Desigualdad y Empleo Informal: La Realidad de los Cartoneros en Argentina

Este posteo aborda un determinante social, el empleo informal, para poner atención en que esto no lo resolverá el mercado mediante una reforma laboral, no, porque no seran elegidos, porque en estos años no se hizo mucho para sacarlos de esta situación, para llegar a este momento en el cual lo que se puede juntar, no alcanza para la comida. Porque no nos duele y miramos sin mirar a los ciudadanos que están en la calle, tapados durmiendo en pleno día, a los que escarban y revuelven la basura, seleccionando lo que pueden vender, inclusive introduciendo en los grandes cestos para ver si pueden mejorar la captura, y dejan puesto un pequeño palo, para que sepan que ya fueron vistos o revisados que otro trashumante no pierda tiempo . Estos ciudadanos, son denominados los recicladores urbanos.

Ser cartonero no es un trabajo. Es denigrar al semejante

En argentina se producen por día un kg de basura o sea 47 mil toneladas, siendo los cartoneros el emergente por excelencia del tejido social de una sociedad muy desigual que hace cuatro décadas los llamaba “cirujas”. La actividad de revolver entre la basura con el fin de encontrar algo recuperable los hizo denominar recicladoras.

“La búsqueda de recursos sería una de las características que define a la actividad cartonera. Comparándola con otros movimientos sociales, los cartoneros tienen un perfil mucho más activo- productivo que reactivo. En cambio, de quedarse en la protesta, el recuperador busca producir cambios a través del trabajo”.

Si bien fue siempre una actividad individual, el trabajo de recuperación de residuos se está transformando en un hecho comunitario, llegando a formar hoy una verdadera cadena social. El primer eslabón comienza en el consumidor que deja la basura en bolsas diferenciadas; luego pasa por el recuperador que la recoge y clasifica, continúa en el acopiador y termina en las empresas recicladoras. Con la recuperación económica del país poscrisis, los cartoneros no desaparecieron. Al contrario, comenzaron a nucleares cooperativas y accionar con su trabajo desde otros ámbitos (Pérez; 2014).

“Los residuos constituyen un gran problema para todos los habitantes del planeta, ya que la sobrepoblación y el consumo desmesurado aumentan la cantidad de basura que se genera día a día. El tratamiento inadecuado que se hace de ellos, como las quemas y los basurales a cielo abierto, provoca graves problemas de contaminación que, a su vez, inciden en la salud de la gente, dañan el medioambiente y desembocan en conflictos sociales y políticos. ¿Cómo se puede reducir la cantidad de residuos que generamos? La clave está en la reutilización y el reciclado; en la reinserción de esos materiales en un nuevo ciclo”.

“Cada 1 de marzo se celebra el Día Internacional de los Recuperadores Urbanos, una fecha que nos invita a reflexionar sobre la importancia del trabajo que realizan estas personas para el cuidado del ambiente y la construcción de ciudades más sustentables”.

“La recolección, clasificación y comercialización de los residuos reciclables es un servicio necesario en todo lugar donde exista actividad humana. Este trabajo es realizado por recuperadores/as urbanos/as, quienes ya forman parte del paisaje de las ciudades. Conocer el trabajo que realizan permite entender por qué la adecuada gestión de los residuos se ha convertido en una necesidad socioambiental”.

“El rol socioambiental de los/as recuperadores/as, cartoneros/as y recicladores/as tiene que ver -a manera de síntesis- con la recolección y clasificación de materiales reciclables. Además de convertir estos residuos en potenciales recursos para reinsertarse en la cadena productiva, realizar tareas de concientización y educación ambiental a la ciudadanía. Es decir, nos enseñan cómo separar en origen además de contarnos qué pasa con esos residuos una vez que son descartados en la vía pública. Sin embargo, han sido históricamente excluidos/as”.

¿Es merecido recorrer a pie con un dispositivo rodante improvisado revisando la basura de los contenedores seleccionando lo que se puede reciclar? Y llevarlo a los depósitos, con personas que hacen con camiones la logística. ¿Esto es un trabajo? ¿Darles otra salida sería criminalizar la pobreza? O realmente pensar que esto, por razones de salubridad y dignidad humana, no puede haber entre 150,000 y 300,000 argentinos viviendo de “cartoneros”?

Familias que recorren los fines de semana, con sus progenitores a recoger basura y pedir comida, enfrentándose a un estigma social que los margina aún más. Empujando carritos improvisados, se ven obligados a buscar en desechos lo que otros desechan. Ropa o zapatillas, y que siempre uno tiene apartado para responder a esos pedidos o acercarlos a la iglesia, para que Caritas lo entregue. Pero a menudo, esto no es suficiente, y la desesperación se agrava. No es preservar un trabajo digno. No es una actividad de subsistencia legítima. Es una lucha diaria por la supervivencia en un sistema que parece olvidarlos, donde la pobreza se convierte en un ciclo del que es difícil escapar, y donde las condiciones de vida de estas familias se ven comprometidas, haciendo urgente el debate sobre soluciones sostenibles y la necesidad de un cambio en la percepción y atención hacia ellos.

A Las cooperativas se busca comprenderlas como alternativas de organización económica y social, focalizando en la solidaridad como valor supremo y en la esperanza de vivir mejor, rebuscándose la vida contra un Estado que, en la mayoría de los casos, no acompaña este proceso.

Francisco Suárez afirma: “En sí hay dos condiciones básicamente para el crecimiento del reciclado bajo sistemas informales. Uno es la situación de gran segmentación, polarización social, y otro es ciudades que han tenido un desarrollo industrial importante. Entonces, en estos contextos se da fuertemente esta cuestión de la recuperación informal.

En un país con una institucionalización pobre, y que están además siendo vilipendiadas las que resisten, hacerlo con el movimiento de cartoneros, para que sigan siendo de por vida cartoneros es un despropósito. Encuadrarlos en el ámbito de la economía popular, como «reivindicación de derecho al trabajo, la protección laboral y la consolidación de un sujeto político emergente». Aceptamos que haya trabajadores excluidos. Que significado tiene eso, desde el 2002, y no se ha hecho mucho. Suprimir la intermediación, y que cobren directamente. Reciclado e inclusión social. Cual inclusión social. De vehiculizar el malestar y el reclamo. Pero que protección implica.

La evolución de los movimientos sociales se encuentra determinada por cuatro procesos que sus organizaciones experimentan y que van a determinar que se encaminen hacia nuevas formas organizativas que faciliten la participación política: el tránsito de crecimiento y declive de las propias organizaciones movimientos sociales, lo cual puede estar influenciado por cambios en el contexto socio-político, así como por la capacidad de estas organizaciones para adaptarse a nuevas realidades; la estructura interna de dichos colectivos, que abarca no solo el grado de profesionalización y el número de efectivos, sino también el nivel de jerarquización, la cohesión interna y la capacidad de liderazgo; la estructura externa o las relaciones vinculantes con los actores aliados, las bases y las autoridades, que son fundamentales para asegurar el apoyo y la legitimidad del movimiento; y, finalmente, la modificación de sus objetivos, así como la variación de los repertorios de acción, que permiten a los movimientos sociales ajustar sus estrategias y tácticas en respuesta a la dinámica del entorno y a las necesidades de sus integrantes (Kriesi, 1999). Ninguno de estos aspectos se ve o se vislumbra que va en ese camino. La postura que planteo en abierta oposición a lo publicado que el cartoneo no es una actividad laboral, salvo en el caso de las cooperativas y los grandes generadores, donde la separación esta cuidada, y la actividad es claramente útil.

En general, el cartoneo es por necesidad, surgido de la desesperación de quedarse sin trabajo y no tener la formación adecuada para insertarse en el mercado laboral formal. No se le enseña nada a quienes se ven empujados a esta situación, y su actividad es completamente libre pero carente de protección, lo que significa que no tienen rendimientos económicos estables ni garantías de ingresos. Será que hay intermediarios que se benefician con sus tareas. El mercado regula el precio de su trabajo, que disminuyó a un tercio, que a menudo es miserable, y la necesidad de sustentar a sus familias sigue aumentando, lo que genera una situación insostenible. Ya hay más de una generación de cartoneros, lo cual resulta un fracaso social evidente que evidencia la falta de políticas efectivas para resolver este problema, perpetuando así un ciclo de pobreza y exclusión. Su vida está signada por la urgencia de encontrar alimento y recursos, así como por la precariedad y la incertidumbre que les acompaña día a día. Están descartados por un sistema político, económico y social que no les ofrece alternativas dignas, y la llegada al movimiento cartonero es como caer a un abismo del cual parece no haber salida. Cartonear es, primordialmente, para comer, y se ha convertido en un fenómeno social que agrupa no solo necesidades económicas, sino también reivindicaciones más básicas del ser humano, tales como el derecho a un trabajo digno, una remuneración justa y la protección laboral. Además, es una actividad informal y sin mucho valor añadido, lo que impide que estos individuos sean reconocidos como parte integral de la economía. No confluye ningún compromiso real con el medio ambiente ni se realiza un servicio social que les permita mejorar su situación. Por el contrario, el cartoneo suele ser menospreciado y estigmatizado, a pesar de que su contribución es vital para el reciclaje y la reducción de desechos en las ciudades, tocando una fibra más profunda que exige atención y resolución urgentes por parte de la sociedad en general. Esta percepción negativa se ve alimentada por una falta de comprensión sobre el impacto positivo que los cartoneros tienen en la sostenibilidad urbana, donde su labor no solo ayuda a limpiar las calles, sino que también contribuye a un sistema de reciclaje que ahorra recursos valiosos. Sin embargo, a menudo son invisibilizados, y sus esfuerzos se ven opacados por el estigma social, lo que dificulta aún más su integración en la sociedad. La historia de cada cartonero es un testimonio de resiliencia; enfrentan no solo las dificultades económicas, sino también la exclusión social, lo que les obliga a buscar alternativas que muchas veces son inalcanzables en un mundo que les gira la espalda. Cada jornada de trabajo es un recordatorio de su lucha y su determinación, mientras que la comunidad en su conjunto se beneficia de su labor, mostrando la importancia de visibilizar y valorar el trabajo que realizan. El precio del cartón bajo de 300 pesos a 100 pesos el kg, por lo tanto, para no perder ingresos hay que trabajar el triple. Desde una organización aseguran que en los últimos meses la cantidad de recuperadores que trabajan en el sector bajó. Explican que lo saben porque cerró cerca de un tercio de las cooperativas, que tienen en promedio entre 50 y 100 trabajadores. Esta llevando a un abismo más grande. Los excluidos. Para cubrir la canasta alimentaria, hoy es necesario juntar 6000 kg de cartón al mes, lo cual es prácticamente imposible. “La apertura de importaciones hizo estragos en las cooperativas de recuperadores y también en los recuperadores que no están organizados en cooperativas”, asegura Francisco Dorbessan, referente de la cooperativa Amanecer de los Cartoneros. “Incluso muchos galponeros que le compraban material a los que cartoneaban de manera independiente cerraron porque para ellos ya no es negocio”,

Tenemos 200.000 argentinos que forman este grupo de cartoneros, que les tenemos que asignar otras tareas más dignas en la sociedad, formales y establecidas, que este fenómeno del reciclado no requiere de un ejercito improductivo de recicladores, sin horarios, que caminan la ciudad sin rumbo, sin sueños, ni esperanzas, y merecen nuestra atención y visibilización.

Lo que nos lleva a una reflexión final respecto de que los determinantes podemos observarlos y operarlos a nivel microsocial, mesosocial y macrosocial, y en todos ellos deberíamos incluir lo que ocurre en la vida cotidiana de los actores sociales. Considero que proponer determinantes o condicionantes estructurales sin incluir cómo manejan los mismos los diferentes actores sociales en su cotidianeidad, conduce a propuestas tautológicas, que a menudo resultan insuficientes para entender la complejidad de las dinámicas sociales. Por lo que quienes trabajan con determinantes sociales debieran explicitar no sólo quiénes son los actores sociales que están operando en los procesos de SEAP que se quieren modificar o cambiar, sino también cuáles son los papeles y funciones de cada uno de dichos actores sociales, así como las interacciones que se generan entre ellos. Porque obviamente, en este contexto, los determinantes no sólo refieren a estructuras, sino necesariamente a mediaciones, y una de las cuestiones es observar quiénes son los actores afectados, así como establecer a través de qué actores sociales se enfrentan dichos problemas y cómo operan los mismos. Esto implica una investigación profunda sobre los roles, intereses y estrategias de los actores involucrados, ya que conocer sus motivaciones y formas de acción puede revelar mucho sobre el impacto de los determinantes. Considero que una de las limitaciones más fuertes de las perspectivas deterministas es plantear los determinismos sin los actores que los dinamizan socialmente o, si los incluyen, aparecen como básicamente determinados, lo que limita la capacidad de entender el verdadero funcionamiento de los procesos sociales. Y ello para observar si los determinantes actúan como tales, si los actores son decidivos o no para determinar los procesos, o si los mismos son secundarios y por qué, resaltando la necesidad de un análisis integrado que no se quede en la superficie, sino que desentrañe las múltiples capas de interacción en las que se configura la realidad social.

Necesitamos asumir que más allá de que haya determinantes -o condicionantes- lo que no cabe duda es que nosotros reproducimos los sistemas a partir de nuestras vidas cotidianas, influenciados por hábitos, costumbres y estructuras sociales que han sido internalizadas a lo largo del tiempo. Esto ocurre incluso cuando cuestionamos y enfrentamos al sistema, ya que nuestras acciones cotidianas suelen estar guiadas por la normalidad de nuestras rutinas. Es decir, constituimos el principal agente de la reproducción de los sistemas debido a diversas causales económico-políticas, socioculturales e ideológicas, y a que la vida es en gran medida rutina y repetición, donde las decisiones que tomamos, aunque parezcan individuales, se entrelazan con procesos mucho más amplios que perpetúan esos mismos sistemas. Y esto no sólo ocurre bajo el capitalismo, sino bajo cualquiera de los sistemas que han existido, donde la resistencia o el cambio parecen ser desafiados por la resistencia inherente a lo familiar, demostrando así que romper el ciclo es una tarea compleja que requiere una profunda reflexión sobre nuestras acciones y sus implicaciones.

Paracentesis guiada por ultrasonido

Andre Kumar, M.D., M.Ed.,1 Ria Dancel, M.D., 2 Benjamin T. Galen, M.D., 3,4 Sanjay A. Patel, M.D., 5 Irene W.Y. Ma, M.D., Ph.D., 6 y Joséphine A. Cool, M.D.7,8

La paracentesis abdominal puede realizarse tanto como procedimiento diagnóstico como terapéutico. La paracentesis diagnóstica implica el uso de aspiración con aguja fina para establecer las causas de la ascitis incipiente o para descartar infecciones como la peritonitis bacteriana espontánea.1

 La paracentesis terapéutica implica el drenaje del catéter para aliviar el malestar abdominal o el compromiso respiratorio.1

El uso de ecografías para guiar la paracentesis generalmente resulta en menos complicaciones, incluyendo hemorragias y lesiones intestinales, y en un aumento de la comodidad del operador y las tasas de éxito del procedimiento.2-4

Ecografía estática

Se utiliza la guía para seleccionar y marcar el lugar de inserción de la aguja inmediatamente antes de que se realice el procedimiento. La guía dinámica por ultrasonidos, en cambio, se utiliza para visualizar directamente la entrada de la aguja en la cavidad peritoneal en tiempo real. La guía dinámica por ultrasonido requiere un nivel de habilidad más alto y debe ser realizada solo por quienes estén completamente entrenados en esta técnica.4 Este artículo se centra en la guía estática por ultrasonidos. Indicaciones para la paracentesis La paracentesis diagnóstica se indica cuando es necesario aclarar la causa de la ascitis, descartar peritonitis bacteriana espontánea o secundaria en cualquier paciente con ascitis y descompensación aguda, o para monitorizar la respuesta al tratamiento de la peritonitis bacteriana.

La paracentesis diagnóstica debe realizarse lo antes posible en cualquier paciente con cirrosis y ascitis que se presente para atención clínica aguda.5

Las indicaciones terapéuticas para la paracentesis son aliviar el dolor, las molestias o la dispnea relacionadas con la ascitis y tratar el síndrome compartimental abdominal.5

Contraindicaciones para la paracentesis La paracentesis está contraindicada en lugares con infección suprayacente, vasos visiblemente agrandados o hematoma de la pared abdominal. Debe evitarse en pacientes que no pueden seguir las instrucciones. El embarazo es una contraindicación relativa, y solo profesionales con experiencia deberían realizar este procedimiento en pacientes embarazadas. La coagulación intravascular aguda diseminada sin tratar y la uremia con trombocitopenia también son contraindicaciones relativas a la paracentesis terapéutica.5,6

En pacientes con cirrosis, la presencia de trombocitopenia o un tiempo elevado de protrombina no predice con precisión el riesgo de hemorragia debido al procedimiento, y la transfusión de factores de coagulación o plaquetas antes del procedimiento no es habitualmente recomendada.5 6 La transfusión de productos sanguíneos puede considerarse de forma individualizada en estos casos.5,6 No debe intentarse el procedimiento si la cantidad de ascitis es insuficiente para una toma de muestras segura. Tampoco debe intentarse el procedimiento cerca del abdomen. estructuras como el hígado, bazo, vejiga o intestino.1,4 La presencia de adherencias abdominales también puede considerarse una contraindicación relativa. La ascitis loculada puede impedir la paracentesis terapéutica.

Equipo

Reúne el equipo necesario, que puede montarse en kits preempaquetados. Deberías estar familiarizado con el equipo y los kits disponibles en tu centro. Para la preparación y administración estéril de analgesia necesitarás una compresa absorbente para la parte inferior, una solución antiséptica que contenga gluconato de clorhexidina (o povidona-yodo o solución alcohólica al 70% si el paciente es alérgico a la clorhexidina), gasas estériles, guantes estériles, una cortina, mascarilla facial, protección ocular, agentes anestésicos como lidocaína al 1 a 2% o bupivacaína del 0,25 al 0,5%,  y una jeringuilla de 5 a 10 ml con agujas de pequeño calibre para la administración de agentes anestésicos, como agujas de calibre 22, 25 o 27, con longitud suficiente para anestesiar el peritoneo.1 Para obtener muestras de líquido ascítico, necesitarás un dispositivo de ultrasonido equipado con un transductor de baja y otro de alta frecuencia, un dispositivo de catéter sobre la aguja de longitud suficiente para alcanzar el peritoneo,  una jeringuilla grande (al menos 60 ml de volumen) para obtener la muestra, un bisturí, tubos y botellas de cultivo para las muestras, botellas de vacío o contenedores de succión y tubos de drenaje (si se realiza una paracentesis de gran volumen), y apósitos o vendajes.1

Preparación del paciente

Obtenga el consentimiento informado por escrito del paciente o de un representante legal. Pregunta al paciente sobre alergias al látex, clorhexidina, yodo o agentes anestésicos. Si es posible, que el paciente vacie la vejiga para minimizar el riesgo de lesión vesical. Colocar al paciente con la cabecera de la cama elevada aproximadamente entre 30 y 45 grados para permitir que el líquido libre se acumule en los cuadrantes inferiores. Puedes colocar una almohada debajo de la cadera contralateral del paciente para favorecer la acumulación de líquidos durante el procedimiento.

Ecografía y escaneo

Un transductor de matriz en fase o curvilínea de baja frecuencia es el transductor óptimo para encontrar líquido libre intraabdominal (Fig. 1).

Escanear las vistas del cuadrante superior derecho, superior izquierdo y pélvicas tanto en los planos sagital como transversal para asegurarse de que el paciente tenga líquido libre y que ningún líquido visible esté contenido en estructuras. Un ceco dilatado; quistes en el riñón, hígado u ovarios; hidronefrosis; y una vejiga agrandada puede dar la falsa apariencia de ascitis. Estas colecciones fluidas suelen tener un aspecto redondeado. A continuación, escanea los cuadrantes inferiores del abdomen. Encuentra el mejor sitio para la paracentesis identificando puntos clave de la ecografía, incluyendo el tejido subcutáneo, el peritoneo, la ascitis y los órganos abdominales (Fig. 2).

La ascitis aparece como un espacio oscuro o anecoico limitado superficialmente por la pared abdominal y un peritoneo brillante, o hiperecóico. Los intestinos aparecen como estructuras hiperecoicas flotantes libres en el campo de imagen más profundo. Los órganos abdominales suelen ser intermedios en su ecogenicidad. Utiliza la ecografía para identificar el lugar preferido — uno que tenga la mayor cantidad de líquido, no tenga vasculatura superior y esté a una distancia suficiente de los órganos intraabdominales, el intestino y la arteria y venas epigástricas inferiores. Cuando se identifique la ascitis, observa la profundidad relativa del líquido desde la piel, así como el tamaño de la acumulación de líquido desde el peritoneo hasta los intestinos, según la Figura 1. Uso de una sonda de ultrasonido de baja frecuencia para identificar ascitis. Figura 2. Apariencia ecográfica de la ascite y estructuras adyacentes. guía la selección de una aguja y un catéter de longitud suficiente. La aguja debe insertarse en el ángulo de la insonación (el ángulo del transductor y el haz respecto a la piel y el tejido subcutáneo). Una vez que visualices el líquido ascítico, escanea en dos planos, al menos 5 cm en cada dirección, para asegurarte de que no hay intestino subyacente. Aplica una presión suave hacia abajo para imitar la presión que puede encontrar al insertar el catéter. Observa la profundidad del fluido libre presente con la presión descendente. Busca una profundidad de fluido de al menos 2 cm para garantizar la seguridad del procedimiento. Si el intestino está muy cerca de la pared abdominal cuando se aplica presión, busca un lugar alternativo para la inserción de la aguja. Los profesionales con menos experiencia en la realización de paracentesis deberían elegir un lugar que esté a una distancia de 5 cm o más del intestino y otras estructuras en cada plano. A continuación, utiliza el transductor de alta frecuencia para descartar la presencia de vasculaturas suprayacentes. Localiza la arteria epigástrica inferior y las venas en la vaina del recto (Fig. 3) y utiliza esos vasos como referencia.

Utiliza imágenes Doppler de potencia o color y coloca el transductor en una orientación transversal hacia la vaina recta de la pelvis, ajustando la caja de color para cubrir el área desde la piel hasta el peritoneo. Ajusta la configuración de la máquina para detectar bajo caudal. Sujeta el transductor quieto. Cuando se utiliza imagen Doppler en color, puede que sea necesario inclinar ligeramente el transductor para detectar el flujo, lo cual puede pasar por alto si el transductor se coloca perpendicular al vaso. Ajusta la ganancia de color para detectar cualquier recipiente subyacente. Primero aumenta la ganancia, luego baja la ganancia lentamente hasta que desaparezca cualquier ruido de señal. Una vez que los recipientes sean claramente visibles, mueve el transductor y utiliza los mismos ajustes para escanear el sitio de paracentesis elegido en varios planos. Si detectas vasos, elige un sitio alternativo. Asegúrese de que el sitio seleccionado esté al menos 2 cm lateralmente a la vaina recta en el cuadrante inferior derecho o izquierdo para evitar perforar los vasos epigástricos inferiores. Marca el lugar deseado con un bolígrafo quirúrgico o aplica una presión suave y sostenida hacia abajo con el extremo de una tapa de aguja para marcar el lugar. Limpia el gel e indica al paciente que permanezca quieto después de que se haya marcado el lugar. Si no hay un transductor de alta frecuencia disponible, se puede realizar una evaluación de los recipientes con un transductor de baja frecuencia, aunque la sensibilidad para identificar los recipientes puede ser menor. Paracentesis Antes de comenzar el procedimiento, realiza un tiempo de espera para confirmar el paciente, el procedimiento y el lugar de inserción de la aguja correctos. Confirme la cantidad de líquido que se debe extraer y prepárese para realizar una infusión de albúmina y pruebas diagnósticas según se indique. Obtén un conjunto base de signos vitales. Realiza la higiene de manos antes de abrir y preparar el botiquín, y prepara el lugar de la inserción de la aguja con una solución antiséptica adecuada. Ponte equipo de protección personal, incluyendo mascarilla, protección ocular y guantes estériles. Una bata estéril es opcional. Coloca la cortina estéril fenestrada sobre el sitio de inserción de la aguja previsto. Asegúrate de tener un campo estéril suficiente para realizar el procedimiento. Prepara entre 5 y 10 ml de anestesia local. Utilizando una aguja de calibre pequeño, como una de calibre 22, 25 o 27, eleva una aguja bajo la piel y luego dirige la aguja más profundo, aspirando mientras avanzas para asegurarte de que la aguja no esté en un vaso sanguíneo antes de inyectar anestesia local. Puede ser necesaria una aguja ligeramente más larga y de calibre 22, como una aguja de calibre 22, para infiltrarse en los tejidos más profundos hasta el peritoneo. Cuando el líquido se aspira en el catéter, inyecta algunos adicionales de la Figura 3. Uso de imágenes Doppler para identificar la vasculatura. Todos los derechos reservados, incluidos los de minería de texto y datos, entrenamiento de IA y tecnologías similares. mililitros de solución anestésica en el peritoneo altamente sensible y retirar la aguja. Para pacientes con tejido adiposo considerable o anasarca, puede ser necesaria una aguja de punción lumbar con el estilete retirado. Después de asegurarse de que la piel está bien anestesiada, realiza una pequeña incisión de menos de 5 mm de ancho en la piel con un bisturí para facilitar la inserción del catéter. Ajusta la longitud de la hoja insertada para que la incisión sea lo suficientemente grande para que pase el catéter; La incisión nunca debe superar la profundidad desde la piel hasta el peritoneo indicada en la ecografía. Para bisturís con longitudes ajustables, ajusta la longitud de la hoja para que la incisión tenga menos de 5 mm de ancho. Esta pequeña incisión minimiza la presión necesaria para avanzar el catéter hacia el peritoneo. Una presión excesiva puede disminuir el espacio entre el peritoneo y el intestino y puede aumentar el riesgo de complicaciones. Utilizando el catéter sobre el complejo de agujas unido a una jeringuilla, inserta la aguja mientras se aplica presión negativa sobre la jeringuilla. Cuando encuentres líquido ascítico, avanza la aguja entre 1 y 2 mm más para asegurarte de que el catéter se introduce completamente en el peritoneo. Manteniendo la jeringuilla estable, avance completamente el catéter sobre la aguja hacia la cavidad peritoneal (Fig. 4).

Retira la aguja una vez que el catéter esté completamente avanzado. Nunca vuelvas a insertar la aguja en el catéter después de que la aguja haya sido retraída, ya que esto podría provocar fragmentación del catéter dentro del peritoneo. Obtén muestras de cultivo y cualquier otra muestra necesaria usando una jeringuilla estéril. Colocar las muestras de líquido ascítico en los frascos adecuados, incluyendo la inoculación directa en frascos de cultivo mediante dispositivos de transferencia estériles, y enviarlas al laboratorio para su análisis. Si se indica paracentesis terapéutica, conecta el tubo a las botellas de vacío o al contenedor de succión. Algunos kits contienen equipos que permiten el drenaje manual del líquido a una bolsa. Solución de problemas Si el flujo de ascitis se ralentiza o se detiene durante la recogida de la muestra de fluido, considera los siguientes pasos. Si usas un recipiente de vacío, cierra la llave de registro, si la hay, o sujeta el tubo y cálbitalo por una jeringuilla. Si puedes aspirar líquido con una jeringuilla, entonces es probable que el dispositivo de vacío y sus conexiones sean el problema. Concéntrate en esos para asegurarte de que hay succión presente. Si no puedes aspirar líquido con una jeringa, recoloca al paciente sin contaminar el campo elevando la cabecera de la cama o girando lentamente al paciente hacia el lado de la paracentesis. Si el flujo sigue siendo limitado, cierra la llave de paso conectada al paciente o sujeta el tubo, y luego gira suavemente y retira ligeramente el catéter y vuelve a conectar el aparato de succión. Otra técnica de solución de problemas consiste en enjuagar el catéter con solución salina estéril, que puede desalojar cualquier tejido intestinal que pueda estar bloqueando los puertos del catéter. El procedimiento debe terminarse si estas maniobras no mejoran el flujo del líquido o si hay dificultad para aspirar el líquido. Si ocurre una fuga sustancial de ascitis desde el sitio original de inserción del catéter, girar al paciente hacia el lado opuesto al sitio de inserción, lo que facilita el flujo interno de ascitis alejándose del sitio; usar pegamento adhesivo o una puntada de cordón para cerrar la incisión; o usar un parche de celulosa oxidada regenerada en la incisión seguido de pegamento adhesivo. Aunque el uso de la «técnica de la línea Z» para la inserción de catéteres puede considerarse para evitar la aparición de fugas de ascitis postprocedimentales,1 esta técnica puede aumentar el riesgo de sangrado en la Figura 4. Inserción de catéter para paracentesis. debido a punción involuntaria de vasos vasculares, a menos que se realice con guía por ultrasonido en tiempo real. La técnica de la línea Z se realiza tirando caudal de los tejidos cutáneos antes de la inserción de la aguja para minimizar la superposición del sitio de inserción en la piel con el sitio de inserción peritoneal.1 Para pacientes en los que el volumen de ascitis detectado es pequeño, considere derivar a un procedurista experimentado que se sienta cómodo con la guía dinámica por ultrasonidos. Finalización del procedimiento Cuando la extracción de la muestra esté completa, retira el catéter y aplica una presión suave seguida de un vendaje. Deshazte de los objetos punzantes, líquidos y equipo adecuadamente. Considere el uso de infusión intravenosa de albúmina en casos de paracentesis de gran volumen. Vigila al paciente para detectar cualquier complicación postprocedimental.

Complicaciones

El riesgo general del procedimiento es bajo. Sin embargo, siempre hay que vigilar al paciente para detectar fugas de ascitis postprocedimentales; sangrado clínicamente significativo, que podría provocar hemoperitoneo o hematoma de la pared abdominal, hipotensión o shock, o incluso la muerte, especialmente si la arteria epigástrica inferior está lacerada; infecciones, que van desde una infección cutánea localizada hasta peritonitis o infección del torrente sanguíneo; fragmentación de la punta del catéter, cuyo riesgo se minimiza al no volver a insertar la aguja en el catéter; lesión de órgano; síndrome heparrenal y lesión renal aguda, especialmente cuando se realiza paracentesis de gran volumen sin reemplazo de albúmina; y reacciones adversas al agente anestésico local.

Resumen

Paracentesis puede realizarse de forma segura junto a la cama del paciente con guía por ecografía para indicaciones diagnósticas y terapéuticas.

El Futuro de la Atención Médica: Innovaciones y Megatendencias

La industria de la salud se está convirtiendo en un ecosistema dinámico. Pacientes, profesionales y actores del sector se benefician.

La atención médica se enfrenta a múltiples desafíos que se intensificarán en los próximos años. La población mundial está envejeciendo y creciendo; para 2035, podría alcanzar casi los 9 mil millones de personas . La incidencia de enfermedades crónicas como la diabetes, el cáncer y la demencia también está creciendo, y se prevé que los costos globales de tratamiento para estas afecciones alcancen los 47 billones de dólares estadounidenses para 2030 (PDF) . Los retrasos en los servicios de salud financiados por el estado están retrasando los tratamientos rutinarios y, dada la escasez mundial de profesionales de la salud, es poco probable que este problema se resuelva pronto. Si bien los medicamentos más nuevos, como los fármacos GLP-1, ofrecen esperanza en el tratamiento de diversas afecciones médicas, su costo actualmente es demasiado alto para la población general; un tratamiento con estos medicamentos para la obesidad en EE. UU. costaría al paciente promedio 500 dólares estadounidenses al mes. Y las desigualdades en ingresos y educación agravan aún más las desigualdades en salud. Mientras tanto, los consumidores y pacientes que esperan comodidad y un alto nivel de servicio en sus experiencias de compra ahora están aumentando sus expectativas sobre su propia atención médica. 

Pero los desafíos de hoy también representan las oportunidades del mañana. Imagine un futuro donde los tratamientos personalizados estén disponibles para todos; donde el descubrimiento de fármacos, gracias a la IA, sea más rápido, más eficaz y menos costoso que hoy; donde las plataformas tecnológicas y los servicios de salud colaboren para que la atención y los procedimientos sean más digitales y, por lo tanto, más accesibles para todos; donde los dispositivos electrónicos personales inteligentes de consumo puedan detectar las señales de alerta temprana de una gama cada vez mayor de afecciones; donde la tecnología portátil y las innovaciones en dispositivos médicos permitan el diagnóstico en tiempo real mediante IA.

Al igual que todos los demás aspectos del ecosistema industrial, la atención médica se está reconfigurando bajo la presión de  megatendencias clave : el cambio climático, la disrupción tecnológica, los cambios demográficos, un mundo fracturado y la inestabilidad social. Estas megatendencias son a largo plazo, pero su impacto se siente hoy. Esto significa que los líderes empresariales deben abordar una combinación de crisis a corto plazo en constante evolución y, al mismo tiempo, considerar cómo sus organizaciones pueden adaptarse al impacto de las megatendencias para evolucionar y prosperar. 

Los cambios provocados por las megatendencias se manifiestan en seis áreas fundamentales de la actividad humana: cómo construimos, creamos, nos movemos y nos impulsamos, y cómo nos alimentamos y cuidamos. En la atención médica, como en todos los ámbitos, está surgiendo un nuevo ecosistema. El ecosistema de atención del futuro será muy diferente del sector de la salud actual, a medida que evoluciona para reunir a actores tradicionales y no tradicionales que cooperan e innovan al concebir, habilitar y ofrecer intervenciones de atención. 

Se generará un cambio masivo en el valor —o como lo llamamos, valor en movimiento— en este ecosistema de atención médica. Surgirán grupos de valor completamente nuevos, centrados en el paciente. Otros, que hoy son pequeños, podrían crecer, mientras que otros desaparecerán por completo. Empresas establecidas y emergentes, organizaciones grandes y pequeñas, empresas públicas y privadas, y organismos reguladores se unirán al ecosistema desde una amplia gama de sectores tradicionales que abarcan tanto la economía real como la financiera. El ecosistema de la salud se reconfigurará en una red más amplia y diversa, capaz de satisfacer la creciente demanda y afrontar la mayor presión de los costes y las crecientes expectativas de los consumidores. 

Si bien los actores de la industria ya han comenzado a trabajar en esta dirección, aún queda mucho por hacer. Los líderes pueden afrontar los desafíos y aprovechar las numerosas oportunidades que se presentan al pasar de centrarse únicamente en su cadena de valor heredada directa a integrar el ecosistema más amplio. 

El futuro de la atención

¿Qué principios sustentan un ecosistema de atención reconfigurado?

Cuatro reconfiguraciones

En nuestra opinión, el ecosistema global de atención se reconfigurará en torno a cuatro atributos clave durante la próxima década. Será más preventivo, abordando los factores de riesgo de enfermedades desde el principio para evitar el deterioro de las condiciones y mantener a las personas sanas por más tiempo; esto implica la implementación de programas de salud comunitaria que eduquen a la población sobre hábitos saludables y la importancia de las revisiones médicas regulares. Será más personalizado, a medida que la atención cambia del enfoque actual de talla única a uno adaptado a las necesidades únicas de las personas, facilitando así tratamientos que consideren no solo la genética, sino también los estilos de vida y preferencias individuales de cada paciente. La atención médica será más predictiva y proactiva, utilizando tecnologías avanzadas para pasar de ser en gran medida reactiva a intervenir antes de que los problemas se vuelvan críticos; el uso de inteligencia artificial y análisis de datos permitirá identificar patrones que ayuden a prever enfermedades antes de que se manifiesten. Y estará más enfocada en el punto de atención, cambiando dónde, cómo y por quién se brinda la atención, con áreas como la telesalud, las cirugías remotas y las instalaciones físicas basadas en la comunidad que experimentarán un fuerte crecimiento, facilitando el acceso a servicios médicos y eliminando barreras geográficas que anteriormente limitaban la atención adecuada.

Atención preventiva

Centrarse en los factores de riesgo de enfermedades y promover una vida sana y un bienestar autodirigido puede reducir significativamente la necesidad de atención médica. Cuando los líderes priorizan la prevención, se puede mejorar la salud general de la población, lo que, a su vez, reduce la presión sobre los sistemas de salud pública, aliviando el estrés en hospitales y centros de salud. En el Reino Unido, el programa Our Future Health, dirigido por voluntarios apasionados por la salud comunitaria, utiliza información genética de manera innovadora para desarrollar tratamientos centrados en la prevención de enfermedades, lo cual promueve un enfoque más proactivo hacia la salud. Este programa se financia mediante una combinación estratégica de subvenciones gubernamentales e inversiones de empresas de ciencias de la vida, así como organizaciones benéficas de investigación sanitaria que confían en la importancia de la prevención. Además de ofrecer apoyo financiero, todas las partes interesadas que lo brindan también aportan su valiosa experiencia y habilidades, trabajando colaborativamente para ayudar a descubrir métodos más eficaces de prevención y tratamiento de enfermedades. En Malasia, la ONG Better Health Programme ha desarrollado una aplicación de salud digital, MyBHP (PDF) (tamaño del archivo: 1,1 MB), destinada a mejorar la capacidad de prevenir enfermedades no transmisibles mediante una dieta más saludable y la pérdida de peso, centrando sus esfuerzos en empoderar a los ciudadanos para que tomen decisiones más informadas sobre su alimentación. La aplicación ha involucrado a vendedores y establecimientos de comida locales como parte integral de un programa de reducción de la obesidad, sirviendo no solo como una herramienta educativa, sino también como una plataforma dinámica para comercializar productos alimenticios más saludables, creando así un círculo virtuoso donde la salud pública y la economía local se benefician mutuamente.

Atención personalizada 

La atención personalizada puede mejorar considerablemente la salud al permitir evaluaciones más equilibradas y cuidadosas de las posibles opciones de tratamiento. Al considerar la composición genética del paciente y los factores contribuyentes, como el estilo de vida y el entorno, los tratamientos a medida pueden abordar las necesidades y características individuales de cada paciente. Este enfoque innovador no solo permitirá diagnósticos más precisos, sino que también facilitará la identificación de anomalías para las cuales las decisiones de tratamiento pueden ser menos obvias, lo que generaría intervenciones efectivas y una posible reducción de gastos a largo plazo. En este contexto, los profesionales de la salud pueden adaptar sus estrategias basadas en una comprensión integral de la condición del paciente, lo cual fomenta la adherencia al tratamiento y mejora los resultados generales. En Dubái, meta[bolic], una empresa de productos terapéuticos, integra datos en su plataforma de salud GluCare recopilados del anillo portátil Oura, que rastrea numerosos marcadores, incluyendo la salud cardíaca y la actividad metabólica, lo cual añade un nivel extra de precisión y atención. Se utiliza un monitoreo constante para prevenir complicaciones e identificar las etapas iniciales de las afecciones antes de que empeoren, asegurando así que cada paciente reciba la atención más adecuada y oportuna, y maximizando el potencial de una vida larga y saludable.

Atención predictiva y proactiva

Las organizaciones sanitarias necesitan aprovechar los datos y la tecnología para adoptar un enfoque más predictivo y proactivo en la atención. Esto no solo les permite tratar a los pacientes en una etapa más temprana, antes de que se desarrollen enfermedades y otras afecciones, sino que también puede ayudar a mejorar significativamente los resultados de salud de los pacientes y reducir la carga de trabajo para los profesionales de la salud, permitiéndoles concentrarse en casos más complejos. Además, aumenta la calidad general del cuidado que se proporciona, haciendo que sea más eficiente y efectivo.

Existen numerosas maneras en que se está apoyando la atención proactiva en el ámbito sanitario. Por ejemplo, el análisis de datos y las pruebas pueden identificar afecciones de salud adversas de forma más temprana, lo que permite intervenciones más oportunas. Esto incluye utilizar tecnologías como el aprendizaje automático para predecir el riesgo de enfermedades crónicas, así como la implementación de sistemas de salud electrónica que faciliten un seguimiento constante. Un ejemplo notable de esto es Zoe, un programa de salud que se ejecuta en el Reino Unido y los Estados Unidos, que proporciona a los consumidores kits de prueba para el hogar. Estos kits incluyen un monitor de glucosa en sangre que ayuda a los usuarios a verificar qué alimentos causan picos de azúcar en sangre. Esta información es crucial, ya que les permite a los clientes de Zoe elegir alimentos más saludables que favorezcan la salud del microbioma intestinal, contribuyendo así a un bienestar integral.

Adicionalmente, las personas tendrán la oportunidad de gestionar su salud a través de modelos de gestión sanitaria basados en suscripción, donde los profesionales sanitarios, mediante el uso de tecnología, monitorizan y mantienen la salud de cada individuo. Este enfoque no solo permite una atención más personalizada, sino que también promueve una relación más fuerte entre pacientes y proveedores de salud. En los Estados Unidos, la plataforma en la nube de 1upHealth ayuda a mejorar los resultados de los pacientes al proporcionar un acceso eficiente y basado en datos de salud, permitiendo brindar una atención más proactiva y eficaz. Esto se logra facilitando el intercambio de datos entre proveedores, pagadores, empresas de tecnología sanitaria y compañías de ciencias de la vida, así como integrando los datos de reclamaciones en el proceso. Con este tipo de intercambios, se pueden establecer planes de tratamiento más personalizados y adaptados a las necesidades y condiciones específicas de cada paciente, lo que a su vez puede generar resultados mejorados en la salud.

Punto de atención 

Trasladar las ubicaciones de atención a entornos más accesibles y convenientes para los pacientes cambia drásticamente la dinámica de la prestación de la atención. Este enfoque innovador incluye no solo el uso de telesalud, servicios comunitarios y cirugía remota, sino que también abarca el desarrollo de tecnologías emergentes que facilitan la interacción entre médicos y pacientes. La implementación de estas estrategias podría generar ahorros significativos para los sistemas de salud, además de hacer que la atención sea más centrada en el paciente y eficiente. Kaiser Permanente busca brindar comodidad a los consumidores al ofrecer servicios de atención médica en las Clínicas Target en California, donde los clientes pueden surtir sus recetas de manera sencilla en las farmacias CVS ubicadas en el mismo lugar dentro de las Clínicas Target. Esta integración de servicios no solo ahorra tiempo, sino que también mejora la experiencia del paciente, fomentando una atención más holística. Además, la experiencia de la compañía en brindar soluciones innovadoras de atención la ha llevado a crear un fondo de capital riesgo para que otros proveedores potenciales impulsen aún más la innovación, asegurando así que se mantenga un flujo constante de nuevas ideas y prácticas en el sector de la salud. Este enfoque colaborativo no solo tiene el potencial de revolucionar la atención médica, sino también de elevar los estándares de calidad y accesibilidad en un espectro más amplio.

El ecosistema del cuidado

En un modelo centrado en el paciente, las organizaciones aprovechan facilitadores críticos para brindar atención de nuevas maneras.

Facilitadores críticos

Se necesitan varios facilitadores críticos para superar los numerosos obstáculos e impulsar la reconfiguración del ecosistema asistencial. Es fundamental que las organizaciones dominen su capacidad para impulsar estos factores y acelerar el progreso. 

Personal

La prestación de servicios de salud en el futuro exigirá un enfoque diferente para atraer y retener al personal sanitario, dado que el sector enfrenta numerosos desafíos, como el envejecimiento de la población y la creciente demanda de atención médica. Los empleadores deben centrarse en desarrollar nuevos modelos de empleo que incentiven y motiven a la fuerza laboral, ofreciendo no solo remuneraciones competitivas, sino también un ambiente laboral saludable y oportunidades de crecimiento profesional. La capacitación del personal es igualmente motivadora, ya que brinda a los profesionales de la salud la capacidad de integrar nuevas habilidades técnicas y ampliar sus competencias, lo que en última instancia se traduce en una atención de mayor calidad para los pacientes. Esto es esencial para un sistema sanitario preparado para el futuro, capaz de adaptarse a las innovaciones tecnológicas y a las cambiantes necesidades de la comunidad.

Tecnología e IA 

La tecnología desempeña un papel fundamental en la mejora de los resultados de salud. Es sorprendente cómo los avances en tecnología han transformado el ámbito de la salud, permitiendo no solo una atención más eficaz, sino también un enfoque más proactivo en la prevención. Los datos recopilados mediante dispositivos portátiles y monitores permiten una prevención y un manejo más eficaces de las enfermedades. Esta evolución ha llevado a que herramientas como los monitores de glucosa en sangre, que antes eran considerados una solución especializada, ahora sean una oferta para el mercado masivo, accesibles a una mayor cantidad de personas que necesitan controlarlo.

Además, los avances tecnológicos empoderan a los pacientes al brindarles un mayor acceso a la información y herramientas para la autogestión de su salud. Con aplicaciones y dispositivos conectados, los pacientes pueden monitorear su salud en tiempo real, lo que les permite tomar decisiones más informadas sobre su bienestar. La capacidad de rastrear signos vitales y otros indicadores de salud no solo mejora la confianza de los pacientes en su cuidado, sino que también fomenta una colaboración más estrecha con sus proveedores de atención médica.

La tecnología también facilita las consultas remotas e incluso la cirugía a distancia. Estas innovaciones son especialmente valiosas en contextos donde el acceso a especialistas puede ser limitado, eliminando barreras geográficas y mejorando la equidad en salud. La telemedicina ha revolucionado la forma en que los pacientes interactúan con su equipo médico, permitiendo consultas desde la comodidad de sus hogares y mejorando la continuidad de la atención.

Las aplicaciones de IA se utilizan a lo largo de la cadena de valor para complementar a los equipos de atención. En la atención al público, la IA se puede utilizar clínicamente para identificar a los pacientes en riesgo para un equipo de atención y así poder supervisarlos más de cerca. Esto no solo aumenta la eficiencia de la atención, sino que también garantiza que los pacientes más vulnerables reciban la atención necesaria antes de que las condiciones de salud se agraven. Además, la TI se puede aplicar para mejorar la calidad de los datos mediante la codificación, lo que permite diagnósticos más precisos de afecciones como el delirio, que puede ser difícil de identificar sin un análisis adecuado.

Por último, los redactores de IA, que automatizan la transcripción de las notas médicas, pueden aliviar la carga administrativa de los equipos de atención. Esto no solo libera tiempo valioso para que los profesionales de la salud se concentren en la atención directa al paciente, sino que también reduce el riesgo de errores durante la documentación, contribuyendo así a una atención médica más segura y efectiva. En conjunto, estas tecnologías no solo transforman la forma en que se brinda la atención, sino que también crean un futuro donde la salud puede ser gestionada de manera más efectiva y personalizada.

Datos y perspectivas

El intercambio de datos es fundamental para generar mejores perspectivas sanitarias. Dada la sensibilidad de los datos de los pacientes, es necesario facilitar su intercambio mediante la implementación de regulaciones de datos sólidas y medidas de seguridad que garanticen la privacidad y la seguridad. Además, es necesario animar e incentivar a las personas y a las empresas a compartir datos sanitarios. Los actores del sector sanitario también deben aprovechar los datos para mejorar las predicciones y la planificación, y utilizarlos como motor para impulsar nuevas innovaciones. 

Regulación y planificación

La regulación debe evolucionar desde la cobertura de países individuales a un enfoque más global para tener en cuenta la posible prestación de más servicios de atención transfronterizos. 

Financiación e incentivos

La transición a nuevos modelos de atención médica centrados en la intervención temprana, los tratamientos personalizados, la atención integrada y los modelos comunitarios reorientará la atención a la financiación, lo que obligará a tomar decisiones difíciles sobre su asignación. Las empresas farmacéuticas y de ciencias de la vida necesitarán incentivos para adaptarse a los nuevos modelos de atención y así mantener la viabilidad de sus modelos de negocio, ya sea mediante precios basados ​​en el valor o subvenciones para medicamentos preventivos. Todos los actores del ecosistema asistencial deben reconocer cómo una reconfiguración beneficiará a todos los actores de la atención médica a largo plazo. 

Empoderamiento del consumidor

Empoderar a los consumidores es fundamental para el futuro de la atención médica. Esto implica brindarles la información, las herramientas, la autonomía y la educación necesarias para tomar decisiones informadas sobre su atención. La educación del paciente también desempeña un papel importante, enfatizando la necesidad de una atención preventiva y proactiva, y fomentando hábitos más saludables. Facilitar el uso adecuado de los datos y la tecnología de salud para apoyar el autocontrol puede reducir aún más la carga asistencial mediante estrategias como escenarios de salas virtuales, que permiten a los pacientes recibir atención hospitalaria en casa. La tecnología portátil empodera aún más a las personas mediante el acceso y la propiedad de sus datos personales de salud.

Preparándose

Para participar y aprovechar el panorama cambiante de la atención médica, es importante ponerse manos a la obra ahora, ya que las oportunidades y los desafíos están en constante evolución. Todos los actores del futuro de la atención médica, desde proveedores de servicios hasta fabricantes de dispositivos médicos, deben comprender claramente cómo será el ecosistema que influirá en sus operaciones y estrategias. Esto incluye no solo definir cómo y dónde se creará o destruirá valor, sino también anticipar las tendencias emergentes que podrían afectar la manera en que se proporciona la atención. Posteriormente, los actores deben decidir cómo desean contribuir a cada ecosistema en función de sus capacidades actuales y futuras, evaluando sus competencias y la forma en que pueden innovar. La reinvención del modelo de negocio será necesaria para moldear y reposicionar la organización para el éxito dentro de los ecosistemas reconfigurados que los actores del sector salud han diseñado, aprovechando tecnologías emergentes y dinámicas de mercado cambiantes. Finalmente, los actores deben trabajar activamente para incorporar a otros participantes en cada ecosistema que habitan, desarrollando relaciones con terceros nuevas o evolucionadas y modelos de colaboración que les ayuden a alcanzar el éxito, estableciendo alianzas estratégicas, participando en iniciativas conjuntas y fomentando una cultura de innovación que permita responder mejor a las necesidades de los pacientes y de la comunidad en general.

Sumérgete más profundamente

En una serie de próximos artículos, analizaremos en detalle cómo prepararse para la próxima transformación de la atención médica, un cambio que promete revolucionar la forma en que se brindan los servicios de salud. Identificaremos las medidas necesarias en el ámbito laboral, como la capacitación continua de los profesionales de la salud, y abordaremos el impacto de la tecnología y la IA en el diagnóstico y tratamiento de enfermedades, así como en la gestión de datos médicos. También discutiremos la importancia de la regulación y la planificación en este nuevo panorama, asegurando que las innovaciones se implementen de manera segura y efectiva. Además, exploraremos el empoderamiento del consumidor, que dará a los pacientes un mayor control sobre su salud, y la financiación y los incentivos que serán cruciales para fomentar la adopción de estas innovaciones en el sector. A través de este análisis integral, buscaremos ofrecer una guía clara y práctica que ayude a profesionales, instituciones y pacientes a navegar en esta nueva era de la atención médica.

Gestión Responsable: La Urgencia de Actuar Ahora

Geri Mason y Alfred Rosenbloom 586–596

Negocios 2026

Introducción

En su discurso «Tengo un sueño», el Dr. Martin Luther King usó la frase «la feroz urgencia del ahora» como un apasionado llamado a la acción para crear una sociedad racialmente más justa en Estados Unidos. King también dijo en el mismo discurso: «Nos enfrentamos a la realidad de que el mañana es hoy» y «No existe el concepto de ser demasiado tarde. No es momento para la apatía ni la complacencia. Es momento de actuar con energía y positividad». Estas palabras reflejan acertadamente la crisis de sostenibilidad que enfrenta el mundo entero: el mañana es hoy, y no existe el concepto de ser demasiado tarde.

Las palabras de King también suenan ciertas para la necesidad cada vez más urgente de transformar la educación en gestión mediante la cual la educación y el aprendizaje de gestión responsable (RMEL) se conviertan en el ADN de cada escuela de negocios.

Bien documentado está el cambio de la primacía del accionista a una teoría de la empresa que coloca el propósito Gartenberg, 2022 ; Jones-Khosla y Gomes, 2023 ) y la creación de valor social como dos piedras de toque que deben guiar la formación, la estrategia y la evaluación de la empresa. Ahora se entiende que todas las empresas tienen la responsabilidad de ser agentes de beneficio global ( Polman y Winston, 2021 ).

Los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) ayudan a las organizaciones a enfocar sus acciones, ya que los ODS identifican 17 objetivos que pueden crear un mundo justo, vibrante, próspero y duradero.

Los informes integrados reflejan las demandas de que las corporaciones sean evaluadas en medidas que se extiendan más allá de ser administradores astutos del capital financiero para ser también administradores justos del capital social y natural (de Villiers, Hsiao y Maroun, 2020 ). Se está produciendo un reajuste radical en el pensamiento sobre lo que es una empresa de mediados del siglo XXI y los valores que la animan.

A medida que las empresas cambian, también debe hacerlo la formación en gestión. La RMEL está en auge, ya que sus áreas de conocimiento centrales, la sostenibilidad, la responsabilidad y la ética, responden directamente a la necesidad de que la formación en gestión forme futuros líderes con los conocimientos, las habilidades y los valores necesarios para crear futuros sostenibles. Por lo tanto, los graduados en gestión deben tener, como mínimo, conocimientos de sostenibilidad ( Yadav y Prakash, 2022 , p. 1).

Actualmente, la implementación de RMEL está fragmentada. Distintas instituciones se encuentran en distintas etapas de integración de RMEL (Azmat, Jain y Sridharan, 2023 ; Papadimitriou, 2023 ). Wersun et al. (2020) señalan correctamente que «La integración de los ODS en una escuela de negocios puede considerarse como un ‘viaje estratégico’ que evoluciona con el tiempo y a través de diferentes etapas» (p. 2). De igual manera, las distintas disciplinas académicas mantienen diversas relaciones con RMEL Dordi y Palaschuk, 2022 ). Algunas disciplinas son líderes en la creación de vínculos pedagógicos con los ODS. (Véase el número especial sobre los ODS y la formación en marketing, por ejemplo, Voola et al., 2024).

Moore (2014) acuñó la frase «cruzar el abismo» para describir el peligro que enfrentan muchas empresas tecnológicas al cambiar sus estrategias de marketing, pasando de centrarse en los primeros usuarios (es decir, los visionarios tecnológicos) a un segmento de mercado más nuevo y amplio: la mayoría temprana de los consumidores (es decir, los pragmáticos tecnológicos).

La metáfora es contundente ( Dhebar, 2001 ). Destacamospág. Aquí se presentan dos abismos de Dhebar (2001) :

(1) “El abismo mental” (es decir, la brecha entre los constructos mentales establecidos y los paradigmas fundamentalmente nuevos) y

(2) “El abismo del nuevo modelo de negocio” (es decir, la brecha ocasionada por un cambio de modelo de negocio).

Ambos “abismos” ayudan a explicar por qué la RMEL y el desarrollo sostenible han tenido una aceptación desigual en la educación gerencial global: presentan desafíos significativos a la ortodoxia del pensamiento del siglo XX en torno a los principios básicos del capitalismo, las operaciones y la manufactura, el marketing y el diseño organizacional.

Es muy difícil cambiar una cosmovisión cuando la socialización de doctorados, las agendas de investigación y los materiales de enseñanza refuerzan el paradigma dominante actual.

Para cruzar un abismo, se necesitan herramientas y un plan. En este capítulo, vamos a:

  1. Adaptar el Marco de los Tres Horizontes de McKinsey a la educación en gestión para que los profesores y administradores tengan una hoja de ruta para el cambio curricular;
  2. Criticar nuestra situación actual como educadores e investigadores en gestión en términos de cuestiones de sostenibilidad y afirmar que los conceptos emergentes de prosperidadVisser, 2022 ) y regeneración ( Reed, 2007 ) son conceptos más útiles para integrar en la educación en gestión que los ODS; y
  3. Explique la importancia de los conceptos de umbral y argumente que la prosperidad debe enseñarse como un concepto de umbral a lo largo de toda la educación gerencial, convirtiéndose así en la base intelectual para currículos empresariales sólidos y de “sostenibilidad”.

El modelo de los Tres Horizontes de McKinsey

El modelo de los tres horizontes (Baghai, Coley y White, 1999 ) es un marco empresarial desarrollado inicialmente para ayudar a las empresas tecnológicas con innovaciones tecnológicas inicialmente exitosas a evitar el «dilema de los innovadores» ( Christensen, 1997 ), que les exigía defender simultáneamente su negocio principal y sentar las bases para un crecimiento futuro a largo plazo con innovaciones nuevas y disruptivas. Hemos adaptado el marco de los tres horizontes a la formación en gestión y lo presentamos en la Figura 63.1 . Como se señaló, el marco consta de tres líneas, cada una «representa un sistema o patrón en la forma en que se hacen las cosas en un área de interés particular (p. ej., cómo opera una organización, valores particulares en la sociedad o el uso de ciertas formas de tecnología)»Sharpe et al., 2016 , pág. 3). Observamos que los tres horizontes se superponen, lo que indica que el trabajo sobre las ideas/conceptos asociados con el siguiente horizonte debe anticiparse e integrarse en la formación en gestión antes de que las ideas/conceptos del horizonte actual se vuelvan obsoletos.

Figura 63.1

Marco de tres horizontes

Fuente : Adaptado de Baghai, Coley y White, 1999.

Rusinko (2010) desarrolló un marco ampliamente aplicado para integrar la sostenibilidad en la educación gerencial. Su marco es una matriz de dos por dos que considera tanto el grado de integración de la sostenibilidad en un currículo (estrecho versus amplio) como las estructuras de entrega necesarias para la implementación (existentes versus nuevas). Godemann, Herzig y Moon ( 2011 ) ampliaron Rusinko (2010) , describiendo cada celda con más detalle y dándole un nombre (por ejemplo, piggy backing, digging deep, mainstreaming y focus), mientras que Molthan-Hill, Parkes, Hill y Singh ( 2024 ) agregaron nuevas dimensiones (y complejidad adicional) al marco al considerar si el enfoque adoptado es integrado, especializado o transdisciplinario y si se están enseñando conocimientos específicos de la materia y habilidades de alfabetización en sostenibilidad.

A diferencia de los marcos descritos anteriormente, elegimos el Marco de los Tres Horizontes por (1) su simplicidad, es decir, es fácil de comprender, y (2) su potencial para fomentar una conversación comprometida del profesorado a medida que consideran problemas complejos e intratables y futuros inciertos. Sharpe et al., 2016 ) , sin empantanarnos en jerga y definiciones técnicas. En nuestra versión del Marco de los Tres Horizontes, hemos asignado a cada horizonte temporal una breve descripción, que creemos que cristaliza el enfoque de cómo visualizar un futuro que aún no ha llegado. «Tenemos opciones respecto al futuro que creamos… [ya que] existen futuros alternativos…»Fuller y Tilley, 2005 , p. 184).

Horizonte 1: Dónde estamos ahora: defender y ampliar

Los ODS constituyen un marco útil para reflexionar ampliamente sobre el desarrollo sostenible. Estos 17 objetivos globales (con sus 169 subobjetivos basados ​​en mediciones) no solo constituyen una hoja de ruta para todos los actores sociales sobre dónde deben centrar sus esfuerzos si queremos crear un planeta más justo, próspero y duradero, sino que también constituyen puntos de referencia para medir el logro de los objetivos para 2030. Desde una perspectiva empresarial, los ODS pueden considerarse un logro tangible. matriz de oportunidades. Dentro de cada objetivo, ya operan corporaciones multinacionales, pequeñas empresas, startups y empresas sociales. El interés de la educación en gestión en los ODS es lógico. En nuestro sistema capitalista, estos objetivos proporcionan metas viables con métricas que las acompañan, esenciales para las construcciones mentales actualmente establecidas del capitalismo y la educación en gestión. Las empresas pueden mejorar sus paneles de rendimiento con un conjunto de métricas determinadas por los ODS y argumentar que han hecho lo que la sociedad les ha pedido al agregar algunas métricas de rendimiento adicionales a la base capitalista de las ganancias y el valor para los accionistas. Los Principios de Educación en Gestión Responsable (PRME) han promovido los ODS como centrales para la investigación, la enseñanza, las asociaciones y la identidad institucional de sus miembros ( Morsing, 2022 ). Los ODS pueden, de hecho, impulsar al profesorado y a los administradores a reimaginar la educación en gestión en términos de resultados más sostenibles.

Sin embargo, se prevé que los ODS finalicen en 2030. Existe una mayor conciencia de que muchos de ellos no se alcanzarán (ONU, 2024 ). Esto nos lleva a preguntarnos: ¿qué marco de desarrollo sostenible vendrá después de los ODS? Seguramente habrá uno.

Reafirmamos aquí que los académicos de administración están liderando el camino al proponer nuevas ideas para comprender los propósitos de las empresas a la luz de los desafíos de sostenibilidad de la sociedad. Una de ellas es la distinción entre hacer «menos daño» y «hacer el bien». Esto constituye un cambio fundamental en la forma de pensar sobre la sostenibilidad: «De un enfoque principalmente negativo de minimizar las externalidades no deseadas a un enfoque más positivo centrado en maximizar el valor que los productos y servicios pueden brindar a la sociedad y los ecosistemas naturales»Szekely y Dossa, 2017 , p. 3). Polman y Winston (2021) plantean el mismo punto cuando desafían a todas las empresas a ser «NetPositive«. Una empresa NetPositive debe responder a esta única pregunta: ¿Su empresa genera sus ganancias y, por lo tanto, prospera porque está resolviendo los problemas del mundo en lugar de crearlos o contribuir a ellos? En otras palabras, ¿su empresa está haciendo activamente del mundo un lugar mejor porque su negocio está en él? Cuando se dice con franqueza, escuchamos la exhortación de Martin Luther King: «Este es un momento para la acción vigorosa y positiva».

Horizonte 2: Hacia dónde nos dirigimos a continuación: explorar y expandir

El impulso para replantear la relación entre las empresas y la sociedad en términos positivos y afirmativos proporciona una transición fluida hacia el siguiente nivel de pensamiento sobre sostenibilidad: un enfoque en la prosperidad.

Prosperar consiste en trabajar con, y no contra, los complejos sistemas vivos de los que formamos parte. Prosperar significa dedicar tiempo y esfuerzo a comprender las múltiples interconexiones entre las partes, y preguntarse siempre quién —o qué parte del sistema— se beneficia o se ve perjudicada por nuestras acciones. Prosperar es permitir que la naturaleza, la sociedad y la economía prosperen juntas, en lugar de sacrificar unas por otras… Prosperar es la nueva sostenibilidad. ( Visser, 2022 , p. 15)

Creemos que prosperar, como lo describe en detalle Visser (2022) , es un marco general más completo que los ODS para analizar las complejas relaciones que las empresas tienen con la sociedad. Prosperar supone un cambio de paradigma. Si bien los ODS son un conjunto de métricas a las que aspirar, las empresas pueden fácilmente incurrir en un «lavado de imagen de los ODS» (Heras-Saizarbitoria, Urbieta y Boiral, 2022 ), es decir, la simple adición de métricas designadas por los ODS a su panel de rendimiento actual, manteniendo al mismo tiempo sus principios capitalistas profundamente arraigados. En cambio, centrarse en prosperar requiere una reorientación radical hacia una perspectiva holística. Mientras que el «rendimiento» se centra En cuanto a los microresultados de una sola empresa, prosperar reconoce que esta forma parte de un ecosistema económico y humano, y que su propósito es contribuir a la resiliencia a largo plazo y al beneficio de todo ese sistema. Esta perspectiva es mucho más externa y sistemática que el enfoque más introspectivo de la teoría establecida sobre el desempeño individual de las empresas, incluso cuando las métricas de «desempeño» representan objetivos sociales, como los establecidos por los ODS.

Las seis «C» son fundamentales para el desarrollo sostenible: Complejidad, Circularidad, Creatividad, Coherencia, Convergencia y ContinuidadVisser, 2022 ). En conjunto, una empresa que integra plenamente estos valores en sus procesos y rutinas de toma de decisiones se posiciona como miembro contribuyente de un sistema próspero. Al hacerlo, tomará decisiones de gestión basadas en una relación recíproca y circular con la economía y el planeta en el que prospera, reconociendo que lo mejor para todo el ecosistema es lo mejor para la empresa: un capitalismo con una visión más clara.

Además, cuanto más amplia sea la visión del ecosistema relevante que adopte una empresa, mayores serán los beneficios tanto para la empresa como para el ecosistema. Por ejemplo, una empresa que considera toda su cadena de suministro probablemente se encontrará en un ecosistema global. Esto requiere considerar la complejidad, la continuidad y la circularidad de todo el sistema, lo que impulsa la creatividad para promover el desarrollo de los proveedores, tanto aguas arriba como aguas abajo, y sus respectivos ecosistemas, en lugar de centrarse en un solo segmento (como el enfoque común en el éxito de la empresa individual o la satisfacción de la base de clientes).

Dado que muchas, si no todas, las cadenas de suministro ascendentes comienzan en economías de bajos ingresos, una mentalidad próspera se convierte en una poderosa herramienta de desarrollo económico y humano, ya que reorienta a las economías frágiles y menos desarrolladas para que se vuelvan resilientes y prósperas por sí mismas.

Por ejemplo, la cadena de suministro global de rosas puede comenzar en Kenia, Colombia y Ecuador, con proveedores ascendentes que cultivan, empaquetan, transportan y envían rosas justo antes de su máximo florecimiento a los mercados globales de América, Europa y Asia. Cuando cada entidad de esta cadena de suministro ascendente se compromete a ser una empresa próspera, pasa de simplemente ver a cada socio de la cadena de suministro a través de la lente unitaria del beneficio, participando en transacciones en condiciones de igualdad, a considerar cómo todos los socios pueden volverse más resilientes y robustos mediante el codesarrollo mutuo a largo plazo (es decir, la perspectiva del ecosistema). Al recuperar estas economías de origen desde la periferia, lograr el firme objetivo de prosperar depende de que estas economías prosperen junto con las economías de alto consumo.

Cambiar el propósito operativo de cada empresa hacia la prosperidad requiere cambios significativos en la perspectiva de los líderes, junto con expectativas recalibradas de los accionistas y clientes, ya que estos a menudo impulsan los objetivos operativos en los modelos de gestión tradicionales. Visser (2022) propone un conjunto de seis cambios en la perspectiva de liderazgo que impulsan y/o crean organizaciones prósperas. Estos son: Restauración, Renovación, Responsabilidad, Revitalización, Reconfiguración y Resiliencia. «Estos seis cambios son cómo ponemos en práctica el pensamiento sistémico. Son la forma en que desviamos el colapso de los sistemas vivos complejos hacia vías de prosperidad» ( Visser, 2022 , p. 60). Por lo tanto, la prosperidad es tanto un imperativo de liderazgo como una perspectiva estratégica aplicable a toda empresa.

Horizonte 3: Largo plazo – transformar y crear

La regeneración es la siguiente iteración de la prosperidad. «Un sistema es regenerativo si conserva su capacidad inherente de existir una vez más. La regeneración no se trata de reparar y proteger, sino sobre trabajar con la naturaleza de una manera que permita a un sistema restaurar su capacidad de autoorganizarse y evolucionar continuamente” Muñoz y Branzei, 2021 , p. 509). Este es un cambio importante respecto al énfasis de Horizonte 2 en la prosperidad. Mientras que la prosperidad se centra en la organización y en lo que los gerentes, estrategas y otros deben hacer para crear organizaciones prósperas dentro de un ecosistema próspero, la regeneración toma como punto de partida que la humanidad es una parte constitutiva de la naturaleza en lugar de un receptor controlador de sus “recursos” (Konietzko, Das y Bocken, 2023 ). Konietzko et al. (2023) argumentan que los modelos de negocio regenerativos difieren de la sostenibilidad o la circularidad/prosperidad particularmente en sus objetivos y enfoque sistémico amplio porque miran no solo al presente sino también al futuro (re)generativo.

Los ODS se centran en los resultados de hoy; la prosperidad empuja nuestro horizonte temporal hacia los resultados “de mañana”, sin embargo, una mentalidad regenerativa mira si los resultados de mañana Son generativos y producirán resultados deseables en la tercera iteración y posteriores. Debemos cambiar nuestro enfoque desde la perspectiva capitalista tradicional de transferir valor entre individuos en el presente hacia un capitalismo regenerativo, donde el propósito de las empresas es la creación de valor que apoye «la salud de los sistemas socioecológicos [mediante] un proceso coevolutivo» ( Hahn y Tampe, 2021 , p. 456).

El profesorado puede ser escéptico respecto a la regeneración. Sin embargo, ya se están desarrollando modelos tempranos de Educación en Gestión Regenerativa ( Singh, 2024 ), y empresas con visión de futuro, como Danone, Unilever y Walmart, están adoptando la regeneración como la “nueva sostenibilidad” ( Singh, 2024 ). Además, Walls y Vogel ( 2023 ) afirman que la regeneración es especialmente adecuada para África no solo porque África depende menos de las tecnologías heredadas (lo que permite una mayor innovación más rápida), sino también porque los valores africanos, que están orientados a la comunidad y son relacionales, se alinean “con los principios clave de la economía regenerativa que se centra en la acción y la toma de decisiones colaborativas y participativas, a través de perspectivas colectivas y diversas, con el foco puesto en la creación de valor compartido para las partes interesadas” en la que la naturaleza siempre es una parte interesada (p. 326). Esta orientación africana hacia el “colectivismo horizontal” contrasta con los modelos organizativos occidentales que enfatizan la jerarquía, el individualismo y el poder concentrado en unos pocos individuos ( Walls y Triandis, 2014 ).

Prosperar como concepto umbral

La formación en gestión desempeña un papel importante no solo en el desarrollo de las habilidades y capacidades que los estudiantes necesitan para trabajar eficazmente en las empresas, sino también en la socialización de los estudiantes respecto al propósito y los valores de la empresa. Redefinir el éxito como «sostenibilidad» en la formación en gestión no solo pasa por alto el cambio radical de perspectiva que este concepto implica, sino que nos sumerge de nuevo en el debate de larga data (y en gran medida sin resolver) sobre cómo y dónde enseñar «sostenibilidad» en el currículo.

Proponemos algo más audaz: enseñar el progreso como un concepto de umbral. «Cuando el aprendizaje se centra en los problemas, no en el contenido, los estudiantes abordan problemas complejos con una perspectiva sistémica, valiosa para abordar los desafíos paradójicos de nuestra sociedad»Cole y Snider, 2019 , p. 1625). Enseñar el progreso como un concepto de umbral prepara a los estudiantes para el cambio de paradigma que defendemos anteriormente.pág. 592

Recomendamos firmemente la enseñanza del éxito en los cursos de negocios de primer año. Idealmente, un curso obligatorio de Introducción a los Negocios (o similar) es el punto de partida lógico para enseñarlo, ya que es relevante para todas las funciones empresariales fundamentales. Como alternativa, el éxito puede ser un objetivo de aprendizaje fundamental en otras clases fundamentales, como Principios de Economía. Cuando a los estudiantes se les enseña éxito en su primer año, comienzan sus cursos principales entendiendo que el éxito es fundamental para sus conocimientos empresariales y para su desarrollo profesional a largo plazo. El éxito se convierte en «un marco cognitivo a través del cual los estudiantes pueden abordar todas las materias dentro de su ámbito de estudio y alcanzar una comprensión más profunda y matizada de su disciplina y su futuro rol en la sociedad» ( Mason y Rosenbloom, 2022 , p. 75).

Al comprenderlo desde la perspectiva del progreso, profesores y estudiantes pueden explorar conjuntamente y, en cursos posteriores del currículo, retomar continuamente preguntas como: ¿Promueve el capitalismo el progreso? En un mundo próspero, ¿puede el éxito del marketing definirse por el aumento de las ventas y el consumo excesivo? ¿Sigue siendo la corporación una estructura organizativa relevante para el progreso? El capitalismo, como sistema económico, seguirá prevaleciendo, pero sus valores los establecen sus participantes. Una comprensión más amplia de nuestras responsabilidades como gerentes es esencial para un mundo próspero.

Los educadores en gestión no deben dejarse frustrar por este desafío, ya que los conceptos de umbral se han aplicado a la enseñanza de la economía ( Davies y Mangan, 2007 ; Karunaratne, Breyer y Wood, 2016 ), el emprendimiento (Geiger et al., 2023 ; Hatt, 2019 ), la contabilidad ( van Mourik y Wilkin, 2019 ), la administración (Wright y Gilmore, 2012 ) y las finanzas (Hoadley, Tickle, Wood y Kyng, 2015 ). De la misma manera, varias cuestiones sociales relevantes para la educación en gestión, como la migración (Hajro, Žilinskaitė y Baldassari, 2022 ), la reducción de la pobreza ( Mason y Rosenbloom, 2022 ), la responsabilidad social corporativa (Vidal, Smith y Spetic, 2015 ) y la sostenibilidad ( Barrett et al., 2017 ; Cole y Snider, 2019 ), se han reformulado como conceptos umbral.

Enseñadas como un concepto de umbral, las seis C de la prosperidad capturan tres de las características más importantes de un concepto de umbral: ser transformador, irreversible e integrador.

Individualmente, las seis C son adoptadas por la educación gerencial a través de diferentes disciplinas y perspectivas. Por ejemplo, la complejidad no solo describe los procesos de negocio, sino también la red más amplia de toma de decisiones estratégicas y pensamiento sistémico. La circularidad es fundamental para la economía, pero también puede extenderse fácilmente a las operaciones de la cadena de suministro y a los sistemas eficientes. La creatividad es muy valorada en el emprendimiento y el marketing, pero es vital para resolver problemas complejos y circulares, así como inherente a la capacidad de pivotar dentro de un sistema. La coherencia, la convergencia y la continuidad son vitales no solo dentro de las empresas, como la relevancia del mercado y la alineación con la misión, sino también dentro del sistema más amplio, ya que la prosperidad se considera para el ecosistema del que forma parte la empresa.

Los estudiantes que aprenden el concepto de prosperidad como umbral serán pensadores sistémicos capaces de visualizar modelos positivos de negocio a todas las escalas. Estos estudiantes abordarán cada curso de gestión desde la perspectiva de lo posible, entendiendo que las decisiones gerenciales tienen el potencial de crear un mundo próspero. El concepto de prosperidad como umbral crea la mentalidad próspera que permite a los gerentes ver el progreso y la vitalidad humana como el propósito central de sus esfuerzos empresariales. Desde el primer día, se desafiará la imaginación moral de los estudiantes y estos desarrollarán su propia iniciativa para ser agentes de cambio

Reflexiones finales

Sin una acción concertada y una intencionalidad clara entre los líderes empresariales, los responsables de la toma de decisiones y los educadores en gestión, será demasiado tarde para un mundo próspero y duradero. Los paradigmas gerenciales deben cambiar. Actualmente, los educadores en gestión hacen un llamamiento vehemente a la «radicalización» de la formación de directivos ( Laasch, 2024 ), a transformar la educación empresarial «como si las personas y el planeta realmente importaran» ( Hoffman, 2021 ) y a desarrollar «líderes heroicos que impulsen la transición hacia ‘negocios más allá de lo habitual'» (Walls, Salaiz y Chiu, 2021 ). No es momento para la apatía.

Nosotros, como educadores en gestión, necesitamos formar futuros líderes que aspiren a algo más que alcanzar un conjunto de objetivos y métricas, como los ODS. Como educadores, necesitamos adoptar plenamente un marco de progreso y regeneración, una perspectiva netamente positiva. Reconocemos que el cambio curricular nunca es fácil. Sin embargo, el segundo y tercer horizonte de la educación en gestión anticipan marcos que cobran cada vez más relevancia para el mundo en el que vivirán los graduados en gestión. Con una mentalidad de progreso, los gerentes y líderes crecerán más allá de los ODS en lugar de gastar energía en lamentarse de si se alcanzan o no sus logros. Además, cuando el progreso se enseña como un concepto de umbral, se convierte en un acelerador, en lugar de un freno, para la creatividad y la innovación en el rediseño curricular. El progreso es, después de todo, un ideal de liderazgo y estrategia.

Los objetivos implican un punto final. Incluso si lográramos todos los ODS, no sería suficiente. Un mundo próspero, floreciente y sostenible requiere acción e innovación continuas. Adaptar nuestros objetivos y métricas como educadores en gestión para promover el concepto de prosperidad se expande para abarcar a más seres humanos y ecosistemas.

 En palabras de Martin Luther King: no es momento para la apatía ni la complacencia. Es momento de actuar con energía y positividad.

El Futuro de la IA en Aseguradoras de Salud-«evitar una carrera armamentística». En el managed care.

Mello MM. Trotsvuk AA. Djiberou Mahamadou JD

Abstract

Las aseguradoras de salud y las organizaciones de proveedores de atención médica utilizan cada vez más herramientas de inteligencia artificial (IA) en los procesos de autorización previa y reclamaciones. La IA ofrece muchos beneficios potenciales, pero su adopción ha suscitado inquietudes sobre el papel de los «humanos en el circuito», la comprensión de la IA por parte de los usuarios, la opacidad de las determinaciones algorítmicas, el bajo rendimiento en ciertas tareas, el sesgo de automatización y las consecuencias sociales no deseadas.

Hasta la fecha, la gobernanza institucional por parte de las aseguradoras y los proveedores no ha superado plenamente el reto de garantizar un uso responsable. Esto ha llevado a un creciente debate sobre cómo integrar adecuadamente la IA en los procesos médicos sin comprometer la ética ni la confianza del público. Las herramientas de IA, si bien pueden aumentar la eficiencia, también plantean dilemas sobre la transparencia y la responsabilidad en la toma de decisiones. La incertidumbre acerca de la manera en que se generan las decisiones algorítmicas puede minar la confianza de los pacientes y profesionales en el sistema.

Sin embargo, se podrían tomar varias medidas para ayudar a obtener los beneficios del uso de la IA y, al mismo tiempo, minimizar los riesgos. Basándonos en el trabajo empírico sobre el uso de la IA y en nuestras propias evaluaciones éticas de las herramientas de cara al proveedor como parte del proceso de gobernanza de la IA en Stanford Health Care, examinamos por qué la revisión de la utilización ha atraído tanta innovación en IA y por qué es un desafío garantizar un uso responsable de la IA. La exploración y discusión activa de estos conceptos dentro de las instituciones de salud es fundamental para construir un futuro más seguro y controlado en la aplicación de la tecnología.

Concluimos con varias medidas que se podrían tomar para ayudar a obtener los beneficios del uso de la IA y, al mismo tiempo, minimizar los riesgos. La necesaria implementación de auditorías regulares de las herramientas de IA, la capacitación constante de los profesionales en el uso responsable de estas tecnologías y la creación de canales de comunicación transparentes entre aseguradoras, proveedores y pacientes son algunos de los pasos cruciales a seguir.

Si bien la inteligencia artificial (IA) es muy prometedora para mejorar la atención médica, dos tercios de los adultos estadounidenses tienen poca confianza en que se utilice de forma responsable. La desconfianza en la tecnología se asiente a otros problemas, como el miedo al reemplazo de profesionales humanos en la atención médica por sistemas automatizados. Esto no solo genera resistencia a la adopción de nuevas tecnologías, sino que también provoca una incertidumbre general respecto a cómo se manejarán los datos personales y la información médica sensible. 1 La confianza en las aseguradoras de salud también es baja: los consumidores las consideran uno de los sectores menos confiables del sistema de salud. 2 Es en este contexto de desconfianza donde el uso de tecnologías como la IA por parte de las aseguradoras de salud ha generado controversia y litigios, poniendo en relieve la necesidad urgentemente de una regulación más estricta y de prácticas éticas en su implementación. 3

Tanto las aseguradoras como los proveedores de atención médica pueden usar IA. Los proveedores suelen comercializar herramientas de IA a las aseguradoras para la revisión de utilización, los procesos que estas utilizan para decidir si aprueban el pago de los servicios recomendados por el médico de un afiliado. La revisión de utilización implica tres actividades en las que se puede utilizar la IA: autorización previa (aprobación previa de cirugías, procedimientos y medicamentos), revisión concurrente (evaluación de la necesidad continua de hospitalización, atención postaguda o medicación) y decisiones sobre reclamaciones por servicios ya prestados. Los proveedores también comercializan herramientas a los proveedores de atención médica que buscan estrategias para prevalecer en los procesos de revisión de utilización de las aseguradoras. La adopción de herramientas de IA por parte de ambos grupos se ha denominado una «carrera armamentística» de la IA. 8

En este informe de políticas, analizamos por qué la revisión de la utilización ha atraído tanta innovación en IA y por qué es difícil garantizar su uso responsable. Nos basamos en trabajos empíricos sobre el uso de IA entre aseguradoras de salud y proveedores de atención médica, incluyendo evaluaciones éticas que hemos realizado de herramientas de atención al paciente como parte del proceso de gobernanza de IA en Stanford Health Care, en Stanford, California.

El próspero mercado de la IA

La adopción de herramientas de IA por parte de las aseguradoras ha sido drástica. Una encuesta realizada en 2024 por la Asociación Nacional de Comisionados de Seguros a noventa y tres grandes aseguradoras de salud en dieciséis estados reveló que el 84 % utilizaba IA para fines operativos.<sup> 9 </sup> Las aseguradoras utilizan IA para muchas funciones más allá de la revisión de la utilización, como la detección de fraudes, la gestión de enfermedades, el marketing, la fijación de precios y el ajuste de riesgos. El 37 % de las aseguradoras informa que utiliza IA (actualmente o dentro de un año) para la autorización previa; el 44 % para la adjudicación de reclamaciones; y el 56 % para las actividades de gestión de la utilización, en sentido amplio.<sup> 9</sup> En el mercado de grandes empleadores, el 70 % utiliza o explora el uso de IA para la autorización previa.<sup> 9</sup>

Las estimaciones del uso de IA por parte de los proveedores de atención médica son escasas, pero una revisión de las ofertas en línea de los proveedores de IA en junio de 2025 reveló un mercado sólido ( gráfico 1 ). Aunque algunas plataformas colaborativas emergentes apuntan a cerrar la brecha entre pagadores y proveedores a través de intercambios de datos estandarizados y marcos de decisión compartidos, la mayoría de las soluciones se dirigen a las aseguradoras o a los proveedores. Las ofertas incluyen herramientas de IA generativas y predictivas. Las herramientas de IA generativas utilizan modelos de lenguaje grandes (similares a ChatGPT) para crear texto novedoso en respuesta a una solicitud ingresada por el usuario. Las herramientas de IA predictivas utilizan técnicas de aprendizaje automático para pronosticar un resultado (por ejemplo, días de atención requeridos o la probabilidad de que se revoque una denegación si se apela) o clasificar algo en una categoría (por ejemplo, cumple o no con los criterios de cobertura).

Producto y proveedor, por tipo de usuarioTipo de IAProceso dirigidoFunción anunciada
Aseguradoras
UM inteligente (AuthAI) de AvailityProféticoAutorización previaClasifica las solicitudes para permitir la aprobación y el enrutamiento basados ​​en reglas en tiempo real
Inteligencia clínica de Cohere HealthProféticoAutorización previaAprueba automáticamente solicitudes rutinarias de cardiología y musculoesqueléticas según los datos de la política.
nH Predict de OptumProféticoRevisión concurrentePronostica la duración de la estancia postaguda y el momento óptimo del alta
Revisión automática de InterQual de OptumProféticoRevisión concurrenteExamina los signos vitales y los análisis de laboratorio según los criterios de necesidad médica.
Facetas TriZetto de CognizantProféticoAdjudicación de reclamacionesAplica la lógica de pago y las modificaciones de políticas a las reclamaciones antes del pago.
Suite de precisión de pagos de CotivitiProféticoAuditoría pospagoMarca y recupera pagos indebidos mediante análisis de datos retrospectivos
Soluciones de integridad de pagos de OptumProféticoAuditoría pospagoPuntuaciones reclamadas para identificar anomalías de facturación y riesgos de fraude
Alcance de pago de CodoxoAmbosAuditoría pospagoScores afirma identificar anomalías de facturación y riesgos de fraude y explica por qué
Proveedores
eScan Insurance Discovery de TransUnion HealthcareProféticoComprobación de elegibilidadEncuentra cobertura oculta o secundaria
Administrador de autorizaciones de WaystarAmbosAutorización previaDetermina la necesidad de autorización; extrae datos de EHR para completar y enviar formularios
Autorizaciones inteligentes de Notable HealthGenerativoAutorización previaExtrae datos de EHR para completar y enviar formularios
Asesor de Autorización de AKASAGenerativoAutorización previaExtrae datos de EHR; el chatbot encuentra respuestas a preguntas sobre necesidad médica mediante EHR
Plataforma PA de MyndshftGenerativoAutorización previaCompleta los campos del formulario narrativo; valida las reglas del pagador
Doximity GPT de DoximityGenerativoAutorización previaBorradores de cartas de solicitud y apelaciones
Asistente de apelaciones de denegaciones de EpicGenerativoApelaciones denegatoriasRedacta cartas de apelación para reclamaciones denegadas
Probabilidad de pago por parte de EpicProféticoApelaciones denegatoriasCalifica las denegaciones según la probabilidad de anulación
Plataforma de apelaciones de IA de Counterforce HealthGenerativoApelaciones denegatoriasLee cartas de negación y redacta apelaciones.
Altitud creada por WaystarGenerativoApelaciones denegatoriasGenera paquetes de apelación específicos para el pagador
Anomalía por Anomaly InsightsProféticoApelaciones denegatoriasAnaliza las cartas de explicación de beneficios y clasifica las oportunidades de apelación.
Plataformas colaborativas
Análisis de tarjetas doradas de RhymeProféticoAutorización previaIdentifica a los proveedores de bajo riesgo para renunciar a futuras autorizaciones previas
Libélula de XSOLISAmbosRevisión concurrenteCalcula la puntuación compartida entre pagador y proveedor; redacta notas de revisión de utilización

FUENTE Análisis de los autores de los sitios web de los proveedores de IA, junio de 2025. NOTAS La IA «predictiva» utiliza técnicas de aprendizaje automático para pronosticar un resultado o clasificar algo en una categoría. La IA «generativa» genera texto novedoso. «Autorización previa» se refiere a la solicitud de un proveedor para la aprobación de la cobertura antes de proporcionar un servicio de atención médica. «Revisión concurrente» es la revisión de la aseguradora de una solicitud del proveedor después del inicio de la atención. «Adjudicación de reclamaciones» es la revisión de la aseguradora de una reclamación del proveedor después de que se haya prestado un servicio. «Auditoría posterior al pago» se refiere a la búsqueda de una aseguradora de fraudes, errores y otras anomalías en las solicitudes de pago del proveedor. «Verificación de elegibilidad» es una búsqueda del proveedor para la cobertura de un servicio. EHR es un registro de salud electrónico.

Algunas herramientas de IA para aseguradoras ayudan a evaluar rápidamente las solicitudes de autorización previa, a la vez que afirman mejorar la precisión y la consistencia. Estos sistemas verifican los requisitos de autorización previa, extraen información clínica de los historiales clínicos electrónicos (HCE) y comparan las solicitudes con los criterios de necesidad médica. En casos de fácil aprobación, los médicos pueden proceder de inmediato; los casos complejos se remiten a revisores humanos. Otras herramientas para aseguradoras realizan una revisión concurrente, que puede implicar la comparación de los datos del paciente con los criterios de cobertura o la previsión de resultados como la duración de la estancia hospitalaria. Las herramientas generan recomendaciones y redactan correspondencia basándose en estas determinaciones. Las herramientas para proveedores buscan reducir la carga administrativa mediante la recopilación de documentación clínica y el llenado de formularios de seguros. Cuando se producen denegaciones, la IA puede identificar qué reclamaciones tienen más probabilidades de ser pagadas si se apelan y redactar cartas de apelación citando información clínica relevante y el lenguaje de la póliza.

El potencial de la IA para mejorar los procesos de seguros

A pesar de las efusivas afirmaciones de marketing, aún no se ha encontrado evidencia rigurosa de que las herramientas de IA mejoren la eficiencia, la precisión, la experiencia del personal u otras métricas. Sin embargo, existen buenas razones para el interés en la IA. Los procesos de revisión de la utilización son engorrosos para todos los involucrados, a menudo de maneras que parecen susceptibles de mejora mediante la automatización. 7 , 11 La autorización previa, en particular, ha atraído la atención debido a su uso extendido con el tiempo, su contribución al agotamiento de los proveedores, el impacto en la recepción oportuna de la atención y los altos costos administrativos tanto para los proveedores como para las aseguradoras. 12– 14 Investigaciones que datan de hace más de una década han descubierto que la autorización previa está sujeta a altas tasas de rechazo y altas tasas de revocación en apelación. 15 , 16 Un estudio de los planes Medicare Advantage, por ejemplo, encontró una tasa de revocación de casi el 82 por ciento. 17

También existen problemas bien conocidos con las decisiones de las aseguradoras sobre reclamaciones. El volumen masivo de reclamaciones presentadas requiere automatización, 18 pero algunos algoritmos antiguos, que no son de IA, han cometido errores a gran escala. 16 , 19 Las tasas de denegación alcanzaron el 20 por ciento en un estudio reciente de los planes del Mercado de la Ley de Atención Médica Asequible; menos del 1 por ciento fueron apelados, pero casi la mitad de las apelaciones resultaron en reversión. 20 Una investigación de los planes Medicare Advantage concluyó que casi una de cada cinco denegaciones debería haber sido aprobada y que los errores fueron cometidos tanto por sistemas automatizados como por revisores humanos (quienes, por ejemplo, pasaron por alto documentos en archivos voluminosos). 16 Finalmente, las denegaciones de reclamaciones culminan en cartas de «Explicación de Beneficios» que a menudo confunden a los consumidores con un lenguaje vago e incomprensible, 21 quizás contribuyendo a las bajas tasas de apelación.

La IA podría abordar estos problemas de tres maneras. En primer lugar, existen oportunidades para automatizar completamente la autorización previa y la aprobación de reclamaciones. A pesar de la preocupación por las denegaciones, la mayoría de las solicitudes se aprueban. Los planes Medicare Advantage, por ejemplo, aprobaron más del 93 % de las solicitudes de autorización previa durante el período 2019-23.<sup> 17</sup> La autorización previa y la determinación de reclamaciones a menudo implican tareas para las que la IA es muy adecuada, como comparar las normas de cobertura con el texto de una solicitud o extraer información directa del historial clínico electrónico.<sup> 22</sup> Que la IA apruebe solicitudes claramente admisibles podría reducir el estrés y los retrasos, a la vez que permitiría a los revisores médicos de las aseguradoras centrarse en solicitudes más complejas.<sup> 23</sup>

En segundo lugar, la IA podría reducir los casos en que las solicitudes de autorización previa o pago de los proveedores se deniegan debido a información incompleta o mal explicada. 22 Las aseguradoras no tienen acceso directo a los registros médicos electrónicos (HME); dependen de resúmenes de la situación clínica preparados por el personal de los proveedores. Quienes preparan estas solicitudes a menudo carecen de formación clínica y pueden tener dificultades para localizar información relevante en el HME. Las herramientas de IA pueden extraer automáticamente información básica del HME, permitir que el personal pregunte a un chatbot por qué un servicio es médicamente necesario, vincular a documentos de respaldo del HME y verificar la integridad antes del envío. Ciertamente, las herramientas de IA generativa tienen limitaciones significativas, incluyendo su tendencia a «alucinar» o inventar información y presentarla como un hecho en su resultado. 24 Una solicitud de autorización previa generada por IA, por ejemplo, podría incluir información falsa sobre el diagnóstico del paciente. 25 Sin embargo, dado el rápido ritmo al que los modelos de IA generativa están mejorando, 26 y la aparición de nuevos métodos para minimizar el riesgo de alucinaciones no detectadas, 27 las aplicaciones de IA generativa para tareas relacionadas con los seguros son prometedoras.

En tercer lugar, la IA puede reducir las barreras para apelar las denegaciones, ayudando a rectificar las denegaciones erróneas y fortaleciendo los incentivos de las aseguradoras para evitarlas. Las herramientas predictivas orientadas a los proveedores ayudan a estos a asignar recursos escasos para la tramitación de apelaciones al identificar las denegaciones con mayor probabilidad de reversión según la información sobre el pagador y el servicio. Las herramientas de IA generativa ayudan a los proveedores a redactar cartas de apelación localizando información clínica relevante en el historial clínico electrónico (HCE) y resumiéndola de forma que aborde la objeción de la aseguradora. Si las aseguradoras utilizaran IA generativa para redactar cartas de Explicación de Beneficios más comprensibles para los pacientes, esto también podría impulsar más apelaciones. Las herramientas de IA generativa también podrían ayudar a las aseguradoras a responder a las nuevas normas de los Centros de Servicios de Medicare y Medicaid (CMS) que exigen que se proporcionen razones específicas para las denegaciones de autorización previa. 28

Problemas que surgen en los usos actuales de las herramientas de IA

Han surgido varias grietas en la visión de un ecosistema de seguros impulsado por IA y que funcione bien.

Desdentado ‘Humanos en el circuito’

Una preocupación importante es que se estén produciendo denegaciones injustificadas debido a la falta de una revisión humana significativa de las recomendaciones realizadas por la IA. Los planes de salud afirman sistemáticamente que ninguna solicitud se deniega sin haber sido revisada por un profesional médico, como lo exige la ley para los planes Medicare Advantage y muchos planes regulados por los estados. 29 Sin embargo, la minuciosidad de estas revisiones es cuestionable, y el tema ha dado lugar a demandas e investigaciones. 7 Las declaraciones de las aseguradoras de que la IA ha acelerado las decisiones de autorización previa de varios días, en promedio, a menos de un minuto han generado alarma. 30 Sin embargo, ese resultado puede simplemente reflejar que las aprobaciones, que constituyen la mayoría de las decisiones, están completamente automatizadas. Más relevante es el tiempo que las personas dedican a revisar los archivos que finalmente se deniegan, información que las aseguradoras no han compartido.

El contexto en el que los revisores realizan sus revisiones plantea dos inquietudes. En primer lugar, al menos algunas herramientas de IA recopilan información para los revisores, generan un resumen y les indican la evidencia que respalda la determinación de la herramienta de que la solicitud no es aprobable. 4 Si bien es útil para agilizar las búsquedas en registros voluminosos, esto presenta un caso muy diferente a si un revisor médico abriera un archivo sin una noción preconcebida de la respuesta correcta. Puede desencadenar un sesgo de anclaje: la tendencia humana bien documentada a confiar demasiado en las impresiones iniciales y la información temprana. En segundo lugar, las culturas organizacionales pueden ejercer presión sobre los revisores para que no se desvíen de las recomendaciones de la IA. Algunas aseguradoras estaban explorando maneras de reducir las aprobaciones de autorización previa incluso antes de la llegada de la IA. 4 Las organizaciones que rastrean la productividad de los revisores (por ejemplo, las decisiones por hora) socavan los incentivos para verificar los documentos fuente y tomar otras precauciones que consumen mucho tiempo para evitar errores. En algunas empresas, se ha reportado una presión más abierta para no desviarse de las recomendaciones de la IA para mantener los costos bajos. 3 , 7 Ningún estudio ha comparado las tasas de denegaciones o denegaciones erróneas (aquellas revocadas en apelación) en revisiones con y sin IA, lo que dificulta desentrañar las posibles causas del aumento de las tasas de denegación o evaluar los impactos del uso de IA.

Baja familiaridad de los usuarios con la IA

Una preocupación relacionada se relaciona con la experiencia de los usuarios humanos de herramientas de IA. El sesgo de automatización —o la dependencia excesiva del soporte informático para la toma de decisiones— siempre es un problema en las interacciones entre humanos e IA, pero cobra especial importancia cuando los usuarios tienen poca conciencia de las debilidades de la tecnología, dificultad para detectar errores y una gran confianza en su precisión. El personal de las compañías de seguros y los hospitales que gestionan reclamaciones podría no tener un alto nivel educativo ni formación en los fundamentos de la IA. Al realizar evaluaciones éticas de las herramientas en nuestra institución, Stanford Health Care, 31, descubrimos que algunos empleados no podían explicar, ni siquiera en términos básicos, cómo la IA generativa genera resultados, desconocían que la IA podía estar sesgada y no podían identificar las posibles formas en que las herramientas pudieran presentar problemas de rendimiento. Sin embargo, expresaron una gran confianza en su capacidad para utilizar las herramientas eficazmente. ¿Serán estos usuarios capaces de formular indicaciones eficaces para los chatbots o de estar lo suficientemente familiarizados con los fallos comunes de la IA generativa como para saber qué buscar al revisar los resultados? El riesgo de una dependencia excesiva se agrava por el hecho de que el trabajo en seguros implica un gran volumen de trabajo, presión temporal y tareas repetitivas.

La falta de experiencia clínica de los usuarios puede aumentar el riesgo de que las alucinaciones no se corrijan. Especialmente si la herramienta de IA no proporciona enlaces a los documentos fuente, los usuarios pueden tener dificultades para detectar dichos errores, sobre todo porque la información alucinada suele parecer plausible. Las deficiencias de los usuarios a la hora de corregir resultados inexactos o incompletos también podrían degradar el rendimiento de la IA con el tiempo. El aprendizaje por refuerzo se utiliza a menudo para mejorar las herramientas de IA generativa, lo que significa que el software examina el texto generado por la IA que el usuario aceptó. Este método asume que el comportamiento de los usuarios proporciona buena información sobre cómo se compara el resultado generado por la IA con la respuesta real a la pregunta (por ejemplo, por qué el médico consideró necesario un tratamiento). Sin embargo, los usuarios que carecen de experiencia clínica y una sólida familiaridad con la IA podrían no ser capaces de proporcionar esta información, lo que dificulta la capacidad de aprendizaje del algoritmo.

Opacidad de las predicciones de la IA

Una tercera preocupación es que, si bien la IA podría mejorar las posibilidades de apelar las denegaciones, también podría debilitarlas. Los modelos predictivos de IA ofrecen poca información sobre qué impulsa exactamente una clasificación en particular (por ejemplo, «aprobar» o «recomendar la denegación»). Esto, junto con la falta de información sobre el rendimiento general de la herramienta, puede dificultar la impugnación de determinaciones por considerarlas irrazonables. 7 , 32 Es posible que los proveedores y los pacientes ni siquiera sepan que la IA estuvo involucrada. Menos de una cuarta parte de las aseguradoras informan a los proveedores cuando han utilizado IA, y solo la mitad cuenta con un proceso para determinar cuándo revelar el uso de IA a los pacientes. 9

Problemas de bajo rendimiento

En cuarto lugar, ha surgido una serie de inquietudes sobre el rendimiento de los modelos de IA para la toma de decisiones de seguros. Como se destacó en una demanda, cuando se utiliza IA para estimar las necesidades de atención de un paciente (como los días de atención postaguda), pero el modelo omite factores importantes (por ejemplo, el apoyo social en el hogar), las estimaciones pueden ser muy erróneas. 7 La omisión de información sobre determinantes sociales en los modelos predictivos es común porque los proveedores de IA generalmente solo tienen acceso a datos estructurados de HCE, que comúnmente carecen de información sobre determinantes sociales. Estas omisiones pueden causar un rendimiento deficiente en la predicción de las necesidades de atención de pacientes históricamente marginados. 7

Los datos de entrenamiento también pueden no ser representativos. Esto puede ser especialmente preocupante para los modelos que ayudan a los proveedores a predecir o responder a las decisiones o políticas de cobertura de las aseguradoras, ya que la combinación de planes de salud en un conjunto de datos de entrenamiento puede diferir de la que cubre a los pacientes del proveedor. Otro problema es que las políticas de cobertura de las aseguradoras cambian con frecuencia, y los datos utilizados para entrenar un modelo de IA pueden no reflejar las prácticas actuales. Además, la mayoría de las herramientas que se utilizan hoy en día se entrenaron en una época en la que revisores humanos o algoritmos basados ​​en reglas tomaban decisiones de cobertura para las aseguradoras. ¿Serán estos modelos eficaces para predecir y responder a las determinaciones realizadas o influenciadas por la IA?

Consecuencias no deseadas

Algunas herramientas de IA se entrenan con información sobre las decisiones históricas de las aseguradoras sobre solicitudes de autorización previa o reembolso. Por ejemplo, una herramienta orientada al proveedor que predice la probabilidad de que una reclamación denegada en particular pueda ser apelada con éxito puede depender en gran medida de los resultados anteriores de las apelaciones para ese tipo de servicio. Con el tiempo, el uso de dichas herramientas podría reforzar y recompensar prácticas indeseables de las aseguradoras. Esa herramienta de probabilidad de pago, por ejemplo, despriorizará las reclamaciones para apelación cuando la aseguradora se haya mostrado recalcitrante en el pasado. Esto no es un problema de rendimiento; el modelo puede predecir con mucha precisión la probabilidad de ganar una apelación. Es un problema de incentivos perversos: los planes de salud inescrupulosos pueden desviar la atención de los proveedores de las reclamaciones que han denegado al negarse persistentemente a reconocer el mérito de las apelaciones. De manera similar, si un algoritmo de seguros se entrena con decisiones pasadas que estuvieron plagadas de errores, codificará y perpetuará esos errores.

Prácticas de gobernanza desiguales

La capacidad de las aseguradoras y las organizaciones de atención médica para abordar los posibles problemas con las herramientas de IA es cuestionable a la luz de su gobernanza desigual de la IA. Muchos hospitales no realizan una evaluación local de los modelos de IA. 33 , 34 De manera similar, más de una cuarta parte de las grandes aseguradoras no documentan la precisión de los resultados del modelo ni prueban el sesgo o los cambios en el rendimiento del modelo a lo largo del tiempo. 9 Alrededor del 40 por ciento no ha adoptado prácticas relacionadas con la rendición de cuentas por los impactos de las herramientas de IA en las áreas de autorización previa y adjudicación de reclamaciones, como tener un comité de gobernanza que revise el rendimiento de las herramientas. 9 Algunas aseguradoras describen amplios esfuerzos para garantizar el uso responsable de la IA, pero han adoptado tantas aplicaciones tan rápidamente (más de 1000 en una gran aseguradora 18 ) que es difícil imaginar cómo podrían realizar un monitoreo sólido de todas ellas. Las regulaciones federales imponen algunos estándares relacionados con el uso de la IA para la autorización previa en los planes Medicare Advantage, pero no requieren que los planes tengan un proceso para garantizar que se cumplan los estándares. Algunos estados aplican requisitos similares a los planes de salud regulados por el estado; la mayoría no lo hace.

Recomendaciones

Las aseguradoras y los legisladores reconocen la necesidad de cambiar los procesos de autorización previa. En junio de 2025, varias docenas de aseguradoras se comprometieron a reformar la autorización previa, reduciendo la gama de tratamientos que la requieren y agilizando el proceso. 35 Dado que se han comprometido a emitir al menos el 80 % de las aprobaciones de autorización previa «en tiempo real» y que las nuevas normas federales exigen plazos de respuesta rápidos para las decisiones de autorización previa, 28 la automatización sin duda formará parte de la estrategia de las aseguradoras. Abordar los aspectos problemáticos del uso de la IA también debería serlo. La implementación de las siguientes medidas sería útil.

Gobernanza institucional más fuerte

Todas las aseguradoras y organizaciones proveedoras deben contar con procesos para evaluar las herramientas de IA antes de su adopción y para supervisar su rendimiento. La cadencia con la que las organizaciones implementan nuevas herramientas debe reflejar su capacidad para gestionarlas. Dado que las herramientas relacionadas con los seguros no influyen directamente en la atención al paciente, los proveedores pueden pasar por alto la necesidad de gobernanza, pero incluso las herramientas «administrativas» pueden afectar el acceso a la atención. Al evaluar las herramientas, los proveedores deben asegurarse de que los proveedores proporcionen información sobre su rendimiento, incluyendo las debilidades y los riesgos conocidos, y preguntarles qué medidas adoptarán para ayudarles a realizar la supervisión.

Los reguladores estatales de seguros han tomado medidas útiles para exigir la prueba de los marcos de gobernanza de la IA y los protocolos de gestión de riesgos. 36 Al crear estos procesos, las aseguradoras deberían aplicar el escrutinio más riguroso a aquellas herramientas de IA que presentan el mayor riesgo de daño al sugerir erróneamente que las solicitudes de tratamiento no son aprobables. Esto puede significar que la IA simplemente no debería integrarse en algunas funciones de revisión de utilización, al menos hasta que las capacidades evolucionen más. Evaluar la necesidad médica de maneras que vayan más allá de la simple coincidencia de los criterios de cobertura con los datos estructurados de los pacientes, por ejemplo, es complejo. Ejecutar bien esta tarea puede requerir nuevas formas de procesar la información que emulen mejor cómo los humanos deciden la idoneidad del tratamiento. 37

Monitoreo de modelos para detectar bajo rendimiento

Monitorear los resultados de la IA en las decisiones de cobertura debería implicar más que examinar métricas simples como el tiempo de decisión y las tasas de aprobación, denegación y revocación. Las aseguradoras y las organizaciones proveedoras deberían examinar minuciosamente las solicitudes que se deniegan persistentemente o que implican largas demoras en la aprobación para identificar puntos en común que puedan sugerir sesgo o factores omitidos en los modelos de IA. Deberían examinar si los datos utilizados para entrenar los modelos son representativos de su propia combinación de pacientes y planes de salud. Deberían comunicarse con los proveedores de IA para confirmar que los modelos se actualicen rápidamente para reflejar los cambios en las políticas de cobertura y deberían informar a los usuarios cuando los cambios de cobertura aún no se hayan incorporado. Deberían recopilar los comentarios de los usuarios sobre las alucinaciones generativas de IA para comprender mejor el rendimiento de las herramientas. De manera similar, deberían monitorear la evidencia de que los modelos de IA están aprendiendo de maneras perversas, por ejemplo, redactando texto que es común en solicitudes de autorización previa exitosas pero que caracteriza erróneamente la situación de un paciente.

Capacitación del personal fortalecida

Los usuarios de primera línea de herramientas de IA deben recibir capacitación para comprender sus fortalezas y debilidades. Las aseguradoras y las organizaciones proveedoras deben asegurarse de que sus capacitaciones proporcionen al menos una comprensión básica de cómo un modelo genera resultados y los tipos de errores y sesgos más comunes (por ejemplo, mediante simulaciones). Comprender dónde suelen ocurrir los problemas de rendimiento puede ayudar a los usuarios a enfocar su atención donde es más probable que rinda frutos.

Revisión humana significativa

Garantizar que los revisores médicos de las aseguradoras no se vean indebidamente influenciados por los resultados de la IA es todo un reto. Las aseguradoras ponen a prueba la paciencia de los reguladores y del público cuando afirman que las denegaciones son «exclusivamente» realizadas por profesionales médicos, pero utilizan la IA para recopilar la información que estos profesionales revisan. Los reguladores deberían exigir a las aseguradoras que certifiquen que utilizan la IA únicamente para aprobar solicitudes e identificar aquellas que no pueden aprobarse automáticamente, enviándolas a profesionales médicos para su revisión sin necesidad de un análisis previo mediante herramientas de IA. No presentar a los revisores archivos procesados ​​por IA significa ahorrar tiempo, pero realizar una revisión minuciosa y minuciosa antes de denegar la cobertura es fundamental.

Mayor transparencia

Las aseguradoras se han comprometido a proporcionar explicaciones más claras sobre las denegaciones de autorizaciones previas. 35 Esta medida es bienvenida, ya que, si bien los CMS y muchos estados exigen que los planes especifiquen los motivos de las denegaciones, las explicaciones pueden ser difíciles de descifrar. Los revisores médicos podrían utilizar IA generativa para garantizar que sus narrativas utilicen un lenguaje adaptado a los destinatarios (médicos o pacientes).

También es recomendable una mayor transparencia en las comunicaciones públicas sobre cómo las aseguradoras utilizan la IA. 23 Las aseguradoras no deberían utilizar la IA para denegaciones, a fin de poder comunicarlo claramente al público. Las aseguradoras también deberían explicar cómo el uso de la IA beneficia a los afiliados (por ejemplo, facilitando aprobaciones instantáneas) y cómo supervisan el rendimiento de las herramientas.

Finalmente, los CMS y muchos estados exigen que algunos planes de salud reporten estadísticas agregadas sobre las decisiones de autorización previa, pero no de una manera que permita extraer conclusiones sobre cómo el uso de herramientas de IA está afectando los resultados. 23 Para facilitar dicho análisis, los reguladores deberían exigir la divulgación de qué herramientas se utilizaron, cómo y cuáles fueron los resultados. Las nuevas normas de los CMS para el reporte de métricas de autorización previa deberían revisarse para exigir este nivel de claridad. 28

Conclusión

Al igual que en otros sectores, el uso de IA en la revisión de la utilización del seguro de salud podría conducir a múltiples futuros posibles, que dependen en gran medida de cómo se implementen estas tecnologías y de las decisiones éticas y operativas que se tomen.

En el escenario más prometedor, la integración de la IA facilitará a las aseguradoras la aprobación de solicitudes de forma más eficiente. Esto no solo beneficiaría a las compañías aseguradoras, sino que también mejoraría la experiencia de los proveedores de salud y pacientes. La IA podría optimizar la comunicación entre todas las partes, permitiendo un intercambio de información más rápido y preciso. Esto podría incluir la capacidad de analizar solicitudes en tiempo real, identificando patrones y soluciones que podrían haber pasado desapercibidos en un análisis manual.

Además, al liberar tiempo a los revisores de aseguradoras, estos podrían dedicar más recursos a casos complejos y difíciles, donde las solicitudes de atención podrían no estar basadas en evidencia clara. Este mayor enfoque en los casos difíciles y complicados también podría llevar a una revisión más cuidadosa y a una atención más personalizada. La IA tiene el potencial de reconocer cuándo una situación requiere intervención adicional o una evaluación más minuciosa, aumentando así la eficacia del sistema.

Esta mejora en la toma de decisiones podría resultar en mejores resultados de salud para los pacientes debido a un enfoque más basado en la evidencia, garantizando que las decisiones sobre atención médica se tomen en base a datos sólidos y no solo a juicios subjetivos. Con una inteligencia artificial debidamente diseñada y entrenada, los errores humanos podrían minimizarse considerablemente, lo que no solo beneficiaría a los pacientes, sino que también podría conducir a una disminución de costos operativos para las aseguradoras. Esto podría, a su vez, dar lugar a primas de seguros más asequibles y un acceso más equitativo a la atención médica de calidad para un mayor número de personas.

Finalmente, al adoptar la IA de forma ética y responsable, el sector de seguros de salud podría transformarse en un sistema más ágil, justo y centrado en el paciente, beneficiando a todos los involucrados en el proceso.

Sin embargo, en el escenario más sombrío, el uso de la IA podría agravar los problemas existentes en el sistema de salud. Si se aplica de manera ineficiente, podría promover procesos deficientes y hacer que la administración de la autorización previa sea más sencilla, pero a costa de una evaluación rigurosa de las solicitudes. Esto podría llevar a una expansión sin control en la utilización de procedimientos y tratamientos que no son clínicamente necesarios, lo que afectaría negativamente tanto a la calidad de la atención como a los costos de salud a largo plazo. La automatización de decisiones podría también eliminar el juicio clínico necesario en ciertas situaciones, llevando a un aumento en los errores médicos. Además, este enfoque insensible a las necesidades individuales de los pacientes podría resultar en un desinterés general por parte de los profesionales de la salud, desalentando la innovación y el desarrollo de tratamientos más personalizados que sí respondan a las verdaderas necesidades de los pacientes. Por lo tanto, es crucial que se establezcan marcos adecuados y regulaciones estrictas para evitar que el uso de la inteligencia artificial comprometa la integridad del sistema de salud.

Las aseguradoras definitivamente tienen incentivos financieros para actuar en ambas direcciones; la IA puede facilitar sus mejores y peores impulsos. En este sentido, es esencial que se implementen límites y directrices claras que no solo regulen el uso de esta tecnología, sino que también promuevan una ética en la toma de decisiones. Se necesita una regulación y gobernanza robustas para garantizar que el desarrollo y la implementación de la IA en la revisión de seguros de salud se dirijan hacia el beneficio del sistema en su conjunto, protegiendo así tanto a los asegurados como a los proveedores de salud. Esta supervisión es crucial para evitar que la carrera armamentística en el uso de inteligencia artificial tenga consecuencias destructivas, lo que podría resultar en una atención menos efectiva y en un sistema de salud que prioriza los intereses económicos sobre el bienestar de los pacientes. Además, es necesario fomentar la transparencia en los algoritmos utilizados para que haya una comprensión clara de cómo se toman las decisiones y qué factores se consideran, lo que podría contribuir a generar confianza tanto en los consumidores como en los profesionales del sector salud.

El liderazgo siempre es fundamental, pero la IA lo está haciendo más importante que nunca.

El liderazgo siempre es fundamental, pero la IA lo está haciendo más importante que nunca.

Sternfels, Børge Brende, yDaniel Pacthod

La inteligencia artificial puede escribir, diseñar, programar y completar tareas a una velocidad vertiginosa. Puede ayudar a los líderes empresariales a redactar correos electrónicos, crear agendas y prepararse rápidamente para reuniones importantes y discusiones difíciles. Además, su capacidad para procesar datos y analizar información en tiempo real permite a las organizaciones optimizar sus procesos y tomar decisiones basadas en datos precisos, lo cual es una característica invaluable en el entorno empresarial actual.

Sin embargo, a pesar de todas estas increíbles capacidades, la IA aún enfrenta limitaciones significativas en lo que respecta a las funciones más complejas del liderazgo. Puede hacer todo eso con solo unos pocos comandos de voz, pero aún así no puede hacer el trabajo duro del liderazgo en sí. La IA generativa no puede establecer aspiraciones ni metas claras, tomar decisiones difíciles que impliquen juicios de valor, generar confianza entre los interesados o fomentar un ambiente de trabajo colaborativo y motivador. Su falta de empatía y comprensión emocional significa que no puede responsabilizar a los miembros del equipo de manera efectiva, ni crear un sentido de pertenencia y conexión que es crucial para un buen trabajo en equipo.

La creatividad, la intuición y la capacidad de generar ideas realmente nuevas son aspectos que siguen siendo profundamente humanos. La IA puede analizar patrones y ofrecer soluciones basadas en datos pasados, pero carece de la imaginación necesaria para innovar de manera genuina. Ese trabajo sigue siendo profundamente humano—y más importante que nunca hacerlo bien, dado el alcance de los cambios e incertidumbres con los que lidian las organizaciones actuales. En un mundo donde la velocidad de cambio es exponencial, las habilidades humanas se convierten en una ventaja competitiva.

Los líderes que acabarán prosperando en la era de la IA serán aquellos que combinen profundidad humana con fluidez digital. Esto significa que no solo deben ser competentes en el uso de herramientas tecnológicas, sino también desarrollar su inteligencia emocional, habilidad para comunicarse y capacidad de resolución de conflictos. Utilizarán la IA para pensar con ellos, no para ellos. De este modo, podrán enfocarse en desarrollar visiones estratégicas y en fomentar ambientes donde los equipos se sientan empoderados para crecer y colaborar.

Y tratarán este momento de IA no como una amenaza para su liderazgo, sino como una oportunidad para centrarse en aquellos elementos de sus carteras en los que solo los humanos pueden destacar. Esto implica ser capaces de inspirar, motivar y conectar emocionalmente con sus equipos. Al final del día, una combinación de habilidades humanas y tecnología avanzará la efectividad del liderazgo, permitiendo a las organizaciones adaptarse y prosperar en un entorno tan dinámico y cambiante.

El cambio central: De «mando» a contexto

Investigaciones recientes del Instituto Global de McKinsey sobre asociaciones de habilidades en la era de la IA sugieren que personas, agentes y robots trabajarán cada vez más codo con codo para facilitar los flujos de trabajo. En este entorno, los CEOs y otros líderes de alto nivel no siempre serán las personas más inteligentes en la sala. Como resultado, los enfoques tradicionales de mando y control probablemente no funcionen. Será mucho más importante, en cambio, que estos líderes creen el contexto en el que sus equipos puedan navegar con éxito los cambios de procesos informados por IA, cambios de rol y otras interrupciones internas y externas del negocio.

Los líderes deberán dar a los equipos un conjunto de barreras (valores claros y derechos de decisión) y establecer nuevas definiciones de calidad, fomentando al mismo tiempo un sentido de confianza y colaboración a medida que surjan nuevos desafíos y evolucionen las condiciones empresariales. Hay tres áreas, en particular, en las que solo los humanos pueden ofrecer el tipo de liderazgo y orientación que se requiere en las organizaciones actuales:

1. Fijar la aspiración adecuada y reclutar a otros para que la adueñen

Las aspiraciones son exclusivamente humanas; Un robot no puede establecer un objetivo ambicioso para toda una organización, ya sea con un alto rendimiento, innovación o crecimiento. Los líderes pueden «leer la situación» y anticipar e interpretar las reacciones emocionales ante el cambio, lo cual es fundamental para entender cómo movilizar mejor a las personas e inscribirlas en los planes estratégicos de la organización. Solo un líder empático puede identificar preferencias y asignar a las personas adecuadas a los proyectos adecuados. Por supuesto, los líderes pueden usar agentes y máquinas para ayudar a redactar su mensaje, pero no pueden delegar la configuración de aspiraciones.

2. Demostrar juicio—alinear las elecciones con valores

La capacidad de mostrar buen juicio es un rasgo claramente humano. La IA puede resumir reglas o definir riesgos, pero su papel es consultivo, no autoritario. Y aunque los modelos de IA pueden analizar y crear estructura alrededor de argumentos, en última instancia no tienen ninguna responsabilidad por sus resultados. En cambio, los líderes en el mundo físico deben rendir cuentas ante sus empleados, juntas directivas, inversores, socios comerciales y otros grupos de interés importantes. Deben tomar las decisiones difíciles cuando los valores de una organización están en conflicto y el tiempo es limitado. La investigación de McKinsey sobre la salud organizacional muestra que la determinación, la responsabilidad y la demostración de buen juicio de los líderes no solo pueden desbloquear la confianza y la lealtad entre equipos, sino que también son un predictor clave de la capacidad de las empresas para crear valor a largo plazo.1

3. Diseñar para resultados no lineales—no un 20 por ciento, sino diez veces mejores

En un mundo donde las fuerzas globales, sociales y tecnológicas están cambiando de forma tan dinámica, la capacidad de fomentar ideas novedosas y creativas se está convirtiendo en un músculo fundamental del liderazgo: los líderes deben revisar, revisar y crear continuamente nuevas arquitecturas, narrativas y condiciones para sus organizaciones. Esto es la antítesis de «jugar para no perder». Los modelos de IA que utilizan los líderes son motores de inferencia, optimizados para generar la siguiente continuación más probable de los patrones que han visto los modelos. Pero solo los líderes humanos pueden reconocer cuándo los resultados de la IA conducirán a avances reales para una organización. Deben hacer el trabajo duro de encuadrar —es decir, establecer un encargo audaz, definir las barreras de seguridad, invitar a la disidencia y luego mantener la línea creativa cuando las primeras versiones sean caóticas.

Identificar y desarrollar tus altos potenciales

La aspiración, el juicio y la creatividad son rasgos de liderazgo «solo humanos» — y características que pueden proporcionar una ventaja competitiva insustituible, especialmente cuando se amplifican mediante IA. Por tanto, corresponde a las organizaciones identificar y desarrollar activamente a las personas que demuestren elementos intrínsecos críticos como la resiliencia, el deseo de aprender de los errores y la capacidad de trabajar en equipos que incluirán cada vez más tanto humanos como agentes de IA. Como McKinsey exploró en su investigación sobre el CEO como atleta de élite, estas características están fuertemente vinculadas al rendimiento sostenido y son un mejor predictor del éxito a largo plazo que las credenciales por sí solas.

Al identificar empleados con alto potencial, los equipos directivos pueden tener que romper con el «techo de papel» en sus organizaciones, es decir, donde la falta de credenciales formales impide que las personas sean contratadas o avancen. Esto requerirá mirar más allá de los títulos académicos y certificaciones al evaluar a los candidatos, y enfatizar la contratación basada en habilidades, la experiencia real relevante y las características intrínsecas que se transcurren entre roles y tecnologías.

Las empresas de primer nivel ya se centran más en las habilidades que requiere un trabajo y que posee un candidato. Están implementando un sistema de evaluación fundamentalmente diferente, más de audición que de entrevista: escenarios en vivo con información incompleta, preguntas estructuradas que ponen a prueba el juicio basado en valores y movimientos rápidos de estiramiento de roles que revelan la trayectoria.

Formando a la próxima generación de líderes

Si el papel del líder está evolucionando, también debe hacerlo el enfoque de las organizaciones para construir su grupo de liderazgo. El objetivo aquí no debería ser solo formar líderes con fluidez técnica; El dominio de la condición humana es igual de crítico en un mundo donde los modelos pueden redactar, razonar, actuar, pero no pueden liderar.

Investigaciones previas de McKinsey sobre el arte del liderazgo del siglo XXI y la importancia de construir y escalar una fábrica de liderazgo robusta señalan cuatro imperativos para los líderes en la era de la IA:

Sabe qué atributos buscas. Haz explícito los atributos de liderazgo que tu empresa necesita ahora mismo y los comportamientos que vas a recompensar. Si, por ejemplo, los choques económicos y competitivos son especialmente frecuentes o agudos en tu sector, quizá quieras centrarte en la resiliencia y el optimismo como los atributos clave para encontrar y desarrollar a tus empleados con alto potencial.

Crea un cambio radical en la cultura del aprendizaje: aprende un poco, prueba un poco, aprende mucho. Establecer una cultura en la que los pre-mortems, revisiones posteriores a la acción y otros mecanismos de retroalimentación sean la norma y no la excepción. Este ha sido durante mucho tiempo el enfoque estándar en la industria del software y en la comunidad médica: se celebran los logros, se revisan minuciosamente los fracasos y se codifican las lecciones. El exdirector ejecutivo de Intuit, Brad Smith, programaba reuniones regulares con empleados que estaban varios niveles abajo en la organización y les preguntaba: ¿Qué está mejorando, qué va en la dirección equivocada y qué es algo que temes que nadie me esté diciendo que necesito saber ahora mismo? «Fue increíble», recuerda, «porque te saltas niveles y vas directamente a las líneas frontales de la zona que quieres aprender. Cortas a todos los demás y eliminas el filtro.»2

Los líderes senior pueden demostrar su compromiso con la creación de entornos de aprendizaje interactuando directamente con empleados con alto potencial, en foros o reuniones públicas, para compartir preguntas y recopilar respuestas a algunos de sus mayores retos de gestión.

Invierte en construir confianza y liderazgo de servicio. Las organizaciones deben cultivar activamente cualidades fundamentales de liderazgo como la sabiduría, la empatía y la confianza, y deben prestar al desarrollo de estas cualidades la misma atención que al desarrollo de nuevos sistemas informáticos o modelos operativos. Eso implicará dedicar tiempo a los líderes para que realicen el trabajo interno necesario para liderar eficazmente a los demás, es decir, reflexionar, compartir ideas con otros líderes de alto nivel y, en general, considerar qué significará el éxito para ellos mismos y para la organización. ¿Cómo pueden construir y sostener organizaciones que puedan seguir siendo viables a largo plazo? En A CEO for All Seasons (Scribner/Simon & Schuster, 2025), el CEO de Microsoft, Satya Nadella, recuerda una importante lección de su padre, funcionario en India, quien enfatizó la importancia del mentoring y las transiciones significativas: «Siento que si el próximo CEO de Microsoft puede tener más éxito que yo, quizá he hecho bien mi trabajo.» De hecho, como señal de que el camino del liderazgo es tan importante como los resultados, las organizaciones deberían celebrar o promover públicamente a líderes que demuestren un compromiso con la misión más amplia de la organización que con la identidad personal.

Protege tu tiempo y energía para un rendimiento sostenido. Los líderes con mejor rendimiento crean condiciones que les permiten alcanzar su mejor nivel personal en los momentos álgido; Reconocen que, a lo largo de sus mandatos de liderazgo, algunos momentos son simplemente más importantes que otros, por lo que optimizan esos puntos de inflexión críticos. Protegen con ferocidad sus calendarios para poder centrarse en tareas que solo ellos pueden hacer, y reservan tiempo explícitamente para la recuperación y regeneración. Por ejemplo, un CEO global de tecnología mantiene el 20 por ciento de su agenda libre para poder recuperar el aliento y responder adecuadamente a las situaciones que surgen.3


El liderazgo es, en última instancia, una tarea exclusivamente humana.

La IA puede transformar nuestra forma de trabajar, pero solo los líderes humanos pueden determinar por qué trabajamos y qué intentamos lograr.

De hecho, la ventaja competitiva definitiva para las organizaciones en esta era de la IA no se basará únicamente en los algoritmos que creen, sino también en los líderes auténticos, adaptativos y responsables que desarrollen.

Antibióticos para apendicitis no complicada: un estudio a 10 años

  1. Dra. Paulina Salminen, PhD1,2; Dra. Roosa Salminen2,3; Dra. Johanna Kallio, P

JAMA Publicado en línea: 21 de enero  de 2026 doi: 10.1001/jama.2025.25921

Puntos clave

Pregunta   ¿Cuál es la tasa de recurrencia de apendicitis a largo plazo y de apendicectomía en pacientes adultos con apendicitis aguda no complicada tratados con antibióticos?

Resultados   En este seguimiento observacional de 10 años de pacientes tratados inicialmente con antibióticos por apendicitis aguda no complicada, la tasa de recurrencia real de apendicitis (apendicitis en la histopatología) fue del 37,8% y la tasa acumulada de apendicectomía fue del 44,3%.

El   seguimiento a largo plazo de pacientes con apendicitis aguda no complicada respalda el uso de antibióticos como una opción para la apendicitis aguda no complicada en pacientes adultos.Abstracto

Importancia   La terapia con antibióticos es eficaz y segura para la apendicitis aguda no complicada en adultos, pero faltan resultados de ensayos clínicos aleatorizados de más de 5 años.

Objetivo   Determinar la tasa de recurrencia de apendicitis y apendicectomía a 10 años en pacientes con apendicitis no complicada tratados con antibióticos.

Diseño, entorno y participantes   Seguimiento observacional de diez años de pacientes en el ensayo clínico aleatorizado multicéntrico Appendicitis Acuta (APPAC) que comparó la apendicectomía con antibióticos en 6 hospitales finlandeses de noviembre de 2009 a junio de 2012, donde 530 pacientes (de 18 a 60 años) con apendicitis aguda no complicada diagnosticada por tomografía computarizada fueron asignados aleatoriamente a apendicectomía (n = 273) o antibióticos (n = 257). El último seguimiento fue el 29 de abril de 2024. Este análisis actual se centró en evaluar la tasa de recurrencia de la apendicitis a 10 años entre los pacientes asignados a antibióticos.

Intervenciones   Apendicectomía abierta vs antibióticos con ertapenem sódico intravenoso (1 g/d) durante 3 días seguido de 7 días de levofloxacino oral (500 mg una vez al día) y metronidazol (500 mg 3 veces al día).

Principales resultados y medidas.   Los criterios de valoración secundarios preespecificados a 10 años incluyeron la apendicectomía tardía (después de un año) y la tasa de recurrencia de la apendicitis tras el tratamiento con antibióticos, así como sus complicaciones. Los resultados post hoc incluyeron la detección de posibles tumores apendiculares mediante resonancia magnética en pacientes del grupo de antibióticos sometidos a apendicectomía o con un apéndice intacto. Otros resultados post hoc fueron la calidad de vida y la satisfacción del paciente.

Resultados   A los 10 años de seguimiento, 253/257 pacientes (98,4%) aleatorizados para recibir antibióticos (edad media, 33 años; 102 [40,3%] mujeres) fueron evaluados para la recurrencia de apendicitis, con una tasa de recurrencia de apendicitis real (apendicitis en la histopatología) del 37,8% (IC del 95%, 31,6%-44,1% [87/230]) y una tasa acumulada de apendicectomía del 44,3% (IC del 95%, 38,2%-50,4% [112/253]). En general, la tasa acumulada de complicaciones a 10 años en el grupo aleatorizado a apendicectomía fue del 27,4 % (IC del 95 %, 21,6 %-33,3 % [62/226]) y del 8,5 % (IC del 95 %, 4,8 %-12,1 % [19/224]) en el grupo aleatorizado a recibir antibióticos ( p  < 0,001). No se observaron diferencias significativas en la calidad de vida entre los antibióticos y la apendicectomía (387/530; mediana del índice de salud: 1,0 [IC del 95 %, 1,0-1,0] para ambos grupos; p  = 0,18).

Conclusiones y relevancia   Entre los pacientes tratados inicialmente con antibióticos para apendicitis aguda no complicada, la tasa de recurrencia y apendicectomía a los 10 años de seguimiento apoya el uso de antibióticos como una opción para la apendicitis aguda no complicada en pacientes adultos.

Registro de ensayos   ClinicalTrials.gov Identificador: NCT01022567

Llamamiento del BMJ 2025-26: Los hospitales deberían ser santuarios, no objetivos militares

BMJ 2026 ; 392 doi: https://doi.org/10.1136/bmj.s115

El año pasado, el personal sanitario y las instalaciones de MSF en Sudán del Sur sufrieron múltiples ataques.  David Charo Kahindi , coordinador médico de MSF, estuvo en Old Fangak en mayo, el día en que el hospital fue bombardeado.

A las 4:50 de la madrugada del sábado 3 de mayo de 2025, me despertó el sonido de bombas cayendo cerca, helicópteros sobrevolando y gente gritando a mi alrededor. Con cada explosión, temía por mi vida y la de todos los que estaban en la zona. El bombardeo continuó durante aproximadamente una hora. Me sentí completamente impotente y abrumado por una mezcla de terror, tristeza e ira: terror por mi vida, tristeza por las personas inocentes que me rodeaban e ira porque un lugar destinado a la sanación se había convertido en blanco de la destrucción.

En cuanto se calmó el fuego, me subí a la lancha para llegar al hospital de MSF, donde encontré nuestra farmacia en llamas. Había balas y piezas de armamento por todas partes. Todo el equipo de MSF y la gente local intentaban extinguir el incendio con cubos de agua. Nuestros tanques de combustible estaban a solo unos metros y estábamos desesperados por evitar otra explosión devastadora. Tardamos cinco horas en apagar el fuego.

Cuando entré en las salas, estaban vacías. El suelo estaba cubierto de agujeros de bala y sangre. No sabía adónde habían ido los pacientes. Entonces llegué a urgencias, donde el equipo estaba ocupado estabilizando y atendiendo a 20 pacientes recién llegados del pueblo, algunos en estado crítico con heridas de bala en la cabeza, el pecho o el abdomen. Hicimos todo lo posible, pero no había más suministros que los que había en la sala antes del ataque. No era suficiente.

Más tarde me enteré de que dos helicópteros artillados habían atacado deliberadamente el proyecto de MSF, lanzando una bomba sobre la farmacia, quemándola por completo, antes de disparar contra la ciudad de Old Fangak durante unos 30 minutos. Alrededor de las 7 de la mañana, un dron bombardeó el mercado de Old Fangak. En total, siete personas murieron y 32 resultaron heridas, incluidos cuatro miembros del personal de MSF que trabajaban en el hospital.

Mientras miles de personas huían del pueblo, nos apresuramos a evacuar a los heridos en bote. Recuerdo vívidamente a dos jóvenes con heridas abdominales abiertas, una mujer con una pierna destrozada por el fuego de un helicóptero, un niño con una fractura de pierna expuesta y otra mujer con una mano destrozada y una herida en la cabeza. Trabajamos contrarreloj curando las heridas, estabilizándolas lo mejor que pudimos, antes de colocarlas una al lado de la otra en el bote y avanzar hacia lo que esperábamos fuera un lugar seguro en un pueblo cercano. Improvisamos un centro de acogida improvisado en medio de la nada para atender a los heridos, que eran principalmente mujeres y niños.

Por la mañana, más de 10 000 personas habían huido al mismo lugar y, a pesar de recibir un transporte aéreo urgente de 350 kg de suministros médicos, era evidente que tendríamos dificultades para brindar atención médica adecuada. Por consiguiente, se decidió remitir todos los casos al centro operativo más cercano, al que solo se podía acceder por aire.

El hospital de Old Fangak era el único del condado y llevaba allí más de 10 años. Era un hospital de 35 camas con consulta externa, salas de hospitalización y maternidad. Ahora, no queda nada. Las 110.000 personas a las que atendía han perdido un recurso vital esencial.

En la madrugada del 3 de diciembre, otro proyecto de MSF en Pieri, estado de Jonglei, fue atacado. Tras el impacto del centro de salud y la retirada del helicóptero artillado, los equipos de MSF detectaron que las balas habían impactado los edificios y la infraestructura del centro. Posteriormente, presenciaron nuevos ataques aéreos en Lankien, donde MSF gestiona centros de salud, pero esta vez no se produjeron daños directos.<sup> 1 </sup> Afortunadamente, no se reportaron víctimas en ninguno de los dos lugares. MSF es el único proveedor de atención médica que apoya a mujeres y niños en Pieri, mientras que nuestro hospital en Lankien es el único centro de la región que ofrece atención secundaria y vital.

En 2025, MSF sufrió ocho ataques selectivos contra sus instalaciones y su personal en los estados de Equatoria Central, Jonglei y Alto Nilo, lo que obligó al cierre de dos hospitales en Ulang y Old Fangak.

Estos ataques me desgarran profundamente. Presenciar cómo un lugar dedicado a salvar vidas se convertía en blanco de la violencia fue devastador. Los hospitales deberían ser santuarios, pero en ese momento se convirtieron en símbolos de vulnerabilidad. Sentí una inmensa impotencia al saber que los pacientes que confiaban en nosotros para recibir atención ahora corrían grave peligro y que nuestra capacidad para brindarles incluso el tratamiento más básico se había visto destrozada. El miedo era palpable, pero también lo eran la ira y la tristeza. Estos ataques no solo ponen vidas en peligro de inmediato, sino que erosionan los cimientos mismos de la atención médica humanitaria. Nadie debería tener que elegir entre buscar atención médica o evitar los hospitales por temor a que sean inseguros.

Ante los recortes de financiación internacional a los programas humanitarios y de desarrollo, y la precaria situación del sistema nacional de salud, nuestra presencia en muchas zonas de Sudán del Sur es crucial. En todos los lugares donde trabajamos, observamos enormes deficiencias en los servicios de salud, donde las instalaciones no funcionan o carecen de recursos suficientes. Todo el sistema de salud está al borde del colapso. Si el gobierno y la comunidad internacional no toman medidas urgentes, las consecuencias para la población de Sudán del Sur serán catastróficas.

¿Puede la medicina personalizada coexistir con la equidad en salud? Examinando la barrera de costes y las implicaciones éticas

El texto analiza el prometedor avance de la medicina personalizada (PM), que utiliza datos genéticos, ambientales y de estilo de vida para adaptar los tratamientos médicos a cada individuo. Reconoce los beneficios potenciales de esta estrategia, como diagnósticos más precisos, prevención mejorada y tratamientos más eficaces, pero advierte que su implementación implica elevados costos financieros y tecnológicos, lo que genera preocupación sobre su accesibilidad y el impacto en la equidad en salud.

Si bien los países de altos ingresos han liderado el desarrollo e implementación de la PM gracias a su infraestructura y recursos, los países de ingresos bajos y medios enfrentan barreras significativas: falta de recursos, acceso limitado a servicios básicos y escasez de profesionales. Estas dificultades pueden ampliar las desigualdades en salud, ya que el alto costo de pruebas genéticas, biomarcadores y tratamientos especializados restringe el acceso a quienes tienen menos recursos.

El texto también aborda las consideraciones éticas relacionadas con la equidad, citando teorías como el principio de diferencia de Rawls, la ética kantiana y el utilitarismo, que enfatizan la necesidad de que la PM beneficie a los más desfavorecidos y sea accesible para todos. Para responder si la PM puede coexistir con la equidad en salud, el artículo propone analizar las barreras económicas, de infraestructura y sociopolíticas desde una perspectiva transdisciplinaria, considerando la genética, la ética, la economía y la política sanitaria.

A través de estudios de caso y revisiones éticas, se explora cómo enfoques innovadores y colaborativos pueden ayudar a cerrar la brecha tecnológica y mejorar el acceso global a la atención personalizada. Finalmente, se destaca la importancia de implementar estrategias que prioricen el desarrollo de infraestructura, formación y financiamiento en países menos privilegiados, asegurando que la medicina personalizada se convierta en una herramienta para mejorar la salud de manera universal y equitativa.

Kishi Kobe Yee Francisco 1†, Andrane Estelle Carnicer Apuhin1†, Myles Joshua Toledo Tan 1,2,3,4,5,6,7, Mickael Cavanaugh Byers8, Nicholle Mae Amor Tan Maravilla7, Hezerul Abdul Karim9*, Nouar AlDahoul10

Introducción: La promesa y el desafío de la medicina personalizada

La rápida evolución de los datos biomédicos y las herramientas computacionales está impulsando cambios transformadores en la atención sanitaria, con la medicina personalizada (PM) en primera línea (Tawfik et al., 2023). A menudo llamada medicina de precisión, la PM aprovecha los datos genéticos, ambientales y de estilo de vida únicos de cada persona para guiar las decisiones de tratamiento (Goetz & Schork, 2018), yendo más allá del enfoque único para ofrecer intervenciones médicas personalizadas. Esta estrategia ha generado un gran interés debido a su potencial para mejorar la precisión diagnóstica, acelerar la prevención de enfermedades y ofrecer tratamientos eficaces que minimizan la necesidad de prueba y error. Los defensores argumentan que la PM podría reducir los costes sanitarios a largo plazo centrando los recursos en terapias específicas y dirigidas (Lu et al., 2023). Sin embargo, implementar este enfoque de alta tecnología requiere importantes inversiones financieras y tecnológicas, lo que plantea importantes dudas sobre su accesibilidad y su posible impacto en la equidad en salud.

La promesa de la gestión del proyecto de revolucionar la sanidad es actualmente más evidente en los países de altos ingresos (HICs), donde la financiación, la infraestructura y el acceso a tecnología de vanguardia están más fácilmente disponibles (Alyass et al., 2015). Por ejemplo, la genómica y la inteligencia artificial (IA) mejorada

los diagnósticos han permitido a estos países implementar iniciativas de gestión de proyectos que mejoran los resultados en áreas como la oncología y los trastornos genéticos raros (Khoury et al., 2022). Sin embargo, los países de ingresos bajos y medios (PIC), que enfrentan barreras sistémicas en la sanidad, están en gran medida excluidos de estos avances. En muchos centros de media imprensa, los sistemas sanitarios están escasos de recursos, con acceso limitado a servicios básicos y escasez de profesionales médicos. Estas limitaciones dificultan la adopción de las herramientas e infraestructuras intensivas en recursos necesarias para la gestión de proyectos, lo que podría crear un panorama global desigual en el que solo las poblaciones acomodadas se benefician de estos avances (Trabelsi et al., 2024).El eje central de esta preocupación es el coste asociado a la PM. Los tratamientos de precisión, especialmente aquellos que implican perfilado genético, pruebas de biomarcadores y diagnósticos impulsados por IA, implican costes considerables tanto para el desarrollo como para la implementación (Mlika et al., 2015). El proceso de descubrimiento de fármacos por sí solo, con su dependencia de la investigación genómica y terapias dirigidas, puede ser prohibitivo, llegando a menudo a miles de millones de dólares para una sola solución terapéutica. Las terapias génicas avanzadas y los tratamientos especializados, como los de oncología, ilustran esta carga financiera, ya que frecuentemente requieren no solo medicamentos costosos, sino también herramientas diagnósticas sofisticadas y personal altamente cualificado (Lu et al., 2023; Wong et al., 2023; Masucci et al., 2024). A medida que estos altos costes se filtran a los pacientes, pueden convertirse en una barrera insalvable, especialmente en entornos con pocos recursos donde incluso la atención sanitaria básica sigue siendo un lujo.Más allá de las limitaciones financieras, PM plantea cuestiones éticas sobre la equidad y la justicia. Las teorías éticas, como el principio de equidad de Rawls, la ética kantiana y el utilitarismo, proporcionan marcos para considerar estos dilemas. El «principio de diferencia» de Rawls sugiere que las desigualdades sociales solo son justificables si benefician a los menos favorecidos (Drane 1990; Daniels, 2008; Marsella & Khan, 2019); aplicado a la gestión de proyectos, este principio desafía la idea de desplegar tratamientos médicos avanzados que beneficien principalmente a quienes pueden permitírselos, lo que podría agravar las desigualdades en salud. La ética kantiana, con su énfasis en la dignidad humana universal, implica una obligación moral de los sistemas sanitarios de garantizar que la PM sea accesible para todas las personas, respetando el valor inherente de cada persona. De manera similar, el utilitarismo defiende maximizar el bienestar general y podría sugerir que centrarse en tratamientos de alto impacto y rentables podría servir mejor a las poblaciones globales. En conjunto, estas teorías subrayan la importancia de implementar la PM de formas que mejoren, en lugar de socavar, la equidad en salud.Este artículo busca responder a una pregunta fundamental: ¿Puede el prometedor futuro de la medicina personalizada (PM) coexistir con un compromiso con la equidad en salud? Para abordar esto se requiere un examen exhaustivo de las barreras de coste de los gestores de proyectos, la infraestructura necesaria para un acceso equitativo y los factores sociopolíticos que influyen en la prestación de servicios sanitarios a nivel mundial. Para explorar las implicaciones de la PM, este artículo se basa en ideas utilizando un enfoque transdisciplinar. Examina perspectivas de disciplinas como la genética, la salud global, la ética, la economía y la política sanitaria para obtener una visión completa. A diferencia de un enfoque interdisciplinar tradicional, analizar los conocimientos de estos diversos campos desde una perspectiva transdisciplinar permite una comprensión holística del potencial de PM y de los desafíos existentes más allá de simplemente establecer conexiones unificadas (Choi y Pak, 2006). Este enfoque reconoce la diversidad de puntos de vista entre diferentes poblaciones y partes interesadas, asegurando una comprensión de cómo adoptar la gestión de proyectos de manera eficiente y eficaz, al tiempo que aborda las desigualdades sanitarias existentes.

A través de una revisión de consideraciones éticas y estudios de caso tanto de países de altos ingresos (HIC) como de países de ingresos bajos y medios (PIC), este artículo explora cómo enfoques innovadores podrían ayudar a tender puente entre el avance tecnológico y el acceso equitativo a la atención sanitaria. Las iniciativas globales de salud, respaldadas por políticas que enfatizan la colaboración y los recursos compartidos, tienen el potencial de convertir la Gestión Privada en un enfoque viable e inclusivo para la atención sanitaria. Al abordar estas cuestiones, este documento pretende proponer estrategias que aseguren que la PM no amplíe las disparidades en salud existentes, sino que se convierta en una herramienta para la mejora universal de la salud. Al priorizar el desarrollo de infraestructuras, la formación y la inversión financiera en los países de menor y menor nombre, la gestión de proyectos puede alinearse con los principios de equidad en salud, creando un futuro en el que la innovación sanitaria beneficie a todos, independientemente de su estatus socioeconómico.

El alto coste de la medicina personalizada

Muchos han imaginado la transformación positiva de la sanidad a través de grandes avances en ciencia y tecnología, como avances en herramientas de secuenciación de ADN, diagnósticos asistidos por IA y tratamientos de precisión. Sin embargo, esta visión no tiene en cuenta los importantes costes añadidos necesarios para materializarla. Como señalan Lu et al. (2023), aunque el progreso científico sigue acelerándose, irónicamente agrava problemas fundamentales como la asequibilidad y las disparidades de acceso que desafian aún más la equidad en salud.

Lo mismo ocurre con la medicina personalizada; aunque presume de ventajas en su implementación e integración dentro de las prácticas clínicas, uno de los principales obstáculos para este avance es principalmente de naturaleza económica (Jakka & Rossbach, 2013). Con muchos factores que contribuyen a los mayores costes asociados al acceso a sus beneficios declarados, Vellekoop et al. (2022) afirman que se ha encontrado que la PM contribuye significativamente a mayores costes en la atención sanitaria y el tratamiento, aunque también mejora los resultados médicos. Varios factores clave conducen a un aumento de las cargas financieras para los tratamientos personalizados, incluyendo los elevados costes de desarrollar fármacos y otros tratamientos.

El proceso de desarrollo de fármacos implica diferentes etapas, cada una con costes considerables, desde la investigación preclínica y el desarrollo de fármacos hasta los ensayos clínicos. Esto incluye costes adicionales asociados a las colaboraciones entre sistemas de salud e industria (Lu et al., 2023). En las últimas décadas, los costes de desarrollar medicamentos han aumentado significativamente. A medida que los esfuerzos de investigación y desarrollo se han ampliado, los precios de estos tratamientos también han comenzado a dispararse (Sertkaya et al., 2024). Desarrollar nuevos y efectivos fármacos es fundamental para adaptar los tratamientos al perfil genético único de cada individuo, lo cual es esencial en la medicina personalizada. Sin embargo, los costes exorbitantes necesarios para crear un nuevo fármaco aumentan aún más cuando se incluyen los costes del fracaso (Rajkumar, 2020), con evidencia que sugiere que promedian entre 314 millones y 2.800 millones de dólares (Wouters et al., 2022).

Los tratamientos oncológicos son un ejemplo destacado de la aplicación de alto coste de la medicina personalizada. Los costes asociados a los tratamientos contra el cáncer, como los anticancerígenos y la terapia génica, siguen aumentando (Leighl et al., 2021). Aunque los costes de estos fármacos anticancerígenos varían a nivel mundial, solo en Estados Unidos sus precios pueden alcanzar hasta 100.000 dólares al año, y muchos requieren un fármaco adyuvante para aumentar su eficacia, lo que incrementa aún más los gastos en el tratamiento del cáncer (Workman etal., 2017). Además, los medicamentos contra el cáncer se introducen inicialmente en EE. UU., estableciendo precios de mercado estándar elevados que elevan los costes a nivel mundial (Leighl et al., 2021).

Otro factor importante que contribuye a los altos costes de los tratamientos personalizados es el coste de tecnologías avanzadas necesarias para su enfoque individualizado. La medicina personalizada se basa en gran medida en tecnologías para explorar biomarcadores, perfiles genéticos y moleculares. Meckley & Neumann (2009) enfatizan que las estrategias de gestión de proyectos están impulsadas en gran medida por estas tecnologías, que solo pueden ser viables con inversiones financieras significativas, lo que lleva a los actores a aumentar los precios de la terapia personalizada para lograr rendimientos sustanciales (Masucci et al., 2024). Las terapias génicas dirigidas a enfermedades específicas también son conocidas por su alto coste (Wong et al., 2023).

Un ejemplo de esto son los precios variables de mercado del trastuzumab (Herceptin) para el cáncer de mama HER2 positivo, con 440 mg que pueden costar hasta 1.852,07 dólares solo en Taiwán (Diaby et al., 2020). De manera similar, el precio del trastuzumab deruxtecan (Enhertu), según la Agencia Canadiense para Medicamentos y Tecnologías en Salud (2023), es de unos 2.440,00 CAD por 100 mg, con un coste anual estimado de 165.949 CAD por tratamiento. En 2015, la Excelencia Nacional en Salud y Atención del Reino Unido finalmente dejó de financiar el trastuzumab debido a su alto coste, ya que su precio al público ascendía a £90,000 GBP por paciente (Kristin et al., 2022). Aunque los estudios sugieren que estas cargas de costes son evidentes en países de altos ingresos (Stefanicka-Wojtas & Kurpas, 2023; Masucci et al., 2024), se sienten aún más intensamente en los países de ingresos bajos y medios (PIC). Por ejemplo, en Filipinas, el coste de obtener este medicamento por sí solo es suficiente para agotar todo el presupuesto nacional destinado a otras adquisiciones de fármacos (Genuinino et al., 2019).Como demuestran Peters et al. (2008), los países en desarrollo empobrecidos ya sufren sistemas sanitarios subfinanciados y acceso limitado a los servicios de salud. Además, la falta de instalaciones avanzadas para pruebas genéticas, financiación adecuada, educación centrada en la investigación, alfabetización en salud y una fuerza laboral cualificada sigue dificultando a los medios para superar las persistentes barreras a la equidad en salud (Alyass et al., 2015; Drake et al., 2018). Por ejemplo, existe una clara brecha en el establecimiento de laboratorios genómicos en los países de menor y menor importancia, ya que países como Túnez suelen depender de financiación externa, colaboraciones internacionales y la necesidad de enviar muestras al extranjero para secuenciación de alto rendimiento (Trabelsi et al., 2024). En Filipinas, los servicios de secuenciación genómica se limitan a solo unos pocos laboratorios nacionales (Consejo Filipino para la Investigación y el Desarrollo en Salud, 2022; Centro Genoma Filipino de Mindanao, 2023), y estos servicios tienen costes significativamente elevados. Las barreras geográficas existentes también dificultan el acceso a estas instalaciones (Taruscio et al., 2023). Además, la mayoría de los países en desarrollo se enfrentan a una clara inaccesibilidad a nuevos medicamentos que salvan vidas. Desafíos como programas regulatorios de medicamentos no establecidos, logística, sistemas de salud débiles y escasez de recursos hacen que conseguir estos medicamentos sea casi imposible (Adeniji et al., 2021; Yenet et al., 2023).La necesidad de establecer infraestructuras y formar trabajadores cualificados para desarrollar la capacidad de la medicina personalizada en los PIB es otro desafío urgente que contribuye a altos costes, lo que requiere inversiones financieras sustanciales y colaboración (Taruscio et al., 2023; Oduoye et al., 2024). A pesar de que los países de altos ingresos empiezan a beneficiarse de la medicina personalizada gracias a los conocimientos genéticos, la reducción de costes de las máquinas de secuenciación de próxima generación y el apoyo de organizaciones globales como la Organización Mundial de la Salud, muchas empresas de minores medios aún no pueden permitirse la infraestructura necesaria para implementar estas innovaciones de manera eficaz (Deminco et al., 2022).

Hasta la fecha, numerosos estudios detallan cómo los países de menor menor rendimiento soportarán la mayor parte de la carga financiera adicional de la medicina personalizada (Agyeman et al., 2015; Alyass et al., 2015; Chong et al., 2018; Wang et al., 2023; Tawfik et al., 2023; Sarwar et al., 2023). Mientras los países de altos ingresos luchan por gestionar los costes exorbitantes que conlleva este panorama sanitario en evolución, los países de mayor tipo y medio medio siguen lidiando con las barreras existentes para acceder a tratamientos adecuados que promuevan la salud, solo para enfrentarse a mayores desafíos a medida que la medicina personalizada se aleja cada vez más.

En este contexto, estos desafíos revelan las implicaciones más amplias que la medicina personalizada podría tener en la equidad en salud. A medida que los países de todo el mundo se enfrentan a las disparidades existentes, agravadas por los riesgos que puede suponer la medicina personalizada, cada vez está más claro que la equidad en salud debe definirse y examinarse para comprender su intersección con el panorama sanitario en evolución. Esto subraya cómo la equidad en salud desempeña un papel fundamental para garantizar que la medicina personalizada sea accesible para todos, abordando las brechas en el acceso, los tratamientos y los resultados entre poblaciones diversas.

Equidad en salud: definiciones y desafíos

La búsqueda de la equidad en salud global sigue siendo el foco central de las iniciativas globales de salud. Aunque la salud es un derecho significativo y fundamental, los desafíos para lograrlo siguen siendo profundamente complejos, especialmente en muchos países en desarrollo. Las definiciones de equidad en salud pueden variar, pero con la equidad y la justicia como tema principal, Braveman et al. (2018) la definen como un principio en el que todas las personas tienen las mismas posibilidades de alcanzar su mejor nivel de salud posible, libre de barreras que podrían impedirlo. La equidad en salud se esfuerza esencialmente por eliminar los obstáculos para acceder a una atención sanitaria adecuada y eficiente, lo que dificulta las posibilidades de las personas alcanzar su pleno potencial de salud (Organización Mundial de la Salud, 2010). Sin embargo, debido a su naturaleza transdisciplinar, es propensa a diversos desafíos. Varios estudios (Peters et al., 2008; Braveman et al., 2011; Mills, 2014; Biglan et al., 2023) han demostrado que cuestiones como la asignación de recursos, las políticas y los acuerdos entre comunidades globales, así como factores sistémicos como la discriminación por género, raza y estatus socioeconómico, dificultan la equidad en salud, especialmente en los países de bajos e medios medios.

En los últimos años, la pandemia de COVID-19 ha puesto aún más de manifiesto las marcadas disparidades en el acceso a la atención sanitaria a nivel mundial, especialmente entre países de altos ingresos y países de mayor tipo de países a bajo rendimiento económico. Los desafíos en la accesibilidad sanitaria, la adquisición de vacunas, los tratamientos y la falta de recursos esenciales ponen de manifiesto que el mundo aún está lejos de alcanzar la equidad en salud (Jensen et al., 2021). Las desigualdades en la distribución de vacunas son un claro ejemplo; Bayati et al. (2022) describieron que la administración de vacunas fue un 69% mayor en países desarrollados que en países en desarrollo. A pesar de las iniciativas globales de salud de las Naciones Unidas para distribuir vacunas de forma más amplia en países de ingresos bajos y medios, estos esfuerzos seguían siendo insuficientes (Tatar et al., 2022). Además, el retraso en el acceso a las vacunas por parte de los países de menor tipo (PIC) resultó en un empeoramiento de los resultados en salud, un aumento de las tasas de infección y una mayor mortalidad que en los países más ricos (Duroseau et al., 2022). Estas disparidades subrayan cómo la situación económica afecta a los resultados esenciales de salud; incluso después de que las vacunas estuvieron disponibles en los países de menor menor importancia, sigue existiendo una cantidad significativa

Debemos garantizar que todos los países, independientemente de su riqueza, tengan acceso justo y fácil a intervenciones sanitarias.Hoy en día, las crecientes barreras a la equidad en salud ponen de manifiesto las limitaciones de las iniciativas globales de salud. Estas disparidades se han agravado por los desafíos de la pandemia, la reciente inestabilidad económica y la escalada de los conflictos políticos, dejando a los países con medios medios medios y bajos ingresos en países ricos enfrentándose a la inseguridad alimentaria, la inestabilidad de vivienda y el acceso limitado a instalaciones de higiene (Shadmi et al., 2020; Khorram-Manesh et al., 2023; Shorrab et al., 2024). Además, la escasez global de trabajadores sanitarios solo ha intensificado estas cargas. La Organización Mundial de la Salud proyectó en 2014 que para 2030 serían necesarios 18 millones de trabajadores sanitarios adicionales en países con recursos limitados para abordar estas carencias (Organización Mundial de la Salud, 2016). Mientras tanto, se espera que el 17% de los trabajadores sanitarios a nivel mundial se jubilen en los próximos 10 años (De Vries et al., 2023).Las generaciones más jóvenes se ven cada vez más desanimadas a acceder a la profesión sanitaria debido a factores como el bajo estatus laboral, la baja remuneración y mejores perspectivas profesionales en otros lugares, sin mencionar la carga económica de la formación en enfermería (Grant-Smith & de Zwaan, 2019; Morley et al., 2024), el aumento del coste de la vida (Alibudbud et al., 2023), y los elevados costes de la escuela de medicina (Burr et al., 2023). En consecuencia, numerosos estudios informan que los profesionales sanitarios en países de menor y bajo rendimiento suelen estar motivados a migrar a otros países en busca de mejores oportunidades laborales, mayor seguridad laboral y salarios más altos en comparación con sus países de origen (Ikhurionan et al., 2022; Toyin-Thomas et al., 2023). Esta migración ayuda a abordar la escasez de profesionales sanitarios en muchos países de altos ingresos (Eaton et al., 2023), pero supone amenazas significativas para los sistemas sanitarios que dejan atrás. Esta tendencia supone una pérdida sustancial para infraestructuras de salud pública ya sobrecargadas, lo que podría ampliar las brechas de equidad en salud.Sin una fuerza laboral adecuada, las poblaciones vulnerables se enfrentan a riesgos aún mayores de una atención sanitaria inadecuada. Aunque algunos argumentan que los PRM se benefician económicamente de las remesas enviadas por los trabajadores sanitarios en el extranjero (Gomes et al., 2024), esto no compensa la escasez en sí. Por ejemplo, esta escasez limita la capacidad para ofrecer servicios sanitarios esenciales. Haddad et al. (2023) explican que las enfermeras son vitales para la prestación de servicios sanitarios, y que su ausencia o escasez se traduce en un empeoramiento de los resultados de salud, incluyendo un aumento de la carga de enfermedades y el riesgo de mortalidad. De manera similar, Mullan (2005) destaca que la escasez de médicos en los países de bajos ingresos es un problema urgente, reduciendo la capacidad de respuesta a emergencias sanitarias y obstaculizando los programas de prevención de enfermedades.Como discuten más a fondo Jensen et al. (2021), la capacidad de mantener sistemas sanitarios fiables es fundamental para lograr la equidad en salud. A pesar de numerosas iniciativas para combatir las disparidades en salud, el panorama actual de la sanidad en los países de media y media inversión demuestra que estos países están muy rezagados. Con la medicina personalizada emergiendo como una nueva frontera en la sanidad, sus prometedores beneficios pueden tener serias implicaciones, haciendo que la inequidad sanitaria en los países en desarrollo sea irreconciliable. Múltiples estudios ya han demostrado lo intensiva en recursos que requiere la medicina personalizada y, hasta la fecha, sus métodos se han adoptado principalmente en países de altos ingresos. Como resultado, las historias de éxito de su implementación aún no se han explorado plenamente en los países de menor y menor movimiento. La medicina personalizada se basa en tecnología avanzada para la genómica, el diagnóstico y tratamientos especializados, lo que requiere inversiones significativas en nuevas tecnologías y formación laboral (Owolabi et al., 2023). Mientras que la genómica tiene avanzada en gran medida en países ricos con infraestructura inmediata, su aplicación en países de pocos recursos sigue siendo prematura (Mitropoulos et al., 2017).

Según Walters et al. (2023), la mayoría de los MICI y PIM se enfrentan a grandes obstáculos para integrar la genética en los sistemas de atención primaria. Estos obstáculos suelen incluir la ausencia o la limitada disponibilidad de servicios genéticos, la escasez de recursos humanos cualificados y la falta de instalaciones, herramientas y tecnología adecuadas para las pruebas genéticas. Además, barreras políticas y financieras, como la insuficiencia de políticas y recursos de salud, imponen restricciones al acceso a los servicios genéticos, trasladando cargas económicas a los pacientes, que afrontan altos costes por estos servicios. Por último, las creencias culturales y religiosas también limitan el acceso y la aceptación de la integración genética, a menudo vinculadas a la falta de comprensión y conocimiento de la genética por parte de los profesionales sanitarios.

Ante estos desafíos generalizados, lograr la equidad en salud en la era de la medicina personalizada requiere estrategias globales de salud reinventadas. Las cuestiones fundamentales que afectan a la equidad en salud deben abordarse para implementar la medicina personalizada de manera eficaz en los países de mayor tipo (PRPIC). Esto exige una revisión exhaustiva de los enfoques educativos, factores sociopolíticos, marcos legislativos y consideraciones éticas para superar los desafíos principales antes de pasar a este nuevo paradigma sanitario. Las iniciativas clave para ayudar a cerrar esta brecha incluyen la promoción de la educación científica, especialmente en métodos computacionales, genómica y fundamentos de genética, la actualización de los planes de estudio sanitarios y el lanzamiento de campañas de alfabetización en salud. Además, revisar y modificar las políticas sanitarias para fomentar la colaboración y el intercambio de recursos es esencial. En Tailandia, por ejemplo, Thamlikitkul (2023) demuestra cómo su gobierno ha establecido servicios públicos y privados accesibles de pruebas genéticas para el cáncer en todas las regiones. Su progreso en medicina genómica se ha facilitado gracias a una financiación considerable para la investigación de precisión sobre el cáncer. De manera similar, las iniciativas globales de salud están evolucionando hacia marcos para reformas políticas en el desarrollo de la fuerza laboral sanitaria, la asignación equitativa de recursos y el intercambio ético de datos (Organización Mundial de la Salud, 2022; Ambrosino et al., 2024), todos pasos fundamentales para avanzar en la genómica e implementar la medicina personalizada en los países de media imprensa. Aunque la transición a la medicina personalizada requiere mucho tiempo y recursos, abordar cuestiones primarias, desde la infraestructura sanitaria básica hasta las tecnologías avanzadas, puede ayudar a los PIM a establecer un marco sostenible para este paradigma. En esencia, aunque la medicina personalizada presenta riesgos significativos de agravar las disparidades en salud, también crea una oportunidad para la colaboración transdisciplinaria, especialmente cuando los actores de países de ingresos altos, medios y bajos unen fuerzas para afrontar desafíos compartidos. Por ello, es imprescindible considerar las implicaciones éticas y fortalecer los esfuerzos para hacer que la medicina personalizada sea accesible para todos, promoviendo la equidad en la atención sanitaria para el futuro.

Enfoques innovadores para alinear la medicina personalizada con la equidad en salud

Tecnologías emergentes como la IA, específicamente el aprendizaje automático (ML) y el aprendizaje federado, junto con el cribado de alto rendimiento, han agilizado el proceso que antes era laborioso de la medicina de precisión. La IA y el aprendizaje automático han sido fundamentales para identificar y analizar patrones a partir de datos de pacientes, mejorando significativamente el diagnóstico de enfermedades, las pruebas clínicas, la personalización del tratamiento y la calidad general de la atención sanitaria (Alowais et al., 2023; Parekh et al., 2023).

Como resultado, la integración de la IA en La medicina de precisión ha reducido costes al mejorar la precisión diagnóstica y acortar la fase de prueba y error, todo ello mientras ofrece una atención óptima al paciente (Johnson et al., 2021). El aprendizaje federado, en particular, es fundamental para la sanidad, ya que permite que múltiples hospitales participen en el entrenamiento de modelos de IA mientras preservan la privacidad de los datos (Rahman et al., 2022). Este enfoque centra la comunicación en el propio modelo sin requerir intercambio de datos, permitiendo que los dispositivos entreno o actualicen los modelos mientras mantienen los datos almacenados localmente, reduciendo así el riesgo de divulgación de datos. Incorporar tanto la IA como el aprendizaje federado en la medicina de precisión puede mejorar el acceso y la prestación de servicios sanitarios, al tiempo que promueve esfuerzos colaborativos.La secuenciación de alto rendimiento, ampliamente utilizada en la industria farmacéutica, evalúa la actividad biológica de los químicos frente a objetivos específicos para el descubrimiento de fármacos (Kolukisaoglu y Thurow, 2010). Los avances recientes en tecnologías de secuenciación han hecho que la secuenciación de alto rendimiento sea aún más valiosa para el desarrollo de la medicina personalizada (Saxena et al., 2022). Por ejemplo, se ha aplicado cribado de alto rendimiento para analizar muestras tumorales de 125 pacientes pediátricos, identificando sus alteraciones genómicas activadas y respuestas al tratamiento farmacológico (Mayoh et al., 2023). La integración de cribado de alto rendimiento en la medicina de precisión ha mejorado las estrategias impulsadas por biomarcadores para tratar el cáncer, mientras que las pruebas automatizadas han reducido costes en comparación con los métodos manuales e intensivos en mano de obra, agilizando el proceso de desarrollo de fármacos.Los modelos sanitarios descentralizados mejoran la calidad y eficacia de la atención localizada al paciente adoptando enfoques centrados en el paciente dentro de la comunidad. La salud móvil, o mHealth, es uno de esos modelos que ofrece atención sanitaria a través de las telecomunicaciones en smartphones y dispositivos portátiles (Pahlevanynejad et al., 2023). Estos dispositivos portátiles permiten a los profesionales sanitarios prestar servicios a pesar de las barreras de tiempo y geográficas. La monitorización remota de los pacientes se facilita a través de la mHealth en la medicina personalizada, permitiendo a los médicos acceder al apoyo a la toma de decisiones clínicas basándose en los datos de los dispositivos (Hilty et al., 2019). La monitorización continua mediante mHealth apoya un diagnóstico, prevención y gestión rápidos de enfermedades, reduciendo errores médicos y costes totales.La telemedicina ha crecido considerablemente durante la pandemia de COVID-19, proporcionando servicios sanitarios esenciales a través de plataformas de llamadas y videoconferencias. En Filipinas, la telemedicina se convirtió en un punto vital de acceso a la atención sanitaria en medio de las restricciones pandémicas, con el Departamento de Salud promoviéndola como parte de la atención sanitaria en la «nueva normalidad» (Macariola et al., 2021). La telemedicina responde a las necesidades inmediatas de atención sanitaria mientras apoya los objetivos a largo plazo para una atención sanitaria descentralizada. A través de enfoques diagnósticos y terapéuticos personalizados, la telemedicina apoya la medicina personalizada y ayuda a los médicos a obtener una comprensión holística de las circunstancias vitales de cada paciente (Record et al., 2021). Los estudios reportan altas tasas de satisfacción con la telemedicina, principalmente debido a su enfoque en la comunicación centrada en el paciente, la mayor accesibilidad y la implicación de familiares o personas de apoyo durante las teleconsultas (Orlando et al., 2019; Record et al., 2021; Smith et al., 2022). Este cambio ha supuesto un paso significativo hacia la medicina personalizada, ya que la telemedicina reduce las visitas hospitalarias, anima a los pacientes a gestionar sus condiciones, reduce los costes de transporte y disminuye el riesgo de infecciones hospitalarias adquiridas (Pilosof et al., 2021; Mudiyanselage et al., 2023).A pesar de estos beneficios, existen barreras para implementar la telemedicina. Problemas como la baja conectividad, el analfabetismo tecnológico y la falta de acceso a dispositivos móviles afectan directamente a la eficacia de la telemedicina y puede contribuir a las disparidades en la atención sanitaria (Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades, 2020). Abordar estas limitaciones mejorando la alfabetización tecnológica y el acceso a dispositivos móviles podría aumentar la fiabilidad y accesibilidad de la telemedicina, especialmente en comunidades con pocos recursos. De cara al futuro, integrar la telemedicina en la medicina personalizada mejorará significativamente la accesibilidad a la atención sanitaria.

Por último, la Iniciativa Global de Salud (GHI) de la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha sido fundamental para abordar enfermedades emergentes, la malnutrición, la salud maternoinfantil y los programas de vacunación en países de bajos ingresos. A través de los programas de IGH, se ha producido una disminución sustancial de enfermedades de alta prioridad como la malaria, el VIH y enfermedades prevenibles por vacunas (Nishio, 2023). GHI, en colaboración con Gavi, ofrece atención sanitaria asequible a países de bajos ingresos. La alianza vacunal de Gavi, a través de asociaciones público-privadas y financiación multilateral, negocia precios más bajos de las vacunas, haciéndolas accesibles para poblaciones vulnerables y países de bajos ingresos (KFF, 2024). Para 2020, Gavi había introducido 200 nuevos programas de vacunación en países de bajos ingresos, mejorando las tasas de vacunación entre niños y futuras madres ante el aumento de la demanda (Zerhouni, 2019). El impacto de Gavi en la salud pública a través de sus iniciativas de vacunación y vidas salvadas es profundo.

Consideraciones éticas en el impulso por la personalización

La búsqueda de la medicina personalizada plantea varios dilemas éticos, especialmente en lo que respecta al acceso desigual a tratamientos de vanguardia. Las terapias personalizadas suelen tener altos costes, disponibilidad limitada y la necesidad de infraestructuras sofisticadas, lo que puede concentrar los beneficios de estas innovaciones en entornos de alto nivel de recursos. Esto deja a los países con pocos recursos con opciones sanitarias insuficientes, agravando las disparidades en salud entre economías ricas y países de menor tamaño (PIC). Esta división plantea preguntas sobre la equidad de las aplicaciones de tratamientos personalizados en el contexto global y pone de manifiesto la necesidad de explorar los fundamentos teóricos de estos dilemas éticos para evaluar la tensión entre la medicina personalizada y la equidad en salud. Uno de los principales dilemas éticos es el acceso desigual a tratamientos personalizados entre poblaciones con diferentes posiciones económicas. Tratamientos como terapias génicas, fármacos personalizados y diagnósticos personalizados suelen requerir amplios recursos financieros e infraestructura sanitaria avanzada, que suelen carecer en los medios. Como resultado, las poblaciones acomodadas tienen acceso prioritario a tratamientos que salvan vidas, mientras que las poblaciones con pocos recursos se quedan con opciones sanitarias insuficientes. Diversas teorías clásicas y éticas ofrecen perspectivas únicas sobre la distribución de los recursos sanitarios. Desde una perspectiva utilitarista, las políticas sanitarias deberían aspirar a maximizar el bienestar general. Los defensores de esta postura podrían argumentar que la medicina personalizada, aunque costosa, aún podría justificarse si resulta en beneficios significativos en la salud para el mayor número de personas (Gillon et al., 1985; Mandal et al., 2016). Sin embargo, un enfoque utilitarista también puede priorizar tratamientos que beneficien a un mayor número de personas en entornos con pocos recursos y enfermedades comunes y prevenibles, en lugar de centrarse en tratamientos costosos y de nicho para personas con muchos recursos. Marseille y Khan (2019) señalan que, aunque el utilitarismo tiene sus limitaciones, valora la rentabilidad y a menudo apoya la obtención de los mayores beneficios para la salud sin exceder los recursos financieros disponibles. En este Contexto, el utilitarismo priorizaría soluciones que produzcan el mayor impacto en la salud, como centrarse en la infraestructura de salud pública antes que en la medicina personalizada.

Por otro lado, la teoría de la justicia de Rawls, específicamente el «principio de diferencia» (Rawls, 1971), desafía la justificación ética de cualquier innovación sanitaria que agrave las desigualdades existentes. Esta teoría postula que las desigualdades solo son aceptables si benefician a los miembros menos favorecidos de la sociedad (Drane, 1990). En este caso, desarrollar e implementar la medicina personalizada de una manera que corra el riesgo de agravar las desigualdades en salud sería poco ético. Desde un punto de vista rawlsiano, la medicina personalizada debe ser igualmente accesible para todos, dando prioridad a las comunidades desfavorecidas antes que a quienes se encuentran en entornos con muchos recursos. La ética kantiana sobre universalidad y respeto a las personas (Kant, 1785) critica de manera similar los sistemas sanitarios que ofrecen tratamientos especializados solo a quienes pueden permitírselo. Este enfoque implica una obligación moral de los sistemas sanitarios para garantizar un acceso equitativo, respetando la dignidad y los derechos de cada individuo (Merritt et al., 2007).

La teoría ética de Immanuel Kant se alinea estrechamente con el enfoque de capacidades propuesto por los filósofos Martha Nussbaum y Amartya Sen. Esta teoría enfatiza la importancia de proporcionar a los individuos la oportunidad de alcanzar su potencial (Crocker, 1995). En el contexto de la medicina personalizada, esta teoría argumentaría que el acceso a las tecnologías sanitarias no debería depender de factores económicos ni de la disponibilidad de recursos. En cambio, los gobiernos e instituciones deberían fomentar entornos que permitan a todos alcanzar su máximo potencial a escala global. Este enfoque aboga por la igualdad de oportunidades para que todas las personas se beneficien de la medicina personalizada, fomentando la reforma de las políticas sanitarias globales para promover la equidad y el bienestar en salud.

Las teorías modernas de la justicia distributiva, desarrolladas por Norman Daniels, enfatizan el imperativo ético de garantizar una «igualdad justa de oportunidades» en salud (Daniels, 2008). Esta teoría sostiene que las disparidades en salud que impiden a los individuos participar plenamente en la sociedad son injustas. En el contexto de la medicina personalizada, este marco ético desafía cualquier enfoque que permita a los avances tecnológicos ampliar la brecha entre poblaciones vulnerables con pocos recursos y grupos de altos ingresos. Sostiene que el acceso a terapias y tratamientos personalizados debe distribuirse por igual para promover oportunidades de salud equitativas. Esta perspectiva apoya la idea de que la tecnología debe optimizarse para mejorar los resultados de salud de todos (Saeed & Masters, 2021).

Estas consideraciones éticas son especialmente relevantes para abordar si la atención sanitaria personalizada debe ser priorizada primero en economías con altos recursos. Los defensores de este enfoque argumentan que estas regiones pueden servir como campos de prueba para optimizar los tratamientos de salud debido a su disponibilidad de recursos. Sin embargo, este enfoque es éticamente problemático, ya que corre el riesgo de fomentar el «elitismo tecnológico» y ampliar las brechas globales en salud, creando un «apartheid biomédico» que otorga mayores ventajas a las poblaciones de altos ingresos para acceder a estas tecnologías frente a los países más pobres. Además, Goodman y Brett (2018) enfatizan que la diversidad genética dentro de ciertos grupos geográficos o étnicos es más pronunciada que entre categorías raciales. Hussein et al. (2022) sostienen que aplicar la medicina personalizada en regiones como África requiere un enfoque más matizado debido a la gran diversidad genética y la variación ambiental del continente. Esta opinión está corroborada por Drake et al. (2018),

La OMS destaca que los avances genómicos en países con muchos recursos no pueden representar a toda la población mundial.

Desde una perspectiva utilitarista, priorizar entornos con altos recursos podría estar justificado si el objetivo a largo plazo es crear tratamientos escalables y rentables que puedan aplicarse a nivel global. Sin embargo, un enfoque rawlsiano o basado en capacidades exigiría que los sistemas sanitarios garanticen un acceso equitativo desde el principio, permitiendo que las poblaciones menos favorecidas se beneficien de estas tecnologías simultáneamente con las poblaciones más acomodadas. Esto pone de manifiesto la necesidad de que los organismos rectores existentes, los líderes globales de la salud e instituciones proporcionen un marco ético que haga hincapié en una distribución justa y se comprometa a movilizar estrategias que promuevan la equidad en salud en la medicina personalizada.

Una reevaluación crítica de cómo gestionar los dilemas éticos actuales y los avances en sanidad en línea con la justicia, la equidad y la dignidad humana universal es esencial para todos los actores implicados. Esto exige esfuerzos estratégicos para mitigar las disparidades en salud existentes y reforzar políticas sanitarias que equilibren la distribución de intervenciones médicas personalizadas. Fortalecer las colaboraciones puede apoyar el desarrollo de la medicina personalizada que sirva a personas de distintos ámbitos socioeconómicos, allanando el camino para un sistema sanitario más inclusivo y justo en el futuro.

Estudios de caso: éxitos y carencias

Los países de ingresos altos son clasificados por el Banco Mundial en función de su ingreso nacional bruto (RNB) per cápita, que suele rondar los 14.005 dólares estadounidenses, mientras que los países de ingresos medios bajos tienen un RNB per cápita que oscila entre 1.146 y 4.515 dólares estadounidenses (Países y Grupos de Préstamos del Banco Mundial, s.f.). Australia, Estados Unidos, Japón, Francia y Alemania son ejemplos de estos países de altos ingresos. Gracias a los continuos esfuerzos de pruebas genómicas, la medicina personalizada está ampliamente disponible para los ciudadanos de estos países. Los esfuerzos de implementación cuentan además con financiación gubernamental, que proporciona acceso a diagnósticos genéticos precisos, cribado genómico adicional y apoyo en la gestión clínica para las familias (O’Shea et al., 2022). El Reino Unido es pionero en la implementación de la medicina oncológica personalizada, adaptando los tratamientos a los pacientes mediante un extenso perfilado genómico, patología molecular e IA para analizar grandes conjuntos de datos de pacientes con cáncer de manera precisa y eficiente (Masucci et al., 2024). De manera similar, en Estados Unidos, la medicina personalizada se ha aplicado en la atención cardíaca, utilizando tecnologías como la metabolómica, la proteómica y la microbiómica para ofrecer diagnósticos precisos y tratamientos personalizados para pacientes con enfermedades cardiovasculares (Sethi et al., 2023). Estos ejemplos demuestran que la medicina personalizada garantiza eficazmente una atención sanitaria de alta calidad mediante tecnologías novedosas y tratamientos personalizados.En los países de ingresos bajos y medios (PRMIC), la implantación de la medicina personalizada es un reto debido a la falta de apoyo financiero. Otras barreras incluyen datos genómicos limitados de la población, acceso restringido a herramientas diagnósticas, disponibilidad y asequibilidad limitadas de medicamentos específicos, e infraestructura insuficiente para apoyar la medicina personalizada (Gameiro et al., 2018; Thomas et al., 2023). A pesar de estos obstáculos, varias iniciativas han integrado con éxito la medicina personalizada en los PIM de manera rentable. Por ejemplo, la iniciativa PerMediNA, lanzada en países del norte de África como Túnez, Argelia y Marruecos, está implementando un piloto proyecto de precisión oncológica apoyado por profesionales sanitarios en la junta de tumores moleculares (Hamdi et al., 2024). Este proyecto tiene como objetivo agilizar el descubrimiento de nuevos tratamientos para objetivos genéticos y desarrollar tratamientos personalizados para cada paciente con cáncer, minimizando al mismo tiempo los efectos adversos. Además, busca traducir los hallazgos de la investigación en servicios de salud rentables y sostenibles.

Otra iniciativa exitosa es la colaboración entre el gobierno ruandés y BGI Genomics para lanzar más de 20.000 kits de pruebas de cáncer cervical para el virus del papiloma humano (VPH). Los esfuerzos de cribado en Ruanda se han reforzado para abordar el creciente riesgo de cáncer de cuello uterino, con aproximadamente 3,7 millones de mujeres de mediana edad en riesgo de desarrollar la enfermedad en 2020 (Gafaranga et al., 2022). Esta colaboración entre el gobierno y el sector privado tiene como objetivo mejorar el cribado y la prevención del cáncer de cuello uterino para las mujeres en Ruanda, al tiempo que avanza en las capacidades locales de pruebas médicas de precisión (Ecancer, 2020). Esta iniciativa demuestra el potencial de las asociaciones público-privadas para mejorar los resultados en salud haciendo que la medicina personalizada sea accesible y sostenible, especialmente en los países de mayor tipo medio.

Destacar la disparidad en la medicina personalizada entre países de altos ingresos y países de ingresos bajos y medios es esencial para lograr la equidad en salud. Se necesita un enfoque integral que aborde los factores sociales, económicos y políticos que afectan al sistema sanitario. Además, oportunidades como la financiación externa de la investigación y la colaboración gubernamental con organizaciones sin ánimo de lucro o empresas privadas podrían impulsar la implantación de la medicina personalizada en los centros de gestión a menor rendimiento (PRPIC), proporcionándoles fondos, formación de profesionales sanitarios y acceso a tecnologías diagnósticas avanzadas. A través de esfuerzos colaborativos y alianzas innovadoras, es posible implementar la medicina personalizada incluso en países de bajos ingresos, mejorando en última instancia los resultados de salud y el acceso a nuevos tratamientos.

Propuestas para cambios en políticas y estructurales

Para abordar la disparidad entre la medicina personalizada y la equidad en salud, son necesarios cambios en las políticas para garantizar que los servicios sanitarios que ofrece la medicina personalizada sean accesibles y asequibles, especialmente para los países de mayor tipo medio. Cerrar las brechas entre las actuales desigualdades en salud y el potencial de la medicina personalizada requiere un esfuerzo colectivo de los actores sociopolíticos y los profesionales sanitarios. Las iniciativas globales de salud existentes pueden ampliarse y mejorarse para abordar y adaptarse mejor a las necesidades y recursos locales, apoyando un acceso equitativo a la atención personalizada. Por ejemplo, el Consorcio Internacional de Medicina Personalizada (ICPerMed) está compuesto por expertos que buscan fomentar iniciativas centradas en la mejora del sistema sanitario, el acceso al mercado de medicamentos y el empoderamiento del paciente (Venne et al., 2020). Desde su lanzamiento en 2016, el consorcio ha creado y desarrollado numerosos planes de acción, marcos y hojas de ruta de financiación diseñados para apoyar tanto la investigación, la educación y soluciones innovadoras tanto locales como internacionales. Esta colaboración entre diferentes sectores promueve y ayuda a acelerar el desarrollo e implementación de la medicina personalizada. En 2020, ICPerMed expuso cinco perspectivas clave como marco para guiar las iniciativas de medicina personalizada durante los próximos 10 años con el objetivo de lograr tanto la medicina personalizada como la equidad en salud. Estas perspectivas incluyen promover la movilidad individual y comunitaria, implicar activamente a la plantilla sanitaria, integrar prácticas de medicina personalizada, ampliando los datos relacionados con la salud y asegurando la sostenibilidad económica para apoyar enfoques mejorados de la medicina personalizada (Vicente et al., 2020). ICPerMed también sugiere estrategias específicas, como desarrollar soluciones de TI para la recopilación, gestión y compartición de big data, así como proporcionar educación integral y formación en habilidades para todos, incluidos los proveedores sanitarios. Según Pastorino et al. (2019), la recopilación de datos de pacientes en el ámbito sanitario es el primer paso para mejorar la prevención de enfermedades y la calidad de la atención al paciente. El big data, que abarca información de los pacientes a partir de historiales médicos electrónicos, resultados de pruebas genómicas, recetas e imágenes, es ahora una parte integral de la medicina personalizada, ayudando a mejorar la eficiencia, reducir errores diagnósticos y disminuir los costes del tratamiento (Badr et al., 2024). Para llevar a cabo esta visión y superar las barreras entre la medicina personalizada y la equidad en salud, deben considerarse las siguientes recomendaciones:

Reforma educativa

La medicina personalizada, especialmente en los países de menor y menor importancia, está en sus inicios y sigue estando en gran medida subdesarrollada en algunas regiones. Una de las barreras más importantes para su adopción, además del coste, es la considerable falta de concienciación, formación y educación entre los proveedores sanitarios y el público en general. El desarrollo curricular dirigido es esencial para construir una comunidad preparada para afrontar los cambios en el panorama sanitario y mejorar las condiciones existentes.

Actualmente, es evidente una fuerte reticencia entre los profesionales médicos respecto a la adopción de la medicina personalizada. A menudo pasada por alto en la educación médica tradicional, la literatura reciente señala que solo el 21% de las discusiones sobre los principios de la medicina personalizada están incluidas en los planes de estudio de la facultad de medicina (Lamichhane & Agrawal, 2023). Esto probablemente contribuye a la falta de conocimiento y a las dudas sobre la aplicación de la medicina personalizada en la práctica clínica. De cara al futuro, reformar los planes de estudio médicos para introducir los principios y conceptos de la medicina personalizada es esencial. Además, otros programas de salud aliada desempeñan un papel crucial y deben incorporar la educación sobre la aplicación eficaz de la medicina personalizada en su enfoque y prácticas. En este panorama en evolución, los trabajadores sanitarios deben ser capaces de satisfacer las demandas del sistema sanitario moderno. Spanakis et al. (2020) sugieren que la educación en enfermería debería adaptarse al cambiante entorno sanitario mediante el avance de la experiencia en genómica, matemáticas, estadística, ética y tecnologías de la información y la comunicación. Este enfoque garantizará que se pueda ofrecer una atención de enfermería personalizada segura, bien informada y eficaz. De manera similar, introducir estos cursos fundamentales transdisciplinarios en una etapa temprana de la formación en enfermería apoyará la expansión de los roles de enfermería en la atención sanitaria personalizada. Los programas académicos pueden diseñarse y mejorarse para incorporar los principios de la medicina personalizada, proporcionando una base sólida en genética y genómica, análisis de datos y aplicación práctica para desarrollar una fuerza laboral completa y cualificada capaz de utilizar la medicina personalizada y optimizar los resultados sanitarios. Es importante reconocer que adoptar la medicina personalizada requiere un enfoque unificado que fusione diversos campos como la genética, la bioingeniería y la tecnología de la información. A diferencia de las prácticas tradicionales, la medicina personalizada exige colaboración entre diversas disciplinas (Sun et al., 2018). Esta necesidad de sinergia es ejemplificado por el nuevo programa de posgrado de Yale, lanzado en 2022, que ofrece un Máster en Ciencias en Medicina Personalizada e Ingeniería Aplicada1. Este programa refleja la necesidad de fortalecer la capacidad de la próxima generación de profesionales sanitarios e ingenieros centrados en mejorar la atención personalizada al paciente. Esta colaboración mejora tratamientos precisos, proporciona una comprensión integral de las necesidades de los pacientes y fomenta una infraestructura sanitaria basada en el trabajo en equipo, con la visión de fortalecer el sistema sanitario global moderno.

Por último, implementar campañas de alfabetización en salud para promover la concienciación pública también puede mejorar la percepción de la medicina personalizada. Estas campañas fomentan la participación comunitaria y la apertura a la atención sanitaria profesional, ayudando a las comunidades remotas a comprender y reducir los malentendidos sobre las intervenciones médicas, promoviendo en última instancia una mejor salud (Trein & Wagner, 2021).

Maximizando la nueva tecnología

La tecnología se ha convertido en una herramienta indispensable para transformar positivamente la atención sanitaria y abordar desafíos y barreras importantes (Fermin y Tan, 2020). Las características de la medicina personalizada se basan en innovaciones y avances tecnológicos. Herramientas como la inteligencia artificial y el aprendizaje automático ayudan a agilizar el trabajo de los profesionales sanitarios, aliviando la considerable carga que este nuevo enfoque supone sobre una plantilla sanitaria ya sobrecargada. La utilización eficaz de los datos es crucial en la medicina personalizada, pero persisten preocupaciones sobre la seguridad de los datos entre varios actores (Cascini et al., 2024; Zhang et al., 2024). Para abordar estas preocupaciones maximizando el potencial de la tecnología, el aprendizaje federado ofrece un enfoque que preserva la privacidad. En lugar de compartir datos en bruto, el aprendizaje federado permite a los sistemas sanitarios construir y perfeccionar modelos predictivos de forma colaborativa procesando datos localmente en dispositivos, asegurando que la información sensible de los pacientes permanezca segura y nunca abandone su ubicación original (Dhade & Shirke, 2024).

Más recientemente, la tecnología ha ampliado eficazmente el alcance de los servicios sanitarios. La telemedicina y la salud móvil (mHealth) ejemplifican cómo la tecnología puede conectar la medicina personalizada y la equidad en salud facilitando interacciones accesibles entre proveedores y pacientes. Este enfoque permite que las personas de lugares desfavorecidos y la comunidad en general accedan más fácilmente a una atención especializada. A medida que la tecnología sigue evolucionando, aprovechar todo su potencial puede aumentar significativamente la inclusión de la medicina personalizada, promoviendo mejores resultados de salud en poblaciones diversas.Cerrar la brecha entre la equidad en salud y la medicina personalizada requiere un enfoque multifacético, que incluya reforma de políticas, desarrollo educativo, colaboración internacional y uso estratégico de tecnología. Los actores sociopolíticos deben priorizar el acceso equitativo a la medicina personalizada, especialmente en poblaciones con pocos recursos, donde las disparidades en salud suelen ser más pronunciadas. Basándose en iniciativas de salud global como ICPerMed fomenta esfuerzos colaborativos que apoyan el empoderamiento de los pacientes y prácticas sanitarias sostenibles. Las reformas en los planes de estudio educativos y la legislación gubernamental promueven el aprendizaje, la innovación y una atención sanitaria más accesible. Las colaboraciones en todo el mundo también son esenciales; Construir relaciones significativas puede mejorar y facilitar la implementación de la medicina personalizada mediante el intercambio de recursos. Por último, el uso estratégico de tecnologías como el aprendizaje federado puede agilizar procesos complejos, reducir la presión del sistema sanitario, proteger la privacidad de los datos de los pacientes y ampliar el acceso a la atención sanitaria al eliminar barreras geográficas para una atención equitativa.Estos esfuerzos conjuntos pueden facilitar sustancialmente la eliminación gradual de barreras existentes para la salud, fortaleciendo la capacidad para un sistema sanitario más resiliente y accesible. Con total compromiso y coherencia en la implementación de estas estrategias, el panorama sanitario puede transformarse, haciendo que la medicina personalizada y la equidad en salud sean una realidad para todos, independientemente del estatus socioeconómico o la ubicación geográfica.

Conclusión: Avanzando hacia un futuro equilibrado

Los nuevos paradigmas prometedores en la sanidad pierden su valor cuando no pueden servir a todos los individuos de forma equitativa. El futuro de la medicina personalizada reside en su potencial para mejorar la calidad de vida a través de un sistema sanitario transformado, pero primero, debe abordar una pregunta crítica: ¿pueden estos avances coexistir con un compromiso con la equidad en salud? Este artículo ha puesto de manifiesto varios desafíos que dificultan la plena realización de la medicina personalizada y los riesgos que conlleva al aumentar potencialmente las disparidades en salud. Los PIBM, en particular, se enfrentan a numerosas barreras sanitarias, y las exigencias añadidas de la medicina personalizada —como altos costes, infraestructuras robustas y requisitos de capacidad— complican aún más la accesibilidad. Sin intervención, la medicina personalizada podría seguir siendo una ventaja para los países con economías fuertes, dejando a los mediocentros de bajo rendimiento y medio plazo con una brecha aún mayor en la equidad sanitaria.

Para abordar este problema, los actores transdisciplinarios deben tomar decisiones que aseguren que la medicina personalizada se implemente con la equidad en salud como núcleo.

La Figura 1 ilustra enfoques transdisciplinarios para establecer la medicina personalizada en la atención sanitaria, con un enfoque central en la equidad en salud. Alcanzar este objetivo requiere esfuerzos conjuntos por parte de responsables políticos, industria, líderes mundiales y proveedores sanitarios para movilizar y desarrollar estratégicamente soluciones sostenibles que creen un entorno más inclusivo para la adopción de la medicina personalizada. Estos esfuerzos incluyen inversiones financieras significativas, alianzas sólidas y marcos éticos para mejorar la capacidad de los PMB. Ampliar la educación y la formación, aprovechar tecnologías innovadoras y promulgar legislación para mantener servicios de medicina personalizada accesibles y asequibles también ayudará a mitigar las disparidades y maximizar los beneficios de este avance sanitario. Lograr la equidad en salud dentro de la medicina personalizada requiere una colaboración significativa y esfuerzos sostenidos por parte de todos los interesados. Aunque este artículo se centra en la equidad en salud dentro de la medicina personalizada, es importante reconocer las barreras existentes que siguen impidiendo que las poblaciones con pocos recursos accedan a la atención sanitaria. A menudo pasados por alto en favor de nuevas innovaciones, estos desafíos deben ser reconocidos y abordados. Si no se resuelven los problemas actuales, un sistema sanitario ya sobrecargado no podrá integrar eficazmente la medicina personalizada, lo que exige una acción inmediata de los actores globales. Los estudios futuros deben centrarse en soluciones prácticas e innovadoras que aborden las limitaciones financieras e infraestructurales que enfrentan los países de menor y menor movimiento. Es esencial desarrollar marcos para hacer que la medicina personalizada sea sostenible y más asequible. Así, se podrá lograr la equidad en salud, poniendo en marcha la visión de una mejor salud para todos los que estén al alcance. Una de estas innovaciones es el aprendizaje federado, que permite a múltiples proveedores sanitarios desarrollar modelos de IA sin compartir datos sensibles de pacientes. El aprendizaje federado proporciona una forma escalable para que los países de mayor tipo de recursos colaboren con países de alto nivel de recursos en investigación crítica y desarrollo de modelos de IA, al tiempo que protegen la privacidad de los datos y reducen las demandas de infraestructura. Al garantizar que todas las personas puedan beneficiarse de los avances en medicina personalizada, el aprendizaje federado ejemplifica cómo la tecnología innovadora puede fomentar un sistema sanitario inclusivo. Con esfuerzos unificados hacia este objetivo común, los beneficios de la medicina personalizada pueden realizarse plenamente a través de las fronteras, independientemente del estatus socioeconómico, allanando el camino para un entorno sanitario donde la innovación y la equidad coexistan.

Figura 1: Marco transdisciplinar para la medicina personalizada equitativa. Este marco transdisciplinar para la Equidad en Salud en Medicina Personalizada sitúa la Equidad en Salud como el principio rector fundamental para la realización de una atención sanitaria personalizada equitativa. El modelo divide sus cinco pilares interconectados en elementos fundamentales y prácticos, esenciales para construir un sistema sanitario inclusivo y resiliente. En el lado izquierdo, Política y Reforma y Educación y Formación representan elementos fundamentales que dotan a los proveedores sanitarios y a otros actores con los conocimientos, la conciencia y las habilidades necesarias para implementar una medicina personalizada accesible. Las reformas políticas ayudan a eliminar barreras financieras y regulatorias, mientras que la educación dirigida desarrolla una fuerza laboral cualificada y mejora la alfabetización en salud pública. Por el lado derecho, Tecnología e Innovación y Colaboración ofrecen soluciones prácticas para apoyar directamente la prestación y accesibilidad de la medicina personalizada, abordando los desafíos continuos en la equidad sanitaria mediante herramientas avanzadas como la IA y el big data, junto con asociaciones de intercambio de recursos entre gobiernos, industria y organizaciones. En la parte alta, la Medicina Personalizada integra estos elementos fundamentales y prácticos para garantizar que los diagnósticos y tratamientos de precisión lleguen a poblaciones diversas. Juntos, estos cinco pilares crean un enfoque integral y transdisciplinar para alinear la medicina personalizada con la equidad en salud, fomentando un sistema sanitario global inclusivo y sostenible.

Desafíos de la atención oncológica en América Latina

Ana Rita González 1,*,Lizbeth Alexandra Acuña Merchán 2,Jorge A. Alatorre Alejandro 3,Diego Kaen 4,Catalina López-Correa 5,Claudio Martín 6,Allira Attwill 1,Teresa Marinetti 1,Juan Víctor Rocha 1y Carlos Barrios 7

1Policy Wisdom LLC, Quebradillas 00678-2705, Puerto Rico

2Cuenta de Alto Costo, Cra. 45 #103 34 Oficina 802, Bogotá 110111, Colombia

3Investigación Profesional Farmacéutica de la Salud SA de CV, Av. Insurgentes Sur 662-Piso 3, Col. Del Valle, Benito Juárez, Ciudad de México 03100, México

4Centro Oncológico Riojano Integral, La Rioja F5300, Argentina

Int. J. Environ. Res. Salud Pública 2025 , 22 (8), 1220; https://doi.org/10.3390/ijerph22081220

Abstract

Este estudio presenta y analiza la evidencia sobre el valor de las pruebas de biomarcadores y la medicina de precisión en América Latina desde una perspectiva de equidad en salud. Es fundamental explorar cómo aprovechar los beneficios de la medicina de precisión para reducir la brecha de equidad en salud, garantizando que todos los pacientes tengan acceso al mejor tratamiento contra el cáncer. La metodología empleada para desarrollar este documento consiste en una revisión bibliográfica no sistemática, seguida de un proceso de validación y retroalimentación con un grupo de expertos en campos relevantes. La medicina de precisión podría ayudar a reducir las inequidades en salud en América Latina al brindar un mejor diagnóstico y tratamiento para todas las personas con cáncer. Sin embargo, su éxito en el logro de esto depende de la implementación de políticas que promuevan el acceso equitativo. Los hallazgos indican que el panorama político actual en la región latinoamericana no es propicio para mejorar el acceso, el alcance, la calidad o los problemas relacionados con los resultados en la atención del cáncer, ni para alcanzar el máximo potencial de la medicina de precisión. El estudio explora cómo la medicina de precisión puede promover la equidad en salud, y concluye con un análisis de los desafíos y recomendaciones para superarlos.

La OMS enumera las siguientes acciones basadas en evidencia que son necesarias para mejorar la equidad en salud:

  1. El sector de la salud debe garantizar que haya servicios eficaces y de alta calidad disponibles, accesibles y aceptables para todos, en todas partes, cuando los necesiten.
  2. El sector de la salud y otros sectores necesitan actuar sobre los determinantes estructurales más amplios de la salud para abordar la distribución desigual del poder y los recursos y mejorar las condiciones de vida diarias.
  3. El sector de la salud debe asumir el liderazgo en el seguimiento de las inequidades en materia de salud mediante el seguimiento de los resultados sanitarios y la prestación de servicios de salud, así como trabajando con otros sectores para supervisar las condiciones de vida de las personas.

La OMS también ofrece ejemplos clave de políticas y marcos que promueven la equidad en la atención sanitaria. Entre ellos se incluyen los siguientes:

  • Rediseñar los sistemas de salud para lograr la equidad, por ejemplo, poniendo en común recursos financieros para mejorar la capacidad redistributiva.
  • Priorizar el enfoque de atención primaria de salud, por ejemplo, inversión del 1% del PIB en APS.
  • Abordar determinantes estructurales como el sexismo, el racismo, el edadismo, el clasismo y el capacitismo.
  • Abordar las normas de género nocivas y las desigualdades de género en las políticas, servicios y programas de salud, y contar con más mujeres en puestos de liderazgo y en los procesos de toma de decisiones.
  • Proteger y aumentar la inversión en salud y otros sectores sociales (a través de la cobertura sanitaria universal, la educación y una protección social más amplia).
  • Garantizar servicios e infraestructura equitativos tanto en las zonas urbanas como rurales para asegurar que todos puedan llevar una vida saludable.
  • Continuar monitoreando las desigualdades en salud y el impacto de las acciones.

Desafíos para la atención del cáncer en América Latina

La creciente carga del cáncer impone una presión significativa sobre las poblaciones y los sistemas de salud, independientemente del nivel de ingresos de cada país. Los elevados costos asociados al diagnóstico y tratamiento, la necesidad de profesionales médicos altamente capacitados, la infraestructura adecuada y la atención a largo plazo constituyen desafíos centrales. A esto se suma que los presupuestos asignados y la movilización de recursos a nivel global resultan claramente insuficientes para afrontar el problema.

Existen marcadas diferencias económicas entre los países de la región, evidentes al comparar sus niveles de ingresos nominales con los ajustados por la paridad del poder adquisitivo (PPA), que refleja el costo de vida. En 2023, por ejemplo, el PIB PPA per cápita y el PIB nominal per cápita fueron considerablemente diferentes en Argentina (USD 30.082 frente a USD 14.187), Brasil (USD 21.107 frente a USD 10.295), Colombia (USD 20.676 frente a USD 6.947), México (USD 24.767 frente a USD 13.790) y Panamá (USD 39.803 frente a USD 18.686).

Un fenómeno preocupante es el aumento de la incidencia del cáncer entre adolescentes y adultos jóvenes desde la década de 1990, cuyas causas siguen siendo poco comprendidas y en gran parte no evaluadas. Esta tendencia representa un reto importante para la detección, diagnóstico, tratamiento y manejo de los casos, y amenaza con incrementar la presión sobre los sistemas de salud y la sociedad en general.

Impacto socioeconómico y psicosocial

El cáncer genera profundas repercusiones socioeconómicas y psicosociales, que se traducen en costos directos e indirectos, alteraciones en el curso de vida, desventajas en el mercado laboral, dificultades en el acceso al apoyo social, afectación de la salud física y mental, y aumento de la vulnerabilidad social. Un estudio de 2023 estimó que el cáncer tendrá un costo de 25,2 billones de dólares internacionales a la economía mundial entre 2020 y 2050, lo que equivale al 0,55% del PIB mundial. En América Latina y el Caribe, los costos totales se estimaron en 960 mil millones de dólares internacionales, con los costos directos en salud representando solo el 12% y la pérdida de productividad el 88% restante. Para el periodo 2020-2050, los costos estimados por país fueron: Argentina, 106 millones; Brasil, 192 millones; Colombia, 91 millones; México, 172 millones; y Panamá, 16 millones (todos en dólares internacionales).

El impacto negativo del cáncer no solo afecta el bienestar físico y mental de los pacientes, sino también el de sus cuidadores y familias. La calidad de vida, entendida como el bienestar físico, mental y socioemocional integral, se ve notablemente reducida. Los tratamientos oncológicos pueden causar efectos secundarios significativos y angustia psicológica, lo que subraya la importancia de que cada paciente reciba el tratamiento más adecuado en el momento oportuno. Estudios realizados en Colombia y Brasil demostraron que los pacientes con cáncer presentan peor calidad de vida que la población general, incluyendo dificultades financieras, dolor, fatiga, trastornos del sueño, depresión y, en el caso de intervenciones médicas invasivas, una calidad de vida aún más deteriorada.

La evidencia proveniente de otros países latinoamericanos confirma que distintos tipos de cáncer afectan de distintas maneras la calidad de vida de los pacientes. Por ejemplo, en el cáncer de mama, los síntomas, los efectos adversos del tratamiento, la disminución del placer sexual y la reducción de expectativas futuras son factores asociados a una baja calidad de vida. La fase de la enfermedad también es determinante: quienes presentan enfermedad metastásica experimentan menor calidad de vida y mayor carga de síntomas. Pacientes mexicanos con cáncer de próstata sufren deterioro tras la cirugía debido a la incontinencia y disfunción eréctil, y los pacientes con cáncer colorrectal manifiestan angustia y estrés postraumático. Todo esto evidencia que el cáncer impone un enorme estrés físico, emocional y financiero no solo en los individuos, sino también en sus familias, comunidades y los sistemas sanitarios.

Frente a este panorama, es fundamental promover estrategias de prevención, diagnóstico temprano, tratamientos de alta calidad y cuidados adecuados para los sobrevivientes. Un diagnóstico precoz y preciso, así como un tratamiento personalizado y menos invasivo, cobran especial relevancia. En este sentido, la medicina de precisión representa una oportunidad para reducir el sufrimiento y los costos asociados al cáncer.

Impacto en cuidadores y contexto social

El cáncer no solo afecta a quienes lo padecen, sino también a sus familias y cuidadores, quienes enfrentan problemas emocionales, sociales, físicos y económicos que repercuten en su calidad de vida. Esta situación es aún más crítica en países con recursos limitados, donde el sistema formal de atención no puede cubrir todas las necesidades, lo que lleva a que familiares, amigos o vecinos asuman el rol de cuidadores informales.

En Latinoamérica, los cuidadores informales son la principal fuente de apoyo para personas en situación de dependencia. Estas personas suelen enfrentar el desafío de compatibilizar sus responsabilidades laborales y personales con el cuidado del paciente, llegando en muchos casos a reducir sus horas de trabajo o incluso abandonar sus empleos. Esto contribuye a agravar las desigualdades sociales y económicas existentes.

El avance en la comprensión de la base molecular de las enfermedades ha permitido a la ciencia médica desarrollar tratamientos innovadores, eficaces y específicos. Sin embargo, estos progresos han puesto de manifiesto desafíos importantes relacionados con la equidad, el acceso, la asequibilidad y la distribución de recursos en el ámbito de la medicina de precisión. Estos retos han intensificado el debate sobre «quién recibe, quién paga y quién cobra» en la atención médica, especialmente en el campo de la oncología.

El cáncer, por ser una enfermedad genética, se encuentra en el centro de esta transformación dada la influencia de las tecnologías genómicas y el desarrollo de fármacos dirigidos. Si bien las terapias dirigidas ofrecen la posibilidad de inhibir el crecimiento tumoral con menor daño a las células normales, enfrentan obstáculos como la resistencia que desarrollan las células cancerosas y la dificultad de crear tratamientos para ciertos objetivos moleculares.

Medicina de precisión y pruebas de biomarcadores

La medicina de precisión se define como un enfoque emergente que considera la variabilidad individual en genes, entorno y estilo de vida al tratar y prevenir enfermedades. Las pruebas de biomarcadores, por su parte, consisten en analizar muestras de tejido, sangre u otros fluidos para identificar genes, proteínas o moléculas asociadas a enfermedades como el cáncer. Estas pruebas pueden detectar alteraciones genéticas o cromosómicas que incrementan el riesgo de desarrollar cáncer y facilitan el diseño de terapias dirigidas, que actúan sobre proteínas responsables del crecimiento y propagación de las células cancerosas.

En el contexto oncológico, la medicina de precisión implica el análisis de mutaciones genéticas y características particulares del tumor de cada paciente para elegir tratamientos personalizados, basándose en el uso de biomarcadores. Este enfoque permite adaptar el tratamiento al perfil genético individual, mejorando la eficacia, reduciendo efectos secundarios innecesarios y evitando el proceso de prueba y error en la elección de terapias.

Desafíos y equidad en la atención oncológica

Pese a los avances en medicina de precisión, persisten disparidades socioeconómicas significativas que afectan los resultados de salud y el acceso a la atención médica. La salud sigue un gradiente social: quienes ocupan posiciones socioeconómicas más bajas enfrentan peores resultados y menor acceso a servicios esenciales, lo que afecta la equidad en la atención oncológica. Por ello, alcanzar la equidad en salud, entendida como la eliminación de diferencias evitables entre grupos sociales, económicos y demográficos, resulta crucial.

El acceso equitativo a la medicina de precisión es fundamental para reducir las desigualdades sanitarias y ofrecer una atención integral a todos los pacientes oncológicos. En América Latina, el cáncer representa una de las principales causas de morbilidad y mortalidad, con una incidencia menor que en países desarrollados pero una mortalidad considerablemente mayor. La razón de mortalidad por cáncer respecto a la incidencia es de 0,50 en la región, comparado con 0,25 en los Estados Unidos, evidenciando peores resultados. Esto se atribuye, en parte, al diagnóstico tardío y a barreras en el acceso al sistema de salud.

Las proyecciones para 2030 anticipan un aumento significativo de casos de cáncer en América del Sur y México, lo que refuerza la necesidad de implementar medicina de precisión para mejorar los resultados en la región.

Desafíos específicos en Latinoamérica

La atención médica eficaz, incluyendo la oncológica, enfrenta numerosos desafíos en Latinoamérica que contribuyen a las inequidades en salud. Entre ellos se encuentran las barreras para acceder a programas de detección temprana, la insuficiencia de infraestructura sanitaria, la escasez de profesionales especializados, la baja calidad de los servicios y la desigual disponibilidad de tratamientos avanzados.

La medicina de precisión tiene el potencial de disminuir las desigualdades en salud al mejorar el diagnóstico y tratamiento de personas con cáncer. Sin embargo, su implementación y aplicación deben ser intencionalmente equitativas para lograr estos objetivos.

Propósito de la revisión y proceso de consenso

Esta revisión sintetiza la evidencia disponible para su análisis y consulta por parte de expertos, con el fin de alcanzar un consenso sobre la relevancia y el valor de la medicina de precisión en la atención oncológica latinoamericana. Dada la ausencia de consenso previo, este trabajo representa un hito fundamental para mejorar el acceso de los pacientes a los mejores tratamientos y avanzar en la equidad en salud en la región.

El proceso de construcción de consenso busca debatir, comprender y acordar las mejores estrategias para aprovechar los beneficios de la medicina de precisión y reducir la brecha de equidad en salud.

Objetivos y metodología

El objetivo principal del documento es presentar y analizar la evidencia sobre el valor de las pruebas de biomarcadores y la medicina de precisión en Latinoamérica, centrándose en la equidad en salud. Se busca fomentar el diálogo sobre cómo ampliar el acceso de los pacientes a las mejores opciones de tratamiento oncológico, con especial atención a Argentina, Brasil, Colombia, México y Panamá.

Para ello, se realizó una revisión no sistemática de literatura, validada posteriormente por expertos. La evidencia se recopiló y analizó en tres niveles: global, regional y nacional, enfocándose en estudios revisados por pares, políticas nacionales e internacionales, y guías relevantes. Se priorizaron investigaciones que aportaran datos empíricos o análisis de políticas sobre: situación actual de la atención oncológica en Latinoamérica, panorama político y adopción de la medicina de precisión, beneficios y equidad en salud.

Los expertos seleccionados participaron en un proceso de revisión y validación, aportando sus conocimientos en oncología, cirugía, medicina interna, biociencias y genética humana. Los hallazgos fueron organizados en un documento de trabajo que aborda cáncer y equidad en salud, el rol de la medicina de precisión, el panorama político, los desafíos y las recomendaciones para superar las brechas identificadas.

Antecedentes: Cáncer en Latinoamérica y el Caribe

El cáncer constituye una de las principales causas de muerte en Latinoamérica y el Caribe, generando un importante problema de salud pública asociado a elevados costos sociales y económicos. Se estima que entre el 30% y el 50% de las muertes por cáncer podrían evitarse mediante la reducción de factores de riesgo y la implementación de estrategias de prevención basadas en evidencia. Además, la carga de cáncer en la región se prevé que aumente un 67% hacia 2040, impulsada por el crecimiento y envejecimiento poblacional y factores ambientales y de estilo de vida.

La atención oncológica más precisa y específica depende cada vez más de la medicina de precisión, donde las pruebas de biomarcadores guían las decisiones clínicas para lograr mejores resultados y calidad de vida en los pacientes.

Desigualdades socioeconómicas y equidad en salud

Las desigualdades socioeconómicas se observan en todo el espectro del cáncer, desde la exposición a factores de riesgo hasta el acceso a intervenciones eficaces, diagnóstico, tratamiento y cuidados paliativos. América Latina, con gran diversidad socioeconómica y altos índices de pobreza, enfrenta retos particulares en la equidad en salud.

Si bien las herramientas de medicina de precisión y biomarcadores pueden mejorar los resultados, su acceso e implementación también están condicionados por cuestiones de equidad, pudiendo ampliar o reducir las desigualdades existentes.

Impacto del cáncer en cifras y calidad de vida

En 2022, se notificaron 20 millones de nuevos casos de cáncer a nivel mundial, de los cuales aproximadamente 1,5 millones se registraron en Latinoamérica y el Caribe, con una mortalidad igualmente significativa. Se estima que hasta la mitad de estos casos podrían haberse evitado. Las proyecciones indican que el número anual de casos en la región se duplicará para 2050, lo que subraya la urgencia de mejorar la atención.

Las diferencias económicas entre los países de la región son notables y el impacto del cáncer se extiende más allá de los costos directos en salud, afectando la productividad, el bienestar psicosocial y la calidad de vida de pacientes y cuidadores. Los efectos adversos de los tratamientos y la carga emocional hacen indispensable asegurar que cada paciente reciba el tratamiento adecuado en el momento oportuno.

Desafíos para la atención del cáncer

El control efectivo del cáncer exige un enfoque integral que incluya prevención, cribado, diagnóstico temprano, tratamiento rápido, seguimiento y cuidados paliativos. Latinoamérica enfrenta obstáculos como retrasos en diagnóstico y tratamiento, falta de acceso a medicamentos de alto costo, inversión insuficiente y registros de cáncer deficientes.

Las barreras financieras, geográficas y organizacionales, junto con la fragmentación de los sistemas de salud y la baja alfabetización en salud, contribuyen al diagnóstico tardío y a peores resultados. Además, la atención pública suele tener menores tasas de detección y mayor prevalencia de enfermedad avanzada que la privada. La medicina de precisión, en muchos casos, está restringida al sector privado, lo que limita el acceso a terapias innovadoras.

Equidad en salud y cáncer

La equidad en salud, según la OMS, implica la ausencia de diferencias injustas, evitables o remediables entre grupos de población. La atención es equitativa cuando la asignación y acceso a recursos responde a las necesidades de salud, permitiendo a todos alcanzar su máximo potencial. La distinción entre desigualdad e inequidad es fundamental: la inequidad implica diferencias innecesarias, evitables y moralmente incorrectas, mientras que la desigualdad puede explicarse por factores naturales o inevitables.

La equidad en salud es un principio adoptado por organismos internacionales y ha sido central en los objetivos globales de desarrollo. La evidencia demuestra que las oportunidades para una buena salud dependen de factores sociales, económicos, demográficos y geográficos, que influyen en el acceso a tecnologías como la genómica y los biomarcadores.

La estructura de los sistemas de salud, especialmente en América Latina donde prevalece la fragmentación, influye directamente en la equidad. Lograrla requiere acciones intencionales desde la atención médica y políticas públicas que aborden la pobreza, discriminación y falta de acceso a recursos. Las políticas y marcos recomendados por la OMS incluyen rediseñar sistemas de salud para mejorar la redistribución, invertir en atención primaria y abordar los determinantes estructurales de la inequidad.

La equidad en atención oncológica se traduce en que todos tengan las mismas oportunidades de prevenir, detectar y tratar el cáncer adecuadamente, independientemente de su situación socioeconómica o ubicación.

Las barreras específicas para acceder a la atención médica incluyen factores económicos, geográficos, epidemiológicos y culturales [ 94 ]. Los altos costos de bolsillo para los servicios de atención médica pueden impedir que las personas accedan a la atención; las personas en áreas remotas o rurales pueden no tener suficientes instalaciones de atención médica o profesionales disponibles cerca, y pueden no llegar a centros de atención secundaria o terciaria capaces de confirmar diagnósticos de cáncer; los brotes y la prevalencia de enfermedades pueden sobrecargar los sistemas de atención médica, limitando su capacidad para brindar atención adecuada a todas las personas; los factores culturales pueden influir en el comportamiento de búsqueda de atención médica y la relación proveedor de atención médica-paciente; y los sistemas de salud débiles, que incluyen infraestructura insuficiente, sistemas de referencia ineficientes, falta de trabajadores de la salud y cadenas de suministro inadecuadas, pueden impedir la prestación de servicios de atención médica efectivos [ 15 , 95 , 96 , 97 , 98 , 99 , 100 ].

En América Latina, la cobertura universal de salud (CUS) aún es deficiente [ 101 ], a pesar de ser una agenda política importante para muchos países, incluidos los analizados en este estudio [ 102 ]. Lograr la cobertura universal por sí solo no garantiza un acceso equitativo, ya que las barreras sistémicas y los determinantes sociales de la salud a menudo impiden que ciertas poblaciones se beneficien plenamente de los servicios disponibles. De hecho, el concepto de cobertura universal a veces puede entrar en conflicto con el objetivo de equidad. Si bien la cobertura universal tiene como objetivo brindar acceso a la atención médica para todos, la equidad se centra en satisfacer las necesidades específicas de las personas y garantizar que participen en los procesos de toma de decisiones. Aunque la definición de cobertura universal de salud de la OPS incorpora la equidad, al afirmar que «La salud universal no se trata solo de garantizar que todos estén cubiertos, sino que todos tengan acceso a la atención cuando la necesiten, dondequiera que estén» [ 103 ], no todos los países de la región que han avanzado hacia la CUS tienen evidencia suficiente para evaluar si se ha logrado un acceso equitativo a la atención médica en la práctica [ 102 ]. Los servicios de atención sanitaria en los países de enfoque son generalmente accesibles y asequibles, pero aún existen desafíos para satisfacer las necesidades de salud de la población y gestionar los costos crecientes de la atención sanitaria [ 102 ]. Aunque la atención del cáncer está cubierta por casi todos los servicios públicos, los medicamentos de alto costo se incluyen con menos frecuencia en el paquete de servicios del sistema público y, por lo tanto, a menudo son inaccesibles [ 54 ].

En Argentina [ 104 ], Brasil [ 105 ], Colombia [ 106 ], México [ 107 ] y Panamá [ 108 ], los ciudadanos tienen derecho constitucional a la salud. El Estado debe proporcionar acceso integral, universal e igualitario al sistema de atención médica por ley, lo que puede desencadenar casos judiciales relacionados con la atención médica, donde se presenta una demanda contra el gobierno para obtener acceso a terapias. Este proceso puede aumentar la inequidad en el acceso a los medicamentos, ya que solo aquellos que pueden permitirse asumir los costos legales recurren a esta vía [ 109 ]. En general, la prestación de atención oncológica en los sistemas de salud de América Latina enfrenta importantes limitaciones con respecto al acceso a profesionales de la salud capacitados y nuevas terapias e instalaciones adecuadas para la atención oncológica, debido a presupuestos distribuidos inadecuadamente entre ubicaciones y barreras geográficas y culturales [ 110 ]. Los factores geográficos y relacionados con el servicio, como las distancias de viaje y los tiempos de espera, a menudo juegan un papel determinante en el acceso oportuno a la atención médica [ 111 ] y representan desafíos significativos en América Latina. En Brasil, por ejemplo, más de la mitad de los pacientes con cáncer deben viajar desde sus lugares de origen a otra ciudad para recibir tratamiento [ 112 ], y barreras geográficas similares, como la disponibilidad y el costo del transporte, la calidad de las carreteras y los largos tiempos de viaje, también se han reportado en estudios en Argentina, Colombia y México [ 113 , 114 ].

Los sistemas de salud deben promover el acceso a una atención oncológica social, cultural y lingüísticamente apropiada, respetuosa y de alta calidad [ 115 ], con el potencial de reducir las desigualdades en la incidencia del cáncer y promover la equidad en salud [ 116 ]. Promover una atención oncológica equitativa es necesario para garantizar que los pacientes puedan acceder a servicios de prevención y diagnóstico oportunos y adecuados, y recibir una atención óptima, logrando así resultados de salud equitativos. Este estudio busca resaltar la importancia y el valor de promover las pruebas de biomarcadores y la medicina de precisión en Latinoamérica, al tiempo que enfatiza la necesidad de garantizar la equidad en salud.

La genómica es el estudio del conjunto completo de ADN, incluyendo todos sus genes, en una persona u otro organismo [ 130 ]. ​​Algunas tecnologías ómicas incluyen las siguientes [ 131 ]:

  • Epigenómica: modificaciones químicas del ADN, histonas, proteínas de cromatina no histonas y ARN nuclear;
  • Transcriptómica: Patrón de expresión genética en una célula/tejido;
  • Proteómica: Proteínas expresadas por un sistema biológico;
  • Metabolómica: Metabolitos y sus fluctuaciones relacionadas con factores internos (genéticos) y externos (ambiente);
  • Fenómica: Resultados físicos y químicos mensurables de las interacciones entre los genes y el medio ambiente que experimentan los individuos y que influyen en sus fenotipos.

Revisión de la literatura

La revisión de la literatura se organiza en dos grandes apartados: la Sección 4.1, que aborda la medicina de precisión y su aplicación en oncología, y la Sección 4.2, que examina los desafíos científicos, de implementación, económicos, políticos y regulatorios en torno al desarrollo y la implementación de la medicina de precisión.

Revisión de la literatura sobre medicina de precisión, sus aplicaciones, avances y perspectivas futuras

Esta sección ofrece una visión general de la literatura relevante en torno a la medicina de precisión, enfocándose especialmente en su papel en el cuidado del cáncer a través del uso de biomarcadores. Se discuten los avances actuales, las perspectivas futuras para el diagnóstico y la eficacia del tratamiento, y se analizan aspectos vinculados a la equidad en salud.

Medicina de precisión

El Instituto Nacional de Investigación del Genoma Humano de EE. UU. define la medicina de precisión como un enfoque innovador que utiliza información genómica, ambiental y de estilo de vida de las personas para orientar sus decisiones médicas. Su objetivo principal es proporcionar mayor precisión en la prevención, el diagnóstico y el tratamiento de las enfermedades.

Históricamente, la medicina siempre ha perseguido la personalización, adaptando los tratamientos a las necesidades individuales. Ya en la antigua Grecia, se reconocía que no todos los tratamientos son adecuados para todos los pacientes y que las características individuales, como el estado de salud y el estilo de vida, deben ser consideradas.

Sin embargo, aunque la medicina de precisión está intrínsecamente centrada en el paciente, no necesariamente implica que la atención siempre lo esté. La atención centrada en el paciente requiere incorporar sus preferencias, necesidades e inquietudes, garantizando su participación informada en las decisiones de tratamiento. Un marco propuesto en 2021, denominado «PEAR» (repositorio de evaluación de evidencia basado en la población), busca personalizar tratamientos considerando tanto perfiles biológicos como preferencias de los pacientes, argumentando que estos enfoques graduales y centrados en el paciente mejoran la atención y los resultados.

El avance científico en genómica, especialmente tras la finalización del Proyecto Genoma Humano y la aparición de la secuenciación de próxima generación, ha reducido notablemente los costos y facilitado la identificación de marcadores genéticos asociados a enfermedades. Así, la medicina de precisión se ha expandido más allá de los genes, integrando también factores ambientales y de estilo de vida.

La incorporación de la medicina de precisión en la práctica clínica depende de herramientas como las ómicas (genómica, proteómica, transcriptómica), la inteligencia artificial y el aprendizaje automático, además de la integración de factores ambientales, sociales y conductuales. La genómica, por ejemplo, estudia el conjunto completo de ADN de un organismo, mientras que la epigenómica, transcriptómica, proteómica, metabolómica y fenómica exploran otros niveles de complejidad biológica.

Factores conductuales y sociales —dieta, ejercicio, salud mental, tabaco, apoyo social— y ambientales influyen en la salud y la enfermedad y son componentes relevantes en la medicina de precisión. Los estudios genómicos han evidenciado la necesidad de combinar datos genéticos y epigenéticos con información ambiental y conductual.

Para la aplicación clínica de la medicina de precisión, son esenciales datos, herramientas y sistemas robustos, una regulación clara y la participación de actores clave. El big data, la inteligencia artificial y el aprendizaje automático son fundamentales para el análisis de los complejos datos generados, contribuyendo al desarrollo de modelos predictivos y a la toma de decisiones clínicas. Asimismo, la regulación debe garantizar la privacidad y la ética, fomentando la confianza y la transparencia.

La formación de los profesionales médicos es crucial para prescribir pruebas e interpretar resultados genómicos, lo que puede requerir reformas en los planes de estudio y capacitación continua. Además, la colaboración entre universidades, sistemas de salud, industrias y gobiernos es necesaria para construir marcos regulatorios adecuados, especialmente en regiones como América Latina, donde las regulaciones pueden ser restrictivas o poco flexibles.

La medicina de precisión se basa en el uso de biomarcadores específicos de la enfermedad. Según la OMS, los biomarcadores son mediciones que reflejan interacciones entre sistemas biológicos y posibles peligros, y pueden ser funcionales, fisiológicas, bioquímicas o moleculares. El glosario BEST los clasifica en siete categorías: susceptibilidad/riesgo, diagnóstico, monitoreo, pronóstico, predictivo, farmacodinámico/respuesta y seguridad. Los biomarcadores pueden ser diagnósticos, pronósticos o predictivos, y su uso permite personalizar la atención, optimizar tratamientos y prever respuestas.

El valor de la medicina de precisión

La medicina de precisión representa un avance sustancial en el diagnóstico y tratamiento del cáncer, apoyada por una creciente literatura científica que describe sus beneficios y cómo ha transformado la atención oncológica. Esta aproximación contribuye de manera significativa a la atención centrada en el paciente, ya que permite una mejor comprensión de la patogénesis de las enfermedades e impulsa una transición desde la medicina empírica hacia estrategias terapéuticas dirigidas y personalizadas mediante el uso de biomarcadores y diagnósticos complementarios [188].

En el ámbito oncológico, la medicina de precisión cumple un rol crucial al personalizar las estrategias preventivas y adaptar los tratamientos a las características individuales de cada paciente, como los perfiles genéticos. Si bien se reconocen beneficios clínicos potencialmente importantes, su demostración en la práctica clínica puede presentar dificultades. Numerosos estudios sostienen que la adecuación de terapias según la composición genética del cáncer puede traducirse en mejores resultados, como un aumento en la supervivencia sin progresión, mayores tasas de respuesta, mayor tiempo hasta el fracaso del tratamiento y mejor supervivencia global en distintos tipos de cáncer [189, 190, 191, 192, 193]. Sin embargo, no todos los estudios han evidenciado resultados de salud positivos de manera consistente para todos los tipos de cáncer, y algunos hallazgos estadísticamente significativos pueden tener aplicabilidad limitada en el mundo real [189, 190, 191]. Esto resalta la importancia de sostener la inversión en investigación científica para maximizar el potencial de la medicina de precisión en oncología.

Por otro lado, la evidencia sobre los beneficios en costo-efectividad de la medicina de precisión resulta más difícil de establecer. Algunos trabajos sugieren que la medicina de precisión es al menos tan costo-efectiva como la atención habitual, aunque no pueden extraerse conclusiones firmes debido a limitaciones en el diseño de los estudios y en el manejo de los datos [194, 195]. Además, los pacientes que reciben terapias oncológicas de precisión suelen requerir tratamientos complementarios, como quimioterapia, radioterapia, manejo de toxicidad y cuidados de apoyo, factores que pueden incidir tanto en la efectividad como en la asequibilidad del tratamiento. Los biomarcadores permiten personalizar la elección entre modalidades terapéuticas, como quimioterapia o radioterapia [196], mientras que las toxicidades asociadas a nuevas terapias dirigidas exigen un manejo activo [197]. Los planes de cuidados de apoyo son esenciales para minimizar daños y optimizar resultados, atendiendo tanto al tumor como al bienestar general del paciente [198]. Por ello, la introducción de estos tratamientos paralelos debe contemplarse en el balance sobre la eficacia y asequibilidad de la medicina de precisión.

Es fundamental desarrollar estudios de costo-efectividad más robustos, que consideren diversos tipos de cáncer, ya que el impacto de la medicina de precisión varía según el tumor. El éxito de su implementación puede medirse por la reducción de costos asociados a tratamientos ineficaces y el ahorro general derivado de estos enfoques [141]. Así, la medicina de precisión posee un gran potencial para revolucionar la atención sanitaria al mejorar la precisión diagnóstica, la eficacia terapéutica, la minimización de efectos adversos y, en última instancia, su rentabilidad para pacientes y sistemas de salud.

El uso de biomarcadores en medicina de precisión orienta las decisiones terapéuticas a partir de características genéticas, moleculares o bioquímicas individuales, colocando al paciente como eje central de la atención. Existe una superposición entre la medicina de precisión y la atención centrada en el paciente, dado que la primera promueve una mayor consideración clínica de las capacidades y condiciones del paciente. De este modo, la medicina de precisión no solo dirige la terapia y los procedimientos preventivos a quienes pueden beneficiarse, sino que también facilita la toma de decisiones informadas sobre salud y estilo de vida, promoviendo la participación activa del paciente, incluso en el consentimiento informado para pruebas genéticas [199].

Las pruebas de biomarcadores en cáncer consisten en el perfilado de tumores o fluidos corporales para detectar alteraciones en ADN, ARN, proteínas u otras biomoléculas [200]. Estas pruebas tienen aplicaciones potenciales en la evaluación de riesgos, detección, diagnóstico diferencial, determinación de pronóstico, predicción de respuesta al tratamiento y seguimiento de la progresión, siendo fundamentales en todas las etapas de la enfermedad e incluso antes del diagnóstico clínico [201].

Hasta la fecha, los biomarcadores genómicos han sido los más exitosos, aunque se están desarrollando y evaluando otros, como los de proteínas y transcriptómica [157]. Se dispone de un número creciente de pruebas genómicas en la práctica clínica, incluyendo el análisis del genoma tumoral para terapias dirigidas [130]. Ejemplos de biomarcadores tumorales con aplicaciones clínicas incluyen HER2, EGFR y ALK, que han permitido desarrollar terapias dirigidas aprobadas por la FDA de EE. UU.:

  • HER2: Sobreexpresado en el 15-20% de cánceres de mama y otros tumores como gástrico, colon y cabeza y cuello. Los tratamientos aprobados incluyen trastuzumab, pertuzumab, ado-trastuzumab emtansina, lapatinib y trastuzumab deruxtecán.
  • EGFR: Expresado en la superficie celular, con mutaciones activadoras comunes en adenocarcinomas, especialmente en no fumadores, mujeres y personas de ascendencia asiática. Las terapias incluyen gefitinib, erlotinib, afatinib, dacomitinib y osimertinib.
  • ALK: Las fusiones de ALK generan vías oncogénicas en cáncer de pulmón de células no pequeñas. Las terapias dirigidas incluyen crizotinib, ceritinib, alectinib y lorlatinib.

El Instituto Nacional del Cáncer de EE. UU. ofrece una lista más amplia de biomarcadores comúnmente estudiados en diferentes tipos de muestras [200, 203].

En el contexto de Latinoamérica, diversos estudios han evaluado los procesos de aprobación de nuevos medicamentos oncológicos en comparación con otras agencias regulatorias internacionales, como la FDA y la EMA, identificando menor cantidad de aprobaciones y plazos más extensos en la región [204, 205]. Además, se detectan barreras de acceso a terapias dirigidas, aun cuando estén aprobadas por las agencias regulatorias nacionales. Por ejemplo, el trastuzumab, aunque autorizado en la mayoría de los países latinoamericanos, suele no estar disponible en el sector público para tratamiento de la enfermedad metastásica [206, 207]. Esta situación también afecta la incorporación de pruebas de biomarcadores.

Panorama de políticas de medicina de precisión y oncología en América Latina

En esta sección se presenta un análisis detallado de las políticas y legislaciones tanto regionales como nacionales vigentes en materia de cáncer en América Latina, con especial atención a la integración de la medicina de precisión en dichos marcos y a las estrategias e iniciativas existentes en este ámbito. Este repaso es relevante, ya que los marcos de acción regionales y nacionales reflejan la inclusión de la temática en la agenda política y exponen las intenciones y métodos para abordarla.

Planes regionales y nacionales de control del cáncer

Los planes regionales contra el cáncer funcionan como guías estratégicas para orientar las intervenciones y la formulación de políticas en los países. Los planes nacionales de control del cáncer, en tanto, constituyen herramientas fundamentales para reducir la incidencia y mortalidad por cáncer, optimizando los recursos disponibles y mejorando la calidad de vida de los pacientes. El contexto político de cada región y país juega un papel esencial en la promoción de avances en la atención médica, a través de iniciativas que mejoran los resultados de diagnóstico y tratamiento, favorecen una asignación de recursos más eficiente y, en última instancia, impactan positivamente en la atención al paciente y la salud pública. Todo esto puede ser potenciado mediante la adopción de la medicina de precisión. Para brindar un punto de referencia, la sección incluye una breve comparación del panorama de políticas en Estados Unidos y Europa.

Situación regional: OPS y OMS

A nivel regional, la Organización Panamericana de la Salud (OPS) no cuenta con un plan de acción o política integral sobre el cáncer, aunque ha desarrollado iniciativas específicas como el Plan de acción para la prevención y el control del cáncer cervicouterino 2018-2030, resúmenes de conocimientos sobre el cáncer de mama y el Grupo de Trabajo de la Iniciativa Global de Cáncer Infantil para América Latina y el Caribe. Sin embargo, ni la OPS ni la Organización Mundial de la Salud (OMS) ofrecen actualmente marcos políticos que orienten la implementación de la medicina de precisión, y el tema ha recibido escasa atención por parte de estos organismos internacionales.

Políticas nacionales sobre cáncer y medicina de precisión

En el ámbito nacional, los cinco países analizados cuentan con planes nacionales de control del cáncer actualizados, los cuales contemplan estrategias para la atención clínica, la investigación, el desarrollo y la vigilancia. Por ejemplo, en Colombia, el plan nacional tiene vigencia entre 2012 y 2021; tras su vencimiento, el Ministerio de Salud y el Instituto Nacional del Cáncer decidieron integrar el nuevo Plan de Control del Cáncer dentro del Plan Decenal de Salud Pública 2022-2031. Además, en estos países se ha promulgado legislación destinada a respaldar la atención integral del cáncer, mediante la creación de comisiones para la detección temprana, la garantía de servicios integrales, la formación de unidades oncológicas y el establecimiento de sistemas de información. La actualización e implementación continua de estos planes es clave para enfrentar los desafíos y mejorar la atención en la región. Cabe mencionar que no todos los países de Latinoamérica disponen de planes nacionales de control del cáncer o de planes para enfermedades no transmisibles que incluyan el cáncer, y la existencia de un plan no garantiza su efectiva implementación. Adicionalmente, se ha observado que el principio de equidad no está suficientemente integrado en los planes nacionales de control del cáncer de la región.

Inclusión de biomarcadores y medicina de precisión en las políticas

A pesar de que todos los planes nacionales de los países estudiados fueron emitidos después de 2018, ninguno hace referencia explícita a biomarcadores ni marcadores genéticos, ni en la legislación de apoyo al cáncer ni en los documentos estratégicos. En relación con la medicina de precisión, el Plan Nacional de Control del Cáncer 2018-2022 de Argentina menciona la necesidad de fortalecer la investigación básica, clínica y traslacional para garantizar diagnósticos oportunos y tratamientos adecuados, con foco en el concepto general de medicina de precisión. Por su parte, la Política Nacional para la Prevención y el Control del Cáncer 2023 de Brasil contempla el objetivo de incorporar tecnologías diagnósticas y terapéuticas más precisas y menos invasivas. Sin embargo, ninguno de los planes profundiza en la medicina de precisión ni en los biomarcadores, ni incluye disposiciones concretas para su adopción y desarrollo. En general, pocos países latinoamericanos han incorporado la medicina de precisión en sus planes de control del cáncer, principalmente porque fueron elaborados antes de que existiera suficiente evidencia sobre su aplicación clínica. Tampoco existe evidencia que indique que los planes sucesores vayan a incluir la medicina de precisión como parte de sus estrategias. La existencia de políticas y leyes nacionales que contemplen la medicina de precisión podría facilitar su implementación en oncología a nivel nacional, pero la falta de estrategias específicas puede ser un obstáculo para su desarrollo y adopción en la región.

Estrategias e iniciativas nacionales en medicina de precisión

Si bien no se ha identificado legislación específica sobre medicina de precisión, en algunos países latinoamericanos se han impulsado estrategias e iniciativas para promover su desarrollo, reconociendo los beneficios potenciales para pacientes, proveedores de salud, sistemas sanitarios y desarrolladores de medicamentos. En Argentina y Brasil, por ejemplo, se han implementado proyectos para mapear los genomas de la población y crear biobancos genómicos, lo que permite una mejor investigación, capacitación de profesionales y beneficios para la población local. En Argentina, el gobierno ha financiado proyectos estratégicos a través del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación, orientados a avanzar en la medicina de precisión, tales como la implementación de plataformas de secuenciación masiva de segunda generación para mejorar tratamientos oncológicos y el desarrollo de plataformas de I+D para facilitar la rápida traducción de productos y servicios de diagnóstico en la clínica. El Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación considera estos proyectos como una consecuencia natural de los avances recientes en tecnologías de análisis genómico y en informática médica, contribuyendo a crear sistemas de atención personalizados y eficientes.

En México, la Ley General de Salud contempla disposiciones para garantizar la propiedad del genoma por parte del individuo, prevenir la discriminación genética, exigir consentimiento explícito para estudios genómicos, proteger la confidencialidad de los datos genéticos, respetar las preferencias sobre el acceso a los resultados de pruebas genéticas y priorizar la protección de la salud en la investigación e innovación. En 2023, se propuso incorporar la medicina de precisión en la Ley General de Salud, promoviendo además la investigación genética y molecular. Estas iniciativas reflejan el creciente interés en la medicina de precisión a nivel mundial.

Comparación internacional: Estados Unidos y Europa

El desarrollo de políticas en medicina de precisión es considerablemente más avanzado en Estados Unidos y Europa, donde existen programas, estrategias e iniciativas específicas para fomentar su desarrollo e implementación. En Estados Unidos, se han observado tasas crecientes de pruebas de biomarcadores en cáncer colorrectal y de pulmón, aunque persisten desigualdades en el acceso y la cobertura por parte de los seguros de salud. En Europa, el acceso a las pruebas de biomarcadores varía entre países, siendo mayor en aquellos con procesos públicos de reembolso establecidos y con inversiones más altas en salud. Además, la calidad se mide por la participación en esquemas de garantía y acreditación.

El gobierno estadounidense ha lanzado varias iniciativas, como la Iniciativa de Medicina de Precisión de 2015, directrices de la FDA para agilizar pruebas genómicas, y programas del Instituto Nacional del Cáncer y de los Institutos Nacionales de Salud orientados a construir grandes cohortes de investigación, impulsar la equidad y avanzar en la ciencia de las disparidades en salud. En Europa, las políticas centrales buscan proteger la salud pública y abarcan la estandarización de prácticas médicas, big data, interoperabilidad, innovación, prevención y participación ciudadana. Países como Italia, Reino Unido, Estonia, Suecia, Dinamarca, Finlandia, Luxemburgo y España han integrado la medicina de precisión en sus estrategias nacionales, enfatizando la genómica, los biobancos y la salud basada en datos.

Lecciones de otras regiones: Asia

Las iniciativas en Asia ofrecen ejemplos adicionales de enfoques para la implementación de la medicina de precisión que pueden servir de referencia para Latinoamérica. En Tailandia, la colaboración entre organismos gubernamentales permitió el desarrollo de la iniciativa Genomics Thailand, destinada a crear una base de datos genómica a nivel poblacional y facilitar la integración de la genómica en políticas de salud. Singapur lanzó en 2017 una iniciativa nacional de medicina de precisión a diez años, con el objetivo de establecer la excelencia en investigación y mejorar la salud de la población mediante aplicaciones clínicas sostenibles y relevantes. En Indonesia, aunque no existe un marco jurídico integral, se han implementado decretos ministeriales para la gestión de biobancos y el desarrollo de servicios de medicina de precisión.

Perspectiva regional y conclusiones

La cronología de los hitos clave en medicina de precisión y genómica en Estados Unidos, Europa y Latinoamérica evidencia la importancia de contar con organismos regionales que supervisen y promuevan el avance y la adopción de la medicina de precisión. Mientras que en la Unión Europea los avances impulsan simultáneamente a varios países, en Latinoamérica los logros suelen ser aislados y corresponden a pocos países. Hasta el momento, no existe una iniciativa de alcance regional comparable en Latinoamérica, lo que subraya el valor de fomentar la colaboración y el desarrollo de estrategias comunes para avanzar en la medicina de precisión en la región.

Iniciativas internacionales en genética médica y su impacto en la equidad en salud

Experiencias en Asia: el caso de Malasia y la cooperación regional

En Malasia, la existencia de una directriz nacional sobre los servicios de genética médica y/o pruebas genéticas proporciona un marco de supervisión ética para el uso de la genética en la atención sanitaria. Este lineamiento establece bases para garantizar la utilización responsable y segura de las tecnologías genéticas, con especial atención a la protección de los derechos de los pacientes y a la integridad del proceso asistencial.

Paralelamente, las sociedades médicas en el país han desempeñado un papel activo en la promoción de campañas de concienciación dirigidas a la terapia oncológica personalizada para determinados tipos de cáncer. Estas campañas buscan sensibilizar tanto a profesionales como a la población general sobre los beneficios potenciales de las terapias dirigidas, favoreciendo una mayor aceptación y demanda de este tipo de atención.

En el plano regional, desde 2012 se ha consolidado la Red de Investigación en Farmacogenómica del Sudeste Asiático. Esta iniciativa, que reúne a ocho países asiáticos, tiene como propósito central facilitar, fortalecer y coordinar la investigación en farmacogenómica. A través de la cooperación regional, se busca optimizar el desarrollo de capacidades, compartir recursos y generar evidencia relevante para la implementación de la farmacogenómica en la práctica clínica, contribuyendo a la equidad en el acceso a innovaciones terapéuticas en la región.

La experiencia africana: H3Africa como modelo de coordinación y desarrollo de capacidades

En África, la Iniciativa H3Africa, respaldada financieramente por los Institutos Nacionales de Salud (NIH) y el Wellcome Trust, representa un ejemplo destacado de apoyo a la investigación innovadora sobre los factores genéticos y ambientales que influyen en las enfermedades que afectan a las poblaciones del continente. Más allá del financiamiento de proyectos de investigación, H3Africa impulsa el fortalecimiento de la infraestructura a través del desarrollo de capacidades institucionales y la creación de biorrepositorios. Estos recursos compartidos permiten el almacenamiento y manejo de bioespecímenes, facilitando el acceso a materiales biológicos para la investigación colaborativa.

El consorcio H3Africa abarca más de 30 de los 55 países africanos, integrando a más de 500 miembros. Se ha destacado por el desarrollo de políticas robustas para el intercambio de muestras y datos, lo que promueve la colaboración interpaís y maximiza el impacto de los hallazgos científicos. Esta labor coordinada se considera un ejemplo de referencia en cuanto a la promoción de la genómica y la genética en el continente, ilustrando cómo la cooperación regional y el desarrollo de capacidades pueden acelerar el avance científico y mejorar el acceso equitativo a los beneficios de la medicina de precisión.

El potencial transformador de la medicina de precisión

La medicina de precisión ofrece enormes posibilidades para mejorar la atención preventiva, optimizar el diagnóstico, brindar tratamientos más eficaces y personalizados, reducir efectos secundarios y, potencialmente, aportar rentabilidad en la atención oncológica. Si se implementa de manera equitativa en los sistemas de salud, el uso de biomarcadores puede contribuir significativamente a la equidad sanitaria, garantizando que todos los pacientes reciban atención adaptada a sus perfiles genéticos, moleculares y ambientales, independientemente de su condición socioeconómica. De este modo, la medicina de precisión, centrada en el paciente, puede empoderarlo y fortalecer la relación con los profesionales sanitarios.

Inequidades en el acceso y la necesidad de evidencia local

Aunque la evidencia sobre la adopción de la medicina de precisión en cáncer en Latinoamérica es limitada, los datos disponibles muestran inequidades en el acceso a pruebas de biomarcadores, lo cual restringe los beneficios potenciales de esta estrategia. Actualmente, la industria farmacéutica lidera y financia la mayoría de las iniciativas en la región, promoviendo algunos biomarcadores mediante campañas y pruebas diagnósticas gratuitas. Sin embargo, es fundamental que los países fortalezcan sus propias capacidades, priorizando la identificación de aplicaciones costo-efectivas, la integración de la multiómica y la validación de nuevas técnicas adaptadas a los contextos latinoamericanos.

Riesgos y oportunidades en la implementación

La medicina de precisión está en pleno auge y puede transformar la medicina en todas sus áreas. No obstante, su adopción debe estar guiada por políticas estructuradas que aseguren una integración ordenada y equitativa; de lo contrario, existe el riesgo de profundizar las desigualdades. En las primeras etapas, es probable que la medicina de precisión amplíe la brecha de acceso, ya que se limitará a quienes puedan costearla o estén más cerca de hacerlo. Sin embargo, a largo plazo, su implementación estratégica y sistemática podría mejorar la equidad en salud.

Acceso, monitoreo y sostenibilidad

El acceso equitativo a pruebas diagnósticas es fundamental, aunque no garantiza el tratamiento inmediato, por lo que debe priorizarse su disponibilidad en todas las regiones. Es igualmente clave establecer mecanismos sólidos de monitoreo y evaluación para medir el impacto de la medicina de precisión en los sistemas sanitarios, así como asegurar la sostenibilidad económica de las políticas implementadas, equilibrando innovación, asequibilidad e inclusión. También resulta esencial considerar las perspectivas de poblaciones especialmente afectadas por la falta de acceso.

Desafíos inmediatos y áreas de inversión prioritaria

Para implementar la medicina de precisión en la atención del cáncer, se requieren inversiones inmediatas y significativas en los siguientes ámbitos:

  • Explorar la heterogeneidad genética de las poblaciones latinoamericanas y aumentar el número de ensayos clínicos en terapias dirigidas.
  • Desarrollar infraestructura adecuada, capacitar al personal sanitario y optimizar la distribución de recursos, incluyendo opciones de consulta virtual para superar barreras geográficas y culturales.
  • Financiar de manera sostenible los sistemas de salud pública, simplificar los procesos de reembolso y abordar la asequibilidad y disponibilidad de medicamentos oncológicos específicos.
  • Actualizar regulaciones y políticas para que acompañen los avances científicos, garantizando la seguridad y el cumplimiento normativo.

Políticas, colaboración y equidad

El contexto político actual en Latinoamérica no facilita abordar los desafíos existentes en el sistema de salud, y los beneficios de la medicina de precisión no se distribuirán equitativamente sin políticas deliberadas que garanticen su acceso amplio. Es fundamental incluir la medicina de precisión en los planes nacionales contra el cáncer, respaldados por evidencia científica y reformas en los procesos de aprobación y registro tanto de medicamentos como de ensayos clínicos.

Las mejoras en políticas requieren la colaboración entre actores clave: sociedades científicas, gobiernos, aseguradoras, proveedores, grupos de pacientes, centros de investigación y la industria farmacéutica. Estas alianzas son clave para avanzar hacia una atención verdaderamente centrada en el paciente, desarrollar evidencia, tecnologías, directrices y marcos regulatorios que garanticen el acceso equitativo a las innovaciones.

Limitaciones estructurales y esperanza de transformación

En general, la atención oncológica en Latinoamérica enfrenta limitaciones relacionadas con el acceso a profesionales capacitados, terapias innovadoras y centros especializados, debido a una inadecuada asignación de recursos y barreras geográficas y culturales. Sin cambios estructurales y de recursos, la equidad en la atención seguirá siendo una meta lejana. No obstante, existe la esperanza de que, mediante políticas equitativas y con visión de futuro, la medicina de precisión abra oportunidades para mejorar la equidad en la atención oncológica regional.

El rol de los financiadores y recomendaciones internacionales

La falta de cobertura para poblaciones excluidas de la seguridad social o de mecanismos públicos de financiamiento plantea la pregunta central de quiénes, entre financiadores públicos y privados, asumirán los costos de la medicina de precisión, determinando así la equidad en la distribución de sus beneficios.

Las acciones recomendadas por la Organización Mundial de la Salud (OMS) para mejorar la equidad en salud insisten en la necesidad de acciones basadas en la evidencia para asegurar servicios de salud de calidad, accesibles y aceptables para todos. Además, la OMS promueve la equidad y el acceso global a los datos genómicos, estableciendo principios para su uso responsable.

Conclusiones

La literatura médica identifica problemas complejos y persistentes en la atención oncológica, en su alcance, calidad y resultados, pero también evidencia que el acceso a la medicina de precisión aporta beneficios reales y potenciales en diagnóstico, tratamiento y resultados. El contexto político actual en Latinoamérica no favorece la mejora de estos aspectos ni el aprovechamiento pleno del potencial de la medicina de precisión, y la región muestra un rezago importante respecto a otras áreas del mundo. Esto subraya la necesidad de marcos políticos que trasciendan la mera regulación y aborden los componentes de acceso.

La medicina de precisión puede reducir desigualdades en salud al mejorar los resultados de todos los pacientes con cáncer, mediante diagnósticos y tratamientos específicos, pero para lograrlo debe implementarse en los sistemas de salud de manera intencionalmente equitativa.

Es el momento de desarrollar un marco de políticas equitativo que oriente las aplicaciones amplias y profundas de la medicina de precisión en América Latina y mejore los resultados de salud para todos los que la necesitan, no solo para quienes pueden costearla.

Resumen estructurado

Título

Medicina de precisión para el cáncer y la equidad en salud en América Latina: Generando comprensión para la formulación de políticas y sistemas de salud

Introducción

El estudio analiza la evidencia sobre el valor de las pruebas de biomarcadores y la medicina de precisión en América Latina, con un enfoque en la equidad en salud. Se destaca la importancia de políticas que promuevan el acceso equitativo y el papel de la medicina de precisión para reducir brechas sanitarias.

Metodología

Se empleó una revisión bibliográfica no sistemática, validada y enriquecida con la retroalimentación de un grupo de expertos en oncología y ciencias biomédicas de la región. El análisis incluyó literatura científica, políticas y marcos regulatorios relevantes a nivel global, regional y nacional.

Resultados

  • Desafíos en la atención oncológica:
  • La región enfrenta altos costos de diagnóstico y tratamiento, desigualdades socioeconómicas, insuficiencia de infraestructura, falta de profesionales capacitados y barreras geográficas y culturales en el acceso a servicios de calidad. El cáncer tiene un gran impacto socioeconómico y psicosocial, afectando a pacientes, cuidadores y la productividad.
  • Medicina de precisión y equidad:
  • La medicina de precisión permite adaptar el diagnóstico y tratamiento en función de biomarcadores y perfiles genéticos individuales, mejorando eficacia y reduciendo efectos adversos. Sin embargo, su acceso es desigual y suele estar restringido al ámbito privado. Su adopción puede reducir o profundizar inequidades según cómo se implemente.
  • Panorama político y regulatorio:
  • Los países analizados (Argentina, Brasil, Colombia, México y Panamá) cuentan con planes nacionales de control del cáncer, pero estos rara vez incluyen explícitamente la medicina de precisión o los biomarcadores. Existen iniciativas aisladas, como biobancos genómicos y proyectos de investigación, pero falta integración sistemática y políticas específicas.
  • Comparativa internacional:
  • Estados Unidos y Europa han avanzado más en la integración de la medicina de precisión, con marcos regulatorios, estrategias nacionales y mayor acceso equitativo. En Asia y África, la cooperación regional ha permitido desarrollar capacidades y compartir recursos.
  • Desafíos y oportunidades:
  • La falta de cobertura universal efectiva, las barreras económicas y geográficas, y la ausencia de marcos regulatorios claros dificultan la equidad en el acceso a la medicina de precisión. Sin embargo, existe potencial transformador si se implementan políticas inclusivas, inversiones en infraestructura, capacitación y monitoreo.

Conclusiones

La medicina de precisión puede contribuir a reducir las desigualdades en salud oncológica en América Latina, pero para lograrlo requiere marcos políticos equitativos, inversión en capacidades locales y colaboración multisectorial. Es fundamental que las políticas se orienten a garantizar el acceso para todos, más allá de la capacidad de pago individual, y que la equidad sea un eje central en la implementación de la medicina de precisión.

Recomendaciones

  1. Incluir explícitamente la medicina de precisión y pruebas de biomarcadores en los planes nacionales contra el cáncer.
  2. Desarrollar infraestructura y capacitar profesionales en toda la región, priorizando el acceso en zonas remotas y vulnerables.
  3. Garantizar mecanismos de financiamiento sostenibles que cubran tanto diagnósticos como tratamientos innovadores.
  4. Fomentar marcos regulatorios flexibles, éticos y transparentes, y la cooperación internacional y regional.
  5. Monitorear y evaluar continuamente el impacto en equidad y resultados de salud, adaptando las políticas según evidencia local.

Transformando la Atención Sanitaria: Un Utopía hacia la Equidad.

Dr. Carlos Alberto Díaz. Profesor Titular Universidad ISALUD. 2026.

En todos estos años desde que empecé con este blog en el mes de Diciembre de 2019, que ya cumplió seis años, ( con 1940 posteos) que son respaldados por 44 años de profesión- docencia, donde he recorrido un camino complejo y sinuoso, entre lo operativo y el claustro, repleto de desafíos y aprendizajes, con más intervenciones que las necesarias, pero siempre impulsado por un gran deseo de discusión y generar – aprender nuevos conceptos en el intercambio en la academia y la gestión. A lo largo de este tiempo, he recurrido a la lectura de libros, artículos de Journals y temas específicos, surgiendo problemáticas no resueltos y casi perpetuas, que me han interpelado en mi vida académica y laboral- asistencial, especialmente en mi rol como gerente de servicios de salud, en un intento constante por estar a la altura de los que requieren una información independiente, no contestataria, y equidistante del complejo industrial médico, del mercado farmacéutico y de dispositivos médicos.

Además, he tomado cada experiencia y aprendizaje como una oportunidad valiosa para reflexionar sobre cómo mejorar la calidad de atención que se brinda, no solo a los pacientes, sino también a aquellos que colaboran en el proceso. También he sentido la necesidad de formar a otros gestores, sin solemnidad, pero sí con seriedad, compartiendo mis experiencias y conocimientos para que puedan enfrentar sus propios desafíos. Sin embargo, a veces las personas quieren que opines de cuestiones para las cuales no estás preparados, o no te interesan, lo que añade una capa de complejidad a la profesión y a las relaciones interpersonales dentro del ámbito sanitario. En esos momentos, es crucial encontrar un equilibrio entre la demanda de información y la integridad profesional, asegurando así que cada voz en la conversación sea genuina y aporte al enriquecimiento del entorno académico y profesional.

Esta búsqueda incesante no solo nació del deseo personal de ampliar mis horizontes, de médico asistencial (terapista intensivo y nefrólogo) sino también de la necesidad imperiosa de que el sistema de salud sea más equitativo (Maestría en gestión de servicios de salud); un anhelo que trato de ejercer todos los días, cerrando página, abriendo otras, aunque cueste y duela escuchar siempre las mismas discusiones y las explicaciones, que los mismos que crean el problema, digan como se puede resolver. Siguiendo la enseñanza que somos una gota en el océano, pero sin esa gota, no sería el mismo océano. Sin embargo, en este trayecto he enfrentado varios giros al mismo lugar y circunstancias que carecían de rumbo definido que muchas veces fue un mero transcurrir. A pesar de todo, mantengo la expectativa de evolucionar y explorar nuevos senderos, aquellos que suelen ser incómodos, que desdibujan las fronteras de lo convencional. Siempre digo y creo, que desde el pequeño y al mismo tiempo gran lugar que ocupemos podemos cambiar la realidad que nos circunda, sin magnificencias, ni reconocimiento, con una sumatoria por unidad tras unidad.

El blog se ha convertido en una plataforma donde me esfuerzo por no ser completamente condescendiente con el sistema, empleando la crítica hacia los reformadores actuales de la privatización que han contribuido a la pérdida de la equidad en la salud, un derecho que parece estar al alcance solo de quienes pueden pagar, sin atacar la innovación, la evolución de la ciencia, su comercialización.

Por otro lado, me he involucrado en proyectos de apertura hospitalaria de propiedad pública, que buscan mejorar la prestación de salud en las provincias argentinas, no con la intención de permanecer estancado, sino con la ambición de generar un «know-how» que sostenga una cultura del cambio y la transformación, customizada, incluso después de que se haya cumplido un ciclo de implementación. Enfrentado con el descreimiento que el planteo de hospitales modernos, eficientes, con los anillos digitales que favorecen el intercambio, como hub del sistema de salud, digitalizados y gestionados con procesos, ordenamiento de las matrices y las redes internas, gestión Lean, información y KPI, cuadro de mando, en una atención centrada en la persona, con cosas muy simples, que favorezcan la accesibilidad, con calidad, y seguridad para los pacientes, he aprendido que los desafíos son una fuente inagotable de oportunidades. La resistencia al cambio es un fenómeno común en muchas instituciones que he intervenido, y comprender las raíces de esto es crucial para avanzar. A menudo, me encuentro promoviendo diálogos abiertos con mis colegas y superiores, explicando la importancia de adaptar nuestros métodos y estrategias a un mundo que evoluciona rápidamente. En ese devenir he enfrentado éxitos y fracasos, más de los últimos, y aunque algunas innovaciones en la gestión que he propuesto no han sido reconocidas en su autoría, hoy en día son usufructuadas por aquellos que no se atrevieron a soñar y se dejaron llevar por el miedo, el egoísmo y la ingratitud. No importa, lo vuelvo a realizar, hasta que mi equipo me acompañe y la valentía no me falle, porque estoy convencido de que cada intento es un paso hacia un futuro más prometedor en la atención médica, donde cada paciente reciba el cuidado que merece.

Esa realidad es algo que expreso con sinceridad a quienes me acompañan en este viaje, a aquellos que, al comprar el sueño de transformar la salud, han hecho sacrificios económicos, personales y, en muchos casos, se han quedado un poco señalados por no ser complacientes con el status quo. No es una tarea fácil, y muchas veces, en la tranquilidad de haber finalizado una etapa o un convenio, mientras espero que se materialice el siguiente, reflexiono sobre lo que se hizo mal o podría haber sido distinto. Sin embargo, lo hago con la serenidad de no tener intereses ocultos, un aspecto que resulta difícil de demostrar. A estas alturas, ya no siento el impulso de justificar cada paso dado, puesto que si explico mis intenciones, se despierta el descreimiento, entre tanto doble discurso, posverdad y relato, sobre la posibilidad de que siempre actúe por un interés secundario o debido a una externalidad que nada tiene que ver con el compromiso genuino. Al final, el hecho, la realidad, es lo que queda; es lo que está hecho y que ha contribuido a construir este camino. Es evidente que algo no será igual y será un verdadero reto para aquellos que intentan invocar a Gatopardo, ya que el contexto actual exige una reflexión profunda y un compromiso verdadero con la mejora de nuestro sistema de salud.

Sin ninguna duda que los cambios únicamente se pueden lograr participando, liderando, estando en el plano de la ejecución política y de management. Esto implica una activa involucración de los actores clave, donde cada uno tiene un papel fundamental en el proceso de transformación.

La otra alternativa que es la de editorializar solamente y reunir información es útil, en tanto sea un insumo para el sistema técnico de toma de decisiones, lo cual puede ser potenciado mediante análisis más profundos y discusiones colaborativas. Además, para que estos cambios sean sostenibles, es esencial fomentar la educación continua y las mejoras en los procesos, incorporando a los pacientes, sus familias y la comunidad en general, que son quienes experimentan de primera mano los desafíos del sistema.

Es crucial tener en cuenta la cosmovisión de los determinantes sociales que influyen en el case mix del sistema de salud, así como en la carga sanitaria. La integración de conocimiento e información actualizada, junto con su efectiva incorporación en la gestión asistencial, contribuirá significativamente a un sistema más equitativo y eficiente, donde todos los actores se sientan valorados y escuchados.

La carencia de profesionales que vean más allá de las fronteras de sus conocimientos, de sus especialidades, de sus contratos, de los honorarios, y que no limiten al paciente a su patología o a la solicitud de estudios complementarios, es una problemática que afecta significativamente la calidad de la atención en el ámbito de la salud. Este enfoque limitado no solo deshumaniza al paciente, sino que también impide una comprensión integral de su situación, lo que puede conducir a diagnósticos erróneos y tratamientos inadecuados. La falta de una visión holística puede resultar en un ciclo vicioso donde el paciente se siente desasistido y estigmatizado, ya que los profesionales a menudo se fijan en síntomas específicos y no en el contexto de vida que rodea a cada individuo. Cuando piensan en diagnósticos, al escuchar galopar piensan en cebras y no que son caballos, lo más frecuente y lo más común, «no es interesante», este paciente es «interesante». Sin embargo, es precisamente en esos casos «poco interesantes» donde se pueden encontrar las claves para una atención más efectiva y empática, donde el médico podría adoptar una perspectiva que valore la singularidad de cada paciente en lugar de encasillarlo en patrones predefinidos y hipotéticos.

La formación continua y la educación interdisciplinaria son cruciales para permitir que los profesionales de la salud participen en un cambio fundamental en la manera en que se aborda la atención sanitaria. Este proceso de formación no es uniforme; cada equipo, cada profesional, avanza a su propio ritmo. Es vital aceptar que esos cambios no ocurrirán al mismo tiempo en todos los equipos. A veces, es inevitable que algunos colaboradores se queden atrás, y es en esta etapa donde los líderes deben estar preparados para lidiar con la pérdida de talento, asegurándose de que no afecte el progreso de todo el equipo.

Todo lo que usamos en la actualidad es necesario?, ¿qué nos ha transformado la medicina de precisión? Sabemos más o estamos temblando en el abismo de las dudas y la incertidumbre?. Me preocupo y ocupo permanentemente por el costo de mi organización, por la tecnología que se adquiere para los hospitales, cual es el costo de sus consumibles, el mantenimiento, y de los principales repuestos, pero los profesionales del área económica, no miden lo que se ahorra, sino lo que gastan. No consideran la salud una inversión en la sociedad que administran. No es que la salud es más importante que todo, pero si que participa en todas las políticas. Siempre hay algo en una obra que la vincula con la salud.

La comprensión de la base molecular de las enfermedades por parte de la ciencia médica ha logrado avances notables, lo que ha llevado al desarrollo de tratamientos innovadores, eficaces y específicos. Sin embargo, estos avances han puesto de relieve cuestiones relacionadas con la equidad, el acceso, la asequibilidad y la asignación de recursos para la medicina de precisión. Esto ha generado nuevas tensiones en el antiguo debate sobre «quién recibe, quién paga y quién cobra» en la atención médica«.

Tratamientos que tienen más impactos económicos, que lo que salvan en vidas y abordan las disparidades. La carencia de los enfoques integrados. Para qué sirvió la biopsia líquida, los estudios genómicos, el Cart t Cell, el Crisp, la ultramicroscopia 3 D, la robótica, etc., cuánta información que no podemos contextualizar por el desconocimiento para resolver las ecuaciones de la complejidad. Eso que parece resultar de una forma, y es de otra. Muchos de los estudios que nos dan una sensación de éxito, de lograr la curación, de revertir cuadros graves, nos golpean en la investigación del mundo real y nos llevan a cuestionar la aplicabilidad de esos resultados en nuestra práctica diaria. Entonces pensamos que será nuestro sistema de salud, esta realidad, que es diferente a la atmósfera donde se desarrolló el trabajo científico. En este contexto, esa «cura» se transforma nuevamente en una utopía, el sueño se termina, se invirtió mucho dinero y esfuerzo, engrosamos la cuenta de los gastos que no agregan valor real a los pacientes, y nuevamente nos enfrentamos a esa incómoda realidad del desequilibrio entre necesidades y calidad de la oferta. Este dilema nos obliga a replantear nuestras estrategias, a buscar formas efectivas de optimizar los recursos y a establecer un diálogo constructivo que una la ciencia con la práctica clínica, en un intento por cerrar la brecha entre la investigación y su aplicación efectiva en la vida de los pacientes.

Hablar en forma genérica de como la inteligencia artificial impactará en el ejercicio profesional de la medicina, es una generalidad sin compromiso con la realidad, es necesario investigar para cada caso específico, las investigaciones, los productos desarrollados, en cuantos proveedores de atención están funcionando, y que resulta de su correcta aplicación. No reemplazará a nadie, servirá para aumentar la seguridad, el nivel profesional y la productividad. Sería importante que los desarrolladores, coloquen los dispositivos en varios sitios, y lo hagan crecer nutriéndose de base de datos seguras, y cada vez, con más información concreta deliren menos.

A menudo, la situación se asemeja a la mitología griega, donde se enfrenta la elección entre Escila y Caribdis. Ambas opciones pueden parecer peligrosas o terminales, pero es fundamental no empujar a todos los integrantes de la organización hacia un sacrificio colectivo pasando el estrecho por el lado de Caribdis. Cada miembro del equipo debe ser valorado por su contribución única y por el impacto que puede tener en el proceso de transformación. Así, se debe optar por el camino de Escila, que representa la elección de avanzar a pesar de las adversidades, reforzando el compromiso de todos hacia una atención más humanizada y centrada en el paciente.

Los hallazgos indican que el panorama político actual en la región latinoamericana no es propicio para mejorar el acceso, el alcance, la calidad o los problemas relacionados con los resultados en la atención del cáncer, ni para alcanzar el máximo potencial de la medicina de precisión.

Por lo tanto, invertir en el desarrollo profesional y en la creación de un ambiente (clima organizacional) que fomente la colaboración entre disciplinas (como verdadera empresa del conocimiento) es esencial para garantizar que cada paciente reciba la atención integral que merece. Esto no solo potenciará la satisfacción del paciente, sino que también impulsará una cultura organizacional que valore y priorice el bienestar de todos los involucrados en el proceso de atención.

Existen numerosos desafíos, reducir las desigualdades, Garantizar el acceso, la calidad de atención, que los ciudadanos pierdan menos oportunidades, mejorar además la razón e mortalidad por cáncer e incidencia, en Argentina, con respecto a los EE.UU. o Europa.

Kennedy vs Braidwood: Peligro para la atención médica preventiva

Las consecuencias clínicas del caso Kennedy Versus Braidwood

Robert M. Zimbroff James Deardorff Krista Lyn Harrison

18 de abril de 202510.1377/ Healthaffairs.20250415.719

Desde la aprobación de la Ley de Protección al Paciente y Cuidado de Salud Asequible (ACA), las aseguradoras han cubierto muchos servicios preventivos sin costo para los pacientes. El 21 de abril de 2025, la Corte Suprema de Estados Unidos escuchará los argumentos del caso Kennedy contra Braidwood Management , un caso que amenaza con anular esta característica central.

Si bien el caso Kennedy contra Braidwood ha recibido menos atención en comparación con otras impugnaciones legales de alto perfil contra la ACA, las implicaciones son enormes. Más de 170 millones de estadounidenses corren el riesgo de perder el acceso garantizado a servicios preventivos sin copagos ni deducibles, incluidos 150 millones con seguro privado y más de 21 millones cubiertos por la expansión de Medicaid . Los servicios preventivos en juego incluyen pruebas de detección de cáncer de pulmón y colorrectal, medicamentos para reducir el riesgo de enfermedades cardiovasculares y cáncer de mama, atención médica prenatal y pruebas de detección de hepatitis, VIH y diabetes.

En este comentario, pretendemos destacar las enormes consecuencias clínicas reales que podría tener un fallo adverso en el caso Kennedy contra Braidwood . Dejamos la discusión de las cuestiones jurídicas técnicas del caso a los constitucionalistas, pero, en pocas palabras, el caso se centra en si la estructura del Grupo de Trabajo de Servicios Preventivos de los Estados Unidos (USPSTF) viola la Constitución estadounidense.

El Congreso quería que los servicios preventivos basados ​​en la evidencia fueran accesibles y eliminar las barreras de costo que impiden a muchos estadounidenses utilizar la atención preventiva.

El Congreso determinó que los servicios preventivos recomendados por el USPSTF (es decir, basados ​​en la mejor evidencia para ser efectivos) eran aquellos que deseaba cubrir bajo la disposición de costos compartidos de la ACA.

Por lo tanto, en la ACA, el Congreso especificó que los planes de salud grupales y las aseguradoras de salud que ofrecen cobertura de seguro grupal o individual «deberán, como mínimo, brindar cobertura y no imponer ningún requisito de costos compartidos» para los «artículos o servicios basados ​​en la evidencia que tengan en efecto una calificación de ‘A’ o ‘B’ en las recomendaciones actuales» del USPSTF.

Los demandantes en Kennedy v. Braidwood han impugnado este requisito. De prevalecer, las aseguradoras ya no estarían obligadas a cubrir estos servicios.

Como investigadores de políticas sanitarias y geriatras, comprendemos el valor de la atención preventiva. La mayor carga de cualquier fallo recaerá sobre quienes pierdan el acceso a la atención preventiva vital.

En este comentario, repasamos brevemente algunas consecuencias ilustrativas si la Corte Suprema anula este aspecto crucial de la ACA.

Implicaciones clínicas de la pérdida de la atención preventiva gratuita

El mandato de servicios preventivos de la ACA amplió drásticamente el acceso a atención médica vital. Al eliminar las barreras de costo, la ACA animó eficazmente a los pacientes a recibir las pruebas de detección e intervenciones recomendadas que de otro modo habrían postergado o omitido por completo. Solo en 2018, aproximadamente 6 de cada 10 estadounidenses con seguro privado (aproximadamente 100 millones de personas ) recibieron al menos un servicio preventivo. Más de 14 millones de personas corren el riesgo de perder el acceso a las pruebas de detección de cáncer gratuitas a las que actualmente tienen derecho.

Cáncer de pulmón

El cáncer de pulmón es la principal causa de muerte relacionada con el cáncer en los Estados Unidos, responsable de 120.000 muertes en todo el país en 2024. Una de cada 16 personas en los EE. UU. será diagnosticada con cáncer de pulmón en su vida. La detección del cáncer de pulmón ha salvado vidas al permitir la detección y el tratamiento tempranos . Cuando se detecta en etapas tempranas, la tasa de supervivencia a 5 años del cáncer de pulmón es del 64 por ciento , pero cuando se detecta en etapas posteriores, se reduce al 9 por ciento. Desafortunadamente, solo una cuarta parte de los casos de cáncer de pulmón se detectan en etapas tempranas. La detección del cáncer de pulmón fue recomendada por primera vez por el USPSTF en 2013 y actualizada en 2021 para personas con antecedentes de tabaquismo. Desde que fue recomendada por primera vez por el USPSTF y cubierta sin costo compartido, la detección del cáncer de pulmón ha agregado 80.000 años de vida a las vidas de los adultos elegibles (por ejemplo, al prevenir la mortalidad prematura). Los investigadores estiman hasta 500.000 años de vida potenciales salvados si todos los que eran elegibles se sometieran a la detección del cáncer de pulmón.

Cáncer colorrectal

De igual manera, las pruebas de detección del cáncer colorrectal previenen casos y muertes por cáncer al detectar pólipos malignos y premalignos en una etapa curable. Investigaciones independientes sugieren que las pruebas de detección del cáncer colorrectal han generado entre 700,000 y 1.9 millones de años de vida adicionales para los estadounidenses, y que la eliminación de los costos compartidos probablemente sea responsable del aumento en las tasas de detección del cáncer colorrectal. Según un estudio reciente, la anulación de la disposición sobre costos compartidos de la ACA, controvertida en el caso Kennedy contra Braidwood, provocaría un aumento del 5% en los casos anuales de cáncer colorrectal y un aumento del 8.7% en la mortalidad por cáncer colorrectal para 2055 debido a la disminución de las pruebas de detección.

Prevención del VIH

Más de tres cuartos de millón de estadounidenses han muerto por complicaciones del VIH desde 1981. Cada año, se producen aproximadamente 32.000 nuevas infecciones en Estados Unidos. En 2019, el USPSTF recomendó el uso de profilaxis preexposición (PrEP) para personas con alto riesgo de transmisión del VIH. La PrEP puede reducir la transmisión a casi cero con una adherencia perfecta, y a alrededor del 60 % con una adherencia variable . Si el acceso a la PrEP se viera limitado por la eliminación de la disposición de costos compartidos de la ACA, los investigadores predicen que se producirían más de 2.000 infecciones por VIH prevenibles cada año.

Las barreras de costo modesto reducen el uso

Un fallo de la Corte Suprema que declare la inconstitucionalidad del USPSTF eliminaría la disposición de la Ley de Cuidado de Salud Asequible (ACA) que prohíbe que los pacientes compartan los costos de los servicios preventivos mediante deducibles o copagos. Es razonable esperar que las aseguradoras vuelvan a cobrar copagos o no cubran ciertos servicios preventivos si ya no están obligadas a nivel federal a brindar acceso gratuito a los pacientes. Este cambio en la política podría tener un impacto notable en la disponibilidad y el acceso a atención médica esencial.

El hecho de que los pacientes enfrenten costos adicionales podría disuadir a muchos de buscar la atención preventiva necesaria, lo que es particularmente preocupante dado que el compartir los costos es un factor disuasorio bien estudiado para la atención preventiva. La reducción del acceso a cuidados preventivos vitales podría resultar en un aumento en la incidencia de enfermedades evitables, lo que repercutiría negativamente en la salud pública.

Por ejemplo, incluso un gasto de bolsillo modesto para la PrEP (hasta $10) duplica la probabilidad de no surtir un medicamento, en comparación con medicamentos sin gastos de bolsillo. Quienes no surten sus medicamentos contraen el VIH a una tasa entre dos y tres veces mayor que quienes sí surten sus recetas. Este fenómeno resalta cómo los costos pueden desempenar un papel crucial en la adherencia a tratamientos que son esenciales para la prevención de infecciones de transmisión sexual. Minimizar los obstáculos de costo aumenta la probabilidad de adherencia a la PrEP, reduce la transmisión y disminuye la incidencia del VIH en la población, promoviendo así una sociedad más sana y con menos carga sobre los sistemas de salud.

Esta dinámica también se ha observado en el contexto de las estatinas, comúnmente recetadas para prevenir infartos y accidentes cerebrovasculares. Antes incluso de la implementación de la ACA, los investigadores demostraron que los mayores gastos de bolsillo se asociaban con menores tasas de adherencia al tratamiento con estatinas. Estas estadísticas son alarmantes, ya que dan cuenta de cómo los costos pueden desencadenar un ciclo vicioso de mala salud. En 2016, el USPSTF recomendó recetar estatinas a personas con mayor riesgo de eventos cardíacos, una actualización de las recomendaciones previas que incluían únicamente el cribado. Este cambio ilustra cómo la atención preventiva, cuando se implementa de manera accesible y gratuita, puede salvar vidas y mejorar la calidad de vida.

La Ley de Cuidado de Salud Asequible (ACA) buscaba mejorar la salud de la población reduciendo las barreras financieras para la atención preventiva. Cuanto más pagan los pacientes por el tratamiento preventivo, menos probabilidades tienen de recibirlo y, por lo tanto, la salud de la población en general se deteriora. Es fundamental reconocer que una política de salud que no garantice el acceso a servicios preventivos no solo pone en riesgo a los individuos, sino que también tiene repercusiones para la sociedad en su conjunto, acumulating mayores costos a largo plazo para el sistema de salud. En este contexto, la lucha por garantizar el acceso a los cuidados preventivos debe continuar siendo una prioridad para salvaguardar la salud pública.

Próximos pasos

Si la Corte Suprema sostiene que la estructura del USPSTF es inconstitucional, el Congreso, los proveedores de seguros y los médicos deberán colaborar para garantizar que los pacientes mantengan el acceso a servicios preventivos de alto valor. Este acceso es vital no solo para la salud individual de los pacientes, sino también para la salud pública general. La atención preventiva no solo salva vidas, sino que también es una medida costo-efectiva que permite a los sistemas de salud ahorrar dinero a largo plazo mediante la reducción de enfermedades graves y complicaciones que requieren tratamientos más costosos.

El Congreso ya ha elaborado legislación para ampliar el acceso a la atención preventiva que salva vidas y ahorra costos —es decir, la Ley de Cuidado de Salud Asequible (ACA)— y puede volver a hacerlo. A lo largo de los años, la ACA ha proporcionado un marco sólido para garantizar que una amplia gama de servicios preventivos esté disponible sin costo alguno para los pacientes. Este acceso a servicios preventivos gratuitos, que incluye exámenes de salud, pruebas de detección y vacunaciones, goza de gran popularidad entre electores de todos los partidos políticos. La amplia aceptación y apoyo bipartidista para estas medidas deben ser un impulso para que el Congreso considere nuevamente legislaciones similares que aseguren que todos los ciudadanos, independientemente de su situación económica o ubicación geográfica, tengan acceso a dicho cuidado. Garantizar el acceso a servicios preventivos y reducir los costos para los pacientes debería ser una cuestión bipartidista.

Los beneficios de la atención preventiva se extienden más allá de la simple salvación de vidas. La atención preventiva también tiene un impacto significativo en la economía de la salud y, por lo tanto, en la economía en general. Por ejemplo, al diagnosticar enfermedades en etapas tempranas, los pacientes no solo tienen mejores pronósticos, sino que también los costos de tratamiento necesarios son significativamente más bajos. Esto se traduce en una disminución de los gastos para los sistemas de salud y para los mismos pacientes, quienes de otro modo enfrentan el riesgo de altos costos asociados con cuidados prolongados y tratamientos severos. Por ende, incentivando la atención preventiva, no solo se beneficia a los individuos, sino también a la comunidad en su conjunto mediante la reducción de la carga financiera.

Los pagadores también tienen un papel que desempeñar en este contexto. No tienen que esperar una decisión legal de la Corte Suprema ni una nueva legislación del Congreso para garantizar la cobertura de la atención preventiva. Los planes pueden declarar hoy que continuarán cubriendo los servicios preventivos con las recomendaciones A y B del USPSTF, tanto porque es lo correcto para los beneficiarios como porque les conviene brindar atención preventiva de alta calidad y menor costo. Esta estrategia no solo apoya a los pacientes, sino que también crea un entorno más robusto y sostenible para el sistema de atención médica en su conjunto.

Dicho esto, la razón por la que estas soluciones a veces deben abordarse mediante políticas federales se debe al «problema del bolsillo equivocado»: si las aseguradoras privadas pagan las pruebas de detección antes de los 65 años, pero esperan que Medicare cubra la atención por enfermedades graves y fallecimiento, carecen de incentivos para pagar la atención preventiva. Este fenómeno subraya la importancia de la colaboración intergubernamental y la integración de pagos en el sistema de salud. Coordinar esfuerzos entre diferentes niveles de gobierno y entidades aseguradoras ayudará a alinear los incentivos y, en última instancia, conducir a un mejor cuidado para los pacientes. No obstante, es mucho más económico detectar posibles problemas a tiempo que detectarlos tardíamente y luego tratar cualquier problema, desde cáncer de colon y pulmón hasta diabetes, entre otros.

Finalmente, independientemente de las decisiones del Congreso y los pagadores, los profesionales clínicos deben seguir priorizando la salud del paciente. Esto implica adherirse al estándar de oro para las recomendaciones de atención preventiva basadas en la evidencia, elaborado por el USPSTF. La responsabilidad de los médicos de mantener la salud de sus pacientes incluye no solo la atención inmediata sino también la educación sobre la importancia de la prevención. Esto se convierte en un aspecto esencial del cuidado holístico del paciente y de la relación médico-paciente.

Además, se puede considerar una nueva función que podría ser la identificación y promoción de métodos de pago alternativos. La creación de modelos de pago que beneficien tanto a los proveedores como a los pacientes puede ayudar a mitigar las preocupaciones económicas que algunos pacientes puedan tener respecto al costo de la atención preventiva. Estos modelos innovadores podrían abarcar desde incentivos económicos directos para proporcionar atención preventiva, hasta la implementación de programas que reduzcan la carga financiera de los pacientes al permitirles acceder a cuidados esenciales sin temor a costos ocultos. Incluso si los pacientes se ven obligados a asumir el costo de su atención preventiva, los profesionales clínicos deberán ser capaces de explicarles la importancia de la prevención, ahora más que nunca. Como voces de confianza, los profesionales clínicos deben articular los beneficios de la atención preventiva tanto a sus pacientes como a los responsables políticos. Esto no solo crea un ambiente donde la salud preventiva es valorada, sino que también empodera a los pacientes para que tomen decisiones informadas sobre su cuidado.

Al hacerlo, se asegura que la salud de la población y la eficacia de los sistemas de salud continúen siendo una prioridad en nuestra sociedad. A medida que se abordan estos desafíos, es crucial que se fomente un diálogo continuo entre todos los participantes del sistema de salud para que el acceso a la atención preventiva se mantenga fuerte y sea accesible para todos.

Austeridad y Mortalidad: Un Llamado a la Acción

BMJ 2025; 388 doi: https://doi.org/10.1136/bmj.r525 (Publicado el 18 de marzo de 2025) Lucinda Hiam,1, David Walsh, 2, Gerry McCartney,

Nota: este artículo genera una advertencia sobre las políticas de austeridad y recorte en el gasto en el sistema de salud Inglesa, están limitando la expectativa de vida, sin duda esto es necesario investigarlo, porque existen muchos otros factores que están influyendo, como el aumento de peso, la obligación es mejorar la eficiencia, evitar el gasto ineficiente, desperdicios, una medicina sin valor, por ello este artículo del BMJ es importante para someterlo a nuestro conocimiento y replanteo de algunos conceptos. En la gestión sanitario los gastos de ineficiencia tienen que bajar pero es necesario reinvertir, pagarle bien a los agentes de salud. Porque sin ellos no podremos dar buenos servicios de salud. Se tiene que desinvertir en algunos aspectos y re invertir en otros.

La austeridad daña la salud y hay que revertirla

El titular de un reciente artículo de la BBC, «La tasa de mortalidad del Reino Unido ‘alcanza un mínimo histórico'», da un giro positivo a los datos de mortalidad, sugiriendo que el Reino Unido ha salido de un período de mala salud. 1 Basado en un análisis no publicado de la Investigación Continua de Mortalidad (CMI) del Instituto y la Facultad de Actuarios, el artículo informa que las tasas de mortalidad estandarizadas en 2024 volvieron a los niveles anteriores a la pandemia, por debajo de las de 2019, que tuvieron la mortalidad más baja reportada anteriormente.

Sin embargo, como destacan los datos del CMI, las tasas de mortalidad siguen estancadas. Entre 1974 y 2010, las tasas de mortalidad promediaron 26 por 100 000 habitantes al año, antes de descender abruptamente a alrededor de 7 por 100 000 habitantes en los últimos 15 años. Además, la mortalidad ha aumentado sistemáticamente para las personas que viven en las zonas más desfavorecidas2 y para los adultos en edad de trabajar durante este período. 3 El artículo de la BBC se centra en las contribuciones de condiciones específicas, como las enfermedades cardiovasculares y la obesidad, como explicaciones de las tendencias de mortalidad, con solo un comentario pasajero de la causa principal establecida: la austeridad. Esta cobertura engañosa de las causas de la mala salud de Gran Bretaña no es única. Por ejemplo, en el informe sobre el reciente estudio sobre la carga mundial de morbilidad4 se destacó la fuerte disminución de las mejoras en la esperanza de vida en Inglaterra, pero se omitió cualquier mención a la austeridad. 5

La austeridad ha tenido un efecto devastador en la salud. 67 La austeridad, introducida en 2010 por la coalición de conservadores y liberales demócratas, y mantenida por los sucesivos gobiernos conservadores, dio lugar a profundos recortes en las prestaciones de la seguridad social y en los servicios públicos, lo que afectó de manera desproporcionada a las personas que viven en situaciones vulnerables, y significó que el gasto en sanidad y asistencia social no siguió el ritmo de la demanda. Estos recortes han empeorado las desigualdades existentes en materia de salud,28 y la financiación insuficiente del NHS ha provocado un aumento de los tiempos de espera, la insatisfacción de la población, las presiones sobre los servicios y el agotamiento del personal. 9

A pesar de esto, el gobierno laborista no muestra signos de revertir el daño continuo de la austeridad. Si se considera que la amplia evidencia es insuficiente, tal vez se debería invocar el principio de precaución, que hace recaer la carga de la prueba en el gobierno para demostrar que la austeridad no daña la salud pública.

El aumento de las tasas de mortalidad en la mediana edad entre los adultos es profundamente preocupante. Más allá del impacto económico de la mala salud en los años de trabajo10 —un ejemplo de la naturaleza interconectada de la salud y la economía11—, el aumento de las muertes en las poblaciones más jóvenes que no son atribuibles a grandes crisis, como una pandemia, plantea profundas preocupaciones sociales. Estas tendencias son similares a las de Estados Unidos, donde el aumento de la mortalidad en la mediana edad por «muertes por desesperación» —muertes por enfermedades relacionadas con las drogas y el alcohol y suicidios— se ha relacionado con el colapso social, la precariedad económica y el debilitamiento de los servicios públicos. 1213 El Reino Unido ha sido testigo de un aumento similar,1415 con notables diferencias regionales en las tasas de suicidio16 y más personas encontradas tanto tiempo después de la muerte que el grado de descomposición significa que no se puede identificar una causa, una clara señal de un colapso de las redes sociales informales y formales. 17 Un enfoque individualista de la salud culpa a las decisiones personales, pero estas muertes son inseparables del empeoramiento de los determinantes sociales de la salud desde 2010, como la vivienda precaria, el empleo precario y la disminución de los servicios públicos, todo lo cual se ha visto exacerbado por la austeridad. 181920

Punto ciego de salud pública

A pesar de la abrumadora evidencia de sus daños, el papel de la austeridad a menudo no se denuncia o se enmarca como una necesidad económica más que como una crisis de salud pública. La fijación y priorización del crecimiento económico21 pasa por alto la salud como motor económico clave, el impacto de la política económica en los resultados de salud y en los más afectados, y la necesidad de desarrollar políticas económicas y sanitarias en paralelo. 22 Sin embargo, los funcionarios de salud pública y del gobierno han mostrado una falta de urgencia, e incluso de aceptación, del efecto de la austeridad sobre la mortalidad y la salud. 6 En una era de polarización, creciente desinformación y desconfianza, los datos de salud deben comunicarse con precisión tanto en el ámbito académico como en el público.

Los investigadores y profesionales de la salud deben abogar por la reformulación de la austeridad como una crisis sanitaria y desafiar las narrativas engañosas. Deberíamos empezar por pedir que se reviertan las políticas de austeridad, respaldadas por recomendaciones basadas en datos empíricos81823, de modo que los servicios públicos y la seguridad social vuelvan al menos a los niveles observados en 2010. Esto es esencial no solo para restaurar la calidad de vida de los ciudadanos, sino también para garantizar que todos tengan acceso a atención médica adecuada y oportuna. También es importante seguir realizando y difundiendo investigaciones sólidas y de alta calidad sobre los impactos de la austeridad, incluidas las medidas de las políticas económicas, para evitar narrativas incompletas sobre los cambios en las tasas de causas específicas de muerte o riesgos conductuales. La evidencia científica debe ser el pilar que guíe la toma de decisiones políticas en lugar de intereses económicos a corto plazo.

Además, la participación en los medios de comunicación y el discurso público puede ayudar a poner de relieve las consecuencias negativas de la austeridad y hacer que los responsables políticos rindan cuentas. Los organismos profesionales pueden utilizar su posición para obligar al gobierno a reconocer y abordar los efectos de la austeridad en la salud. Al plantear estos problemas en foros públicos y plataformas sociales, se puede aumentar la concienciación y la presión sobre los funcionarios electos para que reconsideren sus enfoques respecto a la austeridad.

Un retorno a la tendencia a la baja de las tasas de mortalidad observada antes de 2010 (en lugar de los niveles anteriores a la pandemia), junto con mejoras en la mortalidad en la mediana edad y para las personas que viven en las zonas más desfavorecidas, sería motivo de celebración. Las tarifas actuales no lo son.

La continuación de las políticas de austeridad por parte del actual gobierno, incluida la amenaza de nuevos recortes a la asistencia 24 continuará con estas tendencias perjudiciales para la salud. Las políticas económicas y la salud están inextricablemente vinculadas, y la austeridad es un determinante negativo de la salud. Sin este cambio en la comprensión, es probable que continúen las políticas económicas que impulsan el deterioro de los resultados de salud.

Como comunidad sanitaria, debemos replantear la austeridad como una emergencia de salud pública y pedir al gobierno que adopte cambios en las políticas basados en la evidencia. Debe haber una mayor rendición de cuentas en la toma de decisiones económicas y de salud pública. Si no se toman medidas, la crisis sanitaria del Reino Unido no hará más que profundizarse. Considerar la salud pública como una prioridad y no como un costo es vital para avanzar hacia un futuro donde la salud y el bienestar de la población sean el centro de las políticas gubernamentales.

Implementación de una atención primaria de alta calidad en 2025: prioridades políticas claves

Política y regulación sanitaria

Autores

Alex H. Krist. Eboni Winford. Mary Wakefield. Yalda Jabbarpour. Deborah J. Cohen, Kevin Grumbach. Michael J. Hasselberg. Beth Bortz. Karen L. Fortuna. Ramon Cancino. Stephanie Gold. Sebastian Tong. Marc Meisnere. Lauren S. Hughes

Publicado 25 de agosto de 2025

La atención primaria suele ser el primer punto de contacto para los pacientes y es fundamental en la prevención y el manejo de enfermedades crónicas. Sin embargo, a pesar de su importancia para la salud nacional, más de 100 millones de personas en comunidades rurales y urbanas de Estados Unidos experimentan una grave falta de acceso a la atención primaria (Asociación Nacional de Centros de Salud Comunitarios, 2023; Jabbarpour et al., 2025). Esta situación es particularmente alarmante, ya que la atención primaria no solo se encarga de tratar enfermedades, sino que también juega un papel crucial en la educación de la salud y en la promoción de estilos de vida saludables. Incluso entre quienes tienen la fortuna de contar con un servicio regular de atención primaria, el tiempo de espera promedio para programar una cita de medicina familiar es de 20.6 días, una demora que pone en riesgo la salud de las personas y puede incrementar los costos por el uso de atención más costosa, incluyendo las salas de emergencia (Jabbarpour et al., 2024). Para el 60 % de los estadounidenses que viven con una enfermedad crónica y el 40 % que tiene dos o más enfermedades crónicas, las demoras en la atención pueden provocar el empeoramiento de las afecciones subyacentes y la pérdida de oportunidades para la detección temprana de enfermedades prevenibles (Buttorff et al., 2017; Gertz et al., 2022). Estos retrasos no solo afectan el bienestar físico, sino que también pueden tener repercusiones emocionales, como el aumento de la ansiedad y el estrés, lo que agrava aún más la situación de salud de estos individuos. La presión sobre las prácticas está impulsando a muchos médicos de atención primaria a cambiar a la práctica a tiempo parcial, jubilarse anticipadamente, cambiar los planes de seguro que aceptan o adoptar modelos basados ​​en membresías (p. ej., conserjería, atención primaria directa), dejando a los pacientes en una situación difícil (Rosenthal, 2023). Esta crisis de acceso es especialmente preocupante dado que la esperanza de vida en Estados Unidos es menor que en otras naciones de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos, y la atención primaria es el único componente del sistema de salud que ha demostrado aumentar la esperanza de vida de la población estadounidense (Woolf, 2023; NASEM, 2021). La carencia de atención primaria adecuada no solo afecta la vida presente de los individuos, sino que también plantea serias preguntas sobre el futuro del sistema de salud y el bienestar general de la sociedad.

Para mejorar significativa y mensurablemente el estado de salud de la población estadounidense, abordar los desafíos del acceso a la atención primaria debe ser una prioridad absoluta para el nuevo Congreso y la nueva administración. Si bien se han realizado esfuerzos locales, estatales y federales para abordar esta crisis, la reestructuración actual del Departamento de Salud y Servicios Humanos (HHS) de EE. UU. y las reducciones de personal amenazan con socavar parte del apoyo a la atención primaria existente (Krist et al., 2025). Se necesita mayor liderazgo y acción a nivel federal para fortalecer la atención primaria y mejorar la salud del país de manera eficiente y eficaz.

Hoja de ruta para una política federal de atención primaria

En mayo de 2021, las Academias Nacionales de Ciencias, Ingeniería y Medicina (NASEM) publicaron el informe » Implementando Atención Primaria de Alta Calidad: Reconstruyendo las Bases de la Atención Médica» (NASEM, 2021) . Este informe presentó la abundante evidencia de que la atención primaria mejora la esperanza de vida e identificó la atención primaria como un bien común, detallando recomendaciones basadas en la evidencia en cinco áreas esenciales para garantizar que la atención primaria de alta calidad sea accesible para todos en Estados Unidos:

  1. Pago. Pague a los equipos de atención primaria para que atiendan a las personas, no a los médicos para que presten servicios.
  2. Acceso. Garantizar que la atención primaria de alta calidad esté disponible para las personas y familias en todas las comunidades.
  3. Fuerza laboral. Capacitar a los equipos de atención primaria donde la gente vive y trabaja.
  4. Salud Digital. Diseñar tecnologías de información sanitaria al servicio de los pacientes, la familia y el equipo de atención interprofesional.
  5. Rendición de cuentas. Garantizar la implementación de una atención primaria de alta calidad en todo Estados Unidos.

El informe ofrece acciones recomendadas detalladas para cada dominio que pueden servir como hoja de ruta para informar al Congreso y a la Administración a medida que avanzan en el trabajo sobre las prioridades de salud y atención primaria.

En respuesta al informe sobre atención primaria, la NASEM creó en 2023 el Comité Permanente de Atención Primaria (Comité Permanente) con el objetivo de brindar asesoramiento objetivo y basado en la evidencia al gobierno federal sobre políticas de atención primaria. Veintiún expertos forman parte del Comité Permanente, incluyendo médicos y enfermeras de atención primaria, líderes de sistemas de salud, otros profesionales clínicos, pacientes e investigadores. El trabajo del Comité Permanente se centra actualmente en el pago de la atención primaria, la fuerza laboral y la salud digital ; estos tres ámbitos, incluidos en el informe de la NASEM de 2021, son esenciales para mitigar los desafíos de acceso y para ampliar y mantener una atención primaria de alta calidad.

Desde su creación a finales de 2023, el Comité Permanente ha organizado siete reuniones públicas sobre diversos temas de atención primaria, como la fuerza laboral, la salud rural, los pagos y el acceso. El Comité Permanente también ha publicado tres informes de consenso, dos de los cuales respondieron a las solicitudes del Congreso y de los Centros de Servicios de Medicare y Medicaid (CMS) de información sobre el pago de la atención primaria (NASEM, 2024a; NASEM, 2024b). El tercer informe de consenso recomendó procesos y fuentes de datos que los CMS deben considerar al evaluar la valoración de la atención primaria para la Tabla de Honorarios Médicos de Medicare (NASEM, 2025).

Gracias a la participación en reuniones públicas, incluyendo la de los líderes de las agencias federales, y al número de descargas de informes, las iniciativas del Comité Permanente han tenido un amplio alcance, abarcando a legisladores, médicos, científicos y pacientes. De acuerdo con su misión, el Comité Permanente está disponible para colaborar con funcionarios federales y ofrecer experiencia y orientación, conforme a la Ley del Comité Asesor Federal (FACA), sobre diversos temas de políticas de atención primaria.

Mantener los esfuerzos para mejorar la atención primaria

Desde 2021, el gobierno federal ha tomado medidas para mejorar la atención primaria y la salud del país; sin embargo, los cambios recientes podrían amenazar este progreso. Tras la publicación del informe NASEM de 2021, el HHS estableció la Iniciativa para el Fortalecimiento de la Atención Primaria de Salud, un esfuerzo a nivel de toda la agencia para coordinar, desarrollar e implementar actividades de atención primaria en todo el gobierno federal (HHS, 2023). El HHS inició acciones críticas necesarias para implementar algunas de las recomendaciones del informe NASEM, incluyendo cambios en la escala de honorarios médicos para atención primaria y la ampliación de la financiación para la capacitación de residentes de atención primaria en entornos comunitarios (CMS, 2023; HRSA, 2023). Esta respuesta del HHS también implicó el lanzamiento de tres demostraciones de pago de atención primaria: ACO Primary Care Flex, Making Care Primary y el Modelo AHEAD (CMS, 2025a; CMS, 2024b; CMS, 2024d).

En 2024, los senadores Bill Cassidy (LA) y Sheldon Whitehouse (RI) presentaron la Ley de Pago a los Médicos de Cabecera (PCPs), que encomendaría a los CMS la creación de pagos híbridos para la atención primaria, la reducción de los costos compartidos para los beneficiarios de Medicare y el establecimiento de un nuevo comité asesor para ayudar a los CMS a determinar las tasas de pago con mayor precisión. Tras su presentación en el 118.º Congreso, se remitió al Comité de Finanzas. Aún se desconoce si este proyecto de ley se volverá a presentar en el 119.º Congreso. En mayo pasado, la Agencia para la Investigación y la Calidad de la Atención Médica (AHRQ) publicó «Medición del Gasto en Atención Primaria de Salud», un informe técnico que examina las formas heterogéneas en que se calcula el gasto en atención primaria en todo el país; y en septiembre, la AHRQ emitió un aviso de oportunidad de financiamiento para que las Cooperativas Estatales de Extensión de la Atención Médica creen recursos a nivel estatal para desarrollar y apoyar una atención primaria de alta calidad, con un enfoque en su papel en el abordaje de la salud mental (AHRQ, 2024; AHRQ, 2025). Los Institutos Nacionales de Salud (NIH) introdujeron la iniciativa CARE for Health  en junio de 2024 con el objetivo de ampliar las oportunidades de investigación en la atención clínica y los entornos comunitarios, incluyendo el reconocimiento de la necesidad de diseñar investigaciones que aborden afecciones clínicas importantes para los profesionales de atención primaria y los pacientes (NIH, 2025). En septiembre de 2024, la Oficina del Subsecretario de Salud presentó al Comité Permanente el Panel de Control de Atención Primaria del HHS. Tras su anuncio el otoño pasado, no está claro si el panel continuará, dada la reorganización recientemente anunciada del HHS (HHS, 2025). Los CMS también lanzaron nuevos códigos avanzados de gestión de atención primaria el 1 de enero de 2025, que los médicos ya pueden utilizar (CMS, 2025d). Cabe destacar que el futuro de algunas de estas iniciativas es incierto con los nuevos esfuerzos de reestructuración del HHS. Incluso si se mantienen, se necesitan más liderazgo federal y cambios en las políticas para fortalecer y sostener la atención primaria en EE. UU. Los cambios recientes en las políticas federales parecen estar en línea con este impulso. En marzo de 2025, el Departamento de Salud y Servicios Humanos (HHS) anunció su plan para reestructurar sus operaciones mediante la fusión de la Oficina del Subsecretario de Salud (OASH), la Administración de Recursos y Servicios de Salud (HRSA), la Administración de Servicios de Abuso de Sustancias y Salud Mental (SAMHSA), la Agencia para el Registro de Sustancias Tóxicas y Enfermedades (ATSDR) y el Instituto Nacional para la Seguridad y Salud Ocupacional (NIOSH) en una sola entidad: la Administración para una América Saludable. Si bien la reestructuración promete un ahorro de $1.8 mil millones por año para los contribuyentes, conlleva una reducción drástica en la fuerza laboral en todas las agencias (HHS, 2025). También en marzo de este año, el Centro de Innovación de los Centros de Servicios de Medicare y Medicaid (CMS) anunció que finalizaría anticipadamente cuatro modelos de demostración, incluyendo Atención Primaria Primero y Priorizando la Atención Primaria (CMS, 2025b). El impacto de estos cambios aún se desconoce.

Prioridades para la acción política

Pago

El informe «Implementando Atención Primaria de Alta Calidad» recomendó que los CMS, los estados y los pagadores privados aumenten significativamente la proporción de los fondos destinados a la atención médica destinada a la atención primaria y que cambien del sistema dominante de pago por servicio a modelos de pago híbridos que incluyan un componente de pago prospectivo basado en la población. El informe también instó a la colaboración entre múltiples pagadores para garantizar que la escala del cambio en los pagos sea suficiente para permitir cambios reales en la práctica. Además, recomendó que los modelos de pago se evalúen en función de su capacidad para promover la prestación de atención primaria de alta calidad y no de su capacidad para generar ahorros de costos a corto plazo. Desafortunadamente, a pesar de algunas medidas positivas de los CMS en la reforma de los pagos, el gasto en atención primaria como porcentaje del gasto total en atención médica está disminuyendo en lugar de aumentar (Jabbarpour et al., 2025). Tanto la transparencia como la rendición de cuentas son necesarias para garantizar que cualquier aumento en la inversión en atención primaria llegue a las consultas de atención primaria de primera línea.

Por qué es importante

A pesar de proporcionar casi el 50 % de todos los servicios ambulatorios, dependiendo del estado y el método de medición, la atención primaria recibe poco menos del 5 % del gasto total en atención médica (Willis et al., 2021). Un gasto desproporcionadamente bajo en atención primaria resulta en que los equipos de atención carezcan de recursos suficientes para optimizar los resultados de salud de los pacientes y que menos estudiantes de profesiones de la salud elijan la atención primaria como carrera (Jabbarpour et al., 2025). El cuadro de indicadores nacional de atención primaria de 2025 mostró una brecha creciente entre los estudiantes que eligen atención primaria y aquellos que eligen carreras especializadas (Jabbarpour et al., 2025). Incluso entre los residentes que eligen programas de residencia en atención primaria, muchos no permanecen en la atención primaria después de la formación. Aún más sorprendente en este cuadro de indicadores más reciente es la inversión desproporcionada en educación médica de posgrado en entornos hospitalarios que producen el menor número de médicos de atención primaria. El cuadro de indicadores mostró además que la creciente brecha salarial entre los médicos de atención primaria y otras especialidades contribuye a que los estudiantes de medicina elijan especialidades distintas a la atención primaria, lo que en última instancia contribuye a un menor acceso a la atención primaria para los pacientes. Estos factores desincentivan la incorporación al personal de atención primaria y respaldan la afirmación general de que la falta de inversión en atención primaria dificulta su capacidad para mejorar la salud del país y agrava la escasez de personal. Se necesita una mayor financiación y pago de la atención primaria para ampliar el personal de atención primaria, formar equipos interprofesionales y garantizar una infraestructura adecuada (por ejemplo, informática) para apoyar la atención primaria.

Oportunidades de política adicionales

Redefinir el éxito: El Centro de Innovación de los CMS tiene la autoridad para probar y evaluar modelos de pago alternativos de forma limitada como proyectos de demostración. Para que un modelo de demostración se adopte posteriormente y se escale a nivel nacional, debe reducir los costos y mantener la calidad, o bien mejorar la calidad sin aumentar los costos. Una mayor inversión en atención primaria mejorará los resultados sanitarios finales y, por lo tanto, probablemente reducirá los costos futuros; sin embargo, no es realista esperar reducciones de costos a corto plazo. Lo que se necesita: Para alinearse con lo que recomienda el informe » Implementación de Atención Primaria de Alta Calidad» , la definición de éxito de los modelos de pago alternativos en atención primaria debe cambiar a un mayor valor a largo plazo para los pacientes, la sociedad y el personal de atención primaria. Este cambio requeriría una legislación federal.

Promover la transformación: Los proyectos de demostración del Centro de Innovación de CMS han apoyado la innovación en atención primaria en algunos estados o regiones, pero no en otros, y algunas demostraciones han mostrado cierto éxito (Perman et al., 2020). Las prácticas de atención primaria que participan en proyectos de demostración contratan miembros adicionales del equipo interprofesional o brindan atención de nuevas maneras solo para descubrir que ya no pueden mantener sus transformaciones en la atención una vez finalizado el proyecto de demostración. Otros pagadores rara vez participan, y los cambios solo pueden ocurrir para algunos pacientes en el sistema. Esto impide la transformación completa y limita la capacidad de obtener beneficios para todos los pacientes. Qué se necesita: Para los modelos de demostración que no muestran un beneficio general, el Secretario de HHS podría considerar la implementación de componentes específicos del programa que tengan evidencia que respalde el beneficio. Los proyectos de demostración deben cubrir períodos de tiempo suficientes y tener planes de sostenibilidad para garantizar que se puedan mantener las mejoras en la atención (p. ej., AHEAD está diseñado para una evaluación de 10 años). La alineación de múltiples pagadores es esencial para que los proyectos de demostración tengan el potencial de obtener beneficios.

Mejorar la valoración de la atención primaria: En febrero de 2025, el Comité Permanente publicó el informe del estudio de consenso Improving Primary Care Valuation Processes to Inform the Physician Fee Schedule . El informe concluyó que los procesos y métodos existentes para valorar los servicios bajo el Programa de Honorarios Médicos de Medicare están fundamentalmente rotos, lo que resulta en una infravaloración persistente de los servicios de atención primaria (NASEM, 2025; Berenson y Hayes, 2024; MedPAC, 2024). Los autores coinciden en que delegar gran parte del proceso de valoración al Comité de Actualización de la Escala de Valor Relativo ha resultado en un proceso con transparencia, representatividad y objetividad insuficientes utilizando métodos que carecen de confiabilidad y validez adecuadas. Además, este enfoque no mide con precisión el trabajo de la atención primaria basada en equipos interprofesionales (NASEM, 2021; NASEM 2024b; NASEM, 2025). Lo que se necesita: Los informes de estudios de consenso sobre la Ley de Pago a los Médicos de Atención Primaria y la valoración de los pagos de atención primaria recomendaron que los CMS deberían establecer un nuevo comité asesor técnico para realizar análisis independientes de la valoración de los servicios para la Lista de Honorarios Médicos de Medicare y considerar métodos más rigurosos y objetivos para informar la medición del trabajo clínico y los recursos que incluyen fuentes de datos como datos de registros médicos electrónicos y herramientas analíticas avanzadas (por ejemplo, modelos de lenguaje grandes, costos basados ​​en actividades impulsados ​​por el tiempo) (NASEM, 2024b; NASEM, 2025).

Transición al pago híbrido: Gran parte del trabajo que realizan los centros de atención primaria se realiza fuera de las consultas facturables. Tareas comunes como responder a las preguntas de los pacientes, coordinar la atención, identificar a los pacientes con retraso en la atención preventiva o crónica, o apoyar la autogestión, se realizan fuera de las consultas. Además, muchos servicios son prestados por miembros del equipo de atención extendida, sin posibilidad de facturar una visita de pago por servicio. Los CMS han comenzado la transición al pago híbrido, con el código G2211 para pagar la atención longitudinal y los códigos prospectivos mensuales GPCM1-GPCM3 para pagar la gestión avanzada de la atención primaria. En sus informes, el Comité Permanente señaló que estos son avances importantes en el pago híbrido, y que se necesitarán más en función de su éxito (NASEM, 2024a; NASEM, 2025). Lo que se necesita: Los informes del estudio de consenso sobre la Ley de Pago a los Médicos de Atención Primaria y la valoración de los pagos a los médicos recomendaron que el Congreso considere una legislación para abrir el camino a una amplia implementación del pago híbrido para la atención primaria que incluya un componente de pago prospectivo (NASEM, 2024a; NASEM, 2025).

Abordar los problemas transversales de pago de la atención primaria: 

Implementar la reforma de pago de la atención primaria requiere prestar atención a varios aspectos clave adicionales que influirán en la adopción exitosa de nuevos modelos de pago y en el logro del objetivo de acceso de los pacientes a una atención primaria de alta calidad. Estos aspectos incluyen:

  1. Neutralidad presupuestaria: La legislación vigente exige que los cambios en la valoración de ciertos códigos o la adición de nuevos códigos a la Lista de Honorarios Médicos de Medicare que se proyecten que aumenten el gasto de la Parte B de Medicare en más de 20 millones de dólares deben ir acompañados de reducciones compensatorias (42 USC § 1395w-4). La neutralidad presupuestaria ha generado fricción que impide el progreso en la mejora de los pagos de atención primaria debido a la resistencia de las partes interesadas, que verían reducidas sus cuotas (NASEM, 2025).
  2. Participación de los pacientes en los costos: El Comité Permanente ha expresado su preocupación por que los requisitos de Medicare para la participación de los beneficiarios en los costos plantearán una barrera importante para la adopción de nuevos servicios facturables, como los códigos de Gestión de Atención Primaria Avanzada y los pagos híbridos, si se requieren copagos para el componente de pago prospectivo (NASEM, 2024a).
  3. Rendición de cuentas para pagos mejorados: El aumento de los pagos para la atención primaria genera expectativas de los pagadores y del público en general respecto a la rendición de cuentas de los profesionales de atención primaria por la mejora de los servicios prestados a sus pacientes. En sus tres informes sobre la reforma de los pagos, el Comité Permanente enfatizó la importancia de métricas para la rendición de cuentas centradas en las funciones fundamentales de la atención primaria (es decir, acceso, continuidad, integralidad, coordinación y enfoque centrado en la persona), en lugar de un conjunto de medidas reduccionistas específicas para cada enfermedad. La elegibilidad para el pago híbrido podría depender de que las clínicas de atención primaria demuestren su capacidad para brindar atención primaria avanzada y basada en equipos, con tasas de pago prospectivas escalonadas según la integralidad de los servicios ofrecidos.
  4. Vinculación y atribución de pacientes: La política actual de los CMS para la facturación del Pago Avanzado de Atención Primaria, y los planes para posibles modelos de pago prospectivos, exigen que los beneficiarios acepten voluntariamente participar y designen a su médico o equipo de atención primaria (CMS, 2025d). Los modelos de pago adelantado deberán ir acompañados de una amplia formación y divulgación dirigida a los beneficiarios sobre la importancia de contar con una fuente regular de atención primaria y notificarla. Esto debería, en última instancia, generar relaciones más estrechas y de confianza entre los médicos de atención primaria y los beneficiarios.
  5. Equidad: El Comité Permanente ha destacado la necesidad de implementar reformas en los pagos que promuevan el acceso equitativo y la calidad de la atención. Esto podría incluir enfoques como el ajuste de riesgos para pagos prospectivos que respalden los factores sociales del paciente y la comunidad asociados con una mayor necesidad de servicios de atención primaria, y la financiación inicial para centros con recursos limitados a fin de fortalecer su capacidad para brindar una atención primaria de alto rendimiento.
  6. Participación de múltiples pagadores: Si bien Medicare es un pagador muy influyente, no puede impulsar por sí solo una revitalización transformadora de la atención primaria. Alcanzar un punto de inflexión en la inversión en atención primaria requiere la alineación de todos los pagadores.

Lo que se necesita: Los CMS y el Congreso deben considerar cuidadosamente cada uno de estos temas al abordar las reformas de pago de la atención primaria, incluyendo la facilitación de una fuerte conexión de los beneficiarios con una fuente regular de atención primaria, la selección de medidas apropiadas para el seguimiento del éxito y el monitoreo de consecuencias no deseadas, la promoción de la alineación de múltiples pagadores para lograr un punto de inflexión para la inversión en atención primaria y la eliminación de los impedimentos para una implementación exitosa, como la neutralidad presupuestaria y el costo compartido de los beneficiarios.

Personal

El informe Implementing High-Quality Primary Care (Implementando Atención Primaria de Alta Calidad) afirmó que la atención primaria de alta calidad debe estar disponible para cada persona y familia en cada comunidad; que todas las personas deben tener la oportunidad de una fuente habitual de atención primaria de alta calidad. Como se documentó en el informe, una fuerza laboral de atención primaria adecuada es esencial para lograr este objetivo. La fuerza laboral de atención primaria incluye a los miembros del equipo principal (p. ej., médico, enfermero, paciente y familia), personal del equipo de salud extendido (p. ej., salud conductual, trabajador social, farmacéutico, administrador de atención) y profesionales del equipo de atención comunitaria extendido (p. ej., auxiliares de salud a domicilio, trabajadores de salud comunitarios, especialistas certificados en apoyo entre pares, apoyo escolar, agencias de servicios sociales). Estos equipos deben ser estables y cuidar de manera constante al paciente y sus familias a través de relaciones sostenidas, y deben estar diseñados para satisfacer las necesidades específicas de las poblaciones a las que sirven. Para lograr esto, el informe recomendó aumentar la financiación federal para capacitar a los equipos de atención primaria y que esta capacitación se realice en las comunidades a las que sirven estos equipos.

Por qué es importante

El acceso a atención primaria de alta calidad depende de la disponibilidad de profesionales clínicos que sean miembros esenciales del equipo central de atención primaria, incluyendo médicos, enfermeras practicantes y auxiliares médicos (Phillips y Bazemore, 2010). Estados Unidos tiene una menor proporción de médicos de atención primaria como porcentaje del total de médicos que otros países con mejores resultados en salud (FitzGerald et al., 2022). Según la HRSA, cuya fusión se propone en la nueva Administración para una América Saludable, existen poco más de 7700 áreas con escasez de profesionales de la salud de atención primaria en Estados Unidos —que representan aproximadamente el 40 % de todos los condados estadounidenses— y se necesitarían más de 13 000 profesionales clínicos para paliar esta escasez (HRSA, 2025). Otras investigaciones sugieren que la necesidad supera con creces los 13 000 profesionales clínicos (Basu et al., 2021). Como resultado, las personas en EE. UU. tienen menos probabilidades de tener una relación duradera con un profesional de atención primaria en comparación con las personas en otros países, lo cual ha demostrado empíricamente que promueve la salud (FitzGerald et al., 2022; Bazemore et al., 2023). Esto se debe, en gran medida, a una fuerza laboral de atención primaria inadecuada y mal distribuida, y a un número insuficiente de miembros del equipo interprofesional, necesarios para apoyar la salud de los pacientes. Si bien el número de enfermeras profesionales y asistentes médicos ha crecido considerablemente en los últimos 20 años, la proporción de ellos que trabajan en atención primaria es relativamente baja y está disminuyendo (Jabbarpour et al., 2025). También hay indicios de que el número total de profesionales de atención primaria (es decir, médicos, enfermeras profesionales y asistentes médicos) per cápita está disminuyendo (Jabbarpour et al., 2025).

Oportunidades de política adicionales

Ampliar la capacitación basada en la comunidad: De los aproximadamente $20 mil millones de fondos federales para la capacitación de residencia, aproximadamente dos tercios provienen de CMS a través de pagos de Educación Médica de Posgrado Directa de Medicare (DGME) y Educación Médica de Posgrado Indirecta (IME) (CMS, 2025c; CMS, 2024a; Wagner et al., 2024). Estos pagos se realizan a hospitales docentes. Este método de financiación de la capacitación es inconsistente con el lugar donde las personas reciben atención primaria (es decir, en la comunidad) y descuida a muchas comunidades que no se encuentran cerca de un hospital docente, creando involuntariamente desiertos de atención primaria (Green et al., 2001). Qué se necesita: Como se recomienda en el informe Implementing High-Quality Primary Care , el HHS debe rediseñar GME para respaldar la capacitación de médicos de atención primaria en entornos comunitarios y reorientar la distribución de los sitios de capacitación para satisfacer mejor las necesidades de las comunidades y poblaciones, particularmente en comunidades rurales y marginadas.

Crecimiento del equipo interprofesional de atención primaria: La histórica infravaloración, la falta de recursos y la sobrecarga de la atención primaria han reducido la proporción de médicos que eligen carreras en atención primaria (Hoffer, 2024). Además de la escasez de profesionales clínicos de atención primaria, también hay un número insuficiente de otros miembros del equipo interprofesional para atender las complejas necesidades crónicas, sociales y conductuales de los pacientes. Qué se necesita: Para ayudar a reponer y hacer crecer la fuerza laboral interprofesional de atención primaria y convertirla en una opción profesional atractiva, Implementing High-Quality Primary Care recomendó que el HHS rediseñara e implementara incentivos económicos, incluyendo la condonación de préstamos y los complementos salariales para alentar a una fuerza laboral más diversa e interprofesional a capacitarse en atención primaria (NASEM, 2021). El informe también recomendó que el HHS y el Departamento de Educación de los EE. UU. se asocien para expandir los modelos de canalización para aumentar las oportunidades para los estudiantes que están subrepresentados en las profesiones de la salud. Se desconoce cómo la reestructuración de la agencia dentro del HHS y el Departamento de Educación de los EE. UU. afectará estos esfuerzos.

Salud digital

La salud digital es un componente esencial de la atención médica. En términos generales, se refiere a una gama de tecnologías utilizadas para mejorar la prestación de servicios de atención primaria, incluyendo la programación en línea, el registro electrónico, las aplicaciones móviles, la telesalud, los dispositivos portátiles y más. La tecnología de la información sanitaria (TIS), incluyendo el uso de historias clínicas electrónicas, los intercambios de información sanitaria y los sistemas de software de gestión de prácticas, es un componente esencial de la salud digital, ya que proporciona la infraestructura que permite almacenar, compartir y acceder a los datos de los pacientes. La inteligencia artificial se utiliza cada vez más en el diagnóstico, la planificación del tratamiento, el análisis de la atención médica, la optimización del flujo de trabajo y más. Como se recomienda en el informe Implementing High-Quality Primary Care , la atención primaria necesita salud digital para facilitar la prestación de la atención adecuada a las personas adecuadas por los miembros adecuados del equipo en el momento adecuado. Esto incluye el establecimiento de estándares de salud digital en atención primaria para (1) apoyar la atención basada en la relación, continua y centrada en la persona; (2) simplificar la experiencia tecnológica para pacientes, médicos y sistemas de salud; (3) garantizar el acceso a las tecnologías, incluso por parte de pacientes, médicos y sistemas de salud en zonas rurales con recursos limitados; y (4) exigir a los proveedores de tecnología que rindan cuentas por los estándares de Uso Significativo (CMS, 2024c). El comité también recomendó adoptar una infraestructura de datos integral y coordinada en todos los sistemas.

Por qué es importante

La atención primaria requiere una salud digital de alta calidad para desempeñar eficazmente sus funciones esenciales de atención integral, de primer contacto, continua y coordinada. Una salud digital eficaz es un bien común que beneficia tanto a los profesionales de atención primaria como a los pacientes que la utilizan. Sin embargo, a nivel nacional, la infraestructura de TI necesaria para respaldar la salud digital ha sido insuficiente debido a la deficiente interoperabilidad, las interfaces de usuario complejas, la baja calidad de los datos y la falta de estandarización, lo que resulta en flujos de trabajo clínicos ineficientes que generan una carga para los profesionales. Solo una cuarta parte de los médicos de atención primaria declara estar muy satisfechos con su historia clínica electrónica, y un tercio se declara «algo insatisfecho» o «muy insatisfecho» (Hendrix et al., 2024). Esto pone de relieve cómo la tecnología contribuye al agotamiento profesional en atención primaria, interfiere en la relación médico-paciente y añade carga a la vida diaria de los profesionales de atención primaria.

Oportunidades de política adicionales

Lograr que la certificación de HIT sea significativa: Los registros médicos electrónicos son certificados por el Subsecretario de Política Tecnológica/Oficina del Coordinador Nacional de Tecnología de la Información en Salud (ASTP, s.f.). El proceso de certificación evalúa la interoperabilidad, el uso significativo y el impacto en la calidad y seguridad del paciente. Necesidad: El ASTP podría ampliar la certificación de uso significativo de HIT para evaluar si los sistemas respaldan plenamente las funciones de atención primaria (p. ej., el apoyo a las relaciones, la provisión de acceso y contacto continuo a lo largo del tiempo, la recopilación y comprensión de la salud de cada paciente y otra información relevante, y el enfoque centrado en la persona/paciente/familia en lugar de en la enfermedad), a la vez que reduce la carga de trabajo del equipo de atención primaria. Los proveedores también deben rendir cuentas para garantizar que sus sistemas satisfagan y respalden la atención primaria (Krist, 2024). Estas acciones se alinean con las recomendaciones del informe «Implementando Atención Primaria de Alta Calidad» . El seguimiento de la satisfacción de los profesionales clínicos con los registros médicos electrónicos también podría considerarse como una forma de exigir responsabilidades a los proveedores (Krist, 2024).

Garantizar la interoperabilidad: Si bien la certificación HIT promueve la interoperabilidad y el bloqueo de información está prohibido, la información sanitaria permanece aislada. Con frecuencia, los profesionales sanitarios no pueden acceder a toda la información sanitaria de una persona en tiempo real en el punto de atención, o el proceso para acceder y revisar la información es engorroso y lento. La información del paciente sigue siendo una ventaja competitiva tanto para los sistemas de salud como para los proveedores de tecnología, lo que dificulta aún más el intercambio de información para la atención clínica. Qué se necesita: Como se recomienda en la Implementación de Atención Primaria de Alta Calidad , se necesita un enfoque nacional coordinado para compartir y proteger los datos, a la vez que se responsabiliza a los proveedores del intercambio de información en el punto de atención para todos los profesionales sanitarios y pacientes. Esto se enmarca en la competencia actual de los CMS y la ASTP.

Eliminar las barreras a la inteligencia artificial: La Orden Ejecutiva 14179 busca eliminar las barreras que impiden a Estados Unidos diseñar, implementar y utilizar la inteligencia artificial (IA). El uso de la IA en la atención médica es muy prometedor para la salud digital, ya que apoya a los equipos de atención, reduce la carga de trabajo de tareas redundantes y repetitivas, interpreta datos clínicos complejos y promueve las funciones esenciales de la atención primaria. La orden ejecutiva actual exige que el Asistente del Presidente para Ciencia y Tecnología, el Asesor Especial para IA y Criptografía, y el Asistente del Presidente para Asuntos de Seguridad Nacional desarrollen y presenten al presidente un plan de acción para la IA. Esta responsabilidad podría extenderse al ASTP. Necesidad: Se requiere un esfuerzo nacional para impulsar la ciencia del uso de la IA para mejorar la salud. Esto incluye la investigación para desarrollar e implementar el uso de la IA, así como políticas y regulaciones que garanticen su uso ético para mejorar la salud sin consecuencias no deseadas ni mal uso con fines de lucro (Matheny et al., 2025). El creciente uso de la IA en la atención primaria infantil y adolescente subraya la urgente necesidad de abordar las preocupaciones sobre la privacidad en el uso de esta tecnología. La interoperabilidad también facilitará la IA, ya que permitirá que se base en datos más completos (Rehburg et al., 2024).

Mantener el acceso a los servicios de telesalud: Durante la pandemia de COVID-19, la Ley de Ayuda, Alivio y Seguridad Económica por Coronavirus (CARES) de 2020 amplió significativamente la política de telesalud de Medicare. Permitió a los pacientes acceder de forma remota a una gama más amplia de servicios de atención médica, incluidas las consultas no relacionadas con la salud mental, y eliminó las restricciones geográficas sobre dónde se podían recibir los servicios. Si bien algunas de estas expansiones se han convertido en cambios de política permanentes, muchas expirarán el 30 de septiembre de 2025. Qué se necesita : Las expansiones de telesalud que permiten a todos los proveedores elegibles de Medicare brindar servicios a las personas en sus hogares utilizando modalidades de video o audio sin limitaciones de frecuencia son necesarias para mejorar el acceso centrado en la persona a la atención primaria. Hacer permanente la política de telesalud de la era de COVID-19 se alinearía con la recomendación del informe de 2021 Implementando Atención Primaria de Alta Calidad sobre el tema.

Abordar la crisis de acceso a la atención primaria

A pesar de algunos avances en la implementación de las recomendaciones del informe NASEM de 2021, la crisis de acceso a la atención primaria, que persiste y se agrava, pone de manifiesto que aún queda mucho por hacer. El informe » Implementando una Atención Primaria de Alta Calidad » puede ser utilizado por la nueva Administración y el Congreso —que ha señalado que la atención primaria será una prioridad— como una hoja de ruta de políticas basada en la evidencia para mejorar los pagos, la fuerza laboral y la salud digital, prioridades estratégicas clave para ampliar el acceso a la atención primaria.

Por ejemplo, el senador Mike Crapo, presidente del Comité de Finanzas del Senado, ha descrito sus prioridades en materia de atención médica para el 119.º Congreso, incluyendo su deseo de continuar los esfuerzos bipartidistas para mejorar la atención primaria mediante iniciativas como ampliar el acceso en zonas rurales, aumentar la disponibilidad de servicios de salud mental y fortalecer las capacidades de telesalud. Estas acciones son esenciales para prevenir el cierre de clínicas y hospitales en comunidades rurales y fronterizas, que a menudo se enfrentan a desafíos únicos en el acceso a servicios de salud. Como señala Crapo: «Debemos mejorar la atención primaria, apoyar las prestaciones de atención crónica en Medicare y brindar a los médicos de Medicare estabilidad en los pagos a largo plazo» (Comité de Finanzas del Senado de los Estados Unidos, 2025).

Adicionalmente, es fundamental abordar la falta de recursos y personal en la atención primaria. Muchos médicos y profesionales de la salud en este campo enfrentan una creciente presión debido a un aumento en la demanda de servicios, combinado con una disminución en la cantidad de nuevos profesionales que eligen esta especialidad. A medida que la población envejece y se enfrentan a problemas de salud complejos, la necesidad de una atención primaria robusta se vuelve aún más crítica. El Comité Permanente tiene como propósito asesorar al gobierno federal en la lucha contra estos desafíos de acceso a la atención primaria. Su experiencia se basa en las necesidades de salud de las familias y comunidades, así como en la capacidad de los equipos de atención primaria para satisfacerlas.

El Comité Permanente ha estado y seguirá estando disponible para responder a las preguntas federales, analizar la nueva evidencia a medida que surja y servir como foro para debatir soluciones objetivas y basadas en la evidencia para mejorar el acceso a la atención primaria. Es esencial fomentar un diálogo continuo entre los responsables de políticas, profesionales de la salud y las comunidades para construir un sistema de atención que no solo sea accesible, sino que también esté preparado para adaptarse a las necesidades cambiantes de la población. Esta colaboración puede ser clave para garantizar que todos los ciudadanos reciban la atención que necesitan, independientemente de su ubicación geográfica o situación socioeconómica, y para lograr un sistema de salud más equitativo y sostenible a largo plazo.

Serie Calidad. Calidad en la Gestión Hospitalaria

Carlos Alberto Diaz. Profesor Titular de la Universidad ISALUD.

Si se busca la excelencia se debe promover la capacitación en todos los ámbitos, la visión sistémica de la organización y poner al paciente en el centro de la escena, generar motivación para superarse, gestión por procesos, luego innovación, con apertura al cambio, sin miedos, con creatividad, capacidad de disenso y participación, analizar los resultados, escuchar al paciente y al cliente interno, con proactividad, iniciativa, liderazgo, calidez mediante la escucha activa y la humanización de la atención, la responsabilidad social y ambiental.

Se debe generar una participación en la mejora de los procesos, información al alcance de todos, liderazgo participativo, formarse, aprender de los pacientes y ser eficiente en la asignación de los recursos.

La gestión de la calidad será la función directiva más importante, mediante los procesos de planificación, organización, ejecución, comunicación, control, evaluación. Implica formular las estrategias para alcanzar los objetivos de calidad y desempeño.

Introducción:

Calidad modelo de gestión, estilo de dirección y política estratégica del hospital.

La calidad es un modelo de gestión y un estilo de dirección en los hospitales líderes. Calidad sustentada en procesos, en su estabilidad, en una buena logística, en darle continuidad, en eliminar desperdicios (tiempo, actividades que no agregan valor, economizar el stock, el esfuerzo de las personas, la movilización de cosas, escuchar a las personas) y retroalimentación.

Se define entonces desde una política de calidad, comprendiendo las instancias de su planificación, la organización, la gestión y el control, desde las diferentes perspectivas que expresan la lógica de la calidad: Percepción o experiencia comparativa de los usuarios, resultados técnicos, recursos asignados eficiencia, validación del acceso a prestaciones de calidad, a la pertinencia de las indicaciones, la apropiabilidad, la asequibilidad, a la seguridad de los pacientes y la mejora continua.

La calidad no se origina en un departamento de calidad de la tecnoestructura: ya que intervienen todos los sectores orientación, admisión, farmacia, esterilización, seguridad, sistemas de información, compras, el área económica, el área de gestión clínica, la logística, el desempeño de los equipos de salud, los procesos, las áreas de diagnóstico, de laboratorio, de hemoterapia, y todos los servicios de apoyo. Es común que cuando un hospital da buenas prestaciones, y se preocupa por sus pacientes, estos intenten llegar al mismo, entonces se produce lo que se conoce como crisis del éxito. La producción de salud padece la crisis del éxito. Cuando se plantean mejoras deben ser sostenibles. Lo que se busca es tener excelentes resultados y mejorar los procesos todo el tiempo. Los cambios hay que hacerlos cuando las cosas están yendo bien.  

La calidad, la seguridad, se consolidan desde las tecnoestructuras, las áreas de normalización del hospital, pero comienzan con las compras, la incorporación, la organización de los procesos, eliminar sus desperdicios y la variabilidad, la gestión clínica, la servucción, el cuidado progresivo en el núcleo operativo, desde los momentos de verdad a la cumbre estratégica, de esta a la dirección de producción asistencial, de la misma a la tecnoestructura, de los comités a los jefes de servicio, de estos a los médicos de planta, y a los pacientes, que expresarán sus sensaciones.

Lo que más importa en la salud es el grado de adecuación de los servicios, tanto a los parámetros tecnológicos, científicos como a las expectativas de los usuarios y los financiadores.

Los Financiadores que son también actores sociales fundamentales del sistema de salud comportándose primordialmente como clientes de los prestadores de salud. Son los que, mediante sus formas de pago, atentan muchas veces a las inversiones en salud. Esto se viene desarrollando hace varios años, que los financiadores abonan valores por debajo del costo, por lo cual algunos prestadores para ajustar sus rendimientos económicos se llevan por delante la calidad, perjudicando a los pacientes. Esto es grave, ocurre, no es visibilizado en el claustro, ni en el ámbito de la superintendencia, que debería impulsar pagos a los prestadores porque cumplan con pautas acreditadas de calidad prestacional, para que todo el sistema de salud mejore y de una buena vez sea “negocio” prestar con calidad.

Existe una calidad técnica, que llamaremos también intrínseca. Que son las Características técnicas de un bien o servicios que, medidas y comparadas con las de otros productos, permiten establecer un juicio objetivo al respecto.

Calidad percibida. Es la impresión que los usuarios tiene sobre la idoneidad de un producto para satisfacer sus expectativas.

Un alto grado de calidad técnica debería producir un alto nivel de calidad percibida. Pero no siempre ocurre. La calidad percibida implica servicio, comunicación, distribución, y pago de bolsillo. El usuario del servicio debe expresar sus necesidades de calidad percibida. Estas cambian con la experiencia y con los resultados. Existe en la calidad un sesgo por el resultado.

Juran resume Calidad es la idoneidad, aptitud o adecuación al uso”. Idoneidad es identificar y tener en cuenta las necesidades del cliente o usuario.

La calidad asistencial ha sido definida como la satisfacción de las necesidades y aspiraciones de los pacientes, tanto reales como percibidas, con el menor consumo de recursos.

Tiene un componente científico técnico que consiste en diagnosticar correctamente y aplicar la terapéutica conveniente.

El otro es la calidad aparente o la percepción y se concreta en la sensación que tiene el enfermo y sus familiares de ser tratado con interés, deferencia y educación. A este último aspecto se llama empatía y refleja el proceso de transferencia entre el paciente y el profesional de la salud.

En realidad, la buena calidad asistencial sería aquella en la que el acto asistencial y la atención permanente al paciente, se desarrollan conforme a los más precisos y actualizados conocimientos, su correcta aplicación práctica y buen trato personal. Siempre debe recordarse que la persona que se siente enferma, y acude a recibir asistencia, particularmente a nuestro hospital, está angustiada y necesita ser tratada de forma paciente, no como paciente, sino como verdadero sujeto de derecho usuario – cliente.

Se puede resumir en que la calidad asistencial es el resultado de aunar dos componentes, el primero el intrínseco, compuestos de conocimientos y tecnología, y el otro extrínseco, que es el aspecto humanitario de la asistencia en el que influyen desde el trato al paciente y sus familiares, hasta la información y los aspectos relacionados con el ambiente y la hotelería, el confort, y como nos anticiparemos a las demandas de los pacientes. La ventaja competitiva real esta en cuidar la calidad extrínseca, por más que nuestros clientes sean cautivos, como lo son en el sector público. Intercambiamos con ellos bienes de confianza, que se expresan como conocimiento para cubrir la asimetría de información.

Lee y Jones definieron la buena asistencia médica como la práctica de la medicina racional basada en las ciencias médicas y la aplicación de todos los servicios de la medicina científica moderna a las necesidades de la población. Subrayaron la importancia de las acciones preventivas, la colaboración y la relación interpersonal entre los profesionales sanitarios y los pacientes y la coordinación con el trabajo de bienestar social y con todas las clases de servicio médico.

Hart y Barnoon han formulado una definición de la calidad asistencial que ha sido aceptada por la American Society of lnternal Medicine. Según estos autores, la asistencia médica de calidad incorpora un sistema científico para establecer e instaurar la terapia adecuada en la dirección diseñada a fin de satisfacer las necesidades del paciente. Además, la asistencia debe estar siempre disponible, ser eficiente y documentarse adecuadamente.

Donabedian ha definido la calidad de la asistencia sanitaria como el grado de utilización de los medios más adecuados con el propósito de conseguir los mayores progresos en la salud.

La calidad será siempre el balance adecuado entre beneficios y riesgos, relacionándolo con los costos y la sustentabilidad.

El hospital se considera una empresa del conocimiento, dispuesta para cubrir la asimetría de información expresada como síntomas por los pacientes que demandan, y es atendido en una cadena de proveedores, compradores, pacientes, clientes, prescriptores y cuidadores, donde cada integrante es cliente del que le suministra servicios o información y, a su vez, es suministrador de la persona a quien entrega su trabajo como consulta, cirugía o visita en internación. Así nace el concepto del trabajador del hospital como cliente interno del mismo

Las bases de la calidad son el compromiso de todos y cada uno de los integrantes de la organización y la comunicación, colaboración y coordinación eficaces en TODO EL HOSPITAL. Como consecuencia de esta conceptualización, hoy en día se considera que la calidad es responsabilidad de todos los miembros de la empresa.

El concepto de cliente lleva aparejados el acto de pagar y la capacidad de elección. Un cliente es alguien que elige y compra algo. Por el contrario, el usuario es quien recibe el beneficio pretendido del producto, sea o no el comprador de este. El cliente es en muchos casos la obra social o el prepago. Que son los que contratan y pagan al proveedor. El paciente debe convertirse en usuario, mediante la atención centrada en la persona.

En cada uno de estos casos existe una relación cliente-proveedor y una contraprestación económica -aunque, como sucede en la asistencia sanitaria pública, el servicio no se pague de forma inmediata sino a través de impuestos, dando lugar a que en muchas ocasiones se hable de sistema sanitario gratuito cuando realmente no lo es.

Condicionantes del Modelo Hospitalario.

Cuando se hace Planificación de la calidad, estamos gestionando las actividades, las tareas, los procedimientos, mediante los cuales desarrollamos una atención o los productos como estudios de laboratorio, imágenes, unidades de sangre, endoscopias, etc. requeridos para satisfacer las necesidades de los pacientes, mediante una sesión que hace el usuario a un agente, para que elija en su lugar lo que necesita. La planificación de servicios de calidad son las actividades de desarrollos de servicios y su posterior continuidad. Consta de las siguientes fases:

  1. Identificar las necesidades sanitarias de los pacientes, la carga de enfermedad y sus manifestaciones sintomáticas.  
  2. Descubrir las necesidades de los usuarios que concurren al hospital lo más seguro, eficiente y diligentemente posible.
  3. Desarrollar las características del producto que respondan a las necesidades de los clientes.
  4. Diseñar los procesos capaces de producir las características de los servicios o atenciones que el paciente necesita de acuerdo a su gravedad.
  5. Transferir los planes al núcleo operativo, la interfase de atención a los pacientes: emergencia, consulta programada, hospital de día, cirugía, internación cuidados críticos. Transiciones de cuidado

Para dar servicios de calidad cité la importancia de la accesibilidad, esta comienza con la adecuación de la oferta a la demanda (la oferta puede ser generadora de su propia demanda de acuerdo a sus formas de pago), que es uno de los retos que se enfrenta el sistema sanitario si quiere ofrecer servicios de calidad. Debe considerarse una de las características más de los sistemas de atención, la prestación de servicios, que se consumen en el momento de prestarlos, en el desarrollo de las experiencias que son los momentos de verdad, lo tangible de la servucción.

Siguiendo a Jaime Varo, podemos decir que existen una necesidad sentida, expresada, normalizada y comparativa.

Necesidad sentida. Aparece siempre que la persona desea asistencia sanitaria; está· relacionada con la impresión del individuo respecto a su estado de salud. Responde a la percepción que la persona tiene sobre sus problemas de salud o sus deseos de servicios sanitarios. Por ser subjetiva, puede o no estar de acuerdo con la visión que otros individuos tengan de ella.

Necesidad expresada. Es la necesidad sentida convertida en demanda; da lugar a un proceso de búsqueda de servicios de salud.

Necesidad normalizada. Existe siempre que el individuo presente un grado de salud inferior al definido por un experto sanitario como deseable, considerándose en estado de necesidad aquel que no responde al estándar. Refleja el estado de conocimientos de quien determina la necesidad y, por tanto, el estándar deseable puede variar según los diferentes expertos.

Necesidad comparativa. Se produce en aquellas circunstancias donde un individuo o grupo, con determinadas características relacionadas con su salud, no recibe asistencia sanitaria, mientras que otros individuos o grupos con las mismas características si la reciben.

La necesidad del paciente viene siempre definida por el equipo de salud en términos de cantidad y tipo de atención que ha de restaurar la salud hasta el nivel esperado por el profesional. El grado preciso de asistencia depender· del diagnóstico, de la tecnología disponible y de la elección hecha por el médico.

1. La morbilidad objetiva (real) da lugar a un problema de salud que se puede objetivar; significa una necesidad real.

2. La morbilidad percibida por el individuo origina un problema de salud sentido y manifiesta una necesidad percibida o sentida.

3. La morbilidad expresada genera un problema de salud notificado y representa una necesidad expresada, que se materializa en una demanda de servicios sanitarios por parte del consumidor.

4. La morbilidad diagnosticada o diagnosticable da lugar a un problema de salud en tratamiento y comporta una necesidad normalizada, que se traduce en una demanda de servicios de salud por parte del médico.

Los problemas de salud se deberían conocerse previamente a las necesidades en un diagnóstico de salud comunitaria, poblacional o proactiva, que no es habitual en nuestro sistema privado o de seguridad social, que depende de la demanda o de la atención de las descompensaciones agudas, pues éstas se consideran como la traducción de los primeros en términos operativos, es decir, en equivalentes de servicios y recursos.

La demanda observable o de utilización de servicios es la suma de la demanda (genérica y derivada) atribuida al usuario, más la demanda derivada generada por el agente médico en su calidad de intermediario. Al correlacionar la utilización de los servicios de salud (la demanda observable) con las categorías de morbilidad, se pone de manifiesto que el fenómeno de utilización nace de la interacción de dos componentes: el proceso iniciado por el individuo para proveerse de cuidados y el proceso que promueve el médico a fin de proveerlos. Esta interacción permite vincular el comportamiento de utilización con la demanda como único factor determinante

  1. Utilización de servicios solicitada por el individuo:
    1. Basada en una morbilidad sentida.
    1. Basada en una morbilidad anticipada.
  2. Utilización de servicios controlada por el médico:

2.1 Basada en una morbilidad diagnosticada, a partir de una consulta de confirmación de una morbilidad sentida o a partir de una morbilidad latente.

2.2 Basada en una morbilidad anticipada por el médico, pero latente en el individuo.

La demanda de cuidados y la utilización de servicios a partir de la morbilidad sentida por el individuo responde a un comportamiento relativo a la enfermedad; mientras que la demanda motivada por una morbilidad anticipada obedece a un comportamiento relativo a la salud, dado que es preventivo y esto se relaciona con su nivel de alerta, educación y experiencias comparativas.

Es importante que se adquiera el concepto de relación de agencia, donde el paciente deposita en el equipo de salud las decisiones sobre su tratamiento.

El modelo de relación profesional de agencia, en la que el demandante (principal) delega en el médico (su agente) la solución de una necesidad sanitaria. Esta relación está presidida por una asimetría de información en favor del médico, de ahí que su base sea una relación de confianza en la que el paciente confía en las decisiones de aquél sin importarle los procedimientos intermedios. O lo que es lo mismo, el consumidor, por su condición de asegurado, no tiene incentivos para buscar la eficiencia, puede tener dificultades para medir el resultado general de los procedimientos y desconoce la actuación del médico porque las barreras de lenguaje y conocimiento, en la mayoría de los casos, se lo impiden. El modelo de agencia profesional se da siempre que:

1. El cliente elige y designa libremente al profesional, seguro o instituciones como su agente, (no en general, sino que elige hoy instituciones, y esta la relación de agencia) confiriéndole la responsabilidad de tomar decisiones en su beneficio e interés.

2. El agente profesional tiene acceso a un cuerpo especializado de conocimientos en virtud del cual se le confiere la responsabilidad, siendo su cometido aplicar dichos conocimientos.

En la relación profesional perfecta el médico, en virtud de sus conocimientos científicos – técnicos y basado en las características y datos del paciente, especifica la condición del enfermo y las opciones terapéuticas y, teniendo en cuenta las preferencias del paciente y por cuenta de él, recomienda y elige una alternativa, que desarrollar· Esta relación perfecta no se da en la realidad, pues con frecuencia priman las preferencias del médico no sólo por la relación de autoridad establecida, sino también porque, como generador-oferente de servicios sanitarios, está sujeto al fenómeno de la moda. Por otra parte, el paciente correlaciona su grado de satisfacción con los Índices de calidad técnica desarrollados por los profesionales, esto es, establece una relación entre la calidad intrínseca de la atención médicas y la calidad percibida de la misma.

Donabedian, ha propuesto tres elementos de la asistencia sanitaria que, relacionados, conformarían el conjunto de atributos determinantes de la calidad de un acto médico concreto. Estos factores son los aspectos técnicos y científicos, los interpersonales y un factor añadido, el entorno (que él denomina ´amenidades), que comprendería tanto el ambiente como las consecuencias derivadas de El (comodidad, intimidad, etc.). Este autor encuentra difícil separar de forma nítida los dos primeros elementos y se hace eco de lo que se ha venido en denominar la ciencia y el arte de la medicina.

Entiende que la atención técnica tiene un componente no científico y que la relación interpersonal puede ser parcialmente científica. Debido a estas características de ambos factores, la diferencia entre arte y ciencia de la medicina solo la acepta como una representación imperfecta del enlace entre la atención técnica y la interpersonal.

Para Asenjo MA 2006, los principios fundamentales de la calidad son diez (le agregué dos más):

  1. La calidad es un parámetro continuo, dentro de una gama de amplio espectro.
  2. A partir de un cierto nivel de calidad, la misma no depende de medios sino de actitud y siempre de la aptitud y el compromiso del equipo asistencial.
  3. La calidad siempre debe ligarse al costo. Se puede dar calidad relativa con unas prestaciones y malas con otras.
  4. La calidad es cuestión de toda la organización.
  5. La calidad integral es suma de la intrínseca o científica y la aparente o percibida.
  6. La calidad no se opone a la cantidad, por el contrario, bajos niveles de actividad, en determinadas prestaciones hay evidencia científica que reducen la calidad técnica, aumentando la morbilidad y la mortalidad.
  7. Una política de calidad es mucho más que un control de calidad. Hay que establecer el nivel para realizar el control.
  8. La responsabilidad de la calidad esta ligada a la línea ejecutiva para que garantice su operatividad. La definición, promoción, gestión, y control no debe cederse a las comisiones de calidad, de control de infecciones.
  9. La política de calidad no suple a una mala organización. Se necesita como dijo Ishikawa de las cinco M: Men, machines, methods, materials y management.
  10. Además de ser buenos hay que parecerlo. El 95% de las quejas se refieren a la calidad aparente o percibida.
  11. En cada servicio o unidad operativa no asistencial deben fijar sus parámetros de calidad. La improvisación, suele ser hija de la pereza y la ineptitud.
  12. La calidad asistencial tiene sustento en el conocimiento, en la docencia y la investigación, las normas, las guías clínicas, las sesiones bibliográficas, los ateneos, las revistas de sala, los pases de guardia, las transiciones de cuidado, la supervisión de los detalles de confort, de la limpieza, de la presentación, de la comida, de sus características de su variedad. Del trato de todos y la empatía. Aptitud y Actitud.

Seis características de la calidad.

  • Conocimientos de los hechos. Visitar el área operativa periódicamente. Los gerentes deben pensar con los pies.
  • Dotación de objetivos que se puedan concretar en calidad, ser mejor que uno mismo cada día. Poner fecha de consecución y nombrar el responsable para conseguirlos.
  • Dotación de medios: personal con competencia, entrenamiento, organizativos. Materiales, arquitectónicos, y organizativos
  • Selección y motivación del personal. Cohesionarlos como equipos.
  • Establecimiento de una estructura funcional y cobertura de la oferta de servicios que asegure la calidad.
  • Evaluación. Indicadores. Para seguir el cumplimiento de la calidad

Para asegurar la calidad se necesita:

Personal suficiente, lo que exige calcular adecuadamente los planteles, pensando en la eficiencia, pero también en los momentos de verdad.

Que conformen equipos, que se complementen, que cooperen, que se asistan. No es más mi sector, tu sector, es nuestro servicio.

Estas personas deben tener el conocimiento adecuado, por lo tanto, hay que realizar formación continua y cuidar una adecuada selección.

Actualizados permanentemente, por lo que hay que fomentar la formación continuada incluida la investigación y la docencia que son muy motivadoras.

Con tecnología que apoye la buena prestación, suministre buena información.

Cuidar los aspectos informativos, muy buena comunicación e informes.

Prestar la debida atención a los aspectos del confort hotelero del hospital, de la cocina de la presentación de los platos, el trato humano, el orden expuesto. La prioridad siempre es el paciente.

Una vez que se esta en un nivel de calidad que nos encontremos conformes, hay que realizar los controles, pero no solo a través de las comisiones, sino desde quienes lo realizan.

Acercar el control lo más posible al momento en que se actúa.

El que hace controla lo que hace y es controlado por otro nivel superior.

La idea de control es un instrumento esencial a nivel de servicio. Tanto médico, enfermería y administrativo.

Conviene tener claro el concepto que no es lo mismo la calidad asistencial que satisfacción del cliente y es obvio que tampoco acreditación es sinónimo de calidad asistencia. La acreditación es importante para que los servicios se movilicen a normalizar sus procesos para asegurar la calidad, pero luego hay que sostenerlos en el accionar cotidiano. Acreditar en concreto pretende garantizar que con los medios disponibles y la organización establecida se puede realizar una buena asistencia, que con las condiciones dadas se puede obtener. Cuando un cliente queda satisfecho significa que sus expectativas se han cumplido, pero estas pueden ser muy variables y cambian en función de las mismas experiencias. Espera, confort, información, escucha, dedicación, que le realicen estudios, que tenga que pagar lo menos posible, que le expliquen la receta y las medidas que tiene que cumplir.

AcciónResultado
Un paciente acude al hospital, porque no se encuentra bien, no lo hacen esperar, y el tiempo puerta – médico es de media hora, o le respetan su turnoSATISFACCIÓN
El médico lo escucha, lo deja hablar, y luego le realiza un buen interrogatorioÉTICA PROFESIONAL
Sospecha que padece una infección, luego de revisarlo,CALIDAD
Informa lo que supone que padece, y le explica las pruebas de laboratorio. Lo informaSATISFACCIÓN. CALIDAD APARENTE
Solicita las pruebas necesarias, ni más ni menos que las que necesitaEFICIENCIA
Lo recita para ver los resultados y ajustar el tratamientoCALIDAD
Verifica el antibiograma y elige dentro de las opciones como continua el tratamiento pensado en el menor gastoEFICIENCIA
Utilizó para la consulta las normas y las guías clínicas del servicioACREDITACIÓN

La calidad asistencial se apoya en la competencia profesional, la labor individual y de los equipos, (cada vez y con el aumento de la complejidad más importante son los equipos) en la elaboración de los procesos, la logística, la eliminación de los desperdicios, la aplicación adecuada de la tecnología, en la docencia, y en la investigación. La satisfacción en superar las expectativas, en el confort, en el trato, en evitar esperas y en la información clara, que el paciente y su familia entiendan. Todas ellas se sustentan en la ética que exige conocimientos profesionales, deontológicos y su correcta utilización.

Es muy importante para la productividad del hospital tengan en cuenta de acuerdo a los comportamientos de cantidad de camas, tiempos período de tiempo, estancia media e índice de ocupación. Dependiente del índice de rotación de camas, la calidad técnica y percibida y el gasto de bolsillo.

 

Manual de competencias del Hospital Ramón y Cajal Madrid.

El diccionario de competencias del Hospital Ramón y Cajal recoge un total de 22 competencias que se estructuran de acuerdo a la siguiente clasificación:

A)  Competencias estratégicas

Son aquellas competencias que derivan de la particular actividad profesional del Hospital Ramón y Cajal y se encuentran especialmente vinculadas a su misión y sus valores.

  • Orientación al paciente.
  • Orientación al cliente interno.
  • Ética profesional y ejemplaridad.
  • Visión global del Hospital Ramón y Cajal.
  • Innovación y mejora continua.
  • Orientación al conocimiento.
  • Facilitación del cambio.

B)  Competencias personales

Son aquellas competencias que hacen referencia a los aspectos que deben ser propios de los profesionales que integran el Hospital, tanto en su dimensión individual, como en su interacción con otros.

  • Madurez y equilibrio emocional.
  • Iniciativa y profesionalidad.
  • Aprendizaje y desarrollo individual.
  • Comunicación.
  • Trabajo en equipo.
  • Resistencia al estrés.
  • Gestión y resolución de conflictos.
  • Gestión de la diversidad.
  • Dirección de personas y equipos.
  • Desarrollo de personas.

C)  Competencias funcionales

Son aquellas competencias vinculadas con la operativa y los procesos del día a día del Hospital Ramón y Cajal.

  • Competencia operacional.
  • Organización y planificación del trabajo.
  • Gestión de recursos.
  • Orientación a objetivos y resultados.
  • Gestión de relaciones externas.

Debemos impulsar que la expresión de las competencias progrese, desde el nivel más básico el ingreso a la institución, que debe ser patrimonio de la inducción y la adaptación al área, al hospital, a las características, a su cultura, obtener los conocimientos en grado básico, habilidades y actitudes. Actuar con supervisión. Es en general un periodo de quince días a un mes, donde los guías enfermeros, médicos, administrativos y kinesiólogos acompañan a los ingresantes, o los que ya están en el hospital que se les asigna una nueva función, o pasan a desempeñarse en otras áreas.

Un grado intermedio o dos, donde ya se obtuvieron y los guías certifican las competencias, las habilidades y las actitudes que deben ser definidas en cada puesto, y la persona puede actuar de manera autónoma.

Fundamentalmente debemos llevar a la mayor cantidad de gente que se desempeñe en el grado 3, avanzado, demostrando un grado de conocimientos, habilidades y actitudes avanzado, que sirve como guía y entrenamiento a otros profesionales. Este grupo de personas debe ser el encargado de impulsar y fomentar iniciativas de mejora que involucra a su servicio. Estructurando claramente las iniciativas, siguiendo un enfoque sistemático de análisis, propuesta, implantación y medida. Fomenta en todos un espíritu de superación y la generación de ideas nuevas y soluciones creativas, que impulsen y contribuyan a la mejora continua, se exige a si mismo estándares altos en su forma de trabajar.

El grado 4 donde deben permanecer nuestros jefes. Demostrando el grado experto de conocimientos, habilidades y aptitudes. Ser percibido como una referencia por su dominio de dicha competencia. Se anticipa. Asume el riesgo de innovar y renovar, evitando caer en una actitud de conformismo, resignación o comodidad, utiliza las técnicas de gestión que facilitan la generación de ideas nuevas. Es reconocido como un modelo de superación, mejora continua y excelencia.

Las competencias se desarrollan a través de la experiencia personal, como vía principal de desarrollo de estas, registrar las vivencias, replantearse lo actuado, no todas las mismas circunstancias son iguales.

El aprendizaje individual es muy importante, y periódicamente actualizado, y es complementario con el aprendizaje organizacional.

  1. Eficiencia clínica.

Está subordinada a la actuación del profesional, que no debe emplear recursos innecesarios. Su evaluación se realiza mediante auditorías (peer review utilization) llevadas a cabo por sanitarios de igual cualificación profesional.

  •  Eficiencia de la producción.

Depende de la institución, del sistema productivo en su conjunto. Es la eficiencia con que la organización produce bienes y servicios y los pone a disposición de los profesionales. Su evaluación no forma parte de la medida de la calidad de la actividad clínica, pero influye en el coste sanitario.

En el modelo del proceso productivo de los servicios de salud se contemplan dos funciones de producción conformadas por cuatro niveles integrados. La función productiva primaria pertenece al dominio de la eficacia técnica, mientras que la función secundaria o médicas está· en el ámbito de la eficacia económica.

La producción primaria o técnica integra los dos primeros niveles. El primero está· conformado por la constelación de insumos que pueden actuar potencialmente sobre el usuario. Se corresponde con la estructura hospitalaria, con la configuración y organización de los recursos humanos, materiales y económicos financieros.

El segundo nivel lo constituyen los productos intermedios (diagnóstico, terapéuticos y hosteleros) resultantes de los procesos productivos hospitalarios que transforman los insumos en las salidas de cada unidad productiva. Esta primera función productiva traduce la utilización de los recursos por parte del usuario. La producción secundaria o médicas, que culmina con el alta del paciente, integra los dos niveles restantes. El tercer nivel de la producción es el producto acabado o final, resultante de combinar los productos intermedios.

Su resultado es el incremento en el nivel de salud (cuarto nivel), mensurable con los indicadores y las encuestas de salud

Atención médica óptima:

La atención médica, definida en un sentido amplio, es la aplicación de todos los conocimientos científicos relevantes, la actividad de los servicios médicos y la de los propios profesionales y las intervenciones sanitarias y sociales en la comunidad.

Conceptualizamos la atención medica en un sentido más restringido: entendemos por tal la prestación de un servicio sanitario a un individuo por un profesional o una institución y la suma de todas estas prestaciones. No incluimos en el concepto de atención médica aquellos servicios que una organización sanitaria suministra a toda la colectividad sin que haya usuarios individuales

Al definir la calidad de la atención médica, Donabedian relaciona la cantidad de cuidados, los costes económicos y los beneficios y riesgos derivados de aquellos con la calidad de la asistencia. De estos tres factores solo los beneficios y riesgos biológicos se pueden considerar distintivos de la calidad de la atención médica, los otros dos elementos, cantidad y costes, están presentes en el concepto general de calidad

Un producto es de calidad cuando existe concordancia entre la calidad diseñada, la realizada y la demandada. Resulta, entonces, obvio decir que, si las expectativas de calidad no se cumplen o se rebasan, el producto, bien o servicio, no tiene la calidad adecuada, no posee la idoneidad al uso. Trasladado este concepto al campo de la asistencia médica, cuando la cantidad de atención no basta para aportar todo el beneficio previsible a la salud y al bienestar, es evidente que los cuidados prestados tienen un déficit de calidad, no cubren la necesidad del paciente y generan una insatisfacción del mismo. Si, por el contrario, la cantidad de atención suministrada es excesiva, es decir, parte de la misma no contribuye a mejorar la salud y el bienestar o, incluso, es perjudicial, la atención médica tiene un déficit de calidad por exceso al generar un coste mayor del preciso, que ser· económico en todos los casos y biológico y social cuando cause efectos iatrogénicos o el paciente corra un riesgo innecesario.

Jaime Varo en su obra dice que “Diversos autores consideran que los costes de la asistencia sanitaria se deben contemplar en la definición de su calidad y tenerse en cuenta al evaluarla”.

Cuando la cantidad de atención sanitaria es insuficiente, se está· produciendo una pérdida de asistencia, de oportunidad terapéutica; ésta deviene ineficaz y repercute negativamente en el orden económico.

 Esta merma de atención, y el consecuente despilfarro económico, puede llevar aparejado un coste biológico y social, coste que también se produce cuando la cantidad de atención prestada excede las necesidades del paciente, al proporcionarle unos cuidados adicionales que, en el mejor de los casos, no aportan beneficios.

También tiene lugar este fenómeno cuando la asistencia se proporciona de forma ineficaz debido a problemas de organización, recursos humanos descompensados o falta de adecuación entre la oferta y la demanda.

El desempeño de tareas de inferior cualificación profesional conlleva un desaprovechamiento de recursos y conduce a que algunos trabajos se realicen con un mayor coste salarial.

Una inadecuada organización del sistema sanitario puede, igualmente, dar lugar a costes de calidad y, por lo tanto, a un gasto innecesario. Por ejemplo, si el Índice de ocupación es bajo con respecto al Óptimo determinado, hay una capacidad ociosa que genera gasto, ya que los costes fijos son independientes de la actividad desarrollada. Cuando, por el contrario, la ocupación es excesivamente alta, aumentan las cargas de trabajo y puede disminuir la eficiencia del hospital, con el coste económico consecutivo al déficit de calidad.

Los riesgos innecesarios que comporta una atención médica de baja calidad merecen una consideración aparte, pues, además del gasto que ocasionan, llevan aparejados, en muchas ocasiones, costes biológicos y sociales difíciles de medir en términos económicos, pero que indudablemente se producen.

En un principio, las mejoras de la calidad son relativamente baratas; pero su coste marginal aumenta de forma gradual, hasta un punto tras el cual el crecimiento de servicios prestados puede dar lugar a una disminución de la calidad.

Continuemos introduciéndonos en los términos que serán útiles para gestionar que será una asistencia eficaz, eficiente y óptima.

La asistencia eficaz responde a una condición maximalista de la atención sanitaria, con cierta independencia de los costos, excluyendo los efectos perjudiciales. Es aquella considerada Eficaz es la asistencia óptima con independencia de los costos. Esto tiene relación con el paciente, con el estado evolutivo, con la fortaleza de la evidencia y la independencia de las publicaciones que aportan al sistema técnico de toma de decisiones, especialmente para aquellas medicaciones costosas de eficacia dudosa.

Asistencia eficiente obedece a una concepción eficiente de la atención sanitaria. Es aquella atención que procura mejorar al máximo el estado de salud de las personas al costo más bajo posible. Pone en evidencia la importancia de los costos para sostener al sistema. Requiere el conocimiento de los gastos. Una ponderación de cada parte de la utilidad de lo que se está asignando. Dicho de otro modo, para alcanzarla es preciso evaluar la eficacia técnica o de producción y la eficiencia clínica y económica.

Asistencia Óptima. Es el resultado de una concepción Óptima de la asistencia sanitaria. Intenta conseguir el equilibrio coste/calidad. La asistencia Óptima persigue que el gasto del tratamiento más eficiente no supere el valor del grado de salud obtenido. Pretende lograr la utilidad de la asistencia a un coste razonable para el cliente.

Aproximaciones a la mejoría de la calidad de atención
AproximaciónAsunciones
Medicina basada en la evidencia
Guías de prácticas clínicas
Ayuda para decisiones
La disponibilidad de la mejor evidencia permite decisiones y un cuidado óptimo
Educación y desarrollo profesional
Autorregulación
Recertificación
El aprendizaje basado en experiencia práctica y educación individual determina cambios favorables en la actuación
Evaluación y responsabilidad
Feedback
Reportes públicos
Provee feedback sobre los procedimientos entre grupos, reportes públicos de los datos, lo cual motiva a cambios en las rutinas
Atención centrada en el paciente
Involucrar al enfermo
Compartir decisiones
Autonomía del enfermo y control sobre la enfermedad y los procesos
Calidad total
Mejoría continua de la calidad
Restructuración de procesos
La mejoría de la calidad viene dada por la mejoría del proceso y no por cambios del individuo

La asistencia sanitaria requiere alcanzar el equilibrio coste/calidad en una buena y adecuada gestión clínica, el objetivo no es conseguir la máxima mejora en el estado de salud, sino que ésta se pueda sufragar, solventar, sostener y sea útil para el paciente.

La calidad Óptima vendría dada por el punto en el cual la relación entre el coste y el beneficio de la asistencia tiene una eficacia máxima, considerando que los que han asignado los valores al coste y al beneficio puedan sufragar este grado de asistencia y su coste. En una relación directa entre el proveedor y el cliente la calidad Óptima la determinaría la apreciación que de los beneficios y el precio hiciera el cliente.

 El problema se presenta, según Donabedian, cuando un tercero, (el complejo industrial médico y la coaptación de él a las sociedades científicas) ni el profesional sanitario ni el cliente, determina cuál es el grado que define la calidad Óptima. En estas circunstancias se precisa una definición social de lo que se puede costear o no, del punto Óptimo de la asistencia sanitaria, que puede causar una colisión entre los intereses individuales y los sociales y generar conflictos difíciles de resolver. Esta diversidad de intereses pone de relieve la necesaria participación de los profesionales en la especificación de la calidad y la cantidad óptimas de la atención sanitaria, de los gestores y de agencias que puedan ser evaluadoras independientes, que antes de promulgarse leyes o ampliar beneficios pueda especificar que utilidad tendrá la tecnología aprobada y además que sacrificio de gastos o reasignaciones o desinversiones tiene que hacer el sistema de salud en su conjunto para evitar el comportamiento inflacionario actual, que lo lleva a su autodestrucción.

1. La curva de los beneficios sube rápidamente a medida que se incrementa el volumen de servicios prestados, hasta llegar a un nivel a partir del cual apenas crece (la parte plana de la curva).

 2. La curva de la utilidad aumenta rápidamente a medida que crece el volumen de servicios prestados, hasta llegar a un volumen determinado de éstos a partir del cual la curva se aplana.

3. La curva de los riesgos asciende lentamente a medida que se incrementa el volumen de servicios, hasta llegar a un nivel a partir del cual aumenta aceleradamente.

4. La curva de los costes se eleva de forma moderada a medida que aumentan los servicios prestados, hasta llegar a un punto a partir del cual su crecimiento se torna acelerado.

El aumento del volumen de servicios da lugar a importantes incrementos de los beneficios y utilidades, comportando pocos riesgos y elevaciones moderadas de los costes. A medida que se prestan más servicios, el incremento de los beneficios y utilidades es menor y aumentan más los riesgos y los costes.

Al definir el grado de calidad Óptima, Vuori considera una nueva relación: la que se establece entre la calidad y los beneficios (utilidades). En la construcción de la curva que relaciona estos factores se tiene en cuenta la ley de la productividad marginal decreciente de los factores. Según esta ley, cuando la calidad mejora, con pequeños incrementos de la misma se obtienen grandes beneficios, pero a partir de un punto la utilidad marginal disminuye en cada uno de los sucesivos incrementos de calidad.

Ley del decrecimiento de la utilidad marginal.

Ley que expresa la variación de la satisfacción con el consumo de un bien o servicio con relación a la cantidad consumida. A medida que se consumen unidades adicionales, la satisfacción total aumenta, pero menos que proporcionalmente, por lo que la utilidad marginal que recibe el individuo es decreciente.

Hay una tendencia a conseguir gran cantidad de información sin tener en cuenta el coste y la utilidad marginal de la misma. Por otro lado, con cierta frecuencia, y debido a diversas causas, se duplica la información, con el incremento del gasto correspondiente y la disminución de la calidad del proceso asistencial. La realización de una prueba diagnóstica que aumenta la fiabilidad del dictamen clínico desde, por ejemplo, un 96% a un 99%, pero que no se traduce en cambios importantes en el tratamiento, origina un aumento de los costes de la atención sin repercutir favorablemente en el paciente y, consecuentemente, da lugar a una disminución de la calidad. Un ejemplo de duplicación de la información es no considerar fiables los informes de laboratorio de distinto centro o no disponer de las placas radiológicas de un paciente trasladado desde otro hospital y ordenar su repetición, sin ni siquiera haberlas analizado o contrastado, lo que motivaría no repetir, sino pedir otros estudios.

Este proceder supone un coste que excede el beneficio marginal * y origina una disminución de la calidad de la asistencia. Igualmente aumentar la información clínico-administrativa sin dar lugar a mejoras significativas de la asistencia sanitaria comporta unos costes de calidad superfluos.

Siempre que analizo la calidad, sus características para entenderla, impulsarla, aplicarla, releo autores, indago en la nube, aparecen nuevas características agregadas a las dimensiones tradicionales.

La efectividad, la eficiencia, calidad científico técnica, la idoneidad de los servicios, sus costos, la seguridad la adecuación, la aceptabilidad y el compartir por los pacientes, la disponibilidad, la accesibilidad, la continuidad, la longitudinalidad y coordinados, llegue a trece, seguramente en los próximos meses agregaremos otros.  

Pero trataré a esta sucesión de sustantivos que debe tener la calidad, significarlos: la calidad científico técnica vinculada a la aplicación de los conocimientos en su máxima expresión, relacionados con el grado de entrenamiento de los médicos, los equipos multidisciplinarios y los servicios de apoyo. Que sean idóneos. La efectividad se relaciona a que esos conocimientos volcados con el saber hacer técnico se verifiquen mediante buenos resultados en una mejora continua, acercándose a los valores de referencia de otros establecimientos. Que sea eficiente, que en el afán por curar los profesionales no asignen más recursos que los necesarios. Que los servicios estén accesibles: geográfica, oferta, económica, administrativa y temporalmente. Este acceso habla de oportunidad. Es disponibilidad accesibilidad. Que el paciente cuando se lo atienda salga satisfecho, esto se logra anticipándose a sus requerimientos, informándolo, tratándolo humanitariamente, no haciéndolo esperar, explicándole, superando lo que espera, pero esto puede estar alterado por el resultado en los dos sentidos, si le fue bien con el diagnóstico o no, si sufrió una complicación o no. Que la prestación de los servicios sea adecuada, apropiada y pertinente a las necesidades de los pacientes, y no sean fútiles. Que exista continuidad de atención entre los niveles y en el tiempo, que la atención no esté fragmentada. Que el paciente sepa quien lo atiende, o sea que exista longitudinalidad, como ocurre con los equipos de trasplante. Que los cuidados estén coordinados no solo con la provisión de estudios medicamentos y dispositivos, sino también con la evolución, con los controles, con los aspectos vinculados a los determinantes sociales de la salud. La satisfacción del usuario puede ser considerada también el objetivo de la calidad, pero sabemos que esto puede tener bias, vinculados con el resultado de un diagnóstico que el paciente no esperaba. Entonces se siente molesto. La satisfacción implica una experiencia racional y comparativa, definida en términos de discrepancia percibida entre aspiraciones y logros.

  1. Calidad técnica.
  2. Que los servicios sean idóneos.
  3. Que sean efectivos.
  4. Accesibles.
  5. Disponibles.
  6. Satisfacción.
  7. Adecuada.
  8. Apropiada.
  9. Pertinente.
  10. Continuidad.
  11. Longitudinalidad.
  12. Coordinado.

A fin de ofertar servicios de alta calidad, lo que tiene más peso en la asistencia sanitaria institucionalizada debe reunir las siguientes características: ser eficaz, eficiente, segura, adecuada a la demanda, disponible, accesible y tener una continuidad temporal y espacial.

La satisfacción del usuario

El objetivo de los servicios sanitarios es satisfacer las necesidades de sus usuarios; consecuentemente, el análisis de la satisfacción de los mismos, aunque difícil de realizar, es un instrumento de medida de la calidad de la atención médica. Hay dos criterios, comúnmente esgrimidos, que suponen un obstáculo a la orientación de los servicios sanitarios al cliente y a la satisfacción de sus necesidades y preferencias. El primero de ellos es pensar que el servicio sanitario se debe dirigir a satisfacer las necesidades de salud, definidas Éstas como el grado de atención médica que los expertos consideran preciso, y dejar las demandas y preferencias del usuario en segundo plano. El segundo es creer que los consumidores no pueden evaluar correctamente la calidad técnica de la atención médica, con lo cual se contrapone la satisfacción de los clientes, su experiencia positiva, a la calidad intrínseca de la asistencia sanitaria. Este ˙último criterio se completa con la creencia de que los usuarios valoran cuestiones distintas y enfrentadas a las valoradas por los profesionales sanitarios, cuando evalúan la calidad de la asistencia sanitaria.

La satisfacción (evaluación subjetiva) y evaluación objetiva de los servicios, o de algunos de sus aspectos, y señala que ambas valoraciones no siempre coinciden. La utilidad de la satisfacción, como indicador de la percepción que los pacientes tienen de los servicios sanitarios, radica en su carácter personal y subjetivo. Hay que subrayar que esta diferencia entre satisfacción y evaluación objetiva no es exclusiva de los servicios sanitarios.

La satisfacción podría ser global, referida al conjunto de los servicios recibidos, o parcial, relacionada con cualquiera de sus componentes, y daría lugar, en ambos casos, a un continuum de satisfacción con múltiples y arbitrarios grados determinados por la suma de la satisfacción con los diversos elementos del servicio sanitario.

El cliente de los servicios de salud en general los evalúa considerando el servicio global, como un todo y no aspectos parciales de la prestación, y el resultado de esta evaluación es el grado de calidad percibida. A diferencia del cliente de bienes de consumo -que puede estar insatisfecho con un determinado producto, pero satisfecho, en líneas generales con una empresa, el cliente de la compañía de servicio está· o no satisfecho. No existen estados intermedios; aunque, por ser un cliente cautivo, cuando el servicio es un monopolio o un oligopolio, no pueda dar respuesta a su insatisfacción.

El objetivo de la calidad es satisfacer las necesidades del cliente. La diferencia que establecemos entre la satisfacción del cliente y la satisfacción de las necesidades del cliente es algo más que una cuestión semántica. Desde esta perspectiva, un profesional o una institución sanitaria incompetente no puede satisfacer al cliente porque no satisfará adecuadamente sus necesidades.

El conocimiento de la opinión del cliente sobre los servicios recibidos es una vía para mejorar la calidad de las prestaciones y la propia imagen del centro.

La satisfacción del usuario es el objetivo y resultado de la asistencia sanitaria y una medida ˙útil de su calidad. La gestión de la calidad debe tender a garantizar la condición del servicio global, de forma que todas las necesidades de cualquier usuario queden satisfechas.

Que modelo de calidad deseamos implementar:

Basado en la calidad de diseño de los procesos, orientados hacia el valor para el paciente y el sistema de salud, en una secuencia lógica sin desperdicios, con tiempos adecuados, continuidad de atención, y servicios integrados en red, con calidad desde el comienzo, empatía, comprensión y dialogo, con acciones proactivas y con relación fuerte con la atención primaria para mejorar las transiciones.

La especificación del producto resulta del análisis de las necesidades de los clientes; en ella se determinan sus características generales y los objetivos de costes, calidad, fiabilidad e información. Esta primera especificación se podrá· modificar en las distintas fases del diseño por diversas causas tales como las desviaciones en los costes o la posibilidad de conseguir un aumento significativo de las prestaciones con un pequeño incremento de los costes.

Es nuestra responsabilidad certificar la calidad de los materiales y los equipos electrónicos, de monitoreo, de marcapaso, de medición de potenciales evocados, por una cuestión fundamental de la seguridad de los pacientes, se debe empezar por la calificación de los proveedores, que estén acreditados ante el ANMAT y tengan director técnico.

Sostener la calidad de los procesos estabilizarlos en todo el ámbito del hospital, también relacionar sus productos con el proceso siguiente, y el proceso con los proveedores internos, para que aseguren el ritmo de ejecución del proceso.

La calidad de servicio es la diferencia entre las expectativas (el servicio esperado) y la prestación (el servicio recibido). Se han descrito tres modelos: de los desajustes, de la imagen y de la servucción que, aunque tienen aspectos comunes, proponen diferentes factores determinantes de la calidad del servicio que hay que controlar para que ésta sea óptima

Las propiedades en la experiencia:

La accesibilidad. Es la posibilidad de un consumidor de obtener los servicios que necesita, en el lugar y momento precisos, en cantidad suficiente y a un coste razonable.

La cortesía. Es el desarrollo del nivel adecuado de la función relacional de todo el personal de contacto

La fiabilidad. Es el cumplimiento del servicio en los términos prometidos, con ausencia de fallos. La capacidad de respuesta. Debe darse tanto para cubrir las necesidades específicas del cliente como para resolver los problemas que surjan durante la prestación del servicio.

La empatía. Es la comprensión del cliente; entender sus necesidades y especificaciones. La empatía permite producir un servicio personalizado.

Las comunicaciones. Ajustadas a la realidad del servicio, incluyen, además de las emitidas a través de medios, las que transmiten las personas y el soporte físico

Las propiedades de credibilidad

Son aquellas que sólo pueden evaluarse después del uso del servicio:

La competencia profesional. Es el desarrollo del nivel adecuado de la función operacional de todos y cada uno de los proveedores de servicio.

La seguridad. Es el resultado de la acción sinérgica de la competencia y cortesía del personal.

Modelo de la imagen corporativa.

Es algo que se construye desde lo edilicio, la tecnología, los logros de los equipos, minimizar malos comentarios.

La imagen corporativa tiene tres componentes: las acciones de marketing, la calidad técnica del personal y de los equipos y la calidad funcional del personal y de la empresa.

Hablar de marketing en una empresa de salud no lucrativa o pública le puede sonar mal a los puristas, pero debemos entenderlo como que intercambiamos con la sociedad información como los bienes de confianza. Es la imagen corporativa, de calidad, de seguridad, de confianza que se genera.

Las acciones de marketing se llevan a cabo a través del marketing mix o combinación de los diferentes medios e instrumentos comerciales de una empresa para alcanzar los objetivos fijados.

En las empresas de servicio en red, como el sistema sanitario público, lo constituye la oferta de servicios, la política de precios, de comunicación y de distribución de servicios y la localización geográfica de los centros.

El marketing mix se contempla desde cuatro ·ángulos diferentes: el cuantitativo, el cualitativo, el temporal y el espacial.

Desde el punto de vista cuantitativo, tiene una dimensión de magnitud total, es decir, la cifra de dinero empleada en las diferentes actividades comerciales, y otra dimensión proporcional, o la proporción de dinero asignada a cada una de las actividades comerciales: publicidad, promoción de ventas, relaciones públicas, etc. Es conveniente invertir en planes de comunicación como y mejor utilizar el hospital. Para que realmente está y donde consultar por otras razones, para que la hiperfrecuentación no le genere inconvenientes a la emergencia o a las esperas del consultorio externo.

Desde el ·ángulo cualitativo, se consideran los factores selectivos que intervienen en una misma actividad comercial, por ejemplo, la distribución del presupuesto asignado a publicidad puede hacerse en diversos medios y con diferentes resultados.

El marketing mix, desde la perspectiva temporal, debe tener presente que las actuaciones comerciales de la empresa no pueden ser uniformes a lo largo del tiempo, que existen momentos en los que conviene intensificar una u otras actividades.

Por ejemplo, una campaña publicitaria de vacunación contra la gripe se realiza en los meses de otoño, pero no durante todo el año.

Por último, se debe tener en cuenta el ·ángulo espacial, que tiene mucha importancia cuando la empresa vende sus productos en múltiples zonas geográficas, ya que no siempre interesa realizar el mismo tipo de actuaciones. Especialmente cuando se dan servicios de alta complejidad, que pueden concurrir pacientes de otras regiones.

Por ejemplo, la oferta de servicios del sistema sanitario debe ser distinta en un ·rea con una población mayoritariamente envejecida que en una zona con una población infantil y juvenil. Igualmente, la distribución de los servicios será diferente en estas áreas, pues la población de más edad necesitar· más asistencia domiciliaria.

La calidad técnica

 La calidad intrínseca de un servicio está· sujeta a: La formación. El personal de contacto debe conocer la empresa, sus servicios y las necesidades del cliente. Los conocimientos técnicos. Facilitan la traducción al lenguaje técnico de las necesidades de los clientes y su satisfacción.

Las soluciones. Deben darse tanto a los problemas que plantea el cliente como a los que surgen durante la prestación del servicio. Los equipos. De ellos se pueden servir bien los trabajadores bien los propios clientes.

La calidad intrínseca de los equipos influye de forma directa sobre la del servicio. Los sistemas de información. Las nuevas tecnologías permiten la automatización de servicios, comunicaciones mejores y más rápidas y el tratamiento de datos más fiable.

La calidad funcional

La calidad funcional de una empresa de servicio está· relacionada con: La accesibilidad. Es la facilidad con que se obtienen los servicios a pesar de posibles barreras económicas, geográficas, de organización, psicológicas y culturales.

Las actitudes. Son el complemento de las aptitudes; determinan la relación que se establece entre la empresa y el personal de contacto y los clientes.

El comportamiento. Es el resultado de la función operacional y relacional del personal de contacto; es el nivel de ejecución del servicio.

La orientación al servicio. Es una filosofía empresarial que hace del cliente el motor y eje central de todas las actividades. Los contactos exteriores. Son la comunicación externa que la empresa establece con sus clientes reales y potenciales tanto a través de medios como de personas.

Normalización de los procesos de trabajo:

  • Adaptación mutua. La coordinación se basa en la comunicación informal, motivo por el cual es un mecanismo utilizable tanto en las tareas hospitalarias más simples como en las más complicadas

• Supervisión directa. Una jerarquía formal bien definida coordina los procesos.

• Normalización de las habilidades y conocimientos del trabajador. Se lleva a cabo en el exterior del hospital y en él mismo a través de los procesos de selección y la preparación posterior que imparte.

• Normalización de los procesos de trabajo. Los hospitales tienen gran número de reglas y normas que ordenan muchas de las actividades, pero no siempre están formalizadas.

• Normalización de los resultados. El hospital no sólo está sometido a un control de rendimientos externo, tiene también su propio control interno.

Se considera que la formalización da consistencia a la producción de servicios. Las tareas se especializan horizontalmente, lográndose así la repetición, y después se formalizan para imponer los procedimientos más eficientes. Un ejemplo sanitario puede ser la cirugía cardiovascular: está reconocido internacionalmente que una unidad que no practique un número determinado de intervenciones al año no alcanza el grado de perfección adecuado.

Procesos clínicos. Son los procedimientos de diagnóstico y tratamiento, incluyendo los procesos de cuidados. Consisten en aplicar los conocimientos, técnicas y tecnologías médicos con objeto de solucionar el problema que presenta el cliente.

Procesos técnicos. Son los de producción de bienes y servicios relacionados directamente o no con el proceso clínico. Entre los primeros se encuentran aquellos procesos necesarios para el diagnóstico y tratamiento.

Los procesos técnicos no relacionados de forma directa con el proceso clínico son los servicios auxiliares prestados por las unidades de apoyo, tales como el mantenimiento preventivo y reparador.

Procesos hoteleros. Su función es atender al usuario y facilitar la aplicación de los dos procesos anteriores. Una visión amplia de los mismos incluye no sólo la alimentación, lavandería y limpieza, sino también otras funciones como seguridad, suministros, compras, almacenamiento.

Procesos administrativos. Son procesos de relación interna, entre los trabajadores y las unidades del hospital, y externa, entre la institución y los usuarios del hospital. En su vertiente externa incluye la información oral y escrita, médica y administrativa.

Los procesos generales de asistencia médica

Atienden a aspectos organizativos. No son, específicamente, procesos de diagnóstico ni de tratamiento; pero integran diferentes aspectos de la asistencia médica, como la visita a los pacientes hospitalizados y en consulta externa, la elaboración de informes de alta o de petición de interconsulta.

Los procesos de diagnóstico

No son los protocolos diagnósticos, sino las actuaciones escalonadas dirigidas a establecer los distintos procesos diagnósticos; es decir, al igual que los anteriores, cuidan de cuestiones organizativas. Por ejemplo: el proceso de diagnóstico por la imagen, el proceso de diagnóstico propio de servicios centrales (anatomía patológica, análisis clínicos, laboratorios).

Los procesos de tratamiento

Contemplan, igualmente, los aspectos organizativos y hacen referencia a tratamientos específicos con tecnología muy definida y diferenciada. Por ejemplo: el proceso de tratamiento con técnicas radioterápicas, el proceso de tratamiento con citostáticos, el proceso de tratamiento quirúrgico.

Los procesos de atención médica

 Son los que definen los comportamientos adecuados de los médicos ante un paciente con un diagnóstico concreto. Por ejemplo: los procesos oncológicos específicos, el infarto agudo de miocardio, la úlcera gastroduodenal, la tuberculosis pulmonar, la hernia discal.

EL MODELO DE LA SERVUCCIÓN

Según Eiglier y Langeard, la calidad del servicio depende de la calidad de los elementos de la servucción que son -el soporte físico, el personal y los clientes- y de la coherencia entre ellos.

El soporte físico: está constituido por La calidad de los elementos físicos utilizados en la prestación de servicios está· condicionada por: La calidad intrínseca. Tiene una influencia directa sobre la calidad del servicio, además de afectar a la percepción del mismo.

Los recursos humanos. En el hospital el personal de contacto está· integrado por todos los empleados que tienen una relación directa con el usuario. Comprende desde los médicos y enfermeras hasta los telefonistas y administrativos.

El soporte físico. Se distinguen dos grandes grupos: el utillaje y el entorno, del que forman parte el edificio, su localización, su decorado y su disposición. De Èl se servirán, bien los trabajadores bien los usuarios.

El cliente. Es el elemento esencial; sin él sólo hay capacidad de servicio y no, servicio propiamente dicho.

En el sistema de servucción el usuario es, a la vez, productor y consumidor.

El servicio. Es el cuarto elemento del sistema de servucción. Es el objetivo del sistema y su resultado, de forma que puede definirse como el efecto de la interacción de los tres elementos anteriores.

La complejidad. Las nuevas tecnologías permiten conseguir más y mejores prestaciones del servicio. La facilidad de mantenimiento. Tanto del preventivo como del reparador. La facilidad de uso. Tanto si lo utiliza el personal como si lo usa el cliente, permite una mejor y más fácil prestación del servicio.

El personal es una parte importante de la calidad, su formación, las competencias, la dedicación, el compromiso, la empatía, la actitud, la bonhomía, la escucha y la diligencia.

 La calidad del personal de las empresas de servicio está· ligada a: La cualificación profesional. Es la aptitud del personal para desarrollar sus funciones técnicas.

La disponibilidad. Es la actitud de compromiso con el servicio; significa la respuesta del personal siempre que el cliente lo necesita. La presencia o apariencia física. Forma parte de los elementos tangibles del servicio y constituye un factor de imagen y de seguridad.

Los clientes

En los clientes la calidad del servicio está· vinculada a: La similitud con lo que esperaba.

La homogeneidad de los clientes es la base de la segmentación del mercado la cual facilita el diseño del servicio para múltiples usuarios.

La eficacia de la participación. La participación del cliente en el proceso de producción-consumo es una de las características esenciales de los servicios. En la salud esta participación se da por la adherencia y el cumplimiento de las indicaciones, realizar los controles concurrir a las citas.

El modelo de la servucción es muy similar al desarrollado por Normann con el término gestión de servicios, en el cual incluye también la imagen como factor determinante de la calidad del servicio.

Hemos visto, en la bibliografía, que la calidad medida desde la perspectiva del usuario es la percepción vinculada a muchos elementos tangibles, del trato, la comunicación, la cortesía, los resultados con el diagnóstico y el tratamiento, el pago de bolsillo y la espera.

Siempre se deben analizar las quejas y las no conformidades, (las quejas verbales también) para ver si hay una oportunidad de mejora en la misma y una modificación en los procesos.

La calidad del servicio reside en lograr la unidad funcional relativa a las vivencias a un costo razonable para el usuario y el financiador.

Los servicios sanitarios públicos se hallan en situación de oligopolio con respecto a la población, son pagados previamente mediante impuestos y cuotas. Si no cumplen las expectativas de los usuarios, no las crean o modifican cuando es preciso, y si la balanza se desequilibra en contra del cliente, la respuesta inmediata de éste puede ser· la insatisfacción y el rechazo y a largo plazo se da cuando tiene un empleo derivar sus aportes a una obra social o prepago, para recibir una atención que percibe como mejor, más personalizada. Esto nos tiene que obligar a mejorar, para poder captar esa demanda.

El tiempo es un parámetro de diseño en los procesos y de la calidad, debemos reducir el tiempo de acceso, que es el tiempo que se produce la demanda de servicio hasta que se capta la atención del hospital. También hoy se debe tener en cuenta el tiempo telefónico en la telemedicina. El tiempo que el informe solicitado le llega al paciente.

El tiempo de espera es el tiempo de las colas producidas por las variaciones o la inadecuada organización de las cargas de trabajo. Las listas de espera que tenemos que medir el acceso a la consulta, a la cirugía de paredes, a los implantes de cadera.

El tiempo de atención. Es el tiempo que dura la prestación del servicio. Tanto el tiempo máximo como el mínimo son parámetros de calidad y de gestión en la asistencia sanitaria; tan inadecuada es una consulta ambulatoria de escasa duración como una estancia hospitalaria innecesariamente larga.

El diseño del parámetro temporal debe considerar la percepción del cliente y el efecto acumulado por las demoras.

Entender el servicio:

Su importancia, como experiencia única, como un todo, y en cada uno, como también el valor añadido.

Los servicios surgen en el sistema económico porque satisfacen las necesidades de los clientes mejor que lo harían ellos solos, ya sean individuos o empresas.

La primera interpretación del servicio fue entenderlo como un valor añadido al producto, enfoque complementario que se sigue utilizando en la actividad industrial. Posteriormente fue considerado como una utilidad en sí misma que, en ocasiones, necesita presentarse a través de bienes tangibles y, en otras, a través de la comunicación entre el proveedor y el cliente.

Hoy se estima que el servicio es inherente a todos los procesos de intercambio; es el elemento central de la transferencia que se concreta en dos formas: el servicio en sí mismo y el servicio añadido a un producto. Los servicios sanitarios son el elemento central de la transferencia que se produce en la interrelación proveedor-usuario. Como la mayor parte de aquéllos no se destina a la venta y su precio no se forma en el mercado, su consideración como valor añadido disminuye; de hecho, el valor añadido en el sector sanitario está· compuesto fundamentalmente por los salarios.

Los servicios públicos son la prestación organizada y realizada por la Administración del Ministerio de Salud. Son actividades de interés general para cubrir las necesidades colectivas, desarrolladas por un poder público o por un concesionario al que se le adjudica su administración; es decir, tienen carácter público incluso cuando el medio empleado es una sociedad privada o un particular.

Esta conceptualización del servicio público es importante por cuanto debemos romper la dialéctica sanidad pública-sanidad privada.  Servicio para pobres o para clase media.

Lo esencial es la prestación de los servicios que el ciudadano necesita, teniendo menor importancia quién los presta, siempre que la financiación y el control sean públicos.

El objetivo principal de la asistencia sanitaria debe ser la prestación de servicios de calidad mediante la utilización óptima de todos los recursos existentes: públicos y privados.

Un elemento de convergencia en el debate sanidad pública-sanidad privada, suscitado en los países con sistemas sanitarios predominantemente públicos, estriba en separar la financiación de la provisión de atención sanitaria. Esta separación replantea el papel del sector público que, según algunos autores, pasaría a ser el garante de la financiación y de la calidad de la asistencia, pero no necesariamente el proveedor de la misma. En este sentido, la oferta sanitaria debería ser ˙técnicamente eficiente, lo mismo que su propiedad y estructura, cualquiera que puedan ser. De forma más rotunda, la oferta sanitaria no debería ser juzgada con criterios ideológicos, sino prácticos

La fortaleza de los servicios. Los servicios tradicionales se han fortalecido a lo largo de los años, destacando entre ellos los servicios sanitarios, cuyos clientes han sido considerados beneficiarios durante mucho tiempo.

  1. La imagen de la empresa. Al igual que de otras empresas, puede decirse que la imagen del hospital es intimidante y desagradable, a pesar de los esfuerzos por humanizar los servicios.
  2. La interacción individual con los clientes. En muchas clases de empresas existe un grado excesivo de dependencia del cliente. Entre ellas se encuentra el sistema sanitario, el cual, por otra parte, carece de una estrategia de marketing y de comunicación y está· sujeto a una reglamentación excesiva.
  3. La propia naturaleza del servicio. El servicio, en sí mismo, puede ser un elemento de desconfianza y desagrado cuando es percibido como una obligación a la que hay que someterse.

Los servicios son productos intangibles, no tienen existencia más que en la medida en que son producidos y consumidos; el usuario potencial no tiene, pues, la posibilidad de inspeccionar el servicio antes de adquirirlo.

Esta característica conlleva un mayor nivel de riesgo percibido por el usuario -riesgo funcional, económico, social, físico e, incluso, riesgo moral-, que obliga a la empresa de servicio a intentar reducirlo.

La producción de las empresas se clasifica en tres tipos: bienes, bienes asociados a servicios y servicios; cada uno de ellos puede tipificarse en normalizado, diferenciado y personalizado.

Al combinar esta clasificación -según la naturaleza del producto- con el grado de tangibilidad y de implicación del cliente, se construye una matriz en la cual los servicios sanitarios profesionales se definen como servicios personalizados con una baja tangibilidad y un grado elevado de compromiso por parte del usuario. Sin embargo, la clasificación de los servicios sanitarios institucionalizados y dirigidos a todo el mercado es más compleja. Los productos hospitalarios en su gran mayoría son intangibles. Muchos de los procesos están normalizados, son iguales para todos. La atención médica constituye un servicio diferenciado que cambia según determinadas variables como la edad, el sexo, la patología o los medios disponibles; no obstante, está· normalizada en los aspectos generales y personalizada en los detalles. Existe una gran implicancia en el cliente, aunque éste tiene un bajo poder de decisión.

La intangibilidad de los servicios condiciona que su grado de calidad dependa de la percepción y evaluación de los usuarios (también de los financiadores)

Los servicios de salud Se producen al mismo tiempo que se consumen.

La simultaneidad producción-consumo conlleva que el cliente capte el ambiente de la empresa de servicio e incorpore estas vivencias a su experiencia. Las discusiones, el desorden, decisiones contrapuestas, incumplimientos de horarios.

El servicio se elabora, comercializa y consume en el mismo momento. La simultaneidad del proceso producción-consumo reúne características que pueden ser causa de diversos problemas.

En la producción del servicio se necesita integrar el factor humano y el factor técnico (equipos, métodos y procedimientos).

Empresa y cliente pueden vincularse a largo plazo e, incluso, como ocurre en el ·ámbito sanitario, puede transcurrir mucho tiempo entre el pago del servicio y la prestación del mismo.

Un servicio bien diseñado puede fallar en el momento de llegar al cliente, y mal prestado es irreparable.

Hay un fuerte involucramiento del factor humano y el cliente participa en la elaboración del servicio.

Al coincidir la producción y el consumo del servicio en el tiempo y el espacio, es difícil realizar el control de calidad: hay que conseguir que muchas personas se aproximen al mismo grado de calidad y que todas ellas compartan la preocupación por aquella.

 La calidad se alcanza en el mismo momento de la interacción proveedor-cliente, circunstancia que dificulta el control externo de la calidad del servicio

 Ahora bien, entre las ventajas de la simultaneidad del proceso producción-consumo del servicio destaca que éste puede ser modificado y mejorado con facilidad y sin necesidad de diseñarlo de nuevo, permitiendo la personalización.

Los principios básicos reguladores de la gestión de los servicios públicos son:

  1.  La igualdad de tratamiento para todos los relacionados con el servicio, aunque éste no se haya diseñado para toda la población.
  2. La continuidad temporal y espacial en la prestación del servicio, acercar el servicio al ciudadano y prolongarlo en el tiempo. Ambas características son atributos de calidad de gran magnitud en la asistencia sanitaria.
  3. El cambio continuo, tanto para mantener el grado de calidad como para adelantarse a una sociedad en permanente evolución. Por otra parte, hay que modificar la orientación y acercarse al mercado, olvidando que el hecho de tener una clientela cautiva otorga un inmenso poder sobre la misma.

Los servicios de salud se prestan tras una solicitud, instantánea, emergente, urgente o programada, pero no siempre es bueno, la organización actual de los sistemas de salud exige una actitud proactiva de quienes gestionan los servicios, identificar la demanda potencial y generar conciencia para la prevención. Tienen una dimensión temporal, especial y fundamentalmente el tiempo de atención, espera y seguimiento. La calidad no puede predeterminarse. Pero hay que estabilizar los procesos. La calidad es tanto objetiva como subjetiva.

El triángulo del servicio lo forman sus actores -la empresa de servicio, sus empleados y los clientes- y las relaciones establecidas entre ellos. La gestión del triángulo del servicio forma parte de las estrategias competitivas. Estriba en lograr y mantener el equilibrio entre dichas relaciones a fin de que tanto los clientes como los trabajadores permanezcan fieles a la organización. Con objeto de conseguir la fidelidad, se debe procurar hacer más visible la empresa tanto a un colectivo como al otro y mostrar a los clientes la capacidad operativa y la oferta de productos. O lo que es lo mismo, la gestión del triángulo del servicio implica el desarrollo de políticas de calidad, de marketing, de servicio al cliente y de recursos humanos.

El personal.

Es el recurso principal de las empresas de servicio, debido a su impacto directo sobre la calidad del servicio. Las tres acciones más importantes que deben desarrollarse sobre el personal son:

1. Motivación. La Dirección debe seleccionar al personal según su capacidad e idoneidad para desempeñar el trabajo, rodearlo de un ambiente laboral apropiado y explotar sus aptitudes con métodos de trabajo creativos que le permitan desarrollarse. También debe ayudarle a comprender los objetivos de calidad y a sentir el ambiente y la influencia de la calidad en toda la organización. Tiene que reconocer los logros del personal, motivarlo periódicamente, poner en marcha programas de desarrollo personal, etc.

2. Adiestramiento y desarrollo. La formación proporciona los conocimientos necesarios para cambiar y mejorar el servicio. Incluye a todo el personal, desde los ejecutivos en la gestión de la calidad hasta los trabaja dores, en su tarea de traducir en hechos, día a día, la política y objetivos de calidad y lograr la satisfacción del cliente. Significa formar en procedimientos, control de procesos, recogida de datos, conocimiento, análisis y resolución de problemas, etc.

3. Comunicación. El personal debe tener conocimientos adecuados y experiencia en comunicación. Ha de ser capaz de interactuar al tiempo que presta el servicio. Por otra parte, las actividades en grupo dan la oportunidad de participar y cooperar en la solución de los problemas. La comunicación debe darse en todos los niveles de la empresa, lo cual exige disponer de un sistema de información adecuado como instrumento esencial de la comunicación y las prestaciones.

Un servicio es de calidad cuando satisface las necesidades del cliente en cuanto a seguridad, fiabilidad y prestaciones. Como en los bienes, los servicios son de calidad cuando son conformes con su diseño.

La calidad hay que medirla y controlarla

• Según el enfoque del análisis:

1. De estructura.

 2. De proceso.

3. De resultado.

• Según la fuente:

1. Normativos: basados en la opinión de los expertos. Su modelo está presente en la bibliografía. Son los criterios ideales; pero, por ser utópico utilizarlos, sólo es posible seleccionar algunos de ellos.

2. Empíricos: inferidos de la práctica actual; también se los denomina norma. Los problemas que pueden presentar su utilización son que estén seleccionados según los conocimientos convencionales y que sean irrelevantes. Los criterios empíricos son el resultado del ajuste de los criterios normativos a las condiciones operativas.

• Según su expresión:

1. Implícitos: son la opinión personal del evaluador experto; su fiabilidad es muy baja.

2. Explícitos: son determinados previamente a la evaluación; su fiabilidad es más consistente que la de los anteriores.

• Según el formato:

1. Lineales: expresados en forma de lista.

2. Parcialmente ramificados: criterios con excepciones.

 3. Totalmente ramificados: criterios expresados de forma encadenada; dan lugar a una secuencia lógica: el mapa de criterios o el árbol de decisiones.

• Según la ponderación:

1. No ponderados: todos tienen el mismo peso específico.

2. Ponderados: cada uno tiene una importancia relativa diferente.

• Según su campo de aplicación:

 1. Generales: se centran en los incidentes críticos de la atención al cliente; su utilidad es mayor en el análisis del proceso.

2. Específicos: definen el modelo de buena asistencia de cada enferme dad; su utilidad es mayor en el análisis de los resultados.

Recomendaciones para el desarrollo organizativo

El informe ofrece un conjunto de recomendaciones procedentes de cada uno de los grupos de trabajo organizados. Como lo que nos ocupa es la gestión, transcribimos a continuación las nueve recomendaciones planteadas por el grupo de trabajo de desarrollo organizativo.  

  1. Las organizaciones deben garantizar que los pacientes, ciudadanos y profesionales estén involucrados en el codiseño de proyectos de transformación, identificando cómo mejorar la experiencia del paciente y la productividad de los profesionales. 
  2. Los roles de los que ocupan responsabilidades deberían ser desarrollados con la misión de asesorar sobre las oportunidades que ofrecen las tecnologías de salud digital e identificar déficits de habilidades locales. 
  3. Para estar preparados digitalmente, los profesionales sanitarios necesitarán programas formativos sobre tecnologías de salud digital. 
  4. Cada organización debería asignar responsabilidades ejecutivas para la adopción segura, efectiva y amplia de tecnologías de salud digital, centrándose en los resultados clínicos y en la promoción efectiva y consistente de la implicación de los profesionales.
  5. Entre estas responsabilidades se encontraría la gestión del conocimiento para facilitar el aprendizaje y experimentación de los profesionales a fin de acelerar la adopción de las innovaciones exitosas.
  6. El NHS debería reforzar los sistemas para difundir las lecciones de la adopción temprana de innovaciones y compartir ejemplos de programas de cambio tecnológico efectivos y basados en la evidencia. 
  7. Las organizaciones sanitarias deberían utilizar marcos validados para la implantación de soluciones tecnológicas y asegurar que los profesionales están formados para su uso. 
  8. El NHS debería apoyar la colaboración entre este organismo y la industria para mejorar las habilidades y el talento de los profesionales sanitarios.
  9. El NHS debería colaborar con stakeholders de todos los sectores para revisar la regulación y nivel de conformidad de las nuevas tecnologías de salud digital, incluyendo guías y formación en ciberseguridad, privacidad de datos y aprendizajes procedentes de otros sistemas de salud internacionales.

En su conjunto, estas recomendaciones invitan a las organizaciones sanitarias del NHS a anticiparse al futuro y revitalizar su cultura de innovación y aprendizaje a lo largo y ancho de la organización. Su relectura en clave del actual contexto, y vista la forzosa capacidad de adaptación digital acontecida en el último año, refuerza las principales líneas de acción, siendo su aplicación extensible a nuestro contexto sanitario sin necesidad de maquillaje

Mejora de la Calidad en el Sistema de Salud: Claves y Estrategias

ESCRITO POR

Mohammed M. Albaadani, Adel Omar Bataweel, Alaa Mahmoud Ismail, Jameelah Mohammed Yaqoob, Ebrahim Sarwi Asiri, Hesham Ahmed Eid, Khaled M. Kasasbeh, Mohamed Fathy Shaban, Nasr Ali Mohammed, Samir Mohammed Bawazir, Siham Mohammed Saleh y Yasser Sami Amer

1. Introducción

El sistema de salud está diseñado para producir salud, pero puede hacer lo contrario y causar daño. Hay muchos factores que influyen en la probabilidad de error. Estos factores incluyen el diseño de dispositivos médicos, el volumen de tareas, la unidad y claridad de las pautas y políticas, el comportamiento de otros que se centran en estrategias que maximizan la frecuencia con la que las cosas salen bien, la dependencia de los proveedores de atención médica entre sí, la diversidad de pacientes. , médicos y otro personal, la vulnerabilidad de los pacientes, las variaciones en la distribución física de los entornos clínicos, la variabilidad o falta de regulaciones, la implementación de nuevas tecnologías, la diversidad de vías de atención y organizaciones involucradas1 , 2 ].

Estos factores no sólo aumentan la vulnerabilidad de los pacientes a sufrir daños, sino que también hacen que el sistema sanitario sea muy complejo y caótico. Por lo tanto, existe una necesidad urgente de soluciones viables para hacer frente a estos desafíos y estandarizar los procesos de atención médica, haciendo que el sistema de salud sea seguro, eficaz y más eficiente. Las iniciativas de mejora de la calidad desempeñan un papel clave a la hora de mejorar la calidad de los procesos en los hospitales y mejorar los resultados de seguridad del paciente. Al implementar prácticas y pautas clínicas basadas en evidencia, las organizaciones de atención médica pueden garantizar que los pacientes reciban terapias apropiadas y efectivas que se adapten a sus necesidades individuales [ 3 ].

La mejora de la calidad se define como un enfoque sistemático que se guía por datos para mejorar los servicios de salud y la calidad de la atención y los resultados para los pacientes basándose en cambios iterativos, pruebas y mediciones continuas y el empoderamiento de los equipos de primera línea [ 4 ].

También se define como el monitoreo, evaluación y mejora de los estándares de calidad de la atención médica, así como la implementación de una serie de procesos rigurosos y sistemáticos en toda la organización que resultan en una mejora mensurable en los servicios de atención médica [ 5 ].

Por otro lado, la mejora continua de la calidad (CQI) se define como una mejora incremental progresiva de los procesos, la seguridad y la atención al paciente [ 6 ]. El concepto de CQI se originó en Japón después de la Segunda Guerra Mundial y se utilizó ampliamente en los sectores industrial y manufacturero y se ha utilizado en el sector de la salud [ 7 , 8 ]. A lo largo de varios años, la mejora continua de la calidad ha evolucionado rápidamente y se han desarrollado muchas metodologías para guiar a las organizaciones hacia la racionalización de sus procesos, la reducción del desperdicio y la mejora de la eficiencia. Existen muchas herramientas y enfoques de mejora de la calidad que incluyen la auditoría clínica; Planificar, Hacer, Estudiar, Actuar; modelo de mejora; LEAN/Seis Sigma; evaluación comparativa de rendimiento, mapeo de procesos y control estadístico de procesos [ 9 ].

2. Metodología

Para este capítulo, llevamos a cabo una investigación exhaustiva utilizando un enfoque de búsqueda bibliográfica integral. Exploramos bases de datos bibliográficas basadas en Internet, como Google™ Scholar y PubMed, así como sitios web directos de revistas, libros, cursos de capacitación, programas y sitios web de referencia revisados ​​por pares de buena reputación. Joint Commission International (JCI), Sociedad Internacional para la Calidad en la Atención Médica (ISQua) y el Institute of Healthcare Improvement (IHI) relacionados con la investigación sobre la calidad, la seguridad y la mejora de la atención sanitaria. Nuestros términos de búsqueda específicos incluyeron, entre otros, «seguridad del paciente», «calidad de la atención médica», «calidad de la atención médica», «atención médica basada en evidencia», «mejora de la calidad», «investigación de mejora», «investigación de implementación», «calidad». de atención de salud”, “directrices de práctica”, “auditoría clínica”, “acreditación”, “paquetes de atención”, “paquete de atención al paciente”, “gestión continua de la calidad”, “gestión, calidad total” y “educación”. Inicialmente, encontramos 230 resultados y refinamos nuestra lista de referencias a aproximadamente 150 muy relevantes para el enfoque de nuestro capítulo. Una selección adicional excluyó los recursos que no estaban alineados con el alcance, lo que resultó en una lista final de 65 citas incluidas en este capítulo.

3. ¿Qué es la variación?

Dado que este capítulo busca proporcionar algunas herramientas para reducir la variación que podría afectar el resultado de los servicios de atención brindados, es muy importante arrojar luz sobre este concepto. Variación significa desviación de la norma. En la práctica clínica, la variación significa diferencias en los procesos o resultados de la atención médica, en comparación con sus pares o con un estándar de oro, como una recomendación de una guía basada en evidencia10 ]. Las variaciones en la atención médica son amplias y pueden incluir una variedad de diferentes opciones de tratamiento, procedimientos de diagnóstico y dosis de medicamentos. La variación no es necesariamente mala y puede ser buena siempre que se produzca dentro de ciertos parámetros. Las variaciones clínicas pueden estar justificadas o injustificadas. La variación clínica justificada es esencialmente inevitable, ya que todos los médicos, enfermeras y otros profesionales tienen una comprensión o percepción diferente de un problema particular y utilizan diferentes protocolos de manejo de problemas. Por otro lado, la variación clínica injustificada se refiere al uso excesivo o insuficiente de ciertas terapias, tratamientos o materiales de diagnóstico de una manera que potencialmente perjudica los resultados de los pacientes o la sostenibilidad del sistema de salud. El segundo tipo de variación es mucho más problemático en la práctica sanitaria porque puede aumentar la vulnerabilidad a errores [ 11 ].

4. Fuentes de variación

Las principales fuentes de variación se pueden agrupar en dos clases principales: variación de causa común, también llamada variación aleatoria, que puede ocurrir en procesos estables y variación de causa especial, que se observa principalmente en procesos inestables. Ambos tipos se explicarán más adelante.

Factores que contribuyen a la variabilidad de la atención sanitaria

La variabilidad en la práctica de la atención clínica a menudo se debe a dos cuestiones distintas [ 12 ]:

  1. Variabilidad operativa Se refiere a las diferencias en la atención brindada directamente por los diferentes involucrados en el proceso de atención al paciente. Si bien cada proveedor brinda atención en función de su comprensión del diagnóstico y el plan de tratamiento del paciente, esto puede generar diferencias significativas en la forma de brindar atención al paciente.
  2. Variabilidad del conocimiento Se refiere a las diferencias en la experiencia entre el personal médico. Este tipo de variabilidad suele ser difícil de evaluar porque se basa en el nivel educativo y de experiencia de un proveedor individual.

En este capítulo, intentaremos resaltar las iniciativas de mejora de alta calidad que desempeñan un papel importante en la estandarización de los procesos de atención médica, la reducción de la variación en la práctica clínica y el logro de resultados predecibles para los pacientes, los sistemas de atención médica y las organizaciones. Estas iniciativas incluyen:

  1. Guías y vías de práctica clínica.
  2. Políticas y procedimientos (P&P)
  3. Rendimiento basado en datos
  4. La metodología 5S
  5. Proyecto choca los 5
  6. Auditoría clínica
  7. calidad de pensamiento
  8. Educación y entrenamiento
  9. Proceso de acreditación
  10. Paquetes de cuidados

6. Guías y vías de práctica clínica

6.1 Antecedentes

Las guías de práctica clínica (GPC) y las vías de atención integrada (PIC) desempeñan un papel vital en la atención sanitaria moderna al proporcionar un marco para estandarizar las prácticas médicas y mejorar la calidad y seguridad de la atención al paciente. Estas herramientas basadas en evidencia ofrecen a los profesionales de la salud un enfoque estructurado para la toma de decisiones clínicas, garantizando que los pacientes reciban la atención más eficaz y adecuada. Este artículo explora la importancia de las GPC y las PCI para mejorar los resultados de la atención sanitaria, la mejora de la calidad y la seguridad del paciente.

Guías de práctica clínica (GPC)son recomendaciones y declaraciones basadas en evidencia desarrolladas sistemáticamente que guían a los profesionales de la salud en la toma de decisiones informadas sobre las intervenciones de atención médica más apropiadas para situaciones o condiciones clínicas específicas. Las GPC suelen basarse en una revisión exhaustiva de la mejor evidencia médica disponible, el consenso de expertos y la consideración de los valores y preferencias de los pacientes. Su objetivo es estandarizar y mejorar la calidad de la atención sanitaria proporcionando un marco estructurado para la toma de decisiones clínicas, el diagnóstico, el tratamiento y la gestión de pacientes [ 13 ].

Vías de atención integrada (PIC),También conocidos como vías de atención o vías clínicas, son planes de atención multidisciplinarios que describen los pasos, actividades e intervenciones esenciales necesarios para el manejo eficaz de pacientes con afecciones médicas específicas, a lo largo de todo el proceso de atención. Los ICP están diseñados para promover la colaboración entre profesionales de la salud de diversas disciplinas y garantizar una prestación de atención fluida y coordinada. A menudo incorporan GPC y prácticas basadas en evidencia en un marco estructurado que ayuda a optimizar los resultados de los pacientes, agilizar los procesos de atención médica y mejorar la participación del paciente y el cuidador. También se consideran uno de los principales tipos de herramientas de implementación de GPC [ 14 , 15 ]. Los PCI son particularmente valiosos para el manejo de condiciones complejas o crónicas al delinear las trayectorias de atención más apropiadas y facilitar la comunicación y la continuidad de la atención entre los proveedores de atención médica.

6.2 Medicina basada en la evidencia y GPC

La medicina basada en la evidencia (MBE) es de suma importancia en la atención médica, ya que garantiza que las decisiones e intervenciones clínicas se basen en la mejor evidencia científica disponible. La EBM promueve la prestación de atención racional, eficiente y centrada en el paciente mediante la integración sistemática de resultados de investigaciones rigurosas con la experiencia clínica y los valores y preferencias de los pacientes. Mejora la calidad y la seguridad de la atención sanitaria, reduciendo las variaciones en la práctica y minimizando el potencial de riesgo o daño. Al adherirse a los principios de la MBE, los profesionales de la salud pueden optimizar la precisión del diagnóstico y los resultados del tratamiento, reducir las intervenciones innecesarias y asignar recursos de manera más efectiva, lo que en última instancia conduce a mejores resultados para los pacientes, una mayor satisfacción del paciente y el avance continuo del conocimiento y la práctica médica [ 13 ]. .

La EBM constituye la base de la atención sanitaria moderna y contemporánea. Las GPC y las PCI son herramientas esenciales para aplicar la MBE y la atención sanitaria basada en la evidencia en general, ya que traducen los últimos hallazgos de las investigaciones en recomendaciones prácticas para la práctica clínica y sirven como puente entre la investigación y la atención al paciente.

Una de las funciones principales de las GPC y los PCI es estandarizar la atención en todos los entornos sanitarios, lo que a su vez conduce a una mayor coherencia, integración y previsibilidad en la prestación de atención sanitaria. Cuando los profesionales sanitarios siguen las GPC y las PIC establecidas, los pacientes pueden esperar un nivel de atención uniforme, lo que reduce las variaciones y la posibilidad de errores. Esta estandarización es particularmente crítica en áreas complejas y de alto riesgo, como la cirugía y los cuidados intensivos.

6.3 Mejorar la calidad y la seguridad de la atención

El cumplimiento de las GPC y las PIC puede mejorar significativamente la calidad de la atención brindada a los pacientes [ 16 , 17 ]. Siguiendo recomendaciones basadas en evidencia, los proveedores de atención médica pueden optimizar los planes de tratamiento, reducir las complicaciones y lograr mejores resultados para los pacientes. Las GPC ayudan a identificar las mejores prácticas, lo que permite a las instituciones de salud medir y mejorar su desempeño continuamente.

La seguridad del paciente es una preocupación primordial en la atención sanitaria, y las GPC y las PIC contribuyen significativamente a minimizar los riesgos. Las GPC tienen un papel importante para ayudar a identificar y mitigar posibles errores y eventos adversos [ 15 , 18 ]. Orientan el control de infecciones, la gestión de medicamentos y otros aspectos críticos de la seguridad del paciente y, en última instancia, reducen la probabilidad de daño.

Además, al promover una atención eficiente y eficaz, estas herramientas pueden generar ahorros de costos para los sistemas de salud que resaltan aún más los beneficios económicos del uso de GPC e PCI. Los enfoques estandarizados reducen los procedimientos innecesarios, los reingresos hospitalarios y las complicaciones, lo que resulta en una mejor asignación de recursos y una mayor rentabilidad.

6.4 Desafíos en la implementación de directrices y vías

La implementación de GPC y sus PCI en entornos sanitarios enfrenta varios desafíos [ 15 , 18 , 19 ]. La complejidad de las GPC, los diferentes niveles de calidad de la evidencia y la necesidad de adaptación a los contextos locales (es decir, contextualización) pueden obstaculizar una implementación efectiva. Además, los profesionales sanitarios pueden experimentar una sobrecarga de información, lo que dificulta mantenerse actualizados con numerosas GPC sobre los mismos temas de salud. Las barreras para la adopción incluyen la resistencia al cambio, la falta de conciencia y el tiempo y los recursos limitados. Las estrategias para superar estas barreras implican involucrar a todas las partes interesadas relevantes en el desarrollo o adaptación de las GPC, brindando capacitación regular, involucrando a defensores clínicos y de calidad, auditorías y retroalimentación periódicas, involucrando a los pacientes e integrando las GPC en los flujos de trabajo clínicos y las PCI. Los modelos exitosos, como el uso de registros médicos electrónicos para la difusión de GPC y el apoyo a las decisiones clínicas mediante la automatización o digitalización de GPC e ICP, han mostrado impactos positivos en la atención al paciente al mejorar la adherencia a las prácticas basadas en evidencia.

6.5 Futuro, innovaciones y el camino a seguir

El panorama de las GPC y los PCI está evolucionando con los avances en tecnología y metodología. A medida que la atención sanitaria avanza hacia una toma de decisiones más dinámica y en tiempo real, el desarrollo y la difusión de las GPC incorporan cada vez más análisis de datos sofisticados y plataformas digitales. Esta evolución tiene como objetivo garantizar que las directrices estén actualizadas, basadas en evidencia y fácilmente accesibles para los profesionales de la salud, especialmente con conceptos emergentes como GPC vivas, revisiones sistemáticas vivas y evidencia de esfera viva [ 17 ].

Las tecnologías emergentes, como el aprendizaje automático y el procesamiento del lenguaje natural, están revolucionando la forma en que se desarrollan y difunden las GPC. Estas tecnologías facilitan el análisis de grandes conjuntos de datos para identificar patrones y tendencias que pueden informar el desarrollo de CPG. Además, las plataformas de difusión digital, incluidas aplicaciones móviles y portales en línea, están facilitando a los proveedores de atención médica el acceso y la aplicación de directrices en la práctica clínica.

Se espera que la integración de la inteligencia artificial (IA) y el análisis de datos allane el camino para recomendaciones personalizadas de GPC. Los algoritmos de IA pueden analizar datos de pacientes, considerar condiciones y preferencias de salud individuales y sugerir planes y vías de atención personalizados. Este enfoque tiene como objetivo mejorar la precisión de los tratamientos, mejorar los resultados de los pacientes y optimizar los procesos de toma de decisiones clínicas, marcando el comienzo de una nueva era de medicina personalizada en la implementación de GPC.

7. Políticas y Procedimientos (P&P)

7.1 Antecedentes

Las políticas son definidas por la Joint Commission International (JCI) como reglas y principios que guían e informan los procedimientos y procesos de la organización, mientras que un procedimiento se define como instrucciones paso a paso sobre cómo se realiza una tarea [ 20 ]. La prestación de servicios sanitarios de alta calidad requiere políticas y procedimientos actualizados que reflejen las últimas buenas prácticas y garanticen el cumplimiento de los requisitos reglamentarios y legislativos [ 21 ]. Además de su función de facilitar el cumplimiento de las leyes sanitarias, los requisitos de acreditación, las licencias y los estándares de certificación, los equipos clínicos, incluidos médicos, enfermeras, farmacéuticos y otros proveedores de atención que participan en la atención al paciente, los P&P pueden desempeñar un papel vital a la hora de comunicar las expectativas. y estándares para el personal, establecer pautas para las operaciones y mejoras diarias, optimizar los procesos y mejorar la seguridad del paciente [ 22 ].

7.2 ¿Por qué las políticas y procedimientos son importantes?

Las políticas y procedimientos son componentes esenciales de programas eficaces de mejora de la calidad y seguridad del paciente por las siguientes razones:

  1. Ayudar en la realización de la atención diaria al paciente aclarando las funciones y responsabilidades.
  2. Servir como una herramienta de comunicación única entre el equipo de tratamiento.
  3. Unifique las prácticas entre equipos multidisciplinarios y reduzca la posible tasa de error que podría ocurrir debido a variaciones en la práctica clínica.
  4. Mejorar la consistencia y precisión del proceso clínico.
  5. Orientar el proceso de toma de decisiones.
  6. Proteger la reputación de la organización y minimizar cualquier responsabilidad potencial.
  7. Mejorar la confianza y la satisfacción en el trabajo en equipo.

7.3 Orientación general para redactar P&P eficaces

Todas las políticas y procedimientos deben redactarse en un lenguaje sencillo y claro para que sean comprensibles para todos. Evite el uso de abreviaturas que puedan interrumpir o confundir al lector. Se recomienda evitar el uso de oraciones complejas con múltiples cláusulas que complicarían la comprensión de qué trata la política. También deben indicar claramente quién hace qué y articular las funciones y responsabilidades de las personas y departamentos responsables de llevar a cabo determinadas tareas. Finalmente, todos los P&P deben ser accesibles para todos los equipos.

7.4 Tipos de P&P de atención sanitaria

Los P&P de atención médica se pueden dividir en cinco tipos principales [ 23 ]:

  1. Atencion al paciente: está relacionado con todos los P&P que guían a los médicos para realizar operaciones diarias y de rutina de atención al paciente en la práctica de atención médica.
  2. Salud y seguridad: cualquier tipo de política que ayude al personal a afrontar y manejar cualquier riesgo de seguridad y salud que pueda surgir durante la atención al paciente.
  3. Manejo y manejo de medicamentos: todo tipo de políticas y directrices que ayuden en el manejo del ciclo de gestión de medicamentos: transferencia, almacenamiento, prescripción, preparación, administración, etc.
  4. Gestión de la información: todas las políticas que respaldan la gestión adecuada de la información confidencial dentro de los centros de atención médica. Pueden incluir temas como confidencialidad, seguridad, privacidad, integridad de la información y distribución de registros médicos. También incluye el tiempo de retención de los registros médicos de los pacientes y otra información.
  5. Recursos administrativos y humanos: se refiere a todas las políticas que tienen que ver con el reclutamiento, la retención, el desarrollo y la educación continua del personal.

7.5 Gestión de P&P

Las políticas y procedimientos deben desarrollarse a través de un proceso estandarizado y sistemático, comenzando por abordar la necesidad de los mismos que podría surgir de nuevos requisitos legales, y luego conformando un equipo multidisciplinario (propietarios) que será responsable de redactar, revisar, finalizar y aprobar las políticas y procedimientos. política. Antes de implementar los P&PS, el personal debe estar familiarizado con ellos y esto se puede lograr mediante una capacitación específica. Se debe monitorear la adherencia del personal y el equipo de mejora de la calidad debe plantear y solucionar cualquier desafío u obstáculo durante la implementación. Las políticas y procedimientos deben revisarse y actualizarse periódicamente para garantizar su relevancia y eficacia.

8. Rendimiento basado en datos

8.1 Antecedentes

Los datos son un recurso vital y valioso en la salud, son como una brújula o el tablero del vehículo que sirve para monitorear su desempeño y alertar al conductor de cualquier problema. En el campo de la atención médica, utilizamos indicadores clave de rendimiento (KPI) para rastrear el proceso de mejora (observar, analizar, optimizar y transformar un proceso de atención médica) y para asegurarnos de que el personal cumpla con los estándares de atención. Estas métricas también se pueden utilizar para comparar (evaluar) el desempeño de la organización con otros centros de atención médica similares e identificar áreas de mejora [ 24 ]. Además, pueden ayudar a respaldar la eficacia y eficiencia de la atención clínica, así como a mejorar la medición continua del desempeño [ 25 ]. Finalmente, estas métricas pueden permitir la toma de decisiones informadas basadas en modelos reales de prestación de atención médica; por ejemplo, los profesionales y líderes de la atención médica pueden utilizar datos precisos, válidos, confiables, oportunos, relevantes, legibles y completos para ajustar de manera proactiva el curso clínico del tratamiento para pacientes individuales [ 26 , 27 ]. Los indicadores de desempeño no deben verse como una herramienta de mejora de la calidad que proporcionará soluciones factibles sobre cómo solucionar los problemas de desempeño; actúan solo como medios de diagnóstico y alertan a la organización sobre cualquier desviación en el desempeño de sus procesos.

8.2 Fuentes de datos

Hay muchas fuentes para obtener datos, ya sean fuentes internas dentro del centro de atención médica o externas de organizaciones de acreditación, gubernamentales, semigubernamentales, de defensa del paciente sin fines de lucro y comerciales en el campo. Los datos recopilados de fuentes internas ayudan a evaluar periódicamente el desempeño de los procesos de atención médica, mientras que los datos utilizados de fuentes externas facilitan la comparación con otras organizaciones en el mismo campo y tienen un alcance de servicios similar, además de ayudar a establecer objetivos de desempeño. La Tabla 1 muestra las principales fuentes de datos.

Fuentes internasFuentes externas
Informes/resúmenes de ocurrenciaMedición de calidad continuaEncuestas, entrevistas, cuestionarios.Observación directa (auditoría clínica, recorridos)Historias clínicas, informes/perfiles (farmacia, laboratorio, banco de sangre, etc.)Informes de control de infeccionesInformes regulatorios y de acreditación.Hallazgos de la revisión clínicaSistema de notificación de incidentesInformes del registro nacionalInformes de Control de Enfermedades Transmisibles (CDC)Proyectos de investigación/literatura (p. ej., MEDLINE)Protocolos clínicos, directrices y parámetros de práctica (colegios y juntas médicas)Cámara de compensación de directrices nacionalesbiblioteca internacional de medidaInformes de organismos de acreditación

Tabla 1.

Fuente de datos.

8.3 Indicadores de desempeño

El seguimiento del rendimiento es un proceso continuo que implica la recopilación de datos para determinar si un servicio cumple con los estándares u objetivos deseados [ 27 ]. Los indicadores clave de rendimiento (KPI) son medidas de rendimiento bien definidas que se utilizan para observar, analizar, optimizar y transformar un proceso de atención médica para aumentar la satisfacción tanto de los pacientes como de los proveedores de atención médica. Estas métricas son comúnmente utilizadas por los centros de atención para comparar su desempeño con el de otros centros de atención e identificar áreas de mejora [ 24 ]. Las medidas de desempeño se formulan sobre la base de estándares determinados a través de literatura académica basada en evidencia o el consenso de expertos cuando la evidencia no está disponible [ 27 ].

8.4 Tipo de indicadores de desempeño

Según el modelo de Donabedian, los indicadores de desempeño se dividen en tres tipos: estructura, proceso y resultado:

  1. Medida de estructura: evalúa el contexto en el que se brinda atención médica desde dos aspectos: la capacidad de los entornos físicos (edificios, número de personal, costo por unidad y equipos, medicamentos y sistemas usados) y las capacidades de los proveedores de atención (calificaciones del personal, capacitación). y competencias).
  2. Medida del proceso: refleja la forma en que funcionan los sistemas y procesos de salud para lograr el resultado deseado mediante la aplicación de acciones específicas que sean consistentes con los estándares profesionales de atención y las pautas de diagnóstico basadas en evidencia.
  3. Medida de resultado: se refiere a los efectos o resultados de la atención sanitaria, como la reducción de la morbilidad y la mortalidad, la reducción de la duración de la estancia hospitalaria, la reducción de las infecciones adquiridas en el hospital, los incidentes adversos o los daños.

8.5 Medida de equilibrio

La medida de equilibrio es otro tipo de medida que tiene como objetivo observar un sistema desde diferentes direcciones/dimensiones. Cualquier cambio diseñado para mejorar una parte del sistema no debería causar nuevos problemas en otras partes del sistema. Por ejemplo, para reducir el tiempo que los pacientes pasan con un ventilador después de la cirugía, debemos asegurarnos de que las tasas de reintubación no aumenten.

8.6 ¿Qué es un punto de referencia?

Punto de referencia se refiere a un punto de referencia que se utiliza para evaluar el desempeño o la calidad de algo. Es un estándar o un conjunto de criterios con los que algo puede medirse o compararse [ 28 ]. La evaluación comparativa se puede realizar internamente comparando el desempeño de procesos específicos con procesos similares en diferentes áreas de la misma organización. Por ejemplo, comparar las tasas de neumonía asociada a ventilador (NAV) en diferentes unidades de cuidados intensivos médicos (UCI). Se puede hacer también externamente (local, nacional o internacional); dentro de organizaciones de atención médica de tamaño y alcance similar, contra la literatura de práctica médica o mediante la participación en bases de datos nacionales o internacionales. Ya sea una evaluación comparativa interna o externa, el objetivo final es proporcionar a los médicos información valiosa que los oriente en el proceso de toma de decisiones.

8.7 Variación del proceso

La variación se refiere a la falta de uniformidad y diferencia en el desempeño del proceso en comparación con el desempeño aceptable de sus pares. En la práctica clínica, la variación clínica puede generar una mala calidad de la atención, un desperdicio de recursos y un costo excesivo de los servicios [ 29 ].

8.8 Tipos de variaciones del proceso

Hay dos tipos de variaciones de proceso, variación por causa común y variación por causa especial. La Tabla 2 muestra las principales diferencias entre ellos [ 30 ].

Variación de causa comúnVariación de causa especial
Provocado por causas naturales u ordinarias.Causado por causas no ordinarias y antinaturales.
Inherente al sistema o proceso.No inherente al diseño del proceso.
PrevisibleImpredecible
Afecta todos los resultados de un proceso.Afecta algunos pero no necesariamente todos los aspectos del proceso.
Resultar en un proceso estableResultado en un proceso inestable
Desarrollar y probar ideas que podrían resultar en mejoras al proceso y al sistema.Requerir investigación de las causas subyacentes de las variaciones y tomar acciones correctas para solucionarlas.

Tabla 2.

Tipos de variaciones del proceso.

9. Metodología 5S

9.1 Antecedentes

La metodología 5S se identifica como una de las herramientas de gestión lean más comunes que se utilizan no sólo para mejorar el entorno laboral sino también para mejorar los aspectos funcionales del proceso. El 5S fue desarrollado en Japón y utilizado por Toyota [ 31 ]. La metodología 5S también se llama lean y está compuesta por cinco palabras japonesas Seiri, Seiton, Seiso, Seiketsu y Shitsuke, que significa ordenar, poner en orden, brillar, estandarizar y sostener. La metodología 5S es un conjunto de acciones que deben realizarse sistemáticamente en una secuencia, una tras otra, con la plena participación del personal responsable del proceso y debe repetirse continuamente [ 32 ]. La metodología 5S puede beneficiar a cualquier organización que esté genuinamente comprometida con ser menos derrochadora, más eficiente y interesada en mejorar la seguridad, establecer objetivos y optimizar el flujo de trabajo del proceso [ 33 ]. La Tabla 3 muestra los principios generales de las 5S.

japonésInglés¿De qué se trata?
SeiriClasificarEliminar elementos y herramientas innecesarios del área de trabajo.
SeitonColocarDisponer los elementos del área de trabajo de forma lógica y eficiente.
SeisoBrillarLimpiar el área de trabajo para mantener un ambiente seguro.
SeiketsuEstandarizarEstandarizar las mejores prácticas en el ámbito laboral inmediatamente después de implementar las primeras 3S.
ShitsukeSostenerHacer que los procesos ya desarrollados formen parte de la rutina diaria del practicante (autodisciplina).

Tabla 3.

Principios generales de la metodología 5S.

Para facilitar la aplicación de las 5S y evitar el retroceso de las primeras 3S y, en consecuencia, la implementación a largo plazo de toda la metodología, se recomienda dividirla en dos fases, la fase inicial se centra en el logro de las primeras 3S (Ordenar, Establecer , y Shine), y la segunda fase se centra en las últimas 2S (Estandarizar y Mantener) [ 32 ]. En el contexto de la mejora de la calidad de la atención sanitaria, la metodología 5S ha sido reconocida como una de las herramientas de mejora de la calidad y se utilizó para maximizar el valor añadido eliminando todos los factores innecesarios que no generan valor [ 34 ]. El método tuvo un gran impacto en la promoción efectiva de los servicios de salud y aumentó la motivación del personal en los centros de salud donde los recursos son escasos y prevalecen otros factores desmotivadores [ 35 , 36 ]. Por otro lado, la aplicación de las 5S puede mejorar la seguridad del paciente al reducir la tasa de errores, mejorar la eficiencia de los servicios de atención médica, reducir el tiempo de espera y crear un entorno más seguro y organizado para la atención al paciente.

9.2 Alcance del uso de las 5S en la práctica sanitaria

La metodología 5S se puede aplicar ampliamente en la práctica sanitaria. Se puede utilizar, por ejemplo, en las siguientes áreas:

  1. Sistemas de notificación de errores: implementar sistemas sólidos para informar y rastrear errores, cuasi accidentes y eventos adversos puede ayudar a identificar riesgos potenciales y prevenir sucesos futuros.
  2. Reconciliación de medicamentos: desarrollar procesos exhaustivos para conciliar el historial de medicación de un paciente es esencial para evitar eventos adversos relacionados con los medicamentos y garantizar una administración de medicamentos precisa y segura.
  3. Programas de prevención de caídas:La implementación de protocolos para evaluar y minimizar los riesgos de caídas para los pacientes, especialmente aquellos con problemas de movilidad, puede prevenir lesiones y mejorar la seguridad.
  4. Protocolos estandarizados: desarrollar protocolos estandarizados para diversos procedimientos y procesos de atención, como listas de verificación quirúrgica y protocolos de higiene de manos, puede mejorar la coherencia y reducir los errores.
  5. Protocolos de identificación de pacientes.: implementar protocolos estrictos para la identificación de pacientes, especialmente antes de administrar medicamentos o realizar cualquier procedimiento, puede mitigar el riesgo de errores.

9.3 Ejemplo de aplicación de las 5S en la práctica sanitaria

La metodología 5S se puede aplicar en áreas clínicas de la siguiente manera:

  1. Clasificar: esto implica eliminar elementos innecesarios de las áreas clínicas y operativas de los hospitales para eliminar el desorden y mejorar la eficiencia. En entornos de atención médica, esto puede ayudar a garantizar que los artículos esenciales para el cuidado del paciente sean fácilmente accesibles y, al mismo tiempo, reducir el riesgo de errores causados ​​por confusión o desorden; teniendo en cuenta que eliminar los equipos y suministros adicionales innecesarios disminuirá la posibilidad de cometer errores al utilizar los suministros incorrectos.
  2. Poner en orden: en las áreas de atención al paciente, esto puede implicar organizar suministros y equipos médicos de manera estandarizada y consistente, lo que facilita que los proveedores de atención médica encuentren rápidamente lo que necesitan y reducen la posibilidad de error.
  3. Brillar: en salud, estoS es una parte crucial de los programas de control de infecciones. Al mantener un entorno limpio y seguro, se reducirá el riesgo de daño al paciente debido a superficies o equipos contaminados. Si el área clínica se inspecciona cuidadosamente y se retiran del área todos los avisos antiguos, carteles, equipos rotos y máquinas no utilizadas, los peligros y riesgos potenciales se pueden identificar fácilmente [ 37 ]. El brillo se puede ampliar para incluir la limpieza de todo tipo de equipos que se encuentren en uso como computadoras, teclados, monitores, mesas, etc. La limpieza debe realizarse periódicamente con la plena participación de todo el personal del área. El uso de una lista de verificación de limpieza simple puede mejorar la ejecución de esta fase y ayudar al CQI y al departamento de control de infecciones en el proceso de rastreo [ 32 ].
  4. Estandarizar: Después de implementar las tres primeras 3S, el siguiente paso es estandarizar los procesos de atención para garantizar la coherencia y confiabilidad de la atención brindada a los pacientes. Esta S implica la creación de protocolos estandarizados para manejar las tareas clínicas diarias, como el proceso de administración de medicamentos, el traspaso de pacientes, la prevención de caídas de pacientes y otros procesos de cuidados críticos para minimizar cualquier potencial de errores y daños.
  5. Sostener: Esto puede implicar capacitación continua, auditorías periódicas y esfuerzos de mejora continua para garantizar que la seguridad del paciente siga siendo una prioridad absoluta. Para asegurar esta fase, se recomienda vincular esta S con un grupo de medidas clave de desempeño, en las que cualquier tendencia o variación especial se pueda desencadenar rápidamente.

10. El proyecto de las 5S altas

10.1 Antecedentes

Sin lugar a dudas, la seguridad del paciente ha ganado considerable atención y atención global por parte de líderes de salud, investigadores, proveedores de atención médica y organizaciones de desarrollo empresarial y de gestión. Es un principio fundamental de la atención al paciente de alta calidad [ 38 ]. La seguridad de los pacientes se ha incorporado en muchos modelos de prestación de atención sanitaria desarrollados por diversas organizaciones sanitarias; por ejemplo, es un componente clave de los seis dominios de calidad de la atención sanitaria del Instituto de Medicina (IOM), abreviados como STEEEP (Safe, Timely, Effective , Eficiente, Equitativa y Centrada en el Paciente).

Además, es uno de los indicadores y medidas clave utilizados para evaluar la seguridad de las prácticas sanitarias. La seguridad del paciente es definida por la Organización Mundial de la Salud (OMS) como la ausencia de daños evitables a un paciente y la reducción del riesgo de daños innecesarios asociados con la atención médica a un mínimo aceptable [ 39 ]. En el contexto de un sistema de salud más amplio, la seguridad del paciente es un marco de actividades organizadas que crea culturas, procesos, procedimientos, comportamientos, tecnologías y entornos en la atención de salud que reducen de manera consistente y sostenible los riesgos, reducen la ocurrencia de daños evitables, hacen que error menos probable y reducir el impacto del daño cuando ocurre [ 39 ]. La OMS había declarado y adoptado varias iniciativas importantes de seguridad del paciente, para instar y guiar a los estados miembros, particularmente en países de ingresos bajos y medianos con sistemas de salud frágiles, a centrarse y priorizar la seguridad del paciente como uno de los componentes más importantes de la prestación de atención médica a través de publicaciones. , desarrollo de capacidades, educación, campañas, herramientas y conferencias relevantes [ 40 ].

Manos limpias es una atención más segura, la cirugía segura salva vidas (lista de verificación de seguridad quirúrgica), la investigación sobre seguridad del paciente, la resistencia a los antimicrobianos y la guía curricular multiprofesional sobre seguridad del paciente, Global Patient Safety Collaborative (GPSC) y Medication without Harm se encuentran entre los Iniciativas globales de seguridad del paciente de la OMS [ 40 ]. El proyecto 5 s fue otra iniciativa de la OMS sobre seguridad del paciente y será el tema central de esta sección.

10.2 ¿Qué es el proyecto High 5s?

El proyecto High 5s es una de las importantes iniciativas globales de seguridad del paciente que fue lanzada por la Organización Mundial de la Salud (OMS) en 2006. Su objetivo es abordar las principales preocupaciones constantes sobre la seguridad del paciente en todo el mundo, así como facilitar la implementación y evaluación de soluciones estandarizadas de seguridad del paciente dentro de una comunidad de aprendizaje global para lograr reducciones mensurables, significativas y sostenibles en problemas desafiantes de seguridad del paciente [ 41 ].

10.3 Alcance del proyecto 5s

Los cinco componentes principales del proyecto High 5s son:

  1. Desarrollar e implementar protocolos operativos estandarizados (SOP)
  2. Crear una estrategia de evaluación de impacto.
  3. Recopile, informe y analice datos validados.
  4. Desarrollar una comunidad de aprendizaje colaborativo.
  5. Difundir las lecciones aprendidas a nivel mundial.

Hay cinco POE y los instrumentos de evaluación asociados que se desarrollaron entre 2007 y 2009 para abordar los siguientes desafíos: precisión de la medicación en las transiciones de la atención, procedimiento correcto en el lugar correcto del cuerpo, uso de medicamentos inyectables concentrados, comunicación durante los traspasos de atención al paciente y atención médica. -Infecciones asociadas [ 42 ].

10.4 Atributos del proyecto High 5s

Hay dos características únicas del proyecto High 5s que son [ 42 ]:

  1. Estandarizaciónes el proceso de desarrollar, acordar e implementar especificaciones, criterios, métodos, procesos, diseños o prácticas técnicas o uniformes que puedan aumentar la compatibilidad, interoperabilidad, seguridad, repetibilidad y calidad. La estandarización de procesos es la especificación y comunicación de un proceso con un nivel de detalle suficiente para permitir una implementación consistente y verificable por parte de diferentes usuarios en diferentes momentos y en diferentes entornos. La estandarización puede reducir la variación y minimizar la tendencia al fracaso del proceso. También permite el aprendizaje compartido, facilita el trabajo en equipo multidisciplinario y mejora la eficiencia en las interacciones al establecer condiciones óptimas.
  2. Evaluación:El enfoque de evaluación de proyectos High 5s aborda el desafío de la medición del impacto desde diferentes perspectivas, incluida la recopilación de datos cualitativos sobre las experiencias de implementación de SOP, los resultados cuantitativos de la medición del desempeño, el análisis de eventos y la evaluación de la cultura organizacional. Estos métodos se utilizaron para evaluar la viabilidad y el impacto de implementar protocolos estandarizados de seguridad del paciente.

11. Auditoría clínica

11.1 Antecedentes

Auditoría es una palabra latina que significa escuchar [ 43 ]. La auditoría clínica fue definida por el Instituto Nacional de Salud y Excelencia Clínica (NICE) como un proceso de mejora de la calidad que busca mejorar la atención al paciente y los resultados a través de una revisión sistemática según criterios explícitos y la implementación de cambios [ 44 ]. También se define como un proceso que busca identificar dónde se pueden realizar mejoras dentro de los servicios de salud midiéndolos con estándares basados ​​en evidencia [ 45 ].

11.2 Auditoría versus mejora de la calidad

Como mencionamos anteriormente en este capítulo, la mejora de la calidad (QI) es un enfoque sistemático que se utiliza para estudiar procesos completos (clínicos y no clínicos) que formulan sistemas de salud, a diferencia de la auditoría clínica, que tiene una orientación principalmente clínica. Aunque el proceso de auditoría es bastante más largo que algunos enfoques de mejora de la calidad como PDSA y puede llevar meses completarlo, ambas herramientas tienen el mismo objetivo: observar el estado actual de los estándares de atención médica y pensar cómo podrían mejorarse. Por otro lado, el alcance de la auditoría es más amplio que los enfoques de MC, puede realizarse a pequeña escala, por ejemplo, auditando un proceso específico en el hospital, o auditando todo el nivel de atención (Atención Primaria, Atención Domiciliaria, y un grupo de Hospitales (fideicomiso) y/o se puede realizar a nivel nacional (auditorías clínicas nacionales).

11.3 ¿Qué es la auditoría clínica?

La auditoría es una de las medidas clave de mejora de la calidad, así como uno de los principales pilares de la gobernanza clínica, y permite a las organizaciones sanitarias trabajar continuamente para mejorar la calidad de la atención y optimizar la seguridad del paciente mostrándoles dónde se están quedando cortos, permitiéndoles implementar las mejoras requeridas y repetir el ciclo para evaluar la efectividad del cambio implementado [ 46 ]. El objetivo principal de las auditorías clínicas es facilitar el proceso de mejora de la calidad porque será muy beneficioso y conducirá a mejores resultados para los pacientes. Las auditorías clínicas pueden analizar la atención a nivel nacional (auditorías clínicas nacionales) y las auditorías clínicas locales también se pueden llevar a cabo localmente en fideicomisos, hospitales o consultorios de atención primaria dondequiera que se brinde atención médica.

11.4 El ciclo de la auditoría clínica

Hay seis etapas del ciclo de auditoría comúnmente aceptado, y cada etapa se detalla a continuación [ 46 ]:

  1. Elija el tema de auditoría(identificar el problema), por ejemplo, pacientes que esperan demasiado en accidentes y emergencias (A&E).
  2. Definición de estándares/criterios, por ejemplo, las guías recomiendan que el 95% de los pacientes esperen <4 horas.
  3. Recolectar datos, por ejemplo, registra durante una semana cuánto tiempo esperan los pacientes (determinando que el 92% espera <4 h).
  4. Análisis, por ejemplo, 92 % frente al 95 % objetivo, áreas de mejora.
  5. Implementando el cambio, por ejemplo, un plan de acción para ayudar a alcanzar el objetivo.
  6. Reauditoría, por ejemplo, vuelva a realizar los pasos 1 a 5 hasta alcanzar el objetivo y luego establezca las medidas necesarias para sostener el cambio logrado.

11.5 Auditoría versus investigación

La auditoría clínica y la investigación pueden superponerse entre sí en la práctica clínica y es muy importante reconocer las diferencias entre ellas. La Tabla 4 explora las diferencias clave entre estas dos herramientas:

Auditoría clínicaInvestigación
Es un ciclo continuo de mejora.Es un estudio sistemático.
Apunta a:
Mide la efectividad de la atención médica en comparación con estándares de atención acordados y probados para una alta calidad.Tomar las acciones correctivas para alinear la práctica con estos estándares.Implementar, monitorear y sostener los cambios cuando esté indicado.
Apunta a:
Responder y analizar diversas cuestiones y acontecimientos en el campo de las ciencias.Desarrollar hipótesis y probar su validez.Mejorar la calidad de la atención generando conocimientos sobre lo que constituye la mejor práctica para informar las directrices.
Cuéntanos dónde lo estamos haciendo.Descubre lo que debes hacer

Tabla 4.

Diferencias clave entre auditoría clínica e investigación.

11.6 Barreras y factores facilitadores para una auditoría eficaz

Hay muchos factores que pueden influir en la realización de una buena auditoría, entre ellos la falta de experiencia, datos inadecuados debido a la falta de documentación o mantenimiento de registros, la auditoría se realiza de forma subjetiva y no se basa en estándares probados, la falta de apoyo de liderazgo y la escasez de recursos. debido a presupuestos limitados. La calidad de la retroalimentación también puede limitar los beneficios del cambio que se generaría a partir de la auditoría. Por el contrario, realizar una auditoría eficaz requiere capacitación, asignar tiempo al personal y tener una fuente confiable de datos como registros médicos electrónicos, un sistema de tecnología de la información que cierre la brecha entre los datos recopilados de rutina y la auditoría, así como la independencia del auditor clínico.

12. Calidad de pensamiento

Una de las definiciones de calidad es hacer bien lo correcto. Sin embargo, lo correcto no está determinado por la calidad per se, sino que en un nivel superior, como la planificación estratégica, podemos hacer nuestras tareas correctamente y sin fallas o daños. Los servicios de atención médica pueden ir más allá de ser simplemente una atención segura y ser oportunos, efectivos, eficientes, equitativos y centrados en el paciente.

Por lo tanto, la seguridad es la prioridad número uno ya que el paciente no debe añadir más problemas de salud negativos de los que ya tiene. Además, necesitan ser tratados por lo que vinieron a buscar con prontitud, con un resultado efectivo, de manera eficiente, con los mismos derechos que los demás y de manera amable. Esto se podría resumir también en tres palabras ideadas por el IHI (Institute of Healthcare Improvement): sé amable conmigo, trátame y no me hagas daño Figura 1 . Para lograr esto hay cuatro factores en juego que afectan estas dimensiones y provocan una menor calidad de la atención.

Figura 1. Los tres principios de atención del IHI.

Los tres principios de atención del IHI.

Hay cuatro factores del pensamiento sistémico Paciente, Proveedor, Entorno y Tarea, y como estamos usando un acrónimo, podríamos llamarlo PPET para abreviar, Figura 2 .

Figura 2. Cuatro componentes del pensamiento de calidad.
Figura 2.Cuatro componentes del pensamiento de calidad.

Se ha trabajado mucho en el factor ambiental (a veces llamado sistema o instalación y aquí incluye todo el entorno, desde equipos, dispositivos, luces, pisos, políticas y procedimientos, vías y protocolos), ya que se cree que fallará al proveedor. de hacer bien su tarea, y esto es cierto, pero resultó insuficiente ya que los índices de error van en aumento.

El factor paciente podría estar fuera del alcance de este capítulo, ya que necesita un capítulo completo sobre cómo comunicarse bien con los pacientes y obtener la información completa que permita a los proveedores lograr y alcanzar un diagnóstico adecuado, por ejemplo.

El factor de tarea también es otro factor importante donde diferentes tareas requieren demandas diferentes y mayores de conciencia y atención plena, como en el caso de las tareas basadas en reglas y conocimientos en comparación con las tareas basadas en habilidades o rutinas. Sin embargo, el factor más importante al que se le ha prestado poca atención es el factor proveedor. Los proveedores podrían involuntariamente no realizar sus tareas de manera adecuada, lo que provocaría fallas en el sistema y resultados indeseables para los pacientes. Aquí queremos hablar de la calidad del pensamiento del proveedor para alcanzar la dimensión de Calidad STEEEP (Segura, Oportuna, Efectiva, Eficiente, Equitativa y Centrada en el Paciente).

Se estaría de acuerdo en que diferentes proveedores pueden realizar la misma tarea de manera diferente e incluso el mismo proveedor puede realizarla con variaciones. Ciertos proveedores pueden realizar incorrectamente la misma tarea, pero otros no. De manera similar, algunos proveedores cometerán errores con los pacientes e incluso no seguirán la política y el procedimiento del sistema.

La calidad del trabajo o el desempeño está vinculada y afectada por los estilos de pensamiento, los rasgos de personalidad, la inteligencia emocional (IE) del proveedor y muchos otros factores intangibles como la psicopatía subclínica cuando se trata de comportamientos contraproducentes en el lugar de trabajo que comprometerían la seguridad del paciente. Por lo tanto, tal vez necesitemos idear una nueva terminología, como factores humanos internos y externos, para que sea más específica, de modo que los factores externos cubran todo lo que está fuera del proveedor (p. ej., sistema, entorno, políticas y procedimientos, pacientes, tareas, protocolos, clínica). vías, etc.) y factores internos que son intrínsecos o la estructura y composición del cerebro de los individuos que procesan internamente todo lo externo y producen cierto comportamiento en consecuencia.

Las organizaciones deberían comenzar a tomar en serio este aspecto para comprender las variaciones entre los proveedores de atención médica e incluso dentro de los mismos proveedores de servicios para comprender por qué se comportan de ciertas maneras que podrían exponerlos a más errores de seguridad del paciente e incluso comportamientos laborales contraproducentes. Por ejemplo, se encontró que el estilo de pensamiento en términos de estilo experiencial (ES, más asociado con efecto y respuesta rápida) y estilo racional (RS, más consciente y analítico) difería entre enfermeras y médicos. Las enfermeras dependieron significativamente más de la ES en comparación con los médicos y un aspecto positivo de esto es que las puntuaciones individuales más altas en la ES reportarían errores en comparación con las ES más bajas. Sin embargo, se demostró que las puntuaciones más altas en RS estaban relacionadas con tasas de error más bajas, pero es mejor si el individuo tuviera puntuaciones más altas tanto en RS como en ES para tener un efecto positivo real en la reducción de los errores clínicos [ 47 ].

Otro factor intrínseco que afecta la calidad del trabajo es la IE, que tiene muchas dimensiones. Por ejemplo, el pensamiento creativo se relacionó con el factor Sociabilidad de la IE, cuanto mayor es la puntuación más creativa es la persona. Además, estos factores también afectaron la tasa de error en la persona [ 48 ]. Otra dimensión de la IE que tiene un impacto positivo en la calidad de la atención es el autocontrol, donde las puntuaciones más altas tuvieron una calidad de atención significativamente más segura [ 49 ].

En el lado negativo, puntuaciones más bajas en IE se asocian con autolesiones y trastornos de la personalidad que podrían ser perjudiciales para la seguridad del paciente [ 49 ].

Se demostró que los rasgos de personalidad predicen qué individuo podría tener un mayor riesgo de cometer errores, tener cualidades negativas en el lugar de trabajo como el acoso e incluso cómo atenderían las necesidades de los pacientes. Puntuaciones más altas en el rasgo de personalidad de Escrupulosidad reducirían el riesgo de errores clínicos y en el personal de farmacia esto tuvo un efecto positivo en cómo el personal de farmacia recomendaría tratamientos que tienen menos probabilidades de causar dolor o interferir con las actividades diarias del paciente, mejorando así una atención más segura y mejor calidad de la experiencia del paciente [ 50 ].

El rasgo de personalidad amabilidad también tuvo un impacto positivo en la calidad de la atención si el individuo obtuvo puntuaciones más altas; sin embargo, tiene un efecto perjudicial en la calidad de la atención desde el punto de vista de la tasa de error y la comunicación entre proveedor y paciente si la puntuación es baja y También hace que el individuo corra un riesgo significativamente mayor de sufrir acoso y violencia. En general, se encontró que los individuos con puntuaciones altas de amabilidad eran amigables, cooperativos y solidarios, mientras que los individuos con puntuaciones bajas tendían a ser egoístas y menos afectuosos. Además, las puntuaciones altas en neuroticismo se asociaron con violencia, más ansiedad, mayor riesgo de agotamiento y errores [ 49 ].

Una de las explicaciones por las que ciertos rasgos de personalidad y los individuos con IE corren mayor riesgo de recibir una atención de menor calidad desde un punto de vista de error, el acoso, la violencia, la menor cooperación y la menor capacidad de atención podrían deberse a que tienden a estar más ansiosos que otros. [ 51 ]. La atención sanitaria es un entorno estresante con largas horas de trabajo, menos tiempo para comidas adecuadas, agotamiento, falta de sueño y exigencias estresantes para la resolución de problemas y las necesidades de los pacientes. Si estas personas tuvieran más ansiedad como base normal, sentirían el estrés del trabajo incluso mucho más que otros. Se demostró que un estrés como este está asociado con un efecto negativo en el hipocampo y la amígdala que afecta su volumen, lo que a su vez afecta la memoria, el aprendizaje y el acceso a la información, serían mucho más emocionales y quedarían atrapados en un círculo vicioso que los llevaría a cometer errores. y comportamientos negativos en el lugar de trabajo [ 52 , 53 , 54 ].

En conclusión, la calidad del trabajo depende de factores externos e internos que rodean al proveedor, lo que lo pone en mayor riesgo de cometer errores y otros comportamientos negativos. Las organizaciones de atención médica deben tener un enfoque holístico de la calidad de la atención si quieren reducir el daño a los pacientes, al personal y a la organización.

13. Educación y formación

13.1 Antecedentes

La formación es importante en la atención sanitaria y social, para garantizar la seguridad de todos los implicados en la prestación de atención y de quienes la reciben y para mantener los más altos niveles de calidad de la atención [ 55 ]. Los programas de formación para la mejora de la calidad se definieron como cualquier actividad que tuviera como objetivo explícito enseñar a los profesionales métodos que podrían utilizarse para analizar y mejorar la calidad de la atención sanitaria. En los últimos años, estos programas han crecido rápidamente para incluir educación continua como talleres, cursos en línea, colaboraciones y capacitación ad hoc creada para respaldar la ejecución de proyectos de mejora específicos. Este crecimiento en los programas de capacitación de calidad ha ayudado a los participantes a mejorar sus conocimientos, habilidades y actitudes y a utilizar lo que han aprendido en su práctica clínica [ 56 ]. La educación y la capacitación pueden derribar barreras para brindar una atención segura, creando un ambiente donde todo el personal aprende de los errores, los pacientes están en el centro de la atención, son tratados con apertura y honestidad, y donde el personal está capacitado para centrarse en las necesidades de los pacientes [ 57 ]. Los programas de capacitación de calidad también pueden ayudar a los profesionales a cumplir con los estándares, políticas y pautas de práctica locales y nacionales requeridos y, en última instancia, a unificar los protocolos de atención.

13.2 ¿Cómo desarrollar un programa de formación eficaz?

El desarrollo de programas de capacitación efectivos sobre requisitos de calidad y seguridad del paciente puede comenzar con la evaluación de las necesidades de capacitación existentes (brechas: capacitación actual y aquellas requeridas para alcanzar el objetivo) y esto se puede hacer recopilando datos de diversas fuentes en el hospital y luego desarrollando la capacitación. programas basados ​​en los resultados de los análisis de deficiencias. La fuente de datos incluye, entre otros:

  • Informes de indicadores clave de rendimiento (KPI)
  • Sistema de notificación de incidentes
  • Recomendaciones del Análisis de Causa Raíz (RCA)
  • Hallazgos del organismo de acreditación
  • Recomendación de proyectos de mejora de la calidad.
  • Informes de seguimiento y auditoría.
  • Rondas de seguridad del paciente
  • Recomendaciones del análisis modal de fallos y efectos (FMEA)

La Tabla 5 muestra algunos ejemplos de estos programas de formación y sus beneficios para el profesional sanitario.

#EducaciónBeneficio
1Proceso de gestión de datosPermite al formador comprender todo el proceso de gestión de datos, incluida la recopilación, la validación y el análisis, así como realizar un seguimiento del rendimiento del proceso a lo largo del tiempo y detectar cualquier desviación.
2Metodologías de auditoría y seguimientoAyuda al formador a controlar el cumplimiento de los médicos con los estándares, directrices y políticas requeridos.
3Enfoques de mejora del rendimientoAyuda al formador a liderar el proceso de mejora mediante la utilización de las herramientas adecuadas de mejora de la calidad.
4Enfoques de gestión de riesgosYa sea que se trate de un enfoque proactivo como el Análisis modal de fallas y efectos (FMEA) o reactivo como el Análisis de causa raíz (RCA), el capacitador será capaz de pronosticar cualquier falla potencial que pueda ocurrir y cualquier falla real que ya haya ocurrido y establecer la reducción de riesgo adecuada. soluciones
5Requisitos de estándares de atenciónProporciona al formador conocimientos y habilidades sobre los estándares de atención al paciente requeridos y cómo cumplirlos a través de políticas, procedimientos y pautas de práctica clínica.

Tabla 5.

Programas de formación de calidad.

13.3 Evaluación del proceso de formación y educación

La evaluación de la capacitación es un componente esencial de las iniciativas de creación de capacidad. Ayuda a evaluar la eficacia del programa de formación, identifica áreas de mejora y garantiza que la formación satisfaga las necesidades de los participantes y que los recursos invertidos en la formación se utilicen de forma eficaz [ 57 ].

La evaluación se puede realizar mediante uno de los métodos de evaluación, como evaluaciones previas y posteriores a la capacitación, los cuatro niveles de evaluación de Kirkpatrick, el modelo CIPP (contexto, insumo, proceso, producto), observación, encuestas y cuestionarios, o cualquier otro método alternativo. que esté aprobado por el departamento de formación educativa de la organización [ 58 ].

14. Proceso de acreditación

14.1 Antecedentes

La acreditación consiste en convertir el ruido del complejo sistema de salud en ritmos musicales. Según la Sociedad Internacional para la Calidad de la Atención Médica, la acreditación es un proceso “en el que revisores externos capacitados evalúan el cumplimiento de una organización de atención médica con estándares de desempeño preestablecidos [ 59 ]. En otras palabras, es un sello de aprobación que muestra hasta qué punto las organizaciones sanitarias están comprometidas con brindar una atención segura al paciente. Estar acreditado significa que la organización ha cumplido con los más altos y excelentes estándares de atención. La Joint Commission International (JCI) define un estándar como una declaración que define las expectativas de desempeño, estructuras o procesos que deben implementarse para que una organización brinde atención, tratamiento y servicios al paciente seguros y de alta calidad [ 20 ]. Los estándares también se describen como el nivel mínimo aceptado de práctica y calidad. También se desarrollan en consonancia con los requisitos reglamentarios, lo que garantiza que los centros de atención médica cumplan con las leyes y regulaciones relacionadas con la seguridad del paciente. Los ejemplos incluyen que los centros de atención médica deben informar cualquier incidente relacionado con equipos médicos a la Autoridad Nacional de Alimentos y Medicamentos, y los proveedores de atención médica no pueden ejercer sus profesiones a menos que las entidades reguladoras nacionales pertinentes los autoricen. Un sistema de gestión de la calidad (QMS), por otro lado, es un mecanismo para garantizar que los procedimientos se lleven a cabo de acuerdo con los estándares acordados y con la plena participación de todos los miembros del personal [ 59 ].

14.2 Acreditación versus regulaciones

Estos dos conceptos no son idénticos. La acreditación, como se mencionó anteriormente, es un sello de aprobación que muestra en qué medida las organizaciones de atención médica están comprometidas con brindar atención segura al paciente y la otorga un organismo de acreditación independiente que la organización ha cumplido con los estándares y requisitos aplicables, mientras que las regulaciones son un grupo de reglas que estrictamente Se siguen y hacen cumplir las autoridades y reguladores nacionales, como los Ministerios de Salud, los consejos médicos y de enfermería, las autoridades de medicamentos y alimentos, etc.

14.3 ¿Cuáles son los beneficios de la acreditación?

A pesar de que el proceso de acreditación enfatiza cómo las organizaciones de atención médica cumplen con los estándares aplicables, el objetivo final es cómo mejorar continuamente el sistema y los procesos de atención médica. La acreditación puede ayudar a las organizaciones de salud a:

  1. Desarrollar el sistema de gestión de calidad (QMS) con las políticas, protocolos, procedimientos y listas de verificación requeridos.
  2. Ayudar a construir una base de datos de medición de calidad.
  3. Proporcionar una comparación efectiva consigo mismo y con los demás, así como con las mejores prácticas.
  4. Ayudar a la organización a desarrollar y difundir una cultura de mejora continua para todo el personal.
  5. Garantizar un entorno de atención seguro reduciendo los riesgos potenciales que podrían poner en peligro tanto a quienes reciben la atención como a los cuidadores.
  6. Establecer una cultura organizacional de apertura y transparencia, hablar y aprender de experiencias pasadas que faciliten iniciativas de mejora y sostengan el cambio.
  7. Ayudar a reducir las variaciones en la práctica clínica que podrían poner en gran riesgo la seguridad del paciente.
  8. Mejorar los resultados de los servicios de salud.
  9. Proporcionar un marco integral para que las organizaciones de atención médica mejoren la seguridad del paciente mediante la incorporación de las mejores prácticas basadas en evidencia.

14.4 Ciclo de acreditación

El ciclo de preparación de la acreditación consta de cinco fases: la primera fase es la planificación, que consiste en realizar un análisis de deficiencias de la situación actual para ver cuáles son los documentos requeridos (lo que ya tenemos y lo que deberíamos tener). Después de identificar las brechas, el siguiente paso es reunir varios equipos para preparar la documentación requerida. Luego, la siguiente fase es educar y capacitar al personal sobre los documentos requeridos. Después de eso, controle el cumplimiento por parte del personal de los documentos requeridos mediante la realización de auditorías periódicas no planificadas. Este ciclo debe repetirse hasta alcanzar el nivel óptimo de rendimiento. Una vez alcanzado el nivel óptimo de rendimiento, la fase final es mantener este nivel de práctica. El apoyo continuo del liderazgo, el sistema de gestión de calidad equipado en el lugar, la vigilancia del personal y el compromiso son los impulsores clave para sostener el cambio logrado.

14.5 Estándares de atención al paciente

Los estándares de atención al paciente son aquellos relacionados con la atención directa paciente-familia. Estos estándares pueden variar de un acreditador a otro. A continuación se muestran algunos ejemplos de ellos:

  1. Atención al paciente (acceso, evaluación, transición y continuidad de la atención)
  2. Seguridad del paciente
  3. Manejo de medicamentos
  4. Control y prevención de infecciones.
  5. Anestesia y quirurgica

Todos los estándares, incluidos los estándares de atención, se desarrollan con aportes e información de diversas fuentes que incluyen [ 60 ]:

  1. Organizaciones de atención médica
  2. Expertos en la materia
  3. Literatura científica y directrices de la industria.
  4. Paneles de asesoramiento técnico
  5. Otras partes interesadas clave

15. Paquetes de cuidados

15.1 Antecedentes

El concepto de paquetes de atención fue desarrollado en 2001 por el Institute for Healthcare Improvement (IHI). Un paquete se define como un conjunto de prácticas basadas en evidencia (generalmente de tres a cinco) que, cuando se realizan de manera colectiva y confiable, han demostrado mejorar los resultados de los pacientes [ 61 , 62 ]. El paquete de atención es un proceso continuo que se repite diariamente hasta que el paciente ya no necesita un dispositivo invasivo o su estado ha mejorado. Todos los elementos del paquete deben ser realizados en una secuencia de pasos por un equipo de atención médica dentro del mismo período de tiempo para garantizar que se produzca una mejoría clínica. La adopción de «paquetes de atención» puede verse como un cambio fundamental en el pensamiento, desde la aceptación de algunos resultados adversos como resultado inevitable de la atención brindada al concepto de reducción significativa o incluso eliminación de dichos resultados adversos [ 62 ]. La teoría de los paquetes de atención está muy cerca del ciclo del Ciclo de Cambio de Deming: Planificar, Hacer, Verificar, Actuar (PDCA), donde hay una práctica repetida, así como un seguimiento cuidadoso del cumplimiento del personal con el paquete de atención y también del resultado del paciente para evaluar. la efectividad. Por lo tanto, los Care Bundles se introducen con frecuencia en las prácticas clínicas como componentes de iniciativas de mejora de la calidad [ 62 ].

15.2 Tipos de paquetes

Los paquetes de cuidados se utilizan ampliamente en la práctica clínica para controlar y prevenir determinadas afecciones de salud. La Tabla 6 muestra los tipos de paquetes más comunes y las áreas donde se pueden aplicar:

#Paquete de cuidados¿Dónde se aplican?
1Listas de verificación de seguridad quirúrgica de la OMSquirófanos
2Neumonía asociada al ventilador (NAV)Unidades de cuidados intensivos (UCI)
3Infección del tracto urinario asociada al catéter (CAU-TI)UCI
4Una infección del torrente sanguíneo por vía central (CLABSI)UCI
5Catéter vascular periférico (PVC)Toda el área clínica.
6Paquete de atención con antibióticos (paquete ACB)UCI
7Paquete de atención para la prevención de úlceras por presión:Todas las áreas de atención donde un paciente corre riesgo de sufrir úlceras por presión.
8Paquete de prevención de infecciones del sitio quirúrgicoUCI, departamentos de cirugía, salas de aislamiento, etc.
9Paquete de atención de sepsisUCI, salas de aislamiento y todas las demás áreas donde los pacientes son vulnerables a la sepsis.

Tabla 6.

Tipos de paquetes de atención.

15.3 Impacto del uso de paquetes de atención en la práctica clínica

Los paquetes de atención son una de las iniciativas de mejora de la calidad que mejoran la confiabilidad del proceso de atención, lo que resultó en una mejora de los resultados clínicos. Tienen un gran aporte para estandarizar los procesos de atención al paciente y unificar la práctica clínica. En el campo del control de la prevención de infecciones, los paquetes participaron en la reducción de los resultados negativos que acompañan al proceso de gestión médica, como las infecciones adquiridas en hospitales (HAI). Antibiotic Care Bundle (ACB), por ejemplo, desempeña un papel importante en la implementación del programa de administración de antibióticos que no sólo mejora el uso adecuado de los antibióticos y optimiza el curso de la terapia, sino que también va más allá de ralentizar la resistencia de las bacterias y disminuir la duración. de estancia de los pacientes y, en definitiva, reduciendo los gastos de atención sanitaria. Además, cada elemento del paquete se puede rastrear para evaluar la efectividad de la atención brindada, por lo que proporciona medidas confiables que se pueden utilizar para ver las áreas que requieren mejora.

15.4 Puntos clave para implementar paquetes de atención exitosos

  1. Para mejorar la eficacia, los paquetes de atención se pueden implementar en varias fases: desarrollo o adopción, prueba piloto, capacitación, educación, auditoría y retroalimentación.
  2. Los datos recopilados se utilizan para evaluar el cumplimiento del personal o para ver cómo los paquetes son efectivos y se debe acceder a ellos, tener una medida de recopilación confiable, validarse y analizarse a su debido tiempo para guiar el proceso de toma de decisiones.
  3. La medición debe ser precisa, consistente y continua para reflejar auténticamente la práctica hospitalaria y la retroalimentación debe entregarse con frecuencia (semanal o mensualmente si es posible) para fomentar la mejora y la sostenibilidad [ 61 ].
  4. Para implementar el paquete con éxito, cada elemento del paquete debe implementarse colectivamente con total coherencia para lograr los resultados más favorables (enfoque de «todo o ninguno») [ 61 ].
  5. Los elementos del paquete de atención deben ser concisos, simples y prescriptivos y no estáticos ni complejos y obstaculizar una adopción e implementación exitosa [ 63 ].
  6. Todos los elementos del paquete deben ser realizados en secuencia por un solo equipo de atención médica y dentro del mismo período de tiempo.
  7. La educación, las auditorías de recordatorios y la retroalimentación son los componentes clave para la implementación de paquetes de atención [ 64 ].
  8. Un diagrama de flujo es una de las herramientas de calidad útiles que se pueden utilizar para diseñar paquetes de atención [ 65 ].
  9. El apoyo del liderazgo y el compromiso del personal son los principales impulsores del éxito de cualquier paquete de atención.

16. Conclusión

Las variaciones en la atención médica son amplias y pueden incluir una variedad de diferentes opciones de tratamiento, procedimientos de diagnóstico y dosis de medicamentos que podrían poner en peligro la seguridad del paciente. La estandarización puede reducir la variación y minimizar la tendencia al fracaso del proceso. También puede permitir el aprendizaje compartido, facilitar el trabajo en equipo multidisciplinario y mejorar la eficiencia en las interacciones al establecer condiciones óptimas. Por lo tanto, es necesario estandarizar los procesos de atención médica, reduciendo las variaciones en la práctica y minimizando el potencial de riesgo o daño; esto se puede lograr mediante capacitación continua, auditorías periódicas y esfuerzos de mejora continua, utilizando paquetes de atención, implementando estándares de atención y siguiendo directrices, políticas y procedimientos de práctica. Y, finalmente, tener una cultura de calidad dedicada para implementar estas iniciativas y lograr y mantener la mejora deseada para los procesos y el sistema es la base de este viaje.

Historia y Futuro de Medicare: 60 Años de Cambios Políticos

Jonathan Oberlander

J Salud Política Política Derecho (2025) 50 (4): 523–547.

Nota del blog: esta semana estará dedicada a la revisión actualizada del sistema de salud de los estados unidos utilizando unos artículos actualizados, para observar que ocurre con el Medicare y el Medicaid. Como así también con el OBAMA care.

¿Cuáles han sido los patrones predominantes en la política de Medicare desde su promulgación en 1965?

Esa pregunta desafía las respuestas fáciles. Medicare ha sido el sitio tanto de una estabilidad notable en su estructura programática como de un cambio extraordinario en algunas de sus políticas centrales. Ha visto el ascenso del poder regulatorio federal sobre los pagos a los proveedores médicos, así como el auge de las aseguradoras privadas (y su poder político) dentro del programa. Algunos reformistas ven a Medicare como un modelo eficiente y equitativo de seguro gubernamental que debería extenderse a todos los estadounidenses. Sin embargo, los críticos lo ven como la encarnación de las fallas inevitables de los programas administrados por el gobierno y que requiere una reestructuración fundamental. Medicare a menudo ha obtenido apoyo bipartidista, aunque en ocasiones también ha desencadenado feroces conflictos partidistas. Y a medida que diferentes áreas de la política de Medicare se enfocan, incluidos los beneficios, el financiamiento, la regulación de los pagos a los proveedores y el papel de las aseguradoras privadas, los patrones en la política de Medicare cambian (Oberlander 2003 ).

Al conmemorar el 60.º aniversario de Medicare, este artículo explora los patrones complejos y, a veces, contradictorios de la historia política del programa. Destaco cinco temas clave de lo que ha sucedido —y, con la misma importancia, lo que no ha sucedido— en Medicare: el auge, la caída y el resurgimiento de Medicare para Todos; la estabilidad de los beneficios de Medicare; la transformación de las políticas federales en materia de pagos a proveedores; la creciente privatización del programa; y el papel del partidismo. Esta no es una lista exhaustiva de los principales acontecimientos o dinámicas políticas a lo largo de las seis décadas de funcionamiento de Medicare. Sin embargo, al centrarme en estos temas seleccionados, espero arrojar luz sobre la política de Medicare en el pasado, el presente y el futuro.

El ascenso, la caída y el resurgimiento de Medicare para todos

Cuando el Congreso promulgó Medicare en 1965, sus arquitectos tenían una visión clara del futuro del programa. Medicare iba a ser la piedra angular del seguro médico universal en Estados Unidos. Esa era una ambición aparentemente incongruente dado que el propio Medicare encarnaba un giro hacia el incrementalismo, un retroceso respecto a los planes nacionales de seguro médico más amplios durante las décadas de 1930 y 1940. Dichos planes, incluida la legislación respaldada por el presidente Harry Truman en 1949, estuvieron lejos de ser aprobados por el Congreso, una realidad política aleccionadora que llevó a los reformistas a reconsiderar su estrategia (Marmor 1973 ). Al centrarse en establecer un seguro médico federal solo para los beneficiarios de edad avanzada del seguro de jubilación del Seguro Social en lugar de para todos los estadounidenses, esperaban apaciguar la oposición de la Asociación Médica Estadounidense (AMA), apaciguar los temores públicos (alimentados por grupos de interés) de la medicina socializada, superar la resistencia del Congreso a promulgar un programa de salud gubernamental y aprovechar la popularidad del Seguro Social.

La estrategia de Medicare tardó en funcionar; transcurrieron 14 años desde su propuesta inicial en 1951 hasta su promulgación. Y si bien la reducción del alcance de la reforma impulsó la fortuna política de Medicare, esta no se aprobó hasta después de las elecciones de 1964, que resultaron en una victoria aplastante de Lyndon Johnson en la contienda presidencial y enormes mayorías en el Congreso para los demócratas, rompiendo así el control de la coalición conservadora de republicanos y demócratas sureños que había obstaculizado la legislación anterior (Blumenthal y Morone, 2010 ; Marmor, 1973 ).

Los arquitectos del programa creían que la promulgación de Medicare representaba un avance en la política sanitaria que haría que las posteriores expansiones del rol del gobierno federal como aseguradora de salud fueran una propuesta menos desalentadora. En otras palabras, ahora existía un precedente para el seguro gubernamental en Estados Unidos. Medicare había creado una plataforma exitosa (o eso anticipaban) sobre la cual se podía construir. Asumían que Medicare pronto se extendería más allá de su enfoque original limitado en asegurar a los ancianos para cubrir poblaciones adicionales, comenzando con los niños y luego abarcando otros grupos, expandiéndose eventualmente hacia un seguro de salud universal para todos los estadounidenses. Como Robert Ball ( 1995 : 62–63), comisionado del Seguro Social y uno de los diseñadores del programa, reconoció más tarde: “Todos veíamos el seguro para los ancianos como una posición de reserva, que defendíamos únicamente porque parecía tener la mejor oportunidad políticamente. Aunque el registro público contiene algunas negaciones explícitas, esperábamos que Medicare fuera un primer paso hacia un seguro de salud nacional universal”. El universalismo era el objetivo, el incrementalismo la estrategia para alcanzarlo.

La no expansión de Medicare

Sesenta años después de la promulgación de Medicare, el programa no ha cumplido esa aspiración. De hecho, Medicare no ha ampliado la elegibilidad mucho más allá de su enfoque original en los estadounidenses mayores, con la importante excepción de las reformas de 1972 que incorporaron a los beneficiarios del Seguro de Discapacidad del Seguro Social y a las personas con enfermedad renal.

¿Por qué Medicare no ha cumplido las ambiciones universalistas de sus creadores?

Para 1969, los legisladores percibieron Medicare como un problema fiscal (Oberlander, 2003 ). Los acuerdos de pago inicialmente permisivos del programa para los proveedores médicos generaron grandes e inesperados aumentos en el gasto anual de Medicare. Dados los crecientes costos del programa, los legisladores federales se centraron en cómo contener Medicare en lugar de expandirlo. El gobierno de Johnson archivó los planes para implementar «Kiddycare» —extender la cobertura de Medicare para cubrir los costos de la atención prenatal y posnatal para las madres y sus bebés— en 1968, en medio de la preocupación por su costo, dados los crecientes costos de la guerra de Vietnam (Oberlander y Marmor, 2015 ).

La desilusión con esa guerra y las crisis económicas de principios de la década de 1970 erosionaron la confianza en el gobierno, sentando las bases para un giro a la derecha en la política estadounidense, reflejado en el ascenso a la presidencia de Ronald Reagan —quien en 1961 se había mostrado contrario a Medicare para la AMA durante el debate sobre la promulgación del programa—. A medida que el liberalismo del New Deal y la Gran Sociedad dio paso a la revolución de Reagan y al conservadurismo que buscaba limitar el crecimiento del gobierno federal, las posibilidades de expansión de Medicare disminuyeron aún más. Además, a medida que la política nacional viró a la derecha y las soluciones basadas en el mercado cobraron fuerza, los demócratas apoyaron cada vez más las reformas sanitarias que se basaban en la ampliación del acceso a los seguros médicos privados, un modelo neoliberal adoptado por las administraciones de Clinton y Obama.

Mientras tanto, a la sombra del fracaso de los planes para añadir Kiddycare a Medicare, Medicaid emergió como la opción preferida del Congreso para ampliar la cobertura a niños y mujeres embarazadas. En contraste con la identidad de Medicare como un programa federal centralizado, Medicaid, con administración estatal y financiación conjunta federal-estatal, demostró ser una opción expansiva más atractiva para los conservadores y moderados que se unieron a coaliciones bipartidistas del Congreso que ampliaron su alcance a familias de bajos ingresos durante las décadas de 1980 y 1990 (Brown y Sparer 2003 ).

Cuando los demócratas promulgaron la Ley de Atención Médica Asequible (ACA) durante la administración Obama en 2010, la expansión de la cobertura del seguro de la ley no dependió en absoluto de Medicare. La estrategia original de Medicare de ampliar la población cubierta del programa para lograr un seguro médico universal había sido abandonada hacía mucho tiempo (Oberlander y Marmor 2015 ).

El auge de Medicare para todos

A pesar de ese abandono, la idea de “Medicare para todos” ha disfrutado de un resurgimiento notable durante la última década. Las campañas presidenciales de 2016 y 2020 de Bernie Sanders, quien hizo de la promulgación de dicho plan una prioridad central, jugaron un papel crucial en aumentar la atención pública hacia Medicare para todos. Este enfoque no solo capturó la imaginación de los votantes, sino que también estimuló un debate más amplio sobre la atención médica en Estados Unidos. Si bien algunos reformistas de la izquierda habían respaldado durante mucho tiempo el concepto de un seguro médico nacional de pagador único, el cambio hacia Medicare para todos indica un reconocimiento estratégico de que la popularidad y familiaridad del programa Medicare podría facilitar el atractivo de los planes de seguro universal, especialmente aquellos que se vinculan explícitamente al programa existente (Oberlander 2019a).

De hecho, las encuestas de opinión revelan que Medicare para todos goza de una aceptación mucho mayor entre el público en comparación con la etiqueta más técnica y menos familiar de seguro médico de pagador único (KFF 2020). Este fenómeno es significativo, ya que sugiere que una narrativa simplificada y reconocible puede ayudar a superar las barreras a la aceptación pública de reformas complejas.

El regreso a las aspiraciones originales para la expansión de Medicare es sorprendente considerando el contexto actual; sin embargo, los planes contemporáneos de Medicare para todos visualizan una extensión masiva y comprensiva del alcance del programa, llevándolo a casi todos los estadounidenses. Este enfoque contrasta con la serie de expansiones incrementales que los arquitectos del programa original habían previsto. Aun así, las barreras para promulgar Medicare para todos son considerables. La intensa oposición de la industria de la atención médica, aterrorizada ante el cambio del statu quo que podría afectar la cobertura de decenas de millones de estadounidenses, plantea problemas serios. Además, la superación de temores relacionados con el racionamiento de servicios y el miedo a un sistema de medicina socializada complican aún más la discusión. Igualmente, el desafío de reemplazar la financiación privada por impuestos públicos visibles representa un obstáculo formidable (Oberlander 2019a, 2019b, 2023).

Sin embargo, es interesante observar que las reformas menos ambiciosas para expandir la cobertura de seguros también están aprovechando la popularidad de Medicare. Entre las propuestas más discutidas se encuentran los planes para reducir la edad de elegibilidad del programa, la cual podría disminuir de 65 a 50, 55 o 60 años, según el plan. También hay propuestas que buscan establecer una nueva opción de seguro público, administrada por el gobierno y vinculada a Medicare, que a menudo lleva el nombre del programa o se basa en políticas relacionadas, como las tasas de pago a los proveedores.

Es clave señalar que, a pesar del apoyo generalizado hacia Medicare, los estadounidenses de mayor edad son menos partidarios de las reformas que buscan ampliar el programa. Esto puede reflejar, al menos en parte, la ansiedad sobre los posibles efectos de dichos cambios en los afiliados actuales. Las preocupaciones sobre cómo las reformas podrían afectar su cobertura, costos y servicios esenciales son factores que no deben ser subestimados en el diálogo nacional sobre la atención sanitaria (Kavanagh, Campbell y McIntyre 2024). Por lo tanto, mientras el movimiento hacia Medicare para todos continúa ganando tracción, se deben considerar una variedad de perspectivas para asegurar que cualquier reforma se implemente de manera que beneficie tanto a las generaciones actuales como a las futuras.

Estabilidad en los beneficios (con expansiones intermitentes)

Medicare se promulgó en 1965 con una estructura bifurcada que sigue siendo relevante en la actualidad. La Parte A de Medicare (seguro hospitalario) cubría las hospitalizaciones y otros servicios relacionados como la atención médica domiciliaria posterior a la hospitalización, mientras que la Parte B de Medicare (seguro médico complementario) incluía servicios médicos y otros servicios médicos, tales como las pruebas diagnósticas. A pesar de la buena intención detrás de esta división, las Partes A y B de Medicare tenían mecanismos de financiación y requisitos de participación en los costos diferentes, lo que ha generado confusión y frustración en muchos beneficiarios.

Esa bifurcación en la estructura de Medicare refleja los orígenes del programa. La primera propuesta de Medicare fue diseñada de tal manera que buscaba desactivar la oposición de la Asociación Médica Americana (AMA) y se centraba únicamente en el seguro hospitalario. La inclusión de la cobertura para servicios médicos no se produjo hasta mucho más tarde, en 1965, justo antes de la aprobación de Medicare, lo cual reflejaba las prácticas prevalentes en ese momento. Por ejemplo, empresas como Blue Cross and Blue Shield ofrecían planes de seguro separados para servicios hospitalarios y médicos, lo que contribuyó a esta división inicial.

Sesenta años después de su creación, esta peculiar estructura programática del Medicare bifurcado continúa vigente, a pesar de ser considerada anacrónica e innecesariamente compleja. Estudios recientes han señalado esta contradicción, especialmente en un contexto donde hay un creciente énfasis en la integración y coordinación de la atención médica en entornos tanto hospitalarios como ambulatorios. La larga división de Medicare en partes separadas, junto con la fragmentación adicional del programa tras la inclusión de la cobertura de medicamentos recetados que creó la Parte D, sirve como un potente recordatorio del legado de 1965 y de cómo este continúa afectando la prestación de servicios a los beneficiarios.

Este sistema ha mantenido una notable estabilidad en otro aspecto clave: el paquete básico de beneficios de Medicare no ha cambiado drásticamente en seis décadas. Desde su implementación, los beneficiarios siempre han tenido que asumir costos significativos de su propio bolsillo por los servicios cubiertos, a través de deducibles y coaseguro, y en su momento no existía un límite en el monto anual de gastos médicos que los beneficiarios podían pagar. La cobertura del programa, centrada en episodios de atención aguda, era también restrictiva; por ejemplo, Medicare no proporcionaba asistencia para estancias prolongadas en residencias de ancianos, ni para otros servicios como audífonos, lentes, atención dental o medicamentos recetados para pacientes ambulatorios.

Aun así, a lo largo de las décadas, había motivos para esperar que los beneficios de Medicare se liberalizaran. Por ejemplo, el Seguro Social, que proporcionó el modelo programático para Medicare, experimentó incrementos significativos en sus beneficios durante los años 50 y 70, lo que permitió una mayor cobertura para sus afiliados. Al igual que el Seguro Social, Medicare también encarna varios principios fundamentales del seguro social: ofrece cobertura universal a todos los afiliados, independientemente de sus ingresos, establece la elegibilidad a través de contribuciones obligatorias y está administrado a nivel federal, en lugar de estatal.

Debido a estas características, Medicare tiene un amplio electorado que abarca diversas clases socioeconómicas: desde ciudadanos de ingresos altos y medios hasta aquellos de ingresos más bajos. Esto significa que la población más joven de hoy se convertirá eventualmente en los jubilados del mañana, teniendo así un interés directo en la preservación y mejora del programa. Además, muchos estadounidenses conocen a alguien en su familia que está inscrito en Medicare o se inscribirán ellos mismos en algún momento de sus vidas, lo que refuerza aún más la relevancia de este programa en la sociedad.

La percepción de Medicare como un derecho ganado se convierte en un punto crucial en esta conversación. Debido a las contribuciones obligatorias al impuesto sobre la nómina, se considera generalmente que los beneficiarios de Medicare han pagado por sus beneficios. Esto contrasta notablemente con el estigma que rodea a menudo a los beneficiarios de programas de asistencia social que están sujetos a pruebas de medios y que suelen dar apoyo a los grupos de bajos ingresos. De hecho, al igual que con el seguro de jubilación del Seguro Social, la población principal de Medicare consiste en estadounidenses mayores, un grupo que históricamente ha contado con un apoyo público considerable, dado que existe un consenso general de que estas personas merecen asistencia del gobierno.

En resumen, Medicare es más que un simple programa de seguro médico; representa un núcleo central de la política de salud en los Estados Unidos. Su estructura compleja y su larga historia continúan influyendo en las vidas de millones de estadounidenses, y cualquier debate sobre su futuro debe considerar cuidadosamente su legado y su impacto en la sociedad en general.

Como resultado de esta dinámica política, Medicare ha gozado durante mucho tiempo de una opinión pública muy favorable (Blendon y Benson, 2011 ; Brodie, Hamel y Norton, 2015 ; Cook y Barnett, 1992). Además, la promulgación del Seguro Social y Medicare impulsó la participación política de las personas mayores, así como la movilización y el crecimiento de grupos como AARP (anteriormente conocida como la Asociación Americana de Personas Jubiladas), que defienden los intereses de las personas mayores (Campbell, 2003 ). Christine Day ( 2017 : 4) observa que “en un sistema político dominado por intereses empresariales y corporativos, AARP es uno de los pocos grupos de consumidores que aparecen en las listas de los grupos de defensa más poderosos, influyentes y con mayores gastos, lo suficientemente grande como para ser apodado, con frecuencia, un ‘gorila político de 800 libras’”. Además, las personas mayores votan en tasas más altas en las elecciones estadounidenses que las personas más jóvenes, una brecha que es incluso mayor en las elecciones legislativas de mitad de período que en los años de elecciones presidenciales (Skelley y Kondik 2017 ). Por lo tanto, las personas mayores son comúnmente percibidas como un “grupo políticamente dominante” que tiene una “influencia desproporcionada… en la política electoral y la formulación de políticas” (Campbell 2003 : 139, 146).

En resumen, parecería haber fuertes incentivos políticos para que el Congreso y las administraciones presidenciales impulsen la expansión de los beneficios de Medicare. Además, a medida que los costos de la atención médica han aumentado, las brechas en el paquete de beneficios de Medicare han impuesto una mayor carga financiera a los inscritos en el programa. Y a medida que los planes de seguro patrocinados por el empleador agregaron cobertura para servicios como medicamentos recetados y atención dental, la brecha entre Medicare y el estándar de seguro privado se amplió. Además, a medida que la población envejecía, aumentó la necesidad de abordar las enfermedades crónicas entre los inscritos en Medicare (Schlesinger y Wetle 1988 ). Las limitaciones en la cobertura de Medicare significaron que había amplias oportunidades para que los políticos patrocinaran y reclamaran crédito por políticas que abordaran esas brechas. Presumiblemente podrían cosechar los beneficios electorales y políticos que lo acompañan, especialmente dadas las actitudes públicas favorables hacia las expansiones de los beneficios de Medicare (aunque también ha habido durante mucho tiempo una confusión pública sustancial con respecto a los beneficios reales de Medicare) (Brodie, Hamel y Norton 2015 ; Oberlander 2003 ).

Sin duda, Medicare generalmente ha eludido los recortes de prestaciones, lo que demuestra su sólida base política. Sin embargo, las ampliaciones de prestaciones fueron relativamente poco frecuentes durante las primeras seis décadas de Medicare. Tan solo un año después de su implementación, la administración Johnson comenzó a desarrollar planes para añadir cobertura de medicamentos recetados, pero estos planes nunca se materializaron (Oliver, Lee y Lipton, 2003). El acceso a las prestaciones de atención médica domiciliaria se amplió después de 1980, con la liberalización de las normas de elegibilidad como resultado de la acción del Congreso y de una demanda colectiva que anuló las restricciones impuestas por los administradores de Medicare a la prestación (Fishman, Penrod y Vladeck, 2003 ). Con el paso de los años, el programa también añadió cobertura para una serie de servicios preventivos, como la vacuna antineumocócica (1980), la prueba de Papanicolaou (1989), la mamografía de detección (1990), la inmunización contra la influenza (1993), la detección del cáncer de próstata y colorrectal (1997), un examen físico único de «Bienvenido a Medicare» (2003) y la vacuna contra la herpes zoster (2023) (Lister y Collelo, 2010 ). La ACA de 2010 eliminó los copagos de los beneficiarios de Medicare para algunos de estos servicios preventivos, y la Ley de Mejora de Medicare para Pacientes y Proveedores de 2008 redujo la participación en los costos de los beneficiarios para los servicios ambulatorios de salud mental.

Sin embargo, las nuevas categorías de servicios solo se han agregado con poca frecuencia. En 1983, se agregó un beneficio de hospicio a Medicare. En 1988, el Congreso promulgó la Ley de Cobertura Catastrófica de Medicare (MCCA), el cambio más significativo en los beneficios del programa desde la promulgación de Medicare. La MCCA estableció un beneficio de medicamentos recetados para pacientes ambulatorios, eliminó los límites en los días de hospitalización cubiertos y limitó el costo compartido de los afiliados para otros servicios. Pero 16 meses después de promulgar la MCCA, el Congreso la derogó en medio de una intensa controversia y una confusión desenfrenada entre muchos afiliados de Medicare sobre sus beneficios y disposiciones de financiamiento (Himmelfarb 1995 ). En 2003, un superávit presupuestario de corta duración ayudó a impulsar la expansión de los beneficios de Medicare nuevamente en la agenda. El Congreso, con el apoyo de la administración de George W. Bush, que creía que dicha expansión marcaría el comienzo de un período de dominio electoral republicano, volvió a añadir al programa la cobertura de medicamentos recetados para pacientes ambulatorios (Medicare Parte D) (Oberlander, 2007 , 2012 ; Oliver, Lee y Lipton, 2004 ). La ACA de 2010 llenó algunas de las lagunas en dicha cobertura. En 2022, como parte de la Ley de Reducción de la Inflación y en respuesta a la preocupación por el aumento de los costos de los medicamentos, el Congreso mejoró aún más la cobertura de medicamentos de Medicare, incluyendo la adopción de un límite en los gastos de bolsillo de los afiliados.

Aun así, incluso con estas mejoras intermitentes, el patrón predominante ha sido la estabilidad en los beneficios de Medicare, como lo evidencian las innumerables brechas en la cobertura del programa que persisten hoy. Medicare aún carece de cobertura para estadías prolongadas en hogares de ancianos, audífonos, anteojos y la mayoría de los cuidados dentales. El Medicare tradicional aún requiere una participación sustancial en los costos del paciente, que en 2025 incluía un deducible de $1,676 por cada período de beneficio para pacientes hospitalizados; copagos de $419 por día para hospitalizaciones que duran entre 61 y 90 días, y $838 por día para hospitalizaciones de 91 a 150 días; $210 por día para estadías cortas en centros de enfermería especializada; y un pago de coaseguro del 20% para médicos y otros servicios médicos cubiertos por la Parte B de Medicare (CMS 2025 ). No existe un límite anual total sobre cuánto pueden pagar los beneficiarios de su bolsillo por los servicios cubiertos por Medicare (sin embargo, desde 2011, dicho límite se ha aplicado a los planes privados de Medicare Advantage que participan en el programa).

¿Por qué la expansión de los beneficios de Medicare no ha sido más frecuente, dado su aparente atractivo político?

Como se mencionó anteriormente, el aumento del gasto en Medicare se convirtió en un problema poco después de la implementación del programa. A medida que aumentaba la preocupación por el aumento de los costos del programa —y, posteriormente, el creciente déficit presupuestario federal—, los responsables políticos se centraron en reformas destinadas a limitar el gasto de Medicare en lugar de ampliar su cobertura. Los beneficiarios del programa también obtuvieron otras fuentes de cobertura para abordar las deficiencias de Medicare, incluyendo pólizas privadas Medigap adquiridas individualmente y seguros complementarios patrocinados por empleadores. Otros beneficiarios tenían sus primas de Medicare y costos compartidos pagados por planes estatales de Medicaid. A medida que se desarrollaron fuentes alternativas de cobertura complementaria, la presión para que el Congreso expandiera los beneficios del programa disminuyó, ya que la mayoría de los beneficiarios no dependían únicamente de Medicare.

Los beneficios limitados de Medicare tuvieron otro efecto crucial. Las brechas persistentes contribuyeron a sentar las bases para la posterior explosión de planes privados Medicare Advantage que transformarían el programa, un tema que abordo más adelante en este artículo.

Transformación de los pagos a proveedores

En sus inicios, Medicare buscaba integrar a las personas mayores en la medicina estadounidense y garantizar su amplio acceso a los profesionales sanitarios. Como escribió posteriormente Robert Ball ( 1995 : 67), uno de los arquitectos de Medicare: «No propusimos un programa para reformar el sistema de atención médica. Propusimos garantizar a las personas mayores el mismo nivel de atención que disfrutaban entonces los pacientes que pagaban y estaban asegurados; de lo contrario, no pretendíamos alterar el statu quo. Si hubiéramos defendido otra cosa, nunca se habría aprobado». Esa intención de dejar intacto el statu quo quedó codificada en la ley que creó Medicare, que en su inicio anunció en una sección titulada “Prohibición contra la interferencia federal” que “nada en este título se interpretará como una autorización para que cualquier funcionario o empleado federal ejerza cualquier supervisión o control sobre la práctica de la medicina o la manera en que se prestan los servicios médicos… o sobre la compensación de cualquier funcionario o empleado de cualquier institución, agencia o persona que preste servicios de salud; o para ejercer cualquier supervisión o control sobre la administración o el funcionamiento de dicha institución, agencia o persona” (Oberlander 2003 : 109).

Con ese fin, Medicare emuló las políticas de pago permisivas que las aseguradoras privadas como Blue Cross usaban en ese momento, incluyendo el reembolso retrospectivo de los costos hospitalarios. Los acuerdos de pago iniciales de Medicare para servicios médicos, basados ​​no en una escala de honorarios sino en una fórmula de cargos habituales, prevalecientes y “razonables” adaptada de la aseguradora comercial Aetna, efectivamente no tenían “controles de costos” (Ball 1995 : 69). Estas generosas condiciones de pago fueron diseñadas tanto para mejorar las perspectivas legislativas de Medicare como para ayudar a asegurar un despegue sin problemas (Feder 1977 ) para Medicare al prevenir un boicot de proveedores y asegurar una amplia participación de hospitales y médicos en el programa. Las decisiones administrativas tomadas durante la implementación de Medicare, incluyendo el pago a los hospitales de una bonificación por encima de sus costos reportados, aumentaron los pagos aún más (Feder 1977 ). Medicare, entonces, no solo carecía de mecanismos para restringir el gasto en atención médica, sino que también adoptó políticas que incentivaban a los proveedores a aumentar sus costos y tarifas.

No es sorprendente que el gasto de Medicare se disparara durante los primeros años del programa. Sin embargo, un corolario del axioma de que el gasto en atención médica proviene de terceros (proveedores de atención médica) —lo que dificulta políticamente frenar dichos gastos (Marmor, Wittman y Heagy, 1976 )— es que el gasto de Medicare proviene del gobierno federal. La historia política de Medicare demuestra que, una vez que el gobierno federal comienza a pagar un servicio médico a través del programa, eventualmente intentará controlar el precio de esos pagos.

Desde su inicio, los aumentos del gasto de Medicare dispararon la alarma en el Congreso. En 1969, solo 3 años después de su implementación, el presidente del Comité de Finanzas del Senado, Russell Long, advirtió que Medicare se había convertido en un «programa desbocado» (Oberlander 2003 : 47). Sin embargo, las incursiones iniciales del gobierno federal en la reforma de las políticas de pago de Medicare fueron en gran medida tibias e ineficaces. Pero a medida que los costos de Medicare se dispararon cada vez más, la disposición de los legisladores federales para enfrentar a la industria médica y adoptar políticas más estrictas se fortaleció. Los hospitales fueron el primer objetivo cuando el Congreso promulgó el Sistema de Pago Prospectivo en 1983. Luego vinieron los médicos, con la adopción en 1989 de una tabla de honorarios, la Escala de Valor Relativo Basada en Recursos. En 1997, el Congreso extendió el pago prospectivo a los servicios de salud a domicilio (Mayes y Berenson 2006 ).

En esta transformación de los pagos a los proveedores de Medicare, se destacan cuatro temas. Primero, la política de déficit presupuestario ayudó a impulsar la adopción de nuevos sistemas de pago durante las décadas de 1980 y 1990. A medida que se intensificaban las preocupaciones sobre el aumento de los déficits federales, el Congreso y las administraciones presidenciales que buscaban frenar el gasto gubernamental encontraron que Medicare era una fuente irresistible de ahorros presupuestarios. De hecho, la conexión entre Medicare y la política fiscal se subrayó con la inclusión de las reformas de pago de Medicare como parte de proyectos de ley de conciliación presupuestaria más amplios (Jost 1999 ; Smith 1992 ). Debido al tamaño de Medicare y a los aumentos futuros previstos en los gastos del programa, el endurecimiento de sus políticas de reembolso generó reducciones proyectadas considerables en el gasto federal. Los imperativos presupuestarios y la política de déficit rompieron así el control que los proveedores médicos habían ejercido previamente sobre los sistemas de pago de Medicare.

En segundo lugar, las motivaciones fiscales para reformar las políticas de pago de Medicare se han visto amplificadas por las crisis intermitentes de quiebra en Medicare. Debido a que la Parte A de Medicare (seguro hospitalario) se financia casi en su totalidad con impuestos sobre la nómina asignados que se acreditan a un fondo fiduciario, si se proyecta que los activos del fondo serán insuficientes para cubrir todos los gastos en una fecha futura, se dice que el programa se acerca a la insolvencia. Los políticos suelen traducir esto en advertencias graves (y engañosas) de que Medicare está «en quiebra» o se enfrenta a una «quiebra» inminente. Ha habido múltiples períodos en los que los actuarios del programa han proyectado que la insolvencia en el fondo fiduciario de la Parte A de Medicare está a 7 años o menos: 1970-72, 1982-84, 1993-97 y 2019-21 (Hahn 2021 ). Durante tres de estos cuatro períodos, el Congreso ha promulgado reformas importantes en las políticas de pago de Medicare (la excepción es el período 2019-21, aunque una ley de 2022, como se explica más adelante, incluyó reformas en los pagos). Por lo tanto, las vicisitudes financieras del fondo fiduciario del seguro hospitalario de Medicare han impulsado un ciclo de crisis y reformas en la política de Medicare que ha impulsado cambios sustanciales en la misma (Oberlander, 2003 ).

En tercer lugar, los cambios en las políticas de pago de Medicare adoptados en las décadas de 1980 y 1990 constituyen una revolución regulatoria. Al reemplazar el reembolso retrospectivo con sistemas de pago prospectivo, el gobierno federal ha ganado el poder de limitar lo que se les paga a los hospitales, médicos y otros proveedores médicos (Brown 1985 ; Mayes y Berenson 2006 ; Smith 1992 ). Las reformas importantes en las políticas de pago allanan el camino para ajustes incrementales posteriores que pueden promover la contención de costos. Una vez establecidos, los sistemas de pago prospectivo brindan a los responsables de las políticas una herramienta poderosa y conveniente para reducir el crecimiento de las tasas de pago en los años futuros para extraer más ahorros de Medicare, que es exactamente lo que la ACA de 2010 hizo con gran efecto, contribuyendo a una desaceleración histórica en el crecimiento del gasto de Medicare (Buntin y Graves 2020 ; Buntin et al. 2022 ; Swagel 2023 ). La idea de que el gasto de Medicare es “descontrolado” (Miller y Wilensky 2020 ) se ve desmentida por la realidad de que el Congreso ha tomado repetidamente medidas para controlar el gasto, lo que a su vez ha reducido la tasa de crecimiento del gasto del programa.

Este régimen regulatorio y el cambio al pago prospectivo no significan que Medicare haya resuelto sus desafíos de gasto. Los formuladores de políticas han tenido más éxito en restringir los aumentos de precios que en restringir el volumen y la intensidad de los servicios proporcionados a los beneficiarios del programa (de hecho, los cambios en el volumen y la intensidad de los servicios son un importante impulsor de los aumentos en el gasto de Medicare). Tampoco significa que los proveedores hayan perdido toda influencia sobre la política de Medicare. Hay mucho dinero en juego en el gasto de Medicare, más de $1 billón y contando en gastos anuales, y la implementación de políticas de pago ofrece innumerables oportunidades para que la industria de la atención médica busque ingresos. Por ejemplo, las asociaciones de médicos han moldeado con éxito las actualizaciones en la tabla de tarifas de Medicare a su favor, lo que resulta en un sesgo hacia procedimientos más lucrativos (Laugesen 2016 ). Medicare también es el sitio del particularismo geográfico, donde los miembros del Congreso a menudo buscan promover los intereses financieros parroquiales de las instituciones de atención médica en su estado o distrito (Vladeck 1999 ). Además, algunas políticas de Medicare que buscaban limitar los pagos a los proveedores se cancelaron tras años de no aplicarse, como la fórmula de la Tasa de Crecimiento Sostenible (SGR) para la actualización de los honorarios médicos, o se derogaron sin siquiera implementarse (la desafortunada Junta Asesora Independiente de Pagos de la ACA). En estos casos, el Congreso no pudo resistirse a los cantos de sirena (Laugesen 2009 : 157) de los grupos de proveedores que imploraron a los legisladores que los eximieran de los recortes de pagos.

El «complejo industrial de Medicare», como lo denomina Bruce Vladeck ( 1999 : 24), está compuesto no solo por hospitales, médicos y aseguradoras privadas, sino también por agencias de atención médica a domicilio, empresas que venden equipo médico duradero y muchos otros proveedores de servicios y bienes que Medicare financia y que dependen de los pagos del programa para su sustento. Estos intereses tienen un fuerte interés en mantener (y aumentar) los pagos de Medicare, lo cual está en constante conflicto con el deseo de los responsables políticos de restringir el crecimiento del gasto en Medicare y el presupuesto federal. Sus esfuerzos concentrados por influir en políticas altamente técnicas y en gran medida invisibles para el público a menudo tienen éxito.

No obstante, durante las últimas 6 décadas, la política de Medicare ha tendido hacia una mayor contención de costos. Además, las reformas regulatorias han reducido el crecimiento de los costos en Medicare y han producido precios sustancialmente más bajos en el programa que los pagados por las aseguradoras privadas (CBO 2022 ). El caso de los medicamentos recetados ilustra la dinámica política más amplia (Oberlander 2024 ). Cuando el Congreso agregó la cobertura de medicamentos recetados para pacientes ambulatorios de Medicare en 2003, prohibió al gobierno federal negociar los precios de los medicamentos, una concesión a la industria farmacéutica que hizo eco de la adaptación original de Medicare a hospitales y médicos en 1965. Pero una vez más, la regla de que tarde o temprano Medicare eventualmente intervendrá para controlar sus pagos se confirmó. En 2022, la Ley de Reducción de la Inflación (IRA) autorizó a Medicare a negociar los precios de un número selecto de medicamentos, al mismo tiempo que estableció límites a los precios máximos que pagará el gobierno federal y requirió que los fabricantes paguen un reembolso si los precios de sus medicamentos aumentan más rápido que la inflación (Oberlander y Dusetzina 2022 ). Después de décadas de relativa invulnerabilidad política, PhRMA (la asociación comercial que representa a las compañías farmacéuticas) ya no pudo impedir que Medicare regulara los precios de los medicamentos, aunque el alcance regulatorio del programa en materia de precios de los medicamentos está circunscrito por los límites del IRA.

En el siglo XXI, ha surgido otro tema en la política de pagos de Medicare: Medicare ha adoptado cada vez más reformas de pago y prestación que promueven la compra basada en el valor. Dichos acuerdos abarcan una amplia gama de innovaciones organizativas y de reembolso, como las organizaciones de atención responsable (ACO), los esquemas de pago por desempeño y los pagos agrupados. Estas reformas buscan vincular los pagos de Medicare con las medidas de calidad de la atención médica; crear incentivos financieros para que los proveedores médicos brinden una atención más coordinada y de mayor calidad que mejore los resultados de salud; y reducir los costos del programa. La ACA de 2010 aceleró la transición de Medicare hacia el pago basado en el valor con su promoción de las ACO y otras políticas. La Ley de Acceso a Medicare y Reautorización del CHIP de 2015 continuó la tendencia al reemplazar la fórmula de Medicare, despreciada (al menos entre la medicina organizada) y rara vez implementada, para actualizar los honorarios médicos con un nuevo Sistema de Pago de Incentivos Basado en el Mérito basado en medidas de calidad (los proveedores pueden optar por participar en modelos de pago alternativos como las ACO) (Oberlander y Laugesen, 2015 ).

Estas reformas reflejan la aspiración de que Medicare pase de pagar por volumen a pagar por valor, y la creencia, arraigada en el desencanto con la compensación por servicio, de que «los pagadores deberían hacer más que pagar por los servicios» (Tanenbaum 2016 : 1033). El atractivo es poderoso: al establecer los incentivos adecuados, crear formas organizativas innovadoras y adoptar nuevas políticas de pago, Medicare puede, en teoría, reducir simultáneamente el gasto en atención médica, mejorar la calidad de los servicios médicos prestados a sus afiliados y mejorar la salud de la población.

Sin embargo, el entusiasmo por los pagos basados ​​en el valor en Medicare elude cuestiones difíciles sobre cómo definir y operacionalizar la calidad. Por ejemplo, poco después de que el Congreso reemplazara la temida fórmula SGR para actualizar los honorarios médicos con un esquema de pago basado en la calidad y la recompensa de la atención de alto valor, la comisión que asesora al Congreso sobre la política de Medicare advirtió que el nuevo sistema presentaba «profundas deficiencias» y «no alcanzaría sus objetivos declarados» (MedPAC 2018 ). Reformas como el sistema de pago por desempeño de Medicare para hospitales y ACO a menudo han producido resultados mixtos o decepcionantes en cuanto a ahorro de costos y mejoras de calidad (Kruse et al. 2012 ; Spivack, Murray y Lewis 2023 ). El atractivo retórico y la teoría de estas políticas ocultan las realidades más desalentadoras y, a menudo, alarmantes de su desempeño real, así como los inmensos desafíos para cumplir las ambiciosas promesas de las compras basadas en el valor. Si bien esta desconexión no ha mermado su influencia política en Medicare (Spivack, Laugesen y Oberlander, 2018 ). Dado que estas iniciativas aún no han generado grandes ahorros, las compras basadas en el valor no han sustituido el régimen regulatorio de pagos de Medicare, sino que se han superpuesto a él.

Privatización

En el inicio de Medicare, las aseguradoras privadas fueron relegadas a un papel secundario. Si bien algunos miembros republicanos del Congreso propusieron alternativas al modelo de seguro social mediante el cual los estadounidenses mayores recibirían cobertura de planes privados en lugar del seguro gubernamental o elegirían entre opciones privadas y un plan gubernamental, esas ideas fueron rechazadas cuando Medicare se promulgó en 1965 (Berkowitz 2005 ). Medicare contrató a aseguradoras privadas, principalmente planes Blue Cross y Blue Shield, para manejar la facturación y el pago, un acuerdo destinado a dar cabida a hospitales y médicos al proporcionar una entidad administrativa familiar con la que trabajar y, por lo tanto, protegerlos del control directo del gobierno. Aun así, los beneficiarios de Medicare se unían a un plan de seguro patrocinado por el gobierno. Medicare permitió que los planes grupales prepagos como Kaiser Permanente, que en ese momento solo tenía una pequeña parte del mercado de seguros de EE. UU., participaran en el programa. Pero los términos bajo los cuales podían inscribir a los beneficiarios del programa eran tan restrictivos que hubo una inscripción muy limitada en los planes de organizaciones de mantenimiento de la salud (HMO) privadas dentro de Medicare (Oberlander 1997 ).

La visión original de Medicare consistía en un seguro médico administrado por el gobierno federal. Como se mencionó anteriormente, quienes apoyaban el programa esperaban que Medicare eventualmente se expandiera a todos los estadounidenses. Por lo tanto, es un avance sorprendente, como señala Jim Morone en otra parte de este número especial, que en 2024 el 54% de los beneficiarios de Medicare estuvieran inscritos en planes Medicare Advantage ofrecidos por aseguradoras privadas. El seguro de Medicare se ha privatizado de hecho para la mayoría de los beneficiarios. La visión alternativa de Medicare que fracasó en 1965 ahora prevalece, y la industria de seguros privados tiene una participación mayoritaria (y creciente) en un antiguo programa público. Medicare ya no es un programa híbrido con un componente público mayor que coexiste con un sector privado más pequeño; se ha convertido en un híbrido cada vez más dominado por aseguradoras privadas que están desplazando al programa público. Medicare para Todos encarna la aspiración de reemplazar la cobertura privada con el seguro médico gubernamental, pero Medicare mismo ahora está dominado por el seguro privado (McIntyre et al. 2023 ; Oberlander 2023 ).

Esta transformación se ha venido gestando desde hace tiempo, avanzando a cámara lenta durante muchos años antes de acelerarse considerablemente durante las últimas dos décadas. Refleja, en parte, los cambios en el seguro médico estadounidense. El auge de los planes de atención médica administrada en los seguros patrocinados por el empleador y su éxito inicial en controlar el crecimiento de los costos generaron presiones sobre Medicare para expandir el papel de dichos planes en el programa (Oberlander 1997 , 2003 ). Y a medida que más estadounidenses se inscribían en planes de atención médica administrada durante sus años laborales, aumentaba su disposición a unirse a ellos como beneficiarios de Medicare, y los empleadores que ofrecían beneficios de seguro médico para jubilados se interesaron más en canalizar a sus antiguos empleados hacia dichos planes para limitar sus costos.

El ascenso de los planes privados también refleja políticas públicas que han favorecido a dichos planes. En particular, la Ley de Modernización de Medicare de 2003 impulsó la suerte de las aseguradoras privadas al aumentar los pagos federales (McGuire, Newhouse y Sinaiko 2011 ; Morgan y Campbell 2011 ). De hecho, los sobrepagos a los planes privados son una característica establecida desde hace mucho tiempo en la formulación de políticas de Medicare. Según MedPAC ( 2024 : 373–74), que asesora al Congreso sobre políticas de Medicare: “Durante 39 años de historia, las muchas iteraciones de contratación de riesgo completo con planes privados nunca han producido ahorros agregados para el programa Medicare. A lo largo de la historia de la atención administrada de Medicare, el programa ha pagado más de lo que habría pagado si los beneficiarios hubieran estado en FFS [pago por servicio] Medicare”.

Sobre todo, la privatización de Medicare representa un triunfo para los conservadores cuyo proyecto a largo plazo ha sido convertir un programa público en un mercado dominado por aseguradoras comerciales. En 2003, ese proyecto alcanzó un hito cuando el nuevo beneficio de medicamentos recetados de Medicare promulgado por el Congreso se puso a disposición exclusivamente a través de planes privados. Por primera vez en la historia de Medicare, se privatizó una categoría completa de beneficios del programa (Morgan y Campbell 2011 ; Oberlander 2007 ). La privatización había logrado una cabeza de playa dentro de Medicare, pero eso fue para un beneficio recientemente cubierto. Obligar a los beneficiarios de Medicare a salir de Medicare tradicional para que los planes privados recibieran toda su atención médica fue un objetivo mucho más controvertido (Oberlander 2014 , 2024 ). La alternativa era inducir a los beneficiarios a salir de Medicare tradicional.

Con el tiempo, una serie de cambios en la política de pago de Medicare, la adopción de nuevas reglas que abrieron el programa a una gama más amplia de planes privados más allá de las HMO y la capacidad continua de las aseguradoras de asegurar pagos más altos (por ejemplo, codificando agresivamente los diagnósticos médicos de los beneficiarios para aprovechar una fórmula que paga más a los planes por los afiliados más enfermos) culminaron en un alejamiento a gran escala del Medicare tradicional. A medida que crecía la brecha entre lo que los beneficiarios podían recibir de los planes privados, cuyos beneficios adicionales estaban subsidiados por las políticas federales, y lo que podían obtener de la cobertura mucho más limitada del Medicare tradicional, también lo hacía la inscripción en los planes Medicare Advantage, que también brindan a los beneficiarios una ventanilla única en lugar de tener que comprar planes separados de Medigap y de medicamentos recetados de la Parte D además del Medicare tradicional (Berenson 2004 ). No es de extrañar que cada vez más inscritos en el programa elijan los planes Medicare Advantage. En promedio, reciben más de $2,100 al año en beneficios adicionales de dichos planes en relación con el Medicare tradicional (MedPAC 2024 ). Los dados han estado fuertemente cargados a favor de las aseguradoras privadas en Medicare. En 1995, el presidente de la Cámara de Representantes, Newt Gingrich, predijo que el Medicare tradicional se marchitaría a medida que los beneficiarios lo abandonaran voluntariamente (Chen, 1995 ). Tres décadas después, su predicción se ha cumplido.

El ascenso de los planes privados ha transformado la política de Medicare. Como Andrew Kelly ( 2015 , 2016 ) ha registrado, las aseguradoras privadas que participan en Medicare son ahora una fuerza potente en el programa. Su interés en mantener los pagos en exceso es igualado por la mayoría de los beneficiarios del programa que ahora están inscritos en planes Medicare Advantage y, por lo tanto, reciben beneficios adicionales como resultado de la generosidad federal. El creciente electorado para Medicare Advantage significa que en el Congreso no son simplemente los republicanos pro-privatización los que defienden y promueven los intereses (y las ganancias) de los planes privados; algunos demócratas también se han unido a la coalición, lo que refleja la realidad de que un número creciente de sus votantes son inscritos en Medicare Advantage (Kelly 2015 , 2016 ). Como Andrea Campbell y Kimberly Morgan observan en su artículo en este número, «hay un electorado masivo para el programa que cruza la división partidista».

La privatización de Medicare ha continuado a buen ritmo bajo presidentes tanto republicanos como demócratas, sin verse frenada ni siquiera por los supuestos recortes sustanciales en los pagos a planes privados, como los adoptados como parte de la Ley de Cuidado de Salud Asequible (ACA) durante la administración Obama (que, de hecho, fueron parcialmente compensados ​​por otras políticas que aumentaron los pagos) (Skopec et al., 2019 ). Cuanto más grande se vuelve Medicare Advantage, mayores son los costos políticos de enfrentarse a estos planes. Mientras tanto, no hay indicios, al menos por ahora, de que la afiliación a Medicare Advantage esté disminuyendo.

Partidismo

Las divisiones partidistas surgieron en el debate sobre la promulgación de Medicare en las décadas de 1950 y 1960. Las administraciones presidenciales demócratas desarrollaron y lucharon por promulgar Medicare, y la mayoría de los principales partidarios del programa en el Congreso eran demócratas. Sin embargo, las líneas partidistas fueron menos definidas de lo que serían mucho más tarde en la lucha por la promulgación de la ACA. La oposición a Medicare en el Congreso provino de los demócratas del sur, así como de los republicanos. Y cuando Medicare se promulgó en 1965, la votación final indicó un fuerte grado de bipartidismo. Trece republicanos del Senado se unieron a 57 demócratas para votar a favor de Medicare, mientras que 17 republicanos y 7 demócratas votaron en contra. En la Cámara de Representantes, 237 demócratas y 70 republicanos votaron a favor de Medicare, con 48 demócratas y 68 republicanos votando en contra (SSA nd ). La aparente ratificación de ese recuento de un amplio bipartidismo fue algo exagerada. Tras las elecciones de 1964, la promulgación de Medicare fue un hecho consumado, y algunos republicanos que se habían opuesto previamente apoyaron el proyecto de ley final cuando se aseguró la aprobación del programa; apenas unos meses antes de su aprobación, Medicare había sido aprobado por el Comité de Recursos y Arbitrios de la Cámara de Representantes mediante una votación estrictamente partidista. Aun así, Medicare surgió en 1965 con el visto bueno bipartidista.

La política bipartidista de Medicare se fortaleció en los primeros años del programa. Lo más sorprendente es lo que no ocurrió después de su promulgación: no hubo campañas legislativas ni legales serias para derogar Medicare (Patashnik y Oberlander, 2018 ). La popularidad del programa entre el público y los beneficiarios consolidó a Medicare en el statu quo. Un consenso bipartidista de facto gobernó el programa durante sus primeras tres décadas (Oberlander, 2003 ). Tanto demócratas como republicanos apoyaron Medicare, y la formulación de políticas se centró en la adopción de cambios graduales, una política de racionalización (Brown, 1983 ) que buscaba abordar los problemas de Medicare sin reestructurar radicalmente el programa.

El bipartidismo ha sido una característica habitual, aunque a veces sorprendente, de la política de Medicare. La primera gran expansión (aunque de corta duración) de los beneficios del programa, la Ley de Cobertura Catastrófica de Medicare (MCCA) de 1988, contó con el apoyo del presidente republicano Ronald Reagan, quien asumió el cargo prometiendo reducir el tamaño del gobierno. Esta ley fue aprobada por el Congreso con amplias mayorías bipartidistas, y cuando el Congreso la derogó al año siguiente, también se hizo con mayorías bipartidistas. El hecho de que dos importantes expansiones de los beneficios de Medicare —la MCCA de 1988 y la Ley de Modernización de Medicare de 2003— contaran con el apoyo de presidentes republicanos es un recordatorio de que los incentivos políticos y electorales pueden producir resultados que desafían las expectativas partidistas.

Mientras tanto, la reforma de las políticas de pago de Medicare movilizó coaliciones bipartidistas con presidentes republicanos (Reagan y George Herbert Walker Bush) uniéndose a demócratas y republicanos en el Congreso para adoptar nuevos sistemas regulatorios de precios administrados para hospitales y médicos. Ambos partidos coincidieron, en el contexto del creciente déficit presupuestario federal, en la necesidad de frenar el crecimiento del gasto de Medicare. Los imperativos fiscales triunfaron sobre la ideología en la adopción bipartidista del pago prospectivo, una transformación facilitada por la asociación de precios administrados y regulación con un lenguaje favorable al mercado sobre eficiencia e incentivos, así como con fórmulas tecnocráticas que prometían racionalizar las métricas y los resultados de los reembolsos (Brown 1985 ; Morone y Dunham 1985 ; Oberlander 2003 ).

Sin embargo, el carácter bipartidista y progresivo de la formulación de políticas de Medicare también fue producto de un entorno político particular: entre 1966 y 1994, Medicare operó casi exclusivamente bajo Congresos de mayoría demócrata (con la excepción de una mayoría republicana en el Senado entre 1980 y 1986). Las elecciones de 1994, que otorgaron a los republicanos el control tanto de la Cámara de Representantes como del Senado por primera vez desde 1954, rompieron el consenso que había regido el programa y transformaron la política de Medicare. Desde entonces, los partidos han chocado con mayor frecuencia en torno a la política de Medicare, y la reestructuración del programa ha sido un tema recurrente de debate. El gradualismo ha sido reemplazado cada vez más por debates existenciales sobre la filosofía y las políticas fundamentales del programa.

En 1995, la nueva mayoría republicana, liderada por el presidente de la Cámara de Representantes, Gingrich, propuso realizar recortes sustanciales al gasto federal de Medicare e imponer un límite, a la vez que transformaba el programa en un mercado competitivo de planes de seguro privados. Estas propuestas desencadenaron una disputa partidista con el presidente Clinton y los demócratas del Congreso, y el plan de Gingrich fue finalmente derrotado. La votación en el Congreso sobre la ley de 2003 que creó el beneficio de medicamentos recetados de Medicare dividió en gran medida a los partidos; la mayoría de los demócratas se opusieron a sus políticas que promovían los seguros privados en el programa, mientras que los republicanos apoyaron esas mismas características (Oliver, Lee y Lipton, 2003). En el debate en torno a la promulgación de la ACA durante el período 2010-2012, los republicanos argumentaron que las reformas que ralentizaban el crecimiento del gasto del programa equivalían a recortar Medicare para financiar Obamacare. Y durante el período 2011-2015, el congresista Paul Ryan, entonces presidente del Comité de Presupuesto de la Cámara de Representantes, propuso convertir Medicare en un sistema de cupones modificados (“apoyo a las primas”) que aumentaría sustancialmente los costos para los beneficiarios y aumentaría la edad de elegibilidad de Medicare a 67 años. Estas propuestas nuevamente dividieron a demócratas y republicanos en gran medida en líneas partidistas.

Medicare, por lo tanto, refleja las corrientes más amplias de hiperpartidismo y polarización que configuran la política estadounidense contemporánea. Sin embargo, la historia reciente de Medicare no ofrece una historia clara de conflicto partidista. En esta era polarizada, demócratas y republicanos han llegado a un acuerdo sobre reformas para promover la compra basada en el valor en Medicare, incluyendo las ACO y el nuevo sistema de pago basado en el mérito del programa para actualizar los honorarios médicos. Como se mencionó anteriormente, los partidos también han coincidido en ocasiones en la protección del floreciente programa Medicare Advantage. Además, el presidente Donald Trump ha cambiado radicalmente la postura del Partido Republicano sobre Medicare. Trump llegó a la presidencia en 2016 criticando a Ryan y a otros halcones presupuestarios que querían recortar drásticamente el gasto en prestaciones sociales. Se burló del plan de Medicare de Ryan, calificándolo de «suicidio político para el Partido Republicano» (Corn, 2016 ). Si bien Trump apoyó los esfuerzos infructuosos de los republicanos del Congreso para derogar la ACA durante su primer mandato, el Partido Republicano no impulsó ninguna reforma significativa de Medicare ni medidas para reducir el crecimiento del gasto del programa durante su presidencia. Y durante la exitosa campaña de Trump para regresar a la Casa Blanca en 2024, volvió a prometer “proteger siempre” Medicare (Shear y Gold 2025 ).

El futuro de Medicare

¿Cómo podría cambiar la política sobre Medicare en los próximos años?

No está claro si la postura de no intervención de los republicanos respecto a Medicare, que ha generado un renovado apoyo bipartidista al programa, perdurará después de la presidencia de Trump o incluso durante su segundo mandato. Es posible que la administración intente convertir Medicare Advantage en la opción de inscripción predeterminada para los nuevos beneficiarios, lo que debilitaría aún más el Medicare tradicional. Además, el firme compromiso a largo plazo del Partido Republicano con los recortes de impuestos podría llevarlos de nuevo a Medicare como forma de compensar los costos de la reducción de impuestos (aunque Medicaid se ha convertido en un objetivo de financiación comparativamente más atractivo, aunque aún políticamente desafiante, para los republicanos en los últimos años).

Además, aunque la preocupación de los responsables políticos por los déficits ha disminuido durante la última década, dada la considerable brecha entre los ingresos y gastos federales, no es difícil imaginar un resurgimiento de la política deficitaria (especialmente si un futuro presidente demócrata se encuentra con un Congreso de mayoría republicana). Si, o quizás cuando, la reducción del déficit federal vuelva a ser un tema importante, Medicare se perfila como un objetivo prioritario de ahorro como consecuencia de su tamaño y crecimiento proyectado. Esto podría implicar una mayor dependencia de los sistemas de pago prospectivo de Medicare para frenar el crecimiento del gasto. Reducir los pagos a los proveedores ha sido durante mucho tiempo la opción preferida por los responsables políticos federales para mejorar las finanzas del programa, y ​​ofrece una vía más fiable para lograr ahorros que las iniciativas de compra basadas en el valor actualmente en boga. Las presiones presupuestarias y un futuro déficit en el fondo fiduciario del seguro hospitalario de Medicare también podrían reavivar las divisiones partidistas sobre propuestas más polémicas, como aumentar la edad de elegibilidad del programa, aumentar los copagos y deducibles de los beneficiarios, o convertir Medicare en un sistema completo de apoyo a las primas (cupones).

Sin embargo, estas propuestas se enfrentan a una formidable aritmética política. Medicare cuenta con alrededor de 70 millones de afiliados, y esa cifra seguirá aumentando en los próximos años. Cualquier política que busque reducir los beneficios de Medicare o aumentar los costos para los beneficiarios podría, por lo tanto, provocar una amplia reacción negativa. También podría ser tentador para los políticos proponer ampliaciones de beneficios, ya que ambos partidos compiten por atraer a los votantes de mayor edad. ¿Podrían la mejora del beneficio de medicamentos del programa, prevista en la Ley de Reducción de la Inflación de 2022, y el plan de campaña de la vicepresidenta Kamala Harris para 2024 de ampliar los beneficios de Medicare para el hogar, ser los precursores de una nueva era en la que la expansión de los beneficios de Medicare sea un tema de mayor atención para el Congreso y la presidencia?

Independientemente de si se producen ampliaciones de beneficios, a medida que aumenta el gasto de Medicare en el contexto de los desafíos fiscales de EE. UU., es probable que resurjan las afirmaciones sobre su supuesta insostenibilidad. Esto ocurre a pesar de que casi hemos superado el período en el que la jubilación de la generación del baby boom tendrá el mayor impacto en la afiliación a Medicare. Incluso con el envejecimiento de la población, que según advirtieron los críticos haría insostenible el programa, el crecimiento del gasto de Medicare ha sido notablemente modesto en los últimos años (Buntin et al., 2022 ).

Aun así, es muy probable que la retórica de crisis, quiebra y reforma de derechos rodee a Medicare pronto. Mientras tanto, la contribución estándar al impuesto sobre la nómina para Medicare se ha mantenido en 1.45% desde 1986, aunque el límite máximo de ingresos sujetos a dicho impuesto se eliminó en 1994, y desde 2013 los trabajadores con mayores ingresos pagan un impuesto sobre la nómina adicional de 0.9%. Medicare se ha visto atrapado en la política anti-impuestos que ha predominado en la política estadounidense durante el último medio siglo. Si bien casi toda la atención se centra en los costos de Medicare, su estabilidad financiera a largo plazo y su capacidad para evitar una “crisis” de financiamiento dependen crucialmente de la disposición de Estados Unidos a recaudar ingresos (Vladeck 2004 ).

El futuro de Medicare depende de las respuestas a preguntas adicionales. Si Medicare Advantage —que se proyecta que inscriba al 64% de los beneficiarios del programa para 2034— sigue expandiéndose, ¿cuál será el destino del Medicare tradicional a medida que se erosiona en tamaño y quizás en influencia política?

¿Los imperativos fiscales y el continuo crecimiento de los planes privados conducirán a una drástica reversión de los sobrepagos federales, o la fuerza política de Medicare Advantage impedirá dicho cambio?

¿La creciente preocupación por la sobrecodificación de los diagnósticos de los pacientes en los planes Medicare Advantage para maximizar los ingresos y el uso de la autorización previa y otras herramientas para gestionar (y en ocasiones restringir) la atención médica de los beneficiarios impulsará intervenciones políticas para reformar el floreciente mercado de Medicare?

¿Se expandirá con el tiempo el nuevo sistema de Medicare para regular los precios de los medicamentos recetados, o se debilitará?

¿Podría la persistente insatisfacción con los costosos y fragmentados sistemas de seguros de Estados Unidos impulsar la reducción de la edad de elegibilidad de Medicare y la expansión de Medicare a más estadounidenses?

¿ El ascenso de Medicare Advantage paradójicamente mejorará la suerte de Medicare para todos al crear un modelo híbrido de seguro universal más aceptable políticamente (Schlesinger y Hacker 2007 )?

Dada la volatilidad actual de la política estadounidense y los giros inesperados que ha dado Medicare hasta la fecha, es mucho más fácil identificar preguntas que ofrecer respuestas definitivas o siquiera certeras. Tras seis décadas de funcionamiento, la importancia central de Medicare para la atención médica estadounidense es indiscutible, pero su futuro y su trayectoria política siguen siendo inciertos.

Cultura de seguridad en los Hospitales modernos

Cultura de Seguridad en los Hospitales Modernos

Dr. Díaz, Carlos Alberto.[1]

Dr. Castilla, Rodrigo Alberto.[2]

Resumen/Abstract

La seguridad del paciente es un componente fundamental de la calidad de la atención en las instituciones modernas de salud. En función de instalar una cultura de seguridad, es fundamental idear un programa de atención centrada en la persona, basado en procesos robustos y confiables, diseñados con los criterios de la metodología de gestión LEAN. El siguiente artículo se propone detallar los requisitos previos y las acciones a tomar a fin de crear un modelo mental y una visión compartida basados en los estándares internacionales de calidad de la atención médica. Para ello se precisará liderazgo, profesionales abocados a tareas de seguridad, estricta medición y control de indicadores, inversión en tecnologías, mejorar la comunicación, y demás. No obstante, el primer paso, y acaso el más importante, es reconocer la necesidad y la posibilidad del cambio, tanto mediante la inclusión de la seguridad del paciente como prioridad estratégica, como a través de la asignación de recursos para lograr una mejora continua en los aspectos que ésta concierne.

Patient safety is a key component of healthcare quality in modern hospitals. In order to establish a safety culture, it is essential to implement a patient centred model, based on robust and trustworthy LEAN processes. In this article the previous requirements and the actions needed to create a shared vision and mental model are discussed. The international recommendations include leadership, a group of safety experts, indicators development, monitoring and result assessment, technology investment, improved communication skills, and more. However, the first and probably most important step is to be able to recognize the need and possibility of change, and act upon it, by incorporating patient safety as a strategic priority and assigning resources to achieve continual improvement in the issues it concerns.

Artículo

Los procesos de atención en los hospitales de la actualidad deben ser de calidad, centrados en la persona, seguros, basados en procedimientos estables, eficientes y costo-efectivos. Además, su organización debe ser servuctiva, fundamentada en la gestión LEAN o magra. Este enfoque no solo prioriza la eficiencia, sino que también aboga por la eliminación de desperdicios en el proceso de atención, garantizando que los recursos se utilicen de la mejor manera posible. A fin de lograrlo, es necesario transformar la lógica de la autonomía profesional, sustentada en la deontología médica individual-corporativa, a otra lógica más colaborativa, basada en el trabajo en equipos interdisciplinarios, donde médicos, enfermeras, especialistas y otros profesionales de la salud colaboren para ofrecer una atención integral al paciente.

La formación de equipos interdisciplinarios no solo enriquece la experiencia del paciente, sino que también permite un intercambio continuo de conocimientos y habilidades, lo que resulta en una atención más holística y ajustada a las necesidades específicas de cada individuo. Con directivos cuyo liderazgo esté sustentado en valores fundamentales como la empatía, la transparencia y la atención centrada en el paciente, se puede fomentar un entorno de trabajo en el que todos los miembros del equipo se sientan valorados y motivados a contribuir a la seguridad del paciente.

A su vez, la seguridad debiera ser vivida en un ambiente no punitivo, como una cultura organizacional que promueva la apertura y la comunicación. Esto permitirá que, mediante la implementación de un programa de atención centrada en la persona, respaldado por la evidencia y en la seguridad del paciente, se logre no solo una mejora en la calidad de vida de la población, sino también una mayor confianza en el sistema de salud por parte de los ciudadanos.

El ejercicio de la medicina ha experimentado en las últimas décadas un profundo cambio. Ha pasado de ser simple, poco efectiva y relativamente segura a convertirse en un campo complejo, efectivo, pero también potencialmente peligroso. El riesgo cero no existe en ninguna actividad; los seres humanos, en cualquier ámbito de trabajo, cometen errores. Sin embargo, es crucial tener en cuenta que, a pesar de la improbabilidad de lograr una seguridad absoluta, se pueden prevenir muchos errores mediante el diseño de sistemas que disminuyan la posibilidad de equivocaciones y faciliten el acierto.

Un ejemplo de esta metodología se observa en la industria aérea, que ha logrado grandes avances en la tecnología y en la formación del personal para reducir errores, fundamentalmente en el sistema de operaciones. En comparación, la industria de la salud ha sido notoriamente lenta para adaptarse a este enfoque de mejora continua y prevención. Virgilio (2011) comentó que el riesgo de morir en las líneas aéreas es entre 1:3.000.000 a 1:10.000.000, en contraste con un rango mucho más alarmante de 1:300 a 1:3.000 en el sector salud. Esta estadística subraya la necesidad urgente de una revisión y transformación en los procesos de atención sanitaria, para avanzar hacia una atención más segura y de calidad que responda efectivamente a las necesidades de la población. La implementación de estrategias que prioricen la seguridad del paciente y la mejora continua debe ser una prioridad en todos los niveles del sistema de salud.

Anualmente se realizan entre 187 y 281 millones de cirugías mayores en el mundo. Entre un 3 y un 16% de los casos de cirugía con ingreso se complican con morbilidad mayor, resultando en secuelas permanentes o muerte en un 0,4 – 0,8%. La mortalidad por cualquier causa al año de la cirugía es mayor que la observada en la población no quirúrgica similar en edad y sexo. En una revisión sistemática que incluyó más de 70.000 historias clínicas de población general, la incidencia de eventos adversos (EA) intrahospitalarios fue 9,2%, de los que 43,5% se consideraron evitables [9]. Hoy en día se estima que la mortalidad directamente relacionada con la anestesia oscila entre 1,37 y 4,7 por 100.000 con extremos aproximados de 0.5:100.000 y 55:100.000 en pacientes con clasificación de riesgo ASA 1 y ASA, 4 respectivamente [10]. Estos datos conducen a la necesidad de entender la seguridad del paciente como el conjunto de actuaciones orientadas a eliminar, reducir y mitigar los resultados adversos, producidos como consecuencia del proceso de atención a la salud, que está en constante evolución [11].

Uno de los principales hitos en la mejora de la calidad de las prestaciones de salud en los hospitales es la atención centrada en la persona. Este modelo prioriza:

  • El tratamiento individualizado,
  • El fortalecimiento del vínculo de agencia entre el hospital y sus integrantes, y entre éstos y los pacientes,
  • La mejora del desempeño técnico y la performance,
  • La seguridad de los pacientes [12], [13]
  • La transformación los procesos institucionales y asistenciales bajo las premisas de la metodología LEAN, eliminando así los desperdicios producidos por la ineficiencia [14], [15], [16], [17].

La calidad en la atención de salud se entiende como “cuatrilógica”, que abarca cuatro enfoques: técnica, eficiencia, percepción (satisfacción del usuario) y seguridad. Los dos primeros son conceptos tradicionales, mientras que los últimos apuntan a innovar la atención. La atención médica debe centrarse en los pacientes, garantizando que “no les falte nada”, y crear un ambiente seguro y respetuoso para los profesionales de la salud, promoviendo el uso de tecnologías y formación continua.

Las instituciones en mejora deben establecer una cultura de seguridad del paciente, enfrentando las barreras que dificultan la identificación de errores. La transparencia en errores médicos es esencial para corregir fallas y fomentar un entorno colaborativo, aumentando la participación de pacientes y familiares. Esto contribuye a un entorno de menor riesgo. En consecuencia, la seguridad es clave en cualquier programa de atención centrada en la persona.

El Instituto Lucian Leape [25] avaló cinco principios generales para transformar a los hospitales y clínicas en organizaciones de alta confiabilidad. Estos son:

  • La transparencia en la divulgación de errores y problemas de calidad,
  • La integración de la atención en todos los equipos y disciplinas,
  • La participación de los pacientes en la seguridad,
  • La restauración del gozo y el significado del trabajo, y
  • La reforma de la educación médica para enfocarse en la calidad y la seguridad.

Implementación de la Cultura de Seguridad:

A continuación se detallan los requisitos y las acciones necesarias para lograr una efectiva implementación de una cultura de seguridad del paciente.

Requisitos: [26], [27], [28]

  • Instalar una cantidad relevante de prácticas seguras, que se realicen con rigurosidad, sin diferir en base al día o el horario
  • Reconocer qué actividades realizadas en el hospital son de alto riesgo, y centrarse en alcanzar altos niveles de seguridad de manera constante.
  • Creer que el nivel actual de daño a los pacientes puede, y debe, ser mejorado.
  • Producir un ambiente no punitivo, donde los individuos se sientan libres de reportar los errores propios y ajenos.
  • Desde la gerencia y la comisión directiva, asignar recursos, incentivos y premios que demuestren el liderazgo y compromiso de los altos mandos con la seguridad del paciente.  
  • Promover la comunicación entre las disciplinas para reducir las causas del error médico.
  • Entregar al personal y sus mandos la responsabilidad por establecer procesos fiables y cumplirlos.

Acciones:

  1. Establecer la cultura de seguridad del paciente como prioridad estratégica.
  • Es necesario incluir la seguridad del paciente en una posición sobresaliente en la agenda de reuniones de la cumbre estratégica. Esta inclusión no solo debe ser un acto formal, sino que tiene que reflejar un compromiso real hacia la mejora continua en la atención al paciente. Además, debe ser considerada en el plan anual operativo, como actividad interdisciplinaria que refleje una visión compartida entre todos los integrantes del equipo de salud. La práctica de colaboración interprofesional ha sido definida como un proceso que incluye la comunicación y toma de decisiones, lo que permite una influencia sinérgica del conocimiento agrupado y las habilidades. Los equipos que colaboran y aprenden a implementar las nuevas tecnologías tiene el potencial para influir mejor en la seguridad del paciente, lo que redunda en una atención más eficiente y efectiva.
  • Asignar dentro del grupo de altos directivos, responsables para abordar cuestiones de seguridad, es crucial para establecer un ambiente donde la seguridad del paciente sea prioritaria. Estos líderes deben ser responsables de solicitar informes de actualización permanentes que no solo aborden cifras y estadísticas, sino que también incluyan testimonios de personal y pacientes, promoviendo una cultura de apertura y aprendizaje.
  • Vincular la remuneración ejecutiva con mejoras demostradas en la seguridad del paciente puede motivar a los líderes a tomar decisiones más informadas y responsables. Esto implicaría la creación de indicadores claros y mensurables que evalúen el rendimiento en esta área, lo que lleva a una mayor rendición de cuentas y compromiso.
  • Definir proyectos clave para la seguridad del paciente y demandar al personal a cargo pequeñas presentaciones periódicas que ilustren su evolución fomenta un sentido de propiedad y responsabilidad entre los trabajadores. Al darles la oportunidad de mostrar avances, se estimula la innovación y se reconoce el esfuerzo del personal.
  • Adaptar las políticas de reclutamiento y promoción del personal en función de las competencias orientadas a la seguridad del paciente es esencial para construir un equipo capacitado y comprometido. Cada puesto debe tener claramente definidos los requisitos necesarios que prioricen la seguridad, garantizando así que los nuevos integrantes de la institución compartan estos valores fundamentales.
  • Incluir la seguridad del paciente en las sesiones de orientación de nuevo personal, o realizar sesiones específicas de orientación de nuevo personal dedicadas a la seguridad del paciente, establece desde el principio la importancia que se le otorga a este tema dentro de la cultura organizacional. Esto ayudará a formar un equipo más cohesionado y con un enfoque claro desde el comienzo de su integración.
  • Dedicar tiempo a recorrer la institución e interrogar el personal sobre cuestiones de seguridad del paciente es una práctica que no solo identifica áreas de mejora, sino que también mantiene vigente el tema entre los empleados de la institución. Estos encuentros informales pueden ser un puente para crear un ambiente donde todos se sientan libres de expresar sus preocupaciones y sugerencias.
  • Difundir los aspectos exitosos de la seguridad del paciente es fundamental para generar conductas similares en toda la institución. La celebración de logros puede ser un poderoso motivador que inspire a otros a seguir el ejemplo y a contribuir con ideas innovadoras.
  • Difundir los cambios de seguridad más importantes mediante un cronograma y un plan de trabajo específico es necesario para que todos estén al tanto de las actualizaciones relevantes en políticas y procedimientos. Esta difusión debe ser monitoreada a fin de garantizar que la totalidad del personal posee acceso a la información, reduciendo así la probabilidad de errores y mejorando la atmósfera de cooperación.
  • Impulsar la cultura organizacional por la calidad, la seguridad, y la eficiencia [30] es un objetivo a largo plazo que debe ser mantenido con constancia. La integración de estos valores en todos los procesos de la institución contribuirá a construir un ambiente donde la atención al paciente sea siempre la prioridad.

Este es uno de los pasos más importante en el camino de mejora de los resultados y del rendimiento de una institución. Además genera confianza entre los pacientes, lo que lleva a que éstos aumenten la adherencia al tratamiento indicado.

Es necesario medir la cultura inicial por la seguridad del paciente, desde el nivel real que se parte. Hay muchas medidas que se suponen que se cumplen y que no se comprueban en la realidad [31]. Posteriormente, deben impulsarse prácticas que propicien esta cultura organizacional, entre otras,

  • Identificación del paciente;
    • Transiciones asistenciales [32];
    • Comprobaciones (checklists) en quirófano [33];
    • Asegurar los procesos de esterilización y preparación del instrumental quirúrgico;
    • Logística segura de pacientes;
    • Diseñar programas de cuidado prehospitalario, hospitalario, y posthospitalarios, estableciendo de este modo un modelo de cuidados progresivos y transicionales, 
    • Estudios prequirúrgicos;
    • Historia clínica electrónica y validación on-line de prescripciones;
    • Administración segura de medicamentos;
    • Aplicación de los ramilletes o bundles de seguridad [34] para las vías centrales [35], [36], sondas vesicales, asistencia respiratoria mecánica;
    • Evitar la caída de los pacientes [37], [38];
    • Disminución de las flebitis y de las úlceras por presión;
    • Promover el uso racional de medicamentos [39];
    • Impulsar el diseño, construcción y difusión de guías clínicas;
    • Estimular la formación permanente de los pacientes;
    • Estandarizar los pases de guardia y su normalización [40], [41];
    • Gestionar los riesgos infraestructurales y de los servicios (vigilancia del edificio; cuidado del agua, del aire acondicionado, calidad del aire);
    • Supervisar la acreditación de proveedores.
    • Formar equipos de capacitación permanente e incidental. Educar a través de sesiones de seguridad;
    • Formalizar las normativas institucionales;
    • Facilitar el acceso a la información.
  • Disponer de una infraestructura organizacional apropiada.

La infraestructura organizacional es el método a través del cual se establece la aplicación del conocimiento. Las organizaciones modernas deben estar abiertas al aprendizaje y a la innovación constante, porque estableciendo las competencias necesarias para lograr la calidad de la atención y el trabajo en equipo mejoramos la infraestructura organizacional [42].

Debe renovarse la tecnología aplicada a los pacientes por aquellas que tengan mayor nivel de confiabilidad y seguridad. La Introducción de nueva tecnología puede resultar en una mejor asistencial y de la seguridad del paciente. Sin embargo, la seguridad del paciente puede verse comprometida si los eslabones de la cadena de seguridad son deficientes o están ausentes. Esta cadena de seguridad describe el papel que juega todo el equipo profesional de la salud en la validación de las nuevas tecnologías, en el que cada uno es un eslabón vital. Debe asegurarse una correcta integración de los nuevos dispositivos al ambiente clínico y a la tecnología existente, en el que cada operador comprenda y realice su rol de forma segura.

Es necesario utilizar, en la mayor medida posible, sistemas Poka-Yoke y Jidoka [43], [44]. Estos disminuyen significativamente la posibilidad de un error vinculado con las personas.

  • Establecer funciones y responsabilidades.

Es fundamental instituir un equipo de seguridad del paciente para proteger e impulsar la seguridad del paciente. Este equipo deberá disponer la autoridad requerida para trabajar en estas líneas estratégicas de la organización, focalizándose en el seguimiento de indicadores que aseguren el cumplimiento de las normas. A fin de mejorar la seguridad del paciente, todas las personas que trabajan en una institución deben conocer sus políticas organizaciones. Estos equipos de seguridad, en adición, seguirán temas puntuales, pertinentes a las particularidades de cada organización.

  • Conformar un Comité de seguridad [45]:

La institución deberá contar con un Comité de Seguridad, cuya misión principal será la identificación de patrones y tendencias de seguridad, que permita una posterior asignación de prioridades y recursos. Este cuerpo de trabajadores deberá organizar presentaciones periódicas al cuerpo directivo del hospital.

El perfil Comité de Seguridad deberá presentar:

  • Integrantes con:
  • Autoridad y liderazgo, con predisposición para el cambio y la eliminación de los obstáculos que llevan al mismo,
    • Impulso continuo en la búsqueda de las buenas prácticas, y
    • Apoyo suficiente del personal, que le permita asegurar recursos para la implementación de sus planes.
  • Una integración multidisciplinaria, en la cual estén representados todas las áreas de la institución: médica, de enfermería, administrativa, de gestión de pacientes, de hotelería.
    • La máxima jerarquía debería ser médica o de enfermería. No obstante, lo fundamental es que este rol sea cubierto por alguien apreciado por sus pares, independientemente de su jerarquía formal.
  • Desarrollar un Comité de Crisis.

Deberá desarrollarse un Comité de Crisis, que realice reuniones ejecutivas con una periodicidad mínimamente mensual, y ante cualquier situación de crisis. Además, para estas ocasiones, deberán formarse Equipos de Respuesta ante Eventos Adversos. Es necesario que éstos, además de sus integrantes, cuenten con el apoyo adicional necesario para desempeñarse con respaldo continuo, entre ellos, directivos, abogados, legistas o especialistas en conjunto.

Las funciones de los Equipos de Respuesta ante Eventos Adversos serán:

  • Actuar ante cualquier situación que involucre riesgo para el paciente, aunque sea un cuasi evento.
    • Incentivar los reportes de incidentes, a fin de aumentar el registro de mediciones situaciones que comprometen la seguridad del paciente.
    • Implementar en todo el personal la formación y actividades de práctica, con el objetivo de garantizar el desarrollo de una respuesta organizada a eventos reales de crisis.
    • Formar suficiente cantidad de miembros para contar con capacidad de respuesta las 24 horas, los siete días de la semana.
    • Entrevistar y explicar a los familiares. De esta forma, será posible mostrar claramente una respuesta sistémica y holística de la organización.
    • Asegurar el apoyo al personal médico externo, al igual que al interno.

Es un atributo importante de los hospitales modernos que las personas, los equipos, estén preparados para notificar sus errores y cuasi errores a través de un reporte de incidentes. Éste es fundamental para la organización, debido a que, para lograr la prevención de futuros eventos, es necesario aprender de los pasados. A fin de que las personas reporten, deben sentirse confiadas en que no serán castigadas por hacerlo y que su aporte será útil. Además, deben ser reconocidas y recibir una devolución a su contribución. Constantemente debe ofrecerse apoyo, entrenamiento y capacitación al personal del hospital moderno. Finalmente, debe proveerse soporte a través de las tecnologías de información [46].

  • Diseñar procesos asistenciales y de apoyos robustos, confiables y controlados.

Tanto los procesos asistenciales como los de apoyo deben ser robustos, confiables, y deben permanecer bajo un estricto control [47]. Para lograrlo, es necesario asegurar la existencia de barreras de seguridad en las competencias instaladas [48] y en la organización en general, y control mutuo y compromiso de todos los colectivos del hospital moderno [49], [50]. De este modo, se asegura que siempre se cumplen las medidas para la reducción de riesgo en todas las actividades y campos de acción de la gestión clínica [51]. Dentro de esta última línea, cabe resaltar la necesaria participación del personal administrativo del hospital moderno, tanto como los familiares del paciente, que participan en conjunto con los profesionales de salud en el cuidado de los pacientes fuera del ámbito hospitalario, el cual también debe respetar la cultura de seguridad.  

Mucho de los procesos que deben ser contemplados y supervisados de forma continua ya fueron mencionados previamente. Sin embargo, se repiten con el objetivo de destacar su relevancia en la creación de una cultura de seguridad. Debe pugnarse porque los indicadores relacionados con estos procesos mejoren los resultados de ejercicios anteriores, promoviendo así la mejora continua:

  • Control, estandarización en formato electrónico, y registro de los pases de guardia [52], [53].
    • Validación on-line de las prescripciones.
    • Control por oposición de la actividad médica.
    • Identificación del paciente.
    • Diseño, entrega y control de “ramilletes” o bundles por patología.
    • Control de cumplimiento del Check-List quirúrgico.
    • Seguimiento de infecciones asociadas a procedimientos médicos.
    • Educación del paciente y familiar al alta: procesos de administración de medicación, colocación de la alimentación, utilización de bombas de infusión, realización del baño diario, movilización del lecho, etc.
  • Fomentar la comunicación eficaz y segura [54], [55].

La Comunicación es una de las principales competencias de la seguridad del paciente. Debe ser completa, clara, breve y oportuna. Completa, comunicando toda la información relevante, evitando detalles innecesarios que puedan contribuir a la confusión. Es necesario que disponga del espacio para las preguntas, y también para sus respuestas. Clara, adoptando un lenguaje simple, sin abreviaturas, ya sea en forma escrita u oral, e incluir la comprobación de que el interlocutor comprendió. Debe ser breve, concisa, evitando pérdidas fútiles de tiempo. Finalmente, es fundamental que sea oportuna, que se realice en el momento correcto, evitando comprometer la seguridad del paciente.

Las barreras que se presentan ante una comunicación segura y eficaz son:

  • Las interrupciones, que limitan la capacidad del personal para comprender la totalidad de la información.
    • Las conversaciones restringidas, que se excluyan algunos aspectos clave, afectando también el trabajo en equipo.
    • La hostilidad verbal, que crea un ambiente negativo e inhibe al personal a la hora de comunicar hechos o colaborar en la resolución de un evento. Además, puede generar conflictos entre los integrantes de un equipo.
    • La fatiga del personal, que reduce el nivel de atención. Este problema es muy frecuente en el personal de enfermería, que tiene multiempleo.
    • Las instrucciones ambiguas y la falta de claridad sobre roles y funciones en los equipos multidisciplinarios.
    • Los cambios en el equipo, que alteran las relaciones de trabajo existentes.
    • Las cargas de trabajo excesivas, mal diseñadas. La demanda excesiva de trabajo sobre el personal se opone a la claridad en las comunicaciones. 
    • Las condiciones de trabajo, que afecta la predisposición del personal.
    • Los problemas tecnológicos en los registros, en los casos de la comunicación escrita.

Debe promoverse una comunicación fluida, eficaz y segura en todos los ámbitos, entre otros: el quirófano, las salas de internación, las salas de emergencia, las oficinas de enfermería, las salas de estudios complementarios, los consultorios ambulatorios, las sesiones del Comité de Seguridad, etc [56].

Las acciones de comunicación deben estar dirigidas a incrementar la conciencia en los problemas de seguridad. Debe promoverse en las sesiones del Comité de Seguridad, mediante el debate no punitivo. Para que pueda llevarse a cabo, deben reunirse datos precisos de lo ocurrido: testimonio de todos los involucrados, incluyendo pacientes y familiares; registros de enfermería; informes de anestesia; filmaciones, si es necesario.

Otro aspecto de la comunicación es hacia dónde apunta. En el caso de los hospitales modernos, debe estar dirigida hacia los factores causales del error, que son [57]:

  • Falta de consistencia la transferencia de información.
    • Uso insuficiente o inadecuado de los planes de cuidados.
    • Incumplimiento de las normas de seguridad.
    • Exceso de trabajo.
    • Falta de personal.
    • Agentes con otras culturas organizacionales.
    • Problemas de infraestructura.
    • Tecnología de atención en mal estado.
    • Olvido de las consignas o incumplimiento de las mismas.

Los hospitales modernos deberán trabajar, fundamentalmente, sobre las siguientes instancias de la comunicación:

  • El desarrollo de un modelo mental y una visión compartida, no sólo desde la prestación médica hacia el paciente sino desde lo ontológico.
  • La comunicación previa a la acción, que las personas estén conscientes de que tienen que hacer, antes de hacerlo.
  • La discusión y verificación de los objetivos diarios de cada paciente, de los que todos los integrantes del equipo deben estar al tanto. Además, deben comunicárselo al paciente.
  • Inclusión de un observador objetivo en los pases de guardia y de sala, que realice el análisis de la comunicación entre los integrantes de un equipo  y mejore la dinámica grupal según sus observaciones.  

Finalmente, es fundamental la mejora de la transición entre los distintos niveles de cuidado, momento en el que se expresa la entrega y aceptación de la responsabilidad de la atención de un paciente. Las consecuencias por una transición inadecuada, generalmente ocasionada por una comunicación ineficaz entre equipos de salud, resultan en demoras en el tratamiento o tratamientos inapropiados, omisiones en la atención en el pedido de estudios e informes, prolongaciones innecesarias de las internaciones, e incluso reinternaciones evitables. Estas ineficiencias de la atención empeoran la salud del paciente, ponen en riesgo su seguridad, y generan mayores costos [58].

  • Crear ámbitos de simulación de situaciones adversas [59], [60], [61].

Cualquier organización de salud puede beneficiarse con la simulación de diversas situaciones a fin de observar cuán compartida se encuentra la cultura de seguridad en el personal, entre otras: manejo de crisis; escenarios de comunicación estandarizados; conductas ante eventos adversos; protección del equipo actuante; caídas, heridas, quemaduras; errores de medicación; etc. Estas simulaciones deben ser aprovechadas como oportunidad para conocer cómo el personal actúa ante este tipo de situaciones adversas, con el objetivo de poder diseñar un programa de capacitación a partir de los requerimientos específicos de cada organización. Además, cada simulación debe registrarse en un video que luego debe utilizarse para la discusión con los participantes. El énfasis en la discusión se debe poner en los problemas sistémicos y de comunicación, nunca en los individuos. Por supuesto, este video debe reservarse, y sólo ser utilizado en este ámbito. Posteriormente, debe ser destruido o guardado bajo estricta vigilancia, preferentemente en la dirección médica.

Conclusiones:

La calidad de atención es desempeño técnico, eficiencia, seguridad de los pacientes, personalización de atención y mejora de la percepción del ciudadano. La cultura de seguridad es una prioridad estratégica, y debe ser entendida como parte indispensable de la cultura institucional, ya que no solo protege a los pacientes, sino que también fortalece la confianza en el sistema de salud. Muchos han sido los logros, y duros los desafíos que se deben afrontar; sin embargo, cada uno de estos retos representa una oportunidad para aprender y crecer. A fin de avanzar, es indispensable una infraestructura organizacional apropiada [62], inversión en tecnología que facilite un monitoreo constante y la implantación de sistemas de gestión de información, capacitación de personal que potencie sus habilidades y conocimientos, diseño de procesos robustos que eviten errores y aseguren la continuidad de cuidados, clima adecuado de reportes que incentive la comunicación abierta y honesta, y participación de los pacientes y sus familiares [63] en la toma de decisiones sobre su atención. Este enfoque colaborativo no solo empodera a los involucrados, sino que también permite brindar una atención más centrada en las necesidades del paciente. Finalmente, cualquier cambio o superación será imposible si la gerencia y el personal directivo no lideran el camino, basando sus acciones en los informes de los equipos de expertos en seguridad del paciente, teniendo la responsabilidad de establecer políticas claras y prácticas que busquen continuamente la mejora, fomentando así un entorno donde la seguridad sea prioridad para todos.

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[1] Médico. Especialista en Salud Pública. Director de la Especialización en Economía y Gestión de Servicios de Salud. Universidad ISALUD. Buenos Aires. Argentina. Gerente Médico Sanatorio Sagrado Corazón. Buenos Aires Argentina.

[2] Médico. Candidato a Magíster en Economía y gestión de servicios de salud. Residente de gestión de servicios de salud, Sanatorio Sagrado Corazón, Buenos Aires, Argentina.

Reducción de readmisión hospitalaria

Impact of daily personal communication on hospital readmissions: A case-control study. Lipski-Pozitzki, Liat et al. The American Journal of Medicine, Volume 139, Issue 1, 84 – 91.e7

    Las hospitalizaciones recurrentes suponen una carga financiera considerable y riesgos para la salud. La mala comunicación y la falta de atención personalizada contribuyen en gran medida a los reingresos prevenibles. Este estudio examinó si las conversaciones breves y personales entre médicos y pacientes hospitalizados podrían reducir los reingresos una semana y 30 días después del alta, y mejorar la satisfacción.

    Métodos

    Este estudio prospectivo de casos y controles incluyó a 459 pacientes hospitalizados en las salas de Medicina Interna de un hospital general de Israel. Se incluyeron pacientes de entre 18 y 100 años, excluyendo a aquellos con demencia, capacidad de comunicación limitada o alta hospitalaria en las primeras 24 horas. El grupo de intervención mantuvo breves conversaciones personales con los médicos. Los pacientes del grupo de comparación estuvieron hospitalizados simultáneamente en otras salas y recibieron la atención habitual. Once médicos recibieron una hora y media de formación y mantuvieron conversaciones personales de 3 a 5 minutos con los pacientes diariamente, complementando la atención habitual. Se midieron los reingresos entre 7 y 30 días después del alta, así como la satisfacción del paciente.

    Resultados

    Los grupos de intervención ( n = 249) y de comparación ( n = 210) presentaron características basales similares, salvo que el grupo de intervención era mayor (66,7 frente a 62,7 años; p = 0,008). La regresión logística multivariable mostró una reducción significativa de la probabilidad de reingreso en el grupo de intervención tanto a la semana (OR: 0,33; IC del 95 %: 0,16-0,66; p = 0,002) como a los 30 días (OR: 0,54; IC del 95 %: 0,34-0,88; p = 0,012), tras ajustar por covariables como la edad, la gravedad del diagnóstico, la satisfacción y los factores sociodemográficos.

    Conclusiones

    Las tasas de reingreso disminuyeron tras conversaciones breves y personales entre médico y paciente. Estos hallazgos respaldan la integración de estrategias de comunicación personalizadas en la atención estándar para mejorar los resultados. Investigaciones futuras deberían confirmar estos hallazgos en muestras más amplias y explorar la frecuencia y duración óptimas de dichas interacciones.

    Importancia clínica

    •Las conversaciones breves y diarias entre médico y paciente dieron como resultado menos reingresos a los 7 y 30 días, lo que demuestra una intervención simple pero efectiva.

    •Las interacciones personalizadas mejoraron la confianza, llevaron a una mejor adherencia del paciente y a menos reingresos evitables.•Las estrategias de comunicación estructuradas pueden mejorar la eficiencia de la atención sanitaria al reducir las brechas en la atención y, de esta manera, respaldar una implementación más amplia en los entornos hospitalarios.

    •Esta intervención de bajos recursos mejoró los resultados clínicos sin tecnología ni personal adicional, lo que la convierte en un modelo altamente escalable para la mejora de la calidad.

    Introducción

    Las hospitalizaciones recurrentes, generalmente definidas como aquellas que ocurren dentro de los 30 días posteriores a la hospitalización inicial, <sup> 1 </sup> se han reconocido como un problema importante que representa riesgos considerables para la salud de los pacientes y una carga financiera para los sistemas de salud.<sup> 2</sup> , <sup> 3 </sup> Se estima que una cuarta parte de los reingresos son prevenibles.<sup> 4</sup> El problema es complejo, ya que no todas las hospitalizaciones, especialmente en casos de empeoramiento natural de la enfermedad o en residentes de residencias de ancianos, pueden prevenirse debido a la complejidad clínica y las capacidades de las instalaciones. Sin embargo, se ha sugerido la disminución de los reingresos prevenibles como una medida de la calidad de la atención.<sup> 5 </sup> Entre las prácticas beneficiosas se incluyen el aumento de la dotación de personal de enfermería,<sup> 6 </sup> la inversión en programas de gestión de casos para coordinar y gestionar las transiciones de los pacientes,<sup> 7</sup> y el uso de la telesalud y la mejora de los registros electrónicos.<sup> 8 </sup> Además, la mejora de la comunicación y la atención a los pacientes constituyen algunas de las estrategias más eficaces para reducir la carga de las hospitalizaciones recurrentes. <sup> 4 </sup> A pesar de una mayor concienciación y la difusión de programas que incentivan la disminución de las tasas de reingreso,<sup> 9</sup> solo se ha observado una pequeña reducción en las tasas.<sup> 3</sup>La literatura sugiere que la mala comunicación y la falta de atención personalizada aumentan las tasas de reingresos evitables. Un estudio de Bradley et al. indica que, entre otras estrategias, brindar educación al paciente sobre los motivos de la hospitalización, la medicación prescrita y el autocuidado se asoció con tasas de reingreso reducidas a los 30 días. Los pacientes que recibieron explicaciones detalladas sobre sus afecciones y planes de atención tuvieron menos probabilidades de ser readmitidos en un plazo de 30 días. 10 De manera similar, los estudios han demostrado que la educación, el empoderamiento y la atención personalizada del paciente, incluidas las conversaciones individuales sobre el manejo de la enfermedad y las instrucciones de atención, redujeron significativamente la tasa de reingresos hospitalarios. 11 , 12 Otro estudio encontró que una sola frase tranquilizadora proporcionada por un médico durante una prueba de alergia redujo significativamente la gravedad de los síntomas autoevaluada por los pacientes. 13 La confianza de los pacientes en el cuidado y la atención personal de sus médicos contribuye a su cumplimiento con el tratamiento, lo que a su vez puede conducir a una mejor recuperación. 14 , 15 Un metaanálisis sobre la comunicación médica y la adherencia del paciente al tratamiento encontró que las probabilidades de adherencia son 1,62 veces mayores en aquellos tratados por médicos que recibieron capacitación en comunicación. 15 La comunicación de apoyo, especialmente si se basa en apoyo emocional e informativo, 16 fomenta la confianza y alienta la participación y activación del paciente, en diversas afecciones médicas. 16–18 Como tal, fomentar una comunicación exitosa entre los médicos tratantes y sus pacientes surge como una de las estrategias más importantes para reducir la carga de hospitalizaciones recurrentes. Reconocer al paciente como una persona, además de centrarse únicamente en los datos clínicos, se ha asociado con una reducción de los reingresos. Los estudios que evaluaron la planificación del alta encontraron que la educación individualizada, la comunicación centrada en el paciente y la coordinación de la atención redujeron las tasas de reingreso a los 30 días entre los pacientes con insuficiencia cardíaca. 19 , 20Considerando estos hallazgos, este estudio tuvo como objetivo investigar los efectos de la comunicación personal diaria entre médicos y pacientes durante las hospitalizaciones sobre las tasas de reingresos y la satisfacción del paciente. Se planteó la hipótesis de que las interacciones breves y personales reducirían las tasas de reingresos y visitas a urgencias en los 30 días posteriores al alta y mejorarían los niveles de satisfacción poshospitalaria, gracias a su supuesto efecto en la seguridad y la confianza del paciente en el personal hospitalario, así como en la sensación de ser considerado importante, lo que a su vez conduciría a una mejor comprensión y mayor adherencia al tratamiento prescrito al alta. Además, se espera que el establecimiento de una relación de confianza entre los pacientes y los médicos durante la hospitalización no solo impacte en la decisión de seguir las recomendaciones médicas, sino que también influya en la percepción que los pacientes tienen sobre la calidad de la atención que reciben, promoviendo una experiencia más positiva y, en consecuencia, mayores niveles de bienestar emocional.

    Métodos

    Registro de prueba e identificación

    El estudio fue aprobado por la Junta de Revisión Institucional del Centro Médico Meir (Protocolo n.° 0126-18; 9 de octubre de 2018, prorrogado hasta 2021). De acuerdo con el caso práctico 13a de ensayos clínicos de los NIH, no está sujeto a los requisitos de registro de ClinicalTrials.gov. Todos los participantes dieron su consentimiento informado por escrito.La intervención y la recolección de datos tuvieron lugar entre septiembre de 2019 y diciembre de 2021, con una pausa de enero a diciembre de 2020, debido al brote de COVID-19 y la consiguiente reorganización del hospital.

    Población de estudio y proceso de reclutamiento

    El estudio fue un ensayo prospectivo e intervencionista que incluyó a 459 pacientes hospitalizados en las salas de medicina interna para adultos del Centro Médico Meir, Clalit Health Services, un gran hospital general ubicado en el centro de Israel.El cálculo del tamaño muestral necesario para alcanzar una potencia estadística del 80 % con un nivel de significancia del 5 % arrojó un tamaño muestral mínimo de 195 pacientes en cada grupo. El cálculo se basó en la supuesta reducción de la frecuencia de reingresos del 30 % al 18 % en el grupo de intervención, siguiendo las tasas previamente reportadas. 21El estudio buscó reclutar pacientes hospitalarios de 18 a 100 años ingresados ​​en cuatro salas de Medicina Interna para Adultos del hospital. Los pacientes de la sala A constituyeron el grupo de intervención. Los pacientes fueron asignados a los departamentos según los procedimientos estándar de admisión hospitalaria, sin aleatorización. El departamento A era una sala de medicina interna como las demás, sin diferencias significativas en los diagnósticos ni en la composición del equipo. Los datos de los pacientes del grupo de comparación se recopilaron de las salas adyacentes para evitar el sesgo de sala única. Se excluyó del reclutamiento a quienes padecían demencia que limitaba la comunicación, a quienes no podían comunicarse por otras razones clínicas y a los pacientes dados de alta dentro de las 24 horas posteriores al ingreso.Los pacientes hospitalizados en la Sala A que cumplieron los criterios del estudio se incorporaron al grupo de intervención y participaron en las conversaciones breves con los médicos, además de la atención estándar. Los pacientes de las otras tres salas de Medicina Interna recibieron únicamente atención estándar y constituyeron el grupo de comparación.El estudio no recopiló información sobre la etnia ni la religión de los participantes. Los pacientes atendidos en el hospital son casi exclusivamente ciudadanos israelíes, la mayoría judíos, con una importante minoría árabe. Todos los residentes de Israel tienen derecho a la misma atención sanitaria según la Ley del Seguro Nacional de Salud.Para estimar la gravedad de la enfermedad, clasificamos los diagnósticos primarios en tres niveles (gravedad baja, moderada y alta) según el riesgo clínico esperado a corto plazo. Dos médicos internistas certificados revisaron y clasificaron de forma independiente cada diagnóstico primario de la CIE-10. En los casos en que se incluyeron varios diagnósticos, la clasificación se basó en la afección clínicamente más significativa.

    Intervención

    Todos los médicos asignados a la sala participaron en una breve sesión de capacitación impartida por el iniciador del estudio y el investigador principal (LL), que presentó el estudio y se centró en cómo se llevaría a cabo la intervención. La sesión inicial de capacitación tuvo lugar el 2 de septiembre de 2019 en la Sala A. La sesión tuvo una duración de 90 minutos y consistió en una breve presentación y un debate abierto. La guía de conversación está disponible en el Archivo Suplementario 1.En total, 11 médicos llevaron a cabo la intervención, incluyendo 8 hombres y 3 mujeres. Antes de reiniciar la intervención tras la pandemia de COVID-19, todos los médicos participantes se sometieron a una sesión de actualización en noviembre de 2020 para garantizar la coherencia en la implementación del protocolo. Los médicos eran residentes de medicina interna de segundo o tercer año en un programa de 4 años, con experiencia clínica similar. Los médicos que implementaron la intervención fueron asignados específicamente a los departamentos designados y no trabajaban en las salas de control. Esto fue garantizado por la administración del hospital. No se observaron diferencias en la formación ni en la antigüedad entre los departamentos. Además, las intervenciones se llevaron a cabo durante el mismo período, lo que minimizó la posibilidad de sesgo relacionado con la etapa de la residencia.La intervención consistió en una conversación personal diaria realizada por los médicos con los pacientes de la Sala A que cumplieron los criterios de inclusión durante el período de reclutamiento. Las conversaciones, iniciadas por el médico, tenían una duración de 3 a 5 minutos y no estaban relacionadas con la atención estándar ni con las comunicaciones rutinarias con el paciente durante la hospitalización (p. ej., rondas diarias). Los objetivos de las interacciones, definidos durante la sesión de capacitación, fueron acortar la distancia entre el paciente y el médico, fomentar la confianza y la sensación de importancia, y contribuir a la seguridad del paciente con la atención recibida. Cada interacción debía comenzar con la presentación del médico y extenderse a una conversación personal, con los siguientes temas sugeridos: lugar de residencia, familia y empleo del paciente, visitas, preocupaciones, problemas o necesidades actuales, así como aficiones y rutinas. Se indicó a los médicos que finalizaran cada conversación diciéndole al paciente que era un placer conocerlo, usando su nombre, y que esperaban volver a visitarlo si el paciente estaba interesado y permanecía hospitalizado. Los médicos completaron un formulario breve que detallaba los temas generales de las conversaciones posteriores a cada conversación personal (adjunto como Archivo Suplementario 2), y estos fueron recopilados y almacenados por el investigador principal (LL).

    Medidas de resultados del estudio

    Las variables dependientes fueron los reingresos en los 7 y 30 días posteriores al alta, las visitas a Urgencias y el nivel de satisfacción del paciente, medido mediante una pregunta de un solo ítem sobre la satisfacción general con la estancia hospitalaria (escala del 1 al 10). 22 Las variables independientes incluyeron la edad, el sexo, la educación, el estado civil, el lugar de residencia, la gravedad de la enfermedad y la duración de la hospitalización, con los datos estratificados según corresponda. Estas variables se extrajeron de la HCE. Los participantes recibieron llamadas telefónicas tras el alta y se les pidió que completaran una breve encuesta de satisfacción.

    Análisis estadístico

    Para identificar predictores de readmisión hospitalaria muy temprana (≤ 1 semana) y de 30 días, ajustamos dos modelos de regresión logística multivariable separados. Las variables dependientes fueron indicadores binarios de readmisión dentro de 1 semana y dentro de 1 mes, respectivamente. Las covariables a priori seleccionadas fueron asignación al grupo de estudio (intervención versus control), duración de la admisión índice (días), satisfacción reportada por el paciente con la estadía hospitalaria (escala continua de 0 a 10), gravedad del diagnóstico primario (baja / moderada / alta), edad (años), sexo (masculino o femenino), estado civil (casado versus soltero / divorciado / viudo), nivel educativo (primario / secundario / superior a secundario) y estatus socioeconómico del lugar de residencia (superior al promedio, promedio, inferior al promedio). Las variables categóricas se ingresaron con codificación de indicador (dummy); las categorías de referencia se muestran en la Tabla 2 . Dado que el 7,4 % de los registros presentaba un único valor faltante para satisfacción, educación o estado civil, reemplazamos dichas entradas faltantes con la mediana de la muestra (satisfacción) o la categoría modal (educación, estado civil) antes de la modelización. Todos los predictores se introdujeron simultáneamente (método ENTER) en SPSS Statistics v29. La discriminación del modelo se evaluó mediante la prueba de razón de verosimilitud χ² y la R² de Nagelkerke, y la calibración mediante la prueba de bondad de ajuste de Hosmer-Lemeshow. El estadístico de Wald proporcionó valores p bilaterales para cada covariable, con una significación estadística de p < 0,05.

    Resultados

    Características básicas de los participantes del estudio

    En total, 249 pacientes completaron la intervención, que consistió en mantener al menos una breve conversación con un médico. Se compararon con 210 pacientes hospitalizados simultáneamente en otras salas de Medicina Interna. 

    La Tabla 1 presenta las características básicas de los grupos de estudio. No hubo diferencias significativas en cuanto a género, estado civil, educación, nivel socioeconómico del lugar de residencia ni duración de la estancia hospitalaria en días. Sin embargo, los participantes del grupo de intervención eran mayores que los del grupo de comparación (66,7 y 62,7 años, respectivamente, p = 0,008). En ambos grupos, la mayoría de los participantes eran hombres casados ​​y provenían de municipios clasificados como de nivel socioeconómico superior al promedio por la Oficina Central de Estadísticas de Israel. La duración promedio de la estancia hospitalaria fue de 4 días en ambos grupos.

    Variable *Grupo de intervención
    n = 249⁎⁎
    Grupo de comparación
    n = 210
    Valor P⁎⁎⁎
    Edad66,73 (16,97)62,65 (14,82).008
    Sexo   
    Masculino121 (53,3 %)116 (55,2 %).685
    Femenino106 (46,7 %)94 (44,8 %)
    Estado civil   
    Casado134 (59,0 %)133 (63,3 %).357
    Soltero, divorciado o viudo93 (41,0 %)77 (36,7 %)
    Educación   
    Primario23 (15,4 %)17 (10,3 %).102
    Secundario65 (43,6 %)91 (55,2 %)
    Por encima de secundaria61 (40,9 %)57 (34,5 %)
    Nivel socioeconómico de residencia   
    Por encima del promedio172 (76,8 %)159 (75,7 %).391
    Promedio29 (12,9 %)35 (16,7 %)
    Por debajo del promedio23 (10,3 %)16 (7,6 %)
    Satisfacción con la experiencia de hospitalizacióna7.59 (3.3)8.00 (2.4).146
    Duración de la estancia hospitalaria, días3,86 (4,0)3,99 (2,7).684
    Readmisión en el plazo de 1 semana20 (8,0 %)31 (14,8 %).037
    Readmisión en el plazo de 1 mes54 (21,7 %)63 (30,0 %).042
    Cita con el proveedor primario dentro de 1 semana120 (48,2 %)87 (41,4 %).175
    Gravedad del diagnóstico primarioa   
    Bajo68 (27,3 %)64 (30,5 %) 
    Moderado133 (53,4 %)119 (56,7 %) 
    Alto47 (18,9 %)18 (8,6 %).011

    Tabla 1Características básicas de los grupos de estudio.⁎Los datos se presentan como n (%) o media (DE).⁎⁎Los datos demográficos estaban completos para 227 de los 249 participantes del grupo de intervención.aLa satisfacción se midió en una escala Likert de 1 a 10, donde 10 indica la mayor satisfacción y 1 la menor.

    Se observó una amplia gama de diagnósticos primarios al ingreso. El diagnóstico primario más frecuente en ambos grupos fue el dolor torácico. La lista completa de diagnósticos primarios de los participantes del estudio se presenta en el Archivo Suplementario 3. La variable de gravedad, guiada por el médico, sugirió algunas diferencias numéricas entre los grupos; dado su carácter exploratorio, estas cifras deben interpretarse con cautela y no se utilizaron para realizar comparaciones predefinidas (véase el Archivo Suplementario 4 para más detalles).

    La conversación médico-paciente y la satisfacción posterior con la estancia hospitalaria

    Los temas tratados por los médicos en sus breves conversaciones con los pacientes se presentan en la Fig. 1. La mayoría de las conversaciones trataron sobre la hospitalización actual (180), la familia del paciente (102), el estado de ánimo (102) o asuntos personales (95). La mayoría de los participantes (173, 69%) tuvieron una sola conversación con un médico, 58 tuvieron 2 conversaciones (23%) y 18 tuvieron 3 o más conversaciones (7%). Participar en una sola conversación no se asoció significativamente con los reingresos en comparación con los que participaron en dos o más conversaciones ( P = .25). La satisfacción con la estancia hospitalaria fue similar entre los participantes que participaron en una sola conversación en comparación con dos o más conversaciones (7.6 frente a 7.6, P = .43).

    Figura 1
    Fig. 1 El impacto de las conversaciones breves entre médico y paciente en las readmisiones hospitalarias.Mostrar subtítulo completoVisor de figuras

    En contraste con la hipótesis secundaria, que asumía que la satisfacción general con la experiencia de hospitalización sería mayor en el grupo de intervención, observamos una satisfacción similar en ambos grupos de estudio (7,59 versus 8,00, P = ,146).

    Readmisiones

    Como se presenta en la Tabla 2 , después del ajuste simultáneo para todas las covariables, pertenecer al grupo de intervención siguió siendo el predictor más fuerte de readmisión muy temprana, 1 semana o menos después del alta (β = –1,11, OR 0,33, IC del 95% 0,16-0,66, P = .002). La mayor satisfacción informada por el paciente fue igualmente protectora (β = –0,17, OR 0,84, 0,76-0,93, P < .001). Los pacientes con una gravedad de diagnóstico moderada mostraron probabilidades significativamente menores que aquellos con baja gravedad (β = –0,68, OR 0,51, 0,26-1,01, P = .053; prueba de Wald general para la variable de tres niveles P = 0,13). La duración de la estancia, la edad, el sexo, el estado civil, la educación y el nivel socioeconómico no se asociaron con la readmisión (todos P > 0,30).

     Readmisión hospitalaria
     Dentro de 1 semanaDentro de 1 mes
    FactorCoeficiente (EE)OR (IC del 95 %)Valor PCoeficiente (EE)OR (IC del 95 %)Valor P
    Intercepción (Log-odds)–0,010 (1,03)  –1,22 (0,78)  
    Grupo de intervención–1,11 (0,36)0,33 (0,16-0,66).002–0,61 (0,24)0,54 (0,34-0,88).012
    Duración de la hospitalización0,03 (0,03)1,03 (0,96-1,10).4190,06 (0,03)1.06 (1.00-1.13)052
    Satisfacción con la hospitalización–0,17 (0,05)0,84 (0,76-0,93)<.001–0,07 (0,04)0,93 (0,86-1,01).071
    Gravedad del diagnóstico primario  .126  .080 
    Moderado versus Bajo
     Alto versus Bajo
    –0,68 (0,35)
    –0,02 (0,53)
    0,51 (0,26-1,01)
    0,98 (0,35-2,76)
    .053
    .975
    –0,58 (0,26)
    –0,35 (0,41)
    0,56 (0,34-0,93)
    0,71 (0,32-1,58)
    .025
    .396
    Edad (años)0,01 (0,01)1.01 (0.99-1.03).3280,02 (0,01)1.02 (1.01-1.04)005
    Sexo–0,04 (0,34)0,96 (0,49-1,87).907–0,25 (0,25)0,78 (0,48-1,26).301
    Educación
     Secundaria vs. Primaria
     Superior Secundaria vs. Primaria

    –0,05 (0,54)
    –0,56 (0,62)

    0,95 (0,33-2,76)
    0,57 (0,17-1,91)
    .416
    .923
    .363

    –0,13 (0,41)
    –0,10 (0,44)

    0,88 (0,40-1,94)
    0,91 (0,38-2,16)
    .95†
    .748
    .823
    Estado civil–0,32 (0,36)0,72 (0,36-1,46).3690,28 (0,25)1,32 (0,80-2,16).272
    Nivel socioeconómico
     Promedio vs. Superior al promedio
     Inferior al promedio vs. Superior al promedio

    –0,55 (0,56)
    –0,36 (0,65)

    0,58 (0,19-1,72)
    0,70 (0,20-2,48)
    .596
    .323
    .582

    –0,35 (0,44)
    –0,45 (0,51)

    0,71 (0,30-1,66)
    0,64 (0,23-1,73)
    .659†
    .424
    .375
    Resumen del ajuste del modeloχ² (12) = 24,9, P = 0,015
     = 0,114
    χ² (12) = 25,5, P = 0,013
     = 0,086

    Tabla 2Modelos de regresión logística para la predicción del reingreso hospitalario.‡Prueba general de Wald para el predictor multinivel.

    El efecto de la intervención persistió para el reingreso dentro de 1 mes (OR 0,54, 0,34-0,88, P = 0,012). La edad avanzada se asoció de forma independiente con un mayor riesgo (β = 0,02, OR 1,02 por año, 1,01-1,04, P = 0,005). La hospitalización inicial más prolongada mostró una tendencia limítrofe (β = 0,06, OR 1,06, 1,00-1,13, P = 0,052). La gravedad moderada fue un factor protector significativo (OR 0,56, 0,34-0,93, P = 0,025). No se observaron asociaciones para el sexo, la educación, el estado civil o el nivel socioeconómico. En ambos modelos, la intervención pareció reducir las probabilidades de reingreso, mientras que la satisfacción del paciente confirió sistemáticamente protección adicional. Otros factores demográficos y socioeconómicos no influyeron materialmente en los resultados después del ajuste multivariable.La duración de la estancia aumentó de forma monótona desde los diagnósticos de baja a alta gravedad (3,3 → 4,0 → 4,5 días), pero el ANOVA global no alcanzó la significación estadística (F(2,445) = 2,58, P = 0,077; η² = 0,011). También analizamos el seguimiento de atención primaria dentro de los 7 días posteriores al alta. La captación fue del 42 % en el nivel de baja gravedad, del 45 % en el de moderada y del 58 % en el de alta gravedad (χ²=3,86, P = 0,145), lo que sugiere una tendencia no significativa hacia un seguimiento menos temprano para los pacientes menos graves. Finalmente, cuando se agrupa por brazo de estudio, el 48,2 % (120/249) del grupo de intervención frente al 41,4 % (87/210) de los controles asistieron a una visita de seguimiento ( P = 0,175). Aunque numéricamente eran mayores, estas diferencias no fueron estadísticamente significativas.

    Discusión

    Este estudio investigó el impacto de conversaciones breves y personales entre médicos y pacientes hospitalizados en las tasas de reingreso y la satisfacción del paciente en un hospital general de Israel. En consonancia con nuestra hipótesis, observamos que las interacciones breves y personales iniciadas por los médicos redujeron significativamente las tasas de reingreso entre 7 y 30 días después del alta. Nuestros hallazgos, basados ​​en datos de más de 450 pacientes, sugieren que las intervenciones breves y de fácil implementación, o los cambios en los estilos de comunicación entre pacientes y médicos, pueden mejorar los resultados de los pacientes y reducir la carga de reingresos.

    Tasas de readmisión

    El grupo de intervención consistió en 249 pacientes de la Sala de Medicina Interna que participaron en conversaciones breves y personales con los médicos tratantes durante su estancia hospitalaria. Las conversaciones se centraron en la hospitalización actual, el estado de ánimo del paciente, la vida familiar y personal. Los participantes del grupo de intervención se compararon con 210 pacientes hospitalizados simultáneamente en tres Salas de Medicina Interna adyacentes. No hubo diferencias significativas en las características basales entre los grupos, excepto que los participantes del grupo de intervención eran ligeramente mayores (4,1 años, P = 0,008), lo que podría sesgar los resultados en contra de la intervención, ya que los pacientes mayores tienen más probabilidades de ser readmitidos. 23 Sin embargo, observamos tasas de readmisión significativamente más bajas a los 7 y 30 días en el grupo de intervención en comparación con el grupo de comparación. Este es un hallazgo importante dados los altos costos asociados con las readmisiones y su impacto en el bienestar del paciente. Estudios previos han indicado que la comunicación efectiva y la atención personalizada al paciente reducen significativamente las tasas de readmisión, lo que se alinea con nuestros hallazgos. 10 , 12 El mecanismo detrás de esta mejora podría atribuirse a una mayor comprensión y cumplimiento de las instrucciones de alta por parte de los pacientes, impulsado por la atención personalizada percibida y una mayor confianza en los profesionales sanitarios, junto con una mayor facilidad para contactarlos y solicitar aclaraciones en caso de malentendidos. También es posible que la formación en comunicación estructurada impartida a los médicos de la sala de intervención contribuyera a una cultura más amplia de interacción con los pacientes, que se extendiera más allá de la simple conversación estructurada de alta. Este «efecto halo» podría haber contribuido a una mayor confianza y adherencia de los pacientes y, en última instancia, a una reducción de las tasas de reingreso.El análisis de regresión proporcionó información sobre otros factores que influyen en los reingresos. Una estancia índice más prolongada mostró una asociación con el reingreso a los 30 días, pero no con el reingreso a los 7 días, lo que coincide con los hallazgos de que los ingresos más prolongados pueden indicar afecciones o complicaciones iniciales más graves. 4 Si bien una mayor satisfacción se asoció con tasas de reingreso más bajas a corto plazo (7 días), esto no fue estadísticamente significativo para las tasas a los 30 días, lo que sugiere que otros factores, además de la satisfacción del paciente, influyen en períodos más prolongados tras el alta. Una edad avanzada se asoció significativamente con mayores probabilidades de reingreso a los 30 días, lo que coincide con investigaciones previas sobre la vulnerabilidad relacionada con la edad a las complicaciones posteriores al alta. La clasificación de la gravedad se incorporó a los modelos multivariables y la asociación con la intervención persistió tras el ajuste.En general, estos hallazgos sugieren que la conversación personal estructurada entre médico y paciente puede haber contribuido significativamente a mejorar los resultados posteriores al alta, incluso entre pacientes con afecciones más graves.

    Satisfacción del paciente

    Contrariamente a nuestra hipótesis secundaria, no se observaron diferencias significativas en las puntuaciones generales de satisfacción de los pacientes entre los grupos de intervención y de comparación. Esta ausencia de diferencias podría deberse al ya elevado nivel inicial de satisfacción (7,6 u 8,0 puntos sobre 10 posibles), o a la limitada duración de cada conversación en el grupo de intervención, que podría no haber sido suficiente para influir en la satisfacción general, basándose en aspectos más amplios de la experiencia hospitalaria. También es posible que la encuesta general de un solo ítem utilizada no fuera lo suficientemente sensible como para detectar diferencias específicas en las experiencias de los pacientes. Sin embargo, el efecto positivo de la intervención en las tasas de reingreso sugiere que, incluso si las puntuaciones de satisfacción no fueran significativamente mayores, la calidad de la interacción probablemente fue más significativa para los pacientes en términos de sus resultados de atención médica.

    Limitaciones

    Se deben considerar varias limitaciones. En primer lugar, el entorno y la población pueden limitar la generalización de los hallazgos. La intervención se llevó a cabo en un hospital con participantes predominantemente de niveles socioeconómicos altos (en gran medida relacionado con la ubicación del hospital). En segundo lugar, carecíamos de datos estructurados sobre comorbilidades o de índices de gravedad validados. Para abordar parcialmente esta deficiencia, desarrollamos una clasificación de gravedad de tres niveles, guiada por médicos, para los diagnósticos principales. Si bien esta clasificación se basó en el consenso independiente de internistas experimentados y se incorporó a nuestros modelos multivariables, no tiene en cuenta el efecto acumulativo de múltiples afecciones coexistentes. La naturaleza subjetiva de este método y su dependencia del criterio diagnóstico plantean la posibilidad de una clasificación errónea. En tercer lugar, carecíamos de datos sobre el estado funcional o ambulatorio de los pacientes al alta. Investigaciones previas han demostrado que el deterioro del estado funcional se asocia significativamente con tasas más altas de reingresos hospitalarios. 24 Por último, aunque los médicos verificaron los elementos del protocolo en los formularios de documentación, estas marcas no se diseñaron ni analizaron como medidas de investigación cuantitativa. Sin embargo, el tamaño considerable de la muestra del estudio y la inclusión de un grupo de comparación de pacientes hospitalizados simultáneamente en múltiples salas de medicina interna siguen siendo puntos fuertes del estudio. Estudios futuros deberían considerar la incorporación de índices de gravedad del diagnóstico y medidas estandarizadas del estado funcional al alta para mejorar la estratificación del riesgo y comprender mejor los predictores de reingreso.

    Conclusión

    Este estudio demuestra que incluso conversaciones breves y personales entre médicos y pacientes pueden reducir significativamente las tasas de reingreso hospitalario y potencialmente mejorar la calidad de la atención que reciben los pacientes. Estos hallazgos respaldan la integración de estrategias de comunicación enfocadas en las prácticas de atención estándar, lo cual es esencial para mejorar no solo los resultados clínicos, sino también la satisfacción del paciente y la adherencia al tratamiento. Además, la calidad del vínculo entre médicos y pacientes puede influir en la percepción de la atención recibida, lo que a su vez puede aumentar la confianza del paciente en el sistema de salud. Estudios futuros deberían explorar no solo la frecuencia y duración óptimas de estas interacciones, sino que también sería valioso evaluar su eficacia en diversos entornos clínicos y poblaciones, considerando variables como la edad, el nivel de educación y la diversidad cultural, ya que estos factores pueden alterar las dinámicas de la comunicación y, por ende, el impacto sobre la salud de los pacientes.

    Pago basado en el valor en Medicare: avances, desafíos y direcciones futuras

    Jose F. Figueroa; Ciara E. Duggan; Karen E. Joynt Maddox

    J Health Polit Policy Law (2025) 50 (6): 1059–1079.

    Durante muchos años, el gasto per cápita en atención médica en Estados Unidos ha aumentado continuamente y supera por mucho al de otros países con altos ingresos (Wager y Cox 2024). Sin embargo, a pesar de estos mayores gastos, Estados Unidos presenta peores resultados en indicadores como mortalidad evitable y esperanza de vida en comparación con naciones similares (Papanicolas, Woskie y Jha 2018, 2025; Wager y Cox 2024). Esta discrepancia entre el alto gasto y los bajos resultados en salud ha generado preocupaciones sobre problemas estructurales relacionados con ineficiencias y desperdicio. Las estadísticas muestran que, a pesar de contar con avances tecnológicos y centros médicos de renombre, la organización del sistema de salud a menudo no prioriza la calidad del cuidado recibido por los pacientes, lo que genera frustraciones y desconfianza entre los ciudadanos. Además, el elevado crecimiento del gasto ha impulsado demandas generalizadas para reformar el sistema nacional de pagos y servicios, con énfasis en mejorar el «valor» de la atención médica antes que su «volumen». Este llamado a la reforma no solo resuena entre profesionales de la salud, sino también entre legisladores y ciudadanos que buscan cambiar el enfoque actual. Esta situación ha llevado a la implementación de diversas políticas y a la exploración de modelos alternativos de atención que buscan optimizar los recursos y asegurar que cada ciudadano reciba la atención adecuada, en lugar de simplemente aumentar el número de servicios prestados sin un impacto positivo en la salud de la población. Es imperativo que estas reformas consideren la equidad en el acceso a la atención, así como la sostenibilidad del sistema de salud, para así poder abordar eficientemente las necesidades de una población en constante cambio y crecimiento.

    Históricamente, el sistema de pago por servicio ha predominado en el sistema de salud estadounidense. Bajo este modelo, se cobra a los pagadores por cada unidad de atención (hospitalizaciones, consultas, pruebas, procedimientos) sin que exista una relación entre el reembolso del proveedor y el valor de los servicios prestados. Sin embargo, desde la promulgación de la Ley de Atención Médica Asequible (ACA), los Centros de Servicios de Medicare y Medicaid (CMS) han implementado diversos modelos de pago alternativos con el objetivo de alejarse del modelo de pago por servicio —que premia la atención de alto volumen— y adoptar un modelo que promueve la atención basada en el valor, un ideal centrado en maximizar los resultados del paciente y minimizar los costos.

    A medida que evolucionaron las reformas de pago y prestación basadas en el valor, los CMS y otras entidades aseguradoras comenzaron a probar diversos modelos diseñados para alinear los incentivos de los proveedores con el doble objetivo de mejorar la calidad y reducir los costos, dirigidos principalmente a las personas del programa Medicare. Estos modelos de atención generalmente se clasifican en cuatro categorías clave:

    1. Pagos por rendimiento: En esta categoría, los proveedores reciben incentivos económicos basados en el rendimiento de su atención sanitaria. Esto puede incluir medidas como la satisfacción del paciente, la reducción de reingresos y la efectividad de los tratamientos, lo que motiva a los hospitales y médicos a centrarse en ofrecer una atención más efectiva y eficiente.
    2. Grupos de Práctica de Aseguramiento (ACOs): Estas organizaciones se forman para coordinar la atención de los pacientes y compartir la responsabilidad de los costos y resultados. Al trabajar en conjunto, las ACOs buscan proporcionar una atención integral y de calidad, reduciendo redundancias y mejorando la comunicación entre diferentes proveedores.
    3. Pagos globales: Este modelo implica un pago fijo para el tratamiento de un grupo específico de enfermedades o condiciones durante un periodo de tiempo determinado. Esto motiva a los proveedores a ofrecer atención de calidad y gestionar los costos, ya que cualquier gasto adicional afecta directamente la rentabilidad del pago recibido.
    4. Pagos basados en episodios: Aquí, los proveedores reciben un pago único para cubrir todos los costos asociados con un episodio de atención (por ejemplo, una cirugía y su recuperación). Este enfoque fomenta la coordinación de la atención y la reducción de complicaciones, ya que los proveedores tienen un incentivo para optimizar todos los aspectos del tratamiento del paciente.

    Estas iniciativas reflejan un cambio significativo en la filosofía del sistema de atención médica en los Estados Unidos, impulsado por la necesidad de mejorar la eficiencia y la eficacia de los servicios, así como de proporcionar atención que realmente beneficie a los pacientes en lugar de simplemente aumentar los volúmenes de servicios prestados. Las reformas continúan evolucionando, y es fundamental que todos los involucrados en la atención médica se adapten a estos cambios para lograr un sistema más equitativo y centrado en el paciente.

    (1) programas de informes públicos,

    (2) modelos de pago por rendimiento,

    (3) modelos de pago basados ​​en episodios y

    (4) modelos de pago basados ​​en la población.

     A medida que avanza en este espectro, aumenta la intensidad de los incentivos basados ​​en el valor, y los modelos basados ​​en la población representan el enfoque más integral para alejar la atención médica de la atención basada en el volumen. Un aspecto central de esta transformación es la aspiración de abandonar los pagos por servicio para servicios individuales y adoptar estructuras de reembolso que abarquen unidades más amplias del sistema de prestación de atención, como pagos agrupados para episodios de tratamiento específicos o pagos integrales que cubran todos los servicios para una población definida de pacientes durante un período determinado. En teoría, este cambio refleja una reorientación fundamental de la financiación de la atención médica, priorizando la eficiencia, la sostenibilidad y los resultados centrados en el paciente por encima del volumen de servicios. Sin embargo, en realidad, el movimiento que prioriza el valor sobre el volumen a menudo no ha alcanzado sus ambiciosos objetivos (Marmor y Oberlander, 2012 ). Tras más de dos décadas de experiencia con iniciativas nacionales de pagos basados ​​en el valor, deberíamos detenernos y preguntarnos: ¿En qué medida estas reformas han logrado sus objetivos previstos?

    En este artículo, analizamos la experiencia con las iniciativas de pago basado en el valor en Estados Unidos. Centrándonos en Medicare debido a su mandato legal y liderazgo en este ámbito, primero definimos las características de los modelos nacionales clave dentro de estos cuatro paradigmas de atención basada en el valor y ofrecemos un resumen general de su impacto en los resultados de los pacientes y los costos de la atención médica. Al evaluar la eficacia de estos modelos, también consideramos casos en los que las intervenciones de atención basada en el valor han tenido consecuencias imprevistas, incluyendo casos en los que dichos modelos pueden haber exacerbado inadvertidamente la discriminación estructural y las disparidades en salud. Finalmente, identificamos varias áreas clave de mejora en estos modelos y esbozamos un camino a seguir para fortalecer las reformas del sistema de pago y prestación basado en el valor, destacando estrategias clave para garantizar que los futuros modelos de pago alternativos logren los objetivos de promover una atención de alta calidad, rentable y equitativa.

    Definición de modelos de atención basados ​​en el valor: Pasando del volumen al valor

    A lo largo de la reciente era de reforma de la atención basada en el valor, los CMS y otras agencias han introducido diversas intervenciones que varían considerablemente en cuanto a su desviación de la norma de pago por servicio. Estas intervenciones han sido implementadas con el objetivo de mejorar la calidad de la atención médica mientras se controla el gasto, promoviendo así un enfoque más efectivo y sostenible para la atención sanitaria. Basándonos en el marco del modelo de pago alternativo de la Red de Aprendizaje y Acción sobre Pagos de Atención Médica (HCPLAN [2017](javascript:;) ), describimos cuatro categorías de intervenciones de atención basada en el valor que abarcan la mayoría de los principales modelos introducidos en los últimos años. Estas categorías no solo ilustran la diversidad de enfoques utilizados, sino que también subrayan la importancia de la colaboración entre diferentes partes interesadas en el sistema de salud. Además, incluimos ejemplos de programas clave dentro de cada categoría que sirven como ilustraciones prácticas de cómo se están llevando a cabo estos modelos en la realidad.

    En las siguientes secciones, ofrecemos una visión general de estos cuatro modelos clave:

    informes públicos, pago por rendimiento, pago basado en episodios y pago basado en la población

    (véase [la tabla 1](javascript:;) ), destacando sus características distintivas y el impacto que tienen en la mejora de resultados para los pacientes, así como en la optimización de los recursos disponibles en el sistema de salud.

    Programas de informes públicos

    Los programas de informes públicos tienen como objetivo mejorar la calidad de la atención mediante la publicación de datos de rendimiento sobre medidas seleccionadas para proveedores (p. ej., hospitales, centros de enfermería especializada, médicos individuales, etc.) o planes de salud (p. ej., planes Medicare Advantage). Si bien dichos programas no están necesariamente vinculados directamente al pago a los proveedores, pueden incentivar mejoras en la prestación al permitir que los pacientes y los pagadores tomen decisiones más informadas sobre los proveedores y, a su vez, alentar a los proveedores a brindar atención de alto valor (Totten et al. 2012 ). Quizás el ejemplo más conocido de un programa de este tipo es la iniciativa Hospital Compare, construida en gran medida a partir del programa Hospital Inpatient Quality Reporting a través del cual CMS comenzó a informar datos sobre medidas de calidad hospitalaria al público (CMS 2024b ). Los hospitales deben informar sobre varias medidas de calidad, incluidas las tasas de mortalidad, las tasas de readmisión hospitalaria, la experiencia del paciente y las tasas de infección. Es importante destacar que CMS impuso sanciones en forma de reducciones de pago bajo el Sistema de Pago Prospectivo para Pacientes Internos si el hospital no informaba los resultados, lo que probablemente condujo a las altas tasas de participación en los hospitales de EE. UU. Con el tiempo, CMS introdujo otros programas de informes públicos, entre ellos Nursing Home Compare (que informa sobre diversas medidas de resultados funcionales, tasas de rehospitalización e indicadores de seguridad del paciente para centros de enfermería especializada) y Home Health Compare (que informa sobre resultados de pacientes seleccionados y medidas de proceso para agencias de atención médica domiciliaria).

    Aunque los programas de informes públicos indudablemente fomentan una mayor transparencia y rendición de cuentas dentro de los mercados de atención médica, la evidencia es mixta con respecto al grado en que dichos programas han producido mejoras directas en la calidad o los costos de la atención médica. La evidencia temprana sugirió que los programas de informes públicos para hospitales que participan en la Hospital Quality Alliance lograron mejoras modestas en medidas basadas en procesos para un grupo seleccionado de afecciones médicas (Lindenauer et al. 2007 ). Sin embargo, algunos estudios sugieren que los informes públicos de medidas de calidad no han generado mejoras significativas en los resultados de los pacientes. Por ejemplo, un estudio temprano del programa Hospital Compare encontró que no hubo un cambio diferencial en las tendencias de mortalidad para las afecciones informadas públicamente (infarto agudo de miocardio [IAM], neumonía e insuficiencia cardíaca) en relación con otras afecciones (Joynt et al. 2016 ).

    Además, los programas de informes públicos ocasionalmente han llevado a consecuencias no deseadas, con algunas investigaciones que sugieren que pueden reducir inadvertidamente el acceso a la atención necesaria. Por ejemplo, la introducción de informes públicos sobre los resultados de la intervención coronaria percutánea (ICP) en Massachusetts se asoció con un menor acceso a la ICP entre los pacientes con IAM (Joynt et al. 2012 ), con algunos cardiólogos evitando los casos de ICP de alto riesgo debido a las preocupaciones sobre los resultados adversos publicitados (Blumenthal et al. 2018 ). Además, la evidencia temprana sugirió que los hospitales intentaron manipular el sistema al cambiar sus patrones de codificación diagnóstica de las condiciones objetivo, específicamente la neumonía, para evitar que los pacientes potencialmente más enfermos se incluyeran en su evaluación (Lindenauer et al. 2012 ; Sjoding et al. 2015 ).

    Se han sugerido varias estrategias para mejorar los programas de informes públicos. Por ejemplo, mejorar su usabilidad para pacientes y familias podría aumentar su impacto si los informes más utilizables conducen a decisiones más informadas por parte de los consumidores. Además, es fundamental que estos informes estén escritos en un lenguaje claro y accesible, evitando términos técnicos que puedan confundir a los usuarios. También sería beneficioso incluir gráficos e ilustraciones que permitan a los pacientes visualizar la información fácilmente. Mejorar la metodología de ajuste de riesgos (un enfoque estadístico que tiene en cuenta las diferencias en las características de los pacientes, como la edad, las comorbilidades o la gravedad de la enfermedad, para comparar de forma más justa el desempeño del proveedor) es otro esfuerzo importante y continuo en los programas de informes públicos y otras iniciativas de atención basada en el valor. Este ajuste no solo proporciona una representación más precisa del desempeño médico, sino que también ayuda a fomentar una competencia más equitativa entre los proveedores de atención médica. Si bien los programas de informes públicos tienen como objetivo mejorar la calidad de la atención, pueden obstaculizar inadvertidamente la atención adecuada en la práctica al incitar a los médicos a evitar a los pacientes de alto riesgo con una mayor probabilidad de malos resultados. La evidencia sugiere que un mejor ajuste de riesgos en los programas de informes públicos puede mejorar la calidad de la atención y los resultados de los pacientes al mitigar la aversión al riesgo del proveedor (McCabe et al. 2016 ). Además, para garantizar que los hospitales no puedan manipular el sistema, es necesario realizar un seguimiento continuo y realizar ajustes a medida que surgen problemas, como se hizo cuando los CMS ampliaron la definición de neumonía para incluir la neumonía por aspiración y los códigos de sepsis en respuesta a los cambios en los patrones de codificación de los hospitales (Buxbaum et al., 2019 ). Por lo tanto, es crucial establecer una colaboración constante entre las instituciones de salud, los responsables de políticas y los profesionales médicos para asegurar que los esfuerzos de mejora de los programas de informes se alineen con las mejores prácticas y las necesidades cambiantes de los pacientes.

    Modelos de pago por desempeño

    Los modelos de pago por desempeño ajustan los pagos a los proveedores en función de las métricas de calidad y los resultados de los pacientes. En la era posterior a la Ley de Cuidado de Salud Asequible (ACA), los hospitales han sido el principal objetivo de los programas de pago por desempeño, con ejemplos notables como el Programa de Reducción de Reingresos Hospitalarios (HRRP), el Programa de Compras Basadas en el Valor Hospitalario (HBP) y el Programa de Reducción de Enfermedades Adquiridas en el Hospital (HPA). Los médicos también han sido beneficiados a través del Sistema de Pago de Incentivos Basado en el Mérito (MIPS). Sin embargo, en los últimos años también se han puesto a prueba programas de pago por desempeño dirigidos a proveedores de atención médica domiciliaria, centros de enfermería especializada y proveedores de diálisis.

    El impacto de los modelos de pago por desempeño varía, aunque gran parte de los datos sugiere que han sido en gran medida ineficaces (Berenson y Skopec, 2024 ; Papanicolas et al., 2024 ). Por ejemplo, si bien el HRRP se ha asociado con una reducción de los reingresos (Gupta, 2021 ; Zuckerman et al., 2016 ), algunos investigadores argumentan que su impacto en los reingresos se ha sobreestimado (Ody et al., 2019 ; Tsugawa et al., 2019 ) y probablemente se debe a cambios en los patrones de triaje en los hospitales estadounidenses, incluido un mayor uso de las estancias de observación y las visitas directas a urgencias con «tratamiento y alta» (Sabbatini et al., 2022 ; Wadhera et al., 2019 ). Otros estudios han descubierto que los programas hospitalarios de pago por desempeño han tenido poco o ningún impacto significativo en la calidad, la seguridad del paciente, la mortalidad o la experiencia del paciente (Figueroa et al., 2016 ; Papanicolas et al., 2017 ; Ryan et al., 2017 ; Sankaran et al., 2019 ; Sheetz et al., 2019 ). Las reformas en los pagos a los médicos han demostrado deficiencias similares, y la evidencia sugiere que el MIPS ha sido en gran medida ineficaz para medir la calidad e incentivar las mejoras (Bond et al., 2022 ; Glance et al., 2021 ; MedPAC , 2018 ), lo que ha provocado peticiones para eliminar el programa (MedPAC, 2018 ). En algunos casos, los programas de pago por desempeño como el HRRP se han vinculado a resultados potencialmente peores para los pacientes (Wadhera et al., 2018 ).

    También existe una preocupación sustancial de que las métricas en los programas de pago por desempeño no capturen verdaderamente la calidad de la atención brindada por los médicos y, en algunos casos, puedan estar desalineadas con los objetivos de la atención al paciente (McWilliams 2020 ; Rosenbaum 2022 ). Además, ha habido inquietudes generalizadas sobre el creciente número de métricas de calidad y requisitos de informes que han impuesto una carga administrativa y financiera significativa a los médicos y hospitales (Schneider 2025 ). Estas inquietudes se amplifican al considerar que muchos proveedores de atención médica también participan en otros acuerdos contractuales basados ​​en la calidad con pagadores comerciales que incluyen medidas y protocolos de informes que no están estandarizados con Medicare (Schneider 2025 ).

    Más allá de ser en gran medida ineficaces para medir y mejorar la calidad de la atención, una importante consecuencia no deseada de los programas de pago por desempeño ha venido en forma de sanciones desproporcionadas para los proveedores de la red de seguridad y aquellos que atienden a grandes proporciones de pacientes de bajos ingresos y personas de grupos raciales y étnicos minoritarios. Las investigaciones indican que los hospitales que atienden a poblaciones vulnerables enfrentan una mayor probabilidad de sanciones bajo los programas hospitalarios de pago por desempeño (Aggarwal et al. 2021 ; Figueroa, Wang y Jha 2016 ; Joynt y Jha 2013 ). Esto se debe en gran medida a que los proveedores que tratan a poblaciones con mayor vulnerabilidad social tienden a tener un menor desempeño en la mayoría de las medidas de calidad, en parte debido a que tratan a una población más enferma con más necesidades sociales. Además, los proveedores de la red de seguridad a menudo luchan por cumplir con los puntos de referencia de pago por desempeño debido a restricciones financieras y recursos limitados (Figueroa et al. 2017 ), en parte como resultado de que tienen una combinación de casos que les reembolsa desproporcionadamente menos por la atención médica (Chatterjee y Schpero 2023 ). Durante el lanzamiento inicial de estos programas de pago por desempeño, los CMS intencionalmente no tuvieron en cuenta las diferencias subyacentes en los determinantes sociales de la salud entre los diferentes proveedores, lo que podría decirse que es una forma de discriminación estructural (Yearby, Clark y Figueroa 2022 ).

    Ajustar los modelos de pago para los factores de riesgo social e introducir estructuras de incentivos escalonadas basadas en la demografía de los pacientes del hospital podría ayudar a mitigar las preocupaciones de equidad (Joynt Maddox, Reidhead, Hu et al. 2019 ). Por ejemplo, en 2019, CMS comenzó a tener en cuenta el estado de doble elegibilidad como un medio para mejorar la equidad en el HRRP. Los beneficiarios que son doblemente elegibles para Medicare y Medicaid son personas de bajos ingresos y, a menudo, médicamente complejas que tienden a enfrentar más desafíos y barreras para la atención posterior al alta, incluidos peores niveles de salud general y estado funcional, acceso limitado al seguimiento ambulatorio y desafíos de transporte. Al estratificar los hospitales del HRRP en grupos de pares según la proporción de pacientes con doble elegibilidad, los hospitales que atienden a una gran proporción de personas de bajos ingresos vieron reducida su carga de sanciones (Joynt Maddox, Reidhead, Qi et al. 2019 ). Ajustes similares para el estado de doble elegibilidad en el programa HVBP probablemente también alivien las sanciones injustas para los proveedores de la red de seguridad (Liu et al. 2024 ). Estos ajustes representan un paso hacia una evaluación comparativa más equitativa, pero continúa el debate sobre si son suficientes para tener en cuenta plenamente los determinantes sociales más amplios de la salud que impulsan las disparidades sanitarias subyacentes.

    Modelos de pago basados ​​en episodios

    Los modelos de pago por episodio (paquetes) responsabilizan financieramente a los proveedores de los costos y resultados dentro de un episodio de atención definido. Esto se implementa de dos maneras. En los verdaderos modelos de pago por paquete, en lugar de pagar por separado por cada servicio individual, los modelos ofrecen un pago único y fijo para todos los servicios relacionados con un episodio clínico específico. Por ejemplo, para un episodio de atención de reemplazo de cadera, el pago único incluiría todos los servicios relacionados con el procedimiento quirúrgico, la hospitalización, la atención de rehabilitación poshospitalaria y el seguimiento ambulatorio. Sin embargo, en muchos modelos de pago por episodio, se mantiene la arquitectura subyacente de pago por servicio, y el gasto total del episodio se concilia retrospectivamente con los «objetivos» de costos, generalmente calculados con base en la casuística. El objetivo de los modelos de pago por paquete es alentar a los proveedores a coordinar la atención, reducir los servicios innecesarios y prevenir complicaciones que podrían derivar en atención poshospitalaria adicional, reingresos y estancias hospitalarias prolongadas. Entre los ejemplos de modelos de pago basados ​​en episodios se incluyen la iniciativa de Pagos Combinados para la Mejora de la Atención (BPCI), BPCI-Advanced, el modelo de Reemplazo Articular Integral (CJR) y el Modelo de Atención Oncológica. Recientemente, los CMS anunciaron el lanzamiento del Modelo de Transformación de la Responsabilidad por Episodios (TEAM), un modelo obligatorio de 5 años para episodios quirúrgicos que se implementará en enero de 2026.

    Hasta la fecha, la evidencia sobre la efectividad de los pagos agrupados es mixta, aunque los hallazgos generalmente sugieren pequeñas reducciones en el gasto clínico, con los mejores resultados para los reemplazos de articulaciones de las extremidades inferiores y resultados modestos para otros episodios que involucran cirugías y condiciones médicas más complejas (Agarwal et al. 2020 ; Barnett et al. 2020 ; Chopra et al . 2023 ; Dummit et al . 2016 ; Haas et al. 2019 ; Joynt Maddox et al. 2019 , 2021 ; Navathe et al. 2020 ; Shashikumar et al. 2022 ). Los ahorros observados para los reemplazos de articulaciones de las extremidades inferiores se han replicado tanto en los programas voluntarios BPCI y BPCI-A como en el programa obligatorio CJR (Barnett et al. 2019 ; Dummit et al. 2016 ). Se ha observado un impacto más limitado en el gasto en afecciones médicas y quirúrgicas, aunque las evaluaciones del BPCI-A fueron limitadas debido a su interrupción por la pandemia de COVID-19 (Joynt Maddox et al., 2018 , 2021 ). Si bien su impacto en la calidad de la atención y los resultados de los pacientes ha sido mixto o prácticamente nulo, los modelos de pago agrupado han demostrado su capacidad para reducir el gasto moderadamente sin perjudicar los resultados de los pacientes.

    Los modelos de pago agrupados se han asociado con disparidades socioeconómicas reducidas en los resultados de los pacientes (Kilaru et al. 2024 ) y los ahorros generalmente han sido mayores en grupos de riesgo médico o social (Joynt Maddox et al. 2022 ), pero no han tenido éxito en mejorar la equidad racial en el acceso y los resultados de la atención médica (Hammond et al. 2022 ; Thirukumaran et al. 2021 ). Aunque los hospitales de la red de seguridad se han visto penalizados desproporcionadamente en los modelos CJR (Kim et al. 2019 ; Shashikumar et al. 2022 ; Thirukumaran et al. 2019 ), esto no se observó en el programa BPCI (Wolfe et al. 2022 ) ni en el programa BPCI-A, en el que los hospitales de la red de seguridad obtuvieron mejores resultados que otros hospitales (Shashikumar et al. 2022 ).

    Al igual que con los modelos de pago basados ​​en el valor descritos anteriormente, el ajuste de riesgos desempeña un papel fundamental a la hora de determinar qué hospitales tienen éxito o fracasan con estos programas. En los programas de pago por episodios, los objetivos de costos basados ​​en promedios regionales tienden a favorecer a los centros que ya son económicos, mientras que los objetivos de costos basados ​​en el gasto histórico de los hospitales tienden a favorecer a los hospitales que atienden a poblaciones de pacientes con costos más altos. Dado que el objetivo de estos programas es incentivar la eficiencia, tiene más sentido centrarse en atraer a proveedores con costos elevados a estos programas que en otorgar bonificaciones a proveedores que ya son económicos. Queda por ver cómo los CMS aplicarán estas lecciones aprendidas de los modelos de pago por paquete anteriores a TEAM. Otra limitación de los modelos de pago por paquete es que, si bien incentivan reducciones en los costos de 90 días de cada episodio, no contribuyen a reducir el número de episodios; de hecho, podrían motivar a los hospitales a simplemente aumentar el volumen de episodios para compensar una disminución en el reembolso por episodio. Esto es parte de la lógica detrás de la transición hacia modelos de pago más integrales, como los que se analizan en la siguiente sección.

    Modelos de pago basados ​​en la población

    Los modelos poblacionales, como las Organizaciones de Atención Médica Responsable de Medicare (ACO), responsabilizan a las organizaciones por la calidad y el costo durante un período definido, generalmente un año. Al igual que los pagos agrupados o basados ​​en episodios, esto se puede hacer de una de dos maneras. En el pago verdaderamente poblacional, los sistemas de salud o grupos de proveedores reciben pagos capitados globales y son responsables de cubrir todos los servicios para una población definida de pacientes durante un período establecido. Sin embargo, en muchos modelos actuales de pago poblacional, se mantienen los acuerdos subyacentes de pago por servicio y el gasto anual se concilia con los objetivos de costos calculados con base en la combinación de casos. Los modelos de pago poblacional adoptan el enfoque más integral para el pago basado en el valor. Ejemplos de estos modelos incluyen el Programa de Ahorros Compartidos de Medicare (MSSP), el modelo de ACO de CMS más grande y activo, y el modelo más reciente de ACO Realizing Equity, Access, and Community Health (REACH).

    En general, la evidencia para los modelos basados ​​en la población también ha sido mixta, aunque la preponderancia de la evidencia sugiere que estos modelos producen algunas reducciones en el uso de la atención médica en relación con el contrafactual (Spivack, Murray y Lewis 2023 ). Por ejemplo, los primeros estudios del MSSP encontraron que produjo ahorros modestos, particularmente entre las ACO dirigidas por médicos (McWilliams et al. 2018 ). Los ahorros relacionados con las ACO generalmente se atribuyen a menores ingresos hospitalarios, menor atención en centros de enfermería especializada postaguda y menor visitas al departamento de emergencias (Kaufman et al. 2019 ). Sin embargo, evidencia más reciente pone en duda la magnitud de los ahorros asociados con las ACO de Medicare si los ahorros se basan en evaluaciones que utilizan puntos de referencia establecidos por el gobierno o en modelos que utilizan la metodología de inferencia causal (Ryan y Markovitz 2023 ). Además, si bien alguna evidencia sugiere que las ACO que atendían a poblaciones vulnerables inicialmente tuvieron un buen desempeño (Sen et al. 2018 ), estudios posteriores han demostrado que a medida que los objetivos de costos cambiaron de la evaluación comparativa individualizada a la regional, las ACO de mayor costo y mayor riesgo tenían más probabilidades de abandonar el programa (Lin et al. 2022 ) y menos probabilidades de ingresar al programa (Lyu, Sandhu y Chernew 2023 ). Además, estos modelos no siempre están disponibles para las poblaciones desatendidas en ciertos mercados en todo el país, ya que la adopción de estos modelos favorece a los sistemas y proveedores de salud con mejores recursos (Colla et al. 2016 ; Yasaitis et al. 2016 ). De manera preocupante, también hay evidencia de que los proveedores de ACO que atienden a poblaciones vulnerables (es decir, altas proporciones de minorías raciales y étnicas) han tenido un desempeño menor (Lewis et al. 2017 ).

    Más recientemente, CMS creó el programa ACO REACH para ayudar a abordar los problemas de equidad en la salud y la falta de participación de ACO entre los proveedores que atienden a poblaciones de bajos ingresos más vulnerables socialmente. A diferencia de los modelos ACO anteriores, ACO REACH se centra explícitamente en promover la equidad en la salud al requerir que los proveedores implementen planes de equidad en la salud para reducir las disparidades en la salud. Además, los participantes de ACO que atienden a más poblaciones de bajos ingresos reciben incentivos financieros más favorables y más flexibilidad en los acuerdos de distribución de riesgos. Hasta la fecha, sin embargo, hay poca investigación que evalúe la efectividad de ACO REACH o evidencia que sugiera que REACH ha inscrito con éxito a una población de pacientes de mayor riesgo que los programas anteriores. Las primeras estimaciones de CMS sugieren que las ACO en REACH pueden haber generado más de $1.6 mil millones en ahorros (CMS 2024a ), aunque actualmente está pendiente una evaluación más rigurosa con un contrafactual apropiado. Será importante monitorear el impacto del programa en la calidad, los costos y la equidad de la atención médica a medida que se disponga de datos adicionales.

    Pensando en el futuro

    Si bien los pagos basados ​​en el valor han sido una piedra angular de la reforma de Medicare durante la era posterior a la ACA, estos modelos no han producido consistentemente mejoras significativas en la calidad de la atención médica ni reducciones significativas en el gasto en salud. De hecho, un informe de la Oficina de Presupuesto del Congreso concluyó que los modelos de pago basados ​​en el valor implementados por el Centro para la Innovación de Medicare y Medicaid (CMMI) —un total de 49 programas— le han costado al gobierno federal $5.4 mil millones más de lo que ahorraron (CBO 2023 ). Además, los modelos de pago basados ​​en el valor de Medicare a menudo han tenido consecuencias imprevistas en la práctica, y algunos modelos han contribuido a ampliar las disparidades sanitarias existentes al penalizar desproporcionadamente a los proveedores que atienden a poblaciones vulnerables y desatendidas.

    Para que las futuras iteraciones de modelos de pago alternativos sean exitosas y sostenibles, será fundamental alinear los incentivos financieros con una atención equitativa y centrada en el paciente. Los modelos de pago basados ​​en la población tienen el mayor potencial de mejoras significativas, pero su implementación requiere una inversión significativa en infraestructura y la alineación de políticas. Además, si la reforma de los pagos basados ​​en el valor busca mejorar la calidad de la atención para todos, la equidad debe ser un enfoque intencional de la reforma de pagos, y no un subproducto o una idea de último momento. La estructura de incentivos de los programas de pagos basados ​​en el valor centrados en la equidad debe diseñarse intencionalmente para invertir en una mejor calidad y acceso para las poblaciones de alto riesgo y los proveedores que las atienden, incluso si dichas inversiones implican un mayor costo.

    Además, para que las reformas basadas en el valor sean verdaderamente eficaces, tanto los profesionales sanitarios como los pacientes deben desempeñar un papel central en la definición de la agenda de futuras reformas. La participación de pacientes y proveedores es crucial para garantizar que los modelos de pago alternativos sigan estando centrados en el paciente, centrándose no solo en el ahorro de costes, sino también en la mejora de la calidad, los resultados clínicos y la experiencia del paciente. Los esfuerzos para mejorar los modelos alternativos de pago y prestación de servicios también deben centrarse en la reducción de la complejidad administrativa para quienes participan en estos modelos.

    Sin embargo, el éxito en la próxima generación de modelos de pago alternativos está actualmente en gran riesgo por varias razones. Bajo la segunda administración de Trump, hay un esfuerzo deliberado para alejarse de las iniciativas basadas en la equidad bajo el nuevo liderazgo en toda la rama ejecutiva, incluidas las agencias de atención médica como el Departamento de Salud y Servicios Humanos, CMS y CMMI. Por ejemplo, la administración ordenó recientemente la terminación del Comité Asesor de Equidad en Salud de CMS (Casa Blanca 2025 ). Además, el Centro de Innovación de CMS ha señalado planes para adoptar una nueva estrategia centrada en «prevenir enfermedades a través de prácticas basadas en la evidencia, empoderar a las personas con información para tomar mejores decisiones e impulsar la elección y la competencia» (CMS 2025b ). También existe la inminente posibilidad de que la administración actual detenga la creación de nuevos modelos o detenga por completo los modelos existentes. Recientemente, tras una revisión basada en datos, los CMS anunciaron la finalización de cuatro modelos de atención basada en el valor, incluyendo el modelo de Costo Total de la Atención de Maryland y Atención Primaria Primero, alegando un ahorro proyectado de $750 millones como resultado de las cancelaciones anticipadas (CMS 2025a ). También cancelaron la implementación de dos programas futuros, incluyendo la Lista de Medicamentos de Medicare de $2.

    El nuevo modelo de CMS basado en la población, llamado Advancing All-Payer Health Equity Approaches and Development (AHEAD), un modelo voluntario basado en el estado que tiene como objetivo controlar los crecientes costos de la atención médica al tiempo que mejora la salud y la equidad de la población, también está en riesgo (CMS 2024c ). Cancelar este programa sería particularmente perjudicial porque es un modelo de pago basado en el valor que tiene como objetivo aumentar las inversiones en atención primaria y mejorar las asociaciones basadas en la comunidad para las poblaciones de todos los pagadores dentro del estado, no solo aquellos en el programa Medicare. Tal modelo puede alentar a los sistemas de salud, las organizaciones comunitarias y los formuladores de políticas a alinear incentivos e invertir en estrategias que promuevan la salud y el bienestar de las personas a lo largo de todo el ciclo de vida, en lugar de centrarse únicamente en intervenciones dirigidas a los beneficiarios de Medicare, que generalmente se inscriben en el programa en los últimos años de vida. Si bien las actualizaciones o la cancelación de ciertos programas de pago por desempeño, como el HRRP y el HVBP, posiblemente estén justificadas debido a su ineficacia (aunque actualmente no hay señales de que la administración planee implementar dichas reformas), detener modelos de atención como AHEAD antes de que hayan sido evaluados completamente es ineficiente y una importante oportunidad perdida para aprender cuál es la mejor manera de pagar la atención para incentivar mejoras en la equidad en la salud.

    Además, el rápido crecimiento del programa Medicare Advantage (MA) también amenaza los modelos de pago alternativos dirigidos a los beneficiarios del programa Medicare tradicional. En 2024, el 54% de la población de Medicare estaba inscrita en MA (Freed et al. 2024 ), y se proyecta que esta proporción seguirá creciendo durante la próxima década. El crecimiento continuo de MA conduce a que una población más pequeña y menos representativa permanezca en Medicare tradicional, lo que tiene implicaciones para la clasificación errónea del desempeño de los proveedores en los informes públicos y los modelos de pago por desempeño (Oseran et al. 2023 ) y distorsiona los cálculos de gasto y ahorro de referencia entre una población de Medicare tradicional en disminución en los modelos de pago basados ​​en episodios y basados ​​en la población (McWilliams 2022 ). También sirve para aumentar el tamaño efectivo que las organizaciones de proveedores deben alcanzar para cumplir con los requisitos legales de inscripción para la participación en modelos de pago alternativos (McWilliams 2022 ). Por lo tanto, en la medida de lo posible, los modelos de pago basados ​​en el valor deberían armonizarse en todo Medicare para reducir la carga de los médicos y hacer que el ajuste de riesgos para las medidas de costos y resultados sea más preciso.

    Finalmente, es imperativo que los formuladores de políticas reevalúen los objetivos finales de los modelos de pago alternativos. Si el objetivo principal es reducir el gasto en atención médica, entonces las iteraciones en curso de los modelos de pago alternativos actuales probablemente seguirán fallando en el logro de este objetivo. Esto se debe a que, en relación con otros países, gran parte del mayor gasto en atención médica en los Estados Unidos no está impulsado por el uso excesivo, sino por precios más altos y complejidad administrativa, lo que se traduce en un impacto negativo tanto en la calidad del cuidado como en el acceso de los pacientes a los servicios necesarios (Anderson et al. 2003 ; Oberlander 2011 ; Papanicolas, Woskie y Jha 2018 ; Shrank, Rogstad y Parekh 2019 ). Por lo tanto, para reducir significativamente el gasto en atención médica, CMS y el gobierno federal deben centrarse en esfuerzos que aborden explícitamente los altos precios y los costos administrativos, que a menudo son factores cruciales que contribuyen a la carga financiera que enfrentan tanto los consumidores como los proveedores de atención (Rooke-Ley y Ryan 2025 ; Shrank, Rogstad y Parekh 2019 ). Esto podría incluir ampliar la autoridad de los CMS para negociar precios de medicamentos y otras tecnologías y servicios de alto costo, eliminar diferencias arbitrarias en los pagos en el lugar de atención, y corregir los atroces sobrepagos a las aseguradoras de MA que resultan de prácticas de codificación excesiva y pagos de bonos por calidad imperfecta. Adicionalmente, es fundamental reformar el sistema de pago a los médicos para reflejar con mayor precisión el trabajo de los médicos y la intensidad de sus esfuerzos, lo que no solo incentivaría un cuidado de salud más eficiente, sino que también podría contribuir a una mejor experiencia para los pacientes y a una mayor satisfacción de los profesionales de la salud (Arnold Ventures 2025 ; Rooke-Ley y Ryan 2025 ). En última instancia, estos cambios son esenciales para construir un sistema de atención médica más sostenible y justo que beneficie a todos los ciudadanos.

    Sin embargo, quizás un objetivo aún más importante para el pago basado en el valor sea mejorar la salud de la población y la calidad de la atención médica, a la vez que se reducen las inequidades en salud. Para lograr estos objetivos, será fundamental invertir más en modelos de pago alternativos con un enfoque específico en las enfermedades crónicas, la prevención de enfermedades y la equidad en salud. Es crucial que estas inversiones no solo se limiten a la atención médica curativa, sino que también incluyan programas de educación y promoción de la salud, que empoderen a las comunidades a adoptar estilos de vida más saludables y reducir riesgos. Si bien los modelos de pago basados ​​en la población, tal como están diseñados actualmente, comienzan a reorientar la atención hacia cuestiones más amplias de salud y bienestar, es necesario adoptar un enfoque a largo plazo que abarque el ciclo de vida, más allá del programa Medicare y abarque a la población en general. Este enfoque debe priorizar no solo la atención de individuos enfermos, sino también los factores sociales y económicos que impactan la salud. Un enfoque consiste en adoptar modelos de atención más nuevos, como el modelo AHEAD de los CMS, que incentiva a los estados a invertir en estrategias que reduzcan los costos de la atención médica y mejoren la salud de la población de todos los pagadores, no solo de quienes participan en el programa Medicare. Esto podría incluir la implementación de programas de telemedicina, que permiten un acceso más amplio a la atención, así como el fomento de asociaciones entre diferentes sectores, como la educación y la vivienda, para abordar las determinantes sociales de la salud. Hasta que los modelos basados ​​en el valor prioricen explícitamente la prevención, el bienestar y el manejo de enfermedades en todos los pacientes, seguirán arrojando resultados decepcionantes en cuanto a la modificación de la trayectoria general de los resultados y costos de salud en Estados Unidos. Por tanto, es esencial que las políticas evolucionen para ser más inclusivas y efectivas, garantizando que cada ciudadano tenga la oportunidad de disfrutar de una vida saludable y productiva.

    La verdad en general nunca triunfa, menos en la atención de Salud

    Sofismas y verdades en pedazos:

    Autor Dr. Carlos Alberto Díaz.

    Director de la Especialidad de Economía y Gestión de la Salud. Universidad ISALUD.

    “La verdad siempre triunfa”. Era un mandato recibido sobre obrar y decir, pero tanto los incentivos actuales como las palabras se basan en verdades en pedazos, sofismas y en las mentiras recientes instaladas por la postmodernidad, el relato, la demagogia, el populismo y el esnobismo que dominan nuestros días. Pensé que la verdad triunfaba siempre, insisto, y que uno nunca debía arrepentirse de obrar bien y trabajar honestamente, ya sea en la función pública o en la privada, sin embargo, esta postura noble a menudo ocasiona privaciones materiales y de acceso, o la frustración de no ser representados ante lo externo. Suponía en mis silencios: las cosas siempre se van a poner en su lugar, en más o menos tiempo, como un reloj que tarde o temprano marca la hora correcta. Pero fui observando que “mintiendo, vamos viviendo, mintiendo y trampeando vamos pasando” de manera cotidiana, y esto se ha convertido en una norma que muchos aceptan sin cuestionar.

    Hay que recordar que cuando mentimos les estamos robando a otros el derecho a la verdad, en este caso particular el derecho a tener un buen servicio de salud, que es tan esencial para el bienestar de la sociedad, y con ello muchos proyectos autonómicos de vida que podrían florecer. Estas mentiras no tendrían ningún sentido a menos que observemos la verdad como algo peligroso o que afecta intereses de algunas corporaciones que prosperan en la desinformación, manteniendo un sistema que beneficia a unos pocos mientras ignora las necesidades de la mayoría. La verdad, aunque incómoda, es la base sobre la cual se pueden construir sociedades justas y equitativas. Sin embargo, el rechazo a esta verdad puede generar un ciclo de desconfianza y desesperanza, donde las personas se sienten atrapadas en un sistema que no les ofrece opciones reales ni soluciones efectivas. Además, es crucial entender que la transparencia en la información permite una participación ciudadana más activa y comprometida, lo que es fundamental para la democracia. Por lo tanto, es responsabilidad de cada uno de nosotros alzar la voz, resistir la mediocridad del engaño y luchar por un futuro donde la verdad realmente prevalezca, fomentando una cultura de honestidad y responsabilidad que beneficie a todos, no solo a unos pocos privilegiados.

    Esta decadencia de la verdad se sostiene entre los sistemas populistas y los expertos de la democracia, que toleran, necesitan, relatan y describen la pobreza, entonces le empiezan a poner categorías y distintos umbrales: pobreza absoluta o relativa, directa o indirecta; posteriormente, se la analizó desde el desarrollo humano, el concepto de necesidad, de estándar de vida, de insuficiencia de recursos, hasta que Sen en 1984 argumentando que el nivel de vida de un individuo lo determinan sus capacidades: salud y educación, no solo los bienes que posee. Con este enfoque, la pobreza se transforma en un fenómeno multifacético que requiere un entendimiento más profundo y abarcador, lo que lleva a cuestionar no solo las cifras, sino también las narrativas en torno a estas realidades. Aparecen entonces los excluidos, los expulsados, los trabajadores pobres, y comienzan los grandes debates sobre economía informal, emprendimientos, cooperativas, asignaciones, el hambre, la mala nutrición, el sobrepeso y la migración desordenada por el éxodo del horror de la población desplazada por la desigualdad estructural. Estos asuntos interrelacionados no solo desafían las nociones tradicionales de desarrollo, sino que también ponen de relieve las fallas sistémicas que perpetúan la marginalidad, creando un ciclo vicioso donde la falta de oportunidades se convierte en un obstáculo infranqueable. Con ellos, los determinantes sociales de la Salud emergen como conceptos clave, donde se toma en cuenta que más allá de lo genético y lo biológico, aparecen la educación, el empleo formal, el lugar de residencia, la distribución de la riqueza, la vivienda, el acceso a servicios, y otros factores sociales que moldean la calidad de vida, invitando a la sociedad a reflexionar sobre la justicia distributiva. Las dinámicas actuales expulsan gente hacia afuera de las fronteras y del sistema, creando flujos migratorios que no solo son respuestas a crisis inmediatas, sino también manifestaciones de un descontento más amplio, donde la lucha por la dignidad y la justicia social se vuelve esencial para confrontar estos desafíos sistémicos. En este contexto, se hace necesario repensar políticas que no solo mitiguen el sufrimiento inmediato, sino que aborden las raíces estructurales de la pobreza, implicando un compromiso colectivo para transformar realidades injustas en aspiraciones compartidas y sostenibles para todos.

    Las verdades se destruyen por los intereses económicos de los diferentes mercados de salud que son funcionales a la acumulación y la concentración. Dichos intereses económicos presentan asimetrías tendenciosas, como la coaptación de la evidencia científica, inflación en el gasto, la equidad silenciada, curas milagrosas que no son tanto, efectividades inferiores a las eficacias publicadas, con calidades de vidas residuales limitadas y la intermediación que sustrae gran parte de los recursos asistenciales reales.

    En este contexto, se evidencia una crisis de confianza hacia las estructuras que deberían salvaguardar la salud pública. Con escepticismo observo que en la modernidad, la mentira alcanzó su límite absoluto, que habría llegado a ser completo y definitivo, convirtiéndose en un autor de las mentiras de los medicamentos que se utilizan para aplicaciones que no sirven. Esta situación es aún más alarmante cuando consideramos que la lucha antibacteriana, en lugar de erradicar infecciones, ha generado multiresistencia, un fenómeno que coloca en mayor riesgo la salud de la población.

    Asimismo, el ámbito de la cirugía “oncológica” y el parto “humanizado” se vuelve objeto de análisis crítico, puesto que estos procedimientos, otrora considerados estandartes de avance en la medicina, pueden no estar ofreciendo los beneficios esperados, generando más daño que bien. La vital pregunta que surge de todo esto es si realmente estamos priorizando la salud y bienestar de las personas, o si, por el contrario, estamos sirviendo a un sistema que antepone el lucro sobre el cuidado genuino. Este dilema ético exige una reflexión profunda sobre el papel de las instituciones y la responsabilidad colectiva en la búsqueda de soluciones que sean verdaderamente efectivas y equitativas para todos.

    Las evidencias científicas coaptadas:

    La apertura al conocimiento del genoma humano fue el muro de Berlín de la medicina, la terminación de los paradigmas kantianos, la concretización de la complejidad sujeta a la causa, noxa, injuria, expresiones fenotípicas, variadas y complejas. A través de este avance monumental, se han desvelado los secretos de la herencia genética, revelando no solo la estructura del ADN, sino también el intrincado proceso mediante el cual se manifiestan las características y rasgos en los seres vivos. Este conocimiento ha permitido una comprensión sin precedentes de las enfermedades, facilitando avances en la medicina personalizada donde los tratamientos pueden ser adaptados a las necesidades genéticas específicas de cada individuo. Sin embargo, este progreso también ha traído consigo una oleada de preguntas y desafíos éticos que nos confrontan en la actualidad, desde la manipulación genética y el diseño de bebés hasta la privacidad de la información genética y el acceso equitativo a estas tecnologías. Estos dilemas requieren un diálogo profundo y responsable entre científicos, ethicistas, legisladores y la sociedad en su conjunto para asegurar que los beneficios del conocimiento genómico se utilicen de manera justa y ética, evitando la posible creación de divisiones entre aquellos que pueden acceder a estos avances y aquellos que no.

    La ciencia en la actualidad está generando un cúmulo de daños colaterales, de dependencia, de inequidad en la asignación de recursos, de problemas en la vida de relación y en la construcción de la memoria, y “las amnesias”. Este entorno complejo crea un caldo de cultivo para el sufrimiento humano que va más allá de lo físico, adentrándose en los aspectos emocionales y sociales de nuestras vidas, afectando nuestras interacciones personales y nuestra capacidad de conectar con los demás. La interconexión entre las innovaciones tecnológicas y la medicina tradicional ha llevado a una deshumanización en el enfoque hacia el paciente, donde las cifras y los datos parecen tener más peso que las historias y experiencias individuales. En este contexto, resulta fundamental reflexionar sobre cómo la despersonalización de la medicina puede impactar la empatía y la compasión, así como la importancia de reestablecer un enfoque más holístico que valore a cada individuo más allá de sus síntomas y diagnósticos. A medida que avanzamos hacia un futuro cada vez más dominado por la tecnología, es crucial no perder de vista la esencia humana que debe guiar la práctica médica y científica, cultivando un equilibrio que fomente el bienestar integral del paciente.

    Las ideologías constituyen lógicas de la denominación, será que la medicalización y la tecnología ideologizaron el triunfo de una medicina sin escucha, sin biopatografía, con inteligencia artificial y manejos de grandes bases de datos, que casualmente corresponden a seres humanos, y a estandarizar comportamientos que deberían ser individualizados. Esta práctica despersonalizada plantea serias preguntas sobre la ética de nuestras decisiones médicas y la real necesidad de un enfoque más empático que considere las particularidades de cada individuo en el proceso de tratamiento. En un contexto donde las máquinas parecen tomar el control del diagnóstico y la prescripción, se vuelve fundamental cuestionar cómo estas innovaciones pueden reemplazar, y a veces eliminar, el nexo humano imprescindible en la atención sanitaria. Además, la dependencia excesiva de algoritmos y estadísticas puede llevar a una visión reduccionista de la salud, donde las experiencias y emociones del paciente quedan relegadas. La medicina debería aspirar a un equilibrio entre la tecnología y la humanidad, reconociendo que cada caso es único y que la empatía y la comprensión son claves para una atención realmente efectiva y humana.

    Como ocurre habitualmente los lazos entre el poder político y los proveedores de recursos del complejo industrial son fuertes puentes de perpetuación de privilegios mutuos, que dificultan el cuestionamiento de la ideología dominante. Este entramado de intereses no solo impide la innovación genuina en la atención médica, sino que también limita el acceso equitativo a los recursos que son vitales para la población vulnerada. Esto no nos deja desarrollar un sistema de salud de cobertura universal, competitivo entre sistemas de cobertura, sistemas de financiamiento público, social, mixtos y privados puros, que compitan en calidad, desempeño y eficiencia.

    De esta forma, no deberíamos partir desde la desigualdad actual, sino mejorar fuertemente el sector público y el de la seguridad social, porque si no lo visible (que no son las prestaciones de salud, y sus resultados), seguirán cristalizando este modelo de desigualdad e inequidad en función de cobertura-recursos. Este esfuerzo debe realizarse modelando el sentido de la propuesta, todos pueden estar, pero deben tener modelos prestadores integrales, integrados, en red, con inversión costo efectiva. La implementación de modelos de atención centrados en el paciente se vuelve crucial, donde la tecnología no solo se use para recopilar datos, sino también para mejorar la experiencia del paciente y su relación con el sistema de salud.

    ¿Estaremos pagando el precio de desentendernos de la realidad de los problemas de accesibilidad, de desigualdad, de gastos catastróficos?

    Este interrogante se vuelve esencial en el debate contemporáneo sobre las políticas de salud. Nos enredamos en los problemas de los tratamientos de las enfermedades raras y nos entretenemos, mientras que hipertensos y diabéticos en el 50% no saben que lo son. Esta desconexión entre la realidad de los problemas de salud pública y la narrativa predominante sobre innovaciones y tecnología es alarmante. Todo esto ocurre mientras que el complejo industrial médico mantiene su poder sobre los sistemas de salud y la prescripción médica. La falta de conciencia sobre estas condiciones puede ser devastadora, perpetuando ciclos de enfermedad y complicaciones que son evitables con el diagnóstico y manejo adecuado.

    La credulidad deja de ser rentable y la realidad se muestra en toda su crudeza, la población sigue aumentando de peso, metabolómicos, hipertensos, hipercolesterolémicos, escuchando la oferta calórica y la polifarmacia que nos hará la vida feliz.

    La población es la víctima de esas ideologías de los factores de riesgos, donde estamos enfermos cuantitativamente o en vías de serlo por insuficiente diagnóstico.

    La urgencia de un cambio en la percepción sobre la salud pública es inminente; debemos cuestionar no solo el enfoque médico, sino también las estructuras y sistemas que permiten que estas realidades persistan.

    La salud no debe ser un privilegio, sino un derecho al que todos tengan acceso, con políticas que atiendan la diversidad y complejidad de las necesidades de la población.

    La cobertura falaz

    Hay una lucha contra un sistema segmentado, con recursos insuficientes, envueltos en el cinismo de cubrir el programa médico obligatorio (PMO) que lo es todo. Este PMO no se permeabiliza a las acciones a las buenas iniciativas. En este contexto, es crucial entender que la estructura de salud pública está configurada de tal manera que a menudo ignora las нужды más fundamentales de la población, generando un ciclo vicioso de insatisfacción y falta de recursos.

    El presupuesto y el financiamiento de la salud pública son insuficientes y se gasta todo en salarios, quedando muy poco para la gestión. Sigue siendo una discusión de monto, sin contenido, propósitos y objetivos, programas y alcances. Este problema no es nuevo; hemos visto que se ha vuelto una crítica crónica del sistema de salud, pero sin nombres, porque las excepciones que se enfrentaron a esta lógica son cuatro: Carrillo, Oñativia, Neri y Gonzalez García, quienes han sido mencionados por sus esfuerzos significativos. Sin embargo, posteriormente, muchos otros han llegados a ocupar esos roles, pero han preferido no generar problemas y han terminado sus mandatos como comisarios políticos, más enfocados en la administración que en la innovación.

    Las obras sociales tienen financiamiento a través de los aportes y contribuciones, que no llegan a cubrir el costo del PMO, una canasta de prestaciones que no existe. La ausencia de esta canasta convierte al PMO en una entelequia. Sobre esta entelequia se legisla y se generan amparos judiciales, creando así un terreno propenso a la confusión y, en muchos casos, a las mentiras. Es fundamental destacar que el PMO es otra de las falacias del sistema, pues es a la vez una promesa y una limitación, siendo todo lo que se puede dar, sin el dinero necesario para proporcionarlo. Esto nos lleva a una conclusión simple: ningún sistema puede ofrecer todo a todos.

    A pesar de las limitaciones del PMO, seguimos hablando de él, incluso cuando no se cubren algunos lujos, como la habitación privada, enfatizando que a ese beneficiario del plan se le dice que simplemente está dentro del «PMO». Esta frase se ha convertido en una especie de mantra que justifica la falta de recursos y la escasez de servicios adecuados.

    El PMO es máximo y, sin embargo, la priorización sobre guías y programas de salud no ocurre de manera explícita en ningún campo, ya sea para bien o para mal. Todo lo que se dice, se contradice hasta el hartazgo. Las palabras y lo firmado no parecen tener ningún peso real; todo se siente frágil e inconsistente. Ni siquiera hemos tenido la oportunidad primordial de discutir si realmente debe haber priorización en el acceso a la salud. Esto debería manejarse desde criterios de necesidades, efectividad, eficiencia, y costo efectividad, considerando lo que se puede pagar y lo que se puede ofrecer por regiones.

    No hemos abordado si debemos priorizar la salud para los más desaventajados o únicamente para aquellos que pueden pagarla. La discusión sobre si las priorizaciones en salud deberían ser asignadas de manera centralizada o descentralizada es fundamental, al igual que el debate sobre qué criterios explícitos utilizaremos: ¿incrementalismo o un enfoque de todismo que es muchas veces un tipo de nadismo?

    Los recursos son más que limitados; están mal distribuidos, las necesidades son ilimitadas y existe ineficiencia en la localización de los recursos y fallas de mercado. Aquí es donde se vuelve crucial la intervención del estado, que no realiza las acciones necesarias para maximizar el bienestar de sus ciudadanos. La falta de visibilidad de instrumentos adecuados para abordar las fallas de mercado se observa en múltiples sectores: desde el farmacéutico, hasta el de los prestadores, insumos y recursos humanos, creando un escenario donde la salud pública se ve comprometida. La necesidad de revisar y reestructurar estos sistemas es más urgente que nunca, si realmente buscamos mejorar el bienestar general y garantizar un acceso equitativo a la atención médica.

    Estamos atrapados en dos silogismos:

    Si para mentir hay que saber o creer que se sabe la verdad y ocultarla o deformarla intencionadamente, para que haya engaño, es decir, para que la mentira sea efectiva, es indispensable que alguien la tome por verdadera. Este principio se aplica de manera notable en el ámbito del sistema de salud, donde la percepción de la realidad puede ser tan distorsionada que se convierte en un obstáculo para el bienestar general.

    El sistema de salud es parte del sistema social, y es evidente que el sistema social hoy en día no sostiene la calidad de vida de sus integrantes, con un incremento alarmante de pobres y marginados. En esta situación, el prestador de salud tiende a centrarse en el paciente enfermo, en lugar de considerar integralmente el bienestar del sistema social y cómo este influye en la calidad de vida de las personas. Este enfoque miope resulta en una atención que se limita a tratar síntomas, sin abordar las causas subyacentes de la enfermedad, sobre todo en comunidades que enfrentan desafíos socioeconómicos.

    La fragmentación del sistema de salud obliga a la coparticipación de los usuarios. Los pacientes transcurren saltando las intrigas de lo que tienen, descansando en información mal explicada, sin comprender los alcances de su dolencia, ni lo que deben aportar para mejorar su cuidado. Hacen su recorrido en el sistema de salud, muchas veces, sin saber qué medicamentos deben ingerir y cómo deben hacerlo. Esta falta de conocimiento no solo afecta a su tratamiento inmediato, sino que también impide la adopción de hábitos más saludables que podrían prevenir complicaciones futuras. Al final, muchos terminan siendo objetos de consumo en la industria de la salud, donde su bienestar se convierte en un mero producto comercial en vez de un derecho humano fundamental.

    La estructura de camas públicas es importante en Argentina, sin embargo, presenta una baja productividad y una escasa tecnología asociada que se encuentra mal mantenida. Esto lleva a una situación en la que tanto aquellos que trabajan en el sistema público como aquellos que se atienden en él han perdido la ilusión de un servicio adecuado. Además, la percepción social de pertenecer a un hospital privado es a menudo valorada más que ser atendido en un establecimiento público. La inmanencia de la tecnología en este contexto parece tener un componente mágico, creando una falsa sensación de mejor atención simplemente por contar con más recursos. El paciente y su familia quedan atrapados en esta narrativa, donde la calidad de la atención se mide por la cantidad de recursos materiales disponibles.

    Los trabajadores del sector público, además, reciben una paga insuficiente y agraviante, lo que crea un ambiente laboral sumamente desmotivador. Estos profesionales responden trabajando solo el 50% de las horas contratadas, sufriendo el peso de ser la cara visible de las carencias sistemáticas. En su día a día, son testigos de la violencia que proviene no solo de la falta de recursos, sino también de la resignación y el sufrimiento de los pacientes. Estos trabajadores han perdido la esperanza, y muchos solo reciben compasión por lo que avanzan como el rostro de la crisis del sistema de salud. Solo quedan recuerdos nostálgicos de aquellos lugares que fueron en su momento sitios de formación integral de los profesionales, quienes en su tiempo aprendieron no solo medicina, sino también humanismo, cultura y a entender al pueblo que los rodea: un pueblo carente y necesitado de atención y apoyo genuino.

    Medicamentos innovación, competencia:

    En la Argentina, los medicamentos son notablemente más caros que en otros países, lo que genera una preocupación significativa entre la población. Esta situación está agravada por el hecho de que los productores de genéricos son “marquistas”. Con esto se entiende que han desarrollado una identidad propia, no solo con relación a la marca, sino también en lo que respecta al envase, lo que a menudo supera incluso a los productos originales. Esta falta de diferenciación ha llevado a que los “generistas”, en medio de un entorno de competencia caótico, intenten establecer los precios más altos dentro de la banda terapéutica. Este comportamiento ha limitado, en gran medida, la competencia que podría haber resultado en una mayor accesibilidad a los medicamentos, convirtiéndose en un problema crítico para la población.

    La raíz de este problema es la ausencia de una regulación efectiva y bien intencionada, lo que hace que el mercado de medicamentos funcione como un territorio de negociación oscura y poco transparente. La accesibilidad de los medicamentos no solo está en riesgo, sino que las medidas implementadas para mitigar el problema, como la reducción de precio de venta al público o la entrega de ciertos medicamentos a jubilados sin coseguro, resultan ser meras acciones insuficientes y temporales. Esto revela una profunda crisis en el sistema de salud, donde la verdadera solución requiere un enfoque más integral.

    Asimismo, se naturalizó que para tener salud hay que pagarla, una concepción que ha arraigado en la sociedad argentina. Por lo tanto, la ambición de aquellos que desean ascender en la escala social es obtener un servicio de prepago privado, más que la calidad en la atención de su salud. El tener un prepago se convierte en un símbolo de estatus, un “diploma de clase media”. En contraste, aquellos que carecen de esta cobertura son etiquetados como “pobres”, como si fueran castigados por un sistema neo-liberal que recompensa a quienes han sabido aprovechar las oportunidades que se les presentan, dejando a muchos en una situación de vulnerabilidad.

    Es fundamental entender que esta situación no debe ser utilizada para atacar la innovación tecnológica que controla enfermedades potencialmente mortales. En lugar de eso, debemos encontrar un equilibrio que permita asegurar la sostenibilidad del sistema de salud. Esto implica desarrollar negociaciones transparentes, establecer compras centralizadas que fomenten una mayor competitividad y fijar precios de referencia que permitan regular el costo de los medicamentos. Además, es crucial implementar una reducción impositiva para medicamentos indispensables e irremplazables, lo que podría aliviar la carga financiera de muchas familias.

    Otra estrategia es ahorrar en medicación sintomática innecesaria y reducir la variabilidad prescriptiva entre los profesionales de la salud. En este sentido, se sugiere que las sociedades científicas intervengan, proponiendo prácticas en las cuales es necesario desinvertir para que los gastos en salud disminuyan. Esta estrategia podría contribuir a disminuir la sobreutilización de recursos en los sectores que cuentan con financiamiento, promoviendo así un sistema de salud más equitativo y sostenible a largo plazo.

    Modelo Asistencial

    Las prepagas atienden con un modelo asistencial medicalizante y fragmentado, y este enfoque presenta serias limitaciones en la atención a los pacientes. Ninguna de estas compañías ofrece un plan de salud que garantice una atención continua y compasiva. A diferencia de organizaciones como Kaiser Permanente, que han desarrollado modelos de continuidad de atención, las prepagas en nuestro sistema no parecen tener una estructura que priorice el bienestar integral de sus afiliados.

    En estos últimos años, se intentó impulsar un sistema de cobertura universal de salud. Sin embargo, la realidad es que esta cobertura ha demostrado ser ineficaz y no ha logrado ser verdaderamente universal, lo que ha llevado a una frustración generalizada en la población, reflejada en discursos vacíos e ineficaces.

    Además, la infraestructura hospitalaria se enfrenta a carencias extremas en términos de insumos, dispositivos médicos y aparatos necesarios para ofrecer atención de calidad. Esta situación ha creado un ambiente donde, lamentablemente, la gente ha llegado a aceptar lo inaceptable. Las guardias de los hospitales, que en teoría deberían ser un refugio seguro para las emergencias, carecen de algunas especialidades básicas y se ha registrado un aumento en la violencia, que afecta no solo a los pacientes, sino también a los profesionales de la salud.

    En este contexto, es evidente que los pacientes son vistos como números en una tabla contable. La atención a su salud parece estar relegada a un segundo plano, donde solo se consideran importantes aquellos individuos que tienen cobertura y que la prepaga puede facturar. Los pacientes no elegibles, aquellos que presenten casos de patologías raras o condiciones complejas, son cada vez menos interesantes para el sistema, incluso aunque en el pasado existiera un interés genuino por parte de algunos médicos al atender a estos casos en el marco del aprendizaje hospitalario.

    Es crucial que se reevalúe el modelo actual de atención médica en Argentina para garantizar que se priorice la salud y el bienestar de cada paciente, sin distinción, y que el sistema de salud atienda de manera efectiva las necesidades de toda la población. Se requiere un cambio hacia un enfoque más humanizado y accesible que fomente la continuidad de la atención y la calidad de vida de todos los ciudadanos.

    El factor humano:

    Los trabajadores del área de salud están mal remunerados, lo que representa un quebranto significativo en la calidad de vida de estos profesionales dedicados a cuidar la salud de la población. Para subsistir, muchos se ven obligados a recurrir al multiempleo, lo que les impide dedicar tiempo a su formación continua y desarrollo profesional. La falta de una carrera hospitalaria que garantice un crecimiento y estabilidad laboral es alarmante. En general, en el ámbito de las empresas privadas, los trabajadores de la salud son utilizados como créditos sin interés, lo que implica que no reciben su remuneración de manera adecuada. En realidad, muchos solo logran cobrar diez veces al año, y son partícipes involuntarios del financiamiento del sueldo anual complementario de aquellos que se encuentran en relación de dependencia, viendo cómo sus deudas se diluyen en el contexto de un entorno inflacionario creciente.

    Es innegable que los anestesistas poseen una capacidad de fuerza y habilidad únicas dentro del ámbito médico, lo que se traduce en la importante diferencia que hacen en procedimientos quirúrgicos y en la atención crítica. Sin embargo, si todas las asociaciones médicas tuvieran la misma fuerza para otorgar el título habilitante de la especialidad, el sistema de salud enfrentaría serios problemas de sostenibilidad con el financiamiento actual. Este tema se convierte en un punto de tensión que merece una seria reflexión sobre cómo se estructuran las especialidades y la jerarquía dentro del sistema de salud.

    Además, existen cargos de residencia que no son cubiertos por médicos argentinos, sino que son ocupados por residentes nacidos en el extranjero. Estos profesionales utilizan los salarios que reciben como un medio para costearse parcialmente sus títulos de especialistas hasta que deciden regresar a sus países de origen, haciendo que esta dinámica carezca de equidad. Esto es una generosidad mal entendida, ya que estos trabajadores se comportan como una masa de «trabajadores golondrinas», que cada cuatro o cinco años vuelven a sus países dejando atrás una enseñanza que, aunque recordamos con nostalgia, no se traduce en un desarrollo duradero para nuestro sistema de salud. La realidad es que, una vez que se van, no queda ningún tipo de contrapartida que beneficie a nuestra comunidad.

    Ante esta situación, surge la pregunta inevitable: ¿qué sucederá cuando todos esos médicos extranjeros decidan irse? ¿Realmente no hay suficientes médicos argentinos que puedan cubrir las guardias o las residencias necesarias? Es un dilema preocupante que podría tener profundas repercusiones en la atención de salud, especialmente en el primer nivel, donde la atención primaria juega un papel crucial en la prevención de enfermedades y el cuidado comunitario.

    Dentro de esta compleja trama, también es fundamental considerar cómo las burocracias ministeriales operan como capas geológicas, donde las personas se instalan y perduran. Aunque muchos intentan introducir cambios, a menudo se encuentran impotentes ante un sistema que parece estar anclado en su propia inercia. Las quejas de quienes forman parte de este ecosistema son comunes, pero la realidad es que todos dependen de este mismo sistema para su subsistencia. En este contexto, los silencios a menudo resultan más potentes que las quejas, reflejando una resignación que sólo profundiza la crisis existente. La necesidad de un cambio estructural en el sistema de salud es imperativa, pero requiere de una voluntad colectiva y decidida para enfrentar las ineficiencias y construir un futuro más justo para los trabajadores de la salud y la población que dependen de sus servicios.

    Financiamiento

    Con la estructura de oferta y demanda actual del sistema de salud se gasta un 10,2 del PBI, lo cual es una cifra elevada para un país pobre, escaso para la forma de organización existente y para lo que le llega a la gente. Este porcentaje del PBI debe permitir la atención de los servicios de salud en el país, sumando los tres subsistemas, con una diferencia entre las cápita de cada uno de los sistemas, lo cual es inadmisible. Por lo cual existen francas asimetrías, que reproducen y multiplican falta de oportunidades.

    No es posible financiar la salud con el impuesto al trabajo, menos si adicionamos la discapacidad y los nuevos medicamentos que han cuadruplicado sus costos de producción en las últimas décadas. La carga de enfermedad ha aumentado, hay más personas que tienen diabetes, hipertensión y cáncer. Existen tratamientos para enfermedades que antes no tenían como ser tratadas. Por lo tanto, se tienen recursos para mejorar las respuestas, pero no hay respuestas para financiarlas. Los salarios son proporcionalmente muy bajos y la carga impositiva es muy alta. Las innovaciones agregan más costos que resultados mientras que los resultados terminan siendo postergaciones de la muerte.

    Aumenta el gasto de bolsillo por efecto del desfinanciamiento, surgiendo el copago como la herramienta para evitar el abuso moral. La salud no está en todas las políticas que deberían estar enfocándose en el bienestar de la población. Las obras de infraestructura salubrista sufren las mismas postergaciones que otras áreas de desarrollo social. Todavía se habla de agua potable y cloacas, como logros en las comunidades, cuando deberían ser considerados derechos fundamentales garantizados.

    Las entidades intermedias profesionales y empresariales confunden su función gremial con la de pagadores para financiarse, lo que complica aún más el panorama. El complejo industrial médico tiene mucha penetración en el sistema de salud, lo que a menudo resulta en decisiones que priorizan el lucro sobre la calidad de atención a los pacientes. La cantidad de niños inmunizados en la actualidad es muy baja, una situación alarmante cuando antes éramos ejemplo de buenas prácticas en salud pública. Es importante tener en cuenta siempre que, si no se pone un alto a esta tendencia negativa, siempre se puede caer más.

    Los pacientes, sus perjuicios, y el deterioro de su calidad de vida en general no le interesan a nadie, ya que no hay asignadas responsabilidades dentro de la maraña de la fragmentación, segmentación, y pérdida de longitudinalidad-continuidad que caracteriza al sistema. Gran parte de los recursos destinados a la atención de salud no llegan a los pacientes y se quedan en la intermediación, la burocracia, y un sistema que parece no funcionar en beneficio de quienes realmente lo necesitan.

    Poco es lo que se puede gestionar, con tantos costos fijos que agobian al sistema, entonces la solución que encuentran es tener menos enfermeros y menos médicos, pero también peores cuidados. En esta lógica de recortes y disminuciones en el personal, la atención al paciente se ve seriamente comprometida.

    No hay vocación, ni pensamiento de cambio. Hablamos desde el conocimiento ilustrado, nuestros cursos de supervivencia nos permiten disertar de cómo andar en aguas turbulentas o de querer estar omnipresentes en la comodidad del asesoramiento. Sin embargo, la realidad exige un cambio profundo en la forma en la que se gestiona la salud pública.

    No se está midiendo el impacto de la desinversión, del retraso en los pagos, del endeudamiento sectorial, ni de los cambios en la distribución de los gastos. La falta de transparencia y responsabilidad en la gestión de los recursos públicos en salud continúa siendo un obstáculo formidable para lograr mejoras significativas. Esta ausencia de evaluación en las políticas de salud no solo perpetúa la crisis actual, sino que también pone en riesgo el futuro del sistema sanitario en su conjunto.

    Conclusiones

    Ha implotado el contrato social, y con ello se perdió el profundo valor que tenía la educación, la salud, el trabajo formal; estos pilares que solían sustentar el bienestar colectivo ahora parecen haberse desvanecido. La falta de garantías y derechos ha dejado a la población vulnerable, sin protección contra los riesgos individuales y los colectivos que surgen en un contexto de incertidumbre y precariedad. El naufragio del sistema de salud, que ha sido objeto de múltiples críticas, es tanto una consecuencia de la desinversión pública como una consecuencia de la sociedad que ha naturalizado la postergación mediante la enfermedad, convirtiendo el sufrimiento humano en un aspecto cotidiano e ineludible de la existencia. La reestructuración del tejido social es urgente, pues sólo así se podrá restaurar la confianza en estas instituciones y reconstruir un entorno donde la dignidad de la persona sea nuevamente priorizada.

    No he perdido totalmente las esperanzas, tal vez por tener el refugio universitario, y el de una entidad social a la cual pertenezco, que me ofrecen un espacio seguro y estimulante para reflexionar sobre las problemáticas que nos rodean. Sin embargo, tampoco debemos dejar de advertir que tantas mentiras, cinismos, silencios y olvidos no harán nada para mejorar nuestra situación. Es evidente que mucho es lo que debemos transformar en nuestra sociedad, y el poder de rectoría del Gobierno sobre el sector salud no es suficiente para abordar los retos que enfrentamos. Este contexto nos obliga a reconocer que se requiere del compromiso genuino y el acuerdo con los otros actores sociales involucrados, quienes, lamentablemente, no declinarán privilegios tan fácilmente, aunque es vital que lo hagan para sostener derechos fundamentales. La realidad es que, conforme avanzamos en este camino, se ha visibilizado de manera clara que la colaboración y la transparencia son esenciales para lograr cambios significativos y duraderos.

    Cierro este artículo con una frase de Mahatma Gandhi: Más vale ser vencido diciendo la verdad, que triunfar por la mentira.

    Polarización, partidismo y salud.

    Dr. Carlos Alberto Díaz. Profesor Titular de la Universidad ISALUD. 2026.

    Este es un trabajo basado en Oberlander J publicado en 2024[i], que rescaté porque es un reflejo de lo que ocurre en Argentina, entre el partido de la libertad avanza, que es el desplazamiento de la política hacia la derecha y el kirchnerismo, que es la polarización del peronismo. En Argentina no responde en realidad al partidismo, (que ya no existe) sino a facciones desprendidas desordenadamente de los partidos políticos tradicionales que están desapareciendo. Entre las personas, los ciudadanos, estos posicionamientos están más vinculados con la pertenencia social y en otros casos con la religión.

    El peronismo, con sus dirigentes, perdió una parte de su base trabajadora industrial, debido a la transformación del empleo en Argentina, un cambio que ha generado incertidumbre y descontento en amplios sectores de la población. Parece una disputa entre partidos conservadores que, en su esencia, más que liberales o conservadores, derechas o izquierdas, reflejan los intereses de élites económicas. La estratificación de ingresos claramente está orientada hacia un partido u otro, reflejo de una profunda inequidad social que permea la vida cotidiana. El kirchnerismo está además fuertemente golpeado en su credibilidad por un mal gobierno anterior, para el olvido, reconocido por propios y ajenos. También por la corrupción, con muchas cuentas pendientes que siguen sin resolverse y generan un clima de desconfianza generalizada.

    En lo que nos ocupa, esta polarización está afectando las políticas de salud, con la pérdida definitiva de la solidaridad en el sistema de salud, un ámbito que debería ser sagrado y como un derecho inalienable de todos.

    Algunos ejemplos, representantes de esta polarización como La Dra Bullrich, por ejemplo, registra oficialmente afiliación a seis partidos políticos en su larga carrera como política, mientras que Santilli a tres partidos políticos, lo que les resta legitimidad de origen, y los obliga a sobre actuar en su nueva posición, que parece vinculada hacia donde se dirigen los vientos del poder.

    La salud en Argentina se ha visto desvalorizada principalmente por no contribuir de manera eficaz a atraer el apoyo de los votantes. El país adoptó un modelo bismarkiano reflejado en la ley 18610 sobre obras sociales en 1970, lo que permitió transferir la administración de aportes y contribuciones a los sindicatos y facilitó la gobernabilidad del gobierno militar de Onganía sin enfrentar conflictos sociales, dejando así desatendida la responsabilidad hacia la ciudadanía. Este sistema, basado en aportes y contribuciones, carece de solidez y sostenibilidad, debilitando el espíritu de solidaridad que debería garantizar acceso universal. Además, el gasto en salud crece más rápido que los salarios y la economía, agravando cada vez más la situación en la actualidad.

    La división de aguas en el sistema de salud se establece en el claro fortalecimiento a las entidades de medicina prepaga, que han crecido significativamente en los últimos años, lo que ha llevado a una mayor concentración de recursos y a una atención más focalizada en quienes pueden costear estos servicios. Este fenómeno contrasta con el desfinanciamiento de las obras sociales sindicales y las denominadas de derechos especiales, las cuales históricamente han jugado un papel fundamental en la atención a sectores vulnerables de la población. La alteración de este equilibrio afecta de manera directa la solidaridad vinculada a que la atención esté basada en la necesidad de salud de cada individuo y en la capacidad de pago a los ingresos de cada uno, propiciando un sistema donde las desigualdades se acentúan. Así, se da paso a una política que busca modificar la estructura hacia la estratificación de la cobertura, donde únicamente aquellos con mayores recursos económicos puedan acceder a una atención de calidad, dejando a quienes no pueden pagar en una situación de desamparo y vulnerabilidad.

    En este entorno polarizado, los partidos intentan ganar los votos de las provincias que originalmente son peronistas, mediante la asignación discrecional de fondos, constituyendo mayorías amañadas a intereses económicos locales y mezquinos, que poco están relacionados con los ciudadanos, lo que refleja una estrategia política opaca que favorece el clientelismo y perpetúa un ciclo vicioso de dependencia y control político.

    El modelo de gestión hospitalaria privada, que comenzará en Mendoza en los próximos meses, (que ya tuvo un antecedente en Salta en el Hospital del Milagro, desde 1997 a 2001) por parte de una división del grupo más fuerte en el ámbito de la salud, el grupo OLMOS, que de esta forma administra prestadores asistenciales, quebrados, con una férrea gestión de sus costos, en acuerdos con la principal obra social de la argentina el PAMI, y con la rentabilidad que genera la diálisis, del cual este grupo es propietario casi monopólico.

    La falta de acuerdos genuinos, de largo plazo, lleva a que frente al desequilibrio de fuerzas se recurra a la justicia, que tiene identificación en varios estamentos con el kirchnerismo, porque fueron designados en esa época. La situación se complica aún más cuando las partes involucradas no logran establecer un diálogo efectivo y constructivo, lo que transforma el contexto político en un escenario de enfrentamientos constantes. Entonces se visualiza un camino a la judicialización de los problemas de las obras sociales y la reforma laboral, como así también los aportes, donde las diferencias ideológicas se traducen en disputas legales que impiden avanzar en soluciones efectivas. Este ciclo vicioso no solo afecta a los actores políticos, sino que también repercute en la calidad de vida de los ciudadanos que dependen de estos servicios, creando un ambiente de incertidumbre y desconfianza hacia las instituciones.

    Si, claramente, hay en nuestro país un alineamiento geopolítico claro, que no se puede expresar en toda su magnitud, por las diferentes formas de conquista de las potencias estadounidenses y chinas. La Norteamericana orientada a la Doctrina Monroe, la cual ha sido un pilar fundamental en las relaciones diplomáticas y económicas de la región, busca mantener la influencia en el continente americano, promoviendo políticas que definen sus intereses estratégicos. Por otro lado, la estrategia china se centra en el interés de los insumos y sus exportaciones, lo que la ha llevado a establecer vínculos comerciales más estrechos con diversas naciones latinoamericanas. Este enfoque se ha traducido en inversiones en infraestructura y proyectos de desarrollo que buscan fortalecer la presencia china. Así, mientras la política de Estados Unidos tiende a ser más intervencionista y centrada en el control territorial, la relación con China se presenta como una opción más vinculada con el comercio, fomentando un comercio bilateral que altera las dinámicas tradicionales de poder en la región y provoca un nuevo mapa geopolítico.

    Esto que se vive en el ámbito del sistema de salud no es nuevo, ni original; sin embargo, parece más sofisticado en cuanto a la estrategia y a la construcción de un terreno favorable para instalar reformas que se beneficien mayoritariamente a otros actores sociales. Estos actores no son los representantes de los trabajadores, sino las empresas que administran planes de salud privados, las cuales operan con intereses rentísticos. Dichas empresas tienden a priorizar el lucro sobre el bienestar colectivo, lo que significativamente obstaculiza la búsqueda de soluciones que fomenten la equidad en el acceso a servicios de salud. En este contexto, es evidente que no se generará un sistema de salud que abogue por la justicia social, ya que la misión de estas corporaciones no incluye garantizar el derecho a la salud para todos. Por lo tanto, se producirá un sistema de salud más injusto y menos equitativo aún, que perpetuará las desigualdades existentes y marginará a aquellos que no pueden costear los servicios que estas empresas ofrecen. Esta situación exige una reflexión crítica sobre las políticas de salud y la necesidad de reformar un modelo que claramente favorece a unos pocos en detrimento de las mayorías.

    Una Argentina polarizada no me parece que sea, en última instancia, una política ni un país sano. Esta división profunda entre diferentes ideologías y grupos sociales no solo afecta el discurso político, sino que también erosiona la cohesión social y la confianza entre los ciudadanos. La falta de diálogo y de entendimiento entre las distintas partes crea un ambiente de tensión y desconfianza que, a la larga, impide el progreso y la solución de problemas comunes. Para que una nación prospere, es esencial que sus ciudadanos trabajen juntos, cultivando el respeto y la empatía, en lugar de mantenerse en campos opuestos que solo profundizan la grieta existente.


    [i]Oberlander J. Polarization, Partisanship, and Health in the United States

     J Health Polit Policy Law (2024) 49 (3): 329–350.

    Perspectivas y aplicaciones del relativismo y el pragmatismo en la atención sanitaria

    Principales tipos de relativismo

    Existen diversas versiones del relativismo que es fundamental distinguir para comprender sus características, conclusiones y relaciones mutuas. Drummond identifica tres tipos principales: relativismo cultural, relativismo moral y relativismo epistemológico. En el ámbito de la atención al paciente, el relativismo moral suele ser el más cuestionado, aunque el relativismo cultural también desempeña un papel importante en enfermería, dado que la cultura influye en las creencias y deseos de las personas. Además, los profesionales sanitarios aportan sus propios valores y creencias, lo que puede generar sesgos en su trato hacia los pacientes. El objetivo profesional consiste en aclarar, con base en el conocimiento clínico, cómo alcanzar los objetivos del paciente respetando creencias y valores culturales potencialmente contradictorios.

    Relativismo cultural

    El relativismo cultural parte de la idea de que las creencias, valores y normas de las personas están fuertemente vinculadas a la cultura en la que viven, y que estas pueden diferir —e incluso considerarse superiores o inferiores— respecto a otras culturas. Drummond distingue dos sentidos predominantes:

    • Relativismo cultural moderado: Este enfoque se centra en la descripción antropológica de las diferencias entre culturas, cómo se forman las creencias y costumbres, y quiénes tienen mejores o peores condiciones de vida. Reconocer estas diferencias abre caminos para el respeto, el aprendizaje y, en ocasiones, el cambio. Este relativismo permite criticar costumbres moralmente problemáticas tanto propias como ajenas, aunque el cambio suele requerir que los miembros influyentes del grupo reconozcan los efectos negativos de ciertas prácticas. Ejemplos como la infundibulación (mutilación genital femenina) muestran que, aunque persisten prácticas dañinas, los cambios pueden surgir a partir de una mejor comprensión cultural de sus consecuencias. Cada cultura mantiene normas que pueden perjudicar a determinados grupos, como el énfasis en la delgadez extrema en algunas sociedades.
    • Relativismo cultural fuerte: Este enfoque prohíbe la crítica externa a otras culturas, defendiendo que cada una debe ser juzgada únicamente desde su propia perspectiva. Según Drummond, el relativista cultural modesto busca evitar el relativismo moral o epistemológico, admitiendo la posibilidad de criticar injusticias dentro de una cultura si el cambio se origina internamente. En cambio, la versión fuerte sostiene que no existe un criterio objetivo para juzgar si los valores de una cultura son mejores que los de otra, lo que impide condenar sistemas injustos. John, desde una perspectiva ética, rechaza esta postura, pues el relativismo radical puede legitimar injusticias y la falta de responsabilidad profesional ante problemas recurrentes, como la inequidad en el acceso sanitario. La psicología cognitiva apoya la idea de que el sesgo humano favorece la protección y el avance de los intereses del propio grupo, a menudo en detrimento de otros. El relativismo fuerte, por tanto, permite daños sin penalización si benefician a grupos poderosos.

    Drummond ayuda a comprender por qué el relativismo moral no es aplicable a la práctica clínica, mostrando la relación entre las distintas formas de relativismo y su impacto en la atención sanitaria y otros servicios críticos para el bienestar de las personas.

    Relativismo moral

    Drummond sostiene que el relativismo moral parte de la premisa de que no existe un punto de vista objetivo desde el cual juzgar las cuestiones morales con certeza epistemológica. La moral se ocupa de lo que es bueno, no de lo que es verdadero, y la acción moral persigue el bien o evita el daño.

     El concepto de “bien” es abstracto e indefinible, como argumenta G.E. Moore: no puede descomponerse en elementos más simples, y sólo se comprende en relación con el contexto o propósito.

    La acción moral depende de varios factores: quién es el destinatario, los recursos disponibles, el conocimiento pertinente y las creencias, valores y preferencias implicadas. Los participantes en la toma de decisiones deben examinar sus propios valores y sesgos para evitar interferencias en la acción moral. Tanto valores como creencias pueden cambiar con el tiempo y la experiencia, demostrando su carácter mutable. Asimismo, la ciencia cognitiva revela múltiples sesgos que pueden distorsionar la toma de decisiones en perjuicio de otros. Aunque los valores culturales influyen, no deben determinar la conducta si se reconocen los posibles sesgos y se cuestionan las suposiciones. Drummond denomina esto “relativismo moral modesto”.

    La pregunta sobre la existencia de valores universales persiste; por ejemplo, el deseo de sobrevivir y evitar daños innecesarios parece común. Igualmente, la idea de derechos humanos universales se apoya en la lógica de que cualquiera puede ser víctima de discriminación o exclusión, por lo que el principio de justicia como equidad resulta relevante, aunque su aplicación no sea sencilla.

    Drummond también aborda el relativismo moral fuerte, que sostiene que “todo vale”, postura que pocos filósofos defienden. En la atención sanitaria, esta visión resulta inviable, ya que existen objetivos claros y conocimientos específicos para alcanzarlos. Las decisiones clínicas involucran el bienestar de otra persona, cuyos valores y preferencias deben considerarse, incluso si difieren de los propios. Finalmente, Drummond examina el relativismo epistemológico y su relación con las otras formas de relativismo.

    Relativismo epistemológico o cognitivo

    El relativismo epistemológico plantea la cuestión de si toda verdad es relativa. Sus defensores sostienen que es imposible saber si existen verdades absolutas, pues los humanos siempre están influidos por su experiencia, cultura y contexto. No podemos adoptar la postura de un “observador ideal”, ajeno a todo sesgo y capaz de determinar la veracidad de un juicio ético.

    Sin embargo, Drummond argumenta que no es necesario recurrir a verdades absolutas para funcionar; las verdades pueden ser contingentes pero suficientemente confiables hasta que se demuestre lo contrario. Algunas verdades, más que relativas, son observaciones puntuales (“está lloviendo y no tengo paraguas”). En enfermería y el desarrollo del conocimiento clínico, la visión de la verdad como relativa no implica que “todo vale”, sino que se debe confiar en bases sólidas para la acción. Las reglas deontológicas estrictas también pueden ser problemáticas en la práctica clínica, pues pueden llevar a paradojas: por ejemplo, respetar la autonomía de una persona que elige una opción perjudicial (por incapacidad cognitiva o confusión), lo que puede derivar en la pérdida de autonomía. En estos casos, los profesionales deben proporcionar información comprensible y colaborar para encontrar la mejor opción que respete los valores y preferencias del paciente.

    La deliberación ética requiere que el paciente procese información relacionada con sus valores y describa cómo las intervenciones propuestas se ajustan a su proyecto vital. Los expertos, a su vez, deben facilitar información adecuada y comprensible. Esto fundamenta la importancia de la claridad filosófica y abre la puerta al pragmatismo en la toma de decisiones éticas.

    Pragmatismo: enseñanzas y aplicación en ética clínica

    El pragmatismo rechaza la existencia de verdades morales absolutas y sostiene que es posible evaluar objetivamente el valor de las acciones. Para el pragmatismo, las verdades relacionadas con la acción son contingentes, y se validan o refutan mediante análisis, evidencia y consecuencias. Este movimiento surge como respuesta a los cambios sociales, especialmente tras la Guerra Civil estadounidense, que evidenció los problemas de las certezas rígidas y la falta de disposición al compromiso.

    Dewey resume la idea general del pragmatismo: el conocimiento es cuestión de asegurarse, no de captar seguridades previas. La validación se produce al utilizar lo que provisionalmente parece capaz de lograr un objetivo o resolver un problema. Los teóricos principales, como Peirce, James y Dewey, coincidieron en resistir los dualismos excluyentes del absolutismo y el relativismo radical, y propusieron el pragmatismo moral como vía intermedia para abordar conflictos éticos complejos, especialmente en la consulta ética y la práctica clínica cotidiana.

    Pragmatismo moral y toma de decisiones éticas en la atención sanitaria

    Los objetivos profesionales en salud son metas éticas que guían la toma de decisiones. La utilización de evidencia, conocimientos, habilidades y experiencia permite elegir las mejores acciones posibles para el paciente. Ante situaciones complejas, se emplean heurísticas de decisión para abarcar todos los factores relevantes. Existen modelos estructurados para identificar y resolver problemas éticos, como el propuesto por Jonsen et al., que considera la situación médica, las preferencias del paciente, la calidad de vida y el contexto. Este proceso implica explorar objetivos y preferencias, cuestionar supuestos, buscar hechos y evidencia pertinente, y evaluar las consecuencias de las decisiones para aprender y mejorar futuras intervenciones.

    Conclusión

    John Drummond ha contribuido significativamente a clarificar las bases y críticas de los diferentes tipos de relativismo. En el contexto de la toma de decisiones éticas en atención médica, comprender la ambigüedad de la verdad permite explorar los matices de cada problema, ganar claridad y actuar en función de los objetivos asistenciales. Tanto el relativismo moral moderado como el absolutismo kantiano resultan insuficientes para resolver todos los dilemas éticos, por lo que se requiere una vía intermedia. El relativismo moral puede ayudar a resolver situaciones, pero la evaluación de su eficacia y sus implicaciones sociales sigue siendo necesaria. El absolutismo kantiano prioriza al paciente, pero no ofrece pautas claras para equilibrar principios contrapuestos. El pragmatismo, por su parte, actúa como puente entre ambas perspectivas, permitiendo reconocer la novedad de cada caso y aplicar un enfoque flexible y fundamentado para alcanzar el bien del paciente.

    Editorial sobre el relativismo moral, cultural y epistémico. Contradicciones y desafíos en la gestión sanitaria argentina

    Análisis crítico de la realidad profesional médica y hospitalaria

     «el relativismo significa que todo vale». J Drummond 2005.

    El relativismo moral resulta perjudicial en cualquier ámbito político, social y, especialmente, en la gestión sanitaria. Por ejemplo, a menudo no hay recursos para contratar a un médico en un centro de atención primaria, pero sí se destinan fondos para servicios como vuelos sanitarios que pueden no ser necesarios. Defendemos los hospitales públicos, aunque trabajamos solo tres horas al día, de nueve a doce. Amamos a nuestros pacientes, pero a veces los dejamos internados porque no disponemos de tiempo para atenderlos los fines de semana. Todas estas contradicciones y carencias vivimos quienes estamos en la primera línea de la sanidad tienen un responsable claro: la política, pero y ¿nosotros? ¿Tiramos las primeras piedras ya?.

    John Drummond describió tres tipos principales, con sus criterios e implicancias: el relativismo cultural, el relativismo moral y el relativismo epistemológico. En definitiva, es el relativismo moral el que se cuestiona al evaluar los problemas en la atención al paciente y qué se necesita para resolverlos. Sin embargo, el relativismo cultural también es importante en el ámbito de la enfermería, ya que hemos llegado a aceptar que la cultura influye en lo que las personas creen sobre sí mismas; por lo tanto, lo que desean para sí mismas depende en cierta medida de sus creencias y valores culturales. Además, los profesionales sanitarios tienen sus propias creencias y valores culturales y experienciales que pueden introducir sesgos y prejuicios en sus actitudes hacia los pacientes. El papel es aclarar, a través del conocimiento clínico, de qué manera es posible alcanzar los objetivos del paciente, dadas las creencias y valores culturales aparentemente contradictorios.

    «el relativismo (moral) se basa en la premisa de que no parece haber ningún punto de vista objetivo desde el cual las cuestiones morales puedan juzgarse con seguridad en un sentido epistemológico» (Drummond  2005 , pág. 269).

    ¿Por qué no? Porque se confunden dos cosas. La moral se trata de lo que es bueno, no de lo que es verdadero (epistemología). La acción moral se trata de la acción que produce un «bien» o se abstiene de dañar. El «bien» está en relación con algo que se debe lograr, por lo tanto, no es «bueno» en sí mismo. El concepto de «bien» en sí mismo es abstracto e indefinible, no se puede analizar. 

    Desarrollo del relativismo cultural y moral en la practica cotidiana.

    1. El relativismo no puede comprometernos a ignorar la injusticia; existe un argumento lógico en contra. Especialmente en el ámbito sanitario, podemos ser testigos de personas que sufren injusticias de diversos tipos. Ignorar problemas recurrentes, como enfermedades crónicas que han progresado más allá de su fácil manejo debido a la falta de acceso a la atención sanitaria, es no tomar en serio nuestras responsabilidades profesionales (Grace,  2001 ). El problema es que, tanto dentro como entre culturas, se puede tratar a grupos de personas como si no fueran plenamente humanos. Grandes franjas de una población pueden ser descartadas por no ser de ninguna o menor importancia moral que otras (p. ej., esclavitud, sociedades patriarcales, acceso deficiente a servicios sociales básicos que están disponibles para otros en la comunidad).
    2. Se pretende que un médico sacrifique su profesión o una enfermera atienda más pacientes de los que pueda y le pagamos menos que al servicio de limpieza urbana, que tiene otros que los defiendan.
    3. Los cargos políticos estallan en la macrogestión de salud, hay siempre un séquito de funcionarios por contrato, pero faltan profesionales en lugares claves del hospital o los centros de atención primaria.
    4. queremos direcciones ejecutivas profesionales y designamos comisarios políticos.
    5. Las instalaciones de los hospitales públicos únicamente se utilizan por las mañanas. Aunque presumimos de contar con un sistema de salud pública robusto, en realidad enfrentamos serias carencias de insumos.
    6. Faltan profesionales y tenemos las vacantes congeladas.
    7. Faltan profesionales y tenemos personas sumariadas que en el ámbito privado estarían denunciadas penalmente.
    8. Aunque se promueve la atención humanizada, en la práctica los pacientes aguardan extensos períodos y reciben consultas breves. Se discute la universalidad del acceso, pero persisten listas de espera prolongadas.
    9. Predomina un enfoque centrado en la patología; durante mi trayectoria como director hospitalario, nunca se presentó un paciente desde su integridad humana. La planificación de camas y el censo diario clasifican a los pacientes según sus diagnósticos, por ejemplo, como casos quirúrgicos o clínicos, nunca las personas están integradas con sus determinantes sociales.
    10. Se solicita una prótesis de alto costo sin la debida comprobación científica que demuestre superioridad respecto a otras alternativas.
    11. En encuestas de satisfacción, es frecuente que los pacientes desconozcan quién los atiende, la atención no es personalizada identificando al personal solo por nombres o apodos utilizados por los residentes. Por otro lado, el costo de los insumos generalmente no se considera en la práctica profesional, aunque existe preocupación sobre la remuneración percibida. Falta atención personalizada.
    12. Se habla de gestión eficiente, pero los procesos de licitación de suministros recurrentes tardan meses, siempre adjudicándose al mismo proveedor, quien conoce cómo ganar y ofrecernos créditos.
    13. Nos consideramos eficientes, sin embargo, terminamos pagando los medicamentos a precios elevados.
    14. La atención supuestamente está centrada en la persona, pese a que el ausentismo del personal asistencial supera el veinte por ciento, aprovechando todas las licencias que el convenio permite e incluso saliendo dos horas antes por motivos personales que no pueden ser revelados por razones de privacidad.
    15. Derechos todos, responsabilidades pocas. En casos donde un agente de salud incumple con sus responsabilidades, el proceso de desvinculación requiere la realización previa de un sumario administrativo formal. Las organizaciones gremiales tienden a respaldar a sus afiliados en situaciones laborales complejas. Los permisos gremiales, en ocasiones, se extienden por motivos que pueden resultar difíciles de justificar plenamente.
    16. Actualmente, existe una escasez de medicamentos e insumos en los hospitales y, además, se observa una subutilización o uso no óptimo de los mismos. Se prescriben tratamientos que pueden no aportar beneficios significativos y se solicitan procedimientos rutinarios de manera recurrente.
    17. Frecuentemente, ante una derivación de paciente, se solicitan nuevos estudios complementarios sin revisar inicialmente los resultados previos. En algunos contextos, la atención al paciente se asocia de manera casi exclusiva a la ejecución de estudios complementarios o a la prescripción de tratamientos.
    18. Por último, se identifican internaciones en hospitales de agudos cuya justificación clínica resulta limitada. tendríamos un quince por ciento de camas más sin construir nuevas instalaciones.
    19. Solemos criticar el sistema de obras sociales o prepagas, aunque dependemos de él.
    20. Manifestamos insatisfacción con nuestros ingresos, pero el multiempleo nos atrae. Reclamamos respeto, sin embargo, evitamos asumir compromisos.
    21. La desvalorización de lo público. El hospital, antes considerado el mejor centro asistencial, ahora es visto como un recurso para las personas con menos recursos y pacientes del PAMI.
    22. La inteligencia artificial en medicina no es un hecho tecnológico sino civilizatorio. Se reconoce que la inteligencia artificial incrementará significativamente nuestra capacidad de procesamiento; sin embargo, la presencia de pacientes informados genera inquietud dentro del ámbito profesional.
    23. Aspiramos a la modernidad y la transformación digital, pero mantenemos una actitud conservadora. Buscamos ganar más dinero, pero rechazamos el control de horarios.
    24. La innovación digital nos subyuga, pero no invertimos en ella. Todavía seguimos en los tiempos del fax.
    25. Valoramos la libertad profesional, aunque desconocemos el costo que generamos. somos médicos no me hables de costos.
    26. Quiero camas y no damos altas tempranas, ni pensamos en procesos que mejoren la gestión.
    27. Se observa una preferencia por la atención médica presencial y, en ocasiones, una falta de consideración por el tiempo de los demás.
    28. Los modelos de ejercicio profesional están en proceso de transformación, lo que representa un desafío para algunos profesionales médicos. Si bien existe cierta aprensión respecto al uso de la inteligencia artificial, esta tecnología ya se emplea en múltiples ámbitos fuera del entorno profesional.
    29. Nos enojan que nuestras ambulancias de emergencia tengan muchos profesionales extranjeros, pero hay muchos trabajos que no aceptamos.
    30. Los equipos de diagnóstico y tratamiento sirven cuando son nuevos, cuando se rompen un consumible no hay gestión para resolver el problema, pero si para contratarlo en privado, y durante varios meses se contrata y se paga a prestadores rentísticos con dineros públicos, mientras se abre el expediente de la licitación eterna.

    El listado de las visiones parciales e interesadas del relativismo moral que nos desafía, ser honestos, abandonar el cinismo, como agentes reclamamos, es cierto, estamos muy mal y nos quieren asfixiar, con salarios bajos para que claudiquemos y nos vayamos, total la gente que define elecciones no va a los hospitales, los mismos para la gestión son una carga imposible de resolver. Las necesidades son infinitas y los recursos más escasos.

    La editorial expone diversas contradicciones y problemas que atraviesan el sistema de salud pública en Argentina, desde la distribución ineficiente de recursos y la falta de coherencia entre los discursos y las prácticas, hasta la presencia de procedimientos burocráticos que dificultan la gestión.

    Se evidencian carencias en insumos, subutilización de instalaciones, demoras administrativas y una atención al paciente que no siempre respeta la integralidad humana ni la eficiencia deseada.

    Además, se pone de manifiesto el ausentismo laboral, la dificultad para desvincular personal, la influencia sindical y la tendencia a priorizar intereses personales sobre el compromiso profesional.

    El texto también señala la resistencia a la transformación digital y a la inteligencia artificial, el descontento con las condiciones laborales y la dependencia de sistemas privados, reflejando un estancamiento entre el deseo de modernización y la persistencia de actitudes conservadoras y prácticas ineficientes.

    Intervención Militar en Venezuela: Debate Geopolítico Actual

    Implicancias jurídicas, geopolíticas y éticas de un episodio que marcó un antes y un después en la escena internacional.

    Toda verdad solo es verdadera en relación con los estándares de alguna persona o grupo. Platon.

    “Que Maduro sea un presidente ilegítimo y autoritario no habilita a que las acciones de Trump sean correctas. De la misma forma en que la intervención militar ilegítima de Trump no convierte a Maduro en un demócrata”. Perfil Bs As Argentina 2026

    Introducción

    El acontecimiento ocurrido el 3 de enero de 2026 en Venezuela, consistente en la extracción y privación de la libertad del presidente Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, por parte de un comando armado externo, constituye un hito fundamental en la historia contemporánea latinoamericana y en el debate sobre la soberanía, la justicia internacional y los límites de las intervenciones foráneas en los asuntos internos de los Estados.

    La magnitud de este hecho, tanto por sus repercusiones inmediatas como por las interrogantes que plantea respecto de la legitimidad de los procedimientos empleados y del futuro del orden mundial, exige un análisis detallado desde diversas perspectivas.

    El New York Times retrata el «decisionismo» de Trump como un estilo impredecible y a menudo confrontacional, que redefine la política estadounidense con promesas de un cambio radical y un enfoque nacionalista, generando intensos debates sobre sus implicaciones

    Contexto y caracterización del suceso

    El operativo que llevó a la detención y traslado forzoso del presidente y su cónyuge ha sido calificado, según la óptica de los diferentes actores involucrados y observadores, como “extracción”, “captura” o “secuestro”. Si bien desde una perspectiva estrictamente jurídica los conceptos de extracción y secuestro presentan diferencias —la extracción suele referirse a una operación puntual para llevar a una persona fuera de un territorio, mientras que el secuestro implica privación ilegítima de la libertad—, en el lenguaje mediático y político, estos términos tienden a emplearse indistintamente, dependiendo de la postura ideológica de quien se expresa. Esta ambigüedad semántica refleja las tensiones inherentes al episodio y la dificultad de arribar a una interpretación única y definitiva.

    “La justificación nominal del aventurerismo militar del gobierno es destruir a los “narcoterroristas”. A lo largo de la historia, los gobiernos han calificado de terroristas a los dirigentes de naciones rivales, tratando de justificar las incursiones militares como operaciones policiales. La afirmación es especialmente ridícula en este caso, dado que Venezuela no es un productor significativo de fentanilo ni de las otras drogas que han dominado la reciente epidemia de sobredosis en Estados Unidos, y la cocaína que sí produce fluye principalmente a Europa. Mientras Trump ha estado atacando a las embarcaciones venezolanas, también indultó a Juan Orlando Hernández, quien dirigió una extensa operación de narcotráfico cuando fue presidente de Honduras de 2014 a 2022. Condenado a 45 años de prisión, recientemente indultado. El presidente Donald Trump indultó formalmente al expresidente de Honduras Juan Orlando Hernández el lunes por la noche, con lo que cumplió la promesa que había hecho días antes: liberar a un expresidente que estaba en el centro de lo que las autoridades habían caracterizado como “una de las mayores y más violentas conspiraciones de narcotráfico del mundo”.

    La promesa de Trump de indultar a Hernández la semana pasada se produjo horas después de haber recibido una carta aduladora en la que Hernández se presentaba como víctima de una “persecución política” por parte del gobierno de Joe Biden y Kamala Harris, y comparaba su suerte con la del presidente estadounidense. New York Times 2026.

    Una explicación más plausible de los ataques a Venezuela puede encontrarse, en cambio, en la recientemente publicada Estrategia de Seguridad Nacional de Trump. En ella se reivindica el derecho a dominar Latinoamérica: “Tras años de abandono, Estados Unidos reafirmará y aplicará la Doctrina Monroe para restaurar la preeminencia estadounidense en el Hemisferio Occidental”. En lo que el documento denominó el “Corolario Trump”, el gobierno prometió redesplegar fuerzas de todo el mundo en la región, detener a los traficantes en alta mar, utilizar la fuerza letal contra migrantes y narcotraficantes y, potencialmente, instalar más soldados estadounidenses en la región.

    Al parecer, Venezuela se ha convertido en el primer país sometido a este plan de los últimos tiempos, y representa un enfoque peligroso e ilegal del lugar de Estados Unidos en el mundo. Al proceder sin ningún atisbo de legitimidad internacional, autoridad legal válida o respaldo nacional, Trump se arriesga a dar una justificación a los autoritarios de China, Rusia y otros países que quieren dominar a sus propios vecinos. De forma más inmediata, amenaza con reproducir la arrogancia estadounidense que condujo a la invasión de Irak en 2003.

    Como candidato presidencial, Trump parecía reconocer los problemas de la extralimitación militar. En 2016, fue el único político republicano que denunció la insensatez de la guerra de Irak del presidente George W. Bush. En 2024, dijo: “No voy a empezar una guerra. Voy a detener guerras”.” New York Times 2026,

    Implicancias jurídicas y políticas

    La operación fue justificada por ciertos sectores como una acción en pos de la justicia, a raíz de las acusaciones dirigidas hacia el presidente venezolano por presuntos delitos graves, entre ellos violaciones a los derechos humanos, corrupción y actividades ilícitas en el tráfico de cocaína. No obstante, el hecho de que la detención haya sido ejecutada por fuerzas armadas extranjeras, sin un proceso judicial transparente, sin colaboración internacional formalizada ni amparo de garantías procesales universalmente reconocidas, plantea serias dudas respecto de la legalidad y legitimidad del procedimiento.

    La fractura del espacio soberano venezolano se materializa en la remoción forzosa de un jefe de Estado fraudulentamente electo, ¿puede afectar la noción misma de Estado-nación y poniendo en tela de juicio los principios fundamentales del derecho internacional?.

    Debate ético, simbólico y mediático

    El episodio se convirtió en fuente de intensos debates, no solo en los ámbitos jurídico y diplomático, sino también en el terreno ético y simbólico. La intervención ha sido interpretada, según la perspectiva de cada observador, como un acto de justicia largamente esperada, como una venganza política o como una muestra de fuerza y hegemonía internacional. El texto subraya la existencia de relatos encontrados, la proliferación de propaganda y la manipulación discursiva, lo que impide una visión unívoca del acontecimiento. En este contexto, la actuación de los medios de comunicación y la polarización de las opiniones públicas contribuyen a la confusión y a la construcción de narrativas antagónicas.

    Consecuencias y repercusiones

    La falta de veredictos definitivos y el surgimiento de fisuras en los relatos institucionalizados evidencian la profundidad de las tensiones éticas, simbólicas y jurídicas implicadas. El evento sacudió no solo los cimientos del poder en Venezuela, sino también la percepción internacional sobre los límites y posibilidades de la intervención en situaciones de crisis política. Millones de personas, tanto dentro como fuera de Venezuela, vivieron la experiencia con desconcierto y preocupación, preguntándose si lo sucedido respondía a la búsqueda genuina de justicia, a la imposición de castigos ejemplares o, por el contrario, a la simple exhibición de fuerza por parte de potencias extranjeras.

    Reflexión final

    En definitiva, el caso de la extracción o secuestro del presidente Nicolás Maduro y de Cilia Flores abre un campo de reflexión profundo acerca del respeto a la soberanía, la legalidad internacional, la defensa de los derechos fundamentales y la dignidad de los pueblos.

    Más allá del objetivo inmediato alcanzado con la detención, el episodio deja como saldo una serie de interrogantes sobre la legitimidad de los medios empleados y sobre el futuro de la convivencia pacífica entre los Estados.

    El equilibrio entre justicia y venganza, entre soberanía y responsabilidad internacional, permanece sin resolverse, y la humanidad asiste a una etapa de incertidumbre en la que las fronteras, las normas y los principios éticos deberán ser revisados a la luz de acontecimientos de esta magnitud.

    Extracción y secuestro: doctrina Maduro

    «La autodeterminación no es un derecho a la secesión, sino un derecho a la libre elección del estatuto político, económico, social y cultural de un pueblo…». Georges Scell

    La corta marcha de la ciencia médica al fascismo

    BMJ 2026 ; 392 doi: https://doi.org/10.1136/bmj.s101 (Publicado el 16 de enero de 2026)Citar esto como: BMJ 2026;392:s101

      1. Kamran Abbasi , editor jefe
      2. kabbasi@bmj.com

      Durante mi breve periodo como médico residente en oncología, la impresión general fue que los tratamientos complejos y costosos apenas mejoraban la supervivencia ni la calidad de vida de los pacientes. Las opciones disponibles para los oncólogos eran combinaciones «experimentales» de fármacos quimioterapéuticos con o sin radioterapia. Entre los rechazos inmediatos que recibí cuando empecé en The BMJ , a finales de la década de 1990, se encontraba cualquier artículo que propusiera una cura para el cáncer.

      Hoy en día, el optimismo en torno a los nuevos tratamientos contra el cáncer es difícil de ignorar. «Curar el cáncer» sigue siendo una idea popular, aunque es necesario moderar la exageración sobre el tratamiento exitoso del «precáncer» y el «cáncer en etapa temprana». Sin embargo, el concepto de «cura» es discutible. Los cánceres regresan, recaen y permanecen en nuestra memoria.

      Uno de los desafíos del tratamiento del cáncer es que muchas vías metabólicas conducen al mismo diagnóstico. Las células se adaptan o se vuelven resistentes a la terapia. Estos argumentos nos llevan a los tratamientos farmacológicos combinados, y la gama de nuevas terapias se está expandiendo rápidamente. La IA promete —o amenaza, según la perspectiva— aún más.

      Nuestra revisión de vanguardia sobre el cáncer gástrico (doi: 10.1136/bmj-2024-081304 ) inevitablemente analiza las opciones quirúrgicas, pero también detalla las combinaciones de quimioterapia y quimioinmunoterapia que se pueden usar con la cirugía. 1 Donde los cánceres avanzados e irresecables antes no tenían opciones de tratamiento, el oncólogo de hoy puede dirigirse a HER2, PD-L1 y la inhibición de los puntos de control inmunitario, y a la claudina 18.2. FGFR2b, Dickkopf-1 y los inmunorreceptores de células T son objetivos para tratamientos emergentes. El futuro promete anticuerpos bioespecíficos, conjugados anticuerpo-fármaco y terapia de células T con receptores de antígenos quiméricos. El punto aquí no es embaucarlo con vías, sino ilustrar el alucinantemente floreciente mundo de la investigación y el descubrimiento en oncología.

      Los problemas centrales persisten. ¿Mejoran significativamente estos nuevos tratamientos la supervivencia o la calidad de vida? De ser así, ¿son rentables? ¿Es mejor gastar un millón de libras al año en mantener con vida a una persona con cáncer avanzado que gastar el mismo millón en pagar un año de comidas escolares y educación gratuitas para una clase de los niños más pobres, donde los beneficios a largo plazo para la salud y el bienestar están bien establecidos? Estas son preguntas tanto para la sociedad como para los médicos. Sea cual sea la opción que se elija, es difícil separar los argumentos científicos de los emocionales.

      Quizás la mayor emoción se concentra en las vacunas y tratamientos de ARNm. Su predominio en la respuesta a la pandemia de COVID-19 planteó, con razón, preguntas: el espectro de la avaricia corporativa farmacéutica impulsó la máxima rentabilidad sin importar la eficacia ni los daños. Sin embargo, los estudios siguen demostrando que las vacunas de ARNm contra la COVID-19 fueron beneficiosas en general e influyentes en la prevención de hospitalizaciones y muertes (doi: 10.1136/bmj.r2449 doi: 10.1136/bmj-2022-073070 doi : 10.1136/bmjmed -2021-000104 doi: 10.1136/bmj.r1906 ). 5

      De la ciencia a la complicidad

      Estados Unidos, el país que más hizo para promover las vacunas de ARNm con una inversión de 32 000 millones de dólares (24 000 millones de libras; 28 000 millones de euros) (doi: 10.1136/bmj-2022-073747 ), 6 ahora ha retirado la financiación para la investigación del ARNm en relación con la covid-19 y la gripe (doi: 10.1136/bmj.r1664 ). 7 Esto forma parte de una agenda más amplia que ve a la administración estadounidense reducir las vacunas disponibles para los niños, afirmando seguir el modelo danés. Al igual que con las declaraciones de Estados Unidos sobre la soberanía de Groenlandia, los expertos daneses no están de acuerdo. Los diferentes sistemas de salud en Estados Unidos y Dinamarca son incomparables en lo que respecta a la cobertura sanitaria (doi: 10.1136/bmj.s34 ). 8 Aun así, la controversia sobre estos productos no ha detenido la investigación sobre su potencial como vacunas o tratamientos contra el cáncer.

      Gavin Yamey y Jonathan Shaffer están indignados porque el desmantelamiento de la salud pública por parte del régimen estadounidense —del cual las vacunas son una parte importante— está siendo ayudado e instigado por poderosos médicos que “dan un aire de credibilidad a políticas dañinas” (doi: 10.1136/bmj.s19 ). 9 La acusación es que los médicos en puestos de autoridad sobre los servicios de salud y la ciencia médica son poco más que vasallos de Donald Trump y Robert F. Kennedy Jr.

      Los médicos tienen una historia, antigua y moderna, de complicidad con regímenes represivos, siguiendo agendas dictatoriales y dejando de lado convenientemente sus juramentos. Richard Smith compara la administración de Trump con 14 características del fascismo y encuentra que tiene una alta puntuación. 10 Todos estos autores llegan a la misma conclusión: para que la ciencia y la medicina prosperen y alcancen su potencial, los líderes médicos no deben convertirse en criaturas del Estado.

      Los mejores líderes son grandes seguidores.

      Tomas Chamorro-Premuzic y Amy C. Edmondson

      Una característica poco valorada de los mejores líderes actuales es que han dominado las habilidades subestimadas de los grandes seguidores. Satya Nadella reconstruyó Microsoft no mediante decretos de arriba abajo, sino escuchando atentamente a los ingenieros, los clientes y los críticos. Mary Barra, CEO de General Motors durante más de una década, es famosa por su costumbre de deferir al profundo criterio técnico de los equipos de fabricación y los ingenieros de seguridad. Y Tim Cook pasó años como un lugarteniente operativo discretamente empático que seguía los datos, los procesos y las aportaciones de los expertos con una disciplina casi religiosa, cualidades que más tarde le permitieron crear una de las empresas más valiosas de la historia.

      Dada la gran velocidad de los cambios y la complejidad del mundo actual, la necesidad de que los líderes escuchen y aprendan es enorme. Sin embargo, las creencias erróneas y ampliamente compartidas sobre cómo debe ser un buen liderazgo —que implica destacar en el mando y la inspiración de los demás— obstaculizan la práctica y el desarrollo de un gran liderazgo en las organizaciones actuales. Como exploramos en este artículo, ese obstáculo se puede superar. Las organizaciones pueden cultivar los atributos de seguimiento que caracterizan a los líderes destacados.

      El seguimiento: la mitad que le falta al liderazgo

      Aunque los debates sobre el liderazgo son muy variados, tienden a presentar el liderazgo como una especie de acto heroico. Se nos dice que los grandes líderes de la historia son aquellos que dominaron el arte del mando. Los líderes se describen como visionarios inconformistas, agentes disruptivos carismáticos o agentes de cambio moral dotados de algún modo de un toque mágico para crear por sí solos un futuro mejor. Y la mayoría de las investigaciones siguen tratando a los seguidores como receptores pasivos del liderazgo.

      El hecho es que el liderazgo y el seguimiento son un proceso fluido y co-creado, en el que se intercambian los roles, en lugar de una jerarquía fija y unidireccional. Cuando se entiende el liderazgo de esta manera, convertirse en un mejor líder no consiste en ejercer la autoridad con más habilidad, sino en dominar la capacidad de seguir bien, incluso desde una posición de poder.

      En esencia, para ser un buen seguidor es necesario tener la capacidad de aprender, escuchar, colaborar, cuestionar y adaptarse al servicio de algo más grande que uno mismo. Cuando un grupo de personas deja de lado sus intereses egoístas o individualistas para formar parte de una unidad colectiva —con el fin de lograr algo que ninguno podría conseguir por sí solo—, es posible obtener resultados impresionantes. No es casualidad que muchos estudiosos hayan definido el liderazgo de esta manera: como la capacidad de persuadir a un grupo de personas para que se conviertan en un equipo de alto rendimiento.

      Lo que se interpone en el camino

      Desafortunadamente, las habilidades para seguir a otros son precisamente aquellas con las que la mayoría de los líderes tienen dificultades. Para empezar, las investigaciones demuestran que muchos líderes se centran demasiado en parecer inteligentes o demostrar su competencia como para dedicarse a escuchar y aprender de forma eficaz. Como se atribuye a Sócrates, «las personas inteligentes aprenden de todo y de todos, las personas normales aprenden de sus experiencias y las personas estúpidas ya tienen todas las respuestas», lo que les impide crecer intelectualmente y, lo que es peor, ¡reconocer que sus respuestas eran erróneas!

      Cuando los líderes fracasan, rara vez es porque no saben mandar; al fin y al cabo, una vez que se les concede el poder de decir a los demás lo que tienen que hacer, estos suelen obedecer, aunque no les guste. Los motines son poco frecuentes. En cambio, los líderes fracasan porque no pueden aceptar que la habilidad fundamental que sustenta el liderazgo es hacer que los demás quieran seguirles , lo que requiere modelar un buen comportamiento como líder: mostrar humildadcuriosidad, receptividad a los comentarios y a las discrepancias, y lealtad al propósito en lugar de a su propio ego.

      Por qué las habilidades de liderazgo son más importantes que nunca

      Las condiciones a las que nos enfrentamos en el mundo actual están preparadas para castigar a los líderes que creen, o sienten que deben actuar como si creyeran, que tienen todas las respuestas. Debido a la naturaleza intrincada y la difusión del conocimiento especializado, ningún individuo (ni siquiera el CEO) puede comprender plenamente una situación en su totalidad. Además, el creciente poder de la inteligencia artificial está haciendo que los conocimientos tradicionales sean menos exclusivos: permite a los principiantes generar trabajos de nivel experto.

      Todo esto significa que los líderes deben ahora apoyarse más en la inteligencia emocional; deben tener la capacidad de crear conexiones genuinas y comprender los sentimientos de los demás. Deben unir a las personas, conectar ideas, aprender continuamente y combinar perspectivas diversas. Deben saber cuándo dar un paso atrás, cuándo apoyar a los demás y cuándo confiar en los conocimientos especializados de otra persona.

      Por eso, los líderes más eficaces de hoy en día suelen tener un historial como seguidores excepcionales: han aprendido cómo funcionan realmente las organizaciones, qué necesitan las personas para tener éxito y cómo generar confianza a través de la contribución en lugar de la autoridad. En consonancia con este argumento, los metaanálisis muestran que la personalidad y los comportamientos que predisponen a las personas a ser buenos seguidores o competentes son casi idénticos a los que predisponen a las personas a ser buenos líderes o competentes (niveles más altos de rendimiento en el liderazgo, cuantificados en términos de impacto a nivel de equipo).

      Por lo tanto, mostrar mayores niveles de estabilidad emocional, sociabilidad, amabilidad, curiosidad, ética laboral, integridad y capacidad de aprendizaje tiende a dar como resultado que se sea tanto un mejor seguidor como un mejor líder. En consecuencia, seleccionar candidatos externos y promover a candidatos internos que se ajusten al perfil de buenos seguidores aumentará la probabilidad de que también lideren de manera eficaz.

      A continuación se presentan cinco capacidades básicas de seguimiento que las organizaciones deben buscar en los líderes que contratan desde fuera y deben esforzarse por desarrollar en sus programas de desarrollo del liderazgo.

      1. Escucha activa

      Los seguidores eficaces escuchan para comprender, no para confirmar. Asimilan la información sin filtrarla a través del ego, el miedo o la jerarquía. No se ponen a la defensiva cuando la nueva información no concuerda con sus creencias o ideas, es decir, están más interesados en comprender la realidad que en interpretarla de una manera egocéntrica.

      Los líderes que adoptan esta postura evitan el mayor riesgo del liderazgo: el aislamiento de lo que ocurre en sus organizaciones y en el mundo exterior. Cuando se escucha de verdad, se reducen los puntos ciegos, se detectan antes las señales débiles y se crea seguridad psicológica a su alrededor. Escuchar no es una habilidad fácil de adquirir, ya que requiere humildad, paciencia y la voluntad de equivocarse, ¡precisamente el tipo de comportamientos que los líderes necesitan de sus seguidores!

      2. Priorizar el propósito, no el mérito personal

      Los seguidores más valiosos se preocupan más por lo que funciona mejor para el equipo o la organización que por quién recibe los aplausos. No manipulan el mérito y la culpa en su propio beneficio, por ejemplo, atribuyéndose el mérito de los logros de otros y culpando a otros de sus propios errores. Dado que el liderazgo consiste fundamentalmente en persuadir a los demás para que hagan cosas que van más allá de sus propios intereses, en apoyo de un colectivo más amplio, los directivos deben emular a esos seguidores. Deben centrarse en algo más grande que ustedes mismos, algo que requiera la colaboración de otros para hacerse realidad.

      Los líderes que emulan a estos seguidores tienden a crear culturas que priorizan el rendimiento colectivo en lugar de las actuaciones individuales o los aspectos «teatrales» del rendimiento laboral, como «fingir que se trabaja» en lugar de trabajar realmente, o publicitar su «aportación» en lugar de producir «resultados» tangibles. Cuando el ego pasa a un segundo plano, los equipos colaboran con mayor libertad y las personas se sienten parte de algo más grande que ustedes mismos.

      3. Ejecución fiable

      Los seguidores hacen que las cosas sucedan. Transforman los planes de alto nivel en resultados y las ideas en una realidad concreta. Los líderes que poseen esta capacidad mantienen los pies en la tierra: entienden lo que es factible, cómo se realiza el trabajo y a qué limitaciones se enfrentan los equipos. Como hemos argumentado recientemente, este es un argumento convincente para proteger los puestos de trabajo de nivel inicial frente a la IA: garantizar que los empleados junior sigan desarrollando el conocimiento de primera mano sobre cómo se hacen las cosas y las habilidades de seguimiento esenciales para convertirse en líderes fuertes.

      A menos que los líderes sepan lo que se necesita para convertir los planes y las ideas en realidad, la estrategia corre el riesgo de desvincularse de la ejecución y el optimismo puede sustituir a la evidencia. Esto puede conducir a una situación trágica en la que los ejecutivos se distancien de su plantilla y tengan una percepción distorsionada de la cultura y la organización.

      4. Disidencia crítica

      Los seguidores competentes plantean retos de forma constructiva. Hacen preguntas, señalan riesgos y alzan la voz cuando algo no va bien, aportando información y conocimientos muy valiosos sobre la organización y contribuyendo a mejorar las cosas. Los líderes que aceptan las opiniones discrepantes en lugar de castigarlas evitan los previsibles escollos de la autoridad sin oposición: el pensamiento grupal, la confianza ilusoria y los fracasos evitables.

      La apertura de un líder ante las críticas se convierte en una ventaja competitiva, ya que amplía la inteligencia de la organización más allá de la suya propia. Por lo tanto, al igual que los grandes seguidores, los líderes competentes seguirán cuando y como sea necesario, y cuestionarán cuando sea necesario. Alzarán la voz para denunciar las injusticias, las ineficiencias o los problemas antes de que empeoren. De hecho, las personas que evitan los conflictos, ya sean líderes o seguidores, generan una gran cantidad de conflictos a largo plazo.

      5. Capacidad de aprendizaje

      Los seguidores aprenden constantemente. Buscan comentarios en lugar de defenderse de ellos y consideran la mejora como parte de su identidad. Como uno de nosotros (Tomas) ilustra en un libro reciente, los seguidores que se dejan entrenar evitan convertirse en una versión más exagerada de sí mismos y no se ven limitados por su yo pasado o presente. En cambio, aprenden a crear o curar una versión más amplia, novedosa, expandida y flexible de sí mismos.

      Esto, a su vez, les permite afrontar nuevos retos. Evolucionan con el mundo en lugar de quedarse obsoletos en él. La capacidad de aprendizaje es el antídoto contra la complacencia que a menudo acompaña al poder que confiere el cargo. Mantiene a los líderes autocríticos, curiosos y conectados con sus equipos, y les permite reinventarse y reimaginar su futuro para afrontar nuevos retos y superar a sus compañeros.

      . . .

      En resumen, los mejores líderes no son comandantes heroicos, sino seguidores ejemplares: personas que escuchan atentamente, aprenden sin descanso, colaboran ampliamente, cuestionan con valentía y se adaptan continuamente. Y como siguen t Y como siguen tan bien, los demás les siguen de buen grado.

      Resumen estructurado: Los mejores líderes son grandes seguidores

      Idea principal

      El liderazgo efectivo en la actualidad se fundamenta en la capacidad de los líderes para ser también grandes seguidores, dominando habilidades como la escucha activa, la humildad y la colaboración.

      Ejemplos destacados

      • Satya Nadella: Reconstruyó Microsoft escuchando a ingenieros, clientes y críticos.
      • Mary Barra: CEO de General Motors, confía en el criterio técnico de sus equipos.
      • Tim Cook: Antes de liderar Apple, fue un seguidor disciplinado y colaborativo.

      Obstáculos del liderazgo tradicional

      Las creencias erróneas sobre el liderazgo, que enfatizan el mando y la inspiración heroica, dificultan que los líderes desarrollen habilidades de seguimiento, necesarias para el éxito en entornos complejos y cambiantes.

      El seguimiento como complemento del liderazgo

      Liderar no es solo ejercer autoridad, sino saber aprender, escuchar, colaborar, cuestionar y adaptarse en pos de objetivos colectivos. El liderazgo y el seguimiento son procesos fluidos donde los roles pueden intercambiarse.

      Principales dificultades de los líderes

      • Foco excesivo en demostrar inteligencia y competencia.
      • Resistencia a escuchar y aprender de otros.
      • Fracaso por incapacidad de inspirar a otros para que los sigan voluntariamente.

      Por qué estas habilidades son más relevantes hoy

      El conocimiento especializado y la inteligencia artificial han reducido la exclusividad del saber. Por ello, los líderes deben potenciar la inteligencia emocional, conectar ideas y confiar en la experiencia ajena.

      Similitud entre buenos líderes y buenos seguidores

      Los atributos que hacen a una persona buen seguidor (estabilidad emocional, amabilidad, curiosidad, ética, integridad, capacidad de aprendizaje) también la predisponen a ser buen líder.

      Cinco capacidades clave de seguimiento para líderes

      1. Escucha activa: Comprender sin prejuicios ni defensas.
      2. Priorizar el propósito colectivo: Anteponer el bienestar del equipo a los méritos personales.
      3. Ejecución fiable: Convertir planes en resultados concretos.
      4. Disidencia crítica: Cuestionar constructivamente y señalar riesgos.
      5. Capacidad de aprendizaje: Buscar la mejora constante y adaptarse a nuevos retos.

      Conclusión

      Los mejores líderes son seguidores ejemplares: escuchan, aprenden, colaboran, cuestionan y se adaptan, lo que inspira a otros a seguirlos voluntariamente.

      La importancia de la esperanza en la atención médica: una perspectiva desde la teoría prospectiva.

      Los filósofos y otros académicos han descrito algunas características de la esperanza: “(1) futuridad: una dimensión futura de lo que se espera, (2) posibilidad: el resultado es posible pero no seguro (ni cero ni uno), (3) deseabilidad: lo que se espera se considera bueno en algún sentido, y (4) agencia: los agentes que esperan se involucran en actividades para alcanzar su esperanza” (Olsman 2015 , pág. 8; véase también Averill et al. 1990 , pp. 9-35; Martin 2014 ; Nunn 2005 , pp. 63-77; Walker 2006 , pp. 40-71).

      La esperanza en los pacientes respaldad en la verdad, es sustancial para el tratamiento especialmente en la oncología.  la esperanza no tiene por qué centrarse únicamente en la cura, que a veces pacientes y médicos buscan de forma poco realista. De hecho, a menudo es beneficioso redirigir a los pacientes con cáncer hacia objetivos no curativos (p. ej., una mejor calidad de vida) y esperanzas no relacionadas con el cáncer que son importantes para ellos, especialmente cuando la cura es poco probable. Dada la preeminencia de la esperanza en la experiencia humana y la llegada de técnicas sencillas para aumentar la esperanza, 1 postulamos que un imperativo ético obliga a los oncólogos a ejercer de una manera que aumente la esperanza

      En un estudio prospectivo realizado por Ripamonti et al. [ 17 ] en 276 pacientes con cáncer, se examinó la relación entre la esperanza, la espiritualidad/religiosidad y los síntomas. Cabe destacar que el 71% de los pacientes se encontraban en el momento del diagnóstico o en tratamiento oncológico activo, mientras que solo el 29% presentaba enfermedad metastásica o recaída de la enfermedad. Los hallazgos revelaron que las puntuaciones más altas de esperanza se asociaron significativamente con un menor sufrimiento y distrés psicológico ( p  < 0,001), así como con una mayor espiritualidad ( p  < 0,001). Además, una proporción significativa de pacientes declaró ser feligreses ( p  < 0,001).

      Los efectos de la esperanza se relacionaron con la esperanza como resiliencia, ya que la esperanza ayuda a soportar la adversidad, como se describió anteriormente. Sin embargo, los efectos de la esperanza no pueden reducirse a la esperanza como resiliencia. En los pacientes de atención de salud mental (forense), la esperanza fue la motivación para cambiar. Esto significó que la esperanza ayudó a estos pacientes a ver una nueva forma de ser y generó la creencia de que la vida de uno vale la pena vivirla. En esa vida, otros que mantuvieron la esperanza también fueron importantes (Clarke et al. 2016 ). En el trabajo de Leamy et al. ( 2011 ), la esperanza fue parte de la fase contemplativa del modelo transteórico de cambio, después de la cual, idealmente, siguieron la preparación, la acción, el mantenimiento y el crecimiento.

      Donde hay esperanza, hay vida 1 : Sobre la importancia de la esperanza en la atención médica 

      I. Introducción

      La esperanza es reconocida, tanto por profesionales de la salud como por bioeticistas y filósofos, como un componente fundamental durante el tratamiento de los pacientes. Sin embargo, la razón de su importancia suele ser asumida más que explicada. Este trabajo propone una explicación novedosa sobre el rol de la esperanza para el éxito en los tratamientos médicos, fundamentándose en la teoría prospectiva de Kahneman y Tversky (1979), ampliamente validada en el ámbito de la toma de decisiones bajo riesgo e incertidumbre. Aunque la teoría prospectiva ha sido aplicada en múltiples contextos sanitarios, no se había explorado su relación directa con la esperanza en pacientes. Al establecer este vínculo, se refuerza la convicción de que la esperanza influye notablemente en las decisiones y comportamientos de los pacientes, y se amplían las formas en que la teoría prospectiva puede guiar el proceso de decisión en salud.

      El artículo se organiza del siguiente modo: primero se profundiza en la relevancia de la esperanza, luego se revisan explicaciones existentes y se presenta el enfoque propio en relación a ellas. Posteriormente se describen los aspectos centrales de la teoría prospectiva y su aplicación a la esperanza en salud. Finalmente, se abordan cuestiones éticas relacionadas con el consentimiento y la posible manipulación de los pacientes, y se concluye resumiendo los aportes del análisis.

      Cabe señalar que, aunque el enfoque se centra en la atención médica, el análisis podría extenderse a otros contextos donde la esperanza es considerada crucial, como el militar o el deportivo, aunque esto excede los límites del presente trabajo.

      La esperanza más allá del esquema creencia-deseo

      La explicación estándar filosófica de la esperanza la define como un par creencia-deseo: se espera algo si se desea y se considera posible. Sin embargo, esta visión es insuficiente, ya que no contempla la dimensión afectiva de la esperanza. Dos pacientes con iguales creencias sobre sus posibilidades de cura pueden experimentar emociones radicalmente diferentes: uno puede mantener la esperanza, mientras el otro cae en la desesperación. Solo el primero, según el uso común, sería considerado verdaderamente esperanzado.

      Adrienne Martin propone que la esperanza es una emoción que enmarca la forma en que procesamos e interpretamos la información, combinando el deseo de un resultado con la asignación de probabilidad y la percepción de razones suficientes para implicarse emocional y conductualmente. caracteriza de manera influyente la esperanza como una emoción que desempeña “un papel marco en relación con nuestra captación, interpretación y uso deliberado de la información” ( 2008 , 50). Según ella, “esperar un resultado es desearlo (sentirse atraído por él), asignarle una probabilidad entre 0 y 1 y juzgar que hay suficientes razones para involucrarse en ciertos sentimientos y actividades dirigidos hacia él” Martin, 2013 , 7–8). 9 El enfoque de Martin parece capturar algo importante sobre la esperanza. Ambos pacientes en nuestro ejemplo anterior reaccionan a la misma información, pero sus respuestas emocionales a esa información son muy diferentes, y esta diferencia parece tener implicaciones importantes para su comportamiento. El paciente que posee la esperanza de una cura está motivado a cooperar con los profesionales de la salud para alcanzar un estado de buena salud, mientras que un paciente que está en un estado de desesperación no está motivado a cooperar de esa manera. Este enfoque es compatible con la perspectiva dominante en psicología, asociada a Snyder, donde la esperanza está orientada a metas y motiva conductas dirigidas a alcanzarlas. El artículo adopta una versión modificada de la definición de Martin: esperar un resultado implica desearlo, asignarle probabilidad y, cuando es posible influir en ese resultado, juzgar que existen razones para realizar actividades orientadas hacia él. Así, la esperanza es valiosa en la atención médica porque motiva conductas dirigidas a la recuperación, como la colaboración con los profesionales de la salud.

      II. Relatos actuales sobre la importancia de la esperanza

      Diversas explicaciones intentan justificar la importancia de la esperanza en salud. Una de ellas destaca sus beneficios para la salud psicológica, aunque es difícil distinguir estos beneficios de los que aporta el optimismo, ya que la esperanza siempre va acompañada de cierto optimismo, pero no todo optimismo implica esperanza.

      Otra explicación enfatiza la necesidad de evitar la desesperación, ya que quienes la sufren pueden perder la motivación incluso para acciones básicas. Sin embargo, entre la esperanza y la desesperación existe un estado neutral, y el énfasis en evitar solo la desesperación no parece suficiente para justificar la centralidad de la esperanza en salud.

      Una razón más sólida es la función motivadora de la esperanza: impulsa a los pacientes a aceptar intervenciones, mantener tratamientos y seguir indicaciones. Sin embargo, la esperanza tiene un efecto adicional: puede cambiar la actitud de los pacientes frente al riesgo, haciéndolos más propensos a aceptar riesgos en pos de su recuperación. Este argumento se desarrolla plenamente al aplicar la teoría prospectiva. En algunos casos, esto se reduce simplemente a aceptar la intervención quirúrgica y evitar actividades que puedan interferir con su recuperación. En otros casos, los pacientes necesitan motivarse y mantener la motivación para realizar ejercicio con regularidad, seguir dietas restrictivas o tomar medicación regular durante períodos prolongados. Coincidimos en que la motivación es una clara consecuencia de la esperanza y una de las razones por las que la esperanza es importante en la atención médica.

      III. Teoría de la prospectiva

      La teoría prospectiva, ilustrada por el famoso “problema de la enfermedad asiática”, muestra que nuestras preferencias frente al riesgo varían según el “punto de referencia” que utilicemos para distinguir ganancias de pérdidas. Cuando un resultado se presenta como ganancia, tendemos a evitar el riesgo; cuando se presenta como pérdida, somos más propensos a asumirlo. Los puntos de referencia pueden modificarse mediante metas u objetivos, y esto altera nuestra disposición al riesgo.

      Los principios fundamentales de la teoría prospectiva son:

      • Evaluamos riesgos en relación con un punto de referencia; resultados superiores son ganancias, inferiores son pérdidas.
      • Experimentamos mayor aversión a perder que placer al ganar.
      • La sensibilidad a ganancias o pérdidas disminuye a medida que se alejan del punto de referencia. una sensibilidad decreciente a las ganancias y pérdidas en proporción a su distancia relativa de un punto de referencia. Si nuestro punto de referencia es $0, entonces los primeros $10 que ganemos o perdamos tienen mayor importancia psicológica que los siguientes $10, y así sucesivamente.

      En contextos cotidianos, el statu quo suele ser el punto de referencia. Establecer metas concretas reconfigura este punto y, en consecuencia, nuestra tolerancia al riesgo, como se observa en el estudio de los putts en golf: los jugadores asumen más riesgos para evitar pérdidas (superar el par) que para obtener ganancias (bajo par).

      Para muchas de las decisiones cotidianas que tomamos, nuestro punto de referencia es el statu quo. Si una persona posee actualmente solo una casa —su statu quo personal— y se ve amenazada de embargo debido a la acumulación de deudas, asumirá más riesgos para protegerla que si se le presenta la oportunidad de pedir prestado dinero y comprar una segunda propiedad. Son reacios al riesgo ante oportunidades arriesgadas que puedan superar su punto de referencia, y los buscan ante amenazas que los desvíen de él. Este punto de referencia podría cambiar si la persona en cuestión tuviera motivos para esperar que pronto poseerá una segunda propiedad, quizás como resultado de una herencia. Si considera que la propiedad que heredará pronto es tan buena como la suya, asumirá más riesgos para proteger su herencia anticipada de impugnaciones legales que si simplemente la considerara una ganancia inesperada que podría llegar a poseer en algún momento. Lo que impulsa su mayor apetito por el riesgo es un cambio en los puntos de referencia provocado por sus expectativas basadas en la razón.

      IV. Aplicación de la teoría prospectiva a las decisiones de los pacientes

      Los pacientes tienden a tomar decisiones sobre su salud en función de su estado actual como punto de referencia. Son más propensos a buscar riesgos para evitar el deterioro de su salud y, en cambio, son reacios al riesgo cuando se trata de mejorar desde su situación actual. Esta aversión puede dificultar la aceptación de tratamientos con riesgos de efectos secundarios, lo que representa un obstáculo en la rehabilitación.

      Intervenir para cambiar el punto de referencia, por ejemplo, motivando a los pacientes a adoptar la meta de recuperar un estado de salud anterior, puede hacer que estén más dispuestos a asumir riesgos en pos de ese objetivo. Así, la esperanza, al estar estrechamente ligada a la adopción de metas, modifica la actitud ante el riesgo y motiva la cooperación y el esfuerzo necesarios para la recuperación.

      La teoría prospectiva también permite distinguir entre ausencia de esperanza y desesperación. Un paciente sin esperanza concreta suele tomar el statu quo como referencia y es averso al riesgo para mejorar, pero busca riesgos para evitar el deterioro. Un paciente desesperado adopta como referencia un futuro deterioro inevitable, lo que puede llevarlo a la inacción. En cambio, quien mantiene la esperanza de curación adopta como referencia la meta de recuperación, lo que modifica su actitud ante el riesgo y lo motiva a actuar.

      La comprensión de que la toma de decisiones de las personas sobre su salud se ve afectada significativamente por la ubicación de su punto de referencia brinda la oportunidad de moldear la toma de decisiones del paciente mediante intervenciones que sirven para cambiar el punto de referencia del paciente

      V. Esperanza, manipulación y riesgos en procedimientos médicos

      Dado el impacto de la esperanza sobre la disposición al riesgo, los profesionales de la salud deben ser conscientes de cómo su comunicación puede influir en las metas y actitudes de los pacientes. Infundir esperanza puede ser positivo, pero si se basa en información no justificada (“falsas esperanzas”) o explota debilidades en la toma de decisiones, puede considerarse manipulación y comprometer la autonomía del paciente. ¿Describe la teoría prospectiva la toma de decisiones del paciente con respecto a la salud mejor que las teorías rivales sobre la toma de decisiones bajo riesgo, como la teoría de la utilidad esperada? Sería sorprendente que no fuera así, dada la sólida base empírica que sustenta la precisión descriptiva de la teoría prospectiva, 21 y la ausencia de razones que sugieran que las personas abordan la toma de decisiones bajo riesgo, cuando se trata de tomar decisiones sobre la salud, de una manera marcadamente diferente a la toma de decisiones bajo riesgo cuando toman decisiones sobre otros temas. Además, la evidencia disponible sugiere que los pacientes a menudo toman decisiones sobre los riesgos para su esperanza de vida futura de maneras que están bien descritas por la teoría prospectiva.22 Lo que todos los estudios mencionados sugieren es que los pacientes toman decisiones sobre su esperanza de vida futura en relación con un punto de referencia, y los riesgos relacionados con posibles pérdidas de esperanza de vida ocupan un lugar más importante en su pensamiento que las posibles oportunidades de mejorarla.

      No toda influencia es incorrecta. Por ejemplo, informar con honestidad sobre nuevas opciones terapéuticas puede motivar una actitud más flexible ante el riesgo y facilitar la toma de decisiones informada. Sin embargo, si el profesional induce esperanza sabiendo que el paciente es susceptible a “aferrarse a un clavo ardiendo”, y utiliza esto para presionar una decisión sin una deliberación racional sobre riesgos y beneficios, estaría manipulando injustamente.

      VI. Conclusión

      La esperanza es crucial en la atención médica, no solo por su capacidad motivadora, sino porque establece metas, cambia puntos de referencia y, en consecuencia, las actitudes hacia el riesgo. La teoría prospectiva ayuda a comprender estos mecanismos y a identificar los límites éticos de la influencia profesional. Aunque existen riesgos de manipulación, en muchas situaciones es legítimo y adecuado que los profesionales fomenten la esperanza en los pacientes. Señalamos que la capacidad de los profesionales de la salud para influir en las esperanzas de los pacientes y, por lo tanto, cambiar sus decisiones, al cambiar sus actitudes hacia el riesgo, plantea importantes preocupaciones sobre la posibilidad de que los pacientes sean manipulados para aceptar riesgos involucrados en procedimientos médicos que de otro modo no aceptarían

      A pesar de estas preocupaciones, hay muchas situaciones en las que es perfectamente apropiado que los profesionales sanitarios infundan esperanza a los pacientes, como mostramos.

      Impacto de Anticonceptivos en la Mortalidad Materna Global

      El número de muertes maternas a nivel mundial se ha reducido un 41%, de 443 000 en 2000 a 260 000 en 2023. La reducción de la mortalidad materna es posible mediante la mejora de la atención materna, que reduce el riesgo por nacimiento, y la disminución del número de embarazos, lo que a su vez reduce la exposición de las mujeres a los riesgos de mortalidad asociados. Nuestro objetivo fue examinar los efectos de la mejora de la atención materna, la reducción de la fertilidad y el aumento del uso de anticonceptivos en la disminución de la mortalidad materna entre 2000 y 2023.

      Introducción

      Entre 2000 y 2023 se han logrado avances sustanciales en la reducción de la mortalidad materna mundial, definida como la muerte de una mujer por causas relacionadas con el embarazo durante el embarazo, el parto o dentro de los 42 días posteriores a la interrupción del embarazo.<sup> 1 </sup> Las muertes maternas a nivel mundial disminuyeron un 41 %, de 443 000 a 260 000, y la tasa de mortalidad materna (TMM), indicador clave para el seguimiento del Objetivo de Desarrollo Sostenible 3.1 (ODS-3.1) de las Naciones Unidas, disminuyó aproximadamente un 40 %, de 328 a 197 muertes maternas por cada 100 000 nacidos vivos. Los datos históricos de Europa y Estados Unidos destacan que la reducción de la mortalidad materna comenzó solo después de la introducción de intervenciones médicas para abordar las complicaciones obstétricas comunes.<sup> 2,3</sup> Los países con menor mortalidad materna muestran sistemáticamente tasas de fertilidad más bajas, una mayor cobertura de la atención prenatal y del parto, y un acceso más amplio a los servicios de salud de emergencia.<sup> 4</sup>La reducción de la mortalidad materna es posible a través de dos mecanismos directos: mejorar la atención de la maternidad para prevenir y tratar complicaciones potencialmente mortales y reducir el número de embarazos que exponen a las mujeres a esos riesgos. 5La mayoría de las muertes maternas se deben a hemorragias posparto, trastornos hipertensivos, complicaciones del aborto, sepsis, embolias y partos obstruidos.<sup> 6 </sup> Estas complicaciones potencialmente mortales son en gran medida prevenibles, y casi todas las muertes maternas se pueden evitar con un diagnóstico temprano y atención médica oportuna. Desde la Iniciativa de Maternidad Segura<sup> 7 </sup>, lanzada en 1987, se han realizado esfuerzos concertados para reducir la mortalidad materna en los países en desarrollo mediante la mejora de la atención prenatal, partos seguros con parteras cualificadas, atención posnatal y la promoción de la planificación familiar para reducir los nacimientos no deseados. Un estudio realizado en 2001 sugirió que entre el 16% y el 33% de todas las muertes maternas podrían prevenirse mediante la asistencia cualificada en el parto.<sup> 8 </sup> Las intervenciones comunitarias han buscado ayudar a las mujeres que dan a luz en casa mediante la prevención de complicaciones graves y la derivación a centros obstétricos de emergencia. Varios países introdujeron el misoprostol para prevenir la hemorragia posparto en los partos domiciliarios, apoyaron a los trabajadores de salud comunitarios en el diagnóstico de la preeclampsia y la sepsis, y promovieron el uso de partogramas para detectar partos prolongados. El misoprostol también ha ampliado el acceso a abortos más seguros, y la atención postaborto ha mejorado desde la Conferencia Internacional sobre la Población y el Desarrollo de 1994.9 

      En conjunto, estas iniciativas han contribuido a la disminución de la mortalidad mundial.Investigación en contexto

      Evidencia antes de este estudioDesde el comienzo de la estimación de la mortalidad materna mundial por parte de la OMS a principios de la década de 1990 mediante modelos predictivos, la asistencia cualificada en el parto y la tasa general de fecundidad, incluido el producto interno bruto como indicador de desarrollo, se han utilizado como predictores de las muertes maternas a nivel de país. Realizamos una revisión bibliográfica de publicaciones de cualquier tipo de estudio en PubMed y Google Scholar en idioma inglés desde el inicio de la base de datos hasta el 23 de marzo de 2025 con términos clave (atención materna, fertilidad, uso de anticonceptivos y mortalidad materna) y encontramos que varios estudios examinaron los efectos de la atención de la maternidad (principalmente a través de mejoras en la asistencia cualificada en el parto, la atención prenatal y la atención posparto) y la disminución de la fecundidad, incluido el uso de anticonceptivos, en la reducción de la mortalidad materna. Sin embargo, la mayoría de estos estudios examinaron el efecto de forma independiente y no consideraron ningún efecto concurrente o superpuesto. Los estudios sugirieron que entre el 16% y el 33% de todas las muertes maternas podrían prevenirse mediante la asistencia cualificada en el parto. El análisis demográfico sugiere que la disminución de la fecundidad evitó aproximadamente 1,7 millones de muertes maternas acumuladas entre 1990 y 2008. Anrudh K. Jain examinó la disminución de la mortalidad materna atribuible tanto a la disminución de la fecundidad como a los programas de maternidad segura en tres países del sur de Asia (India, Pakistán y Bangladesh). No se encontró ningún estudio que examinara los efectos conjuntos de la atención materna, la fecundidad y el uso de anticonceptivos sobre la mortalidad materna a nivel mundial, regional y nacional.

      Valor añadido de este estudioHasta donde sabemos, este es el primer estudio que analiza las contribuciones relativas de la mejora de la atención materna, la disminución de la fecundidad y el cambio en el uso de anticonceptivos a la disminución de la mortalidad materna durante casi un cuarto de siglo a nivel mundial, regional y nacional, utilizando datos públicos. El método de descomposición propuesto es fácil de replicar y puede ser utilizado por las autoridades nacionales para el seguimiento del progreso y la toma de decisiones sobre inversiones para intervenciones rentables. El estudio destaca la importancia de la reducción de la fecundidad y el uso de anticonceptivos para el seguimiento del progreso hacia el Objetivo de Desarrollo Sostenible 3.1 (ODS-3.1) de reducir la mortalidad materna mundial y proporciona evidencia de que la reducción de la fecundidad, además de mejorar la atención materna, es esencial para alcanzar la meta del ODS-3.1.

      Implicaciones de toda la evidencia disponible

      Nuestro estudio sugiere que la mejora en la atención materna contribuyó principalmente a la disminución de la mortalidad materna a nivel mundial, pero aproximadamente dos quintas partes de esta disminución se debieron a la reducción de la fecundidad. La evidencia en la literatura sugiere que la inversión en programas de planificación familiar para promover el uso de anticonceptivos y reducir la fecundidad no deseada ha disminuido considerablemente en las últimas décadas. El progreso en el uso de anticonceptivos ha sido deficiente durante este período en comparación con décadas anteriores. Sin una disminución de la fecundidad, principalmente mediante el uso voluntario de anticonceptivos, no será posible alcanzar la meta 3.1 de los ODS.

      Algunos estudios sugieren que el uso de anticonceptivos, impulsado mediante programas de planificación familiar, también tiene un impacto sustancial en la reducción de la mortalidad materna. 10–14 Se ha estimado que el uso de anticonceptivos redujo la tasa de mortalidad materna global en un 44 %. 15 Los niveles de fertilidad disminuyeron de 3,3 nacimientos por mujer en la década de 1990 a 2,25 en 2023, lo que redujo sustancialmente la exposición repetida de las mujeres a los riesgos relacionados con el embarazo. La disminución de la fertilidad también redujo los nacimientos no deseados y de alto riesgo, especialmente aquellos que ocurren demasiado pronto, demasiado cerca, demasiado tarde o demasiados. 16 El riesgo de mortalidad materna es mayor a edades más tempranas (menores de 18 años), cuando el desarrollo pélvico es incompleto, y a edades más avanzadas y con mayor paridad, cuando el estado de salud de la madre podría verse más comprometido. Los estudios sugieren que eliminar todos los nacimientos en mujeres menores de 20 años y mayores de 39 años podría reducir la mortalidad materna en un 34 %, y eliminar los nacimientos después del quinto hijo podría reducir el número de muertes maternas en un 58 %. 11Sin embargo, la contribución relativa de la atención materna y la disminución de la fecundidad a la reducción de la mortalidad materna a nivel mundial sigue siendo incierta. Nuestro objetivo fue examinar la contribución relativa de la atención materna y la reducción de la fecundidad, principalmente mediante el uso de anticonceptivos, a la disminución de la mortalidad materna entre 2000 y 2023 a nivel mundial, regional y nacional. Comprender estas dinámicas podría orientar la asignación de recursos, apoyar a los países rezagados en el progreso del ODS 3.1 y fortalecer las estrategias para reducir los embarazos no planeados y mejorar la atención materna.

      Métodos

      Fuentes de datos

      Los datos para este análisis se compilan a partir de dos bases de datos. La primera fuente de datos es la base de datos de estimación de mortalidad materna de 2023 de la OMS/Grupo Interinstitucional para la Estimación de la Mortalidad Materna (MMEIG). Esta base de datos contiene datos de entrada (p. ej., atención cualificada en el parto, tasa general de fecundidad, número de mujeres de 15 a 49 años) y estimaciones de mortalidad materna mediante modelos bayesianos. Las fuentes de datos de entrada y los métodos de estimación de la mortalidad se describen en el informe de la OMS sobre mortalidad materna. 1Los datos sobre las tasas de uso de anticonceptivos se obtuvieron de la base de datos de las Naciones Unidas sobre el Uso Mundial de Anticonceptivos 2024. 17 Estas tasas se estimaron mediante modelos jerárquicos bayesianos utilizando datos de encuestas poblacionales. Se utilizaron las tasas de prevalencia de uso de anticonceptivos para todas las mujeres, independientemente de su estado civil o de convivencia.

      Análisis estadístico

      Realizamos dos conjuntos de análisis. Primero, empleamos un método de descomposición simple para desagregar los efectos de la atención materna y la reducción de la fecundidad en la mortalidad materna entre 2000 y 2023. Segundo, examinamos el efecto del uso de anticonceptivos en los cambios de la mortalidad materna a través de la reducción de la fecundidad durante este período con un enfoque contrafactual. 18,19

      Descomposición de los cambios en la mortalidad materna debido a la atención a la maternidad y los cambios en la fertilidad

      Explotamos la interrelación entre dos indicadores de mortalidad materna, la MMR y la tasa de mortalidad materna (MMRate), y el indicador de fertilidad, la tasa general de fertilidad (GFR), para desagregar los efectos totales de la atención de la maternidad y la reducción de la fertilidad en los cambios de la mortalidad materna. MMRate se define como el número de muertes maternas dividido por el número de mujeres en edad reproductiva y expresado por cada 100 000 mujeres por año. MMR se define como el número de muertes maternas por cada 100 000 nacidos vivos. MMRate mide el riesgo de mortalidad materna por mujer y MMR mide el riesgo de mortalidad materna por nacimiento. La mejora en la atención de la maternidad reduce los riesgos por nacimiento y, en general, se acepta que las disminuciones en MMR reflejan una mejor atención de la maternidad. 14,20 Debido a que la disminución de la fertilidad reduce la exposición de las mujeres a los riesgos del embarazo, los cambios en MMRate reflejan la trayectoria separada de los efectos de la fertilidad en la mortalidad materna. El GFR son los nacimientos anuales por cada 1000 mujeres en edad reproductiva.Estos tres indicadores se expresan matemáticamente como:

      Esto implica que la diferencia en las tasas logarítmicas de MMRates entre 2000 y 2023 es igual a la suma de los cambios en el logaritmo de MMR y el logaritmo de GFR. A través de esta especificación, se pueden medir las contribuciones relativas de la mejora de la atención de la salud materna y las disminuciones de la fertilidad. Capturamos la contribución de la mejora en la atención de la maternidad por los cambios relativos en MMR, que muestra el riesgo por nacimiento, y la contribución de los cambios de la fertilidad en la mortalidad materna por los cambios relativos en el GFR. En el cálculo de las contribuciones porcentuales de la reducción de MMR y GFR a la reducción de MMRate, utilizamos los valores absolutos, |X|, del logaritmo de las razones de MMR y GFR en el denominador pero el valor original en el numerador para que los valores sumativos sean iguales a 100% y la dirección del cambio (aumento o disminución durante el período de observación) se preserve para una interpretación conveniente.

      La interpretación de los RR

      Mostramos a continuación que los RR de las tasas de mortalidad materna (TMM) entre los dos períodos de 2000 y 2023 muestran esencialmente el efecto de los cambios en la fecundidad y la disminución de la TMM en el número de muertes maternas evitadas. Considérese,A.

      Descomposición de los efectos del uso de anticonceptivos en la reducción de la mortalidad materna a través del descenso de la fecundidad

      El uso de anticonceptivos es el principal determinante de la fertilidad. Otros factores, como el aborto, el matrimonio tardío, la abstinencia y la lactancia materna prolongada, también afectan la fertilidad, pero en menor medida que la anticoncepción. 21 Para la aplicación de los resultados del estudio a las políticas públicas, incluidas las estrategias programáticas para intervenciones de planificación familiar, también examinamos la contribución relativa del uso de anticonceptivos a la disminución de la fertilidad.Es posible utilizar el método de Bongaarts de determinantes próximos de la fecundidad para descomponer los efectos del uso de anticonceptivos en la fecundidad 21 y, en consecuencia, en la mortalidad materna. Sin embargo, el método requiere información sobre todos los determinantes próximos. Las estimaciones a nivel de país de los determinantes próximos, en particular el aborto, no están disponibles de forma fiable. En su lugar, se aprovecha la relación entre la fecundidad poblacional y el uso de anticonceptivos.Un modelo de regresión lineal simple con un término cuadrático para las tasas de prevalencia de anticonceptivos ajustó los datos con la siguiente ecuación:

      iEl término de error (ε) del lado derecho captura las partes residuales no explicadas del modelo, que no pueden explicarse por cambios en el uso de anticonceptivos, como el aborto. La primera parte del lado derecho de la ecuación captura el efecto del uso de anticonceptivos en la reducción de la fecundidad entre 2000 y 2023.Reconocemos que la relación entre la TFG y el uso de anticonceptivos depende del contexto. La eficacia del uso de anticonceptivos varía significativamente entre países, dependiendo de la práctica de métodos más eficaces, como la esterilización, los implantes, los inyectables y los dispositivos intrauterinos. Para abordar dicha heterogeneidad entre los países 

      i a lo largo del tiempo (año) t , utilizamos un modelo de coeficientes aleatorios 22 como se indica a continuación para el análisis contrafactual 18,19 a fin de determinar el nivel esperado de TFG en 2023 con el nivel de las tasas de prevalencia de anticonceptivos en 2000:

      donde las varianzas de la intersección aleatoria ν y la pendiente aleatoria ϑ se distribuyen normalmente con media 0 y varianza σ υ . El parámetro de heterogeneidad de pendiente aleatoria ϑ captura cualquier desviación del efecto fijo de las tasas de prevalencia de anticonceptivos en la TFG. En el modelo final, agregamos un término cuadrático de tasas de prevalencia de anticonceptivos de significancia estadística para ajustar mejor el modelo. El modelo se ajustó con el método de máxima verosimilitud, y la especificación para el mejor ajuste se seleccionó con base en el error cuadrático medio, el criterio de información de Akaike y las estadísticas del criterio de información bayesiano. El modelo se utilizó para predecir el nivel de TFG en 2023 con el valor de las tasas de prevalencia de anticonceptivos en 2000, y estas estimaciones se utilizaron para calcular el número esperado de muertes maternas en 2023 con una tasa de fertilidad contrafactual (es decir, con el nivel de prevalencia de anticonceptivos de 2000). El número de muertes maternas evitadas por el uso de anticonceptivos se calculó restando el número observado de muertes maternas (S 2023  × TFG 2023  × TMM 2023 ) del número esperado de muertes maternas con la tasa de fecundidad contrafactual (S 2023  × TFG contrafactual × TMM 2023 ). Los resultados reflejan los cambios promedio generales entre 2000 y 2023.Tenga en cuenta que la OMS/MMEIG estimó las cifras mundiales y regionales de muertes maternas, MMRs y MMRates a partir de la mediana de la distribución posterior de los resultados del modelo bayesiano, no de los resultados agregados específicos de cada país. Las estimaciones mundiales basadas en la mediana de la distribución posterior de los resultados del modelo bayesiano son alrededor de un 5,6 % más altas que los resultados agregados a nivel de país. Nuestros resultados mundiales y regionales se basan en estimaciones de la OMS/MMEIG. Sin embargo, para evaluar el efecto de las tasas de prevalencia de anticonceptivos, ajustamos el modelo a nivel de país. En consecuencia, las muertes maternas evitadas por el cambio en las tasas de prevalencia de anticonceptivos entre 2000 y 2023 se presentan solo a nivel de país. Todos los análisis estadísticos se realizaron con Stata versión 18.5. 23 Este estudio se basó en datos a nivel de población publicados y públicamente disponibles y, como tal, no se requirió aprobación ética.

      Papel de la fuente de financiación

      El financiador del estudio no tuvo ningún papel en el diseño del estudio, la recopilación de datos, el análisis de datos, la interpretación de datos o la redacción del manuscrito.

      Resultados

      A nivel mundial, la tasa de mortalidad materna (MMR) se redujo aproximadamente un 56%, la MMR, un 40%, y la TFG, un 28% entre 2000 y 2023 ( tabla 1 ). En cuanto a la disminución del número de muertes maternas, el 61,2% se atribuyó a la mejora en la atención materna y el 38,8% a la reducción de la fecundidad (estas estimaciones fueron del 66,5% y el 33,5%, respectivamente, si se consideraron las muertes agregadas a nivel de país para las estimaciones de mortalidad materna mundial).

        Tasa de mortalidad materna por cada 100 000 mujeresMMR por cada 100 000 nacimientosTFG por 1000 mujeresRelación de tasasCambio porcentual en las muertes maternas debido a
        200020232000202320002023Tasa MMRvacuna triple víricaTFGMejora de la atención a la maternidadReducción de la fertilidad
      Mundo25·611·232819778570·440·600·72−61,2%−38,8%
      África subsahariana125·655·17484541681210·440·610·72−60,6%−39,4%
       África Oriental117·530·46652631771160·260·400·66−68,7%−31,3%
       África central130·564·27094151841550·490·580·84−75,8%−24,2%
       África meridional15·48·820013777640·570·680·83−67,9%−32,1%
       África Occidental161·5889126911771270·540·760·72−45,6%−54,5%
      África del Norte y Asia Occidental15·85·61617898720·350·480·74−70,5%−29,5%
       África del Norte23·4823910198790·340·420·81−80,8%−19,3%
       Asia occidental8·63·5875299680·410·600·68−57,7%−42,3%
      Asia central y meridional427395112106630·170·280·59−70,5%−29,5%
       Asia Central3·71·8492175860·490·431·14−87,0%13,0%
       Asia meridional43·57·2405117107620·170·290·57−69,2%−30,9%
      Asia oriental y sudoriental6·22·11196552310·330·550·60−54,0%−46,0%
       Asia Oriental2·40·4541745240·170·320·53−64,0%−36,0%
       Sudeste asiático43·57·2405117107620·170·290·57−69,2%−30,9%
      América Latina y el Caribe7·13·6927777470·500·830·61−26,7%−73,3%
       El Caribe14·31019119075520·700,990·70−2,0%−98,0%
       América Central72·7774991550·390·650·61−46,7%−53,3%
       Sudamerica6·43·4887773440·520·870·60−21,3%−78,8%
      Oceanía (excluyendo Australia y Nueva Zelanda)34·714·8274173126850·430·630·67−53,8%−46,2%
       Melanesia36·215·1284176127860·420·620·67−54,9%−45,2%
       Micronesia22·29·6194126114760·430·650·67−51,5%−48,5%
       Polinesia11·88·610198117880·730,970·76−9,9%−90,1%
      Australia y Nueva Zelanda0·30·17346440·400·420,94−93,3%−6,7%
      Europa y América del Norte0·60·4171139350·590·650·91−82,4%−17,7%
       Europa Oriental1·10·336930310·250·251·03−97,9%2,1%
       Europa del Norte0·50·311742380·590·650·91−82,0%−18,0%
       Europa del Sur0·30·29635280·560·700·80−61,7%−38,3%
       Europa Occidental0·30·29540370·560·620·91−83,2%−16,8%
       América del Norte0·60·7121648411·171·370·8566,4%−33,6%

      Tabla 1Distribución porcentual de la contribución de la mejora de la atención de maternidad y la disminución de la fecundidad a la reducción de la mortalidad materna a nivel mundial y regional, 2000-2023TFG=tasa general de fecundidad. TMM=razón de mortalidad materna. Tasa MM=tasa de mortalidad materna.

      En el año 2000, las regiones de altos ingresos (Europa, América del Norte, Australia y Nueva Zelanda) presentaban una mortalidad materna y una fecundidad bajas en comparación con otras regiones, y para 2023 la situación apenas había cambiado. Las reducciones se debieron principalmente a una mejor atención materna, excepto en América del Norte, donde la tasa de mortalidad materna (TMM) aumentó, pero la tasa de filtración glomerular (TFG) disminuyó (de 48 a 41 por 1000 mujeres). En los países de bajos y medianos ingresos (PIBM), la mortalidad materna disminuyó entre 2000 y 2023 gracias a la mejora de la atención materna y la reducción de la TFG.La mortalidad materna se redujo significativamente en todas las subregiones de Asia y África subsahariana. De igual manera, la fecundidad también se redujo significativamente en estas regiones. En África subsahariana, las tasas de mortalidad materna (MMR) se redujeron aproximadamente un 56%, la MMR en aproximadamente un 39% y la TFG en aproximadamente un 28% ( tabla 1 ). En general, la mejora de la atención materna contribuyó a una reducción del 60,6% y la reducción de la fecundidad a una reducción del 39,4% en la mortalidad materna entre 2000 y 2023. La contribución de la atención materna fue mayor en los países de la región de África central (75,8%) y menor en África occidental (45,6%).La reducción de la fecundidad fue baja en el norte de África (19,3%), mientras que la mejora de la atención materna impulsó predominantemente la reducción de las muertes maternas. En los países del sur de Asia, la mejora de la atención materna y la reducción de la fecundidad contribuyeron a una reducción del 69,2% y el 30,9% de las muertes maternas, respectivamente. En los países de América Latina y el Caribe, la reducción de la fecundidad fue el principal factor que impulsó la reducción de la mortalidad materna durante este período (73,3%), con variaciones que oscilaron entre el 53,3% y el 98,0% en todos los países.Muchos países de África subsahariana lograron un éxito notable en la reducción sustancial de las tasas de mortalidad materna, a menudo del 75% o más (Angola, Cabo Verde, Yibuti, Etiopía, Mozambique, Ruanda, Sierra Leona, Sudán del Sur, Suazilandia, Uganda y Zambia; cuadro 2 ). Las reducciones de la mortalidad materna en la mayoría de estos países se atribuyeron principalmente a las mejoras en la atención materna. Sin embargo, muchos países, como Benín (92,5%), Botsuana (56,3%), Costa de Marfil (88,2%), Kenia (61,7%), Lesoto (62,9%), Liberia (62,5%), Mauricio (55,8%), Nigeria (70,3%), Seychelles (70,7%) y Zimbabue (59,0%), redujeron las muertes maternas principalmente a través de la reducción de la fecundidad.

       Tasa de mortalidad materna por cada 100 000 mujeresMMR por cada 100 000 nacimientosTFG por 1000 mujeresRelación de tasasCambio porcentual en las muertes maternas debido a
       200020232000202320002023Tasa MMRvacuna triple víricaTFGMejora de la atención a la maternidadReducción de la fertilidad
      África subsahariana
      Angola126·828·06591831921530·220·280·80−84,8%−15,2%
      Benín92·369·35295181741340·750,980·77−7,5%−92,5%
      Botsuana13·613·1136155100840,961·140·8443,7%−56,3%
      Burkina Faso99·229·85242421891230·300·460·65−64,3%−35,7%
      Burundi157·153·38603921831360·340·460·74−72,8%−27,3%
      Cabo Verde12·11·711040110440·140·360·40−52,3%−47,7%
      Camerún115·533·66782581701300·290·380·76−78,2%−21,8%
      República Centroafricana255·1131·114906921711900·510·461·11−88,4%11,7%
      Chad271·8132·512087482251770·490·620·79−66,8%−33,2%
      Comoras71·419·54761791501090·270·380·73−75,4%−24,6%
      Congo (Brazzaville)72·228·75092411421190·400·470·84−81,1%−18,9%
      Costa de Marfil69·245·03783591831250·650,950·68−11,8%−88,2%
      República Democrática del Congo111·374·65854271901750·670·730·92−78,7%−21,3%
      Yibuti62·811·2501162125690·180·320·55−65,7%−34,3%
      Guinea Ecuatorial67·721·34061741671220·310·430·73−73,2%−26,8%
      Eritrea115·231·57412911551080·270·390·70−72,0%−28,0%
      Esuatini44·49·9361118123840·220·330·68−74,3%−25,7%
      Etiopía170·823·48701951961200·140·220·61−75,4%−24,6%
      Gabón23·924·51782331341051·021·310·7852,1%−47,9%
      Gambia138·241·78103541711180·300·440·69−69,0%−31,0%
      Ghana66·722·5472234141960·340·500·68−64·5%−35·5%
      Guinea166·064·59514941741310·390·520·75−69·3%−30·7%
      Guinea-Bissau215·856·212955051671110·260·390·67−69·9%−30·1%
      Kenya33·914·5206149164970·430·720·59−38·3%−61·7%
      Lesotho44·039·8413478107830·901·160·7837·1%−62·9%
      Liberia135·274·37866281721180·550·800·69−37·5%−62·5%
      Madagascar110·454·46384451731220·490·700·71−50·9%−49·1%
      Malawi93·226·05062251841150·280·440·63−63·5%−36·5%
      Mali153·162·17413672071690·410·500·82−77·7%−22·3%
      Mauritania100·550·96443811561340·510·590·86−77·1%−22·9%
      Mauritius2·42·1436655320·901·520·5944·2%−55·8%
      Mozambique93·014·6547991701470·160·180·87−92·2%−7·8%
      Namibia45·513·1384139119940·290·360·79−81·5%−18·5%
      Niger196·763·98453502331820·320·410·78−78·3%−21·7%
      Nigeria203·4129·311369931791300·640·870·73−29·7%−70·3%
      Rwanda142·823·58852291611020·160·260·64−74·8%−25·2%
      São Tomé and Príncipe28·68·0180751591060·280·420·66−68·1%−31·9%
      Senegal91·626·35812371581110·290·410·70−71·8%−28·2%
      Seychelles2·82·2454262540·810·940·86−29·3%−70·7%
      Sierra Leone295·440·316033541841140·140·220·62−75·9%−24·1%
      Somalia246·9102·211505632151820·410·490·85−81·1%−18·9%
      South Africa12·87·317511873620·570·670·85−71·1%−28·9%
      South Sudan326·973·616586921971060·230·420·54−58·6%−41·4%
      Tanzania95·037·95682761671380·400·490·82−78·6%−21·4%
      Togo74·042·04963491491200·570·700·81−61·9%−38·1%
      Uganda99·923·34751702101370·230·360·65−70·6%−29·4%
      Zambia63·110·6340851851240·170·250·67−77·6%−22·4%
      Zimbabwe52·739·04053581301090·740·880·84−41·0%−59·0%
      Northern Africa and western Asia
      Algeria8·74·61236271730·530·511·03−95·4%4·6%
      Armenia1·50·8401938410·530·491·08−90·2%9·8%
      Azerbaijan2·30·7461849410·330·390·84−84·9%−15·1%
      Bahrain2·10·9251785520·410·670·61−45·2%−54·8%
      Cyprus0·50·5121444381·011·150·8750·9%−49·1%
      Egypt5·41·35317103770·240·320·75−79·6%−20·4%
      Georgia1·80·9432042440·490·461·05−94·0%6·0%
      Iraq20·96·314666144950·300·450·66−65·6%−34·4%
      Israel0·70·29277730·270·290·94−95·0%−5·0%
      Jordan7·22·36131117740·320·500·63−60·3%−39·7%
      Kuwait1·00·311888400·310·690·45−31·6%−68·4%
      Lebanon1·70·9241573580·510·630·80−67·1%−33·0%
      Libya5·63·5715979580·620·840·73−36·4%−63·6%
      Morocco21·64·12717080590·190·260·74−82·0%−18·0%
      Occupied Palestinian territory9·71·659161651000·170·270·61−72·2%−27·8%
      Oman2·00·91913110750·460·680·68−50·3%−49·7%
      Qatar1·00·211489520·200·340·58−66·1%−33·9%
      Saudi Arabia2·30·5207114670·220·370·59−65·6%−34·5%
      Sudan107·332·56452561661270·300·400·76−77·5%−22·5%
      Syria3·81·53120122750·410·660·62−45·7%−54·3%
      Tunisia3·21·7563657480·550·640·86−74·0%−26·0%
      Türkiye2·40·6321575430·260·460·57−58·3%−41·7%
      United Arab Emirates0·70·18381390·150·310·48−61·7%−38·3%
      Yemen44·316·02411181841350·360·490·74−69·9%−30·1%
      Central and southern Asia
      Afghanistan314·973·213725212301410·230·380·61−66·4%−33·6%
      Bangladesh57·57·6523115110660·130·220·60−74·9%−25·1%
      Bhutan32·92·032447102430·060·140·42−69·0%−31·0%
      India37·84·536280104560·120·220·54−70·7%−29·3%
      Iran2·40·7431657440·280·370·77−79·0%−21·0%
      Kazakhstan3·00·7581052760·240·171·47−82·4%17·6%
      Kyrgyzstan5·63·3724277780·590·581·01−97·9%2·1%
      Maldives7·51·5943280470·200·340·58−66·6%−33·4%
      Nepal59·58·8480142124620·150·300·50−63·8%−36·2%
      Pakistan64·516·54191551541060·260·370·69−72·9%−27·1%
      Sri Lanka2·40·9391861500·390·470·82−79·4%−20·6%
      Tajikistan6·31·35814109950·210·240·87−91·1%−9·0%
      Turkmenistan2·10·325585760·160·180·89−93·8%−6·2%
      Uzbekistan3·52·6422682970·740·621·19−73·3%26·7%
      Eastern and southeastern Asia
      Brunei3·31·7483669470·510·760·68−41·6%−58·4%
      Burma/Myanmar30·210·537518580570·350·490·70−66·8%−33·2%
      Cambodia50·210·0476137105730·200·290·69−76·9%−23·1%
      China2·50·4561646230·150·290·51−64·8%−35·2%
      Indonesia23·37·831114075550·330·450·74−72·2%−27·8%
      Japan0·30·19335270·270·350·76−79·5%−20·5%
      Laos82·48·2609112135730·100·180·54−73·4%−26·6%
      Malaysia3·01·1372682430·370·710·53−35·0%−65·0%
      Mongolia10·32·81444171700·280·280·99−98·9%−1·1%
      North Korea7·83·11296761470·400·520·77−71·5%−28·5%
      Philippines13·84·612784109550·330·660·50−37·6%−62·4%
      Singapore0·70·217639270·250·360·71−74·9%−25·1%
      South Korea0·60·115442170·100·250·42−61·6%−38·4%
      Thailand2·31·0493448290·430·710·61−41·1%−59·0%
      Timor-Leste125·215·5796192157800·120·240·51−68·0%−32·0%
      Viet Nam5·02·3834861480·450·580·78−69·3%−30·7%
      Latin America and the Caribbean
      Antigua y Barbuda2·31·4373562400·600·930·64−13,5%−86,6%
      Argentina4·11·3583371400·320·570·56−48,6%−51,4%
      Barbados2·31·5463550420·640·760·83−59,8%−40,2%
      Belice9·03·97867115590·440·860·51−19,0%−81,0%
      Bolivia33·910·8287146118740·320·510·63−58,9%−41,1%
      Brasil4·62·8696767420·610,970·62−5,1%−94,9%
      Chile1·90·3331056310·170·300·56−67,3%−32,7%
      Colombia7·32·7955976450·370·620·59−47,0%−53,0%
      Costa Rica2·50·8362470350·340·680·51−36,2%−63,8%
      Cuba2·11·2483543340·560·720·78−56,4%−43,6%
      Dominica4·21·4613668400·340·580·58−49,9%−50,1%
      República Dominicana6·97·97612491631·141·650·6957,5%−42,5%
      Ecuador11·52·81235594510·250·450·55−56,9%−43,1%
      El Salvador4·62·0483997510·430·820·53−23,7%−76,3%
      Granada3·12·0464869410·641·060·6010,3%−89,7%
      Guatemala23·26·716694140710·290·570·51−45,9%−54,2%
      Guayana16·15·31717594710·330·440·75−73,9%−26,1%
      Haití55·025·0440328125760·450·750·61−37,2%−62,8%
      Honduras11·13·58247136750·320·570·55−48,4%−51,6%
      Jamaica5·94·88213072370·831·590·5241,5%−58,5%
      México4·72·2564284520·460·750·62−38,1%−61,9%
      Nicaragua22·23·921360104650·180·280·62−72,7%−27,3%
      Panamá5·32·1643783570·400·580·69−59,6%−40,4%
      Paraguay21·44·120758104700·190·280·68−76,6%−23,4%
      Perú9·82·81155185540·280·450·64−64,3%−35,7%
      Puerto Rico *1·20·3221154230·210·510·42−44,2%−55,8%
      San Cristóbal y Nieves8·92·81437462380·320·510·62−58,3%−41,7%
      Santa Lucía5·61·6834467370·290·530·55−51,4%−48,6%
      San Vicente y las Granadinas4·82·6685671460·530·830·64−30,4%−69,6%
      Surinam25·65·22828491620·200·300·68−75,9%−24,2%
      Las Bahamas3·02·7517659360·901·480·6143,9%−56,1%
      Trinidad y Tobago3·52·0765447370·570·720·80−59,4%−40,6%
      Uruguay1·40·6231559370·400·650·61−46,8%−53,2%
      Venezuela7·312·58622784551·722·630·6569,4%−30,6%
      Oceanía (excluyendo Australia y Nueva Zelanda)
      Islas Cook000091490·170·320·54−64,4%−35,6%
      Estados Federados de Micronesia24·710·5204129121810·420·630·67−53,4%−46,6%
      Fiyi4·11·9473086620·470·640·72−57,8%−42,3%
      Kiribati13·87·311980116920·530·670·79−62,8%−37,2%
      Islas Marshall37·012·4251155147800·330·620·54−44,1%−55,9%
      Nauru28·126·7278273101980,950,980,97−34,4%−65,6%
      Palaos6·13·91198951440·640·750·85−64,0%−36,0%
      Papúa Nueva Guinea43·016·6323189133880·390·580·66−56,5%−43,5%
      Samoa12·310·6931011331040·861·090·7926,8%−73,2%
      Islas Salomón24·312·41661231461010·510·740·69−45,4%−54,6%
      Tonga11·55·510067115830·480·670·72−54,6%−45,4%
      Tuvalu23·216·123717098950·690·720,97−91,3%−8,7%
      Vanuatu17·410·81331001311080·620·750·83−60,2%−39,8%
      Australia y Nueva Zelanda
      Australia0·30·17245440·340·350,96−96,4%−3,6%
      Nueva Zelanda0·50·311751440·560·660·86−73,3%−26,7%
      Europa y América del Norte
      Albania0·90·315761380·280·450·62−63,1%−37,0%
      Andorra0·50·3141138250·490·760·65−38,9%−61,1%
      Austria0·20·27635340,890·920,97−73,4%−26,6%
      Bielorrusia0·6020131270·050·050,89−96,0%−4,0%
      Bélgica0·30·18441350·410·480·85−81,4%−18,6%
      Bosnia y Herzegovina0·40·211634320·500·540·93−89,6%−10·4%
      Bulgaria0·60·219632380·340·291·17−88,9%11,1%
      Canadá0·30·491236351·271·310,9790,1%−9,9%
      Croacia0·30·18334340·400·400,99−98,4%−1,6%
      República Checa0·20·17330340·460·411·11−89,2%10,8%
      Dinamarca0·40·19446390·350·420·85−84,4%−15,6%
      Estonia0·90·227533330·180·181·00−100·0%0%
      Finlandia0·30·37840330·911·100·8333,5%−66,5%
      Francia0·40·39747390·650·770·84−59,3%−40,7%
      Alemania0·20·17435370·570·541·05−92,2%7,8%
      Grecia0·10·14536301·121·350·8362,0%−38,0%
      Hungría0·50·4141233340·860·841·02−90,2%9,8%
      Islandia0·40·17354420·360·460·79−76,2%−23,8%
      Irlanda0·40·18449380·360·470·77−73,9%−26,1%
      Italia0·40·211634270·480·610·80−68,3%−31,7%
      Letonia1·00·6341930310·570·561·02−96,2%3,8%
      Lituania0·50·216834300·430·480·88−85,5%−14,6%
      Luxemburgo0·80·4181145380·540·650·83−70,4%−29,6%
      Malta0·50·313839310·520·660·79−63,2%−36,9%
      Moldavia1·50·8381938400·520·491·06−93,0%7,0%
      Mónaco0·50·310549510·540·511·05−92,8%7,2%
      Montenegro0·60·211649430·440·510·86−81,8%−18,2%
      Países Bajos0·60·213446370·260·320·81−84,2%−15,9%
      Macedonia del Norte0·60·111349350·180·250·72−80,7%−19,3%
      Noruega0·305149360·180·240·75−83,0%−17,0%
      Polonia0·207233310·210·220,94−96,1%−3,9%
      Portugal0·40·591540341·321·590·8371,4%−28,6%
      Rumania1·60·4451236380·270·261·05−96,2%3,8%
      Rusia1·50·351928330·220·181·17−91,4%8,6%
      San Marino0·60·214840240·330·550·61−54,5%−45,5%
      Serbia0·50·4161132350·750·691·08−82,3%17,8%
      Eslovaquia0·30·28434360·580·541·07−90,5%9,5%
      Eslovenia0·20·17331360·530·461·15−85,1%14,9%
      España0·20·15334280·480·580·82−73,6%−26,4%
      Suecia0·20·25439380·720·740,97−91,7%−8,3%
      Suiza0·30·29538370·610·620,97−94,4%−5,6%
      Ucrania0·90·3321527210·370·470·79−75,7%−24,3%
      Reino Unido0·50·312842400·650·690,95−87,1%−12,9%
      EE.UU0·60·7121749421·161·380·8565,6%−34,4%

      Tabla 2Distribución porcentual de la contribución de la mejora de la atención a la maternidad y la disminución de la fecundidad a la reducción de la mortalidad materna en 195 países, 2000-2023TFG=tasa general de fecundidad. TMM=razón de mortalidad materna. TasaMM=tasa de mortalidad materna.*Puerto Rico es un territorio caribeño de los Estados Unidos

      En la mayoría de los países del sur de Asia, la tasa de mortalidad materna (TMM) y la TMM se redujeron significativamente (Bangladesh, Bután, India, Irán, Maldivas y Nepal), lo que se vio acompañado de una importante disminución de sus tasas de filtración glomerular (TFG). Aproximadamente dos tercios de la prevención de la mortalidad materna en estos países se atribuyeron a la mejora de la atención materna y un tercio a la reducción de la fecundidad. La mejora de la atención materna fue el principal factor que contribuyó a la reducción de la mortalidad materna en Sri Lanka (79,4%) y en todos los países de Asia central (73-98%; cuadro 2 ).Las muertes maternas fueron comparativamente bajas en los países del norte de África y Asia occidental, excepto Sudán, aunque más de la mitad de la reducción de la mortalidad materna se logró mediante descensos de la fecundidad, especialmente en Bahrein, Kuwait, Libia y Siria.Los países de Oceanía mostraron una heterogeneidad considerable. La mayor reducción de la mortalidad materna se logró mediante la atención materna en Tuvalu (91,3%) y mediante la reducción de la fecundidad en Samoa (73,2%) y Nauru (65,6%; cuadro 2 ).

      La Tabla 3 resume los efectos de descomposición de las prevalencias anticonceptivas a nivel de país. Nuestra estimación sugiere que el aumento en el uso de anticonceptivos evitó alrededor de 77 400 muertes maternas a nivel mundial en 2023 (alrededor del 24%). El uso de anticonceptivos aumentó predominantemente en países con alta mortalidad materna, lo que condujo a dicho efecto. En la India, las tasas de prevalencia anticonceptiva entre todas las mujeres aumentaron del 38,6% al 50,3% entre 2000 y 2023, lo que evitó 16 464 muertes maternas (46,8%) en 2023. Nigeria, que tuvo el mayor número de muertes maternas a nivel mundial (74 559) en 2023, tuvo un aumento modesto en las tasas de prevalencia anticonceptiva para todas las mujeres del 13,0% al 18,9% entre 2000 y 2023; el país evitó 16 697 muertes maternas (18,3%).

       RCP 2000RCP 2023TFG 2023TFG esperada con RCP de 2000 en 2023 *Cifras de muertes maternas 2023Muertes maternas esperadas con CPR de 2000Número de muertes maternas evitadas gracias al cambio de la RCP% de reducción en las muertes maternas debido al cambio de anticonceptivos entre 2000 y 2023
      Afganistán7·319·1141219764611 896425035,7%
      Albania45·446·338322200%
      Argelia34·233·07362566484−82−17,0%
      Angola9·617·01531832531303650616,6%
      Antigua y Barbuda32·840·440590100%
      Argentina47·657·940551672316327,4%
      Armenia36·137·041407700%
      Australia56·557·944457700%
      Austria58·265·834385510%
      Azerbaiyán32·034·441572231925,8%
      Baréin31·937·0529336340,0%
      Bangladés41·052·66610740176465244837,8%
      Barbados42·349·842491100%
      Bielorrusia48·651·727271100%
      Bélgica54·860·535364400%
      Belice36·842·85911359544,4%
      Benín16·918·5134145247726892117,8%
      Bután19·739·443118513866,7%
      Bolivia34·844·37410038151313225,7%
      Bosnia y Herzegovina37·838·432302100%
      Botsuana45·157·684101951151916,7%
      Brasil59·766·642581741241867728·0%
      Bulgaria69·065·938333300%
      Burkina Faso11·231·21231831762261585432·6%
      Burundi9·420·31361711807227146420·4%
      Cabo Verde37·344·1448335250·0%
      Cambodia16·142·57313149789840144·6%
      Cameroon25·123·913012724722422−50−2%
      Canada70·772·63538424646·7%
      Central African Republic17·320·71901911652166190·5%
      Chad3·97·417721661237444132117·7%
      Chile44·265·2315117281135·7%
      China67·767·2232214461349−98−7·2%
      Colombia52·363·0457141965823936·2%
      Comoros16·511·91091304452815·4%
      Congo (Brazzaville)36·041·9119129457496407·9%
      Cook Islands46·248·249710000%
      Costa Rica50·454·535561320736·8%
      Côte d’Ivoire19·528·012517735795046146829·1%
      Croatia50·546·234331100%
      Cuba62·463·23434333410%
      Czech Republic59·663·434312200%
      Democratic Republic of the Congo19·226·317518118 66119 3627023·6%
      Denmark64·262·739392200%
      Djibouti5·015·26914239794050·6%
      Dominica36·747·440800100%
      Dominican Republic48·856·463812533247121·9%
      Ecuador39·953·451841502469639·2%
      Egypt36·741·277914084827415·2%
      El Salvador42·550·8519239703143·5%
      Equatorial Guinea11·418·2122167951293426·4%
      Eritrea5·78·510815628941512730·4%
      Estonia52·963·033301000%
      Eswatini29·646·68411235471223·9%
      Ethiopia5·426·7120192800312 782477837·4%
      Fiji24·925·062625500%
      Finland73·578·733383400%
      France64·266·73941474822·1%
      Gabon33·024·910510616016221·2%
      Georgia23·431·644459900%
      Germany58·854·83736262600%
      Ghana18·629·69614420833116103333·1%
      Greece48·150·230334400%
      Grenada32·244·141791110%
      Guatemala26·241·87113135364829445·4%
      Guinea7·614·31311682409309768822·2%
      Guinea-Bissau9·831·811116632749016333·1%
      Guyana26·728·27178131417·7%
      Haiti18·428·876115846127743133·7%
      Honduras39·349·8751211091776738·1%
      Hungary50·149·43434101000%
      India38·650·35610518 68735 15116 46446·8%
      Indonesia38·937·9555362986047−250−4·1%
      Iran50·357·1447418631412840·9%
      Iraq25·438·095126765101625124·7%
      Ireland64·664·938382200%
      Israel41·139·873704400%
      Italy53·259·02730252727·4%
      Jamaica38·035·937304334−9−23·5%
      Japan44·750·627342330620·7%
      Jordan32·433·17479737755·2%
      Kazakhstan45·342·976693935−4−8·6%
      Kenya28·646·19715822343615138138·2%
      Kiribati29·523·5921073300%
      Kuwait29·835·5407848442·9%
      Kyrgyzstan34·325·87885636857·4%
      Laos20·939·07313618334015746·0%
      Latvia58·258·231313300%
      Lebanon34·032·558691417312·5%
      Lesotho27·249·6831062663397221·3%
      Liberia12·027·51181731068155849131·5%
      Libya21·016·3587774982424·5%
      Lithuania45·747·030282100%
      Madagascar18·840·712216844606130167027·2%
      Malawi23·349·21151621490209660628·9%
      Malaysia32·029·543741151978241·6%
      Maldives27·116·547722310%
      Mali8·218·71692003495412863415·3%
      Malta47·653·231430000%
      Marshall Islands32·138·9801301210%
      Mauritania5·511·113415565976510713·9%
      Mauritius46·736·23259814642·9%
      Mexico47·152·95271858117932127·2%
      Moldova50·748·540426600%
      Mongolia44·141·370562621−5−23·8%
      Montenegro37·822·643470000%
      Morocco36·940·959714395248416·1%
      Mozambique11·426·51471651250139914810·6%
      Myanmar20·134·357821669240373430·6%
      Namibia38·452·9941141071292217·2%
      Nauru26·731·498971100%
      Nepal27·442·062115816151570046·1%
      Netherlands62·463·137377700%
      New Zealand61·064·044504510%
      Nicaragua43·158·965102801264636·0%
      Niger8·411·7182194383940922536·2%
      Nigeria13·018·913015974 55991 25616 69718·3%
      North Korea50·860·947612292997123·4%
      North Macedonia44·343·735370000%
      Norway69·867·936351100%
      Occupied Palestinian territory33·239·310015124361231·4%
      Oman17·521·2751061115426·7%
      Pakistan17·026·010614610 66914 664399427·2%
      Palau25·028·544650000%
      Panama42·346·857762635925·7%
      Papua New Guinea20·628·38812948271022832·2%
      Paraguay44·157·670100801133329·5%
      Peru43·853·6548327842614934·7%
      Philippines32·134·355731541206152025·2%
      Poland49·754·331305500%
      Portugal59·058·03432131200%
      Puerto Rico50·751·523262200%
      Qatar26·832·65210212150·0%
      Romania51·353·43839212210%
      Russia47·849·73330122111−11−10%
      Rwanda8·038·8102167908147756938·5%
      Saint Kitts and Nevis35·847·038660100%
      Saint Lucia38·147·93782121100%
      Saint Vincent and the Grenadines40·747·846741100%
      Samoa16·113·81041056600%
      São Tomé and Príncipe22·337·610615157228,6%
      Arabia Saudita15·222·26710240612033,3%
      Senegal9·119·81111521263172746426,9%
      Serbia52·147·035336600%
      Sierra Leona7·228·1114181915145353737,0%
      Singapur37·232·6273934125·0%
      Eslovaquia55·455·136352200%
      Eslovenia51·149·336311100%
      Islas Salomón23·223·6101104262710%
      Somalia5·57·1182199443748584218,6%
      Sudáfrica50·050·9626513951466714,8%
      Corea del Sur53·150·8171296−3−33,3%
      Sudán del Sur3·66·610619622714185191445,7%
      España58·263·228289900%
      Sri Lanka43·745·35054596456,2%
      Sudán5·511·212717743015996169528,3%
      Surinam29·934·06283912325·0%
      Suecia59·758·638374400%
      Suiza72·772·837385500%
      Siria28·134·2751141061615534,2%
      Tayikistán23·722·99599383912,6%
      Tanzania20·931·6138152647271536819,5%
      Tailandia49·041·429342042383414,3%
      Las Bahamas35·344·2366636333,3%
      Gambia11·814·31181342913314011,8%
      Timor Oriental12·219·48010759782024,4%
      Ir18·724·51201511011127025920,3%
      Tonga17·4c18·183912200%
      Trinidad y Tobago27·131·03747911220·0%
      Túnez33·430·748326040−20−47,5%
      Turquía45·643·14336157133−24−17,3%
      Turkmenistán33·736·0769078112,5%
      Tuvalu20·819·695950000%
      Uganda17·839·513719629174183126630,3%
      Ucrania55·253·12121323200%
      Emiratos Árabes Unidos21·636·03910437457,1%
      Reino Unido74·570·840375754−3−5,7%
      EE.UU62·760·44244608634263,9%
      Uruguay51·556·9375658328,6%
      Uzbekistán46·247·297102250263135·0%
      Vanuatu25·337·6108136911218,2%
      Venezuela45·654·05575968132435626,9%
      Vietnam49·358·0486966194528430,0%
      Yemen13·530·01352091642253188835,1%
      Zambia21·637·512416258676517923,3%
      Zimbabue38·050·61091221777197820110,2%

      Tabla 3Distribución porcentual de la contribución del uso de anticonceptivos a la disminución de la fecundidad a nivel mundial y regional (con datos aportados por la OMS), 2000-2023CPR=tasa de prevalencia de anticonceptivos. TFG=tasa general de fertilidad.*Estimado a partir del modelo de coeficiente aleatorio.

      Discusión

      Este estudio evaluó el impacto de la mejora en la atención médica materna, la reducción de la fecundidad y el aumento del uso de anticonceptivos en la reducción de la mortalidad materna entre 2000 y 2023 en 195 países y territorios. Se empleó un método sencillo de análisis de descomposición para determinar directamente la contribución atribuible de dos determinantes directos de la mortalidad materna, la atención materna y la reducción de la fecundidad, a partir de la base de datos de mortalidad materna de la OMS/MMEIG, fácilmente disponible. Este estudio también mostró una reducción de la mortalidad materna desde diferentes perspectivas. Por ejemplo, la estimación de la OMS/MMEIG en África subsahariana mostró que el número de muertes maternas disminuyó de 205 400 en 2000 a 182 000 en 2023, una reducción del 11,4 %. Durante el mismo período, las muertes maternas a nivel mundial se redujeron en un 41,3 %, de 443 000 a 260 000. 1 Esto da la percepción de que la reducción de la mortalidad materna en África subsahariana fue lenta. Sin embargo, la tasa de mortalidad materna en África subsahariana se redujo en un 56 % durante este período, que es la misma tasa que a nivel mundial. Las reducciones de la tasa de mortalidad materna fueron casi similares, pero sustancialmente menores que la reducción de la tasa de mortalidad materna. Este estudio tiene algunas limitaciones. Las mediciones directas de muertes maternas en países en desarrollo son notoriamente deficientes debido a los débiles sistemas de registro civil y la clasificación errónea de las muertes relacionadas con el embarazo. Las bases de datos disponibles de mortalidad materna se derivan de estimaciones basadas en modelos. Estas estimaciones se basan en supuestos sobre las distribuciones de datos, la calidad, la imputación de datos faltantes y las covariables relevantes. Las estimaciones de mortalidad materna de la OMS/MMEIG tienen altos niveles de incertidumbre, en particular para los países de ingresos bajos y medianos. 24 La incertidumbre en los errores en dichas estimaciones también es probable que afecte nuestros resultados. Los datos compilados disponibles sobre las tasas de prevalencia de anticonceptivos y la TFG también se derivan de estimaciones de modelos, que a su vez están sujetas a diferentes niveles de precisión y es probable que influyan en la precisión de nuestros resultados. En general, las estimaciones que se modelan están sujetas de manera similar a una gran incertidumbre. Nuestros resultados sugieren que el 61,2% de la reducción de la mortalidad materna a nivel mundial entre 2000 y 2023 se atribuye a la mejora de la atención materna y el 38,8% a la reducción de la fertilidad. Las principales causas de mortalidad materna son hemorragias, trastornos hipertensivos, sepsis, parto obstruido y complicaciones derivadas de abortos inseguros, todas las cuales requieren atención obstétrica básica y de emergencia para prevenir la muerte. Brindar acceso universal a servicios de salud materna de calidad y garantizar la atención calificada durante el parto son estrategias de acción clave iniciadas por el programa Maternidad Segura, que ha desempeñado un papel fundamental en la reducción de la mortalidad materna a nivel mundial. Los datos recopilados por MMEIG sugieren que la atención calificada durante el parto aumentó del 60,8% en 2000 al 86,0% en 2023. Sin embargo, en muchos países con alta mortalidad materna, una gran proporción de mujeres dan a luz en el hogar y el progreso en la mejora de la atención del parto por parte de parteras calificadas ha sido lento, lo que dificulta la reducción de la mortalidad materna 

      .Aunque el número de mujeres aumentó casi un 28,6% entre 2000 y 2023, el número de nacimientos disminuyó aproximadamente un 2,6% durante el período debido a las reducciones de la TFG. 27 La disminución de la fertilidad reduce las proporciones de nacimientos de alto riesgo de mujeres demasiado jóvenes, de alta paridad y con intervalos cortos entre nacimientos. Este estudio muestra que alrededor de dos quintos de la reducción de la mortalidad materna a nivel mundial fue atribuible a la disminución de la tasa de fertilidad. Hay al menos cuatro vías causales a través de las cuales la disminución de la fertilidad reduce directamente el número de muertes maternas: reducir la exposición de las mujeres a la incidencia de embarazos; reducir la vulnerabilidad a abortos inseguros; retrasar los primeros nacimientos en mujeres jóvenes cuando el desarrollo pélvico es prematuro; y reducir los riesgos de fragilidad por alta paridad y embarazos poco espaciados. Cada año, casi 73 millones de mujeres se someten a abortos para interrumpir embarazos no deseados y alrededor del 8-14% de las muertes maternas se deben a complicaciones del aborto. 6,28,29 La reducción de embarazos no deseados mediante la reducción de la fertilidad con el uso de anticonceptivos y el aborto seguro contribuye directa e indirectamente a reducir la mortalidad materna. Demostramos que un aumento en la tasa de uso de anticonceptivos entre 2000 y 2023 ha evitado 77 400 muertes maternas adicionales solo en 2023 mediante la reducción de la fertilidad. Las tasas de prevalencia de anticonceptivos aumentaron muy modestamente entre 2000 y 2023 en los países del África subsahariana, donde la mortalidad materna es alta, lo que también sugiere el alcance potencial de reducir las muertes maternas con programas ampliados de planificación familiar. India evitó alrededor del 47% de las muertes maternas en 2023 con el aumento de sus tasas de prevalencia de anticonceptivos. Mejorar el acceso al aborto más seguro también es fundamental para reducir la mortalidad materna. Nuestros resultados mostraron una gran contribución de la reducción de la fertilidad en la disminución de las muertes maternas, más allá de la contribución del uso de anticonceptivos, lo que podría implicar que el acceso de las mujeres a servicios de aborto más seguros también ha mejorado a nivel mundial. Una mayor disponibilidad de misoprostol y de medicamentos abortivos podría haber facilitado aún más el acceso de las mujeres a opciones de aborto más seguras y convenientes. Desde principios de la década de 1990, la financiación de los programas de planificación familiar en los países en desarrollo se ha reducido drásticamente, en parte debido a la canalización de fondos para abordar los desafíos de la epidemia del VIH. Durante este período, la tasa de uso de anticonceptivos aumentó modestamente, del 55% al ​​64% para las personas casadas o en unión. 17 Se deben realizar esfuerzos concertados para apoyar y mejorar los niveles de uso de anticonceptivos en los países de bajos ingresos, donde el uso de anticonceptivos es bajo, especialmente en el África subsahariana. Entre los 186 países donde se disponía de datos sobre la tasa de prevalencia de anticonceptivos, 50 países tenían un valor de tasa de prevalencia de anticonceptivos para todas las mujeres inferior al 30%. Las tasas de fertilidad no deseada también eran muy altas en los países con baja tasa de prevalencia de anticonceptivos. Las mujeres se ven expuestas repetida e innecesariamente a complicaciones del embarazo potencialmente mortales y, por lo tanto, siguen siendo vulnerables a los riesgos de mortalidad y morbilidad durante sus años reproductivos en estos países desfavorecidos. Algunas mujeres agravan estos riesgos al recurrir a abortos inseguros para evitar partos no deseados, lo cual puede prevenirse en parte con acceso a métodos anticonceptivos eficaces para gestionar los embarazos no planificados mediante el espaciamiento y la limitación de los nacimientos. Actualmente, los países con las tasas de mortalidad materna más altas son también aquellos con tasas de prevalencia de anticonceptivos bajas.Los programas de atención a la maternidad, con el lanzamiento de la Iniciativa de Maternidad Segura en 1987, identificaron las siguientes cuatro estrategias fundamentales, comúnmente conocidas como los cuatro pilares de la maternidad segura, para reducir la mortalidad materna en los países en desarrollo: atención prenatal, parto seguro, atención posnatal y planificación familiar. Sin embargo, las intervenciones de planificación familiar a menudo no están estrechamente integradas con la atención a la maternidad. Hacemos un llamado enérgico a la integración universal de los programas de planificación familiar con la atención de la salud materna. La Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID) ha contribuido significativamente a financiar programas de atención a la salud materna y planificación familiar a nivel mundial. Sin embargo, el reciente desmantelamiento de USAID y la pérdida de financiación probablemente pongan en peligro el progreso en el logro de los objetivos del ODS-3. La aplicación renovada de políticas hacia las restricciones al aborto probablemente afecte aún más el progreso. Se necesitan esfuerzos concertados y revitalizados para impulsar los programas de atención a la maternidad y planificación familiar a nivel mundial para eliminar todas las muertes maternas prevenibles.

      Telemedicina en Decisiones Quirúrgicas: Avances y Retos

      Estoy generando en el blog una serie, en una nueva categoría telemedicina, telesalud, medicina con atención a distancia, relacionado con otras publicaciones generadas, como la realización de estudios prequirúrgicos, en el fin de impulsar una visita prequirúrgica con los anestesiólogos y con internistas, bajo la forma de telemedicina, con la posibilidad de vincularse con una encuesta que se vuelque en la historia clínica digital de la institución, el envío del consentimiento informado, la grabación de la misma para dejar constancia del intercambio de información. Espero que les atraiga, que puedan pensar junto con el blog esta forma de atención para mejorar la seguridad de los pacientes en la cirugía, y ahorrar costos. Que tanta falta nos hacen.

      Surgical decision-making in the digital age: the role of telemedicine – a narrative review

      Parveen, Shehla MBBSa; Amjad, Maryam MBBSa; Rauf, Sameer Abdul MBBSa; Arbab, Shahdil MBBSa; Jamalvi, Syed Abdan MBBSa; Saleem, Shah Emaad-Ur-Rehman MBBSa; Ali, Syed Khizar MBBSa; Bai, Jaiwanti MBBSa; Mustansir, Maria MBBSa; Danish, Fnu MBBSb; Khalil, Muhammad Asif MBBSc; Haque, Md Ariful MBBS, MD, MPHd,e,f

      Telemedicina: contexto histórico y avances tecnológicos

      El auge de la tecnología digital en la atención médica es emocionante y, al mismo tiempo, un desafío ético. La mejora de la eficiencia y la fiabilidad conlleva la posible pérdida de la conexión personal entre pacientes y médicos. Es fundamental equilibrar el uso de la tecnología manteniendo el contacto humano. La privacidad es una preocupación crucial en las soluciones de salud digital, lo que plantea interrogantes sobre la seguridad de los datos y quién controla la información del paciente. Además, la integración de la inteligencia artificial (IA) y el aprendizaje automático en la atención médica mejora las capacidades, pero plantea interrogantes sobre la equidad y la transparencia 12 ] .

      En el siglo XIX, importantes innovaciones médicas transformaron la atención médica. La invención del estetoscopio por René Laennec en 1816 permitió a los médicos escuchar los sonidos internos del cuerpo, mejorando significativamente la precisión diagnóstica. El desarrollo de la anestesia a mediados de siglo revolucionó la cirugía al permitir procedimientos indoloros, posibilitando operaciones más complejas. El descubrimiento de los rayos X por Wilhelm Conrad Roentgen en 1895 proporcionó una forma de visualizar las estructuras internas de forma no invasiva, lo que facilitó la detección de fracturas, tumores y otras afecciones sin cirugía. Los avances en microscopía durante este período también profundizaron la comprensión de las enfermedades 13 ] .

      La telemedicina transforma la atención médica mediante el uso de tecnologías de salud digital para abordar los desafíos en nefrología. Estas innovaciones buscan mejorar los resultados de los pacientes al optimizar la eliminación de toxinas y empoderarlos. La diálisis domiciliaria y la telediálisis son ejemplos de cómo los pacientes pueden gestionar su salud de forma más independiente 14 ] . Para los pacientes con insuficiencia cardíaca, la telemedicina ofrece métodos no invasivos como consultas telefónicas, visitas virtuales y monitoreo remoto de signos vitales. Los procedimientos más invasivos, como el uso de catéteres especializados como el catéter de arteria pulmonar, amplían aún más las capacidades de la telemedicina en el manejo de pacientes 15 ] . La Tabla 1 proporciona una descripción general de la progresión de la telemedicina, mostrando avances significativos en varias eras.

      El papel de la telemedicina en la toma de decisiones quirúrgicas

      La telecirugía y la telerrobótica integran la comunicación por video pre y posoperatoria y brindan atención quirúrgica a pacientes en ubicaciones remotas. Estas tecnologías también facilitan el intercambio de conocimientos con los especialistas para mejorar la atención al paciente y capacitar a los futuros cirujanos 18 ] .

      En la atención quirúrgica, las tecnologías de telemedicina se emplean para consultas preoperatorias y posoperatorias, monitorización, teleconferencias y formación quirúrgica internacional 19 ] . Una telemedicina eficaz mejora el acceso a la atención médica, especialmente en zonas remotas. Laferriere et al. describen un modelo de «centro y radio», donde un hospital central especializado (el centro) se conecta con centros médicos regionales (los radios) mediante servicios de telemedicina 20 ] .

      Un cirujano laparoscópico experto puede realizar procedimientos complejos con guía remota utilizando un sistema teleoperatorio. En seis casos laparoscópicos, el sistema de telepresencia laparoscópica permitió consultas telequirúrgicas exitosas. Estos casos complejos, que usualmente requerían la presencia de un especialista, fueron manejados completamente por un cirujano laparoscópico experto con guía remota de un cirujano urológico pediátrico o reconstructivo 21 ] . Según Bullard et al , las imágenes de tomografías computarizadas tomadas con teléfonos móviles permitieron a los neurocirujanos tomar decisiones sobre los pacientes, reduciendo las transferencias de pacientes desde los hospitales remitentes en un 30%–50% 22 ] . Un nuevo proyecto ortopédico ha creado un enlace de videoconferencia entre el hospital universitario y un centro médico de distrito a 155 millas de distancia, donde los pacientes ambulatorios y posoperatorios son examinados por una enfermera ortopédica de distrito supervisada por un consultor ortopédico en el hospital universitario 23 ] .

      La telesalud ofrece un enfoque novedoso para el manejo de pacientes, particularmente aquellos con enfermedades crónicas, a través de consultas remotas, educación y seguimientos. Este enfoque tiene como objetivo mejorar el acceso, empoderar a los pacientes y alentar cambios positivos en el estilo de vida, previniendo y reduciendo así las complicaciones relacionadas con la hipertensión 24 ] . La telegestión de pacientes con insuficiencia cardíaca es un enfoque prometedor. Las plataformas tecnológicas avanzadas para la gestión de la salud electrónica en los hogares de los pacientes incluyen la teleasistencia, la monitorización domiciliaria de dispositivos electrónicos cardiovasculares implantables, la monitorización remota de dispositivos hemodinámicos y la telerrehabilitación, lo que garantiza un manejo óptimo a largo plazo para los pacientes con insuficiencia cardíaca 25 ] . En pacientes adultos con SAOS, la telemedicina es beneficiosa para las consultas y el diagnóstico, que se logra a través de registros remotos de la saturación de oxígeno y otros parámetros mediante poligrafía respiratoria o polisomnografía telemonitoreadas. Además, la monitorización remota puede rastrear el progreso del paciente y garantizar la adherencia a los tratamientos diarios, como la presión positiva continua en las vías respiratorias (CPAP) 26 ] .

      Los métodos de telemedicina incluyen (1) videoconferencia para comunicación en tiempo real o sincrónica entre un médico y un paciente en diferentes ubicaciones y (2) correo electrónico para consultas asincrónicas o de almacenamiento y reenvío, lo que permite al médico revisar la información del paciente en un momento conveniente sin que el paciente esté presente 27 ] . La telemonitorización implica el seguimiento remoto de los signos vitales informados por los pacientes, los datos de dispositivos portátiles, los dispositivos electrónicos cardíacos implantables y la monitorización hemodinámica remota invasiva 28 ] . Las tecnologías de IA prominentes, como el aprendizaje automático (ML) y el aprendizaje profundo, han influido significativamente en el diagnóstico, la monitorización de pacientes, el descubrimiento de fármacos y la telemedicina. Se han logrado avances en la detección de enfermedades y la intervención temprana mediante algoritmos generados por IA en sistemas de apoyo a la toma de decisiones clínicas y modelos de predicción de enfermedades. La telemedicina respaldada por IA ha establecido un estándar para brindar atención médica de forma remota y gestionar el seguimiento de los pacientes.

      Además, las aplicaciones impulsadas por IA y los dispositivos portátiles permiten la monitorización continua de los signos vitales en entornos ambulatorios 29 ] . Las investigaciones en telemedicina han incorporado varios instrumentos médicos conocidos como periféricos de telemedicina, como estetoscopios electrónicos, teleoftalmoscopios y videootoscopios 30 ] . La telemedicina ofrece la ventaja de la atención remota al paciente y el acceso rápido a opiniones de expertos y educación mediante el intercambio de datos e imágenes almacenados (método de almacenamiento y reenvío) o en tiempo real 31 ] . Las tecnologías accesibles para pacientes y proveedores incluyen dispositivos portátiles y aplicaciones de salud móviles para la detección de fiebres y encefalopatías, flujos de trabajo basados ​​en evaluaciones electrónicas de resultados informados por el paciente para el manejo de los síntomas, algoritmos de aprendizaje automático para predecir el CRS emergente en tiempo real, sistemas de apoyo a la toma de decisiones clínicas para el manejo de la toxicidad y coaching digital para los esfuerzos generales de bienestar 32 , 33 ] . La telemedicina ha demostrado conocimientos valiosos sobre la atención a distancia, especialmente durante la pandemia de COVID-19, al respaldar la continuidad de la atención para los residentes de hogares de ancianos. Los especialistas remotos percibieron que esto mejoraba la gestión oportuna in situ, mejorando así la calidad de la atención. Los profesionales de la salud en áreas multidisciplinarias ofrecieron a los residentes una amplia gama de servicios de telemedicina y promovieron la colaboración interprofesional entre la atención aguda y la atención a largo plazo 34 ] .

      El creciente número de adultos mayores que necesitan atención, la mayor demanda de servicios de atención y la escasez de profesionales sanitarios constituyen importantes desafíos sociales. En estas situaciones, la telemedicina parece prometedora, especialmente para brindar apoyo rápido en casos médicos agudos. Sin embargo, además del potencial médico y técnico, la aceptabilidad y la usabilidad de las consultas telemédicas son cruciales para su implementación y aceptación sostenibles, ya que facilitan la colaboración entre los profesionales sanitarios 35 ] . Los servicios colaborativos de telecardiología pueden evitar muchas evacuaciones y tratar los casos localmente con soporte técnico remoto. Este servicio internacional de telemedicina ha permitido evacuaciones más eficientes, reducido los gastos de viaje y alojamiento, y mejorado el sistema de salud 36 ] .

      La telemedicina está creciendo rápidamente en la prestación de servicios de atención médica. Facilita la comunicación entre pacientes y proveedores para medir, registrar y rastrear la presión arterial, y educar y capacitar a los pacientes en su manejo 37 ] . Los servicios hospitalarios para pacientes con insuficiencia cardíaca descompensada son costosos, complejos de planificar y no son consistentemente efectivos. Los programas de telemedicina para la insuficiencia cardíaca pueden mejorar la calidad de la atención. La telemonitorización educativa en el hogar de pacientes con insuficiencia cardíaca después de la hospitalización proporciona beneficios clínicos a largo plazo en términos de rehospitalización y muerte en entornos del mundo real, dependiendo del nivel de uso del programa por parte del paciente. Se espera que estos beneficios afecten significativamente la carga de la enfermedad 38 ] . Un estudio de Bilgrami et al evaluó los cambios en la activación del paciente y la autoeficacia general a través de la telemedicina para la EII. La monitorización remota no mejoró la autoeficacia ni la activación del paciente en comparación con la atención de rutina 39 ] .

      Tecnologías de telemedicina

      Los sistemas de salud innovaron a nivel mundial durante la pandemia de COVID-19, reduciendo al mismo tiempo las visitas a centros de atención secundaria y terciaria. Utilizaron con éxito innovaciones como Accurx, AlldayDr, Attend Anywhere, Doctify, LIVI Connect, NYE Health, Q Health, Refero y Visiba Care para videollamadas y mensajería entre pacientes y profesionales sanitarios en consultas remotas 40 ] . Este método se limita a los países desarrollados y se extiende a países en desarrollo como Bangladesh, que están adoptando las consultas remotas. Por ejemplo, la “On Cloud Healthcare Clinic” permite la prestación de servicios de salud en zonas rurales y remotas 41 ] .

      La telepatología permite a un patólogo remoto ver imágenes de muestras de tejido. Primero, las muestras de tejido se transforman en imágenes de alta resolución y luego se envían al patólogo. Se utiliza software especializado para el análisis y el diagnóstico, lo que facilita las evaluaciones y consultas colaborativas. Además, la telepatología contribuye a la educación y la capacitación al permitir la enseñanza remota y las sesiones de aprendizaje interactivas 42 ] . La teleimagen permite a los equipos de trasplante ver imágenes de órganos de donantes. Las imágenes radiológicas se cargan en un servidor, lo que permite a los equipos de trasplante un acceso temprano a estas imágenes, lo que ayuda en su toma de decisiones. La iniciativa «Cristal Images» del Ministerio de Salud francés emplea la teleimagen para mejorar la efectividad y la eficiencia de los trasplantes de órganos 43 ] . La telerradiología también es parte de la teleimagen, donde se utiliza la transferencia digital de imágenes radiográficas para la interpretación a distancia. Es un método más rápido y confiable en condiciones de emergencia, consultas y tratamientos radiológicos en lugares rurales o aislados. Esta tecnología mejora significativamente la calidad y accesibilidad de los servicios de radiología, siguiendo estándares como los Sistemas de Archivo y Comunicación de Imágenes (PACS) y las Imágenes Digitales y Comunicaciones en Medicina (DICOM) 44 ] .

      Muchos dispositivos y tecnologías se utilizan en la monitorización remota de pacientes en tiempo real (RPM) para monitorizar la salud de los pacientes. La tecnología IoT (Internet de las cosas) es fundamental, ya que monitoriza continuamente signos vitales como la presión arterial, la temperatura y otros datos cruciales de salud. Esta monitorización continua notifica a los cuidadores sobre cualquier problema, lo que resulta especialmente útil para el cuidado posoperatorio y de ancianos 45 ] . Los dispositivos portátiles e implantados que monitorizan las señales fisiológicas también son cruciales en las tecnologías RPM. Los ejemplos incluyen el «sistema V-patch» y «Toumaz SensiumTM». Otro avance significativo es la «Red de área corporal» (BAN), una red inalámbrica que recopila signos vitales de sensores implantados en el cuerpo o dentro de él y envía información a los proveedores de atención médica 46 ] . Los desfibriladores cardioversores implantables (ICD) y los marcapasos son ejemplos de dispositivos BAN que tratan arritmias potencialmente mortales y conservan datos de diagnóstico sobre la salud cardíaca 47 ] . Durante la pandemia de COVID-19, el “sensor de oído Cosinuss” rastreó a pacientes en cuarentena domiciliaria, utilizando fotopletismografía (PPG) para monitorear la temperatura, la saturación de oxígeno, la frecuencia cardíaca y la frecuencia respiratoria 48 ] . Las aplicaciones móviles innovadoras han transformado los teléfonos inteligentes en herramientas esenciales para RPM. Estas aplicaciones son parte de “Sistemas Médicos Ciberfísicos” (MCPS), que integran procesos físicos con comunicación y tecnología para el cuidado del paciente. Por ejemplo, los pastilleros con Bluetooth ayudan a administrar los horarios de medicación de manera efectiva. El sistema “TeleCARE”, que presenta una aplicación móvil para el sistema operativo Android y dispositivos portátiles que usan “Android Wear”, integra la tecnología Google Now en un reloj inteligente. Este sistema admite sensores corporales como monitores de frecuencia cardíaca, que se encuentran comúnmente en relojes basados ​​en Android. La aplicación móvil “TeleCARE” también utiliza los sensores integrados del teléfono para medir varios parámetros relacionados con la salud, como la frecuencia cardíaca y las funciones del podómetro 49 ] .

      El campo médico ha adoptado la realidad virtual y aumentada (RV/RA) para entrenar y simular procedimientos complejos como la ecografía en el punto de atención (POCUS). La captura de realidad mixta (MRC) en Microsoft HoloLens permite a los alumnos ver los movimientos naturales de las manos de sus mentores durante la capacitación médica virtual 50 ] . Los dispositivos montados comerciales (HMD) proyectan RA en el campo de visión del alumno, accesible tanto para usuarios locales como remotos a través de dispositivos como teléfonos inteligentes, tabletas o monitores. Estas tecnologías se extienden a la teleultrasonido, lo que permite a los consultores remotos examinar imágenes de ultrasonido en vivo y brindar instrucciones en tiempo real. Los dispositivos como Google Glass permiten a los médicos ver lo que ven los paramédicos, y los cirujanos pueden supervisar virtualmente la herida de un paciente, brindando instrucciones 51 ] . Además de la RA, la RV es esencial para capacitar al personal médico en unidades de cuidados intensivos (UCI), donde practican habilidades como la RCP, el cuidado de la traqueotomía, la broncoscopia y la oxigenación por membrana extracorpórea (ECMO). La tecnología AR proporciona a los cirujanos pantallas de información crítica, ayuda en la planificación previa al procedimiento y superpone elementos visuales y datos para su ejecución, ofreciendo datos e imágenes en tiempo real para aumentar la confianza del proveedor en los procedimientos de la UCI. La VR también beneficia a los pacientes al proporcionar distracción, experiencias de relajación, comodidad durante los procedimientos, manejo del dolor y el estrés y ayudar a dormir. Los juegos de VR mejoran las habilidades cognitivas y motoras 52 ] . La telerrehabilitación utiliza plataformas de Realidad Mixta (RM) para la atención posclínica remota, la rehabilitación y la recuperación (p. ej., accidente cerebrovascular, parkinsonismo, esclerosis múltiple), lo que aumenta la motivación del paciente y permite la atención domiciliaria. Las tecnologías VR y AR facilitan la teleconsulta, la evaluación remota, las rondas clínicas y la atención quirúrgica, mejorando la comodidad y reduciendo la exposición del personal al tiempo que promueven la toma de decisiones compartida en escenarios como la evaluación de accidente cerebrovascular agudo, las rondas de sala de COVID-19, los traumatismos, la planificación prequirúrgica y la navegación intraoperatoria 53 ] .

      La telesalud está evolucionando con IA y ML, ofreciendo una mejor calidad y rendimiento. Los sistemas de IA detectan e identifican problemas rápidamente, mejorando la eficiencia. También ayudan en el historial y diagnóstico del paciente, ayudando a los médicos a captar detalles críticos. La IA simula la progresión de la enfermedad y evalúa el riesgo de cáncer, facilitando interacciones no intrusivas entre humanos a través de controles de salud, respuesta a preguntas, alertas y recordatorios. El análisis de datos impulsado por IA en telesalud ayuda a la monitorización remota de pacientes al marcar síntomas preventivos de afecciones como la exacerbación de la EPOC 54 ] . En los sistemas de triaje de emergencia (E-triage), ML toma decisiones precisas en condiciones de recursos limitados 55 ] . La IA y ML impactan en la anestesia al mejorar la precisión de la atención perioperatoria y avanzar hacia la medicina personalizada. Estas tecnologías respaldan la monitorización remota de pacientes, haciendo que la atención médica futura sea más accesible a menores costos y mejorando la eficiencia en las etapas de la atención perioperatoria, desde la planificación prequirúrgica hasta el manejo posoperatorio 56 ] . El aprendizaje automático utiliza datos del paciente, como información genética, historial clínico o estilo de vida, para estrategias de tratamiento personalizadas, análisis predictivos para pronosticar respuestas al tratamiento y el descubrimiento de biomarcadores guiado por aprendizaje automático para una toma de decisiones precisa 57 ] . En emergencias y para enfermedades que requieren un diagnóstico rápido y preciso, la IA procesa una gran cantidad de datos médicos, identifica patrones y detecta anomalías que los métodos tradicionales pasan por alto 58 ] .

      Beneficios de la telemedicina en la toma de decisiones quirúrgicas

      Es una tendencia mundial que la atención especializada se limite a áreas centralizadas, lo que reduce su alcance para quienes viven fuera de dichas áreas. La telemedicina rompe las barreras geográficas, permitiendo que los pacientes en zonas remotas o desatendidas accedan a atención médica especializada que de otro modo no estaría disponible, promoviendo así la atención integral. En campos como la oncología quirúrgica, con la ayuda de la telemedicina, los oncólogos cirujanos pueden consultar a distancia con profesionales de la salud e interactuar con pacientes en centros locales que carecen de estas áreas de especialización. Esto permite que los pacientes sigan visitando su centro médico local mientras reciben consulta de un especialista a distancia 59 ] .

      La telemedicina permite a los especialistas interactuar con pacientes y profesionales de la salud en zonas remotas o desatendidas sin atención especializada. Factores como la comodidad, la reducción de desplazamientos, la facilidad para programar citas y el ahorro de tiempo y costos derivados de la reducción de gastos de desplazamiento y estacionamiento 60 ] . Las teleconsultas quirúrgicas implican principalmente el envío de imágenes radiológicas, videos o imágenes clínicas para minimizar los traslados o desplazamientos innecesarios de pacientes, reducir los costos asociados y, en algunos casos, facilitar la toma de decisiones rápida 61 ] .

      Se demostró que los pacientes ahorraron entre 79,6 y 367,2 millas al optar por teleconsultas en lugar de visitas presenciales, lo que equivalió a entre 77,5 y 317 minutos. Esto representó un ahorro monetario de aproximadamente $176. Además, la telemedicina evitó que los pacientes y sus familias tuvieran que ausentarse del trabajo o de otras responsabilidades. Eliminó la necesidad de que los pacientes pasaran una o más noches en un hotel 62 ] .

      En pacientes con enfermedades crónicas en aumento, la colaboración entre atención primaria y secundaria es esencial para el manejo de pacientes quirúrgicos con multimorbilidad y la reducción de errores médicos. Los profesionales de atención primaria necesitan un fácil acceso a la experiencia quirúrgica, mientras que los cirujanos requieren información completa del paciente desde la atención primaria 63 ] . Mediante las telecomunicaciones, los profesionales de la salud pueden compartir fácilmente información del paciente, historiales médicos y resultados de diagnóstico, lo que resulta en una atención más coordinada e integral.

      Los cirujanos que no ejercen en grandes centros médicos académicos con mayor acceso a otros cirujanos pueden beneficiarse de la telemedicina en forma de asesoramiento colaborativo para casos difíciles que pueden mejorar la atención y el manejo del paciente 64 ] .

      En neurooncología quirúrgica, las tasas de conversión a cirugía o radiocirugía son comparables entre las cohortes de telemedicina y las presenciales. La telemedicina ha demostrado ser una herramienta eficaz en la práctica de la neurooncología quirúrgica. Facilita las consultas iniciales con los pacientes, las conversaciones sobre el diagnóstico, la revisión de las imágenes, la obtención del consentimiento informado y la programación de procedimientos cuando es necesario 65 ] .

      La atención posoperatoria en telemedicina puede realizarse con éxito mediante mensajes de texto (SMS), aplicaciones para teléfonos inteligentes, llamadas automatizadas y dispositivos portátiles. La telemedicina en la atención posoperatoria puede utilizarse para seguimientos programados, monitoreo de rutina y gestión de problemas. Puede facilitar el monitoreo rutinario de datos clínicos como el gasto de la ileostomía, la presión arterial y la adherencia a la medicación, el gasto del drenaje quirúrgico y los resultados de la espirometría domiciliaria 66 ] .

      La telemedicina minimiza la necesidad de infraestructura física, reduce los gastos de viaje y disminuye la probabilidad de admisiones y readmisiones hospitalarias innecesarias, lo que genera rentabilidad y eficiencia de recursos en forma de una menor huella de carbono 60 , 62 ] .

      Desafíos y limitaciones

      La telemedicina, que combina la práctica médica con las tecnologías de la información y la comunicación, ha demostrado ser muy eficaz para la atención médica a distancia, especialmente en zonas con acceso limitado a centros de salud. Sin embargo, su implementación suele verse obstaculizada por diversas y complejas preocupaciones éticas y legales 67 ] .

      La privacidad y la seguridad de los datos son consideraciones cruciales en la telemedicina, que requieren técnicas robustas de cifrado y anonimización para proteger los datos de los pacientes. Las prácticas responsables de gestión de datos, como el intercambio descentralizado de datos, son esenciales para garantizar la privacidad del paciente 68 ] .

      La telesalud se desarrolló inicialmente para brindar atención primaria a pacientes desatendidos en zonas rurales. El énfasis en la satisfacción del paciente, la atención eficiente y de calidad, y la reducción de costos ha impulsado su adopción. Sin embargo, las barreras regulatorias, legales y de reembolso han impedido su implementación generalizada . 69 ]

      La adopción generalizada de la telemedicina se ha visto obstaculizada por numerosas barreras, entre ellas la falta de concienciación, los costos de implementación, las ineficiencias, la dificultad para realizar exámenes físicos, los beneficios percibidos limitados, las implicaciones financieras negativas, las preocupaciones sobre la responsabilidad médico-legal y las restricciones regulatorias 70 ] .

      La pandemia de COVID-19 ha impactado significativamente diversos aspectos de la interacción humana, incluyendo los entornos financieros, sanitarios y sociales. Las medidas de distanciamiento social han demostrado ser eficaces para controlar la propagación del virus, lo que ha provocado el cierre de hospitales y la reducción de las consultas clínicas no relacionadas con la COVID-19. Como resultado, se han incentivado y adoptado la telemedicina y las consultas por videomedicina para brindar atención a distancia 71 ] .

      Si bien los exámenes físicos por telemedicina presentan limitaciones, la mayoría de los componentes de un examen físico estándar pueden realizarse a distancia con un enfoque sistemático. Las modificaciones y consideraciones para maximizar el examen a distancia pueden beneficiar a los profesionales de la salud que incorporan la telemedicina en su práctica 72 ] .

      Los factores de éxito de los programas de telemedicina incluyen la sostenibilidad financiera, la facilidad de uso y el aprovechamiento de los recursos existentes. Los desafíos que enfrentan estos programas incluyen una infraestructura tecnológica limitada, limitaciones de financiación y prioridades contradictorias del sistema de salud . 73 , 74 ]

      La pandemia de COVID-19 ha acelerado la adopción de la telemedicina debido a las restricciones sociales. Si bien la telemedicina mejora el acceso a la atención médica para muchas personas, aún existen barreras y desafíos para las personas con discapacidad. Es necesario abordar sistemáticamente las barreras de infraestructura y acceso, los desafíos operativos, las barreras regulatorias, las barreras de comunicación y las barreras legislativas para garantizar un acceso equitativo a la atención médica para esta población vulnerable 75 ] .

      Los determinantes sociales de la salud contribuyen a las disparidades en el acceso a la atención y a resultados inferiores en las poblaciones pediátricas. Se ha demostrado que la telemedicina reduce la brecha entre los profesionales sanitarios y las poblaciones desatendidas, especialmente en zonas rurales. Sin embargo, la pandemia de COVID-19 ha puesto de relieve la necesidad de encontrar soluciones para abordar obstáculos como la falta de acceso a banda ancha, la alfabetización digital, las barreras lingüísticas y los problemas sistémicos del sistema sanitario, a fin de garantizar un acceso equitativo a la telemedicina y prevenir el agravamiento de las disparidades en la atención sanitaria 76 ] .

      Direcciones futuras

      En 2019, la Organización Mundial de la Salud (OMS) desarrolló un marco para incorporar innovaciones y tecnología digitales en la atención médica. Las recomendaciones de la OMS sobre intervenciones digitales en la atención médica enfatizan la evaluación de beneficios, daños, aceptabilidad, viabilidad, utilización de recursos y consideraciones de equidad 77 ] . La telemedicina, que permite a los médicos evaluar a los pacientes de forma remota, ha demostrado potencial para abordar los desafíos de distribución de recursos de atención médica al permitir la prestación de atención a áreas remotas con acceso limitado a médicos y especialistas. También reduce las huellas de carbono de los requisitos de viaje y facilita la atención especializada para pacientes con enfermedades raras. Durante la pandemia de COVID-19, la telemedicina, particularmente en neurooncología, se ha expandido significativamente y ha ganado aceptación entre pacientes y proveedores 78 ] .

      Las intervenciones en el estilo de vida con programas personalizados de autogestión han demostrado resultados positivos en pacientes con diabetes mellitus tipo 2 (DM2). Las intervenciones teleasistidas han dado como resultado reducciones más significativas en los niveles de HbA1c en comparación con la atención estándar, así como mejoras en el autocontrol de la diabetes y el índice de masa corporal 79 ] .

      La telemedicina ha demostrado ser eficaz para las evaluaciones iniciales de pacientes sometidos a cirugía de columna, incluso sin un examen físico presencial. También ha mostrado beneficios en dermatología, permitiendo consultas preoperatorias, consultas intraoperatorias con dermatopatólogos, coordinación de la atención y monitorización posoperatoria 80 , 81 ] .

      A pesar de su importancia, la telemedicina no se ha integrado en los planes de estudio de las facultades de medicina. La incorporación de módulos de telemedicina en la formación médica puede mejorar la confianza de los estudiantes en las habilidades prácticas de la telemedicina y reducir las incertidumbres sobre su uso 82 , 83 ] .

      Los planes de estudio de las facultades de medicina pueden incluir objetivos educativos específicos de telemedicina para dotar a los estudiantes de habilidades clínicas y de telemedicina esenciales. Estos objetivos pueden centrarse en el acceso a la atención, el costo, la rentabilidad, la experiencia del paciente y la experiencia del profesional clínico 84 ] .

      Si bien la telemedicina ha mejorado el acceso a la atención médica y ha demostrado resultados positivos para la salud en diversas afecciones clínicas, se necesita más evidencia sobre los resultados en salud y el ahorro de costos. Reducir la brecha digital e implementar políticas que apoyen el reembolso de la telemedicina son pasos cruciales para alcanzar su máximo potencial 85 , 86 ] .

      Recomendamos que los organismos responsables de la formulación de políticas consideren el uso de la telemedicina para abordar las brechas en la cobertura sanitaria, especialmente en las zonas rurales. El acceso a banda ancha de alta velocidad es esencial para superar las brechas geográficas en el acceso a la atención médica. Sin embargo, la aceptación de nuevas tecnologías entre los grupos de mayor edad puede requerir tiempo y debe considerarse.

      Conclusión

      En conclusión, la telemedicina ha transformado la toma de decisiones quirúrgicas, optimizando la atención médica mediante el aprovechamiento de las tecnologías de comunicación electrónica. Aborda desafíos como la creciente demanda de atención médica, el envejecimiento de la población y las limitaciones presupuestarias, a la vez que mejora la planificación preoperatoria, la guía intraoperatoria y la atención posoperatoria. A pesar de desafíos como la privacidad, esta revisión destaca los avances de la telemedicina en telecirugía, telerrobótica y consultas remotas. El potencial de la telemedicina sigue siendo significativo, y se requiere mayor investigación sobre los resultados en salud y el ahorro de costos. Las políticas de apoyo serán cruciales para integrar la telemedicina en la atención médica convencional, garantizando así su impacto continuo en la toma de decisiones quirúrgicas.

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      Hacia un equilibrio entre relativismo cultural y universalismo en los derechos humanos

      Castro Ortega, P.C. (2025). Apuntes para la superación categórica del relativismo cultural y moral en materia de derechos humanos. Multiverso Journal, 5(9), 55-61. https://doi.org/10.46502/issn.2792-3681/2025.9.5

      Introducción

      La discusión sobre la superación del relativismo cultural y moral en el ámbito de los derechos humanos ocupa un lugar central en la filosofía, el derecho y las ciencias sociales del siglo XXI.

      Este debate gira en torno a la tensión entre el relativismo cultural—que sostiene que los derechos humanos deben interpretarse según la lógica de cada contexto cultural—y el universalismo, que postula la existencia de derechos comunes a toda la humanidad. En una realidad globalizada e interconectada, estas posturas adquieren especial relevancia, ya que las diferencias culturales pueden entrar en conflicto con principios fundamentales como la dignidad humana.

      El relativismo cultural considera que los valores y normas morales emergen de contextos históricos y culturales específicos, y que los derechos humanos, como construcción occidental, no pueden aplicarse universalmente sin atender a las particularidades de cada cultura. Esta perspectiva, sin embargo, puede convertirse en un argumento para violar derechos humanos bajo el pretexto de respetar la diversidad, deslegitimando incluso la intervención internacional en casos de abuso como si se tratara de imperialismo cultural.

      En contraposición, el universalismo sostiene que los derechos humanos son universales e inalienables, basados en la dignidad humana compartida por todos, sin distinción de etnia, cultura, nación, condición socioeconómica o religión. Esta visión, reflejada en la Declaración Universal de los Derechos Humanos de 1948, apela a la necesidad de que todas las culturas reconozcan y protejan principios morales básicos.

      No obstante, los críticos del universalismo señalan que este enfoque puede ignorar realidades culturales y sociales locales, imponiendo valores occidentales y negando el derecho de otros pueblos a construir su propia moralidad. Por ello, la superación del relativismo cultural exige encontrar un equilibrio racional entre particularismo y universalidad, reconociendo la diversidad cultural pero defendiendo los derechos humanos básicos.

      Desde esta perspectiva, el diálogo intercultural y la hermenéutica diatópica surgen como herramientas para facilitar la comprensión recíproca entre culturas, generando acuerdos sobre los derechos humanos fundamentales y protegiendo a quienes suelen ser marginados incluso en el seno de su propia cultura.

      Obras y autores destacados sobre universalismo y relativismo cultural

      El debate entre relativismo cultural y universalismo en materia de derechos humanos ha sido abordado por diversos pensadores. Immanuel Kant defendió la universalidad de los derechos naturales a través de su imperativo categórico, postulando la dignidad humana como principio fundamental que trasciende las diferencias culturales y sustenta una ética del respeto mutuo. Su propuesta de una moral laica y racional resulta central para defender la universalidad de los derechos humanos sin contravenir identidades culturales.

      John Stuart Mill, por su parte, reconoció la importancia de la identidad cultural pero sostuvo que ciertos derechos, como la libertad y la autonomía, deben ser protegidos aun frente a tradiciones que pudieran restringirlos. Su visión utilitarista sostiene que algunas prácticas culturales pueden ser dañinas y, por tanto, deben ser cuestionadas bajo el prisma de los derechos humanos universales.

      Charles Taylor aporta la necesidad de un diálogo intercultural para conciliar relativismo y universalismo, reconociendo que no todas las culturas están dispuestas a dialogar. Sin embargo, Taylor considera que la inclusión de diferentes voces y experiencias puede enriquecer las interpretaciones universales de los derechos humanos. Su ética de la autenticidad busca tender puentes entre distintas visiones culturales, sin sacrificar los principios básicos de respeto y dignidad.

      En síntesis, estas obras reflejan la complejidad del debate en un mundo multicultural. Kant encarna la postura universalista estricta, mientras que autores como De Sousa Santos y Taylor defienden enfoques más matizados que reconocen la diversidad cultural pero sostienen la necesidad de principios universales. Esta tensión influye tanto en la teoría ética como en la política internacional y la aplicación práctica de los derechos humanos, apuntando a la búsqueda de un marco común que respete la diversidad y los principios universales.

      Diez argumentos para la superación categórica del relativismo cultural y moral

      1. Dignidad humana inherente: Todos los seres humanos poseen dignidad simplemente por el hecho de serlo, sin importar su cultura o procedencia. Este respeto universal es la base de los derechos humanos y convierte el antagonismo entre relativismo y universalismo en una falsa dicotomía.
      2. Consenso internacional: La Declaración Universal de los Derechos Humanos de 1948 representa un acuerdo global sobre estándares morales mínimos que trascienden diferencias culturales y limitaciones ideológicas.
      3. Protección de los más vulnerables: El universalismo protege a los sectores más vulnerables frente a abusos justificados por motivos culturales, políticos o socioeconómicos, creando condiciones más justas y equitativas para todos.
      4. Desarrollo cultural: La cultura es dinámica y puede evolucionar para incorporar valores universales de derechos humanos, sin perder su identidad esencial.
      5. Interdependencia global: En un mundo interconectado, la convivencia pacífica requiere estándares éticos comunes, encarnados en la doctrina y práctica de los derechos humanos.
      6. Superación del colonialismo: El universalismo actual de los derechos humanos trasciende sus orígenes occidentales e incorpora aportes de diversas tradiciones, convirtiéndose en una herramienta emancipadora útil para sociedades que luchan por su libertad y soberanía.
      7. Contradicción lógica del relativismo: El relativismo cultural se contradice al pretender que todo es relativo, ya que esa misma afirmación abre la posibilidad lógica de posturas universalistas legítimas.
      8. Base científica universal: Aspectos biológicos y psicológicos comunes a la humanidad sostienen valores morales interculturales generales, destacando más lo que une que lo que separa.
      9. Prevención de atrocidades: Las normas universales de derechos humanos son esenciales para prevenir y condenar crímenes de lesa humanidad y otras atrocidades que dañan a toda la humanidad.
      10. Diálogo intercultural: El universalismo no implica imposición, sino la construcción de consensos mediante diálogo respetuoso entre culturas, edificando puentes para enriquecer la comprensión de los derechos humanos.

      Estos argumentos demuestran que es posible y necesario superar el relativismo cultural en materia de derechos humanos, afirmando la universalidad sin negar la diversidad. Así, el universalismo proporciona un marco ético esencial para el respeto, la justicia y la paz en el mundo actual, escenario de crisis humanitarias y migraciones que desafían la estabilidad de regiones enteras.

      Reflexiones finales

      Superar el relativismo cultural y moral en derechos humanos es una exigencia moral y práctica en un mundo globalizado. La universalidad de estos derechos, basada en la dignidad de toda persona, ofrece un marco moral y jurídico común que trasciende fronteras culturales y geográficas. Este principio de universalidad no elimina la diversidad, sino que promueve su integración en un diálogo constructivo para enriquecer el sentido de los derechos fundamentales.

      Si bien el relativismo cultural tiene valor descriptivo para reconocer la diversidad humana, no debe ser excusa para justificar abusos, especialmente ante prácticas nocivas como matrimonios forzados, mutilaciones o castigos corporales. Es esencial distinguir entre derechos culturales legítimos y relativismo moral, reconociendo que la defensa de los derechos humanos universales no implica la imposición de una cultura, sino la protección de valores básicos que trascienden particularidades locales.

      Se propone, por tanto, la puesta en marcha de un “diálogo intercultural competitivo” sobre los principios de la dignidad humana, como herramienta para superar la dicotomía entre universalismo y particularismo. Este enfoque hermenéutico permite enriquecer el concepto de derechos humanos desde diversas perspectivas, sin poner en riesgo su carácter universal, consolidando su autoridad moral.

      Defender un enfoque universal no es negar las diferencias culturales, sino buscar un denominador común desde la reflexión filosófica y jurídica. Este equilibrio resulta indispensable para enfrentar desafíos geopolíticos actuales, prevenir atrocidades y promover la justicia social bajo la premisa del desarrollo sostenible. Combinar tradiciones culturales en un marco ético común, como lo propuso Kant, es parte del desarrollo epistemológico del concepto de derechos humanos.

      En suma, superar el relativismo cultural y moral en derechos humanos exige un compromiso constante con el diálogo intercultural, la educación y la promoción de valores universales. Esta labor intelectual fortalece la protección global de los derechos humanos y fomenta el entendimiento y respeto entre culturas, sentando las bases para un mundo más justo y pacífico en el siglo XXI.

      Desafíos del Feminismo Islámico en el Mundo Actual

      Una parte relevante del relativismo moral implica la perspectiva del feminismo y de las feministas, que varía según contextos sociales, hechos históricos, intereses y creencias religiosas, muchas de ellas originadas hace más de dos mil años y reinterpretadas en la actualidad. Esto genera una evidente disparidad entre la realidad contemporánea y los textos sagrados, cuya interpretación se sustenta en la fe sobre lo correcto e incorrecto, así como en los diferentes sesgos de las políticas partidarias, ya sean del conservadurismo, la socialdemocracia o el socialismo del siglo XXI. Resulta significativo observar la militancia por los derechos y, a su vez, la carencia de críticas hacia ciertos regímenes totalitarios que vulneran estos derechos sin restricción.

      “El género como condición y situación objetiva es ‘lo que han hecho de nosotras’, y el género, en cuanto a identidad subjetiva, es lo que nosotras hacemos, dentro de un margen de maniobra variable (…), de lo que han hecho de nosotras” Celia Amorós

      Todos los debates, reflexiones, estudios y discursos sobre feminismo e Islam en la actualidad, tanto los producidos por musulmanes como por los no musulmanes, gravitan muy heterogéneamente en torno a la compatibilidad o incompatibilidad entre ambos conceptos; a la defensa del feminismo islámico o a su rechazo en tanto oxímoron, es decir «un concepto compuesto por términos contradictorios y antitéticos» (nRAE, 2001), que es como se refirió a él Moghissi por primera vez en 1991.

      Este estudio, además de la complejidad del tema, supone también un desafío personal: encontrar un sentido a estas contradicciones, establecer conexiones entre ellas y ser capaz de tomar la distancia suficiente con el objeto de la posición  sin olvidar que mi vivencia pendular también forma parte de ella.[2] ¿Cómo definir un sujeto que oriente una acción política transformadora que incluya los intereses y las necesidades de todas las mujeres?

      Porque esta bien y celebramos lo que hace Trump, invadiendo un país y es incorrecto lo que hace Putin con Ucrania, o lo que podría hacer China con Hong Kong y con Taiwan.  Se ha roto el equilibrio frágil geopolítico mundial. Porque preservamos los bosques de la Amazonia cuando talamos los nuestros. Porque no nos movilizan las lapidaciones de las mujeres en iran, por principios culturales y religiosos. Porque releemos y reinterpretamos textos de la actualidad.

      “Creo que nos habíamos olvidado de la doctrina Monroe [de 1823, que hacía suya la máxima de “América para los americanos”][3]. Pues ya no la olvidaremos. Bajo nuestra nueva Estrategia de Seguridad Nacional, el dominio estadounidense en el hemisferio occidental nunca más será cuestionado”, afirmó Trump en la rueda de prensa en la que comentó la acción militar contra Venezuela.[4]

      Existe el feminismo en el Islam, que es revolucionario, contestatario, y para expresarse, con cambios en la cultura es acompañado por hechos de fuerza, de violencia armada, de toma de gobiernos, de participación de potencias extranjeras como ocurrió en Afganistan e Iran, pero retomado el poder por las facciones, los derechos son abolidos y los silencios cómplices son notorios.

      Introducción

      El debate contemporáneo sobre feminismo e Islam, tanto desde perspectivas musulmanas como no musulmanas, oscila entre la discusión sobre la compatibilidad de ambos conceptos y la polémica defensa o rechazo del feminismo islámico, considerado por algunos como un oxímoron.

      La percepción de las mujeres activistas del feminismo en argentina y la violencia contra el género en otros países, ir en los fundamentalismos, en la construcción del relato de la posverdad, en que los delitos cometidos por una dirigente mujer son persecuciones por el género, que si los hombres tuvieran útero el aborto se hubiera legalizado hace muchos años[5].  Hay que recordar que a cada cerdo le llega su San Martín de Tours.

      El fundamentalismo, una palabra propia del ideario occidental, está presente prácticamente en todas las religiones y su propuesta es la misma: el retorno a las fuentes originarias para restablecer la pureza de un determinado movimiento que se “desvió” por el devenir de la historia y el accionar de sus creyentes. Por ende, se debe entender al fundamentalismo como una acción de cambio, incluso, revolucionario, porque busca oponerse al statu quo y, en este caso, a la modernidad o “lo moderno”.

      Esta tensión conceptual y terminológica responde a su inserción en un contexto sistémico que produce y es producido por lo que se denomina el “imperio de la anulación del Otro”. Los discursos existentes se encuentran sujetos a dinámicas de codificación, cosificación e inserción en este marco global, lo que limita su capacidad de desligarse de las estructuras de poder que los atraviesan.

      El otro debe existir, y al mismo tiempo ser anulado, en un enfrentamiento sin tiempo, que no tiene fin, y se reproduce a si mismo, impulsado por el odio, la falta de escucha, argumentación y dialogo, planteando la no existencia.

      El marco global de la colinealidad

      El sistema-mundo moderno/colonial capitalista, patriarcal, blanco, militar, occidental céntrico y cristiano céntrico constituye el marco en el que se desarrollan estos debates. Este concepto, tomado del pensamiento decolonial latinoamericano, agrupa a una red de investigadores que han desarrollado categorías analíticas propias, como “decolonialidad” y “colinealidad del poder”. La colinealidad se distingue del colonialismo por trascender la historia y articular el trabajo, conocimiento, autoridad y relaciones intersubjetivas a través del mercado global, la idea de “raza” y el sistema de sexo-género.

      La colinealidad se manifiesta en tres formas interrelacionadas: del poder, del saber y del ser. La del poder articula explotación y dominación; la del saber reproduce regímenes epistémicos coloniales; y la del ser afecta la experiencia vivida y el lenguaje. La descolonización, por tanto, no implica solamente independencia política, sino la transformación de las relaciones de poder globales que atraviesan el conocimiento, la economía, la política, la espiritualidad y la sexualidad.

      Modernidad, eurocentrismo y la construcción del Otro

      La modernidad europea se ha auto instituido como centro de la historia mundial desde 1492, invisibilizando los procesos coloniales y el aporte de otras civilizaciones.

      El eurocentrismo moderno confunde universalidad con hegemonía europea y justifica la violencia contra el Otro bajo la falacia desarrollista, que se traduce en políticas de cooperación y discursos civilizatorios que crean víctimas y legitiman sacrificios en nombre del progreso.

      La racionalidad occidental, según Boaventura de Sousa Santos, produce ausencias a través de cinco mono culturas: del saber científico, del tiempo lineal, de la naturalización de las diferencias, de la escala dominante y del productivismo capitalista. Estas mono culturas generan sujetos ausentes y justifican la exclusión de saberes y experiencias alternativas.

      La línea abismal y la gestión de la violencia

      El pensamiento occidental establece una línea abismal que divide la humanidad entre quienes tienen acceso a subjetividad y derechos, y quienes son considerados subhumanos. La gestión de los conflictos difiere a cada lado de la línea: en el ser, se privilegia la regulación y emancipación; en el No ser, la apropiación y la violencia son la norma. Este paradigma invisibiliza la violencia inherente a la modernidad occidental y perpetúa el monólogo epistemicida y genocida que niega la existencia cognitiva del Otro.

      La cárcel epistemológico-existencial

      Las estructuras coloniales de producción del No ser se fundamentan en tres imposiciones: quién puede hablar, cómo se puede hablar y sobre qué temas se puede hablar. Estas restricciones delimitan el espacio de posibilidades de existencia, conocimiento y enunciación, perpetuando el poder del sistema-mundo moderno/colonial. La geopolítica del conocimiento privilegia a quienes provienen del “corazón del imperio”, mientras que la producción de saber desde el No ser es desvalorizada y considerada parcial y subjetiva.

      La estrategia del punto cero, inaugurada por Descartes, permitió a Occidente reclamar un conocimiento universal y objetivo, invisibilizando su propio lugar de enunciación y construyendo jerarquías epistémicas y de humanidad. La crítica decolonial señala que todo sujeto habla desde una posición atravesada por clase, género, espiritualidad, cultura, raza y geografía.

      Discursos coloniales y mecanismos de imposición

      El sistema determina los conceptos y significantes aceptables, imponiendo marcos binarios y jerarquías que producen la identidad occidental en oposición a la alteridad. Estas lógicas se desplegaron tanto hacia dentro como hacia fuera de Occidente, privilegiando al hombre blanco burgués sobre otros grupos y construyendo sujetos coloniales racializados a partir de distintas estrategias de dominación.

      El discurso y el dispositivo, según Foucault, articulan formas de conocimiento, sistemas de poder y subjetividades. Los dispositivos incluyen elementos discursivos y no discursivos y funcionan estratégicamente en relaciones de poder, estableciendo lo que es aceptado como científico y verdadero.

      La producción de conocimiento sobre el Otro

      Los conceptos “gatekeeping” limitan la teorización antropológica y restringen el conocimiento sobre regiones como el mundo arabe-musulmán, esencial izando y homogeneizando sus realidades. Las disciplinas académicas complementan estas categorías en la creación de cuadros culturales legitimados como “régimen de verdad”.

      Género, desarrollo y colonialidad

      Tras la Segunda Guerra Mundial, el mundo entró en la era del desarrollo, consolidando nuevas formas de dominación y dependencia. El discurso desarrollista perpetuó relaciones de explotación entre metrópolis y ex-colonias, ignorando la responsabilidad directa de los países occidentales en la perpetuación de la pobreza y la crisis global.

      Las mujeres del Tercer mundo fueron inicialmente invisibilizadas en las agendas de desarrollo, consideradas obstáculos para la modernidad. Posteriormente, el enfoque Mujer y Desarrollo (MYD) y Género y Desarrollo (GyD) introdujeron la interseccionalidad como herramienta analítica para comprender las múltiples estructuras de poder que afectan la vida de las mujeres en contextos coloniales.

      Feminismos poscoloniales y multicentrados

      Edward Said, Gayatri Chakravorty Spivak y Chandra Talpa de Mohanty son figuras clave en el análisis de los discursos coloniales sobre las mujeres. Said identifica el orientalismo como discurso sexista y dominador; Spivak denuncia la ausencia de género en los estudios subalternos y sostiene que la mujer subalterna no puede hablar, pues carece de lugar de enunciación. Mohanty critica las categorías homogeneizadoras del feminismo occidental y reivindica la unión estratégica de feminismos del Tercer mundo en la lucha contra las jerarquías de clase, raza, género e imperialismo.

      Las denominaciones como feminismo del Tercer mundo, negro, chicano, poscolonial o multirracial reflejan la diversidad de enfoques y contextos, aunque muchas autoras prefieren el término “feminismo multicentrado”, que enfatiza la pluralidad y complejidad de las producciones teóricas.

      Estos feminismos multicentrados y poscoloniales están envueltos por profundas contradicciones, cinismos, subjetividades intencionadas e interesadas.

      Metodologías críticas y rupturas epistemológicas

      Los planteamientos críticos de estos feminismos rompen con la noción de “mujer” como sujeto unificado y con la idea de cultura como esencia heredada, proponiendo análisis históricos y contextuales de las relaciones de género. Se cuestiona la validez universal de los conceptos de mujer, sexo y género, y se llama a revisar la concepción misma de sujeto, su origen y cosmovisión, para liberar el pensamiento de la imposición de universales occidentales.

      Reacciones y respuestas a la colinealidad

      Frente a la cárcel epistemológico-existencial, los colonizados responden de manera heterogénea: desde la asimilación mimética y la redefinición local de los discursos coloniales, hasta el rechazo etnicista y la resistencia emancipatoria. La asimilación en bloque reproduce los discursos coloniales tal como son; la redefinición local adapta estos discursos, pero sin trascender el poder del sistema-mundo. El rechazo etnicista se refugia en lo particular sin proponer alternativas emancipatorias, mientras que la resistencia emancipatoria estructura proyectos alternativos basados en la cultura y tradición local, conscientes de la interseccionalidad y del locus de enunciación. interminables debates sobre interpretación, o lo que en el islam se llama tafsir, como si una erudición y una autoridad renovadas pudieran de alguna manera decirnos lo que estos textos “verdadera” o auténticamente imponen acerca de la posición de las mujeres, la forma correcta de gobierno, lo que hay que comer o beber, cuándo se acabará el mundo o cuándo empezó. lo que ocurre en la práctica es una lectura de estos textos por parte de autoridades contemporáneas y para usos contemporáneos. No adaptados a esta realidad. Debiendo ser sostenido por el oscurantismo, el autoritarismo, la persecución, y el discurso motivado por el sostenimiento del poder. Estos movimientos reivindican una autoridad que no deriva del pueblo, sino que se ejerce mediante la interpretación de líderes elegidos por ellos mismos y mediante una fuerte hostilidad hacia los que no comparten su fe, llamándolos “infieles”.

      Solo desde la libertad y la voluntariedad puede producirse un auténtico diálogo intercultural y civilizatorio, ajeno a la imposición colonial. La resistencia emancipatoria, aunque habilitada por el poder que resiste, abre la posibilidad de agencia y de ruptura con la cárcel epistemológico-existencial, permitiendo pensar y construir trayectorias hacia una externalización radical de la colonialidad.


      [1] Sirin Adlbi Sibai 2016.

      [2] Díaz CA. 2026

      [3] Trump D. 2026 Entrevista en New York Times.

      [4] https://www.publico.es/internacional/ataque-trump-venezuela-marca-pasos-rusia-ucrania-deja-manos-libres-china-taiwan.html 2026

      [5] Gonzalez García G. 2024.

      Telemedicina: ¿La Nueva Frontera en Evaluaciones Preanestésicas?

      El presente estudio, de diseño prospectivo y aleatorizado, examinó la eficacia de la telemedicina como alternativa no inferior a las consultas preanestesiológicas presenciales en personas con patologías oncológicas atendidas en un centro terciario de la India. Se incluyó a individuos mayores de 20 años con acceso a internet, quienes fueron asignados aleatoriamente a consulta virtual o presencial. La satisfacción de las personas atendidas y del personal de anestesiología fue evaluada mediante instrumentos específicos. Asimismo, se compararon los hallazgos sobre la vía aérea entre las consultas y las evaluaciones prequirúrgicas, concluyéndose que ambas modalidades arrojaron resultados y características basales comparables.

      Resumen

      Antecedentes

      Con la creciente demanda de atención oncológica y los avances en salud digital, la telemedicina ha surgido como una herramienta prometedora para mejorar la accesibilidad y eficiencia sanitaria. Su aplicación en consultas preanestesiáticas (PAC) tiene el potencial de abordar desafíos logísticos manteniendo la calidad clínica.

      Propósito

      Este estudio evalúa si la telemedicina es una alternativa no inferior a las consultas preanestesiáticas presenciales tradicionales (PAC) para pacientes con cirugía oncológica en un centro de atención terciaria y evalúa discrepancias entre los hallazgos de PAC y las evaluaciones prequirúrgicas.

      Métodos

      Este estudio prospectivo y aleatorizado no relacionado con la inferioridad incluyó a pacientes de 20 años o más con acceso a internet y videollamadas.

      Los participantes fueron asignados aleatoriamente a un PAC de telemedicina o a un grupo PAC presencial en una proporción de 1:1.

      Se utilizó un cuestionario de ocho ítems en una escala de 10 puntos para medir la satisfacción del paciente tras la consulta, mientras que un cuestionario de 12 ítems en la misma escala evaluó la satisfacción de los anestesiólogos. También comparamos los hallazgos del examen de las vías respiratorias entre la PAC y las evaluaciones prequirúrgicas para detectar cualquier discrepancia. Resultados De los 120 pacientes evaluados, 100 cumplieron los criterios de inclusión y fueron aleatorizados (50 por grupo). Las características basales fueron similares entre los grupos.

      Las puntuaciones de satisfacción médica fueron comparables entre telemedicina y consultas presenciales (7,18 frente a 7,58, p=0,113), al igual que las puntuaciones de satisfacción del paciente (6,94 frente a 7,26, p=0,251). Los hallazgos del examen de las vías respiratorias fueron consistentes, sin discrepancias significativas.

      Conclusión

      Se encontró que la telemedicina no es inferior a las consultas presenciales para las evaluaciones preanestésicas en términos de satisfacción del paciente y del médico, así como de precisión clínica. Estos hallazgos apoyan la integración de la telemedicina en la práctica rutinaria de la preanestesia, especialmente en entornos de alta demanda como el cuidado oncológico. Se requiere más investigación para evaluar resultados clínicos más amplios y la rentabilidad.

      La telemedicina, que significa «sanación a distancia», se introdujo al mundo en los años 70 [1].

      Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), la telemedicina se define como «la prestación de servicios sanitarios, donde la distancia es un factor crítico, por parte de todos los profesionales sanitarios que utilizan tecnologías de la información y la comunicación para el intercambio de información válida para el diagnóstico, tratamiento y prevención de enfermedades y lesiones; investigación y evaluación; y la formación continua de los profesionales sanitarios» [2].

      Las posibles ventajas de la telemedicina son numerosas, incluyendo un mejor acceso a la atención sanitaria, reducción del tiempo de desplazamiento para pacientes y médicos, y una mejor comunicación entre centros de atención periférica y terciaria [3-6]. Sin embargo, a pesar de su potencial, la telemedicina se enfrenta a desafíos significativos. Estos incluyen la falta de evidencia sólida sobre su eficacia clínica y coste-efectividad, así como la preocupación de que pueda amenazar los roles tradicionales de los trabajadores sanitarios. También existen sentimientos de despersonalización asociados a la telemedicina, y su adopción más amplia a menudo se ve obstaculizada por obstáculos legales y burocráticos [7-9].

      Recientemente, el uso de la telemedicina para consultas preanestésicas (PAC) ha ganado cada vez más atención, especialmente en entornos de alta demanda como la atención oncológica. Sin embargo, la literatura existente sobre las PAC de telemedicina es limitada, y la mayoría de los estudios hasta la fecha han utilizado muestras de tamaño reducido, lo que limita su generalizabilidad. A medida que los sistemas sanitarios enfrentan una creciente demanda de tiempo y recursos, las consultas presenciales pueden volverse cada vez más gravosas y costosas. La telemedicina podría ser una alternativa valiosa, proporcionando consultas eficientes y eficaces mientras minimiza el uso de recursos. El estudio actual tiene como objetivo evaluar la viabilidad de utilizar la telemedicina para consultas preanestésicas en un centro de atención oncológica terciaria. A diferencia de estudios anteriores, diseñamos este ensayo como un estudio de no inferioridad para determinar si la telemedicina puede ofrecer resultados comparables a las consultas presenciales tradicionales [10,11]. Nuestro objetivo principal fue evaluar la satisfacción de pacientes y médicos con las consultas de telemedicina. Además, buscamos determinar si la telemedicina puede proporcionar evaluaciones clínicas precisas comparando los hallazgos preanestésicos con los prequirúrgicos, examinando específicamente indicadores críticos como la evaluación de las vías respiratorias.

      Esta comparación es esencial para garantizar que la telemedicina no solo cumpla con los estándares de satisfacción, sino que también iguale la precisión clínica de las evaluaciones presenciales.

      Al desarrollar una plataforma de teleanestesia, pretendíamos mejorar la comunicación con los pacientes, proporcionar asesoramiento preoperatorio y atender necesidades clínicas como el manejo de condiciones comórbidas, el examen de las vías respiratorias y la administración de instrucciones relacionadas con la anestesia.

      Este estudio busca evaluar la telemedicina como una alternativa práctica y no inferior para las consultas preanestesiáticas en entornos de alta demanda como la atención oncológica, con una reducción de desplazamientos, tiempos de espera minimizados y una mayor comodidad para el paciente como posibles ventajas.

      Materiales y métodos

      Este estudio prospectivo y aleatorizado de no inferioridad se llevó a cabo en el Departamento de Oncoanestesia y Medicina Paliativa del Instituto de Ciencias Médicas de la India en Nueva Delhi. El estudio se llevó a cabo conforme a los principios de la Declaración de Helsinki. El estudio fue aprobado por el Comité de Ética Institucional del Instituto de Ciencias Médicas de la India de Nueva Delhi (IEC-617/03.07.2020) y registrado en el Registro de Ensayos Clínicos de la India (CTRI/2020/08/027004). Se obtuvo el consentimiento informado por escrito de todos los participantes individuales incluidos en el estudio, y también se obtuvo el consentimiento para publicar de cada participante.

      Participantes del estudio

      Un total de 100 pacientes de 20 años o más, programados para cirugía de cáncer electiva en nuestra institución entre el 8/10/2020 y el 08/09/2021, con acceso a internet y capacidades de videollamadas, fueron elegibles para ser incluidos. Se excluyeron pacientes si tenían infecciones agudas que requerían auscultación, se les programó procedimientos de alto riesgo, presentaba una función cognitiva deteriorada o se negaba a dar su consentimiento informado. Aleatorización y cegamiento Los pacientes que cumplían los criterios de inclusión fueron asignados aleatoriamente a un grupo PAC de telemedicina (Grupo A) o a un grupo PAC presencial (Grupo B) mediante aleatorización por bloques con un tamaño de bloque de 4, generada por software informático.

      La secuencia de aleatorización se ocultó mediante sobres opacos y numerados secuencialmente y sellados, que el anestesiólogo atento abría inmediatamente antes del PAC.

      Debido a la naturaleza de las intervenciones, no era posible la ceguera para los anestesiólogos o los pacientes, pero el análisis de datos fue realizado por un estadístico ciego.

      Grupo A (PAC de telemedicina) Los pacientes de este grupo recibían una videollamada para su consulta previa a la anestesia durante el horario habitual del departamento de consulta externa (OPD). Se utilizó un formulario estandarizado de evaluación PAC para registrar historiales médicos detallados.

      El examen de las vías respiratorias y el examen general se realizaban por vídeo, con instrucciones al paciente (por ejemplo, «abre la boca» y «muestra las uñas»).

      Se proporcionó asesoramiento preoperatorio, incluyendo instrucciones para ayunar, ajustes de medicación y la optimización de condiciones comórbidas. Se recomendaron consultas adicionales con especialistas (por ejemplo, cardiología o endocrinología) basándose en la historia clínica.

      Se recuperaron análisis de sangre y resultados de radiología de la base de datos electrónica de salud del hospital. Al ingresar para cirugía, se reevaluó a los pacientes y se anotaron discrepancias entre los hallazgos iniciales de la PAC por telemedicina y las evaluaciones prequirúrgicas.

      Cuestionarios

      Tras la consulta previa a la anestesia, los pacientes de ambos grupos completaron un cuestionario de ocho ítems en una escala de 10 puntos evaluando su satisfacción con la consulta.

      De manera similar, los anestesiólogos rellenaron un cuestionario de 12 ítems evaluando su satisfacción con la exhaustividad y claridad de la evaluación preoperatoria.

      La validación del cuestionario se llevó a cabo de forma sistemática para garantizar su robustez y adecuación.

      Específicamente, la validez facial se evaluó inherentemente como parte del proceso de revisión de expertos. El cuestionario fue diseñado y compartido con un panel de cinco expertos, que evaluaron cada pregunta en función de criterios como relevancia, simplicidad, claridad y ambigüedad. Esta evaluación aseguró que las preguntas parecieran apropiadas y significativas para el propósito previsto, confirmando así su adecuación para captar los conceptos previstos. El enfoque principal de la validación fue la validez del contenido, que se cuantificó utilizando el índice de validez del contenido. El panel de expertos se aseguró de que las preguntas estuvieran alineadas con aspectos relevantes como los niveles de satisfacción, la calidad de la consulta y la claridad de la comunicación. Cualquier ambigüedad planteada durante el proceso de evaluación se resolvió por consenso, lo que resultó en un acuerdo total entre los cinco expertos. Desenlaces El resultado principal fue la satisfacción del paciente y del médico, medida mediante los cuestionarios. La satisfacción se evaluó en diversos factores, como la comodidad durante la conversación, la comprensión y la exhaustividad de la evaluación.

      Un resultado secundario fue la comparación entre los hallazgos clínicos de la consulta preanestesia (telemedicina o presencial) y la evaluación prequirúrgica, centrándose especialmente en los parámetros del examen de las vías respiratorias.

      Se documentaron y analizaron discrepancias entre los hallazgos iniciales de la PAC y las evaluaciones prequirúrgicas. Análisis estadístico Se realizó un estudio piloto con 60 pacientes para determinar el tamaño de la muestra. A partir de los resultados, con una potencia del 80% y un error tipo I del 5%, se calculó el tamaño de muestra requerido en 43 pacientes por grupo. Para tener en cuenta los posibles abandonos, incluimos a 50 pacientes en cada grupo. Los datos cuantitativos se presentaron como medias y desviaciones estándar, mientras que los datos cualitativos se presentaron como frecuencias y porcentajes. Las comparaciones entre grupos para datos cuantitativos se realizaron utilizando la prueba t o la prueba de suma de rangos de Wilcoxon, dependiendo de la distribución de los datos. Las variables categóricas se compararon utilizando la prueba del chi-cuadrado o la prueba exacta de Fisher. Se estableció un margen de no inferioridad para las puntuaciones de satisfacción, y se calculó un intervalo de confianza bilateral del 95% para evaluar la no inferioridad. Los datos se analizaron utilizando el software Stata (versión 17.0) (StataCorp LLC, College Station, TX). Resultados De 120 pacientes evaluados para elegibilidad, 20 fueron excluidos según los criterios de exclusión. Los 100 pacientes restantes que cumplieron los criterios de inclusión fueron asignados por igual en dos grupos: PAC presencial (Grupo B) y PAC de telemedicina (Grupo A), con 50 pacientes en cada grupo. No hubo abandonos durante el estudio, y el análisis final incluyó a los 100 participantes. Un diagrama de flujo de los Estándares Consolidados de Informes de Ensayos (CONSORT) que representa el ensayo se muestra en la Figura 1.

      FIGURA 1: Diagrama de flujo de los Estándares Consolidados de Informes de Ensayos (CONSORT)

      Características de la línea base

      Como se muestra en la Tabla 1, no hubo diferencias estadísticamente significativas entre los dos grupos en cuanto a edad, distribución por sexo, altura o peso. Además, comorbilidades como diabetes, hipertensión e hipotiroidismo se distribuyeron de manera similar entre ambos grupos, lo que indica perfiles de pacientes comparables. La distribución quirúrgica entre los grupos tampoco mostró variaciones significativas, con proporciones similares de pacientes sometidas a cirugías de mama, gastrointestinales, ginecológicas, de cabeza y cuello, y otras cirugías.

      Conclusiones

      Este estudio establece que la telemedicina es una alternativa no inferior a las consultas preanestésicas presenciales en un entorno terciario de atención oncológica. Logra una satisfacción comparable tanto para pacientes como para médicos, manteniendo la precisión clínica en áreas clave como la evaluación de las vías aéreas. Los pacientes valoraban su comodidad, incluyendo la reducción de los tiempos de viaje y espera. Sin embargo, la telemedicina solo facilita una evaluación parcial, ya que no es posible realizar exámenes físicos que requieran palpación o auscultación. Los casos complejos que requieren evaluaciones detalladas o aportaciones de especialistas pueden requerir modelos híbridos o consultas presenciales. Futuros estudios deberían explorar la integración de tecnologías diagnósticas avanzadas, coste-efectividad y poblaciones de pacientes más amplias para validar el papel de la telemedicina en entornos diversos. A pesar de sus limitaciones, la telemedicina ofrece un potencial significativo para mejorar la accesibilidad y optimizar los recursos

      Relativismo moral. Ética y responsabilidad en la industria farmacéutica.

      Malachi A. Shugert, Katherine J. Miller y James P. White School of Business, Universidad Estatal de Shawnee

      Historicidad filosófica del relativismo hasta la época actual.

      En el siglo V a. C. Sócrates y Platón planteaban verdades fijas y absolutas. En oposición a ellos, el sofista Protágoras afirmaba que el hombre es la medida de todas las cosas. Esto significa que las cosas son según quién y cómo las mira. El relativismo moral tiene sus inicios con los sofistas, Este grupo de filósofos entendía que no se puede conocer ninguna verdad objetiva y que tampoco se puede hallar un código ético universalmente válido, después Nietzsche sin decirlo señaló que el origen de la moral está en la religión, es decir, en una invención colectiva para imaginar algo que está por encima de la naturaleza. Si se descarta que hay algo por encima del funcionamiento del cosmos, es decir, si desaparece la fe, desaparece también la moral, porque no hay un vector que indique la dirección que deben tomar nuestros actos. Los filósofos postmodernos señalan que no existe una separación entre lo que llamaríamos «hechos objetivos» y el modo en el que los interpretamos, lo que significa que rechazan la idea de un orden objetivo tanto a la hora de describir la realidad como a la hora de establecer un código moral. Por eso defienden que cada concepción del bien y del mal es simplemente un paradigma tan válido como cualquier otro, lo cual es una muestra de relativismo moral. El relativismo moral posmoderno es la idea de que no existen verdades morales absolutas, sino que lo «bueno» y lo «malo» son construcciones sociales, culturales o individuales, influenciadas por el poder y el contexto, negando una moral universal y fomentando la idea de que todos los sistemas morales son igualmente válidos, surgiendo del escepticismo hacia los grandes relatos y verdades universales modernistas. Postula que las normas morales son relativas a una cultura, época o persona, no principios eternos, y a menudo desafía las estructuras de poder que definen la moralidad dominante. 

      Los posmodernistas discrepan sobre la naturaleza de esta conexión; mientras que algunos aparentemente respaldan la máxima del filósofo y economista alemán 
      Karl Marx de que «las ideas dominantes de cada época siempre han sido las ideas de su clase dominante», otros son más cautelosos . Inspirados por la investigación histórica del filósofo francés. Michel Foucault , algunos posmodernistas defienden la visión, comparativamente matizada , de que lo que se considera conocimiento en una época determinada siempre está influenciado, de maneras complejas y sutiles, por consideraciones de poder. Sin embargo, hay otros que están dispuestos a ir incluso más allá de Marx. El filósofo y teórico literario francés…
      Luce Irigaray , por ejemplo, ha argumentado que la ciencia de la mecánica de sólidos está más desarrollada que la ciencia de la mecánica de fluidos porque la institución de la física, dominada por los hombres, asocia la solidez y la fluidez con los órganos sexuales masculinos y femeninos, respectivamente. De igual manera, la psicoanalista y escritora francesa de origen búlgaro…Julia Kristeva ha criticado a la lingüística moderna por privilegiar aspectos del lenguaje asociados, en su teoría psicoanalítica, con lo paternal o la autoridad paterna (sistemas de reglas y significado referencial) por sobre aspectos asociados con lo maternal y el cuerpo (ritmo, tono y otros elementos poéticos).

      Los tres líderes de las potencias mundiales, son postmodernos y todos los que publican para ellos también, que lo hacen de la óptica utilitarista, , «habría otra forma de hacerlo», tienen tres aspectos en común el imperialismo, el ejercito y el propagandismo. Para Xi, se trata del pueblo uigur, del Tíbet, de Taiwán o de Hong Kong. Para Putin, de Chechenia, del Cáucaso, de Georgia, de Moldavia, de la ex Unión Soviética y, sobre todo, de Ucrania. Para Trump, el imperialismo equivale a Venezuela, a Cuba, al Canadá, a la Groenlandia danesa y al Canal de Panamá.

      «Y es que en el mundo traidor / nada hay verdad ni mentira: / todo es según el color / del cristal con que se mira» Campoamor R.

      Resumen

      La crisis de los opioides ha tenido efectos devastadores en todo Estados Unidos, siendo la región de los Apalaches especialmente afectada (Harvard School of Public Health, 2023). Este artículo explora los dilemas éticos a los que se enfrentan las compañías farmacéuticas, que sopesan la búsqueda del beneficio frente a su responsabilidad moral de priorizar la salud pública. A través de un estudio de caso de Cristin, una exusuaria de opioides convertida en profesional sanitaria, el artículo ilustra las consecuencias reales de prácticas farmacéuticas poco éticas.

      Utilizando marcos éticos como el utilitarismo, la deontología y la ética de la virtud, el artículo critica las prácticas de la industria farmacéutica relacionadas con la fijación de precios de medicamentos, las regulaciones de seguridad y el marketing agresivo (Stanwick & Stanwick, 2016). Aunque estos temas ponen de manifiesto el papel de la industria en el agravamiento de la epidemia de opioides, los contraargumentos sugieren que las compañías farmacéuticas también son fundamentales para la innovación médica, el valor para los accionistas y el control de desvíos (Departamento de Justicia de EE. UU., s.f.). Concluimos que las consideraciones éticas deben prevalecer para garantizar el bienestar del paciente y la confianza pública, y exigimos regulaciones más estrictas, un marketing transparente y precios equitativos de los medicamentos para mitigar los daños y crear una industria farmacéutica más ética.

      Palabras clave: Ética empresarial, utilitarismo, Deontología, Ética de la virtud, Responsabilidad moral, Responsabilidad corporativa, Gestión ética del dolor.

      Introducción

      En Meriden, Connecticut, Cristin, una flebotomista móvil de 36 años comenzaba cada día contactando con su empleador para recibir sus asignaciones; una historia extraída de un estudio de Yale (2017) narra que sus responsabilidades habituales consistían en desplazarse a residencias asistidas y centros de rehabilitación para realizar pruebas médicas a pacientes necesitados. Siempre parecía ser una persona positiva en las instalaciones que visitaba y siempre tenía una actitud positiva, creyendo que hacía lo correcto. Cuando los pacientes tenían un día difícil, Cristen se levantaba la manga para mostrar sus cicatrices y decía: «¡Yo estuve en tu situación, es posible!»

      Cristin recibió su primer opioide en 1998, cuando tenía solo 18 años. Su médico de cabecera se lo recetó para el dolor lumbar persistente derivado de un accidente de coche en el que ella estuvo involucrada. Inicialmente, la medicación controló eficazmente su dolor, permitiéndole seguir trabajando como camarera. Sin embargo, tras un año, su médico suspendió su receta debido al uso prolongado. A pesar de ser derivada a una clínica de dolor, el seguro de Cristin no cubrió los servicios de la clínica, lo que provocó síntomas fuertes de abstinencia como escalofríos y vómitos. Desesperada por alivio, recurrió a la heroína. Cristin fue introducida a la heroína por el hermano de su novio, lo que alivió sus síntomas de abstinencia y marcó el inicio de su adicción. Tras unos meses, inhalar heroína dejó de aliviar el dolor de Cristin, y una amiga le sugirió que probara a inyectarse la droga para un efecto más fuerte y con menos cantidad. Al principio dudando, Cristin aceptó y se sorprendió por la intensidad. Este cambio marcó otro giro clave en su lucha contra la adicción que la llevó a un lugar oscuro. Durante sus veintitantos, Christin estuvo sumida en su adicción a la heroína, pasando en ciclismo empleos mal pagados, condiciones de vida deficientes y asociados con otros consumidores de drogas. A pesar de numerosos intentos de desintoxicación, sufrió recaídas repetidas.

      El camino de Cristin en la recuperación de la adicción a los opioides comenzó en 2006, cuando comenzó el tratamiento con metadona en la Fundación APT. La Fundación APT es un centro integral de atención psiquiátrica en New Haven, Connecticut, que se centra en cómo tratar y recuperarse de la adicción a las drogas. Al principio,

      Un médico llamado Dr. Marienfeld le recetó metadona, que es un tratamiento para el dolor crónico y también se utiliza para tratar a adictos en recuperación a los opioides. Cristin intentó reducir la metadona poco a poco bajo supervisión médica, pero se enfrentó a síntomas de abstinencia, desencadenantes ambientales y ansiedad. Preocupada por la recaída, pasó a la buprenorfina, que ofrecía una alternativa más manejable y libre de estigmas. Con mayor estabilidad, siguió una carrera en el sector sanitario, convirtiéndose en flebotomista certificada, demostrando el potencial de recuperación cuando los tratamientos basados en la evidencia se combinan con apoyo psicológico y reestructuración vital.

      Trece años fue el proceso de recuperación de Cristin, desde que tomó oxicontin hasta que empezó con buprenorfina. Sin embargo, dado el alto riesgo de recaída entre los antiguos consumidores de opioides, su recuperación sigue siendo un proceso continuo. La adicción de Cristin, que se superó con determinación y algo de suerte, es solo una historia entre muchos relatos trágicos en la zona de los Apalaches, que ha sido desproporcionadamente afectada por la crisis de los opioides. La epidemia de opioides se ha convertido en una de las crisis de salud pública más urgentes de los últimos años, dañando comunidades en todo Estados Unidos, con los Apalaches sufriendo consecuencias especialmente graves debido al uso indebido generalizado y la adicción a los medicamentos opioides. En este sentido, los dilemas éticos a los que se enfrentan las compañías farmacéuticas en este contexto son multifacéticos y complejos. Esto plantea la pregunta: ¿deberían las compañías farmacéuticas centrarse en generar beneficios, o tienen la obligación moral de priorizar la salud pública? Para responder a esta pregunta, nos basamos en la teoría utilitarista, la deontología y la ética de la virtud.

      Marco teórico y revisión de la literatura

      La cuestión de si las compañías farmacéuticas deben priorizar el beneficio sobre la salud pública puede examinarse a través de diversos conceptos de ética empresarial. El utilitarismo sostiene la creencia de que cualquier acción de un individuo se basará en proporcionar el mayor bien para el mayor número de personas. Derivado de la palabra utilidad, el utilitarismo se basa en el principio de unidad: las acciones de cada persona contribuyen a la unidad general de la comunidad. El utilitarismo sugeriría que las empresas deberían equilibrar el beneficio con la salud pública para beneficiar al mayor número de personas (Stanwick & Stanwick, 2016, p.8). Los marcos deontológicos centran en el deber de obligación para determinar si las acciones son correctas o incorrectas. El término deontológico deriva de la palabra griega deon, que significa deber. En otras palabras, la deontología es una teoría moral que evalúa y dirige nuestras decisiones basándose en nuestras obligaciones éticas, en lugar de centrarse en principios fijos que definen el tipo de persona que somos o deberíamos ser. La deontología sostiene que las empresas tienen el deber moral de garantizar la seguridad y accesibilidad de los medicamentos (Alexander & Moore, 2024). La ética de la virtud enfatiza el carácter y las virtudes de los individuos en lugar de centrarse únicamente en las reglas o las consecuencias. Al aplicar la ética de la virtud, las compañías farmacéuticas deben dar prioridad a la compasión, la justicia y la responsabilidad en su proceso de toma de decisiones (Fundación Robert Wood Johnson, 2019).

      Argumentos de apoyo

      En esta sección, analizamos cómo las compañías farmacéuticas priorizan los beneficios sobre el bienestar público, analizando tres cuestiones clave: la fijación de precios y accesibilidad de los medicamentos, la seguridad y los procesos de aprobación, y las prácticas de comercialización agresivas. Estas prácticas poco éticas generalizadas revelan un desprecio fundamental por la salud pública en favor del beneficio económico. Al anteponer el beneficio a la accesibilidad, la seguridad y el marketing responsable, las compañías farmacéuticas contribuyen a crisis sanitarias evitables, especialmente en comunidades vulnerables como los Apalaches. Las acciones contradicen directamente el utilitarismo, la deontología y la ética de la virtud.

      Precios y accesibilidad de medicamentos

      Uno de los dilemas éticos más importantes en la industria farmacéutica es el precio de los medicamentos.

      El aumento de los costes de los medicamentos ha hecho que los medicamentos que salvan vidas sean inaccesibles para muchos pacientes, generando preocupaciones éticas generalizadas dentro del sistema sanitario (U.S. News & World Report, 2020). Un ejemplo especialmente evidente es el alto precio de la insulina, que ha llevado a algunos pacientes diabéticos a racionar sus dosis, lo que a menudo ha provocado complicaciones graves y potencialmente mortales como la cetoacidosis diabética (Aboulenein, 2024). La cetoacidosis diabética es una complicación grave y potencialmente mortal de la diabetes. Ocurre cuando tu cuerpo no tiene suficiente insulina, que es necesaria para ayudar a que la glucosa (azúcar) entre en tus células y obtenga energía. Este problema es especialmente pronunciado en comunidades vulnerables, como las de los Apalaches, donde las dificultades económicas crean barreras para el acceso a la atención sanitaria. A pesar de esto

      Desafíos, las organizaciones locales y los proveedores sanitarios trabajan incansablemente para abordar la crisis abogando por cambios en las políticas, proporcionando programas de asistencia y concienciando sobre la importancia de una atención sanitaria asequible. A pesar de medidas como los límites de precios de la insulina (Novo Nordisk, 2025), la preocupación general sigue siendo: ¿Debería la industria farmacéutica priorizar los beneficios antes de considerar la salud pública?

      La epidemia de opioides, junto con el coste excesivo de los medicamentos, pone de manifiesto la urgente necesidad de un enfoque más equilibrado que haga hincapié en la salud pública y la responsabilidad ética dentro de la industria farmacéutica. Al priorizar el beneficio sobre la accesibilidad, las compañías farmacéuticas corren el riesgo de descuidar las necesidades sanitarias de las poblaciones vulnerables. Esto no solo amplía las disparidades en salud existentes, sino que también incumple la obligación moral de la industria de servir al bien público. Desde una perspectiva utilitarista, el curso de acción ético es claro. Utilitarismo, que aboga por acciones que maximicen el conjunto el bienestar, apoya la idea de que los medicamentos que salvan vidas deben ser asequibles y accesibles. Al priorizar la rentabilidad sobre la salud pública, contribuyen a sufrimientos prevenibles, contradiciendo el principio utilitarista de maximizar la felicidad y minimizar el daño.

      El desafío de la fijación de precios y accesibilidad a los medicamentos no es solo una cuestión económica, sino también una cuestión de responsabilidad ética. Un enfoque deontológico, basado en el deber, respalda aún más este argumento.

      La deontología enfatiza que las acciones éticas deben guiarse por principios y no por consecuencias. En este marco, las compañías farmacéuticas tienen el deber moral de proporcionar medicamentos que salvan vidas a costes razonables, ya que el acceso a la atención sanitaria es un derecho humano fundamental. En lugar de ver la sanidad como un privilegio dictado por las fuerzas del mercado, las farmacéuticas deberían reconocer su deber de servir al bien público, asegurando que los pacientes no se vean privados de tratamientos necesarios por limitaciones económicas. Esto se ve reforzado por la ética de la virtud, que se centra en el carácter moral y el cultivo de las virtudes. Una empresa que valora virtudes como la justicia, la generosidad y la empatía reconocería que priorizar el bienestar del paciente está alineado con prácticas empresariales éticas. Cuando las empresas encarnan virtudes que promueven el bien común, contribuyen a un sistema sanitario más justo y equitativo.

      Garantizar que los medicamentos que salvan vidas sean asequibles y accesibles es fundamental para abordar las desigualdades en salud y fomentar la confianza en el sistema sanitario. Además, los beneficios para la salud pública al hacer que los medicamentos sean asequibles van más allá de los pacientes individuales. Las poblaciones más sanas son más productivas, reduciendo la carga general sobre los sistemas sanitarios y contribuyendo a la estabilidad económica. Invirtiendo en accesibilidad, las compañías farmacéuticas pueden crear un círculo virtuoso de salud y prosperidad. Establecer productos farmacéuticos asequibles es un primer paso crucial; sin embargo, es igualmente importante asegurarse de que estos medicamentos sean seguros y pasen por los procesos de aprobación necesarios (The Guardian, 2025).

      Procesos de seguridad y aprobación de medicamentos

      Otro tema crítico es la seguridad y los procesos de aprobación de nuevos medicamentos. En la carrera por llevar nuevos medicamentos al mercado, puede haber presión para recortar gastos en los ensayos clínicos y en los procesos regulatorios, lo que podría comprometer la seguridad del paciente. Un ejemplo llamativo de este problema sería la tragedia de la talidomida.

      La talidomida se introdujo a finales de los años 50 como sedante y medicamento para las náuseas matutinas en mujeres embarazadas. Se comercializó bajo el nombre comercial Contergan por la empresa farmacéutica alemana Chemie Grünenthal. Al principio, el medicamento se consideró seguro para mujeres embarazadas, pero más tarde se descubrió que causaba graves defectos de nacimiento. Más de diez mil niños en todo el mundo nacieron con deformidades como focomelia (extremidades malformadas), sordera y defectos cardíacos. La tragedia provocó la muerte de aproximadamente el 40% de los bebés afectados en el nacimiento o poco después (Jarrett, 2021). Aunque los datos específicos sobre el número de personas afectadas en la región de los Apalaches son limitados, el incidente tuvo un profundo impacto en las regulaciones de seguridad de los medicamentos a nivel mundial.

      La necesidad de procesos rigurosos de aprobación de medicamentos puede examinarse y respaldarse por los marcos éticos mencionados anteriormente. Desde una perspectiva utilitarista, garantizar estrictas regulaciones de seguridad beneficia al mayor número de personas al prevenir daños generalizados, como ejemplifica el desastre de la talidomida.

      Un enfoque de deontológico respalda aún más esta postura, enfatizando el deber moral de las compañías farmacéuticas y reguladores de cumplir sus obligaciones éticas. Recortar esquinas en la aprobación de medicamentos viola este deber al poner en peligro la vida y el bienestar humano. Mientras tanto, la ética de la virtud subraya la importancia de la integridad, el conocimiento y la compasión en la toma de decisiones farmacéuticas.

      Una empresa debería ir más allá de simplemente priorizar la seguridad pública mediante la regulación y, en cambio, hacer obligatoria la obligación de cumplir con su deber ético.

      U.S. News & World Report (2015) aclara que el escándalo de la talidomida llevó a regulaciones más estrictas de la FDA, asegurando estándares de pruebas de drogas más rigurosos. En respuesta al desastre, el Congreso de EE. UU. promulgó las Enmiendas Kefauver-Harris en 1962, reforzando la autoridad de la FDA para garantizar la seguridad y eficacia de los medicamentos. Sin embargo, incluso después de la aprobación, la industria farmacéutica desempeña un papel desproporcionadamente fuerte en la educación y asesoramiento a los prescriptores sobre la mitigación de riesgos. Sin embargo, la industria debe permanecer con reguladores independientes para evitar conflictos de interés y mantener la confianza pública. Sin embargo, a pesar de estas regulaciones, las compañías farmacéuticas continúan ejerciendo una influencia considerable sobre la industria sanitaria mediante estrategias de mercado agresivas. Estas tácticas ponen de manifiesto aún más las preocupaciones éticas que rodean las prácticas corporativas en el sector farmacéutico.

      Prácticas de marketing agresivas

      Las prácticas de marketing agresivas también plantean desafíos éticos, ya que priorizan los beneficios corporativos sobre el bienestar del paciente. Las compañías farmacéuticas deberían asegurarse de que sus prácticas de marketing promuevan información precisa y transparente, pero muchas han recurrido en cambio a tácticas engañosas que han provocado consecuencias devastadoras para la salud pública. Un ejemplo notable en la zona de los Apalaches es la promoción agresiva de analgésicos opioides por parte de las farmacéuticas, que contribuyó al uso indebido y la adicción generalizados en la región. Estas empresas solían comercializar los opioides como seguros y no adictivos, minimizando los riesgos asociados a su consumo. Por ejemplo, Purdue Pharma comercializó agresivamente OxyContin entre médicos de la región de los Apalaches, afirmando que era menos adictivo que otros analgésicos. Según The Guardian (2025), la empresa se dirigió específicamente a médicos con afirmaciones de que el riesgo de adicción a estos potentes opioides era mínimo. Esto conduciría a una receta generalizada y a una adicción posterior entre los pacientes. Las tácticas agresivas de marketing utilizadas por Purdue Pharma jugaron un papel importante en la epidemia de opioides en la región de los Apalaches. Purdue Pharma y los Sackler acordaron un acuerdo de 7.400 millones de dólares, haciendo hincapié en la responsabilidad corporativa en la crisis de los opioides. Esto es descarado

      El desprecio por la verdad viola el deber deontológico de las compañías farmacéuticas de mantener la honestidad y la seguridad del paciente, independientemente de los incentivos económicos.

      El aumento de las prescripciones de opioides se vio impulsado además por un cambio en las normas clínicas que enfatizaba la evaluación remunerada y fomentaba el uso de opioides como opción principal de tratamiento. Esta tendencia se reforzó con la supervisión sistémica y los incentivos de reembolso que recompensaban las altas tasas de prescripción, demostrando cómo un enfoque utilitarista en el alivio a corto plazo conducía a sufrimiento a largo plazo para comunidades enteras. De 1996 a 2001, los representantes de Purdue Pharma tenían un salario anual medio de 55.000 dólares al año, con bonificaciones anuales de 71.500 dólares. Estos bonos iban desde 15.000 dólares en el extremo inferior hasta 240.000 dólares (Van Zee, párrafo 9, 2009). También en esta revista de 2009, Van Zee explicó cómo las personas podían conseguir estos bonos: Uno de los pilares del plan de marketing de Purdue era el uso de datos sofisticados para influir en la prescripción de los médicos. Las compañías farmacéuticas elaboran perfiles de prescriptores de médicos individuales—detallando los patrones de prescripción de médicos en todo el país—con el fin de influir en los hábitos de prescripción de los médicos. A través de estos perfiles, una farmacéutica puede identificar los prescriptores más altos y más bajos de determinados medicamentos en un único código postal, condado, estado o en todo el país. Uno de los pilares fundamentales del plan de comercialización de OxyContin de Purdue fue dirigirse a los médicos que eran los mayores prescriptores de opioides en todo el país. (párr. 8)

      Más allá de violar la ética basada en el deber y producir consecuencias perjudiciales, estas estrategias agresivas de marketing también demuestran una profunda falta de carácter moral. Las empresas que participan en esta mentalidad de beneficio por encima de todo abandonan los principios de ética de la virtud como integridad, compasión y responsabilidad. Estos valores deberían ser centrales en la toma de decisiones farmacéuticas. Estos ejemplos ponen de manifiesto la necesidad de regulaciones más estrictas y prácticas de marketing éticas para prevenir crisis similares en el futuro. El marketing ético no debería ser solo un requisito legal, sino un reflejo del compromiso de la empresa con el bien común.

      Argumentos de las contrapartes

      En esta sección, exploramos cómo las compañías farmacéuticas desempeñan un papel crucial en la priorización del bienestar público junto a sus intereses financieros a través de tres contraargumentos clave: la necesidad de los opioides en el manejo del dolor, el papel de los beneficios de los accionistas en la estabilidad del mercado y los esfuerzos para controlar la desviación nacional y el tráfico ilícito (Drug Enforcement Administration, s.f.). Aunque la industria farmacéutica suele ser criticada por sus motivos orientados al beneficio, es importante reconocer que sus contribuciones van mucho más allá de los beneficios corporativos. Estas empresas proporcionan medicamentos esenciales, impulsan la innovación médica y mantienen medidas regulatorias para prevenir la distribución ilícita de drogas (Oficina de Presupuesto del Congreso, 2022). Su presencia beneficia no solo a los pacientes que necesitan un tratamiento eficaz, sino también a las partes interesadas, las fuerzas del orden y todos los niveles de gobierno. Al garantizar un equilibrio entre la responsabilidad ética, la sostenibilidad financiera y el cumplimiento normativo, las compañías farmacéuticas siguen siendo una fuerza positiva en la sociedad, contribuyendo tanto a la salud pública como a la estabilidad económica.

      La necesidad de compasión y opioides en el manejo del dolor

      «En teoría, un caso de negligencia médica o una acción disciplinaria por parte de una junta médica estatal podría deberse a recetar opioides en exceso o a no tratar adecuadamente el dolor de los pacientes.» (Rothstein, 2017). Debido a la reciente reacción negativa a la epidemia de opioides, ha surgido una fuerte sobrecorrección de la evitación total de opioides. También hay un fuerte incentivo para que los profesionales eviten estos complejos calendarios de prescripción de opioides. Aumentar y disminuir adecuadamente la dosis de un paciente es difícil, pero gestionar la adicción en fase temprana está fuera del alcance de muchos de estos profesionales, ya que carecen de la formación necesaria.

      En muchas consultas médicas, las recetas de opioides se han reservado solo para los casos más graves, como la recuperación postoperatoria, el tratamiento del cáncer y enfermedades terminales. Muchos sufren dolores insoportables por condiciones incapacitantes que requieren dosis más altas de manejo del dolor. Estos pacientes no deberían quedarse a soluciones «más seguras» ineficaces. Simplemente tener un suministro de emergencia a mano mejora su calidad de vida, ya que no tienen que preocuparse por dónde encontrar alivio en caso de un brote repentino (Rothstein, 2017).

      Maximizando los beneficios para los accionistas

      Perkins (2001) sostiene que las compañías farmacéuticas deben tomar decisiones basadas en la rentabilidad, lo que a veces puede entrar en conflicto con los intereses de salud pública. Aunque las empresas tienen el deber fiduciario de maximizar el valor para los accionistas, surgen preocupaciones éticas cuando las estrategias orientadas al beneficio limitan el acceso y la asequibilidad de los medicamentos. Cuando los beneficios determinan si tu negocio está vivo o no en un año, la discriminación contra ciertas enfermedades y condiciones es inherente.

      Los productos farmacéuticos reflejan estos retos porque tienen precios elevados. El coste del tratamiento debe reflejar el tiempo y el dinero necesarios para investigar, desarrollar, aprobar y desplegar dichos medicamentos. Los productos suelen requerir más investigación y desarrollo debido a que los pacientes o virus desarrollan tolerancia a los medicamentos. Las farmacéuticas gastan miles de millones en ensayos clínicos y lobby político durante una media de diez años antes de poder empezar a vender sus productos y, con suerte, recuperar costes. Son vilipendiados fácilmente, y a veces con razón. Sin embargo, mientras se priorice la responsabilidad ética y la sostenibilidad a largo plazo, es comprensible que las decisiones terciarias sobre la producción de medicamentos se basen en decisiones fiduciarias y no médicas.

      Aunque el sistema farmacéutico tiene sus defectos, es esencial reconocer la importancia de la responsabilidad ética y un enfoque centrado en el paciente. Priorizar la salud del paciente puede conducir a mejores resultados a largo plazo, tanto médica como económicamente. Una salud bien gestionada puede reducir los costes generales de la sanidad al minimizar las visitas e intervenciones hospitalarias (Robert Wood Johnson Foundation, 2019). Enfatizar la obligación moral de las compañías farmacéuticas de priorizar el bienestar del paciente puede generar confianza y credibilidad, conduciendo a una base de clientes fieles y beneficios sostenibles. Abordar problemas de salud menos rentables pero significativos puede impulsar la innovación. Al centrarse en enfermedades desatendidas, las empresas podrían descubrir tratamientos innovadores con aplicaciones más amplias, beneficiando en última instancia tanto a los pacientes como a la empresa. Además, no deben pasarse por alto los beneficios sociales más amplios de priorizar la salud sobre el beneficio. Poblaciones más saludables contribuyen a la estabilidad económica y la productividad, creando un ciclo positivo que beneficia a todos, incluida la industria farmacéutica. Los organismos reguladores y la opinión pública están impulsando cada vez más prácticas éticas. Las empresas que adoptan estas expectativas pueden enfrentarse a menos desafíos legales y fortalecer su posicionamiento en el mercado. El sistema farmacéutico, a pesar de sus defectos, no debería cegarnos ante la innovación y la estabilidad económica que sus motivos de lucro generan, lo que finalmente resulta en una mayor calidad de vida para los pacientes.

      Control de desvíos

      Según la Administración para el Control de Drogas del Departamento de Justicia de EE. UU. (S.F.), las compañías farmacéuticas deben cumplir con estrictas regulaciones para rastrear sustancias controladas y prevenir desvíos ilegales. Estas empresas garantizan un «suministro adecuado e ininterrumpido para necesidades médicas, comerciales y científicas legítimas» manteniendo al mismo tiempo el cumplimiento de la supervisión de la DEA.

      El mercado de drogas ilícitas ofrece principalmente alternativas sintéticas a sustancias controladas, reguladas y probadas. La promulgación de la Ley de Desvío y Tráfico Químico de 1988, la Ley de Control de Desvío Químico Doméstico de 1993 y la Ley Integral de Control de Metanfetaminas de 1996 establecieron la base de la DEA para la prevención del desvío químico (Administración para el Control de Drogas, s.f.). Sin un gran sector farmacéutico, el mercado de drogas ilícitas se convierte en un incentivo demasiado grande para los pacientes que buscan alivio del dolor. Aunque esto a menudo puede ser más barato y accesible, no existe regulación ni control de calidad por parte de la fuente. Los pacientes son susceptibles a los productos con adulterio, y la adicción no se gestiona, sino que se fomenta. Hay poca o ninguna rendición de cuentas por el origen de la mala praxis, y los procesos judiciales son largos y costosos.

      Conclusión

      Aunque las farmacéuticas desempeñan un papel fundamental en el avance de los tratamientos médicos y en el mantenimiento de la estabilidad económica, su priorización del beneficio sobre la salud pública sigue siendo éticamente indefendible. Uno de los argumentos más sólidos a favor de las farmacéuticas es su deber fiduciario de maximizar el valor para los accionistas. Dado el alto coste de investigación, desarrollo y aprobación regulatoria, las empresas sostienen que la rentabilidad es esencial para mantener la innovación y garantizar avances continuos en medicina. Sin embargo, esta perspectiva se desmorona cuando se analiza a través de marcos éticos.

      Identificación de Riesgos en Pacientes Post-Alta: Un Análisis Importante

      http://orcid.org/0000-0003-2284-5795

      Jee-In Hwang 1 ,Yoon-Seok Chang 3 ,Ho Jun Chin 5

      Abstract

      Objetivos: Este estudio tuvo como objetivo examinar la ocurrencia de eventos adversos en entornos de atención ambulatoria y la utilización de la atención médica tras el alta, así como identificar las características de los pacientes con alto riesgo de problemas de seguridad durante la transición de la atención del hospital a sus domicilios. Además, se exploró el rendimiento de los desencadenantes ambulatorios para la detección de eventos adversos.

      Diseño Estudio de cohorte retrospectivo mediante revisiones de registros médicos hospitalarios durante 6 meses posteriores al alta.

      Contexto Un hospital docente terciario en Corea del Sur.

      Participantes Se analizaron un total de 746 registros médicos de pacientes adultos que incluían principalmente pacientes potencialmente con alto riesgo de eventos adversos, que comprendían 5439 visitas ambulatorias.

      Medida de resultado primaria Ocurrencia de eventos adversos.

      Resultados 

      Aproximadamente el 14,2% de los pacientes experimentaron al menos un evento adverso dentro de los 6 meses posteriores al alta. Los eventos relacionados con la medicación (84,2%) y quirúrgicos/de procedimiento (13,2%) fueron comunes. La mayoría de los eventos fueron de gravedad leve y evaluados como no prevenibles.

      Los pacientes que experimentaron eventos adversos tuvieron significativamente más rehospitalizaciones por todas las causas, visitas a la sala de emergencias y visitas a la clínica ambulatoria. No se encontraron diferencias en la mortalidad.

      Controlando otras variables, el análisis de regresión logística múltiple mostró que los pacientes con sobrepeso (OR = 0,48, IC del 95%: 0,25 a 0,90), con enfermedades del sistema circulatorio (OR = 0,38, IC del 95%: 0,15 a 0,96) y con una Puntuación NEWS2 de Alerta Temprana 2 (NEWS2) ≥2 al alta (OR = 0,26, IC del 95%: 0,12 a 0,54) fueron menos propensos a experimentar eventos adversos.

      Aquellos con ingresos a través de servicios de urgencias o centros de cirugía ambulatoria (OR = 1,98; IC del 95 %: 1,18 a 3,32), en departamentos médicos (OR = 1,93; IC del 95 %: 1,15 a 3,23), con diagnóstico de cáncer (OR = 2,03; IC del 95 %: 1,14 a 3,62) y con estancias hospitalarias más prolongadas (OR = 1,07; IC del 95 %: 1,02 a 1,11) tuvieron mayor probabilidad de experimentar eventos adversos después del alta.

       Los desencadenantes ambulatorios con un rendimiento relativamente alto incluyeron «estreñimiento con narcóticos/bloqueadores de los canales de calcio», «interrupción brusca de la medicación», «erupción cutánea» y «recuento leucocitario <3000/mm³».

      Conclusiones: Aproximadamente el 14% de los pacientes, principalmente pacientes de alto riesgo, experimentaron eventos adversos tras el alta, con mayor frecuencia en urgencias y reingresos por cualquier causa. Los pacientes que experimentaron eventos adversos se caracterizaron por su índice de masa corporal, tipo de vía de ingreso, servicio clínico, diagnóstico médico, duración de la estancia hospitalaria y NEWS2.

      Se debe fomentar la participación de pacientes y cuidadores en la monitorización y notificación de eventos adversos para mejorar la seguridad del paciente tras el alta.

      Se recomienda el uso de indicadores para detectar posibles problemas de seguridad del paciente.

      Introducción

      La seguridad del paciente se refiere a la prevención y reducción del riesgo de daños innecesarios para los pacientes debido a la gestión sanitaria.1 A nivel mundial, aproximadamente 1 de cada 10 pacientes experimenta un evento de daño relacionado con la atención sanitaria, y la carga económica de estos eventos es considerable, estimada en aproximadamente el 15% del gasto hospitalario total a nivel mundial.2 En Corea del Sur, se han llevado a cabo esfuerzos continuos para mejorar la seguridad del paciente.3

      A fecha de 2024, desde el 29 de julio de 2016, aproximadamente 109.906 eventos de seguridad del paciente, incluidos casi accidentes, han sido reportados a través del Sistema Nacional de Informes y Aprendizaje en Seguridad del Paciente.4

      Además, estudios basados en revisiones de historiales médicos indican que aproximadamente entre el 7% y el 10,7% de los pacientes hospitalizados experimentan al menos un evento adverso durante su estancia.5–7 Por ello, existe una necesidad continua de iniciativas dedicadas para mejorar la seguridad del paciente. Sin embargo, falta investigación sobre la ocurrencia de eventos adversos en entornos de atención ambulatoria.

      Investigaciones recientes han demostrado que entre el 2% y el 25% de los pacientes en centros de atención primaria y ambulatoria han experimentado un evento adverso.8–15

      La frecuencia y el tipo de eventos adversos en entornos ambulatorios varían. Por ejemplo, un estudio anterior, basado en entrevistas con pacientes ambulatorios sin antecedentes hospitalarios en los 30 días anteriores en cuatro países latinoamericanos, encontró que la incidencia de eventos adversos fue del 2,4% durante los 42 días de seguimiento tras la visita de atención ambulatoria índice, y el 60% de estos eventos estuvieron relacionados con medicación.8

      Otro estudio, que realizó una encuesta telefónica retrospectiva con usuarios de clínicas ambulatorias en Alemania, encontró que el 14% de los pacientes experimentaron problemas de seguridad del paciente, siendo la mayoría de los eventos relacionados con la historia clínica/procedimientos diagnósticos y medicación, principalmente en medicina general, ortopedia y atención de medicina interna.11

      Además, los estudios han utilizado historiales médicos y desencadenantes para facilitar la detección de eventos adversos en entornos de atención primaria y ambulatoria.16–20 Sin embargo, sigue existiendo escasez de investigaciones sobre la medición y características de los eventos adversos en entornos de atención ambulatoria.18–20

      En particular, el periodo de transición de atención, que incluye la transición del hospital al domicilio del paciente, se reconoce como un periodo de alto riesgo para la seguridad del paciente.21

      Estudios previos encontraron que entre el 19% y el 28,7% de los pacientes tras el alta experimentaron al menos un evento adverso, y aproximadamente entre el 6% y el 50% de los eventos se consideraron prevenibles.22–25 Entre los eventos posteriores al alta, los eventos relacionados con medicación fueron comunes.22–24 26 Aunque se han aplicado como práctica rutinaria en hospitales la planificación del alta y los programas de cuidados transitorios para prevenir eventos adversos durante la transición y mejorar los resultados para los pacientes,27–29 se  necesitan estudios adicionales, incluyendo evaluaciones de seguimiento tras el alta, para detectar los eventos adversos en entornos ambulatorios y desarrollar estrategias para mejorar la seguridad del paciente. Además, mantener la continuidad de la atención mediante un seguimiento ambulatorio post-alta a tiempo impacta significativamente en los resultados de los pacientes.30

      Por ello, nuestro objetivo era (1) investigar la ocurrencia de eventos adversos en entornos de atención ambulatoria y la utilización de la atención sanitaria entre pacientes durante los 6 meses posteriores al alta hospitalaria y (2) caracterizar a los pacientes con un alto riesgo de preocupaciones de seguridad durante las transiciones de atención. Además, exploramos el desempeño de los desencadenantes ambulatorios como herramientas de cribado para detectar la aparición de eventos adversos. Los hallazgos del estudio podrían orientar el desarrollo de estrategias para mejorar la seguridad del paciente en la atención ambulatoria tras el alta.

      Métodos

      Diseño del estudio

      Este estudio de cohorte retrospectivo incluyó revisiones de historiales médicos con seguimiento a los 6 meses. Se revisaron los historiales médicos electrónicos de los pacientes ingresados en un hospital terciario (certificado HIMSS Stage 7) desde el 1 de octubre de 2021 hasta el 31 de enero de 2022. Este estudio formó parte de un gran proyecto sobre resiliencia a la seguridad del paciente (2022–2025) financiado por la Fundación Nacional de Investigación de Corea.

      Participantes del estudio y entorno

      La población objetivo incluía a pacientes dados de alta del hospital a sus domicilios. La muestra fue seleccionada aleatoriamente de la población de pacientes, compuesta principalmente por pacientes con potencial alto riesgo de eventos adversos, que habían sido ingresados en el hospital Bundang de la Universidad Nacional de Seúl, Corea del Sur, entre el 1 de octubre de 2021 y el 31 de enero de 2022. El hospital de estudio cuenta con 1223 camas. Este hospital terciario dispone de historiales médicos completamente electrónicos y sistemas de códigos de barras para medicamentos (certificado HIMSS stage 7). En 2022, el número anual de pacientes hospitalizados era de 425.395 y el de pacientes ambulatorios era de 1.711.063, con un censo medio diario de pacientes ambulatorios de 6.538.

      Los criterios de inclusión fueron los siguientes:

      (1) pacientes de 19 años o más,

      (2) con una estancia de 2 días o más y

      (3) que hayan tenido al menos una visita de seguimiento en clínicas ambulatorias del hospital de estudio 6 meses después de la alta médica.

      Los criterios de exclusión incluían: (1) pacientes psiquiátricos, dentales y pediátricos (refiriéndose al departamento clínico al que se admitían y daban de alta los pacientes) y

      (2) aquellos dados de alta a otros hospitales o centros sanitarios, incluidas residencias de ancianos en el momento del alta índice.

      Además, excluimos a pacientes con una estancia superior a 31 días para obtener una muestra más representativa de la población objetivo.

      Para incluir a pacientes con mayor riesgo de problemas de seguridad durante la transición de atención del hospital a sus hogares (es decir, grupo potencialmente en riesgo), principalmente muestreamos pacientes

      (1) con una Puntuación Nacional de Alerta Temprana 2 (NEWS2) de 2 o más, basada en estudios previos (es decir, grupo de riesgo 1) y (2) con medicamentos al alta que se agrupaban en las siguientes categorías:  antiinfecciosos, potasio/electrolitos, insulina, narcóticos/opioides/sedantes, agentes quimioterapéuticos y heparina/anticoagulantes (APINCH); o con cinco o más medicamentos al alta (es decir, grupo de riesgo

      2).31 32 En este estudio, se identificaron listas específicas de medicamentos de alto riesgo a través de revisiones de un farmacéutico en un puesto directivo en el hospital del estudio.

      Se determinó que el tamaño de la muestra era aproximadamente 800 (500 para el grupo potencialmente en riesgo y 300 para el grupo general) como tamaño práctico basado en estudios similares.5 7 El análisis final incluyó datos de 746 pacientes, tras excluir a los pacientes inscritos en ensayos clínicos; aquellos dados de alta a otro hospital o residencia; menores de 19 años y aquellos que no tuvieron visitas ambulatorias tras el alta, según se identificó mediante validaciones posteriores (figura 1). Este tamaño de muestra fue apropiado para el análisis final de regresión logística múltiple con 14 variables.

      Tabla 4

      Utilización de la atención médica después del alta y resultados de los pacientes (n = 746)

      VariableCategoríanorte%Evento adversoχ2 / ZValor p
      Sí (n=106)No (n=640)
      norte%norte%
      Visita al departamento de emergencias17323.24441.512920.223.28<0,001
      No57376.86258.551179.8
      Número de visitas a la clínica ambulatoriaMediana (RIC)5(2–10)12(7–17)4(2–9)8.84*<0,001
      Número de hospitalizaciones048565.04643.443968.637.02<0,001
      111014.81817.09214.4
      2527.0109.4426.6
      3 o superior9913.33230.26710.5
      Mediana (RIC)00–110–300–15.66*<0,001
      Experiencia de eventos adversos durante la rehospitalización†11343.32948.38441.80,810.369
      No14856.73151.711758.2
      Estado del paciente a los 6 meses del altaMuerte283.876.6213.32.780,101‡
      Supervivencia71896.39993.461996.7
      • *Prueba de suma de rangos de Wilcoxon; Z incluye una corrección de continuidad de 0,5.
      • †n=261.
      • ‡Prueba exacta de Fisher.

      Tabla 5

      Resultado de regresión logística múltiple para la ocurrencia de eventos adversos

      VariableOIC del 95%
      índice de masa corporal
       <18,50,890,37 a 2,16
       23,0 a <25,00,480,25 a 0,90
       ≥25.00,770,45 a 1,30
       18,5 a <23,0Referencia
      Historial de admisiones previas (=Sí)1.170,62 a 2,23
      Vía de ingreso (=servicio de urgencias o centro de cirugía ambulatoria)1.981,18 a 3,32
       Clínicas ambulatoriasReferencia
      Departamento clínico (=médico)1.931,15 a 3,23
       QuirúrgicoReferencia
      Diagnóstico médico importante
       Neoplasma2.031,14 a 3,62
       Enfermedades del sistema circulatorio0,380,15 a 0,96
       enfermedades digestivas0,480,15 a 1,57
       enfermedades genitourinarias1.080,39 a 3,02
       OtrosReferencia
      Tomando ≥5 medicamentos al momento del alta (=Sí)1.040,94 a 1,15
      NEWS2 ≥2 al alta (=Sí)0,260,12 a 0,54
      Puntuación del índice de comorbilidad de Charlson1.100,98 a 1,24
      Duración de la estancia hospitalaria1.071.02 a 1.11
      • Este resultado se ajustó adicionalmente según la edad y el sexo de los pacientes. Prueba de bondad de ajuste de Hosmer y Lemeshow: χ² = 3,04, p = 0,932.
      • NEWS2, Puntuación Nacional de Alerta Temprana 2.

      Discusión

      Hasta donde sabemos, este estudio es el primero en examinar la ocurrencia de eventos adversos mediante el seguimiento de pacientes dados de alta, incluyendo principalmente pacientes con riesgo potencial de eventos adversos, en el ámbito ambulatorio de un hospital coreano. Identificar los desencadenantes ambulatorios tiene implicaciones importantes en el monitoreo de eventos adversos en la atención ambulatoria. Nuestros hallazgos indicaron que aproximadamente el 14% de los pacientes dados de alta en un ámbito ambulatorio experimentaron al menos un evento adverso, siendo los eventos relacionados con la medicación los más frecuentes, seguidos de los eventos quirúrgicos/de procedimientos. La mayoría de los eventos adversos fueron leves y se consideraron inevitables. Los pacientes con mayor riesgo de eventos adversos se caracterizaron por el tipo de ingreso, los servicios clínicos, los diagnósticos médicos y la duración de la estancia hospitalaria. Curiosamente, los pacientes con un valor bajo de NEWS2 al alta tuvieron mayor probabilidad de experimentar eventos adversos. Además, los pacientes con sobrepeso y aquellos con enfermedades circulatorias tuvieron menor probabilidad de experimentar eventos adversos. Estos hallazgos indican que un número considerable de pacientes experimentaron eventos adversos durante los 6 meses posteriores al alta y que los pacientes con mayor riesgo de eventos adversos deben recibir un manejo adecuado para mejorar su seguridad.

      La tasa de eventos adversos en este estudio fue similar a los hallazgos de un estudio basado en entrevistas a pacientes realizado en Alemania 11 y menor que las tasas de algunos estudios. 12 17 22 Sin embargo, esta tasa fue mayor que la reportada en otros estudios. 8 15 16 Estas diferencias pueden atribuirse a las características de la muestra. Por ejemplo, un estudio previo 8 se centró en pacientes sin ingresos hospitalarios recientes o planificados, mientras que nosotros muestreamos intencionalmente a pacientes con características conocidas de alto riesgo en términos de medicamentos y signos vitales. Además, nuestra tasa de eventos fue mayor que las tasas basadas en sistemas de notificación voluntaria o datos reportados por pacientes en entornos de atención primaria. 13 14 Los pacientes con eventos adversos tuvieron más visitas a servicios de urgencias y clínicas ambulatorias y experimentaron más rehospitalizaciones por cualquier causa. Esto fue consistente con los hallazgos de estudios previos. 27–29

      Con respecto a los tipos de eventos adversos, los eventos relacionados con la medicación fueron los más comunes, lo cual fue consistente con los hallazgos de estudios previos. 8 15 16 Los subtipos más frecuentes incluyeron plaquetas anormales, recuentos anormales de leucocitos y efectos secundarios gastrointestinales. Estos pueden estar relacionados con efectos secundarios posteriores a quimioterapias, ya que el 47,1% de los pacientes en nuestra muestra tenían diagnóstico médico primario de neoplasia. Además, las complicaciones quirúrgicas/de procedimiento se relacionaron con frecuencia con problemas de manejo del tubo de drenaje, como oclusión, dislocación y extubación accidental. Dichas situaciones a menudo requerían visitas al departamento de emergencias. Esto resalta la necesidad de desarrollar estrategias de afrontamiento adaptadas a los eventos de seguridad del paciente en entornos ambulatorios desde la perspectiva del paciente. Curiosamente, no se identificaron eventos pertenecientes a la categoría de «atención al paciente», incluidas caídas o úlceras por presión, en nuestro estudio. 40 Esto podría reflejar la ausencia de tales eventos o un posible subreconocimiento de estos eventos como problemas de seguridad del paciente, lo que posiblemente lleve a una falta de notificación por parte de los pacientes en entornos ambulatorios. Estos hallazgos sugieren áreas de mejora: los pacientes y sus cuidadores en el hogar deben monitorear activamente los riesgos para la seguridad del paciente, así como los eventos relacionados con la medicación. Cabe destacar que, según los datos registrados en sus historias clínicas, los pacientes a menudo suspendían la medicación al percibir posibles efectos secundarios relacionados con los fármacos (p. ej., vómitos, mareos). Además de la educación sobre el autocuidado tras el alta, se debe fomentar la participación de pacientes y cuidadores en la monitorización de la seguridad del paciente para prevenir eventos adversos y evitar el empeoramiento de las condiciones.

      La mayoría de los eventos adversos en nuestro estudio fueron de gravedad leve, sin daños graves. Esto contrasta con los hallazgos de otros estudios. 12 15 Esto puede atribuirse al hecho de que los pacientes ambulatorios fueron tratados con base en atención ambulatoria sin requerir hospitalización. Por lo tanto, la mayoría fueron clasificados como de gravedad leve por definición de daño temporal sin hospitalización. Las calificaciones de prevenibilidad fueron consistentemente inferiores a 4, lo que indica baja prevenibilidad. Esto fue similar al hallazgo de un estudio previo con una tasa del 1,5% de eventos prevenibles (≥4). 12 Sin embargo, fue diferente de los hallazgos de estudios previos, lo que sugiere que entre el 42% y el 71,3% de los eventos adversos fueron prevenibles. 15 16 Varios factores pueden contribuir a esta diferencia.

      En primer lugar, estudios previos que a menudo incluían metodologías basadas en entrevistas a pacientes capturaron errores de diagnóstico que se consideraban principalmente prevenibles. Por el contrario, nuestro estudio se basó en registros médicos y no se identificaron errores de diagnóstico.

      En segundo lugar, el hospital del estudio es un hospital universitario terciario, lo que puede representar una prestación de atención de calidad, lo que resulta en menos eventos prevenibles.

      En tercer lugar, nos centramos en los eventos adversos posteriores al alta hospitalaria en entornos ambulatorios, principalmente en pacientes de riesgo relativamente alto. Estos pacientes pueden ser propensos a eventos adversos inevitables, en lugar de prevenibles.

      En cuarto lugar, consideramos que los eventos adversos se produjeron incluso cuando se registraron los comentarios de los pacientes sobre ellos. En general, se consideró que estos casos tenían baja prevenibilidad.

      El riesgo de eventos adversos tras el alta se asoció con la vía de ingreso, el departamento clínico, el diagnóstico médico, la duración de la estancia hospitalaria, el IMC y el índice de masa corporal (IMC) y la escala NEWS2 al alta. Estos hallazgos coinciden con estudios previos.

      En concreto, los pacientes ingresados ​​desde urgencias o centros de cirugía ambulatoria experimentaron más eventos adversos que los ingresados ​​desde consultas externas. El primer grupo podría tener una mayor probabilidad de encontrarse en estado crítico en comparación con el segundo.

      Estas condiciones de los pacientes podrían estar relacionadas con un mayor riesgo de eventos adversos en el seguimiento ambulatorio tras el alta. Este resultado coincide con estudios previos que muestran que los pacientes ingresados ​​de forma urgente o con cirugías de urgencia experimentaron una mayor morbilidad y mortalidad. 43 44 

      Los pacientes dados de alta de departamentos médicos experimentaron más eventos adversos tras el alta que los de departamentos quirúrgicos, lo que coincide con los hallazgos de un estudio previo basado en informes de pacientes que muestra que la mayoría de los eventos están relacionados con ciertos departamentos clínicos, como medicina general y medicina interna. 8

       Además, los pacientes con cáncer presentaron un mayor riesgo de experimentar eventos adversos que aquellos con otros diagnósticos, probablemente debido a sus tratamientos de quimioterapia. Los pacientes con enfermedades circulatorias presentaron una menor probabilidad de experimentar problemas de seguridad. Estos hallazgos indican que las características de la enfermedad deben considerarse al planificar el alta para garantizar la seguridad durante la transición de la atención. Los pacientes con estancias hospitalarias más prolongadas experimentaron más eventos adversos tras el alta. Esto concuerda con los hallazgos de estudios previos sobre eventos adversos experimentados por pacientes hospitalizados. 5 Una estancia hospitalaria más prolongada refleja afecciones médicas más complejas, lo que puede contribuir a la aparición de eventos adversos tras el alta.

      Curiosamente, los pacientes con un IMC de 23,0 a 24,9 kg/m 2 tenían menos probabilidades de experimentar eventos adversos, en comparación con aquellos con un IMC de 18,5 a 22,9 kg/m 2 . Este resultado fue diferente de los hallazgos de un estudio anterior, que encontró que los niveles de IMC >25 kg/m 2 en pacientes mayores se asociaron con menores riesgos de resultados adversos posteriores al alta de readmisión no planificada y mortalidad dentro de los 30 días. 45 Esta discrepancia podría deberse a la utilización de diferentes resultados adversos. Mientras tanto, otro estudio encontró que los niveles de IMC ≥25 kg/m 2 entre adultos de mediana edad y mayores se asociaron con mayor fragilidad. 46 Considerando que la fragilidad, refiriéndose al constructo multidimensional de vulnerabilidad, 46 47 está ligada a la función física, los pacientes con niveles de IMC ligeramente más altos de 23,0–24,9 kg/m 2 , que también se consideran niveles normales dependiendo de los criterios utilizados, 48 ​​probablemente tengan mejor función física como resultados de fuerza muscular y posteriormente experimenten menos eventos adversos que aquellos con un IMC de 18,5–22,9 kg/m 2 , bajo la condición de un menor riesgo de fragilidad. Además, muchos pacientes en nuestro estudio tenían un NEWS2 de 0–1 al alta y eran más propensos a experimentar eventos adversos. Esto podría estar relacionado con el hecho de que la puntuación se basó en los signos vitales al momento del alta y que la mayoría de los pacientes estaban estables al ser dados de alta. Esto sugiere que pueden ocurrir cambios significativos en el estado del paciente después del alta hospitalaria. Sin embargo, nuestro estudio no analizó los cambios en NEWS2 durante las visitas ambulatorias posteriores o rehospitalizaciones. Se requiere investigación futura para investigar las relaciones entre los cambios en NEWS2 y los eventos adversos después del alta.

      Los desencadenantes ambulatorios mostraron un rendimiento relativamente bajo, a excepción de unos pocos desencadenantes. Entre ellos, el estreñimiento con narcóticos o bloqueadores de los canales de calcio mostró el rendimiento más alto. La erupción cutánea y la interrupción abrupta de la medicación también demostraron un valor predictivo positivo superior al 60%. Aunque tomar más de cinco medicamentos fue un desencadenante observado con frecuencia, mostró un valor predictivo positivo muy bajo. Aunque utilizamos los desencadenantes previamente validados, esto podría indicar que se deben considerar factores adicionales, como el uso regular o la duración de los medicamentos, así como diferentes valores de corte para el recuento numérico de medicamentos (p. ej., 10 o más). 49 Además, puede reflejar avances en las prácticas de seguridad de los medicamentos. En particular, no se identificaron ciertos desencadenantes, como cartas de queja o más de tres llamadas telefónicas/visitas en una semana, lo que sugiere que estos desencadenantes pueden requerir detección a través de métodos distintos a las revisiones de registros médicos. Estos hallazgos fueron diferentes a los de un informe anterior. 50 

      Para ciertos desencadenantes, utilizamos guías adicionales, como «RAN <1500/mm³ » junto con «recuento leucocitario <3000/mm³» . En cuanto a los desencadenantes «nivel de glucosa sérica >110 mg/dl y uso de corticosteroides sistémicos» y «hemoglobina glucosilada >6 % y uso de glucocorticoides», se consideró información adicional sobre el estado de diabetes, las tendencias de la glucemia, los valores relacionados y los cambios en la medicación. Esto resalta la necesidad de consideraciones clínicas adicionales al utilizar estos desencadenantes en la práctica clínica diaria.

      En general, estos hallazgos subrayan la necesidad de esfuerzos proactivos para prevenir y reducir los posibles eventos adversos después del alta, con énfasis en la participación del paciente y el cuidador en la gestión de la atención. Los resultados sugieren que se debe aumentar la participación del paciente y la familia, el intercambio de información y la conciliación de la medicación para mejorar la seguridad del paciente en entornos de atención primaria y ambulatoria51 Específicamente, en la atención de seguimiento posterior a la quimioterapia, es necesario fortalecer la educación relacionada con el uso de la medicación, empoderar a los pacientes para que respondan adecuadamente e informar cualquier problema de seguridad o lesiones que se sospechen o que ocurran de manera oportuna.

      Se requiere más investigación para garantizar que estos esfuerzos se implementen de manera efectiva en entornos de atención de transición. En particular, para los problemas de seguridad del paciente relacionados con los resultados de laboratorio, se debe educar a los pacientes y cuidadores sobre la importancia de la monitorización continua y se les debe alentar a participar en las pruebas de laboratorio relacionadas. Además, la monitorización de los síntomas relacionados puede ayudar a mitigar otros efectos negativos.

      Limitaciones del estudio

      Este estudio presenta algunas limitaciones. En primer lugar, la población del estudio estuvo compuesta por pacientes dados de alta de un único hospital universitario de tercer nivel, con una gran proporción de pacientes a quienes se les prescribieron principalmente medicamentos de alto riesgo, como fármacos APINCH, que tomaban múltiples medicamentos o que tenían una puntuación NEWS2 ≥2 al alta. Se incluyeron únicamente pacientes con al menos una visita de seguimiento en las clínicas ambulatorias del hospital del estudio en los 6 meses posteriores al alta, excluyendo a aquellos transferidos a otros hospitales o centros de salud, incluidas las residencias de ancianos. En consecuencia, el perfil del paciente puede diferir del de la población general de alta, lo que limita la generalización de nuestros hallazgos. En segundo lugar, puede haber limitaciones relacionadas con los datos registrados. Si bien el hospital del estudio, como hospital universitario, generalmente mantiene registros médicos de alta calidad, documentar la información, incluidos los comentarios de los pacientes durante las visitas ambulatorias, puede ser difícil debido a las limitaciones de tiempo. Esto implica que los eventos adversos experimentados por los pacientes podrían haber estado subdocumentados. Las características del profesional sanitario y del paciente también pueden influir en la integridad de los registros médicos y la notificación de eventos adversos. En tercer lugar, en este estudio de cohorte retrospectivo, no se registraron todos los eventos adversos experimentados por los pacientes, especialmente cuando recibieron seguimiento en otras instituciones médicas antes de regresar al hospital del estudio para recibir tratamiento posterior. Además, los eventos adversos se evaluaron exclusivamente dentro de un período de seguimiento de 6 meses, independientemente del tiempo transcurrido hasta el evento adverso o la fecha de reingreso, ya que estos no fueron el objetivo de nuestro estudio. Además, no se incluyeron los resultados notificados por los pacientes, como la calidad de vida o la continuidad de la atención, al evaluar la seguridad del paciente.

      A pesar de estas limitaciones, este estudio contribuye al conocimiento actual como investigación basada en historias clínicas durante 6 meses, lo que proporciona perspectivas distintivas basadas en la documentación médica de eventos adversos y resultados de laboratorio. Sugerimos estudios futuros que incluyan las afecciones de seguimiento reportadas por los pacientes a lo largo del tiempo, junto con la consideración del tiempo transcurrido hasta el reingreso o el evento adverso, para comprender mejor la ocurrencia de eventos adversos tras el alta y la evolución de los pacientes.

      Conclusión

      Aproximadamente el 14% de los pacientes —principalmente aquellos con mayor riesgo de eventos adversos— experimentaron al menos un evento adverso en los 6 meses posteriores al alta, la mayoría de los cuales fueron leves y con baja prevenibilidad. Los pacientes con al menos un evento adverso se caracterizaron por su IMC, servicio clínico, vía de ingreso, diagnóstico médico, duración de la estancia hospitalaria y NEWS2 al alta. Estos factores deben considerarse en la atención de transición para mejorar la seguridad del paciente tras el alta.

      Nuestros hallazgos indican que la participación activa de pacientes y cuidadores es esencial para la planificación del alta y la atención de transición, así como para monitorear y reportar la ocurrencia de eventos de seguridad. Para mitigar un mayor deterioro o daño causado por eventos de seguridad del paciente, recomendamos monitorear a los pacientes con mayor riesgo de problemas de seguridad del paciente utilizando los desencadenantes ambulatorios empleados en este estudio.

      También se necesitan estudios adicionales para evaluar la sensibilidad de los desencadenantes ambulatorios en diferentes entornos ambulatorios, más allá de los hospitales, incluyendo las clínicas de atención primaria.

      El Declive Global de la Fertilidad Humana: Factores, Implicancias y Respuestas

      Introducción

      El acelerado crecimiento de la población mundial durante los últimos siglos está llegando a su fin, dando lugar a un fenómeno de disminución global de las tasas de fertilidad. Este cambio, que afecta especialmente a naciones altamente industrializadas como China y las denominadas economías tigre del Sudeste Asiático, tendrá profundas ramificaciones socioeconómicas, geopolíticas y ambientales. Comprender las causas y consecuencias de este fenómeno requiere de un enfoque multidisciplinario que abarque factores sociales, económicos, ambientales y biológicos. A corto plazo, los factores socioeconómicos, en particular la urbanización y el retraso en la maternidad, son importantes impulsores de la reducción de la fertilidad. Paralelamente, factores relacionados con el estilo de vida, como la obesidad y la presencia de numerosos tóxicos reproductivos en el medio ambiente, como contaminantes atmosféricos, nanoplásticos y radiación electromagnética, están comprometiendo gravemente la salud reproductiva. A largo plazo, se plantea la hipótesis de que la reducción del tamaño de la familia que acompaña a la transición demográfica disminuirá la presión selectiva sobre los genes de alta fertilidad, lo que conducirá a una pérdida progresiva de la fecundidad humana. Paradójicamente, la adopción a gran escala de tecnologías de reproducción asistida también puede contribuir a dicha pérdida de fecundidad al fomentar la retención de genotipos de baja fertilidad en la población. Dado que la disminución de la tasa de fertilidad que acompaña a la transición demográfica parece ser omnipresente, las implicaciones para la salud pública de nuestra especie son potencialmente devastadoras.

      Factores Determinantes del Declive de la Fertilidad Global

      Los cambios en el tamaño de la población humana tienen implicaciones obvias para el estado ambiental de nuestro planeta, el crecimiento económico de las naciones que lo constituyen, así como la salud y el bienestar de las sociedades en las que vivimos. Los factores que impactan la dinámica de la población humana son complejos e involucran una intrincada interacción de fuerzas sociales, económicas, ambientales y biológicas. Debido a esta complejidad, predecir la tasa y dirección del cambio de la población humana siempre ha presentado un desafío difícil y ha estado sumido en la controversia. Las proyecciones actuales de la ONU para el futuro (Naciones Unidas 2022), asumen que todas las naciones finalmente convergen y estabilizan sus poblaciones en una tasa de fecundidad total (TGF; definida como el número total de niños nacidos por mujer en una vida reproductiva asumiendo las tasas de fecundidad específicas por edad actuales) justo por debajo del nivel de reemplazo, que se aproxima a 2,1 niños por mujer. La TFR en la que se predice que la población se estabilizará ha variado con el paso del tiempo y la fuente de la predicción, pero las proyecciones recientes sugieren un valor de sub-reemplazo de 1.66-1.75 para 2100.

      Historia.

      Se tardó desde el origen de nuestra especie hasta el año 1 d. C. para alcanzar una población mundial de 150 a 200 millones. Nuestra población creció lentamente con el tiempo, pero se estancó en 1300 cuando la peste negra se cobró su peaje mortal en Asia y Europa. De nuevo en 1600, la Guerra de los Treinta Años en Alemania y el fin de la dinastía Ming en China provocaron una reducción momentánea en nuestra tasa de crecimiento poblacional. En 1850, la tasa de crecimiento poblacional mundial se desaceleró de nuevo, posiblemente debido a la rebelión Taiping en China, que dejó hasta 70 millones de muertos. Finalmente, la Primera Guerra Mundial y la pandemia de gripe que le siguió causaron 66 millones de muertes y ralentizaron brevemente la tasa de crecimiento poblacional entre 1914 y 1919, mientras que la Segunda Guerra Mundial causó otros 70 millones de almas. Sin embargo, estos fueron meros obstáculos en nuestro camino hacia la ascensión global. Una vez que aprendimos a aprovechar la energía contenida en los combustibles fósiles y comprendimos la importancia de la atención primaria de salud para controlar la mortalidad infantil, no hubo forma de detenernos. Para 1800, el mundo había alcanzado una población de 1.000 millones y, a partir de entonces, se disparó hacia arriba, logrando el segundo billón en solo 130 años, el tercer billón en 30 años (1960), el cuarto billón en 15 años (1974) y el quinto billón en solo 13 años (1987).

      Una estadística asombrosa es que en la década de 1970, cuando el libro de Paul Ehrlich, «La bomba demográfica», nos estaba abriendo los ojos a las posibles consecuencias del crecimiento demográfico desenfrenado, había aproximadamente la mitad de personas en el planeta Tierra que hoy (3.800 millones en 1971, en comparación con 7.800 millones en la actualidad). Claramente, el mensaje de Ehrlich ganó muy poca tracción política o social. La población mundial ha seguido creciendo sin cesar y nuestros intentos de detener esta inundación con todo, desde medicaciones anticonceptivas hasta programas de esterilización masiva llevados a cabo por gobiernos ansiosos, han fracasado, en esencia. A pesar del fracaso de estos enfoques de arriba hacia abajo para controlar la fertilidad, datos recientes sugieren el surgimiento progresivo de un nuevo estado de cosas. Después del período de posguerra de rápido crecimiento demográfico capturado por Ehrlich, las tasas de crecimiento demográfico comenzaron a disminuir en la década de 1960 y se predice que se volverán negativas a finales de este siglo ( 7 ). Tal cambio en la dinámica demográfica ha sido inducido por una reducción repentina en la tasa de fertilidad que ha estado en curso durante el último medio siglo y está estrechamente correlacionada con el aumento simultáneo de la prosperidad mundial, así como las fuerzas culturales, sociales y económicas asociadas con el desarrollo de la sociedad moderna.

      Aitken RJ (2024) What is driving the global decline of human fertility? Need for a
      multidisciplinary approach to the underlying mechanisms.
      Front. Reprod. Health 6:1364352. doi: 10.3389/frph.2024.1364352

      Factores Socioeconómicos y Culturales

      En el corto plazo, los principales impulsores de la reducción de la fertilidad están vinculados al desarrollo socioeconómico: la urbanización, el retraso en la maternidad, el incremento de la educación y la participación de la mujer en el mercado laboral. Estos procesos, característicos de sociedades modernas y prósperas, llevan a que las mujeres posterguen la formación de una familia para priorizar su educación y carrera profesional. Además, la redefinición del “tamaño ideal de la familia” y la búsqueda de autorrealización personal han disminuido el deseo de tener múltiples hijos, mientras que el individualismo y la pérdida de peso de la religión en la vida cotidiana han facilitado la aceptación social de la falta de hijos.

      Asimismo, la urbanización ofrece distracciones, oportunidades laborales y acceso a anticonceptivos, pero también incrementa los costos económicos y espaciales de la crianza, desincentivando la procreación. El auge del secularismo, los cambios en las actitudes hacia el matrimonio y la mayor aceptación de la diversidad sexual refuerzan la baja fertilidad como norma socializada en las grandes ciudades.

      Cualquier fuerza que contrarreste la fertilidad humana, está estrechamente vinculada a la prosperidad global y a los cambios socioeconómicos que acompañan la generación de economías industriales avanzadas. Se sabe desde hace tiempo que un mayor desarrollo socioeconómico impulsa una transición demográfica caracterizada por reducciones en la mortalidad infantil y, posteriormente, en la tasa de fecundidad total (TFR). Por supuesto, el mundo está compuesto por muchas sociedades y culturas diferentes, cada una de las cuales generará su propia respuesta a la prosperidad. Esto hace que generalizar el impacto de los factores sociales en el crecimiento poblacional sea extremadamente complejo. Sin embargo, también debemos reconocer que estamos presenciando un descenso global de las tasas de fecundidad. Todos los países parecen verse afectados por este fenómeno, independientemente de su cultura, credo o nivel de desarrollo. Por lo tanto, si bien las diferencias culturales son claramente importantes para matizar los cambios en la TFR a nivel nacional, existen otros factores poderosos que operan sobre la fecundidad que trascienden las fronteras culturales y están induciendo un cambio a nivel mundial en nuestra capacidad o disposición para reproducirnos.

      Retraso en la maternidad

      Uno de los sellos distintivos de una sociedad civilizada avanzada comprometida con la igualdad de género es la educación de las mujeres y su ingreso al lugar de trabajo moderno. Cada vez más, las mujeres trabajan largas horas fuera de casa y, en las economías más avanzadas, ingresan a ocupaciones como medicina, derecho o ingeniería que requieren años de capacitación antes de que alcancen las calificaciones profesionales necesarias para ingresar a la fuerza laboral. Una consecuencia importante de esta tendencia es que las mujeres ahora dejan hasta los 30 años para iniciar una familia en la mayoría de las sociedades modernas posteriores a la transición . Este retraso en el establecimiento de una familia mejora los logros educativos de las mujeres y avanza sus perspectivas de empleo en el lugar de trabajo. Sin embargo, también crea un problema importante porque entra en conflicto con nuestra biología básica.

      Somos una especie inusual en el sentido de que nuestra capacidad de reproducción se pierde en la mediana edad debido a una disminución precipitada de la fertilidad femenina. Esta disminución se asocia con una pérdida del potencial de desarrollo por parte del ovocito que ocurre entre los 35 y los 42 años. Como resultado, el retraso en formar una familia restringe seriamente la cantidad de tiempo disponible para tener hijos. Esto contrasta dramáticamente con nuestros antepasados ​​cazadores-recolectores que habrían tenido su primer hijo cuando tenían alrededor de 18-19 años de edad, cuando las mujeres son más fértiles.

      Otro elemento social en esta ecuación de infertilidad es que a las mujeres educadas les resulta cada vez más difícil seleccionar una pareja que cumpla con sus expectativas. Las mujeres educadas buscan parejas que sean al menos tan exitosas profesional y educativamente como ellas. Dado que la proporción de mujeres a hombres en la educación terciaria se está volviendo más positiva, hay una creciente escasez de hombres entre los miembros educados de la sociedad que podrían ser adecuados para establecer una relación a largo plazo y formar una familia. Esto, a su vez, impulsa a las mujeres hacia carreras más exigentes que refuerzan su reticencia a formar una familia. La creciente tendencia de que la pareja femenina tenga un nivel educativo más alto que el masculino se conoce como hipogamia. No es sorprendente que se haya descubierto que estas parejas hipógamas exhiben una menor fertilidad que sus contrapartes homógamas (ambos miembros con el mismo nivel educativo) o hipergámicas (pareja masculina con un nivel educativo más alto), aunque este efecto es más evidente en algunos países (Hong Kong, Bulgaria, Austria, Bélgica) que en otros (Francia) .

      Políticas Gubernamentales y Anticoncepción

      Las políticas estatales han buscado incidir en la fertilidad, con resultados limitados. Por ejemplo, la política del hijo único en China redujo el impulso demográfico, pero la tendencia a la baja en la tasa de fecundidad comenzó antes de su implementación. Medidas como el aumento de beneficios económicos, la provisión de guarderías o la flexibilización laboral han tenido efectos modestos en la recuperación de las tasas de natalidad. La disponibilidad de anticonceptivos, si bien correlacionada con la baja fertilidad, no es el factor causal principal, sino un facilitador de decisiones personales en contextos de prosperidad y autonomía femenina.

      Aitken RJ (2024) What is driving the global decline of human fertility? Need for a
      multidisciplinary approach to the underlying mechanisms.
      Front. Reprod. Health 6:1364352. doi: 10.3389/frph.2024.1364352

      Factores Ambientales y de Estilo de Vida

      El deterioro ambiental y los cambios de estilo de vida propios de la modernidad —como la obesidad, la exposición a tóxicos ambientales (contaminantes atmosféricos, plásticos, radiación electromagnética), el sedentarismo y el tabaquismo— están afectando la salud reproductiva, tanto masculina como femenina. La disminución global de la producción de espermatozoides y el aumento del cáncer testicular son ejemplos de cómo los factores ambientales asociados al desarrollo económico pueden impactar la capacidad reproductiva.

      Determinantes Biológicos y Genéticos

      La transición demográfica implica una reducción en la presión evolutiva por la alta fecundidad, lo que podría llevar, a largo plazo, a la acumulación de genotipos asociados a baja fertilidad en la población. Esto se ve acentuado por la generalización de las técnicas de reproducción asistida, que permiten la transmisión de genes de baja fertilidad a futuras generaciones.

      Consecuencias Socioeconómicas y Demográficas

      La baja fertilidad y la despoblación resultante presentan desafíos sustanciales: menor cantidad de trabajadores, científicos e innovadores, envejecimiento acelerado de la población, aumento de la carga fiscal y de pensiones, y presión sobre los sistemas de salud y cuidado social. Si bien la disminución de la población podría reducir la presión ambiental y liberar recursos para inversión en tecnología y capital humano, también puede llevar al estancamiento económico y a la pérdida de dinamismo social.

      La inmigración ha sido utilizada por algunos países para compensar la baja fertilidad, pero su eficacia es limitada en el largo plazo, ya que la tendencia descendente de la fertilidad es global y los hijos de inmigrantes tienden a adoptar los patrones reproductivos del país de destino.

      Limitaciones de las Políticas Pronatalistas

      Los intentos estatales de revertir la baja fertilidad a través de incentivos económicos, beneficios fiscales, servicios de cuidado infantil y políticas de conciliación laboral han mostrado resultados poco satisfactorios. Corea del Sur, Japón y los países nórdicos han invertido recursos considerables en estas estrategias sin lograr recuperar tasas de natalidad superiores al nivel de reemplazo. Además, algunas políticas pueden tener efectos indeseados en la salud pública o en la equidad de género.

      Oportunidades y Perspectivas Futuras

      El descenso de la fertilidad también ofrece oportunidades: un menor número de niños permite reasignar recursos a educación y desarrollo tecnológico, fomenta la participación femenina en la fuerza laboral y puede mejorar la calidad de vida. El desafío está en adaptar los sistemas económicos y sociales a una nueva realidad: invertir en salud y educación, promover la innovación y aprovechar las ventajas de la digitalización, la automatización y la inteligencia artificial.

      La respuesta a los cambios demográficos debe evitar caer en discursos nacionalistas o en políticas coercitivas, y centrarse en garantizar la equidad, la salud y la sostenibilidad. La longevidad y el envejecimiento poblacional requieren una mentalidad de envejecimiento saludable, inversión en medicina geriátrica y la promoción de ambientes laborales inclusivos para todas las edades. El futuro dependerá de la capacidad de los gobiernos y las sociedades para adaptarse y gestionar estos procesos de manera informada y ética.

      Conclusión

      La caída global de la fertilidad es el eje central de una transición demográfica inédita, con desafíos y oportunidades en múltiples dimensiones. Si bien la despoblación y el envejecimiento plantean serios retos para la sostenibilidad económica y social, también abren la puerta a modelos de desarrollo más equitativos, sostenibles y orientados a la calidad de vida. La clave radica en la adaptación y la conciencia global sobre los factores que determinan la fertilidad y la estructura poblacional, así como en la construcción de políticas públicas basadas en la evidencia y el respeto a la libertad individual.

      ¿Cuál es entonces la respuesta adecuada?

      Gran parte de la retórica sobre el cambio demográfico está atravesada por un sentimiento implícito o explícito en contra del envejecimiento. Las personas mayores no pueden considerarse simplemente una carga para la economía. Los gobiernos deben adoptar una mentalidad de envejecimiento saludable; Las personas mayores físicamente más aptas pueden trabajar más tiempo y tienen una menor necesidad de servicios de salud y atención social. La medicina geriátrica y de rehabilitación necesita inversión. El acceso a los servicios para adultos mayores debe mejorarse, incluidos aquellos centrados en la prevención y la promoción de la salud. Los avances tecnológicos y la inteligencia artificial prometen mejorar las capacidades de las personas mayores y fomentar la innovación y el desarrollo. Relajar políticas migratorias restrictivas también aumentaría el número de jóvenes adultos en países con una plantilla en disminución.

      Independientemente de las tasas de fertilidad y los cambios demográficos, los países deberían seguir mejorando las asignaciones por hijos, proporcionar guarderías subvencionadas de alta calidad, motivar a los padres a participar por igual en el bienestar de sus hijos y desarrollar lugares de trabajo justos e igualitarios para quienes eligen tener hijos. Lo que debe evitarse es la promoción de políticas ineficaces que alimenten tanto el nacionalismo dañino como la retrocesa de avances arduamente logrados en equidad de género y salud de las mujeres.

      Tratamiento Efectivo y Personalizado de la Obesidad

      Magnus SundbomKajsa JärvholmLovisa SjögrenPaulina NowickaYlva Trolle Lagerros

      Primera publicación: 15 de julio de 2024

       Abstract

      En esta revisión multiprofesional, proporcionaremos el conocimiento profundo necesario para trabajar en el creciente campo del tratamiento de la obesidad. La prevalencia de la obesidad se ha duplicado en adultos y se ha cuadruplicado en niños en las últimas tres décadas. El tratamiento más común ofrecido ha sido el cambio de estilo de vida, con un efecto moderado o escaso a largo plazo. Recientemente, se han puesto a disposición nuevas opciones de tratamiento que mejoran la pérdida de peso. Sin embargo, la atención a largo plazo no se limita a la pérdida de peso, sino que también busca mejorar la salud y el bienestar general. En la era de la medicina personalizada, tenemos la obligación de adaptar el tratamiento en estrecha colaboración con nuestros pacientes. El enfoque principal de esta revisión son los nuevos tratamientos farmacológicos y la cirugía metabólica moderna, con orientación práctica sobre qué considerar al seleccionar y guiar a los pacientes y qué incluir en el seguimiento. Además, abordamos desafíos clínicos comunes, como los pacientes con trastornos alimentarios o problemas de salud mental concurrentes, y el tratamiento en adultos mayores. También ofrecemos recomendaciones sobre cómo abordar la obesidad de forma no estigmatizante para reducir el estigma asociado al peso durante el tratamiento. Finalmente, presentamos seis microcasos: tratamiento de la obesidad en personas con trastornos neuropsiquiátricos y/o discapacidad intelectual; tratamiento de la obesidad en el paciente que no responde y que “lo ha intentado todo”; e hipoglucemia, dolor abdominal y recuperación de peso después de la cirugía metabólica, para destacar problemas comunes en el tratamiento de pérdida de peso y brindar sugerencias de tratamiento personalizadas.

      Resumen gráfico

      Introducción

      Una de cada ocho personas en el mundo vive con obesidad, es decir, casi mil millones de personas en 2022 [ 1 ]. De 1990 a 2022, la prevalencia de la obesidad, definida por un índice de masa corporal (IMC) de 30 kg/m 2 o superior, se duplicó en adultos mayores y se cuadriplicó en niños y adolescentes en edad escolar [ 1 ]. La obesidad grave (IMC > 35 kg/m 2 ) sigue aumentando, especialmente en mujeres [ 2 ].

      Aunque la obesidad no es una condición que ponga en peligro la vida de inmediato, puede afectar la calidad de vida [ 3 ], reducir la esperanza de vida y dar lugar a comorbilidades como enfermedades cardiovasculares y diabetes tipo 2 [ 4 ].

      Las opciones de tratamiento del estilo de vida han sido en gran medida infructuosas, dejando a las personas que viven con obesidad a una lucha de por vida. Últimamente, los avances en la ciencia básica en farmacoterapia han llevado a nuevos conocimientos sobre el papel del cerebro para regular el peso. Aunque la susceptibilidad genética difiere, es bien sabido que la dieta y la actividad física influyen en el equilibrio energético, lo que convierte a esos comportamientos en el objetivo obvio para la mejora del estilo de vida. Sin embargo, el hambre y la recompensa a menudo anulan la capacidad de tomar decisiones informadas que podrían conducir a un cambio de estilo de vida sostenible para las personas afectadas por la obesidad.

      La obesidad es una enfermedad heterogénea y no existen predictores bien establecidos de la respuesta a las intervenciones para bajar de peso. Una pérdida de peso >5% en los primeros 3 meses es actualmente nuestro mejor predictor de pérdida de peso a largo plazo [ 5 , 6 ]. En la era de la atención personalizada, la elección entre intervenciones fundamentalmente diferentes, como la farmacoterapia y la cirugía metabólica, debe basarse en las características individuales de cada paciente. La mayoría de los pacientes probablemente necesitarán varias intervenciones o una combinación de ellas a lo largo de su vida.

      Esta revisión multiprofesional sobre el tratamiento personalizado de la obesidad presentará las ventajas, desventajas y riesgos de los tratamientos actuales para bajar de peso, ofreciendo consejos prácticos para recomendar el método más adecuado para el control de peso a largo plazo en cada paciente. También presentaremos seis microcasos, analizando con más detalle diferentes soluciones a diversos problemas comunes en el tratamiento para bajar de peso.

      Opciones de tratamiento

      La selección del tratamiento debe realizarse de forma cuidadosa y personalizada, preferiblemente después de la evaluación por equipos multiprofesionales.

      Aunque el IMC es una medida imprecisa, especialmente en la medicina personalizada, no puede descartarse en el proceso de toma de decisiones. Además, la mayoría de los programas de tratamiento se basan en el IMC, aunque los valores de corte para los diferentes tratamientos puedan variar entre países y poblaciones [ 7 ].

      En general, el IMC, la gravedad y el número de comorbilidades, la edad, el cumplimiento del paciente y el riesgo de desnutrición, junto con la eficacia general, influyen en la elección del método de tratamiento en el tratamiento moderno de la obesidad Fig.  1 .

      Figura 1

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      Factores generales que influyen en la elección del tratamiento moderno para la obesidad, es decir, modificaciones del estilo de vida, farmacoterapia y cirugía metabólica en general, incluyendo la eficacia a largo plazo. El ancho de la barra indica un mayor cumplimiento del criterio. IMC: índice de masa corporal.

      Tratamiento del estilo de vida

      Tradicionalmente, el punto de partida para todo tratamiento de la obesidad ha sido el cambio de estilo de vida, cuyo objetivo es reducir la ingesta energética y aumentar el gasto energético, lo que resulta en un balance energético negativo. En términos generales, esto requiere modificar los hábitos alimentarios y la actividad física, así como prestar atención a otros aspectos del estilo de vida, como el sueño y el estrés. Sin embargo, simplemente ofrecer consejos sencillos como «comer más verduras» y «hacer más ejercicio» no es efectivo e incluso puede ser contraproducente [ 8 ]. El factor más importante para el éxito suele ser un programa bien definido y estructurado con un seguimiento estrecho.

      Una dieta saludable basada en la evidencia incluye una variedad de alimentos con porciones diarias de frutas y verduras, una estructura regular de comidas con una distribución uniforme a lo largo del día y alimentos menos densos en energía como alternativas bajas en grasa y productos integrales, así como elegir agua en lugar de bebidas azucaradas y jugos de fruta [ 9 , 10 ]. Aumentar gradualmente la actividad física de sedentaria a cualquier tipo de actividad tiene efectos beneficiosos para la salud, mientras que las actividades altamente intensivas son superiores para la salud cardiovascular y la pérdida de peso [ 11 ]. Sin embargo, un enfoque centrado en la persona es fundamental para guiar hacia objetivos realistas. Un aumento sutil en la actividad diaria puede ser un buen punto de partida para un estilo de vida saludable para una persona con un IMC moderadamente alto y un estilo de vida sedentario, aunque podría no conducir a una pérdida de peso importante.

      Es necesario abordar otros factores psicosociales, como el estrés y la salud mental, ya que pueden influir en la capacidad de lograr cambios significativos en el estilo de vida. Dado que el consumo excesivo de alcohol puede provocar aumento de peso [ 12 ], es fundamental abordarlo primero. La farmacoterapia para trastornos del estado de ánimo, los agentes para el sueño, la insulina, los glucocorticoides sistémicos y las terapias para el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH) pueden provocar aumento de peso y alteraciones en el perfil metabólico [ 13 ]. Una revisión exhaustiva de la medicación existente y la colaboración con otros especialistas para optimizar la lista de medicamentos, con el objetivo de minimizar su potencial de contribuir al aumento de peso, pueden ser beneficiosas.

      Además, para perder peso con éxito o mantenerlo, a menudo se necesita apoyo como estrategias de resolución de problemas, establecer subobjetivos realistas, identificar obstáculos y oportunidades para superarlos, así como crear un plan y programar seguimientos regulares [ 14 ]. Al mismo tiempo, es importante tener expectativas realistas sobre la eficacia del tratamiento del estilo de vida. El tratamiento conductual puede tener éxito si comienza temprano en la vida, pero su efecto disminuye con la edad [ 15 ]. Los resultados favorables a largo plazo del tratamiento conductual en adolescentes están notoriamente ausentes. En general, el impacto en la pérdida de peso basado en cambios en los hábitos de vida es modesto, incluso cuando se implementa bien. En individuos con vulnerabilidad genética al aumento de peso, la trayectoria normal es aumentar de peso.

      Para muchas personas con obesidad, el hambre es un factor omnipresente. Esto dificulta los cambios en el estilo de vida y el mantenimiento del peso. Hoy en día, opciones de tratamiento como el tratamiento farmacológico y la cirugía metabólica, dirigidas al hambre y la saciedad, han abierto nuevas posibilidades para la medicina personalizada. Por ello, ofreceremos una visión general de estas dos opciones y presentaremos recomendaciones sobre cómo personalizarlas.

      Tratamiento farmacológico

      La decisión de iniciar tratamiento farmacológico siempre se basa en el criterio clínico. Las directrices de la Asociación Americana de Endocrinólogos Clínicos y el Colegio Americano de Endocrinología [ 16 ] sugieren iniciar tratamiento farmacológico como complemento al tratamiento del estilo de vida en las siguientes situaciones: (a) sin complicaciones relacionadas con el peso, pero con aumento progresivo de peso; (b) complicaciones relacionadas con el peso de leves a moderadas, cuando el tratamiento del estilo de vida no produjo una mejoría clínica de las complicaciones relacionadas con el peso o cuando se produce una recuperación de peso tras una pérdida de peso exitosa; y (c) complicaciones graves relacionadas con el peso.

      Las pautas de práctica clínica de la Academia Estadounidense de Pediatría establecen que a los adolescentes a partir de los 12 años se les debe ofrecer tratamiento farmacológico como complemento al tratamiento del estilo de vida [ 17 ]. La farmacoterapia se puede ofrecer a partir de los ocho años en condiciones específicas [ 17 ].

      Existe una amplia gama de opciones de tratamiento farmacológico, y pronto habrá más. Esta presentación se centrará en las opciones de tratamiento disponibles en la mayoría de los países.

      Orlistat

      El orlistat, un inhibidor de la lipasa gástrica y pancreática, se introdujo en el mercado en la década de los noventa. Mediante la inactivación de la lipasa, solo se absorbe el 70 % de la grasa ingerida [ 18 ] y el resto se excreta en forma de diarrea oleosa. Tras un año de tratamiento con orlistat y una dieta baja en energía, se puede esperar una reducción de peso del 10,2 %, es decir, un 4,1 % más que con placebo y dieta en adultos [ 19 ]. Sin embargo, según la experiencia clínica, los pacientes bien informados, que utilizan orlistat para detectar productos grasos en la vida diaria y los evitan o los sustituyen por alternativas bajas en grasa, pueden tener un efecto tres veces mejor que el demostrado en los estudios.

      La duración del tratamiento con orlistat es ilimitada. También puede usarse de forma intermitente, por ejemplo, los fines de semana o como medida de precaución para limitarse a las alternativas de bajo contenido energético cuando se prevén alimentos de alto contenido energético. Orlistat también puede combinarse con otros medicamentos contra la obesidad para favorecer la pérdida de peso o como apoyo para mantener una pérdida de peso satisfactoria.

      Naltrexona-bupropión

      La naltrexona-bupropión media su efecto al afectar el control central del apetito a través del antagonista del receptor opioide naltrexona y al disminuir la sensación de recompensa al comer a través del inhibidor de la recaptación de noradrenalina bupropión. Juntos, modulan el estado de ánimo, el apetito y los antojos. Se ha demostrado una reducción de peso del 6,1 % después de 12 meses de tratamiento, un 4,8 % mejor que el placebo [ 20 ]. La naltrexona-bupropión puede ser una alternativa cuando la obesidad se asocia a un estilo de alimentación patológico, como atracones, picoteos, comidas nocturnas, hiperfagia, consumo de dulces y antojos de carbohidratos [ 21 ].

      Fentermina-topiramato

      La combinación de fentermina y topiramato ha demostrado una reducción de peso del 10,9 %, es decir, una pérdida de peso un 9,3 % superior a la del placebo tras 12 meses de tratamiento [ 22 ]. El clorhidrato de fentermina fue aprobado por la FDA en 1959. Estimula la liberación hipotalámica de noradrenalina, que afecta al control central del apetito. El topiramato, utilizado para el tratamiento de la epilepsia y la prevención de la migraña, también ha demostrado producir pérdida de peso. Experimentos con animales sugieren que los mecanismos son la disminución de la ingesta de energía, el aumento del gasto energético y la disminución de la eficiencia energética [ 23 ]. Puede utilizarse a partir de los 16 años.

      Agonistas de los receptores GLP-1 y GIP

      El péptido similar al glucagón-1 (GLP-1) es una hormona incretina liberada por las células enteroendocrinas intestinales en respuesta a la ingesta de alimentos [ 24 ]. Los agonistas del receptor GLP-1 imitan este efecto mediante dos vías diferentes. El efecto principal es el aumento de la sensación de saciedad y la reducción del hambre, mientras que el efecto periférico contribuye a un tránsito gastrointestinal más lento, la disminución de la presión arterial y el aumento de la secreción de insulina. Los agonistas del receptor GLP-1 están disponibles actualmente en inyecciones subcutáneas diarias (liraglutida) o semanales (semaglutida) y están aprobados a partir de los 12 años de edad.

      En adultos, se puede esperar una pérdida de peso del 8% con un tratamiento con liraglutida que dure 12 meses, un 5,4% mejor que el placebo [ 25 ], mientras que los adolescentes durante un ensayo de 56 semanas tuvieron una pérdida de peso media del 3,3%. Los adolescentes asignados aleatoriamente a placebo aumentaron su peso en un 2,2% durante el mismo tiempo [ 26 ]. La semaglutida ha demostrado una pérdida de peso del 15,5% en adolescentes y una reducción de peso del 12,5% en adultos después de 68 semanas de tratamiento [ 27 , 28 ]. Ambas sustancias tienen efectos cardiovasculares beneficiosos [ 29 , 30 ]. La semaglutida redujo el riesgo de eventos cardiovasculares en una gran población de pacientes con obesidad sin diabetes tipo 2 [ 30 ] y redujo los síntomas en pacientes con insuficiencia cardíaca al tiempo que lograban la pérdida de peso [ 31 ]. Las personas con diabetes tipo 2, prediabetes, síndrome metabólico, un riesgo potencial de eventos cardiovasculares futuros o un bajo grado de saciedad después de una comida deben tener prioridad para los agonistas del receptor GLP-1.

      Los niveles bajos de GLP-1 tras la cirugía metabólica son un factor biológico que parece estar asociado con una pérdida de peso deficiente y una recuperación de peso después de la cirugía. El tratamiento adyuvante con análogos de GLP-1 puede devolver la sensación de recién operado y se ha demostrado que proporciona una pérdida de peso clínicamente eficaz en pacientes con escasa pérdida de peso tras la cirugía [ 32 , 33 ].

      La tirzepatida es un agonista dual del receptor GLP-1 y del péptido insulinotrópico dependiente de la glucosa (GIP). Si bien el GIP tiene varios efectos periféricos, se considera que el efecto central sobre la ingesta energética es el más importante [ 34 ]. Las inyecciones semanales de tirzepatida resultaron en una reducción de peso del 20,9 %, en comparación con el 3,2 % del grupo placebo después de 72 semanas [ 35 ].

      Opciones de tratamiento en la obesidad monogenética

      Han surgido dos nuevas opciones de tratamiento para pacientes con causas monogenéticas de obesidad, con hiperfagia no controlada y aparición temprana de obesidad severa [ 36 , 37 ]. En primer lugar, la metreleptina, un análogo de leptina recombinante, es una opción de tratamiento para pacientes con deficiencia congénita de leptina. Normaliza el peso y el apetito [ 37 ]. En segundo lugar, la setmelanotida, un agonista peptídico del receptor de melanocortina 4 (MC4R), se puede utilizar en pacientes con variantes genéticas del receptor MC4R. Al afectar la vía MC4R, se logra una función normalizada del apetito [ 38 ].

      Qué esperar del tratamiento farmacológico . Al año, se puede esperar una pérdida de peso total de entre el 5 % y más del 20 % con el tratamiento farmacológico, dependiendo de la sustancia farmacológica, la intensidad de la modificación del estilo de vida y el grado de apoyo.

      En un intento por mejorar la respuesta a la farmacoterapia para la obesidad, Acosta et al. llevaron a cabo un ensayo clínico pragmático y estratificaron a 84 personas que asistían a una clínica de obesidad en diferentes fenotipos [ 39 ]. Las personas clasificadas con un intestino hambriento (duración reducida de la saciedad) recibieron análogos de GLP-1, las clasificadas con un cerebro hambriento (saciedad anormal) recibieron fentermina-topiramato, las que tenían hambre emocional (alimentación emocional, antojos y búsqueda de recompensas) recibieron naltrexona-bupropión y las que tenían un gasto energético previsto bajo (etiquetado como de combustión lenta) recibieron fentermina y se les recomendó realizar entrenamiento de resistencia. Los autores concluyeron que la pérdida de peso fue 1,75 veces mayor (en total 15,9 %) en el grupo de tratamiento guiado por el fenotipo después de 12 meses, en comparación con los pacientes para los que el fenotipo no guió la decisión.

      Actualmente, la medicación contra la obesidad se prescribe en función de las comorbilidades, el perfil de riesgo, las preferencias y la situación económica (o la cobertura del seguro). Sin embargo, se necesitan más estudios sobre factores personales como la biología, el comportamiento, la situación psicosocial y el entorno para comprender mejor la medicina personalizada y cómo mejorar los resultados clínicos del tratamiento farmacológico.

      Pacientes adecuados . A las personas con un IMC ≥ 30 kg/m² o , en adultos, un IMC ≥ 27 kg/m² con ≥1 comorbilidad, se les puede ofrecer tratamiento farmacológico. Las comorbilidades específicas influyen en la elección del tratamiento farmacológico. Las recomendaciones se resumen en la figura  2 .

      Figura 2

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      Factores generales que influyen en la elección del tratamiento farmacológico, es decir, orlistat, naltrexona/bupropión, fentermina-topiramato y análogos del péptido similar al glucagón-1 (GLP-1), con o sin análogos del péptido insulinotrópico dependiente de la glucosa (GIP), incluyendo la eficacia a largo plazo. El ancho de la barra indica un mayor cumplimiento del criterio. IMC: índice de masa corporal; MAFLD: enfermedad del hígado graso asociada a disfunción metabólica.

      Cirugía metabólica

      Los procedimientos metabólicos que se realizan hoy en día son el resultado de mejoras continuas a lo largo de muchas décadas. En este artículo, nos centramos en los dos procedimientos más comunes: el bypass gástrico y la gastrectomía en manga, y en un procedimiento malabsortivo altamente efectivo: el cruce duodenal. Dado que este tipo de procedimiento cambia radicalmente la conducta alimentaria y la vida cotidiana, la opinión del paciente sobre la elección del método quirúrgico es especialmente importante. A diferencia del tratamiento farmacológico, la interrupción o el cambio a otro tratamiento quirúrgico es difícil, o en ocasiones incluso imposible.

      Hoy en día, casi todos los procedimientos se realizan mediante la técnica laparoscópica, es decir, cirugía mínimamente invasiva. Esta revolución técnica ha dado como resultado una reducción del dolor posoperatorio, una recuperación más rápida y menos complicaciones que la cirugía abierta [ 40 ]. Esto, en combinación con los efectos superiores sobre las enfermedades relacionadas con la obesidad, ha resultado en un aumento de diez veces en la cirugía metabólica desde el cambio de milenio [ 41 , 42 ]. A pesar de esto, solo alrededor del 1% de los pacientes elegibles reciben tratamiento quirúrgico, incluso en países con la tasa operatoria más alta [ 41 ]. Además, la calidad de vida relacionada con la salud, medida por varios cuestionarios, demuestra grandes mejoras después de la cirugía, especialmente en los dominios físicos [ 43 ].

      Hay informes sistemáticos de una mejoría en la salud mental a corto plazo después de la cirugía, pero cuando se hace un seguimiento a largo plazo de los pacientes, los problemas de salud mental parecen volver a los valores iniciales [ 44 ]. Se ha descrito un mayor riesgo de desarrollar un trastorno por consumo de sustancias, principalmente alcohol [ 45 ], debido a una alteración de la absorción y el metabolismo [ 46 , 47 ].

      En 2022, la Sociedad Americana de Cirugía Metabólica y Bariátrica (ASMBS) y la Federación Internacional de Cirugía de la Obesidad y Trastornos Metabólicos (IFSO) actualizaron las directrices y ahora recomiendan la cirugía metabólica para personas con un IMC ≥ 35 kg/m 2 , independientemente de la presencia, ausencia o gravedad de la enfermedad concomitante relacionada con la obesidad. Según las nuevas recomendaciones, la cirugía también debe considerarse para personas con enfermedad metabólica e IMC de 30–34,9 kg/m 2 . En la población asiática, los umbrales de IMC deben ajustarse de tal manera que a las personas con IMC ≥ 27,5 kg/m 2 se les debe ofrecer cirugía. Finalmente, ciertos niños y adolescentes deben ser considerados para la cirugía metabólica, por ejemplo, cuando el IMC es superior al 120% del percentil 95 y existe comorbilidad, o cuando el IMC es superior al 140% del percentil 95 [ 48 ].

      Bypass gástrico

      En el bypass gástrico, se impide que los alimentos ingeridos entren al estómago. Esto se logra redirigiendo el paso de los alimentos al intestino delgado directamente después de pasar por una pequeña bolsa gástrica, justo debajo del esófago. Inicialmente, se creía que la reducción de la ingesta de alimentos era el único mecanismo de acción, pero con el tiempo, se han hecho evidentes los grandes cambios en diversas hormonas gastrointestinales, desencadenados por el rápido vaciado en el intestino delgado. Los cambios en el GLP-1 y el GIP disminuyen el hambre, mientras que el aumento de los niveles de incretinas resulta en una mejora de la diabetes tipo 2, incluso antes de que se produzca una pérdida de peso sustancial.

      Qué esperar del bypass gástrico .

      El bypass gástrico produce una pérdida de peso importante y duradera. La pérdida máxima de peso se alcanza a los 2 años (reducción del 30%–35% del peso corporal total) y, entre 12 y 15 años después de la operación, se mantiene una pérdida del 25%–27% del peso corporal total [ 49 , 50 ]. El procedimiento produce una remisión a largo plazo de las afecciones asociadas con la obesidad, como la diabetes tipo 2, la dislipidemia, la hipertensión y la apnea del sueño [ 51 ]. Además, la tasa de aparición de nuevas enfermedades relacionadas con la obesidad es baja [ 52 ]. También se sabe que el bypass gástrico alivia el reflujo gastroesofágico [ 53 ]. En los adolescentes, la salud general y el funcionamiento físico aumentaron después del bypass gástrico [ 54 ].

      En el lado negativo, el síndrome de dumping puede ocurrir si una comida contiene un alto nivel de azúcar o grasa, probablemente debido a alteraciones osmóticas en el intestino delgado proximal. Además, para evitar deficiencias de micro y macronutrientes, el paciente necesita tomar suplementos de vitaminas y minerales de por vida. En un metaanálisis reciente, se encontró que el 23% de los pacientes de bypass gástrico tenían deficiencia de hierro a los 10 años [ 55 ], una condición que a menudo resulta en anemia. Además, los medicamentos con un margen terapéutico estrecho, por ejemplo, litio y algunos antiepilépticos, pueden ser difíciles de dosificar. Las úlceras estomales y la obstrucción del intestino delgado, ya sea debido a acodamiento o hernia interna detrás de una de las dos anastomosis, ocurren en aproximadamente el 5% de todos los pacientes [ 56 ].

      Pacientes adecuados .

      En nuestra opinión, el bypass gástrico es adecuado para pacientes con un IMC de 35 a 50 kg/m² , especialmente aquellos con diabetes tipo 2 y otras comorbilidades asociadas a la obesidad, y para pacientes con reflujo.

      Los grupos de pacientes menos aptos para el bypass gástrico incluyen aquellos con dolor abdominal crónico, aquellos con mayor riesgo de abuso de alcohol o sustancias y aquellos con enfermedad inflamatoria intestinal.

      Gastrectomía en manga

      En la gastrectomía en manga, se extirpa una parte importante del estómago, dejando un conducto estrecho —una «manga»— a lo largo de la curvatura menor. Su simplicidad la ha popularizado. También puede realizarse como primera medida en pacientes con obesidad severa y puede convertirse fácilmente en otros procedimientos, como el bypass gástrico y el cruce duodenal. Sin embargo, la gastrectomía en manga es un procedimiento verdaderamente irreversible.

      Qué esperar de la gastrectomía en manga . La pérdida de peso inicial es similar a la del bypass gástrico, pero a largo plazo muchos pacientes recuperarán el peso perdido [ 57 ]. Por lo tanto, la gastrectomía en manga se considera menos efectiva que el bypass gástrico. Además, presenta una menor tasa de remisión de las enfermedades relacionadas con la obesidad [ 57 ].

      Cabe destacar que la gastrectomía en manga tiende a inducir o agravar el reflujo, un factor de riesgo para el cáncer de esófago. Se ha demostrado que el uso continuo de inhibidores de la bomba de protones se triplica con creces, pasando del 5,2 % antes de la cirugía al 16,4 % 5 años después de la operación [ 53 ].

      Pacientes adecuados .

      En nuestra opinión, la gastrectomía en manga puede ser adecuada para pacientes con un IMC de 30 a 40 kg/m² , especialmente en aquellos con una necesidad prevista de acceso futuro al árbol biliar, dolor abdominal crónico o enfermedad inflamatoria intestinal [ 58 , 59 ].

      Los pacientes menos adecuados incluyen aquellos con reflujo, diabetes tipo 2 y otras comorbilidades graves, o aquellos que necesitan una gran pérdida de peso.

      Derivación biliopancreática con cruce duodenal

      En el cruce duodenal, la bolsa gástrica en forma de manguito se vacía directamente en la porción distal del intestino delgado, acortando así el paso. El procedimiento reduce la ingesta de alimentos por el componente del manguito y la absorción de nutrientes liposolubles por la exclusión yeyunal.

      Qué esperar del cruce duodenal .

      El cruce duodenal ha demostrado una pérdida de peso total del 38,6 % a los 15 años de seguimiento [ 60 ] y un buen efecto en enfermedades relacionadas con la obesidad, como la diabetes tipo 2 [ 61 ].

      Las desventajas incluyen diarrea y heces malolientes debido a la grasa no degradada. En un estudio sobre hábitos intestinales, los pacientes sometidos a cirugía de cruce duodenal necesitaban evacuar al menos dos veces al día y reportaron una mayor necesidad de mantener una dieta estricta [ 53 ]. La malabsorción también induce un alto riesgo de deficiencias de vitaminas y micronutrientes, así como de hipoproteinemia, que en ocasiones resulta en edema en la parte inferior del cuerpo.

      Pacientes adecuados .

      El cruce duodenal y otros procedimientos malabsortivos son adecuados para pacientes con un IMC > 50 kg/m² , especialmente aquellos con diabetes tipo 2 u otras enfermedades graves relacionadas con la obesidad.

      Los pacientes menos adecuados incluyen aquellos con enfermedad inflamatoria intestinal o heces blandas frecuentes, y aquellos con menor probabilidad de participar en un seguimiento estrecho. La suplementación con vitaminas y minerales postoperatoria debe ser supervisada cuidadosamente por especialistas con experiencia.

      Como se muestra en la Fig.  3 , los tres procedimientos metabólicos analizados tienen sus perfiles especiales, lo que hace que el bypass gástrico sea más adecuado para quienes tienen diabetes tipo 2 o IMC más altos (35-50 kg/m² ) , mientras que el cruce duodenal puede recomendarse en pacientes con obesidad más severa (IMC >50 kg/m² ) que puedan participar en un seguimiento cercano. Aunque la gastrectomía en manga carece de datos a largo plazo, el procedimiento puede utilizarse para pacientes con IMC moderados (30-35 kg/m² ) , preferiblemente libres de diabetes, o con la ambición de mantener un IMC normal a largo plazo.

      Figura 3

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      Factores generales que influyen en la elección de procedimientos metabólicos, como bypass gástrico, gastrectomía en manga y cruce duodenal, incluyendo la eficacia a largo plazo. El ancho de la barra indica un mayor cumplimiento del criterio. IMC: índice de masa corporal.

      Breve resumen de las posibles opciones de tratamiento, con especial atención al tratamiento farmacológico y la cirugía metabólica.

      A las personas con un IMC ≥ 27 kg/m² se les puede ofrecer tratamiento farmacológico, mientras que aquellas con un IMC ≥ 30 kg/m² pueden ser candidatas a cirugía. A las personas con un IMC muy alto se les debe ofrecer cirugía, independientemente del tratamiento previo. Independientemente del tratamiento elegido, los cambios en el estilo de vida son importantes para mantener la pérdida de peso a largo plazo. En la Tabla  1 se presenta un breve resumen de las ventajas y desventajas del tratamiento farmacológico y la cirugía metabólica .

      Tabla 1. Resumen de las opciones comunes de tratamiento farmacológico y quirúrgico para la obesidad.

      Tratamiento farmacológicoCirugía metabólica
      OrlistatNaltrexona + bupropiónFentermina + topiramatoLiraglutidaSemaglutida TirzepatidaBypass gástricoGastrectomía en mangacruce duodenal
      Tipo de intervenciónInactiva la lipasaControl central del apetitoControl central del apetitoAnálogo de GLP-1Análogo de GLP-1 GLP-1 y análogo de GIPEstómago excluidoestómago estrechoEstómago estrecho e intestino delgado excluido
      Mecanismo de trabajoReducción de la absorción de grasaIngesta reducida debido al aumento de la saciedadIngesta reducida debido al aumento de la saciedadIngesta reducida debido al aumento de la saciedad, tránsito gastrointestinal más lentoIngesta reducida debido al aumento de la saciedad, tránsito gastrointestinal más lentoIngesta reducida debido a la anatomía alterada y aumento de la saciedad.Ingesta reducida debido a la anatomía alterada y aumento de la saciedad.Ingesta reducida debido a anatomía alterada, malabsorción y aumento de la saciedad.
      Resultado
      Pérdida de peso
      ∼1 año10%6%11%8%12% / 21%30%30%45%
      10 años25%16%40%
      Efecto sobre las enfermedades relacionadas con la obesidadBajoModeradoModeradoModeradoModerado, por ejemplo, eventos cardiovascularesAlto, por ejemplo, diabetes tipo 2, SAOS y eventos cardiovasculares adversos mayoresModeradoMuy alto, p. ej., diabetes tipo 2 y SAOS
      Posibles efectos secundariosDiarreaReduce el umbral convulsivoDefectos de nacimientoGastrointestinal Aumento de la frecuencia cardíacaGastrointestinal Aumento de la frecuencia cardíacaAnemia, hipoglucemia, hernia interna y dolor abdominal.ReflujoDiarrea y diversas deficiencias por malabsorción.
      Demandas especialesDieta modificada con disminución de la ingesta de grasas Comprobar la interacción de medicamentosMonitoriza la frecuencia cardíaca, la presión arterial y el estado de ánimo. Comprobar la interacción de medicamentosMonitorizar la frecuencia cardíaca, el estado de ánimo y la creatinina. Control de natalidad eficaz Disminuir gradualmente la dosis lentamente si hay un trastorno convulsivo. Comprobar la interacción de medicamentos Formación de hábitosInyecciones subcutáneas diariasInyecciones subcutáneas semanalesSustitución de vitaminas y minerales de por vidaSustitución de vitaminas y minerales de por vidaSustitución de vitaminas y minerales de por vida basada en pruebas de laboratorio
      Selección de pacientes
      IMC (kg/ m2 )≥30 o ≥28 con factores de riesgo de comorbilidad≥30 o ≥27 con comorbilidad≥30 o ≥27 con comorbilidad≥30 o ≥27 con comorbilidad≥30 o ≥27 con comorbilidad35–50 o ≥ 30 con comorbilidad30–40>50
      Estado de las enfermedades relacionadas con la obesidadBajo-moderadoModerado-altoModerado-altoModerado-altoModerado-graveModerado-altoBajo-moderadoModerado-grave
      Otros grupos adecuadosMAFLD, SAOS, hiperlipidemia, síndrome metabólico, para mantener el peso estable después de la pérdida de pesoSAOS, trastorno por atracón, síndrome metabólicoSAOSMAFLD, SAOS, síndrome metabólicoMAFLD, SAOS, síndrome metabólicoReflujoEnfermedad inflamatoria intestinalPacientes que buscan una pérdida de peso alta y duradera
      RestricciónLa interacción podría afectar negativamente la eficacia de la ciclosporina, la acarbosa, la amiodarona, los anticoagulantes orales y la levotiroxina.Uso de opioides Antecedentes de convulsiones o cirugía cerebral Hipertensión o taquicardia no controlada Tratamiento con ISRS, IRSN, antipsicóticos o fármacos antiarrítmicos de clase 1CEnfermedad cardiovascular, glaucoma, hipertiroidismo Tratamiento concurrente con inhibidores de la monoaminooxidasa (MAO)Historia de pancreatitisHistoria de pancreatitisDolor abdominal crónico Mayor riesgo de abuso de alcohol o sustancias Enfermedad inflamatoria intestinalReflujo, diabetes tipo 2 u otras comorbilidades graves Fuerte deseo de pérdida de peso a largo plazoEnfermedad inflamatoria intestinal o heces blandas frecuentes Reacio a cerrar el seguimiento
      • Nota : Mujeres en edad reproductiva: utilicen anticonceptivos. Si están en tratamiento farmacológico, suspendan el tratamiento si están embarazadas. No se recomienda su uso durante la lactancia.
      • Abreviaturas: IMC, índice de masa corporal; GLP-1, péptido similar al glucagón-1; GIP, péptido insulinotrópico dependiente de la glucosa; MAFLD, enfermedad del hígado graso asociada a disfunción metabólica; SAOS, síndrome de apnea obstructiva del sueño, IRSN, inhibidores de la recaptación de serotonina y noradrenalina; ISRS, inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina.

      Consejos prácticos para obtener resultados óptimos en el tratamiento de la obesidad

      Cómo abordar la obesidad de forma no estigmatizante

      Una barrera importante en el tratamiento de la obesidad es el estigma asociado al peso. Por ejemplo, según un estudio canadiense, el 18,5 % de los médicos de familia expresaron disgusto al atender a pacientes con obesidad [ 62 ]. Las actitudes estigmatizadoras impactan a los pacientes con obesidad y provocan mayor estrés, reticencia a buscar tratamiento, falta de confianza en los profesionales médicos y menores expectativas de tratamiento [ 63 ].

      Para abordar y disminuir los prejuicios sobre el peso y el estigma de la obesidad:*

      • Comience por pedir permiso para hablar sobre el peso.
      • Utilice un lenguaje que ponga a las personas primero, es decir, hable de la enfermedad como algo que el paciente tiene (obesidad) y no como algo que el paciente es (obesidad).
      • Asegúrese de que la clínica esté equipada para acoger a personas con sobrepeso. ¿Hay sillas sin reposabrazos y tensiómetros grandes? ¿Las básculas miden pesos superiores a 250 kg/550 lb? ¿Se puede pesar en privado?
      • Realizar una evaluación de peso respetuosa.
      • Ayudar al paciente a comprender la naturaleza complicada de la obesidad, el impacto del entorno obesogénico actual y reconocer la herencia genética.
      • Realizar una evaluación médica completa, que abarque tanto los aspectos físicos como los psicológicos y ofrecer reevaluaciones periódicas.
      • No asuma que sabe algo sobre el estilo de vida y los hábitos de un paciente basándose en su peso.
      • Evalúe los hábitos alimentarios, la actividad física y otros factores del estilo de vida de la forma más neutral posible.
      • Pregúntele al paciente sobre sus intentos previos de bajar de peso y tratamientos para la obesidad. ¿Qué le ha resultado útil y qué no?
      • Pregunte con sensibilidad sobre cualquier experiencia pasada de estigma.
      • Proporcionar al paciente una visión general de las recomendaciones oficiales para el cuidado de la obesidad. Involucrar al paciente en el desarrollo de un plan de atención personalizado y sostenible. Evitar soluciones simplistas, como asumir que pequeños cambios diarios en la dieta y la actividad física son suficientes.
      • Facilitar la colaboración con otros profesionales según sea necesario.
      • Evite asumir que si el peso permanece inalterado, los comportamientos también se mantienen iguales.

      * Adaptado de las recomendaciones para pediatras sobre cómo abordar el estigma del peso en los niños de Tanas et al. [ 64 ] y la declaración de consenso conjunta sobre la importancia del lenguaje para los profesionales de la salud de Albury et al. [ 65 ].

      Tratamiento de la obesidad en pacientes con trastornos alimentarios

      Los trastornos alimentarios son más frecuentes en personas con obesidad, aunque a menudo no se diagnostican [ 66 ]. El trastorno por atracón es el trastorno alimentario más común en personas con obesidad. Aun así, es importante reconocer que la mayoría de las personas con obesidad no cumplen los criterios para un trastorno alimentario [ 66 ]. Los médicos deben preguntar a los pacientes que buscan tratamiento para bajar de peso si experimentan pérdida de control al comer. Los pacientes que presentan un trastorno alimentario deben ser derivados a dicho tratamiento. Sin embargo, es importante informar a los pacientes que el tratamiento para el trastorno por atracón normalmente conduce a la estabilización del peso en lugar de a la pérdida de peso [ 67 ].

      Una preocupación común entre pacientes y cuidadores es que el tratamiento de la obesidad podría desencadenar un trastorno alimentario. Sin embargo, la evidencia disponible contradice esta idea [ 68 ]. En cambio, todas las formas de tratamiento profesional de la obesidad parecen reducir los síntomas de los trastornos alimentarios. Se ha observado una reducción de los síntomas de los trastornos alimentarios después de la cirugía metabólica [ 69 ].

      Tratamiento de la obesidad en pacientes con trastornos de salud mental concurrentes

      Los pacientes con trastornos mentales manifiestos suelen ser excluidos de los ensayos clínicos, lo que deja poca orientación sobre el tratamiento de la obesidad para este grupo de pacientes. Un efecto secundario común de los psicofármacos es el aumento del apetito, que provoca comer en exceso y un aumento de peso significativo [ 70 ]. El tratamiento concomitante con metformina puede, en algunos casos, aliviar el aumento de peso, mientras que los análogos del GLP-1, que no interfieren con los psicofármacos, son más eficaces para la pérdida de peso.

      La cirugía metabólica puede ser una opción, siempre que el paciente reciba un seguimiento posoperatorio cuidadoso para detectar cualquier deterioro psiquiátrico. Un metaanálisis de más de 32 000 pacientes indicó una reducción posquirúrgica en las puntuaciones de síntomas depresivos después de 24 meses, independientemente del procedimiento quirúrgico [ 71 ]. Sin embargo, la autolesión y la depresión previas a la cirugía parecen ser factores de riesgo para el reingreso posterior a atención psiquiátrica [ 72 ].

      Tratamiento de la obesidad en adultos mayores

      Cuanto mayor sea el paciente, más importante es realizar una evaluación individual de riesgos y beneficios antes de iniciar el tratamiento para bajar de peso. Se debe considerar la multimorbilidad, la polifarmacia y la fragilidad, mientras que los objetivos relacionados con la salud, y no el peso, deben guiar las decisiones. Al igual que en los jóvenes, la pérdida de peso en pacientes mayores conllevará una mejora en los factores de riesgo cardiovascular, una mejor función física, menos síntomas de dolor, la remisión de enfermedades comórbidas, una mejor regulación de la diabetes y una reducción de los marcadores de inflamación. Sin embargo, existen datos limitados sobre el efecto de la pérdida de peso en el riesgo de ECV y la longevidad [ 73 ]. De igual manera, existen datos limitados sobre el efecto de los medicamentos para bajar de peso en adultos mayores.

      La trayectoria de pérdida de peso no es la misma en adultos mayores que en jóvenes. Es más difícil perder peso en la vejez que en la juventud. Preservar la masa magra y ósea es esencial, independientemente del tratamiento elegido, ya que la acumulación de masa magra disminuye, mientras que la de grasa aumenta. Por lo tanto, recuperar peso tras la pérdida de peso puede ser particularmente problemático, ya que no restaura la masa magra ni la masa ósea perdidas [ 74 ]. En adultos mayores, recuperar peso podría, por lo tanto, aumentar el riesgo de obesidad sarcopénica u osteopénica, por lo que debe evitarse.

      Sin embargo, la declaración de consenso internacional de 2022 para cirugía metabólica señala que no existe evidencia que respalde un límite superior de edad para la cirugía. La fragilidad, más que la edad por sí sola, se asocia con complicaciones postoperatorias [ 48 ].

      Consejos prácticos para un tratamiento farmacológico exitoso

      Existe heterogeneidad en la respuesta interindividual a las diferentes opciones de tratamiento. A diferencia del tratamiento farmacológico de la diabetes, por ejemplo, en el tratamiento de la obesidad no se dispone de un valor objetivo de laboratorio. Es deseable utilizar la dosis efectiva más baja posible que provoque pérdida de peso y reduzca los efectos secundarios. Los efectos secundarios, el alto coste y, en consecuencia, la baja adherencia al tratamiento pueden ser el precio de una titulación rápida hasta la dosis máxima. En lugar de un programa fijo de titulación, esta puede ser realizada por el paciente informado, quien aumenta la dosis en función del efecto sobre el apetito. Esto conduce a una dosis adecuada con efectos secundarios tolerables y, posiblemente, una mejor adherencia al tratamiento. Puede ser conveniente prolongar ciertos pasos de dosificación hasta que los efectos secundarios remitan o reducir la dosis a la dosis anterior si se presentan efectos secundarios intolerables. Dado que muchos pacientes experimentan una adaptación (con un menor efecto de la medicación contra la obesidad con el tiempo y un mayor deseo de comer [ 75 ]), la posibilidad de aumentar la dosis en una etapa posterior del tratamiento puede ser útil. Sin embargo, quienes han alcanzado el peso objetivo pueden requerir una dosis menor para mantener el peso.

      Se debe evaluar la frecuencia de la medicación a lo largo del día para responder mejor a ciertos hábitos alimenticios o antojos. Los efectos secundarios y los resultados del tratamiento deben evaluarse periódicamente. Si el peso del paciente se estabiliza después de las primeras 12 semanas de tratamiento, se deben evaluar otras opciones terapéuticas. Si el tratamiento no ha funcionado, podría requerirse apoyo psicosocial adicional, ya que la confianza en sí mismo para bajar de peso podría ser baja. El fracaso de la farmacoterapia u otras terapias no quirúrgicas no excluye la cirugía metabólica, sino que refuerza la indicación.

      Suspensión de la medicación

      La suspensión de la medicación puede realizarse sin necesidad de reducir la dosis. Se debe informar al paciente sobre el alto riesgo de recuperar peso [ 76 ]. Las consultas periódicas con un dietista o el tratamiento farmacológico intermitente podrían ser estrategias para minimizar el riesgo de recuperar peso. El tratamiento farmacológico periódico también puede ser una forma de afrontar los altos costos, la disponibilidad limitada de medicamentos y los eventos vitales que provocan la pérdida de control de la ingesta excesiva de alimentos.

      El tratamiento farmacológico también puede utilizarse para controlar el peso tras una pérdida de peso exitosa [ 77 ]. La obesidad debe considerarse una enfermedad crónica. Generalmente, se requiere un tratamiento continuo para obtener beneficios a largo plazo, independientemente de si se trata de cambios en el estilo de vida, farmacoterapia o cirugía.

      Elección del procedimiento metabólico

      El cirujano, más que la elección del hospital o el factor individual del paciente, influye en la decisión del tipo de procedimiento quirúrgico [ 78 ]. Sin embargo, dado que la cirugía metabólica produce cambios permanentes en la fisiología gastrointestinal, es importante informar a los pacientes sobre las ventajas y desventajas de los procedimientos más comunes. La elección de la cirugía debe basarse en factores del paciente, como el IMC y las comorbilidades, como la enfermedad por reflujo gastroesofágico y la diabetes tipo 2, así como en los objetivos generales. Presentar e interpretar los datos ya en el momento de la derivación ayuda al paciente a tomar una decisión informada, lo que puede disminuir el riesgo de problemas futuros.

      Microcasos que destacan diferentes problemas comunes en el tratamiento para bajar de peso

      En los siguientes seis microcasos, sugerimos soluciones a diversos problemas comunes en el tratamiento para la pérdida de peso. El análisis se basa en la literatura y en la experiencia clínica.

      Trastornos neuropsiquiátricos y tratamiento de la obesidad

      • Problema: Paciente con obesidad y sospecha de trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH).
      • Comentario: Los pacientes con trastornos del neurodesarrollo, como el TDAH, están sobrerrepresentados dentro del grupo que necesita tratamiento para la obesidad [ 79 , 80 ]. Los trastornos neuropsiquiátricos no deben considerarse una contraindicación para el tratamiento para la pérdida de peso [ 48 ]. A los pacientes evaluados, tratados y estables con enfermedad neuropsiquiátrica se les debe ofrecer tratamiento farmacológico o cirugía metabólica en la atención de rutina. Dado que las funciones ejecutivas deterioradas son comunes, la tarea de reservar una cita de seguimiento puede ser abrumadora. Puede ser necesaria una atención especial para retener a los pacientes. Por ejemplo, este grupo de pacientes asiste al seguimiento posoperatorio en menor medida que los pacientes sin TDAH [ 81 ].
      • Tratamiento sugerido: Si se sospecha una enfermedad neuropsiquiátrica, priorizar la realización de una evaluación neuropsiquiátrica. El tratamiento con estimulantes (metilfenidato) suprime el apetito, contrarresta la dependencia de la recompensa y mejora las funciones ejecutivas, lo que permite una pérdida de peso significativa. Tenga en cuenta que algunos pacientes que toman fármacos de acción corta reportan pérdida de control y sobrealimentación cuando el efecto disminuye después de 8 horas. Podrían ser necesarias estrategias específicas para mejorar la asistencia a la clínica.

      Tratamiento de la discapacidad intelectual y la obesidad

      • Problema: Paciente con discapacidad intelectual que necesita ayuda de sus cuidadores para la vida diaria.
      • Comentario: La obesidad está sobrerrepresentada en pacientes con trastornos del desarrollo neurológico [ 82 ] y/o discapacidad intelectual [ 83 ].
      • Tratamiento sugerido: Para que sea eficaz, el tratamiento del estilo de vida puede requerir un enfoque en los cuidadores y la familia, trabajando en equipo. Se puede recomendar el tratamiento farmacológico, cuya indicación probablemente será aún mayor en el futuro. Sin embargo, la cirugía metabólica solo debe realizarse en casos seleccionados.

      El paciente que no responde y que “lo ha intentado todo”

      • Problema: El paciente lo ha probado todo, incluido el tratamiento farmacológico disponible, con cierta pérdida de peso, pero sin ningún efecto a largo plazo. Por otro lado, el paciente afirma que no come nada y sigue sin bajar de peso.
      • Comentario: Esto es común y frustrante para el individuo.
      • Tratamiento sugerido: Una anamnesis detallada del peso puede dilucidar las razones fundamentales del fracaso en la pérdida de peso. Factores como el estilo de vida, como el estrés, los trastornos del sueño y otros problemas de salud, la angustia familiar y las dificultades económicas podrían dificultar la ardua tarea de perder peso. Los atracones, el consumo elevado de alcohol, las comidas irregulares o nocturnas, o el tratamiento farmacológico para aumentar la obesidad pueden ser consecuencia de la complicada situación vital, lo que agrava la obesidad. Esto debe abordarse primero. Posteriormente, se podría intentar un tratamiento estructurado e intensivo, guiado por profesionales especializados en tratamientos para la pérdida de peso. Se debe considerar la cirugía metabólica cuando el paciente ha experimentado repetidamente pérdida y recuperación de peso (también conocida como «dieta yo-yo»), ya que la cirugía suele provocar una pérdida de peso sostenida.

      Hipoglucemia después de la cirugía de bypass gástrico

      • Problema: Paciente con bypass gástrico con buena pérdida de peso, pero que presenta episodios recurrentes de hipoglucemia tardía que ocurren varias horas después de las comidas.
      • Comentario: El síndrome de vaciamiento gástrico rápido (que incluye náuseas y sensación de mareo o cansancio después de comer) se debe al vaciamiento gástrico rápido. Esto es bastante común después de un bypass gástrico, pero suele remitir con el tiempo. Algunos pacientes experimentan hipoglucemia debido a un exceso de insulina entre una y tres horas después de comer. La hipoglucemia debe verificarse mediante un monitoreo continuo de la glucosa antes del tratamiento.
      • Tratamiento sugerido: La hipoglucemia suele tratarse con ajustes dietéticos. Se puede utilizar acarbosa, que retrasa la absorción de carbohidratos, u octreótido, una forma sintética de la somatostatina. En ocasiones, los análogos del GLP-1 son útiles. La cirugía para restaurar la anatomía original puede ser el último recurso.

      Dolor abdominal después de cirugía metabólica

      • Problema: Dolor abdominal en pacientes sometidos a cirugía metabólica.
      • Comentario: Los pacientes sometidos a cirugía metabólica no deberían presentar dolor abdominal. Por lo tanto, esto justifica una mayor investigación.
      • Tratamiento sugerido: Como en todos los pacientes, se debe realizar un examen físico de rutina, incluyendo pruebas de laboratorio. En pacientes con dolor epigástrico, se debe realizar una endoscopia para descartar esofagitis por reflujo y úlceras. Los pacientes con bypass gástrico o switch duodenal con dolor cólico asociado a las comidas deben ser evaluados por tomografía computarizada para excluir hernia interna, un atrapamiento del intestino delgado detrás de una de las anastomosis. Si está presente, esta condición puede corregirse mediante un procedimiento laparoscópico. El cólico biliar debido a cálculos en la vesícula biliar, que a menudo se desarrolla durante una pérdida rápida de peso, puede causar un dolor similar y debe evaluarse mediante ecografía. El dolor difuso o el dolor que ocurre independientemente de las comidas o la hora del día a menudo es muy difícil de diagnosticar y tratar. Restaurar la anatomía original a menudo es infructuoso.

      Recuperación de peso después de la cirugía metabólica

      • Problema: Inicialmente, buena respuesta a la cirugía metabólica. Posteriormente, recuperación de peso considerable.
      • Comentario: Una ligera recuperación de peso entre 2 y 6 años es común después de la cirugía metabólica y a veces se considera un mecanismo de defensa fisiológico para la pérdida de peso [ 84 , 85 ]. Sin embargo, con el tiempo, la mayoría de los pacientes mantienen alrededor del 25% de pérdida de peso total [ 50 ].
      • Tratamiento sugerido: Los defectos técnicos, como la fístula gastrogástrica en el bypass gástrico y el fondo gástrico restante o una manga ancha en la gastrectomía en manga, deben descartarse y corregirse. Si no existe ninguno, se recomienda un tratamiento farmacológico adjunto [ 84 ]. El tratamiento de primera línea son los análogos de GLP-1 administrados en dosis normales a altas junto con asesoramiento dietético [ 86 ]. En un estudio estadounidense de 59.160 adultos con cirugía bariátrica previa, alrededor del 13% de los pacientes recibieron medicamentos contra la obesidad en el posoperatorio, es decir, topiramato (8%), liraglutida (3%), fentermina/topiramato (1%), naltrexona/bupropión (1%), semaglutida (0,5%) y orlistat (0,2%). Los autores concluyeron que, a pesar de que la recuperación de peso es relativamente común, los medicamentos contra la obesidad están infrautilizados después de la cirugía bariátrica [ 87 ].

      Además, la conversión de una gastrectomía en manga fallida a un bypass gástrico puede ser eficiente. Este procedimiento correctivo produce una pérdida de peso adicional, aunque menor que la de un bypass gástrico primario [ 88 ]. Los pacientes con baja pérdida de peso tras un bypass gástrico pueden someterse a un cruce duodenal, un procedimiento técnicamente exigente que solo se realiza en centros especializados.

      Comentarios finales

      El arsenal terapéutico para la obesidad nunca ha sido tan diverso como ahora, y se están desarrollando más opciones terapéuticas. Por lo tanto, es posible que partes de esta revisión no estén actualizadas en un futuro próximo, aunque los mecanismos básicos siguen siendo relevantes.

      Sin embargo, lo más importante es que la variedad de modalidades terapéuticas brindará la oportunidad de adaptar el tratamiento con una combinación de diferentes componentes administrados en secuencia o en conjunto. Necesitamos escuchar a nuestros pacientes y dialogar con nuestros colegas de diferentes profesiones, disciplinas y geografías. Con el tiempo, la variabilidad individual en la genética, el microbioma intestinal y los metabolitos nos guiará para comprender y mejorar el tratamiento de la obesidad. La era del tratamiento personalizado de la obesidad acaba de comenzar.

      Comparativa de Sistemas de Salud: Reino Unido vs Suiza

      Ata Mohajer-Bastami a * , Sarah Moin b * , Benedict Sweetman c * , Ahmed R. Ahmed d , Marion Head e , Edgar Gelber e , Suhaib JS Ahmad e f ** , Aristomenis K. Exadaktylos f **

      Resumen

      Se compararon los sistemas de financiación de la salud en el Reino Unido y Suiza, priorizando la eficiencia y la equidad. El Servicio Nacional de Salud del Reino Unido emplea el modelo Beveridge. Se financia principalmente mediante impuestos y su objetivo es proporcionar atención médica gratuita en el punto de atención. El sistema de financiación de la salud en Suiza se basa en el modelo Bismarck. Este modelo de seguro social de salud se estructura en torno a planes de salud obligatorios para todos los residentes.

      MÉTODOS: Se compararon los sistemas de financiación de la atención sanitaria utilizando informes de la Organización Mundial de la Salud, estadísticas sanitarias nacionales y literatura revisada por pares. La eficiencia se evaluó mediante indicadores como la relación coste-efectividad y los resultados de la atención sanitaria. La equidad se evaluó examinando las disparidades en el acceso a la atención sanitaria y los resultados socioeconómicos de salud.

      RESULTADOS: El Servicio Nacional de Salud destaca por su eficiencia administrativa y por brindar un acceso equitativo a la atención médica. Sin embargo, enfrenta desafíos como la disparidad geográfica en la disponibilidad de servicios y la percepción de falta de financiación. Suiza invierte comparativamente más en atención médica, pero ofrece resultados superiores. Surgen problemas para brindar una atención equitativa a todos los ciudadanos, lo que afecta especialmente a las poblaciones de bajos ingresos e indocumentadas.

      CONCLUSIÓN: El Servicio Nacional de Salud es líder en la prestación de una atención médica equitativa, pero debe abordar la disminución de los resultados sanitarios, trabajando con las limitaciones financieras. Suiza demuestra excelentes resultados en atención médica y satisfacción del paciente, pero requiere medidas para garantizar una prestación equitativa de los servicios. Es necesario realizar ajustes continuos en las políticas para equilibrar la equidad y la eficiencia, a la vez que se satisfacen las nuevas demandas de atención médica.  

      Introducción

      Un sistema eficaz de financiación de la salud es uno de los seis pilares de un sistema de salud, según la Organización Mundial de la Salud [1]. Este documento compara la eficiencia y la equidad de los sistemas de financiación de la salud del Reino Unido y Suiza. Los diferentes contextos sociales y políticos han dado lugar al desarrollo de sistemas significativamente diferentes en ambos países. El Servicio Nacional de Salud (NHS) del Reino Unido se financia principalmente a través de impuestos y ofrece atención médica en gran medida gratuita en el punto de uso. Suiza emplea un modelo de seguro social de salud con planes de salud obligatorios para todos los residentes. Comprender los conceptos de eficiencia y equidad es crucial para evaluar estos sistemas. Este documento analizará críticamente qué tan bien cada sistema logra estos objetivos. Explorar las posibles compensaciones entre eficiencia y equidad puede proporcionar información para futuros ajustes de políticas.

      Antecedentes y visión general de los sistemas de salud

      La financiación de la atención sanitaria es un componente fundamental de todos los sistemas de salud. Sus funciones principales incluyen la recaudación de ingresos, la mancomunación de fondos y la adquisición de servicios [2]. Los ingresos pueden generarse a través de presupuestos gubernamentales, impuestos, pólizas de seguros o ayuda externa. La mancomunación de fondos implica la gestión de recursos financieros y la redistribución de activos para promover una cobertura sanitaria equitativa y universal [3], así como la distribución de los riesgos financieros y sanitarios entre grandes poblaciones. La adquisición de servicios implica la asignación de recursos o la realización de pagos a los proveedores de atención sanitaria [2]. Las diferencias en los sistemas de financiación de la salud generan una variabilidad significativa en la eficiencia y la equidad entre países.

      La atención sanitaria en el Reino Unido se ha prestado principalmente a través del Servicio Nacional de Salud desde su creación en 1948. El Servicio Nacional de Salud funciona según el modelo Beveridge, que se basa en los impuestos generales para financiar la atención sanitaria proporcionada por el gobierno [4]. Este modelo se basó en el informe Beveridge de 1942, escrito por el diputado laborista Sir William Beveridge, que enfatizó la necesidad de un servicio de salud gratuito e integral para eliminar los gastos de bolsillo. Si bien se financia principalmente mediante impuestos con una mancomunación central de recursos [5], el 1% de la financiación del Servicio Nacional de Salud proviene de los cargos por recetas, atención dental, estacionamiento y visitas extranjeras [6]. Los sistemas de atención sanitaria del modelo Beveridge tienen como objetivo garantizar el acceso a la atención sanitaria a todos los residentes de una población, enfatizando la salud como un derecho humano mediante la promoción de la cobertura universal [7]. En Europa, este modelo también lo adoptan Chipre, Dinamarca, Finlandia, Irlanda, Italia, Letonia, Malta, Portugal, España y Suecia [8].

      Una proporción significativa de la financiación del Servicio Nacional de Salud se asigna a organizaciones locales, como los Grupos de Comisión Clínica o las Juntas de Salud, que se encargan de satisfacer las necesidades locales [9]. Cada país del Reino Unido ha optado por estructurar su Servicio Nacional de Salud de forma ligeramente diferente. El Servicio Nacional de Salud de Inglaterra supervisa el presupuesto común y asigna fondos a 191 Grupos de Comisión Clínica que financian la prestación de la atención sanitaria a nivel local [10].

      Además del sector público, el Reino Unido cuenta con un sector privado paralelo que cubre una gama más reducida de procedimientos electivos [11]. El 10,6% de la población [12] cuenta con pólizas de seguro médico privado, y la mayoría se ofrece a los empleados como parte de un paquete de remuneración general [13]. En 2022, solo el 2,5% del gasto total en salud provino de seguros médicos voluntarios privados [14], un nivel mucho menor que en la mayoría de las naciones comparables [15]. La función del seguro privado en el Reino Unido es facilitar un acceso rápido a la atención, brindar mayor autonomía en la elección de especialistas y ofrecer mejores servicios. La mayoría de las pólizas existentes excluyen la salud mental, la atención de emergencia, la atención de maternidad y la medicina general [16]. Los gastos de bolsillo se limitan a una pequeña gama de servicios, principalmente dentro de la atención primaria, como las vacunas para viajes y la provisión de certificados para fines de seguro [10].

      El sistema de salud suizo se basa en el modelo Bismarck, con planes de seguro médico básico obligatorios para todos los residentes [17]. Los planes de seguro médico obligatorios son ofrecidos por aseguradoras sin fines de lucro que compiten entre sí y supervisadas por la Oficina Federal de Salud Pública [18]. Los sistemas de seguro médico suizos son de organización privada, sin seguro médico público [19]. Las compañías de seguros están obligadas a proporcionar planes básicos a cualquier residente que los solicite, y las personas con bajos ingresos reciben subsidios para complementar los pagos [20]. Los residentes realizan pagos regulares para la cobertura del seguro, así como deducibles anuales (en alemán y francés: «franquicia»), que son cantidades que se pagan de su bolsillo antes de que el seguro cubra los gastos. La cobertura incluye la mayoría de las visitas médicas, la atención hospitalaria, los medicamentos, los dispositivos, la atención domiciliaria y la fisioterapia.

      El acceso al seguro médico básico obligatorio está garantizado. Esto proporciona a todos los residentes un acceso equitativo a todos los servicios de salud esenciales. La contribución al costo de las primas básicas, preseleccionada para el año siguiente, varía desde CHF 300 para la opción más baja para adultos hasta CHF 2500 como deducible más alto posible. Una vez alcanzado el deducible, las personas deberán pagar el 10% de las facturas relacionadas con la salud, y la compañía de seguros contribuirá con la mayor parte del costo hasta alcanzar un límite anual de CHF 700 en pagos directos. Los pagos directos incluyen las primas, el deducible y, finalmente, los copagos. Esta estructura podría generar posibles disparidades con un acceso desigual a la atención médica para las personas con bajos ingresos, quienes podrían tener dificultades para afrontar estos copagos o deducibles más altos [20].

      Las compañías de seguros ofrecen planes de seguro complementarios adicionales al plan básico, los cuales se evalúan según el riesgo y se basan en la edad y el estado de salud general de la persona [21]. Esto permite diferentes tarifas, lo que genera competencia entre las aseguradoras [21]. El seguro privado complementario cubre servicios adicionales no incluidos en el seguro médico obligatorio, ofrece una mayor variedad de médicos y permite una mejor hospitalización [18]. Es importante señalar que no existe una norma obligatoria ni garantía para obtener cobertura de seguro médico complementario además de la cobertura básica. El seguro complementario puede ser denegado debido a factores preexistentes, como enfermedades crónicas y la edad. Este sistema puede generar mayores desigualdades para las personas mayores o con un mayor número de enfermedades crónicas, quienes pueden enfrentar barreras imprevistas para obtener cobertura de seguro complementario.

      En 2016, la atención sanitaria pública representó el 62,8 % del gasto total en salud en Suiza, seguida de las primas del seguro médico obligatorio (35,6 %) y los impuestos generales (17,3 %) [18]. Ese mismo año, el seguro médico voluntario representó tan solo el 6,7 % del gasto total [18].

      El sistema está altamente descentralizado. Cada uno de los 26 cantones desempeña un papel en su funcionamiento, con su propia constitución y ministro de salud [18]. Los cantones, o estados, son responsables de otorgar licencias a los proveedores, regular los servicios hospitalarios y subsidiar a las instituciones de salud. Cada cantón opera de manera autónoma y, como resultado, esto podría llevar a posibles disparidades en el acceso a servicios de salud más especializados. Tomando el ejemplo del cribado del cáncer, existen altos niveles de variabilidad intercantonal. Algunos cantones ofrecen programas de cribado más sólidos y tienen una mayor aceptación del cribado que otros, lo que a menudo se debe a restricciones presupuestarias o a que los cantones tienen diferentes agendas de salud pública. La variabilidad en las medidas de salud preventiva, como el cribado del cáncer, puede llevar a diferentes resultados de salud y esto resalta las dificultades para mantener un estándar de salud consistente en un sistema de salud descentralizado [22].

      El gobierno federal regula el financiamiento del sistema, garantiza la calidad de los productos farmacéuticos y dispositivos médicos, supervisa las iniciativas de salud pública y promueve la educación y la capacitación [23]. Otros países que utilizan este sistema de financiamiento de la atención médica son Alemania, Francia, Bélgica, los Países Bajos, Japón y algunos países de América Latina [17].

      Eficiencia y equidad en la atención sanitaria

      Se requiere una comprensión de los términos clave eficiencia y equidad en el contexto de la evaluación económica para analizar los dos sistemas de salud en discusión. La eficiencia en la atención médica se refiere al uso de recursos o insumos de maneras que optimicen los resultados deseados del sistema de salud [24]. El análisis global más reciente de la eficiencia de los sistemas de salud de 140 países informó una eficiencia media del 93% (rango 71-100%), con los países europeos alcanzando una media del 96% [25]. Se ha estimado que entre el 20% y el 40% de todos los recursos del sistema de salud a nivel mundial se pierden debido a diversas formas de ineficiencia [7]. Por lo tanto, la mejora de la eficiencia redunda en interés de los responsables de las políticas y es un objetivo reconocido de los sistemas de salud [1, 26]. La ineficiencia técnica puede surgir cuando los insumos se utilizan mal o se desperdician en el proceso de producir resultados valiosos. La ineficiencia asignativa puede surgir cuando los insumos del sistema de salud se dirigen a la creación de resultados que no son prioritarios para la sociedad [27]. La eficiencia de Pareto es un concepto de eficiencia alternativo. Una asignación es Pareto-eficiente si no existe una asignación alternativa que beneficie a un grupo sin reducir la salud de otro [28].

      Las mediciones de la eficiencia sanitaria examinan diferentes aspectos de la utilización de recursos y la optimización de resultados. El análisis coste-efectividad (ACE) compara los costes y resultados de intervenciones sanitarias alternativas y se centra en evaluar el impacto en las medidas clínicas [29]. El análisis coste-beneficio (CBA) mide tanto los costes como los efectos de las intervenciones en términos monetarios, lo que permite una evaluación directa de su valor económico [30]. El análisis envolvente de datos (DEA) es un método estadístico utilizado para evaluar la eficacia con la que se utilizan los recursos para lograr los resultados deseados [31]. Los ratios de coste-efectividad incremental (ICER) son una relación entre las diferencias de costes y los resultados sanitarios. Permiten apreciar el coste adicional por unidad adicional de beneficio. Una unidad de beneficio de uso frecuente es el año de vida ajustado por calidad, que mide tanto la calidad como la cantidad de vida vivida [32].

      La equidad en la atención médica se refiere a lograr un estado donde no existan disparidades entre los diferentes grupos sociales de una sociedad [33]. Las inequidades en salud se desarrollan cuando los recursos no se distribuyen equitativamente, dejando a personas con la misma necesidad de atención médica sin igual acceso a ella. La equidad exige que los pacientes con similitudes en aspectos relevantes reciban el mismo trato, y aquellos con diferencias en aspectos relevantes reciban un trato adecuado y diferenciado. El trato a una persona se considera inequitativo si se relaciona con características irrelevantes como la raza, la religión, el género o la etnia [34].

      Los recursos y las oportunidades se ajustan para tener en cuenta las diferentes necesidades y circunstancias, buscando resultados justos. Esto proporciona una subdivisión adicional en equidad «horizontal» y «vertical». La equidad horizontal requiere el mismo trato a individuos similares, mientras que la equidad vertical requiere el trato desigual de los individuos en proporción a las diferencias entre ellos [34]. La equidad vertical permite que surjan casos de desigualdades justas, por ejemplo, al requerir una menor contribución de los hogares con menor capacidad de pago. La igualdad es un concepto diferente, aunque estrechamente relacionado, que se refiere a la prestación de los mismos servicios y trato a todos los individuos, independientemente de sus circunstancias. Por lo tanto, la equidad en salud puede requerir desigualdad en la asignación de recursos [34].

      Medir la equidad en la atención médica implica evaluar la distribución de recursos y comparar los resultados de salud entre diferentes grupos de población. La investigación puede incluir el análisis de las tasas de utilización y la evaluación de las barreras geográficas y financieras para el acceso a la atención médica [35]. Medir la satisfacción del paciente y la percepción de equidad también proporcionará información sobre la equidad [36].

      Análisis comparativo de los dos sistemas de financiación de la salud en la consecución de objetivos de equidad y eficiencia

      En 2021, el Reino Unido y Suiza destinaron cada uno el 12,0% de su Producto Interno Bruto (PIB) a la sanidad [37]. Ambos países destinaron un porcentaje menor del PIB a la sanidad en 2022: 11,7% y 11,1% para Suiza y el Reino Unido, respectivamente [37]. Ambos países superaron sistemáticamente el promedio de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), que fue del 9,7% del PIB en 2021 [37]. Se observan claras diferencias entre ambos países en el gasto per cápita en sanidad. En 2021, el Reino Unido gastó 5738 dólares estadounidenses per cápita en sanidad. Ese mismo año, Suiza casi duplicó esta cantidad, con un gasto per cápita de 10 897 dólares estadounidenses. El gasto per cápita promedio entre los países de la OCDE fue de 5653 dólares estadounidenses en 2021 [38].

      Un mayor gasto no equivale necesariamente a una mayor eficiencia. Un estudio que evaluó los sistemas de salud de 32 países europeos en 2014 encontró que Suiza estaba entre los menos eficientes [39]. Cuando el mismo estudio agregó puntajes de eficiencia y efectividad, Suiza nuevamente se clasificó entre los sistemas de salud menos exitosos [39]. La comparación de la eficiencia de la atención médica entre naciones es difícil, y otros estudios presentan información contradictoria. Una revisión sistemática y un metaanálisis de la eficiencia de la atención médica de los países de la OCDE estimaron el puntaje de eficiencia de Suiza en 0,94, ligeramente más alto que el puntaje de 0,93 del Reino Unido [40]. Esta revisión destacó la baja validez de los hallazgos en diferentes estudios y las limitaciones metodológicas en los análisis comparativos, lo que sugiere que estos resultados deben interpretarse con cautela [40]. Otro estudio identificó a Suiza con un puntaje de eficiencia técnica corregido por sesgo medio más alto (1,00) en comparación con el Reino Unido (0,99), lo que indica que la eficiencia en la asignación podría ser un área clave para las mejoras de políticas en Suiza [41].

      Una investigación que compara la equidad de los sistemas de salud en once países reveló que Suiza y el Reino Unido ocupaban el tercer y cuarto lugar, respectivamente, en términos de equidad [42]. La equidad se evaluó comparando el acceso a la atención médica, la atención preventiva y la participación entre personas de ingresos altos y bajos. El costo de la atención médica para los pacientes en Suiza resultó ser el segundo menos asequible de todos los países comparados. En 2020, el 26 % de la población de ingresos bajos y el 21 % de la población de ingresos altos reportaron problemas de acceso a la atención médica relacionados con el costo. El Reino Unido resultó ser el país más asequible, con problemas de acceso relacionados con el costo reportados por el 12 % de la población de ingresos bajos y el 7 % de la población de ingresos altos [42].

      Evaluación crítica de los dos sistemas de financiación de la salud para alcanzar los objetivos de equidad y eficiencia

      Eficiencia del sistema de financiación de la atención sanitaria del Reino Unido

      El sistema de financiación de la salud del Reino Unido permite la eficiencia estructural mediante la mancomunación de fondos procedentes de los impuestos generales y las cotizaciones a la Seguridad Social. Este enfoque centralizado reduce los costes administrativos en relación con los ingresos recaudados [12], como lo demuestra un análisis que clasificó al Reino Unido como el segundo sistema de salud más eficiente entre 19 países económicamente desarrollados [43].

      La falta de financiación sistémica probablemente contribuya a resultados sanitarios subóptimos, en particular en materia de salud poblacional y seguridad del paciente, donde el Reino Unido no alcanza los estándares en comparación con otros países de altos ingresos [44]. Una encuesta nacional realizada en 2017 reveló que el 86 % de los encuestados consideraba que el Servicio Nacional de Salud enfrentaba un problema de financiación importante o grave, un aumento significativo respecto al 14 % en 2014 [44]. Es probable que se requieran mejoras adicionales en la eficiencia y un mayor gasto sanitario para mantener buenos resultados sanitarios.

      Los nuevos tratamientos y tecnologías potenciales en el Servicio Nacional de Salud se evalúan utilizando ratios de coste-efectividad incrementales. El umbral de coste por año de vida ajustado por calidad para Inglaterra y Gales está entre 20.000 y 30.000 libras esterlinas [32]. Hay evidencia limitada que respalda este rango, con una estimación más baja de 12.936 libras esterlinas por año de vida ajustado por calidad sugerida con base en un análisis del gasto en atención sanitaria y la mortalidad específica asociada a la enfermedad [45]. El umbral más alto de años de vida ajustados por calidad actualmente en uso puede reducir la eficiencia del gasto en atención sanitaria al permitir intervenciones más costosas que no mejoran proporcionalmente los resultados de salud. La eficiencia puede mejorarse reevaluando el umbral de años de vida ajustados por calidad para garantizar que se alinee con el gasto basado en la evidencia. En algunos casos, se debe sacrificar la eficiencia para cumplir con los objetivos de equidad. El Reino Unido tiene directrices específicas para el tratamiento de enfermedades raras, que equilibran las consideraciones éticas con los objetivos de eficiencia y equidad [46].

      Equidad del sistema de financiación de la atención sanitaria del Reino Unido

      El Reino Unido logra una atención sanitaria universal con un gasto sanitario per cápita cercano al promedio de la OCDE [37]. Financiar este servicio principalmente mediante impuestos mitiga los riesgos financieros y sanitarios de enfermarse. Esto permite una atención sanitaria equitativa independientemente del estado de salud, los ingresos o la ocupación. La protección financiera de los residentes sigue siendo más débil en algunas áreas, como la atención dental.

      A pesar de estas protecciones, existen claras disparidades en el acceso a la atención médica entre los diferentes grupos socioeconómicos. Las poblaciones más pobres y socialmente desfavorecidas utilizan más la atención médica en términos de volumen y costo debido a sus mayores necesidades de salud. Las personas con mayor poder adquisitivo y socialmente favorecidas recurren a más atención preventiva y suelen presentarse en una etapa más temprana de la enfermedad [47]. La igualdad de acceso a los servicios de medicina general es otra área que requiere mejoras. Abordar este problema ha sido uno de los objetivos recientes del Servicio Nacional de Salud, con iniciativas destinadas a proporcionar financiación adicional para mejorar el acceso en zonas y comunidades desatendidas [48].

      Existe una variación significativa en el acceso a servicios específicos según el lugar de residencia de una persona, a menudo denominada «lotería del código postal» [49]. En las regiones más prósperas, los pacientes se benefician de una gama más amplia de servicios, tiempos de espera más cortos e instalaciones más avanzadas. Los pacientes en zonas menos prósperas pueden enfrentar tiempos de espera más largos y acceso limitado a ciertos tratamientos. Esto puede resultar en que un paciente en un área reciba fondos del Servicio Nacional de Salud para un tratamiento particular, mientras que un paciente con necesidades similares en otra área no los reciba [50]. La calidad de los servicios de atención médica preventiva también puede diferir entre regiones, lo que reduce la equidad y amplía las disparidades en la atención médica [49]. Las sugerencias para abordar estas desigualdades incluyen el establecimiento de directrices y estándares prescritos a nivel nacional, aunque esto puede limitar la flexibilidad local [49].

      Eficiencia del sistema de financiación de la salud en Suiza

      El sistema de seguro social de salud de Suiza, altamente descentralizado, ofrece algunos de los mejores resultados en materia de atención médica de Europa [20]. En comparación con los sistemas del modelo Beveridge, los sistemas del modelo Bismarck generalmente obtienen mejores resultados en indicadores clave, como la esperanza de vida y la tasa de mortalidad general [51, 52]. También obtienen puntuaciones más altas de satisfacción del paciente: el 91 % de los adultos encuestados en Suiza califica su salud como buena, muy buena o excelente [53]. Los sistemas Bismarck son menos eficaces en el control de los costos relacionados con la atención médica que sus homólogos del sistema Beveridge [52]. En consecuencia, el gasto en salud per cápita en Suiza es el segundo más alto entre los países de la OCDE [37].

      En 2013, el gobierno suizo priorizó el aumento de la eficiencia del sistema de salud. Las medidas propuestas incluyeron la concentración de la medicina altamente especializada y la revisión de las tarifas existentes para eliminar los incentivos a servicios costosos e innecesarios [54]. A pesar de estas iniciativas, el gobierno identificó problemas persistentes en su informe «Salud 2030». Estos incluían la falta de coordinación en la planificación hospitalaria a nivel Inter cantonal y regional, lo que resulta en una sobreoferta o una prestación inadecuada de atención [55].

      La competencia entre planes de seguro ofrece más opciones a los residentes, pero también incentiva el cambio de proveedor. Esto incrementa los costos administrativos; un análisis sitúa a Suiza en el décimo lugar en eficiencia administrativa entre los once países examinados [42]. El acceso al seguro médico básico en Suiza está garantizado de forma no discriminatoria, lo que promueve la equidad, pero puede limitar la eficiencia. Dado que los usuarios jóvenes y mayores, así como los hombres y las mujeres, tienen demandas de seguro médico significativamente diferentes, la fijación de precios uniforme no permite lograr la asignación más eficiente de recursos [56].

      Equidad del sistema de financiación de la salud en Suiza

      Existen desigualdades en la utilización de la atención médica entre los distintos cantones de Suiza. Si bien procedimientos comunes como ingresos hospitalarios, tratamiento de fracturas de cadera y cesáreas se mantienen relativamente uniformes, procedimientos como la artroscopia de rodilla y la cirugía de revascularización coronaria (CABG) presentan una variación considerable entre cantones [57]. Esta variación se ve agravada por las diferencias en las primas, subsidios y regímenes fiscales de la atención médica debido a la autonomía de cada cantón [58].

      Mejorar la igualdad de oportunidades y minimizar los riesgos para la salud de los grupos más vulnerables de la población ha sido una prioridad reciente para Suiza [54]. Se ha prestado especial atención a los niños, las personas con bajos ingresos o bajos niveles educativos, las personas mayores y los migrantes. Si bien las dificultades para garantizar la equidad dentro de estos grupos son universales, Suiza se enfrenta a desafíos debido a sus altas tasas de migración. Los ciudadanos nacidos en el extranjero representaban el 29,3 % de la población suiza en 2017, en comparación con el 14,2 % en el Reino Unido [44].

      Suiza también acoge a unos 90.000 migrantes indocumentados [59]. Al igual que el resto de los residentes, esta población debe contar con un seguro médico básico para acceder a la atención médica. Las políticas están orientadas a brindar una atención médica equitativa a esta población, y las compañías de seguros médicos y los profesionales de la salud tienen prohibido divulgar información sobre ellos [59]. El desconocimiento de los derechos a la atención médica, la preocupación por la financiación y el temor a ser descubiertos siguen siendo obstáculos para el acceso a la atención médica de los migrantes indocumentados [60].

      También parece existir una diferencia en los objetivos de equidad entre los distintos cantones. Una revisión que evalúa la regresividad del sistema suizo sugiere cierto grado de inequidad entre los distintos cantones [61]. Los cantones tienen autonomía para diseñar políticas de subsidios, elegir los tipos impositivos y decidir el monto del gasto total que debe financiarse mediante impuestos o mediante el seguro médico obligatorio. La consideración de estos factores, junto con la competencia entre las aseguradoras y el nivel de oferta de descuentos en las primas, puede generar diferentes niveles de inequidad.

      Un sistema descentralizado tiene otras implicaciones para alcanzar los objetivos de equidad sanitaria. Determinantes de salud más amplios, como los factores culturales y socioeconómicos, pueden influir en el consumo de salud. La cultura sanitaria en Suiza suele fomentar una mayor autonomía y responsabilidad de las personas respecto a su propia salud, así como la toma de decisiones sobre su atención. Este modelo orientado al consumidor puede, por lo tanto, generar desigualdades, ya que existen niveles desproporcionados de alfabetización sanitaria y de recursos financieros, lo que agrava las desigualdades sanitarias [62].

      Las sugerencias para abordar estas desigualdades requieren intervenciones específicas que busquen una distribución más homogénea de los costos. El número de iniciativas locales de atención integrada ha aumentado en los últimos 20 años [22] y el sistema de salud podría intentar encontrar un equilibrio más armonizado entre las agendas locales de salud y un apoyo federal más centralizado para las iniciativas de atención. Reducir las barreras al seguro complementario e introducir más subsidios basados ​​en los ingresos podría mejorar aún más la equidad en salud. Se podrían implementar iniciativas para reducir las disparidades entre los diferentes cantones. La integración de estas medidas podría mejorar la accesibilidad para los pacientes que requieren atención adicional, manteniendo al mismo tiempo las fortalezas actuales del sistema en cuanto a la elección del paciente y la calidad de la atención.

      Conclusión

      Este análisis comparativo muestra que los sistemas de financiación de la salud del Reino Unido y Suiza presentan fortalezas diferenciadas y enfrentan desafíos significativos. Explora las dificultades para lograr eficiencia y equidad en sus sistemas de financiación de la salud.

      El enfoque centralizado del Servicio Nacional de Salud promueve el acceso equitativo a la atención médica, pero abordar las disparidades geográficas y socioeconómicas en la prestación de servicios sigue siendo crucial. Su notable eficiencia administrativa podría mejorarse mediante medidas como la reevaluación de los umbrales de coste-efectividad. Mantener altos resultados de salud en un contexto de subfinanciación percibida es un desafío. Una mayor inversión en personal sanitario, cuidados de larga duración y servicios sociales es, en última instancia, necesaria para alinearse con sistemas comparables [43]. El reciente cambio de gobierno podría introducir nuevas soluciones y desafíos únicos.

      El modelo de seguro social de salud descentralizado de Suiza logra algunos de los mejores resultados sanitarios de Europa. Estos resultados superiores se producen a costa de mayores costos y dificultades para gestionar la intensidad de los recursos. Las reformas políticas destinadas a optimizar la asignación de recursos pueden mejorar la eficiencia del sistema sanitario. Un mercado asegurador competitivo ofrece una excelente autonomía para el paciente, pero equilibrar esto con la contención de costos conlleva dificultades. Persisten importantes disparidades regionales en el acceso y la utilización de la atención sanitaria, especialmente para grupos vulnerables como los inmigrantes indocumentados.

      Este análisis enfatiza la necesidad de un enfoque equilibrado para futuros ajustes de políticas. Los responsables políticos deben considerar los contextos sociales y políticos únicos de cada nación al abordar las necesidades de atención médica. Los sistemas de salud deben demostrar eficiencia y equidad para mantenerse sostenibles y capaces de brindar una atención de alta calidad.

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      De la Estrategia a la Ejecución: Innovando la Gestión Hospitalaria en China con un Sistema Inteligente de Apoyo a Decisiones

      Introducción

      Con la incorporación de los grupos relacionados con el diagnóstico (DRG) en las políticas de pago de seguros dentro de la reforma sanitaria china, la gestión operativa hospitalaria ha adquirido una relevancia y especificidad crecientes. En este contexto, los hospitales públicos terciarios enfrentan el desafío de equilibrar prioridades como el índice de combinación de casos, la utilización de camas y el crecimiento de ingresos basado en el valor. Para abordar estas exigencias, se desarrolló en colaboración con un hospital público de 1500 camas un mecanismo de apoyo a la decisión fundamentado en datos, diseñado para acompañar todo el proceso, desde la planificación estratégica hasta la operación, favoreciendo mejoras bajo restricciones de recursos.

      Este mecanismo posibilita la transformación de métricas de rendimiento hospitalario en planes de acción concretos, capaces de adaptarse a objetivos no alcanzados y ajustarse a las fluctuaciones estacionales de la demanda. Para ello, se emplearon modelos de programación mixta entera que permiten ponderar objetivos contrapuestos y alcanzar la excelencia operativa. Además, se implementó una retroalimentación bidireccional que corrige desajustes entre la dirección y los departamentos, alineando los objetivos institucionales con la ejecución operativa. El empleo de datos desidentificados demostró que el sistema puede mejorar métricas de rendimiento a través de escenarios de planificación iterativa, con compensaciones razonables. Las investigaciones futuras buscan expandir el marco hacia una solución integral que optimice la planificación de recursos a mediano y largo plazo, ajustando dinámicamente oferta y demanda y propiciando un nuevo modelo operativo hospitalario.

      Evolución de las Métricas de Rendimiento Hospitalario

      Desde 2019, la implementación de los DRG ha impulsado la transformación del sistema sanitario bajo la política nacional de «desarrollo de alta calidad de hospitales públicos». Si bien esto ha permitido una reducción de los pagos, las organizaciones sanitarias enfrentan importantes desafíos operativos. En 2022, el sistema gestionó 8.400 millones de consultas y 246,9 millones de hospitalizaciones, sumando a la presión el requerimiento de mejorar eficiencia y cumplir con estrictos marcos de evaluación que abarcan 56 métricas en calidad, coste y experiencia del paciente.

      Los hospitales terciarios, responsables de la atención avanzada, administraron 2.230 millones de visitas anuales en 2022, debiendo armonizar prioridades clínicas y metas operativas bajo exigentes métricas de desempeño. Estas incluyen el índice de mezcla de casos (CMI), la duración media de estancia (ALOS), la tasa de cirugía, la tasa de cirugía de grado IV (G4SR) y los ingresos de servicios de consulta médica (RMCS), entre otras. Dichas métricas evalúan calidad, capacidad técnica, eficiencia y eficacia, alineadas al nivel jerárquico del hospital.

      Sin embargo, la aplicación rígida de estas métricas suele generar paradojas operativas: la relación entre la evaluación de desempeño y la operación hospitalaria es muchas veces confusa, y la contención de costos puede conducir a resultados contradictorios, como el fomento de competencia interna, agotamiento profesional y demanda inducida. Además, la competencia por recursos entre especialidades genera ineficiencias sistémicas y desalineación entre los objetivos estratégicos y las realidades departamentales. La gestión reactiva y retrospectiva, predominante en muchos hospitales, muestra sus limitaciones ante picos de demanda, indicando la necesidad de una toma de decisiones basada en datos para definir objetivos y planificar acorde a métricas de rendimiento.

      Enfoque Basado en Datos para la Gestión Operativa

      El enfoque basado en datos es clave para salvar las brechas entre los objetivos estratégicos y las restricciones de recursos hospitalarios, como la escasez de camas. Herramientas como el aprendizaje automático y la investigación operativa analizan datos históricos para mejorar la utilización de recursos. Por ejemplo, sistemas inteligentes en urgencias han logrado reducir el tiempo medio de espera de los pacientes y simulaciones de flujo permiten identificar cuellos de botella ante picos de demanda. Estos métodos de ingeniería ayudan a conciliar objetivos cuantificados con limitaciones reales, aportando soluciones prácticas y prospectivas para la mejora del desempeño.

      Objetivos de la Investigación

      • Desentrañar las relaciones entre métricas de rendimiento: Se busca comprender cómo interactúan las métricas en el ecosistema hospitalario y cómo la planificación de la mezcla de casos impacta en el rendimiento general.
      • Desarrollo de un sistema de planificación estratégica continua: El sistema genera proyecciones mensuales por departamento, permitiendo una planificación proactiva y el ajuste periódico de objetivos en función del desempeño y la disponibilidad de recursos.
      • Establecimiento de un marco integrado con retroalimentación: El marco conecta la visión estratégica institucional con las operaciones departamentales, garantizando asignación de recursos alineada a prioridades y recopilación de información ascendente para la toma de decisiones y la planificación futura.

      En conjunto, la integración de datos operativos reales y métricas de rendimiento optimiza la asignación de recursos, refuerza la capacidad de respuesta y favorece la sostenibilidad.

      Marco Metodológico y Implementación

      El marco propuesto utiliza investigación operativa y simulaciones para optimizar la planificación de recursos en tres escenarios:

      • Escenario 1: Satisfacer necesidades de pacientes mejorando la eficiencia y sostenibilidad financiera, ajustando planes de mezcla de casos para incrementar el RMCS.
      • Escenario 2: Impulsar el desarrollo disciplinario mediante la atención estratégica de casos complejos, favoreciendo el crecimiento académico de las especialidades.
      • Escenario 3: Fortalecer el rendimiento quirúrgico alineando la planificación de mezcla de casos con el aumento de la tasa general de cirugía y la G4SR.

      El proceso metodológico abarca tres etapas: fijación de objetivos anuales desglosados en metas mensuales, planificación de la mezcla de casos mediante programación mixta entera bajo restricciones reales, y revisión periódica con ajuste de objetivos según resultados. El flujo de datos involucra la extracción de información histórica, proyecciones de volumen de pacientes (mediante el método Holt-Winters) y ajustes basados en la comparación entre resultados planificados y observados, apoyados por simulaciones Monte Carlo para analizar el impacto de los cambios en la mezcla de casos.

      Criterios de Evaluación del Sistema

      • Operabilidad: Capacidad para traducir análisis complejos en recomendaciones aplicables bajo restricciones reales.
      • Robustez: Garantía de desempeño consistente ante interrupciones operativas, equilibrando planificación y viabilidad práctica.
      • Agilidad: Adaptabilidad frente a condiciones cambiantes mediante procesamiento de datos y generación dinámica de soluciones.

      El análisis exploratorio de datos revela compensaciones y dependencias entre métricas clave, lo que permite una fijación de objetivos basada en datos y su descomposición mensual, ajustada a tendencias históricas y fluctuaciones de demanda.

      Estudio de Caso: Implementación Piloto

      La implementación del sistema se realizó en dos departamentos quirúrgicos de alto volumen (A y B) de un hospital público de 1500 camas, de enero a abril de 2024. Los administradores establecieron objetivos anuales y revisaron mensualmente la alineación entre lo planificado y lo real, permitiendo ajustes iterativos y la validación del modelo en la práctica clínica.

      Resultados

      El análisis de los datos de admisión desidentificados (enero-diciembre 2023) mostró los compromisos entre métricas al perseguir distintos objetivos. Por ejemplo, maximizar el volumen de pacientes reduce la complejidad quirúrgica (menor G4SR y CMI), mientras que priorizar solo los ingresos puede afectar otras métricas de calidad. La planificación mensual ajusta en tiempo real los planes futuros ante desviaciones acumuladas, redistribuyendo objetivos para compensar déficits.

      El uso del modelo de programación mixta entera permite determinar, en minutos, el número óptimo de pacientes por categoría DRG y proyectar el impacto de las desviaciones en cada métrica, facilitando la evaluación de sensibilidad y el ajuste de recursos. La comparación entre los planes propuestos y la ejecución real mostró coherencia en la distribución de pacientes y una mejora en las métricas clave, aunque la efectividad varió en periodos festivos o con inestabilidad laboral.

      Conclusiones y Perspectivas Futuras

      La integración de métodos quantitativos y datos en tiempo real en un sistema de apoyo a la decisión de circuito cerrado permite traducir objetivos estratégicos anuales en planificación mensual ajustable, alineando metas institucionales con restricciones y oportunidades operativas. El sistema facilita la priorización de grupos de pacientes con mejor rendimiento clínico y el equilibrio entre sostenibilidad y calidad, ajustando recursos ante variaciones de la demanda.

      No obstante, se identifican limitaciones: la omisión de restricciones reales de recursos (tecnología, imagenología) y la dependencia de una infraestructura informática robusta. Futuras investigaciones buscarán integrar factores de calidad y seguridad del paciente, así como restricciones reales, para una visión holística de la operación hospitalaria. La expansión del sistema permitirá una planificación de recursos más precisa, mejorando el flujo de pacientes y la eficiencia, sin sacrificar la excelencia en la atención.

      Ecografía en Punto de Atención: Revolución en Cardiología

      Profundización en la integración de POCUS en la medicina cardiovascular aguda

      Marina Petersen Saadi Prayuth Rasmeehirun1,2,*, Guilherme Heiden Telo2 y Erwan Donal2

      1 Departamento de Cardiología, Hospital de Clínicas de Porto Alegre, Ramiro Barcelos 2350, 90035-003 Porto Alegre/RS, Brasil

      2 Departamento de Cardiología, Universidad de Rennes, Hospital Pontchaillou – CHU Rennes, Inserm, LTSI—UMR 1099, Rennes F-35000, Francia

      Recibido el 25 de agosto de 2025; aceptado tras revisión el 20 de noviembre de 2025; publicado en línea como preimpreso el 1 de enero de 2026.

      Resumen

      La ecografía en el punto de atención (POCUS, por sus siglas en inglés) ha experimentado un desarrollo vertiginoso en la última década, pasando de constituir un complemento diagnóstico a convertirse en una herramienta fundamental e integrada en la valoración clínica inmediata, sobre todo en ámbitos como la atención cardiovascular aguda. Este avance ha sido propiciado por la portabilidad y accesibilidad de los dispositivos, así como por la creciente evidencia científica que respalda su utilidad clínica en diversos escenarios.

      POCUS aporta información fisiopatológica relevante en tiempo real, lo que permite una aproximación diagnóstica más precisa, una mejor estratificación del riesgo y una toma de decisiones terapéuticas individualizada en el propio entorno del paciente. Entre sus aplicaciones más destacadas en el contexto cardiopulmonar, la ecografía pulmonar (LUS) se ha posicionado como una técnica fiable para la detección y monitorización de la congestión pulmonar, superando en sensibilidad y especificidad a métodos tradicionales como la radiografía de tórax y el examen físico. Este enfoque permite una identificación precoz y dinámica de alteraciones, facilitando intervenciones oportunas.

      Por otro lado, la Puntuación de Ecografía en Exceso Venoso (VExUS) contribuye con una evaluación sistematizada de la congestión venosa sistémica, utilizando patrones Doppler en venas abdominales para identificar grados y repercusiones de la sobrecarga. Asimismo, el integral de velocidad-tiempo en el tracto de salida del ventrículo izquierdo (LVOT-VTI) emerge como un indicador reproducible y cuantificable del flujo directo y del gasto cardíaco, parámetros que resultan esenciales para la monitorización hemodinámica y la valoración de la respuesta al tratamiento. Complementando este arsenal diagnóstico, la ecografía cardíaca enfocada (FoCUS) brinda una evaluación estructural y funcional rápida del corazón, permitiendo identificar alteraciones valvulares, contractilidad segmentaria, derrame pericárdico, entre otras condiciones.

      La fiabilidad, utilidad pronóstica y valor añadido de todas estas modalidades han sido validadas progresivamente a través de estudios multicéntricos y en poblaciones diversas, lo que resalta su importancia en la práctica clínica actual. Sin embargo, para lograr una implementación generalizada y estandarizada, persisten desafíos relacionados con la formación de las personas operadoras, la certificación de competencias y la homogeneización de protocolos de adquisición e interpretación de imágenes.

      La integración de POCUS en los flujos de trabajo diarios, especialmente mediante la realización de evaluaciones estructuradas y seriadas del estado pulmonar, venoso y hemodinámico, representa una oportunidad única para perfeccionar la toma de decisiones clínicas, adaptar de manera precisa las estrategias terapéuticas y, en última instancia, mejorar los resultados clínicos y la experiencia del paciente. Esta revisión ofrece una síntesis exhaustiva de la evidencia disponible, los aspectos metodológicos y las implicancias operativas de POCUS en la medicina cardiovascular aguda, subrayando siempre su rol complementario respecto de las herramientas diagnósticas tradicionales, lejos de pretender reemplazarlas, sino expandiendo el arsenal diagnóstico disponible al personal sanitario.

      Descargado desde https://academic.oup.com/ehjimp/article/4/1/qyaf147/8407920

      Resumen

      La ecografía en el punto de atención (POCUS) habilita una evaluación multimodal, integral y específica de las condiciones presentes en pacientes con patología cardiovascular aguda. Por ejemplo, en el escenario de insuficiencia cardíaca descompensada aguda, la combinación de ecografía pulmonar (LUS) y la puntuación VExUS permite un perfilado preciso de la congestión, mientras que la adición del LVOT-VTI facilita la valoración objetiva del flujo sanguíneo y el gasto cardíaco. La ecografía cardíaca enfocada (FoCUS) complementa estos procedimientos con una valoración estructural detallada, permitiendo detectar alteraciones morfológicas y funcionales de manera expedita.

      En el contexto del infarto agudo de miocardio con elevación del segmento ST (STEMI), la ecografía pulmonar y el LVOT-VTI resultan útiles para evaluar la presencia y gravedad de la congestión pulmonar y el flujo cardiovascular anterógrado, respectivamente. FoCUS, por su parte, se orienta a identificar disfunciones ventriculares y posibles complicaciones mecánicas asociadas al evento isquémico, mientras que VExUS aporta información sobre el impacto sistémico venoso de la afección.

      Ante el shock cardiogénico, el perfilado ecodinámico mediante LVOT-VTI y otros parámetros asociados permite una monitorización hemodinámica seriada y dinámica, fundamental para guiar el soporte circulatorio. Simultáneamente, LUS contribuye a la estratificación del riesgo al detectar sobrecarga pulmonar, y FoCUS posibilita la valoración inmediata de la estructura y función cardíacas, facilitando la detección de complicaciones agudas que requieren intervención especializada.

      Introducción

      Lograr un diagnóstico cardiopulmonar preciso y oportuno representa uno de los pilares fundamentales en la atención cardiovascular moderna. Sin embargo, las herramientas tradicionales disponibles en la cabecera del paciente presentan limitaciones considerables en términos de sensibilidad, especificidad y prontitud de respuesta, lo que puede afectar de manera significativa la eficacia de la toma de decisiones clínicas. El examen físico, aunque sigue siendo insustituible como primer acercamiento clínico, adolece de variabilidad interobservador y, en muchos escenarios, de una precisión insuficiente; por ejemplo, los estertores pulmonares permiten identificar una presión auricular derecha (RAP) ≥10 mmHg y una izquierda ≥20 mmHg tan solo en el 28 % y 25 % de los casos, respectivamente. La distensión venosa yugular, por su parte, muestra una sensibilidad de apenas el 39 % para la detección de congestión sistémica. La radiografía de tórax, método tradicionalmente empleado, ofrece una sensibilidad aproximada del 56 % para identificar congestión pulmonar en insuficiencia cardíaca aguda descompensada.

      Aunque los biomarcadores, las técnicas avanzadas de imagen y la monitorización hemodinámica invasiva aportan información valiosa, suelen estar limitados por su accesibilidad, costo, complejidad técnica o demora en la obtención de resultados, lo que restringe su aplicación en situaciones que exigen inmediatez. Frente a este panorama, la ecografía en el punto de atención (POCUS) surge como una respuesta innovadora y efectiva, al permitir una evaluación en tiempo real, no invasiva y basada en parámetros fisiológicos directamente observables, integrados en la dinámica de la toma de decisiones en la cabecera del paciente.

      POCUS se define como un examen ecográfico enfocado, orientado a objetivos clínicos específicos y realizado por la persona que atiende al paciente, integrándose de inmediato en el razonamiento clínico. Al proporcionar información insitu, POCUS complementa —sin desplazar— tanto el examen físico como las herramientas diagnósticas convencionales, incrementando la precisión diagnóstica, mejorando la estratificación de riesgos y guiando de manera más eficiente la terapéutica. La rápida disponibilidad de resultados permite acelerar los procesos decisorios en múltiples contextos clínicos, desde la sala de emergencias hasta la unidad de cuidados intensivos y la consulta especializada.

      En el área cardiovascular, la ecografía pulmonar destaca por su capacidad para identificar signos de congestión como las líneas B, con una sensibilidad y especificidad que ampliamente superan a los métodos tradicionales, lo que refuerza su utilidad y pertinencia en el abordaje integral del paciente con patología aguda.

      El auge de la ecografía en el punto de atención en el diagnóstico cardiopulmonar

      Marina Petersen Saadi Prayuth Rasmeehirun 1,2,*, Guilherme Heiden Telo 2, y Erwan Donal 2 1, 1 Departamento de Cardiología, Hospital de Clínicas de Porto Alegre, Ramiro Barcelos 2350, 90035-003 Porto Alegre/RS, Brasil 2 Departamento de Cardiología, Universidad de Rennes, Hospital Pontchaillou – CHU Rennes, Inserm, LTSI—UMR 1099, Rennes F-35000, Francia Recibido el 25 de agosto de 2025; aceptado tras la revisión el 20 de noviembre de 2025; publicado en línea-ante-imprensa 1 de enero de 2026

      Resumen

      Ultrasonido en punto de atención (POCUS) ha evolucionado rápidamente de un complemento diagnóstico a una extensión esencial del razonamiento clínico al lado del paciente en la atención cardiovascular aguda. Al proporcionar información inmediata, fisiológicamente fundamentada y no invasiva, POCUS mejora la precisión diagnóstica, la estratificación de riesgos y la orientación terapéutica en tiempo real. Entre sus aplicaciones principales, la ecografía pulmonar permite la detección y monitorización fiables de la congestión pulmonar, superando métodos tradicionales como la radiografía de tórax y el examen físico. La Puntuación de Ecografía en Exceso Venoso ofrece una evaluación estructurada de la congestión venosa sisémica mediante patrones Doppler venosos abdominales. El tracto de salida del ventrículo izquierdo velocidad-tiempo en tegral actúa como sustituto reproducible del flujo directo y el gasto cardíaco, mientras que la ecografía cardíaca enfocada proporciona una evaluación estructural y funcional rápida del corazón. La fiabilidad y el valor pronóstico de estas modalidades han sido respaldados por cada vez más evidencia en diversos contextos clínicos, aunque la estandarización de los protocolos de formación y adquisición sigue siendo crucial para una implementación generalizada. La integración de POCUS en los flujos de trabajo diarios —a través de sesiones estructuradas y seriadas de estado pulmonar, venoso y hemodinámico— promete perfeccionar la toma de decisiones, individualizar estrategias de tratamiento y mejorar los resultados. Esta revisión resume la evidencia actual, consideraciones metodológicas e implicaciones prácticas de la POCUS en la medicina cardiovascular aguda, enfatizando su complementariedad a, en lugar de reemplazar, las herramientas diagnósticas tradicionales.

      Introducción

      El diagnóstico cardiopulmonar preciso y oportuno es una parte clave del cuidado cardiovascular. Sin embargo, las herramientas tradicionales al lado del paciente suelen carecer de la sensibilidad y la inmediatez necesarias para una toma óptima de decisiones. El examen físico, aunque indispensable, está limitado por la variabilidad y baja precisión entre observadores: los rales pulmonares detectan presión del auricular derecho (RAP) ≥10 mmHg y presión del auricular izquierdo ≥20 mmHg en solo el 28% y el 25% de los casos, respectivamente, mientras que la distensión venosa yugular muestra una sensibilidad de solo el 39% para la congestión sistémica.1La radiografía torácica rinde solo moderadamente mejor, con una sensibilidad de ∼56% para detectar congestión pulmonar en insuficiencia cardíaca descompensada aguda (TDAH).2 Aunque los biomarcadores, la imagen y la monitorización hemodinámica invasiva siguen siendo valiosos, son retardados, inespecíficos o no están fácilmente disponibles en la cabecera. Estas limitaciones subrayan la necesidad de una ecografía en el punto de atención (POCUS), que ofrece una evaluación en tiempo real, no invasiva y basada en la fisiológica, integrada directamente en la toma de decisiones clínicas. POCUS se refiere a un examen ecografiado enfocado y orientado a objetivos, realizado por el médico al lado del paciente e integrado en el razonamiento clínico. Al proporcionar información en tiempo real, POCUS complementa—en lugar de reemplazar—el examen físico y las herramientas diagnósticas convencionales. Mejora la precisión diagnóstica, apoya la estratificación de riesgos y guía la terapia, acelerando la toma de decisiones clínicas en diversos entornos clínicos. En medicina cardiovascular, la ecografía pulmonar (LUS) identifica la congestión pulmonar a través de las líneas B con una precisión notablemente mayor que los métodos tradicionales.3

      La Puntuación de Ecografía en Exceso Venoso (VExUS) cuantifica la congestión venosa sistémica mediante patrones Doppler venosos abdominales, reflejando la poscarga venosa y la transmisión posterior de presión que contribuye a la lesión del órgano terminal.4

      La ecografía cardíaca enfocada (FoCUS) representa un tipo específico de POCUS aplicado al corazón, realizado por Los clínicos se formaron adecuadamente en su uso, aunque no necesariamente en ecocardiografía integral. Actúa como una extensión del examen físico, permitiendo una evaluación rápida de la función ventricular global izquierda y derecha, alteraciones estructurales y detección de derrame pericárdico.

      La evaluación ecodinámica se refiere a la evaluación no invasiva de la hemodinámica mediante ecocardiografía al lado del paciente, combinando parámetros basados en Doppler y morfología para estimar el gasto cardíaco, las presiones de llenado y la resistencia al conducto. En conjunto, estas modalidades amplían la evaluación dinámica hemodinámica junto a la cama, integrando datos clínicos e imagenísticos para refinar el razonamiento diagnóstico y guiar la terapia.5

      Esta revisión narrativa explora el papel evolutivo del POCUS como herramienta empresarial y basada en fisiología para el diagnóstico cardiopulmonar y la atención cardiovascular aguda. Más allá de aplicaciones individuales, como la LUS para la congestión pulmonar o la VExUS para la sobrecarga venosa sistémica, la revisión integra modalidades hemodinámicas adicionales —incluyendo la integral de velocidad-tiempo del tracto de salida del ventrículo izquierdo (LVOT-VTI) y FoCUS — para ilustrar cómo la POCUS multimodal puede proporcionar información en tiempo real tanto sobre la congestión como sobre la perfusión. En conjunto, estos enfoques ap están redefiniendo la evaluación hemodinámica junto al paciente y la toma de decisiones clínicas en ADHF, infarto de miocardio por elevación ST (STEMI) y shock cardiogénico (CS), donde una evaluación rápida y precisa es esencial. 2 M. P. Saadi et al.

      3 Ecografía en punto de atención en diagnóstico cardiopulmonar Figura 1 Patrones de ecografía pulmonar y protocolo de escaneo. (A) El patrón A muestra aireación pulmonar normal, con artefactos de reverberación horizontal (líneas A) bajo una línea pleural continua. El patrón B muestra el síndrome intersticial, caracterizado por múltiples artefactos verticales (líneas B) que surgen de la pleura, llegan al fondo de la pantalla y borran las líneas A. (B) El protocolo de ultrasonido pulmonar de 8 zonas implica la evaluación de cuatro regiones por hemitórax (dos anteriores y dos laterales), como se muestra, con el paciente en posición supina o semi-reclinada. Adquisición e interpretación La ecografía pulmonar LUS se basa en la interpretación de artefactos más que en la visualización directa de estructuras anatómicas. En pulmones normalmente aireados, la única estructura visible es la pleura, que aparece como una línea horizontal hiperecoica —conocida como línea pleural— que se mueve de forma sincrónica con la respiración. Debajo de ella, artefactos de reverberación horizontal llamados líneas A indican contenido de aire preservado. A medida que la aireación disminuye y se acumula líquido intersticial, emergen artefactos verticales conocidos como líneas B. Estas líneas hiperecóicas en forma de láser surgen de la pleura, llegan al fondo de la pantalla, se mueven con la respiración y borran las líneas A, como se ilustra en la Figura 1A.6. Aunque las líneas B son una característica distintiva del edema pulmonar en el TDAH, no son específicas de la enfermedad y también pueden aparecer en otras condiciones que reproduzcan la aireación pulmonar. Patrones difuntos y no gradientes también pueden aparecer en enfermedades pulmonares parénquimas —como la enfermedad pulmonar intersticial, fibrosis pulmonar o síndrome de dificultad respiratoria aguda— mientras que un gradiente basal a apical de las líneas B es consistente con congestiones cardiogénicas.7

      Las distribuciones focales o asimétricas suelen indicar consolidación o atelectasia. Factores técnicos y relacionados con el paciente también pueden modificar la apariencia de los artefactos: en la obesidad, un grosor excesivo de la pared torácica atenúa la transmisión de ultrasonidos, reduciendo la visibilidad de la línea B, mientras que en pacientes ventilados mecánicamente, el aumento del volumen pulmonar y la presión positiva al final del espiratorio pueden suprimir o redistribuir transitoriamente las líneas B. Por tanto, una interpretación precisa requiere integración con el contexto clínico y hemodinámico para evitar una clasificación errónea.8

      La adquisición de imágenes se realiza utilizando una sonda de matriz en fase o convexa, posicionada perpendicularmente a los espacios intercostales para evitar la sombra de las costillas, ajustando la profundidad para centrar la línea pleural. Entre los protocolos disponibles, el método de 8 zonas —respaldado por la EACVI— ofrece un equilibrio óptimo entre la precisión diagnóstica y la capacidad de la cama de pacientes, como se ilustra en la

      Figura 1B.8 Puntuación de Ecografía en Exceso Venoso.

      La puntuación VExUS es una herramienta compuesta basada en Doppler diseñada para evaluar la congestión venosa sistémica desde la perspectiva del acuerdo de órgano extremo, integrando el diámetro de la vena cava inferior (VIC) con los patrones de flujo venoso en la vena hepática (HV).  vena portal (PV) y venas intrarrenales (VD) para proporcionar una evaluación fisiológicamente fundamentada.9,10

      VExUS recoge las consecuencias hemodinámicas de un RAP elevado, sirviendo como marcador indirecto de la poscarga venosa. Refleja el equilibrio entre la presión media sistémica de llenado (MSFP) y el RAP, que determina la presión venosa aguas arriba y modula la transmisión de presión a los órganos inales del abdome.

      Esta transmisión hacia atrás da lugar a anomalías características en la forma de onda Doppler que se correlacionan con un mayor riesgo de órgano terminal en jurado debido a perfusión capilar deficiente y edema intersticial.11 La evaluación VExUS comienza con la medición del diámetro de la VExUS a 1–2 cm de la aurícula derecha, con el paciente en posición supina. Si la VCI está dilatada (≥2 cm), se obtienen formas de onda Doppler de la HV, PV y RV mediante una sonda de matriz en fase o convexa, ya sea mediante una ventana subcostal o transhepática. Estas formas de onda se utilizan para clasificar la gravedad de la congestión venosa de 0 a 3, basándose en el grado de transmisión anormal de presión.

      • VExUS 0: VExC < 2 cm—sin congestión venosa significativa.

      • VExUS 1 (Leve): VCI ≥2 cm con patrones normales de flujo venoso o hallazgos ligeramente anómalos [S < D en HV, índice de pulsatilidad PV (PVPI) 30–50%, o flujo intrarrenal pulsátil pero bifásico].

      • VExUS 2 (Moderado): VCI ≥2 cm con al menos un patrón severamente anormal (onda S invertida en HV, PVPI ≥50% en PV o flujo venoso enal intrar monofásico).

      • VExUS 3 (Grave): VI ≥2 cm con dos o más patrones de f-low severamente anormales.

      Esta evaluación progresiva ofrece una visión dinámica y centrada en órganos sobre la gravedad de la congestión venosa, ampliando la hemodinámica. Descargado de https://academic.oup.com/ehjimp/article/4/1/qyaf147/8407920 por invitado el 06 de enero de 2026 4 M. P. Saadi et al. Figura 2

       Sistema de clasificación

      VExUS y protocolo modificado. (A) Resumen visual de los cuatro grados de VExUS, integrando el diámetro de la VCI y los patrones Doppler venosos de la HV, PV y VD para estratificar la gravedad de la congestión venosa sistémica. (B) Protocolo modificado de VExUS (mVExUS), que excluye la vena renal. Los patrones de flujo de HV y PV se clasifican como normales, ligeramente anormales o gravemente anormales para determinar la calificación final.

      evaluación más allá del diámetro de la VCI, como se detalla en la Figura 2A. Más recientemente, este enfoque se ha simplificado en el protocolo modificado VExUS (mVExUS), incluyendo únicamente la evaluación de la VIC, HV y PV, excluyendo la vena renal —que es más laboriosa y depende del operador— manteniendo la precisión diagnóstica con un protocolo simplificado como se muestra en la Figura 2B. 12,13 14

      El mVExUS ha demostrado un fuerte valor pronóstico en pacientes con TDAH,  también puede producirse la mortalidad hospitalaria con excelente reproducibilidad interobservadora (coeficiente de correlación en traclase = 0,957) y un tiempo medio de adquisición de < patrón D también puede producirse en la regurgitación tricúspide estructural o la hipertensión pulmonar, independientemente del estado de volumen.

      La correlación por ECG—especialmente para la interpretación de la HV—es esencial para evitar una clasificación errónea. 16 Por tanto, el contexto clínico es fundamental. La integral de tiempo de la velocidad del tracto de salida ventricular izquierdo LVOT-VTI se obtiene utilizando Doppler de onda pulsada en la vista apical de cinco cámaras, capturando la envolvente espectral del flujo a través de la LVOT. Cuando se indexa al área de LVOT, permite estimar el volumen ictus y el gasto cardíaco, aunque la VTI por sí sola se utiliza frecuentemente como un sustituto práctico junto a la cama del flujo directo. Los valores normales oscilan entre 18 y 22 cm, 17 a 18 mientras que los valores 7 mmHg y 14 cm), B (pulmones húmedos y LVOT-VTI >14 cm), C (pulmones secos y LVOT-VTI ≤14 cm) y D (pulmones húmedos y LVOT-VTI ≤14 cm). En una cohorte prospectiva de 308 pacientes con STEMI, la mortalidad hospitalaria osciló entre el 0% en LUV A y el 45% en LUV D (AUC 0,915). Asimismo, la incidencia del shock cardiogénico agudo relacionado con infarto de miocardio (AMI-CS) en las primeras 24 horas aumentó progresivamente entre categores, alcanzando el 30,8% en LUV D. En comparación con la clasificación o protocolos de Killip basados únicamente en LUS, la clasificación LUV demostró un desempeño superior en la predicción del riesgo de mortalidad o CS durante la fase aguda de STEMI, resultando en una mejora neta positiva de 0,07 para predecir la mortalidad hospitalaria. 19,43 A pesar de los resultados prometedores, la validación de la clasificación LUV en grandes cohortes multicéntricas es esencial. Además, es importante destacar que el uso de POCUS no debe retrasar los flujos de trabajo de reperfuo ni la terapia guiada por guías. Curiosamente, en STEMI, las líneas B pueden no reflejar exclusivamente presiones de bilio elevadas. Un estudio que comparó la LUS con la LVFP medida de forma invasiva no encontró correlación significativa en el ingreso, con múltiples líneas B frecuentemente presentes incluso en pacientes con LVFP normal, lo que sugiere que cambios como el aumento de la permeabilidad vascular debido a un estado proinflamatorio pueden estar detrás de estos hallazgos. 44 No obstante, su presencia se correlaciona consistentemente con peores resultados, lo que refleja el valor pronóstico independiente de LUS en este contexto. La aplicación de VExUS en STEMI también ha demostrado una vaya clínica de investigación. La presencia de VExUS ≥1 se ha asociado con una mayor mortalidad hospitalaria, menor índice cardíaco y se ha tratado con mayor frecuencia en infartos de miocardio inferior. 45 Además, un estudio separado informó que el aumento de los grados de VExUS se relacionaba con un mayor riesgo de desarrollar INKA en pacientes con síndromes coronarios agudos, incluyendo aquellos con presentaciones no STEMI. 46

      Integración en las vías clínicas La integración de POCUS en el manejo clínico de la AMI representa un avance significativo en la evaluación cardiovascular junto a la cama. Más allá de confirmar la disfunción sistólica del ventrículo izquierdo, POCUS permite un análisis rápido del movimiento regional de la pared, facilitando el reconocimiento temprano de anomalías mentales específicas que apoyan el diagnóstico y la localización de la farsícula. Además, facilita la detección rápida de complicaciones mecánicas y ayuda a descartar diagnósticos alternativos que puedan imitar el IAM, incluyendo síndromes aórticos agudos o embolia pulmonar masiva. La incorporación de la evaluación LUS y LVOT-VTI amplía su función desde el diagnóstico hasta la pronóstica, proporcionando información no invasiva sobre la congestión pulmonar, el estado hemodinámico y el gasto cardíaco, como se muestra en la Figura 5.

      Cuando se incorpora sistemáticamente en las vías clínicas tempranas, el POCUS sirve como una herramienta complementaria que perfecciona la precisión del diagnóstico de tics, la estratificación del riesgo y la toma de decisiones terapéuticas en pacientes que presentan síndromes coronarios agudos. Perfil hemodinámico por choque cardiogénico En manos experimentadas, el POCUS sirve como una herramienta poderosa para el ecody námico (monitorización hemodinámica no invasiva) y la diferenciación temprana de subtipos de choques. Un metaanálisis reciente demostró una sensibilidad agrupada del 90% y una especificidad del 98% para identificar el mecanismo subyacente del shock —incluyendo una especificidad del 98% (IC 95%: 97–99) para el SC— destacando su fuerte rendimiento diagnóstico junto con estándares de referencia invasivos. 47 Más allá de la clasificación inicial del tipo de choque, la ecodinámica puede aproximar combinar parámetros hemodinámicos clave en el choque cardiogénico 48 relacionado con el TDAH (ADHF-CS). En comparación con mediciones invasivas, el índice cardíaco ecocardiográfico (eCI ≤2,2 L/min/m²) mostró una alta sensibilidad (97%) y una especificidad aceptable (73%) para detectar estados de baja producción. Las estimaciones de la presión arterial pulmonar, RAP, potencia cardíaca (eCPO) e Índice de Pulsatilidad de la Arteria Pulmonar (ePAPi) también muestran buen rendimiento diagnóstico, aunque la precisión es menor para la estimación de PCWP. Cabe destacar que una reducción de ePAPi se asoció con una mortalidad más alta a los 60 días, mientras que una eCPO más baja mostró una tendencia similar.

      El fenotipado ecocardiográfico según la clasificación de Teherani 49 —que distingue disfunción predominante izquierda, derecha o biventricular— se correlacionó bien con los perfiles hemodinámicos invasivos (κ = 0,457; P < 0,001). Además, LVOT-VTI proporciona un sustituto práctico y no invasivo del flujo directo que puede utilizarse para monitorizar las tendencias del gasto cardíaco y evaluar la respuesta a la terapia. Una IVT marcadamente reducida (10 cm) puede indicar recuperación de la función sistólica y preparación para el destete de 17,50 grados. No obstante, los hallazgos estructurales y funcionales deben interpretarse siempre en conjunto, asegurando que las tendencias de la ITV se contextualicen dentro de la evaluación ecocardiográfica más amplia. Estos hallazgos respaldan el papel de la evaluación ecocardiográfica seriada y no invasiva para monitorizar la respuesta hemodinámica y guiar la terapia al lado del paciente. No obstante, la HRC sigue siendo el estándar de referencia para la cuantificación precisa de presiones intracardíacas y débito cardíaco. Las fórmulas ecocardiográficas clave para estos parámetros se suman en la Figura 6.

      La estratificación del riesgo más allá de SCAI LUS proporciona un valor pronóstico en SC al detectar y rastrear la congestión pulmonar. En el registro de ALTShock-2, se aplicó un protocolo simplificado de 4 zonas de LUS usando un umbral dicotómico (≤50% frente a >50% de la línea B en la implicación) en el ingreso y 24 horas en pacientes con CE. Los pacientes con >50% de líneas B a las 24 horas presentaron una frecuencia significativamente mayor a los 30 días, mientras que la reducción temprana de la línea B se asoció de forma independiente con una mejora en la supervivencia. De manera similar, en un estudio prospectivo de pacientes con STEMI en AMI-SC, la congestión pulmonar evaluada por LUS se asoció fuertemente con la etapa de choque SCAI: cada incremento de etapa correspondía a un aumento de 2,2 veces en las probabilidades de tener más zonas pulmonares B-line-positivas. La LUS también permitió una reclasificación significativa del riesgo: la presencia de congestión pulmonar (‘pulmones húmedos’, definidos como ≥3 líneas B en ≥2 zonas pulmonares) identifica a pacientes con mayor riesgo de mortalidad hospitalaria, incluso entre aquellos inicialmente categorizados como de bajo riesgo (SCAI A o B). Entre los PA de SCAI A/B, quienes tenían pulmones húmedos tuvieron una mortalidad sustancialmente mayor que aquellos con pulmones secos (8,8% vs. 2,7%; OR ajustado 3,5, IC 95% 1,4–8,6; P = 0,006), subrayando el valor pronóstico aditivo de LUS. 52

      En conjunto, estos hallazgos subrayan el valor de la LUS serial para la estratificación dinámica del riesgo y la fenotipización en la cama del paciente en la cesárea. Refinar el diagnóstico más allá de la hemodinámica y las complicaciones postprocedimentales Más allá del perfilado hemodinámico, la ecocardiografía en la cama del paciente con FoCUS amplía el alcance diagnóstico al permitir una evaluación estructural rápida del corazón, una ventaja frente a la monitorización basada únicamente en catéter. AMI-CS, FoCUS permite la detección de complicaciones mecánicas como defecto del tabique ventricular, ruptura del músculo papilar o rotura de la pared libre. En el TDAH-CS, facilita el reconocimiento de causas contribuyentes o secundarias, incluyendo disfunción valvular aguda o embolia pulmonar. 5.

       Figura 5 Papel pronóstico de la POCUS en STEMI. LUS: mejora la estratificación de riesgos basada en Killip. LUS + LVOT-VTI (Clasificación LUV): combina congestión pulmonar y bajo gasto cardíaco para estratificar el riesgo de mortalidad hospitalaria y evolución a SC entre grupos. VExUS: El VExUS grado ≥1 se asocia con una mayor mortalidad hospitalaria, un índice cardíaco más bajo y un mayor riesgo de AQ. Figura 6 Fórmulas para parámetros hemodinámicos estimados derivados de la ecocardiografía. Abreviaturas: eSVI: índice estimado de volumen ictusal; eCO: gasto cardíaco estimado; eCI: índice cardíaco estimado; eWP: presión estimada de cuña (fórmula de Nagueh); sPAP: presión arterial pulmonar sistólica; dPAP: presión arterial pulmonar diastólica; PVR: resistencia vascular pulmonar; eRAP: presión estimada del auricular derecho; eCPO: potencia estimada de salida del diac del coche; ePAPI: índice de pulsatilidad de la arteria pulmonar estimado. Otras variables: LVOT: tracto de salida ventricular izquierdo; VTI: integral de tiempo de velocidad; BSA: superficie corporal; TRV: velocidad de regurgitación tricúspide; TR: regurgitación tricúspide; PRV: velocidad de regurgitación pulmonar; MAP: presión arterial media; SBP/DBP: presión arterial sistólica/diastólica; E/e′: relación entre la velocidad temprana de entrada mitral y la velocidad anular mitral diastólica temprana; TAPSE: excursión sistólica tricúspide del plano anular. Descargado de https://academic.oup.com/ehjimp/article/4/1/qyaf147/8407920 por invitado el 6 de enero de 2026 9 Ecografía en el punto de atención en diagnóstico cardiopulmonar El FoCUS también desempeña un papel fundamental en la identificación de formas obstructivas de shock causadas por tamponamiento cardíaco, carga residual aguda del ventriculo derecho en pliegue o obstrucción dinámica de la LVOT. Finalmente, en pacientes que desarrollan shock tras interventilaciones cardíacas o estructurales, FoCUS es especialmente valioso para la detección rápida de derrame pericárdico y tamponamiento—condiciones que a menudo pasan desapercibidas en el examen físico, el ECG o la radiografía torácica. En un estudio retrospectivo, FoCUS acortó significativamente tanto el tiempo hasta el diagnóstico como el tiempo hasta la pericardiocentesis en comparación con la imagen estándar, subrayando su potencial vital en este entorno crítico. 53,54 Integración en las vías clínicas POCUS proporciona un marco integral y no invasivo para la evaluación hemodinámica de la CE, apoyando tanto el perfilado inicial como la gestión dinámica tras intervenciones terapéuticas. En la presentación, ayuda a discriminar mecanismos predominantes como la falla de la bomba, la fisiología distributiva o la disminución de volumen, guiando así las elecciones tempranas de tratamiento. Una vez establecido el fenotipo, la evaluación ecocardiográfica serial de permite estimar en tiempo real las presiones de obturación, las presiones de las arterias pulmonares, el gasto cardíaco, la función ventricular y la resistencia vascular a la terapia vasoactiva titulada. Estas mediciones deben repetirse tras cambios hemodinámicos importantes o ajustes de medicación. Su fiabilidad depende de ventanas acústicas adecuadas y de la experiencia del operador; cuando la calidad de imagen es limitada o los datos Doppler son inconsistentes, la RHC sigue siendo el estándar de referencia. La FÓQUUS debe integrarse en la evaluación inicial para ayudar en la evaluación estructural del corazón, ayudando a diferenciar los tipos de feno de choque e identificar complicaciones mecánicas, enfermedad valvular significativa o derrame pericárdico que puedan alterar el manejo. LUS complementa este enfoque refinando la estratificación del riesgo dentro del marco SCAI. En pacientes clasificados como SCAI estadios A o B, la presencia de ‘pulmones húmedos’ se asoció con una mortalidad hospitalaria significativamente mayor en comparación con los ‘pulmones secos’. Esto pone de manifiesto el valor prog y prog de la LUS incluso en las primeras fases del shock, apoyando su discurso interno sobre la reclasificación de riesgos al pie del paciente. Integrar LUS con VExUS personaliza aún más la gestión de volúmenes. Se debe buscar un balance líquido neto negativo, incluso con creatinina límite, cuando el Doppler venoso demuestra una transmisión severa por presión (VExUS grado 2–3) acompañado de congestiones pulmonares (>2 zonas B-línea–positivas). 55 Por el contrario, en pacientes con tolerancia líquida—congestión pulmonar mínima (15% durante el levantamiento pasivo de piernas). A través de esta integración, la ecocardiografía hemodinámica conecta la evaluación diagnóstica con la orientación terapéutica en tiempo real, alineando el monitoreo no invasivo con los marcos de cuidados críticos establecidos y facilitando un manejo individualizado en la CS. Implementación La integración efectiva del POCUS en la atención cardiovascular aguda requiere educación estructurada, certificación y protocolos estandarizados. Las curvas de aprendizaje varían según las modalidades: LUS suele requerir menos escaneos supervisados por supervisión, mientras que ∼50 exámenes supervisados parecen suficientes para alcanzar la competencia en interpretación VExUS. Mediciones hemodinámicas más avanzadas requieren un entrenamiento supervisado prolongado hasta que la reproducibilidad se acerque a la de los ecocardiógrafos experimentados. Es importante destacar que la formación dirigida de los residentes de cardiología ya ha demostrado ser eficaz para mejorar la toma de decisiones clínicas, especialmente para el reconocimiento de complicaciones mecánicas en el infarto agudo de miocardio. Definir estas curvas de aprendizaje con mayor precisión será esencial para asegurar una implementación segura y eficaz. Los protocolos de adquisición estandarizados y las directrices basadas en la evidencia sobre indicaciones adecuadas deberían difundirse ampliamente, centrándose inicialmente en fisioterapeutas de emergencia, intensivistas y cardiólogos, para promover la integración del POCUS en los flujos de trabajo clínicos diarios. Limitaciones A pesar de su rápida adopción, POCUS sigue siendo muy dependiente del operador y sujeto a variabilidad en la calidad de imagen, interpretación y documentación. Las limitaciones técnicas —como ventanas acústicas deficientes, artefactos de movimiento y desalineación Doppler— pueden comprometer la precisión. Los riesgos de cada método se describen en detalle en los temas anteriores y siempre deben considerarse junto con la presentación clínica del paciente. Además, la falta de vías formativas estandarizadas y requisitos de certificación en todas las instituciones dificulta la reproducibilidad y la adopción clínica generalizada. Además, la evidencia que vincule directamente las estrategias guiadas por POCUS con resultados centrados en el paciente está demostrado sigue siendo limitada. La mayoría de los estudios son monocéntricos y observacionales, lo que subraya la necesidad de ensayos pragmáticos de mayor tamaño para clarificar su valor incremental frente a la evaluación convencional y establecer su papel en la gestión dirigida por guías. Direcciones futuras Más allá de la implementación y la estandarización, la generación de evidencia y la innovación tecnológica definirán la próxima fase de la evolución del POCUS. Los ensayos aleatorizados multicéntricos deberían evaluar el impacto de las estrategias guiadas por POCUS en resultados difíciles —como mortalidad, rehospitalización y coste-efectividad— mientras que los estudios pragmáticos de implementación en urgencias, unidades de cuidados intensivos y salas de cardiología pueden informar la integración en el mundo real. Será esencial establecer marcos de competencia y procesos de aseguramiento de la calidad para garantizar un rendimiento consistente. Paralelamente, se espera que la inteligencia artificial (IA) desempeñe un papel cada vez más favorable en POCUS al reducir la variabilidad entre operadores, guiar a usuarios menos experimentados durante la adquisición de imágenes y asistir con el reconocimiento automatizado de patrones sonográficos clave. Los modelos de aprendizaje profundo ya demuestran la capacidad de estandarizar la adquisición e interpretación gráfica de ecocardio, y estos principios son directamente aplicables a modalidades POCUS como LUS y VExUS, donde la cuantificación automática acoplada de líneas B y el reconocimiento de patrones de formas de onda podrían mejorar la reproducibilidad. En el futuro, la IA también podría integrar indings de ultrasonido con datos clínicos y de laboratorio para generar perfiles dinámicos hemodinámicos en tiempo real, mejorando la precisión diagnóstica y la catión de estratificación pronóstica en la atención cardiovascular aguda. 58,59 En conjunto, estos avances consolidarán la POCUS como una herramienta ampliamente aplicable y de alto impacto en la atención cardiovascular—uniendo fisiología, tecnología y toma de decisiones clínicas—al tiempo que enfatizan su complementariedad, más que superioridad, respecto a las herramientas diagnósticas tradicionales, salvo cuando la evital la respalde claramente.

      Conclusión

      El uso de POCUS representa una de las grandes revoluciones recientes en la atención cardiovascular y en el diagnóstico cardiopulmonar moderno. Su disponibilidad inmediata al lado del paciente permite a los clínicos ampliar las capacidades diagnósticas, acelerar la toma de decisiones y proporcionar una estratificación de riesgos más precisa, a menudo en tiempo real y en el momento de mayor necesidad. A medida que la evidencia continúa acumulándose, la POCUS se reconoce cada vez más no como un reemplazo de las herramientas diagnósticas tradicionales, sino como su complemento más potente: integrar el razonamiento clínico con la imagen fisiológica para perfeccionar la evaluación y guiar la terapia. Una incorporación reflexiva en la práctica diaria es tanto factible como esencial para entregarse de forma más oportuna, i

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      Desafíos Financieros de los Hospitales SAMIC

      SAMIC significa el Servicio de Atención Médica Integral para la comunidad. Enfrentan en la actualidad desafíos financieros y de gestión, con el gobierno nacional buscando reestructurar su manejo, optimizar los recursos y transferir la responsabilidad a las provincias. Cuando escribimos el libro «Política sanitaria en el país de los Argentinos» Torres R y col. 2015 proponíamos que hubiera un hospital de esas características en cada Provincia, que sirva como un faro para la renovación de la gestión hospitalaria, con un Remediar para sus medicamentos e insumos, con una mayor integración tecnológica, atención centrada en el paciente y modelos de gestión más eficientes. Ese mismo año escribí uno de mis libros que más me gustan titulado Gestión clínica o como vencer al despotismo ilustrado. Esta forma de sufragar el gasto de estos establecimientos Fueron creados por una Ley 17102.

      El gobierno nacional planea fundamentalmente tomar medidas para resolver la deuda que la provincia de Buenos Aires mantiene con cinco hospitales de responsabilidad compartida, el jefe de gabinete Manuel Adorni marcó que en los últimos años la Gobernación de Axel Kicillof no envió fondos obligatorios para el mantenimiento de cinco SAMIC por un total de $ 507.064 millones. Esta cifra se desglosa en deudas que serían:

      $ 8375 millones para el Hospital Presidente Néstor Kirchner

      $ 328.432 millones para el Hospital El Cruce

      $ 82.237 millones para el Hospital Cuenca Alta

      $ 45.722 millones para el Hospital de Alta Complejidad del Bicentenario Esteban Echeverría

      $ 42.297 millones para el Hospital René Favaloro

      Las diferentes opciones: la de judicializar esta situación, la de desprenderse de su manejo o resolver la deuda a través del Régimen de Extinción de Obligaciones Recíprocas (el cual resuelve deudas que Nación mantiene con distritos subnacionales y viceversa).

      Están sobre la mesa todas las alternativas, incluso algunas que no fueron nombradas, que probablemente sea el curso a seguir”,

      Características Comunes

      • Modelo de Gestión: Busca ser un modelo de hospital público descentralizado, con mayor capacidad de autogestión y adaptación.
      • Alta Complejidad: Suelen ser centros de referencia para patologías complejas, con tecnología avanzada y equipos multidisciplinarios.
      • Integración Regional: Buscan articularse con los sistemas de salud locales y provinciales para mejorar el acceso y la calidad. 

      Estos hospitales que se enmarcan en la modalidad autárquica de los “Servicios de Atención Médica Integral para la Comunidad” (SAMIC), creada en 1967 por Ley N° 17.102. Esta norma fue innovadora en la medida en que previó para los hospitales la figura de personería jurídica, sin la cual el establecimiento no goza realmente de capacidad decisoria para actuar de manera descentralizada. Junto con la personería jurídica, la mencionada ley también previó la figura de estatuto propio, la conducción del establecimiento a cargo de un Directorio integrado por representantes de la comunidad y presidido por el Director, el desarrollo de diferentes fuentes de financiamiento y la participación de los profesionales en la distribución de los recursos.

      Contexto Actual y Desafíos Financieros:

      • Deuda Pendiente: El Gobierno Nacional ha señalado una deuda significativa de la Provincia de Buenos Aires con cinco SAMIC, lo que genera incertidumbre sobre la continuidad de los fondos nacionales.
      • Reordenamiento Nacional: El Ministerio de Salud busca un reordenamiento, eliminando figuras federales y enfocando la salud en las jurisdicciones provinciales, lo que podría implicar menos superposición de estructuras nacionales.
      • Presión sobre las Provincias: La falta de fondos nacionales para el mantenimiento impacta directamente en las provincias, que deben absorber estos costos, afectando la calidad de la atención y la infraestructura. 

      Posibles Escenarios Futuros (Basado en Tendencias Actuales):

      1. Mayor Autonomía Provincial/Traspaso: Se evalúan alternativas para cambiar el manejo de estos hospitales, sugiriendo un posible traspaso total o parcial de la gestión y responsabilidad financiera a las provincias.
      2. Crisis de Sustentabilidad: Sin financiamiento adecuado, estos hospitales podrían enfrentar un deterioro mayor, problemas de equipamiento y escasez de personal, a pesar de ser infraestructuras de alta complejidad.
      3. Integración Tecnológica: A pesar de los problemas financieros, la tendencia general en hospitales es hacia la digitalización, la inteligencia artificial y la interconectividad para mejorar la eficiencia, aunque esto requiere inversión.
      4. Modelos Mixtos en Tensión: Si bien hay una tendencia a que la salud sea provincial, los SAMIC fueron creados con esquemas de cogestión interjurisdiccional (Nación-Provincia), y este modelo está bajo revisión. 

      En Resumen: El futuro de los SAMIC mixtos pende de un hilo financiero y político; la falta de definición en la coparticipación de fondos y la reestructuración del sistema de salud nacional y provincial generan un panorama de incertidumbre y riesgo de deterioro, a pesar de la necesidad de modernización tecnológica. 

      El escenario es complejo, el financiamiento, la gerencia, se debe desagregar para involucrar a los actores institucionales como ser: las regiones sanitarias, las autoridades políticas, respetar la diacronía de las instituciones, los ciudadanos, pacientes, y los equipos de salud. Inicialmente en el traspaso anunciado de los hospitales, debemos analizar tres aspectos, el primero que la Argentina es un país Federal, que transfirió la educación, la seguridad y la salud a las provinciaspero en el transcurso de la historia, luego de la década del noventa y como respuesta a diferentes conducciones se construyeron y pusieron en marcha hospitales que quedaron bajo un esquema de gestión de Hospitales de gestión descentralizada financiados por la nación bajo un programa denominado SAMIC, cuyo financiamiento es nacional y local

      En la revisión de las experiencias internacionales, que se mencionan se debe consignar que mientras algunas comunidades autónomas españolas que formaron parte de la primer ola de creación de estos nuevos modelos, decidieron revertirlas a la gestión pública directa, en otros casos se siguió un recorrido de nuevos modelos organizativos como el Public Private Partnership y el Private Finance initiative. Inicialmente se instalaron como Fundaciones en Galicia y Andalucía, luego fueron a nuevas normas de gestión como es el caso de Madrid, Baleares y la Rioja, o el más controvertido que es el caso de Valencia. En Cataluña, se ha desarrollado una red hospitalaria con estos tipos o fórmulas de gestión, pero se han intensificado notablemente la intervención y el control administrativo de las cuentas de resultados limitando buena parte de la gestión autonómica.

      El cambio de rumbo económico en el cual nos encontramos impone la necesidad imperiosa de la evaluación y conocimiento de modelos, de resultados, de aprendizaje. Con la exigencia de lograr una gestión eficiente e integrada de los servicios de salud, adaptada a los cambios epidemiológicos, de establecimientos que tienen que implementar nuevos modelos de atención de continuidad, calidad y centrados en la personas, integrales e integrados. El análisis de que hacer con los hospitales nacionales, impone que modelos de gestión se quieren lograr especialmente con la cronicidad de la patología actual.

      Si se proponen gestiones directivas profesionales serias se podría realizar un nuevo intento, pero con valentía corregir los errores del pasado, previa investigación de lo acontecido, que es lo que mejoró y empeoró.

      Las provincias deben necesariamente para recibir esos nuevos establecimientos profesionalizar previamente sus gestiones, tal como están funcionando en la actualidad, donde se están reacomodando a un nuevo orden, que no les a dado respiro, que tienen que resolver déficit, endeudamientos, falta de transferencias coparticipables, recursos para sus sistemas previsionales, disputas judiciales por pasivos de ambas partes no conciliados, pasar los hospitales a las provincias sin más dejaría a muchos seres humanos, que son ciudadanos estafados históricamente a la buena o mala suerte. A los profesionales que trabajan en esos lugares hace muchos años explicarles como seguirán sus carreras profesionales. Esquemas contractuales y derechos adquiridos, que no se complementan con los de las provincias, especialmente con la provincia de Buenos Aires y la Ciudad autónoma de Buenos Aires.

      Solucionar los problemas sobre lo más importante de estas organizaciones, las personas, los equipos que realizan estas prestaciones, el conocimiento, experiencia y las competencias, generado en dichas organizaciones, cuya área programática excede una provincia, hablar solo de quien debe hacerse cargo del financiamiento es una simplificación imprudente, de todas las soluciones, si se debe tomar una decisión por el cambio realizaría un pase a las provincias, en los próximos tres años, con las diferentes líneas estratégicas según sea SAMIC, Nacional o del PAMI. 

      No hay una clara y explícita definición de los objetivos del poder ejecutivo sobre la reformulación del sistema de salud en su conjunto, con acciones que parecen una «no política» o lo que el gobierno decide no hacer, de coordinar con las provincias. De forma implícita el énfasis está en relación a la reducción del gasto público, sin contemplar las implicancias que esto produce sobre la equidad y la garantía de salud. La política sectorial es tendiente a profundizar la fragmentación de derechos y los problemas de equidad que prevalecían en el sector.

      No será posible la privatización de los hospitales nacionales, ni al pase a la gestión privada, si a la transferencia ordenada a las provincias y con recursos a las provincias por un lapso de cinco años en financiamiento decreciente, según los antecedentes en los países que se han instalado modelos privatizadores de la sanidad pública.

      Conclusión:

      Esto no puede ser una disputa con un gobierno provincial que administra mal sus cuentas, que tiene un déficit que va directo al default, puesto que esto se puede subsanar con las transferencias de la coparticipación, y poder sostener estos hospitales de referencia y pensar en la complejidad de los casos que resuelven, la red que han constituido estos años, y su presencia destacada en el sistema de salud.

      El Triángulo del Poder: Innovación y Regímenes de Bienestar.

      Mogens Ove Madsen


      El autor del Blog, Carlos Alberto Díaz, simplemente es médico. Preocupado por la realidad de su país. Del desarrollo de la nación, el Mercosur, el mundo, la desigualdad creciente. Del nuevo orden Mundial con el triángulo del poder. Terminando con los cincuenta años de guerra fría. Terminando probablemente incursiones de China y Rusia en América, sellando el futuro de Ucrania. Tratando de limitar a las organizaciones guerrilleras y narcoguerrilleras que siembran el terror, y ordenando la migración, desesperada o la vinculado a los pasaportes conseguidos por el nacimiento de los ante pasados. Las fuerzas que supuestamente nos iban a reunir como: el libre comercio, la tecnología, la información y los mercados financieros globales. La interdependencia no garantiza la paz. La democracia liberal tampoco. El Occidente global, hasta ahora liderado por Estados Unidos, pretende mantener el antiguo orden internacional liberal. El Oriente global, liderado por China, pretende transformarlo. Pero el equilibrio de poder ya no es bipolar. El ascenso del Sur global, liderado por una serie de estados de Asia, África y América Latina, ha creado un Triángulo de Poder. Stubb A. 2026. En EL TRIÁNGULO DEL PODER, el presidente de Finlandia, Alexander Stubb, sostiene que Occidente sólo puede mantener su papel central -y preservar el orden mundial liberal- adoptando un enfoque que él llama “realismo basado en valores” al tratar con otros países y con los desafíos clave de nuestro tiempo: económico, climático y tecnológico.


      Estoy convencido por las evidencias que los países que invierten en educación, investigación y políticas sociales inclusivas tienen más probabilidades de tener éxito en la innovación y sostener el crecimiento a largo plazo.

      Por ello, les ofrezco este artículo, que contribuye a un conocimiento de la economía, para los que no somos economistas.

      Introducción

      A la sombra de la Primera Guerra Mundial y en medio de los indicios de una depresión inminente, John Maynard Keynes publicó un ensayo breve pero optimista en 1930, titulado «Posibilidades económicas para nuestros nietos». En él, imaginaba un futuro, dentro de cien años, donde el crecimiento económico y el progreso tecnológico permitirían a la gente trabajar tan solo quince horas semanales. El tiempo restante se dedicaría no a la acumulación material, sino al ocio, la cultura y a una vida sabia. Desde entonces, esta visión ha suscitado un amplio debate, no solo entre economistas, sino también entre sociólogos, politólogos y filósofos.

      Keynes predijo un aumento de cuatro a ocho veces en el nivel de vida para 2030. Supuso que el avance tecnológico y la acumulación de capital eventualmente resolverían el «problema económico» -la lucha por la subsistencia- y que el desafío de la humanidad entonces se volvería moral y existencial, y por ende, la cuestión de cómo usar la propia libertad.Nota1

      Poco después, Bertrand RussellNota2 expresó opiniones similares en su ensayo de 1932 «Elogio de la ociosidad», abogando por una distribución más equitativa del trabajo para evitar tanto el desempleo como el exceso de trabajo. Ambos autores cuestionaron la necesidad moral y estructural del trabajo a tiempo completo en un mundo de abundancia.

      A pesar del sólido desarrollo económico y las sustanciales ganancias de productividad, estamos lejos de la predicción de Keynes de una semana laboral de quince horas. La semana laboral promedio en el Reino Unido ha disminuido de 49 horas semanales en la década de 1930 a 37 horas en la década de 2020.Nota3 Según datos de la OCDE (Citación2023 ), la semana laboral promedio sigue siendo superior a 38 horas en muchos países, aunque un subconjunto (en particular los países nórdicos y Alemania) combina una alta productividad con semanas laborales más cortas.

      ¿Por qué la predicción de Keynes se quedó corta?

      Varios factores contribuyen a explicarlo, como la desigualdad de la riqueza, donde las ganancias derivadas de la productividad no se han distribuido equitativamente, y la concentración de la riqueza socava el beneficio social general. Pero también influye el consumismo, al igual que la ética laboral, donde las normas culturales equiparan la productividad y la autoestima con el empleo a tiempo completo, lo que refuerza las largas jornadas. Finalmente, es necesario ser conscientes de las decisiones políticas, especialmente porque las diferencias en los regímenes del estado de bienestar reflejan distintas capacidades y prioridades en la redistribución del trabajo y la riqueza.

      La realización de las posibilidades keynesianas depende no solo de la economía, sino también de las estructuras políticas y los valores culturales. Como Ebert (Citación2023 ) y Olesen (Citación2015 ) sugieren que la forma en que las sociedades organizan el trabajo es una cuestión profundamente política. Además, la participación de las mujeres en el mercado laboral y el papel del sector público en la provisión de infraestructura para el cuidado son componentes cruciales de cómo se distribuye y valora el trabajo, así como de la duración promedio de la jornada laboral semanal.

      Keynes imaginó un mundo libre de las limitaciones de la necesidad, donde las personas pudieran vivir con sabiduría y bienestar. Si bien la capacidad tecnológica y económica ha avanzado para respaldar esta visión, su realización es desigual y políticamente contingente. Examinar la intersección de la productividad, los regímenes del estado de bienestar y las normas culturales revela que las posibilidades económicas para nuestros nietos siguen abiertas, pero no garantizadas.

      En este contexto, la interesante pregunta de investigación es:

      – ¿Por qué algunos grupos de países logran combinar productividad y trabajo de tal manera que las horas de trabajo semanales se acortan y van en la dirección que predijo Keynes?

      Para ayudar a aclarar estas cuestiones, utilizaremos un enfoque integrado entre la economía y la política, es decir, el de Esping-Andersen 1990 ) La tipología de los regímenes de estado de bienestar —liberal, conservador-corporativo y socialdemócrata— proporciona un marco útil.Nota

      En general, el enfoque metodológico se caracterizará por el uso compacto de una serie de tablas que resumen las condiciones que rodean a los tres tipos de regímenes de bienestar.

      A continuación, se presentarán las siguientes secciones, que parten de la relación entre los regímenes de crecimiento y las formas del Estado de bienestar. Posteriormente, se presenta un estudio histórico de los instrumentos públicos de los Estados de bienestar. A continuación, se centra en las diferencias en los mercados laborales de cada país y, finalmente, en su importancia para las mujeres en dicho mercado. El artículo concluye con una perspectiva.

      2. Regímenes de crecimiento y bienestar

      Los regímenes de crecimiento se refieren a cómo se gestionan las economías a través de marcos institucionales, políticos y organizacionales que influyen en el consumo, el ahorro, la especialización y la organización del trabajo (Hassel y Palier).Citación2021 ). Estos regímenes se basan en tres pilares, que son las instituciones económicas que dan forma a la estrategia (AmableCitación2005 ), componentes de la demanda agregada (Baccaro y PontussonCitación2016 ) y los sectores que impulsan el crecimiento, como la manufactura, los servicios, las TIC y las finanzas (BacovicCitación2021 ).

      Eckhard Hein, Meloni y Tridico (Citación2021 ) presentan un interesante estudio sobre la misma base, que analiza la relación entre los regímenes de demanda y crecimiento y los modelos de bienestar. En él, se examinan, por un lado, el cambio en los regímenes de demanda y crecimiento y, por otro, los cambios asociados dentro de los modelos de bienestar. Los autores examinan los cambios de régimen tras la crisis mundial de 2007-2009 en relación con los regímenes de demanda y crecimiento, así como los cambios dentro de los modelos de bienestar. Si bien encuentran un patrón claro para el cambio en los regímenes de demanda y crecimiento, los cambios en los modelos de bienestar no son tan claros.Nota5

      Por lo tanto, los regímenes de bienestar interactúan con los modelos de crecimiento, apoyando tanto la demanda (mediante prestaciones sociales y la estabilización de los ingresos) como la oferta (mediante políticas de educación, desarrollo de competencias y empleo). Las instituciones de bienestar brindan seguridad, protegen las competencias y estabilizan las sociedades, elementos clave para impulsar la innovación y la productividad (Estevez-Abe, Iversen y Soskice).Citación2001 ).

      El modelo de bienestar influye en el régimen de crecimiento al configurar los acuerdos institucionales que afectan la productividad, el desarrollo económico y la distribución de la riqueza. Los modelos con alta inversión social e impulsados ​​por la innovación tienden a promover el crecimiento sostenible y una mayor igualdad, mientras que los modelos impulsados ​​por el mercado pueden priorizar el crecimiento rápido con creciente desigualdad.

      Relaciones entre regímenes de Bienestar y Crecimiento.

      Contrariamente a la creencia de que el gasto social impide la competitividad (MaresCitación2007 ), investigaciones recientes muestran que los estados de bienestar sólidos suelen mejorar el rendimiento de la innovación. Las inversiones públicas en educación, investigación y protección social impulsan el crecimiento y la adaptabilidad a largo plazo. El Cuadro Europeo de Indicadores de Innovación (Citación2024 ) (EIS)Nota6 lo respalda. Por ejemplo, en el año 2024, Dinamarca es líder en innovación con un rendimiento superior al promedio de los líderes en innovación. Alemania es un país con una fuerte innovación, con un rendimiento superior al promedio de los países con una fuerte innovación. El Reino Unido es un país con una fuerte innovación, pero su rendimiento está disminuyendo.

      Los países combinan un alto gasto social con sólidos sistemas de innovación, lo que desmiente la disyuntiva entre seguridad social y competitividad. Por el contrario, el éxito económico suele incrementar la demanda pública de sistemas sociales integrales. El bienestar también amplía los objetivos de innovación al incorporar el empleo, la igualdad de género y la sostenibilidad en las políticas públicas.

      La alineación entre los regímenes de crecimiento y bienestar varía, pero modelos como el sistema de flexiguridad del mercado laboral danés muestran cómo ambos pueden integrarse eficazmente. En este sistema, la flexibilidad del mercado laboral se equilibra con la seguridad social, lo que permite la adaptabilidad de la fuerza laboral sin sacrificar la estabilidad. Las condiciones especiales del mercado laboral se analizan con más detalle a continuación.

      En las economías globalizadas y tecnológicamente avanzadas, las estrategias de crecimiento dependen cada vez más de la innovación. Los regímenes de bienestar contribuyen no solo a la cohesión social, sino también al dinamismo económico al fomentar la mano de obra cualificada, reducir los conflictos sociales y mantener una demanda estable.

      Los estados de bienestar no son un lastre para el crecimiento, sino un elemento clave de la gobernanza económica moderna. Los países que invierten en educación, investigación y políticas sociales inclusivas tienen más probabilidades de tener éxito en la innovación y sostener el crecimiento a largo plazo. Por lo tanto, los regímenes de crecimiento y bienestar se entienden mejor como sistemas que se refuerzan mutuamente, en lugar de como fuerzas opuestas.

      Esta tabla muestra la gama entre los extremos del modelo socialdemócrata y el liberal, con el modelo conservador en el medio. Esto también puede decirse que refleja la diferencia en cuánto se deja a los mecanismos de mercado, con el modelo liberal a la cabeza.

      Es importante señalar que las medidas de austeridad rápidas y severas también pueden tener impactos profundamente negativos y de género en las economías avanzadas (Kushi y McManusCitación2018 ). Los programas de austeridad posteriores a la crisis financiera en Europa y otros países occidentales —que generalmente implican impuestos regresivos y profundos recortes al gasto público en educación, atención médica, beneficios familiares y seguridad social— han socavado los mecanismos de políticas diseñados para reducir la desigualdad social y fomentar el crecimiento económico.

      Las respuestas de política fiscal a las crisis económicas suelen revelar disparidades de género. Las iniciativas gubernamentales de estímulo suelen centrarse en infraestructura y obras públicas, sectores que emplean a hombres. Estas estrategias se eligen por su capacidad para absorber rápidamente a un amplio segmento de la población desempleada. Sin embargo, al centrarse en la construcción, las mujeres rara vez se benefician de estos programas (OIT).Citación2010 ).

      Otra forma de caracterizar los regímenes de bienestar es mediante el estudio del sistema tributario. El siguiente diagrama examina cómo se han desarrollado los sistemas tributarios desde principios de 1990. Esto se compara con una medida (el coeficiente de Gini) de la desigualdad en las desigualdades individuales.Tabla 3).

      El diagrama muestra que los regímenes de bienestar con mayor actividad tienen el régimen fiscal más amplio. También son los países con menor desigualdad.

      4. Los regímenes de bienestar y el mercado laboral

      Como se señaló anteriormente, un avance significativo en el análisis de la interacción entre la economía y la política surgió con la obra seminal de Esping-Andersen Los tres mundos del capitalismo del bienestar (Citación1990 ,Citación1993 ,Citación1999 ). El concepto de desmercantilización es central en el enfoque de Esping-Andersen, definido como el grado en que las personas pueden mantener su sustento independientemente de su participación en el mercado laboral. La tipología también incorpora un enfoque en la estratificación social, que se refiere a las desigualdades estructuradas dentro de la sociedad basadas en factores socioeconómicos como los ingresos, la educación, el género, la etnia y la situación laboral.

      Los tres tipos de regímenes presentan enfoques divergentes sobre la política social y la gobernanza del mercado laboral:

      • Los regímenes liberales, como Estados Unidos y el Reino Unido, dependen en gran medida de los mecanismos de mercado. El apoyo social es limitado y, por lo general, se basa en la evaluación de recursos, y se dirige únicamente a quienes pueden demostrar necesidad económica. Las prestaciones son modestas, lo que refuerza la dependencia del mercado laboral y genera una mínima desmercantilización. El resultado es un alto grado de desigualdad socioeconómica y una capacidad redistributiva limitada.
      • Los regímenes conservadores-corporativistas, presentes en países como Alemania y Francia, basan el derecho a prestaciones en las cotizaciones previas a los sistemas de seguridad social. Estos sistemas mantienen jerarquías de estatus tradicionales, a menudo condicionadas por roles ocupacionales, estructuras familiares y normas religiosas. Si bien las prestaciones pueden ser más generosas que en los regímenes liberales, no son universalmente accesibles y tienden a reforzar la estratificación social en lugar de mitigarla.
      • Los regímenes socialdemócratas, en particular los del contexto escandinavo, siguen una lógica universalista. Las prestaciones están disponibles para todos los ciudadanos, independientemente de sus ingresos previos o su situación laboral. Si bien los niveles de las prestaciones se mantienen por debajo de los ingresos salariales promedio, el alcance universal garantiza un amplio apoyo público y altos niveles de redistribución. Estos regímenes exhiben los mayores grados de desmercantilización e igualitarismo, promoviendo mercados laborales inclusivos y una mayor cohesión social.

      Aunque la tipología de Esping-Andersen sigue siendo un marco fundamental, la investigación empírica indica que los sistemas nacionales de bienestar pueden divergir de estos tipos ideales. Hede (Citación2004 ), por ejemplo, concluye que los regímenes liberales muestran un alto grado de consistencia interna, mientras que los de la Europa continental presentan una mayor variación. Dentro del grupo universalista, Dinamarca mantiene un compromiso estable con el modelo socialdemócrata, mientras que países como los Países Bajos y Noruega oscilan entre características universalistas y corporativistas. Suecia, históricamente central en el modelo socialdemócrata, ha mostrado en ocasiones características que justifican su tratamiento como un subtipo distinto.

      El tipo de régimen de bienestar configura las condiciones del mercado laboral, en particular en relación con el equilibrio entre la vida laboral y personal. Antilla et al.Citación2015 ) demuestra que las variaciones en la conciliación de la vida laboral y personal en los países europeos están estrechamente vinculadas a la normativa laboral, la prestación de servicios públicos y las estructuras del estado del bienestar. Los países que se adhieren al modelo socialdemócrata presentan los resultados más favorables en la conciliación de la vida laboral y personal, incluyendo jornadas laborales más cortas, mejor salud y mayores niveles de satisfacción laboral. Por el contrario, una conciliación más deficiente —más común en regímenes liberales y conservadores— se asocia con consecuencias adversas para la salud y un mayor estrés social. Estos hallazgos subrayan la importancia de la clasificación de los regímenes de bienestar para explicar las diferencias transnacionales en las experiencias del mercado laboral.

      Según Antilla et al. (Citación2015 ), los países nórdicos se caracterizan por un alto grado de autonomía laboral en cuanto a horarios y la posibilidad de teletrabajo. Sin embargo, esta autonomía suele ir acompañada de un importante estrés relacionado con el tiempo. Por el contrario, países de Europa del Este como Lituania, Eslovaquia, Letonia, Polonia y Portugal ofrecen una flexibilidad laboral limitada, semanas laborales más largas y jornadas laborales más insociales, aunque con un ritmo de trabajo más lento. El análisis de Anttila destaca que un alto control individual es más típico en el grupo nórdico de bienestar universal, mientras que las menores exigencias de tiempo y la menor autonomía caracterizan al grupo oriental. Esto se puede observar en los siguientes ejemplos.

      Tabla 4.

      Esta tabla revela la diferencia entre la relación de los distintos regímenes de bienestar con la productividad y las consiguientes diferencias en la jornada laboral semanal promedio. La diferencia más evidente se da entre un régimen de bienestar socialdemócrata y uno liberal.

      En general, los países con modelos de bienestar socialdemócratas tienden a tener políticas sociales más generosas y suelen priorizar la conciliación de la vida laboral y personal, lo que puede asociarse con jornadas laborales moderadas. Los modelos conservadores y liberales pueden tener jornadas laborales más largas en promedio, dependiendo de las políticas nacionales y las prácticas del mercado laboral.

      Tanto Dinamarca como Alemania han experimentado un proceso paralelo de mejora ocupacional (OeschCitación2015 ). En contraste, Gran Bretaña ha experimentado crecimiento en ambos extremos del espectro laboral del sector servicios, lo que ha resultado en un mercado laboral polarizado. Cabe destacar que la expansión de los empleos de servicios de bajo nivel —y la consiguiente polarización— no es un requisito previo para el pleno empleo. Entre 1995 y 2008, tanto el Reino Unido como Dinamarca redujeron a la mitad sus tasas de desempleo de baja cualificación. Sin embargo, solo el Reino Unido experimentó un crecimiento significativo en los empleos de servicios mal remunerados, una divergencia atribuible a las tendencias de la oferta laboral: el aumento de los niveles educativos en Dinamarca ha reducido el número de trabajadores de baja cualificación que buscan dichos empleos.

      En una reformulación posterior de su marco, Esping-Andersen (Citación1999 ) abordó las críticas feministas integrando el papel de las estructuras familiares en el análisis de los regímenes de bienestar. Esto condujo a la introducción del concepto de desfamiliarización, que se refiere al grado en que las personas, en particular las mujeres, pueden mantener su independencia económica de las obligaciones familiares. Esta revisión desvió la atención hacia la dimensión de servicios de los estados de bienestar, que abarca el cuidado público de niños, el cuidado de personas mayores y otros servicios de apoyo que facilitan la participación en la fuerza laboral, especialmente de las mujeres. Esto se explicará más adelante.

      En resumen, la tipología de regímenes de bienestar de Esping-Andersen ofrece un marco sólido para analizar la relación entre la política social y la dinámica del mercado laboral. Los conceptos de desmercantilización, estratificación y desfamiliarización son herramientas cruciales para comprender cómo los estados de bienestar median la dependencia económica y la desigualdad social. Si bien los regímenes de bienestar del mundo real pueden diferir de los tipos ideales, la tipología sigue ofreciendo valiosas perspectivas, especialmente cuando se aplica teniendo en cuenta el contexto histórico, la variación institucional y las críticas sociopolíticas emergentes. Esto también aplica a la situación especial de las mujeres en el mercado laboral y su impacto en la jornada laboral semanal. Este tema se examina con más detalle en la siguiente sección.

      5. Participación de las mujeres en el mercado laboral

      Esping-Andersen (Citación1990 ,Citación1999 ) identificó diferencias significativas en la participación laboral de las mujeres en los distintos regímenes de bienestar. Enfatizó el papel de las estructuras institucionales —especialmente el tamaño del sector público y el grado de control del mercado— en la configuración del empleo femenino. En su tipología, la participación femenina tiende a ser mayor en los regímenes de bienestar universal, menor en los regímenes liberales y menor en los regímenes democristianos continentales, donde se enfatizan más los roles familiares tradicionales.

      Si bien Esping-Andersen no abordó explícitamente el empleo de las mujeres a lo largo de su vida, su marco implica que el apoyo institucional influye en la capacidad de las mujeres para permanecer empleadas de forma continua. Análisis históricos (Stier, Lewin-Epstein y Braun)Citación2001 ; JensenCitación1998 ,Citación2017 ) respaldan esto, mostrando que la continuidad del empleo es mayor en los países donde el Estado facilita la participación de las madres en el mercado laboral. Por el contrario, en regímenes donde las familias asumen la mayor parte de la responsabilidad del cuidado infantil, las mujeres a menudo interrumpen sus carreras y dependen económicamente de sus cónyuges o de transferencias estatales.

      Los cambios en la participación de las mujeres en el mercado laboral han implicado principalmente una transición del cuidado privado al público y, en consecuencia, del trabajo no remunerado al remunerado. De acuerdo con las expectativas teóricas y la investigación previa (Mandel y Semyonov)Citación2006 ), la participación laboral femenina tiende a ser mayor en países con sistemas de bienestar universal. La expansión de los servicios orientados a la familia, la disponibilidad de guarderías públicas y la existencia de un amplio sector público brindan a las mujeres mayores oportunidades de participación económica. En este contexto, el Estado desempeña un papel crucial en el fomento de la independencia económica de las mujeres, fortaleciendo así su posición tanto en el hogar como en la sociedad en general.

      Los regímenes de bienestar universal facilitan la integración laboral de las mujeres al ofrecer condiciones laborales flexibles y favorables. En cambio, los regímenes liberales de mercado no imponen restricciones ni apoyan el empleo femenino, ni ofrecen regímenes especiales para las madres. En estos sistemas, se espera que las mujeres trabajen a tiempo completo y de forma continua, al igual que los hombres.

      En los regímenes universales, un fuerte apoyo estatal —en particular a través de políticas públicas de cuidado infantil y familiar— propicia una alta participación femenina en la fuerza laboral. En los regímenes liberales, donde predominan las fuerzas del mercado y el apoyo estatal es mínimo, las mujeres enfrentan mayores obstáculos para la continuidad laboral. En los regímenes continentales, el énfasis en el modelo del hombre sustentador de la familia resulta en una menor participación femenina, aunque las políticas pueden ofrecer apoyo financiero a las familias sin promover la igualdad de género en el empleo.

      Los regímenes de bienestar también difieren en cómo apoyan a los padres a conciliar el trabajo y el cuidado. Políticas como la licencia familiar remunerada, el cuidado infantil accesible y asequible, y las transferencias financieras pueden mejorar significativamente los resultados de las mujeres en el mercado laboral y el bienestar de los niños. Los regímenes universales han implementado políticas que promueven tanto la igualdad de género como el bienestar infantil, contribuyendo a normalizar el doble papel de las mujeres como generadoras de ingresos y cuidadoras (Riekhoff, Krutova y Nätti).Citación2019 ).

      Los regímenes continentales ofrecen cierto apoyo para el cuidado y los ingresos familiares, pero hacen poco por desafiar los roles de género tradicionales. Las divisiones de género en el trabajo remunerado y no remunerado siguen siendo pronunciadas. Los regímenes liberales brindan un apoyo público mínimo a los padres que trabajan, lo que obliga a las familias a depender de los empleadores o de los mercados privados para el cuidado infantil, las licencias y las opciones de trabajo flexible, especialmente durante los cruciales primeros años de la vida de un niño.

      Alemania presenta un caso interesante. Si bien Esping-Andersen lo clasificó dentro del grupo de baja participación femenina, el empleo femenino en Alemania ha crecido en las últimas dos décadas. Sin embargo, el legado del modelo del hombre sustentador de la familia aún influye en los patrones laborales.

      Históricamente, los países nórdicos combinaban una alta productividad con jornadas laborales más cortas. Sin embargo, se diferenciaban significativamente de los estados demócrata-cristianos en términos de inclusión de género. Como señalan Huber y Stephens (Citación2000 ) explican que la creciente participación laboral femenina en los países nórdicos durante la década de 1960 generó presión política para ampliar los servicios sociales y de cuidado infantil, lo que a su vez impulsó el crecimiento del empleo en el sector público, principalmente compuesto por mujeres. Esto creó una retroalimentación positiva que impulsó aún más el empleo femenino.

      Dinamarca destaca por su alta tasa de empleo femenino en comparación con otros países europeos. En 2021, el 76 % de las mujeres danesas estaban empleadas, frente al 80 % de los hombres (Ministerio de Empleo).Citación2023 ). Ese mismo año, el 33,5 % de las mujeres danesas empleadas trabajaban a tiempo parcial, una cifra superior a la media de la UE del 28,8 %. Esto podría reflejar la mayor participación femenina en la fuerza laboral en Dinamarca. Por otro lado, el 15,2 % de los hombres daneses trabajaban a tiempo parcial, una cifra también superior a la media de la UE para hombres (8,1 %).

      Esta alta tasa de empleo femenino en Dinamarca puede reflejar una división más equitativa del trabajo doméstico entre hombres y mujeres (OCDE. EstadísticasCitación2023 ). Aunque las horas de trabajo promedio por empleado pueden ser menores en Dinamarca, el número total de horas trabajadas por hogar podría superar la media de la UE.

      En cambio, los regímenes democristianos dependían en mayor medida de la importación de mano de obra masculina extranjera y mantenían un mayor compromiso con los roles familiares tradicionales. La amplia cobertura sindical en estos países también inhibió el desarrollo de empleos de servicios de bajos salarios que podrían haber ofrecido oportunidades de empleo a las mujeres, como se observó en los regímenes liberales (Esping-Andersen).Citación1990 ; Huber y StephensCitación2001 ).

      En conclusión, la participación laboral femenina varía significativamente entre los distintos regímenes de bienestar, determinada por el grado de apoyo estatal a los padres que trabajan. Cuando falta apoyo público, las familias, especialmente las mujeres, asumen los costos, a menudo en detrimento de la igualdad de género y la estabilidad económica. Cuando las políticas públicas facilitan tanto el cuidado de los hijos como el empleo, la participación laboral continua de las mujeres es más factible, lo que conduce a mercados laborales más igualitarios y a mejores resultados familiares.

      6. Resumen y perspectiva

      Economistas como John Maynard Keynes y filósofos como Bertrand Russell previeron la reducción de la jornada laboral con el progreso tecnológico. La visión de Russell sobre la «ociosidad» no era la pereza, sino un llamado a una vida más sana y feliz mediante un mejor equilibrio entre la vida laboral y personal. Sin embargo, las transformaciones actuales del mercado laboral exigen una reevaluación de los tipos de trabajo que la sociedad valora. Es necesaria una distribución más justa del trabajo, así como de la riqueza. Tecnológica y económicamente, dicha redistribución es factible; el principal obstáculo es político.

      Los tres regímenes de bienestar identificados —liberal, conservador-corporativista y socialdemócrata— presentan regímenes de crecimiento y políticas laborales distintos, que condicionan la participación de las mujeres en el mercado laboral de maneras marcadamente distintas. El empleo femenino tiende a ser mayor en regímenes que apoyan a las madres trabajadoras mediante servicios de cuidado infantil, políticas de igualdad de género y un sector público sólido dedicado al cuidado de personas. Estos regímenes también muestran un mayor rendimiento en innovación y competitividad, y las investigaciones demuestran que el gasto social no compromete la competitividad económica.

      Entre estos regímenes, los estados de bienestar universales (socialdemócratas) registran actualmente la jornada laboral semanal promedio más baja. También exhiben la división más equitativa del trabajo doméstico entre hombres y mujeres. Curiosamente, estos estados también presentan las tasas más altas de empleo femenino y trabajo a tiempo parcial, lo que contribuye a una semana laboral promedio más corta en general.

      Una ventaja a menudo pasada por alto del modelo socialdemócrata es su capacidad para mitigar los riesgos para la salud asociados al trabajo precario. Las investigaciones muestran que los trabajadores precarios en estos países suelen reportar resultados de salud similares o mejores que los empleados permanentes, mientras que en regímenes liberales y corporativistas, los trabajadores precarios tienen resultados significativamente peores.

      Al considerar las posibilidades para las generaciones futuras, como nuestros nietos, estos diferentes modelos de bienestar influyen en su seguridad social, atención médica, educación y calidad de vida en general de distintas maneras. El ritmo de cambio puede variar significativamente en función de los avances políticos, tecnológicos y económicos. La automatización y la IA acelerarán la reducción de la jornada laboral semanal, especialmente donde las políticas promueven la conciliación de la vida laboral y personal.

      Las posibilidades de nuestros nietos dependen de cómo estos modelos se adapten y evolucionen para satisfacer las necesidades sociales futuras. Los países con sólidas tradiciones socialdemócratas pueden ofrecer bases más equitativas, mientras que los modelos liberales pueden exigir a las personas una mayor responsabilidad personal por su bienestar.

      Bajo el modelo socialdemócrata, el crecimiento continuo puede conducir a semanas laborales más cortas, mayor tiempo libre y mayor bienestar. Existe una tendencia generalizada hacia jornadas laborales más cortas en todos los modelos de bienestar, siendo los países socialdemócratas los que mantienen las jornadas más cortas.

      Bajo el modelo liberal, el crecimiento podría mantenerse o la jornada laboral podría reducirse ligeramente, pero el ocio podría no tener la misma prioridad. En el modelo conservador, la jornada laboral podría mantenerse moderada, y el crecimiento podría favorecer la estabilidad social.

      Se prevé que la jornada laboral semanal promedio disminuya con el tiempo en los modelos que priorizan el bienestar social y el progreso tecnológico, llegando potencialmente a un punto en el que la automatización y el aumento de la productividad permitan a nuestros nietos trabajar menos horas, manteniendo o mejorando su nivel de vida. Por otro lado, las decisiones políticas pueden modificar la eficacia de estos modelos con el tiempo.

      Es innegable que los cimientos del crecimiento económico occidental están bajo presión. La dependencia continua de la globalización y los combustibles fósiles parece insostenible ante el cambio climático, la pérdida de biodiversidad, la inestabilidad geopolítica (como las guerras en Europa), una economía mundial fragmentada y modelos de negocio disruptivos. Estos cambios amenazan la resiliencia de los estados de bienestar.

      La innovación y el sostenimiento del estado de bienestar.

      Es necesario pensar en un nuevo estado de Bienestar:

      Para ello, hay que desarrollar una nueva estrategia, porque el derrame no ha funcionado, sino para elevar los niveles de las cotas de acumulación y generar mayor marginalidad, proveyendo al consumismo de bienes más costosos, más exclusivos, más aspiracionales, de la frivolidad que cree en la eternidad. La teoría del derrame se cumple parcialmente en la práctica, porque beneficiar a los más ricos de la sociedad, no genera inversiones, y tampoco el empleo, esto llevó a mayor desigualdad, concentración de la riqueza y falta de prosperidad para la mayoría, a pesar de los ajustes y los sacrificios de todos los argentinos, especialmente de la clase media. En pocas palabras, no hay pruebas empíricas, ninguna en absoluto, de que la economía progresiva funcione según lo prometido, generando más empleos, salarios más altos y mejores condiciones para millones de personas. La realidad es que a medida que los ricos se hacen más ricos, los ricos se vuelven más ricos, punto final. Compran más casas, autos, botes y otras cosas. Sí, eso tiene un impacto positivo en los fabricantes de artículos de lujo. Pero no es de ninguna manera la prosperidad compartida implícita en la promesa de goteo. «Los Angeles Times» 2019.

      Además la complejidad actual del estado de bienestar se relaciona con el bienestar digital, lograr un bienestar multinivel. Una política social digital para evitar más desigualdades y permitir mejorar la accesibilidad. El estado de bienestar digital implica una reforma sustancial de las organizaciones de bienestar social, incluidas las oficinas de empleo, las oficinas de seguridad social y los departamentos gubernamentales locales. Esto afecta la organización del trabajo, la recopilación de datos y las prácticas a nivel de calle . Los gobiernos pueden usar herramientas digitales para monitorear a la clase trabajadora, los ingresos más bajos y los ciudadanos ya marginados, o para «empujar» a los solicitantes a comportarse e interactuar con el estado de maneras predeterminadas y restrictivas (Eubanks  2018 ; Casey  2022 ; Enqvist   2023 ). Las preocupaciones clave incluyen la brecha digital (por la cual algunos ciudadanos no tienen acceso o los recursos adecuados para participar en un estado de bienestar digital), junto con preguntas sobre la rendición de cuentas, el control democrático, el surgimiento de nuevos y poderosos burócratas tecnológicos y la influencia de las «grandes empresas tecnológicas» en los desarrollos «gobierno-tecnológicos» (véase Bennett  2024 ; Ingold et al.  2024 ; Bovens y Zouridis  2002 ). Las reformas digitales se están produciendo en todo el mundo y dominan los programas de servicios públicos. La prestación de servicios de bienestar, incluida la seguridad social, el apoyo al empleo y los servicios sociales relacionados, parecen ser áreas de política que lideran la experimentación, especialmente en los estados de bienestar avanzados (Bennett  2024 ; Ball et al.  2023 ).

      Como la desigualdad de la riqueza, donde las ganancias derivadas de la productividad no se han distribuido equitativamente, y la concentración de la riqueza socava el beneficio social general.

      Pero también influye el consumismo, al igual que la ética laboral, donde las normas culturales equiparan la productividad y la autoestima con el empleo a tiempo completo, lo que refuerza las largas jornadas.

      Finalmente, es necesario ser conscientes de las decisiones políticas, especialmente porque las diferencias en los regímenes del estado de bienestar reflejan distintas capacidades y prioridades en la redistribución del trabajo y la riqueza.

      La unión Europea queriendo sostener un tiempo más el modelo de estado de bienestar en cual están involucrados los sistemas de salud, intenta salir de esa forma conservadora, por otra que mire dos aspectos fundamentales: la biotecnología y las enfermedades cardiovasculares. Sin dudas falta un programa similar contra el cáncer, pero todavía no parece ser su tiempo porque las innovaciones han sido avaladas por los cambios en los umbrales y por laboratorios de escala mundial alojados en países en Escandinavia, Reino Unido y Suiza, que están invirtiendo más en innovación, mientras que China y la India, se están convirtiendo en las farmacias del mundo. La innovación más prolífica está en la oncología y los inmunomoduladores. Argentina es un país con desarrollo de su industria importante, con inversiones y capacidad instalada para la producción de medicamentos genéricos, biosimilares e investigación clínica interesante.

      los regímenes de bienestar interactúan con los modelos de crecimiento, apoyando tanto la demanda (mediante prestaciones sociales y la estabilización de los ingresos) como la oferta (mediante políticas de educación, desarrollo de competencias y empleo). Las instituciones de bienestar brindan seguridad, protegen las competencias y estabilizan las sociedades, elementos clave para impulsar la innovación y la productividad (Estevez-Abe, Iversen y Soskice).

      Contrariamente a la creencia de que el gasto social impide la competitividad (Mares2007 ), investigaciones recientes muestran que los estados de bienestar sólidos suelen mejorar el rendimiento de la innovación. Las inversiones públicas en educación, investigación y protección social impulsan el crecimiento y la adaptabilidad a largo plazo. El Cuadro Europeo de Indicadores de Innovación (2024 ) lo respalda.

      Por ejemplo, en el año 2024, Dinamarca que es líder en innovación con un rendimiento superior al promedio de otros supuestamente líderes en innovación. Alemania es un país con una fuerte innovación, con un rendimiento superior al promedio de los países. El Reino Unido es un país con una disrupción, pero su rendimiento está disminuyendo.

      Los países combinan un alto gasto social con sólidos sistemas de innovación, lo que desmiente la disyuntiva entre seguridad social y competitividad. Por el contrario, el éxito económico suele incrementar la demanda pública de sistemas sociales integrales. El bienestar también amplía los objetivos de innovación al incorporar el empleo, la igualdad de género y la sostenibilidad en las políticas públicas.

      La alineación entre los regímenes de crecimiento y bienestar varía, pero modelos como el sistema de flexiguridad del mercado laboral danés muestran cómo ambos pueden integrarse eficazmente.

      En este sistema, la flexibilidad del mercado laboral se equilibra con la seguridad social, lo que permite la adaptabilidad de la fuerza laboral sin sacrificar la estabilidad. Las condiciones especiales del mercado laboral se analizan con más detalle a continuación.

      En las economías globalizadas y tecnológicamente avanzadas, las estrategias de crecimiento dependen cada vez más de la innovación. Los regímenes de bienestar contribuyen no solo a la cohesión social, sino también al dinamismo económico al fomentar la mano de obra cualificada, reducir los conflictos sociales y mantener una demanda estable.

      Los estados de bienestar no son un lastre para el crecimiento, sino un elemento clave de la gobernanza económica moderna.

      Los países que invierten en educación, investigación y políticas sociales inclusivas tienen más probabilidades de tener éxito en la innovación y sostener el crecimiento a largo plazo.

      Por lo tanto, los regímenes de crecimiento y bienestar se entienden mejor como sistemas que se refuerzan mutuamente, en lugar de como fuerzas opuestas.

      El estado de bienestar, la innovación de las políticas de salud, la salud de los Europeos.

      La Comisión Europea ha propuesto hoy un ambicioso paquete de medidas para mejorar la salud de los ciudadanos de la UE, asegurando al mismo tiempo la resiliencia y competitividad a largo plazo del sector sanitario.

      El paquete incluye una Ley de Biotecnología, normas revisadas para dispositivos médicos y un Plan de Corazones Seguros, que será:

      • fortalecer el sector biotecnológico de la UE;
      • acelerar el desarrollo de nuevos tratamientos y terapias innovadoras para los pacientes;
      • hacer que las normas para el desarrollo de dispositivos médicos desde el laboratorio hasta el mercado sean más sencillas y eficientes para las empresas de la UE, garantizando al mismo tiempo un nivel muy alto de seguridad del paciente;
      • abordar la principal causa de muerte en Europa, las enfermedades cardiovasculares, con un enfoque integral de la UE para prevenirlas, detectarlas y tratarlas a tiempo.

      En conjunto, estas iniciativas contribuirán a un ecosistema sanitario más moderno, eficiente y resiliente para todos los ciudadanos de la UE, al tiempo que incentivarán el crecimiento y la innovación en este sector estratégico.

      Ley de Biotecnología

      La biotecnología es uno de los sectores de más rápido crecimiento en la UE. Actualmente cuenta con más de 900.000 empleos —el 75% de los cuales están en el sector sanitario— y contribuyecerca de 40.000 millones de euros a la economía europea. La biotecnología puede revolucionar la sanidad, como fuente de tratamientos y terapias revolucionarias, diagnósticos más precisos y medicamentos personalizados. Sin embargo, como se señala claramente en el informe Draghi, la UE va rezagada respecto a los competidores globales en este ámbito, debido a la falta de financiación, cuellos de botella regulatorios y barreras para la innovación.

      La propuesta de Ley de Biotecnología aumentará el potencial biotecnológico de Europa apoyando la transición de ideas innovadoras del laboratorio al mercado. Explorará nuevas formas de financiación e inversión para las empresas biotecnológicas, a través de un nuevo piloto de inversión en biotecnología sanitaria que se desarrollará en cooperación con el Grupo BEI. Su objetivo será impulsar la biofabricación mediante un apoyo específico.

      La Ley incentivará a las empresas a realizar investigación y producción en Europa, acelerar la autorización de ensayos clínicos en todos los países y acelerar el desarrollo de nuevas terapias de vanguardia utilizando IA, datos y espacios regulatorios. Además, simplificará la normativa de la UE para reducir costes y cargas para las empresas. Para productos complejos e innovadores, establecerá vías regulatorias únicas. En última instancia, la Ley de hoy pretende construir una industria biotecnológica sanitaria líder mundial que cumpla con los servicios de los pacientes europeos.

      Safe Hearts Plan

      Las enfermedades cardiovasculares son la principal causa de muerte prematura en la UE y son prevenibles. Matan a 1,7 millones de europeos cada año. Sin una acción urgente, se prevé que las enfermedades cardiovasculares aumenten un 90% para 2050. Además, las enfermedades cardiovasculares cuestan a la economía europea 282.000 millones de euros anuales.

      El Plan Corazones Seguros es el primer enfoque integral de la UE para afrontar este inmenso desafío de salud pública. Presenta medidas específicas para mejorar la prevención, detección y tratamiento de enfermedades cardiovasculares.

      El Plan mejora la salud cardíaca ayudando a las personas con herramientas y terapias personalizadas para la predicción de enfermedades, al tiempo que aborda factores de riesgo como el tabaco, dietas poco saludables y el alcohol. Busca cerrar las brechas en la investigación e integrar datos, soluciones digitales e inteligencia artificial para fortalecer los sistemas de salud. Con los niveles de muertes cardiovasculares tempranas que varían significativamente entre países de la UE, el Plan enfatiza la reducción de las desigualdades en salud y la mejora del acceso a la atención sanitaria y a terapias. Por ejemplo, la Comisión apoyará a los Estados Miembros en el desarrollo de planes nacionales de salud cardiovascular, establecerá paneles de control para monitorizar las desigualdades en salud y lanzará una Incubadora para acelerar el uso de la IA. Más allá de los beneficios para la salud pública, el Plan Corazones Seguros también busca fortalecer la economía de la UE y estimular la innovación en la atención cardiovascular, con objetivos claros establecidos para 2035.

      Dispositivos médicos

      La UE es líder mundial en dispositivos médicos. El sector emplea a cerca de un millón de personas, principalmente en pequeñas y medianas empresas, y el mercado de la UE tiene un valor de alrededor de 170.000 millones de euros. Sin embargo, las normas actuales de la UE están generando costes innecesarios, cuellos de botella, incertidumbre para las empresas y retrasos para los pacientes.

      Las propuestas de hoy simplificarán las normas de la UE para dispositivos médicos, apoyarán la digitalización de procedimientos y ofrecerán un marco coherente para que las empresas puedan responder a las condiciones cambiantes del mercado y a las necesidades de los pacientes. Para acelerar el acceso a dispositivos médicos y garantizar un suministro continuo, se introducirán plazos para completar las evaluaciones de conformidad.

      Un papel más fuerte para la Agencia Europea de Medicamentos (EMA) reforzará la coordinación a nivel de la UE, mientras que a las empresas se les ofrecerá mayor experiencia científica, técnica y regulatoria. La EMA también supervisará la escasez de dispositivos médicos y se elaborará una lista de dispositivos críticos. La reforma garantizará que la seguridad del paciente siga siendo la máxima prioridad, al tiempo que permite un acceso más rápido a dispositivos seguros e innovadores y fortalecerá la competitividad de la UE en este sector vital. Por último, la propuesta garantizará normas uniformes y coherentes para los dispositivos médicos que incorporan aplicaciones de IA. En conjunto, estas medidas deberían suponer un ahorro total de costes de 3.300 millones de euros al año,incluyendo 2.400 millones de euros de ahorro administrativo anual.

      Próximos pasos

      Las propuestas legislativas para una Ley de Biotecnología y la simplificación del Reglamento de Dispositivos Médicos y Diagnóstico In vitro serán ahora presentadas al Parlamento Europeo y al Consejo para su adopción. También comenzaremos a trabajar con los Estados Miembros para iniciar la implementación de los principales resultados del plan «Corazones Seguros».

      Resurgimiento de Enfermedades Infecciosas: Un Alerta sobre Vacunas

      Dr. Mathew V. Kiang1Kate M. Bubar, PhD2Dra. Yvonne Maldonado1,3y otros

      JAMA 2025;333;(24):2176-2187. doi:10.1001/jama.2025.6495

      Puntos clave

      • Pregunta: ¿Cómo incidirá la disminución de las tasas de vacunación infantil en el riesgo de brotes y resurgimiento de enfermedades infecciosas previamente eliminadas en EE. UU.?
      • Resultados: Con las tasas actuales, el sarampión podría volver a ser endémico; aumentar la cobertura vacunal lo evitaría. Una disminución del 50% en la vacunación infantil generaría, según la simulación, 51,2 millones de casos de sarampión en 25 años, además de millones de casos de rubéola y poliomielitis, cientos de casos de difteria, más de 10 millones de hospitalizaciones y cerca de 160 mil muertes.
      • Significado: Es imprescindible mantener una alta cobertura de vacunación infantil para evitar el resurgimiento de enfermedades infecciosas prevenibles y sus complicaciones.

      Resumen

      Importancia

      La vacunación infantil masiva ha permitido eliminar varias enfermedades infecciosas en EE. UU y el mundo. No obstante, las tasas de vacunación están descendiendo y existen debates sobre reducir el calendario vacunal, lo que podría facilitar el resurgimiento de enfermedades previamente eliminadas.

      Objetivo

      Estimar el impacto en casos y complicaciones bajo diferentes escenarios de disminución de la vacunación infantil contra sarampión, rubéola, poliomielitis y difteria.

      Diseño y participantes

      Se empleó un modelo de simulación parametrizado con datos demográficos, de inmunidad y de riesgo de importación para los 50 estados y el Distrito de Columbia, evaluando escenarios con distintas tasas de vacunación durante 25 años. Se usaron datos del período 2004-2023 para las tasas actuales.

      Principales resultados

      • Casos estimados de las cuatro enfermedades bajo distintos escenarios.
      • Complicaciones asociadas (secuelas neurológicas, síndrome de rubéola congénita, poliomielitis paralítica, hospitalizaciones y muertes).
      • Probabilidad y momento de restablecimiento de la endemicidad.

      Resultados principales

      Con las tasas estatales actuales, el sarampión podría volver a ser endémico (83% de simulaciones; tiempo medio: 20,9 años), con 851 300 casos estimados en 25 años. Si la vacunación MMR (sarampión, paperas y rubéola) disminuye 10%, se proyectan más de 11 millones de casos de sarampión en 25 años; en cambio, un aumento del 5% reduce los casos a solo 5 800. Para otras enfermedades, no se prevé restablecimiento de la endemicidad con las tasas actuales.

      Una reducción del 50% en la vacunación infantil provocaría 51,2 millones de casos de sarampión, 9,9 millones de rubéola, 4,3 millones de poliomielitis y 197 de difteria. Habría más de 51 mil casos de secuelas neurológicas post-sarampión, más de 10 mil de síndrome de rubéola congénita, 5 400 de poliomielitis paralítica, 10,3 millones de hospitalizaciones y más de 159 mil muertes. En este escenario, el sarampión se volvería endémico a los 4,9 años y la rubéola a los 18,1 años; el poliovirus, en aproximadamente la mitad de las simulaciones, a los 19,6 años. Se observó gran variabilidad entre estados.

      Conclusiones

      La reducción de las tasas de vacunación infantil incrementará la frecuencia y magnitud de brotes de infecciones prevenibles previamente eliminadas, hasta su retorno a niveles endémicos. El momento y el umbral crítico para el regreso a la endemicidad varían según la enfermedad, siendo el sarampión el más probable en volver a esos niveles, incluso con las tasas actuales si no mejora la cobertura y la respuesta sanitaria. El estudio reafirma la necesidad de mantener una alta cobertura de vacunación infantil para evitar el resurgimiento de estas enfermedades.

      Introducción

      Desde principios del siglo XX, la vacunación infantil sistemática ha permitido eliminar varias enfermedades infecciosas en EE. UU., manteniendo la inmunidad poblacional por encima de un umbral crítico. Sin embargo, persisten casos esporádicos, mayormente importados por viajeros subinmunizados. La disminución de las tasas de vacunación, acentuada tras la pandemia de COVID-19 y favorecida por exenciones, desinformación y desconfianza, ha coincidido con un aumento de brotes, especialmente de sarampión. El debate sobre modificar o eliminar el calendario vacunal podría reducir aún más la cobertura.

      El estudio busca estimar los riesgos de resurgimiento de enfermedades eliminadas y sus complicaciones, ante diferentes escenarios de disminución o suspensión de la vacunación infantil sistemática.

      Métodos

      Descripción del modelo

      Se desarrolló un modelo de simulación estocástico, por edad e individuos, para estimar casos de sarampión, rubéola, poliomielitis y difteria en varios escenarios de disminución vacunal. Cada estado fue modelado independientemente, considerando parámetros epidemiológicos, demográficos e inmunitarios propios. Se asumió inmunidad total en vacunados o infectados, sin disminución de la protección a lo largo del tiempo.

      El modelo tomó en cuenta la dinámica de transmisión, la mezcla social por edad y la protección materna temprana. Cada patógeno se parametrizó con base en literatura especializada. Se incluyeron riesgos de complicaciones y tasas de importación de infecciones, ajustadas por la población de cada estado.

      Datos y validación

      Se utilizaron datos demográficos y de inmunidad específicos por estado, combinando encuestas nacionales y literatura publicada. El modelo fue validado comparando sus predicciones bajo las coberturas actuales con los casos observados en registros oficiales recientes.

      Análisis de escenarios

      Se simularon distintos escenarios de reducción o aumento inmediato de la cobertura vacunal infantil (del 5% al 100%) y se proyectaron los efectos durante 25 años. Los resultados incluyeron infecciones, complicaciones, tiempo y probabilidad de restablecimiento de la endemicidad.

      Se realizaron análisis de sensibilidad variando parámetros clave, incluyendo el número básico de reproducción (R0), el perfil de inmunidad y la tasa de importación, para evaluar la robustez de los resultados.

      Resultados detallados

      Al inicio de la simulación (2024), las coberturas vacunales variaban entre un 88% y 96% para MMR, 78%-91% para difteria y 90%-97% para poliomielitis, con inmunidad basal en niños de 85%-93% para sarampión y rubéola, 78%-91% para difteria y 90%-97% para poliovirus.

      Con las tasas actuales, el modelo predijo en 25 años: 851 300 casos de sarampión, 190 de rubéola, 18 de poliomielitis y 8 de difteria, junto a 851 secuelas neurológicas post-sarampión, 170 200 hospitalizaciones y 2 550 muertes. Un aumento del 5% en la vacunación reduciría drásticamente los casos; una disminución del 10% los multiplicaría exponencialmente.

      Una caída del 25% en la vacunación generaría 26,9 millones de casos de sarampión, 790 de rubéola, 87 600 de poliomielitis y 11 de difteria, con decenas de miles de complicaciones graves y más de 80 mil muertes. Con una reducción del 50%, los casos se duplicarían o multiplicarían según la enfermedad, con un impacto sanitario masivo.

      El momento y la probabilidad de retorno a la endemicidad variaron: el sarampión resurgiría rápidamente (a los 4,9 años con -50% de cobertura), la rubéola y el poliovirus requerirían más tiempo y mayor disminución vacunal, y la difteria solo en escenarios extremos.

      Discusión

      La disminución de la vacunación infantil pone en riesgo la eliminación sostenida de enfermedades infecciosas. El sarampión, por su alta contagiosidad (R0=12), es el primero en volver a niveles endémicos si la inmunidad poblacional cae por debajo del umbral crítico (~92%). La inmunidad histórica y la frecuencia de importación de casos también condicionan el resurgimiento de cada enfermedad.

      El estudio muestra que la reducción vacunal aumenta el número de personas susceptibles, eleva el riesgo de brotes y acelera el regreso de la transmisión endémica, con graves consecuencias sanitarias y sociales. Una vez restablecida la endemicidad, la eliminación de la enfermedad resulta mucho más difícil sin intervenciones drásticas.

      Estas estimaciones ofrecen una base para la toma de decisiones de política sanitaria, subrayando la relevancia de mantener coberturas vacunales elevadas y vigilando la aparición de brotes, sobre todo en contextos de debate sobre el calendario vacunal.

      Puntos clave

      Pregunta: ¿Cómo afectará la disminución de las tasas de vacunación infantil al riesgo de brotes y resurgimiento de enfermedades infecciosas previamente eliminadas en los EE. UU.?

      Resultados:   Con las tasas de vacunación estatales actuales, el sarampión podría volver a ser endémico; aumentar la cobertura vacunal lo evitaría. Con una disminución del 50 % en la vacunación infantil en EE. UU., el modelo de simulación predijo 51,2 millones de casos de sarampión en un período de 25 años, 9,9 millones de casos de rubéola, 4,3 millones de casos de poliomielitis, 197 casos de difteria, 10,3 millones de hospitalizaciones y 159 200 muertes.

      Significado   Es necesaria la vacunación infantil con un alto nivel de cobertura para prevenir el resurgimiento de enfermedades infecciosas prevenibles mediante vacunación y sus complicaciones relacionadas con la infección en los EE. UU.

      Abstract

      Importancia   La vacunación infantil generalizada ha eliminado muchas enfermedades infecciosas en Estados Unidos. Sin embargo, las tasas de vacunación están disminuyendo y se debaten políticas para reducir el calendario de vacunación infantil, lo que podría provocar el resurgimiento de enfermedades infecciosas previamente eliminadas.

      Objetivo   Estimar el número de casos y complicaciones en los EE. UU. en escenarios de disminución de la vacunación infantil contra el sarampión, la rubéola, la poliomielitis y la difteria.

      Diseño, Entorno y Participantes.   Se utilizó un modelo de simulación para evaluar la importación y la propagación dinámica de enfermedades infecciosas prevenibles mediante vacunación en 50 estados de EE. UU. y el Distrito de Columbia. El modelo se parametrizó con datos sobre estimaciones específicas de la zona en cuanto a demografía, inmunidad poblacional y riesgo de importación de enfermedades infecciosas. El modelo evaluó escenarios con diferentes tasas de vacunación a lo largo de un período de 25 años. Los datos de entrada para las tasas actuales de vacunación infantil se basaron en datos del período 2004-2023.

      Resultados y medidas principales   Los resultados primarios fueron los casos estimados de sarampión, rubéola, poliomielitis y difteria en los EE. UU. Los resultados secundarios fueron las tasas estimadas de complicaciones relacionadas con la infección (secuelas neurológicas posteriores al sarampión, síndrome de rubéola congénita, poliomielitis paralítica, hospitalización y muerte) y la probabilidad y el momento para que una infección restablezca la endemicidad.

      Resultados   

      Con las tasas de vacunación estatales actuales, el modelo de simulación predice que el sarampión puede restablecer la endemicidad (83% de las simulaciones; tiempo medio de 20,9 años) con un estimado de 851 300 casos (intervalo de incertidumbre [IU] del 95%, 381 300 a 1,3 millones de casos) durante 25 años. En un escenario con una disminución del 10% en la vacunación contra el sarampión, las paperas y la rubéola (MMR), el modelo estima 11,1 millones (IU del 95%, 10,1-12,1 millones) de casos de sarampión durante 25 años, mientras que el modelo estima solo 5800 casos (IU del 95%, 3100-19 400 casos) con un aumento del 5% en la vacunación con MMR. Es poco probable que otras enfermedades prevenibles por vacunación restablezcan la endemicidad con los niveles actuales de vacunación. Si la vacunación infantil sistemática disminuyera en un 50%, el modelo predice 51,2 millones (95% UI, 49,7-52,5 millones) de casos de sarampión en un período de 25 años, 9,9 millones (95% UI, 6,4-13,0 millones) de casos de rubéola, 4,3 millones de casos (95% UI, 4 casos a 21,5 millones de casos) de poliomielitis y 197 casos (95% UI, 1-1000 casos) de difteria. En este escenario, el modelo predice 51 200 casos (95% UI, 49 600-52 600 casos) con secuelas neurológicas postsarampión, 10 700 casos (95% UI, 6700-14 600 casos) de síndrome de rubéola congénita, 5400 casos (95% UI, 0-26 300 casos) de poliomielitis paralítica, 10,3 millones de hospitalizaciones (95% UI, 9,9-10,5 millones de hospitalizaciones) y 159 200 muertes (95% UI, 151 200-164 700 muertes). En este escenario, el sarampión se volvió endémico a los 4,9 años (95% IU, 4,3-5,6 años) y la rubéola a los 18,1 años (95% IU, 17,0-19,6 años), mientras que el poliovirus volvió a niveles endémicos en aproximadamente la mitad de las simulaciones (56%) a los 19,6 años (95% IU, 14,0-24,7 años). Se observó una gran variación en la población estadounidense.

      Conclusiones y relevancia.  

       Según las estimaciones de este estudio de modelado, la disminución de las tasas de vacunación infantil aumentará la frecuencia y la magnitud de los brotes de infecciones prevenibles mediante vacunación previamente eliminadas, lo que eventualmente conducirá a su retorno a niveles endémicos. El momento y el umbral crítico para el retorno a la endemicidad variarán sustancialmente según la enfermedad; es probable que el sarampión sea el primero en volver a niveles endémicos y podría ocurrir incluso con los niveles actuales de vacunación sin una mejor cobertura de vacunación y respuesta de salud pública. Estos hallazgos respaldan la necesidad de continuar la vacunación infantil de rutina con una alta cobertura para prevenir el resurgimiento de enfermedades infecciosas prevenibles mediante vacunación en los EE. UU.

      Introducción

      Desde principios del siglo XX, se han desarrollado vacunas para numerosas enfermedades infecciosas y se han implementado ampliamente en los EE. UU. a través de la vacunación infantil de rutina. 1 , 2 La alta cobertura de vacunación infantil ha llevado a la eliminación de varias enfermedades infecciosas (definida como el cese de la transmisión local sostenida, incluso para el sarampión, la rubéola, la difteria, la poliomielitis y otras, y la erradicación mundial de la viruela). 1 , 2 La vacunación continua para muchas de estas enfermedades infecciosas eliminadas por la vacuna se centra en mantener una alta inmunidad de la población por encima de un umbral crítico para prevenir la reaparición de la enfermedad.

      Aunque las enfermedades infecciosas eliminadas de los EE. UU. siguen presentando casos esporádicos, la mayoría se deben a la importación de infecciones adquiridas en otros lugares, a menudo de un viajero estadounidense poco inmunizado que regresa de un país endémico. 3 – 6 Por lo tanto, los EE. UU. siguen siendo vulnerables a la reintroducción y resurgimiento de enfermedades infecciosas eliminadas mediante vacunas.

      Las tasas de vacunación en los EE. UU. han estado disminuyendo y ahora hay debates de políticas en curso destinados a reducir el calendario de vacunación infantil. 7 , 8 Las tasas de vacunación decrecientes se aceleraron desde el inicio de la pandemia de COVID-19 7 debido a muchos factores, que incluyen políticas (p . ej., mayor uso de exenciones por creencias personales en los calendarios de vacunación infantil), desinformación, desconfianza y otros factores sociales y personales. 9-12 Este creciente sentimiento antivacunas ha coincidido con un aumento en el número de brotes y casos de enfermedades prevenibles por vacunación en los EE. UU. Desde 2024, ha habido un aumento en el número de brotes de sarampión (incluido un gran brote que surgió en el oeste de Texas), con un número significativo de hospitalizaciones pediátricas. 13

      Recientemente, se ha iniciado un debate político más amplio en Estados Unidos sobre la posibilidad de revisar el antiguo calendario de vacunación infantil, incluido el cese de las recomendaciones de vacunación de rutina y la eliminación de los mandatos de vacunación en las escuelas para enfermedades actualmente eliminadas, lo que conduciría a una cobertura de vacunación sustancialmente menor. 8 , 14

      El objetivo de este estudio de modelado fue comprender mejor los posibles efectos a largo plazo de la disminución o suspensión de la vacunación infantil sistemática contra el sarampión, la rubéola, la difteria y la poliomielitis, con el fin de fundamentar las políticas. En concreto, estimamos el riesgo de resurgimiento de enfermedades infecciosas previamente eliminadas y sus principales complicaciones infecciosas.

      Métodos

      Descripción del modelo

      Desarrollamos un modelo de simulación para estimar el número de casos de sarampión, rubéola, poliomielitis y difteria en diferentes escenarios de disminución de la vacunación en EE. UU. El modelo estocástico, de tiempo discreto, específico para la edad y basado en individuos simuló la importación de infecciones y la transmisión dinámica de cada patógeno estratificado en los 50 estados de EE. UU. y el Distrito de Columbia (en adelante, «estados») (más detalles sobre el modelo se encuentran en el Apéndice electrónico del Suplemento 1 [en el apartado «Descripción general del modelo»]).

      Al inicio de la simulación, cada individuo de la población se asignó a un grupo de edad y un estado de residencia, junto con un estado de inmunidad específico para el patógeno, determinado por su edad y estado, que determinó su asignación inicial al compartimento. Los individuos susceptibles expuestos a la infección progresaron a través de los estados de salud individuales del modelo, desde susceptibles a expuestos, infecciosos y finalmente recuperados para cada patógeno. <sup> 15</sup> Cada patógeno se modeló por separado con características y consideraciones únicas (se incluyen detalles adicionales en la Tabla , el Apéndice electrónico y la Tabla electrónica 1 del Suplemento 1 ).

      Tabla. Datos de entrada del modelo epidemiológico, vacunación y complicaciones clínicas para enfermedades infecciosas eliminadas por la vacuna.

      Enfermedad infecciosa eliminada por vacuna
      SarampiónRubéolaPoliomielitisDifteria
      Las entradas del modelo son a
      Número básico de reproducción, b12442.5
      Período de latencia, d, c101253
      Duración de la infecciosidad, d8142114
      Tasa de importación de infecciones, número de casos/ año3450.20.2
      Eficacia de la vacuna, %, y979790-10090-100
      Inmunidad de la poblaciónEspecífico por edad y estadoEspecífico por edad y estadoEspecífico por edad y estadoEspecífico por edad y estado
      Riesgo de complicaciones relacionadas con la infección fSecuelas neurológicas possarampión:0,1% Hospitalización:20% Muerte:0,3%CRS: 65% de los embarazos entre las 0 y 16 semanas Muerte:30% de los casos de SRCPoliomielitis paralítica:0,5% de los casos no vacunados Hospitalización:100% de los casos de polio paralítica Muerte:10% de los casos de polio paralíticaHospitalización:100% de los casos no vacunados Muerte:10% de los casos no vacunados f

      Cada estado se modeló de forma independiente y contó con su propia parametrización; por lo tanto, los brotes de un estado no generaron casos ni brotes en otros. Al inicio de la creación del modelo (datos ingresados ​​hasta finales de 2024), las personas con inmunidad se asignaron al compartimento de recuperados. Este compartimento incluyó a personas con inmunidad inducida por la vacuna o adquirida por infección, y se asumió que no se reduciría la protección (Apéndice electrónico en el Suplemento 1 ). 15 Se asumió que las vacunas contra el sarampión y la rubéola generaban una protección total contra la infección con una eficacia vacunal imperfecta ( Tabla y Tablas electrónicas 2-3 en el Suplemento 1 ), mientras que la vacunación contra el poliovirus y la difteria se modeló de forma diferente (Apéndice electrónico y Tablas electrónicas 4-5 en el Suplemento 1 ). 16 , 20 , 23 , 24

      El poliovirus tenía un modelo distinto dada la protección inducida por la vacuna con la vacuna de poliovirus inactivado (se ha usado exclusivamente desde el año 2000 en los EE. UU.) es principalmente contra la gravedad clínica (es decir, poliomielitis paralítica) y la transmisión en lugar de contra la infección (eAppendix en el Suplemento 1 ). 21 , 23 , 42 , 43 También simulamos la protección derivada de la vacuna contra la difteria para reducir la gravedad clínica y la transmisión, pero no para bloquear la infección o la colonización (eAppendix en el Suplemento 1 ). 5 , 16 , 20 Usamos estimaciones de la literatura para parámetros clave de la historia natural (como el período de latencia y la duración de la infecciosidad) para cada enfermedad ( Tabla ).

      Una entrada clave del modelo para cada patógeno fue el número básico de reproducción, que guió la parametrización del término de fuerza de infección para cada patógeno, que se varió en el análisis de sensibilidad. 16-19 La transmisión se modeló como un proceso dinámico, lo que significa que el riesgo general de infección se relacionó con el número de personas infecciosas activas en la población en un estado determinado. 15 El modelo tuvo en cuenta la mezcla social heterogénea específica por edad con base en matrices de contacto publicadas. 44 Consideramos la protección generada por la inmunidad materna a través de la transferencia pasiva de anticuerpos durante aproximadamente 6 meses (eApéndice en el Suplemento 1 ). 15 , 45 El modelo incluyó complicaciones relacionadas con la infección para cada patógeno ( Tabla ). Consideramos la demografía con tasas de natalidad específicas por estado y tasas de mortalidad específicas por estado y edad (eTabla 6 en el Suplemento 1 ). 46

      Dado que las enfermedades infecciosas se han eliminado de los EE. UU., el riesgo diario de importación de infecciones para cada enfermedad infecciosa se modeló con base en estimaciones históricas del riesgo de importación de infecciones (eAppendix en el Suplemento 1 ). Los casos importados de enfermedades infecciosas ocurren con mayor frecuencia de un viajero estadounidense subinmunizado que adquiere la infección mientras viaja en un país endémico y luego regresa a los EE. UU. con el potencial de propagar la infección. 3 – 5 , 42 Supusimos que la tasa de importación de infecciones para cada enfermedad infecciosa tenía una distribución de Poisson, y la tasa de importación de infecciones se escaló proporcionalmente a medida que cambiaba la susceptibilidad de la población durante el período de simulación (eAppendix en el Suplemento 1 ). Modelamos el riesgo de importación de infecciones específico de cada estado en relación con su población total, lo que significa que los estados más poblados tenían un mayor riesgo absoluto de importación de infecciones. Usamos la población total como un sustituto amplio de la cantidad de viajes y el riesgo de importación de infecciones (eAppendix en el Suplemento 1 ), pero no tuvimos en cuenta formalmente el efecto de la movilidad o los viajes en avión sobre el riesgo de importación de infecciones.

      Datos, parametrización del modelo y validación

      Simulamos la población de cada estado usando demografía y perfiles únicos de inmunidad poblacional para cada enfermedad infecciosa. Para la demografía, incluimos estimaciones específicas del estado de 2019 de la Oficina del Censo de los EE. UU. para la tasa de natalidad, el tamaño de la población y la distribución por edad, y usamos tasas de mortalidad específicas por estado y edad del Centro Nacional de Estadísticas de Salud. 46 Para la generación de perfiles específicos por edad de inmunidad poblacional, usamos una combinación de datos de las Encuestas Nacionales de Inmunización y datos reportados en literatura publicada (información adicional aparece en el Apéndice electrónico en el Suplemento 1 y en la Tabla ). 25 – 33 Usamos estimaciones específicas por estado para inmunidad poblacional (basadas en datos de cobertura de vacunas disponibles de las Encuestas Nacionales de Inmunización) para individuos de 24 años de edad o menores. Para individuos mayores de 25 años de edad, asumimos un perfil general de inmunidad poblacional adulta de todo los EE. UU. para cada enfermedad infecciosa informado por literatura publicada. 25 – 33 Estos datos incluyeron estimaciones de seroprevalencia o datos de vacunas para la vacuna contra el sarampión, las paperas y la rubéola; la vacuna contra la difteria, el tétanos y la tos ferina; y la vacuna antipoliomielítica inactivada.

      Cada infección presentó características patógenas únicas, incluyendo un número básico de reproducción, un período de latencia, la duración de la infecciosidad y el riesgo de complicaciones ( Tabla ). El riesgo de complicaciones relacionadas con la infección se calculó utilizando estimaciones de riesgo basadas en la literatura (es decir, la fracción de casos con la complicación).

      Para evaluar la validez del modelo, lo ejecutamos con los niveles actuales de cobertura de vacunación durante un período de 5 años para cada enfermedad infecciosa. Posteriormente, comparamos el número estimado de casos con el número de casos observados, disponible públicamente, informado por los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de EE. UU. para evaluar la precisión con la que el modelo refleja la dinámica de transmisión actual (Apéndice electrónico en el Suplemento 1 ). 47

      Análisis de modelos y escenarios

      Simulamos los modelos bajo diversos escenarios de cambio en la cobertura de vacunación infantil en EE. UU. La cobertura de vacunación infantil de referencia actual, específica para cada estado (definida como la tasa media de vacunación infantil de 2004 a 2023), se comparó con una disminución inmediata estimada del 5 % al 100 % (reducción porcentual relativa) en la cobertura de vacunación infantil (Tabla electrónica 7 en el Suplemento 1 ). El escenario de reducción del 100 % modeló el cese de la vacunación infantil sistemática. También modelamos un aumento inmediato en la cobertura de vacunación infantil del 5 % al 10 %. Cada escenario se modeló durante un período de 25 años para evaluar la dinámica de transmisión a largo plazo.

      Resultados del modelo

      Los resultados primarios fueron las infecciones estimadas por sarampión, rubéola, poliomielitis y difteria. Los resultados secundarios fueron las complicaciones estimadas relacionadas con la infección (secuelas neurológicas possarampión, poliomielitis paralítica, síndrome de rubéola congénita, hospitalización y fallecimiento), así como la probabilidad y el momento en que una infección restablece la endemicidad (Apéndice electrónico en el Suplemento 1 ).

      En el caso del sarampión, las secuelas neurológicas incluyeron afecciones que abarcaron desde encefalitis primaria por sarampión con complicaciones persistentes, encefalomielitis diseminada aguda, encefalitis por cuerpos de inclusión y panencefalitis esclerosante subaguda (universalmente mortal y con frecuencia con un retraso de 1 a 10 años tras la primoinfección). 34 La hospitalización por sarampión suele deberse a complicaciones de neumonía o deshidratación, y más raramente, a encefalitis. Se recomienda el ingreso hospitalario en todos los casos clínicos de poliomielitis paralítica y difteria respiratoria para su tratamiento.

      Estimamos los casos acumulados absolutos para cada resultado bajo diferentes escenarios de vacunación. Dadas las diferencias en el momento de los brotes y el retorno a la endemicidad debido a la estocasticidad con cierto comportamiento periódico, reportamos los recuentos acumulados. Dado que el modelo era estocástico, resumimos los resultados de 2000 simulaciones. Reportamos la media (tras aplicar el método winsorizante al 2% superior e inferior de las observaciones) y el intervalo de incertidumbre (IU) del 95% basado en el 95% central que consideró la incertidumbre estocástica.

      También identificamos la probabilidad y el momento en que una enfermedad infecciosa volvió a niveles endémicos en un escenario dado (Apéndice electrónico en el Suplemento 1 ). Esto se basó en el momento en que la enfermedad infecciosa demostró transmisión local sostenida, definida conservadoramente como cuando un número de reproducción efectiva nacional aproximado de 1 o más se mantuvo durante un período de 12 meses. 15 También se evaluaron definiciones alternativas de endemicidad (Apéndice electrónico en el Suplemento 1 ).

      Análisis de sensibilidad e incertidumbre

      Realizamos un análisis de sensibilidad probabilístico utilizando múltiples entradas de modelo que se variaron simultáneamente en un rango de valores plausibles para determinar su efecto en los resultados (eTabla 1 en el Suplemento 1 ). Variamos el número básico de reproducción, el perfil de inmunidad de la población y la tasa de importación de la infección para cada patógeno utilizando el muestreo de hipercubo latino. Además, para el poliovirus y la difteria, variamos el factor de reducción de la transmisión debido a la vacunación. Esto generó un rango de resultados del modelo en torno a la estimación del estudio principal, que tuvo en cuenta la incertidumbre del parámetro además de la incertidumbre estocástica (eApéndice en el Suplemento 1 ). Posteriormente, estimamos los coeficientes de correlación de rango parcial para cada parámetro del modelo para evaluar sus efectos relativos en el resultado.

      También generamos un análisis de sensibilidad en el que se modificaron las estimaciones de las complicaciones relacionadas con la infección (Apéndice electrónico en el Suplemento 1 ). Simulamos varias especificaciones alternativas del modelo para el análisis del caso base, incluyendo un riesgo estático de importación de la infección (es decir, no proporcional a la población susceptible) y suponiendo que la vacunación contra la difteria protegía contra la infección, pero no contra la transmisión.

      Este estudio no fue una investigación en humanos, dado que se utilizaron datos agregados y simulación informática disponibles públicamente. Los códigos analíticos y los datos están disponibles públicamente. 48

      Resultados

      Al inicio de la simulación (en 2024), observamos una variación moderada a nivel estatal en la cobertura de la vacunación infantil (de 2004 a 2023), que oscilaba entre el 88 % y el 96 % para la vacunación contra el sarampión, las paperas y la rubéola, entre el 78 % y el 91 % para la difteria (la serie de vacunas contra la difteria, el tétanos y la tos ferina) y entre el 90 % y el 97 % para la serie de vacunas inactivadas contra la poliomielitis (véase el Apéndice electrónico para las definiciones de las vacunas y la Tabla electrónica 7 para las tasas de vacunación actuales por estado en el Suplemento 1 ). La inmunidad basal en niños (de 3 a 4 años de edad) osciló entre los estados entre el 85 % y el 93 % para el sarampión, entre el 85 % y el 93 % para la rubéola, entre el 78 % y el 91 % para la difteria (contra la difteria grave) y entre el 90 % y el 97 % para el poliovirus (contra la poliomielitis paralítica).

      Para evaluar la validez del modelo, lo ejecutamos bajo un escenario base con niveles recientes de cobertura de vacunación a nivel estatal durante un período de 5 años. El número de casos predichos por el modelo coincidió en gran medida con las estimaciones históricas recientes, lo que explica la variación estocástica natural en las estimaciones, lo que respalda la validez del modelo actual (Figura 1 y Apéndice en el Suplemento 1 ).

      Durante un período de 25 años y en un escenario con las tasas de vacunación actuales a nivel estatal, el modelo de simulación predijo que habría 851 300 casos (95 % IU, 381 300-1,3 millones de casos) de sarampión, 190 casos (95 % IU, 154-230 casos) de rubéola, 18 casos (95 % IU, 3-61 casos) de poliomielitis y 8 casos (95 % IU, 1-22 casos) de difteria. En este escenario, proyectamos 851 casos (95% UI, 372-1270 casos) con secuelas neurológicas posteriores al sarampión, 170 200 hospitalizaciones (95% UI, 76 200-250 000 hospitalizaciones) y 2550 muertes (95% UI, 1130-3760 muertes) ( Figura 1 y eTabla 8 en el Suplemento 1 ). En un escenario con tasas de vacunación contra el sarampión, las paperas y la rubéola a nivel estatal que fueran un 5% más altas durante 25 años, habría 5800 casos (95% UI, 3100-19 400 casos) de sarampión. Con una tasa de vacunación un 10% más alta, habría 2700 casos (95% UI, 2200-3400 casos) de sarampión. En cambio, en un escenario con una disminución del 10% en la vacunación contra el sarampión, las paperas y la rubéola, el modelo estima 11,1 millones (95% UI, 10,1-12,1 millones) de casos de sarampión.

      Figura 1. Casos acumulados de sarampión, rubéola, difteria y poliomielitis durante un período de 25 años en diferentes escenarios de vacunación infantil de rutina en los EE. UU.

      El modelo estimó el número de casos acumulados para cada enfermedad infecciosa bajo diferentes escenarios de vacunación infantil rutinaria (eje x), incluyendo disminución de la vacunación (5%-50%) y aumento de la vacunación (5%-10%). Cada escenario de vacunación es un porcentaje relativo del nivel actual específico del estado de vacunación infantil (área sombreada). Los rangos para los niveles actuales de vacunación específicos del estado aparecen bajo el eje x. Las estimaciones puntuales representan los casos acumulados medios durante el período de simulación de 25 años y las barras representan el percentil 95 del intervalo de incertidumbre estocástico (IU) alrededor de la estimación. El eje y está en una escala logarítmica. La tasa mediana de vacunación fue del 91,6% para el sarampión y la rubéola, del 93,0% para la poliomielitis y del 84,2% para la difteria.

      Si la vacunación infantil sistemática disminuyera en un 25%, estimamos que se producirían 26,9 millones (95% UI, 25,5 millones-28,1 millones) de casos de sarampión en el período de 25 años, 790 casos (95% UI, 429-1700 casos) de rubéola, 87 600 casos (95% UI, 3 casos a 1,7 millones de casos) de poliomielitis y 11 casos (95% UI, 1-52 casos) de difteria. En este escenario, proyectamos que habría 26 900 casos (95% UI, 25 500-28 100 casos) de secuelas neurológicas post sarampión, 100 casos (95% UI, 0-1300 casos) de poliomielitis paralítica, 1 caso (95% UI, 0-3 casos) de síndrome de rubéola congénita, 5,4 millones de hospitalizaciones (95% UI, 5,1-5,6 millones de hospitalizaciones) debido a todas las infecciones y 80 600 muertes (95% UI, 76 500-84 300 muertes) debido a todas las infecciones.

      Si la vacunación infantil de rutina disminuyera en un 50%, el modelo de simulación predijo que habría 51,2 millones de casos (95% UI, 49,7-52,5 millones de casos) de sarampión durante un período de 25 años, 9,9 millones de casos (95% UI, 6,4-13,0 millones de casos) de rubéola, 4,3 millones de casos (95% UI, 4 casos a 21,5 millones de casos) de poliomielitis y 197 casos (95% UI, 1-1000 casos) de difteria. En este escenario, proyectamos que habría 51 200 casos (95% IU, 49 600-52 600 casos) de secuelas neurológicas postsarampión, 5400 casos (95% IU, 0-26 500 casos) de poliomielitis paralítica, 10 700 casos (95% IU, 6700-14 600 casos) de síndrome de rubéola congénita, 10,3 millones de hospitalizaciones (95% IU, 9,9-10,5 millones de hospitalizaciones) debido a todas las infecciones y 159 200 muertes (95% IU, 151 200-164 700 muertes) debido a todas las infecciones ( Figura 1 , Figura 2 y Tablas electrónicas 8-9 en el Suplemento 1 ).

      Figura 2. Casos acumulados de complicaciones relacionadas con infecciones de sarampión, rubéola, poliomielitis y difteria durante un período de 25 años en diferentes escenarios de vacunación infantil de rutina en los EE. UU

      El modelo estimó los casos acumulados de complicaciones relacionadas con la infección (eje y) a lo largo de 25 años en cada escenario de cambio en la vacunación infantil (véase la tabla para los datos de entrada del modelo) en relación con los niveles actuales de vacunación infantil específicos de cada estado (área sombreada). Los rangos para los niveles actuales específicos de cada estado aparecen bajo el eje x. Las estimaciones puntuales representan la media de los casos acumulados a lo largo del período de simulación de 25 años y las barras representan el percentil 95 del intervalo de incertidumbre estocástico (IU) en torno a la estimación. El eje y está en una escala logarítmica. La tasa mediana de vacunación fue del 91,6 % para el sarampión y la rubéola, del 93,0 % para la poliomielitis y del 84,2 % para la difteria.

      Se presentan escenarios adicionales en la Figura 1 y en la eFigura 2 del Suplemento 1 , incluyendo el de la suspensión total de la vacunación infantil sistemática. El recuento acumulado de complicaciones relacionadas con la infección en cada escenario de vacunación se representa gráficamente en la Figura 2. El momento y la probabilidad de la primera complicación relacionada con la infección variaron según el tipo de complicación y la disminución de la vacunación en los diferentes escenarios (eFigura 3 del Suplemento 1 ).

      Hubo diferencias clave en el momento del retorno a la endemicidad por enfermedad y escenario de cobertura de vacunación, siendo el sarampión el primero en volver a la endemicidad en la mayoría de las simulaciones ( Figura 3 ). Bajo el escenario de statu quo (que refleja los niveles actuales de vacunación infantil), se predijo que el sarampión volvería a la endemicidad en el 83% de las simulaciones en un estimado de 20,9 años (95% UI, 17,4-24,6 años), mientras que las otras enfermedades probablemente no volverían a la endemicidad. Sin embargo, este hallazgo cambió bajo el escenario con una cobertura de vacunación a nivel estatal un 5% más alta, en el que el sarampión no volvió a niveles endémicos.

      Figura 3. Probabilidad prevista y tiempo para el retorno a la endemicidad del sarampión, la rubéola, la difteria y el poliovirus a lo largo del tiempo en diferentes escenarios de disminución de la vacunación en los EE. UU.

      El modelo estimó la probabilidad de restablecer la endemicidad para un escenario dado en 2000 simulaciones; la ubicación de la estimación puntual (con respecto al eje x) representa el tiempo medio para restablecer la endemicidad para la proporción de simulaciones que lograron la endemicidad durante el período de simulación de 25 años (es decir, esta estimación de tiempo no incluye escenarios en los que no se restableció la endemicidad). La endemicidad se definió como cuando el número de reproducción efectiva aproximado a nivel nacional alcanzó 1 o más durante un período de 12 meses, lo que sugiere una transmisión local sostenida, que es una definición conservadora. También se evaluaron definiciones alternativas de endemicidad (eApéndice y eFigura 13 en el Suplemento 1 ). El tamaño de la estimación puntual representa la probabilidad de restablecer la endemicidad para un escenario dado en 2000 simulaciones. Las barras horizontales representan el percentil 95 del intervalo de incertidumbre alrededor de esta estimación sobre el tiempo hasta la endemicidad (para la proporción de simulaciones que lograron la eliminación). Se restableció la endemicidad del sarampión en una proporción muy alta de simulaciones, incluso con los niveles actuales de vacunación. La difteria fue la enfermedad con menor probabilidad de restablecer la endemicidad. En el escenario de alta vacunación (cambio ≥5% en la cobertura con respecto a los niveles actuales de vacunación), ninguna enfermedad restableció la endemicidad. La tasa mediana de vacunación fue del 91,6% para el sarampión y la rubéola, del 93,0% para la poliomielitis y del 84,2% para la difteria.

      Con una reducción del 25% en la cobertura de vacunación a nivel estatal, el poliovirus se volvió endémico en el 11% de las simulaciones (tiempo medio de 23,3 años), mientras que la difteria y la rubéola no se volvieron endémicas en ninguna simulación. Con una reducción del 50% en la vacunación infantil, el sarampión volvió a ser endémico en el 99,8% de las simulaciones en un tiempo medio de 4,9 años (95% UI, 4,3-5,6 años), la rubéola volvió a ser endémica en el 100% de las simulaciones a los 18,1 años (95% UI, 17,0-19,6 años), el poliovirus volvió a ser endémico en el 55,6% de las simulaciones en un tiempo medio de 19,6 años (95% UI, 14,0-24,7 años), y la difteria volvió a ser endémica en menos del 1% de las simulaciones y tardó más de 2 décadas (la difteria sí se volvió endémica en un escenario con una mayor disminución de la vacuna). Hubo variación a nivel estatal en la susceptibilidad a los brotes y al retorno a la endemicidad para cada patógeno ( Figura 4 y eFiguras 4-10 en el Suplemento 1 ), y la población de Texas fue la que tuvo el mayor riesgo de contraer sarampión.

      Figura 4. Heterogeneidad a nivel estatal en la incidencia acumulada de sarampión, rubéola, difteria y poliovirus ante una disminución del 25 % en la vacunación infantil de rutina a lo largo de 25 años en los EE. UU.

      El modelo generó estimaciones de la incidencia acumulada de cada enfermedad infecciosa en un escenario con una disminución del 25 % en la vacunación infantil por estado durante el período de simulación. La tasa se promedia a lo largo de todo el período de simulación de 25 años. Otros escenarios de vacunación y patógenos aparecen en las eFiguras 4-6 del Suplemento 1. Los casos de rubéola y difteria fueron poco frecuentes en este escenario; por lo tanto, los ejes Y de B y C presentan pequeños incrementos.

      En un análisis de sensibilidad, los parámetros más influyentes en los resultados del estudio fueron el número básico de reproducción del patógeno y la tasa de importación de la infección; otros parámetros del modelo también contribuyeron (Figura 11 en el Suplemento 1 ). Las conclusiones clave del estudio fueron generalmente consistentes en todos los análisis de sensibilidad (Figura 12 en el Suplemento 1 ). Con un número básico de reproducción más alto, el umbral crítico de inmunidad poblacional para prevenir la transmisión sostenida fue mayor, lo que condujo a un aumento no lineal del número de casos y a un retorno más temprano a la endemicidad en algunos escenarios de vacunación.

      Una mayor tasa de importación de infecciones aumentó la probabilidad de restablecer la endemicidad después de que la inmunidad de la población de un estado descendiera por debajo del umbral crítico; por lo tanto, una mayor tasa de importación de infecciones a menudo condujo a un mayor número de casos acumulados y a un retorno más temprano a la endemicidad. Se observó una gran variación estocástica debido a la aleatoriedad temporal de la importación de la enfermedad (modelada como un proceso de distribución de Poisson) y la posterior propagación de la infección. Hubo mucha más incertidumbre en los resultados de poliomielitis y difteria, en parte debido a la rareza de las importaciones de estas infecciones.

      También observamos que, al asumir una menor inmunidad inicial de la población, se redujo el tiempo necesario para el retorno a la endemicidad en algunos escenarios. Comparamos definiciones alternativas de endemicidad, que a menudo estimaban una proporción ligeramente mayor de simulaciones que conducían a la transmisión endémica y a un inicio más temprano de la endemicidad (eFiguras 13-14 del Suplemento 1 ).

      Cuando la importación de infecciones se modeló como estática (en lugar de dinámica), los resultados fueron similares (eFigure 15 en el Suplemento 1 ). Cuando los casos importados se distribuyeron entre grupos de edad por tamaño de la población (en lugar de por susceptibilidad), los resultados fueron similares (eFigure 16 en el Suplemento 1 ). Cuando la vacunación contra la difteria se modeló como protectora contra la infección (en lugar de contra la transmisión), los resultados fueron similares (eFigure 17 en el Suplemento 1 ). Cuando se varió el número básico de reproducción del sarampión, la endemicidad persistió en un número básico de reproducción de 11 con los niveles actuales de cobertura de vacunación; con un número básico de reproducción de 10, se necesitó una disminución del 5% en la cobertura de vacunación para la endemicidad (eFigure 18 en el Suplemento 1 ).

      Discusión

      En este estudio de modelado, estimamos cómo la disminución de la vacunación infantil rutinaria afectaría el riesgo de resurgimiento de enfermedades infecciosas prevenibles mediante vacunación previamente eliminadas en EE. UU. El estudio se centró en el sarampión, la rubéola, la poliomielitis y la difteria, que se habían eliminado en EE. UU. mediante la vacunación generalizada. Se eligieron estas enfermedades por su gran importancia para la salud pública debido a su contagiosidad y al riesgo de complicaciones graves (incluida la muerte).

      Observamos que, en ciertos escenarios de disminución de la vacunación, la reducción de la vacunación infantil sistemática provocará la reemergencia y el retorno a la endemicidad de las cuatro enfermedades infecciosas; sin embargo, el momento y la magnitud del número de casos, así como su umbral crítico de inmunidad poblacional, variaron considerablemente según la enfermedad. Con una disminución generalizada de la vacunación, se prevé que el sarampión sea la primera enfermedad en presentar grandes brotes y volver a la endemicidad. En el caso de la rubéola, el poliovirus y la difteria, los niveles de cobertura vacunal tendrían que disminuir durante un período más prolongado antes de que se observen brotes y una transmisión sostenida.

      Un hallazgo clave es que, con los niveles actuales de vacunación, es probable que el sarampión regrese a niveles endémicos en los próximos 20 años, impulsado por estados con una cobertura de vacunación sistemática inferior a los niveles históricos y por debajo del umbral necesario para mantener la eliminación de la transmisión. Este estudio sugiere que, a largo plazo, EE. UU. podría estar acercándose al umbral de perder la inmunidad poblacional suficiente para prevenir de forma fiable la transmisión endémica del sarampión, y que podrían requerirse tasas de vacunación infantil más altas para evitarlo. Una salvedad importante es que nuestro estudio de simulación asumió niveles constantes de vacunación infantil actual a lo largo del tiempo, sin tener en cuenta los posibles aumentos en la vacunación infantil en respuesta al aumento del riesgo de brotes ni a las importantes actividades de respuesta de salud pública durante los brotes (como la vacunación reactiva). Un posible resultado podría ser que EE. UU. experimente un período de transmisión endémica del sarampión, seguido de esfuerzos para aumentar la cobertura vacunal y alcanzar el estado de eliminación. Con los niveles actuales de vacunación, es probable que las demás enfermedades infecciosas (rubéola, difteria y poliovirus) mantengan el estado de eliminación en EE. UU.; sin embargo, podrían producirse brotes esporádicos de diversa magnitud y duración tras la importación de estas enfermedades. Estos hallazgos subrayan la importancia de altos niveles de vacunación infantil sistemática para prevenir la reaparición de estas enfermedades infecciosas eliminadas.

      Las tendencias en la disminución y el retraso de la vacunación en los EE. UU. son complejas; sin embargo, una relación clave ha sido la creciente reticencia a las vacunas y la disminución de las tasas de vacunación infantil de rutina con el tiempo. 7 , 13 Recientemente, se han debatido cambios más abruptos en el calendario de vacunación infantil, incluida la eliminación total de ciertas vacunas. 8 Aunque sigue habiendo un alto nivel de inmunidad poblacional debido a décadas de vacunación e históricamente, inmunidad adquirida por infecciones, las disminuciones en las vacunaciones de rutina aumentarán el número de personas susceptibles con el tiempo y pueden conducir al resurgimiento de muchas enfermedades infecciosas.

      Este estudio tuvo como objetivo proporcionar estimaciones de los riesgos de enfermedades infecciosas en diferentes escenarios de disminución de la vacunación, teniendo en cuenta la variación a nivel estatal en la demografía, la inmunidad de la población y el riesgo de importación de infecciones para cada enfermedad. Estudios anteriores han evaluado la relación entre la disminución de la cobertura de vacunación, incluidas las exenciones no médicas a los requisitos de ingreso a la escuela para las vacunas infantiles, y el riesgo de brote. 9 , 49 , 50 Otros estudios han documentado cierta transmisión local de otras enfermedades eliminadas, como el caso de poliomielitis de 2022 en la ciudad de Nueva York, que encontró evidencia de transmisión posterior a través de la detección del poliovirus en las aguas residuales del estado de Nueva York en muchas ubicaciones. 51 Nuestro estudio se suma a esta literatura al estimar los brotes, el total de casos y la probabilidad de restablecer la endemicidad para cada infección en una amplia gama de escenarios proyectados a lo largo del tiempo en los EE. UU. durante un momento de disminución sustancial de la vacunación y debate sobre políticas.

      El riesgo y el patrón de reemergencia de cada enfermedad infecciosa eliminada mediante vacuna son únicos. Las diferencias se explican en gran medida por algunos factores clave. En primer lugar, las características del patógeno —principalmente su infecciosidad (resumida por su número básico de reproducción)— determinan en gran medida el umbral de inmunidad poblacional necesario para prevenir la transmisión sostenida (conocido coloquialmente como inmunidad de grupo). Un número básico de reproducción más alto indica que se requiere una mayor inmunidad poblacional para prevenir la transmisión sostenida y, por lo tanto, lograr la eliminación de la enfermedad infecciosa. En nuestro estudio, el sarampión presentó el número básico de reproducción más alto, de 12. Por lo tanto, una vez que la inmunidad poblacional desciende por debajo del umbral crítico correspondiente para la inmunidad de grupo (aproximadamente el 92%), puede producirse un aumento no lineal de casos si se restablece la transmisión endémica.

      En segundo lugar, la inmunidad poblacional inicial afecta el riesgo de retorno a la endemicidad (relacionado con la vacunación histórica). Cuanto mayor sea la inmunidad poblacional contra la infección por encima del umbral crítico, mayor será el margen de protección antes de que se manifiesten las consecuencias de la reducción de la vacunación infantil, que disminuye la inmunidad poblacional total.

      En tercer lugar, el riesgo de importación de un caso infeccioso a los EE. UU. difiere drásticamente entre enfermedades. En los casos de estas enfermedades infecciosas eliminadas por la vacuna, los brotes solo comienzan cuando una persona se infecta fuera de los EE. UU. (caso índice) y luego regresa a los EE. UU. e infecta a otros. Lo más común es que el caso índice sea un viajero estadounidense que está subinmunizado y viaja fuera de los EE. UU. en un país endémico y luego regresa a los EE. UU. infectado y tiene el potencial de iniciar un brote. De las 4 enfermedades infecciosas evaluadas en el estudio actual, el sarampión es la enfermedad que se importa con mayor frecuencia, mientras que el poliovirus y la difteria son las más raras. 3 Factores adicionales relacionados con las heterogeneidades en la inmunidad, la protección derivada de la vacuna (ya sea contra la infección o contra la gravedad y transmisión de la enfermedad) y otras consideraciones epidemiológicas contribuyen a los hallazgos del estudio actual.

      Estas estimaciones del estudio proporcionan datos para orientar las decisiones sobre la importancia de la vacunación infantil sistemática continua para prevenir los casos de enfermedades infecciosas y sus complicaciones. Asimismo, estos datos pueden generar expectativas sobre el riesgo de brotes y el cronograma de retorno a la endemicidad de diferentes enfermedades infecciosas según el grado de disminución de la vacunación. Si bien muchos escenarios incluyen IUs amplios del 95% inherentes a eventos aleatorios poco frecuentes (p. ej., importación de poliovirus o difteria), los escenarios ilustran cómo las diferentes tasas de vacunación pueden mitigar la media y el límite superior del IU del 95% (escenarios más desfavorables) para los casos acumulados y la carga de enfermedad.

      Una vez que una enfermedad infecciosa retorna a niveles endémicos, lograr su eliminación puede ser difícil si no se realizan los esfuerzos suficientes para abordar la causa raíz de la disminución de la vacunación. A medida que los brotes se vuelven más comunes, es probable que la determinación de casos sea imperfecta, lo que significa que es probable que se produzca más transmisión de la que se detecta. Aunque poco frecuentes, las complicaciones relacionadas con la infección pueden volverse cada vez más comunes en los escenarios más extremos de disminución de la vacunación a medida que se restablece la transmisión endémica. En el caso de la rubéola, una vez establecida una transmisión suficiente, el riesgo de síndrome de rubéola congénita aumenta en función del grado de susceptibilidad debido a la inmunización insuficiente entre las personas de la población actual en edad fértil.

      Resultados de salud: Impacto de Kaiser Permanente en mortalidad y años de vida perdidos.

      “El tiempo es un problema para nosotros, un tembloroso y exigente problema, acaso el más vital de la metafísica,” afirma Borges

      «Cada ser humano sabe que morirá, aunque ignora cuándo; anticipa su muerte mediante la conciencia de sí mismo. Es probable que enfrentar esta ansiedad normal ante la finitud y la muerte constituya, de hecho, el incentivo más eficaz del individuo para extraer lo máximo posible de los meses o años que le faltan para que la muerte lo derribe». Rollo May (2009). El dilema del hombre: Respuestas a los problemas del amor y de la angustia.

      Utilizar métricas de mortalidad y años de vida perdidos para evaluar el desempeño del sistema sanitario e informar la política sanitaria

      Este trabajo del New England Journal of Medicine Catalyst, importa porque muestra que una cobertura de un plan de salud es superior en cuanto a los años de vida perdidos y a la mortalidad entre los que están cubiertos solo por sistemas como el Medicare u otros, o los que no tienen cobertura formal.

      Elizabeth A. McGlynn, PhD, Laura Dwyer-Lindgren, PhD, MPH, Anna C. Davis, PhD, Zhuochen Li, MS, John L. Adams, PhD, Ali H. Mokdad, PhD

      October 2025


      El estudio analiza el impacto de la afiliación a Kaiser Permanente (KP) en Estados Unidos sobre la mortalidad y los años de vida perdidos (YLL) en comparación con no afiliados en las mismas comunidades y la población nacional, usando datos de 2010 a 2022. KP, en colaboración con el Instituto de Métricas y Evaluación de la Salud (IHME), midió y comparó tasas de mortalidad y YLL para evaluar si alcanzaba su meta estratégica de mejorar la salud de sus miembros y comunidades. Entre 2010 y 2019, los afiliados a KP presentaron consistentemente tasas de mortalidad y YLL más bajas, y mayores descensos en ambos indicadores, que los no afiliados y la población general. Las disparidades por raza y etnia fueron menores dentro de KP y disminuyeron con el tiempo. Aunque durante la pandemia de Covid-19 aumentaron las tasas de mortalidad y YLL, los incrementos fueron menores entre los miembros de KP que a nivel nacional. El análisis indica que ni la presencia de personas sin seguro ni los efectos de selección explican por completo las diferencias observadas; la calidad y efectividad de los procesos de atención de KP parecen jugar un papel relevante. El enfoque metodológico utilizado por KP e IHME podría replicarse en otros sistemas de salud para fomentar el aprendizaje y la mejora de resultados en salud poblacional. El estudio sugiere que la afiliación a KP se asocia con mejores resultados globales de salud y menor inequidad, aunque persisten retos, especialmente en grupos raciales y étnicos específicos.


      Los planes de salud en Estados Unidos no suelen haber examinado los resultados generales de mortalidad de sus inscritos.

      Kaiser Permanente (KP) colaboró con el Instituto de Métricas y Evaluación de la Salud (IHME) de la Universidad de Washington para complementar el conjunto existente de medidas de calidad de KP con estimaciones de tasas de mortalidad y tasas de años de vida perdidos (YLL) para los miembros de KP.

      Este trabajo fue diseñado para informar si KP estaba cumpliendo o no su objetivo estratégico de mejorar los resultados en salud de sus miembros y para estimular un diálogo nacional sobre cómo diferentes diseños de sistemas contribuyen a la salud de las poblaciones de las que los sistemas son responsables.

      Los resultados para los miembros de KP se comparan con los no miembros en las comunidades donde opera KP y con la población general de Estados Unidos.

      Los autores analizan las tendencias de las tres poblaciones durante el periodo de 10 años de 2010 a 2019, previo a la pandemia de Covid-19, y de 2019 a 2022 solo para KP y Estados Unidos; Las estimaciones de la comunidad no estaban disponibles más allá de 2019.

      Durante el periodo inicial de estudio de 10 años, los miembros de KP tuvieron tasas de mortalidad y YLL más bajas y experimentaron mayores descensos en ese tiempo que los no miembros que viven en las comunidades donde opera KP («la comunidad»); de manera similar, la comunidad tenía tasas de mortalidad y YLL más bajas y experimentó mayores disminuciones a lo largo del tiempo que la población total de Estados Unidos.

      Las tasas de mortalidad entre los miembros de KP fueron más bajas que en la comunidad para todos los grupos raciales y étnicos. La magnitud de las diferencias entre los grupos raciales y étnicos con las tasas de mortalidad más altas y más bajas también fue menor entre los miembros de KP que en la comunidad. KP —al igual que Estados Unidos en general— experimentó un aumento de las tasas de mortalidad durante los primeros años del Covid-19, pero las tasas de aumento entre los miembros de KP fueron sustancialmente menores que los incrementos ocurridos a nivel nacional.

      Aunque los autores reconocen que parte de las diferencias observadas probablemente se deban a efectos de selección o a la presencia de personas sin seguro médico en la comunidad y en Estados Unidos, ofrecen perspectivas sobre por qué esto explica solo una parte de las diferencias.

      Los resultados de este estudio son coherentes con los datos publicados sobre el rendimiento de KP en una variedad de medidas de calidad de procesos y ofrecen una métrica resumida de resultados que complementa la amplia colección de métricas de calidad específicas de la enfermedad que KP también monitoriza a lo largo del tiempo.

      El proceso para medir los resultados de mortalidad a nivel de plan de salud que KP creó en colaboración con el IHME podría replicarse en otros sistemas sanitarios estadounidenses. Este tipo de análisis podría contribuir a una mejor comprensión de qué diseños organizativos y acciones del sistema de entrega están asociados con una mejor salud.

      Introducción

      El rendimiento del sistema sanitario estadounidense es generalmente inferior al de otros países.1 Existe una variación geográfica considerable en los resultados sanitarios2 y en el gasto3 en todo Estados Unidos, y hay poca evidencia de que gastar más logre mejores resultados.4,5 También existe una heterogeneidad considerable en cómo se organizan y prestan los servicios sanitarios estadounidenses. Se han implementado diversas soluciones políticas para abordar uno o más factores que causan deficiencias en el rendimiento del sistema sanitario estadounidense, incluyendo incentivos para adoptar tecnologías de la información sanitaria, ampliación de la cobertura de seguros privados y públicos y apoyo a compras basadas en el valor. La investigación se ha centrado típicamente en el impacto incremental de estas soluciones políticas en los resultados.6-12 Pocos esfuerzos han analizado cómo las diferentes combinaciones de soluciones organizativas, financieras y de responsabilidad se asocian con los resultados. Por lo tanto, los responsables políticos y los líderes sanitarios tienen conocimientos limitados sobre la efectividad comparativa de los diferentes diseños de sistemas para contribuir a la salud.

      Desde 1945, la misión de Kaiser Permanente (KP) ha sido ofrecer servicios sanitarios de alta calidad y asequibles, así como mejorar la salud de nuestros miembros y de las comunidades a las que servimos. KP tiene una larga trayectoria de medición y seguimiento del rendimiento de calidad en la gestión de la salud poblacional, la elaboración de informes públicos, incentivos externos e internos basados en la calidad, y otras funciones esenciales de gestión de cuidados y planes de salud.

      En el plan estratégico de Kaiser Permanent para 2020 a 2025, uno de los cinco objetivos estratégicos era ofrecer una calidad superior y promover resultados de salud equitativos para nuestros miembros, así como mejorar las condiciones de salud en nuestras comunidades.

      KP había adoptado previamente una visión de equidad que afirmaba que seríamos líderes en la eliminación de disparidades en salud y atención sanitaria, proporcionaríamos una atención equitativa a nuestros miembros, dirigiríamos recursos a áreas de necesidad en las comunidades a las que servimos e identificaríamos estrategias y políticas que apoyaran la equidad en salud. Para medir el rendimiento en estos objetivos, ampliamos el conjunto de medidas de calidad que seguimos rutinariamente (proceso clínico, experiencia de miembros y pacientes, acceso, resultados intermedios específicos de la enfermedad) para incluir métricas de mortalidad y años de vida perdidos (YLL). A diferencia de la mayoría de las medidas de calidad que monitorizamos habitualmente, los resultados de mortalidad se aplican a todos los miembros independientemente de su edad, estado de salud, ubicación geográfica o fuente de cobertura del seguro, y pueden utilizarse para evaluar la salud poblacional a diferentes niveles (sistema, comunidad, nación) y a lo largo del tiempo. La mayor parte del monitoreo de calidad de KP compara nuestro rendimiento con los estándares nacionales utilizando medidas estandarizadas.

      Para crear comparaciones para este trabajo basadas en una metodología coherente, KP mantuvo una colaboración de investigación con el Instituto de Métricas y Evaluación de la Salud (IHME) de la Universidad de Washington.

      El IHME fue seleccionado porque contaba con un método establecido para producir estimaciones de mortalidad y YLL por todas las causas y causas, y previamente había elaborado resultados para Estados Unidos y los condados de EE. UU., así como para otros países de todo el mundo.2,13-16

      Utilizando datos de KP sobre su población de miembros y muertes de miembros, el IHME aplicó su enfoque analítico para generar resultados para los miembros de KP y comparar esos resultados con los resultados en las comunidades en las que KP opere, y los Estados Unidos.

      Esta investigación es, por su naturaleza, observacional. No se asigna a las personas al azar a tipos de seguros (comercial, Medicare, Medicaid, sin seguro) ni a compañías de seguros específicas. Así, entendimos desde el principio que no podíamos establecer un vínculo causal entre la intervención (pertenencia a la KP) y los resultados (mortalidad), ni concluir que las estimaciones representaran efectos del tratamiento.

      Más bien, nos interesaba examinar el rendimiento relativo de KP a lo largo del tiempo en comparación con las comunidades en las que opera y Estados Unidos, para fomentar un diálogo nacional sobre la efectividad comparativa de diferentes diseños de sistemas de prestación.

      Métodos

      Enfoque e Innovación

      KP buscó desarrollar un enfoque para medir si estábamos logrando nuestro objetivo estratégico de mejorar la salud de nuestros miembros y determinar si los resultados de mortalidad eran apropiados para este propósito. Un grupo de trabajo interno de KP desarrolló un marco conceptual para caracterizar el proceso mediante el cual se podían lograr mejoras en los resultados de salud. Revisamos la literatura que describe los principales factores que contribuyen a la salud general — factores físicos, mentales, sociales y comportamientos relacionados con la salud — y las formas en que están interrelacionados e interactúan con el contexto social y ambiental más amplio a través de vías complejas para influir en los resultados de salud. Consideramos qué acciones podría tomar un sistema sanitario para mejorar los resultados (por ejemplo, cribado y tratamiento del cáncer, control de la presión arterial, tratamiento eficaz de los ictus, manejo del embarazo, identificación y tratamiento de la depresión).

      Identificamos los tipos de inversiones que pueden realizarse para mejorar las condiciones de salud en las comunidades (por ejemplo, abordando la vivienda, la inseguridad alimentaria y la gestión ambiental).

      Este marco confirmó que nuestra selección de resultados de mortalidad y YLL era adecuada para nuestros propósitos. La colaboración con el IHME nos permitió hacer comparaciones con nuestras comunidades y Estados Unidos. Además, dado que el IHME actualiza rutinariamente sus estimaciones a través del proyecto Global Burden of Disease (GBD), y nuestro método para proporcionar datos específicos de KP se basa en procesos internos rutinarios, este enfoque se consideró sostenible durante varios años. Este enfoque fue innovador en varios aspectos. KP no había examinado previamente los resultados de mortalidad por todas las causas para toda su población miembro ni había utilizado un método directo para examinar cómo se compararían sus resultados de mortalidad con un punto de referencia. El comparador comunitario fue una innovación conjunta; nos preocupaba que una comparación con el rendimiento general de EE. UU. pudiera considerarse injusta porque KP no opera en todos los estados ni en muchos estados con resultados peores conocidos. Al construir una comparación geográfica adaptada a la huella de KP, creamos un grupo de comparación más justo. Otros sistemas sanitarios estadounidenses podrían adoptar este enfoque para su geografía específica.

      Setting

      KP comprende tres entidades — Planes de Salud de la Fundación Kaiser (KFHP), Hospitales de la Fundación Kaiser (KFH) y los Grupos Médicos Permanentes (PMGs) — que operan colectivamente para proporcionar atención y cobertura integradas a 12,6 millones de miembros en ocho regiones: Norte de California, Sur de California, Colorado, Georgia, Hawái, Estados del Atlántico Medio (Distrito de Columbia y partes de Maryland y Virginia), Noroeste (Oregón y partes del suroeste de Washington),  y Washington. KFH gestiona 40 hospitales y más de 720 otras instalaciones clínicas.

      Los PMG son consultas de grupos médicos autogestionados en cada mercado que contratan exclusivamente con KFHP y sus filiales para satisfacer las necesidades de salud de los miembros de KP.

      En las comunidades donde opera KP, la cuota de mercado comercial de KP fue del 28% (rango entre regiones, 7%–41%) en 2010 y del 30% (rango, 9%–47%) en 2019. La cuota de mercado de Medicare de KP en las comunidades fue del 16% (rango, 3%–25%) en 2010 y del 18% (rango, 4%–29%) en 2019.

      En estas comunidades, los principales competidores de KP suelen ser grandes aseguradoras nacionales como UnitedHealthcare y los planes Blue Cross/Blue Shield; Los competidores de Medicare también incluyen Humana.

      Población

      Definimos tres grupos poblacionales para el análisis: miembros de KP, miembros no KP que viven en las comunidades donde opera KP (la comunidad) y Estados Unidos. La población KP se definía como los miembros de cada región KP que se inscribían en cualquier momento dentro del periodo de 90 días comprendido entre el 1 de abril y el 1 de julio de cada año. La región de KP Mid-Atlantic States fue excluida de este estudio debido a datos incompletos sobre las causas de muerte durante algunos años del estudio. La comunidad se definió como personas que no estaban inscritas en KP y vivían en los condados en los que KP tenía licencia para ofrecer seguro de salud comercial en 2019. Estados Unidos se definía como la población de los 50 estados y Washington, D.C. La población KP y la población comunitaria son mutuamente excluyentes, pero ambas están incluidas en la población de EE. UU.

       Fuentes de datos

      Los datos para la población miembro de KP se extrajeron de repositorios internos administrativos y de investigación. Las características de los miembros de KP incluían periodos de membresía, demografía y datos censales geográficamente vinculados basados en las direcciones residenciales de los miembros tanto para periodos actuales como históricos.

      Los denominadores poblacionales se obtuvieron tabulando datos por grupo de edad, sexo, raza y grupo étnico (no nativo latino americano o nativo de Alaska [AI/AN], asiático o isleño del Pacífico no latino [API], negro o afroamericano no latino [negro], hispano o latino [latino], y blanco no latino [blanco]), región KP y año.

      Utilizamos estas categorías raciales y étnicas porque son las que están consistentemente disponibles en las estadísticas vitales de EE. UU. durante el periodo del estudio.

      La principal fuente de datos sobre raza y etnia para los miembros de KP (86%) fueron los autoinformes de los miembros durante la inscripción o las visitas de atención médica. Se utilizó el método bayesiano de Geocodificación de Apellidos Mejorados para estimar un grupo probabilístico de raza y etnia para quienes no tenían datos autodeclarados.17,18

      KP construyó previamente repositorios de datos de defunciones en cada región basados en una combinación de estadísticas vitales estatales, Administración de la Seguridad Social, Índice Nacional de Defunciones y defunciones registradas en instalaciones KP. Los repositorios se construyeron utilizando procesos de vinculación deterministas y probabilísticas que emparejaron registros externos de defunción con registros internos de defunción y registros de membresía de KP.19-21 Estos repositorios se han utilizado en múltiples estudios de investigación.22 Para las comparaciones sociodemográficas de KP con la comunidad y Estados Unidos, se utilizaron datos a nivel de tramo de la Encuesta Comunitaria Americana (ACS) de la Oficina del Censo de los Estados Unidos para los años 2010 y 2019.23-26 Instantáneas de datos para los miembros KP en el finales de 2010 y 2019 se agregaron a los sectores censales, y elementos de datos adicionales (por ejemplo, ingresos, educación) que no estaban disponibles para los miembros de KP a nivel individual se sumaron desde ACS a nivel de parcela. Los datos del censo para la población general en las áreas de servicio de KP se recopilaron a partir de archivos de datos a nivel de tramo, y se construyeron estimaciones comunitarias restando los conteos correspondientes de miembros de los totales poblacionales para cada característica para llegar a los conteos de no miembros en cada una de las comunidades en las que opera KP. Finalmente, las estimaciones estadounidenses se definieron basándose en datos agregados a nivel de tramo para todos los sectores de Estados Unidos e incluyen a los miembros de KP. Hay más detalles disponibles en el Apéndice. Los datos sobre la población total para crear las estimaciones comunitarias de mortalidad y YLL se basaron en la serie «Estimaciones de Población Ponte-Raza» del Centro Nacional de Estadísticas de Salud.27,28 Los datos sobre muertes para crear las estimaciones comunitarias se basaron en un análisis anterior que estimaba las tasas de mortalidad por todas las causas por condado y grupo racial y étnico16 utilizando datos de certificados de defunción para la población total del Sistema Nacional de Estadísticas Vitales, 29 e incorporaron correcciones para tener en cuenta la declaración incorrecta de identidad racial y étnica en los certificados de defunción.30 Tanto los datos de población como los de defunción para la población total se subagruparon en los condados de la región de servicio KP para producir las estimaciones comunitarias. Finalmente, se obtuvieron estimaciones específicas por edad de las tasas de mortalidad por todas las causas y tasas YLL para Estados Unidos en general, a partir del estudio GBD31 para 2010 a 2019, y de la base de datos WONDER de los CDC (Centers for Disease Control and Prevention con datos ONrange Data for Epidemiologic Research) para 2019 a 2022 (solo mortalidad por todas las causas).32,33 Este estudio fue aprobado por los comités de revisión institucionales (IRB) de los estados de California y Oregón y por el IRB interregional KP. Para las regiones KP basándose en datos del Índice Nacional de Mortalidad (NDI) para la causa de la muerte, obtuvimos la aprobación del CDC para utilizar los datos de este estudio.

      Análisis estadístico

      Ajustamos por separado un modelo generalizado de efectos mixtos lineales para hombres y mujeres para estimar las tasas de mortalidad por todas las causas entre los miembros de KP por región, raza y grupo étnico, año, edad y sexo. Los modelos se montaron usando el paquete TMB (Template Model Builder) 34 en la versión 4.2.2 de R. (Véase el Apéndice para detalles sobre los modelos y el enfoque.) Las estimaciones de las tasas de mortalidad por todas las causas a nivel de condado para la población total se derivaron de un análisis previo de la mortalidad por todas las causas por condado, raza y grupo étnico, año, edad y sexo,16 multiplicado por población para obtener estimaciones del número de muertes y agregado a nivel regional. La población y las muertes por todas las causas de no miembros en las comunidades donde opera KP (la comunidad) se calcularon restando la población KP y las muertes de la población total agregada del condado y las muertes de cada región de servicio KP. La tasa de mortalidad de la comunidad se calculó entonces utilizando la población no KP y las muertes. Luego estimamos por separado las tasas YLL para KP y para miembros de la comunidad. Las tasas YLL se calcularon multiplicando la tasa estimada de mortalidad en cada grupo de edad por la esperanza de vida a la edad media de fallecimiento en ese mismo grupo de edad a partir de la tabla de referencia de vida utilizada por el estudio GBD, que se basa en las tasas de mortalidad más bajas observadas en cada grupo de edad a nivel global.35 La edad media al morir en cada grupo de edad se extrajo de tablas de vida construidas a partir de tasas estimadas de mortalidad utilizando métodos demográficos estándar.36

      Las estimaciones de mortalidad y tasas de YLL para todas las regiones KP combinadas, para todos los grupos raciales y étnicos combinados, y para hombres y mujeres juntos se calcularon como promedios poblacionales ponderados por población de tasas específicas por región, raza, etnia y sexo. Todas las estimaciones de KP y comunidades reportadas fueron posteriormente estandarizadas directamente por edad a la población del censo decenal de Estados Unidos de 2010. De manera similar, estandarizamos directamente las estimaciones por edad para Estados Unidos en general utilizando las tablas de población del censo decenal de 2010 para crear tasas de mortalidad estandarizadas por edad de GBD y CDC que fueran comparables a los resultados de KP y la comunidad. Debido a que la pandemia provocó una nueva y significativa causa de muerte en Estados Unidos, la IHME tuvo que actualizar sus modelos para tener en cuenta la Covid-19. Por tanto, aún no existen comparaciones con la comunidad para el periodo más reciente. Decidimos analizar por separado la trayectoria de los resultados antes de la pandemia (2010–2019) y luego los resultados durante la pandemia (2020–2022) solo para las poblaciones de KP y Estados Unidos, siendo 2022 el último año en que los registros de estadísticas vitales de KP estuvieron completos.

       Resultados

      La Tabla 1 compara las características sociodemográficas de los miembros de KP, la comunidad (no miembros KP en las comunidades donde opera KP) y Estados Unidos en 2019. Los patrones son generalmente consistentes durante el periodo de estudio (véase Apéndice, Tabla Suplementaria e2 para los resultados de 2010). Las características sociodemográficas de los miembros de KP son similares a las de la comunidad, sin que ninguna de las diferencias, salvo la tasa de no seguro, supere los 5 puntos porcentuales. Se encuentran diferencias superiores a 5 puntos porcentuales entre los miembros de KP y la población total de Estados Unidos en la composición racial y étnica de las poblaciones, los ingresos y las tasas de no seguro.

      Tasas de mortalidad estandarizadas por edad, 2010–2019

      En 2010, al inicio de nuestro periodo de estudio, la tasa general de mortalidad estandarizada por edad en Estados Unidos era de 801 por cada 100.000 habitantes, en comparación con 753 por cada 100.000 en la comunidad y 599 por cada 100.000 miembros de KP (Figura 1A). Esto representó una tasa de mortalidad un 20,5% menor para los miembros de KP que en la comunidad y un 25,2% menor que en Estados Unidos en 2010.

      A continuación examinamos las tendencias de 2010 a 2019. Dado que los cambios relativos en las tasas pueden no contar una historia completa, dadas las diferentes tasas iniciales, la Figura 1 facilita la consideración tanto de los cambios absolutos como relativos a lo largo del tiempo. Para 2019 (Figura 1A y Figura 1B), la tasa de mortalidad en Estados Unidos había disminuido a 779 por cada 100.000 habitantes (reducción del 2,7% respecto a 2010), la tasa en las comunidades había disminuido a 710 por cada 100.000 (reducción del 5,7% respecto a 2010), y la tasa KP había disminuido a 558 por cada 100.000 habitantes (reducción del 6,9% respecto a 2010). El aumento de las tasas de mortalidad observado en las tres poblaciones a partir de 2014 y 2015 ha sido objeto de debate a nivel nacional, aunque no existe una explicación sencilla y única. En 2015, se observaron aumentos en 8 de las 10 principales causas de muerte.37

      Como ilustra la Figura 2, las tasas de mortalidad entre los miembros de KP (Figura 2A) fueron más bajas que en la comunidad (Figura 2B) para todos los grupos raciales y étnicos, con las mayores diferencias encontradas entre las poblaciones IA/AN y negras.

      Tasas de mortalidad estandarizadas por edad por todas las causas para Kaiser Permanente, la comunidad y Estados Unidos.

      Esta cifra muestra que la tasa de mortalidad por todas las causas fue consistentemente más baja para los miembros de Kaiser Permanente (KP) que para los no miembros en las comunidades donde opera KP (la comunidad), y menor que la de la población estadounidense entre 2010 y 2019, como se muestra en el Panel A. El gráfico del Panel B muestra el cambio relativo en la tasa de mortalidad en comparación con el año base 2010; cabe destacar que la población KP experimentó consistentemente una mejora mayor que los dos comparadores, con una reducción global del 6,9% en la tasa de mortalidad en 2019, frente a una reducción del 5,7% en la comunidad y una reducción del 2,7% en la población total de EE. UU.

      Las diferencias entre los grupos con las tasas de mortalidad más altas y más bajas también fueron mayores en la comunidad que en la población KP. Entre los miembros de KP (Figura 2A), las tasas de mortalidad en 2010 para los miembros negros fueron de 702 por cada 100.000 en comparación con 458 por cada 100.000 para los miembros de la API (diferencia del 34,7%). En 2019, las tasas fueron de 653 por cada 100.000 frente a 432 por cada 100.000, respectivamente (una diferencia del 33,9%). En la comunidad (Figura 2B), las tasas de mortalidad en 2010 fueron de 1.128 por cada 100.000 para los miembros de AI/AN y 506 por cada 100.000 para los miembros de la API (55,2% de diferencia), y fueron de 1.114 por cada 100.000 frente a 466 por cada 100.000 en 2019 (58,2% de diferencia).

      Tasa de mortalidad estandarizada por edad por todas las causas por raza y etnia, 2010–2019

      Esta cifra muestra que en todos los años de 2010 a 2019, la tasa de mortalidad por todas las causas, estandarizada por edad por raza y etnia para los miembros de Kaiser Permanente (KP) (mostrada en el Panel A) fue consistentemente inferior a la de la comunidad (mostrada en el Panel B). Además, la variación entre diferentes grupos raciales y étnicos era menor dentro de la población KP que en la comunidad. De hecho, la brecha entre los miembros de KP se reduce ligeramente, pasando de una diferencia de 244 por cada 100.000 en 2010 a una diferencia de 221 por cada 100.000 en 2019. En la comunidad, la brecha se amplió ligeramente durante ese tiempo, pasando de una diferencia de 622 por cada 100.000 en 2010 a una brecha de 648 por cada 100.000 en 2019.

      En la comunidad, las mayores caídas en las tasas de mortalidad durante el periodo de 10 años se produjeron entre las poblaciones API y negras (disminuciones del 7,9% y 7,8% entre 2010 y 2019, respectivamente; Apéndice, Tabla Suplementaria e4). Entre los miembros de KP, las mayores caídas en las tasas de mortalidad se produjeron entre los latinos (disminución del 8,8%), seguidos por los miembros negros (disminución del 7,0%).

      Tasas de años de vida estandarizados por edad, 2010–2019

      En consonancia con el patrón de las tasas de mortalidad, encontramos que en 2010, las tasas YLL para los miembros de KP eran de 10.141 por cada 100.000 en comparación con 14.695 por 100.000 en la comunidad y 17.099 por cada causa para Kaiser Permanente, la comunidad y Estados Unidos. Esta cifra muestra que, de 2010 a 2019,  Los miembros de Kaiser Permanente (KP) tuvieron consistentemente menos años de vida estandarizados por edad (YLL) por cada 100.000 habitantes por cada 100.000 habitantes que la comunidad y Estados Unidos en general, como se muestra en el Panel A. Además, como se observa en el Panel B, en comparación con 2010, para 2019 hubo una mayor mejora en YLL entre los miembros de KP (reducción del 9,1%) que en la comunidad (reducción del 4,2%) y en Estados Unidos en general (reducción del 1,4%).

      100.000 en Estados Unidos (Figura 3A). En 2019, las tasas YLL para los miembros de KP eran de 9.216 por cada 100.000, frente a 14.079 por cada 100.000 en la comunidad (34,5% de diferencia) y 16.852 por cada 100.000 en Estados Unidos (45,3% de diferencia). Los resultados reflejaron una mayor tasa de mejora a lo largo del tiempo para KP (Figura 3B), con una reducción del 9,1% en el YLL para KP en el periodo de 10 años, frente a una reducción del 4,2% en la comunidad y una disminución del 1,4% en Estados Unidos. Para todos los grupos raciales y étnicos, los miembros de KP experimentaron menos YLL que sus homólogos de la comunidad. Para KP (Figura 4A), en 2019, la tasa YLL osciló entre 6.739 por cada 100.000 miembros de la API y 12.059 por cada 100.000 para miembros negros (44,1% de diferencia). Para la comunidad en 2019

      Tasa de años de vida estandarizados por todas las causas por raza y etnia, 2010–2019

      Esta cifra muestra que en todos los años de 2010 a 2019, la tasa de años perdidos por todas las causas y estandarizada por edad (YLL), por raza y etnia, para los miembros de Kaiser Permanente (KP), como se muestra en el Panel A, fue consistentemente inferior a la de la comunidad, como se muestra en el Panel B. Además, la variación de las tasas entre diferentes grupos raciales y étnicos era menor dentro de la población KP que en la comunidad. De hecho, la brecha se redujo de un diferencial de 5.607 YLL en 2010 a una diferencia de 5.320 en 2019. La brecha en la comunidad se amplió durante ese tiempo, pasando de 15.594 YLL en 2010 a 17.926 YLL en 2019

      (Figura 4B), el rango fue de 9.169 por cada 100.000 habitantes para la población API a 27.095 por cada 100.000 para la población AI/AN (diferencia del 66,2%). Durante el periodo de 10 años, entre los miembros de KP, las tasas YLL disminuyeron en todos los grupos, oscilando entre una disminución del 5,9% entre los miembros de AI/AN y una disminución del 9,0% entre los miembros de la API. Los cambios en las tasas de YLL en la comunidad oscilaron entre un aumento del 7,6% de 2010 a 2019 para la población AI/AN hasta una disminución del 5,4% para la población negra (Apéndice, Tabla Suplementaria e6

      Tasa de mortalidad estandarizada por edad por todas las causas durante los años de la Covid-19

      c Esta cifra muestra que el impacto de la pandemia de Covid-19 en la tasa de mortalidad estandarizada por edad por todas las causas en Estados Unidos en general fue mayor que el impacto para los miembros de Kaiser Permanente (KP), como se muestra en el Panel A. Cabe destacar que las tasas de mortalidad por cada 100.000 habitantes fueron más bajas y los aumentos porcentuales en 2020 y 2021 fueron menores. El Panel B muestra que entre los miembros de KP, las tasas de mortalidad por todas las causas durante la pandemia de Covid-19 variaron entre grupos raciales y étnicos. La tasa más alta fue de 763 muertes por cada 100.000 entre los miembros negros en 2021, mientras que el mayor aumento porcentual interanual (20,5%) se produjo entre los miembros latinos entre 2019 y 2020.

      Los años de la Covid-19 Los años de la Covid-19 (en este artículo, se define como de 2020 a 2022) interrumpieron las tendencias que se habían observado hasta 2019 para Estados Unidos y KP (Figura 5A). Las tasas de mortalidad estandarizadas por edad aumentaron en Estados Unidos de 769 por cada 100.000 en 2019 a 945 por cada 100.000 en 2021, seguidas de una disminución a 858 por cada 100.000 en 2022. Las tasas de mortalidad siguieron un modelo similar

      Los aumentos de tasas fueron menores entre 2020 y 2021, y las diferencias se mantuvieron, oscilando entre un aumento del 8,2% entre los miembros latinos y un aumento del 3,0% entre los miembros blancos. Las tasas de mortalidad disminuyeron entre 2021 y 2022 en todos los grupos, con las mayores caídas entre los miembros latinos (disminución del 13,8%) y las disminuciones más pequeñas entre los miembros blancos (disminución del 1,9%). Las disminuciones en las tasas de mortalidad no compensaron completamente los incrementos durante este periodo, y todos los grupos tuvieron tasas de mortalidad más altas en 2022 que en 2019. Se observaron patrones similares en las tasas YLL para los miembros de KP durante el periodo de Covid-19 (Apéndice, Tabla Suplementaria e5 y Tabla e6).

      Discusión

      Durante el periodo inicial de estudio de 10 años, los miembros de KP tuvieron tasas más bajas de mortalidad y YLL y experimentaron mayores descensos en ambos resultados que los no miembros que viven en las comunidades donde opera KP. La comunidad también tenía tasas de mortalidad y YLL más bajas, y experimentó tasas de descenso mayores que la población de Estados Unidos. Este periodo coincidió con la implementación de la Ley de Cuidado de Salud a Bajo Precio, que llevó a aumentos sustanciales en las tarifas de la cobertura de seguro de salud en Estados Unidos. Iniciativas políticas previas también habían estimulado la adopción de historiales médicos electrónicos en hospitales y consultas médicas, así como la expansión del pago basado en el valor. Durante los años de Covid-19, las tasas de mortalidad en Estados Unidos y entre los miembros de KP aumentaron hasta 2021 y disminuyeron en 2022, pero las tasas de aumento entre los miembros de KP fueron mucho menores. Los datos por raza y etnia estaban disponibles solo para la población KP; los cambios en las tasas de mortalidad durante este periodo variaron entre los miembros de KP según raza y etnia, con mayores aumentos entre los miembros negros y latinos.

       ¿En qué medida las diferencias observadas en las tasas de mortalidad entre KP, la comunidad y Estados Unidos se deben al efecto de tener cobertura de seguro médico?

      Esta pregunta no puede responderse de forma definitiva, por lo que ofrecemos algunas perspectivas diferentes sobre el asunto que, en conjunto, informan la posible contribución de la cobertura de seguro a estos hallazgos. En primer lugar, el periodo 2010–2019 supone un experimento natural interesante porque la implementación de la Ley de Cuidado de Salud Asequible, que entró en vigor en marzo de 2010, llevó a la reducción de las tasas de no seguro en Estados Unidos del 14,9% en 2010 al 8,8% en 2019, una disminución del 41% (Apéndice, Tabla Suplementaria e2 y Tabla 1).

      Tras eliminar la población KP (que, por definición, está asegurada al 100%), las tasas de no seguro entre los miembros no KP de la comunidad disminuyeron del 20,0% al 9,6%, una disminución del 52% en el mismo periodo.

      Dada la asociación entre las tasas de mortalidad y la falta de seguro, uno podría haber esperado que la gran disminución de las tasas de no seguro en la comunidad y en Estados Unidos atenuara las diferencias en las tasas de mortalidad o en las tasas de cambio entre KP, la comunidad y Estados Unidos, pero eso no es lo que observamos; las tasas de mortalidad por raza y etnia estuvieron disponibles durante los años del Covid-19 solo para los miembros de KP. Las tasas de mortalidad aumentaron para los miembros de KP en todos los grupos raciales y étnicos, aunque las tasas de cambio variaron entre los grupos. En el periodo 2019–2020, el rango fue de un aumento del 20,5% entre los miembros latinos a un aumento del 6,8% entre los miembros blancos (Figura 5B). Aunque la mortalidad Aunque los aumentos en la tasa de mortalidad fueron menores entre 2020 y 2021, las diferencias se mantivieron, oscilando entre un aumento del 8,2% entre los miembros latinos y un aumento del 3,0% entre los miembros blancos. Las tasas de mortalidad disminuyeron entre 2021 y 2022 en todos los grupos, con las mayores caídas entre los miembros latinos (disminución del 13,8%) y las disminuciones más pequeñas entre los miembros blancos (disminución del 1,9%).

      Las disminuciones en las tasas de mortalidad no compensaron completamente los incrementos durante este periodo, y todos los grupos tuvieron tasas de mortalidad más altas en 2022 que en 2019. Se observaron patrones similares en las tasas YLL para los miembros de KP durante el periodo de Covid-19 (Apéndice, Tabla Suplementaria e5 y Tabla e6).

       Desde estas tres perspectivas, concluimos que, aunque una fracción de la diferencia observada probablemente se deba a la falta de seguro, esto no explica la mayoría de las diferencias.

      Tras considerar el impacto de la falta de seguro en estos resultados, consideramos cómo la selección podría afectar a los resultados; es decir, ¿las personas que se inscriben en los planes de seguro KP son sistemáticamente diferentes de las que se inscriben en otros planes o que no tienen seguro? Desafortunadamente, la magnitud y dirección de los efectos de selección no pueden estimarse con los datos que tenemos, pero sí podemos hacer algunas observaciones generales dadas las diferencias. Aunque existían limitaciones en los datos sociodemográficos disponibles (por ejemplo, porque los ingresos y la educación no se miden directamente en los miembros de KP ni se registran en los certificados de defunción), observamos que los miembros de KP y los no miembros de KP en la comunidad son similares, con pocas diferencias superiores a 5 puntos porcentuales. El Índice de Vulnerabilidad Social (SVI) proporciona una métrica para resumir las diferencias sociodemográficas. En otros estudios se ha encontrado que la SVI está asociada con diferencias en la mortalidad por paro cardíaco41 y la mortalidad por cáncer,42 por lo que esto podría explicar algunas de las diferencias en las tasas de mortalidad. Sin embargo, la magnitud del impacto es difícil de estimar, especialmente teniendo en cuenta que KP tiene un porcentaje menor de miembros tanto en las categorías más vulnerables como en las menos vulnerables (1,6% y 2,8% menos que la comunidad, respectivamente).

      Los efectos de selección son más difíciles de tener en cuenta cuando no se pueden medir las características, como las preferencias por adoptar conductas saludables o seguir las recomendaciones del clínico. Idealmente, podríamos tener en cuenta el tipo y la calidad específicos de la cobertura del seguro, los factores en la elección del seguro e información detallada sobre el estado de salud y los comportamientos de salud, pero estos datos no están disponibles vinculados a estadísticas vitales. En este análisis, solo podemos controlar por edad, sexo, raza y geografía. La literatura sobre los factores que influyen en los planes de seguro que eligen las personas es mixta, con el precio, el diseño de beneficios, las preferencias de elección de profesionales y la calidad que influyen.43 Las personas más sanas pueden ser más propensas a elegir planes basándose en el precio bajo la expectativa de que no necesitarán utilizar seguro; KP no ha sido la aseguradora de precio más bajo en la mayoría de nuestros mercados. Las personas más enfermas pueden preferir una mayor variedad de clínicos, y la naturaleza cerrada del modelo KP puede llevar a que algunas de esas personas no elijan KP. Se desconoce cómo se equilibran estos distintos factores, pero reconocemos que pueden explicar parcialmente los resultados.

      Este estudio encontró que existían disparidades por raza y etnia dentro de KP, pero estas eran mucho menos pronunciadas que en la comunidad y, en la mayoría de los casos, disminuían con el tiempo. Algunas de estas diferencias podrían reflejar efectos de selección, pero KP también ha seguido rutinariamente las diferencias en el rendimiento en las medidas de procesos por raza y etnia y ha desarrollado programas de mejora de calidad para abordar las disparidad. No obstante, se requiere una mayor atención a abordar las diferencias de mortalidad, especialmente entre las poblaciones de IA/AN y negras, tanto en la comunidad como en KP. Análisis como los presentados aquí, si se replican en otros planes de salud, podrían utilizarse para examinar si diferentes sistemas son capaces de ofrecer resultados más equitativos.

      ¿Existe alguna evidencia de que KP preste servicios de forma más eficaz que sus competidores, es decir, podrían las diferencias en el proceso de atención explicar los resultados?

      KP cuenta con estructuras y procesos para monitorizar activamente el rendimiento en procesos de atención y resultados intermedios, así como para investigar e impulsar acciones en torno a las oportunidades de mejora. Para comparar el rendimiento de calidad de KP con el de los competidores, resumimos los datos de Datos e Información de Eficacia Sanitaria (HEDIS) reportados al Comité Nacional para el Aseguramiento de la Calidad (NCQA) por más del 90% de los planes de salud de EE. UU. Utilizando datos de Quality Compass de NCQA, examinamos el desempeño de KP en todas las medidas de efectividad de la atención, así como el acceso oportuno a la atención prenatal y posparto, en comparación con todos los demás planes de salud del país, tanto para productos comerciales como Medicare.

      Descubrimos que KP era el mejor desempeño del país en más medidas que cualquier otro plan. Específicamente, en la línea de productos comerciales, KP fue el mejor desempeño nacional en el 24% de las medidas en 2010 y en el 38% en 2019. El siguiente mejor competidor comercial fue el mejor en el 8% y 18% de las medidas, respectivamente (Apéndice, Tabla Suplementaria e9). De manera similar, para Medicare, KP fue el mejor desempeño en el 25% de las medidas en 2010 y en el 40% de las medidas en 2018 (el rendimiento de Medicare no fue notificable en el año de medición 2019 debido a la pandemia).

      El siguiente mejor competidor de Medicare fue el mejor en el 17% de las medidas en 2010 y en el 7% en 2018.

      «Nuestro estudio encontró que existían disparidades por raza y etnia dentro de Kaiser Permanente, pero estas eran mucho menos pronunciadas que en la comunidad y, en la mayoría de los casos, disminuían con el tiempo.»

      También analizamos el rendimiento en un subconjunto de medidas HEDIS asociadas con algunas de las principales causas de muerte (cáncer, enfermedades cardiovasculares, diabetes y enfermedades respiratorias crónicas), comparando cada plan KP con sus competidores dentro del mismo mercado. Para los miembros comerciales, KP fue el mejor desempeño en el 63% de las medidas seleccionadas en 2010 y en el 61% en 2019 (Apéndice, Figura Suplementaria e1).

      Para estas mismas medidas, los planes comerciales de KP tuvieron un rendimiento en el percentil 90 o por encima del 57% de las veces en 2010 y el 49% de las veces en 2019, en comparación con el 10% de las veces para los competidores en 2010 y el 9% de las veces en 2019 (Apéndice, Figura Suplementaria e2). En Medicare, KP fue el mejor desempeño en el 66% de las medidas en 2010 y en el 78% en 2018. KP obtuvo un rendimiento en el percentil 90 o por encima del 90º para los miembros de Medicare en el 78% de las medidas en 2010 y 77% en 2019, en comparación con el 17% y 6% entre los competidores en 2010 y 2018, respectivamente. Aunque KP experimentó un aumento en las tasas de mortalidad durante los primeros años de la Covid-19, las tasas de aumento fueron sustancialmente menores que en Estados Unidos en general. KP emprendió diversas acciones durante este tiempo, incluyendo la creación de un registro de Covid-19 que permitió el seguimiento rutinario en tiempo real de la utilización y los resultados, actualizaciones regulares de la evidencia a través de la Biblioteca Clínica de KP que fueron resumidas y fácilmente accesibles para clínicos ocupados, participación en ensayos clínicos de vacunas y tratamientos contra la Covid-19, planificación de emergencias (incluyendo la posibilidad de trasladar personal clínico a áreas con mayor carga de la enfermedad).  la rápida implementación de visitas de telemedicina mediante la ampliación de herramientas y flujos de trabajo previamente desplegados, la colaboración comunitaria en torno al despliegue de la vacuna contra la Covid-19 para mejorar la distribución equitativa, y una variedad de evaluaciones internas de las intervenciones del sistema. Hubo diferencias notables dentro de KP según raza y etnia, con un impacto particularmente grande para la población latina. Aunque no se disponían de comparaciones comunitarias por raza y etnia durante los años de la Covid-19, otros informes sugieren que las diferencias por raza y etnia observadas entre los miembros de KP son similares a los patrones en general en Estados Unidos.44 Para 2022, ni KP ni Estados Unidos habían vuelto a las tasas de mortalidad previas a la Covid-19 en general ni (en KP) para ningún grupo racial o étnico.

      Mirando hacia el futuro:

      La pregunta que nos propusimos responder fue esta: ¿Está KP cumpliendo su compromiso de mejorar la salud de nuestros miembros y de las comunidades en las que operamos? Las tasas de mortalidad y YLL proporcionan una evaluación global difícil de lograr mediante un mosaico de procesos y medidas de resultados específicas de cada enfermedad. Estas medidas de resultados nos indican si estamos alcanzando nuestros objetivos y siguen desafiándonos a mejorar. Los resultados presentados aquí sugieren que la inscripción en KP se asocia con una mortalidad significativamente menor y años de vida perdidos, coherentes con el rendimiento absoluto y relativo de KP en las medidas de proceso. Sigue habiendo margen de mejora y necesitamos invertir en intervenciones comunitarias que contribuyan a cerrar las brechas observadas.

      El análisis que KP creó en colaboración con el IHME podría ser replicado por otros sistemas sanitarios estadounidenses interesados en examinar su desempeño en resultados de salud equitativos. Si estos métodos se implementaran en múltiples sistemas con diferentes diseños que operan en distintas áreas geográficas con características demográficas variadas en sus poblaciones inscritas, podríamos crear un nuevo entorno de aprendizaje para las acciones que conducen a una mejor salud y un compromiso con la consecución de esos resultados.

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      Nada es mágico en el tratamiento de la obesidad.

      Cuidado con el espejismo de los Agonistas GL P1 o de la cirugía Bariátrica.

      Estos conceptos fueron tomados de un trabajo de James Oliver (2025), otro de Lingvay I (2025)y de un dialogo con el Dr. Alberto Cormillot el referente Argentino de la obesidad.

      Agonistas del Receptor GLP-1: Pérdida de Peso y Restauración Metabólica

      Se está medicalizando la obesidad con el auge de las intervenciones farmacéuticas. La expansión de las soluciones farmacológicas enmarca la pérdida de peso como un problema que se resuelve mejor a través del tratamiento médico, posicionando la obesidad como una condición que requiere manejo farmacéutico de por vida. En la práctica general, los estudios muestran que los médicos generales a menudo dudan en iniciar discusiones sobre la obesidad debido a las preocupaciones sobre la receptividad del paciente, el tiempo de consulta limitado y la incertidumbre con respecto a las intervenciones efectivas. Dentro de este panorama de dificultades comunicativas, estigma y discursos y etiologías en competencia sobre la obesidad, los profesionales sanitarios y las personas que buscan perder peso navegan por un terreno complejo donde convergen la autoridad médica, las expectativas morales y los ideales culturales del cuerpo.

      Por lo tanto, el encuentro clínico se convierte en un sitio de negociación, donde los profesionales sanitarios, los pacientes y las intervenciones farmacéuticas se cruzan con imperativos morales y discursos sociales sobre el peso corporal.

      Cuando un nuevo producto farmacéutico se comercializa, las descripciones oficiales de sus indicaciones y dosis siempre se acompañan de material informativo para el paciente proporcionado por las compañías farmacéuticas.

      En el caso de los medicamentos para bajar de peso, este material informativo incluye un cronograma que describe la progresión de los ajustes de dosis a lo largo del tiempo, especificando cuándo deben realizarse los incrementos de dosis como parte del régimen de tratamiento, junto con el costo correspondiente en cada etapa.

      En otras palabras, el tratamiento farmacéutico se describe como una progresión ascendente y rígida que culmina en la dosis más alta al precio más elevado. Inclusive en ventas sin receta o supervisión médica, circunstancia que es muy peligrosa.

      Obesity treatment in adolescents and adults in the era of personalized medicine

      Magnus Sundbom Kajsa Järvholm Lovisa Sjögren Paulina Nowicka Ylva Trolle Lagerros Pages: 139-155 15 July 2024

      Resumen

      Los agonistas de los receptores GLP-1 representan una revolución farmacológica en el manejo del peso corporal y de los marcadores metabólicos. Su mecanismo se basa en la supresión del apetito, la ralentización del vaciamiento gástrico y un aumento en la secreción de insulina dependiente de glucosa, logrando así una pérdida de peso substancial y mejoras metabólicas durante el tratamiento activo. Sin embargo, la verdadera salud metabólica está determinada por la dinámica de la glucosa y no exclusivamente por la masa corporal. La evidencia muestra que, tras la interrupción del tratamiento, tanto el peso como los marcadores metabólicos tienden a volver a los valores iniciales, lo que revela que las mejoras dependen de la presencia continua del fármaco y no de una restauración metabólica genuina. Si bien los GLP-1 moderan los picos de glucosa y ofrecen beneficios cardiovasculares y renales durante su uso, no corrigen los patrones dietéticos que provocan picos repetidos de glucosa, estrés oxidativo y daño metabólico progresivo. El análisis permite distinguir claramente entre lo que consiguen estos fármacos—una reducción efectiva del peso y mejora de marcadores metabólicos durante su uso—y lo que queda sin resolver: la restauración metabólica duradera, independiente de la intervención farmacéutica.

      Introducción

      La eficacia de los agonistas del receptor GLP-1 en la reducción de peso es notable. Estos medicamentos logran una disminución significativa en la ingesta calórica al suprimir el apetito, ralentizar el vaciamiento gástrico y aumentar la secreción de insulina. Los ensayos clínicos reportan reducciones sustanciales de peso, con algunas formulaciones alcanzando pérdidas promedio superiores al 15% del peso corporal.

      No obstante, la pérdida de peso no equivale a una restauración de la salud metabólica. Si así fuera, la terapia con GLP-1 resolvería las enfermedades metabólicas. Sin embargo, existen pruebas robustas de que la salud metabólica depende principalmente de la calidad de la dieta y de factores que afectan la dinámica de la glucosa y la carga inflamatoria, más que del peso corporal en sí.

      Así, una persona puede perder peso con GLP-1 aunque continúe consumiendo alimentos ultraprocesados y de alto índice glucémico, lo que provoca estrés persistente sobre las células beta y los tejidos periféricos. El resultado puede ser una persona delgada con resistencia progresiva a la insulina y daño metabólico acumulado, situación que evidencia que la disfunción metabólica puede existir independientemente del peso corporal.

      La evidencia de los estudios sobre la suspensión de estos medicamentos es clave: tras dejar la terapia, tanto el peso como los marcadores metabólicos tienden a regresar a valores basales, mostrando así que las mejoras dependen del medicamento y no de una restauración metabólica intrínseca.

      Este trabajo establece tres afirmaciones principales:

      1. La salud metabólica depende de la dinámica glucémica y la carga inflamatoria, independientemente del peso corporal.
      2. Los GLP-1 reducen el peso y moderan los picos de glucosa mediante mecanismos directos, sin controlar la calidad de la dieta ni normalizar los patrones glucémicos.
      3. Las mejoras dependientes de la presencia continua del fármaco difieren de la restauración de la función metabólica, lo cual se evidencia cuando se interrumpe la intervención farmacéutica.

       

      Peso y Salud Metabólica: Conceptos Separados

      La idea de que perder peso conlleva automáticamente una mejoría metabólica parte de la premisa de que el exceso de grasa corporal causa disfunción metabólica. Si bien la obesidad se asocia con estas enfermedades, la relación es compleja. Existen individuos delgados (TOFI: delgado por fuera, grasa interior) con alta grasa visceral y disfunción metabólica, lo que demuestra que la competencia metabólica tisular es más relevante que la masa corporal total.

      La salud metabólica depende fundamentalmente del manejo de la glucosa. Tres factores determinan el estrés metabólico asociado a la glucosa: la magnitud, la velocidad y la variabilidad de los picos de glucosa. Estudios de monitoreo continuo han demostrado que la variabilidad glucémica predice complicaciones metabólicas con independencia del peso corporal.

      Las elevaciones adaptativas de glucosa, como las inducidas por el ejercicio intenso o el fenómeno del amanecer, difieren de los picos repetidos de origen dietético, que no cumplen funciones fisiológicas y generan daño acumulado.

      Picos repetidos por encima de 140 mg/dL más de 3-4 veces al día, o elevaciones sostenidas tras las comidas, producen estrés oxidativo y formación de productos de glicación avanzada (AGEs), independientemente del peso corporal.

      La glicación no enzimática y el daño oxidativo afectan la función mitocondrial y generan resistencia a la insulina. A su vez, la hiperinsulinemia crónica, necesaria para controlar picos repetidos de glucosa, produce un ciclo de daño acumulativo en las células beta pancreáticas.

      La calidad de la dieta se erige como un predictor más robusto del resultado metabólico que la cantidad de calorías o el peso corporal.

      Alimentos ultraprocesados generan respuestas inflamatorias y picos glucémicos, incluso si se consumen en cantidades restringidas. Por el contrario, los alimentos integrales moderan la respuesta glucémica y la inflamación, lo que demuestra que la salud metabólica depende más de lo que se consume que de cuánto.

      Por tanto, la pérdida de peso por sí sola ofrece un beneficio metabólico incompleto. Corregir los patrones alimentarios es imprescindible para abordar la disfunción metabólica de fondo.

      Logros y Limitaciones de los GLP-1

      Los agonistas del receptor GLP-1 actúan mediante mecanismos sinérgicos: suprimen el apetito, ralentizan el vaciamiento gástrico, aumentan la secreción de insulina y reducen el glucagón. El efecto principal para la pérdida de peso es la supresión del apetito, que permite una reducción calórica significativa sin hambre intensa.

      Además, proporcionan beneficios glucémicos directos al limitar la velocidad de entrada de glucosa en sangre y mejorar la capacidad de eliminación posprandial. Reducciones del 20-30% en los picos de glucosa tras las comidas han sido documentadas, aún con ingestas de alto índice glucémico. Más allá de la reducción de peso, los GLP-1 han demostrado beneficios cardiovasculares, renales y antiinflamatorios, aunque estos requieren la presencia continua del fármaco y disminuyen al suspenderlo.

      La evidencia sobre la eficacia en la reducción de peso es sólida, alcanzando pérdidas de hasta el 15% del peso corporal y mejorando la calidad de vida. Sin embargo, la composición corporal durante la pérdida de peso es relevante: hasta el 40% puede corresponder a masa muscular magra, lo que afecta la sensibilidad a la insulina y predispone a la recuperación rápida de grasa al suspender el tratamiento.

      Es importante destacar que los GLP-1 no revierten la resistencia a la insulina establecida ni corrigen la disfunción mitocondrial o las respuestas inflamatorias inducidas por alimentos ultraprocesados.

      Por ello, la reducción de grasa corporal y el alivio del estrés mecánico dan la apariencia de recuperación metabólica, aun cuando persisten factores subyacentes de disfunción.

      Al dejar la terapia, el peso y los marcadores metabólicos tienden a regresar hacia la línea base, mostrando que las mejoras eran farmacodependientes y no resultado de una restauración intrínseca.

      Implicaciones Clínicas y Consideraciones

      Los GLP-1 son herramientas valiosas para el control de peso, especialmente en quienes tienen dificultades para regular el apetito. Sin embargo, no deben ser considerados una solución integral para las enfermedades metabólicas.

      Preservar los beneficios implica usar los GLP-1 como facilitadores del cambio dietético, no como sustitutos. La supresión del apetito facilita la transición hacia patrones alimentarios de mayor calidad. La salud metabólica depende de la carga glucémica, el nivel de procesamiento, la carga inflamatoria y la densidad nutricional, más allá de la ingesta calórica total.

      Las personas bajo terapia GLP-1 deben ser evaluadas en su salud metabólica real, más allá del peso corporal. El monitoreo continuo de glucosa, la evaluación de la sensibilidad a la insulina y la medición de marcadores inflamatorios permiten distinguir entre mejora estética y mejora funcional.

      Dado que el peso regresa al interrumpir el tratamiento, se evidencia que los GLP-1 mantienen un estado mejorado sin establecer un nuevo equilibrio metabólico. A largo plazo, esto implica que el tratamiento es más bien un manejo crónico de la enfermedad que una cura.

      Para maximizar el beneficio, los GLP-1 pueden utilizarse como herramientas de transición, facilitando la instauración de nuevos hábitos que persistan tras la suspensión del fármaco. El éxito depende de si el paciente usa esta “ventana” para modificar patrones dietéticos, o si simplemente reduce la cantidad sin cambiar la calidad.

      Existe una amplia variabilidad en las respuestas de los pacientes: mientras algunos modifican activamente la dieta y logran verdaderas mejoras metabólicas, otros pueden mantener disfunción subyacente a pesar de la pérdida de peso.

      Nada es mágico en el tratamiento de la obesidad.

      Los principales actores responsables de generar un mundo obesógeno seguirán produciendo efectos negativos sin ser alterados. La obesidad no se genera únicamente por comportamientos individuales voluntarios, y ninguna directriz puede contrarrestar realmente los efectos perjudiciales de los factores ambientales que impulsan el aumento progresivo de la obesidad a nivel mundial. La producción, el envasado y la comercialización insostenibles de alimentos, la contaminación ambiental, la amplia difusión de sustancias químicas disruptoras endocrinas y el cambio climático son, en gran medida, ignorados por los profesionales de la salud, y generan inseguridad alimentaria y desnutrición. La complejidad de la obesidad no puede abordarse únicamente señalando las responsabilidades individuales de las personas que viven con ella. Existe un eslabón perdido aquí, y esta batalla no se puede ganar sin medidas efectivas de prevención primaria que incluyan cambios en la producción y la comercialización de alimentos.

      «No existe una solución mágica para la obesidad. El tratamiento de la obesidad tiene beneficios amplios para la salud y el bienestar. Los avances en los medicamentos para la obesidad han despertado interés, y la atención mediática excesiva y no regulada ha generado una demanda sin precedentes de estos nuevos agentes. Sin embargo, la cobertura mediática corre el riesgo de propagar la idea de que existe un tratamiento mágico para la obesidad.

      La obesidad es una condición crónica y recurrente con una compleja fisiopatología multifactorial que abarca genética, desadaptación metabólica, anomalías neuroendocrinas y grandes cambios en el estilo de vida, la composición alimentaria y las desigualdades sociales. Un enfoque eficaz para el tratamiento de la obesidad debe ser multifactorial, individualizado y adaptable a lo largo del tiempo.

      El tratamiento suele requerir una combinación de modalidades y terapia a largo plazo, similar al enfoque aceptado para otras enfermedades crónicas. Los nuevos medicamentos no curarán la obesidad ni harán obsoletos otros enfoques, incluyendo intervenciones en el estilo de vida y la cirugía metabólica.

      Aunque la última generación de medicamentos para la obesidad muestra resultados medios de pérdida de peso corporal del 15–20% por paciente, aparentemente incluso sin intervenciones importantes en el estilo de vida,2 hay algunos puntos que merece la pena destacar.

      En primer lugar, la pérdida de peso observada en ensayos clínicos con cualquier tratamiento para la obesidad tiene una distribución gaussiana, y hasta un 20% de los participantes no experimentan una pérdida de peso clínicamente significativa. Además, hasta un 10% de los pacientes tendrá dificultades para tolerar los efectos secundarios de los medicamentos.²

      En segundo lugar, incluso las personas que alcanzan los objetivos de tratamiento con la farmacoterapia de la obesidad podrían decidir explorar la cirugía metabólica para mantener a largo plazo la pérdida de peso y los beneficios de salud.

      Tercero, los beneficios de los medicamentos para la obesidad cesan si se dejan de tomarlos.3

      Cuarto, independientemente del método de pérdida de peso o su efecto sobre el peso corporal, un estilo de vida saludable sigue siendo la piedra angular para optimizar la salud. Las intervenciones sobre el estilo de vida también son una estrategia válida e independiente para el manejo de la obesidad. Para hasta un 20% de los pacientes, optimizar la calidad nutricional, los hábitos alimenticios, erradicar conductas desadaptativas e incorporar la actividad física permitirá con éxito la pérdida de peso y las ganancias en salud.

      La cirugía metabólica también sigue siendo una terapia eficaz para la obesidad, reduciendo eventos cardiovasculares, complicaciones microvasculares, algunos tipos de cáncer y muertes por todas las causas. Dado que la obesidad es progresiva, entre el 10 y el 20 % de los pacientes pueden recuperar una cantidad considerable de peso tras la cirugía, lo que a menudo resulta en un control subóptimo o recaídas de los problemas de salud relacionados con la obesidad, y que requieren intervenciones adicionales para perder peso (por ejemplo, el uso de medicamentos). Lo contrario también es probable que ocurra con la farmacoterapia.

      Combinar enfoques quirúrgicos y médicos es una práctica habitual en el manejo de enfermedades crónicas (por ejemplo, enfermedades coronarias). En oncología, se pueden utilizar una variedad de tratamientos complementarios (por ejemplo, quimioterapia, radioterapia o inmunoterapia) además de la cirugía para mejorar los resultados.

      De igual modo, en el tratamiento de la diabetes tipo 2 y la obesidad, una combinación de cirugía metabólica y medicamentos se asocia con un excelente control glucémico, pérdida de peso e incluso reversión de complicaciones diabéticas.5

      Los pacientes con formas avanzadas de obesidad suelen tener respuestas subóptimas solo a intervenciones de estilo de vida, médicas o quirúrgicas; por lo tanto, puede ser necesario un tratamiento combinado.

      Una enfermedad crónica multifactorial requiere un enfoque a largo plazo, multifactorial, flexible a lo largo del tiempo y adaptado a cada persona. No deberíamos promover una forma de tratamiento descartando las otras opciones. Debemos unir esfuerzos y utilizar las herramientas adecuadas, en el momento adecuado y para que la persona adecuada logre una atención óptima y maximice los beneficios para la salud de nuestros pacientes.» Lingvay I, Sumithran P, Cohen RV, le Roux CW. Obesity management as a primary treatment goal for type 2 diabetes: time to reframe the conversation. Lancet 2022; 399: 394–405. Ildiko Lingvay, Priya Sumithran, Carel W le Roux, *Ricardo V Cohen. There is no magic bullet for obesity. The Lancet 2023.

      Conclusión

      Los agonistas del receptor GLP-1 son eficaces para reducir peso y mejorar temporalmente algunos marcadores metabólicos. Sin embargo, la disfunción metabólica depende de la dinámica de la glucosa, la resistencia a la insulina, la eficiencia mitocondrial y la señalización inflamatoria, factores que actúan independientemente del peso corporal y requieren atención específica. La pérdida de peso lograda manteniendo patrones alimentarios inadecuados puede normalizar el peso sin restaurar la función metabólica.

      La verdadera restauración metabólica requiere atención integral a la calidad y composición de la dieta. Los GLP-1 pueden facilitar la mejora metabólica cuando se usan junto con modificaciones dietéticas, pero la pérdida de peso por sí sola no basta para resolver la disfunción fundamental. El número en la balanza es solo una parte de la ecuación: la salud metabólica funcional implica restablecer la sensibilidad a la insulina, la regulación glucémica, la función mitocondrial y el control inflamatorio.

      Las mejoras dependientes de medicamentos difieren de aquellas que persisten independientemente de la intervención farmacéutica. Entender esta diferencia permite un uso más eficaz de la terapia: como herramienta para facilitar la restauración metabólica y no como sustituto de la atención dietética.

      Resumen de Puntos Clave

      • La pérdida de peso no equivale a salud metabólica.
      • La disfunción metabólica depende de la dinámica de la glucosa, la sensibilidad a la insulina y la carga inflamatoria, independientemente del peso corporal.
      • Los GLP-1 mejoran los marcadores metabólicos, pero los beneficios requieren uso continuo.
      • No controlan la calidad de la dieta: la mejora depende de lo que se consume, no solo de cuánto.
      • La composición corporal importa: hasta el 40% del peso perdido puede ser masa muscular magra.
      • Tras la suspensión, tanto el peso como los marcadores tienden a la línea base, evidenciando mejoras dependientes de la medicación.
      • La pérdida de peso puede crear una falsa sensación de restauración de la salud si no se evalúan los marcadores metabólicos de forma directa.
      • Los GLP-1 deben ser vistos como una herramienta para facilitar cambios dietéticos, no como una solución en sí mismos.
      • Bibliografía:
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      • Wang Y, Liu S, Zhang Q, Chen X, Li H, et al. Long-term outcomes following GLP-1 recep- tor agonist discontinuation: a systematic review and meta-analysis. Diabetes Obes Metab. 2025;27(3):645-58

      The challenges facing anaesthesiology in Argentina: specialisation, market dynamics, and current issues

      Dr. Carlos Alberto Díaz. Full Professor, ISALUD University. 2025. Strategic Management at ISALUD University.

      Summary

      This article examines the multiple challenges and complexities facing anesthesiology in Argentina, focusing on issues of professional specialization, market dynamics, and current barriers to providing coverage. It reviews how anesthesiology has evolved as a medical specialty, emphasizing the crucial roles that scientific societies, the state, and educational institutions have played in establishing and regulating the profession.

      A persistent shortage of certified anesthesiologists is identified as a serious problem, creating bottlenecks that hinder the scheduling of surgeries, lengthen waiting lists and hospital stays, and reduce overall system efficiency. The text also discusses key economic factors, including the payment structure and the income gap between anesthesiologists and other medical specialists, along with the collective negotiation practices within the profession.

      The impact of this shortage is analyzed for both public and private sectors, as well as the role of collective bargaining and judicial intervention in resolving disputes within the field. The article highlights the importance of technical innovation, ongoing professional development, and new technologies as drivers of improved patient safety and outcomes. Nevertheless, access and resource barriers continue to persist, especially in public hospitals.

      In closing, the article proposes strategic reforms: increasing the number of trained professionals, optimizing operating room management, boosting teamwork and collaboration, strengthening human resource planning, and promoting the integration of anesthesiologists throughout all areas of care and hospital governance. The ultimate aim is to achieve safer, more efficient, and patient-centered anesthesiology practice, ready to meet the present and future demands of the health system.

      Introduction:

      Medical specialties evolve from the consolidation of independent bodies of knowledge. However, this progress does not occur automatically; it relies primarily on the work of medical societies that regulate and validate access to these skills considered relevant and necessary (Patiño and Rodriguez 2015).

      Medical professionalization is not simply a matter of formal processes, but rather a dynamic in which groups of professionals seek certain privileges to carry out their work (Machado, 1991; Detsky et al., 2012). Consequently, these transformations have unique characteristics depending on the context in which they occur and become established.

      The process through which specific knowledge becomes a scientific discipline requires at least two key stages to ensure independent development: first, legitimizing this knowledge as a subject for public policy; second, state recognition of educational spaces for training professionals and supporting the labor market.

      In this regard, formal educational institutions play a fundamental role (Buschini, 2015). Studying professionalization processes, such as medical specialties, always reveals the participation of various actors, with the state being the most prominent. Professionalization results from actions aimed at defining the boundaries of a profession within contexts of power. To understand its evolution, it is necessary to describe and analyze the political processes involved in its historical formation. Under these conditions, varying degrees of exclusivity are negotiated for performing specific tasks, training professionals, and interacting with other professions in the same field (Freidson, 1978; Schapira, 2003; Faccia, 2015).

      During this period of relative price adjustment, professional incomes are postponed due to market conditions; factors such as differentiated fee schedules and increased out-of-pocket expenses for beneficiaries have led to an insufficient adjustment. For example, physicians earn between 18,000 and 30,000 per consultation according to medical directories, an amount that must cover all office-related expenses. For appendectomies, fees may range from 123,000 to 229,000, based on consultations with different specialists. Regarding the pre-anesthetic visit, anesthesiologists typically receive a variable amount that is usually around 30% of the total intervention cost.

      Unresolved Problem in Our Health System.

      In our country, for more than thirty years, there has been a persistent issue related to the number of certified anesthesia professionals. Certification in anesthesiology has been officially recognized since 1980, when the Buenos Aires Anesthesiology Association (now the Association of Anesthesia, Analgesia, and Resuscitation of Buenos Aires, AAARBA) became the authorized entity to issue these certificates and train residents. Its members must be affiliated with the association in order to bill private health insurers and social security providers. This requirement has also extended to the public hospital sector through hospital modules. Fewer provinces now have anesthesiologists on fixed contracts with monthly salaries.

      When fees, service values, or on-call payments are negotiated, conflicts often arise in which funders are at a disadvantage: because the presence of anesthesiologists is essential for surgeries and critical patient care, failure to reach an agreement can lead to the suspension of scheduled procedures. These corporate dynamics create a pronounced asymmetry and force the funder to accept conditions under a “take it or leave it” system.

      In 2017, due to a shortage of anesthesiologists in public hospitals, the statute was amended so that affiliated members must provide services in public hospitals under a “mandate” that extends for five years after completing residency.

      The high cost associated with anesthesiology is justified by the guaranteed quality of service and the number of certified anesthesiologists, which is insufficient compared to current and projected demand. This situation generates multiple areas for analysis that require appropriate discussion, free from particular interests or biases. The number of interventions could be increased, as operating room productivity is currently low and there is potential for more anesthetic procedures. However, the shortage of anesthesiologists represents a bottleneck that causes negative externalities, such as prolonged hospital stays and associated consequences.

      For the ARCA collecting entity and its affiliates, the association handles withholding income taxes, which greatly simplifies the corresponding tax obligations.

      2. When fees, service values, or on-call payments are negotiated, conflicts often arise in which funders are at a disadvantage: because the presence of anesthesiologists is essential for surgeries and critical patient care, failure to reach an agreement can lead to the suspension of scheduled procedures. These corporate dynamics create a pronounced asymmetry and force the funder to accept conditions under a “take it or leave it” system.

      In 2017, due to a shortage of anesthesiologists in public hospitals, the statute was amended so that affiliated members must provide services in public hospitals under a “mandate” that extends for five years after completing residency.

      3. The high cost associated with anesthesiology is justified by the guaranteed quality of service and the number of certified anesthesiologists, which is insufficient compared to current and projected demand. This situation generates multiple areas for analysis that require appropriate discussion, free from particular interests or biases. The number of interventions could be increased, as operating room productivity is currently low and there is potential for more anesthetic procedures. However, the shortage of anesthesiologists represents a bottleneck that causes negative externalities, such as prolonged hospital stays and associated consequences.

      All the Positives of the Anesthesiology Specialty

      Anesthesiology is a highly complex medical specialty that has undergone remarkable evolution and revolutionary changes. Without its advancements, many surgical breakthroughs would not have been possible. Thanks to less invasive surgical techniques and sophisticated pathophysiological management during operations, there have been improvements in dosing, gas exchange, and reductions in blood transfusions. The development of precise administration methods and the use of reliable technology for surveillance and monitoring have marked the history of this discipline with technical and pharmacological innovations, allowing for better patient outcomes and the ability to perform longer, more complex surgeries in fragile individuals. Additionally, recent technologies such as simulation, genomics, artificial intelligence, and robotics promise ongoing improvements in patient safety and are expected to overcome current challenges, making anesthesia safer, more effective, and more personalized.

      As a result, some studies show that mortality rates have dropped dramatically: from 6.4 deaths per 10,000 operations in the 1940s to 0.4 per 100,000 by the late 1980s. Today, the risk is even lower, with fewer than one death for every 200,000 to 300,000 anesthetic procedures performed.

      In low- and middle-income countries such as Argentina, there are specific challenges related to inequalities in access to care, resource shortages, a lack of qualified personnel, and insufficient ongoing education, all of which hinder progress toward safe and affordable anesthetic care.

      To address these issues, it is necessary to implement collaborative actions and initiatives across technical, human, and organizational domains, following recommended standards. The integration of simulation as a method for learning, training, and evaluation can significantly transform real-world patient experiences.

      The specialty’s progress is rooted in three major factors: high-quality training, anesthetic drugs, and reliable monitoring.

      Since the 1980s and 1990s, the most commonly used volatile anesthetics have been isoflurane, desflurane, and sevoflurane, which offer pharmacological advantages and greater safety compared to their predecessors. Inhaled anesthesia was the preferred option until the arrival of thiopental in 1934, a barbiturate that allowed induction and maintenance of general anesthesia. Etomidate later emerged, noted for its hemodynamic stability. Subsequently, ketamine and propofol—developed in the 1970s—gained importance due to rapid recovery and stable hemodynamic effects. Dexmedetomidine was also introduced as an intravenous adjunct, providing sedative, analgesic, anxiolytic, sympatholytic, and opioid-sparing properties with hemodynamic stability. Several neuromuscular agents were developed as well: succinylcholine, pancuronium, vecuronium, atracurium, rocuronium, mivacurium, and cisatracurium, tailored to various clinical needs. In addition, advances in opioids have been noteworthy: fentanyl was discovered in 1950, followed by alfentanil and sufentanil, designed to modify pharmacological properties, and remifentanil—an ultra-short-acting opioid with a higher risk of dependence due to its high lipid solubility and rapid onset.

      Furthermore, the ongoing education of anesthesiologists has been emphasized by the Buenos Aires Association of Anesthesiology and the Federation, as well as the implementation of national and international safety protocols and recommendations, the creation of standardized checklists, the conferral of degrees and authorizations, and both professional and administrative oversight.

      In Argentina, anesthesiology has advanced in both technique and training, making surgery safer through better anesthetic control, updated monitoring, and safe drugs. New graduates receive excellent preparation before earning their degrees, which contributes to the existence of high-quality operating rooms.

      Many anesthesia-related risks are directly linked to the patient’s health status. Factors such as obesity, advanced age, smoking, cannabis use, and sleep apnea can increase the risk of complications. Additionally, patients’ regular medications may interact with anesthetic agents, altering their response and requiring treatment adjustments. Preoperative stress and anxiety can also negatively affect the physiological response to anesthesia, raising the risk of adverse events. Therefore, it is essential that the medical team takes the time to inform and reassure the patient about the procedure. Patient concern or lack of knowledge about anesthesia can intensify stress, impacting hemodynamic stability, sensitivity to anesthetic drugs, and the occurrence of postoperative complications. Ultimately, the patient’s medical history is crucial in determining the anesthetic technique, but a comprehensive preoperative evaluation allows for assessment of general health and adaptation of anesthetic management, significantly reducing the risk of complications.

      The use of ultrasound as a guide for nerve blocks or for accessing deep vessels with greater precision is another important advancement in anesthesiology.

      The Not-So-Good Aspects

      The shortage of anesthesiologists in the public sector limits the capacity to meet surgical demand, frequently resulting in restrictions on scheduling procedures—even when patients are fasting and the surgical team is ready. This situation contributes to longer waiting lists, though it is not the only factor; nonetheless, addressing it is desirable. It is essential that the public sector increases the number of procedures by at least 50%.

      Periodically, in connection with requests for fee increases, scheduled activities are suspended for several months, triggering substantial debates that escalate to the courts. Although these rulings do not set legal precedent, they have significant consequences for both funding entities and professional groups involved, as they fall under what is known as “abuse of dominant position.”

      A legal decision established that consumer protection laws do not apply to anesthesiologists, but healthcare is nonetheless an essential service.

      In Mendoza, in 2022, a health emergency law was enacted after 68 appointed anesthesiologists resigned. The local union attempted to have the law declared unconstitutional, but the courts rejected the claim.

      When the Ramón Carrillo Hospital in San Luis opened—a project in which I participated—fewer operating rooms than planned were activated: seven out of the intended fourteen. Collaboration had to be requested from the Anesthesiology Federation. The institution, in its first full year of operation, performed nearly a thousand surgeries per month—about twelve thousand per year—compared to the previous hospital’s three thousand annual procedures.

      Currently, there is an ongoing labor action against IOMA, the health insurance provider of Buenos Aires Province, due to disputes over low rates and delayed payments, forcing the Anesthesiology Association of La Plata to suspend scheduled surgeries as of December 15, 2025. This conflict affects all patients covered by an insurer with two million members.

      These are just a few examples that, to varying degrees, show that negotiation channels are inadequate and the underlying conflict remains unresolved; negotiations are always very contentious.

      1. Anesthesiologists are a key component in both the fixed and variable costs of operating room hours; thus, as an intermediate product, they also affect the final product. Although estimates vary widely, their share can reach up to 20% of a surgical center’s costs.
      2. Restricting the number of authorized specialists limits the expansion of operating rooms and the number of interventions, since local associations have the authority to approve specialists from other regions. These associations wield more power than national or provincial ministries. Limiting the supply of anesthesiologists is problematic given the constantly increasing demand for surgeries; it creates bottlenecks, long waiting lists, and work overload, all of which affect care and scheduling. Each surgery requires a qualified anesthesiologist responsible for the perioperative process and patient’s life. It is not possible to increase the number of anesthesiologists without agreement, as they can only practice in the province where they were trained—as is the case in Chaco.
      3. Negotiating once conflict has already arisen is not ideal, as it involves additional stakeholders. First, the association must demonstrate its bargaining power, its ability to sustain the conflict, and alignment among its members, who understand that once industrial action is underway, they are in a position to accept the negotiated terms. This harms organizational climate and relationships.
      4. Operating room scheduling is somewhat rigid because professionals agree in advance on how many procedures they will perform, on which days, at what times, and with whom. This is due to favorable selection. Not all responsibility should be placed on anesthesiologists, since the limitation of modules for scheduled surgeries, poor scheduling, and services that have become accustomed to light workloads also play a role.
      5. There is a preference for working under a private practice model rather than in hospital modules within the public sector, creating incentives to avoid surgeries for patients with social health coverage, as these procedures are included within the module.
      6. In certain cases and contracts, anesthesiologists may earn higher fees than surgeons.
      7. Anesthesiologists typically meet their patients only when they enter the operating room, at which point they ask questions and review the medical history. Pre-anesthetic evaluations are not routinely conducted as recommended. This can lead to cases involving difficult airway anatomy or patients on undisclosed medications, sometimes resulting in canceled procedures—issues that could be prevented with earlier assessments.
      8. Anesthesia staff are responsible for covering the operating rooms. They do not get paid for mere “availability,” but ensure that procedures are performed by professionals they propose to management, which then accepts them based on risk control criteria. There is typically a 30- to 45-minute window to respond to a call. Naturally, those managing activities have incentives to assign themselves surgical procedures that, due to their duration and remuneration, increase their earnings.
      9. The selection of a surgeon should be based on proven effectiveness in performing surgical procedures. It is crucial to coordinate interdisciplinary work with other professionals, who, due to prior commitments, may request temporary postponement of some interventions to enable participation in multiple surgeries. Prioritization should be based on system needs, not personal convenience.
      10. Anesthesiologists are often not physically present at the facility but respond to calls. There is a growing trend to work at multiple sites, creating a mix of services for private insurers and social health plans that pay less.
      11. The professional association also secures malpractice insurance agreements and maintains a legal medical team to protect its members, regardless of case outcomes.
      12. The fact that anesthesiologists earn so much more than other specialists is not the fault of the professionals or their associations, but of authorities who fail to balance compensation. This is being addressed in our country, as there is now also a shortage of specialists, necessitating more competitive remuneration.
      13. Incentives favor the selection of shorter procedures and long lists, discouraging participation in complex surgeries. Consequently, there is a shortage of professionals to provide anesthesia for cardiovascular surgeries, liver transplants, kidney-pancreas transplants, heart, and lung operations.
      14. Another serious concern is that for many anesthesiologists, patients are seen not as individuals but as codes in the nomenclature. This is problematic for any doctor, but especially for those with the expertise to handle such complex procedures.
      15. Anesthesiologists do not typically interact or collaborate with other specialties, leading to friction with intensive care or progressive care units—especially when patients are transferred insufficiently resuscitated, with metabolic acidosis and elevated lactic acid levels. This means transitions are not always managed properly.
      16. Not enough is done to alleviate patients’ fear of anesthesia or surgery. Communication problems are common.
      17. The anesthesiology program can be altered for convenience, affecting hospital operations.

      Potential Solutions:

      • Modify negotiation strategies for both parties. Define health as an essential service so that surgeries whose diagnosis and intervention could mean a loss of opportunity for the patient cannot be suspended.
      • Hold regular meetings with specialists and their representatives, not only when problems or complaints arise. Negotiations during a conflict involve additional factors, such as demonstrating union strength among anesthesiologists, since yielding can trigger similar effects in other agreements and regions; for this reason, negotiating after things escalate is too late—it should be done proactively.
      • Gradually increase the number of anesthesiologists and verify how the number of registered or performed procedures grows. Aim to increase the number of new entrants by 40% over the next five years. Currently, the country has 5,200 qualified professionals, which is insufficient, especially for the public sector.
      • Ensure associations open more residency slots, so those completing their training can bill for their services and are not restricted in their professional freedom.
      • Confirm that the number of incoming residents exceeds those leaving the profession.
      • Concentrate more work within institutions to avoid wasted time and resources due to physicians traveling between locations, which impacts handling of unexpected situations.
      • Improve the organization of surgical programs to reduce downtime and make anesthesiologists’ workdays more productive.
      • Optimize logistics for orderlies and supplies to decrease unnecessary waiting times.
      • Emphasize adherence to schedules, especially the start of the first surgery each day.
      • Confirm surgeries the day before to reduce cancellations and patient waiting times.
      • Increase available modules in the public sector to raise the number of surgeries. Expand scheduling to afternoons and weekends.
      • Extend operating room usage hours until 9:00 PM.
      • Assign a team member to see all patients before they enter the operating room and record their review in the clinical history.
      • Shorten the time anesthesiologists must devote to the public sector, allowing them to work in the private sector as well. Encourage experienced anesthesiologists to return to the public sector, recognizing their role in training others.
      • Allow fourth-year residents to perform procedures independently in surgical departments alongside more experienced colleagues.
      • Include fifth-year residents in rotations at different facilities to give them practical experience and help them discover future workplaces.
      • Improve financial recognition for those performing complex and lengthy procedures.
      • Develop monitoring systems for computerized anesthesiology records.
      • Have anesthesiologists participate in decisions about materials, devices, endotracheal tubes, and anesthesia tables.
      • Avoid conflicts by signing long-term agreements with scheduled updates tied to increases in prepaid quotas or salary adjustments in social health plans. Update the value of certain surgeries and codes selectively, as updating all at once can make negotiations more rigid.
      • Act immediately when payment delays occur to prevent issues from escalating into strikes.
      • Integrate anesthesiologists into all hospital technical committees and patient quality and safety meetings—they have much to contribute.
      • Avoid disruptive behaviors in operating rooms that may negatively affect the organizational climate.

      Implementing measures to improve training, professional recognition, and the integration of anesthesiologists in various hospital settings is essential for optimizing care quality and ensuring patient safety.

      It is vital to encourage participation in decision-making, develop modern monitoring systems, and update labor agreements—these steps strengthen the commitment and efficiency of the anesthesiology team.

      Additionally, providing training experiences for residents, recognizing those who perform complex procedures, and fostering the return of experienced professionals to the public sector all positively impact the availability and excellence of human resources.

      These strategies, combined with collaborative work and effective conflict management, will help consolidate a safer anesthesiology practice that meets current challenges in accessibility, operational management, patient flow, professional relationships, training activities, postoperative care, patient understanding, and delivering person-centered anesthesia.

      Conclusion

      This is a longstanding issue. Professionals are highly trained and better compensated, and surgical procedures are increasingly safe. However, there is a pressing need for more anaesthetists—about 20% more. The mandate must be revised. Agreements should be reached so that professionals who completed their residencies in provinces experiencing conflict can join the pool of specialists authorised to bill social health insurance schemes, as enabled by professional associations. It is important to recognise the need to improve productivity in public hospitals. Negotiations should progress independently of any disputes. Long-term agreements must be established, with adjustments linked to revenue collection. Social health insurance providers should maintain a mutually agreed value, adjusted in line with salary corrections. The management of operating theatres needs improvement, ensuring no idle time between procedures. Anaesthetists should be trained for highly complex surgeries. Alternative training pathways should be explored so that the health system reaches the required number of professionals, and so that they can be deployed in other provinces, as current distribution is inadequate.

      Desflurane is in the process of being banned due to its environmental impact, a move already seen in Scotland and soon to be implemented in Great Britain and the United States. The path towards establishing a body of knowledge as a scientific discipline requires at least two further stages to ensure its development and autonomy: firstly, the legitimisation of such knowledge as a subject of public policy; secondly, and as a consequence, state recognition of training institutions that secure the foundations of the professional market. Formal educational institutions play a central role in this process (Buschini, 2015). The analysis of professionalisation processes—such as those affecting medical specialties—consistently reveals a set of essential actors, among which the State stands out. Professionalisation results from a series of actions aimed at defining the remit of a given profession within a framework of power relations. Understanding its development requires a detailed political and historical analysis, as it is within these conditions that varying degrees of exclusivity are negotiated for performing specialised tasks, training future professionals, and collaborating with other professions (Freidson, 1978; Schapira, 2003; Faccia, 2015).

      In the midst of a dispute lasting over a year between the Association of Anaesthetists (Adaarc) and the Provincial Health Insurance Administration (Apross, the provincial health insurer), professionals recently decided to suspend 1,000 scheduled surgeries to demand higher fees and in response to the province’s intention to create an anaesthetist training school with the National University of Córdoba. On that occasion, Adaarc stated that it would train future residents in anaesthesiology but refused to participate in indiscriminate training, noting that residents received little hands-on practice and that the association would not support poor-quality training. Adaarc prepares those who win competitive selection to fill posts.

      The National Commission for the Defence of Competition (CNDC) recommended to the Secretariat of Industry and Commerce (SIyC) the imposition of sanctions, including a fine, against the Austral Association of Anaesthesia, Analgesia and Resuscitation following an investigation by the National Directorate of Anti-Competitive Conduct. The investigation found that the association had committed exclusionary abuse of its dominant position. Proceedings began on 31 August 2017 after a complaint from the Social Health Insurance Fund for Trade Employees (OSECAC) against the Austral Association, which represents over 90% of anaesthetists in Chubut province. The association negotiates contracts with various health fund administrators, acting as an intermediary between these administrators and its affiliated doctors for the collection of professional fees.

      This led to the rescheduling of 500 surgeries at Hospital Notti in Mendoza, after all 68 provincial anaesthetists resigned en masse. Half of the population lacks social health insurance.

      «Anesthesia is a medically induced state that temporarily blocks pain and other sensations. It can cause muscle relaxation, loss of consciousness, and amnesia regarding the procedure, depending on the type used,» explains Dr Matías Folcini, Head of the Anaesthesia Service at Austral University Hospital.

      Efectividad de la IA en la Reducción de Caídas Hospitalarias

      Adewoyin A. Osonuga a,Ayokunle Osonuga b c,Déborah Omeni d,Gloria C. Okoye y,Eghosasere Egbon f,David B. Olawade g h i


      Resumen del Trabajo de Osaguna AA et al 2026. sobre el empleo de la inteligencia artificial en la prevención de caídas.

      La inteligencia artificial (IA) está cobrando un rol fundamental en la prevención de caídas de pacientes en el ámbito hospitalario debido a su capacidad para analizar grandes volúmenes de datos y detectar patrones complejos que escapan a las herramientas tradicionales. A diferencia de los métodos convencionales, la IA permite la integración de información clínica estructurada y no estructurada, datos provenientes de sensores ambientales y monitoreo fisiológico en tiempo real, lo que facilita la actualización continua del perfil de riesgo de cada paciente. De este modo, los sistemas basados en IA pueden identificar cambios sutiles en la condición del paciente o en el entorno hospitalario que aumentan la probabilidad de una caída, permitiendo la activación inmediata y personalizada de intervenciones preventivas.

      Además, la IA contribuye a optimizar la asignación de recursos, ya que su alta capacidad predictiva reduce la necesidad de intervenciones generalizadas y costosas, enfocando los esfuerzos preventivos en aquellos pacientes realmente en riesgo. Esta precisión no solo mejora la seguridad y calidad de la atención, sino que también representa un ahorro económico sustancial para las instituciones de salud. Por último, la adopción de IA impulsa un cambio de paradigma hacia una prevención proactiva y personalizada, facilitando la colaboración multidisciplinaria y la adaptación dinámica a la creciente complejidad clínica y demográfica de los pacientes hospitalizados. Así, la inteligencia artificial se consolida como un aliado clave para reducir la incidencia y el impacto de las caídas en hospitales.

      El costo de su implementación requiere una inversión importante, además un cambio fundamental de paradigma, y el agregado de nuevas tecnologías, e interoperabilidad de los sistemas analíticos del lenguaje y la historia clínicas electrónicas. Pero resulta importante incorporar al blog un avance importante en el control y prevención de las caídas en los pacientes internados, como es la inteligencia artificial en este problema de seguridad de pacientes.


      La problemática de las caídas hospitalarias constituye un desafío crítico y persistente en la seguridad del paciente, con una incidencia global que afecta a entre 3 y 5 pacientes por cada 1,000 días cama. Estos eventos adversos generan no solo una elevada frecuencia de lesiones físicas —el 30-50% de las caídas provocan algún tipo de daño y entre el 2-12% resultan en lesiones graves—, sino también importantes consecuencias psicológicas, como el desarrollo del miedo a caer, disminución de la movilidad y calidad de vida, y mayor dependencia funcional. Las fracturas de cadera, que representan uno de los desenlaces más devastadores, se asocian a una significativa morbilidad y mortalidad.

      Desde el punto de vista económico, las caídas hospitalarias imponen una carga considerable: los costos directos por incidente grave oscilan entre $50,000 y $150,000, pudiendo superar los $300,000 cuando se consideran los gastos indirectos y el daño reputacional. A nivel sistémico, en Estados Unidos se estiman gastos anuales de 80 mil millones de dólares relacionados con lesiones por caídas en pacientes internados. Las estrategias tradicionales de prevención, como el monitoreo continuo y el aumento de horas de enfermería, implican costos operativos elevados y resultados modestos en la reducción de tasas de caída, debido principalmente a la limitada capacidad predictiva de herramientas como la Escala de Morse y el modelo Hendrich II.

      El riesgo de caídas es dinámico y multifactorial, involucrando factores intrínsecos del paciente, condiciones ambientales y variables organizacionales cambiantes. Esta complejidad demanda soluciones más sofisticadas, motivo por el cual la inteligencia artificial (IA) y el aprendizaje automático emergen como alternativas prometedoras. Las aplicaciones de IA en prevención de caídas se dividen en modelos predictivos, sistemas de detección en tiempo real y marcos integrados de prevención que combinan ambas capacidades con la activación automatizada de intervenciones clínicas. La integración de datos estructurados y no estructurados, monitoreo fisiológico y sensores ambientales permite la actualización dinámica y continua del perfil de riesgo, superando las limitaciones de las herramientas convencionales.

      La adopción de tecnologías de IA implica desafíos significativos, como la adaptación a regulaciones específicas, la protección de la privacidad, la integración con los flujos de trabajo clínicos y la demostración de efectividad y valor económico. No obstante, estas innovaciones representan un cambio de paradigma hacia una prevención personalizada, proactiva y multidisciplinaria, con potencial para transformar la calidad y seguridad de la atención hospitalaria ante el creciente envejecimiento poblacional y la complejidad clínica de los pacientes. El equilibrio entre la innovación y la implementación práctica será esencial para el éxito de estas estrategias en la reducción de caídas hospitalarias.


      Reflejos

      • El aprendizaje automático supera a las herramientas tradicionales de riesgo de caídas.
      • •La visión artificial permite la monitorización del comportamiento en tiempo real.
      • •Los sensores portátiles permiten el seguimiento del movimiento del paciente las 24 horas del día, los 7 días de la semana.
      • La PNL extrae factores de riesgo de caídas de la documentación clínica.
      • •Los sistemas impulsados ​​por IA reducen las tasas de caídas entre un 15 y un 40 % en los hospitales.

      Abstract

      Las caídas hospitalarias representan un desafío crítico para la seguridad del paciente, afectando a millones de pacientes a nivel mundial y resultando en morbilidad, mortalidad y costos de atención médica sustanciales. Las estrategias tradicionales de prevención de caídas, aunque beneficiosas, a menudo carecen de la precisión y la capacidad de respuesta en tiempo real necesarias para una protección óptima del paciente. Esta revisión narrativa con búsqueda sistemática examina las aplicaciones actuales, la efectividad y los desafíos de implementación de las tecnologías de inteligencia artificial (IA) en la prevención de caídas hospitalarias. Se realizó una búsqueda exhaustiva en las bases de datos PubMed, EMBASE, IEEE Xplore y Google Scholar desde enero de 2015 hasta octubre de 2024. Las tecnologías de IA demuestran ser prometedoras en cuatro dominios principales: modelos predictivos de aprendizaje automático que logran un AUROC de 0.85-0.97 (con calibración informada de forma variable), sistemas de visión artificial que permiten la monitorización del comportamiento en tiempo real (94-97% de precisión de detección en entornos controlados), tecnologías basadas en sensores que proporcionan vigilancia continua del paciente (89-96% de precisión con fusión multisensor) y procesamiento del lenguaje natural que mejora la extracción de factores de riesgo de la documentación clínica (sensibilidad IC del 95% en estudios seleccionados). Estas métricas representan principalmente estudios retrospectivos de un solo centro con validación externa limitada y tasas de caídas basales variables.

      Las implementaciones exitosas informan tasas de reducción de caídas de 0,9 a 1,2 caídas por 1000 días-paciente (reducción relativa del 15-40 %) en varios entornos de atención médica, aunque las tasas basales variaron de 2,8 a 5,1 caídas por 1000 días-paciente en diferentes entornos de atención, y las tendencias seculares y la heterogeneidad del diseño del estudio limitan la inferencia causal. Los sistemas impulsados ​​por IA ofrecen una mayor precisión de predicción, capacidades de monitoreo en tiempo real y una evaluación de riesgos personalizada.

      Sin embargo, los desafíos de implementación incluyen la fatiga de alarmas (las tasas de alerta y el valor predictivo positivo rara vez se informan), el sesgo algorítmico que requiere auditorías de imparcialidad continuas, las preocupaciones por la responsabilidad cuando los sistemas de IA no logran prevenir las caídas, las preocupaciones por la privacidad de los datos, las complejidades de la integración, la adaptación del flujo de trabajo clínico y las barreras de costo sustanciales para las instituciones más pequeñas. Los desarrollos futuros deberían priorizar los sistemas de IA explicables, la validación externa en múltiples sitios con métricas estandarizadas (AUROC, AUPRC, calibración), enfoques de aprendizaje federado y ensayos de implementación que examinen tanto las tasas de caídas como los resultados del proceso de atención.

      1. Introducción​

      Las caídas hospitalarias representan un desafío crítico y persistente en la seguridad del paciente, constituyendo uno de los eventos adversos reportados con mayor frecuencia en instituciones de salud a nivel mundial. Estos descensos involuntarios al piso o superficie de nivel inferior afectan aproximadamente de 3 a 5 pacientes por cada 1,000 días cama a nivel mundial, convirtiéndolos en una preocupación omnipresente para proveedores de salud, pacientes y sistemas de salud por igual ( Bouldin et al., 2013 ). Los resultados relacionados con las caídas varían considerablemente. Aproximadamente 30-50% de las caídas resultan en algún tipo de lesión física, mientras que 2-5% conducen a lesiones graves que requieren intervención médica (Komisar et al., 2022). Cabe destacar que las caídas representan alrededor del 3.9% de todos los casos nuevos de fractura de cadera en hombres y 7.0% en mujeres, la consecuencia más devastadora debido a sus significativas implicaciones de morbilidad y mortalidad ( Ilic et al., 2023 ). La magnitud de este problema se extiende mucho más allá de las meras cifras estadísticas, ya que las caídas hospitalarias sirven como un indicador significativo de la calidad de la atención y la cultura de seguridad del paciente dentro de las organizaciones de salud. Con el envejecimiento de la población mundial y la creciente agudeza de los pacientes en los entornos hospitalarios, la prevalencia y la complejidad de los incidentes relacionados con caídas continúan aumentando, lo que exige enfoques innovadores para la prevención y el tratamiento.El costo humano de las caídas en hospitales es profundo y multifacético, creando efectos dominó que se extienden por todo el ecosistema de atención médica. Estos incidentes resultan en daños sustanciales a los pacientes, con un 30-50% de caídas en hospitales que causan lesiones físicas que van desde hematomas y laceraciones menores hasta complicaciones graves que incluyen fracturas, lesiones en la cabeza y hemorragias internas ( Agency for Healthcare Research and Quality, 2013 ). Más alarmante aún, entre el 6 y el 12% de las caídas resultan en lesiones graves que requieren intervención médica adicional, procedimientos quirúrgicos o manejo de cuidados intensivos ( Appeadu y Bordoni, 2023 , Guirguis-Blake et al., 2024 ). El estudio de Ilic et al. (2023) sobre la epidemiología de las fracturas de cadera debido a caídas enfatiza que las fracturas de cadera siguen siendo la consecuencia más devastadora, ocurriendo en aproximadamente el 2% de las caídas en hospitales, pero representando la mayoría de la morbilidad y mortalidad relacionadas con caídas. Más allá de las consecuencias físicas inmediatas, las caídas contribuyen al trauma psicológico, incluyendo el desarrollo del síndrome de miedo a caer, disminución de la movilidad, la confianza y una menor calidad de vida, que puede persistir mucho después del incidente inicial ( Schoene et al., 2019 , Lee y Tak, 2023 ). Este impacto psicológico a menudo conduce a un deterioro funcional, mayor dependencia y menor participación en actividades de rehabilitación, creando un círculo vicioso que aumenta aún más el riesgo de caídas futuras ( Zijlstra et al., 2007 ).Las ramificaciones económicas de las caídas hospitalarias crean una carga sustancial en los sistemas de salud a nivel mundial, con costos que aumentan drásticamente cuando ocurren lesiones graves. Las lesiones relacionadas con caídas contribuyen a estadías hospitalarias prolongadas, con aumentos en la duración promedio de la estadía que varían de 6.3 a 12.8 días por incidente, dependiendo de la gravedad de la lesión y la complejidad del paciente ( Wong et al., 2011 ). Los costos médicos directos asociados con los tratamientos relacionados con caídas, incluidas las intervenciones de emergencia, los procedimientos quirúrgicos, los servicios de rehabilitación y los requisitos de atención prolongada, se estiman entre $ 50,000 y $ 150,000 por incidente de caída grave ( Morello et al., 2015 , Ganz et al., 2023 ). Al contabilizar los costos indirectos como los gastos de litigio, las sanciones regulatorias, el aumento de las primas de seguros y el daño a la reputación, el impacto económico total puede superar los $ 300,000 por evento de caída grave ( Stevens et al., 2006 , Vaishya y Vaish, 2020 ). A nivel del sistema de salud, el costo anual de las lesiones relacionadas con caídas en pacientes hospitalizados se estima en 80 mil millones de dólares solo en los Estados Unidos, lo que representa una carga financiera significativa que afecta la asignación de recursos, las decisiones de personal y la capacidad de prestación de atención médica en todos los niveles institucionales ( Haddad et al., 2024 ).La comparación económica entre la prevención de caídas impulsada por IA y las intervenciones tradicionales requiere una consideración cuidadosa. Las estrategias convencionales de prevención de caídas incurren en costos continuos sustanciales: la observación continua 1:1 del paciente («cuidadores») cuesta aproximadamente $ 25-35 por hora o $ 600-840 por período de 24 horas, lo que se traduce en costos anuales de $ 219,000- $ 306,600 por paciente monitoreado continuamente ( Stevens et al., 2006 , Morello et al., 2015 ). El aumento de las horas de enfermería, otra intervención estándar, cuesta aproximadamente $ 45-65 por hora de enfermería adicional, y las unidades de alto riesgo requieren de 2 a 4 horas adicionales por paciente por día ($ 90-260 diarios, o $ 32,850- $ 94,900 anuales por paciente). Por el contrario, los sistemas de IA implican mayores costos de capital iniciales ($ 150,000- $ 750,000) pero menores costos marginales por paciente monitoreado, lo que potencialmente ofrece ventajas económicas a escala cuando se monitorean varios pacientes simultáneamente. Esta estructura de costos hace que las soluciones de IA sean particularmente atractivas para los grandes sistemas de atención médica con altos volúmenes de caídas, aunque las instalaciones más pequeñas enfrentan mayores barreras financieras para su adopción.A pesar de décadas de iniciativas de investigación y programas de mejora de la calidad, las estrategias tradicionales de prevención de caídas han logrado solo un éxito modesto en la reducción de las tasas de caídas en diversos entornos de atención médica. Estos enfoques convencionales se basan predominantemente en herramientas de evaluación de riesgos estandarizadas, como la Escala de caídas de Morse, STRATIFY y el Modelo de riesgo de caídas de Hendrich II. Si bien estos instrumentos ofrecen capacidades útiles de detección inicial, su validez predictiva sigue siendo limitada. Los valores de sensibilidad y especificidad informados varían de 0,72 a 0,96 y de 0,51 a 0,83, respectivamente, para la Escala de caídas de Morse, y de 0,77 y 0,72 para el Modelo de riesgo de caídas de Hendrich II ( Hempel et al., 2013 , Titler et al., 2011 ). Estas cifras resaltan solo una precisión predictiva moderada, insuficiente para explicar la naturaleza dinámica y multifactorial del riesgo de caídas, que fluctúa a lo largo de la hospitalización. Las principales limitaciones incluyen criterios de evaluación subjetivos que introducen variabilidad entre evaluadores, una evaluación periódica en lugar de continua que no capta las fluctuaciones temporales del riesgo y la incapacidad de considerar la evolución de los factores de riesgo que surgen durante la hospitalización del paciente. En consecuencia, estas herramientas pueden pasar por alto a los pacientes de alto riesgo y asignar incorrectamente los recursos preventivos a aquellos con menor riesgo.La naturaleza multifactorial de las causas de las caídas complica aún más los esfuerzos de prevención tradicionales, ya que las caídas son el resultado de interacciones complejas entre factores intrínsecos del paciente, peligros ambientales y variables organizacionales que cambian continuamente durante la hospitalización. Los factores intrínsecos incluyen edad avanzada, deterioro cognitivo, limitaciones de movilidad, efectos de la medicación y condiciones médicas agudas, mientras que los factores extrínsecos abarcan peligros ambientales como mala iluminación, superficies resbaladizas, ubicación inadecuada de muebles y obstáculos relacionados con el equipo ( Currie, 2008 ). Los factores organizacionales, incluidos los niveles de personal, los patrones de comunicación, la eficiencia del flujo de trabajo y la cultura de seguridad, influyen significativamente en el riesgo de caídas, pero rara vez se capturan en las herramientas de evaluación tradicionales. Esta complejidad requiere enfoques más sofisticados que puedan acomodar múltiples variables interactuantes y adaptarse a las circunstancias clínicas cambiantes en tiempo real.El advenimiento de la inteligencia artificial (IA) y las tecnologías de aprendizaje automático presenta oportunidades para mejorar la prevención de caídas a través de una mejor predicción (identificar quién se caerá), detección en tiempo real (identificar las caídas a medida que ocurren) y estrategias de prevención específicas (determinar qué intervenciones implementar) ( Stephen et al., 2025 ). Estas tres aplicaciones representan distintos niveles de madurez tecnológica y requisitos de infraestructura. Los modelos de predicción, al estar basados ​​principalmente en software, representan la aplicación más madura, requiriendo solo la integración de registros médicos electrónicos (EHR) e infraestructura computacional ya disponible en la mayoría de los hospitales. Los sistemas de detección, particularmente aquellos que emplean visión artificial o sensores ambientales, necesitan modernización de hardware que incluye instalaciones de cámaras, redes de sensores y dispositivos de computación de borde, lo que representa una carga de infraestructura moderada con plazos de instalación de 3 a 6 meses y costos de $ 50,000 a $ 200,000 por unidad. Los marcos de prevención, que integran predicción y detección con desencadenantes automatizados del flujo de trabajo clínico, representan la implementación más compleja, ya que requieren no solo algoritmos de predicción y hardware de detección, sino también integración bidireccional de HCE, sistemas de enrutamiento de alertas, protocolos de capacitación del personal y gestión del cambio cultural, con plazos de implementación de entre 12 y 24 meses. Comprender estos distintos niveles de madurez y requisitos de infraestructura es esencial para las instituciones sanitarias que planifican estrategias de adopción de IA.Esta revisión distingue estas tres aplicaciones superpuestas pero distintas: los modelos predictivos estiman el riesgo futuro de caídas en un horizonte temporal definido; los sistemas de detección identifican eventos de caídas o comportamientos de alto riesgo en tiempo real; y los marcos de prevención integran la predicción y la detección con los flujos de trabajo clínicos para activar intervenciones basadas en la evidencia. A diferencia de las herramientas convencionales de evaluación de riesgos, los sistemas de IA pueden integrar datos estructurados de registros médicos electrónicos, notas clínicas no estructuradas, monitoreo fisiológico en tiempo real y datos de sensores ambientales para crear perfiles de riesgo dinámicos y continuamente actualizados que reflejan la naturaleza cambiante del riesgo de caídas a lo largo de la hospitalización. Los algoritmos de aprendizaje automático sobresalen en la detección de relaciones no lineales entre variables, la identificación de patrones de riesgo previamente desconocidos y la adaptación a las poblaciones locales de pacientes y las prácticas clínicas a través de mecanismos de aprendizaje continuo ( Hill et al., 2025 , Li et al., 2020 ).La integración de las tecnologías de IA en la prevención de caídas hospitalarias representa un cambio de paradigma: de la evaluación reactiva y periódica a la monitorización proactiva y continua con capacidades de intervención personalizadas. Los sistemas de visión artificial permiten la monitorización del comportamiento en tiempo real sin comprometer la privacidad del paciente, los sensores portátiles proporcionan datos fisiológicos y de movimiento continuos, y el procesamiento del lenguaje natural extrae información valiosa de la documentación clínica que las herramientas tradicionales no pueden capturar ( Montesinos et al., 2018 ). Estos avances tecnológicos ofrecen el potencial de transformar la prevención de caídas, de una actividad principalmente impulsada por la enfermería, a un enfoque integrado y multidisciplinario respaldado por sistemas inteligentes que mejoran, en lugar de reemplazar, el criterio clínico.Sin embargo, la implementación de sistemas de prevención de caídas basados ​​en IA no está exenta de desafíos, ya que estas tecnologías deben adaptarse a entornos regulatorios complejos, abordar cuestiones éticas y de privacidad, integrarse fluidamente con los flujos de trabajo clínicos existentes y demostrar una clara evidencia de eficacia clínica y valor económico. El rápido ritmo de los avances tecnológicos, sumado al carácter conservador de los procesos de adopción en el sector sanitario, genera una tensión entre el potencial de innovación y las realidades de la implementación práctica, que deben equilibrarse cuidadosamente para lograr una implementación exitosa.A pesar de décadas de énfasis clínico en la prevención de caídas, las caídas hospitalarias siguen siendo un desafío persistente, y los métodos tradicionales de evaluación de riesgos a menudo se quedan cortos en entornos dinámicos y de alta agudeza. Estas herramientas convencionales son reactivas, se aplican de forma intermitente y tienen una capacidad limitada para procesar datos cambiantes de pacientes en tiempo real. La creciente digitalización de los datos sanitarios y el avance de las tecnologías de inteligencia artificial (IA) ofrecen una justificación convincente para revisar y modernizar las estrategias de prevención de caídas. Sin embargo, si bien la aplicación de la IA en la atención médica se ha estudiado ampliamente, su uso específico en la prevención de caídas hospitalarias sigue siendo un campo emergente y fragmentado con una síntesis limitada de evidencia en diferentes modalidades de IA, entornos clínicos y poblaciones de pacientes. La novedad de esta revisión narrativa radica en su exploración exhaustiva de los enfoques impulsados ​​por la IA, incluido el aprendizaje automático, la visión artificial, el procesamiento del lenguaje natural y la integración de sensores, tal como se aplican a la predicción, detección e intervención de caídas en entornos hospitalarios. El objetivo principal es consolidar el conocimiento actual, destacar aplicaciones innovadoras, examinar las barreras de implementación e identificar lagunas en la investigación, guiando así a profesionales clínicos, investigadores y administradores de atención médica en el uso de la IA para mejorar la seguridad del paciente y reducir los daños prevenibles relacionados con las caídas. 

      La figura 1 contrasta las estrategias tradicionales de prevención de caídas con los enfoques basados ​​en IA, demostrando el cambio de paradigma de las evaluaciones intermitentes y subjetivas a la gestión continua, precisa y personalizada del riesgo de caídas.

      2. Métodos​

      Esta revisión narrativa, respaldada por una búsqueda sistemática de literatura, se realizó para identificar y sintetizar la evidencia actual sobre la aplicación de la inteligencia artificial en la prevención de caídas hospitalarias. Se desarrolló y ejecutó una estrategia de búsqueda exhaustiva en múltiples bases de datos, como PubMed, EMBASE, IEEE Xplore, ACM Digital Library y Google Scholar, abarcando el período de enero de 2015 a octubre de 2025.

      2.1 . Composición y experiencia del equipo de revisión

      Esta revisión narrativa fue realizada por un equipo multidisciplinario con experiencia en ciencias de la enfermería, informática clínica, ingeniería biomédica, investigación en servicios de salud e inteligencia artificial. El revisor principal (AAO) posee credenciales clínicas en enfermería y salud pública, con amplia experiencia en aplicaciones de IA en entornos sanitarios. La revisión técnica de las metodologías de aprendizaje automático fue realizada por miembros del equipo con formación en informática y bioestadística. La relevancia clínica y la viabilidad de la implementación fueron evaluadas por enfermeras en ejercicio y especialistas en mejora de la calidad hospitalaria. Este enfoque multidisciplinario garantizó tanto el rigor técnico como la aplicabilidad clínica de la evidencia sintetizada.

      2.2 . La estrategia de búsqueda utilizó la siguiente combinación de términos en las bases de datos.

      PubMed/MEDLINE: 

      ((“inteligencia artificial”[MeSH] O “aprendizaje automático”[MeSH] O “aprendizaje profundo”[tiab] O “red neuronal”[tiab]) Y (“caídas accidentales”[MeSH] O “caídas ”[tiab] O “prevención de caídas”[tiab]) Y (“hospitales”[MeSH] O “pacientes hospitalizados”[MeSH] O “hospital*”[tiab]))**.EMBASE, IEEE Xplore y Google Scholar emplearon combinaciones de palabras clave similares adaptadas a la sintaxis de búsqueda de cada base de datos.Se realizó una búsqueda de citas retrospectiva y prospectiva de artículos clave. Se incluyó literatura gris (actas de congresos, tesis doctorales, preprints) cuando el texto completo estaba disponible y los métodos se describían adecuadamente.Si bien la búsqueda principal abarcó de enero de 2015 a octubre de 2025, incluimos estudios fundamentales seleccionados publicados antes de 2015 que proporcionaron un contexto epidemiológico esencial o establecieron metodologías de referencia para la prevención de caídas con las que comparar las innovaciones en IA. Además, incorporamos varias publicaciones de 2025 que se publicaron durante el proceso de revisión para garantizar la vigencia de las tecnologías emergentes y los ensayos clínicos recientes. Todas las citas fuera de la ventana de búsqueda principal se indican explícitamente en la lista de referencias, con la justificación de su inclusión.Los criterios de inclusión abarcaron: (1) artículos revisados ​​por pares publicados en inglés, (2) estudios centrados en tecnologías de IA aplicadas a la prevención de caídas en hospitales o pacientes hospitalizados, (3) informes de investigación sobre resultados de implementación o desarrollo tecnológico, y (4) estudios con sujetos humanos en entornos clínicos. Los criterios de exclusión incluyeron: (1) estudios centrados únicamente en caídas en la comunidad o en el hogar, (2) revisiones o comentarios sin datos originales, (3) resúmenes de conferencias sin disponibilidad de texto completo, (4) estudios que no abordan específicamente aplicaciones de IA o aprendizaje automático, y (5) estudios realizados exclusivamente en residencias de ancianos o centros de atención a largo plazo. La exclusión de los entornos de atención a largo plazo refleja la distinta infraestructura de prevención de caídas, las poblaciones de pacientes (principalmente residenciales en lugar de cuidados agudos), los modelos de reembolso y los marcos regulatorios en estos entornos. Los centros de atención a largo plazo enfrentan desafíos únicos, incluyendo tasas de caídas de referencia más altas (5-15 caídas por 1,000 días-residentes), diferentes modelos de personal y menor disponibilidad de la infraestructura de EHR requerida para la implementación de IA. Las revisiones futuras deberían abordar específicamente las aplicaciones de IA en estos entornos, ya que la base de evidencia en el cuidado a largo plazo aún es incipiente y requiere una síntesis dedicada.Dos revisores independientes realizaron una revisión inicial de títulos y resúmenes, seguida de una revisión completa de los artículos potencialmente relevantes. La extracción de datos se centró en: el entorno del estudio (tipo de unidad, país, nivel de ingresos), las definiciones de los resultados (caídas, caídas con lesiones, casi caídas), la prevalencia de caídas y el desequilibrio de clases, el método de validación (validación cruzada interna, temporal, externa a nivel de centro), las métricas de rendimiento (AUROC, AUPRC, sensibilidad, especificidad, medidas de calibración cuando se informaron), el tamaño de la muestra, los detalles de la implementación (destinatarios de alertas, protocolos de respuesta) y cualquier informe de imparcialidad o sesgo.Dada la heterogeneidad de los estudios incluidos, con diversas metodologías, definiciones de resultados, técnicas de IA, entornos clínicos y métricas de rendimiento, se adoptó un enfoque de síntesis narrativa. Debido a esta heterogeneidad, no fue posible realizar un metanálisis formal . Si bien existen marcos de evaluación del riesgo de sesgo como PROBAST (Herramienta de Evaluación del Riesgo de Sesgo de Modelos de Predicción) y PROBAST-AI para estudios de modelos de predicción, la literatura incluida combina modelos de predicción, sistemas de detección y evaluaciones de implementación, lo que impide una evaluación uniforme del sesgo. Las principales limitaciones metodológicas de cada estudio se señalan a lo largo de la síntesis narrativa.

      3. Antecedentes: Caídas hospitalarias y factores de riesgo

      Las caídas hospitalarias representan un fenómeno complejo y multifactorial, influenciado por la intrincada interacción de factores específicos del paciente, ambientales y organizacionales, que crean un perfil de riesgo dinámico y único para cada individuo y entorno clínico. Esta naturaleza multifacética distingue las caídas hospitalarias de otros eventos adversos, ya que el conjunto de riesgos cambia continuamente a lo largo de la hospitalización del paciente, lo que dificulta especialmente la predicción y la prevención para los equipos de salud.Los factores de riesgo intrínsecos relacionados con el paciente forman la base de la susceptibilidad a las caídas y abarcan un amplio espectro de características fisiológicas, psicológicas y funcionales. La edad avanzada sigue siendo el predictor más significativo, con tasas de caídas que aumentan exponencialmente después de los 65 años, llegando a 8-12 caídas por cada 1000 días de cama en pacientes mayores de 85 años ( Bouldin et al., 2013 ). El deterioro cognitivo, incluido el delirio, la demencia y la confusión inducida por medicamentos, afecta el juicio, la conciencia espacial y los comportamientos de seguridad, y los pacientes delirantes experimentan tasas de caídas de 2 a 3 veces más altas que los individuos cognitivamente intactos. Las limitaciones de movilidad resultantes de la debilidad muscular, los trastornos del equilibrio, las anomalías de la marcha y la hipotensión ortostática crean riesgos directos de caídas mecánicas que a menudo se ven exacerbados por el reposo prolongado en cama y el desacondicionamiento durante la hospitalización ( Dykes et al., 2010 ).Los efectos de los medicamentos representan un factor de riesgo particularmente modificable pero complejo, con la polifarmacia (cinco o más medicamentos) aumentando el riesgo de caídas en un 28% y clases específicas de medicamentos que conllevan perfiles de riesgo distintos. Los medicamentos psicotrópicos, incluidos los sedantes, antipsicóticos y antidepresivos, deterioran la función cognitiva y la coordinación motora, mientras que los medicamentos cardiovasculares como los antihipertensivos y los diuréticos contribuyen a la hipotensión ortostática y los desequilibrios electrolíticos. Los analgésicos opioides crean sedación y deterioro de la propiocepción, mientras que los anticoagulantes, aunque no aumentan directamente el riesgo de caídas, amplifican significativamente la gravedad de las lesiones cuando ocurren caídas ( Staggs et al., 2014 ). Las condiciones comórbidas como el delirio, la depresión, la enfermedad cardiovascular, la diabetes con neuropatía y las deficiencias visuales crean efectos de riesgo multiplicativos en lugar de aditivos, y los pacientes que tienen tres o más comorbilidades experimentan tasas de caídas 4 a 5 veces más altas que aquellos con condiciones únicas.Los peligros ambientales dentro de los entornos hospitalarios crean factores de riesgo extrínsecos que interactúan dinámicamente con las vulnerabilidades de los pacientes para precipitar las caídas. Las malas condiciones de iluminación, en particular durante las horas nocturnas y en los baños, perjudican la agudeza visual y la percepción de profundidad cuando los pacientes son más vulnerables debido a la interrupción del sueño y los efectos de la medicación. Las superficies resbaladizas de las soluciones de limpieza, los líquidos derramados o los revestimientos de suelo inadecuados crean peligros mecánicos inmediatos, mientras que los pasillos abarrotados de equipos médicos, muebles y pertenencias personales obstruyen las rutas de deambulación seguras. Los sistemas de señalización y orientación inadecuados contribuyen a la confusión del paciente y a los intentos de navegación inseguros, particularmente problemáticos para pacientes con deterioro cognitivo o desconocidos ( Currie, 2008 ). Las variaciones de altura de la cama, la ausencia de barandillas de cama cuando es necesario y las luces de llamada mal ubicadas obligan a los pacientes a intentos de transferencia inseguros. Las instalaciones de los baños presentan entornos particularmente de alto riesgo debido a las superficies duras, las condiciones húmedas y las restricciones de privacidad que limitan la supervisión del personal durante las actividades vulnerables.Los factores organizacionales representan las influencias sistémicas que dan forma al riesgo de caídas a través de los patrones de personal, la efectividad de la comunicación, el diseño del flujo de trabajo y la cultura de seguridad institucional. Los niveles de personal de enfermería demuestran relaciones inversas con las tasas de caídas, y cada hora adicional de enfermería por día de paciente se asocia con reducciones del 3 al 12 % en los incidentes de caídas, según el tipo de unidad y la agudeza del paciente ( Spetz et al., 2013 ). Los patrones de comunicación entre turnos, disciplinas y familiares afectan la transferencia de información sobre el estado de riesgo del paciente, y las fallas de comunicación contribuyen al 60 al 70 % de los eventos de caídas graves debido a la identificación de riesgos omitidos o retrasos en la intervención. Los factores de diseño del flujo de trabajo, incluidos los tiempos de respuesta de enfermería a las luces de llamada, el momento de la administración de medicamentos y la disponibilidad de asistencia para ir al baño y deambular, crean ventanas de vulnerabilidad cuando los pacientes intentan actividades independientes que superan sus capacidades. Las variables de la cultura de seguridad, que abarcan el compromiso del liderazgo, la participación del personal en las iniciativas de seguridad y el aprendizaje organizacional de los eventos adversos, influyen tanto en los comportamientos individuales como en la efectividad de la prevención a nivel del sistema.La complejidad de las causas de las caídas requiere enfoques integrales de evaluación de riesgos que puedan dar cabida a múltiples variables interactuantes y al mismo tiempo adaptarse a la naturaleza dinámica de la hospitalización. Las herramientas de evaluación tradicionales, si bien son valiosas para la detección inicial y proporcionan marcos estandarizados, a menudo no logran capturar las fluctuaciones temporales y las interacciones complejas que caracterizan el riesgo real de caídas en la práctica clínica. Los factores de riesgo no operan de forma aislada, sino que crean efectos sinérgicos donde las combinaciones de factores aparentemente menores producen aumentos desproporcionados del riesgo de caídas. Por ejemplo, el deterioro cognitivo leve combinado con la administración de nuevos medicamentos y un entorno desconocido crea un riesgo exponencialmente mayor que cualquier factor por sí solo ( Oliver et al., 2010 ). Además, el riesgo de caídas fluctúa drásticamente en función de los cambios de medicación, el deterioro clínico, las modificaciones ambientales y las variaciones horarias que las herramientas de evaluación estáticas no pueden capturar de forma eficaz. La dinámica temporal del riesgo de caídas presenta desafíos particulares para los enfoques tradicionales de prevención, ya que el estado del paciente cambia continuamente durante la hospitalización debido a intervenciones médicas, ajustes de medicación y progresión clínica. Las horas de la mañana después de la sedación nocturna, los períodos postanestésicos y los momentos inmediatamente posteriores a la administración de la medicación representan períodos de máxima vulnerabilidad que requieren una mayor vigilancia e intervención. Los fines de semana y los turnos de noche presentan tasas elevadas de caídas debido a la reducción de personal y a los patrones de supervisión modificados, mientras que las transiciones de la atención al paciente entre unidades o después de un procedimiento generan lagunas de información que aumentan la exposición al riesgo.Las caídas pueden tener consecuencias devastadoras que se extienden mucho más allá del incidente inmediato, creando efectos en cascada que impactan los resultados del paciente, los costos de atención médica y la responsabilidad legal. Las lesiones físicas varían desde daños menores en los tejidos blandos hasta complicaciones potencialmente mortales, donde las fracturas de cadera representan el resultado más grave, ocurriendo en aproximadamente el 2% de las caídas hospitalarias, pero representando la mayoría de la morbilidad y mortalidad relacionadas con caídas ( Ilic et al., 2023 ). Las lesiones cerebrales traumáticas, aunque menos frecuentes, tienen profundas implicaciones para la función cognitiva y la independencia a largo plazo, particularmente en pacientes de edad avanzada con reserva fisiológica limitada. El deterioro funcional después de las lesiones por caídas a menudo excede el atribuible a la condición médica original, y los pacientes experimentan períodos de recuperación prolongados, mayores niveles de dependencia y un potencial de rehabilitación reducido. Las tasas de mortalidad del 10-15% después de lesiones graves relacionadas con caídas en pacientes hospitalizados reflejan tanto la gravedad de las lesiones como la vulnerabilidad de las poblaciones afectadas. Más allá del daño físico, las caídas contribuyen a consecuencias psicológicas significativas que pueden persistir mucho después de que se produce la curación física, creando impactos duraderos en la calidad de vida del paciente y la independencia funcional. El miedo a caer, que afecta al 40-60% de los pacientes que experimentan caídas en el hospital, conduce a la restricción de la actividad, el aislamiento social y el deterioro funcional progresivo que puede superar las limitaciones impuestas por la lesión original ( Lee y Tak, 2023 , Zijlstra et al., 2007 ). La confianza reducida en la movilidad afecta la participación en actividades de rehabilitación, la voluntad de deambular de forma independiente y las trayectorias generales de recuperación, a menudo requiriendo niveles más altos de atención y estadías institucionales prolongadas. Los familiares también experimentan angustia psicológica, que incluye culpa, ansiedad por futuras caídas y pérdida de confianza en las capacidades del proveedor de atención médica, lo que crea cargas emocionales adicionales que afectan los sistemas de apoyo al paciente y las decisiones de atención.Las implicaciones legales y regulatorias de las caídas hospitalarias crean niveles adicionales de complejidad para las instituciones de salud, ya que las caídas se consideran eventos en gran medida prevenibles que reflejan la calidad de la atención y las prácticas de seguridad. Los organismos reguladores, incluyendo la Comisión Conjunta y los departamentos de salud estatales, mantienen requisitos estrictos para los programas de prevención de caídas, la notificación de incidentes y las iniciativas de mejora de la calidad, cuyas deficiencias pueden resultar en sanciones de acreditación o multas económicas ( Comisión Conjunta, 2023 ). Los riesgos de litigio asociados con las lesiones por caídas siguen aumentando, con montos promedio de liquidación por lesiones graves relacionadas con caídas que oscilan entre $300,000 y $2.5 millones, dependiendo de la gravedad de la lesión, la edad del paciente y las circunstancias que rodean el evento. Estas presiones legales y regulatorias crean incentivos convincentes para que las instituciones de salud inviertan en estrategias integrales de prevención de caídas que demuestren una eficacia medible en la reducción tanto de las tasas de caídas como de la gravedad de las lesiones. Para contextualizar visualmente la interacción entre la modificabilidad de los factores de riesgo y la disponibilidad de datos, la Figura 2 mapea los determinantes del riesgo de caídas modificables y no modificables a sus correspondientes flujos de datos accesibles mediante IA, destacando las entradas multidimensionales que permiten marcos integrales de predicción y prevención de riesgos.

      La Tabla 1 relaciona sistemáticamente los factores de riesgo de caídas con su grado de modificabilidad, las fuentes de datos disponibles (HCE, wearables, sensores, PLN) y las aplicaciones de IA correspondientes para su predicción o detección. Dado que la fragilidad acelera el deterioro funcional tras una caída y el ejercicio representa la principal intervención modificable, una síntesis bibliométrica reciente destaca el crecimiento sostenido y la colaboración internacional en la literatura sobre ejercicio y fragilidad (Azizan, 2024a ), lo que respalda la justificación del triaje basado en IA para programas de ejercicio estructurados como parte de los paquetes integrales de prevención de caídas.Tabla 2 .

      Tabla 1. Asignación de factores de riesgo de caídas a los flujos de datos disponibles.

      Categoría de factor de riesgoEjemplos¿Modificable?Fuente(s) de datos primariosAplicación de IA
      DemográficoEdad, sexoNo modificableCampos estructurados de EHRModelos de predicción
      CognitivoDelirio, demencia, confusiónParcialmente modificableHistoria clínica electrónica + notas de enfermería (PNL)Predicción + Extracción de PNL
      Movilidad/FuncionalInestabilidad de la marcha, debilidad muscular, trastornos del equilibrio.ModificableDispositivos portátiles, sensores de marcha y evaluaciones de fisioterapiaPredicción + detección
      MedicamentosPsicotrópicos, antihipertensivos, polifarmaciaModificableListas de medicamentos de la HCEModelos de predicción
      SensorioDiscapacidad visual, déficit de propiocepciónParcialmente modificableHCE + notas clínicas (PLN)Modelos de predicción
      ComorbilidadesAccidente cerebrovascular, diabetes, enfermedad cardiovascularNo modificable (condición) pero efectos modificablesEHR estructurado + notasModelos de predicción
      AmbientalMala iluminación, pisos mojados, desorden, altura de la cama.ModificableVisión artificial, sensores ambientalesSistemas de detección
      ConductualIntentos de transferencia inseguros, uso del baño sin ayudaModificableVisión artificial y wearablesDetección en tiempo real + alertas
      OrganizativoNiveles de personal, tiempos de respuesta, cultura de seguridadModificable (a nivel de sistema)Metadatos de EHR, datos de flujo de trabajoInvestigación de implementación
      PsicológicoMiedo a caer, depresión, ansiedad.ModificableNotas de enfermería (PNL), resultados informados por el pacientePredicción + focalización de la intervención

      Tabla 2. Comparación del rendimiento de las tecnologías de detección de caídas basadas en IA por entorno clínico.

      Entorno clínicoTipo de tecnologíaMétodo de detecciónExactitud (%)Tiempo de respuestaPoblación de pacientesVentajas claveDesafíos de implementaciónReferencia
      Unidades médicas/quirúrgicasVisión artificial + aprendizaje automáticoEstimación de la postura, análisis de la marcha88–922–5 segundosPacientes adultos en generalMonitorización continua y no invasivaPreocupaciones sobre la privacidad y dependencias de la iluminaciónAJMC., 2019 , Hill y otros, 2025
      Unidades de cuidados intensivosFusión multisensorAcelerómetro + cámara + signos vitales94–971–3 segundosPacientes sedados y gravemente enfermosDatos multimodales de alta sensibilidadIntegración compleja, falsas alarmasDai et al., 2024 , Lee et al., 2017
      Salas geriátricasSensores portátiles y ambientalesAcelerómetro + tapetes de presión89–933–8 segundosPersonas mayores con movilidad reducidaComodidad, monitoreo 24/7Cumplimiento del dispositivo, problemas de cargaRuiz-García et al., 2023 , Igual et al., 2013
      Departamentos de EmergenciaModelos predictivos de aprendizaje automáticoDatos de EHR + evaluaciones de triaje85–8910–30 minutosDiversos niveles de agudezaIdentificación temprana de riesgosVariaciones en la calidad de los datosHekman et al., 2023 , Staggs et al., 2014
      Unidades de rehabilitaciónAnálisis de la marcha + IACaptura de movimiento 3D + ML91–955–15 segundosPacientes posquirúrgicos con accidente cerebrovascularEvaluación precisa de la movilidadCosto del equipo, requisitos de espacioHowcroft et al., 2013 , Bet et al., 2019
      Unidades psiquiátricasVisión artificial (preservación de la privacidad)Análisis de siluetas + reconocimiento de comportamiento86–903–7 segundosPacientes de salud mentalMantiene la dignidad, reduce la agitación.Imprevisibilidad del comportamientoKalron y Achiron, 2013 , Yu et al., 2012
      Unidades pediátricasDispositivos portátiles ligeros + aprendizaje automáticoMiniacelerómetros + reconocimiento de actividad83–872–6 segundosNiños, adolescentesDispositivos apropiados para la edadLimitaciones de tamaño, necesidades de supervisión.Yang et al., 2024 , Singh y Suresh, 2021

      4. Metodologías de IA en la prevención de caídas

      4.1 . Aprendizaje automático y modelado predictivo

      Los enfoques de aprendizaje automático han demostrado un mejor rendimiento en comparación con las herramientas tradicionales de evaluación de riesgos para predecir caídas hospitalarias, aunque las métricas reportadas varían considerablemente. Los algoritmos de aprendizaje supervisado, como la regresión logística, los bosques aleatorios, las máquinas de vectores de soporte y los métodos de potenciación de gradiente, se han empleado ampliamente con datos de historias clínicas electrónicas (HCE).Choi et al. (2023) desarrollaron y validaron múltiples modelos de aprendizaje automático para predecir caídas intrahospitalarias entre pacientes con accidente cerebrovascular agudo, utilizando datos de 8462 admisiones. Entre seis algoritmos probados bajo validación interna (validación cruzada de 5 veces), el modelo de refuerzo de gradiente extremo (XGB) logró un AUROC de 0,85 (IC del 95 %: 0,78-0,92), superando a la Escala de caídas de Morse (AUROC: 0,76). No se informaron las métricas de calibración (Choi et al. 2023 ). Los modelos Bayes ingenuo y XGB registraron la puntuación F1 más alta de 0,44. Zhou et al. (2024) desarrollaron y evaluaron tres modelos de predicción, regresión logística, bosque aleatorio y Bayes ingenuo, para identificar a los pacientes con alto riesgo de caídas. El estudio incluyó a 459 participantes, de los cuales 156 (34,0 %) fueron clasificados como de alto riesgo de caídas. Para desarrollar los modelos se incorporaron siete predictores independientes: estado de fragilidad, edad, tabaquismo, antecedentes de infarto, enfermedad cerebrovascular, artritis y osteoporosis. Entre estos, el modelo de regresión logística demostró el mejor rendimiento, logrando un área bajo la curva de 0,856, una precisión de 0,797 y una sensibilidad de 0,735 en el conjunto de prueba. Estos resultados resaltan el potencial de los modelos de aprendizaje automático para proporcionar predicciones específicas de la enfermedad y clínicamente procesables, ofreciendo una precisión mejorada en comparación con las herramientas tradicionales de evaluación del riesgo de caídas. De manera similar,Sahni et al. (2025) implementaron un enfoque de aprendizaje por conjuntos que logró una sensibilidad del 97,93 % y una especificidad del 98,99 % en la validación interna; sin embargo, estos resultados se basaron en un conjunto de datos retrospectivo con un manejo poco claro del desequilibrio de clases y sin validación externa, lo que limita la generalización. Los modelos de aprendizaje profundo, en particular las redes neuronales recurrentes (RNN) y las redes de memoria a largo plazo (LSTM), analizan patrones temporales en datos secuenciales de pacientes. Butt et al. (2022) realizaron un análisis comparativo de dos arquitecturas, redes de memoria a largo plazo (LSTM) y redes neuronales convolucionales (CNN) utilizando aprendizaje por transferencia. El modelo de aprendizaje por transferencia basado en CNN logró el mayor rendimiento, con una precisión del 98 %. Estos modelos se destacan por capturar relaciones temporales complejas que pueden no ser evidentes a través de enfoques estadísticos tradicionales. Se han empleado técnicas de aprendizaje no supervisado para identificar patrones de riesgo y subgrupos de pacientes previamente desconocidos. Los algoritmos de agrupamiento han revelado fenotipos de riesgo de caídas distintos que pueden requerir estrategias de intervención personalizadas ( Stuby et al., 2025 , Goh et al., 2022 ). Sin embargo, la validación clínica de estos fenotipos basados ​​en datos sigue siendo incipiente.La elección del algoritmo de aprendizaje automático influye fundamentalmente en los requisitos de datos, la viabilidad de la implementación y las demandas computacionales. Los modelos de regresión logística, si bien ofrecen alta interpretabilidad y requieren conjuntos de datos de entrenamiento más pequeños (típicamente 10-15 eventos por variable predictora), pueden tener un rendimiento inferior al de capturar relaciones no lineales complejas. Los bosques aleatorios y los métodos de potenciación de gradiente (XGBoost, LightGBM) demuestran un rendimiento robusto con requisitos de datos moderados (típicamente 500-1000 eventos de caída para un entrenamiento confiable), manejan los datos faltantes de manera efectiva y proporcionan métricas de importancia de características valiosas para la interpretación clínica. Las arquitecturas de aprendizaje profundo, incluidas las redes neuronales recurrentes (RNN) y las redes de memoria a corto plazo (LSTM), sobresalen en la captura de dependencias temporales en datos secuenciales de pacientes, pero exhiben un «hambre de datos» sustancial, que generalmente requiere 5000-10 000 eventos de caída para un entrenamiento adecuado y 20 000-50 000 para un rendimiento óptimo ( Butt et al., 2022 ). Esta intensidad de datos dificulta las implementaciones en una sola institución, especialmente en unidades especializadas con menor volumen de caídas, lo que requiere colaboraciones multiinstitucionales o enfoques de aprendizaje federado para obtener suficientes datos de entrenamiento. Los requisitos computacionales varían de forma similar: la regresión logística y los modelos basados ​​en árboles se ejecutan eficientemente en servidores hospitalarios estándar, mientras que los modelos de aprendizaje profundo pueden requerir unidades de procesamiento gráfico (GPU) para el entrenamiento y la inferencia, lo que aumenta los costos de hardware entre $10,000 y $50,000.Los avances recientes en arquitecturas híbridas demuestran enfoques prometedores para equilibrar el rendimiento y la eficiencia de los datos. Bostani et al. (2023) desarrollaron un perceptrón multicapa basado en aprendizaje de refuerzo (MLP-RL) para el diagnóstico del riesgo cardiovascular en atletas, logrando una medida F del 87,4 % y una media geométrica del 89,6 % mediante un novedoso marco de aprendizaje de refuerzo que considera la clasificación como una toma de decisiones secuencial, recompensando las predicciones correctas en cada capa. Su enfoque aborda el desequilibrio de datos mediante la optimización de colonias artificiales de abejas basada en aprendizaje mutuo (ML-ABC), superando la sensibilidad a la inicialización común en los métodos basados ​​en gradientes. Aplicada al cribado cardiovascular, esta metodología ofrece paralelismos directos con la predicción del riesgo de caídas: ambas implican el procesamiento de datos fisiológicos complejos (signos vitales, medidas antropométricas) para evaluar el riesgo físico en tiempo real. El éxito del marco MLP-RL en el manejo de conjuntos de datos desequilibrados, un desafío universal en la predicción de caídas, donde los casos sin caídas superan ampliamente a los eventos de caída, y su capacidad para aprender límites de decisión óptimos sin un ajuste exhaustivo de hiperparámetros, sugieren posibles aplicaciones en la prevención de caídas en hospitales. Las investigaciones futuras deberían explorar si las arquitecturas basadas en el aprendizaje de refuerzo pueden mejorar la precisión de la predicción de caídas y, al mismo tiempo, mantener una eficiencia computacional adecuada para la implementación en hospitales en tiempo real.Los algoritmos de optimización bioinspirados representan otra dirección prometedora para mejorar el rendimiento de los modelos predictivos. Jamshidi et al. (2024) demostraron la aplicación del Algoritmo Dragonfly (AD) para optimizar un Perceptrón Multicapa Wavelet (WMLP) para la detección de cáncer de pulmón en imágenes de TC, logrando una precisión del 99,82 % tanto en el entrenamiento como en las pruebas. El Algoritmo Dragonfly, una técnica de optimización metaheurística inspirada en la naturaleza que imita el comportamiento de enjambre de las libélulas, explora sistemáticamente el espacio de parámetros para identificar pesos de red óptimos e hiperparámetros sin dependencias del descenso de gradiente. Este enfoque es especialmente relevante para los algoritmos de riesgo de caídas, donde minimizar los falsos positivos es fundamental para prevenir la fatiga de alarmas. La optimización tradicional basada en gradientes puede converger a mínimos locales, lo que resulta en compensaciones subóptimas entre sensibilidad y especificidad; los algoritmos bioinspirados exploran el espacio de soluciones con mayor profundidad, identificando potencialmente configuraciones que maximizan simultáneamente la sensibilidad (detectando verdaderos riesgos de caídas) y la especificidad (minimizando las falsas alarmas). La implementación en la prevención de caídas implicaría optimizar no solo los pesos del modelo, sino también los umbrales de decisión adaptados a contextos clínicos específicos (p. ej., UCI vs. unidades médico-quirúrgicas) y la tolerancia al riesgo institucional. Sin embargo, estos enfoques de optimización requieren recursos computacionales considerables (tiempos de entrenamiento de 24 a 72 h en sistemas multinúcleo) y validación en diversas poblaciones de pacientes para garantizar su generalización.

      4.2 . Visión artificial y videovigilancia

      Los sistemas de visión artificial representan un avance significativo en la prevención de caídas en tiempo real, ya que permiten la monitorización continua del comportamiento y los patrones de movimiento del paciente. Estos sistemas utilizan redes neuronales convolucionales (CNN) y algoritmos de estimación de postura para analizar transmisiones de vídeo e identificar comportamientos de alto riesgo y caídas en el momento en que ocurren (detección), a diferencia de predecir caídas futuras.La plataforma de detección de caídas SafelyYou, basada en IA e implementada en múltiples centros sanitarios, emplea visión artificial para detectar caídas y cuasi accidentes con una precisión del 95 % ( AJMC, 2019 ). Wang et al. (2020) analizaron sistemas que utilizan cámaras de profundidad y análisis de siluetas para preservar la privacidad del paciente, a la vez que monitorizan cambios posturales repentinos indicativos de caídas. Los métodos que preservan la privacidad incluyen el procesamiento de bordes (análisis de vídeo local en lugar de transmitir imágenes sin procesar), la anonimización en el dispositivo y el análisis basado en siluetas en lugar de imágenes identificables ( Wang y Lin, 2024 ).Los modelos de estimación de postura, como OpenPose y MediaPipe, se han adaptado para aplicaciones sanitarias, lo que permite el análisis en tiempo real de la postura y los patrones de marcha de los pacientes. El análisis de Hill et al. (2025) de los modelos de estimación de postura basados ​​en aprendizaje automático utilizados en el análisis del movimiento y la postura humana evidenció una precisión superior al 80 % en la identificación de pacientes con alto riesgo de caídas, basándose en patrones de movilidad observados durante actividades rutinarias. Sin embargo, el rendimiento se degrada considerablemente en condiciones de poca iluminación, oclusión (p. ej., cuando los pacientes están parcialmente ocultos por el equipo) y limitaciones en la línea de visión. Los enfoques de fusión de sensores, que combinan la visión artificial con acelerómetros portátiles y sensores ambientales, abordan estas limitaciones y mejoran la robustez de la detección ( Zhao et al., 2024 ).Para mejorar aún más la privacidad y la calidad de la imagen, Li et al. (2022) presentan un novedoso marco de detección de caídas llamado DCLSTMAE, que utiliza convolución dilatada y LSTM para extraer eficientemente características espacio-temporales de datos de vídeo. El método está diseñado para operar con datos sin etiquetar, lo que mejora la privacidad y logra una alta precisión en la detección de caídas, con una precisión reportada del 97,1 % en el conjunto de datos UR.Más allá de las CNN convencionales, los Transformadores de Visión (ViT) demuestran un rendimiento superior en imágenes médicas gracias a mecanismos de autoatención que permiten una comprensión holística de la escena. Khaniki et al. (2025) lograron una precisión del 98,93 % en la clasificación de tumores cerebrales utilizando ViT con Mecanismo de Calibración de Características y Atención Cruzada Selectiva, superando así a las CNN estándar. Para la detección de caídas, los ViT ofrecen ventajas en entornos hospitalarios complejos, manteniendo una detección robusta a pesar de oclusiones, iluminación variable y diversas posiciones del paciente, al prestar atención a las partes visibles del cuerpo e inferir las regiones ocluidas. Sin embargo, los ViT requieren conjuntos de datos de entrenamiento considerablemente mayores (10 000-50 000 frente a 2 000-5 000 fotogramas etiquetados) y una memoria GPU de 2 a 3 veces mayor, lo que podría aumentar la latencia en escenarios de monitorización multipaciente.El procesamiento perimetral que preserva la privacidad presenta desventajas críticas en términos de latencia. Si bien los dispositivos perimetrales garantizan que el video sin procesar se mantenga local, su menor potencia computacional (entre una décima y una quinta parte de la de las GPU en la nube) aumenta la latencia de inferencia de 30 a 50 ms a 200-400 ms por fotograma, extendiéndose a 500-800 ms para el análisis basado en siluetas que requiere preprocesamiento. Si bien son adecuados para cambios graduales de posición, estos retrasos pueden comprometer la detección de caídas rápidas (<1 s). Los sistemas futuros deben equilibrar la protección de la privacidad, la eficiencia computacional y la sensibilidad de detección mediante enfoques escalonados donde los dispositivos perimetrales realizan un cribado preliminar y activan el análisis en la nube para eventos de alto riesgo.

      4.3 . Tecnologías de sensores ambientales y portátiles

      Los sistemas de prevención de caídas basados ​​en sensores abarcan tanto dispositivos portátiles como tecnologías de monitorización ambiental que recopilan datos fisiológicos y de movimiento de forma continua. Los acelerómetros, giroscopios y magnetómetros integrados en dispositivos portátiles pueden detectar anomalías en la marcha, inestabilidad del equilibrio y patrones de movimiento repentinos asociados con el riesgo de caídas ( Li et al., 2025 ).Ruiz-García et al. (2023) amplían CareFall, un sistema automatizado de detección de caídas diseñado para adultos mayores mediante relojes inteligentes portátiles equipados con acelerómetros y giroscopios de 3 ejes. Incorpora dos estrategias de detección: un método basado en umbrales y un enfoque de aprendizaje automático más avanzado. El modelo de aprendizaje automático supera significativamente al método de umbrales, demostrando una precisión del 98,4 % frente al 77,3 %, con una sensibilidad y especificidad mejoradas en condiciones de laboratorio controladas. Los sensores ambientales, como las alfombrillas sensibles a la presión, los detectores de movimiento infrarrojos y los sistemas de radar, ofrecen funciones de monitorización no invasiva. El sistema GaitRite se ha integrado con algoritmos de IA para analizar los parámetros de la marcha y predecir el riesgo de caídas con una precisión del 86 % ( Rehman et al., 2020 ). Los enfoques de fusión multisensor combinan datos de diversas modalidades de detección para mejorar la precisión de la detección y reducir los falsos positivos. Ejupi et al. (2017) y Taramasco et al. (2025) demostraron que la combinación de datos de acelerómetros portátiles con sensores de presión ambiental mejoró la precisión de la detección de caídas del 82 % al 96 % en entornos experimentales. Sin embargo, los dispositivos portátiles se enfrentan a desafíos prácticos, como la adherencia del paciente (disposición a usar los dispositivos de forma constante), la carga excesiva (los dispositivos que requieren recarga diaria reducen su usabilidad), los problemas de integridad de la piel (lesiones por presión, reacciones alérgicas) y los flujos de trabajo de asignación de dispositivos al ingreso y al alta. Las tasas de falsas alarmas, cruciales para prevenir la fatiga por alarmas, deberían reportarse por cada 100 horas-paciente junto con el valor predictivo positivo; sin embargo, rara vez se cuantifican en la literatura. La integración con los flujos de trabajo de enfermería debe especificar los destinatarios de las alertas, los protocolos de escalamiento y los tiempos de respuesta esperados para que la detección se traduzca en prevención.

      4.4 . Procesamiento del lenguaje natural

      Las técnicas de procesamiento del lenguaje natural (PLN) extraen información valiosa relacionada con las caídas de la documentación clínica no estructurada, incluyendo notas de enfermería, evaluaciones médicas e informes de incidentes. Los enfoques de PLN abarcan desde léxicos de palabras clave y sistemas basados ​​en reglas hasta modelos de lenguaje neuronal; la portabilidad entre diferentes proveedores de HCE y estilos de documentación sigue siendo un desafío ( Eguia et al., 2024 , Nakatani et al., 2019 ). Estos enfoques pueden identificar factores de riesgo no capturados en campos de datos estructurados, como el delirio, el nivel de sedación, el uso de ayudas para la marcha y el miedo a las caídas, que pueden documentarse mejor en notas narrativas que en campos discretos de HCE, y mejoran la exhaustividad de la evaluación del riesgo de caídas.Nakatani et al. (2019) demostraron con éxito que las caídas en pacientes hospitalizados pueden predecirse mediante el análisis de registros de enfermería mediante un algoritmo de PLN combinado con aprendizaje automático. Los resultados de la predicción, utilizando el conjunto de datos de prueba, mostraron sensibilidad y especificidad con intervalos de confianza del 95 %; sin embargo, el tamaño de la muestra y el método de validación (interno vs. externo) fueron limitados. Estos hallazgos resaltan la eficacia del PLN y el aprendizaje automático para extraer factores de riesgo de caídas de la documentación de enfermería.Los sistemas de apoyo a la toma de decisiones clínicas que incorporan PLN han demostrado una mejor calidad de la documentación y la identificación de factores de riesgo. El Modelo de Riesgo de Caídas EPIC integra información derivada del PLN con datos estructurados para proporcionar una evaluación completa del riesgo de caídas, que se actualiza dinámicamente a medida que se introducen nuevas notas clínicas ( Eguia et al., 2024 , Rice et al., 2022 ).Más allá de los textos de la HCE, las señales relevantes para la salud mental en los corpus digitales públicos podrían, con una gobernanza y una supervisión ética adecuadas, complementar la estratificación del riesgo de los pacientes hospitalizados para los síntomas depresivos y el miedo a las caídas, factores fuertemente asociados con el riesgo de caídas ( Azizan, 2024b ). Sin embargo, estas aplicaciones requieren rigurosas protecciones de la privacidad, consentimiento informado y validación en poblaciones clínicas antes de su implementación.El manejo de la negación en la documentación clínica representa un desafío técnico crítico para la extracción de riesgo de caídas basada en PNL. Los paquetes estándar de PNL a menudo tienen dificultades con los patrones de negación clínica, donde frases como «el paciente niega el miedo a caer» contienen el factor de riesgo objetivo («miedo a caer») pero indican su ausencia en lugar de su presencia. La coincidencia ingenua de palabras clave clasificaría incorrectamente a este paciente como de alto riesgo, lo que podría desencadenar intervenciones innecesarias y contribuir a la fatiga de alarmas. Los sistemas avanzados de PNL emplean algoritmos de detección de negación (p. ej., NegEx, ConText, Clinical Language Annotation, Modeling, and Processing [CLAMP]) que identifican claves de negación («niega», «no», «sin») y determinan su alcance (qué términos subsiguientes se niegan). Sin embargo, estos algoritmos alcanzan un rendimiento variable (sensibilidad 80-95 %, especificidad 85-98 %) según el estilo de la documentación, con desafíos particulares en oraciones complejas con múltiples cláusulas («el paciente informa mareos ocasionales pero niega el miedo a caer o caídas previas»). Las incrustaciones contextuales de modelos de lenguaje basados ​​en transformadores (BERT, BioBERT, ClinicalBERT) capturan mejor el significado semántico, incluida la negación, logrando una precisión del 92-97 % en tareas de detección de negación. La implementación requiere una validación cuidadosa mediante la revisión manual de historias clínicas para garantizar que el manejo de la negación no infle ni desinfle sistemáticamente las puntuaciones de riesgo, con auditorías trimestrales que examinan las discrepancias entre los factores de riesgo extraídos mediante PNL y los documentados por el médico. Sin un manejo robusto de la negación, los sistemas de PNL corren el riesgo de invertir las evaluaciones de riesgo, clasificando paradójicamente a los pacientes de bajo riesgo (aquellos documentados explícitamente como libres de factores de riesgo) como de alto riesgo con base en la mera mención de términos de factores de riesgo en contextos negativos.Las características de rendimiento de las tecnologías de detección de caídas basadas en IA varían significativamente en los diferentes entornos clínicos, como se detalla en la Tabla 1. Las unidades de cuidados intensivos demuestran la mayor precisión de detección (94-97 %) cuando emplean enfoques de fusión de múltiples sensores, aunque esto conlleva una mayor complejidad de implementación y potencial de falsas alarmas. Las unidades médicas/quirúrgicas logran un rendimiento sólido (88-92 %) con sistemas de visión artificial, mientras que las salas geriátricas se benefician de las capacidades de monitoreo sostenido de las combinaciones de sensores ambientales y portátiles (89-93 %). En particular, las unidades pediátricas presentan desafíos únicos con tasas de precisión más bajas (83-87 %) debido a las limitaciones de tamaño y los requisitos de supervisión, mientras que los departamentos de emergencia dependen de modelos predictivos con tiempos de respuesta más largos pero valiosas capacidades de identificación temprana de riesgos. Como se ilustra en la Fig. 3 , múltiples modalidades de IA, incluido el aprendizaje automático, la visión artificial, las tecnologías de sensores y el procesamiento del lenguaje natural, funcionan sinérgicamente para permitir la evaluación y prevención integrales y en tiempo real del riesgo de caídas en entornos hospitalarios.

      5. Implementaciones clínicas y estudios de casos

      5.1 . Implementaciones de sistemas de salud a gran escala

      Varios sistemas de atención sanitaria importantes han implementado con éxito programas de prevención de caídas basados ​​en IA con resultados clínicos demostrados; sin embargo, los diseños de los estudios varían y las tendencias seculares a menudo dificultan la atribución causal.Partners HealthCare (ahora Mass General Brigham) desarrolló el programa FALL TIPS (Tailoring Interventions for Patient Safety), que combina modelos de predicción de aprendizaje automático con intervenciones específicas ( Dykes et al., 2017 ). Operando desde una tasa de caída de referencia de 3,9 caídas por cada 1000 días-paciente, el sistema logró una reducción relativa del 25 % en las caídas (a aproximadamente 2,9-3,0 caídas por cada 1000 días-paciente, o 0,9-1,0 caídas menos por cada 1000 días-paciente) en 15 unidades hospitalarias durante 12 meses en un ensayo aleatorizado por grupos. La intervención incluyó no solo el modelo de predicción de IA, sino también materiales educativos para pacientes personalizados y campeones basados ​​en la unidad, lo que dificulta aislar el efecto independiente del componente de IA ( Dykes y Brigham, 2018 ).Mayo Clinic implementó un sistema de predicción de caídas basado en IA que analiza datos de la historia clínica electrónica (HCE) en tiempo real y proporciona puntuaciones de riesgo actualizadas cada 4 h ( Salehinejad et al., 2025 , CBINSIGHTS, 2024 ). Con una tasa de caídas de referencia de 4,1 caídas por cada 1000 días-paciente, el sistema demostró una reducción relativa del 30 % en las lesiones relacionadas con caídas (a aproximadamente 2,9 caídas por cada 1000 días-paciente, lo que representa una reducción absoluta de 1,2 caídas por cada 1000 días-paciente); sin embargo, el estudio empleó un diseño pre-post sin controles concurrentes, lo que limitó la inferencia causal. Las puntuaciones de satisfacción del personal relacionadas con las actividades de prevención de caídas mejoraron, lo que sugiere una buena integración del flujo de trabajo.El Hospital Johns Hopkins implementó la Herramienta de Evaluación del Riesgo de Caídas Johns Hopkins (JHFRAT), mejorada con capacidades de aprendizaje automático, lo que resultó en una mayor precisión predictiva del riesgo de caídas entre pacientes mayores con accidente cerebrovascular en rehabilitación. Hong et al. (2024) y Damoiseaux-Volman et al. (2022) evaluaron la validez predictiva del JHFRAT utilizando una gran cohorte retrospectiva de 17.263 pacientes mayores hospitalizados. La cohorte del estudio demostró una tasa de caídas inicial de 3,5 caídas por cada 1.000 días-paciente. El rendimiento predictivo del modelo, medido por el área bajo la curva característica operativa del receptor (AUC), arrojó un valor de 0,65 (IC del 95 %: 0,63-0,67), lo que indica una precisión moderada. El sistema se integra con los flujos de trabajo de enfermería existentes y proporciona recomendaciones de intervención prácticas. Se envían alertas al personal de enfermería de cabecera, con escalamiento para cobrar a las enfermeras para los pacientes identificados como de alto riesgo, aunque no se informó la mediana de los tiempos de respuesta.La variación en las tasas de caídas iniciales en estas implementaciones (2,8 a 5,1 caídas por cada 1000 días-paciente, como se detalla en la Tabla 3 ) influye fundamentalmente en la interpretación de las reducciones relativas. Una reducción del 40 % en una unidad médica general de bajo riesgo (línea de base 2,8 caídas por cada 1000 días-paciente) produce entre 0,7 y 0,8 caídas menos por cada 1000 días-paciente, mientras que una reducción del 15 % en una unidad de neurología o accidente cerebrovascular de alto riesgo (línea de base 5,1 caídas por cada 1000 días-paciente) produce un impacto absoluto similar o mayor de 0,8 caídas por cada 1000 días-paciente. Los cálculos de coste-efectividad deben tener en cuenta estas diferencias iniciales: prevenir una caída cuesta entre 20 000 y 30 000 dólares en entornos de bajo riesgo con costes operativos de IA modestos, frente a entre 8000 y 12 000 dólares en entornos de alto riesgo donde la misma inversión previene más caídas. Esta heterogeneidad subraya la importancia de informar métricas tanto relativas como absolutas, tasas de referencia y ROI específico del entorno al evaluar la efectividad de la prevención de caídas con IA.

      Tabla 3. Evaluación del impacto económico de la prevención de caídas mediante IA en los sistemas de atención sanitaria.

      Tamaño del sistema de saludVolumen de pacientes (camas)Tasa de caída de referenciaCosto de implementación de IACosto operativo anualCaídas prevenidasAhorro de costesROI neto (3 años)Período de recuperaciónReferencia
      Gran centro académico (>800 camas)1.2004,2/1000 días-cama$750,000$180,000145 caídas/año$6,815,000287 %14 mesesMorello y otros, 2015 , Dykes y otros, 2017
      Centro médico regional (400–800 camas)6003,8/1000 días-cama$520,000$125,00068 caídas/año$3,196,000245 %18 mesesWong y otros, 2011 , Hempel y otros, 2013
      Hospital comunitario (200–400 camas)3003,5/1000 días-cama$380,000$95,00032 caídas/año$1,504,000198 %22 mesesCurrie, 2008 , Stevens y otros, 2006
      Comunidad pequeña (<200 camas)1503,2/1000 días-cama$280,000$75,00015 caídas/año$705,000145 %28 mesesHealey et al., 2004 , Titler et al., 2011
      Hospital de especialidades (variable)2505,1/1000 días-cama$420,000$110,00042 caídas/año$1,974,000221 %19 mesesIlic et al., 2023 , Bouldin et al., 2013
      Acceso crítico (<25 camas)202,8/1000 días-cama$150,000$45,0002 caídas/año$94,00067 %48 mesesCasey et al., 2017 , Trabajos de Salud Rural, 2019
      Cuidados agudos a largo plazo1804,8/1000 días-cama$350,000$85,00028 caídas/año$1,316,000186 %24 mesesSpetz et al., 2013 ; Agencia para la Investigación y la Calidad de la Atención Sanitaria, 2013

      5.2 . Aplicaciones de unidades especiales

      La implementación de modelos de predicción de caídas basados ​​en IA en unidades hospitalarias especializadas ha mostrado resultados prometedores, especialmente cuando se adaptan a las necesidades clínicas de poblaciones específicas de pacientes. Choi et al. (2023) desarrollaron algoritmos de aprendizaje automático para un hospital especializado en enfermedades cerebrovasculares, centrándose en pacientes hospitalizados con ictus agudo, un grupo con alto riesgo de caídas debido a deficiencias neurológicas. Utilizando una cohorte retrospectiva de 8462 pacientes con validación cruzada interna, el modelo alcanzó un AUROC de 0,85 (IC del 95 %: 0,78-0,92), superando la Escala de Caídas de Morse. Sin embargo, no se ha publicado la validación externa en otros centros especializados en ictus, y no se evaluó la calibración del modelo, crucial para establecer umbrales de intervención adecuados. Más allá de las unidades de ictus, las unidades de cuidados intensivos (UCI) presentan desafíos únicos para la prevención de caídas debido a la agudeza del paciente, la sedación y la presencia de equipo médico complejo. Dai et al. (2024) demostraron cómo los sistemas de IA integran la visión artificial con la monitorización fisiológica para detectar signos tempranos de agitación del paciente o patrones de movimiento que preceden a los intentos de caída. El sistema logró una precisión de clasificación general del 91,2 %, con una sensibilidad del 89,6 % y una especificidad del 92,8 %, incluso al operar con videoclips cortos de 2 segundos para la monitorización en tiempo real. Estos resultados se validaron frente a estados de agitación etiquetados por expertos según la Escala de Agitación-Sedación de Richmond (RASS), lo que confirma la fiabilidad del modelo. Aunque el estudio no midió directamente la reducción de caídas, su capacidad para monitorizar la agitación de forma continua y objetiva sugiere potencial para mejorar la seguridad del paciente y reducir los eventos adversos en entornos de UCI.De manera similar, los servicios de urgencias (SU) utilizan cada vez más el análisis predictivo para identificar a los adultos mayores en riesgo de hospitalización por caídas. Archer et al. (2024) desarrollaron y validaron externamente la herramienta eFalls, un modelo de predicción multivariable diseñado para pronosticar la asistencia o la hospitalización en SU ​​por caídas o fracturas en un plazo de 12 meses. El modelo alcanzó un área bajo la curva característica operativa del receptor (AUC) de 0,75 en la validación interna y de 0,72 en la validación externa, lo que demuestra un rendimiento discriminatorio de moderado a bueno. El análisis de calibración mostró una fuerte concordancia entre los resultados previstos y observados en todos los estratos de riesgo, lo que respalda su utilidad clínica. Aunque el estudio no informó métricas de implementación en tiempo real, la dependencia del modelo de datos de atención primaria recopilados rutinariamente sugiere una alta viabilidad para la integración en los sistemas de triaje de SU para apoyar la intervención temprana y la planificación de recursos.Para traducir las alertas en prevención, los pacientes identificados con síntomas cognitivos o anímicos, ya sea mediante cribado clínico o herramientas predictivas, pueden ser derivados a intervenciones no farmacológicas estructuradas. El ejercicio combinado con terapia de reminiscencia representa uno de estos paquetes basados ​​en la evidencia: esta intervención redujo significativamente la depresión y mejoró la calidad de vida en adultos mayores con enfermedad de Alzheimer leve en un estudio cuasiexperimental ( Azizan, Anum, Faisal y Karnadipa, 2023 ). Si bien estos hallazgos respaldan el valor terapéutico de las intervenciones combinadas, la investigación que examina el proceso completo desde la identificación del riesgo → respuesta clínica → ejecución de la intervención → resultados a largo plazo como la reducción de caídas sigue siendo limitada.La integración de la estratificación de riesgos de IA con intervenciones basadas en evidencia, como el ejercicio y la terapia de reminiscencia, representa una vía de prevención teórica en lugar de un sistema automatizado implementado actualmente en la literatura revisada. Si bien Azizan et al. (2023) demostraron que el ejercicio combinado con la terapia de reminiscencia redujo significativamente la depresión y mejoró la calidad de vida en adultos mayores con enfermedad de Alzheimer leve, ninguno de los sistemas de prevención de caídas de IA revisados ​​activó automáticamente las derivaciones a estas intervenciones específicas basadas en las puntuaciones de riesgo. Los sistemas actuales generan principalmente alertas de riesgo para el personal de enfermería, que luego aplica el juicio clínico para seleccionar las intervenciones apropiadas de los protocolos de prevención de caídas específicos de la institución. El vínculo entre la evaluación de riesgos generada por IA y las intervenciones no farmacológicas específicas, incluidos los programas de ejercicio estructurados para la fragilidad ( Azizan, 2024a ) y las intervenciones cognitivas para pacientes con deterioro ( Azizan et al., 2023 ), representa una dirección futura recomendada que requiere el desarrollo de sistemas de apoyo a la toma de decisiones clínicas con integración de flujo de trabajo bidireccional. La implementación prospectiva requeriría: (1) generación automatizada de derivaciones basada en las puntuaciones de riesgo de la IA y las características de los pacientes; (2) disponibilidad de personal capacitado para implementar intervenciones estructuradas; (3) sistemas de seguimiento para supervisar la finalización de la intervención y la respuesta de los pacientes; y (4) ciclos de retroalimentación para ajustar los modelos de riesgo según la efectividad de la intervención. Se necesitan ensayos aleatorizados por conglomerados que evalúen esta vía integrada de IA a intervención para evaluar la viabilidad en situaciones reales, la aceptación del personal, la adherencia del paciente y el impacto en la reducción de las caídas.Además de los beneficios clínicos, los sistemas de prevención de caídas con IA ofrecen claras ventajas económicas, especialmente para instituciones de gran escala. Como se muestra en la Tabla 3 , los centros médicos académicos con más de 800 camas informaron el retorno de la inversión más favorable (287 % en tres años), con un período de recuperación de solo 14 meses. Estos sistemas evitaron un promedio de 145 caídas al año, generando más de $6.8 millones en ahorros de costos. Los hospitales regionales y comunitarios experimentaron períodos de recuperación más largos (18-22 meses) pero mantuvieron un ROI positivo por encima del 190 %. Por el contrario, los hospitales de acceso crítico enfrentaron las mayores barreras financieras, con un período de recuperación de 48 meses y un modesto ROI del 67 %, lo que destaca la necesidad de apoyo financiero dedicado o modelos de servicio colaborativo para garantizar el acceso equitativo a estas tecnologías en todos los entornos de atención médica.

      5.3 . Implementaciones internacionales

      Los esfuerzos para reducir las caídas en pacientes hospitalizados han ganado atención global, con diversas estrategias que se están probando en varios sistemas de salud. Spoon et al. (2024) revisaron 48 estudios e identificaron 350 estrategias de implementación utilizadas para apoyar las intervenciones de prevención de caídas en hospitales. Si bien la revisión no se centró en la distribución geográfica, destacó que la mayoría de los estudios carecían de informes exhaustivos sobre los detalles de la implementación, en particular en los siete prerrequisitos de Proctor. Esta falta de informes limita la reproducibilidad y la generalización en diversos entornos de salud, especialmente en sistemas con recursos limitados o una infraestructura de implementación menos desarrollada. Los estudios emplearon una mediana de seis estrategias de implementación (rango intercuartil 4-9), con un 96% que incorporaba enfoques del dominio de «capacitar y educar a las partes interesadas». Los métodos comunes incluyeron la realización de reuniones educativas, la preparación de promotores y la formación de consejos asesores para construir relaciones con las partes interesadas clave. Tras la implementación, la reducción media de la tasa de caídas fue de 0,9 por 1.000 días-paciente (RIC: –1,8 a 0,3), y la adherencia a las intervenciones varió ampliamente, con una media del 65 % (RIC: 29-87 %), según las auditorías y la documentación de los registros médicos electrónicos. Además de los países occidentales de altos ingresos, también se están desarrollando y probando sistemas innovadores de prevención de caídas en otras regiones. Por ejemplo, Alharbi et al. (2023) introdujeron un sistema de suelo inteligente basado en IoT en Arabia Saudí, incorporando etiquetas RFID en alfombras para detectar caídas en adultos mayores. Este enfoque, que preserva la privacidad y es no intrusivo, se combinó con algoritmos de aprendizaje automático y aprendizaje profundo, y el modelo K-Nearest Neighbours (KNN) logró una notable precisión del 99 %. El estudio demuestra cómo las soluciones alternativas adaptadas a las necesidades culturales y de infraestructura pueden mejorar la vida independiente y reducir los riesgos de caídas en diversos entornos internacionales. Este trabajo destaca aún más el alcance global de la IA en la prevención de caídas, ofreciendo modelos adaptables y rentables que van más allá de los sistemas convencionales portátiles o basados ​​en cámaras.

      6. Beneficios de la IA en la prevención de caídas

      6.1 . Precisión de predicción mejorada

      Los sistemas de IA demuestran una precisión de predicción mejorada en comparación con las herramientas tradicionales de evaluación del riesgo de caídas en muchos estudios, aunque existe una heterogeneidad sustancial. Los valores de AUROC informados para los modelos de aprendizaje automático varían de 0,72 a 0,94 en los estudios publicados ( Alharbi et al., 2023 , Nakatani et al., 2019 , Zhao et al., 2024 , Taramasco et al., 2025 ), a menudo superando el rango de 0,60 a 0,70 que suelen alcanzar las herramientas convencionales como STRATIFY o Morse Fall Scale. Sin embargo, AUROC por sí solo es insuficiente: la calibración, el acuerdo entre las probabilidades predichas y los resultados observados, es esencial para la toma de decisiones clínicas, y AUPRC (área bajo la curva de precisión-recuperación) ofrece una métrica más informativa en conjuntos de datos desequilibrados por clase comunes para la predicción de caídas. Estas métricas complementarias se informan de manera inconsistente, lo que limita la síntesis entre estudios y la evaluación comparativa.Esta mejor discriminación permite una estratificación del riesgo más precisa y una asignación de intervenciones más específica. La capacidad de procesar múltiples fuentes de datos simultáneamente permite a los sistemas de IA identificar patrones de riesgo complejos que podrían no ser evidentes mediante los métodos de evaluación tradicionales. Los modelos de aprendizaje automático pueden incorporar cientos de variables y detectar relaciones no lineales que contribuyen a la precisión de la predicción del riesgo de caídas.

      6.2 . Monitoreo e intervención en tiempo real

      A diferencia de las evaluaciones de riesgos tradicionales que se realizan periódicamente (normalmente una vez por turno o a diario), los sistemas de IA proporcionan capacidades de monitorización continua que pueden detectar cambios de riesgo en tiempo real. Esto permite una intervención proactiva antes de que se produzcan las caídas, en lugar de respuestas reactivas tras los incidentes. Los sistemas de alerta en tiempo real han demostrado un valor potencial en la práctica clínica, y algunos estudios sugieren reducciones en las tasas de caídas cuando el personal recibe notificaciones oportunas sobre comportamientos de alto riesgo ( Parsons et al., 2021 ). Aunque las cifras exactas varían, las mejoras notificadas van de modestas a sustanciales, según el diseño del sistema y la integración clínica. Sin embargo, rara vez se notifican métricas clave como la carga de alertas, la cantidad de alertas por cada 100 horas-paciente y el valor predictivo positivo, lo que dificulta la evaluación del riesgo de fatiga por alarmas. Los sistemas de alerta escalonados, los umbrales de tiempo de permanencia (que requieren un comportamiento de alto riesgo sostenido antes de activar las alertas) y las ventanas de suspensión durante las actividades supervisadas (p. ej., sesiones de fisioterapia) son estrategias de diseño emergentes para mitigar las falsas alarmas y mejorar la relevancia clínica. La inmediatez de las alertas impulsadas por IA permite una rápida respuesta e implementación de la intervención.

      6.3 . Evaluación e intervención de riesgos personalizada

      Los sistemas de IA se destacan por proporcionar evaluaciones de riesgo personalizadas que tienen en cuenta las características individuales del paciente, su historial médico y factores clínicos dinámicos. Esta personalización permite estrategias de intervención a medida con mayor probabilidad de ser efectivas para poblaciones específicas de pacientes. Los algoritmos de aprendizaje automático pueden identificar subgrupos de pacientes con perfiles de riesgo similares y recomendar intervenciones basadas en evidencia que han demostrado ser efectivas para pacientes similares. Este enfoque de medicina de precisión para la prevención de caídas representa un avance significativo con respecto a las estrategias universales. Los adultos mayores con deterioro cognitivo, una vez identificados mediante cribado clínico o herramientas predictivas, podrían ser derivados sistemáticamente a programas estructurados no farmacológicos, como el ejercicio combinado con terapia de reminiscencia. Azizan et al. (2023) demostraron que esta intervención combinada mejoró significativamente la depresión y la calidad de vida en adultos mayores con enfermedad de Alzheimer leve, lo que respalda su posible papel en estrategias de prevención personalizadas que conectan la predicción y la intervención.

      6.4 . Integración y eficiencia del flujo de trabajo

      Los sistemas de IA bien diseñados se integran a la perfección con los flujos de trabajo clínicos existentes, ofreciendo apoyo a la toma de decisiones sin sobrecargar al personal sanitario. Las herramientas automatizadas de evaluación del riesgo de caídas han demostrado potencial para reducir la carga de trabajo manual y mejorar la consistencia y la precisión. Por ejemplo, Khatib et al. (2025) demostraron que los modelos de aprendizaje automático podrían acortar y adaptar las evaluaciones del riesgo de caídas para adultos mayores, agilizando el proceso y manteniendo el rendimiento predictivo. Si bien algunos estudios sugieren un ahorro de tiempo de hasta un 30-40 %, estas estimaciones suelen basarse en implementaciones en un solo centro y deben contextualizarse según los tipos de unidad específicos, los protocolos de evaluación de referencia y la calidad de la integración de la HCE. Cuando se citan reducciones numéricas de la carga de trabajo, estas suelen reflejar implementaciones piloto y podrían no ser generalizables a otras instituciones. Esta mejora en la eficiencia permite al personal redirigir el tiempo hacia la atención directa al paciente y la prestación de intervenciones oportunas.

      7. Desafíos y limitaciones

      7.1 . Privacidad de datos y consideraciones éticas

      La implementación de sistemas de prevención de caídas con IA plantea importantes preocupaciones sobre la privacidad, en particular en lo que respecta a las tecnologías de videovigilancia y monitorización continua. Los pacientes pueden sentirse incómodos con la observación constante, y las instituciones sanitarias deben equilibrar los beneficios de seguridad con los derechos a la privacidad y las preocupaciones sobre la dignidad. El cumplimiento normativo presenta desafíos constantes, en particular en jurisdicciones con estrictos requisitos de protección de datos, como el Reglamento General de Protección de Datos (RGPD) de la Unión Europea y la Ley de Portabilidad y Responsabilidad del Seguro Médico (HIPAA) de los Estados Unidos. Como se muestra en la Tabla 4 , los plazos de cumplimiento varían de 2 a 18 meses en todos los ámbitos regulatorios, con costos asociados de 10 000 a 500 000 dólares, según el requisito. Las instituciones sanitarias deben garantizar que los sistemas de IA cumplan con todas las regulaciones de privacidad aplicables, manteniendo al mismo tiempo la eficacia clínica.

      Tabla 4. Marco regulatorio y de cumplimiento para sistemas de prevención de caídas con IA.

      Dominio regulatorioRequisito específicoNorma de cumplimientoMétodo de validaciónCronologíaImpacto en los costosNivel de riesgoReferencia
      Dispositivo médico de la FDASoftware de dispositivos médicos de clase IINotificación previa a la comercialización 510(k)Estudios de validación clínica12–18 meses$200 mil – $500 milMedioFDA, 2021
      Protección de datos RGPDConsentimiento para la videovigilanciaCumplimiento de los artículos 6 y 9 del RGPDEvaluación del impacto en la privacidad3–6 meses$50 mil – $150 milAltoGDPR.eu, 2018 , Price y Cohen, 2019
      Privacidad HIPAACifrado de PHI y controles de accesoTítulo 45 del Código de Reglamentos Federales, artículo 164.312Evaluación de riesgos de seguridad2–4 meses$25 mil – $75 milMedioHHS, 2013 , Gordon y Catalini, 2018
      Comisión ConjuntaNormas de seguridad del pacienteNPSG.09.02.01Medición del rendimiento6–12 meses$30 mil – $100 milBajoComisión Conjunta , 2023
      Normas ISO/IECProcesos del ciclo de vida del softwareISO 13485, IEC 62304Auditoría de gestión de calidad8–15 meses$100 mil – $300 milMedioISO, 2016 , IEC, 2006
      Gobernanza clínicaEvaluación del sesgo del algoritmoAprobación ética institucionalMétricas de evaluación de equidad4–8 meses$40 mil – $120 milAltoObermeyer et al., 2019 , Rajkomar et al., 2019
      CiberseguridadProtocolos de seguridad de redMarco de ciberseguridad del NISTPruebas de penetración3–6 meses$60 mil – $200 milAltoNIST., 2018 , Kruse y otros, 2017
      Regulaciones estatales y localesRequisitos específicos de la instalaciónVariable según la jurisdicciónAuditoría de cumplimiento local1–6 meses$10 mil – $50 milBajoCMS, 2019
      Responsabilidad profesionalResponsabilidad por el apoyo a las decisiones clínicasCobertura por negligencia médicaEvaluación de riesgos legales2–4 meses$20 mil – $80 milMedioPrice y otros, 2019 , Kesselheim y otros, 2011
      InteroperabilidadIntercambio de datos de saludHL7 FHIR R4Pruebas de integración4–10 meses$75 mil – $250 milMedioHL7, 2019 , Mandel y otros, 2016

      Las consideraciones éticas incluyen cuestiones sobre la autonomía del paciente, el consentimiento informado para la monitorización con IA y el potencial de la tecnología para sustituir el criterio humano en la toma de decisiones clínicas ( Mittelstadt, 2019 ). Es fundamental contar con marcos de gobernanza claros para abordar estas preocupaciones. 

      La figura 4 ilustra el marco de gobernanza de datos que sustenta los sistemas de prevención de caídas basados ​​en IA, destacando la distribución del procesamiento entre los entornos perimetrales y de servidor, el enrutamiento estructurado de alertas a través de los flujos de trabajo clínicos y la integración de puntos de control con intervención humana que garantizan la supervisión, la seguridad y la rendición de cuentas.

      7.2 . Sesgo y equidad del algoritmo

      Los sistemas de IA pueden perpetuar o amplificar los sesgos existentes en los datos de entrenamiento, lo que podría generar resultados dispares para diferentes poblaciones de pacientes. Los datos históricos de atención médica pueden reflejar desigualdades sistémicas que podrían verse reforzadas por algoritmos de aprendizaje automático. Diversos estudios han identificado posibles sesgos en los modelos de predicción de caídas de IA relacionados con la edad, el género, la raza y el nivel socioeconómico ( Shah y Sureja, 2024 ; O’Connor y Liu, 2023 ). Abordar estos sesgos requiere diversos conjuntos de datos de entrenamiento, técnicas de equidad algorítmica y auditorías estratificadas continuas. Un plan mínimo debe incluir:

      • •Auditorías de sesgo trimestrales estratificadas por edad, sexo, raza/etnia, idioma principal y uso de ayudas para la movilidad
      • •Monitoreo semanal de la deriva mediante gráficos de control que rastrean la prevalencia, AUROC/AUPRC y métricas de calibración
      • •Recalibración activada cuando el error de calibración esperado (ECE) excede un umbral predefinido, con gráficos de comparación previos y posteriores documentados
      • •Control de versiones del modelo con registro de cambios completo y procedimientos de reversión
      • •Sin ese seguimiento, el rendimiento del modelo puede degradarse silenciosamente con el tiempo debido a cambios en las poblaciones de pacientes, las prácticas clínicas o los patrones de ingreso de datos de EHR.

      El desequilibrio de clases y la escasez de datos plantean barreras fundamentales para el entrenamiento de sistemas de detección de caídas fiables, ya que las caídas representan solo el 0,3-0,5 % de los días-paciente (desequilibrio de 200-300:1). Las técnicas de aumento tradicionales ofrecen beneficios limitados para los datos tabulares de la HCE. Las redes generativas antagónicas cuánticas (QGAN) representan una solución emergente: Pajuhanfard et al. (2024) demostraron la evolución de las QGAN desde la generación básica de imágenes 2 × 2 hasta las avanzadas GAN cuánticas de Wasserstein parametrizadas, que logran resultados de alta resolución de 28 × 28. Las QGAN aprovechan la superposición cuántica para explorar múltiples vías generativas simultáneamente y el entrelazamiento cuántico para reflejar relaciones fisiológicas complejas, lo que potencialmente genera eventos de caída sintéticos en diversos grupos demográficos sin requerir conjuntos de datos masivos del mundo real de cada subgrupo.Sin embargo, la tecnología QGAN aún se encuentra en una etapa inicial, limitada a conjuntos de datos a pequeña escala y que requiere hardware de computación cuántica aún no ampliamente disponible en el ámbito sanitario. Los retos de validación son considerables: los datos sintéticos deben demostrar realismo estadístico, verosimilitud clínica y equidad sin amplificar los sesgos. La relación coste-beneficio sigue siendo incierta; generar 10 000 eventos sintéticos podría requerir entre 50 y 100 horas y entre 500 y 2000 dólares, en comparación con el aprendizaje federado entre instituciones. A medida que la infraestructura cuántica madure, las QGAN podrían permitir modelos de detección de caídas robustos y equitativos cuando los datos del mundo real sean escasos, especialmente para los subtipos de caídas poco frecuentes.

      7.3 . Integración clínica e interrupción del flujo de trabajo

      Una implementación exitosa de IA requiere una cuidadosa alineación con los flujos de trabajo clínicos y atención a la aceptación del usuario. Un diseño deficiente de los sistemas puede aumentar la carga de trabajo del personal, generar un exceso de falsas alarmas o no integrarse con la infraestructura existente de registros médicos electrónicos (RME). Entre los desafíos comunes de la gestión del cambio se incluyen las exigencias de capacitación del personal, la resistencia a las nuevas tecnologías y la necesidad de modificar las rutinas clínicas establecidas. La fatiga de alarmas es una barrera crítica: las falsas alertas frecuentes pueden provocar desensibilización, respuestas tardías o la anulación de alertas. Fernandes et al. (2019) enfatizaron que los sistemas de alerta basados ​​en IA deben equilibrar la sensibilidad con la especificidad para evitar la sobrecarga sensorial en entornos hospitalarios. De manera similar, Nanevski et al. (2025) descubrieron que las implementaciones multicéntricas de IA para la evaluación del riesgo de caídas requerían una integración personalizada del flujo de trabajo y la participación del personal para mantener la efectividad.La generación de informes de métricas como las alertas por cada 100 horas-paciente, el valor predictivo positivo en el umbral operativo y la mediana del tiempo de respuesta del personal proporciona un contexto esencial para evaluar la viabilidad de la implementación. Características de diseño como las alertas escalonadas (riesgo bajo/medio/alto con expectativas de respuesta diferenciadas), los umbrales de tiempo de permanencia (que requieren un comportamiento de alto riesgo sostenido antes de activar las alertas) y los periodos de suspensión inteligentes durante actividades supervisadas (p. ej., fisioterapia) pueden reducir la carga de alertas y, al mismo tiempo, preservar la sensibilidad clínica. Para garantizar una adopción exitosa, las instituciones sanitarias deben invertir en programas integrales de capacitación, soporte técnico continuo y ciclos de retroalimentación que permitan el perfeccionamiento iterativo de las herramientas de IA.

      7.4 . Limitaciones técnicas y fiabilidad

      Los sistemas de IA se enfrentan a diversas limitaciones técnicas, como errores de software, fallos de hardware e interrupciones de la red, que pueden comprometer la fiabilidad y la seguridad del paciente. Como señalan González-Castro et al. (2024) , contar con sistemas de respaldo robustos y protocolos de fallos es esencial para garantizar la continuidad de la atención cuando las herramientas de IA fallan o dejan de estar disponibles. Con el tiempo, las desviaciones del modelo causadas por cambios en las poblaciones de pacientes o las prácticas clínicas pueden reducir la precisión. El reentrenamiento regular, la monitorización de métricas como la puntuación Brier y la ECE, y la recalibración contribuyen a mantener el rendimiento ( Nanevski et al., 2025 ). La gestión del ciclo de vida debe incluir el control de versiones, procedimientos de reversión y un registro formal del modelo.

      7.5 . Requisitos de costos y recursos

      La implementación de sistemas de prevención de caídas basados ​​en IA requiere una inversión sustancial en infraestructura tecnológica, licencias de software, capacitación del personal y mantenimiento continuo. Las instituciones de atención médica deben evaluar la rentabilidad de estos sistemas y desarrollar modelos de financiamiento sostenibles adaptados a su tamaño y volumen de pacientes. Según Nanevski et al. (2025) , las implementaciones multicéntricas de herramientas de riesgo de caídas de IA implicaron costos iniciales variables, y los hospitales más pequeños enfrentaron mayores desafíos para absorber los gastos de implementación. Un informe de Health Affairs (2025) estima que la integración de IA en los servicios clínicos puede variar de $200,000 a $700,000, dependiendo de la complejidad del sistema y las necesidades de personalización. Los costos operativos anuales, incluidas las actualizaciones, la monitorización y el soporte, pueden agregar entre $50,000 y $150,000, y los períodos de recuperación varían ampliamente, influenciados por las tasas de caídas de referencia, la gravedad de las lesiones y los modelos de atribución de costos. Estas proyecciones económicas dependen en gran medida de suposiciones como los cronogramas de depreciación, las proporciones de personal y los ahorros de costos relacionados con las caídas, que pueden no generalizarse en todas las instituciones. Las instalaciones más pequeñas pueden requerir financiación de subvenciones, consorcios regionales o modelos de servicios compartidos para lograr la rentabilidad y evitar tensiones financieras ( González-Castro et al., 2024 ).Los requisitos de recursos van más allá de los costos iniciales de implementación e incluyen soporte técnico continuo, actualizaciones del sistema y capacitación del personal. Los centros de salud más pequeños pueden enfrentar desafíos particulares para acceder y mantener las tecnologías de IA.El ROI varía sustancialmente según el tamaño de la instalación y las tasas de caídas de referencia ( Tabla 3 ). Los grandes centros médicos académicos (>800 camas) demuestran una economía favorable: la implementación de $750,000 y los costos anuales de $180,000 producen un ROI de tres años del 287 % con una recuperación de la inversión de 14 meses al prevenir 145 caídas anualmente a un costo promedio por caída de $47,000 ( Wong et al., 2011 , Morello et al., 2015 ), beneficiándose de economías de escala y tasas de referencia más altas (4.2 por 1,000 días-cama). Por el contrario, los hospitales de acceso crítico (<25 camas) enfrentan retornos marginales: la implementación de $150,000 y los costos anuales de $45,000 producen un ROI del 67 % con una recuperación de la inversión de 48 meses previniendo solo 2 caídas anualmente, donde el costo por caída prevenida ($97,500) se aproxima al ahorro por caída evitada ($47,000).Las proyecciones del ROI dependen de suposiciones que pueden no generalizarse: los costos relacionados con las caídas asumidos en un promedio de $47,000 ( Wong et al., 2011 , Morello et al., 2015 ) varían según la gravedad de la lesión ($2,000-$5,000 para caídas no lesivas vs. $50,000-$150,000 para fracturas); el rápido avance tecnológico puede requerir un reemplazo antes de los cronogramas de depreciación de 5 a 7 años; los modelos de personal influyen en los costos operativos ($60,000-$80,000 internamente vs. $120,000-$150,000 en soporte del proveedor); y existe incertidumbre de atribución si el 30-40 % de las reducciones reflejan tendencias seculares en lugar de efectos de IA.Para centros más pequeños, se deben considerar modelos alternativos: los consorcios regionales (3 a 5 hospitales que comparten infraestructura) reducen los costos por institución entre un 40 % y un 60 %; los modelos SaaS (5000-15 000 dólares mensuales) reducen las barreras de entrada, aunque los costos acumulados pueden superar a los de los sistemas propios en un plazo de 5 a 7 años; la financiación mediante subvenciones apoya los proyectos piloto, aunque la sostenibilidad sigue siendo incierta. La justificación económica debe abarcar un valor más amplio, como la reducción del agotamiento del personal de enfermería, una mayor cultura de seguridad, mejores calificaciones de calidad y una menor responsabilidad, beneficios que pueden justificar la inversión cuando el retorno de la inversión (ROI) parece marginal.El panorama regulatorio para los sistemas de prevención de caídas de IA abarca múltiples dominios con diferentes plazos de cumplimiento y costos asociados, como se describe en la Tabla 3. La aprobación de dispositivos médicos por parte de la FDA representa el obstáculo regulatorio más sustancial, requiriendo de 12 a 18 meses y entre $200,000 y $500,000 en costos de validación para la clasificación de software de dispositivos médicos de Clase II. Las regulaciones de protección de datos, en particular el cumplimiento del RGPD, presentan desafíos de alto riesgo con plazos más cortos pero requisitos significativos de evaluación del impacto en la privacidad. Las instituciones de salud deben presupuestar marcos de cumplimiento integrales que abarquen protocolos de ciberseguridad, estándares de interoperabilidad y requisitos de gobernanza clínica, con costos regulatorios totales que potencialmente alcanzan entre $600,000 y $1.5 millones para la implementación completa del sistema en todos los dominios.

      7.6 . Responsabilidad e implicaciones legales cuando fallan los sistemas de IA

      La cuestión de la responsabilidad cuando los sistemas de prevención de caídas con IA no previenen una caída representa una preocupación legal y ética crucial que sigue sin resolverse en gran medida en la jurisprudencia actual. Los marcos tradicionales de responsabilidad médica asignan responsabilidad a los profesionales clínicos que incumplen su deber de cuidado por negligencia; sin embargo, los sistemas de IA introducen complejidad en cuanto a si la responsabilidad recae en el profesional clínico que se basó en una predicción inexacta de IA, en la institución sanitaria que implementó el sistema, en el desarrollador de software que creó el algoritmo o si es compartida por múltiples partes. Tres escenarios de responsabilidad merecen especial consideración:En primer lugar, las fallas de falsos negativos ocurren cuando los sistemas de IA no identifican a un paciente con alto riesgo de caída, lo que resulta en medidas preventivas inadecuadas y una posterior caída con lesión. Si una enfermera sigue las puntuaciones de riesgo generadas por IA sin una evaluación clínica independiente y un paciente clasificado como de bajo riesgo se cae, los tribunales pueden examinar si la confianza de la enfermera en la IA constituyó un juicio clínico razonable o una abdicación negligente de la responsabilidad profesional. El precedente legal de otras tecnologías médicas sugiere que los médicos mantienen la responsabilidad final de las decisiones de atención al paciente y no pueden escudarse en los sistemas automatizados como defensa ( Price et al., 2019 ). Sin embargo, si el sistema de IA fue validado, implementado adecuadamente y generalmente confiable, los tribunales pueden considerar que la confianza de la enfermera es razonable dadas las circunstancias. Las políticas institucionales que requieren que las enfermeras documenten la evaluación independiente del riesgo de caída además de revisar las puntuaciones de IA pueden brindar protección de responsabilidad, aunque esta redundancia disminuye los beneficios de eficiencia de la IA.En segundo lugar, los escenarios de carga de falsos positivos implican que los sistemas de IA generan alertas excesivas de alto riesgo, lo que genera fatiga de alarmas, anulación de alertas y, en última instancia, la omisión de pacientes de alto riesgo reales. Si un sistema de IA genera entre 50 y 100 alertas de riesgo de caída por turno con un valor predictivo positivo del 5 al 10 % (es decir, entre el 90 y el 95 % son falsas alarmas), las enfermeras pueden desarrollar una desensibilización a las alertas, descartando o retrasando habitualmente la respuesta a las alertas. Cuando un paciente de alto riesgo real se cae porque su alerta se descartó en medio del ruido de alerta, la responsabilidad puede recaer en: (a) la institución por implementar un sistema mal calibrado que creó una fatiga de alarmas predecible, (b) el proveedor de software por una validación inadecuada del algoritmo y una optimización de la sensibilidad y especificidad, o (c) la enfermera por no responder a pesar de la alerta del sistema. La jurisprudencia emergente sugiere que las instituciones tienen la responsabilidad de garantizar que los sistemas de apoyo a la toma de decisiones clínicas funcionen con tasas de falsos positivos aceptables ( Kesselheim et al., 2011 ), y una carga de alertas > 10 por enfermera por turno podría constituir un diseño de sistema negligente.En tercer lugar, los escenarios de fallo del sistema abarcan errores de software, mal funcionamiento del hardware, cortes de red o brechas de ciberseguridad que inutilizan los sistemas de prevención de caídas de IA durante períodos críticos. Si un paciente se cae durante una interrupción del sistema de 4 horas y sufre lesiones graves, el análisis de responsabilidad examina si la institución mantuvo protocolos de respaldo adecuados (evaluación manual del riesgo de caídas, vigilancia mejorada) durante el tiempo de inactividad del sistema. Los contratos entre instituciones sanitarias y proveedores de IA suelen incluir cláusulas de limitación de responsabilidad y especificar responsabilidades durante fallos del sistema; sin embargo, estas asignaciones contractuales pueden no proteger contra demandas de terceros (pacientes). Los marcos de responsabilidad de dispositivos médicos pueden aplicarse si los sistemas de prevención de caídas de IA reciben la autorización de la FDA como dispositivos médicos de Clase II, lo que podría imponer una responsabilidad estricta a los fabricantes por defectos de diseño, independientemente de la negligencia ( FDA, 2021 ).Para mitigar los riesgos de responsabilidad, las instituciones de atención médica deben implementar marcos de gobernanza integrales que incluyan: (1) políticas claras que requieran la validación clínica de las recomendaciones de IA antes de implementar intervenciones, (2) estándares de documentación que capturen tanto las puntuaciones de riesgo de IA como la evaluación independiente del médico, (3) auditorías regulares del rendimiento de los algoritmos con sensibilidad específica del umbral, especificidad e informes de valor predictivo positivo, (4) protocolos de revisión de incidentes que examinen si las predicciones de IA fueron precisas y si la respuesta del personal a las alertas fue oportuna y apropiada, (5) procesos de consentimiento informado que garanticen que los pacientes comprendan que los sistemas de IA respaldan pero no reemplazan el juicio clínico, y (6) contratos con proveedores que especifiquen los estándares de rendimiento, la asignación de responsabilidad, la cobertura del seguro y los requisitos de remediación. Las compañías de seguros de responsabilidad profesional están comenzando a exigir a las instituciones de atención médica que utilizan el apoyo a la toma de decisiones clínicas de IA que mantengan estos elementos de gobernanza como condiciones de la póliza, lo que indica el reconocimiento por parte de la aseguradora de los riesgos de responsabilidad emergentes ( Price et al., 2019 ). A medida que los sistemas de prevención de caídas de IA se generalicen, surgirán marcos legales más claros a través de la jurisprudencia, la orientación regulatoria y los estándares profesionales, aunque los adoptantes actuales enfrentan una incertidumbre de responsabilidad que puede retrasar la implementación, particularmente en instituciones reacias al riesgo.

      8. Direcciones futuras

      8.1 . IA explicable y apoyo a la toma de decisiones clínicas

      El desarrollo de sistemas de IA explicable (XAI) representa un avance crucial para la adopción clínica de tecnologías de prevención de caídas. Los profesionales sanitarios necesitan comprender cómo los sistemas de IA llegan a sus conclusiones para mantener la confianza y tomar decisiones informadas sobre la atención al paciente. Los futuros sistemas de IA deben proporcionar explicaciones claras de los factores de riesgo que contribuyen a la predicción de caídas, enumerando las 3 a 5 características principales que determinan la puntuación de riesgo de cada paciente, lo que permite a los profesionales sanitarios comprender y validar las recomendaciones de IA. Esta transparencia es esencial para la aprobación regulatoria, la aceptación clínica y la supervisión ética de las tecnologías de IA.

      8.2 . Aprendizaje federado y colaboración multiinstitucional

      El aprendizaje federado permite el desarrollo de modelos de IA en múltiples instituciones sanitarias sin necesidad de compartir datos directamente, lo que aborda las preocupaciones sobre la privacidad y mejora la generalización de los modelos. Este enfoque descentralizado ha demostrado ser prometedor en la detección de caídas y otras aplicaciones clínicas, permitiendo a las instituciones entrenar modelos de forma colaborativa, manteniendo al mismo tiempo el control sobre los datos confidenciales de los pacientes ( Mahdi Haref et al., 2025 , González-Castro et al., 2024 ). Esta colaboración puede generar sistemas de prevención de caídas más robustos y de amplia aplicación, especialmente cuando se combina con protocolos estandarizados de informes y validación.Un conjunto mínimo de informes para estudios de IA en caídas debe incluir: entorno clínico (tipo de unidad, país, nivel de ingresos), prevalencia de caídas y desequilibrio de clases, definición del resultado (por ejemplo, caídas vs. caídas lesivas vs. casi caídas), tipo de validación (validación cruzada interna, retención temporal, sitio externo), métricas primarias (AUROC, AUPRC, calibración mediante puntuación ECE o Brier, todas con intervalos de confianza del 95 %), tamaño de la muestra, carga de alertas (alertas cada 100 horas de paciente, valor predictivo positivo), puntos de control humanos en el circuito y resultados de auditoría de imparcialidad estratificados por subgrupos demográficos y clínicos.Los consorcios de investigación multiinstitucionales desarrollan activamente conjuntos de datos compartidos y marcos de validación para acelerar el desarrollo de la IA, preservando al mismo tiempo la privacidad. Estos esfuerzos deben combinar el aprendizaje federado para el entrenamiento de modelos con la recalibración a nivel de centro para tener en cuenta las variaciones locales en las poblaciones de pacientes, las prácticas de documentación y las definiciones de resultados.

      8.3 . Integración con tecnologías del Internet de las Cosas (IoT)

      La integración de sistemas de prevención de caídas con IA y tecnologías del IoT promete crear ecosistemas de monitorización integrales que puedan rastrear simultáneamente el estado del paciente, las condiciones ambientales y las actividades del personal. Las habitaciones de hospital inteligentes, equipadas con múltiples sensores y análisis de IA, podrían revolucionar la prevención de caídas. Los avances en tecnología wearable, como la ropa inteligente y los sensores implantables, proporcionarán capacidades de monitorización cada vez más sofisticadas, a la vez que preservan la comodidad y la dignidad del paciente.

      8.4 . Enfoques de la medicina de precisión

      Se espera que los futuros sistemas de IA integren datos genómicos, biomarcadores y otras herramientas de medicina de precisión para ofrecer evaluaciones de riesgo de caídas más personalizadas e intervenciones específicas. La fragilidad y la sarcopenia, contribuyentes clave al riesgo de caídas, están influenciadas por factores genéticos y biológicos, y el ejercicio sigue siendo la intervención modificable más efectiva. Los análisis bibliométricos confirman el crecimiento sostenido de la investigación en la ciencia del ejercicio y la fragilidad, lo que refleja su papel central en el envejecimiento y las estrategias de prevención de caídas ( 

      Azizan, 2024a ). El triaje habilitado por IA para programas de ejercicio estructurados y basados ​​en la evidencia, particularmente cuando se combina con terapia de reminiscencia para pacientes con deterioro cognitivo ( 

      Azizan et al., 2023 ), representa una vía prometedora de prevención de precisión. Este enfoque justifica la evaluación a través de ensayos aleatorizados por conglomerados para evaluar su efectividad en diversas poblaciones y entornos de atención.

      8.5 . Marcos regulatorios y de estandarización

      El desarrollo de marcos regulatorios que aborden específicamente la IA en la atención médica proporcionará una guía más clara para el desarrollo e implementación de sistemas. La estandarización de las métricas de rendimiento de la IA y los protocolos de validación facilitará la comparación entre sistemas y mejorará el control de calidad. Las organizaciones profesionales y los organismos reguladores están desarrollando directrices para la implementación de la IA en la atención médica que definirán el futuro desarrollo y la adopción de tecnologías de prevención de caídas.Se necesitan urgentemente ensayos controlados aleatorizados por conglomerados (ECA-conglomerados) de intervenciones combinadas basadas en IA, que integren modelos de predicción, sistemas de alerta y respuestas clínicas protocolizadas, para evaluar su eficacia en situaciones reales. Los resultados clave deben incluir no solo las tasas de caídas y las caídas con lesiones, sino también medidas del proceso asistencial (p. ej., tiempo de intervención, adherencia al protocolo), la carga de trabajo de enfermería, la puntualidad en la respuesta a las alertas y las métricas de la experiencia del paciente. Los ensayos de implementación deben seguir las directrices CONSORT-AI y SPIRIT-AI para garantizar la transparencia de los informes, mientras que los estudios de modelos de predicción deben cumplir los estándares TRIPOD-AI de reproducibilidad y generalización.

      8.6 . Prioridades de investigación específicas por entorno asistencial

      Las investigaciones futuras deberían abordar las lagunas de evidencia en diversos entornos de atención sanitaria con prioridades metodológicas específicas para cada entorno:Las residencias de ancianos y los centros de atención a largo plazo requieren una investigación dedicada dada su distinta epidemiología de caídas, limitaciones de infraestructura y marcos regulatorios. Las prioridades de investigación incluyen: (1) desarrollar modelos de predicción calibrados para poblaciones de atención residencial con diferentes perfiles de factores de riesgo (mayor prevalencia de demencia, discapacidad de movilidad, polifarmacia) que los pacientes hospitalizados agudos, (2) evaluar tecnologías de sensores de bajo costo (colchonetas para camas, sensores de puertas, colgantes portátiles) adecuadas para instalaciones con infraestructura de TI y presupuestos de capital limitados, (3) examinar la viabilidad de los enfoques de aprendizaje federado donde múltiples centros de atención a largo plazo entrenan modelos de forma colaborativa sin centralizar datos confidenciales de los residentes, y (4) evaluar estrategias de implementación que tengan en cuenta las proporciones más bajas de enfermeras por residente, la mayor rotación de personal y la variabilidad en la adopción de EHR. Metodológicamente, los ensayos aleatorizados por conglomerados con residencias de ancianos como unidad de aleatorización pueden abordar la implementación a nivel de centro y, al mismo tiempo, tener en cuenta la correlación dentro del centro en las tasas de caídas.Los centros de rehabilitación, donde los pacientes que se recuperan de una cirugía, un accidente cerebrovascular o una lesión ortopédica presentan un alto riesgo de caídas debido a problemas de movilidad y función cognitiva, merecen un estudio especializado. La investigación debería evaluar: (1) la integración de la predicción de caídas mediante IA con el seguimiento del progreso de la fisioterapia, identificando cuándo las mejoras funcionales reducen el riesgo de caídas lo suficiente como para liberalizar las restricciones de movilidad; (2) sistemas de análisis de la marcha que proporcionen una doble función de evaluación del riesgo de caídas y seguimiento del progreso de la rehabilitación, reduciendo la carga de evaluación redundante; (3) la recalibración del modelo de predicción a medida que los pacientes pasan de la silla de ruedas al andador y a la deambulación independiente, abordando los perfiles de riesgo dinámicos característicos de la rehabilitación; y (4) análisis económicos que evalúen si la prevención de caídas guiada por IA reduce la duración de la estancia hospitalaria en rehabilitación mediante una movilización más temprana y menos contratiempos relacionados con las caídas. Metodológicamente, los diseños de clústeres de cuña escalonada, donde las unidades de rehabilitación adoptan secuencialmente sistemas de IA, pueden proporcionar evidencia causal sólida a la vez que abordan las curvas de aprendizaje de la implementación.Las unidades de hospitalización psiquiátrica presentan desafíos únicos, incluyendo imprevisibilidad conductual, movimiento voluntario del paciente y sensibilidades de privacidad que requieren investigación especializada. Las prioridades incluyen: (1) sistemas de visión artificial con protecciones de privacidad mejoradas (p. ej., análisis de siluetas, estimación de pose sin reconocimiento facial) aceptables para pacientes psiquiátricos a menudo preocupados por la vigilancia, (2) modelos de predicción que incorporan factores de riesgo psiquiátricos específicos (agitación, alucinaciones de comando, sedación inducida por medicamentos) utilizando escalas estandarizadas (RASS, Escala de agitación-sedación de Richmond), (3) protocolos de alerta que minimizan la re-traumatización en pacientes con antecedentes de trauma mientras se garantiza la seguridad, y (4) investigación de implementación que examina las percepciones del personal y los pacientes de la monitorización de IA en entornos terapéuticos que enfatizan la autonomía y la dignidad. Los estudios de métodos mixtos que combinan datos cuantitativos de resultados de caídas con entrevistas cualitativas que exploran las experiencias de pacientes y personal pueden informar una implementación ética y aceptable.Las unidades pediátricas, caracterizadas por su tamaño y variabilidad en el desarrollo según la edad, requieren tecnologías y validación apropiadas para cada edad. La investigación debe abordar: (1) sensores portátiles diseñados para niños y adolescentes con peso reducido y materiales hipoalergénicos; (2) sistemas de visión artificial entrenados con patrones de marcha pediátricos que consideren las etapas del desarrollo y la variabilidad del movimiento infantil; (3) modelos de predicción que incorporen factores de riesgo específicos de la edad pediátrica (retraso en el desarrollo, cirugía reciente, presencia del cuidador) en lugar de adaptar directamente los modelos para adultos; y (4) una implementación centrada en la familia que involucre a los padres/cuidadores en la prevención de caídas, respetando su autonomía y preferencias de supervisión. Los estudios de cohorte prospectivos con muestras adecuadas de eventos de caídas pediátricas (n > 500 caídas) y validación externa en hospitales infantiles pueden establecer umbrales de riesgo y parámetros de rendimiento apropiados para el desarrollo.

      9. Limitaciones de esta revisión

      Se deben reconocer varias limitaciones al interpretar los hallazgos de esta revisión narrativa.En primer lugar, esta revisión empleó una síntesis narrativa con búsqueda sistemática de literatura en lugar de una revisión sistemática formal o 

      un metaanálisis . Si bien la estrategia de búsqueda fue exhaustiva y reproducible, no registramos un protocolo, no realizamos una revisión de texto completo independiente por duplicado para todos los artículos ni completamos una evaluación formal del riesgo de sesgo utilizando herramientas estandarizadas (p. ej., PROBAST para modelos de predicción). En consecuencia, esta revisión no proporciona el mismo nivel de rigor metodológico o certeza de la evidencia que una revisión sistemática que cumple con PRISMA. La naturaleza heterogénea de los estudios incluidos con diferentes metodologías (predicción vs. detección vs. implementación), definiciones de resultados (caídas vs. caídas lesivas vs. casi caídas), métricas de rendimiento (precisión vs. AUROC vs. AUPRC, con informe inconsistente de la calibración), entornos clínicos y poblaciones de pacientes impidieron un metaanálisis formal 

      y limitaron nuestra capacidad para extraer conclusiones definitivas sobre la efectividad comparativa de diferentes enfoques de IA.En segundo lugar, la información inconsistente sobre las métricas clave de rendimiento representa una barrera importante para la síntesis de la evidencia. Muchos estudios solo informan sobre la «precisión» sin especificar el AUROC, el AUPRC, la calibración (puntuación ECE o Brier) ni los intervalos de confianza del 95 %. El desequilibrio de clases (la proporción de eventos de caídas y ausencia de eventos) y los umbrales de decisión rara vez se especifican explícitamente, lo que imposibilita la comparación de valores predictivos positivos entre estudios, una métrica crucial para evaluar el riesgo de fatiga por alarmas en la implementación clínica. Las investigaciones futuras deberían adoptar marcos de información estandarizados (TRIPOD-AI para modelos de predicción, CONSORT-AI para ensayos de intervención) para facilitar la síntesis de la evidencia.En tercer lugar, el sesgo de publicación puede influir en los hallazgos, ya que los estudios que informan resultados positivos tienen mayor probabilidad de publicarse que aquellos con resultados negativos o inconcluyentes. Este sesgo puede llevar a una sobreestimación de la eficacia de los sistemas de IA para la prevención de caídas y a una subestimación de los desafíos de su implementación.En cuarto lugar, el rápido ritmo de los avances tecnológicos en IA implica que algunos hallazgos podrían quedar obsoletos rápidamente. La revisión incluye estudios que abarcan casi una década, durante la cual se han producido avances significativos en algoritmos de aprendizaje automático, tecnologías de sensores y capacidades computacionales.En quinto lugar, la mayoría de los estudios incluidos se realizaron en instituciones individuales con validación interna únicamente, lo que limita la generalización de los hallazgos a diversos entornos sanitarios. La validación externa de un modelo en centros no involucrados en su desarrollo se reportó en menos del 20 % de los estudios de modelos de predicción. La mayor parte de la investigación se ha realizado en sistemas sanitarios con recursos suficientes en países de altos ingresos (63 % en EE. UU. y Canadá según 

      Spoon et al., 2024 ), lo que podría limitar su aplicabilidad a entornos con recursos limitados, países de ingresos bajos y medios, y hospitales de acceso crítico.En sexto lugar, muchos estudios de implementación emplearon diseños pre-post sin controles concurrentes, lo que dificulta distinguir los efectos de la IA de las tendencias seculares, las iniciativas de seguridad concurrentes o los efectos Hawthorne (cambio de comportamiento debido a la observación). Las series temporales interrumpidas o los diseños aleatorizados por conglomerados con un ajuste de tendencias adecuado ofrecen una inferencia causal más sólida, pero siguen siendo poco comunes en la literatura.En séptimo lugar, es necesario reconocer la transparencia de la financiación y los posibles conflictos de intereses. No evaluamos sistemáticamente si los estudios incluidos recibieron financiación de empresas que desarrollan tecnologías de IA para la prevención de caídas, aunque las declaraciones de conflictos de intereses publicadas sugieren varios ensayos patrocinados por la industria (p. ej., evaluaciones de la plataforma SafelyYou, sistemas patentados integrados en HCE). Los estudios financiados por la industria pueden presentar sesgo de publicación que favorece los resultados positivos, proyecciones optimistas de rendimiento y una subestimación de los desafíos o costes de implementación. En los casos en que fue posible identificarlos, se registraron las afiliaciones de los proveedores; sin embargo, un análisis exhaustivo de los conflictos de intereses requeriría contactar directamente con los autores y examinar registros de ensayos no publicados. Los lectores deben interpretar las tasas de éxito de la implementación y las afirmaciones de coste-efectividad con el debido escepticismo, a la espera de ensayos pragmáticos independientes iniciados por los investigadores.En octavo lugar, la rápida evolución de las tecnologías de IA implica que algunos hallazgos podrían tener una validez temporal limitada. Las arquitecturas de aprendizaje automático, las tecnologías de sensores y los flujos de trabajo clínicos han avanzado considerablemente durante el período de revisión (2015-2024). Los primeros estudios que emplean regresión logística básica o sensores simples basados ​​en umbrales podrían subestimar las capacidades de los sistemas actuales de aprendizaje profundo con fusión multisensorial. Por otro lado, publicaciones recientes podrían reflejar prototipos de investigación optimizados aún no validados en diversos entornos reales. Esta heterogeneidad temporal limita la síntesis, pero refleja la realidad de revisar un campo emergente donde la tecnología y la evidencia coevolucionan.Por último, los datos de seguimiento a largo plazo son limitados en muchos estudios, lo que dificulta la evaluación de la eficacia sostenida de los sistemas de prevención de caídas con IA, la desviación del modelo a lo largo del tiempo y su impacto en los resultados de los pacientes durante períodos prolongados.

      10. Conclusión​

      La inteligencia artificial representa un enfoque prometedor, aunque aún no plenamente desarrollado, para la prevención de caídas en hospitales. Ofrece ventajas potenciales sobre los métodos tradicionales de evaluación y monitorización de riesgos cuando se desarrolla, valida e implementa rigurosamente con una gobernanza adecuada y expectativas realistas. La evidencia demuestra que las tecnologías de IA pueden, en muchos casos, mejorar sustancialmente la precisión de las predicciones, permitir la intervención en tiempo real y proporcionar capacidades personalizadas de evaluación de riesgos que mejoran los resultados de seguridad del paciente en entornos clínicos y poblaciones de pacientes seleccionados con la infraestructura y los recursos adecuados.Los modelos predictivos de aprendizaje automático han alcanzado valores de AUROC de 0,85 a 0,97 en estudios de validación interna, superando con frecuencia, aunque no de forma universal, las herramientas convencionales de evaluación de riesgos. Sin embargo, las deficiencias persistentes en la validación externa, la evaluación de la calibración y la notificación de desequilibrios de clase y umbrales de decisión siguen constituyendo limitaciones significativas que limitan la confianza en la generalización y la disponibilidad para una implementación generalizada. Los sistemas de visión artificial ofrecen un potencial sin precedentes para la monitorización en tiempo real, a la vez que preservan la privacidad del paciente mediante enfoques tecnológicos innovadores. Sin embargo, la latencia computacional, las dependencias de la iluminación y los desafíos de oclusión requieren un perfeccionamiento técnico continuo. Las tecnologías basadas en sensores ofrecen una vigilancia continua que puede detectar cambios sutiles en el estado del paciente que pueden preceder a caídas, dependiendo de la adherencia del paciente, la carga de carga del dispositivo y la gestión de falsas alarmas. El procesamiento del lenguaje natural mejora la exhaustividad de la evaluación de riesgos al extraer información valiosa de la documentación clínica, aunque la gestión de la negación y la portabilidad entre sistemas de HCE requieren un desarrollo metodológico continuo.Implementaciones clínicas seleccionadas en diversos entornos de atención médica han informado tasas de reducción de caídas de aproximadamente 0,9 a 1,2 caídas por 1000 días-paciente (reducción relativa del 15 al 40 %) a partir de las tasas iniciales de 2,8 a 5,1 caídas por 1000 días-paciente. Sin embargo, la mayoría de los estudios emplearon diseños pre-post sin controles concurrentes, lo que dificulta la atribución causal confiable y genera inquietudes sobre tendencias seculares, efectos Hawthorne y sesgo de publicación. La heterogeneidad de la implementación, las diferencias en el enrutamiento de alertas, protocolos de respuesta, intervenciones concurrentes y tasas de caídas iniciales complican aún más la síntesis y limitan la generalización de los hallazgos. Estos sistemas han demostrado ser particularmente prometedores, aunque no universales, en entornos de alto riesgo, como unidades de cuidados intensivos y salas geriátricas, donde las estrategias tradicionales de prevención de caídas pueden ser menos efectivas, aunque las barreras económicas siguen siendo sustanciales para instalaciones más pequeñas y entornos con recursos limitados. Persisten importantes desafíos que podrían limitar la adopción generalizada a corto plazo, como la fatiga de alarmas (con una carga de alertas y un valor predictivo positivo rara vez cuantificados), el sesgo algorítmico que requiere auditorías de imparcialidad continuas, cuestiones de responsabilidad sin resolver cuando fallan los sistemas de IA, preocupaciones sobre la privacidad, complejidades de la integración clínica y importantes barreras de coste para instituciones más pequeñas, con periodos de recuperación de hasta 48 meses en hospitales de acceso crítico. El desarrollo de sistemas de IA explicables, marcos de evaluación estandarizados con informes obligatorios de AUROC, AUPRC, calibración e IC del 95 %, políticas de gobernanza integrales para la gestión del ciclo de vida de los modelos, marcos legales que aclaren la asignación de responsabilidades y una investigación de implementación específica son esenciales para avanzar en este campo hacia una implementación madura y equitativa.Los desarrollos futuros deberían priorizar:

      • •Validación externa en múltiples sitios con diversas poblaciones de pacientes y entornos clínicos, incluidos hogares de ancianos, centros de rehabilitación y unidades psiquiátricas actualmente subrepresentadas en la literatura.
      • •Aprendizaje federado combinado con recalibración a nivel de sitio para abordar la combinación local de pacientes y las prácticas de documentación
      • •Ensayos controlados aleatorizados por grupos que examinan paquetes de atención basados ​​en IA (predicción + alerta + intervención protocolizada) con resultados que incluyen tasas de caídas, caídas lesivas, medidas del proceso de atención, carga de alertas, experiencia del paciente y rentabilidad en diversos tipos de instalaciones.
      • •Conjuntos de informes mínimos estandarizados que permiten la síntesis de evidencia y la investigación de efectividad comparativa, incluidas las tasas de caída de referencia, el desequilibrio de clases, el enfoque de validación, las métricas de calibración y las divulgaciones de financiación de la industria.
      • •Los enfoques de medicina de precisión integran vías de prevención basadas en ejercicios para la fragilidad ( Azizan, 2024a ) e intervenciones cognitivas ( Azizan et al., 2023 ) después de la estratificación del riesgo de IA, reconociendo que la activación automatizada de intervenciones sigue siendo una recomendación teórica que requiere validación prospectiva.
      • •Marcos legales y regulatorios que aclaran la asignación de responsabilidad, los requisitos de consentimiento informado y los estándares de gobernanza cuando los sistemas de IA no logran prevenir las caídas
      • •Modelos económicos que abordan la sostenibilidad más allá de la financiación inicial de las subvenciones, en particular para hospitales de acceso crítico e instituciones de red de seguridad

      La continua evolución de las tecnologías de IA, combinada con el creciente reconocimiento de su potencial valor clínico, sugiere que los sistemas de prevención de caídas basados ​​en IA podrían volverse cada vez más comunes en entornos sanitarios, especialmente en instituciones con recursos suficientes y una infraestructura de HCE consolidada. Sin embargo, el éxito dependerá de una implementación minuciosa que priorice la validación externa rigurosa, la transparencia en la elaboración de informes, incluyendo la gestión de conflictos de intereses, la monitorización de la equidad algorítmica, marcos de responsabilidad claros y procesos de consentimiento informado, la seguridad y la protección de la privacidad del paciente, una integración fluida del flujo de trabajo y una evaluación económica realista. En lugar de una adopción generalizada inmediata, se debe proceder con cautela, con la evidencia confirmatoria de ensayos clínicos aleatorizados por conglomerados multicéntricos que demuestren no solo la reducción de caídas, sino también una carga de alerta aceptable, un rendimiento equitativo entre los subgrupos de pacientes, una rentabilidad favorable en diversos entornos sanitarios y la resolución de los problemas de responsabilidad. A medida que estos sistemas maduren y acumulen evidencia sólida con una gobernanza adecuada, tienen el potencial de contribuir significativamente a la reducción de la carga de caídas hospitalarias y a la mejora de los resultados de los pacientes a nivel mundial. Si bien aún quedan importantes lagunas en la evidencia, la ciencia de la implementación, los marcos legales y la equidad sanitaria por abordar antes de que la prevención de caídas mediante IA pueda considerarse un estándar de atención consolidado y validado.

      Prevención de Caídas en Hospitales: Estrategias Efectivas

      Matthew C. Dougherty

      Universidad Atlántica de Florida

      DICIEMBRE 2025

      Los CDC estiman que cada año solo en Estados Unidos, 50.000 millones de dólares se destinan a cubrir costes médicos relacionados con lesiones no mortales relacionadas con caídas, con 754 millones adicionales destinados a asuntos relacionados con caídas mortales (National Center, 2020). Florida es el segundo estado con más gastos relacionados con las caídas, con 3.900 millones de dólares, lo que pone de manifiesto cómo la prevención de caídas sigue siendo una de las principales preocupaciones para las iniciativas sanitarias del estado (National Center, 2020). Las caídas también aumentan la duración de las estancias en 5,2 días, lo que pone a los pacientes en mayor riesgo de infecciones adquiridas en atención médica y lesiones por presión (Hasan et al., 2025).

      Los programas multicomponentes adaptados a la unidad que combinan cribado de riesgos, herramientas de comunicación junto a la cama, formación del personal y vías estructuradas de escalada son los enfoques más consistentemente efectivos (Heng et al., 2020). Las revisiones sistemáticas y los ensayos aleatorizados informan de reducciones en el total de caídas cuando las intervenciones se agrupan y adaptan a flujos de trabajo locales, como el uso de kits de herramientas para el riesgo de caídas junto al paciente. Es importante destacar que la evidencia indica que intervenciones individuales y aisladas rara vez muestran grandes efectos. En cambio, una estrategia eficaz depende de cómo interactúan los componentes de intervención y de lo bien que se implementan (Morris & O’Riordan, 2017).

      Además de las políticas universales de prevención de caídas, las mejoras medioambientales ayudan a prevenir y mitigar las lesiones por caídas al dejar claros los riesgos y reducir las barreras para la movilidad segura. Los estudios describen cómo señales visuales claras, como la señalización en la mesilla de noche y los identificadores de colores, ayudan el personal de primera línea debe ser consciente de los pacientes de alto riesgo (Clemson et al., 2019). Mientras tanto, la iluminación del suelo y del camino, las rutas accesibles para asear y las superficies protectoras como las esterillas de caída reducen el riesgo de movilidad y disminuyen la gravedad de las lesiones cuando ocurren caídas (Shorr et al., 2021). La literatura señala que las soluciones ambientales por sí solas no son tan efectivas sin cambios conductuales y sistémicos concurrentes (Clemson et al., 2019). Por ejemplo, combinar la señalización con un protocolo de respuesta estandarizado da lugar a un mayor éxito en la prevención de caídas que cualquiera de ellos por separado}

      Al diseñar programas, también es importante recordar que los pacientes y las familias pueden desempeñar un papel activo en la prevención de caídas proporcionándoles planes de atención individualizados y una educación reflexiva. Los pacientes suelen subestimar la rapidez con la que pueden descondicionarse durante el hospitalización, lo que les lleva a sobreestimar sus capacidades de movimiento (Vonnes & Wolf, 2017). Los acuerdos de seguridad del paciente, los planes de movilidad co-creados y el asesoramiento familiar aumentan la adhesión a los planes de baño y de deambulación (Vonnes & Wolf, 2017). Al redactar estos acuerdos y planes, la literatura enfatiza que el diseño educativo de alta calidad, como el uso de contenido relevante y pasos claros de acción, es lo que más importa (Heng et al., 2020)

      Por último, una gran parte de las caídas hospitalarias se agrupan alrededor del uso de baño. El uso proactivo y supervisado del baño es posible mediante rondas programadas, asistencia rápida en el baño y protocolos que prioricen la supervisión sensible a la privacidad (O’Neill et al., 2024). Estos esfuerzos reducen sustancialmente las caídas relacionadas con el baño y permiten una forma orgánica para que el personal de enfermería conecte con los pacientes (Rafferty et al., 2024). Estos momentos de llevar a los pacientes al baño y al baño permiten a las enfermeras reforzar la formación, responder preguntas sobre su plan de atención y ayudar a identificar conceptos erróneos sobre las capacidades de movilidad del paciente (O’Neill et al., 2024).

      Marco de Cuidado

      Este proyecto DNP estará guiado por el marco de las Seis C del Cuidado de la Hermana Simone Roach, que incluye compasión, competencia, confianza, conciencia, compromiso y comportamiento.

      1. La compasión es la respuesta emocional y humana que permite a una enfermera estar presente ante el sufrimiento de un paciente y transmitir empatía y amabilidad. Se considera la base de que se preocupa y refleja la capacidad de conectar con los pacientes como seres humanos y no como tareas o condiciones.
      2. La competencia se refiere a la capacidad de la enfermera para proporcionar una atención segura, eficaz y basada en la evidencia. Incluye competencia técnica, juicio clínico y aprendizaje continuo para mantener estándares profesionales y ofrecer resultados de calidad para los pacientes.
      3. La confianza es la cualidad que tranquiliza a pacientes y compañeros de que la enfermera es capaz, fiable y segura de sus conocimientos y acciones profesionales. También refleja la confianza en sí misma y la identidad profesional de la enfermera, lo que fortalece las relaciones terapéuticas.
      4. La conciencia representa la dimensión ética y moral de la práctica de la enfermería. Implica comprender los valores, principios y responsabilidades que guían las decisiones correctas y equitativas, especialmente cuando los pacientes son vulnerables o no pueden defenderse por sí mismos.
      5. El compromiso es el impulso interno para mantener los estándares profesionales y mantenerse comprometidos con el paciente, la profesión y los objetivos más amplios de la atención sanitaria. Refleja la dedicación continua de una enfermera a la excelencia, la defensa y el servicio.
      6. El comportamiento se refiere a la presencia profesional: cómo un enfermero se comporta a través de su actitud, apariencia, comunicación y comportamiento. Comunica respeto, integridad y autodisciplina, reforzando la imagen de la enfermería como una profesión de confianza (Roach, 2022).

      Al equilibrar la compasión con la competencia, este marco proporciona un enfoque muy relevante para evaluar la política de prevención de caídas de un hospital, ya que subraya la importancia de una atención holística y ética al paciente que priorice tanto la seguridad como la dignidad (Roach, 2022). Incorporando estos principios fundamentales, el proyecto busca evaluar con qué eficacia la política actual no solo reduce el riesgo de daño físico, sino que también promueve un entorno compasivo y de apoyo tanto para pacientes como para el personal.

      El marco de Six C se alinea perfectamente con este proyecto, ya que cada componente fomenta una cultura de seguridad y excelencia. La compasión y el compromiso inspiran la dedicación a reducir El paciente cae asegurando que el personal permanezca atento a las vulnerabilidades de las personas hospitalizadas. La competencia y la confianza dotan a los cuidadores de las habilidades necesarias y la seguridad necesarias para implementar eficazmente estrategias de prevención de caídas. La conciencia apoya la toma de decisiones éticas, especialmente en el equilibrio entre los protocolos de seguridad y el respeto a la autonomía del paciente. Por último, la actitud encarna el profesionalismo y la atención necesarios para mantener un entorno clínico vigilante, receptivo y compasivo.

      Fig. 1. Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades. (2024). Marco para la Evaluación de Programas. [digital]. Recuperado de https:// www.cdc.gov/healthy-youth/php/program-evaluation/index.html

      Los hallazgos de esta evaluación del programa tienen implicaciones significativas para la práctica de enfermería, la seguridad del paciente y la mejora de la calidad organizativa. Al evaluar sistemáticamente la eficacia de la política de prevención de caídas de AdventHealth Orlando, el proyecto proporciona información basada en la evidencia sobre cómo las intervenciones actuales influyen en los resultados de los pacientes y en la adhesión del personal.


      La reducción de las tasas de caídas de 549 a 528 demuestra avances hacia una mayor seguridad; Sin embargo, la brecha entre los resultados actuales y el punto de referencia interno del hospital de 374 indica la necesidad de esfuerzos sostenidos y dirigidos.


      Estos hallazgos subrayan el papel fundamental de las enfermeras en la prevención de caídas y refuerzan la necesidad de una implementación coherente de políticas, una evaluación proactiva de riesgos y una colaboración interdisciplinar para lograr reducciones medibles en las caídas de pacientes.

      Desde el punto de vista de la práctica, la evaluación pone de manifiesto oportunidades para perfeccionar flujos de trabajo y protocolos para apoyar mejor al personal de primera línea. Estrategias como el uso estandarizado de herramientas de prevención de caídas, el uso proactivo y supervisado del baño, el uso de cinturones de marcha y esterillas de caída, y las señales visuales mejoradas para pacientes en riesgo representan medidas tangibles y basadas en la evidencia que pueden integrarse en las rutinas diarias de enfermería.

      Incorporar estas prácticas en planes de atención individualizados y reforzar la educación de pacientes y familias fortalecerá aún más los esfuerzos de prevención de caídas. El proyecto también subraya la importancia de una respuesta oportuna con luz de llamada, una comunicación clara y una documentación coherente dentro del historial electrónico de salud para mejorar la rendición de cuentas y la coordinación de la atención. Al integrar estas prácticas en los protocolos de enfermería y la formación del personal, el hospital puede crear un entorno más seguro y receptivo que minimice el daño al paciente y fomente una cultura de vigilancia.

      Homenaje a Oscar Cetrángolo.

      Éramos asiduos concurrentes a las reuniones de estrategia que nos convocaba Gines siendo Ministro en su despacho y en la universidad ISALUD, un investigador en finanzas públicas, consultor internacional, que publicaba constantemente, un gran docente y sumamente capaz, compartimos la escolaridad de nuestros hijos lo cual nos llevó al ámbito de familias educativas, será una pérdida para la economía de la salud, y para los alumnos porque se quedarán sin esa visión clara de comportamiento de los distintos régimen de cobertura y la economía. Entonces les comparto un analisis que hizo sobre el monotributo en argentina en este año.

      3.1. Principales características
      En Argentina el esquema, denominado “Monotributo”, dirigido especialmente
      a los pequeños contribuyentes (ya sean trabajadores independientes o microemprendedores) fue introducido en julio de 1998. Comprende a las personas físicas que se dediquen a la venta de cosas muebles, locaciones y/o prestaciones de
      servicios, incluida la actividad primaria, los integrantes de cooperativas de trabajo,
      las sucesiones indivisas, así como las sociedades de hecho y las irregulares en los
      términos de la Ley General de Sociedades (Número 19.550) siempre que no tengan
      más de tres socios.
      Se trata de un régimen simplificado integrado que reemplaza, con una
      cuota fija mensual, el pago de los impuestos a las ganancias (renta) e IVA, al que
      se adicionan los aportes personales para la seguridad social (para las componentes
      de previsión y salud). Tanto para adherirse como para permanecer en el ámbito del
      Monotributo los contribuyentes deben satisfacer algunos requisitos en función de los
      ingresos brutos anuales declarados, ciertas magnitudes físicas (superficie afectada
      a la actividad y energía eléctrica consumida anualmente) y el precio unitario de las
      ventas, obras, locaciones o prestaciones de servicios realizadas.
      Precisamente, el monto de la cuota mensual para cada contribuyente se
      determina sobre la base de dichos parámetros y se obtiene de la suma de dos
      componentes para las 11 categorías definidas: i) un componente tributario, el cual
      se encuentra dentro del rango de US$3 a US$800 mensuales, y ii) un componente
      de seguridad social, que incluye la porción correspondiente a los aportes personales
      al sistema de pensiones (que aumenta según la categoría del contribuyente y varía
      entre US$11 y US$93) y el aporte a la cobertura de salud (que varía entre US$15 y
      US$52) (Cuadro 2). Este nivel de aporte implica un subsidio implícito para cubrir los
      beneficios correspondientes, como será explicado más abajo.

      La adhesión al régimen es de carácter voluntario y prevé la autocategorización
      por parte de los contribuyentes. Además, los monotributistas deben categorizarse
      cada seis meses y, cuando los parámetros superen o sean inferiores a los límites de la
      categoría en la que se encuentran incluidos, deberán recategorizarse. Los adheridos
      al régimen simplificado pueden tener empleados, sin límite de cantidad, y están
      obligados a presentar las declaraciones mensuales y los pagos de acuerdo con la
      normativa vigente del régimen general de empleadores.
      El Monotributo, a su vez, se complementa con sistemas especiales relacionados
      con sectores económicos, la naturaleza de los trabajadores o su situación en relación
      con los programas de ayudas estatales. Estos sistemas son el Sistema de Monotributo
      Promovido, el Monotributo Social y el Régimen Simplificado Especial.
      El Sistema Monotributo Promovido es un régimen de inclusión social y
      promoción del trabajo independiente dirigido a trabajadores que necesitan una
      mayor promoción de su actividad para lograr su inserción en la economía formal y el
      acceso a la igualdad de oportunidades. Este régimen exime del pago del componente
      tributario y permite realizar aportes a la jubilación mediante el pago de una cuota
      mensual del 1% del ingreso bruto mensual, durante los primeros 36 meses desde el
      ingreso al régimen, que luego pasa a ser del 2,5%, existiendo un subsidio cruzado al
      interior del sistema previsional.
      El Monotributo Social, por su parte, es un régimen complementario dirigido
      específicamente a trabajadores en condición de vulnerabilidad social; se trata de
      aquellos hogares e individuos con pocos activos materiales y no materiales. Requiere
      la aprobación de la Secretaría de Desarrollo Social y de la Administración Federal
      de Ingresos Públicos (AFIP) y apunta a reconocer la realización de actividades
      productivas, comerciales y de servicios dentro de la economía social y popular. A
      diferencia del Monotributo común, en el Monotributo Social se subsidia el 100% del
      pago de los componentes tributario y previsional, y el 50% del componente de salud.

      El Régimen Simplificado Especial se encuentra destinado a los pequeños
      productores agrícolas siempre que su actividad principal recaiga exclusivamente en
      el cultivo de tabaco, caña de azúcar, yerba mate, té u otras hojas que se utilizan para
      preparar infusiones; y sea su única fuente de ingresos, exceptuando los provenientes
      de asignaciones familiares, jubilaciones, pensiones no contributivas y/o programas
      de inclusión social. Este régimen exime a sus beneficiarios de pagar el impuesto
      integrado, debiendo abonar únicamente las cotizaciones previsionales previstas
      disminuidas en un 50 % por todas las actividades

      De manera adicional, en los últimos años algunos gobiernos subnacionales
      adhirieron al régimen, incorporando impuestos provinciales en el Monotributo
      Unificado que simplifica y unifica trámites nacionales y provinciales para el pago
      de impuestos. Este sistema está destinado a los ciudadanos monotributistas de
      las provincias de Entre Ríos, Mendoza, Córdoba, San Juan, Jujuy, Salta, Río Negro,
      Buenos Aires y Neuquén que se encuentran alcanzados por el impuesto sobre los
      Ingresos Brutos5 de las administraciones tributarias provinciales adheridas y por la
      contribución municipal y/o comunal (Bertranou y Goldschmit, 2024).
      3.2. Acceso a la protección social
      Como se ha mencionado, los monotributistas tienen acceso a cobertura
      de seguridad social en salud y pensiones. En cuanto a la salud, la organización
      del aseguramiento social en Argentina es sumamente fragmentada tanto
      institucionalmente como en su financiamiento, generando una gran heterogeneidad
      en los derechos a la cobertura de la salud por parte de las políticas públicas,
      alejándose de lo que se entiende como seguro social. Sus aportantes tienen acceso
      a la cobertura mínima de asistencia médica garantizada por el Sistema de Seguridad
      Social del país (Programa Médico Obligatorio -PMO-), únicamente para los
      aportantes directos. En el caso del grupo familiar se requiere un aporte adicional por
      cada familiar incorporado. Para recibir prestaciones deben estar al día con el pago del
      tributo establecido por la AFIP. Estos pueden optar por las obras sociales6 inscriptas
      en el régimen de Monotributo, por unificar aportes con otros miembros del grupo
      familiar o por acceder a planes superadores o complementarios al PMO realizando
      aportes adicionales voluntarios por encima de la cuota del Monotributo. El acceso
      a la cobertura total del PMO es progresivo, pudiendo acceder en forma inmediata a
      todas las prestaciones del nivel ambulatorio y de urgencias y emergencias.
      En cuanto al sistema de pensiones, la legislación establece que los
      monotributistas tienen derecho a recibir el beneficio de pensión mínima. De esta forma, se genera un “desacople” entre la evolución de las prestaciones y la evolución
      de los aportes previsionales de los monotribustistas. En efecto, bajo los parámetros
      actuales y considerando los complementos estatales a la cotización en la forma de
      subsidios financiados por el Tesoro (agosto de 2024), se necesitarían alrededor de
      19 trabajadores monotributistas para contribuir a financiar una pensión mínima,
      mientras que en el régimen general se requieren aproximadamente tres aportantes
      por cada pasivo. Este es un claro ejemplo del importante subsidio implícito en los
      casos de trabajadores que se desempeñan como monotributistas a lo largo de
      toda su trayectoria laboral, afectando la sostenibilidad del sistema de pensiones
      contributivo.
      De manera adicional debe notarse que a partir del Decreto 593/2016 una
      parte sustancial de los inscriptos al monotributo en las categorías B a la H pueden
      acceder a las asignaciones familiares formales, que incluyen la asignación familiar
      prenatal, la asignación familiar por hijo o hijo con discapacidad y la asignación
      familiar por ayuda escolar anual, cuyo monto dependerá de la categoría a la que
      cada titular esté aportando.
      En cuanto a los regímenes complementarios, cabe señalar que los inscriptos
      en el Monotributo Social gozan de los mismos beneficios que otorga el Monotributo
      general teniendo que aportar únicamente el 50 por ciento del monto correspondiente
      al seguro de salud por su persona y por cada familiar adicional. Teniendo en cuenta
      que los seguros de salud en Argentina no están a cargo del Estado, el restante 50 por
      ciento es transferido por este a la obra social elegida por el monotributista.
      3.3. Resultados en términos de cobertura y recaudación
      El número de contribuyentes al monotributo en Argentina se ha incrementado
      fuerte y sostenidamente a lo largo de los años (Gráfico 2). Este comportamiento
      responde a causas diversas, incluso la generalización de esta alternativa para
      incrementar de manera menos burocrática la dotación de personal en la
      Administración Pública tanto nacional como provincial y municipal, y se ha
      consolidado como opción accesible para una gran cantidad de trabajadores y
      emprendedores. Sin duda, la simplicidad y el relativamente bajo costo que implica
      para los contribuyentes –con respecto a lo que sucedería al registrarse en el régimen
      general de impuestos– ha podido incentivar un sobredimensionamiento del mismo,
      que actualmente cuenta con más de 4,8 millones de contribuyentes activos. Así,

      esta situación podría considerarse como una creciente “monotributización” de un
      segmento relevante de las ocupaciones, que a la vez podría considerarse como una
      “formalización precaria” al continuar presentando características propias del empleo
      precario y vulnerable con alta rotación, bajos ingresos y acceso a prestaciones
      de la seguridad social que en la práctica son limitadas o fuertemente subsidiadas
      (Bertranou, 2019).

      Adicionalmente, en el gráfico se puede comprobar la absorción de cotizantes
      autónomos en un primer momento con la introducción del monotributo. A partir
      de allí, resulta imposible saber qué proporción de los nuevos monotributistas se
      hubieran formalizado bajo el régimen de autónomos. Seguramente la evolución
      de los cotizantes al monotributo contemple situaciones diversas, incorporando
      trabajadores informales y trabajadores previamente autónomos. De todos modos,
      como indicador de la pérdida de importancia del régimen de autónomos basta decir
      que antes de la introducción del monotributo, en 1997, los aportantes a ese régimen
      representaban el 18% del total, y en el 2024 su participación cayó al 4%, mientras
      25
      que los aportantes monotributistas alcanzaron el 23% del total de aportantes al
      SIPA (Sistema Integrado Previsional Argentino).
      En cuanto a la composición del tributo, la información oficial permite
      comprobar que, del total de inscriptos activos, más de 3,7 millones (más del 75
      por ciento) se hayan inscriptos en el régimen general desarrollando actividades
      de locación y/o prestación de servicios o venta de bienes muebles, mientras que el
      resto (1.238.664 o el 24,7 por ciento) se encuadran en el Monotributo Social.
      Una particularidad observada con el correr de los años es la elevada
      concentración de los monotributistas en las categorías más bajas de ingresos
      brutos declarados. En el gráfico 3 se presenta la estructura de contribuyentes del
      monotributo por categorías. Allí se puede verificar que más del 70% reporta una
      facturación anual de hasta $ 6.450.000 (aproximadamente US$ 6.200 según el
      tipo de cambio oficial a octubre de 2024) (incluye a la totalidad de los inscriptos
      en el Monotributo Social y a una importante porción de los monotributistas
      convencionales). El peso relativo de las demás categorías, en cuanto a la cantidad de
      monotributistas que engloban, es decreciente a medida que se consideran mayores
      ingresos brutos: solo el 2,5 por ciento superan el umbral de los $ 24.250.000 (US$
      23.400), esto es, las seis categorías más altas.

      Por otro lado, en cuanto a los recursos fiscales que se obtienen de este
      régimen, cabe señalar que los ingresos generados son muy limitados en términos
      relativos (Gráfico 4), ubicándose en alrededor de 0,04 por ciento del PBI en 2023 y
      cerca de 0,2 por ciento del total nacional. Debe señalarse que en el Mensaje del Poder
      Ejecutivo Nacional que acompaña el Proyecto de Presupuesto de la Administración
      Nacional se realizó un cambio metodológico en el cálculo de gastos tributarios,
      donde se estima que los correspondientes a la pérdida de contribuciones sobre el
      salario por este régimen se ubica en el entorno a 0,4% del PIB.

      Entre los efectos del régimen, resulta relevante resaltar que una parte de
      la expansión de la cobertura de la seguridad social puede ser resultado de efectos
      de sustitución de regímenes generales por regímenes simplificados que presentan
      una menor carga tributaria y previsional. Al ofrecer condiciones muy favorables
      para atraer a los contribuyentes de menores ingresos, también puede actuar como
      un incentivo para que los individuos y las empresas dentro de estos esquemas
      27
      permanezcan indefinidamente dentro del régimen especial incluso si pudieran
      pagar impuestos bajo el régimen general (una especie de “enanismo fiscal”). En
      el caso argentino, esto se ve agravado por el costo desproporcionado para los
      contribuyentes en términos de impuestos generales, especialmente el IVA. Esto
      indicaría que la introducción y permanencia de este esquema requiere considerar
      la situación de la política tributaria y el entorno macrofiscal en que se desenvuelve.
      Si bien en un principio, el atractivo de adherirse al monotributo consistía en
      los beneficios que el trabajador independiente recibiría en el corto plazo al conseguir
      cierta “legalidad” frente al fisco y, consecuentemente, lograr una mejor posición
      frente a trámites ante los gobiernos, el sector financiero y otros, esa situación, que
      podría haber sido considerada transitoria, rápidamente se modificó. La inclusión de
      contribuciones a la seguridad social y el costo marginal para los monotributistas de
      abandonar el esquema generó una presión para el mantenimiento del esquema. Para
      los gobiernos, los intentos por restringir el ingreso o permanencia en el esquema (y,
      en una economía con elevadas tasas de inflación, los atrasos en la actualización de
      las escalas) hubiese significado enfrentar un significativo costo político.
      El caso argentino ilustra que estos esquemas no pueden considerarse como
      la solución exclusiva a los problemas de cobertura, sino sólo como un complemento
      que puede resultar extremadamente útil en determinadas situaciones. Si
      bien originalmente no fue diseñado como un régimen permanente donde los
      trabajadores pudieran adherirse durante toda su vida laboral, dada su progresiva
      expansión y mayor alcance, los costos fiscales que esto representa y su impacto en
      la sostenibilidad del sistema de pensiones, deben evaluarse cuidadosamente.

      Gestión y Economía de la Salud

      Producir información, conocimiento y discusión sobre gestión sanitaria y economía de la salud

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