Hace casi ocho años empecé este blog sin saber muy bien en qué se convertiría. Nació como un lugar propio para escribir opiniones, editoriales, para reunir lo que iba leyendo y pensando sobre economía de la salud, gestión hospitalaria, medicina basada en valor, inteligencia artificial, y también sobre esos problemas que no terminan de resolverse por más que uno insista en nombrarlos. Y en algún momento —el covid lo aceleró todo— ese espacio subió un escalón que no había buscado del todo: el de la inestabilidad. El de sentir que había que estar, opinar, responder, todos los días, como si fuera un diario que no puede darse el lujo de faltar a su cita.
No quiero que ese escalón se convierta en decadencia. Prefiero pararme antes, mientras todavía tengo ganas, y elegir otra cosa: reflexión, en vez de reacción. Repensar, en vez de sostener por inercia. Buscar otras alternativas para que este espacio de intercambio siga creciendo, en las redes y fuera de ellas, pero sin el sendero de agotamiento y de obligación que había empezado a marcarme el paso.

Sé que de este blog se esperaba más: inspiración, información, recomendaciones. Y siento que, en el ritmo de urgencia que había tomado, eso dejó de llegar con la calidad que quisiera darle. Por eso creo que lo más honesto, con ustedes y conmigo, es tomarme un tiempo para aprender de lo aprendido, para transmitir mejor lo que sé, y para volver con ganas y con voluntad genuina, no por costumbre.
El blog va a descansar un mes. No voy a escribir cosas nuevas, pero no se va a perder ningún registro: todo lo escrito hasta ahora queda disponible, abierto, para que sigan hurgando en ese arcón si quieren. Ese archivo les pertenece a ustedes, a quienes leyeron durante este tiempo, más que a mí.
Voy a usar este mes para buscar desafíos nuevos, para pensar qué forma tiene sentido darle a esta segunda etapa, y para volver —cuando vuelva— con algo mejor que ofrecer.
Gracias. Gracias. Por siempre.
Amigo Dr. Carlos Alberto Díaz, Gracias por la útil y titánica tarea, más propia de una redacción bien nutrida que de una persona sola. Seguro que parar un tiempo ayudará a seguir cómo más convenga. Un abrazo,
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Alberto, ha sido un enorme placer leerte en estos años. A personas como yo nos es difícil encontrar espacios tan enriquecedores como este. Has creado a base de esfuerzo un repositario invalorable que varios consideramos como imprescindible. Mis primeros pasos en la gestión y el entendimiento de la necsidad de formarce para dar peso a la decisión que impacta en tantas vidas fueron con tus lecturas. Ojalá y lareal necesidad de una pausa sea sólo eso, que no haya desánimo asumiendo una tarea vacía cuando no lo es. Si decidís que es el final, quiero al menos dejarte mi más sincero agradeciemiento. Te mando un abrazo fraternal desde Mendoza, Argentina.
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Estimado Carlos,
MUCHAS GRACIAS, sus aportes en forma cotidiana son de gran utilidad.-
Aguardaremos, cuando Ud. así lo decida, seguir recibiendo sus aportes, ideas y trabajos.-
Atte.
DANIEL CUGGINO
Presidente de PlENAVI
http://www.plenavi.org
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