ECONOMÍA DE LA SEGURIDAD DEL PACIENTE. Un llamado a la acción.

OCDE 2020

DIPLOMATURA EN SEGURIDAD DE PACIENTES UNIVERSIDAD ISALUD. FABIAN VITOLO Y CARLOS ALBERTO DIAZ.

En la salud hay costos que se deben disminuir son los costos de la no calidad y los de la ineficiencia, vinculados a desempeños en los procesos asistenciales inferiores a los esperados, los eventos vinculados a la seguridad del paciente, son evitables en un cincuenta por ciento. Además debemos considerar la prescripción por medicina defensiva. Faltan además premios a la calidad y la seguridad de los pacientes, y castigos por fallos a los prestadores.

Por ello decidimos postear un resumen del informe de la OCDE publicado a fines del 2020:

Más de 1 de cada 10 pacientes continúan siendo perjudicados por fallas de seguridad durante su atención. A nivel mundial, la atención insegura resulta en más de 3 millones de muertes cada año.

 La carga de daños para la salud se estima en 64 millones de años de vida ajustados por discapacidad (AVAD) al año, similar a la del VIH/SIDA.

·  La mayor parte de esta carga se siente en los países de ingresos bajos a medianos (PMI). Estimaciones recientes sugieren que hasta 4 de cada 100 personas mueren a causa de la atención insegura en el mundo en desarrollo.

· La pandemia de SARS-cov-2, conocida como covid-19, ha traído, entre muchas otras cosas, a casa el riesgo real de daño al paciente. La proporción estimada de casos de covid-19 adquiridos en el hospital oscila entre el 12,5% y el 44%. Se informa que hasta un tercio de estos casos son personal de atención médica.

· La atención insegura también tiene altos costos financieros y económicos. En los países desarrollados, el costo directo de tratar a los pacientes que han sido perjudicados durante su atención se acerca al 13% del gasto en salud. Excluyendo los fallos de seguridad que pueden no ser prevenibles, esta cifra se sitúa en el 8,7% del gasto sanitario. Esto equivale a USD 606 mil millones al año, poco más del 1% de la producción económica combinada de los países de la OCDE.

·  La carga económica y social indirecta de la atención insegura es aún mayor, ejerciendo un freno lejos de ser insignificante para la productividad y el crecimiento. Sobre la base de la voluntad de pago, el costo social del daño al paciente se puede valorar en USD 1 a 2 billones al año. Un enfoque de capital humano sugiere que eliminar el daño podría impulsar el crecimiento económico mundial en más del 0,7% al año. Esto se compone de más de USD 29 billones, o alrededor del 36% de la producción mundial actual durante una década.

·  Los gobiernos, los sistemas de salud y los proveedores tienen el deber de proteger a los pacientes y al público de cualquier daño. Pasar del análisis a la acción requiere decisiones sobrias y racionales sobre cómo se pueden implementar estrategias, programas e intervenciones de seguridad en un contexto de recursos limitados para generar el mejor valor y retorno de la inversión (ROI) en todo un sistema.

· Mejorar la seguridad requiere un enfoque de sistema completo, con el valor creado al implementar e invertir en intervenciones de cumplimiento mutuo dentro de un marco de políticas que abarque todos los estratos del sistema de salud. La importancia de los esfuerzos de coordinación ha sido destacada recientemente por las respuestas a la pandemia de covid-19 donde, en muchos países, las agencias dentro y fuera de los sistemas de salud han armonizado los esfuerzos de manera rápida y efectiva para gestionar el riesgo y minimizar el daño del brote.

· Las bases para la resiliencia del sistema y la capacidad de minimizar el daño se encuentran en una sólida gobernanza de la seguridad, una infraestructura de información del siglo 21 y suficiente personal con una fuerza laboral capacitada en el manejo de riesgos de seguridad en entornos complejos y dinámicos, trabajando en una cultura de seguridad justa y de apoyo que valora el aprendizaje y la mejora continuos.

· Una agencia nacional con objetivos bien definidos puede ser una institución poderosa para mejorar la seguridad del paciente a través de una mejor gobernanza, supervisión y apoyo de todos los actores del sistema de salud. Es una inversión que vale la pena en la mayoría de los contextos.

· Las tecnologías digitales pueden reducir el daño mejorando la información y la comunicación. Representan un buen retorno de la inversión (ROI) en el margen, y a medio plazo si se implementan de manera efectiva y como parte de una estrategia nacional global.

· A nivel clínico, la evidencia más sólida apunta a intervenciones dirigidas a infecciones, coágulos sanguíneos (TEP.TVP), úlceras por presión y caídas. Reducir estos daños representa la mayor relación calidad-precio. Por ejemplo, cada dólar invertido en estrategias comprobadas para prevenir infecciones asociadas a la atención médica ofrece un rendimiento de 7 veces. También se ha demostrado que una mejor comunicación, especialmente en los puntos donde los pacientes hacen la transición entre entornos de atención, reduce el daño a un costo relativamente bajo.

· La atención centrada en el paciente, una mejor alfabetización en salud y una mayor conciencia del riesgo personal son una parte importante de cualquier estrategia de minimización de daños. Debe atraer inversiones a nivel organizativo y de sistema.

·  Los enfoques multimodales y sistémicos pueden ser efectivos incluso en sistemas de salud complejos y fragmentados. Se estima que el Programa de Reducción de Complicaciones Adquiridas en el Hospital (HAC) de Medicare en los Estados Unidos, por ejemplo, ha salvado 25 000 vidas y 7.700 millones de dólares en 3 años.

· Es necesaria una mejor alineación de la gestión de riesgos clínicos, corporativos y profesionales en todo el sistema. Actualmente, el impacto total y los costos del daño no se tienen en cuenta en las decisiones sobre la mejora de la seguridad. Además, en sistemas de salud complejos y fragmentados, el impacto profesional y financiero de un lapso de seguridad se siente la mayoría de las veces más a lo largo del viaje del paciente y no donde ocurrió un lapso de seguridad. Mejorar la seguridad será más difícil sin abordar esto.

· Actuar sobre la seguridad del paciente requiere liderazgo y comunicación, voluntad política e inversión. La transparencia en todo un sistema de salud también es integral para comenzar a mejorar la seguridad y reducir el daño. Esto solo se puede lograr invirtiendo en una infraestructura de información moderna, pero también se basa en una gobernanza sólida, la rendición de cuentas y el liderazgo proactivo.

·El análisis es claro: la atención insegura mata a millones y daña a decenas de millones de personas cada año. También ejerce un gran costo económico sobre los sistemas de salud y la sociedad, consumiendo recursos valiosos que podrían destinarse a usos productivos en otros lugares. Gran parte de esto se puede prevenir mediante una acción concertada y una inversión adecuada. El momento de actuar es ahora.

Publicado por saludbydiaz

Especialista en Medicina Interna-nefrología-terapia intensiva-salud pública. Director de la Carrera Economía y gestión de la salud de ISALUD

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