Una respuesta crítica al metaanálisis de Massé et al., BMJ 2026;393:e088050
Medicina Interna · Geriatría · Salud Ósea · Metodología de la Investigación
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Compilación y análisis editorial:
Dr. Carlos Alberto Díaz
Profesor titular — Universidad ISALUD
RESUMEN EJECUTIVO
El metaanálisis publicado por Massé y colaboradores en el British Medical Journal en mayo de 2026 constituye la revisión sistemática más amplia y metodológicamente rigurosa realizada hasta la fecha sobre la suplementación con calcio, vitamina D o la combinación de ambas en la prevención de fracturas y caídas en adultos. Con 69 ensayos controlados aleatorizados y 153.902 participantes, y con calificaciones GRADE de moderada a alta certeza para el 88% de los hallazgos, el estudio presenta conclusiones que, de ser asumidas de forma acrítica, tendrían consecuencias clínicas y de política sanitaria de enorme magnitud: la cancelación de una de las intervenciones más difundidas en medicina geriátrica, traumatología, reumatología y atención primaria.
Esta editorial no niega el valor científico del trabajo de Massé et al. ni pretende defender dogmas clínicos ante la evidencia. Por el contrario, su objetivo es analizar con rigor los límites metodológicos, las preguntas no respondidas y los riesgos de la extrapolación lineal de estos resultados hacia la práctica clínica diaria. La evidencia debe ser interpretada, no simplemente aplicada. Y en este caso, la interpretación correcta exige reconocer que la pregunta clínica relevante —¿para quién, en qué dosis, con qué nivel de déficit basal?— no ha sido resuelta por este metaanálisis, sino apenas iluminada.
| El argumento central de esta editorial Massé et al. 2026 demuestra con alta certeza que la suplementación rutinaria e indiscriminada con calcio y vitamina D en adultos sin déficit severo, sin osteoporosis diagnosticada y sin riesgo elevado de fractura no reduce el número de fracturas ni de caídas de forma clínicamente significativa. Esto es un hallazgo valioso y debe cambiar la prescripción masiva e inespecífica. Pero no demuestra —y el propio artículo lo reconoce— que la suplementación sea inútil en pacientes con déficit severo, con osteomalacia, con osteoporosis activa bajo tratamiento farmacológico o con alto riesgo de fractura. Confundir ambas afirmaciones sería un error clínico de consecuencias potencialmente graves. |

1. EL CONTEXTO HISTÓRICO: CÓMO SE CONSTRUYÓ UN DOGMA
La suplementación con calcio y vitamina D para la salud ósea no surgió de la especulación. Nació de una convergencia de evidencia fisiológica sólida, hallazgos epidemiológicos consistentes y un ensayo clínico pionero de consecuencias institucionales extraordinarias. Comprender este origen es imprescindible para evaluar correctamente lo que Massé et al. desafían y lo que no.
El calcio y la vitamina D son nutrientes esenciales para la mineralización ósea. La vitamina D, a través de su metabolito activo —el calcitriol o 1,25-dihidroxicolecalciferol—, regula la absorción intestinal de calcio, la reabsorción tubular renal, la diferenciación de los osteoclastos y la función muscular. Su deficiencia severa produce raquitismo en niños y osteomalacia en adultos, enfermedades de desmineralización ósea clínicamente devastadoras y que responden de forma dramática a la suplementación. Este hecho biológico fundamental es indiscutible y no es cuestionado por ninguna revisión sistemática, incluida la de Massé et al.
La base epidemiológica del paradigma suplementación-fractura se construyó sobre estudios observacionales que mostraron, de forma consistente, que niveles séricos bajos de 25-hidroxivitamina D (25-OHD) se asociaban con mayor densidad mineral ósea (DMO) reducida, mayor riesgo de caídas por debilidad muscular proximal, mayor incidencia de fracturas de cadera, y mayor mortalidad en adultos mayores. Sobre esta base, la suplementación pareció una intervención lógica, segura, económica y fácil de implementar.
El ensayo que transformó la recomendación en práctica universal fue el de Chapuy et al. (1992), publicado en el New England Journal of Medicine: una reducción relativa del 23% en fracturas de cadera y del 17% en fracturas no vertebrales en mujeres mayores institucionalizadas con deficiencia severa de vitamina D y baja ingesta de calcio. Este resultado, en una población de altísimo riesgo y con déficit documentado, fue extrapolado progresivamente a toda la población adulta, generando una cascada de guías, recomendaciones y prescripciones que el propio Massé et al. cuantifica: en el Reino Unido, el costo de prescripciones de vitamina D pasó de 13 millones de libras en 2001 a 111 millones en 2021.
«El problema no fue la evidencia original: fue la extrapolación. Chapuy 1992 estudió mujeres de 84 años, institucionalizadas, con 25-OHD media de 20 nmol/L y posible osteomalacia no diagnosticada. Recomendar suplementación para toda mujer de 65 años de la comunidad con 25-OHD de 55 nmol/L es una generalización injustificada que este metaanálisis, correctamente, desmonta.»
2. LO QUE EL METAANÁLISIS DEMUESTRA: FORTALEZAS Y HALLAZGOS SÓLIDOS
2.1 Fortalezas metodológicas que merecen reconocimiento
Antes de ejercer la crítica, la honestidad científica exige reconocer las fortalezas sustanciales del trabajo de Massé et al. Es la revisión sistemática más completa publicada sobre el tema, con varias características que la distinguen de sus predecesoras:
- Amplitud sin precedentes: 69 ensayos con 153.902 participantes, incluyendo los cuatro grandes ensayos a gran escala publicados entre 2019 y 2025 que añadieron 54.383 nuevos participantes a la evidencia disponible.
- Evaluación GRADE rigurosa y preregistrada: el protocolo fue registrado en PROSPERO antes de la síntesis de datos, reduciendo el riesgo de sesgo de resultado selectivo. La aplicación del sistema GRADE produjo calificaciones de certeza moderada a alta para el 88% de los hallazgos, lo que confiere credibilidad a las conclusiones principales.
- Inclusión de la combinación calcio+vitamina D como brazo analítico independiente: revisiones previas omitían el metaanálisis de la terapia combinada, dejando incertidumbre sobre el beneficio diferencial. Massé et al. cierra esa brecha con 15 ensayos y 51.126 participantes.
- Análisis de subgrupos por riesgo basal: la distinción entre poblaciones de alto riesgo y bajo riesgo es metodológicamente pertinente y clínicamente relevante, aunque su poder estadístico sea limitado.
- Umbrales de diferencia mínima clínicamente importante: la introducción de un enfoque mínimamente contextualizado para evaluar la significación clínica —más allá de la significación estadística— es un avance metodológico que evita la trampa de declarar beneficio en base a diferencias absolutas triviales.
2.2 Los hallazgos sólidos que deben cambiar la práctica
Tres conclusiones del metaanálisis tienen una base de evidencia suficientemente sólida como para justificar cambios en la práctica clínica habitual:
Primera: la monoterapia con vitamina D, en las dosis habituales y en poblaciones sin déficit severo, no reduce fracturas ni caídas. Con alta certeza y 92.045 participantes para el resultado primario de cualquier fractura (RR 1,00; IC 95%: 0,95-1,06), este hallazgo es robusto, preciso y metodológicamente irrefutable. El argumento de que ‘podría haber un subgrupo que se beneficie’ no justifica la prescripción masiva e indiscriminada de vitamina D en ausencia de déficit documentado.
Segunda: la monoterapia con calcio tampoco muestra beneficio clínicamente significativo. Con certeza moderada (RR 0,91; IC 95%: 0,81-1,01), el límite superior del intervalo de confianza cruza la unidad, lo que significa que no puede descartarse un efecto nulo o levemente negativo. Además, la tendencia —no significativa— hacia un posible aumento de fracturas de cadera con calcio (RR 1,63 en el análisis de cadera, aunque con muy baja certeza) genera una señal de precaución que merece seguimiento.
Tercera: la suplementación combinada con calcio y vitamina D produce reducciones absolutas de riesgo que, aunque estadísticamente significativas en tres metaanálisis, no alcanzan los umbrales de diferencia mínima clínicamente importante definidos a priori: 1% de reducción en fracturas de cualquier localización (NNT 100), 0,3% en fracturas de cadera (NNT 333) y 1,6% en fracturas no vertebrales (NNT 63). El propio análisis de sensibilidad demuestra que estos efectos se explican en gran medida por un solo ensayo —el de Chapuy 1992/Dawson-Hughes— realizado en una población de altísimo riesgo.
| Implicación práctica inmediata respaldada por este metaanálisis La prescripción rutinaria de calcio y/o vitamina D a adultos de la comunidad sin déficit documentado de vitamina D, sin osteoporosis diagnosticada, sin tratamiento farmacológico antiosteoporótico activo y sin alto riesgo de fractura NO está respaldada por la evidencia disponible. Esta prescripción debe cesar. Los recursos liberados deben redirigirse a intervenciones con eficacia demostrada: ejercicio, prevención de caídas ambiental, y tratamiento farmacológico de la osteoporosis establecida. |
3. LO QUE EL METAANÁLISIS NO PUEDE RESPONDER: LIMITACIONES CRÍTICAS
3.1 El problema del déficit real de vitamina D en las poblaciones estudiadas
La limitación más importante del metaanálisis de Massé et al. —explícitamente reconocida por los propios autores— es que la gran mayoría de los ensayos incluidos reclutaron poblaciones sin déficit severo de vitamina D. Solo el 3% de los ensayos (2/69) reportaron niveles medios basales de 25-OHD por debajo de 25 nmol/L, el umbral de deficiencia severa asociado con osteomalacia. El 32% tenía niveles basales entre 25 y 50 nmol/L (insuficiencia), y la mayoría de los participantes tenían niveles basales en rango normal o limítrofe.
Esto genera un problema metodológico fundamental: si la hipótesis de acción de la vitamina D requiere que haya un déficit previo que corregir —como la fisiología sugiere—, entonces estudiar poblaciones con niveles basales normales es equivalente a estudiar el efecto de administrar hierro a personas sin anemia. El metaanálisis no permite, con la potencia estadística disponible en las poblaciones de alto riesgo, responder la pregunta de si la suplementación es útil en personas con deficiencia severa documentada.
La metarregresión post hoc que intentó analizar si los niveles basales de vitamina D modificaban el efecto del tratamiento no encontró asociación significativa, pero esta técnica tiene un poder estadístico limitado para detectar interacciones cuando el número de estudios en los subgrupos de mayor déficit es pequeño. Los dos únicos ensayos con niveles basales medios por debajo de 25 nmol/L no son suficientes para hacer inferencias sobre el subgrupo clínico de mayor relevancia.
| La pregunta sin responder: ¿qué ocurre con el déficit severo? El metaanálisis no puede responder si la suplementación es útil en pacientes con 25-OHD < 25 nmol/L con osteomalacia bioquímica, ingesta de calcio < 400 mg/día, síndromes de malabsorción (enfermedad celíaca, bypass gástrico, enfermedad inflamatoria intestinal), insuficiencia renal crónica con alteración del metabolismo del calcio/fósforo, o uso crónico de corticosteroides. Para estos pacientes, la suplementación sigue siendo una indicación clínicamente sólida con base fisiológica y, en muchos casos, evidencia directa de beneficio. |
3.2 La sustitución del tratamiento farmacológico antiosteoporótico
El metaanálisis excluye explícitamente a los pacientes que reciben medicamentos para la osteoporosis (bisfosfonatos, denosumab, teriparatida, ranelato de estroncio, romosozumab). Esta exclusión es metodológicamente correcta —el objetivo era aislar el efecto de calcio y vitamina D sin la confusión del tratamiento antiosteoporótico— pero genera el riesgo más grave de extrapolación errónea: que un clínico, o una guía apresuradamente revisada, suspenda la suplementación en pacientes que están recibiendo tratamiento farmacológico antiosteoporótico.
Todos los ensayos pivotales de bisfosfonatos (alendronato, risedronato, zoledronato), denosumab y teriparatida administraron calcio y vitamina D como intervención de base a ambos grupos. Los resultados de eficacia de estos fármacos —reducción del riesgo de fractura vertebral del 40-70% y de fractura de cadera del 25-50%— se obtuvieron con suplementación garantizada. No existe evidencia de que estos fármacos sean igualmente eficaces sin la base de calcio y vitamina D. Suspender la suplementación en un paciente tratado con zoledronato o denosumab basándose en el metaanálisis de Massé et al. sería una extrapolación sin base en la evidencia, con riesgo de compromiso del resultado terapéutico.
Existe además el riesgo documentado de hipocalcemia severa postdosificación con denosumab y con zoledronato en pacientes con niveles de vitamina D insuficientes. La suplementación previa a la administración de estos fármacos no es opcional: es un requisito de seguridad con respaldo de las fichas técnicas y las guías de prescripción. Massé et al. no contradice esta indicación porque simplemente no la estudia.
3.3 Los umbrales de significación clínica: un acto de consenso, no de evidencia
Los autores reconocen con honestidad que los umbrales de diferencia mínima clínicamente importante (DMCI) utilizados para clasificar los efectos como clínicamente irrelevantes fueron definidos por consenso entre los autores, sin participación de pacientes y sin una base empírica establecida en la literatura. Se definió como DMCI una reducción absoluta del 0,7% para fracturas de cadera, del 2% para cualquier fractura, y del 3% para caídas.
Estos umbrales tienen un impacto determinante sobre las conclusiones. La reducción absoluta del 0,3% en fractura de cadera observada con calcio+vitamina D es clasificada como ‘no clínicamente significativa’ porque está por debajo del umbral del 0,7%. Pero para un médico que atiende a 300 pacientes de riesgo, una reducción del 0,3% significa que una fractura de cadera ha sido evitada, con todos sus costos humanos y económicos. Para una política pública que cubre a 10 millones de adultos mayores, una reducción del 0,3% representa 30.000 fracturas de cadera evitadas anualmente. La irrelevancia clínica de un efecto depende de la perspectiva desde la que se evalúa, y los autores no la han construido desde la perspectiva del paciente.
«Un NNT de 333 para fractura de cadera puede parecer trivial en un análisis de efectividad poblacional, pero es absolutamente relevante para el paciente número 333 que habría tenido la fractura y ahora no la tiene. La dimensión absoluta del beneficio depende crucialmente de la prevalencia basal del evento y del perfil de riesgo individual.»
3.4 La heterogeneidad de las poblaciones: comunidad versus institucionalización
El 87% de los ensayos incluidos se realizaron en adultos que vivían en la comunidad y el 73% no tenían alto riesgo de fractura. Solo el 28% de los ensayos estudiaron poblaciones de alto riesgo, y dentro de estos, la evidencia disponible para la monoterapia con calcio y para la terapia combinada fue —en palabras de los propios autores— ‘limitada’. La heterogeneidad entre la fractura de cadera de una mujer de 72 años que vive en su domicilio y toma 1 litro de leche por día y la de una mujer de 86 años institucionalizada con movilidad reducida, dieta deficiente y 25-OHD de 18 nmol/L es clínicamente tan grande que agruparlas en un mismo metaanálisis produce estimaciones que no representan bien a ninguna de las dos.
Los ensayos en residencias de ancianos y en personas de muy alto riesgo —que históricamente han mostrado los efectos más favorables— están infrarepresentados en este metaanálisis. El análisis de subgrupos por alto riesgo tiene poder estadístico insuficiente para generar conclusiones definitivas sobre la eficacia en este grupo, que es precisamente el que más consume suplementación y el que más podría beneficiarse de ella.
3.5 El sesgo de dilución por suplementación externa al ensayo
Massé et al. reconoce explícitamente que no pudieron descartar que sus hallazgos se expliquen en parte por la ingesta personal de suplementos de calcio y vitamina D en los grupos de control. La gran mayoría de los ensayos incluidos permitían a los participantes tomar suplementos externos al ensayo o no informaban claramente instrucciones para evitar la suplementación no incluida en el protocolo. Este sesgo de dilución —que eleva los niveles de vitamina D en el grupo control y reduce la diferencia con el grupo intervención— biacea los resultados hacia el valor nulo.
En términos prácticos: si el grupo ‘placebo’ de un ensayo tiene en realidad niveles de 25-OHD de 45-50 nmol/L porque sus participantes están tomando suplementos por su cuenta, la comparación ya no es entre ‘déficit sin tratar’ y ‘déficit corregido’ sino entre ‘niveles ya suficientes’ y ‘niveles muy altos’. En esta comparación, el efecto adicional de la suplementación es necesariamente pequeño o nulo, independientemente de si el nutriente tiene utilidad clínica en condiciones de déficit real. Este sesgo estructural no puede eliminarse por ningún análisis estadístico post hoc.
4. EL RIESGO DEL PÉNDULO: DE LA PRESCRIPCIÓN MASIVA A LA ABANDONO MASIVO
La historia de la medicina está sembrada de péndulos terapéuticos: intervenciones que pasan de la recomendación universal al abandono total, a veces en plazos de años, bajo el impulso de una evidencia nueva que, reinterpretada con cuidado, justificaría una posición mucho más matizada. La terapia hormonal sustitutiva en mujeres posmenopáusicas, el reposo absoluto en el infarto agudo de miocardio, la restricción de sodio en pacientes con insuficiencia cardíaca, el uso de antiarrítmicos postinfarto: todos siguieron ese ciclo de entusiasmo excesivo → evidencia adversa → abandono masivo → reintroducción matizada.
La suplementación con calcio y vitamina D corre el riesgo de seguir el mismo ciclo. El metaanálisis de Massé et al. demostrará que la prescripción indiscriminada no tiene base. Pero una lectura apresurada llevará a muchos clínicos —y peor, a muchas guías— a suspender la suplementación en todos los pacientes, incluidos los que sí tienen déficit severo, los que están bajo tratamiento antiosteoporótico, los que viven en instituciones con exposición solar limitada, y los que tienen síndromes de malabsorción. Esto representaría un error de tanta magnitud como el de la prescripción universal original.
| Las consecuencias clínicas de la extrapolación errónea Suspender la suplementación basándose en Massé et al. en un paciente bajo tratamiento con denosumab o zoledronato aumenta el riesgo de hipocalcemia postdosis. No suplementar a un paciente con 25-OHD < 25 nmol/L y osteomalacia bioquímica implica mantener una desmineralización ósea activa tratable. No suplementar a un paciente con bypass gástrico, resección ileal o enfermedad celíaca activa implica no corregir un déficit de absorción que ninguna dieta ordinaria puede remediar. Estos pacientes no fueron estudiados por Massé et al. y las conclusiones del metaanálisis no se aplican a ellos. |
5. LO QUE SÍ DEBE CAMBIAR: LA PRESCRIPCIÓN INTELIGENTE
Esta editorial no defiende el statu quo. El metaanálisis de Massé et al. aporta evidencia suficientemente sólida para justificar cambios significativos en la práctica clínica, en la elaboración de guías y en la política de prescripción. Pero esos cambios deben ser precisos, no brutales.
5.1 Lo que debe suspenderse
- Prescripción rutinaria: la suplementación con calcio y/o vitamina D como intervención preventiva rutinaria en adultos de la comunidad sin déficit documentado de vitamina D, sin osteoporosis activa y sin alto riesgo de fractura o caída no tiene base en la evidencia. Debe suspenderse.
- Prescripción sin medición previa: prescribir vitamina D sin medir previamente los niveles de 25-OHD es equivalente a prescribir hierro sin medir hemoglobina y ferritina. La suplementación solo tiene justificación en presencia de déficit documentado o de condiciones clínicas que impidan la medición (acceso limitado, cobertura).
- Dosis altas intermitentes: los ensayos han demostrado consistentemente que las dosis intermitentes altas de vitamina D (bolos trimestrales o anuales) pueden ser ineficaces o contraproducentes. Este esquema posológico debe abandonarse definitivamente.
- Recomendación poblacional indiscriminada: las guías de salud pública que recomiendan suplementación universal para todos los adultos mayores deben ser revisadas a la luz de esta evidencia.
5.2 Lo que debe mantenerse o iniciarse
- Suplementación en déficit severo documentado: 25-OHD < 30 nmol/L es una indicación clínica de suplementación con vitamina D independientemente del riesgo de fractura, por sus efectos en la mineralización ósea, la función muscular y el riesgo de osteomalacia.
- Suplementación como cointervención en tratamiento antiosteoporótico: todo paciente que inicia bisfosfonatos, denosumab, teriparatida o romosozumab debe recibir suplementación adecuada de calcio y vitamina D como base terapéutica irrenunciable, independientemente de los hallazgos de Massé et al.
- Suplementación en síndromes de malabsorción: enfermedad celíaca activa, bypass gástrico, resección ileal, enfermedad de Crohn, insuficiencia pancreática exocrina y uso crónico de colestiramina son indicaciones absolutas de suplementación de vitamina D, dado que la producción cutánea y la ingesta dietética son insuficientes para mantener niveles adecuados.
- Suplementación en institucionalización: las personas que viven en residencias de ancianos o con movilidad muy reducida tienen exposición solar mínima y frecuentemente ingestas dietéticas de calcio y vitamina D por debajo de los requerimientos. La base fisiológica de la suplementación en este grupo es sólida aunque la evidencia del metaanálisis para este subgrupo sea limitada.
- Corrección del déficit en pacientes con corticoterapia crónica: los glucocorticoides inhiben la absorción intestinal de calcio, reducen la reabsorción renal de calcio y suprimen la formación ósea. La suplementación de calcio y vitamina D en pacientes con corticoterapia crónica (≥3 meses) sigue siendo una indicación establecida en todas las guías de prevención de osteoporosis inducida por glucocorticoides.
5.3 La agenda de investigación pendiente
El metaanálisis de Massé et al. no cierra el debate sobre calcio y vitamina D: lo reencuadra. Las preguntas que deja abiertas y que deben guiar la investigación futura son:
- ¿Cuál es el efecto de la suplementación en pacientes con 25-OHD < 25 nmol/L y fractura previa?
- ¿Cuánto calcio y vitamina D se necesita como cointervención con bisfosfonatos o denosumab para optimizar la eficacia del tratamiento antiosteoporótico?
- ¿Hay diferencias de efecto según el genotipo del receptor de vitamina D (polimorfismos VDR)?
- ¿La combinación de ejercicio de resistencia + proteínas + calcio + vitamina D produce efectos sinérgicos que ningún componente individual produce por separado?
- ¿Los efectos extraesqueléticos de la vitamina D (sistema inmunológico, riesgo cardiovascular, función cognitiva) justifican la suplementación más allá del hueso?
6. IMPLICACIONES PARA LOS SISTEMAS DE SALUD Y LAS GUÍAS CLÍNICAS
Las implicaciones del metaanálisis de Massé et al. para los sistemas de salud son significativas y deben abordarse con precisión y sin precipitación. El consumo de calcio y vitamina D representa millones de consultas, prescripciones y gastos de bolsillo en todo el mundo. En el Reino Unido, el costo ha crecido de 13 a 111 millones de libras en dos décadas. En América Latina, donde los sistemas de salud tienen recursos limitados, la prescripción masiva e indiscriminada desvía recursos de intervenciones con mayor eficacia demostrada.
Sin embargo, la revisión apresurada de guías clínicas que suspenda toda recomendación de suplementación sin matizar las indicaciones específicas sería tan perniciosa como mantener la recomendación universal. Los organismos responsables de las guías —la Sociedad Americana de Endocrinología, la Sociedad Internacional de Osteoporosis, la Sociedad Española de Reumatología, la Sociedad Argentina de Osteoporosis— deben revisar sus posiciones a la luz de este metaanálisis, pero articulando las indicaciones residuales con la misma precisión con que se construye la indicación de cualquier fármaco.
| Recomendación para comités de guías y formularios de prescripción Las guías clínicas deben distinguir explícitamente entre: (1) suplementación preventiva rutinaria en adultos sin déficit ni osteoporosis, que no está respaldada; (2) corrección del déficit documentado de vitamina D, que sigue siendo una indicación válida; y (3) suplementación como cointervención en tratamiento farmacológico antiosteoporótico, que es una indicación de seguridad irrenunciable. Los formularios de prescripción deben requerir la indicación clínica específica, el nivel basal de 25-OHD cuando corresponda, y el diagnóstico que justifica la prescripción. La prescripción sin indicación documentada debe ser revisada. |
7. LA VITAMINA D Y EL CALCIO EN ARGENTINA Y LATINOAMÉRICA: PARTICULARIDADES REGIONALES
El metaanálisis de Massé et al. incluyó ensayos predominantemente de Europa (43%), América del Norte (23%) y Australia/Nueva Zelanda (16%). La representación de América Latina es marginal. Esta limitación geográfica es relevante porque el contexto epidemiológico latinoamericano difiere significativamente del europeo en varios aspectos que condicionan la generalización de los hallazgos.
En primer lugar, la prevalencia de insuficiencia de vitamina D en América Latina es heterogénea y probablemente subestimada. Estudios realizados en Argentina muestran que entre el 40% y el 70% de los adultos mayores evaluados en centros de salud tienen niveles de 25-OHD por debajo de 50 nmol/L, especialmente en las regiones de mayor latitud (Patagonia, Buenos Aires en invierno) y en población institucionalizada. Este perfil basal es diferente al de los ensayos incluidos en el metaanálisis y puede implicar que la suplementación tenga mayor relevancia en este contexto.
En segundo lugar, la ingesta de calcio dietética en América Latina está frecuentemente por debajo de los requerimientos recomendados (1.000-1.200 mg/día para adultos mayores), especialmente en población de bajos recursos con acceso limitado a lácteos. La combinación de baja ingesta de calcio y niveles insuficientes de vitamina D —precisamente las condiciones en las que el ensayo de Chapuy 1992 mostró beneficio— puede ser más prevalente en la región que lo sugerido por la composición de los ensayos del metaanálisis.
Por estas razones, la aplicación directa e inmediata de las conclusiones de Massé et al. a la práctica clínica latinoamericana requiere precaución. La reevaluación de la prescripción debe hacerse a la luz de los datos epidemiológicos locales, que en muchos casos sugieren perfiles de riesgo y de déficit más parecidos a las poblaciones en las que la suplementación mostró beneficio que a las que componen la mayoría de los ensayos del metaanálisis.
8. CONCLUSIONES DE ESTA EDITORIAL
El metaanálisis de Massé et al. publicado en el BMJ en mayo de 2026 es un trabajo de alta calidad metodológica que aporta la evidencia más sólida disponible para afirmar que la suplementación rutinaria e indiscriminada con calcio y vitamina D no reduce de forma clínicamente significativa el riesgo de fracturas ni de caídas en adultos sin déficit severo, sin osteoporosis activa y sin alto riesgo de fractura. Esta conclusión debe cambiar la práctica y la prescripción en el sentido descrito en la sección 5.1 de esta editorial.
Sin embargo, extraer de este metaanálisis la conclusión de que el calcio y la vitamina D no tienen indicación en medicina musculoesquelética sería un error de interpretación con consecuencias clínicas potencialmente graves. El estudio no puede responder sobre poblaciones con déficit severo documentado, sobre la necesidad de suplementación en el contexto del tratamiento farmacológico antiosteoporótico, sobre los síndromes de malabsorción, ni sobre la osteoporosis inducida por corticosteroides. Para todos estos contextos, la indicación de suplementación mantiene su base clínica y, en muchos casos, su base fisiológica sólida.
La medicina basada en evidencia no consiste en aplicar mecánicamente los resultados de los metaanálisis a todos los pacientes. Consiste en integrar la mejor evidencia disponible con el juicio clínico y las características individuales del paciente. El metaanálisis de Massé et al. nos dice, con alta certeza, para qué no sirve la vitamina D. Pero la pregunta de para quién y en qué condiciones sí sirve —y en qué dosis— sigue siendo clínicamente pertinente y, en parte, aún sin respuesta definitiva.
La lección que esta evidencia enseña no es ‘abandonen el calcio y la vitamina D’. Es ‘prescriban con criterio, midan los niveles, identifiquen el déficit real, y reserven la suplementación para quienes genuinamente la necesitan’. Esa lección, bien aprendida, mejorará la calidad de la prescripción, reducirá el gasto innecesario y, para los pacientes con indicación real, garantizará el acceso a una intervención que —en el contexto correcto— sigue siendo clínicamente valiosa.
«La evidencia nos libera de la prescripción irreflexiva. No nos libera de la responsabilidad de pensar.» — Dr. Carlos Alberto Díaz
REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS
Selección de referencias clave, incluyendo el artículo editorial y los estudios mencionados en el análisis.
Artículo objeto de este editorial
Massé O, Mercurio CM, Dupuis S, Al Sahwi M, Arruda A, Dallaire G, Desforges K, Dugré N, Williamson D. Suplementación con calcio, vitamina D o una combinación de ambos para prevenir fracturas y caídas: revisión sistemática y metaanálisis. BMJ. 2026;393:e088050. https://doi.org/10.1136/bmj-2025-088050
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