Estrategias mundiales para la eliminación del cáncer de cuello uterino: balance 2026 y agenda pendiente

Dr. Carlos Alberto Díaz

Gerente Médico, Sanatorio Sagrado Corazón · Director, Especialización en Economía y Gestión de la Salud, Universidad ISALUD

Presentación

La eliminación del cáncer de cuello uterino como problema de salud pública es, hoy, uno de los objetivos sanitarios globales con mayor solidez científica y mayor rezago de implementación. Este documento de opinión sintetiza la evidencia y las perspectivas publicadas recientemente por dos grupos de referencia internacional —Arroyo Mühr y Dillner (eClinicalMedicine, 2026) y Hall et al. (Molecular Aspects of Medicine, 2025)— y las articula con una lectura orientada a la gestión sanitaria y a la realidad de los sistemas de salud de América Latina, y en particular de la Argentina.

El propósito no es reproducir esas publicaciones sino, a partir de ellas, ofrecer una interpretación editorial: qué estamos haciendo bien a escala global, dónde persisten las brechas entre países de altos ingresos (PAI) y países de ingresos bajos y medianos (PIBM), y qué decisiones de gestión y de política sanitaria deberían priorizarse en nuestra región en el corto plazo.

1. El punto de partida: una meta alcanzable con una carga inaceptable

En 2022 se registraron a nivel mundial más de 660.000 casos nuevos de cáncer de cuello uterino y casi 349.000 muertes por esta causa, con una concentración abrumadora —cercana al 94 %— en países de ingresos bajos y medios-bajos. Se trata de una enfermedad que combina dos características poco frecuentes en oncología: una causa necesaria y bien identificada (la infección persistente por el virus del papiloma humano, VPH) y un conjunto de intervenciones probadas capaces de interrumpir su historia natural en cualquiera de sus etapas: vacunación profiláctica, detección precoz basada en pruebas de VPH y tratamiento oportuno de las lesiones precancerosas y del cáncer invasivo.

Por esta razón, en 2018 la Organización Mundial de la Salud (OMS) realizó un llamamiento inédito: la eliminación mundial de un cáncer. La Estrategia Mundial de la OMS de 2020 tradujo ese llamamiento en tres metas cuantitativas para 2030, conocidas como «90-70-90», que continúan siendo el marco de referencia de todos los países.

PilarMeta OMS 2030Situación aproximadaComentario
Vacunación contra el VPH (≥1 dosis antes de los 15 años)90 %15-20 % a nivel mundialAlta heterogeneidad según país e ingreso
Cribado de alto rendimiento (VPH) a los 35 y 45 años70 %< 20 %Aún conviven programas basados en citología, de menor rendimiento
Tratamiento de la enfermedad cervical detectada90 %Datos limitadosAcceso restringido en países de ingresos bajos y medianos

Tabla 1. Metas «90-70-90» de la OMS para 2030 y estado aproximado de avance.

El dato que más debería inquietarnos como gestores sanitarios no es la distancia entre lo logrado y la meta, sino su asimetría: la vacunación avanza razonablemente en varios países, pero la detección precoz basada en VPH —el pilar con mayor efecto sobre la mortalidad en el corto y mediano plazo— es, con diferencia, el más rezagado a escala global.

2. Vacunación contra el VPH: de la escasez a la era del suministro

Uno de los cambios más relevantes de los últimos años es el pasaje desde una situación de escasez de vacunas contra el VPH hacia lo que ambas publicaciones describen como una «era de suministro ampliado». Esto obedece a la confluencia de tres fenómenos: la ampliación de la capacidad de fabricación de los productores establecidos, el ingreso de nuevos fabricantes —incluida la producción local de vacunas bivalentes, tetravalentes y nonavalentes en países como China, India y Brasil— y, sobre todo, la adopción creciente de esquemas de una y dos dosis en reemplazo del esquema clásico de tres dosis.

Concepto clave: la evidencia detrás de la dosis única La actualización de la evidencia científica, incluidos estudios observacionales y ensayos aleatorizados de gran escala como el estudio ESCUDDO en Costa Rica, respalda que una sola dosis de vacuna contra el VPH induce una inmunidad robusta y duradera en personas de 9 a 20 años. La OMS ya recomienda esquemas de una o dos dosis en ese grupo etario, lo que multiplica la cantidad de personas que pueden vacunarse con el mismo volumen de dosis disponibles.

Este viraje no es meramente técnico: tiene implicancias directas de costo-efectividad y de planificación presupuestaria para los ministerios de salud de la región, ya que reduce drásticamente el costo logístico por persona protegida y simplifica el seguimiento de cohortes.

2.1 Más allá del 90 % en niñas: vacunación sin distinción de género y vacunación de recuperación

A medida que un número creciente de países se acerca a la meta de 90 % de cobertura en niñas, la discusión se desplaza hacia estrategias de uso ampliado de la vacuna. Dos de ellas concentran la evidencia más sólida: la vacunación sin distinción de género (incorporando a varones) y la vacunación de recuperación («catch-up») en cohortes que quedaron fuera de los programas regulares.

  • La incorporación de varones acelera la eliminación al reducir la transmisión y adelantar el umbral de inmunidad de rebaño; las estimaciones disponibles sugieren que la extinción del tipo VPH-16 requiere coberturas del 90 % o más si solo se vacuna a niñas, pero puede lograrse con coberturas de 70-80 % si se vacunan ambos sexos.
  • La vacunación y la detección concomitantes —ofrecer la prueba de VPH a mujeres adultas en el mismo contacto en que se vacuna a adolescentes de su núcleo familiar— es una estrategia operativa de bajo costo con potencial de ampliar la cobertura de ambos pilares simultáneamente.

Un obstáculo de gestión, más administrativo que clínico, es la falta de un indicador armonizado de «vacunación completa»: la coexistencia de esquemas de una y dos dosis dificulta las comparaciones internacionales. Adoptar formalmente «una dosis antes de los 15 años» como indicador estándar simplificaría el monitoreo global y regional.

3. Cribado: el pilar más rezagado y el de mayor potencial de impacto inmediato

Las mujeres con una prueba de VPH negativa tienen un riesgo de cáncer cervical considerablemente menor que aquellas con citología negativa, del orden de una séptima parte. En poblaciones donde ambos métodos coexisten, quienes se someten únicamente a citología presentan un riesgo de cáncer similar al de las mujeres sin ningún cribado, lo que equivale, en la práctica, a un falso sentido de protección. La OMS recomendó el cribado basado en VPH como estrategia preferida desde 2014, pero su implementación mundial continúa siendo lenta, incluso en países de altos ingresos donde la citología conserva una legitimidad histórica que ya no se corresponde con la evidencia disponible.

3.1 Auto-toma de muestras: la palanca de equidad más subutilizada

La auto-toma de muestras para la prueba de VPH tiene una precisión equivalente a la muestra tomada por personal de salud, es altamente aceptada por las mujeres y ofrece una protección similar contra el cáncer invasivo. Su potencial para superar barreras logísticas, culturales y de recursos humanos —especialmente en zonas rurales y en poblaciones con acceso limitado a profesionales capacitados en toma ginecológica de muestras— la convierte en la estrategia individual con mayor impacto potencial sobre la equidad del cribado en América Latina.

3.2 Simplificar el objetivo analítico: el perfil de producto objetivo de la OMS

Otro avance metodológico relevante es el perfil de producto objetivo (TPP) de la OMS para pruebas de detección de VPH, que restringe la detección a los ocho genotipos de mayor riesgo oncogénico (16, 18, 31, 33, 35, 45, 52 y 58). Esta simplificación mejora la especificidad de las pruebas, reduce la necesidad de estrategias de triaje adicional y abarata la fabricación, sin pérdida clínicamente relevante de sensibilidad.

Barrera identificadaEstrategia propuestaEfecto esperado
Costo de las pruebas de VPHCompras públicas centralizadas / producción local validada por HPV LabNetReducción de costo unitario y mayor autosuficiencia regional
Acceso limitado por infraestructura sanitariaAuto-toma de muestrasMayor cobertura, especialmente en zonas rurales y dispersas
Baja especificidad de pruebas ampliasRestringir el cribado a los 8 genotipos del TPP-OMSMenos sobretratamiento y menor necesidad de triaje
Ausencia de registros confiablesFortalecimiento de registros de cáncer y cribado (IARC/GICR)Monitoreo en tiempo real y asignación eficiente de recursos

Tabla 2. Barreras al cribado de alto rendimiento y estrategias de aceleración propuestas en la literatura reciente.

4. Tratamiento: el eslabón menos visible de la cadena de eliminación

El tercer pilar —tratamiento oportuno de las lesiones precancerosas y del cáncer invasivo— es también el que dispone de menos datos comparables a escala global, lo que en sí mismo constituye un problema de gestión de la información sanitaria. La obligación ética de tratar lo que se detecta es ineludible: ampliar el cribado sin garantizar la capacidad resolutiva de tratamiento (ablación térmica, escisión electroquirúrgica, oncología ginecológica de referencia) puede generar frustración, pérdida de confianza en los programas y, en el peor de los casos, diagnósticos sin consecuencia terapéutica. En los países de ingresos bajos y medianos, las opciones de tratamiento simplificadas, como la ablación térmica ambulatoria, resultan clínica y operativamente decisivas para cerrar esta brecha sin requerir infraestructura quirúrgica compleja.

5. La brecha entre países de altos ingresos y países de ingresos bajos y medianos: una paradoja instructiva

Un hallazgo particularmente útil para la gestión sanitaria regional es que las barreras no se distribuyen de manera uniforme entre PAI y PIBM, sino que tienden a ser específicas de cada grupo:

  • En los países de altos ingresos, los obstáculos suelen ser: historia de programas de cribado citológico de bajo rendimiento, implementación lenta de la transición al cribado por VPH, infraestructura de muestreo costosa (personal sanitario en lugar de auto-toma) y sistemas de validación de pruebas complejos y onerosos.
  • En los países de ingresos bajos y medianos, en cambio, existe con frecuencia un historial sólido de programas de vacunación exitosos y de alto impacto en salud pública, lo que sugiere que, una vez resuelto el acceso a las vacunas, estos países tienden a priorizar bien su uso.

Esta asimetría es alentadora: sugiere que buena parte del rezago no depende de la voluntad política ni de la capacidad de ejecución de los países de menores ingresos, sino de decisiones de diseño de programa —muchas veces heredadas— que sí pueden corregirse con relativa rapidez si existe financiamiento y respaldo técnico adecuados.

Ejemplos de liderazgo citados en la literatura Ruanda: pionero mundial en cobertura de vacunación contra el VPH, demostrando que la eliminación es factible en contextos de recursos limitados cuando existe compromiso político sostenido. Australia: primer país en proyectar la eliminación del cáncer de cuello uterino como problema de salud pública (estimación para 2035), con un plan nacional que coloca la equidad —pueblos aborígenes e isleños del Estrecho de Torres, comunidad LGBTQIA+, población rural y remota— en el centro de la estrategia. Costa Rica: sede del ensayo ESCUDDO, referencia mundial en la evidencia sobre vacunación con dosis única. Estados Unidos: proyecciones de eliminación entre 2038 y 2046, más tardías que Australia pese a ser un país de altos ingresos, lo que confirma que el nivel de ingreso por sí solo no garantiza rapidez si persisten barreras de implementación.

6. Financiamiento, gobernanza y monitoreo: la infraestructura invisible de la eliminación

Ninguno de los avances descritos es sostenible sin una arquitectura de financiamiento y gobernanza adecuada. Gavi, la Alianza para las Vacunas, ha sido determinante en abaratar y garantizar el suministro de vacunas contra el VPH a países de bajos ingresos. En la región de las Américas, el Fondo Rotatorio de la Organización Panamericana de la Salud (OPS) cumple una función equivalente mediante mecanismos de compra conjunta, permitiendo a los países acceder a precios más bajos y a un suministro más predecible.

En paralelo, el monitoreo confiable sigue siendo una asignatura pendiente estructural: según estimaciones de la Iniciativa Global para el Desarrollo de Registros de Cáncer de la IARC, solo alrededor de un tercio de los países del mundo cuenta con registros poblacionales de cáncer de calidad suficiente, y esta carencia es más crítica precisamente donde la carga de enfermedad es mayor. Sin datos confiables no es posible evaluar tendencias de incidencia, medir el efecto real de los programas ni identificar a las poblaciones que quedan sistemáticamente fuera de las intervenciones. Fortalecer los registros nacionales de cáncer y de cribado, junto con soluciones de salud digital y cooperación internacional (IARC, OMS, GICR), debería ser tan prioritario como la ampliación del acceso a vacunas y pruebas.

Un hito simbólico reciente, aunque no menor, es la resolución de la Asamblea Mundial de la Salud que instituyó el Día Mundial de la Eliminación del Cáncer Cervical en el calendario oficial de la OMS. Los hitos simbólicos no reemplazan la ejecución, pero sostienen la agenda política y mediática necesaria para evitar que la prioridad se diluya frente a otras urgencias sanitarias.

7. Opinión: lo que esta evidencia significa para la gestión sanitaria en América Latina

Desde la gestión hospitalaria y la economía de la salud, creo que la lectura más relevante de esta evidencia para nuestra región no pasa por la disponibilidad de nuevas tecnologías —que ya existen y son eficaces— sino por decisiones de diseño de programa que están al alcance de los sistemas de salud locales, con inversión moderada y retorno sanitario y económico elevado.

En primer lugar, la migración definitiva del cribado citológico al cribado por VPH, incluyendo la incorporación decidida de la auto-toma de muestras, es la intervención de mayor costo-efectividad disponible hoy en la región, particularmente en sistemas fragmentados como el argentino, donde la obra social, la medicina prepaga y el subsector público conviven con distintos niveles de acceso a tecnología diagnóstica. La auto-toma no es solo una conveniencia operativa: es una herramienta de equidad que reduce la dependencia de turnos ginecológicos escasos y de infraestructura de consultorio.

En segundo lugar, la adopción de esquemas de dosis única de vacunación contra el VPH —ya respaldada por la OMS y por evidencia de ensayos aleatorizados realizados en la propia región— debería acelerarse en los calendarios nacionales de inmunización, liberando recursos que hoy se destinan a segundas y terceras dosis hacia la ampliación de cobertura, incluida la vacunación de varones y las campañas de recuperación en cohortes rezagadas.

En tercer lugar, la fragmentación de los sistemas de información sanitaria —un problema que excede al cáncer de cuello uterino y que atraviesa buena parte de la gestión clínica en la región— sigue siendo el obstáculo más silencioso para medir el progreso real hacia las metas 90-70-90. Sin registros de cáncer y de cribado interoperables, cualquier estrategia de eliminación corre el riesgo de convertirse en un objetivo declarativo antes que en una meta gestionada con indicadores verificables.

Finalmente, y en línea con el argumento de que un retraso de cinco años en esta materia equivale, en términos de mortalidad evitable, a una crisis sanitaria de la magnitud de la pandemia de COVID-19, sostengo que la eliminación del cáncer de cuello uterino debería tratarse en la agenda de gestión sanitaria latinoamericana con la misma urgencia política y la misma disciplina de monitoreo que se aplicó, en su momento, a la respuesta pandémica: metas explícitas, tableros de indicadores públicos y rendición de cuentas periódica por parte de las autoridades sanitarias.

8. Conclusiones

  • La eliminación mundial del cáncer de cuello uterino es, con la evidencia y las tecnologías actuales, una meta técnicamente alcanzable; lo que falta es velocidad y disciplina de implementación, no nuevas herramientas.
  • La vacunación avanza de manera más pareja que el cribado; este último —en particular el cribado basado en VPH con auto-toma de muestras— concentra el mayor potencial de impacto inmediato sobre la mortalidad.
  • Las barreras difieren entre países de altos ingresos y países de ingresos bajos y medianos, lo que abre oportunidades de aprendizaje cruzado antes que una relación lineal entre ingreso y velocidad de eliminación.
  • El fortalecimiento de registros de cáncer y sistemas de monitoreo en tiempo real es tan urgente como el acceso a vacunas y pruebas, y constituye la principal debilidad estructural en los países de ingresos bajos y medianos.
  • Para América Latina, las prioridades de gestión más costo-efectivas en el corto plazo son: transición completa al cribado por VPH con auto-toma, adopción de esquemas de dosis única, y desarrollo de sistemas de información interoperables para medir el avance hacia las metas 90-70-90.

Referencias bibliográficas

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Hall MT, Hyatt A, Smith MA, Torode J, Costa T, Nguyen DTN, et al. Eliminación del cáncer de cuello uterino: el impacto de la vacunación contra el VPH, el cribado primario del VPH y la ampliación del acceso a los servicios de tratamiento del cáncer. Molecular Aspects of Medicine. 2025. DOI: 10.1016/j.mam.2025.101423.

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Nota de responsabilidad científica

Este documento fue elaborado como una síntesis editorial de opinión a partir de fuentes científicas. La organización, integración y redacción del contenido contó con la asistencia de Claude (Anthropic). La responsabilidad final sobre la interpretación, las opiniones vertidas y la exactitud del contenido corresponde al Dr. Carlos Alberto Díaz.

Publicado por saludbydiaz

Especialista en Medicina Interna-nefrología-terapia intensiva-salud pública. Director de la Carrera Economía y gestión de la salud de ISALUD. Director Médico del Sanatorio Sagrado Corazon Argentina. 2010-hasta la fecha. Titular de gestión estratégica en salud

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