Editorial La épica de la nada:

«La ley universal es para lacayos. El contexto es para los reyes». Gabriel Lorca,

Estamos inmersos en un tiempo sin tiempo, sin tiempo futuro, la atemporalidad de la mentira, de los hipócritas, cínicos, corruptos, sin proyección, ilusiona solo, que todas las cosas terminan algún día, nada es eterno, ahora resta descontar días para que vengan otros, que elijamos a los «otros» que esperemos que sean distintos, que los obliguemos a ser distintos, que ejerzamos nuestro poder ciudadano.

La democracia es ante todo un modo de hacer política, basado en la representación del pueblo en todas sus formas de pensar y depositado en instituciones, presididas por personas elegidas por el voto de todos. Tomar decisiones colectivas y aplicables a toda la sociedad. Es un modo de gobernar.

En este momento de la épica de la nada, la identificación del enemigo tiene una función totalizadora, de síntesis, donde nuestros proyectos individuales y colectivos están detenidos, postergados, diferidos y malogrados, naufragando, no podemos planificar nuestras vidas, vivimos hoy, gastamos hoy, mañana puede caer el misil de un nuevo default, de un nuevo impuesto, de una moratoria, de un blanqueo para traficantes y corruptos, porque el tiempo está yendo para atrás, solo miramos el pasado que nos divide y que no podemos reparar, ya las cosas del pasado fueron juzgadas y muchos enterrados, pero que no se vivirán de otra forma, y no hay riesgo que vuelvan. Para que seguir detenido en ellas. En la atroz dictadura militar. Tenemos 40 años de democracia que mira al pasado. La Junta y todos sus mandos ya fueron juzgados, procesados, encarcelados. Muchos murieron en el escarnio. Para què seguir detenidos en ese tiempo que nos divide.

La épica de aplicar las soluciones fracasadas del pasado, que ahora serán peores, insistir en tácticas de la épica, de crear enemigos, de hablar de instituciones que ya no representan.

Estamos en el campo de la peoría constante, de la ecología de la mediocridad, de la ignominia, de la carencia de reglas y los atajos para el beneficio personal, la épica de la nada es la del país sin futuro, de las falsas batallas, o de la pertinaz obsesión por dar batallas perdidas que se venderán como triunfos, que serán colecciones de victorias pírricas.

Estamos sublimando nuestras mundanas ilusiones de ver crecer a nuestros hijos formados y profesionales. toda una panoplia de valores épicos de las mentiras hechas relatos conducentes a esa región destemporalizada de un enfrentamiento desigual y desapariciones. Los exegetas de lo que no dice la “líder” hubrica, interpretan que pasaría si estuviera ella como presidente o El resucitado que en lugar de multiplicar panes o peces lo hace con la pobreza. Son Dos fantásticos millonarios que no pueden justificar su riqueza porque siempre fueron empleados públicos.  

Esta épica de la nada también se diseminó a la promulgación de las leyes, que se discuten sin consenso, y duermen el sueño de las injusticias, en la lejanía de las necesidades de subsistencia de la población, la educación, cada vez de peor calidad, donde quedaron los legados donde nos formamos. Un congreso que solo sancionó una Ley.

También envuelta por esta épica, La gestión sanitaria, no existe, no tiene rumbo, dejo atrás la pandemia con unas 40.000 muertes que se podrían haber evitado si la campaña de vacunación se hubiera cumplido como el Ministro la había propuesto, antes que lo obligaran solo a comprar la vacuna Rusa, sputnik, ahora, en este momento, donde tenemos todas las vacunas por suerte, hemos convertido al Ministerio de salud en dos meros mini programas estratégicos la vacunación, y la interrupción legal del embarazo, nada que trate las enfermedades epidémicas crónicas, la diabetes, la hipertensión, epoc, exceso de peso, la enfermedad cardiovascular, que contenga el gasto de la atención del cáncer, o cómo asegurar la sustentabilidad del sistema de salud ante medicamentos autorizados a precios de quebranto de los financiadores.  

¿Dónde estarán los siglos, dónde el sueño
de espadas que los tártaros soñaron, […]
El presente está solo. La memoria
Erige el tiempo. Sucesión y engaño
Es la rutina del reloj. El año
No es menos vano que la vana historia.

Supiste que vencer o ser vencido
son caras de un Azar indiferente,
que no hay otra virtud que ser valiente

Solo el mármol guardará tu gloria.

Jorge Luis Borges.

Para qué esta épica de la nada, que nación construirán, repletas de personas que no tienen libertad de elegir, que no podrán construir su futuro, que deberán buscar la elación, en algo que borre la conciencia de la dependencia y la mendicidad del conocimiento ilustrado que viven los burócratas políticos sin ideologías, políticos del interés corporativo y fundamentalmente el personal.

Un fascismo del fanatismo y de pertenencia a la secta, con un lenguaje ininteligible que intenta liberar el género, en un desorden inentendible, que no genera progreso, sino que abre la principal de las grietas la falta de valores morales.

La épica del estado benefactor que es asfixiante, colapsante por la carga confiscatoria de impuestos, que no deja producir, que rompe con la cultura del trabajo. La epopeya del pueblo con ocupación informal, sin beneficios sociales, sin cobertura de salud formal, viviendo al día, empleados por la fábrica de las «changas» con algunos planes, viviendo en la marginalidad de la condición humana, sin ocupación, sin dignificación del trabajo, como el principio de la reivindicación del hombre. La epopeya de ir a una manifestación sin saber, con unas frases descolgadas y repetidas, confusas y malogradas, mientras se llevan de la mano niños que tendrían que recuperar la escolaridad, estar mejor alimentados y vacunados. Solo para cortar las calles con mensajes desde los gerentes de la pobreza a los ministros de la pobreza, porque necesitan más pobreza y marginalidad para repartir, que? nada y tener cautivos a los que solo tienen la oportunidad de cobrar un plan, para que sean un número en la cantidad de sufragios. Esos compatriotas deben tener trabajo, educación, salud, dignidad, no estar dentro de esta épica de la nada. La radicalización del populismo no conduce a ninguna revolución, sino a empeorar la calidad de vida de mayor cantidad de personas.

desde el principio mismo de los gobiernos kirchneristas, incapaces de una gestión económica viable, tiñen de épica ideológica a un rosario de fracasos, uno tras otro”.

Estas personas incapaces que nos gobiernan y nos endeudan, no entienden de ideologemas: «ideologemas» —individuo, contrato social, voluntad general, división de poderes, derechos naturales, soberanía nacional, etc.— sean considerados «modernos», en tanto si promulgan y entienden otros elementos políticos e ideológicos —corporaciones, pactos, privilegios, soberanía de derecho divino, fueros…— 

Estamos envueltos en el seno de una operación de alianzas exclusivamente para ganar elecciones: Tal operación ideológica dista mucho de ser una simple táctica de enmascaramiento o camouflage.La que gobierna es la Sra Hubris y sus adláteres. Que solo la moviliza liberarse de su pasado corrupto, y limpiar el de sus hijos, que han recibido una herencia mal habida, que los blanqueos han protegido y la lentitud de la justicia penal argentina con los funcionarios que ostentan poder, y otros que son funcionales, porque tal vez ambicionan de gozar de los mismos privilegios.

La sra Hubris, no cree en esta democracia gestada en el siglo 18 de la división de poderes, sino pretende reunir todos los poderes y especialmente ser la fuente de todos los privilegios. Ahora se radicaliza porque le conviene la diferenciación para despegarse del fracaso que golpea su puerta. Siendo ella una de las principales culpables de lo que estamos padeciendo la épica de la nada.

Publicado por saludbydiaz

Especialista en Medicina Interna-nefrología-terapia intensiva-salud pública. Director de la Carrera Economía y gestión de la salud de ISALUD

3 comentarios sobre “Editorial La épica de la nada:

  1. Coincido con vos Carlos, solo difiero en que el diagnóstico no solo abarca a la señora sino a toda una clase política inepta y de una incapacidad notable.
    La soberbia como bandera y la ignorancia como virtud.
    Además de muy poco agradecida y empatica para con todes los trabajadores involucrados en la atención presencial durante la pandemia( salud, logística, etc)

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  2. Estimado Profesor, recuerdo con mucha claridad allá lejos, cuando ni siquiera los medios hablaban la candidatura de la sra hubris, ud me decía bajando las escaleras de Isalud sobre la locura que estaba maquinando NK, y yo le decía que era una locura pensar esa posibilidad, en fin…..Muy buen artículo. Sigo con mucha atención sus enseñanzas. Saludos

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