De la demanda inducida a la demanda aspiracional

Los agonistas GLP-1 para bajar de peso y el desborde de la evaluación de tecnologías sanitarias

Dr. Carlos Alberto Díaz · Director de la Especialización en Economía y Gestión de la Salud, Universidad ISALUD

Dr. Tobías Franzetti · Residente de Gestión, Sanatorio Sagrado Corazón

saludbydiaz · Buenos Aires, septiembre de 2026

En pocas palabras La evaluación de tecnologías sanitarias (ETS) supone que el uso de un medicamento se ordena a partir de la indicación clínica. Los agonistas del receptor GLP-1 (semaglutida, liraglutida, tirzepatida) utilizados para bajar de peso muestran que ese supuesto ya no se sostiene: la demanda se forma fuera del sistema de salud, por presión social, comercial y aspiracional, y llega al consultorio como un pedido ya decidido. Nuestra tesis es que la ETS no fue refutada sino desbordada: sus instrumentos siguen siendo válidos para lo que miden, pero lo que hoy determina el volumen de uso, el gasto y el resultado real ocurre fuera de su campo de observación. Los fármacos son costo-efectivos por paciente, inasequibles a escala poblacional, y tratan la enfermedad sin revertir la epidemia.

1. Una secuencia que se invirtió

La ETS nació para responder una pregunta acotada y exigente: si una tecnología funciona, si es segura y si vale lo que cuesta. Ensayos clínicos, estudios de costo-efectividad y análisis de impacto presupuestario siguen siendo indispensables para contestarla. Pero todos comparten un supuesto que rara vez se explicita: que la secuencia es ordenada. Primero se genera la evidencia, luego la agencia regulatoria aprueba una indicación, después el financiador decide la cobertura y, finalmente, el médico prescribe a quien cumple los criterios.

Los agonistas GLP-1 para el descenso de peso invirtieron esa secuencia. Se instalaron en el imaginario social antes de que los sistemas de salud terminaran de definir su lugar clínico, su precio de referencia y sus reglas de cobertura. En Estados Unidos, PwC estimó a mediados de 2024 que entre el 8 % y el 10 % de los adultos los recibía y que entre el 30 % y el 35 % estaba interesado en hacerlo (PwC, 2024). Dos años después, Gallup registró que el 11 % de los adultos los usaba específicamente para bajar de peso, casi cuatro veces más que en 2024 (Witters, 2026a). Ninguna evaluación económica previa anticipó una curva de adopción de esa pendiente.

El desborde tiene tres planos. Es de volumen, porque la demanda excede la población con indicación y se derrama hacia usos no aprobados y hacia un mercado ilegal. Es de tiempo, porque se mueve más rápido que los ciclos de evaluación, negociación de precios y actualización de la cobertura. Y es, sobre todo, de objeto: lo que efectivamente se consume —un fármaco sin programa de acompañamiento, usado de forma intermitente, a veces en productos sin registro— no es la tecnología que se evaluó en los ensayos.

2. De la demanda inducida a la demanda aspiracional y exigida

La economía de la salud partió de la asimetría de información: el paciente no puede evaluar por sí mismo la calidad ni la necesidad de la atención que recibe (Arrow, 1963). Sobre esa base se construyó el concepto de demanda inducida por el oferente. Roemer (1961) observó la correlación entre disponibilidad de camas y utilización hospitalaria, y Evans (1974) formalizó la idea de que el profesional puede desplazar la curva de demanda de sus propios servicios. Hay inducción, en la síntesis de Temporelli (2009), cuando la cantidad demandada difiere de la que se adquiriría con información completa. En ese modelo, el médico es el origen del consumo.

El esquema ya venía erosionándose. Conrad (2005) mostró que los motores de la medicalización se desplazaron hacia la industria, los consumidores y los financiadores, y un ensayo con pacientes estandarizados comprobó que el pedido mueve la prescripción: los médicos indicaron antidepresivos al 76 % de quienes hacían un pedido general, al 53 % de quienes pedían una marca y al 31 % de quienes no pedían nada (Kravitz et al., 2005).

Lo que distingue al caso GLP-1 es el contenido del pedido: una demanda cargada de aspiraciones sobre el cuerpo, la identidad y la pertenencia. Casi un tercio de los usuarios encuestados por PwC declaró sentirse más a gusto con su cuerpo y una cuarta parte pasó a comprar talles más chicos (PwC, 2024). El vector principal no es el anuncio sino el relato de la experiencia: el «antes y después» compartido por un par tiene una credibilidad que ningún aviso alcanza y circula sin las advertencias de la información regulada. La aspiración llega incluso a la infancia: el 82 % de los padres no se opondría a que un hijo con obesidad tomara estos fármacos.

Concepto: demanda exigida Demanda que no nace en la discrecionalidad del profesional, sino en una presión social, comercial y aspiracional ejercida sobre el paciente antes de que llegue al sistema de salud, y que luego se traslada al médico como un pedido concreto, con frecuencia por una indicación no aprobada. El paciente no trae una duda para resolver, sino una decisión para validar. La aspiración explica el motivo de la demanda; la exigencia describe la forma en que ingresa al sistema. El médico deja de ser el origen del consumo y pasa a ser un tamiz: barrera cuando exige diagnóstico y evalúa riesgo y beneficio; facilitador cuando, por tiempo de consulta o dificultad para sostener una negativa, prescribe sin ese filtro.

Tabla 1

Demanda inducida y demanda aspiracional-exigida

DimensiónDemanda inducidaDemanda aspiracional-exigida
Origen del consumoEl profesionalEl paciente, a partir de presiones externas al sistema
Motor principalIncentivos del sistema de pago y oferta disponibleRedes sociales, mercado, relato de pares, idealización estética
Rol del médicoInductorFiltro: barrera o facilitador
Horizonte buscadoEl que define el profesionalResultado visible y de corto plazo
Relación con la evidenciaSe apoya en la autoridad técnicaPrecede a la evidencia o la selecciona parcialmente
Instrumentos de controlMecanismos de pago; auditoría de prestacionesSin herramienta específica en la normativa vigente

Nota. Elaboración propia a partir de Roemer (1961), Evans (1974) y PwC (2024).

3. Una indicación real, amplia y difícil de gobernar

La demanda exigida no recae sobre una tecnología inútil, y ese es su rasgo más difícil de gobernar. En el ensayo STEP 1, semaglutida 2,4 mg semanal redujo el peso un 14,9 % a las 68 semanas, frente a un 2,4 % con placebo (Wilding et al., 2021); en SELECT, redujo un 20 % los eventos cardiovasculares mayores en personas con sobrepeso u obesidad sin diabetes (Lincoff et al., 2023). Con tirzepatida, los descensos oscilaron entre el 15 % y el 20 % en 72 semanas (Jastreboff et al., 2022). Como advierte Benjamin Rome, a diferencia de otras terapias de alto costo estas no se dirigen a poblaciones pequeñas sino a condiciones crónicas muy prevalentes, y cada nueva indicación amplía el universo de candidatos (Harvard Medical School, s. f.).

Tabla 2

Indicadores de la magnitud de la demanda de agonistas GLP-1

IndicadorValorFuente
Adultos que toman GLP-1 (EE. UU., 2024)8 %–10 %PwC (2024)
Adultos interesados en usarlos (EE. UU., 2024)30 %–35 %PwC (2024)
Adultos que los usan para bajar de peso (EE. UU., 2026)11 % (3 % en 2024)Witters (2026a)
Adultos que los usaron alguna vez para bajar de peso (EE. UU., 2026)15 %Witters (2026a)
Proyección del mercado global hacia 2030USD 150.000 millonesPwC (2024)
Usuarios que citan el costo como causa de interrupción45 %PwC (2024)
Adultos con exceso de peso / obesidad (Argentina)66,1 % / 32,4 %INDEC y SGS (2019)

Nota. Elaboración propia. Las cifras de EE. UU. provienen de encuestas de autorreporte con metodologías distintas y se presentan como indicador de tendencia.

En la Argentina, la ANMAT autorizó en 2023 Wegovy® para adultos con IMC ≥ 30 kg/m², o ≥ 27 kg/m² con al menos una comorbilidad, siempre como complemento de dieta y actividad física (ANMAT, 2023). La población potencialmente elegible es enorme: el 66,1 % de los adultos presenta exceso de peso y el 32,4 %, obesidad, según mediciones físicas (INDEC y SGS, 2019). La OMS recomendó en forma condicional estas terapias para el tratamiento a largo plazo de la obesidad y advirtió que, sin políticas deliberadas, el acceso podría profundizar las desigualdades (Celletti et al., 2026). La frontera relevante, por lo tanto, no separa un uso «legítimo» de uno «frívolo», sino una demanda filtrada por la evaluación clínica de otra que llega ya formada.

4. El caso argentino: canal cerrado, punto ciego y mercado ilegal

A diferencia de Estados Unidos, en la Argentina la publicidad al público de medicamentos bajo receta está prohibida (Ley 16.463, art. 19). Pero cerrar el canal formal no impide que la demanda se forme: la desplaza. En los cien videos más vistos de TikTok con la etiqueta #Ozempic, el 86 % había sido publicado por usuarios y no por profesionales, menos de un tercio mencionaba efectos adversos y solo el 3 % advertía que se trataba de un uso fuera de indicación (Basch et al., 2023). Ese es el punto ciego regulatorio: no hay objeto regulado cuando quien promueve un fármaco aprobado no es un anunciante sino un paciente que comparte «su experiencia».

Cuando la demanda no encuentra satisfacción en el circuito formal —por precio, falta de cobertura o negativa médica— busca otros caminos. En 2025 la ANMAT alertó sobre «Ozempic» falsificado en comprimidos, una forma farmacéutica inexistente, y prohibió un producto de tirzepatida sin registro; en septiembre de 2026 amplió su alerta sobre inyectables con péptidos, entre ellos retatrutide, que aún está en investigación clínica (ANMAT, 2025b, 2025d, 2026). La demanda ya no se orienta solo al fármaco aprobado, sino a su promesa.

En el consultorio, la prescripción fuera de indicación no está prohibida y es responsabilidad exclusiva del médico (Bierzychudek, 2022), justo cuando más presionado está. La Ley 26.529 exige un consentimiento informado sobre beneficios, riesgos y alternativas, exigencia más estricta, no más laxa, cuando el uso es off-label. Y la cobertura agrega una brecha: la Ley 26.396 incluyó en el PMO el tratamiento farmacológico de la obesidad, pero la Resolución 1420/2022 solo incorpora orlistat, sin ningún agonista GLP-1 (Ministerio de Salud de la Nación, 2022). El acceso queda librado al gasto de bolsillo o a la vía judicial, de modo que la demanda con mayor capacidad económica o litigiosa compite con la población que tiene la indicación y carece de esas capacidades.

5. Seis supuestos de la ETS que la demanda desbordó

Toda evaluación económica descansa en supuestos sobre quién usará la tecnología, durante cuánto tiempo, con qué resultado, a qué costo y en qué horizonte. La demanda aspiracional los tensiona a todos a la vez.

5.1. La población elegible ya no coincide con la población usuaria

Los análisis de impacto presupuestario estiman la población elegible por la prevalencia de la indicación clínica. Con demanda exigida, el método falla en dos direcciones. La demanda desborda la indicación: incluye a personas sin obesidad ni comorbilidades que buscan un resultado estético y se extiende a grupos —como niños y adolescentes— con evidencia todavía escasa. Y una parte del consumo ocurre fuera del circuito formal —gasto de bolsillo, preparaciones magistrales, productos ilegales— sin quedar registrada en ninguna base de financiadores. La ETS mide la población con indicación; la demanda real se forma en otro lugar.

5.2. La persistencia supuesta no es la persistencia observada

Un informe de la Blue Cross Blue Shield Association sobre 169.000 pacientes encontró que solo el 42 % continuaba el tratamiento a las 12 semanas, y en pacientes con seguro privado menos de un tercio mantenía la prescripción al año (citados en Sforzo et al., 2025). El 45 % de los usuarios menciona el costo como causa de interrupción (PwC, 2024). Al suspender, se recupera en un año cerca de dos tercios del peso perdido (Wilding et al., 2022), y la recuperación no es simétrica: se recupera sobre todo masa grasa. Una demanda impulsada por el resultado estético de corto plazo es poco compatible con un tratamiento que la OMS concibe como crónico; lo que efectivamente se consume es un ciclo de pérdida y recuperación de valor clínico incierto.

5.3. Quien paga hoy no es quien ahorra mañana

Los ahorros derivados de un mejor control de la diabetes y la obesidad no se acercan, hasta ahora, al monto que se gasta en estos medicamentos (Harvard Medical School, s. f.). En un sistema segmentado como el argentino, donde la población rota entre obras sociales, prepagas y subsector público, y buena parte de los jubilados queda a cargo del PAMI, el financiador que cubre el fármaco hoy rara vez es el que captura el ahorro futuro. La demanda exigida presiona sobre el financiador de turno con un pedido inmediato, mientras los beneficios se reparten en el tiempo y entre instituciones. La perspectiva y el horizonte del análisis dejan de ser detalles técnicos: cambian la conclusión.

5.4. La tecnología no es la molécula

Las aprobaciones se otorgaron como complemento de dieta y actividad física (ANMAT, 2023), pero en la práctica el apoyo conductual casi nunca acompaña la receta, y la demanda exigida agrava esa brecha: se pide la molécula, no el programa. La evidencia converge en que el componente no farmacológico condiciona el resultado. Gallup identificó que contar con alguien que aliente hábitos saludables duplica la probabilidad de percibir el fármaco como muy eficaz (Witters, 2026b); Stanford mostró que micropasos digitales «demasiado pequeños para fracasar» mejoran la disposición al cambio conductual (Adam et al., 2026), y entre el 25 % y el 40 % del peso perdido puede ser masa magra, pérdida que el ejercicio de fuerza y la ingesta proteica atenúan (Sforzo et al., 2025). Evaluar la molécula como si fuera la tecnología es evaluar un producto distinto del que se usa: en el ensayo, fármaco más programa; en la calle, fármaco solo.

5.5. El objeto evaluado cambia más rápido que la evaluación

A los agonistas duales les siguieron agonistas triples, combinaciones con amilina, estrategias para preservar la masa muscular y formulaciones orales (Harvard Medical School, s. f.). La demanda corre incluso por delante de esa innovación legítima, como muestra la alerta sobre retatrutide. Persisten, además, preguntas abiertas sobre el uso durante décadas y sobre poblaciones subrepresentadas en los ensayos. Una evaluación puntual, cerrada y publicada queda obsoleta con rapidez: el fenómeno exige una evaluación viva.

5.6. El riesgo viaja con la evidencia, no con la demanda

En STEP 1, el 74,2 % de los tratados con semaglutida presentó trastornos gastrointestinales, frente al 47,9 % con placebo (Wilding et al., 2021), y la Agencia Europea de Medicamentos reconoció la neuropatía óptica isquémica anterior no arterítica como efecto muy raro (European Medicines Agency, 2025). Estos datos no circulan con la intensidad del «antes y después». En personas sin obesidad ni comorbilidades —una parte de la demanda aspiracional—, el beneficio absoluto esperable es menor, mientras los eventos adversos no tienen por qué serlo: el balance beneficio-riesgo, sencillamente, no fue estudiado. La Tabla 4 resume los eventos establecidos y emergentes.

Tabla 3

Supuestos clásicos de la ETS frente a la demanda aspiracional-exigida

SupuestoFormulación clásicaComportamiento observadoConsecuencia para la ETS
Población elegiblePrevalencia de la indicaciónLa demanda excede la indicación; parte del consumo es informalSubestimación del volumen y del gasto
PersistenciaAdherencia sostenida, como en el ensayo42 % a las 12 semanas; < 1/3 al año; reboteSobrestimación del beneficio
Horizonte y ahorroLos beneficios futuros compensan el costoLos ahorros no alcanzan; el pagador cambiaPerspectiva y horizonte definen la conclusión
Unidad de evaluaciónEl fármacoEl resultado depende del paqueteBrecha eficacia-efectividad estructural
Estabilidad del objetoTecnología y comparador establesNuevas moléculas y productos sin registroEvaluaciones que caducan rápido
Perfil de riesgoEl documentado orienta la decisiónLa demanda decide sin ese perfilBalance no estudiado en usos aspiracionales

Nota. Elaboración propia a partir de PwC (2024), Harvard Medical School (s. f.), Witters (2026b) y Sforzo et al. (2025).

La paradoja presupuestaria de la discontinuación La baja persistencia reduce el gasto anual por paciente y parece aliviar el impacto presupuestario. Pero reduce todavía más el beneficio, porque el efecto se pierde al suspender. El sistema puede gastar menos de lo proyectado y, al mismo tiempo, obtener mucho menos valor por cada peso gastado. Por eso la tecnología relevante no es la molécula sino el paquete asistencial: fármaco + indicación documentada + seguimiento + nutrición + ejercicio + apoyo conductual + criterios de continuidad y suspensión.

Tabla 4

Eventos adversos establecidos y emergentes de los agonistas del receptor GLP-1

CategoríaEventos adversos
EstablecidosSíntomas gastrointestinales; reacciones en el sitio de inyección; trastornos de la vesícula y vías biliares; discontinuación por eventos adversos
Emergentes o potencialesProgresión de retinopatía y neuropatía óptica isquémica (NAION); lesión renal aguda; gastroparesia, ERGE y obstrucción intestinal; pancreatitis; carcinoma medular de tiroides; pérdida de masa magra; suicidalidad

Nota. Elaboración propia a partir de Kunutsor y Seidu (2026).

6. Equidad y ética: valor no es lo mismo que asequibilidad

Un tratamiento puede aportar beneficios sustanciales sin ser lo suficientemente asequible como para que un financiador lo provea a todas las personas que cumplen los criterios clínicos (Harvard Medical School, s. f.). Cuando el volumen potencial es de esta magnitud, el problema deja de ser si la tecnología tiene valor y pasa a ser quién accede y con qué prioridad.

En ese terreno, autonomía y justicia se tensan en direcciones opuestas. Respetar el pedido de un paciente informado no equivale a validar una demanda formada por un relato parcial; y en un sistema de recursos finitos, satisfacer la demanda exigida puede desplazar a quienes tienen mayor necesidad clínica. Si el costo es la primera causa de interrupción, la persistencia —y con ella el beneficio— se distribuye según el ingreso (PwC, 2024). Hay, además, una dimensión cultural: cuando el motor de la demanda es un ideal corporal, la difusión masiva del fármaco puede reforzar ese ideal y trasladar la presión estética hacia quienes no pueden o no quieren usarlo. No es razón para restringir el acceso a quien lo necesita, pero sí para que la comunicación pública sobre estas terapias hable de salud y no de apariencia.

7. La eficiencia inasequible

La evaluación económica más completa es la del Institute for Clinical and Economic Review (ICER, 2025), que comparó semaglutida inyectable, semaglutida oral y tirzepatida, sumadas a la modificación del estilo de vida, frente a esta sola. Su comité concluyó por unanimidad que las tres ofrecen un beneficio neto en salud, con razones de costo-efectividad incremental (RCEI) de 53.400 dólares por año de vida ajustado por calidad (AVAC) para tirzepatida, 61.400 para semaglutida inyectable y 69.300 para la oral. Medidos por AVAC, los fármacos no están sobrevaluados.

El reverso es contundente: a los precios netos estimados —alrededor de 6.830 dólares anuales para semaglutida y 7.973 para tirzepatida—, menos del 1 % de los adultos elegibles podría tratarse sin superar el umbral de impacto presupuestario de 880 millones de dólares anuales. La RCEI dice que sí; el impacto presupuestario dice que no. A esto se suma que, al suspender la medicación, el peso y los marcadores cardiometabólicos vuelven a su nivel inicial en menos de dos años (West et al., 2026): si el beneficio dura mientras dura el fármaco, el costo relevante es el de un tratamiento de por vida.

Tabla 5

Resultados principales de la evaluación de ICER sobre agonistas GLP-1 en obesidad

Alternativa (más estilo de vida)RCEI (USD por AVAC)Precio neto anual estimado (USD)Precio de referencia por beneficio (USD/año)
Tirzepatida53.4007.97311.500–15.800
Semaglutida inyectable61.400≈ 6.8309.100–12.500
Semaglutida oral69.300Sin precio anunciado8.300–11.400

Nota. Elaboración propia a partir de ICER (2025). Comparador: modificación del estilo de vida sola. Umbral de impacto presupuestario: USD 880 millones anuales.

Concepto: la eficiencia inasequible Una tecnología puede ser costo-efectiva —cada peso invertido produce salud a un costo aceptable por AVAC— y a la vez inasequible, porque el número de elegibles multiplica ese costo hasta superar la capacidad de pago del sistema. En los GLP-1 para obesidad, lo que se discute no es si cubrir, sino a quién, en qué orden, a qué precio y bajo qué condiciones.

Para la Argentina, la RCEI estadounidense no es trasladable: depende del precio local, de los costos locales de las complicaciones evitadas y de un umbral de disposición a pagar que el país no tiene formalmente definido. Y el precio está cambiando: tras el vencimiento de la patente de semaglutida en varios mercados en 2026, laboratorios indios anunciaron genéricos de entre 14 y 48 dólares mensuales, mientras la copia local rondaba los 83 (Clarín, 2026). Pero conviene anticiparlo: una baja de precio sin reglas de elegibilidad no resuelve la demanda aspiracional, la amplía.

8. ¿Cambian los hábitos? ¿Frenan la epidemia?

Se dice con frecuencia que estos fármacos «reeducan» la conducta alimentaria. Con datos de compras reales, Hristakeva et al. (2026) observaron que los hogares con un usuario redujeron un 5,3 % su gasto en supermercado y un 10,1 % en snacks salados en los primeros seis meses. El cambio existe, pero se atenúa después de ese período, y los hogares que discontinúan vuelven a su gasto previo con canastas levemente menos saludables que al inicio. El metaanálisis de West et al. (2026), con 37 estudios y 9.341 participantes, estimó una recuperación de peso cuatro veces más rápida que tras los programas conductuales.

Un hábito se define por persistir cuando desaparece el estímulo externo; lo que describen estos datos es una conducta dependiente del fármaco. Como resume Sun (2026), no son una cura mágica sino adyuvantes. El fármaco suprime el apetito; el programa enseña. Por eso el cambio de hábitos no justifica por sí solo el uso para bajar de peso, y no puede imputarse en un modelo como beneficio de la molécula: debe costearse y medirse como resultado del paquete.

La última pregunta exige la distinción clásica de Rose (1985) entre tratar individuos enfermos y cambiar la salud de una población. Los GLP-1 son una estrategia de alto riesgo —individual, crónica y dependiente de la adherencia—, y tres razones impiden que sean la herramienta principal contra la epidemia. De escala: la OMS proyecta que hacia 2030 llegarán a menos del 10 % de quienes podrían beneficiarse (World Health Organization, 2025). Causal: la epidemia nace de un entorno —ultraprocesados, sedentarismo, diseño urbano, inequidad alimentaria— que ningún fármaco modifica, con el riesgo de que su disponibilidad reste urgencia al etiquetado frontal de la Ley 27.642 y a otras medidas estructurales. Y distributiva: predominan los usuarios jóvenes y de mayores ingresos (Hristakeva et al., 2026), mientras la carga de obesidad se concentra en los sectores de menores recursos. Tratan la enfermedad; no previenen la epidemia.

9. Contener la demanda y ampliar la ETS

Contener la demanda aspiracional no significa negar el acceso a quien tiene indicación, sino impedir que una demanda formada fuera del sistema se apropie de recursos que deberían asignarse según necesidad clínica. La experiencia comparada ofrece cuatro familias de instrumentos:

  • Elegibilidad y priorización por riesgo. Los umbrales de IMC son necesarios pero no suficientes: hay que ordenar la cola según riesgo cardiometabólico y beneficio absoluto esperable. NICE restringió la semaglutida a servicios especializados y por un máximo de dos años (NICE, 2023).
  • Reglas de respuesta y suspensión. Para tirzepatida, NICE suspende el tratamiento si no se logra al menos un 5 % de descenso tras seis meses con la dosis máxima tolerada (NICE, 2024).
  • Prescripción programática. Condicionar la dispensa a la inscripción en el paquete asistencial mejora el resultado de quien tiene indicación y encarece, en tiempo y compromiso, la demanda puramente estética, que tiende a autoexcluirse.
  • Precio y compra. Compras consolidadas, precios escalonados, acuerdos precio-volumen y de riesgo compartido, y competencia de genéricos (World Health Organization, 2025). Actúan sobre el presupuesto, pero sin las tres familias anteriores abaratan también la demanda aspiracional.

Del lado de la evaluación, reconocer el desborde no implica abandonar el instrumental clásico, sino ampliarlo con variables que hoy quedan afuera (Tabla 6). En el plano de la gobernanza, proponemos guías públicas de uso con criterios de indicación, seguimiento y suspensión; auditoría de la indicación basada en diagnóstico documentado; formación de los prescriptores en decisión compartida para sostener el rol de barrera; una discusión regulatoria sobre el contenido digital que funciona como promoción de medicamentos bajo receta; y el rediseño de la prestación hacia centros cardiometabólicos multidisciplinarios, con nutricionista, profesional del ejercicio y apoyo conductual coordinados con el prescriptor.

Tabla 6

De la ETS clásica a una ETS que incorpora la demanda

DimensiónETS clásicaETS que incorpora la demanda
Pregunta central¿Funciona, es segura, vale lo que cuesta?Además: ¿quién la demanda, por qué y cómo se usará realmente?
PoblaciónPrevalencia de la indicaciónEscenarios: con indicación, sin indicación, circuito informal
AdherenciaLa del ensayoLa del mundo real, con discontinuación y rebote
Unidad de evaluaciónFármacoPaquete asistencial
TemporalidadEvaluación puntualEvaluación viva, con reevaluación periódica
PerspectivaHabitualmente, la del financiadorFinanciador y sociedad, horizontes corto y largo
CoberturaSí o noCondicionada a indicación, programa y registro de resultados
EquidadImplícitaAnálisis distributivo explícito

Nota. Elaboración propia.

10. Reflexión final

La demanda inducida describió un mundo en el que el profesional concentraba la información y originaba el consumo. La demanda aspiracional y exigida describe otro, en el que el deseo se forma antes del consultorio, se expresa como pedido y ubica al médico como filtro. En ese mundo, la ETS evalúa con rigor una tecnología —el fármaco dentro de un programa, en la población con indicación, con adherencia sostenida y en un horizonte largo— que no coincide con la que efectivamente se demanda, se paga y se usa.

El desborde no invalida a la ETS; le señala un límite y una tarea. El límite es que ya no puede suponer que la indicación ordena el uso. La tarea es incorporar la demanda como variable explícita: modelar quién pide y por qué, medir cuánto dura realmente el tratamiento, evaluar el paquete y no la molécula, reconocer que el que paga no es el que ahorra y revisar sus conclusiones al ritmo en que cambia el objeto evaluado. Contener la demanda aspiracional no es restringir el acceso: es la condición para que el acceso llegue primero a quienes más lo necesitan.

En la Argentina, con un canal publicitario cerrado que desplaza la promoción hacia un punto ciego digital, una cobertura que excluye estos fármacos de la indicación de obesidad y un mercado ilegal que crece en los márgenes, esa tarea es urgente. El caso GLP-1 no es una anomalía: probablemente sea el primero de una serie de tecnologías de alto impacto mediático cuya demanda seguirá naciendo, cada vez más, fuera del consultorio.

Nota sobre las fuentes. Buena parte de la evidencia complementaria proviene de Estados Unidos, donde la publicidad directa al consumidor es legal y la estructura de aseguramiento es distinta. La encuesta de PwC tiene un marco comercial y se basa en autorreporte; Gallup mide eficacia percibida y asociaciones no causales; el ensayo de Stanford evalúa intenciones de cambio a corto plazo, y las RCEI de ICER responden a precios y umbrales estadounidenses. Se las utiliza para iluminar mecanismos, no para trasladar magnitudes.

Referencias bibliográficas

Adam, M., et al. (2026). Digital microsteps as scalable adjuncts for adults using GLP-1 receptor agonists. JAMA Network Open. https://doi.org/10.1001/jamanetworkopen.2026.0577

Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica [ANMAT]. (2023, 7 de agosto). Semaglutida: información sobre el registro de la especialidad medicinal. https://www.argentina.gob.ar/noticias/semaglutida-informacion-sobre-el-registro-de-la-especialidad-medicinal

ANMAT. (2025b, 10 de julio). ANMAT advierte sobre unidades falsificadas de «OZEMPIC». https://www.argentina.gob.ar/noticias/anmat-advierte-sobre-unidades-falsificadas-de-ozempic

ANMAT. (2025d). Disposición 8203/2025. Boletín Oficial de la República Argentina, 4 de noviembre de 2025. https://www.boletinoficial.gob.ar/detalleAviso/primera/333961/20251104

ANMAT. (2026, 4 de septiembre). ANMAT amplía alerta sobre productos inyectables no autorizados que contienen péptidos. https://www.argentina.gob.ar/noticias/anmat-amplia-alerta-sobre-productos-inyectables-no-autorizados-que-contienen-peptidos-0

Arrow, K. J. (1963). Uncertainty and the welfare economics of medical care. The American Economic Review, 53(5), 941–973.

Basch, C. H., Narayanan, S., Tang, H., Fera, J., y Basch, C. E. (2023). Descriptive analysis of TikTok videos posted under the hashtag #Ozempic. Journal of Medicine, Surgery, and Public Health, 1, 100013. https://doi.org/10.1016/j.glmedi.2023.100013

Bierzychudek, L. (2022). Prescripción off-label de medicamentos: definición y consideraciones ético-regulatorias en Argentina. Revista de Bioética y Derecho, 55, 165–191.

Celletti, F., Farrar, J., y De Regil, L. (2026). World Health Organization guideline on the use and indications of glucagon-like peptide-1 therapies for the treatment of obesity in adults. JAMA, 335(5), 434–438. https://doi.org/10.1001/jama.2025.24288

Clarín [@clarincom]. (2026, 21 de marzo). Cayó la patente del Ozempic en India y dejó en evidencia el alto precio de su copia en Argentina [Publicación en X]. https://x.com/clarincom/status/2035451379008057628

Conrad, P. (2005). The shifting engines of medicalization. Journal of Health and Social Behavior, 46(1), 3–14. https://doi.org/10.1177/002214650504600102

European Medicines Agency. (2025, 6 de junio). PRAC concludes eye condition NAION is a very rare side effect of semaglutide medicines Ozempic, Rybelsus and Wegovy.

Evans, R. G. (1974). Supplier-induced demand: Some empirical evidence and implications. En M. Perlman (Ed.), The economics of health and medical care (pp. 162–173). Macmillan.

Harvard Medical School Professional, Corporate, and Continuing Education. (s. f.). How GLP-1 therapies are transforming health care and the future of care delivery [Entrevistas a J. Li y B. Rome]. https://learn.hms.harvard.edu

Hristakeva, S., Liaukonytė, J., y Feler, L. (2026). The no-hunger games: How GLP-1 medication adoption is changing consumer food demand. Journal of Marketing Research. https://doi.org/10.1177/00222437251412834

Institute for Clinical and Economic Review [ICER]. (2025, 16 de diciembre). Semaglutide and tirzepatide for obesity: Effectiveness and value. Final evidence report.

Instituto Nacional de Estadística y Censos [INDEC] y Secretaría de Gobierno de Salud [SGS]. (2019). 4.ª Encuesta Nacional de Factores de Riesgo: resultados definitivos.

Jastreboff, A. M., Aronne, L. J., Ahmad, N. N., et al. (2022). Tirzepatide once weekly for the treatment of obesity. The New England Journal of Medicine, 387(3), 205–216. https://doi.org/10.1056/NEJMoa2206038

Kravitz, R. L., Epstein, R. M., Feldman, M. D., et al. (2005). Influence of patients’ requests for direct-to-consumer advertised antidepressants: A randomized controlled trial. JAMA, 293(16), 1995–2002. https://doi.org/10.1001/jama.293.16.1995

Kunutsor, S. K., y Seidu, S. (2026). Safety and tolerability of glucagon-like peptide-1 receptor agonists: A state-of-the-art narrative review. Drugs, 86(1), 11–36. https://doi.org/10.1007/s40265-025-02263-0

Ley 16.463 de 1964. Régimen legal de los medicamentos. 23 de julio de 1964.

Ley 26.396 de 2008. Trastornos alimentarios. 13 de agosto de 2008.

Ley 26.529 de 2009. Derechos del paciente en su relación con los profesionales e instituciones de la salud.

Ley 27.642 de 2021. Promoción de la alimentación saludable. Boletín Oficial de la República Argentina, 12 de noviembre de 2021.

Lincoff, A. M., Brown-Frandsen, K., Colhoun, H. M., et al. (2023). Semaglutide and cardiovascular outcomes in obesity without diabetes. The New England Journal of Medicine, 389(24), 2221–2232. https://doi.org/10.1056/NEJMoa2307563

Ministerio de Salud de la Nación. (2022). Resolución 1420/2022 [Prestaciones básicas esenciales para la cobertura del tratamiento de la obesidad]. 19 de julio de 2022.

National Institute for Health and Care Excellence [NICE]. (2023). Semaglutide for managing overweight and obesity (TA875). https://www.nice.org.uk/guidance/ta875

National Institute for Health and Care Excellence [NICE]. (2024). Tirzepatide for managing overweight and obesity (TA1026). https://www.nice.org.uk/guidance/ta1026

PwC. (2024, octubre). From molecules to milestones: Reinventing for the future of weight loss drugs [Encuesta de tendencias e impacto de GLP-1]. PwC US.

Roemer, M. I. (1961). Bed supply and hospital utilization: A natural experiment. Hospitals, 35, 36–42.

Rose, G. (1985). Sick individuals and sick populations. International Journal of Epidemiology, 14(1), 32–38. https://doi.org/10.1093/ije/14.1.32

Sforzo, G. A., Gordon, N. F., Peeke, P. M., y Moore, M. (2025). Health and well-being coaching adjuvant to GLP-1 induced weight loss. American Journal of Lifestyle Medicine, 19(4), 652–660. https://doi.org/10.1177/15598276241302273

Sun, Q. (2026). Weight regain after cessation of GLP-1 drugs: Weight management drugs are no magic bullets for treating obesity. BMJ, 392, r2586.

Temporelli, K. L. (2009). Oferta y demanda en el sector sanitario: un análisis desde la economía de la salud. Estudios Económicos, 26(53), 1–15.

West, S., Scragg, J., Aveyard, P., et al. (2026). Weight regain after cessation of medication for weight management: Systematic review and meta-analysis. BMJ, 392, e085304. https://doi.org/10.1136/bmj-2025-085304

Wilding, J. P. H., Batterham, R. L., Calanna, S., et al. (2021). Once-weekly semaglutide in adults with overweight or obesity. The New England Journal of Medicine, 384(11), 989–1002. https://doi.org/10.1056/NEJMoa2032183

Wilding, J. P. H., Batterham, R. L., Davies, M., et al. (2022). Weight regain and cardiometabolic effects after withdrawal of semaglutide: The STEP 1 trial extension. Diabetes, Obesity and Metabolism, 24(8), 1553–1564. https://doi.org/10.1111/dom.14725

Witters, D. (2026a, 7 de julio; actualizado el 8 de septiembre). In U.S., GLP-1 usage reaches new high. Gallup News. https://news.gallup.com/poll/712157/glp-usage-reaches-new-high.aspx

Witters, D. (2026b). Five aspects of wellbeing linked to GLP-1 effectiveness. Gallup News. https://news.gallup.com/poll/713360/five-aspects-wellbeing-linked-glp-effectiveness.aspx

World Health Organization. (2025, 1 de diciembre). WHO issues global guideline on the use of GLP-1 medicines in treating obesity [Comunicado de prensa].

Publicado por saludbydiaz

Especialista en Medicina Interna-nefrología-terapia intensiva-salud pública. Director de la Carrera Economía y gestión de la salud de ISALUD. Director Médico del Sanatorio Sagrado Corazon Argentina. 2010-hasta la fecha. Titular de gestión estratégica en salud

Deja un comentario