Gestión, Innovación y Nuevos Modelos para el Sistema Sanitario
Basado en la obra:
Los mitos de la Atención Sanitaria
Paola Adinolfi & Elio Borgonovi (eds.)
Springer International Publishing, 2018

1. Introducción
El sistema de salud moderno enfrenta una paradoja fundamental: mientras los avances médicos han permitido que las personas vivan más años, superen enfermedades antes mortales y accedan a tratamientos cada vez más sofisticados, la percepción generalizada es que «el sistema sanitario está fallando». Esta contradicción no es casual: es el resultado de un conjunto de creencias arraigadas —los llamados mitos— que distorsionan la comprensión de cómo funciona realmente la atención sanitaria y, en consecuencia, cómo debe gestionarse e innovarse.
Henry Mintzberg, uno de los pensadores más influyentes en gestión organizacional, identificó ocho mitos centrales que condicionan —de manera muchas veces perversa— las políticas y prácticas sanitarias. Estos mitos no son simples malentendidos: son construcciones culturales profundas, con raíces históricas que se remontan a la medicina arcaica, pasando por la Edad Media, la Modernidad y el siglo XX. Como señalan los editores del volumen Adinolfi y Borgonovi, «los mitos sobre la atención sanitaria han demostrado ser más fuertes que la historia y la realidad».
El presente trabajo tiene tres objetivos: primero, identificar y explicar los ocho mitos de la atención sanitaria según Mintzberg; segundo, analizar cómo estos mitos pueden gestionarse desde una perspectiva organizacional y de liderazgo; y tercero, proponer un horizonte de innovación que supere las creencias limitantes y coloque al sistema sanitario en un paradigma de complejidad, colaboración y vocación de servicio.
2. Los Mitos de la Atención Sanitaria: Identificación y Análisis
A continuación se presentan los ocho mitos identificados por Henry Mintzberg, su descripción crítica y la evidencia que los cuestiona:
| #1 | El sistema sanitario está fallando [FALSO] La creencia dominante es que los sistemas de salud están en crisis y fracasando. Mintzberg argumenta que la realidad es la contraria: en la mayoría del mundo desarrollado, la sanidad está funcionando mejor que nunca —de manera costosa— lo que genera la percepción de fracaso. Las estadísticas de esperanza de vida y mortalidad infantil reflejan avances significativos. El problema real no es el fracaso del sistema, sino el éxito: tratamientos más efectivos que resultan más caros y que la sociedad es reticente a financiar. |
| #2 | El sistema puede arreglarse mediante ingeniería social inteligente [FALSO] Este mito supone que el cambio real viene de expertos externos —economistas, consultores, analistas de sistemas— que diseñan soluciones desde «arriba». Mintzberg rebate esto señalando que los cambios más significativos en la atención sanitaria —como las cirugías ambulatorias— emergieron de profesionales clínicos comprometidos, no de ingenieros sociales distantes. El cambio efectivo debe nacer desde las operaciones y difundirse desde adentro. |
| #3 | Las instituciones sanitarias se pueden arreglar trayendo al Gran Líder [FALSO] Se asume que un liderazgo heroico, capaz y carismático puede transformar una institución sanitaria. Sin embargo, en organizaciones donde los profesionales tienen enormes cuotas de poder y autonomía —como los médicos en hospitales— este modelo resulta contraproducente. Lo que funciona es la «gestión comprometida»: directivos profundamente involucrados que ayudan a involucrar a otros, no que imponen soluciones desde su posición jerárquica. |
| #4 | El sistema sanitario mejora si se lo trata como un negocio [FALSO] El caso de los Estados Unidos ilustra las consecuencias de este mito: el país que más ha aplicado lógicas de mercado y competencia en salud gasta un 31% de cada dólar sanitario en administración y tiene peores indicadores de calidad que Canadá, que gasta solo el 17%. La sanidad funciona mejor como vocación que como negocio, y requiere cooperación entre actores, no competencia. Los médicos permanecen en el sector no solo por el ingreso, sino por el sentido de servicio. |
| #5 | La sanidad debe dejarse al sector privado por eficiencia [MATIZADO] Este mito sostiene que la privatización de los servicios garantiza eficiencia. Sin embargo, los hospitales más reconocidos en el mundo pertenecen en su mayoría al sector plural (organizaciones sin fines de lucro). La autonomía de estas organizaciones refuerza el compromiso vocacional de sus profesionales. La eficiencia importa, pero no más que la calidad, que suele ser mejor en organizaciones que no responden a accionistas ni a poderes políticos. |
| #6 | La sanidad pública garantiza la igualdad [MATIZADO] La contracara del mito anterior: la creencia de que solo el sector público puede garantizar la igualdad. En la práctica, ningún sistema sanitario eficaz puede prescindir de la participación de los tres sectores: el público (para la regulación y la equidad), el privado (para servicios rutinarios y suministros) y el plural sin fines de lucro (para los servicios profesionales clave, incluida la investigación). La rigidez en este dilema priva al sistema de la colaboración necesaria. |
| #7 | El mito de la medición: lo que no se mide no se puede gestionar [MATIZADO] La obsesión por la medición ha llevado a los gestores sanitarios a confiar excesivamente en los indicadores cuantitativos, descuidando el juicio clínico y la experiencia. Los pacientes son individuos únicos que no siempre encajan en categorías estándar. Como señala Mintzberg: «¿Recuerdas el juicio? ¿Te imaginas la medicina sin juicios? Pues tampoco intentes imaginar una gestión sin juicios.» La medición es una herramienta valiosa, pero debe equilibrarse con la experiencia y el criterio profesional. |
| #8 | El mito de la escala: más grande es mejor [FALSO] La idea de que las economías de escala justifican la concentración de servicios y la fusión de instituciones sanitarias ha dominado la gestión de los últimos años. Sin embargo, la escala grande dificulta la comunidad, la participación, la colaboración y el cierre de la brecha entre administración y operaciones. Incluso en investigación farmacéutica, el CEO de Merck reconoció que la escala no favorece el descubrimiento de fármacos revolucionarios. La pequeña escala humana debe ser la posición predeterminada. |
3. Raíces Históricas de los Mitos
Los mitos de Mintzberg no surgieron en el vacío: tienen raíces históricas profundas que Adinolfi y Borgonovi rastrean a través de los siglos. Comprender esta genealogía es fundamental para poder gestionarlos y superarlos.
3.1 Los sanadores como líderes heroicos en las sociedades arcaicas
En las civilizaciones mesopotámica, babilónica, egipcia y hebrea, la figura del sanador era indistinguible del líder heroico. Los sanadores actuaban en virtud de su relación con lo sobrenatural: eran consagrados, no formados. Este modelo arcaico —donde una persona excepcional resuelve los problemas de salud por virtudes milagrosas— sentó las bases culturales del mito del Gran Líder que persiste hasta hoy.
3.2 La Edad Media: la ingeniería social «divina»
Durante la Edad Media, bajo el control de la Iglesia, la medicina se ejercía de forma desapegada y vertical. Los médicos medievales son, para los autores, los primeros «especialistas en el aire»: expertos que dispensaban atención según la visión dominante de la Iglesia, sin considerar el conocimiento visceral de quienes estaban sobre el terreno. Las parteras y curanderas populares —que poseían un conocimiento práctico y holístico del cuerpo— fueron perseguidas como brujas. Aquí se sitúan las raíces del mito de la ingeniería social.
3.3 La Modernidad: mecanismo y medición
A partir del Renacimiento, el cuerpo humano comenzó a tratarse como una máquina regida por leyes físicas y mensurables. Esta visión biomecánica generó enormes avances terapéuticos, pero también instaló el mito de la medición y redujo la relación médico-paciente a una transacción técnica. En el siglo XX, la influencia de la Nueva Gestión Pública (New Public Management) y los modelos empresariales reforzaron los mitos del negocio y la escala, especialmente tras la crisis del petróleo de 1973.
4. Gestión de los Mitos: Estrategias y Enfoques
Reconocer que estos mitos existen no basta: es necesario proponer cómo gestionarlos. Mintzberg y los editores del volumen ofrecen una serie de principios reorientadores que constituyen una alternativa real al pensamiento dominante.
4.1 Gestión distribuida: más allá de la cima
El primer paso es superar la idea de que la gestión es algo que solo practican quienes tienen el título de «gestor» y que la dirección se encuentra en la cima de una jerarquía. En las organizaciones sanitarias, la gestión efectiva es distribuida: la ejercen quienes tienen las habilidades, el conocimiento y la perspectiva necesarias en cada momento. Esto incluye a médicos, enfermeras y otros profesionales clínicos que asumen responsabilidades de gestión sin dejar de ser profesionales.
4.2 Del liderazgo heroico a la gestión comprometida
La gestión en salud debe parecerse más a la enfermería que a la cirugía: más orientada al cuidado continuo que a las intervenciones heroicas episódicas. Los directivos efectivos en entornos sanitarios son aquellos profundamente involucrados en las operaciones, que construyen confianza y facilitan la colaboración, en lugar de imponer soluciones desde una posición de autoridad formal.
4.3 Estrategia como aventura, no como planificación
La estrategia en organizaciones sanitarias no surge principalmente de la «alta dirección» ni de procesos formales de planificación. Las iniciativas más relevantes —nuevos tratamientos, nuevas tecnologías, nuevas formas de organización— emergen de los profesionales sobre el terreno. Gestionar esto implica crear las condiciones para que estas iniciativas prosperen, más que intentar planificarlas desde arriba.
4.4 La organización como comunidad, no como máquina
Frente al modelo de «organización de la máquina» —jerárquica, controlada, orientada a números— las organizaciones sanitarias se asemejan más a «organizaciones profesionales». La resistencia a la colaboración entre especialistas no se supera con sistemas de control e incentivos financieros, sino apelando al sentido de vocación y fortaleciendo la identidad comunitaria de la institución. Cuando las personas se identifican con su organización —y no solo con su profesión—, la colaboración emerge de forma más natural.
4.5 Equilibrio entre medición y juicio
La medición es una herramienta valiosa, pero no puede ser el único criterio de gestión. Los sistemas sanitarios requieren equilibrar los datos cuantitativos con el juicio clínico y la experiencia profesional. La gestión por resultados debe complementarse con una cultura organizacional que valore la sabiduría práctica y el conocimiento acumulado.
4.6 Escala humana como posición predeterminada
Antes de fusionar instituciones o ampliar la escala de los servicios, la carga de la prueba debe recaer sobre quienes defienden el crecimiento: deben demostrar beneficios sociales reales —no solo economías técnicas— que justifiquen el aumento de tamaño. La escala pequeña favorece la comunidad, la atención personalizada y el compromiso profesional.
5. Innovación en la Atención Sanitaria: Hacia un Nuevo Paradigma
Gestionar los mitos no es solo una tarea correctiva —dejar de hacer las cosas mal— sino una oportunidad de innovación profunda. El libro identifica varias dimensiones de innovación que se desprenden de superar los mitos.
5.1 Del tratamiento de enfermedades a la atención integral de la salud
Uno de los problemas estructurales del sistema sanitario actual es que está organizado en torno al tratamiento de enfermedades específicas, no en torno a la salud de las personas. Esto genera compartimentos estancos —especialidades médicas— que dificultan la atención de pacientes con condiciones complejas o crónicas que cruzan varias categorías diagnósticas. La innovación requiere rediseñar el sistema para que las intervenciones sean continuas, holísticas y preventivas, no solo episódicas y reactivas.
5.2 La lógica dominante del servicio
Evert Gummesson y sus colaboradores, en el capítulo dedicado a los mitos y la lógica del servicio, aportan una perspectiva radicalmente innovadora: el sistema sanitario debe entenderse como un ecosistema de co-creación de valor, donde pacientes, profesionales, instituciones y comunidades son actores activos, no receptores pasivos de servicios. Esta visión transforma al paciente de «cliente» o «consumidor» en co-productor de su propia salud.
5.3 El rol de las tecnologías emergentes
El libro identifica tres grandes vectores tecnológicos que están transformando el sistema sanitario: el desarrollo de las TIC y la revolución digital; el descubrimiento del genoma y las consecuentes terapias génicas y celulares; y las nanotecnologías y nuevos materiales para medicina regenerativa. Estas innovaciones amplifican tanto el poder de los médicos para tratar enfermedades como las expectativas de los pacientes, creando lo que los autores llaman una «trampa de confianza»: los pacientes, más informados que nunca, confían menos en los médicos, aunque dependen más de ellos.
5.4 El ejemplo de la Clínica Mayo: comunidad al servicio del paciente
«La Clínica Mayo es uno de los sistemas sanitarios de mayor calidad y menor coste del país. El principio fundamental es ‘La necesidad del paciente primero’ —no la comodidad de los médicos, ni sus ingresos. Los médicos, enfermeros e incluso los conserjes trabajaban en ideas para mejorar el servicio y la atención, no para sacar más dinero de los pacientes.» —Atul Gawande, citado por Mintzberg
La Clínica Mayo representa un modelo de innovación organizacional basado en principios opuestos a los mitos: elimina las barreras económicas entre profesionales, fomenta la colaboración interdisciplinar, pone al paciente en el centro y logra al mismo tiempo alta calidad y menores costes. No es el resultado de una ingeniería social impuesta desde arriba, sino de una cultura de vocación construida durante décadas.
5.5 Un nuevo modelo de liderazgo: el líder como facilitador
La innovación en gestión sanitaria requiere un tipo de liderazgo radicalmente diferente al heroico: un liderazgo que facilite, conecte y cultive la comunidad profesional. El programa de máster en liderazgo sanitario de la Universidad McGill, diseñado por Mintzberg, es un ejemplo concreto: reúne a gestores de todo el mundo en un foro de aprendizaje colaborativo donde abordan problemas reales de sus comunidades, cruzando fronteras institucionales y nacionales.
6. Conclusiones
Los mitos de la atención sanitaria no son errores menores ni malentendidos pasajeros: son marcos de creencia profundamente arraigados, con siglos de historia, que condicionan la forma en que diseñamos, gestionamos y evaluamos los sistemas de salud. Como demuestra el análisis de Mintzberg, Adinolfi y Borgonovi, superar estos mitos no implica rechazar la eficiencia, la medición o la escala, sino recolocarlos en su justa dimensión: herramientas al servicio del cuidado humano, no fines en sí mismos.
La gestión de los mitos exige tres transformaciones fundamentales. Primera, una transformación cultural: pasar de la cultura del control y la competencia a la cultura de la vocación y la colaboración. Segunda, una transformación organizacional: de la jerarquía vertical y el liderazgo heroico a la gestión distribuida y las comunidades profesionales. Tercera, una transformación de perspectiva: de la obsesión por el tratamiento de enfermedades a una visión integral de la salud como estado de bienestar físico, psicológico y social.
La innovación real en el sistema sanitario no vendrá exclusivamente de nuevas tecnologías ni de reformas administrativas impuestas desde arriba. Vendrá de profesionales comprometidos que, liberados de los mitos que los constriñen, puedan aplicar su vocación de servicio con toda la creatividad y el juicio que la complejidad de la salud humana demanda.
«Solo necesitamos superar los mitos.» —Henry Mintzberg
7. Referencias Bibliográficas
Adinolfi, P. & Borgonovi, E. (Eds.) (2018). Los mitos de la atención sanitaria: Hacia nuevos modelos de liderazgo y gestión en el sector sanitario. Springer International Publishing. https://doi.org/10.1007/978-3-319-53600-2
Mintzberg, H. (2012). Gestionando los mitos de la atención sanitaria. Hospitals & Health Services Administration: Official Journal of the International Hospital Federation, 48(3), 4–7.
Mintzberg, H. (2017). Managing the Myths of Health Care. Berrett-Koehler Publishers.
Gawande, A. (2009). The Cost Conundrum: What a Texas Town Can Teach Us About Health Care. The New Yorker.
Porter, M.E. & Teisberg, E.O. (2006). Redefining Health Care: Creating Value-Based Competition on Results. Harvard Business Press.
Gummesson, E. et al. (2018). Health Myths and Service-Dominant Logic. En Adinolfi & Borgonovi (Eds.), Los mitos de la atención sanitaria. Springer.
Organización Mundial de la Salud (OMS). (1948). Constitución de la OMS. Ginebra: OMS.