En la Argentina no existe un mecanismo único para fijar lo que un financiador le paga a una clínica. No hay un nomenclador nacional obligatorio actualizado, no hay una autoridad que arbitre los aranceles y, con la desregulación de fines de 2023, dejó de regir —según las cámaras de prestadores— la obligación de las prepagas de trasladarles el 90 % de los aumentos de cuota autorizados. Entre octubre de 2022 y octubre de 2024, las cuotas subieron en promedio un 435 %, mientras que los aranceles pagados a los prestadores ambulatorios aumentaron entre el 160 % y el 224 % (CADIME). El resultado es un mapa heterogéneo en el que conviven, según la provincia y el financiador, negociaciones individuales, negociaciones colectivas por cámaras, esquemas intermediados y contratos directos. Sobre ese mapa se superpone una segunda capa, la de los honorarios profesionales, donde la anestesiología se ha convertido en el ejemplo más visible de fragmentación.
Un nombre para el problema: la anomia arancelaria
Lo que describe este trabajo no es un modelo de negociación, sino la ausencia de uno. Para nombrarlo se propone el concepto de anomia arancelaria. La palabra anomia proviene de Émile Durkheim, que la usó para describir las situaciones en que las normas que regulan la conducta se debilitan o desaparecen. En la Argentina, Carlos Nino la llevó al análisis de la vida pública en Un país al margen de la ley (1992), donde acuñó la expresión «anomia boba»: aquella situación en la que la falta de reglas, o su incumplimiento generalizado, termina perjudicando a todos, incluso a quienes creen sacar ventaja de ella.
El mercado de aranceles sanitarios es un ejemplo casi de manual. El financiador impone un precio que le permite cerrar el ejercicio, pero erosiona la red de prestadores de la que depende y termina sin clínicas que atiendan a sus afiliados. La cámara de clínicas negocia en bloque para defenderse, pero queda expuesta a una sanción por cartelización. El anestesiólogo gana el conflicto, pero pierde la confianza de la clínica y del paciente, y alimenta la búsqueda de alternativas que lo excluyan. Y el paciente, que no participa de ninguna mesa, pierde la cirugía programada. Nadie gana de manera sostenida: es una anomia boba en sentido estricto.
La anomia arancelaria tiene una lógica de funcionamiento y una forma extrema, que conviene nombrar por separado:
- Negociación de geometría variable. Es el mecanismo. Cada actor negocia en forma individual o colectiva según le convenga en cada momento y en cada mesa: no hay un modelo, sino una forma que cambia según quién tenga más poder. En Neuquén, por ejemplo, las clínicas negocian en bloque con el instituto provincial, de a una con las prepagas, y vuelven a actuar en bloque cuando un financiador privado amenaza a todas a la vez. La misma clínica es, en el mismo mes, negociadora individual y miembro de una acción colectiva.
- Balcanización arancelaria. Es la forma extrema, y su expresión más clara es la anestesiología: territorios cerrados, cada uno con su asociación, sus reglas de ingreso, su nomenclador y su modalidad de cobro, sin pasaje entre provincias y a veces ni siquiera entre ciudades de una misma provincia. Como en los Balcanes, la fragmentación no es solo administrativa: cada territorio defiende su frontera.
| Concepto | Qué describe | Dónde se ve |
| Anomia arancelaria | El problema: ausencia de reglas comunes, con perjuicio para todos los actores | Todo el sistema de contratación entre financiadores y prestadores |
| Geometría variable | La lógica: negociación individual o colectiva según la conveniencia y el poder de cada momento | Clínicas que negocian en bloque con la obra social provincial y de a una con las prepagas |
| Balcanización | La forma extrema: mercados cerrados por territorio, con barreras de entrada y reglas propias | Asociaciones provinciales y locales de anestesiología |
Dicho de otro modo: la anomia arancelaria es el problema, la geometría variable es su lógica de funcionamiento y la balcanización es su forma más extrema. Las secciones que siguen describen cada uno de estos planos.
Cuatro modalidades de negociación
| Modalidad | Cómo funciona | Ventajas | Problemas |
| Individual | Cada clínica firma su convenio con cada financiador: arancel, nomenclador, plazos de pago | Permite diferenciar por calidad y complejidad; competencia real | Asimetría frente a financiadores grandes; costos de transacción altos; decenas de contratos distintos |
| Colectiva por cámara | La asociación provincial negocia en nombre de sus socios un arancel común y, a veces, factura y cobra | Contrapeso frente al financiador dominante; un solo interlocutor; menos conflictos dispersos | Riesgo de cartelización; el arancel único no premia la calidad; ata a los mejores al promedio |
| Intermediada | Un tercero (gerenciadora, círculo o colegio médico, red) contrata con el financiador y subcontrata a las clínicas | Simplifica la gestión del financiador | Retiene una parte del arancel; opacidad; el prestador no conoce el valor real que paga el financiador |
| Directa del financiador | El financiador contrata a cada prestador sin intermediarios, con arancel propio | Transparencia; elimina el «peaje» del intermediario | Si el financiador es dominante, impone precios; el prestador pequeño queda sin defensa |
Ninguna modalidad es buena o mala en abstracto. La pregunta relevante es quién tiene poder de mercado en cada plaza. Donde un financiador concentra a buena parte de la población —la obra social provincial, el PAMI, una prepaga dominante—, la negociación individual deja a cada clínica en posición de tomar o dejar el arancel ofrecido. Donde una asociación concentra a casi todos los prestadores, la negociación colectiva le permite imponer precios al financiador. Es lo que la economía llama, desde Galbraith, poder compensatorio: la organización de un lado del mercado como respuesta a la concentración del otro.
El límite legal: cuándo la negociación colectiva es cartelización
La negociación colectiva de aranceles entre prestadores independientes no tiene en la Argentina un marco legal que la habilite expresamente, y la autoridad de competencia la ha sancionado en dos casos emblemáticos. En Salta, la Asociación de Clínicas y Sanatorios Privados (ACLISASA) y quince establecimientos fueron multados en 2017 con más de 22 millones de pesos por fijar aranceles de manera concertada, notificarlos en bloque a Swiss Medical y suspender la atención cuando la prepaga no los aceptó. La Comisión Nacional de Defensa de la Competencia rechazó el argumento de que la acción colectiva solo compensaba el poder de los financiadores: consideró que la coordinación otorgaba a las clínicas una posición negociadora artificial que no tendrían en un mercado competitivo. La misma resolución abrió una investigación de oficio sobre la confederación nacional del sector por difundir precios de referencia entre sus socios. En Chubut, la Asociación Austral de Anestesia, que agrupa a más del 90 % de los anestesiólogos de la provincia, fue sancionada por abuso de posición dominante: su estatuto impedía que los financiadores contrataran anestesiólogos por fuera de la asociación. El caso se originó en una denuncia de OSECAC.
La consecuencia práctica es paradójica: la negociación colectiva existe de hecho en muchas provincias, porque es la única forma que tienen los prestadores medianos y pequeños de enfrentar a financiadores concentrados, pero se desarrolla en una zona gris, expuesta a sanciones y sin reglas que garanticen transparencia, arbitraje ni continuidad del servicio.
El mapa provincial: lo que muestran los casos documentados
No existe un relevamiento público y completo de cómo se negocian los aranceles en cada una de las 24 jurisdicciones. El cuadro siguiente reúne los casos documentados en fuentes públicas y en el propio trabajo previo del autor sobre anestesiología; las celdas sin información no significan que no exista negociación colectiva, sino que no pudo verificarse.
| Jurisdicción | Clínicas y financiadores | Anestesiología |
| Buenos Aires | Convenio prestacional del IOMA con la federación provincial de clínicas; la parte médica por FEMEBA. En Mar del Plata, clínicas que se retiraron en forma individual (2023-2025) y una oferta de intermediación vía Centro Médico | AAARBA: para facturar a financiadores se exige ser socio adherente y cumplir un «mandato» en hospitales públicos. En La Plata, sociedad local con atraso de pagos provinciales e IOMA sin actualizar (2026) |
| Ciudad de Buenos Aires y AMBA | Predomina la negociación individual de cada clínica con las prepagas y obras sociales nacionales; las cámaras (ADECRA, CEDIM, CADIME) actúan como voz sectorial, no fijan aranceles | AAARBA tiene un peso central en la facturación; coexisten equipos contratados por las propias instituciones |
| Córdoba | Aclisa (asociación provincial de clínicas) con valores de referencia entre sus socios y negociación con APROSS; coseguros pactados con la obra social | Adaarc: convenio con APROSS (2019) con diez niveles de complejidad; la asociación cobra y distribuye. Conflicto previo con suspensión de unas 1.000 cirugías |
| Santa Fe | La Asociación de Clínicas y Sanatorios de Rosario negoció con IAPOS en bloque y suspendió prestaciones programadas (2024); IAPOS contrata además a través de gerenciadoras | Asociación Rosarina de Anestesia: cobro directo de honorarios a los afiliados de IAPOS desde julio de 2024; el gobierno sostuvo que el anestesiólogo es prestador de la clínica, no de la obra social |
| Mendoza | La asociación provincial de clínicas actúa como interlocutor sectorial; no se verificó su papel en la negociación con OSEP | Renuncia de 68 anestesiólogos del sector público y ley de emergencia (2022); adhesión del sector privado al paro |
| Salta | ACLISASA negoció y cobró en bloque; sancionada por cartelización (Res. 598/2017) a raíz de una denuncia de Swiss Medical | Sin información pública verificada para este trabajo |
| Neuquén | Modelo mixto: el ISSN (Instituto de Seguridad Social del Neuquén), principal financiador provincial, negocia con la Asociación de Clínicas, Sanatorios y Hospitales Privados de la provincia; con el resto de los financiadores la negociación es individual. Recientemente, las clínicas dieron una respuesta colectiva frente a Galeno. En octubre de 2026, clínicas patagónicas suspendieron 48 horas la atención a PAMI (Neuquén, Río Negro, Chubut y La Pampa) | Sin información pública verificada para este trabajo |
| Chubut | Sin información pública verificada para este trabajo | Asociación Austral: más del 90 % de los anestesiólogos; cláusula que impedía contratar por fuera de ella. Sancionada por abuso de posición dominante tras denuncia de OSECAC |
| San Luis y Chaco | Sin información pública verificada para este trabajo | San Luis: hospital provincial que recurrió a la federación para cubrir quirófanos. Chaco: restricciones para ejercer fuera de la provincia de formación |
Del cuadro surge un patrón. La negociación colectiva por cámara aparece sobre todo frente a la obra social provincial —IOMA, APROSS, IAPOS, OSEP—, que en el interior suele ser el financiador dominante y que, a su vez, negocia en bloque porque le resulta más simple. La negociación individual predomina en el AMBA y frente a las prepagas y obras sociales nacionales, donde la oferta de clínicas es más diversa y cada financiador arma su propia cartilla. Neuquén muestra con nitidez el modelo mixto: negociación colectiva con el instituto provincial e individual con el resto, salvo cuando un financiador privado pone en riesgo a todo el sector a la vez, como ocurrió recientemente con Galeno, y las clínicas responden en bloque. Esa respuesta colectiva frente a una prepaga es, conviene advertirlo, exactamente la conducta que dio origen a la sanción de Salta, lo que muestra la fragilidad legal del esquema. A su vez, en octubre de 2026 las clínicas de cuatro provincias patagónicas, agrupadas en Clínicas de la Patagonia y Salud Federal, suspendieron 48 horas la atención a afiliados del PAMI por el atraso de los aranceles: la acción colectiva ya no es solo provincial, sino regional. Por último, la intermediación retrocede: el PAMI eliminó en 2025 la intermediación del Colegio de Bioquímicos en la Ciudad de Buenos Aires para contratar directamente con los laboratorios, y evaluaba extender el criterio a otras provincias.
La balcanización de la anestesiología
Si la negociación entre clínicas y financiadores es heterogénea, la de la anestesiología es directamente fragmentada. La especialidad reúne las condiciones de un mercado con poder de oferta: hay alrededor de 5.200 anestesiólogos habilitados para una demanda de unos tres millones de cirugías anuales, con déficit creciente; no hay cirugía sin anestesia, por lo que la demanda es inelástica; y en muchas provincias el acceso a la facturación está controlado por una asociación local.
La fragmentación se expresa en cuatro planos:
- Fragmentación territorial. No hay una negociación nacional: cada provincia —y a veces cada ciudad— tiene su asociación, su nomenclador y sus reglas de ingreso. En Santa Fe, la asociación de Rosario actúa con autonomía; en Buenos Aires coexisten la asociación provincial y sociedades locales como la de La Plata; en Chaco, un anestesiólogo tiene dificultades para ejercer fuera de la provincia donde se formó.
- Fragmentación del pagador. Para la misma cirugía, el honorario anestésico puede estar incluido en el módulo que paga la clínica, ser facturado aparte por la asociación al financiador o ser cobrado directamente al paciente. En el conflicto de Rosario de 2024, la asociación cobró los honorarios a los afiliados de IAPOS, mientras el gobierno sostenía que ya los pagaba a través de las clínicas: dos actores reclamando por el mismo acto, con el paciente en el medio.
- Fragmentación de la regla de acceso. Asociaciones que exigen membresía para facturar, años de servicio en hospitales públicos como condición de ingreso o exclusividad de contratación. Son reglas que ordenan la oferta, pero que también la restringen, como lo señaló la autoridad de competencia en Chubut.
- Fragmentación del conflicto. Las suspensiones se producen financiador por financiador y provincia por provincia: Córdoba con APROSS, Santa Fe con IAPOS, Buenos Aires con IOMA, Mendoza con el Estado provincial. La clínica, que no negoció el honorario, pierde igual el quirófano programado, los insumos preparados y el ingreso del día.
Para la clínica, el problema es doble. No controla una variable crítica de su producción —sin anestesiólogo no hay cirugía—, y además queda expuesta al reclamo del paciente y del financiador cuando el conflicto entre ellos interrumpe la atención. En sus propias palabras, durante el paro de 2022 en Mendoza, la asociación de clínicas denunció que se estaba «tomando de rehén a la población».
Propuestas: de la zona gris a la negociación regulada
La experiencia comparada muestra que la negociación colectiva no tiene por qué ser una anomalía. En Alemania, las asociaciones de médicos del seguro social negocian por ley con las cajas de enfermedad; en varias provincias canadienses, las asociaciones médicas negocian el nomenclador con el gobierno, con mecanismos de arbitraje vinculante para los desacuerdos. Lo que distingue esos sistemas del argentino no es que exista negociación colectiva, sino que está reglada, es transparente y tiene una salida institucional al conflicto. A partir de ello pueden plantearse algunas líneas:
- Un marco legal para la negociación colectiva sanitaria, que la habilite expresamente frente a financiadores con posición dominante, con obligación de publicar los acuerdos y supervisión de la autoridad de competencia, en lugar de tolerarla de hecho y sancionarla cuando llega una denuncia.
- Un nomenclador de referencia actualizado por costos, con fórmula de indexación conocida, que sirva de piso a la negociación y reduzca la conflictividad de cada actualización.
- Arbitraje obligatorio y servicio esencial. La cirugía programada y la urgencia no deberían poder suspenderse como medida de presión; a cambio, el conflicto debe tener un mecanismo de arbitraje con plazos ciertos.
- Ventanilla única del honorario anestésico. Definir en cada contrato quién paga la anestesia —el módulo de la clínica o el financiador— y prohibir el doble reclamo al paciente.
- Más oferta de anestesiólogos. Ningún esquema de negociación resuelve un déficit estructural: hacen falta más residencias, reglas de ingreso a la facturación que no funcionen como barrera y movilidad entre provincias.
- Incorporar la calidad a la negociación. Un arancel colectivo único ata a los mejores prestadores al promedio. Un componente variable ligado a indicadores de calidad, como se planteó al analizar las formas de pago, permite negociar en bloque sin renunciar a diferenciar.
| Idea clave El problema argentino no es que se negocie en forma individual o colectiva, sino que se negocia sin reglas. Es una anomia arancelaria, en el sentido de la «anomia boba» de Nino: todos pierden. Su lógica es la geometría variable: financiadores concentrados que imponen precios y cámaras que responden en bloque o de a una según la mesa, en una zona legal gris. Su forma extrema es la balcanización de una especialidad crítica, la anestesiología, fragmentada en tantos mercados como provincias. Ordenar ese mapa exige un marco que reconozca la negociación colectiva, la haga transparente y le dé al conflicto una salida que no sea suspender la cirugía del paciente. |
Fuentes y bibliografía
- Ley 27.442 de Defensa de la Competencia. Boletín Oficial de la República Argentina; 2018.
- Secretaría de Comercio. Resolución 598/2017: Asociación de Clínicas y Sanatorios Privados de Salta y otros (cartelización). Buenos Aires; 2017.
- Comisión Nacional de Defensa de la Competencia. Asociación Austral de Anestesia, Analgesia y Reanimación: abuso de posición dominante. Buenos Aires: CNDC; 2024.
- Marval O’Farrell Mairal. Nuevo caso de cartel en la Argentina [Internet]. 2017.
- Díaz CA. La problemática de la anestesiología en Argentina: especialización, mercado y desafíos actuales. saludbydiaz; diciembre de 2025.
- La Capital (Rosario). El gobierno provincial salió al cruce de los anestesistas por el cobro a los afiliados al Iapos. 22 de julio de 2024.
- La Capital (Rosario). Tras acordar con el Iapos, clínicas y sanatorios vuelven a atender a sus afiliados. 2024.
- La Voz de San Justo. Apross firmó un nuevo acuerdo con anestesistas de Córdoba. 2 de agosto de 2019.
- La Voz del Interior. Córdoba: clínicas y sanatorios privados comienzan a cobrar coseguros por cada práctica.
- Sitio Andino. Crece el conflicto: anestesiólogos de clínicas privadas no operaron por el conflicto con el Estado. 17 de mayo de 2022.
- El Marplatense. El mapa del conflicto IOMA con las clínicas de Mar del Plata. 19 de febrero de 2024.
- Cazador de Noticias. Las clínicas privadas Pueyrredón, 25 de Mayo y Colón rechazaron un acuerdo con IOMA. 17 de enero de 2025.
- 0221. Los anestesiólogos de La Plata denuncian que la Provincia les debe el 100 % de los haberes de 2026. 30 de abril de 2026.
- La Capital (Rosario). Las prepagas aumentaron por encima de lo que reciben los prestadores de salud ambulatorios (CADIME). 22 de diciembre de 2024.
- BAE Negocios. PAMI hizo un cambio histórico: elimina la intermediación del Colegio de Bioquímicos en CABA. 5 de agosto de 2025.
- La Nación. Un grupo de clínicas dejó sin efecto una medida contra el PAMI, pero en una zona del país se suspenderá la atención. 20 de octubre de 2026.
- Diario Neuquino. PAMI: clínicas de Neuquén y Río Negro suspenden la atención durante 48 horas. 21 de octubre de 2026.
- Información sobre el ISSN y el caso Galeno aportada por el autor (Neuquén, 2026).
- Durkheim É. La división del trabajo social. 1893 (ediciones en español diversas).
- Nino CS. Un país al margen de la ley: estudio de la anomia como componente del subdesarrollo argentino. Buenos Aires: Emecé; 1992.
Galbraith JK. American capitalism: the concept of countervailing power. Boston: Houghton Mifflin; 195