Trabajo realizado por Carlos Alberto Díaz. Profesor Titular Universidad ISALUD.
Resumen de la primer parte.
ORGANIZACIONES ALTAMENTE CONFIABLES (HRO)
Resumen de la Parte 1 — qué significa esta primera parte dentro del documento completo
Esta Parte 1 reúne los fundamentos del concepto de organización altamente confiable (High Reliability Organization, HRO) y su traducción al sector salud, en trece secciones que responden, en conjunto, a tres preguntas: qué es una HRO, por qué vale la pena construirla, y cómo se construye en la práctica. Es la base conceptual sobre la que se apoyará el resto del documento: sin este recorrido, las secciones que siguen —consecuencias de la implementación, extensión hacia la equidad, herramientas complementarias y aplicación concreta— no tendrían sobre qué apoyarse.
Qué significa que esto sea la «Parte 1» Es el terreno común —definición, principios, motivo y método de construcción— antes de entrar en lo más delicado del proceso. Deja planteada, pero todavía sin desarrollar, la advertencia de que construir alta confiabilidad puede derrumbar hitos que la institución daba por consolidados, así como la extensión del marco hacia la equidad (HERO), las herramientas complementarias de medición y mejora de procesos, la aplicación concreta a camas, quirófano y guardia, y el cierre del documento con sus fichas bibliográficas en estilo MLA.
Qué cubren las 13 secciones de esta parte
- Fundamentos (secciones 1 a 6). Origen del concepto en industrias de alto riesgo ajenas a la salud (portaaviones, control de tráfico aéreo, energía nuclear); definición de organización altamente confiable; los cinco principios de Weick y Sutcliffe (preocupación por el fallo, reticencia a simplificar, sensibilidad a las operaciones, compromiso con la resiliencia, deferencia a la experiencia); el modelo de tres pilares de Chassin y Loeb para la salud (liderazgo, cultura de seguridad, mejora robusta de procesos); y por qué la salud, pese al interés declarado, sigue lejos de alcanzar ese estándar.
- Naturaleza de una HRO (secciones 7 a 9). Es una disciplina de liderazgo sostenida día a día, no un programa de seguridad con fecha de cierre; es una organización más horizontal y menos jerárquica, donde la autoridad se desplaza hacia quien tiene la pericia relevante; y su valor central es potenciar de manera conjunta —no como programas paralelos— la seguridad del paciente, la seguridad del personal y la calidad asistencial.
- Cómo construirla (secciones 10 a 12). Tres desarrollos complementarios: un marco de gobernanza que recodifica la norma ISO 45001 como arquitectura estratégica de seguridad (SSGA); el caso ya clásico de las cuatro prácticas fundacionales de la Veterans Health Administration (rondas de liderazgo, gestión visual, foros de seguridad, huddles escalonados); y dos casos adicionales de transformación a gran escala con datos cuantitativos —un hospital pediátrico durante la pandemia de COVID-19 y la implementación de una historia clínica electrónica en un centro académico multisede.
- Qué se encuentra en el camino (sección 13). Las oposiciones más documentadas: el argumento financiero, el argumento burocrático, la implementación superficial (adopción del vocabulario sin cambio real de comportamiento) y la implementación estrecha (fragmentada por silos profesionales).

13. Qué oposiciones se encontrará
Ninguno de los casos reunidos en las Secciones 10 a 12 describe un camino sin fricción. Esta sección reúne, de manera sistemática, las oposiciones y resistencias que la literatura documenta con mayor insistencia: dos de carácter argumental —el argumento financiero y el argumento burocrático, tal como los anticipa Alshreef (2026)—, dos de carácter cultural e interno —la implementación superficial y la implementación estrecha, tal como las documentan Myers y Sutcliffe (2022)—, y un conjunto de limitaciones metodológicas que emergen de los propios casos de implementación real.
13.1 El argumento financiero
La objeción más frecuente frente a cualquier propuesta de gobernanza de la seguridad es que resulta financieramente costosa, en un sector que ya enfrenta múltiples presiones presupuestarias. Alshreef responde a esta objeción señalando que suele concentrarse únicamente en los costos iniciales de desarrollar e implementar un sistema de gestión de calidad, sin contabilizar los beneficios financieros de mediano plazo: menores costos asociados a lesiones y enfermedades laborales del personal, mayor satisfacción y retención —con la consiguiente reducción del ausentismo—, y una cultura de seguridad más sólida, que mejora la reputación de la institución tanto ante pacientes como ante el propio personal.
13.2 El argumento operativo o burocrático
La segunda objeción sostiene que un marco de gobernanza de este tipo agrega una capa administrativa adicional, que desvía recursos y atención de la función clínica central. Es, según Alshreef, una preocupación legítima cuando el sistema se diseña de manera rígida o prescriptiva. La respuesta no es descartar la objeción, sino diseñar el sistema para que se integre a las estructuras de gobernanza y operación ya existentes, en lugar de crear una estructura administrativa nueva y duplicada — el mismo principio que ya se desarrolló en la Sección 10 de este documento.
13.3 Implementación superficial: un compromiso de «profundidad de campo» escaso
Myers y Sutcliffe (2022) documentan una tercera forma de resistencia, más sutil que las dos anteriores porque no se presenta como oposición explícita sino como adopción aparente. Las intervenciones de HRO en salud recurren, con frecuencia casi exclusiva, a la capacitación formal para modificar percepciones y prácticas individuales. Ese formato familiariza al personal con el vocabulario de la alta confiabilidad, pero rara vez modifica el comportamiento de fondo, y puede derivar en el rechazo de conceptos centrales del marco por parte de quienes los perciben como incorrectos o irrelevantes para su realidad cotidiana. En el estudio que motivó su editorial, profesionales de salud llegaron a negar tener «reticencia a simplificar» o a sostener que el concepto de «preocupación por el fallo» necesitaba redefinirse.
Esta resistencia, sostienen los autores, no es casual: responde a una tendencia más amplia de la medicina a descartar ideas que no se originaron dentro de las propias disciplinas médicas. Pero la seguridad y la confiabilidad no son un caso especial de la medicina: la medicina es, en todo caso, un caso especial de seguridad y confiabilidad, un problema que también atraviesan otros entornos de alta interdependencia organizacional.
13.4 Implementación estrecha: un punto de vista fragmentado por silos
La cuarta oposición documentada es la de una implementación acotada a los bordes de una unidad, un departamento o una especialidad puntual, con escasa construcción de una interpretación común entre las distintas profesiones del sistema de salud. Esto alimenta la percepción de que la confiabilidad es un asunto de una profesión en particular y no una responsabilidad compartida: la adopción de estos conceptos aparece más concentrada entre enfermería y otras profesiones de salud no médicas, con el riesgo de que la seguridad se perciba como una tarea de estatus más bajo dentro de la jerarquía profesional de la salud, en lugar de una prioridad transversal a todas las disciplinas.
13.5 Limitaciones que emergen de la propia implementación
Los casos de transformación a gran escala desarrollados en la Sección 12 aportan, además, un tercer tipo de oposición: la que surge no de un argumento en contra, sino de las condiciones reales bajo las cuales se ejecuta la transformación.
- Dependencia crítica del liderazgo ejecutivo. El propio equipo del hospital pediátrico reconoce como limitación principal de su experiencia que su conducción de más alto nivel estaba fuertemente comprometida con el cambio cultural; sin ese compromiso, advierten, los resultados podrían no ser generalizables a instituciones sin ese mismo respaldo.
- Variables de confusión difíciles de aislar. En el mismo caso, la pandemia de COVID-19 introdujo factores —escasez de insumos, distanciamiento social, trabajo remoto— que dificultan atribuir la totalidad de la mejora observada a las intervenciones de HRO en sí mismas y no a otros cambios simultáneos del sistema.
- El indicador de reporte puede confundirse con el indicador de riesgo real. Una caída en la tasa de reporte de casi-accidentes puede leerse, erróneamente, como una mejora, cuando en realidad puede indicar menor confianza del personal en el sistema; interpretar mal esta señal es, en sí mismo, una forma de resistencia pasiva al cambio cultural que HRO busca instalar.
- Recursos humanos y económicos no siempre disponibles. Los programas de «coaches de seguridad» y los equipos de trabajo transitorios documentados en la Sección 12 requieren tiempo protegido y, en algunos casos, personal dedicado; no todas las instituciones —en particular las de menor escala— pueden sostener esa inversión desde el inicio.
13.6 Síntesis: tipos de oposición y cómo se manifiestan
| Tipo de oposición | Cómo se manifiesta |
| Financiera | «No podemos costear esto» — atención sólo al costo inicial, sin considerar el ahorro de mediano plazo |
| Operativa / burocrática | «Esto es una capa administrativa más» — percepción de duplicación con estructuras ya existentes |
| Superficial | Adopción del vocabulario sin cambio de comportamiento; rechazo de los principios por percibirlos ajenos a la medicina |
| Estrecha / por silos | Concentración de la iniciativa en una sola profesión o unidad, sin interpretación compartida |
| Dependencia del liderazgo | El programa se sostiene mientras dura el compromiso personal de quien lo impulsó |
| Interpretación errónea de indicadores | Confundir una caída en el reporte con una mejora real de la seguridad |
| Por qué anticipar estas oposiciones importa Ninguna de estas seis oposiciones es, por sí sola, motivo para no avanzar. Pero una institución que las desconoce corre el riesgo de leer la resistencia inicial como evidencia de que el marco no aplica a su realidad, cuando en la mayoría de los casos documentados esa resistencia es, precisamente, la señal de que el proceso de cambio cultural está en marcha. La siguiente sección desarrolla una consecuencia más incómoda todavía: que construir alta confiabilidad no sólo encuentra oposición, sino que puede desestabilizar de manera deliberada hitos que la institución consideraba ya consolidados. |
14. La confiabilidad puede derrumbar algunos hitos
Hay una consecuencia de construir alta confiabilidad que rara vez se explicita, y que conviene nombrar con la misma franqueza con que se nombran sus beneficios: el proceso no sólo mejora indicadores, también puede desestabilizar logros, estructuras y certezas que la institución consideraba ya consolidados. No es un efecto secundario indeseado: es, en varios de los casos reunidos en este documento, una condición necesaria del propio proceso de cambio.
El hito que se derrumba primero: la ilusión de que «no pasa nada»
El patrón más documentado en este documento —descripto ya en las Secciones 9 y 12 a propósito del hospital pediátrico— es el de una institución que, al mejorar su capacidad de detección, ve subir sus propios números de eventos de seguridad antes de verlos bajar. Ese aumento inicial no es un empeoramiento real: es el derrumbe de un hito falso, el de una organización que se creía más segura de lo que efectivamente era porque sus sistemas de detección eran insuficientes. Sostener ese momento —explicar a la conducción, al directorio y al personal por qué los números empeoran mientras la seguridad efectivamente mejora— es, en la práctica, uno de los desafíos comunicacionales más difíciles de todo el proceso.
Estructuras que se desarman y se rearman
El caso del hospital pediátrico desarrollado en la Sección 12 no describe una simple adición de programas nuevos sobre la estructura existente: describe el rediseño completo del área de calidad y seguridad, la identificación deliberada de silos preexistentes y su consolidación. Áreas que durante años funcionaron de manera aislada —por ejemplo, control de infecciones y los equipos de quirófano— tuvieron que reconectarse bajo una conducción común. Ese tipo de reestructuración implica, casi siempre, la disolución de equipos, roles y líneas de reporte que llevaban años funcionando de una manera determinada, con el costo humano y organizacional que toda reestructuración conlleva.
Jerarquías que se suspenden en el momento crítico
La Sección 8 de este documento ya desarrolló cómo la deferencia a la experiencia desplaza la autoridad hacia el conocimiento y no hacia el rango. Vista desde el otro lado, esta es una forma de derrumbe: el hito de «quién manda aquí» —tan estable en la mayoría de las instituciones jerárquicas— deja de ser una certeza automática en el momento en que un evento crítico lo exige. El caso de los equipos de trabajo transitorios de la Sección 12 lo muestra con claridad: un problema de seguridad convocó a un equipo elegido por pericia, no por jerarquía, que operó con autonomía para tomar decisiones que, en una estructura tradicional, habrían requerido escalar varios niveles de aprobación.
Indicadores de calidad que pierden su significado anterior
Un fenómeno menos visible, pero igual de real: cuando una institución cambia su sistema de medición —como hizo el hospital pediátrico al migrar a un nuevo software de reporte y a un índice de seguridad del paciente compuesto— los indicadores históricos dejan de ser comparables sin más con los nuevos. La serie histórica que la institución usaba para demostrar su progreso puede quedar, literalmente, discontinuada. Sostener el sentido de continuidad institucional frente a ese quiebre metodológico es otro hito que se derrumba y debe reconstruirse de manera consciente y explicada.
| Hito que se derrumba | Por qué se derrumba | Qué lo reemplaza |
| «Nuestros números de seguridad son buenos» | Mejor detección revela eventos que antes no se registraban | Una línea de base más precisa, aunque inicialmente más alta |
| Estructura departamental estable | Consolidación de silos y creación de equipos transversales | Una función de calidad y seguridad integrada, con conexiones antes inexistentes |
| «La autoridad más alta decide» | Deferencia a la experiencia en situaciones críticas | Decisión distribuida hacia quien tiene la pericia relevante |
| Series históricas de indicadores | Cambio de sistema de medición y de definiciones de evento | Un nuevo indicador compuesto, no directamente comparable con el anterior |
| «La seguridad es responsabilidad del área de calidad» | Integración de la seguridad ocupacional y la seguridad del paciente en la gobernanza general | Seguridad como objetivo estratégico compartido por toda la conducción |
| Cómo sostener el proceso mientras los hitos se derrumban Ninguno de los casos documentados en este trabajo sugiere evitar este derrumbe: todos coinciden en que se sostiene mejor cuando se anticipa y se comunica con transparencia, en lugar de negarlo o disimularlo. Distribuir el índice de seguridad del paciente de manera pública y mensual, como hizo el hospital pediátrico, o mantener informado al directorio durante toda la transformación, como hizo el centro académico de la Sección 12, son formas concretas de convertir el derrumbe de un hito en el punto de partida visible de uno nuevo, en lugar de dejarlo como una crisis de confianza no explicada. | ||
Esta es, en definitiva, la razón por la cual las oposiciones desarrolladas en la Sección 13 y el derrumbe de hitos descripto en esta sección deben leerse juntos: no son dos riesgos distintos, sino dos caras del mismo proceso de transformación cultural, que ninguna institución atraviesa sin fricción.
15. De HRO a HERO: la equidad como componente central
Un desarrollo que merece un lugar propio en este documento es la propuesta de Ernest Moy, Leslie Hausmann y Carolyn Clancy, publicada en 2022 en la American Journal of Medical Quality, de extender el marco HRO para incorporar de manera explícita la equidad en salud. Su punto de partida es una observación incómoda: pese a que muchos sistemas de salud venían trabajando activamente para convertirse en organizaciones altamente confiables, la equidad había estado, en general, ausente de esas discusiones.
| El argumento central Las disparidades en salud y en la atención de la salud son, ellas mismas, fallas sistemáticas: fracasos para lograr resultados confiables en determinados grupos de población. Aceptar esas disparidades como un dato de la realidad es, sostienen los autores, la antítesis del objetivo esencial de «daño cero» que persigue toda organización altamente confiable. La propuesta, entonces, no es agregar la equidad como una iniciativa paralela, sino designarla como un componente literal del marco, dando lugar a lo que llaman Organizaciones de Alta Confiabilidad de Equidad —Health Equity Reliability Organizations, HERO por su sigla en inglés. |
Mientras el resultado esperado de una HRO es una atención excepcionalmente segura y de alta calidad, el resultado esperado de una HERO es la garantía de esa misma atención segura y de alta calidad para todos los grupos de pacientes por igual. Cuando una HRO mejora sus procesos para que el fallo sea raro y manejable, una HERO mejora esos mismos procesos para que el fallo sea, además, equitativo entre todos los grupos: no basta con eliminar las disparidades en los procesos de atención, sino que en ocasiones es necesario sostener variaciones deliberadas en la forma de prestar el cuidado, precisamente para eliminar las disparidades en los resultados finales.
La equidad aplicada a cada uno de los cinco principios
| Principio HRO | Extensión propuesta para una HERO |
| Sensibilidad a las operaciones | Ampliar la conciencia situacional para incluir factores del entorno del paciente —dónde vive, dónde trabaja, dónde recibe atención— y la desconfianza hacia las instituciones médicas que puede derivar de experiencias previas de discriminación. |
| Preocupación por el fallo | Analizar los casi-accidentes junto con la variación de procesos y resultados adversos entre poblaciones, prestando atención incluso a disparidades que afectan a grupos numéricamente pequeños, porque pueden revelar riesgos más amplios que de otro modo pasarían inadvertidos. |
| Deferencia a la experiencia | Reconocer que, además del personal de primera línea, los propios pacientes, sus familias y las organizaciones comunitarias de confianza tienen la visión más clara sobre qué es lo que más les importa, bajo un enfoque de salud integral. |
| Resiliencia | Formar una fuerza de trabajo diversa e inclusiva, sensible a sesgos sistémicos como el racismo, el sexismo, la discriminación por edad o por discapacidad, capaz de sostener conversaciones difíciles y de encontrar soluciones justas. |
| Reticencia a simplificar | Reconocer que la parte más variable de la atención es el propio paciente, cuyas creencias, preferencias y comportamientos están moldeados por múltiples influencias dentro y fuera del sistema de salud, y que requieren soluciones personalizadas y no estandarizadas. |
Un caso documentado: el Hospital Harry S. Truman Memorial de la VHA
Los autores citan el caso de la Veterans Health Administration, una de las primeras impulsoras del marco HRO en salud, que completó la implementación a gran escala de un marco guiado por HRO en su hospital de veteranos Harry S. Truman Memorial. Un estudio posterior mostró que ese marco redujo las tasas de mortalidad y de complicaciones, lo que llevó a la propia VHA a impulsar su expansión a todo el sistema — el mismo proceso de escalamiento por cohortes descripto en la Sección 11 de este documento.
El argumento de fondo conecta directamente con la crítica de Myers y Sutcliffe desarrollada en la Sección 13: una implementación de HRO que no incorpore de manera explícita la variedad de poblaciones que atiende —y que, en cambio, trate a «el paciente» como una categoría homogénea— corre el riesgo de declarar éxito en sus indicadores agregados mientras sostiene, sin advertirlo, fallas sistemáticas para determinados grupos.
16. Herramientas de mejora robusta de procesos (Robust Process Improvement)
El tercer pilar del modelo de Chassin y Loeb, presentado en la Sección 5, es la mejora robusta de procesos: el uso disciplinado de un conjunto de metodologías —Lean, Six Sigma y gestión del cambio— para rediseñar procesos clínicos y administrativos hasta hacerlos consistentemente seguros. Esta sección desarrolla en qué consiste cada una de esas tres herramientas y cómo se combinan, sin superponerse, dentro de un programa de alta confiabilidad.
11.1 Lean: eliminar el desperdicio del proceso
Lean aporta la mirada del flujo: identifica dónde se pierde tiempo, movimiento o recurso sin agregar valor para el paciente, y rediseña el proceso para eliminar esos pasos. En el contexto de HRO, Lean es especialmente útil para atacar las causas de variabilidad que alimentan la preocupación por el fallo —esperas, traslados innecesarios, duplicación de tareas— antes de que se conviertan en un evento adverso. El sanatorio ya cuenta, dentro de esta misma serie de documentos, con desarrollos propios sobre gestión Lean en salud, que pueden leerse como una aplicación concreta de este pilar.
11.2 Six Sigma: reducir la variación del proceso
Six Sigma aporta la disciplina estadística: mide la variación de un proceso respecto de un estándar definido, y busca llevar esa variación a un nivel mínimo y predecible mediante el ciclo DMAIC (definir, medir, analizar, mejorar, controlar). Donde Lean pregunta «¿qué sobra en este proceso?», Six Sigma pregunta «¿por qué este proceso no da el mismo resultado cada vez?». Ambas preguntas son complementarias y necesarias: un proceso puede estar libre de desperdicio y, aun así, seguir siendo impredecible.
11.3 Gestión del cambio: sostener la transformación en el tiempo
Ni Lean ni Six Sigma se sostienen por sí solos si la organización no gestiona explícitamente la transición. La gestión del cambio aporta las prácticas de liderazgo, comunicación y capacitación que permiten que una mejora de proceso sobreviva más allá del proyecto que la originó: patrocinio ejecutivo visible, involucramiento temprano del personal que ejecuta el proceso, y mecanismos de refuerzo que eviten el regreso a la práctica anterior una vez que el equipo de mejora se retira.
| Herramienta | Pregunta que responde | Aporte a la alta confiabilidad |
| Lean | ¿Qué sobra en este proceso? | Reduce las esperas y duplicaciones que generan oportunidades de error |
| Six Sigma | ¿Por qué este proceso no es consistente? | Reduce la variación no deseada entre un caso y otro |
| Gestión del cambio | ¿Cómo se sostiene la mejora en el tiempo? | Evita que la mejora se pierda una vez terminado el proyecto |
| Relación con los cinco principios de Weick y Sutcliffe Estas tres herramientas no reemplazan a los cinco principios descriptos en la Sección 4: los instrumentan. Lean y Six Sigma dan un método concreto para la reticencia a simplificar —exigen datos y análisis de causa raíz en lugar de explicaciones intuitivas— y la gestión del cambio es, en la práctica, la manera de sostener en el tiempo el compromiso con la resiliencia de toda la organización, no sólo del equipo que impulsó la mejora inicial. | ||
17. Instrumentos de medición de la cultura de seguridad
El segundo pilar del modelo de Chassin y Loeb —la cultura de seguridad— no puede gestionarse a partir de percepciones sueltas: requiere un instrumento de medición sistemático, aplicado de manera periódica, que permita comparar a la institución consigo misma en el tiempo y, eventualmente, con otras instituciones similares. La herramienta de referencia internacional en este terreno es la encuesta de cultura de seguridad de la Agency for Healthcare Research and Quality (AHRQ), conocida por su sigla en inglés SOPS (Surveys on Patient Safety Culture).
La encuesta SOPS Hospital Survey
Publicada originalmente por la AHRQ en 2004, la encuesta hospitalaria SOPS mide las percepciones del personal —clínico y no clínico— sobre la seguridad del paciente, el reporte de eventos y el clima de trabajo. La versión original (1.0) está compuesta por 42 ítems agrupados en 12 dimensiones de cultura de seguridad. En 2019 la AHRQ publicó una versión revisada (SOPS Hospital Survey 2.0), más breve, con 32 ítems agrupados en 10 medidas compuestas y 8 ítems de medición individual. Ambas versiones están disponibles también en español, lo que facilita su aplicación directa en instituciones de habla hispana como el propio sanatorio.
Dimensiones típicas medidas por la encuesta
| Dimensión | Qué mide |
| Trabajo en equipo dentro de la unidad | Cómo se apoyan y colaboran los integrantes de un mismo servicio |
| Expectativas y acciones del supervisor | Si la conducción directa promueve activamente la seguridad del paciente |
| Aprendizaje organizacional y mejora continua | Si los errores se traducen en cambios efectivos de proceso |
| Apoyo de la gerencia a la seguridad del paciente | Si la dirección prioriza la seguridad frente a otras presiones |
| Percepciones generales de seguridad | Evaluación global de qué tan segura es la atención en la unidad |
| Retroalimentación y comunicación sobre errores | Si el personal recibe información sobre los errores reportados |
| Apertura de la comunicación | Si el personal puede opinar libremente ante una decisión que afecta la seguridad |
| Frecuencia de reporte de eventos | Con qué frecuencia se documentan formalmente los errores detectados |
| Trabajo en equipo entre unidades | Cómo se coordinan distintos servicios entre sí |
| Dotación de personal | Si la cantidad de personal alcanza para trabajar con seguridad |
| Traspasos y transiciones | Si se pierde información importante al cambiar de turno o de servicio |
| Respuesta no punitiva al error | Si un error se trata como oportunidad de aprendizaje y no como motivo de sanción |
Por qué esta medición es indispensable para una HRO
Varias de estas dimensiones —respuesta no punitiva al error, apertura de la comunicación, frecuencia de reporte— son, en rigor, la traducción operativa de la preocupación por el fallo y de la deferencia a la experiencia descriptas en la Sección 4: si el personal no percibe que puede reportar sin temor a sanción, ningún programa de HRO puede sostenerse, por más protocolos y comités de coordinación que se establezcan. Medir estas dimensiones de manera periódica —y no una única vez al inicio de un programa— permite distinguir una mejora real de una declaración de intenciones.
| Uso práctico sugerido Aplicar la encuesta con una periodicidad fija (anual o bianual, según la carga que la institución pueda sostener), desagregar los resultados por servicio y no sólo a nivel institucional agregado, y presentar los resultados en las mismas instancias de coordinación —comités, foros de seguridad— descriptas en las Secciones 5 y 11, de modo que la medición alimente decisiones concretas y no quede archivada como un informe más. |
Un ejemplo de encuesta propia: el caso del hospital pediátrico
Además de instrumentos estandarizados como SOPS, una institución puede construir su propia encuesta breve de clima HRO, adaptada a su lenguaje y a sus prácticas específicas. El hospital pediátrico desarrollado en la Sección 12 de este documento diseñó, en 2022, una encuesta propia sobre tres dominios —confianza en el liderazgo, confianza en los integrantes del equipo, y actividades de aprendizaje local— con escala Likert de 5 puntos. La aplicó sobre una muestra de 2.500 empleados, con una tasa de respuesta del 32%, y obtuvo promedios de entre 3,2 y 4,0 en los distintos dominios, todos por encima del punto neutral de la escala.
Este ejemplo muestra que un instrumento de medición de cultura no necesita ser exhaustivo ni externo para ser útil: lo esencial es que se aplique de manera sistemática, que sus resultados se hagan públicos dentro de la institución, y que se usen efectivamente para ajustar el programa, tal como se desarrolla en la Sección 22 de este documento.
18. Aplicación de HRO a la gestión de camas, quirófano y guardia
Los tres procesos que con mayor frecuencia concentran la presión asistencial de un sanatorio —la gestión de camas, el quirófano central y la guardia— son, a la vez, los que mejor se prestan para poner en práctica los principios y las herramientas desarrollados en este documento. Esta sección traza esa aplicación de manera explícita, en diálogo directo con el documento de trabajo sobre gestión de camas ya elaborado en esta misma serie.
13.1 Gestión de camas
El documento «Gestión de camas» de esta serie ya desarrolla el paquete SAFER del NHS Improvement —revisión senior, fecha de alta esperada, flujo temprano, alta precoz y revisión de pacientes varados— como marco de mejora del flujo hospitalario. Leído a la luz de este documento, SAFER es, en esencia, una aplicación sectorial de HRO: la revisión senior diaria y las rondas de junta son la traducción operativa de la sensibilidad a las operaciones; la revisión sistemática de pacientes varados es una forma concreta de reticencia a simplificar, porque obliga a preguntar todos los días por qué un paciente sigue internado en lugar de aceptar la explicación más simple.
- Rondas de liderazgo aplicadas a camas. Una recorrida periódica de la dirección médica por las unidades de internación, con las preguntas orientativas descriptas en la Sección 11, permite detectar tempranamente camas bloqueadas, demoras de alta y cuellos de botella que el planning de camas por sí solo no siempre revela.
- Tablero de gestión visual del planning de camas. El planning de camas descripto en el documento de gestión de camas es, en la práctica, un sistema de gestión visual: la extensión natural es sumarle el código de colores tipo semáforo de la VHA (Sección 11) para distinguir de un vistazo una demora de alta que se resuelve localmente de una que ya está afectando el ingreso de pacientes ese mismo día.
- Huddle diario de camas. Un huddle breve, de no más de 15 minutos, entre admisión, enfermería y los médicos de planta, replica exactamente la lógica de los huddles escalonados de la Sección 11, con la particularidad de que en la gestión de camas el problema a escalar casi siempre es la falta de previsibilidad del alta.
13.2 Quirófano central
El quirófano es, dentro del hospital, el servicio técnico que más se asemeja en su lógica operativa a las industrias de origen del concepto HRO: procedimientos protocolizados, listas de verificación, y consecuencias potencialmente catastróficas ante un desvío no advertido. Los cinco principios se traducen aquí de manera casi literal:
| Principio | Aplicación en quirófano |
| Preocupación por el fallo | Registrar y analizar los casi-accidentes quirúrgicos (por ejemplo, un error de lado detectado antes de la incisión) con el mismo rigor que un evento consumado |
| Reticencia a simplificar | No cerrar el análisis de una demora o suspensión quirúrgica en la primera explicación disponible («faltó un insumo») sin revisar la cadena de abastecimiento completa |
| Sensibilidad a las operaciones | Mantener visibilidad en tiempo real del estado de cada quirófano, similar al sistema de gestión visual MESS descripto en la Sección 11 |
| Compromiso con la resiliencia | Prever protocolos de contingencia ante la falta de un insumo o la ausencia de un integrante del equipo quirúrgico |
| Deferencia a la experiencia | Habilitar que cualquier integrante del equipo —no sólo el cirujano principal— pueda detener un procedimiento ante una duda de seguridad, como ya ocurre en el listado de verificación quirúrgica |
13.3 Guardia
La guardia combina la mayor variabilidad de demanda de todo el hospital con la menor previsibilidad de los recursos disponibles, lo que la convierte en el escenario más exigente para sostener una disciplina de alta confiabilidad. Los foros de seguridad y los huddles escalonados descriptos en la Sección 11 tienen aquí una aplicación directa: una guardia que revisa sistemáticamente sus casi-accidentes —una espera prolongada que casi deriva en deterioro clínico, un paciente mal triado que se corrigió a tiempo— construye, con el correr de los meses, la misma disciplina cultural que describen Weick y Sutcliffe para las industrias de origen del concepto.
| El hilo común entre los tres procesos Camas, quirófano y guardia comparten una misma tensión estructural: ninguno de los tres es dueño exclusivo del recurso que administra, tal como se desarrolló en el documento sobre los servicios técnicos y el organigrama matricial de esta serie. Por eso las herramientas de HRO —rondas de liderazgo, gestión visual, huddles escalonados— funcionan particularmente bien en estos tres procesos: no dependen de una autoridad jerárquica única, sino de rutinas de coordinación horizontal que son, precisamente, lo que la organización matricial necesita para funcionar. |
19. HRO y los otros marcos ya desarrollados en esta serie de documentos
Ninguno de los marcos trabajados en los documentos previos de esta serie es ajeno a la alta confiabilidad: cada uno ilumina, desde un ángulo distinto, alguna de las condiciones que este documento describe como necesarias para que una institución de salud avance hacia ella. Esta sección traza esos vínculos de manera explícita.
| Documento de la serie | Vínculo con HRO |
| La matriz de Neuhauser y el organigrama matricial | Describe la estructura de doble dependencia —servicios clínicos y servicios técnicos— dentro de la cual deben operar los mecanismos de coordinación horizontal que HRO exige. El jefe de servicio como «traductor de flujos» es, en el lenguaje de este documento, quien sostiene en la práctica la sensibilidad a las operaciones y la deferencia a la experiencia en cada cruce de la matriz. |
| Gestión de camas / paquete SAFER | Es la aplicación sectorial más desarrollada hasta ahora en esta serie: como se describe en la Sección 18, SAFER puede leerse íntegramente como una traducción de los cinco principios de Weick y Sutcliffe al proceso de internación. |
| Gestión Lean en salud | Aporta el instrumental concreto del pilar de mejora robusta de procesos descripto en la Sección 16: Lean es, dentro de RPI, la herramienta específicamente orientada a eliminar el desperdicio que alimenta la variabilidad del proceso. |
| Modelo Magnet | Comparte con HRO el énfasis en el liderazgo transformacional y en la gobernanza clínica compartida como condición de base; un servicio de enfermería con certificación Magnet ya sostiene buena parte de la cultura de seguridad que este documento describe como segundo pilar del modelo de Chassin y Loeb. |
| Movimiento Right Care | Ataca una fuente de daño distinta pero complementaria a la de HRO: mientras HRO se concentra en evitar el fallo por defecto —no hacer lo que se debería hacer—, Right Care se concentra en evitar el fallo por exceso —hacer lo que no aporta valor ni es seguro para el paciente. Ambos marcos convergen en el objetivo de daño cero. |
| Servicios técnicos y organigrama matricial | Desarrolla en detalle la posición estructural de los servicios técnicos —imágenes, laboratorio, quirófano, farmacia— que este documento trata como escenario de aplicación concreta en la Sección 18. |
| Por qué esta síntesis importa Ninguno de estos marcos compite con HRO: todos describen, desde ángulos distintos, condiciones necesarias —pero no suficientes por separado— para que una institución de salud avance hacia la alta confiabilidad. Leerlos de manera aislada corre el riesgo de tratarlos como iniciativas paralelas y hasta redundantes; leerlos en conjunto, como se propone en esta sección, permite ver que se trata de piezas de un mismo objetivo: una atención segura, confiable y equitativa, sostenida en el tiempo. |
20. Barreras y adaptación de HRO al contexto de salud argentino
La literatura reunida en este documento se produjo, en su gran mayoría, sobre la experiencia de sistemas de salud de los Estados Unidos y el Reino Unido, con capacidades de financiamiento, de dotación de personal y de sistemas de información que no siempre son equiparables a las de una institución de salud en la Argentina. Trasladar HRO sin más a este contexto exige identificar de antemano dónde están las mayores fricciones.
Barreras estructurales
- Rotación y precariedad del personal. Varias de las prácticas descriptas en este documento —rondas de liderazgo sostenidas, huddles escalonados, foros de seguridad mensuales— requieren continuidad de equipos a lo largo del tiempo. La alta rotación de personal, especialmente en residencias y en cargos jerárquicos de corta duración, dificulta la construcción de la disciplina cultural que Weick y Sutcliffe describen como el núcleo de una HRO.
- Restricciones presupuestarias para sistemas de información. Los sistemas de gestión visual electrónicos y los tableros de indicadores descriptos en la Sección 11 suponen una inversión en tecnología que muchas instituciones de salud argentinas no siempre pueden sostener; la alternativa —tableros físicos, de bajo costo— es perfectamente válida, y de hecho la propia VHA la utiliza en paralelo a sus versiones electrónicas.
- Cultura de reporte débil frente al error. Las encuestas de clima de seguridad locales, cuando se han aplicado, muestran patrones similares a los que documenta la AHRQ en Estados Unidos: temor a que el reporte de un error se use en contra del propio profesional. Sin una cultura justa explícita, ninguna de las herramientas de esta sección puede sostenerse.
- Fragmentación del sistema de salud. A diferencia de sistemas integrados como la VHA, el sistema de salud argentino combina subsectores público, de obras sociales y privado, cada uno con su propia gobernanza. Esto dificulta el tipo de escalamiento por cohortes que describe la Sección 11, y obliga a pensar la adopción de HRO institución por institución, en lugar de como una política sectorial única.
Líneas de adaptación posibles
- Empezar por lo que no requiere presupuesto adicional. Los huddles escalonados y las rondas de liderazgo no requieren tecnología: requieren tiempo protegido de la agenda de la conducción, algo que depende de una decisión de prioridad y no de una partida presupuestaria.
- Anclar la iniciativa en procesos ya en marcha. Como se desarrolla en la Sección 18, la gestión de camas del propio sanatorio ya incorpora buena parte de la lógica de HRO a través del paquete SAFER; la adopción de HRO no necesita partir de cero, sino reconocer y sistematizar lo que ya está en marcha bajo otro nombre.
- Adaptar los instrumentos de medición al idioma y al contexto local. La disponibilidad de la encuesta SOPS en español, descripta en la Sección 17, reduce una barrera práctica significativa para su aplicación directa en instituciones de habla hispana.
| Una advertencia final de esta sección El riesgo, en cualquier contexto de recursos acotados, es que HRO se adopte como discurso y no como práctica: que aparezca en las presentaciones institucionales sin traducirse en huddles reales, rondas sostenidas o un cambio efectivo en cómo se trata a quien reporta un error. La crítica de Myers y Sutcliffe desarrollada en la Sección 13 —implementación superficial, fragmentada por silos— es, si acaso, un riesgo todavía mayor en contextos de recursos limitados, donde la tentación de quedarse en la capacitación formal sin cambio estructural es más fuerte. |
21. Línea de tiempo del concepto de alta confiabilidad
Ordenar cronológicamente los hitos reunidos en este documento ayuda a ver que la alta confiabilidad en salud no es una moda reciente, sino el resultado de más de cuatro décadas de investigación acumulada, primero fuera del sector salud y luego, de manera creciente, dentro de él.
| Período | Hito |
| Años ochenta | Investigadores de la Universidad de California en Berkeley comienzan el estudio de campo de portaaviones, control de tráfico aéreo y centrales nucleares que dará origen al concepto de organización altamente confiable. |
| 1999 | El Institute of Medicine publica To Err Is Human, que instala en la agenda de salud pública de los Estados Unidos la magnitud del daño evitable por error médico. |
| 1999 | Weick, Sutcliffe y Obstfeld publican «Organizing for High Reliability: Processes of Collective Mindfulness», formulación académica original de los cinco principios. |
| 2001 / 2015 | Weick y Sutcliffe publican Managing the Unexpected, con sucesivas ediciones que consolidan el marco como referencia de gestión, más allá del ámbito estrictamente académico. |
| 2011 | Chassin y Loeb, desde The Joint Commission, publican en Health Affairs el primer marco de tres pilares —liderazgo, cultura de seguridad, mejora robusta de procesos— para trasladar HRO a la salud. |
| 2013 | Chassin y Loeb amplían ese marco en The Milbank Quarterly, con mayor desarrollo de los cambios organizacionales necesarios. |
| 2019 | La Veterans Health Administration lanza formalmente su programa nacional hacia la alta confiabilidad, organizado en cohortes sucesivas de hospitales. |
| 2022 | Moy, Hausmann y Clancy proponen extender el marco hacia la equidad en salud, dando origen a las HERO (Health Equity Reliability Organizations). |
| 2022 | El University Health Network de Toronto documenta, durante la implementación de una nueva historia clínica electrónica, 23 actividades organizacionales alineadas con los cinco principios de HRO (publicado por Pozzobon y colaboradores en 2023). |
| 2022 | Myers y Sutcliffe publican su balance crítico sobre la profundidad y amplitud de la adopción de HRO en salud, dos décadas después del informe fundacional. |
| 2024 | Murray y colaboradores documentan, en Federal Practitioner, los resultados cuantitativos de las cuatro prácticas fundacionales de la VHA tras varias cohortes de implementación. |
| 2025 | Naureckas Li y colaboradores publican el caso de un hospital pediátrico que adoptó HRO durante la pandemia de COVID-19, con datos de gráficos de control estadístico de procesos a lo largo de cinco años. |
| 2026 | Alshreef propone la Arquitectura Estratégica de Gobernanza de la Seguridad (SSGA), que recodifica la norma ISO 45001 como mecanismo operativo para instalar los cinco principios de HRO en la gobernanza institucional. |
| Una lectura de esta cronología El patrón que se repite en esta línea de tiempo es el de una idea que migra desde industrias de alto riesgo ajenas a la salud, se traduce en marcos de gestión cada vez más específicos, se implementa a gran escala en al menos un sistema de salud integrado, y luego es sometida a un balance crítico que exige revisarla y profundizarla. Este documento se ubica, precisamente, en ese último momento del recorrido: no se limita a difundir el marco, sino que también reúne sus límites documentados y las líneas de trabajo que quedan abiertas. |
22. Indicadores de un programa de alta confiabilidad
La Sección 17 desarrolló los instrumentos de medición de la cultura de seguridad, que capturan percepciones del personal. Esta sección los complementa con indicadores de proceso: métricas más operativas, que miden si las prácticas fundacionales descriptas en la Sección 11 efectivamente se están sosteniendo en el tiempo, y no sólo si fueron anunciadas.
Indicadores de adopción de las prácticas fundacionales
| Práctica | Indicador sugerido |
| Rondas de liderazgo | Porcentaje de rondas programadas efectivamente realizadas; porcentaje de temas planteados en la ronda con cierre de ciclo documentado dentro de un plazo definido. |
| Sistemas de gestión visual | Porcentaje de unidades con tablero activo y actualizado; frecuencia de actualización real frente a la frecuencia esperada. |
| Foros de seguridad | Asistencia por estamento profesional (para detectar concentración en una sola disciplina, el riesgo señalado en la Sección 13); número de casos revisados por foro. |
| Huddles escalonados | Porcentaje de huddles de Tier 1 realizados según cronograma; tiempo promedio de escalamiento de un problema hasta su resolución por nivel. |
Indicadores de resultado
- Tasa de eventos centinela y eventos adversos evitables, medida de manera longitudinal y no sólo como conteo anual agregado.
- Tasa de casi-accidentes reportados, que —a diferencia de lo que podría suponerse— debe subir, y no bajar, a medida que la cultura de seguridad mejora: una tasa de reporte creciente indica mayor confianza, no mayor riesgo.
- Tiempo entre la detección de un riesgo y su resolución, desagregado por el nivel de la organización en el que efectivamente se resolvió (unidad, servicio o dirección), replicando la lógica de los tres niveles de huddles de la Sección 11.
- Resultados de la encuesta de cultura de seguridad (Sección 17), desagregados por servicio, con seguimiento de su evolución edición a edición y no sólo de su valor absoluto.
| La trampa de medir sólo lo fácil Es más sencillo medir si un tablero está colgado en la pared que si efectivamente cambia el comportamiento del equipo que lo mira todos los días. Los indicadores de adopción de esta sección deben leerse siempre junto con los indicadores de resultado: una institución puede mostrar un cumplimiento perfecto de rondas y huddles y, aun así, no haber modificado su tasa real de eventos adversos, si esas prácticas se convirtieron en un trámite formal y no en una disciplina genuina —exactamente el riesgo que advierten Myers y Sutcliffe en la Sección 13. |
Cómo seguir estos indicadores en el tiempo: gráficos de control estadístico de procesos
La herramienta estadística más adecuada para este seguimiento no es la comparación simple entre dos períodos, sino el gráfico de control de procesos (statistical process control, SPC), y en particular la carta U cuando se trabaja con tasas de eventos por unidad de exposición —por ejemplo, eventos por cada 10.000 días-paciente ajustados. El caso del hospital pediátrico desarrollado en la Sección 12 de este documento ilustra su utilidad: permite distinguir un desplazamiento real y sostenido de la línea central —lo que la metodología llama variación de causa especial— de la fluctuación normal que cualquier proceso tiene mes a mes.
Las reglas habituales para identificar una variación de causa especial incluyen: un punto que se aleja más de tres desvíos estándar de la línea central; nueve puntos consecutivos del mismo lado de la línea central; seis puntos consecutivos en aumento o disminución sostenida; o catorce puntos alternando sistemáticamente hacia arriba y hacia abajo. Marcar en el propio gráfico las fechas en que se implementó cada intervención —una ronda de liderazgo, un nuevo sistema de reporte, un huddle escalonado— permite, además, asociar visualmente cada desplazamiento de la línea central con la intervención que probablemente lo produjo.
| Una advertencia metodológica El propio caso del hospital pediátrico advierte que ninguna serie de datos hospitalarios está libre de factores de confusión: una pandemia, un cambio de sistema de historia clínica, o una escasez de personal pueden desplazar la línea central de un gráfico sin que medie ninguna intervención de HRO. Antes de atribuir una mejora —o un empeoramiento— a un programa de alta confiabilidad, conviene revisar qué otros cambios contextuales ocurrieron en el mismo período. |
23. Anexo: instrumento de autoevaluación institucional
Esta sección propone un instrumento simple de autoevaluación, pensado para que un servicio o una institución pueda ubicar dónde se encuentra hoy respecto de cada uno de los tres pilares del modelo de Chassin y Loeb (Sección 5) y de los cinco principios de Weick y Sutcliffe (Sección 4). No reemplaza a la encuesta de cultura de seguridad de la Sección 17 —que mide percepción del personal— sino que ofrece una mirada de gestión, para ser completada por la conducción del servicio o de la institución.
18.1 Escala de madurez sugerida
| Nivel | Descripción |
| 1 — Inicial | La práctica no existe, o existe de manera informal y no documentada, dependiente de la voluntad de una persona en particular. |
| 2 — Emergente | La práctica está definida en un documento o protocolo, pero su cumplimiento es irregular y no se mide. |
| 3 — En consolidación | La práctica se cumple de manera sostenida y se mide, aunque todavía de manera aislada, sin integrarse a otras prácticas del programa. |
| 4 — Avanzada | La práctica se cumple, se mide, se revisa periódicamente en una instancia de coordinación, y se ajusta a partir de esa revisión. |
18.2 Autoevaluación por pilar (modelo de Chassin y Loeb)
| Pilar | Pregunta guía | Nivel (1-4) |
| Liderazgo | ¿La conducción prioriza de manera explícita y sostenida la meta de daño cero, más allá del lanzamiento inicial de un programa? | |
| Cultura de seguridad | ¿El personal reporta errores y casi-accidentes sin temor a que se use en su contra, según lo que muestra la encuesta de cultura de seguridad? | |
| Mejora robusta de procesos | ¿La institución utiliza metodologías estructuradas (Lean, Six Sigma, gestión del cambio) para rediseñar procesos, o resuelve los problemas caso por caso? |
18.3 Autoevaluación por principio (Weick y Sutcliffe)
| Principio | Pregunta guía | Nivel (1-4) |
| Preocupación por el fallo | ¿Los casi-accidentes se registran y analizan con el mismo rigor que un evento consumado? | |
| Reticencia a simplificar | ¿El análisis de causa raíz llega más allá de la primera explicación disponible? | |
| Sensibilidad a las operaciones | ¿La conducción mantiene contacto directo y regular con la primera línea (rondas, huddles)? | |
| Compromiso con la resiliencia | ¿Existen protocolos de contingencia definidos antes de que ocurra la falla, y no improvisados en el momento? | |
| Deferencia a la experiencia | ¿Cualquier integrante del equipo puede detener un proceso ante una duda de seguridad, sin importar su jerarquía? |
18.4 Cómo interpretar el resultado
- Un promedio general bajo (cercano a 1) en los tres pilares indica que la institución está en una etapa fundacional: conviene concentrar los primeros esfuerzos en el liderazgo y la cultura de seguridad antes de sumar herramientas de mejora de procesos, siguiendo la secuencia de maduración que describe la Sección 5.
- Una brecha marcada entre pilares —por ejemplo, liderazgo alto y cultura de seguridad baja— suele ser señal de que existe un discurso institucional favorable a la alta confiabilidad que todavía no se tradujo en una experiencia real de seguridad psicológica para el personal.
- Un promedio alto en los cinco principios pero concentrado en un solo servicio o una sola profesión reproduce exactamente el riesgo de implementación estrecha que señala la Sección 13: antes de declarar un nivel avanzado, conviene verificar que la autoevaluación se repitió en más de un servicio y de una disciplina.
| Cómo usar este instrumento en el sanatorio Se sugiere completar esta autoevaluación por servicio —no sólo a nivel institucional agregado— y repetirla con una periodicidad fija, de modo que sus resultados puedan compararse en el tiempo del mismo modo en que se sugiere hacerlo con la encuesta de cultura de seguridad de la Sección 17. Los resultados de ambos instrumentos, leídos en conjunto, deberían presentarse en el comité de gestión de camas o en la instancia de coordinación equivalente que la institución ya sostenga. |
24. Glosario de términos
| Término | Significado |
| Cultura justa (just culture) | Enfoque que distingue entre el error humano razonable, que se trata como oportunidad de aprendizaje, y la conducta temeraria o negligente, que sí amerita una consecuencia disciplinaria. |
| Deferencia a la experiencia | Principio de HRO por el cual, en una situación crítica, la autoridad para decidir se traslada hacia quien tiene el conocimiento más relevante, más allá de su posición jerárquica. |
| Huddle escalonado (tiered safety huddle) | Reunión breve, organizada en niveles sucesivos, que permite escalar un problema hasta que llega a quien tiene la competencia para resolverlo. |
| Mindfulness colectivo | Capacidad de una organización de notar lo inesperado mientras aún es pequeño, contenerlo si no puede evitarlo, y restablecer el funcionamiento normal lo más rápido posible. |
| MESS | Formato de gestión visual utilizado por la VHA — métodos, equipamiento, personal e insumos, por su sigla en inglés. |
| Robust Process Improvement (RPI) | Uso combinado y disciplinado de Lean, Six Sigma y gestión del cambio para rediseñar procesos hasta hacerlos consistentemente seguros. |
| Ronda de liderazgo (leader rounding) | Recorrida programada de la conducción junto al personal de primera línea, enfocada en seguridad, recursos y mejora. |
| Sistema de gestión visual (visual management system, VMS) | Tablero físico o electrónico que muestra el estado de los procesos críticos de un área de trabajo. |
| SOPS (Surveys on Patient Safety Culture) | Familia de encuestas de la AHRQ que miden la percepción del personal sobre la cultura de seguridad del paciente. |
| Variedad requerida (requisite variety) | Concepto que describe la necesidad de una comprensión rica y una aplicación diversa —entre profesiones y disciplinas— para que un principio complejo se adopte de manera efectiva. |
| HERO (Health Equity Reliability Organization) | Extensión propuesta del marco HRO que incorpora la equidad en salud como componente literal de cada uno de los cinco principios. |
| HRO (High Reliability Organization) | Organización que opera en un entorno complejo y de alto riesgo y mantiene, de manera sostenida, una tasa de fallas graves menor a la esperable dada esa complejidad. |
| ACA (análisis de causa aparente) | Revisión ágil y de menor alcance que una RCA, liderada localmente, para eventos que afectan pocas microsistemas y no resultan en daño grave. |
| RCA (root cause analysis / análisis de causa raíz) | Revisión estructurada y más profunda de un evento de seguridad significativo, con patrocinio ejecutivo y equipo de proyecto dedicado. |
| ARCC / SBAR | Herramientas estandarizadas de comunicación de seguridad: ARCC (preguntar, solicitar un cambio, expresar la inquietud, cadena de mando) y SBAR (situación, contexto, evaluación, recomendación). |
| Carta U / control estadístico de procesos (SPC) | Gráfico de control que sigue en el tiempo una tasa de eventos por unidad de exposición, permitiendo distinguir una variación real y sostenida de la fluctuación normal del proceso. |
| ISO 45001 | Norma internacional de sistemas de gestión de seguridad y salud ocupacional, publicada en 2018, que Alshreef (2026) propone recodificar como arquitectura de gobernanza de la alta confiabilidad. |
| PSI (patient safety index / índice de seguridad del paciente) | Métrica compuesta que agrega varios indicadores de eventos de seguridad de una institución en un único tablero de seguimiento. |
| SSGA (Strategic Safety Governance Architecture) | Arquitectura de gobernanza en tres capas propuesta por Alshreef (2026) que traduce las cláusulas de ISO 45001 en mecanismos operativos alineados con los cinco principios de HRO. |
25. Anexo B: Preguntas frecuentes sobre HRO
¿Cuánto tiempo lleva convertirse en una organización altamente confiable?
No hay un plazo estándar, y buena parte de la literatura reunida en este documento —en particular el balance de Myers y Sutcliffe desarrollado en la Sección 13— advierte contra tratar la alta confiabilidad como un proyecto con fecha de cierre. La propia Veterans Health Administration lleva, al momento de las fuentes más recientes incorporadas a este documento, más de cinco años de implementación por cohortes sucesivas, y continúa ajustando sus prácticas fundacionales.
¿Es lo mismo una HRO que una institución acreditada o certificada en calidad?
No necesariamente. Una acreditación certifica el cumplimiento de estándares en un momento determinado; la alta confiabilidad describe una disciplina cultural sostenida en el tiempo, que puede o no estar acompañada de una acreditación formal. Es perfectamente posible que una institución acreditada no sea, en los términos de este documento, una organización altamente confiable —y viceversa.
¿HRO reemplaza a los programas de calidad y seguridad del paciente ya existentes?
No. Como se desarrolla en la Sección 16, HRO integra y ordena herramientas —Lean, Six Sigma, gestión del cambio— que muchas instituciones ya utilizan de manera aislada. El aporte específico de HRO no es un conjunto nuevo de herramientas, sino un marco cultural y de liderazgo que les da sentido de conjunto.
¿Por qué la tasa de reporte de casi-accidentes debería subir, y no bajar, en una institución que mejora?
Porque una tasa de reporte baja no necesariamente indica menos riesgo: con frecuencia indica menos confianza del personal en que reportar sea seguro para su carrera. Este punto, desarrollado en la Sección 22, es una de las confusiones más frecuentes al interpretar los indicadores de un programa de alta confiabilidad.
¿Qué institución debería empezar primero: la más grande y compleja, o la más pequeña?
La literatura no ofrece una respuesta única. La ventaja de empezar por una institución pequeña o por un solo servicio es la posibilidad de aprender rápido y con bajo costo de error; la desventaja es el riesgo de implementación estrecha y fragmentada que señala la Sección 13. La VHA, en cambio, optó por una escala nacional desde el inicio, organizada en cohortes, precisamente para evitar que la iniciativa quedara asociada a una sola unidad o profesión.
¿Qué rol cumple el paciente en un programa de alta confiabilidad?
Un rol que la literatura tradicional de HRO no siempre hizo explícito, y que la extensión hacia HERO desarrollada en la Sección 15 corrige de manera directa: el paciente y su familia son, en muchos casos, quienes tienen la información más completa sobre su propia situación, y su participación activa en las decisiones es en sí misma una forma de deferencia a la experiencia.
| Una pregunta que este documento todavía no responde ¿Cómo se sostiene un programa de alta confiabilidad cuando la rotación de personal es alta y los recursos de tecnología son limitados, como ocurre en buena parte del sistema de salud argentino? La Sección 20 esboza algunas líneas de adaptación, pero se trata, todavía, de una pregunta abierta de este documento — precisamente el tipo de desarrollo que se espera incorporar en próximas versiones. |
26. Conclusión
Este documento recorrió el concepto de organización altamente confiable desde su origen en industrias ajenas a la salud —portaaviones, control de tráfico aéreo, energía nuclear— hasta su formulación académica en los cinco principios de Weick y Sutcliffe, su traducción al sector salud en el modelo de tres pilares de Chassin y Loeb, y su extensión más reciente hacia la equidad. A partir de ahí, se detuvo en lo más difícil de encontrar en esta literatura: cómo se construye, en la práctica, una institución de salud altamente confiable, y qué se encuentra en el camino.
Tres desarrollos complementarios respondieron a esa pregunta de construcción: un marco de gobernanza que recodifica una norma internacional ya existente (ISO 45001) como arquitectura estratégica de seguridad; el caso, ya extensamente documentado, de las cuatro prácticas fundacionales de la Veterans Health Administration; y dos casos adicionales de transformación institucional a gran escala —un hospital pediátrico durante la pandemia de COVID-19 y la implementación de una historia clínica electrónica en un centro académico multisede— que aportan evidencia cuantitativa y ejemplos operativos concretos.
El documento no minimizó las dificultades de ese camino. Documentó las oposiciones más frecuentes —el argumento financiero, el argumento burocrático, la implementación superficial y la implementación estrecha— y fue explícito en algo que la literatura suele dejar implícito: que construir alta confiabilidad puede derrumbar hitos que la institución consideraba consolidados, desde la ilusión de que «no pasa nada» hasta las jerarquías que se suspenden en el momento crítico.
Los tres rasgos que definen a una organización altamente confiable
- Es una disciplina de liderazgo sostenida, no un programa de seguridad con fecha de cierre. Se reafirma o se erosiona con cada decisión cotidiana de la conducción, no con el lanzamiento de una iniciativa puntual.
- Es una organización más horizontal y menos jerárquica que la estructura sanitaria tradicional. La autoridad se desplaza hacia quien tiene la pericia relevante para el problema, sin abandonar por eso la conducción formal.
- Potencia de manera conjunta la seguridad, la calidad asistencial y el bienestar de quienes trabajan en la institución. No administra estas tres dimensiones como programas paralelos, sino como resultados complementarios de un mismo sistema de gobernanza.
Una nota final sobre este documento
Este trabajo se elaboró de manera incremental, incorporando fuentes académicas y casos institucionales a medida que estuvieron disponibles: desde la formulación original de 1999 hasta artículos publicados en 2026.
Esa misma lógica de incorporación progresiva —revisar, agregar evidencia, ajustar la estructura— es, en cierto sentido, coherente con el propio objeto que describe: ninguna organización, y ningún documento que la describe, llega a la alta confiabilidad de una sola vez.
27. Fichas bibliográficas (estilo MLA)
Esta sección reúne, en formato de ficha, cada una de las fuentes utilizadas en este documento. Cada ficha incluye la referencia completa en estilo MLA (9.ª edición), el tipo de fuente, un resumen breve de su contenido, palabras clave y la sección de este documento donde se utilizó.
| FICHA 1 |
| Referencia (MLA): Weick, Karl E., and Kathleen M. Sutcliffe. Managing the Unexpected: Sustained Performance in a Complex World. 3rd ed., Jossey-Bass, 2015. Tipo de fuente: Libro académico. Resumen: Obra de referencia que sistematiza el estudio de las organizaciones altamente confiables a partir del análisis de industrias de alto riesgo (portaaviones, control de tráfico aéreo, energía nuclear). Introduce el concepto de mindfulness colectivo y desarrolla los cinco principios que distinguen a estas organizaciones. Palabras clave: HRO, mindfulness colectivo, alta confiabilidad, industrias de alto riesgo. Uso en este documento: Secciones 2, 3 y 4 — origen del concepto, definición y los cinco principios. |
| FICHA 2 |
| Referencia (MLA): Weick, Karl E., et al. «Organizing for High Reliability: Processes of Collective Mindfulness.» Research in Organizational Behavior, edited by Barry M. Staw and Robert I. Sutton, vol. 21, JAI Press, 1999, pp. 81-123. Tipo de fuente: Capítulo de libro / artículo académico. Resumen: Formulación original de los cinco principios de alta confiabilidad organizacional, a partir de investigación de campo en industrias de alto riesgo de la Universidad de California en Berkeley. Introduce por primera vez el marco teórico de mindfulness colectivo como infraestructura latente para la mejora del desempeño en cualquier tipo de organización. Palabras clave: Mindfulness colectivo, preocupación por el fallo, deferencia a la experiencia. Uso en este documento: Sección 4 — desarrollo detallado de los cinco principios. |
| FICHA 3 |
| Referencia (MLA): Chassin, Mark R., and Jerod M. Loeb. «The Ongoing Quality Improvement Journey: Next Stop, High Reliability.» Health Affairs, vol. 30, no. 4, 2011, pp. 559-568. Tipo de fuente: Artículo académico. Resumen: Primer desarrollo, por parte de la conducción de The Joint Commission, de un marco de tres pilares —liderazgo, cultura de seguridad y mejora robusta de procesos— para trasladar la ciencia de la alta confiabilidad al sector salud. Sostiene que ningún sistema de salud había alcanzado, a esa fecha, un estado consistente de alta confiabilidad. Palabras clave: Liderazgo, cultura de seguridad, Robust Process Improvement. Uso en este documento: Sección 5 — el modelo de Chassin y Loeb para la salud. |
| FICHA 4 |
| Referencia (MLA): Chassin, Mark R., and Jerod M. Loeb. «High-Reliability Health Care: Getting There from Here.» The Milbank Quarterly, vol. 91, no. 3, 2013, pp. 459-490. Tipo de fuente: Artículo académico. Resumen: Desarrollo ampliado del marco de 2011, con mayor detalle sobre los tres cambios organizacionales necesarios para avanzar hacia la alta confiabilidad: compromiso de liderazgo con el daño cero, cultura de seguridad y adopción sistemática de herramientas de mejora de procesos (Lean, Six Sigma, gestión del cambio). Palabras clave: Daño cero, cultura de seguridad, Lean, Six Sigma. Uso en este documento: Secciones 5 y 16 — el modelo de tres pilares y las herramientas de mejora robusta de procesos. |
| FICHA 5 |
| Referencia (MLA): Kohn, Linda T., et al., editors. To Err Is Human: Building a Safer Health System. National Academy Press, 2000. Tipo de fuente: Informe institucional / libro. Resumen: Informe del Institute of Medicine que estimó en cerca de 100.000 las muertes anuales evitables por errores médicos en los Estados Unidos, y que instaló en la agenda de salud pública la pregunta de cómo aprender de industrias de alto riesgo que gestionan mejor la seguridad. Punto de partida habitualmente citado del interés de la salud por el marco HRO. Palabras clave: Error médico, seguridad del paciente, sistema de salud. Uso en este documento: Sección 2 — por qué la salud mira hacia las HRO. |
| FICHA 6 |
| Referencia (MLA): «High Reliability.» Patient Safety Network, Agency for Healthcare Research and Quality, psnet.ahrq.gov/primer/high-reliability. Accessed 8 Aug. 2026. Tipo de fuente: Página web institucional (primer/recurso divulgativo). Resumen: Síntesis divulgativa, mantenida por la AHRQ, de los fundamentos de las organizaciones altamente confiables y de las condiciones que The Joint Commission recomienda como base antes de iniciar el camino hacia la alta confiabilidad: liderazgo comprometido con el daño cero, cultura de seguridad positiva y cultura de mejora robusta de procesos. Palabras clave: AHRQ, PSNet, condiciones de base, Joint Commission. Uso en este documento: Secciones 5 y 6 — condiciones de base y brecha actual de la salud. |
| FICHA 7 |
| Referencia (MLA): Myers, Christopher G., and Kathleen M. Sutcliffe. «High Reliability Organising in Healthcare: Still a Long Way Left to Go.» BMJ Quality & Safety, vol. 31, no. 12, 2022, pp. 845-848. Tipo de fuente: Editorial académico. Resumen: Balance crítico de dos décadas de HRO en salud, a propósito de un estudio cualitativo sobre la implementación de un programa de seguridad en un hospital canadiense. Identifica una implementación superficial (poca profundidad conceptual) y estrecha (fragmentada por silos profesionales), y propone tres direcciones para ampliar la variedad requerida de la adopción. Palabras clave: Implementación superficial, silos profesionales, variedad requerida. Uso en este documento: Sección 13 — los límites de la implementación actual. |
| FICHA 8 |
| Referencia (MLA): Rotteau, Leahora, et al. «Striving for High Reliability in Healthcare: A Qualitative Study of the Implementation of a Hospital Safety Programme.» BMJ Quality & Safety, vol. 31, no. 12, 2022, pp. 867-877. Tipo de fuente: Artículo académico — estudio cualitativo. Resumen: Estudio de observaciones y entrevistas sobre la implementación del programa «Caring Safely», inspirado en HRO, en un hospital canadiense. Encuentra una adopción desigual entre profesiones —mayor entre enfermería— y escasa comprensión de principios como la deferencia a la experiencia y el compromiso con la resiliencia. Palabras clave: Caring Safely, estudio cualitativo, adopción por profesión. Uso en este documento: Sección 13, como estudio de base del editorial de Myers y Sutcliffe. |
| FICHA 9 |
| Referencia (MLA): Murray, John S., et al. «The Role of High Reliability Organization Foundational Practices in Building a Culture of Safety.» Federal Practitioner, vol. 41, no. 7, 2024, pp. 214-221. Tipo de fuente: Artículo de revista profesional (program profile). Resumen: Describe las cuatro prácticas fundacionales —rondas de liderazgo, sistemas de gestión visual, foros de seguridad y huddles de seguridad escalonados— con las que la Veterans Health Administration conduce, desde 2019 y por cohortes sucesivas de hospitales, su programa nacional hacia la alta confiabilidad. Incluye datos cuantitativos de adopción por cohorte. Palabras clave: VHA, rondas de liderazgo, gestión visual, huddles escalonados. Uso en este documento: Sección 11 y Sección 18 — prácticas fundacionales y su aplicación a camas, quirófano y guardia. |
| FICHA 10 |
| Referencia (MLA): Moy, Ernest, et al. «From HRO to HERO: Making Health Equity a Core Capability.» American Journal of Medical Quality, vol. 37, no. 1, 2022, pp. 81-83. Tipo de fuente: Artículo académico breve (perspectiva). Resumen: Propone extender el marco HRO para incorporar de manera explícita la equidad en salud, dando lugar a las HERO (Health Equity Reliability Organizations). Desarrolla cómo cada uno de los cinco principios de Weick y Sutcliffe debe ampliarse para tratar las disparidades entre grupos de pacientes como fallas sistemáticas equivalentes a un error individual. Palabras clave: Equidad en salud, HERO, disparidades, daño cero. Uso en este documento: Sección 15 — de HRO a HERO. |
| FICHA 11 |
| Referencia (MLA): The Joint Commission. «High Reliability Health Care.» The Joint Commission, jointcommission.org. Accessed 8 Aug. 2026. Tipo de fuente: Página web institucional. Resumen: Recursos, formación y materiales de la agencia de acreditación hospitalaria más influyente de los Estados Unidos sobre alta confiabilidad, que ha propuesto que todas las instituciones de salud acreditadas adopten los principios HRO como estándar de gestión de la seguridad. Palabras clave: Acreditación, Joint Commission, estándar de seguridad. Uso en este documento: Secciones 5 y 6 — referencias institucionales al modelo de Chassin y Loeb. |
| FICHA 12 |
| Referencia (MLA): Jacobson, Greg. «5 Principles of High-Reliability Organizations, Explained.» KaiNexus Blog, 16 July 2025, blog.kainexus.com/improvement-disciplines/hro/5-principles. Tipo de fuente: Publicación de blog corporativo (fuente divulgativa, no académica). Resumen: Síntesis práctica y orientada a la gestión de los cinco principios de HRO, con énfasis en la idea de que la alta confiabilidad es una disciplina de liderazgo sostenida día a día y no un programa de cumplimiento. Incluye contenido promocional del software de la propia empresa, que se excluyó de la síntesis incorporada a este documento. Palabras clave: Disciplina de liderazgo, vigilancia, mejora continua. Uso en este documento: Sección 7 — alta confiabilidad como disciplina de liderazgo. |
| FICHA 13 |
| Referencia (MLA): Alshreef, Bandar Saad. «Beyond Compliance: An HRO-Based Governance Framework for ISO 45001–Enabled Safety Strategy in Healthcare.» Risk Management and Healthcare Policy, vol. 19, 2026, article 604364. Tipo de fuente: Artículo académico conceptual (revisión). Resumen: Propone la Arquitectura Estratégica de Gobernanza de la Seguridad (SSGA), un marco de tres capas que recodifica las cláusulas de la norma ISO 45001 como mecanismo operativo y auditable para instalar los cinco principios de HRO en la gobernanza de una institución de salud. Incluye un mapeo explícito entre cláusulas de la norma y principios de HRO, y responde a las críticas financiera y burocrática que suele recibir este tipo de marco. Palabras clave: ISO 45001, gobernanza, SSGA, cultura de seguridad, resiliencia organizacional. Uso en este documento: Secciones 9, 10 y 13 — potenciación conjunta de seguridad y calidad, marco de gobernanza ISO 45001, y oposiciones de tipo financiero y burocrático. |
| FICHA 14 |
| Referencia (MLA): Naureckas Li, Caitlin, et al. «Implementing HRO Principles under Stress: A Hospital’s Journey toward High Reliability.» Pediatric Quality & Safety, vol. 10, no. 3, 2025, article e816. Tipo de fuente: Artículo académico — proyecto de mejora de calidad de una sola institución. Resumen: Documenta la transformación de un hospital pediátrico cuaternario hacia la alta confiabilidad durante la disrupción de la pandemia de COVID-19, con intervenciones organizadas en tres ejes (estructura, medición y transparencia, responsabilidad y empoderamiento) y resultados medidos con gráficos de control estadístico de procesos a lo largo de cinco años. Palabras clave: Cultura justa, índice de seguridad del paciente, carta U, coaches de seguridad, COVID-19. Uso en este documento: Secciones 9, 12, 14, 17 y 22 — potenciación de la seguridad, caso de transformación a gran escala, derrumbe de hitos, encuesta de clima propia e indicadores con SPC. |
| FICHA 15 |
| Referencia (MLA): Pozzobon, Laura D., et al. «Adopting High Reliability Organization Principles to Lead a Large-Scale Clinical Transformation.» Healthcare Management Forum, vol. 36, no. 4, 2023, pp. 241-245. Tipo de fuente: Artículo académico original. Resumen: Describe 23 actividades organizacionales alineadas con los cinco principios de HRO durante la planificación y puesta en marcha de una nueva historia clínica electrónica en un centro académico multisede de Ontario, Canadá, incluyendo el caso detallado de un equipo de trabajo transitorio (time-limited task force) que combinó los cinco principios en una sola intervención. Palabras clave: Historia clínica electrónica, equipos de trabajo transitorios, transformación clínica a gran escala. Uso en este documento: Secciones 8 y 12 — horizontalidad organizacional y casos de transformación a gran escala. |
Nota sobre la elaboración de este documento
Este documento fue elaborado por el Dr. Carlos Alberto Díaz, con la asistencia de Claude AI (Anthropic) como herramienta de redacción y búsqueda bajo su supervisión científica.