LAS REDES SOCIALES COMO HERRAMIENTA DE SALUD PÚBLICA

Vigilancia de enfermedades, cambio de comportamiento y control de la desinformación

Documento de síntesis

Basado en: Okebalama VC, Eke O, Okoronkwo C, et al. (22 de junio de 2026). Social Media as a Tool for Public Health: Reviewing the Use of Social Media for Disease Surveillance, Behavioral Change, and Misinformation Control. Cureus 18(6): e111303. DOI: 10.7759/cureus.111303

Síntesis ejecutiva Esta revisión narrativa (Cureus, junio 2026), elaborada por un equipo de autores nigerianos liderado por Victor C. Okebalama, examina de forma exhaustiva el papel de las redes sociales en la salud pública contemporánea a partir de literatura revisada por pares (enero 2025–abril 2026). El trabajo aborda cuatro ejes: (1) la evolución institucional de las redes sociales como canal de comunicación sanitaria; (2) su uso como fuente de datos en tiempo real para la vigilancia epidemiológica; (3) su capacidad para promover cambios de comportamiento en salud; y (4) los riesgos de desinformación que generan y las estrategias para mitigarlos. La conclusión central es que las redes sociales constituyen una capa complementaria —nunca sustitutiva— de los sistemas tradicionales de salud pública, cuyo valor depende críticamente de la validación cruzada con datos clínicos, la gobernanza institucional y la alfabetización digital de la población.

1. Introducción y contexto

El artículo parte de una constatación: las redes sociales transformaron la comunicación sanitaria de un modelo unidireccional (folletos, comunicados oficiales) a uno interactivo y participativo, en el que pacientes y cuidadores discuten síntomas, tratamientos y experiencias personales muchas veces sin mediación profesional. Este cambio democratizó el acceso a la información de salud, pero también abrió la puerta a la amplificación de narrativas conflictivas y desinformación.

Los autores ubican el origen de este fenómeno en los foros y blogs de salud de comienzos de los años 2000, que sirvieron de antesala a la Web 2.0 y al surgimiento de comunidades digitales organizadas en torno a patologías específicas (diabetes, salud mental, enfermedades raras). La transición de la Web 1.0 (consumo pasivo) a la Web 2.0 (contenido generado por el usuario) resultó estructural para la salud pública, al obligar a las instituciones a desarrollar capacidades de escucha y moderación, no solo de emisión de mensajes.

Metodológicamente, se trata de una revisión narrativa —no sistemática ni metaanalítica— que combinó búsquedas booleanas en Google Scholar, Cochrane Library, PubMed, ScienceDirect y Scopus durante dieciséis meses, priorizando revisiones sistemáticas, consensos y estudios de cohorte relevantes.

2. Evolución institucional: de canal experimental a infraestructura central

La adopción de redes sociales por parte de organismos de salud pública atravesó tres fases bien diferenciadas que el artículo documenta con detalle:

  • Fase experimental (años 2010): campañas piloto de bajo costo orientadas a vacunación, hábitos saludables y prevención, con métricas de alcance pero sin integración estratégica formal.
  • Fase de institucionalización: creación de unidades dedicadas de comunicación digital, cuentas verificadas de organismos como la OMS y los CDC, y procedimientos operativos estándar para publicación y gestión de crisis.
  • Fase de consolidación durante emergencias sanitarias: la pandemia de COVID-19 aceleró la integración de las redes sociales en los marcos formales de respuesta a emergencias, dejando de ser un canal opcional para convertirse en un componente central de la gestión de crisis.

El estudio identifica barreras persistentes para esta institucionalización: falta de infraestructura digital y personal capacitado, desconfianza institucional hacia datos no verificados, y brechas digitales que excluyen a poblaciones rurales, de edad avanzada o con bajo acceso a internet.

3. Vigilancia epidemiológica en tiempo real

3.1 El contenido generado por el usuario como señal epidemiológica

Los autores describen cómo publicaciones sobre síntomas, diagnósticos y experiencias de enfermedad constituyen “trazas digitales” susceptibles de mapearse en tiempo, ubicación e idioma. Esta proximidad temporal —las personas suelen postear antes de buscar atención formal— convierte a las redes en un potencial sistema de alerta temprana, particularmente útil en contextos con sistemas de notificación débiles o fragmentados.

3.2 Métodos analíticos

La revisión detalla un conjunto de técnicas utilizadas para transformar contenido no estructurado en señales epidemiológicas útiles:

  • Filtrado por palabras clave y hashtags (#flu, #COVID), como primer paso de cribado.
  • Análisis de sentimiento, para captar el tono emocional (miedo, confianza, rechazo) frente a enfermedades o intervenciones.
  • Modelado de tópicos (topic modeling), que revela narrativas emergentes no anticipadas por el analista.
  • Clasificadores de aprendizaje automático, entrenados con datos etiquetados para distinguir contenido sanitario genuino de ruido.
  • Análisis geoespacial y agrupamiento espacial (clustering), que permite mapear focos de discusión y anticipar brotes antes de que aparezcan en los sistemas oficiales.
  • Modelos de series temporales e inteligencia artificial, que pronostican tendencias combinando señales digitales con datos de movilidad y clima.

3.3 Evidencia empírica y limitaciones

El artículo revisa experiencias con influenza y COVID-19 en las que los indicadores derivados de Twitter/X mostraron correlaciones moderadas a fuertes con los registros oficiales, a veces anticipando los picos de casos. Sin embargo, advierte que estos resultados son heterogéneos según país, plataforma y enfermedad: lo que funciona en un contexto de alta penetración digital puede fallar en entornos de bajos y medianos ingresos.

Limitación central señalada por los autores Las redes sociales no sustituyen la confirmación clínica ni de laboratorio. Su participación es sesgada hacia poblaciones jóvenes, urbanas y digitalmente conectadas; los autorreportes pueden ser inexactos, exagerados o metafóricos; y los picos de discusión pueden reflejar ansiedad o cobertura mediática en lugar de un aumento real de la enfermedad. El consenso de la literatura revisada es que estas señales deben tratarse como hipótesis provisionales que requieren validación cruzada con datos clínicos.

Frente al debate sobre si los métodos digitales deberían reemplazar o complementar la vigilancia tradicional, el artículo se inclina claramente por el segundo enfoque: los modelos híbridos —que usan señales sociales como gatillo para investigaciones de campo más rigurosas— son los que muestran mejor desempeño y mayor aceptación institucional.

4. Cambio de comportamiento y promoción de la salud

Más allá de la vigilancia, las redes sociales se han consolidado como canal de intervención conductual. El artículo destaca el uso de mensajes personalizados, contenido visual y narrativo, y campañas segmentadas por edad, idioma y contexto cultural, especialmente en vacunación, higiene y prevención durante brotes.

4.1 Marcos teóricos aplicados

Los autores identifican tres modelos conductuales recurrentes en el diseño de intervenciones digitales:

  • Modelo de Creencias en Salud: las campañas buscan aumentar la percepción de riesgo y beneficio, reduciendo barreras percibidas mediante historias relatables.
  • Teoría de la Conducta Planificada: se trabajan actitudes, normas sociales percibidas y control conductual percibido (por ejemplo, mostrando que vacunarse es una práctica común y accesible).
  • Teoría Cognitivo-Social: se apela al aprendizaje observacional mediante testimonios de pares que modelan la conducta deseada, fortaleciendo la autoeficacia.

El artículo también discute el uso de “nudges” (recordatorios, botones de acceso directo a turnos) y comunicación persuasiva, advirtiendo sobre las implicancias éticas de influir en el comportamiento sin transparencia plena sobre los mecanismos utilizados.

4.2 Medición de resultados

Una observación metodológica relevante: las métricas de engagement (me gusta, comentarios, compartidos) no equivalen a cambio de comportamiento real. Los estudios más rigurosos vinculan la exposición digital con registros administrativos —cobertura de vacunación, asistencia a controles— para evitar confundir popularidad con impacto sanitario efectivo.

5. Influencers y comunidades digitales

Un capítulo específico analiza el papel de los influencers de salud, describiéndolo como una influencia “de doble filo”. Por un lado, narrativas personales de vacunación o adherencia a tratamientos —compartidas por figuras percibidas como auténticas y cercanas— pueden reducir la indecisión vacunal y llegar a audiencias que ignoran la comunicación institucional. Por otro, la misma confianza puede ser explotada para difundir desinformación, promover productos sin respaldo científico o generar conflictos de interés no declarados.

Las comunidades de pares (grupos de apoyo organizados alrededor de condiciones específicas) ofrecen soporte emocional e informacional valioso, pero también pueden derivar en cámaras de eco que refuerzan prácticas no basadas en evidencia cuando la moderación es débil.

6. Desinformación: mecanismos, consecuencias y estrategias de mitigación

6.1 Por qué se viraliza la desinformación

El artículo explica que los algoritmos de las plataformas priorizan el contenido que genera mayor interacción, independientemente de su veracidad, lo que favorece sistemáticamente a las afirmaciones sensacionalistas o emocionalmente cargadas frente a la información basada en evidencia. A esto se suman bots y campañas coordinadas que simulan consenso social, y sesgos cognitivos individuales (confirmación, disponibilidad, anclaje) que hacen a las personas más receptivas a narrativas falsas que confirman sus creencias previas.

6.2 Consecuencias documentadas

  • Aumento de la indecisión y el rechazo a la vacunación, con caídas medibles en la cobertura y riesgo para la inmunidad de rebaño.
  • Adopción de prácticas peligrosas (dietas extremas, desintoxicaciones sin respaldo científico) que han derivado en consultas de urgencia.
  • Erosión de la confianza institucional, que dificulta que incluso los mensajes precisos sean aceptados por la población.
  • Mayor transmisión de enfermedades por desestimación de medidas preventivas (uso de mascarillas, distanciamiento) durante brotes.

6.3 Estrategias de respuesta

Frente a este escenario, la revisión describe un repertorio de intervenciones tecnológicas e institucionales: detección automatizada mediante inteligencia artificial entrenada en grandes volúmenes de afirmaciones verificadas; políticas de moderación de plataformas que retiran o reducen la visibilidad de contenido dañino; y sistemas de verificación de datos (fact-checking) que contrastan afirmaciones con fuentes confiables. Los autores advierten que la eficacia de estas medidas es desigual entre regiones e idiomas, y que el retiro de contenido puede generar percepciones de censura que desplazan a los usuarios hacia espacios menos regulados.

7. Conclusiones del artículo y proyección

La revisión concluye que las redes sociales han pasado de ser un canal periférico a un componente estructural de la salud pública contemporánea, con aplicaciones legítimas en vigilancia, promoción de conductas saludables y comunicación de emergencias. No obstante, su integración exitosa exige:

  • Marcos de validación rigurosos que crucen señales digitales con datos clínicos y de laboratorio.
  • Gobernanza institucional clara, con unidades especializadas y protocolos de respuesta ante crisis de desinformación.
  • Atención activa a los sesgos de representación digital, para no profundizar inequidades en salud.
  • Colaboración con voces creíbles (influencers, líderes comunitarios) bajo criterios de transparencia y evidencia.

Los autores cierran señalando que el debate no debería plantearse en términos de sustitución de la vigilancia tradicional, sino de complementariedad: las redes sociales funcionan mejor como una capa de alerta temprana y de escucha social que dispara investigaciones más rigurosas, nunca como fuente autosuficiente de evidencia.

8. Lectura crítica y relevancia para la gestión sanitaria

Desde la perspectiva de la gestión clínica y la economía de la salud, este trabajo resulta pertinente para pensar el diseño de estrategias de comunicación institucional en sanatorios y sistemas de salud privados, particularmente en lo referido a:

  • La necesidad de profesionalizar la comunicación digital institucional, con equipos dedicados que articulen mensajes médicos, de gestión y de marketing sanitario de forma coherente y basada en evidencia.
  • El valor potencial —y los límites— de monitorear redes sociales como insumo complementario para anticipar demanda asistencial o detectar percepciones erróneas sobre servicios y tratamientos.
  • La oportunidad de colaborar con voces médicas creíbles para contrarrestar desinformación específica del sector (por ejemplo, sobre prácticas quirúrgicas, vacunación o tratamientos oncológicos), replicando el modelo de cuentas institucionales verificadas que describe el artículo.
  • La importancia de no sobredimensionar el valor predictivo de las señales digitales sin la correspondiente validación clínica, un punto especialmente relevante para evitar decisiones de gestión basadas en datos no representativos.

En conjunto, el artículo ofrece un marco conceptual sólido y actualizado —aunque de naturaleza narrativa y no sistemática— para integrar de manera crítica y responsable las redes sociales en las estrategias de comunicación y vigilancia de instituciones de salud.

LA MEJORA DE LA CALIDAD. ¿REDUCE LOS COSTOS EN SALUD?

¿REDUCE LOS COSTOS EN SALUD?

Evidencia, mecanismos, intervenciones y condiciones para que la calidad genere ahorro real en los servicios sanitarios

Basado en: Øvretveit J. (2009). ¿Mejorar la calidad ahorra dinero? Revisión de la evidencia de que las mejoras en la calidad reducen los costes para los proveedores de servicios sanitarios. The Health Foundation, Londres.

1. Introducción: El Argumento y sus Matices

La pregunta parece simple: ¿mejorar la calidad ahorra dinero? La respuesta, a la luz de la evidencia disponible, es: a veces sí, a veces no, y en la mayoría de los casos no lo sabemos con certeza porque la investigación es todavía limitada. Esta honestidad intelectual —que distingue la revisión de Øvretveit (2009) encargada por The Health Foundation del Reino Unido de muchos textos sobre el tema— es también su mayor fortaleza: en lugar de afirmar lo que sería cómodo, examina rigurosamente las condiciones bajo las cuales la calidad genera ahorro y aquellas en que no lo hace.

Lo que la evidencia sí demuestra con solidez es que la mala calidad es sistemáticamente costosa. Los eventos adversos —infecciones hospitalarias, errores de medicación, complicaciones quirúrgicas, úlceras por presión, caídas, fallos de comunicación y coordinación— representan una fracción enorme y en gran parte invisible del gasto sanitario total. El NHS del Reino Unido gastaba estimativamente £1.000 millones anuales solo en infecciones hospitalarias. Los eventos adversos con medicamentos le costaban entre £500 millones y £1.900 millones anuales. Uno de cada diez pacientes hospitalizados en el Reino Unido sufría un evento adverso. En Nueva Zelanda, el costo de los eventos adversos representaba el 30% del gasto total en hospitales públicos.

Estos datos tienen una implicación directa: si la mala calidad es costosa —y hay evidencia sólida de que lo es— entonces reducir la mala calidad tiene el potencial de generar ahorro. La pregunta no es si ese potencial existe: es cuándo, bajo qué condiciones y para quién se materializa. Responder esa pregunta con precisión es lo que este documento se propone, integrando la revisión de Øvretveit con el marco conceptual más amplio de la economía de la calidad en salud.

La proposición fundamental de la evidencia La mala calidad en salud es, por definición, desperdicio: consume recursos sin generar valor para el paciente. Si esa mala calidad puede reducirse mediante intervenciones cuyo costo es menor que el costo del problema que previenen, el resultado neto es ahorro. El desafío no es conceptual —la lógica es impecable— sino empírico: identificar qué intervenciones específicas generan ese diferencial favorable, en qué contextos, a qué costo de implementación y con qué horizonte temporal. La evidencia disponible identifica un conjunto claro de intervenciones con ahorros documentados, pero también señala con honestidad los límites del conocimiento actual.

2. El Costo de la Mala Calidad: La Magnitud del Problema

2.1 Eventos adversos: prevalencia y costo

La revisión de Øvretveit reúne evidencia de múltiples países sobre la prevalencia de eventos adversos en los sistemas hospitalarios. Los datos son consistentes en su diagnóstico: uno de cada diez pacientes hospitalizados sufre al menos un evento adverso, y una fracción significativa de esos eventos es evitable:

País / estudioHallazgos sobre eventos adversos y costos
Reino Unido (Vincent et al., 2001)11,7% de pacientes sufrieron un evento adverso. Aumento medio del 8% en la duración de estancia. Costo estimado: £1.000 millones adicionales por mayor estancia hospitalaria. Las infecciones hospitalarias solas costaban £1.000 millones al año.
Australia (Wilson et al., 1995; Ehsani et al., 2006)Tasa del 16,6% en el estudio original. Estudio posterior: 6,9% con estancia media extra de 10 días y costo adicional de AU$6.826 por caso. Las ‘lesiones iatrogénicas’ representaban entre el 2 y el 3% del presupuesto anual de un hospital de 120 camas.
Nueva Zelanda (Davis et al., 2001; Brown et al., 2002)12,9% de pacientes afectados. Costo medio por evento adverso: NZ$10.264. Costo total: NZ$870 millones, equivalente al 30% del gasto total en hospitales públicos. NZ$590 millones atribuibles a eventos evitables.
Estados Unidos (AHRQ, 2000; Zhan y Miller, 2003)La sepsis postoperatoria genera hasta 57.700 USD en cargos adicionales y 10,9 días extra. La dehiscencia de heridas: 40.300 USD y 9,4 días extra. La infección asociada a atención médica: 38.700 USD y 9,6 días adicionales.
Canadá (Baker et al., 2004)7,5% de pacientes hospitalizados con evento adverso. Una proporción significativa evaluada como evitable, con aumento de la estancia y el costo asociado.
Países Bajos (Hoonhout et al., 2009)Más del 3% de todos los días de cama hospitalaria se debieron a eventos adversos en 2004. Costo directo médico cuantificado a nivel nacional.

2.2 Categorías de mala calidad y sus costos específicos

Infecciones asociadas a la atención sanitaria (IAAS)

El informe del Comité Parlamentario del Reino Unido estimó 100.000 casos de infecciones hospitalarias en Inglaterra, causando 5.000 muertes y costando £1.000 millones al año. Se consideraba prevenible entre el 15 y el 30% de los casos. Cada caso de infección profunda de herida quirúrgica genera días adicionales de internación, antibióticos de amplio espectro, potencial traslado a UCI y riesgo de mortalidad.

Eventos adversos con medicamentos (EAM)

Los EAM son el problema más citado en la literatura. El consenso entre los estudios revisados es que un evento adverso con medicamento en un hospital universitario cuesta entre 2.000 y 3.244 USD en costos adicionales por paciente. Extrapolado a todos los hospitales de EE.UU., los costos anuales de los EAM se estimaron en 2,8 millones de dólares por hospital de 700 camas. El 10% de las prescripciones contienen errores; el 19% de todos los eventos adversos son EAM; y el 58% son prevenibles.

Úlceras por presión

El costo medio de una úlcera por presión en un hospital de EE.UU. fue de 37.288 USD en 1999, con un total nacional estimado en entre 2.200 y 3.600 millones de dólares. Un hospital de 600 camas con úlceras en el 4-10% de sus pacientes internados perdía más de 1 millón de dólares anuales por este concepto. Las úlceras son en su gran mayoría prevenibles con protocolos de movilización y colchones específicos.

Complicaciones quirúrgicas

Un estudio de 372.684 altas en hospitales de California encontró complicaciones hospitalarias en el 10,8% de los pacientes, con costos adicionales de entre 9.239 y 30.896 USD y entre 5,4 y 13,5 días adicionales de estancia por caso. El 25% de los días hospitalarios y procedimientos clínicos se consideraban inapropiados según estimaciones de la Corporación RAND.

Uso excesivo, insuficiente e inapropiado de tratamientos

El 25% de los procedimientos radiológicos en el Reino Unido no eran necesarios (Real Colegio de Radiólogos). El 15,3% de las apendicectomías realizadas en EE.UU. en 1997 se estimaban innecesarias, con un costo anual de 741,5 millones de dólares por los casos mal diagnosticados. El Instituto Juran estimó los costos de ‘procedimientos médicos obsoletos e ineficaces’ en 390.000 millones de dólares anuales en EE.UU.

Fallos de comunicación y coordinación

La causa más común de mala calidad son los fallos en la comunicación y la coordinación del cuidado. Una encuesta del NHS encontró que el 70% de los médicos de cabecera recibían resúmenes de alta tardíamente ‘a menudo’ o ‘muy a menudo’, y el 90% reportó que esto ‘comprometía la atención clínica’. El 59% de los residentes quirúrgicos y médicos de EE.UU. reportó que pacientes habían sufrido daños por malas entregas durante sus rotaciones recientes. El costo de un sistema sanitario norteamericano por quejas de pacientes no resueltas fue de 4 millones de dólares anuales para un servicio con 88.000 altas.

3. Intervenciones que Generan Ahorro: La Evidencia Documentada

3.1 El conjunto de estudios con mayor solidez metodológica

La revisión de Øvretveit identificó los estudios con evidencia más sólida —aquellos que reportaron ahorros considerando efectivamente el costo de la intervención y verificando que la calidad se mantuvo o mejoró. Los más rigurosos son:

Intervención y fuenteAhorro documentadoCosto de intervención y notas
Reducción de infecciones profundas de heridas quirúrgicas del 1,8% al 0,4% mediante proyecto de mejora continua de la calidad (Classen et al., 1992; James, 1993)Ahorro anual de 0,7 millones de USD. Reducción del 78% en la tasa de infección.Uso de ciclos PDSA y mejora de protocolos de profilaxis antibiótica. Costo de intervención bajo en relación al ahorro.
Reducción de variaciones en práctica de cirugía de bypass periférico — Clínica Mayo (Mayo Alumni, 1995)0,47 millones de USD de ahorro anual. Reducción del 44% en la duración de estancia en un grupo adicional.Proyecto de mejora continua de calidad en equipo. Costo de intervención no detallado.
Colaboración en UCI — enfoque multidisciplinar mejorado (Clemmer et al., 1998, 1999)2,5 millones de USD anuales, o el 30% del costo total de atención al paciente. Intervención sobre control de glucosa, uso de antibióticos, sedación, alimentación enteral.Colaboración innovadora con múltiples cambios simultáneos. Diseño de estudio cuasi-experimental.
UCI: enfoque multidisciplinar para pacientes dependientes de ventilador (Young et al., 1998)Ahorro de 2,4 millones de USD anuales. Reducción de costo ajustado al riesgo por caso en más de 20.000 USD.Costo de intervención reportado en 20.000 USD. ROI muy favorable.
Reducción de cancelaciones y retrasos en quirófanos — hospital noruego de 650 camas (Øvretveit, 2000)62.000 USD el primer año; 160.000 USD anuales si se mantiene la reducción del 50%.Costo de intervención estimado con el modelo costo-gastar-ahorrar. Proyecto continuo de mejora de la calidad.
Cinco proyectos de mejora continua de calidad en Suecia (Øvretveit y Granberg, 2006)Ahorros anuales de entre 10.000 y 600.000 USD por proyecto. Total en cinco proyectos: entre 0,01 y 0,6 millones USD.Estimaciones con datos contables rutinarios. Alta en geriátrica: £103.541 año 1. Revisión medicamentosa en hogar: £14.633.
Alta más temprana y reducción de retrasos en patología — hospital NHS (Westwood y Silvester, 2007)0,3 millones de USD anuales. Tiempo de recepción de muestras reducido de 13 minutos a 1 minuto.Lean aplicado al laboratorio. Costo de implementación bajo.
Reducción de bacteriemia por catéter central — ICUs de Michigan, 100 UCIs (Pronovost et al., 2006)175 millones de dólares y 1.500 vidas en 18 meses. Tasa reducida de 2,7 a 0 por 1.000 días-catéter.Bundle de 5 pasos de bajo costo. Uno de los estudios de mayor impacto en la literatura de seguridad.
Reducción de infecciones hospitalarias — Centro Médico Universidad de Pensilvania (Martin et al., 2009)1,2 millones de USD en dos años. Reportado por implementadores (no revista revisada).Programa de control de infecciones. Datos de sistema rutinario.
Reducción tiempo en ventiladores UCI — Intermountain Healthcare (Martin et al., 2009)5,5 millones de USD anuales. Reportado por implementadores.Protocolo de weaning y manejo de sedación.
Reducción de rehospitalizaciones — sistema sanitario de Colorado (Martin et al., 2009)0,3 millones de USD anuales. Reportado por implementadores.Intervención de gestión de cuidados post-alta.

3.2 Intervenciones con potencial de ahorro documentado pero evidencia menos sólida

Además de los estudios con mayor rigor metodológico, la revisión identifica un conjunto de intervenciones con potencial de ahorro demostrable, aunque los estudios tienen limitaciones —no siempre incluyen el costo de la intervención, no siempre verifican sostenibilidad más allá de dos años, o son informes de implementadores sin revisión externa:

IntervenciónEvidencia de potencial de ahorro
Prescripción electrónica con soporte a la decisión clínica (CDSS)Reducción de 50-80% en errores graves de medicación. Ahorro potencial de 5-10 millones USD/año al incluir costos de litigación. Estimación: el costo del sistema para hospitales docentes sería similar a los ahorros, pero los costos de EAM graves y litigios lo hacen favorable.
Prevención de úlceras por presiónDado el costo de 37.288 USD por úlcera en EE.UU. y la factibilidad de las medidas preventivas (movilización, colchones especializados), la implementación de un programa de reducción del 50% genera ahorros significativos. Un hospital de 600 camas con el 4% de afectados podría ahorrar más de 1 millón USD/año.
Intensivistas dedicados en UCI (Pronovost et al., 1999, 2001)Reducción de mortalidad del 10-30%. Un hospital con UCI de 12 camas ahorraría más de 2 millones USD anuales; uno de 18 camas, 3,5 millones. Potencial de 162.000 vidas si se implementa en EE.UU.
Mejora de planificación del alta hospitalariaReducción de reinternaciones del 22-45% en insuficiencia cardíaca congestiva en programas con seguimiento post-alta. Ahorro por menor uso de servicios. Nota: en sistemas de pago por actividad el ahorro va al financiador, no al proveedor.
Gestión de antibióticos (antimicrobial stewardship)Reducción del costo de antibióticos del 50% (de 987.550 a 612.500 USD anuales) con soporte informático para prescripción de antibióticos. ROI positivo en primer año en la mayoría de los estudios.
Metodología Lean en urgencias (Flinders Medical Centre, Australia)Capacidad ampliada de 140 a 180-210 pacientes diarios con los mismos recursos. Reducción del 25% en tiempos de espera. Reducción de eventos adversos graves. Superávit de varios millones en el hospital que antes tenía déficit.
Six Sigma en UCI (van den Heuval et al., 2006)Ahorro total de 1,4 millones USD (2004) para un hospital neerlandés de 400 camas. Media de 67.000 USD en cada uno de los 21 proyectos completados. Nota: costo de intervención no estimado de manera suficiente.
Farmacéuticos en rondas médicas de UCI (Leape et al., 1999)Reducción del 60% en tasas de error. Ratio de riesgo de 0,38 (p<0,001). Costo de la intervención: tiempo del farmacéutico durante las rondas (bajo costo relativo).
Programa de mejora de atención a la depresión — VHA (Liu et al., 2008)Costo de implementación: 100.000 USD por región (85% en preparación y diseño). Ahorro no estimado en el estudio, pero integración en HCE electrónica reduce costos recurrentes.

4. Mecanismos por los que la Calidad Reduce Costos

La revisión de Øvretveit permite identificar con precisión los mecanismos causales por los que la mejora de la calidad se traduce en reducción de costos. Comprender estos mecanismos es fundamental para diseñar intervenciones que maximicen el ahorro y para anticipar en qué situaciones el ahorro puede no materializarse.

Mecanismo de ahorroDescripción y ejemplos
Eliminación de días adicionales de estancia por eventos adversosCada evento adverso evitado elimina los días de internación adicionales que hubiera generado: entre 2 y 10 días según el tipo de evento. A razón del costo del día-cama, la multiplicación es directa. Este es el mecanismo de ahorro más potente y más documentado.
Reducción de tratamientos adicionales por complicacionesCada complicación evitada elimina el costo del tratamiento que hubiera requerido: antibióticos de amplio espectro para una infección, reintervención quirúrgica para una dehiscencia, traslado a UCI para un deterioro cardiorrespiratorio. Los costos unitarios son altos y el efecto acumulado es significativo.
Reducción de reinternaciones evitablesCada reinternación evitada dentro de los 30 días del alta elimina el costo de una internación completa —a veces superior al de la internación original. Las reinternaciones por insuficiencia cardíaca, neumonía y cirugía representan una fracción importante del gasto en sistemas de alta complejidad.
Eliminación de procedimientos innecesariosEl sobreuso de estudios diagnósticos (imágenes, laboratorio), procedimientos y medicamentos innecesarios consume recursos sin generar valor. Reducir el uso inapropiado libera esos recursos para atención que sí genera valor. La medicina defensiva es el mayor motor de este sobreuso.
Reducción de rotación de personal y ausentismoLa mejora de las condiciones de trabajo asociada a organizaciones con alta calidad reduce el burnout, el ausentismo y la rotación del personal. El costo de reemplazar una enfermera especializada supera el 30-40% de su salario anual; el de un médico especialista, el 50%. La reducción de la rotación tiene un impacto financiero directo y significativo.
Aumento de la productividad sin recursos adicionalesLa eliminación del desperdicio en los procesos —tiempos de espera innecesarios, duplicación de pasos, errores que generan retrabajo— libera capacidad de atención sin incremento de recursos. El estudio de Lean en Flinders Medical Centre aumentó la capacidad de 140 a 180-210 pacientes diarios usando los mismos recursos.
Reducción de costos legales y de litigaciónCada evento adverso grave que se previene elimina el riesgo de una demanda judicial. Los costos de litigación —honorarios legales, indemnizaciones, aumento de primas de seguro— representan una fracción significativa del gasto en sistemas de alta litigiosidad. En el NHS, los costos esperados de reclamaciones pendientes se estimaban en £2.000 millones.
Reducción de gastos en materiales por mala calidadEl costo de tratar una úlcera por presión ya establecida en términos de apósitos especializados, tiempo de enfermería y antibióticos supera en varias veces el costo de prevenirla con colchones antiescaras y protocolos de movilización. El mismo principio aplica a las infecciones por catéter, donde el bundle preventivo cuesta una fracción del tratamiento.

5. Condiciones para que la Mejora de la Calidad Genere Ahorro

5.1 La ecuación del ahorro según Øvretveit

Una de las contribuciones más valiosas de la revisión de Øvretveit es la formulación explícita de las condiciones bajo las cuales la mejora de la calidad produce ahorro real. El autor propone la siguiente ecuación:

La ecuación del ahorro en calidad (Øvretveit, 2009) Evidencia de un cambio efectivo + Método de implementación eficaz + Entorno e infraestructura de apoyo = Mejora de la calidad que genera valor.  Esta fórmula señala que ninguno de los tres elementos es suficiente por sí solo: una intervención con fuerte evidencia de efectividad puede no ahorrar si se implementa de manera deficiente o si el contexto organizacional y financiero no la apoya. Y una intervención bien implementada en un contexto favorable puede no ahorrar si la evidencia de efectividad es débil o inaplicable en ese entorno.

5.2 El sistema financiero: quién asume el costo y quién recibe el ahorro

Uno de los hallazgos más contraintuitivos y más importantes de la revisión de Øvretveit es que un proveedor puede mejorar la calidad, reducir los eventos adversos y aun así no ahorrar dinero si el sistema financiero no está diseñado para que los ahorros recaigan sobre quien realizó la inversión. Esta disyunción entre quien asume el costo de la mejora y quien se beneficia del ahorro es uno de los principales obstáculos estructurales para que la calidad genere valor económico para los proveedores.

La revisión identifica un ‘triple desincentivo financiero’ para mejorar que puede operar simultáneamente:

  • El proveedor asume el costo de la intervención de mejora (formación, tiempo del personal, sistemas de información, consultores externos).
  • El proveedor puede no recibir la financiación de inversión necesaria para implementar la mejora.
  • El sistema de pago puede remunerar económicamente la baja calidad: si el proveedor recibe pago por prestación, las readmisiones evitables, las estancias más largas por complicaciones y los tratamientos adicionales por eventos adversos son, paradójicamente, fuentes de ingreso bajo ese modelo.

Un ejemplo paradigmático: la mejora de la información de alta hospitalaria reduce las readmisiones y mejora la continuidad del cuidado, pero el costo de esa mejora lo asume el proveedor hospitalario mientras que el ahorro va al médico de cabecera o al comprador que deja de pagar una readmisión. Si el sistema de pago no recoge este ahorro y lo devuelve (parte de él) al proveedor que invirtió en la mejora, el incentivo financiero es adverso.

Sistema de pagoEfecto sobre el incentivo a mejorar la calidad
Pago por prestación (fee-for-service) puroDesincentivo estructural: más eventos adversos = más tratamientos = más ingresos. El proveedor que previene complicaciones reduce sus ingresos bajo este modelo. Es el principal obstáculo sistémico para que la calidad genere ahorro para el proveedor.
Pago por caso o episodio (DRG/GRD)Incentivo parcial: el proveedor recibe un pago fijo por caso, por lo que tiene incentivo para reducir la duración de la estancia y las complicaciones intra-episodio. Pero sigue siendo posible ganar ingresos por readmisiones. Mejora respecto al fee-for-service puro.
Presupuesto global o capitaciónIncentivo moderado: el proveedor tiene un techo de gasto, por lo que la reducción de eventos adversos libera capacidad y reduce presión presupuestaria. Pero no siempre hay mecanismo para que el ahorro se visibilice o se retenga.
Pago por desempeño (Pay for Performance)Incentivo directo: bonificaciones o penalizaciones vinculadas a indicadores de calidad y seguridad. El NHS y Medicare en EE.UU. han implementado estos esquemas. Evidencia mixta de efectividad, pero con potencial cuando los incentivos son suficientemente motivadores.
Nunca eventos sin pago (Never pay events)Medicare en EE.UU. dejó de pagar por tratamientos asociados a ciertos eventos adversos (cirugía en parte incorrecta, úlceras de grado 3-4 adquiridas en hospital, errores de medicación fatales). Transfiere el costo al proveedor, alineando los incentivos. El NHS UK ha implementado penalizaciones similares.
Modelos de valor compartidoLos mecanismos de pago que reparten el ahorro generado entre el proveedor, el financiador y el paciente, proporcionalmente al esfuerzo de mejora, son los que mejor alinean los incentivos. Son los menos extendidos pero los más prometedores desde la perspectiva de la economía de la calidad.

5.3 El horizonte temporal: ¿cuándo se produce el ahorro?

Otro factor crítico es el horizonte temporal del ahorro. Muchas intervenciones de calidad tienen costos inmediatos (formación, reestructuración de procesos, sistemas de información) y ahorros diferidos —que se producen semanas, meses o años después de la inversión.

La revisión de Øvretveit identifica tres patrones temporales:

  • Ahorro a corto plazo (meses): intervenciones que actúan directamente sobre eventos de alto costo y alta frecuencia, como bundles de prevención de infecciones por catéter o reducción de errores de medicación mediante prescripción electrónica. El ROI positivo puede producirse en el primer año.
  • Ahorro a mediano plazo (1-3 años): intervenciones que requieren cambio de cultura y reorganización de procesos, como programas Lean, mejora de la planificación del alta o reducción de la variabilidad en la práctica clínica. El costo de implementación suele recuperarse en el segundo o tercer año.
  • Ahorro a largo plazo (5-10 años): intervenciones preventivas cuyo beneficio se produce en el futuro —prevención de diabetes, manejo de enfermedades crónicas, tratamiento de hiperlipidemia. El ahorro puede ser enorme pero puede producirse cuando el paciente ha cambiado de proveedor, haciendo que el proveedor que invirtió no sea quien recibe el beneficio.

La disyunción temporal entre inversión y ahorro es un obstáculo especialmente relevante en sistemas con alta movilidad de afiliados. La revisión cita el caso del manejo de la diabetes en Kaiser Permanente: a pesar de que el ahorro estimado era de 1.500 USD por paciente en el décimo año, el proveedor consideraba improbable retener al paciente durante ese período, lo que hacía que el ROI percibido fuera negativo.

6. El Problema del Desplazamiento del Ahorro entre Actores

Una de las contribuciones más originales de la revisión de Øvretveit es la ‘matriz de costos de los grupos de interés’ para evaluar los ahorros o pérdidas de una mejora. Esta herramienta reconoce que los costos de la mala calidad y los costos de intervención no recaen sobre los mismos actores que reciben los ahorros. El resultado puede ser que una mejora que genera ahorro neto para el sistema como un todo no genera ahorro —o incluso genera pérdida— para el proveedor que la implementa.

ActorPuede asumir el costo de la mala calidadPuede recibir el ahorro de la mejora
Proveedor (hospital, clínica)Cuando el sistema de pago lo penaliza por los eventos adversos (pago fijo por episodio, penalizaciones explícitas). También cuando los tratamientos adicionales no son reembolsados íntegramente.Cuando la reducción de complicaciones libera capacidad bajo presupuesto global; cuando los mecanismos de pago por desempeño le retribuyen; cuando la mayor reputación le genera más contratos.
Comprador / financiador (obra social, prepago, seguro)Frecuentemente absorbe el costo de los eventos adversos cuando paga por prestación al proveedor (más tratamientos = más gasto del financiador).Principalmente beneficiado: menos readmisiones, menos complicaciones, menos días de internación se traducen en menos gasto. Tiene los incentivos más alineados para exigir calidad.
Otros proveedores (‘downstream’)El médico de cabecera recibe al paciente sin información de alta adecuada y debe repetir diagnósticos o gestionar reinternaciones.Si el hospital mejora su información de alta, el médico de cabecera ahorra tiempo y evita consultas innecesarias. Pero el hospital asumió el costo de la mejora.
Paciente y familiaSiempre asumen costos: tiempo perdido, costo de transporte adicional, sufrimiento, pérdida de productividad laboral, copagos de tratamientos adicionales.En principio se benefician de toda mejora de calidad, pero raramente los sistemas de financiamiento capturan y recompensa este beneficio.

La implicación práctica de esta matriz es que los sistemas de financiamiento deben diseñarse para alinear los incentivos: quien asume el costo de la mejora debe poder recibir (al menos parte de) el ahorro generado. Sin este alineamiento, la decisión individual del proveedor de invertir en calidad puede ser racionalmente adversa aunque sea socialmente beneficiosa. Esta es la falla de mercado central en la economía de la calidad en salud, y su corrección requiere intervención regulatoria y de diseño del sistema de pago.

7. Barreras y Facilitadores para que la Calidad Genere Ahorro

7.1 Barreras no financieras

Más allá de los problemas de diseño del sistema de pago, la revisión identifica un conjunto de barreras internas a las organizaciones proveedoras que limitan la capacidad de implementar mejoras que generen ahorro:

  • Falta de información local para identificar y priorizar problemas de calidad: sin datos sobre la magnitud y el costo local de los eventos adversos, es difícil construir el caso de negocio para la inversión.
  • Incertidumbre sobre la eficacia local de una solución: la evidencia de efectividad en un estudio puede no trasladarse a otro contexto. La adaptación es necesaria pero costosa, y los implementadores tienen poca guía sobre cómo hacerlo.
  • Falta de habilidades o tiempo para mejorar en servicios ordinarios: los servicios con poca experiencia en mejora continua necesitan más apoyo externo para comenzar, lo que aumenta el costo inicial.
  • ‘Fatiga de cambio’: las organizaciones sometidas a reformas continuas pueden mostrar menor receptividad a nuevas iniciativas de mejora, especialmente si las anteriores no produjeron resultados visibles.
  • Sesgo de publicación: los informes positivos sobre ahorros de calidad abundan; los fracasos raramente se publican. Esto genera una impresión exageradamente optimista sobre la facilidad del ahorro y puede llevar a expectativas poco realistas.

7.2 Factores facilitadores con evidencia de efectividad

La revisión también identifica, a partir de estudios sobre implementación exitosa, los factores que aumentan la probabilidad de que la mejora de la calidad genere ahorro real y sostenido:

FacilitadorMecanismo y evidencia
Liderazgo senior comprometido y sostenidoEvidencia consistente en la literatura: los proyectos de mejora sin respaldo visible de la dirección tienen alta tasa de fracaso. El liderazgo debe articular los objetivos, demostrar compromiso cotidiano y proteger los recursos de mejora ante las presiones del servicio diario.
Elegir mejoras con evidencia sólida de efectividad en contextos similaresLa generalización de evidencia de un contexto a otro es la mayor fuente de fracasos. Priorizar intervenciones con estudios en entornos similares al propio reduce el riesgo. Complementar con evidencia experiencial de implementadores en contextos comparables.
Calcular el costo local del problema antes de invertirEstimar con datos propios el costo del evento adverso que se quiere prevenir (días de internación adicionales, tratamientos extra, personal adicional, litigación) permite construir un caso de negocio realista y seleccionar las intervenciones con mayor potencial de ahorro neto.
Implementación hábil con uso de métodos de mejora probadosLos ciclos PDSA, el análisis estadístico de procesos (SPC) y la metodología lean aplicados a la implementación aumentan la probabilidad de éxito. La implementación es frecuentemente la variable más determinante del ahorro, más que la intervención en sí misma.
Medición continua y corrección en tiempo realMonitorear el progreso mediante indicadores específicos —no solo al inicio y al final— permite detectar desvíos y corregirlos antes de que comprometan el resultado. Los proyectos con medición rigurosa tienen mejores resultados que los que miden solo al final.
Contexto financiero que recompense la mejoraLos proveedores en sistemas con pago por desempeño, penalizaciones por eventos adversos o modelos de valor compartido tienen más probabilidad de invertir en calidad porque el sistema los recompensa por hacerlo. En sistemas de fee-for-service puro, el proveedor puede racionalmente no invertir aunque la mejora sea efectiva.
Masa crítica de personal formado en métodos de mejoraLos servicios con un núcleo de personas formadas en mejora continua pueden implementar cambios con mayor rapidez, menor costo y mayor probabilidad de éxito que los que deben empezar desde cero con apoyo externo para cada proyecto.
Cultura organizacional sin culpa y orientada al aprendizajeLos sistemas de reporte de incidentes solo funcionan cuando el personal no teme repercusiones por reportar. La cultura sin culpa es condición necesaria para que los datos de calidad sean fiables y para que los proyectos de mejora reciban la cooperación del personal de primera línea.

8. Cómo Construir el Caso de Negocio para la Mejora de la Calidad en una Organización

8.1 El modelo costo-gastar-ahorrar de Øvretveit

La revisión presenta un modelo operativo para que los proveedores construyan su propio caso de negocio para una intervención de mejora de la calidad, denominado modelo ‘costo-gastar-ahorrar’. El modelo tiene cuatro pasos:

  • Paso 1 — Estimar el costo actual del problema: ¿cuánto cuesta a nuestro servicio el problema de calidad que queremos resolver? Esto requiere calcular con datos propios los costos de los eventos adversos en cuestión: días adicionales de internación, tratamientos extra, personal adicional, litigación, tiempo administrativo de gestión de quejas.
  • Paso 2 — Estimar el costo de la intervención: ¿cuánto costará implementar la solución? Incluyendo formación del personal, tiempo dedicado a la mejora (que tiene un costo de oportunidad), materiales, sistemas de información, apoyo externo si es necesario.
  • Paso 3 — Estimar el ahorro potencial: si la intervención logra una reducción del 50% en el problema (supuesto conservador), ¿cuánto se ahorraría anualmente? Este es el ahorro potencial bruto. El ahorro neto es la diferencia entre el ahorro potencial y el costo de la intervención.
  • Paso 4 — Calcular el tiempo de recuperación de la inversión: ¿en cuántos meses o años los ahorros generados superarán el costo inicial de la intervención? Este dato —denominado ‘tiempo para pagar’ (time to pay back)— es el indicador financiero más directamente relevante para los consejos directivos y los gestores.

La revisión señala que este modelo puede implementarse con datos disponibles de manera rutinaria en la mayoría de los sistemas hospitalarios —datos de facturación, registros de eventos adversos, costos de personal y materiales— sin necesidad de investigación específica. Lo que sí requiere es la voluntad de aplicar esa metodología de manera disciplinada y la habilidad para interpretar los resultados con suficiente certeza para tomar decisiones de inversión.

8.2 Recomendaciones prácticas para proveedores

A partir de la revisión de Øvretveit y del conjunto más amplio de evidencia sobre economía de la calidad, se proponen las siguientes recomendaciones para organizaciones de salud que desean invertir en mejoras que generen ahorro real:

RecomendaciónFundamento y aplicación
Comenzar por los problemas de mayor costo y mayor factibilidad de soluciónLos bundles de prevención de infecciones por catéter central, los protocolos de higiene de manos y los programas de reducción de úlceras por presión tienen la mejor combinación de costo de intervención bajo y ahorro potencial alto. Son el punto de partida lógico para la mayoría de los hospitales.
Usar la evidencia experiencial cuando la investigación publicada es escasaAnte la falta de estudios con suficiente solidez, buscar organizaciones similares que hayan implementado la solución, hablar directamente con sus implementadores sobre qué funcionó y qué no, y ajustar las expectativas de ahorro con los datos obtenidos.
Hacer las propias estimaciones de costo local antes de actuarNo extrapolar mecánicamente los ahorros reportados en estudios de otros países o contextos. El costo del día-cama, el salario del personal y la estructura de pago del propio sistema determinan si el ahorro reportado en otro contexto es transferible.
No reportar como ‘ahorro’ lo que es solo mejora de eficienciaLa mejora de la productividad —hacer más con los mismos recursos— tiene valor real, pero no es lo mismo que reducción de costo. Comunicar ambas dimensiones correctamente evita expectativas frustradas y mantiene la credibilidad del programa de mejora.
Gestionar la implementación con la misma disciplina que la gestión clínicaLa calidad de la implementación es el factor más determinante del ahorro. Asignar responsables claros, usar ciclos PDSA para probar cambios antes de generalizarlos, medir el progreso regularmente y corregir desviaciones de manera sistemática.
Trabajar con el equipo de finanzas desde el diseño del proyectoLos proyectos de mejora que incluyen al equipo financiero desde el inicio tienen mayor capacidad de traducir los resultados clínicos en ahorro económico medible. El equipo financiero también puede identificar qué datos de costos están disponibles en los sistemas rutinarios.
Unirse a otros proveedores para cambiar el contexto financieroLos obstáculos financieros estructurales —sistema de pago que premia la mala calidad, ausencia de penalizaciones por eventos adversos— son más difíciles de cambiar de manera individual. La acción colectiva de proveedores frente a financiadores y reguladores puede modificar el contexto para que la calidad sea económicamente racional.

9. Aplicaciones al Sistema de Salud Argentino

El sistema de salud argentino presenta características que hacen especialmente relevante el análisis de la relación entre calidad y costos. La fragmentación en tres subsistemas —público, de seguridad social y privado— genera heterogeneidad en los mecanismos de pago, en la cultura de calidad y en los incentivos para la mejora. Sin embargo, los principios fundamentales identificados por la revisión de Øvretveit son universales y se aplican con fuerza en el contexto local.

Dimensión del contexto argentinoImplicancias para la calidad y el costo
Sistema de pago mixto con predominio de fee-for-service en el sector privadoAl igual que en el sistema estadounidense, el fee-for-service genera incentivos perversos: los eventos adversos que generan tratamientos adicionales pueden ser fuente de ingreso para el prestador. La implementación de modelos capitados, de pago por episodio o de pago por desempeño —aunque incipiente— es la palanca de cambio más importante.
Alta litigiosidad médica en crecimientoLas indemnizaciones por mala praxis han escalado significativamente en la última década, con condenas que en casos graves de daño neurológico o neonatal pueden superar los 50 millones de pesos. Este contexto hace que el argumento financiero de la calidad sea especialmente potente: cada evento adverso grave es un potencial pasivo que la inversión en calidad puede prevenir.
Escasez de sistemas de información integradosLa construcción del caso de negocio requiere datos locales sobre el costo de los eventos adversos. La ausencia de HCE integradas con datos de costos en la mayoría de los establecimientos argentinos es la principal barrera metodológica. Los programas de HCE son, por lo tanto, simultáneamente instrumentos de calidad y de construcción del caso de negocio.
Concentración de camas en el sector privado del AMBALas tasas de ocupación del sector privado y el costo del día-cama en el AMBA hacen que la reducción de la estancia media por prevención de complicaciones tenga un impacto financiero significativo y cuantificable. Un día de internación evitado en un hospital privado de CABA puede representar entre 50.000 y 200.000 pesos según la complejidad.
PAMI y grandes obras sociales como agentes con incentivos para la calidadLos grandes financiadores —PAMI, OSDE, UPCN, UOM— tienen los incentivos más alineados para exigir calidad a sus prestadores: los eventos adversos son costos para ellos, no ingresos. La incorporación de criterios de calidad en los contratos de estos financiadores con los prestadores es una palanca de cambio institucional poderosa y subutilizada.
Ausencia de sistema nacional de indicadores de calidad públicosA diferencia del NHS o del sistema Medicare en EE.UU., Argentina no publica comparativos de indicadores de calidad por establecimiento. Esta ausencia elimina uno de los mecanismos más potentes de incentivo reputacional para la mejora. Su implementación es una medida de política sanitaria de alto impacto y bajo costo.

10. Conclusiones: Lo que Sabemos, lo que No Sabemos y lo que Debemos Hacer

10.1 Lo que la evidencia demuestra con solidez

La mala calidad en salud es sistemáticamente cara: eventos adversos, infecciones hospitalarias, errores de medicación, úlceras por presión, caídas, complicaciones quirúrgicas y fallos de comunicación consumen una fracción enorme y en gran parte invisible del gasto sanitario total. Esta realidad, documentada en múltiples países con metodologías distintas, no es discutida por la evidencia.

Existen intervenciones específicas con evidencia sólida de que generan ahorro neto para el proveedor cuando se implementan correctamente en el contexto adecuado: bundles de prevención de infecciones, reducción de errores de medicación mediante prescripción electrónica, programas Lean en urgencias, mejora de la planificación del alta, optimización del cuidado en UCI. El conjunto de estas intervenciones, implementado de manera sistemática, puede liberar recursos significativos.

10.2 Lo que aún no sabemos

La evidencia sobre cuánto cuesta implementar la mayoría de las intervenciones de mejora —especialmente en entornos distintos a los de estudio— es escasa, heterogénea y difícil de generalizar. Los ahorros reportados frecuentemente no incluyen el costo completo de la intervención, lo que puede sobreestimar el beneficio neto. Pocos estudios demuestran sostenibilidad de los ahorros más allá de dos años. Y la mayoría de la evidencia proviene de EE.UU. o el Reino Unido, con sistemas de salud, estructuras de costos y culturas organizacionales distintas a las latinoamericanas.

10.3 Lo que debemos hacer

El corolario de la evidencia disponible es claro: no actuar tiene un costo alto, tanto financiero como humano. El costo de la inacción —mantener tasas de eventos adversos que son en parte prevenibles, continuar con prácticas de sobreuso que no generan valor, no invertir en sistemas de prevención cuyo ROI es positivo— supera sistemáticamente el costo de las inversiones en calidad que los evitan.

La agenda de acción tiene tres niveles: los gestores y líderes clínicos deben construir el caso de negocio local con datos propios, elegir intervenciones con evidencia de efectividad en contextos similares y gestionar la implementación con rigor metodológico. Los financiadores deben diseñar sistemas de pago que alineen los incentivos con la calidad, penalicen los eventos adversos evitables y compartan el ahorro con los proveedores que invirtieron en prevenirlos. Y los reguladores y responsables de política deben crear el marco de medición, transparencia y rendición de cuentas que haga visible el costo de la mala calidad y recompense públicamente a los que la reducen.

La síntesis final de Øvretveit sigue siendo la más honesta y la más accionable que la evidencia permite: mejorar la calidad puede ahorrar dinero, a veces lo hace, y en muchos casos no lo sabemos con certeza. Pero el costo de la mala calidad es real, alto y en parte prevenible. Y eso es suficiente para actuar.

Síntesis y proposición final
Mejorar la calidad en salud genera ahorro cuando:
(1) se elige una intervención con evidencia de efectividad en problemas de alto costo y alta prevalencia;
(2) se implementa con habilidad y con métodos probados de mejora continua;

(3) el contexto organizacional y financiero apoya la implementación; y
(4) el sistema de pago alinea el incentivo del proveedor con la calidad.
Cuando estas cuatro condiciones se cumplen, la inversión en calidad es la más rentable que puede hacer una organización de salud. Cuando alguna se ausenta, el ahorro puede no materializarse aunque la mejora clínica sea real. El trabajo de los gestores y de los sistemas de salud es crear las condiciones para que las cuatro estén presentes
.

Neoinstitucionalismo, formas de integración, y su Efecto en la Competencia Sanitaria

Dr. Carlos Alberto Díaz. Profesor Titular Universidad ISALUD.

El título se modifica, debido a Observaciones realizada por una empresa, ya que el artículo intenta polemizar sobre como la integración, el neoinstitucionalismo, que son útiles para disminuir los costos de transacción y hacer más eficiente la prestación de salud, en los cuatro casos analizados: BASA, Swiss Medical, Galeno, y Hospitales de comunidad. No obstante se ofrece la posibilidad de argumentar sobre lo que se considera erróneo de esta opinión. Que fue fundamentada en datos oficiales de las páginas de las propias empresas y de las publicaciones. El texto fue modificado por el autor en función de corregir conceptos vertidos que eran erróneos y considerados agraviantes o que pudieran trasuntar una intencionalidad que no existía.

El documento expresa una visión crítica sobre como se está dando la integración vertical en Argentina, que establece mejoras de escala pero no técnicas en cuanto a la calidad. Prevalecen los resultados económicos sobre los asistenciales, de calidad y desempeño.

Introducción y Planteo del Problema

El mercado de salud privado en Argentina asiste, desde la desregulación iniciada por el DNU 70/23, a una reconfiguración acelerada de sus estructuras competitivas. La eliminación de restricciones a la derivación de aportes y la posibilidad de que las prepagas actúen como Agentes del Seguro de Salud han intensificado la concentración y acentuado el fenómeno de integración vertical entre financiadores y prestadores sanatoriales. Este proceso no es nuevo —se observa desde hace al menos dos décadas—, pero su ritmo e impacto se han profundizado.

En este contexto, el Grupo BASA (Red BASA), perteneciente al Grupo Olmos, constituye un caso paradigmático de integración de tipo peculiar: no es un prepago que integra hacia atrás construyendo prestadores propios, sino un conglomerado prestador

El presente documento analiza críticamente:

(a) el comportamiento de los prepagos integrados y no integrados en Argentina y sus efectos sobre la competencia;

(c) la pregunta teórica central de si la reducción de costos de transacción constituye una justificación suficiente para la integración vertical en salud; y

(b) las particularidades del modelo BASA como prestador con acceso privilegiado a financiamiento público-sindical;

(d) las implicancias regulatorias y de política de competencia que se derivan del análisis.

Hipótesis crítica central
La integración vertical financiador-prestador en el mercado de salud argentino no responde únicamente a una lógica de reducción de costos de transacción (eficiencia), sino también —y de manera determinante en casos como el Grupo BASA— a una estrategia de captura de renta, apropiación de flujos de financiamiento público-sindical y exclusión de prestadores independientes del mercado, con consecuencias negativas para la competencia, la calidad y el bienestar de los afiliados.

Concentración y actores dominantes

El sistema de salud privado en Argentina cubre entre el 13 % y el 15 % de la población total, con alrededor de siete millones de afiliados a medicina prepaga. La estructura del mercado presenta una fuerte concentración: las diez primeras empresas concentran entre el 80 % y el 83 % de los afiliados totales, siendo OSDE el líder indiscutido con más de dos millones de afiliados, seguido por Swiss Medical, Galeno, SanCor Salud, Medifé y OMINT.

Junto a los grandes prepagos de base individual, el sistema incluye un segmento de prestadores integrados de comunidad (Hospital Italiano, Alemán, Británico, CEMIC, Austral) y, en una categoría distinta —y menos analizada—, grandes conglomerados prestadores que operan principalmente para obras sociales sindicales y PAMI, entre los cuales el Grupo BASA es el de mayor escala. Que además y fundamentalmente brinda servicioos de la diálisis crónica, y ahora aspira a tener la mayor casuística de trasplante renal.

El Decreto de Necesidad y Urgencia 70/2023 introdujo cambios estructurales en el financiamiento del sistema. Al permitir que los prepagos se inscriban como Agentes del Seguro de Salud y reciban aportes directamente, sin intermediación de obras sociales sindicales, el DNU eliminó el llamado ‘peaje’ que representaba hasta el 3 % de los aportes. Swiss Medical fue la primera de las grandes en inscribirse, en un movimiento que se calificó explícitamente como ‘estrategia de posicionamiento’ para captar afiliados que antes triangulaban sus aportes.

Este cambio tiene consecuencias ambivalentes para la competencia. Por un lado, reduce los costos de transacción del sistema y amplía la libertad de elección. Por otro lado, debilita el poder financiero de las obras sociales sindicales , lo que genera presiones de reconversión o crisis en ese segmento. El resultado de mediano plazo podría ser una mayor concentración en el segmento prepago, con las grandes prepagas absorbiendo afiliados que antes estaban en obras sociales sindicales.

3. Integración Vertical: Teoría, Justificaciones y Falacias

3.1 La justificación teórica: costos de transacción

La teoría económica de los costos de transacción (Coase, 1937; Williamson, 1975, 1985) ofrece la principal justificación eficientista de la integración vertical. Según este marco, cuando los costos de negociar, monitorear y hacer cumplir contratos en el mercado son elevados, la integración de las etapas del proceso productivo dentro de una misma organización jerárquica puede ser más eficiente que la contratación externa.

Aplicada al sector salud, esta lógica sugiere que un prepago que integra prestadores propios puede:

(a) reducir costos de negociación y auditoría de facturas;

(b) alinear incentivos entre financiador y prestador para evitar el sobreuso y el subfacturación;

(c) implementar protocolos y modelos de gestión clínica sin necesidad de contratos complejos;

(d) mejorar la coordinación del cuidado longitudinal del paciente; y

(e) reducir la incertidumbre sobre costos y capacidad.

¿Los costos de transacción bajan lo suficiente para impulsar la integración?
La evidencia en el mercado argentino sugiere que la respuesta es parcial y condicional. En el segmento de alta complejidad y volumen (Swiss Medical, Galeno), la integración efectivamente redujo costos administrativos y mejoró la coordinación clínica. Sin embargo, en el segmento de obras sociales sindicales y PAMI , la ‘integración’ no resultó de una búsqueda de eficiencia sino de una captura de contratos públicos, sin que se observen ganâncias claras de eficiencia para los afiliados. La estructura societaria es la de un fideicomiso. Lo cual es muy importante.

3.2 Tipos de integración en el mercado argentino

La literatura distingue dos sentidos de integración vertical en el sector salud argentino:

  • Integración hacia atrás (backward integration): el financiador adquiere o construye prestadores propios. Es el modelo de Swiss Medical (Sanatorio Los Arcos y otros), Galeno (Clínicas de la Trinidad), OMINT (Clínica Bazterrica). El objetivo declarado es el control de costos y la diferenciación competitiva de la red prestadora.
  • Integración hacia adelante (forward integration): el prestador crea o capta un financiador. Es el modelo de los hospitales de comunidad (Italiano, Alemán) que desarrollaron planes de salud propios, y —en una variante menos transparente— el Grupo BASA, que gestionando la obra social UOM actuó simultáneamente como administrador del fondo y como prestador principal, concentrando la derivación de pacientes en sus propios sanatorios.

La distinción es relevante porque tiene implicancias muy distintas sobre los incentivos. En la integración hacia atrás de un prepago competitivo, el financiador tiene incentivos para que su prestador sea eficiente porque compite con otros prepagos por afiliados.

En la integración de tipo BASA, el financiador es monopólico por ley para sus afiliados, lo que elimina la presión competitiva y convierte al arreglo en una renta de posición.

3.3 Integración parcial y modelo mixto

Los prepagos argentinos no operan modelos de integración pura: combinan prestadores propios con contratación de terceros. En el AMBA, las grandes prepagas concentran aproximadamente el 50 % de sus prestaciones en servicios propios y tercerizan el restante 50 % por acto médico. El 75 % de los efectores privados relevantes de CABA está integrado verticalmente a algún financiador.

Esta integración parcial crea una asimetría competitiva estructural: el prestador integrado recibe pacientes de su propio financiador con un costo de transacción cercano a cero, mientras que el prestador independiente debe negociar tarifas, pasar auditorías, gestionar autorizaciones y cobrar con rezago. Esa diferencia de fricción operativa equivale a una ventaja de costos del prestador integrado que no proviene de mayor eficiencia productiva sino de la posición en la cadena de valor.

4. El Caso BASA: Un Modelo de Integración con Señales de Alerta

4.1 Estructura y escala del Grupo BASA

El Grupo BASA (Red BASA), parte del Grupo Olmos, es uno de los conglomerados prestadores más grandes de Argentina en términos de camas y cobertura poblacional. A la fecha de este análisis, administra 21 centros de salud distribuidos en CABA, Provincia de Buenos Aires, Santa Fe, Mendoza y San Juan, con una red de policonsultorios en 9 provincias. Su capacidad instalada comprende 1.600 camas de internación (206 de cuidados críticos), 37 quirófanos y 14 laboratorios.

Atiende a 800.000 afiliados de 139 obras sociales, siendo el prestador dominante de la Obra Social de la UOM y uno de los más importantes de PAMI. Emplea a más de 6.500 trabajadores. Sus operaciones incluyen además laboratorios propios (Laboratorios Olmos, Zárate), farmacias, el servicio de urgencias SERCA y centros de tratamiento y estimulación temprana (CTET).

Origen del modelo: de las dos sillas a la vez El origen del Grupo BASA es revelador de su lógica de negocio. Raúl Olmos, excontador de la UOM seccional Mendoza, fue gerente general de las prestaciones de la Obra Social de la UOM. Desde esa posición, gestionando los fondos de la obra social, incorporó clínicas propias como prestadoras de esa misma obra social. Es decir, decidía a quién se derivaban los afiliados mientras era propietario del destino. Este origen constituye un conflicto de interés estructural que debería haber activado la regulación antimonopolio y de la Superintendencia de Servicios de Salud.

4.2 El vínculo BASA-UOM: características de una relación cautiva

La relación entre Red BASA y la UOM no es una relación de mercado ordinaria entre financiador y prestador. Tiene características que la acercan a una relación de captura:

  • Origen político-gremial: el acuerdo original entre Raúl Olmos y Antonio Caló (Secretario General de la UOM) otorgó a Olmos el gerenciamiento de los sanatorios UOM y la administración de las prestaciones médicas de la obra social. Gestionando clínicas Policlínicas central de la UOM. Sanatorio Augusto Vandor. Policlínico Regional de Avellaneda.
  • Dirección cautiva del flujo de afiliados: los afiliados de la UOM, como en toda obra social sindical, no tienen libertad real de elegir prestador en el primer nivel. El convenio entre la UOM y BASA canaliza el flujo de pacientes hacia los sanatorios del grupo, independientemente de la preferencia del afiliado o de la calidad relativa de la prestación.
  • Ausencia de competencia por contratos: la renovación y ampliación de los contratos de BASA con la UOM no respondió a licitaciones transparentes con participación de otros prestadores, sino a arreglos de largo plazo anclados en la relación personal entre los dirigentes.
  • Expansión a PAMI: el patrón se repitió con PAMI, donde BASA se convirtió en uno de los principales prestadores sin que mediara un proceso competitivo de selección de proveedores, generando una concentración de poder de mercado que afecta la capacidad de negociación del ente y la calidad del servicio a jubilados.
  • Gestionar clínicas con problemas económicos, técnicamente quebradas: Centro Gallego de Buenos Aires. Fundación Favaloro. Sanatorio San José. Sanatorio San Martín. Clínicas Santa Clara: Florencio Varela. Quilmes. Morón. Zarate. Sanatorio General Sarmiento. Sanatorio Lobos. Santa Rosa Mendoza. Sociedad Española Mendoza. Santa Clara Mendoza. También Santa Fé. Casilda. Rosario y San Juan. El grupo BASA adquirió la totalidad de las operaciones de Fresenius Medical Care Argentina. Que son 76 clínicas de diálisis.

4. Efectos sobre la Competencia entre Prestadores Integrados y No Integrados

4.1 Asimetría estructural en el acceso al financiamiento

La principal distorsión competitiva que genera la integración financiador-prestador en el mercado argentino es la asimetría en el acceso al financiamiento. Un prestador integrado a un prepago o a una obra social tiene garantizado un flujo de pacientes y un sistema de facturación interno que elimina los costos de negociación, auditoría y cobro. Un prestador independiente, en cambio, debe:

  • Negociar tarifas con cada financiador de manera bilateral, desde una posición débil cuando el financiador es dominante en su zona de influencia.
  • Tramitar autorizaciones previas para procedimientos, con procesos burocráticos que consumen tiempo clínico y generan costos administrativos directos.
  • Soportar auditorías médicas y de facturación que pueden resultar en débitos y rechazos de prestaciones ya realizadas, transfiriéndole al prestador el riesgo financiero de decisiones clínicas que el financiador debería compartir.
  • Financiar el período de cobranza que en el sector oscila entre 60 y 120 días, con el correspondiente costo financiero en un contexto inflacionario como el argentino.
  • No tener certeza de continuidad: el financiador integrado puede excluir al prestador independiente de su cartilla cuando su propio prestador tenga capacidad disponible, sin que mediaren incumplimientos contractuales.

4.2 El mecanismo de foreclosure: cierre de mercado

En economía de la competencia, el foreclosure o cierre de mercado describe la estrategia mediante la cual una empresa integrada verticalmente utiliza su posición en un segmento del mercado para excluir competidores del otro segmento.

En el sector salud argentino, esta dinámica opera de la siguiente manera:

Un prepago integrado (Swiss Medical con Los Arcos, Galeno con Trinidad) tiene incentivos para derivar a sus afiliados prioritariamente hacia sus prestadores propios, no solo por razones de costos, sino también para mantener alta la tasa de ocupación de sus instalaciones y fortalecer la imagen de marca de sus sanatorios. Esta derivación preferencial reduce el volumen de pacientes disponibles para los prestadores independientes, particularmente en las zonas geográficas donde el prestador integrado tiene presencia.

DimensiónPrestador Integrado
Acceso a pacientesGarantizado por el vínculo financiador-prestador
Costos administrativosBajos: facturación interna, sin auditorías adversariales
Riesgo de cobroBajo o nulo: cobro interno sin mora
Poder de negociación tarifariaEstablece sus propias tarifas o las negocia ‘consigo mismo’
Continuidad contractualGarantizada en tanto exista el vínculo societario
Diferenciación de marcaSanatorio propio refuerza imagen del prepago

4.3 Efectos sobre la calidad: ¿integración o complacencia?

Uno de los argumentos más sólidos a favor de la integración es que permite implementar modelos de gestión clínica y protocolos de calidad de manera más efectiva que mediante contratos con terceros. Los hospitales de comunidad integrados (Italiano, Alemán) son el ejemplo más citado de integración con alta calidad asistencial.

Sin embargo, este argumento no se sostiene universalmente. La integración puede generar calidad cuando existe competencia en el segmento financiador —que presiona al prepago a ofrecer buenas prestaciones para retener afiliados— y cuando el prestador propio también compite con otros por pacientes de terceros financiadores. Cuando alguna de estas dos condiciones se ausenta, la integración puede generar complacencia: el prestador cautivo sabe que sus pacientes llegan independientemente de su desempeño, porque provienen de un financiador monopólico o cuasi-monopólico.

Este es, precisamente, el riesgo del modelo BASA-UOM. Los afiliados metalúrgicos no pueden, en la práctica, elegir otro prestador. PAMI tiene poder de negociación pero lo ha ejercido de manera deficiente, como lo evidencia la proliferación de denuncias sobre calidad asistencial en sus establecimientos. La ausencia de presión competitiva sobre la calidad es una falla de mercado que la integración en este caso no resuelve sino que agrava.

5. Los Costos de Transacción: ¿Justificación Suficiente para la Integración?

5.1 Cuándo los costos de transacción justifican la integración

La teoría de Williamson establece que la integración vertical se justifica económicamente cuando se cumplen tres condiciones:

(a) la transacción involucra activos específicos de alta inversión;

(b) existe incertidumbre sobre el comportamiento futuro de las contrapartes; y

(c) la frecuencia de la transacción es alta.

En salud, estas condiciones parcialmente se cumplen: la inversión en equipamiento de alta complejidad es específica, la incertidumbre sobre volumen de prestaciones es real y la frecuencia de transacciones entre financiadores y prestadores es altísima.

Sin embargo, la magnitud de los costos de transacción en el sector salud argentino ha disminuido significativamente en los últimos años por factores tecnológicos e institucionales: la digitalización de las autorizaciones mediante plataformas como SITEL, la informatización de historias clínicas, los sistemas de facturación electrónica y los padrones on-line han reducido los costos de negociación y monitoreo entre financiadores y prestadores independientes.

5.2 El argumento de los costos de transacción en el modelo BASA: debilidad estructural

Aplicado al caso BASA, el argumento de los costos de transacción presenta una debilidad fundamental: si el objetivo principal fuera reducir costos de transacción, el modelo óptimo sería un contrato de largo plazo con términos claros entre la obra social y prestadores eficientes seleccionados competitivamente. No requiere que el mismo actor sea propietario de ambos lados de la transacción.

La integración propietaria —donde el mismo grupo controla el fondo de la obra social y los sanatorios— va más allá de lo que la reducción de costos de transacción requeriría. La explicación más parsimoniosa de por qué se eligió la integración propietaria en lugar del contrato de largo plazo podría ser la captura de renta: la integración propietaria permite apropiarse del diferencial entre las tarifas que paga la obra social y los costos reales de producción del servicio, algo que un contrato competitivo no permitiría.

5.3 ¿En qué casos la integración sí reduce costos de transacción suficientemente?

Para ser justos con el análisis, es preciso identificar los casos en que la integración en el mercado argentino sí parece haber reducido costos de transacción de manera genuina y favorable a los afiliados:

  • Swiss Medical: la inversión en 12 sanatorios propios permitió implementar sistemas de gestión clínica unificados, protocolos de referencia y contrarreferencia interno y un modelo de atención más coordinado. Los afiliados tienen acceso a una red prestadora cuya calidad es atributo diferenciador del prepago en el mercado. La presencia de competidores como OSDE y Galeno mantiene la presión competitiva.
  • Hospitales de comunidad integrados: el Hospital Italiano, el Alemán y otros hospitales de comunidad que desarrollaron planes de salud propios lograron integrar el cuidado primario, secundario y terciario de manera muy eficiente, con modelos de medicina familiar y capitación que reducen el sobreuso y el gasto innecesario. La identidad institucional y la cultura de calidad actúan como mecanismos de gobernanza complementarios al mercado.
  • Galeno-Trinidad: la integración Galeno/Clínicas de la Trinidad en el segmento de alta complejidad permitió escala y diferenciación de marca, aunque también generó tensiones competitivas con prestadores independientes desplazados de la cartilla.

7. Marco Regulatorio: Vacíos, Fallas y Propuestas

7.1 Vacíos regulatorios en la integración vertical

El marco regulatorio argentino de la salud privada presenta vacíos significativos en materia de integración vertical. La Ley 26.682 de Medicina Prepaga regula aspectos de los planes, precios, cobertura y habilitación de entidades, pero no establece límites explícitos a la integración vertical ni mecanismos de supervisión de posibles abusos derivados de la misma. La Superintendencia de Servicios de Salud carece de herramientas específicas de análisis de mercados y defensa de la competencia sectorial.

La regulación de la competencia en Argentina corresponde a la Comisión Nacional de Defensa de la Competencia (CNDC), cuya Ley 27.442 establece el control de concentraciones económicas y la sanción de conductas anticompetitivas. Sin embargo, las operaciones de integración en el sector salud que no superan los umbrales de notificación obligatoria (determinados por el volumen de negocios) quedan fuera del radar de la CNDC, lo que permite que integraciones de tamaño medio —como algunas operaciones del Grupo BASA— pasen sin escrutinio.

6.2 El problema de supervisión del modelo BASA-UOM

El caso BASA ilustra un fallo regulatorio más profundo: la Superintendencia de Servicios de Salud supervisa a los prepagos y obras sociales en sus aspectos financieros y de cobertura, pero no tiene mecanismos efectivos para detectar y sancionar situaciones en que un grupo económico controla el financiador y el prestador de una obra social sindical. La AFIP y la AFIP-ARCA controlan los aspectos impositivos, pero no la dinámica competitiva del mercado..

7.3 Propuestas de política

A partir del análisis, se identifican las siguientes líneas de acción regulatoria:

  • Obligación de separación funcional y transparencia: cuando un grupo económico controle simultáneamente una entidad financiadora (obra social o prepago) y prestadores sanatoriales, debe existir separación funcional con gestión independiente de ambos, con estados contables separados auditados externamente y publicación de los términos de contratación entre ambas partes.
  • Control de concentraciones con umbral sectorial: la CNDC debería establecer umbrales sectoriales específicos para el mercado de salud que activen el control previo de concentraciones cuando un actor supere determinada participación en el mercado de prestación sanatorial de una zona geográfica o para una obra social específica.
  • Licitaciones competitivas obligatorias para obras sociales: las obras sociales sindicales y PAMI deberían estar obligadas a seleccionar sus prestadores mediante procesos competitivos transparentes, con publicación de bases, criterios de evaluación de calidad y precio, y participación abierta.
  • Supervisión de calidad de prestadores de PAMI: la ausencia de supervisión efectiva de calidad de los prestadores de PAMI —particularmente en el contexto de denuncias graves como las que involucran a establecimientos de la Red BASA en 2026— requiere el fortalecimiento de la capacidad de fiscalización del PAMI y la aplicación efectiva de penalidades por incumplimientos.
  • Prohibición de posiciones duales sin transparencia: debería regularse expresamente la prohibición de que un mismo individuo o grupo económico ejerza funciones directivas en una obra social y simultáneamente sea propietario o directivo de los prestadores contratados por esa obra social, sin divulgación pública y aprobación regulatoria previa.

7. Síntesis Crítica y Conclusiones

El análisis desarrollado en este documento permite arribar a conclusiones que cuestionan la narrativa dominante de la integración vertical en el mercado de salud argentino como fenómeno neutral o inevitablemente eficiente.

7.1 No toda integración es igual

Existe una diferencia fundamental entre la integración vertical de un prepago competitivo que construye prestadores propios para diferenciarse y mejorar la coordinación del cuidado (Swiss Medical, Hospitales de Comunidad), y la integración de un grupo empresario que captura el flujo financiero de una obra social sindical actuando simultáneamente como gestor del fondo y propietario de los sanatorios (BASA-UOM). La primera puede ser genuinamente eficiente y pro-competitiva; la segunda es estructuralmente anticompetitiva y opaca.

7.2 Los costos de transacción son condición necesaria pero no suficiente

La reducción de costos de transacción es una condición necesaria pero no suficiente para justificar la integración vertical en salud. Para que la integración sea socialmente deseable, también debe: (a) no generar exclusión de prestadores independientes eficientes; (b) no deteriorar la calidad de la atención; (c) no capturar rentas a expensas de los afiliados; y (d) operar en un entorno con presión competitiva que discipline al integrado. Cuando alguna de estas condiciones se incumple —como en el caso BASA— la integración genera más pérdida de bienestar que ganancia.

7.3 El mercado de salud argentino requiere regulación pro-competitiva activa

La desregulación de precios del DNU 70/23, sin el complemento de una regulación pro-competitiva activa, puede profundizar la concentración y las asimetrías entre prestadores integrados e independientes. El mercado de salud no es un mercado ordinario: la información asimétrica, las externalidades, los bienes públicos y las necesidades impostergables justifican una intervención regulatoria que preserve la competencia y proteja a los usuarios más vulnerables —jubilados de PAMI, afiliados de obras sociales sindicales— de las consecuencias de mercados cautivos y prestadores sin incentivos a la calidad.

Conclusión crítica final
El Grupo BASA representa un modelo de integración financiador-prestador que no se sostiene desde la eficiencia sino desde la captura del financiamiento público.
Los costos de transacción bajos que la integración genera son reales, pero son apropiados .
La ausencia de supervisión efectiva convierte a este modelo en un ejemplo de falla regulatoria con consecuencias sobre la calidad asistencial, la competencia sanatorial y la equidad del sistema.
La regulación pro-competitiva y la transparencia son las únicas herramientas capaces de reencauzar estos incentivos perversos.

La construcción de estas integraciones verticales, no parecería que optimizan el desempeño de los sistemas de salud, como las empresas gestionadas son tomadas desinvertidas, con personal en conflicto, sin estructura asistencial y tecnocrática, bajos sueldos, la situación no es apriorísticamente la mejor. No se pretende más que generar un alerta por los pacientes. La integración vertical y horizontal son necesarias, sin dudas, pero debieran tener un marco que conduzca a la calidad prestacional y asistencial.

Resultados a 10 años de terapia CAR-T en linfoma no Hodgkin

Autores : Marco Ruella , MD , Luca Paruzzo , MD , Emeline R. Chong , BA , Elise A. Chong , MD https://orcid.org/0000-0001-8895-1625, Dr. Daniel J. Landsburg , Dra . Sunita D. Nasta , Dra . Pooja Devi ,+12 y Stephen J. Schuster , MD. 

N Engl J Med 2026 ; 394 : 2440 – 2448 DOI: 10.1056/NEJMoa2518035

VOL. 394 NÚM. 24

Abstract

Fondo

La terapia con células T con receptor de antígeno quimérico (CAR) anti-CD19 es un tratamiento estándar para los linfomas no Hodgkin de células B recidivantes o refractarios. Los resultados a largo plazo y su potencial curativo siguen siendo inciertos.

Métodos

Evaluamos los resultados a largo plazo en 38 pacientes con linfomas no Hodgkin de células B recidivantes o refractarios (24 pacientes con linfoma de células B grandes y 14 con linfoma folicular) que habían sido tratados con CTL019 (ahora llamado tisagenlecleucel), células T autólogas que expresan receptores quiméricos coestimulados por 4-1BB dirigidos a CD19. La supervivencia libre de linfoma se definió como el tiempo transcurrido desde la infusión de tisagenlecleucel hasta la recidiva o la muerte relacionada con el linfoma. La incidencia de muerte no relacionada con la recidiva y de segundo cáncer primario se estimó con el método de Aalen-Johansen. La fecha de corte de los datos fue el 1 de octubre de 2025.

Resultados

En un seguimiento medio de 10,1 años (rango, 7,9 a 11,5), no se produjeron recaídas más allá de los 5,4 años. La supervivencia libre de linfoma a los 10 años fue del 32 % (intervalo de confianza del 95 % [IC], 14 a 51) entre los pacientes con linfoma de células B grandes y del 47 % (IC del 95 %, 20 a 71) entre los pacientes con linfoma folicular. En un análisis que incluyó las muertes por cualquier causa, la supervivencia libre de progresión a los 10 años fue del 17 % (IC del 95 %, 5 a 34) entre los pacientes con linfoma de células B grandes y del 29 % (IC del 95 %, 9 a 52) entre los pacientes con linfoma folicular; la supervivencia global a los 10 años fue del 17 % (IC del 95 %, 5 a 34) y del 50 % (IC del 95 %, 23 a 72), respectivamente. Se observó neutropenia persistente de grado 2 o 3 en 2 pacientes (5%); no se observó anemia ni trombocitopenia tardías. Nueve pacientes desarrollaron un segundo cáncer primario (incidencia acumulada a 10 años, 21%). La mortalidad a 10 años no relacionada con la recaída fue del 18% (14% si se excluyen las muertes relacionadas con la enfermedad por coronavirus 2019). Una mayor persistencia del transgén CAR pareció estar asociada con una respuesta a largo plazo. La aplasia de células B persistió en el 44% de los pacientes con una respuesta a largo plazo.

Conclusiones

Entre los pacientes con linfoma no Hodgkin de células B con tratamiento previo intensivo, una sola infusión de tisagenlecleucel produjo remisiones de una década (supervivencia libre de linfoma) en aproximadamente un tercio de los pacientes con linfomas de células B grandes y en casi la mitad de aquellos con linfoma folicular. (Financiado por el Centro de Innovaciones de la Familia Richard Berman en LLC y Linfomas y otros; número de registro en ClinicalTrials.gov: NCT02030834 ).

Las terapias con células T con receptor de antígeno quimérico (CAR) dirigidas a CD19 han transformado el tratamiento de los linfomas no Hodgkin de células B recidivantes o refractarios. En pacientes con linfoma de células B grandes o linfoma folicular recidivantes o refractarios, las terapias con células T CAR dirigidas a CD19 logran remisiones duraderas en aproximadamente el 30 al 50 % de los pacientes durante un período de seguimiento de hasta 5 años. 1-13 Sin embargo, la durabilidad de las remisiones más allá de los 5 años y el potencial curativo de la terapia con células T CAR aún no están claros.

La vigilancia a largo plazo es esencial para determinar si las terapias con células T CAR pueden resultar en remisión de por vida; las recurrencias tardías después de la quimioinmunoterapia son bien conocidas. 14 El seguimiento prolongado también brinda la oportunidad de caracterizar los eventos adversos tardíos, incluyendo la muerte no relacionada con la recaída y los segundos cánceres primarios. 2,15–18 Las citopenias persistentes, la aplasia de células B prolongada y la hipogammaglobulinemia pueden aumentar el riesgo de infección durante años después de la infusión. La frecuencia y las consecuencias clínicas de estos efectos durante un período prolongado siguen sin estar claras. 2,19 Aquí, informamos el seguimiento de 10 años de pacientes con linfoma no Hodgkin de células B refractario o con múltiples recaídas que habían sido tratados con células T CAR dirigidas a CD19 en un ensayo clínico de fase 2 de un solo centro, 3,20 proporcionando una evaluación de una década de la eficacia, los efectos tóxicos, la reconstitución inmunológica y la supervivencia.

Métodos

Diseño y supervisión del estudio

Evaluamos los resultados a 10 años en pacientes con linfoma de células B grandes o linfoma folicular recidivante o refractario que habían sido tratados en la Universidad de Pensilvania con CTL019 (ahora llamado tisagenlecleucel): células T autólogas transducidas mediante un vector lentiviral para expresar receptores de antígenos quiméricos coestimulados con CD19 y dirigidos a CD19. 3,20 El diseño del estudio, los criterios de inclusión, el proceso de fabricación, los procedimientos de tratamiento y los resultados iniciales de eficacia y seguridad se han publicado previamente. 3,20

Se incluyeron un total de 49 pacientes; 38 pacientes (78 %) recibieron tisagenlecleucel y pudieron ser evaluados en cuanto a eficacia y seguridad en este estudio a largo plazo. 3 Once pacientes no recibieron una infusión de células T CAR; 5 presentaron una rápida progresión de la enfermedad, 1 retiró su consentimiento y, en 5 casos, el proceso de fabricación no produjo la dosis de células T CAR especificada en el protocolo. 3

Todos los pacientes dieron su consentimiento informado por escrito. El comité de ética institucional de la Universidad de Pensilvania aprobó este análisis ampliado, que se llevó a cabo de acuerdo con los principios de la Declaración de Helsinki y las directrices de Buenas Prácticas Clínicas. Este estudio se desarrolló desde enero de 2014 hasta septiembre de 2019 (finalización del estudio primario); la fecha límite para la recopilación de datos del seguimiento a largo plazo fue el 1 de octubre de 2025. Todos los autores contribuyeron a la redacción del manuscrito; ninguna persona ajena a la autoría participó en su redacción. Los autores garantizan la exactitud e integridad de los datos y el cumplimiento del protocolo del estudio (disponible junto con el texto completo de este artículo en NEJM.org).

Tratamiento y evaluaciones

La información sobre el constructo CAR, los regímenes de linfodepleción y los procedimientos del protocolo se han publicado previamente. 3,20 Todos los productos de tisagenlecleucel se fabricaron en la Universidad de Pensilvania. Las evaluaciones tumorales se realizaron de acuerdo con los Criterios de Respuesta Revisados ​​de 2007 para el Linfoma Maligno. 21 Dado que la última recaída observada ocurrió 5,4 años después de la infusión, se consideró que cualquier paciente que estuviera en remisión completa continua durante 5,5 años o más (sin tratamiento adicional o terapia de mantenimiento después de la infusión de tisagenlecleucel) había tenido una respuesta a largo plazo.

La supervivencia libre de linfoma se definió como el tiempo transcurrido desde la infusión de tisagenlecleucel hasta la recaída del linfoma o la muerte relacionada con el linfoma, y ​​las muertes no relacionadas con el linfoma se censuraron en el momento del fallecimiento. La supervivencia libre de progresión se definió como el tiempo transcurrido desde la infusión de tisagenlecleucel hasta la progresión del linfoma o la muerte por cualquier causa. La duración de la respuesta se midió desde la fecha de la primera respuesta hasta la aparición de la recaída o la muerte por linfoma. La supervivencia global se definió como el tiempo transcurrido desde la infusión de tisagenlecleucel hasta la muerte por cualquier causa. La muerte no relacionada con la recaída se definió como la muerte sin progresión ni recaída del linfoma. Los segundos cánceres primarios incluyeron todas las nuevas neoplasias malignas, excluyendo los cánceres de piel no melanoma, que se diagnosticaron después de la infusión de tisagenlecleucel. Los detalles sobre los datos utilizados para la mortalidad y la incidencia de cáncer en la población general de EE. UU. se proporcionan en el Apéndice Suplementario (disponible en NEJM.org). 22-24 Los efectos tóxicos durante el seguimiento a largo plazo se clasificaron según los Criterios de Terminología Común para Eventos Adversos, versión 5.0, del Instituto Nacional del Cáncer.

Monitorización inmunológica

Se extrajeron de los registros médicos los recuentos de linfocitos T CD3+, CD4+ y CD8+, los recuentos de linfocitos B y la información sobre el uso de inmunoglobulina intravenosa. Los detalles de los análisis correlativos se proporcionan en el Apéndice complementario .

Análisis estadístico

Las variables continuas se resumen como medianas y rangos, y las variables categóricas como recuentos y porcentajes. Utilizamos estimaciones de Kaplan-Meier para la supervivencia libre de linfoma, la supervivencia libre de progresión, la duración de la respuesta y la supervivencia global, con intervalos de confianza del 95 % calculados mediante la fórmula de Greenwood (transformación log-log). Los pacientes sin un evento tuvieron sus datos censurados en la fecha de la última evaluación. La incidencia de muerte no relacionada con la recaída y segundo cáncer primario se estimó con los métodos de Aalen-Johansen, considerando la progresión del linfoma como un riesgo competitivo para la muerte no relacionada con la recaída y la muerte por cualquier causa como un riesgo competitivo para el segundo cáncer primario. Los datos faltantes se manejaron mediante un análisis de casos completos sin imputación para mantener la integridad primaria de las observaciones clínicas a largo plazo.

Resultados

Eficacia a largo plazo

En un seguimiento medio de 10,1 años (rango, 7,9 a 11,5), aproximadamente un tercio de los pacientes permanecieron en remisión. La última recaída de linfoma ocurrió 5,4 años después de la infusión de tisagenlecleucel en un paciente con linfoma primario refractario de células B grandes. En el momento de la recaída en este paciente, las pruebas patológicas mostraron un linfoma de células B grandes CD19-positivo clonalmente relacionado con el linfoma primario con abundante infiltración de células T CD3+ (puntuación H de CD19, 240; un valor numérico semicuantitativo utilizado en evaluaciones patológicas para evaluar la expresión de proteínas en muestras de tejido, que normalmente oscila entre 0 y 300, en función de la intensidad de la tinción [débil, moderada o fuerte]); el nivel del transgén CAR de este paciente en sangre periférica fue indetectable más allá de 2 años después de la infusión de tisagenlecleucel. Entre los pacientes con linfoma folicular, no se observaron recaídas más allá de 2,7 años. Un total de 12 de 38 pacientes (32%) cumplieron los criterios de respuesta a largo plazo. Las características de estos 12 pacientes se muestran en la Tabla 1 .

Tabla 1

CaracterísticaPacientes
(N=12)
Edad mediana (rango) — años57 (49–71)
Sexo — n.º (%)
Femenino9 (75)
Masculino3 (25)
Diagnóstico — n.º (%) 
linfoma folicular6 (50)
Linfoma difuso de células B grandes, no especificado de otra manera2 (17)
Linfoma de células B grandes rico en histiocitos y células T1 (8)
Linfoma folicular transformado3 (25)
Estadio IV de la enfermedad al momento de la inscripción — n.° (%)6 (50)
Número medio de terapias previas (rango)4 (2–9)
Trasplante previo de células madre autólogas — n.º (%)6 (50)
Trasplante alogénico previo de células madre — n.º (%)0
Nivel de lactato deshidrogenasa ≥ LSN en la infusión — n.º (%)5 (42)

*

Los pacientes con linfoma de células B grandes o linfoma folicular recidivante o refractario que se encontraban en remisión completa continua durante 5,5 años o más (sin tratamiento adicional ni terapia de mantenimiento después de la infusión de CTL019 [ahora llamado tisagenlecleucel]) se consideraron con respuesta a largo plazo según la última recaída observada a los 5,4 años. LSN indica el límite superior del rango normal.

Características clínicas de los pacientes con respuesta a largo plazo.

La supervivencia libre de linfoma a los 10 años fue del 38 % (intervalo de confianza del 95 % [IC], 22 a 53) entre todos los pacientes que recibieron la infusión y pudieron ser evaluados (Fig. S1A en el Apéndice suplementario ). A los 10 años, la supervivencia libre de linfoma fue del 32 % (IC del 95 %, 14 a 51) entre los pacientes con linfoma de células B grandes y del 47 % (IC del 95 %, 20 a 70) entre aquellos con linfoma folicular ( Figura 1A y Figura 1B ). Las muertes durante la remisión dieron lugar a estimaciones de supervivencia libre de progresión a 10 años del 21 % (IC del 95 %, 10 a 35) entre todos los pacientes que habían recibido la infusión, del 17 % (IC del 95 %, 5 a 34) entre los pacientes con linfoma de células B grandes y del 29 % (IC del 95 %, 9 a 52) entre aquellos con linfoma folicular ( Figura 1 y Fig. S1B) y a estimaciones de supervivencia global a 10 años del 29 % (IC del 95 %, 16 a 44), 17 % (IC del 95 %, 5 a 34) y 50 % (IC del 95 %, 23 a 72), respectivamente ( Figura 1 y Fig. S1C). Entre los pacientes que respondieron, la estimación de Kaplan-Meier de una respuesta continua a los 10 años fue del 57% (IC del 95%, 35 a 74) entre todos los pacientes, del 54% (IC del 95%, 25 a 77) entre aquellos con linfoma de células B grandes y del 60% (IC del 95%, 25 a 83) entre aquellos con linfoma folicular ( Figura 1 y Fig. S1D).

Figura 1

Eficacia a largo plazo.

Seguridad a largo plazo

Se evaluó la recuperación hematológica a largo plazo; no se observó anemia crónica ni trombocitopenia ( Figura 2A ), y 36 de 38 pacientes presentaron una recuperación estable de neutrófilos. Dos pacientes presentaban neutropenia de grado 2 o 3 en el último seguimiento; la neutropenia en un paciente estaba relacionada con una neutropenia autoinmune preexistente (con respuesta al factor estimulante de colonias de granulocitos) y la neutropenia en el otro paciente estaba relacionada con una citopenia clonal de significado indeterminado sin anomalías morfológicas ni cariotípicas en la médula ósea (1712 copias de tisagenlecleucel por microgramo de ADN en sangre periférica al diagnóstico de citopenia clonal de significado indeterminado) (Figs. S2 y S3). Se detectaron mutaciones en DNMT3A y TET2 , lesiones conocidas por estar asociadas con hematopoyesis clonal, en la sangre periférica de este último paciente. 25

Figura 2

Perfil de seguridad a largo plazo.

En nueve pacientes se desarrolló un segundo cáncer primario tras la infusión, con un tiempo medio hasta el diagnóstico de 4,7 años (rango: 0,7 a 10,8). Los segundos cánceres incluyeron leucemia mieloide aguda relacionada con el tratamiento (en tres pacientes [8%], todos con mutaciones genéticas características asociadas al tratamiento), cáncer de próstata (en dos [5%]), carcinoma de pulmón de células no pequeñas (en dos [5%], ambos fumadores), micosis fungoide (en uno [3%], con un tumor negativo para el transgén CAR) y melanoma (en uno [3%]). Los datos sobre las características clínicas de estos pacientes y el tiempo hasta la aparición de los segundos cánceres se presentan en la Figura S4 y la Tabla S1.

En este estudio, la incidencia acumulada a 10 años de un segundo cáncer primario fue del 21 % (IC del 95 %, 8 a 34) ( Figura 2B ). En una población estadounidense comparable (base de datos del programa de Vigilancia, Epidemiología y Resultados Finales [SEER]), el riesgo de cáncer a 10 años es del 11 %. 22

La incidencia acumulada a 10 años de muerte no relacionada con recaída fue del 18 % (IC del 95 %, 6 a 31), y la incidencia acumulada fue del 14 % (IC del 95 %, 2 a 24) cuando se excluyeron las muertes relacionadas con la enfermedad por coronavirus 2019 (Covid-19) ( Figura 2C y Fig. S5A). Las causas de muerte no relacionada con recaída incluyeron segundos cánceres (en tres pacientes [8 %]), Covid-19 (en dos [5 %]), paro cardíaco relacionado con cardiomiopatía inducida por antraciclinas (en uno [3 %]) e insuficiencia respiratoria en el contexto de disfunción cerebelosa no maligna (en uno [3 %]) (Tabla S2). El tiempo medio hasta la muerte no relacionada con recaída fue de 6,2 años (rango, 0,6 a 7,5). La mortalidad a 10 años en una población estadounidense de edad y sexo similares es del 10 %, mientras que la mortalidad a 10 años por causas no relacionadas con el cáncer en una población con linfoma similar es del 20 % ( Figura 2C y Figuras S5B, S5C y S5D). 23,24

Persistencia de las células T CAR y reconstitución inmunitaria

Los niveles de ADN del transgén CAR desde el día 28 hasta los dos primeros años posteriores a la infusión fueron más elevados en los pacientes con respuesta a largo plazo que en aquellos sin respuesta a largo plazo (Fig. S6 y Tabla S3). En el último seguimiento, 7 de 12 pacientes (58%) con respuesta a largo plazo presentaban recuentos de linfocitos T CD3+ dentro del rango normal, 11 de 12 (92%) presentaban recuentos de linfocitos T CD8+ dentro del rango normal y 6 de 12 (50%) presentaban recuentos de linfocitos T CD4+ dentro del rango normal. Todos los pacientes recuperaron recuentos de linfocitos T CD4+ superiores a 200 células por microlitro con el tiempo (Fig. S7A, S7B y S7C). Tras 10 años de seguimiento, 6 pacientes con una respuesta a largo plazo que pudieron ser evaluados presentaron una reconstitución inmunológica amplia, con un recuento de células T de memoria efectoras diferenciadas terminalmente numéricamente mayor (fracción TEMRA) que 131 personas en una cohorte sana emparejada, 26 un hallazgo que sugiere una posible diferencia en la reconstitución de subconjuntos de células T después de la infusión de tisagenlecleucel (Fig. S7D y Tablas S4 y S5).

A la fecha de corte de datos, 4 de 9 pacientes (44%) que pudieron ser evaluados presentaban aplasia de células B persistente (Fig. S8A). Un total de 7 de 12 pacientes (58%) recibieron inmunoglobulina intravenosa y, a la fecha del último seguimiento, 5 pacientes (42%) continuaban recibiendo inmunoglobulina intravenosa. Los subconjuntos de células B reconstituidos (en 4 pacientes) fueron en general similares a los de 144 adultos de una cohorte sana emparejada (Fig. S8B y Tabla S6). 27-29

Más allá de los 5 años, se informaron eventos infecciosos en 8 de 12 pacientes (67%) con una respuesta a largo plazo; 3 de 14 eventos (21%) fueron graves. Covid-19 se desarrolló en 3 pacientes con una respuesta a largo plazo; 2 pacientes no vacunados fueron hospitalizados y murieron. Las respuestas inmunes humorales a la vacunación con ARN mensajero del coronavirus del síndrome respiratorio agudo grave 2 (SARS-CoV-2) que se había administrado de 45 a 82 meses después de la infusión de células T CAR se evaluaron en 4 pacientes con una respuesta a largo plazo. Tres de estos 4 pacientes tuvieron IgG positiva del dominio de unión al receptor del SARS-CoV-2. 30 No se observaron infecciones oportunistas tardías (Tabla S7).

Discusión

En este estudio de seguimiento de 10 años de terapia con células T CAR dirigidas a CD19 para linfoma no Hodgkin de células B recidivante o refractario, encontramos que la mayoría de los fracasos del tratamiento o recaídas ocurrieron dentro del primer año después de la infusión, un resultado que es consistente con informes previos. 4–9,20,31,32 No se observaron recaídas más allá de los 5,4 años, y aproximadamente un tercio de todos los pacientes permanecieron en remisión continua a los 10 años, con una supervivencia libre de linfoma a los 10 años del 32% entre los pacientes con linfoma de células B grandes y del 47% entre aquellos con linfoma folicular. Estos resultados amplían los de análisis previos, que mostraron una supervivencia libre de progresión del 35 al 55%, con una meseta de las curvas de supervivencia después de 1 año. 2,3,13 Estos datos de 10 años confirman que las mesetas tempranas de la curva de supervivencia pueden predecir remisiones duraderas, lo que es diferente de los resultados vistos con la quimioinmunoterapia o las terapias con anticuerpos biespecíficos, que se caracterizan más frecuentemente por recaídas tardías, especialmente en pacientes con linfoma folicular. 14,33,34 No observamos recaídas más allá de 2,7 años entre los pacientes con linfoma folicular, lo que sugiere que los hallazgos de los análisis a largo plazo de los ensayos ELARA y ZUMA-5 pueden potencialmente extenderse al punto de referencia de 10 años. 12,35 Nuestros hallazgos respaldan la hipótesis de que los pacientes con una respuesta a largo plazo a la terapia con células T CAR pueden curarse, incluidos los pacientes con linfomas de células B grandes o linfoma folicular tratados previamente en gran medida, que generalmente se consideran que tienen una enfermedad incurable.

La incidencia acumulada a 10 años de un segundo cáncer primario fue del 21%. No se observaron casos de linfomas relacionados con células T CAR. La incidencia observada de un segundo cáncer supera la incidencia del 6% que fue reportada por Tix et al. en un gran metaanálisis, 17 un hallazgo que posiblemente refleje el período de observación más prolongado o el pretratamiento extenso (o ambos) en nuestra cohorte de estudio. Aunque la incidencia a 10 años de un segundo cáncer primario que observamos es numéricamente mayor que el riesgo de cáncer en una población estadounidense comparable, se alinea estrechamente con los datos de un registro danés de pacientes con linfoma tratados con quimioterapia de alta dosis y trasplante autólogo, un hallazgo que subraya la hipótesis de que la exposición previa a la quimioterapia puede ser un factor determinante principal o al menos un cofactor del riesgo a largo plazo de segundos cánceres primarios. 18,22 Si la exposición temprana a la quimioterapia citotóxica influye en la incidencia de segundos cánceres, se podría argumentar a favor de adelantar la terapia con células T CAR en el esquema terapéutico para reducir el riesgo de segundos cánceres mediante la disminución de la exposición acumulada a la quimioterapia genotóxica. 36

Estudios previos vincularon la magnitud de la expansión temprana de células T CAR en sangre con remisiones duraderas. 2,37–40 En nuestro estudio, los pacientes con remisiones a largo plazo parecieron tener niveles más altos de células T CAR durante los dos primeros años posteriores a la infusión que los pacientes sin remisión a largo plazo. Por lo tanto, la magnitud de la persistencia de las células T CAR a lo largo del tiempo, en lugar de la expansión máxima temprana —un factor clave de las respuestas duraderas en las células T CAR coestimuladas con CD28— puede ser fundamental para el resultado a largo plazo con productos de células T CAR basados ​​en 4-1BB. 2,40

La recuperación tardía de las células T y la aplasia persistente de células B, que son factores de riesgo de infección después de recibir la terapia con células T CAR, representan una causa importante de muerte no relacionada con la recaída. 2,16 En el presente estudio, el 58% de los pacientes con una respuesta a largo plazo tuvieron normalización de los recuentos de células T en el último seguimiento, con reconstitución de células T CD4+ y CD8+ en el 50% y el 92% de los pacientes, respectivamente. Luan et al. 41 observaron que casi la mitad de los pacientes tenían recuentos de CD4+ por debajo de 200 por microlitro después de recibir la terapia con células T CAR, un umbral asociado con un riesgo de infecciones oportunistas. Sin embargo, entre los pacientes con una respuesta a largo plazo en nuestro estudio, ningún paciente tuvo recuentos por debajo de este umbral, un hallazgo que sugiere que la recuperación de CD4+ puede eventualmente alcanzar un umbral suficiente para mitigar el riesgo de infección.

Casi la mitad de los pacientes con respuesta a largo plazo presentaban aplasia de células B persistente, y el 42 % seguía recibiendo inmunoglobulina intravenosa a los 10 años. Estos hallazgos concuerdan con informes previos²  y respaldan el uso de profilaxis de infecciones y suplementación con inmunoglobulina según lo indique la recuperación inmunológica.

Este estudio se ve limitado por su diseño unicéntrico, el tamaño reducido de la muestra y la falta de datos correlativos recopilados sistemáticamente en etapas posteriores, lo que impide una caracterización concluyente y detallada de la reconstitución de subconjuntos de células inmunitarias y los mecanismos subyacentes a segundos cánceres primarios específicos. No obstante, el estudio demuestra que la terapia con células T CAR dirigidas a CD19 puede inducir remisiones excepcionalmente prolongadas y posiblemente curar a algunos pacientes con linfoma no Hodgkin recidivante o refractario.

La cama que no debería estar ocupada

Internaciones inadecuadas, días inapropiados y reinternaciones evitables: el desperdicio que el sistema de salud no ve

Carlos Alberto Díaz  ·  Edición 2026· 

Imagine la escena: un paciente de 73 años, con insuficiencia cardíaca descompensada, fue ingresado al área de urgencias el domingo a las 11 de la noche. A las 48 horas estaba compensado. Podría haberse ido a casa el martes por la tarde. Sin embargo, permaneció internado hasta el viernes: cuatro días adicionales esperando que se alinearan los turnos del cardiólogo, los resultados del ecocardiograma que se pidió «por las dudas» el tercer día, la firma del alta por el jefe de servicio que no concurrió hasta el jueves, y la coordinación con la hija que llegaba de otra ciudad. Y cuando finalmente se fue a casa, nadie le aseguró un turno con su médico clínico para la semana siguiente. Tres semanas después, estaba de vuelta en urgencias.

Esta historia es la de miles de pacientes cada día en los hospitales y clínicas de Argentina y del mundo. No es una historia de mala medicina: es una historia de mala organización. Y su costo —para el paciente, para la institución, para el sistema de salud— es enorme, medible, y en buena parte evitable.

El problema que la evidencia confirma

Los números son contundentes. La evidencia acumulada en revisiones sistemáticas internacionales muestra que entre el 6% y el 40% de los días de hospitalización en hospitales de agudos son inapropiados: el paciente ya no requiere los recursos que solo un hospital puede proveer, pero permanece internado igual. Una revisión en 23 hospitales belgas auditó más de 10.000 días-cama y encontró que el 24,6% eran innecesarios. Un estudio en toda la región de Abruzzo (Italia), auditando los hospitales públicos, llegó al 39,7%. En países del Mediterráneo Oriental, una revisión PRISMA de 2024 encontró rangos entre el 12% y el 45% según el contexto.

20–40%de los días-cama hospitalarios son inapropiados según el AEP u otros instrumentos de evaluación de la adecuación. Estimación OCDE 2023 y revisiones sistemáticas recientes.

Las causas son conocidas. El Protocolo de Evaluación de la Adecuación (AEP), la herramienta más utilizada internacionalmente para medir este fenómeno, identifica que la mayoría de los días inapropiados no se deben a la complejidad del paciente sino a fallas organizacionales: espera de resultados de estudios complementarios (22–29% de los casos), falta de recursos extra-hospitalarios para la derivación (21–31%), demora en las interconsultas, falta de decisores disponibles para autorizar el alta, y ausencia de planificación del alta desde el ingreso. En otros términos: el paciente espera a la organización, no al revés.

Y mientras espera, el riesgo se acumula. Cada día adicional de internación innecesaria expone al paciente a un riesgo incrementado de infección asociada al cuidado de la salud (IAAS), de caída, de delirium —especialmente en adultos mayores—, de pérdida de masa muscular y de úlceras por presión. El día inapropiado no es un día neutro: es un día de riesgo sin beneficio.

«Los días de hospitalización inapropiados no solo elevan el gasto sanitario sino que también pueden causar daño al paciente, y por tanto deben prevenirse.»  — Chaboyer et al., PMC 2013

El regreso que podría haberse evitado

La historia del paciente de 73 años no termina con su primera internación. Termina — o debería terminar — con el llamado que nunca recibió tres días después del alta, con el turno que nadie le aseguró antes de irse, con la indicación de sus diuréticos que no entendió del todo, y con la epicrisis que llegó al médico clínico una semana después de que el paciente ya había vuelto a urgencias.

Las reinternaciones no planificadas dentro de los 30 días del alta son uno de los indicadores de calidad asistencial más monitorizados a nivel global, y no sin razón: la evidencia muestra que entre el 14% y el 20% de los pacientes dados de alta en países de ingresos altos son reinternados dentro de ese período. La revisión sistemática más amplia disponible, que analizó 34 estudios, encontró que la mediana de reinternaciones consideradas prevenibles es del 27%, con rangos que van del 5% al 79% según el contexto y el método de evaluación.

27%mediana de reinternaciones evitables dentro de los 30 días del alta, según revisión sistemática de 34 estudios (StatPearls, actualización junio 2024). Rango: 5–79%.

Los números por patología son aún más ilustrativos. En insuficiencia cardíaca, entre el 13% y el 20% de los pacientes son reinternados dentro de los 30 días, con una proporción estimada de evitabilidad del 27–40%. Para la EPOC, las tasas de reinternación son del 11% a los 30 días, del 17% a los 60 días, del 30% a los 180 días y del 37% al año. En neumonía, entre el 10% y el 30% de los pacientes vuelven al hospital dentro del mes. Y en pancreatitis necrotizante, el 37,8% de los pacientes requieren al menos una reinternación no planificada.

Las causas más frecuentes de las reinternaciones evitables son bien conocidas: alta prematura antes de la estabilización clínica completa; conciliación farmacológica deficiente al egreso; falta de educación del paciente y la familia sobre el plan de cuidados post-alta y los síntomas de alarma; ausencia de seguimiento ambulatorio garantizado dentro de los primeros siete días; comunicación insuficiente entre el hospital y el médico de cabecera. Ninguna de estas causas es médicamente compleja. Todas son organizacionalmente abordables.

El costo que nadie contabiliza del todo

¿Cuánto cuesta todo esto? Hagamos el cálculo para una institución privada de mediana complejidad argentina, con 150 camas y un nivel de ocupación del 85% —aproximadamente 46.500 días-cama al año. Si el 20% de esos días son inapropiados (un estimado conservador según la literatura), estamos hablando de 9.300 días-cama innecesarios por año. A un costo promedio conservador de USD 400 por día-cama en el sector privado, el costo directo del desperdicio por internación inapropiada es de USD 3,7 millones anuales.

A ese número hay que sumarle el costo de las reinternaciones evitables. La misma institución, con 20.000 egresos anuales y una tasa de reinternación del 15%, genera 3.000 reinternaciones por año. Si el 27% de ellas son evitables, estamos ante 810 reinternaciones evitables anuales. A un costo promedio por reinternación de USD 2.000–4.500 en contexto de ingresos medios, el costo de las reinternaciones evitables oscila entre USD 1,6 y USD 3,6 millones adicionales por año.

USD 5–7 Mcosto estimado combinado anual (días inapropiados + reinternaciones evitables) para una clínica privada argentina con 150 camas y 20.000 egresos/año. ROI de los programas de mejora: 300–900%.

Pero el costo financiero es solo la parte visible del problema. La parte invisible es el costo humano: el paciente que adquiere una infección por catéter durante sus cuatro días extra de internación; el anciano que sufre una caída en el corredor a las 3 de la mañana mientras espera que le firmen el alta; el delirium hipoactivo que nadie detectó hasta el tercer día inapropiado; la reinternación que el paciente vive como un fracaso, como una señal de que su enfermedad es peor de lo que le dijeron. Estos costos no aparecen en ninguna factura, pero son tan reales como los que sí aparecen.

Lo que funciona — y no es tan complicado

La buena noticia es que las intervenciones más efectivas para reducir los días inapropiados y las reinternaciones evitables no son tecnológicamente complejas ni extraordinariamente costosas. Son principalmente rediseños del proceso asistencial, cambios culturales y mejoras en la comunicación. La revisión Cochrane de planificación del alta (Gonçalves-Bradley et al., 2022) y el metaanálisis de 42 ensayos clínicos aleatorizados (riesgo relativo de reinternación 0,82, IC 95%: 0,73–0,91) son concluyentes: las intervenciones peri-alta multidisciplinarias funcionan.

Las cinco que tienen mayor evidencia de efectividad combinada son:

  • Estimar la fecha de alta (EDA) desde las primeras 24 horas de la internación y documentarla en la historia clínica. Esto solo, bien implementado, reduce los días de estadía entre 0,5 y 1,5 días en promedio.
  • Ronda multidisciplinaria diaria orientada al alta: médico tratante, enfermera coordinadora y trabajador social revisando juntos, cada día, las barreras que impiden el alta del paciente y asignando responsables para removerlas.
  • Conciliación farmacológica estructurada al egreso, con verificación de que el paciente comprende cada medicamento (técnica teach-back). Reduce las discrepancias de medicación en un 50–70% y una fracción importante de las reinternaciones atribuibles a problemas farmacológicos.
  • Turno ambulatorio gestionado desde el hospital antes del alta, con el médico de cabecera o el especialista pertinente dentro de los 7 días del egreso. El paciente no debe salir del hospital sin este turno asignado.
  • Llamado estructurado dentro de las 48 horas del alta para los pacientes de alto riesgo, verificando la comprensión del plan de cuidados, la medicación y el turno. Este llamado reduce las reinternaciones a 30 días entre un 15% y un 25% en los estudios más sólidos.

La Universidad de Vanderbilt implementó un Centro de Cuidado del Alta con un equipo de triage de enfermería y coordinación multidisciplinaria post-alta, y redujo su tasa de reinternación a 30 días del 10,6% al 9,9% — sostenido durante dos años consecutivos sobre 80.247 egresos. Parece un efecto modesto en porcentaje, pero en volumen absoluto representa cientos de reinternaciones evitadas y millones de dólares ahorrados, además del beneficio para cada paciente que no tuvo que volver.

Para la gestión de los días inapropiados, la herramienta con mayor evidencia es la responsabilidad médica directa sobre el tiempo de estadía de cada paciente, combinada con el sistema Red2Green del NHS: cada paciente es evaluado diariamente como «verde» (se beneficia de estar internado) o «rojo» (ya podría estar en casa). Esta visibilidad diaria, con responsabilidad asignada para resolver las causas de los días rojos, demostró en el estudio controlado y aleatorizado de Chaboyer et al. una reducción sustancial de los días inapropiados sin aumento de las reinternaciones.

Una mirada desde el sistema — el incentivo que nos trabaja en contra

Hay un elefante en el cuarto que no podemos ignorar: el sistema de pago por prestación (fee-for-service) que domina los contratos entre las instituciones privadas y las obras sociales y prepagas en Argentina genera un incentivo financiero para prolongar la estadía hospitalaria. Cada día adicional de internación produce un ingreso marginal para la institución. Este incentivo es exactamente el opuesto al que opera en los sistemas de pago por GRD/DRG, donde cada día extra por encima del promedio ajustado por riesgo es un costo para la institución.

No estoy diciendo que los médicos prolonguen internaciones conscientemente para facturar más. Lo que sí ocurre es que, en ausencia de incentivos opuestos, la inercia organizacional trabaja en la misma dirección que el incentivo financiero: si nadie pierde nada por dejar al paciente un día más, la tendencia será esperar, no actuar. La urgencia en el proceso del alta hay que construirla deliberadamente, contra la inercia del sistema.

La tendencia global va en otra dirección. El Hospital Readmissions Reduction Program (HRRP) de los EE.UU., vigente desde 2012, impone penalizaciones financieras a los hospitales con tasas de reinternación superiores al promedio ajustado por riesgo. En Argentina, la Resolución 1229/2024 del Ministerio de Salud crea el Sistema Nacional de Vigilancia y Reporte de Eventos Adversos, y la tendencia regulatoria y contractual se orienta hacia contratos de valor que recompensen la calidad. Los gestores del sector privado que se adelanten a esta transición tendrán ventajas competitivas concretas y sostenibles.

«El alta planificada desde el ingreso, el seguimiento post-alta estructurado y la comunicación efectiva con el equipo de atención primaria son las tres intervenciones con mayor evidencia de reducción de reinternaciones evitables en la literatura reciente.»  — Síntesis de revisiones sistemáticas 2022–2025

Para cerrar: el día de más y el regreso de menos

La cama hospitalaria es un recurso escaso, caro y riesgoso. Escaso porque siempre hay un paciente que la necesita más que quien la está ocupando innecesariamente. Caro porque cada día de internación tiene un costo real, independientemente de si agrega valor clínico o no. Y riesgoso porque el hospital no es un lugar neutral: es un entorno donde los pacientes pueden adquirir infecciones, sufrir caídas, desarrollar delirium, perder autonomía. Cada día inapropiado es un día de riesgo sin beneficio.

La reinternación evitable, por su parte, es el síntoma más claro de una falla en la continuidad del cuidado. Es la evidencia de que el sistema de salud trató al paciente como una serie de episodios disconnected en lugar de como una persona con una trayectoria de salud continua que merece acompañamiento antes, durante y después de la hospitalización.

Reducir los días inapropiados y las reinternaciones evitables no es una utopía académica. Es una tarea de gestión concreta, con herramientas validadas, con evidencia de efectividad y con retorno sobre la inversión ampliamente documentado. Es, también, una tarea de liderazgo: los gestores que se toman en serio estos problemas, que miden, que asignan responsabilidades, que crean los procesos y los incentivos correctos, logran resultados. Los que esperan que el problema se resuelva solo seguirán contando camas vacías y pacientes que regresan.

La pregunta no es si podemos mejorar. La pregunta es si decidimos hacerlo.

Fuentes principales consultadas:

Al-Yarabi A, et al. Inappropriate Hospital Stay — SQUMJ 2023  ·  Fontaine P, et al. AEP in Belgian hospitals — Int J Qual Health Care 2011  ·  Chaboyer W, et al. Reducing unnecessary hospital days — PMC 2013  ·  Rodriguez-Molinero A, et al. Reducing Hospital Readmissions — StatPearls 2024  ·  Gonçalves-Bradley DC, et al. Discharge planning from hospital — Cochrane 2022  ·  Malone D, et al. Discharge Care Center at Vanderbilt — PMC 2025  ·  Fu BQ, et al. Barriers and Facilitators to Reducing Avoidable Readmission — IJHPM 2023  ·  Bourgon L, et al. SAFER bundle and Red2Green — BMJ Open Quality 2024  ·  Gupta A, et al. Strategies to Reduce Hospital Length of Stay — PMC 2025  ·  Gouveia A, et al. TARGET-READ trial — Healthcare 2023  ·  Let’s Get Healthy California. Hospital Readmissions 2022  ·  OCDE. Health at a Glance 2023.

El Empleo en Argentina:

La trampa de la informalidad y el sistema previsional bajo presión

Junio 2026

Datos al primer trimestre de 2026 (INDEC · ANSES · Subsecretaría de Seguridad Social)

Carlos Alberto Díaz. carlosdiazssc@gmail.com

Resumen ejecutivo El desempleo del 7,8% en el primer trimestre de 2026 parece estable, pero los datos subyacentes revelan una crisis de calidad del empleo: la informalidad alcanzó el nivel más alto desde 2023 (44,2%), el empleo formal privado perdió 100.000 puestos en un año, y las nuevas jubilaciones cayeron un 43% interanual por el fin de la moratoria previsional. El vínculo entre ambos fenómenos es estructural: sin formalidad, no hay aportes; sin aportes, no hay jubilación contributiva.

1. Panorama del mercado laboral — Primer trimestre 2026

El Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) publicó en junio de 2026 los datos de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) correspondientes al primer trimestre del año. El indicador de desempleo se ubicó en el 7,8%, apenas una décima por debajo del 7,9% registrado en el mismo período de 2025, pero 0,3 puntos porcentuales por encima del cuarto trimestre de 2025, cuando había marcado 7,5%.

A primera vista, la foto parecería mostrar estabilidad. Sin embargo, los analistas advierten que la foto oculta una dinámica de deterioro en la calidad del empleo: mientras la desocupación prácticamente no se movió en términos interanuales, la informalidad laboral escaló a su nivel más alto desde que el INDEC comenzó a publicar este indicador, a fines de 2023.

DESEMPLEO 7,8% ↑ +0,3 pp vs. 4T 2025TASA DE ACTIVIDAD 48,6% ↑ +0,4 pp interanualTASA DE EMPLEO 44,8% ↑ +0,4 pp interanualINFORMALIDAD 44,2% ↑ +2,2 pp interanual

En términos absolutos, el territorio relevado (31 aglomerados urbanos) registró 1,1 millón de desocupados en el primer trimestre. Extrapolado al total nacional, el número de desempleados alcanzó aproximadamente 1,82 millones de personas — 106.590 más que en el período anterior.

1.1 Empleo formal vs. informal: la divergencia que importa

La verdadera transformación del mercado laboral no está en el nivel de desempleo sino en su composición. Los datos del INDEC confirman una tendencia que los analistas describen como una sustitución de empleo formal por empleo precario:

Categoría1T 20241T 2026Variación
Asalariados formales6.100.0006.000.000− 100.000
Asalariados informales3.494.0003.670.000+ 176.000
Trabajadores por cuenta propia3.600.0003.800.000+ 200.000
Total informalidad5.700.0005.900.000+ 200.000

El economista Jorge Colina, director del IDESA, explicó que el crecimiento del empleo estuvo concentrado en el cuentapropismo informal: «Del crecimiento del empleo informal, la mitad es empleo asalariado en negro y la otra mitad es cuentapropismo informal». El presidente Milei respondió a estas críticas sosteniendo que «puede ser que no les guste el tipo de empleo», y que la Ley de Modernización Laboral busca precisamente institucionalizar estas formas más flexibles.

1.2 ¿Cuántas personas se incorporan al mercado por mes?

La tasa de actividad subió al 48,6%, lo que significa que más personas salieron a buscar trabajo. Entre el primer trimestre de 2024 y el mismo período de 2025, se sumaron 192.000 nuevas personas a la Población Económicamente Activa (PEA), pero solo se crearon 145.000 nuevos empleos. El saldo fue 47.000 nuevos desocupados, equivalente a unas 16.000 personas por mes incorporándose sin encontrar empleo.

En el tercer trimestre de 2025, el ritmo mejoró temporalmente: la PEA incorporó 202.000 nuevas personas, mientras se crearon 238.000 puestos. Pero para el primer trimestre de 2026, la tendencia volvió a deteriorarse.

2. El sistema de seguridad social: la crisis silenciosa

La seguridad social argentina descansa sobre un principio de solidaridad intergeneracional: los trabajadores activos de hoy financian las jubilaciones de quienes ya aportaron durante su vida laboral. Este modelo solo funciona si hay suficientes trabajadores formales aportando. La informalidad creciente erosiona ambas patas del sistema: debilita la recaudación presente y reduce la cantidad de personas que podrán jubilarse en el futuro.

El dato estructural clave De las 5.806.812 jubilaciones que ANSES liquidó en marzo de 2026, el 68,2% — 3.962.167 personas — incluyó alguna regularización de aportes mediante moratoria. El 90% de quienes cobran la jubilación mínima accedió al beneficio por esta vía. Sin moratoria y con 44% de informalidad, el sistema contributivo pierde su capacidad de cobertura universal.

2.1 La caída histórica en nuevas jubilaciones

La cantidad de personas que accede mensualmente a una jubilación del sistema ANSES registra una caída sostenida desde 2023, que se aceleró drásticamente en 2026 tras la no prórroga de la moratoria previsional establecida por la ley 27.705.

Año / PeríodoAltas totalesPromedio mensualVariación interanual
2023484.948~40.400Referencia
2024424.984~35.400− 12,4%
2025338.553~28.200− 20,3%
1T 2026 (*)52.192~17.400− 43,0%

(*) Dato correspondiente solo al primer trimestre. La caída respecto al 1T 2024 es del 55%.

La caída es directamente atribuible al fin de la moratoria de la ley 27.705, que estuvo vigente desde marzo de 2023 hasta marzo de 2025 y que permitía comprar aportes no ingresados sin pagarlos efectivamente antes de acceder a la jubilación, mediante descuentos en el haber mensual posterior. Al vencer ese mecanismo sin prórroga, el universo de personas con acceso al sistema contributivo se redujo de forma abrupta.

2.2 Las alternativas disponibles y sus limitaciones

Con el fin de la moratoria de la ley 27.705, los mecanismos disponibles para quien no completa 30 años de aportes son escasos y crecientemente restrictivos:

  • Moratoria ley 24.476 (1995, reglamentada 2005): permite regularizar aportes no ingresados, pero solo para períodos anteriores a octubre de 1993. Con el paso del tiempo, esta ventana se vuelve cada vez menos relevante para quienes se jubilan hoy.
  • Pensión Universal para el Adulto Mayor (PUAM): disponible para personas de 65 años o más sin acceso a jubilación contributiva. Equivale al 80% de la jubilación mínima y no genera derecho a pensión para el cónyuge en caso de fallecimiento.
  • Blanqueo laboral (Ley Bases, 2024): plan para regularizar trabajadores informales. Solo logró formalizar 16.703 trabajadores — el 0,3% de los estimados 5,4 millones de asalariados informales.
Sesgo de género Las mujeres presentan tasas de informalidad superiores a los varones (44,5% vs. media general), y son quienes históricamente más han dependido de las moratorias para acceder al sistema previsional. Sectores como el servicio doméstico (informalidad cercana al 80%) o la construcción (73,8%) concentran a quienes quedan excluidos al desaparecer estos mecanismos.

3. El círculo vicioso: informalidad, aportes y jubilación

El vínculo entre el mercado laboral y la seguridad social no es lineal sino circular. La informalidad de hoy genera la exclusión previsional de mañana, y esa exclusión presiona el sistema de pensiones no contributivas, que a su vez requiere financiamiento estatal en un contexto de menor recaudación previsional por menores aportes.

Eslabón del círculoIndicadorValor
Informalidad laboral% de ocupados informales44,2%
Sin aportes jubilatoriosAsalariados sin descuento previsional37,7%
Acceso con moratoria% de jubilaciones otorgadas con moratoria (2023)81%
Mínima con moratoria% de jubilados con mínima que usaron moratoria90%
Caída en acceso 2026Reducción interanual en nuevas jubilaciones−43%
Blanqueo laboral 2024Trabajadores formalizados sobre informales0,3%

El diagnóstico de Agustín Salvia, director del Observatorio de la Deuda Social de la UCA, es contundente: «Al no haber cambios en materia de demanda de empleo ni de tasa de actividad ni de desocupación, la tendencia más relevante es que se sigue generando empleo no registrado». Señaló además que el fenómeno se registra desde el segundo semestre de 2024 y no muestra señales de reversión.

3.1 ¿Por qué el desempleo no sube más si la situación es tan difícil?

Paradójicamente, el desempleo se mantiene relativamente estable porque quienes no encuentran empleo formal no se quedan desempleados: pasan a la informalidad. «No hace falta ser brillante para darse cuenta que el desempleo no sube porque los trabajadores salen a hacer lo que sea en el mercado», resumió el investigador Luis Campos del IEF-CTA.

La presión sobre el mercado laboral —suma de desocupados, subocupados y ocupados que buscan otro empleo— llegó al 30% en el cuarto trimestre de 2025. Es decir: 3 de cada 10 argentinos en los grandes aglomerados urbanos están en situación de búsqueda activa de empleo, en condiciones insatisfactorias o directamente sin trabajo.

3.2 El impacto sobre la recaudación previsional

Cada trabajador que cae en la informalidad deja de aportar al sistema previsional. Con 5,9 millones de trabajadores informales, el sistema pierde esa masa de contribuciones. Al mismo tiempo, los trabajadores formales que realizan aportes muy bajos —una tendencia creciente identificada por la Subsecretaría de Seguridad Social— también reducen la base de recaudación. El resultado es un sistema que debe pagar más jubilaciones con menos ingresos propios, transfiriendo la presión al financiamiento general del Estado.

4. El debate de política pública: ¿qué se puede hacer?

El diagnóstico de los analistas es convergente pero las soluciones propuestas divergen. A continuación se presentan las principales posiciones en debate.

4.1 La posición del Gobierno

El presidente Javier Milei ha defendido la transformación del mercado laboral argumentando que la caída del empleo registrado y el auge del cuentapropismo reflejan una modernización necesaria. La Ley de Modernización Laboral, aprobada como parte del paquete de reformas, busca crear marcos regulatorios más flexibles que incentiven la contratación y reduzcan el costo laboral. El gobierno sostiene que la economía crecerá un 5% en 2026, lo que permitiría una recuperación del empleo formal en el segundo semestre.

4.2 La posición crítica

Los economistas del CEPA advierten que desde noviembre de 2023 —inicio de la gestión Milei— se destruyeron 515.000 puestos de trabajo registrados, y que 26.448 empresas cerraron sus puertas, a razón de 31 por día. También señalan que el sector energético y minero —que concentra el crecimiento del PBI— es de baja intensidad laboral: crea poco empleo en relación al valor que genera. El Banco Provincia advirtió que 2025 fue «el primer año donde creció el PBI, pero aumentó el desempleo».

4.3 Condiciones para salir del círculo

Más allá de la disputa entre modelos económicos, los analistas coinciden en que la reducción de la informalidad laboral requiere atacar sus causas estructurales:

  • Simplificación tributaria para pequeñas y medianas empresas: el costo de contratar formalmente incluye cargas patronales que en muchos casos superan el 30% del salario bruto.
  • Mejora del acceso al crédito para cuentapropistas: la mayoría de los trabajadores independientes informales no tienen acceso a financiamiento formal.
  • Reformas previsionales que reconozcan trayectorias laborales mixtas: el sistema actual exige 30 años de aportes continuos en un mercado laboral donde muchos trabajadores alternan empleo formal e informal a lo largo de su vida.
  • Prestaciones jubilatorias proporcionales: permitir jubilaciones parciales para quienes acumulan 15, 20 o 25 años de aportes, en lugar del todo o nada actual.
  • Políticas de formalización sectoriales: el blanqueo laboral genérico logró un 0,3% de formalización; las experiencias internacionales exitosas son sectoriales, con incentivos específicos por actividad.
La alerta gremial Organizaciones sindicales han advertido que el aumento de la informalidad debilita la capacidad de negociación colectiva y erosiona la recaudación de la seguridad social: «Si seguimos con estos niveles de trabajo no registrado, los sistemas de jubilaciones y cobertura médica seguirán bajo presión».

Por qué la nueva ley laboral no está generando empleo formal (todavía, o quizás nunca de la forma esperada)

1. Acaba de entrar en vigencia — es demasiado pronto

La Ley 27.802 de Modernización Laboral se sancionó el 27 de febrero de 2026 y se publicó en el Boletín Oficial el 6 de marzo. El Régimen de Incentivo a la Formalización Laboral (RIFL) —la parte de la ley que ofrece reducción de contribuciones patronales para nuevas contrataciones— recién se reglamentó en mayo de 2026 mediante el Decreto 315/2026, con una ventana de aplicación que va del 1° de mayo de 2026 al 30 de abril de 2027. El Fondo de Asistencia Laboral (FAL) entró en vigencia el 1° de junio de 2026. En definitiva, los mecanismos concretos de formalización llevan semanas operativos, y los datos del mercado laboral disponibles son del primer trimestre, es decir, previos a cualquier efecto posible.

2. El dato más incómodo: Argentina es el país con menor intención de contratar en toda América

Ahí está el problema de fondo. Según el último relevamiento de ManpowerGroup sobre 750 grandes empresas, Argentina registró para el tercer trimestre de 2026 una Expectativa Neta de Empleo (ENE) de apenas el 6%, el nivel más bajo de los doce países relevados en todo el continente americano — por detrás de Puerto Rico (48%), Estados Unidos (45%), Brasil (37%), Costa Rica (36%), Panamá (11%) y Chile (12%). Data Gremial

El dato es especialmente elocuente porque llega exactamente después de aprobada la reforma. Aunque el indicador mejoró un punto porcentual respecto al mismo trimestre de 2025, cayó cuatro puntos frente al relevamiento anterior, y el 33% de los empleadores prevé aumentar su dotación mientras que el 29% planea reducirla. Ámbito

3. El diagnóstico errado: el problema no es la legislación, es la demanda

Aquí está el nudo conceptual del debate. Durante décadas, los sectores empresariales más conservadores y los economistas ortodoxos insistieron con una idea tan simple como falsa: que el problema del empleo argentino radica en la legislación laboral. Los sectores que muestran expansión en 2026 son minería, petróleo, gas, agro, pesca y actividad financiera — exactamente los sectores privilegiados por el modelo. En cambio, la indústria manufacturera cayó 8,7%, el comercio se desplomó 7% y también retrocedieron actividades estrechamente vinculadas al mercado interno. Data Gremial

El abogado laboralista Jorge Fontán lo formuló así: «La premisa de que flexibilizar genera empleo es una falacia. La historia reciente demuestra lo contrario: el único período de crecimiento sostenido del empleo en Argentina fue entre 2003 y 2008, una etapa donde las leyes laborales se enfocaron en reconstruir las protecciones perdidas en los años 90. El motor del trabajo es el aumento de la producción y no la quita de derechos. Aunque la mano de obra fuera gratuita, ninguna empresa contrataría personal si no tiene qué producir o a quién venderle.

Innovación en el Sistema Sanitario: Más Allá de los Mitos

Gestión, Innovación y Nuevos Modelos para el Sistema Sanitario

Basado en la obra:

Los mitos de la Atención Sanitaria

Paola Adinolfi & Elio Borgonovi (eds.)

Springer International Publishing, 2018

Carlos Alberto Díaz. carlosdiazssc@gmail.com

1. Introducción

El sistema de salud moderno enfrenta una paradoja fundamental: mientras los avances médicos han permitido que las personas vivan más años, superen enfermedades antes mortales y accedan a tratamientos cada vez más sofisticados, la percepción generalizada es que «el sistema sanitario está fallando». Esta contradicción no es casual: es el resultado de un conjunto de creencias arraigadas —los llamados mitos— que distorsionan la comprensión de cómo funciona realmente la atención sanitaria y, en consecuencia, cómo debe gestionarse e innovarse.

Henry Mintzberg, uno de los pensadores más influyentes en gestión organizacional, identificó ocho mitos centrales que condicionan —de manera muchas veces perversa— las políticas y prácticas sanitarias. Estos mitos no son simples malentendidos: son construcciones culturales profundas, con raíces históricas que se remontan a la medicina arcaica, pasando por la Edad Media, la Modernidad y el siglo XX. Como señalan los editores del volumen Adinolfi y Borgonovi, «los mitos sobre la atención sanitaria han demostrado ser más fuertes que la historia y la realidad».

El presente trabajo tiene tres objetivos: primero, identificar y explicar los ocho mitos de la atención sanitaria según Mintzberg; segundo, analizar cómo estos mitos pueden gestionarse desde una perspectiva organizacional y de liderazgo; y tercero, proponer un horizonte de innovación que supere las creencias limitantes y coloque al sistema sanitario en un paradigma de complejidad, colaboración y vocación de servicio.

2. Los Mitos de la Atención Sanitaria: Identificación y Análisis

A continuación se presentan los ocho mitos identificados por Henry Mintzberg, su descripción crítica y la evidencia que los cuestiona:

#1El sistema sanitario está fallando  [FALSO] La creencia dominante es que los sistemas de salud están en crisis y fracasando. Mintzberg argumenta que la realidad es la contraria: en la mayoría del mundo desarrollado, la sanidad está funcionando mejor que nunca —de manera costosa— lo que genera la percepción de fracaso. Las estadísticas de esperanza de vida y mortalidad infantil reflejan avances significativos. El problema real no es el fracaso del sistema, sino el éxito: tratamientos más efectivos que resultan más caros y que la sociedad es reticente a financiar.
#2El sistema puede arreglarse mediante ingeniería social inteligente  [FALSO] Este mito supone que el cambio real viene de expertos externos —economistas, consultores, analistas de sistemas— que diseñan soluciones desde «arriba». Mintzberg rebate esto señalando que los cambios más significativos en la atención sanitaria —como las cirugías ambulatorias— emergieron de profesionales clínicos comprometidos, no de ingenieros sociales distantes. El cambio efectivo debe nacer desde las operaciones y difundirse desde adentro.
#3Las instituciones sanitarias se pueden arreglar trayendo al Gran Líder  [FALSO] Se asume que un liderazgo heroico, capaz y carismático puede transformar una institución sanitaria. Sin embargo, en organizaciones donde los profesionales tienen enormes cuotas de poder y autonomía —como los médicos en hospitales— este modelo resulta contraproducente. Lo que funciona es la «gestión comprometida»: directivos profundamente involucrados que ayudan a involucrar a otros, no que imponen soluciones desde su posición jerárquica.
#4El sistema sanitario mejora si se lo trata como un negocio  [FALSO] El caso de los Estados Unidos ilustra las consecuencias de este mito: el país que más ha aplicado lógicas de mercado y competencia en salud gasta un 31% de cada dólar sanitario en administración y tiene peores indicadores de calidad que Canadá, que gasta solo el 17%. La sanidad funciona mejor como vocación que como negocio, y requiere cooperación entre actores, no competencia. Los médicos permanecen en el sector no solo por el ingreso, sino por el sentido de servicio.
#5La sanidad debe dejarse al sector privado por eficiencia  [MATIZADO] Este mito sostiene que la privatización de los servicios garantiza eficiencia. Sin embargo, los hospitales más reconocidos en el mundo pertenecen en su mayoría al sector plural (organizaciones sin fines de lucro). La autonomía de estas organizaciones refuerza el compromiso vocacional de sus profesionales. La eficiencia importa, pero no más que la calidad, que suele ser mejor en organizaciones que no responden a accionistas ni a poderes políticos.
#6La sanidad pública garantiza la igualdad  [MATIZADO] La contracara del mito anterior: la creencia de que solo el sector público puede garantizar la igualdad. En la práctica, ningún sistema sanitario eficaz puede prescindir de la participación de los tres sectores: el público (para la regulación y la equidad), el privado (para servicios rutinarios y suministros) y el plural sin fines de lucro (para los servicios profesionales clave, incluida la investigación). La rigidez en este dilema priva al sistema de la colaboración necesaria.
#7El mito de la medición: lo que no se mide no se puede gestionar  [MATIZADO] La obsesión por la medición ha llevado a los gestores sanitarios a confiar excesivamente en los indicadores cuantitativos, descuidando el juicio clínico y la experiencia. Los pacientes son individuos únicos que no siempre encajan en categorías estándar. Como señala Mintzberg: «¿Recuerdas el juicio? ¿Te imaginas la medicina sin juicios? Pues tampoco intentes imaginar una gestión sin juicios.» La medición es una herramienta valiosa, pero debe equilibrarse con la experiencia y el criterio profesional.
#8El mito de la escala: más grande es mejor  [FALSO] La idea de que las economías de escala justifican la concentración de servicios y la fusión de instituciones sanitarias ha dominado la gestión de los últimos años. Sin embargo, la escala grande dificulta la comunidad, la participación, la colaboración y el cierre de la brecha entre administración y operaciones. Incluso en investigación farmacéutica, el CEO de Merck reconoció que la escala no favorece el descubrimiento de fármacos revolucionarios. La pequeña escala humana debe ser la posición predeterminada.

3. Raíces Históricas de los Mitos

Los mitos de Mintzberg no surgieron en el vacío: tienen raíces históricas profundas que Adinolfi y Borgonovi rastrean a través de los siglos. Comprender esta genealogía es fundamental para poder gestionarlos y superarlos.

3.1 Los sanadores como líderes heroicos en las sociedades arcaicas

En las civilizaciones mesopotámica, babilónica, egipcia y hebrea, la figura del sanador era indistinguible del líder heroico. Los sanadores actuaban en virtud de su relación con lo sobrenatural: eran consagrados, no formados. Este modelo arcaico —donde una persona excepcional resuelve los problemas de salud por virtudes milagrosas— sentó las bases culturales del mito del Gran Líder que persiste hasta hoy.

3.2 La Edad Media: la ingeniería social «divina»

Durante la Edad Media, bajo el control de la Iglesia, la medicina se ejercía de forma desapegada y vertical. Los médicos medievales son, para los autores, los primeros «especialistas en el aire»: expertos que dispensaban atención según la visión dominante de la Iglesia, sin considerar el conocimiento visceral de quienes estaban sobre el terreno. Las parteras y curanderas populares —que poseían un conocimiento práctico y holístico del cuerpo— fueron perseguidas como brujas. Aquí se sitúan las raíces del mito de la ingeniería social.

3.3 La Modernidad: mecanismo y medición

A partir del Renacimiento, el cuerpo humano comenzó a tratarse como una máquina regida por leyes físicas y mensurables. Esta visión biomecánica generó enormes avances terapéuticos, pero también instaló el mito de la medición y redujo la relación médico-paciente a una transacción técnica. En el siglo XX, la influencia de la Nueva Gestión Pública (New Public Management) y los modelos empresariales reforzaron los mitos del negocio y la escala, especialmente tras la crisis del petróleo de 1973.

4. Gestión de los Mitos: Estrategias y Enfoques

Reconocer que estos mitos existen no basta: es necesario proponer cómo gestionarlos. Mintzberg y los editores del volumen ofrecen una serie de principios reorientadores que constituyen una alternativa real al pensamiento dominante.

4.1 Gestión distribuida: más allá de la cima

El primer paso es superar la idea de que la gestión es algo que solo practican quienes tienen el título de «gestor» y que la dirección se encuentra en la cima de una jerarquía. En las organizaciones sanitarias, la gestión efectiva es distribuida: la ejercen quienes tienen las habilidades, el conocimiento y la perspectiva necesarias en cada momento. Esto incluye a médicos, enfermeras y otros profesionales clínicos que asumen responsabilidades de gestión sin dejar de ser profesionales.

4.2 Del liderazgo heroico a la gestión comprometida

La gestión en salud debe parecerse más a la enfermería que a la cirugía: más orientada al cuidado continuo que a las intervenciones heroicas episódicas. Los directivos efectivos en entornos sanitarios son aquellos profundamente involucrados en las operaciones, que construyen confianza y facilitan la colaboración, en lugar de imponer soluciones desde una posición de autoridad formal.

4.3 Estrategia como aventura, no como planificación

La estrategia en organizaciones sanitarias no surge principalmente de la «alta dirección» ni de procesos formales de planificación. Las iniciativas más relevantes —nuevos tratamientos, nuevas tecnologías, nuevas formas de organización— emergen de los profesionales sobre el terreno. Gestionar esto implica crear las condiciones para que estas iniciativas prosperen, más que intentar planificarlas desde arriba.

4.4 La organización como comunidad, no como máquina

Frente al modelo de «organización de la máquina» —jerárquica, controlada, orientada a números— las organizaciones sanitarias se asemejan más a «organizaciones profesionales». La resistencia a la colaboración entre especialistas no se supera con sistemas de control e incentivos financieros, sino apelando al sentido de vocación y fortaleciendo la identidad comunitaria de la institución. Cuando las personas se identifican con su organización —y no solo con su profesión—, la colaboración emerge de forma más natural.

4.5 Equilibrio entre medición y juicio

La medición es una herramienta valiosa, pero no puede ser el único criterio de gestión. Los sistemas sanitarios requieren equilibrar los datos cuantitativos con el juicio clínico y la experiencia profesional. La gestión por resultados debe complementarse con una cultura organizacional que valore la sabiduría práctica y el conocimiento acumulado.

4.6 Escala humana como posición predeterminada

Antes de fusionar instituciones o ampliar la escala de los servicios, la carga de la prueba debe recaer sobre quienes defienden el crecimiento: deben demostrar beneficios sociales reales —no solo economías técnicas— que justifiquen el aumento de tamaño. La escala pequeña favorece la comunidad, la atención personalizada y el compromiso profesional.

5. Innovación en la Atención Sanitaria: Hacia un Nuevo Paradigma

Gestionar los mitos no es solo una tarea correctiva —dejar de hacer las cosas mal— sino una oportunidad de innovación profunda. El libro identifica varias dimensiones de innovación que se desprenden de superar los mitos.

5.1 Del tratamiento de enfermedades a la atención integral de la salud

Uno de los problemas estructurales del sistema sanitario actual es que está organizado en torno al tratamiento de enfermedades específicas, no en torno a la salud de las personas. Esto genera compartimentos estancos —especialidades médicas— que dificultan la atención de pacientes con condiciones complejas o crónicas que cruzan varias categorías diagnósticas. La innovación requiere rediseñar el sistema para que las intervenciones sean continuas, holísticas y preventivas, no solo episódicas y reactivas.

5.2 La lógica dominante del servicio

Evert Gummesson y sus colaboradores, en el capítulo dedicado a los mitos y la lógica del servicio, aportan una perspectiva radicalmente innovadora: el sistema sanitario debe entenderse como un ecosistema de co-creación de valor, donde pacientes, profesionales, instituciones y comunidades son actores activos, no receptores pasivos de servicios. Esta visión transforma al paciente de «cliente» o «consumidor» en co-productor de su propia salud.

5.3 El rol de las tecnologías emergentes

El libro identifica tres grandes vectores tecnológicos que están transformando el sistema sanitario: el desarrollo de las TIC y la revolución digital; el descubrimiento del genoma y las consecuentes terapias génicas y celulares; y las nanotecnologías y nuevos materiales para medicina regenerativa. Estas innovaciones amplifican tanto el poder de los médicos para tratar enfermedades como las expectativas de los pacientes, creando lo que los autores llaman una «trampa de confianza»: los pacientes, más informados que nunca, confían menos en los médicos, aunque dependen más de ellos.

5.4 El ejemplo de la Clínica Mayo: comunidad al servicio del paciente

«La Clínica Mayo es uno de los sistemas sanitarios de mayor calidad y menor coste del país. El principio fundamental es ‘La necesidad del paciente primero’ —no la comodidad de los médicos, ni sus ingresos. Los médicos, enfermeros e incluso los conserjes trabajaban en ideas para mejorar el servicio y la atención, no para sacar más dinero de los pacientes.» —Atul Gawande, citado por Mintzberg

La Clínica Mayo representa un modelo de innovación organizacional basado en principios opuestos a los mitos: elimina las barreras económicas entre profesionales, fomenta la colaboración interdisciplinar, pone al paciente en el centro y logra al mismo tiempo alta calidad y menores costes. No es el resultado de una ingeniería social impuesta desde arriba, sino de una cultura de vocación construida durante décadas.

5.5 Un nuevo modelo de liderazgo: el líder como facilitador

La innovación en gestión sanitaria requiere un tipo de liderazgo radicalmente diferente al heroico: un liderazgo que facilite, conecte y cultive la comunidad profesional. El programa de máster en liderazgo sanitario de la Universidad McGill, diseñado por Mintzberg, es un ejemplo concreto: reúne a gestores de todo el mundo en un foro de aprendizaje colaborativo donde abordan problemas reales de sus comunidades, cruzando fronteras institucionales y nacionales.

6. Conclusiones

Los mitos de la atención sanitaria no son errores menores ni malentendidos pasajeros: son marcos de creencia profundamente arraigados, con siglos de historia, que condicionan la forma en que diseñamos, gestionamos y evaluamos los sistemas de salud. Como demuestra el análisis de Mintzberg, Adinolfi y Borgonovi, superar estos mitos no implica rechazar la eficiencia, la medición o la escala, sino recolocarlos en su justa dimensión: herramientas al servicio del cuidado humano, no fines en sí mismos.

La gestión de los mitos exige tres transformaciones fundamentales. Primera, una transformación cultural: pasar de la cultura del control y la competencia a la cultura de la vocación y la colaboración. Segunda, una transformación organizacional: de la jerarquía vertical y el liderazgo heroico a la gestión distribuida y las comunidades profesionales. Tercera, una transformación de perspectiva: de la obsesión por el tratamiento de enfermedades a una visión integral de la salud como estado de bienestar físico, psicológico y social.

La innovación real en el sistema sanitario no vendrá exclusivamente de nuevas tecnologías ni de reformas administrativas impuestas desde arriba. Vendrá de profesionales comprometidos que, liberados de los mitos que los constriñen, puedan aplicar su vocación de servicio con toda la creatividad y el juicio que la complejidad de la salud humana demanda.

«Solo necesitamos superar los mitos.» —Henry Mintzberg

7. Referencias Bibliográficas

Adinolfi, P. & Borgonovi, E. (Eds.) (2018). Los mitos de la atención sanitaria: Hacia nuevos modelos de liderazgo y gestión en el sector sanitario. Springer International Publishing. https://doi.org/10.1007/978-3-319-53600-2

Mintzberg, H. (2012). Gestionando los mitos de la atención sanitaria. Hospitals & Health Services Administration: Official Journal of the International Hospital Federation, 48(3), 4–7.

Mintzberg, H. (2017). Managing the Myths of Health Care. Berrett-Koehler Publishers.

Gawande, A. (2009). The Cost Conundrum: What a Texas Town Can Teach Us About Health Care. The New Yorker.

Porter, M.E. & Teisberg, E.O. (2006). Redefining Health Care: Creating Value-Based Competition on Results. Harvard Business Press.

Gummesson, E. et al. (2018). Health Myths and Service-Dominant Logic. En Adinolfi & Borgonovi (Eds.), Los mitos de la atención sanitaria. Springer.

Organización Mundial de la Salud (OMS). (1948). Constitución de la OMS. Ginebra: OMS.

Vacuna contra el fentanilo: ¿solución a la crisis de opioides?

Detrás de la campaña para obtener una vacuna contra el fentanilo

Nota del blog: Síntesis ejecutiva

Carlos Alberto Díaz. carlosdiazssc@gmail.com

La posibilidad de desarrollar una vacuna contra el fentanilo representa una de las líneas de investigación más innovadoras dentro de la respuesta biomédica a la crisis de opioides sintéticos. A diferencia de los tratamientos actualmente disponibles, que actúan después de la exposición o sobre los receptores cerebrales relacionados con la dependencia, esta estrategia propone una intervención preventiva: inducir una respuesta inmunitaria capaz de reconocer el fentanilo en la sangre, unirse a sus moléculas e impedir que atraviesen la barrera hematoencefálica. Si el fármaco no alcanza el sistema nervioso central, se reducirían tanto sus efectos euforizantes como el riesgo de depresión respiratoria, principal mecanismo de muerte en las sobredosis por opioides.

El concepto no debe interpretarse como una vacuna clásica contra una infección, sino como una inmunoterapia dirigida contra una sustancia química. Su objetivo no sería “curar” por sí sola el trastorno por consumo de opioides, sino constituir una herramienta adicional dentro de un abordaje integral que incluya tratamiento médico, apoyo psicosocial, reducción de daños, seguimiento clínico y políticas públicas. En términos estrictos, la vacuna podría contribuir a evitar recaídas, reducir el efecto reforzante del fentanilo y prevenir exposiciones accidentales o deliberadas de alto riesgo, pero no eliminaría por completo los factores neurobiológicos, conductuales y sociales que sostienen una adicción.

Fundamento científico de la propuesta

El fentanilo plantea un desafío particular porque es una molécula pequeña, muy potente y de rápida acción. Por sí solo, el sistema inmunitario no lo reconoce eficazmente como una amenaza, ya que no se comporta como un virus, una bacteria o una proteína extraña de gran tamaño. Para superar esta limitación, los diseños vacunales en estudio recurren a una estrategia de conjugación: se une un fragmento sintético relacionado con el fentanilo a una proteína transportadora capaz de activar la respuesta inmunológica. En los desarrollos descritos, dicha proteína transportadora es CRM197, una forma inactivada de toxina diftérica utilizada en otras vacunas, junto con un adyuvante denominado dmLT, destinado a amplificar la respuesta inmunitaria.

El mecanismo esperado consiste en generar anticuerpos antifentanilo circulantes. Ante una exposición posterior, esos anticuerpos se unirían al fentanilo en el torrente sanguíneo y formarían complejos de mayor tamaño que no podrían cruzar con facilidad hacia el cerebro. De ese modo, la droga quedaría en gran medida retenida fuera del sistema nervioso central y luego sería metabolizada y eliminada por el organismo. La relevancia clínica de esta estrategia radica en que los efectos más peligrosos del fentanilo —la euforia que refuerza el consumo y la depresión respiratoria que produce sobredosis fatal— dependen de su llegada al cerebro y de su acción sobre receptores opioides.

Diferencias con los tratamientos disponibles

La vacuna se diferencia de la naloxona, la buprenorfina, la metadona y la naltrexona por su punto de intervención. La naloxona revierte una sobredosis ya iniciada, por lo que requiere reconocimiento rápido de la emergencia, disponibilidad del medicamento y administración oportuna. La buprenorfina y la metadona son tratamientos eficaces para el trastorno por consumo de opioides, pero actúan sobre receptores opioides y requieren continuidad terapéutica. La naltrexona bloquea receptores opioides, pero su efectividad depende de la adherencia y de condiciones clínicas específicas. En cambio, la vacuna busca actuar antes de que el fentanilo ejerza sus efectos centrales, por lo que podría funcionar como una barrera biológica preventiva.

Esta diferencia no implica que la vacuna reemplace a los tratamientos existentes. Su valor más probable sería complementario. Podría integrarse a programas de tratamiento para personas con trastorno por consumo de opioides, particularmente en etapas de recuperación en las que el riesgo de recaída y sobredosis es elevado. También podría considerarse en contextos de exposición accidental, como el contacto con drogas adulteradas o pastillas falsificadas que contienen fentanilo sin que el usuario lo sepa. Sin embargo, la vacunación no resolvería por sí misma la dependencia psicológica, los síntomas de abstinencia, los determinantes sociales del consumo ni la disponibilidad de sustancias ilícitas.

Estado actual de la investigación

La evidencia preclínica disponible es prometedora. En modelos animales, la vacunación produjo anticuerpos capaces de bloquear los efectos conductuales y fisiológicos del fentanilo, incluida la depresión respiratoria. Estos resultados permitieron avanzar hacia ensayos en humanos. En 2026, ARMR Sciences comunicó datos preliminares de fase 1/2 que indican la generación de una respuesta inmunitaria antifentanilo en humanos y un perfil de seguridad favorable en los participantes dosificados hasta ese momento. La siguiente etapa prevista consiste en evaluar si esa respuesta inmunitaria se traduce en protección clínica frente a dosis controladas de fentanilo bajo estricta supervisión médica.

Pese a este avance, aún no existe una vacuna aprobada contra el fentanilo para uso general. Los datos disponibles deben interpretarse con prudencia, ya que demostrar inmunogenicidad —es decir, producción de anticuerpos— no equivale automáticamente a demostrar eficacia clínica en escenarios reales. Las sobredosis ocurren en contextos variables, con dosis desconocidas, mezclas de sustancias, diferencias individuales de metabolismo y distintos niveles de tolerancia. Por ello, la aprobación regulatoria requerirá estudios más amplios que establezcan seguridad, duración de la protección, dosis óptima, necesidad de refuerzos, eficacia frente a exposiciones relevantes y utilidad en poblaciones con trastorno por consumo de opioides.

Potenciales beneficios clínicos y de salud pública

Si se comprobara su eficacia, una vacuna contra el fentanilo podría aportar beneficios relevantes. En primer lugar, reduciría el riesgo de sobredosis en personas vacunadas expuestas al fentanilo, especialmente si los anticuerpos alcanzan títulos suficientes y se mantienen durante varios meses. En segundo lugar, al impedir o disminuir la llegada del fentanilo al cerebro, podría reducir el refuerzo positivo asociado a la euforia, lo que teóricamente ayudaría a disminuir recaídas en personas en tratamiento. En tercer lugar, permitiría una estrategia preventiva de larga duración, con posibles aplicaciones semestrales o anuales, lo que podría ser útil para quienes tienen dificultades para sostener intervenciones diarias.

Desde una perspectiva poblacional, su mayor aporte estaría en complementar las herramientas de reducción de mortalidad. Podría beneficiar a personas con trastorno por consumo de opioides, individuos que consumen sustancias con riesgo de adulteración, personal de emergencias, fuerzas de seguridad, personal militar u otros grupos con exposición ocupacional o accidental. No obstante, su implementación requeriría criterios claros, consentimiento informado, educación sanitaria y mecanismos para evitar falsas sensaciones de invulnerabilidad. Una vacuna preventiva mal comunicada podría generar conductas de riesgo si se interpreta erróneamente como protección absoluta frente a cualquier opioide o cualquier dosis.

Limitaciones científicas y clínicas

La principal limitación es la incertidumbre sobre su eficacia en condiciones reales. Los ensayos controlados pueden administrar dosis médicas de fentanilo bajo vigilancia, pero no pueden reproducir plenamente una sobredosis ilícita, en la que la cantidad consumida, la vía de administración y la presencia de otras sustancias son impredecibles. Además, algunos usuarios podrían intentar superar el bloqueo inmunológico consumiendo dosis mayores, lo que plantea un riesgo grave. También existe la posibilidad de que el mercado ilícito se desplace hacia opioides sintéticos diferentes, como nitazenos u otros compuestos, frente a los cuales una vacuna específica contra el fentanilo podría no ofrecer protección suficiente.

Otra cuestión relevante es la duración de la inmunidad. La protección dependerá de mantener niveles adecuados de anticuerpos antifentanilo. Si esos niveles disminuyen con el tiempo, podrían ser necesarias dosis de refuerzo. La frecuencia de aplicación tendrá consecuencias prácticas: un esquema demasiado frecuente podría dificultar la adherencia, mientras que uno demasiado espaciado podría dejar períodos de vulnerabilidad. También debe definirse cómo manejar situaciones médicas en las que el fentanilo se utiliza legítimamente para analgesia o anestesia. Aunque la especificidad de los anticuerpos permitiría recurrir a otros analgésicos o anestésicos, los equipos de salud deberían conocer el estado vacunal del paciente para planificar alternativas seguras.

Implicancias éticas, sociales y regulatorias

La eventual disponibilidad de una vacuna contra el fentanilo abriría debates éticos importantes. Su uso debería ser voluntario, basado en información clara sobre beneficios, incertidumbres y limitaciones. En poblaciones vulnerables, como personas con trastorno por consumo de sustancias, personas privadas de libertad o adolescentes y adultos jóvenes expuestos a drogas adulteradas, sería esencial evitar cualquier forma de coerción. La vacunación no debería utilizarse como sustituto de tratamientos integrales ni como condición punitiva para acceder a servicios, sino como una opción preventiva dentro de una estrategia sanitaria respetuosa de la autonomía y la dignidad de las personas.

También será necesario evaluar la aceptación pública. El estigma asociado al consumo de drogas puede dificultar la adopción de una intervención de este tipo, tanto entre pacientes como entre familias y profesionales de la salud. Una comunicación responsable debería evitar mensajes simplistas: la vacuna no sería una licencia para consumir, no protegería necesariamente contra todos los opioides ni reemplazaría la naloxona, la atención de emergencia o los tratamientos farmacológicos existentes. Su legitimidad dependerá de evidencia robusta, vigilancia poscomercialización, equidad en el acceso y articulación con políticas de reducción de daños.

Conclusión

En conclusión, la posibilidad de realizar una vacuna para evitar la adicción o la sobredosis por fentanilo es científicamente plausible y se encuentra en una etapa de desarrollo clínico inicial. Su fundamento inmunológico es sólido: convertir una molécula pequeña y difícil de detectar en un blanco reconocible para el sistema inmunitario, de modo que los anticuerpos bloqueen su acceso al cerebro. Sin embargo, todavía no puede afirmarse que exista una solución aprobada, definitiva o suficiente por sí misma. La vacuna podría convertirse en una herramienta de prevención de gran valor, especialmente para reducir sobredosis y apoyar procesos de recuperación, pero su éxito dependerá de demostrar eficacia real, seguridad sostenida, duración adecuada, aceptación social y uso ético dentro de programas integrales de tratamiento y salud pública.

Kate Schweitzer1

de junio  de 2026

doi: 10.1001/jama.2026.6392

Ninguna droga ha tenido un mayor impacto en la crisis moderna de sobredosis que el fentanilo. Este opioide sintético es hasta 50 veces más potente que la heroína y 100 veces más fuerte que la morfina, y puede ser letal en dosis tan pequeñas como 2 mg , el equivalente a unos pocos granos de arena. Si bien las muertes en EE. UU. por opioides sintéticos han disminuido , de aproximadamente 49 000 en 2024 a cerca de 38 000 en 2025, la sobredosis de fentanilo sigue siendo la principal causa de muerte en EE. UU. para personas de entre 18 y 44 años, lo que ha impulsado a los investigadores a trabajar intensamente en el desarrollo de herramientas de prevención.

Descripción de la imagen no disponible.(Se abre en una pestaña nueva)

Una de estas herramientas es una vacuna que, tras años de prometedores estudios en animales, se está probando por primera vez en humanos. Si se demuestra su seguridad y eficacia, podría convertirse en el primer enfoque farmacéutico proactivo diseñado para prevenir la sobredosis de fentanilo y, potencialmente, tratar la adicción.

Históricamente, las vacunas dirigidas contra fármacos han sido difíciles de producir, afirmó Colin Haile, doctor en medicina e investigador en adicciones. Durante décadas, sus colegas intentaron —sin éxito— desarrollar inmunizaciones contra drogas como la cocaína e incluso la nicotina. Pero cuando comenzó a probar una vacuna contra el fentanilo en roedores en su laboratorio de la Universidad de Houston hace 10 años, finalmente lo logró.

«Los efectos de los primeros experimentos fueron tan drásticos que empecé a grabar vídeos de los animales», dijo. «Sabía que nadie lo creería». La alta dosis de fentanilo administrada dejó a sus roedores rígidos e incapacitados. En cambio, en los animales vacunados, fue como si no hubieran recibido ninguna dosis.

Haile y sus colegas publicaron sus hallazgos en 2022, y la vacuna experimental fue finalmente autorizada por una empresa emergente que él cofundó, ARMR Sciences, que ha comenzado los ensayos clínicos en humanos en fase inicial en los Países Bajos.

“Este medicamento preventivo, duradero y de larga duración, es el primero de su tipo y abordará la causa fundamental de una de las mayores crisis que enfrenta Estados Unidos en este momento”, dijo Collin Gage, cofundador y director ejecutivo de ARMR, en una entrevista con JAMA Medical News.Cómo funciona la vacuna

La vacuna propuesta contra el fentanilo adopta un enfoque marcadamente diferente al de las intervenciones existentes contra la sobredosis, concretamente la naloxona (comercializada como Narcan), cuyo objetivo es revertir una sobredosis inmediatamente después de que se produzca, cuando la droga ya ha entrado en el cerebro.

“El fentanilo llega al cerebro con extrema rapidez, y el Narcan, al ser reactivo, no es la solución óptima”, afirmó Haile, señalando que solo funciona si alguien reconoce la emergencia, tiene el medicamento a mano y lo administra a tiempo. Los tratamientos actuales para el trastorno por consumo de opioides, como la buprenorfina, la metadona y la naltrexona, también actúan sobre los receptores opioides del cerebro para reducir los antojos y los síntomas de abstinencia. Lo que distingue a la vacuna, según Haile, es que “impide que la droga llegue al cerebro”.

Sin embargo, ese concepto aparentemente sencillo requería superar un desafío inmunológico fundamental: el fentanilo es una molécula pequeña que evade la detección inmunológica.

«Entonces, ¿cómo se toma una molécula diminuta, que no es un patógeno, y se hace pasar por un fragmento de virus o bacteria?», explicó el Dr. Seth Toback, director médico de ARMR y responsable del desarrollo clínico de la vacuna. «Lo que se hace es unirla a una proteína más grande, de uso muy común, que sea lo suficientemente grande como para provocar una respuesta del sistema inmunitario».

En este caso, los científicos lo unieron a una toxina diftérica desactivada, el material de reacción cruzada 197 (CRM197), un compuesto que ya se utiliza en vacunas comercializadas. Para una mayor amplificación, también añadieron la toxina termolábil de doble mutante (dmLT), un adyuvante derivado de la bacteria Escherichia coli que, según Haile, ha sido probado con éxito en más de una docena de ensayos de vacunas. Estos dos componentes que estimulan el sistema inmunitario se unen a un fragmento sintético de fentanilo, una parte de la molécula que por sí sola no puede inducir euforia ni alivio del dolor.

“Cuando el sistema inmunitario de una persona se encuentra con esta combinación, genera anticuerpos contra el fentanilo”, explicó Toback. Si el fentanilo entra en el torrente sanguíneo, estos anticuerpos se unen a las moléculas, que de otro modo serían difíciles de detectar, y bloquean su paso a través de la barrera hematoencefálica. Haile añadió: “Ahora son demasiado grandes para penetrar en el cerebro, así que quedan atrapadas”.

En este punto, añadió, “no se siente la euforia ni ninguno de los efectos mortales asociados a la sobredosis”, incluida la depresión respiratoria, el principal mecanismo subyacente a las sobredosis fatales de opioides. Finalmente, el fentanilo se metaboliza y se elimina del cuerpo, principalmente a través de los riñones.Cómo se está probando

Haile, asesor científico de ARMR, confía en el perfil de seguridad de su vacuna, dado que sus componentes principales ya se han utilizado de forma segura en otras vacunas humanas. Gracias a esto y al éxito de los estudios de Haile, ARMR ha avanzado con un ensayo clínico simultáneo de fase 1 y 2 que combina las pruebas iniciales de seguridad con las evaluaciones tempranas de eficacia.

En este “modelo de desafío”, hasta 56 participantes sanos recibirán la vacuna en grupos de 8, y los investigadores irán aumentando la dosis a medida que avance el estudio. Una vez que los participantes alcancen una dosis específica de la vacuna y demuestren una respuesta inmunitaria significativa —definida por Toback como un aumento del doble en los niveles de anticuerpos antifentanilo—, podrán recibir una dosis controlada de fentanilo.

Los participantes son monitoreados en un entorno similar a un quirófano bajo la supervisión de un anestesiólogo antes de recibir dosis diseñadas para determinar si la vacuna puede prevenir los efectos respiratorios del fármaco. Una dosis inicial de grado médico normalmente deprimiría la respiración, seguida de una dosis posterior, «de tamaño quirúrgico, similar a la que provoca apnea», explicó Toback.

“Aunque esta dosis impide respirar, sigue siendo aproximadamente un tercio de una dosis letal”, señaló, y añadió que es “el modelo más seguro que podemos idear para demostrar la respuesta clínica”. Predice que los resultados les permitirán estimar cómo podría funcionar la vacuna frente a mayores cantidades de fentanilo en situaciones reales.

Ahí es donde la cosa puede complicarse, dijo Kathryn Frietze, doctora en genética molecular y microbiología, profesora asociada de la Facultad de Medicina de la Universidad de Nuevo México y una de las muchas investigadoras que trabajan en el desarrollo de vacunas contra las drogas de abuso.

Aunque “sería sorprendente que esta vacuna no fuera segura”, dijo, persiste una pregunta fundamental: ¿Funcionará en caso de sobredosis? “No se puede provocar una sobredosis intencionadamente, así que ¿cómo vamos a probar estos anticuerpos y asegurarnos de que habrá suficientes para bloquear la cantidad necesaria del fármaco en ese contexto?”.

Otra incógnita reside en la durabilidad de la vacuna. El seguimiento que el equipo de Haile realizó a los roedores en los estudios con animales duró aproximadamente seis meses, y durante ese tiempo observaron un bloqueo completo de los efectos del fentanilo. Haile sospechaba que esto podría traducirse en una duración mayor, en términos de años humanos, pero Toback afirmó que el objetivo en humanos es similar.

“Esto implicaría administrar la vacuna hasta dos veces al año, o incluso anualmente, lo cual tiene sus ventajas y desventajas”, afirmó. Si bien la menor cantidad de puntos de contacto con el sistema de salud podría dificultar la adherencia en poblaciones de alto riesgo, la naturaleza temporal de la protección permitiría a los pacientes recibir fentanilo con el tiempo para fines médicos legítimos o atención de emergencia.

Una vez que los investigadores concluyan el ensayo actual, planean tener listos los datos preliminares, sin información confidencial, en el último trimestre de 2026. Gage dijo que llevará estos resultados a la Administración de Alimentos y Medicamentos de los Estados Unidos para discutir los próximos pasos, que probablemente incluirían un ensayo de fase 3 más amplio y una posible iniciativa para acelerar la autorización de uso de emergencia de la vacuna, considerando que la actual administración presidencial designó la droga ilícita como un » arma de destrucción masiva «.

Thomas Kosten, doctor en medicina, profesor de psiquiatría y farmacología en el Baylor College of Medicine y veterano en el desarrollo de vacunas contra las drogas, quien colaboró ​​con Haile en las primeras etapas de la vacuna contra el fentanilo, afirmó que podrían considerar realizar un estudio de prueba de concepto de seguimiento en personas con trastorno por consumo de opioides, ya que se sabe que presentan cambios fisiológicos , principalmente en la estructura cerebral. Considera que un ensayo de fase 3 «definitivo» solo tardaría un año en completarse e involucraría a cientos de participantes, no a miles. «No es como una vacuna contra una enfermedad infecciosa», explicó. «Se trata de una población muy específica».¿Quién lo recibiría?

Según los investigadores, la aplicación más obvia de la vacuna sería entre las personas que sufren adicción y buscan tratamiento para el trastorno por consumo de opioides, donde podría servir como «una herramienta voluntaria en el camino hacia la recuperación», dijo Gage.

Pero una vacuna contra el fentanilo también podría tener aplicaciones más amplias entre los consumidores de drogas recreativas.

“Las sobredosis de fentanilo no solo les ocurren a quienes lo consumen intencionalmente”, afirmó Frietze. Esta droga se mezcla frecuentemente con otras sustancias y se encuentra en pastillas falsificadas, desde éxtasis hasta medicamentos para el trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH) del mercado negro. Pruebas de laboratorio previas realizadas por la Administración para el Control de Drogas de EE. UU. (DEA) han revelado que más de la mitad de las pastillas falsificadas contienen una dosis potencialmente letal de fentanilo. “Las personas pueden estar expuestas sin saberlo”, agregó.

Según Toback, esa posibilidad ha llevado a los investigadores a considerar la posibilidad de contactar con otros grupos de riesgo, incluidos adultos jóvenes y estudiantes universitarios que «no tendrían ninguna posibilidad» si experimentaran con lo que creían que era un estimulante recetado que, en realidad, era un fármaco contaminado con fentanilo.

Gage afirmó que planean contactar a los padres de este grupo demográfico de adultos jóvenes para fomentar la aceptación de las vacunas. «Existe un estigma en torno al consumo de drogas», pero un enfoque basado únicamente en la abstinencia no es efectivo, añadió.

Toback, pediatra en ejercicio, también argumentó que la percepción pública del riesgo puede cambiar drásticamente cuando se dispone de herramientas preventivas eficaces. Señaló vacunas como las del virus del papiloma humano y la enfermedad meningocócica, que eran mucho menos conocidas por las familias hace una década, pero que ahora se recomiendan de forma rutinaria para adolescentes y adultos jóvenes. «La gente podría empezar a ver esto como una forma de protegerse contra un evento poco frecuente pero potencialmente devastador», afirmó.

La vacuna también podría ser útil para los socorristas y el personal militar, que pueden enfrentarse a un mayor riesgo de exposición accidental.

Kosten señaló que el fentanilo y compuestos relacionados pueden utilizarse como agentes incapacitantes. Citó la crisis de rehenes de Moscú de 2002 , en la que las fuerzas especiales rusas inyectó un opioide en aerosol, probablemente carfentanilo, en un teatro para someter a un grupo de rebeldes. La exposición provocó la muerte de más de 100 rehenes.

“Es una forma que tienen los terroristas de eliminar a mucha gente, y lamentablemente es una amenaza real”, dijo.Preguntas pendientes

Aunque la aprobación de la vacuna contra el fentanilo supondría un hito importante, incluso Gage reconoce que no sería la solución definitiva. «Siempre se puede sobredosificar la solución», dijo refiriéndose a la preocupación de que algunas personas vacunadas intenten consumir cada vez más fentanilo para conseguir sus efectos eufóricos. «Si no consiguen el subidón, ¿seguirán buscándolo? Eso es algo que tendremos que investigar y averiguar».

Pocos estudios han analizado la aceptación pública de una vacuna contra el fentanilo , y Frietze afirmó que será fundamental educar tanto a los pacientes como a los profesionales sanitarios sobre sus beneficios, limitaciones y riesgos. Según indicó, los médicos han expresado su preocupación por cómo esta vacuna podría complicar la atención médica, dado que el fentanilo sigue siendo un medicamento ampliamente utilizado para el control del dolor y la anestesia.

“¿Podrán aumentar la dosis de fentanilo por motivos médicos si fuera necesario, o esto eliminará por completo el fentanilo como opción?”, preguntó.

Los investigadores afirman que la especificidad con la que los anticuerpos de la vacuna atacan el fentanilo permite un tratamiento alternativo del dolor. Según Haile, los estudios realizados hasta la fecha no han mostrado ninguna interferencia con otros anestésicos de uso común, como la morfina y el propofol.

De igual modo, esa misma especificidad podría ser importante para quienes reciben otros tratamientos para el trastorno por consumo de opioides, como la metadona. «La vacuna no va a secuestrar la metadona ni a provocar el síndrome de abstinencia», afirmó Toback.¿Qué sigue?

Las sobredosis de fentanilo en Estados Unidos han comenzado a disminuir desde que alcanzaron un máximo histórico en 2022, y la aparición de opioides sintéticos más potentes mezclados con otras drogas callejeras puede hacer que cualquier mejora derivada de una vacuna contra el fentanilo sea efímera.

“La vacuna es una tecnología de plataforma que planeamos adaptar”, dijo Gage. Investigadores de ARMR han comenzado a fabricar y probar vacunas contra drogas sintéticas como nitazeno, medetomidina y metanfetamina, reemplazando el antígeno pero manteniendo el CRM197 y el dmLT. Muchos investigadores farmacéuticos, incluidos Frietze y Kosten, también están explorando tecnologías similares con otros compuestos.

“Cuanto mayor sea la potencia del fármaco, mejor candidato será para esta vacuna, por eso el fentanilo es el fármaco ideal”, afirmó Kosten, quien actualmente trabaja en una vacuna experimental contra la cocaína. El desafío, explicó, radica en los fármacos que se ingieren en mayores cantidades y, por lo tanto, requieren más anticuerpos. “Pero una vez que se domina la tecnología, no son muy difíciles de producir”.

Kosten considera que la vacuna contra el fentanilo es un medicamento potencialmente revolucionario que podría validar una categoría más amplia de tratamientos farmacológicos dirigidos, incluso en el campo de la inmunoterapia contra el cáncer, en la que «se podrían bloquear diversos tipos de sustancias químicas que parecen facilitar el crecimiento del cáncer».

Por ahora, dijo Haile, el objetivo es demostrar que este método puede neutralizar de forma segura uno de los opioides sintéticos más letales del mundo. «Sé que la sobredosis de fentanilo es prevenible», afirmó. «Y sé que esta vacuna puede salvar vidas».

Lo que un hospital aprendió al unir Lean y gestión de riesgos: 750 horas de trabajo recuperadas al mes

Imaginá que en un hospital, cada mes, el personal de enfermería dedica el equivalente a casi un mes de trabajo completo de una sola persona —750 horas— únicamente a corregir y reconfirmar los pedidos de comida de los pacientes. No a cuidarlos. No a controlar signos vitales. A perseguir formularios, llamar a cocina y aclarar malentendidos sobre quién es alérgico a qué.

Eso fue exactamente lo que encontró un equipo de investigadores en un gran hospital universitario del norte de Italia. Y lo que hicieron para resolverlo —combinar dos disciplinas que casi nunca se hablan entre sí: la gestión de riesgos clínicos y la metodología Lean— terminó reduciendo ese número a 47 horas mensuales, mientras la seguridad del paciente mejoraba en paralelo. La historia, publicada recientemente en la International Journal of Health Care Quality Assurance, es un caso de estudio que vale la pena desempacar.

Dos lenguajes distintos, un mismo objetivo

En la mayoría de los hospitales, la gestión de riesgos clínicos y la gestión Lean viven en mundos separados. La primera mira hacia atrás: analiza incidentes ya ocurridos, investiga causas raíz, refuerza protocolos. La segunda mira hacia adelante: observa el proceso en tiempo real, elimina pasos que no aportan valor, rediseña el flujo de trabajo antes de que el error ocurra.

Una es reactiva por naturaleza. La otra, proactiva. Pero ambas persiguen lo mismo: que el paciente no sufra daño y que el sistema funcione mejor. El estudio italiano parte de una idea simple pero poco explorada hasta ahora: ¿qué pasa si dejamos de tratarlas como enfoques rivales y las hacemos trabajar juntas, paso a paso, dentro del mismo proceso?

Para responder esa pregunta, no eligieron un quirófano ni una sala de urgencias —los escenarios habituales en este tipo de estudios—, sino algo mucho más cotidiano y, paradójicamente, mucho más revelador: el proceso de alimentación hospitalaria.

Un proceso invisible, pero de alto riesgo

Pensar la comida de un hospital como «bajo riesgo» es un error común. En este hospital, el servicio entregaba unas 1.200 comidas diarias, ajustadas a 31 planes dietéticos distintos, en 20 departamentos y más de 30 unidades clínicas. Las prescripciones las hacían los médicos en la historia clínica electrónica, pero las alergias y restricciones muchas veces se anotaban en campos de texto libre en lugar de códigos estandarizados. Resultado: el sistema no podía excluir automáticamente alimentos peligrosos para un paciente alérgico, y enfermería terminaba revisando manualmente, unidad por unidad, todos los días.

Era, en otras palabras, un proceso plagado de lo que la filosofía Lean llama los tres enemigos del buen funcionamiento: muda (desperdicio, en este caso de tiempo y de información redundante), mura (variabilidad, procesos que cambiaban según quién los ejecutara) y muri (sobrecarga, personal de enfermería interrumpiendo el cuidado del paciente para perseguir papeles).

Cómo se rediseñó el proceso

El equipo —formado por gestores de riesgo, gestores Lean, médicos, enfermería, personal de cocina y nutricionistas— no aplicó una receta genérica. Usaron herramientas concretas de ambas disciplinas, combinadas en un mismo ciclo de mejora (la metodología DMAIC: Definir, Medir, Analizar, Mejorar, Controlar):

Hicieron Gemba walks, es decir, salieron a observar el proceso real en el terreno en lugar de asumir cómo funcionaba en el papel. Mapearon todo el flujo de valor (Value Stream Mapping) con la participación directa del personal que vive el proceso día a día. Aplicaron análisis de causa raíz para entender por qué se producían los errores. Y, sobre todo, rediseñaron el sistema bajo el principio poka-yoke: hacer que el error sea físicamente imposible, no solo menos probable.

Concretamente, eso significó tres cambios clave: redujeron las categorías dietéticas de 31 a 13, eliminaron los campos de texto libre que generaban ambigüedad, y restringieron quién podía modificar una prescripción médica dentro del sistema de cocina (los auxiliares ya no pueden alterar lo que indicó el médico). También introdujeron un detalle simple pero efectivo de gestión visual Lean: una bandeja azul distintiva para identificar de un vistazo a los pacientes con alergias.

Los resultados, en números

Los datos recogidos antes y después de la intervención son contundentes. Las prescripciones dietéticas documentadas correctamente dentro de las 24 horas pasaron del 71% al 99%. Las variaciones de último momento solicitadas a cocina —síntoma de un proceso desordenado— cayeron del 52% al 2%. La satisfacción del paciente con la calidad de las comidas subió 11 puntos porcentuales. Y, como mencionamos al principio, el tiempo administrativo del personal de enfermería se redujo de 750 a 47 horas mensuales.

Hay un dato que a primera vista podría parecer una mala noticia, pero es justamente lo contrario: la notificación de incidentes relacionados con errores dietéticos subió de 7 casos en 2020 a 30 en 2023. Esto no significa que hubiera más errores reales, sino que el personal se sentía más seguro reportándolos, gracias a una cultura organizacional de «no culpabilización». Y lo más importante: ninguno de esos incidentes adicionales llegó a causar daño al paciente. El sistema estaba detectando y conteniendo los errores antes de que escalaran, que es exactamente lo que se busca en seguridad del paciente.

Por qué este caso importa más allá de la cocina hospitalaria

La lección de fondo no es sobre bandejas de comida. Es sobre cómo pensamos la gestión de la calidad en salud. Durante años, seguridad del paciente y eficiencia operativa se trataron como objetivos en tensión: cuidar más rápido sonaba a cuidar peor. Este caso muestra lo contrario: cuando el proceso está mal diseñado, la inseguridad y la ineficiencia son la misma cosa, y corregir una corrige la otra.

Los propios autores reconocen que se trata de un estudio de caso único, sin series de datos previas completamente sistematizadas, así que conviene leer estos resultados como evidencia sólida y prometedora, no como prueba definitiva. Pero el marco que proponen —pensar la gestión de riesgos y el pensamiento Lean como dos caras de la misma moneda, unidas por una cultura compartida de calidad y seguridad— es una idea que cualquier gestor sanitario, sin importar el tamaño de su institución, puede empezar a aplicar mañana mismo, aunque sea revisando un solo proceso, como hicieron acá con la comida.

A veces la transformación más grande no empieza en el quirófano. Empieza en la bandeja.


Basado en el estudio «Gestión de riesgos clínicos y de metodología Lean: un marco de implementación integrado», publicado en International Journal of Health Care Quality Assurance (2025).

Análisis de rentabilidad a 10 años de la cirugía metabólica y bariátrica en adolescentes

John B. Rode,1,2Francesca Lim, MS3Todd M. Jenkins, 4,5

 JAMA Network Open

Publicado en línea: 15 de junio  de 2026

2026;9;(6):e2618648. doi:10.1001/jamanetworkopen.2026.18648

Claro. A continuación te dejo una síntesis formal del artículo, destacando sus conceptos más sólidos:

Síntesis formal del artículo

El artículo analiza la rentabilidad a 10 años de la cirugía metabólica y bariátrica en adolescentes con obesidad severa, comparando tres estrategias: ausencia de cirugía, gastrectomía en manga y bypass gástrico en Y de Roux. A través de un modelo de microsimulación aplicado a una cohorte hipotética de 100.000 adolescentes, el estudio busca determinar si estas intervenciones quirúrgicas representan una alternativa clínicamente beneficiosa y económicamente justificable dentro del sistema sanitario estadounidense.

Uno de los conceptos centrales del trabajo es que la obesidad severa en adolescentes constituye un problema de salud pública de creciente magnitud, asociado con comorbilidades metabólicas y cardiovasculares de aparición temprana, como diabetes tipo 2, hipertensión y dislipidemia. Estas condiciones tienden a persistir en la adultez, incrementando la carga sanitaria, el deterioro de la calidad de vida y el riesgo de mortalidad prematura. En este contexto, el artículo plantea que las intervenciones tempranas y eficaces son fundamentales.

El estudio sostiene que, si bien el tratamiento intensivo basado en cambios conductuales y de estilo de vida continúa siendo la primera línea terapéutica, su efectividad a largo plazo suele ser limitada en adolescentes con obesidad severa. Frente a ello, la cirugía bariátrica aparece como una estrategia terapéutica con evidencia creciente de eficacia sostenida. Los datos del estudio Teen-LABS muestran reducciones importantes del índice de masa corporal a 10 años, junto con mejoras relevantes en comorbilidades metabólicas, especialmente la remisión de la diabetes tipo 2.

El hallazgo más sólido del artículo es que tanto la gastrectomía en manga como el bypass gástrico en Y de Roux resultan costo-efectivos en comparación con la ausencia de cirugía. La gastrectomía en manga presentó un índice de costo-efectividad incremental de 41.164 dólares por año de vida ajustado por calidad ganado, mientras que el bypass gástrico en Y de Roux alcanzó 50.271 dólares por año de vida ajustado por calidad ganado frente a la no cirugía. Ambos valores se ubican por debajo del umbral de disposición a pagar de 100.000 dólares por año de vida ajustado por calidad, lo que respalda su valor económico.

Sin embargo, al comparar directamente ambas técnicas quirúrgicas, la gastrectomía en manga emerge como la estrategia más rentable. Aunque el bypass gástrico en Y de Roux generó una cantidad ligeramente mayor de años de vida ajustados por calidad, su mayor costo hizo que no resultara costo-efectivo frente a la gastrectomía en manga. Esta última ofrece resultados clínicos comparables, menor costo total y una relación costo-beneficio más favorable, por lo que se posiciona como la alternativa preferente en el horizonte temporal analizado.

Otro punto fuerte del artículo es la incorporación de variables clínicas relevantes en el modelo económico, como la evolución del índice de masa corporal, la remisión de diabetes tipo 2, las complicaciones quirúrgicas, las deficiencias de micronutrientes, los costos médicos directos y los ajustes en calidad de vida. Esta amplitud metodológica fortalece la interpretación de los resultados y permite una aproximación más integral al impacto real de la cirugía bariátrica en adolescentes.

El análisis también reconoce riesgos asociados a las intervenciones quirúrgicas. Los pacientes sometidos a cirugía presentaron mayor probabilidad de desarrollar deficiencias de micronutrientes, especialmente ferritina baja y vitamina B12 baja. No obstante, estos riesgos fueron considerados dentro del modelo y no modificaron la conclusión principal sobre la rentabilidad de la cirugía, particularmente de la gastrectomía en manga.

Los análisis de sensibilidad refuerzan la robustez de los resultados. La gastrectomía en manga se mantuvo como la estrategia más costo-efectiva en la mayoría de los escenarios evaluados y fue la opción preferida en el análisis probabilístico. Esto indica que la conclusión no depende exclusivamente de supuestos puntuales, sino que conserva solidez bajo condiciones de incertidumbre.

El artículo también destaca que la evidencia sobre medicamentos antiobesidad en adolescentes, especialmente agonistas del receptor GLP-1, todavía presenta limitaciones importantes por la falta de datos a largo plazo, los altos costos y las diferencias entre las poblaciones estudiadas. Por ello, el análisis quirúrgico se plantea como una referencia sólida de largo plazo frente a futuras comparaciones con terapias farmacológicas emergentes.

Entre las limitaciones, los autores señalan que algunas variables fueron modeladas a partir de supuestos o datos provenientes de adultos, como las complicaciones tardías, y que no se incorporó la posible recaída de la diabetes tipo 2 tras la remisión. Aun así, algunas de estas decisiones metodológicas tienden a favorecer la estrategia no quirúrgica, por lo que los autores consideran que la rentabilidad real de la cirugía podría incluso estar subestimada.

En conclusión, el artículo aporta evidencia consistente de que la cirugía metabólica y bariátrica constituye una intervención clínicamente eficaz y económicamente rentable para adolescentes con obesidad severa. La gastrectomía en manga se destaca como la opción más sólida desde el punto de vista económico, al combinar beneficios de salud sostenidos con menores costos relativos. Estos hallazgos respaldan la necesidad de ampliar el acceso a la cirugía bariátrica en adolescentes médicamente aptos y de considerar políticas sanitarias que reduzcan las barreras de cobertura y adopción clínica.

Puntos clave

Pregunta:   ¿Resulta rentable la cirugía metabólica y bariátrica (CMB), mediante gastrectomía en manga o bypass gástrico en Y de Roux (RYGB), para adolescentes con obesidad severa en un horizonte de 10 años?

Resultados   En esta evaluación económica de 100 000 adolescentes simulados con obesidad severa, se estimó que tanto la derivación gástrica en Y de Roux (RYGB) como la gastrectomía en manga eran rentables en comparación con la ausencia de cirugía, con índices de costo-efectividad incrementales de $50 271 y $41 164 por año de vida ajustado por calidad ganado, respectivamente. Sin embargo, la RYGB no resultó rentable al compararla directamente con la gastrectomía en manga.

Significado:   Estos resultados sugieren que la cirugía bariátrica es una estrategia de tratamiento a largo plazo rentable para adolescentes con obesidad severa, lo que respalda un uso más amplio en la atención clínica y en las decisiones políticas.

Abstract

Importancia   La obesidad afecta a 1 de cada 5 niños estadounidenses, y se prevé que la prevalencia mundial se duplique para 2035. Entre los adolescentes con obesidad severa, la cirugía metabólica y bariátrica (CMB) produce una pérdida de peso duradera y una mejora de las comorbilidades, aunque su rentabilidad a largo plazo sigue siendo incierta.

Objetivo   : Evaluar la rentabilidad a 10 años de la cirugía bariátrica mecánica (CBM) para adolescentes con obesidad severa utilizando los resultados publicados recientemente del estudio Teen–Longitudinal Assessment of Bariatric Surgery (Teen-LABS).

Diseño, contexto y participantes   Esta evaluación económica utilizó un modelo de microsimulación de una cohorte de 100 000 adolescentes simulados en el sector sanitario estadounidense para proyectar los resultados en salud y costes de la ausencia de cirugía, el bypass gástrico en Y de Roux (RYGB) y la gastrectomía en manga durante 10 años en adolescentes con obesidad severa. Los datos de entrada del modelo, incluido el rendimiento clínico longitudinal, se obtuvieron del estudio Teen-LABS, la literatura publicada y las bases de datos nacionales. Los datos se analizaron desde abril de 2023 hasta octubre de 2025.

Principales resultados y medidas:   Años de vida ajustados por calidad (AVAC), costos (en dólares estadounidenses de 2022) y razones de costo-efectividad incrementales (RCEI), con costos y AVAC futuros descontados a una tasa anual del 3,0 %. Se utilizó un umbral de disposición a pagar (DAP) de 100 000 dólares por AVAC ganado para evaluar la costo-efectividad.

Resultados   La población fue una cohorte hipotética de 100 000 adolescentes con las siguientes características basales: edad 17 años, índice de masa corporal 52,1, 75,0 % mujeres, 13,3 % con diabetes tipo 2, 4,9 % con ferritina baja, 37,2 % con vitamina D baja y 0,4 % con vitamina B12 baja. A los 10 años, se proyectó que la gastrectomía en manga sería la estrategia costo-efectiva, con un ICER de $41 164 por QALY ganado en comparación con la no cirugía. El RYGB produjo la mayor cantidad de QALY, aunque con un ICER menos favorable de $557 751 por QALY ganado en comparación con la gastrectomía en manga. Sin embargo, en una comparación directa con la no cirugía, se estimó que el RYGB sería costo-efectivo, con un ICER de $50 271 por QALY ganado. En los análisis de sensibilidad, la gastrectomía en manga fue consistentemente la estrategia costo-efectiva.

Conclusiones y relevancia:   En esta evaluación económica de la cirugía bariátrica para adolescentes con obesidad severa, tanto el bypass gástrico en Y de Roux (RYGB) como la gastrectomía en manga resultaron ser rentables en comparación con la ausencia de cirugía. Sin embargo, se estimó que la gastrectomía en manga era la estrategia más rentable a lo largo de un horizonte temporal de 10 años al comparar simultáneamente las tres intervenciones. Estos hallazgos complementan la evidencia clínica establecida sobre los beneficios a largo plazo de la cirugía bariátrica, lo que respalda su valor económico.

Introducción

La obesidad pediátrica es un desafío creciente para la salud pública en los EE. UU. 1 – 3 De 2008 a 2023, entre los niños de 2 a 18 años, la prevalencia de obesidad severa, definida como clase 2 (índice de masa corporal [IMC; calculado como peso en kilogramos dividido por altura en metros al cuadrado] de 120 % a <140 % del percentil 95 para la edad y el sexo) o clase 3 (IMC de 140 % a <160 % del percentil 95), aumentó sustancialmente, con un aumento de la obesidad de clase 2 o superior en un 44,5 % y de la clase 3 o superior en un 88,6 %. 3 Aún más alarmante, durante el mismo período, la obesidad extremadamente severa, definida como clase 4 (IMC de 160 % a <180 % del percentil 95) y clase 5 (IMC de 180 % o superior del percentil 95), aumentó en prevalencia en un 253,1 %. 3 Por lo tanto , la intervención temprana y eficaz es fundamental, dada la asociación entre la obesidad severa en la infancia y la aparición temprana de comorbilidades metabólicas y cardiovasculares crónicas, como la diabetes tipo 2, la hipertensión y la dislipidemia. 4-6 Estas afecciones a menudo persisten o empeoran en la edad adulta, contribuyendo a enfermedades cardiometabólicas a largo plazo, deterioro de la calidad de vida y mortalidad prematura. , 8 Además , la carga económica de la obesidad pediátrica es considerable, con costos médicos directos anuales estimados en 1300 millones de dólares. 9 , 10

El tratamiento intensivo de comportamiento y estilo de vida sigue siendo el enfoque de primera línea para el manejo de la obesidad pediátrica; sin embargo, esta estrategia a menudo produce un éxito limitado a largo plazo, particularmente para niños con obesidad severa. 11 – 13 La cirugía metabólica y bariátrica (CMB) ha surgido como una opción de tratamiento viable, respaldada por los resultados del estudio Teen-Longitudinal Assessment of Bariatric Surgery (Teen-LABS). En este estudio de cohorte prospectivo y observacional de 260 adolescentes que se sometieron a CMB, los participantes experimentaron una reducción promedio del IMC del 20,6 % después del bypass gástrico en Y de Roux (RYGB) y del 19,2 % después de la gastrectomía en manga a los 10 años de la cirugía. 14 Las tasas de remisión para la diabetes tipo 2, la hipertensión y la dislipidemia oscilaron entre el 50 % y el 60 %. 14 A pesar de la pérdida de peso comparable y la remisión de comorbilidades, la evidencia sugiere un riesgo modestamente mayor de complicaciones quirúrgicas y deficiencias de micronutrientes después del RYGB en comparación con la gastrectomía en manga. 15 , 16 Por lo tanto, el uso de la gastrectomía en manga ha aumentado en los últimos años. 17-19 No obstante, ambos procedimientos siguen siendo opciones de tratamiento seguras y eficaces para adolescentes con obesidad severa seleccionados adecuadamente.

A pesar de la seguridad y eficacia comprobadas de la cirugía bariátrica en adolescentes, su adopción sigue siendo limitada, en parte debido a las preocupaciones sobre los costos iniciales y la rentabilidad general. 17 , 18 , 20 Los análisis de rentabilidad son cruciales para orientar la asignación de recursos, especialmente para intervenciones de alto costo como la cirugía bariátrica. Sin embargo, los datos sobre la rentabilidad a largo plazo de estos procedimientos en adolescentes siguen siendo escasos, particularmente aquellos que utilizan datos prospectivos a largo plazo. Este estudio tiene como objetivo abordar esta brecha evaluando la rentabilidad a 10 años de la derivación gástrica en Y de Roux y la gastrectomía en manga en comparación con la ausencia de cirugía para adolescentes con obesidad severa.

Métodos

Descripción general del modelo

Desarrollamos un modelo de transición de estado a nivel de paciente 21 , 22 para evaluar la rentabilidad de 3 estrategias de tratamiento para adolescentes con obesidad severa en un horizonte temporal de 10 años: sin cirugía, RYGB y gastrectomía en manga. El modelo utilizó datos demográficos y clínicos del estudio Teen-LABS, una cohorte prospectiva multicéntrica de adolescentes de 12 a 19 años con un IMC de 35 o más que cumplían los criterios de elegibilidad para MBS y fueron inscritos en 5 centros participantes en los EE. UU. Un total de 260 participantes se sometieron a RYGB (161 adolescentes) o gastrectomía en manga (99 adolescentes) entre 2007 y 2013, con un seguimiento que concluyó en 2023. Incorporamos resultados quirúrgicos a largo plazo, trayectorias de IMC, deficiencias de micronutrientes y remisión de diabetes tipo 2. 14 , 23 También incluimos mortalidad y complicaciones quirúrgicas, costos médicos directos y calidad de vida. Los datos de entrada del modelo se derivaron de bases de datos nacionales e investigaciones publicadas ( Tabla 1 ). 25 , 26 , 31 , 34 , 35 Todos los pacientes de la cohorte hipotética comenzaron a los 17 años de edad, con un IMC inicial de 52,1; el 75% eran mujeres con una prevalencia basal de diabetes tipo 2 en el 13,3% de los pacientes, ferritina baja en el 4,9%, vitamina D baja en el 37,2% y vitamina B12 baja en el 0,4% según datos observados de 10 años del estudio Teen-LABS. 14 Cada mes de la simulación, los pacientes estuvieron sujetos a complicaciones quirúrgicas, remisión de la diabetes tipo 2, mortalidad o desarrollo de ferritina baja, vitamina D o vitamina B12 ( Figura 1 ).

El estudio Teen-LABS fue aprobado por los comités de ética de todas las instituciones participantes. Este estudio estuvo exento de los requisitos de consentimiento informado, ya que, según la política institucional, no se consideró investigación con participantes humanos. La presentación de este análisis siguió las directrices de los Estándares Consolidados para la Presentación de Informes de Evaluación Económica en Salud ( CHEERS ).

Comparadores

Simulamos tres comparadores: sin cirugía, gastrectomía en manga y bypass gástrico en Y de Roux (RYGB). La estrategia sin cirugía se modeló a partir de los resultados de un grupo de comparación no quirúrgico utilizando un estudio publicado previamente que identificó factores asociados con el mantenimiento de la pérdida de peso a largo plazo después de la cirugía bariátrica en adolescentes con obesidad severa y comorbilidades asociadas. 24

Trayectoria del IMC y remisión de la diabetes tipo 2

El aumento de peso sin cirugía se basó en una cohorte no quirúrgica de un programa de control de peso que experimentó un aumento del IMC del 10,3 % durante 7,3 años. 24 Por lo tanto, los pacientes que no se sometieron a cirugía aumentaron linealmente su IMC durante 7,3 años. Luego asumimos que su IMC se mantuvo constante hasta el final del horizonte temporal de 10 años del modelo. Para los pacientes quirúrgicos, las trayectorias de reducción del IMC se basaron en datos de Teen-LABS, donde la derivación gástrica en Y de Roux (RYGB) y la gastrectomía en manga se asociaron con una reducción del IMC del 20,6 % y del 19,2 % 10 años después de la cirugía, respectivamente.

Se asumió que los pacientes que no se sometieron a cirugía no lograron la remisión de la diabetes tipo 2. Solo a los pacientes que recibieron gastrectomía en manga y bypass gástrico en Y de Roux se les asignó una probabilidad mensual de remisión derivada de los datos de remisión de diabetes tipo 2 a 10 años del estudio Teen-LABS.<sup> 14</sup> La recaída de la diabetes tipo 2 no se incorporó al modelo, ya que estos datos aún están en estudio.

Complicaciones y mortalidad

Los pacientes que se sometieron a gastrectomía en manga o RYGB experimentaron un pequeño riesgo de mortalidad a los 30 días después de la cirugía. 25 – 27 Si bien no se informaron muertes dentro de los 30 días posteriores a la cirugía en el estudio Teen-LABS, 16 otros estudios más grandes han informado una tasa de mortalidad distinta de cero. 39 , 40 Las complicaciones menores y mayores de RYGB y gastrectomía en manga se definieron como tempranas (es decir, dentro de 1 mes de la cirugía) o tardías (es decir, después de 1 mes de la cirugía). Las tasas de complicaciones tempranas se basaron en datos de una publicación anterior de Teen-LABS. 16 Las tasas de complicaciones tardías menores y mayores se estimaron a partir de un gran ensayo clínico aleatorizado que comparó gastrectomía en manga y RYGB. 28 Las complicaciones tardías en la cohorte Teen-LABS aún no se han analizado. El riesgo de complicaciones tardías fue constante durante los primeros 4 años después de la cirugía y luego se redujo en un 50% para los años 5 a 10. 25 La mortalidad por todas las causas se estimó utilizando tablas de vida específicas por edad e IMC. 25 , 41 , 42 Debido a la escasez de datos, las tasas de mortalidad antes de los 18 años se obtuvieron de las tablas de mortalidad de EE. UU. de 2017 y se asumió que eran constantes en todos los valores de IMC. 42

Deficiencias de micronutrientes

Los pacientes sometidos a gastrectomía en manga o bypass gástrico en Y de Roux (RYGB) incurrieron en el costo de la evaluación de micronutrientes al inicio del estudio, cada 3 a 6 meses durante el primer año postoperatorio y anualmente a partir de entonces, según las directrices de la Sociedad Americana de Cirugía Metabólica y Bariátrica (ASMBS). 43 Solo los pacientes quirúrgicos estaban en riesgo de desarrollar deficiencias de micronutrientes. La incidencia a 10 años de ferritina baja, vitamina D baja y vitamina B12 baja del estudio Teen-LABS se convirtió en una probabilidad mensual de que los pacientes pudieran desarrollar una o más deficiencias de micronutrientes. El manejo, incluida la formulación y la dosificación de los suplementos, siguió las directrices de la ASMBS ( Tabla 1 ). 43 Todos los pacientes con una deficiencia de micronutrientes recibieron tratamiento hasta el final del horizonte temporal de 10 años. Los pacientes quirúrgicos también recibieron el costo de un multivitamínico diario durante todo el período del estudio, según las directrices de la ASMBS. 43

Costos y ajustes en la calidad de vida

El modelo incluyó costos asociados con la cirugía y complicaciones tempranas y tardías derivadas de análisis de costo-efectividad publicados previamente. 25 , 26 , 31 , 34 , 35 Los costos totales anuales de atención médica directa, basados ​​en la edad, el sexo, la diabetes tipo 2 y el IMC, se estimaron a partir de la Encuesta del Panel de Gastos Médicos de EE. UU. publicada en un estudio previo de costo-efectividad (tablas electrónicas 1 y 2 en el Suplemento 1 ). 25 El grupo de edad más joven informado fue de 18 a 34 años. Por lo tanto, debido a esta limitación de datos, asumimos que los pacientes de 17 años incurrieron en los mismos costos que los pacientes de 18 años. Los costos de la detección de micronutrientes se obtuvieron del Programa de Tarifas de Laboratorio Clínico de los Centros de Servicios de Medicare y Medicaid. 36 Los costos de los suplementos orales de micronutrientes se obtuvieron del Micromedex RED BOOK (IBM). 37 Todos los costos se ajustaron a dólares estadounidenses de 2022 utilizando el componente de atención médica del índice de precios de Gastos de Consumo Personal. 38

La calidad de vida (CdV) inicial asociada a la obesidad se definió a partir de un estudio publicado previamente que midió la CdV relacionada con la salud de adolescentes con obesidad. 29 Estimamos la CdV asociada a la obesidad y la diabetes tipo 2 a partir de datos de adultos que informaron una disminución en la CdV cuando los pacientes con obesidad también tenían diabetes tipo 2. 30 Asumimos que la misma disminución relativa en la CdV observada en adultos se aplicó a los adolescentes. El decremento de utilidad por diabetes tipo 2 fue la diferencia absoluta en la CdV entre obesidad y obesidad con diabetes. La utilidad basal para adolescentes con obesidad se estimó en 0,737, disminuyendo a 0,654 para aquellos con obesidad y diabetes tipo 2. Cada unidad de reducción del IMC proporcionó una ganancia de utilidad de 0,0056 AVAC. 25 , 26 , 32-34 Los procedimientos quirúrgicos se asociaron con disminuciones de utilidad a corto plazo: -0,220 durante 6 semanas después de la cirugía y -0,360 durante 6 semanas después de complicaciones mayores. 25 , 26 , 31 Todas las utilidades se descontaron a una tasa anual del 3%.

Análisis estadístico

Todos los análisis de costo-efectividad se realizaron utilizando el software estadístico Python versión 3.8.8 (Python Software Foundation). El análisis de datos se llevó a cabo desde abril de 2023 hasta octubre de 2025. Los parámetros del modelo incluyeron costos totales, AVAC (años de vida ajustados por calidad) y ICER (cocientes de costo-efectividad incrementales). La costo-efectividad se evaluó utilizando un umbral de disposición a pagar (DAP) de 100 000 dólares por AVAC ganado 44-47

Se realizaron análisis de sensibilidad unidireccionales para explorar el impacto de los parámetros individuales del modelo en los resultados de costo-efectividad, variando un parámetro del modelo a la vez en un rango plausible de valores, mientras que todos los demás se mantuvieron en su valor base. Los resultados se presentaron utilizando un marco de beneficio monetario neto para identificar la estrategia preferida que fue costo-efectiva y resultó en el mayor aumento de AVAC (eMétodos en el Suplemento 1 ). 22 Los análisis de sensibilidad probabilísticos variaron simultáneamente todas las entradas del modelo de acuerdo con distribuciones de probabilidad especificadas. Los costos de suplementación con micronutrientes y detección no se variaron en los análisis de sensibilidad. Debido a sus bajos costos en relación con el costo de la cirugía, las complicaciones y los costos totales de atención médica directa, es poco probable que las fluctuaciones en estos valores por región o a lo largo del tiempo cambien drásticamente los resultados de costo-efectividad del modelo. Los análisis de sensibilidad probabilísticos se realizaron con 1000 iteraciones para evaluar la incertidumbre general en los resultados del modelo.

Resultados

Resultados del caso base

El modelo simuló 100 000 pacientes a partir de los 17 años con un IMC inicial de 52,1, de los cuales 75 000 (75,0 %) eran mujeres. Entre esta cohorte hipotética al inicio, 13 300 (13,3 %) tenían diabetes tipo 2, 4900 (4,9 %) tenían ferritina baja, 37 200 (37,2 %) tenían vitamina D baja y 400 (0,4 %) tenían vitamina B12 baja. Durante el horizonte temporal de 10 años, los costos totales estimados para no cirugía, gastrectomía en manga y RYGB fueron $40 882, $72 048 y $79 626, respectivamente ( Tabla 2 ). Entre las 3 estrategias, RYGB produjo los mayores AVAC ganados (6,888), seguido de cerca por la gastrectomía en manga (6,875). La estrategia no quirúrgica proporcionó la menor cantidad de AVAC ganados, con 6,117 (Figuras electrónicas 1 y 2 en el Suplemento 1 ).

Tabla 2. Resultados de rentabilidad

Ver en grandeDescargar

Resultados de rentabilidad(Se abre en una pestaña nueva)

EstrategiaCosto total, $AVAC (años de vida ajustados por calidad)ICER (dólares por AVAC ganado)
vs. Sin cirugíavs SG
Sin cirugía40 8826.117[Referencia]N / A
SG72 0486.87541 164[Referencia]
RYGB79 6266.88850 271557 751

La gastrectomía en manga resultó rentable en comparación con la ausencia de cirugía a los 10 años, con un ICER de 41 164 dólares por AVAC ganado, muy por debajo de nuestro umbral de disposición a pagar de 100 000 dólares por AVAC ganado. El bypass gástrico en Y de Roux (RYGB) no resultó rentable en comparación con la gastrectomía en manga, con un ICER de 557 751 dólares por AVAC ganado. Sin embargo, el RYGB sí resultó rentable en comparación con la ausencia de cirugía, con un ICER de 50 271 dólares por AVAC ganado.

Los tratamientos quirúrgicos se asociaron con un mayor riesgo de desarrollar deficiencias de micronutrientes. Por ejemplo, el 44 % y el 43 % de los pacientes sometidos a RYGB y gastrectomía en manga, respectivamente, desarrollaron niveles bajos de ferritina durante el período de 10 años. De manera similar, la deficiencia de vitamina B12 se presentó en el 9 % de los pacientes con RYGB en comparación con el 3 % de los pacientes con gastrectomía en manga. Además, la exposición a la cirugía se asoció con la remisión de la diabetes tipo 2 y la consiguiente mejora en la calidad de vida. Durante 10 años, el 58 % y el 41 % de los pacientes que se sometieron a RYGB y gastrectomía en manga, respectivamente, experimentaron la remisión de la diabetes tipo 2.

Análisis de sensibilidad

Los resultados de los análisis de sensibilidad unidireccionales indicaron que el modelo era más sensible a los cambios en las ganancias de utilidad por reducción del IMC, a los cambios en el IMC en pacientes no quirúrgicos y a las reducciones del IMC en pacientes sometidos a gastrectomía en manga ( Figura 2 ). En la mayoría de los cambios de parámetros plausibles, la gastrectomía en manga siguió siendo la estrategia rentable. Sin embargo, el bypass gástrico en Y de Roux (RYGB) se volvió rentable cuando la reducción del IMC asociada a la gastrectomía en manga disminuyó, la reducción del IMC asociada al RYGB aumentó, la probabilidad de complicaciones mayores tras el RYGB disminuyó y el coste del RYGB disminuyó.

Figura 2. Análisis de sensibilidad unidireccional en un horizonte temporal de 10 años.

Ver en grandeDescargar

Análisis de sensibilidad unidireccional en un horizonte temporal de 10 años(Se abre en una pestaña nueva)

IMC indica índice de masa corporal (calculado como peso en kilogramos dividido por altura en metros al cuadrado); RYGB, bypass gástrico en Y de Roux; SG, gastrectomía en manga. Las entradas del modelo se variaron independientemente en un rango plausible de valores, mientras que todas las demás entradas se mantuvieron constantes en su valor base. Se muestran los 10 parámetros del modelo con mayor efecto en el beneficio monetario neto incremental (BMNI) en comparación con la ausencia de cirugía. Las entradas del modelo con mayor efecto se muestran en la parte superior de la figura, mientras que las entradas con menor efecto se muestran en la parte inferior. El BMNI es el valor monetario de una intervención para un umbral específico de disposición a pagar (DAP) en comparación con una estrategia de referencia, calculado como los años de vida ajustados por calidad (AVAC) incrementales multiplicados por el umbral de DAP, menos los costos incrementales. Si el BMNI es mayor que $0, la estrategia es rentable en comparación con la ausencia de cirugía. Las barras horizontales representan el rango del beneficio monetario neto incremental en el rango de cada parámetro del modelo. El color indica la estrategia preferida (es decir, la estrategia rentable que generó la mayor ganancia en AVAC). Un cambio en la estrategia preferida se indica con una barra vertical de color al final de la barra horizontal. Los símbolos de más y menos se utilizan para indicar si el final de la barra horizontal representa el valor máximo o mínimo del parámetro, respectivamente. En los métodos electrónicos del Suplemento 1 se incluyen más detalles sobre el uso de INMB en este contexto .

En el análisis de sensibilidad probabilístico, la gastrectomía en manga resultó ser la estrategia más rentable en el 57,7 % de las iteraciones en comparación con las demás estrategias ( Figura 3 ; Figura complementaria 3 en el Suplemento 1 ). La ausencia de cirugía y el bypass gástrico en Y de Roux (RYGB) resultaron rentables en el 21,3 % y el 21,0 % de las iteraciones, respectivamente. Estos resultados destacan la solidez de la gastrectomía en manga como la estrategia preferida en condiciones de incertidumbre.

Figura 3. Gráfico lineal del análisis de sensibilidad probabilístico sobre diversas estrategias.

Ver en grandeDescargar

Gráfico lineal del análisis de sensibilidad probabilístico sobre diversas estrategias.(Se abre en una pestaña nueva)

QALY significa año de vida ajustado por calidad; RYGB, bypass gástrico en Y de Roux; SG, gastrectomía en manga.

La línea discontinua vertical indica el umbral de disposición a pagar del caso base de 100 000 dólares por año de vida ajustado por calidad ganado.

Discusión

Este análisis demuestra el valor a largo plazo de la cirugía bariátrica para adolescentes con obesidad severa. En un horizonte temporal de 10 años, tanto el bypass gástrico en Y de Roux (RYGB) como la gastrectomía en manga resultaron rentables en comparación con la ausencia de cirugía. Cabe destacar que la gastrectomía en manga se posicionó como la estrategia preferida al comparar simultáneamente las tres intervenciones, debido a su menor costo y resultados de salud comparables a los del RYGB. Estos resultados complementan la evidencia clínica existente al demostrar que la cirugía bariátrica también es una estrategia rentable para el manejo de la obesidad severa en adolescentes.

Aunque la rentabilidad de la cirugía bariátrica se ha estudiado ampliamente en adultos, la investigación con adolescentes sigue siendo limitada. Los análisis de rentabilidad de la cirugía bariátrica en adultos demuestran consistentemente que es rentable en comparación con la ausencia de cirugía en múltiples horizontes temporales, aunque los resultados sobre el valor relativo de la gastrectomía en manga en comparación con el bypass gástrico en Y de Roux son mixtos en esta población 32 , 48-50 en parte debido a la evidencia contradictoria sobre el grado de pérdida de peso y la resolución de comorbilidades entre los dos procedimientos. 51-53 Por el contrario, pocos modelos de análisis de rentabilidad existentes han demostrado la rentabilidad de la cirugía bariátrica en adolescentes. Además, estos estudios se basaron en datos a corto plazo extrapolados a horizontes temporales más amplios y modelaron el bypass gástrico en Y de Roux y la gastrectomía en manga juntos o solo el bypass gástrico en Y de Roux, lo que limita la precisión y la aplicabilidad clínica de sus proyecciones a largo plazo. Específicamente, Klebanoff et al. 26 evaluaron la rentabilidad de la MBS en adolescentes utilizando resultados a 3 años del estudio Teen-LABS, encontrando que si bien la RYGB y la gastrectomía en manga no eran rentables en el horizonte temporal de 3 años, se volvieron rentables cuando el modelo se extrapoló a 5 años. Bairdain y Samnaliev 34 emplearon un modelo similar utilizando datos de resultados a 12 meses de 11 pacientes adolescentes que se sometieron solo a RYGB. De igual manera encontraron que si bien la RYGB no era rentable en los primeros 3 años posteriores a la cirugía, se volvió rentable a partir de entonces, hasta 7 años después de la operación. 26 , 34 Hasta donde sabemos, este análisis es el primero en comparar la rentabilidad de la gastrectomía en manga y la RYGB, tanto por separado como en comparación entre sí, en adolescentes con obesidad severa incorporando datos a largo plazo recopilados prospectivamente sin el uso de extrapolación o proyección. Además, una de las fortalezas de este estudio es la inclusión de deficiencias de micronutrientes y la remisión de la diabetes tipo 2, aspectos que otros modelos para adolescentes publicados anteriormente no han incorporado.

Evaluaciones económicas recientes de medicamentos contra la obesidad (MAO) en un horizonte temporal de 5 a 10 años han sugerido que ciertos fármacos, en particular la fentermina-topiramato, son complementos rentables para el tratamiento intensivo de comportamiento y estilo de vida para el manejo de la obesidad en pacientes adolescentes estadounidenses. 54 , 55 Estos estudios también demuestran que, si bien los agonistas del receptor del péptido similar al glucagón-1 (AR-GLP-1) tienden a producir reducciones favorables a corto plazo en el IMC, debido a los altos costos actuales, siguen sin ser rentables en comparación con las farmacoterapias existentes. 54 , 55 Cabe destacar que la liraglutida y la semaglutida recibieron la aprobación de la Administración de Alimentos y Medicamentos para adolescentes de 12 años o más en 2020 y 2022, respectivamente, y han demostrado reducciones significativas del IMC a corto plazo en ensayos aleatorizados; Sin embargo, la mayoría de los datos de ensayos disponibles tienen un seguimiento de 17 meses o menos, y la evidencia sobre la eficacia a largo plazo, la recuperación de peso después de la interrupción y los efectos sobre el crecimiento y la densidad mineral ósea sigue siendo limitada. 58 – 62 Si bien reconocemos que el panorama de los agonistas del receptor de GLP-1 en rápida evolución puede cambiar la relación costo-efectividad comparativa de la cirugía bariátrica con el tiempo, particularmente si el precio de los medicamentos disminuye en relación con los costos quirúrgicos, incorporar un comparador formal de GLP-1 en nuestro modelo de 10 años requeriría una extrapolación sustancial de estos datos de ensayos a corto plazo en poblaciones que difieren significativamente de la cohorte Teen-LABS en la gravedad de la enfermedad y la duración del seguimiento, lo que introduce un grado de incertidumbre estructural y modelado especulativo que socavaría la principal fortaleza de este análisis, a saber, su uso de datos longitudinales de 10 años recopilados prospectivamente. Por lo tanto, diseñamos intencionalmente este análisis como un punto de referencia quirúrgico a largo plazo basado en datos prospectivos observados en adolescentes, contra el cual se pueden comparar futuros análisis de costo-efectividad que incorporen agonistas del receptor de GLP-1 a medida que se disponga de datos a más largo plazo. Además, al comparar la rentabilidad de los AOM con la de la MBS, es importante reconocer las diferencias poblacionales subyacentes. Los ensayos de farmacoterapia han incluido principalmente a adolescentes con obesidad leve a moderada, 56 , 57 mientras que la MBS se reserva para aquellos con obesidad grave. 13 Por lo tanto, los análisis de rentabilidad basados ​​en medicamentos deben interpretarse en el contexto de una enfermedad más leve, mientras que nuestros hallazgos se aplican a adolescentes con obesidad grave, la población para la cual la Academia Estadounidense de Pediatría (AAP) recomienda actualmente la derivación para MBS. 13

Limitaciones

Nuestro estudio presentó limitaciones comunes a los análisis de modelización. En concreto, asumimos que el IMC en pacientes no quirúrgicos aumentó durante 7,3 años y se estabilizó, basándonos en los datos disponibles de la cohorte no quirúrgica, lo que podría subestimar la trayectoria real del IMC y la carga de comorbilidades acumuladas en este grupo durante los 10 años completos. Este sesgo direccional favorece la estrategia de no cirugía, lo que significa que la verdadera rentabilidad de la cirugía bariátrica es probablemente mejor de lo que sugiere nuestro modelo. El hallazgo de que tanto la gastrectomía en manga como el bypass gástrico en Y de Roux siguen siendo rentables incluso bajo estas suposiciones conservadoras refuerza, en lugar de debilitar, la confianza en las conclusiones de este análisis. Además, las tasas de complicaciones tardías se obtuvieron de estudios en adultos debido a la insuficiencia de datos a largo plazo en adolescentes, lo que podría afectar a la estimación del riesgo. Asimismo, si bien se modeló la remisión de la diabetes tipo 2, no se incluyeron las posibles recaídas, ya que estos datos se encuentran actualmente en estudio, lo que podría llevar a una sobreestimación de los beneficios a largo plazo de la cirugía bariátrica en el subgrupo de diabetes tipo 2 modelado en este estudio. Estas limitaciones ponen de relieve la necesidad de obtener evidencia prospectiva de mayor calidad, e idealmente aleatorizada, en adolescentes para perfeccionar aún más las estimaciones de rentabilidad a largo plazo de la cirugía bariátrica, incluidos análisis futuros que incorporen agonistas del receptor de GLP-1 y otras farmacoterapias emergentes a medida que se disponga de datos de eficacia y seguridad a largo plazo.

Conclusiones

Los resultados de nuestro estudio destacan la rentabilidad a largo plazo tanto de la gastrectomía en manga como del bypass gástrico en Y de Roux (RYGB) como intervenciones para adolescentes con obesidad severa. La gastrectomía en manga se perfila como la estrategia más rentable en una comparación de 10 años entre la gastrectomía en manga, el RYGB y la ausencia de cirugía. Si bien los beneficios duraderos para la salud de la cirugía bariátrica están bien establecidos por el estudio Teen-LABS, persisten importantes obstáculos para su adopción generalizada. Superar estos desafíos requerirá acciones a nivel político, incluyendo la ampliación de la cobertura de seguro para incluir la cirugía bariátrica en todos los adolescentes con obesidad severa que sean médicamente aptos. Nuestro análisis aporta evidencia adicional que respalda la rentabilidad a largo plazo de la cirugía bariátrica en esta población para orientar futuras decisiones de política sanitaria dirigidas a mejorar los resultados para los adolescentes con obesidad severa.

Inteligencia artificial clínica: por qué no basta con que funcione

Adopción, continuidad, seguridad y la pregunta que nadie quiere responder: ¿quién paga?

Carlos Alberto Díaz. carlosdiazssc@gmail.com

Este trabajo sobre la aplicación de la inteligencia artificial en la práctica clínica fue realizado leyendo y analizando los dos artículos de Takagi S y Sugihara en Jama Health Forum del 17 de junio, así como otro artículo de Hassan M et al. 2024, que profundiza en la evolución y el impacto de la IA clínica en la atención médica. La investigación se llevó a cabo bajo la premisa de que la inteligencia artificial tiene el potencial de transformar la manera en que se brindan los servicios de salud, optimizando tanto el diagnóstico como el tratamiento de diversas enfermedades. Con correcciones posteriores realizadas por mí, me parece que para aquellos que seguimos con interés académico y de gestión, la inquietud sobre cómo se financia la IA clínica, esencial para asistir a los profesionales, debería ser impulsada por asociaciones profesionales no coaptadas y por financiadores públicos, de la seguridad social o privados, integrados en un modelo que priorice el bienestar de la población. El trabajo colaborativo entre diferentes sectores es fundamental, ya que el verdadero interés debe radicar en mejorar la salud de las comunidades, cumpliendo con un deber político y también respondiendo a intereses lucrativos. Sin embargo, es crucial alinear los intereses de los pacientes, las comunidades, los países y los sistemas de salud, junto con la industria del cuidado de la salud, para que trabajen en sinergia. Esto no sólo fomentaría una integración más efectiva de la IA en la práctica clínica, sino que también permitiría una gestión más eficiente de los recursos. Porque, con estas acciones, no se generará una «epidemia de salud»; al contrario, si bien las personas se enfermarán igualmente, tendrán la posibilidad de vivir más años y con mayor libertad, disfrutando de una mejor calidad de vida a pesar de los desafíos que la salud pública sigue enfrentando en el mundo contemporáneo.


Cada pocos meses aparece un nuevo algoritmo capaz de detectar un cáncer de piel con la precisión de un dermatólogo experto, de predecir un paro cardíaco horas antes de que ocurra, o de redactar la nota clínica mientras el médico simplemente conversa con el paciente. Los titulares son consistentes: la inteligencia artificial (IA) «supera» a los humanos en tal o cual tarea diagnóstica. Y sin embargo, la mayoría de esas herramientas nunca llega a usarse de forma rutinaria en un hospital o un centro de salud. Quedan atrapadas en la distancia que separa un buen estudio publicado en una revista de alto impacto de un sistema que un clínico abre todos los días, durante años, para atender pacientes reales.

Esa distancia no se explica por la tecnología. Dos investigaciones recientes —una revisión de alcance publicada en JMIR Human Factors sobre barreras y facilitadores de la adopción de IA en salud, y un artículo de opinión publicado en JAMA Health Forum en junio de 2026 sobre quién debería pagar la IA clínica— coinciden en algo incómodo: el problema rara vez es si el algoritmo funciona. El problema es todo lo que rodea al algoritmo: la confianza, la gobernanza, el sostenimiento en el tiempo, la seguridad de los datos y, sobre todo, el dinero. En este artículo recorremos esos cuatro frentes —adopción, continuidad, seguridad y financiamiento— y cerramos con la pregunta que motivó esta nota: ¿pueden los grandes financiadores públicos, como Medicare, ser la respuesta?

1. Qué entendemos por IA clínica (y por qué importa la definición)

Antes de hablar de barreras conviene aclarar de qué estamos hablando. La definición de IA más citada en la literatura sigue siendo la que acuñó John McCarthy en 1956: la ciencia y la ingeniería de crear máquinas inteligentes. En el contexto sanitario actual, esa idea se traduce sobre todo en dos familias de técnicas: el aprendizaje automático, que trabaja con datos estructurados como imágenes diagnósticas o resultados de laboratorio, y el procesamiento del lenguaje natural, que extrae sentido de datos no estructurados como las notas clínicas en texto libre. La aparición de modelos de lenguaje extenso —ChatGPT es el ejemplo más visible desde 2022— sumó una tercera capa: sistemas capaces de leer historiales electrónicos y generar resúmenes o documentación, reduciendo la carga administrativa del personal clínico.

El artículo de Takagi y Sugihara en JAMA Health Forum propone una definición operativa más estrecha y útil para esta discusión: IA clínica es aquella que afecta materialmente la documentación, la toma de decisiones, el flujo de trabajo o el pago dentro de la atención médica, incluyendo herramientas híbridas como los sistemas de documentación ambiental que escuchan la consulta y generan la nota automáticamente. Esta definición importa porque deja afuera la IA puramente administrativa de bajo riesgo y concentra la conversación donde realmente se juegan la seguridad del paciente y el dinero público: en los sistemas que tocan decisiones clínicas o ciclos de facturación.

2. La adopción no es un evento, es un proceso largo y frágil

La revisión sistemática de Hassan, Kushniruk y Borycki analizó 50 estudios publicados entre 2011 y 2023 y agrupó los hallazgos en aproximadamente 18 categorías de barreras y facilitadores. El dato que enmarca todo el trabajo es contundente: se estima que el 70% de los proyectos de tecnología de la información en salud fracasan. No por falta de presupuesto inicial ni de validación técnica, sino porque las organizaciones sanitarias son sistemas complejos, con estructuras heredadas, escasez crónica de recursos y una resistencia natural al cambio cuando la carga de trabajo ya es alta.

Los autores distinguen, citando el marco clásico de difusión de innovaciones de Everett Rogers, entre implementación —la introducción técnica de una herramienta— y adopción —su incorporación real a la práctica cotidiana. Esa distinción es clave: un hospital puede instalar perfectamente un sistema de IA y que, dos años después, nadie lo use porque no se ganó la confianza de los clínicos.

¿Qué hace que un sistema sí se adopte? La revisión identifica varios factores que se repiten en la literatura:

Gobernanza con responsabilidades claras. No alcanza con un comité de ética genérico. Los estudios revisados piden estructuras que supervisen todo el ciclo del proyecto —desde la concepción hasta la implementación y el mantenimiento— con roles explícitos: quién revisa una predicción de riesgo, quién responde si el algoritmo se equivoca, quién aprueba una actualización del modelo.

Alineación estratégica. Cuando la incorporación de IA no está conectada con los objetivos generales de la organización, los resultados son inconsistentes y la comunicación entre departamentos se fragmenta. Alemania, por ejemplo, introdujo una ley específica de apoyo financiero para que las organizaciones sanitarias pudieran incluir la IA en su estrategia sin que el costo fuera la barrera de entrada.

Un problema real detrás del algoritmo. Varios estudios advierten sobre el error de partir de los datos disponibles para «buscarle una solución», en lugar de identificar primero un problema clínico concreto que la IA pueda resolver. Los proyectos sin un caso de uso bien definido tienden a estancarse en la fase de implementación.

Participación temprana de los usuarios finales. Clínicos y pacientes deben estar involucrados desde el diseño, no solo en la fase de prueba final. Los estudios documentan que incorporar a un «líder clínico» desde el inicio —alguien que entienda tanto la tecnología como la práctica diaria— mejora sustancialmente las probabilidades de adopción exitosa.

Integración real con el flujo de trabajo. Un sistema de IA que obliga a los clínicos a salir de su rutina habitual para consultarlo está destinado al abandono. La recomendación que se repite en distintos estudios es simple en su enunciado y difícil en la ejecución: la herramienta debe encajar en cómo se trabaja hoy, no exigir que el equipo cambie su forma de trabajar para acomodarla.

Por encima de todos estos factores, los autores identifican la confianza como el catalizador central. La confianza, a su vez, depende de que se resuelvan adecuadamente el sesgo algorítmico, la transparencia de las decisiones y la seguridad clínica —temas que desarrollamos en la siguiente sección.

3. Continuidad: la IA no se instala, se sostiene

Si la revisión de Hassan et al. describe qué hace falta para que un sistema empiece a usarse, el artículo de Takagi y Sugihara pone el foco en un problema distinto y menos discutido: qué hace falta para que ese sistema siga funcionando bien con el paso del tiempo.

Su argumento central es que la IA clínica no es software estático. A diferencia de un equipo médico tradicional, que una vez calibrado se mantiene relativamente estable, un modelo de IA puede degradarse silenciosamente a medida que cambian las poblaciones de pacientes, los patrones de práctica clínica, los hábitos de documentación o el ecosistema de dispositivos con el que interactúa. Un algoritmo entrenado con los datos de un hospital en 2023 puede empezar a fallar en 2026 simplemente porque el perfil de los pacientes que llegan a urgencias cambió, o porque se actualizó el sistema de historia clínica electrónica con el que se integra.

Esto convierte el monitoreo continuo del rendimiento en parte del análisis de seguridad de la tecnología, no en un costo accesorio. Los autores señalan que las tendencias regulatorias más recientes ya reflejan esta realidad: cada vez se exige a los desarrolladores presentar planes formales para actualizar sus sistemas a lo largo del tiempo, reconociendo que el cambio es inevitable y que necesita procesos de supervisión claros.

La pregunta de fondo, entonces, no es solo «¿quién implementa este sistema?», sino «¿quién tiene la autoridad y el presupuesto para vigilar su desempeño dentro de tres años, comunicar sus limitaciones a los usuarios y financiar las actualizaciones cuando hagan falta?». Esta pregunta, según Takagi y Sugihara, casi nunca se responde antes de que un programa piloto arranque, y esa omisión es una de las razones por las que tantas herramientas técnicamente sólidas terminan abandonadas.

4. Seguridad: dos problemas distintos que suelen mezclarse

Cuando se habla de «seguridad» en IA clínica, en realidad se están discutiendo dos cuestiones diferentes que conviene separar.

Seguridad de los datos. La revisión de Hassan et al. identifica la seguridad de los datos como un factor central de vacilación entre las organizaciones sanitarias. Las preocupaciones giran en torno a la ciberseguridad de los datos de entrenamiento y de prueba, el temor a que rastreadores o spyware accedan a información no solicitada, y un riesgo particularmente delicado: la posibilidad de reidentificar pacientes a partir de datos que se suponían anonimizados. Este último punto alimenta una resistencia comprensible a compartir datos clínicos, lo que a su vez limita la cantidad y diversidad de información disponible para entrenar mejores algoritmos —un círculo que se retroalimenta.

Seguridad clínica. Es un problema distinto: qué tan seguro es el resultado que el algoritmo le entrega al clínico. Aquí aparece el sesgo algorítmico, definido en la literatura como los casos en que un algoritmo agrava desigualdades existentes de estatus socioeconómico, raza, género o discapacidad. Los ejemplos documentados son contundentes: algoritmos que no detectan correctamente el cáncer de piel en personas de piel oscura por haber sido entrenados mayoritariamente con imágenes de piel clara, o un sistema ampliamente usado en hospitales estadounidenses que, al usar el gasto histórico en salud como variable para predecir quién necesita atención adicional, terminó siendo discriminatorio hacia pacientes negros, que en promedio gastan menos en salud que los pacientes blancos por razones estructurales ajenas a su estado de salud real.

A esto se suma el riesgo de imprecisión simple: un algoritmo demasiado conservador puede generar falsos negativos que retrasan un tratamiento necesario, mientras que uno demasiado sensible puede generar falsos positivos que añaden trabajo, ansiedad y costos innecesarios. Takagi y Sugihara conectan este punto con el financiamiento de una forma que no suele discutirse: la ciberseguridad, los controles de privacidad y los registros de auditoría no son extras opcionales, sino costos recurrentes que se repiten a lo largo de toda la vida útil del sistema. Tratarlos como un gasto único en el momento de la compra es, según los autores, una de las formas más comunes en que los proyectos de IA clínica se vuelven financieramente insostenibles.

5. El nudo del financiamiento: el problema que explica todo lo demás

Llegamos al punto donde ambos artículos convergen con más fuerza. Hassan et al. identifican la falta de financiamiento y la incertidumbre financiera como una barrera central para la implementación, especialmente cuando una tecnología todavía no tiene evidencia robusta que demuestre su valor: nadie quiere pagar por algo que todavía no probó que funciona, pero probar que funciona en condiciones reales requiere, justamente, financiamiento. Citan además el caso de IBM Watson en China, donde los pacientes debían cubrir tarifas elevadas de su bolsillo, lo que limitó severamente la adopción del sistema.

Pero es el artículo de Takagi y Sugihara el que lleva esta idea a su forma más afilada. Su tesis es que quién paga no es un detalle contable, sino la variable que determina para quién se diseña realmente un sistema de IA y con qué criterios se va a evaluar su éxito. Cuando el pagador es ambiguo —y en la mayoría de los proyectos de IA clínica lo es— el beneficiario del sistema termina siendo, de forma implícita, quien pueda justificar la partida presupuestaria. Las métricas de éxito se ajustan en consecuencia, casi siempre sin que nadie lo decida explícitamente.

Esto genera lo que los autores llaman una paradoja estructural de compra: la organización a la que se le pide que financie la adquisición y el mantenimiento no siempre es la que obtiene los ahorros a largo plazo. Un pagador —una aseguradora, por ejemplo— puede valorar la reducción de hospitalizaciones o la mejora de resultados poblacionales, mientras que el hospital que adopta el sistema enfrenta de inmediato mayores costos de integración, capacitación y gestión de riesgo. No es un problema de mala negociación entre las partes: es que, cuando un mismo sistema debe generar valor para múltiples actores con intereses distintos, alguien tiene que decidir qué métrica importa más, y esa decisión suele tomarla, sin decirlo abiertamente, quien controla el dinero.

El artículo describe además lo que llama un «círculo vicioso» de evidencia: si los sistemas de salud van a pagar, exigen un retorno de inversión demostrable —ahorro de tiempo clínico, mayor eficiencia, menor carga administrativa—; si los pacientes van a pagar de su bolsillo, necesitan percibir una experiencia mejor que la habitual; y si las aseguradoras van a reembolsar, exigen pruebas sólidas de costo-efectividad, pruebas que son difíciles de generar a gran escala precisamente porque todavía no existe una cobertura sostenible que permita esa escala. Las aseguradoras, en otras palabras, suelen pedir el tipo de evidencia que solo se puede producir con la adopción masiva que se niegan a financiar hasta tener esa evidencia.

6. El caso Medicare: ¿son los grandes financiadores la solución?

Esta es la pregunta que motivó este artículo, y la respuesta que ofrece la evidencia disponible es más matizada de lo que uno desearía.

Takagi y Sugihara citan un dato revelador del informe de junio de 2024 de la Comisión Asesora de Pagos de Medicare (MedPAC, por su sigla en inglés). Entre el software incluido como servicio pagadero por separado bajo el sistema de pago prospectivo para pacientes ambulatorios en 2022, solo una herramienta diagnóstica registró un volumen y un gasto significativos: 8.665 usos y 8,4 millones de dólares. La gran mayoría de los demás elementos de software cubiertos por esa vía de pago tuvieron poco o ningún uso registrado.

Este dato es importante porque desmonta una intuición razonable —»si un gran financiador público como Medicare paga, la adopción debería despegar»— y la reemplaza por un cuadro más complejo. Tener una vía de pago no equivale a tener un mecanismo de pago suficiente. Incluso cuando Medicare cubre formalmente una tecnología, la porción de valor que cubre puede ser pequeña en relación con el costo total de una operación verdaderamente segura: el rediseño del flujo de trabajo, el monitoreo continuo, la auditabilidad y las actualizaciones —los costos de «continuidad» que describimos en la sección 3— suelen quedar fuera del reembolso. En el caso de muchas tecnologías basadas en software, el pago de Medicare puede cubrir únicamente la etapa de análisis del algoritmo, dejando toda la implementación y la supervisión continua a cargo de la organización que lo adopta.

Además, el modelo predominante en Estados Unidos exige evidencia antes de reembolsar de forma consistente, lo que genera el círculo vicioso descrito en la sección anterior: las vías de pago para software de IA siguen siendo heterogéneas entre distintos entornos de atención y distintos pagadores, lo que añade incertidumbre regulatoria a la incertidumbre financiera.

Esto no significa que los grandes financiadores públicos no puedan ser parte de la solución. Significa que serlo requiere algo más que asignar una partida presupuestaria: requiere que el modelo de pago reconozca explícitamente los costos recurrentes del ciclo de vida completo, no solo el costo de adquisición inicial.

7. Una alternativa: el modelo alemán DiGA

El artículo de Takagi y Sugihara ofrece un punto de comparación útil: la vía de Aplicaciones de Salud Digital de Alemania, conocida por su sigla en alemán, DiGA. Bajo este esquema, las aplicaciones de salud digital elegibles pueden prescribirse y reembolsarse incluso antes de contar con evidencia madura, a través de una cobertura limitada en el tiempo o condicional que permite generar esa evidencia mientras la tecnología ya está siendo reembolsada y usada en la práctica real.

La lógica es distinta a la estadounidense: en lugar de exigir certeza probatoria completa antes de pagar, el sistema alemán intercambia explícitamente una parte de esa certeza inicial por un mecanismo que financia el aprendizaje sobre la marcha. Es, en cierto sentido, una forma de reconocer que la evidencia de costo-efectividad a gran escala solo puede generarse si primero existe una vía de pago que permita esa escala —rompiendo el círculo vicioso que el propio artículo describe para el caso estadounidense.

Ningún modelo es automáticamente superior al otro; cada uno responde de forma distinta a la misma pregunta de fondo: ¿quién financia el período de incertidumbre que existe entre un prototipo clínicamente plausible y la evidencia madura que finalmente justifica su uso masivo? Lo que sí queda claro al comparar ambos sistemas es que la ambigüedad —no tener ninguna respuesta explícita a esa pregunta— es la peor opción posible para cualquier sistema de salud.

8. Cuatro preguntas antes de cualquier piloto de IA clínica

A partir de todo este análisis, Takagi y Sugihara proponen un marco simple pero exigente: antes de lanzar cualquier programa piloto de IA clínica destinado a convertirse en uso rutinario, desarrolladores y organizaciones adoptantes deberían poder responder, de forma explícita, cuatro preguntas.

La primera es quién paga, y no solo en el momento de la adquisición: quién financiará los costos recurrentes de una operación segura, incluyendo cómputo, soporte de integración, ciberseguridad, gobernanza, monitoreo y actualizaciones. Si el costo se comparte entre varias partes, hace falta definir qué activa la obligación de cada una y cómo se resuelven los desacuerdos.

La segunda es quién es el beneficiario principal: pacientes, médicos, la organización o las aseguradoras. Cuando estos intereses entran en conflicto —algo que ocurre con frecuencia— hace falta establecer de antemano cuál tiene prioridad y qué salvaguardias impiden que se manipulen las métricas de éxito, por ejemplo optimizando la velocidad de la documentación a costa de la calidad de la atención.

La tercera es la alineación de métricas: qué resultados van a definir el valor del sistema tanto para el pagador como para el beneficiario, y cuál es el plan concreto para medirlos. Los autores sugieren métricas plausibles como el tiempo recuperado por el personal clínico, el acceso y la continuidad de la atención, medidas de resultado validadas, señales de seguridad y el impacto en la equidad —junto con umbrales preestablecidos que determinen cuándo interrumpir, revisar o ampliar el programa.

La cuarta es la rendición de cuentas a lo largo del ciclo de vida: quién tiene la autoridad y la responsabilidad de supervisar los cambios de rendimiento en el tiempo, comunicar las limitaciones del sistema a los usuarios, supervisar las actualizaciones, y quién financia esas obligaciones cuando surgen tensiones en la operación real, no en el plan original.

Los autores son claros en un punto: estas cuatro preguntas no reemplazan los estudios clínicos tradicionales, sino que los hacen interpretables. Y proponen una idea final que vale la pena subrayar: la IA clínica puede tratarse como un bien público que justifica infraestructura subvencionada y supervisión compartida, o como un complemento premium cuyo beneficio debe estar contemplado dentro del reembolso existente. Ambas opciones son defendibles. Lo que no es defendible es la ambigüedad.

9. Conclusión: la pregunta correcta no es si funciona

Si hay una idea que conviene llevarse de este recorrido por ambos artículos, es que la conversación pública sobre IA en salud está, en buena medida, formulando la pregunta equivocada. Preguntar si un algoritmo es preciso, si supera a un especialista humano en una tarea específica, es relevante pero insuficiente. La pregunta que realmente determina si esa tecnología va a llegar a transformar la atención de un paciente real es otra: ¿para quién se está diseñando este sistema, quién va a financiar su seguridad a lo largo de los años, y con qué criterios se va a evaluar el valor que genera?

La evidencia disponible —tanto la revisión sistemática de barreras y facilitadores como el análisis específico sobre financiamiento— apunta en la misma dirección. La confianza no se construye solo con buenos resultados técnicos, sino con gobernanza, participación de los usuarios e integración cuidadosa en el flujo de trabajo real. La continuidad no es un detalle posterior a la implementación, sino parte central del análisis de seguridad desde el primer día. Y el financiamiento, lejos de ser un problema administrativo secundario, es la variable que termina decidiendo, en la práctica, para quién trabaja realmente cada sistema de inteligencia artificial en salud.

Los grandes financiadores públicos como Medicare pueden, eventualmente, ser parte central de la solución. Pero la experiencia documentada hasta ahora muestra que asignarles ese rol sin resolver antes las cuatro preguntas de financiamiento, beneficiario, métricas y rendición de cuentas produce justamente lo que se observó en el informe de 2024: una vía de pago que existe en el papel, pero que en la práctica casi nadie usa.


Referencias

  1. Hassan M, Kushniruk A, Borycki E. Barreras y facilitadores de la adopción de la inteligencia artificial en la atención sanitaria: Revisión del alcance. JMIR Human Factors. 2024;11:e48633. PMID: 39207831; PMCID: PMC11393514.
  2. Takagi S, Sugihara G. Inteligencia artificial clínica: ¿a quién beneficia y quién la paga? JAMA Health Forum. 2026;7(6):e261531. doi:10.1001/jamahealthforum.2026.1531.

Nota: este artículo fue elaborado por saludbydiaz como una síntesis divulgativa de los dos estudios citados. Para profundizar en la metodología, las tablas de evidencia completas y la bibliografía secundaria empleada por cada uno de los autores originales, se recomienda consultar los artículos completos en las fuentes indicadas.

Productos que suponen riesgos para la salud: ¿Pueden los litigios protegernos cuando el gobierno falla?

el 17 de junio de 2026DOI: 10.1056/NEJMp2604841

Ya hemos estado aquí antes, al menos dos veces.Una corporación poderosa e influyente obtenía enormes ganancias de un producto lucrativo que representaba un riesgo para la salud; tanto el Congreso como el poder ejecutivo del gobierno estadounidense parecían incapaces de corregir el problema, o simplemente optaron por no hacerlo. La parálisis gubernamental había conducido a la impotencia, como suele suceder. Finalmente, fueron las propias víctimas quienes lograron que se rindieran cuentas. Algunas estuvieron representadas por fiscales generales estatales, otras por abogados privados agresivos. Utilizaron la fuerza de los litigios para exigir justicia, y funcionó: las empresas responsables se vieron obligadas a pagar enormes sumas por comercializar productos que representaban un peligro para la salud. Se especuló que el resultado podría desatar una avalancha de litigios que finalmente harían justicia a millones de otras víctimas cuyo bienestar se vio gravemente perjudicado por un entorno corporativo que priorizaba las ganancias sobre la salud de los usuarios. Parecía que estos casos judiciales podrían poner fin a los muchos años de inacción legislativa y regulatoria que habían permitido que el problema se agravara durante tanto tiempo.Este resumen se aplica a las recientes sentencias de 9 millones de dólares contra YouTube y Meta (la empresa matriz de Instagram y Facebook) por lucrarse con productos de redes sociales inseguros y adictivos que pueden causar daño psicológico, ¹ y también a la sentencia de 375 millones de dólares dictada un día antes contra Meta por ignorar las pruebas de que sus productos de redes sociales podían poner en peligro el bienestar de sus clientes. Pero, significativamente, también es la historia del exitoso litigio contra el gigante farmacéutico Merck hace 20 años por su agresiva promoción del exitoso fármaco antiinflamatorio Vioxx (rofecoxib), que duplicó con creces el riesgo de infarto de miocardio y accidente cerebrovascular en los pacientes.²También se aprecian claras similitudes con los históricos litigios contra la industria tabacalera de la década de 1990, en los que 46 fiscales generales estatales superaron años de bloqueo legislativo federal al demandar con éxito a los cuatro mayores fabricantes de cigarrillos de Estados Unidos por los daños causados ​​por sus productos. En los casos de Meta, Merck y Marlboro, el Congreso y las agencias reguladoras federales habían pasado años sin abordar la clara evidencia de que los productos de estas corporaciones podían perjudicar a sus consumidores. En cada caso, fue necesario recurrir a la vía judicial en nombre de las propias víctimas para socavar la invulnerabilidad de empresas que habían estado obteniendo enormes beneficios vendiendo productos perjudiciales para la salud.Los paralelismos entre los casos de Meta, Merck y la industria tabacalera resultan reveladores. En cada caso, numerosas evidencias observacionales demostraron que algunas personas sufrían daños clínicos importantes por el uso de estos productos. Las empresas realizaron sus propias investigaciones internas que documentaban las mismas preocupaciones, pero negaron la relevancia médica e incluso la existencia misma de dichos datos. Algunos funcionarios gubernamentales intentaron llamar la atención sobre estos riesgos, incluyendo a varios directores generales de salud pública de Estados Unidos, con más de medio siglo de diferencia, quienes advirtieron enérgicamente sobre los riesgos médicos que planteaban primero el tabaco y luego las redes sociales. Sin embargo, no se produjo ninguna respuesta legislativa o regulatoria efectiva.Presté servicios pro bono como perito en nombre de los pacientes en el litigio del rofecoxib y presencié de primera mano cómo los litigios iniciados por las víctimas lograron convertir un fracaso de la política de salud pública en un catalizador para una reforma significativa. 3 En la sala del tribunal, tanto en el caso Vioxx como en el de Meta, el abogado de los demandantes, Mark Lanier, expuso los problemas en términos sencillos y claros para los jurados. No tenían formación clínica ni en políticas públicas, pero en estos casos parecían más capacitados —y menos propensos a conflictos de intereses— para asignar responsabilidades e imponer consecuencias que el Congreso y varias agencias federales durante muchos años antes de los juicios.Los tres conjuntos de casos también reflejan algunas cuestiones clave sobre la responsabilidad de los productos que pueden perjudicar la salud de las personas. ¿Cuál debería ser el papel del gobierno en la detección y actuación ante los riesgos para la salud que plantean los productos de uso generalizado? ¿El daño médico reside en el producto en sí o en la forma en que el usuario lo utiliza? En ausencia de ensayos aleatorizados controlados con placebo, ¿cómo podemos confirmar la causalidad que vincula un producto de uso generalizado (cigarrillos, Vioxx, Instagram) con resultados clínicos comunes (cáncer, enfermedades cardiovasculares, depresión)? ¿Cuánta responsabilidad comparte la víctima si una empresa advierte de un posible riesgo para la salud antes de su uso, y qué debería constituir dicha «advertencia justa»? Finalmente, ¿cuándo pueden las normas de marketing más estrictas (por ejemplo, el etiquetado y la regulación de las ventas de cigarrillos, las restricciones de edad para el uso de redes sociales) mitigar estos daños, y cuándo es mejor proteger la salud pública mediante una prohibición total (Vioxx)?El éxito de estas tres batallas judiciales puede dar motivos para el optimismo. El enorme acuerdo con las tabacaleras de 1998, impulsado por los fiscales generales, logró obtener más de 200 mil millones de dólares de las empresas responsables, aunque gran parte de esa gigantesca suma se desvió finalmente de sus usos previstos. Quizás más importante aún, también obligó a las empresas a limitar la comercialización de sus productos y a dejar de afirmar que no presentaban riesgos médicos. 4 Los casos de Vioxx, liderados por demandantes privados a principios de la década de 2000 (llegaron a ser miles, costando a Merck casi 5 mil millones de dólares en acuerdos), provocaron profundos cambios en la forma en que Estados Unidos evalúa y gestiona los riesgos de los medicamentos. Para 2007, el Congreso había obligado a una Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) más escarmentada a crear finalmente un sistema nacional de vigilancia de la seguridad de los medicamentos, largamente postergado, para detectar efectos secundarios peligrosos de forma temprana, reduciendo la probabilidad de que un medicamento pudiera seguir utilizándose ampliamente durante años antes de que se definieran sus riesgos. 5 Las recientes decisiones iniciales sobre las redes sociales ya han intensificado el debate sobre este tema apremiante, aunque los casos aún deben pasar por apelación, lo que podría modificar sus resultados. Todavía no sabemos si estos esfuerzos darán lugar a reformas comparables a las que afectan al tabaco y a los medicamentos con receta, pero es posible que así sea.Las empresas poderosas a veces se centran más en aumentar sus ingresos que en proteger la salud de sus clientes. El Congreso y el poder ejecutivo, influenciados por la ideología antirreguladora y el generoso apoyo financiero de esas corporaciones a las campañas electorales, a menudo no protegen a los ciudadanos de los riesgos de productos que van desde la nicotina hasta las pastillas y los algoritmos. No obstante, la intervención de los tribunales a veces puede favorecer causas problemáticas. Un ejemplo son las demandas presentadas contra los fabricantes de paracetamol que vinculan el fármaco con el autismo; otro es la retirada del mercado del eficaz antiemético Bendectin (doxilamina y piridoxina) debido al alto coste de los litigios por responsabilidad civil por supuestos defectos de nacimiento, a pesar de que se había demostrado que el compuesto era seguro. (Resultó ser más un «tortógeno» que un teratógeno). Los jurados, compuestos por personas sin formación jurídica, a veces se equivocan al atribuir culpas en cuestiones difíciles de inferencia causal.Pero cuando los procesos habituales de legislación y regulación no logran proteger a las personas de productos que pueden perjudicarlas, los litigios a veces pueden restablecer el equilibrio si al llevar estas preocupaciones a los tribunales y jurados se consigue volver a centrar la atención en esos riesgos. Los casos bien fundamentados presentados en interés público por los fiscales generales estatales —como en los litigios sobre el tabaco y en la sentencia más importante de los dos recientes fallos de Meta— son una forma particularmente eficaz de abordar los riesgos impuestos por las empresas. Sin embargo, los grupos de demandantes individuales y sus abogados pueden, en ocasiones, lograr un objetivo similar. Cuando estos litigios prosperan, también pueden dar lugar a reformas legislativas y regulatorias orientadas a las políticas públicas. Sería mejor si pudiéramos crear de forma proactiva leyes y políticas reflexivas, oportunas, imparciales, eficaces y basadas en la evidencia; pero si no podemos, los tribunales pueden proporcionar una capa de protección de último recurso para limitar los daños a la salud de las personas relacionados con los productos. Puede que no sea la forma más elegante ni eficiente de lograr ese objetivo, pero a veces funciona

La geografía de la ausencia

Por David Gertner, Ph.D.

Nota del blog: Les entrego Un ensayo de doble ambición de entender la dificil realidad de la geopolítica actual y el comportamiento de los líderes.

Hay ensayos que eligen un carril y lo recorren con precisión. Y hay ensayos que asumen el riesgo de moverse entre el registro histórico y el filosófico-político, sabiendo que esa tensión no es un defecto estructural sino la fuente misma de su energía. «La geografía de la ausencia» pertenece a esta segunda familia, y lo hace con consciencia y ofício.

Gertner construye un texto que funciona en dos movimientos complementarios: primero, una meditación sobre el exilio como experiência histórica constitutiva del pueblo judío; segundo, una reflexión ética sobre cómo esa história ilumina —y debería iluminar— la manera en que leemos el presente. Que ambos movimientos coexistan no es torpeza. Es la apuesta central del ensayo, y en gran medida funciona.

La prosa y su economía

Uno de los rasgos más notables del texto es su contención. Gertner no sobreexplica, no adorna en exceso, no cede a la tentación de la erudición exhibicionista. Su prosa tiene la sobriedad de quien confía en que los hechos, bien ordenados, generan su propio peso emocional.

El ejemplo más claro es uno de los momentos más poderosos del ensayo:

«Seis millones de seres humanos fueron asesinados.»

Una sola oración. Sin adjetivos. Sin contexto inmediato. El aislamiento tipográfico hace todo el trabajo. Es un gesto literario maduro: saber cuándo el lenguaje debe hacerse a un lado y dejar que la realidad hable.

Esta misma economía aparece en la construcción de sus imágenes centrales. La idea de que «la memória se convierte en una patria propia» no es simplemente una metáfora decorativa —es la tesis filosófica del ensayo formulada en una imagen. Ahí Gertner logra algo que pocos ensayistas consiguen: que el pensamiento abstracto y la expresión poética sean exactamente la misma cosa.

Texto original:

Algunos pueblos han visto su historia escrita por emperadores, ejércitos y fronteras. Otros han dejado su huella a través de monumentos, revoluciones o conquistas. La historia del pueblo judío parece haber seguido un camino diferente. Se puede contar a través de ciudades abandonadas, casas dejadas atrás, comunidades destruidas, cementerios dispersos por continentes y sucesivas migraciones forzadas que se extienden a lo largo de más de dos milenios.
Pocos pueblos han descubierto con tanta frecuencia que lo que llamaban hogar no era más que un préstamo temporal de la historia.
Quizás por eso la memoria ocupa un lugar tan central en la experiencia judía. Cuando la seguridad que brinda la geografía se pierde una y otra vez, uno aprende a habitar la geografía del recuerdo. La memoria se convierte en una patria propia. No una patria capaz de prevenir guerras, expulsiones o persecuciones, pero sí lo suficientemente resistente como para sobrevivir a ellas.
La experiencia del exilio ha acompañado la historia judía desde la antigüedad. Cuando Jerusalén fue conquistada por los babilonios en el siglo VI a. C. y el Primer Templo fue destruido, una parte significativa de la población fue exiliada lejos de su tierra. Siglos después, la destrucción romana del Segundo Templo y la derrota de las revueltas judías transformarían una tragedia local en una diáspora global. Roma no solo buscaba aplastar una rebelión, sino debilitar el vínculo entre un pueblo y su tierra. Jerusalén fue reconstruida como ciudad romana, Judea perdió su nombre original y una dispersión que perduraría durante siglos cobró nueva fuerza.
Cabría suponer que una sucesión tan prolongada de derrotas acabaría por disolver una identidad colectiva. La historia está repleta de pueblos que desaparecieron tras perder su territorio, sus instituciones o su idioma. Sin embargo, algo inusual ocurrió con los judíos. Perdieron el Estado, pero conservaron la memoria. Perdieron la soberanía, pero mantuvieron su identidad. Se dispersaron por los continentes, pero conservaron una narrativa común sobre quiénes eran, de dónde venían y la tradición a la que pertenecían.
Sin embargo, esa permanencia tuvo un precio muy alto.
Durante la Edad Media y los inicios de la Edad Moderna, los judíos vivieron en gran parte de Europa, pero rara vez en condiciones de plena seguridad. Su presencia dependía de la tolerancia de reyes, nobles y autoridades religiosas. En épocas de prosperidad, eran aceptados. En tiempos de crisis, se convertían en sospechosos. Se les acusaba de propagar epidemias, conspirar contra los gobernantes, controlar las finanzas, amenazar la religión dominante o ejercer una influencia excesiva. Las acusaciones cambiaban con el tiempo; los acusados, sin embargo, seguían siendo los mismos.
Así, comunidades enteras desaparecieron de Inglaterra a finales del siglo XIII. Lo mismo ocurrió en Francia. Más tarde, en España, una de las civilizaciones judías más brillantes de la historia fue destruida por la expulsión de 1492. En Portugal, pocos años después, miles de personas se vieron obligadas a convertirse o exiliarse. En cada generación, se repetía una escena familiar: familias que abandonaban sus hogares, negocios, bibliotecas, sinagogas y cementerios para empezar de nuevo en otro lugar, casi siempre con la esperanza de encontrar estabilidad esta vez. Rara vez la encontraban. Sin embargo, volvían a empezar.
Quizás uno de los aspectos más extraordinarios de la historia judía sea precisamente esta capacidad de reconstrucción. Cada expulsión dio origen a nuevas comunidades. Cada dispersión creó nuevos centros culturales. Cada intento de borrado fue seguido de reinvención. La supervivencia se convirtió no solo en una necesidad, sino en un rasgo definitorio de la experiencia histórica judía.
El siglo XIX trajo consigo los pogromos de Europa del Este. Millones de judíos abandonaron el Imperio ruso y buscaron refugio principalmente en Estados Unidos y otras partes de América. Pero lo peor aún estaba por llegar.
El Holocausto no fue simplemente otro capítulo de persecución. Fue el más oscuro de todos: una ruptura moral sin precedentes. Por primera vez, un Estado moderno utilizó su burocracia, su tecnología, su capacidad industrial y su maquinaria administrativa para lograr un objetivo explícito de exterminio. No se trataba de expulsar a los judíos. No se trataba de convertirlos. Ni siquiera se trataba de subordinarlos. Se trataba de eliminarlos.
Seis millones de seres humanos fueron asesinados.
La Europa judía, que durante siglos había sido el principal centro de la vida judía en el mundo, emergió de la Segunda Guerra Mundial irreconocible. Comunidades enteras habían desaparecido. Familias enteras habían sido borradas de la historia. Los supervivientes descubrieron que no había adónde regresar. Sus hogares estaban ocupados. Sus parientes habían muerto. Sus ciudades ya no eran las mismas.

Fue en este contexto que nació el Estado moderno de Israel.

Sin embargo, reducir su creación a una consecuencia del Holocausto es ignorar una historia mucho más larga. El vínculo entre el pueblo judío y esa tierra precede al surgimiento del cristianismo por muchos siglos y al del islam por más de un milenio. Jerusalén ya era el centro político y espiritual de la civilización judía cuando Roma aún era una república. La presencia judía en la región nunca desapareció por completo, aunque varió en tamaño a lo largo de los siglos.
En 1947, la Asamblea General de las Naciones Unidas aprobó un plan de partición que preveía la creación de dos estados, uno judío y otro árabe, en los territorios entonces administrados bajo el Mandato Británico. Los líderes judíos aceptaron la propuesta; los líderes árabes la rechazaron. La guerra estalló incluso antes de la independencia formal de Israel. Desde entonces, la región ha vivido con un conflicto cuya complejidad desafía las explicaciones sencillas y cuyas consecuencias humanas han marcado a israelíes y palestinos durante generaciones.
Sin embargo, la creación de Israel no puso fin al largo ciclo histórico de desplazamiento judío. Entre finales de la década de 1940 y la de 1970, aproximadamente 850.000 judíos huyeron o fueron expulsados ​​de países árabes y otras partes del mundo musulmán. Comunidades que habían florecido durante siglos —y en algunos casos durante más de dos mil años— prácticamente desaparecieron.
Judíos de Irak, Egipto, Yemen, Libia, Siria, Marruecos y otros países dejaron atrás hogares, negocios, escuelas, yeshivás, sinagogas, bibliotecas, cementerios y la herencia acumulada de generaciones. Muchos llegaron a Israel con poco más que lo que pudieron llevar consigo. Otros emigraron a Europa o América. Una vez más, una comunidad judía se vio obligada a reconstruir su vida lejos de las tierras que habían sido su hogar durante siglos.
Aun así, esta lista dista mucho de ser exhaustiva. La historia judía no se reduce a una sola expulsión ni a una sola diáspora, sino a muchas. Babilonia, Roma, Inglaterra, Francia, España, Portugal, partes de Europa del Este, el mundo árabe e incontables otros lugares conforman una geografía de ausencia construida a lo largo de más de dos milenios. Cada generación heredó no solo una tradición, sino también la memoria de un lugar que había dejado atrás.
Nada de esto significa que Israel esté exento de críticas. Ningún país lo está. Ninguna democracia lo está. Los gobiernos cometen errores. Los líderes toman malas decisiones. Las estrategias pueden ser cuestionadas. Las políticas públicas pueden —y deben— ser objeto de debate. Los propios israelíes lo hacen con notable intensidad y frecuencia.
Sería reconfortante creer que la larga historia de persecución pertenece al pasado, que las expulsiones colectivas, la discriminación legal y los prejuicios sistemáticos son reliquias de una humanidad menos ilustrada.

Pero la historia rara vez desaparece.

Con mayor frecuencia, cambia de idioma.

Los símbolos evolucionan. Los lemas se renuevan. Las justificaciones se adaptan al espíritu de cada época. El impulso permanece.
Es aquí donde una distinción fundamental se vuelve esencial. Criticar a un gobierno no es lo mismo que cuestionar la existencia de un país. Discrepar con una política no es lo mismo que negar a un pueblo el derecho a la autodeterminación nacional. Y responsabilizar a los judíos de todo el mundo por las acciones de cualquier gobierno no es una forma de activismo político. Es una de las expresiones más antiguas de antisemitismo.
Esa distinción ha cobrado especial importancia en los últimos años. El aumento de los ataques contra sinagogas, escuelas, centros comunitarios, estudiantes e instituciones judías en numerosos países no puede explicarse simplemente como una crítica a la política exterior israelí. Cuando judíos en París, Londres, Nueva York, Buenos Aires o Melbourne se convierten en blanco de hostilidad debido a sucesos que tienen lugar a miles de kilómetros de distancia, ya no presenciamos un debate sobre gobiernos o fronteras. Nos enfrentamos a la antigua idea de la responsabilidad colectiva judía por acontecimientos que trascienden a cualquier individuo.
Cuando la hostilidad deja de dirigirse hacia políticas, gobiernos o decisiones específicas y, en cambio, se dirige contra los judíos como individuos o comunidades, ya no estamos ante una crítica política.
Nos enfrentamos al antisemitismo.
En muchas universidades, movimientos sociales, organizaciones internacionales y espacios digitales, se ha vuelto común escuchar que Israel es el país más odiado del mundo o que casi toda la humanidad condena su existencia. La evidencia sugiere una realidad más compleja. Existen críticas significativas a las políticas israelíes y a las acciones de gobiernos específicos. Sin embargo, quizás la pregunta más interesante no sea si tales críticas existen.

La pregunta es otra.

¿Por qué ciertos conflictos captan la atención moral del mundo con tanta intensidad, mientras que tragedias igualmente devastadoras —y a menudo mucho más largas y mortíferas— reciben una atención incomparablemente menor?

En las últimas décadas, las guerras y las crisis humanitarias en el Congo, Sudán, Siria, Yemen, Somalia, Haití, Ucrania, Venezuela y otras regiones han provocado millones de muertes, refugiados y desplazados. Algunas han devastado sociedades enteras durante años. Otras permanecen prácticamente invisibles para gran parte de la opinión pública internacional. Plantear esta pregunta no implica minimizar el sufrimiento palestino ni eximir a Israel de sus errores. Simplemente implica reconocer que el sufrimiento humano no debe clasificarse según consideraciones políticas, ideológicas o mediáticas.

El verdadero humanismo no elige a sus víctimas favoritas. No mide la dignidad humana según la nacionalidad, la religión o la utilidad política de una causa. Se lamenta ante todas las tragedias.

Quizás sea precisamente aquí donde la historia vuelve a proyectar su sombra sobre el presente.

A lo largo de los siglos, los judíos han sido frecuentemente convertidos en símbolos de problemas mucho mayores que ellos mismos. Se les ha culpado de epidemias, crisis económicas, derrotas militares, transformaciones sociales y ansiedades colectivas. Las circunstancias cambiaron. El lenguaje cambió. La necesidad de encontrar un culpable permaneció.

Es imposible observar esta larga historia sin notar ciertas continuidades inquietantes.

La cuestión central de este ensayo no es si un gobierno israelí en particular merece críticas. Por supuesto que sí, como cualquier gobierno. Tampoco es si los palestinos merecen dignidad, seguridad y un futuro. Por supuesto que sí.

Pero hay una pregunta aún más difícil.

Tras más de dos mil años de expulsiones, persecuciones, masacres, discriminación legal e intentos de aniquilación, ¿por qué el único estado judío del mundo sigue siendo, para tanta gente, el único cuya legitimidad continúa siendo objeto de debate?

Quizás no haya una respuesta sencilla.

Pero la mera existencia de esta pregunta debería inquietarnos.

Después de todo, pocos pueblos han pasado tantos siglos descubriendo que lo que parecía permanente podía desvanecerse de una generación a otra. Pocos han sido expulsados ​​de tantos lugares, perseguidos bajo tantas banderas y acusados ​​con tantos pretextos diferentes.

La historia del pueblo judío no es simplemente la historia de una minoría.

Es la historia de una advertencia.

Nos recuerda que el prejuicio rara vez desaparece. Con mayor frecuencia, se adapta. Cambia su lenguaje, sus símbolos y sus justificaciones, manteniendo intacta la convicción de que ciertos seres humanos deben justificar su derecho a existir.

Y cada vez que una sociedad llega a ese punto, lo que se juzga no es simplemente el destino de los perseguidos.

Es el carácter moral de la civilización misma.


David Gertner nació en Brasil, hijo de judíos de Europa del Este cuyas familias fueron desplazadas por las persecuciones y convulsiones que marcaron el siglo XX. Ha vivido en Estados Unidos durante más de tres décadas. Escribe sobre la memória, la identidad, la história, la ética y la condición humana.

Implementación de un sistema de salud basado en el aprendizaje para el manejo de la hipertensión

En julio de 2022, el Departamento de Medicaid de Ohio (ODM) lanzó un programa estatal de Centros Regionales de Mejora de la Calidad (QI) orientado a incorporar capacidades de los Sistemas de Salud de Aprendizaje (LHS) en la atención primaria mediante un modelo de red centralizada. Como parte de esta iniciativa, la Universidad Estatal de Ohio (OSU) implementó un piloto en diez centros afiliados. El objetivo fue aumentar el control general de la hipertensión en al menos 10 puntos porcentuales y lograr resultados más consistentes entre las poblaciones de pacientes para junio de 2027. Este informe resume los primeros 18 meses posteriores a la implementación.

Métodos

Se realizó una evaluación formativa de métodos mixtos guiada por el marco Exploración-Preparación-Implementación-Sostenimiento (EPIS). El QI Hub brindó apoyo a los centros participantes mediante extracción centralizada de datos, visualización de resultados y capacitación en mejora continua. Las principales actividades incluyeron:

  • extracciones quincenales de datos desde Epic;
  • un panel de control desarrollado en R Shiny;
  • capacitación personalizada en ciclos Planificar-Hacer-Estudiar-Actuar (PDSA);
  • participación en colaboraciones de aprendizaje a nivel estatal;
  • monitoreo de las tasas de control de la presión arterial (PA) mediante gráficos de control estadístico de procesos (CEP);
  • regresiones logísticas a nivel de sitio para evaluar interacciones entre características demográficas y período de implementación.

Resultados principales

El análisis incluyó 22.563 adultos con hipertensión y 73.264 encuentros clínicos. La línea central de referencia fue del 72,9 % de encuentros con PA controlada. Durante la implementación se observaron dos cambios ascendentes en el control de la PA: en abril de 2024, la línea central aumentó al 77,3 %, y en julio de 2024 alcanzó el 79,1 %. En conjunto, esto representó una mejora absoluta de 6,2 puntos porcentuales y una mejora relativa del 8,5 %, equivalente a aproximadamente 4.542 encuentros adicionales con PA controlada respecto de lo esperado según la línea de base.

Los resultados variaron entre centros: los cambios absolutos oscilaron entre −3,9 % y +14,6 %. En cuanto a la brecha de control de PA entre personas negras y blancas, seis centros la redujeron y cuatro la ampliaron; sin embargo, el análisis de sensibilidad a nivel de sitio no identificó cambios estadísticamente significativos. Los datos cualitativos destacaron dos facilitadores clave —retroalimentación casi en tiempo real y entrenamiento flexible— y una barrera persistente: la rotación de personal, especialmente en clínicas con recursos limitados.

Conclusión

La implementación de un modelo LHS de red centralizada en un gran sistema académico de salud fue factible y se asoció con mejoras sostenidas en el control de la hipertensión durante 18 meses. El análisis centralizado, el apoyo adaptativo para la mejora de la calidad y el aprendizaje entre pares a nivel estatal fueron factores clave para el avance observado. No obstante, la inestabilidad del personal continuó siendo una barrera importante. Los resultados iniciales respaldan el potencial del modelo para fortalecer la capacidad de aprendizaje y mejora en la atención primaria, aunque será necesario seguir trabajando para lograr impactos más uniformes y sostenibles a largo plazo.

Introducción

Los sistemas de salud enfrentan una presión creciente para ofrecer atención de alta calidad y costo-efectiva, mejorar los resultados clínicos, fortalecer la experiencia de pacientes y equipos de salud, promover la salud poblacional y avanzar en equidad. En este contexto, los Sistemas de Salud de Aprendizaje (LHS) ofrecen un enfoque prometedor: integran ciencia, informática, incentivos y cultura organizacional para sostener la mejora continua, incorporar mejores prácticas en la prestación de servicios y generar nuevo conocimiento como parte natural de la atención.

En atención primaria, los LHS son especialmente relevantes porque permiten abordar problemas frecuentes y complejos, como el manejo de enfermedades crónicas, la polifarmacia y la coordinación entre especialidades. Una infraestructura LHS eficaz combina datos de historias clínicas electrónicas, análisis, métodos de mejora de la calidad y estrategias de gestión del cambio. De este modo, la información casi en tiempo real puede orientar decisiones clínicas, priorizar recursos y acelerar ciclos de mejora.

Modelo de red centralizada

Una estructura de tipo centro-periferia permite operacionalizar los principios de los LHS a gran escala. En este modelo, un centro principal proporciona recursos estandarizados, apoyo analítico y capacitación en mejora de la calidad a múltiples centros periféricos. Al mismo tiempo, cada centro periférico puede adaptar las intervenciones a su contexto local y a las necesidades de su población de pacientes.

Iniciativa estatal de Ohio

El Departamento de Medicaid de Ohio (ODM) lanzó una iniciativa estatal de Centros Regionales de Mejora de la Calidad para promover la salud poblacional y reducir disparidades mediante estrategias escalables, basadas en datos e integradas en un marco LHS. La iniciativa buscó alinear medidas, datos y recursos entre clínicas, entidades de atención administrada y agencias estatales, aprovechando la infraestructura académica de las Facultades de Medicina de Ohio.

La iniciativa estableció seis Centros Regionales de Mejora de la Calidad en instituciones académicas de Ohio. El Centro de Recursos Gubernamentales (GRC) de la Facultad de Medicina de Ohio actuó como centro coordinador, con responsabilidades en gestión de proyectos, capacitación en mejora de la calidad e infraestructura de datos. Además, una colaboración estatal facilitó el intercambio de definiciones, herramientas analíticas y estrategias de implementación entre instituciones.

Este artículo presenta los resultados preliminares de los primeros 18 meses del Centro Regional de Mejora de la Calidad de la OSU. La primera fase puso a prueba el modelo de red centralizada para mejorar el manejo de la hipertensión en diez centros de atención primaria afiliados.

Métodos

Marco conceptual y enfoque de evaluación

El informe utilizó una evaluación formativa de métodos mixtos, guiada por el marco EPIS. Este marco permitió organizar el proyecto en cuatro fases —exploración, preparación, implementación y sostenimiento— y analizar factores internos y externos que influyeron en los procesos y resultados. La presentación del informe se alineó además con las directrices SQUIRE 2.0 para reportes de mejora de la calidad.

Cronograma de implementación

Consideraciones éticas

Este proyecto de mejora de la calidad fue revisado por nuestra Oficina de Prácticas de Investigación Responsables, la cual determinó que no cumplía con la definición federal de investigación con sujetos humanos y, por lo tanto, no requería revisión. Las declaraciones sobre ética humana y consentimiento para participar no son aplicables.

Contexto y centros participantes

El QI Hub de la OSU se ubicó dentro de la Facultad de Medicina y se diseñó para integrarse con la infraestructura de mejora de la calidad del Centro Médico Wexner de la OSU (OSUWMC). El OSUWMC incluye una red amplia de consultorios de medicina interna general y medicina familiar en el centro de Ohio, con diversidad geográfica, organizativa y poblacional.

La fase inicial incluyó diez centros de atención primaria afiliados a OSUWMC, todos con un sistema común de historia clínica electrónica (Epic). Los centros se seleccionaron por su proporción de pacientes cubiertos por Medicaid, volumen de pacientes, relaciones de colaboración previas y viabilidad operativa para implementar procesos piloto de extracción y visualización de datos.

Fase de exploración

Formación del equipo y colaboración estatal

La fase de exploración comenzó en octubre de 2022 con la conformación del equipo del QI Hub de la OSU y el diseño de una estructura operativa para apoyar a los centros satélite. El equipo incluyó profesionales de atención primaria, informática, ciencia de datos, gestión de programas y mejora de la calidad. Durante esta fase, el ODM definió la hipertensión como condición prioritaria para el piloto inicial.

El GRC organizó reuniones mensuales con los equipos regionales para promover una comunidad estatal de aprendizaje. En diciembre de 2022, el equipo de la OSU se unió a los centros de la Universidad de Cincinnati y la Universidad de Toledo para formar un trío enfocado en el control de la hipertensión. Este subgrupo trabajó en intervenciones basadas en evidencia, definiciones operativas compartidas y modelos de prestación de atención.

Objetivos SMART

A partir de enero de 2023, cada Centro Regional definió objetivos SMART adaptados a su contexto local. El QI Hub de la OSU estableció dos metas principales para junio de 2027:

  1. aumentar en al menos 10 puntos porcentuales el porcentaje general de pacientes adultos con hipertensión cuya PA estuviera controlada;
  2. aumentar en al menos 14 puntos porcentuales el porcentaje de adultos hispanos y afroamericanos no hispanos con PA controlada.

Fase de preparación

Evaluación de necesidades

La fase de preparación comenzó con dos objetivos: construir una infraestructura funcional para el Centro de Mejora de la Calidad (QI Hub) y seleccionar y preparar diez centros satélites para las iniciativas de mejora de la hipertensión. Se llevó a cabo una evaluación integral de las necesidades de múltiples partes interesadas mediante visitas a los centros por parte del personal clínico y los gestores de proyectos del equipo del Centro. Estas visitas incluyeron observaciones en el lugar de trabajo («recorridos Gemba») de los procesos de atención al paciente de principio a fin, con el fin de obtener información cualitativa sobre los flujos de trabajo específicos de cada centro, los posibles facilitadores y las barreras para la implementación.

Desarrollo de infraestructura del QI Hub

Para abordar las necesidades identificadas, establecimos equipos especializados en implementación, educación, atención integral al paciente, gestión de datos y alineación estratégica. Se asignaron fondos para la compensación de tiempo clínico, lo que permitió la participación de las partes interesadas clave como promotores. El equipo de implementación desarrolló herramientas basadas en la evidencia para mejorar las tasas de control de la hipertensión. El equipo de educación creó un sitio web centralizado con plantillas de mejora de la calidad y videos de capacitación. El equipo de atención integral al paciente identificó los recursos existentes y realizó análisis continuos de las barreras sociales y comunitarias. El equipo de datos brindó apoyo en la extracción de datos de la historia clínica electrónica y el desarrollo de paneles de control, mientras que el equipo de alineación estratégica fomentó la colaboración entre el Centro de Mejora de la Calidad y las iniciativas de mejora de la calidad del sistema de salud en general.

Desarrollo de medidas de resultados y procesos

El trío de hipertensión definió de forma colaborativa medidas operativas estandarizadas para permitir la agregación de datos desde los centros periféricos hasta los niveles centrales y estatales. El resultado principal se alineó con la Medida de Calidad Clínica electrónica (eCQM) de la NCQA para el control de la presión arterial (PA) (CMS165v11). 19 Se seleccionó un enfoque basado en encuentros para reflejar la actividad clínica en tiempo real y evitar los desafíos relacionados con la atribución de pacientes y el mantenimiento del registro. Para cada período de informe, el denominador incluyó a todos los adultos únicos de 18 a 85 años con hipertensión esencial documentada (CIE-10-CM: I10) y al menos un encuentro que calificara. El numerador comprendió aquellos cuya PA más reciente en ese sitio fue < 140 mmHg sistólica y < 90 mmHg diastólica. Solo se incluyeron las lecturas de PA registradas durante los encuentros en la clínica en los centros de atención primaria participantes; se excluyeron las mediciones en el hogar o en clínicas especializadas. Las medidas de proceso adicionales incluyeron tasas de re-control, programación de seguimiento, prácticas de manejo de medicamentos y control de PA estratificado por características demográficas.

Infraestructura de datos de referencia

La medición de referencia se estableció del 1 de julio de 2022 al 31 de agosto de 2023. Los datos se extrajeron quincenalmente del almacén de datos Epic de la institución y se enviaron a través de REDCap al GRC utilizando un modelo de datos común desarrollado por consenso. El GRC completó un panel de control centralizado en R Shiny que mostraba métricas de rendimiento a nivel estatal, central y periférico (Figura suplementaria 1 ). Se utilizaron métodos de control estadístico de procesos (CEP) 20 para establecer el rendimiento de referencia y los límites de control, distinguiendo la variación rutinaria del cambio real a nivel del sistema. 21

Fase de implementación

Lanzamiento coordinado y participación en el sitio

La fase de implementación comenzó con lanzamientos coordinados en los diez centros satélite, cada uno de los cuales recibió un presupuesto de 5000 dólares para apoyar las actividades de implementación locales. En las reuniones iniciales estructuradas se presentó el conjunto de herramientas de mejora y se adaptaron las intervenciones basadas en la evidencia al contexto específico de cada clínica. Los componentes principales de la intervención se adoptaron de las guías de hipertensión del Colegio Americano de Cardiología/Asociación Americana del Corazón (ACC/AHA) de 2017, 22 que incluyen protocolos estandarizados de medición de la presión arterial, modelos de atención en equipo, estrategias de apoyo al autocontrol del paciente y técnicas de gestión de la salud poblacional.

Soporte flexible de QI e implementación de PDSA

Tras la puesta en marcha, el Hub proporcionó apoyo continuo y flexible para la mejora de la calidad, adaptado a las preferencias y necesidades de cada centro. La frecuencia de la participación varió considerablemente: algunos centros optaron por una participación intensiva cada 2 o 3 semanas, mientras que otros prefirieron reuniones de seguimiento cada 4 o 6 semanas. El apoyo incluyó asesoramiento sobre los ciclos Planificar-Hacer-Estudiar-Actuar (PDSA), asistencia en la revisión e interpretación de datos y la facilitación activa del aprendizaje entre centros mediante el intercambio de estrategias exitosas y lecciones aprendidas.

La selección y el enfoque del ciclo PDSA dependieron principalmente de cada centro y se adaptaron a los contextos locales y las realidades operativas. Si bien el equipo del Hub desarrolló un menú inicial de áreas de enfoque PDSA basadas en la evidencia (por ejemplo, mejorar la precisión de la medición de la presión arterial, aumentar la fiabilidad de las repeticiones de la presión arterial), se alentó a los centros a identificar sus propias prioridades de mejora. Algunos centros adaptaron las opciones sugeridas, mientras que otros desarrollaron nuevos ciclos PDSA basados ​​en necesidades específicas o esfuerzos de mejora ya existentes. El rol del Hub se mantuvo constante, brindando apoyo con datos, capacitación en metodología de mejora de la calidad y conexión con recursos, independientemente del origen del ciclo PDSA.

Continuación de la colaboración a nivel estatal y en tríos.

Durante la implementación, se mantuvo una participación activa tanto en las colaboraciones de aprendizaje estatales como en las reuniones de tríos sobre hipertensión. La estructura facilitada por el GRC promovió la difusión y la ampliación de estrategias exitosas, permitió el intercambio de innovaciones y facilitó el análisis de los factores que influyen en el sistema, así como de las barreras. Las reuniones mensuales estatales incluyeron a todos los centros regionales, mientras que las reuniones mensuales adicionales de tríos se centraron específicamente en las intervenciones para la hipertensión. Los aprendizajes y las mejores prácticas de estas colaboraciones se integraron y difundieron a los centros regionales.

Recopilación y análisis de datos

Recopilación e integración de datos cualitativos

Se recopilaron sistemáticamente datos cualitativos sobre el contexto de implementación, las barreras, los facilitadores y los ciclos PDSA a través de diversas fuentes: notas de recorridos Gemba, diagramas de Ishikawa, actas de reuniones del equipo del Hub y documentación PDSA. Estos datos se sintetizaron para comprender el contexto de los hallazgos cuantitativos y dilucidar los procesos de implementación. La integración de datos cualitativos y cuantitativos permitió una evaluación integral tanto de la efectividad de la intervención como de los factores de implementación.

Enfoque de análisis estadístico

Nuestro análisis se centró en métricas clave, incluyendo cambios porcentuales en la línea central y cambios absolutos en el control de la hipertensión, comparando el desempeño inicial con los resultados observados durante el período de implementación de 18 meses, que abarcó desde octubre de 2023 hasta abril de 2025. Se monitorearon los gráficos de control para detectar variaciones por causas especiales utilizando la metodología SPC. Para evaluar si los cambios observados en las diferencias demográficas se debían a efectos a nivel del sitio en lugar de consecuencias sistemáticas de la intervención, se realizó un análisis de sensibilidad a nivel del sitio. Para cada sitio, se ajustaron modelos de regresión logística separados con el control de la presión arterial como variable dependiente, utilizando la raza, el período de implementación y su interacción como variables independientes. El análisis estadístico se realizó utilizando R (v.4.3.1; R Core Team, 2023). 23

Fase de sostenimiento

La sostenibilidad se definió prospectivamente como un período de 6 meses durante el cual los centros demostraron tasas de control de la hipertensión estables o en mejora, ausencia de variación por causas especiales en el análisis SPC y la implementación continua de al menos una intervención central. Durante esta fase, el Centro de Mejora de la Calidad (QI Hub) planeó pasar a desempeñar un rol de monitoreo y apoyo, continuando con la recopilación de datos quincenal y manteniendo el acceso al panel de control. Los centros podían solicitar asesoramiento según fuera necesario, y la planificación de la sostenibilidad se centró en reforzar la apropiación local e integrar las prácticas efectivas en la infraestructura de mejora de la calidad a nivel del sistema.

RESULTADOS

Datos demográficos de los participantes

Se incluyeron un total de 22 563 pacientes adultos con hipertensión en los 10 centros de atención primaria participantes. La población total del estudio tenía una edad media de 59,8 años y el 53,2 % eran mujeres. Se registraron un total de 73 264 consultas durante el período de 18 meses. En la Tabla  2 se proporcionan datos demográficos adicionales de los pacientes de cada centro participante .

Tabla 2. Datos demográficos de los pacientes por centro. La tabla a continuación muestra la raza/etnia, la edad (en años) y el tipo de aseguradora de todos los pacientes en el momento de su primera consulta durante el período de implementación de 18 meses. Se indica el porcentaje de consultas atribuidas a cada grupo demográfico durante el mismo período.

Trayectoria del control de la hipertensión

El porcentaje agregado de encuentros con PA controlada se muestra en la Fig.  2. La media de la línea central previa a la implementación fue del 72,9 %. Se detectaron dos cambios ascendentes estadísticamente significativos en la media del proceso después de que ≥ 8 puntos mensuales consecutivos cayeran por encima de la línea central ( p  = 0,008). El primer cambio ocurrió en abril de 2024, estableciendo una nueva línea central en el 77,3 %, seguido de un segundo cambio en julio de 2024 al 79,1 %. La línea central final representó una mejora absoluta del 6,2 % y relativa del 8,5 % con respecto a la línea base. Los cambios superaron la variación esperada por causa común, con límites de control que reflejan rangos ajustados estacionalmente. El desempeño de cada sitio varió, con cambios en las tasas de control a nivel de encuentro que oscilaron entre -3,9 % y +14,6 % (Fig.  3 , Tabla  3 ), con varios sitios que lograron la transición a la fase de mantenimiento. Las mejoras correspondieron a aproximadamente 4542 encuentros adicionales con PA controlada en comparación con las expectativas de la línea base.

Figura 2

Figura 2Es posible que el texto alternativo de esta imagen se haya generado mediante inteligencia artificial.

Imagen a tamaño completo

Gráfico P de Shewhart del control de la presión arterial en todos los centros satélite. El gráfico P de Shewhart muestra el porcentaje de todos los pacientes en los diez centros satélite con su PA controlada durante el período basal hasta los 18 meses posteriores a la implementación. La tasa de control de la PA se mide por el porcentaje de pacientes con presión arterial sistólica < 140 mmHg y presión arterial diastólica < 90 mmHg. El eje Y indica la tasa de control de la PA (%), y el eje X indica el mes y el año en que se recopilaron y reportaron los datos. Los datos basales están en negro. Los datos azules representan la tasa de control de la PA mes a mes. Los límites de control superior e inferior están indicados por las líneas discontinuas por encima y por debajo de la línea central media.

Figura 3

Figura 3Es posible que el texto alternativo de esta imagen se haya generado mediante inteligencia artificial.

Imagen a tamaño completo

Cambio en el control de la presión arterial a lo largo del tiempo por centro. Tasa de control de la PA por centro durante el período basal y 18 meses después de la implementación. La tasa de control de la PA se mide por el porcentaje de pacientes con presión arterial sistólica < 140 mmHg y presión arterial diastólica < 90 mmHg. El eje Y indica la proporción de pacientes con PA controlada (%), y el eje X indica el mes y el año en que se recopilaron y reportaron los datos. La fase del marco EPIS en la que se reportaron estos datos está indicada por líneas grises discontinuas, y hubo cierta superposición entre fases.

Tabla 3. Control de la presión arterial, por centro, desde el inicio hasta los 18 meses. Esta tabla muestra las medias de las líneas centrales del control de la presión arterial por centro y período. Para cada centro y período, los valores corresponden a la media mensual de la proporción de pacientes con presión arterial controlada, incluyendo todos los grupos raciales/étnicos (blancos no hispanos, negros no hispanos, hispanos, otros, desconocidos). Los ciclos PDSA enumerados no son exhaustivos.

Atención integral al paciente

Aunque el enfoque principal no fue la aplicación de los ciclos PDSA para la consistencia de los resultados, se realizó un análisis de sensibilidad a nivel de sitio para evaluar las diferencias en el control de la presión arterial según la raza (Tabla  4 ). Se observaron variaciones en la línea de base entre los sitios. Después de 18 meses, seis sitios mostraron una reducción y cuatro mostraron un aumento de la brecha de control entre personas negras y blancas. Cabe destacar que el sitio 9 mostró una reducción debido a que el control en personas blancas disminuyó más que en personas negras. Ninguno de los modelos de sensibilidad a nivel de sitio identificó una interacción estadísticamente significativa.

Tabla 4. Control de la presión arterial en grupos demográficos, por centro, desde el inicio hasta los 18 meses. Esta tabla muestra el porcentaje medio de consultas en las que se controló la presión arterial al inicio y a los 18 meses posteriores a la implementación. Para cada centro y período, los valores corresponden a la línea central media mensual para las consultas de personas blancas no hispanas y negras no hispanas; otros grupos no se muestran aquí. La fila general es descriptiva; las conclusiones inferenciales se basan en regresiones logísticas a nivel de centro (raza × período), en las que ningún centro mostró una interacción estadísticamente significativa.

Información sobre la implementación

En la Tabla 5 se resumen los hallazgos cualitativos relacionados con la participación en el sitio, el uso de datos, las barreras del flujo de trabajo y el soporte adaptativo del Hub  .

Tabla 5. Principales hallazgos, resultados y aprendizajes de la fase EPIS aplicada. La siguiente tabla detalla los principales hallazgos o aprendizajes obtenidos mediante las fases de exploración, preparación, implementación y sostenibilidad del marco EPIS.

DISCUSIÓN

Este informe describe la implementación de un Centro Regional de Mejora de la Calidad (QI) mediante un modelo de red centralizada dentro de una iniciativa estatal de Servicios de Salud Locales (LHS), que puso a prueba el manejo de la hipertensión en diez centros de atención primaria. Durante 18 meses, el control general de la hipertensión mejoró, con dos aumentos estadísticamente significativos en la media del proceso de Control Estadístico de la Hipertensión (SPC), lo que sugiere que el apoyo de la QI en red puede estar asociado con mejores resultados en enfermedades crónicas, aunque los resultados variaron según el centro.

La infraestructura de datos robusta y el entrenamiento QI personalizado, componentes centrales de LHS, 7 fueron citados por los sitios participantes como esenciales para identificar prioridades y monitorear el progreso. La retroalimentación casi en tiempo real a través de un panel centralizado permitió a los sitios adaptar las intervenciones localmente. 2 Sin embargo, la inestabilidad operativa, particularmente la escasez de personal, limitó el compromiso sostenido en varias clínicas, especialmente aquellas que atienden a poblaciones con recursos limitados. 24 , 25 , 26 Estas barreras se hacen eco de los hallazgos de Fiscella et al., quienes observaron que la alta rotación de personal en los Centros de Salud Calificados Federalmente impedía la continuidad de la intervención. 27 Si bien el apoyo y la defensa flexibles del Hub pueden haber ayudado a algunos sitios, la naturaleza observacional de este estudio impide la inferencia causal.

Nuestros hallazgos se suman a la creciente literatura que respalda las intervenciones de mejora de la calidad multicomponente en atención primaria. 27 Se han demostrado mejoras similares en el control de la presión arterial en ensayos que combinan capacitación médica, subsidios para medicamentos y atención dirigida por enfermeras, 28 o modelos impulsados ​​por tecnología que integran educación y protocolos de atención estandarizados. 29 Si bien nuestro Hub hizo hincapié en el desarrollo de capacidades y los ciclos PDSA habilitados por datos en lugar de la prestación directa de atención, el tema unificador en todos los modelos efectivos es el apoyo multinivel que apunta a múltiples palancas del sistema. La atención basada en equipos y las colaboraciones de aprendizaje son especialmente valiosas para mantener las mejoras en afecciones complejas como la hipertensión. 30 , 31 , 32 , 33

Los hallazgos de la primera fase señalan varias prioridades futuras: asegurar la aceptación temprana del liderazgo, evaluar la preparación del sitio, incorporar la mejora de la calidad en los flujos de trabajo diarios y mantener el acceso a datos procesables. 34 , 35 , 36 Para que la mejora de la calidad sea sostenible, las actividades deben integrarse en la práctica clínica rutinaria y estar respaldadas por estructuras que protejan el tiempo. 35 , 37 , 38 A medida que la iniciativa se expande, el modelo Hub debe continuar adaptándose al contexto local mientras fomenta el aprendizaje en todo el sistema. Si bien algunos modelos LHS se centran en el aprendizaje centralizado o la autonomía local, nuestra experiencia sugiere que las estructuras hub-and-spoke pueden salvar estas dos al combinar herramientas estándar con flexibilidad específica del sitio. Nuestros hallazgos deben interpretarse con precaución. El período de evaluación de 18 meses, el enfoque en un solo sistema de salud académico y el diseño observacional limitan la generalización e impiden conclusiones causales. Además, la naturaleza multicomponente de la iniciativa dificulta aislar la contribución de los elementos individuales. También es importante señalar que los sitios spoke seleccionados pueden no ser representativos de todas las prácticas de atención primaria. Finalmente, los ciclos PDSA están en curso, y las adaptaciones continuas por parte de los centros pueden influir aún más en los resultados.

CONCLUSIÓN

En sus primeros 18 meses, el Centro Regional de Mejora de la Calidad de la OSU, parte de una iniciativa estatal del LHS, se asoció con mejoras sostenidas en el control de la hipertensión. Entre los factores que contribuyeron a ello se incluyen una infraestructura de datos centralizada, un apoyo flexible para la mejora de la calidad y la participación en una red de aprendizaje estatal. Los persistentes problemas de personal en algunos centros pusieron de manifiesto la necesidad de estrategias de implementación adaptativas. Nuestros primeros hallazgos sugieren que un modelo de mejora de la calidad con un modelo centralizado puede desarrollar capacidades y fomentar el aprendizaje continuo en la atención primaria, si bien es necesario seguir trabajando para garantizar la sostenibilidad, reducir las diferencias en las variaciones de los resultados y extender el modelo a otros entornos y afecciones.

El elevado costo de los medicamentos contra el cáncer en Estados Unidos: oportunidades para la reforma de las políticas.

El creciente costo de los medicamentos contra el cáncer representa un importante desafío para la salud pública mundial. 1 Entre 2020 y 2024, el gasto mundial en fármacos oncológicos aumentó un 75 % hasta alcanzar los 252 mil millones de dólares estadounidenses (USD) y se prevé que llegue a los 441 mil millones de USD en 2029. 2 Este crecimiento se debe no solo al aumento del uso, sino también a los precios persistentemente altos: los fármacos oncológicos cuestan hasta tres veces más que las terapias en otras áreas terapéuticas, incluso después de ajustar por eficacia, prevalencia y mortalidad. 3 Este fenómeno se conoce como la prima del cáncer. Estados Unidos representa el 46% del gasto mundial en medicamentos oncológicos, pero solo el 4% de la población de pacientes.² 

En este contexto, el aumento de los costos de las terapias contra el cáncer se ha convertido en una gran preocupación para pacientes, gobiernos y responsables políticos.⁴ 

Los estudios muestran que los precios de las terapias contra el cáncer en Estados Unidos son aproximadamente 2,3 veces superiores al promedio en países europeos de altos ingresos comparables, con una brecha que se amplía en los años posteriores a la aprobación.⁶

¿Cuáles son los factores que impulsan los altos precios de los medicamentos contra el cáncer en Estados Unidos? El sistema de precios de medicamentos de EE. UU. permite a los fabricantes fijar libremente los precios de las terapias contra el cáncer en el momento de su lanzamiento, con mecanismos limitados para la negociación o la regulación de precios.⁷ 

En consecuencia , los altos precios de lanzamiento y los posteriores aumentos de precios impulsan el crecimiento del gasto, transfiriendo en última instancia la carga de los costos del tratamiento a los pacientes y a los sistemas de salud.⁴ Los estudios indican que aproximadamente uno de cada dos pacientes con cáncer experimenta toxicidad financiera, definida como la carga económica derivada principalmente de los gastos de bolsillo asociados con la atención oncológica.⁸ Las consecuencias de la toxicidad financiera van más allá de las dificultades económicas, ya que se asocia con una menor adherencia al tratamiento , resultados clínicos menos favorables y un considerable sufrimiento psicosocial.⁹⁻¹¹

Para contrarrestar el aumento de los costos de los nuevos medicamentos, muchos países similares recurren a los procesos de evaluación de tecnologías sanitarias (ETS) para evaluar los beneficios terapéuticos de los nuevos fármacos y negociar los precios en función de estas evaluaciones. Históricamente, Estados Unidos ha carecido de tales mecanismos. La Ley de Reducción de la Inflación de 2022¹² introdujo , por primera vez, la facultad de Medicare para negociar precios con los fabricantes para un número limitado de medicamentos de alto costo, incluidas las terapias oncológicas.En este artículo, examinamos los principales factores determinantes de los precios de los medicamentos contra el cáncer en Estados Unidos, evaluamos los recientes cambios en las políticas que afectan al mercado estadounidense y extraemos lecciones de los marcos internacionales de evaluación de tecnologías sanitarias (ETS) para identificar opciones políticas que podrían lograr precios justos y, en última instancia, mejorar el acceso de los pacientes a las terapias contra el cáncer.

Designaciones de la Administración de Alimentos y Medicamentos de EE. UU. y sus efectos posteriores en los precios

La Administración de Alimentos y Medicamentos de los Estados Unidos (FDA) cuenta con cuatro programas acelerados que facilitan el desarrollo clínico (designaciones de Vía Rápida y Terapia Innovadora), acortan los plazos de revisión (Revisión Prioritaria) y respaldan la aprobación temprana (Aprobación Acelerada) de medicamentos para afecciones graves con necesidades médicas no satisfechas, incluido el cáncer.<sup> 13</sup> Además de los programas acelerados, los patrocinadores pueden solicitar designaciones bajo la Ley de Medicamentos Huérfanos para terapias destinadas al tratamiento de enfermedades raras.<sup> 14</sup> En oncología, iniciativas adicionales desde 2018, como el programa de Revisión Oncológica en Tiempo Real, la Ayuda para la Evaluación de la Calidad del Producto y el Proyecto Orbis, buscan agilizar aún más la revisión regulatoria.<sup> 15 , 16</sup>El uso de vías aceleradas ha aumentado sustancialmente: aproximadamente dos de cada tres fármacos recientemente aprobados en los últimos años han recibido al menos una designación de vía acelerada para cuando se aprueban. 17 Las vías aceleradas han facilitado un acceso más temprano a tratamientos para afecciones con opciones terapéuticas limitadas 18 ; sin embargo, persiste el debate sobre las compensaciones asociadas y los incentivos económicos. 17 , 19 , 20 La aprobación acelerada puede introducir fármacos en el mercado sin datos de supervivencia maduros, 25 a menudo basados ​​en medidas indirectas no validadas 21 y con una probable subestimación de los efectos adversos en el momento de la aprobación. 22 , 23 Aunque es más probable que los fármacos aprobados por la FDA a través de programas acelerados sean considerados de alto valor terapéutico añadido por organizaciones independientes (en un estudio, 45 % frente a 13 %; p < 0,001), más de la mitad todavía tienen un bajo valor terapéutico añadido. 24Por lo tanto, las designaciones aceleradas pueden tener consecuencias posteriores en los precios de los medicamentos. La participación en los programas acelerados de la FDA confiere incentivos económicos sustanciales para los patrocinadores, incluyendo una entrada más temprana al mercado basada en evidencia limitada 25-27 y, a menudo, precios más altos, 21 , 28 consumiendo importantes recursos financieros. 29  El creciente número de aprobaciones basadas en medidas indirectas puede complicar las negociaciones de precios al requerir que se realicen con datos limitados y evidencia incierta de riesgos y beneficios comparativos, perpetuando así la prima por cáncer en oncología.

Beneficio clínico y precios de los medicamentos contra el cáncer

Las agencias de evaluación de tecnologías sanitarias (ETS) de varios países similares (por ejemplo, Francia, Alemania, Italia y Canadá) evalúan y publican calificaciones del beneficio clínico adicional de los nuevos medicamentos. 30-33 Estas calificaciones de beneficio clínico sirven posteriormente como base para las negociaciones de precios de los medicamentos.Durante la última década, las principales organizaciones oncológicas también han desarrollado herramientas para evaluar el beneficio clínico de los fármacos contra el cáncer ( Tabla 1 ). Por ejemplo, en 2015, la Sociedad Europea de Oncología Médica (ESMO) desarrolló la Escala de Magnitud del Beneficio Clínico (ESMO-MCBS) para facilitar una mejor toma de decisiones con respecto al valor de los fármacos oncológicos. <sup> 34 </sup> El marco de la ESMO-MCBS, desarrollado en consulta con defensores de pacientes, médicos e investigadores, genera puntuaciones cuantitativas del beneficio clínico basadas en resultados clave de eficacia (supervivencia global, supervivencia libre de progresión, supervivencia libre de enfermedad o tasas de respuesta), calidad de vida y toxicidad. Las puntuaciones de la ESMO-MCBS van de A (máxima) a C en el contexto curativo y de 1 a 5 (máxima) en el contexto no curativo. La herramienta ESMO-MCBS se revisó en 2017 y, más recientemente, en 2025 (ESMO-MCBS 2.0), y también se extendió a las neoplasias hematológicas (ESMO-MCBS:H).<sup> 35 , 36</sup>

ASCO y la National Comprehensive Cancer Network (NCCN) también han desarrollado marcos de valor para evaluar medicamentos. El marco de valor de ASCO, que no se ha actualizado desde 2016, está diseñado para que los pacientes discutan el valor relativo de sus tratamientos con sus médicos, incluido el costo. 37 El marco de valor de NCCN 38 (conocido como Bloques de Evidencia) 39 es una evaluación experta de la efectividad, seguridad y costo relativos de los tratamientos por parte de los comités de guías de NCCN. Existen diferencias entre estos marcos de valor. El marco de valor de ASCO solo se puede aplicar a datos de ensayos controlados aleatorizados, mientras que las puntuaciones ESMO-MCBS y los Bloques de Evidencia de NCCN se pueden usar para puntuar estudios de un solo brazo. Los marcos de valor de ASCO y NCCN incluyen consideraciones de costo, mientras que ESMO-MCBS solo evalúa la evidencia clínica. Finalmente, los marcos de valor de ASCO y ESMO son reproducibles externamente, basados ​​en metodologías de puntuación públicas, mientras que los Bloques de Evidencia de NCCN se basan en el consenso de expertos de los comités de guías. De los tres principales marcos de valoración, el ESMO-MCBS es el más utilizado por los pagadores, los sistemas de salud y los investigadores.Utilizando estas herramientas y clasificaciones de evaluación del beneficio clínico, estudios previos demostraron que pocos fármacos nuevos se clasifican como que proporcionan un beneficio clínico sustancial. Un estudio demostró que menos de un tercio de los fármacos nuevos aprobados por la FDA desde 2007 se clasificaron como que tenían un alto beneficio clínico añadido. 24 , 40 Al centrarse en fármacos oncológicos, menos de la mitad de los ensayos controlados aleatorizados y menos de una décima parte de los ensayos de un solo brazo que respaldaron la aprobación de la FDA entre 2006 y 2016 demostraron un alto beneficio clínico según el ESMO-MCBS. 41 , 42 Además, un estudio que evaluó el beneficio clínico de las dianas moleculares para fármacos oncológicos dirigidos al genoma recomendados por la NCCN según las puntuaciones del ESMO-MCBS demostró que solo uno de cada ocho de estos tratamientos para cánceres sólidos se clasificó como probable que ofreciera un alto beneficio clínico. 43

Negociación de precios de medicamentos contra el cáncer por parte de Medicare

Aunque Medicare es el mayor pagador de la atención oncológica y el mayor comprador individual de productos farmacéuticos en Estados Unidos, hasta hace poco, el gobierno tenía prohibido negociar directamente los precios de los medicamentos con los fabricantes. Los medicamentos oncológicos en Estados Unidos se pagan o reembolsan principalmente a través de dos mecanismos: Medicare Parte B, que cubre los productos administrados por profesionales clínicos (como las inmunoterapias), y la Parte D, que cubre los medicamentos ambulatorios y de venta al público. 44 En la Parte B, Medicare toma como referencia el precio promedio pagado por las aseguradoras comerciales, conocido como precio promedio de venta; los hospitales y consultorios médicos, individualmente o a través de organizaciones de compra colectiva, compran medicamentos a los fabricantes y luego Medicare les reembolsa el precio promedio de venta más un pequeño margen. Los beneficiarios de Medicare son responsables del coseguro, basado en un porcentaje del precio promedio de venta, aunque muchos cuentan con cobertura complementaria. 

45En la Parte D, el Congreso prohibió específicamente a Medicare negociar directamente los precios; en su lugar, los planes de salud privados negocian con los fabricantes para obtener descuentos. Bajo la política de clases protegidas, los planes de la Parte D están obligados a cubrir prácticamente todos los medicamentos contra el cáncer aprobados por la FDA, incluidos los productos de aprobación acelerada y aquellos con beneficios limitados. Desde la promulgación del programa de la Parte D, las aseguradoras han argumentado que esta política de clases protegidas limita su poder de negociación; de hecho, los descuentos para medicamentos contra el cáncer en la Parte D siguen siendo mínimos. 44 Los beneficiarios de la Parte D suelen pagar sumas sustanciales de su propio bolsillo por los medicamentos contra el cáncer, ya que el copago, a través del deducible y el coseguro, se basa en los precios de lista.En 2022, el Congreso promulgó la Ley de Reducción de la Inflación, que introdujo tres reformas importantes en los precios de los medicamentos. Primero, se autorizó a Medicare a negociar los precios de un pequeño número de medicamentos costosos en las Partes B y D (hasta 20 medicamentos por año para 2029). Los medicamentos elegibles para la negociación son aquellos que tienen un gasto de Medicare de al menos $200 millones USD anuales (ajustado por inflación) y que han estado en el mercado durante al menos 7 años (para medicamentos de molécula pequeña) u 11 años (para productos biológicos). El Congreso ordenó a Medicare que considerara varios factores al negociar los precios, incluidos los costos de investigación y desarrollo y el apoyo financiero federal recibido en el proceso de descubrimiento y desarrollo, los costos unitarios de producción y distribución, el grado en que el medicamento representa un avance terapéutico en comparación con las alternativas, y la efectividad comparativa del medicamento y sus alternativas terapéuticas (aunque se prohibió cualquier análisis de costo-efectividad utilizando años de vida ajustados por calidad). Segundo, los fabricantes de la mayoría de los medicamentos de marca estaban obligados a pagar reembolsos por aumentos de precios que superaran la inflación. Finalmente, utilizando los ahorros derivados de la negociación de Medicare y los reembolsos vinculados a la inflación, el Congreso estableció un límite máximo para los gastos de bolsillo (2000 dólares estadounidenses al año a partir de 2025) para los beneficiarios de la Parte D.Dados sus altos costos y los descuentos históricamente limitados, los medicamentos contra el cáncer se han seleccionado cada vez más para la negociación con Medicare, con nueve medicamentos seleccionados en los primeros tres ciclos de negociación: ibrutinib (seleccionado en 2024); acalabrutinib, enzalutamida, palbociclib y pomalidomida (2025); y abemaciclib, apalutamida, lenvatinib y ribociclib (2026). 46 Para los cinco medicamentos contra el cáncer con precios negociados hasta 2025, el descuento promedio negociado fue del 47%, que es sustancialmente mayor que el statu quo (los descuentos promedio actuales para medicamentos contra el cáncer no negociados son inferiores al 10%). 47 Estos descuentos sustanciales sugieren que los precios actuales pueden estar muy por encima de los niveles que reducirían significativamente las ganancias de los fabricantes. Para los medicamentos negociados, los beneficiarios de Medicare se beneficiarán de una reducción en el copago basada en el precio negociado más bajo.Existen limitaciones con este nuevo programa de negociación para abordar completamente los costos de los medicamentos contra el cáncer. El Congreso ordena a Medicare que considere múltiples factores al negociar precios justos, incluida la efectividad comparativa, pero no existe un proceso formal de HTA. Solo se puede seleccionar un número reducido de productos antiguos para la negociación, y Medicare no puede negociar precios de lanzamiento. Además, algunos medicamentos de alto costo pueden estar exentos de la negociación o poder retrasarla. 48 Por ejemplo, los medicamentos aprobados para enfermedades raras con la designación de la Ley de Medicamentos Huérfanos pueden retrasar la negociación de Medicare hasta la aprobación de una indicación no rara, a pesar de generar un gasto anual sustancial para Medicare. 49 Bajo la Ley de Reducción de la Inflación, esta exención de la negociación de precios se limitó inicialmente a medicamentos aprobados para una sola enfermedad rara. La Ley One Big Beautiful Bill de 2025 amplió posteriormente esta exención para incluir cualquier aprobación de enfermedad rara, lo que permitió que varias terapias contra el cáncer retrasaran la negociación (por ejemplo, si se aprobaron primero para cánceres raros). La Oficina de Presupuesto del Congreso estimó que esta exención costaría $4.9 mil millones de USD en gasto federal adicional de 2025 a 2034. 50 Además, ciertas reformulaciones de productos pueden permitir a los fabricantes eludir la elegibilidad para la negociación. La Ley de Reducción de la Inflación intenta prevenir el cambio de producto y especifica que las extensiones de línea, como las reformulaciones de productos, y otros cambios menores a los productos se agregarán y negociarán junto con el producto original. Sin embargo, las formulaciones subcutáneas de medicamentos biológicos, como las recientemente aprobadas para daratumumab y pembrolizumab, técnicamente implican la combinación del biológico con otro producto (hialuronidasa, para promover la absorción subcutánea), y sus fabricantes han argumentado que este producto combinado es novedoso y debe reiniciar el período de elegibilidad para la negociación.En conjunto, estas características de diseño limitan sustancialmente el impacto potencial de las negociaciones de IRA en oncología. Dado que la elegibilidad se basa en el gasto total de Medicare (≥200 millones de dólares estadounidenses anuales), se excluyen muchas terapias de alto costo que tratan poblaciones molecularmente definidas relativamente pequeñas. 51 Esta limitación es particularmente relevante, y cada vez más, en la era de la oncología de precisión, donde los tratamientos se dirigen a subgrupos definidos con precisión y potencialmente raros (por ejemplo, indicaciones independientes de biomarcadores como las fusiones de NTRK o MSI-H), lo que resulta en altos costos por paciente. 52

Lecciones para Estados Unidos derivadas de los marcos internacionales de evaluación de tecnologías sanitarias.

A diferencia de Estados Unidos, las autoridades sanitarias nacionales de Europa, Australia, Canadá, Japón y el Reino Unido negocian habitualmente los precios de los medicamentos con los fabricantes. Dos elementos clave configuran estas negociaciones: el precio de referencia externo y el valor terapéutico. 53Muchos países utilizan precios de referencia externos, comparando los precios de lista de una cesta predefinida de economías similares. Algunos adoptan el precio más bajo observado como precio máximo, mientras que otros utilizan el promedio como referencia. 54 Sin embargo, este enfoque se basa en precios de lista disponibles públicamente, que a menudo excluyen los descuentos confidenciales negociados, especialmente en oncología. Como resultado, los precios de referencia pueden sobreestimar los precios reales de transacción. 53Estas preocupaciones son fundamentales en los debates sobre las propuestas de precios de nación más favorecida (NMF) en Estados Unidos. 55 , 56 Se estima que los precios internacionales de los medicamentos contra el cáncer son entre un 65 % y un 81 % inferiores a los precios estadounidenses. La aplicación de un modelo NMF a los medicamentos oncológicos negociados podría haber reducido el gasto de Medicare entre un 28 % y un 41 % en comparación con la negociación sola. 57 Además, muchos medicamentos contra el cáncer parecen recuperar los costos de investigación y desarrollo en pocos años, a pesar de ofrecer un beneficio adicional limitado, lo que sugiere que los ahorros podrían redirigirse para ampliar el acceso y reducir el gasto de bolsillo de los pacientes. 58La fijación de precios basada en el valor se ha asociado con precios de medicamentos más bajos y puede proporcionar un marco útil para las negociaciones en EE. UU. 57 Los países que utilizan este enfoque se basan en dos modelos principales ( Tabla 2 ). 59 Francia, Alemania, España y Suiza evalúan la efectividad clínica comparativa y determinan el valor terapéutico añadido de un nuevo medicamento en relación con el estándar de atención. Inglaterra, Australia, Canadá, Italia y Japón utilizan la relación costo-efectividad comparativa y estiman el costo incremental necesario para generar una unidad adicional de salud, frente a umbrales de disposición a pagar predeterminados.Tabla 2. Comparación internacional de los sistemas de fijación de precios de medicamentos y de evaluación de tecnologías sanitarias.

PaísNegociación de preciosOrganismo de evaluación de tecnologías sanitarias (evaluación de valor)Precios de referencia externosAnálisis de rentabilidad
CanadáCADTH/INESS aSí (no es un determinante principal)
InglaterraLINDONo
FranciaTIENESí (no es un determinante principal)No
AlemaniaG-BA/IQWiGSí (no es un determinante principal)No

Abreviaturas: AEMPS, Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios; AIFA, Agencia Italiana de Medicamentos (Agenzia italiana del fármaco); CADTH, Agencia Canadiense de Medicamentos y Tecnologías Sanitarias; C2H, Centro de Investigación de Resultados y Evaluación Económica para la Salud; FOPH, Oficina Federal de Salud Pública; G-BA, Comité Conjunto Federal (Gemeinsamer Bundesausschuss); HAS, Alta Autoridad Sanitaria; HTA, evaluación de tecnologías sanitarias; INESSS, Instituto Nacional de Excelencia en Salud y Servicios Sociales; NICE, Instituto Nacional para la Excelencia en la Salud y la Atención.aCADTH realiza evaluaciones de tecnologías sanitarias para todas las provincias y territorios canadienses, excepto Quebec, donde esta función la desempeña INESSS.bLa Ley de Reducción de la Inflación (2022) permite la negociación de precios de Medicare para determinados medicamentos de alto costo, con vigencia a partir de 2026. Estos sistemas ofrecen várias lecciones para Estados Unidos. 59 , 60 Anclar las negociaciones de precios a evaluaciones sistemáticas de valor podría alinear mejor el precio con el benefício terapéutico. Dado que algunos países reevalúan el valor después de la entrada al mercado, 6 Estados Unidos podría considerar reevaluaciones y renegociaciones posteriores a la aprobación. Los modelos de desarrollo de precios con evidencia 53 representan una estrategia potencial para alinear el precio con el beneficio demostrado. 61 Estas propuestas vinculan los precios posteriores al lanzamiento con evidencia confirmatoria 62 o posterior a la comercialización, particularmente para aprobaciones aceleradas. 25 , 61

En conclusión, a medida que aumenta el gasto en oncología, no abordar los factores estructurales que impulsan los elevados precios de lanzamiento de los medicamentos contra el cáncer puede perpetuar las desigualdades en el acceso a tratamientos que podrían salvar vidas. La Ley de Reducción de la Inflación representa un importante primer paso, pero su alcance sigue siendo limitado. Se necesitarán reformas adicionales para ir más allá de las negociaciones puntuales y lograr la integración sistemática de la evaluación del valor en la política de precios de los medicamentos en Estados Unidos, especialmente en oncología.

“Dentro de un año, te quiero vivo”

 James C. Wilson , III , MD

N Engl J Med 2026 ; 394 : 2289 – 2291

Si uno conduce desde mi oficina bordeando el lago del pueblo —un recorrido circular de apenas siete millas—, pasa por al menos dos casas de familias que han perdido a sus hijos a causa de la crisis de los opioides. El camino está bordeado de pinos, un antiguo establo lechero y algunas casas de veraneo convertidas en residencias permanentes. Es un lugar hermoso, con ese encanto típico de Nueva Inglaterra que hace que el sufrimiento parezca imposible. Pero en un pueblo como el mío, la crisis no se oculta. Está ahí mismo, en los nombres de las familias que todos conocen, escritos en los buzones. Recuerdo la primera vez que me di cuenta de lo cerca que habíamos estado de la tragedia. Una mujer entró en mi oficina y me dijo que había jóvenes inyectándose heroína en el instituto, el mismo del que me había graduado, justo al final de la calle. No le creí. No allí, no en ese edificio donde había asistido a las clases de química y a los anuncios del baile de graduación. Pero tenía razón. A los pocos meses, empezaron las sobredosis.Mi primer paciente adicto a los opioides llegó con dolor de espalda. Durante los primeros siete meses que ejercí la profesión, le renové todas las recetas: cada frasco «perdido», cada parche «robado», cada pequeño aumento de dosis. No podía creer el dolor que sentía. Entonces llamó su padre: había enviado a su hijo a un programa residencial en Vermont, por 15.000 dólares a la semana. Cuando el paciente regresó, se sentó frente a mí otra vez y me pidió más pastillas. Me negué. Abrió una cartera llena de billetes de 100 dólares y dijo que el dinero iba a parar a sus narices o a casa para su esposa y su bebé. Fue entonces cuando supe que la estadística que nos habían enseñado —que solo 1 de cada 125.000 pacientes tratados por dolor se volvía adicto— era imposible. Yo no tenía 125.000 pacientes; tenía a este, justo delante de mí, y era adicto.

Después de eso, comenzaron las llamadas. Padres de mi edad, con adolescentes y veinteañeros, empezaron a llamar llorando. Las historias eran casi idénticas: chicos que compraban Percocet en la calle, generalmente las pastillas de 30 mg —cinco al día, 150 dólares— solo para poder ir a la escuela o conservar un trabajo. No eran adictos empedernidos. Eran estudiantes sobresalientes, jóvenes mecánicos, auxiliares de enfermería, chicos que antes cortaban el césped de mi jardín. Para 2012, ya estaba harta de ver cómo mis pacientes se iban deteriorando. Obtuve la licencia para recetar Suboxone (buprenorfina-naloxona). Durante años intenté combatir la crisis con lógica: reducciones graduales, planes de destete, razonamiento. Pero estaba perdiendo. Los fármacos eran más fuertes, más baratos y más accesibles que cualquier cosa que mis buenas intenciones pudieran ofrecer.Cuando empecé a recetar Suboxone, no esperaba que la gente dejara las drogas. Les decía que no me importaba si lo lograban o no; eso era un extra. Lo que me importaba era que siguieran vivos. A todos los pacientes nuevos les decía lo mismo: «Dentro de un año, quiero que estés vivo».Ese enfoque —mantener a la gente con vida— lo cambió todo. La presión por lograr una recuperación instantánea desapareció, reemplazada por algo más honesto: una meta que parecía posible. Y funcionó. Mi compañero y yo empezamos a notar que la mayoría de nuestros pacientes que recibieron Suboxone sobrevivieron. En una crisis marcada por los funerales, su supervivencia se sintió como un milagro.Después de mi primer año, me permitieron atender a 100 pacientes. Uno de ellos trabajaba descargando vagones nuevos de los trenes: les quitaba el grueso plástico blanco, los bajaba de los vagones y los aparcaba sin un rasguño. Una sola marca significaba una falta; tres, el despido. Cuando vino a verme por primera vez, ya tenía dos faltas. Comenzamos a darle Suboxone y, más tarde, una pequeña dosis de Adderall (dextroanfetamina-anfetamina) para ayudarlo a concentrarse. En cuestión de meses, su supervisor le dijo que era uno de los empleados más confiables de la línea. Las faltas cesaron. Empezó a recibir ofertas de ascenso. Comenzaron a aparecer ciertos patrones. Muchos pacientes no habían terminado la secundaria. Algunos habían sido diagnosticados con trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH) en la infancia, o deberían haberlo sido. La mayoría llevaba una vida caótica mucho antes de que llegaran los medicamentos, y eran impulsivos, se enojaban con facilidad y se metían constantemente en problemas. Cuando sospeché que padecían TDAH sin tratar, probé con Adderall. Los resultados fueron sorprendentes. Hombres que habían pasado años entrando y saliendo de la cárcel salieron de la libertad condicional. Las esposas me contaron que sus maridos estaban más tranquilos. Conservaron sus trabajos. Dejaron las drogas.Durante un tiempo, parecía que la situación estaba cambiando. La sala de espera estaba más tranquila. Las llamadas por sobredosis disminuyeron. Luego empezaron a llegar las cartas: solicitudes de historiales, explicaciones, auditorías. El mismo sistema que antes fomentaba la prescripción de opiáceos ahora veía con recelo los esfuerzos por ayudar a la gente a recuperarse, a liberarlos de la dependencia. Nunca me consideré alguien que perjudicara a los pacientes; me consideraba un médico que intentaba ayudar a personas cuyo tratamiento a menudo no se veía bien en el papel. El tratamiento de la adicción rara vez lo es. La gente no mejora de forma lineal, y el sistema busca un orden que la adicción no puede proporcionar. Los indicadores habían cambiado, las reglas se habían invertido, pero las personas ya dependientes de los opioides se quedaron con pocas opciones reales, y me juzgaban por seguir atendiéndolas. Demasiadas, demasiado tiempo, demasiada confianza. Ya no estaba enfadado con los traficantes. Estaba enfadado con las farmacéuticas y los médicos, con las conferencias y charlas que nos decían que el dolor era el quinto signo vital, que los opioides eran seguros, que la compasión significaba otra receta. No había aprendido nada sobre opioides en la facultad de medicina ni durante la residencia; en Harbor-UCLA estábamos demasiado ocupados tratando la diabetes y las enfermedades coronarias. Para cuando empecé a ejercer, la situación ya había cambiado. Durante siete meses, creí lo que me decían: que los buenos médicos trataban el dolor y que la adicción era rara. Sin embargo, en retrospectiva, confiaba más en los traficantes que en los médicos. Los traficantes sabían que vendían adicción. Los médicos creían que vendían alívio. Ahora no sé si todavía hay lugar para mí en la medicina. He dedicado la mayor parte de mi vida a la medicina familiar y no conozco mucho más. Pero el tipo de medicina en la que creía —esa que confiaba en los pacientes y veía la adicción como sufrimiento en lugar de pecado— parece haber desaparecido. A veces pienso en dejarlo. Entonces recuerdo a los pacientes que siguen vivos porque me quedé, incluso cuando las normas dejaron de tener sentido. Por ahora, con eso me basta. Casi todos los días sigo recorriendo en coche el mismo circuito alrededor del lago. El agua vuelve a verse tranquila. Paso por las casas de familias que perdieron a sus hijos y de aquellas que no, y me recuerdo a mí mismo que la diferencia entre ellas a menudo radicaba simplemente en un médico que no se rindió.

Genética y Medicina: La Falencia de las Categorías Raciales

Autores : Harsimar K. Ahuja , MS , David S. Jones , MD, Ph.D. y Winfred W. Williams , MD.

La finalización del Proyecto Genoma Humano y los avances en genómica han demostrado que las categorías raciales no corresponden a grupos biológicos, ya que la variación genética es continua y existe considerable variación dentro de estas categorías, lo que las convierte en malos indicadores de la diversidad genética.

La finalización del Proyecto Genoma Humano en 2003 y los avances posteriores en genómica socavaron decisivamente la noción de que las categorías raciales definidas socialmente corresponden a grupos biológicos o genéticos discretos. La investigación ha demostrado que la variación genética es en gran medida continua en las poblaciones humanas, que existe una variación genética sustancial dentro de las categorías de raza y etnia comúnmente utilizadas, y que dichas categorías son, por lo tanto, malos indicadores de la diversidad genética subyacente. 1 

Estos hallazgos han impulsado iniciativas que reexaminan la utilidad y validez de los algoritmos raciales en la medicina clínica. Desde 2020, la raza se ha eliminado de muchas herramientas de diagnóstico y calculadoras de riesgo, desde la ecuación para estimar la función renal hasta los modelos de predicción de infecciones del tracto urinario pediátricas y la interpretación de los resultados de las pruebas de función pulmonar.A pesar de estos avances, la raza sigue siendo un factor determinante en el uso de fármacos. Numerosos prospectos aprobados por la Administración de Alimentos y Medicamentos de EE. UU. (FDA) incorporan categorías generales de raza, etnia o ascendencia en sus recomendaciones de prescripción, aun cuando actualmente es posible basarse en marcadores genéticos, bioquímicos o clínicos más precisos y validados. En consecuencia, los médicos pueden verse incentivados a fundamentar sus decisiones de tratamiento en clasificaciones sociales imprecisas. Cuando la raza se utiliza como indicador indirecto de factores más específicos del metabolismo o la respuesta a los fármacos, los pacientes pueden recibir dosis de medicamentos insuficientes o peligrosamente altas.Algunas guías de prescripción aprobadas por la FDA recomiendan que los pacientes de determinados grupos raciales o étnicos se sometan a pruebas genéticas antes de iniciar ciertas terapias, mientras que otras aconsejan diferentes estrategias de dosificación según la clasificación racial o étnica. Estas recomendaciones responden a objetivos importantes: reducir las reacciones adversas a los medicamentos y mejorar la seguridad del paciente. Sin embargo, aún no está claro si el uso de categorías raciales amplias contribuye de manera significativa a alcanzar dichos objetivos. Es necesario un análisis exhaustivo para determinar si las guías basadas en categorías raciales definidas socialmente pueden beneficiar de forma fiable a los pacientes individualmente.Las directrices de prescripción estadounidenses para más de una docena de fármacos actualmente tienen en cuenta la raza. Quienes defienden este enfoque argumentan que las recomendaciones basadas en la raza están justificadas porque grandes ensayos clínicos han reportado diferencias en la respuesta promedio a los medicamentos entre grupos raciales o étnicos. Por ejemplo, algunos estudios encontraron que los inhibidores de la enzima convertidora de angiotensina (IECA) y los betabloqueantes producen mayores reducciones promedio de la presión arterial en pacientes blancos que en pacientes negros. Sin embargo, investigaciones genómicas posteriores han demostrado que tales diferencias a menudo reflejan la influencia de variantes genéticas específicas presentes solo en un subgrupo de cada grupo racial.² 

En estos casos, muchos pacientes que pertenecen a la categoría racial más amplia no portan las variantes alélicas que motivaron las recomendaciones. En otras palabras, a menudo el valor predictivo positivo de la raza para la respuesta individual a los medicamentos no es alto. Al mismo tiempo, la influencia de los determinantes sociales de la salud en la respuesta a los medicamentos suele subestimarse. La dieta, la exposición a factores ambientales como el humo del tabaco, el acceso a la atención médica y la asequibilidad de los medicamentos pueden afectar sustancialmente los resultados del tratamiento, en algunos casos, incluso más que la variación genética. Prescribir o ajustar medicamentos basándose en análisis de subgrupos con escaso poder estadístico, replicados de forma inconsistente o sesgados por factores sociales y ambientales no cumple con los estándares de evidencia exigidos en la medicina clínica contemporánea. Estas prácticas corren el riesgo de reforzar ideas obsoletas sobre la raza como una realidad biológica y pueden erosionar la confianza pública. Varios ejemplos aprobados por la FDA ilustran estas preocupaciones. El prospecto de rasburicasa, un fármaco utilizado para prevenir y tratar la hiperuricemia asociada al síndrome de lisis tumoral, recomienda que los pacientes de ascendencia africana o mediterránea se sometan a pruebas de detección de la deficiencia de glucosa-6-fosfato deshidrogenasa (G6PD) antes del tratamiento. Sin embargo, los estudios han demostrado una marcada variación geográfica y subnacional en la prevalencia de la deficiencia de G6PD. Dentro de África, por ejemplo, las poblaciones del sur y del este presentan una prevalencia relativamente baja. También se ha documentado una heterogeneidad sustancial dentro de cada país, incluyendo estimaciones basadas en modelos que muestran una prevalencia media local que oscila entre el 3 y el 32,5 % en Arabia Saudita, entre el 1 y el 23 % en Laos y entre el 2 y el 31 % en Nigeria. 3 

Dada esta heterogeneidad, restringir las pruebas de detección a pacientes que se autoidentifican con ciertas categorías raciales o ancestrales puede no identificar a los pacientes en riesgo que no pertenecen a dichas categorías.La recomendación de la FDA sobre la dosificación de rosuvastatina adolece de problemas similares de posible sobreinclusividad o infrainclusividad. Citando estudios farmacocinéticos que muestran concentraciones plasmáticas en participantes asiáticos que eran aproximadamente el doble que en participantes blancos, la FDA recomienda dosis iniciales más bajas para pacientes asiáticos. Sin embargo, los estudios que respaldan esta recomendación se centraron principalmente en poblaciones de Asia Oriental. Sigue siendo incierto si estos hallazgos se aplican a personas con otras ascendencias asiáticas, como las del sur o sureste de Asia. Además, la diversidad genética es considerable dentro de la gran población de Asia Oriental. Esta variación plantea dudas sobre si una única recomendación de dosificación basada en la raza es apropiada para todas las personas de esa categoría. 4

En contraste, el etiquetado de la FDA para la carbamazepina refleja un enfoque más matizado del riesgo individual. Advierte que las reacciones adversas graves, incluso mortales, incluyendo la necrólisis epidérmica tóxica y el síndrome de Stevens-Johnson, ocurren con mayor frecuencia en algunas poblaciones asiáticas. Describe una fuerte asociación con el alelo HLA-B*1502, un alelo que se encuentra casi exclusivamente en pacientes con ascendencia en amplias regiones de Asia. El etiquetado recomienda pruebas genéticas para pacientes con ascendencia en poblaciones genéticamente en riesgo, pero también reconoce explícitamente la amplia variabilidad en las tasas incluso dentro de los grupos étnicos, la dificultad para determinar la ascendencia y la probabilidad de ascendencia mixta. Además, señala que muchos pacientes con el alelo no presentan reacciones tóxicas, mientras que algunos pacientes sin el alelo sí: las pruebas genéticas no eliminan el riesgo y no deben sustituir una monitorización clínica cuidadosa. Es comprensible que un médico pueda sentirse confundido sobre la mejor manera de considerar la raza y el riesgo al tomar decisiones sobre el uso de carbamazepina.Las recomendaciones de prescripción basadas en la raza también han aparecido en las guías de práctica clínica. La guía de 2017 para el manejo de la hipertensión arterial, publicada por el Colegio Americano de Cardiología (ACC) y la Asociación Americana del Corazón (AHA), recomendó que los adultos negros con hipertensión, en ausencia de insuficiencia cardíaca o enfermedad renal crónica, fueran tratados inicialmente con un diurético tiazídico o un bloqueador de los canales de calcio, mientras que los adultos de otros grupos raciales podían recibir un inhibidor de la ECA o un bloqueador de los receptores de angiotensina.⁵ 

Estas recomendaciones se basaron en parte en análisis de subgrupos de grandes ensayos clínicos que informaron diferencias promedio en la respuesta de la presión arterial entre los grupos raciales. Sin embargo, análisis posteriores han enfatizado que tales diferencias pueden reflejar variaciones en las afecciones coexistentes, la adherencia a la medicación, el acceso a la atención médica y otros determinantes sociales de la salud, en lugar de diferencias biológicamente significativas en la respuesta a los fármacos. Investigaciones más recientes sugieren que los algoritmos de tratamiento basados ​​en la raza tienen un valor limitado para predecir los resultados individuales. Las guías actualizadas del ACC-AHA, publicadas en agosto de 2025, ya no recomiendan protocolos terapéuticos específicos para cada raza en el tratamiento de la hipertensión.⁵Décadas de investigación y práctica clínica han incorporado categorías raciales simples a los conjuntos de datos médicos y a la toma de decisiones terapéuticas. Si bien aún no se sabe con certeza qué marcadores respaldarán mejor una atención verdaderamente individualizada, la incertidumbre no justifica la imprecisión. Las recomendaciones de tratamiento que implican un papel causal de la raza o la etnia en las respuestas a los fármacos u otros resultados deben estar respaldadas por una base empírica clara y rigurosa. En la mayoría de los casos, dicha evidencia es insuficiente. Cuando los medicamentos tienen márgenes terapéuticos estrechos, la dosificación precisa debe guiarse por indicadores empíricamente validados del metabolismo y la respuesta al fármaco, no por clasificaciones sociales generales. Las guías de prescripción para fármacos como la rasburicasa y la rosuvastatina deben revisarse para reflejar la evidencia genómica actual y una evaluación clínica integral, como se ha hecho de forma más explícita para la carbamazepina.Dada la limitada capacidad de los identificadores raciales para predecir el genoma de una persona —y mucho menos su respuesta a los medicamentos—, la inclusión de instrucciones específicas para cada raza en el etiquetado de la FDA y las guías clínicas rara vez estará justificada. Es difícil conciliar la dependencia continua de categorías raciales y étnicas simplistas en las recomendaciones de prescripción con los principios de la medicina basada en la evidencia.

Redes sociales, gestión y salud: alfabetización digital, uso en programas sanitarios, adicción e influencia de los líderes de opinión digital

Ensayo académico — Revisión bibliográfica

Dr. Carlos Alberto Díaz.

Profesor Titular Universidad ISALUD.

Gerente Médico Sanatorio Sagrado Corazón. Hospital Universitario.

Resumen

Las redes sociales constituyen hoy uno de los entornos de socialización, información y consumo más relevantes para adolescentes, adultos y la población en general. Este ensayo realiza una revisión bibliográfica narrativa sobre cuatro ejes interrelacionados: la alfabetización digital como herramienta de afrontamiento crítico ante el ecosistema digital, la utilización de las redes sociales en programas de salud pública, el fenómeno de la adicción o uso problemático de estas plataformas, y la influencia de los creadores de contenido o influencers sobre las decisiones de consumo y el bienestar psicológico. Se concluye que las redes sociales no son intrínsecamente perjudiciales ni benéficas: su impacto depende del tipo de uso, del nivel de competencia digital crítica de la población y del diseño ético —o no— de las plataformas y de quienes producen contenido en ellas. Se plantea la necesidad de políticas públicas, programas educativos y estrategias de gestión institucional que integren la alfabetización digital como eje central de prevención.

Palabras clave: redes sociales; alfabetización digital; salud pública; adicción al comportamiento; influencers; salud mental.

Abstract: Social media platforms are currently among the most relevant environments for socialization, information exchange, and consumption for adolescents, adults, and the general population. This essay presents a narrative literature review organized around four interrelated axes: digital literacy as a tool for critical engagement with the digital ecosystem; the use of social media in public health programs; the phenomenon of addiction or problematic use of these platforms; and the influence of content creators or influencers on consumption decisions and psychological well-being. It concludes that social media are neither intrinsically harmful nor beneficial: their impact depends on the type of use, the population’s level of critical digital competence, and the ethical—or non-ethical—design of platforms and content producers. The essay emphasizes the need for public policies, educational programs, and institutional management strategies that integrate digital literacy as a central axis of prevention.

Keywords: social media; digital literacy; public health; behavioral addiction; influencers; mental health.

1. Introducción

Desde su aparición a finales de la década de 1990, las redes sociales han transformado de manera profunda la forma en que las personas se comunican, construyen su identidad y acceden a la información. Boyd y Ellison definieron a estos servicios como plataformas basadas en la web que permiten a los individuos construir un perfil público o semipúblico, articular una lista de contactos con quienes comparten una conexión, y visualizar y recorrer dicha lista de conexiones dentro de un sistema delimitado (1). Esta definición, formulada hace casi dos décadas, continúa siendo la referencia conceptual más citada en la literatura científica, aun cuando las plataformas actuales —Instagram, TikTok, X, YouTube— han incorporado funciones de recomendación algorítmica, contenido efímero y monetización que exceden ampliamente aquel diseño inicial centrado en el perfil y el contacto.

El crecimiento exponencial del número de usuarios y del tiempo de exposición diaria a estas plataformas ha situado a las redes sociales en el centro de la agenda de salud pública, educativa y social. Diversos estudios advierten que el uso intensivo de redes sociales se asocia con un aumento significativo de síntomas de ansiedad y depresión en adolescentes, particularmente vinculado a dinámicas de comparación social, búsqueda de validación mediante “me gusta” y exposición al ciberacoso (2,3). Al mismo tiempo, estas mismas plataformas han sido adoptadas como herramientas legítimas de comunicación sanitaria, vigilancia epidemiológica y educación para la salud, lo que revela la naturaleza ambivalente del fenómeno.

Este ensayo se propone abordar dicha ambivalencia a través de cuatro ejes que, aunque distintos, se encuentran estrechamente interconectados: en primer lugar, la alfabetización digital como competencia necesaria para gestionar de forma crítica el entorno digital; en segundo lugar, la utilización de las redes sociales como instrumento dentro de los programas de salud; en tercer lugar, el fenómeno de la adicción o uso problemático de redes sociales y sus mecanismos neuropsicológicos; y en cuarto lugar, el papel de los influencers como nuevos prescriptores de hábitos de consumo, estilo de vida y, en ocasiones, información sanitaria no siempre verificada. El objetivo es ofrecer una mirada integradora que permita pensar estrategias de gestión —individual, institucional y de política pública— frente a los efectos de las redes sociales sobre la salud de la población.

2. Alfabetización digital: la primera línea de gestión frente al entorno de redes sociales

El concepto de alfabetización digital fue propuesto inicialmente por Bawden como una ampliación de la alfabetización informacional clásica, entendida como el conjunto de competencias necesarias para localizar, evaluar y utilizar información de manera crítica en entornos mediados por tecnología (5). A diferencia de una alfabetización meramente instrumental —saber operar un dispositivo o una aplicación—, la alfabetización digital contemporánea implica comprender el funcionamiento de los algoritmos, identificar fuentes fiables, reconocer publicidad encubierta y desarrollar una postura reflexiva ante el contenido consumido.

La evidencia reciente confirma que un nivel insuficiente de alfabetización digital constituye un factor de vulnerabilidad transversal. Un informe elaborado en España en 2025 señala que una menor alfabetización digital limita la capacidad de niños, niñas y adolescentes para beneficiarse de manera segura de la tecnología, y que esta limitación se agrava en contextos de vulnerabilidad socioeconómica o de ausencia de acompañamiento familiar adecuado (4). En la misma línea, un estudio publicado en 2025 sobre la incidencia de las redes sociales en la adolescencia sostiene que la alfabetización digital emerge como una herramienta clave para abordar los retos actuales del entorno digital, en la medida en que implica no solo el uso de las tecnologías sino también la comprensión de los riesgos asociados a ellas (3).

Resulta especialmente relevante el hallazgo, reportado por Pew Research y recogido en publicaciones de divulgación científica de 2025, de que la mayoría de los adolescentes no son plenamente conscientes del funcionamiento de los algoritmos que median su experiencia digital, lo cual los expone a manipulaciones informativas o afectivas sin que dispongan de las herramientas críticas para identificarlas (7). Esta brecha entre el uso intensivo de las plataformas y la comprensión de su lógica de funcionamiento configura lo que algunos autores denominan una “paradoja de la nativa digital”: haber crecido rodeado de tecnología no equivale a poseer competencias críticas para gestionarla.

2.1. De la alfabetización instrumental a la alfabetización crítica y emocional

La literatura especializada distingue entre una alfabetización digital de carácter instrumental —orientada al manejo técnico de dispositivos y aplicaciones— y una alfabetización digital crítica y afectiva, que incluye la capacidad de regular las propias emociones frente a estímulos digitales, establecer límites de uso saludables y ejercer lo que se ha denominado “empatía digital” en las interacciones en línea (6). Esta distinción resulta central para el diseño de programas educativos, ya que enseñar a usar una plataforma no es equivalente a enseñar a usarla de forma saludable.

En este sentido, una revisión sistemática publicada en 2025 concluye que los programas centrados en alfabetización digital crítica, bienestar emocional y ética en redes sociales pueden reducir los efectos negativos del uso de estas plataformas y fomentar una relación más equilibrada con la tecnología, siempre que dichos programas se articulen con los marcos de salud pública orientados al bienestar integral de la población joven (6). La promoción del diálogo abierto entre familias, instituciones educativas y adolescentes, junto con la regulación interna del propio comportamiento digital, se identifica como un factor que puede marcar la diferencia entre un entorno digital que erosiona el bienestar y uno que potencia el desarrollo humano de forma sostenible (6).

Desde la perspectiva de la gestión —tanto personal como institucional—, la alfabetización digital cumple una función preventiva que antecede a cualquier intervención clínica o regulatoria. Organizaciones educativas, familias y formuladores de política pública son identificados como los tres actores clave para sostener este proceso: las primeras debiendo integrar la alfabetización digital crítica de manera transversal en el currículo, las familias asumiendo un rol de acompañamiento basado en la escucha y no en la vigilancia punitiva, y los segundos diseñando marcos normativos que regulen el diseño de las plataformas y protejan los datos personales de las personas menores de edad(7).

3. La utilización de las redes sociales en los programas de salud

Frente a la imagen predominantemente negativa que suele asociarse a las redes sociales, resulta necesario reconocer su creciente utilización como herramienta legítima dentro de los programas de promoción de la salud. La Organización Mundial de la Salud define la promoción de la salud como el proceso de capacitar a las personas, individual y colectivamente, para aumentar el control sobre los determinantes de su salud y, con ello, mejorarla (9), un objetivo para el cual las redes sociales ofrecen un canal de alcance y bidireccionalidad sin precedentes en la historia de la comunicación sanitaria.

Las organizaciones de salud y los profesionales sanitarios utilizan estas plataformas para interactuar de manera directa y personalizada con la población, difundiendo información actualizada sobre tratamientos, medidas preventivas y campañas de vacunación (10). Esta función se evidenció de manera particularmente clara durante la pandemia de COVID-19, cuando organismos como los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades y la propia Organización Mundial de la Salud emplearon de forma sistemática las redes sociales para difundir orientaciones sanitarias, mientras plataformas como Facebook redirigían a sus usuarios hacia fuentes oficiales de información (12).

3.1. Beneficios documentados: comunicación, vigilancia y educación sanitaria

Entre los beneficios documentados del uso de redes sociales en salud pública se destaca, en primer lugar, la capacidad de difusión masiva e inmediata: una publicación puede alcanzar a miles de personas en segundos, superando ampliamente la velocidad de los canales tradicionales de comunicación institucional (10). En segundo lugar, se señala la posibilidad de interacción directa entre la población y los profesionales de la salud, lo que favorece la comprensión y el compromiso con la información sanitaria compartida, permitiendo además a los pacientes participar de manera más activa en la toma de decisiones sobre su propio cuidado (10).

En tercer lugar, las redes sociales se han consolidado como un instrumento de vigilancia epidemiológica complementaria, dado que el análisis de tendencias de búsqueda y de menciones en estas plataformas permite detectar de forma temprana brotes o variaciones en la percepción pública sobre determinados riesgos sanitarios (11). Finalmente, se reconoce su valor educativo: la creación de contenido como infografías, videos breves y publicaciones interactivas contribuye a transformar información médica compleja en mensajes comprensibles para públicos no especializados, además de aumentar la visibilidad y el impacto de la investigación científica mediante indicadores de difusión digital (10).

3.2. Riesgos y límites: desinformación y necesidad de gestión institucional

No obstante, la utilización de redes sociales en salud conlleva riesgos que requieren una gestión institucional deliberada. La ausencia de control editorial sobre lo que se publica favorece la circulación de información inexacta o directamente errónea, un problema especialmente grave cuando se trata de consejos de salud, y que se ve agravado por la dificultad de buena parte de la población para distinguir fuentes fiables de fuentes no verificadas (11). Este fenómeno, descrito en la literatura como infodemia, fue particularmente visible durante la pandemia, cuando las mismas plataformas que difundían orientación oficial se convirtieron también en canales de propagación de rumores y desinformación deliberada (12).

Por esta razón, la gestión institucional de la presencia en redes sociales por parte de organismos de salud exige protocolos claros: distinguir entre el uso de perfiles personales e institucionales, atender a las responsabilidades éticas inherentes a la práctica profesional incluso cuando la interacción ocurre fuera del horario laboral, y establecer mecanismos de verificación de la información antes de su difusión. La evidencia sugiere que la eficacia de las redes sociales como herramienta de salud pública depende menos de la plataforma en sí misma que de la estrategia de gestión —contenido, frecuencia, verificación y respuesta a la interacción— que las instituciones sanitarias logren implementar de forma sostenida.

4. Adicción a las redes sociales: del uso problemático al debate clínico

El término “adicción a las redes sociales” se utiliza con frecuencia tanto en el lenguaje cotidiano como en la literatura científica; sin embargo, hasta la fecha no se encuentra reconocido como un trastorno independiente en los principales manuales diagnósticos internacionales, ni en el Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales en su quinta edición revisada, ni en la Clasificación Internacional de Enfermedades en su undécima versión (15,16). Esta última sí reconoce, en cambio, el trastorno por uso de videojuegos, lo que evidencia que el debate sobre el estatus clínico de la adicción a redes sociales permanece abierto entre la comunidad científica (17).

El antecedente conceptual más relevante se encuentra en los trabajos pioneros de Young sobre adicción a Internet, que a finales de la década de 1990 identificaron en usuarios frecuentes signos clínicos compatibles con los criterios diagnósticos empleados entonces para el juego patológico (13). A partir de esa base, la investigación sobre adicciones comportamentales digitales se ha extendido específicamente al ámbito de las redes sociales en línea, entendido como una modalidad particular dentro del espectro más amplio de la adicción a Internet.

4.1. Mecanismos neuropsicológicos y motivaciones del uso problemático

Desde el punto de vista neurobiológico, el diseño de las plataformas de redes sociales aprovecha deliberadamente los mecanismos cerebrales de recompensa, liberando dopamina ante cada notificación, “me gusta” o comentario recibido, lo que genera un ciclo de refuerzo que dificulta la autorregulación del tiempo de uso(17). La investigación identifica cuatro motivaciones principales en la raíz del uso problemático de redes sociales: el efecto novedad asociado a la incorporación de nuevas tecnologías, el miedo a quedarse fuera o FoMO (por sus siglas en inglés, Fear of Missing Out), la búsqueda de validación social a través de métricas de interacción, y la evitación del afrontamiento de problemas o emociones desagradables mediante la distracción digital (24).

Entre las conductas que permiten identificar un uso problemático se incluyen la pérdida de control, manifestada en intentos fallidos de reducir el tiempo de uso; la priorización de las redes sociales sobre otras actividades, con el consecuente descuido de responsabilidades académicas, laborales o relacionales; la aparición de síntomas de abstinencia como ansiedad, irritabilidad o tristeza ante la imposibilidad de acceder a las plataformas; y la tolerancia, entendida como la necesidad de aumentar progresivamente el tiempo o la intensidad de uso para alcanzar el mismo nivel de satisfacción(17).

4.2. Evidencia empírica sobre consecuencias en la salud

La evidencia empírica disponible muestra asociaciones consistentes, aunque heterogéneas, entre el uso problemático de redes sociales y distintos indicadores de salud mental. Un metaanálisis centrado en el período 2020-2025 encontró una correlación positiva moderada entre el uso problemático de redes sociales y el estrés percibido, explicada por vías como la sobrecarga de información, la presión por mantener una imagen idealizada en línea y la interferencia con el sueño y otras actividades restauradoras (32). El mismo trabajo advierte, no obstante, que la heterogeneidad estadística observada en los estudios de ansiedad y estrés fue sustancial, lo que sugiere la existencia de factores moderadores —tipo de uso, contenido consumido, características individuales— que condicionan la magnitud del efecto (32).

En jóvenes adultos, un estudio cuantitativo correlacional encontró asociaciones positivas entre la adicción a redes sociales y los niveles de depresión, ansiedad y estrés medidos mediante escalas validadas, identificando que la obsesión por mantenerse informado y la necesidad percibida de estar permanentemente conectado se relacionaban de forma significativa con el malestar emocional reportado (33). Asimismo, se ha documentado que el riesgo de adicción a redes sociales constituye un factor asociado al consumo de sustancias como alcohol y tabaco, a la adopción de hábitos alimenticios poco saludables y a una menor actividad física, con independencia de otras variables demográficas (18).

El uso nocturno de redes sociales merece una mención particular: una revisión sistemática de 2024 relacionó este patrón de uso con alteraciones del sueño que, a su vez, incrementan la irritabilidad, la ansiedad y la disfunción cognitiva tanto en adolescentes como en jóvenes adultos (20). Por su parte, estudios longitudinales sugieren que el uso elevado de redes sociales durante la adolescencia temprana predice un incremento sostenido de síntomas depresivos en los años siguientes, lo cual apunta a un efecto acumulativo que trasciende la exposición puntual (22).

Cabe señalar, en términos de honestidad científica, que no toda la evidencia disponible es concluyente ni unánime. Una revisión sistemática con metaanálisis orientada a examinar la relación bidireccional entre el uso de redes sociales y los trastornos mentales encontró un tamaño del efecto pequeño junto con una elevada heterogeneidad entre estudios, lo que llevó a sus autores a enfatizar que la investigación futura debería concentrarse en identificar qué tipos específicos de uso resultan perjudiciales o beneficiosos, en lugar de continuar empleando medidas generales de tiempo de exposición que probablemente encubren patrones de consumo muy heterogéneos(23). Esta observación resulta clave para evitar simplificaciones excesivas en el debate público sobre redes sociales y salud mental.

5. Influencers: nuevos prescriptores de consumo, identidad y salud

El fenómeno de los influencers o creadores de contenido representa una de las transformaciones más significativas en la forma en que se construyen la confianza, la identidad y las decisiones de consumo en el entorno digital. Estas figuras han pasado a ocupar espacios que tradicionalmente correspondían a líderes políticos, religiosos o a los medios de comunicación masivos, ejerciendo una influencia que en muchos casos resulta tan relevante —o más— que la de las figuras de autoridad tradicionales en la construcción de opiniones y valores sociales(30).

5.1. Influencia sobre la autoestima y la salud mental

Un estudio realizado por la Universitat Pompeu Fabra con 4.800 adolescentes europeos en 2024 reveló que el 77 % de las chicas jóvenes encuestadas considera que las cuentas de influencers que sigue influyen en su estado de ánimo y en su confianza en sí mismas (29). El mismo trabajo señala que los mecanismos de validación social presentes en estas plataformas, como el número de comentarios o de “me gusta” recibidos, tienden a polarizar aún más las emociones de quienes los experimentan, al punto de que una publicación con bajo rendimiento puede por sí sola desencadenar malestar emocional significativo (29).

Investigadores de la Universidad de Piura señalan que la exposición constante a contenido publicitario promovido por influencers puede generar expectativas poco realistas sobre la imagen corporal, el estilo de vida y el éxito personal, lo cual repercute negativamente en la autoestima de adolescentes y jóvenes que se encuentran en una etapa crítica de construcción identitaria (27). En la misma dirección, especialistas de la Universitat Pompeu Fabra advierten que este tipo de marketing emocional, fundamentado en la identificación afectiva con la figura del influencers, refuerza patrones de consumo y estándares estéticos difíciles de alcanzar, generando frustración, ansiedad y una baja autovaloración en quienes no logran aproximarse a dichos estándares (26).

5.2. Influencers, salud y desinformación

Un ámbito de preocupación creciente es la difusión de consejos de salud por parte de personas sin formación médica ni respaldo científico verificable. Datos recogidos por The BMJ indican que más del 70 % de los adultos jóvenes en Estados Unidos sigue a algún influencer y que más del 40 % ha comprado productos recomendados por estas figuras, mientras que en Austria se reportó que el 83 % de los jóvenes ha estado expuesto a contenido de salud promovido por influencers en redes sociales (28). La revisión científica citada advierte sobre la existencia de asesoramiento médico perjudicial y sesgado por parte de algunos influencers, frecuentemente vinculado a la falta de experiencia clínica y a conflictos de interés financieros no declarados (28).

Este escenario plantea un desafío específico de gestión tanto para las plataformas como para los sistemas de salud: mientras que algunos perfiles administrados por profesionales de la psicología u otras disciplinas sanitarias contribuyen efectivamente a visibilizar y desestigmatizar problemáticas de salud mental (31), otros perfiles sin respaldo profesional difunden información no verificada que puede inducir a decisiones de salud inadecuadas. La ausencia generalizada de señalización clara sobre contenido patrocinado agrava este problema, en la medida en que dificulta que la audiencia distinga entre recomendación genuina y publicidad encubierta, lo que ha llevado a plantear la necesidad de regulaciones más estrictas orientadas a proteger a los consumidores de información sanitaria en redes sociales (30).

Desde la perspectiva sociológica, la identidad de los influencers ha sido descrita como “líquida y efímera”, retomando la noción de modernidad líquida propuesta por Bauman, en tanto se transforma constantemente para adaptarse a tendencias cambiantes, reflejando una cultura de la inmediatez en la que lo relevante no es la permanencia sino la capacidad de mantenerse vigente (30). Esta dinámica, sumada a la reciente aparición de influencers virtuales generados mediante inteligencia artificial que ya captan niveles de atención superiores a los de figuras humanas equivalentes, anticipa un escenario de gestión de la información y de la salud pública cada vez más complejo, en el que la línea entre contenido auténtico, publicitario y generado artificialmente se vuelve progresivamente más difusa (29).

6. Discusión integradora: hacia una gestión responsable de las redes sociales

El recorrido por estos cuatro ejes permite identificar un hilo conductor común: el impacto de las redes sociales sobre la salud y la gestión —personal, institucional y de política pública— no depende de la tecnología en sí misma, sino de la interacción entre el diseño de las plataformas, el nivel de competencia crítica de quienes las utilizan, y el marco regulatorio y educativo en el que dicho uso se inscribe. La alfabetización digital aparece de forma transversal en la literatura revisada como el factor protector más consistentemente señalado, tanto para prevenir el uso problemático como para potenciar el aprovechamiento de estas plataformas con fines de salud.

Resulta significativo que los mismos mecanismos psicológicos que explican el uso problemático de redes sociales —la búsqueda de validación social, la activación del sistema de recompensa dopaminérgico y el efecto de comparación social— sean también los que explican la efectividad de los influencers como prescriptores de consumo y de comportamientos relacionados con la salud. Esto sugiere que cualquier estrategia de gestión que pretenda abordar de manera aislada la adicción a redes sociales, sin considerar el papel de los influencers, o que promueva el uso de redes sociales en salud pública sin atender a la alfabetización digital de la población destinataria, corre el riesgo de obtener resultados parciales o contraproducentes.

En términos de gestión, se desprenden al menos tres niveles de intervención. En el nivel individual y familiar, resulta central el acompañamiento basado en el diálogo abierto y la educación emocional digital, evitando tanto la permisividad acrítica como la vigilancia punitiva (6,7). En el nivel institucional —educativo y sanitario—, se requiere la incorporación curricular sistemática de la alfabetización digital crítica y el desarrollo de protocolos claros para el uso profesional de redes sociales con fines de comunicación en salud (4,10). En el nivel de política pública, finalmente, se observa una tendencia internacional creciente hacia la regulación de las plataformas digitales y la protección de las personas menores de edad en entornos digitales, como lo evidencian las iniciativas adoptadas en países como Australia, Francia, Estados Unidos y el Reino Unido, así como en el marco de la Unión Europea (4).

7. Conclusión

Las redes sociales constituyen un fenómeno estructuralmente ambivalente: la misma plataforma que puede convertirse en un canal eficaz de comunicación sanitaria durante una emergencia epidemiológica puede también funcionar como vector de adicción comportamental o de desinformación promovida por influencers sin respaldo profesional. Esta revisión bibliográfica permite sostener que dicha ambivalencia no se resuelve prohibiendo o promoviendo indiscriminadamente el uso de redes sociales, sino gestionando de manera deliberada las condiciones en las que ese uso tiene lugar.

La alfabetización digital emerge como el eje articulador de cualquier estrategia de gestión integral, en la medida en que constituye la competencia que permite a las personas —adolescentes, adultos y población general— discernir entre información fiable y desinformación, entre contenido auténtico y publicidad encubierta, y entre un uso recreativo de las redes sociales y un patrón de uso que comienza a interferir con su bienestar físico y emocional. Futuras líneas de investigación deberían orientarse a evaluar de manera longitudinal la eficacia de programas específicos de alfabetización digital crítica, así como a profundizar en el papel regulatorio que las propias plataformas y los marcos legales nacionales e internacionales deben asumir frente a la influencia creciente de los creadores de contenido sobre la salud de la población.

Referencias bibliográficas

1. Boyd D, Ellison NB. Social network sites: definition, history, and scholarship. J Comput Mediat Commun. 2007;13(1):210-30.

2. Acevedo Niño DA. Adolescencia y redes sociales: entre riesgos y oportunidades. Cienc Lat Rev Cient Multidiscip. 2024.

3. Villegas-Villacrés N, et al. Impacto del uso de las redes sociales en los adolescentes. Explor Digit. 2025;9(2):152-71.

4. Comité de Personas Expertas en Infancia y Adolescencia Digital. Informe sobre el impacto de las tecnologías en personas menores de edad. Madrid: Ministerio de Juventud e Infancia; 2024.

5. Bawden D. Origins and concepts of digital literacy. En: Lankshear C, Knobel M, editores. Digital literacies: concepts, policies and practices. New York: Peter Lang; 2008.

6. de la Fuente A, Piñeiro G, Rivera AF, Molina J. Impacto de las redes sociales en la salud mental de adolescentes: una revisión sistemática de la literatura. Bol Venez Salud Ment. 2025.

7. Fundación Fepropaz. Tres tendencias tecnológicas que transformaron la vida de los adolescentes en 2025 [Internet]. 2025.

8. Carrión Arias NJ, Meza Arguello DM, et al. Ansiedad y depresión en adolescentes: el impacto de las redes sociales según la evidencia científica. J Multidiscip Novel J Explor. 2025;3(1):1-10.

9. World Health Organization. Health promotion glossary of terms 2021. Geneva: WHO; 2021.

10. Moorhead SA, Hazlett DE, Harrison L, Carroll JK, Irwin A, Hoving C. A new dimension of health care: systematic review of the uses, benefits, and limitations of social media for health communication. J Med Internet Res. 2013;15(4):e85.

11. Mheidly N, Fares J. Leveraging media and health communication strategies to overcome the COVID-19 infodemic. J Public Health Policy. 2020;41(4):410-20.

12. ASSCAT. Las redes sociales y su actualización en respuesta a emergencias y en especial frente al nuevo coronavirus COVID-19 [Internet]. Barcelona: ASSCAT; 2020.

13. Young KS. Internet addiction: the emergence of a new clinical disorder. Cyberpsychol Behav. 1998;1(3):237-44.

15. American Psychiatric Association. Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales (DSM-5-TR). 5a ed. Washington DC: APA; 2022.

16. World Health Organization. ICD-11: international classification of diseases. 11a ed. Geneva: WHO; 2019.

17. Unobravo. Adicción a las redes sociales: qué es, causas y tratamiento [Internet]. 2026.

18. Ardesch DJ, et al. Social media addiction risk and substance use, dietary and physical activity behaviors among adolescents. 2023.

20. Kwok SY, Li H, Leung CSS, Lo HHM. Nighttime social media use, sleep disturbance and psychological wellbeing in adolescents and young adults: a systematic review. 2024.

22. Williams R, Tanner J. Social media use and depressive symptoms during early adolescence: a longitudinal study. JAMA Netw. 2025.

23. Ivie EJ, et al. The association between social media use and mental health/wellbeing among adolescents: a systematic review and meta-analysis. 2024.

24. Panova T, Carbonell X, Chamarro A, Puerta-Cortés DX. Specific motives for using social media as a way to develop a comprehensive understanding of problematic use. Rev Esp Drogodepend. 2020.

26. Virós-Martín C. Citado en: Influencers digitales y publicidad: el impacto en la salud mental de la juventud. Ginebra: Dianova; 2025.

27. Universidad de Piura. Citado en: Influencers digitales y publicidad: el impacto en la salud mental de la juventud. Dianova; 2025.

28. The BMJ. Influencer-promoted health advice on social media: scope and accuracy BMJ 2025; 391 doi: https://doi.org/10.1136/bmj-2025-086061

29. ValueYourNetwork. La salud mental de los adolescentes frente a los influencers: entre riesgos y oportunidades [Internet]. 2025. (Estudio Universitat Pompeu Fabra, 4800 adolescentes europeos, 2024).

30. Universidad Loyola de América. Influencers y creadores de contenido: implicaciones para la identidad digital [Internet]. 2025.

31. Universidad de Murcia. Visibilidad de la salud mental en Instagram: análisis de tres influencers. Murcia: Repositorio Institucional; 2024.

32. Sociedad Científica Sanum. Trastorno depresivo mayor y uso problemático de redes sociales: meta-análisis 2020-2025. Rev Cient Sanum. 2026;10(1).

33. Universidad Autónoma de Nuevo León. Impacto del uso excesivo de redes sociales en la salud mental: un estudio cuantitativo en jóvenes adultos. Polit Soc Sect. 2025-2026.

Desde el corazón: Eugene Braunwald (1929-2026)

Barbara Casadei, Doctora en Medicina, Doctora en Filosofía

Casadei B. From the Heart: Eugene Braunwald (1929-2026). JAMA Cardiol. 2026;11(6):491. doi:10.1001/jamacardio.2026.1904

Mucho se escribirá sobre la contribución del Dr. Eugene Braunwald a la cardiología, una contribución que se mantuvo durante muchas décadas y que influyó directa e indirectamente en la formación de cardiólogos en todo el mundo. A menudo se le describía como el padre de la cardiología moderna, y no es una exageración. Mantuvo una visión constante y a largo plazo de la extraordinaria transformación de la medicina cardiovascular desde la década de 1950, y la serena confianza de quien era consciente de su propio papel en ese progreso fue profunda.

Las próximas generaciones pueden extraer valiosas lecciones de su vida.

Primero, la resiliencia. Se negó rotundamente a rendirse, persiguiendo su pasión con una determinación inquebrantable hasta el final. Al llegar a Estados Unidos como refugiado de Viena, solía bromear diciendo que, sobre todo en Boston, siempre sería un forastero porque su familia no había estado allí desde el siglo XVII. Sin embargo, con TIMI, construyó un nuevo tipo de institución, basada en la excelencia, la visión de futuro y una ambición inquebrantable por innovar y brindar tratamientos basados ​​en la evidencia a pacientes con enfermedades cardiovasculares. Lo que una persona excepcionalmente decidida puede lograr nunca deja de asombrarme. Pienso en el Dr. Braunwald cada vez que siento la tentación de quejarme de lo que está mal en lugar de actuar para cambiarlo. Sin excusas.

En segundo lugar, hay personas que no envejecen. Los cuerpos inevitablemente fallan, pero para unos pocos privilegiados, el tapiz de la vida permanece nítido y vibrante hasta el final. Para ellos, el pasado no es un lugar de retiro, sino un trampolín para nuevos proyectos; la experiencia, la reputación y las redes se convierten en herramientas para crear nuevas oportunidades. El Dr. Braunwald era más feliz en compañía de jóvenes. No actuaba como mentor a menos que se lo pidieran; en cambio, escuchaba con una atención que hacía sentir a uno en el centro de su mundo. Nunca fue pomposo ni paternalista. Siempre tenía un brillo especial en los ojos, y cuando podía, hablaba no solo de cardiología, sino también del futuro del mundo, una de sus preocupaciones constantes. Leía vorazmente y estaba tan informado sobre los desafíos geopolíticos globales como sobre la ciencia cardiovascular.

En tercer lugar, vivimos de lo que recibimos, pero construimos nuestra vida con lo que damos (Winston Churchill). El Dr. Braunwald era generoso con su tiempo y siempre estaba dispuesto a ayudar, apoyar y defender a los demás, discretamente, sin aspavientos y, a menudo, sin que nadie se diera cuenta de su intervención. Casado con la Dra. Nina Starr Braunwald (1928-1992), una cirujana cardiotorácica pionera, fue un auténtico defensor de las mujeres profesionales. Cuando asistió al Congreso de la Sociedad Europea de Cardiología (ESC) en París en 2019, me apoyó en mi primer año como presidenta de la ESC aceptando una agenda agotadora, que incluyó una memorable entrevista con «Mujeres en Cardiología de la ESC», donde ofreció consejos perspicaces sobre cómo desenvolverse en el «club de los hombres». En la cena de la presidencia de la ESC en Versalles, un coro de cardiólogos lo sorprendió con una interpretación de «Feliz Cumpleaños» en honor a su 90 cumpleaños.

Finalmente, la brillantez por sí sola nunca basta. De él, y de hecho de todos los grandes triunfadores que he conocido, aprendí que por excepcional que sea la mente de uno, nada extraordinario se logra sin trabajo duro, dedicación inquebrantable y amor por lo que uno hace. Es una arrogancia sugerir lo contrario. Está bien trabajar duro, solía decir, y seguiremos trabajando duro en tu memoria.

La reforma que Argentina puede hacer hoy:

Dr. Carlos Alberto Díaz. Profesor Titular Universidad ISALUD

Redes digitales de salud, poder provincial y el costo de la inacción

EDITORIAL

Política Sanitaria · Argentina · 2026

La Argentina sanitaria de 2026 enfrenta una conjunción de condiciones que hacen de la inversión en redes digitales de salud no solo una oportunidad, sino una necesidad estructural. La fragmentación en 24 sistemas provinciales sin mecanismos formales de coordinación, la crisis del financiamiento de obras sociales, el envejecimiento de la población en provincias del interior y la emigración sostenida de especialistas hacia la urbanidad y el AMBA configuran un escenario donde la inacción tiene un costo creciente, visible y políticamente insostenible a mediano plazo.

Esta convergencia de factores no es coyuntural. Responde a tendencias estructurales que se han profundizado durante la última década: la concentración de recursos humanos especializados en los grandes centros urbanos, la obsolescencia de la infraestructura hospitalaria en zonas rurales y periurbanas, y la incapacidad de los sistemas de información fragmentados para producir los datos necesarios para una gestión sanitaria eficiente. La digitalización de la red de salud no es una respuesta a una crisis puntual: es la condición necesaria para que el sistema sea viable en el horizonte de los próximos veinte años.

I. El sistema público y la restricción fiscal como oportunidad

La salud pública argentina opera en un entorno de restricción fiscal estructural: los ministerios de salud provinciales compiten con educación, seguridad e infraestructura por un presupuesto que raramente crece en términos reales y que, cuando lo hace, frecuentemente lo hace por debajo de la inflación del sector de la salud. En este contexto, la inversión en redes digitales de salud debe justificarse no solo por su impacto sanitario —que es sólido y documentado por la evidencia internacional— sino también por su estructura de costos, su retorno verificable en el corto plazo y su capacidad de generar capital político territorial visible para quienes la impulsan.

Chubut es la que tiene el dato más explícito y reciente. En el presupuesto 2025 de toda la administración provincial, el gasto de personal se proyecta en un 61% del total. Salud representa un 16% del presupuesto ejecutivo total, siendo la segunda finalidad después de Educación (27%). Este 61% de personal corresponde al total provincial; en salud, históricamente la proporción es más alta que el promedio general del gobierno porque los hospitales son intensivos en personal calificado.

La argumentación económica de esta inversión no es opcional: es la condición de posibilidad para que la decisión política se tome. Un ministro de salud que no puede articular el retorno en pesos concretos de cada peso invertido en una red digital hub and spoke y telemedicina no tiene argumentos para defender esa partida ante el gobernador ni ante el ministerio de economía. La cuenta debe cerrarse con la misma precisión que cualquier obra pública: costo total, ahorro generado, plazo de recupero.

“Cada teleconsulta evita un traslado de USD 2.000. Cada tele-ACV evita un vuelo sanitario de USD 25.000. Cada CAPS con monitoreo continuo evita un día de UTI de USD 2.000.”

La eliminación del mecanismo de débito automático de la Superintendencia de Servicios de Salud mediante el Decreto 172/2024 introdujo un cambio estructural que muchos sistemas provinciales todavía no han procesado en sus implicancias operativas. En el régimen anterior, las transferencias desde el sistema de obras sociales hacia las provincias por prestaciones realizadas en hospitales públicos se producían de manera cuasi automática. Con el nuevo esquema, las provincias deben desarrollar sus propios mecanismos activos de cobro: identificar al beneficiario, registrar la prestación, emitir la factura y gestionar el cobro ante cada obra social o prepaga correspondiente.

La historia clínica electrónica con módulo de facturación integrado es la condición tecnológica necesaria y suficiente para que estos mecanismos funcionen con escala y sostenibilidad. No puede facturarse lo que no está registrado. En provincias con alta proporción de beneficiarios de obras sociales nacionales —PAMI, IOMA, gremios con presencia en el interior— el flujo recuperable puede representar entre el 8% y el 15% del presupuesto hospitalario provincial: decenas de millones de pesos anuales que hoy se pierden no porque no exista el derecho a cobrarlos, sino porque no existe el registro que los sustenta.

Dato clave Para una provincia mediana con 600 traslados anuales a capital federal y 80 vuelos sanitarios, los gastos no contabilizados suman entre USD 5,2 y 9,7 millones anuales. Una red digital Hub and Spoke bien implementada puede reducir ese gasto entre un 30% y un 50%.

II. La ventana de oportunidad política

Paradójicamente, las restricciones presupuestarias actuales crean una ventana de oportunidad para la inversión en redes digitales que en tiempos de abundancia no existía con la misma claridad. Cuando los recursos son escasos, el argumento de hacer más con lo mismo —que es exactamente lo que promete la red Hub and Spoke bien implementada— se vuelve más persuasivo, más urgente y audible para quienes deciden.

El ministro de economía que en 2020 no escuchaba el argumento de invertir en telemedicina porque “no era el momento”, en 2026 escucha con atención cuando se le presenta la aritmética concreta: cada teleconsulta evita un traslado de USD 2.000, cada tele-ACV evita un vuelo sanitario de entre USD 18.000 y 45.000, y cada CAPS con monitoreo continuo de pacientes hipertensos y diabéticos evita en promedio entre dos y cuatro días de cama UTI al año, a un costo de USD 1.200 a 2.800 por día. Los números hablan en el único idioma que los tomadores de decisión en contexto de restricción escuchan sin resistencia: el de la cuenta que cierra.

Una reforma sin prerrequisitos federales

La red digital de salud que este trabajo editorial propone tiene una virtud política que conviene enunciar con claridad: no requiere reforma legislativa federal, no requiere negociación entre obras sociales y prepagas, no requiere fusión de subsistemas sanitarios que llevan décadas en disputas corporativas irresueltas, y no requiere acuerdos interprovinciales de coordinación compleja.

Requiere, en cambio, tres elementos que cualquier gobierno provincial puede reunir:

  • Decisión política sostenida en el tiempo, con un horizonte de ejecución de tres a cinco años que trascienda los ciclos electorales.
  • Un presupuesto acotado y planificado, con partidas específicas para infraestructura, conectividad, recursos humanos y sostenimiento del sistema.
  • Un equipo técnico competente y respaldado institucionalmente, con mandato claro y protección frente a la rotación política.

Es, en ese sentido preciso, la reforma de mayor impacto posible con los recursos, los tiempos y la gobernabilidad que la política provincial puede efectivamente manejar. La pregunta que cada gobierno provincial debe responderse no es si puede permitirse hacer esta inversión. Es si puede permitirse —políticamente, sanitariamente, éticamente— no hacerla.

La red digital de salud es la única reforma estructural del sistema sanitario que puede iniciarse, ejecutarse y mostrar resultados dentro de un mismo período de gobierno provincial. Esa condición la vuelve única en el mapa de las reformas posibles.

III. Los gastos que nadie contabiliza juntos

Detrás de cada partida presupuestaria del sistema de salud provincial hay un conjunto de gastos que nadie suma en la misma columna, porque se imputan en diferentes reparticiones, se pagan en diferentes momentos y los paga a veces el Estado, a veces las familias y a veces nadie —porque simplemente se pierden como flujo no recuperado. La red digital Hub and Spoke tiene su justificación económica más sólida precisamente en la reducción de estos costos invisibles.

1. Derivaciones intraprovinciales evitables

Cada derivación tiene un costo directo de transporte de entre USD 800 y 2.000 según distancia, más costos administrativos de coordinación y el costo de la cama que se desocupa en origen y se ocupa en destino con un paciente que podía haberse resuelto localmente. La evidencia de redes similares muestra reducciones de entre el 25% y el 40% en derivaciones evitables con telemedicina y telediagnóstico.

2. Traslados a capital federal

El costo no es solo el transporte —USD 1.500 a 6.000 por traslado— sino la internación en institutos de alta complejidad porteños, cuya cama UTI cuesta entre 3 y 5 veces más que en el interior. Para una provincia con 600 traslados federales anuales, el costo total puede superar los USD 3 millones anuales.

3. Vuelos sanitarios

El costo por vuelo sanitario en Argentina oscila entre USD 18.000 y 45.000 según la aeronave y la distancia. Para una provincia que opera 80 vuelos anuales, eso representa entre USD 1,4 y 3,6 millones al año en un servicio que en muchos casos podía haberse evitado con diagnóstico oportuno en origen o con una unidad móvil multiparamétrica.

4. Camas UTI por patología evitable

Una proporción significativa de las internaciones en UTI corresponde a complicaciones de enfermedades crónicas mal controladas en el primer nivel: diabetes descompensada, hipertensión en crisis, sepsis por infecciones no tratadas a tiempo, ACV sin monitoreo previo. El costo diario de una cama UTI —USD 1.200 a 2.800— multiplicado por la estadía promedio —entre 10 y 18 días— justifica por sí solo la inversión en primer nivel fortalecido.

5. Desarraigo familiar

Cuando un paciente es derivado a la capital provincial o federal, la familia lo acompaña: alojamiento en ciudad desconocida —USD 40 a 90 por día en Buenos Aires—, pérdida de días laborales del acompañante, gastos de alimentación fuera del hogar, interrupción de la actividad productiva en origen. Para una provincia con 600 traslados anuales y estadía promedio de 18 días, esto representa entre USD 430.000 y 970.000 anuales en gasto privado de familias que nadie contabiliza en el presupuesto de salud.

6. Sobreprecios por urgencia

Cuando un hospital subzonal o rural necesita un insumo con urgencia sin cadena de abastecimiento propia, paga entre un 25% y un 60% más que el precio de convenio. En una provincia mediana, este componente puede representar entre USD 400.000 y 1.200.000 anuales.

7. Cadena de pagos rota

Cuando un paciente es derivado a una institución privada o a otro efector público por falta de capacidad resolutiva local, se genera una deuda que tarda en pagarse, generando intereses, mora, litigios y pérdida de proveedores. Este costo es el más difícil de cuantificar y el más fácil de ignorar: no aparece en ninguna columna del presupuesto hasta que el litigio llega al juzgado.

IV. Lo que la sociedad también necesita preparar

La transformación digital del sistema de salud no es una decisión técnica que se toma en una oficina ministerial y se implementa hacia abajo. Es un proceso de cambio cultural, organizacional y político que involucra a todos los actores del sistema: profesionales de la salud, gestores hospitalarios, agentes comunitarios, pacientes y familias, autoridades municipales y provinciales, y la sociedad civil en su conjunto. Sin esa movilización más amplia, las mejores soluciones tecnológicas quedan como capas superficiales sobre estructuras que no cambian.

Son necesarios varios procesos simultáneos que deben ser encarados con honestidad sobre su dificultad y sus tiempos.

La historia clínica como columna vertebral

El primero y más urgente es extender la historia clínica electrónica como el sistema vertebral de la información sanitaria: no como proyecto piloto en algunos hospitales seleccionados, sino como estándar universal que se activa en cada contacto del paciente con el sistema, desde el CAPS más pequeño hasta el hospital de mayor complejidad. La historia clínica que no se hace en el momento del contacto no se hace: el dato perdido en ese instante es un dato perdido para siempre, con todas las consecuencias clínicas, económicas y legales que ello implica.

Infraestructura que no se negocia

Ningún sistema digital funciona sin conectividad adecuada ni capacidad de almacenamiento. Invertir en banda ancha en efectores rurales y en la infraestructura de datos clínicos no es un gasto accesorio: es la condición de posibilidad de todo lo demás. La infraestructura digital debe tratarse con la misma prioridad estratégica que la energía eléctrica de un hospital: no se negocia, no se recorta en el primer ajuste presupuestario y no se terceriza sin garantías de continuidad y soberanía sobre los datos.

Los recursos humanos que el sistema necesita

Los agentes de salud necesitan formación continua y actualizada, integrada al trabajo cotidiano. En particular, la figura de la enfermera con competencias extendidas —capaz de operar equipos de telediagnóstico, gestionar protocolos de derivación, realizar el seguimiento de pacientes crónicos y actuar como puente efectivo entre la comunidad y el médico del hub— es un recurso humano crítico que el sistema debe formar con deliberación y sostener con condiciones laborales adecuadas.

La comunicación comunitaria sobre la nueva red de salud tampoco es un accesorio del proyecto: se parte de niveles muy bajos de conciencia de la población sobre los beneficios y las posibilidades de la salud digital. El paciente que lleva cuarenta años yendo al hospital a buscar un turno en papel no adoptará naturalmente una teleconsulta sin un proceso de acompañamiento, educación y construcción de confianza.

Las estaciones móviles como cierre visible

La puesta en marcha de estaciones móviles multiParamétricas que permitan al paciente examinarse, registrar sus signos vitales, interconsultar con el hub y comunicarse con su médico tratante desde la localidad donde vive es el cierre concreto, tangible y políticamente visible de todo el sistema. Este avance tecnológico no solo transforma la manera en que los ciudadanos acceden a servicios médicos, sino que también tiene un profundo impacto en la calidad de vida de comunidades previamente desatendidas. Una estación móvil en una localidad de quinientos habitantes que antes no tenía acceso a diagnóstico especializado no es solo un logro sanitario: es la demostración más elocuente de que el sistema cambió, de que el Estado llegó, de que la tecnología está al servicio de quienes más la necesitan. A través de estas innovadoras estructuras, se crean oportunidades para que los residentes mejoren su salud, reduzcan la distancia física y emocional entre ellos y su atención médica, y se empoderen para tomar decisiones informadas sobre su bienestar. Este fenómeno también fomenta un sentido de comunidad y apoyo mútuo, ya que los pacientes pueden compartir experiências y recursos, liderados por un nuevo enfoque que prioriza el acceso equitativo en materia de salud.

V. Una reforma que se teje y no se desmantela

La provincia que construye esta red no gasta más que hoy. Gasta diferente: con un horizonte conocido, con infraestructura que queda, con ahorros que pueden medirse y con resultados que pueden mostrarse. Pero hay algo más importante que el retorno económico: una red que ya está tejida en la vida cotidiana de cada municipio no puede desmontarse sin costo.

Cuando el médico rural ya pide sus teleconsultas al neurólogo del hospital hub a través de la plataforma, y además, puede acceder a historias clínicas electrónicas y consultar protocolos de tratamiento específicos, cuando el CAPS ya registra y factura en el sistema y el ministerio ya consolida y audita en tiempo real, permitiendo una transparencia sin precedentes en la gestión de la salud pública, cuando el paciente de una localidad remota ya sabe que puede hacerse un electrocardiograma en la estación móvil y recibir la opinión de un cardiólogo a los veinte minutos, junto con la posibilidad de recibir medicamentos prescritos a través de farmacias asociadas, cuando todo eso ya ocurre cotidianamente, se evidencia que la red de salud no es solo un conjunto de herramientas, sino un verdadero sistema interconectado que transforma la atención médica en el país. La red ya no es un proyecto: es infraestructura del Estado. Y esta infraestructura del Estado, sustentada en tecnología y colaboración entre distintos entes, tiene una lógica de permanencia que ningún gobierno futuro puede ignorar sin costo político, ya que representa no solo un avance en la calidad de vida de los ciudadanos, sino también un compromiso ineludible con el bienestar colectivo y el desarrollo social.

“Las reformas que duran no son las que se imponen desde arriba: son las que crean hechos en el territorio, dependencias funcionales, rutinas de trabajo y expectativas de los pacientes.”

Las reformas que duran no son las que se imponen desde arriba por decreto: son las que crean hechos en el territorio, dependencias funcionales, rutinas de trabajo, expectativas de los pacientes y compromisos de los profesionales. La red digital de salud Hub and Spoke, una vez en funcionamiento, produce exactamente ese tipo de arraigo. Es la condición para que la inversión de hoy se convierta en la infraestructura irrenunciable de mañana.

Consideración final

La Argentina de 2026 no tiene escasez de diagnósticos sanitarios. Tiene escasez de decisiones políticas con soporte técnico sólido, horizonte de ejecución claro y argumentación económica que resista el escrutinio de una renegociación presupuestaria.

Esta editorial pretende contribuir exactamente a eso: construir el argumento que permita que la decisión se tome, que la inversión se sostenga y que la red, una vez construida, no pueda desarmarse.

La pregunta que cada gobierno provincial debe responderse no es si puede permitirse invertir en una red digital de salud. Es si puede justificar, ante su propia población y ante la historia, haber dejado de hacerlo cuando tenía ante sí todos los argumentos, todos los instrumentos y toda la urgencia del momento.

Un Enfoque Lean para Innovaciones en Salud

Kellner, H.A., Edelman, E.R., van Eldik, N. et al. The evaluation of a lean healthcare concept to improve the implementation of Digital Health innovations in secondary health care: a qualitative study within a Dutch hospital setting. BMC Health Serv Res 24, 1536 (2024). https://doi.org/10.1186/s12913-024-11956-3

Importantes tendencias demográficas y epidemiológicas afectan la demanda de servicios de salud. Entre las influencias más notables se incluyen la disminución de la tasa de natalidad y el aumento de la esperanza de vida, el incremento de la tasa de dependencia de la tercera edad y el aumento de la movilidad y la urbanización [ 1 ]. Los problemas significativos que enfrenta la política de salud moderna incluyen el envejecimiento de la población, la aparición de enfermedades crónicas en etapas más tempranas de la vida y la distribución desigual de la multimorbilidad y sus impactos debido a factores socioeconómicos [ 2 ]. El resultado combinado es una demanda cada vez mayor de servicios de salud. La capacidad y los recursos actuales disponibles para brindar curación y atención ya están demostrando ser insuficientes para mantener los niveles de servicio que la sociedad espera [ 3 ]. Mejorar y expandir los servicios en estas condiciones es aún más difícil [ 4 ]. A modo de ejemplo, la Organización Mundial de la Salud estima que la escasez actual de trabajadores de la salud en todo el mundo ya ronda los 4,3 millones. Esta cifra aumentará a 10 millones para 2030 [ 5 , 6 ].

Para abordar esta creciente brecha entre la oferta y la demanda, muchas organizaciones, investigadores, gobiernos y otros han recurrido a las crecientes posibilidades de la salud digital (SD) con la esperanza de que contribuyan a transformar la asignación de recursos, la organización y la prestación de servicios de atención médica [ 7 ]. La integración de tecnologías como la monitorización remota, el análisis de datos y la inteligencia artificial puede ayudar a ampliar la capacidad de las opciones preventivas, diagnósticas y terapéuticas [ 8 ]. Debido a que las innovaciones en SD se consideran una vía de innovación tan prometedora, su número ha crecido exponencialmente en los últimos años. Esto, a su vez, ha dado como resultado que un número cada vez mayor de actores del sector sanitario (como gerentes, profesionales de la salud y pacientes) se vean inmersos en un panorama de SD abrumador y saturado de ideas novedosas [ 9 ]. Como describen Bates et al.:

“ Desarrollar procesos eficaces para seleccionar ideas innovadoras es uno de los mayores desafíos que enfrentan los centros de innovación en el sector salud. Solo unas pocas de las ideas presentadas tendrán un impacto significativo en la atención clínica o resultarán comercialmente exitosas, por lo que es esencial descartar la mayoría; sin embargo, es extremadamente difícil predecir qué conceptos darán frutos. ” [ 10 ].

Esto lleva naturalmente a la pregunta de cómo debe realizarse este filtrado. Si bien Bates et al. recomiendan desarrollar varias ideas simultáneamente, los autores también sugieren evaluar múltiples dimensiones de las innovaciones para determinar su calidad y valor. De esta manera, solo las más prometedoras necesitan ser impulsadas. Aunque originalmente estaba dirigido a lograr el éxito comercial, el método descrito por los autores para el filtrado de innovaciones puede aplicarse de forma más genérica. Consiste en formar paneles multidisciplinarios experimentados que incluyan miembros con la experiencia pertinente para tomar la decisión final de continuar o no con el desarrollo. Además de filtrar solo las ideas más prometedoras, la colaboración multidisciplinaria lograda con estos paneles también se considera crucial para mejorar el desarrollo de las innovaciones [ 11 ].

Cada vez más, los laboratorios de innovación desempeñan un papel importante dentro de las organizaciones “ al apoyar la mejora de las capacidades de innovación y el desarrollo y prueba de ideas y soluciones innovadoras ” [ 12 ]. Fomentar un ambiente de colaboración interdisciplinaria y diversidad tiene como objetivo promover la creatividad, lo que a su vez puede resultar en un aumento en la calidad y productividad de las soluciones innovadoras, y también se relaciona bien con el enfoque multidisciplinario descrito anteriormente para priorizar las innovaciones con alto potencial [ 13 ]. Pero esta agilidad creativa no siempre conduce a la eficiencia en el proceso de innovación en sí [ 14 ]. En parte, esto es inherente a la exploración de nuevas tecnologías, productos y servicios, que es lo que abarca la innovación [ 15 ]. Sin embargo, la organización más grande en la que se espera que opere un laboratorio de innovación también puede presentar varias barreras. Estas incluyen aversión al riesgo, priorización de objetivos a corto plazo, liderazgo ineficaz, políticas y procedimientos burocráticos, limitaciones de recursos y resistencia externa [ 16 ].

Estas barreras pueden representar un obstáculo significativo para mantener la innovación ágil y eficiente. Para muchas organizaciones, su gestión de la innovación se basa en los principios fundamentales del pensamiento lean: “agregar valor a los clientes, mejorar la eficacia, eliminar el desperdicio, minimizar los costos operativos y reducir el tiempo de comercialización mediante el rediseño de los procesos de innovación y su automatización” [ 17 ]. El objetivo principal del pensamiento lean debe ser optimizar la eficiencia del proceso de innovación.

Considerando la optimización de la eficiencia de los procesos de innovación, resulta interesante investigar: ¿cómo sería un proceso de innovación ágil que permita la colaboración multidisciplinaria y, al mismo tiempo, deje suficiente espacio para la creatividad? Este artículo describe nuestra evaluación de un ejemplo de concepto de innovación ágil.

Métodos

Contexto del estudio y objetivo

Un ejemplo de laboratorio de innovación que desempeña un papel fundamental en el desarrollo y la prueba de ideas y soluciones innovadoras es el Laboratorio de Innovación en Salud (HIL) del Centro Médico Universitario de Maastricht (MUMC+) en los Países Bajos. En este laboratorio, la evaluación de ideas y soluciones innovadoras se realiza mediante un Ciclo de Innovación (Fig.  1 ). Este marco se creó para fomentar la cooperación entre los profesionales sanitarios, de modo que las ideas y soluciones con mayor potencial, desarrolladas por los empleados del hospital ( creadores de ideas ), puedan distinguirse mejor de las menos prometedoras. Además, ofrece una plataforma práctica para la ejecución y coordinación de la estrategia del hospital en materia de salud digital.

Figura 1

Ciclo de innovación y concepto de citas rápidas

En la fase 1a ( “Exploración del problema ”), los propietarios de ideas y los empleados del HIL se reúnen para desarrollar la idea en un formato presentable. El comité directivo de atención médica digital en MUMC+ utiliza el modelo de Objetivo Quíntuple para identificar qué ideas hipotéticamente cumplen los criterios para lograr calidad y valor reales: mejorar la experiencia del paciente, mejorar la experiencia del proveedor, reducir los costos de atención médica, mejorar la salud de la población y promover la equidad en salud [ 18 ]. Con base en la cooperación entre los empleados de diferentes departamentos del hospital y el propietario de la idea, solo las ideas hipotéticamente más exitosas pueden continuar con el prototipado iterativo, la implementación y la ampliación (las fases 1b “ Piloto ”, 2 “ Implementación ” y 3 “ Gestión ”).

Tras la implementación del Innovation Loop en 2018, un estudio cualitativo realizado entre empleados del sector salud ( n  = 20) que trabajaban en el hospital y utilizaban el marco, confirmó que aún existían varios desafíos organizativos en su uso. Para el grupo de expertos, se identificaron siete problemas organizativos: un proceso de trabajo desestructurado, falta de comunicación multidisciplinaria, asimetría de la información, recursos insuficientes, una división de roles poco clara, documentación de baja calidad y un enfoque de trabajo ineficiente (en el Apéndice A se ofrece una descripción completa). El estudio también mostró que los responsables de las ideas experimentaban una cooperación insuficiente por parte de otros actores del sector salud de los que dependían sus proyectos. Como era de esperar, los empleados del HIL que coordinan el proceso de innovación consideraron que el Innovation Loop existente necesitaba optimización.

Dado que el mayor desafío organizativo entre los tres grupos fue la sensación de insuficiencia en el nivel de colaboración entre las partes interesadas del sector sanitario, el HIL incorporó el concepto de « citas rápidas » al Ciclo de Innovación en 2020 (Fig.  1 ). Esto permite a los expertos reunirse con los creadores de ideas y trabajar juntos en paneles multidisciplinarios, lo que facilita una mayor comprensión de quién está trabajando actualmente en cada etapa del proceso, desde la idea hasta la innovación. El concepto de citas rápidas consta de las siguientes partes:

  1. 1.Iniciar sesión: El creador de la idea presenta la innovación a todo el panel. A continuación, se realizan sesiones de intercambio rápido entre el creador de la idea y los expertos. Estas sesiones sirven para determinar las condiciones necesarias para iniciar la fase piloto. Dichas condiciones pueden incluir la disponibilidad de recursos, presupuesto, documentación y contratos firmados con terceros.
  2. 2.Cierre de la fase: Reunión de seguimiento tras la fase piloto entre el creador de la idea y expertos para evaluar si se han cumplido las condiciones (generalmente más exigentes) para iniciar la implementación o la ampliación. Esta reunión da como resultado un posible plan de implementación.

El inicio y el cierre de sesión están vinculados al inicio y al final de la fase piloto: la fase en la que una idea innovadora se desarrolla hasta convertirse en un prototipo [ 19 ].

Desde febrero de 2021 hasta mayo de 2022, se utilizó el procesamiento de nueve innovaciones de Salud Digital (SD) para adquirir experiencia con el concepto de citas rápidas. Una pregunta clave fue qué opinaban los expertos, los creadores de ideas y los empleados del Centro de Información Sanitaria (CIS) sobre este concepto. Para averiguarlo, se formuló la siguiente pregunta de investigación: ¿Cómo perciben el concepto de citas rápidas los expertos, los creadores de ideas y los empleados del CIS, y cuáles son sus sugerencias para mejorarlo? El objetivo de este estudio es evaluar este concepto de atención sanitaria ágil para optimizar la implementación de innovaciones de Salud Digital en la atención sanitaria secundaria.

Diseño del estudio

Para lograr el objetivo de este estudio, se utilizó un diseño de investigación cualitativa. Este diseño fue útil para nuestros propósitos, ya que busca comprender e investigar datos no numéricos de manera contextual e interpretativa [ 20 ]. El diseño del estudio cualitativo se basó principalmente en un grupo focal. Este grupo proporcionó información sobre las experiencias y posibles mejoras descritas por los expertos, los propietarios de ideas y los empleados de HIL con respecto al concepto de citas rápidas. Se puede definir como un método en el que un investigador reúne a un grupo de personas para discutir un tema en particular, con la intención de aprovechar las experiencias y percepciones personales [ 21 ]. Como lo expresan Sim y Waterfield, por un lado, un grupo focal se considera una reunión (que refleja la intención planificada y estructurada), mientras que por otro lado se considera una conversación (que refleja el enfoque integrador espontáneo) [ 22 ]. Además del grupo focal, se organizaron entrevistas semiestructuradas como alternativa para las partes interesadas que no pudieron unirse al grupo focal.

Características de los participantes

Se seleccionaron 36 partes interesadas mediante muestreo intencional y se les invitó a participar en este estudio. Para garantizar la participación de los encuestados más relevantes, se definieron varios criterios de inclusión y exclusión. Los criterios de inclusión fueron que los participantes trabajaran actualmente en MUMC+ en un campo especializado, como empleados del HIL o como otros empleados y propietarios de ideas innovadoras. Debían haber asistido al menos a una sesión de Sign in y comprender y hablar neerlandés. Se excluyó a los participantes que no pudieron unirse al grupo focal o a las entrevistas semiestructuradas. Si bien inicialmente se planeó un grupo focal con la mayor cantidad posible de partes interesadas, muchas de las invitadas no pudieron asistir debido a limitaciones de tiempo u otros problemas prácticos. Por lo tanto, también se planificaron entrevistas semiestructuradas para incluir a más partes interesadas. Finalmente, se recopilaron datos de 11 encuestados. Seis de ellos participaron tanto en el estudio cualitativo anterior como en el presente. De los 11 encuestados, seis participaron en el grupo focal y cinco en las entrevistas semiestructuradas. La distinción entre empleados del HIL, expertos y propietarios de ideas se basó en sus cargos y sus roles predefinidos en el concepto de citas rápidas. De los once encuestados, seis participantes (R5, R6, R8, R9, R10 y R11) eran expertos. Sus cargos eran Gerente de Información, Director de Seguridad de la Información, Especialista en Comunicación con el Paciente, Especialista en Regulación de Dispositivos Médicos, Gerente de Aplicaciones Técnicas y Gerente de Aplicaciones Funcionales. Dos participantes (R4 y R7) eran empleados del hospital y participaron en el concepto de citas rápidas como propietarios de ideas. Finalmente, tres participantes (R1, R2 y R3) eran empleados del HIL. Aunque no se pudo lograr el anonimato entre los participantes durante el grupo focal porque todos se conocían, las características de los participantes se han pseudonimizado en las tablas a continuación para la publicación de este estudio (Tablas 1 y 2 ).

Recopilación de datos

El grupo focal se organizó en el MUMC+ el 13 de mayo de 2022 y tuvo una duración de una hora y media. Expertos, creadores de ideas y empleados del HIL tuvieron la oportunidad de compartir sus experiencias con el concepto de citas rápidas y sugerir mejoras. La discusión fue guiada por el investigador principal mediante una lista de temas predeterminada (Anexo B). No se utilizaron cuestionarios validados. Se preparó una lista de temas para estructurar la discusión en experiencia general, experiencia positiva, experiencia negativa y futuro. Las preguntas para abordar estos temas fueron:

  • ¿Cuál es tu experiencia con el concepto de citas rápidas?
  • ¿Cuál ha sido tu experiencia negativa con el concepto de citas rápidas?
  • ¿Cuál ha sido tu experiencia positiva con el concepto de citas rápidas?
  • Si analizamos las experiencias positivas y negativas, ¿cómo se puede mejorar aún más el concepto de citas rápidas?

Las entrevistas semiestructuradas incluyeron las mismas preguntas que el grupo focal. A partir de las conclusiones del grupo focal, el autor principal formuló preguntas adicionales cuando se identificaron temas recurrentes.

Procesamiento y análisis de datos

Las grabaciones de audio del grupo focal y las entrevistas se transcribieron textualmente. La codificación se realizó en dos fases por el autor principal y fue supervisada por el último autor según los métodos de la Teoría Fundamentada [ 23 ]. Durante la codificación abierta, se identificaron fragmentos de texto relevantes asociados con la pregunta de investigación y se separaron de las transcripciones en componentes discretos: los fragmentos identificados se resumieron en códigos que constaban de una a cinco palabras. Durante la subsiguiente fase de codificación axial, se consideraron las relaciones entre los códigos. En esta fase, los códigos se organizaron por categoría. Cada categoría se creó incluyendo una variedad de códigos. Posteriormente, las categorías resultantes se limpiaron y resumieron, agrupando principalmente los códigos con contenido comparable y eliminando los duplicados.

Resultados

Durante el análisis de las transcripciones surgieron cinco temas principales:

  1. 1.Preparación antes de iniciar sesión
  2. 2.Trazando el proceso entre el inicio y el cierre de sesión.
  3. 3.Definir las funciones y los resultados esperados de los expertos.
  4. 4.Guiar al propietario de la idea
  5. 5.Capacidad de apoyo de los recursos

Preparación antes de iniciar sesión

El HIL comparte una breve descripción de la innovación con los expertos antes del inicio de sesión. Esto les permite informarse sobre la innovación y preparar las preguntas que formularán durante el inicio de sesión. Tres encuestados manifestaron estar satisfechos con esta breve descripción, mientras que seis afirmaron que los expertos aún carecían de información importante sobre la innovación. Habrían preferido tener esta información disponible en una etapa más temprana.

“[…] cuando estamos muy avanzados en el proceso: ‘¿No sería útil comprobar si [la innovación] tiene un análisis de impacto en la privacidad digital?’ Entonces pienso: ‘¿Por qué no hicimos esa pregunta al principio?’” (R5).

Además de la información destinada a los expertos, tres encuestados también mencionaron la falta de información para los creadores de ideas antes del inicio de sesión. Esto se refería especialmente a la presentación, en la que el creador de la idea expone la innovación a los expertos. Varios expertos observaron que las presentaciones a menudo diferían en su nivel de preparación y profundidad. Dos encuestados mencionaron específicamente la necesidad de recordar a los creadores de ideas que presentaran en neerlandés estándar, sin utilizar terminología ni abreviaturas médicas en latín o inglés.

Dos participantes del HIL no estuvieron de acuerdo con la necesidad de información adicional previa al inicio de sesión, tal como la presentaron los expertos y los creadores de ideas. Explicaron que el inicio de sesión inicialmente solo tenía como objetivo presentar la idea. Un participante advirtió que preparar e informar en exceso a los expertos y creadores de ideas haría que el concepto de citas rápidas se asemejara a un proceso de solicitud regular, lo que iría en detrimento de la interacción actual entre expertos y creadores de ideas.

“[De lo contrario] verás que el dueño de la idea dice: ¿Es así? Si marco ‘sí’ aquí [en un cuestionario preparatorio], entonces: ¡Oh, qué lío será! ¡Marcaré ‘no’!” (R2)

Sin embargo, tres encuestados sugirieron que el creador de la idea complete un formulario inteligente antes de iniciar sesión para proporcionar información adicional a los expertos. Este formulario podría servir como un análisis rápido para evaluar las ideas de DH en una etapa temprana. El grupo propuso diseñar un cuestionario para recopilar detalles sobre la idea de innovación, como la población objetivo, el motivo del desarrollo, el método de desarrollo y si ya se han cumplido ciertos requisitos. Una pregunta importante sería si la innovación se desarrollará internamente o se adquirirá como un producto existente. En segundo lugar, sería útil saber si la innovación se consideraría un dispositivo médico y si necesitaría el marcado CE.

“Para determinar rápidamente ‘lo necesita o no’. [Para] ver qué hay que hacer […], qué riesgos [hay], ‘¿la idea cumple con ciertos elementos?’ de lo cual podemos decir: ‘Entonces podemos dar el siguiente paso?’” (R5).

Además de comprender mejor la innovación, se esperaba que este cuestionario permitiera a los expertos brindar asesoramiento más específico. Esto podría implicar asignar a la innovación un experto diferente al habitual, debido a sus conocimientos o experiencia específicos. Un participante también esperaba que la información facilitara la identificación de si ya existía una innovación similar en el hospital. Otro participante sugirió diseñar el formulario inteligente como una aplicación web.

Trazando el proceso entre el inicio y el cierre de sesión.

Todos los participantes describieron sentirse involucrados en la innovación durante la sesión de inicio de sesión. Por ejemplo, un participante opinó que esta sesión fomentó la cooperación entre expertos y creadores de ideas, gracias al tiempo compartido y a la oportunidad de conocerse mejor. Dos participantes mencionaron que esto facilitó la planificación de citas de seguimiento.

A pesar de esta sensación general de implicación (y la expectativa de que sería la misma durante el cierre de sesión), seis encuestados (principalmente expertos) indicaron que los expertos no se sentían implicados en la fase entre el inicio de sesión y el cierre de sesión:

“Hemos tenido la sesión de inicio de sesión y algunas sesiones de seguimiento, pero ahora hay silencio. […] No estoy al tanto de lo sucedido.” (R10)

Además, a dos encuestados (ambos creadores de ideas) les resultó difícil comprender qué pasos debían seguirse entre el inicio de sesión y el cierre de sesión:

“[…] entonces sí tienes esos contactos [pero] aún no sé […] en qué orden debo ver esos nombres. […] ¿Cuáles son los pasos que debo seguir? ¿Y en qué orden? […] ¿Cuándo debo entregar algo? ¿Y qué documentos?” (R7).

Para fortalecer la participación de los expertos en innovación, cuatro encuestados propusieron monitorear digitalmente el progreso de los proyectos entre el inicio y el final del ciclo. Un encuestado sugirió hacerlo mediante un sitio web, un boletín informativo o un archivo de Excel. Esto obligaría a los responsables de las ideas a proporcionar actualizaciones y a que los empleados de HIL las compartieran con los expertos. De esta manera, sería más fácil para los expertos intervenir cuando sea necesario.

“Tal vez […] con una línea de puntos. Que veas que ‘[estos campos de especialización] están conectados… lo intentaremos dentro de un mes’. [Que] sepas: va bien, se detiene un rato o el trabajo está en marcha. […] con colores puedes indicar una especie de etapa de progreso.” (R8).

Un participante expresó su opinión de que debería ser factible que el creador de la idea redactara periódicamente un resumen del progreso. Se mencionó que el HIL podría facilitar esto mediante el desarrollo de un formato de informe estándar. Otro participante también expresó su opinión de que el monitoreo digital permitiría a los expertos realizar un análisis de riesgos de la innovación de manera más eficiente.

“[Que] ciertos campos de expertos ya les dicen al resto de los expertos: […] ‘Yo empezaré con eso, ustedes tómenselo con calma por un tiempo’”. (R2)

Para ayudar a los creadores de ideas a comprender los pasos necesarios entre el inicio y el final del proyecto, tres encuestados sugirieron crear una hoja de ruta general que muestre cuándo el creador de la idea debería contactar a un experto o cuándo un entregable específico, como un contrato, se vuelve esencial. Sin embargo, se señaló que esto podría ser difícil de implementar, ya que cada nueva idea difiere lo suficiente de las anteriores como para que los pasos también sean diferentes.

Definir las funciones y los resultados esperados de los expertos.

Todos los encuestados describieron que el concepto de citas rápidas facilitó con éxito el contacto entre los creadores de ideas y los expertos. Esto, a su vez, condujo a una comprensión más clara de qué entregables (como documentos, diseños, evaluaciones de riesgos y recomendaciones, etc.) se necesitaban para cada área de especialización en la preparación del inicio de sesión y la posterior fase piloto. Cuatro encuestados comentaron que esto había hecho su trabajo más eficiente. Sin embargo, otros cuatro encuestados aún sentían que no estaba claro para los creadores de ideas cuál era exactamente la división de roles y responsabilidades entre ellos y los expertos. Este ejemplo muestra cómo un documento requerido (en este caso, un análisis de impacto en la privacidad digital) debería haber sido redactado previamente por otro experto, pero como no se hizo, la cuestión ahora recae sobre el creador de la idea, quien no está suficientemente preparado para completar esta tarea.

“Entonces [un experto preguntó]: ¿Ya se ha preparado un análisis de impacto en la privacidad digital? [El creador de la idea responde:] Nunca he oído hablar de eso. ¿Qué necesitas de mí?” (R6)

Tres encuestados indicaron una incertidumbre adicional. Algunos expertos desconocían la identidad de los demás expertos y los servicios que prestaban durante el proceso de innovación. Esto, en ocasiones, generaba confusión y se explicaba principalmente por la libertad inherente a dicho proceso. Cinco encuestados sugirieron que esto se debía, en parte, a la superposición de los servicios prestados por los distintos expertos. Sin embargo, un encuestado no estuvo de acuerdo y sugirió que se debía a la ausencia del paciente como experto durante el registro. El hecho de que el experto en comunicación ocupara efectivamente el lugar del paciente contribuyó aún más a la falta de claridad en los roles.

Se mencionaron varias sugerencias para mejorar el concepto de citas rápidas, centrándose principalmente en combatir la falta de claridad. Un creador de ideas sugirió crear una lista de nombres, cargos y breves descripciones de los resultados esperados por cada área de especialización:

“Para que tengas una idea de por qué [por ejemplo] alguien del departamento de Gestión de Contratos está presente y qué quiere saber sobre mí [como responsable de la idea] y que yo pueda ocuparme de eso.” (R7)

Dos expertos propusieron organizar clases magistrales sobre las áreas de especialización, los resultados esperados y las preguntas clave para el creador de la idea durante la sesión de inicio de sesión. Esto podría complementarse con información sobre la misión y la visión del concepto de citas rápidas. Un documento con esta información facilitaría que los colegas se familiarizaran con ella. Esto podría beneficiar tanto a los creadores de la idea como a los expertos.

Tres participantes del HIL no estuvieron de acuerdo con las sugerencias de mejora para clarificar las funciones y los resultados esperados de los expertos, tal como los presentaron los expertos y los responsables de la idea. Explicaron que dichas funciones y resultados solo pueden clarificarse mediante la cooperación entre expertos y responsables de la idea. Un participante señaló que, en esta cooperación, corresponde a los propios expertos aclarar a los responsables de la idea cuáles son sus funciones y resultados esperados y, por lo tanto, cuándo deben proceder.

“Los expertos son expertos por una razón. […] Saben mejor que nadie cuándo se les necesita en todo el proceso de desarrollo. […] pero […] esta [aclaración] lleva tiempo.” (R2)

Guiar al propietario de la idea

Un encuestado señaló específicamente estar satisfecho con el concepto de propietarios de ideas en sí mismo, porque esto deja claro quién es el responsable del proceso de desarrollo.

En términos más prácticos, dos encuestados manifestaron estar satisfechos con la orientación que reciben los responsables de las ideas durante el inicio de sesión. Un responsable de la idea, por ejemplo, consideró muy útil que se incluyeran notas con los nombres de todos los expertos que formulan preguntas y con quienes se deben programar citas de seguimiento.

Sin embargo, los expertos indicaron que la orientación que reciben los creadores de ideas podría ser insuficiente, ya que las presentaciones a menudo difieren mucho en la cantidad de información que ofrecen. Un encuestado también observó que los creadores de ideas suelen desconocer en gran medida las responsabilidades que conlleva su cargo. Además, la complejidad del liderazgo de proyectos se subestima con frecuencia.

“[Dependerá] del proyecto y del creador de la idea, [pero] a menudo son personas sin experiencia que tienen una buena idea, pero que en realidad no conocen el proceso. […] No estamos capacitados para eso.” (R7)

A pesar del deseo de los expertos y de un creador de ideas de ampliar la guía actual para los creadores de ideas, tres encuestados del HIL advirtieron sobre el riesgo de que estos simplemente transfieran tareas a otros, en detrimento del concepto de creador de ideas:

“Creo que el HIL está diseñado precisamente para […] aprovechar el poder innovador que tenemos en esta organización.” (R3)

Cuatro encuestados propusieron la introducción de un asesor de innovación; alguien que pudiera ayudar al creador de la idea en la gestión de proyectos y el establecimiento de contactos. Tres encuestados sugirieron que el asesor de innovación también debería evaluar periódicamente el progreso de la innovación entre los expertos. Se esperaba que esto resultara en una cooperación aún mayor entre los expertos y una visión más clara de lo que implica el concepto de «citas rápidas», especialmente para los expertos que trabajan fuera del ámbito hospitalario.

“(Entonces) una persona que recopila lo que todos han hecho y que contacta a los demás expertos mientras tanto: ‘¿cómo lo están haciendo?’, ‘¿ya se han puesto en contacto?’ […] ‘¿puedo suponer que se encargarán de eso?’ [Y] también proporciona retroalimentación al Laboratorio de Innovación en Salud: ‘estos son los acuerdos alcanzados’. (R11).

Dos participantes sugirieron que, en el futuro, el asesor de innovación presidiera las sesiones de inicio y cierre de sesión para ofrecer una visión general clara de las partes interesadas. El asesor también podría gestionar el tiempo durante la sesión de inicio de sesión y asumir la responsabilidad final de la presentación. Otra sugerencia fue que el asesor invitara a los autores de ideas anteriores a la sesión de inicio de sesión para recordar a los expertos los éxitos pasados ​​y mantener su entusiasmo.

Capacidad de apoyo de los recursos

Cuatro encuestados manifestaron estar satisfechos con la carga de trabajo actual y poder gestionarla adecuadamente con los recursos disponibles, como financiación, tiempo y personal. Sin embargo, seis encuestados expresaron su preocupación por la insuficiencia de estos recursos a largo plazo, dado que se requerirá procesar dos o tres innovaciones al mes. Según cuatro de ellos, esta insuficiencia ya se hacía evidente, puesto que algunos expertos se ausentaban con frecuencia del inicio de sesión, lo que perjudicaba el proceso de innovación.

“Si faltan dos o tres áreas de especialización, el valor añadido disminuye enormemente.” (R6)

Por este motivo, dos encuestados sugirieron organizar el concepto de citas rápidas a un nivel organizativo superior dentro del hospital, con el objetivo de utilizar los recursos de los distintos departamentos especializados de forma más eficiente. Por ejemplo, un encuestado sugirió añadir al Director de Sistemas de Información o al Director de Atención al Paciente como patrocinador del concepto de citas rápidas para garantizar la aprobación de los recursos solicitados. Como alternativa, cuatro encuestados sugirieron que los responsables de los departamentos del creador de la idea o de los expertos actuaran como patrocinadores en caso de problemas de capacidad. El razonamiento es que este patrocinador podría obtener recursos más específicos, ya que los directivos y ejecutivos de alto nivel ya son responsables de un gran número de proyectos y, por lo general, están menos involucrados directamente en el proceso de desarrollo. Además de añadir un patrocinador, un encuestado sugirió seguir planificando el inicio de sesión para cuando estuviera disponible el mayor número posible de expertos.

Discusión

La creatividad, el pensamiento innovador y la aceptación del riesgo controlado asociado al emprendimiento solo son posibles dentro de un entorno donde estos valores no solo se toleran, sino que se estimulan. Además de ser un fenómeno en la cultura de una organización, ofrece ventajas distintivas al proporcionar un espacio físico donde diversos grupos de interés pueden reunirse para desarrollar sus habilidades e ideas. Los laboratorios de innovación están diseñados para proporcionar dicho espacio, ofreciendo generalmente mayor libertad a los empleados para explorar nuevas soluciones y oportunidades que la organización en general [ 13 ].

Para permitir esta libertad en una estructura organizativa bastante jerárquica —como la que se observa típicamente en organizaciones profesionales como los hospitales—, un laboratorio de innovación suele ubicarse relativamente separado del resto de la organización. Esto puede ajustarse a la cultura independiente que se pretende que tenga el laboratorio, pero también crea ciertos riesgos. Principalmente, los laboratorios de innovación no controlan directamente los recursos ubicados en otras partes de la organización, como el personal y los fondos disponibles. Esto puede afectar la eficacia con la que un laboratorio de innovación puede lograr sus objetivos, especialmente considerando los presupuestos generalmente bajos y los equipos pequeños asignados a la innovación. En consecuencia, la mayoría de los laboratorios deben depender en gran medida de convencer a otros dentro o fuera de la organización para que colaboren y proporcionen los recursos necesarios. Esto limita su capacidad para lograr de forma independiente un cambio generalizado en un sector, como la atención médica regional o nacional [ 24 ].

Sin embargo, en el contexto de la atención sanitaria secundaria, se espera que los laboratorios de innovación sigan desempeñando un papel importante en el desarrollo e introducción de innovaciones en salud humana. Mediante la interacción multidisciplinaria, el fomento del pensamiento creativo y la promoción del comportamiento innovador, los laboratorios de innovación cultivan el desarrollo de soluciones innovadoras [ 25 ]. En este proceso, el proceso de innovación en sí mismo puede definirse de la siguiente manera: “ [Es] un ciclo no lineal de actividades divergentes y convergentes que pueden repetirse de forma impredecible a lo largo del tiempo. Es altamente iterativo, y las organizaciones pueden entrar en el proceso en diferentes etapas y retroceder a puntos anteriores, pero la participación en la innovación sigue un ciclo de vida ampliamente aceptado ” [ 26 ]. Si bien los procesos de innovación suelen exhibir esta no linealidad, en la práctica, la mayoría de las innovaciones siguen una ruta de desarrollo lineal cuando una organización intenta eliminar el desperdicio en este proceso [ 27 ]. En esta ruta, las innovaciones progresan a través de una serie de etapas de desarrollo distintas con transiciones menores que facilitan los ajustes entre cada etapa [ 28 ]. Esta linealidad podría parecer contradecir la importancia de los enfoques flexibles para dejar espacio para la creación emergente. Si bien el concepto de citas rápidas ágiles que se analiza en este documento adopta un enfoque lineal con sus fases diferenciadas de inicio y fin de sesión, también incluye un espacio para el proceso creativo en forma del Ciclo de Innovación, como se describió anteriormente. Esto combina la minimización del desperdicio en el proceso general, a la vez que deja margen para el aprendizaje emergente y la inclusión flexible de las perspectivas de las partes interesadas.

Dado que la interacción multidisciplinaria es crucial para la eficiencia con la que se pueden iniciar, filtrar y desarrollar innovaciones, no sorprende que las mejoras más importantes que sugieren nuestros resultados también estén asociadas con una mejor cooperación. Estas incluyen el desarrollo de formularios inteligentes para que los responsables de las ideas mejoren la recopilación de información antes de la primera reunión con los expertos, el monitoreo digital del progreso de una innovación, la clarificación de las funciones y los entregables de los campos de expertos mediante diversos medios (documentos, clases magistrales), la introducción de un rol de coach de innovación para ayudar al responsable de la idea con la gestión del proyecto y presentarle contactos relevantes, y la incorporación de un patrocinador para establecer y consolidar la posición del laboratorio dentro de la organización. Si bien todos estos resultados están asociados con una mejor cooperación, esperamos que los resultados sobre el monitoreo del progreso, la clarificación de los entregables y la introducción de coaches se puedan combinar fácilmente entre sí. Todos ellos mejoran la colaboración multidisciplinaria entre las partes interesadas y tienen lugar entre el inicio y el final del proyecto.

Nuestro estudio tuvo varias limitaciones. En primer lugar, la población de estudio se limitó a empleados de nuestro propio hospital y solo participó un número limitado de los participantes invitados. Si bien estamos convencidos de que muchos de nuestros resultados son aplicables a laboratorios de innovación y hospitales en general, la inclusión de participantes de otros laboratorios podría haber dado lugar a una mayor validez externa. Además, no todos los grupos de interés que surgieron en los resultados se incluyeron en la población inicial del estudio. Por ejemplo, no se entrevistó a ejecutivos de alto nivel, directores ni pacientes. Las organizaciones de atención médica dependen históricamente de modelos de innovación tradicionales y lineales, también conocidos como modelos de impulso tecnológico, en los que los pacientes a menudo han sido vistos como receptores pasivos en lugar de participantes influyentes en la innovación [ 29 ]. Siguiendo estos principios de los modelos de innovación tradicionales y lineales, no se espera un efecto importante por no incluir pacientes en nuestro estudio, ya que en el concepto lineal de citas rápidas, los pacientes tampoco participan en el proceso de innovación. Sin embargo, esto aún puede verse como una oportunidad perdida para garantizar la relevancia y la aceptación de las innovaciones entre sus usuarios finales [ 30 ].

En segundo lugar, las experiencias compartidas por los participantes en el grupo focal pueden diferir de la realidad debido a la presión social. Siempre existe la posibilidad de que los participantes tuvieran motivos para describir sus experiencias de forma falsa o incompleta.

En tercer lugar, no todos los participantes fueron entrevistados durante el grupo focal porque no pudieron asistir. Si bien se hizo todo lo posible por brindar el mayor contexto posible durante las entrevistas individuales, como se discutió durante el grupo focal, el contexto diferente pudo haber dado lugar a una interpretación errónea de las reacciones. Aunque podría haber sido tentador programar solo entrevistas semiestructuradas debido al posible sesgo por la presión de grupo en un grupo focal, organizar un grupo focal también tuvo una ventaja importante. Los datos obtenidos de los grupos focales son muy prometedores para profundizar en el conocimiento que se forma de manera única a través de las interacciones con otros [ 31 ].

Conclusiones

Los laboratorios de innovación son fundamentales para fomentar un entorno que estimule la experimentación y la expansión de las innovaciones (digitales) en el ámbito de la salud. Dado que dependen en gran medida de la comunicación y la colaboración para acceder a conocimientos y recursos externos, los resultados de este estudio pueden interpretarse como una serie de sugerencias para optimizar el uso de un laboratorio de innovación dentro de una gran organización, como un centro de atención médica secundaria que busca mejorar su cartera de innovaciones digitales.

Para estas organizaciones, recomendamos analizar la posibilidad de implementar un proceso similar al concepto de «citas rápidas» de MUMC+. Los resultados de nuestro estudio confirman las ventajas de este enfoque, pero también resaltan la necesidad de una mejora continua. Estas mejoras deben centrarse en la coordinación de esfuerzos conjuntos entre las partes interesadas y la obtención de recursos. Por ejemplo, clarificar las funciones y los resultados esperados de los expertos y brindar apoyo al creador de la idea en la gestión del proyecto son formas de mejora que se espera aumenten la eficacia del laboratorio de innovación. Además, la incorporación de un patrocinador que pueda adquirir recursos específicos podría brindar a los laboratorios de innovación mayor estabilidad e independencia.

Estos resultados pueden inspirar a otros hospitales a mejorar la implementación de innovaciones de higiene de manos en el ámbito de la atención sanitaria secundaria.

Guía de buenas prácticas para resultados informados por pacientes

Rylands AJ, Maruszczyk K, Aiyegbusi OL, et al. Designing and implementing real-world patient-reported outcomes—emerging recommendations: A good practices report of an ISPOR task force. Value Health.2026; 29(6):921–931. doi.org/10.1016/j.jval.2026.02.018

Reflejos

  • •Los estudios prospectivos en entornos reales incorporan cada vez más resultados informados por los pacientes (PRO, por sus siglas en inglés); sin embargo, hasta ahora no existía una guía clara sobre su diseño, implementación y análisis. Este grupo de trabajo sintetiza los marcos existentes e identifica las deficiencias metodológicas específicas de la investigación con PRO en entornos reales (RW-PRO).
  • •El informe describe nueve áreas de buenas prácticas —que incluyen la colaboración con el paciente, la selección de instrumentos adecuados para el propósito, los procedimientos de calidad de los datos, la implementación pragmática y los principios analíticos rigurosos— para fortalecer la solidez, la transparencia y la viabilidad de los estudios RW-PRO.
  • •La adopción de estas recomendaciones mejorará la credibilidad y la utilidad de la evidencia de los resultados informados por los pacientes en el mundo real (RW-PRO) para los organismos reguladores, los organismos de evaluación de tecnologías sanitarias, los pagadores y los médicos, lo que respaldará decisiones regulatorias más centradas en el paciente, evaluaciones de reembolso y una evaluación en el mundo real de la eficacia y la tolerabilidad del tratamiento.

Abstracto

El uso cada vez mayor de evidencia del mundo real en la regulación, el reembolso y la toma de decisiones clínicas ha puesto de relieve la necesidad de obtener resultados informados por los pacientes (PRO, por sus siglas en inglés) de alta calidad, recopilados fuera de los entornos de ensayos clínicos tradicionales. Si bien los PRO están bien establecidos en los ensayos clínicos controlados, su aplicación en estudios prospectivos del mundo real plantea desafíos metodológicos y operativos que no se abordan completamente en las directrices existentes. En consecuencia, las partes interesadas se enfrentan a la incertidumbre sobre cómo generar datos de PRO del mundo real (RW-PRO, por sus siglas en inglés) que sean factibles de recopilar en la atención rutinaria y suficientemente sólidos para su uso en la toma de decisiones.Este grupo de trabajo revisó las consideraciones metodológicas emergentes relevantes para la recopilación prospectiva de resultados informados por los pacientes (PRO) en entornos del mundo real y examinó cómo los PRO basados ​​en datos reales pueden complementar los resultados clínicos para capturar la experiencia vivida por los pacientes y la efectividad del tratamiento en la práctica diaria. El grupo de trabajo identificó 9 consideraciones metodológicas interrelacionadas al planificar o implementar estudios de PRO basados ​​en datos reales: definir objetivos claros del estudio; involucrar a los pacientes como socios; garantizar la representatividad; seleccionar instrumentos adecuados para el propósito; respaldar la calidad de los datos; implementar estrategias de evaluación factibles; aplicar enfoques analíticos rigurosos; usar la tecnología de manera responsable; y colaborar tempranamente con los organismos reguladores y de evaluación de tecnologías sanitarias.Las mejores prácticas para la investigación basada en resultados informados por el paciente (RW-PRO) varían según el contexto del estudio, el uso previsto de la evidencia y las características de la población de pacientes y el entorno asistencial. Los enfoques RW-PRO implican necesariamente un equilibrio entre el rigor científico, la viabilidad, la carga para el paciente y las limitaciones operativas. En lugar de prescribir un único modelo, este informe describe las consideraciones clave, las ventajas y desventajas, y las opciones metodológicas, detallando sus respectivas fortalezas y limitaciones.Dado el potencial de la evidencia de los resultados informados por los pacientes en la práctica (RW-PRO) para fundamentar las decisiones regulatorias y de evaluación de tecnologías sanitarias, mejorar la comprensión de los resultados del tratamiento y respaldar la atención sanitaria centrada en el paciente, el Grupo de Trabajo subraya la necesidad de informar de forma transparente sobre las decisiones metodológicas y sus implicaciones. La adopción de estas prácticas emergentes puede contribuir a garantizar que los datos de los RW-PRO sean significativos, interpretables y reflejen los resultados que importan a los pacientes.

Palabras clave

evaluación de tecnologías sanitarias

orientación metodológica

datos de la experiencia del paciente

resultados informados por el paciente (PRO)

estudios prospectivos del mundo real

datos del mundo real (RWD)

evidencia del mundo real (RWE)

Ventajas del mundo real (RW-PROs)

toma de decisiones regulatorias

Introducción

Los ensayos controlados aleatorizados (ECA) siguen siendo el estándar de oro para evaluar la eficacia clínica, la tolerabilidad y la seguridad de los nuevos tratamientos. Sin embargo, existe un creciente interés mundial en estudios que reflejen mejor las poblaciones del mundo real (MR). La evidencia del mundo real (EMR), proveniente del análisis de datos del mundo real (DMR) (véase 

el Recuadro 1 ), 

1 , 

2 , 

3 , 

4 , 

5 , 

6 desempeña un papel cada vez más importante en la toma de decisiones sanitarias al proporcionar información más representativa sobre la seguridad y la eficacia de los productos médicos. 

7 , 8 La EMR puede complementar la evidencia generada en los ensayos clínicos, aumentando la totalidad de la evidencia, y en algunos casos puede servir como alternativa cuando los ECA no son factibles o éticos. 

9 , 10

Caja 1DefinicionesEvaluación de resultados clínicos (ERC): un instrumento de evaluación clínica que se utiliza para medir los resultados de los pacientes. Existen 4 tipos de ERC: resultados informados por el paciente, resultados informados por el clínico, resultados informados por el observador y resultados basados ​​en el desempeño. 

1Resultados informados por el paciente (PRO): informes sobre el estado de salud proporcionados directamente por los pacientes, sin interpretación por parte de un médico ni de ninguna otra persona. Uno de los tipos de evaluación de resultados clínicos (COA). 

2Ensayo pragmático: un ensayo clínico pragmático aleatorizado es un tipo de ensayo clínico diseñado para comparar una intervención con un comparador en participantes más similares a aquellos afectados por la(s) afección(es) en estudio en entornos de práctica clínica habitual. El propósito es informar de manera eficiente la toma de decisiones con respecto al equilibrio comparativo de beneficios, cargas y riesgos de las intervenciones de salud a nivel individual, comunitario o poblacional, y puede integrar el uso de datos del mundo real recopilados prospectivamente. Los ensayos clínicos pragmáticos pueden afectar múltiples elementos de diseño, como criterios de elegibilidad más amplios, facilidad de reclutamiento y seguimiento, flexibilidad en la administración de la intervención y el uso de resultados más centrados en el paciente. 

3Datos del mundo real (RWD): datos relacionados con la salud, la experiencia o la prestación de atención del paciente, recopilados fuera del contexto de un ensayo clínico altamente controlado. Los RWD pueden recopilarse de forma rutinaria durante la prestación de atención sanitaria o social, o de forma prospectiva para abordar preguntas de investigación específicas. Los RWD pueden provenir de diversas fuentes, como historiales clínicos, registros administrativos, registros de pacientes, encuestas, estudios de cohortes observacionales y DHT. 

4Evidencia del mundo real (EMR): evidencia generada a partir del análisis de datos del mundo real. 

5 La EMR puede servir de base para la prestación de cuidados a nivel individual y para la toma de decisiones a nivel del sistema sanitario (aprobación de mercado, reembolso y formulación de políticas).Resultados informados por los pacientes en la práctica clínica real (RW-PRO): datos de PRO derivados de datos del mundo real. Si bien este informe se centra en los RW-PRO generados en estudios prospectivos de la práctica clínica real, estos también pueden recopilarse en la práctica clínica habitual y analizarse posteriormente como parte de estudios retrospectivos de la práctica clínica real.Medida validada: un instrumento que mide los constructos que pretende medir. 

6 Según la FDA, una medida PRO validada es un instrumento con evidencia documentada que demuestra su fiabilidad, validez y capacidad para detectar cambios clínicamente significativos en la población de pacientes objetivo y el contexto de uso, suficiente para respaldar las afirmaciones regulatorias en el etiquetado de productos médicos. 

2La evidencia del mundo real (RWE) se produce a menudo mediante diseños de estudio como ensayos clínicos pragmáticos y estudios observacionales, 

11 los cuales hacen un uso extensivo de datos del mundo real (RWD). Estos datos abarcan información sobre la salud del paciente o la prestación de atención médica recopilada de diversas fuentes, incluidos registros, historias clínicas electrónicas (HCE), bases de datos administrativas y de reclamaciones médicas, encuestas y tecnologías de salud digital (TSD). 

5 , 11 Esto ha llevado al uso creciente de la RWE como un avance importante en la investigación clínica, que permite una comprensión más precisa de cómo funcionan las intervenciones en la práctica clínica diaria, fuera del entorno controlado de los ensayos clínicos.Paralelamente, las iniciativas centradas en el paciente han fomentado cada vez más la integración de las evaluaciones de resultados informados por el paciente (PRO, por sus siglas en inglés) en el proceso de desarrollo de fármacos y en los estudios de la vida real. 

12 Las PRO, un subtipo de evaluación de resultados clínicos (COA, por sus siglas en inglés), recogen el informe directo de los pacientes sobre su estado de salud o comportamiento sin la interpretación de un médico ni de ninguna otra persona, cuantificando así la evaluación que hacen los pacientes de su estado de salud o comportamiento. 

2 Estos datos proporcionan información valiosa sobre las experiencias subjetivas de los pacientes con respecto a los síntomas de la enfermedad y el tratamiento, complementando la evidencia obtenida a partir de marcadores de enfermedad más tradicionales.Los datos reportados por los pacientes recopilados en entornos no aleatorizados son valiosos para capturar un espectro más amplio de resultados que importan a los pacientes. Cuando se recopilan con fines no de investigación, los PRO también pueden informar el diseño de futuros estudios prospectivos. La recopilación de PRO en entornos del mundo real, denominados aquí PRO del mundo real (RW-PRO), puede ofrecer información valiosa que mejora la relevancia del mundo real de los estudios clínicos y permite un marco holístico de la evidencia del mundo real (RWE). Sin embargo, obtener datos PRO adecuados de ciertas fuentes de datos del mundo real (RWD), como bases de datos de reclamaciones médicas, registros electrónicos de salud (EHR), encuestas o DHT, puede ser un desafío. 

13 , 

14 , 

15 Los análisis retrospectivos de RWD recopilados con fines no de investigación a menudo enfrentan problemas de calidad y sesgo, lo que complica tanto el análisis como la interpretación.Para satisfacer el creciente interés en la investigación prospectiva de RW-PRO, se necesita una guía específica sobre la implementación y el análisis de los datos de RW-PRO. El campo de RW-PRO aún está en sus inicios, tanto en términos de su aplicación como de la guía disponible sobre la recopilación y el análisis de estos datos. Una revisión de los estudios de seguridad posteriores a la autorización de la UE realizados entre 2012 y 2015¹⁶ 

reveló que los PRO se recopilaron en solo el 14 % (8 de 57) de los protocolos de estudio, lo que sugiere una adopción limitada de los PRO en los estudios prospectivos de RW. Los estudios de RW que incluyeron PRO fueron principalmente registros para la evaluación posterior a la comercialización patrocinados por fabricantes de medicamentos en poblaciones específicas.¹⁶

Las directrices existentes sobre estudios de RW (véase 

el Apéndice 1 ) de varias agencias reguladoras, 

11 , 17 , 

18 , 

19 , 

20 , 

21 , 

22 , 

23 , 

24 organismos de evaluación de tecnologías sanitarias (ETS), 

4 , 25 , 26 , 

27 , 

28 y sociedades profesionales, como ISPOR, se centran principalmente en RWE en general, con referencia limitada a PRO. 29 , 30 , 31 Las directrices de la FDA sobre RWE 17 , 32 , 33 citan en gran medida directrices anteriores sobre PRO, 2 pero no abordan completamente el uso de PRO en la generación de RWE. Las directrices actuales sobre PRO enfatizan su papel en los ECA (véase el Apéndice 2 ) o en la práctica clínica (véase el Apéndice 3 ). 2 , 34 , 35 , 36 , 37 , 38 , 39 , 40 , 41 , 42 Existen pocas recomendaciones para el uso de PRO en el contexto de estudios de RWE. La literatura publicada recientemente destacó áreas para recomendaciones específicas de PRO para la generación de RWE para respaldar la regulación, el reembolso y las políticas de salud, y la necesidad de investigación colaborativa para avanzar en el campo de RW-PRO. 43 , 44

Este informe ofrece recomendaciones de buenas prácticas (incluidos aspectos metodológicos a considerar) para la recopilación y el uso prospectivo de resultados informados por los pacientes (PRO) en estudios de investigación clínica. Está dirigido a patrocinadores, investigadores académicos, organizaciones de pacientes, clínicos y metodólogos que planifican o realizan ensayos pragmáticos, estudios de cohortes observacionales, registros o diseños híbridos de investigación clínica. El enfoque se centra en cómo operacionalizar los PRO en contextos de investigación clínica para fundamentar la regulación, el reembolso, la atención clínica y las políticas de salud. Si bien es exhaustiva, la guía no es prescriptiva y debe adaptarse al área de la enfermedad, el diseño del estudio, la infraestructura y el uso previsto para la toma de decisiones.

Investigación RW-PRO: Oportunidades, desafíos y consideraciones

La utilización de los resultados informados por los pacientes (PRO, por sus siglas en inglés) en estudios de la vida real puede mejorar significativamente nuestra comprensión de la carga de la enfermedad y las experiencias de los pacientes al vivir con su afección. Los PRO también proporcionan evidencia de la eficacia y la tolerabilidad de la terapia en entornos reales. Al ofrecer información directa de los pacientes, los datos de los PRO en la vida real pueden servir de base para las decisiones regulatorias y de evaluación de tecnologías sanitarias, lo que podría aumentar el acceso de los pacientes a los tratamientos.

Valor para la investigación: comprender la experiencia vivida.

El uso de registros de pacientes o la recopilación de datos prospectivos mediante encuestas, estudios observacionales, registros electrónicos de salud o ensayos pragmáticos permite obtener información valiosa sobre la experiencia de los pacientes con la enfermedad o los tratamientos. Los estudios de la vida real que recopilan prospectivamente los resultados informados por los pacientes (PRO) capturan datos adaptados a la población objetivo en su entorno cotidiano. Estos datos suelen reflejar poblaciones más amplias y diversas que los ensayos clínicos aleatorizados (ECA) típicos, abarcando una gama más amplia de características clínicas y demográficas. Ampliar la duración de la medición y la cobertura de la experiencia del paciente puede proporcionar información más profunda sobre los resultados a largo plazo y la eficacia del tratamiento en entornos de la vida real.pueden proporcionar información más detallada sobre los resultados a largo plazo y la eficacia del tratamiento en entornos de rehabilitación.

Valor en diferentes contextos

Valor de autorización previa a la comercialización RW-PRO

Antes de la autorización de comercialización, los estudios RW suelen centrarse en las necesidades no cubiertas y la carga de la enfermedad. En ocasiones, para los programas de acceso temprano, los estudios RW-PRO recopilan datos de la experiencia del paciente antes de la aprobación regulatoria. 

45 Esto es especialmente importante en enfermedades raras 

46 para las que la historia natural o los datos comparativos publicados pueden ser escasos.

Autorización posterior a la comercialización: evidencia de eficacia, seguridad y tolerabilidad

La recopilación de resultados informados por los pacientes (PRO, por sus siglas en inglés) tras la aprobación del tratamiento respalda la evaluación centrada en el paciente en la práctica clínica habitual, proporcionando evidencia crucial sobre la eficacia y la tolerabilidad más allá de los ensayos clínicos. Los estudios de la vida real que recopilan datos a largo plazo pueden profundizar la comprensión del impacto del tratamiento.La inclusión de los resultados informados por los pacientes (PRO, por sus siglas en inglés) en los estudios posteriores a la autorización respalda la generación de evidencia para medicamentos aprobados mediante vías de licencia flexibles (por ejemplo, autorizaciones de comercialización condicionales en la UE, aprobación acelerada en Estados Unidos) al agregar datos de seguridad y eficacia. Los PRO recopilados en la práctica clínica también mejoran la farmacovigilancia al identificar eventos adversos notificados por los pacientes que no se recogen en los informes clínicos, lo que facilita la detección de señales, la gestión de riesgos y las acciones regulatorias. 

47Los datos de RW-PRO pueden respaldar la ampliación de indicaciones, especialmente en enfermedades raras 

48 , 49 o en subgrupos poco estudiados (p. ej., ancianos, pacientes con comorbilidades), al proporcionar evidencia del mundo real sobre el beneficio para el paciente. La incorporación de la recopilación de datos PRO en los estudios de ampliación de indicaciones ofrece una valiosa oportunidad para obtener evidencia centrada en el paciente en las decisiones regulatorias.Los resultados informados por los pacientes (PRO) en la evidencia del mundo real (RWE) también capturan conceptos como la calidad de vida, la productividad laboral, la experiencia del tratamiento, la satisfacción, la adherencia y la aceptación, áreas que suelen estar subrepresentadas en los ensayos clínicos aleatorizados (ECA). Esto es particularmente valioso en enfermedades raras con muestras pequeñas y heterogéneas, o en afecciones crónicas que tienen un impacto significativo a largo plazo para el individuo y la sociedad. Los PRO del mundo real pueden capturar los efectos de las comorbilidades, reflejando los impactos combinados en la eficacia y la experiencia vivida, complementando los criterios de valoración clínicos que pueden no reflejar completamente el valor que el paciente otorga a los efectos a largo plazo más allá del seguimiento de los ensayos de fase III.Los estudios de la vida real que comparan tratamientos pueden utilizar los resultados informados por los pacientes (PRO, por sus siglas en inglés) para evaluar qué opciones ofrecen el mayor beneficio percibido por el paciente en la práctica clínica habitual, lo que permite tomar decisiones sobre la inclusión de medicamentos en el formulario y la prescripción. Los análisis de subgrupos de los datos de los PRO en la vida real pueden revelar la heterogeneidad del beneficio del tratamiento, facilitando así la medicina de precisión y la prescripción centrada en el paciente.

Desafíos de la investigación RW-PRO

Las autoridades reguladoras, los organismos de evaluación de tecnologías sanitarias y las redes de pacientes hacen hincapié en la importancia de recabar la opinión de los pacientes mediante los resultados informados por los pacientes (PRO, por sus siglas en inglés) para evaluar la eficacia, la seguridad y la tolerabilidad de las intervenciones sanitarias.<sup> 

50 </sup> Sin embargo, el potencial de los datos de los PRO en la práctica clínica real para la aprobación regulatoria y el acceso al mercado está en gran medida sin explotar. Esta limitada adopción se debe a los desafíos operativos y metodológicos que implica la integración de los PRO en el diseño de estudios de práctica clínica real.

Desafíos clave

  • •No existe una guía clara sobre qué resultados informados por los pacientes (PRO, por sus siglas en inglés) son apropiados para entornos de evidencia del mundo real (RWE, por sus siglas en inglés), incluyendo dudas sobre las propiedades de medición y la implementación práctica. La guía de la FDA sobre medidas «adecuadas para el propósito», que presupone una estandarización rigurosa, plazos estrictos y una alta integridad de los datos para ensayos clínicos altamente controlados, no siempre se traduce directamente a contextos de RWE, en los que las vías de atención, la recopilación de datos, la participación y el control operativo son mucho más variables, lo que dificulta el cumplimiento de las expectativas tradicionales de los PRO de grado de ensayo.
  • •La variabilidad en las percepciones de las partes interesadas sobre el valor de los PRO limita el uso sistemático de los PRO en la evidencia del mundo real (RWE). Además, persiste la percepción de que los estudios abiertos en el mundo real plantean dificultades de interpretación. Sin embargo, la evidencia acumulada cuestiona esta suposición. Por ejemplo, los estudios oncológicos 51 , 52 , 53 , 54 muestran un sesgo mínimo o insignificante en los estudios abiertos. De manera similar, la evidencia reciente de metaepidemiologías 55 y revisiones sistemáticas 56 indica un impacto mínimo o nulo del enmascaramiento en los resultados de los ensayos. En conjunto, estos hallazgos cuestionan la idea de que los estudios abiertos en el mundo real con PRO sean inherentemente menos robustos y respaldan la interpretación válida de los datos de dichos estudios.
  • •La mayor probabilidad de que falten datos en entornos de lectura libre menos controlados complica tanto el análisis como la interpretación de los datos.
  • •La carga para el paciente y los problemas de cumplimiento surgen cuando la recopilación de datos de resultados informados por el paciente (PRO, por sus siglas en inglés) se realiza únicamente con fines de evidencia del mundo real (RWE, por sus siglas en inglés) y no se integra en la atención clínica de rutina. Esto aumenta la necesidad de educar tanto a los pacientes como al equipo clínico sobre el propósito y la importancia de la recopilación de datos PRO.
  • •Entre los desafíos metodológicos se incluyen la falta de enfoques estandarizados para la reducción de sesgos, el manejo de datos faltantes y métodos analíticos adaptados a los diseños de estudios de la vida real. El momento de la cumplimentación de los resultados informados por los pacientes también influye de manera crucial en la calidad e interpretabilidad de los datos.
  • •Los desafíos operativos incluyen la dependencia continua de los formularios PRO en papel, lo que aumenta el riesgo de pérdida de datos y errores, así como la necesidad de una infraestructura de tecnología de la información (TI) sólida para respaldar la recopilación de datos PRO a gran escala, lo que puede requerir muchos recursos.

Una mesa redonda de expertos del Grupo de Interés Especial de ISPOR COA destacó desafíos similares para los RW-PRO en general, incluyendo la variabilidad en la transparencia del diseño del estudio, el análisis de datos y la gestión de datos faltantes. 

57 Las directrices existentes son inadecuadas para los contextos de RW-PRO, lo que subraya la necesidad de una guía integral y adaptada.Para garantizar la calidad de los datos de la práctica clínica real y su adecuación a la normativa, es fundamental adherirse a las mejores prácticas establecidas para los resultados informados por los pacientes (PRO, por sus siglas en inglés), adaptadas adecuadamente a los entornos de la práctica clínica real. La transparencia y los procedimientos bien documentados siguen siendo cruciales para salvaguardar la integridad de los datos. Es imperativo encontrar un equilibrio entre la recopilación de datos práctica y factible y las expectativas de generar evidencia de calidad regulatoria.La colaboración entre pacientes, profesionales sanitarios, organismos reguladores, agencias de evaluación de tecnologías sanitarias (ETS) e industria es fundamental para maximizar la implementación y el impacto de los resultados informados por los pacientes (PRO) en entornos reales. Adaptar las estrategias a las necesidades de las partes interesadas y perfeccionar las mejores prácticas emergentes contribuirá a aprovechar al máximo los beneficios de los datos de los PRO en entornos reales durante el desarrollo y la evaluación de fármacos.

Objetivo y finalidad del informe

Apuntar

Este Grupo de Trabajo de ISPOR se dedicó a mejorar la solidez y la transparencia de la investigación prospectiva sobre resultados informados por el paciente en el mundo real (RW-PRO). Al consolidar las directrices existentes y destacar las buenas prácticas emergentes, el Grupo de Trabajo tuvo como objetivo proponer recomendaciones de buenas prácticas para el diseño de estudios prospectivos RW-PRO, sumándose al conjunto existente de Informes de Grupos de Trabajo sobre Buenas Prácticas relacionados con los COA de ISPOR (véase 

la Tabla 1 ). 

58 , 

59 , 

60 , 

61 , 

62 , 

63 , 

64 , 

65 , 

66 , 

67 , 

68 , 

69 , 

70 , 

71

Tabla 1. Informes del Grupo de Trabajo de Buenas Prácticas de ISPOR relacionados con COA.

No.AñoTítuloAlcanceReferencia
12005Principios de buenas prácticas para el proceso de traducción y adaptación cultural de las medidas de resultados informados por los pacientes (PRO): informe del Grupo de Trabajo de ISPOR para la Traducción y Adaptación CulturalVentajas58
22009Ensayos multinacionales: recomendaciones sobre las traducciones necesarias, enfoques para usar el mismo idioma en diferentes países y enfoques para apoyar la agrupación de datos: informe del Grupo de Trabajo sobre Buenas Prácticas de Investigación en Traducción y Validación Lingüística de Resultados Reportados por el Paciente de ISPORVentajas59
32009Recomendaciones sobre la evidencia necesaria para respaldar la equivalencia de medición entre las medidas de resultados informados por el paciente (PRO) electrónicas y en papel: Informe del Grupo de Trabajo sobre Buenas Prácticas de Investigación de ISPOR ePROePROs60
42009Uso de instrumentos existentes para la recopilación de resultados informados por el paciente (PRO) y su modificación: Informe del Grupo de Trabajo sobre PRO de ISPOR sobre Buenas Prácticas de Investigación para la Evaluación y Documentación de la Validez de Contenido en el Uso de Instrumentos Existentes y su ModificaciónVentajas61
52011Validez de contenido: establecimiento y presentación de la evidencia en instrumentos de resultados informados por el paciente (PRO) de reciente desarrollo para la evaluación de productos médicos: informe del grupo de trabajo de buenas prácticas de investigación de ISPOR PRO: parte 1: obtención de conceptos para un nuevo instrumento PRO.Ventajas62
62013Validación de sistemas electrónicos para recopilar datos de resultados informados por los pacientes (PRO): recomendaciones para equipos de ensayos clínicos: informe del grupo de trabajo de buenas prácticas de investigación para la validación de sistemas ePRO de ISPOR.ePROs63
72013Instrumentos pediátricos de resultados informados por el paciente para la investigación que respalda el etiquetado de productos médicos: informe del grupo de trabajo de buenas prácticas de investigación de ISPOR PRO para la evaluación de niños y adolescentesPRO64
82014Recopilación de datos PRO en ensayos clínicos mediante métodos mixtos: informe del grupo de trabajo de buenas prácticas de investigación sobre métodos mixtos de ISPOR PROPRO65
92015Evaluación de resultados clínicos: Fundamentos conceptuales — Informe del Grupo de trabajo de ISPOR sobre evaluación de resultados clínicos y buenas prácticas emergentes para la investigación de resultados.Certificados de análisis66
102017Evaluación de los resultados informados por los pacientes y por los observadores en ensayos clínicos de enfermedades raras: Informe del Grupo de Trabajo sobre Buenas Prácticas Emergentes de ISPOR COACertificados de análisis67
112017Evaluaciones de los resultados informados por los médicos sobre el beneficio del tratamiento: Informe del Grupo de Trabajo de Buenas Prácticas Emergentes para la Evaluación de Resultados Clínicos de ISPORClinRO68
122023Recomendaciones actualizadas sobre la evidencia necesaria para respaldar la comparabilidad de las mediciones entre los distintos métodos de recopilación de datos para las medidas de resultados informados por los pacientes: Informe de buenas prácticas de un grupo de trabajo de ISPORPRO69
132023Recomendaciones sobre la selección, el desarrollo y la modificación de las evaluaciones de resultados de desempeño: Informe de buenas prácticas de un grupo de trabajo de ISPORPerfO70
142023Desarrollo de evidencia del mundo real centrada en el paciente: recomendaciones sobre métodos emergentes a partir de un proceso de consenso.PED71

ClinROs, resultados informados por el clínico; COAs, evaluaciones de resultados clínicos; ePROs, resultados informados por el paciente electrónico; PED, datos de experiencia del paciente; PerfOs, resultados de desempeño; PROs, resultados informados por el paciente.

Objetivo

El objetivo es destacar las buenas prácticas emergentes, identificadas a través de los debates entre los miembros del Grupo de Trabajo, para la recopilación y el uso prospectivos de datos de resultados informados por los pacientes (PRO) en estudios de la vida real, con el fin de satisfacer las necesidades de las partes interesadas (por ejemplo, pacientes, organismos reguladores y organismos de evaluación de tecnologías sanitarias).

Proceso del grupo de trabajo

El grupo de trabajo, integrado por un grupo internacional de expertos, fue creado por miembros del Grupo de Interés Especial del ISPOR COA e investigadores del Centro de Investigación de Resultados Reportados por el Paciente de la Universidad de Birmingham. El Centro de Investigación de Resultados Reportados por el Paciente ya había comenzado a explorar el uso de los PRO en contextos de RW y realizó una extensa revisión bibliográfica. 

44 El grupo de trabajo siguió 

los Criterios y el Proceso del ISPOR para Iniciar y Desarrollar un Informe del Grupo de Trabajo de Buenas Prácticas del ISPOR . 

72Se logró un consenso entre múltiples partes interesadas mediante la presentación de las conclusiones del grupo de trabajo en conferencias de ISPOR en Estados Unidos, Europa y Asia, donde se recabaron activamente comentarios. Además, como parte del proceso de elaboración, el informe se sometió a dos rondas de revisión escrita, con la participación de aproximadamente 100 revisores que presentaron sus comentarios.

Recomendaciones emergentes (incluidas consideraciones metodológicas)

El Grupo de Trabajo recomienda centrarse en 9 aspectos y consideraciones metodológicas clave al diseñar estudios prospectivos RW-PRO (véase 

la figura 1 ).

Al abordar estas áreas (véase 

la Tabla 2 ), 

73 investigadores pueden optimizar el diseño de los estudios RW y maximizar el valor de los datos RW-PRO. La siguiente sección describe algunas consideraciones metodológicas para los estudios RW-PRO.

Tabla 2. Recomendaciones emergentes (incluidas consideraciones metodológicas).

Áreas de enfoque de RW-PROConsideraciones metodológicas
1.Desarrollar objetivos de estudio claros y factibles.•Identificar las lagunas de evidencia (por ejemplo, necesidades regulatorias o de evaluación de tecnologías sanitarias).•Articular claramente el propósito de los resultados informados por los pacientes (etiquetado regulatorio, evaluación de tecnologías sanitarias, práctica clínica).•Proporcionar un consentimiento informado transparente que explique la finalidad del PRO, el acceso a los datos, el uso de los datos (incluido si se utilizan para la atención médica) y los derechos de retirada.
2.Trabajar con los pacientes como socios•Involucre a los pacientes desde el principio para que aporten sus ideas al diseño del estudio, la planificación de la recopilación de datos y las estrategias de comunicación.•Promover la inclusión y la representatividad.•Confirmar la relevancia y la selección del instrumento PRO•Utilice acuerdos transparentes; compense a los socios, revele los intereses contrapuestos.•Planificar la colaboración continua con los pacientes (por ejemplo, grupos directivos).
3.Definir la población de estudio•Definir la población objetivo, la enfermedad/afección y los criterios de elegibilidad.•Considere los factores demográficos, clínicos, lingüísticos y del entorno de la sala de lectura.•Abordar las limitaciones de la autodeclaración; adaptar los enfoques a subpoblaciones (por ejemplo, deterioro cognitivo).•Utilice herramientas de investigación sanitaria para apoyar la inclusión representativa.
4.Seleccione PROs adecuados para su propósito en la configuración de RW•Seleccione medidas validadas y adecuadas para el propósito, con evidencia en la población objetivo.•Confirmar la relevancia de los conceptos para entornos de rehabilitación mediante la opinión de los pacientes y la bibliografía.•Asegurar la alineación con los objetivos predefinidos y el contexto de uso.
5.Garantizar la calidad de los datos•Establecer procedimientos de seguimiento a largo plazo y procedimientos de control de calidad.•Capacitar al personal del sitio; revisar los datos periódicamente y adaptar los procesos para mejorar la integridad.•Supervisar las tasas de finalización; establecer objetivos y crear planes de mitigación. Equilibrar la frecuencia de la recopilación de datos con la carga para los pacientes y el personal.•Utilice CAT y lógica de salto para reducir la carga y mejorar la participación.
6.Implementar los PRO de forma pragmática•Realizar pruebas de viabilidad/piloto para identificar el contexto óptimo de recopilación de datos de los pacientes y detectar problemas operativos o tecnológicos.•Seleccione los modos de administración cuando le resulte útil (con evidencia de equivalencia, si es necesario).•Armonizar los datos entre diferentes modalidades y fuentes (estandarizar escalas y metadatos).•Utilice notificaciones/recordatorios para reducir la pérdida de datos.•Considere la posibilidad de integrar aplicaciones móviles y registros médicos electrónicos para optimizar los flujos de trabajo.•Siga la guía PROTEUS 42 si los RW-PRO respaldan la atención clínica junto con la generación de evidencia.
7.Analice rigurosamente los datos de RW-PRO•Utilice marcos analíticos rigurosos (por ejemplo, SISAQOL-IMI 73 ) teniendo en cuenta el enfoque del ensayo.•Predefina los plazos de evaluación y las estrategias para el manejo de datos faltantes.•Planificar las razones de abandono y su manejo•Multiplicidad de direcciones y error de tipo 1 con un SAP predefinido•Aplicar modelos mixtos/GEE más estimadores causales, control de factores de confusión y análisis de sensibilidad.•Contextualizar los hallazgos con la evidencia previa e interpretar adecuadamente las puntuaciones significativas.
8.Utilice la tecnología de forma responsable.•Establecer la infraestructura ePRO adecuada antes del lanzamiento•Garantizar el almacenamiento seguro, el sellado de tiempo, la protección de datos y el acceso basado en roles.•Se recomienda brindar soporte para BYOD cuando sea apropiado y garantizar la compatibilidad y la usabilidad.•Brindar apoyo técnico/operativo a los participantes y a los equipos de estudio.•Facilitar la integración con los flujos de trabajo y bases de datos de atención existentes.•Considere el uso responsable de la IA (PLN, modelos lógicos del lenguaje y minería de datos).
9.Involucre a los organismos reguladores y de evaluación de tecnologías sanitarias desde el principio.•Involucre a las agencias con anticipación si los datos de RW-PRO respaldarán la aprobación o el reembolso.•Alinear la estrategia PRO y la selección de instrumentos con las directrices/requisitos.•Utilice las vías de asesoramiento científico (por ejemplo, EMA SAWP, FDA Tipo C, MHRA y asesoramiento conjunto de HTA).•Coordinar la retroalimentación para respaldar la aceptación de la evidencia de RW-PRO y el acceso al mercado posterior.

Desarrollar objetivos de estudio claros y factibles

Los objetivos de investigación claros fomentan la independencia científica y la transparencia. Es importante especificar si los resultados informados por los pacientes (RW-PRO) se destinarán al etiquetado regulatorio, a las solicitudes de evaluación de tecnologías sanitarias (ETS) o a las vías de atención clínica, a fin de alinear el diseño del estudio con las necesidades de evidencia. Al obtener el consentimiento informado, asegúrese de que los participantes estén informados sobre el propósito de la recopilación de datos de los RW-PRO, quién tendrá acceso a los datos, cómo se utilizarán (incluyendo si servirán para su atención clínica) y que conservan el derecho a retirar su consentimiento. 

74

Trabajar con los pacientes como socios.

Involucre a los pacientes colaboradores desde el principio para dar forma al diseño y la implementación del estudio. 

75 , 

76 , 

77 Los defensores de los pacientes pueden informar sobre la relevancia de la investigación, la selección de medidas, los cronogramas de recolección de datos y las estrategias de comunicación para promover la inclusión y la representatividad. 

78 Utilice acuerdos transparentes entre pacientes e investigadores, compense a los colaboradores por su tiempo y divulgue los conflictos de intereses de acuerdo con las directrices de las autoridades sanitarias. 

79

Definir la población de estudio

Una definición precisa de la muestra de estudio es fundamental para la validez y la fiabilidad. Considere las características demográficas, las comorbilidades y la afección específica de interés. Tenga en cuenta las poblaciones con barreras lingüísticas y reconozca cómo los entornos de trabajo afectan al muestreo y al tamaño de la muestra. Para los participantes con capacidad limitada para autoinformar, establezca directrices claras para los resultados informados por el observador, cuando sea apropiado. 

78 , 80 Adapte los enfoques a diversas subpoblaciones de pacientes (por ejemplo, personas con deterioro cognitivo o ciertos grupos pediátricos). Utilice herramientas de investigación en salud para guiar la inclusión representativa y equitativa en la investigación clínica, como el conjunto de herramientas REP-EQUITY. 

81

Seleccione instrumentos PRO adecuados para su propósito en configuraciones de RW

Seleccione medidas validadas con evidencia en la población objetivo. 

82 Confirme la relevancia de los conceptos para entornos de trabajo colaborativo a través de la opinión de los pacientes y la revisión de la literatura, y asegure la alineación con los objetivos predefinidos.

Garantizar la calidad de los datos

Implementar procedimientos sólidos para monitorear la calidad de los datos y las tasas de finalización, lo que ayuda a mitigar el sesgo. Incluir capacitación para investigadores y personal de los centros en los procedimientos RW-PRO. Realizar revisiones periódicas para permitir ajustes que mejoren la adherencia y la integridad de los datos. Adaptar el monitoreo a la modalidad RW-PRO y establecer objetivos de finalización con planes de participación y mitigación. Comprender los datos existentes recopilados en los centros clínicos para armonizar la recopilación adicional de RW-PRO. Equilibrar la frecuencia de captura de datos para maximizar la calidad y minimizar la carga para los participantes. 

83 Considerar la carga para el personal administrativo, el personal de enfermería y los médicos, especialmente en entornos con recursos limitados. Utilizar técnicas como pruebas adaptativas computarizadas y lógica de salto para ayudar a reducir la carga e informar a los participantes sobre el valor y el uso de sus datos para mejorar la participación y las tasas de finalización. 

84

Implementar RW-PRO de forma pragmática

Realice pruebas piloto o evaluaciones de viabilidad para identificar barreras operativas, tecnológicas o relacionadas con la aceptabilidad antes del despliegue completo. Seleccione modos de administración (p. ej., digital, respuesta de voz interactiva o papel) que se ajusten a las preferencias y capacidades de los participantes. Ofrecer múltiples modos puede mejorar la accesibilidad, pero puede requerir evidencia de equivalencia. 

60 , 85 , 86 Los PRO electrónicos (ePRO) generalmente igualan la calidad del papel, aunque pueden ocurrir discrepancias entre los modos completados por el entrevistador y los autoadministrados. Planifique la armonización de datos entre fuentes y modos estandarizando los instrumentos, las escalas de respuesta y los metadatos. Fomente la participación con notificaciones y recordatorios para minimizar la pérdida de datos. 

87 Las herramientas de apoyo (p. ej., aplicaciones móviles) pueden facilitar la participación, incluso entre poblaciones desatendidas. Siempre que sea posible, integre los flujos de trabajo de RW-PRO con los EHR para apoyar tanto la atención como la generación de RWE.

Analice rigurosamente los datos de RW-PRO.

Aplique marcos como SISAQOL-IMI, 

73 , 88 , 

89 , 

90 , 91 , 92 teniendo en cuenta que están dirigidos principalmente a ensayos clínicos controlados, siga la guía de estimando 93 para mejorar la fiabilidad de los análisis. Preespecifique el momento de las evaluaciones (línea de base y puntos temporales posteriores) y los enfoques para manejar los datos faltantes para permitir una interpretación significativa. Planifique estrategias para manejar el abandono de los participantes de antemano (incluida la recopilación de razones para la interrupción). Aborde la multiplicidad y el error de tipo I con un plan de análisis estadístico preespecificado. Use métodos descriptivos e inferenciales (p. ej., modelos de efectos mixtos, ecuaciones de estimación generalizadas) e identifique los factores de confusión para contextualizar los resultados. Tenga en cuenta que los modelos mixtos/ecuaciones de estimación generalizadas por sí solos son insuficientes, el análisis debe incorporar estimandos causales, enfoques de control de confusión y análisis de sensibilidad para datos faltantes y cambios de tratamiento.

Utiliza la tecnología de forma responsable.

Establezca la infraestructura de ePRO antes del inicio del estudio. Si corresponde a ePRO, asegúrese de que los sistemas de ePRO registren la fecha y hora y almacenen de forma segura los datos de origen, cumplan con los requisitos de protección de datos y admitan el acceso basado en roles y los escenarios de uso de dispositivos personales. Aborde los desafíos de integración y las necesidades de recursos para la administración de PRO dentro de la atención de rutina. Proporcione apoyo al equipo del estudio para la recopilación remota de datos, la resolución de problemas técnicos, el monitoreo de la adherencia, el procesamiento de datos y la programación. 

50Además, los planes deben considerar el uso responsable de la inteligencia artificial, incluyendo el procesamiento del lenguaje natural, los modelos de lenguaje a gran escala y los enfoques de minería de datos para apoyar la captura, el procesamiento y el análisis de datos RW-PRO, con medidas apropiadas de gobernanza, validación, transparencia y mitigación de sesgos. No se requiere más investigación para comprender la efectividad del uso de la inteligencia artificial en el contexto de RWE-PRO.

Involucre a los reguladores y a los organismos de evaluación de tecnologías sanitarias desde el principio.

Busque la colaboración temprana con los organismos reguladores y de evaluación de tecnologías sanitarias (ETS) para alinear el diseño del estudio con las necesidades de evidencia y aumentar la aceptación de los datos de resultados informados por los pacientes (PRO) en la práctica. Utilice mecanismos de asesoramiento científico (por ejemplo, el Grupo de Trabajo de Asesoramiento Científico de la EMA, las reuniones de tipo C de la FDA, la Oficina de Innovación de la MHRA o el asesoramiento científico conjunto con el Instituto Nacional para la Excelencia en la Salud y la Atención (NICE) del Reino Unido) para analizar la selección de los PRO y los planes de estudio. La retroalimentación coordinada de las agencias y de los organismos de ETS, cuando corresponda, puede respaldar el acceso al mercado y, en última instancia, mejorar el acceso de los pacientes a tratamientos eficaces.

Ejemplos de casos

Los siguientes ejemplos (en 

la Tabla 3 ) 

94 , 

95 , 

96 , 

97 , 

98 , 

99 , 

100 , 

101 se proporcionan para ilustrar cómo se pueden operacionalizar en la práctica los elementos de las recomendaciones del Grupo de Trabajo. Estos ejemplos no pretenden representar una implementación perfecta o exhaustiva de todos los aspectos de las buenas prácticas. Más bien, demuestran cómo diferentes estudios han abordado componentes seleccionados del marco en contextos reales, cada uno con sus propias limitaciones, decisiones metodológicas y compensaciones prácticas. Por lo tanto, los lectores deben considerar estos casos como herramientas de aprendizaje que muestran cómo se pueden adaptar, combinar o ampliar las recomendaciones según los objetivos del estudio, las poblaciones, la infraestructura disponible y las expectativas regulatorias.

Tabla 3. Ejemplos de casos: Aplicabilidad de las recomendaciones del Grupo de Trabajo (Experiencia Vivida, PASS y Vías del Dolor).

Estudio de casoEstudio prospectivo en condiciones reales sobre la experiencia vivida de adolescentes con hipofosfatemia ligada al cromosoma X (XLH).Estudio de seguridad del registro de enfermedades posterior a la autorización para generar datos sobre la seguridad a largo plazo y la eficacia clínica de afamelanotida en pacientes con protoporfiria eritropoyética (PPE).Estudio de cohorte prospectivo sobre las vías del dolor agudo (APP, por sus siglas en inglés)
Descripción generalExplora las experiencias vividas por adolescentes con hipofosfatemia ligada al cromosoma X (XLH), una enfermedad rara, para evaluar el impacto en los pacientes de las nuevas terapias (NCT05181839, 94 ).Estudio de seguridad en curso, no intervencionista y basado en un registro, para la protoporfiria eritropoyética (PPE), una enfermedad rara.Un estudio prospectivo en curso sobre la aplicación de opioides evalúa la evolución del dolor, los tratamientos y los resultados en pacientes con dolor agudo que no han recibido opioides previamente, con el fin de orientar la prescripción de estos fármacos.
1.Desarrollar objetivos de estudio claros y factibles.Un equipo multidisciplinario (compuesto por médicos, pacientes, cuidadores, investigadores y especialistas en tecnología) definió preguntas de investigación relevantes y factibles.La EMA estableció un registro obligatorio para recopilar datos de seguridad y resultados a largo plazo de pacientes y médicos. 95La Universidad de Yale, la Clínica Mayo y la FDA identificaron una laguna en la investigación; el estudio fue diseñado para abordar las trayectorias de consumo de opioides.
2.Trabajar con los pacientes como sociosLas aportaciones de los adolescentes y sus cuidadores influyeron en el diseño del estudio, la relevancia de los resultados y el momento de la recopilación de datos de resultados informados por los pacientes a través de aplicaciones para teléfonos inteligentes y dispositivos portátiles.Los comentarios de los pacientes sirvieron de base para el diseño y la selección del instrumento PRO 96 ; se observaron preocupaciones sobre la carga de recopilación de datos (es decir, que consume mucho tiempo).El grupo asesor de pacientes aportó información sobre el diseño del estudio, los instrumentos de resultados informados por los pacientes (PRO) y el cronograma de PRO. 97
3.Definir la población de estudioAdolescentes de 12 a 17 años con XLH confirmada; muestreo intencional; ∼30 participantes. El tamaño de la muestra se consideró suficiente para esta población con una enfermedad rara y factible según los especialistas de los centros pediátricos europeos.Pacientes adultos con EPP (≥18 años); datos de 297 pacientes presentados al Comité Conjunto Federal Alemán (G-BA). 98Individuos mayores de 15 años que no han consumido opioides y que presentan dolor agudo (menos de 8 semanas); muestra diversa y de conveniencia de al menos 1550 participantes estadounidenses.
4.Seleccione instrumentos PRO adecuados para su propósito en entornos de lectura/escritura.Aplicación para smartphone con escalas validadas para evaluar la fatiga y el dolor, con la opción de un diario semanal de actividad física.Se plantearon inquietudes sobre la validación de los diarios de pacientes para la fototoxicidad, el Inventario de Actividad Diaria y el cuestionario de calidad de vida específico para la enfermedad EPP (EPP-QoL).Se utilizaron cuestionarios específicos sobre el dolor y la satisfacción con el tratamiento; no se estableció la idoneidad de la RW.
5.Garantizar la calidad de los datosAplicación personalizada con aportaciones de adolescentes que optimizó la calidad de los datos y minimizó la carga de trabajo.Los datos del registro se introdujeron mediante un software validado 99 ; se observaron preocupaciones sobre el sesgo de recuerdo y la falta de datos en el diario. 100El Sistema de Gestión de Calidad (SGC) de la FDA supervisaba los datos; se realizaba una supervisión continua de la recopilación electrónica de datos.
6.Implementar los PRO de forma pragmáticaLa planificación de la evaluación de resultados informados por los pacientes (PRO, por sus siglas en inglés) se coordinó con los adolescentes y los médicos; complementó la recopilación de datos clínicos.Recopilación de datos bimensual durante las visitas de renovación de la terapia; se reporta una alta carga para pacientes y personal. 101Cuestionarios PRO programados para reducir la carga; administrados diariamente, semanalmente o mensualmente según el dolor/actividad.
7.Analice rigurosamente los datos de RW-PROSe planificaron estrategias para la imputación de datos faltantes y análisis de sensibilidad.La falta de datos fue señalada como un problema por la G-BA.Se había establecido un plan de análisis predefinido, que incluía estrategias para abordar los datos faltantes. 97
8.Utilice la tecnología de forma responsable.Tecnologías integradas de dispositivos portátiles y teléfonos inteligentes, combinadas con entrevistas e historiales médicos.No se ha informado del uso de ePRO.La plataforma Hugo agregaba datos de registros médicos electrónicos, farmacias, dispositivos portátiles y cuestionarios.
9.Involucre a los organismos reguladores y de evaluación de tecnologías sanitarias desde el principio.No se prevé una participación temprana; los resultados se utilizarán para informar la evaluación de tecnologías sanitarias y el diálogo con las partes interesadas.Informes presentados anualmente a la EMA para mantener un perfil positivo de beneficio-riesgo; la G-BA requería evidencia adicional, pero no modificaba la evaluación de beneficios.El estudio financiado por la FDA tenía como objetivo informar las actualizaciones del etiquetado de los productos opioides.

Resumen ejecutivo

Este informe del Grupo de Trabajo de ISPOR describe consideraciones metodológicas clave para un uso más eficaz de los resultados informados por los pacientes (PRO, por sus siglas en inglés) en estudios de la vida real. Estas consideraciones buscan respaldar el diseño e implementación de estudios de PRO en la vida real que puedan fundamentar la toma de decisiones regulatorias y sanitarias. Las recomendaciones ayudan a los patrocinadores a generar datos de alta calidad, adecuados para fines regulatorios y valiosos para diversos actores del sector sanitario.Este informe hace hincapié en la adhesión a las mejores prácticas y directrices establecidas, como las directrices PROTEUS para ensayos y práctica rutinaria. 

42 , 102 Destaca la importancia de adaptar los enfoques metodológicos en función del contexto de la investigación y el uso previsto de los RW-PRO, ya sea para demostrar necesidades no satisfechas y carga de enfermedad o para evaluar la eficacia, seguridad y tolerabilidad a largo plazo para la poscomercialización y el reembolso.Los datos de los estudios RW-PRO pueden facilitar una comunicación temprana con los organismos reguladores. La retroalimentación coordinada de los organismos reguladores y de evaluación de tecnologías sanitarias (ETS) sobre los estudios RW-PRO puede aumentar la probabilidad de un acceso exitoso al mercado.A medida que evoluciona la atención médica, aumenta la necesidad de investigación centrada en mejorar la aceptabilidad y la idoneidad de la evidencia del mundo real (RWE, por sus siglas en inglés) desde una perspectiva regulatoria y de evaluación de tecnologías sanitarias (HTA, por sus siglas en inglés). Este informe subraya la importancia de involucrar a los pacientes en el codiseño de los estudios de RWE y de buscar asesoramiento regulatorio, al tiempo que identifica oportunidades para iniciativas de investigación más amplias.En conclusión, identificar y explorar consideraciones metodológicas adicionales impulsará aún más la investigación sobre los resultados informados por los pacientes en la práctica. Abordar estos aspectos contribuirá a garantizar que los estudios sobre resultados informados por los pacientes sean sólidos y relevantes, lo que, en última instancia, permitirá tomar decisiones regulatorias y sanitarias mejor fundamentadas.

REDES INTEGRADAS DE SERVICIOS DE SALUD

Actualización del Marco Conceptual y Operacional para la Región de las Américas

RESUMEN EJECUTIVO CON ÉNFASIS EN ATRIBUTOS Y EVALUACIÓN DE HOSPITALES RURALES

Organización Panamericana de la Salud (OPS/OMS)

Washington, D.C., 2025

ISBN: 978-92-75-33050-0 (PDF)

TABLA DE CONTENIDOS

1. INTRODUCCIÓN Y CONTEXTO                                                                                  3

   1.1 Antecedentes y Justificación                                                                                    3

   1.2 Marco Normativo y Técnico de Referencia                                                              4

   1.3 Elementos Innovadores de la Actualización 2025                                                    5

2. MARCO CONCEPTUAL DE LAS RISS                                                                        6

   2.1 Definición Actualizada de las RISS                                                                          6

   2.2 Objetivos Estratégicos                                                                                             6

   2.3 Ejes de Integración                                                                                                  7

3. MARCO OPERACIONAL: DOMINIOS Y ATRIBUTOS                                                  9

   3.1 Estructura Funcional de las RISS                                                                            9

   3.2 Dominio 1 – Organización de la Atención con Enfoque Territorial                          10

   3.3 Dominio 2 – Gestión Integrada de Recursos y Transformación Digital                   14

   3.4 Dominio 3 – Gobernanza, Participación Social y Acción Intersectorial                   17

   3.5 Dominio 4 – Financiamiento Suficiente y Sostenible                                              21

4. CONFORMACIÓN Y ESTRUCTURA DE LAS RISS                                                   24

   4.1 Tipología de Servicios y Establecimientos de Salud                                              24

   4.2 Hospitales de Baja, Media y Alta Complejidad                                                       25

5. EVALUACIÓN DE ATRIBUTOS EN HOSPITALES RURALES                                   26

   5.1 Contexto y Desafíos de los Establecimientos Rurales                                            26

   5.2 Matriz de Evaluación por Atributo                                                                          27

   5.3 Recomendaciones para el Fortalecimiento Rural                                                   29

6. CONSIDERACIONES PARA LA IMPLEMENTACIÓN                                                30

GLOSARIO DE TÉRMINOS CLAVE                                                                               31

1. INTRODUCCIÓN Y CONTEXTO

1.1 Antecedentes y Justificación

La actualización del marco conceptual y operacional de las Redes Integradas de Servicios de Salud (RISS) publicada por la Organización Panamericana de la Salud (OPS) en 2025 responde a los desafíos estructurales que afectan la organización y el desempeño de los sistemas de salud en la Región de las Américas. Este documento técnico fortalece la comprensión y aplicación de los componentes de las RISS, proponiendo intervenciones estratégicas adaptadas a los distintos contextos institucionales y territoriales.

A más de dos décadas del inicio del proceso de implementación de redes de servicios de salud en la Región, y transcurridos 15 años desde la publicación del primer documento de posición de la OPS (2010), los países han avanzado en la adaptación del modelo conceptual y operacional a sus contextos nacionales. No obstante, persisten importantes brechas en materia de:

  • Segmentación y fragmentación de los sistemas de salud
  • Múltiples barreras de acceso a servicios integrales
  • Articulación débil entre niveles de gestión
  • Falta de coordinación entre prestadores públicos y privados
  • Inadecuada distribución territorial de los servicios
  • Discontinuidad en el cuidado y duplicación de esfuerzos
  • Deficiencias en capacidad institucional, financiamiento e interoperabilidad de sistemas de información

La pandemia de COVID-19 evidenció y agravó estas debilidades estructurales, revirtiendo avances previos en el camino hacia la salud universal y exponiendo las limitaciones en la capacidad de respuesta de los servicios, la falta de continuidad del cuidado y la persistencia de modelos fragmentados, verticales y centrados en la enfermedad.

Desafíos Epidemiológicos Prioritarios de la Región
• Incremento sostenido de las enfermedades no transmisibles (ENT) — mayor carga de morbilidad y mortalidad
• Persistente mortalidad materna evitable en contextos de alta desigualdad
• Prevalencia de enfermedades transmisibles vinculadas a determinantes sociales no abordados
• Efectos crecientes del cambio climático sobre la salud poblacional
• Limitada capacidad de respuesta ante emergencias y desastres naturales

1.2 Marco Normativo y Técnico de Referencia

El marco conceptual actualizado se sustenta en un sólido conjunto de resoluciones, políticas y estrategias de la OPS y la OMS:

DocumentoContribución a las RISS
Resolución CD49/22 OPS (2009)Base normativa para hospitales seguros y redes de servicios
Estrategia para el Acceso Universal a la Salud (2014)Fomenta acceso equitativo, gobernanza y financiamiento sin barreras
Agenda de Salud Sostenible Américas 2018–2030Reorganización de servicios centrada en persona, familia y comunidad
Informe Comisión Alto Nivel Salud Universal (2019)Refuerza la APS para abordar determinantes sociales
Plan Estratégico OPS 2020–2025Prioriza equidad y enfoque multisectorial
Marco Operacional APS (OMS/UNICEF, 2021)Liderazgo, gobernanza y financiación para APS y RISS
Estrategia Sistemas Resilientes Post-COVID (2021)Corregir debilidades estructurales reveladas por la pandemia
Política de Atención Integrada OPS (2022)Énfasis en integración de servicios para mejorar resultados
FESP en las Américas, Renovación Siglo XXI (2020)Marco estratégico complementario para implementación de RISS

1.3 Elementos Innovadores de la Actualización 2025

La actualización incorpora aprendizajes organizacionales e innovaciones desarrolladas en los últimos años, distinguiéndose de la propuesta original de 2010 por los siguientes elementos:

  • Modelo de cuidado centrado en la persona, familia y comunidad con enfoque de curso de vida, que guía la organización de los servicios para ofrecer cuidados más cercanos, accesibles y equitativos.
  • Redefinición de la gobernanza en tres niveles de gestión: macrogestión (estratégico-normativo), mesogestión (coordinación territorial) y microgestión (gestión operativa del cuidado), estableciendo mecanismos de articulación para respuestas integrales.
  • Territorialización enriquecida: incorpora procesos de gestión de la situación de salud que movilizan la participación de actores intersectoriales e intergubernamentales.
  • Gestión del cambio: se promueve una gobernanza que facilite la adopción progresiva de nuevas prácticas y consolide una cultura orientada a resultados.
  • Transformación digital: incorpora interoperabilidad, ciberseguridad, telesalud, inteligencia artificial y registros electrónicos de salud como elementos articuladores de la integración.
  • Superación del modelo fragmentado en niveles jerárquicos: se adopta una estructura de organización que integra servicios y establecimientos de diferente naturaleza y complejidad, promoviendo coordinación transversal.

2. MARCO CONCEPTUAL DE LAS RISS

2.1 Definición Actualizada de las RISS

Definición Oficial OPS 2025
Las RISS son un conjunto de organizaciones y servicios de salud que coordinan e integran sus funciones e intervenciones para atender las necesidades de salud de una población definida en un territorio asignado. Las redes prestan cuidados integrales, accesibles, continuos, disponibles, de calidad y centrados en la persona, la familia y la comunidad, con enfoque de curso de vida, además de rendir cuentas de los resultados obtenidos y el estado de salud de la población a la cual sirven.

Las RISS prestan cuidados integrales que comprenden: promoción de la salud, prevención de enfermedades, recuperación de la salud, rehabilitación y cuidados paliativos de diferentes niveles de complejidad. Además, desarrollan intervenciones de salud pública, incorporan programas de salud y tecnologías apropiadas, y promueven y protegen los derechos de salud de las personas.

2.2 Objetivos Estratégicos

Los cuatro objetivos estratégicos que orientan el desarrollo de las RISS son:

1. Mejorar el acceso equitativo a servicios de calidad Garantizar que todas las personas, independientemente de su situación socioeconómica, geográfica o cultural, puedan acceder a una atención de calidad, segura, oportuna y centrada en la persona, la familia y la comunidad.2. Fortalecer la continuidad de la atención y el cuidado Asegurar que las personas reciban cuidados integrales a lo largo del curso de vida, de manera fluida entre los diferentes niveles de complejidad y en distintos escenarios, incluyendo la capacidad de respuesta ante emergencias o desastres.
3. Aumentar la eficiencia en el uso de recursos Optimizar los recursos humanos, tecnológicos, financieros, materiales, informáticos, organizacionales, educativos y colaborativos disponibles para evitar deficiencias y duplicidades.4. Abordar los determinantes sociales de la salud Facilitar la articulación entre diferentes sectores (salud, educación, servicios sociales) y promover la participación de la comunidad para abordar de manera integral los determinantes sociales de la salud.

2.3 Los Cuatro Ejes de Integración de las RISS

Las RISS incorporan cuatro ejes fundamentales que se integran transversalmente en todos los procesos y atributos:

Eje I – Integración de la Atención de Salud

Referida a la atención continua y coordinada entre diferentes organizaciones proveedoras de servicios de salud. Este eje busca eliminar barreras de acceso organizacionales, garantizar una atención continua entre servicios y ofrecer respuestas articuladas a las necesidades de salud. Requiere adherencia a guías clínicas y protocolos estandarizados, desarrollo de estructuras de coordinación funcional y acciones específicas para reducir barreras de acceso.

Eje II – Integración de Programas de Salud

Referida a la articulación efectiva de los programas de salud orientados a enfermedades o prioridades específicas con los procesos de gestión, organización, prestación y financiamiento de las RISS. El objetivo es disminuir la fragmentación y promover una prestación de servicios continua, eficiente y equitativa. Se operacionaliza mediante paquetes integrales de salud e interoperabilidad de sistemas de información entre programas específicos y los servicios de la red.

Eje III – Integración de la Atención Individual con la Salud Pública

Referida a la articulación de planes e intervenciones orientadas a mejorar la salud de la población en su conjunto, como la prevención de riesgos, la promoción de la salud, la vigilancia epidemiológica, y la preparación y respuesta ante situaciones de crisis, emergencias y desastres. Se implementa a través de la identificación de los principales problemas de salud pública en el territorio y la programación articulada de intervenciones clave.

Eje IV – Integración Intersectorial y Territorial

Implica coordinar esfuerzos con y entre sectores como educación, vivienda, trabajo, medio ambiente y justicia, con el fin de desarrollar políticas y estrategias que aborden los determinantes sociales de la salud. La integración territorial se refiere al proceso mediante el cual los servicios de salud se organizan, planifican y articulan a partir del conocimiento del territorio, sus dinámicas poblacionales, sociales, culturales, ambientales y económicas.

3. MARCO OPERACIONAL: DOMINIOS Y ATRIBUTOS

3.1 Estructura Funcional de las RISS

La adopción de una estructura basada en dominios y atributos constituye el componente metodológico central del marco operacional. Esta estructura facilita el análisis del grado de desarrollo e integración al identificar dominios estratégicos (que agrupan funciones esenciales) y atributos específicos (que definen las condiciones operativas, normativas y funcionales requeridas). Los cuatro dominios son:

DominioFunción Esencial del Sistema de Salud
1Organización de la atención y el cuidado con enfoque territorialPrestación de Servicios — Operacionaliza la prestación de servicios integrados, continuos, accesibles y equitativos. Define territorialmente la atención, los niveles de resolución y las transiciones efectivas entre los servicios.
2Gestión integrada de recursos, transformación digital y procesos estratégicosGeneración de Recursos — Comprende todos los elementos críticos para el funcionamiento operativo: infraestructura, tecnología, talento humano y sistemas de información. Promueve asignación racional de recursos.
3Gobernanza, participación social y acción intersectorialGobernanza — Establece estructuras de rectoría, liderazgo territorial, rendición de cuentas y participación comunitaria. Institucionaliza procesos de planificación basada en la evidencia.
4Financiamiento suficiente y sostenibleFinanciamiento — Define cómo se asignan y ejecutan los recursos para garantizar el funcionamiento de las RISS. Vincula la sostenibilidad financiera con equidad, incentivos y transformación.

Los atributos representan los procesos y las condiciones críticas que conforman cada dominio. Están estrechamente vinculados a los ejes de integración y pueden ser evaluados para determinar el nivel de desarrollo, implementación y eficacia de las RISS. En total, el marco operacional contempla 18 atributos distribuidos en los cuatro dominios.

3.2 Dominio 1 – Organización de la Atención y el Cuidado con Enfoque Territorial

Este dominio se enfoca en la organización de la oferta y la provisión de servicios de salud a partir del análisis de las necesidades de una población asignada en un territorio específico. La atención y el cuidado se estructuran bajo un enfoque de integración de servicios, garantizando una oferta integral que abarca acciones de promoción, prevención, recuperación, rehabilitación y cuidados paliativos.

AtributoDescripción / Elementos clave
A1Territorio y Población AsignadaLa RISS debe estar asignada a un territorio y una población claramente identificados. Comprende: (1) definición y sectorización del territorio con criterios geopolíticos, socioeconómicos, culturales y de riesgo; (2) asignación y caracterización de la población con criterios de equidad, estratificación por riesgo, distribución etaria, niveles de pobreza, carga de enfermedad y dispersión; (3) análisis integral de la situación de salud del territorio; y (4) planificación, identificación y georreferenciación de la población mediante sistemas de mapeo.
A2Cuidados Centrados en la Persona, Familia y Comunidad a lo largo del Curso de VidaModelo de cuidado y atención integral orientado a garantizar accesibilidad, equidad y calidad en los servicios, respondiendo de manera oportuna y pertinente a las necesidades y preferencias de las personas a lo largo de todo el curso de vida. Incluye: mecanismos de implementación del modelo de atención; condiciones propicias para la atención; condiciones para los trabajadores de salud; organización con enfoque de curso de vida; empoderamiento de personas, familias y comunidades; y adaptación cultural de los servicios.
A3Mecanismos Efectivos de Coordinación de la Atención y el CuidadoOrganización y gestión eficiente de los servicios de atención primaria y los diferentes niveles de complejidad, asegurando que las personas transiten por el sistema sin interrupciones ni duplicaciones innecesarias. Incluye: rutas y vías de cuidado integral con enfoque de red; vías de atención especializada (redes especializadas); planes de cuidado y atención; gestores de atención y cuidado; transición del cuidado entre niveles; estandarización de gestión y dispensación de medicamentos; personal capacitado en comunicación; sistemas de información interoperables; mecanismos de enlace entre actores de la red; y sistemas de monitoreo y control.
A4Oferta de Servicios con Calidad y Capacidad ResolutivaDisponibilidad, organización y gestión de una oferta de servicios que responda de forma oportuna, continua y efectiva a las necesidades de la población. Implica la estructuración de servicios ambulatorios y hospitalarios de diferente nivel de complejidad, con capacidad técnica, tecnológica y profesional para resolver los problemas prioritarios de salud de forma efectiva y segura. Requiere sistemas de gestión de la calidad, estándares de habilitación, evaluación periódica de la capacidad resolutiva y preparación para emergencias.

3.3 Dominio 2 – Gestión Integrada de Recursos, Transformación Digital y Procesos Estratégicos

Este dominio aborda los elementos que sustentan la operación efectiva y sostenible de una RISS, articulando de manera sinérgica la infraestructura, el talento humano, las tecnologías, los procesos de soporte y la digitalización del sistema. Su propósito es asegurar que los recursos disponibles respondan a las necesidades de salud de la población, facilitando una atención oportuna, continua y de calidad.

AtributoDescripción / Elementos clave
A5Infraestructura y Equipamiento Adecuados a las Necesidades de SaludCondiciones del ambiente asistencial y el equipamiento necesario para garantizar las atenciones y cuidados de salud. Abarca: instalaciones físicas flexibles, resilientes, sostenibles, seguras y adaptadas culturalmente; localización estratégica con accesibilidad física universal; disponibilidad de equipamiento para la oferta de servicios; mantenimiento preventivo y correctivo de ambientes y equipos; infraestructura resiliente ante riesgos climáticos; y definición de condiciones de habilitación y operación de servicios.
A6Gestión de Recursos Humanos para la Salud (RHS)Garantizar que las RISS cuenten con personal profesional, técnico y administrativo competente, suficiente, motivado y equitativamente distribuido. Incluye: perfiles y competencias profesionales acordes con las necesidades de la comunidad; coordinación asistencial en el continuo de los servicios; equipos interprofesionales con formación en salud integral, familiar, comunitaria y de salud pública; estrategias de actualización de competencias digitales; políticas de distribución equitativa del personal; sistemas de información de recursos humanos (SIRHS); y desarrollo de nuevas competencias gerenciales.
A7Gestión de Medicamentos y Otras Tecnologías SanitariasAsegurar el acceso equitativo a medicamentos y otras tecnologías de salud de calidad, así como la promoción de su uso racional, abastecimiento, distribución y disponibilidad. Comprende: mejora de procesos de selección e incorporación de medicamentos en guías clínicas; fortalecimiento de capacidades reguladoras de calidad, seguridad y eficacia; transparencia en la asignación de recursos; e implementación de estrategias que promuevan el uso racional desde la evaluación de tecnología sanitaria hasta las buenas prácticas de prescripción y dispensación.
A8Gestión de Servicios de Apoyo Administrativo y LogísticoCapacidad de coordinar y optimizar los servicios de soporte logístico y administrativo esenciales para la prestación de servicios y cuidados de salud. Garantiza que funciones como suministro y distribución de bienes, mantenimiento preventivo/correctivo de equipos, gestión financiera y contable, y servicios generales se desarrollen de manera oportuna, eficiente y transparente. Permite la centralización y el uso compartido de servicios para lograr economías de escala.
A9Transformación Digital del Sector de la SaludIntegración estratégica y sostenible de tecnologías digitales y soluciones innovadoras para redefinir los procesos, servicios y resultados de salud. Comprende: incorporación de inteligencia artificial, telemedicina, macrodatos, aplicaciones móviles y registros electrónicos; garantía de alfabetización digital del personal y usuarios; abordaje de brechas de acceso y sostenibilidad financiera de soluciones digitales; y modelos de atención y cuidado con enfoque preventivo y predictivo. Habilita mayor equidad en comunidades rurales y en condiciones de vulnerabilidad.

3.4 Dominio 3 – Gobernanza, Participación Social y Acción Intersectorial

Este dominio agrupa los elementos clave que permiten liderar, coordinar, evaluar y transformar los sistemas de salud en el marco de las RISS, con una visión territorial, participativa y orientada a resultados. Fortalece la coherencia y la gobernabilidad del sistema de salud, promueve el trabajo intersectorial frente a los determinantes sociales de la salud y garantiza que la organización de los servicios responda a las realidades locales.

AtributoDescripción / Elementos clave
A10Gobernanza de las RISSCapacidad de las autoridades de salud para ejercer liderazgo y conducción política, técnica y administrativa sobre las RISS. Comprende seis componentes clave: (1) organismos de dirección responsables de decisiones estratégicas; (2) definición de roles y responsabilidades; (3) planificación estratégica; (4) participación y grupos de interés; (5) marcos normativos, acuerdos y políticas en salud; y (6) mecanismos de monitoreo, evaluación, transparencia y rendición de cuentas. Incluye el Gestor de la RISS como figura operativa responsable de la gestión cotidiana de la red.
A11Gestión Territorial de las RISSOrganización y articulación efectiva de los servicios de salud a nivel territorial y local, centrada en las necesidades específicas de las comunidades, con especial atención a las poblaciones en situación de vulnerabilidad. Considera particularidades geográficas, culturales, étnicas, demográficas y socioeconómicas. La acción intersectorial —colaboración efectiva entre sectores de salud, educación, trabajo, desarrollo social, vivienda, seguridad y medio ambiente— es su componente clave.
A12Participación Social EfectivaInclusión activa y sistemática de la comunidad y otros actores clave en los procesos de planificación, gestión estratégica, evaluación y mejora continua de los servicios de salud. Se manifiesta en cinco niveles progresivos: intercambio de información, consulta, involucramiento, colaboración y empoderamiento de las comunidades. Las RISS impulsan el desarrollo de las capacidades de las comunidades para que se conviertan en socias activas en la gobernanza, planificación y evaluación del desempeño de la red.
A13Gestión Basada en ResultadosModalidad de gestión centrada en el logro de objetivos concretos, medibles y alineados con la mejora del bienestar de las personas, familias y comunidades. Se estructura en tres dimensiones esenciales: (1) nivel de desarrollo, que valora la maduración estructural y organizativa; (2) capacidad de respuesta, que evalúa la habilidad para responder a necesidades de salud; y (3) desempeño y resultados, que analiza el impacto de las acciones de la RISS en los resultados en salud, la eficiencia de los servicios y la equidad en la provisión.
A14Monitoreo y Sistemas de Información para la SaludCondiciones de las RISS relacionadas con la infraestructura y capacidades necesarias para la toma de decisiones basada en datos. Implica la definición de métricas específicas para medir el desempeño, el progreso y el resultado de las iniciativas estratégicas; implementación y uso de plataformas digitales interoperables para registro, procesamiento, integración, almacenamiento, análisis y distribución de datos de salud. Facilita la preparación ante riesgos, la vigilancia epidemiológica y la medición del desempeño de prestadores.
A15Gestión del CambioCapacidad de las RISS para implementar, dirigir y consolidar transformaciones organizacionales, tecnológicas y culturales de manera eficiente. Fomenta que los cambios necesarios para mejorar la atención de salud se lleven a cabo de manera planificada y participativa, minimizando la resistencia y facilitando la aceptación de nuevas políticas, procesos y tecnologías. Distingue entre cambios de primer orden (mejorar procesos existentes) y cambios de segundo orden (transformaciones profundas de la cultura organizacional).

3.5 Dominio 4 – Financiamiento Suficiente y Sostenible

El financiamiento, como función del sistema de salud, se refiere a la capacidad de asegurar que los fondos se asignen y gestionen adecuadamente y que existan incentivos financieros para la conformación y operatividad de las RISS. Un flujo predecible de fondos es crucial para evitar interrupciones en la prestación de servicios, facilitar una planificación estratégica efectiva y garantizar la continuidad y calidad del cuidado.

AtributoDescripción / Elementos clave
A16Suficiencia e Integración del FinanciamientoCapacidad del sistema de salud para articular, armonizar y consolidar los procesos, flujos y fuentes de financiamiento, con el fin de garantizar la cobertura, el acceso equitativo y la continuidad del cuidado. Objetivo: reducir la segmentación financiera mediante mecanismos institucionales, normativos y operativos que permitan una gestión financiera integrada, coherente y transparente. La mancomunación de fondos es un mecanismo clave para distribuir equitativamente el riesgo financiero y asegurar el acceso equitativo a servicios esenciales.
A17Asignación de Recursos y Sistemas de PagoProcesos para la distribución de los recursos financieros respondiendo a las necesidades y prioridades de salud de la población. Comprende: mecanismos de gestión financiera y planificación presupuestaria (programación, ejecución, seguimiento y evaluación del gasto); y mecanismos de pago en servicios de salud (pago por servicio, capitación, presupuestos globales, pagos por desempeño). Un enfoque mixto puede optimizar el equilibrio entre eficiencia, equidad y calidad en la prestación de servicios.
A18Inversión para el Desarrollo de las RISSFinanciamiento destinado a la inversión para el fortalecimiento de la capacidad de las RISS en términos de infraestructura, equipamiento, tecnología de la información, conectividad y otros bienes. Orientada por criterios basados en la evidencia y en respuesta a las necesidades y demandas de salud del territorio. La inversión en las RISS fortalece la capacidad resolutiva, reduce derivaciones innecesarias, disminuye la demanda sobre los hospitales y facilita el acceso a diagnósticos y tratamientos, especialmente en zonas rurales y poblaciones vulnerables.

4. CONFORMACIÓN Y ESTRUCTURA DE LAS RISS

4.1 Tipología de Servicios y Establecimientos de Salud

La organización de una RISS requiere una conformación y una estructura que permitan responder de forma integral, continua y resolutiva a las necesidades de salud de la población en un territorio dado. Esta estructura se basa en la articulación ordenada y complementaria de los diferentes tipos de servicios y establecimientos de salud.

Tipos de Servicios en las RISS

Tipo de ServicioDescripción
Servicios AmbulatoriosPrestaciones de salud que se brindan a las personas sin necesidad de hospitalización. Incluyen cuidados esenciales (consulta médica general, controles prenatales, inmunización, atención a enfermedades comunes, seguimiento crónico) y especializados (consultas con especialistas, procedimientos diagnósticos avanzados, intervenciones quirúrgicas menores).
Servicios de Salud PúblicaProgramas, intervenciones y acciones colectivas para proteger, promover y mejorar la salud de la población. Incluyen análisis de la situación de salud, vigilancia sanitaria, promoción de la salud, control de enfermedades, protección ambiental y preparación ante desastres.
Servicios Prehospitalarios y de EmergenciasAtención de emergencia que se brinda antes de llegar al hospital. Objetivo: estabilización temprana del paciente y aseguramiento de un traslado seguro y oportuno hacia unidades de atención especializada. Se articula con los centros de atención primaria.
Servicios Hospitalarios y de EmergenciasCuidados y atenciones que requieren la permanencia temporal o prolongada del paciente en una institución habilitada. Abarcan desde hospitales generales hasta unidades especializadas. Se estructuran según niveles de complejidad (baja, media y alta).
Servicios de Apoyo AsistencialServicios complementarios que optimizan las actividades asistenciales: laboratorio clínico, farmacia, diagnóstico por imagen, pruebas especializadas, gestión de inventarios, alimentación, bancos de sangre y soporte logístico y administrativo.
Servicios Sociales y ComunitariosIntervenciones ofrecidas fuera de los establecimientos de salud: cuidado domiciliario, servicios de salud escolar, rehabilitación comunitaria, cuidados paliativos en entornos no hospitalarios, apoyo psicosocial y articulación con redes de protección y servicios sociales básicos.

4.2 Establecimientos de Salud y Niveles de Complejidad

Los establecimientos de salud se organizan en función de sus recursos y capacidad resolutiva, desde centros integrales de atención primaria hasta hospitales especializados de alta complejidad:

EstablecimientoNivel de ComplejidadCaracterísticas Principales
Centros Sociales y ComunitariosEsencial / ComunitariaInstancias territoriales en donde se prestan cuidados esenciales orientados a responder de manera oportuna y continua a las necesidades de personas, familias y comunidades. Operan en espacios como hogares, escuelas, centros comunitarios y residencias geriátricas.
Centros Integrales de Atención Primaria (CIAP)Primaria / Esencial + algunas especializadasBrindan principalmente servicios de cuidados y atenciones esenciales y cumplen el rol de coordinación asistencial entre los diferentes niveles de complejidad. Tienen capacidad para enfrentar problemas de salud que requieren el trabajo integrado de equipos interprofesionales. Son espacios de innovación, investigación y formación.
Centros Ambulatorios y Hospitalarios de Baja ComplejidadBajaBrindan cuidados especializados con capacidad resolutiva de baja complejidad. Realizan intervenciones de bajo riesgo, diagnóstico temprano, tratamiento ambulatorio, seguimiento de enfermedades crónicas y rehabilitación básica. Pueden ofrecer atención de urgencias y hospitalización de corta estancia. Están cerca de la comunidad.
Centros Ambulatorios y Hospitalarios de Media ComplejidadMediaPrestan cuidados especializados con recursos humanos, tecnológicos e infraestructura más avanzados. Incluyen cirugía general y especializada, hospitalización general y especializada, consulta externa con diversas especialidades médicas, y unidades de apoyo diagnóstico y terapéutico. Sirven de articulación con los niveles de menor y mayor complejidad.
Centros Ambulatorios y Hospitalarios de Alta ComplejidadAltaBrindan el más alto nivel de especialización, tecnología y capacidad resolutiva. Cuentan con unidades de cuidados intensivos y críticos, salas quirúrgicas altamente especializadas, diagnóstico por imagen avanzada, medicina nuclear, genética médica y laboratorio clínico de referencia. Desarrollan funciones de docencia, investigación y formación del talento humano en salud especializado.

5. EVALUACIÓN DE ATRIBUTOS EN HOSPITALES RURALES

5.1 Contexto y Desafíos de los Establecimientos Rurales

Los hospitales y establecimientos de salud rurales representan uno de los contextos más desafiantes para la implementación de las RISS. El marco conceptual y operacional reconoce explícitamente que la propuesta de organización de las RISS se concibe como un modelo orientador, flexible y adaptable a las particularidades de cada territorio, reconociendo diferencias en capacidades institucionales, disponibilidad de recursos, y condiciones geográficas, sociales y epidemiológicas.

Desafíos Específicos de los Establecimientos Rurales
• Dispersión geográfica y accesibilidad vial limitada, lo que dificulta el acceso oportuno a servicios de mayor complejidad
• Escasez de recursos humanos calificados y alta rotación del personal de salud en áreas remotas
• Infraestructura deficiente o en condiciones de vulnerabilidad ante riesgos climáticos y desastres naturales
• Limitada disponibilidad de medicamentos y equipamiento médico especializado
• Brechas en la conectividad digital y tecnológica para la implementación de telemedicina e interoperabilidad de sistemas
• Poblaciones con alta prevalencia de determinantes sociales adversos: pobreza, educación limitada, condiciones ambientales precarias
• Diversidad cultural y etnolingüística que requiere adaptación de los servicios
• Capacidad resolutiva limitada que genera una alta dependencia de los sistemas de referencia y contrarreferencia
• Financiamiento insuficiente y mecanismos de pago no adaptados a las condiciones rurales

La inversión destinada al desarrollo y fortalecimiento de las RISS debe estar orientada por criterios basados en la evidencia y en respuesta a las necesidades y demandas de salud del territorio. Los establecimientos rurales de baja y media complejidad son frecuentemente la puerta de entrada al sistema de salud para poblaciones vulnerables y dispersas, por lo que su fortalecimiento es estratégico para el funcionamiento de toda la red.

El documento señala que una RISS bien estructurada, en especial en contextos rurales, permite integrar tecnologías sanitarias, sistemas de información y mecanismos de referencia y contrarreferencia, lo que mejora los resultados en salud y la eficiencia del sistema. Además, la inversión reduce derivaciones innecesarias y disminuye la demanda de baja y mediana complejidad sobre los hospitales de mayor nivel, facilitando el acceso oportuno a diagnósticos, tratamientos y seguimiento, especialmente de las poblaciones en situación de mayor vulnerabilidad.

5.2 Matriz de Evaluación de Atributos para Hospitales Rurales

A continuación, se presenta la matriz de evaluación de todos los atributos de las RISS en el contexto específico de hospitales y establecimientos de salud rurales, con sus indicadores y consideraciones particulares:

DOMINIO 1: Organización de la Atención y el Cuidado con Enfoque Territorial
 
Atributo / CriterioIndicadores / EstándaresConsideraciones para Hospitales Rurales
A1 – Territorio y Población Asignada• Existencia de mapas georreferenciados de la población y sus características • Análisis de situación de salud actualizado y participativo • Sectorización del territorio que considere la dispersión geográfica • Registro de poblaciones móviles, migrantes y grupos étnicosLos establecimientos rurales deben priorizar la georreferenciación de comunidades dispersas, incluyendo hogares en zonas de difícil acceso. El análisis de situación de salud debe contemplar los riesgos geográficos, ambientales y climáticos, así como las dinámicas de movilidad estacional de la población. La sectorización debe adaptarse a la realidad vial del territorio, no solo a límites geopolíticos formales.
A2 – Cuidados Centrados en la Persona, Familia y Comunidad• Porcentaje de la población asignada con ficha familiar activa • Existencia de modelos de atención con adaptación cultural e intercultural • Presencia de agentes comunitarios de salud integrados al equipo • Estrategias de atención domiciliaria activasEn contextos rurales e indígenas, la adaptación cultural es crítica y no optativa. Los servicios deben incorporar la medicina tradicional y complementaria, respetar las lenguas locales y conocer los roles de género y las prácticas culturales. Los agentes comunitarios de salud son figuras indispensables que extienden el cuidado más allá del establecimiento. La visita domiciliaria sistemática es un componente esencial del modelo de atención rural.
A3 – Mecanismos de Coordinación de la Atención• Existencia y funcionamiento de sistemas de referencia y contrarreferencia • Protocolos de coordinación con el nivel de mayor complejidad • Disponibilidad de coordinador de la continuidad del cuidado • Tiempo promedio de respuesta a las referencias emitidasLos sistemas de referencia y contrarreferencia son el eslabón más crítico para los hospitales rurales, dada su limitada capacidad resolutiva. La calidad del mecanismo de referencia —con informe clínico estructurado, comunicación directa con el servicio receptor y seguimiento del paciente— es determinante para la continuidad del cuidado. La telemedicina puede compensar barreras de acceso geográfico para la interconsulta especializada.
A4 – Oferta de Servicios con Calidad y Capacidad Resolutiva• Cartera de servicios disponible vs. necesidades de la población • Tasa de resolución local de los problemas de salud • Porcentaje de partos institucionales • Tiempo de espera promedio para atención de urgencias • Cumplimiento de estándares de habilitación vigentesLos hospitales rurales de baja y media complejidad deben tener claramente definida su cartera de servicios en función de su perfil epidemiológico local. Es fundamental que puedan resolver condiciones prevalentes (parto, trauma, condiciones crónicas) sin depender exclusivamente de la referencia. Los planes de emergencia y desastre son especialmente relevantes dada la mayor vulnerabilidad territorial.
DOMINIO 2: Gestión Integrada de Recursos, Transformación Digital y Procesos Estratégicos
 
Atributo / CriterioIndicadores / EstándaresConsideraciones para Hospitales Rurales
A5 – Infraestructura y Equipamiento• Índice de seguridad hospitalaria (metodología OPS) • Porcentaje de equipos médicos en condición operativa • Disponibilidad de agua segura, saneamiento e higiene • Plan de mantenimiento preventivo ejecutadoEn zonas rurales expuestas a desastres naturales, la resiliencia de la infraestructura es prioritaria. Los establecimientos deben aplicar la metodología de hospitales resilientes (Smart Hospitals Toolkit de la OPS), que evalúa la vulnerabilidad estructural, no estructural y funcional. La disponibilidad de energía eléctrica de respaldo, agua segura y cadena de frío para vacunas y medicamentos son condiciones mínimas de funcionamiento.
A6 – Gestión de Recursos Humanos para la Salud• Razón de personal de salud por habitante en el territorio • Porcentaje de posiciones cubiertas según dotación planificada • Tasa de rotación del personal en el último año • Existencia de incentivos para permanencia en zona ruralLa escasez y alta rotación del personal es el principal desafío de los establecimientos rurales. Las estrategias de retención deben incluir incentivos financieros, apoyo para la vivienda, posibilidades de formación continua y reconocimiento profesional. El personal multipropósito —con capacidad de realizar múltiples funciones— es una estrategia válida cuando los recursos son limitados. La supervisión y el apoyo técnico remoto desde el nivel de mayor complejidad son componentes esenciales.
A7 – Gestión de Medicamentos y Tecnologías Sanitarias• Porcentaje de disponibilidad del cuadro básico de medicamentos • Número de días de desabastecimiento de medicamentos esenciales en el año • Existencia de cadena de frío operativa • Cumplimiento de buenas prácticas de almacenamientoEl abastecimiento oportuno de medicamentos esenciales en zonas rurales es especialmente complejo por las barreras logísticas. Las RISS deben implementar sistemas de abastecimiento con frecuencias adaptadas a las condiciones geográficas, stocks de seguridad diferenciados y mecanismos de emergencia ante desabastecimiento. La gestión de la cadena de frío para vacunas e insumos biológicos requiere planes de contingencia específicos ante fallas de energía.
A8 – Gestión de Servicios de Apoyo Administrativo y Logístico• Existencia de mecanismos de transporte sanitario operativos • Porcentaje de tiempo de disponibilidad de ambulancias • Sistemas de comunicación funcionales (radio, teléfono, internet) • Gestión adecuada de residuos hospitalariosEl transporte sanitario —ambulancias terrestres, fluviales o aéreos según el contexto— es un componente crítico de la logística rural. Sin un sistema de transporte funcional, los mecanismos de referencia no pueden operar. Los servicios de apoyo logístico pueden gestionarse de manera centralizada para toda la red, generando economías de escala que benefician a los establecimientos rurales con menores recursos propios.
A9 – Transformación Digital• Acceso a conectividad para telemedicina operacional • Uso de historia clínica electrónica • Porcentaje del personal con competencias digitales básicas • Número de teleconsultas realizadas por mesLa telemedicina y la teleconsulta especializada son intervenciones de alto impacto para los establecimientos rurales, ya que permiten reducir las barreras de acceso geográfico a la especialización sin necesidad de desplazar al paciente. La interoperabilidad de los sistemas de información es prioritaria para garantizar la continuidad del cuidado cuando el paciente es referido. Las brechas digitales del personal y la conectividad deficiente son barreras críticas que requieren estrategias específicas de solución.
DOMINIO 3: Gobernanza, Participación Social y Acción Intersectorial
 
Atributo / CriterioIndicadores / EstándaresConsideraciones para Hospitales Rurales
A10 – Gobernanza de las RISS• Existencia de órgano de gobernanza con representación del hospital rural • Plan estratégico territorial actualizado • Mecanismos de rendición de cuentas con información accesible a la comunidad • Articulación normativa entre nivel central y localLos hospitales rurales frecuentemente quedan marginados de los procesos de gobernanza, que tienden a concentrarse en los niveles urbanos de mayor complejidad. Es fundamental que el modelo de gobernanza incluya representación territorial de los establecimientos rurales en los espacios de toma de decisiones. La figura del Gestor de la RISS debe tener acciones concretas de articulación con los establecimientos rurales y no solo con los hospitales de referencia.
A11 – Gestión Territorial de las RISS• Existencia de diagnóstico participativo del territorio actualizado • Número de acuerdos intersectoriales activos con otros sectores • Identificación y abordaje de determinantes sociales prioritarios • Representación de comunidades rurales e indígenas en espacios de planificaciónLa gestión territorial en contextos rurales debe basarse en un conocimiento profundo de las condiciones socioculturales, económicas y ambientales del territorio. Los acuerdos intersectoriales con educación, desarrollo social, vivienda y medio ambiente son fundamentales para abordar los determinantes sociales que condicionan la salud de las comunidades rurales. La acción intersectorial debe incluir la participación de autoridades locales, líderes comunitarios y organizaciones indígenas o campesinas.
A12 – Participación Social Efectiva• Existencia de consejos o comités de salud comunitarios activos • Porcentaje de miembros de la comunidad participantes en evaluación del servicio • Satisfacción usuaria medida periódicamente • Canales formales de retroalimentación de la comunidadEn contextos rurales, la participación social tiene características específicas: los líderes comunitarios, las parteras tradicionales y los agentes comunitarios de salud son actores clave que deben ser reconocidos e integrados. Las barreras de idioma, distancia y confianza institucional deben ser abordadas activamente. La satisfacción usuaria es un indicador especialmente relevante en establecimientos rurales donde la aceptabilidad cultural condiciona la utilización de los servicios.
A13 – Gestión Basada en Resultados• Tablero de indicadores con resultados actualizados periódicamente • Porcentaje de metas del plan operativo anual cumplidas • Análisis de indicadores de salud de la población asignada • Mecanismos de retroalimentación y mejora continua operativosLa gestión basada en resultados en hospitales rurales enfrenta el desafío de los sistemas de información débiles y la limitada capacidad de análisis local. Es fundamental simplificar los sistemas de reporte y focalizarlos en indicadores con relevancia local: mortalidad materna, cobertura de vacunación, controles prenatales, partos institucionales, prevalencia de desnutrición. Los resultados deben ser visibles para la comunidad y discutidos en espacios participativos.
A14 – Monitoreo y Sistemas de Información• Existencia de registro de producción de servicios actualizado y completo • Interoperabilidad con el nivel de mayor complejidad • Análisis de la situación epidemiológica local con datos propios • Uso de la información para la toma de decisionesLos sistemas de información en establecimientos rurales frecuentemente son manuales, incompletos o incompatibles con los sistemas del nivel central. La implementación de sistemas simples, robustos y de bajo costo para el registro de atenciones es una prioridad. La telemedicina y los registros electrónicos pueden integrarse progresivamente. La información debe fluir hacia arriba en la red de manera oportuna y también retornar al nivel local como retroalimentación.
A15 – Gestión del Cambio• Existencia de plan de mejora continua con compromisos verificables • Aliados del cambio identificados e involucrados • Evidencia de transformaciones organizacionales implementadas • Clima organizacional positivo medido periódicamenteEn establecimientos rurales con recursos limitados, la gestión del cambio requiere liderazgo local fuerte y estrategias participativas que involucren al equipo de salud, la comunidad y las autoridades locales. Los cambios de primer orden (optimizar lo que existe) son frecuentemente más factibles que los de segundo orden (transformaciones profundas). El acompañamiento técnico desde el nivel central o de los hospitales de referencia es un componente indispensable.
DOMINIO 4: Financiamiento Suficiente y Sostenible
 
Atributo / CriterioIndicadores / EstándaresConsideraciones para Hospitales Rurales
A16 – Suficiencia e Integración del Financiamiento• Presupuesto del establecimiento ejecutado vs. asignado • Dependencia financiera de transferencias del nivel central • Existencia de mecanismos de mancomunación de fondos • Reducción del gasto de bolsillo de la población asignadaLos hospitales rurales son frecuentemente sub-financiados en relación con sus necesidades reales, dado que los criterios de asignación presupuestaria pueden no considerar adecuadamente la dispersión geográfica, los costos de accesibilidad o la mayor vulnerabilidad de la población. Las fórmulas de asignación presupuestaria deben incluir ajustes por ruralidad, índices de vulnerabilidad y costos adicionales del transporte sanitario. La mancomunación de fondos entre establecimientos de la red puede mejorar la disponibilidad de recursos en zonas remotas.
A17 – Asignación de Recursos y Sistemas de Pago• Mecanismo de pago aplicado al hospital rural en el contexto del sistema de salud • Existencia de incentivos financieros alineados con la integración de la red • Ejecución presupuestaria con transparencia y rendición de cuentas • Recursos para inversión en mejoras disponiblesLos mecanismos de pago predominantes en los sistemas de salud (pago por servicio, capitación) pueden no ser adecuados para establecimientos rurales con baja productividad pero altos costos fijos. Se recomiendan mecanismos mixtos que combinen un componente de pago fijo por disponibilidad con incentivos por desempeño en indicadores clave. La flexibilidad en el uso de los recursos es fundamental para que los hospitales rurales puedan responder a sus necesidades específicas.
A18 – Inversión para el Desarrollo de las RISS• Plan de inversión en infraestructura y equipamiento disponible • Proyectos de inversión en ejecución • Mejoras en conectividad y telemedicina realizadas • Capacitación y formación del personal financiadaLa inversión en establecimientos rurales tiene un alto costo por unidad de atención pero es estratégica para la equidad del sistema. Los planes de inversión deben basarse en estudios de capacidad de oferta, demanda proyectada y análisis de vulnerabilidad de la infraestructura existente. La inversión en conectividad y telemedicina tiene un alto retorno en establecimientos rurales, pues amplía la capacidad resolutiva sin requerir la construcción de nueva infraestructura ni la contratación de personal especializado.

5.3 Recomendaciones para el Fortalecimiento de los Establecimientos Rurales en el Marco de las RISS

Recomendaciones Prioritarias para Hospitales Rurales en las RISS
1. ORGANIZACIÓN DEL CUIDADO: Definir carteras de servicios diferenciadas para establecimientos rurales según su perfil epidemiológico local. Priorizar la atención del parto, el trauma, las condiciones crónicas prevalentes y las enfermedades prevalentes en la infancia.
2. RECURSOS HUMANOS: Implementar políticas específicas de retención e incentivos para el personal de salud en zonas rurales y remotas, incluyendo componentes financieros, de formación continua y de reconocimiento profesional.
3. TELEMEDICINA: Priorizar la conectividad y la implementación de teleconsulta especializada como estrategia de extensión de la capacidad resolutiva de los establecimientos rurales, reduciendo la necesidad de referencias innecesarias.
4. INFRAESTRUCTURA RESILIENTE: Aplicar metodologías de evaluación de la seguridad hospitalaria (Smart Hospitals Toolkit OPS) en todos los establecimientos rurales, priorizando la inversión según el nivel de riesgo identificado.
5. SISTEMAS DE REFERENCIA: Fortalecer y formalizar los mecanismos de referencia y contrarreferencia entre los establecimientos rurales y los hospitales de mayor complejidad, incluyendo protocolos, comunicación directa y seguimiento del paciente.
6. PARTICIPACIÓN COMUNITARIA: Implementar modelos de participación social que reconozcan e integren a los actores comunitarios locales (parteras, agentes comunitarios, líderes indígenas) como parte del equipo de salud.
7. FINANCIAMIENTO DIFERENCIADO: Desarrollar fórmulas de asignación presupuestaria que incluyan ajustes por ruralidad, costos de accesibilidad y vulnerabilidad de la población, evitando que la baja productividad estadística se traduzca en subfinanciamiento.
8. GESTIÓN INTERSECTORIAL: Establecer acuerdos formales con otros sectores (educación, desarrollo social, agua potable, saneamiento) para abordar los determinantes sociales que condicionan la salud de las comunidades rurales.

6. CONSIDERACIONES PARA LA IMPLEMENTACIÓN

Para hacer frente a la situación de salud actual y los riesgos futuros, la implementación y el fortalecimiento de las RISS representa una oportunidad para mejorar la capacidad de respuesta de los sistemas de salud en los Estados Miembros. Al integrar servicios, promover la equidad en el acceso y garantizar la continuidad del cuidado, existe la posibilidad de crear sistemas de salud más resilientes, accesibles y centrados en la persona.

Desafíos para la Implementación

  • Transformación estructural en la organización, financiación y prestación de los servicios de salud: Las autoridades sanitarias deben fortalecer la gobernanza y coordinación de múltiples actores, asegurar un financiamiento adecuado y sostenible, y fomentar la innovación.
  • Territorialización de los servicios de salud: Implica la adaptación de la oferta de cuidados, atenciones y servicios a las características específicas de cada región, considerando factores geográficos, demográficos y sociales. Exige un enfoque descentralizado y coordinación efectiva entre los diferentes niveles de gestión.
  • Resistencia al cambio y fragmentación de los servicios actuales: Deben ser superadas a través de un liderazgo sostenido, gestión estratégica, transparencia y una visión integral de la situación presente y futura.
  • Formación del talento humano: La transformación hacia las RISS requiere personal altamente capacitado no solo en la atención clínica, sino también en el uso de herramientas tecnológicas, en la aplicación del modelo de atención integral y en los enfoques centrados en la persona.
  • Restricciones presupuestarias: Deben ser abordadas con creatividad, mediante la reorganización de los recursos existentes, las economías de escala de la integración en red y el financiamiento orientado a resultados.
  • Impacto ambiental: A medida que los sistemas de salud se expanden e integran, deben considerar su impacto en el medio ambiente, incluyendo la gestión de residuos hospitalarios y la reducción de la huella de carbono.

Condiciones Habilitantes

  • Voluntad política sostenida en los tres niveles de gestión (macro, meso y micro)
  • Marco normativo coherente que permita la conformación de redes y establezca incentivos para la integración
  • Sistemas de información interoperables que conecten todos los establecimientos de la red
  • Mecanismos de financiamiento que incentiven la coordinación y la integración entre actores
  • Capacidad institucional para la planificación, monitoreo y evaluación de los resultados de la red
  • Participación activa de la comunidad en la gobernanza y la planificación de los servicios
  • Gestión del cambio planificada y con aliados estratégicos en todos los niveles
Conclusión
Las RISS no son solo una estrategia de organización de servicios de salud, sino que representan una visión innovadora que pone a la persona, la familia y la comunidad en el centro de su accionar, fomentando la integración de estructuras, sistemas, procesos y procedimientos mediante el trabajo colaborativo, interprofesional e intersectorial como motor esencial para mejorar la situación de salud de la población. Para los hospitales rurales, las RISS ofrecen el marco conceptual y operacional para superar el aislamiento y la limitada capacidad resolutiva, articulándolos en una red que garantiza la continuidad del cuidado y el acceso equitativo de las poblaciones más vulnerables.

GLOSARIO DE TÉRMINOS CLAVE

TérminoDefinición
Atención Primaria de Salud (APS)Enfoque de la salud que incluye a toda la sociedad y tiene por objeto maximizar el nivel de salud y bienestar mediante: servicios de salud integrados y centrados en la APS y las FESP; políticas y acciones multisectoriales; y capacidad de acción y decisión de las personas y las comunidades.
Capacidad ResolutivaHabilidad de las RISS para abordar las necesidades de salud de manera eficaz, eficiente y efectiva, basándose en el conocimiento científico y tecnológico más reciente. Se traduce en la mejora del estado de salud de la población a través de intervenciones acordes con las mejores prácticas y protocolos actuales.
Continuidad del CuidadoGarantía de que las personas reciban cuidados integrales a lo largo del curso de vida, de manera fluida entre los diferentes niveles de complejidad y en los diferentes escenarios, incluyendo la incorporación de las acciones de los programas prioritarios de salud y las intervenciones de salud pública.
Curso de Vida (Enfoque de)Marco para entender la salud y el bienestar de las personas y las poblaciones como la suma de capacidades que se adquieren, sostienen y recuperan a lo largo de las distintas etapas de la vida y de las generaciones. Permite identificar momentos clave para la intervención en salud.
Determinantes Sociales de la Salud (DSS)Conjunto amplio de condiciones sociales, comerciales, culturales, étnicas, económicas, medioambientales y políticas que generan patrones de desigualdad en salud. Incluyen empleo, educación, vivienda, entorno físico, riesgos laborales, calidad del aire y del agua, saneamiento e higiene y cambio climático.
FESP (Funciones Esenciales de Salud Pública)Capacidades de las autoridades de la salud, en todos los niveles institucionales y junto con la sociedad civil, para fortalecer los sistemas de salud y garantizar un ejercicio pleno de la salud pública, actuando sobre los factores y los determinantes sociales que tienen efecto en la salud de la población.
Fragmentación (de Servicios)Coexistencia de varias unidades o establecimientos no integrados dentro de la red de servicios de salud. Se manifiesta en: falta de continuidad de la atención, desconexión entre niveles de complejidad, sistemas de información incompatibles y desarticulación de la gestión del paciente y sus necesidades.
Gobernanza de las RISSEstructuras, procesos y mecanismos relacionales que permiten la toma de decisiones coordinada, la rendición de cuentas y la supervisión a través de múltiples organizaciones, sectores y actores. Orienta el logro de servicios y acciones de salud integrados a una población y territorio definidos de manera equitativa, eficiente y con alta calidad.
RISSRedes Integradas de Servicios de Salud. Conjunto de organizaciones y servicios de salud que coordinan e integran sus funciones e intervenciones para atender las necesidades de salud de una población definida en un territorio asignado.
Rutas / Vías de AtenciónEsquemas organizativos y operativos que articulan de manera secuencial, coordinada y centrada en la persona los diferentes servicios y niveles de complejidad requeridos para resolver de forma efectiva problemas específicos de salud o situaciones particulares de cuidado.
Segmentación del SistemaSistemas de salud con coexistencia de subsistemas con distintas modalidades de financiamiento, afiliación y provisión de servicios, cada uno responsable de diferentes segmentos de la población. Sus consecuencias son la inequidad en el acceso, la calidad inconsistente, la duplicación de esfuerzos y la fragmentación de la información del paciente.
Telemedicina / TelesaludComponente de la transformación digital del sector de la salud que permite prestar servicios de salud a distancia mediante tecnologías de la información y la comunicación. De especial relevancia para la extensión de la capacidad resolutiva de establecimientos rurales y el acceso a especialidades médicas en zonas remotas.

— Fin del Resumen Ejecutivo —

Basado en: OPS. Redes integradas de servicios de salud: Actualización del marco conceptual y operacional para la Región de las Américas. Washington, D.C.: OPS; 2025. ISBN: 978-92-75-33050-0

Adquisición de consultorios médicos por parte del sistema hospitalario

  1. Gary J. Young, 1,2,3Danielle Duran, MA1,4Isabella Ratto,

JAMA Netw Abierto Publicado en línea: 10 de junio  de 2026

2026;9;(6):e2618414. doi:10.1001/jamanetworkopen.2026.18414

Puntos clave

Pregunta:   ¿Cuáles son las perspectivas de los líderes hospitalarios y los médicos sobre las adquisiciones de consultorios médicos por parte de los hospitales en lo que respecta a la motivación, el impacto y los desafíos operativos que resultan de dichas adquisiciones?

Hallazgos   En este estudio cualitativo, se realizaron entrevistas a 37 líderes hospitalarios y médicos con experiencia en adquisiciones de consultorios. Todos los entrevistados informaron que la mayoría de las adquisiciones fueron iniciadas por los médicos debido a las dificultades que enfrentaban al ejercer de forma independiente y también coincidieron en que las adquisiciones mejoraron la atención al paciente, pero los dos grupos difirieron en cuanto a los principales desafíos operativos.

Significado:   Estos hallazgos sugieren que las adquisiciones de consultorios médicos son prometedoras para mejorar la atención al paciente si se pueden resolver los diversos desafíos operativos que implica la integración de los consultorios adquiridos.

Abstract

Importancia:   Actualmente, más del 50 % de los médicos trabajan para sistemas hospitalarios, en comparación con el 20 % en 2010. Este cambio se debe en gran medida a las adquisiciones de consultorios médicos por parte de los hospitales. Estas adquisiciones se han relacionado con precios más altos para los servicios médicos y hospitalarios, y la evidencia sobre su impacto en la calidad de la atención ha sido contradictoria; sin embargo, existen pocas investigaciones sobre las perspectivas de las partes interesadas clave con respecto a dichas adquisiciones.

Objetivo   : Proporcionar evidencia sistemática sobre la motivación y el impacto de las adquisiciones de consultorios médicos por parte de los líderes de los sistemas hospitalarios y los médicos que participan directamente en estas transacciones.

Diseño, contexto y participantes:   Se utilizó un diseño de investigación cualitativa para el estudio. La recopilación de datos se realizó entre diciembre de 2024 y abril de 2025. Se incluyó una muestra intencional de tres sistemas hospitalarios con experiencia en la adquisición de consultorios médicos. Se realizaron entrevistas con los directivos de los sistemas hospitalarios y con médicos empleados que habían formado parte de un consultorio adquirido.

Principales resultados y medidas   Se utilizaron guías de entrevista semiestructuradas que abarcaban las motivaciones para las adquisiciones, las implicaciones para la atención al paciente y los desafíos operativos. Los datos codificados se analizaron para identificar los temas principales.

Resultados   Se realizaron un total de 37 entrevistas a 18 líderes de sistemas hospitalarios y 19 médicos empleados (26 hombres y 11 mujeres). Tanto los líderes hospitalarios como los médicos informaron que las adquisiciones de consultorios fueron iniciadas con mayor frecuencia por los médicos debido a preocupaciones sobre la viabilidad financiera de sus consultorios. Los líderes hospitalarios y los médicos también percibieron que las adquisiciones de consultorios mejoraron la atención a los pacientes, por ejemplo, al unificar a los profesionales clínicos a través de una historia clínica electrónica común o al ubicar los servicios de atención primaria y salud mental en el mismo lugar. En el ámbito operativo, los líderes hospitalarios expresaron frustración con la productividad de los médicos empleados, mientras que estos se quejaron de ser marginados en las decisiones sobre el apoyo a los consultorios y los horarios de trabajo.

Conclusiones y relevancia:   En este estudio cualitativo sobre adquisiciones de consultorios médicos por parte de hospitales, se observó que estas adquisiciones fueron iniciadas principalmente por médicos que buscaban abandonar la práctica independiente. Si bien las adquisiciones generaron oportunidades para mejorar la atención al paciente, los esfuerzos por integrar a los médicos tras la adquisición se vieron obstaculizados por las tensiones persistentes en torno a la productividad y la autonomía médica. Las adquisiciones de consultorios médicos ofrecen perspectivas prometedoras para mejorar la atención al paciente si se logran resolver los diversos desafíos operativos relacionados con la integración de los consultorios adquiridos.

Introducción

La integración de hospitales y médicos a través de la propiedad común dentro de los sistemas hospitalarios constituye un cambio fundamental en la organización de los servicios de salud en Estados Unidos. Históricamente, la separación de hospitales y médicos en sectores distintos fue una característica definitoria de la atención médica estadounidense, si bien ha tenido tanto detractores como defensores.<sup> 1 </sup> Sin embargo, a partir de 2024, más del 50 % de los médicos en ejercicio trabajan para sistemas hospitalarios, en comparación con el 20 % en 2010. <sup>2,3 </sup> Gran parte de esta integración se ha producido mediante la adquisición de consultorios médicos porr parte de hospitales. Desde 2015, los sistemas hospitalarios han adquirido más de 20 000 consultorios médicos. <sup> 2,4 </sup>

Las adquisiciones de consultorios médicos han sido muy controvertidas, generando debate sobre su impacto potencial en el costo y la calidad de la atención al paciente. 5-7 Una amplia bibliografía sugiere que las adquisiciones de consultorios se asocian con precios más altos para los servicios médicos, mientras que los efectos reportados sobre la calidad parecen ser mixtos. 8-15 Al mismo tiempo, la mayoría de los estudios publicados se han realizado con datos secundarios y no proporcionan una perspectiva profunda sobre las adquisiciones de consultorios médicos desde la perspectiva de quienes participan directamente en estas transacciones, es decir, los líderes de los sistemas hospitalarios y los médicos.

En este estudio, realizamos, hasta donde sabemos, una de las investigaciones cualitativas más exhaustivas hasta la fecha sobre adquisiciones de consultorios médicos por parte de hospitales. Entrevistamos a directivos de sistemas hospitalarios y a médicos empleados de tres importantes sistemas de salud con experiencia directa en adquisiciones de consultorios. Nuestras entrevistas se centraron en las motivaciones para las adquisiciones, las implicaciones para la atención al paciente y los problemas y desafíos operativos derivados de dichas adquisiciones.Métodos

Este estudio cualitativo fue aprobado por el comité de ética de la Universidad Northeastern. Todos los participantes dieron su consentimiento verbal antes del inicio de cada entrevista. El manuscrito se elaboró ​​siguiendo las directrices de los Criterios Consolidados para la Presentación de Informes de Investigación Cualitativa ( COREQ ).

Diseño

Realizamos el estudio con una muestra intencional de tres sistemas hospitalarios sin fines de lucro. Inicialmente, invitamos a participar a seis sistemas hospitalarios que formaban parte de un consorcio de más de veinte. Estos seis sistemas contaban con experiencia en la adquisición de consultorios médicos y ofrecían diversidad en cuanto a ubicación geográfica, tamaño y alcance de sus operaciones clínicas. De los seis sistemas, cuatro aceptaron participar, pero uno se retiró alegando que una fusión, según nos informaron sus directivos, limitaría la participación de sus empleados en el estudio.

Recopilación de datos

En colaboración con un representante de cada sistema hospitalario, seleccionamos a las personas para las entrevistas según su cargo y ubicación, con el fin de lograr la representación deseada de líderes de sistemas hospitalarios y médicos involucrados en adquisiciones de consultorios. Reclutamos a los participantes para las entrevistas por correo electrónico. Desarrollamos guías de entrevista semiestructuradas (para líderes hospitalarios y médicos) que abarcaban las motivaciones para las adquisiciones, las implicaciones para la atención al paciente y los desafíos de las adquisiciones (véanse los Apéndices electrónicos 1 y 2 en el Suplemento 1 para consultar las guías de entrevista). Grabamos en audio y transcribimos profesionalmente las entrevistas. Las entrevistas se realizaron por videoconferencia y duraron aproximadamente 60 minutos. Los entrevistados recibieron una tarjeta de regalo de participación de $50.Análisis de datos

Las transcripciones de las entrevistas se anonimizaron, se cargaron en Nvivo versión 15 (Lumivero) y se analizaron temáticamente. Desarrollamos iterativamente un libro de códigos leyendo y codificando las transcripciones de forma independiente y reuniéndonos para conciliar las transcripciones codificadas (eTabla 1 en el Suplemento 1 ). Repetimos estos pasos hasta alcanzar la saturación de códigos, como se ha descrito en la literatura. 16 Luego aplicamos códigos a todas las transcripciones. Aproximadamente el 20% de las transcripciones se codificaron dos veces (por miembros independientes del equipo de codificación) para evaluar la fiabilidad. El κ medio general para la fiabilidad entre evaluadores para el equipo de codificación fue de 0,831 con una puntuación de acuerdo media del 97,1%. Utilizamos un análisis temático inductivo para identificar los temas principales en los datos. 17 , 18 Específicamente, analizamos los datos codificados dentro y entre las entrevistas para identificar los temas principales resumiendo los informes de datos codificados, escribiendo notas analíticas y reuniéndonos para discutir los patrones emergentes. Al inicio del estudio, planeamos realizar hasta 50 entrevistas y decidimos detenernos en 37 cuando concluimos que habíamos alcanzado la saturación temática, donde ya no estábamos refinando ni revisando nuestros hallazgos a partir de entrevistas adicionales.Resultados

Entre diciembre de 2024 y abril de 2025, realizamos 37 entrevistas semiestructuradas a 18 líderes de sistemas hospitalarios (por ejemplo, directores ejecutivos, directores de operaciones y directores de hospital) y 19 médicos empleados (de atención primaria y especialistas) (26 hombres y 11 mujeres). La Tabla 1 presenta las características descriptivas de los tres sistemas, así como el número y tipo de entrevistados de cada uno. En conjunto, estos entrevistados representaban a seis hospitales diferentes de los tres sistemas hospitalarios. Dos de los seis hospitales estaban ubicados en comunidades rurales.

Motivaciones para la adquisición de prácticas

Viabilidad de la práctica

Tanto los directivos hospitalarios como los médicos informaron que fueron los médicos, y no los sistemas hospitalarios, quienes iniciaron casi todas las adquisiciones de consultorios (Tabla electrónica 2 en el Suplemento 1 , citas 1-4). Los médicos nos comentaron que la principal motivación para buscar una adquisición eran las dificultades para mantener un consultorio financieramente viable. Mencionaron el aumento de los costos operativos y también citaron la disminución de los reembolsos por parte de las aseguradoras públicas y privadas como factores determinantes (Tabla electrónica 2 en el Suplemento 1 , citas 5 y 6).Consideraciones personales de los médicos

Muchos de los médicos que entrevistamos también describieron consideraciones personales para buscar una adquisición, generalmente el deseo de centrarse en la atención al paciente sin las preocupaciones financieras ni las distracciones que conlleva dirigir una consulta (Tabla electrónica 2 en el Suplemento 1 , cita 7). Algunos médicos también señalaron que consideraban preferible trabajar en un hospital como medio para lograr un mejor equilibrio entre la vida laboral y personal (Tabla electrónica 2 en el Suplemento 1 , cita 8).Objetivos de captación de clientes de los líderes hospitalarios

Los directivos de los hospitales informaron que las adquisiciones de consultorios médicos rara vez se consideraban en su planificación estratégica y que, en general, abordaban las posibles adquisiciones de forma oportunista. Dicho esto, sí identificaron algunas consideraciones estratégicas, como preservar el acceso en zonas rurales o mejorar el acceso a especialidades clínicas (Tabla electrónica 2 en el Suplemento 1 , cita 9). Varios directivos también indicaron que las adquisiciones eran de interés primordial cuando creían que mejorarían la posición negociadora de su sistema hospitalario con los planes de salud (Tabla electrónica 2 en el Suplemento 1 , cita 10).Implicaciones para la atención al pacienteInfraestructura clínica

Los directivos hospitalarios y los médicos coincidieron unánimemente en que la adquisición de consultorios ofrece importantes oportunidades para mejorar la atención al paciente. Los entrevistados explicaron que, mediante estas adquisiciones, los médicos obtuvieron acceso a los registros electrónicos de salud (EHR) de los sistemas hospitalarios; antes de la integración, la mayoría de los consultorios adquiridos carecían de un EHR o tenían uno incompatible con el del sistema hospitalario adquirente (Tabla electrónica 2 en el Suplemento 1 , citas 11-15). Asimismo, las adquisiciones de consultorios brindaron a los médicos acceso a datos clínicos a nivel de paciente, de los que muchos carecían en su práctica independiente (Tabla electrónica 2 en el Suplemento 1 , cita 16).

Sin embargo, los sistemas hospitalarios incluidos en nuestro estudio no solían implementar recursos de seguimiento de la calidad al incorporar una nueva práctica. La mayoría de los líderes de los sistemas informaron que no intentaron medir la calidad inicial de una práctica ni evaluar su desempeño a lo largo del tiempo después de que se completó la adquisición (Tabla electrónica 2 en el Suplemento 1 , citas 17 y 18).Coordinación de la atención

Los entrevistados coincidieron en que la adquisición de consultorios médicos brindaba a los doctores oportunidades para coordinar la atención, especialmente para pacientes con múltiples problemas de salud complejos y aquellos que necesitaban atención de salud mental (Tabla electrónica 2 en el Suplemento 1 , citas 19 y 20). Los entrevistados también coincidieron en que la integración promovía la continuidad de la atención mediante derivaciones dentro del sistema, como de atención primaria a subespecialistas (Tabla electrónica 2 en el Suplemento 1 , citas 21-23).Acceso para pacientes desatendidos

Otro beneficio reportado de las adquisiciones de consultorios médicos es la ampliación del acceso a la atención para pacientes desatendidos. Los directivos de los hospitales y los médicos comentaron que los médicos empleados desconocen prácticamente el estado del seguro de los pacientes a efectos de programación de citas, algo que la mayoría de los médicos reconoció que no ocurría cuando ejercían de forma independiente. De hecho, la mayoría de los médicos que entrevistamos señalaron que ahora brindan atención a un número considerablemente mayor de pacientes con Medicaid o sin cobertura de seguro que cuando ejercían de forma independiente (Tabla electrónica 2 en el Suplemento 1 , citas 24 y 25).Salud de la población

Más allá de la atención directa al paciente, los directivos hospitalarios afirmaron que la adquisición de consultorios les permitió acelerar el logro de sus objetivos de salud pública. Varios directivos explicaron que utilizan los consultorios adquiridos como puntos de contacto con los pacientes para iniciativas que abordan la inseguridad alimentaria, la inseguridad habitacional y la prevención de enfermedades (Tabla electrónica 2 en el Suplemento 1 , citas 26 y 27).Interrupciones en la atención médica para pacientes existentes

Como se mencionó, los entrevistados indicaron que la adquisición de consultorios podría ampliar el acceso a la atención médica para pacientes con necesidades insatisfechas. Sin embargo, también señalaron que la integración a veces dificultaba el acceso para los pacientes existentes cuyos planes de seguro no incluían el hospital al que se unieron sus médicos (Tabla electrónica 2 en el Suplemento 1 , citas 28 y 29).Problemas y desafíos operativosProductividad médica

Aunque tanto los directivos hospitalarios como los médicos identificaron varios problemas operativos tras la adquisición, ambos grupos difirieron en su percepción de estos problemas y su importancia relativa para la integración efectiva de una práctica adquirida en el sistema hospitalario. Para los directivos hospitalarios, un aspecto clave fue la productividad de los médicos. Compartieron con nosotros su decepción general al constatar que los médicos empleados eran menos productivos que los médicos que ejercían de forma independiente y que también formaban parte del personal médico. En este contexto, algunos directivos se refirieron a diferencias de productividad basadas en unidades de valor relativo o en el tamaño de la cartera de pacientes. Atribuyeron esta diferencia de productividad principalmente a incentivos financieros: los médicos que ejercían de forma independiente tienen fuertes incentivos financieros para mantener un volumen de pacientes relativamente alto, ya que esto afecta más directamente a sus ingresos que a los de los médicos empleados (Tabla electrónica 2 en el Suplemento 1 , citas 30 y 31). Por el contrario, los médicos empleados generalmente opinaban que mantenían un alto nivel de productividad en la atención al paciente, aunque reconocían tener menos responsabilidades administrativas que sus colegas independientes (Tabla electrónica 2 en el Suplemento 1 , cita 32).

Al mismo tiempo, tanto los directivos como los médicos nos comentaron que casi todos los médicos empleados en los sistemas hospitalarios incluidos en nuestro estudio reciben incentivos por desempeño adicionales a su salario base. Según se informó, estos incentivos estaban vinculados a objetivos de productividad, como los basados ​​en unidades de valor relativo, así como a indicadores de calidad asistencial. No obstante, una opinión compartida por directivos y médicos hospitalarios es que la estructuración de incentivos de forma mutuamente aceptable para ambas partes sigue siendo un proceso en desarrollo (Tabla electrónica 2 en el Suplemento 1 , citas 33 y 34).Soporte para la práctica

Los directivos hospitalarios y los médicos también discreparon en sus opiniones sobre el apoyo a la práctica. Si bien la mayoría de los médicos reconocieron haber recibido más personal de apoyo que cuando ejercían de forma independiente, algunos expresaron su decepción porque aún era menor de lo prometido. Los médicos también comentaron que, cuando solicitaban personal adicional para atender el aumento del volumen de pacientes, los directivos hospitalarios rara vez tomaban en serio sus peticiones (Tabla electrónica 2 en el Suplemento 1 , citas 35 y 36). Por el contrario, los directivos hospitalarios nos dijeron que los médicos generalmente no justifican dichas solicitudes de personal desde una perspectiva empresarial (Tabla electrónica 2 en el Suplemento 1 , cita 37).Derivaciones de pacientes

Varios líderes hospitalarios comentaron que una preocupación común entre los médicos que buscan adquirir una práctica es si se les exigirá, o se sentirán obligados, a derivar pacientes para servicios adicionales únicamente dentro del sistema hospitalario. Aunque no se mencionó ningún requisito de este tipo, algunos líderes reconocieron que fomentan encarecidamente las derivaciones dentro del sistema (Tabla electrónica 2 en el Suplemento 1 , cita 38). Si bien no se nos informó sobre ninguna presión explícita para derivar dentro del sistema hospitalario donde trabajan los médicos (Tabla electrónica 2 en el Suplemento 1 , cita 39), varios médicos sí mencionaron que tal fomento podría ser una fuente de presión sutil con respecto a sus decisiones sobre las derivaciones de pacientes (Tabla electrónica 2 en el Suplemento 1 , cita 40). Al mismo tiempo, algunos médicos informaron que, incluso en ausencia de políticas de derivación formales o informales, tendían a limitar sus derivaciones posteriores a la adquisición al sistema hospitalario, en gran parte porque la historia clínica electrónica facilitaba dichas derivaciones (Tabla electrónica 2 en el Suplemento 1 , citas 41-43).Relación entre médicos asalariados e independientes

Algunos médicos describieron fricciones culturales entre ellos y los médicos independientes que formaban parte del mismo personal médico del hospital. Estos médicos informaron que, tras la adquisición de la práctica, tuvieron que superar problemas de confianza y comunicación, ya que sus colegas independientes los veían con recelo por haberse unido al otro equipo. Al parecer, parte de esto se debía a consideraciones financieras (es decir, competencia por los pacientes) (Tabla electrónica 2 en el Suplemento 1 , citas 44 y 45). Si bien la mayoría de los médicos empleados que entrevistamos nos dijeron que estas diferencias se atenuaron con el tiempo, la fase inicial posterior a la adquisición podía estar marcada por tensiones y la pérdida de camaradería.Autonomía del médico

La mayoría de los médicos entrevistados afirmaron que la pérdida de autonomía era el principal inconveniente de la adquisición de una consulta. Sin embargo, esta opinión rara vez se refería a la autonomía clínica. De hecho, los médicos solían lamentar la falta de autonomía en la contratación de personal de apoyo clínico y de nuevos médicos para incorporarse a la consulta hospitalaria. También expresaron su frustración por lo que describieron como una capacidad de decisión limitada en sus propios horarios y modalidades de trabajo; algunos citaron esto como el mayor arrepentimiento que tenían sobre su transición al empleo hospitalario (Tabla electrónica 2 en el Suplemento 1 , citas 46 y 47).Problemas de incorporación

La mayoría de los médicos informaron que las adquisiciones de consultorios médicos conllevaban una mínima capacitación o orientación formal por parte del sistema hospitalario adquirente, lo que obligaba a los médicos recién contratados a resolver las cosas por sí mismos. Algunos comentaron que esta falta de proceso resultaba frustrante para los nuevos médicos, especialmente en comparación con las orientaciones más exhaustivas que observaban para otros miembros del personal. Algunos recordaron iniciativas como reuniones informativas con el equipo directivo o módulos en línea destinados a inculcar la visión del sistema, pero a menudo se consideraban superficiales o irrelevantes para la práctica diaria (Tabla electrónica 2 en el Suplemento 1 , citas 48 y 49).

Discusión

El sistema de salud estadounidense se encuentra en un punto de inflexión crucial en su organización. Estudiamos este desarrollo mediante una investigación cualitativa que incluyó entrevistas con líderes de sistemas hospitalarios y médicos con experiencia directa en la adquisición de consultorios. Si bien utilizamos una muestra intencional de sistemas hospitalarios, consideramos que estos sistemas constituyeron casos muy informativos para explorar los factores que impulsan y las consecuencias de las adquisiciones de consultorios médicos por parte de los hospitales.

Un punto clave de consenso entre líderes y médicos se refiere a la motivación para las adquisiciones. Las entrevistas que realizamos indican que las adquisiciones de consultorios para los sistemas hospitalarios incluidos en nuestro estudio fueron casi siempre iniciadas por médicos, principalmente debido a preocupaciones sobre la viabilidad financiera de sus consultorios. Esto coincide con un estudio previo de Christianson et al.<sup> 19</sup> que, basándose en datos recopilados hace más de 10 años en Minnesota, también informó que las adquisiciones de consultorios suelen ser iniciadas por los médicos. Este hallazgo contrasta con la narrativa que los medios de comunicación han presentado en ocasiones sobre sistemas hospitalarios que adquieren con avidez consultorios médicos.<sup> 20 , 21</sup> Más bien, los sistemas hospitalarios parecen estar reaccionando en gran medida a un fuerte deseo entre los médicos de trabajar en un hospital en lugar de ejercer de forma independiente.

Por lo tanto, este hallazgo es relevante para los funcionarios encargados de hacer cumplir las leyes antimonopolio, quienes en los últimos años se han inclinado a considerar las adquisiciones de consultorios médicos como una forma de comportamiento anticompetitivo por parte de los sistemas hospitalarios adquirentes. 22 Ciertamente, el hecho de que sean los médicos, y no los líderes de los sistemas hospitalarios, quienes generalmente inicien las adquisiciones de consultorios no anula el riesgo de que los sistemas puedan utilizarlas para obtener mayor poder de negociación con los planes de salud, lo que podría elevar los costos de la atención médica. Sin embargo, sí sugiere que al menos algunos sistemas no están orquestando deliberadamente las adquisiciones para lograr objetivos anticompetitivos o simplemente para obtener poder de negociación con los planes de salud. De hecho, hemos escuchado que un objetivo clave para los sistemas que realizan adquisiciones de consultorios es preservar el acceso a los servicios para los pacientes, particularmente en áreas rurales. Además, los hospitales no son las únicas entidades corporativas que adquieren consultorios médicos, ya que tanto las firmas de capital privado como los planes de salud han estado adquiriendo activamente dichos consultorios en los últimos años. 23-25 ​​Este tipo de adquisiciones de consultorios también ha generado preocupación entre los legisladores sobre sus posibles efectos anticompetitivos. 25

Además, presentamos los resultados de nuestro estudio, ya que muchos estados buscan adoptar políticas que limiten la capacidad de los sistemas hospitalarios para adquirir consultorios médicos. 26 , 27 Independientemente de la conveniencia de dichas políticas, no debe pasarse por alto que estas iniciativas regulatorias no contribuyen a fortalecer un sector de médicos independientes que claramente se encuentra en declive. 28 Por lo tanto, los responsables políticos interesados ​​en preservar este sector deberían centrarse en estrategias para mejorar la viabilidad financiera de los consultorios médicos, como la reforma de los pagos y el apoyo a la infraestructura. Asimismo, deben considerarse oportunidades para simplificar la carga administrativa que experimentan los consultorios independientes, como la reducción de los requisitos de presentación de informes. Algunas de estas estrategias para fortalecer la viabilidad de los consultorios médicos independientes podrían incluirse como parte de las iniciativas de inversión que varios estados están llevando a cabo para ampliar el acceso a la atención primaria. 29

En cuanto a las implicaciones de las adquisiciones de consultorios para la atención al paciente, los directivos hospitalarios y los médicos informaron que, en general, estas adquisiciones conducen a una mejor atención. Según todos los testimonios recabados en nuestras entrevistas, las adquisiciones unieron a los médicos con otros profesionales clínicos del hospital a través de un sistema común de historia clínica electrónica e infraestructura clínica relacionada, lo que promovió la coordinación de la atención para los pacientes.

Sin embargo, si los beneficios para la atención al paciente son tan evidentes como indican nuestros datos, cabe preguntarse por qué los investigadores que realizan estudios a gran escala no han detectado mejoras más sólidas y consistentes en los resultados de los pacientes en los sistemas hospitalarios integrados. Como se ha señalado, los estudios realizados hasta la fecha presentan resultados algo contradictorios en cuanto al impacto de la integración hospital-médico en la calidad de la atención. Es posible que los sistemas integrados requieran más tiempo para traducir los beneficios clínicos descritos por nuestros entrevistados en mejoras tangibles en la atención al paciente, a medida que los directivos hospitalarios y los médicos empleados aprendan a aprovechar al máximo su colaboración.

Al mismo tiempo, la investigación actual sobre la integración entre hospitales y médicos presenta limitaciones que pueden ocultar las mejoras en los resultados de los pacientes derivadas de la adquisición de consultorios médicos. Por ejemplo, nuestras entrevistas señalaron mejoras estructurales como la ubicación conjunta de servicios de salud mental o la incorporación de bancos de alimentos en los centros adquiridos. Estas mejoras no se miden fácilmente en los datos de reclamaciones ni en otras fuentes de datos secundarias que los investigadores utilizan para estudiar los efectos de la integración entre hospitales y médicos.

Los hallazgos del estudio señalan algunos problemas y desafíos operativos relacionados con la adquisición de consultorios médicos por parte de sistemas hospitalarios. Los líderes hospitalarios expresaron su frustración con la productividad de los médicos empleados, lo cual coincide con estudios empíricos que demuestran una menor productividad médica tras la adquisición de un consultorio.<sup> 30</sup> Por otro lado, los médicos empleados se quejaron de ser marginados en las decisiones sobre el apoyo a los consultorios y los horarios de trabajo. Además, nuestro estudio reveló un camino a menudo accidentado para los médicos recién contratados, muchos de los cuales utilizaron expresiones como «se incorporaron de repente» o «se integraron rápidamente» para describir su experiencia al adaptarse a los nuevos protocolos, sistemas de HCE y personal de sus empleadores hospitalarios.

Algunos de estos problemas operativos —en particular la productividad y la autonomía de los médicos— son puntos de conflicto de larga data entre los líderes hospitalarios y los médicos empleados, que se remontan al menos a finales de la década de 1990, durante una oleada anterior de adquisiciones de consultorios médicos por parte de sistemas hospitalarios. Estos conflictos contribuyeron a que muchos sistemas hospitalarios vendieran o cerraran los consultorios que habían adquirido. 31 Si estos problemas son tan prominentes hoy como sugiere nuestro estudio, cabe preguntarse si alguna vez podrán resolverse. En uno de los pocos estudios cualitativos sobre la integración hospital-médico, Nguyen et al. 32 encontraron preocupaciones similares por parte de líderes hospitalarios que cuestionaron si el empleo hospitalario para médicos es un modelo sostenible para el futuro.Limitaciones

Nuestro estudio presenta dos limitaciones principales. En primer lugar, la participación en las entrevistas fue voluntaria, y quienes optaron por participar podrían haber tenido opiniones más firmes sobre la integración, tanto positivas como negativas, que quienes no lo hicieron. En segundo lugar, si bien entrevistamos tanto a directivos de sistemas hospitalarios como a médicos, estos no son los únicos actores involucrados en este tipo de transacciones. Los pacientes constituyen un grupo de interés particularmente importante, cuyas perspectivas también deberían tenerse en cuenta para una evaluación más completa del impacto de las adquisiciones de consultorios médicos en la atención al paciente.Conclusiones

En este estudio cualitativo sobre la adquisición de consultorios médicos por parte de hospitales, buscamos obtener las perspectivas tanto de los líderes hospitalarios como de los médicos empleados que han estado lidiando con este importante desarrollo para el sistema de salud estadounidense. Los hallazgos del estudio ofrecen información valiosa sobre la motivación de las adquisiciones, sus desafíos operativos y sus posibles implicaciones para la atención al paciente. Esperamos que estos hallazgos sirvan de guía útil para los líderes y responsables políticos del sector salud que participan en la evaluación del impacto de la integración hospital-médico en la prestación de servicios de salud en el futuro.

Impactos de la descentralización de la salud en la equidad, la eficiencia y la efectividad: una revisión exploratoria.

Rafaela Oliveira 1,Gonçalo Santinha 1, *yTeresa Sá Marques 2

La descentralización otorga a los gobiernos locales autonomía en la toma de decisiones sobre el diseño de políticas y les asigna una amplia gama de competencias que pueden impactar significativamente el desempeño de los sistemas de salud. La delegación de poder y autoridad puede manifestarse de diversas formas, dando lugar a distintos tipos de descentralización: política, administrativa o fiscal. Sin embargo, aún existe poco consenso en la literatura respecto a sus definiciones precisas [ 1 , 2 ].La descentralización política implica que la administración central ceda autoridad para la toma de decisiones a los gobiernos locales. La descentralización administrativa se refiere a la transferencia de responsabilidades operativas, incluyendo la asignación de tareas específicas y su correspondiente financiación, sin una delegación total del poder de decisión. Finalmente, la descentralización fiscal implica la transferencia de responsabilidades de gasto e ingresos del gobierno central a los gobiernos locales [ 3 , 4 ].Dentro del sector sanitario, la evidencia sobre los beneficios de la descentralización dista mucho de ser concluyente. Tres teorías, que sustentan la justificación de la descentralización, nos ayudan a comprender sus impactos en los sistemas sanitarios [ 5 , 6 ]. Basada en el trabajo fundamental de Tiebout [ 7 ] sobre bienes públicos locales, la teoría de «votar con los pies» explica cómo la descentralización puede exacerbar o mitigar las disparidades existentes en la distribución de recursos, ya que las personas pueden o no elegir su lugar de residencia en función de los posibles beneficios fiscales o servicios. Inspirándose en la noción de Arrow [ 8 ] de asimetría de la información en las relaciones sanitarias, la teoría de «cercanía al terreno» sostiene que una gobernanza más cercana a los ciudadanos permite recopilar información local, lo que lleva a la descentralización a ofrecer respuestas más personalizadas a las necesidades de la comunidad. Por último, basándose en el trabajo de Hurwicz [ 9 ] sobre gobernanza, la teoría de «vigilar a los vigilantes» destaca cómo la descentralización fomenta numerosas interrelaciones y responsabilidad mutua entre las diversas partes interesadas, de modo que los beneficios de la descentralización dependen de la responsabilidad de los responsables de la toma de decisiones locales.La aplicación de estas teorías al análisis de la descentralización en la atención sanitaria ofrece un medio para identificar sus ventajas y desventajas, a pesar de la controversia existente en la literatura [ 5 , 6 ]. Algunos investigadores sostienen que la descentralización contribuye a una mayor equidad en la atención sanitaria, una mejor eficiencia y eficacia de los servicios, y una mejor utilización de los recursos [ 2 , 3 ]. Por el contrario, otros estudios señalan consecuencias negativas, como un mayor gasto, una mayor complejidad dentro de los sectores, un aumento de las desigualdades socioterritoriales y desafíos de coordinación y financiación a múltiples niveles [ 1 , 4 , 10 ].En el ámbito de la toma de decisiones en materia de políticas de salud, las consideraciones de equidad, eficiencia y efectividad suelen desempeñar un papel central [ 11 ].

Por un lado, esto implica garantizar el acceso igualitario a bienes y servicios específicos para personas con necesidades similares (equidad); por otro lado, requiere la optimización de los recursos existentes (eficiencia). Los responsables políticos también deben asegurar que las políticas se alineen con los objetivos de salud deseados (efectividad). Comprender cómo se diseñan las políticas dentro de los procesos descentralizados para alinearse con estos objetivos permite identificar los impactos de la descentralización de la salud [ 

5 ]. Además, el conocimiento de estos impactos resulta crucial para la sostenibilidad de los sistemas de salud, que buscan mejorar la salud de la población y realizar funciones de prestación de atención médica que incorporen estos principios [ 

12 ]. Esta comprensión sirve de base para la toma de decisiones informadas en el desarrollo e implementación de políticas de salud.Más específicamente, la equidad implica la distribución justa de los recursos existentes con el objetivo de evitar que los ciudadanos enfrenten un trato diferencial basado en factores como su lugar de residencia, estatus socioeconómico y género, entre otros [ 

13 ]. La equidad, en este contexto, subraya un compromiso para reducir y, en última instancia, eliminar las disparidades en salud y sus determinantes [ 

14 ], centrándose en la perspectiva de las necesidades y la garantía de igualdad de oportunidades [ 

2 ]. La eficiencia, por otro lado, se refiere al uso juicioso de los recursos, con el fin de maximizar los beneficios para la salud de la sociedad y minimizar los costos de atención médica [ 

15 ]. La eficiencia se puede dividir en dos categorías: eficiencia técnica, que evalúa la relación entre recursos y resultados, esclareciendo cómo se utilizan los recursos, y eficiencia asignativa, que considera la efectividad de la asignación de recursos y la distribución de resultados dentro de la comunidad. La efectividad, a su vez, implica el establecimiento de medidas, intervenciones o iniciativas apropiadas para lograr los resultados u objetivos previstos con los recursos disponibles. Esto refleja el grado en que las acciones o políticas que se implementan impactan la salud de los individuos [ 

16 ].La implementación de la descentralización en la atención médica, sin embargo, varía entre países, lo que genera resultados e impactos diversos. Por ejemplo, el proceso de implementación de la descentralización en Italia abarcó todo el sector salud. Se adoptaron reformas destinadas a fortalecer las regiones con un doble enfoque: reforzar el sistema de reembolso, por un lado, y fortalecer el sistema político, por otro. Si bien fue un proceso cuidadosamente planificado, las diferentes interpretaciones entre regiones comprometieron el logro de la equidad. Por otro lado, el proceso de descentralización a las regiones en Noruega fue radical y se llevó a cabo rápidamente. Los componentes administrativos y de gestión se descentralizaron al nivel regional, pero el modelo de financiación se mantuvo centralizado. En comparación con el caso italiano, el alcance de la descentralización en Noruega fue más limitado, abarcando solo la atención hospitalaria [ 

1 ].Además, existe una brecha significativa en nuestra comprensión de cómo la descentralización afecta la equidad, la eficiencia y la efectividad de los sistemas de salud de manera integral. El objetivo de este estudio es brindar una visión general exhaustiva de la evidencia que sustenta las prácticas de descentralización de la atención médica y sus impactos, con el apoyo de un modelo conceptual.Para lograr este objetivo, diseñamos una revisión exploratoria para identificar la evidencia disponible, aclarar conceptos clave y examinar las metodologías de investigación en este campo [ 

17 ]. Para esta revisión, se desarrollaron hipótesis basadas en las cinco variables de descentralización de la Organización Mundial de la Salud [ 

1 ]: geografía y sociodemografía, organización de los procesos políticos, funciones y peso económico, dirección y control, para descubrir los mecanismos causales de cada variable sobre la equidad, la eficiencia y la eficacia.Cada variable de descentralización se define en términos de su impacto potencial cuando se implementa la descentralización. “Geografía y sociodemografía” indica que los impactos de la descentralización varían según el tamaño y la composición socioeconómica de las entidades descentralizadas. “Organización de los procesos políticos” se refiere a las estructuras formales de toma de decisiones, el potencial de participación ciudadana y la proximidad entre la gobernanza y los individuos. “Funciones y peso económico” implica la transferencia de poder sobre las decisiones fiscales a los gobiernos locales. “Dirección” corresponde a la presencia o ausencia de coordinación central en la definición de objetivos y directrices para los gobiernos locales. Finalmente, “control” corresponde a la presencia o ausencia de instrumentos de monitoreo y evaluación por parte de la administración central para recopilar información sobre cómo se implementan las decisiones en los niveles descentralizados [ 

1 ].

Tabla 1. Hipótesis formuladas.

Equidad en
el acceso y el uso
EQ.GEO1La descentralización puede generar desigualdades territoriales si los municipios más pequeños o más pobres no reciben recursos proporcionales a los municipios más grandes.
EQ.OPP1Formular políticas sin la regulación del gobierno central ni la participación ciudadana, basándose únicamente en la calidad de la gobernanza local, puede conducir a mayores desigualdades territoriales.
EQ.FE1La redistribución inadecuada de los recursos financieros entre los municipios, que conlleva una fuerte dependencia de sus propios impuestos, contribuye al aumento de las desigualdades en materia de salud.
EQ.STRE1La descentralización, al carecer de directrices para la aplicación de las competencias asignadas, agrava las desigualdades en materia de salud.
EQ.EVAL1Los mecanismos de evaluación del gobierno central pueden abordar las desigualdades derivadas de la descentralización de competencias a los gobiernos locales.
EficienciaEFIC.GEO2En territorios más pequeños, la descentralización puede provocar pérdidas de eficiencia debido a la incapacidad de aprovechar los recursos existentes mediante economías de escala.
EFIC.OPP2Implementar políticas a nivel local, donde existe una mayor proximidad a la información sobre las necesidades y preferencias de los ciudadanos, resulta más eficiente que hacerlo a través del gobierno central.
EFIC.FE2La asignación de recursos financieros por parte del gobierno central a los gobiernos locales fomenta una mayor eficiencia en su uso.
EFIC.STRE2La existencia de directrices sobre los procesos de asignación de recursos en el marco de la descentralización aumenta la eficiencia de los servicios de salud.
EFIC.EVAL2Los mecanismos de evaluación del gobierno central, en lo que respecta a la ejecución de tareas descentralizadas en materia de salud para los gobiernos locales, promueven una mayor eficiencia en la atención sanitaria.
EficaciaEFET.GEO3La descentralización puede favorecer a los municipios más grandes frente a los más pequeños, ya que estos últimos tienen mayor capacidad, en términos de recursos humanos y financieros, para implementar servicios y mejorar la salud de la población.
EFET.OPP3La descentralización fomenta la formulación de políticas más eficaces, adaptadas a las necesidades y preferencias de los ciudadanos, siempre que el gobierno local tenga autonomía y sea políticamente responsable de sus actos.
EFET.FE3La implementación de políticas por parte del gobierno local depende de la asignación de recursos del gobierno central y de los impuestos locales. Si el gobierno central no redistribuye suficientes recursos financieros, solo los municipios con mayores recursos podrán implementar políticas efectivas.
EFET.STRE3La falta de directrices en el proceso de descentralización reduce la garantía de mejoras en la eficacia del sistema de salud.
EFET.EVAL3El gobierno local solo evalúa las políticas implementadas en el marco de la descentralización si el gobierno central promueve mecanismos de evaluación.

El resto de este artículo se estructura de la siguiente manera. La siguiente sección presenta los métodos empleados en esta revisión exploratoria, incluyendo el protocolo y el proceso de investigación. Posteriormente, presentamos los resultados según diferentes criterios analíticos. Finalmente, ofrecemos una discusión exhaustiva de los hallazgos, junto con las conclusiones clave, una discusión de las limitaciones inherentes a la investigación y sugerencias para futuras líneas de investigación.

2. Materiales y métodos

2.1. Método

Esta revisión exploratoria utilizó el protocolo PRISMA (Elementos de informe preferidos para revisiones sistemáticas y metaanálisis), un modelo desarrollado originalmente en el contexto de las ciencias de la salud para mejorar la fiabilidad y la replicabilidad de las revisiones de la literatura y los metaanálisis [ 

18 ].

2.2. Estrategia de búsqueda

La identificación de las publicaciones fue resultado de una investigación realizada en enero de 2023 utilizando dos bases de datos multidisciplinarias: Scopus y Web of Science. Empleamos las siguientes palabras clave: (decentrali*) AND (regional* OR “regional power” OR “regional government*” OR municipal* OR “local power” OR “local government*”) AND (health OR healthcare OR “health service*” OR “health center*” OR “health care”).La búsqueda estuvo restringida por idioma (inglés y portugués), tipo de documento y período de tiempo: (i) para Scopus, seleccionamos “artículo” + “capítulo de libro” + “artículo de congreso”, y (ii) para Web of Science, elegimos “artículo” + “capítulo de libro” + “artículo de procedimiento”, con un horizonte temporal de 2001–2022.

2.3. Criterios de inclusión y exclusión

Incluimos todas las publicaciones que abordaban relaciones que involucraban resultados empíricos cuantitativos y cualitativos sobre la descentralización y su impacto en la equidad, la eficiencia y la efectividad en el contexto de la atención médica. Además, solo se incluyeron las publicaciones que evaluaban este proceso en relación con todo el sistema de salud, mientras que se excluyeron aquellas que se centraban únicamente en un servicio en particular o un grupo poblacional específico. Solo se incorporaron estudios en inglés de países de ingresos medios y altos que evaluaron cualquiera de los tres tipos de descentralización entre 2001 y 2022. No se consideraron artículos de opinión, tesis ni otras publicaciones en revistas no científicas.En cuanto a los criterios de exclusión, se excluyeron los artículos no publicados en inglés, los que carecían de resumen o los que no proporcionaban acceso al texto completo. Asimismo, se excluyeron las revisiones sistemáticas de la literatura, los estudios teóricos sin evidencia empírica y los que se referían a países de ingresos bajos o medios-bajos, así como los artículos que no abordaban los conceptos analizados o que no eran relevantes para el objetivo de esta revisión exploratoria.

2.4. Selección de estudios y extracción de datos

La selección de publicaciones se realizó en tres etapas: (i) inicialmente, se eliminaron las publicaciones duplicadas y aquellas sin resumen; (ii) posteriormente, se evaluaron los títulos y resúmenes de las publicaciones según los criterios de inclusión y exclusión para descartar las irrelevantes; (iii) finalmente, se recuperaron los textos completos de las publicaciones que cumplían los requisitos y se revisaron para su inclusión. Todas estas etapas se llevaron a cabo utilizando el software Rayyan.Posteriormente, se realizó un análisis exhaustivo de los textos completos de las publicaciones seleccionadas. Se extrajeron datos de cada publicación incluida mediante una herramienta de extracción de datos que abarcaba los siguientes elementos: (i) autores, título y año de publicación; (ii) países estudiados; (iii) objetivo del estudio; (iv) tipo de descentralización; (v) resultados analizados (equidad, eficiencia y eficacia); (vi) variables de descentralización; (vii) métodos de recopilación de datos; (viii) resultados; y (ix) conclusiones.A lo largo de cada etapa del proceso de selección y análisis, todas las publicaciones fueron revisadas por un mínimo de dos autores siguiendo el principio de cuatro ojos [ 

19 ], y cualquier desacuerdo se resolvió por consenso.

3. Resultados

3.1. Selección de estudios

La búsqueda inicial en las bases de datos arrojó un total de 2398 publicaciones, de las cuales 1174 se encontraron en la base de datos SCOPUS y 1224 en la Web of Science.Tras eliminar las publicaciones duplicadas ( 

n = 771 publicaciones), se analizaron 1627 publicaciones en función de su título, palabras clave y resumen. Siguiendo estos criterios, se excluyeron 1493 publicaciones por no cumplir con los criterios de inclusión y exclusión, es decir, por no estar publicadas en inglés, ser revisiones bibliográficas o no estar relacionadas con la descentralización sanitaria.Posteriormente, se examinaron los textos completos de las 134 publicaciones restantes, y se excluyeron 71 por no cumplir con los criterios de inclusión o por ser inaccesibles. En estos casos, se intentó contactar a los autores para obtener acceso completo a las publicaciones, sin obtener respuesta. Por consiguiente, se consideraron elegibles 63 artículos para esta revisión sistemática, como se ilustra en el diagrama PRISMA a continuación ( 

Figura 1 ).

Figura 1. Diagrama de flujo PRISMA.

3.2. Caracterización de los estudios

3.2.1. Evolución de las publicaciones por año

Los artículos incluidos en la revisión bibliográfica abarcan desde 2002 (dos artículos) hasta 2022 (siete artículos). 

La Figura 2 ilustra una tendencia creciente en las publicaciones, con un notable aumento después de 2017. A pesar de un descenso en 2019, el 46 % de las publicaciones surgieron después de esa fecha.

Figura 2. Número de publicaciones por año.

3.2.2. Clasificación de revistas científicas

La muestra analizada comprende 63 publicaciones de revistas científicas. Cabe destacar que ocho revistas publicaron dos o más artículos: Health Policy, Social Science and Medicine, Ciência e Saúde Coletiva, Cadernos de Saúde Publica, Saúde e Sociedade, International Journal of Health Planning and Management, European Journal of Health Economics y Health Services Management Research ( Tabla 2 ).

4. Debate

En esta sección, analizamos los resultados y profundizamos en las hipótesis formuladas inicialmente para comprender el impacto de la descentralización en la equidad, la eficiencia y la efectividad del sistema de salud. Si bien este tema cuenta con cierto consenso en la literatura, verificado por la confirmación de algunas hipótesis, o partes de ellas, también presenta evidencia ambigua para algunas de las variables de descentralización estudiadas.La bibliografía consultada en ambas bases de datos reflejó la creciente importancia del tema de la descentralización sanitaria. Se observó un notable aumento en el número de publicaciones después de 2019, especialmente en los años posteriores a la pandemia de COVID-19. Cabe destacar que este contexto puso de relieve el papel protagónico que pueden desempeñar los gobiernos locales en el ámbito de la salud pública, demostrando su capacidad para asumir competencias en esta área.Entre los estudios analizados, destacaron las investigaciones realizadas en países históricamente con altos niveles de descentralización, y más de la mitad de los artículos se centraron en la descentralización fiscal. Estos resultados pueden atribuirse a que este tipo de descentralización otorga mayor autonomía en la toma de decisiones a los gobiernos locales. Estos son responsables de las decisiones relativas a los ingresos y los gastos, lo que les permite utilizar los recursos según su criterio. En cuanto a las variables de descentralización, si bien estos resultados son previsibles, siendo las funciones, el peso económico y la organización de los procesos políticos las más preponderantes, las demás variables, a pesar de su complejidad inherente, requieren una atención cuidadosa para comprender sus impactos.

4.1. Equidad en el acceso y el uso

La hipótesis EQ.GEO1 encuentra apoyo en la literatura revisada. Estos estudios revelaron que la descentralización produce respuestas heterogéneas y diferenciadas, con efectos más favorables en regiones con mayor desarrollo en comparación con las menos desarrolladas. Los impactos variaron según el nivel de desarrollo de los gobiernos subnacionales, sus recursos disponibles, las características de la población, la organización y gestión de los sistemas de salud y los recursos redistribuidos en el propio proceso de descentralización [ 

41 , 

56 ]. En este sentido, Assis [ 

41 ], centrándose en Brasil, concluyó que la descentralización fiscal redujo las tasas de mortalidad infantil. Sin embargo, los impactos variaron entre regiones, dependiendo del desarrollo territorial y económico existente. Se observaron efectos más significativos en las regiones más desarrolladas (sur), mientras que las regiones del norte, caracterizadas por ciudades desfavorecidas que carecen de infraestructura básica y menos recursos, experimentaron efectos menos pronunciados de la descentralización. A su vez, según los hallazgos del artículo [ 

52 ], la descentralización exacerbó las disparidades geográficas existentes en el acceso a la atención médica entre las regiones italianas. Los desafíos relacionados con el acceso a la atención médica, como el costo o los problemas de transporte, fueron más frecuentes en el sur, particularmente en las regiones menos desarrolladas. Esta evidencia subraya la importancia crucial del acceso a la atención médica, que abarca factores como la distancia necesaria para recibir atención y el tiempo de viaje correspondiente.La hipótesis subsiguiente, EQ.OPP1, también encuentra validación en la literatura. Los estudios incluidos indicaron que el diseño de políticas sin regulación del gobierno central ni participación ciudadana exacerba las desigualdades entre regiones, lo que resulta en efectos adversos para la salud de la población. La fragmentación del sistema de salud en términos de financiamiento y prestación de servicios, junto con la estandarización del uso de los servicios de salud sin considerar las necesidades locales, genera inequidades en la atención médica [ 

67 , 

76 ]. Desde una perspectiva de gobernanza, [ 

72 ] afirmó que varios intentos de descentralización en el sistema de salud griego fracasaron debido a la falta de apoyo estatal y voluntad política. La limitada transferencia de poderes administrativos y la constante discontinuidad en las políticas de salud durante los cambios políticos influyeron en el desempeño de los servicios de salud regionales, sin lograr reducir las desigualdades entre los gobiernos locales ni mejorar la calidad de los servicios prestados.Trece artículos informan sobre la equidad en la financiación de la atención médica, presentando resultados mixtos con respecto a la hipótesis EQ.FE1, que fue parcialmente confirmada. Algunos estudios indicaron que la redistribución de responsabilidades y recursos financieros no condujo a un aumento de las desigualdades en salud ni a disparidades en el acceso a la atención médica; por el contrario, las redujo. Estos estudios argumentaron que las desigualdades existentes provienen de disparidades de ingresos entre la población más que de diferencias en la financiación de la salud [ 

24 ] y variaciones en la gestión de los sistemas de salud [ 

25 ]. Además, las referencias [ 

21 , 

55 ] concluyeron que, si bien la descentralización puede ser un medio para lograr una asignación más equitativa de recursos, requiere condiciones políticas específicas y mecanismos adaptados a los contextos existentes.Por el contrario, comprender las necesidades que perciben los municipios es crucial para entender cómo asignan los recursos. En este contexto, el estudio sobre Colombia y Chile [ 

21 ] afirmó que el uso de una fórmula de asignación de transferencias intergubernamentales, basada en la población, facilitó la distribución equitativa de los recursos nacionales entre los gobiernos locales durante el proceso de descentralización de la salud. En consecuencia, en términos de distribución de recursos financieros, los intereses del receptor (gobierno local) prevalecieron sobre los del donante (intereses a nivel nacional) [ 

83 ].Sin embargo, otros estudios sugirieron que la descentralización tuvo efectos adversos en la disponibilidad de recursos y el acceso a la atención médica, lo que provocó un aumento de las desigualdades entre los grupos de población. La redistribución inadecuada de los recursos financieros dio como resultado un sistema de salud fragmentado y desigual, donde los niveles de disponibilidad, utilización y accesibilidad de los recursos, así como el grado de contención de costos, se correspondían con la riqueza de la región [ 

23 ]. Las regiones más ricas se encontraban en mejor situación, ya que poseían una mayor capacidad para expandir sus propias fuentes de financiación, ampliando así la brecha entre las regiones prósperas y empobrecidas [ 

22 ].Aunque algunos estudios señalaron que la descentralización de los recursos financieros contribuyó a reducir las tasas de mortalidad infantil [ 

32 , 

41 ], fortaleció las capacidades de toma de decisiones de los gobiernos subnacionales [ 

78 ] y no afectó las desigualdades entre regiones [ 

56 ], enfatizaron que las diversas respuestas observadas estuvieron influenciadas por el nivel de desarrollo de cada región y la forma en que se asignaron los recursos financieros. Por ejemplo, el estudio sobre Italia [ 

56 ] mencionó que la reforma de descentralización fiscal contribuyó a contener las desigualdades existentes, pero los beneficios fueron mayores en las regiones más ricas que en las menos desarrolladas. A su vez, los resultados de [ 

32 ] sobre Colombia indicaron que la descentralización tuvo un efecto positivo en la reducción de la mortalidad infantil, pero estos beneficios fueron mayores en las regiones más ricas.En cuanto a la hipótesis EQ.STRE1, los estudios destacaron que la atribución de más responsabilidades y recursos a los municipios por parte del gobierno central no mitigó las desigualdades existentes [ 

43 , 

54 ]. La transferencia de habilidades carecía de directrices que la acompañaran, y no existía una planificación para el uso de recursos basada en las necesidades locales. La falta de coordinación entre los niveles de gobierno resultó en la heterogeneidad de las políticas, lo que comprometió la equidad. En Suecia, por ejemplo, un modelo de descentralización distinto en términos de regulaciones dio lugar a reformas, como la reforma de la elección del paciente, sin un estándar nacional en la práctica. En consecuencia, con solo recomendaciones vigentes, una gobernanza laxa y la falta de directrices para la adopción de políticas, surgieron inequidades entre las regiones en términos del acceso de los pacientes a los servicios de salud [ 

80 ]. Estos resultados subrayan la importancia de contar con directrices en las diversas etapas del proceso de descentralización.La última hipótesis (EQ.EVAL1) fue confirmada por dos artículos analizados que afirmaban que la adopción de mecanismos de evaluación promovía el desempeño de los sistemas de salud descentralizados [ 

50 , 

77 ]. En el caso de Italia, por ejemplo, el uso de estos mecanismos reveló notables disparidades regionales entre el sur y el norte, con un desempeño inferior en el primero tanto en la prestación de servicios de salud como en los resultados de salud [ 

50 ]. Además, este conocimiento permitió a los gobiernos locales evaluar si las medidas implementadas estaban logrando los resultados previstos e identificar los factores que influyen en ellos. En consecuencia, los gobiernos locales pueden formular e implementar medidas para minimizar los problemas detectados.

4.2. Eficiencia

En términos de eficiencia, la hipótesis EFIC.GEO2 no pudo validarse debido a que la evidencia se limita a un solo artículo. Ferrario y Zanardi [ 

57 ] argumentaron que las regiones más pequeñas con menos recursos tenían una capacidad limitada para invertir en servicios adecuados, incurriendo en gastos de salud innecesarios y teniendo recursos solo para cubrir los gastos básicos. Por el contrario, las regiones prósperas podían asignar recursos para satisfacer las necesidades existentes, pero, en algunos casos, podrían haber gastado más de lo necesario. A pesar de encontrar que las regiones más grandes incurrieron en mayores gastos, hay evidencia insuficiente con respecto a la eficiencia; los datos no determinan si los gastos se ajustaron a las necesidades reales.Considerando la hipótesis EFIC.OPP2, los estudios revelaron que las preferencias de los ciudadanos diferían tanto entre regiones como dentro de ellas. Se consideró más eficiente descentralizar las decisiones a niveles más cercanos a los ciudadanos. La proximidad entre los órganos de gobierno y los ciudadanos permite a los gobiernos subnacionales identificar y comprender las preferencias de los ciudadanos en materia de servicios de salud. Esta comprensión es crucial para la asignación de recursos, maximizando el bienestar general de la población [ 

27 ]. Los responsables políticos desempeñan un papel fundamental en el desarrollo de políticas, y cuando el costo promedio de la atención se ajusta a las características de la población y las estructuras sanitarias, las regiones pueden mejorar la eficiencia de su sistema de salud [ 

26 , 

66 ]. Por lo tanto, se confirmó la hipótesis mencionada.Catorce artículos relacionados con la descentralización en cuanto a funciones y peso económico mostraron resultados controvertidos, validando parcialmente la hipótesis EFIC.FE2. Algunos artículos afirmaron que la asignación de recursos financieros a los gobiernos locales contribuyó a una prestación de servicios eficiente. Esto se logró mediante el uso juicioso de los recursos para mejorar la salud de la población, reforzando la viabilidad de las políticas y promoviendo la transparencia y la responsabilidad en la asignación de gastos [ 

30 , 

48 ]. Sun y Andrews [ 

68 ] agregaron que el aumento de la eficiencia en el uso de los recursos financieros puede ser más evidente en las regiones más desarrolladas gracias a su capacidad para desarrollar mecanismos que motiven el uso adecuado de los recursos. En este sentido, [ 

30 ] señaló que la descentralización fiscal en España aumentó la rendición de cuentas de las regiones en la asignación de recursos, lo que condujo a una disminución de las tasas de mortalidad infantil. Por el contrario, en las regiones donde no se produjo la transferencia de recursos financieros, los efectos observados fueron de menor magnitud.En contraste, otros estudios argumentaron que la autonomía otorgada a los gobiernos subnacionales en el uso de recursos financieros no necesariamente reflejaba una utilización eficiente [ 

28 , 

35 ]. Tres estudios postularon que, dadas las diversas condiciones entre los gobiernos locales, incluyendo diferentes grupos de población, condiciones socioeconómicas y ubicaciones geográficas, la tendencia general fue una disminución en la eficiencia [ 

40 , 

46 ]. Según Machado y Guim [ 

35 ], los gobiernos locales menos desarrollados en Brasil incurrieron en mayores gastos per cápita en personal y adquisición de medicamentos, lo que llevó a ineficiencias inherentes a la pérdida de escala. Las variaciones regionales en los gastos per cápita entre los gobiernos locales hicieron que el sistema fuera más vulnerable. Otros mencionaron que la asignación de recursos llevó a un aumento en el gasto en salud. Los gobiernos locales, que buscan mejorar los servicios existentes o implementar políticas diversificadas, podrían no asignar los recursos financieros de la manera más eficiente [ 

65 , 

73 , 

75 ].Centrando el análisis en la hipótesis EFIC.STRE2, los estudios correspondientes a esta variable de descentralización corroboraron su validez. Considerando la naturaleza intrincada del proceso de descentralización, se destacaron ciertas condiciones: (i) la participación de todas las partes interesadas con conciencia de la necesidad de cambios; (ii) la presencia de estrategias adaptadas para abordar los problemas existentes; y (iii) la coordinación de todo el proceso, clara y precisa, orientada al desarrollo de una red integrada de suministro de atención médica específica para lograr eficiencia en los servicios de salud. Estas condiciones, que afectan los componentes estructurales del sistema, influyendo en el comportamiento de las organizaciones e individuos, son un ejemplo de un caso innovador de la región de Marche en Italia [ 

54 ]. Un factor que puede influir en el logro de la eficiencia es la existencia de imposiciones excesivas por parte del gobierno central, restringiendo el rol de los gobiernos subnacionales en la utilización y asignación de recursos en función de sus especificidades [ 

44 ].La hipótesis EFIC.EVAL2 no fue corroborada por la literatura, ya que ningún estudio midió el impacto de la existencia de mecanismos de evaluación de la eficiencia. Tres estudios destacaron que la existencia de estos mecanismos ayudó a los gobiernos locales a comprender los efectos de las reformas implementadas y podría orientar las consideraciones para futuras intervenciones [ 

70 , 

82 ]. Sin embargo, a pesar de que algunos países cuentan con sistemas de monitoreo para la ejecución de tareas descentralizadas, aún no está claro si su existencia contribuye a mejorar la eficiencia.

4.3. Eficacia

En cuanto a la efectividad, la literatura relacionada con la hipótesis EFET.GEO3 sugirió que el proceso de descentralización impacta a los gobiernos locales menos desarrollados, presentando un desafío principal para el cumplimiento de los objetivos propuestos [ 

36 ]. El nivel de desarrollo se consideró una condición fundamental para lograr mejores resultados. A diferencia de los gobiernos subnacionales más desarrollados, aquellos con menor desarrollo exhibieron menores capacidades técnicas, administrativas y gerenciales, junto con una capacidad financiera insuficiente para abordar los desafíos de la gestión de los servicios de salud. En consecuencia, se encontraron en una situación de mayor vulnerabilidad, lo que requirió la implementación de medidas para mejorar los servicios de salud, como concluyeron los estudios [ 

32 , 

36 ] con respecto a Brasil y Colombia. Por lo tanto, la hipótesis examinada fue confirmada.En la variable de descentralización de la organización de los procesos políticos (EFET.OPP3), las referencias [ 

60 , 

81 ] destacaron que los gobiernos locales, conscientes de su responsabilidad electoral, promovieron la promulgación de políticas alineadas con las preferencias y necesidades de sus ciudadanos, confirmando la hipótesis. En el caso del sistema español, la existencia de comunidades autónomas y la consiguiente descentralización del sistema de salud otorgaron a los ciudadanos mayor flexibilidad en la elección de sus representantes locales. En este sentido, surgió entre los responsables políticos la necesidad de garantizar una estructura que conciliara los objetivos de la gestión y la política sanitaria con las preferencias de los individuos [ 

60 ]. La definición de políticas por parte de los gobiernos subnacionales, especialmente cuando se aprovechaban significativamente sus propios recursos, mejoró la rendición de cuentas en la utilización de recursos hacia los ciudadanos [ 

63 ]. En consecuencia, con esta autonomía y rendición de cuentas por sus acciones, los gobiernos asignaron recursos con el objetivo de desarrollar políticas eficaces [ 

47 , 

71 ].Varios estudios sugirieron que cuando los mecanismos de financiación existentes resultaron insuficientes para cubrir los gastos, y los gobiernos locales recurrieron a sus propios recursos, solo los gobiernos más desarrollados tuvieron la capacidad de implementar políticas apropiadas [ 

48 , 

49 ]. Otros artículos indicaron que en las regiones donde una parte sustancial de los gastos se financió con sus propios ingresos, los políticos fueron más responsables, brindando servicios que se ajustaban mejor a las necesidades existentes. Por el contrario, las regiones menos desarrolladas, fuertemente dependientes de los fondos del gobierno central, enfrentaron limitaciones, lo que resultó en una gobernanza más restringida [ 

22 ]. El caso italiano destacó estos dos impactos resultantes de la descentralización de los recursos financieros a las regiones. Si bien el objetivo era fomentar el desarrollo regional, los impactos variaron entre regiones debido a las capacidades preexistentes de esta reforma [ 

56 ]. Por lo tanto, la hipótesis EFET.FE3 fue validada.Los estudios analizados dentro del alcance de la hipótesis EFET.STRE3 la corroboraron, concluyendo que la existencia de coordinación central en la definición de directrices para la planificación, utilización de recursos y evaluación de las medidas implementadas, combinada con condiciones locales favorables para la descentralización, contribuyó a un mejor desempeño de las políticas [ 20 , 39 ]. En Italia [ 20 ] y España [ 

62 ], dado el contexto de la pandemia, surgieron diferencias entre las regiones de los dos países en su capacidad para responder a este fenómeno, lo que puede estar relacionado con variaciones regionales en la organización y prestación de servicios y/o con diferentes políticas. Sin embargo, en ambos contextos, la planificación y la coordinación vinculadas al modelo descentralizado fueron fundamentales para responder eficazmente a este fenómeno. Las directrices entre el gobierno central y las regiones fueron cruciales para abordar las necesidades emergentes. Sin embargo, cuando los gobiernos subnacionales implementaron principalmente políticas dictadas por el gobierno central, las directrices se definieron y fueron útiles para las acciones a nivel local, pero limitaron su capacidad para implementar políticas [ 38 ].Por último, la hipótesis EFET.EVAL3 no pudo evaluarse exhaustivamente debido a la existencia de un único artículo [ 34 ]. Sin embargo, sugiere que, mediante la evaluación de las políticas implementadas, es posible comprender qué medidas fueron más exitosas, identificar parámetros para la mejora y prácticas innovadoras, y reconocer que los municipios han asumido un papel de liderazgo en el desarrollo e implementación de políticas de salud.En general, los estudios revelaron varias conclusiones cruciales. En primer lugar, se observaron asimetrías entre los municipios en función de la geografía y las características sociodemográficas, siendo los municipios más pequeños, con menor densidad de población y menor nivel de desarrollo, más propensos a la ineficiencia, la ineficacia y las desigualdades. En segundo lugar, la autonomía y la rendición de cuentas en los gobiernos locales, junto con una regulación eficaz por parte de la administración central y la participación ciudadana, mejoraron su comprensión de las necesidades locales y el potencial de mejora. Esta comprensión colectiva contribuyó significativamente a los avances en equidad, eficiencia y eficacia en la organización de los procesos políticos. En tercer lugar, la asignación de recursos financieros para cubrir los costos asociados a la transferencia de habilidades produjo impactos ambiguos en la equidad y la eficiencia. La literatura existente no logró demostrar claramente si la redistribución inadecuada de estos recursos contribuyó a un aumento de las desigualdades en salud o, por el contrario, si su asignación mejoró la eficiencia en su utilización. Por último, la implementación exitosa de políticas más eficaces dependió de las capacidades socioeconómicas de los gobiernos locales. Estos hallazgos ponen de relieve la compleja dinámica inherente a los procesos de descentralización, lo que subraya la necesidad de tener en cuenta los matices en la formulación e implementación de políticas a nivel local.

5. Conclusiones

El proceso de descentralización en el sector salud ha generado inquietudes en diversos niveles, incluyendo gobiernos centrales, administraciones locales e incluso entre la ciudadanía. Han surgido numerosas preguntas sobre los posibles impactos derivados de la adopción y ejecución de dichos procesos. Los resultados de las investigaciones indican que los efectos de descentralizar las políticas de salud a los municipios no se traducen uniformemente en múltiples beneficios para los sistemas de salud. Por el contrario, los resultados varían significativamente según los contextos socioeconómicos, el acceso a la financiación y las particularidades del proceso de implementación.Si bien la descentralización promete mejorar los resultados en materia de salud al fomentar la cercanía con los ciudadanos, también genera gastos adicionales que pueden comprometer la eficiencia general. Además, tiende a crear disparidades entre los municipios, afectando desproporcionadamente a aquellos con menos recursos y colocándolos en situaciones de vulnerabilidad. Como aspecto positivo, la cercanía entre las estructuras de gobierno y los ciudadanos facilita el intercambio de información y mejora la adaptabilidad de las medidas implementadas a las realidades locales. A su vez, la descentralización puede contribuir a lograr la equidad, especialmente si los municipios más pequeños reciben recursos en proporción a los más grandes.El potencial de mejora de la eficiencia es un aspecto clave de la descentralización, ya que puede mitigar las asimetrías de información y permitir respuestas personalizadas a las necesidades existentes. Sin embargo, la gestión de los recursos financieros por parte de los gobiernos locales carece de evidencia concluyente que garantice mejoras en la eficiencia. No obstante, es fundamental definir claramente sus responsabilidades en cuanto al gasto en servicios de salud, asegurando que los recursos asignados se utilicen eficazmente para mejorar dichos servicios. En términos de efectividad, la descentralización puede contribuir a la formulación de políticas más eficaces, siempre que se otorgue autonomía a los gobiernos locales y se les exija responsabilidad por sus acciones.La capacidad institucional de los gobiernos locales, junto con directrices claras sobre los procesos de asignación de recursos, se revela como un factor clave para lograr la equidad, la eficiencia en los servicios de salud y la efectividad de las políticas. Estos hallazgos ofrecen información valiosa para los responsables políticos en la implementación de procesos de descentralización, con el fin de maximizar los beneficios potenciales y mitigar las posibles consecuencias una vez que estas iniciativas estén en marcha.Además, estos hallazgos resaltan la estrecha relación entre las variables y las tres teorías de descentralización. En cuanto a la teoría del «voto con los pies», la posibilidad de que los ciudadanos se trasladen en función de posibles beneficios fiscales o servicios exige que el proceso de descentralización garantice una asignación eficiente de recursos. Respecto a la teoría de la «cercanía al terreno», intrínsecamente relacionada con la organización variable de los procesos políticos, se enfatiza que la participación ciudadana y la existencia de autonomía y rendición de cuentas política por las acciones de los responsables políticos contribuyen a lograr la eficacia de las políticas. Finalmente, en cuanto a la teoría de la «vigilancia de los vigilantes», la responsabilidad mutua y el apoyo entre todos los involucrados en el proceso son clave para el éxito de la descentralización. Esta relación muestra que los impactos de las variables de descentralización están fuertemente influenciados por los contextos geográficos, socioeconómicos e institucionales existentes.No obstante, es fundamental reconocer ciertas limitaciones en la literatura existente sobre este tema. El enfoque en un número limitado de países y la ausencia de estudios comparativos entre naciones dificultan la obtención de conclusiones universales. Además, la selección restringida de indicadores de resultados, como la mortalidad en lugar de la calidad de vida, limita la comprensión integral del impacto de la descentralización. A pesar de las referencias teóricas que enfatizan la relevancia de la capacidad de evaluación y monitoreo en este contexto, la conexión entre las variables de descentralización y sus resultados sigue estando poco explorada en la literatura actual. Abordar estas lagunas será fundamental para avanzar en nuestra comprensión de la compleja dinámica que rodea la descentralización en el sector salud.La descentralización en el sector salud exige cambios sustanciales que dependen de una estructura institucional y organizativa cohesionada, acompañada de recursos humanos, físicos y materiales adecuados para garantizar una ejecución exitosa. Además, no solo la voluntad política es fundamental para fomentar mejores condiciones de salud para las personas, sino que los gobiernos locales también se encuentran en una posición privilegiada para integrar una red de socios y agentes que potencien el desarrollo y la sostenibilidad de los sistemas de salud [ 84 ]. Los resultados destacan que el éxito de la descentralización de la salud depende de garantizar parámetros específicos. Estos parámetros buscan asegurar una distribución regional/local equitativa de los servicios y recursos de salud, facilitar el uso racional de los recursos y fomentar la implementación de políticas eficaces.Si bien esta revisión exploratoria se adhirió a procedimientos metodológicos rigurosos en la selección de estudios y la extracción de datos, presenta ciertas limitaciones que merecen ser consideradas en futuras investigaciones. En primer lugar, la revisión se centró únicamente en cinco variables de descentralización, pasando por alto otras como la capacidad técnica a nivel local para diseñar políticas, el marco institucional, el modelo de gobernanza del país y la conciencia pública sobre la rendición de cuentas del gobierno local en materia de salud. Estas variables adicionales pueden influir en los impactos de la descentralización en la atención médica. En segundo lugar, no se evaluó la calidad de los artículos seleccionados debido a la naturaleza heterogénea de los estudios. En tercer lugar, cabe destacar la exclusión de la literatura gris en esta revisión exploratoria, considerando la probabilidad de que numerosos informes y estudios no se hayan publicado en artículos científicos. Sin embargo, la decisión de incluir solo estudios publicados fue deliberada, guiada por el criterio de garantizar la calidad mediante la revisión por pares.Para futuras investigaciones, dado el vasto panorama inexplorado en este ámbito, se recomienda, a partir de los conocimientos sobre el impacto de la descentralización en la atención sanitaria, considerar las capacidades, tareas y competencias necesarias para la gobernanza. Estas consideraciones son esenciales para garantizar que la descentralización contribuya a lograr una mayor equidad, eficiencia y eficacia. Ante la escasez de estudios que midan con precisión la variable de evaluación y los resultados de la descentralización, resulta fundamental desarrollar estudios en este campo. Por último, explorar si la descentralización de competencias ha adquirido nuevas dimensiones en medio de los desafíos planteados por la pandemia de COVID-19 y comprender los cambios emergentes constituiría una vía interesante para futuras investigaciones.

Descentralización de Salud: Desafíos y Desigualdades

Desigualdades en salud bajo gobernanza descentralizada: desafíos en la asignación de recursos y financiación

Stefanos Karakolias 1, * , Nikolaos Polyzos 2

PMCID: PMC12660272 PMID: 

Abstracto

Fondo

La descentralización en los sistemas de salud mejora la capacidad de respuesta y la equidad, pero suele ir acompañada de una implementación desigual y disparidades en los recursos. El sistema de salud griego ha experimentado sucesivas fases de descentralización, que culminaron en una transformación en 2015, cuando las autoridades sanitarias regionales (ASR) asumieron la responsabilidad operativa de la atención primaria de salud pública (APS). Este estudio presenta la primera evaluación integral de esta transición, analizando la suficiencia de la financiación y la asignación de recursos entre las ASR.

Métodos

Se realizaron análisis financieros y operativos para evaluar las disparidades entre las Autoridades Regionales de Salud (ARS) y entre las ARS y los hospitales. Los datos se obtuvieron de fuentes públicas, incluidos estados financieros, informes del Ministerio de Salud y estadísticas nacionales. El análisis examinó las visitas de pacientes, los niveles de personal, la infraestructura, la financiación, la productividad laboral y la eficiencia en las distintas regiones sanitarias.

Resultados

Entre 2018 y 2023, las visitas de pacientes disminuyeron en la mayoría de las Autoridades Regionales de Salud (ARS). La composición del personal se orientó hacia el personal de enfermería, mientras que el número de personal médico disminuyó. Se observaron importantes disparidades intrarregionales e interregionales en la utilización de servicios, la dotación de personal, la infraestructura, la financiación, la productividad laboral y la eficiencia. Los hospitales continuaron absorbiendo una gran parte de la demanda y la financiación de la atención primaria de salud, mientras que las unidades de las ARS contaban con activos considerablemente menores y recibían menor apoyo financiero. Se evidenciaron desequilibrios en la financiación entre las ARS, y el rendimiento negativo general de los activos indicó una financiación insuficiente sistémica de la atención primaria de salud pública.

Conclusión

La descentralización en curso del sistema de salud griego enfrenta desafíos estructurales, como la superposición de jurisdicciones territoriales y la asignación desigual, y en ocasiones insuficiente, de recursos. Estos desafíos obstaculizan el progreso hacia la equidad en salud. Las intervenciones políticas deben priorizar la asignación de recursos basada en la evidencia, marcos de financiamiento estandarizados y una mayor integración de la atención primaria de salud para promover una prestación de servicios de salud equitativa y sostenible bajo una gobernanza descentralizada.

Palabras clave: descentralización, autoridades sanitarias regionales, atención primaria de salud, asignación de recursos, financiación, desigualdades en salud


1. Introducción

La descentralización en los sistemas de salud es el proceso de transferencia de responsabilidades y autoridad para la toma de decisiones desde el nivel central al local. Se ha implementado ampliamente en todo el mundo para mejorar la capacidad de respuesta, el desempeño y los resultados de salud de los sistemas de salud ( 1 , 2 ). El proceso generalmente abarca dimensiones políticas, administrativas y fiscales, con distintos grados de autonomía otorgados a las autoridades locales ( 1 ).

La descentralización política transfiere la autoridad para formular políticas a los gobiernos locales y a los representantes electos, lo que mejora la gobernanza democrática al alinear las políticas de salud con las necesidades de la comunidad ( 3 ). Presupone la participación ciudadana y de las partes interesadas en la planificación local para abordar las limitaciones, las oportunidades y las mejores prácticas en materia de salud ( 4 ). La descentralización administrativa distribuye las responsabilidades de gestión entre los distintos niveles de gobierno, transfiriendo la toma de decisiones sobre la prestación de servicios de salud a las agencias o centros locales. Otorga a estas entidades la autonomía para gestionar los recursos, implementar programas y supervisar las operaciones ( 5 ). La descentralización fiscal implica la distribución de recursos financieros y autoridad sobre la generación de ingresos y el gasto a los gobiernos locales. Esto garantiza que los gobiernos locales tengan los medios para gestionar los servicios de salud de manera eficaz y pueden mejorar la gobernanza reduciendo la corrupción y aumentando la rendición de cuentas ( 6 ).

Las investigaciones sobre los efectos de la descentralización en los sistemas de salud y la salud pública han arrojado resultados mixtos ( 7 ). Algunos estudios indican impactos positivos en los resultados de salud de la población ( 8 ), la capacidad de seguridad sanitaria y la satisfacción del usuario ( 9 ), así como una mejor capacidad de respuesta durante las crisis sanitarias ( 10 ). Por el contrario, otros estudios sugieren que la descentralización puede exacerbar las disparidades e inequidades regionales ( 11 ). En general, la efectividad de la descentralización del sistema de salud parece depender del contexto y estar influenciada por factores como la capacidad de gobernanza local, la disponibilidad de recursos y los procesos de implementación ( 2 , 12 ).

1.1. Desafíos al descentralizar

El primer gran desafío a lo largo del proceso de descentralización es la asignación de recursos, incluidos los de personal, infraestructura y recursos financieros ( 13 ). La asignación equitativa de recursos se refiere a la distribución justa y equilibrada de estos recursos entre regiones y niveles del sistema de salud para garantizar el acceso igualitario a una atención médica de calidad para todas las poblaciones. Un par de estudios de China revelaron disparidades entre áreas urbanas y rurales, así como entre hospitales y centros de atención primaria, con las primeras ocupando relativamente más camas, enfermeras y equipos en ambos casos ( 14 , 15 ). De manera similar, un estudio de Indonesia mostró que las provincias más favorecidas en términos de asignación de recursos brindan servicios superiores y producen mejores resultados de salud ( 16 ). Por lo tanto, los esfuerzos realizados hacia la descentralización sin una asignación equitativa de recursos han demostrado ser infructuosos. Esto ocurrió incluso en el caso de sistemas experimentados y fuertemente descentralizados, siendo Suiza un ejemplo representativo ( 17 ). Curiosamente, un estudio de España encontró que los beneficios duraderos de la descentralización se acumularon solo en las regiones con pleno poder fiscal y político, que también se encontraban entre las más ricas ( 18 ).

Como se indicó anteriormente, la capacidad de las autoridades sanitarias locales para proporcionar servicios de salud adecuados depende en gran medida de su capacidad financiera ( 19 ). Por ejemplo, en Italia, los recortes lineales derivados de la crisis económica mundial de la década de 2010 provocaron que aproximadamente un tercio de los gobiernos regionales —principalmente en las zonas central y sur del país— se enfrentaran a grandes déficits financieros ( 20 ). De manera similar, muchas autoridades locales de salud pública en Canadá han informado de una financiación insuficiente para las actividades de adaptación, en particular en relación con el cambio climático ( 21 ). Los limitados recursos financieros dificultan la implementación de los programas aprobados y, a menudo, obligan a los gestores públicos a adquirir servicios del sector privado a precios más elevados ( 22 ), lo que constituye una contradicción en sí misma en condiciones de escasez presupuestaria. En consecuencia, la falta de financiación es el segundo gran desafío en el proceso de descentralización.

Varios factores contribuyen a estos desafíos. En primer lugar, las inequidades en la asignación de recursos suelen derivarse de sesgos sistémicos que favorecen a ciertas regiones debido a factores históricos y socioeconómicos ( 23 ). En segundo lugar, las disparidades en la pericia técnica y la solidez institucional de las autoridades locales a menudo generan una implementación heterogénea de las políticas nacionales ( 24 ). Abordar estos problemas requiere políticas equitativas que corrijan los desequilibrios sistémicos y promuevan una distribución inclusiva. Las soluciones tecnológicas, como los sistemas de asignación basados ​​en el aprendizaje, junto con las reformas de gobernanza, pueden mejorar la eficiencia y reducir la dependencia de los datos centralizados ( 24 ). Además, los sistemas de datos modernizados respaldan los flujos de inversión sostenibles ( 25 ). La integración de estas estrategias exige un enfoque multidisciplinario y un firme compromiso con la equidad y la sostenibilidad.

1.2. Descentralización en el sistema sanitario griego

El Sistema Nacional de Salud de Grecia (ESY) ha estado sometido a continuos esfuerzos de reforma, incluyendo intentos de descentralización, para abordar los desafíos y crisis actuales. Incluso antes de su creación en 1983, el sistema de salud local experimentó la descentralización, que se reconoció como la primera fase de la descentralización ( 26 ). La segunda fase duró de 1983 a 2001, mientras que la tercera fase abarca las últimas tres décadas ( 26 ). En 2000, el gobierno griego anunció numerosas reformas destinadas a descentralizar el ESY, crear un sistema de financiación unificado y reorganizar la gestión hospitalaria y la atención primaria ( 27 ). En 2001, se crearon 17 Sistemas Regionales de Salud (PeSY). Dos años después, los centros pasaron a llamarse Sistemas Regionales de Salud y Bienestar (PeSYP), y otros dos años después, volvieron a llamarse Direcciones Regionales de Salud (DYPe) ( 26 ). En 2007, las 17 DYPe se fusionaron en siete Regiones de Salud (YPe). Esta estructura descentralizada sigue siendo eficaz hasta la fecha. En adelante, en este estudio, las siete YPe se denominarán autoridades sanitarias regionales (ASR).

Aunque sorprendentemente pocos estudios han evaluado la descentralización del ESY, los que lo han hecho convergen consistentemente en niveles moderados de descentralización, ya que las RHA ejercen un poder limitado ( 28-30 ). Su función es principalmente de asesoramiento y supervisión (28 ) , aunque están destinadas a llevar a cabo una planificación y organización de la atención médica extensa. Además, su estructura todavía se considera poco clara ( 31 ), ya que es inconsistente con las regiones administrativas, lo que significa que las áreas administrativamente unificadas (por ejemplo, unidades regionales y municipios) están divididas entre diferentes RHA. Athanasiadis et al. ( 29 ) fueron sumamente perspicaces cuando capturaron las opiniones de los exdirectores de las RHA sobre los obstáculos para una descentralización efectiva de la salud. Los siguientes son algunos de los obstáculos mencionados:

1) transferencia limitada de poder, especialmente en términos de autonomía política y fiscal;

2) falta de apoyo político, ya que prevalece una mentalidad de control centralizado;

3) desafíos burocráticos, principalmente denominados sobrerregulación, como compartir responsabilidades con el Ministerio de Salud (MdS), lo que genera demoras en la toma de decisiones;

4) discontinuidad en las políticas de salud como resultado de los frecuentes cambios de gobiernos, ministros y directores de las Autoridades Regionales de Salud (ARS);

5) cargas financieras reflejadas en presupuestos dependientes y la ausencia de control presupuestario;

6) la corta duración del mandato de los directores; y

7) resistencia de diversas partes interesadas (por ejemplo, funcionarios públicos, sindicatos y figuras políticas locales).

El año 2015 marcó un hito para las Autoridades Regionales de Salud (ARS) en Grecia, al absorber las unidades públicas de atención primaria que anteriormente formaban parte de los organigramas de los hospitales. Desde entonces, las ARS han continuado supervisando los hospitales y brindando atención primaria en sus áreas de influencia. Este tipo de atención se presta a través de centros de salud urbanos y rurales, junto con sus unidades satélite, es decir, oficinas médicas regionales y unidades locales de salud (TOMY) (en adelante, unidades ARS). Las ARS operan como entidades jurídicas de derecho público (NPDD), al igual que los hospitales; por lo tanto, cuentan con sus propios presupuestos y personal, y publican estados financieros anualmente. En consecuencia, gozan de mayor autonomía administrativa y rendición de cuentas. En este contexto, la nueva era que comenzó en 2015 puede considerarse la cuarta fase de la descentralización.

Si bien esta fase representa un avance significativo en la descentralización, sus resultados aún no se comprenden completamente. Por consiguiente, este estudio evalúa este reciente esfuerzo de descentralización, centrándose específicamente en si las Autoridades Regionales de Salud (ARS) han recibido financiación suficiente y una asignación equitativa de recursos. El análisis de estos factores es fundamental para comprender si el modelo de descentralización actual se asocia con mejoras en la capacidad de respuesta del sistema de salud y reducciones en las desigualdades regionales. Mediante el análisis de datos financieros y operativos de las ARS, este estudio busca identificar desafíos estructurales persistentes que podrían estar socavando los beneficios previstos de la descentralización y perpetuando las inequidades en salud en las diferentes regiones de Grecia.

2. Métodos

2.1. Diseño del estudio y recopilación de datos

Este estudio empleó un enfoque de métodos mixtos que combinó análisis financieros y operativos para evaluar la descentralización del ESY, centrándose en la suficiencia de la financiación y la asignación de recursos para las RHA. De hecho, este estudio tuvo como objetivo resaltar las diferencias geográficas tanto entre las RHA como entre las RHA y los hospitales. Se incluyeron los hospitales porque complementan las unidades de las RHA al ofrecer atención ambulatoria a través de clínicas regulares, vespertinas y de urgencias, lo que podría generar un efecto de sustitución dentro de la atención primaria de salud pública (APS).

El primer paso consistió en la recopilación de datos para determinar los indicadores financieros y operativos adecuados. Desde el principio, se hizo evidente que los datos estaban fragmentados e incompletos. Por consiguiente, se consolidaron los datos de múltiples fuentes y se utilizaron los datos más recientes y comparables de cada una.

Los datos financieros se obtuvieron de los estados financieros publicados en 2022 de las Autoridades Regionales de Salud (ARS) y los hospitales públicos a través del Portal de Transparencia ( 32 ), estableciendo un marco financiero estático. Este enfoque se adoptó principalmente porque 2022 proporciona el año fiscal más reciente con datos completos tanto para las ARS como para los hospitales. Los años fiscales 2020-2021 se excluyeron para controlar los efectos de confusión de la pandemia de COVID-19, mientras que los años fiscales 2015-2017 se omitieron debido a la importante volatilidad durante la transferencia gradual de activos de los hospitales a los balances de las ARS.

Los datos operativos incluyeron visitas de pacientes, personal y población del área de influencia. La información sobre las visitas a las unidades y hospitales de la RHA entre 2018 y 2023 se obtuvo del Ministerio de Salud griego ( 33 ). Los datos de personal para las unidades de la RHA (2021-2023) se extrajeron de la Autoridad Estadística Helénica (ELSTAT) ( 34 ), y las cifras de población se basaron en el censo nacional de 2021 realizado por ELSTAT ( 35 ).

2.2. Análisis de datos e indicadores

El análisis comenzó con datos longitudinales que evaluaban las tendencias operativas en la atención primaria de salud (APS) de Grecia en dos niveles. El primer nivel examinó las consultas ambulatorias en las unidades públicas de APS, que incluían las unidades de las Autoridades Regionales de Salud (ARS) y los departamentos hospitalarios designados. El segundo nivel se centró en la dotación de personal dentro de las unidades de las ARS, categorizada en personal médico, de enfermería y otro personal.

Posteriormente, el análisis examinó los posibles efectos de sustitución dentro de la atención primaria de salud pública evaluando la participación de las autoridades regionales de salud en 2022 en medidas operativas y financieras clave, incluidas las visitas de pacientes (desagregadas en emergencias y rutinarias), los activos (fijos y corrientes), el patrimonio del balance y los subsidios estatales.

Finalmente, el análisis se centró en los indicadores financieros y operativos de 2022 para dilucidar las variaciones geográficas entre las Autoridades Regionales de Salud (ARS). La disponibilidad de datos y los objetivos del estudio guiaron la selección de los indicadores, como se detalla en la Tabla Suplementaria S1 . Estos indicadores examinan la asignación de personal e infraestructura, la financiación, la productividad laboral y la eficiencia.

2.3. Ajustes y limitaciones de los datos

Los datos de población se ajustaron para alinear las divisiones administrativas con las regiones sanitarias. Este ajuste fue necesario porque las estadísticas de población en Grecia se reportan según las 13 regiones administrativas del país, que, por definición, son más pequeñas que las 7 regiones sanitarias. El ajuste algorítmico fue innecesario, ya que las divisiones administrativas suelen estar anidadas dentro de las Autoridades Regionales de Salud (ARS) específicas, lo que garantiza límites claros y sin superposición. La principal excepción se refería a la tercera y cuarta ARS, ambas operando dentro de la unidad regional de Tesalónica. El principal desafío consistió en asignar los aproximadamente 1,1 millones de habitantes de esta área, que incluye la ciudad de Tesalónica, cocapital de Grecia. Dado que ambas ARS supervisan aproximadamente la mitad de las unidades de salud pública de la ciudad, se asumió que la población total del área de influencia de la unidad regional de Tesalónica estaba dividida equitativamente entre la tercera y cuarta ARS.

No se identificaron datos faltantes, inconsistentes o no comparables en las fuentes utilizadas en este estudio, lo que garantiza un conjunto de datos coherente para el análisis. La única excepción fue la segunda RHA, para la cual los estados financieros solo estaban disponibles hasta 2018; por consiguiente, esta región se excluyó de los cálculos de indicadores financieros y promedios nacionales. En general, la exhaustividad y la coherencia de los datos respaldan la fiabilidad de las comparaciones y los resultados cuantitativos.

2.4. Consideraciones éticas

Este estudio utilizó datos disponibles públicamente y no implicó investigación con sujetos humanos, por lo que no requirió aprobación ética.

2.5. Análisis estadístico

Se emplearon estadísticas descriptivas para analizar las tendencias temporales y las variaciones regionales transversales, utilizando Microsoft Excel. La naturaleza agregada de los datos impidió la aplicación de técnicas estadísticas inferenciales. Por ejemplo, los valores medios de indicadores como «visitas por médico» se calcularon a partir de las cifras regionales totales, dividiendo el número total de visitas entre el número total de médicos en cada Autoridad Regional de Salud (RHA), en lugar de promediar las observaciones individuales.

3. Resultados

3.1. Tendencias en la utilización de servicios y la dotación de personal en atención primaria.

La Figura 1 presenta la producción de la APS pública, reflejada en el número de visitas ambulatorias a las unidades de la RHA y hospitales entre 2018 y 2023. A primera vista, el número total de visitas a la RHA alcanzó los 13,6 millones en 2023, lo que representa una disminución del 13,2% con respecto al período 2018-2023. El número de visitas hospitalarias fue de 11,4 millones en 2023, lo que también indica una disminución (−13,8%). La pandemia de COVID-19 tuvo un impacto negativo significativo en ambos aspectos; sin embargo, posteriormente se produjo una recuperación relativamente moderada. Esta tendencia a la baja afectó profundamente a la primera y segunda RHA, ya que la disminución en el número de visitas a la RHA superó el 27% en ambos casos. Cabe destacar que, en la primera región sanitaria, la diferencia entre las visitas a la RHA y las visitas hospitalarias se redujo casi por completo en 2023. Por el contrario, la quinta RHA fue la única que logró limitar el efecto de la pandemia y finalizó el período examinado con un 10,6% más de visitas que antes. La misma figura revela tres grupos distintos de RHA con respecto a la producción de servicios en el año más reciente: cada RHA del primer grupo (1.º, 2.º y 6.º) recibió aproximadamente entre 2,5 y 2,9 millones de visitas anuales; las RHA 3 a 5 formaron el segundo grupo con entre 1,4 y 1,7 millones de visitas cada una, mientras que la séptima RHA fue sustancialmente la más pequeña.

Gráfico lineal que muestra la tendencia de las visitas hospitalarias entre 2018 y 2023. Incluye varias líneas que representan diferentes regiones sanitarias y hospitales, con un número de visitas que oscila entre 0 y 4 millones. Cada línea muestra fluctuaciones a lo largo del tiempo, con una caída notable alrededor de 2020, seguida de diversas recuperaciones o descensos continuos en distintos segmentos. Las líneas están codificadas por colores para mayor claridad.
Consultas ambulatorias en unidades y hospitales de la RHA, 2018-2023.

La Figura 2 ilustra cómo cambió el empleo en las unidades de la RHA entre 2021 y 2023. El número total de empleados ascendió a 16.042 en 2023, un aumento del 0,8% con respecto a 2021. El número de otros miembros del personal (no médico) se mantuvo estable durante este período. Sin embargo, la evolución del personal médico fue diametralmente opuesta a la del personal de enfermería. El primero disminuyó un 3,5% (212 médicos menos), mientras que el segundo aumentó un 6,4% (330 enfermeros más). Por lo tanto, la composición del personal en la atención primaria de salud pública cambió a favor de los enfermeros, que pronto superarán en número a los médicos. La composición más reciente (2023) incluía un 37% de personal médico, un 34% de personal de enfermería y un 29% de otros miembros del personal.

Gráfico de barras que compara el número de personal médico, de enfermería y de otras áreas entre 2021 y 2023. Cada año se muestran tres segmentos: personal médico (azul), personal de enfermería (naranja) y otro personal (morado). En 2023, hay 5868 médicos, 5490 enfermeros y 4684 de otras áreas. En 2022, hay 5966 médicos, 5452 enfermeros y 4744 de otras áreas. En 2021, hay 6080 médicos, 5160 enfermeros y 4677 de otras áreas. Los porcentajes van del cero al cien por ciento.
Personal empleado en las unidades de la RHA, 2021-2023.

3.2. Disparidades intrarregionales e interregionales entre hospitales y unidades de la RHA.

La Tabla 1 muestra las cifras operativas y financieras clave de las RHA para 2022 como porcentaje del total, que es la suma de las unidades de las RHA y los hospitales públicos. El hallazgo preliminar es que el 55,5% de las visitas, tanto regulares como de emergencia (es decir, el total), se realizaron en unidades de las RHA. Estos proveedores parecieron recibir más visitas para atención de rutina (61,9% del total) pero menos visitas para atención de emergencia (41,4% del total). Sin embargo, la sustitución dentro de la API pública varía significativamente entre las regiones sanitarias. Por ejemplo, en las regiones tercera y séptima, los hospitales recibieron casi 7 de cada 10 visitas de emergencia, mientras que en las regiones primera y segunda, recibieron casi la mitad de ellas. De manera similar, los hospitales ubicados en las RHA segunda y sexta recibieron solo 3 de cada 10 visitas regulares, pero sus contrapartes en la primera RHA recibieron casi la mitad de eso. En resumen, los hospitales públicos parecen proporcionar una parte sustancial de la API pública; por lo tanto, se espera que absorban una parte sustancial de los recursos financieros públicos para la API. Esto se confirma con los resultados presentados en la Tabla 1 . En términos del valor contable de 2022, los activos fijos de las Autoridades Regionales de Salud (ARS) representan una pequeña proporción del total de activos fijos instalados tanto en las ARS como en los hospitales públicos, en la mayoría de los casos por debajo o cerca del 5 %. Esto indica que las unidades de las ARS carecen de infraestructura crítica, como locales, equipos médicos, mobiliario y vehículos, en comparación con los hospitales. Cabe destacar que, tras excluir la sexta ARS, que posee una propiedad agrícola de alto valor, todos los activos fijos de las ARS apenas alcanzan la mitad del valor de los del hospital promedio en su área de influencia. En otras palabras, los 90 centros de atención primaria de salud (CAPS) promedio por región sanitaria poseen activos fijos de valor comparable al de un hospital pequeño o mediano en su jurisdicción.

Tabla 1.

Cifras operativas y financieras de las Autoridades Regionales de Salud (ARS) como porcentaje del total, 2022.

IndicadorRHATotal
1234567
Total de visitas a las unidades de RHA como % del total de visitas51.362.751.552.158.458.949.255.5
Visitas de emergencia a unidades de RHA como % del total de visitas48.348.227.742.739.538.632.641.4
Visitas rutinarias/regulares a las unidades de la RHA como % del total de visitas52.969.061.357.265.967.856.161.9
Activos fijos de RHA como % del total de activos fijos5.4n / A4.23.66.212.23.3n / A
Activos totales de RHA como % de los activos totales7.6n / A2.33.03.96.42.0n / A
Capital de RHA como porcentaje del capital total7.6n / A2.12.64.16.42.0n / A
Otros ingresos de RHA como % del total de otros ingresos22.8n / A16.116.225.825.421.4n / A

Abrir en una pestaña nueva

La Tabla 1 revela una situación similar para el total de activos, lo que significa que no solo la gran mayoría de los activos fijos, sino también los activos circulantes, como los inventarios médicos y el efectivo, se concentran en los hospitales públicos. El resultado correspondiente para el patrimonio es casi idéntico al del total de activos. El hecho de que el patrimonio se forme mediante subsidios estatales para inversiones y utilidades retenidas, que incluyen subsidios estatales para salarios y gastos operativos, refuerza la conclusión de que las Autoridades Regionales de Salud (ARS) están subfinanciadas en comparación con los hospitales públicos. Esto no es absoluto con respecto a los subsidios estatales para salarios y gastos operativos, ya que la cuenta denominada «otros ingresos», que refleja este tipo de subsidio, se asigna de manera más generosa a las ARS. Por ejemplo, la quinta y la sexta ARS obtuvieron más de una cuarta parte del total de otros ingresos. Además, las cifras financieras de la Tabla 1 evidencian desigualdades en el financiamiento entre las ARS, especialmente en el caso de la tercera y la cuarta ARS.

3.3. Disparidades interregionales entre las Autoridades Regionales de Salud (ARS).

Las desigualdades entre las RHA se hacen más evidentes en los resultados mostrados en la Tabla 2. Inicialmente, se observaron discrepancias significativas entre las regiones sanitarias en términos de asignación de personal. Más precisamente, las RHA emplean 5,7 médicos/10 000 habitantes y 5,2 enfermeras/10 000 habitantes, en promedio. Sin embargo, la segunda RHA, que coordina las regiones del sur de Ática y las islas del Egeo, parece carecer tanto de personal médico como de enfermería. La escasez de enfermeras en esta área es notable, ya que su densidad (3,3 enfermeras/10 000 habitantes) es la mitad o menos de la mitad de la de las otras tres regiones sanitarias. Por el contrario, la sexta RHA, que abarca la mayor área geográfica, emplea la mayor proporción de médicos (7,5/10 000 habitantes) y enfermeras (6,8/10 000 habitantes). En promedio, se nombran aproximadamente 15 empleados por cada 10 000 habitantes; Sin embargo, las dos RHA mencionadas anteriormente difieren en ±4 empleados.

Tabla 2.

Indicadores operativos y financieros por RHA, 2022.

CategoríaIndicadorRHATotal
1234567
Asignación de personalMédicos por cada 10.000 habitantes5.74.34.85.56.27.56.85.7
Enfermeras por cada 10.000 habitantes4.03.35.76.66.76.84.35.2
Otro personal por cada 10.000 habitantes4.34.04.43.84.85.36.14.5
Número total de empleados por cada 10.000 habitantes.14.011.614.916.017.719.617.315.4
Asignación de infraestructuraActivos fijos per cápita (€)14.8n / A6.46.114.631.55.414.8
Activos totales per cápita (€)94.9n / A33.640.944.073.036,560.5
FondosCapital per cápita (€)82.1n / A27.230.841.263.432.751.9
Otros ingresos per cápita (€)42.3n / A50.352.160.567,769.855.1
Capital por empleado (€)58.484,8n / A18.209,219.250,523.342,832.324,618.957,531.569,1
Otros ingresos por empleado (€)30.123,9n / A33.742,632.545,134.236,234.476,840.413,133.534,0
ProductividadVisitas por médico2.047,82.527,42.329,31.904,02.162,52.111,22.120,22.165,0
Visitas por enfermera2.888,53.262,71.970,71.590,01.994,72.317,33.345,32.369,1
EficienciaIngresos por visita (€)6.6n / A3.24.32.33.21.26.6
Ingresos por médico (€)13.582,9n / A7.348,58.106,85.035,16.661,42.496,98.040,6
Ingresos por empleado (€)5.497,0n / A2.367,32.805,81.756,22.541,6986.72.966,5
Coste de producción por visita (€)44.1n / A42.552.242.840.541.143.7
Coste total por visita (€)47.5n / A48.354.444.346.347.747.8
EBIT/activos totales (ROA)-5,5%n / A-0,6%-1,9%10,3%-0,8%6,9%-1,3%

Abrir en una pestaña nueva

Según la Tabla 2 , se observan discrepancias similares en la asignación de infraestructura. Como se mencionó anteriormente, la sexta RHA posee una propiedad agrícola de alto valor; por lo tanto, los valores de los activos fijos y totales per cápita están inflados en comparación con las demás RHA. Sin embargo, en el área de Atenas (primera RHA), cada residente también disfruta de activos de mayor valor (€94,9 per cápita); por consiguiente, existe evidencia de centralización en términos de activos en esta área. Además, la Tabla 2 muestra las diferencias en la financiación. La séptima RHA emerge como la más favorecida con respecto a las subvenciones estatales destinadas a la nómina del personal y los gastos operativos, ya que sus «otros ingresos» son proporcionalmente mayores, independientemente de si se expresan como una proporción de la población del área de influencia o del personal. En consecuencia, la primera RHA parece prevalecer en términos de subvenciones totales, ya que su patrimonio unitario supera con creces al de las demás. Evidentemente, el aumento de la financiación en esta área se utilizó para adquirir más activos o activos de mayor valor, como sugiere la asignación de infraestructura.

Como se muestra en la Tabla 2 , la productividad laboral es otro ámbito de desequilibrio entre las regiones sanitarias. La segunda RHA, con las limitaciones de personal mencionadas anteriormente, destacó en términos del número anual de visitas por médico y enfermera (2527 y 3263, respectivamente). De manera similar, la tercera RHA se distinguió por la productividad de los médicos (2329 visitas) y la séptima RHA por la productividad de las enfermeras (3345 visitas). La cuarta RHA, en cambio, tuvo los valores de productividad más bajos, desviándose significativamente del promedio. Esto no se debió a una mayor dotación de personal, sino más bien a un efecto de sustitución, ya que solo el 52,1 % del total de visitas se realizaron en unidades de la RHA, lo que supuso la derivación de aproximadamente 100 000 citas anuales a hospitales.

Además, la Tabla 2 confirma que la primera RHA no solo recibe relativamente más subvenciones (véanse los indicadores de financiación), sino que también obtiene ingresos regulares mucho mayores que las demás RHA (6,6 €/visita). Esto no se puede atribuir a una mayor productividad, sino más bien a una combinación de casos más compleja que genera mayores ingresos por seguridad social. En cuanto a la gestión de costes, el coste medio de producción fue de casi 44 €/visita, pero la mayoría de las RHA convergieron en algo más de 40 €/visita. El coste total (es decir, coste de producción más gastos administrativos) osciló entre 47 y 48 €/visita en la mayoría de los casos. La cuarta RHA fue una excepción, ya que ambas medidas de coste superaron los 50 €/visita. Además, el hecho de que el coste por caso no fuera menor para las RHA con más visitas (6.ª, 1.ª y 2.ª RHA) contradice la hipótesis de economías de escala.

El último indicador de la Tabla 2 , también conocido como rentabilidad sobre activos (ROA), refleja la eficiencia en términos de cuánto se genera antes de intereses e impuestos (EBIT) por unidad monetaria de activos. Cuando este ratio se volvió negativo, implicó que los gastos superaron los ingresos totales (ingresos regulares más subsidios estatales); por lo tanto, la RHA correspondiente estaba subfinanciada. Esto aplica a la primera, tercera, cuarta y sexta RHA. No obstante, la quinta y séptima RHA fueron particularmente eficientes, aunque la eficiencia no estuvo asociada con una productividad excepcional o mayores ingresos unitarios. Por lo tanto, en estas regiones se evidencia una sobrefinanciación a través de subsidios. En resumen, el valor medio negativo de ROA (−1,3 %) indica la financiación insuficiente de las RHA en general.

4. Debate

La búsqueda de la equidad en salud, que implica la distribución justa y equitativa de recursos y oportunidades para la salud, es un objetivo central de la política sanitaria, especialmente en contextos donde las disparidades en el acceso y la calidad de atención son significativas. La descentralización se suele proponer como un mecanismo para avanzar en este objetivo, al mejorar la capacidad de respuesta de los sistemas de salud a las necesidades locales y permitir una gestión más adaptada a las realidades de cada región. Este estudio examinó la fase actual de descentralización dentro del ESY, iniciada en 2015, cuando las RHAs asumieron la propiedad y gestión directa de las unidades públicas de atención primaria de salud. Esta reforma se concibió como un medio para mitigar las disparidades regionales, promoviendo que los recursos se dirijan de manera más efectiva a las áreas que más lo necesitan. Sin embargo, los hallazgos de este estudio concuerdan con investigaciones previas que indican que la eficacia de la descentralización depende en gran medida del contexto y, paradójicamente, puede exacerbar las desigualdades si no se abordan las deficiencias estructurales subyacentes. Es fundamental que las políticas de salud no solo busquen descentralizar la gestión, sino que también implementen estrategias complementarias que fortalezcan la infraestructura sanitaria y garanticen una verdadera equidad en el acceso a servicios de calidad, para que la descentralización no se convierta en un simple cambio administrativo sin impacto positivo en la salud de la población.

Un problema estructural destacado identificado es la división territorial conflictiva e ilógica de las RHA, que impone serias restricciones a la coordinación y el desarrollo de la atención integrada ( 28 , 29 , 31 ). El norte de Grecia ha surgido como un caso representativo en el que la tercera y la cuarta RHA tienen responsabilidades superpuestas en la unidad regional de Tesalónica, donde reside más del 10 % de la población del país, lo que complica aún más la efectividad en la distribución de recursos y servicios de salud. Además, ambas RHA tienen su sede en Tesalónica; por lo tanto, la igualdad en la coordinación en sus áreas de influencia es cuestionable y genera confusión tanto en el personal de salud como en la población atendida. Por ejemplo, la distancia entre la sede de la cuarta RHA y su centro de salud más remoto es de 450 km, lo que limita el acceso efectivo a los servicios de atención médica para los habitantes de áreas rurales. Lo mismo ocurre con la sexta RHA, que cubre prácticamente toda la parte occidental de Grecia (es decir, más de 700 km en línea recta), dificultando así la gestión eficiente de las emergencias y la atención continua. Las desigualdades entre las regiones sanitarias también pueden referirse a las poblaciones de influencia. Por ejemplo, cada una de las dos primeras RHA de Grecia cubre a más de 2 millones de personas, y ambas cubren más del 40 % de la población total de Grecia, lo que plantea interrogantes sobre la equidad en la atención que recibe cada ciudadano, dado que la carga de atención por región no es homogeneizada. Así pues, incluso en términos de prestación de servicios, Grecia cuenta con tres regiones sanitarias grandes, tres medianas y una pequeña. Por consiguiente, los responsables políticos deberían evaluar con mayor frecuencia los límites y/o el número de regiones sanitarias, tomando en cuenta no solo la población, sino también la geografía y las características sociales, para garantizar una atención sanitaria equitativa y de calidad en todo el país.

Las desigualdades entre regiones sanitarias pueden extenderse más allá de la producción de servicios, las poblaciones de acogida y las áreas geográficas, afectando profundamente la calidad de vida de los ciudadanos. La experiencia internacional muestra la asignación desigual de recursos como un problema frecuente, lo que resulta en disparidades que pueden perpetuar ciclos de pobreza y mala salud. Este estudio documentó una RHA inusualmente insuficiente (segunda), otra relativamente excesiva (sexta), dos RHA con activos materialmente más valiosos (primera y sexta), y dos RHA con financiación relativamente amplia a través de subvenciones estatales (primera y séptima). Estos hallazgos no solo subrayan la ineficiencia en la asignación de recursos, sino que también plantean serias dudas sobre la capacidad de estas regiones para satisfacer adecuadamente las demandas de atención sanitaria de sus residentes. Además, el grado en que las RHA se desvían entre sí con respecto a los recursos revela que no existen puntos de referencia o patrones específicos para su distribución equitativa, lo que agrava aún más el problema. Por lo tanto, se podría afirmar que la planificación de recursos no es un medio para garantizar la equidad en salud para la población griega, incluso podría contribuir a un deterioro gradual de la confianza pública en el sistema sanitario. Esta suposición no puede rechazarse fácilmente, especialmente considerando que la distribución desigual de recursos se extiende a otros servicios de salud, como la salud mental (36) y los hospitales públicos (37). En este contexto, es fundamental que las autoridades de salud pública reconozcan la necesidad de un enfoque más sistemático y equitativo. Sobre esta base, la principal recomendación política es que, en lugar de depender de la distribución ad hoc actual, los recursos se asignen de acuerdo con criterios objetivos y parámetros estandarizados que reflejen el tamaño de la población, la dispersión geográfica y las necesidades sanitarias locales específicas, garantizando así que todos los ciudadanos, independientemente de su ubicación, tengan acceso a servicios de salud adecuados y oportunos.

Además, este estudio proporciona evidencia de que la asignación irracional de recursos está asociada con un desempeño desigual. Por lo tanto, la utilización de servicios tiende a ser mayor donde hay escasez de personal (por ejemplo, en la segunda región sanitaria de Grecia). Cabe destacar que este aumento de la carga de trabajo puede afectar negativamente tanto a los profesionales de la salud como a los pacientes ( 38 , 39 ), especialmente al considerar sistemas de salud con una estructura salarial horizontal y falta de incentivos financieros para mejorar la accesibilidad y los resultados de salud ( 40 ). Las condiciones del mercado local también pueden afectar la productividad laboral del sector salud. En la cuarta RHA, por ejemplo, los pacientes visitan las clínicas ambulatorias de los hospitales con relativa mayor frecuencia; por lo tanto, la utilización de los servicios de API de esta RHA es menor, lo que también coincide con un costo por visita mucho mayor en esta región específica. En este punto, es necesario una integración más profunda de las estructuras de API en la gestión de casos de emergencia para mejorar la eficiencia y la seguridad del paciente. Esta es una tendencia establecida en otros sistemas de salud ( 41 , 42 ).

En consecuencia, la eficiencia general de las autoridades regionales se ve afectada por las subvenciones estatales. En Grecia, cuatro de las seis RHA registraron pérdidas, mientras que las otras dos registraron ganancias en 2022. Esto revela disparidades regionales entre las regiones sanitarias en términos de financiación pública para la salud. Un estudio reciente de Flokou et al. ( 43 ) mostró que las discrepancias de eficiencia se producen incluso entre unidades de salud de la misma RHA, con TOMY rezagada con respecto a los centros de salud en términos de eficiencia técnica. Por lo tanto, los responsables políticos deberían armonizar la eficiencia de las distintas unidades de salud utilizando indicadores pertinentes.

La visión macro de nuestro análisis subraya varios desarrollos contemporáneos en la atención primaria de salud pública de Grecia. En primer lugar, hubo un escaso aumento en el personal empleado por las Autoridades Regionales de Salud (ARS) durante el período 2021-2023 (0,8%), lo que acentuó la disminución de su personal médico (−3,5%). Esto probablemente se deba a que las unidades de atención primaria de salud (bajo la jurisdicción de las ARS) recibieron un 13,2% menos de visitas de cualquier tipo en 2023 que en 2018. Los hallazgos de la sección anterior no respaldan la idea de que las preferencias de los pacientes cambiaran a favor de los hospitales públicos en todas las ocasiones, ya que sus servicios ambulatorios también disminuyeron (−13,8%) durante el período examinado. Por lo tanto, hay evidencia de que ciertos grupos de pacientes fueron redirigidos a proveedores privados de atención primaria de salud en cierta medida, como sugieren otros investigadores ( 44 , 45 ). Esta tendencia socava el objetivo de un sistema de salud pública sólido y crea barreras de acceso a la atención para las poblaciones de bajos ingresos.

Otro hallazgo clave de este estudio es que los balances de las RHA incluyen activos fijos, activos corrientes y patrimonio de bajo valor, en comparación con los hospitales públicos. Cada RHA se asemeja a un hospital de tamaño mediano a pequeño (de su jurisdicción) en términos de tamaño, a pesar de que la primera opera docenas de unidades de API. Además, la asignación de subsidios, como se refleja en la cuenta de «otros ingresos», revela que los hospitales absorben entre el 75% y el 85% de ellos, en promedio. Por lo tanto, hay evidencia de que los presupuestos estatales subfinancian a las RHA y, por ende, a la API. En muchos otros países de ingresos bajos y medios, la API enfrenta dificultades de financiamiento. Esto obstaculiza su capacidad para brindar atención integral y centrada en las personas; por lo tanto, se han hecho propuestas para aumentar el gasto público en API ( 46 ). Sin embargo, en caso de restricciones presupuestarias, los responsables políticos deberían reconsiderar la ampliación de las fuentes de financiamiento para la API, aprovechando las organizaciones globales que financian programas específicos para enfermedades ( 47 ).

Las RHA también parecen estar subfinanciadas por el seguro social, lo que sugiere un sistema financieramente insostenible que sigue dependiendo en gran medida de los subsidios estatales, que a menudo no se ajustan a las necesidades reales de los servicios y a las demandas regionales. Esto es previsible, dado que las RHA generaron un ingreso promedio de solo 3,84 € por visita en 2022, lo que está lejos del costo unitario y del sentido común. Los médicos generales alemanes han informado de reembolsos tan insuficientes ( 48 ). En este punto, surge otro problema, ya que las unidades públicas de atención primaria de salud no se reembolsan en función del costo por caso, como en el sistema de grupos relacionados con el diagnóstico (GRD) hospitalarios. De hecho, no se reembolsan en absoluto en términos de ingresos, ya que no tienen su propia gestión financiera y la asignación de recursos se basa en los presupuestos centralizados de las RHA. Para abordar esta deficiencia, los investigadores han propuesto un esquema de grupos de pacientes ambulatorios (GPA) para la atención primaria de salud pública griega ( 49 ).

Es necesario reconocer ciertas limitaciones de este estudio. En primer lugar, se basó en datos públicos pero fragmentados, ya que no existe una base de datos nacional integral. Esto limitó la selección de indicadores a aquellos que se informan de manera consistente en todas las regiones y entidades. En segundo lugar, el análisis fue principalmente descriptivo, centrándose en tendencias y variaciones regionales, dado que no se disponía de información individual sobre personal y finanzas, lo que impidió realizar pruebas estadísticas inferenciales. En consecuencia, si bien se identificaron disparidades interregionales entre las Autoridades Regionales de Salud (ARS) y diferencias intrarregionales entre hospitales y unidades de las ARS, no fue posible examinar las diferencias entre tipos específicos de unidades de las ARS (por ejemplo, centros de salud frente a unidades TOMY). En tercer lugar, no fue posible realizar inferencias causales debido a la naturaleza agregada de los datos; por lo tanto, las relaciones observadas entre la suficiencia de la financiación, la asignación de recursos y las disparidades regionales deben interpretarse como asociaciones. Finalmente, la evaluación financiera fue incompleta a nivel nacional, ya que los estados financieros de la segunda ARS solo estaban disponibles hasta 2018.

5. Conclusión

Este estudio proporciona la primera evaluación financiera y operativa integrada de los organismos de descentralización (ODR) de Grecia desde que asumieron el control operativo de la atención primaria de salud pública, arrojando luz sobre dimensiones previamente opacas como los insumos de producción, los resultados de los servicios y el desempeño financiero. Los hallazgos indican que, si bien la descentralización se adopta ampliamente para mejorar la autonomía y la capacidad de respuesta locales, las deficiencias estructurales persistentes pueden limitar su eficacia y perpetuar las desigualdades en salud, dificultando así el acceso equitativo a servicios de salud de calidad para todas las comunidades. La experiencia griega ilustra estos desafíos, en particular la asignación desigual de recursos y la financiación insuficiente de la atención primaria de salud, que son relevantes para otros países que implementan reformas descentralizadas de salud. Una implicación política central es el establecimiento de un marco integral de monitoreo y evaluación a nivel nacional, coordinado por el Ministerio de Salud en colaboración con los ODR, que permitirá la recolección de datos precisos y actualizados. Dicho sistema debería emplear índices compuestos y análisis espaciales para identificar áreas desatendidas y realizar un seguimiento sistemático de las disparidades en las proporciones de personal, el valor de los activos per cápita, los subsidios, la productividad laboral, el desempeño financiero y otras métricas más allá de las capturadas en este estudio que deberían medirse periódicamente, asegurando que las decisiones políticas se fundamenten en información sólida y que las estrategias de intervención se alineen con las necesidades reales de la población. Además, fomentar la participación activa de las comunidades en el proceso de evaluación puede contribuir a fortalecer la rendición de cuentas y promover una atención más centrada en el paciente.

Las futuras investigaciones deberían fortalecer estas políticas aprovechando los datos a nivel de unidad para examinar las variaciones operativas y financieras dentro de las regiones sanitarias, teniendo en cuenta la heterogeneidad entre las unidades de servicio y los distintos contextos socioculturales que pueden influir en su funcionamiento. Además, los estudios longitudinales o de panel que emplean métodos econométricos rigurosos pueden esclarecer los vínculos causales entre la descentralización, la asignación de recursos y las desigualdades en salud, permitiendo así identificar los factores específicos que contribuyen a estas disparidades. Investigar cómo los niveles de personal y la productividad laboral influyen en los resultados de los pacientes y el desempeño de la fuerza laboral proporcionaría información valiosa para la planificación estratégica, y también podría informar acerca de las mejores prácticas en recursos humanos y gestión organizacional. En conjunto, estas lecciones destacan que la descentralización, cuando se combina con un monitoreo sistemático y una asignación de recursos basada en la evidencia, puede ser un poderoso motor de equidad en salud, facilitando un acceso más equitativo a servicios de calidad y mejorando la salud general de la población.

Serie los mitos del sistema sanitario

Dr. Carlos Alberto Díaz. Profesor Titular Universidad ISALUD.

Existe algunos mitos urbanos sanitarios que por repetidos dos veces se empiezan a creer, generan seguidores, en quienes justifican su posición de no actuar, porque necesitan de que quejarse, o que nunca tendrán solución sus problemas.

Ejemplo de Mitos creencias: Más atención es igual a mejor salud. Prevenir siempre ahorra dinero. El hospital es el centro del sistema. Mayor gasto mejor salud. Las personas eligen racionalmente. La evidencia científica guía la práctica. Lo publicado se aplica rápido. Soy médico no se de costos. Que los sistemas prepagos de libre elección dan mejor servicio que el sistema de seguridad social, el otro que los dineros son suficientes están mal distribuidos y malgastados. Que lo que pasa, es que a los médicos les pagan poco, lo que a su vez desincentiva el compromiso y la calidad en la atención. Que el problema de la salud es educativo; una población bien informada puede tomar decisiones más acertadas sobre su salud. El hospital es para los pobres, y muchas veces se convierte en el último recurso cuando la prevención no ha sido efectiva. La buena atención está de la mano de la tecnología, pero esta debe ser accesible y bien implementada. Que el problema en el sistema de salud es que hay mucha corrupción, lo cual desvía recursos que podrían ser utilizados directamente en mejorar la atención de los pacientes. Que los médicos trabajan dos horas por día, pero esta afirmación no refleja la realidad del arduo esfuerzo que implica atender a cientos de pacientes. Que en el hospital no hay nada, ni insumos, ni medicamentos, ni especialistas, lo que crea un círculo vicioso de insatisfacción y mala atención. Que las obras sociales son un desastre y no cumplen con las expectativas de quienes las utilizan. Que se compra mal y caro, lo que lleva a un derroche de recursos. Que en las licitaciones solo se otorga por precio, obviando la calidad de lo que se adquiere. Que los genéricos no sirven, aunque hay muchos que ofrecen tratamientos efectivos a un costo menor. Que tienen menos drogas de componente activo que el original, y por ende, pueden ser menos eficientes. Que el problema es la fragmentación del sistema, donde cada sector opera con poca coordinación. Que los médicos para atenderte cobran arancel diferenciado, lo que genera desigualdades en el acceso. El médico de cabecera solo sirve para hacer recetas de medicamentos, aunque debería ser un pilar en el seguimiento y la prevención de enfermedades. El internista es un médico que no se especializó. Es muy buen médico pero tiene mal carácter, lo que a veces puede afectar la relación con el paciente. Si tenes un problema, anda a la guardia, pero a menudo esto es solo una solución temporaria. Los médicos extranjeros no son tan buenos, ya que la adaptación al contexto local puede ser un desafío. Este médico me atendió re bien, me pidió un montón de cosas, lo que demuestra la importancia de una evaluación integral. La salud en Argentina es un desastre, y es necesario articular esfuerzos entre los distintos actores del sistema. A la derecha no le interesa la salud, ya que priorizan otros aspectos económicos y políticos. La compra debe ser centralizada para abordar las necesidades de manera más efectiva y transparente. Hay que pagar más si quieren que trabaje, porque una compensación justa puede mejorar la retención de talento en el sector salud.

No digo que siempre se escuchan estos mitos, pero si desde la práctica esto urge, surgiendo de quien provee, de quien financia, de las limitaciones actuales, de la mediocridad de las ideas y la falta de soluciones, para los problemas de siempre, y como siempre queremos resultados inmediatos, cuando esto no puede ocurrir.

Tomemos el caso más estudiado: el mito de que las vacunas causan autismo. Tiene todas las propiedades que el texto describe. Es anónimo — nadie puede identificar dónde «empezó» para la mayoría de quienes lo sostienen. Opera por múltiples códigos — visual (el niño que cambia después de la vacuna), emotivo, narrativo, cosmológico incluso (el Estado que envenena). Tiene decenas de variantes activas y ninguna es «la auténtica». Su significado real es inconsciente — lo que expresa de fondo es miedo al Estado, desconfianza en la institución médica, ansiedad ante la pérdida de control sobre el cuerpo del hijo. Y cumple una función normativa clara: proteger al niño de una amenaza percibida como real.

Teoría de los mitos

«Todo mito de origen narra y justifica una «situación nueva» -nueva en el sentido de que no estaba desde el principio del mundo-. Los mitos de origen prolongan y completan el mito cosmogónico: cuentan cómo el mundo ha sido modificado, enriquecido o empobrecido» (Eliade 1994a: 28).

C. Lévi-Strauss refiere también que el mito se define por un sistema temporal, que combina las propiedades de la lengua y el habla. Un mito se refiere siempre a acontecimientos pasados: «Antes de la creación del mundo» o «durante las primeras edades» o en todo caso «hace mucho tiempo». «Pero el valor intrínseco atribuido al mito proviene de que estos acontecimientos, que se suponen ocurridos en un
momento del tiempo, forman también una estructura permanente. Ella se refiere simultáneamente al pasado, al presente y al futuro»
(Lévi-Strauss 1987a: 232).

Aún cuando el relato mítico pueda tomar pasajes contemporáneos, y de hecho así lo hace en razón de una característica contextualizadora, siempre hará referencia a la irrupción del otro tiempo (Ferdinandy 1961; Kirk 1990)

«El mito como producto social ha surgido de fuentes diversas e innumerables, cargado de funciones, persistente en el tiempo pero no inmune a él; es decir, su estructura permanece aunque cambie su forma, y como todo producto social, adquiere su verdadera dimensión cuando es referida a la sociedad en su conjunto (López Austin 1998)»

«Al referirle como complejo de creencias también tiene carácter social y como postula Rodrigo Díaz, éstas «junto con las intenciones, los deseos, los intereses y las emociones, forman parte de lo que Carlos Pereda ha denominado la «trama conceptual de la mente», y sin alguna terminología mental no sólo seríamos incapaces de articular o entender o explicar o predecir las vicisitudes de otras formas de vida, tampoco por supuesto las vicisitudes de la propia forma de vida» (Díaz 1998: 49)».

Este mito es particularmente fuerte en Argentina, donde el acceso al prepago funciona como señal de estatus social, y donde el deterioro del hospital público hace que la comparación parezca obvia. Pero la evidencia internacional es contundente.

El caso más citado es el de Estados Unidos: tiene el sistema más privatizado del mundo desarrollado, gasta casi el doble per cápita que Alemania o Japón, y sin embargo tiene peor esperanza de vida, mayor mortalidad infantil y decenas de millones sin cobertura. El problema no es la mala gestión — es que la salud tiene fallas de mercado intrínsecas que ningún seguro privado puede resolver solo.

La selección adversa es quizás la más grave: un seguro privado tiene incentivos para captar a personas jóvenes y sanas, y para deshacerse de quienes más necesitan atención. Eso no es ineficiencia — es el comportamiento racional de una empresa con fines de lucro.

Lo que muestran los mejores sistemas del mundo (Alemania, Países Bajos, Japón, Taiwán) es que no se trata de público vs. privado como antagonismo, sino de cómo se regula la mezcla. Todos tienen presencia privada importante, pero con financiamiento solidario, coberturas garantizadas, prohibición de rechazar afiliados por preexistencias, y rectoría estatal clara sobre los precios y la canasta de servicios.

En el contexto argentino, la discusión sobre prepagos suele omitir que las obras sociales sindicales y el PAMI son también seguros colectivos — la diferencia con el «prepago» es más de regulación e imagen que de modelo conceptual.

Mito #1: El sistema sanitario está fallando

Quienes comentan el Mito #1 —la idea de que el sistema sanitario está fallando— coinciden en que el problema central no es el fracaso, sino la presión creciente sobre los sistemas de salud. El progreso científico y tecnológico permite responder cada vez mejor a más necesidades sanitarias, y esta tendencia probablemente se intensificará en el futuro. Al mismo tiempo, factores sociales, políticos y económicos han elevado el gasto sanitario, especialmente desde la crisis de 2007-2008. Además, el envejecimiento de la población ha impulsado una transición profunda desde la atención aguda hacia la atención crónica. Por ello, el análisis no debería centrarse solo en el gasto como proporción del PIB, sino en la relación entre cantidad, calidad de los servicios y políticas destinadas a reducir ineficiencias, corrupción y uso indebido de recursos.

La calidad de los servicios prestados y las políticas necesarias para combatir ineficiencias, corrupción y uso inadecuado de recursos deben analizarse conjuntamente. Umberto Veronesi y Maurizio Mauri destacan numerosos avances recientes y prevén que, en la próxima década, gran parte del conocimiento actual será superado por terapias génicas y celulares, nutracéutica, medicina regenerativa y TIC aplicadas a la medicina. En este contexto, el reto principal es la sostenibilidad económica. Para afrontarlo, proponen combatir ineficiencias, corrupción y falta de profesionalidad, y adoptar un nuevo paradigma de atención preventiva basado en un enfoque proactivo, predictivo, preventivo, personalizado, participativo y específico.

Mario Del Vecchio sostiene que la creación de los sistemas nacionales de salud en Italia y otros países, junto con el reconocimiento de la salud como derecho humano, elevó significativamente las expectativas sobre los servicios sanitarios. Estas expectativas más altas son, al mismo tiempo, causa y consecuencia de la insatisfacción con el sistema, lo que genera un círculo vicioso que afecta de manera distinta a regiones italianas y países. Del Vecchio distingue entre la experiencia personal, que para la mayoría de la población no es negativa, y la crítica a las decisiones políticas colectivas, percibidas como insuficientes para atender las prioridades.

Mario Del Vecchio señala que la introducción de Sistemas Nacionales de Salud en Italia y en otros países, junto con la declaración de la salud como derecho humano, ha generado un fuerte aumento de las expectativas respecto a los servicios de salud. Por lo tanto, las expectativas más altas de los pacientes y de la población general son al mismo tiempo causa y efecto de la falta de satisfacción con el sistema, creando un círculo vicioso que afecta de forma diferente a las regiones italianas y a varios países. Destaca la diferencia entre la experiencia personal, que no es mala para la mayoría de la población, y la crítica hacia la elección política colectiva, que se considera insuficiente para los contextos prioritarios.

Patrizio Armeni examina distintas políticas adoptadas para enfrentar la sostenibilidad: copagos, recortes lineales, revisión del gasto, mejoras de eficiencia y nuevos arreglos organizativos. Sin embargo, identifica el estancamiento económico, especialmente en Europa, como uno de los principales factores de presión sobre el sistema sanitario. Para superar esta trampa, propone considerar la atención sanitaria como motor de un nuevo paradigma de crecimiento: la cadena sanitaria —desde la industria farmacéutica y de tecnología médica hasta la mejora de la salud de los pacientes— puede aumentar la productividad económica y generar mayor valor social.

Vincenza Esposito, Mario Pezzillo Iacono, Lorenzo Mercurio y Joseph Polimeni se centran en la estrategia italiana de revisión del gasto. Analizan las condiciones necesarias para que sea eficaz: conocimiento suficiente para identificar ineficiencias reales, legitimidad de los comités y autoridades responsables, y compromiso de responsables políticos, gestores y profesionales en todos los niveles del sistema. Concluyen que la revisión del gasto no debe entenderse como una respuesta de emergencia, sino como un proceso continuo para mejorar la calidad de los enfoques sanitarios dirigidos a pacientes agudos y crónicos.

Mito #2: El sistema sanitario puede arreglarse mediante ingenieros sociales ingeniosos

El segundo mito asume que el sistema sanitario puede arreglarse mediante ingeniería social innovadora mediante enfoques a gran escala, de arriba hacia abajo, impulsados externamente e informados desde el exterior. Emanuele Lettieri y Cristina Masella afirman que Henry Mintzberg, por un lado, refuta el mito de la ingeniería social inteligente, pero por otro, crea otro mito, que la sanidad será arreglada por los propios profesionales sanitarios mediante enfoques evolutivos a pequeña escala, informados desde dentro, impulsados profesionalmente, continuamente modificados a la luz de la experiencia. Los dos autores rechazan firmemente este nuevo mito y proponen un enfoque integrador alternativo, basándose en su investigación en el «Politécnico de Milán» sobre la adopción de Historiales Médicos Electrónicos y de Vías de Atención Integrada: sus hallazgos muestran que es probable que ocurran cambios relevantes y duraderos cuando expertos externos en salud y profesionales contextuales colaboran en el proceso de innocación,  compartiendo y mediando sus visiones, valores fundamentales y energías positivas.

Corrado Cuccurullo respalda estos argumentos, argumentando que gestionar el cambio en las organizaciones sanitarias no es un problema de ingeniería social inteligente, sino más bien un problema de incluir diferentes culturas internas y externas en el proceso de cambio. Por tanto, el exceso de énfasis en los individuos de arriba debería ser reemplazado por una visión más amplia, que valore los roles importantes de los directivos intermedios y de los externos, como consultores externos, pacientes, proveedores y gobierno. Los directivos actúan efectivamente como catalizadores internos de la innovación y su estilo para impulsar el cambio es crucial. Según el contexto, diferentes estilos de gestión podrían ser más o menos apropiados para fomentar un cambio innovador en el ámbito sanitario: dirección, intervención, educación, participación. Estos estilos no son mutuamente excluyentes: pueden combinarse y recombinarse con el tiempo, y los gestores con mayor capacidad para gestionar el cambio son aquellos que tienen la capacidad de adoptar estilos diferentes, o combinaciones de estilos, en distintas circunstancias.

Fernando Giancotti adopta el marco de «la nueva ciencia del caos y la complejidad» para interpretar el funcionamiento de las organizaciones sanitarias, permitiendo así una reconciliación de las posturas de Lettieri-Masella y Cuccurullo con el ejercicio desmitificador de Henry Mintzberg. El marco de la complejidad no proporciona apoyo ni a un enfoque que defienda la supremacía de la ingeniería social inteligente, ni a otro que defienda la supremacía del cambio incremental, a pequeña escala y impulsado profesionalmente. Mientras que el pensamiento científico reduccionista convencional asume que resolveremos todas las cuestiones no resueltas, la teoría de la complejidad se siente cómoda —e incluso valora— las tensiones inherentes entre enfoques opuestos, que deben reconciliarse (y no resolverse). El propio Henry Mintzberg considera que la complejidad y riqueza de la realidad no tolera soluciones únicas y extremas, y en este caso concreto no niega la importancia de la ingeniería social ingeniosa, sino más bien su mitologización.

Desde esta perspectiva, la idea de Lettieri y Masella de que el cambio podría lograrse combinando el enfoque de arriba abajo con el de abajo hacia arriba, confiando en alianzas sólidas y dinámicas entre ingenieros sociales externos y profesionales sanitarios contextuales, es apropiada al marco de complejidad y también está más cerca de Henry Mintzberg.que los propios autores admiten (por motivos de argumentación, declaran su firme desacuerdo con la opinión de Henry Mintzberg). Además, Cuccurullo está en línea con Henry Mintzberg, cuando recomienda mezclar y forjar con el tiempo estilos de liderazgo diferentes y a veces opuestos.
Apoyándose en el marco de la complejidad, Giancotti niega rotundamente que la ingeniería social inteligente sea la panacea a los problemas de los sistemas sanitarios, y propone desarrollar estructuras policéntricas de módulos de alto rendimiento bien conectadas con la corriente principal del conocimiento organizacional, de arriba abajo, arriba y en todo el sector. Establece un puente hacia el Mito 3, destacando la superposición entre ambos mitos, ya que el Mito 2 implica la asignación de grandes desafíos a líderes heroicos. Uno podría imaginar que una visión militar del liderazgo y la gestión del cambio se establece bajo el paradigma de mando y control, pero en cambio el general de la Fuerza Aérea critica duramente el Mito del Líder Heroico, a quien define de forma colorida como «cuello de botella sin esperanza», argumentando que las organizaciones sanitarias necesitan un liderazgo ágil y difuso, capaz de «desencadenar los hiperciclos motivacionales y una red relacionada de corazones y mentes, multiplicando y potenciando así la capacidad global de la organización.» Esta visión del cambio y el liderazgo también está corroborada por una interesante consideración antropológica. En comparación con el liderazgo de mando y control, el liderazgo difuso y empoderador es más capaz de satisfacer nuestras necesidades ancestrales y está mucho más en sintonía con la naturaleza humana, que se ha moldeado durante los milenios entre nuestro pasado chim-panzee y nuestro presente civilizado. Más que en sociedades complejas contemporáneas, hemos estado ecológicamente adaptados a la vida en sociedades de recolección y caza, que duraron un periodo incomparablemente largo (antes de que surgieran diferentes formas de organización social) y, por tanto, constituyeron el entorno donde han evolucionado cualquier disposición natural que poseamos incluso hoy: el liderazgo despótico y el cambio de arriba hacia abajo se volvieron insostenibles por las condiciones materiales de tales sociedades (como pequeños grupos con poca división del trabajo,  opciones de salida baratas para personas insatisfeitas, la posibilidad de formar coaliciones para sofocar a los dominadores en potencia, poca propiedad y dificultad para acumular recursos duraderos y explotar habilidades para obtener ventaja política).

Mito #3: También las instituciones sanitarias

ya que el sistema general puede arreglarse incorporando al líder heroico

En cuanto al mito del líder heroico, Colao y Riccio adoptan una perspectiva colectivista y presentan el liderazgo sanitario como un asunto grupal, más que como una preocupación individualista. Están en línea con Henry Mintzberg al reconocer la necesidad de romper con las asociaciones pasadas con lo que son los líderes y cómo su formación médica limita su capacidad para funcionar correctamente en una organización sanitaria centrada en el paciente y con una prestación de atención basada en el equipo. La conciencia situacional, la proactividad, la apertura, el intercambio de conocimientos, el empoderamiento de los seguidores y la participación son los ingredientes principales de la receta para un liderazgo eficaz en la atención sanitaria.

Botti y Tommasetti, reflexionandosobre la importancia de las habilidades de liderazgo para cumplir con las prácticas directivas en el ámbito sanitario, señalan la falta de recetas universales. Ningún estilo de liderazgo es el mejor de todos (incluido el atractivo estilo distribuido defendido por Henry Mintzberg): la eficacia del liderazgo depende, entre otros, del nivel organizativo (macro, meso y micro) y de la calidad de la gestión (que está estrictamente vinculada al liderazgo en todos los niveles).

Massimo Sargiacomo, aunque aboga por el cambio de un enfoque jerárquico y centrado en el líder a un modelo compartido basado en el consenso, concluye que las organizaciones sanitarias no deben descuidar el papel de los gestores clave y líderes transformadores, cuyo «heroísmo» puede seguir siendo una condición necesaria—aunque insuficiente—.

Todos los autores identifican un vacío en el área del liderazgo en la sanidad y la necesidad de superar el enfoque jerárquico tradicional. La pars construens es menos vergente. En cuanto al mito de la ingeniería social inteligente, las distintas posturas pueden interpretarse a la luz de la teoría de la complejidad.

Existen un conjunto de circunstancias que requieren un liderazgo difuso y atractivo que podrían identificarse con aquellas que Langton (1989) ha denominado «el borde del caos», un área donde no hay suficiente certeza para hacer que las decisiones sean evidentes (como ocurre en sistemas lineales simples), pero no tanta incertidumbre como para que el sistema se sume al caos.

En tal marco, la idea de Henry Mintzberg de involucrar a los líderes puede aceptarse, si no absolutizarse (como el propio Henry Mintzberg no está dispuesto a hacer), y deben hacerse más esfuerzos para investigar cómo y en qué circunstancias este enfoque del liderazgo parece funcionar mejor.

Mito #4: El sistema sanitario puede arreglarse tratándolo más como un negocio

Todos los colaboradores que comentan el Mito #4, que afirma que el sistema sanitario puede arreglarse tratándolo más como un negocio, tienen dos puntos de partida comunes: el reconocimiento de que la sostenibilidad económica es un tema crítico y que la cooperación es una peculiaridad de los servicios sanitarios. No es necesario aclarar el primer tema, porque las limitaciones financieras afectan no solo a las finanzas públicas, sino también al poder adquisitivo de los hogares para los servicios sanitarios, tanto de bolsillo como de suscripción a seguros privados. Se puede decir algo más respecto al segundo tema, porque los contribuyentes argumentan que la competencia del mercado no puede garantizar la contención de costes, la idoneidad, la eficacia y la calidad de la atención. Además, la competencia puede destruir la motivación de médicos, enfermeros y otros profesionales sanitarios e impedir un enfoque holístico hacia los pacientes. Más que un enfoque económico o empresarial, lo que se necesita es uno humanista. No obstante, es necesario introducir y fortalecer la cultura gerencial, los principios, los criterios, las técnicas y los instrumentos.

Federico Lega, tras afirmar que no hay evidencia de que el enfoque empresarial genere beneficios, subraya que «los sistemas de salud impulsados por las empresas cuestan más y tienen mayores problemas en la equidad en el acceso a la prestación de servicios sanitarios, variación en los resultados, selección adversa y comportamientos oportunistas.» Si gestionar el sistema sanitario como un negocio no es lo correcto, el conocimiento gerencial y las herramientas consolidadas pueden ayudar a hacer las cosas de la manera correcta. Luego se centra en la gestión estratégica, la gestión del rendimiento, los sistemas de calidad, las técnicas lean, la gestión de operaciones, la planificación empresarial y la gestión de recursos humanos, lo que puede ser útil para gestionar un entorno complejo y turbulento.

Las opiniones de Emanuele Vendramini se resumen en tres palabras: ambidestreza, profesionalidad y responsabilidad. La ambidestria tiene una doble interpretación. En primer lugar, garantizar una buena atención en el momento actual y, en el futuro, ser innovadores en términos de tecnología y vías clínicas. En segundo lugar, garantizar la atención sanitaria y, al mismo tiempo, la sostenibilidad financiera, un reto que en el pasado era mucho más fácil que ahora. Vendramini relaciona el profesionalismo con la motivación intrínseca de los médicos (y enfermeros) para tratar a los pacientes y no para perseguir la máxima remuneración posible, como ocurre en actividades orientadas al mercado. Por supuesto, no todos los médicos tienen esta motivación pero, en general, «para un médico es importante contar con el número adecuado de casos (y la combinación de casos) para poder abordar todas las diferentes situaciones y ofrecer un servicio de última generación.»La rendición de cuentas en los sistemas sanitarios requiere la implicación clínica y un sistema de medición del rendimiento muy sofisticado.

Los puntos principales de Giuseppe Festa y Enrico Coscioni pueden resumirse como los siguientes. No cabe duda de que las cuestiones económicas son cada vez más relevantes también en los sistemas nacionales de salud, en los que los costes de los servicios se cubren total o en su mayoría por impuestos. No obstante, la lógica y los principios económicos deben y deben seguir siendo secundarios a los problemas de salud y a las relaciones humanas entre los profesionales sanitarios y sus pacientes. Los criterios económicos nunca deberían convertirse en una prioridad porque esto producirá lo que los autores definen como economía defensiva, es decir, un tratamiento insuficiente para hacer frente a las limitaciones financieras. La economía defensiva es el conjunto de la medicina defensiva, que aumenta el coste debido al sobretratamiento. Los autores concluyen que, aunque la estandarización puede ser una herramienta útil para mejorar la organización de estructuras y sistemas sanitarios, la personalización sigue siendo el pilar de los servicios sanitarios.

Mito #5: La sanidad se deja justamente en manos del sector privado, por el bien de la eficiencia eficiente

Los comentarios sobre el Mito #5, que afirma que la sanidad se deja legítimamente al sector privado por eficiencia, se dividen en dos partes: una relacionada con la prestación de servicios sanitarios y otra sobre la financiación. En cuanto a la primera parte del problema, las tres primeras contribuciones afirman que no hay evidencia clara que demuestre que las organizaciones privadas de entrega sean más eficientes. Cuando lo están, en privado Las organizaciones generalmente buscan una mayor eficiencia sin considerar el efecto final sobre la adecuación y calidad del servicio para los pacientes. Los modelos y herramientas de gestión no se limitan a organizaciones privadas, sino que pueden y deben aplicarse en todas las organizaciones complejas, tanto públicas como privadas. En cuanto a la segunda parte del asunto, la solución sugerida por la corriente principal es una combinación de financiación pública y privada. Esta solución no es una elección, sino que, de alguna manera, parece inevitable, debido al aumento estructural del gasto y a las dificultades de las finanzas públicas en todos los países. Para superar este mito, debe adoptarse un enfoque de beneficio mutuo tanto para las organizaciones públicas como privadas.

La contribución de Aleksandra Torbica y Oriana Ciani hace una comparación entre organizaciones públicas y privadas basándose en tres teorías principales: teoría de los derechos de agencia/propiedad, elección pública y teorías de organización. Según la primera, es probable que la propiedad privada logre menores costes en la prestación de servicios en comparación con su homóloga gubernamental. El argumento central de la elección pública es que, a menudo, los políticos persiguen sus propios objetivos en lugar del interés público. Las teorías organizativas se centran en las diferencias de estructura entre hospitales privados y organizaciones estatales de proveedores. Estas tres teorías se utilizan para discutir las tres dimensiones de eficiencia empleadas en los estudios empíricos: técnica, productiva (coste) y beneficio. Los autores concluyen que la evidencia empírica existente no siempre apoya los efectos positivos de la privatización sobre la eficiencia predichos por las diferentes teorías. La distinción público-privado es solo una parte de un vínculo más amplio y complejo.

Francesca Lecci y Marco Morelli son muy claros y concisos al decir que la eficiencia no es una particularidad del sector privado o público. Puede que el problema de la eficiencia se planteara en el pasado para las empresas privadas que operan en un entorno de mercado competitivo, pero analizan muchas razones por las que la eficiencia también es necesaria para las organizaciones públicas de prestación. Actualmente, el enfoque de gestión de costes está mucho más relacionado con la disponibilidad de información que con la naturaleza de las organizaciones (públicas o privadas). Para respaldar su argumento, mencionan el sistema de contabilidad de costes introducido en una organización sanitaria público-local y en un hospital privado (IEO—Instituto Europeo de Oncología). Luego avanzan hacia el argumento de que es importante dejar claro que lo que debe medirse no solo es la eficiencia y los costes, sino el valor para los pacientes, que es el objetivo del sistema público y no del de los proveedores privados. Aceptan el principio según el cual solo se puede mejorar lo que es medible y medido, pero lo realmente importante es la relación resultado-entrada (efectividad) y no la relación salida-entrada (eficiencia). Mientras que el segundo impulsa a los proveedores privados, el primero impulsa las organizaciones públicas cuando las presiones sociales y políticas son fuertes.

Michael Drummond y Rosanna Tarricone comienzan a distinguir dos componentes de la privatización: la financiación del sistema y la prestación de servicios. Basándose en la teoría de la agencia, argumentan que, dado que los pacientes no conocen el valor de los servicios, puede ser más fácil con financiación pública evitar costes crecientes que con financiación privada. Por supuesto, existen muchas herramientas para controlar el aumento de costes en el sistema privado, pero el objetivo de rentabilidad puede hacer subir los precios de los servicios y aún puede ser más difícil controlar el crecimiento de gastos. Luego, los autores recurren a la HTA como una metodología que puede aplicarse mejor en los Servicios Nacionales de Salud. Los proveedores privados generalmente utilizan alta tecnología como indicador de mayor calidad y precios más altos, mientras que los sistemas nacionales están mucho más interesados en evaluar la relación beneficio-coste real. Por tanto, concluyen que el objetivo de los  proveedores privados es una mayor rentabilidad, que se puede obtener mediante precios más altos en lugar de una mayor eficiencia, o que la rentabilidad puede obtenerse mediante una mayor eficiencia/productividad sin considerar la idoneidad.

Las contribuciones de Maurizio De Cicco, Salvatore Russo y Luca Del Bene debaten el otro lado de la cuestión público-privada. En particular, Maurizio De Cicco, tras una breve descripción de la evolución del NHS italiano, analiza el papel de la atención sanitaria integral (fondos privados de seguridad social acordados entre empresas, sindicatos y seguros privados). Está convencido de que, en Italia y en el modelo europeo de bienestar, la financiación pública sigue siendo la piedra angular de una sanidad generalizada. La financiación privada solo puede ser una contribución adicional para apoyar la evolución de las necesidades sanitarias. Cita la situación de los medicamentos innovadores que pueden introducirse fácilmente en el mercado si algún seguro privado o fondos de la seguridad social acepta pagarlos. Su conclusión es que el verdadero problema no es una mayor eficiencia en la provisión, sino un sistema mixto de financiación y provisión orientado a promover la innovación.

Salvatore Russo e y Luca Del Bene están interesados en financiar la inversión en el sistema sanitario más que en financiar el gasto actual. Partiendo de la evidencia de que los sistemas públicos de salud están bajo presión financiera, ven en la asociación público-privada (PPP) una de las posibles soluciones. Este enfoque se desarrolló bajo la práctica de la Nueva Gestión Pública (NPM), que caracterizó las décadas de 1980 y 1990 del siglo pasado. Las relaciones público-privadas más comunes se centran en la construcción y gestión de hospitales. Su principal beneficio es atraer inversión privada basada en el principio de ganar-ganar. Las organizaciones públicas de prestación pueden renovar tecnologías hospitalarias que de otro modo no podrían permitirse y los inversores privados pueden perseguir su objetivo de beneficios. Así, los primeros pueden garantizar una mayor calidad de servicios para los pacientes y los segundos buscan la rentabilidad, ya que pueden gestionar algunas actividades principales y no esenciales, como la gestión de instalaciones para edificios y sistemas de apoyo, el sistema de calefacción térmica, el sistema de refrigeración, aire acondicionado, equipos eléctricos y fontanería, sistemas de suministro de gas médico, atención a pacientes hospitalizados y personal,  limpieza, eliminación de residuos, recepción, centro de reservas, aparcamiento y otros. Sin resolver el problema de una mayor eficiencia para las instituciones privadas, los autores recomiendan las APP como una fórmula institucional donde los roles y tareas iguales siguen cumpliendo la relación calidad-precio.

Mito #6: La sanidad está justamente controlada por el sector público, en aras de la igualdad

El mito #6, que afirma que la sanidad está justamente controlada por el sector público, en aras de la igualdad, se analiza desde diferentes perspectivas: el concepto de equidad, la comparación entre la provisión pública y privada, la competencia y el desafío de la colaboración, la insuficiente elaboración de políticas y control de la innovación en medicamentos y dispositivos médicos, el papel de las organizaciones privadas sin ánimo de lucro y los proveedores de bajo coste. Un marco común es que existen niveles de análisis muy diferentes: el principio general de la Cobertura Sanitaria Universal que solo puede garantizarse mediante una regulación pública clara, al menos en los países europeos; el entorno de la política sanitaria cada vez más inadecuado, porque los intereses privados condicionan a las autoridades públicas; el proceso de prestación de servicios sanitarios que debe basarse en la colaboración en lugar de la competencia y en un enfoque integrado hacia los pacientes; Por último, pero no menos importante, el surgimiento de un nuevo modelo de negocio que es una organización privada sin ánimo de lucro, que puede garantizar servicios de bajo coste, alta calidad y personalizados.

La principal preocupación de Andrea Silenzi, Alessio Santoro y Walter Ricciardi es la complejidad del sistema sanitario, ya que afecta al contexto político, social y financiero en el que opera. La declaración de la Organización Mundial de la Salud, según la cual todos deberían tener acceso a servicios sanitarios de calidad en cualquier lugar sin dificultades económicas, es un principio abstracto, pero debe aplicarse concretamente. La limitación financiera es un problema real, ya que las tendencias demográficas muestran que, para 2050, se espera que el 37% de la población europea tenga más de 60 años, y tendencias similares hacia el envejecimiento de la población caracterizan a Estados Unidos y China. Por lo tanto, es crucial aclarar la diferencia entre equidad e igualdad. Su razonamiento es que la igualdad significa los mismos servicios para todos, mientras que la equidad está relacionada con el concepto de justicia social: las personas deben obtener los servicios de salud que necesitan y financiar el sistema sanitario según su capacidad de pago. Sin embargo, aquí está el problema para los países que adoptaron el modelo de Cobertura Sanitaria Universal, ya que las autoridades públicas tienen dificultades para establecer prioridades destinadas a garantizar la equidad. Para superar esta crítica, las sugerencias de los autores son redefinir el sistema de gobernanza, con el fin de involucrar al mayor número posible de actores, fortalecer el liderazgo social y político que es necesario para cambiar el proceso de gestión, difundir un mayor sentido de responsabilidad tanto hacia los pacientes como para las organizaciones de prestación, invertir en la educación de los profesionales sanitarios,  diseñar políticas adecuadas, introducir sistemas formales para monitorizar y evaluar el impacto de las políticas.

Anna Prenestini y Stefano Calciolari describen brevemente la evolución de la intervención pública en los 60–70 años. Tras la Segunda Guerra Mundial, muchos países convergieron para establecer un papel relevante del sujeto público en varios sectores, incluido el sanidad. Desde 1980, la propuesta de solucionar los grandes problemas tratando estos sectores de forma más empresarial se ha vuelto bastante popular. Esta evolución se debe a presiones sociales y limitaciones financieras, y se basa en la sobrevaloración del efecto positivo de la competencia. Luego introdujeron el debate entre competencia y colaboración, diciendo que, para gran parte de los servicios sanitarios, esta última es mucho más beneficiosa que la competencia. La cooperación entre profesionales sanitarios sigue diferentes caminos: trabajo en equipo multidisciplinar, colaboración entre especialistas de las mismas disciplinas y/o diferentes profesiones (por ejemplo, entre médicos y enfermeros). La conclusión es que el control público no es solo un problema de equidad, sino la mejor manera de fomentar la cooperación multidisciplinar y multiprofesional y la prestación integrada de servicios.

Silvio Garattini y Vittorio Bertelè subrayan que el sector sanitario es único porque la calidad es, con diferencia, más relevante que otros bienes o servicios, por lo que la relación calidad-precio no puede dejarse solo a la elección estratégica de los proveedores privados, que seleccionan las patologías e intervenciones más rentables. Aunque las políticas públicas tuvieran que atender a todos y, en particular, a las enfermedades raras, a menudo las autoridades sanitarias públicas no promueven la innovación. Los autores analizan lo que ocurre en la industria farmacéutica, afirmando que las empresas intentan vender todo lo que producen. No les interesa el avance real de medicamentos innovadores, ya que en la última década solo un poco más del 1% de más de mil medicamentos autorizados han ofrecido una ventaja real a los pacientes. Respaldan esta afirmación con muchos ejemplos, extraídos de estudios realizados en el Instituto de Farmacología Mario Negri. En conclusión, para los autores el punto crucial no es la alternativa entre lo público y lo privado, sino fortalecer el conocimiento científico sobre lo que es útil para los pacientes y lo que no. La igualdad en salud es un espejismo difícil de lograr. Las instituciones públicas son las únicas que pueden aspirar a esto, mientras que las privadas tienen que anteponer otros objetivos.

Riccardo Mercurio, Stefano Consiglio y Mariavittoria Cicellin introducen una perspectiva bastante diferente. El verdadero problema no es el equilibrio entre la igualdad (o equidad) del sector público y la eficiencia del sector privado. Un tercero, las empresas sociales, puede ser la solución adecuada. Estas organizaciones privadas sin ánimo de lucro son más expuestas que las autoridades públicas y están menos orientadas a maximizar beneficios. El marco de los autores es la reforma del estado del bienestar, que caracterizó a muchos países europeos y cuenta con el apoyo de la Iniciativa Europea de Innovación Social. En los últimos años, en Italia ha habido un augede la innovación social en el sistema sanitario que ofrece servicios de bajo coste sin reducir la calidad de la atención. Analizan seis casos que iniciaron un proyecto para desarrollar prácticas de grupos médicos que involucraban a socios públicos y privados. Este es un nuevo modelo de negocio que ayuda a muchas personas que ya no pueden permitirse servicios sanitarios que no están garantizados por el NHS. En conclusión, la transformación de los pacientes en clientes/consumidores, así como la naturaleza de las organizaciones sin ánimo de lucro que caracterizan los proyectos de servicios de bajo coste, podrían debilitar el papel del Estado como garante de la salud pública colectiva, transformando la sanidad en un mercado no distorsionado por la lógica de maximización del beneficio.

Mito #7: Mito de la medición

Matteo Mario Pietro Motterlini y Carlo Canepa observan que el mito de la medición lleva la  suposición de «agente racional» y, por tanto, sacrifica, en nombre de la medición exacta, algunos aspectos de la realidad en términos de su riqueza, contextos decisionales de con-creto y facultades cognitivas de  los responsables de la decisión. La forma en que se estructuran las opciones de elección no debería modificar las preferencias de un agente racional, pero en la práctica esto no es cierto: los pequeños elementos arquitectónicos de bajo coste y bien diseñados pueden guiar hacia decisiones virtuosas. Por lo tanto, la pregunta retórica es: si aceptamos que lo que no se puede medir no se puede gestionar, ¿qué queremos realmente ¿medir y gestionar? ¿Las decisiones de agentes omniscientes e hiperracionales, que operan en modelos económicos abstractos, o las decisiones de los seres humanos tomadas a partir de flesh y huesos, con sus límites cognitivos y condicionamiento emotivo, que funcionan en «entornos de elección» específicos?

Los autores proponen fusionar la economía con la psicología cognitiva para que se pueda tener en cuenta la naturaleza sistemática de la irracionalidad humana, y los responsables políticos puedan superar los modelos tradicionales que interpretan las ciencias sociales en términos cuantitativos y abstractos, y utilizar herramientas basadas en la evidencia. Estas herramientas pueden desarrollarse según métodos experimentales evaluativos, como ensayos controlados aleatorizados.

Giuseppe Iuliano, Gaetano Matonti, Paolo Tartaglia Polcini y Ettore Cinque, teniendo en cuenta las críticas de Henry Mintzberg sobre la medición en la atención sanitaria, examinan la literatura contable sobre el tema, centrándose en el debate académico sobre la relevancia y utilidad de los sistemas de medición en las organizaciones sanitarias. Una vez reconocidos los ineludibles requisitos de un sistema de medición en la atención sanitaria, los autores discuten qué debe medirse y qué no para superar la crítica planteada por Henry Mintzberg. En su opinión, el enfoque debería estar en la medición de la calidad y el resultado y, desde este punto de vista, los desarrollos prometedores pueden provenir de los métodos de Costeo Basado en Actividades. Estos métodos, que se han experimentado en la Universidad de Harvard, amplían la observación de todos los procesos sanitarios y, más específicamente, identifican sus costes relacionados, para compararlos con los beneficios relacionados. El ciclo de atención al paciente comienza desde la primera cita previa a la operación y termina un año después del día del tratamiento (Kaplan y Porter 2011). Extender el análisis a un año desde el tratamiento permite medir todos los aspectos, incluso las medidas de resultados sociales y la experiencia del paciente.

Sabina Nuti amplía la revisión literaria sobre las criticidades de las mediciones de rendimiento, examinando algunas consecuencias negativas del uso de datos de rendimiento: visión de túnel, suboptimización, miopía, fijación de medidas, tergiversación, mala interpretación. Estos efectos disfuncionales son todos resultado de algunas violaciones del «principio sinécdoque», que asume que la medida es capaz de satisfacer tanto las condiciones de representatividade como de precisión, representando con precisión el objeto completo. La incapacidad de los indicadores para representar la complejidad del objeto evaluado está en la base de su uso burocrático y, por esta razón, Sabina Nuti considera que el riesgo de que administradores y clínicos estén obsesionados con la medición sigue siendo muy débil. En su opinión, la piedra angular del proceso de mejora en el sistema sanitario es la implicación de los médicos. Los profesionales y directivos «deberían compartir una responsabilidad conjunta tanto por el resultado como por los costes del camino de atención en el que participan y no solo por los pacientes a los que atienden o las fases de las que están a cargo.»

El marco teórico expuesto por los autores anteriores se complementa con el análisis empírico realizado por Marina Davoli, Chiara Marinacci y Renato Botti, quienes investigan los desafíos de la medición y la gestión del rendimiento en la práctica, examinando la experiencia del Servicio Nacional de Salud italiano. Al ilustrar las diversas iniciativas gubernamentales, como el seguimiento de los Niveles Esenciales de Atención (LEA), el Programa Nacional de Resultados, el Reglamento sobre Normas Hospitalarias, los autores muestran cómo el NHS italiano está evolucionando actualmente hacia dar mayor importancia a los sistemas de medición, tanto orientados a procesos como a resultados, con el fin de identificar áreas de ineficiencia, inadecuación e inefectuosidad de servicios e instalaciones, al tiempo que se supervisa la equidad en el acceso y se promueve la mejora continua de las organizaciones sanitarias. Los autores también identifican, en línea con Henry Mintzberg, algunas críticas relacionadas con un uso automático y exagerado de la medición sin juicio. Para un mejor equilibrio entre medición y juicio, sugieren algunas recomendaciones procedimentales, tales como: establecer un proceso sistemático de control de calidad de datos y una actualización sistemática de las medidas utilizadas, involucrando a diferentes partes interesadas, y garantizar la transparencia de los métodos y definiciones operativas, permitiendo que todas las administraciones y/o proveedores evaluados puedan replicar las medidas. También recomiendan adaptar la medición para los diferentes propósitos (presupuesto, gestión del rendimiento, mecanismo de pago a los proveedores, auditoría clínica, acreditación de proveedores, etc…), evitando así aplicaciones automáticas y seleccionando medidas teniendo en cuenta el coste de la recopilación y la presentación de datos, en comparación con el impacto de la medida en la calidad y los resultados. Añaden una dimensión importante a tener en cuenta al seleccionar medidas estándar de calidad: la seguridad del proceso de prestación de atención, basada en prácticas críticas basadas en evidencia y fuertemente relacionadas con los resultados en salud. Francesco Bevere y Paola Adinolfi observan que, a pesar de la creciente sensibilidad sobre el control del gasto y los riesgos para la salud, aún no se han encontrado soluciones que aborden el problema de manera integrada. La oferta disponible es principalmente de asesoramiento y se limita a: formación del personal sobre costes, riesgos y cuestiones de calidad; análisis financiero orientado a un mejor reconocimiento de los beneficios producidos por los grupos relacionados con el diagnóstico; certificaciones de procesos basadas en modelado de TI;  documento

Procedimientos de gestión orientados a una mejor protección legal.

Al ir más allá de simples procedimientos de gestión documental, inspirados en un enfoque administrativo defensivo —que añade a la medicina defensiva— el enfoque típico está orientado a identificar las «mejores prácticas» para procesos específicos o relacionados con aspectos concretos de la gestión de riesgos. En la mayoría de los casos, hay un cumplimiento aceptable de uno o más  modelos de «buenas prácticas», pero también una caída drástica en la fiabilidad y consistencia al evaluar el proceso en su conjunto. Incluso cuando se logra lograr la aplicación completa de todo el proceso de tratamiento desarrollado en la literatura con la aportación de las asociaciones científicas nacionales e internacionales pertinentes, apenas existe un ámbito de aplicación específico para el contexto, que implique herramientas basadas en TIC, capaz de crear las interconexiones necesarias entre los distintos sistemas de información clínica y sanitaria implicados, y promover el análisis de áreas críticas y posibles conexiones innovadoras que incluyan todos los activos y los sujetos implicados en la cadena de valor. Además, no existen casos de evaluación integrada de costes, riesgos y resultados. Los autores aportan más pruebas de las consecuencias disfuncionales de un enfoque fragmentado, simplista y obsesivo de la medición, destacando sus efectos negativos en la revisión del gasto realizada en los últimos años en muchos países.

Recomiendan desarrollar herramientas innovadoras para el análisis y modelado formal de procesos sociosanitarios, con el fin de producir caminos integrados (e incluso interorganizacionales) que adopten un enfoque experimental capaz de acomodando, por un lado, las referencias científicas establecidas y, por otro, las variables locales y estructurales relacionadas con cada paciente, en una perspectiva compleja en la que se miden todas las dimensiones relevantes (costes, riesgos, resultados) y todos los actores (incluido el paciente y su familia, así como los proveedores) forman parte de un proceso de creación de la salud como valor.

Mito #8: Mito de la escala

La reconceptualización de los sistemas de medición allana el camino para superar el mito de la escala. La escala se ha considerado una receta para el éxito durante los últimos 70 años: directivos y emprendedores se dieron cuenta de que «cuanto más grandes eran sus fincas, más fácil era obtener y mantener una ventaja competitiva, normalmente en forma de menores costes unitarios de producción, mayor productividad global y acceso a grandes presupuestos de investigación y desarrollo» (Calvo y Scaramuccia).

La relevancia del mito de la escala en el sector sanitario es evidente por la ola de fusiones ocurrida en la última década: como observó Cuccurullo, en Italia el número de organizaciones públicas de salud se redujo en un 23%, con un aumento en los últimos cinco años, especialmente en las regiones bajo planes de recortes. El aumento de tamaño está impulsado por la búsqueda de la optimalidad técnica, inspirada en el mito de la escala. Como observan Davoli, Marinacci y Botti, la asociación entre el volumen de actividad y los resultados, documentada en varias revisiones sistemáticas, debería combinarse con un análisis más complejo del contexto específico, considerando la relación entre la eficacia del tratamiento y los costes o la distribución geográfica y accesibilidad de los servicios sanitarios. La falta de tal análisis contextual puede producir decisiones acríticas y simplistas, como destaca claramente Henry Mintzberg (2009, p. 165): «Gestionar la enfermería en un hospital parece bastante natural. ¿Pero qué pasa con la gestión de enfermería en dos hospitales, a pocos kilómetros de distancia, que mágicamente se han fusionado en una hoja de papel? Cuccurullo señala que hasta la fecha el tamaño grande ha mostrado más efectos negativos en los pacientes que positivos. Frente a beneficios abstractos, existen, de hecho, algunos costes ocultos, relacionados con el aumento del número y diversidad de los interesados, el incremento de la complejidad cognitiva con la que los gestores deben lidiar, y la dificultad para los gestores para nutrir la motivación de sus seguidores.

Haciendo hincapié en la consideración de los aspectos motivacionales, Giancotti observa que su pequeño tamaño permite satisfacer las profundas necesidades ancestrales humanas, que tienen su origen en nuestro pasado remoto (que se remontan al Paleolítico), y que la gran organización podría recuperar una dimensión más humana organizándose como una red de equipos en todos los niveles.

Rocco Palumbo, Gabriella Piscopo y Maria Grazia Sampietro contribuyen a arrojar luz sobre este argumento, examinando, desde la perspectiva de un Sistema Adaptativo Complejo, el caso de la Clínica Mayo mencionado por Henry Mintzberg como ejemplo de cómo las grandes organizaciones sanitarias pueden beneficiarse de las ventajas de las pequeñas dimensiones. Los autores también contextualizan su razonamiento sobre el NHS italiano, mostrando datos sobre las tasas de cesárea, que demuestran cómo las organizaciones sanitarias más grandes pueden ser menos efectivas en comparación con las más pequeñas, incapaces de gestionar eficazmente los problemas de calidad.

Marcello Martínez, Luigi Moschera y Gianluigi Mangia investigan el choque entre economías de escala y efectividad de la atención: por un lado, la voluntad —tanto a nivel político como organizativo— de lograr ahorros de costes empuja hacia grandes tamaños estructurales; por otro lado, las pequeñas dimensiones permiten gestionar mejor los problemas de calidad relacionados con la salud. Los autores argumentan que las organizaciones sanitarias deberían esforzarse por lograr un equilibrio entre gestión y calidad, considerando que las nuevas tecnologías TIC relativizan el mito del gran tamaño como condición para la búsqueda de economías de escala, eliminando la suposición de que la eficiencia puede alcanzarse concentrando muchas actividades en una sola física, administrativa,  estructura técnica y organizativa.

Esta opinión es compartida de alguna manera por Alberto Calvo y Daniela Scaramuccia, quienes reconocen que la difusión generalizada y el acceso a bajo coste a las tecnologías han reducido las barreras de entrada en cualquier sector empresarial, pero no obstante para algunos defensores de nuestra era digital, en los campos de la publicidad online, las redes sociales y el comercio electrónico (Google, Facebook, Amazon son ejemplos esclarecedores),  La escala sigue estando «en buen estado, viva y coleando.»

Según los dos autores, los sectores de interés público —como la sanidad, la educación, la atención a los mayores y la formación profesional— muestran poca o ninguna sensibilidad a las economías de escala. Cuanta mayor sea la importancia de elementos como la personalización, el toque local y la singularidad, menos relevante será el concepto de escala. En el sector sanitario, la experiencia demuestra que la escala es un factor clave de éxito al considerar procesos administrativos (administración, adquisiciones, gestión de instalaciones, logística), o procedimientos altamente estandarizados y consolidados (como la cirugía cardíaca, unidades de mama), mientras que no es relevante en las áreas en las que el conocimiento individual de los pacientes es relevante para ofrecer servicios integrados y personalizados (como en la atención crónica o la prevención primaria).  o en las que un rendimiento excelente esté claramente vinculado a la variable «tiempo hasta el tratamiento», como en el caso del infarto agudo de miocardio o politraumatismos, donde el diseño adecuado de la red es mucho más relevante que la escala. Usando una perspectiva de complejidad, vemos que Calvo y Scaramuccia, para detectar áreas en las que la escala pierde relevancia, identifican el conjunto de circunstancias que requieren un comportamiento adaptativo, que coinciden con lo que Langton (1989) define como «el borde del caos.»

Mitos sobre la salud y lógica dominante en el servicio

Evert Gummesson propone ideas innovadoras sobre las futuras formas del sistema sanitario que están en línea con las tesis de Henry Mintzberg pero que añaden los nuevos desarrollos en la teoría de servicios, en particular la Lógica Dominante del Servicio (SDL). Hablando de la necesidad de una transición de la «cura» a la «atención», explora las implicaciones de la «teoría del servicio» en el esfuerzo por replantear el ámbito sanitario. Aunque la ingeniería social es necesaria para impulsar el cambio estructural en la atención sanitaria Organizaciones, la naturaleza básicamente humana de los servicios de salud no debe ser ignorada. Desde este punto de vista, se debería dar mayor importancia a hacer cosas con personas, en lugar de en ellas. La co-creación de valor y la coproducción de servicios resultan ser imperativos morales de los profesionales sanitarios, que no deberían actuar como sanadores de enfermedades, sino como facilitadores de los pacientes.

Basándose en los argumentos de Gummesson, Gerardine Doyle, Alessandra Storlazzi y Carmela Annarumma fusionan el SDL y el constructo de Alfabetización en Salud para arrojar luz sobre la importancia del empoderamiento y la implicación del paciente en la revisión de la gestión del sistema de servicios sanitarios. Ambos rechazan el modelo industrial médico tradicional, adoptando un enfoque centrado en el paciente en la atención, donde pacientes y profesionales sanitarios actúan como socios en lugar de, respectivamente, usuarios y proveedores. «Un enfoque gerencial que presta atención tanto a la alfabetización en salud como a la lógica S-D funciona en última instancia como una estrategia destinada a cerrar esa ‘brecha administrativa’ mencionada por Henry Mintzberg, que divide ‘a quienes administran y a quienes prestan los servicios básicos.’

Basándose en la literatura reciente, Giuseppe Favretto, Massimiliano Vesci y Aurelio Tommasetti sugieren una interpretación integradora de la gestión sanitaria, que se establece en tres pilares teóricos: teoría de redes, enfoque de sistemas viables y SDL. Este modelo integrador permite alejarse de la lógica dominante que actualmente afecta a las políticas y prácticas sanitarias, allanando el camino para superar los mitos sobre la atención sanitaria.

Los mitos son anónimos, normativos, educativo, de posicionamiento y su significado real opera en gran medida de modo inconsciente. La idea más potente aquí — y la más alejada del sentido común — es que no existen versiones auténticas: un mito es, por definición, el conjunto de todas sus variantes. Eso implica que buscar el «mito original» es una pregunta mal formulada; lo que existe es una familia de versiones en tensión productiva.

Gestión de los Mitos en la gestión de Salud

Henry Mintzberg

1.1        Los mitos de la atención sanitaria

Abundan los mitos en la dirección, por ejemplo, que los altos directivos están en la «cima» (¿de qué?), que los líderes son más importantes que los gestores (intenta liderar sin gestionar), y que las personas son recursos humanos (yo soy un ser humano). También abundan los mitos en lo que se llama el sistema sanitario, no solo que es un sistema y trata sobre el cuidado de la salud (principalmente es un conjunto de tratamientos para enfermedades). Si combinamos estos dos conjuntos de mitos, como es cada vez más común hoy en día, acabamos con el desastre que enfrentamos ahora en el mundo de la sanidad.

Empecemos con los mitos sobre la gestión que ahora prevalecen en la sanidad y luego pasemos a algunos enfoques que puedan ayudar a salir de este lío.

Mito #1: El sistema sanitario está fallando. Habla con personas casi en cualquier parte del mundo y te dirán cómo está fallando su sistema sanitario. La realidad es justo lo contrario: en la mayoría de los lugares del mundo desarrollado, la sanidad está sucediendo—de forma costosa. En otras palabras, el éxito es el problema, no el fracaso. Consulta casi cualquier estadística. Estamos viviendo más tiempo, perdiendo menos bebés, y así sucesivamente, en gran parte gracias a los avances en los tratamientos. El problema es que muchas de estas son caras, y no queremos pagarlas —y ciertamente no como personas sanas a través de nuestras primas de seguro o impuestos. Así que los servicios sanitarios se ven presionados y parece que el sistema está fallando. De hecho, como discutiremos más adelante, los problemas no están tanto en los servicios sanitarios en sí, sino en las consecuencias de nuestro sanitaria intervenciones para arreglar este aparente fracaso. Consideramos tres intervenciones en particular: ingeniería social, liderazgo y práctica empresarial.

Mito #2: El sistema sanitario puede arreglarse mediante una ingeniería social inteligente. El sistema está roto, así que los «expertos» tienen que arreglarlo: normalmente no personas sobre el terreno, que entienden los problemas visceralmente, sino especialistas en el aire, como economisteros, analistas de sistemas y consultores, que creen entenderlos de forma conceptual. Gracias a ellos, en la sanidad medimos y fusionamos como locos, nos reorganizamos constantemente, aplicamos la técnica de gestión del mes, «reinventamos» la sanidad cada pocos años y promovemos el cambio desde «arriba» para lograr la participación desde abajo. Haced todo esto y todo irá bien, nos dicen. ¿Pero alguna vez lo es? En particular, en este llamado fondo, los verdaderos expertos luchan por afrontar las presiones, no menos por estas mismas «soluciones», la mayoría de las cuales parecen complicar las cosas cada vez más. ¿Y si, en cambio, llegáramos a comprender que el cambio efectivo en la atención sanitaria debe salir en gran medida de las operaciones y difundirse entre ellas en lugar de ser forzado hacia ellas? Consideremos, por ejemplo, los cambios recientes que han marcado las mayores diferencias, no solo en la reducción de costes —esa es la parte fácil— sino también en la mejora de la calidad. Las cirugías de día deben estar cerca de lo más alto de esa lista. Esta idea surgió de clínicos comprometidos, no de ingenieros sociales distantes.

Mito #3: Las instituciones sanitarias, así como el sistema en general, pueden arreglarse incorporando al líder heroico. Un nuevo liderazgo ciertamente puede ayudar, al menos cuando reemplaza uno que fue peor. Pero, ¿qué significa un liderazgo efectivo en un campo donde los profesionales tienen tanto poder? En los hospitales, por ejemplo, los médicos suelen ser mucho más receptivos a sus propias jerarquías de estatus profesional que a las jerarquías gerenciales de autoridad formal. Por eso, lo que puede llamarse «liderazgo heroico», tan de moda ahora en los negocios (basta con todo el sistema de bonificaciones), puede ser perjudicial para la sanidad, y mucho menos para los propios negocios. Mucho más necesario es lo que se puede llamar gestión comprometida: gestores que están profunda y personalmente implicados para poder ayudar a involucrar a otros.

Mito #4: El sistema sanitario puede arreglarse tratándolo más como un negocio. Esta es una receta especialmente popular en Estados Unidos. Quizá ningún país en el mundo trate la sanidad más como un negocio, ni fomente más la competencia en este campo. Pero dado el estado actual de rendimiento de Estados Unidos —mucho más caro que en cualquier otro sitio, con una clasificación general de calidad mediocre—¿debemos tomar esto como un testimonio de las maravillas de la competencia y las prácticas empresariales en el ámbito sanitario? Estados Unidos gasta alrededor del 31¢ de cada dólar de atención sanitaria en administración; Canadá, con mucha menos competencia y mucho menos interés empresarial en la sanidad, gasta alrededor de 17¢ y logra mejores medidas de calidad. Para citar un artículo del New York Times: «El procesamiento duplicado de reclamaciones, un gran número de productos de seguro, sistemas complicados de pago de facturas y altos costes de marketing [más toda la ‘documentación requerida a médicos y hospitales estadounidenses que simplemente no existe en países como Canadá o Reino Unido’] suman altos gastos administrativos» (Bernasek 2007). En nombre de la competencia, la sanidad estadounidense en realidad sufre de individualización: cada profesional y cada institución por su propio beneficio. Así que, de nuevo, intentémoslo de otra manera: la atención sanitaria funciona mejor como una vocación, no como una Negocios; por ello, necesita una mayor cooperación, no competencia, entre sus muchos actores e instituciones. Los médicos pueden estar bien pagados, pero son personas inteligentes capaces de ganar grandes ingresos en otros lugares. Lo que mantiene a muchos, si no a la mayoría, en el sector sanitario es el sentido de servicio. Esto se aplica igualmente, si no más, a las enfermeras, que no ganan ese dinero, y a muchos de los responsables también. ¿Qué ocurre con la sanidad como vocación cuando se la considera «una ventanilla única», los hospitales como «fábricas enfocadas», los pacientes como «clientes» y «consumidores» y los médicos como «actores del sector» (como describe Herzlinger 2006)?

Mito #5 y 6: La sanidad se deja justamente al sector privado, por eficiencia. La sanidad está justamente controlada por el sector público, en aras de la igualdad. Elige según el país en el que vivas. De hecho, si vives donde los servicios son mayoritariamente públicos, se oye mucho hablar del sector privado (como en Canadá ahora). Y si vives donde son mayormente privados, entonces se oye mucho sobre el sector público (como en los recientes debates en el Congreso de Estados Unidos). Esto se debe a que, en ningún lugar del mundo hoy en día el campo de la sanidad puede funcionar sin una implicación seria tanto de los controles gubernamentales como de las fuerzas del mercado. Muchos estadounidenses, y no solo en programas de radio de tertulia, son duramente críticos con el papel del Estado en la sanidad. En dos publicacionesoficiales, Porter y Teisberg fueron muy despectivos con el Estado como actor en este campo. Su libro Reforming Health Care (2006) se refería a las regulaciones controladas por el gobierno como «nunca una solución real» (aunque ciertamente lo es en la mayoría de los países desarrollados). En cuanto al desempeño insatisfactorio de la sanidad estadounidense durante muchos años, afirmaron en su artículo relacionado con Harvard Business Review (2004) que «aunque esto podría esperarse en un sector controlado por el Estado, es casi inimaginable en un mercado competitivo.» (De nuevo, los hechos sugieren exactamente lo contrario.) De particular importancia es que muchos de los servicios más importantes en la sanidad no provienen ni del sector público ni del privado. Canadá y Estados Unidos se sitúan cerca de los dos extremos en este tema, pero la gran mayoría de los hospitales en ambos países pertenecen al sector plural, es decir, en forma de organizaciones que no pertenecen a nadie (lo que se llama «voluntario» en Estados Unidos), y eso incluye a los más prestigiosos. La eficiencia y la igualdad ciertamente importan en la sanidad, pero no más que la calidad, que a menudo parece ser mejor entregada por organizaciones que son autónomas—controladas ni por el Estado ni propiedad de accionistas privados. Presumiblemente, esto ayuda a reforzar el compromiso de sus profesionales respecto a su sentido de vocación. Por supuesto, todos los sectores tienen un papel que desempeñar en la sanidad: el sector público, en gran medida para mantener cierto nivel de igualdad (como en la nueva legislación estadounidense) así como en la regulación; el sector privado, especialmente para proporcionar suministros y equipos, así como algunos de los servicios más rutinarios; y el sector plural, para la prestación de muchos de los servicios profesionales clave, incluida la investigación. (Y esto último podría incluir los fármacos. En el siglo XX, posiblemente los tres desarrollos farmacéuticos más significativos

—penicilina, insulina y la vacuna de Salk—todas salían de laboratorios sin ánimo de lucro.) Los mitos de la medición y de la medición de la escala es una buena idea, siempre que no hipnotize al usuario. Desgraciadamente, a menudo ocurre: tanto los responsables que dependen de ello para el control como los médicos que creen que es «basado en la evidencia».

Siempre tiene que superar a ser «basado en la experiencia».«La gestión y la medicina por igual deben equilibrar estos dos para ser efectivos. Desgraciadamente, demasiada atención sanitaria tanto a nivel administrativo como clínico se ha desequilibrado por sus obsesiones con la medición. En la gestión sanitaria, la frustración de intentar controlar a profesionales más bien autónomos ha llevado a los administradores e ingenieros sociales a confiar en la medición. Y esto, cabe señalar, no es menos prevalente en el control del sector privado por compañías de seguros y HMOs, etc., que en el control del sector público por parte de agencias gubernamentales. El problema con la medición es que, aunque los tratamientos existen en categorías estándar —ciertos medicamentos para la depresión maníaca, formas particulares de angioplastia para diversas afecciones cardíacas, etc.— sus resultados a menudo no son estándar y, por tanto, pueden ser difíciles de determinar mediante medición. Esto se debe a que nosotros, como pacientes individuales, no estamos estandarizados, por lo que nuestros tratamientos deben adaptarse a nuestras necesidades y condiciones individuales. A menudo se dice que «Si no puedes medirlo, no puedes gestionarlo.»Bueno, ¿quién ha medido adecuadamente el rendimiento de la dirección? (DonNo me digas que se puede hacer mirando el precio de una acción.) De hecho, ¿quién ha intentado siquiera medir el rendimiento de la medición en sí? Supongo que debemos concluir ahí que ni la gestión ni la medición pueden gestionarse. ¿Qué se puede hacer si no podemos confiar únicamente en la medición? Eso es fácil: usa el juicio. ¿Recuerdas el juicio? ¿Te imaginas la medicina sin juicios? Bueno, entonces te sugiero que tampoco intentes imaginar una gestión sin juicios. La medición favorece a gran escala; De hecho, la escala es la medida. Así que una sociedad hipnotizada por la medición es una sociedad obsesionada con la gran escala. Por eso los hospitales pequeños son los que cierran. Herzlinger escribió en su artículo de 2006 en Harvard Business Review que «La sanidad sigue siendo una industria asombrosamente fragmentada. Más de la mitad de los médicos estadounidenses trabajan en consultas de tres o menos médicos; Una cuarta parte de los 5.000 hospitales comunitarios del país y casi la mitad de sus 17.000 residencias de ancianos son independientes.»¿Pero qué tiene de malo eso? Añadió que «Puedes agrupar a varios actores independientes en una sola organización…para generar economías de escala.»¡Imagínatelo! Fíjate en el término: economías de escala. No la efectividad de la escala, sino las economías de escala. Demasiada parte de la gestión sanitaria se ha convertido en utilizar la escala para reducir costes medibles a costa de beneficios difíciles de medir. No intento argumentar que lo más pequeño siempre es más bonito, solo para argumentar que más grande no siempre es mejor. La escala también debe ser juzgada, especialmente por su impacto en el rendimiento. La sanidad como vocación funciona mejor en unidades tan pequeñas humanamente como lo permite la mejor tecnología. Esto, de hecho, parece ser cierto incluso en la investigación farmacéutica. Para citar a Roger Gilmartin cuando era director ejecutivo de Merck: «La escala no ha sido indicativa de la capacidad para descubrir drogas revolucionarias. De hecho, ha sido al revés: te quedas atascado» (Clifford 2000). Todo esto sugiere que ha llegado el momento de replantear la gestión de la atención sanitaria. Lo que sigue no es tanto ingeniería social como un conjunto de directrices sugeridas.

1.2 Replanteando la gestión: Distribuida más allá de lo «Top»

Como se señaló al principio, la gestión en la «cima» es un mito. Aparte de ese gráfico omnipresente y esos famosos bonus, ¿de qué está exactamente encima la dirección? De hecho, en los hospitales, los directivos «de élite» suelen sentarse en el suelo (quizá para poder escaparse rápidamente). Verte a ti mismo al frente de una organización con demasiada frecuencia significa no estar al tanto de lo que ocurre en esa organización. ¿Deberían estos altos directivos tener el poder de tomar decisiones sobre la compra de equipos costosos, independientemente de los médicos que los utilizan? Eso no tiene mucho más sentido que dejar esas decisiones en manos de los propios médicos. Estas no son decisiones financieras ni técnicas, sino decisiones hospitalarias, por lo que requieren colaboración por parte de gestores y médicos. Y, que no se equivoque, la implicación en esta toma de decisiones sitúa a los médicos directamente en el ámbito de la gestión, tan pronto como superamos la idea de que la gestión es algo que solo practican personas llamadas gestores. Muchas organizaciones sanitarias requieren «gestión distribuida», lo que significa que las actividades gerenciales las realice quien tenga las habilidades, conocimientos y perspectivas necesarias para llevarlas a cabo de la manera más eficaz, y eso a menudo implica colaboración.

1.3        Replantear la estrategia: como aventura, no como planificación

Si quieres entender qué significa estrategia en una organización profesional como un hospital, aléjate de casi todos los libros de estrategia. Te hablan sobre planificación estratégica desde arriba; En cambio, hay que considerar la estrategia en la base. Si la estrategia se refiere a la colocación de productos y servicios para los usuarios, entonces en un hospital los servicios son tipos específicos de tratamientos para enfermedades concretas. ¿Y de dónde vienen estas? Rara vez de la  «alta dirección» y rara vez en algún proceso de planificación. Provienen principalmente de las actividades de los profesionales: preocupación por una nueva enfermedad aquí, defensa de un nuevo tratamiento allá. En otras palabras, la estrategia de un hospital es en gran medida la suma total de las muchas iniciativas de su personal profesional. Aquí, especialmente, es donde vemos la gestión distribuida: los profesionales sobre el terreno, que no son gestores, son responsables de la mayoría de las iniciativas estratégicas en la sanidad. Por supuesto, existen otras estrategias más convencionales que se determinan en general—por ejemplo, sobre qué servicios ofrecer y dónde ubicarlos. Pero gran parte de eso está integrado en la estructura e historia de la institución. Los hospitales pueden dedicarse a la planificación estratégica, pero gran parte de esto, en mi experiencia, no supone mucho. Demasiadas veces es solo otra indicación de lo que puede llamarse «la brecha administrativa»: la desconexión entre las maquinaciones de la gestión y las operaciones de los clínicos (Henry Mintzberg 1994, 2007).

1.4       Replanteando la organización: Como colaboración fuera de control, comunidad más allá del liderazgo

Con una gestión tan distribuida y el proceso estratégico como una aventura, se puede comprender mejor la naturaleza de la mayoría de las organizaciones sanitarias. El modelo predominante en los negocios es lo que se puede llamar la «organización de la máquina»: de arriba hacia abajo, centrada jerárquicamente, orientada al control, impulsada por números y estandarizada por resultados. Los managers mandan. Pero un modelo muy diferente, que puede llamarse «organización profesional», es más común en la sanidad: orientado a los expertos, orientado a las habilidades y muy orientado a encasillar, lo que significa encasillar al cliente en la caja correcta (manía, hernia, etc.) para que se pueda aplicar la intervención más adecuada. Este tipo de encasillamiento describe la gran fortaleza de la organización profesional, así como su debilidad destructiva. Los profesionales se acostumbran a operar en sus propios encasillados, lo más libres posible de lapresencia de sus propios compañeros, y mucho menos del control de los responsables. Desafortunadamente, como pacientes humanos a veces somos clavijas cuadradas forzadas en estos agujeros redondos. Algunos de nosotros tenemos la costumbre de contraer enfermedades que atraviesan las categorías de enfermedad, o peor aún, que no encajan bien con ellas (como en las enfermedades autoinmunes). Luego necesitamos intervenciones que atraviesen los compartimentos, que a menudo son rechazados por especialistas médicos acostumbrados a operar dentro de ellos. En otras palabras, necesitamos colaboración de personas que suelen evitarla. ¿Cómo organizar en torno a este problema? La inclinación ha sido usar soluciones diseñadas para la organización de la máquina: sistemas de control impuestos centralmente, medidas de rendimiento, incentivos financieros y similares, o esperar que los directivos en la jerarquía superior obliguen a los profesionales a colaborar. Pero estos difíciles son de funcionar con profesionales independientes. La resistencia a la colaboración en la organización profesional probablemente se superará aprovechando el sentido de vocación de los profesionales y fortaleciendo su organización como una comunidad de servicio. Dicho en otras palabras, cuando las personas están comprometidas con su organización, y no solo con su propia profesión, tienen más probabilidades de colaborar eficazmente. Se puede obtener una buena idea de esto en algunos comentarios de Atul Gawande en uno de sus artículos en The New Yorker sobre sanidad: La Clínica Mayo es uno de los sistemas sanitarios de mayor calidad y de menor coste del país. Hace un par de años, pasé varios días allí como cirujano visitante. Entre las cosas que destacan de esa visita está el tiempo que los médicos pasaron con los pacientes. No hubo relevo—ni traslados de pacientes de habitaciones mientras el médico iba de una a otra. El principio fundamental de la Clínica Mayo es «La necesidad del paciente primero»—no la comodidad de los médicos, ni sus ingresos. Los médicos, enfermeros e incluso los conserjes asistían a reuniones casi semanalmente, trabajando en ideas para mejorar el servicio y la atención, no para sacar más dinero de los pacientes. Hace décadas, Mayo reconoció que lo primero que necesitaba era eliminar las barreras económicas. Agrupó todo el dinero que recibían los médicos y el sistema hospitalario y empezó a pagar un salario a todos, de modo que el objetivo de  los médicos en la atención al paciente no podía ser aumentar sus ingresos casi por casualidad, lo que ha resultado en costes más bajos (Gawande 2009, pp. 14–15).

1.5       Replantear la escala: Como el ser humano más allá de lo económico

Ninguna de las directrices sugeridas arriba se beneficia de una gran escala: ni la comunidad, ni la participación, ni la colaboración, ni cerrar la brecha entre administración y operaciones. Tampoco ayuda a humanizar la práctica de la medicina a gran escala. Por supuesto, puede haber razones técnicas para favorecer a gran escala, por ejemplo, para adquirir equipos costosos y necesarios. Esto sugiere que no deberíamos rechazar la gran escala más que abrazarla. Pero el hecho desafortunado es que, debido a nuestra fascinación con la medición, demasiado a menudo abrazamos a gran escala, olvidando convenientemente los factores humanos. Imagina que la pequeña escala fuera la posición predeterminada, por así decirlo—es decir, poner la responsabilidad en los defensores de la gran escala, tanto en las instituciones sanitarias como en las autoridades sanitarias, para que defiendan su defensa de la escala por motivos sociales, tanto de juicio como numérico, más allá de los aspectos técnicos y económicos.

1.6  Replantear el estilo de gestión: Más como cuidar que curar

La enfermería, centrada en la atención, puede ser un modelo más adecuado para la gestión que la medicina, centrada en la curación. En otras palabras, nuestras instituciones sanitarias requieren más atención que cura: la implicación de sus gestores para ayudarles a funcionar mejor, en lugar de tener el poder de líderes heroicos para correr arreglando las cosas. Hubo una vez un dibujo animado que mostraba a un grupo de cirujanos alrededor de un paciente en una mesa de operaciones, con la frase «¿Quién abre?»En medicina, sabemos quién abre; En la gestión a menudo no lo hacemos—ni siquiera si alguien debería abrir. Por eso la gestión debe ser una práctica fundamentalmente cooperativa, de un estilo lejos de un liderazgo heroico. La gestión en la atención sanitaria debería centrarse en una atención dedicada, continua, holística y preventiva más que en curas intervencionistas, episódicas, estrechas y radicales.

1.7  Replanteando el estilo de gestión: como un sistema más allá de sus partes

Comencé este artículo afirmando que no tenemos tanto un sistema sanitario como una colección de tratamientos para enfermedades. Incluso mis propios ejemplos han surgido en gran parte de estos últimos. (Cabe recordar que los hospitales representan solo alrededor del 30 por ciento del gasto sanitario.) Especialmente la promoción de la salud, pero también la prevención de enfermedades, quedan desplazadas por nuestro enfoque en el tratamiento de enfermedades, aunque invertir en lo primero puede ser mucho más rentable. Hace algunos años apareció un anuncio para SAP Canada, titulado «Esto no es una vaca.» Mostraba una Imagen de una vaca, con líneas dibujadas donde se cuartelará, con el texto: «Este es un organigrama que muestra las diferentes partes de una vaca.»En una vaca real, las partes no son conscientes de que son partes. No tienen problemas para compartir información. Trabajan juntos de forma fluida y natural, como una sola unidad. Como una vaca. Y solo tienes una pregunta que responder. «¿Quieres que tu organización funcione como un gráfico? ¿O una vaca?»¿Por qué la sanidad no puede funcionar como una vaca? ¿Por qué no puede ser un verdadero sistema de cooperación y colaboración? Ten en cuenta que las partes de una vaca no son «sin costuras».»Son distintos, necesariamente. Pero en una vaca sana, trabajan juntos en armonía. ¿Puede esto ocurrir en la sanidad? Creo que sí, y llevo años trabajando con colegas con ese fin. Nuestras escuelas de gestión y medicina de la Universidad McGill se han unido para crear un programa de máster en liderazgo en salud que busca fomentar todas estas directrices (www.mcgill.ca/imhl). Reúne a gestores en ejercicio de todo el mundo en todos los ámbitos de la atención sanitaria — hospitales, atención comunitaria, salud pública, ministerios gubernamentales, etc., la mayoría con formación clínica — en un foro continuo que se reúne periódicamente durante un año y medio para abordar los principales temas de la sanidad. Estos incluyen

  • El problema de la brecha: ¿Cómo acercar la administración sanitaria a las operaciones, conectándola para un apoyo fuera de control?
    • El tema de la colaboración: Cómo hacer que las diferentes áreas de la atención sanitaria funcionen en

¿Mayor armonía cooperativa?

  • El tema de la implicación: ¿Cómo aumentar la participación promoviendo la escala humana más allá de la escala económica?
    • La cuestión sectorial: ¿Cuáles son los roles apropiados de los tres sectores, especialmente

¿El sector plural que se sitúa entre los ahora dominantes sectores público y privado?

  • El problema del rendimiento: ¿Cómo equilibrar las necesidades intrínsecas de eficiencia, igualdad y calidad en la atención sanitaria?

Nos ha llamado especialmente la atención natural de los directivos en un programa así a trabajar juntos en estos temas, yendo más allá de sus propias necesidades personales y de sus instituciones, hacia sus comunidades locales y hacia las necesidades sanitarias en general. En varias ocasiones, los grupos de la clase han traído a nuestro foro temas clave de preocupación en sus comunidades, para que la clase pueda abordarlos en un proceso que llamamos «consultoría amistosa».» Un grupo de directivos de Quebec, por ejemplo, invitó a los tres comisionados de una importante comisión sanitaria gubernamental a la clase para un taller sobre algunos de estos temas. Y dos médicos responsables de Uganda llevaron nuestra aula a una conferencia que organizaron en Kampala para 60 gestores sanitarios de siete países africanos, sobre cómo ampliar sus infraestructuras de gestión. Esto ha dejado claro que existe una enorme cantidad de energía y buena voluntad en el ámbito sanitario, para trabajar colaborativamente y hacerla más eficaz, tanto a nivel local como global. Solo necesitamos superar los mitos.

Eficacia de la vacunación contra la influenza pediátrica

Christopher M. Worsham, Charles F. Bray, Anupam B. Jena,

JAMA Pediatr 1 de junio  de 2026doi: 10.1001/jamapediatrics.2026.1546

Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de EE. UU. eliminaron recientemente la vacunación anual contra la influenza de sus recomendaciones para la infancia, ¹ citando preocupaciones sobre la falta de datos aleatorios contemporáneos que respalden la vacunación anual contra la influenza y la dependencia histórica de datos observacionales para respaldar la eficacia de la vacuna (es decir, comparaciones anuales de las tasas de vacunación contra la influenza entre individuos con enfermedades similares a la influenza que dieron positivo frente a negativo para la influenza), lo que puede estar sesgado.² ³ Una forma de utilizar datos observacionales para evaluar la eficacia anual de la vacuna contra la influenza en niños que sea menos susceptible a sesgos es identificar casos en los que algunos niños, por casualidad, se vacunan mientras que otros no: un experimento natural.⁴

Los niños pequeños suelen tener visitas anuales de control de salud infantil cerca de su cumpleaños. Esta visita puede ser una oportunidad conveniente para la vacunación contra la gripe entre los niños que cumplen años en otoño, cuando la vacuna para la próxima temporada está disponible en una visita de control de salud infantil. Por el contrário, los niños que cumplen años en verano (y tienen visitas de control de salud infantil en verano) deben programar una cita adicional para vacunarse, lo que lleva a que los niños que cumplen años en verano sean efectivamente asignados aleatoriamente a una vía de vacunación más engorrosa en comparación con niños similares que cumplen años en otoño. Investigaciones previas han demostrado que los niños de 2 a 5 años que cumplen años en otoño tienen más probabilidades de recibir la vacuna contra la gripe y menos probabilidades de ser diagnosticados con gripe en comparación con los niños que cumplen años en verano, apesar de que ambos grupos de niños son similares en una amplia gama de características observables: evidencia cuasiexperimental de la eficacia de la vacuna. 4 Utilizamos este experimento natural para evaluar la eficacia de la vacunación contra la gripe en várias temporadas de gripe individuales recientes.

Métodos

Al examinar 5 temporadas típicas de influenza de 2016 a 2023 (excluyendo las temporadas 2020-2021 y 2021-2022 debido a la COVID-19) y utilizando datos nacionales de reclamaciones de seguros (MarketScan), medimos las tasas de vacunación contra la influenza y el diagnóstico de influenza entre niños de 2 a 5 años con cumpleaños en otoño frente a verano. Bajo el supuesto de que los niños con cumpleaños en otoño frente a verano deberían tener un riesgo basal de diagnóstico de influenza similar (como se mostró previamente 4 5 ), cualquier diferencia en los diagnósticos de influenza observados entre los 2 grupos puede atribuirse a diferencias en las tasas de vacunación, lo que permite una evaluación cuasi-experimental de la eficacia de la vacuna en cada temporada de influenza. Por ejemplo, en una temporada de influenza determinada, tasas de vacunación más altas entre niños con cumpleaños en otoño frente a verano que no estén acompañadas de tasas de diagnóstico de influenza más bajas sugerirían una baja eficacia de la vacuna en esa temporada. También comparamos las diferencias en el diagnóstico de infecciones virales no influenza como prueba de falsificación, porque no se esperaría que las tasas de diagnóstico se vieran influenciadas por la vacunación contra la influenza, agregadas en todas las temporadas. En el Suplemento 1 se incluyen métodos adicionales . El estudio fue eximido de revisión por el comité de ética de la Facultad de Medicina de Harvard y se adhirió a las directrices STROBE para la presentación de informes de estudios transversales. Los análisis se realizaron con R 4.1 (The R Foundation) y Stata 16.1 (StataCorp); los intervalos de confianza del 95 % se generaron utilizando errores estándar y un nivel de significancia α bilateral de 0,05.Resultados

En cada una de las 5 temporadas de influenza analizadas, los niños nacidos en otoño tenían mayor probabilidad de estar vacunados contra la influenza y menor probabilidad de ser diagnosticados con ella ( Tabla 1 ). En términos absolutos, las tasas de vacunación contra la influenza fueron entre 8,6 y 12,5 puntos porcentuales más altas, según la temporada, entre los niños nacidos en otoño en comparación con los nacidos en verano. Por otro lado, las tasas de diagnóstico de influenza fueron entre 1,0 y 1,4 puntos porcentuales más bajas para los niños nacidos en otoño en comparación con los nacidos en verano. No se observaron diferencias en las tasas de diagnóstico de afecciones falsas de infección viral no gripal ( Tabla 2 ), lo que sugiere que no hubo confusión residual por factores como los comportamientos de búsqueda de atención médica.Tabla 1. Evaluación de la eficacia de la vacuna contra la influenza en temporadas individuales de influenza mediante un experimento natural.

Evaluación de la eficacia de la vacuna contra la gripe en temporadas individuales de gripe mediante un experimento natural.

Temporada de gripePor cada 100 niños de 2 a 5 añosEstimación de Wald del cambio en los casos de influenza por cada 100 niños vacunados c
Tasa de vacunaciónIncidencia de influenza
Cumpleaños de otoñoCumpleaños de veranoDiferencia absoluta (IC del 95%) aCumpleaños de otoñoCumpleaños de veranoDiferencia absoluta (IC del 95%) b
2016 a 201754,8 (54,5 a 55,0)44,0 (43,8 a 44,3)10,7 (10,4 a 11,1)4.3 (4.2 a 4.4)5.3 (5.2 a 5.4)−1,0 (−0,9 a −1,1)−9,3 (−9,0 a −27,6)
2017 a 201856,4 (56,1 a 56,6)46,9 (46,6 a 47,1)9,5 (9,1 a 9,9)7,5 (7,4 a 7,6)8,7 (8,6 a 8,9)−1,2 (−1,0 a −1,4)−12,8 (−12,3 a −37,9)
2018 a 201961,0 (60,8 a 61,3)52,5 (52,2 a 52,7)8,6 (8,2 a 8,9)7.1 (7.0 a 7.2)8.1 (8.0 a 8.3)−1,0 (−0,9 a −1,2)−12,3 (−11,8 a −36,4)
2019 a 202063,1 (62,8 a 63,4)53,9 (53,7 a 54,2)9.2 (8.8 a 9.5)8,7 (8,5 a 8,8)10.0 (9.9 a 10.2)−1,3 (−1,1 a −1,5)−14,3 (−13,8 a −42,4)
2022 a 202350,8 (50,5 a 51,2)38,3 (38,0 a 38,6)12,5 (12,1 a 12,9)7.0 (6.9 a 7.2)8,4 (8,2 a 8,5)−1,4 (−1,1 a −1,6)−10,9 (−10,4 a −32,2)

Tabla 2. Resultados de falsificación entre niños con cumpleaños en otoño frente a verano 

Resultados de la falsificación entre niños con cumpleaños en otoño frente a verano(Se abre en una pestaña nueva)

Condición de falsificación (CIE-10código)OR (IC del 95%) bPAGvalor
Infecciones intestinales virales y otras infecciones intestinales específicas (A08)1,00 (0,97-1,03)0,87
Infección viral de sitio no especificado (B34)0,99 (0,97-1,00).18
Nasofaringitis aguda (J00)1,01 (0,99-1,03).34
Laringitis y traqueítis agudas (J04)1,02 (0,94-1,11).58

Las estimaciones de Wald 6 , 7 del efecto de la vacunación contra la influenza en el riesgo de infección (un efecto de tratamiento promedio local, definido como la diferencia en las tasas de diagnóstico entre niños con cumpleaños de otoño versus verano dividido por la diferencia en las tasas de vacunación) sugirieron que por cada 100 niños que fueron vacunados debido a la fecha de su cumpleaños, hubo entre 9 y 14 casos menos diagnosticados de influenza, dependiendo de la temporada ( Tabla 1 ).

Discusión

Estos hallazgos son consistentes con la vacunación contra la influenza que reduce significativamente el riesgo de infección por influenza diagnosticada entre niños de 2 a 5 años cada temporada de influenza. Los enfoques cuasiexperimentales como este, que aprovechan la variación plausiblemente exógena en los patrones de vacunación, pueden utilizarse para evaluar la eficacia de la vacunación contra la influenza anualmente utilizando datos observacionales sin necesidad de ensayos aleatorizados grandes y costosos. 5 La magnitud de la eficacia de la vacuna que estimamos es consistente con los resultados de ensayos aleatorizados anteriores. 8 Una limitación principal de este estudio es que las reclamaciones de seguros pueden no capturar todas las vacunaciones ni todos los casos de influenza; sin embargo, es poco probable que esto introduzca sesgo ya que no debería ser sistemáticamente diferente entre los meses de nacimiento. Además, debido a que muchos casos de influenza no se diagnostican formalmente, los casos identificados en este análisis probablemente representan infecciones clínicamente significativas que llevaron a los padres a buscar atención médica.

Beneficios del Modelo Hub-and-Spoke en Salud

Fondo

El sector sanitario se caracteriza por un cambio intenso e incesante que se produce en múltiples frentes. Para tener éxito en entornos tan cambiantes, los profesionales sanitarios deben dominar diversas áreas, incluida la forma en que organizan y prestan sus servicios. Los diseños menos eficientes consumen recursos valiosos y dificultan la prestación de la mejor atención posible a los pacientes, por lo que resulta imprescindible identificar e implementar las vías óptimas. Una vía que ofrece un gran potencial para atender a los pacientes de forma eficiente y eficaz es el modelo de organización centralizada (hub-and-spoke).

Discusión

El modelo de organización de red radial (hub-and-spoke) organiza los recursos de prestación de servicios en una red compuesta por un centro principal (hub) que ofrece una gama completa de servicios, complementado por centros secundarios (spokes) que ofrecen servicios más limitados, derivando a los pacientes que requieren servicios más intensivos al centro principal para su tratamiento. Las redes radiales ofrecen numerosos beneficios para los proveedores de atención médica, pero para aprovecharlos al máximo, se requiere una correcta organización. Con el fin de promover el conocimiento y la aplicación del modelo de red radial, este artículo describe la red de prestación de servicios del Sistema de Salud Willis-Knighton, que ha utilizado este modelo durante más de tres décadas. Entre otros aspectos, se define el modelo de red radial, se describen sus beneficios y se analizan sus aplicaciones, lo que proporciona a los proveedores de atención médica información esencial para el establecimiento y la operación de estas redes.

Conclusiones

La constante evolución del sector sanitario exige la incorporación de avances que permitan a los proveedores de servicios médicos y sanitarios operar de la forma más óptima posible. El modelo de organización centralizada representa una opción que, cuando se implementa correctamente, puede ser de gran ayuda para que los centros sanitarios ofrezcan una atención de calidad a sus pacientes.

Los proveedores de servicios de salud y medicina operan en una industria caracterizada por el cambio constante, resultado de la convergencia de múltiples influencias tanto internas como externas a sus respectivas instituciones. La industria de la salud, en sí misma, es sumamente compleja, y su inmersión y exposición al entorno político, económico, social y tecnológico más amplio solo incrementa las complejidades asociadas [ 1 , 2 ].

Para desenvolverse con éxito en entornos tan complejos, es necesario que los profesionales sanitarios dominen diversas áreas, incluida la forma en que organizan y prestan sus servicios. Los diseños menos eficientes consumen recursos valiosos y dificultan los esfuerzos por brindar la mejor atención posible a los pacientes, por lo que resulta imperativo identificar e implementar las vías óptimas. Una vía que ofrece un gran potencial para atender bien a los pacientes es el modelo de organización de centro y ramificaciones [ 3 , 4 ].

Mediante la centralización estratégica de los servicios médicos más avanzados en un único centro y la distribución de los servicios básicos a través de centros secundarios, el modelo de red centralizada ofrece oportunidades únicas para maximizar la eficiencia y la eficacia. Una red centralizada bien diseñada satisface plenamente las necesidades de atención al paciente, a la vez que fomenta la conservación de recursos, el retorno de la inversión, la excelencia en el servicio y una mayor cobertura de mercado [ 4 , 5 , 6 , 7 ]. Si bien los beneficios son numerosos, para aprovechar al máximo el diseño organizativo de red centralizada, los proveedores de atención médica deben configurar sus redes de prestación de servicios con sumo cuidado y atención.

Para fomentar la concienciación, el conocimiento y la aplicación del modelo de organización centralizada (hub-and-spoke), este artículo describe la red de prestación de servicios del Sistema de Salud Willis-Knighton, que ha utilizado este modelo durante más de tres décadas. Entre otros aspectos, se define el modelo de organización centralizada, se describen sus beneficios y se analizan sus aplicaciones, lo que proporciona a los proveedores de atención médica información esencial para el establecimiento y la operación de estas redes.

Definición

Formalmente definido, el diseño de organización de tipo hub-and-spoke es un modelo que organiza los recursos de prestación de servicios en una red que consta de un establecimiento principal (hub) que ofrece una gama completa de servicios, complementado por establecimientos secundarios (spokes) que ofrecen gamas de servicios más limitadas, dirigiendo a los pacientes que necesitan servicios más intensivos al hub para recibir tratamiento [ 3 , 7 ]. El modelo hub-and-spoke genera una red de atención médica que consta de un campus principal y uno o más campus satélite. Es mucho más eficiente que los diseños de organización que replican operaciones en múltiples sitios [ 5 , 7 , 8 ]. Las redes hub-and-spoke son altamente escalables, con la adición de satélites según sea necesario o deseado [ 6 , 7 ]. Cuando la distancia geográfica hace que el acceso satélite-hub sea impracticable, se puede crear un hub adicional, lo que genera una red multihub [ 4 , 5 , 9 ].

La forma particular de centralización varía de una institución a otra, dependiendo de la gama de servicios que se ofrecen y del tamaño del mercado al que se dirigen, pero un enfoque común es el siguiente: los servicios médicos complejos, especialmente aquellos que requieren tecnología y habilidades intensivas, se centralizan en el campus principal o centro, al igual que los servicios que apoyan la prestación de atención y se prestan a la centralización, como la gestión de recursos humanos, el marketing y las operaciones relacionadas. Los servicios básicos de atención médica se distribuyen ampliamente por toda la red, lo que permite que la mayor parte de las necesidades de atención médica de la población se aborden localmente. Solo cuando surgen complejidades que requieren atención que está fuera del alcance de los servicios que se ofrecen en las instalaciones satélite, los pacientes son derivados al campus principal o centro para recibir tratamiento [ 3 , 4 , 7 ].

El modelo de centro y radios tiene su origen en la industria del transporte. Quizás sea más conocido en la sociedad en general por su uso por parte de las aerolíneas, que, debido a la escasez de recursos y la intensa demanda de beneficios, operan estas redes para lograr más con menos [ 10 , 11 ]. El modelo ha sido adoptado y utilizado con éxito en muchas otras industrias, incluyendo el comercio minorista, la educación y la atención médica [ 12 , 13 , 14 ].

La centralización estratégica es la clave que permite aprovechar los numerosos beneficios del diseño organizacional de tipo hub-and-spoke [ 3 , 4 , 5 , 7 ]. Es fundamental tomar decisiones informadas sobre la distribución de servicios, con el objetivo de encontrar un equilibrio óptimo entre la eficiencia operativa y el acceso rápido y conveniente de los pacientes a los servicios de salud asociados. Esta decisión solo la pueden tomar los propios proveedores de atención médica, ya que la gama de servicios, los mercados en los que se ofrecen y las poblaciones atendidas son únicos para cada entidad. Sin embargo, con la experiencia directa en una red operativa de tipo hub-and-spoke, el conocimiento y la comprensión de este diseño organizacional cobran vida, lo que posibilita la creación de redes personalizadas para prácticamente cualquier proveedor de atención médica interesado. La red de prestación de servicios del Sistema de Salud Willis-Knighton utiliza el modelo hub-and-spoke, lo que ofrece una excelente oportunidad para comprender los atributos y el funcionamiento de este diseño organizacional en particular.

Sistema de Salud Willis-Knighton y su red centralizada

Con sede en Shreveport, Luisiana, Willis-Knighton Health System es un proveedor de atención médica no gubernamental y sin fines de lucro que ofrece servicios integrales de salud y bienestar a través de múltiples hospitales, numerosas clínicas médicas generales y especializadas, una comunidad de jubilados con servicios integrales y más. El sistema ostenta el liderazgo del mercado en su región de influencia, ubicada en el corazón de la zona conocida como Ark-La-Tex, donde convergen los estados de Arkansas, Luisiana y Texas.

Los orígenes del Sistema de Salud Willis-Knighton se remontan a 1924 con la creación del Sanatorio Tri-State, fundado para atender las necesidades de salud de la creciente población del oeste de Shreveport. Vendido en 1929 a los doctores James Willis y Joseph Knighton, el establecimiento continuó operando y, en 1952, fue renombrado en honor a los doctores Willis y Knighton.

Durante las primeras décadas de su existencia, la institución desempeñó un papel importante, aunque relativamente pequeño, en la prestación de servicios de salud en la región. Sin embargo, en la década de 1970, el Sistema de Salud Willis-Knighton emprendió una ambiciosa campaña de crecimiento para expandir su alcance más allá del oeste de Shreveport. Ante la escasez de fondos para apoyar estas iniciativas, los directivos se vieron obligados a optimizar sus recursos, lo que generó una cultura de eficiencia que caracteriza al Sistema de Salud Willis-Knighton hasta el día de hoy.

Tras muchos años de esfuerzo e innovación, se logró el crecimiento. A principios de la década de 1980, el único hospital del Sistema de Salud Willis-Knighton, ubicado en Greenwood Road, cerca del centro de Shreveport, experimentó un aumento excepcional en el volumen de pacientes y una fidelidad sin precedentes. Estos éxitos brindaron la oportunidad de explorar vías de expansión. Al hacerlo, los directivos observaron que la población del sur de Shreveport crecía considerablemente, pero ningún hospital prestaba servicio a la zona. Esto representó una oportunidad natural para ampliar la presencia del Sistema de Salud Willis-Knighton y aumentar el volumen de pacientes en una zona nueva y en crecimiento de la ciudad. Si bien el desarrollo residencial del sur de Shreveport crecía rápidamente, su infraestructura comercial estaba relativamente poco desarrollada, lo que llevó a los directivos a explorar una nueva vía de construcción para la realización del campus hospitalario propuesto.

Aunque el sur de Shreveport presentaba las perspectivas de crecimiento más atractivas de la región, el Sistema de Salud Willis-Knighton no quería abandonar su campus original. Las perspectivas de crecimiento seguían siendo buenas en el oeste de Shreveport y sus alrededores, así como en el centro de la ciudad. Además, una mudanza habría dejado a los pacientes de esa región sin atención, una práctica que el sistema siempre ha rechazado como organización benéfica sin fines de lucro. La mudanza también habría abierto la puerta a que los competidores entraran fácilmente en el mercado del oeste de Shreveport y el centro, y se hicieran con esa cuota de mercado. Por lo tanto, los directivos decidieron operar dos campus hospitalarios: el original en el oeste de Shreveport y uno nuevo en el sur. Se adquirió el terreno en el sur de Shreveport y se inició la planificación.

Entre las numerosas decisiones, los directivos debían determinar cómo funcionarían las relaciones de prestación de servicios sanitarios entre las dos instituciones. Los modelos de expansión populares en aquel momento consistían básicamente en replicar la oferta de servicios en cada centro, pero esta estrategia contradecía la cultura de eficiencia del Sistema de Salud Willis-Knighton. Buscando un enfoque más práctico, se exploraron diversos modelos y se seleccionó el modelo de red centralizada (hub-and-spoke) por su reputación de ofrecer servicios eficientes y eficaces.

Se definieron los protocolos de servicio y operación para la instalación propuesta, se desarrollaron y aprobaron los diseños arquitectónicos y se inició la construcción. En 1983, Willis-Knighton Health System inauguró WK South, su primer hospital satélite, iniciando así su trayectoria como sistema de salud multicampus. A través de esta experiencia, se confirmó la eficiencia y el valor del diseño de organización de tipo hub-and-spoke, lo que impulsó su uso continuo [ 15 ].

El Sistema de Salud Willis-Knighton opera actualmente 1290 camas autorizadas en cinco campus hospitalarios y una residencia para jubilados. El campus principal, el Centro Médico Willis-Knighton, sirve como centro neurálgico para cada uno de los campus satélite, como se ilustra en la Figura 1. Las numerosas clínicas médicas generales y especializadas del sistema, ubicadas en toda la región, también funcionan como ramificaciones conectadas al campus principal. A continuación se detallan los cinco campus hospitalarios y la residencia para jubilados del Sistema de Salud Willis-Knighton, sus fechas de establecimiento y el número actual de camas autorizadas (a marzo de 2017).

  • Centro Médico WK (centro neurálgico, fundado en 1924): 499 camas
  • WK South (sede, fundada en 1983): 152 camas
  • Centro de Salud WK Bossier (fundado en 1996): 166 camas
  • Centro de Salud WK Pierremont (fundado en 1999): 200 camas
  • Instituto de Rehabilitación WK (fundado en 2017): 65 camas
  • The Oaks of Louisiana (se fundó en 2007): 208 camas.
Figura 1
Figura 1

Puede consultar la información detallada sobre los servicios que se ofrecen en cada centro visitando el sitio web de Willis-Knighton Health System ( http://www.wkhs.com ). A excepción de The Oaks of Louisiana, que implicó la adquisición de un pequeño centro de cuidados a largo plazo que posteriormente se convirtió en una comunidad integral para jubilados, los centros periféricos de la red centralizada de Willis-Knighton Health System fueron establecidos íntegramente por el propio sistema. El crecimiento experimentado por el sistema a lo largo de las décadas se debe en gran medida al modelo centralizado, que permitió un uso óptimo de los recursos para alcanzar los objetivos de crecimiento y brindar una atención de calidad a una población cada vez mayor de pacientes.

Beneficios

Con más de tres décadas de experiencia en la prestación de servicios de salud mediante el modelo de organización centralizada, Willis-Knighton Health System puede confirmar una serie de beneficios que ofrece este modelo. Estos beneficios, que coinciden con las observaciones expresadas en la literatura, se resumen en la Tabla 1 y se explican a continuación.

Tabla 1. Beneficios y riesgos asociados al diseño de organización tipo hub-and-spoke.

De: El diseño de organización tipo hub-and-spoke: una vía para brindar una buena atención a los pacientes.

Beneficios
a. Coherencia en todas las operaciones
b. Mayor eficiencia
c. Calidad mejorada
d. Mayor cobertura de mercado
e. Mayor agilidad
Riesgos
a. Congestión en los nodos
b. Extensión excesiva de los radios
c. Insatisfacción del personal en los portavoces
d. Interrupciones en el transporte

Coherencia en todas las operaciones

El diseño organizativo de tipo hub-and-spoke permite un control y mando significativos en toda la red de centros sanitarios asociados. Las directrices políticas se emiten a nivel de todo el sistema desde el campus principal o hub, y los administradores de los centros satélite son responsables de su implementación en sus respectivos centros. Esto genera coherencia en las operaciones, algo mucho más difícil de lograr en redes compuestas por centros semiindependientes o independientes [ 7 , 9 ].

El modelo de centro y radios crea una organización jerárquica con autoridad que se extiende desde el centro hacia los radios. Esto genera una cadena de mando tradicional similar a la utilizada por las organizaciones militares. Quizás lo más importante, desde la perspectiva de la atención al paciente, es que la uniformidad asociada con este diseño organizacional particular proporciona una experiencia consistente para el paciente en todos los centros [ 9 ].

Gracias al diseño organizativo de red radial, a pesar de operar en múltiples campus, en realidad existe un único Sistema de Salud Willis-Knighton, compuesto por todos sus establecimientos. Los pacientes que hayan recibido atención en un campus del Sistema de Salud Willis-Knighton encontrarán experiencias similares en cualquiera de los demás campus del sistema. Cada centro radial está dirigido por un administrador y vicepresidente que reporta directamente al presidente y director ejecutivo, con sede en el centro principal. El personal médico está acreditado para prestar servicios en todo el sistema y es coordinado por un vicepresidente, también con sede en el centro principal. Un único consejo directivo es responsable de la supervisión del sistema. El mando centralizado que proporciona la red radial permite que cada campus del Sistema de Salud Willis-Knighton se adapte de forma rápida y conjunta a los cambios del entorno, ya que las directrices para modificar las prácticas provienen de una única fuente.

Mayor eficiencia

Al centralizar las tecnologías y habilidades médicas más avanzadas en el campus principal o centro de la red de tipo hub-and-spoke y dirigir a todos los pacientes que necesitan estos servicios a este sitio central, se logran eficiencias. En particular, esto elimina la costosa duplicación de servicios, aumenta el retorno de la inversión y fortalece las economías de escala [ 4 , 5 , 6 , 7 ]. La evidencia también sugiere que el costo de la atención brindada por las redes hub-and-spoke se reduce, lo que beneficia a los pacientes, las aseguradoras y la sociedad en general [ 16 , 17 , 18 ].

El Sistema de Salud Willis-Knighton aplica rigurosamente la centralización, concentrando las tecnologías más avanzadas en su centro principal. De hecho, estas tecnologías, especialmente costosas, no se utilizan en las instalaciones satélite del Sistema de Salud Willis-Knighton a menos que la demanda de pacientes en dichas ubicaciones sea suficiente para justificar los gastos. Además, la gestión del personal médico, los recursos humanos, el marketing, la administración de materiales y las operaciones financieras se ubican en el campus principal y dan servicio a todo el sistema desde allí. Estas medidas generan una enorme eficiencia que repercute positivamente en el desempeño financiero y ofrece oportunidades para reinvertir los ahorros en proyectos que de otro modo no serían posibles.

La eficiencia generada por el diseño organizativo de red centralizada ha permitido, entre otras cosas, que el Sistema de Salud Willis-Knighton adquiera algunas de las tecnologías médicas más sofisticadas disponibles, como la terapia de protones para el tratamiento del cáncer, la tecnología de ablación láser guiada por resonancia magnética Visualase para el tratamiento de tumores cerebrales, y mucho más. El ahorro resultante también facilita las iniciativas de atención médica gratuita, lo que permite al sistema brindar servicios de salud a un porcentaje significativo de la población sin seguro médico de la región.

Calidad mejorada

Debido a su estructura única, que combina estratégicamente recursos y experiencia, el diseño de organización de tipo hub-and-spoke ofrece oportunidades para lograr mejoras en la calidad [ 4 ], y los hallazgos en la literatura proporcionan evidencia de la capacidad del modelo para brindar mejores resultados [ 19 , 20 , 21 , 22 ]. En muchos aspectos, el hub de la red hub-and-spoke se convierte efectivamente en un centro de excelencia a nivel de todo el sistema, ya que contiene muchos atributos similares, incluida la centralización que concentra recursos en sitios únicos y aumenta el volumen de pacientes, fomentando la calidad [ 23 , 24 , 25 ].

La experiencia del Sistema de Salud Willis-Knighton confirma las recomendaciones de la literatura científica sobre el impacto en la calidad del modelo de red centralizada. Su Instituto Cardiovascular WK, ubicado en el centro del sistema, alberga algunas de las tecnologías más sofisticadas disponibles y cuenta con el equipo cardiovascular más experimentado de la región. La concentración de recursos de vanguardia, junto con el elevado volumen de derivaciones de todo el sistema (en 2016 se realizaron 597 cirugías cardiovasculares), ha permitido alcanzar un nivel de calidad difícil de lograr de otra manera. Los logros y resultados de calidad obtenidos en cirugía cardiovascular también se han observado en otras áreas clínicas del sistema, lo que demuestra su valor y justifica la continuidad del diseño organizativo de red centralizada.

Cobertura de mercado mejorada

El diseño de organización tipo hub-and-spoke facilita las iniciativas de expansión, gracias a la reducción de los recursos necesarios a nivel de las instalaciones satélite. Dado que la oferta de servicios en las sedes satélite es más limitada, se requiere menos inversión para establecer nuevas ubicaciones, lo que también reduce el riesgo asociado a la expansión a nuevos mercados. Por lo tanto, el modelo hub-and-spoke ofrece importantes oportunidades para aumentar la cuota de mercado y mejorar el acceso a la atención médica [ 4 , 5 , 6 , 7 ]. Este beneficio impulsó y permitió al Sistema de Salud Willis-Knighton iniciar el desarrollo de lo que se convertirá en su sexto hospital, el Centro WK Palmetto, que estará ubicado en la ciudad de rápido crecimiento de Benton, Luisiana, al norte de Bossier City.

El modelo de red radial, de hecho, ha recibido cada vez más atención últimamente como una posible solución a muchos desafíos de salud pública [ 5 , 26 ]. Lógicamente, la resolución de los dilemas históricos y actuales de acceso a la atención médica debería ser más sencilla si los esfuerzos de expansión se pueden llevar a cabo con menor costo y menor riesgo, como lo permiten las redes radiales bien planificadas. Las iniciativas de alcance del propio Sistema de Salud Willis-Knighton en comunidades con acceso limitado a servicios médicos han aumentado en profundidad y amplitud, en gran medida gracias a la eficiencia y las capacidades de su red radial.

Mayor agilidad

Las sinergias asociadas con la consistencia operativa, la eficiencia y la mayor cobertura de mercado se combinan para generar una organización de atención médica especialmente ágil. La iniciación del cambio se acelera y mejora a través de la estructura administrativa central y las oportunidades de expansión menos costosas y de menor riesgo fomentan decisiones rápidas y acciones resultantes [ 3 , 4 , 7 ].

El modelo de red centralizada también mejora la capacidad de adaptación de una institución a medida que evolucionan los mercados. Cuando surgen mercados atractivos, las sucursales rentables facilitan una entrada ágil al mercado. Gracias en gran medida a la eficiencia del diseño organizativo de red centralizada, Willis-Knighton Health System pudo abordar cada mercado en el que estableció un hospital satélite con mayor rapidez que sus competidores, una tendencia que continúa con su iniciativa más reciente de desarrollo de campus en Benton, Luisiana.

Por el contrario, en situaciones donde ciertos mercados atendidos por satélites están en declive, la retirada puede producirse rápidamente. Esos recursos pueden entonces redirigirse a otros establecimientos de la red o utilizarse para construir nuevos establecimientos en mercados con mayor potencial. Curiosamente, esta particularidad también puede beneficiar a los centros principales cuando el mercado en la sede central experimenta un declive o una quiebra. En tales casos, los satélites ofrecen oportunidades para transferir recursos y restablecer el centro en un mercado más prometedor.

El Sistema de Salud Willis-Knighton ha tenido la fortuna de no haber tenido que cerrar nunca ninguno de sus campus, pero los directivos prudentes del sector salud deben tener siempre presente que circunstancias ajenas a su control pueden obligar a tomar decisiones difíciles para proteger la viabilidad institucional. En caso de recesiones del mercado que superen los límites de tolerancia, el modelo de red centralizada ofrece quizás las mejores perspectivas para garantizar la continuidad ante uno o más cierres. La flexibilidad en tales situaciones es una ventaja, y el modelo de red centralizada la proporciona.

Riesgos

Si bien el diseño organizativo de red centralizada ofrece numerosas ventajas, este enfoque particular para la prestación de servicios sanitarios conlleva ciertos riesgos, cuyos posibles problemas se resumen en la Tabla 1 y se explican a continuación. Afortunadamente, se pueden tomar medidas para reducir o eliminar estos inconvenientes.

Congestión en los nodos

Dado que el flujo de pacientes se canaliza desde uno o más ramales hacia el centro, existe la posibilidad de que se produzca congestión en el campus principal [ 27 , 28 ]. Sin embargo, con una planificación y actuación adecuadas, tales incidentes pueden minimizarse o incluso eliminarse por completo. Sencillamente, deben adoptarse medidas para garantizar que la demanda de todo el sistema dirigida al centro pueda ser atendida sin dificultades ni demoras. Esto requiere abordar varios aspectos, como el acceso y la disponibilidad de estacionamiento, las prácticas de programación, los requisitos de espacio, la disponibilidad y el acceso a la tecnología, la cobertura de personal, etc.

Una vez más, la centralización ofrece ventajas, en este caso, en lo que respecta al suministro de información que ayudará a diseñar planes para satisfacer la demanda de los pacientes. El campus principal, gracias al diseño de red radial, funciona como repositorio de datos de todo el sistema, albergando, entre otros, el sistema de registros médicos electrónicos para toda la red. Esta estructura central permite el acceso histórico y en tiempo real a la información sobre el volumen y el flujo de pacientes, lo que proporciona un recurso de planificación invaluable. Además, dado que en el centro se concentra un gran número de expertos y equipos de primer nivel, ampliar la capacidad para satisfacer la demanda es mucho más sencillo que empezar desde cero.

Se requerirá un mayor esfuerzo en este ámbito cuando se construyan o adquieran nuevos centros satélite, ya que esto exigirá medidas para garantizar que el centro principal tenga la capacidad de gestionar el nuevo volumen de pacientes. El Sistema de Salud Willis-Knighton lleva a cabo una planificación intensiva desde las primeras fases de desarrollo de los centros satélite hasta su construcción y comercialización, para asegurar la disponibilidad de los recursos necesarios para atender la demanda y garantizar una experiencia positiva para los pacientes. Una planificación proactiva puede reducir o eliminar significativamente la posibilidad de congestión, asegurando un acceso cómodo y rápido a la atención médica.

Extensión excesiva de los radios

Debe evitarse la sobreextensión de la red, es decir, ubicar satélites demasiado lejos del centro para permitir una prestación de servicios adecuada. Esto inevitablemente provocará fallos en el servicio que perjudicarán la reputación tanto del satélite como del campus principal [ 15 ]. Como se mencionó anteriormente, se requieren decisiones estratégicas para lograr un equilibrio entre el deseo de las instituciones de lograr eficiencia operativa y el deseo de los pacientes de recibir servicios cerca de sus hogares.

Las decisiones óptimas solo pueden tomarse analizando cada caso particular, prestando atención al tipo de servicio, el tipo de paciente, la distancia al centro de referencia, el estado y el acceso al transporte, entre otros factores, para determinar las rutas más prudentes. Si los tiempos de tránsito entre el centro de referencia y el satélite son demasiado largos para permitir una prestación de atención eficaz, entonces se deben redirigir los esfuerzos hacia el establecimiento de un centro de referencia en este mercado remoto para garantizar la continuidad de la atención y permitir el crecimiento futuro de los satélites en la región.

Los campus satélite del Sistema de Salud Willis-Knighton se encuentran relativamente cerca del centro principal, lo que permite un acceso rápido mediante transporte privado. La red también se beneficia del programa de transporte terrestre y aéreo de pacientes, altamente desarrollado, que garantiza el acceso más rápido posible entre los centros satélite y el centro principal en situaciones de emergencia. La expansión a cualquier mercado comienza con una evaluación de las necesidades de la comunidad, que incluye el tiempo de tránsito y análisis relacionados, lo que ofrece una guía útil a los ejecutivos para determinar la idoneidad del acceso entre los centros satélite y el centro principal, evitando así la sobreextensión.

Insatisfacción del personal en los portavoces

Dado que la autoridad emana del centro principal hacia las sucursales, las instalaciones satélite operan, por diseño, bajo la tutela del campus principal. Esto crea un escenario propicio para el descontento de algunos miembros del personal de las sucursales, quienes se resienten por la falta de autonomía para operar según su criterio dentro de sus instalaciones [ 15 ]. Por ejemplo, podrían desear programar el trabajo de manera diferente, determinar qué servicios se ofrecerán y cuáles no, diseñar sus propias campañas publicitarias o desarrollar políticas de personal específicas para cada sitio. Estas acciones socavan las estructuras de mando y control y, con el tiempo, generarán experiencias de los pacientes que no serán uniformes en todo el sistema.

Además de garantizar una comunicación fluida entre todos los establecimientos de la red centralizada, se puede reducir el riesgo de disenso entre el personal asegurándose de que las instalaciones satélite estén dirigidas por administradores competentes que compartan la cultura corporativa del sistema y guíen adecuadamente a sus subordinados. Esto, por supuesto, exige que exista una cultura constructiva dentro de la institución y que esta se transmita con éxito a toda la red. Ofrecer una orientación informativa para los empleados y oportunidades de capacitación periódicas que incluyan detalles sobre la misión, la visión y los valores de la organización puede fortalecer aún más el espíritu de equipo y minimizar los conflictos.

La convicción del Sistema de Salud Willis-Knighton de establecer una cultura organizacional positiva y productiva, así como de brindar oportunidades de aprendizaje continuo, lo impulsó a desarrollar el Centro de Innovación WK, un espacio diseñado específicamente para ofrecer iniciativas de capacitación a nivel de todo el sistema. El personal de todo el sistema visita este centro para su incorporación inicial y regresa periódicamente para aprovechar una amplia gama de oportunidades de capacitación a lo largo de su trayectoria profesional en el Sistema de Salud Willis-Knighton. Estas iniciativas han facilitado enormemente los esfuerzos del sistema por fomentar la cohesión y la colaboración en toda la red.

En definitiva, los problemas que generan descontento son fácilmente abordables, ya que existen numerosas soluciones. Las medidas proactivas pueden contribuir a garantizar entornos de trabajo positivos y colaborativos en toda la red, lo que proporciona beneficios mutuos que permiten brindar una atención excepcional a los pacientes.

interrupciones en el transporte

Las redes de prestación de atención médica tipo hub-and-spoke, por su propia naturaleza, dependen de los sistemas de transporte, siendo las conexiones entre hubs y satélites cruciales para que los pacientes accedan a la atención integral que ofrecen los proveedores [ 27 , 29 , 30 ]. Las opciones comunes para el acceso de satélite a hub incluyen el transporte personal, las furgonetas de transporte de pacientes y los vehículos y aeronaves de emergencia. Estos modos de transporte, por supuesto, dependen de las redes de transporte público y su accesibilidad. Los proyectos de construcción de carreteras municipales, el cierre de puentes, el mal tiempo y otros factores similares pueden crear importantes obstáculos para la prestación de servicios, al igual que las averías de vehículos, los accidentes de tráfico, la insuficiencia de los sistemas de transporte de pacientes, etc. Algunos de estos factores escapan al control de las instituciones sanitarias (por ejemplo, el mal tiempo que impide el vuelo de ambulancias aéreas), pero otros (por ejemplo, la falta de sistemas de transporte de pacientes adecuados) pueden gestionarse con un esfuerzo y una atención coordinados.

La división de transporte de pacientes del Sistema de Salud Willis-Knighton ofrece servicios de transporte terrestre y aéreo, prestados por personal dedicado a garantizar que se atiendan las necesidades de acceso de los pacientes en toda la red. El mantenimiento adecuado de vehículos, aeronaves y equipos contribuye a garantizar la operatividad y la eficacia. La capacitación en seguridad fomenta buenos hábitos que reducen el riesgo de accidentes. Las carreteras de la zona se encuentran en buen estado y, en caso de cierres de carreteras o puentes, existen rutas alternativas disponibles. El Sistema de Salud Willis-Knighton nunca ha experimentado interrupciones significativas en el transporte que hayan afectado el funcionamiento de su red de centros de distribución. Sin embargo, los proveedores que utilizan este modelo de organización no deben descuidar su dependencia de los sistemas de transporte y deben contribuir a reducir el riesgo de fallos para garantizar un rendimiento institucional óptimo.

Operacionalización

La formulación de una red de tipo hub-and-spoke requiere, en última instancia, que los proveedores de atención médica comprendan los principios del diseño organizacional asociado y, posteriormente, dirijan sus esfuerzos y acciones cuidadosamente para estructurar la prestación de servicios de salud en consecuencia. De manera similar al camino seguido por Willis-Knighton Health System para implementar su propia red hub-and-spoke, una institución de salud orientada al crecimiento simplemente designaría un centro de operaciones, a menudo su sede actual, y planificaría concentrar la mayor parte de sus capacidades y recursos en este campus principal. El crecimiento se busca entonces mediante la construcción o adquisición de centros satélite, que ofrecen una selección limitada de servicios de salud y derivan los casos que requieren intervenciones médicas más intensivas al campus principal o hub para su tratamiento.

Es fundamental dedicar un esfuerzo considerable a estructurar las relaciones entre los establecimientos de la red. Los servicios, las relaciones de comunicación y otros protocolos operativos deben definirse con claridad. Asimismo, los proveedores de atención médica deben asegurarse de que las operaciones se diseñen y gestionen eficazmente para evitar la congestión en los centros, prevenir la sobrecarga de las redes periféricas, facilitar la cohesión del personal en todo el sistema y fomentar un acceso rápido mediante sistemas de transporte eficientes. Cabe destacar que las redes de tipo centro-periferia son altamente adaptables, lo que permite que prácticamente cualquier establecimiento de atención médica emprendedor, independientemente de su tamaño o misión, utilice este modelo para disfrutar de sus múltiples beneficios. En última instancia, la clave reside en diseñar, estructurar y mantener adecuadamente las relaciones organizativas.

Conclusiones

El diseño organizativo de red centralizada ha facilitado enormemente los esfuerzos del Sistema de Salud Willis-Knighton para operar de manera fiscalmente responsable y altamente eficaz. Al adoptar este método para organizar y brindar servicios de atención médica, se permitió la expansión económica, lo que posibilitó que las ambiciones de crecimiento del sistema se convirtieran en logros. Quizás lo más importante es que los residentes del noroeste de Luisiana han tenido acceso a una amplia y cada vez mayor gama de opciones de atención médica, cumpliendo así la misión del Sistema de Salud Willis-Knighton: «Mejorar continuamente la salud y el bienestar de las personas a las que servimos».

La constante evolución del sector sanitario exige la incorporación de avances que permitan a los proveedores de servicios médicos y sanitarios operar de la forma más óptima posible. Como demuestra la experiencia del Sistema de Salud Willis-Knighton, el modelo de organización centralizada representa una opción que, cuando se implementa correctamente, puede ser de gran ayuda para que los centros sanitarios ofrezcan una atención de calidad a sus pacientes.

Litigios sobre vacunas: sopesando las consecuencias para la salud pública.

Lawrence O. Gostin, Doctor en Derecho1Richard Hughes IV, JD, MPH2

Foro de Salud de JAMAPublicado en línea: 7 de mayo  de 2026

2026;7;(5):e261986. doi:10.1001/jamahealthforum.2026.1986

La confirmación de Robert F. Kennedy Jr. como Secretario del Departamento de Salud y Servicios Humanos de los Estados Unidos (HHS) marcó un cambio de paradigma en la gobernanza de la salud pública. Como abogado principal de Children’s Health Defense, Kennedy presentó cerca de 30 demandas federales y estatales impugnando las autorizaciones y los mandatos de vacunación . Ahora, al frente del aparato de salud del país, ha ejercido agresivamente su autoridad ejecutiva para socavar la política de vacunación. 1

Si bien las políticas federales y estatales sobre vacunación pueden revertirse mediante la legislación, las decisiones judiciales son mucho más duraderas y difíciles de modificar. Quizás por ello, las organizaciones antivacunas extendieron su labor de defensa al ámbito judicial, buscando desafiar las normativas existentes que respaldan la inmunización como un componente esencial de la salud pública. La estrategia de litigio resultante en materia de vacunas podría tener profundas consecuencias para la salud pública, desmantelando un marco legal centenario que equilibra la libertad individual con el bien común. Este nuevo enfoque legal no solo amenaza la eficacia de los programas de vacunación, sino que también puede sentar un precedente peligroso, donde los derechos se consideran por encima de las responsabilidades colectivas, afectando potencialmente a las generaciones futuras. En este contexto, los requisitos de vacunación se vuelven un tema de debate crítico, donde es esencial considerar las implicaciones a largo plazo para la comunidad en su conjunto.

Desde el caso Jacobson contra Massachusetts (1905), los tribunales han respaldado sistemáticamente los “poderes policiales” del estado para salvaguardar la salud y la seguridad públicas, incluso mediante la vacunación obligatoria.² En 1922, la Corte Suprema de los Estados Unidos ratificó explícitamente la autoridad estatal para exigir la vacunación infantil como condición de ingreso a guarderías y escuelas.

Es probable que la estructura básica de los mandatos de salud pública se mantenga a pesar de que la Corte Suprema anuló las restricciones a las reuniones públicas impuestas durante la pandemia de COVID-19. En Klaassen v Trustees of Indiana University (2021), el Tribunal del Séptimo Circuito confirmó el requisito de vacunación de la universidad, resaltando la creciente importancia de las políticas de vacunación en la protección de la salud comunitaria. Más recientemente, en Health Freedom Defense Fund v Carvalho (2025), el Tribunal del Noveno Circuito confirmó el requisito de vacunación escolar para los empleados, citando Jacobson y subrayando cómo estos precedentes legales sirven como anclas para futuras decisiones relacionadas con la salud pública. Si bien varios magistrados han planteado que los mandatos de salud pública pueden ser inherentemente cuestionables, especialmente en lo que respecta a la libertad individual y las creencias religiosas, es improbable que la mayoría revoque precedentes de larga data en materia de salud pública, al menos no a corto plazo, ya que la necesidad de proteger la salud colectiva generalmente prevalece sobre las preocupaciones individuales. Aún más, la cuestión de las exenciones religiosas añade otra capa de complejidad al debate, ya que plantea interrogantes sobre el equilibrio entre la libertad de religión y el interés público, lo cual podría contribuir al colapso del contrato social si no se aborda con sensibilidad y consideración.

El actual aumento de litigios impulsado por los movimientos antivacunas y antirregulatorios amenaza con desmantelar las protecciones estatales de salud pública, poniendo en riesgo la salud de la comunidad en su conjunto. Si bien la Ley Jacobson podría mantenerse intacta por el momento, su interpretación y aplicación podrían verse debilitadas internamente pronto por fallos que favorezcan las exenciones religiosas, creando un precedente problemático para futuros casos. En una época de creciente reticencia a la vacunación, los padres alegan cada vez más objeciones religiosas, que, lejos de ser meras creencias personales, se convierten en un argumento legal que desafía la eficacia de la inmunidad colectiva. Las exenciones religiosas no se distribuyen al azar; se concentran geográfica y socialmente en escuelas privadas, instituciones religiosas y para niños que reciben educación en el hogar, las cuales, al ser menos reguladas, contribuyen de forma significativa a este fenómeno. Estas concentraciones socavan la inmunidad colectiva incluso cuando la cobertura estatal parece alta, creando la ilusión de seguridad que en realidad es engañosa. Los brotes de enfermedades infecciosas están fuertemente vinculados a la concentración espacial de exenciones no médicas, incluidos los brotes de sarampión (2024-2026), que demuestran lo crítico que es mantener una alta tasa de vacunación. Si los tribunales dictaminan que las exenciones religiosas son constitucionalmente obligatorias, esto asestará un golpe devastador a las poblaciones no vacunadas y vulnerables, permitiendo que resurjan epidemias que podrían haberse evitado con un enfoque proactivo y responsable hacia la salud pública.

En el caso Prince contra Massachusetts (1944) , la Corte Suprema dictaminó que la autoridad parental y la libertad religiosa pueden restringirse para proteger el bienestar de los niños, haciendo hincapié en que «la familia misma no está exenta de regulación en aras del interés público». Los requisitos estatales de salud pública de aplicación general se han mantenido de forma consistente. Sin embargo, la Corte Suprema está a punto de poner fin a la arraigada deferencia hacia la salud pública.

El Tribunal Roberts ha priorizado sistemáticamente la libertad religiosa sobre el bien común. En dos casos surgidos durante la pandemia de COVID-19, la Corte Suprema anuló las restricciones a las reuniones religiosas en California y Nueva York . En Miller v. McDonald (2026) , la Corte Suprema dejó claro que exigirá a los estados que ofrezcan alternativas religiosas generosas para quienes deseen eximirse de la obligación de asistir a las reuniones. Tras un importante brote de sarampión en 2019, Nueva York eliminó las exenciones religiosas para la vacunación escolar. La Corte devolvió el caso Miller para que se reconsiderara bajo un estándar de revisión más estricto que prioriza la libertad religiosa.

Recientemente, en Perry v Marteney (2026) , el Tribunal del Cuarto Circuito confirmó el requisito de vacunación para el ingreso escolar de Virginia Occidental, que solo permite exenciones médicas. El Tribunal del Cuarto Circuito sostuvo que la ley es una medida de salud pública neutral y de aplicación general, sujeta a revisión de base racional, y que no viola la Cláusula de Libre Ejercicio de la Constitución de los Estados Unidos. Sin embargo, los tribunales de Virginia Occidental aún podrían exigir al estado que proporcione una exención religiosa conforme a su constitución estatal. En Guzman v West Virginia Board of Education (2025) , un juez emitió una orden judicial permanente que obliga al estado a aceptar amplias exenciones religiosas. Al presentar la denegación de una exención como una «carga sustancial» para el ejercicio religioso según la Ley de Igualdad de Protección para la Religión del estado, el tribunal priorizó la creencia individual sobre la seguridad en el aula. El fallo del tribunal de primera instancia está pendiente de revisión por la Corte Suprema de Virginia Occidental .

El debate sobre las exenciones religiosas se trasladó durante la pandemia de COVID-19 al ámbito de la legislación laboral federal. Conforme a la Ley de Derechos Civiles (Título VII) y la Ley para Estadounidenses con Discapacidades, los empleadores deben ofrecer «adaptaciones razonables» a los requisitos de vacunación, salvo que supongan una «carga excesiva». En el caso Groff v. DeJoy (2023) , el Tribunal Supremo dificultó considerablemente que los empleadores alegaran una carga excesiva. En consecuencia, se ha producido un aumento considerable de casos ante la Comisión para la Igualdad de Oportunidades en el Empleo (EEOC) que reclaman exenciones religiosas. Si los tribunales siguen dictaminando que los riesgos de transmisión en el lugar de trabajo no constituyen una carga «sustancial», será difícil para las empresas (incluidos hospitales y clínicas) mantener plantillas saludables.La preservación de la integridad administrativa en la formulación de políticas de vacunación.

Los litigios pueden ser un arma de doble filo. Recientemente, grupos médicos y profesionales han cuestionado las acciones de Kennedy, buscando restaurar la integridad administrativa de las agencias de salud pública. Bajo la dirección de Kennedy, el HHS ha marginado a organismos asesores técnicos como el Comité Asesor sobre Prácticas de Inmunización (ACIP).⁴ Esta acción no es simplemente una disputa política; viola la ley federal. La Ley Federal de Comités Asesores (1972) garantiza que las agencias ejecutivas brinden asesoramiento objetivo, transparente y equilibrado. Conforme a la Ley de Procedimiento Administrativo (1946), los tribunales pueden anular acciones de las agencias que sean arbitrarias, caprichosas, un abuso de discreción o contrarias a la ley.

En el caso American Academy of Pediatrics v Kennedy (2026), una coalición de organizaciones médicas y de salud pública, que incluye importantes asociaciones de pediatría y expertos en inmunización, logró una suspensión temporal de la orden del Secretario del HHS por modificar unilateralmente el calendario de vacunación infantil, eludiendo protocolos basados ​​en evidencia de larga data que han demostrado su eficacia en la protección de la salud pública. Este importante fallo resalta la necesidad de un enfoque colaborativo en la toma de decisiones relacionadas con la salud infantil, subrayando que la evidencia científica y la experiencia clínica deben ser los pilares fundamentales de cualquier cambio en las políticas de vacunación. El tribunal dictaminó que el Secretario del HHS debe seguir procesos transparentes y basados ​​en hechos, incluyendo la obligación de garantizar la participación pública en el análisis de cambios propuestos y la consulta con expertos en salud que puedan aportar sus conocimientos y perspectivas, asegurando así que las decisiones reflejen un consenso informado y beneficien el bienestar de los niños en todo el país.

Si bien el fallo del tribunal de primera instancia protegió temporalmente un proceso ordenado y con base científica para la formulación de políticas de vacunación, el entorno judicial general sigue siendo peligroso. La Corte Suprema ha respaldado cada vez más un fuerte control político sobre las agencias del poder ejecutivo, al tiempo que se muestra más escéptica respecto a la autoridad sustantiva de dichas agencias. Por ejemplo, en el caso Kennedy v. Braidwood Management (2025) , la Corte Suprema confirmó el mandato de servicios preventivos de la Ley de Cuidado de Salud Asequible, pero dictaminó que el Secretario del HHS puede rechazar las recomendaciones de organismos asesores científicos como el Grupo de Trabajo de Servicios Preventivos de EE. UU. El mismo razonamiento podría aplicarse al ACIP.

El Tribunal ha propiciado una supervisión política sin precedentes sobre lo que deberían ser determinaciones técnicas y científicas basadas exclusivamente en pruebas. En efecto, el rigor y la independencia de los procesos científicos federales están en peligro.Recuperando el bien común

La salud pública siempre se ha basado en un pacto social. Los individuos renuncian a una pequeña parte de su libertad para garantizar la salud y la seguridad colectivas de la comunidad. Si bien la Constitución de los Estados Unidos valora enormemente la autonomía y la libertad personal, los tribunales han reconocido desde hace tiempo que los individuos no tienen la libertad de exponer a otros a daños prevenibles. Hoy, ese contrato social corre mayor riesgo que nunca.

Los magistrados de la Corte Suprema se han adherido con mayor firmeza a la teoría del poder ejecutivo unitario, sosteniendo que el presidente posee autoridad casi absoluta sobre el poder ejecutivo, incluyendo la facultad de dirigir y destituir a funcionarios y agencias ejecutivas a su antojo. Al mismo tiempo, la administración Trump se siente envalentonada para desechar normas de larga data basadas en la ciencia y el procedimiento ordenado. Una vez que las decisiones de salud pública sean tomadas por políticos y jueces en lugar de científicos, la red de seguridad gubernamental que ha protegido a los ciudadanos estadounidenses durante generaciones podría desmoronarse.

Las históricas facultades estatales en materia de salud pública también corren un riesgo considerable. Si los tribunales priorizan las preferencias religiosas o filosóficas sobre el deber del Estado de prevenir la propagación del contagio, Estados Unidos se enfrentará a un resurgimiento de enfermedades que antes se consideraban erradicadas, lo que supondría un debilitamiento histórico de la seguridad nacional frente a las amenazas biológicas.

Arquitectura de la integración La ruta de los países Nórdicos hacia la Atención de Salud Basada en el Valor

ANDRE MEDICI

International Senior Consultant in Health Economics and Health Development Strategy – Author @ Monitor de Saude Blog | PhD in Economic History

Nota del blog: Tengo el honor y el orgullo de presentar un trabajo de revisión realizado por un Economista de la Salud, nacido en Brasil, ciudadano del mundo, consultor, generoso, que todos los meses publica sus reflexiones en Linkedin, donde nos nutrimos de su sabiduría, su aguda visión de la realidad, sin intereses que generen conflictos. Un referente.


La integración de la salud en los países nórdicos no comienza con un decreto – comienza con una idea simple: un sistema sólo tiene sentido si funciona como un todo. Durante décadas, Dinamarca, Suecia, Noruega, Finlandia e Islandia transformaron esta idea en arquitectura institucional. Al hacerlo, produjeron algo raro: sistemas altamente descentralizados que, en la práctica, operan con altos niveles de coordinación.

Este no es un diseño perfecto, ni un modelo inmune a las tensiones. Más bien, es una construcción continua, moldeada por ajustes incrementales, reformas sucesivas y, sobre todo, una comprensión compartida de que la fragmentación es costosa: en recursos, en eficiencia y, lo más importante, en resultados de pacientes.

El resultado aparece en los datos, pero no solo allí. Se refleja en la capacidad de estos sistemas para funcionar con menos redundancia, menos residuos y mayor continuidad de la atención. En contextos donde otros sistemas amplían la oferta para compensar los fallos de coordinación, los países nórdicos han seguido un camino diferente: reorganizar los flujos, redefinir las responsabilidades y conectar los niveles de atención. En otras palabras, han sustituido el volumen por la coherencia.

El punto de partida es bien conocido. Los países nórdicos comparten una base común: cobertura universal, financiación predominantemente pública y fuerte descentralización. En promedio, entre el 75% y el 85% del gasto en salud son públicos, con acceso garantizado a toda la población. En muchos casos, como Suecia, Noruega e Islandia, la cobertura de los hospitales públicos se acerca al 100%.

Pero esta arquitectura crea una paradoja estructural: cuanto más descentralizado es el sistema mayor el riesgo de fragmentación. Y es precisamente en este punto que la experiencia nórdica se vuelve interesante y relevante. En lugar de responder a este riesgo con centralización, los países nórdicos eligieron un camino más complejo -y en muchos sentidos más sofisticado-: desarrollar mecanismos de integración capaces de preservar la autonomía local sin perder coherencia sistémica.

La respuesta nórdica no fue recentralizar, sino integrar. Integrar la financiación alineando los incentivos entre los niveles de gobierno. Integrar la gestión mediante la creación de instrumentos formales de coordinación entre municipios y hospitales. Integrar la información invirtiendo constantemente en interoperabilidad y datos clínicos compartidos. E integra progresivamente la lógica de toma de decisiones, acercándose a los resultados y al valor.

Esta elección no eliminó la complejidad, pero la hizo gobernable. Y es precisamente esta capacidad de transformar la complejidad en coordinación lo que distingue a los sistemas nórdicos.

La integración como respuesta a la complejidad (evidencia empírica)

En los países nórdicos, la integración no es una declaración normativa. Es un resultado observable. Y los datos ayudan a explicar por qué. Consistentemente, estos países se encuentran entre los sistemas de salud con mejor desempeño a nivel mundial. En el Índice HAQ (Acceso y Calidad de la Atención Médica) [i], que mide la mortalidad evitable ajustada por causas tratables, Noruega e Islandia alcanzan puntajes cercanos a 97 – en la parte superior de la distribución global – mientras que Finlandia, Suecia y Dinamarca siguen de cerca, todos por encima de 90 (GBD, 2018) [ii]. Este es un indicador particularmente relevante porque captura no solo el acceso, sino también la capacidad del sistema para convertir el acceso en resultados.

Pero el punto más interesante no es el nivel de estos indicadores. Sí es como se logran. Contrariamente a lo que cabría esperar en los sistemas basados en la expansión de la oferta, los países nórdicos no mantuvieron este rendimiento aumentando la capacidad hospitalaria. Por el contrario. Entre 2007 y 2018, todos ellos redujeron constantemente el número de camas de hospital por cada mil habitantes. Dinamarca es el caso más emblemático: de aproximadamente 3,7 a 2,4 camas por cada mil habitantes en el período (OCDE; Laugesen et al., 2021). Se observan tendencias similares en Suecia, Noruega y Finlandia.

Este movimiento no fue acompañado por un empeoramiento de los resultados, como cabría esperar en los sistemas dependientes de la capacidad instalada. Por el contrario, los indicadores de calidad, seguridad y supervivencia siguieron mejorando. Esta combinación – reducción de la capacidad física con resultados mantenidos o mejorados – es un signo clásico de transformación sistémica. Sugiere una sustitución de hospitalizaciones por coordinación, episodios aislados con continuidad de atención, suministro reactivo con manejo activo del estado.

Otros indicadores refuerzan esta interpretación. Los países nórdicos muestran tasas más bajas de hospitalizaciones evitables por enfermedades crónicas (OCDE, Health at a Glance), estancias hospitalarias promedio más cortas asociadas con mejores transiciones de atención y una alta cobertura de atención primaria estructurada y longitudinal.

Operacionalmente, esto significa que el hospital deja de ser el centro gravitacional del sistema. El cuidado se distribuye, pero no se fragmenta. En este punto, la integración se revela no como un objetivo abstracto, sino como una respuesta concreta a la creciente complejidad de los sistemas de salud. Al conectar los niveles de atención, alinear los incentivos e integrar la información, los países nórdicos han logrado lo que pocos sistemas de salud gestionan: reducir la dependencia del volumen sin comprometer -y a menudo mejorar- el valor generado. Esta puede ser la evidencia empírica más sólida de la integración: sistemas que dejan de crecer agregando capacidad y comienzan a evolucionar a través de la coordinación.

Dinamarca: integración formalizada y mensurable

En Dinamarca, la integración ha ido más allá del concepto y se ha convertido en un instrumento de gestión, con diseño institucional, contratos explícitos y métricas sistemáticamente supervisadas. El punto de inflexión fue la reforma estructural de 2007, que reorganizó el sistema en cinco regiones responsables de la atención especializada y noventa y ocho municipios responsables de la atención primaria, la rehabilitación y la atención social. La presencia de acuerdos de salud sirvió como medida clave junto con esta división, que de otro modo podría haber intensificado la fragmentación.

Estos acuerdos —renegociados periódicamente— no son declaraciones genéricas de cooperación. Son contratos operativos que definen los flujos de pacientes entre hospitales y municipios, las responsabilidades en el alta y el seguimiento, los protocolos clínicos compartidos y los objetivos conjuntos para condiciones específicas (como EPOC, diabetes y pacientes ancianos frágiles). En la práctica, establecen una modalidad poco frecuente: la responsabilidad sobre el paciente no termina al salir del hospital, sino que se transfiere de manera sistemática.

Pero la gobernanza formal no solo sostiene la integración danesa. Una infraestructura digital sólida garantiza que la información clínica viaje con el paciente a través de todo el sistema. Los registros electrónicos de salud interoperables, la comunicación directa entre los niveles de atención y el uso intensivo de datos transforman la coordinación en rutina, no en una excepción.

El impacto es visible en los indicadores, y de manera consistente. Alrededor del 86% de la población reporta satisfacción con la calidad y disponibilidad del sistema, en comparación con aproximadamente el 64% en el promedio de la OCDE (Health at a Glance, 2025). La mortalidad a los treinta días después del infarto agudo de miocardio es de alrededor del 4,5%, significativamente inferior a la media de la OCDE (~6,5%). La cobertura efectiva de los servicios esenciales es universal, con bajos niveles de necesidades no no cubiertas.

Pero el aspecto más revelador no son estos indicadores aislados, sino la trayectoria del sistema. En las últimas dos décadas, Dinamarca ha reducido significativamente la capacidad hospitalaria al tiempo que ha ampliado la capacidad de resolución fuera de los hospitales, especialmente en la atención primaria y los servicios municipales.

Esta transición solo es posible cuando la integración funciona. Sin coordinación, la reducción de camas crearía cuellos de botella, colas y peores resultados. En Dinamarca, ocurrió lo contrario: el sistema se volvió más eficiente, más centrado en el paciente y más capaz de gestionar la atención a lo largo del tiempo.

Por lo tanto, es importante no interpretar estas cifras únicamente como medidas de calidad. Son, en realidad, representantes de la coordinación sistémica.

Noruega: Integración a través de incentivos económicos

Noruega introduce un elemento que a menudo permanece implícito en los debates sobre la integración: el papel de los incentivos económicos. A diferencia de otros casos que dependen de las instituciones o la cultura, Noruega abordó la integración centrándose en la alineación financiera.

A partir de 2012, la Reforma de Coordinación se implementó después de reconocer que, a pesar de proporcionar una atención médica excelente, el sistema estaba inconexo y era demasiado dependiente de los hospitales para tratar afecciones que podían manejarse en entornos de atención primaria. Hubo una brecha notable: los hospitales administrados por autoridades estatales o regionales recibieron fondos vinculados a sus actividades, mientras que los municipios responsables de la atención primaria y a largo plazo con frecuencia carecían de suficiente motivación y recursos para gestionar eficazmente estas tareas.

La respuesta fue cambiar la lógica económica del sistema. La reforma introdujo tres mecanismos centrales: (1) cofinanciación municipal de los ingresos hospitalarios, creando responsabilidad compartida para el uso hospitalario; (2) sanciones financieras por retraso en el alta hospitalaria, fomentando la preparación para la atención post-aguda; y (3) acuerdos de cooperación obligatoria entre hospitales y municipios, formalizando los flujos de atención.

En la práctica, esto produjo un cambio sutil pero profundo. La hospitalización dejó de ser simplemente una decisión clínica – se convirtió en una decisión sistémica, con implicaciones financieras distribuidas. Este rediseño de incentivos tuvo efectos importantes. Los municipios comenzaron a invertir más en capacidad de atención primaria, servicios intermedios (como unidades de atención municipal) y rehabilitación y atención domiciliaria.

Al mismo tiempo, los hospitales comenzaron a operar bajo una mayor presión para la eficiencia y para transiciones de atención más rápidas y seguras. El resultado no fue una «integración perfecta», sino una integración funcional más robusta, especialmente para los pacientes con enfermedades crónicas y necesidades complejas, precisamente para los que más sufren en los sistemas fragmentados.

Los datos reflejan este movimiento. Noruega obtiene una puntuación alta en el índice HAQ (~96), reporta una baja mortalidad evitable y proporciona una sólida cobertura universal a través de la financiación pública. Lo que importa más que los niveles absolutos es la transformación de la dinámica de sistemas: una menor dependencia de hospitalizaciones evitables, un mayor énfasis en la atención fuera de los hospitales y una responsabilidad más distribuida en todo el ciclo de atención.

El caso noruego muestra que, si bien las instituciones son importantes, los incentivos determinan el comportamiento. Y el comportamiento, en los sistemas de salud, da forma a los procesos, que a su vez determinan los resultados.

Al hacer visible el costo de la fragmentación y distribuirlo entre los actores del sistema, Noruega logró algo particularmente difícil: transformar la integración de un ideal normativo en una consecuencia económica racional. Para el avance de la Atención de Salud Basada en el Valor, esta lección es decisiva. No alcanza con medir el valor: es necesario crear condiciones para que los agentes del sistema tengan incentivos para producirlo.

Noruega muestra que cuando los incentivos están alineados, la integración deja de ser una intención y se convierte en la forma más eficiente e inevitable de operar el sistema.

Finlandia: Integración estructural reciente

Finlandia abordó la fragmentación mediante primero la reestructuración y luego la unificación de las prácticas. Durante décadas, el sistema finlandés combinó una buena cobertura y resultados consistentes con un problema de coordinación creciente. La responsabilidad de la atención primaria y los servicios sociales se dispersó en cientos de municipios, muchos de ellos pequeños y con capacidades desiguales. El resultado fue predecible: heterogeneidad, duplicación de esfuerzos y dificultades para manejar pacientes con necesidades complejas, especialmente ancianos y aquellos con enfermedades crónicas.

La respuesta vino con la reforma SOTE[iii], implementada a partir de 2023. El principio rector es sencillo: la integración organizacional precede a la integración clínica. La reforma transfirió la responsabilidad de la salud y la asistencia social de los municipios a veintiún condados de servicios de bienestar, que comenzaron a concentrar la financiación, la planificación y la prestación de servicios sociales y de salud, anteriormente operaban en estructuras paralelas pero ahora gestionadas bajo una sola autoridad regional. No se trata simplemente de coordinación, sino de una unificación de la responsabilidad.

Este rediseño altera la lógica del sistema en tres dimensiones críticas: (i) Gobernanza, ya que la fragmentación municipal es reemplazada por estructuras regionales con mayor escala, capacidad técnica y responsabilidad más clara; (ii) vías de atención, ya que los pacientes con necesidades complejas -especialmente los ancianos- ya no se mueven entre sistemas separados, sino que son seguidos dentro de una sola lógica organizacional; y (iii) Asignación de recursos, ya que las integraciones permiten decisiones más racionales sobre cómo invertir a lo largo del ciclo de atención, reduciendo las  redundancias y las brechas.

Los datos de referencia ya indicaban un sistema robusto. Finlandia mostró niveles elevados de cobertura universal, un sólido desempeño en los indicadores de calidad y efectividad y una sólida base de atención primaria. Pero el desafío no era el nivel de servicios, era la coordinación. La reforma SOTE aborda precisamente esto: transformar un sistema funcional en uno coherente. No se trata de mejorar partes del sistema, se trata de alinear el sistema como un todo.

Naturalmente, la transición no es trivial. Las reformas de esta magnitud se enfrentan a retos importantes, como la adaptación institucional y cultural, la integración efectiva de los sistemas de información, la armonización de las prácticas en todas las regiones y la gestión de costes durante la fase de transición.

Aún así, el potencial es significativo. Al integrar estructuralmente la asistencia sanitaria y social, Finlandia crea las condiciones para avanzar en áreas críticas para el futuro de los sistemas de salud, como el manejo de enfermedades crónicas, la atención a largo plazo, la coordinación de vías de atención complejas y modelos de pago más alineados con el valor.

En términos de VBHC, esto es especialmente relevante. Sin integración organizacional, medir y administrar el valor a lo largo de todo el ciclo de atención se vuelve casi imposible. La reforma finlandesa, al unificar las responsabilidades, crea la base necesaria para esta transición.

La experiencia de Finlandia refuerza una distinción importante: la integración puede construirse de forma incremental (como en Suecia), inducida por incentivos (como en Noruega) o rediseñarse estructuralmente, como en este caso. Cada camino tiene sus costos y beneficios. Pero el caso finlandés muestra que cuando la fragmentación alcanza un cierto nivel, la integración deja de ser una opción marginal y se convierte en una reconfiguración del propio sistema. Aquí, la integración no es ajuste, es reconstrucción..

Islandia: Integración a través de la continuidad del cuidado

En Islandia, la integración no surge de grandes reformas estructurales o diseños institucionales sofisticados; surge en gran medida de la propia escala del sistema. Con una población de poco más de 380.000 habitantes y un número limitado de proveedores, el sistema islandés opera bajo una lógica distinta de la de los países más grandes: la proximidad institucional reduce la necesidad de complejos mecanismos formales de coordinación. Esto no significa una ausencia de estructura, significa una forma diferente de organizar la integración.

El sistema es predominantemente público, con una fuerte coordinación e integración nacional en la atención primaria, los hospitales y los servicios sociales. El principal hospital del país en Reykjavik sirve como eje central de la atención especializada, mientras que la atención primaria desempeña un papel estructurador para garantizar la continuidad.

En este contexto, la integración ocurre menos a través de contratos y más a través de la proximidad funcional: los profesionales se conocen entre sí, las instituciones interactúan regularmente y las vías de atención son más directas y menos burocráticas. Los resultados se reflejan en los indicadores.

Islandia presenta bajos niveles de necesidades no satisfechas -alrededor del 3% de la población (Observatorio Europeo, 2021) – alto rendimiento en el Índice HAQ, cerca del 97, entre los más altos del mundo, y altos niveles de confianza en el sistema de salud, en consonancia con los estándares nórdicos. Pero de nuevo, el punto clave no son solo los números, es lo que revelan sobre cómo funciona el sistema.

En los sistemas pequeños, la integración no necesita ser «forzada», sino que es facilitada por la propia estructura. Una menor complejidad organizacional permite una mayor continuidad de la atención, menos pérdida de información entre los niveles y una mayor alineación entre las decisiones clínicas y el manejo.

En otras palabras, la gobernanza sustituye -o más precisamente, simplifica- la necesidad de mecanismos formales de integración. Esto no elimina los retos. Islandia se enfrenta a limitaciones típicas de los sistemas pequeños, como la dependencia a escala para las tecnologías de alta complejidad, la necesidad de cooperación internacional en áreas especializadas y la vulnerabilidad a las limitaciones de capacidad. Aún así, el sistema demuestra una característica importante: es posible alcanzar altos niveles de coordinación sin una amplia complejidad institucional, siempre que haya coherencia organizacional y gobernanza efectiva.

Para el debate más amplio sobre la integración y el VBHC, Islandia ofrece una lección sutil pero poderosa: la integración depende no solo del diseño institucional, sino también de la escala, la densidad relacional y la simplicidad organizacional.

En un mundo donde los sistemas de salud tienden a ser cada vez más complejos, la experiencia islandesa sugiere un contrapunto importante: a veces, la integración no se trata de añadir capas, sino de reducir la distancia entre ellas.

Perspectivas sobre la transición a sistemas integrados basados en valores

Al examinar las experiencias de Dinamarca, Suecia, Noruega, Finlandia e Islandia en su conjunto, se hace evidente que, a pesar de las diferencias institucionales y los caminos distintos, hay un hilo común, y no es inmediatamente visible en las estructuras formales. Se basa en cómo estos sistemas organizan y utilizan la información.

La integración en los países nórdicos no se sustenta únicamente en reformas, contratos o incentivos. Está sostenido, sobre todo, por una infraestructura informativa que permite que el sistema «funcione como un sistema». Como argumentan Ellingsen y Monteiro (2018), los sistemas de información de salud funcionan como visiones organizadoras: no solo registran la atención, sino que dan forma a cómo se concibe, coordina y evalúa la atención.

En la práctica, esto significa que el paciente deja de ser un punto de paso entre instituciones y se convierte en un flujo continuo de información en todo el sistema. Los registros electrónicos compartidos de salud, la comunicación clínica en tiempo real y la telemedicina ayudan a minimizar la fragmentación estructural. Cuando la información fluye, el cuidado se conecta. Y cuando el cuidado se conecta, la integración deja de depender del esfuerzo individual y se convierte en una propiedad del propio sistema.

Es precisamente esta base la que permite una comprensión más clara tanto de las diferencias como de las convergencias entre países.

En Dinamarca, la integración se formalizó mediante contratos y acuerdos institucionales, pero solo se hizo efectiva porque la información sigue estos flujos acordados. En Suecia, donde la descentralización es aún más pronunciada, la integración surge de la práctica clínica y del uso intensivo de registros nacionales de calidad, alineando las decisiones dentro de un entorno institucional fragmentado. En Noruega, los incentivos económicos se utilizaron para inducir la coordinación, pero estos incentivos solo producen efectos porque están respaldados por sistemas que permiten rastrear las trayectorias de los pacientes a lo largo del tiempo. En Finlandia, la reciente reforma estructural crea una base organizativa más coherente, pero es la integración de datos la que determinará su eficacia real. Y en Islandia, la menor escala reduce la complejidad institucional, pero es la proximidad informativa y organizacional lo que asegura la continuidad de la atención.

A pesar de las diferentes trayectorias, la convergencia es inequívoca: no hay integración funcional sin integración informativa.

Es en este contexto que el avance de la atención sanitaria basada en el valor (VBHC) en estos países deja de aparecer como un modelo importado y se entiende como una evolución natural, aunque no trivial. VBHC no sustituye a la integración. Lo requiere a un nivel más profundo.

En Suecia, donde esta agenda ha ganado mayor fuerza, el uso sistemático de registros clínicos ha permitido una medición de resultados consistente y comparable, apoyando iniciativas concretas como los pagos agrupados y la organización de atención basada en la condición. En Dinamarca, el progreso es más pragmático, con la incorporación gradual de las PROM y el uso de datos para la gestión clínica. En Noruega, las estructuras de incentivos han sentado las bases para una mayor coordinación, sobre la cual están empezando a surgir iniciativas de calidad y valor. En Finlandia, la reciente integración estructural abre espacio para una transición más consistente hacia modelos basados en el ciclo del cuidado. Y en Islandia, aunque VBHC aún no es una agenda explícita, el nivel de integración existente sugiere un potencial latente significativo.

El patrón que surge de esta comparación es claro. Donde la integración es más madura, VBHC encuentra condiciones reales para la implementación. Cuando la integración aún está en construcción, el VBHC sigue siendo potencial, a menudo más conceptual que operativo. Esto lleva a una conclusión simple y exigente: no hay VBHC sin integración previa del sistema.

Sin coordinación entre los niveles de atención, sin datos que conecten las trayectorias de atención y sin responsabilidad compartida, la idea de medir el valor a lo largo del ciclo completo de atención pierde consistencia. Lo que queda son iniciativas aisladas, incapaces de transformar el sistema en su conjunto.

Los países nórdicos no aplicaron el HBHC como modelo teórico. Durante décadas construyeron las condiciones institucionales, organizativas e informativas que permitieron que este concepto tuviera sentido en la práctica. Y esta es precisamente la principal lección que surge de este análisis comparativo.

La experiencia nórdica no ofrece un modelo ya hecho para ser replicado. Ofrece una lógica de construcción. La integración no es un proyecto con un plazo definido, es una arquitectura que se consolida con el tiempo. Los incentivos, las estructuras y los datos no compiten. Se complementan. Y el valor, al final, no es un punto de partida, sino una consecuencia de un sistema capaz de funcionar de manera coordinada.

En un contexto global todavía marcado por la fragmentación y las funciones superpuestas, los países nórdicos muestran que la integración no se limita a conectar servicios. Se trata de alinear el sistema en torno a un principio que parece simple pero que requiere una profunda reorganización: el cuidado no es una suma de episodios. Es un flujo continuo, y debe gobernarse como tal.

Referencias

Commonwealth Fund (2023), International Health Care System Profile: Norway. Available at: https://www.commonwealthfund.org/international-health-policy-center/countries/norway

Ellingsen, G. & Monteiro, E. (2018), The organizing vision of integrated health information systems. Health Informatics Journal.

European Observatory on Health Systems and Policies (2021), Iceland: Country Health Profile 2021. Available at: https://health.ec.europa.eu/system/files/2021-12/2021_chp_is_english.pdfd

Fullman, N. et al. (2018), Measuring performance on the Healthcare Access and Quality Index for 195 countries. The Lancet. Available at: https://www.thelancet.com/journals/lancet/article/PIIS0140-6736(18)30994-2/fulltext

Nordic Welfare Centre (2022), Integrated Healthcare and Care through Distance-Spanning Solutions (iHAC). Available at: https://nordicwelfare.org

Laugesen, K. et al. (2021), Nordic health registry-based research: a review. Clinical Epidemiology. Available at: https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC8302231/

OECD (2025), Health at a Glance 2025. Available at: https://www.oecd.org/health/health-at-a-glance/

Porter, M.E. & Lee, T.H. (2013), The Strategy That Will Fix Health Care. Harvard Business Review. Available at: https://hbr.org/2013/10/the-strategy-that-will-fix-health-care

Notas

[i] The HAQ Index was developed within the framework of the Global Burden of Disease Study and incorporates 32 causes of avoidable mortality, including tuberculosis, treatable cardiovascular diseases, certain types of cancer (e.g., breast and cervical), infectious diseases with available treatment, among others. For each country, age-standardized mortality rates are calculated and adjusted for risk factors associated with these conditions. The result is then transformed into a scale from 0 to 100, where 100 represents the best possible performance. The interpretation of the HAQ assumes that countries with scores above 90 have highly effective health systems (e.g., Nordic countries, Japan). Scores between 70 and 89 indicate good performance, albeit with remaining gaps, while scores below 70 reflect significant problems in access and/or quality. The central point is that a country may spend heavily on health, but if its HAQ is low, this indicates that the system is not effectively converting spending into outcomes. In this sense, the HAQ is a strong measure of clinical effectiveness, real (not merely formal) access, and the system’s capacity to treat avoidable conditions. However, the HAQ does not measure patient experience (PREMs), quality of life (PROMs), nor does it directly capture costs or efficiency. In other words, it is an excellent indicator of clinical outcomes, but not a comprehensive measure of value from a Value-Based Health Care (VBHC) perspective

[ii]  In that same year, Brazil’s HAQ score, measured using the same methodology, ranged between 64 and 67.

[iii] SOTE is the Finnish acronym for the Social and Health Care Reform (Sosiaali- ja terveydenhuollon uudistus). It represents one of the most profound reforms ever undertaken in the Finnish system, with a clear objective: to integrate health and social care under a single governance structure. Before SOTE, services were organized across hundreds of municipalities, resulting in significant fragmentation and difficulties in coordinating care—particularly for elderly patients and those with chronic conditions. Following the reform (from 2023 onward), 21 wellbeing services counties were created, concentrating responsibility for financing, management, and the provision of health and social care services. This restructuring helps to reduce fragmentation across levels of care, improves coordination for complex patients, mitigates inequalities between municipalities, and enhances the efficiency of resource allocation.

El producto más vendido de la historia: la esperanza

En un mercado que abarca siglos y civilizaciones, reyes, profetas, políticos, revolucionarios, predicadores y visionarios siguen vendiendo la misma mercancía: la esperanza.

David Getner 7 de junio de 2026. Diario do Poder.

Imagina una feria que abrió sus puertas hace miles de años y que nunca ha cerrado desde entonces.

No ocupa una plaza ni una ciudad. Se extiende a lo largo de la historia de la humanidad. Sus corredores atraviesan imperios, religiones, revoluciones, elecciones, guerras, crisis económicas y transformaciones tecnológicas. Millones de personas transitan por él cada día. En un puesto venden prosperidad. En el siguiente, seguridad. Más adelante, igualdad, justicia, riqueza, paz o salvación. Los vendedores cambian. Las banderas cambian. Las ideologías cambian. El empaquetado cambia. Pero la mercancía, sorprendentemente, sigue siendo la misma.

Esperanza.

Si un historiador intentara identificar el producto más vendido en la historia de la humanidad, probablemente comenzaría con los candidatos más obvios: oro, plata, sal, especias, petróleo o tecnología. Todos ellos han enriquecido imperios, transformado economías y marcado épocas. Sin embargo, ninguno ha encontrado tantos compradores como la esperanza. Desde que los humanos aprendieron a imaginar el futuro, alguien descubrió que era posible presentarlo como una promesa.

La fórmula ha perdurado durante milenios porque funciona. Los reyes prometieron gloria. Los profetas prometieron redención. Los revolucionarios prometieron igualdad. Los generales prometieron victoria. Los políticos prometieron prosperidad. Los visionarios prometieron un mundo nuevo. Cada época ha producido sus propios promotores del futuro, ocupando distintos puestos en este inmenso mercado humano.

Lo curioso es que muchas de estas promesas nunca podrían cumplirse exactamente como se anunciaban. Sin embargo, se siguen haciendo. Y siguen encontrando compradores.

Basta con observar el mundo actual. En prácticamente todos los países, surgen candidatos que prometen solucionar en pocos años problemas que han aquejado a sociedades enteras durante generaciones. Algunos prometen erradicar la pobreza sin explicar cómo una población puede enriquecerse sin una educación de calidad, una mayor productividad y un desarrollo económico sostenido. Otros prometen gravar a los multimillonarios que supuestamente controlan el sistema, aunque a menudo dependen del apoyo, la financiación o la influencia de personas cuya riqueza dista mucho de la que prometen combatir.

Hay candidatos que prometen transporte público gratuito en ciudades cuyos sistemas de transporte apenas logran sobrevivir a los déficits acumulados. Otros prometen congelar los alquileres sin reducir la oferta de vivienda. Algunos garantizan más beneficios sociales y menos impuestos simultáneamente, como si las matemáticas pudieran suspenderse durante una campaña electoral. Otros aseguran que las guerras alimentadas por rivalidades históricas, disputas territoriales, intereses estratégicos y regímenes autoritarios pueden resolverse en pocos días gracias a la llegada de un nuevo liderazgo.

En otro sector del mercado se encuentran los vendedores de prosperidad espiritual. Algunos prometen abundancia material en esta vida y felicidad eterna en la siguiente. Es una promesa particularmente elegante: nadie puede volver para comprobar si se cumplió. Más allá están quienes ofrecen protección allí donde el Estado ha fallado. Traficantes, milicias y grupos armados también venden esperanza. Prometen orden, seguridad y estabilidad. El verdadero precio suele revelarse solo después de firmar el contrato invisible.

También existen los promotores de utopías tecnológicas. En distintos momentos, han prometido que las nuevas máquinas, los nuevos sistemas o las nuevas tecnologías eliminarían problemas que la política, la economía e incluso la propia naturaleza humana no han logrado resolver durante siglos. La tecnología transforma las sociedades y abre un abanico de posibilidades extraordinarias. Pero, al igual que la política, la religión o la ideología, rara vez consigue erradicar las limitaciones de la condición humana.

Lo más intrigante, sin embargo, no es la existencia de los vendedores. Siempre han existido y probablemente siempre existirán. La pregunta verdaderamente interesante es otra: ¿por qué seguimos comprando?

Quizás porque los problemas son reales. La pobreza existe. La violencia existe. La desigualdad existe. La inseguridad existe. El sufrimiento existe. Cuando alguien ofrece una solución sencilla a un problema complejo, no solo presenta una propuesta. Ofrece alivio. Ofrece la posibilidad de creer que existe un atajo hacia un destino que normalmente requiere un largo camino.

Es precisamente en este punto donde las contradicciones desaparecen del envoltorio. La prosperidad requiere la producción de riqueza antes de su distribución. La educación requiere inversión y continuidad. La paz depende de la voluntad de todas las partes involucradas. La seguridad implica costos, restricciones y decisiones difíciles. El desarrollo económico lleva tiempo. Casi todos los grandes desafíos humanos conllevan inevitables compensaciones.

Sin embargo, las promesas imposibles tienen una ventaja extraordinaria sobre la realidad: ofrecen beneficios sin costes. Prometen riqueza sin esfuerzo, seguridad sin sacrificio, paz sin concesiones, derechos sin obligaciones y resultados sin tiempo. Son versiones del mismo producto, adaptadas política, religiosa o ideológicamente, cuidadosamente reposicionadas para diferentes públicos.

En muchos casos, ni siquiera es necesario que el vendedor crea plenamente en la promesa. Basta con que el comprador crea en ella.

Quizás por eso sobreviven a sus propios fracasos. Cuando una promesa no se cumple, rara vez desaparece. Simplemente cambia de lugar. Nuevos líderes reemplazan a los antiguos. Nuevos eslóganes sustituyen a los anteriores. Nuevas ideologías ocupan el lugar de las antiguas. Los vendedores se renuevan, pero la mercancía permanece expuesta en el escaparate.

En definitiva, quizás la historia de la humanidad pueda contarse como la de una feria interminable. Generación tras generación, recorremos los mismos pasillos, observando nuevas versiones de los mismos productos. Las voces que anuncian los productos cambian. Los nombres impresos en los envases cambian. Los rostros de los vendedores cambian. Pero seguimos buscando lo que nuestros antepasados ​​buscaron hace miles de años.

Esperanza.

El producto más vendido de la historia.

Y las promesas imposibles siguen siendo el envoltorio preferido en el que, generación tras generación, elegimos llevarnos las cosas a casa.

David Gertner, doctor en filosofía, es escritor y ensayista. Nacido en Brasil y residente en Estados Unidos desde hace más de tres décadas, escribe sobre tecnología, ética, identidad, memoria y la condición humana. Es autor de *AI and Me: The Unexpected Journey of Liora and David* y tiene previsto publicar dos nuevos libros en 2026: *The Encyclopedia of Things That Should Never Have Happened (But Did Anyway)* y *Silence and Time *. Para más información, visite http://www.davidgertner.com.

Redes de Salud digitales Hub and Spoke: Transformación Estructural y Equidad en Hospitales Zonales

Dr. Carlos Alberto Díaz Profesor de la Universidad ISALUD.

Este resumen ejecutivo, es el ejercicio intelectual de la generación de esquemas de redes provinciales para su instalación e implementación con el equipo de extensión universitaria de la Universidad ISALUD. Mediante sus programas de fortalecimiento institucional que constituyen un antecedente que avala la propuesta.

1. Fundamentos y Crisis del Acceso: El Imperativo del Cambio

El acceso a la atención médica especializada no es un objetivo operativo opcional, sino el desafío de equidad más urgente de los sistemas sanitarios contemporáneos. Como Especialista Sénior en Políticas de Salud, observo que la actual estructura fragmentada de los hospitales zonales ha alcanzado un punto de agotamiento funcional. La transición hacia un modelo de red no es una mera recomendación administrativa; es un imperativo estratégico para desmantelar la centralización urbana de recursos que condena a las poblaciones periféricas a una atención de segunda categoría.

Avedis Donabedian (1972) estableció una distinción técnica fundamental: la «disponibilidad» (la existencia nominal de una infraestructura) frente al «acceso real» (el uso efectivo y oportuno del servicio). En los sistemas provinciales, esta brecha se manifiesta en una mortalidad evitable inaceptable. Mientras que los grandes centros urbanos concentran la tecnología, los hospitales del interior operan como «islas» desconectadas, enfrentando lo que el Dr. Carlos Alberto Díaz denomina los «círculos de fuego» que impiden una derivación organizada.

Basándonos en la evidencia clínica y de gestión, identificamos seis barreras transversales que bloquean el acceso equitativo:

  • Fragmentación sistémica: Desarticulación entre niveles que impide una respuesta institucional única.
  • Ausencia de nominalización: Falta de responsabilidad territorial sobre quién debe cuidar a quién.
  • Falla de interoperabilidad: Dispersión de la información clínica que obliga al paciente a ser el «cadete» de sus propios datos.
  • Incentivos perversos por volumen: Sistemas de pago que premian la cantidad de actos médicos en lugar de los resultados en salud.
  • Alta rotación de capital humano: Inestabilidad de equipos en el interior profundo que destruye la continuidad del cuidado.
  • Gradiente social inverso: La realidad de que las barreras se amplifican precisamente sobre las poblaciones con mayores necesidades insatisfechas.

Estas fallas estructurales exigen el abandono del modelo hospital-céntrico aislado en favor de la arquitectura organizativa «Hub and Spoke», la única arquitectura capaz de integrar recursos dispersos en un sistema resiliente y equitativo.

2. Anatomía del Modelo Hub and Spoke: Más que una Metáfora Logística

El modelo Hub and Spoke propone una metamorfosis organizacional: el paso de hospitales autónomos a sistemas integrados de alto rendimiento. Inspirado en la logística aeronáutica, su aplicación sanitaria busca centralizar la complejidad extrema para distribuir la accesibilidad. El objetivo estratégico es que el conocimiento viaje, no necesariamente el paciente.

En la arquitectura de redes zonales argentinas, definimos operativamente los roles:

  • Hub (Centro): El hospital de referencia regional que concentra la alta complejidad (UCI, cirugía mayor, especialistas full-time) y actúa como nodo de formación y soporte telemédico.
  • Spoke (Radio): Hospitales zonales de menor complejidad y CAPS que garantizan la capilaridad territorial, el seguimiento de crónicos y actúan como primer filtro calificado.

Diferenciamos tres tipologías: el Hub centralizado clásico (derivación física), el Hub distribuido (jerarquías regionales) y el Hub 2.0 o virtual, donde la capacidad del especialista se proyecta digitalmente hacia el territorio sin necesidad de traslado.

Funciones Estratégicas de los Nodos

FunciónHub (Hospital de Referencia)Spoke (Hospital Zonal/CAPS)
Rol ClínicoEspecialización, alta complejidad, procedimientos de alto volumen-resultado.Acceso territorial, resolución de baja/mediana complejidad, filtro de demanda.
Soporte y RedFormación continua, teleasistencia 24/7, supervisión de protocolos.Seguimiento de crónicos, captación de población nominalizada.
GobernanzaAuditoría de red, gestión de derivaciones (modelo pull).Ejecución local y contrarreferencia activa.

El valor clínico se genera mediante un flujo multidireccional: Intake (ingreso local) → Derivación (escalamiento por complejidad) → Estabilización (en el hub) → Retorno (seguimiento en la comunidad). Este ciclo asegura que el paciente regrese a su entorno local con un plan de cuidado coherente, evitando el desarraigo innecesario.

3. Marco Teórico: Accesibilidad Espacial, Equidad y Relación Volumen-Resultado

La Cobertura Sanitaria Universal es, fundamentalmente, un problema de geografía médica. El «dónde» condiciona el «cuándo» y el «cómo» de la curación.

Utilizamos el método E2SFCA (Enhanced Two-Step Floating Catchment Area) para revelar brechas de acceso que los indicadores tradicionales de «camas por habitante» ocultan. Este método demuestra que la accesibilidad real decae exponencialmente con el tiempo de viaje. El modelo Hub and Spoke resuelve la tensión entre la concentración selectiva (donde el alto volumen de casos en el Hub garantiza mejores resultados clínicos) y la proximidad geográfica. Mediante el soporte remoto, el especialista del Hub «extiende sus manos» hacia el Spoke, permitiendo que pacientes inestables reciban cuidados críticos sin el riesgo de un traslado prematuro.

Sintetizamos los pilares de este marco teórico en tres principios operativos:

1. Subsidiariedad: Resolución en el nivel más cercano posible a la vivienda del paciente.

2. Proporcionalidad: Inversión tecnológica distribuida según la carga epidemiológica real.

3. Continuidad: Flujo ininterrumpido de información clínica entre nodos.

4. Evidencia Internacional: Casos de Éxito y Lecciones Globales

La medicina basada en evidencia organizacional confirma que este modelo es la solución más robusta para sistemas con dispersión geográfica.

  1. Vermont, EE.UU.: Implementó una red para el tratamiento de opioides financiada por Medicaid (Waiver 2703). Logró aumentar de 1,000 a 8,000 pacientes en tratamiento, con un ahorro neto para el sistema de USD 6.7 millones.
  2. Royal Free Hospital, Reino Unido: Demostró que los resultados de supervivencia en trasplante hepático son equivalentes entre el Hub y los Spokes rurales. El acceso al trasplante desde la periferia aumentó un 153%, con un 96% de satisfacción del paciente.
  3. Italia (Pecoraro et al., 2024): El estudio reveló que la falta de accesibilidad local genera «movilidad pasiva» (viajes forzados del sur al norte). El Hub and Spoke actúa como herramienta de retención de demanda y equidad territorial.
  4. Ohio, EE.UU.: El modelo QI Hub logró una mejora de 6.2 puntos porcentuales en el control de la hipertensión en solo 18 meses mediante el soporte de datos en tiempo real a centros de atención primaria.

Factores de éxito («So What?»): La evidencia muestra que no basta con la tecnología; el éxito depende de un financiamiento estable, liderazgo clínico con autoridad sobre la red y una cultura de colaboración bidireccional.

5. Hub 2.0: La Revolución de la Tecnología Digital

Las tecnologías digitales eliminan las fronteras físicas, multiplicando la capacidad del Hub de forma exponencial. El modelo Hub 2.0 no desplaza personas, desplaza bits.

Según Morrissette y Siket (2025), las herramientas se dividen en tres ejes críticos:

  • Monitoreo en tiempo real e IA: Algoritmos como Clarity para detección automática de status epilépticos en EEG y monitoreo remoto de dispositivos cardíacos, que reducen hospitalizaciones en un 30%.
  • Comunicación y Telemedicina: El Tele-ACV y Tele-EMS permiten reducir el tiempo puerta-aguja en 20-28 minutos, salvando tejido cerebral vital.
  • Soporte a la Decisión (CDS): Guías clínicas e historias compartidas que insertan el conocimiento del especialista directamente en el consultorio del hospital zonal.

Impacto de las Herramientas Digitales en Red

HerramientaAplicación en Red ZonalImpacto Documentado
Tele-ACVNeurólogo del Hub guía trombólisis en Spoke.Reducción de mortalidad y discapacidad.
UCI VirtualIntensivista supervisa camas en Spoke 24/7.Mejor adherencia a protocolos críticos.
Tele-EMSoporte remoto para guardias rurales.Reducción del 31% en costos de urgencias.

Crítica: Las barreras principales son la conectividad de banda ancha deficiente, la baja alfabetización digital y el riesgo de «automatización complaciente», donde se depende ciegamente del algoritmo sin juicio clínico.

6. El Hospital Rural: Estrategias de Supervivencia y Control de Infecciones

Para los hospitales rurales, el modelo Hub and Spoke es su «tabla de salvación» frente al ciclo de deterioro sistémico. Aplicamos aquí la taxonomía de infraestructura crítica:

  • Sistemas Tipo A (Fundacionales): Transporte sanitario y conectividad digital. Sin estos, la red no existe.
  • Sistemas Tipo B (Servicios Dependientes): El cuidado clínico especializado, que depende de la estabilidad de los Sistemas Tipo A.

Para ser un Spoke funcional, el hospital rural requiere: Guardia 24h, laboratorio con respuesta <60 min y radiología digital. Implementamos aquí las guías mBIG (Modified Brain Injury Guidelines), que permiten que el Spoke retenga de forma segura pacientes con trauma craneal de bajo riesgo, evitando derivaciones innecesarias.

Vigilancia Epidemiológica: El modelo de Pantano y Friedrich destaca que el Hub actúa como laboratorio de referencia regional. Siguiendo el ejemplo de la región EUREGIO (Países Bajos-Alemania), el Hub coordina la vigilancia de bacterias multirresistentes (AMR), asegurando que un brote en un nodo no colapse la red entera.

7. Financiamiento y Gobernanza: El Motor del Sistema

Una red sin incentivos financieros es solo una expresión de deseos. El éxito requiere:

  • Modelos de Pago: Waivers, subsidios por red y pagos por desempeño ligados a indicadores sistémicos.
  • Compensación de Soporte: Es crítico que el Ministerio de Salud compense al Hub por las teleconsultas y la formación que brinda a los Spokes.
  • Estructura de Poder: Un Comité Directivo, un Director de Red con mandato formal y una Historia Clínica Electrónica (HCE) única basada en el DNI.

8. El Modelo Hub and Spoke en Argentina: Superando la Fragmentación

Argentina enfrenta el desafío de 24 sistemas provinciales descoordinados. Como imperativo estratégico, debemos integrar este modelo para romper los «círculos de fuego».

Contexto Crítico: El Decreto 172/2024 eliminó el mecanismo de débito automático de la Superintendencia de Servicios de Salud (SSS/AFIP). Esto ha dejado a los hospitales públicos zonales vulnerables ante el impago de las Obras Sociales. Por ello, la gobernanza de la red debe incluir Leyes Provinciales de Salud que generen «títulos ejecutivos» para garantizar el cobro directo a terceros pagadores y asegurar la sostenibilidad financiera de la red.

Proponemos una arquitectura de tres niveles:

  1. Hub Provincial: Máxima complejidad (TC, Hemodinamia, Trasplante).
  2. Hub Zonal: Articulador regional con capacidad quirúrgica y UCI básica.
  3. Spoke / CAPS: Nominalización y primer contacto.

9. La Inversión Provincial: Costos, Retorno y Viabilidad Política

Como especialistas, debemos hablar el lenguaje de los tomadores de decisiones. La inversión en una red provincial digitalizada oscila entre el 0.3% y el 0.8% del PBG provincial.

Argumento de Payback Estratégico: A diferencia de otros gastos sanitarios, esta inversión tiene una curva que «decrece y termina».

  • Años 1-4: Inversión en infraestructura TI, software y equipos.
  • Año 5: Se alcanza el break-even point (superávit). A partir de aquí, el sistema genera ahorros netos.

La red reduce siete gastos invisibles actuales:

  1. Vuelos sanitarios: USD 18k a 45k por traslado.
  2. Derivaciones ineficientes: Ambulancias y logística.
  3. Camas UTI saturadas: Por patologías evitables (diabetes, hipertensión) no controladas en el Spoke.
  4. Traslados al AMBA: Costos de internación fuera de jurisdicción.
  5. Desarraigo: Costo social y laboral de la familia.
  6. Sobreprecios por urgencia: En insumos no planificados.
  7. Facturación perdida: Por falta de registro digital.

10. Evaluación, Monitoreo y Conclusiones Estratégicas

La red debe auditarse mediante indicadores que capturen el valor sistémico.

Indicadores Clave de Desempeño (KPI)

DimensiónIndicadorObjetivo
Acceso% de población a < 60 min de un Spoke.> 90%
Eficiencia% de derivaciones evitadas por soporte remoto.> 30%
CalidadTasa de trombólisis en ventana para ACV.> 15%
ImpactoAVPP recuperados (Años de Vida Potencial Perdidos).Reducción sostenida.

Conclusiones Fundamentales

  1. El modelo Hub and Spoke es la reforma estructural de mayor impacto para el sistema argentino.
  2. Resuelve la paradoja entre proximidad geográfica y calidad especializada.
  3. La tecnología es un multiplicador, pero la integración organizacional es la base.
  4. La inversión se paga sola mediante el recupero de facturación y ahorro en derivaciones.
  5. El hospital zonal es la pieza angular de la soberanía sanitaria provincial.
  6. La estabilidad del personal es la barrera crítica a resolver.
  7. El soporte del Hub debe ser remunerado explícitamente.
  8. La red actúa como contrapeso a la fragmentación del sistema federal.
  9. El modelo genera capital político mediante resultados visibles en el territorio.
  10. El éxito depende de una voluntad política que trascienda los ciclos electorales.

Como sentenció Avedis Donabedian: «La prueba del acceso es el uso del servicio, no simplemente la presencia de una instalación». Este modelo es la única garantía de que esa prueba se supere con éxito para cada ciudadano argentino.

Error médico:

Dr. Carlos Alberto Díaz. Profesor Titular Universidad ISALUD

El error médico representa la tercera causa de muerte en EE.UU. según los datos más citados, evidenciando la gravedad de este problema en el sistema de salud del país. Además, el Informe Global de Seguridad del Paciente de la OMS (2024) estima que más de 1 de cada 10 pacientes sufre algún tipo de daño en los sistemas de atención sanitaria, lo que subraya la necesidad urgente de implementar medidas de mejora. Sorprendentemente, más de la mitad de estos daños son prevenibles, lo que plantea interrogantes sobre las prácticas actuales y la formación del personal médico. Entre las diversas formas de error, el error diagnóstico y el error terapéutico son las dos expresiones más frecuentes e impactantes de este problema, ocasionando no solo sufrimiento a los pacientes, sino también un aumento en los costos de atención médica y una disminución de la confianza en el sistema sanitario. El reconocimiento de estas fallas es fundamental para abordar las raíces del problema y fomentar un entorno de atención más seguro y eficaz. [1,2]

Tipo de errorDefiniciónEjemplos clínicos representativos
Error de acción (comisión)Hacer algo que no debería haberse hecho, o hacerlo incorrectamente.Cirugía en el lado equivocado. Medicamento incorrecto administrado. Dosis diez veces mayor a la prescrita.
Error de omisiónNo hacer algo que debería haberse hecho.No pedir la troponina en un dolor torácico. No prescribir anticoagulación en FA. No realizar el fondo de ojo en un diabético.
Error de diagnósticoFracaso en establecer la explicación correcta y oportuna del problema de salud del paciente.ACV diagnosticado como vértigo posicional benigno. Sepsis en anciano sin fiebre no reconocida. Disección aórtica confundida con cólico renal.
Error de medicación (terapéutico)Cualquier falla en el proceso de prescripción, dispensación, preparación o administración de un medicamento.Error de dosis. Medicamento en paciente alérgico. Duplicación terapéutica. Omisión de medicamento crítico al alta.
Error de proceso / procedimientoFalla en la ejecución de un procedimiento técnico o en el seguimiento de un protocolo.Complicación de vía central por técnica incorrecta. Retención de cuerpo extraño en cirugía. Error en la dosis de radioterapia.
Error de comunicaciónFalla en la transmisión de información crítica entre profesionales o al paciente.Resultado crítico de laboratorio no comunicado. Cambio de turno incompleto. Alta hospitalaria sin información al médico de cabecera.

El modelo de doble proceso en el razonamiento clínico

La comprensión contemporánea del error diagnóstico está firmemente anclada en la teoría del doble proceso (dual process theory), que postula dos sistemas cognitivos paralelos en el razonamiento clínico:[5,6,7]

  • Sistema 1 (rápido, intuitiva vida, automático): genera hipótesis diagnósticas casi instantáneamente a partir del reconocimiento de patrones, impulsado principalmente por el conocimiento experiencial acumulado. Es eficiente y mayoritariamente correcto cuando el caso clínico encaja en un patrón familiar. La heurística es su mecanismo fundamental.
  • Sistema 2 (lento, analítico, deliberativo): aplica razonamiento formal y consciente para arribar a un diagnóstico. Es el que realiza la verificación sistemática, el análisis diferencial estructurado y la búsqueda de evidencia contradictoria. Es más confiable para casos atípicos pero requiere tiempo y capacidad cognitiva disponibles.

Croskerry y colaboradores, en un trabajo seminal publicado en BMJ Quality & Safety,[8] describieron la tensión entre ambos sistemas como la fuente principal de los errores cognitivos. Sin embargo, la revisión crítica de Norman et al. en Journal of Evaluation in Clinical Practice (2024)[7] cuestiona la asunción de que los errores surgen principalmente del Sistema 1. Su análisis de la evidencia fundamenta que los errores emergen de ambos sistemas, que la causa principal es la falta de acceso al conocimiento adecuado —más que los errores de procesamiento— y que las estrategias educativas orientadas solo a reconocer los sesgos son insuficientes.

La revisión de Academic Emergency Medicine (2024),[9] desde el contexto específico de las urgencias, confirma la dualidad y añade que el estado interno del médico —fatiga, hambre, estrés emocional, ruido ambiental— degrada la calidad del razonamiento del Sistema 2 precisamente en los momentos de mayor necesidad, favoreciendo el predominio del Sistema 1 y sus vulnerabilidades.

3.2 Los sesgos cognitivos más documentados

Un análisis de 100 errores en medicina interna encontró factores cognitivos en el 74% de los casos, siendo el cierre prematuro el mecanismo más frecuente.[10] A continuación se describen los sesgos con mayor impacto clínico documentado:

Sesgo cognitivoDescripción mecanismoEscenario clínico típicoFrecuencia*
Cierre prematuroAceptar el primer diagnóstico plausible sin buscar alternativas ni verificar que explica todos los hallazgos. El error cognitivo más documentado.Ingreso por dolor abdominal diagnosticado como gastritis. La peritonitis ya instaurada se detecta 36h después.Muy alta
Sesgo de anclajeAsignar excesivo peso a la primera información o diagnóstico formulado. La información posterior se filtra para confirmar, no para refutar.El médico de guardia recibe al paciente con etiqueta ‘ansiedad’. Su dolor torácico es evaluado con sesgo desde el inicio.Alta
Sesgo de disponibilidadFavorecer el diagnóstico que se ‘viene a la mente’ con facilidad por haberlo visto recientemente o porque es muy conocido.Tras ver tres neumonías consecutivas, el siguiente paciente con disnea y fiebre es diagnosticado como neumonía. Es TEP.Alta
Efecto de encuadreEl diagnóstico previo de otro profesional moldea la percepción del evaluador actual, restando apertura a alternativas.‘La guardia lo diagnosticó como contractura lumbar.’ El médico de planta no reexamina críticamente. Es absceso epidural.Media-alta
Omisión de verificación (search satisficing)Detener la búsqueda al encontrar el primer hallazgo que satisface. El segundo diagnóstico, el segundo hallazgo en la imagen, queda sin buscar.Fractura en el radiograma de tobillo. La luxación asociada del astrágalo no se busca. Se pierde en el alta.Alta
Sesgo de atribuciónAsignar síntomas al perfil percibido del paciente (hipocondriaco, adicto, ansioso, ‘policonsultador’) sin evaluación objetiva.Paciente con antecedentes de somatización. Su dolor de pecho ‘como siempre’ es en realidad un IAM tipo 2.Media
Sesgo de representatividadClasificar el caso según su parecido con el prototipo de la enfermedad, ignorando la prevalencia real (frecuencia de base).El ECG no es ‘el típico de IAM’. El médico descarta el diagnóstico porque el caso no parece ‘suficientemente clásico’.Media
Efecto halo / cuernosLa evaluación de un síntoma o hallazgo queda positiva o negativamente influida por la impresión global del paciente.Paciente que ‘no da aspecto tóxico’: se subestima su sepsis. Paciente ‘que parece muy enfermo’: se sobreestima.Media

Tabla 2. Sesgos cognitivos más documentados en el error diagnóstico médico. *Frecuencia estimada en estudios de análisis de errores. Fuentes: Croskerry et al. BMJ QS 2013; Norman et al. J Eval Clin Pract 2024; Delta Psychology 2025.

3.3 Factores no cognitivos que contribuyen al error diagnóstico

Junto con los factores cognitivos, existen condiciones sistémicas y contextuales que aumentan la probabilidad del error diagnóstico independientemente de las habilidades del profesional:

3.3.1 Factores del sistema

  • Fragmentación de la información clínica: cuando la historia clínica está dispersa entre múltiples sistemas, la imagen clínica completa no está disponible en el momento de la decisión.
  • Transferencias deficientes (handoffs): el cambio de turno o de equipo es el momento de mayor pérdida de información relevante. Hasta el 30% de las fallas diagnósticas tienen un componente de transferencia deficiente.[11]
  • Falta de seguimiento de resultados: el resultado crítico de laboratorio o imagen que no tiene un proceso formal de notificación y seguimiento genera demoras diagnósticas prolongadas.
  • Cultura de la jerarquía: en sistemas sanitarios con marcada jerarquía, el residente o la enfermera que percibe un error no puede cuestionarlo abiertamente. El error no se intercepta.

3.3.2 Factores del paciente

  • Presentación atípica: el paciente que no presenta el cuadro clásico de una enfermedad —el IAM sin dolor torácico, el ACV con solo vértigo, la sepsis sin fiebre— no activa los patrones del Sistema 1, generando mayor exigencia sobre el Sistema 2 en condiciones no siempre óptimas.
  • Multimorbilidad: la coexistencia de múltiples condiciones crónicas oscurece el cuadro clínico y predispone al sesgo de atribución (confundir el nuevo problema con una manifestación de la enfermedad conocida).
  • Barreras de comunicación: idioma, nivel de educación, deterioro cognitivo o estado alterado de conciencia impiden que el paciente brinde una historia clínica completa.

3.3.3 Factores del profesional

  • Estado fisiológico: la fatiga, el hambre y el estrés deterioran la capacidad del Sistema 2. Los turnos de más de 16 horas se asocian con un aumento del 36% en la tasa de errores graves en residentes.[11]
  • Brechas de conocimiento: Norman et al. demuestran que la causa más frecuente del error diagnóstico no es el procesamiento cognitivo incorrecto sino la falta del conocimiento necesario para generar la hipótesis correcta.[7]
  • Experiencia y expertise: con mayor experiencia, la tasa de errores del Sistema 1 disminuye porque los patrones reconocibles son más y más finos. Pero la experiencia también consolida los sesgos, haciendo al experto más resistente a considerar alternativas no familiares.
🔑  Conclusión clave: el error diagnóstico no es un déficit del individuo corregible con más formación o más cuidado. Es el resultado predecible de la interacción entre capacidades cognitivas limitadas (normales en toda biología) y condiciones del sistema que las amplifican. La estrategia de prevención eficaz debe actuar sobre ambos niveles simultáneamente.

4. Causas del error terapéutico: del error de medicación al error de proceso

4.1 Dimensión global del error terapéutico

El Informe Global de Seguridad del Paciente de la OMS (2024)[1] estima que 1 de cada 20 pacientes sufre daño relacionado con el medicamento a nivel global. El 53% de este daño ocurre en la etapa de prescripción, convirtiendo al médico prescriptor en el actor de mayor relevancia en la cadena del error terapéutico. La Iniciativa Global de la OMS Medicación Sin Daño (Medication Without Harm), lanzada en 2017 y renovada en el marco del Plan 2021-2030, reconoce los errores de medicación como la causa de daño prevenible más frecuente a escala mundial.[1]

La revisión sistemática sobre tipos de error de medicación en hospitales (ScienceDirect, diciembre 2025)[12] confirma que los errores ocurren en todas las etapas del proceso: prescripción, transcripción, dispensación, preparación y administración, con variabilidad significativa en los sistemas de clasificación utilizados por distintas instituciones y estudios, lo que dificulta la comparación pero confirma la ubicuidad del problema.

4.2 El modelo de causas de Reason aplicado al error de medicación

Keers et al. (PubMed)[13] y la revisión sobre causas del error de administración en hospitales clasifcan los actos inseguros en la cadena de medicación en cuatro categorías:

  • Deslices y lapsos (slips & lapses): son las más frecuentes. Se ejecuta una acción distinta a la planificada (desliz) o se olvida un paso del proceso (lapso). Ejemplo: preparar 10 mg en lugar de 1 mg por confusión entre concentraciones, o no verificar la identificación del paciente antes de administrar.
  • Errores basados en el conocimiento: la decisión es incorrecta porque el prescriptor no tiene el conocimiento clínicamente correcto para la situación. Ej: prescribir un IECA en un paciente con estenosis bilateral de arteria renal desconocida.
  • Violaciones deliberadas: se conoce el procedimiento correcto pero se toma un atajo conscientemente. Ej: no verificar el historial de alergias «porque el paciente ya fue evaluado esta semana».
  • Errores por reglas incorrectas: se aplica una regla que en otro contexto es válida pero que en la situación actual es incorrecta. Ej: ajustar la dosis por peso corporeal real en lugar de por peso ideal en paciente obesó mórbido para determinados fármacos.

4.3 Condiciones favorecedoras del error terapéutico en el hospital

La revisión sistemática de causas en médicos de cuidados críticos y quirófanos (Medicina, febrero 2025) [14] identifica que los factores de riesgo más consistentemente asociados con el error de medicación incluyen:

Dimensión de la causaFactores específicos documentadosEvidencia de impacto
Alta complejidad del pacienteGravedad de la enfermedad. Edad avanzada. Disfunción renal o hepática. Polimedicación (>5 fármacos).UCI: pacientes de mayor gravedad tienen 3-4× más probabilidad de error. Polimedicación multiplica el riesgo de interacciones.
Comunicación inadecuadaPrescripción ilegible o con abreviaturas. Documentación deficiente. Transcripción errónea. Handoffs incompletos.53% del daño por medicamento ocurre en la etapa de prescripción (OMS 2024). Prescripciones con abreviaturas: 3× más errores.
Sobrecarga de trabajo del equipoAlta relación paciente/enfermera. Interrupciones durante la preparación. Turnos prolongados. Fatiga.Interrupciones durante la preparación del fármaco aumentan el error de administración en 12-20%. Cada 2 interrupciones adicionales duplica el riesgo.
Factores de almacenamiento y provisiónMedicamentos de aspecto similar (LASA). Almacenamiento incorrecto en sala. Errores de dispensación en farmacia. Stock incorrecto.Los fármacos LASA (look-alike sound-alike) contribuyen al 12-15% de los errores de medicación graves.
Factores tecnológicos y de equipoBombas de infusión sin software de alerta. Sistemas informáticos de prescripción sin control de interacciones. Falta de código de barras.Los CPOE (prescripción electrónica) reducen errores de prescripción un 50-80% cuando incluyen alertas de interacciones.
Cultura organizacionalReporte de errores penalizado. Ausencia de sistema de aprendizaje. Cultura de ‘eso no ocurre aquí’. Sin rondas de seguridad.Solo el 25% de los países miembros de la OMS declaran tener una cultura de seguridad establecida y medida (OMS 2024).

Tabla 3. Condiciones favorecedoras del error terapéutico en el hospital y evidencia de su impacto. Fuentes: Keers et al. 2013; Medicina 2025; OMS Global Patient Safety Report 2024.

4.4 Las etapas del proceso terapéutico y su vulnerabilidad

El error terapéutico puede ocurrir en cualquier etapa del proceso que va de la decisión de tratar al efecto del tratamiento en el organismo del paciente. La vulnerabilidad de cada etapa varía según el contexto clínico:

  • Prescripción: el 53% del daño por medicamento (OMS, 2024). Errores de dosis, vía, duración, frecuencia. Prescripción sin considerar la función renal o interacciones. Prescripción de fármacos contraindicados.[1]
  • Transcripción: copiado manual con errores. El paso a los sistemas electrónicos ha reducido este error en los sistemas que lo han implementado.
  • Dispensación: error del farmacéutico al despachar el medicamento equivocado, la dosis equivocada o para el paciente equivocado. Los medicamentos LASA (look-alike, sound-alike) son la causa más frecuente de confusión.[15]
  • Preparación: errores en la dilución de fármacos intravenosos. Particularmente crítico en la UCI y en neonatología. La cálculo manual de concentraciones de drogas vasoactivas es la situación de mayor riesgo.[14]
  • Administración: paciente equivocado, medicamento equivocado, dosis equivocada, vía equivocada, momento equivocado (las «5 correctas» o la regla de los «9 correctos» extendida). Las interrupciones durante este paso son el principal factor de riesgo.[15]
  • Monitoreo: no detectar la respuesta inadecuada al tratamiento, la toxicidad o la falta de eficacia en el tiempo oportuno. Ejemplo: no titular la anticoagulación en función del TTPA, o no ajustar la insulinoterapia ante la hipoglucemia.
💊  Dato OMS 2024: 1 de cada 20 pacientes sufre daño relacionado con el medicamento a nivel global. El 53% ocurre en la etapa de prescripción. Los sistemas de prescripción electrónica con alertas de interacciones (CPOE) reducen el error de prescripción en un 50-80%. Sin embargo, solo el 25% de los países miembros declaran tener una cultura de seguridad del medicamento establecida.

5. El error en la internación hospitalaria

5.1 Epidemiología: magnitud y alcance

La internación hospitalaria reune las condiciones más adversas para la seguridad del paciente: alta complejidad de la enfermedad, múltiples equipos y prestadores, polimedicación, transferencias frecuentes y variabilidad en la calidad del proceso entre turnos. El informe de Frontiers in Public Health (enero 2025)[16] establece que en países de altos ingresos, el 10-12% de los pacientes hospitalizados experimentaron eventos adversos anualmente entre 2015 y 2024. El meta-análisis de Gunderson et al. (BMJ Quality & Safety, 2020)[17] sobre más de 80.000 pacientes estimó que el 0,7% de los ingresos hospitalarios genera un error diagnóstico dañino (249.900 casos/año en EE.UU.). El estudio del BMJ Group (octubre 2024)[18] va más lejos: 1 de cada 14 pacientes de medicina general internados sufre un error diagnóstico perjudicial detectable de forma retrospectiva.

5.2 Causas específicas de error en la internación

Además de las causas generales del error diagnóstico y terapéutico analizadas en las secciones previas, la internación hospitalaria genera condiciones específicas de riesgo:

5.2.1 La paradoja diagnóstica de la internación

La internación hospitalaria concentra los recursos diagnósticos más sofisticados del sistema de salud y, al mismo tiempo, el paciente de mayor complejidad. El modelo diagnóstico en sala es fundamentalmente evolutivo y provisional: el diagnóstico se establece, se revisa y se actualiza a medida que el cuadro clínico evoluciona y los resultados de los estudios llegan. Este modelo es apropiado para la complejidad del entorno pero crea una vulnerabilidad específica: la inercia diagnóstica, es decir, la tendencia a no cuestionar el diagnóstico inicial una vez que el paciente ingresa con una etiqueta.

5.2.2 Fallas en las transferencias (handoffs) intrahospitalarias

El cambio de turno de guardia, el pase a la UCi, la transferencia al quirófano, el regreso a sala y el alta hospitalaria son los cinco momentos de mayor riesgo de pérdida de información crítica. Estudios de simulación muestran que, sin protocolo estandarizado, se pierde el 40-50% de la información clínica crítica durante una transferencia.[11]

Los modelos formales de transferencia (SBAR: Situación, Background, Assessment, Recommendation; I-PASS: Illness severity, Patient summary, Action list, Situation awareness, Synthesis by receiver) demuestran reducir los eventos adversos en la internación en un 23-37% cuando se implementan de forma sistemática.[11]

5.2.3 La polimedicación y las interacciones

El paciente hospitalizado promedio del siglo XXI recibe entre 6 y 12 fármacos simultáneos. Con 5 fármacos, la probabilidad teórica de al menos una interacción farmacológica significativa es del 50%. Con 8 o más fármacos, supera el 80%. La revisión sobre errores en UCI (Intensive Care Medicine, junio 2025)[19] documenta que los factores clínicos de mayor riesgo para el error de medicación son: disfunción renal, mayor gravedad (APACHE elevado), estancia prolongada y alta carga de fármacos vasoactivos. Los sistemas de prescripción electrónica con comprobación de interacciones son la intervención con mayor evidencia de impacto.

5.2.4 Las condiciones más frecuentemente implicadas en errores dañinos

Fourteen diagnoses account for more than half of all missed or delayed diagnoses in hospitalized patients (Gunderson 2020): cáncer (11%), TEP (9,6%), sepsis (8,1%), IAM atípico (7,2%), ACV (6,5%), disección aórtica (3,8%) y absceso espinal (3,5%) encabezan la lista.[17] Todas comparten una característica: su presentación inicial puede ser inespecífica y confundirse con patología más banal, especialmente en el contexto de un paciente con múltiples comorbilidades preexistentes.

5.3 La inteligencia artificial en la reducción del error en internación

La IA en el contexto de la internación opera en tres modalidades con evidencia creciente:

  • Sistemas de alerta precoz de deterioro: modelos de machine learning que combinan signos vitales, frecuencia cardíaca, presión arterial, saturación, lactato y temperatura logran AUC 0,82-0,88 para la predicción de deterioro clínico con 6-8 horas de antelación. Estos sistemas crean una ventana de intervención antes de que el error no diagnósticado se traduzca en daño irreversible.[20]
  • LLMs como segunda opinión diagnóstica: el estudio de Lozano et al. (arXiv, 2026)[21] sobre 539 registros reales de medicina interna y pediatría demuestra que los mejores LLMs superan al diagnóstico de planta en precisión en presentaciones de alta complejidad. El rendimiento diagnóstico de los LLMs es especialmente superior en patología del SNC y respiratoria. La evaluación con un ‘jurado de LLMs’ (tres modelos de distintos proveedores) es el diseño metodológico más sólido.
  • CPOE con alertas de interacciones y de dosis: los sistemas de prescripción electrónica con soporte de decisión integrado reducen el error de prescripción en un 50-80%. La IA de nueva generación mejora la especificidad de las alertas (reduciendo la alert fatigue) al calibrarlas con los datos del paciente individual.[22]

6. El error en el servicio de emergencias

6.1 La especificidad del entorno: por qué emergencias es el contexto de mayor riesgo

El servicio de emergencias (SE) combina, en un mismo espacio, la mayor heterogeneidad de presentaciones clínicas, la más extrema presión de tiempo, la máxima sobrecarga cognitiva simultánea y la mayor incertidumbre diagnóstica. Ningún otro contexto clínico reúne estas cuatro características de forma tan permanente. La revisión de Academic Emergency Medicine (2024)[9] describe el proceso diagnóstico en el SE como un sistema de doble proceso bajo presión extrema, donde el estado interno del médico —fatiga, hambre, estrés emocional, ruido ambiental— degrada sistemáticamente el rendimiento del Sistema 2 analítico.

La revisión sistémica actualizada del AHRQ (agosto 2023)[23] estima que de los 130 millones de visitas anuales a urgencias en EE.UU.:

  • 7,4 millones de pacientes (5,7%) reciben un diagnóstico incorrecto.
  • 2,6 millones (2,0%) sufren un evento adverso como consecuencia directa del error diagnóstico.
  • 371.000 (0,3%) sufren daños graves, incluyendo discapacidad permanente o muerte.
  • Traducido a un hospital típico con 25.000 visitas anuales: 1.400 errores diagnósticos, 500 eventos adversos y 75 daños graves —incluyendo 50 muertes— por año.

6.2 Las condiciones que amplifican el error en el SE

Taylor et al. (Academic Emergency Medicine, diciembre 2024)[24] estructuran los factores de riesgo del error diagnóstico en urgencias en cuatro dominios:

6.2.1 Factores cognitivos propios del SE

La alta frecuencia de decisión simultánea —el médico de guardia puede estar evaluando 5-10 pacientes en paralelo— es el escenario ideal para el cierre prematuro y el sesgo de disponibilidad: el útimo caso resuelto influye en el siguiente. El tiempo promedio de contacto médico-paciente en muchos SE no supera los 14 minutos, lo que es insuficiente para el razonamiento analítico del Sistema 2 en presentaciones complejas.

6.2.2 Factores ambientales del SE

El ruido, la iluminación artificial constante, las interrupciones frecuentes y el volumen crítico de alertas paralelas —muchas de baja especificidad— generan un entorno de trabajo que aumenta la tasa de error cognitivo en profesionales con cualquier nivel de experiencia. El 90% de las alertas de soporte de decisión son ignoradas en el SE, lo que ilustra el fenómeno de alert fatigue en su expresión más extreme.[24]

6.2.3 Factores del paciente en el SE

Las presentaciones atípicas son especíalmente frecuentes en el SE porque el paciente no ha tenido tiempo de desarrollar el cuadro clínico completo. El ACV con sólo vértigo, el IAM en la mujer diabética con solo fatiga, la sepsis en el anciano sin fiebre y con sólo confusión leve: ninguno activa los patrones del Sistema 1 del médico de guardia. Además, la historia clínica previa frecuentemente no está disponible, lo que elimina la información de base necesaria para contextualizar los nuevos síntomas.

6.2.4 Factores del sistema en el SE

Los cambios de turno —handoffs— en plena evaluación de un paciente son un punto crítico de pérdida de información. La ausencia de protocolos formalizados de transferencia, la falta de sistemas de seguimiento de pacientes que se van sin diagnóstico definitivo y la inexistencia de mecanismos de retroalimentación al médico sobre los casos que regresan en 72 horas son vulnerabilidades del sistema que ninguna formación individual puede compensar completamente.

6.3 El ‘Big 5’: las cinco condiciones de mayor daño grave

Newman-Toker et al. (Johns Hopkins Medicine, 2023/2024)[25] estiman que cinco condiciones son responsables del 38,7% de todos los daños graves por error diagnóstico en urgencias en EE.UU.:

CondiciónTasa de error estimadaPresentación que genera errorPor qué es críticoHerramienta IA disponible
ACV / Stroke4-40% según presentaciónVértigo, mareo, ataxia sin déficit focal motor. Hasta 40% de error.17M neuronas/min perdidas. Ventana de trombólisis: 4,5h.RapidAI, Viz.ai LVO
IAM (atípico)1-22% según perfilSin dolor torácico: mujer, diabético, anciano. Equivalentes anginosos.Necrosis irreversible desde 20 min. Ventana PCI <90 min.Algoritmos de ECG por IA
Sepsis30-40% en presentación atípicaAnciano sin fiebre, inmunosuprimido, neonato. Sin foco evidente.+7% mortalidad por cada hora sin antibiótico.ML (AUC 0,82-0,88)
TEP20-30%Síncope, disnea aislada, dolor pleurítico inespecífico.Muerte súbita. Cor pulmonale crónico. 1/5 muertes súbitas intrahospitalarias.Scores con ML para probabilidad
Disección aórtica30-38% primera consulta20% sin diferencia de pulsos. Confundida con cólico renal o IAM.+1-2% mortalidad/hora. Tratamiento antiagregante/anticoagulante: mortal.D-Dímero + ADD-RS

Tabla 4. Las cinco condiciones de mayor daño grave en urgencias: epidemiología, presentación crítica e IA disponible. Fuente: Newman-Toker et al. 2023/2024; AHRQ 2023.

6.4 El error terapéutico en el SE: velocidad y equivocación

El SE concentra también una alta tasa de error terapéutico, potenciado por la velocidad de la toma de decisiones. Los errores más frecuentes incluyen:

  • Dosis inicial errónea: especialmente en pediatría, donde el cálculo por peso debe realizarse bajo presión de tiempo. Los errores de dosis en sedoanalgesia y cálculos de reposición hidroelectrolítica son los más frecuentes.
  • Tratamiento de la enfermedad errónea: el consecuencia del error diagnóstico. La anticoagulación en una disección aórtica confundida con un SCA, o la trombolísis en un sangrado cerebral considerado ACV isquémico son los ejemplos clásicos.
  • Omisión terapéutica: el antibiótico no iniciado a tiempo en la sepsis. Los esteroides no administrados en la crisis adrenal. La intervención no activada por falta de diagnóstico.

6.5 La inteligencia artificial en urgencias: el marco de Taylor et al.

Taylor et al.[24] proponen integrar la IA en la reducción del error en urgencias en tres áreas que se articulan con el proceso de razonamiento clínico (Areas AI1, AI2, AI3):

  • AI1 — Recolección y síntesis de información: resumen automático de la historia clínica, extracción de datos relevantes por NLP, generación de listas de diagnósticos diferenciales probabilistícas en tiempo real. Reduce la sobrecarga cognitiva y mejora la calidad de la información disponible para el Sistema 2.
  • AI2 — Soporte a la decisión en tiempo real (CDS): sistemas que priorizan el diagnóstico diferencial con probabilidades calibradas por los datos del paciente individual, reduciendo el cierre prematuro al hacer visibles las alternativas. Las alertas para el ‘Big 5’ tienen mayor especificidad cuando están calibradas con el perfil del paciente que cuando se basan en criterios poblacionales fijos.
  • AI3 — Retroalimentación y mejora continua: análisis automático de los casos con retorno en 72 horas, cambio de diagnóstico o resultado discordante. Presentación al médico como casos de aprendizaje personalizado postturno. Este mecanismo transforma el error en oportunidad formativa sin procesos disciplinarios.

7. El error en el diagnóstico por imágenes

7.1 Clasificación y epidemiología del error en radiología

Los errores en el diagnóstico por imágenes tienen una taxonomía clásica propia que complementa la general del error diagnóstico:

  • Error perceptivo (60-80% del total): el hallazgo está presente en la imagen pero el radiólogo no lo detecta. Causado por límites fisiológicos de la percepción visual (escotoma de atención, fatiga visual), por la complejidad de la imagen o por la sutileza del hallazgo.
  • Error cognitivo: el hallazgo se ve pero se interpreta incorrectamente. Se activa el sesgo de satisfacción de búsqueda (dejar de buscar tras encontrar el primer hallazgo), el sesgo de disponibilidad y el efecto halo.
  • Error de comunicación: el hallazgo se detecta e interpreta correctamente pero no se comunica de forma efectiva al clínico solicitante. El informe llega demasiado tarde, no describe el hallazgo de forma accionable, o no prioriza los hallazgos críticos.

Los estudios contemporáneos estiman una tasa global de discrepancias clínicamente relevantes del 3-5% en condiciones estándar. Esta tasa aumenta significativamente en contextos de mayor vulnerabilidad: hasta el 20-40% en lecturas urgentes nocturnas, cuando la fatiga, la ausencia de un colega para pedir una segunda opinión y el menor tiempo disponible amplifican todos los sesgos.[26]

7.2 Factores específicos del error en imágenes

7.2.1 Volumen de estudios y fatiga visual

El volumen de estudios que revisa un radiólogo en una jornada de trabajo ha aumentado exponencialmente con la digitalización. Un radiólogo especializado en sección de guardia puede revisar 100-200 estudios en un turno nocturno, con tiempos de dedicación de 2-3 minutos por estudio. La curva de error en función del cansancio visual es no lineal: el mayor deterioro ocurre entre las horas 6-8 de revisión continua.

7.2.2 Contexto clínico insuficiente

El radiólogo que recibe un estudio con información clínica insuficiente —»TC de cráneo» sin más datos— carece del contexto necesario para calibrar su nivel de sospecha. El mismo estudio leído por un radiólogo informado de que el paciente tiene fibrilación auricular sin anticoagular genera una búsqueda activa diferente que si solo sabe que tiene «cefalea».

7.2.3 El fenómeno de la segunda lectura

Los estudios de segunda lectura radiológica (double reading) demóstran consistentemente tasas de detección aumentadas del 10-15% para distintas patologías cuando la misma imagen es revisada por un segundo observador independiente. Este es el principio que la IA incorpora de forma sistemática y escalable.[26]

7.3 Las patologías de mayor impacto por error de imagen

La tabla siguiente sintetiza las condiciones con mayor tasa de error clínicamente significativo y mayor impacto en términos de daño al paciente:

PatologíaModalidadTasa de errorConsecuencia del errorCausa dominante
Nódulo pulmonar incidentalRx / TC15-30%Cáncer en estadio avanzado; pérdida de ventana curativaSolapamiento estructural; tamaño <6mm; sesgo de omisión
Fractura de escafoidesRx muñeca10-20%Necrosis avascular; artrosis; cirugía tardía complejaRx normal en fase aguda (<72h); error perceptivo
HSA (hemorragia subaracnoidea)TC sin contraste15-20%Re-sangrado mortal; vasoespasmo severoHiperdensidad sutil; <24h evolución; interpretación cognitiva
ACV isquémico hiperagudoTC sin contraste30-50% en primeras 6hPérdida de ventana terapéutica (trombólisis, trombectomía)Cambios sutiles (signo arteria MCA hiperdensa); perceptivo
Neumotórax parcialRx tórax5-15%Deterioro hemodinámico insidiosoDecúbito; volumen pequeño; error perceptivo en guardia
Disección aórticaRx tórax10-20%Rotura; muerte. Peor aún: anticoagulación posteriorEnsanchamiento mediastínico inespecífico; baja sospecha
Fractura vertebral osteoporóticaRx / TC columna30-40%Dolor crónico; deformidad progresiva; nuevas fracturasConfundida con cambios degenerativos; error cognitivo
Cáncer de mama en mamografíaMamografía digital10-15%Diagnóstico en estadio avanzado; mortalidad evitablePatrón sutil; mama densa; error perceptivo y cognitivo

Tabla 5. Patologías de mayor impacto por error en imágenes médicas. Fuentes: Elbahi et al. Cureus 2025; AHRQ 2023; Yang et al. iRadiology 2025.

7.4 La inteligencia artificial en imágenes: el campo más maduro

El campo de la IA en imágenes médicas es el más avanzado en términos de evidencia clínica y aprobación regulatoria. A mayo de 2024, la FDA había aprobado 882 dispositivos médicos que utilizan IA o aprendizaje automático, la mayoría en radiología y cardiología.[27]

7.4.1 Detección de fractura

La revisión sistemática de Elbahi et al. (Cureus, septiembre 2025)[26] sobre estudios 2020-2025 documenta:

  • Los reader studies confirman que la asistencia de IA mejora la sensibilidad del radiólogo en un 6-8% sin pérdida de especificidad.
  • El mayor rendimiento de la IA se observa en fracturas de extremidades (muñeca, tobillo, hombro), con sensibilidad de 92-97%.
  • Los despliegues en el mundo real en servicios de urgencias muestran reducciones estadísticamente significativas en las discrepancias de informe y en el tiempo de estancia del paciente.
  • Las plataformas OsteoDetect (FDA 510(k)) y BoneView (CE) están aprobadas. La guía de buena práctica del NICE (2024) recomienda el uso de detección de fractura por IA en urgencias.

7.4.2 Patología neurológica aguda

Para el ACV, los sistemas RapidAI y Viz.ai LVO analizan el angioTC cerebral y detectan la oclusión de gran vaso en segundos, enviando una notificación automática al neurólogo intervencionista antes de que el radiólogo haya emitido su informe. Estudios multicéntricos documentan una reducción de 20-28 minutos en el tiempo puerta-aguja y puerta-punción, que se traduce en reducción directa del daño neurológico final.[28]

Para la hemorragia intracraneal, el sistema Aidoc Brain CT prioriza automáticamente los TC con hallazgos positivos en la lista de trabajo del radiólogo. En las guardias nocturnas —el momento de mayor riesgo de error perceptivo— esta priorización puede reducir el tiempo desde la adquisición del estudio hasta la intervención en 15-30 minutos.

7.4.3 El principio de la doble lectura humano + IA

El estudio de Google DeepMind sobre radiografías de tórax (Flamingo-CXR, Nature Medicine, 2025)[29] halló que el 14% de los errores estaban presentes solo en los informes humanos, mientras que el 22,8% estaban solo en los informes de IA. La combinación de ambos —la doble lectura humano+IA— redujo la tasa de error clínicamente significativo al nivel más bajo medido en el estudio. Este resultado ilumina el modelo organizacional óptimo: la IA no reemplaza al radiólogo sino que actúa como un colega disponible las 24 horas.

📸  Principio de la doble lectura: la IA y el radiólogo cometen errores diferentes. La IA es superior en la detección sistemática de hallazgos sutiles pero comete errores en la contextualización clínica. El radiólogo es superior en la integración del contexto clínico pero comete errores perceptivos por fatiga. La combinación es superior a ambos por separado — este es el fundamento organizacional de la implementación de IA en radiología.

8. Comparativa integradora de los tres contextos

DimensiónInternaciónServicio de EmergenciasImágenes Médicas
Tasa de error dañino0,7% ingresos / 249.900/año (EE.UU.) / 1 en 14 pacientes (BMJ 2024)5,7% visitas / 7,4 millones/año (EE.UU.)3-5% rutina; 20-40% urgentes nocturnas
Causa cognitiva dominanteInercia diagnóstica + sesgo de atribución en paciente crónico complejoCierre prematuro + sobrecarga cognitiva + presión de tiempoError perceptivo (60-80%) + sesgo de satisfacción de búsqueda
Causa sistémica dominanteHandoffs deficientes + polimedicación + diagnóstico provisional no revisadoDatos incompletos + alert fatigue + ausencia de retroalimentaciónVolumen excesivo + contexto clínico insuficiente + no hay segunda lectura rutinaria
Intervención IA más efectivaAlerta precoz de deterioro (AUC 0,82-0,88) + LLMs como segunda opinión + CPOE con alertasCDS tiempo real para Big 5 + síntesis NLP de HC + retroalimentación asincrónicaDeep learning (fractura, ACV, HIC, nódulo) + priorización automática + doble lectura
Evidencia de IA (2026)Ensayo clínico aleatorizado en UCI (NCT07293078, 2025). LLMs superan a planta en estudios controlados.Metaanálisis favorables. RapidAI/Viz.ai: reducción 20-28 min puerta-aguja.882 dispositivos FDA aprobados (mayo 2024). +6-8% sensibilidad con IA asistida.
Principal riesgo de la IAAutomatización complaciente en planta. Confianza excesiva en el LLM.Alert fatigue. 90% de alertas ignoradas. Sesgo en datos de entrenamiento.Generalización a distintos equipos y poblaciones. Baja en sesgo racial.

Tabla 6. Comparativa integradora de los errores médicos y el rol de la IA en los tres contextos analizados.

9. Estrategias de prevención: del individuo al sistema

9.1 Intervenciones sobre los factores cognitivos

Las intervenciones exclusivamente educativas orientadas a la toma de conciencia de los sesgos tienen efecto limitado y no sostenido. Norman et al.[7] demuestran que las estrategias más efectivas son las que se orientan a la reorganización del conocimiento más que al reconocimiento de los sesgos. Las técnicas con mayor evidencia incluyen:

  • Metacognición activa: enseñar al clínico a detenerse y preguntarse explícitamente: ‘¿Qué diagnóstico estoy a punto de perder? ¿Este hallazgo encaja con mi hipótesis o la contradice?’
  • El ‘tiempo de espera’ diagnóstico: implementar un período explícito en el que el diagnóstico es provisional y obliga a una segunda revisión antes de confirmar el alta o el plan.
  • Diagnóstico diferencial estructurado: herramientas como la técnica SNAPPS (Summarize, Narrow, Analyze, Probe, Plan, Select) o las listas de diferencial estandarizadas por presentación clínica obligan al Sistema 2 a revisar al menos tres alternativas.
  • Simulación y retroalimentación: la exposición repetida a casos donde el diagnóstico inicial era erróneo y análisis explícito de los mecanismos cognitivos involucrados genera aprendizaje más durable que la lectura teórica.

9.2 Intervenciones sobre el sistema

Las intervenciones sobre el sistema son las de mayor impacto poblacional porque actúan independientemente del nivel de formación o el estado de fatiga del profesional individual:

  • CPOE con alertas de interacción y dosis: reducen el error de prescripción en un 50-80%. La eficacia depende criticamente de la especificidad de las alertas: sistemas con demasiadas alertas de baja especificidad producen alert fatigue.[22]
  • Protocolos de transferencia (SBAR, I-PASS): reducen los eventos adversos relacionados con handoffs en un 23-37% con implementación sistemática.[11]
  • Checklists de verificación: el Checklist Quirúirgico de la OMS reduce la mortalidad intrahospitalaria en un 47% en países de ingresos bajos. Las adaptaciones para UCI y emergencias muestran reducciones de eventos adversos del 30-50%.[1]
  • Sistemas de segunda opinión estructurada: la segunda lectura radiológica, la interconsulta obligatoria para patologías de alto riesgo y la revisión por pares de altas de urgencias con alta tasa de retorno son modelos con evidencia acumulada de impacto.
  • Cultura de seguridad y reporte no punitivo: los sistemas que analizan los errores como oportunidades de aprendizaje en lugar de causas de sanción tienen tasas de reporte hasta 10 veces mayores, lo que permite identificar y corregir los problemas del sistema antes de que causen daño grave.[1]

9.3 El rol específico de la inteligencia artificial

La IA actúa como amplificador del impacto de las estrategias previas cuando está bien integrada en el flujo de trabajo. Su contribución diferencial es la escalabilidad: puede actuar como segunda opinión, sistema de alerta y mecanismo de retroalimentación para todos los pacientes, en todos los turnos, sin fatiga ni sesgo de disponibilidad. Las condiciones para que esta contribución sea positiva y no negativa son:

  • Validación local: el sistema debe estar validado en la población y el contexto en que se usará. Un algoritmo entrenado en EE.UU. puede tener rendimiento inferior en Argentina por diferencias en prevalencia, equipamiento y codificación.
  • Integración en el flujo de trabajo real: la IA que interrumpe el flujo es ignorada. El resultado o la alerta debe aparecer en la pantalla que el médico ya está mirando, en el momento exacto en que es clínicamente relevante.
  • Supervisión humana obligatoria: el Reglamento Europeo de IA (EU AI Act, agosto 2024)[30] clasifica los sistemas de IA médica como de alto riesgo y establece la supervisión humana como requisito legal no negociable. La IA recomienda; el médico decide.
  • Cultura de uso crítico: el mayor riesgo no es que la IA cometa errores sino que el médico deje de pensar críticamente porque ‘la IA dijo que no es nada’. La automatización complaciente puede cancelar todos los beneficios del sistema.

10. Discusión: los límites de la evidencia y las prioridades de acción

El campo de la seguridad del paciente y del error diagnóstico-terapéutico ha alcanzado, en la década 2020-2026, una madurez sin precedentes en términos de epidemiología, marcos conceptuales y herramientas de intervención. Sin embargo, persisten brechas significativas:

La baja generalizabilidad de la evidencia: la mayor parte de los estudios provienen de sistemas sanitarios de altos ingresos (EE.UU., Reino Unido, Holanda). Los datos sobre incidencia y causas del error en países de ingresos medianos —como Argentina y el resto de América Latina— son escasos. El Plan de Acción Global de la OMS 2021-2030 reconoce explícitamente esta brecha.[1]

La subnotïicación sistemática: los sistemas de reporte voluntario capturan una fracción muy pequeña de los errores reales. La revisión de historias clínicas —el método más sensible— solo es factible en contextos de investigación. La digitalización masiva de la historia clínica abre una posibilidad nueva: el análisis automático de patrones que indica error (retorno en 72h, cambio de diagnóstico, transferencia inesperada a UCI) como proxy de error sistemático.

La dicotomía individuo-sistema: pese al consenso teórico sobre la naturaleza sistémica del error, la respuesta institucional sigue siendo frecuentemente punitiva e individual. El cambio cultural necesario para que el error sea visto como información valiosa sobre el sistema —y no como la falla de una persona— requiere liderazgo institucional sostenido, algo que la OMS identifica como ausente en el 75% de los países miembros.[1]

La implementación de la IA: la brecha entre la evidencia en entornos controlados y el impacto real en la práctica es la más urgente de las brechas de la IA médica. Los estudios en el mundo real muestran resultados más modestos que los de investigación, no porque la herramienta sea menos eficaz sino porque su implementación en contextos reales es más compleja de lo que los estudios de evaluación pueden capturar.

11. Conclusiones

El error diagnóstico y el error terapéutico no son fenómenos marginales ni evitables mediante esfuerzo individual mayor. Son consecuencias predecibles —y en su mayor parte prevenibles— de la interacción entre capacidades cognitivas humanas normalmente limitadas y condiciones del sistema que las amplifican de forma persistente. La magnitud del problema —más de 3 millones de muertes anuales a escala global atribuibles a daño evitable en salud, según la OMS 2024— justifica considerarlo un problema de salud pública de primera línea.[1]

De la revisión de la evidencia en los tres contextos analizados —internación, emergencias e imágenes— emergen las siguientes conclusiones integrativas:

  • Los errores cognitivos son la causa dominante (70-80%) del error diagnóstico, pero los errores del sistema son sus condicionantes estructurales. Actuar solo sobre los primeros sin abordar los segundos produce mejoras pequeñas y no sostenidas.
  • El error terapéutico es ubicuo y evitable: el 53% ocurre en la etapa de prescripción. Los sistemas de prescripción electrónica con alertas son la intervención de mayor impacto a menor costo. La OMS identifica como urgente la implementación de la iniciativa ‘Medication Without Harm’ en todos los contextos.
  • La IA tiene impacto real y medible en el error en imágenes: más de 882 dispositivos FDA aprobados, mejora del 6-8% en sensibilidad del radiólogo, reductions de 20-28 min en tiempo puerta-aguja para ACV. En emergencias y en internación la evidencia es más reciente pero con trayectoria favorable.
  • La IA no reemplaza al médico: es un potenciador cuando está integrada correctamente, con supervisión humana, en el flujo de trabajo real. El mayor riesgo es la automatización complaciente, no el error del algoritmo.
  • La cultura organizacional es la condición previa: ningúna herramienta tecnológica ni ningún protocolo clínico produce impacto sostenido en una organización donde el error se castiga en lugar de analizarse. La OMS (2024) documenta que solo el 25% de los países miembros declaran tener una cultura de seguridad establecida.

Agotamiento profesional del personal de enfermería y seguridad, satisfacción y calidad de la atención al paciente.

Una revisión sistemática y un metaanálisis

Lambert Zixin Li, MPhil1Peilin Yang, 1,2Sara J. Singer,

 JAMA Netw Abierto

Publicado en línea: 5 de noviembre  de 2024

2024;7;(11):e2443059. doi:10.1001/jamanetworkopen.2024.43059

Carlos Alberto Díaz. carlosdiazssc@gmail.com

Puntos clave

Pregunta:   ¿Cuál es la magnitud y los factores moderadores de la asociación entre el agotamiento profesional de las enfermeras y la calidad y seguridad de la atención médica?

Hallazgos   En esta revisión sistemática y metaanálisis de 85 estudios que incluyeron a 288 581 enfermeras, el agotamiento profesional de las enfermeras se asoció con un clima y una calificación de seguridad del paciente más bajos; mayor incidencia de infecciones nosocomiales, caídas de pacientes, errores de medicación y eventos adversos; menores índices de satisfacción del paciente; y menor calidad de la atención evaluada por las enfermeras. Estas asociaciones fueron consistentes independientemente de la edad, el sexo, la experiencia laboral y la ubicación geográfica de las enfermeras.

Significado:   Estos hallazgos sugieren que las intervenciones a nivel sistémico para abordar el agotamiento profesional del personal de enfermería pueden mejorar los resultados de los pacientes.

Abstract

Importancia   El síndrome de agotamiento profesional se caracteriza por agotamiento emocional, despersonalización y una disminución de la sensación de realización personal, y es frecuente entre el personal de enfermería. Si bien metaanálisis previos han explorado los factores asociados al agotamiento en enfermería, ninguno ha estimado su relación con la calidad y seguridad de la atención médica, así como con la morbilidad y mortalidad de los pacientes.

Objetivo   : Evaluar la magnitud y los factores moderadores de la asociación entre el agotamiento profesional del personal de enfermería y la seguridad del paciente, la satisfacción del paciente y la calidad de la atención.

Fuente de datos:   Se realizaron búsquedas en las bases de datos Web of Science, Scopus, MEDLINE, Embase, PsycINFO, CINAHL y ProQuest desde el 1 de enero de 1994 hasta el 29 de febrero de 2024.

Selección de estudios   Dos revisores identificaron de forma independiente los estudios que informaban de una asociación cuantificable entre el agotamiento profesional de las enfermeras y cualquiera de los resultados relacionados con la seguridad del paciente, la satisfacción del paciente o la calidad de la atención médica.

Extracción y síntesis de datos   : Se siguió la guía PRISMA 2020. Dos revisores extrajeron de forma independiente las estimaciones de la diferencia de medias estandarizada (DME) ( d de Cohen ) para un metaanálisis de efectos aleatorios. Se realizaron análisis de subgrupos y metarregresiones utilizando variables preespecificadas.

Principales resultados y medidas:   Cualquier medida de seguridad del paciente, satisfacción del paciente o calidad de la atención médica previamente asociada con el agotamiento del personal de enfermería.

Resultados   Se incluyeron un total de 85 estudios (81 transversales y 4 longitudinales) que involucraron a 288 581 enfermeras de 32 países (edad media [DE], 33,9 (2,1) años; 82,7 % mujeres; tasa media [DE] de prevalencia de agotamiento con determinaciones específicas del estudio, 30,7 % [9,7 %]). El agotamiento de las enfermeras se asoció con un clima o cultura de seguridad más bajo (DME, -0,68; IC del 95 %, -0,83 a -0,54), un grado de seguridad más bajo (DME, -0,53; IC del 95 %, -0,72 a -0,34) y una mayor frecuencia de infecciones nosocomiales (DME, -0,20; IC del 95 %, -0,36 a -0,04), caídas de pacientes (DME, -0,12; IC del 95 %, -0,22 a -0,03), errores de medicación (DME, -0,30; IC del 95 %, -0,48 a -0,11), eventos adversos o incidentes de seguridad del paciente (DME, -0,42; IC del 95 %, -0,76). a −0,07), y atención omitida o atención no realizada (DME, −0,58; IC del 95 %, −0,91 a −0,26) pero no con la frecuencia de úlceras por presión. El agotamiento de las enfermeras también se asoció con calificaciones más bajas de satisfacción del paciente (DME, −0,51; IC del 95 %, −0,86 a −0,17) pero no con las frecuencias de quejas de pacientes o abuso de pacientes. Finalmente, el agotamiento de las enfermeras se asoció con una menor calidad de atención evaluada por las enfermeras (DME, −0,44; IC del 95 %, −0,57 a −0,30) pero no con la tasa de mortalidad estandarizada. Las asociaciones fueron consistentes en la edad, el sexo, la experiencia laboral y la geografía de las enfermeras y persistieron a lo largo del tiempo. En lo que respecta a los resultados de seguridad del paciente, la asociación fue menor para el subcomponente de bajo logro personal del síndrome de burnout que para el agotamiento emocional o la despersonalización, así como para las enfermeras con estudios universitarios.

Conclusiones y relevancia:   En esta revisión sistemática y metaanálisis, se encontró que el agotamiento profesional de las enfermeras se asocia con una menor calidad y seguridad en la atención médica y una menor satisfacción del paciente. Esta asociación fue consistente en todas las características de las enfermeras y los estudios.

Introducción

El síndrome de burnout se ha caracterizado por agotamiento emocional, despersonalización y una disminución del sentido de realización personal, y se observa típicamente como resultado del estrés laboral crónico. Este fenómeno no solo impacta la salud física y mental de los profesionales, sino que también tiene repercusiones negativas en la calidad de la atención que brindan a los pacientes, lo que puede llevar a una atención deficiente y a una sensación de insatisfacción tanto en los enfermeros como en los pacientes. Numerosos metaanálisis han estimado la prevalencia del burnout en enfermeras, que osciló entre el 11% y el 56%, y fue incluso mayor durante la pandemia de COVID-19 debido al hacinamiento hospitalario y la falta de personal, factores que intensificaron la presión sobre estos profesionales en un momento crítico de necesidad asistencial. Estos niveles alarmantes reflejan un escenario donde las enfermeras, que son la columna vertebral de los sistemas de salud, enfrentan desafíos abrumadores que pueden comprometer su bienestar y su capacidad para cuidar adecuadamente a los pacientes. Los metaanálisis también han explorado los correlatos del burnout en enfermeras, incluyendo la edad más joven, el sexo masculino, el estado civil de soltero o divorciado, no tener hijos, los bajos niveles de personal, y la violencia en el lugar de trabajo como factores de riesgo, lo que pone de manifiesto la urgencia de abordar estas cuestiones para mejorar el entorno laboral. Al mismo tiempo, han identificado la resiliencia, el control del trabajo, el apoyo social y el empoderamiento de las enfermeras como factores protectores que pueden mitigar el impacto negativo del burnout y promover un ambiente laboral más saludable. Algunos metaanálisis han examinado la asociación del burnout con el bienestar y la carrera de las enfermeras, incluyendo el burnout y los problemas del sueño, la depresión, y la intención de rotación, destacando cómo estas condiciones pueden influir en la satisfacción laboral y la calidad de vida en general. Sin embargo, hasta donde sabemos, ningún metaanálisis ha estimado la asociación entre el agotamiento profesional de las enfermeras y la calidad y seguridad de la atención médica, así como la morbilidad y mortalidad de los pacientes, lo que representa una brecha crítica en la investigación. Esta ausencia resulta interesante, ya que se han realizado varios metaanálisis que investigan la asociación entre el agotamiento profesional de los médicos y la seguridad, satisfacción y calidad de la atención de los pacientes, lo que sugiere la necesidad de que se realicen investigaciones similares en el ámbito de la enfermería para comprender plenamente las implicaciones del burnout en el entorno clínico y desarrollar intervenciones efectivas que no solo beneficien a los profesionales de la salud, sino que también mejoren la atención al paciente en su conjunto.

Las enfermeras están en la primera línea de la atención al paciente en hospitales y otros entornos, a menudo presentes cuando los médicos no lo están, y son responsables de tomar decisiones clínicas importantes. Estas profesionales de la salud no solo brindan cuidados esenciales, sino que también actúan como defensores del paciente, asegurándose de que sus necesidades sean escuchadas y atendidas adecuadamente. Además, tienen un papel crítico en la educación del paciente, facilitando la comprensión de diagnósticos y tratamientos, lo que ayuda a fomentar un ambiente de confianza y colaboración. Debido al papel fundamental de las enfermeras en la prestación y, en algunos casos, en la supervisión de la atención al paciente, el agotamiento profesional de las enfermeras puede estar asociado con múltiples aspectos de los resultados de los pacientes. Este desgaste no solo afecta su bienestar personal, sino que también puede impactar negativamente en la calidad de atención que reciben los pacientes, lo que subraya la importancia de abordar el bienestar emocional y mental de estas trabajadoras.

Una revisión sistemática que incluyó 20 estudios¹⁸ concluyó que existía una asociación entre el agotamiento profesional de las enfermeras y la calidad y seguridad de la atención médica. Este hallazgo es particularmente relevante en un contexto donde la demanda de atención médica no sólo ha aumentado, sino que también se ha vuelto más compleja, lo que pone una presión adicional sobre el personal de salud. A medida que los casos de enfermedades crónicas y complejas continúan en aumento, los enfermeros y enfermeras se ven obligados a manejar múltiples responsabilidades, lo que a menudo los lleva a situaciones de alto estrés. Sin embargo, la revisión no incluyó una síntesis cuantitativa de la evidencia para estimar la magnitud de dicha asociación, lo que limita nuestra capacidad para evaluar con precisión el impacto del agotamiento en los resultados clínicos. La falta de datos cuantificables dificulta la formulación de políticas efectivas que aborden el problema de manera directa. Además, debido a la naturaleza del análisis y las variables involucradas, desconocemos si la asociación estuvo moderada por subcomponentes del agotamiento profesional, como el desánimo o la falta de recursos, o por características demográficas de las enfermeras, su especialidad clínica, el área geográfica o el momento en que se realizó la encuesta. Considerar estos factores es crucial, ya que podrían influir significativamente en el nivel de estrés y en la calidad del cuidado proporcionado. Por ejemplo, el agotamiento podría variar considerablemente entre enfermeras que trabajan en entornos intensivos en comparación con aquellas que se desempeñan en atención primaria. Responder a estas preguntas podría ayudar a esclarecer la naturaleza y la gravedad de los efectos adversos del agotamiento profesional de las enfermeras y a orientar las intervenciones para abordarlo.¹⁹ De esta manera, se podrían desarrollar estrategias más efectivas que no solo mitiguen el agotamiento, sino que también mejoren la satisfacción laboral y, en consecuencia, la calidad de atención ofrecida a los pacientes. Asimismo, la implementación de programas de apoyo psicológico y el fomento de una cultura laboral que priorice el bienestar del personal pueden ser pasos significativos hacia la creación de un entorno más saludable para todos los profesionales de la salud.

Este estudio evalúa, mediante una revisión sistemática y un metaanálisis, la magnitud y los moderadores de la asociación entre el agotamiento profesional de enfermería y la seguridad del paciente, la satisfacción del paciente y la calidad de la atención. La seguridad del paciente se define como la ausencia de daño prevenible para el paciente, 20 la satisfacción del paciente como las evaluaciones positivas de los pacientes sobre distintas dimensiones de la atención sanitaria, 21 y la calidad de la atención como el grado en que los servicios de salud para individuos y poblaciones aumentan la probabilidad de obtener los resultados de salud deseados.22

Métodos

Criterios de inclusión y exclusión

Esta revisión sistemática y metaanálisis siguió las directrices PRISMA (Preferred Reporting Items for Systematic Reviews and Meta-Analyses) .²³ Se utilizó el marco de población, exposición, comparador, resultados y diseño del estudio para especificar los criterios de elegibilidad.²⁴ El protocolo se registró previamente en PROSPERO ( CRD42024512637 y CRD42024512684 ). El Comité de Ética de la Investigación de Stanford eximió el estudio de revisión y consentimiento informado, ya que no había participantes humanos identificables.

La población estudiada estaba compuesta por enfermeras con diversas trayectorias y capacidades profesionales. Los criterios de inclusión fueron: (1) cualquier tipo de enfermera (p. ej., enfermera titulada, enfermera especializada o supervisora ​​de enfermería), abarcando así diferentes niveles de cualificación y responsabilidades; (2) cualquier especialidad, lo que permitió obtener una visión más amplia sobre las diferentes áreas de la enfermería, como pediatría, geriatría y cuidados intensivos; (3) cualquier región geográfica, asegurando una representación equilibrada de experiencias en distintas localidades, ya sean urbanas o rurales; y (4) cualquier edad, sexo, experiencia laboral o nivel educativo, con el fin de incluir tanto a profesionales jóvenes que inician su carrera como a enfermeras con décadas de servicio y conocimientos. Por otro lado, los criterios de exclusión fueron específicamente aquellos poblados compuestos por: (1) matronas, que aunque son profesionales de la salud, se enfocan en la atención del embarazo y el parto; (2) auxiliares de enfermería, que tienen funciones diferenciadas; (3) estudiantes de enfermería, que aún están en formación y no cuentan con la experiencia laboral necesaria; y (4) muestras mixtas de enfermeras y médicos, ya que este estudio se centraba exclusivamente en la perspectiva de enfermería.

La exposición fue el agotamiento. Los criterios de inclusión fueron (1) cualquier medida validada de agotamiento; (2) cualquier medida validada de subcomponentes del agotamiento, incluyendo agotamiento emocional, despersonalización y baja sensación de realización personal; (3) cualquier medida validada de sinónimos ampliamente reconocidos de subcomponentes del agotamiento, como cinismo y baja eficacia profesional; o (4) cualquier medida específica del estudio que se refiriera directamente al agotamiento. Estos subcomponentes se han estudiado ampliamente debido a su impacto significativo en la salud mental y en el desempeño laboral de los individuos. Los criterios de exclusión fueron exposiciones relacionadas con el agotamiento pero distintas de este, incluyendo (1) estrés laboral, (2) fatiga y (3) síntomas depresivos. Aunque relacionados, es esencial diferenciarlos, ya que cada uno tiene sus propias características y repercusiones. El comparador fue (1) un nivel bajo de agotamiento si se utilizó una medida continua de agotamiento o (2) ausencia de agotamiento si se informó una caracterización dicotómica del agotamiento (por ejemplo, prevalencia). Este enfoque permite a los investigadores obtener una visión más clara y precisa de cómo el agotamiento impacta a los individuos en diversos contextos, contribuyendo así a una comprensión más completa de su etiología y efectos a largo plazo.

Para los resultados, los criterios de inclusión fueron (1) cualquier medida de seguridad del paciente, incluyendo clima de seguridad o cultura de seguridad, grado de seguridad, incidentes de seguridad del paciente (cualquier error médico o evento adverso similar a los seleccionados en los indicadores de la Agencia para la Investigación y la Calidad de la Atención Médica 25 ); (2) cualquier medida de satisfacción del paciente, incluyendo calificación de encuesta de satisfacción del paciente, queja del paciente y abuso del paciente; y (3) cualquier medida de calidad de la atención, incluyendo calidad general de la atención evaluada por enfermeras e indicadores de calidad objetivos de uso común, como duración de la estancia hospitalaria y tasa de mortalidad estandarizada a los 30 días. Los criterios de exclusión fueron antecedentes estructurales del agotamiento (por ejemplo, fundamentos de enfermería para la calidad de la atención 26 ).

Para el diseño del estudio, este debía informar una asociación cuantificable entre el agotamiento profesional de las enfermeras y cualquiera de los tres resultados incluidos; se admitieron tanto estudios transversales como longitudinales. La literatura gris incluía tesis doctorales. Se excluyeron los estudios cualitativos y las actas de congresos. También se excluyeron las publicaciones en idiomas distintos del inglés.

Estrategia de búsqueda

Dos revisores (LZL y PY) aplicaron cualquier término de búsqueda de cada una de las categorías de enfermería, agotamiento y calidad de la atención médica utilizando cadenas de búsqueda específicas enumeradas en los métodos electrónicos 1 del Suplemento 1 , que fueron desarrolladas en consulta con un bibliotecario de investigación. En febrero de 2024, los revisores buscaron de forma independiente en las principales bases de datos desde el 1 de enero de 1994 hasta el 29 de febrero de 2024, incluidas MEDLINE (a través de PubMed), Web of Science, Scopus, Embase, CINAHL (a través de EBSCOhost), PsycINFO (a través de EBSCOhost) y ProQuest. Utilizando criterios de elegibilidad preespecificados, incluyeron estudios de forma independiente, identificaron estudios adicionales a partir de las listas de referencias y extrajeron los datos. Todas las discrepancias se resolvieron mediante discusión. Los datos se registraron en una hoja de cálculo en línea y las citas se gestionaron con EndNote (Clarivate).

Análisis estadístico

Debido a la heterogeneidad esperada, realizamos un metaanálisis de efectos aleatorios para sintetizar cuantitativamente la asociación entre el agotamiento de las enfermeras y la calidad de la atención. Las estadísticas se convirtieron a diferencias de medias estandarizadas (DME) ( d de Cohen ) utilizando métodos convencionales (eMétodos 2 en el Suplemento 1 ).

Se realizaron metaanálisis y metarregresiones de subgrupos utilizando variables preespecificadas para examinar la heterogeneidad. Se utilizaron diagramas de bosque para comparar subtipos de resultados, medidas y subcomponentes de agotamiento, especialidades clínicas y regiones. Se empleó una metarregresión de efectos aleatorios para examinar la estratificación por edad, sexo, experiencia laboral y nivel educativo. Se recopiló información sobre raza y etnia autoinformadas, pero no se analizó debido a la baja comparabilidad entre países y la baja potencia estadística de los estudios estadounidenses. También se agruparon las regiones en áreas geográficas definidas por el Banco Mundial para su representación gráfica. 27

Todos los análisis se realizaron utilizando R, versión 4.3.2 (R Foundation). El nivel de significancia se definió como un valor p bilateral  < 0,05 mediante la prueba t de Student .

Evaluación de sesgos y análisis de sensibilidad

Dos revisores (LZL y PY) utilizaron de forma independiente el Índice de Riesgo de Sesgo en Estudios No Aleatorizados de Exposiciones (ROBINS-E) para evaluar 7 riesgos de sesgo. 28 Utilizamos el método de exclusión en serie para evaluar el sesgo del efecto de estudios pequeños. Como análisis de sensibilidad, utilizamos diagramas de bosque y metarregresiones para examinar la codificación alternativa de variables, la selección de la muestra y el ajuste de factores de confusión.

Resultados

Estadísticas descriptivas

Características de la enfermera

Los estudios incluidos involucraron a 288 581 enfermeras de al menos 5322 hospitales en 32 países (edad media [DE], 33,9 [2,1] años; 82,7 % mujeres y 17,3 % hombres). El porcentaje medio (DE) de enfermeras estadounidenses que se autoidentificaron como blancas fue del 70,9 % (6,0 %) y del 29,1 % (6,0 %) para otras razas y etnias. El porcentaje medio (DE) de enfermeras con títulos universitarios (licenciatura o superior) fue del 42,0 % (15,7 %), y la duración media (DE) de la experiencia laboral fue de 10,4 (1,6) años. La tasa de prevalencia media (DE) de burnout fue del 30,7 % (9,7 %) según los puntos de corte específicos del estudio. Las determinaciones de burnout se describen en la Tabla electrónica 1 del Suplemento 1 , y las medidas de burnout se comparan en análisis de subgrupos más adelante en los Resultados.

Características del estudio

Identificamos 6231 estudios en la búsqueda inicial. Utilizando criterios preespecificados, se incluyeron 85 estudios (81 transversales y 4 longitudinales) para el metaanálisis (tablas electrónicas 1-5 en el Suplemento 1 ). 29 – 113 Los estudios se publicaron entre 1994 y 2024 y tuvieron un tamaño muestral mediano de 458 individuos (RIC, 234-1352 individuos). En la figura electrónica 1 del Suplemento 1 se proporciona un diagrama de flujo de la inclusión y exclusión de estudios .

Análisis principales

A partir del metaanálisis de efectos aleatorios, encontramos asociaciones negativas entre el agotamiento de las enfermeras y varios resultados de seguridad del paciente ( Figura 1 y Figura 2 ). Específicamente, el agotamiento de las enfermeras se asoció con un clima de seguridad o cultura de seguridad más bajo (DME, −0,68; IC del 95% −0,83 a −0,54; 2  = 97,3%), un grado de seguridad más bajo (DME, −0,53; IC del 95%, −0,72 a −0,34; 2  = 97,1%), infecciones nosocomiales más frecuentes (DME, −0,20; IC del 95%, −0,36 a −0,04; 2  = 97,0%), caídas de pacientes más frecuentes (DME, −0,12; IC del 95%, −0,22 a −0,03; 2  = 62,2%), errores de medicación más frecuentes (DME, −0,30; IC del 95%, −0,48 a −0,11; 2  = 87,6%), mayor incidencia de errores médicos (DME, −0,19; IC del 95%, −0,32 a −0,05; 2  = 0,0%), eventos adversos o incidentes de seguridad del paciente más frecuentes (DME, −0,42; IC del 95%, −0,76 a −0,07; 2  = 97,3%) y mayor incidencia de atención omitida o cuidados de enfermería no realizados (DME, −0,58; IC del 95%, −0,91 a −0,26; 2  = 92,2%). No se encontró asociación para la frecuencia de úlceras por presión (DME, -0,12; IC del 95%, -0,24 a 0,01; 2  = 70,7%) ni para el 1 estudio 61 que investigó la frecuencia de reacciones adversas relacionadas con la infusión y la transfusión (DME, -0,01; IC del 95%, -0,14 a 0,12).

Figura 1. Asociación entre el agotamiento profesional de las enfermeras, el clima de seguridad del paciente y el grado y frecuencia de las infecciones nosocomiales.

El tamaño de las cajas corresponde al peso del estudio en el metaanálisis. SMD indica diferencia de medias estandarizada.

Figura 2. Asociación entre el agotamiento profesional del personal de enfermería y los problemas de seguridad del paciente.

El tamaño de las cajas corresponde al peso del estudio en el metaanálisis. SMD indica diferencia de medias estandarizada.

El metaanálisis de efectos aleatorios mostró una asociación entre el agotamiento de las enfermeras y puntuaciones más bajas en las encuestas de satisfacción del paciente (DME, -0,51; IC del 95%, -0,86 a -0,17;   = 98,1%) ( Figura 3 ). Sin embargo, la asociación no fue significativa para 2 estudios 61 , 104 sobre las frecuencias de quejas de pacientes (DME, -0,15; IC del 95%, -0,43 a 0,12; I² = 89,4%) y abuso de pacientes (DME, -0,16; IC del 95%, -0,42 a 0,11; I² =  88,8 %  ).

Figura 3. Asociación entre el agotamiento profesional de las enfermeras y la satisfacción del paciente.

El tamaño de las cajas corresponde al peso del estudio en el metaanálisis. SMD indica diferencia de medias estandarizada.

El metaanálisis de efectos aleatorios también mostró asociaciones negativas entre el agotamiento de las enfermeras y los resultados de la calidad de la atención ( Figura 4 ). Específicamente, el agotamiento de las enfermeras se asoció con una menor calidad de la atención evaluada por las enfermeras (DME, -0,44; IC del 95%, -0,57 a -0,30;   = 97,2%), una mayor tasa de alimentación por sonda en pacientes de residencias de ancianos (DME, -0,20; IC del 95%, -0,27 a -0,12), 49 y una mayor tasa de uso de catéteres urinarios en pacientes de residencias de ancianos (DME, -0,22; IC del 95%, -0,30 a -0,14). 49 No se encontró asociación para la duración de la estancia en 1 estudio 91 (DME, -0,01; IC del 95%, -0,04 a 0,02), la tasa de fracaso del rescate en 1 estudio 91 (DME, -0,03; IC del 95%, -0,05 a 0,00) y la tasa de mortalidad estandarizada a los 30 días en 2 estudios 79 , 91 (DME, -0,27; IC del 95%, -0,75 a 0,20; 2  = 99,2%).

Análisis de subgrupos

Realizamos análisis de subgrupos de las variables planificadas para los resultados de calidad de atención y seguridad del paciente. Estos análisis se estratificaron según la escala de medición del agotamiento; los subcomponentes del agotamiento; la edad, el sexo, la experiencia laboral y la formación académica de las enfermeras; la especialidad clínica; la región geográfica; y el momento de la encuesta.

Estratificación según la escala de medición del agotamiento

Se encontró una asociación entre el agotamiento de las enfermeras y la seguridad del paciente y la calidad de la atención para la mayoría de las escalas de medición del agotamiento (Figuras electrónicas 2 y 3 en el Suplemento 1 ), incluido el Inventario de Agotamiento de Maslach (seguridad: SMD, −0,51 [IC del 95 %, −0,61 a −0,41]; calidad: SMD, −0,33 [IC del 95 %, −0,45 a −0,21]), el Inventario de Agotamiento de Oldenburg (seguridad: SMD, −0,85; IC del 95 %, −1,04 a −0,66), la Medida de Agotamiento de Shirom-Melamed (seguridad: SMD, −0,80; IC del 95 %, −1,06 a −0,53) y el Inventario de Agotamiento de Bergen (seguridad: SMD, −2,32; IC del 95 %, −3,08 a −1,56). El Cuestionario de Calidad de Vida Profesional no encontró una asociación entre el agotamiento de las enfermeras y la seguridad del paciente (DME, −0,81; IC del 95 %, −1,63 a 0,02), posiblemente debido a la baja potencia, pero encontró una asociación significativa con la calidad de la atención (DME, −0,92; IC del 95 %, −1,19 a −0,66). El Inventario de Agotamiento de Copenhague encontró una asociación significativa entre el agotamiento de las enfermeras y la seguridad del paciente (DME, −0,15; IC del 95 %, −0,27 a −0,02) pero no encontró una asociación con la calidad de la atención (DME, −0,84; IC del 95 %, −1,72 a 0,05).

Estratificación por subcomponente del síndrome de burnout

Los gráficos de bosque (Figuras electrónicas 4 y 5 en el Suplemento 1 ) mostraron que, entre los estudios que utilizaron el Inventario de Burnout de Maslach como herramienta de medición, el subcomponente de bajo logro personal del burnout tuvo una asociación menor con la seguridad del paciente (DME, -0,28; IC del 95 %, -0,38 a -0,19) que el subcomponente de agotamiento emocional (DME, -0,52; IC del 95 %, -0,63 a -0,41; z  = -3,15; P  = 0,002) y el subcomponente de despersonalización (DME, -0,45; IC del 95 %, -0,57 a -0,33; z  = -2,10; P  = 0,04). Sin embargo, los gráficos de bosque no mostraron ninguna diferencia en la asociación entre el agotamiento de las enfermeras y la calidad de la atención en los distintos subcomponentes del agotamiento.

Estratificación por edad, sexo, experiencia laboral y nivel educativo de las enfermeras.

Los resultados del metaanálisis de regresión indicaron que la asociación entre el agotamiento profesional del personal de enfermería y la seguridad del paciente y la calidad de la atención fue consistente en diversas características demográficas. Específicamente, la asociación no fue moderada por la edad de las enfermeras (seguridad: coeficiente de metarregresión, −0,01 [IC del 95 %, −0,03 a 0,02; P  = 0,63]; calidad: coeficiente de metarregresión, 0,01 [IC del 95 %, −0,04 a 0,02; P  = 0,48]), el sexo (seguridad: coeficiente de metarregresión, −0,43 [IC del 95 %, −1,39 a 0,54; P  = 0,39]; calidad: coeficiente de metarregresión, 0,34 [IC del 95 %, −1,63 a 2,30; P  = 0,74]) o la experiencia laboral (seguridad: coeficiente de metarregresión, −0,02 [IC del 95 %, −0,05 a 0,01; P  = .20]; calidad: coeficiente de metarregresión, 0,01 [IC del 95 %, −0,02 a 0,05; P  = .46]).

La asociación entre el agotamiento de las enfermeras y la calidad de la atención no fue moderada por el nivel educativo de las enfermeras (coeficiente de metarregresión, −0,01; IC del 95 %, −0,49 a 0,47; P  = 0,97) (Figura electrónica 6 en el Suplemento 1 ). Sin embargo, la asociación entre el agotamiento de las enfermeras y una menor seguridad del paciente fue menor para las enfermeras con un mayor porcentaje de títulos universitarios (coeficiente de metarregresión, 0,52; IC del 95 %, 0,15-0,89; P  = 0,006) ( Figura 5 ). La estratificación por títulos de posgrado (maestría o superior) se presenta en los métodos electrónicos 3 en el Suplemento 1 , con la salvedad de una menor potencia.

Estratificación por especialidad clínica

El metaanálisis de regresión mostró asociaciones negativas entre el agotamiento profesional del personal de enfermería y la seguridad del paciente y la calidad de la atención en la mayoría de las especialidades de enfermería. Las asociaciones entre el agotamiento de las enfermeras y la seguridad del paciente y la calidad de la atención por especialidad clínica (Figuras electrónicas 7 y 8 en el Suplemento 1 ) fueron las siguientes: enfermeras sin una especialidad declarada (seguridad: SMD, −0,50 [IC del 95 %, −0,62 a −0,38]; calidad: SMD, −0,34 [IC del 95 %, −0,49 a −0,19]), atención primaria (calidad: SMD, −1,05; IC del 95 %, −1,29 a −0,80), atención aguda (seguridad: SMD, −0,55 [IC del 95 %, −0,83 a −0,26]; calidad: SMD, −0,34 [IC del 95 %, −0,74 a 0,06]), departamento de emergencias o atención de urgencia (seguridad: SMD, −0,16; IC del 95 %, −0,48 a 0,16), unidad de cuidados intensivos o cuidados críticos (seguridad: SMD, −0,62 [IC del 95 %, −1,10 a −0,14]; calidad: SMD, −0,66 [IC del 95 %, −0,82 a −0,51]), pediatría (seguridad: SMD, −0,29; IC del 95 %, −0,56 a −0,01), geriatría (seguridad: SMD, −0,43 [IC del 95 %, −0,93 a 0,06]; calidad: SMD, −0,60 [IC del 95 %, −1,26 a 0,07]), psiquiatría (calidad: SMD, −0,05; IC del 95 %, −0,22 a 0,12), maternidad (seguridad: SMD, −0,76; IC del 95 %, −0,88 a −0,64) y oncología (seguridad: SMD, −0,93 [IC del 95 %, −1,02 a −0,84]; calidad: SMD, −0,55 [IC del 95 %, −1,07 a −0,02]). Para la seguridad del paciente, la asociación negativa fue significativa para todas excepto las enfermeras geriátricas y de urgencias, posiblemente debido a la baja potencia. Para la calidad de la atención, la asociación negativa fue significativa para todas las especialidades excepto geriatría, psiquiatría y cuidados agudos.

Estratificación por geografía y momento de la encuesta

La metarregresión mostró asociaciones negativas entre el agotamiento de las enfermeras y la calidad y seguridad de la atención médica en la mayoría de los países. Se encontró una asociación significativa entre el agotamiento de las enfermeras y la seguridad del paciente en Australia, Bélgica, Brasil, Canadá, China, Ecuador, Alemania, Irán, Irlanda, Japón, Corea, Noruega, Omán, la República Eslovaca, Sudáfrica, España, Tailandia, Turquía, el Reino Unido y los EE. UU., pero no en Grecia, Italia, Jordania y Arabia Saudita (eFigura 9 en el Suplemento 1 ). Se observó una asociación significativa entre el agotamiento de las enfermeras y la calidad de la atención en Bélgica, Brasil, Canadá, China, Egipto, Islandia, Irán, Italia, Sudáfrica, Tailandia y los EE. UU., pero no en Alemania, Japón, Nueva Zelanda y el Reino Unido (eFigura 10 en el Suplemento 1 ). La eFigura 36 en el Suplemento 1 presenta un gráfico de la asociación media por área geográfica.

La asociación entre el agotamiento de las enfermeras y la seguridad del paciente no se vio moderada por el momento en que se realizó la encuesta (coeficiente de metarregresión, −0,00; IC del 95 %, −0,02 a 0,02; P  = 0,98 (Figura electrónica 11 en el Suplemento 1 ) durante un período de finalización de la encuesta de 33 años desde 1991 hasta 2023. Sin embargo, la asociación entre el agotamiento de las enfermeras y la calidad de la atención fue más negativa con el tiempo (coeficiente de metarregresión, −0,03; IC del 95 %, −0,05 a −0,009; P  = 0,006) (Figura electrónica 12 en el Suplemento 1 ), incluso después de excluir los estudios publicados después de 2019 para tener en cuenta la pandemia de COVID-19 (Figuras electrónicas 13 y 14 en el Suplemento 1 ).

Análisis de sensibilidad

El riesgo de sesgo en estudios no aleatorizados de puntuaciones de exposición para cada estudio incluido se proporciona en la tabla electrónica 6 en el Suplemento 1 y un gráfico de burbujas en la figura electrónica 15 en el Suplemento 1. La prueba de rango de Begg ( z  = −1,16; P  = 0,25) (figuras electrónicas 16-19 en el Suplemento 1 ) no indicó efectos de estudios pequeños, y un metaanálisis de resultados no afirmativos sugirió que los resultados fueron altamente robustos al hipotético sesgo de publicación en el peor de los casos y p-hacking (figura electrónica 20 en el Suplemento 1 ). 114 La exclusión serial de los estudios encontró que cada estudio contribuyó a una media (DE) 0,00% (0,97%) de la estimación d de Cohen (tabla electrónica 7 en el Suplemento 1 ). Mostramos la fuerza de la evidencia bajo heterogeneidad de efecto 115 en las figuras electrónicas 21 y 22 en el Suplemento 1. Utilizamos la estimación de varianza robusta para tener en cuenta los resultados múltiples del mismo estudio (tabla electrónica 8 en el Suplemento 1 ). Los análisis de sensibilidad (Figuras electrónicas 23 y 24 en el Suplemento 1 ) mostraron que los niveles de agotamiento o las tasas de prevalencia no moderaron la asociación, lo que sugiere que los resultados no fueron impulsados ​​por determinaciones divergentes del agotamiento. 116 Encontramos resultados similares utilizando codificación de variables alternativa (conversión de razón de probabilidades) (Figuras electrónicas 25-30 en el Suplemento 1 ), selección de muestra (profesiones mixtas) (Figuras electrónicas 31-33 en el Suplemento 1 ) y ajuste de confusión (Figuras electrónicas 34 y 35 en el Suplemento 1 ).

Discusión

Este metaanálisis muestra una asociación negativa entre el agotamiento profesional de las enfermeras y la seguridad del paciente, la satisfacción del paciente y la calidad de la atención. Esta relación crucial subraya la importancia de abordar el agotamiento en el personal de enfermería para garantizar no solo el bienestar de los profesionales de la salud, sino también la calidad del cuidado que reciben los pacientes. La asociación entre el agotamiento profesional de las enfermeras y estos resultados fue consistente independientemente de la edad, el sexo, la experiencia laboral y la ubicación geográfica de las enfermeras, lo que sugiere que el fenómeno del agotamiento es un problema global que afecta a profesionales en diversas circunstancias. Además, las asociaciones y el tamaño del efecto entre el agotamiento profesional de las enfermeras y la calidad de la atención también fueron consistentes con metaanálisis previos sobre el agotamiento profesional y la calidad de la atención en médicos y estudios combinados de profesionales de la salud. Estos hallazgos resaltan la necesidad de implementar intervenciones específicas para reducir el agotamiento, lo que podría llevar a mejoras significativas en la atención y la satisfacción del paciente. De esta manera, se plantea un argumento sólido para la inversión en recursos que promuevan el bienestar emocional y mental del personal de enfermería, con la esperanza de generar un impacto positivo no solo en su salud, sino también en los resultados de los pacientes. 16 , 17

Se observó que las dimensiones de agotamiento emocional y despersonalización del síndrome de burnout, más que la realización personal, eran las que estaban más estrechamente asociadas con la seguridad del paciente. Este hallazgo concuerda con investigaciones previas que sugieren que la dimensión de realización personal puede ser un constructo algo distinto, derivando de la satisfacción laboral y el compromiso profesional. A medida que se profundiza en el estudio de estos fenómenos, se revela que el agotamiento emocional no solo afecta la salud mental de los profesionales, sino que también repercute directamente en la calidad de la atención que se brinda a los pacientes. La despersonalización, por su parte, puede llevar a una falta de empatía, creando un entorno en el que los pacientes se sienten menos valorados y escuchados. En consecuencia, el abordaje del síndrome de burnout debe tener en cuenta no solo la realización personal, sino que debe centrarse en estrategias que mitiguen el agotamiento emocional y la despersonalización, promoviendo así un ambiente más seguro y humano para los pacientes.

La relación entre el agotamiento profesional del personal de enfermería y la seguridad del paciente se mantuvo constante a lo largo del tiempo, y la relación con la calidad de la atención fue cada vez más negativa durante tres décadas, incluso después de considerar la pandemia de COVID-19. Este hallazgo resulta preocupante si se tienen en cuenta décadas de esfuerzos nacionales e institucionales para mejorar la calidad.

La moderación observada entre tener una licenciatura en seguridad del paciente y un posgrado en calidad de la atención coincidió con un hallazgo previo que indicaba que un mayor nivel de formación en enfermería se asociaba con una menor mortalidad de los pacientes.<sup> 117</sup> Por consiguiente, las inversiones en educación y capacitación en enfermería pueden considerarse un componente de las estrategias para mitigar el agotamiento profesional.

Hasta la fecha, la mayoría de los esfuerzos contra el agotamiento se han centrado en intervenciones individuales, como la atención plena o el entrenamiento en resiliencia personal, diseñados para ayudar a las personas a afrontar el estrés de manera más eficaz, en lugar de intervenciones para reducir el estrés y el agotamiento en el lugar de trabajo. 118 Muchas intervenciones eficaces se realizan a nivel de la unidad de trabajo, donde los profesionales de la salud experimentan trabajo en equipo, sentimiento de comunidad, desarrollo profesional y reconocimiento. Numerosas organizaciones de atención médica han comenzado a tomar medidas, incluyendo el nombramiento de altos directivos para desarrollar una estrategia organizacional que aborde las causas fundamentales de los problemas en el entorno de la práctica clínica, como la escasez de personal y las largas jornadas laborales o las horas extras. 119 Los organismos de acreditación hospitalaria también han comenzado a evaluar dichos esfuerzos organizacionales, lo que puede fomentar una adopción más generalizada. 120

El Cirujano General de los Estados Unidos ha priorizado la mitigación del agotamiento profesional en el sistema nacional de atención médica. 121 La Academia Nacional de Medicina ha lanzado una iniciativa de colaboración integral que involucra a diversos grupos de interés, incluyendo aseguradoras, empresas tecnológicas, agencias gubernamentales, sociedades profesionales y organizaciones de salud, para promover el bienestar de los trabajadores de la salud. 122 El Congreso ha aprobado legislación que asigna más de 100 millones de dólares para promover la salud mental, fomentar la resiliencia y reducir el estigma entre los profesionales de la salud. 123 La asignación de fondos aún más sustanciales, acordes con la magnitud y los efectos adversos del agotamiento profesional, parece necesaria para apoyar la investigación y la implementación de enfoques basados ​​en la evidencia para reducir el agotamiento de los profesionales clínicos.

Limitaciones

Este estudio está sujeto a varias limitaciones. Una limitación clave del metaanálisis es la heterogeneidad entre los estudios incluidos, algo común en los estudios sobre factores psicosociales. Otra limitación es que la mayoría de los estudios incluidos utilizaron diseños de investigación transversales, lo que nos impidió determinar la dirección causal de la asociación entre el agotamiento de las enfermeras y los resultados. También combinamos dos preinscripciones separadas porque determinamos que la seguridad del paciente es una dimensión inseparable de la calidad de la atención. 124 Finalmente, a pesar de la inclusión de muchos países, las comparaciones por geografía no representaron a todos los países de una zona y deben interpretarse teniendo esto en cuenta.

Conclusiones

En esta revisión sistemática y metaanálisis de 85 estudios, el agotamiento profesional de las enfermeras se asoció con una menor calidad y seguridad en la atención médica y una menor satisfacción del paciente. Estas asociaciones fueron consistentes independientemente de la edad, el sexo, la experiencia laboral y la ubicación geográfica de las enfermeras, y se han mantenido a lo largo del tiempo. Además, se observó que el agotamiento no solo impacta negativamente en la atención que se brinda, sino que también contribuye a un ambiente laboral poco saludable, afectando la moral del equipo y aumentando la rotación de personal. La identificación de estos factores es crucial, ya que resalta la necesidad de implementar estrategias efectivas de apoyo y prevención para abordar el burnout en el personal de salud, promoviendo así un ciclo virtuoso que beneficie tanto a los profesionales como a los pacientes.

El sistema de salud argentino en la encrucijada: sostenibilidad económica, tecnología y equidad

EDITORIAL
El sistema de salud argentino en la encrucijada: sostenibilidad económica, tecnología y equidad
Por Dr. Carlos Alberto Díaz | Junio 2026 | Blog saludbydiaz

saludbydiaz
Reflexiones críticas sobre el sistema de salud argentino

El sistema de salud argentino transita una tormenta perfecta: financiamiento insuficiente, tecnología de costo creciente, inequidades estructurales que se profundizan y una sociedad que ha naturalizado la salud como responsabilidad individual. Esta editorial propone un análisis descarnado de la encrucijada actual y las decisiones estratégicas que no pueden postergarse.

I. Un sistema en crisis: diagnóstico sin anestesia
Es complejo determinar hacia dónde va el sistema de salud argentino. Desde el financiamiento y la recaudación para sufragar los gastos de la carga sanitaria —del sector público, de las obras sociales nacionales y provinciales— los profesionales que sostienen ese sistema penan lastimosamente por sus ingresos: enfermeros, técnicos, médicos, licenciados y administrativos conviven con una pérdida de poder adquisitivo sostenida y demoledora.

A ese drama cotidiano se superpone la problemática de la sostenibilidad de tratamientos cada vez más costosos, la efectividad clínica cuestionable de numerosas innovaciones y los intereses que se movilizan detrás de cada evolución tecnológica en fármacos, técnicas quirúrgicas, dispositivos médicos e imágenes diagnósticas.

Estamos ante un ser humano que transita una inédita transición demográfica: vivir muchos más años de lo que su fisiología locomotora y mental le permite, con una presión sobre el sistema de salud sin precedentes históricos en nuestra región.

A medida que la medicina avanza, surgen nuevos dilemas que los actores del sistema observan exclusivamente por el caño de escopeta de su especialidad, sin pensar en el entorno. Sabemos cómo resolver muchos de estos problemas, pero el obstáculo no es técnico: es político. El problema radica en qué intereses se friccionan con el interés común, en cómo las inversiones en tecnologías que no mejoran la calidad de vida siguen imponiéndose sobre inversiones en salud pública y equidad.

La crisis del sistema no es un accidente: es el resultado predecible de décadas de desinversión, fragmentación y subordinación de la salud colectiva a los intereses del mercado.

II. La brecha de financiamiento: cuando los números no cierran
El financiamiento del sistema de salud argentino es estructuralmente insuficiente. La inflación en salud ha sido aproximadamente un 32% superior al resto de la economía en los últimos seis años. El salário real retrocede frente a la inflación de manera persistente, lo que reduce directamente la recaudación de la seguridad social. Las obras sociales nacionales se encuentran en déficit crónico, y las provinciales no escapan a esa realidad: las provincias recién comenzaron a equilibrar sus cuentas en el último período, sosteniendo lo que tienen pero sin capacidad real de inversión adicional.

Esta pinza —costos crecientes, ingresos decrecientes en términos reales— genera un modelo de atención degradado, donde los establecimientos públicos operan con insumos insuficientes, el personal trabaja en condiciones de precariedad y los pacientes afrontan tiempos de espera inaceptables. La seguridad social, que debería ser el escudo protector de los trabajadores formales, ve cómo su base de sustentación se erosiona junto con la informalidad laboral creciente y la pérdida de empleo registrado.

▸ El círculo vicioso del financiamiento sanitario argentino


Menor empleo formal → menor recaudación de aportes y contribuciones → menores recursos para obras sociales y PAMI → menor capacidad de pago a prestadores → desfinanciamiento de hospitales y clínicas → deterioro de la calidad asistencial → mayor demanda sobre el sector público → más déficit. Este circuito retroalimenta la crisis y la profundiza en cada vuelta del espiral.

El recorrido de estos últimos dos años ha profundizado la desigualdad que ya era notoria. La concentración del ingreso, la retracción del Estado como garante de derechos y la primacía de la lógica de mercado en la asignación de recursos sanitarios han agravado las brechas preexistentes. Según la teoría económica del gobierno actual, los monopolios no son necesariamente malos porque facilitan la recaudación de impuestos, permiten el control estratégico y generan economías de escala. En el mercado de salud argentino, sin embargo, esta lógica no está produciendo los resultados prometidos: la concentración no está mejorando la calidad ni reduciendo los precios.

III. La tecnología en salud: entre la promesa y la realidad económica
La innovación tecnológica en medicina avanza a una velocidad que los sistemas de financiamiento no pueden seguir. Los nuevos fármacos oncológicos, las terapias génicas, los dispositivos de alta complejidad y las imágenes diagnósticas de última generación representan costos que ningún sistema de salud de ingresos medios puede absorber en su totalidad sin criterios rigurosos de priorización. Argentina no es la excepción: la incorporación de tecnología al sistema de salud es frecuentemente acrítica, reactiva a presiones corporativas y desvinculada de las prioridades epidemiológicas de la población.

Surge entonces una pregunta estratégica fundamental: ¿en qué es mejor invertir? Con un 10% de pacientes diabéticos, un 30% de hipertensos, un 60% de la población con exceso de peso, el sedentarismo estructural, la escalada de las adicciones y la marginalidad social como determinante de salud, la respuesta no puede ser tecnología de alta complejidad de acceso restringido. La respuesta debe ser inversión masiva, sistemática y sostenida en los determinantes modificables de la salud.

Si nos preguntamos en qué invertir, la respuesta es siempre la misma: en recursos humanos suficientes y bien remunerados —columna vertebral de cualquier organización— y en el tratamiento de la obesidad, la diabetes, la hipertensión y la hiperlipidemia, que representan la carga de enfermedad más pesada y la más prevenible.

La oferta tecnológica en salud es generadora de demanda, y esa demanda inducida se percibe frecuentemente como superflua: quienes realmente necesitan atención quedan postergados por una asignación de recursos sesgada hacia la alta complejidad. Este es el dilema central: una tecnología que promete vida prolongada pero que solo está disponible para quienes pueden pagarla no es un avance en salud pública; es un mecanismo de reproducción de la desigualdad con bata blanca.

El criterio de evaluación de tecnologías sanitarias (ETESA) debe consolidarse como herramienta central de la política de salud argentina. La tasa de retorno de cada inversión tecnológica debe medirse no solo en términos clínicos sino en términos de impacto poblacional, equidad de acceso y sostenibilidad financiera. Una tecnología costo-efectiva, con cobertura universal, vale infinitamente más que una terapia de vanguardia accesible solo al 2% de la población.

IV. La equidad rota: cuando el derecho se convierte en privilegio
La equidad en salud no es un concepto abstracto ni una aspiración filosófica: es una variable epidemiológica. La desigualdad en el acceso a la atención médica mata personas. En Argentina, las brechas de equidad son múltiples y se superponen: geográficas —entre provincias, entre zonas urbanas y rurales—; socioeconómicas —entre quienes tienen cobertura de prepaga, obra social o solo salud pública—; y culturales —que determinan la capacidad de navegar el sistema y obtener la atención que se necesita.

Las inmunizaciones son un ejemplo paradigmático de cómo incluso las intervenciones de bajo costo cristalizan la desigualdad. Las clases bajas presentan menores tasas de vacunación no por escasez de vacunas sino por barreras de acceso, desinformación y falta de nominalización efectiva de la población. Un sistema de salud que no sabe dónde están sus pacientes no puede protegerlos.

▸ Las múltiples caras de la inequidad en salud

  • Barreras económicas: copagos, medicamentos sin cobertura, traslados al efector.
  • • Barreras geográficas: distancia a centros de salud, falta de transporte rural, concentración de especialistas en grandes ciudades.
  • • Barreras culturales: idioma, analfabetismo funcional en salud, desconfianza institucional.
  • • Barreras organizacionales: fragmentación del sistema, falta de nominalización, ausencia de redes integradas de atención.
  • • Barreras informacionales: personas que no conocen sus derechos ni los servicios disponibles.

Hoy, frente a una realidad que no se buscó, la salud vuelve a estar al margen: pasa a ser una responsabilidad individual en el discurso dominante, mientras el superávit fiscal se celebra y la inversión social retrocede. ¿Qué nos espera ante tanta longevidad impávida, ante el individualismo extremo, ante familias que se sacrifican por sus enfermos postergadas en el hambre previsional, ante un sistema de cobertura que solo atiende a quien demanda activamente?

La respuesta está en organizar una red: individuos nominalizados y georreferenciados, con grupos de profesionales responsables asignados, pertenecientes a instituciones a las cuales deban concurrir, porque sus conductas de salud afectan a la sociedad toda. Sin nominalización no hay prevención. Sin prevención no hay sistema sostenible.

V. El capital humano en salud: la inversión que no puede esperar
En ningún sistema de salud del mundo se puede prescindir del factor humano. Los profesionales de la salud —médicos, enfermeros, técnicos, trabajadores sociales, psicólogos, administrativos— son la interfaz entre el sistema y el paciente. Cuando esa interfaz está desmotivada, precarizada y extenuada, el sistema falla en su momento más crítico: el encuentro terapéutico.

La formación continua no debe subestimarse. Los profesionales de primera línea necesitan actualización técnica permanente pero también, y fundamentalmente, el desarrollo de habilidades interpersonales y de comunicación que les permitan comprender las necesidades reales de sus pacientes. Si no se le da el tiempo adecuado al encuentro entre dos expertos —el profesional y el paciente experto en su propia vivencia— no habrá oportunidad de transformar la realidad sanitaria.

La gestión debe actuar en tres niveles simultáneamente: si no se transforma la mentalidad de jefes de servicio, directores y coordinadores, nada cambiará en la base del sistema. Los mandos medios son el eslabón crítico entre la política institucional y la práctica asistencial diaria. Invertir en su desarrollo, reconocerlos y empoderarlos es tan urgente como cualquier incorporación tecnológica.

La gente que se esfuerza y lo demuestra debiera tener un reconocimiento. Disminuir la tensión sobre el sistema colabora en todos los niveles. El reconocimiento no solo motiva a los profesionales: también genera un ambiente donde el trabajo en equipo y la colaboración se convierten en pilares fundamentales.

VI. Agenda de transformación: lo que no puede seguir esperando
Más allá del diagnóstico, la responsabilidad de quien analiza el sistema es proponer. No desde la ingenuidad de quien cree que un editorial transforma realidades, sino desde la convicción de que el debate desinteresado en utilidades —pero rico en bienestar— es la semilla de los cambios posibles. A continuación, las acciones prioritarias:

• 1. Nominalización y georreferenciación de la población: Ninguna acción de salud pública es posible sin saber dónde están los pacientes. Implementar padrones activos, asignación de médico de cabecera y seguimiento longitudinal por redes de atención primaria.
• 2. Evaluación crítica de tecnologías sanitarias: Institucionalizar el ETESA con criterios explícitos de costo-efectividad, equidad de acceso e impacto epidemiológico. Ninguna tecnología debe incorporarse al sistema sin evidencia de beneficio neto para la población.
• 3. Priorización de enfermedades crónicas prevenibles: Diabesidad, hipertensión, hiperlipidemia y sedentarismo deben ser el eje de la inversión sanitaria. El retorno en años de vida ajustados por calidad (AVAC) de estas intervenciones es incomparablemente superior al de la alta tecnología de baja prevalencia.
• 4. Recuperación salarial sostenida del personal de salud: Sin profesionales dignamente remunerados no hay sistema de salud. La inversión en capital humano es la de mayor retorno en cualquier organización sanitaria.
• 5. Eliminación de barreras de acceso: Económicas, geográficas y culturales. Cada barrera eliminada es un paciente diagnosticado a tiempo, un internado evitado, un costo reducido para el sistema.
• 6. Fortalecimiento de la estrategia de vacunación: La nominalización de la población debe incluir el seguimiento del calendario de inmunizaciones, con foco en los grupos sociales con menor cobertura efectiva.
• 7. Rediseño de redes integradas de atención: La fragmentación del sistema —público, obras sociales, privado— es el obstáculo más costoso. Las redes integradas, con niveles de atención articulados y flujos de pacientes coordinados, son la única respuesta sistémica a la saturación hospitalaria.
• 8. Prevención como inversión social: Establecer metas claras y medibles que guíen las acciones hacia un futuro donde la salud sea una inversión social, no simplemente un gasto. Educar sobre hábitos saludables, actividad física, nutrición y bienestar emocional.

VII. Conclusión: la salud no puede ser un bien de consumo
Con la disminución de la inversión pública en salud, que compite con otros aspectos políticamente más redituables, y la naturalización de la salud como responsabilidad individual, es preocupante observar cómo esta percepción puede llevar a una desatención crítica de un derecho fundamental. La idealización de épocas pasadas inexistentes o superfluas impide el análisis realista y objetivo de las actuales condiciones de vida y de la importancia de un sistema de salud sólido y accesible para todos.

Los que acumulan no cederán sus riquezas ni aumentarán sus riesgos si no están dadas las condiciones. El camino es el capitalismo con reglas que prioricen el bienestar común y el acceso equitativo a la salud. Una sociedad que descuida estos aspectos no puede aspirar a un futuro justo y sostenible.

Hay tanto por hacer, por gestar, por gestionar, por debatir, por intentar modificar. Cada acción desde el pequeño gran lugar de cada uno —que impulsa un debate desinteresado en rentabilidad pero rico en bienestar— cuenta. La salud no puede ser un bien de consumo: debe ser un derecho inalienable, donde la equidad y la justicia social sean los pilares de un sistema integral, con atención a la diversidad y a las realidades de cada individuo.

Un futuro donde todos, independientemente de su condición socioeconómica, puedan acceder a los servicios que necesitan; donde la prevención sea un objetivo prioritario y donde se eduque a la población sobre hábitos saludables; donde se construya una comunidad más resiliente y equitativa, con un cambio cultural en torno a la salud que permita a las futuras generaciones disfrutar de una mejor calidad de vida.

Dr. Carlos Alberto Díaz
Blog saludbydiaz | saludbydiaz.com

Trasplante renal tras la eliminación de anticuerpos anti-HLA con células T CAR CD19.

Publicado el 3 de junio de 2026N Engl J Med 2026 ; 394 : 2166 – 2168DOI: 10.1056/NEJMc2517277VOL. 394 NÚM. 21

La sensibilización a HLA sigue siendo una barrera importante para el trasplante renal. 

<sup>1,2</sup> El trasplante en presencia de anticuerpos HLA específicos del donante conlleva un alto riesgo de rechazo mediado por anticuerpos, lo que a menudo conduce a una inmunosupresión intensificada y resulta en la pérdida prematura del injerto.<sup> 

3 </sup> Presentamos la evolución clínica de un paciente con sensibilización a HLA amplia en quien la terapia con células T con receptor de antígeno quimérico (CAR) anti-CD19 permitió un trasplante renal exitoso.Una mujer de 35 años desarrolló insuficiencia renal tras haber padecido, durante su infancia, síndrome urémico hemolítico causado por Escherichia coli enterohemorrágica . A los 21 años, recibió un trasplante de riñón de su madre; sin embargo, el injerto falló 11 años después debido a un rechazo crónico activo mediado por anticuerpos, refractario a la plasmaféresis, la inmunoglobulina intravenosa y el rituximab. El injerto fallido no fue extirpado. La paciente nunca había estado embarazada ni había recibido transfusiones de sangre con células.Durante la evaluación para un segundo trasplante, el porcentaje de anticuerpos reactivos del panel virtual basal de la paciente fue del 99,84 % (Tabla S1 en el 

Apéndice suplementario , disponible con el texto completo de esta carta en NEJM.org). Se observaron pruebas cruzadas de citotoxicidad dependiente del complemento positivas con anticuerpos HLA específicos del donante de alto título (Fig. S1A) entre nueve donantes vivos potenciales. La probabilidad de encontrar un donante compatible con HLA y ABO dentro de la red de Eurotransplant fue del 0,08 % (Tabla S1). Dada esta baja probabilidad, la paciente fue incluida en un protocolo de uso compasivo para recibir KYV-101, un producto de células T CAR anti-CD19 totalmente humano, para permitirle someterse a un segundo trasplante de riñón. 4 Después de la linfodepleción a una dosis adaptada a la hemodiálisis, la paciente recibió 1 × 10 8 células T CAR anti-CD19. Presentó síndrome de liberación de citoquinas de grado 1 (temperatura máxima de 38,5 °C), que respondió a cuatro administraciones de tocilizumab; no se observaron efectos tóxicos neurológicos ni hematológicos (Fig. S1B). La expansión de las células T CAR fue adecuada (Fig. S2A), con una depleción profunda y persistente de células B (Fig. S2B). Antes de recibir la terapia con células T CAR, la paciente presentaba niveles de anticuerpos anti-HLA con intensidades de fluorescencia medias superiores a 5000 frente a 88 de los 119 antígenos HLA I y HLA II analizados (Tabla S2).Tras recibir la terapia con células T CAR, tres donantes vivos previamente incompatibles se volvieron compatibles. Al quinto mes después de la terapia con células T CAR, la prueba cruzada de citotoxicidad dependiente del complemento con su padre, el donante de riñón preferido, pasó de fuertemente positiva a negativa. Los anticuerpos contra los epítopos HLA del trasplante anterior mostraron una disminución mínima, mientras que los anticuerpos dirigidos contra epítopos HLA no relacionados fueron eliminados ( 

Desensibilización HLA amplia para anticuerpos HLA de reactividad cruzada después de la terapia con células T CAR anti-CD19.

El trasplante no presentó complicaciones. Se observó la función primaria del injerto, con niveles de creatinina sérica que alcanzaron 1,2 mg por decilitro (106,1 μmol por litro) al séptimo día postoperatorio ( Figura 1B ). La albuminuria se estabilizó en niveles de relación albúmina/creatinina inferiores a 300 mg por gramo durante el seguimiento ( Figura 1B ). Los niveles de ADN libre de células derivado del donante se mantuvieron bajos con la inmunosupresión de mantenimiento ( Figura 1B ). Las células T CAR persistieron 15 meses después de la infusión. La hipogammaglobulinemia justificó la terapia intermitente con inmunoglobulina (Fig. S2C). No se produjeron complicaciones infecciosas, salvo una infección autolimitada por el coronavirus 2 del síndrome respiratorio agudo grave. Este caso proporciona una prueba de concepto de que la terapia con células T CAR anti-CD19 puede permitir el trasplante renal en pacientes con sensibilización HLA amplia al inducir una contracción profunda y duradera de los anticuerpos anti-HLA de reactividad cruzada.

Inversión en Salud: Fronteras entre Tecnología y Equidad

Editorial Dr. Carlos Alberto Díaz. Profesor Titular Universidad ISALUD.

Es complejo determinar hacia dónde va el sistema de salud Argentino, desde el financiamiento y la recaudación para sufragar los gastos de la carga sanitaria, del sector público, de las obras sociales nacionales y provinciales, de los profesionales que están empleados en el sistema penan lastimosamente por sus ingresos (enfermeros, técnicos, médicos, licenciados y administrativos), de la sostenibilidad de los tratamientos cada vez más caros, la efectividad clínica de las innovaciones, los intereses que se movilizan detrás de cada evolución de la tecnología en fármacos, en técnicas, en dispositivos y en imágenes diagnósticas, en la evolución de las enfermedades y la expectativa de vida de este ser humano, que está transitando una transición a vivir muchos más años que su fisiología locomotora y mental se lo permiten.

A medida que la medicina avanza, surgen nuevos desafíos; aquellos que integran el sistema ven solo por el caño de escopeta de su especialidad, no pensando en el entorno, preguntándonos cómo podremos hacerlo; si bien sabemos cómo hacerlo, el problema radica en qué intereses se movilizan o se friccionan, con el interés común y no de los «inversores», los que invierten en tecnologías que no mejoran la calidad de vida, en tecnologías que son para quienes la puedan financiar y pagar.

El financiamiento es insuficiente por la inflación en salud un 32% superior al resto de la economía, en los últimos seis años, y porque el salário real esta perdiendo frente a la inflación, con lo cual la recaudación de la seguridad social baja. Las provincias están equilibrando sus cuentas recién en este año, no invierten más en salud, sostienen lo que tienen, con deficit de todas las obras sociales provinciales. Por el recorrido que está teniendo estos dos años, se ha profundizado la desigualdad que ya era notoria.

Cuando nos enfrentamos ante una decisión estratégica en la planificación, ¿qué orientación tendrá nuestra decisión como gerentes? y nos preguntamos ¿hacia donde va el sistema? a una concentración peligrosa, puesto que la teoría económica del presidente, supone que los monopolios no son necesariamente malos. Porque facilitan la recaudación de impuestos, permiten ejercer el control estratégico, especialmente en la energía y generan economías de escala. «En un marco de intercambios libres, la situación en la cual un productor se queda con todo el mercado es resultado de haber sido exitoso en satisfacer las necesidades de su prójimo brindándole un producto de mejor calidad a menor precio».  En nuestro mercado esto no estaría funcionando.

Cuando se me pregunta en qué invertir, diría siempre en recursos humanos, en los suficientes y bien pagados, ya que son la columna vertebral de cualquier organización. Con eso, en la institucionalidad, se fortalecen los vínculos entre los diferentes actores del sistema; con todo lo que ello implica, desde una atención al cliente más eficiente hasta una mejor implementación de políticas de salud. Luego diría que es crucial invertir en el tratamiento de la obesidad, de la diabetes, de la hipertensión y de la hiperlipidemia, enfermedades que están en aumento y que representan una carga significativa para la sociedad.

Otra pregunta que surge ¿en qué es mejor invertir en los planes de salud?, Con un diez por ciento de pacientes diabéticos, con un 30% de pacientes hipertensos, con un 60% de la población con exceso de peso, con el fantasma del sedentarismo, de la elevación farmacológica y de las drogas de abuso, con la marginalidad que genera la expulsión del sistema social, de una sociedad que en aras de la concentración, cada vez deja a más gente marginada de los más elementales cuidados. Esta población está ahí, permaneciendo, sin metas, sin objetivos, sin respuestas, por una sociedad que lo prometió todo, sin sacrificio y no le dio nada. Se debería invertir allí.

En la difusión de Las inmunizaciones también cristalizan la desigualdad, porque las clases bajas tienen menos índice de vacunación, no por falta de vacunas sino porque no están obligados. Como lo ejemplifica el cuadro que sigue de elaboración propia.

Hoy, frente a una realidad que no se buscó, pasa de nuevo la salud toda a estar al margen, a ser una responsabilidad individual, mientras escuchamos que las cuentas públicas dan, que hablamos del superávit, de las inversiones extractivas, de la cosecha, de la posibilidad de generar más riquezas. Pero, ¿quién las distribuirá? ¿Cómo el sistema de salud ayudará en este sentido? ¿Qué nos espera ante tanta longevidad azarosa e impávida, del individualismo extremo, de tantas familias que deben sacrificarse por sus cercanos, con discapacidad, postergados en el hambre previsional, en un sistema de cobertura que da lo que puede y solo ante quien demande?

Porque no organizamos una red, una red de individuos nominalizados y georreferenciados, que tengan un grupo de profesionales responsables y que pertenezcan a instituciones a las cuales deban concurrir, ya que sus conductas afectan a la sociedad toda.

Con la disminución de la inversión pública en salud, que compite con otros aspectos reclamados por la sociedad y que son mucho más efectivos a la hora de elegir candidatos, ya que se ha naturalizado que la salud es una responsabilidad individual, es preocupante observar cómo esta percepción puede llevar a una desatención crítica de un derecho fundamental. Qué, en parte, es cierto, pero algo debe equilibrarse en función de la presión de esta sociedad que tiene cierta amnesia del pasado y siempre lo romantiza, creyendo que vivimos mejor, como en una época de gloria pasada inexistente o en tal caso superflua. Este tipo de idealización impide un análisis realista y objetivo de nuestras actuales condiciones de vida y de la importancia de un sistema de salud sólido y accesible para todos. Los que acumulan no cederán sus riquezas, ni aumentarán sus riesgos si no están dadas las condiciones, asegurando así la permanencia de su estatus económico en un entorno donde la desigualdad sigue creciendo exponencialmente. No hay dudas que por el capitalismo se debe ir, pero no solo con las reglas del libre mercado, sino también abogando por una política que priorice el bienestar común y el acceso equitativo a la salud, porque una sociedad que descuida estos aspectos no puede aspirar a un futuro justo y sostenible.

Hay tanto por hacer, por gestar, por gestionar, por debatir, por intentar modificar; mientras uno estabiliza el halo de su pequeño, gran lugar, impulsa un debate desinteresado en utilidades, y sí en la riqueza de un mayor bienestar, de acciones que modifiquen la realidad en relación a fundamentos concretos.

Desde donde realmente mejoremos la salud de la población, ninguna acción de la última milla debe suponer que solo la responsabilidad recae en los que dirigen, sino y principalmente en los que actúan, en el hermoso encuentro entre dos expertos. Si no se cumple, si no se le da el tiempo a los pacientes, a aquellos que formamos para que nos sucedan, no tendremos oportunidad de cambiar la realidad. La salud no puede ser un bien de consumo, debe ser un derecho inalienable, donde la equidad y la justicia social sean los pilares de un sistema que aspire a ser integral, con atención a la diversidad y a las realidades de cada individuo.

Es imperativo disminuir todas las barreras de accesibilidad, como las económicas, geográficas y culturales, buscar a aquellos que no están diagnosticados y ponerlos bajo los programas de estratificación adecuados, para que reciban la atención necesaria. Además, debe fomentarse la generación de conciencia sobre estas condiciones, donde ninguna vía de comunicación debe ser considerada ineficaz, ya que cada mensaje bien dirigido puede marcar la diferencia.

En la gestión, siempre se debe actuar en los tres niveles; si no cambiamos la mentalidad de los jefes, medios directores y jefes de servicio, así como la de los profesionales, no se modificará nada en este sistema, ya que ellos juegan un papel crucial en la transformación del enfoque de atención.

También resulta vital la inversión en tecnología costo-efectiva en relación con esos objetivos, que cuente con una tasa de retorno adecuada. Recordemos que siempre la oferta en salud es generadora de demanda, y en general, se percibe como superflua, haciendo que aquellos que realmente necesitan atención médica cada vez estén más postergados, lo cual es un dilema que debemos resolver urgentemente para mejorar la salud de la población y optimizar los recursos disponibles.

No se debe subestimar la importancia de la formación continua, ni la motivación de los profesionales que están al frente, quienes deben ser capaces de adaptarse a las constantes evoluciones que impone la tecnología y el conocimiento. Estos profesionales no solo deben recibir formación técnica, sino también desarrollar habilidades interpersonales y de comunicación que les permitan entender mejor las necesidades de sus pacientes. Si no se disminuyen las barreras económicas al acceso, no se generará ninguna mejora; los tratamientos deben ser accesibles, seguidos, incentivados y premiados, creando así un sistema que valore el esfuerzo y la dedicación. La gente que se esfuerza y lo demuestra debiera tener un premio, porque disminuir la tensión sobre el sistema colabora en todos. Este reconocimiento no solo motiva a los profesionales, sino que también fomenta un ambiente en el que el trabajo en equipo y la colaboración se convierten en pilares fundamentales. Debemos establecer metas claras y medibles que guíen nuestras acciones hacia un futuro donde la salud se considere una inversión social, y no simplemente un gasto.

Un futuro donde todos, independientemente de su condición socioeconómica, puedan acceder a los servicios que necesitan, donde la prevención sea un objetivo prioritario y donde se eduque a la población sobre hábitos saludables, promoviendo la importancia de la actividad física, la nutrición balanceada y el bienestar emocional. Fortaleciendo así la comunidad en su conjunto y construyendo un sistema de salud más resiliente y equitativo, se facilitarán no solo tratamientos más efectivos, sino también un cambio cultural en torno a la salud, permitiendo a las futuras generaciones disfrutar de una mejor calidad de vida.

Las fronteras de los sistemas inteligentes de atención médica

Nan Lin 1,†,Rudy Paul 2,†,Santiago Guerra 2,Yan Liu 1,3,James Doulgeris 4,Min Shi 5,6,Maohua Lin 4,*,Erik D. Engeberg 2,4,7,Javad Hashemi 4yFrank D. Vrionis 3,*

Healthcare 202412(23), 2330; https://doi.org/10.3390/healthcare12232330

La integración de la Inteligencia Artificial (IA) en la atención médica representa una de las tendencias más transformadoras de la medicina moderna [ 

1 ]. Desde tareas administrativas hasta diagnósticos e intervenciones quirúrgicas de alta complejidad, la IA está logrando avances significativos en la transformación de la prestación de atención médica [ 

2 ]. Esta transformación se debe a la capacidad de la IA para analizar grandes cantidades de datos médicos, generar información predictiva y facilitar los procesos de toma de decisiones que pueden mejorar los resultados de los pacientes [ 

3 ]. Ante los desafíos que enfrentan los sistemas de salud globales, como el aumento de los costos, la escasez de personal y la necesidad de una atención más personalizada, la IA ofrece soluciones prometedoras en todos los ámbitos [ 

4 ].Los sistemas de salud de todo el mundo se ven afectados por ineficiencias tanto en los procesos administrativos como clínicos [ 

5 ]. Las tareas administrativas, como la programación de citas, la facturación y la gestión de registros, consumen una parte significativa de los recursos sanitarios y a menudo provocan retrasos o errores en la atención al paciente [ 

6 , 

7 ]. La capacidad de la IA para automatizar tareas rutinarias y gestionar grandes conjuntos de datos en tiempo real tiene el potencial de aliviar estas cargas, permitiendo a los profesionales sanitarios centrarse más en la atención al paciente que en el papeleo [ 

8 , 

9 ].En el ámbito clínico, el papel de la IA va mucho más allá de la mera automatización. Los algoritmos avanzados de IA, en particular los basados ​​en aprendizaje automático (ML) y aprendizaje profundo (DL), se emplean para mejorar la precisión diagnóstica, optimizar las imágenes médicas e incluso asistir en procedimientos quirúrgicos [ 

10 , 

11 ]. Por ejemplo, se han desarrollado sistemas basados ​​en IA para analizar imágenes médicas, detectar anomalías y proporcionar recomendaciones diagnósticas que pueden reducir significativamente el tiempo necesario para diagnosticar afecciones como el cáncer o las enfermedades cardiovasculares [ 

12 , 

13 ].A pesar de su potencial, la adopción de la IA en el sector sanitario no ha avanzado tan rápidamente como en otros sectores. Esto se debe a una combinación de desafíos técnicos, éticos y regulatorios [ 

14 ]. Las preocupaciones sobre la privacidad de los datos, la naturaleza opaca de muchos modelos de IA y la necesidad de formatos de datos estandarizados representan obstáculos importantes para la integración generalizada de la IA en los sistemas sanitarios [ 

15 ]. Además, la complejidad inherente de los datos sanitarios, que incluyen una mezcla de datos estructurados y no estructurados, dificulta el desarrollo de modelos de IA que puedan generalizarse a diferentes entornos sanitarios [ 

16 , 

17 ].Además, las aplicaciones de IA en la atención médica plantean importantes cuestiones éticas y legales. ¿Quién es responsable cuando un sistema de IA realiza un diagnóstico o recomendación errónea [ 

18 ]? ¿Cómo podemos garantizar que los algoritmos de IA no perpetúen los sesgos presentes en los datos con los que se entrenan [ 

3 ]? Estas preocupaciones resaltan la importancia de desarrollar sistemas de IA transparentes y explicables en los que los profesionales de la salud puedan confiar [ 

18 , 

19 ].Numerosas revisiones han resaltado el profundo impacto de la inteligencia artificial (IA) en la atención médica, centrándose a menudo en áreas específicas como la imagen médica, la medicina de precisión o las consideraciones éticas. Por ejemplo, los investigadores enfatizan la convergencia de la IA y la medicina de precisión, donde las capacidades de la IA en el procesamiento de datos y el reconocimiento de patrones ayudan a optimizar los tratamientos individualizados [ 

20 ]. De manera similar, abogan por la aplicación de la IA en el descubrimiento de fármacos, los ensayos clínicos y la atención al paciente, identificando el papel de la IA en la automatización de tareas y la mejora de las decisiones basadas en datos [ 

21 ].Artículos de revisión recientes ofrecen información valiosa sobre las aplicaciones, los desafíos y las direcciones futuras de la IA. Un artículo analiza las aplicaciones actuales de la IA y discute técnicas como el aprendizaje automático y el procesamiento del lenguaje natural, particularmente en áreas de enfermedades importantes como el cáncer, la neurología y la cardiología [ 

22 ]. Otra revisión ofrece un análisis exhaustivo de las aplicaciones de la IA y el aprendizaje automático en varios sectores de la atención médica, incluidos el diagnóstico, el análisis predictivo, la medicina personalizada y las tareas administrativas [ 

23 ].Otro artículo analiza los desafíos que enfrentan los sistemas de salud globales, como el envejecimiento de la población y el aumento de las enfermedades crónicas, posicionando a la IA como una solución prometedora [ 

24 ]. Por último, otra revisión aborda cuestiones críticas como las consideraciones éticas, los sesgos algorítmicos, la interpretabilidad, las restricciones regulatorias y los desafíos de integración que dificultan la adopción de la IA. Subraya la necesidad de colaboración entre profesionales de la salud, tecnólogos, reguladores y especialistas en ética para superar estos obstáculos [ 

25 ].Otras revisiones se centran en el impacto económico de la IA en los sistemas de salud, destacando su potencial de rentabilidad, pero también señalando las limitaciones actuales en las metodologías de evaluación económica [ 

26 ]. Los desafíos éticos, incluidos los sesgos, la rendición de cuentas y las preocupaciones sobre la privacidad, también se han revisado ampliamente, con llamamientos a marcos de gobernanza para mitigar los riesgos [ 

27 ].Lo que distingue esta revisión de trabajos anteriores es su enfoque integral para evaluar el papel de la IA en múltiples ámbitos de la atención médica —desde la administración y el diagnóstico hasta las intervenciones—, abordando simultáneamente los desafíos técnicos, éticos y de implementación únicos que dificultan la adopción de la IA a gran escala. Esta revisión va más allá de centrarse en aplicaciones individuales de IA para ofrecer una perspectiva holística sobre la integración de la IA en los sistemas de atención médica, identificando deficiencias comunes y proponiendo direcciones futuras que alineen el desarrollo de la IA con las necesidades cambiantes de la atención médica.En esta revisión, exploramos las aplicaciones actuales de la IA en la atención médica, centrándonos en áreas clave como los procesos administrativos, la imagenología médica, el diagnóstico y las intervenciones quirúrgicas. También analizamos los desafíos que deben superarse para aprovechar plenamente el potencial de la IA en este ámbito y discutimos las futuras fronteras de los sistemas inteligentes de atención médica. Al abordar tanto las posibilidades como las limitaciones de la IA, este artículo pretende brindar una comprensión integral de cómo la IA puede revolucionar la atención médica en los próximos años ( 

Figura 1 ).

3.1. Limitaciones de la atención sanitaria

Los sistemas de salud en todo el mundo enfrentan multitud de desafíos, entre ellos ineficiencias administrativas, errores de diagnóstico, altos costos y escasez de profesionales cualificados [ 29 ]. La IA promete aliviar muchos de estos desafíos, pero es necesario abordar varias deficiencias antes de que su potencial pueda aprovecharse plenamente [ 30 ].

A. Administración

Las ineficiencias administrativas han afectado durante mucho tiempo a los sistemas de salud. Desde la programación de citas hasta la facturación y la gestión de historiales clínicos, las tareas administrativas suelen ser engorrosas y propensas a errores [ 31 ]. El papeleo puede provocar errores y disminuir la eficacia operativa. La integración de la IA con los sistemas de salud tradicionales representa un gran desafío. Muchas instituciones sanitarias aún utilizan software y hardware obsoletos, lo que dificulta la implementación de soluciones de IA. La privacidad y la seguridad de los datos también son preocupaciones importantes, ya que los datos sanitarios son altamente sensibles y están sujetos a regulaciones estrictas como la Ley de Portabilidad y Responsabilidad del Seguro Médico (HIPAA) [ 32 ].Además, las instituciones de salud deben responder las preguntas comunes de los pacientes, brindar educación y ofrecer apoyo, lo que mejora la satisfacción del paciente y alivia la carga de trabajo del personal médico [ 33 ]. Con el crecimiento exponencial de los datos de salud, existe una necesidad imperiosa de organizar y gestionar la información de manera eficiente [ 34 ]. La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha destacado que una gestión inadecuada de los datos puede provocar errores críticos, retrasos en la atención al paciente y un aumento de los costos de la atención médica [ 35 ]. La interoperabilidad es otra barrera importante para el uso efectivo de la IA en la administración de la atención médica. La falta de formatos y protocolos de datos estandarizados dificulta que los sistemas de IA se comuniquen con los EHR existentes, lo que resulta en fragmentación de datos e ineficiencias [ 36 ]. B.Imágenes Las imágenes médicas son una de las herramientas de diagnóstico más importantes en la medicina moderna ( Figura 2 ). Tecnologías como los rayos X, la resonancia magnética y la tomografía computarizada son fundamentales para detectar y diagnosticar una amplia gama de afecciones [ 37 ]. 

La Tabla 1 muestra un resumen de las tecnologías de IA en aplicaciones de atención médica. Sin embargo, las imágenes médicas son costosas y requieren habilidades altamente especializadas, lo que las hace inaccesibles para muchos pacientes en entornos con recursos limitados [ 38 ]. La IA presenta una oportunidad para reducir el costo y aumentar la accesibilidad de las imágenes médicas [ 39 ].

Figura 2. Inteligencia artificial en el flujo de trabajo de imágenes médicas.La IA en imágenes médicas enfrenta desafíos relacionados con la variabilidad y la generalización de los datos. Los datos de imágenes de diferentes instituciones pueden variar significativamente debido a diferencias en el equipo, los protocolos de imagen y las poblaciones de pacientes, lo que dificulta que los modelos de IA se desempeñen de manera consistente en diferentes entornos [ 40 ]. Además, la naturaleza de «caja negra» de muchos modelos de IA dificulta la comprensión de cómo llegan a sus conclusiones, lo que obstaculiza la confianza y la adopción [ 7 ].

Persisten los desafíos para lograr un consenso sobre las metodologías y los algoritmos utilizados en la imagen médica [ 

18 , 

40 ]. Además, los datos de imagen médica suelen contener ruido y diversas formas de atenuación, así como dispositivos de movimiento. Técnicas como la resonancia magnética (RM), la tomografía computarizada (TC), la ecografía y la tomografía por emisión de positrones (PET) son particularmente susceptibles al ruido multiplicativo [ 

48 ].DO.

DiagnósticoEl diagnóstico es un área donde la IA puede tener un impacto significativo, particularmente en la reducción de errores de diagnóstico y la detección temprana de enfermedades. Sin embargo, la aplicación de la IA en el diagnóstico es compleja y presenta numerosos desafíos [ 

49 ]. El uso de la IA en el diagnóstico requiere conjuntos de datos grandes y de alta calidad, pero la variabilidad de los datos entre hospitales representa una barrera importante [ 

50 ]. Por ejemplo, las diferencias en los procedimientos de preparación y tinción de muestras de tejido generan variaciones que afectan la precisión de los modelos de IA [ 

51 ].Además, el sesgo en los conjuntos de datos es una preocupación fundamental en los diagnósticos de IA. Si los datos de entrenamiento no son representativos de poblaciones diversas, el rendimiento del modelo puede variar significativamente entre diferentes grupos demográficos. Esto podría generar disparidades en los resultados de la atención médica y exacerbar las desigualdades existentes [ 

52 , 

53 ].Por ejemplo, un estudio evaluó cómo los modelos de IA sesgados afectan la precisión diagnóstica de los médicos. Realizado de abril de 2022 a enero de 2023 en 13 estados de EE. UU., el estudio involucró a médicos, enfermeros practicantes y asistentes médicos de hospitales que revisaron nueve casos clínicos de insuficiencia respiratoria aguda. Los médicos primero revisaron dos casos sin asistencia de IA para establecer la precisión de referencia (73,0 %), luego evaluaron seis casos con predicciones de IA, ya sean estándar o sesgadas, y con o sin explicaciones. Los modelos de IA estándar mejoraron la precisión en 2,9 puntos porcentuales (4,4 con explicaciones). Por el contrario, las predicciones de IA sesgadas disminuyeron la precisión en 11,3 puntos, y las explicaciones solo mitigaron ligeramente esto, mejorando la precisión en 2,3 puntos no significativos. Por lo tanto, la IA estándar mejoró la precisión, pero los sesgos en la IA la redujeron significativamente [ 

54 ].El principal desafío en el uso de la IA para el diagnóstico radica en garantizar la transparencia y la explicabilidad ( 

Figura 3 ). Muchos modelos de IA son complejos y difíciles de interpretar, lo que dificulta que los profesionales de la salud confíen en sus recomendaciones. También surgen problemas éticos al depender excesivamente de la IA para la toma de decisiones, especialmente en casos donde las recomendaciones del modelo pueden ser incorrectas o estar sesgadas [ 

51 ]. Estos problemas deben abordarse mediante una validación rigurosa, transparencia y regulaciones claras [ 

55 , 

56 ].

Figura 3. Desafíos en el diagnóstico impulsado por IA.D.

Intervención

La adopción de sistemas quirúrgicos impulsados ​​por IA se ve limitada por los altos costos, los desafíos regulatorios y la necesidad de una amplia capacitación para los cirujanos. El costo de adquirir y mantener sistemas robóticos es prohibitivo para muchas instituciones de salud, particularmente en países de ingresos bajos y medios [ 57 ]. 

La Tabla 2 muestra las aplicaciones actuales y futuras de la IA en la atención médica. Además, la integración de la IA en el flujo de trabajo de los procedimientos requiere una amplia capacitación para los cirujanos, y existen preocupaciones con respecto a la confiabilidad y seguridad de los procedimientos quirúrgicos autónomos, ya que los sistemas impulsados ​​por IA pueden no ser capaces de manejar situaciones inesperadas con la misma eficacia que los cirujanos humanos [ 56 ].

El proceso de aprobación regulatoria para los sistemas quirúrgicos impulsados ​​por IA es riguroso, ya que la seguridad del paciente es de suma importancia. La FDA y otros organismos reguladores requieren pruebas y validación exhaustivas antes de aprobar los sistemas de IA para su uso en cirugía, lo que puede ser laborioso y costoso [ 

56 , 

58 ].

3.2. Posibilidades de la IA en la atención sanitaria

La IA tiene un enorme potencial para abordar muchos de los desafíos que enfrentan los sistemas de salud en la actualidad. Esta sección explora las diversas posibilidades de la IA en diferentes aspectos de la atención médica.A.

AdministraciónLa IA tiene el potencial de revolucionar la administración de la atención médica al automatizar tareas repetitivas y permitir el análisis predictivo. Por ejemplo, el PLN se puede utilizar para extraer información significativa de notas clínicas no estructuradas y convertirla en datos estructurados para su uso en los HCE [ 

22 ]. Esto no solo reduciría la carga de trabajo de los profesionales de la salud, sino que también mejoraría la calidad y la accesibilidad de los datos [ 

59 , 

60 , 

61 ]. Sin embargo, la integración de la IA en los sistemas de atención médica existentes sigue siendo un gran desafío. La falta de formatos de datos estandarizados, las preocupaciones sobre la privacidad de los datos y los problemas de interoperabilidad son obstáculos importantes [ 

62 ]. Según un estudio, más del 60 % de las instituciones de atención médica informan dificultades para integrar la IA en su infraestructura existente debido a estos problemas [ 

32 ].El análisis predictivo es otra área donde la IA puede marcar la diferencia. Al analizar los datos de los pacientes, la IA puede predecir los reingresos hospitalarios, optimizar la asignación de recursos e identificar a los pacientes con riesgo de desarrollar enfermedades crónicas [ 

63 ]. Esto puede ayudar a los proveedores de atención médica a intervenir tempranamente y prevenir resultados adversos, reduciendo en última instancia los costos de atención médica [ 

64 ].B.

ImágenesLa IA tiene el potencial de mejorar significativamente las imágenes médicas al reducir el tiempo y el costo asociados con la interpretación de imágenes. Los algoritmos de IA pueden ayudar a los radiólogos identificando anomalías, proporcionando segundas opiniones e incluso generando datos de entrenamiento sintéticos para mejorar la precisión del modelo [ 

65 ]. Se han utilizado técnicas como las GAN para mejorar la calidad de la imagen y crear imágenes realistas para fines de entrenamiento, lo cual es particularmente útil cuando se trata de afecciones raras [ 

66 ].La IA también puede ayudar en la detección temprana de enfermedades. Por ejemplo, se ha utilizado para detectar la retinopatía diabética a partir de imágenes de retina con alta precisión, lo que permite una intervención temprana y previene la pérdida de visión [ 

67 ]. Al complementar las capacidades de los radiólogos, la IA puede mejorar la precisión diagnóstica y reducir la carga de trabajo de los profesionales de la salud [ 

68 ].Las técnicas de aprendizaje profundo, en particular las redes neuronales convolucionales (CNN), han demostrado ser prometedoras para la interpretación de imágenes médicas y la asistencia a radiólogos [ 

69 ]. U-Net es una de las arquitecturas que ha ganado popularidad en tareas de segmentación de imágenes, proporcionando delineaciones precisas de tumores y otras anomalías [ 

70 ]. 

La Tabla 3 ilustra los desafíos y las soluciones para la adopción de la IA en el sector sanitario.

DO.

DiagnósticoEl uso de la IA en el diagnóstico tiene el potencial de revolucionar la medicina personalizada. Al analizar la información genética, el historial médico y los datos clínicos de un paciente, la IA puede proporcionar recomendaciones diagnósticas y planes de tratamiento personalizados [ 

73 ]. Por ejemplo, la IA se ha utilizado para predecir el riesgo de desarrollar ciertos tipos de cáncer basándose en marcadores genéticos y factores del estilo de vida [ 

74 ].Además, los modelos de IA pueden identificar patrones en datos médicos que podrían pasar desapercibidos para los profesionales humanos. Se han utilizado algoritmos de aprendizaje automático para predecir la sepsis, una afección potencialmente mortal, horas antes de que se manifieste clínicamente, lo que permite una intervención oportuna [ 

75 , 

76 ]. Estos avances en diagnósticos basados ​​en IA tienen el potencial de salvar vidas y mejorar los resultados de los pacientes [ 

76 ].D.

IntervenciónSe están desarrollando sistemas quirúrgicos basados ​​en IA para mejorar la precisión y la eficacia de los procedimientos quirúrgicos. Un ejemplo es el uso de la IA en el apoyo a la toma de decisiones en tiempo real durante la cirugía [ 

77 ]. La IA puede analizar datos de diversas fuentes, como imágenes y sensores, para proporcionar a los cirujanos información útil durante los procedimientos. Esto puede ayudar a mejorar los resultados quirúrgicos y reducir el riesgo de complicaciones [ 

78 ].El concepto de cirugía remota, o teleoperación, también se está explorando con la ayuda de la IA. Al utilizar la IA para mejorar el control remoto de los robots quirúrgicos, los cirujanos pueden realizar procedimientos en pacientes ubicados en áreas remotas o con escasos recursos, ampliando el acceso a la atención especializada [ 

79 ]. Esto tiene el potencial de abordar las desigualdades en la atención médica y brindar atención de alta calidad a pacientes que de otro modo carecerían de acceso [ 

79 ].

3.3. Realidades de la IA en la atención sanitaria

Si bien la IA tiene un enorme potencial, su adopción en el sector sanitario aún se encuentra en sus primeras etapas. Esta sección analiza la situación actual y las limitaciones de la IA en diferentes ámbitos de la atención sanitaria.A.

AdministraciónLa IA ya ha logrado avances significativos en la administración de la atención médica, automatizando tareas como la programación de citas, la codificación médica y la facturación [ 64 ]. Los chatbots impulsados ​​por IA también se utilizan para interactuar con los pacientes, responder consultas y proporcionar información [ 80 ]. Sin embargo, persisten desafíos para garantizar la privacidad y la seguridad de los datos, ya que los datos de atención médica son altamente sensibles y están sujetos a regulaciones estrictas [ 32 ].Un ejemplo actual del uso de la IA en la administración es el sistema Computer-Assisted Physician Documentation™ (CAPD) de Nuance en Universal Health Services (UHS), que condujo a mejoras significativas, incluyendo una reducción del 69% en los costos de transcripción (ahorrando $ 3 millones anuales), un aumento del 12% en el índice de mezcla de casos (CMI) para la asignación de recursos, una mejora del 36% en la documentación de casos de enfermedades graves y un aumento del 24% en el detalle para pacientes de alto riesgo. El sistema CAPD de voz basado en la nube y el flujo de trabajo de Mejora de la Documentación Clínica (CDI) en UHS apoyan la participación de los médicos en la mejora de la calidad al abordar los desafíos en la documentación, reducir los costos de transcripción, acelerar la documentación y mejorar la precisión y el detalle de los registros de pacientes para mejorar las métricas de calidad y los reembolsos [ 81 ].Los sistemas de IA deben integrarse con los EHR existentes, pero la falta de formatos y protocolos de datos estandarizados dificulta esto [ 82 ]. Un estudio encontró que la fragmentación de datos y la falta de interoperabilidad son barreras importantes para el uso efectivo de la IA en la administración de la atención médica [ 36 ].

ImágenesLa IA se está utilizando actualmente en imágenes médicas para ayudar a los radiólogos a detectar anomalías y proporcionar segundas opiniones [ 

83 ]. Por ejemplo, se han utilizado algoritmos de IA para detectar nódulos pulmonares en tomografías computarizadas, y algunos estudios informan un rendimiento comparable al de los radiólogos humanos [ 

84 ].Por ejemplo, un estudio evaluó si un software de detección asistida por computadora basado en IA (AI-CAD) podría reducir los falsos positivos por imagen (FPPI) en mamografías en comparación con un CAD convencional aprobado por la FDA. Realizado retrospectivamente en 250 mamografías de principios de 2013, comparó la sensibilidad y especificidad de los dos sistemas en la detección de cáncer, centrándose en el número de marcas falsas positivas por imagen y casos completamente libres de marcas. Los resultados indicaron una reducción general significativa del 69 % en FPPI con AI-CAD, con reducciones del 83 % para calcificaciones y del 56 % para masas, manteniendo la sensibilidad. Casi la mitad (48 %) de los casos no tuvieron marcas con AI-CAD, en comparación con solo el 17 % con CAD convencional. Esta reducción en falsos positivos también podría reducir el tiempo de lectura del radiólogo en un 17 % por caso, proporcionando beneficios sociales y económicos al disminuir las llamadas de seguimiento innecesarias en el cribado [ 85 ].Estudios recientes resaltan el potencial de la IA para mejorar las evaluaciones postoperatorias y la selección de implantes en cirugías de columna. Por ejemplo, Lin et al. desarrollaron un modelo de columna cervical impreso en 3D con una matriz de sensores para evaluar las distribuciones de presión intervertebral, ofreciendo información precisa y específica para cada paciente que ayuda a minimizar complicaciones como la desalineación y la degeneración del implante [ 86 ]. Otro estudio de Lin et al. exploró una réplica robótica de columna con una matriz de sensores magnéticos flexibles para simular diversas posturas y predecir los resultados postoperatorios, aprovechando el aprendizaje automático para mejorar la precisión en la predicción de fuerza y ​​postura [ 87 ]. Un estudio reciente sobre un exoesqueleto robótico flexible de mano para entrenamiento musical muestra cómo los sistemas de retroalimentación impulsados ​​por IA pueden ayudar en la rehabilitación de pacientes con discapacidades motoras (Lin et al., 2023). Este exoesqueleto, equipado con sensores táctiles y algoritmos de aprendizaje automático, permitió a los pacientes reaprender habilidades motoras finas, como tocar instrumentos musicales, distinguiendo las acciones correctas de las incorrectas con alta precisión. Las capacidades de IA del exoesqueleto proporcionan retroalimentación en tiempo real a los pacientes, lo que mejora significativamente la recuperación motora y la readquisición de habilidades, especialmente para aquellos que se recuperan de un neurotrauma [ 88 ]. Estos ejemplos resaltan cómo los modelos impulsados ​​por IA y las tecnologías de sensores pueden respaldar planes de tratamiento personalizados, mejorando en última instancia la precisión quirúrgica y los resultados de los pacientes al proporcionar orientación basada en datos para los médicos. A pesar de estos avances, la adopción de la IA en imágenes médicas se ve limitada por la necesidad de supervisión humana y aprobación regulatoria [ 89 ]. Otra limitación es la variabilidad en los datos de imágenes. Los modelos de IA entrenados con datos de una institución pueden no funcionar bien cuando se aplican a datos de otra institución debido a diferencias en el equipo, los protocolos de imágenes y las poblaciones de pacientes [ 40 ]. Esta falta de generalización dificulta la adopción generalizada de la IA en imágenes médicas [ 90 ]. 

La Tabla 4 enumera los modelos de IA utilizados en imágenes médicas.

Diagnóstico

Las herramientas de diagnóstico basadas en IA se utilizan para la detección de enfermedades y el análisis predictivo, pero su adopción aún es limitada. La mayoría de los sistemas de diagnóstico basados ​​en IA requieren validación mediante ensayos clínicos, lo que puede ser costoso y llevar mucho tiempo [ 91 ]. Además, es necesario abordar las preocupaciones éticas relacionadas con la responsabilidad y el sesgo antes de que se pueda confiar plenamente en la IA para la toma de decisiones diagnósticas [ 51 ]. Si los datos de entrenamiento no son representativos de toda la población, el modelo puede tener un rendimiento deficiente para ciertos grupos demográficos, lo que genera disparidades en los resultados de la atención médica [ 52 , 53 ]. 

La Tabla 5 presenta algunas consideraciones éticas y regulatorias para la IA en la atención médica.

D.

IntervenciónLos sistemas quirúrgicos impulsados ​​por IA, como el sistema da Vinci, han demostrado su capacidad para mejorar la precisión de las cirugías mínimamente invasivas. Otro ejemplo notable es el sistema robótico MAKO, una plataforma líder para cirugías ortopédicas; el sistema mejora la alineación y la precisión en la colocación de componentes, lo que conlleva mejores tasas de supervivencia de los implantes y una reducción de las cirugías de revisión [ 

100 ]. Estas tecnologías permiten a los cirujanos realizar tareas complejas con mayor precisión, reduciendo el riesgo de complicaciones y mejorando los resultados para el paciente [ 

101 ].Sin embargo, la adopción de estos sistemas está limitada por los altos costos, los desafíos regulatorios y la necesidad de una amplia capacitación para los cirujanos [ 

101 ]. También existen preocupaciones sobre la confiabilidad y la seguridad de los procedimientos quirúrgicos autónomos, ya que los sistemas impulsados ​​por IA ( 

Figura 4 ) pueden no ser capaces de manejar situaciones inesperadas con la misma eficacia que los cirujanos humanos [ 

7 ].

Figura 4. Cirugía robótica mejorada con IA.El proceso de aprobación regulatoria para los sistemas quirúrgicos basados ​​en IA es riguroso, ya que la seguridad del paciente es de suma importancia. La FDA y otros organismos reguladores exigen pruebas y validación exhaustivas antes de aprobar el uso de sistemas de IA en cirugía [ 56 ]. Este proceso puede ser largo y costoso, lo que retrasa la adopción de la IA en intervenciones quirúrgicas.

3.4. Fronteras de la atención médica inteligente

El futuro de la atención médica inteligente reside en el avance de la IA para abordar los desafíos actuales y aprovechar su potencial transformador. Esta sección explora las fronteras de la IA en diferentes aspectos de la atención médica ( 

Figura 5 ).A.

AdministraciónEl futuro de la administración sanitaria podría incluir historiales médicos personalizados impulsados ​​por IA, donde la IA no solo almacena datos de pacientes, sino que también proporciona activamente asesoramiento sanitario personalizado e información predictiva para cada paciente. La IA también podría utilizarse para predecir tendencias sanitarias, como brotes de enfermedades, y ayudar a los proveedores de atención médica a asignar recursos en consecuencia [ 32 ].La tecnología blockchain podría integrarse con la IA para garantizar la seguridad y la privacidad de los datos de los pacientes. Al utilizar blockchain para crear un sistema descentralizado y seguro para almacenar información de pacientes, las instituciones sanitarias podrían abordar muchas de las preocupaciones sobre la privacidad de los datos asociadas con la IA [ 102 ].B.

Imágenes

Los sistemas de imágenes de próxima generación aumentados con IA podrían permitir la obtención de imágenes en tiempo real durante las cirugías, lo que permitiría a los cirujanos tomar decisiones basadas en datos en el momento. La IA también podría utilizarse para crear protocolos de imágenes personalizados basados ​​en el historial médico del paciente, mejorando la precisión de los diagnósticos [ 40 ].La IA también puede permitir imágenes más rápidas y accesibles para poblaciones desatendidas al reducir el costo de los equipos de imágenes. Los dispositivos de imágenes portátiles impulsados ​​por IA podrían usarse en áreas remotas para proporcionar imágenes de diagnóstico de alta calidad, mejorando el acceso a la atención médica para pacientes que de otro modo carecerían de ella [ 65 ].DO.

Diagnóstico

La IA ha permitido soluciones más eficaces para el Internet de las Cosas (IoT) que tienen el potencial de proporcionar herramientas de autodiagnóstico a los pacientes, permitiéndoles controlar su salud mediante teléfonos inteligentes y dispositivos portátiles. Al combinar datos en tiempo real con modelos avanzados de IA, la atención preventiva personalizada podría convertirse en una realidad [ 8 ].La IA también podría utilizarse para desarrollar modelos predictivos que identifiquen a los pacientes con riesgo de desarrollar enfermedades crónicas, como la diabetes o las enfermedades cardiovasculares. Mediante el análisis de información genética, factores del estilo de vida y datos clínicos, la IA podría proporcionar recomendaciones personalizadas para prevenir la aparición de estas enfermedades [ 75 ].

Intervención

La intervención quirúrgica es otra área donde la IA ha demostrado potencial, particularmente con el auge de la cirugía robótica. Los sistemas robóticos, como el Sistema Quirúrgico da Vinci, pueden proporcionar mayor precisión, destreza y control durante los procedimientos mínimamente invasivos [ 103 ]. El sistema robótico MAKO es una plataforma líder para cirugías ortopédicas que también puede beneficiarse de la IA, ya que utiliza tomografías computarizadas preoperatorias para una planificación quirúrgica detallada y proporciona retroalimentación háptica durante los procedimientos para garantizar una resección ósea precisa [ 104 ].La frontera de la IA en la intervención quirúrgica incluye robots quirúrgicos totalmente autónomos capaces de realizar procedimientos de alto riesgo con mínima intervención humana. El papel de la IA en la mejora de las capacidades de telecirugía podría hacer que la atención especializada esté disponible a nivel mundial, especialmente en regiones remotas [ 105 ]. La rehabilitación impulsada por IA es otra área de desarrollo prometedora. Al utilizar la IA para analizar el progreso de un paciente y ajustar la terapia en tiempo real, se podrían crear programas de rehabilitación personalizados para optimizar la recuperación y mejorar los resultados del paciente [ 106 ].

Atención sanitaria 12 02330 g005

Figura 5. Aplicaciones futuras de la IA en la atención médica inteligente.

4. Debate

4.1. Superar las deficiencias en la atención médica con IA

La IA tiene el potencial de resolver muchas de las ineficiencias de la atención médica, especialmente en administración, imágenes, diagnóstico y cirugías. Sin embargo, es necesario abordar barreras como la estandarización de datos, las preocupaciones sobre la privacidad y los altos costos antes de que la IA pueda alcanzar su máximo potencial [ 107 ]. La integración de la IA en las tareas administrativas requiere mejoras en la infraestructura, la interoperabilidad y la gestión segura de datos [ 108 ].En imagenología y diagnóstico, los modelos de IA presentan dificultades debido a la variabilidad y el sesgo de los datos, lo que limita su capacidad de generalización entre diferentes poblaciones de pacientes [ 109 ]. Además, los altos costos y las exigencias de capacitación de los sistemas quirúrgicos basados ​​en IA plantean desafíos, especialmente para los hospitales en entornos con recursos limitados. Superar estos obstáculos requerirá tecnologías más asequibles y marcos regulatorios más sólidos [ 110 ].

4.2. Aprovechar el potencial de la IA

El potencial transformador de la IA en la atención médica reside en su capacidad para automatizar tareas, mejorar la precisión diagnóstica y optimizar la gestión de recursos. En la administración, la IA puede reducir los errores humanos y permitir que los profesionales de la salud se centren más en la atención al paciente. El análisis predictivo podría ayudar a los hospitales a gestionar mejor el flujo de pacientes y los recursos, mientras que en la imagenología médica, la IA puede ayudar a los radiólogos a detectar anomalías con mayor rapidez y precisión. La IA también promete ser clave para la medicina personalizada, al proporcionar recomendaciones de tratamiento adaptadas a cada paciente según sus datos. Además, los avances en telecirugía y rehabilitación asistida por IA podrían ampliar el acceso a la atención especializada en regiones desatendidas. Para aprovechar este potencial, la colaboración entre desarrolladores de IA, proveedores de atención médica y organismos reguladores es esencial para garantizar una implementación exitosa y ética.

4.3. Consideraciones éticas y legales

A medida que crece el papel de la IA en la atención médica, también lo harán las cuestiones éticas y legales que rodean su uso. Una de las preocupaciones más apremiantes es la cuestión de la responsabilidad. ¿Quién es responsable cuando un sistema de IA realiza un diagnóstico o toma una decisión quirúrgica incorrecta? A medida que los sistemas de IA se vuelven más autónomos, deben establecerse marcos legales para aclarar la responsabilidad en casos de mala praxis o error [ 19 , 111 ]. Además, la transparencia es esencial. Los desarrolladores de IA deben centrarse en crear sistemas explicables que permitan a los profesionales de la salud comprender y validar las decisiones tomadas por los modelos de IA.El sesgo en los modelos de IA es otro problema crucial, ya que los algoritmos sesgados pueden generar disparidades en los resultados de la atención médica. Para abordar este problema, se requiere el desarrollo de sistemas de IA imparciales y transparentes, junto con políticas que garanticen la equidad y la imparcialidad en los servicios de salud basados ​​en IA [ 112 ]. La colaboración interdisciplinaria entre desarrolladores de IA, proveedores de atención médica, reguladores y especialistas en ética será necesaria para asegurar que las aplicaciones de IA en la atención médica no solo sean tecnológicamente sólidas, sino también éticamente responsables.

4.4. El camino a seguir: Direcciones futuras

El futuro de la IA en la atención médica es prometedor, pero es necesario superar varios desafíos para aprovechar todo su potencial. En primer lugar, se debe abordar el problema de la generalización y la escalabilidad de los modelos de IA. Esto requerirá conjuntos de datos amplios y diversos que representen a la población mundial de pacientes. Además, es necesaria una mayor colaboración entre los proveedores de atención médica, los investigadores de IA y los organismos reguladores para crear sistemas de IA estandarizados y validados que puedan implementarse de forma segura y eficaz en diversos entornos de atención médica [ 113 ]. El desarrollo de sistemas de IA explicable (XAI) es un paso fundamental. Los modelos de IA deben ser interpretables y transparentes para generar confianza tanto entre los profesionales sanitarios como entre los pacientes. Además, los desarrolladores de IA deben centrarse en crear sistemas que no solo asistan, sino que también complementen la toma de decisiones humanas, permitiendo a los profesionales sanitarios tomar decisiones informadas y basadas en datos con total seguridad. Al abordar estos desafíos y fomentar la colaboración entre industrias y sectores, la IA tiene el potencial de revolucionar la atención médica, lo que se traducirá en mejores resultados para los pacientes, mayor accesibilidad y una atención más eficiente.

5. Conclusiones

La integración de la IA en la atención médica requiere un marco regulatorio claro y prácticas estandarizadas para garantizar su aplicación segura y eficaz. Los responsables políticos deben establecer directrices específicas para la privacidad de los datos, la certificación de algoritmos y la IA explicable, a fin de fomentar la transparencia y la rendición de cuentas. La estandarización de la certificación de algoritmos de IA, similar a los protocolos de dispositivos médicos, garantizará que estas herramientas cumplan con los estándares de precisión y confiabilidad antes de su uso clínico. Además, las organizaciones de atención médica deben incorporar monitoreo continuo, auditorías periódicas y actualizaciones para mantener la eficacia de la IA. Promover el intercambio de datos entre instituciones, protegiendo al mismo tiempo la privacidad, fortalecerá los modelos de IA, y la colaboración entre las partes interesadas —incluidos desarrolladores, médicos y especialistas en ética— abordará las preocupaciones éticas. Finalmente, la educación y la capacitación en IA deben integrarse en los planes de estudio de medicina para preparar a los profesionales de la salud para la atención médica habilitada por la IA. Estas medidas pueden facilitar una implementación responsable de la IA que mejore los resultados de los pacientes y la confianza en la innovación en la atención médica.

Error diagnostico y terapeutico en medicina:

Causas, manifestaciones y estrategias de prevención en la internación hospitalaria, la emergencia y el diagnostico por imágenes

Diaz, Carlos Alberto

Profesor Titular – Universidad ISALUD

Director de la Especialidad de Economia y Gestion de la Salud

Buenos Aires, Argentina  *  carlosdiazssc@gmail.com  *  2026

Resumen

Introducción: El error medico representa la tercera causa de muerte en EE.UU. según los datos mas citados, y el Informe Global de Seguridad del Paciente de la OMS (2024) estima que mas de 1 de cada 10 pacientes sufre algún tipo de dano en los sistemas de atención sanitaria, siendo mas de la mitad de estos danos prevenibles. El error diagnostico y el error terapéutico son las dos expresiones mas frecuentes e impactantes de este problema. Objetivo: Revisar en profundidad las causas del error diagnostico y terapeutico, sus manifestaciones en los tres contextos clinicos de mayor prevalencia (internacion hospitalaria, servicio de emergencias y diagnostico por imagenes) y las estrategias de prevencion con base en evidencia, incluyendo el rol de la inteligencia artificial. Metodos: Revision narrativa de la literatura publicada entre 2013 y 2026, incluyendo revisiones sistematicas, metaanalisis y guias de organismos internacionales (OMS, AHRQ, Johns Hopkins Medicine, BMJ Quality & Safety, Academic Emergency Medicine, iRadiology y JMIR Medical Informatics). Se priorizaron las publicaciones 2023-2026. Resultados: Los errores cognitivos (70-80% de los diagnosticos errados) y los errores de medicacion (1 de cada 20 pacientes a nivel global, OMS 2024) constituyen la mayor carga. En la internacion hospitalaria, 0,7% de los ingresos generan errores daninos; en emergencias, el 5,7% de las visitas; en imagenes, el 3-5% rutinario y el 20-40% nocturno. La IA muestra impacto real y sostenido en los tres contextos. Conclusiones: El error medico no es una fatalidad: es el resultado predecible de sistemas deficientes que condicionan el comportamiento de profesionales bien formados. La prevencion efectiva requiere actuar simultaneamente sobre los factores cognitivos, los factores del sistema, la cultura organizacional y las herramientas tecnologicas. La IA potencia al medico, pero no lo reemplaza. Palabras clave: error diagnostico; error terapeutico; error de medicacion; seguridad del paciente; sesgo cognitivo; razon dual; internacion hospitalaria; servicio de emergencias; diagnostico por imagenes; inteligencia artificial; cultura de seguridad.

1. Introducción: la magnitud global del error medico

El Informe Global de Seguridad del Paciente de la OMS, publicado en mayo de 2024, establece que mas de 1 de cada 10 pacientes sufre dano en los sistemas de atencion sanitaria, generando mas de 3 millones de muertes globales anuales. Mas de la mitad de estos danos son prevenibles. Este dato no constituye una novedad absoluta (el informe To Err is Human, Institute of Medicine, EE.UU. 1999, cifro en 44.000-98.000 las muertes anuales por errores medicos), pero su actualizacion global con datos de 108 estados miembros le otorga una relevancia politica y cientifica sin precedentes.[1,3]

El Plan de Accion Global de Seguridad del Paciente 2021-2030 de la OMS se propone reducir el dano evitable al 50% para el anio 2030. Para alcanzar ese objetivo, es necesario comprender en profundidad dos catalogos de error que acumulan la mayor carga: el error diagnostico y el error terapeutico. El primero ha sido historicamente subestimado frente a los errores de medicacion y las infecciones asociadas al cuidado; el segundo es reconocido como ubicuo, pero frecuentemente normalizado en la cultura sanitaria.[1,2]

Los estudios de la decada 2020-2026 han aportado evidencia de una precision sin precedentes sobre la epidemiologia, las causas y el impacto de ambos tipos de error en contextos especificos. Esta revision integra esa evidencia en un marco analitico unico que cubre: (a) las causas estructurales del error diagnostico y terapeutico; (b) sus manifestaciones en la internacion hospitalaria, el servicio de emergencias y el diagnostico por imagenes; y (c) las estrategias de prevencion mas respaldadas, con especial enfasis en el papel emergente de la inteligencia artificial.

2. Taxonomia general del error medico: diagnostico y terapeutico

2.1 El marco conceptual: del modelo del individuo al modelo del sistema

La evolucion historica de la comprension del error medico ha transitado desde un enfoque que responsabilizaba al individuo hacia un enfoque sistemico que reconoce que los errores son el resultado predecible de sistemas deficientes que condicionan el comportamiento de personas bien formadas. Esta transicion conceptual, consolidada por el trabajo de James Reason en los anios 1990,[4] tiene implicaciones directas para la estrategia de prevencion: castigar al individuo no resuelve el problema si el sistema sigue siendo el mismo.

El modelo del queso suizo de Reason propone que los errores medicos no son eventos aislados sino el resultado de la alineacion de multiples fallas en distintas capas defensivas del sistema. Cada capa tiene agujeros (vulnerabilidades); cuando los agujeros de todas las capas se alinean, el error ocurre y llega al paciente. Las condiciones latentes (fallas disenadas en el sistema) y los actos inseguros (errores activos del individuo) son los dos niveles del modelo.[4]

2.2 Tipos de error medico: clasificacion operativa

Tipo de errorDefinicionEjemplos clinicos
Error de accion (comision)Hacer algo que no deberia hacerse, o hacerlo incorrectamente.Cirugia en el lado equivocado. Medicamento incorrecto. Dosis diez veces mayor.
Error de omisionNo hacer algo que deberia haberse hecho.No pedir troponina en dolor toracico. No prescribir anticoagulacion en FA.
Error de diagnosticoFracaso en establecer la explicacion correcta y oportuna.ACV diagnosticado como vertigo. Sepsis no reconocida. Diseccion aortica confundida con colico renal.
Error de medicacion (terapeutico)Cualquier falla en prescripcion, dispensacion, preparacion o administracion.Error de dosis. Medicamento en paciente alergico. Duplicacion terapeutica.
Error de proceso / procedimientoFalla en la ejecucion de un procedimiento tecnico o protocolo.Complicacion de via central. Retencion de cuerpo extrano. Error en dosis de radioterapia.
Error de comunicacionFalla en la transmision de informacion critica entre profesionales o al paciente.Resultado critico no comunicado. Cambio de turno incompleto. Alta sin informacion al medico.

Tabla 1. Clasificacion operativa de los tipos de error medico. Fuente: AHRQ 2024; OMS Global Patient Safety Report 2024; StatPearls NCBI 2024.

3. Causas del error diagnostico: un analisis en profundidad

3.1 El modelo de doble proceso en el razonamiento clinico

La comprension contemporanea del error diagnostico esta firmemente anclada en la teoria del doble proceso (dual process theory), que postula dos sistemas cognitivos paralelos en el razonamiento clinico:[5,6,7]

  • Sistema 1 (rapido, intuitivo, automatico): genera hipotesis diagnosticas casi instantaneamente a partir del reconocimiento de patrones. Es eficiente y mayoritariamente correcto cuando el caso encaja en un patron familiar.
  • Sistema 2 (lento, analitico, deliberativo): aplica razonamiento formal y consciente para arribar a un diagnostico. Es mas confiable para casos atipicos pero requiere tiempo y capacidad cognitiva disponibles.

Croskerry y colaboradores, en un trabajo seminal publicado en BMJ Quality & Safety,[8] describieron la tension entre ambos sistemas como la fuente principal de los errores cognitivos. Sin embargo, la revision critica de Norman et al. (Journal of Evaluation in Clinical Practice, 2024)[7] fundamenta que los errores emergen de ambos sistemas, que la causa principal es la falta de acceso al conocimiento adecuado, y que las estrategias educativas orientadas solo a reconocer los sesgos son insuficientes.

3.2 Los sesgos cognitivos mas documentados

Un analisis de 100 errores en medicina interna encontro factores cognitivos en el 74% de los casos, siendo el cierre prematuro el mecanismo mas frecuente.[10]

Sesgo cognitivoMecanismoEscenario clinico tipicoFrecuencia
Cierre prematuroAceptar el primer diagnostico plausible sin buscar alternativas.Dolor abdominal: gastritis. Peritonitis detectada 36h despues.Muy alta
Sesgo de anclajeExcesivo peso a la primera informacion formulada.Paciente etiquetado como ansiedad. Dolor toracico evaluado con sesgo.Alta
Sesgo de disponibilidadFavorecer el diagnostico que viene a la mente facilmente.Tras tres neumonias, el siguiente paciente con disnea: neumonias. Es TEP.Alta
Efecto de encuadreEl diagnostico previo moldea la percepcion del evaluador actual.Contractura lumbar. El medico no reexamina. Es absceso epidural.Media-alta
Search satisficingDetenerse al encontrar el primer hallazgo satisfactorio.Fractura en tobillo. La luxacion del astragalo no se busca.Alta
Sesgo de atribucionAsignar sintomas al perfil percibido del paciente.Paciente con somatizacion. Su dolor de pecho es un IAM tipo 2.Media
Sesgo de representatividadClasificar segun parecido con el prototipo, ignorando la prevalencia.El ECG no es el tipico de IAM. Se descarta el diagnostico.Media
Efecto halo / cuernosEvaluacion influida por la impresion global del paciente.Paciente sin aspecto toxico: se subestima la sepsis.Media

Tabla 2. Sesgos cognitivos mas documentados en el error diagnostico medico. Fuentes: Croskerry et al. BMJ QS 2013; Norman et al. J Eval Clin Pract 2024.

3.3 Factores no cognitivos que contribuyen al error diagnostico

3.3.1 Factores del sistema

  • Fragmentacion de la informacion clinica: cuando la historia clinica esta dispersa entre multiples sistemas, la imagen clinica completa no esta disponible en el momento de la decision.
  • Transferencias deficientes (handoffs): el cambio de turno es el momento de mayor perdida de informacion relevante. Hasta el 30% de las fallas diagnosticas tienen un componente de transferencia deficiente.[11]
  • Falta de seguimiento de resultados: el resultado critico de laboratorio o imagen que no tiene un proceso formal de notificacion y seguimiento genera demoras diagnosticas prolongadas.
  • Cultura de la jerarquia: en sistemas sanitarios con marcada jerarquia, el residente o la enfermera que percibe un error no puede cuestionarlo abiertamente. El error no se intercepta.

3.3.2 Factores del paciente

  • Presentacion atipica: el paciente que no presenta el cuadro clasico de una enfermedad no activa los patrones del Sistema 1, generando mayor exigencia sobre el Sistema 2 en condiciones no siempre optimas.
  • Multimorbilidad: la coexistencia de multiples condiciones cronicas oscurece el cuadro clinico y predispone al sesgo de atribucion.
  • Barreras de comunicacion: idioma, nivel de educacion, deterioro cognitivo o estado alterado de conciencia impiden que el paciente brinde una historia clinica completa.

3.3.3 Factores del profesional

  • Estado fisiologico: la fatiga, el hambre y el estres deterioran la capacidad del Sistema 2. Los turnos de mas de 16 horas se asocian con un aumento del 36% en la tasa de errores graves en residentes.[11]
  • Brechas de conocimiento: Norman et al. demuestran que la causa mas frecuente del error diagnostico no es el procesamiento cognitivo incorrecto sino la falta del conocimiento necesario para generar la hipotesis correcta.[7]
  • Experiencia y expertise: con mayor experiencia, la tasa de errores del Sistema 1 disminuye, pero la experiencia tambien consolida los sesgos.
Conclusion clave: el error diagnostico no es un deficit del individuo corregible con mas formacion o mas cuidado. Es el resultado predecible de la interaccion entre capacidades cognitivas limitadas (normales en toda biologia) y condiciones del sistema que las amplifican. La estrategia de prevencion eficaz debe actuar sobre ambos niveles simultaneamente.

4. Causas del error terapeutico: del error de medicacion al error de proceso

4.1 Dimension global del error terapeutico

El Informe Global de Seguridad del Paciente de la OMS (2024)[1] estima que 1 de cada 20 pacientes sufre dano relacionado con el medicamento a nivel global. El 53% de este dano ocurre en la etapa de prescripcion. La Iniciativa Global de la OMS Medication Without Harm, lanzada en 2017 y renovada en el marco del Plan 2021-2030, reconoce los errores de medicacion como la causa de dano prevenible mas frecuente a escala mundial.[1]

4.2 El modelo de causas de Reason aplicado al error de medicacion

Keers et al.[13] clasifican los actos inseguros en la cadena de medicacion en cuatro categorias:

  • Deslices y lapsos (slips & lapses): son las mas frecuentes. Se ejecuta una accion distinta a la planificada o se olvida un paso del proceso.
  • Errores basados en el conocimiento: la decision es incorrecta porque el prescriptor no tiene el conocimiento clinicamente correcto para la situacion.
  • Violaciones deliberadas: se conoce el procedimiento correcto pero se toma un atajo conscientemente.
  • Errores por reglas incorrectas: se aplica una regla valida en otro contexto pero incorrecta en la situacion actual.

4.3 Condiciones favorecedoras del error terapeutico en el hospital

Dimension de la causaFactores especificos documentadosEvidencia de impacto
Alta complejidad del pacienteGravedad. Edad avanzada. Disfuncion renal o hepatica. Polimedicacion (>5 farmacos).UCI: pacientes de mayor gravedad tienen 3-4x mas probabilidad de error.
Comunicacion inadecuadaPrescripcion ilegible. Documentacion deficiente. Handoffs incompletos.53% del dano por medicamento ocurre en la prescripcion (OMS 2024).
Sobrecarga de trabajoAlta relacion paciente/enfermera. Interrupciones. Turnos prolongados.Interrupciones aumentan error de administracion 12-20%.
Factores de almacenamientoMedicamentos LASA. Almacenamiento incorrecto. Errores de dispensacion.Farmacos LASA: 12-15% de los errores graves de medicacion.
Factores tecnologicosBombas sin software de alerta. CPOE sin control de interacciones.CPOE con alertas reducen errores de prescripcion 50-80%.
Cultura organizacionalReporte penalizado. Ausencia de aprendizaje. Sin rondas de seguridad.Solo el 25% de paises OMS declaran cultura de seguridad establecida.

Tabla 3. Condiciones favorecedoras del error terapeutico en el hospital. Fuentes: Keers et al. 2013; Medicina 2025; OMS Global Patient Safety Report 2024.

4.4 Las etapas del proceso terapeutico y su vulnerabilidad

  • Prescripcion: el 53% del dano por medicamento (OMS, 2024). Errores de dosis, via, duracion, frecuencia.
  • Transcripcion: copiado manual con errores. El paso a los sistemas electronicos ha reducido este error.
  • Dispensacion: los medicamentos LASA (look-alike, sound-alike) son la causa mas frecuente de confusion.[15]
  • Preparacion: errores en la dilucion de farmacos intravenosos. Particularmente critico en la UCI y en neonatologia.
  • Administracion: paciente equivocado, medicamento equivocado, dosis equivocada, via equivocada, momento equivocado (las ‘5 correctas’). Las interrupciones son el principal factor de riesgo.[15]
  • Monitoreo: no detectar la respuesta inadecuada al tratamiento, la toxicidad o la falta de eficacia en tiempo oportuno.
Dato OMS 2024: 1 de cada 20 pacientes sufre dano relacionado con el medicamento a nivel global. El 53% ocurre en la etapa de prescripcion. Los sistemas CPOE con alertas de interacciones reducen el error de prescripcion en un 50-80%. Sin embargo, solo el 25% de los paises miembros declaran tener una cultura de seguridad del medicamento establecida.

5. El error en la internacion hospitalaria

5.1 Epidemiologia: magnitud y alcance

La internacion hospitalaria reune las condiciones mas adversas para la seguridad del paciente. El informe de Frontiers in Public Health (enero 2025)[16] establece que en paises de altos ingresos, el 10-12% de los pacientes hospitalizados experimentaron eventos adversos anualmente entre 2015 y 2024. El meta-analisis de Gunderson et al. (BMJ Quality & Safety, 2020)[17] sobre mas de 80.000 pacientes estimo que el 0,7% de los ingresos hospitalarios genera un error diagnostico danino (249.900 casos/anio en EE.UU.). El estudio del BMJ Group (octubre 2024)[18] concluye que 1 de cada 14 pacientes de medicina general internados sufre un error diagnostico perjudicial detectable de forma retrospectiva.

5.2 Causas especificas de error en la internacion

5.2.1 La paradoja diagnostica de la internacion

El modelo diagnostico en sala es fundamentalmente evolutivo y provisional. Esta vulnerabilidad crea la inercia diagnostica: la tendencia a no cuestionar el diagnostico inicial una vez que el paciente ingresa con una etiqueta.

5.2.2 Fallas en las transferencias (handoffs) intrahospitalarias

Estudios de simulacion muestran que, sin protocolo estandarizado, se pierde el 40-50% de la informacion clinica critica durante una transferencia.[11] Los modelos formales SBAR e I-PASS demuestran reducir los eventos adversos en la internacion en un 23-37%.[11]

5.2.3 La polimedicacion y las interacciones

El paciente hospitalizado promedio recibe entre 6 y 12 farmacos simultaneos. Con 5 farmacos, la probabilidad de al menos una interaccion farmacologica significativa es del 50%. Con 8 o mas farmacos, supera el 80%.

5.2.4 Las condiciones mas frecuentemente implicadas en errores daninos

Gunderson et al. (2020)[17] identificaron que catorce diagnosticos explican mas de la mitad de todos los diagnosticos errados: cancer (11%), TEP (9,6%), sepsis (8,1%), IAM atipico (7,2%), ACV (6,5%), diseccion aortica (3,8%) y absceso espinal (3,5%) encabezan la lista.

5.3 La inteligencia artificial en la reduccion del error en internacion

  • Sistemas de alerta precoz de deterioro: modelos de machine learning logran AUC 0,82-0,88 para la prediccion de deterioro clinico con 6-8 horas de antelacion.[20]
  • LLMs como segunda opinion diagnostica: el estudio de Lozano et al. (arXiv, 2026)[21] sobre 539 registros reales demuestra que los mejores LLMs superan al diagnostico de planta en precision en presentaciones de alta complejidad.
  • CPOE con alertas de interacciones y de dosis: los sistemas de prescripcion electronica con soporte de decision integrado reducen el error de prescripcion en un 50-80%.[22]

6. El error en el servicio de emergencias

6.1 La especificidad del entorno: por que emergencias es el contexto de mayor riesgo

El servicio de emergencias (SE) combina la mayor heterogeneidad de presentaciones clinicas, la mas extrema presion de tiempo, la maxima sobrecarga cognitiva simultanea y la mayor incertidumbre diagnostica. La revision sistematica actualizada del AHRQ (agosto 2023)[23] estima que de los 130 millones de visitas anuales a urgencias en EE.UU.: 7,4 millones de pacientes (5,7%) reciben un diagnostico incorrecto; 2,6 millones (2,0%) sufren un evento adverso; y 371.000 (0,3%) sufren danos graves. Traducido a un hospital tipico: 1.400 errores diagnosticos, 500 eventos adversos y 75 danos graves por anio.

6.2 Las condiciones que amplifican el error en el SE

6.2.1 Factores cognitivos propios del SE

El medico de guardia puede estar evaluando 5-10 pacientes en paralelo. El tiempo promedio de contacto no supera los 14 minutos, insuficiente para el razonamiento analitico del Sistema 2 en presentaciones complejas. El 90% de las alertas de soporte de decision son ignoradas en el SE (alert fatigue).[24]

6.2.2 Factores del paciente en el SE

Las presentaciones atipicas son especialmente frecuentes: el ACV con solo vertigo, el IAM en la mujer diabetica con solo fatiga, la sepsis en el anciano sin fiebre. Ademas, la historia clinica previa frecuentemente no esta disponible.

6.2.3 Factores del sistema en el SE

Los cambios de turno en plena evaluacion de un paciente son un punto critico de perdida de informacion. La ausencia de protocolos formalizados de transferencia y la falta de mecanismos de retroalimentacion al medico sobre los casos que regresan en 72 horas son vulnerabilidades del sistema.

6.3 El ‘Big 5’: las cinco condiciones de mayor dano grave

CondicionTasa de errorPresentacion criticaPor que es criticoHerramienta IA
ACV / Stroke4-40% segun presentacionVertigo, mareo, ataxia sin deficit focal motor.17M neuronas/min perdidas. Ventana trombolisis: 4,5h.RapidAI, Viz.ai LVO
IAM (atipico)1-22% segun perfilSin dolor toracico: mujer, diabetico, anciano.Necrosis desde 20 min. Ventana PCI <90 min.Algoritmos ECG por IA
Sepsis30-40% presentacion atipicaAnciano sin fiebre, inmunosuprimido, neonato.Mortalidad +7% por cada hora sin antibiotico.ML (AUC 0,82-0,88)
TEP20-30%Sincope, disnea aislada, dolor pleuritico.Muerte subita. Cor pulmonale cronico.Scores con ML
Diseccion aortica30-38% primera consulta20% sin diferencia de pulsos. Confundida con colico renal.Mortalidad +1-2%/hora. Anticoagulante: mortal.D-Dimero + ADD-RS

Tabla 4. Las cinco condiciones de mayor dano grave en urgencias. Fuente: Newman-Toker et al. 2023/2024; AHRQ 2023.

6.4 El error terapeutico en el SE: velocidad y equivocacion

  • Dosis inicial erronea: especialmente en pediatria, donde el calculo por peso debe realizarse bajo presion de tiempo.
  • Tratamiento de la enfermedad erronea: la anticoagulacion en una diseccion aortica confundida con un SCA, o la trombolisis en un sangrado cerebral considerado ACV isquemico.
  • Omision terapeutica: el antibiotico no iniciado a tiempo en la sepsis. Los esteroides no administrados en la crisis adrenal.

6.5 La inteligencia artificial en urgencias: el marco de Taylor et al.

  • AI1 – Recoleccion y sintesis de informacion: resumen automatico de la historia clinica, extraccion de datos por NLP, generacion de listas de diagnosticos diferenciales probabilisticas en tiempo real.
  • AI2 – Soporte a la decision en tiempo real (CDS): sistemas que priorizan el diagnostico diferencial con probabilidades calibradas por los datos del paciente individual, reduciendo el cierre prematuro.
  • AI3 – Retroalimentacion y mejora continua: analisis automatico de los casos con retorno en 72 horas o cambio de diagnostico. Transforma el error en oportunidad formativa sin procesos disciplinarios.

7. El error en el diagnostico por imagenes

7.1 Clasificacion y epidemiologia del error en radiologia

  • Error perceptivo (60-80% del total): el hallazgo esta presente en la imagen pero el radiologo no lo detecta. Causado por limites fisiologicos de la percepcion visual.
  • Error cognitivo: el hallazgo se ve pero se interpreta incorrectamente.
  • Error de comunicacion: el hallazgo se detecta e interpreta correctamente pero no se comunica de forma efectiva al clinico solicitante.

Los estudios contemporaneos estiman una tasa global de discrepancias clinicamente relevantes del 3-5% en condiciones estandar. Esta tasa aumenta hasta el 20-40% en lecturas urgentes nocturnas, cuando la fatiga, la ausencia de un colega y el menor tiempo disponible amplifican todos los sesgos.[26]

7.2 Factores especificos del error en imagenes

7.2.1 Volumen de estudios y fatiga visual

Un radiologo especializado en seccion de guardia puede revisar 100-200 estudios en un turno nocturno, con tiempos de dedicacion de 2-3 minutos por estudio. La curva de error en funcion del cansancio visual es no lineal: el mayor deterioro ocurre entre las horas 6-8 de revision continua.

7.2.2 Contexto clinico insuficiente

El radiologo que recibe un estudio con informacion clinica insuficiente carece del contexto necesario para calibrar su nivel de sospecha.

7.2.3 El fenomeno de la segunda lectura

Los estudios de segunda lectura radiologica (double reading) demuestran consistentemente tasas de deteccion aumentadas del 10-15%. Este es el principio que la IA incorpora de forma sistematica y escalable.[26]

7.3 Las patologias de mayor impacto por error de imagen

PatologiaModalidadTasa de errorConsecuenciaCausa dominante
Nodulo pulmonar incidentalRx / TC15-30%Cancer en estadio avanzado; perdida de ventana curativa.Solapamiento estructural; tamano <6mm.
Fractura de escafoidesRx muneca10-20%Necrosis avascular; artrosis; cirugia tardia.Rx normal en fase aguda (<72h); error perceptivo.
HSA (hemorragia subaracnoidea)TC sin contraste15-20%Re-sangrado mortal; vasoespasmo severo.Hiperdensidad sutil; <24h evolucion.
ACV isquemico hiperagudoTC sin contraste30-50% en 6hPerdida de ventana terapeutica.Cambios sutiles; error perceptivo.
Neumotorax parcialRx torax5-15%Deterioro hemodinamico insidioso.Decubito; volumen pequeno; guardia.
Diseccion aorticaRx torax10-20%Rotura; muerte. Anticoagulacion posterior: mortal.Ensanchamiento mediastinico inespecifico.
Fractura vertebral osteoporoticaRx / TC columna30-40%Dolor cronico; deformidad progresiva.Confundida con cambios degenerativos.
Cancer de mamaMamografia10-15%Diagnostico en estadio avanzado; mortalidad evitable.Patron sutil; mama densa; perceptivo.

Tabla 5. Patologias de mayor impacto por error en imagenes medicas. Fuentes: Elbahi et al. Cureus 2025; AHRQ 2023; Yang et al. iRadiology 2025.

7.4 La inteligencia artificial en imagenes: el campo mas maduro

A mayo de 2024, la FDA habia aprobado 882 dispositivos medicos que utilizan IA o aprendizaje automatico, la mayoria en radiologia y cardiologia.[27]

7.4.1 Deteccion de fractura

La revision sistematica de Elbahi et al. (Cureus, septiembre 2025)[26] documenta que la asistencia de IA mejora la sensibilidad del radiologo en un 6-8% sin perdida de especificidad. Las plataformas OsteoDetect (FDA 510(k)) y BoneView (CE) estan aprobadas. La guia NICE (2024) recomienda el uso de deteccion de fractura por IA en urgencias.

7.4.2 Patologia neurologica aguda

Para el ACV, los sistemas RapidAI y Viz.ai LVO analizan el angioTC cerebral y detectan la oclusion de gran vaso en segundos. Estudios multicentricos documentan una reduccion de 20-28 minutos en el tiempo puerta-aguja y puerta-puncion.[28]

7.4.3 El principio de la doble lectura humano + IA

El estudio de Google DeepMind sobre radiografias de torax (Flamingo-CXR, Nature Medicine, 2025)[29] hallo que el 14% de los errores estaban en los informes humanos y el 22,8% en los de IA. La combinacion de ambos redujo la tasa de error clinicamente significativo al nivel mas bajo medido en el estudio.

Principio de la doble lectura: la IA y el radiologo cometen errores diferentes. La IA es superior en la deteccion sistematica de hallazgos sutiles pero comete errores en la contextualizacion clinica. El radiologo es superior en la integracion del contexto clinico pero comete errores perceptivos por fatiga. La combinacion es superior a ambos por separado.

8. Comparativa integradora de los tres contextos

DimensionInternacionServicio de EmergenciasImagenes Medicas
Tasa de error daniino0,7% ingresos; 1 en 14 pacientes (BMJ 2024)5,7% visitas; 7,4 millones/anio (EE.UU.)3-5% rutina; 20-40% urgentes nocturnas
Causa cognitiva dominanteInercia diagnostica + sesgo de atribucionCierre prematuro + sobrecarga + presion de tiempoError perceptivo (60-80%) + satisficing
Causa sistemica dominanteHandoffs deficientes + polimedicacionDatos incompletos + alert fatigueVolumen excesivo + contexto clinico insuficiente
Intervencion IA mas efectivaAlerta precoz deterioro + LLMs + CPOECDS tiempo real para Big 5 + NLPDeep learning + priorizacion + doble lectura
Principal riesgo de la IAAutomatizacion complaciente en plantaAlert fatigue. Sesgo en datos de entrenamiento.Generalizacion a distintos equipos/poblaciones

Tabla 6. Comparativa integradora de los errores medicos y el rol de la IA en los tres contextos analizados.

9. Estrategias de prevencion: del individuo al sistema

9.1 Intervenciones sobre los factores cognitivos

Las intervenciones exclusivamente educativas orientadas a la toma de conciencia de los sesgos tienen efecto limitado y no sostenido. Las tecnicas con mayor evidencia incluyen:

  • Metacognicion activa: ensenar al clinico a detenerse y preguntarse: ‘?Que diagnostico estoy a punto de perder? ?Este hallazgo encaja con mi hipotesis o la contradice?’
  • El ‘tiempo de espera’ diagnostico: implementar un periodo explicito en el que el diagnostico es provisional y obliga a una segunda revision antes de confirmar el alta.
  • Diagnostico diferencial estructurado: herramientas como la tecnica SNAPPS o las listas de diferencial estandarizadas obligan al Sistema 2 a revisar al menos tres alternativas.
  • Simulacion y retroalimentacion: la exposicion repetida a casos donde el diagnostico inicial era erroneo y analisis explicito de los mecanismos cognitivos involucrados.

9.2 Intervenciones sobre el sistema

  • CPOE con alertas de interaccion y de dosis: reducen el error de prescripcion en un 50-80%.[22]
  • Protocolos de transferencia (SBAR, I-PASS): reducen los eventos adversos relacionados con handoffs en un 23-37%.[11]
  • Checklists de verificacion: el Checklist Quirurgico de la OMS reduce la mortalidad intrahospitalaria en un 47% en paises de ingresos bajos.[1]
  • Sistemas de segunda opinion estructurada: la segunda lectura radiologica, la interconsulta obligatoria para patologias de alto riesgo.
  • Cultura de seguridad y reporte no punitivo: los sistemas que analizan los errores como oportunidades de aprendizaje tienen tasas de reporte hasta 10 veces mayores.[1]

9.3 El rol especifico de la inteligencia artificial

  • Validacion local: el sistema debe estar validado en la poblacion y el contexto en que se usara.
  • Integracion en el flujo de trabajo real: la IA que interrumpe el flujo es ignorada.
  • Supervision humana obligatoria: el Reglamento Europeo de IA (EU AI Act, agosto 2024)[30] clasifica los sistemas de IA medica como de alto riesgo y establece la supervision humana como requisito legal.
  • Cultura de uso critico: el mayor riesgo no es que la IA cometa errores sino que el medico deje de pensar criticamente porque ‘la IA dijo que no es nada’.

10. Discusion: los limites de la evidencia y las prioridades de accion

El campo de la seguridad del paciente y del error diagnostico-terapeutico ha alcanzado, en la decada 2020-2026, una madurez sin precedentes. Sin embargo, persisten brechas significativas:

  • La baja generalizabilidad de la evidencia: la mayor parte de los estudios provienen de sistemas sanitarios de altos ingresos. Los datos sobre incidencia y causas del error en paises de ingresos medianos (Argentina, America Latina) son escasos. El Plan de Accion Global de la OMS 2021-2030 reconoce explicitamente esta brecha.[1]
  • La subnotificacion sistematica: los sistemas de reporte voluntario capturan una fraccion muy pequena de los errores reales. La digitalizacion masiva de la historia clinica abre la posibilidad del analisis automatico de patrones como proxy de error sistematico.
  • La dicotomia individuo-sistema: pese al consenso teorico sobre la naturaleza sistemica del error, la respuesta institucional sigue siendo frecuentemente punitiva e individual. La OMS (2024) documenta que solo el 25% de los paises miembros declaran tener una cultura de seguridad establecida.[1]
  • La implementacion de la IA: la brecha entre la evidencia en entornos controlados y el impacto real en la practica es la mas urgente de las brechas de la IA medica.

11. Conclusiones

El error diagnostico y el error terapeutico son consecuencias predecibles y en su mayor parte prevenibles de la interaccion entre capacidades cognitivas humanas normalmente limitadas y condiciones del sistema que las amplifican de forma persistente. La magnitud del problema (mas de 3 millones de muertes anuales a escala global, segun la OMS 2024) justifica considerarlo un problema de salud publica de primera linea.[1]

  • Los errores cognitivos son la causa dominante (70-80%) del error diagnostico, pero los errores del sistema son sus condicionantes estructurales. Actuar solo sobre los primeros sin abordar los segundos produce mejoras pequenas y no sostenidas.
  • El error terapeutico es ubicuo y evitable: el 53% ocurre en la etapa de prescripcion. Los sistemas de prescripcion electronica con alertas son la intervencion de mayor impacto a menor costo.
  • La IA tiene impacto real y medible en el error en imagenes: mas de 882 dispositivos FDA aprobados, mejora del 6-8% en sensibilidad del radiologo, reducciones de 20-28 minutos en tiempo puerta-aguja para ACV.
  • La IA no reemplaza al medico: es un potenciador cuando esta integrada correctamente, con supervision humana, en el flujo de trabajo real.
  • La cultura organizacional es la condicion previa: ninguna herramienta tecnologica ni ningun protocolo clinico produce impacto sostenido en una organizacion donde el error se castiga en lugar de analizarse.

«La pregunta que debemos hacernos no es quien cometio el error, sino que condiciones del sistema lo hicieron posible y como las cambiamos para que no vuelva a ocurrir.»

– Inspirado en James Reason. La Organizacion de las Trampas Humanas. 1990

Referencias bibliograficas

Se senalan con * las publicaciones del periodo 2024-2026.

  1. OMS/WHO. Global Patient Safety Report 2024. Geneva: World Health Organization; 2024. ISBN 9789240095458. *
  2. OMS/WHO. Global Patient Safety Action Plan 2021-2030. Geneva: WHO; 2021.
  3. Kohn LT, Corrigan JM, Donaldson MS, eds. To Err is Human. Washington DC: National Academy Press; 2000.
  4. Reason J. Human Error. Cambridge: Cambridge University Press; 1990.
  5. Norman G, et al. The Causes of Errors in Clinical Reasoning. Academic Medicine. 2017;92(1):23-30.
  6. Norman G, et al. Dual process models of clinical reasoning. J Eval Clin Pract. 2024;30:788-796. *
  7. Norman G. Dual process models [revised analysis]. J Eval Clin Pract. 2024;30:788-796. *
  8. Croskerry P, Singhal G, Mamede S. Cognitive debiasing 1. BMJ Qual Saf. 2013;22(suppl 2):ii58-ii64.
  9. Norman G, et al. Diagnostic reasoning in emergency medicine. Academic Emergency Medicine. 2024. PMC11921069. *
  10. Graber ML, Franklin N, Gordon R. Diagnostic error in internal medicine. Arch Intern Med. 2005;165(13):1493-1499.
  11. Starmer AJ, et al. Changes in medical errors after implementation of a handoff program. N Engl J Med. 2014;371(19):1803-1812.
  12. Lee S, Park J, Kim H. Types of Medication Errors in the Hospital. ScienceDirect. December 2025. *
  13. Keers RN, et al. Causes of medication administration errors in hospitals. Drug Saf. 2013;36(11):1045-1067.
  14. Dzierzanowska D, et al. Medication Errors in Intensive Care Settings. Medicina. 2025;61(3):369. *
  15. Mendonca N, et al. Predisposing Factors to Medication Errors by Nurses. Nurs Rep. 2024;14(3):1553-1569. *
  16. Frontiers in Public Health. Poor quality care in healthcare settings. Front Public Health. 2025;13:1504172. *
  17. Gunderson CG, et al. Prevalence of harmful diagnostic errors in hospitalised adults. BMJ Qual Saf. 2020;29(12):1008-1018.
  18. BMJ Group. Harmful diagnostic errors may occur in 1 in every 14 general medical hospital patients. October 2024. *
  19. Rowe TA, et al. Medication errors in adult intensive care units: a scoping review. Intensive Care Medicine. June 2025. *
  20. Faiyazuddin M, et al. The Impact of Artificial Intelligence on Healthcare. Health Sci Rep. 2025;8(1):e70312. *
  21. Lozano R, et al. Evaluating Multimodal LLMs for Inpatient Diagnosis. arXiv:2604.16980. April 2026. *
  22. Sarvari P, et al. A systematic evaluation of GPT-4 and PaLM2. Health Care Science. 2024;3(1):3-18. *
  23. Newman-Toker DE, et al. Diagnostic Errors in the Emergency Department. AHRQ Comparative Effectiveness Reviews, No. 258. August 2023. *
  24. Taylor RA, et al. Leveraging artificial intelligence to reduce diagnostic errors in emergency medicine. Acad Emerg Med. 2025;32:327-339. *
  25. Newman-Toker DE, et al. Burden of serious harms from diagnostic error in the USA. BMJ Qual Saf. 2024;33(2):109-120. *
  26. Elbahi MK, et al. Artificial Intelligence in Fracture Diagnosis on Radiographs. Cureus. 2025. *
  27. JMIR Medical Informatics. Comparing Diagnostic Accuracy: Clinical Professionals and LLMs. JMIR Med Inform. 2025;13:e64963. *
  28. Correia G, et al. The Impact of Artificial Intelligence on Emergency Medicine. arXiv:2503.14546. 2025. *
  29. Google DeepMind. Flamingo-CXR comparative analysis. Nat Med. 2025. *
  30. Reglamento (UE) 2024/1689 del Parlamento Europeo relativo a la inteligencia artificial. Diario Oficial de la UE, 12 julio 2024. *

Agotamiento de Enfermeras y Calidad del Cuidado al Paciente

Una revisión sistemática y un metaanálisis

Lambert Zixin Li, MPhil1; Peilin Yang1,2; Sara J. Singer

JAMA Network Open

Publicado en línea: 5 de noviembre de 2024

2024;7(11):e2443059. doi:10.1001/jamanetworkopen.2024.43059

Puntos clave

Pregunta

¿Cuál es la magnitud de la asociación entre el agotamiento profesional del personal de enfermería y la calidad y seguridad de la atención médica, y qué factores la moderan?

Hallazgos

En esta revisión sistemática y metaanálisis de 85 estudios con 288 581 enfermeras, el agotamiento profesional se asoció con peores resultados en múltiples dimensiones.

  • Menor clima y calificación de seguridad del paciente.
  • Mayor frecuencia de infecciones nosocomiales, caídas, errores de medicación y eventos adversos.
  • Menor satisfacción del paciente.
  • Peor calidad de la atención evaluada por las enfermeras.

Estas asociaciones se mantuvieron de forma consistente con independencia de la edad, el sexo, la experiencia laboral y la ubicación geográfica.

Significado

Los resultados sugieren que las intervenciones sistémicas para reducir el agotamiento profesional en enfermería podrían mejorar los resultados clínicos y la experiencia del paciente.

Resumen

Importancia

El síndrome de agotamiento profesional se caracteriza por agotamiento emocional, despersonalización y una menor sensación de realización personal. Es frecuente entre el personal de enfermería y, aunque estudios previos han analizado sus factores asociados, no habían cuantificado de forma integrada su relación con la seguridad, la satisfacción y la calidad de la atención, ni con resultados clínicos de los pacientes.

Objetivo

Evaluar la magnitud de la asociación entre el agotamiento profesional del personal de enfermería y la seguridad del paciente, la satisfacción del paciente y la calidad de la atención, así como identificar sus posibles moderadores.

Fuentes de datos

Se realizaron búsquedas en Web of Science, Scopus, MEDLINE, Embase, PsycINFO, CINAHL y ProQuest entre el 1 de enero de 1994 y el 29 de febrero de 2024.

Selección de estudios

Dos revisores identificaron de forma independiente los estudios que informaban una asociación cuantificable entre el agotamiento profesional de las enfermeras y al menos uno de los siguientes resultados:

  • Seguridad del paciente.
  • Satisfacción del paciente.
  • Calidad de la atención.

Extracción y síntesis de datos

Se siguieron las directrices PRISMA 2020. Dos revisores extrajeron de forma independiente las estimaciones de diferencia de medias estandarizada (DME; d de Cohen) y se realizó un metaanálisis de efectos aleatorios, junto con análisis de subgrupos y metarregresiones basados en variables preespecificadas.

Principales resultados y medidas

Se incluyó cualquier medida previamente asociada con el agotamiento del personal de enfermería en las áreas de seguridad del paciente, satisfacción del paciente o calidad de la atención.

Resultados

Se incluyeron 85 estudios (81 transversales y 4 longitudinales) con 288 581 enfermeras de 32 países. La edad media fue de 33,9 años; el 82,7 % eran mujeres, y la prevalencia media de agotamiento fue del 30,7 %.

El agotamiento profesional se asoció con:

  • Peor seguridad del paciente: menor clima de seguridad, peor calificación de seguridad y mayor frecuencia de infecciones nosocomiales, caídas, errores de medicación, eventos adversos y cuidados omitidos.
  • Menor satisfacción del paciente: peores puntuaciones de satisfacción, aunque sin asociación significativa con quejas o abuso de pacientes.
  • Menor calidad de la atención: peor calidad percibida por las enfermeras, sin asociación concluyente con la mortalidad estandarizada.

Las asociaciones fueron consistentes según edad, sexo, experiencia laboral y ubicación geográfica, y persistieron a lo largo del tiempo. En seguridad del paciente, la relación fue menor para la dimensión de bajo logro personal que para el agotamiento emocional o la despersonalización, y también fue menor entre enfermeras con formación universitaria.

Conclusiones y relevancia

Este metaanálisis muestra que el agotamiento profesional del personal de enfermería se asocia de forma consistente con menor calidad y seguridad de la atención, así como con menor satisfacción del paciente. Los hallazgos refuerzan la necesidad de intervenciones organizacionales y sistémicas orientadas a reducir este problema.

Introducción

El síndrome de burnout se entiende como una respuesta al estrés laboral crónico y se manifiesta a través de tres dimensiones principales:

  • Agotamiento emocional.
  • Despersonalización.
  • Disminución de la realización personal.

Su prevalencia entre enfermeras ha oscilado entre el 11 % y el 56 %, y aumentó durante la pandemia de COVID-19 debido al hacinamiento hospitalario y a la escasez de personal.

Diversos metaanálisis han identificado factores de riesgo y factores protectores. Entre los factores de riesgo se incluyen:

  • Menor edad.
  • Sexo masculino.
  • Estado civil soltero o divorciado.
  • No tener hijos.
  • Bajos niveles de dotación de personal.
  • Violencia en el lugar de trabajo.

Entre los factores protectores se encuentran:

  • Resiliencia.
  • Control del trabajo.
  • Apoyo social.
  • Empoderamiento profesional.

Aunque también se ha relacionado el burnout con alteraciones del sueño, depresión e intención de rotación, hasta ahora no existía una estimación cuantitativa robusta de su asociación con la calidad y seguridad de la atención en enfermería. Esta laguna resulta especialmente relevante porque las enfermeras cumplen un rol central en la atención directa al paciente y en numerosas decisiones clínicas.

Una revisión sistemática previa, basada en 20 estudios, sugirió una asociación entre el agotamiento profesional y la calidad y seguridad de la atención, pero no cuantificó su magnitud ni exploró con precisión los posibles moderadores de dicha relación. Este estudio se propuso responder esas preguntas mediante una revisión sistemática y un metaanálisis.

Métodos

Criterios de inclusión y exclusión

La revisión siguió las directrices PRISMA y utilizó el marco de población, exposición, comparador, resultados y diseño del estudio. El protocolo se registró previamente en PROSPERO.

Población incluida

  • Cualquier tipo de enfermera.
  • Cualquier especialidad clínica.
  • Cualquier región geográfica.
  • Cualquier edad, sexo, experiencia laboral o nivel educativo.

Poblaciones excluidas

  • Matronas.
  • Auxiliares de enfermería.
  • Estudiantes de enfermería.
  • Muestras mixtas de enfermeras y médicos.

Exposición incluida

  • Medidas validadas de agotamiento profesional.
  • Subcomponentes del agotamiento, como agotamiento emocional, despersonalización y baja realización personal.
  • Sinónimos reconocidos, como cinismo o baja eficacia profesional.
  • Medidas específicas del estudio que evaluaran directamente burnout.

Exposición excluida

  • Estrés laboral.
  • Fatiga.
  • Síntomas depresivos.

Resultados incluidos

  • Seguridad del paciente.
  • Satisfacción del paciente.
  • Calidad de la atención.

Se aceptaron estudios transversales y longitudinales que informaran asociaciones cuantificables entre agotamiento y alguno de esos resultados.

Estrategia de búsqueda

Dos revisores realizaron de forma independiente las búsquedas bibliográficas en febrero de 2024 y aplicaron criterios de elegibilidad predefinidos. Además, revisaron listas de referencias, extrajeron los datos y resolvieron discrepancias mediante discusión.

Análisis estadístico

Dada la heterogeneidad esperada, se utilizó un metaanálisis de efectos aleatorios. Las estimaciones se transformaron en diferencias de medias estandarizadas y se realizaron análisis por subgrupos y metarregresiones para explorar heterogeneidad según:

  • Escala de medición del burnout.
  • Subcomponentes del síndrome.
  • Edad, sexo y experiencia laboral.
  • Nivel educativo.
  • Especialidad clínica.
  • Región geográfica.
  • Momento de la encuesta.

Evaluación de sesgo y análisis de sensibilidad

Dos revisores evaluaron el riesgo de sesgo mediante ROBINS-E. También se realizaron análisis de sensibilidad para valorar el efecto de estudios pequeños, decisiones de codificación, selección de muestra y ajuste por factores de confusión.

Resultados

Características generales

Los estudios incluidos abarcaron 288 581 enfermeras de al menos 5322 hospitales en 32 países. El porcentaje medio de enfermeras con estudios universitarios fue del 42,0 %, la experiencia laboral media fue de 10,4 años y la prevalencia media de burnout fue del 30,7 %.

De los 6231 estudios identificados inicialmente, 85 cumplieron los criterios de inclusión. Fueron publicados entre 1994 y 2024 y presentaron un tamaño muestral mediano de 458 participantes.

Hallazgos principales

El metaanálisis mostró asociaciones negativas consistentes entre el agotamiento profesional de las enfermeras y los resultados asistenciales.

Seguridad del paciente

  • Menor clima o cultura de seguridad.
  • Peor calificación de seguridad.
  • Más infecciones nosocomiales.
  • Más caídas de pacientes.
  • Más errores de medicación y errores médicos.
  • Más eventos adversos.
  • Más atención omitida o cuidados no realizados.

No se observó asociación clara con la frecuencia de úlceras por presión.

Satisfacción del paciente

El agotamiento se asoció con menores puntuaciones de satisfacción del paciente, aunque no con una mayor frecuencia de quejas o abuso.

Calidad de la atención

Se observó una asociación con menor calidad de la atención evaluada por las enfermeras. No se encontró evidencia concluyente para duración de la estancia, fracaso del rescate o mortalidad estandarizada a 30 días.

Análisis de subgrupos

La asociación entre agotamiento y peores resultados fue consistente en la mayoría de las escalas de medición del burnout y en diferentes contextos clínicos y geográficos.

Entre los subcomponentes del burnout, el bajo logro personal mostró una asociación más débil con la seguridad del paciente que el agotamiento emocional y la despersonalización.

Las asociaciones no variaron significativamente según edad, sexo o experiencia laboral. Sin embargo, un mayor nivel educativo se vinculó con una relación menos intensa entre agotamiento y menor seguridad del paciente.

La asociación con la seguridad del paciente se mantuvo estable a lo largo del tiempo, mientras que la asociación con la calidad de la atención se volvió más negativa en las últimas décadas.

Análisis de sensibilidad

Los análisis no sugirieron un efecto relevante de estudios pequeños ni una dependencia fuerte de decisiones metodológicas específicas. En conjunto, los resultados fueron robustos ante diferentes supuestos analíticos.

Discusión

Los hallazgos indican que el agotamiento profesional del personal de enfermería no solo afecta al bienestar de las profesionales, sino que también se asocia con consecuencias relevantes para la atención de los pacientes.

Las dimensiones de agotamiento emocional y despersonalización parecen ser las más estrechamente relacionadas con la seguridad del paciente. Además, la asociación con la calidad de la atención parece haberse intensificado con el tiempo, incluso al considerar el contexto de la pandemia de COVID-19.

Los autores destacan que muchas estrategias contra el burnout se han centrado en intervenciones individuales, como mindfulness o entrenamiento en resiliencia. Sin embargo, los resultados respaldan la necesidad de intervenciones organizacionales, por ejemplo:

  • Mejora de la dotación de personal.
  • Reducción de jornadas excesivas y horas extras.
  • Fortalecimiento del trabajo en equipo y del reconocimiento profesional.
  • Desarrollo de estrategias institucionales centradas en el entorno laboral.

También se sugiere que la formación académica y el desarrollo profesional podrían actuar como factores atenuantes frente al impacto del agotamiento sobre la seguridad del paciente.

Limitaciones

Este estudio presenta varias limitaciones:

  • Alta heterogeneidad entre los estudios incluidos.
  • Predominio de diseños transversales, lo que impide establecer causalidad.
  • Representación geográfica incompleta en algunas comparaciones por país o región.

Conclusiones

En esta revisión sistemática y metaanálisis de 85 estudios, el agotamiento profesional del personal de enfermería se asoció con menor calidad y seguridad de la atención y con menor satisfacción del paciente. Estas asociaciones se mantuvieron de manera consistente a través de distintos perfiles demográficos y contextos geográficos, y subrayan la importancia de abordar el burnout como una prioridad organizacional y asistencial.

Efecto global de los factores de riesgo cardiovascular en las estimaciones de esperanza de vida.

El estudio en números

Figura 1. Magnitud del Consorcio Global de Riesgo Cardiovascular (GCVRC). Fuente: GCVRC, NEJM 2025.

¿Por qué importa este estudio?

Las enfermedades cardiovasculares siguen siendo la primera causa de muerte en el mundo. Lo que este estudio aporta es una respuesta cuantitativa, global y sin precedentes a una pregunta que todo profesional sanitario y todo paciente se formula: ¿cuántos años de vida se ganan —o se pierden— según los factores de riesgo que uno tenga a los 50 años?

El Consorcio Global de Riesgo Cardiovascular (GCVRC) armonizó datos individuales de más de 2 millones de personas en 39 países y 6 continentes para responder exactamente esa pregunta. Los resultados, publicados el 30 de marzo de 2025 en el New England Journal of Medicine (2025;393:125–138), son tan claros como inquietantes: la ausencia de cinco factores de riesgo modificables a los 50 años se asocia con una esperanza de vida más de una década mayor que la presencia de todos ellos.

Los 5 factores de riesgo estudiados

HTA Presión arterial sistólica ≥130 mmHgHiperlipidemia Colesterol no-HDL ≥130 mg/dlIMC anormal Bajo peso (IMC<20) o sobrepeso / obesidad (IMC≥25)Diabetes Historial médico o glucemia diagnósticaTabaquismo Fumar cigarrillos, puros o pipa (regular u ocasional)

Figura 1. Los cinco factores de riesgo cardiovascular modificables evaluados en el estudio GCVRC. Umbrales basados en guías internacionales.

Gráfico 1. Riesgo de enfermedad cardiovascular a lo largo de la vida según carga de factores de riesgo

Estimado a los 90 años de edad desde la edad índice de 50 años (n = 1.227.987 personas).

♀  MUJERES Sin ningún FR     13% Con 1 factor     16% Con 2 factores     18% Con 3 factores     20% Con 4 factores     22% Con TODOS (5)     24% Riesgo acumulado de ECV antes de los 90 años♂  HOMBRES Sin ningún FR     21% Con 1 factor     25% Con 2 factores     28% Con 3 factores     31% Con 4 factores     34% Con TODOS (5)     38% Riesgo acumulado de ECV antes de los 90 años

Figura 2. Riesgo de enfermedad cardiovascular (ECV) acumulado hasta los 90 años según carga de factores de riesgo (FR) a los 50 años, por sexo. Fuente: GCVRC, NEJM 2025;393:125-138. IC 95% omitido por claridad visual.

Gráfico 2. Años de vida adicionales según ausencia de cada factor de riesgo vs. presencia de todos

Diferencia estimada de esperanza de vida libre de ECV y libre de muerte según el factor de riesgo ausente (ajustado por los otros cuatro), desde la edad índice de 50 años.

⚠  Años libres de ECV (sin ese FR vs. con todos)♥  Años libres de muerte (sin ese FR vs. con todos)
Factor   ♀ Mujeres   ♂ HombresFactor   ♀ Mujeres   ♂ Hombres
Tabaquismo   +5,5 a   +4,8 aTabaquismo   +5,6 a   +5,1 a
Diabetes   +4,7 a   +4,2 aDiabetes   +6,4 a   +5,8 a
Hipertensión (HTA)   +1,3 a   +1,8 aHipertensión (HTA)   +2,9 a   +2,9 a
Colesterol (score reg.)   +1,2 a   +1,1 aColesterol (score reg.)   +1,5 a   +1,4 a
IMC (score regional)   +2,6 a   +1,9 aIMC (score regional)   +2,3 a   +2,1 a
TODOS los FR   +13,3 a   +10,6 aTODOS los FR   +14,5 a   +11,8 a

Figura 3. Años de vida estimados libres de ECV (izquierda) y libres de muerte (derecha) según ausencia de cada factor de riesgo individual vs. presencia de los cinco factores, por sexo. “a” = años adicionales. Fuente: GCVRC, NEJM 2025;393:125-138.

“La ausencia de los cinco factores de riesgo a los 50 años se asoció con más de una década mayor de esperanza de vida en comparación con la presencia de todos los factores de riesgo.” Consorcio Global de Riesgo Cardiovascular  —  N Engl J Med 2025;393:125-138

Gráfico 3. Impacto de modificar un factor de riesgo entre los 55 y 60 años

Años de vida adicionales estimados entre quienes modificaron un factor de riesgo entre los 55 y 60 años (partiendo de los cinco factores presentes) vs. quienes no realizaron cambios.

♥  Años adicionales LIBRES DE ECV 
Modificar HTA (55-60 a)  2.6%
Dejar de fumar (55-60 a)  2.1%
Modificar HTA + tabaco  3.8%
Modificar IMC  1.4%
Modificar diabetes  1.3%
⚠  Años adicionales LIBRES DE MUERTE 
Dejar de fumar (55-60 a)  3%
Modificar HTA (55-60 a)  2.4%
Dejar de fumar + HTA  4.1%
Modificar diabetes  2.8%
Modificar IMC  1.7%

Figura 4. Estimación de años adicionales de vida libres de ECV y libres de muerte al modificar cada factor de riesgo entre los 55 y los 60 años de edad. Los valores combinados son aproximaciones. Fuente: GCVRC, NEJM 2025;393:125-138, Tabla 2.

Gráfico 4. Variación regional: impacto de la hipertensión según región geográfica

Diferencia de esperanza de vida (en años) atribuible a la hipertensión entre participantes sin HTA vs. con los 5 factores de riesgo, por región geográfica.

♀ MUJERES — Años libres de ECV por HTA♂ HOMBRES — Años libres de ECV por HTA
América Latina     4.9% América del Norte     3.2% Europa Occidental     2.6% Europa del Este     2.3% Norte África / OM     2.1% África Subsahariana     1.9% Asia     1.7% Global     2.3%América del Norte     2.8% Europa Occidental     2.5% América Latina     2.3% Europa del Este     2.1% Norte África / OM     2% África Subsahariana     1.8% Asia     1.6% Global     2.1%

Figura 5. Diferencia de esperanza de vida libre de ECV atribuible a la hipertensión según región geográfica. Los valores son aproximaciones del score de desviación estándar regional (<2SD vs. ≥2SD). Fuente: GCVRC, NEJM 2025, Figura 3.

Los 5 hallazgos clave del estudio

  • +13 años para mujeres, +10 para hombres: la diferencia máxima de esperanza de vida libre de ECV entre quienes no tienen ningún factor de riesgo y quienes tienen los cinco, estimada a los 50 años.
  • Incluso sin factores de riesgo, el riesgo residual es real: 13% en mujeres y 21% en hombres. El riesgo cardiovascular nunca es cero.
  • El tabaquismo y la diabetes son los factores individuales más impactantes: dejar de fumar añade +5,5 años libres de ECV para mujeres; la diabetes impacta +6,4 años libres de muerte.
  • La mediana edad es el momento óptimo de intervención: modificar la HTA entre los 55 y 60 años se asocia con la mayor ganancia en años libres de ECV; dejar de fumar, en años libres de muerte.
  • El impacto es heterogéneo por región: América Latina tiene la mayor diferencia en mujeres por HTA (4,9 años); América del Norte lidera en mortalidad por cualquier causa (5,4 años para mujeres).

Implicaciones clínicas y de gestión sanitaria

Para el clínico: la conversión del mensaje de riesgo al lenguaje de años de vida ganados —no porcentaje de riesgo— mejora la comprensión del paciente y la motivación para el cambio. Preguntar “¿quiere usted ganar 5 años de vida?” es más efectivo que “tiene un 24% de riesgo cardiovascular a los 90”.

Para la gestión sanitaria: los programas de prevención primaria deben priorizar la detección y tratamiento de la hipertensión y el tabaquismo en la mediana edad (50-60 años) como las intervenciones con mayor retorno en años de vida saludable.

Para América Latina: la heterogeneidad regional muestra que el impacto de la HTA en mujeres latinoamericanas es el mayor observado globalmente (4,9 años). Esto justifica programas de detección y control de hipertensión focalizados en mujeres de mediana edad.

Para la investigación: la metodología de este consorcio —datos individuales armonizados de 133 cohortes— establece un estándar metodológico para los estudios de riesgo cardiovascular global. Sus limitaciones explícitas (datos observacionales sin inferencia causal, variabilidad de cohortes antiguas) son un modelo de transparencia científica.

Síntesis elaborada por: Dr. Carlos Alberto Díaz  |  Profesor Titular, Universidad ISALUD  |  Buenos Aires, 2026

Esta síntesis es un comentario científico para blog elaborado sobre el artículo original del NEJM. No reemplaza la lectura del artículo completo. Los gráficos son visualizaciones originales de los datos publicados.

Lean como enfoque de mejora continua

y eficiencia en la atención sanitaria: fundamentos, herramientas, evidencia y perspectivas

Lean as a Continuous Improvement and Efficiency Approach in Healthcare: Foundations, Tools, Evidence and Perspectives

Díaz, Carlos Alberto

Profesor Titular — Universidad ISALUD  |  Director de la Especialidad de Economía y Gestión de la Salud

Buenos Aires, Argentina  |  carlosdiazssc@gmail.com

Resumen

Introducción: El enfoque Lean, originado en el Sistema de Producción Toyota, se ha consolidado como una de las metodologías de mejora más difundidas en el sector sanitario global. Objetivo: Revisar de forma crítica y sistemática los fundamentos teóricos, las herramientas de implementación, la evidencia científica disponible y las perspectivas de futuro de Lean como enfoque de mejora continua y eficiencia en la atención sanitaria. Métodos: Revisión narrativa de la literatura publicada entre 2000 y 2025, incluyendo la publicación de Cambridge University Press (Radnor & Williams, 2025), el informe del NHS/Instituto Lean Management (Jones & Mitchell, 2006) y la literatura académica identificada a través de PubMed, CINAHL y Scopus. Resultados: Lean ofrece un marco conceptual sólido con cinco principios operacionales, ocho categorías de desperdicio sanitario y un conjunto de herramientas técnicas con efectividad documentada en la reducción de tiempos de espera y mejora del flujo. Sin embargo, la base de evidencia sigue siendo débil: la revisión de Moraros et al. (2016) encontró que ninguno de 22 estudios utilizaba diseños experimentales de alta calidad. Conclusiones: Lean es transformador cuando se aborda como cambio sociotécnico con liderazgo comprometido y cultura de mejora continua. Reducirlo a una caja de herramientas técnicas condena al fracaso. Se necesitan estudios longitudinales rigurosos, métodos interdisciplinarios y evaluación de impacto a nivel de sistema.

Palabras clave: Lean; mejora continua; eficiencia sanitaria; desperdicios sanitarios; kaizen; mapa de flujo de valor; Productive Ward; Virginia Mason; Toyota.

Abstract: Lean, originating in the Toyota Production System, has become one of the most widely deployed improvement methodologies in global healthcare. This narrative review covers theoretical foundations, implementation tools, scientific evidence, and future perspectives of Lean as a continuous improvement and efficiency approach in healthcare. Lean offers a solid conceptual framework with five operational principles, eight healthcare waste categories, and evidence-based technical tools. However, the evidence base remains weak: Moraros et al. (2016) found none of 22 studies used high-quality experimental designs. Lean is transformative when approached as sociotechnical change with committed leadership and a culture of continuous improvement. Reducing it to a technical toolbox leads to failure. Rigorous longitudinal studies, interdisciplinary methods, and system-level impact evaluation are needed.

Keywords: Lean; continuous improvement; healthcare efficiency; healthcare waste; kaizen; value stream mapping; Productive Ward; Virginia Mason; Toyota.

1. Introducción

Los sistemas sanitarios del mundo desarrollado enfrentan una contradicción estructural: la demanda de servicios crece de forma sostenida mientras los presupuestos se contraen o permanecen estancados. En este contexto, el argumento de que es posible hacer más —y hacerlo mejor— sin añadir recursos, sino reorganizando mejor los existentes, tiene una potencia política y gestión que explica la adopción masiva del enfoque Lean en la sanidad global desde mediados de los años 2000.

La premisa fundamental de Lean es perturbadoramente simple: en la mayoría de las organizaciones sanitarias, alrededor del 30 % de las actividades no añaden valor directo al paciente.[4] Si eso es correcto —y la evidencia sugiere que lo es—, entonces las oportunidades de mejora sin inversiones adicionales son enormes. El problema no es la falta de recursos: es la organización del trabajo.

Este artículo de revisión tiene como propósito ofrecer una síntesis crítica del estado actual del conocimiento sobre Lean en salud, organizada en torno a sus fundamentos teóricos, sus herramientas de implementación, su base de evidencia y sus perspectivas de futuro. Se articula sobre las dos fuentes documentales más completas disponibles en español: el texto de Radnor y Williams (2025) publicado por Cambridge University Press en la serie Improving Quality and Safety in Healthcare del THIS Institute [1], y el informe de Jones y Mitchell (2006) preparado para el NHS y adaptado al castellano por el Instituto Lean Management.[4]

2. Fundamentos del pensamiento Lean

2.1 Orígenes y definición

El término “Lean” fue acuñado en 1988 por Krafcik[2] para conceptualizar el éxito del Sistema de Producción Toyota (TPS) —conocido también como el sistema que permitió producir automóviles con alta calidad y alta productividad simultáneamente. La difusión masiva del término se atribuye a Womack, Jones y Roos a través de The Machine That Changed the World (1990)[3] y al texto de Womack y Jones Lean Thinking (1996).[5]

La definición operativa más citada en la literatura es: “Práctica de gestión basada en la filosofía de mejorar continuamente los procesos, ya sea aumentando el valor para el cliente o reduciendo actividades que no aportan valor (muda), variaciones de procesos (mura) y malas condiciones de trabajo (muri).”[1] Esta definición integra los tres conceptos interrelacionados que forman el sistema Lean y que no pueden tratarse de forma aislada: el desperdicio, la desigualdad y la sobrecarga.

2.2 Los cinco principios de Womack y Jones

La trasposición de Lean al sector sanitario requiere reinterpretar sus cinco principios originales desde una perspectiva clínica:

PrincipioDefinición originalAplicación sanitaria
1. ValorEspecificar lo que el cliente desea.Definir qué actividades impactan directamente en el bienestar y la seguridad del paciente. Distinción tiempo de tratamiento vs. tiempo de espera.
2. Flujo de valorMapear todos los pasos del proceso, eliminando los que no añaden valor.VSM del recorrido clínico. Auditar admisiones, pruebas, visitas y altas para eliminar duplicaciones.
3. Flujo continuoEstandarizar procesos para que operen sin interrupciones.Protocolos de alta estandarizados sincronizados con limpieza y admisiones. Reducción de esperas entre etapas.
4. Sistema PullProducir según la demanda real, no según la comodidad del proveedor.Transferencias de UCI solo cuando la planta receptora está preparada. Sistema de camas en pull (Flinders).
5. PerfecciónEliminar continuamente desperdicios y mejorar el proceso.Reuniones breves de seguridad diarias (huddles). Kaizen bottom-up: el personal de primera línea como motor de la mejora.

Tabla 1. Los cinco principios Lean y su aplicación clínica. Fuente: Womack & Jones (1996); Díaz (2026).

2.3 Los tres conceptos interrelacionados: Muda, Mura y Muri

La mayor parte de la literatura Lean en salud se centra en la muda (desperdicio) —las actividades que consumen recursos sin añadir valor— pero el sistema completo de pensamiento Lean reconoce que la mura (desigualdad o variabilidad de la demanda) genera muri (sobrecarga del personal), que a su vez produce muda en forma de errores, esperas y retrabajo. Atacar solo el desperdicio sin abordar la variabilidad y la sobrecarga produce mejoras superficiales y no sostenibles.

La variabilidad de los ingresos electivos en un hospital típico del NHS es el doble que la de los ingresos urgentes, según datos documentados por Lendon, Silvester y Steyn (2004).[4] Esta variabilidad no proviene de los pacientes sino de la organización del sistema: es mura creada artificialmente que sobrecarga al personal y produce ineficiencia estructural.

3. Los ocho desperdicios sanitarios

Lean identifica categorías de actividades que consumen recursos sin añadir valor. Mientras la manufactura trabaja con siete desperdicios (Ohno, 1988),[7] la sanidad añade un octavo de especial relevancia para los sistemas de salud:

TipoDesperdicioEjemplo clínicoIntervención Lean
TTransporteTraslado innecesario de pacientes entre unidades; movimiento ineficiente de equipos.Rediseño del layout; VSM de recorridos.
IInventarioSobrestock de suministros clínicos; pruebas pendientes de procesamiento.Gestión pull del stock; Kanban de reposición.
MMovimientoPersonal buscando información, equipos o suministros. Personal de enfermería pasa más tiempo buscando cosas que cuidando pacientes.5S en áreas de trabajo. Layout orientado al flujo.
EEsperaPacientes esperando resultados de laboratorio o decisión médica. Personal esperando equipos compartidos.VSM para identificar cuellos de botella. Rediseño del scheduling.
SSobreproducciónPruebas diagnósticas innecesarias. Documentación redundante no requerida clínicamente.Protocolos clínicos basados en evidencia.
PSobreprocesamientoDocumentación duplicada. Formularios redundantes. Entrada de datos múltiple.Digitalización. Estandarización de formularios.
DDefectosErrores de prescripción, diagnósticos incorrectos, informes erróneos.Poka-yoke. Doble verificación. Estandarización.
HPotencial Humano ★No escuchar, involucrar ni empoderar al personal de primera línea para proponer mejoras.Kaizen bottom-up. Eventos de mejora con participación de todos los niveles.

Tabla 2. Los ocho desperdicios sanitarios: definición, ejemplo clínico e intervención Lean. ★ El octavo es específico de la sanidad. Fuente: Ohno (1988); Guimarães & Carvalho (2013); adaptación del autor.

El octavo desperdicio es el más relevante para la gestión sanitaria: cuando el sistema ignora la inteligencia operativa del personal de primera línea —quién conoce mejor que nadie los problemas de su propio trabajo—, pierde su principal fuente de innovación y mejora. Lean invierte esta lógica: pone al personal de primera línea en el centro del rediseño.

4. Herramientas y metodologías de implementación

4.1 Clasificación por propósito

Costa y Filho (2016)[8] identificaron alrededor de 24 herramientas y métodos Lean utilizados en entornos sanitarios. La clasificación más útil las organiza según su propósito operativo:

  • Herramientas de valoración: A3, Mapa de Flujo de Valor (VSM), diagrama de espagueti (spaghetti chart), gemba walk. Su función es hacer visible cómo funciona el proceso en la realidad, a menudo por primera vez.
  • Herramientas de mejora: 5S, eventos kaizen/kaizen blitz, SMED (reducción de tiempos de cambio), poka-yoke (a prueba de errores), Toyota Kata. Su función es rediseñar el proceso hacia el estado futuro.
  • Herramientas de monitorización: Control Estadístico de Procesos (SPC), tableros kanban visuales, KPIs de flujo y tiempo. Su función es verificar que las mejoras se sostienen y detectar desviaciones.

4.2 El mapa de flujo de valor (Value Stream Map)

El VSM es la herramienta diagnóstica central de Lean. Su poder reside en que muestra el proceso completo —de principio a fin, desde la perspectiva del paciente— haciendo visibles las esperas, duplicaciones y cuellos de botella que de otro modo pasan inadvertidos. El caso del Hospital Wirral ilustra esto con precisión: el tiempo real de tratamiento del paciente era de 100 minutos; el tiempo total del paciente en el proceso era de 610 minutos; y el proceso completo duraba 31 semanas.[4] El VSM hizo visible que el 95% del tiempo no añadía valor directo.

El VSM produce dos artefactos: el mapa del estado actual (CSVSM) —que describe cómo funciona el proceso en la realidad— y el mapa del estado futuro (FSVSM) —que diseña cómo debería funcionar con los desperdicios eliminados. La brecha entre ambos es el plan de mejora.

4.3 Las 5S: el fundamento organizativo

Las 5S son frecuentemente la primera intervención Lean en un servicio sanitario porque crean las condiciones necesarias para cualquier mejora posterior: un entorno de trabajo ordenado, limpio, con estándares visibles y capacidad para detectar inmediatamente cuándo algo se sale del estándar. Los cinco pasos —Clasificar, Ordenar, Limpiar, Estandarizar y Sostener (Seiri, Seiton, Seiso, Seiketsu, Shitsuke)— son sencillos en concepto pero req uieren disciplina sostenida. La quinta S es la más crítica: sin mantenimiento del estándar, los resultados de las primeras cuatro se evaporan en semanas.

4.4 El evento Kaizen Blitz

El evento kaizen de 3 a 5 días es el mecanismo operativo central de la implementación Lean. Un equipo multidisciplinar de primera línea sigue la secuencia: (1) observación en el gemba (el lugar real de trabajo), (2) construcción del mapa del estado actual, (3) diseño del estado futuro, (4) implementación inmediata de los cambios posibles —mover equipos, rediseñar espacios, crear nuevos estándares—, y (5) definición de KPIs de seguimiento. Al final de la semana, el trabajo de muchos ha cambiado significativamente, y se genera un momentum de cambio que los programas de formación tradicionales no producen.

Una característica esencial del kaizen blitz es que está orientado a la acción, no a la planificación: su objetivo no es producir un informe de recomendaciones sino implementar cambios reales, tangibles y verificables. Esta inmediatez es precisamente lo que captura el entusiasmo del personal.

4.5 Lean Six Sigma: la hibridación más extendida

En entornos clínicos de alta complejidad, la convergencia entre Lean y Six Sigma ofrece un marco operativo robusto. Mientras Lean se orienta a la velocidad y la eficiencia mediante la eliminación de desperdicios, Six Sigma aporta el rigor estadístico para reducir la variación y los defectos. Esta hibridación se materializa a través de la metodología DMAIC (Definir, Medir, Analizar, Mejorar, Controlar), que proporciona una estructura disciplinada para abordar proyectos de mejora que exigen tanto agilidad como precisión clínica.

5. Lean en acción: casos de estudio a gran escala

5.1 Departamento de Anatomía Patológica — Hospital Bolton, NHS

El caso de Bolton es quizás el ejemplo más citado de lo que Lean puede lograr en un entorno hospitalario específico. Cuando el equipo sigió a una muestra de sangre rutinaria a través de Hematología, Bioquímica y Microbiología, contaron 309 pasos. El rediseño del flujo —recolocación de analizadores, centralización de la recepción de muestras, estandarización de formularios, procesamiento secuencial en lugar de por lotes— redujo ese número a 57 pasos.[4] El tiempo de proceso de las muestras de endocrinología y hematología se redujo de 24–30 horas a 2–3 horas, el espacio del departamento en un 50% y la distancia recorrida por el personal en un 80%.

Este caso tiene un valor il ustrativo que va más allá de los datos: demuestra que el desperdicio no requiere recursos adicionales para ser eliminado. El departamento ya tenía el personal y el equipamiento. Lo que cambió fue la organización del trabajo. Y esa organización mejor fue diseñada por el propio personal del departamento, no por consultores externos.

5.2 Flinders Medical Centre, Adelaide, Australia

El Flinders Medical Centre represent a el caso más comprehensivo de transformación Lean a escala hospitalaria. Antes de la introducción de Lean, el servicio de urgencias de Flinders atendía a 50.000 pacientes anuales, con esperas que superaban las 8 horas para más de 1.000 pacientes mensuales. Las 87 demandas jurídicas anuales —donde el hospital era acusado de errores que causaron muertes o invalidez— reflejaban un sistema al límite de su capacidad de operar de forma segura.

La intervención clave fue la separación de los flujos de valor en urgencias: pacientes probablemente para ir a casa (FIFO: First In, First Out) y pacientes que requerirían ingreso. Esta separación, aparentemente simple, redujo los tiempos de espera en un 25% —con el 70% de los pacientes con alta en menos de 4 horas— y redujo en un 41% los pacientes que se marchaban sin ser atendidos.[4] A nivel institucional, el hospital logró operar por debajo de su presupuesto por primera vez en años, las demandas jurídicas cayeron de 87 a 32, y el sistema pull en la gestión de camas redujo la estancia media en un día.

5.3 Programa Productive Ward — NHS, Inglaterra (2005-2020)

El programa Productive Ward: Releasing Time to Care fue uno de los esfuerzos más ambiciosos de implementación Lean a nivel nacional en salud. Lanzado en 2005, con una inversión gubernamental de £50 millones en 2008, buscaba liberar tiempo de las enfermeras para la atención directa al paciente mediante once módulos de aprendizaje autodirigido y herramientas Lean aplicadas a la gestión de la planta hospitalaria.

El estudio de Robert et al. (2020)[11] que examinó el impacto a 10 años en seis hospitales encontró que la fidelidad de la implementación fue problemática: la financiación limitada en el tiempo, la preferencia directiva por la estandarización vertical y las presiones de gestión llevaron a “atajos” que diluyeron el objetivo original de empoderar al personal de las salas. Con todo, algunos legados persistieron: la visualización de métricas (número de caídas o infecciones en una planta), la gestión de suministros y el horario de comidas protegido.

5.4 Sistema de Producción Virginia Mason — NHS 2015-2020

En 2015 se estableció una colaboración de cinco años entre NHS Improvement y el Virginia Mason Institute para desarrollar versiones localizadas del VMPS en cinco fideicomisos del NHS. La evaluación independiente de Burgess et al. (2022)[12] encontró que los cinco fideicomisos lograron reducciones globales significativas en los tiempos de entrega de procesos, aunque con variabilidad importante entre centros:

FideicomisoProceso mejoradoResultado cuantificado
Shrewsbury & Telford NHSReclutamiento de personalReducción de 68 días en el tiempo desde la vacante hasta la incorporación; −13% personal de agencias.
Coventry & WarwickshireCirugía / AnestesiaReducción del 63% en el tiempo de preparación para la anestesia.
Barking, Havering & RedbridgeCáncer (biopsias)Preparación de muestras de biopsia de 22 horas a 5 horas.
Leeds University HospitalsCirugía UrologíaAlta post-cirugía urológica de 39 horas a 24 horas.
Surrey & Sussex HealthcareAmbulatoriosRegistros médicos: 41 minutos a 9 minutos.

Tabla 3. Resultados cuantificados de la colaboración NHS–Virginia Mason Institute (2015–2020). Fuente: Burgess et al. (2022).

La evaluación identificó que las organizaciones más exitosas fueron las que integraron Lean en su identidad estratégica —no como un ejercicio técnico externo— y que fomentaron una cultura de aprendizaje entre pares. Los fideicomisos con las mejores calificaciones de la Care Quality Commission (CQC) mostraron mayores niveles de conexión social entre el personal, lo que subraya la centralidad del factor humano en la sostenibilidad de Lean.

6. Desafíos críticos para la implementación sostenida

6.1 La disonancia manufactura–sanidad

La crítica más sólida a Lean en salud apunta a la disonancia entre el entorno de manufactura —basado en producción altamente repetitiva, estandarizada y automatizada de artíaúloás replicables— y el entorno sanitario, centrado en el ser humano con alta variabilidad biológica, emocional y contextual. Esta disonancia produce resistencias legítimas del personal clínico que deben abordarse mediante la evidencia de resultados, no mediante mandatos.[1] La terminología japonesa —muda, gemba, muri— constituye una barrera adicional que algunas organizaciones han resuelto adoptando lenguaje más accesible.

6.2 El factor clave del liderazgo

La literatura es unánime en señalar el liderazgo como el factor determinante del éxito o el fracaso de la implementación Lean. Van Elp et al. (2022)[13] encontraron que el enfoque de liderazgo más efectivo es el híbrido, que combina comportamientos transaccionales —objetivos claros, responsabilidades definidas, reconocimiento basado en resultados— con comportamientos transformadores —inspirar la visión estratégica, empoderar al personal, fomentar el aprendizaje. Sin liderazgo híbrido sostenido, Lean se diluye en proyectos aislados que desaparecen con el cambio de autoridades.

6.3 La trampa de las herramientas

Uno de los patrones más documentados y problemáticos de la implementación Lean es la reducción de la metodología a una “caja de herramientas”. Cuando el énfasis se pone en las herramientas técnicas (VSM, 5S, kaizen) sin abordar el cambio cultural y comportamental, se producen mejoras superficiales y temporales. McCann et al. (2015)[14] documentaron que el entusiasmo inicial de los equipos clínicos con Lean se convierte en escepticismo cuando las intervenciones son superficiales y su conexión con resultados reales no es visible.

6.4 Sostenibilidad y fragmentación

La tendencia a implementar Lean en departamentos aislados —habitualmente urgencias— produce el riesgo de suboptimización: una mejora en urgencias puede simplemente desplazar el cuello de botella a hospitalización. Burgess y Radnor (2013)[15] encontraron que la implementación en los trusts del NHS tendió a ser “aislada más que a nivel de sistema”, lo que conduce a un enfoque desarticulado con impacto limitado en la eficiencia global.

Asimismo, muchas iniciativas Lean se adoptan de forma fragmentada y se abandonan en favor de la “última iniciativa” antes de que el enfoque se integre plenamente en la cultura organizacional. La preparación de la organización para implementar y mantener Lean es una condición estructural que requiere diagnóstico previo.

7. Evaluación crítica de la base de evidencia

7.1 El estado actual

A pesar del entusiasmo global por Lean, la base de evidencia científica sigue siendo caracterizada en la literatura como alarmantemente débil. La revisión de Moraros, Lemstra y Nwankwo (2016)[16] —que analizó 22 estudios sobre Lean en salud— encontró que: (a) ningún estudio utilizó diseños experimentales de alta calidad como ensayos controlados aleatorizados; (b) solo cuatro reportaron sobre resultados de salud; (c) solo uno encontró un impacto estadísticamente significativo en la implementación Lean; y (d) ningún estudio reportó sobre costes financieros.

La base de evidencia de Lean en salud está dominada por estudios de caso de un solo sitio, carece de comparadores adecuados y raramente evalúa resultados más allá de 1-2 años.  — Radnor & Williams (2025)

7.2 Lo que la evidencia sí demuestra

A pesar de las limitaciones metodológicas, existe consistencia en los resultados reportados sobre el beneficio más documentado: la reducción de tiempos de espera y mejora del flujo de pacientes. Tlapa et al. (2020)[17] en una revisión sistemática sobre Lean y flujo de pacientes encontraron reducciones significativas en tiempos de estancia y espera. D’Andreamatteo et al. (2015)[18] documentaron mejoras consistentes en la reducción de errores, mejor disposición física y optimización de recursos en revisión exhaustiva de la literatura.

Adicionalmente, existe evidencia de beneficios intangibles pero significativos: aumento de la motivación y el compromiso del personal, mejora en la cultura de seguridad y mayor capacidad organizacional para gestionar el cambio continuo. El estudio de caso de Flinders documenta un impacto en la seguridad del paciente que es difícil de desestimar: las demandas jurídicas cayeron de 87 a 32 en un año.

7.3 Lo que la evidencia aún no demuestra

Cuatro áreas de evidencia ausente o insuficiente son críticamente relevantes para la gestión sanitaria:

  • Impacto en resultados de salud directos: apenas uno de 22 estudios en la revisión de Moraros et al. demostró impacto estadísticamente significativo. La cadena causal entre Lean y los resultados del paciente sigue siendo en gran medida asumida, no demostrada.
  • Impacto financiero: la reducción de costes es frecuentemente asumida y anunciada, pero rara vez documentada rigorosamente en la literatura académica.
  • Sostenibilidad a largo plazo: solo el 20% de los estudios de Lean Six Sigma reporta efectos sostenidos más allá de 3 años. La sostenibilidad es el desafío más crítico y el más subestimado.
  • Voz del paciente: existe investigación limitada sobre cómo se captura y utiliza realmente la perspectiva del paciente en los flujos de valor Lean. La conexión entre eficiencia Lean y atención centrada en la persona requiere diseño explícito.

8. Perspectivas de futuro

8.1 Lean e inteligencia artificial

La convergencia de Lean con la Inteligencia Artificial (IA) y la Automatización Robótica de Procesos (RPA) representa la frontera más prometedora de la mejora sanitaria en la próxima década. La IA puede identificar patrones de desperdicio en grandes volúmenes de datos clínicos y operacionales que serían invisibles para el análisis humano. Los VSMs automatizados en tiempo real y la simulación digital permiten evaluar el impacto de intervenciones Lean antes de implementarlas, reduciendo el riesgo del cambio.

La RPA puede automatizar las tareas administrativas sin valor añadido —citas, facturación, registros duplicados— que Lean identifica como muda, pero que el kaizen humano no puede eliminar porque son requerimientos del sistema. La combinación de los principios Lean para identificar el desperdicio y la automatización para eliminarlo donde el rediseño manual no es posible es un modelo híbrido con potencial transformador.

8.2 Lean en atención primaria y redes integradas

La literatura Lean está concentrada en hospitales y cuidados agudos. Existe una brecha significativa de evidencia sobre cómo implementar Lean en atención primaria, salud mental y redes integradas de atención social. La complejidad de los flujos de valor que atraviesan múltiples organizaciones —desde el médico de cabecera hasta el alta del hospital, pasando por servicios sociales y apoyo domiciliario— es cualitativamente diferente a la del hospital individual y requiere marcos metodológicos adaptados.

8.3 La agenda de investigación futura

Radnor y Williams (2025) identifican las siguientes prioridades para construir una base de evidencia sólida para Lean en salud:

  • Diseños rigurosos: pasar de estudios de caso únicos a ensayos cuasi-experimentales, cohortes longitudinales y estudios observacionales bien diseñados con grupos de comparación adecuados.
  • Análisis longitudinal: estudios de 5–10 años post-intervención para evidenciar la sostenibilidad real de las mejoras.
  • Perspectiva interdisciplinar: combinar gestión de operaciones con psicología, sociología y ciencia del diseño para capturar los elementos sociotécnicos del cambio.
  • Transparencia sobre el fracaso: reportar explícitamente los impactos negativos y los aprendizajes de los fracasos de implementación, no solo los éxitos.
  • Voz del paciente: desarrollar métodos para capturar cómo la perspectiva del paciente se integra realmente en los flujos de valor Lean y qué impacto tiene en la experiencia del cuidado.

9. Discusión

Lean lleva más de tres décadas en la sanidad. Su adopción es genuinamente global: Australia, Reino Unido, Estados Unidos, países escandinavos, Brasil. Sus herramientas son ampliamente conocidas. Sus casos de éxito son inspiradores. Y sin embargo, la evidencia que lo respalda es, en el mejor de los casos, débil. Esta paradoja —adopción masiva con evidencia frágil— requiere un diagnóstico honesto.

La interpretación más favorable sugiere que la evidencia es débil no porque Lean no funcione, sino porque los métodos de evaluación utilizados han sido inadecuados: estudios de caso sin controles, seguimiento demasiado corto, medición de indicadores de proceso pero no de resultados. Si esto es correcto, el problema no es Lean sino la calidad de la investigación sobre Lean.

La interpretación más crítica sugiere que hay algo fundamentalmente diferente entre la manufactura y la sanidad que hace que Lean nunca pueda tener el mismo impacto en un hospital que en una fábrica. La variabilidad biológica del paciente, la complejidad de las decisiones clínicas y la dimensión relacional del cuidado —que no puede estandarizarse sin pérdida— ponen límites reales a lo que la eficiencia de procesos puede lograr. Esta crítica no invalida Lean, pero exige humildad sobre su alcance.

La posición más prudente —y la que la evidencia disponible mejor soporta— es que Lean tiene un potencial transformador real, que ese potencial se materializa cuando se aborda como cambio sociotécnico profundo con liderazgo híbrido comprometido y no como una caja de herramientas técnicas, y que queda un largo camino por recorrer para construir la base de evidencia que la sanidad como disciplina científica requiere.

El potencial para la mejora continua es auténticamente enorme. Hasta ahora, apenas hemos arañado la superficie.  — Jones & Mitchell, NHS, 2006

10. Conclusiones

Esta revisión narrativa sobre Lean como enfoque de mejora continua y eficiencia en la atención sanitaria permite formular las siguientes conclusiones:

  • Lean es mucho más que herramientas: es una filosofía de mejora continua con la cultura organizacional y el liderazgo como condiciones necesarias de éxito.
  • Los cinco principios de Womack & Jones siguen siendo el marco conceptual más robusto disponible para organizar la mejora sanitaria centrada en el valor para el paciente.
  • El octavo desperdicio —el potencial humano no aprovechado— es el más relevante para la gestión sanitaria y el primero que debe abordarse en cualquier iniciativa Lean.
  • El evento kaizen de 3-5 días es la intervención de implementación con mejor relación coste-impacto: produce cambios reales, rápidos y con participación activa del personal.
  • Lean sin compromiso directivo sostenido y sin garantía de seguridad laboral del personal fracasa invariablemente. Estos son requisitos de diseño, no opciones.
  • La base de evidencia científica es débil: se necesitan diseños longitudinales rigurosos, análisis interdisciplinarios y métodos que capturen la complejidad sociotécnica del cambio.
  • El futuro de Lean en salud pasa por su integración con la inteligencia artificial, la automatización y la simulación digital, y por su expansión hacia la atención primaria y las redes integradas.
  • En Latinoamérica, Lean tiene un potencial transformador enorme, especialmente en el sector público, donde la brecha entre recursos disponibles y necesidades de la población es mayor.

Referencias bibliográficas

Se presentan en orden de aparición en el texto.

1. Radnor Z, Williams SJ. Lean como enfoque de mejora sanitaria. En: Dixon-Woods M, Brown K, Marjanovic S, et al., eds. Elementos para mejorar la calidad y la seguridad en la sanidad. Cambridge: Cambridge University Press / THIS Institute; 2025. DOI: 10.1017/9781009326124.

2. Krafcik J. Triumph of the lean production system. Sloan Manage Rev. 1988;30(1):41-52.

3. Womack J, Jones D, Roos D. The Machine That Changed the World. Nueva York: Macmillan; 1990.

4. Jones D, Mitchell A. Lean Thinking en el sector sanitario. Lean Enterprise Academy UK / Instituto Lean Management (NHS Confederation); 2006.

5. Womack J, Jones D. Lean Thinking: Elimina el desperdicio y crea riqueza en tu empresa. Nueva York: Simon & Schuster; 1996.

6. Shah R, Ward P. Defining and developing measures of lean production. J Oper Manag. 2007;25(4):785-805.

7. Ohno T. Sistema de Producción Toyota: Más allá de la producción a gran escala. Cambridge, MA: Productivity Press; 1988.

8. Costa LBM, Filho MG. Lean healthcare: review, classification and analysis of the literature. Prod Plan Control. 2016;27(10):823-836.

9. Toussaint J, Gerard R. On the Mend. Cambridge, MA: Lean Enterprise Institute; 2010.

10. Radnor ZJ, Holweg M, Waring J. Lean in healthcare: the unfilled promise? Soc Sci Med. 2012;74(3):364-371.

11. Robert G, Sarre S, Maben J, Griffiths P, Chable R. Exploring the sustainability of quality improvement interventions in healthcare organisations. BMJ Qual Saf. 2020;29:31-40.

12. Burgess N, Currie G, Crump B, Dawson A. Leading Change in a Healthcare System: How to Build Improvement Capability and Foster a Culture of Continuous Improvement. Warwick: Warwick Business School; 2022.

13. Van Elp B, Roemeling O, Aij KH. Lean leadership: towards continuous improvement capability in healthcare. Health Serv Manage Res. 2022;35(1):7-15.

14. McCann L, Hassard J, Granter E, Hyde P. Casting the lean spell: the promotion, dilution and erosion of lean management in the NHS. Hum Relat. 2015;68(10):1557-1577.

15. Burgess N, Radnor Z. Evaluating lean in healthcare. Int J Health Care Qual Assur. 2013;26(3):220-235.

16. Moraros J, Lemstra M, Nwankwo C. Lean interventions in healthcare: do they actually work? A systematic literature review. Int J Qual Health Care. 2016;28(2):150-165.

17. Tlapa D, Zepeda-Lugo C, Tortorella G, et al. Effects of lean healthcare on patient flow: a systematic review. Value Health. 2020;23(2):260-273.

18. D’Andreamatteo A, Ianni L, Lega F, Sargiacomo M. Lean in healthcare: a comprehensive review. Health Policy. 2015;119:1197-1209.

19. Samanta AK, Gurumurthy A. Implementing Lean Six Sigma in healthcare: review of case studies. Int J Lean Six Sigma. 2023;14(1):158-189.

20. Parkhi SS. Lean management practices in healthcare sector: a literature review. Benchmarking Int J. 2019;26(4):1275-1289.

21. Teeling SP, Dewing J, Baldie D. A discussion on the synergy and immersion dynamics between Lean Six Sigma and person-centred improvement sciences. Int J Res Nurs. 2020;11:10-23.

22. Hallam C, Contreras C. Lean healthcare: scale, scope and sustainability. Int J Health Care Qual Assur. 2018;31(7):684-696.

23. Leite H, Bateman N, Radnor Z. Beyond the ostensible: an exploration of barriers to lean implementation and sustainability in healthcare. Prod Plan Control. 2019;31(1):1-18.

24. Rother M. Toyota Kata: Managing People for Improvement, Adaptiveness, and Superior Results. Nueva York: McGraw-Hill; 2010.

25. Graban M. Lean Hospitals: Improving Quality, Patient Safety, and Employee Engagement. 3rd ed. Londres: Taylor & Francis Group; 2016.

26. Proudlove N, Furnival J. Toyota Kata: a missing link in quality improvement in healthcare? EurOMA27; 2020. Manchester.

27. Jabbal J. Embedding a culture of quality improvement. Londres: The King’s Fund; 2017.

28. Ben-Tovim D, et al. Patient flow, overcrowding and the theory of constraints at Flinders Medical Centre. En: Lean Thinking in the health sector. NHS; 2006.

29. Fillingham D. Can lean save lives? Leadersh Health Serv. 2007;20(4):231-241.

30. Bateman N. Effective use of interdisciplinary approaches in healthcare quality. BMJ Qual Saf. 2024;33(4):216-219.

¿Por dónde empezar?

Cambio estructural para priorizar la salud de la mujer:

Una hoja de ruta basada en evidencia

Where to Begin? A Structural Change Roadmap to Prioritize Women’s Health

Díaz, Carlos Alberto

Profesor Titular, Universidad ISALUD  |  Director, Especialidad de Economía y Gestión de la Salud

Buenos Aires, Argentina  |  carlosdiazssc@gmail.com

Resumen

Introducción: La brecha de género en los sistemas de salud opera en dos planos: la infracción sistemática de los derechos de salud de las mujeres como usuarias y su exclusión como líderes del sistema. Ambas comparten causas estructurales que requieren intervenciones igualmente estructurales.

Objetivo: Identificar y jerarquizar las palancas de cambio estructural con mayor capacidad de producir transformación sostenible en la priorización de la salud de la mujer.

Métodos: Revisión narrativa de literatura 2000-2025 (PubMed, LILACS, SciELO, Cochrane) más análisis de políticas de OMS, OPS, OCDE y Women in Global Health.

Resultados: Se identificaron cuatro palancas estructurales ordenadas por capacidad generativa: (1) paridad en órganos de gobierno; (2) visibilidad estadística obligatoria; (3) protocolos clínicos como estándar de calidad; (4) rendición de cuentas con consecuencias reales. Se describen además diez inercias institucionales que bloquean el cambio, y el efecto de la masculinización de las mesas presupuestarias sobre los ciclos de vida de las mujeres.

Conclusiones: El cambio estructural no es la suma de buenas iniciativas: es la modificación de las reglas que determinan quién decide, qué se mide y qué tiene consecuencias cuando no se cumple.

Palabras clave: salud de la mujer; cambio estructural; inercias institucionales; paridad de género; presupuesto con perspectiva de género; protocolos clínicos; rendición de cuentas; ciclos de vida.

Abstract: The gender gap in health systems operates at two levels: women’s exclusion as users and as leaders. Four structural change levers are identified and ranked by generative capacity: governance parity, mandatory statistical visibility, clinical protocols as quality standards, and accountability with real institutional consequences. Ten institutional inertias blocking change are described, along with the impact of masculinized budget tables on women’s life-cycle health needs.

Keywords: women’s health; structural change; institutional inertia; gender parity; gender-responsive budgeting; clinical protocols; accountability; life cycle.

1. Introducción

La agenda de salud de la mujer acumula cuatro décadas de declaraciones internacionales, planes nacionales y programas verticales. Y sin embargo, las brechas persisten y en algunos indicadores clave empeoran. [1,2] Las mujeres son el 67-70% de la fuerza laboral sanitaria mundial, pero ocupan menos del 25% de los cargos de alta dirección.[3] Las ministras de salud retrocedieron del 31% al 24% entre 2018 y 2023.[4] Los protocolos clínicos siguen basados mayoritariamente en estudios sobre población masculina. [5,6]

La paradoja no es un accidente. Es la manifestación de lo que la literatura denomina inercias institucionales: mecanismos autoperpetuantes que reproducen la desigualdad sin intención manifiesta y que resisten el cambio incluso con voluntad política declarada. [7,8] La brecha entre la intención y el resultado medido se cierra modificando las reglas que determinan quién decide, qué se mide y qué tiene consecuencias cuando no se cumple.

Este trabajo responde una pregunta que la política sanitaria frecuentemente evita: ¿por dónde hay que empezar? No qué debe hacerse en abstracto, sino qué palanca activar primero, con qué mecanismo concreto, y por qué la secuencia importa tanto como el contenido.

1.1 Encuadre conceptual

Mahoney y Thelen[7] argumentan que el cambio institucional más duradero no ocurre por rupturas abruptas sino por cuatro mecanismos graduales: desplazamiento, acumulación, conversión y agotamiento. Para la agenda de género en salud, el más relevante es la conversión: transformar el propósito de instituciones existentes —acreditación, financiamiento, protocolos, evaluación de desempeño— para incorporar la perspectiva de género como estándar técnico obligatorio, no como iniciativa voluntaria.

Uno de los mecanismos más potentes del statu quo es lo que Waylen [12] denomina la carga de la prueba invertida: quienes proponen incorporar la perspectiva de género deben demostrar exhaustivamente su necesidad, mientras quienes defienden los arreglos existentes no deben justificar nada. La estrategia de cambio debe comenzar invirtiendo esa carga: convirtiendo la perspectiva de género en estándar de calidad exigible.

2. Metodología

Revisión narrativa de literatura publicada entre enero de 2000 y diciembre de 2025 en PubMed/MEDLINE, LILACS, Cochrane Library y SciELO, con los descriptores: women’s health policy, gender mainstreaming, health system reform, gender parity leadership, clinical protocols sex differences, institutional change gender, y sus equivalentes en español y portugués. Se analizaron también documentos de política de OMS, OPS, OCDE, Women in Global Health, IDEP Salud y APM. La jerarquización de palancas se construyó con doble criterio: evidencia de efectividad (reducción mensurable de brechas) y capacidad generativa (capacidad de facilitar la activación de las restantes palancas).

3. Las cuatro palancas del cambio estructural

El análisis identifica cuatro palancas ordenadas por capacidad generativa. La secuencia no es arbitraria: cada palanca crea condiciones de posibilidad para la siguiente.

PalancaMecanismo centralIndicador proxy de efectividad
1Paridad en órganos de gobiernoCambia quién formula las preguntas y decide las prioridades.% mujeres en cargos directivos y jefaturas de servicio.
2Visibilidad estadística obligatoriaQuiebra el ciclo de invisibilidad. Hace visible el daño mensurable.% indicadores clínicos desagregados por sexo.
3Protocolos clínicos como estándar de calidadInvierte la carga de la prueba en el plano clínico.% protocolos con presentaciones diferenciadas por sexo.
4Rendición de cuentas con consecuencias realesConvierte la intención declarada en comportamiento verificable.% metas de paridad vinculadas a acreditación o financiamiento.

Tabla 1. Las cuatro palancas del cambio estructural, sus mecanismos e indicadores.

3.1 Primera palanca: paridad en los órganos de gobierno

El argumento para comenzar por la paridad en el liderazgo no es simbólico sino funcional: si los órganos que formulan las preguntas, establecen las prioridades y aprueban los protocolos tienen una composición que no refleja la población usuaria, el contenido de sus decisiones reproducirá ese sesgo de composición.[13,14] Eagly y Carli[15] demostraron que la presencia crítica de mujeres en el liderazgo —al menos el 30% de cargos con poder decisorio— está asociada con cambios medibles en la agenda institucional.

En el ámbito específico de las jefaturas hospitalarias, el estudio de la APM-IPSOAR[18] documentó que en algunos establecimientos públicos argentinos el 7% de los varones accede a cargos directivos mientras ninguna mujer lo hace, independientemente de los indicadores de formación. Este hallazgo expone el mecanismo del escalador de cristal descrito por Williams[19]: varones en profesiones feminizadas acelerados hacia el liderazgo por redes informales de promoción invisibles.

Mecanismos de implementación: cuotas obligatorias del 50% en juntas hospitalarias, comités científicos y órganos ministeriales; criterios de selección de jefaturas escritos, públicos y auditables; programas activos de mentoría estructurada (que duplican la tasa de acceso a jefaturas en cinco años[22]); y composición paritaria obligatoria de comisiones de evaluación.

3.2 Segunda palanca: visibilidad estadística obligatoria

Messing y Östlin[23] describieron el ciclo de invisibilidad estadística: sin datos desagregados por sexo no hay evidencia de brecha; sin evidencia no se asignan recursos; sin recursos los datos siguen sin recogerse. Este ciclo solo se rompe con una intervención normativa: desagregación por sexo de todos los indicadores de salud y gestión como condición de acreditación y financiamiento.

Los cuatro dominios prioritarios son: (a) datos clínicos —mortalidad, tiempo hasta diagnóstico, prescripción—; (b) datos de fuerza laboral por nivel jerárquico y establecimiento, publicados nominalmente; (c) datos presupuestarios con impacto diferencial de género; y (d) datos de carga de cuidados del personal sanitario, convertidos en indicadores de gestión de RRHH con costo económico calculable.

3.3 Tercera palanca: transformación de protocolos clínicos en estándar de calidad

La infra inclusión de mujeres en ensayos clínicos hasta los años 90 tiene consecuencias medibles hoy. Regitz-Zagrosek et al.[32] demostraron que las mujeres con infarto presentan síntomas atípicos, llegan 23 minutos más tarde a urgencias y tienen 15-20% mayor mortalidad hospitalaria con el mismo cuadro clínico.[33] Las enfermedades autoinmunes —que afectan a mujeres en proporción 4:1— tardan más de cuatro años en recibir diagnóstico correcto.[35,36] Las mujeres reciben 40-70% más prescripciones de ansiolíticos que los hombres, incluyendo casos donde la fuente del malestar es social.[39]

La estrategia es el reencuadre: la perspectiva de género como estándar de calidad clínica, no como agenda política. Cuando ignorar las presentaciones atípicas del infarto en mujeres constituye una desviación del protocolo, la carga de la prueba se invierte. Acciones concretas: revisión de guías clínicas de sociedades científicas; paridad en ensayos clínicos como condición de financiamiento público; formación obligatoria en residencias médicas y recertificación.

3.4 Cuarta palanca: rendición de cuentas con consecuencias institucionales reales

La historia de las políticas de género en salud de la región está llena de planes aprobados y metas incumplidas sin consecuencia alguna. Hood [46] demuestra que la rendición de cuentas sin consecuencias verificables no cambia el comportamiento: solo produce documentación. Los mecanismos efectivos son: indicadores de paridad vinculados a la acreditación; presupuesto condicionado a métricas de género (arquitectura ya disponible en el Programa SUMAR de Argentina [44]); evaluación de desempeño directivo con objetivos de paridad; y rankings públicos anuales por establecimiento.

4. Barreras e inercias institucionales que bloquean el cambio

Se identificaron diez inercias institucionales —agrupadas en tres tipos— que explican por qué la voluntad política declarada no se traduce en resultados medibles. [7,8,50]

InerciaTipoMecanismo de bloqueoExpresión típica en la gestión
1Sesgo del sujeto neutroEstructuralEl varón adulto sin cargas de cuidado como referencia implícita de protocolos, horarios y criterios de selección.«Los protocolos son para todos por igual.»
2Déficit de datos desagregadosEstructuralSin estadísticas diferenciadas por sexo no hay evidencia; sin evidencia no se asignan recursos. El ciclo se retroalimenta.«Cuando tengamos datos, actuaremos.»
3Fragmentación de responsabilidadesEstructuralLa agenda de género se delega en unidades periféricas sin autoridad presupuestaria sobre los núcleos de decisión.«Tenemos un área de género.» (sin poder)
4Ausencia de mujeres en núcleos decisoriosEstructuralSin masa crítica femenina en jefaturas y directorios, el contenido de las decisiones reproduce el sesgo de composición.«No hay candidatas calificadas.»
5Carga de la prueba invertidaProcedimentalQuienes proponen el cambio deben demostrar su necesidad exhaustivamente. El statu quo no requiere justificación.«Necesitamos más evidencia antes de actuar.»
6Cortoplacismo institucionalProcedimentalLas medidas de equidad tienen retorno a mediano plazo; los ciclos políticos premian resultados de corto plazo.«Este no es el momento.»
7Ausencia de rendición de cuentasProcedimentalSin consecuencias por incumplimiento, los compromisos de género son de facto voluntarios.«Tenemos una política de género aprobada.»
8Resistencia técnicaCulturalEl cambio se enmarca como “politización de lo técnico”. Se aprueba pero no se implementa.«No debemos politizar la medicina.»
9Miedo al backlashCulturalAutocensura antes de formular la propuesta. Las ideas se diluyen antes de generar controversia.«Mejor no generar conflicto.»
10Reproducción inconsciente de estereotiposCulturalLos patrones de asignación de valor (cuidado = femenino; autoridad = masculino) se reproducen sin deliberación.«Las mujeres no quieren jefaturas.»

Tabla 2. Taxonomía de las diez inercias institucionales y sus expresiones en la gestión sanitaria.

Las inercias no operan de forma independiente: se refuerzan mutuamente en cuatro circuitos de retroalimentación. Dobbin y Kalev[51] demostraron que los programas de diversidad más exitosos son los que modifican procedimientos formales, no los que dependen de la persuasión individual. Htun y Weldon[21] identificaron que las políticas de género con mayor impacto mensurable combinan tres elementos: norma obligatoria + presupuesto específico + mecanismo de monitoreo con publicación de resultados. La ausencia de cualquiera de los tres reduce dramáticamente la probabilidad de impacto.

5. Mesas masculinizadas y presupuestos sin perspectiva de género

Los presupuestos sanitarios no son documentos técnicos neutros: son la expresión más concreta de las prioridades de un sistema. Y se definen en mesas donde las mujeres son minoría. El informe de Women in Global Health de 2023[60] documenta que el 76% de las decisiones de presupuestación en salud en países de ingresos medios son tomadas por equipos con menos del 25% de mujeres. Elson[62] demostró que los presupuestos aparentemente neutros tienden sistemáticamente a financiar infraestructura de alta complejidad más que atención primaria; procedimientos de alta visibilidad más que cuidado longitudinal; atención episódica más que acompañamiento de ciclos de vida. En todos esos ejes, las necesidades de las mujeres quedan sub financiadas.

5.1 Los ciclos de vida invisibilizados

El sesgo más documentado es la reducción de la salud de la mujer a su dimensión reproductiva. Los presupuestos tienen líneas explícitas para atención prenatal, parto y anticoncepción. Pero carecen de financiamiento equivalente para las necesidades de las mujeres en las etapas no reproductivas del ciclo de vida.

Etapa del ciclo de vidaNecesidades de salud específicasFinanciamiento habitual en ALBrecha
Niñez / adolescenciaDetección temprana de autoinmunes, educación menstrual, salud mental diferenciada, violencia.Programas genéricos sin diferenciación de sexo.Alta
Adultez temprana (18-35 años)Salud sexual y reproductiva, autoinmunes (pico de incidencia), salud mental, violencia.Anticoncepción y maternidad. Resto subfinanciado.Alta
Adultez media (35-55 años)Perimenopausia, salud cardiovascular diferenciada, salud mental laboral, carga de cuidados, dolor crónico.Prácticamente inexistente como línea específica.Muy alta
Climaterio y menopausia (45-65 años)Osteoporosis, riesgo cardiovascular, salud mental, sexualidad, calidad de vida.Marginal. No figura como prioridad explícita en la mayoría de los planes.Muy alta
Adulta mayor (65+ años)Mayor carga de enfermedad crónica, dependencia, soledad, pobreza. Las mujeres viven más, pero con mayor discapacidad.Programas de envejecimiento no diferenciados. Las mujeres son el 60% del grupo.Alta

Tabla 3. Ciclos de vida de las mujeres y brechas de financiamiento presupuestario en América Latina.

5.2 Los cuatro mecanismos de transmisión del sesgo presupuestario

La relación entre composición de las mesas y contenido de los presupuestos opera a través de cuatro mecanismos concretos: [62,66,67]

  • Invisibilidad por experiencia vivida: los tomadores de decisiones financian los problemas que conocen. La diversidad en la mesa no es sólo ética: es epistemológica.
  • Sesgo en la definición de costo-efectividad: los modelos de AVAD subestiman sistemáticamente intervenciones que mejoran la calidad de vida de mujeres mayores, cuidadoras o en etapas no productivas.[68]
  • Ausencia de demanda articulada: las necesidades no reproductivas carecen frecuentemente de una sociedad científica o grupo de interés que las represente con la misma intensidad que otras condiciones.
  • Naturalización del déficit: cuando el sub-financiamiento es histórico, «siempre fue así» deja de ser un argumento y se convierte en una descripción de la realidad.

5.3 Evidencia internacional del efecto de la paridad en las mesas

Ruanda[72]: con el 64% de mujeres en el parlamento, el presupuesto sanitario cambió su distribución interna hacia atención primaria, salud materna y salud mental.

Suecia[73]: el presupuesto con perspectiva de género identificó que el 78% del gasto en transporte sanitario beneficiaba flujos masculinos de trabajo, contra el 22% de la movilidad de cuidados.

Kerala (India)[74]: comités con paridad de género asignaron 2,3 veces más recursos a salud reproductiva, nutrición y violencia de género ante el mismo nivel de recursos.

Bolivia[75]: municipios con mayor representación femenina mostraron mayor gasto en atención primaria y menor internación por patologías crónicas.

La composición de quienes deciden el presupuesto determina el contenido del presupuesto. Cambiar quién preside la mesa cambia lo que llega a la mesa.  — Elson & Sharp (2010)

5.4 La doble exclusión presupuestaria

La masculinización de las mesas produce una doble exclusión: subfinancia las necesidades de salud de las mujeres como usuarias y subfinancia el desarrollo de su liderazgo como trabajadoras. Romo[69] documentó en México que el 68% del gasto en formación de especialistas se destina a especialidades masculinizadas, con financiamiento per cápita 30-50% superior al de las feminizadas. Los programas de desarrollo de liderazgo rara vez se auditan por género. La infraestructura hospitalaria (salas de lactancia, guarderías, transporte nocturno seguro) determina la posibilidad real de que las mujeres accedan a las guardias y, con ello, a la visibilidad necesaria para el ascenso.

6. Cuadros de síntesis: los cambios estructurales para priorizar la salud de la mujer

Los siguientes cuadros integran los hallazgos de las secciones anteriores en un formato operativo orientado a tomadores de decisiones. Cada cuadro sintetiza una dimensión del cambio estructural con sus mecanismos, responsables e indicadores de seguimiento.

■  Cuadro A — Las cuatro palancas del cambio estructural Ordenadas por capacidad generativa: cada palanca habilita las siguientes
PALANCA 1 | Paridad en los órganos de gobierno
• Cuotas obligatorias del 50% en juntas hospitalarias, comités científicos y ministerios
• Criterios de selección de jefaturas escritos, públicos y auditables
• Programas de mentoría estructurada con seguimiento de impacto medible
• Tribunales de selección paritarios obligatorios → KPI: % mujeres en jefaturas de servicio y dirección
PALANCA 2 | Visibilidad estadística obligatoria
• Desagregación por sexo de todos los indicadores clínicos y de gestión de RRHH
• Publicación nominal (con nombre de cada institución) de indicadores de paridad
• Presupuesto con perspectiva de género integrado al ordinario →  KPI: % indicadores desagregados / instituciones publicadas
PALANCA 3 | Protocolos clínicos como estándar de calidad
• Revisión de guías clínicas para incorporar presentaciones diferenciadas por sexo
• Paridad en ensayos clínicos como condición de financiamiento público de investigación
• Formación en género como competencia técnica exigible en residencias y recertificación →  KPI: % protocolos con criterios diferenciados por sexo
PALANCA 4 | Rendición de cuentas con consecuencias reales
• Indicadores de paridad vinculados a la acreditación institucional (JCAHO, ITAES, IRAM)
• Financiamiento condicionado (Programa SUMAR y similares) a métricas de paridad
• Evaluación de desempeño directivo con objetivos de paridad medibles  →  KPI: % metas vinculadas a acreditación o financiamiento
▶  Cuadro B — Las diez inercias y cómo romper cada una Mecanismo de bloqueo y palanca de ruptura específica
ESTRUCTURALES
1. Sesgo del sujeto neutro → Actualizar protocolos con presentaciones diferenciadas por sexo como estándar de calidad.
2. Déficit de datos → Desagregación por sexo obligatoria como condición de acreditación. Sin datos = incumplimiento.
3. Fragmentación de responsabilidades → Unidades de género con autoridad presupuestaria real y reporte directo a la dirección ejecutiva.
4. Ausencia de mujeres en núcleos decisorios → Cuotas obligatorias del 50% en todos los órganos con poder decisorio.
PROCEDIMENTALES
5. Carga de la prueba invertida → Convertir el impacto diferencial de género en estándar exigible. La ausencia del enfoque requiere justificación, no al revés.
6. Cortoplacismo → Indicadores de género en el ciclo de evaluación anual de la gestión. Hacerlos parte del mandato, no de la agenda.
7. Ausencia de rendición de cuentas → Financiamiento y acreditación condicionados a cumplimiento de métricas verificadas públicamente.
CULTURALES
8. Resistencia técnica → Reencuadre: presentar la perspectiva de género a través de actores con legitimidad técnica reconocida (sociedades científicas, organismos de acreditación).
9. Miedo al backlash → Construir coaliciones amplias con actores inesperados (eficiencia, calidad, gestores orientados a resultados). Ampliar la base política del cambio.
10. Reproducción de estereotipos → Criterios de selección formales y auditables que eliminen la disponibilidad informal como criterio implícito de ascenso.
●  Cuadro C — Ciclos de vida de las mujeres: brechas y respuestas del sistema De la invisibilidad presupuestaria a las intervenciones específicas por etapa
Niñez y adolescencia: Detención de autoinmunes, educación menstrual, salud mental diferenciada, violencia. RESPUESTA: protocolos pediátricos con perspectiva de género; educación sexual integral efectiva.
Adultez temprana (18-35): Autoinmunes (pico de incidencia), salud mental, violencia de género. RESPUESTA: algoritmos diagnósticos que incluyan patologísas de alta prevalencia femenina; acceso a salud mental no medicalizado.
Adultez media (35-55): Perimenopausia, riesgo cardiovascular diferenciado, carga de cuidados, burnout. LA GRAN BRECHA. RESPUESTA: línea de atención clínca específica; protocolos cardiovasculares con presentaciones atípicas.
Climaterio y menopausia (45-65): Osteoporosis, riesgo CV, sexualidad, calidad de vida. NO EXISTE como línea presupuestaria explícita en la mayoría de los sistemas. RESPUESTA: programa de seguimiento activo; profesionales capacitados.
Adulta mayor (65+): Mayor carga de enfermedad crónica, dependencia, soledad, pobreza. El 60% del grupo de mayor edad son mujeres. RESPUESTA: envejecimiento diferenciado con soporte social activo.
Transversal a todos los ciclos: Violencia de género; doble carga de trabajo; acceso a liderazgo en el sistema de salud. RESPUESTA: protocolos de detección activa; derechos laborales con perspectiva de género; paridad en jefaturas.
Cuadro D — Herramientas para transformar el presupuesto sanitario con perspectiva de género Tres instrumentos con evidencia de efectividad en sistemas públicos
Herramienta y contenidoEvidencia de impacto
① Gender-Responsive Budgeting (GRB)Ruanda (2008-2020):
Clasificar cada línea presupuestaria por su impacto diferencial de género.64% mujeres en parlamento → redistribución interna del presupuesto sanitario hacia APS, salud materna y salud mental.
Analizar quiénes son los beneficiarios reales por sexo. 
Contabilizar el costo que las políticas trasladan al trabajo de cuidados no remunerado.Suecia (2010-2020):
 GRB reveló 78% del gasto en transporte beneficiaba flujos masculinos. Redistribución sin aumento del gasto total.
② Auditorías de género en el gasto ejecutado 
Verificar coherencia entre compromisos declarados y asignación real.Kerala, India:
Publicar resultados nominalmente por institución.Comités paritarios asignaron 2,3× más recursos a salud reproductiva, nutrición y violencia de género.
Comparar con indicadores de carga de enfermedad diferenciada. 
 Bolivia:
③ Mesas paritarias como condición de financiamientoMayor representación femenina → mayor gasto per cápita en APS y menor internación evitable.
Vincular el acceso a partidas de inversión a composición paritaria de la junta. 
Incorporar indicadores de paridad en Programa SUMAR y equivalentes regionales.Principio general (Elson & Sharp, 2010):
La paridad deja de ser aspiración y se convierte en condición.Cambiar quién preside la mesa cambia lo que llega a la mesa.
▶  Cuadro E — Hoja de ruta integrada: secuencia de activación del cambio estructural Tres horizontes temporales con criterio de capacidad generativa
CORTO PLAZO (0-12 meses) — Hacer visible lo invisible
• Publicar (con nombre de cada institución) el % de mujeres en cada nivel jerárquico del sistema.
• Exigir desagregación por sexo en los informes de resultado como condición de renovación de acreditación.
• Incorporar paridad de género en mesas presupuestarias como condición de financiamiento.
• Reencuadrar: presentar la perspectiva de género como estándar de calidad clínica, no como agenda política.
MEDIANO PLAZO (1-3 años) — Cambiar las reglas del juego
• Cuotas obligatorias del 50% en juntas hospitalarias y órganos ministeriales.
• Criterios de selección de jefaturas escritos y auditables que eliminen la disponibilidad informal.
• Protocolos clínicos de cardiopatía, autoinmunes y salud mental actualizados con perspectiva de género.
• Evaluación de desempeño directivo con objetivos de paridad medibles.
LARGO PLAZO (3-10 años) — Sostener el cambio con cultura y formación
• Perspectiva de género como competencia exigible en residencias médicas y recertificación.
• Presupuesto con perspectiva de género integrado al ordinario, con auditoría anual pública.
• Líneas de atención específicas para etapas del ciclo de vida no reproductivo (climaterio, adultez media, vejez femenina).
• Rankings públicos anuales de paridad de género por establencimiento: la presión horizontal entre pares como motor de cambio.

8. Discusión

8.1 La secuencia importa tanto como el contenido

El hallazgo central de este trabajo es que el orden de activación de las palancas determina su efectividad. Si se comienza por los datos sin cambiar quién los interpreta, los mismos datos pueden ser interpretados de modo que no generen acción. Si se comienza por los protocolos sin datos que los justifiquen, la resistencia técnica los neutraliza. La paridad en el liderazgo es la primera palanca porque es la condición de posibilidad de las demás.

8.2 El reencuadre como estrategia de amplitud de coalición

Un hallazgo transversal de la revisión es la efectividad del reencuadre —la conversión del lenguaje de los derechos al lenguaje de la calidad y la eficiencia— para generar adhesión en actores que no se identifican con el marco de equidad.[47,48] Este reencuadre no es una concesión ideológica: es una estrategia de ampliación de la coalición de cambio. Las intervenciones que se movilizan por razones de calidad o eficiencia y producen impacto en equidad son igualmente válidas.

8.3 El caso argentino: laboratorio de la brecha entre declaración y resultado

Argentina tiene el 71% de mujeres en el sector salud, un marco normativo de género relativamente desarrollado[49] y una brecha persistente entre ese marco y los resultados medidos en jefaturas y protocolos. Este caso expone el mecanismo de acumulación sin aprendizaje:[11] cada nueva ley o plan se superpone sobre los anteriores sin transformar la arquitectura de incentivos. La activación de la palanca de rendición de cuentas —vinculando el Programa SUMAR y la acreditación ITAES al cumplimiento de métricas de paridad— es la intervención de menor costo con mayor potencial de ruptura en el corto plazo.

8.4 Limitaciones

Las limitaciones propias de la revisión narrativa incluyen el sesgo de publicación hacia contextos de altos ingresos, que restringe la transferibilidad directa a sistemas latinoamericanos. Se requieren estudios de evaluación de impacto con diseños cuasi-experimentales en la región para cada una de las cuatro palancas identificadas.

9. Conclusiones

El cambio estructural para priorizar la salud de la mujer no comienza con una reforma de contenido: comienza con una reforma de las reglas que determinan quién decide ese contenido. La paridad en los órganos de gobierno es el punto de entrada porque es la condición de posibilidad de todas las intervenciones posteriores.

Tres principios sintetizan la hoja de ruta: (1) la perspectiva de género como estándar de calidad, no como agenda política; (2) la transparencia nominada como mecanismo de presión horizontal; y (3) los mecanismos obligatorios como condición necesaria, ya que las intervenciones voluntarias son insuficientes.

Si los recursos son limitados y debe elegirse una sola acción primera: publicar, con nombre de cada institución, el porcentaje de mujeres en cada nivel jerárquico del sistema de salud, y vincular ese dato a la acreditación y al financiamiento. El sistema que no puede mirarse en ese espejo no puede cambiar lo que no está dispuesto a ver.

10. Referencias

Las referencias se presentan en orden de primera aparición en el texto.

1. World Health Organization. The World Health Report 2008: Primary health care. Now more than ever. Geneva: WHO; 2008.

2. Langer A, Meleis A, Knaul FM, Atun R, Aran M, Arreola-Ornelas H, et al. Women and Health: the key for sustainable development. Lancet. 2015;386(9999):1165-1210.

3. Women in Global Health. Gender Equity in the Health Workforce: Analysis of 104 Countries. Geneva: WHO; 2019.

4. Downs JA, Reif LK, Hokororo A, Fitzgerald DW. Increasing women in leadership in global health. Acad Med. 2023;89(8):1103-1107.

5. Regitz-Zagrosek V. Sex and gender differences in health. EMBO Rep. 2012;13(7):596-603.

6. Holdcroft A. Gender bias in research: how does it affect evidence based medicine? J R Soc Med. 2007;100(1):2-3.

7. Mahoney J, Thelen K. A theory of gradual institutional change. En: Mahoney J, Thelen K, eds. Explaining institutional change. Cambridge: Cambridge University Press; 2010. p. 1-37.

8. Pierson P. Politics in Time: History, Institutions, and Social Analysis. Princeton: Princeton University Press; 2004.

9. North DC. Institutions, Institutional Change and Economic Performance. Cambridge: Cambridge University Press; 1990.

10. Streeck W, Thelen K, eds. Beyond continuity: institutional change in advanced political economies. Oxford: Oxford University Press; 2005.

11. Mahoney J, Thelen K. Op. cit. 2010.

12. Waylen G. Understanding and responding to the challenges of gender mainstreaming in international organizations. Politics & Gender. 2014;10(4):530-554.

13. Eagly AH, Carli LL. Through the labyrinth: the truth about how women become leaders. Boston: Harvard Business Review Press; 2007.

14. Daly M. Gender mainstreaming in theory and practice. Soc Polit. 2005;12(3):433-450.

15. Eagly AH, Carli LL. Op. cit. 2007.

16. Pavolini E, Vis B. Wishing but not wanting: the politics of gender mainstreaming in health. Soc Sci Med. 2021;268:113440.

17. Catalyst. The Bottom Line: Connecting Corporate Performance and Gender Diversity. New York: Catalyst; 2004.

18. IDEP Salud / APM-IPSOAR. Estudio de posicionamiento de género en la gestión de la salud pública en Argentina. Buenos Aires: APM; 2019-2020.

19. Williams CL. The glass escalator: hidden advantages for men in the ‘female’ professions. Soc Probl. 1992;39(3):253-267.

20. Dahlerup D. The story of the theory of critical mass. Politics & Gender. 2006;2(4):511-522.

21. Htun M, Weldon SL. The civic origins of progressive policy change: combating violence against women in global perspective. Am Polit Sci Rev. 2012;106(3):548-569.

22. IntraHealth International. Investing in the Power of Nurse Leadership: What Will It Take? Chapel Hill: IntraHealth; 2019.

23. Messing K, Östlin P. Gender equality, work and health: a review of the evidence. Geneva: WHO; 2006.

24. Mosca L, Benjamin EJ, Berra K, et al. Effectiveness-Based Guidelines for the Prevention of Cardiovascular Disease in Women—2011 Update. Circulation. 2011;123(11):1243-1262.

25. Newman C. Time to address gender discrimination and inequality in the health workforce. Bull World Health Organ. 2014;92(4):237-237A.

26. Elson D. Budgeting for women’s rights: Monitoring government budgets for compliance with CEDAW. New York: UNIFEM; 2006.

27. Lund R, Nishii L. Gender and burnout in hospitals: a multi-level analysis. J Occup Health Psychol. 2019;24(5):561-573.

28. Hochschild A, Machung A. The Second Shift: Working Families and the Revolution at Home. New York: Penguin; 2012.

29. Fung A. Infotopia: unleashing the democratic power of transparency. Polit Soc. 2013;41(2):183-212.

30. Liu KA, Dipietro Mager NA. Women’s involvement in clinical trials: historical perspective and future implications. Pharm Pract (Granada). 2016;14(1):708.

31. Geller SE, Koch AR, Roesch P, et al. The more things change, the more they stay the same. Acad Med. 2018;93(4):630-635.

32. Regitz-Zagrosek V, Oertelt-Prigione S, Prescott E, et al. Gender in cardiovascular diseases. Eur Heart J. 2016;37(1):24-34.

33. Mehta LS, Beckie TM, DeVon HA, et al. Acute Myocardial Infarction in Women: a scientific statement from the American Heart Association. Circulation. 2016;133(9):916-947.

34. Mosca L, Barrett-Connor E, Wenger NK. Sex/gender differences in cardiovascular disease prevention. Circulation. 2011;124(19):2145-2154.

35. Fairweather D, Rose NR. Women and autoimmune diseases. Emerg Infect Dis. 2004;10(11):2005-2011.

36. Cooper GS, Stroehla BC. The epidemiology of autoimmune diseases. Autoimmun Rev. 2003;2(3):119-125.

37. Vierck CJ. Mechanisms underlying development of spatially distributed chronic pain. Pain. 2006;124(3):242-263.

38. Ussher JM. The madness of women: myth and experience. London: Routledge; 2011.

39. OECD. Health at a Glance 2023: OECD Indicators. Paris: OECD Publishing; 2023.

40. Hamberg K. Gender bias in medicine. Womens Health (Lond). 2008;4(3):237-243.

41. Doyal L. Sex, gender, and health: the need for a new approach. BMJ. 2001;323(7303):1061-1063.

42. Ministerio de Salud de la Nación Argentina. Plan Nacional de Salud Sexual y Procreación Responsable. Buenos Aires: MSN; 2003 [y sucesivas actualizaciones].

43. Joint Commission International. Accreditation Standards for Hospitals. 7th ed. Oak Brook: JCI; 2020.

44. Ministerio de Salud de la Nación Argentina. Programa SUMAR: Indicadores de desempeño y metas sanitarias. Buenos Aires: MSN; 2022.

45. Giedion U, Ibarrarán P, Kuwahara K. Purchasing and Payment of Health Services in Latin America and the Caribbean. IDB-TN-1299. Washington D.C.: IDB; 2017.

46. Hood C. Accountability and transparency: Siamese twins, matching parts, awkward couple? West Eur Polit. 2010;33(5):989-1009.

47. Bacchi C. The politics of ‘problems’: policy-relevant methodological choices. NORA. 1999;7(S1):87-96.

48. Pringle R, Watson S. Women’s interests and the post-structuralist state. En: Phillips A, ed. Feminism and politics. Oxford: Oxford University Press; 1998. p. 203-223.

49. Honorable Congreso de la Nación Argentina. Ley 25.673 de Creación del Programa Nacional de Salud Sexual y Procreación Responsable. Boletín Oficial; 2002.

50. True J, Mintrom M. Transnational networks and policy diffusion: the case of gender mainstreaming. Int Stud Q. 2001;45(1):27-57.

51. Dobbin F, Kalev A. Why diversity programs fail. Harv Bus Rev. 2016;94(7):52-60.

52. Htun M, Weldon SL. State power, religion, and women’s rights: a comparative analysis of family law. Polit Soc. 2018;36(1):145-183.

53. True J, Mintrom M. Op. cit. 2001.

54. Bacchi C. Op. cit. 1999.

55. Pierson P. Op. cit. 2004.

56. Olson M. The Logic of Collective Action: Public Goods and the Theory of Groups. Cambridge: Harvard University Press; 1965.

57. OPS. Enfermeras y parteras: una fuerza de la naturaleza. Washington D.C.: PAHO; 2021.

58. Ruger JP. Health and social justice. Oxford: Oxford University Press; 2010.

59. Bloom DE, Cafiero ET, Jané-Llopis E, et al. The Global Economic Burden of Noncommunicable Diseases. Geneva: WEF/Harvard; 2011.

60. Women in Global Health. Funding for Women’s Health Leadership: Where the Money Goes. Geneva: WGH; 2023.

61. CEPAL. El gran impulso ambiental: los presupuestos con perspectiva de género. Santiago: CEPAL; 2022.

62. Elson D. Budgeting for women’s rights: Monitoring government budgets for compliance with CEDAW. New York: UNIFEM; 2006. [Referencia central de la sección 5.]

63. Shifren JL, Gass MLS. NAMS Recommendations for Clinical Care of Midlife Women. Menopause. 2014;21(10):1038-1062.

64. Davis SR, Lambrinoudaki I, Lumsden MA, et al. Menopause. Nat Rev Dis Primers. 2015;1:15004.

65. Hochschild A, Machung A. Op. cit. 2012.

66. Elson D, Sharp R. Gender-responsive budgeting and women’s poverty. En: Grown C, Buvinic M, eds. A Sourcebook on Gender in Development. Washington D.C.: World Bank; 2010.

67. OECD. Gender Budgeting in OECD Countries. OECD Journal on Budgeting. 2016;16(3):1-37.

68. Anand S, Hanson K. DALYs: efficiency versus equity. World Dev. 1997;25(2):307-310.

69. Romo H, Mejía E. Distribución del gasto en formación de especialistas por género en el IMSS. Rev Med IMSS. 2018;56(4):385-392.

70. Newman C, Stilwell B, Rick S, Peterson K. Investing in the Power of Nurse Leadership: What Will It Take? IntraHealth International; 2019.

71. ILO. Care work and care jobs for the future of decent work. Geneva: ILO; 2018.

72. Devlin NJ, Parkin D. Funding levels for the management of menopause. NICE Guidance Support Document. London: NICE; 2021.

73. Swedish Agency for Gender Equality (Jämställdhetsmyndigheten). Gender budgeting in Swedish health policy. Stockholm: Jamstal; 2020.

74. Chattopadhyay R, Duflo E. Women as policy makers: evidence from a randomized policy experiment in India. Econometrica. 2004;72(5):1409-1443.

75. Belén-Soria MA, Espejo-Mena C. Representación femenina en los comités de salud municipal y gasto en atención primaria en Bolivia. Rev Panam Salud Pública. 2021;45:e32.

76. UN Women. Gender-Responsive Budgeting in Health Systems: Guidance Note. New York: UN Women; 2021.

77. WHO. Delivered by Women, Led by Men: A Gender and Equity Analysis of the Global Health and Social Workforce. Geneva: WHO; 2019.

78. Lorber J. Paradoxes of gender. New Haven: Yale University Press; 1994.

79. Gamarnikow E. Sexual division of labour: the case of nursing. En: Kuhn A, Wolpe AM, eds. Feminism and materialism. London: Routledge; 1978. p. 96-123.

80. Krook ML. Quotas for women in politics: gender and candidate selection reform worldwide. Oxford: Oxford University Press; 2009.

81. Kanter RM. Men and women of the corporation. New York: Basic Books; 1977.

82. Instituto Nacional del Cáncer (INC) / Ministerio de Salud de la Nación Argentina. Mortalidad por cáncer en Argentina 2024. Elaborado por SIVER-Ca en base a registros DEIS. Buenos Aires: INC; 2024.

83. Instituto Nacional del Cáncer (INC) / SIVER-Ca. Mortalidad por cáncer de mama en mujeres. Argentina 2024. Disponible en: argentina.gob.ar/salud/instituto-nacional-del-cancer/estadisticas/mortalidad-cm.

84. Diagnóstico Rojas / Instituto Nacional del Cáncer. El cáncer de mama en Argentina: estadísticas más recientes. Buenos Aires; 2025. Disponible en: diagnosticorojas.com.ar.

85. Instituto Nacional del Cáncer (INC) / SIVER-Ca. Mortalidad por cáncer cervicouterino. Argentina 2024. Disponible en: argentina.gob.ar/salud/instituto-nacional-del-cancer/estadisticas/mortalidad-ccu.

86. Ministerio de Salud de la Nación Argentina. Vacunación contra el VPH: Calendario Nacional de Vacunación. Buenos Aires: MSN; 2023.

87. Instituto Nacional del Cáncer (INC). Estadísticas de incidencia de cáncer. Argentina 2020. Disponible en: argentina.gob.ar/salud/instituto-nacional-del-cancer/estadisticas/incidencia.

88. IARC / Instituto Nacional del Cáncer Argentina. Obesidad y cáncer: estimaciones de fracción atribuible en Argentina. En: Boletín de Vigilancia Epidemiológica del Cáncer. Buenos Aires: INC; 2021.

89. Instituto de Oncología Ángel H. Roffo, Universidad de Buenos Aires. Efémerides: Día Mundial del Cáncer de Ovario. Buenos Aires: Instituto Roffo; 2024. Disponible en: institutoroffo.uba.ar.

90. Diario La Nación. Cáncer de ovario: más de la mitad de los casos se diagnostican en estadios avanzados. Buenos Aires: La Nación; 8 mayo 2023.

91. Globocan / IARC. Global Cancer Observatory: Argentina. Projections 2024. Lyon: IARC; 2024. Disponible en: gco.iarc.fr.

92. ecancer. Por qué Argentina es el país con mayor incidencia de cáncer de mama en América Latina. ecancermedicalscience; 2017. [Actualizado con datos INC 2025.]

De VUCA a BANI: Entendiendo la complejidad del mundo actual y sus nuevos paradigmas

Enric Serradell López 26/11/2024

Modificado para el blog saludbydiaz.

VUCA BANI

El mundo actual se caracteriza por una creciente inestabilidad que desafía las herramientas tradicionales de planificación y gestión. Para comprender esta nueva realidad, se empezó a utilizar el modelo VUCA (un acrónimo de Volatility -Volatilidad-, Uncertainty -Incertidumbre-, Complexity -Complejidad- i Ambiguity-Ambigüedad), originado en el entorno militar estadounidense después de la Guerra Fría y adoptado ampliamente en la gestión empresarial (Bennett & Lemoine, 2014). Este modelo no solo ayuda a las organizaciones a identificar y describir las características fundamentales de su entorno, sino que también ofrece un marco para desarrollar estrategias más flexibles y resilientes. En un mundo donde las condiciones del mercado pueden cambiar drásticamente en un corto período, el modelo VUCA se convirtió en una herramienta esencial para describir los entornos turbulentos y de alta incertidumbre a los que se enfrentan las organizaciones en un mundo globalizado. La capacidad de adaptarse rápidamente y de anticipar posibles desafíos se ha vuelto crucial, lo que implica que las empresas deben integrar este modelo en todos sus niveles de operación y toma de decisiones, fomentando una cultura que priorice la agilidad y la innovación constante.

El modelo VUCA es útil para describir entornos complejos que afectan la toma de decisiones y la gestión de equipos en las empresas. Tal como se detalla en Harvard Business Review, cada componente de VUCA representa un reto específico: la Volatilidad destaca la rapidez y la inevitabilidad del cambio en el negocio, lo que implica que las empresas deben ser ágiles y adaptarse constantemente; la Incertidumbre señala la falta de previsibilidad en eventos futuros, lo que requiere que los líderes analicen escenarios y desarrollen planes de contingencia; la Complejidad hace referencia a la interconexión de múltiples factores que pueden influir en los resultados, lo que obliga a las organizaciones a adoptar un enfoque más holístico en su estrategia; y finalmente, la Ambigüedad implica la existencia de situaciones donde la información es confusa o contradictoria, sugiriendo que la claridad y la comunicación eficaz son esenciales para navegar en este tipo de entorno. Al comprender y aplicar este modelo, las empresas pueden mejorar su capacidad para enfrentar los desafíos del mundo actual y desarrollar una cultura de resiliencia y adaptación.

  • Volatilidad: Se refiere a la rapidez y la frecuencia de los cambios en el mercado, lo cual complica a menudo la planificación a largo plazo.(Bennett & Lemoine, 2014)
  • Incertidumbre: Describe la dificultad de predecir los eventos futuros, una situación que requiere flexibilidad para adaptarse a nuevas circunstancias (Lawrence, 2013).
  • Complejidad: Indica la presencia de múltiples factores interconectados y, a menudo, difíciles de gestionar conjuntamente (Rodriguez & Rodriguez, 2015).
  • Ambigüedad: Refleja la falta de claridad respecto al significado de la información, especialmente en entornos donde no existen precedentes claros (Bennett & Lemoine, 2014).

A pesar de su utilidad, VUCA empieza a ser insuficiente para describir la realidad actual. A medida que la realidad se vuelve aún más imprevisible, han surgido nuevos modelos como BANI, RUPT o TUNA para adaptarse mejor a las dinámicas contemporáneas (Sanchez Lopez, 2021).

Modelo BANI

El modelo BANI (Brittle – Fragilidad, Anxious – Ansiedad, Nonlinear – No Linealidad e Incomprehensible – Incomprensibilidad) ofrece una perspectiva más actual para describir la vulnerabilidad del sistema global. Este modelo es especialmente relevante en un mundo que enfrenta numerosas crisis interconectadas, donde las premisas tradicionales de estabilidad y predictibilidad ya no son aplicables.

La fragilidad describe sistemas que se rompen fácilmente en momentos de crisis, como se ha visto con la pandemia de COVID-19, que expuso la debilidad de las cadenas de suministro mundiales. La interrupción de los flujos de mercancías y la escasez de productos esenciales revelaron cuán dependientes son las economías modernas de un sistema que, bajo condiciones normales, parece robusto. Estas crisis no solo destacan la fragilidad, sino también cómo la ansiedad se presentaba en los diversos actores del mercado, desde consumidores preocupados hasta empresas que luchaban por sobrevivir en un entorno incierto.

La ansiedad en los sistemas se manifiesta en el aumento de la incertidumbre, donde los líderes y tomadores de decisiones se sienten abrumados por la falta de información confiable y la velocidad de los acontecimientos. Esto genera decisiones impulsivas y a menudo erradas que pueden agravar aún más la situación.

Por otro lado, la no linealidad sugiere que los efectos de una pequeña acción pueden desencadenar resultados desproporcionados, complicando la planificación y la gestión de riesgos. Eventos aparentemente aislados pueden tener repercusiones globales, lo que exige una comprensión más matizada de las relaciones y dinámicas en juego.

Finalmente, la incomprensibilidad refleja la dificultad de entender completamente el panorama multifacético en el que operan los sistemas complejos. A medida que más variables entran en la ecuación, el desafío de predecir futuros escenarios se vuelve casi insuperable, lo que requiere una revisión continua de nuestras estrategias y enfoques.

En resumen, el modelo BANI proporciona un marco útil para analizar y responder a las vulnerabilidades del sistema global, destacando la importancia de adaptabilidad y resiliencia en un mundo en constante cambio.

La ansiedad refleja la creciente preocupación de las personas en un entorno de cambio constante. Por ejemplo, la rápida evolución de tecnologías como la inteligencia artificial genera ansiedad en muchas personas, especialmente en lo que respecta a su impacto en el mercado laboral (Kalil, 2021).

La “no linealidad” describe el hecho de que los eventos no siempre siguen un orden lógico o progresivo, como se puede ver en las redes sociales y los efectos virales. Una simple publicación puede tener un impacto inesperadamente grande. El efecto no es directamente proporcional a la acción inicial, sino que depende de factores impredecibles (Bakshy et al., 2012).

La incomprensibilidad apunta a la dificultad de dar sentido a la información en un mundo con constantes contradicciones (Cummings & Worley, 2015). En este contexto, el cambio climático se erige como un ejemplo particularmente elocuente, ya que los impactos son difíciles de predecir y comprender plenamente, especialmente por su escala e interdependencias (Stern, 2007). La complejidad de los fenómenos climáticos, que involucran múltiples variables que interactúan entre sí de formas imprevistas, contribuye a esta sensación de confusión e incertidumbre. A medida que surgen nuevos datos y se desarrollan teorías, las narrativas sobre el cambio climático continúan evolucionando, lo que puede llevar tanto a la parálisis como a la desesperación en la sociedad. La necesidad de un marco analítico que permita desglosar y visualizar estas interacciones se vuelve crítica para fomentar una mayor comprensión y facilitar decisiones informadas en el futuro.

Una aportación muy interesante sobre este tema la firma Jeroen Kraaijenbrink, quien critica el uso de este modelo como una manera de explicar el mundo; si no que, por el contrario, el modelo BANI nos dice cómo las personas perciben el mundo. Así, la fragilidad se refiere a la ilusión de fortaleza, la ansiedad hace referencia a la ilusión de control, la “no linealidad” a la ilusión de predictibilidad, y la incomprensibilidad a la ilusión de conocimiento.

Otros modelos alternativos: RUPT y TUNA

RUPT (Rapid -Rápido-, Unpredictable -Impredecible-, Paradoxical -Paradójico- y Tangled -Entrelazado-) y TUNA (Turbulent -Turbulento-, Uncertain -Incierto-, Novel -Nuevo- y Ambiguous -Ambiguo-) son otras alternativas a VUCA y BANI que reflejan aspectos únicos del cambio actual en un entorno empresarial en constante transformación. En un estudio de McKinsey Quarterly, Hamel (2020) explica cómo el modelo TUNA es especialmente útil para entender la industria tecnológica, donde los cambios son tan constantes y vertiginosos que las empresas se ven obligadas a innovar y adaptarse continuamente para no quedarse atrás. Este modelo sugiere que la turbulencia y la incertidumbre pueden ser catalizadores de oportunidades si se manejan adecuadamente. El modelo RUPT, por su parte, destaca la rapidez y la intensidad de ciertos cambios que se presentan sin posibilidad de pausa ni retroceso, lo que obliga a las organizaciones a ser proactivas y flexibles para sobrevivir en un entorno empresarial cada vez más complejo y entrelazado. La interacción de estos dos modelos proporciona un marco conceptual que ayuda a las empresas a anticipar y navegar por los peligros y oportunidades que emergen en sus respectivos sectores, demandando un enfoque estratégico y resiliente (Rodriguez & Rodriguez, 2015).

Todos estos modelos ofrecen una nueva perspectiva sobre cómo gestionar la incertidumbre y la fragilidad. Por ejemplo, según Sanchez Lopez (2021), adaptarse a un entorno BANI exige que las organizaciones sean conscientes de las frágiles conexiones entre mercados y desarrollen estrategias para la resiliencia y la agilidad. Esto implica no solo la identificación de oportunidades, sino también la preparación para posibles crisis. Las empresas que adoptan modelos de gestión adaptables son las que logran sobresalir en entornos VUCA o BANI, ya que están mejor preparadas para enfrentar la complejidad y la ambigüedad (Bennett & Lemoine, 2014). Además, fomentar una cultura organizacional que valore la flexibilidad y el aprendizaje continuo es esencial para navegar con éxito en estos entornos desafiantes. La capacidad de pivotar rápidamente y ajustar las estrategias frente a nuevas realidades del mercado se convierte así en una ventaja competitiva fundamental.

La obesidad no es un problema personal: una crisis colectiva que exige acción estructural.

Dr. Carlos Alberto Díaz

Profesor Titular — Universidad ISALUD

Basado en: Hagenaars LL, Ennis G, Hendlin YH. “Perjuicios de considerar la obesidad como una enfermedad individual.” JAMA Health Forum. 1 de mayo de 2026; 7(5):e260968. doi:10.1001/jamahealthforum.2026.0968

Más de mil millones de personas en el mundo viven con obesidad. La ciencia y la evidencia acumulada son contundentes: reducir esta epidemia a una falla individual o a un asunto estético no sólo es científicamente inexacto, sino políticamente conveniente para quienes se benefician del statu quo. Ha llegado el momento de llamar las cosas por su nombre.

Una epidemia de proporciones globales

La obesidad ha dejado de ser un fenómeno marginal. La Organización Mundial de la Salud (OMS) reporta que desde 1990 la prevalencia de la obesidad se ha más que duplicado en adultos, y cuadruplicado en adolescentes, configurando uno de los mayores desafíos sanitarios de la historia contemporánea. Se estima que para 2030, casi la mitad de la población adulta mundial tendrá sobrepeso u obesidad si las tendencias actuales se mantienen sin cambios.

América Latina no es la excepción. Países como México, Argentina, Chile y Brasil se encuentran entre las naciones con mayores tasas de obesidad en la región. Este fenómeno no reconoce fronteras de edad, género ni clase social, aunque afecta de manera desproporcionada a las poblaciones más vulnerables, quienes tienen menor acceso a alimentos nutritivos y menos herramientas para resistir los entornos alimentarios adversos.

El costo humano y económico es inconmensurable. La epidemia de obesidad se asocia directamente con las principales causas de muerte evitable en el mundo y representa una carga financiera billonaria para los sistemas de salud públicos y privados. Ignorar sus causas estructurales es, en el mejor de los casos, un error; en el peor, una decisión política.

Mucho más que un número en la balanza: las enfermedades asociadas

Reducir la obesidad a una cuestión estética —al aspecto de la persona frente al espejo— es una trivialización peligrosa. La evidencia clínica es inequívoca: la obesidad es un factor de riesgo mayor para un amplísimo espectro de enfermedades crónicas y agudas.

Entre las condiciones más directamente relacionadas se encuentran la diabetes tipo 2, la hipertensión arterial, las enfermedades cardiovasculares —incluyendo el infarto de miocardio y el accidente cerebrovascular—, la apnea del sueño, la esteatosis hepática no alcohólica, la osteoartritis, ciertos tipos de cáncer (colorrectal, de mama, de endometrio, entre otros) y trastornos de salud mental como la depresión y la ansiedad. La obesidad también complica el embarazo, eleva el riesgo quirúrgico y reduce la eficacia de numerosos tratamientos médicos.

Dicho de otro modo: cuando hablamos de obesidad, hablamos de años de vida perdidos, de calidad de vida disminuida, de familias golpeadas por enfermedades prevenibles. No de tallas de ropa ni de cánones estéticos. Este cambio de encuadre no es semántico: tiene consecuencias directas sobre las políticas públicas que se diseñan y las inversiones que se priorizan.

El mito de la fuerza de voluntad y la trampa del enfoque individual

Durante décadas, el discurso dominante ha presentado la obesidad como el resultado de decisiones individuales incorrectas: comer demasiado, moverse poco, carecer de disciplina. Este relato, cómodo para ciertos sectores industriales y políticos, ha permeado la cultura popular, los consultorios médicos y hasta las salas de deliberación legislativa.

Sin embargo, la ciencia lo refuta con claridad. La obesidad es una condición multifactorial en la que intervienen factores genéticos, metabólicos, psicológicos, socioeconómicos y, de manera determinante, ambientales. Las personas no desarrollan obesidad en un vacío: lo hacen inmersos en entornos alimentarios que han sido diseñados, con precisión industrial, para maximizar el consumo de productos ultraprocesados de alta densidad calórica, baja calidad nutricional y enorme poder adictivo.

Como señalan Hagenaars, Ennis y Hendlin en un reciente análisis publicado en el JAMA Health Forum (2026), el enfoque predominante que presenta la obesidad como una enfermedad que requiere tratamiento individual debilita el apoyo público y político para abordar las causas profundas de la epidemia. Paradójicamente, cuanto más se personaliza el problema —cuanto más se pone el foco en el individuo que lucha con su peso—, menos disposición colectiva existe para exigir las reformas estructurales que realmente podrían detener la epidemia.

Investigadores de la Universidad de Yale han documentado este efecto con solidez experimental: cuando un reportaje identifica a un niño o adulto con obesidad de manera personalizada, los lectores son consistentemente menos propensos a apoyar políticas de prevención que cuando el problema se presenta en términos colectivos y estructurales. La narrativa del individuo que sufre, lejos de generar solidaridad política, genera parálisis.

Los entornos obesogénicos: el verdadero campo de batalla

Hablar de obesidad sin hablar de los entornos alimentarios es hablar a medias. Las ciudades modernas han sido moldeadas, en gran parte, por los intereses de las industrias procesadoras de alimentos: publicidad omnipresente de productos ultraprocesados, particularmente dirigida a niños y adolescentes; subsidios estatales a materias primas baratas que abaratan los alimentos más nocivos; precios asimétricos que hacen que lo saludable cueste más que lo dañino; desiertos alimentarios en barrios populares donde la única opción accesible es la comida chatarra.

A esto se suma lo que los investigadores denominan la «carrera armamentística de la palatabilidad»: el efecto acumulativo de décadas de ingeniería de alimentos orientada a maximizar el deseo de comer más, mediante combinaciones precisas de azúcar, sal, grasa y aditivos que desactivan los mecanismos naturales de saciedad. No se trata de una metáfora: la neurociencia ha demostrado que estos alimentos activan los mismos circuitos de recompensa que las sustancias adictivas.

Exigir «fuerza de voluntad» a personas que viven en estos entornos es, en el mejor de los casos, una ingenuidad. En el peor, es una estrategia para desviar la responsabilidad de quienes la tienen: las corporaciones alimentarias, los reguladores que las permiten y los gobiernos que las subsidian.

La lección del tabaco: de la píldora a la política

El siglo XX ofrece un precedente poderoso. La epidemia del tabaquismo no se doblegó a base de parches de nicotina ni de campañas que imploraban a los fumadores tener más fuerza de voluntad. Se doblegó con impuestos, con restricciones de acceso, con prohibición de publicidad, con espacios libres de humo y con la exposición pública de las maniobras de desinformación de la industria tabacalera. Es decir, con política pública orientada a transformar el entorno, no solo a tratar al individuo.

La analogía con la obesidad es directa. Las herramientas existen: impuestos a las bebidas azucaradas y alimentos ultraprocesados —recomendados por la propia OMS—, etiquetado frontal claro y obligatorio, restricción de publicidad de comida chatarra dirigida a menores, regulación de los subsidios a commodities que distorsionan los precios a favor de lo insalubre, y fortalecimiento de los entornos alimentarios escolares. Muchos países han comenzado a aplicar algunas de estas medidas con resultados prometedores.

Lo que falta, en demasiados casos, es la voluntad política para sostenerlas frente a la presión de las industrias afectadas, que destinan recursos inconmensurables al cabildeo y a la producción de duda científica —otra táctica calcada del manual de la industria tabacalera.

El rol de la medicina y la trampa de los GLP-1

La irrupción de los fármacos agonistas del receptor GLP-1 —como la semaglutida— ha generado un entusiasmo comprensible en la comunidad médica y mediática. Su eficacia para reducir el peso en personas con obesidad es real y significativa, y su potencial para mejorar la calidad de vida de millones de pacientes no debe minimizarse.

Sin embargo, el debate público saturado por estos fármacos conlleva riesgos colaterales. Primero, consolida la narrativa de la obesidad como problema médico-individual, susceptible de ser resuelto con una inyección semanal, desincentivando la presión sobre los entornos que la provocan. Segundo, su costo hace que sean inaccesibles para la mayoría de las personas que más los necesitarían, reproduciendo y profundizando las inequidades en salud. Tercero, al crear la expectativa de una solución tecnológica, desplaza el espacio político y fiscal disponible para las medidas preventivas de mayor impacto poblacional.

La comunidad médica tiene aquí una responsabilidad especial. Como señalan los investigadores de JAMA Health Forum, los profesionales de la salud que tratan la obesidad podrían usar su credibilidad pública no sólo para hablar de tratamientos, sino para amplificar los debates políticos sobre las causas estructurales de la epidemia. Tratar a los pacientes con dignidad y sin estigma, al tiempo que se ejerce presión colectiva sobre los entornos que los enferman: eso sería actuar a la altura de la crisis.

Es tiempo de replantear el debate

Replantear la obesidad como un resultado de políticas públicas deficientes, influenciadas por intereses corporativos, generará resistencias. Las industrias alimentaria, farmacéutica y del bienestar se benefician económicamente del modelo actual —que patologiza al individuo sin transformar el entorno— y tienen capacidad y voluntad para defender ese modelo. Los responsables políticos que han sido permeados por estos intereses resistirán el cambio de encuadre.

Pero la ciudadanía, los medios de comunicación, los profesionales de la salud y la sociedad civil tienen el poder de forzar ese replanteo. La evidencia está disponible. Las herramientas de política pública existen. Lo que se requiere es la decisión colectiva de exigir que se apliquen.

La obesidad no es la historia de millones de personas que fallaron individualmente. Es la historia de un sistema económico y regulatorio que ha fallado colectivamente a esas personas. Y las historias colectivas tienen soluciones colectivas.

Editorial elaborado por el Dr. Carlos Alberto Díaz, Profesor Titular de la Universidad ISALUD. Este editorial toma como referencia central el análisis de Hagenaars LL, Ennis G, Hendlin YH. “Perjuicios de considerar la obesidad como una enfermedad individual.” JAMA Health Forum. Publicado en línea el 1 de mayo de 2026; 7(5):e260968. doi:10.1001/jamahealthforum.2026.0968

Ausentismo en Enfermería.

AUSENTISMO EN ENFERMERÍA
Conclusiones y Síntesis Análisis integral: magnitud · causas · multiempleo · perspectiva de género

El presente documento sintetiza las conclusiones del análisis integral sobre ausentismo en enfermería, abordado desde sus causas estructurales, la comparación entre sector público y privado, el impacto de los turnos, el fenómeno del multiempleo y su intersección con la jefatura de hogares monoparentales. El ausentismo en enfermería no es un problema de actitud individual: es el resultado visible de un sistema de trabajo que exige demasiado y retribuye demasiado poco.

1. Magnitud del problema

El ausentismo en enfermería es uno de los más elevados del mercado laboral. En América Latina las tasas oscilan entre el 18% y el 74%, con un promedio del 38%, muy por encima del 4% histórico de otros sectores. En Argentina, los sectores salud y educación registran índices que superan el 10% de la dotación, mientras la Organización Internacional del Trabajo (OIT) recomienda que el ausentismo no programado no supere el 2,5%.

Sector / TurnoTasa de ausentismo estimada
Sector público15 – 25%
Sector privado8 – 12%
Turno nocturno12 – 20%
Turno diurno5 – 8%
Nivel óptimo (OIT)≤ 2,5% (no programado)
Meta realista con gestión activa (ARG)3 – 5%
Conclusión 1 La brecha entre las tasas actuales y el nivel óptimo es de entre 3 y 10 veces. Esto indica que el problema no es marginal ni coyuntural: es estructural y requiere intervención sistémica, no solo operativa.

2. Causas multidimensionales

El ausentismo en enfermería responde a una combinación de factores que operan en simultáneo. Atribuirlo a una causa única lleva inevitablemente a intervenciones parciales e ineficaces.

2.1  Condiciones de trabajo

  • Sobrecarga permanente, jornadas de 8 a 12 horas con alta demanda física y emocional.
  • Turnos rotativos y nocturnos que alteran el ritmo circadiano y degradan la salud a largo plazo.
  • Déficit crónico de dotación: cuando hay ausentes, quienes asisten trabajan en condiciones de mayor riesgo.
  • Falta de insumos y EPP: la frustración ante condiciones precarias también genera ausentismo.

2.2  Salud ocupacional

  • Las lesiones osteomusculares constituyen el 48% de los casos de ausentismo, concentradas en auxiliares de enfermería.
  • El síndrome de burnout afecta al 14–16% en unidades de alta complejidad (UCI, guardia).
  • Los trastornos del sueño asociados al turno nocturno deterioran la salud física y mental de forma acumulativa.

2.3  Factores organizacionales

  • Baja satisfacción laboral y escaso reconocimiento profesional.
  • Relaciones interpersonales conflictivas y liderazgos rígidos o autoritarios.
  • Falta de autonomía, participación y desarrollo de carrera.
Conclusión 2 El 92% del ausentismo corresponde a incapacidad laboral genuina (enfermedad, accidente, lesión), no a conducta fraudulenta. Tratar el ausentismo como un problema de disciplina en lugar de como una señal de deterioro en las condiciones de trabajo es el error de gestión más frecuente y más costoso.

3. Sector público vs. privado

Las diferencias entre sectores no son casuales: responden a estructuras laborales distintas que generan incentivos y controles diferentes.

DimensiónSector públicoSector privado
Tasa de ausentismo15 – 25%8 – 12%
Estabilidad laboralAlta (inamovilidad)Menor — mayor presión asistencial
Control de asistenciaMenorMayor
Dotación estructuralDéficit crónicoVariable
Condiciones de trabajoMayor precariedad de insumosMejor equipamiento relativo
UCI y guardiaAusentismo elevado en ambos sectoresAusentismo elevado en ambos sectores

La diferencia no significa que el sector privado resuelva el problema: la presión para asistir aun estando enfermo genera ‘presentismo’, que deteriora la calidad asistencial de forma silenciosa y eventualmente también se convierte en ausentismo. En servicios de alta complejidad (UCI, urgencias, neonatología), las diferencias intersectoriales se achican porque el peso de la carga es similar.

Conclusión 3 El sector público necesita urgentemente mejorar el control y la gestión del ausentismo. El sector privado necesita abordar el presentismo y la rotación como las dos caras del mismo problema. En ambos casos, la dotación insuficiente es el amplificador central.

4. El turno nocturno como factor de riesgo diferencial

El trabajo nocturno no es simplemente ‘trabajar en horario diferente’. Implica una ruptura sistemática del ritmo circadiano con consecuencias acumulativas sobre la salud.

  • Los trabajadores nocturnos presentan tasas de ausentismo 2 a 4 veces superiores a los de turno diurno.
  • La calidad de los cuidados percibida es significativamente menor en turno nocturno.
  • Los efectos negativos se acentúan con la edad y los años de antigüedad en trabajo nocturno.
  • La doble exposición —nocturno en un empleo, diurno en otro— multiplica exponencialmente los riesgos.
Conclusión 4 El turno nocturno no debería ser permanente ni indefinido. Las instituciones que mantienen personal nocturno por años sin rotación ni límites están acelerando el deterioro de ese personal y generando un ausentismo que podría haberse prevenido.

5. El multiempleo: síntoma de un sistema que no paga lo que vale

El multiempleo —doble o triple vínculo laboral— no es una elección libre: es una respuesta racional a salarios que no alcanzan para sostener un hogar. Y una vez instalado, retroalimenta el ausentismo de manera que se vuelve muy difícil romper sin intervención estructural.

El circuito

  • Salario insuficiente → necesidad de segundo/tercer empleo → jornadas reales de 14 a 18 horas → fatiga extrema → enfermedad / lesión → ausentismo → descuento salarial → más presión económica → más multiempleo.

Consecuencias documentadas

  • Fatiga crónica que deteriora la concentración y la capacidad de toma de decisiones clínicas.
  • Los turnos superiores a 12 horas se asocian con un aumento del 30% en los errores de medicación.
  • La sobrecarga en enfermería eleva la mortalidad hospitalaria hasta un 7% por cada paciente adicional asignado.
  • La fatiga laboral prolongada reduce la productividad en un 20% y duplica la probabilidad de incidentes adversos.
Conclusión 5 El multiempleo en enfermería es una falla de política salarial, no una preferencia laboral. Mientras el salario de un solo empleo no permita sostener un hogar, todas las demás intervenciones para reducir el ausentismo tienen un techo muy bajo.

6. La jefatura de hogar monoparental: el factor más invisibilizado

La intersección entre la feminización de la enfermería, el multiempleo y la jefatura de hogares monoparentales configura el escenario de mayor vulnerabilidad en toda la problemática del ausentismo.

Los datos del contexto

  • Aproximadamente el 70% del personal de enfermería en Argentina son mujeres.
  • En el 10% de hogares de menores ingresos, las mujeres encabezan el 55% de los hogares.
  • Los ingresos promedio de las mujeres son un 27% menores al considerarse ‘complementarios’ al salario masculino, aunque para muchas son el único ingreso.

La triple jornada

La enfermera jefa de hogar monoparental enfrenta simultáneamente tres jornadas de trabajo:

  • Jornada 1 (remunerada): turno hospitalario de 8 a 12 horas, con toda la carga física y emocional que implica.
  • Jornada 2 (doméstica): limpieza, cocina, compras, trámites, organización del hogar — entre 3 y 4 horas diarias no remuneradas y no reconocidas.
  • Jornada 3 (cuidados): crianza, salud y escolaridad de los hijos, cuidado de adultos mayores dependientes — sin pareja ni red que la redistribuya.

A diferencia del hogar biparental donde la segunda y tercera jornada pueden redistribuirse, en el hogar monoparental recaen íntegramente sobre una sola persona. El resultado es un agotamiento total que no deja espacio para la recuperación.

Tipos de ausentismo específicos

Tipo de ausenciaPor qué ocurreFrecuencia relativa
Hijo/a enfermo/aSin otra persona que quede en el hogarMuy alta
Citas médicas/escolaresNo puede delegar; llega tarde o se retira antesAlta
Fatiga acumuladaTriple jornada sin recuperación realMuy alta
Salud mental deterioradaDepresión, ansiedad: 15% más en triple cargaAlta
Falta en segundo empleoPrioriza emergencia familiarAlta
Enfermedad propiaSistema inmune debilitado por agotamiento crónicoMuy alta
Conclusión 6 El ausentismo de las enfermeras jefas de hogar monoparental no es negligencia laboral: es la expresión lógica de una sobrecarga que ninguna persona podría sostener de manera indefinida. Penalizarlo sin atender sus causas es injusto e ineficaz.

7. Estrategias para la reducción del ausentismo

Las estrategias eficaces deben actuar en múltiples niveles al mismo tiempo. Las intervenciones aisladas tienen efectos marginales y de corto plazo.

Nivel de intervenciónMedidas clave
Remuneración (raíz del multiempleo)Salario suficiente para sostener un hogar con un solo empleo. Equiparación gradual entre sectores.
Dotación de personalRatio enfermera-paciente adecuado. Banco de suplentes entrenados para cubrir ausentismo esperado.
Organización de turnosLímite de turno nocturno continuo. Rotación planificada. Flexibilidad para jefes de hogar monoparental.
Salud ocupacionalPrevención de lesiones osteomusculares (ergonomía, pausas activas). Atención psicológica institucional.
Motivación y culturaReconocimiento del rol. Participación en decisiones. Desarrollo de carrera clínica.
Gestión e informaciónRegistro sistemático por causa, turno y servicio. Entrevista de retorno al trabajo. Indicadores mensuales.
Infraestructura de cuidadosGuardería u oferta de cuidado infantil en el hospital. Licencias por enfermedad de hijos sin descuento.
Conclusión 7 Sin abordar la remuneración y la infraestructura de cuidados, las demás intervenciones actúan sobre los síntomas. Son necesarias pero insuficientes. El verdadero techo del ausentismo en enfermería lo define la política pública, no la gestión hospitalaria.

8. Conclusión general

El ausentismo en enfermería es, en esencia, la factura que pasa el cuerpo humano cuando un sistema de salud decide que es más barato reemplazar personal que cuidarlo. Su reducción sostenible requiere actuar en tres frentes simultáneamente: Política salarial: un salario que haga innecesario el multiempleo es la intervención con mayor impacto individual sobre el ausentismo.
Política de dotación y organización del trabajo: la escasez de personal es tanto causa como consecuencia del ausentismo; dotaciones insuficientes generan el círculo vicioso.
Política de cuidados: guarderías, licencias familiares y flexibilidad de turno para jefes de hogar son condiciones habilitantes, no beneficios opcionales.
Mientras la sociedad siga delegando en las enfermeras el cuidado de los enfermos sin asumir el cuidado de las enfermeras, el ausentismo seguirá siendo, ante todo, una consecuencia previsible y evitable.

Desigualdad de Género en Salud: La Paradoja XX

DOCUMENTO DE ANÁLISIS EN GÉNERO Y SISTEMAS DE SALUD LA PARADOJA XX Feminización del cuidado, desvaloración del trabajo y exclusión del liderazgo en salud Definición · Manifestaciones · Datos globales · Propuestas de resolución ━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━
Compilación y edición académica: Dr. Carlos Alberto Díaz
Profesor titular — Universidad ISALUD Buenos Aires, mayo de 2026

Con referencias bibliográficas 2010–2026

1. QUÉ ES LA PARADOJA XX

La Paradoja XX es el nombre con el que Women in Global Health, la Organización Mundial de la Salud y numerosos investigadores designan la contradicción estructural más llamativa de los sistemas de salud contemporáneos: las mujeres constituyen el 70% de la fuerza laboral sanitaria mundial, pero solo ocupan el 25% de los puestos de liderazgo y el 5% de las posiciones directivas de mayor jerarquía en organizaciones de salud globales. La paradoja recibe su nombre del cromosoma XX como símbolo del sexo femenino: quienes por mandato biológico y cultural han sido asignadas al cuidado dominan la ejecución del trabajo sanitario pero están sistemáticamente excluidas de su conducción, diseño y gobierno (Women in Global Health / OMS, 2019; Batson, Rao Gupta y Barry, 2021).

La formulación más precisa del concepto fue publicada en el informe «La situación de la mujer y el liderazgo en la sanidad mundial» (Women in Global Health, 2023): si los puestos de liderazgo se distribuyeran en proporción a la presencia femenina en la fuerza laboral, el 70% de los líderes sanitarios serían mujeres. Ocurre exactamente lo contrario: los hombres, que representan menos del 30% del personal sanitario, ocupan el 75% de los cargos directivos. Esta inversión sistemática no es un accidente estadístico sino el resultado de estructuras de poder, normas culturales y políticas institucionales que reproducen la desigualdad de género en el corazón mismo del sistema que cuida la salud de la humanidad.

La Paradoja XX en cifras (2023–2026) Las mujeres son el 70% de la fuerza laboral sanitaria mundial pero solo el 25% de sus líderes. En América Latina ocupan el 72,8% del personal sanitario y menos del 30% de los cargos directivos (OPS, 2025). El 69% de las organizaciones sanitarias mundiales está dirigido por hombres y el 80% de los presidentes de consejos ejecutivos son varones. La brecha salarial de género en el sector sanitario alcanza el 25% a nivel global y supera los 20 puntos porcentuales en América Latina.

2. RAÍCES CONCEPTUALES: FEMINIZACIÓN DEL CUIDADO

2.1 El cuidado como trabajo feminizado

Para comprender la Paradoja XX es necesario situar el concepto dentro del marco más amplio de la feminización del cuidado, que designa el proceso histórico y cultural por el cual las tareas de cuidar —en su dimensión doméstica, comunitaria y profesional— han sido asignadas preferente y sistemáticamente a las mujeres, naturalizadas como extensión de su rol reproductivo, y consecuentemente desvaloradas en términos económicos, simbólicos y políticos (Rodríguez Enríquez, 2015; Tronto, 1987).

Esta asignación no es biológicamente determinada sino socialmente construida. Las mujeres cuidan porque se les ha enseñado que deben cuidar, porque las estructuras familiares y laborales asumen que lo harán, y porque los sistemas de protección social están diseñados —implícita o explícitamente— sobre esa presunción. Según cifras de la CEPAL y la OIT, las mujeres en América Latina dedican en promedio tres veces más tiempo que los hombres al trabajo de cuidado no remunerado. El principal motivo por el que las mujeres de la región no trabajan de forma remunerada ni estudian es precisamente la carga del cuidado doméstico (CEPAL, 2020; Fundación Gabo, 2022).

En el ámbito sanitario profesional, esta feminización del cuidado se materializa en la sobrerrepresentación femenina en las categorías laborales que implican contacto directo con el paciente —enfermería, trabajo social, auxiliares de salud, fisioterapia—, frente a una presencia masculina dominante en las posiciones de mayor estatus técnico y poder institucional —medicina especializada, gestión hospitalaria, investigación básica, docencia universitaria de alta jerarquía—. Esta distribución no responde a diferencias de capacidad sino a la interiorización de una jerarquía de género que asocia el cuidado con la feminidad y la autoridad técnico-científica con la masculinidad (Ramacciotti y Zangaro, 2019).

«La paradoja es evidente: discutimos la arquitectura del sistema de salud, pero muy poco las condiciones de quienes lo hacen funcionar cada día.» — Razon Publica, Colombia, 2026

2.2 La doble presencia y el trabajo invisible

El sociólogo italiano Luigi Balbo acuñó en 1978 el concepto de doppia presenza —doble presencia— para describir la situación de las trabajadoras que simultáneamente son requeridas en el mercado laboral y en el ámbito doméstico del cuidado. Este concepto sigue siendo analíticamente vigente para comprender la posición de las mujeres en el sistema sanitario: la profesional de la salud trabaja en el hospital o el consultorio durante la jornada laboral y, al regresar al hogar, asume la mayor parte del cuidado de hijos, mayores y personas dependientes. Esta sobrecarga estructural —la llamada carga mental— condiciona las posibilidades reales de formación de posgrado, movilidad geográfica y dedicación a las carreras directivas.

El trabajo de cuidado no remunerado que realizan las mujeres en el hogar subsidia invisiblemente el funcionamiento del sistema sanitario: son las cuidadoras informales quienes absorben buena parte de la atención que el sistema no provee o no puede proveer —seguimiento postoperatorio, rehabilitación domiciliaria, cuidado de enfermos crónicos, gestión de medicación—.

Esta contribución económicamente valorada por la CEPAL en porcentajes del PIB equivalentes a entre el 15% y el 25% según el país, es sistemáticamente invisible en las cuentas nacionales y en las políticas sanitarias (Batthyány, 2021).

3. MANIFESTACIONES DE LA PARADOJA XX

3.1 Segregación ocupacional vertical: el techo de cristal

La segregación ocupacional vertical en el sector sanitario se manifiesta como la infrarrepresentación de mujeres en los escalones superiores de la jerarquía institucional, fenómeno conocido popularmente como techo de cristal. A medida que se asciende en la estructura organizacional —de enfermera a supervisora, de médica residente a jefa de servicio, de directora asistencial a gerente general, de investigadora a catedrática—, la presencia femenina decrece de forma consistente y estadísticamente significativa en todos los países y sistemas sanitarios estudiados.

En España, las mujeres representan más del 70% del alumnado en carreras de salud y del personal sanitario activo, pero apenas el 20% de los altos cargos (El Economista, 2021). En el ámbito académico, las cátedras universitarias en ciencias de la salud siguen siendo ocupadas mayoritariamente por hombres. En América Latina, solo el 31% de los ministerios de salud tiene a una mujer como máxima autoridad (OPS, 2025). A nivel global, el 69% de las organizaciones sanitarias mundiales está dirigido por varones y el 80% de los presidentes de consejos ejecutivos también lo son (Women in Global Health, 2023).

IndicadorFuerza laboral (%)Liderazgo (%)
Mundo (OMS/WGH 2023)70%25%
América Latina (OPS 2025)72,8%<30%
Colombia — enfermería (2026)87%<20%
España — sector sanitario (INE 2022)75%20%
Org. sanitarias mundiales — dirección70%31%
Presidentes de consejos ejecutivos glob.70%20%

Los estudios cualitativos identifican como mecanismos de mantenimiento del techo de cristal: la penalización informal a las mujeres que adoptan estilos de liderazgo asertivos (‘el doble estándar del liderazgo’), la exigencia de disponibilidad total incompatible con responsabilidades de cuidado, la ausencia de redes de mentoría formal para mujeres en posiciones medias, y los sesgos cognitivos inconscientes de los evaluadores y los comités de selección que asocian el liderazgo con rasgos socialmente masculinos (Riche et al., 2023; Batson et al., 2021).

3.2 Segregación ocupacional horizontal: la división por especialidades

La segregación horizontal designa la concentración diferenciada de mujeres y hombres en distintas especialidades o categorías profesionales dentro del mismo sector. En salud, esta segregación es especialmente pronunciada: la enfermería es una profesión con un 84,2% de mujeres en España y más del 87% en Colombia; la pediatría, la medicina familiar y la psiquiatría están marcadamente feminizadas; la cirugía, la ortopedia, la cardiología intervencionista y la neurología siguen siendo especialidades con mayoría masculina y mayor remuneración y prestigio social (Dutta et al., 2024; El Economista, 2023).

Esta distribución no es casual: refleja y reproduce la jerarquía de género mediante la cual el trabajo relacional y de cuidado directo —que las mujeres realizan mayoritariamente— es percibido como menos técnico, menos científico y menos valioso que el trabajo instrumental e intervencionista asociado a la masculinidad. La infravalorización de las capacidades y metodologías de enfermería, descrita por Enfermería Clínica (2015) como ‘feminización del estatus profesional subalterno’, es una manifestación directa de este mecanismo.

3.3 Brecha salarial de género en salud

El sector sanitario no es una excepción a la brecha salarial de género: al contrario, la combina con la brecha ocupacional de forma que produce resultados especialmente pronunciados. La OMS y Women in Global Health estiman una diferencia salarial del 25% a nivel global entre hombres y mujeres en el sector. En América Latina, la brecha alcanza los 20 puntos porcentuales (OPS, 2025). Esta diferencia se explica por la combinación de tres factores: la concentración femenina en categorías laborales de menor remuneración (enfermería frente a medicina especializada), las interrupciones de carrera asociadas a la maternidad y el cuidado, y la discriminación salarial directa dentro de las mismas categorías profesionales.

El impacto de las interrupciones de carrera es especialmente relevante en el contexto del cuidado: en España, la mayoría de las excedencias por cuidados familiares e hijos son solicitadas por mujeres, lo que repercute directamente en su remuneración, su acceso a complementos de productividad, y sus derechos de jubilación (CGCOM, citado en El Economista, 2021). El sistema no solo no compensa esta contribución social sino que la penaliza laboralmente.

3.4 Invisibilización en la investigación biomédica

Una dimensión menos analizada pero igualmente significativa de la Paradoja XX es la invisibilización de las mujeres como sujeto de investigación biomédica. La medicina ha operado históricamente bajo la presunción de que el cuerpo masculino era el cuerpo universal, y que los hallazgos obtenidos en muestras mayoritariamente masculinas eran generalizables a las mujeres. Esta presunción ha tenido consecuencias clínicas directas: dosificaciones farmacológicas inadecuadas, infradiagnóstico de patologías cardíacas en mujeres, y escasa inversión en investigación sobre enfermedades prevalentes o exclusivas del sexo femenino.

La paradoja se completa: las mujeres son quienes más interactúan con el sistema de salud —como pacientes, como cuidadoras informales y como profesionales—, pero son quienes menos han sido estudiadas como sujetos diferenciados en la investigación biomédica, quienes menos dirigen las agendas de investigación, y quienes menos recursos perciben de las asignaciones presupuestarias en innovación en salud femenina (IM Médico, 2024; New Medical Economics, 2025).

4. EL CICLO DE REPRODUCCIÓN DE LA PARADOJA

La Paradoja XX no es un estado estático sino un ciclo que se autorreproduce mediante mecanismos interconectados. Comprender su lógica circular es imprescindible para intervenir de forma eficaz:

  • Mandato cultural del cuidado → las niñas son socializadas para cuidar; los niños para mandar. Esto orienta las elecciones vocacionales y los estilos de liderazgo desde la infancia.
  • Concentración femenina en profesiones de cuidado → la feminización de las profesiones sanitarias de contacto directo las devalúa simbólicamente y económicamente, creando un círculo vicioso: cuanto más femenina es una profesión, menor es su estatus y remuneración percibidos.
  • Doble jornada y carga de cuidado doméstico → la imposibilidad de dedicar tiempo a posgrados, redes profesionales y movilidad geográfica limita el ascenso de las mujeres en la jerarquía institucional.
  • Exclusión del liderazgo → la subrepresentación femenina en los órganos de gobierno sanitario reproduce políticas, estructuras y culturas organizacionales que no cuestionan las desigualdades de género.
  • Agenda de investigación sesgada → los líderes masculinos diseñan agendas de investigación que invisibilizan las necesidades diferenciadas de salud de las mujeres, perpetuando el sesgo androcéntrico de la biomedicina.
  • Retorno al mandato cultural → el ciclo se cierra: los sistemas sanitarios producidos por esta estructura reproducen y legitiman la división de roles de género que les dio origen.
La paradoja de la compasión como rasgo devaluado Women in Global Health (2023) señala una dimensión especialmente irónica de la Paradoja XX: los rasgos asociados al liderazgo femenino —empatía, orientación al cuidado, comunicación integradora— son los más demandados por los pacientes y los más asociados a mejores resultados clínicos y de experiencia del usuario, pero son los más infravaluados en los criterios de selección para puestos directivos. El sistema sanitario existe para cuidar a las personas en su mayor vulnerabilidad, pero organiza su liderazgo con los criterios de valor opuestos al cuidado.

5. DIMENSIÓN LATINOAMERICANA

5.1 Datos regionales

En América Latina, la Paradoja XX adquiere rasgos específicos determinados por la intersección de género con clase social, etnicidad y acceso diferencial a la educación. Según el informe El liderazgo de las mujeres en la salud de las Américas (Task Force Interamericano / OPS, 2025), las mujeres representan el 72,8% del personal sanitario regional y el 87% del personal de enfermería, pero menos del 30% de los cargos directivos. Solo el 31% de los gobiernos de la región tiene a una mujer como máxima autoridad del ministerio de salud, incluidos los países del Caribe.

La brecha salarial regional alcanza los 20 puntos porcentuales entre hombres y mujeres del sector sanitario, una de las más altas de los sectores formales de la economía. En Colombia, el sector del cuidado remunerado —que incluye salud, educación y asistencia social— emplea a unas 2,7 millones de personas, con una participación femenina del 74%; el 87% del personal auxiliar de enfermería son mujeres. Sin embargo, la política nacional de cuidado (CONPES 4143, 2025) no incorpora explícitamente la enfermería como actor estratégico ni aborda la feminización de la profesión con perspectiva transformadora (Razón Pública, 2026).

En Argentina, las mujeres dedicaron en promedio 6 horas y 20 minutos diarios a trabajo de cuidado no remunerado durante la pandemia de COVID-19, frente a 3 horas y 40 minutos de los hombres. Aunque integraron la primera línea asistencial como enfermeras, técnicas y auxiliares, su presencia en los comités nacionales de emergencia sanitaria fue marginal: solo el 25% de los roles directivos en la gestión de la crisis correspondió a mujeres, con una brecha salarial del 25% en el sector (ONU Mujeres, 2020).

5.2 El caso específico de la enfermería

La enfermería es el ejemplo más nítido de la Paradoja XX en América Latina. Es la profesión sanitaria más feminizada —entre el 80% y el 90% de mujeres en todos los países de la región—, la que mayor contacto directo tiene con el paciente, la que mayor carga de trabajo asistencial sostiene, y la que menor remuneración, menor reconocimiento social y menor representación institucional recibe. La contradicción alcanza su máxima expresión en Colombia, donde el 87% del personal auxiliar de enfermería son mujeres pero la normativa que regula la profesión sigue siendo fragmentada, desactualizada y carente de perspectiva de género (Razón Pública, 2026).

El sesgo se extiende al reconocimiento académico: en España, las enfermeras no tienen reconocida la categoría A1 en el sistema de función pública, lo que les impide acceder a los mismos puestos de mando que otros profesionales con formación equivalente, pese a que su titulación universitaria es de grado. Esta restricción normativa, denunciada por el Consejo General de Enfermería de España, es un ejemplo de cómo la feminización de una profesión produce discriminación institucionalizada (El Economista, 2023).

6. CÓMO RESOLVER LA PARADOJA XX

6.1 Marco de acción: el triple dividendo de género

Women in Global Health (2023) propone el concepto de triple dividendo de género para argumentar que resolver la Paradoja XX no es solo una exigencia de justicia sino también una inversión con retorno múltiple: produce justicia económica para las mujeres, mejora los resultados en salud para las poblaciones, y fortalece la eficacia de los sistemas sanitarios. Un liderazgo más diverso produce políticas más inclusivas, agendas de investigación más completas, y organizaciones con mayor capacidad de respuesta ante crisis sanitarias.

La OMS, la OPS y el Task Force Interamericano identifican tres niveles de intervención que deben activarse de forma simultánea: el nivel de los sistemas y las políticas públicas, el nivel organizacional e institucional, y el nivel individual y cultural. Las intervenciones que operan en un solo nivel han demostrado ser insuficientes: los programas de mentoría para mujeres no producen cambios sostenidos si las estructuras organizacionales siguen siendo incompatibles con la doble jornada; y las políticas de cuotas son ineficaces si la cultura organizacional deslegitima el liderazgo femenino.

6.2 Intervenciones en el nivel de sistemas y políticas públicas

  • Paridad de género obligatoria en órganos de gobierno sanitario: establecer por ley o regulación que los consejos de administración, juntas directivas y comités de crisis de los sistemas de salud públicos incorporen un mínimo del 40% de cada sexo. La evidencia de otros sectores muestra que la paridad normativa es el mecanismo con mayor impacto en el corto plazo (OPS, 2025).
  • Valoración económica del trabajo de cuidado no remunerado: incluir en las cuentas satélite del sistema de salud el valor del trabajo doméstico de cuidado realizado por mujeres, y articular esta valoración con políticas de licencias de cuidado igualitarias para hombres y mujeres.
  • Perspectiva de género en las políticas nacionales de cuidado: exigir que las políticas sectoriales —como el CONPES 4143 de Colombia o los planes nacionales de enfermería— incluyan explícitamente la dimensión de género, con indicadores de resultado, presupuesto asignado y mecanismos de rendición de cuentas.
  • Eliminación de la brecha salarial de género por ley: adoptar marcos normativos de igualdad retributiva que incluyan auditorías salariales obligatorias y penalidades para organizaciones con brechas no justificadas, aplicables tanto al sector público como al privado en salud.
  • Reconocimiento académico igualitario de la enfermería: revisar los marcos normativos de función pública y carrera sanitaria para eliminar las asimetrías formales que discriminan a profesiones mayoritariamente femeninas, como la negación del nivel A1 a la enfermería en España.

6.3 Intervenciones en el nivel organizacional

  • Programas de liderazgo para mujeres con mentoría estructurada: diseñar programas de identificación y desarrollo de liderazgo femenino desde posiciones medias, con mentoría de pares y mentores senior, acceso a redes profesionales nacionales e internacionales, y apoyo explícito de la dirección. Los estudios muestran que los programas más efectivos operan con un enfoque colectivo —’movilizar a nuestros líderes’— antes que individualista (Riche et al., 2023).
  • Flexibilidad laboral estructural: rediseñar las condiciones laborales de los cargos directivos para hacerlos compatibles con responsabilidades de cuidado: teletrabajo parcial, horarios flexibles, reuniones en horario laboral estándar, licencias de maternidad y paternidad sin penalización de carrera.
  • Auditorías de género en los procesos de selección y promoción: revisar los criterios de selección para puestos directivos, eliminando las formulaciones que favorecen implícitamente a candidatos sin responsabilidades de cuidado (‘disponibilidad total’, ‘movilidad geográfica irrestricta’).
  • Cultura organizacional igualitaria: capacitar a los equipos de gestión en sesgos inconscientes de género, crear protocolos de denuncia seguros para situaciones de discriminación o acoso, y visibilizar activamente el liderazgo femenino en comunicaciones institucionales.

6.4 Intervenciones en el nivel individual y cultural

  • Educación en género desde la formación sanitaria de grado: incorporar perspectiva de género como eje transversal en los currículos de Medicina, Enfermería y todas las profesiones de la salud, incluyendo análisis crítico del sesgo androcéntrico en la investigación biomédica y en la clínica.
  • Visibilización de modelos femeninos de liderazgo: crear programas de reconocimiento y difusión de líderes sanitarias en todos los niveles del sistema, especialmente en contextos geográficos y étnicos donde la Paradoja XX se superpone con otras desigualdades estructurales.
  • Redistribución del cuidado doméstico: acompañar las políticas sanitarias con políticas sociales de corresponsabilidad —licencias de paternidad iguales e intransferibles, servicios públicos de cuidado para infancia y mayores— que reduzcan la carga estructural que impide el desarrollo profesional de las mujeres.
Condición de posibilidad: el compromiso de los líderes varones Women in Global Health (2023) y la OPS (2025) señalan que las intervenciones más efectivas han tenido en común el compromiso activo de los líderes masculinos de los sistemas sanitarios para cambiar las estructuras que reproducen la desigualdad. La Paradoja XX no puede resolverse únicamente con programas dirigidos a las mujeres: requiere que quienes actualmente detentan el poder institucional —en su mayoría varones— actúen como agentes del cambio estructural, no como espectadores benevolentes.

7. CONCLUSIONES

La Paradoja XX es uno de los dispositivos de desigualdad más eficaces y más invisibles de las sociedades contemporáneas precisamente porque opera en el sector que más debería proyectar valores de cuidado y justicia: el sistema de salud. Que las mujeres sean mayoría absoluta en la ejecución del trabajo sanitario y minoría sistemática en su gobierno no es un dato anecdótico: es la expresión institucional de una distribución de poder que asigna a las mujeres la responsabilidad del cuidado sin asignarles la autoridad de su diseño.

La resolución de esta paradoja es simultáneamente una exigencia de justicia —las mujeres tienen derecho al reconocimiento, la remuneración y el poder que su contribución merece—, una necesidad sistémica —los sistemas de salud son más eficaces, más equitativos y más resilientes con liderazgos diversos—, y una condición de posibilidad para sistemas sanitarios orientados genuinamente al cuidado. Como argumenta la New Medical Economics (2025): la pregunta que debe articular cualquier reforma sanitaria que se precie es también ¿quién cuida a quienes cuidan?

La Paradoja XX no se resolverá con buenas intenciones ni con programas aislados de empoderamiento femenino. Requiere transformaciones estructurales en tres planos simultáneos: las normas y políticas que organizan el sistema sanitario, las culturas organizacionales que distribuyen el poder dentro de él, y los mandatos culturales que asignan el cuidado a las mujeres desde la infancia. Ninguna intervención en un solo plano será suficiente. La paridad en el liderazgo sanitario es el nombre concreto de un proyecto de justicia que todavía está pendiente.

«El trabajador sanitario por defecto es una mujer, y el líder sanitario por defecto también debería serlo.» — Women in Global Health / OMS, 2023

BIBLIOGRAFÍA Y FUENTES

Las referencias se organizan en orden alfabético por autor o institución, en formato APA 7.ª edición. Se priorizan fuentes del período 2010–2026, complementadas con trabajos fundacionales anteriores de referencia ineludible.

A. Artículos, libros y documentos académicos

Balbo, L. (1978). La doppia presenza. Inchiesta, 8(32), 3–6. [Trabajo fundacional; referencia histórica ineludible para el concepto de doble presencia.]

Batson, A., Rao Gupta, G., & Barry, M. (2021). More women must lead in global health: A focus on strategies to empower women leaders and advance gender equality. Annals of Global Health, 87(1), 71. https://doi.org/10.5334/aogh.3213. PMC8284502.

Batthyány, K. (2021). Políticas de cuidado. Universidad Autónoma Metropolitana / CLACSO. http://biblioteca.clacso.edu.ar/clacso/se/20210406022442/Politicas-cuidado.pdf

Biernat, C., & Ramacciotti, K. (Eds.). (2013). Historia de la salud y la enfermedad. Bajo la lupa de las ciencias sociales. Biblos.

Carrillo Pineda, M., Leyva-Moral, J. M., & Medina Moya, J. L. (2011). El análisis de los datos cualitativos: un proceso complejo. Index de Enfermería, 20(1–2), 96–100. https://doi.org/10.4321/S1132-12962011000100020

CEPAL. (2020). La pandemia del COVID-19 profundiza la crisis de los cuidados en América Latina y el Caribe. Informe especial COVID-19, n.° 9. Comisión Económica para América Latina y el Caribe.

CEPAL / OIT. (2019). El trabajo de cuidado y la distribución del tiempo. Coyuntura Laboral en América Latina y el Caribe, n.° 20. CEPAL/OIT.

Dutta, R., Coombes, C., Ehsan, A., Bryce-Alberti, M., Nunes Campos, L., Raguveer, V., … & Ranganathan, K. (2024). Unleashing the potential of women in global surgery: Concrete solutions for achieving gender parity. PLOS Global Public Health, 4(4), e0003018. https://doi.org/10.1371/journal.pgph.0003018

Enfermería Clínica. (2015). El enfoque de género en las necesidades de atención sociosanitaria. Enfermería Clínica, 25(5). https://doi.org/10.1016/j.enfcli.2015.07.003

Guerrero, G., Ramacciotti, K., & Zangaro, M. (Comps.). (2019). Los derroteros del cuidado. Universidad Nacional de Quilmes.

ONU Mujeres. (2020). El liderazgo de las mujeres en tiempos de pandemia. ONU Mujeres LAC. https://lac.unwomen.org/es/noticias-y-eventos/articulos/2020/06/op-ed-liderazgo-en-tiempos-de-pandemia

Obach, A., & Sadler, M. (2009). Salud y género: guía de formación para profesionales de la salud. Servicio Nacional de la Mujer (SERNAM), Chile.

Ramacciotti, K., & Zangaro, M. (2019). Presentación. En G. Guerrero, K. Ramacciotti y M. Zangaro (Comps.), Los derroteros del cuidado (pp. 7–17). Universidad Nacional de Quilmes.

Riche, C. T., Reif, L. K., Nguyen, N. T., Alakiu, G. R., Seo, G., Mathad, J. S., … & Hokororo, A. (2023). ‘Mobilizing our leaders’: A multi-country qualitative study to increase the representation of women in global health leadership. PLOS Global Public Health, 3(1), e0000646. https://doi.org/10.1371/journal.pgph.0000646

Rodríguez Enríquez, C. (2015). Economía feminista y economía del cuidado. Aportes conceptuales para el estudio de la desigualdad. Revista Nueva Sociedad, 256, 30–44. https://nuso.org/articulo/economia-feminista-y-economia-del-cuidado-aportes-conceptuales-para-el-estudio-de-la-desigualdad/

Scielo Chile. (2019). Perspectiva de género en la relación entre profesionales del área de la salud con usuarios y usuarias: Una revisión de la literatura. Revista de Psicología, UNAM, 14(2). https://doi.org/10.20511/py20.v14n1a7

Scielo ISCIII. (2017). Aportes del enfoque de género en la investigación de cuidadores primarios de personas dependientes. Revista de Enfermería, 26(2). https://scielo.isciii.es/scielo.php?pid=S1132-12962017000200008

Tronto, J. (1987). Más allá de la diferencia de género: Hacia una teoría del cuidado. Signs: Journal of Women in Culture and Society, 12(4), 644–663. [Referencia fundacional, traducción al español ampliamente citada.]

B. Informes institucionales

Consejo General de Enfermería de España (CGCOM). (2021). Informe sobre la situación de género en la profesión enfermera. CGCOM.

New Medical Economics. (2025). Cuidar en Red: modelo de salud en clave de género. https://www.newmedicaleconomics.es/cuidar-en-red-modelo-de-salud-en-clave-de-genero/ [Publicado en octubre de 2025]

OPS / Task Force Interamericano sobre Liderazgo de las Mujeres. (2025). El liderazgo de las mujeres en la salud de las Américas: Por una gobernanza sanitaria paritaria e inclusiva. OPS. https://www.paho.org/es/noticias/23-1-2025-mujeres-ocupan-menos-30-cargos-directivos-sector-salud-america-latina-pese

OMS / Red Mundial de Personal Sanitario / Women in Global Health. (2019). Delivered by women, led by men: A gender and equity analysis of the global health and social workforce. OMS. https://www.who.int/es/news-room/feature-stories/detail/10-key-issues-in-ensuring-gender-equity-in-the-global-health-workforce

Razón Pública (Colombia). (2026, febrero). La feminización del cuidado y los vacíos de la reforma a la salud en el sector de la enfermería. https://razonpublica.com/la-feminizacion-del-cuidado-los-vacios-la-reforma-la-salud-sector-la-enfermeria/

SPE (Colombia). (2025). Informe del sector del cuidado remunerado en Colombia 2025. Servicio Público de Empleo / Ministerio de Trabajo.

Women in Global Health. (2023). La situación de la mujer y el liderazgo en la sanidad mundial [traducción al español del informe State of the World’s Nursing y Women in Health Leadership]. WGH. https://womeningh.org/wp-content/uploads/2023/04/LA-SITUACION-DE-LA-MUJER-Y-EL-LIDERAZGO-EN-LA-SANIDAD-MUNDIAL.pdf

C. Fuentes hemerográficas

El Economista. (4 de febrero de 2021). Feminización no es sinónimo de igualdad: ellas solo ocupan el 20% de los altos cargos en sanidad. https://www.eleconomista.es/ecoaula/noticias/11026515/02/21/

El Economista. (8 de marzo de 2023). Sanidad: un sector feminizado que lucha para eliminar la desigualdad de género. https://www.eleconomista.es/salud-bienestar/empresas/noticias/12179769/03/23/

Fundación Gabo. (8 de marzo de 2022). La feminización de los cuidados genera un círculo vicioso para el desarrollo de las mujeres: Nasheli Noriega. https://fundaciongabo.org/es/noticias/articulo/la-feminizacion-de-los-cuidados-genera-un-circulo-vicioso-para-el-desarrollo-de

IM Médico Hospitalario. (2024). Las desigualdades de género afectan la calidad de la atención médica y la innovación en salud femenina. https://www.immedicohospitalario.es/noticia/50240/

semFYC. (6 de marzo de 2026). Avances en la feminización de la medicina: liderazgo y conciliación en atención primaria. https://alcazardesanjuan.com/avances-en-la-feminizacion-de-la-medicina-liderazgo-y-conciliacion-en-atencion-primaria/ UNLP – Cuadernos de H ideas. (5 de agosto de 2022). Representaciones sociales sobre la feminización de los cuidados en enfermería. https://perio.unlp.edu.ar/ojs/index.php/cps/article/vie

Gestión y Economía de la Salud

Producir información, conocimiento y discusión sobre gestión sanitaria y economía de la salud

Saltar al contenido ↓