Raza, procedencia y determinantes sociales en la esperanza de vida de EE.UU.
Análisis crítico de Dwyer-Lindgren L, Murray CJL y col. Ten Americas: a systematic analysis of life expectancy disparities in the USA. Lancet 2024; 404: 2299–313.
Dr. Carlos Alberto Díaz
saludbydiaz · Octubre de 2026
Tesis central: raza como posición social, no como biología
El estudio de las diez Américas (Dwyer-Lindgren, Murray y col., Lancet 2024) no postula razas biológicas. Usa la raza como marcador de exposición acumulada a desventajas, y sus propios datos refutan cualquier lectura genética.
La raza como categoría biológica está refutada. Lewontin mostró en 1972 que cerca del 85% de la variación genética humana ocurre dentro de las poblaciones y no entre ellas. La American Association of Biological Anthropologists ratificó en 2019 que las razas no son subdivisiones biológicas de la especie.
El trabajo usa las categorías de autoidentificación de la OMB, que son administrativas y censales. Atribuye explícitamente las brechas a racismo sistémico, segregación residencial, colonialismo y asimilación forzada, nunca a genética. Ser clasificado socialmente como negro o indígena en EE.UU. predice dónde se vive, con qué patrimonio, con qué escuela y con qué trato institucional.
Las diez Américas se definen combinando raza y etnia con región, condición metropolitana, ingreso per cápita del condado (umbral de US$32.363 en 2020) y segregación residencial negro-blanco. Los latinos, además, no son una raza: el estudio los agrupa como etnia de cualquier raza.
| América | Definición |
| A1 · Asiáticos | Población asiática y NHPI en condados donde los NHPI son menos del 30% |
| A2 · Latinos, resto del país | Latinos no incluidos en A5 |
| A3 · Blancos (mayoría), asiáticos, AIAN, resto | Blancos fuera de A4 y A8; asiáticos fuera de A1; AIAN fuera de A10 |
| A4 · Blancos, Northlands | Blancos en condados no metropolitanos y de bajo ingreso de Iowa, Minnesota, Montana, Nebraska y las Dakotas |
| A5 · Latinos, Sudoeste | Latinos en Arizona, Colorado, Nuevo México y Texas |
| A6 · Negros, resto del país | Población negra no incluida en A7 ni A9 |
| A7 · Negros, metrópolis segregadas | Población negra en grandes condados metropolitanos con índice de disimilitud ≥ 60 |
| A8 · Blancos, Apalaches y Bajo Misisipi | Blancos en condados de bajo ingreso de esas regiones |
| A9 · Negros, Sur rural pobre | Población negra en condados no metropolitanos y de bajo ingreso del Bajo Misisipi o el Sur Profundo |
| A10 · AIAN del Oeste | Indígenas americanos y nativos de Alaska en 14 estados del Oeste (sin la costa del Pacífico) |
Tabla 1. Definiciones de las diez Américas (adaptado de Dwyer-Lindgren y col., 2024, Tabla 1).
2. La refutación científica de la raza biológica
La genética, la antropología y la medicina coinciden: las razas humanas no existen como subdivisiones biológicas. Existen como clasificación social con efectos biológicos medibles, que es algo muy distinto.
2.1. Una clasificación anterior a la genética
Las «razas» se fijaron en los siglos XVIII y XIX, antes de que existiera la genética. Linneo describió cuatro variedades humanas en 1758 y Blumenbach cinco en 1795, con rasgos morales asignados a cada una.
El racismo científico del siglo XIX usó la craneometría para justificar la esclavitud, la colonización y luego la eugenesia. Después de la Segunda Guerra Mundial, la UNESCO declaró en 1950 que la raza era más un mito social que un fenómeno biológico.
2.2. Lo que muestra la evidencia genómica
- Variación dentro de los grupos. Lewontin (1972) mostró que cerca del 85% de la variación genética ocurre dentro de las poblaciones; solo un 6–8% separa a las llamadas razas.
- Semejanza de la especie. El Proyecto Genoma Humano confirmó que dos personas cualesquiera comparten alrededor del 99,9% de su secuencia de ADN.
- Variación clinal. Los rasgos cambian de manera gradual con la geografía, sin fronteras. Livingstone lo resumió en 1962: no hay razas, solo gradientes.
- Diversidad africana. África concentra la mayor diversidad genética humana. Dos poblaciones africanas pueden diferir más entre sí que una de ellas respecto de una europea (Tishkoff, 2009).
- Origen común reciente. La humanidad salió de África hace unos 60.000–70.000 años. Cada migración llevó solo una fracción de esa diversidad, lo que explica el gradiente, no la existencia de tipos discretos.
2.3. Ascendencia no es raza
Edwards (2003) objetó a Lewontin que, combinando muchos marcadores, es posible agrupar a las personas por origen geográfico. Rosenberg y col. (2002) lo mostraron con el programa STRUCTURE.
La objeción es válida para la ascendencia, pero no rescata la raza. Los agrupamientos dependen de dónde se tomaron las muestras y de cuántos grupos fija el investigador. Además, son continuos y no coinciden con las categorías sociales.
Un ejemplo: los afroamericanos tienen en promedio un 73% de ascendencia africana, con un rango individual muy amplio (Bryc, 2015). En Brasil, el color de piel declarado predice mal la ascendencia genética de cada persona (Parra, 2003). La categoría «negro» es social; la ascendencia es un continuo.
2.4. Rasgos que no coinciden entre sí
Los rasgos que el sentido común usa para definir razas responden a presiones locales distintas y no van juntos:
- Color de piel: sigue la radiación ultravioleta, no el linaje. Poblaciones de piel oscura de África, India y Melanesia están lejanas genéticamente.
- Anemia falciforme: sigue la historia de la malaria. Es frecuente en África occidental, pero también en el Mediterráneo, Medio Oriente e India.
- Persistencia de la lactasa: sigue la historia del pastoreo, con mutaciones distintas en Europa y en África oriental.
Si se clasificara a la humanidad por cada uno de estos rasgos, se obtendrían mapas diferentes. No existe un conjunto de rasgos que delimite grupos estables.
2.5. Consecuencias clínicas: algoritmos corregidos
La medicina incorporó la raza como variable biológica en varias herramientas. En los últimos años se retiró, porque producía errores de diagnóstico y retrasaba tratamientos (Vyas, Eisenstein y Jones, 2020).
| Herramienta | Cómo usaba la raza | Corrección |
| Filtrado glomerular estimado (eGFR) | Coeficiente que aumentaba el valor en pacientes negros | Retirado por la NKF y la ASN en 2021 (ecuación CKD-EPI 2021); retrasaba derivaciones y listas de trasplante |
| Espirometría | Valores de referencia distintos por raza | La ATS adoptó en 2023 ecuaciones GLI Global, neutrales respecto de la raza |
| Calculadora de parto vaginal tras cesárea (VBAC) | Menor probabilidad de éxito asignada a mujeres negras e hispanas | Actualizada en 2021 sin variables de raza |
Tabla 2. Algoritmos clínicos que retiraron la raza como variable.
Las Academias Nacionales de EE.UU. recomendaron en 2023 no usar la raza como sustituto de la variación genética en la investigación.
2.6. Lo que sí es real: la raza encarnada
Negar la raza biológica no significa negar sus efectos. Krieger llama «encarnación» (embodiment) al proceso por el cual las condiciones sociales se inscriben en el cuerpo.
Geronimus describió el «desgaste» (weathering): la exposición crónica a discriminación y precariedad acelera el envejecimiento biológico. Se observa en la carga alostática, la presión arterial, el parto prematuro y el acortamiento de telómeros.
Por eso la raza sigue siendo útil en epidemiología como marcador de exposición al racismo. El error es leer ese marcador como causa genética.
| Qué implica para las diez Américas La refutación no invalida el estudio, sino que precisa qué mide. Las diez Américas no comparan biologías: comparan trayectorias sociales racializadas, situadas en territorios concretos. Cuando el paper encuentra peor esperanza de vida en A9 o A10, mide los efectos acumulados de la segregación, el despojo y el abandono institucional. |
3. Misma raza, distinto lugar
La misma raza produce vidas de duración muy distinta según el lugar y el ingreso. En 2021, dentro de los blancos, la brecha entre la mayoría blanca y los Apalaches pobres fue de 6,1 años.

Gráfico 1. Esperanza de vida al nacer por América, 2000 y 2021.
El orden también se invierte en sentido opuesto: los latinos tienen el menor nivel educativo de todo el estudio y, aun así, figuran entre los grupos más longevos.
4. Plasticidad temporal: la genética no cambia en diez años
Las tres Américas negras ganaron entre 2,3 y 3,7 años en una década, mientras la indígena del Oeste perdía. Ninguna población cambia su genética en ese plazo.

Gráfico 2. Cambio en la esperanza de vida por período y por América.
Los autores atribuyen la mejora de 2000–2010 a factores sociales y sanitarios: educación de largo plazo, descenso de la mortalidad por VIH y menos homicidios. La COVID golpeó más a latinos, negros e indígenas por exposición laboral y hacinamiento, no por susceptibilidad racial.
5. Los factores ocultos dentro de la etiqueta racial
Los factores que probablemente explican más varianza quedan dentro de la categoría racial, sin medirse por separado. El paper es descriptivo: no prueba hipótesis causales ni descompone las brechas.
| Factor | Qué hace el paper | Qué sugiere la evidencia | Qué falta |
| Procedencia (nativos vs. inmigrantes) | No estratifica por lugar de nacimiento; atribuye la ventaja latina a los nacidos en el extranjero, citando literatura previa. | La paradoja hispana depende del efecto del inmigrante sano, del sesgo del retorno y de la pérdida de hábitos protectores con la aculturación. La ventaja asiática refleja una migración muy seleccionada por nivel educativo. | Separar nativos de inmigrantes; buena parte de la ventaja de A1 y A2 sería selección migratoria, no etnia. |
| Pobreza heredada | Usa el ingreso per cápita del condado en un solo año (2020), de forma estática. | Lo que se hereda es patrimonio, no ingreso. La riqueza mediana de los hogares blancos es unas seis veces la de los hogares negros (SCF, Reserva Federal, 2022). La movilidad intergeneracional en EE.UU. es baja. | Medir riqueza, movilidad intergeneracional y exposición a lo largo de la vida. |
| Determinantes sociales | Muestra ingreso y educación (Figura 4) sin modelarlos. | No alcanzan para explicar el orden: A3 tiene el mayor ingreso y queda 4.ª o 5.ª; los latinos tienen la menor educación y figuran entre los más longevos. | Descomposición formal (Oaxaca-Blinder, Arriaga) por causa y por determinante. |
| Situación de legalidad | Ausente por completo. | Entre 11 y 14 millones de indocumentados según Pew, mayoría latinos, alrededor de la mitad sin seguro. En la COVID fueron trabajadores esenciales y temían usar servicios por la regla de carga pública. Ayuda a explicar la caída de 3,9 años en ambas Américas latinas. | Incluir el estatus migratorio o un indicador indirecto a nivel de condado. |
| Estatus jurídico indígena | Lo menciona de forma indirecta (subfinanciamiento del Indian Health Service). | En A10 la legalidad opera como soberanía tribal, tratados y un sistema federal propio y desfinanciado: una condición político-jurídica, no étnica. | Analizar el IHS y la jurisdicción tribal como variables institucionales. |
Tabla 3. Factores ocultos dentro de la categoría racial.
Estos factores pesan, en la mayoría de los casos, más que las hipótesis que postula el paper. Pero el diseño no permite cuantificarlos y quedan absorbidos por la categoría racial.
6. La brecha crece dentro de cada grupo
Si la raza fuera la causa, las brechas internas serían pequeñas y estables. Ocurre lo contrario: entre 2000 y 2021, la brecha dentro de los blancos pasó de 2,8 a 6,1 años y dentro de los negros, de 1,5 a 4,3.

Gráfico 3. Brechas de esperanza de vida entre y dentro de grupos, 2000–2021.
El territorio y la clase se están convirtiendo en divisores más dinámicos que la etiqueta racial. El caso de A8 (blancos pobres de los Apalaches, sin mejora en 20 años) encaja con las «muertes por desesperación» de Case y Deaton: sobredosis, alcohol y suicidio en adultos sin título universitario.
7. Conclusión: cómo se justifican y cuál es el límite
Se justifican si se lee raza como posición social racializada. Es una categoría que la sociedad asigna y que concentra segregación, patrimonio heredado, trato institucional y, en algunos grupos, condición migratoria o jurídica. Con esa lectura, las diez Américas son un instrumento útil de planificación; los autores admiten que la agrupación es inherentemente subjetiva.
El límite es el riesgo de cosificación. Al presentar la raza como eje organizador, el trabajo invita a una lectura esencialista que sus propios datos desmienten. Además esconde los mecanismos que importan para intervenir: procedencia, riqueza heredada, legalidad y acceso a seguro.
Hay otro indicio de lo inestable de la variable. Los autores deben corregir las muertes mal clasificadas por raza en los certificados de defunción. Que una misma persona pueda registrarse en otra categoría según quién complete el formulario confirma que se trata de una clasificación social.
| Una versión más robusta: de «¿qué raza?» a «¿qué exposiciones?» • Modelos multinivel con nacimiento en el extranjero, riqueza, cobertura, estatus migratorio y segregación como variables explícitas. • Descomposición de las brechas por causa de muerte y por determinante. • Definición de las Américas con datos de varios años, no de un único corte. |
Probablemente la raza residual se reduciría mucho. Lo que quedara sería una medida bastante directa del racismo estructural, que es justamente lo que los autores dicen querer mostrar.
Bibliografía
Los datos de los gráficos provienen de la Tabla 2 del artículo de Dwyer-Lindgren y col.; las brechas intragrupo son cálculo propio.
- Dwyer-Lindgren L, Baumann MM, Li Z, et al. Ten Americas: a systematic analysis of life expectancy disparities in the USA. Lancet 2024; 404: 2299–313. doi:10.1016/S0140-6736(24)01495-8
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