen de él, sino que, literalmente, puede costarles la vida. Un reporte del Lancet Global Health Comission sobre los sistemas de salud de alta calidad revela que en los países de pequeños y medianos ingresos—que son la mayoría en América Latina y el Caribe—mueren más de 8 millones de personas por enfermedades que pudieran ser perfectamente tratables por los sistemas de salud.

De acuerdo al reporte, 60% de las muertes que podrían haberse tratado médicamente son consecuencia de una baja calidad de atención. Cabe reparar por un momento sobre las implicaciones: la mala calidad de la atención de salud es, actualmente, un mayor obstáculo para reducir la mortalidad que la falta de acceso a servicios de salud.»

«Los sistemas de salud de mejor calidad podrían salvar más de 8 millones de vidas al año en los PBMI
Cada año mueren más de 8 millones de residentes de países PBMI por enfermedades que deberían ser tratables por el sistema de salud. Solamente en el año 2015, esas
muertes ocasionaron pérdidas económicas de 6 billones de dólares estadounidenses. La baja calidad asistencial es ahora un mayor obstáculo para reducir la mortalidad que
el acceso insuficiente a servicios. El 60% de las muertes por enfermedades susceptibles de tratamiento médico se deben a una baja calidad asistencial, mientras que el resto
de los fallecimientos son consecuencia de no haber recurrido al sistema de salud. Los sistemas sanitarios de alta calidad podrían prevenir 2,5 millones de muertes por
enfermedades cardiovasculares; 1 millón de muertes neonatales; 900.000 decesos por tuberculosis, y la mitad de todas las muertes maternas cada año.
La calidad asistencial se convertirá en un impulsor cada vez más importante de la salud poblacional, a medida que aumente la utilización de los sistemas de salud y que la carga de morbilidad recaiga en enfermedades más complejas. Las altas tasas de mortalidad en los PBMI por causas tratables, como lesiones y problemas quirúrgicos, complicaciones de las madres y los recién nacidos, enfermedades cardiovasculares y padecimientos prevenibles mediante vacunas ilustran la profundidad y el alcance del desafío de establecer cuidados médicos de calidad. La baja calidad asistencial puede
provocar otros resultados adversos, tales como sufrimiento innecesario por mala salud, persistencia de los síntomas, pérdida de la funcionalidad y recelo y desconfianza hacia
los sistemas de salud. El derroche de recursos y los gastos desorbitados son efectos secundarios de los sistemas sanitarios de baja calidad que repercuten en la economía».

Si nos preguntáramos en una reflexión profunda para que trabajamos en el sistema de salud, es para los pacientes, sus familias, para la comunidad, pero también vivir dignamente, cobrando salarios reconocidos, con buenas condiciones laborales, con respaldo para formarnos, enseñar, aprender, disfrutar, ayudar a distribuir riqueza mediante una atención integral y ser reconocidos por la sociedad.

Publicado por saludbydiaz

Especialista en Medicina Interna-nefrología-terapia intensiva-salud pública. Director de la Carrera Economía y gestión de la salud de ISALUD

Un comentario en “Editorial: Preguntemos para qué trabajamos en el sistema de salud.

  1. Sumemos que quienes hoy no gobiernan el pais peeo si la Ciudad de Buenos Aires creen que la salud es un negocio privado y destruyen y desmantelan hospitales, hablando de eficiencia, turnos x computadora, historia clinica electronica mientras dan turno para especialidades a mas de un año, y se atiende en hospitales que no resistirian la minima inspeccion de sus instalaciones electricas o de seguridad y que tienen una obsolescencia de su equipamiento de mas de 20 años. La situacion en las provincias es tambien caotica y dispar

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