Dr. Carlos Alberto Díaz.
El 13 de mayo de 1971 se creó el Instituto Nacional de Servicios Sociales para Jubilados y Pensionados, más conocido como PAMI – Programa de Asistencia Médica Integral -, con el fin de brindar atención médica, social y asistencial a una población específica: los adultos mayores. Instituto Nacional de Servicios Sociales para Jubilados y Pensionados(INSSJP) más conocido como PAMI,1 constituye la obra social más grande, no sólo de Argentina, sino de Latinoamérica., constituye además una institución clave en la mediación del acceso de las personas mayores a la cobertura de salud. Este instituto, fundamental en la atención de este sector vulnerable de la sociedad, es la obra social de los Jubilados y sus familias que tiene 5,3 millones de afiliados, lo que demuestra su gran alcance y la necesidad de los servicios que ofrece. El programa en su origen no es solo asistencial, sino sociosanitario, lo que implica un enfoque integral en la salud de los afiliados. Tiene un modelo de atención primaria basado en un médico de cabecera, quien debiera ser el responsable sobre la salud de un grupo de personas que oscila entre 600 y 1000 pacientes. Hasta ahora, este sistema se abonaba con una modalidad híbrida de pago por cápita más consulta, permitiendo una atención más personalizada y acorde a las necesidades de cada paciente. Sin embargo, debido a que el Gobierno en su área de economía informó que no iba a financiar más su déficit, decidió modificar retrospectivamente la forma de pago, pasando a una modalidad por cápita, lo que llevó a una significativa reducción de la remuneración de los médicos a menos de la mitad de lo que percibían anteriormente. Esta medida, que es por el camino de la menor resistencia, también involucra en la demora en el pago de la cápita a los prestadores sanatoriales, creando un ambiente de incertidumbre que afecta tanto a los profesionales de la salud como a los pacientes. Esta situación provocó un cese de atención por tres días, afectando la atención ambulatoria, lo que sin duda recarga a los centros propios y pone en riesgo la salud de muchos jubilados y pensionados que dependen de estos servicios para su bienestar diario. Ante este panorama, es vital que se busquen soluciones que no solo estabilicen el sistema económico del PAMI, sino que también garanticen la calidad y continuidad de la atención que merecen nuestros adultos mayores.
El financiamiento siempre fue deficitario, salvo algunos meses, de la administración del Licenciado Scasinotti en el Gobierno del Ingeniero Mauricio Macri. En el gobierno de Alberto Fernández, el PAMI, que es un organismo fundamental en el sistema de salud, financiaba ese déficit con una alícuota del impuesto PAIS, que se dejó de cobrar el año pasado, lo que ha acentuado aún más la problemática del financiamiento de la salud pública en el país.
El deterioro de la actividad económica en la actualidad lleva a una disminución de la recaudación tributaria, lo que afecta las cuentas públicas en un momento crítico, especialmente mientras se espera que la actividad económica se recupere de manera sostenible y efectiva. Esta situación genera un círculo vicioso que dificulta la implementación de políticas públicas adecuadas. El déficit del Instituto, que lleva acumulados unos seis meses, se convierte en una preocupación creciente para los responsables de la atención de la salud.
Los prestadores están en situación de quebranto, algunos incluso están considerando la posibilidad de cerrar sus puertas debido a la falta de recursos. Además, esto significa algo también trascendente para el sistema: el 40% del mercado de medicamentos se vende al PAMI, y debido a este déficit, el organismo se vio obligado a recortar beneficios de cobertura, lo que ha aumentado significativamente el gasto de bolsillo de los afiliados, generando un impacto negativo en la accesibilidad a medicamentos esenciales y en la salud de la población más vulnerable.
El superávit económico que es uno de los aspectos más destacados del programa del equipo ministerial, es a muy alto precio, lo que significa que se están generando más ingresos que gastos, más sacrificios en la clase media baja. El superávit primario es crucial para mantener la estabilidad financiera a largo plazo. Este superávit solo refleja la eficacia de la gestión fiscal, dado que permite al gobierno invertir en reservas, que no están promoviendo así el desarrollo sostenible del país. Además, un superávit consistente es un indicador positivo para los inversores, ya que genera confianza en la economía, lo que puede atraer inversiones extranjeras y estimular el crecimiento económico. En este contexto, es fundamental que el equipo ministerial comience a implementar políticas que fomenten un entorno económico favorable, al mismo tiempo que monitorea de cerca los gastos para asegurar que la tendencia del superávit se mantenga en el futuro.
La no emisión de dinero es el segundo factor importante, ya que evita la inflación descontrolada que podría desestabilizar la economía.
La acumulación de reservas el tercero, que proporciona una red de seguridad en tiempos de crisis y permite al país enfrentar imprevistos económicos y el repago de la deuda.
El crecimiento económico el cuarto, que es vital para aumentar el nivel de vida de los ciudadanos y reducir la pobreza.
El quinto la inversión, la cual es esencial para fomentar la innovación y el desarrollo de infraestructura.
El sexto el aumento del crédito, que facilita la adquisición de bienes y servicios por parte de los consumidores.
El superávit de la balanza comercial, que indica que las exportaciones superan a las importaciones, es un signo de una economía saludable.
Sin embargo, aunque la recesión está llevando a nuevamente el déficit, es crucial implementar estrategias que mitiguen sus efectos negativos.
La guerra que afecta la provisión de energía en un 20% y el aumento del precio del petróleo está impulsando un aumento de la inflación, que empieza a correr en el 40% anual, afectando gravemente el poder adquisitivo de los ciudadanos.
Con la disminución del empleo, porque los sectores más desfavorecidos son de los servicios y el comercio, es fundamental promover políticas que apoyen a estos sectores vulnerables, generando así un entorno más equitativo y sostenible para el desarrollo económico.
Como los recortes son indiscriminados, el PAMI, se ve afectado, porque es una empresa pública deficitaria, que el gobierno decide no financiar más.
Esta bien, pero mientras tanto que hacemos.
ya se aumento el gasto de bolsillo y se postergó lo postergable.
Pero, todo lo que presupuesta, financia y ejecuta está bien, claramente no, es pueril pensar que esto es la perfección, y solo se debería aumentar el presupuesto. Existe una descentralización improductiva, en regiones, con duplicidades administrativas que generan confusión y afectan la atención al paciente. Una red de hospitales integrados, que no se consolidan como un modelo eficiente, carece de coordinación y coherencia entre sus distintas unidades, lo que provoca una experiencia fragmentada para quienes buscan atención médica. Teniendo además una sección administrativa de prestadores propios, que tienen exceso de personal, son costosos e ineficaces, su nivel de calidad y priorización de los pacientes es superior a prestadores privados, pero no está claramente demostrado que ese plus esté justificado en valor, lo cual plantea interrogantes sobre la sostenibilidad del sistema. El sistema de asignaciones a prestadores no ejerce la contención adecuada, lo que resulta en un mal uso de los recursos disponibles. Todos hacen como si prestan, pero la realidad es que el compromiso con el bienestar de los pacientes es escaso.
El paciente y su familia, dicen «y bueno, ¿qué quieres, si tenés PAMI?», con una resignación de quien no merece algo mejor, y solo está en un trayecto «camino al cielo» que, tristemente, parece interminable. Es muy triste. Pero es verdad. Hay que decirlo. Con valentía. El instituto, además, tiene personal de planta excesivo, porque su estructura estaba para administrar contratos y esto se ha delegado, creando un ambiente disfuncional que no responde a las necesidades actuales. Es una organización autárquica, que debería elegir sus autoridades y esta intervenida desde su origen, lo cual debilita su autonomía y capacidad de toma de decisiones. Siempre con alguien, que en lugar de ser ministro de salud, se lo designa interventor del PAMI, perpetuando un ciclo de intervención política que reduce la eficacia del sistema.
Se tuvo como lugar común que el PAMI era una «caja de la política»; esto tuvo comprobación judicial durante el Gobierno de Carlos Menem, un hecho que no puede ni debe ser ignorado. Sin embargo, es fundamental analizar cómo la corrupción y la ineficiencia han pervivido a lo largo de los años, afectando a la población más vulnerable. Pero nunca se desmontó esa estructura, y aunque se han hecho intentos por reformar el sistema, siempre parecen ser superficiales y no atacan los verdaderos problemas de raíz que aquejan al sistema de salud. La polifarmacia es algo que se debe dar una batalla estratégica, con el respaldo de cátedras de clínica y farmacología que apoyen. En este contexto, resulta alarmante que muchos de los medicamentos que se prescriben son innecesarios y de baja utilidad, lo que no solo representa un desperdicio de recursos, sino que también puede tener efectos adversos en la salud de los pacientes, incrementando la complejidad de sus tratamientos y comprometiendo aún más su bienestar. Además, es crucial fomentar la educación y capacitación de los profesionales de salud sobre la importancia de una farmacoterapia adecuada, para evitar la sobre medicación y mejorar la calidad de vida de quienes dependen del sistema. La implementación de políticas efectivas y un control más riguroso en la dispensación de medicamentos puede conducir a una atención más responsable y centrada en el paciente, asegurando que reciban solo los tratamientos que realmente necesitan.


Parece por estos datos oficiales, de las gráficas del blog, que el problema es mayoritariamente de fondos, y no de déficit, si se mantiene el presupuesto aprobado para 2026. Reconocer esto, significa que una parte del ajuste es irreal, porque es un diferimiento en los pagos, lo cual implica que no se está abordando la raíz del problema financiero. Este enfoque puede dar una falsa impresión de estabilidad económica, pero en realidad, se esconde una complejidad mayor que podría afectar la sostenibilidad a largo plazo. Es una estrategia financiera, no un plan económico, que motiva muchas de las críticas que se le hacen al plan económico. Además, hay quienes argumentan que seguir en esta dirección podría llevar a consecuencias adversas, ya que el retraso en los pagos puede acumularse y resultar en un escenario aún más difícil en el futuro, afectando la credibilidad y la confianza tanto de los inversionistas como de la ciudadanía.
La salud no es un tema prioritario en el gobierno de Milei, porque es un tema también ideológico y dogmático.
Un dogma es una doctrina o un sistema de pensamiento que se tiene por verdad y que no puede ponerse en duda dentro de su sistema. Sirve como parte de las bases fundamentales de una ideología o sistema de creencias y que no puede alterarse o descartarse sin afectar a todo el paradigma del sistema o la ideología en sí. El dogma no se discute. El superávit es la ley suprema. Esta por encima de la vida. La libertad es relativa. El Garrahan, los discapacitados, la Universidad, el Remediar, el Cruce, y ahora el PAMI. La baja de los impuestos PROMETIDA, que «es una estafa, una apropiación indebida,» se está postergando porque la actividad económica no crece. Argentina cerró 2025 con un superávit primario 1,4 % del PIB y ha mantenido resultados financieros positivos en el primer bimestre de 2026. Aunque el gobierno lo considera un «hito», analistas advierten que la sostenibilidad del superávit en 2026 enfrenta riesgos, como presiones legislativas y la necesidad de ajustar el gasto con ingresos en baja. La Ley suprema era hasta ahora la constitución. el gobierno ha elevado la meta de déficit cero (o superávit) a un principio rector inquebrantable de su administración. La presentación de el Dr. Mario Lugones en AMCHAM, fue un bloopers político.
El PAMI debe ser reorganizado para mejorar su funcionamiento y eficiencia; es fundamental poner gestores capacitados, de la misma manera que se hace en Aerolíneas, para asegurar que cada decisión se tome con base en un análisis riguroso. Fijar correctamente un presupuesto es esencial, ya que sin una asignación adecuada de recursos, no se podrá lograr un servicio de calidad. Además, es vital fortalecer e invertir en atención primaria, puesto que esta es la base de un sistema de salud efectivo. Cambiar la gestión clínica para la tercera edad es otra prioridad, ya que nuestros adultos mayores merecen un trato especial y adecuado a sus necesidades. Transformar la atención con dispositivos más económicos y de continuidad no solo permitirá un ahorro significativo, sino que también proporcionará a los pacientes una atención más constante y accesible, mejorando así su calidad de vida y bienestar general.