Riesgo epidemiológico para la temporada 2026-2027
Qué se espera, cómo diferenciarlo de zika y chikungunya, vacunación, diagnóstico y seguimiento
Dr. Carlos Alberto Díaz
Universidad ISALUD · Sanatorio Sagrado Corazón
Buenos Aires, octubre de 2026
Contenido
1. Introducción………………………………………………………………………………………………….. 3
2. El dengue en las Américas: una carga creciente y oscilante………………………….. 3
3. Evolución histórica del dengue en la Argentina……………………………………………… 4
3.1. La epidemia 2023-2024: lecciones que no deben olvidarse……………………………. 5
3.2. Las temporadas de baja circulación (2024-2026)…………………………………………… 5
4. El Paraguay: epidemiología y memoria de serotipos……………………………………… 5
5. Situación al inicio de la temporada 2026-2027……………………………………………… 6
5.1. Argentina……………………………………………………………………………………………………… 6
5.2. Paraguay………………………………………………………………………………………………………. 7
6. Determinantes del riesgo para 2026-2027……………………………………………………. 7
6.1. El Niño………………………………………………………………………………………………………….. 7
6.2. La reintroducción del DENV-3 y la inmunidad heterotípica……………………………… 8
6.3. Otros factores…………………………………………………………………………………………………………………. 8
7. Escenarios esperables……………………………………………………………………………………… 8
8. Diferenciación clínica: dengue, zika y chikungunya………………………………………… 9
9. Diagnóstico de laboratorio……………………………………………………………………………… 10
10. Vacunación………………………………………………………………………………………………… 10
10.1. Qdenga (TAK-003, Takeda)………………………………………………………………………….. 10
10.2. Butantan-DV (Instituto Butantan, Brasil)……………………………………………………… 11
11. Manejo y seguimiento clínico………………………………………………………………………… 11
11.1. La fase crítica y los signos de alarma……………………………………………………………. 12
11.2. Seguimiento de chikungunya y zika………………………………………………………………. 12
12. Implicancias para la gestión de los servicios de salud…………………………………. 12
13. Conclusiones………………………………………………………………………………………………. 13
Bibliografía……………………………………………………………………………………………………… 14
| La tesis de este documento La temporada 2026-2027 arranca desde un piso bajo, pero con tres factores que empujan en la misma dirección: un El Niño intenso, la reintroducción del serotipo DENV-3 en una población que mayoritariamente se infectó con DENV-1 y DENV-2, y la circulación persistente de chikungunya en el NOA. El riesgo no está en el número de casos de hoy, sino en la susceptibilidad acumulada y en la posibilidad de infecciones secundarias graves. |
1. Introducción
El dengue dejó de ser, en la Argentina, una enfermedad de frontera. En apenas quince años pasó de brotes acotados al NEA y al NOA a epidemias nacionales que alcanzaron la región Centro, el AMBA y localidades sin antecedentes de transmisión. La temporada 2023-2024 fue la mayor de la historia del país y coincidió con la mayor epidemia registrada en las Américas. Las dos temporadas siguientes fueron, en cambio, de baja circulación, y esa calma relativa puede inducir una falsa sensación de seguridad.
Este trabajo tiene un propósito práctico: ordenar la información epidemiológica disponible a octubre de 2026 para anticipar qué puede ocurrir en la temporada 2026-2027 en la Argentina y el Paraguay, y repasar los elementos clínicos que cualquier equipo asistencial y de gestión necesita tener claros antes del pico: cómo diferenciar dengue de zika y chikungunya, qué vacunas hay y para quién, cómo se diagnostica según los días de evolución y cómo se sigue a un paciente para que no muera de una enfermedad cuya letalidad, bien manejada, debería ser casi nula.
2. El dengue en las Américas: una carga creciente y oscilante
El dengue es la arbovirosis de mayor carga en la región. Es causado por cuatro serotipos (DENV-1 a DENV-4) transmitidos principalmente por Aedes aegypti. La infección por un serotipo confiere inmunidad duradera contra ese serotipo, pero solo transitoria contra los otros tres. Esa asimetría inmunológica es la llave para entender por qué una temporada tranquila puede preceder a otra grave.
La serie regional reciente muestra la magnitud del fenómeno. En 2023 las Américas notificaron unos 4,6 millones de casos y 2.467 muertes, cifra que ya era récord. En 2024 la OPS registró más de 13 millones de casos y alrededor de 7.700 muertes, la mayor epidemia desde que existen registros (1980). Brasil concentró más de 10 millones de casos; la Argentina, con más de 580.000, fue el segundo país en número absoluto. En 2025 se notificaron 4.459.521 casos sospechosos, 1.682.588 confirmados, 8.966 casos de dengue grave y 2.207 muertes, con una letalidad de 0,05%: una caída del 66% en casos y del 74% en muertes respecto de 2024. El Cono Sur siguió siendo la subregión con más casos, y durante todo 2025 circularon simultáneamente los cuatro serotipos.

Figura 1. Casos (barras) y muertes (línea) por dengue en las Américas, 2023-2025. Fuente: OPS/OMS.
A comienzos de 2026 la tendencia descendente continuó: hasta la semana epidemiológica 4 se notificaron 122.090 casos y seis muertes, una reducción del 83% en casos y del 98% en defunciones respecto del mismo período de 2025. La lectura epidemiológica correcta no es que el dengue esté en retirada, sino que la región atraviesa el valle posterior a una epidemia masiva, cuando la inmunidad homotípica reciente protege a una parte importante de la población. Históricamente, los ciclos regionales de dengue se repiten cada tres a cinco años y se correlacionan con los eventos de El Niño.
3. Evolución histórica del dengue en la Argentina
El dengue reemergió en la Argentina en 1998, después de décadas sin transmisión autóctona. Durante diez años se comportó como una enfermedad de importación con brotes pequeños en Salta, Jujuy, Misiones y Formosa. A partir de 2009 el patrón cambió: cada epidemia fue mayor que la anterior, alcanzó más provincias y se extendió en el tiempo.
| Temporada | Casos (aprox.) | Rasgos epidemiológicos |
| 2008/2009 | ~26.000 | Primera gran epidemia; DENV-1; extensión al Centro (Chaco, Catamarca, Córdoba, Buenos Aires). |
| 2015/2016 | ~40.000 | Epidemia en NEA, NOA y AMBA; predominio DENV-1. |
| 2019/2020 | ~60.000 | Récord hasta entonces; DENV-1 y DENV-4; coincidió con el inicio de la pandemia de COVID-19. |
| 2022/2023 | > 130.000 | Transmisión en 18 jurisdicciones; DENV-2 y DENV-1; récord de fallecidos hasta esa fecha. |
| 2023/2024 | ~580.000 | La mayor epidemia de la historia del país; circulación invernal persistente en el NEA, adelantamiento estacional, DENV-2 y DENV-1, detección de DENV-3. |
| 2024/2025 | ~17.000 | Escenario intermedio, cercano a 2008/2009; 84% de los casos en la región Centro; primer DENV-3 autóctono en Rosario. |
| 2025/2026 | ~400 (conf. + prob.) | Bajo riesgo; sin casos graves ni muertes; protagonismo del chikungunya en el NOA. |
Tabla 1. Temporadas epidémicas de dengue en la Argentina. Fuente: Ministerio de Salud de la Nación (BEN) y fuentes citadas en la bibliografía; las cifras de temporadas antiguas son aproximadas.

Figura 2. Casos de dengue por temporada en la Argentina, escala logarítmica.
3.1. La epidemia 2023-2024: lecciones que no deben olvidarse
La temporada 2023-2024 merece un análisis particular porque mostró el comportamiento que puede repetirse. Hasta la SE 15 de 2024 se habían registrado 333.084 casos, de los cuales 762 se clasificaron como dengue grave (0,2%) y 238 fallecieron, con una letalidad de 0,071%. A diferencia de epidemias previas, hubo circulación persistente durante todo el invierno en el NEA y un adelantamiento del aumento estacional: los casos comenzaron a crecer desde la SE 40 de 2023 (principios de octubre), cuando en otros años la curva despegaba en enero. Al cierre de 2024 se contabilizaban más de 580.000 casos confirmados y probables.
El perfil de los fallecidos también es instructivo: mediana de edad cercana a los 48-49 años, con un rango que fue de menores de un año a 91 años, y comorbilidades frecuentes como diabetes, cardiopatía, obesidad, enfermedad neurológica crónica e insuficiencia renal. En menores de 15 años se registraron más de 42.000 casos, 87 graves y 14 muertes, y entre las personas gestantes hubo casos graves y fallecimientos. La enseñanza para la gestión es que la muerte por dengue es, en buena medida, una falla de proceso: reconocimiento tardío de los signos de alarma, hidratación insuficiente o excesiva y saturación de los servicios.
3.2. Las temporadas de baja circulación (2024-2026)
La temporada 2024-2025 cerró en un escenario intermedio, con unos 17.000 casos, la mayoría en la región Centro, y con un dato que pasó relativamente desapercibido: en la SE 4 de 2025 se notificó en Rosario el primer caso de DENV-3 sin antecedente de viaje. La temporada 2025-2026 fue de bajo riesgo: 69 casos confirmados por laboratorio y 334 probables hasta mediados de año, sin casos graves ni fallecidos. En cambio, la fiebre chikungunya acumuló unos 2.700 casos confirmados y probables, el 96% en el NOA.
4. El Paraguay: epidemiología y memoria de serotipos
El Paraguay es, para la Argentina, un determinante epidemiológico directo. Comparte con Misiones, Corrientes, Formosa y Chaco una frontera de alta movilidad, y su calendario epidémico suele adelantarse algunas semanas al argentino. En la temporada 2023-2024 superó los 100.000 casos y registró 132 muertes; en 2025 notificó 31.656 casos sospechosos con circulación de DENV-1, DENV-2 y DENV-3.
| Período | Serotipos | Comentario |
| 1988-1989 | DENV-1 | Primera epidemia moderna. |
| 1999-2000 | DENV-1 | Reintroducción. |
| 2001 | DENV-2 | Reemplazo de serotipo. |
| 2002-2004 | DENV-1 y DENV-3 | Ingreso del DENV-3. |
| 2006-2010 | DENV-3 (predominante) | Última gran epidemia por DENV-3 (2006-2007). |
| 2016 | DENV-3 (casos aislados) | Último registro antes de su desaparición. |
| 2023-2025 | DENV-1 y DENV-2 | Grandes epidemias; inmunidad poblacional concentrada en estos serotipos. |
| 2025-2026 | DENV-1, DENV-2 y DENV-3 | Reaparición del DENV-3 (Areguá 2025; Asunción y Central 2026). |
Tabla 2. Serotipos de dengue identificados en el Paraguay. Fuente: Ministerio de Salud Pública y Bienestar Social del Paraguay, citado por Última Hora y ABC Color.
En 2026 el Paraguay tuvo una circulación baja en números absolutos (293 casos confirmados hasta agosto), pero cualitativamente preocupante. En abril el Ministerio confirmó la reaparición del DENV-3, importado de Brasil, y en julio informó circulación comunitaria de ese serotipo en el departamento Central y brotes de DENV-1 y DENV-2 en Presidente Hayes, Amambay, Concepción y Alto Paraguay. Otro dato atípico: en julio, cuando prácticamente no se registraban casos en los últimos quince años, siguieron detectándose dengue y chikungunya en casi todo el territorio, lo que sugiere que el frío no alcanzó a interrumpir la transmisión vectorial.
Las autoridades paraguayas fueron explícitas al advertir que gran parte de la población es susceptible al DENV-3 y que la reintroducción de un serotipo nuevo en personas que ya tuvieron dengue por otros serotipos aumenta la probabilidad de dengue grave.
5. Situación al inicio de la temporada 2026-2027
5.1. Argentina
La vigilancia argentina considera la temporada de dengue desde la SE 31 de un año hasta la SE 30 del siguiente. Al inicio de la temporada 2026-2027 el escenario es de bajo riesgo, con la transmisión autóctona interrumpida. Hasta la SE 38 se habían notificado 480 casos sospechosos, con solo dos confirmados, ambos con antecedente de viaje a Brasil; para la SE 39 la cifra había ascendido a 999 sospechosos y cuatro confirmados, todos importados (tres en la Provincia de Buenos Aires y uno en CABA). El NEA, incluida Misiones, no registraba casos confirmados al cierre de la SE 35.
En chikungunya, en cambio, ya se confirmó el primer caso de la temporada en el departamento de Orán (Salta), con otros cuatro probables en Orán, General José de San Martín y Anta y 80 en estudio. El Ministerio recomienda una vigilancia intensificada y buscar activamente chikungunya en personas con síndrome febril agudo inespecífico.
Sánchez Cabezas, en un artículo reciente de la Revista Argentina de Medicina, resume bien el punto de partida: una temporada previa con muy baja circulación de dengue (71 casos confirmados) pero con un brote de chikungunya con epicentro en Salta que ya superaba los 3.700 casos, junto con una hantavirosis por encima de su mediana histórica. Su advertencia es pertinente para la planificación: un año tranquilo nunca garantiza el siguiente (Sánchez Cabezas, 2026).
5.2. Paraguay
En agosto el Paraguay acumulaba 293 casos confirmados de dengue en 2026, sin internaciones ni muertes en las semanas previas, y 19 casos de chikungunya, incluidos tres adquiridos en Bolivia. No se registraban casos de zika ni de oropouche. Sin embargo, la Dirección General de Vigilancia de la Salud advirtió sobre un aumento de las notificaciones de casos sospechosos en Asunción y en numerosos departamentos, y declaró que El Niño ya está instalado en el país, con lluvias más intensas esperadas entre octubre y diciembre.
6. Determinantes del riesgo para 2026-2027
6.1. El Niño
El Niño-Oscilación del Sur es el principal modulador climático interanual del dengue en las Américas. En el Cono Sur se asocia con más lluvias y temperaturas más altas en el litoral, el NEA, el sur de Brasil y el Paraguay, lo que multiplica los criaderos y acorta el período de incubación extrínseca del virus en el mosquito. Se estima que la variabilidad del ENOS explica alrededor del 63% de las variaciones interanuales en la transmisión de dengue en América y Asia. Los grandes eventos de El Niño registrados se asociaron con millones de casos en exceso a escala global.
La OPS publicó en 2026 un análisis específico sobre El Niño 2026-2027 en las Américas, en el que clasifica las arbovirosis (dengue, zika, chikungunya) como riesgo muy alto e incluye a Paraguay, Argentina y el sur de Brasil entre las áreas afectadas. Los pronósticos climáticos internacionales indicaban una alta probabilidad de que El Niño persistiera hasta el verano austral 2026-2027, y algunos lo anticipan como uno de los más intensos registrados.
Según la síntesis publicada por Sánchez Cabezas (2026), la NOAA estima una probabilidad superior al 90% de que el evento sea muy fuerte entre fines de 2026 y comienzos de 2027, y el Servicio Meteorológico Nacional asigna una probabilidad del 100% a que se sostenga durante la primavera con intensidad fuerte o muy fuerte, con lluvias por encima de lo normal en el norte del Litoral, el oeste de Cuyo, La Pampa, el sudoeste bonaerense y el noreste patagónico. Cinco de las diez primaveras más lluviosas registradas en el país ocurrieron bajo El Niño, y las crecidas del Paraná, el Paraguay y el Uruguay pueden afectar zonas ribereñas semanas después de las lluvias. La memoria sanitaria refuerza el punto: episodios previos de El Niño coincidieron con la reemergencia del cólera en los años noventa, con la epidemia de zika y chikungunya de 2015-2016 y con los récords de dengue de 2023 y 2024.
| El Niño como multiplicador de riesgos El Niño no actúa como causa aislada sino como multiplicador de riesgos: se combina con la pobreza, el saneamiento, la calidad de la vivienda y la fortaleza o fragilidad del sistema de salud. Por eso dos países expuestos al mismo fenómeno pueden tener desenlaces radicalmente distintos. La OPS propone tres prioridades: fortalecer la vigilancia epidemiológica, garantizar agua segura y saneamiento, y preparar a los servicios para que sigan funcionando durante la emergencia (OPS, citado en Sánchez Cabezas, 2026). Además del dengue, con las inundaciones crecen los riesgos de leptospirosis, hantavirosis y enfermedades transmitidas por el agua: el síndrome febril inespecífico de esta temporada exige un diagnóstico diferencial más amplio que el de las arbovirosis. |
6.2. La reintroducción del DENV-3 y la inmunidad heterotípica
| Concepto clave: por qué un serotipo nuevo es peligroso Tras una primera infección, los anticuerpos protegen de por vida contra el serotipo que la causó (inmunidad homotípica), pero solo durante meses contra los otros. Pasado ese período, los anticuerpos no neutralizantes contra un serotipo distinto pueden facilitar la entrada del virus a monocitos y macrófagos: es el fenómeno de potenciación dependiente de anticuerpos (ADE). Katzelnick y colaboradores demostraron en una cohorte de Nicaragua que el riesgo de dengue grave era máximo en un rango intermedio de títulos de anticuerpos preexistentes. En términos poblacionales: una población que tuvo masivamente DENV-1 y DENV-2 (Argentina y Paraguay en 2023-2024) queda expuesta a infecciones secundarias graves si ingresa el DENV-3, que no circula masivamente en la región desde 2007. Por eso el dato epidemiológico más importante de la temporada no será el número de casos, sino la proporción de DENV-3 entre los casos serotipificados y la edad de los casos graves. |
6.3. Otros factores
- Movilidad regional. Vacaciones de verano en Brasil (que tuvo DENV-3 en circulación), tránsito fronterizo con el Paraguay y Bolivia, y turismo internacional. Los casos importados de esta temporada provienen precisamente de Brasil.
- Urbanización y agua. Acumulación domiciliaria de agua, déficit de servicios en barrios periurbanos, neumáticos y residuos: los criaderos de Aedes aegypti son mayormente domiciliarios.
- Expansión geográfica del vector. El Aedes aegypti está presente hoy en buena parte del territorio argentino al norte del paralelo 40, con transmisión documentada en departamentos sin antecedentes.
- Coinfección y diagnóstico diferencial. La cocirculación de chikungunya y la posibilidad de oropouche complican la sospecha clínica y la demanda de laboratorio.
- Capacidades institucionales de vigilancia. El mismo artículo señala que el Decreto 458/2025 disolvió el Instituto Nacional de Medicina Tropical de Puerto Iguazú, que investigaba dengue, leishmaniasis, hantavirus y fiebre amarilla en la triple frontera, y transfirió sus funciones a la ANLIS-Malbrán, y describe reducciones presupuestarias en agua y saneamiento, ambiente y medicamentos del primer nivel, áreas que la OPS considera prioritarias frente a El Niño (Sánchez Cabezas, 2026).
7. Escenarios esperables
Los escenarios no son pronósticos sino hipótesis de trabajo para la planificación. El Ministerio de Salud utiliza un modelo de estimación de escenarios epidemiológicos que ubicó a la temporada 2025-2026 en el escenario de bajo riesgo; la tabla siguiente propone una lectura cualitativa para 2026-2027.
| Escenario | Supuestos | Señales tempranas | Implicancias para los servicios |
| Bajo | El Niño moderado; DENV-3 con circulación limitada; inmunidad poblacional suficiente. | Casos mayormente importados hasta febrero; serotipos 1 y 2. | Vigilancia, unidades febriles en el NEA y NOA, vacunación focalizada. |
| Intermedio (más probable) | Lluvias de El Niño; brotes focales en NEA, Litoral y AMBA; DENV-3 en una fracción de los casos. | Conglomerados autóctonos desde diciembre-enero; aumento de probables en Buenos Aires, Córdoba y Santa Fe. | Activación de unidades febriles, camas de hidratación, hemograma en el día, referentes clínicos. |
| Alto | El Niño intenso; DENV-3 predominante; adelantamiento estacional como en 2023-2024. | Transmisión autóctona sostenida antes de diciembre; casos graves en adultos con dengue previo. | Reorganización de guardias, reconversión de camas, compras de hidratación, comunicación masiva. |
Tabla 3. Escenarios epidemiológicos posibles para la temporada 2026-2027. Elaboración propia.
Mi lectura personal es que el escenario intermedio es el más probable: el punto de partida es bajo y la inmunidad homotípica de 2024 sigue protegiendo a una porción grande de la población, pero el clima y el serotipo empujan hacia arriba. El pico, si ocurre, se espera entre marzo y abril, con despegue de la curva desde enero; en el Paraguay, algunas semanas antes.
8. Diferenciación clínica: dengue, zika y chikungunya
Los tres virus son transmitidos por el mismo vector, pueden circular simultáneamente y comparten un cuadro inicial de fiebre, exantema y dolor. La clínica orienta pero no confirma; el diagnóstico de certeza es de laboratorio.
| Rasgo | Dengue | Chikungunya | Zika |
| Fiebre | Alta, 2 a 7 días | Alta, de inicio brusco | Baja o ausente |
| Rasgo dominante | Mialgias, dolor retroocular, cefalea, postración | Poliartralgia intensa, simétrica, incapacitante (manos, muñecas, tobillos) | Exantema pruriginoso, conjuntivitis no purulenta |
| Exantema | Frecuente, a menudo en la defervescencia | Frecuente | Precoz y prominente |
| Laboratorio | Leucopenia, plaquetopenia, hemoconcentración | Linfopenia; plaquetas generalmente normales | Escasamente alterado |
| Complicación principal | Shock por fuga plasmática (días 3 a 7) | Artritis crónica por meses; formas graves en recién nacidos y adultos mayores | Síndrome congénito en el embarazo; Guillain-Barré |
| Otras vías | — | Vertical periparto | Sexual y vertical |
Tabla 4. Diagnóstico diferencial clínico entre las tres arbovirosis transmitidas por Aedes aegypti.
| Reglas prácticas para la consulta Todo síndrome febril agudo inespecífico en zona con circulación se maneja como dengue hasta descartarlo: nada de antiinflamatorios no esteroides ni aspirina; paracetamol e hidratación. Artritis franca con plaquetas normales orienta a chikungunya. Toda embarazada con exantema debe estudiarse para zika, independientemente de la intensidad del cuadro. El antecedente de dengue previo convierte al paciente en candidato a infección secundaria grave: interrogarlo siempre. |
9. Diagnóstico de laboratorio
La estrategia diagnóstica depende de los días de evolución desde el inicio de la fiebre. El error más frecuente es pedir serología en los primeros días, cuando todavía es negativa, o confiar en un NS1 negativo tardío.
| Días de evolución | Prueba | Comentario |
| 0 a 5 | Antígeno NS1 (rápido o ELISA) | Alta sensibilidad en primoinfección; menor en infecciones secundarias. |
| 0 a 5 (hasta 7) | RT-PCR | Confirma e identifica el serotipo: esencial esta temporada para detectar DENV-3. También para chikungunya y zika. |
| Desde el día 5-6 | IgM (ELISA) | Reactividad cruzada entre flavivirus (dengue-zika) y con vacunación previa contra fiebre amarilla o dengue. |
| Pares serados | IgG | Útil para estudios y clasificación de primo o reinfección; no para la decisión clínica aguda. |
| Desde la primera consulta | Hemograma seriado | Hematocrito en ascenso con plaquetas en descenso es la señal de fuga plasmática. |
Tabla 5. Estrategia diagnóstica según los días de evolución.
Todo caso sospechoso es de notificación obligatoria al Sistema Nacional de Vigilancia de la Salud (SNVS 2.0). En contexto de brote, con circulación confirmada, los casos siguientes pueden clasificarse por criterio clínico-epidemiológico (nexo), y los laboratorios reservan la confirmación para casos graves, embarazadas, fallecidos y muestreo de vigilancia de serotipos.
10. Vacunación
10.1. Qdenga (TAK-003, Takeda)
Es la única vacuna disponible hoy en la Argentina y el Paraguay. Se trata de una vacuna tetravalente a virus vivos atenuados, construida sobre un esqueleto genético de DENV-2 al que se incorporan genes de los otros tres serotipos. La ANMAT la aprobó en abril de 2023 para personas desde los 4 años, sin límite superior de edad y con o sin infección previa. El esquema es de dos dosis con tres meses de intervalo.
En el ensayo TIDES, con seguimiento de 4,5 años, redujo alrededor del 61% el dengue sintomático y el 84% las hospitalizaciones. La protección no es homogénea entre serotipos: es alta contra DENV-2, intermedia contra DENV-1 y menor contra DENV-3; en personas seronegativas no se demostró eficacia contra DENV-3 ni DENV-4. Esto tiene una consecuencia directa para esta temporada: la vacuna sigue siendo útil para prevenir formas graves e internaciones, sobre todo en quienes ya tuvieron dengue, pero no debe venderse como escudo completo frente al DENV-3.
- Contraindicaciones: embarazo, lactancia, inmunosupresión (por ser a virus vivos).
- Estrategia argentina: vacunación focalizada para personas de 15 a 39 años residentes en departamentos priorizados del NOA, NEA y Centro (definidos por carga histórica, densidad poblacional e indicadores sociosanitarios), comenzando por el grupo de 15 a 19 años y avanzando de forma escalonada. En 2026 la Nación distribuyó 170.000 dosis a once provincias. La CoNaIn recomendó vacunar antes del período de mayor circulación y convocar especialmente a quienes ya tuvieron dengue.
- Estrategia paraguaya: vacunación para la población de 6 a 39 años, ampliada en 2026 a todo el departamento Central y a ciudades como Villarrica y Coronel Oviedo tras la detección del DENV-3, con baja adherencia y dosis disponibles sin aplicar.
- Oportunidad: si se vacuna a fines de octubre, la segunda dosis cae a fines de enero, en plena temporada. La vacunación no debe postergarse.
10.2. Butantan-DV (Instituto Butantan, Brasil)
La Anvisa la aprobó en noviembre de 2025 para personas de 12 a 59 años. Es la primera vacuna contra el dengue de dosis única y cubre los cuatro serotipos. En el ensayo de fase 3, con más de 16.000 voluntarios seguidos durante cinco años, mostró una eficacia del 74,7% contra el dengue sintomático y del 91,6% contra el dengue grave o con signos de alarma, con protección en personas con y sin infección previa. Brasil la incorporó a su Programa Nacional de Inmunizaciones en 2026. El Instituto Butantan señaló que podrá ofrecerla a otros países de la región, sin plazos definidos, priorizando el abastecimiento del SUS. No se registra aprobación de la ANMAT a la fecha de este trabajo.
| Atributo | Qdenga (TAK-003) | Butantan-DV |
| Plataforma | Viva atenuada, quimérica sobre DENV-2 | Viva atenuada, cuatro serotipos con deleciones (análoga a TV003 del NIH) |
| Esquema | 2 dosis (0 y 3 meses) | Dosis única |
| Edad aprobada | Argentina: desde 4 años, sin límite superior | Brasil: 12 a 59 años |
| Eficacia global | ~61% sintomático; ~84% hospitalización | 74,7% sintomático; 91,6% grave o con signos de alarma |
| Seronegativos | Sin eficacia demostrada contra DENV-3 y DENV-4 | Protección en seronegativos y seropositivos |
| Disponibilidad en Argentina | Sí (pública focalizada y privada) | No |
Tabla 6. Comparación de las vacunas contra el dengue disponibles en la región.
La vacuna CYD-TDV (Dengvaxia, Sanofi), aprobada en 2017 solo para personas con infección previa documentada, quedó prácticamente fuera de uso en la región.
11. Manejo y seguimiento clínico
El dengue no tiene tratamiento antiviral. Su letalidad depende casi exclusivamente de la calidad del seguimiento y de la hidratación. La OPS clasifica a los pacientes en tres grupos:
| Grupo | Criterios | Conducta |
| A | Sin signos de alarma, sin comorbilidades ni condiciones especiales, tolera la vía oral. | Ambulatorio: hidratación oral, paracetamol, reposo. Control clínico y hemograma cada 24 a 48 horas hasta 48 horas después de la defervescencia. |
| B | Con signos de alarma, o con comorbilidades, embarazo, edades extremas o riesgo social. | Internación o control estrecho; hidratación endovenosa según protocolo; hematocrito seriado; balance hídrico. |
| C | Dengue grave: shock, sangrado grave, compromiso de órgano. | Cuidados críticos; reanimación con cristaloides; manejo de complicaciones. |
Tabla 7. Clasificación clínica y conducta según la OPS.
11.1. La fase crítica y los signos de alarma
La fase crítica coincide con la caída de la fiebre, entre los días 3 y 7. Es el momento en que el paciente y su familia creen que está mejorando, y es también el momento en que puede entrar en shock. Los signos de alarma que deben enseñarse a cada paciente al momento del alta ambulatoria son:
- Dolor abdominal intenso y continuo.
- Vómitos persistentes.
- Acumulación clínica de líquidos (ascitis, derrame pleural).
- Sangrado de mucosas.
- Letargo o irritabilidad.
- Hepatomegalia mayor de 2 cm.
- Aumento progresivo del hematocrito con caída rápida de las plaquetas.
11.2. Seguimiento de chikungunya y zika
- Chikungunya: la fase aguda se resuelve en una a dos semanas, pero hasta un tercio de los pacientes puede desarrollar artralgia o artritis crónica por meses. Requiere seguimiento, rehabilitación y, en casos persistentes, reumatología.
- Zika en embarazadas: seguimiento ecográfico seriado, búsqueda de microcefalia y calcificaciones, evaluación neurológica del recién nacido. Recomendar uso de preservativo a parejas en zonas con circulación.
12. Implicancias para la gestión de los servicios de salud
La diferencia entre una temporada controlada y una desbordada se decide antes del pico. Lo que salva vidas es la organización del proceso asistencial, no la tecnología. Las recomendaciones operativas para hospitales y sanatorios son:
- Unidades febriles de urgencia separadas del circuito habitual de la guardia, con triage por grupos A, B y C.
- Hemograma con resultado en el día para los pacientes ambulatorios, con circuito de devolución y recitación.
- Camas de hidratación o sillones de hidratación endovenosa para el grupo B, que evitan ocupar camas de internación general.
- Serotipificación de una muestra representativa de casos para detectar a tiempo el ingreso del DENV-3.
- Capacitación de guardias y consultorios en la clasificación OPS y en el manejo de líquidos, con protocolos visibles.
- Plan de contingencia con reconversión de camas, refuerzo de enfermería y compras anticipadas de soluciones, paracetamol y reactivos.
- Comunicación a la comunidad y a los afiliados: eliminación de criaderos, consulta precoz, prohibición de automedicación con AINE, signos de alarma.
- Vacunación del personal de salud elegible y promoción entre los afiliados de las zonas priorizadas, sin presentarla como sustituto del control vectorial.
El Ministerio de Salud de la Nación dispone de una Guía de lineamientos para la reorganización de los servicios de salud en situaciones de brotes o epidemias de dengue y de una Red de Referentes Clínicos provinciales. Aplicarlos con anticipación, y no cuando la guardia ya está colapsada, es una decisión de gestión.
Sánchez Cabezas (2026) agrega una dimensión que interpela directamente a clínicas y sanatorios: el subsector privado es el que menos notifica, y un caso que no se notifica no existe para la vigilancia epidemiológica. También propone gestos asistenciales concretos: registrar en la historia clínica dónde vive el paciente, con qué agua se lava y si su barrio se inundó, porque ese dato es tan clínico como un hemograma; pensar en leptospirosis, hantavirosis o arbovirosis frente a un síndrome febril inespecífico aunque el paciente tenga cobertura privada; y anticipar con los pacientes crónicos qué harán si se interrumpe su medicación o el acceso al agua. Para el subsector privado, la notificación oportuna y completa debería ser un indicador de calidad institucional.
13. Conclusiones
La Argentina y el Paraguay llegan a la temporada 2026-2027 con circulación baja de dengue, transmisión autóctona interrumpida en la Argentina y un antecedente de dos temporadas tranquilas. Pero los determinantes del riesgo están alineados en la dirección contraria: un El Niño intenso, la reintroducción del DENV-3 en una población inmunológicamente expuesta a infecciones secundarias y la circulación persistente del chikungunya en el NOA.
La vacuna disponible es una herramienta útil pero parcial, con menor protección frente al serotipo que más preocupa. La vacuna de dosis única brasileña es una promesa todavía fuera del alcance argentino. Por lo tanto, la defensa principal sigue siendo la que conocemos: control vectorial, diagnóstico oportuno, clasificación correcta, seguimiento estricto durante la fase crítica y servicios organizados antes del pico.
| En síntesis Nadie debería morir de dengue si se lo reconoce a tiempo y se lo hidrata bien. El número de muertes por dengue es un indicador de la calidad del sistema de salud, no de la virulencia del virus. |