La rápida evolución de las tecnologías emergentes en la atención médica está remodelando el campo de las prácticas médicas y los resultados de los pacientes, marcando el comienzo de una era de innovación sin precedentes. Esta revisión narrativa aborda los impactos transformadores de varias tecnologías, incluida la realidad virtual (VR), la realidad aumentada (AR), el Internet de las cosas médicas (IoMT), el monitoreo remoto de pacientes (RPM), la integración de la tecnología financiera (fintech), la migración a la nube y el papel fundamental del aprendizaje automático (ML). Enfatiza el impacto colaborativo de estas tecnologías, que está remodelando el panorama de la atención médica. La realidad virtual y la RA revolucionan la formación médica, el IoMT amplía los límites de la atención sanitaria, el RPM facilita la atención proactiva y la integración de la tecnología financiera mejora los procesos financieros. La migración a la nube garantiza una gestión de datos escalable y eficiente, mientras que el aprendizaje automático aprovecha los algoritmos para la precisión del diagnóstico y el tratamiento personalizado.
El rápido avance de la tecnología ha marcado el comienzo de una nueva era de innovación, impactando significativamente en varias industrias, y quizás en ningún lugar es más evidente esta transformación que en el campo de la atención médica [1]. El campo de la salud se encuentra en la cúspide de una transformación revolucionaria, impulsada por una convergencia de tecnologías de vanguardia que prometen redefinir las prácticas médicas y elevar la atención al paciente a niveles sin precedentes.
Entre la variedad de tecnologías emergentes, la realidad virtual (VR) y la realidad aumentada (AR) han surgido como herramientas poderosas con el potencial de remodelar las prácticas médicas y mejorar las experiencias de los pacientes [2].
Los profesionales médicos recurren cada vez más a la realidad virtual y la realidad aumentada para capacitarse y mejorar las habilidades quirúrgicas. Las simulaciones de realidad virtual proporcionan un entorno realista y sin riesgos para que los cirujanos practiquen procedimientos complejos, mientras que la RA superpone datos en tiempo real durante las cirugías para mejorar la precisión [3]. Estas tecnologías también benefician a los pacientes al proporcionar representaciones visuales interactivas de las condiciones médicas, lo que facilita una mejor comprensión y la toma de decisiones informadas sobre su atención médica [4]. Además, la terapia de realidad virtual está emergiendo como un tratamiento eficaz para las afecciones de salud mental como el trastorno de estrés postraumático y los trastornos de ansiedad, ofreciendo entornos inmersivos personalizados para la terapia de exposición [5, 6].
Si bien el potencial de la realidad virtual y la realidad aumentada en la atención médica es enorme, se deben sortear desafíos como el costo, la complejidad técnica y los obstáculos de estandarización [7]. Este artículo de revisión tiene como objetivo embarcarse en un viaje a través de las fronteras transformadoras de la realidad virtual y la realidad aumentada, el internet de las cosas médicas (IoMT), las medidas de ciberseguridad para dispositivos médicos, la monitorización remota de pacientes (RPM), la integración de la tecnología financiera (fintech) y la aplicación de técnicas de aprendizaje automático (ML) en el ámbito de la atención sanitaria.
Revisión
Realidad virtual y realidad aumentada
Tanto la RV como la RA han trascendido sus aplicaciones iniciales de entretenimiento y están haciendo importantes avances en el sector sanitario [8]. En el ámbito de la formación médica, la RV ofrece un entorno de aprendizaje inmersivo que permite a los profesionales sanitarios simular cirugías y procedimientos médicos. Los cirujanos, en particular, se benefician de simulaciones quirúrgicas realistas que mejoran sus habilidades y proporcionan un espacio libre de riesgos para practicar procedimientos complejos [9].
Además, la RV se emplea cada vez más en la educación del paciente para mejorar la comprensión y el cumplimiento de los planes de tratamiento. Los pacientes pueden experimentar recorridos virtuales de sus condiciones médicas, visualizando el impacto de las enfermedades y los posibles tratamientos de una manera comprensible. Esto no solo mejora la participación del paciente, sino que también contribuye a la toma de decisiones informadas [10].
En los entornos quirúrgicos, la RA desempeña un papel crucial al superponer la información digital a la vista del cirujano durante los procedimientos. La visualización de datos en tiempo real, como las reconstrucciones tridimensionales (3D) de la anatomía del paciente, permite a los cirujanos navegar con una precisión sin igual. Esta precisión es especialmente valiosa en cirugías mínimamente invasivas, donde la conciencia espacial precisa es crítica [11].
Más allá de las aplicaciones quirúrgicas, la RV y la RA están demostrando ser beneficiosas en las intervenciones terapéuticas. La terapia de realidad virtual se está explorando para tratar afecciones como el trastorno de estrés postraumático, los trastornos de ansiedad y las fobias. La naturaleza inmersiva de la realidad virtual permite a los terapeutas crear entornos controlados para la terapia de exposición, lo que contribuye a intervenciones de salud mental más efectivas y personalizadas [5, 6].
Los desafíos para la adopción generalizada de la realidad virtual y la realidad aumentada en la atención médica incluyen el costo del equipo, la complejidad técnica y la necesidad de protocolos estandarizados [7]. Sin embargo, los avances continuos y un creciente cuerpo de evidencia que respalda la eficacia de estas tecnologías subrayan su potencial para revolucionar la formación médica, la educación del paciente y las intervenciones terapéuticas en el panorama de la atención médica. A medida que la tecnología continúa avanzando, la realidad virtual y la realidad aumentada están preparadas para convertirse en herramientas integrales para mejorar las habilidades de los profesionales de la salud y mejorar los resultados de los pacientes. En la Tabla 1 se dan algunos ejemplos.
Tabla 1. Aplicación y ejemplos de realidad virtual y realidad aumentada en salud.
Aplicación
Ejemplo 1
Ejemplo 2
Formación quirúrgica
Osso VR
Cirugía táctil
Educación del paciente
Anatomía 3D de Organon VR
AccuVein
Manejo del dolor
AppliedVR
EaseVRx
Terapia de salud mental
Limbix
Psious
Rehabilitación
Laberinto Mental
Rehametrics
Consultas a distancia/Telemedicina
Proximidad
Augmedix
Navegación quirúrgica
Microsoft HoloLens
AccuVein
El internet de las cosas médicas
El IoMT representa una fuerza transformadora dentro del panorama de la atención médica, ya que interconecta dispositivos médicos, sensores y sistemas para mejorar la atención al paciente, agilizar los procesos y revolucionar la prestación de atención médica [12].
El IoMT abarca una amplia gama de dispositivos interconectados, que van desde rastreadores de actividad física portátiles hasta sensores médicos avanzados. Los dispositivos portátiles monitorean los signos vitales y la actividad física, e incluso realizan un monitoreo de glucosa en tiempo real, lo que brinda a los profesionales de la salud información valiosa sobre la salud de los pacientes fuera de los entornos de atención médica tradicionales. Este monitoreo continuo y remoto fomenta la detección temprana de problemas de salud, lo que permite una intervención oportuna y planes de tratamiento personalizados [13].
Además, el IoMT facilita el intercambio fluido de datos entre los pacientes y los proveedores de atención médica, lo que contribuye a un enfoque más centrado en el paciente. A través de plataformas de salud interconectadas y registros de salud electrónicos, los médicos pueden acceder a datos en tiempo real, lo que permite una toma de decisiones más informada y estrategias de atención personalizadas. Los pacientes, a su vez, adquieren un papel más activo en su gestión sanitaria, fomentando un enfoque colaborativo y proactivo del bienestar [13,14].
La monitorización remota (RM) de los dispositivos electrónicos implantables cardíacos (CIED) ha experimentado una mayor adopción, especialmente durante la reciente pandemia de COVID-19, ofreciendo una mejor accesibilidad a la atención sanitaria y allanando el camino para una terapia más personalizada. Esta tecnología se aplica a varios dispositivos cardíacos activos como desfibriladores (DCI), marcapasos (PM) y terapia de resincronización cardíaca (CRT), ya sea como función accesoria o como herramienta de monitoreo principal para dispositivos como registradores de bucle implantables y CardioMEMS.™
Los datos de estos dispositivos se transmiten en tiempo real a una base de datos accesible para los profesionales de la salud, lo que permite una intervención rápida en casos de mal funcionamiento del dispositivo o detección de arritmias potencialmente mortales. Los pacientes también pueden iniciar la transmisión de datos si experimentan alteraciones o sospechan un deterioro en su estado clínico. En general, la RM mejora la atención al paciente al permitir una monitorización continua y una intervención oportuna cuando sea necesario.
Sin embargo, la integración de IoMT no está exenta de desafíos. Las preocupaciones de privacidad y seguridad que rodean las grandes cantidades de datos de salud confidenciales intercambiados requieren medidas estrictas para salvaguardar la confidencialidad del paciente. Los problemas de interoperabilidad entre diversos dispositivos y sistemas también plantean desafíos que deben abordarse para garantizar el flujo continuo de información. Además, mantener un equilibrio entre la dependencia de la tecnología y el contacto humano es crucial para su uso efectivo [13,14].
De cara al futuro, el IoMT tiene un inmenso potencial para la innovación sanitaria. Desde la mejora de las capacidades de diagnóstico a través de la monitorización continua hasta la optimización de los planes de tratamiento a través de información basada en datos, el IoMT está a la vanguardia de la revolución digital en la atención sanitaria. En la Tabla 2 se mencionan algunos ejemplos.
Tabla 2. Algunos ejemplos del internet de las cosas médicas.
Aplicación
Ejemplo 1
Ejemplo 2
Monitorización remota de pacientes
Soluciones de telemedicina de Philips Healthcare
El monitor portátil de Biobeat
Integración de dispositivos médicos
Soluciones SmartLinx de Capsule Technologies
Cápsula Vitals Plus de Qualcomm Life
Gestión de activos
AeroScout RTLS de Stanley Healthcare
Zebra Savanna de Zebra Technologies
Gestión de la medicación
Solución Hailie® de Adherium
Soluciones de dispensación de medicamentos de Philips
Consultas a distancia/Telemedicina
Salud de Teladoc
Médico a la carta
Análisis de datos e información
IBM Watson Health
Análisis de salud de SAS
Medidas de ciberseguridad para dispositivos médicos
Si bien los avances en la tecnología médica ofrecen beneficios sin precedentes, no se pueden subestimar los riesgos potenciales asociados con medidas de ciberseguridad inadecuadas. En una era en la que los dispositivos médicos están cada vez más interconectados y dependen de las tecnologías digitales, es fundamental garantizar medidas sólidas de ciberseguridad. La proliferación de dispositivos médicos conectados, que van desde bombas de infusión hasta equipos de diagnóstico, ha mejorado innegablemente la atención al paciente y la eficiencia de la atención sanitaria. Sin embargo, esta interconexión también expone a estos dispositivos a posibles amenazas cibernéticas, lo que genera preocupaciones sobre violaciones de datos, acceso no autorizado e incluso la posible manipulación de equipos médicos [15].
Según la Organización Mundial de la Salud, existen más de dos millones de tipos diferentes de dispositivos médicos [16]. Uno de los principales desafíos en la ciberseguridad de los dispositivos médicos radica en la diversidad de dispositivos, cada uno con sus propias especificaciones, software y posibles vulnerabilidades. La naturaleza dinámica de las amenazas cibernéticas complica aún más el panorama, lo que requiere estrategias de ciberseguridad proactivas y adaptables [17]. Los informes del Centro de Análisis e Intercambio de Información de Salud, Finite State y Securin destacaron que el 64% de los problemas estaban relacionados con el software [18].
Para contrarrestar estos desafíos, la industria de la salud está adoptando cada vez más medidas integrales de ciberseguridad. Esto incluye la implementación de protocolos de cifrado sólidos, el desarrollo de marcos de software seguros y el establecimiento de protocolos para actualizaciones y parches de software regulares. Además, los proveedores de atención médica están invirtiendo en programas de capacitación para mejorar la conciencia de ciberseguridad de los profesionales médicos, lo que garantiza un enfoque colaborativo para mantener un entorno de atención médica seguro [19].
Los organismos reguladores y las organizaciones de normalización también desempeñan un papel fundamental a la hora de dar forma al panorama de la ciberseguridad de los dispositivos médicos. La implementación de regulaciones, como el Reglamento de Dispositivos Médicos en Europa y la guía previa y posterior a la comercialización emitida por la Administración de Alimentos y Medicamentos de EE. UU., tiene como objetivo establecer pautas claras para los fabricantes, exigiéndoles que prioricen la ciberseguridad en el diseño y la gestión del ciclo de vida de los dispositivos médicos [20,21]. En la Tabla 3 se mencionan algunos ejemplos.
Tabla 3. Algunos ejemplos de medidas de ciberseguridad de dispositivos médicos.
Medida de ciberseguridad
Ejemplo 1
Ejemplo 2
Encriptación de datos
Estándar de cifrado avanzado (AES)
Cifrado Rivest-Shamir-Adleman (RSA)
Mecanismos de autenticación
Autenticación biométrica (por ejemplo, huella dactilar, escaneo del iris)
Garantiza que solo se ejecute código de confianza durante el inicio
Proceso de arranque seguro basado en hardware
Actualizaciones periódicas de software
Parches y actualizaciones oportunas para abordar las vulnerabilidades de seguridad
Actualizaciones inalámbricas (OTA) para actualizaciones de firmware y software
Sistemas de detección de intrusos (IDS)
Supervisa el tráfico de red y alerta sobre comportamientos sospechosos
El IDS basado en host (HIDS) supervisa las actividades en el propio dispositivo
Políticas de control de acceso
Control de acceso basado en roles (RBAC)
Principio de acceso con privilegios mínimos
Endurecimiento de dispositivos
Deshabilitar servicios, puertos y funcionalidades innecesarias
Implementación de reglas de firewall y medidas de segmentación de red
Protocolos de comunicación seguros
Seguridad de la capa de transporte (TLS)
Red privada virtual (VPN) para un acceso remoto seguro
Monitorización remota de pacientes
La monitorización remota de pacientes representa un cambio de paradigma en la prestación de asistencia sanitaria, aprovechando la tecnología para permitir la monitorización continua de pacientes fuera de los entornos clínicos tradicionales [22]. Utiliza una gama de tecnologías, incluidos dispositivos portátiles, aplicaciones móviles de salud y dispositivos médicos conectados, para recopilar y transmitir datos de pacientes en tiempo real. Estas tecnologías permiten a los proveedores de atención médica monitorear de forma remota los signos vitales, los parámetros fisiológicos y otras métricas de salud relevantes, proporcionando una vista completa y continua del estado de salud de un paciente [23].
Una de las principales ventajas de RPM es su capacidad para facilitar la detección temprana de problemas de salud. Al monitorear continuamente a los pacientes con afecciones crónicas o aquellos que se recuperan de procedimientos médicos, los proveedores de atención médica pueden identificar cambios sutiles en las métricas de salud con prontitud. Esta detección temprana permite intervenciones oportunas, reduciendo la probabilidad de complicaciones y reingresos hospitalarios [24].
Además, el RPM mejora la participación y el empoderamiento del paciente. Los pacientes pueden participar activamente en la gestión de su atención sanitaria mediante el seguimiento regular de sus métricas de salud y el acceso a comentarios personalizados a través de interfaces fáciles de usar. Este nivel de compromiso fomenta un sentido de responsabilidad y alienta a las personas a tomar decisiones informadas sobre su estilo de vida, lo que contribuye a su bienestar general [25].
La integración de RPM es particularmente beneficiosa en el manejo de enfermedades crónicas como la diabetes, la hipertensión y las afecciones cardíacas. Permite planes de atención personalizados basados en datos en tiempo real, optimizando las estrategias de tratamiento y mejorando los resultados de los pacientes [26]. Además, durante emergencias de salud pública o crisis globales, el RPM se convierte en una herramienta valiosa para monitorear a las personas de forma remota, lo que garantiza la continuidad de la atención y minimiza la exposición innecesaria a las instalaciones de atención médica [27].
A pesar de sus innumerables beneficios, la adopción generalizada de RPM enfrenta desafíos, incluidos los problemas relacionados con el reembolso, los marcos regulatorios y la garantía de un acceso equitativo a la tecnología, especialmente en las comunidades desatendidas [28]. En la Tabla 4 se mencionan algunos ejemplos.
Tabla 4. Algunos ejemplos de monitorización remota de pacientes (RPM).
Solución RPM
Ejemplo 1
Ejemplo 2
Dispositivos wearables
Fitbit (en inglés)
Apple Watch, Samsung Galaxy Watch
Monitores remotos de signos vitales
Sensor Radius PPG™ de Masimo
El monitor portátil de Biobeat
Aplicaciones móviles de salud
Plataforma digital HealthSuite de Philips Healthcare
Plataforma Biovitals® de Biofourmis
Plataformas de telemedicina
Salud de Teladoc
Amwell Doctor on Demand
Sistemas de monitoreo remoto
Bosch Healthcare Solutions, plataforma de compañeros de salud
La plataforma de gestión de atención remota de Vivify Health
Dispositivos de monitoreo en el hogar
Dispositivo de monitorización remota de pacientes Genesis Touch de Honeywell
Máquina CPAP AirSense 10 de ResMed™ con conectividad AirView™
Sistemas de monitorización cardíaca remota
Sistema de monitorización cardíaca ePatch™ de BioTelemetry
Monitor cardíaco insertable Confirm Rx™ de Abbott
Integración de fintech en la sanidad
La integración de la tecnología financiera en el sector de la salud marca una intersección significativa de dos industrias dinámicas, que prometen procesos financieros optimizados, mayor seguridad y mayor eficiencia general [29]. La infraestructura financiera tradicional de la atención médica, a menudo caracterizada por sistemas de facturación complejos y procesos de reembolso retrasados, ha sido un punto débil de larga data tanto para los proveedores de atención médica como para los pacientes [30]. La infusión de soluciones fintech aborda estos desafíos mediante la introducción de innovaciones digitales que optimizan los flujos de trabajo financieros, reducen las cargas administrativas y contribuyen a un ecosistema financiero más transparente [29].
Una de las áreas clave en las que las fintech están teniendo un impacto transformador es en los sistemas de pago. Las plataformas de pago digital, las billeteras móviles y las soluciones de pago sin contacto agilizan el proceso de pago tanto para los pacientes como para los proveedores de atención médica. Esto no solo agiliza las transacciones, sino que también mejora la experiencia general del paciente al proporcionar opciones de pago convenientes y seguras [31].
Los procesos de facturación, conocidos por su complejidad y el potencial de errores, están experimentando una transformación digital a través de la integración de fintech. Los sistemas de facturación automatizados, la facturación electrónica y los contratos inteligentes facilitan transacciones financieras precisas y eficientes, minimizando las discrepancias y mejorando la precisión de los registros financieros [32].
Las transacciones de seguros, otro aspecto crítico de la financiación de la salud, también están evolucionando con la tecnología financiera. La tecnología blockchain, por ejemplo, se está explorando para mejorar la seguridad y la transparencia de las reclamaciones y acuerdos de seguros. Los contratos inteligentes en plataformas blockchain pueden automatizar y agilizar el proceso de reclamaciones, reduciendo la probabilidad de fraude y acelerando el ciclo de reembolso [33].
A pesar de estos avances, la integración de las fintech en las finanzas sanitarias no está exenta de desafíos. Las preocupaciones relacionadas con la seguridad de los datos, la privacidad y el cumplimiento normativo requieren una consideración cuidadosa. Además, garantizar la igualdad de acceso a los servicios financieros digitales y abordar la brecha digital es crucial para prevenir las disparidades en la financiación de la asistencia sanitaria [34]. En la Tabla 5 se mencionan algunos ejemplos.
Tabla 5. Algunos ejemplos de integración de la tecnología financiera (fintech) en la atención médica.
Integración de fintech en la sanidad
Ejemplo 1
Ejemplo 2
Soluciones de pago para el sector sanitario
Estrella del Camino
InstaMed
Cuentas de ahorro para la salud (HSA)
Vivo
Más lejos
Plataformas de financiación médica
Crédito de cuidado
Préstamos para el cuidado de la salud Prosper
Plataformas de seguros de salud
Óscar Salud
Salud brillante
Gestión de gastos sanitarios
Alegeo
Equidad en Salud
Automatización de la facturación sanitaria
Cedro
Patientco
Plataformas de crowdfunding médico
GoFundMe Médico
FundRazr Médico
Migración a la nube en el sector sanitario
La industria de la salud está experimentando un cambio transformador con la adopción de tecnologías de computación en la nube [35]. Tradicionalmente, las organizaciones sanitarias gestionaban grandes cantidades de datos de pacientes a través de servidores locales, lo que planteaba retos relacionados con la escalabilidad, la accesibilidad y la seguridad de los datos. La migración a la nube aborda estos desafíos al proporcionar un entorno escalable y seguro para almacenar, administrar y compartir datos de atención médica.
Una de las principales ventajas de la migración a la nube en la atención médica es la escalabilidad mejorada de los recursos de almacenamiento. Las plataformas basadas en la nube permiten a las organizaciones sanitarias escalar dinámicamente su capacidad de almacenamiento en función de la demanda, adaptándose al crecimiento exponencial de los datos médicos generados a partir de historias clínicas electrónicas (EHR), imágenes médicas y datos genómicos [36].
La accesibilidad y la colaboración son aspectos fundamentales de la prestación de atención médica moderna, y la computación en la nube facilita el acceso sin interrupciones a los datos de los pacientes desde varias ubicaciones. Los proveedores de atención médica pueden acceder de forma segura a los registros de los pacientes, las imágenes de diagnóstico y los planes de tratamiento desde cualquier dispositivo autorizado con conexión a Internet, lo que promueve una atención eficiente y colaborativa [37].
La nube también admite aplicaciones avanzadas de análisis de datos y aprendizaje automático, lo que permite a las organizaciones de atención médica obtener información significativa a partir de grandes conjuntos de datos. Esto es particularmente valioso para la medicina personalizada, la gestión de la salud de la población y el análisis predictivo, lo que contribuye a una toma de decisiones más informada y a mejores resultados para los pacientes [38].
Si bien los beneficios de la migración a la nube son sustanciales, los desafíos como la privacidad de los datos, la seguridad y el cumplimiento normativo deben abordarse cuidadosamente. Los proveedores de atención médica deben asegurarse de que los proveedores de servicios en la nube se adhieran a estrictos estándares de seguridad, implementen protocolos de cifrado y cumplan con las regulaciones de protección de datos de atención médica, como la Ley de Portabilidad y Responsabilidad de Seguros Médicos (HIPAA) en los Estados Unidos [37]. En la Tabla 6 se mencionan algunos ejemplos.
Tabla 6. Algunos ejemplos de migración a la nube en el sector sanitario.
Soluciones de migración a la nube en el sector sanitario
Ejemplo 1
Ejemplo 2
Sistemas de historia clínica electrónica (HCE)
Corporación de Sistemas Épicos
Corporación Cerner
Sistemas de comunicación y archivo de imágenes (PACS)
Salud de Ambra
Imagen de vida
Plataformas de intercambio de información sanitaria (HIE)
Redox
Gorila de salud
Plataformas de telemedicina
Salud de Teladoc
Amwell
Plataformas de análisis de atención médica
Google Cloud Healthcare
IBM Watson Health
Herramientas de análisis de imágenes médicas
Aidoc
Visión médica de Zebra
Plataformas de monitorización remota de pacientes
Biofourmis
Cuidado de la salud de Philips
Gestión de la información sanitaria (HIM)
Corporación Mirth (NextGen)
Hyland Healthcare (OnBase)
Técnicas de aprendizaje automático en la salud
Las técnicas de aprendizaje automático se han convertido en herramientas poderosas en la atención médica, que prometen revolucionar el diagnóstico, los planes de tratamiento y la atención general del paciente. En esencia, el ML implica el desarrollo de algoritmos que permiten a las computadoras aprender patrones y hacer predicciones o decisiones sin programación explícita. En el sector de la salud, esto se traduce en la capacidad de analizar grandes conjuntos de datos, identificar patrones complejos y obtener información significativa para informar la toma de decisiones médicas [38].
Una de las principales aplicaciones del ML en la atención médica es el diagnóstico. Los algoritmos de aprendizaje automático pueden analizar datos de imágenes médicas, como radiografías, resonancias magnéticas y tomografías computarizadas, con una precisión notable. El reconocimiento y la clasificación automatizados de imágenes ayudan a los profesionales de la salud a detectar anomalías, tumores y otras afecciones en una etapa temprana, lo que facilita la intervención y el tratamiento oportunos [39].
Más allá del diagnóstico, el ML contribuye a la personalización de los planes de tratamiento. Al analizar los datos de los pacientes, incluida la información genética, el historial médico y los factores del estilo de vida, los algoritmos de ML pueden ayudar a adaptar las estrategias de tratamiento a cada paciente. Este enfoque, conocido como medicina de precisión, tiene como objetivo maximizar la eficacia del tratamiento y minimizar los efectos adversos [40].
El análisis predictivo es otra área clave en la que sobresale el ML. Al analizar los datos históricos de los pacientes, los algoritmos de ML pueden predecir la progresión de la enfermedad, las posibles complicaciones y los resultados de los pacientes. Esta información permite a los proveedores de atención médica implementar medidas proactivas, como intervenciones preventivas y planes de atención personalizados, lo que contribuye a mejorar la atención al paciente y la asignación de recursos [41].
A pesar de las prometedoras aplicaciones, el ML en la atención médica no está exento de desafíos. Las consideraciones éticas, la privacidad de los datos y la interpretabilidad de algoritmos complejos se encuentran entre las cuestiones críticas que deben abordarse. Garantizar la transparencia y establecer la confianza en los modelos de ML son esenciales para su integración exitosa en la práctica clínica [42]. En la Tabla 7 se mencionan algunos ejemplos.
Tabla 7. Algunos ejemplos de técnicas de machine learning en salud.
Técnica/Aplicación
Ejemplo 1
Ejemplo 2
Análisis de imágenes médicas
Aprendizaje profundo para la interpretación de imágenes de resonancia magnética
Detección de enfermedades de la retina basada en inteligencia artificial (IA) de DeepMind Health de Google
Sistemas de apoyo a la toma de decisiones clínicas
Sistema de apoyo a la toma de decisiones clínicas de IBM Watson Health
Comprobador de síntomas impulsado por IA de Ada Health
Analítica predictiva
Predicción de reingresos de pacientes basada en historias clínicas electrónicas
Identificación de sepsis en pacientes de UCI mediante signos vitales y valores de laboratorio
Descubrimiento y desarrollo de fármacos
La plataforma de descubrimiento de fármacos impulsada por IA de Atomwise
La plataforma de IA de BenevolentAI para el descubrimiento y desarrollo de fármacos
Medicina personalizada
Secuenciación genómica y aprendizaje automático para planes de tratamiento personalizados
IBM Watson for Genomics para el tratamiento del cáncer
Detección de fraudes en la atención médica
Detección de reclamaciones de seguros fraudulentas mediante técnicas de detección de anomalías
Sistema de detección de fraudes basado en IA de Optum
Procesamiento del lenguaje natural
Extracción de información de notas e informes clínicos
Plataforma de NLP de Linguamatics para la minería de datos sanitarios no estructurados
La exploración de tecnologías emergentes en la atención médica revela un panorama de innovación sin precedentes, que promete impactos transformadores en las prácticas médicas y los resultados de los pacientes. Desde las experiencias inmersivas de la realidad virtual y la realidad aumentada hasta las redes interconectadas del IoMT, cada tecnología remodela el paradigma de la atención médica. Estas tecnologías redefinen la formación médica, proporcionando a los profesionales de la salud herramientas avanzadas para el desarrollo de habilidades y ofreciendo a los pacientes experiencias educativas inmersivas. El IoMT extiende la atención médica más allá de los límites tradicionales, lo que permite un monitoreo continuo e intervenciones personalizadas, avanzando así en la atención centrada en el paciente. Las medidas sólidas de ciberseguridad para los dispositivos médicos son fundamentales para garantizar la integridad de los datos de los pacientes y garantizar la fiabilidad de las tecnologías sanitarias. La monitorización remota de pacientes surge como un eje para la atención sanitaria proactiva, ya que permite intervenciones tempranas y permite a las personas gestionar su salud a distancia. La integración de fintech y la migración a la nube optimizan los procesos financieros y el almacenamiento de datos, ofreciendo ganancias de eficiencia y accesibilidad. El aprendizaje automático se destaca como una fuerza transformadora, ya que ofrece información de vastos conjuntos de datos para el diagnóstico, la personalización del tratamiento y el análisis predictivo. A pesar de los desafíos, el potencial de la medicina personalizada y la toma de decisiones basada en datos anuncia una nueva era en la atención médica. A medida que estas tecnologías avanzan, la industria de la salud está al borde de una era transformadora. Las consideraciones éticas, las preocupaciones sobre la privacidad y los desafíos de seguridad deben abordarse para garantizar la distribución equitativa de los beneficios y la preservación de la atención centrada en el paciente. Al fomentar una cultura de innovación responsable, la comunidad sanitaria puede liberar todo el potencial de las tecnologías emergentes, lo que conduce a un futuro en el que la atención sanitaria no solo sea tecnológicamente avanzada, sino también éticamente sólida y centrada en el paciente.
Conclusiones
En conclusión, el ámbito de la salud está experimentando una evolución profunda y transformadora impulsada por las tecnologías emergentes.Los impactos multifacéticos de estas tecnologías están remodelando la forma en que se llevan a cabo las prácticas médicas e influyendo en los resultados de los pacientes de maneras sin precedentes.
Dado que la industria de la salud se encuentra al borde de esta era transformadora, es crucial reconocer y abordar las consideraciones éticas, las preocupaciones de privacidad y los desafíos de seguridad. La innovación responsable es primordial para garantizar la distribución equitativa de los beneficios y la preservación de la atención centrada en el paciente.
Al cultivar una cultura de uso ético y responsable de estas tecnologías, la comunidad sanitaria puede desarrollar todo su potencial, lo que conduce a un futuro en el que la atención sanitaria no solo sea tecnológicamente avanzada, sino también éticamente sólida y verdaderamente centrada en el paciente
Origen de la Procrastinación de 24 años: El sector prestador privado de la Argentina es un actor fundamental en el Sistema de Salud, cuando se produjo la ruptura institucional en el año 2002 en Argentina, se tuvo que recurrir a una Ley de emergencia económica amplia que extendió su vigencia hasta el 2020, luego prorrogada por efecto de la pandemia del COVID 19 declarada por la Organización Mundial de la Salud, que durante ese período los Sanatorios trabajaron «vendiendo» sus prestaciones a perdida, lo que los llevó a postergar los pagos de obligaciones con la seguridad social (acción que esta ley les permitía) y eso afectó la posición de pasivos que sumados, en muchos casos superan a los activos, o sea que muchas organizaciones tienen patrimonio neto negativo. Se publicó esta semana «no damos más, estamos al borde de la quiebra» dice la nota, y corrijo no al borde están en quiebra. También se dejaron de pagar otras obligaciones Municipales y provinciales. Como así también a los profesionales que prestan servicios de atención profesional (constituyéndose en un crédito por diferimiento de los pagos), la Unión Argentina de Salud Asegura que unas 5000 empresas del sector están al borde de la quiebra que dejará sin trabajo formal a 300 mil trabajadores registrados y sin servicio. El ministerio de salud no está colaborando, más allá de la lógica comprensión. Este endeudamiento tiene muchos culpables. Los agrupamientos empresarios, los sucesivos gobiernos, los propietarios de las clínicas, etc. También estamos frente a una visión de la economía y la sociedad diferente.
Nos enfrentamos a un fin de esa agenda procastinante, sin que se corrigieran ninguna de las causas de base, porque la causa de las causas son las formas de financiamiento y que se financia en lo que constituye para la Corte Suprema el Programa Médico Obligatorio un piso que es un techo o todo en las prestaciones. Esto pone en evidencia la fragilidad e inconsistencias del sistema de salud y específicamente del sistema de seguridad social en su conjunto.
Este gobierno expresa que todos los derechos sociales son siempre una estafa moral, dice que todo impuesto es un robo, y la pretensión de buscar la equidad es como «una enfermedad socializante» .
Estamos como mínimo ante una gran incertidumbre con respecto al futuro: un fin de época. Que vendrá por ahora no queda claro. Se esta yendo a una concentración de prepagas y obras sociales, con más inequidad. Algunas prepagas ofrecerán planes para la clase media baja, para que puedan elegir, porque por el momento las prepagas con más afiliados han incrementado más sus cuotas que el incremento del salario en el empleo formal por lo tanto exigen un esfuerzo mayor y sacrificio de las familias. No se actualizó consecuentemente lo que el monotributo debe pagar por la salud (45000 pesos como mínimo al mes de septiembre)
Existen posibilidades para desplegar medidas para compensar el cuadro de egresos de los sanatorios como el crédito del IVA, y sobre otras imposiciones y la actualización progresiva de los valores para afrontar los verdaderos costos de las prestaciones. Soluciones que pueden tomarse a nivel nacional y de las provincias para preservar a los prestadores privados, que dan servicios y empleo formal.
Los hospitales públicos, sufriendo las restricciones presupuestarias y de su falta de transformación organizativa, para aumentar la productividad, y la eficiencia por lo tanto no podrán absorber adecuadamente ese incremento de la demanda y las necesidades de la gente, por falta de capacidad. En teoría podría por número de establecimientos incrementar las respuestas, pero no es posible un cambio cultural tan profundo en tan corto tiempo.
Valor de las prestaciones que no cubren los costos.
Aumento de los insumos, medicamentos y costos de las prácticas por encima de toda capacidad financiera. Inflación de la producción en salud. Mucho por hacer para bajar costos de producción.
Retraso en el pago de las prestaciones.
Carencia de profesionalización en las gestiones.
Ausencia de un dialogo que permita afrontar una situación tan prolongada en el tiempo.
Un endeudamiento tan elevado que lleva a las instituciones a un patrimonio neto negativo.
Existen algunos créditos impositivos que podrían atenuar el impacto del endeudamiento.
Las moratorias no se pueden afrontar porque no se pueden pagar las cargas corrientes.
Problemas de los trabajadores para jubilarse, porque cuando cumplen la edad y los años de aportes se encuentran sin estos realizados.
Conclusiones:
La procrastinación tan recurrente en nosotros los argentino, la falta de responsabilidad dirigencial, legislativa, la memoria selectiva, la irresponsabilidad en el manejo de las cuentas, el financiamiento insuficiente de la salud para afrontar los costos, la falta de mancomunación de los fondos, los costos de la ineficiencia, la ausencia de reconocimiento de las injusticias impositivas de un régimen que debe ser revisado, la carencia de sensibilidad hacia un sector privado de efectores que no son solo víctimas sino también responsables, junto con sus agrupamientos empresarios de no haber abordado esta situación que se vislumbra como muy riesgosa y que puede comprometer aún más la salud de los argentinos y de 300.000 trabajadores.
Utilizamos información sobre prácticas de gestión en 1.183 hospitales en 7 países diferentes, recopilada en 2010 dentro de la iniciativa “World Management Survey”, para estimar el papel de la propiedad pública en diferentes dimensiones de la gestión, como el seguimiento del rendimiento, el establecimiento de objetivos y la incentivación de los empleados. Se encontró una variación significativa en las prácticas de gestión tanto entre países como, dentro de los países, entre hospitales. Mostramos que los gerentes de los hospitales del sector público tienden a tener un rendimiento inferior, en relación con los hospitales privados, en todos los países considerados. Los hospitales más grandes parecen estar mejor administrados, mientras que no hay diferencia entre los hospitales docentes y otros tipos de hospitales.
Los hospitales de propiedad pública parecen menos eficientes en la provisión de esquemas de incentivos para promover y recompensar a los empleados altamente motivados, o eliminar a los de bajo rendimiento. En general, la propiedad pública se asocia con una reducción de aproximadamente el 10% en la puntuación de gestión, lo que corresponde aproximadamente a media desviación estándar.
Introducción
La pandemia de COVID-19 ha vuelto a poner al sector sanitario y a su funcionamiento en el centro del debate político. La resiliencia de los países a la hora de responder a las consecuencias sanitarias de la crisis de la pandemia de COVID-19 ha sido bastante diferenciada, tanto en términos de la capacidad de los países para reorganizar como de activar los sistemas de atención sanitaria. Los mecanismos de coordinación demostraron ser muy importantes para prevenir la escalada y controlar los daños, en particular en aquellos países donde las regiones y los municipios tienen la responsabilidad de los servicios de salud pública y del gasto hospitalario, ya que es necesario movilizar recursos a nivel nacional para hacer frente a la distribución heterogénea de los brotes de COVID-19. En este contexto, la capacidad y la eficiencia de los hospitales para proporcionar apoyo de emergencia, reorganizar y abrir nuevas unidades de cuidados intensivos (UCI) ha dependido fundamentalmente de los gerentes y de las prácticas de gestión en los hospitales [ 1 ]. Si bien las diferencias en la eficiencia hospitalaria dependen de una amplia gama de factores, que generalmente son difíciles de medir, varios estudios recientes han demostrado que las prácticas de gestión pueden ser un factor importante de dichas diferencias [ 2 ]. Gran parte de esta investigación se ha centrado en las diferencias entre países en las prácticas de gestión de las organizaciones de las industrias manufactureras y minoristas, así como en la educación y la atención sanitaria. Otra dimensión de las diferencias en el rendimiento y las prácticas de gestión es la propiedad. Bloom et al [ 3 ], por ejemplo, muestran que las empresas propiedad de miembros de la familia están generalmente mal gestionadas en comparación con las empresas dirigidas por un director ejecutivo profesional. En general, la evidencia disponible muestra que las organizaciones del sector público tienden a caracterizarse por peores prácticas de gestión, incluso después de controlar una serie de factores de composición. La presencia de restricciones regulatorias, bajos incentivos de poder, sindicatos fuertes y competencia limitada se citan a menudo en la literatura para explicar el menor rendimiento de las organizaciones de propiedad gubernamental [ 4 ].
En este artículo, nos centramos en las diferencias entre los sectores público y privado en las prácticas de gestión en el sector sanitario y, en concreto, en los hospitales. Nos basamos en el trabajo de Bloom y Van Reenen [ 5 ] y utilizamos datos recopilados en 2010 en el marco de la iniciativa “World Management Survey” (WMS), que abarca más de 8.000 organizaciones públicas y privadas en 20 países diferentes. En el análisis empírico, nos centramos en la submuestra de hospitales de cinco países europeos, Canadá y Estados Unidos. En la sección de datos que figura a continuación se ofrecen más detalles sobre la estructura de las entrevistas y la metodología utilizada para cuantificar las prácticas de gestión.
De hecho, el comportamiento de los hospitales es un caso interesante de estudio por varias razones. En primer lugar, como se ha comentado anteriormente, la reciente epidemia del virus ha demostrado que los hospitales representan la red de seguridad definitiva para proporcionar asistencia sanitaria a la población en general y, en situaciones de emergencia, sólo las buenas prácticas de gestión pueden garantizar una prestación eficiente de servicios sanitarios ante necesidades de reorganización imprevistas (por ejemplo, volver a llamar a médicos jubilados, transferir pacientes a otros hospitales, convertir departamentos hospitalarios en UCI, etc.). En segundo lugar, en los últimos años, los hospitales han experimentado una importante presión financiera para mejorar los estándares de calidad, al tiempo que se enfrentan a recortes en su financiación que han aumentado la heterogeneidad entre zonas, en particular en los estados federales. En tercer lugar, los hospitales pueden diferir en varias dimensiones, como el tipo de atención que prestan, su tamaño, la estructura de propiedad y si son hospitales de investigación o de enseñanza; también, incluso cuando ofrecen servicios similares en diferentes países, el entorno institucional de atención sanitaria puede diferir significativamente. En cuarto lugar, si bien los hospitales públicos y privados coexisten y, hasta cierto punto, compiten en el mercado, tienden a tener diferentes objetivos institucionales: los hospitales privados a menudo están orientados a las ganancias y al valor para los accionistas, mientras que se espera que los hospitales públicos persigan el interés público y, directa o indirectamente, sean más responsables ante la política [ 6 ]. Algunas de las características que caracterizan el funcionamiento interno de los hospitales sugieren que la estructura de incentivos que enfrentan las estrategias de gestión puede ser similar, mientras que los factores externos como: regulaciones gubernamentales en políticas de reclutamiento y compensación, presencia de sindicatos y barreras institucionales a la competencia, solo por nombrar algunos, pueden desempeñar un papel más importante en los hospitales del sector público. Por lo general, los hospitales públicos tienen una junta directiva más grande y es más probable que tengan políticos en ella, lo que a menudo puede empeorar el desempeño financiero [ 2 ].
Es importante destacar que lo que se investiga aquí no es la calidad de la atención médica o los servicios prestados a los pacientes, ni la resiliencia de los hospitales al brote de coronavirus, sino simplemente las prácticas de gestión adoptadas en los hospitales públicos y privados, en tiempos normales, para monitorear el desempeño, establecer objetivos y reclutar, retener y motivar al personal. Si bien estas prácticas de gestión ciertamente no son las únicas dimensiones relevantes para el desempeño de las organizaciones privadas y públicas, las dimensiones seleccionadas sintetizan efectivamente un conjunto más grande de indicadores simples recopilados en las entrevistas, como se describe a continuación (ver la Tabla S1 en el Apéndice S1 ), que han demostrado desempeñar un papel clave en las prácticas de gestión en diferentes tipos de organizaciones [ 2 ].
El artículo se organiza de la siguiente manera. En primer lugar, se revisa la literatura reciente sobre prácticas de gestión, centrándose en los hospitales. En segundo lugar, se describe la metodología utilizada para medir las prácticas de gestión, se describen los datos y se esboza la estrategia empírica para estimar los efectos de la propiedad pública. En tercer lugar, se presenta el conjunto principal de resultados, tanto en términos de regularidades empíricas como de estimación de la brecha de puntuación de gestión entre hospitales públicos y privados. También se discuten las limitaciones del análisis y el papel de la competencia hospitalaria en los estándares de gestión. Por último, se revisa la principal contribución del estudio y sus implicaciones para la propiedad pública de los hospitales.
Una revisión de la literatura
Prácticas de gestión
En esta sección, ofrecemos una breve descripción general de la evolución de las prácticas gerenciales en el sector público desde el modelo weberiano de burocracia hasta la llamada Nueva Gestión Pública (NPM) y discutimos el impulso reciente hacia la gestión pública relacional [ 7 ]. Las prácticas gerenciales en el sector público se describen tradicionalmente como fuertemente jerárquicas, regidas por procedimientos formales destinados a restringir la discreción de los burócratas y prevenir la corrupción. En tal contexto, los funcionarios públicos se adhieren a un conjunto de prácticas que son uniformes en la mayor parte del sector público, mientras que los empleados disfrutan de carreras de por vida y una fuerte seguridad laboral [ 8 ]. Durante la década de 1990, las organizaciones públicas atravesaron una profunda transformación conocida como NPM destinada a alinear las prácticas gerenciales a las empleadas en el sector privado para mejorar la eficiencia y reducir los costos [ 4 , 9 ]. Las principales características de la NPM fueron: (i) fortalecimiento de las funciones de gestión, (ii) cambios en la estructura organizacional de las agencias gubernamentales, y (iii) mayor orientación al mercado. Bajo la nueva administración pública, los administradores del sector público obtuvieron mayores poderes discrecionales y un control más estricto sobre el personal a través de objetivos de desempeño y evaluaciones. A cambio, se esperaba que mejoraran el desempeño organizacional. También siguió un proceso de descentralización, por el cual las grandes agencias gubernamentales centralizadas evolucionaron hacia unidades más pequeñas y parcialmente independientes a las que se les delegaron importantes responsabilidades de gestión. Finalmente, se utilizaron licitaciones competitivas y mercados internos para aumentar la competencia entre las unidades pertenecientes a la misma organización. Aunque los principios de la nueva administración pública se difundieron rápidamente en la mayoría de los países de la OCDE, unas décadas después de su implementación la sensación es que el cambio esperado no estuvo a la altura de las expectativas [ 10 ]. Para una crítica a la nueva administración pública, véase [ 11 ]. En [ 7 ] se ofrece una revisión sistemática de los estudios recientes sobre prácticas gerenciales en organizaciones del sector público , donde se sostiene que el enfoque de la nueva administración pública para la gestión de personas ha exagerado las herramientas de gestión formal y los incentivos financieros en lugar de tratar de aprovechar una gama más amplia de motivaciones y construir una cultura organizacional.
Varios estudios en el área de prácticas gerenciales se han centrado en la gestión estratégica de recursos humanos. Los principales hallazgos muestran el vínculo entre la estrategia de negocios de la organización y su estrategia de recursos humanos, cubriendo temas como la capacitación de los gerentes, la satisfacción gerencial, la compensación y la motivación [ 12 ]. Neelankavil, et al [ 13 ] examinan las diferencias en el desempeño gerencial de los gerentes de nivel medio en cuatro países (China, India, Filipinas y Estados Unidos) y encuentran diferencias importantes en los factores que afectan el desempeño gerencial según lo perciben los encuestados, particularmente a lo largo de la dimensión Este-Oeste.
Cuidado de la salud.
En particular, en el sector de la salud, los médicos han estado cada vez más expuestos a medidas de control de gestión con implicaciones para su autonomía y control profesional. Numerato et al. [ 14 ] comparan las percepciones de los médicos sobre las prácticas de gestión en dos regiones italianas (Lombardía y Emilia-Romaña) que difieren en los valores del entorno político. Se encuestó a un total de 220 médicos que trabajaban en hospitales públicos, pidiéndoles que informaran sobre su libertad profesional (percibida). En Emilia-Romaña, los médicos percibieron que su organización estaba más impulsada por la gestión, mientras que en Lombardía los médicos informaron una mayor libertad profesional, lo que sugiere que los valores locales pueden tener efectos tangibles en la gestión hospitalaria. Fattore et al. [ 15 ] proporcionan una visión general completa de la literatura que trata la relación entre los médicos y las prácticas de gestión, argumentando que el énfasis en las dimensiones relacionadas con las tareas del profesionalismo y el marco de resistencia a la hegemonía que prevalece en la mayoría de los análisis actuales, ha limitado el alcance del análisis del impacto de las prácticas de gestión en la profesión médica, para incluir también a las enfermeras y los gerentes de atención médica. En general, los estudios más recientes tienden a enfatizar la importancia de la relación entre los trabajadores y la red en la que operan, así como con la cultura organizacional. En la medida en que éstas difieren entre las organizaciones que operan en el sector público y privado, como hospitales públicos y privados, esperamos encontrar diferencias en las prácticas de gestión y, en última instancia, en su desempeño [ 7 ].
Otra corriente de la literatura se ha centrado en las prácticas de gestión como una forma de explicar los grandes diferenciales de productividad que se observan en las organizaciones [ 16 ]. En su artículo seminal, Bloom y Van Reenen [ 5 ] desarrollaron una metodología innovadora para medir las prácticas de gestión. Si bien las entrevistas se realizan generalmente con empleados y gerentes intermedios, y como tales es más probable que registren la percepción de los estilos de gestión en lugar de las prácticas de gestión reales diseñadas por los altos gerentes, la metodología doble ciego utilizada en la encuesta para codificar las respuestas demuestra ser robusta al error de medición [ 16 , 17 ]. Bloom et al. [ 2 ] analizaron las prácticas de gestión en una gran cantidad de hospitales en el Reino Unido y encontraron que las «mejores prácticas» estaban asociadas con mejores resultados para los pacientes, es decir, la duración de la estadía en el hospital y la tasa de mortalidad ajustada al riesgo. Chandra et al. [ 18 ] encontraron una asociación positiva entre las puntuaciones de gestión medidas en los hospitales de EE. UU. y el infarto agudo de miocardio. Bloom et al . [ 19 ] también han demostrado una relación positiva entre los resultados de los pacientes, los estándares de gestión de los hospitales y la proximidad a las escuelas de medicina . Baker et al. [ 20 ] investigaron la propiedad de los hospitales en relación con una serie de operaciones del sistema, como aspectos financieros, prácticas de gestión y cuestiones de personal. Muestran que los resultados organizacionales difieren entre los tipos de propiedad de los hospitales, pero en general la evidencia sobre el desempeño de la gestión y los resultados de los pacientes es mixta o no concluyente. Las diferencias en los tipos de propiedad se minimizan en entornos más competitivos. Otros estudios se han basado en datos de encuestas fácilmente disponibles para construir medidas alternativas de prácticas de gestión en el sector público [ 21 , 22 ].
Metodología
Medición de las prácticas de gestión
La información sobre las prácticas de gestión que utilizamos en esta sección se basa en los datos recopilados por Bloom y Van Reenen [ 5 ] dentro de la iniciativa WMS ( https://worldmanagementsurvey.org/ ). A continuación, proporcionamos las principales características del enfoque utilizado en el WMS, mientras que nos remitimos a Bloom y Van Reenen [ 2 ] y a la Tabla S1 en el Apéndice S1 para obtener más detalles. Las prácticas de gestión se recopilaron en entrevistas telefónicas con los líderes de los servicios clínicos (en las unidades de cardiología y ortopedia) en los hospitales de cuidados agudos, a quienes se les preguntó sobre una serie de operaciones clave del día a día. Las entrevistas se llevaron a cabo utilizando una técnica de «doble ciego»: a las personas no se les dijo que estaban siendo calificadas, y los entrevistadores no sabían nada de antemano sobre el hospital que encuestaban. Los entrevistadores hicieron preguntas abiertas sobre una lista de verificación de 18 prácticas de gestión y luego calificaron cada práctica utilizando una cuadrícula que iba de 1 («peor práctica») a 5 («mejor práctica»). Las 18 prácticas se refieren a tres grandes áreas: seguimiento del desempeño, establecimiento de objetivos e incentivos (véase la Tabla A1 en el Apéndice en línea). Las puntuaciones proporcionan una métrica para identificar y medir las mejores prácticas adoptadas en los hospitales encuestados. En particular, el seguimiento tiene por objeto evaluar cómo los hospitales controlan las operaciones dentro de las distintas unidades y si esta información se utiliza para la mejora continua; los objetivos se refieren a la presencia de objetivos, la elección de resultados y qué acción se toma generalmente cuando los dos divergen; los incentivosse refiere a cómo se contrata y retiene a los empleados y si se recompensa su desempeño. La medida general de las prácticas de gestión se calcula promediando las puntuaciones de las 18 prácticas registradas. En este contexto, una puntuación baja se asocia con una «mala práctica», es decir, un hospital sin supervisión del rendimiento, sin establecimiento de objetivos y sin recompensas basadas en el rendimiento de los empleados. Por el contrario, una «buena práctica» identifica un hospital con una supervisión intensiva del rendimiento, objetivos bien identificados e incentivos de apoyo relacionados con el rendimiento. Estos criterios se refieren a las prácticas de gestión estándar, tal como las perciben y comparten tradicionalmente los profesionales de RR.HH. en todo el mundo. Finalmente, para abordar las preocupaciones sobre la naturaleza autoevaluada de las respuestas de los gerentes y la relación con el rendimiento real, los datos de WMS se han validado a través de una serie de controles de consistencia, tanto «internos» (es decir, validación cruzada, doble puntuación, nuevas encuestas) como «externos» (es decir, «mejores prácticas» que han demostrado estar altamente correlacionadas con varios indicadores de rendimiento). Aunque las correlaciones ofrecen evidencia sugestiva de que las prácticas de gestión están asociadas con el desempeño organizacional, el contexto no experimental de la mayoría de los estudios plantea inquietudes de que dicha relación podría no ser causal. En otras palabras, la causalidad inversa (ya que es más probable que se adopten mejores gerentes y mejores prácticas en los hospitales de alto desempeño) y los factores no observables (como los atributos ambientales, el clima organizacional, la motivación del personal, etc.) pueden confundir la relación entre la gestión y el desempeño. El presente estudio comparte la mayoría de las advertencias con la literatura analizada anteriormente. En particular, la naturaleza transversal de los datos del WMS sobre los hospitales y la información limitada sobre las características de los hospitales limitan gravemente nuestra capacidad para abordar la selección entre las prácticas de gestión y las características no observadas de los hospitales. Sin embargo, incluso si no podemos proporcionar evidencia causal sólida sobre el efecto de la propiedad pública-privada en las prácticas de gestión, aún así, al aprovechar las variaciones entre países, tipos de hospitales e instituciones (en los datos del WMS), podemos describir una serie de patrones interesantes en las prácticas de gestión en hospitales y países. Una serie de comprobaciones también respaldan la solidez de los resultados.
Datos y análisis
En el análisis empírico, utilizamos la submuestra de hospitales en los datos de WMS. En general, los datos proporcionan información sobre las características de los hospitales (número de camas, propiedad y hospital universitario), así como las prácticas de gestión de 1.183 hospitales que operan en los siguientes países: Estados Unidos, Canadá, Reino Unido, Suecia, Alemania, Francia e Italia. La mayoría de los hospitales encuestados son de propiedad pública (70 por ciento), aunque las proporciones de hospitales públicos y privados, en la muestra, varían sustancialmente entre países: por ejemplo, la propiedad se distribuye de manera más uniforme en los EE. UU., el Reino Unido y Alemania; menos en Francia, Italia y Canadá. El tamaño promedio de los hospitales encuestados es cercano a las 350 camas, con un tamaño promedio de hospital significativamente mayor en Francia, pero mucho menor en los EE. UU. Además, los hospitales públicos tienden a ser generalmente más grandes en comparación con los privados, con diferencias variables entre países en el número de camas.
Para validar empíricamente el hecho estilizado presentado en las secciones anteriores, en esta sección especificamos y estimamos una relación lineal simple entre las puntuaciones de gestión y una variable ficticia del sector público-privado, controlando también una serie de atributos del hospital y efectos fijos del país. Dado que los hospitales pueden diferir en varias dimensiones, es importante controlar las características del hospital. Por ejemplo, los hospitales más grandes son más difíciles de gestionar en comparación con los más pequeños, por lo que es importante controlar el tamaño del hospital. Los hospitales docentes tienden a estar afiliados a una universidad, escuelas de medicina o enfermería y realizan investigación médica académica, por el contrario, los hospitales no docentes sirven principalmente a la comunidad local. Dado que estas características pueden interactuar con la complejidad de las tareas y las habilidades del personal médico y de enfermería, también es importante controlar el estado docente-no docente del hospital.
En la práctica, utilizamos información sobre prácticas de gestión, propiedad de hospitales y número de camas disponibles en los datos del WMS, agrupando todos los hospitales de diferentes países, para estimar las diferencias entre los sectores público y privado en las prácticas de gestión. Nuestra variable dependiente es, que registra la puntuación general de las prácticas de gestión en el hospital i y el país c , mientras que el superíndice k identifica las diferentes dimensiones de gestión, como: ‘Monitoreo del desempeño’, ‘Establecimiento de objetivos’ e ‘Incentivos’. Definimos una variable ficticia, Hospital Público, que toma el valor 1 para los hospitales del sector público y 0 para los privados. Controlamos una serie de atributos de los hospitales ( X ) como: tamaño del hospital, medido por el número de camas de hospital (3 variables ficticias, pequeño: menos de 50 camas, mediano: 50 a 250 camas y grande: más de 250 camas, o como el logaritmo del número de camas), y hospital docente versus no docente. Finalmente, dado que la encuesta cubre diferentes países, también incluimos efectos fijos de país ( θ c ) para tener en cuenta las características específicas del país (es decir, entornos institucionales y sistema de atención de salud). En la práctica, especificamos y estimamos la siguiente relación por mínimos cuadrados simples,
donde β c es nuestro principal coeficiente de interés. Una preocupación está relacionada con el número limitado de controles a nivel de hospital que están disponibles en el conjunto de datos de WMS. Una serie de características relevantes asociadas con las prácticas de gestión, como: la población atendida, la complejidad organizacional, que solo se captura parcialmente por el tamaño del hospital, o su desempeño general, para el cual no podemos controlar, pueden contribuir al sesgo de variable omitida (OVB) y afectar la solidez de nuestros resultados. Para abordar este problema, en la sección de solidez, tomamos una serie de pasos que aprovechan la distribución de los no observables. Además, dado que la especificación del modelo (1) anterior supone implícitamente que la propiedad pública se distribuye aleatoriamente entre los hospitales, en una serie de ejercicios adicionales ampliamos el modelo para permitir la presencia de selección endógena en la propiedad del hospital. De hecho, como se discutió anteriormente, mejores gerentes y mejores prácticas pueden estar correlacionadas con factores no observables relacionados con la rentabilidad de la organización. Por lo tanto, para abordar este problema, utilizamos un modelo de selección de Heckman de dos pasos que explota la información sobre el grado de competencia en el mercado como instrumento para la propiedad pública del hospital. La competencia aquí se define como el número de hospitales (competidores) que están presentes en el mercado local en el que opera el hospital, según lo informado por el encuestado. Obsérvese que, si bien es probable que el margen de competencia “intensivo” (es decir, el número de competidores) esté correlacionado con características no observables asociadas con los puntajes de gestión y, por lo tanto, es poco probable que satisfaga la restricción de exclusión, aquí explotamos principalmente el margen de competencia “extensivo” (es decir, la presencia/ausencia de competidores), que depende principalmente de las regulaciones de atención médica y las características institucionales, por lo tanto, no está relacionado con las prácticas de gestión (ver [ 3 ] para un enfoque similar). En la práctica, nuestro instrumento se define como una variable ficticia igual a 1 si el hospital tiene algún competidor en el mercado local.
Resultados principales
Hallazgos descriptivos
Las principales estadísticas descriptivas de las puntuaciones de gestión, para la muestra agrupada de hospitales, muestran una dispersión significativa, con varios hospitales muy cerca de la mejor práctica (puntuación 5), así como hospitales muy mal gestionados (puntuación 1). La puntuación media de gestión es ligeramente inferior en comparación con el valor que resultaría si la calidad de las prácticas se distribuyera aleatoriamente entre los hospitales (puntuación 3) (véase la Tabla S2 en el Apéndice S1 ). Al considerar las puntuaciones separadas para las tres amplias áreas en las que se han agrupado las prácticas: a) seguimiento del rendimiento, b) establecimiento de objetivos y c) incentivos; el área que parece estar mejor gestionada es el seguimiento del rendimiento, mientras que el área de incentivos muestra puntuaciones más bajas. En la figura 1 , informamos la puntuación media de la práctica de gestión, por separado para los hospitales públicos y privados, en todos los países. En general, los hospitales privados parecen estar mejor gestionados (las puntuaciones son sistemáticamente más altas), en comparación con los públicos. Sin embargo, parte de la dispersión observada en las puntuaciones de gestión es probable que refleje diferencias entre países. Las diferencias en las puntuaciones medias son considerables: Estados Unidos exhibe la puntuación de gestión más alta, tanto en hospitales del sector privado como del público, seguido por el Reino Unido, Suecia y Canadá, mientras que Italia y Francia se encuentran en la parte inferior de la clasificación. Además, en todos los países, la puntuación media (incondicional) de la gestión de los hospitales privados siempre supera a la de los del sector público. Es interesante observar que la clasificación de los países, que se informa en la figura 1 , refleja fielmente las diferencias observadas en la productividad general entre países, lo que proporciona un mayor respaldo a la metodología de puntuación
Además de las clasificaciones por países, una característica adicional de las prácticas de gestión en los hospitales públicos y privados se refiere a su distribución dentro del país. En otras palabras, vamos más allá de los promedios de los países e investigamos la distribución real de las prácticas de gestión en los hospitales públicos y privados. En la Figura 2 , para cada país, trazamos un histograma a nivel de hospital de las prácticas de gestión para el sector público y colocamos sobre él una línea continua obtenida ajustando una función kernel a los hospitales del sector privado (se excluye a Suecia debido al escaso número de hospitales privados encuestados). La variación en las puntuaciones de las prácticas de gestión entre los hospitales, dentro del país, es considerable y consistente con una relación de puntuación de gestión entre 2 y 3, lo que sugiere que los hospitales ubicados en la parte superior están dos o tres veces mejor administrados con respecto a los de la parte inferior [ 24 ].
Comparando la distribución de las prácticas de gestión en hospitales públicos y privados, mostramos que las líneas continuas (sector privado) se desplazan hacia la derecha con respecto a los histogramas (sector público), lo que confirma hallazgos previos que sugieren que los hospitales privados están mejor gestionados que los públicos [ 3 ]. En particular, de la Figura 2 surgen dos patrones principales : el primero, para los EE. UU., el Reino Unido y Francia, donde se encuentra una mayor proporción de «mejores» prácticas en los hospitales privados; un segundo, para Canadá e Italia, en el que hay una «cola izquierda» mucho más gruesa de hospitales públicos mal gestionados. Alemania es un caso especial debido a una distribución más comprimida de las prácticas de gestión y una forma bimodal de densidad de gestión en los hospitales públicos. Si bien las características anteriores revelan perspectivas interesantes sobre cómo se gestionan los hospitales públicos y privados, no obstante ocultan una heterogeneidad considerable entre países y entre los sectores público y privado, en la estructura del mercado y el tamaño de los hospitales. Abordamos algunas de las características anteriores en las siguientes secciones.
Resultados de la regresión
En esta sección reportamos el conjunto principal de resultados obtenidos al estimar el modelo (1) por mínimos cuadrados ordinarios.
La figura 3 muestra las estimaciones de los coeficientes y sus intervalos de confianza (véase la tabla S3 en el apéndice S1 ). Los cuatro paneles diferentes se refieren a las prácticas generales de «Gestión» y, luego, por separado, a algunos componentes de las prácticas de gestión (es decir, «Monitoreo del desempeño», «Establecimiento de objetivos» e «Incentivos», respectivamente). En línea con la evidencia descriptiva informada anteriormente, los hospitales de propiedad pública muestran un coeficiente negativo y estadísticamente significativo que sugiere una puntuación de gestión general más baja. Evaluada en la media, la propiedad pública implica una reducción de alrededor del 10% en las puntuaciones de gestión, lo que corresponde aproximadamente a la mitad de la desviación estándar. Se encuentran resultados comparables con respecto a las puntuaciones en el seguimiento del desempeño y el establecimiento de objetivos. Por el contrario, la evidencia asociada con la estructura de incentivos para reclutar, retener, promover y recompensar a los empleados de alto rendimiento muestra una brecha mucho mayor en el sector público, es decir, aproximadamente un 30% más baja.
Descargar:
Fig 3. Diferencias en las dimensiones de gestión.
Fuente: Encuesta Mundial de Gestión (submuestra de hospitales).
La figura 3 también muestra la relación entre las puntuaciones de gestión y el estatus docente y el tamaño del hospital. El estatus docente de un hospital no parece estar asociado con diferentes prácticas de gestión en comparación con otros hospitales. Si bien este resultado puede ser inesperado, ya que los hospitales docentes generalmente tienen una fuerza laboral más calificada y están mejor financiados, debe considerarse que los hospitales docentes tienden a tratar a pacientes más enfermos y a menudo realizan ensayos clínicos, lo que puede aumentar sustancialmente la complejidad de las prácticas de gestión, lo que hace más difícil obtener una puntuación alta. Los hospitales más grandes, condicionados a la propiedad, siempre se asocian con mejores prácticas de gestión. Esto está en línea con la evidencia que sugiere que los hospitales más pequeños pueden confiar más en las relaciones informales, la supervisión por parte de los gerentes es más fácil y los procedimientos y rutinas organizacionales son más simples. Con referencia a un hospital de tamaño pequeño (menos de 50 camas), encontramos que un hospital mediano (50 a 250 camas) y un hospital grande (más de 250 camas) están asociados con una puntuación en las prácticas de gestión que es aproximadamente un 6% a un 10% más alta, respectivamente (es decir, este último corresponde a una desviación estándar de media en las puntuaciones). El mayor aumento en las puntuaciones de gestión con el tamaño del hospital se asocia con el «establecimiento de objetivos», lo que respalda la opinión de que una organización más grande exige una estrategia clara en la planificación y definición de objetivos. Se obtienen resultados similares cuando se utiliza el logaritmo del número de camas de hospital como indicador del tamaño del hospital (véase la tabla S3bis en el apéndice S1 ).
En un ejercicio posterior, también interactuamos la variable ficticia del sector público con las variables ficticias del tamaño del hospital. Los resultados muestran que la brecha negativa en las prácticas de gestión asociadas a los hospitales del sector público es mucho mayor en los hospitales grandes (la brecha debida a la propiedad pública es casi el doble (20%)), mientras que no hay diferencias estadísticamente significativas entre los hospitales pequeños y medianos. En otras palabras, aquellos factores que parecen reducir el desempeño de los gerentes en los hospitales de propiedad pública parecen reforzarse en las organizaciones más grandes, hasta el punto de que casi la mitad de la puntuación de gestión más alta asociada a los hospitales más grandes se disipa por la propiedad pública.
En el análisis anterior, hemos agrupado a todos los países y relegado cualquier diferencia entre países en las prácticas de gestión a los efectos fijos específicos de cada país. Sin embargo, dado que la estructura del sistema de atención de salud, la organización y el funcionamiento de los hospitales y el papel del sector público difieren sustancialmente entre países, la relación entre las prácticas de gestión y las características de los hospitales también podría verse afectada de diferentes maneras. Para evaluar la relevancia de los efectos heterogéneos entre países, estimamos nuestro modelo por separado por país (véase también la Tabla S4 en el Apéndice A1). La puntuación de gestión más baja para los hospitales del sector público se confirma en general en todos los países, excepto en Canadá y Alemania, donde no es estadísticamente significativa. También se encuentra el gradiente positivo en las puntuaciones de gestión con el tamaño del hospital en la mayoría de los países, particularmente en los hospitales más grandes donde las puntuaciones de gestión son significativamente más altas (excepto en Francia, donde la mayoría de los hospitales de la muestra tienen más de 250 camas).
Comprobaciones de robustez
En esta sección, probamos la robustez del efecto de la propiedad pública en la puntuación de gestión de los hospitales utilizando especificaciones alternativas o diferentes estrategias empíricas. Los resultados de los diferentes ejercicios se informan en la sección de información complementaria. Por ejemplo, cuando el modelo se estima con el logaritmo del número de camas como proxy del tamaño del hospital en lugar de variables ficticias categóricas para hospitales pequeños, medianos y grandes, los resultados no cambian (véase la Tabla S3bis en el Apéndice S1 ). En la Tabla S5 en el Apéndice S1 , informamos el efecto bruto de la propiedad pública del hospital incluyendo solo los efectos fijos del país (columna 1); luego, agregamos a la especificación controles adicionales, como características observables del hospital (columna 2). A continuación, estimamos la puntuación de propensión de la propiedad pública y utilizamos la distribución de la puntuación (es decir, deciles) para estratificar la muestra y derivar el ATE (Efecto Promedio del Tratamiento) (columna 3).
Finalmente, presentamos los resultados de un modelo de selección de Heckman de dos pasos, utilizando una variable ficticia para la presencia de competidores en el mercado local como instrumento para la propiedad pública del hospital. El resultado de la ecuación de selección muestra, como se esperaba, que la presencia de competidores está correlacionada negativamente con una propiedad pública. La correlación entre los no observables de la ecuación de selección y la ecuación de prácticas de gestión es positiva aunque no estadísticamente significativa, lo que sugiere que es poco probable que la brecha de gestión negativa estimada en las secciones anteriores sea impulsada por la selección en los no observables.
Discusión
Gran parte del análisis previo ha demostrado que los hospitales más grandes están mejor administrados y que los hospitales de propiedad pública tienden a tener un desempeño inferior en comparación con los privados. Sin embargo, como se discutió anteriormente, hay que tener cuidado al interpretar los resultados, ya que los hospitales grandes pueden tener mejores procedimientos, pero también podría ser el caso de que sea más probable que se contraten mejores gerentes en organizaciones más grandes. Otras características también pueden ser relevantes para explicar la dispersión observada en las prácticas de gestión, por ejemplo, el tipo de hospital, ya sea general, dedicado a la formación o a la actividad de investigación), la característica de la población atendida y la complejidad organizacional general [ 14 , 15 ]. Estos diferentes mecanismos, debido a la falta de información, no se pueden desentrañar claramente en nuestro entorno. Además, si bien la diferencia en las puntuaciones de gestión entre los hospitales públicos y privados no parece estar impulsada por características no observables asociadas a la propiedad del hospital, dichos patrones plantean la pregunta de qué otros factores podrían explicar la dispersión de las prácticas de gestión. Varios estudios han explorado los factores que se asocian con estándares gerenciales más altos, tales como: juntas directivas de hospitales mejor calificadas [ 25 ], proximidad a escuelas de medicina y cursos de MBA [ 19 ], calidad del hospital y opciones de los pacientes [ 26 ], y competencia de los hospitales [ 3 ].
El efecto de tener más competidores también podría diferir entre hospitales públicos y privados, por ejemplo, el efecto disciplinario de la competencia en los estándares de gestión puede depender de la sustituibilidad de los servicios prestados por los hospitales, de su proximidad, tamaño y otros factores. Si bien muchos de estos factores han sido analizados en la literatura, aquí centramos la atención en la hipótesis de que las mejores prácticas de gestión están asociadas con una mayor competencia en el mercado local, desenredando el efecto entre hospitales públicos y privados. Utilizamos la información reportada en los datos de WMS sobre el grado de competencia que enfrentan los hospitales en el mercado local, según lo informado por el encuestado. El número promedio de competidores (hospitalarios) en el sector público es 3,1, mientras que en el sector privado es 6,5. En la Figura 4 , ilustramos la relación (incondicional) entre la puntuación de las prácticas de gestión y la competencia hospitalaria en hospitales públicos y privados. En los hospitales de propiedad privada no encontramos una correlación estadísticamente significativa, mientras que la evidencia para los hospitales públicos muestra que la competencia reducida está asociada con peores prácticas de gestión. Una regresión simple entre las puntuaciones de gestión y el número de competidores, controlando los atributos del hospital y los efectos fijos del país, devuelve un coeficiente de 0,003 (p-valor = 0,003) y 0,011 (p-valor = 0,004) –con una elasticidad de 0,006 y 0,013– para hospitales privados y públicos, respectivamente. Para tener una idea de la magnitud del efecto de la competencia, las estimaciones anteriores indican que un aumento de 5 (hospitales) competidores –comparable a un cambio del primer al tercer cuartil de la distribución de los competidores– está asociado con un aumento en la puntuación de gestión de los hospitales privados (públicos) igual al 5% (15%) de una desviación estándar. Sin embargo, observe que, dado que una mejor gestión puede reducir la probabilidad de que otros hospitales entren al mercado, la causalidad inversa puede inducir una selección negativa y dar como resultado una subestimación del efecto (positivo) de la competencia. Bloom et al. [ 2 ] explotan un experimento natural en el cierre de hospitales y encuentran un impacto mayor.
Conclusiones
Utilizando datos de la iniciativa WMS, hemos documentado la existencia de una variación significativa en las prácticas de gestión en el sector de la salud, tanto entre países como, dentro de los países, entre hospitales en términos de tamaño y propiedad pública-privada. En particular, si bien se ha descubierto que los hospitales más grandes están mejor administrados en comparación con los pequeños, las prácticas de gestión en los hospitales de propiedad pública muestran una puntuación inferior en comparación con los privados. En particular, los hospitales del sector público tienden a tener un rendimiento inferior en la provisión de esquemas de incentivos para promover y recompensar a los empleados altamente motivados, o eliminar a los de bajo rendimiento. Otras razones analizadas en la literatura para explicar la heterogeneidad en las prácticas de gestión en los hospitales son: la vocación del hospital (ya sea general, dedicada a la capacitación o a la investigación), las características de la población atendida y la complejidad organizacional general. La evidencia anecdótica de los estudios de caso también sugiere que en los hospitales del sector público, la promoción a menudo se basa en la antigüedad en lugar de en el mérito, la remuneración relacionada con el desempeño rara vez se utiliza, mientras que la fuerte representación sindical introduce límites y rigideces en la gestión de los recursos humanos.
Cabe señalar que, si bien la falta de información y el enfoque no experimental utilizado en este estudio limitan en cierta medida la amplitud de nuestros resultados, aun así, del análisis empírico surgen varias contribuciones originales. En primer lugar, demostramos que los hospitales de propiedad pública se caracterizan por una puntuación de gestión general más baja: la propiedad pública, en promedio, implica una reducción de alrededor del 10% en las puntuaciones de gestión. También informamos de pruebas consistentes con el hecho de que la diferencia observada en las puntuaciones de gestión, entre hospitales públicos y privados, no está correlacionada con características hospitalarias no observables asociadas con la propiedad. En segundo lugar, cuando analizamos los componentes individuales de las prácticas de gestión, encontramos una magnitud similar en términos de prácticas de seguimiento y establecimiento de objetivos, mientras que en términos de incentivos (es decir, para reclutar, retener, promover y recompensar a los empleados) se encuentra una brecha mucho mayor en las puntuaciones de gestión (aproximadamente el 30%). En tercer lugar, no encontramos diferencias estadísticamente significativas en las prácticas de gestión entre los hospitales docentes y otros hospitales, lo que puede ocultar efectos contrastantes entre mayores habilidades pero mayor complejidad en los objetivos de rendimiento. En cuarto lugar, demostramos que los hospitales más grandes, condicionados a la propiedad, siempre están asociados con mejores prácticas de gestión, lo que sugiere que las complejidades organizativas, la supervisión y las regulaciones exigen puntuaciones de gestión más altas. En la práctica, encontramos que un hospital grande (más de 250 camas), en comparación con un hospital pequeño (menos de 50 camas), está asociado con una puntuación en prácticas de gestión que es aproximadamente un 10% más alta. En quinto lugar, en línea con la literatura que muestra que las prácticas de gestión también dependen de factores culturales y ambientales, encontramos cierta heterogeneidad en el efecto de la propiedad de los hospitales públicos y el tamaño del hospital, en las prácticas de gestión, en los distintos países. Por último, presentamos evidencia casual que sugiere que las puntuaciones de gestión más altas están asociadas con una mayor competencia en el mercado local, en particular para los hospitales públicos, mientras que dicha relación no es estadísticamente significativa para los hospitales privados.
Con todas las salvedades que se han analizado anteriormente, este estudio puede contribuir a la literatura sobre los determinantes de las prácticas de gestión con nueva evidencia empírica tanto sobre la medición de las puntuaciones de gestión como sobre las diferencias en la distribución de estas puntuaciones entre los hospitales públicos y privados. Si bien se debe tener especial cuidado al extraer implicaciones políticas para las políticas de salud, nuestros resultados respaldan los hallazgos previos que sugieren que una mejor capacidad de gestión se traduce en una mayor productividad, una mejor calidad de la atención médica y una mejor salud de los pacientes.
Un sistema de salud público es aquel en el que el estado gobierna y controla todos los servicios de salud.Ofrece atención médica de alta calidad a todos los ciudadanos, independientemente de su capacidad de pago.Los beneficios de la atención médica pública frente al sistema de atención médica privado demostraron que el primero reduce los costos generales de atención médica y administrativos.Ayuda a estandarizar los servicios y crea una fuerza laboral más saludable, previene costos futuros y guía a la población para que tome mejores decisiones.Por el contrario, la atención médica privada mantiene una cultura impulsada por los negocios y crea una competencia desleal para las organizaciones sin fines de lucro.
Considera la atención médica como una mercancía en lugar de un derecho de todos los ciudadanos y puede utilizar su considerable poder económico para ejercer una influencia indebida en las políticas de atención médica.
Los países con la mejor atención médica del mundo brindan atención médica gratuita o universal. Estos países consideran la atención médica como un bien social en lugar de un bien económico y brindan atención universal, lo que significa que la atención médica debe ser asequible y accesible para todos los ciudadanos. Considerando las cuestiones éticas del sistema de atención médica con fines de lucro, así como el inconveniente de las aseguradoras de salud privadas, se defiende que el seguro de salud debe ser administrado por proveedores de atención médica sin fines de lucro.
La estrategia más eficiente para alcanzar uno de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) es garantizar que todas las personas tengan acceso a un estándar básico de atención sanitaria (1) . Los sectores de atención sanitaria pública y privada están creciendo en el mercado de la atención sanitaria. Las responsabilidades de cada sector están determinadas principalmente por una asignación de recursos más eficaz, la incertidumbre de cómo responderá el mercado de la atención sanitaria a estas instituciones y nuevas ideas de gestión (2) , (3) , (4) .
La revisión de los beneficios relativos del sector de atención sanitaria pública frente al privado pretende abordar la pregunta: «¿Quién ofrecería servicios de atención sanitaria de forma más eficiente en términos de calidad de la atención y coste-efectividad?».
Los defensores del sistema de atención sanitaria privado defienden sus beneficios como la dualidad de maximización de beneficios y eficiencia. Consideran que el modelo de mercado competitivo podría mejorar la eficiencia, la calidad, la elección del consumidor, la capacidad de respuesta, la transparencia y la responsabilidad. Sin embargo, la evidencia empírica muestra un resultado diferente que cita las fallas inherentes al mercado de la atención sanitaria. Hollingsworth realizó un metaanálisis de 317 artículos publicados sobre medidas de eficiencia (5) y concluyó que «la provisión pública es potencialmente más eficiente que la provisión privada» (5) , (6) , (7) . Según Lee K et al., los hospitales sin fines de lucro en los Estados Unidos son más eficientes que los hospitales con fines de lucro (8) .
Los países que tienen la mejor atención médica brindan atención médica gratuita o universal. Países como Suecia, Nueva Zelanda, España, Portugal, Japón, Italia, Irlanda, Alemania, Francia, Australia, Canadá y Corea del Sur brindan atención médica de acuerdo con pautas y estándares que afirman los principios de la administración pública sin fines de lucro (9) . Estos países consideran la atención médica como un bien social más que un bien económico y brindan «atención universal», lo que significa que la atención médica debe ser asequible y accesible para todos sus residentes (10) .
Se han expresado serias críticas éticas a la atención médica con fines de lucro tanto dentro como fuera de la profesión médica. La atención médica con fines de lucro exacerba el problema del acceso a la atención médica y crea una competencia desleal contra las organizaciones sin fines de lucro. Considera la atención médica como una mercancía en lugar de un derecho humano fundamental. Incluye incentivos y controles organizacionales que afectan negativamente la relación médico-paciente, creando conflictos de intereses que pueden disminuir la calidad de la atención, socava la educación médica y forma un complejo médico-industrial que ejerce una influencia indebida en las políticas públicas relacionadas con la atención de la salud y utilizando su gran poder económico (11) .
Es un hecho bien conocido que las juntas directivas de los hospitales con fines de lucro mantienen una cultura impulsada por los negocios. Deben hacerlo porque deben rendir cuentas a sus accionistas. No siempre priorizan la calidad de la atención sobre la rentabilidad (11). Para regular los sistemas de atención médica, los mercados de seguros de salud privados también se están expandiendo y consideran su papel como una fuente alternativa de financiamiento de la salud y un medio para aumentar la capacidad del sistema. Sin embargo, tiene un mecanismo de financiamiento complejo que afecta e interactúa con los sistemas públicos (12) . Es esencial monitorear y regular el seguro de salud privado, especialmente en áreas donde los recursos son escasos y considerando la reciente crisis económica y las crecientes necesidades de atención médica. Por lo tanto, los responsables de las políticas deben evaluar el papel actual y potencial del seguro de salud privado en el sistema de atención médica, considerando las complejas interacciones entre la cobertura privada y pública, con los objetivos de mejora de la salud, capacidad de respuesta y equidad financiera (12) . Por otro lado, las organizaciones de atención médica sin fines de lucro generalmente promueven una cultura impulsada por el servicio y se vuelven negociadores más agresivos al administrar gastos como los contratos de atención administrada (13) . Los beneficios y desventajas del seguro de salud público y privado se discuten en la (Tabla/Fig. 1) (14) , (15) , (16) , (17) , (18) , (19) , (20) , (21) , (22) .
Aunque la mayoría de los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) han alcanzado una cobertura de salud universal o casi universal, la implementación específica varía de una nación a otra (23) . Por ejemplo, el Reino Unido proporciona atención médica gratuita a través de instalaciones públicas propiedad del Gobierno, mientras que Alemania tiene un fondo gubernamental que paga la cobertura de médicos y hospitales privados (24) . Algunos de los sistemas de atención médica más conocidos del mundo se discuten en la presente revisión.
Países que ofrecen un sistema de atención médica universal
Muchos países de todo el mundo brindan atención médica gratuita o universal (9) . Esto no significa que todos los ciudadanos o residentes en cada uno de estos países tengan acceso a la atención médica gratuita. Muchos de los empleadores y particulares de estos países contribuyen al costo de la atención médica mediante contribuciones, acuerdos de participación en los costos, copagos y otros cargos relacionados. Sin embargo, estos programas apuntan a la “atención médica universal”, lo que significa hacer que la atención médica sea asequible y accesible para la mayor cantidad de personas posible (10) (23) , lo que no sucede en el caso del seguro médico privado.
Asistencia sanitaria en Suecia
Suecia tiene uno de los mejores sistemas de asistencia sanitaria pública universal del mundo y la quinta mayor esperanza de vida de Europa, con 79,1 años para los hombres y 83,2 años para las mujeres en 2010(25) , (26) . El coste de la asistencia sanitaria lo financia principalmente el Gobierno a través de los impuestos (26) . Los pacientes, por otro lado, pagan alrededor del 3% del coste directamente (27) . Los pacientes deben abonar un pequeño copago por cada visita al médico. Hay exenciones disponibles para los menores de 16 años y para los que se consideran personas vulnerables. Los medicamentos recetados no son gratuitos, pero son muy asequibles. La cantidad total que paga un paciente al año tiene un tope, y si la factura de la receta supera esta cantidad, el Gobierno paga la diferencia. Todo, desde los exámenes físicos de bienestar hasta las citas con especialistas y la atención de urgencias, está cubierto o muy subvencionado en Suecia. Como resultado, la asistencia sanitaria privada no se utiliza mucho allí (25) , pero está ganando popularidad gradualmente. Su principal motivación es reducir los tiempos de espera (25) , que pueden ser bastante largos en los hospitales públicos. Los expatriados que son residentes permanentes de Suecia o tienen un permiso de trabajo en Suecia son elegibles para la cobertura sanitaria universal del seguro médico público. Los visitantes de la Unión Europea (UE) o del Espacio Económico Europeo (EEE) también son tratados al mismo ritmo que los locales si tienen una Tarjeta Sanitaria Europea (TSE) (28) .
Asistencia sanitaria en el Reino Unido
El Servicio Nacional de Salud (NHS) es uno de los sistemas de asistencia sanitaria pública más grandes del mundo, responsable de todos los aspectos del sistema sanitario del Reino Unido y fundado en los principios de universalidad, gratuidad, equidad y financiación central (29) . El NHS atiende ahora a una media de un millón de personas cada 36 horas y se financia con impuestos (30) . El NHS recibe alrededor del 18% del impuesto sobre la renta de cada persona, lo que equivale a aproximadamente el 4,5% del ingreso medio de una persona (31) . A escala nacional, la atención sanitaria representa el 12,8% del PIB del Reino Unido en 2020 (32) . No hay copagos, deducibles ni excesos por los servicios médicos en el Reino Unido porque el NHS cubre todos los aspectos de los servicios médicos de forma gratuita, incluidos los servicios de ambulancia, las visitas al Departamento de Emergencias, las medidas preventivas y los programas de tratamiento continuo como la quimioterapia (33) . Además, el coste de los medicamentos recetados es muy bajo en las farmacias, y la mayoría de las recetas cuestan solo unas pocas libras.
Aproximadamente, el 12% de los residentes del Reino Unido tienen seguro privado (34).. Muchas personas lo hacen como parte de su paquete de beneficios para empleados. De lo contrario, cualquier persona que resida legalmente en el Reino Unido es elegible para la atención médica gratuita del NHS (33) .
Atención médica en Nueva Zelanda
El sistema de atención médica de Nueva Zelanda es un excelente sistema público universal en el que todos los ciudadanos tienen acceso igualitario al mismo estándar de atención de un sistema preventivo integrado (35) . Nueva Zelanda gasta aproximadamente el 9% de su PIB en atención médica (36) , y el sistema funciona como un sistema de pagador único. La mayoría de los costos de atención médica son asumidos por el Gobierno a través de impuestos públicos (37) . El sistema de atención médica es gratuito o está fuertemente subsidiado para los pacientes, dependiendo del servicio requerido. Para los niños menores de seis años, los servicios médicos gratuitos incluyen pruebas de diagnóstico estándar, inmunizaciones y medicamentos recetados. Además, si el paciente es derivado por un médico general, el Gobierno cubre la atención hospitalaria y especializada. Además, las personas con bajos ingresos son elegibles para una Tarjeta de Servicios Comunitarios (CSC), que reduce el costo de las visitas al médico fuera de horario y los costos de los medicamentos recetados (38) . Todos los residentes permanentes de Nueva Zelanda que hayan estado en el país durante al menos dos años tienen derecho a un seguro médico público (39) . Australia y el Reino Unido tienen acuerdos de atención médica recíproca con Nueva Zelanda. Estos ciudadanos pueden recibir atención médica de emergencia en Nueva Zelanda al mismo costo que los locales. Todos en Nueva Zelanda, incluidos visitantes, turistas y expatriados, tienen derecho a atención médica gratuita en caso de accidente. Esto se conoce como el programa Accident Compensation Corporation (ACC) en Nueva Zelanda (40) .
Atención médica en España
España tiene un sistema de atención médica universal y ocupa el puesto 19 en Europa según el índice de consumidores de salud Euro 2018 (41) . El Sistema Nacional de Salud español, llamado Sistema Nacional de Salud (NHS), se financia principalmente con impuestos y funciona a través de una red de proveedores públicos. Las responsabilidades de salud se han trasladado a los niveles regionales desde 2002, lo que ha dado lugar a 17 consejerías de salud regionales para la organización y prestación de servicios de salud dentro de sus respectivos territorios (42) . El Ministerio de Salud, Servicios Sociales e Igualdad supervisa áreas estratégicas específicas y el seguimiento del rendimiento del sistema nacional de salud. El Consejo Interterritorial del NHS reúne a los ministros de salud nacionales y regionales. Su principal objetivo es actuar como coordinador en lugar de como organismo regulador, organizar la respuesta nacional a los brotes de enfermedades y debatir las implicaciones regionales de las nuevas leyes (42).Además del NHS, existen tres seguros de salud voluntarios alternativos para los ciudadanos españoles: seguro de salud voluntario sustitutivo, seguro de salud voluntario complementario y seguro de salud voluntario complementario. El seguro de salud voluntario sustitutivo es una alternativa al seguro de salud obligatorio, disponible para personas que eligen no participar en el sistema público o no son elegibles para la cobertura de salud pública, mientras que el seguro de salud complementario ofrece cobertura total o parcial para servicios que están excluidos o no están completamente cubiertos por el sistema de salud obligatorio. El seguro de salud complementario es una opción para aquellos ciudadanos españoles que utilizan la atención médica universal disponible pero desearían un seguro privado adicional que pueda brindarles opciones y beneficios mejores o más adecuados (43) .
Asistencia sanitaria en Portugal
La calidad de la asistencia sanitaria en Portugal es alta y mejora constantemente. Consta de tres componentes. El primero es el Servicio Nacional de Salud o NHS (en portugués: Servico Nacional de Saude o SNS), una forma de atención estatal subsidiada para personas que contribuyen al sistema de seguridad social que se estableció en 1979 y está supervisado por el Ministerio de Salud (44) . Se define como nacional, universal y gratuito, y cubre la totalidad de Portugal continental. El segundo sistema, el programa del subsistema de salud, es una iniciativa especial de atención médica social que brinda atención médica a miembros de profesiones u organizaciones específicas, como la policía, el ejército y los servicios bancarios. La ADSE (Assistência na Doença aos Servidores Civis do Estado) es el subsistema de salud pública más importante, y cubre a más de 1,3 millones de funcionarios públicos. La tercera opción es la atención médica privada voluntaria (44) . El sistema público del NHS en Portugal se financia a través de impuestos generales y también está subvencionado por las contribuciones de los trabajadores que pagan al sistema de seguridad social (45) . También cubre a las personas que no están empleadas, así como a los familiares dependientes y a los jubilados. Los servicios del NHS incluyen todo, desde servicios de médicos generales y atención de maternidad hasta tratamientos hospitalarios y programas médicos comunitarios (45) . Los residentes de Portugal deben contribuir con una pequeña parte de sus gastos médicos, incluidas las visitas al médico y al especialista, la hospitalización y las recetas. Alrededor del 20% de los residentes portugueses tienen un seguro médico privado que complementa su seguro médico público, que incluye atención dental y oftalmológica. También se puede utilizar para cubrir los gastos de bolsillo de los pacientes. Los ciudadanos portugueses y los residentes permanentes tienen acceso al sistema de salud público portugués. Además, los residentes europeos con una Tarjeta Sanitaria Europea tienen el mismo acceso a los servicios públicos que los residentes portugueses (45) .
Asistencia sanitaria en Japón
Los ciudadanos japoneses tienen una mayor esperanza de vida que el resto del mundo, lo que podría atribuirse al excelente sistema de atención sanitaria del país (46) . El sistema prioriza la atención preventiva sobre la atención reactiva. El sistema médico japonés se basa en la atención sanitaria universal, conocida como Seguro Social de Salud (SHI). El SHI se aplica a todos los que trabajan a tiempo completo en una empresa mediana o grande (47) . Aproximadamente el 5% se deduce de los salarios para pagar el SHI, y los empleadores igualan este costo. Aquellos que no califican para el SHI están cubiertos por el plan del Seguro Nacional de Salud (NHI) de Japón. Las personas que trabajan por cuenta propia, como los expatriados y los nómadas digitales, son elegibles para el plan NHI. También se aplica a quienes trabajan para pequeñas empresas y a los desempleados. Sus ingresos determinan la cantidad que pagan al NHI. En general, el 70% de los costos de las citas médicas, las visitas al hospital e incluso las recetas son pagados por el Gobierno y los pacientes solo pagan el 30% restante de los costos de la atención médica. Sin embargo, esta proporción puede cambiar a favor del paciente dependiendo del nivel de ingresos del paciente. Las organizaciones con fines de lucro no pueden operar hospitales y clínicas en Japón, excepto los hospitales establecidos por empresas con fines de lucro para sus empleados (48) . El SHI cubre al 98,3% de la población, mientras que el Programa de Asistencia Social Pública cubre el 1,7% restante. Además, el 70% de la población tiene un seguro médico privado secundario y voluntario, que solo desempeña un papel suplementario o complementario para cubrir los copagos o los costos no cubiertos (48) .
Atención médica en Italia
El Servicio Nacional de Salud italiano (Servizio Sanitario Nazionale, o SSN) es el sistema de salud público del país y se basa en los principios de cobertura universal, solidaridad, dignidad humana y salud (49) . El sistema de atención médica italiano ocupa el segundo lugar en el mundo en 2000, justo detrás del sistema de atención médica francés, según la Organización Mundial de la Salud (OMS) (50) , (51) . El sistema de seguro médico en Italia es extremadamente asequible. La atención hospitalaria, la atención primaria y las visitas al médico son gratuitas (52). Por otro lado, los procedimientos de diagnóstico y los medicamentos recetados tienen un copago. Los copagos pueden ser de hasta el 30% del costo total. Las personas vulnerables, como los ancianos, las mujeres embarazadas y los niños, están exentos de estos costos de copago. Las consultas gratuitas y los copagos bajos son el resultado del sistema de salud pública financiado con impuestos de Italia. El sistema se sustenta principalmente con un sistema de impuestos sobre la nómina. El sistema también se sustenta con impuestos generales federales y regionales, como impuestos sobre la renta e impuestos al valor agregado sobre bienes y servicios. El Ministerio de Salud proporciona fondos a varias regiones de Italia. La financiación asignada a cada región se determina mediante una fórmula que considera el gasto anterior y otros factores. Luego, las regiones asignan los fondos a la autoridad sanitaria local (53) . Este sistema mantiene bajo el costo del seguro de salud en Italia. En general, el sistema de salud pública y la atención médica son excelentes, y casi todos los costos de los pacientes están cubiertos. El sistema enfatiza tanto la atención preventiva como la curativa. El SSN no permite a las personas optar por no participar en el sistema y buscar únicamente tratamiento privado, por lo que no hay seguros sustitutos disponibles; sin embargo, el seguro médico privado complementario y suplementario, por otro lado, juega un papel menor en el sistema de atención médica, representando menos del 1% del gasto total en 2014. El seguro médico privado se divide en dos categorías: corporativo, que cubre a los empleados y sus familias, y no corporativo, que es adquirido por individuos para ellos mismos o sus familias (52) , (54) . Además de los ciudadanos y residentes legales extranjeros, los ciudadanos de la Unión Europea con una Tarjeta Sanitaria Europea también pueden utilizar los servicios del SSN.
Atención médica en Irlanda
El sistema médico nacional en Irlanda está regido por la Ley de Salud de 2004, que estableció el Servicio Ejecutivo de Salud Irlandés para proporcionar servicios médicos y sociales (55) . Casi el 40% de la población recibe atención médica gratuita, mientras que el resto recibe servicios fuertemente subsidiados a través del sistema público o elige la cobertura de seguro privado. El sistema de atención médica pública irlandés está financiado por impuestos y está disponible para todos los residentes legales (56) . Dependiendo de sus ingresos,
• Aproximadamente el 37% de la población tiene acceso a servicios públicos completamente gratuitos a través del Sistema de Tarjeta Médica, también conocido como atención de Categoría 1, que incluye todas las visitas al médico, atención hospitalaria, pruebas y medicamentos. También existe la tarjeta de visita al médico general (GP), que está disponible para aquellos que están justo por encima del umbral de elegibilidad para una tarjeta médica y proporciona visitas gratuitas al médico general, pero no incluye los otros beneficios que vienen con una tarjeta médica. • Además, las personas que no son elegibles para la tarjeta médica o la tarjeta de visita del médico de cabecera siguen siendo parte del sistema de atención sanitaria universal, que se conoce como atención de categoría 2, y tienen derecho a tratamientos hospitalarios públicos con descuento y medicamentos recetados, pero deben pagar el costo total de los servicios de atención primaria y de médico de cabecera (57) .
Hay algunos servicios y programas disponibles, si alguien se inscribe proactivamente en ellos. Por ejemplo, el Plan de Pago de Medicamentos limita la cantidad gastada en medicamentos recetados, el Plan de Enfermedades de Larga Duración cubre los costos de una condición de larga duración y el Plan de Atención Maternoinfantil brinda atención médica a mujeres embarazadas y nuevas madres y bebés (58) .
Atención sanitaria en Alemania
El sistema de atención sanitaria alemán está considerado como uno de los mejores del mundo. Es un sistema de atención sanitaria universal y de múltiples pagadores financiado por un sistema de contribución legal que garantiza que todos tengan acceso a atención sanitaria gratuita a través de fondos de seguro médico (59) . En Alemania existen dos tipos de seguros de salud:
• Seguro de salud público: Gesetzliche Krankenversicherung (GKV) • Seguro de salud privado: Private Krankenversicherung (PKV)
Aproximadamente el 86% de la población está cubierta por un seguro de salud obligatorio, que incluye cobertura para pacientes hospitalizados, ambulatorios, salud mental y costos de medicamentos recetados. El gobierno casi no desempeña ningún papel en la prestación directa de atención médica, mientras que la administración está a cargo de aseguradoras no gubernamentales conocidas como fondos de enfermedad. Estos fondos se financian con contribuciones salariales generales (14,6% de los salarios) y contribuciones complementarias (1% de los salarios, en promedio) de empleadores y empleados. Se aplican copagos a los servicios y medicamentos para pacientes hospitalizados, y los fondos de enfermedad ofrecen una variedad de deducibles. Los alemanes que ganan más de $ 68,000 pueden optar por no participar en el SHI y cambiar a un seguro de salud privado, que no está subsidiado por el gobierno (60) .
Sanidad en Francia
El sistema sanitario francés se basa en el principio de la asistencia sanitaria universal y se conoce como Protection Maladie Universale (PUMA) (61)Se estima que el sistema de salud público cubre al 96% de todos los residentes franceses. En Francia, la mayoría de los hospitales son de propiedad pública y sin fines de lucro. La atención médica preventiva es muy valorada y cada paciente tiene derecho a un examen físico preventivo integral cada cinco años. Se respetan las metodologías de atención médica alternativas y, si un paciente desea consultar con un médico alternativo para perder peso o dejar de fumar, el sistema de atención médica lo atenderá. El sistema de atención médica francés cuesta mucho dinero para operar. Aproximadamente el 8% de los salarios se retienen automáticamente para ayudar a financiar el sistema. El sistema está financiado por todos los ciudadanos y las tarifas que pueden cobrar los médicos y los hospitales están reguladas por el estado. La Agence Nationale d’Accréditation et d’Evaluation en Santé (ANAES) es la agencia gubernamental responsable de acreditar los centros de salud, evaluar la práctica clínica y las pautas y definir las intervenciones que son reembolsadas por el seguro de salud (62) . Los gastos totales en salud representaron el 11,5% del PIB en 2017, y el 77% de ese gasto fue financiado por el Gobierno. Los siguientes son los términos de la financiación del seguro de salud legal, es decir, los empleadores pagan el 80% del impuesto y los empleados pagan el saldo. Los impuestos sobre la nómina representan el 53% de la financiación total. Una contribución del 34% proviene de un impuesto a la renta nacional designado. Los impuestos al tabaco y al alcohol, los impuestos al sector farmacéutico y las empresas de seguro médico voluntario (VHI) proporcionan el 12% de la financiación. Los subsidios del estado contribuyen al 1% de la financiación total. La cobertura es obligatoria y se proporciona a todos los residentes. La mayoría del seguro médico voluntario es complementario, y cubre principalmente copagos y facturación de saldos, así como atención oftalmológica y dental, que solo están mínimamente cubiertos por el SHI (61) .
Asistencia sanitaria en Australia
En Australia, la asistencia sanitaria pública se proporciona a través de Medicare, un programa de asistencia sanitaria universal de pagador único que cubre a todos los ciudadanos australianos y residentes permanentes (63) . Medicare cubre las consultas médicas, los medicamentos y la hospitalización a un costo reducido o gratuito (64) . Los impuestos cubren los costos de la atención médica. El impuesto Medicare, que financia el sistema público, lo pagan los residentes a una tasa del 2% de sus ingresos (65).Como resultado, la mayoría de los pacientes nunca pagan honorarios médicos en sus citas, y si lo hacen, pueden obtener un reembolso. Medicare paga las visitas al médico general, las visitas al hospital y el 85% de los costos de los especialistas. También subvenciona los medicamentos recetados, lo que permite comprarlos a un precio reducido. Medicare también paga algunos costos asociados con la fisioterapia, los programas de enfermería comunitaria y la atención dental básica para niños. Sin embargo, los expatriados en Australia, incluidos los trabajadores y estudiantes, están pagando su atención médica en efectivo o con un seguro médico privado. Las personas que no son elegibles para los beneficios de Medicare pueden solicitar una exención del pago de la tasa de Medicare o una reducción en la cantidad que pagan (66) . La atención médica en el país también se mejora a través de las Redes de Salud Primaria (PHN). Hay 31 PHN en todo el país que se encargan de ayudar a los centros de salud comunitarios, hospitales, médicos y enfermeras. Las PHN también ayudan a coordinar actividades en todo el sistema de atención médica y pueden proporcionar más servicios, si surge la necesidad en diferentes regiones (67) .
Atención sanitaria en Canadá
El sistema de atención sanitaria de Canadá es único en el mundo, ya que cuenta con un sistema de salud descentralizado, universal y financiado con fondos públicos, conocido como Medicare canadiense, que está financiado y administrado principalmente por las 13 provincias y territorios del país (68) . Cada una de ellas tiene su propio plan de seguro y recibe asistencia en efectivo per cápita del Gobierno federal (68) . Las normas y estándares son establecidos por el Gobierno federal y afirman cinco principios fundamentales: administración pública sin fines de lucro por una autoridad pública, exhaustividad, universalidad, portabilidad y accesibilidad (69) . Los beneficios y los métodos de prestación difieren. Sin embargo, los servicios médicos y hospitalarios médicamente esenciales se proporcionan de forma gratuita a todos los ciudadanos y residentes permanentes. Las provincias y territorios proporcionan cierta cobertura para los servicios excluidos, como los medicamentos recetados para pacientes ambulatorios y la atención dental. En 2017, se anticipó que el gasto total en salud sería del 11,5% del PIB, y que los sectores público y privado representarían aproximadamente el 70% y el 30% del gasto total en salud, respectivamente (68).. Todos los servicios médicos y hospitalarios esenciales desde el punto de vista médico están cubiertos por el plan de seguro médico de cada paciente. Los servicios complementarios, o aquellos que no están cubiertos por Medicare canadiense, generalmente se financian de manera privada, ya sea a través de honorarios de los pacientes o mediante un seguro privado o basado en el empleador. Las provincias y territorios son responsables de todos sus propios residentes, según sus criterios de residencia. Los impuestos representan la mayor parte de los ingresos de los pacientes. La Transferencia de Salud de Canadá, un programa federal que paga la atención médica para las provincias y territorios, proporciona casi una cuarta parte de la financiación (un estimado de CAD 37 mil millones, o USD 29,4 mil millones en 2017 a 2018) (68) .
Atención médica en Corea del Sur
Los sistemas de atención médica de Corea del Sur persiguen la atención médica universal, donde todos puedan acceder a los servicios de atención médica con una carga financiera mínima (70) . A nivel nacional, el Ministerio de Salud y Bienestar (MoHW) supervisa la política y la planificación de la salud (71) . El Ministerio de Salud y Bienestar Social gestiona varios hospitales nacionales especializados en los que el mercado privado no consigue satisfacer las necesidades de la población, como los 17 hospitales psiquiátricos y los tres hospitales para tuberculosos. Sin embargo, los hospitales privados también desempeñan un papel importante en la prestación de asistencia sanitaria (71) y la atención prestada en clínicas y hospitales privados está cubierta por el plan del Seguro Nacional de Salud (NHI, por sus siglas en inglés). El programa del NHI está gestionado por el Servicio Nacional de Seguro de Salud (NHIS, por sus siglas en inglés) y la atención que cubre es revisada por el Servicio de Revisión y Evaluación del Seguro de Salud (HIRA, por sus siglas en inglés). Aunque las dos organizaciones son independientes del Ministerio, siguen estando bajo cierto control indirecto del Ministerio de Salud y Bienestar Social. La cobertura del seguro de salud se ha extendido gradualmente de las grandes empresas a las medianas y pequeñas, así como de los empleados a los autónomos. La cobertura se proporciona a través de un plan de seguro de salud obligatorio en el que los beneficiarios pagan una prima y no pueden optar por no participar. Se requiere un copago del 20% para la atención hospitalaria, mientras que el copago para la atención ambulatoria varía entre el 30 y el 60% según el proveedor. El Programa de Asistencia Médica paga tanto la prima del seguro como los copagos para las personas de bajos ingresos. En 2018, el 97,2% de la población estaba cubierta por el NHI, mientras que el 2,8% estaba cubierto por el Programa de Asistencia Médica (72) .
Atención sanitaria en Qatar
Qatar tiene un sistema de atención sanitaria en rápido desarrollo que ha sido clasificado como el quinto mejor del mundo y el primero en Oriente Medio en el Índice de Prosperidad Legatum de 2019 en términos de calidad de la atención. Es el único país de la región que se encuentra entre los cinco primeros en el índice de prosperidad anual (73)y el Gobierno ha realizado importantes inversiones en el sistema de salud pública del país con equipos médicos de vanguardia, instalaciones modernas y especialistas altamente capacitados. La Corporación Médica Hamad (HMC), una organización sin fines de lucro, dirige las instalaciones médicas públicas de Qatar y ha supervisado los principales hospitales públicos del país desde 1979 (74) . Opera 12 hospitales públicos, clínicas comunitarias y el servicio nacional de ambulancias. La HMC ha creado una red intrincada y eficiente de clínicas y hospitales que brindan tratamiento gratuito para los qataríes y tratamiento subsidiado para los expatriados. Los residentes qataríes pueden aprovechar los servicios a través de una tarjeta sanitaria emitida por el Gobierno. Los expatriados pueden comprar la tarjeta sanitaria a un costo marginal de QAR100, mientras que los ciudadanos qataríes la reciben por QAR 50 (75) . Con esta tarjeta, el tratamiento de emergencia suele ser gratuito en los hospitales públicos, sin embargo, los expatriados deben pagar cargos nominales por pruebas, consultas y atención hospitalaria. Aunque el sistema de salud pública de Qatar es excelente y está subvencionado, el país también cuenta con pocos proveedores de atención médica privados. Sin embargo, estos hospitales privados son bastante caros y pueden resultar prohibitivos sin cobertura médica. En virtud de una nueva ley de atención médica que entrará en vigor en mayo de 2022, los empleadores de Qatar deben proporcionar cobertura de seguro médico para expatriados y sus familias (76) . El nuevo sistema de seguros tiene por objeto ayudar al sector de la salud proporcionando servicios básicos de atención médica a los trabajadores a través de proveedores de atención en centros de salud públicos y privados (76) . Una vez que se haya puesto en práctica, habrá mucha más información disponible.Discusión
Aunque la pandemia de la enfermedad por coronavirus 2019 (COVID-19) obstaculizó la disponibilidad y la capacidad de los sistemas de salud para brindar atención médica ininterrumpida en muchas naciones, varios países ya están avanzando hacia la cobertura sanitaria universal (CSU) (77) . Los sistemas de salud en todos los países deben fortalecerse para lograr la cobertura sanitaria universal. No se puede ignorar la importancia de contar con mecanismos de financiamiento sólidos. Los pobres a menudo no pueden acceder a muchos de los servicios que desean cuando deben pagar la mayor parte del costo de la atención médica de su propio bolsillo, e incluso los ricos pueden enfrentar dificultades financieras en caso de enfermedad grave o prolongada (77) . Los riesgos financieros de las enfermedades se pueden gestionar poniendo en común el efectivo de fuentes de financiamiento obligatorias como los ingresos fiscales del gobierno (77) .
Muchos países de ingresos bajos y medios (PIMB) también han reformado recientemente sus sistemas de salud para promover el acceso universal a la atención médica, mejorar la calidad de los servicios de salud y aumentar la equidad en la financiación de la salud [78,79]. Muchos de estos países han establecido la CSU como un objetivo para la reforma nacional de la atención médica (80) .
Según la OMS, hay tres problemas fundamentales e interrelacionados que impiden a los países lograr una cobertura sanitaria universal:
• El primero es la disponibilidad de recursos, en cuyo caso cada gobierno debe garantizar que todos tengan acceso rápido a cualquier tecnología o intervención que pueda ayudarlos a mejorar su salud o vivir más tiempo. • El segundo es una dependencia excesiva de los pagos directos cuando las personas necesitan atención, principalmente para pagos sin receta de medicamentos y honorarios por consultas y procedimientos. Millones de personas no pueden recibir atención sanitaria porque se les exige que paguen directamente por los servicios en el momento de la atención y quienes buscan tratamiento también pueden enfrentar considerables dificultades financieras y empobrecimiento. • El tercer impedimento para el progreso de los países hacia la cobertura universal es la asignación ineficiente y desigual de los recursos.
Según estimaciones conservadoras, aproximadamente entre el 20% y el 40% de los recursos sanitarios se desperdician. La capacidad de los sistemas de salud para ofrecer servicios excelentes y mejorar la atención sanitaria aumentaría considerablemente si se pudiera reducir este despilfarro. Una mayor eficiencia de la atención sanitaria facilita que el ministerio de salud obtenga financiación adicional del ministerio de finanzas en la mayoría de las circunstancias. Para lograr la cobertura sanitaria universal, los países deben recaudar suficientes ingresos, minimizar la dependencia de los pagos directos para financiar los servicios y aumentar la eficiencia y la equidad (80). Hay varias maneras para que los países recauden dinero para la salud, incluyendo mejorar la eficiencia de la recaudación de ingresos, reordenar las prioridades de los presupuestos gubernamentales y la financiación innovadora, como la de los países ricos que recaudan más fondos para la salud en entornos pobres aumentando los impuestos sobre los billetes de avión, las transacciones de divisas, el tabaco y otros artículos, y la asistencia para el desarrollo para la salud, donde el déficit de financiación que enfrentan los países de bajos ingresos pone de relieve la necesidad de que los países de altos ingresos cumplan con sus compromisos en materia de Asistencia Oficial al Desarrollo (AOD) (80) .
Aunque muchos de los principales sistemas de atención sanitaria del mundo proporcionan atención sanitaria gratuita o universal con el fin de que la atención sanitaria sea asequible y accesible para todos los ciudadanos (10) , también tiene ciertos inconvenientes. El tratamiento de los más enfermos lo pagan los sanos. Las enfermedades crónicas, en su mayoría causadas por decisiones de estilo de vida, representan más del 90% de los costos de la atención sanitaria. Como resultado, muchas personas que viven un estilo de vida saludable se sienten agobiadas e injustamente gravadas por las malas decisiones de otros (81) . Los pacientes que no tienen que pagar un cargo pueden utilizar excesivamente las salas de urgencias y los médicos. Los tiempos de espera para operaciones electivas también pueden ser mucho más largos porque el Gobierno generalmente se enfoca en proporcionar atención médica básica y de emergencia (82) . El recorte de costos del Gobierno también podría resultar en una disminución de la provisión de atención (83) . Además, el gasto en atención médica representa una parte significativa del gasto gubernamental (84) . El Gobierno puede limitar los servicios con una baja posibilidad de éxito, como los medicamentos para enfermedades raras y la atención costosa al final de la vida (85) . Estas desventajas podrían mitigarse y superarse fácilmente con una excelente gobernanza de la salud, que podría mejorar la posibilidad de obtener los beneficios de la cobertura sanitaria universal. La estabilidad política y la gobernanza son factores importantes para el desarrollo de un país, especialmente para lograr la cobertura sanitaria universal. Un estudio transversal que involucró a 118 países encontró una asociación significativa entre la estabilidad política, el estado de gobernanza y el estado sociodemográfico con la cobertura universal del servicio de salud (86) . Un estudio de Fox AM y Reich MR, sugirió que la cobertura del servicio de salud no podría lograrse sin negociación política y resolución de conflictos (87) . Según Bump J en 2010, la cobertura sanitaria universal es intensamente política, ya que requiere políticas y programas coherentes para prestar servicios sanitarios de calidad a toda la población (88) . Además, Kelsall T, demostró que una política pública eficaz, una financiación adecuada y una mejor gobernanza podrían acelerar los avances hacia la cobertura sanitaria universal (89) . Asimismo, el plan de acción de la Organización Mundial de la Salud afirmó que la buena gobernanza es un requisito previo para la cobertura sanitaria universal.(90) , y la Red de Desarrollo Humano del Banco Mundial informó que la buena gobernanza conduce a mejores resultados y cobertura de salud (91) . Según un estudio chino, mejorar la gobernanza de la salud mejoró en gran medida la cobertura del servicio de salud y del seguro de salud (92) . Otro estudio de Yeoh EK et al., encontró que la buena gobernanza contribuye al progreso hacia la cobertura universal de salud en el área de Asia y el Pacífico (93) . Fryatt R et al., también afirmó que la gobernanza eficaz ayudará al éxito de la cobertura universal de salud y que las personas son responsables dentro del sistema de salud (94) .
Un estudio de Reich MR et al., clasificó a los países de ingresos bajos y medios en cuatro niveles diferentes (95) . El primer grupo está formado por países en la parte inferior de la escalera de la cobertura universal de salud, como Bangladesh y Etiopía, que actualmente están trabajando para incorporar la cobertura universal de salud en sus políticas nacionales. El segundo grupo está formado por naciones como Indonesia, Perú y Vietnam, que han logrado un tremendo progreso hacia la cobertura universal de salud pero aún tienen importantes brechas de cobertura. El tercer grupo incluye países como Brasil, Tailandia y Turquía, que han alcanzado varios objetivos de políticas de cobertura sanitaria universal, pero que actualmente enfrentan problemas de sostenibilidad. Países como Francia y Japón están en el cuarto grupo, que han logrado la cobertura sanitaria universal, pero aún necesitan realizar reformas políticas significativas para abordar preocupaciones demográficas y epidemiológicas, como el envejecimiento de la población y la creciente prevalencia de enfermedades degenerativas (95) .Conclusión
A medida que los países avanzan hacia la cobertura sanitaria universal, la atención sanitaria privada y los seguros de salud privados también se están volviendo más populares. En el sistema de atención sanitaria privado, existen numerosos problemas éticos, entre ellos el acceso a la atención sanitaria, la competencia desleal con las organizaciones sin fines de lucro, la consideración de la atención sanitaria como una mercancía, las malas relaciones médico-paciente, la reducción de la calidad de la atención, la disminución del valor de la educación médica y la influencia indebida en las políticas públicas en materia de atención sanitaria. Además, el seguro de salud privado puede presentar importantes problemas de equidad, lo que podría aumentar el gasto en atención sanitaria. La cobertura completa de los costos del sector público por parte de seguros privados puede fomentar la utilización inducida por el riesgo moral. Por lo tanto, considerando las cuestiones éticas que implica un sistema de atención sanitaria con fines de lucro y los inconvenientes de las aseguradoras privadas, el seguro de salud debe ser administrado por organizaciones sin fines de lucro.
Dr. Carlos Alberto Díaz. Profesor Titular de la Universidad ISALUD.
Es una decisión compleja, que se debe desagregar para involucrar a los actores institucionales como ser: las regiones sanitarias, las autoridades políticas, respetar la diacronía de las instituciones, los ciudadanos, pacientes, y los equipos de salud. Inicialmente en el traspaso anunciado de los hospitales, debemos analizar tres aspectos, el primero que la Argentina es un país Federal, que transfirió la educación, la seguridad y la salud a las provincias, pero en el transcurso de la historia, luego de la década del noventa y como respuesta a diferentes conducciones se construyeron y pusieron en marcha hospitales que quedaron bajo un esquema de gestión de Hospitales de gestión descentralizada financiados por la nación bajo un programa denominado SAMIC, cuyo financiamiento es nacional y local. Pero el análisis involucra también hospitales construidos con Fondos del INSSJP PAMI, que pertenecen a este ente autárquico intervenido históricamente. Por último otros Hospitales que en los traspasos de la década del noventa no fueron transferidos como el Hospital Alejandro Posadas, el Sommer de la zona Oeste y El hospital Garrahan de alta complejidad infantil en la ciudad autónoma de Buenos Aires.
Inicialmente entonces tenemos tres recorridos diferentes, por un lado los SAMIC, los nacionales puros, y los pertenecientes al PAMI. Pero en cada uno, en cada jurisdicción, en cada forma de organización tenemos diferentes complejidades, de población que se abastece en su área de influencia. De las Prestaciones y productos que se dan, que se debiera poner en claro y hacer un análisis de cuales son las prestaciones y como se complementan con el resto de los prestadores. La mención de que podrían pasar a gestión privada para dar servicios de salud exige un análisis profundo de la experiencia ocurrida en los modelos Españoles.
Existe otro gran hospital, gestado como de alta complejidad y calidad el hospital del Cruce de Varela, que es una red multihospitalaria con hospitales provinciales y municipales, de alta complejidad. Que es un complejo de siete hospitales que funcionan en red. Cuya misión es ser el establecimiento de mayor complejidad en esa región y en relación con esos efectores.
En la revisión de las experiencias internacionales, que se mencionan se debe consignar que mientras algunas comunidades autónomas españolas que formaron parte de la primer ola de creación de estos nuevos modelos, decidieron revertirlas a la gestión pública directa, en otros casos se siguió un recorrido de nuevos modelos organizativos como el Public Private Partnership y el Private Finance initiative. Inicialmente se instalaron como Fundaciones en Galicia y Andalucía, luego fueron a nuevas normas de gestión como es el caso de Madrid, Baleares y la Rioja, o el más controvertido que es el caso de Valencia. En Cataluña, se ha desarrollado una red hospitalaria con estos tipos o fórmulas de gestión, pero se han intensificado notablemente la intervención y el control administrativo de las cuentas de resultados limitando buena parte de la gestión autonómica.
Los hospitales son sistemas complejos abiertos disipativos, no son exclusivamente quien los tiene que financiar o cual es el origen de esos fondos.
Los hospitales públicos tiene en general problemas con la productividad, con la estancia media por patologías trazadoras, los planteles de personal en exceso, la dedicación en horas no llegan a la mitad de los comprometidos, faltan médicos formados en los principales servicios, en las guardias y en la enfermería. Los costos son elevados por el vector de la estancia media, por las demoras en la provisión. Falta de insumos. No son un dechado de virtudes para transferir los activos nacionales a las provincias. Esto empeora los servicios y se afectará la atención de pacientes que no tengan atención nominalizada.
El cambio de rumbo económico en el cual nos encontramos impone la necesidad imperiosa de la evaluación y conocimiento de modelos, de resultados, de aprendizaje. Con la exigencia de lograr una gestión eficiente e integrada de los servicios de salud, adaptada a los cambios epidemiológicos, de establecimientos que tienen que implementar nuevos modelos de atención de continuidad, calidad y centrados en la personas, integrales e integrados. El análisis de que hacer con los hospitales nacionales, impone que modelos de gestión se quieren lograr especialmente con la cronicidad de la patología actual.
Si se proponen gestiones directivas profesionales serias se podría realizar un nuevo intento, pero con valentía corregir los errores del pasado, previa investigación de lo acontecido, que es lo que mejoró y empeoró.
Acciones estratégicas de los Ministerios de Salud de las naciones requieren funciones de rectoría, más fuertes y prioritarias, en varios aspectos como los mercados de medicamentos, de insumos, de tecnología, las inmunizaciones (las campañas de vacunación) las respuestas ante situaciones de pandemia, regulación y desarrollo de inteligencia artificial en salud, de control de los seguros de salud nacionales, obras sociales y prepagos, de evaluación de la costo efectividad de las nuevas tecnologías, de lo que debiera ocurrir para que sean aprobadas y cual debiera ser la cobertura del sistema de salud. Ni estado ausente, ni presente, sino eficiente.
Las provincias deben necesariamente para recibir esos nuevos establecimientos profesionalizar previamente sus gestiones, tal como están funcionando en la actualidad, donde se están reacomodando a un nuevo orden, que no les a dado respiro, que tienen que resolver déficit, endeudamientos, falta de transferencias coparticipables, recursos para sus sistemas previsionales, disputas judiciales por pasivos de ambas partes no conciliados, pasar los hospitales a las provincias sin más dejaría a muchos seres humanos, que son ciudadanos estafados históricamente a la buena o mala suerte. A los profesionales que trabajan en esos lugares hace muchos años explicarles como seguirán sus carreras profesionales. Esquemas contractuales y derechos adquiridos, que no se complementan con los de las provincias, especialmente con la provincia de Buenos Aires y la Ciudad autónoma de Buenos Aires.
Se deben considerar la calidad científico técnica, la productividad y eficiencia económica, costo de producción, formación de médicos y enfermeros, relación con la provincia y la población que depende directamente de esos establecimientos.
La búsqueda de una mayor eficiencia y de un menor coste en la prestación de servicios públicos está detrás de buena parte de las reformas organizativas que se quieren aplicar y se proponen en el ámbito de los sistemas públicos de salud. Pero esto no se ha comprobado que pase simplemente por la privatización de la sanidad pública. Debemos alejarnos del ruido y de la furia. Corresponde un análisis particular de cada caso, para establecer un programa para llevar a transferir activos nacionales a las provincias y asegurar la continuidad asistencial. Se que esto no ocurrirá. Finalmente si se logra el espacio se le transferirán los hospitales a las Provincias. Siendo que en muchos casos los hospitales como El Cruce, El Posadas y fundamentalmente el Garrahan dan servicios a poblaciones que trascienden el nivel jurisdiccional, y son del ámbito nacional y de jurisdicciones limítrofes, por lo tanto debiera tener un sistema de complementación para la resolución de esos casos y solventar los costos que estas prestaciones implican.
Solucionar los problemas sobre lo más importante de estas organizaciones, las personas, los equipos que realizan estas prestaciones, el conocimiento, experiencia y las competencias, generado en dichas organizaciones, cuya área programática excede una provincia, hablar solo de quien debe hacerse cargo del financiamiento es una simplificación imprudente, de todas las soluciones, si se debe tomar una decisión por el cambio realizaría un pase a las provincias, en los próximos tres años, con las diferentes líneas estratégicas según sea SAMIC, Nacional o del PAMI. No la privatización, ni al pase a la gestión privada, si a la transferencia ordenada a las provincias y con recursos a las provincias por cinco años en financiamiento decreciente, según los antecedentes en los países que se han instalado modelos privatizadores de la sanidad pública.
imagen extraída del artículo de Sánchez I. Abellán JM y Oliva J 2013. Gestión pública y gestión privada de servicios sanitarios.
Dr. Carlos Alberto Díaz. Profesor Titular de Gestión estratégica de Salud.
La calidad asistencial tiene básicamente son once dimensiones, técnica, satisfacción, eficiencia, seguridad, apropiabilidad, valor, oportunidad, equidad, confidencialidad, transparencia, y atención centrada en la persona.
Como resultan la calidad técnica, vinculada con el desempeño de los equipos de salud, con la calidad de vida ganada, con la disminución de las complicaciones y los eventos adversos. Luego esta la satisfacción del usuario, que no se lo considera el verdadero juez de la calidad asistencial, porque no sabe cual la necesidad expresada y la normatizada en función de una morbilidad diagnosticada. La satisfacción es un cociente positivo en su resultado en la relación entre lo que se le da en el denominador y lo que espera el paciente, resultado esto un punto que se mueve al compás de la experiencia comparativa y naturalizar ciertos componentes del servicio. entendiendo que hay productos intermedios de la producción sanitaria que se debe acoplar al producto en tiempo, y forma. La satisfacción es un aspecto comparativo, de tolerancia con la expectativa de la calidad de vida esperada. También la satisfacción está sesgada por el resultado. Si le fue bien en la prestación el paciente y su familia pasan por alto elementos que como gestores tenemos la obligación de valorar, de mejorar. Aspectos vinculados con el confort, con la escucha, con la participación. Es también eficiencia, cuanto se gasta o se sacrifica para ser efectivo en condiciones reales. En esta dimensión de la calidad entran en la consideración los desperdicios, que no agregan valor. La calidad debe ser oportuna, o sea estar disponible cuando el paciente lo necesita, el acceso vinculado a la organización de la oferta, a la económica, la distancia geográfica, la cultural. Las prestaciones deben ser valoradas como apropiadas, ser adecuadas a lo que el paciente, su evolución, el estadio de la enfermedad necesita, son en magnitud y calidad para cubrir la necesidad de los usuarios. Se debe generar valor: basado en la obtención de un resultado deseado y sustentable, en calidad. la medicina basada en el valor es un aspecto que debemos incorporar en la calidad. la calidad es seguridad en la atención, prevenir los eventos adversos. También la calidad tiene otra dimensión que es disminuir la desigualdad injusta, la inequidad, calidad debe ser equitativa, sino resulta un privilegio. Otra dimensión de la calidad debe ser la rapidez, especialmente en las patologías cuyos resultados son tiempo dependientes. Los servicios deben ser suministrados por personas competentes, que tengan habilidades entrenadas y competencias. También esta en la calidad el respeto por la información y los datos, la confidencialidad. Calidad es informar adecuadamente a los pacientes y las familias para que coparticipen. Esa información debe ser segura, confiable, e independiente. Calidad es también transparencia, es mostrar a las partes interesadas que se hace y como. Que resultados se obtienen en cirugías complejas, en sobrevida de tumores, en trasplante. Que medidas de seguridad se toman. Calidad es atención centrada en la persona.
En cada una de estas once dimensiones de la calidad que he agrupado, exige realizar un programa, un plan de acción, desarrollar comportamientos y consolidar una cultura. La calidad viene para quedarse en las instituciones de salud. Para sus productos y también para los proveedores. Si hay calidad, los resultados mejorarán año tras año, y los costos, se convertirán en inversiones, en asignaciones costo efectivas, más allá del imperativo ético que tenemos con los usuarios y pacientes, financiadores, trabajadores y gerenciadores,
Se debe gestionar por procesos, pensar en la mejora continua, en mecanismos de resolución de problemas, liderazgo, negociación, asignación de recursos, incorporar el conocimiento, trabajo en equipo, en seguridad de pacientes, en pensar en la coproducción del usuario, en su participación activa relaciona con información, y con su calidad de vida, gestionar con indicadores, con cuadro de mando, desarrollando una gestión esbelta, magra, basada en procesos bien diseñados, con ciclos de kaizen, con disminución de los desperdicios y conocer que la gestión no se estoquea que hay que impulsarla todos los días.
La calidad para los gestores clínicos es el eje de la gestión, porque implica mejorar el desempeño de las instituciones. No obstante, significa un costo diferente en algunos aspectos. El que resulta más sustantivo, es cuanto recurso humano se necesita para dar la calidad óptima. Concepto que también se debe incorporar.
Estamos en el centro de la crisis de financiamiento y sustentabilidad, donde a los gerenciadores financiadores no les interesa la calidad de los prestadores, que no tengan complicaciones, que logren un modelo de gestión de procesos basado en la continuidad de atención, en la digitalización. En contratar mejores equipos, que le paguen bien a los profesionales, dignifiquen la atención, ofrezcan ambientes seguros, se les pague mejora a estos, porque en definitiva reducirán el gasto, porque mejoran la calidad de vida de las personas, logran una adherencia al tratamiento y a los cambios de hábitos, debiendo ampliar las fronteras de acción para lograr ir no solo a un modelo de atención episódico, sino cuidado a los pacientes.
La rectoría, los financiadores, para su bien, y el de los pacientes y la comunidad deben incentivar a que los prestadores trabajen en procesos, tengan información, digitalización la información, eduquen para la salud de los pacientes, se anticipen a las complicaciones y eviten los eventos adversos, esto será un círculo virtuoso, que sustancie el modelo de atención futuro, con el compromiso profesional y las actuaciones que eviten la fragmentación de la atención y su continuidad.
•Coordinación de actividades y procesos. Core con los de suministro información, logística y funcionalidad
Hace efectivo el concurso del esfuerzo de los equipos de trabajo.
•Tener objetivos comunes.
Sirven como guía de la actuación individual. Se relaciona con los propósitos
•Diferenciación y complementación de funciones
Para lograr una gestión más eficaz.
•La jerarquía de la línea de mando
Para que exista coordinación, dirigir los esfuerzos y controlar los resultados.
•División del trabajo
No sobrecargar a los equipos, aumentar la capacidad de respuestas
•Los procesos, las normas, los procedimientos, las guías, y las vías
Definen funciones de las personas, las relaciones entre ellas y las especificaciones de que se espera con su actuación.
•Tener un sistema de reconocimiento, de incentivos , motivación y castigos
Para incentivar a los individuos a desempeñar correctamente sus funciones.
La calidad es importante, debe ser reconocida, los prestadores debieran estar acreditados, definir claramente que se cubre, que es costo efectivo, y que calidad es la esperada en la prestación.
En el futuro, la educación sanitaria debe promover la gestión de la calidad como parte de su plan de estudios y de los esfuerzos de colaboración interprofesional. Al introducir a los estudiantes y profesionales de la medicina, la atención sanitaria y las profesiones afines en la mejora de la calidad, tendrán más probabilidades de cosechar los beneficios de la mejora de los resultados y la satisfacción de los pacientes.
La Industria 4.0 ha transformado la industria manufacturera en un nuevo paradigma. De manera similar a la manufactura, la prestación de servicios de salud se encuentra en los albores de un cambio fundamental hacia la nueva era de la atención sanitaria inteligente y conectada, conocida como Atención Sanitaria 4.0.
En este artículo, analizamos la evolución histórica de la Atención Sanitaria 1.0 a la 4.0, describimos las características de la atención inteligente y conectada en la Atención Sanitaria 4.0, identificamos múltiples desafíos y oportunidades de investigación de la Atención Sanitaria 4.0 en términos de datos, modelos, dinámicas e integración, y esbozamos las implicaciones de las personas, los procesos, los sistemas y los resultados de salud.
Finalmente, se presentan conclusiones y recomendaciones en las áreas de
(1) participación de múltiples disciplinas y perspectivas,
(2) desarrollo de tecnologías y metodologías con una combinación de enfoques cuantitativos y cualitativos,
(3) integración de circuito cerrado del sistema sociotécnico, y
(4) diseño de un sistema centrado en la persona con atención específica a las necesidades humanas y la equidad en salud.
1. Introducción
En todo el mundo, se ha observado un creciente interés en los enfoques de ingeniería para la prestación de servicios de atención médica en un contexto de rápido desarrollo en dispositivos médicos, avances clínicos, análisis de datos y tecnología de la información.
Los recientes avances en tecnologías de salud digital (por ejemplo, registros médicos electrónicos, monitoreo de salud y dispositivos portátiles) no solo son transformadores para la reingeniería de los procesos de atención y la mejora de los resultados de la atención médica, como la calidad de la atención y la seguridad del paciente, sino que también pueden tener un gran impacto socioeconómico, ya que casi el 20% del PIB de los EE. UU. se dedica a gastos de salud.
Estos desarrollos tecnológicos han generado numerosas oportunidades de innovación, así como desafíos sustanciales para la prestación de servicios de atención, y ofrecen la oportunidad de ir más allá del alcance tradicional de la ingeniería de la atención médica, como la mejora de procesos y la implementación de tecnología.
Ha habido una creciente comprensión de que la tecnología de la información, las herramientas de ingeniería de sistemas y las innovaciones organizacionales desempeñan un papel crítico para abordar las crisis interrelacionadas de calidad y productividad que enfrentan los sistemas de atención médica en todo el mundo ( Kaplan et al. 2013 , Cassel et al. 2014 , Reid et al. 2005 ).
Estas tecnologías y herramientas pueden ayudar a los sistemas de atención de la salud a lograr el cuádruple objetivo de mejorar la experiencia del paciente, la salud de la población, el control de costos y la satisfacción de los médicos ( Sikka et al. 2015 ). La comunidad de ingeniería de sistemas de atención de la salud (HSE) tiene un papel fundamental que desempeñar para abordar estos desafíos.
La Industria 4.0 ha transformado la industria manufacturera en un nuevo paradigma ( Lasi et al. 2014 , Rubmann et al. 2015 , Liao et al. 2017 ): la era de la fabricación inteligente, cibernética y sostenible, y ha producido mejoras sustanciales en la productividad, la calidad y/o la satisfacción del cliente de los procesos, productos y servicios. Estos cambios revolucionarios pueden generar un impacto significativo no solo en la fabricación, sino también en todos los aspectos de nuestra sociedad, incluida la atención médica, que ha comenzado a adoptar estas innovaciones tecnológicas. De manera similar a la fabricación, la prestación de servicios de atención médica se encuentra en los albores de un cambio de paradigma para alcanzar la nueva era, conocida como Atención Médica 4.0 .
Varias opciones de diagnóstico y tratamiento se están introduciendo de forma continua y exponencial, se generan y reportan datos extensos, se han instalado numerosos equipos, sensores y dispositivos cableados e inalámbricos en hospitales, clínicas, hogares, farmacias y muchos otros entornos de atención. Además, se han logrado actualizaciones revolucionarias en el poder computacional, se están difundiendo más nuevos algoritmos de aprendizaje automático, estadísticas e inteligencia artificial (IA), se han desarrollado técnicas de modelado y optimización nuevas y complejas, y cada vez se tienen más en cuenta los impactos cognitivos y se integran métodos de factores humanos en el diseño de innovaciones tecnológicas. Estas innovaciones expandirán significativamente las capacidades sociales y técnicas de la prestación de atención médica y tienen el potencial, si se diseñan, implementan y utilizan bien, de mejorar la calidad de la atención, la experiencia y los resultados de los pacientes, la salud de la población y la satisfacción de los médicos; por lo tanto, generarán beneficios significativos para las comunidades y la sociedad en general.
Aunque hemos visto avances en la atención sanitaria inteligente y conectada, se necesita más innovación, difusión e impacto en la investigación para lograr la Atención Sanitaria 4.0. El objetivo de este artículo es analizar la transición a la Atención Sanitaria 4.0, identificar sus elementos y proponer oportunidades y desafíos para la investigación en Atención Sanitaria 4.0.
El resto del documento se estructura de la siguiente manera: las secciones 2 y 3 presentan la historia y evolución de la Industria 1.0 a la 4.0 y de la Atención Sanitaria 1.0 a la 4.0, respectivamente. Los elementos de la Atención Sanitaria 4.0 se presentan en la sección 4 , mientras que los desafíos y las implicaciones para la investigación se resumen en la sección 5. Finalmente, las conclusiones se formulan en la sección 6 .
2. Transición de la Industria 1.0 a la Industria 4.0
La industria 1.0 representa la primera revolución industrial, que comenzó en el siglo XVIII y se prolongó hasta mediados y fines del siglo XIX . Junto con las tecnologías emergentes de la máquina de vapor, las máquinas de coser, la fabricación de acero y los ferrocarriles, una revolución de mecanización facilitó el paso de la sociedad de la agricultura a la industrialización.
Desde finales del siglo XIX hasta principios del XX , la segunda revolución industrial, llamada Industria 2.0, supuso un cambio de paradigma: la fabricación individual o en pequeña escala se convirtió en una producción en serie de gran volumen, gracias al uso preponderante de la electricidad. Las cadenas de montaje de Henry Ford permitieron la distribución y conexión sistemática de numerosas operaciones y máquinas de forma eficiente, lo que cambió por completo los procesos de fabricación.
Durante las últimas décadas del siglo XX , el rápido desarrollo de la tecnología electrónica, informática y robótica ha dado lugar a aplicaciones masivas de sistemas de automatización, caracterizados por la digitalización y la interconexión en red de los procesos de fabricación y de negocio. Se han adoptado ampliamente los sistemas de fabricación flexibles e integrados por ordenador, los sistemas ejecutivos de fabricación, así como la planificación de recursos materiales y la planificación de recursos empresariales, lo que marcó la tercera revolución industrial, es decir, la Industria 3.0, y también dio lugar al nacimiento de la cuarta revolución.
En el siglo XXI , la Industria 4.0 representa la cuarta revolución industrial y tiene como objetivo integrar los sistemas ciberfísicos con las tecnologías de información, procesos, equipos y operaciones. La Internet de las cosas (IdC) y los servicios asociados están ampliamente distribuidos y se utilizan junto con técnicas de inteligencia artificial y análisis de big data. A través del diagnóstico, la operación, el control y el mantenimiento de instalaciones, productos y procesos comerciales basados en Internet y en la nube, podemos lograr una conexión inteligente, sostenible y rentable (es decir, integración) de suministro, fabricación y servicio. La evolución histórica de la Industria 1.0 a la 4.0 se ilustra en la Figura 1 .
Figura 1.
Evolución histórica de la Industria 1.0 a la Industria 4.0
Al observar la evolución de la Industria 1.0 a la Industria 4.0 (ver Figura 2 ), observamos que inicialmente se trataba de dispositivos y tecnologías de fabricación simples, que luego se actualizaron a procesos y técnicas más complejos e inteligentes. Comenzamos con un único y pequeño grupo de máquinas y equipos y ampliamos a múltiples máquinas, células y grupos, y ahora a una red de fabricación a gran escala. Al principio, solo había una instalación de fabricación; luego, nos expandimos a múltiples líneas, talleres, plantas y, finalmente, a la empresa y más allá, para integrar a los fabricantes con proveedores, prestadores de servicios y clientes, en una comunidad de fabricación. Los datos utilizados en la fabricación también crecieron de un conjunto pequeño a big data y a conjuntos de datos gigantes con diferentes volúmenes, variedades y variaciones. Durante esta evolución de la Industria 1.0 a la 4.0, se han incluido cada vez más componentes de automatización y se ha requerido cada vez menos participación de los trabajadores/operadores.
Figura 2:
Características de la Industria 1.0 a 4.0
3. Transición de la Atención Sanitaria 1.0 a la Atención Sanitaria 4.0
Los sistemas de atención de la salud comparten muchas características comunes con los sistemas de fabricación ( Zhong et al. 2017 ). Al igual que la fabricación u otros sectores industriales, la prestación de servicios de atención de la salud ha experimentado una larga historia de evoluciones y revoluciones. Utilizando nuestro conocimiento de la evolución de la Industria 1.0 a la 4.0 (ver arriba), describimos múltiples etapas similares para representar la evolución de la Atención de la Salud 1.0 a la Atención de la Salud 4.0.
La atención sanitaria 1.0 se refiere al encuentro básico entre el paciente y el médico. Durante dicho encuentro, el paciente visita una clínica y se reúne con un médico y otros miembros del equipo de atención. A través de la consulta, las pruebas y el diagnóstico, el médico (o el equipo de atención) proporciona la prescripción de medicamentos y un plan de atención para tratar una enfermedad, así como planes de seguimiento (por ejemplo, la orden de hacerse un análisis de laboratorio o una prueba de diagnóstico por imágenes, la derivación a un especialista). Este modelo ha prevalecido en la práctica de la atención sanitaria durante cientos de años.
Junto con el gran desarrollo en el campo de la salud, las ciencias biológicas y la biotecnología, se han inventado, desarrollado y probado numerosos equipos y dispositivos médicos nuevos, que se utilizan cada vez más en la prestación de servicios de salud. Por ejemplo, los equipos de diagnóstico por imagen (por ejemplo, resonancia magnética, ecografía, tomografía computarizada), los dispositivos de monitorización (por ejemplo, oxímetro de pulso, líneas arteriales) y los equipos quirúrgicos y de soporte vital (por ejemplo, robot Da Vinci, tubos torácicos) se utilizan cada vez más en hospitales y otros entornos de atención para respaldar el diagnóstico, el tratamiento y la monitorización. A este desarrollo lo denominamos Atención sanitaria 2.0.
Desde la última década, junto con el desarrollo de los sistemas de información, se han implementado registros médicos o de salud electrónicos (EHR o EMR) para gestionar la atención de los pacientes en las unidades y departamentos de las organizaciones de atención médica; estas tecnologías de información de salud han tenido un gran impacto en los procesos clínicos y operativos.
Numerosas actividades se marcan con tiempo y se registran en el EHR, y muchos procesos manuales se han informatizado (por ejemplo, ingreso de órdenes en CPOE o ingreso de órdenes de proveedor informatizado) y digitalizado (por ejemplo, AVS electrónico o resumen posterior a la visita).
Además, utilizando las redes informáticas disponibles, la atención remota y la telesalud se han vuelto posibles, y las visitas electrónicas (por ejemplo, la comunicación entre un paciente y su médico a través de un portal para pacientes) están comenzando a reemplazar algunos encuentros cara a cara. La actual pandemia de COVID-19 ha aumentado la demanda de telesalud y visitas virtuales. Todo esto ha llevado a múltiples cambios revolucionarios en la prestación de atención médica. Categorizamos esta revolución como Atención Médica 3.0.
La cuarta revolución de la atención sanitaria está surgiendo ahora en paralelo con la Industria 4.0. En un contexto de este tipo, el proceso de prestación de servicios de atención sanitaria se convierte en un sistema ciberfísico equipado con IoT, RFID (identificación por radiofrecuencia), wearables y todo tipo de dispositivos médicos, sensores inteligentes, robots médicos, etc., que se integran con la computación en la nube, el análisis de big data, la inteligencia artificial y las técnicas de apoyo a la toma de decisiones para lograr una prestación de servicios de atención sanitaria inteligente e interconectada. En un sistema de este tipo, no solo están conectadas las organizaciones y los centros de atención sanitaria (por ejemplo, hospitales, clínicas y centros de atención a largo plazo), sino que también están conectados todos los equipos y dispositivos, así como el hogar y las comunidades de los pacientes. La información relacionada con el paciente, por ejemplo, el historial de medicación, las notas de diagnóstico, los resultados de laboratorio, los planes de tratamiento, las recargas de farmacia, la facturación y las reclamaciones de seguros, se pueden compartir potencialmente a través de protocolos adecuados. Además, a través de técnicas de IA, podemos prever un tratamiento proactivo, la predicción y prevención de enfermedades, la medicina personalizada y una mejor atención centrada en el paciente. De esta manera, surge una comunidad de atención sanitaria omnipresente, inteligente e interconectada, que da lugar al paradigma de la Atención Sanitaria 4.0. Las transiciones de la Atención Sanitaria 1.0 a la 4.0 se ilustran en la Figura 3 .
Figura 3.
Evolución histórica de la atención sanitaria 1.0 a la atención sanitaria 4.0
Al estudiar la evolución de la Atención de la Salud 1.0 a la Atención de la Salud 4.0 (ver Figura 4 ), observamos que la prestación de servicios de salud ha pasado de la simple medicación a un tratamiento más complejo e inteligente de las enfermedades. La atención al paciente se brindaba principalmente a través de interacciones de un paciente con un solo médico, y luego se amplió al incluir múltiples médicos, equipos y comunidades. Inicialmente, la atención al paciente se centraba en una instalación o disciplina, y luego se amplió para incluir múltiples disciplinas, unidades y organizaciones. Ahora, la atención al paciente involucra grandes redes y comunidades de personas y organizaciones. Si bien al comienzo de la transformación de la atención de la salud se utilizaban pocos datos, ahora en la Atención de la Salud 4.0 se encuentran disponibles grandes y gigantescos flujos de datos con grandes variaciones en dimensión, calidad, formato y características. De manera similar a la evolución de la Industria 4.0, la Atención de la Salud 4.0 incluye una automatización creciente. La diferencia más distintiva y crítica entre la Industria 4.0 y la Atención de la Salud 4.0 tiene que ver con la participación de las personas. En la Atención Sanitaria 4.0, los pacientes (y sus cuidadores) y los médicos participan cada vez más y comparten responsabilidades en el control de su salud, la notificación de síntomas y la participación en la toma de decisiones compartidas para el tratamiento y la planificación de la atención. A medida que desempeñen papeles más importantes, los pacientes (y sus cuidadores), así como los médicos, estarán en el centro de la Atención Sanitaria 4.0.
Figura 4:
Características de la Atención Sanitaria 1.0 a 4.0
4. Elementos de la Atención Sanitaria 4.0
Hay dos elementos principales de la Sanidad 4.0:
Inteligencia, es decir, utilizar técnicas de IA para mejorar el diagnóstico, el tratamiento, la coordinación y la comunicación entre pacientes, médicos y otras partes interesadas, para lograr una gestión sanitaria inteligente individualizada y centrada en el paciente, que incluya las siguientes perspectivas:
Estratificación y clasificación . Para lograr una atención individualizada o personalizada, es necesario comprender mejor las necesidades y características de los pacientes para poder estratificarlos en diferentes clases (por ejemplo, herramientas de estratificación de riesgo para accidente cerebrovascular, cáncer y delirio ( Stroke Risk in Atrial Fibrillation Working Group 2008 , Rodrigues et al. 2012 , Newman et al. 2015 )). Usando herramientas de estratificación y clasificación, se pueden identificar factores importantes correlacionados con una enfermedad específica. Podemos ir más allá del estudio de esta asociación y descubrir la relación causal entre los factores del paciente y una enfermedad específica, lo que puede ayudar a los médicos a crear planes de intervención específicos para el paciente dirigidos a esos factores. Esto puede proporcionar la base para desarrollar un apoyo a la toma de decisiones clínicas para el diagnóstico y el tratamiento que pueda satisfacer las necesidades individuales específicas del paciente.
Análisis de predicción . Para cada paciente, se pueden hacer predicciones precisas del desarrollo y los resultados de la enfermedad basadas en la estratificación y la clasificación para ayudar al diagnóstico y el pronóstico (por ejemplo, predicción de reingreso hospitalario, enfermedad cardiovascular y diagnóstico de infección por COVID-19 ( Kansagara et al. 2011 , Damen et al. 2016 , Wynants et al. 2020 )). Dichos modelos no solo deben proporcionar valores de riesgo previstos, sino también clasificar e interpretar los factores significativamente involucrados en la predicción. La importancia de la clasificación de los factores correlacionados y el impacto potencial de los factores causales se pueden investigar más a fondo para proporcionar recomendaciones y pautas para la toma de decisiones médicas.
Atención preventiva y proactiva . Los resultados de los análisis de predicción se pueden utilizar para crear planes de atención preventiva y proactiva ( Vlaeyen et al. 2017 , Struckmann et al. 2018 , Hendry et al. 2019 ). Además de prevenir o ralentizar el desarrollo de la enfermedad, podemos abordar mejor cómo prevenir errores de medicación y mejorar la seguridad del paciente ( Wetterneck et al. 2011 , Carayon et al. 2015 ). La investigación de los factores críticos que afectan los resultados del paciente y la respuesta al tratamiento puede proporcionar recomendaciones para desarrollar planes de atención.
Monitoreo, intervención y tratamiento óptimo . Para mejorar los resultados del paciente, se necesita un monitoreo cercano de los signos vitales y otros factores críticos específicos del paciente (p. ej. , Zois et al. 2016 , Shah et al. 2016 , Correl et al. 2018 ), y un análisis y predicción continuos del estado del paciente para actualizar dinámicamente las intervenciones de atención y los planes de tratamiento y respaldar la toma de decisiones médicas óptimas para cada paciente. Los sensores inalámbricos, los dispositivos portátiles, así como la informática de borde y los portales para pacientes, brindan la posibilidad de automonitoreo o monitoreo remoto. Los modelos avanzados de análisis y optimización de datos pueden ayudar a desarrollar planes de intervención y tratamiento individualizados y adecuados.
Circuito cerrado . Todos los elementos de la Atención Sanitaria 4.0 están conectados dinámicamente en un circuito cerrado. En otras palabras, los resultados de las decisiones sobre medicación y tratamiento deben retroalimentarse al modelo de análisis de predicciones para actualizar dinámicamente las predicciones y los factores importantes, así como el plan de atención e intervención de manera oportuna.
El procesamiento del lenguaje natural, el aprendizaje profundo y la inferencia estadística, la realidad virtual y la realidad aumentada, las técnicas de modelado y optimización desempeñan papeles clave para crear un sistema de atención sanitaria inteligente. Al igual que en la Industria 4.0, la IoT, la RFID, los dispositivos portátiles, la robótica y las tecnologías de cadena de bloques en los sistemas ciberfísicos crean un mecanismo para la recopilación, el seguimiento, el análisis, la intervención y la retroalimentación de datos. Vincularlos a la medicina personalizada puede ayudar a implementar enfoques de diagnóstico y tratamiento basados en la genética y mejorar la eficacia de la terapia del paciente.
En la Figura 5 se muestra un ejemplo ilustrativo de atención médica inteligente , donde la medicina personalizada está dirigida a diferentes grupos de pacientes y los resultados luego se retroalimentan para reevaluar y diseñar la atención inteligente de forma iterativa.
Interconexión, es decir, integrar todos los aspectos de la atención de salud para construir una red de información eficaz conectando los siguientes elementos del sistema:
Interacciones entre pacientes, cuidadores y otros miembros del equipo de atención. La comunicación entre pacientes y equipos de atención es fundamental para la calidad de la atención médica y la seguridad del paciente ( Rodin et al. 2009 , Thompson et al. 2012 , Kelly et al. 2014 ). No solo se deben comunicar a los pacientes los resultados del diagnóstico, los planes de tratamiento y los resultados clínicos, sino que también la participación de los pacientes y sus cuidadores en el proceso de atención y tratamiento debe convertirse en la norma. De este modo, los pacientes comprenderán mejor lo que se necesita para implementar su plan de atención y participarán más activamente en el proceso de atención. Dicha participación es aún más crítica cuando los pacientes tienen enfermedades crónicas y complejas. El desarrollo, la implementación y el uso juiciosos de la tecnología de la información, los portales de pacientes, las llamadas telefónicas, las videoconferencias y las aplicaciones, etc., pueden ayudar a facilitar la comunicación y la participación de los pacientes (y los cuidadores), en particular durante una pandemia o en un entorno remoto.
Comunicaciones dentro del equipo de atención profesional . Todos los profesionales de la salud involucrados en la atención al paciente deben comunicarse y coordinarse de manera eficiente y eficaz ( Hewett et al. 2009 , Wu et al. 2012 , Nguyen et al. 2015 ). La atención fragmentada retrasa la prestación de la atención y conduce a un desperdicio sustancial y daño al paciente. La tecnología de la información avanzada y los nuevos equipos o dispositivos tienen el potencial de facilitar la comunicación del equipo y la coordinación de la atención. En particular, un centro de pacientes coordinado puede ayudar a lograr una coordinación efectiva y eficiente al respaldar el intercambio de información y la comunicación entre todos los miembros del equipo. Esto contribuiría en gran medida a respaldar el modelo mental compartido y la conciencia entre el equipo de atención, lo cual es fundamental para la calidad y la seguridad de la atención al paciente ( Schultz et al., 2007 ).
Equipos y dispositivos . El uso generalizado de equipos complejos e inteligentes y numerosos dispositivos portátiles, sensores, IoT y diferentes tipos de funciones de conexión (por ejemplo, Scanaill et al. 2006 , Patel et al. 2012 , Vegesna et al. 2017 ) pueden ayudar a recopilar información continua y completa sobre la atención al paciente, independientemente de la ubicación de la atención. Las funciones de computación en la nube y en el borde permiten que estos dispositivos brinden capacidades adicionales de análisis, diagnóstico y predicción a nivel local y global.
Organizaciones y comunidad. Todas las organizaciones de atención médica y las partes interesadas de la comunidad, incluidos los profesionales individuales, los consultorios de grupos pequeños, las clínicas, los hospitales, las farmacias, los centros de salud comunitarios, los centros de atención a largo plazo, los sistemas de salud individuales, regionales y públicos, así como la comunidad en general, estarán conectados. La mejora de la calidad de la atención requiere una colaboración significativa entre todas estas organizaciones de atención médica y la comunidad en general. La información disponible en cada entidad debe ser accesible para otras entidades a través de protocolos y procesos adecuados.
Seguros, facturación y costos . Mediante el uso de tecnología de la información y herramientas de gestión de vanguardia, las prácticas de reembolso, los marcos regulatorios y los resultados deseados pueden alinearse mejor para eliminar barreras y reducir costos. Las conexiones a través de la selección y cobertura de seguros, la agilización de la codificación, la facturación y el reembolso, con el avance de la TI de salud en los sistemas de facturación son importantes.
Transiciones de atención a lo largo del tiempo y el espacio . Las transiciones de atención existen a lo largo de la vida del paciente, como la atención pediátrica, de adultos y de ancianos, o a lo largo del espacio, como la atención ambulatoria, la hospitalización, el hogar o la atención a largo plazo. Cada fase o ubicación de atención tiene sus características únicas, así como características universales. Además de abordar los problemas específicos dentro de cada fase o ubicación, debemos prestar mucha atención a las transiciones entre las fases y ubicaciones de atención (Naylor y Keating 2008, Peter et al. 2009 , Gabriel et al. 2017 ). En particular, los problemas relacionados con la transferencia y la coherencia de la información, la seguridad del paciente, el manejo de enfermedades crónicas y la continuidad de la atención son de gran importancia y deben abordarse en la atención médica 4.0.
Bucles cerrados . Nuevamente, todas las entidades conectadas están vinculadas dinámicamente en múltiples bucles cerrados entrelazados entre sí. La información a nivel de población, grupo e individuo se puede integrar con todos los demás elementos del sistema y alinearse de manera efectiva en el recorrido del paciente.
Figura 5.
Atención sanitaria inteligente y personalizada
No solo necesitamos la conexión de la información en cada aspecto, sino también la integración de la información a lo largo de todas las fases del recorrido del paciente. El intercambio seguro y autorizado de información entre las partes interesadas puede conducir a una mejora sustancial en la prestación de servicios de salud. El flujo de información entre las partes interesadas se produce a lo largo del recorrido del paciente, es decir, la «distribución espacio-temporal de las interacciones de los pacientes con múltiples entornos de atención a lo largo del tiempo» ( Carayon y Wooldridge 2020 ). Durante su recorrido, un paciente puede visitar múltiples organizaciones de atención médica, incluida la clínica de atención primaria, especialistas, hospital, sala de emergencias, centro de rehabilitación y atención a largo plazo ( Carayon et al. 2020 ). La atención médica 4.0 tiene como objetivo desarrollar tecnologías que respalden el flujo de información y la coordinación entre las diversas partes interesadas involucradas en el recorrido del paciente. La figura 6 proporciona un ejemplo ilustrativo de dicha atención conectada, donde los pacientes son el centro de toda la red.
Figura 6.
Atención sanitaria conectada
En resumen, los sistemas de atención sanitaria inteligentes e interconectados representan el nuevo paradigma de la prestación de servicios de salud en el futuro en el marco de la Atención Sanitaria 4.0. Para que la Atención Sanitaria 4.0 sea una realidad, se requieren múltiples campos y disciplinas de investigación, como los sistemas ciberfísicos, la tecnología de la información, la inteligencia artificial, la robótica, la informática, la seguridad, el modelado y la optimización, además de las ciencias de la salud (por ejemplo, medicina, enfermería, farmacia), la informática sanitaria, la bioinformática y los factores humanos y la ingeniería de sistemas. Además, es sumamente importante tener en cuenta las interacciones entre las personas (pacientes, cuidadores, médicos) y las máquinas (dispositivos, tecnología) en un sistema sociotécnico complejo. Los pacientes deben ser la característica central del sistema de atención sanitaria inteligente e interconectado y deben estar respaldados por todos los demás elementos, interacciones y actividades del sistema.
5. Desafíos e implicaciones para la tecnología y la investigación
¿Qué desafíos debemos abordar para hacer realidad la visión de la Sanidad 4.0 de una sanidad inteligente y conectada? Desde la perspectiva del desarrollo tecnológico, existen numerosos desafíos:
Datos
La inteligencia del sistema depende de los datos. Además de los conocidos desafíos en materia de disponibilidad de datos y privacidad, la compatibilidad de los datos se vuelve crítica, ya que las entidades de atención médica utilizan diferentes bases de datos con diversos formatos: cómo unificarlas para que sean compatibles y se comuniquen no es fácil. En los sistemas de atención médica, aunque se ha recopilado una gran cantidad de datos, aún se desconoce la naturaleza fundamental de las enfermedades y los seres humanos; por lo tanto, no está claro cuáles serán los datos o componentes más críticos en cada sistema. Esto sin duda afectará la recopilación de datos y los análisis posteriores. Además, las tecnologías actuales de inteligencia artificial y aprendizaje automático se basan en conjuntos de datos de gran volumen y en reglas deterministas o de marcado claro. Pero muchos problemas de atención médica tienen características únicas o específicas relacionadas con una enfermedad, una persona o un entorno, lo que significa conjuntos de datos pequeños. Las reglas o mecanismos (o la “física”) que controlan el proceso o el comportamiento humano no se conocen. Además, las disparidades en materia de salud, las inequidades y el comportamiento humano pueden afectar la disponibilidad y el uso de tecnología avanzada, lo que podría dar lugar a datos desequilibrados entre grupos. Aún quedan desafíos sobre cómo utilizar conjuntos de datos tan pequeños e incompletos con un conocimiento de dominio limitado para hacer predicciones precisas y significativas y análisis posteriores.
Modelo
Para formular modelos para cada problema, proceso o sistema de atención de la salud, se deben considerar varios niveles de detalle y complejidad. Un nivel insuficiente de detalles puede generar poca confianza en los modelos y también podría dar como resultado resultados inadecuados. Además, los modelos de procesos de nivel superior dependen de configuraciones detalladas de modelos de nivel inferior y están acoplados a otros modelos de procesos o sistemas. Por ejemplo, un cambio en el número de asistentes médicos o el tiempo de alojamiento en una clínica de atención primaria dará como resultado variaciones en el tiempo de servicio en el modelo de flujo de pacientes, lo que puede generar actualizaciones en el cronograma de citas y cambios en el modelo de flujo de trabajo del médico, y afectar aún más la accesibilidad de la clínica al panel de pacientes. Por otro lado, los modelos con demasiado detalle pueden no ser viables en la práctica debido a problemas de computación e implementación. Además, el desequilibrio de datos causado por disparidades, desigualdades y comportamientos puede dar como resultado insumos insuficientes para los modelos. Se necesita investigación sobre atención inteligente y conectada para abordar de manera sistemática y eficaz el equilibrio entre la complejidad del proceso y la viabilidad metodológica, lo cual es extremadamente desafiante.
Dinámica
Muchos de los modelos y métodos disponibles abordan comportamientos estáticos o de largo plazo. Sin embargo, la dinámica temporal es crítica en los sistemas de atención médica, en particular para la seguridad del paciente, como los comportamientos transitorios en el rescate de pacientes, la prevención de infecciones y los procesos quirúrgicos ( Vincent y Amalberti 2016 ). Además, muchos análisis actuales se centran en cuestiones con altas probabilidades. Pero los eventos de atención médica con probabilidades muy pequeñas pueden tener un impacto sustancial. Cómo respaldar la toma de decisiones en tiempo real para abordar el comportamiento dinámico con pequeñas probabilidades y, al mismo tiempo, lograr buenos resultados para el desempeño general a largo plazo es un desafío.
Integración
La conectividad exitosa del sistema se basa en la integración de datos, modelos y metodologías. Cada elemento conectado tiene su propio modelo, con su propio enfoque, objetivos y prioridades, que pueden ser diferentes y, a veces, incluso conflictivos. Los modelos y metodologías pueden ser cuantitativos (por ejemplo, análisis estocástico y optimización, Brandeau et al. 2004 , Denton 2013 , Hall 2013 , Li et al. 2017 ), cualitativos (por ejemplo, enfoque de factores humanos, Holden et al. 2013 , Carayon 2016 , Carayon et al. 2020a, b), empíricos (por ejemplo, Worthington 2004 , Irving et al. 2009 ) y experimentales (como simulaciones médicas, por ejemplo, Gaba 2004 , McGaghie et al. 2010 ). Sin duda, es difícil integrarlos con los conjuntos de datos adecuados y aprovechar su complementariedad (es decir, aprovechar sus respectivas fortalezas y mitigar sus debilidades) para lograr la convergencia hacia las metas de atención al paciente y, al mismo tiempo, satisfacer cada objetivo. En esta integración, es fundamental abordar las cuestiones subyacentes de las disparidades e inequidades en materia de salud. Necesitamos poner la cuestión de la equidad en materia de salud en el centro de nuestro desarrollo tecnológico y de nuestros esfuerzos de investigación. Esto debería implicar, por ejemplo, un esfuerzo centrado en las poblaciones de pacientes vulnerables, como las que tienen desventajas socioeconómicas y un acceso limitado a las tecnologías. La Figura 7 presenta un ejemplo de dicha integración, en la que se integran diferentes enfoques, métodos, datos y resultados para formar un estudio de circuito cerrado.
Figura 7:
Ejemplo de un estudio de integración
La integración ilustrada en la Figura 7 puede beneficiarse de un marco conceptual general, como el modelo SEIPS (Iniciativa de Ingeniería de Sistemas para la Seguridad del Paciente) ( Carayon et al., 2006 , 2014 ). Según el modelo SEIPS, los resultados del paciente, como la seguridad del paciente o la calidad de la atención médica, dependen del diseño «adecuado» de varios elementos del sistema de trabajo y su integración en los procesos de atención. Necesitamos comprender mejor cómo cuantificar y calificar los elementos del sistema de trabajo y sus interacciones; esto requerirá acceso a datos representativos de alta calidad que se utilizan para desarrollar modelos analíticos y predictivos (ver arriba). En el ejemplo del estudio de integración de la Figura 7 , el modelo SEIPS podría usarse para garantizar que los estudios empíricos proporcionen datos sobre todos los elementos del sistema de trabajo, ya sean observacionales, objetivos, subjetivos, cuantitativos o cualitativos. Estos insumos luego se utilizan para desarrollar modelos cualitativos (por ejemplo, modelo cognitivo para una interfaz tecnológica) y modelos cuantitativos (por ejemplo, modelo estocástico de desempeño del proceso). Luego, los modelos cualitativos y cuantitativos se pueden mezclar e integrar. Esto puede ocurrir, por ejemplo, en el desarrollo de una tecnología o un proceso que pueda probarse experimentalmente antes de su implementación en un entorno de atención. El modelo SEIPS pone a las personas en el centro, incluidos los pacientes, los cuidadores y los médicos. Dado el papel clave de las personas en la Atención Sanitaria 4.0 (véase más arriba), este énfasis en las personas es fundamental y puede ayudar a lograr resultados óptimos tanto para los pacientes como para los médicos (véase más abajo el análisis del Cuádruple Objetivo).
Desde la perspectiva de la investigación, las siguientes implicaciones son de gran importancia:
Es necesario centrarse en las personas: por ejemplo, pacientes, cuidadores y profesionales de la salud.
Al comparar la evolución entre la Industria 1.0 y la 4.0 y la Atención Sanitaria 1.0 y la 4.0, observamos que en ambos dominios se están desarrollando y utilizando nuevas tecnologías, equipos y datos. En la Industria 4.0, la participación de las personas se vuelve menos significativa junto con la creciente automatización. Sin embargo, en la Atención Sanitaria 4.0, con una mayor automatización y uso de la tecnología, la participación y la importancia de las personas se vuelven realmente más críticas. No solo los pacientes, los médicos y el personal de apoyo y relevante están incluidos en el sistema, sino que también sus responsabilidades están aumentando. Por ejemplo, los pacientes tendrán un papel cada vez más proactivo para monitorear y ajustar su salud a través de la retroalimentación proporcionada por dispositivos portátiles e información en línea. El trabajo de las organizaciones de atención sanitaria no se limita al horario de oficina o al horario regular, y necesita integrar un análisis continuo y una respuesta regular a las solicitudes de los pacientes. Desde la perspectiva del profesional de la tecnología sanitaria, las características y necesidades individualizadas (tanto de los pacientes como de los médicos) deben considerarse en el diseño y el servicio de sus productos. La forma en que diseñamos sistemas y procesos para la atención médica 4.0 tendrá un impacto crítico en el comportamiento de los pacientes, los cuidadores y los trabajadores de la salud.
Es necesario centrarse en el sistema y el proceso: equipo, equipo de equipos, red de cuidadores, proceso distribuido a través de los límites organizacionales, participación de la comunidad.
La prestación de servicios de salud es un trabajo en “equipo”. Incluso una visita clínica estándar involucra a muchos miembros diferentes del equipo: pacientes, a veces cuidadores y múltiples médicos y trabajadores de la salud, por ejemplo, médicos, enfermeras, asistentes médicos, farmacéuticos, técnicos de laboratorio, etc. También pueden estar involucrados múltiples procesos, como el proceso de visita del paciente, el proceso de trabajo del cuidador, el proceso de gestión de la información, el proceso de documentos y facturación, etc. Estos equipos y procesos se expanden rápidamente cuando el sistema se vuelve más grande; por lo tanto, incluyen la extensión a otras organizaciones, la comunidad, varias redes sociales y la expansión de los límites físicos del sistema. No solo la comunidad de la salud, sino también otras partes de la sociedad y varias industrias (como la fabricación, el servicio, el transporte, las finanzas) estarán involucradas en la atención médica 4.0. Por ejemplo, la pandemia de COVID-19 ha afectado a todos y a todas las empresas, industrias y comunidades.
Es necesario garantizar que nos centremos en los resultados clave de la atención sanitaria: Cuádruple Objetivo (4)
El objetivo cuádruple consiste en diseñar y optimizar el rendimiento del sistema de atención sanitaria mediante (1) la revolución de la experiencia del paciente, (2) la mejora de la salud de la población, (3) el control de los costes sanitarios y (4) la mejora de la satisfacción de los médicos. Los cuatro objetivos están interconectados y sirven como brújula para señalar la dirección de un sistema de atención sanitaria inteligente y conectado. La Atención Sanitaria 4.0 debe centrarse en estos resultados clave para equilibrar la dependencia positiva y negativa de los objetivos e integrarlos sistemáticamente.
6. Conclusiones y recomendaciones
La asistencia sanitaria 4.0 ofrece numerosas oportunidades y desafíos a la ingeniería de sistemas sanitarios. Para aprovechar las oportunidades y abordar los desafíos con el fin de lograr una asistencia sanitaria inteligente y conectada, proponemos las siguientes recomendaciones:
En primer lugar, es necesario que participen muchas partes interesadas, incluidos todos los campos, desde la ingeniería, las ciencias de la salud y la educación, la mejora de la prestación de servicios de salud y la salud y las tecnologías de la atención sanitaria. Los múltiples ámbitos de especialización abordan diferentes perspectivas de los sistemas de atención sanitaria; sus diferentes puntos de vista y objetivos deben converger para lograr una visión universal y el Cuádruple Objetivo. Esto requiere un esfuerzo significativo de compromiso mutuo, comunicación, coordinación y compromiso entre disciplinas y perspectivas.
En segundo lugar, es necesario utilizar muchas tecnologías y metodologías. Además de utilizar métodos cuantitativos, como técnicas de modelado, simulación, computación y optimización, también se deben utilizar enfoques cualitativos, como encuestas, diseño centrado en el ser humano, evaluación y observaciones de campo. Se debe dar preferencia a la combinación de métodos cuantitativos y cualitativos y a la mezcla de diversos métodos y datos. Además, los estudios empíricos y los proyectos experimentales, como la simulación médica, la realidad virtual y los estudios piloto, son un complemento esencial del modelado, especialmente antes, durante y después de la implementación de nuevas prácticas. Esto permitirá el aprendizaje continuo y la mejora de los procesos y resultados de la atención.
En tercer lugar, tanto el hardware (equipos médicos, dispositivos y herramientas) como el software (modelado, computación, evaluación, etc.) deben estar conectados en un circuito. En el enfoque sociotécnico propuesto, las interacciones entre humanos y máquinas o entre humanos y tecnología se vuelven fundamentales para garantizar conexiones efectivas y una implementación segura de tecnologías inteligentes.
Por último, los seres humanos, incluidos los pacientes, los cuidadores y los trabajadores de la salud, deben estar en el centro de la atención sanitaria inteligente y conectada, tanto en la investigación como en la práctica. Es importante tener en cuenta sus características, necesidades, capacidades y limitaciones a la hora de diseñar e implementar una atención sanitaria inteligente e interconectada. Es fundamental abordar la cuestión de las disparidades y las desigualdades y garantizar que la Atención Sanitaria 4.0 esté diseñada para mitigar y reducir dichas desigualdades y permitir que todas las personas tengan acceso a una atención segura y de alta calidad. Además, se debe abordar el posible impacto negativo de las tecnologías en los sistemas sociotécnicos, como la brecha digital, lo que podría requerir esfuerzos del sector de la salud pública y un mayor reconocimiento del papel de los determinantes sociales de la salud.
Nota del blog: Estamos frente a una crisis de financiamiento. Los medicamentos y sus altos costos, aumentan entre el 3-6% anualmente. El aumento en el precio de los medicamentos está modificando radicalmente la estructura de costos en las instituciones que brindan cobertura a los pacientes, ya sean aseguradoras, prepagos, obras sociales, prestadores con internación y ambulatorios, desplazando otros gastos en la estructura de costos, y en algunos casos, sufriendo la crisis del éxito como decía Tudor Hurt, además se está medicalizando la vida a las personas, que en lugar de hacer esfuerzos para el cambio de habito de vida, prefieren tomar una pastilla, el artículo que les presento es muy interesante y conceptual, porque ofrece un análisis ordenado para quienes tenemos que gestionar sistemas y cuales pueden ser las soluciones, las negociaciones y las regulaciones. Las prescripciones, las guías clínicas, la evidencia científica, la investigación clínica, los productores, la logística, la comercialización, los sectores de compras y las coberturas deben analizar estratégicamente que puede ser posible.
Artículo
Los sistemas de salud pública se enfrentan al desafío de los crecientes costos de los medicamentos, que requieren cada vez más recursos, a menudo a expensas de otras inversiones. El aumento del presupuesto farmacéutico plantea una amenaza a la asignación de fondos para servicios esenciales de prevención y atención primaria de salud, al tiempo que plantea inquietudes sobre el acceso equitativo, en particular en modelos en los que los pacientes pagan parte de los costos de su propio bolsillo. Se requieren propuestas sobre cómo garantizar la accesibilidad, la eficiencia y la estabilidad financiera de manera continua y a largo plazo.El aumento de los costos de los medicamentos puede explicarse en parte por el desajuste entre los marcos tradicionales de precios y reembolso basados en el valor y el tipo de desarrollo clínico de terapias dirigidas y medicina de precisión en la práctica clínica. Los nuevos métodos de evaluación y las estrategias de acceso gestionado deben adaptarse a las terapias dirigidas a poblaciones pequeñas y abordar la creciente incertidumbre. Las estrategias de precios justos, las inversiones sanitarias transparentes basadas en problemas y resultados, las reformas regulatorias, la cooperación internacional y el examen crítico del modelo de adquisición de medicamentos son posibles soluciones.
La transición de un enfoque de precios impulsado por la industria a un modelo de pago impulsado por la salud puede ayudar a alinear el costo de los tratamientos con los resultados de salud reales, sentando las bases para un sistema de atención médica que aborde los desafíos inmediatos y fomente el bienestar a largo plazo.
Reconociendo la falta de una solución de aplicación universal, la implementación práctica de intervenciones requiere un replanteamiento del sistema de precios y acceso y una adaptación a los enfoques terapéuticos específicos.
Equilibrar la innovación con la sostenibilidad financiera requiere un enfoque colaborativo, adaptativo y transparente, así como una transición hacia modelos de pago impulsados por la salud, desplazando el enfoque del costo de los medicamentos al bienestar de las poblaciones de todo el mundo.
Introducción
Los sistemas nacionales de salud enfrentan desafíos en un panorama complejo moldeado por los cambios sociales, ambientales, sanitarios, científicos y tecnológicos en curso ( 1 ). La base de una atención médica accesible y asequible está mostrando signos de tensión, exacerbados por desafíos estructurales y financieros ( 2 , 3 ). Los datos de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) revelaron un aumento constante en el gasto en salud del 4,6% del producto interno bruto (PIB) en 1970 al 8,8% en 2018, con expectativas de crecimiento continuo ( 4 ). En el centro de esta preocupación está la creciente demanda de financiación, impulsada particularmente por los crecientes costos de los medicamentos innovadores ( 5 ).
La ciencia médica ha logrado avances notables y el proceso regulatorio ha logrado enormes avances en la aceleración del acceso a los medicamentos mediante una regulación adaptativa ( 6–12 ) .
La consecuencia no deseada es el aumento del costo de los medicamentos innovadores, no siempre acorde con las mejoras en los resultados de salud ( 13–15 ) .
El cambio hacia medicamentos especializados para enfermedades raras o indicaciones específicas ha alimentado aún más esta escalada de costos ( 16 , 17 ) . La creciente inversión en medicamentos desafía la solidez financiera de los sistemas nacionales de atención de salud y compromete la asignación presupuestaria para otras intervenciones, cuestionando su capacidad para implementar los principios de accesibilidad, asequibilidad y sostenibilidad en la atención ( 18 ).
En 2019, el gasto farmacéutico se convirtió en el tercer componente más grande del gasto mundial en atención médica ( 19 ). Aunque la proporción asignada a medicamentos en los presupuestos de atención médica se ha mantenido relativamente estable, se proyecta que el gasto mundial en medicamentos alcance los 1,9 billones de dólares en 2027, creciendo a una tasa del 3-6% anual ( 20 ).
En particular, en los EE. UU., los costos de los medicamentos de marca recetados con más frecuencia para las personas mayores se han incrementado casi diez veces en comparación con la tasa de inflación anual, según un informe oficial ( 21 ).
En España, los gastos de farmacia han crecido un 50% en los últimos 9 años. A medida que el panorama mundial del gasto farmacéutico continúa su trayectoria ascendente, las repercusiones se sienten agudamente dentro de los sistemas nacionales de atención médica, lo que plantea un desafío significativo para los presupuestos de atención médica en todo el mundo. Esto se ejemplifica con la presión sobre el Servicio Nacional de Salud del Reino Unido ( 22 ).
La fijación de precios de los nuevos medicamentos implica contribuciones entrelazadas de los sectores público y privado a la investigación y el desarrollo (I+D) ( 5 , 23 ). El sector público se centra en la investigación básica, actuando como catalizador de las inversiones del sector privado en el descubrimiento y desarrollo de medicamentos. El modelo actual gira en torno a los sistemas de atención sanitaria que adquieren bienes, donde pagan un precio que representa la fabricación, la comercialización y una parte justa de los costos de I+D de los bienes ( 5 , 23 ).
La introducción de la medicina de precisión y la autorización de comercialización adaptativa desempeñan un papel transformador en el ecosistema. El modelo convencional de precios y reembolso está diseñado principalmente para el uso crónico de medicamentos por poblaciones amplias, basado en la dinámica del mercado y un retorno de la inversión predecible a través de un precio regulado estable de los bienes pagados por los sistemas de salud. En ese marco, los medicamentos altamente efectivos que se utilizan para tratar a pocos pacientes obtienen precios altos.
La industria farmacéutica se ha adaptado rápidamente a las oportunidades que ofrece el nuevo escenario, y la planificación estratégica del acceso a productos dirigidos a múltiples indicaciones prioriza las indicaciones de menor tamaño con el mayor valor agregado para obtener precios iniciales exorbitantes para medicamentos de nicho ( 5 ).
Estos han allanado el camino para las negociaciones de las indicaciones posteriores (más amplias). Como el producto ya tiene un precio y está disponible, su uso en nuevas indicaciones puede ocurrir antes o durante las negociaciones, de modo que el proceso puede verse sesgado por un impacto creciente y con frecuencia da como resultado solo reducciones de precio marginales que no compensan el crecimiento de la población objetivo. Además, los medicamentos de seguimiento destinados a las mismas indicaciones (adicionales) comienzan las negociaciones a precios precedentes (distorsionados), alejándose progresivamente del enfoque de fijación de precios basado en el valor previsto, lo que produce inflación de precios ( Figura 1 ).
Figura 1. Desafíos y complejidades en el panorama farmacéutico.
Una prevalencia baja y una necesidad médica de alta gravedad a menudo se priorizan como la primera indicación para solicitar la comercialización de medicamentos innovadores. Los incentivos a la innovación y la conciencia médica y social de la necesidad clínica y la carga de la enfermedad enfatizan la urgencia de acelerar una aprobación condicional temprana que puede basarse en evidencia limitada. Una vez aprobadas, las decisiones de fijación de precios están influenciadas por incertidumbres que impiden construir modelos económicos precisos, mientras que la necesidad social, la regla del rescate y la disposición social a pagar tienden a acelerar las decisiones de acceso y determinar precios altos. Una vez que el producto está disponible comercialmente, las negociaciones posteriores para indicaciones adicionales o productos de la competencia están influenciadas por el primer precio, que no compensa el crecimiento de la población objetivo ni regula los precios. Las expectativas de los profesionales y los pacientes empujan a los pagadores a priorizar el acceso clínico a pesar de las incertidumbres y los precios altos; el sobreprecio relativo conduce a una presupuestación asimétrica y puede representar una alta proporción del presupuesto de atención médica a expensas de otras inversiones, generando así costos de oportunidad.
A pesar de los desafíos, el marco legal para la fijación de precios y la adquisición se ha mantenido esencialmente similar, lo que limita el margen de maniobra de las respectivas administraciones. No se puede retrasar más una revaluación fundamental del modelo tradicional de financiación farmacéutica, reconociendo el rápido crecimiento de las innovaciones médicas, las incertidumbres clínicas y los desafíos financieros. Las perspectivas de los vendedores y los compradores requieren un realineamiento para lograr precios justos, que preserven la sostenibilidad y la innovación sin comprometer el acceso ( 5 , 22 , 24 , 25 ).
Se requiere una adaptación a un paradigma terapéutico en evolución de los modelos de fijación de precios, sus vínculos con los incentivos de I+D y el modelo de prestación de atención médica para recuperar un equilibrio justo entre los sistemas nacionales de atención médica resilientes y la próspera industria farmacéutica ( 5 , 24 , 25 ).
En las siguientes secciones, se resume la naturaleza multifacética de la crisis de los crecientes costos farmacéuticos, su impacto en la sostenibilidad de los sistemas nacionales de atención médica y algunas soluciones integrales a desafíos específicos.
2 Los desafíos actuales del gasto farmacéutico mundial: el aumento de los costes de los medicamentos y la carga sobre los sistemas públicos de salud
Los factores que actualmente influyen en el precio de los medicamentos innovadores incluyen aquellos relacionados con el retorno de la inversión (como los altos costos de desarrollo, la amortización de fracasos previos, los dividendos y el retorno del inversor y los costos de fabricación), los relacionados con el valor (como los beneficios clínicos y el impacto y la perspectiva sanitaria y social) y la asequibilidad (como el impacto económico y financiero, la sostenibilidad y el impacto de recursos cada vez mayores dedicados a la adquisición de medicamentos a expensas de otras inversiones sanitarias, es decir, los costos de oportunidad). Además, la coherencia con decisiones anteriores (y la trazabilidad de los criterios aplicados) y la influencia de los precios de productos similares tienen un impacto sustancial en los precios.
El contexto político y social determina las políticas y prioridades sanitarias, y los precios están influenciados por la creciente conciencia y expectativas profesionales y sociales con respecto a los medicamentos innovadores, el poder de lobby farmacéutico y el costo político de las decisiones.
La ley de la oferta y la demanda, la necesidad de innovaciones y la disponibilidad de suministros para satisfacer la demanda son determinantes relevantes de los precios ( 26 – 28 ).
El monopolio ha surgido como un contribuyente principal a los altos precios de los medicamentos, al retener la competencia y las alternativas ( 26 – 28 ). La alta disposición a pagar por tratamientos dirigidos a enfermedades graves sostiene los precios elevados de los medicamentos ( 26 , 29 , 30 ).
Vale la pena señalar que los precios y el reembolso son competencias nacionales, que no se ajustan al modelo de negocios global de las compañías farmacéuticas y plantean dificultades adicionales para la fijación de precios en cada país. Actualmente, los principales mercados que sostienen medicamentos innovadores de alto precio crean disparidades de ingresos entre diversos mercados, y el acceso en países de bajos ingresos puede no estar garantizado ( 24 ).
La industria biofarmacéutica justifica que los altos precios de los medicamentos son esenciales para sostener la fabricación, la investigación y el desarrollo ( 31 ).
Las estimaciones de los costos de desarrollo de fármacos varían significativamente, lo que pone de relieve las diferencias metodológicas y la necesidad de transparencia en su evaluación ( 5 , 32 , 33 ).
Como las empresas a menudo dependen de la inversión pública para el descubrimiento de fármacos, si la contribución pública al descubrimiento no se considera al momento de fijar el precio, la sociedad podría terminar pagando dos veces por la innovación y el desarrollo de nuevos fármacos ( 34 ). Además, incluso si se reconoce la inversión pública en I+D, las negociaciones de precios carecen de transparencia, con una ausencia de claridad sobre cómo los factores de inversión pública revierten en menores costos generales de los medicamentos ( 5 , 35 ). Además, las 15 principales empresas biofarmacéuticas priorizan las actividades de venta sobre la investigación y el desarrollo ( 34 ).
Las decisiones regulatorias para la autorización y fijación de precios de productos varían, lo que plantea desafíos para fomentar la innovación, particularmente en las economías menos prósperas ( 35 ). Algunos actores afirman que el cabildeo sin oposición, particularmente con la Comisión Europea, obstaculiza las reformas para reducir los precios de los medicamentos ( 36 , 37 ). Además, el cabildeo se extiende a los médicos y al público, lo que oscurece la visibilidad, la conciencia y la defensa de las políticas que abordan los costos de los medicamentos ( 26 , 38 , 39 ).
Los desafíos que plantean los medicamentos huérfanos y las terapias avanzadas complican aún más el panorama, con el mercado limitado para los medicamentos huérfanos y los costos crecientes de las terapias avanzadas que contribuyen a una crisis inminente para los sistemas de atención médica ( 40-44 ) .Por lo tanto, el modelo actual de gasto farmacéutico exhibe fallas inherentes, con regulaciones obsoletas que no se alinean con los enfoques terapéuticos en evolución, lo que lleva a negociaciones con precios exorbitantes para medicamentos que abordan poblaciones limitadas ( 5 , 35 ). La insostenibilidad del sistema se ve subrayada por su incapacidad para considerar resultados de salud holísticos, lo que requiere un cambio de paradigma hacia enfoques de atención médica proactivos ( 45 ).
3 posibles soluciones: hacia un sistema de pago basado en la salud
La insostenibilidad a largo plazo del sistema actual exige pasar de un enfoque reactivo a uno proactivo, que pueda abordar las causas profundas en lugar de simplemente aliviar los síntomas. Revisar los conceptos fundamentales de los modelos de negocio de investigación y desarrollo, ampliando el alcance al contexto mundial, puede permitir reconsiderar la actual escalada de precios para lograr un precio justo de los medicamentos ( 25 ).
3.1 Garantizar una competencia justa
En el contexto del auge de la medicina molecular, el tiempo desde el descubrimiento hasta la comercialización se ha acortado ( 46 ), y el fraccionamiento progresivo de las indicaciones ha dado lugar a múltiples patentes para el mismo fármaco y monopolios prolongados ( 47 ). La velocidad de la innovación supera el tiempo de protección del mercado, de modo que el papel de regulación de precios de los genéricos y biosimilares es mínimo. Además, las estrategias de perennización limitan la capacidad de regular el mercado a través de la competencia. Por lo tanto, la reconsideración del sistema de patentes para prevenir el exceso de patentes y el abuso es una estrategia mundial propuesta recurrentemente ( 48 ). Además, sería necesario imponer sanciones más estrictas para desalentar los esquemas de “pago por demora”, asegurando una competencia justa ( 49 ).
Para fomentar la competencia, es esencial acelerar los procesos de aprobación de los medicamentos genéricos y biosimilares. La agilización de la aprobación regulatoria a nivel mundial puede reducir las redundancias, pero requiere confianza y cooperación entre los países. La fabricación de medicamentos genéricos sin fines de lucro y la concesión de licencias obligatorias son otras vías que se pueden considerar a nivel mundial, en particular cuando las negociaciones para fijar precios razonables enfrentan obstáculos o demoras ( 50 , 51 ). Por último, educar a los profesionales de la salud sobre la seguridad de los biosimilares e implementar una estrategia integral puede facilitar la entrada oportuna de biosimilares rentables ( 52 ).
3.2 Centrarse en los resultados sanitarios
El paradigma del valor de la atención médica cuantifica las mejoras en los resultados de salud individuales en relación con el costo incurrido. Ya existen estrategias establecidas para gestionar el acceso basadas en distintos niveles de incertidumbres clínicas y económicas. Mientras que la incertidumbre económica intenta contener el impacto presupuestario (por ejemplo, a través de descuentos, niveles y topes), la fijación de precios basada en resultados propone vincular los costos de los medicamentos directamente a su efectividad real en el tratamiento de condiciones específicas ( 53 , 54 ). Si bien la fijación de precios basada en resultados se ha considerado progresivamente como una posible solución a la creciente incertidumbre regulatoria, su implementación exige un marco sólido para medir los resultados de salud. Establecer métricas estandarizadas que reflejen con precisión la efectividad de los tratamientos se ha vuelto primordial. Surgen desafíos para determinar las unidades de valor y los costos justos, así como las medidas de resultados universalmente aceptadas. Los estándares actuales, como los años de vida ajustados por calidad (AVAC), no tienen en cuenta varios determinantes de precios. Se necesita un marco estandarizado y metodologías rastreables para medir los múltiples determinantes de los resultados de salud, lo que requiere la colaboración entre proveedores de atención médica, investigadores y compañías farmacéuticas ( 55 ).
También existen desafíos para la implementación de modelos de acceso basados en resultados, que incluyen la resistencia de las compañías farmacéuticas, la dificultad para obtener datos confiables sobre las métricas de resultados y los costos de transacción para los proveedores de atención médica. Los programas piloto pueden ayudar a probar y refinar las métricas de resultados y la logística ( 56 , 57 ).
Los pagos de transferencia de las empresas farmacéuticas a los pagadores, cuando se combinan con precios basados en resultados, tienen el potencial de mejorar los resultados financieros para ambas entidades, en particular para medicamentos con altas incertidumbres sobre la efectividad o bajas probabilidades de éxito anticipadas ( 58 ), pero los acuerdos de pago por desempeño con productos cuyos resultados de salud pueden esperarse en el mediano a largo plazo (por ejemplo, terapias genéticas) requieren períodos de implementación plurianuales, que a menudo no encajan en los procedimientos de adquisición y no coinciden con las cuentas basadas en el año fiscal. Además, la recopilación de datos dedicada y la evaluación periódica de los resultados requieren enormes esfuerzos que a menudo no se prevén al inicio de los acuerdos y representan el uso de recursos públicos para complementar la información faltante sobre un producto comercializado que se paga por adelantado. Proponemos que se necesitan nuevos modelos de precios y reembolsos para manejar las autorizaciones condicionales de modo que el nivel reducido de evidencia al momento de la entrada al mercado y la contribución pública para la eliminación de la incertidumbre se compartan genuinamente entre la industria y los sistemas de salud (lo que podría llamarse modelos de “pago por evidencia”).
3.3 Centrarse en los problemas de salud
Se debe producir un cambio de paradigma desde el modelo de precios convencional (basado en productos) hacia modelos más adecuados para nuevos enfoques terapéuticos (basados en problemas) para alinear los marcos de regulación y precios. En ese movimiento, los sistemas nacionales de salud deben alejarse de la adquisición de bienes para encontrar modelos de financiación que puedan ir más allá de los costos de los productos farmacéuticos, hacia una visión amplia de la salud pública. El pago por problemas de salud implica reembolsar a los proveedores de atención médica no solo por los servicios prestados sino por abordar eficazmente los problemas de salud de la población, alineando así los incentivos financieros con la resolución de los problemas de salud ( 59-61 ) . Sin embargo, se requiere un sistema de clasificación estandarizado, que exige esfuerzos colaborativos, para los problemas de salud, y se necesita una transformación profunda de la gestión de la salud para implementar nuevos modelos que paguen por salud. Llegar a un consenso sobre categorías y estándares para la fijación de precios puede ser un desafío, y la incertidumbre con respecto a los ingresos puede impedir que los proveedores de atención médica pasen de los sistemas de facturación convencionales basados en la actividad a modelos basados en resultados. Evaluaciones exhaustivas y programas piloto en áreas especialmente adecuadas pueden allanar el camino para una implementación efectiva ( 62 , 63 ).
3.4 Negociación justa y colaboración
Las negociaciones transparentes de precios y reembolsos entre los ministerios de salud y las compañías farmacéuticas han sido reclamadas por mucho tiempo y consideradas como un elemento indispensable de rendición de cuentas. Se necesitan métodos rastreables para estructurar cómo consideraciones como los costos de I+D, los costos de fabricación, el valor clínico, la necesidad médica y el impacto social deben tener prioridad al determinar un precio justo para que las metodologías de fijación de precios y toma de decisiones sean más predecibles para todas las partes interesadas ( 64–67 ). El análisis de decisiones de criterios múltiples (MCDA) se ha propuesto como un enfoque sistemático para recopilar y organizar diferentes elementos de las decisiones de fijación de precios y reembolsos ( 68 ) . Los esfuerzos de colaboración pueden producir estructuras de precios que equilibren los incentivos de I+D y la sostenibilidad financiera de los sistemas de salud, pero esto necesariamente requiere transparencia y coordinación internacional. Establecer plataformas de negociación y supervisión regulatoria evitando la asimetría de la información puede mejorar las negociaciones justas y transparentes que estén alineadas con objetivos de salud más amplios y un equilibrio justo entre los incentivos de innovación y la sostenibilidad financiera ( 64 , 68–71 ) .
3.5 Cambio hacia la salud preventiva
Las medidas de salud preventivas son sustancialmente más eficaces para mejorar la salud y aumentar la eficiencia, y pueden aliviar la creciente dependencia del uso de medicamentos costosos. Invertir en programas sólidos de prevención y vacunación, educación para la salud e intervenciones en el estilo de vida permite a los sistemas nacionales de salud mitigar de manera proactiva la carga financiera asociada con el aumento de los costos farmacéuticos, pero exige una inversión inicial en una estrategia integral y recursos; por lo tanto, la inversión a menudo se retrasa debido a la falta de priorización de la inversión requerida para implementar la innovación causada por objetivos de corto plazo y limitaciones presupuestarias ( 71 ). Por lo tanto, se requiere un apoyo político decidido y esfuerzos de colaboración entre proveedores de atención médica, agencias de salud pública e instituciones educativas, y también se requiere una transferencia de recursos presupuestarios de medidas curativas a intervenciones preventivas ( 71 ). Una mayor conciencia pública de la relación costo-efectividad a largo plazo de las medidas preventivas a través de campañas dedicadas puede aumentar la demanda social y el apoyo político para la atención médica preventiva.
3.6 Es hora de reformas regulatorias
Los gobiernos deben considerar la implementación de reformas regulatorias audaces para fomentar precios justos y aumentar la competencia dentro de la industria farmacéutica. Hay demandas reiteradas de regulaciones más estrictas y transparentes sobre prácticas de fijación de precios, protección de patentes y exclusividad de mercado para responder y adaptarse al cambiante contexto terapéutico y regulatorio; se necesita un nuevo marco para mitigar los monopolios que contribuyen a la inflación de los precios de los medicamentos y crear un panorama más competitivo ( 24 , 66 ). La implementación de reformas regulatorias implica navegar por paisajes legales complejos y dinámicas de la industria y el sistema de atención médica que operan con una visión de largo plazo. Los gobiernos deben lograr un delicado equilibrio entre garantizar precios justos y fomentar el desarrollo industrial competitivo y el mercado farmacéutico a través de la colaboración entre los órganos legislativos, las agencias regulatorias y los expertos legales ( 35 , 64 , 68-70 ) . Es clave involucrar activamente al público en los debates para obtener apoyo para reformas regulatorias esenciales y ejecutar un plan de implementación determinado.
3.7 Cooperación internacional
En nuestro panorama farmacéutico globalizado, donde las fronteras se difuminan y la interacción entre los mercados farmacéuticos fluye, la falta de cooperación internacional entre gobiernos, organismos reguladores y compañías farmacéuticas exacerba los desafíos regulatorios sobre el acceso y los precios de los medicamentos. Las políticas nacionales individuales agregan capas de complejidad, lo que dificulta la coherencia y la cohesión ( 35 ). Abordar los crecientes costos de los medicamentos exige colaboración a nivel mundial, la exploración de soluciones innovadoras alineadas con un marco global común y la evitación de amenazas que pueden derivar de criterios conceptualmente heterogéneos en los distintos mercados.
Reconociendo la naturaleza global de los mercados farmacéuticos, la cooperación internacional ha surgido como un eje para cualquier cambio transformador. Los acuerdos internacionales y las normas regulatorias para precios justos exigen la colaboración entre los gobiernos, las organizaciones internacionales y la industria farmacéutica. Existen muchas barreras a la cooperación, como los diferentes modelos y prioridades de atención médica, las diferencias de riqueza económica entre las naciones, los intereses industriales nacionales y la garantía del cumplimiento de los acuerdos y normas internacionales ( 72 , 73 ). Los esfuerzos diplomáticos para alinear las prioridades globales de atención médica y establecer un organismo internacional para supervisar y hacer cumplir las prácticas de precios justos pueden ayudar a superar estas barreras, y un consenso global sobre prácticas de precios éticos es primordial.
3.8 Implementación efectiva
Los largos ciclos de los modelos actuales de incentivos, investigación, fijación de precios y retorno de la inversión, y por lo tanto el tiempo de implementación, no pueden ser de corto plazo, especialmente si se considera que puede ser necesario revisar la esencia misma del pago por bienes. Un movimiento de este tipo requiere un plan colaborativo y progresivo que navegue por entornos regulatorios complejos que permitan superar la inercia de décadas y, al mismo tiempo, abordar las barreras y resistencias de las diferentes partes interesadas. Todos los procesos deben garantizar que los cambios beneficien a la atención médica y a la industria de incentivos, por lo que requieren una consideración cuidadosa y una planificación estratégica. La prueba piloto de soluciones específicas para los problemas que han surgido recientemente puede permitir una implementación progresiva y práctica, en paralelo con las adaptaciones regulatorias que reconozcan que no existe una solución única para todos.
La Estrategia Farmacéutica para Europa y las propuestas de reforma asociadas contienen propuestas para la adaptación de un marco regulatorio que abre una valiosa ventana de oportunidad para el avance ( 35 , 74 ). Muchas soluciones potenciales pueden incorporarse a las regulaciones, como las resumidas en la Tabla 1 , donde se proponen varios problemas específicos y posibles soluciones para abordar diferentes desafíos en la fijación de precios y el reembolso de medicamentos. Algunas ya están en la práctica, mientras que otras aún son teóricas y pueden ser útiles para avanzar en la transformación, pero requieren desarrollo. Estas podrían probarse para aprender sobre su desempeño y las barreras y facilitadores de implementación. Adaptar estas estrategias al contexto único de cada sistema de atención médica puede permitir un equilibrio entre el imperativo de innovación y la necesidad de sostenibilidad financiera.
4 Conclusión
Desde las fallas inherentes al modelo actual de gasto farmacéutico hasta las complejidades globales de los marcos regulatorios, es esencial una comprensión integral de los desafíos que plantea el aumento de los costos de los medicamentos. Algunos desafíos y tensiones de los modelos actuales se destacan en los casos de los medicamentos huérfanos y las terapias avanzadas, y las posibles soluciones para abordarlos incluyen un compromiso global para establecer precios justos, fomentar la innovación y garantizar la sostenibilidad financiera de los sistemas nacionales de atención de la salud.
Reconociendo la ausencia de una solución de aplicación universal, la implementación práctica de intervenciones específicas requiere un enfoque adaptado a cada sistema de atención de salud, que puede guiarse por la puesta a prueba progresiva de nuevos modelos. Puede requerir una reforma fundamental del modelo farmacéutico actual, asegurando no sólo incentivos para la I+D, sino también que la atención de salud siga siendo accesible, eficiente y financieramente sostenible a largo plazo. Los desafíos inmediatos a los que se enfrentan los sistemas de atención de salud pueden abordarse explorando estrategias alternativas de fijación de precios basadas en los problemas y resultados de salud, liberando recursos para medidas preventivas destinadas a mejorar el bienestar a largo plazo de la población mundial. Es necesario fomentar la negociación y la cooperación internacional para alinear las estrategias internacionales con las competencias nacionales.
Una planificación prospectiva y un enfoque colaborativo y adaptativo pueden permitir avanzar hacia un futuro de atención sanitaria en el que los costos sean bastante proporcionales a los resultados, centrándose en el bienestar de la población y manteniendo los incentivos para una innovación vibrante y floreciente
Carlos Alberto Díaz. Profesor Titular Universidad ISALUD
La inteligencia artificial integrará en los próximos años la vida profesional de los integrantes del equipo de salud, la salud pública, las especialidades, como un elemento de colaboración, complementación, mejora, también como un potenciador de las capacidades, como un señalador en el pronóstico de las enfermedades, en la elección de determinados tratamientos, en la respuesta esperada a un tratamiento elegido, estando en un estadio aún de crecimiento, de investigación febril, difusión, conociendo con prudencia que grandes jugadores de la industria o la minería de los datos están compitiendo con un variado portfolio de productos: Google, Microsoft, datarobot, IBM, SAS (academy for data science), Amazon web service, Dataiku, Databricks, 4paradigm, Alibaba Cloud, etc que dificultará el intercambio de información entre los distintos sistemas de información, pero con gran capacidad de inversión y posicionamiento, en una carrera en el tiempo.
Es imperioso establecer normativamente los marcos de responsabilidad, legales y éticos, transparencia y datos, que debe sumarse niveles de seguridad, interactuar sumando el blockchain, el modelos de aprendizaje del lenguaje, en la lectura e interpretación del lenguaje, en diseñar dispositivos wearables que transmitan desde el paciente a la nube, con niveles de seguridad y dominio de la información, que una vez procesada y analizar información que antes no podíamos, sea para mejorar la toma de decisiones, pero surgen desafíos como quien será el culpable frente a una decisión tomada con el respaldo de la inteligencia artificial, que siguiendo nuestra base constitutiva del derecho será una responsabilidad objetiva, relacionada con el desarrollador, si otorga licencia para su uso y quien la utiliza, con todos los grises que esto determina, y quien establecerá el corte en el cual una base de datos abierta, pueda aprender otras respuestas y en definitiva expresar algo distinto, evento que ocurrió en la medicina, pero tal vez observada en varias décadas, en los cuales observamos con dramatismo que hemos tomado decisiones que con la evidencia disponible en ese momento le podríamos haber causado un daño al paciente.
También ver los elementos de una imagen que a pesar de estar incorporados no sirven o no son suficientes para que las redes neuronales profundas aprendan con la debida certeza y el resultado que arrojen este sesgado por tener información granular.
Estamos frente a una tecnología disruptiva que tiene campos amplísimos para consagrar su aplicabilidad, su inserción en determinadas sociedades y en circunstancias particulares, como lo será acortar los tiempos en el desarrollo de las drogas y en la medicina traslacional, en ayudar a levantar el nivel de los médicos que están frente a los pacientes, o que están viendo una biopsia, y necesitan una ayuda de una base de datos, información que está en la imagen de la tomografía y no es vista por el ojo humano más avezado, por el entrenamiento que puede dar la realidad virtual, por poder potenciar fuertemente la teleconsulta, con datos, por fortalecer la capacidad de los pacientes en poder mejorar su calidad de vida, cambiando los hábitos de vida, con información proveniente del punto de cuidado. aumentar la seguridad de los pacientes internados instalando black box en los quirófanos, o bien controles en la cama de los pacientes para evitar sus caídas o realizar avisos sobre problemas que surgen en la actividad quirúrgica.
Los profesionales deberán tener las competencias digitales en la salud, para utilizarlas de modo adecuado, con alfabetización digital, dispositivos digitales, evaluar críticamente paginas web en salud, protección de datos, alfabetización en datos de fuentes de recolección de la información, buscar información de calidad, habilidades de interpretación de datos y resultados, uso de comunidades y redes para la salud trabajo colaborativo.
El campo específico de la AI y la salud, sencillamente no es posible imaginarlo, al entusiasmo le tendremos que poner prudencia, normativa y ética, sabiendo que esta frente a sistemas complejos, que por más que tengamos ecuaciones bien desarrolladas, buenos Transformers, aprendizajes bien supervisado, bibliotecas de datos chequeados y confiables, estamos tratando que ese universo de interacciones que es el cuerpo humano y los otros factores que desde el determinismo genómico, pueden activarse o representar una característica fenotípica particular.
La tecnología está redefiniendo una nueva forma del cuidado de la salud, es una necesidad urgente, para garantizar la calidad y la seguridad en la atención, que las escuelas de formación impulsen estas habilidades, aprovechando el entorno digital del futuro.
Apoyar los cambios en el estilo de vida y abordar los determinantes sociales de la salud
Los principales factores de riesgo de todas las enfermedades crónicas, diabetes, enfermedad cardiovascular, Cáncer, EPOC, Alzheimer están íntimamente relacionados con los cambios en el estilo de vida.
Una alimentación saludable, la actividad física, el abandono del hábito de fumar y la reducción del consumo de alcohol requieren una acción individual y cambios en el estilo de vida.
El papel de los profesionales médicos en el apoyo a estos cambios de comportamiento en el estilo de vida no se puede subestimar y es un complemento importante del tratamiento. Además, garantizar un enfoque equitativo y respetuoso de la atención ayudará a mitigar las disparidades sanitarias conocidas y a generar confianza. Sin embargo, los cambios en el estilo de vida también requieren oportunidades.
En jurisdicciones sin oportunidades, el cambio de comportamiento es difícil. Por ejemplo, cuando se vive en un desierto alimentario, en condiciones de tener un 50 % de pobres y dos de cada tres niños, es difícil adoptar hábitos alimentarios saludables,y cuando no hay lugares seguros y de fácil acceso para hacer ejercicio, es difícil aumentar la actividad física. Nuevamente tenemos que recurrir a la educación, al aula, a la atención primaria y la sanología.
Cuando las circunstancias económicas, la distancia a la atención sanitaria o el acceso al transporte se interponen en el camino de los cambios en el estilo de vida, el camino hacia la salud es cuesta arriba. Por lo tanto, si no abordamos estos factores, a menudo llamados determinantes sociales de la salud (DSS) o factores no médicos que influyen en la salud, el cambio de comportamiento individual y poblacional es difícil de alcanzar. Los DSS, son “los factores no médicos que influyen en los resultados de salud. Son las condiciones en las que las personas nacen, crecen, trabajan, viven y envejecen, y el conjunto más amplio de fuerzas y sistemas que configuran las condiciones de la vida diaria. Estas fuerzas y sistemas incluyen políticas y sistemas económicos, agendas de desarrollo, normas sociales, políticas sociales, racismo, cambio climático y sistemas políticos”. Hoy en día, existe un movimiento para abordar tanto los DSS como las necesidades individuales relacionadas con la salud. Con el reconocimiento de que las necesidades sociales de una persona tienen un efecto directo en los resultados de salud, el sistema de atención médica está avanzando hacia la detección de necesidades sociales y el desarrollo de estrategias de derivación con socios comunitarios. Simultáneamente, las coaliciones comunitarias y la salud pública y los representantes de múltiples sectores (es decir, transporte, vivienda y desarrollo económico) se están alineando para abordar los SDOH basados en la población.
El futuro y la innovación
La epidemiología de las enfermedades crónicas prevenibles, como el cáncer, las afecciones respiratorias, la diabetes tipo 2, las enfermedades cardíacas y los accidentes cerebrovasculares, se ve profundamente afectada por los cambios en el estilo de vida relacionados con la dieta, el tabaquismo, la actividad física y el consumo de alcohol. Es evidente que estos comportamientos también afectan el desarrollo de la enfermedad de Alzheimer y otras demencias. Además, un gran porcentaje de personas padecen múltiples enfermedades crónicas, lo que complica aún más la atención médica y los resultados de salud. Al mirar hacia el futuro para reducir la carga de las enfermedades crónicas, anticipamos una innovación continua. Por ejemplo, hay un enfoque cada vez mayor en el autocontrol de la biometría relacionada con la actividad física, la dieta y la presión arterial.
En la medida que los ciudadanos toman sus métricas de salud en sus propias manos a través de dispositivos portátiles, aplicaciones tecnológicas y mensajería automatizada, esperamos ver cambios en el uso de la atención médica, la interoperabilidad y, con suerte, noticias alentadoras en el cambio de comportamiento y la autogestión de las enfermedades crónicas. Sin embargo, la tecnología es costosa, requiere accesibilidad y debe ser culturalmente competente. Hasta la fecha, existen disparidades, como el acceso a Internet, la cobertura de seguros, la concienciación educativa y otros factores que contribuyen a ello. Estas disparidades se amplificaron durante la pandemia, ya que poblaciones específicas, como los grupos raciales y étnicos, las personas que viven en condiciones socioeconómicas bajas y regiones geográficas específicas, tenían un mayor riesgo de sufrir resultados graves de COVID-19. Para lograr la equidad en la salud, estas innovaciones deben adoptar estrategias matizadas que tengan en cuenta la equidad en la salud.
Al mirar hacia el futuro en lo que respecta a los cambios en el estilo de vida, nos enfrentaremos tanto a los desafíos de la prevención como a las oportunidades que brinda la innovación tecnológica. Al mismo tiempo, las crecientes opciones farmacéuticas para el tratamiento de la diabetes y la obesidad, por ejemplo, pueden hacer que la prevención sea menos urgente.
Después de todo, ¿por qué centrarse en los cambios ambientales si hay tratamiento disponible?
Sin prevención, en todo el mundo, es probable que sigamos viendo aumentos en las enfermedades crónicas a edades más tempranas y todos los resultados consecuentes de creciente morbilidad y consecuencias económicas. Esto también será un desafío para la medicina del estilo de vida, dado el apetito del público por soluciones fáciles. Pero, como proveedores y profesionales de la salud pública, nuestros esfuerzos son urgentemente necesarios ahora más que nunca.
Dr. Carlos Alberto Diaz. Profesor titular Universidad ISALUD.
Se perdió la señal del GPS.
Por qué lugar está pasando la discusión del sistema de salud, es claramente un final de época, sin entender que vendrá, no es muy fácil de entender, porque se entremezclan razones e intenciones, privilegios y necesidades, grietas y ruptura de puentes en la sociedad, que no se dialoga sobre qué salud quiere y necesita, se confronta, se violenta con la palabra, los temas están referidos al financiamiento, la cobertura, la intermediación, las obras sociales nacionales, la delegación de responsabilidades a las provincias de un país federal, una deriva hacia la concentración, pero nada relacionado con la mejora del acceso, con la calidad de las prestaciones y la seguridad de las prestaciones, la salud bucal o mental de las personas, sino que los precios de los planes de medicina prepaga se fijarán libremente, que todos los aspectos de los planes aumentaran en igual proporción, que se liberan los traspasos, pero no existe ningún aspecto que nivele el dintel recaudatorio, para llegar al costo del programa médico, una supuesta revisión del P.M.O. que será una puesta en claro para la justicia, que de acuerdo a un fallo de la corte, se consagró que este aspecto es solo un piso y una ley que le dé entidad institucional al COFESA.
No se habla como integrar en el sistema al PAMI y las obras sociales provinciales o las de derechos especiales. Como se fijará o actualizará el precio del monotributo a la salud, cuando se impulsa un control específico como estos reciben las prestaciones.
Como se afrontará el mayor problema fiscal que tiene un sector privado tan importante como el de la salud, que se sostiene en una emergencia económica, que no se podrá afrontar, con más de 23 años de vigencia, lo cual pone a todas las instituciones a distancia de una decisión de la entidad de recaudación fiscal. No se avanzan en paliativos de como compensar el IVA Compras que tienen un crédito a su favor, que podría compensar en parte los aportes patronales no abonados.
El aumento de los precios de los medicamentos, que son los que más influyen en la estructura de costos de la salud, los mismos superan a los de los países de origen, siendo bienes que no tendrían porqué tener elasticidad, parecen tener a juzgar por la disminución de la venta de unidades en el mostrador. Amenazas de importaciones de otros países de medicamentos intenta sin plan real mitigar esta posición de los laboratorios.
El precio de algunos tratamientos que tienen evidencia científica, pero no asequibilidad, generando un gasto catastrófico para los financiadores, gerenciadoras y pacientes, que se aferran a esperanzas, cuyo fundamente debe ser revisado y avalado por expertos. Que genera un costo de oportunidad fatal a otras prestaciones, que son integrales y de mayor impacto colectivo.
Los problemas de siempre para aumentar la productividad en los hospitales públicos, por su amateurismo de gestión, la carencia de profesionales, y en especial la falta de anestesiólogos suficientes. Los problemas ocasionados por las formas de contratación, pago y remuneraciones del sector público. Los serios inconvenientes en la consideración escalafonaria de la enfermería. El agotamiento de los equipos de salud. Las residencias que quedan libres.
El serio retraso en los honorarios por parte de las obras sociales que habilita a los médicos al cobro de diferenciales.
Los salarios atrasados que dificulta llegar a niveles de financiamiento per cápita adecuado a la cobertura de los costos. Muchos trabajadores de la salud integran el colectivo de los trabajadores que teniendo empleo formal caen en la pobreza. El salario no genera dignidad.
La posibilidad que el Dengue endémico en Argentina se convierta en epidémico y la escasa adherencia a la vacunación que tienen los grupos que hasta ahora la podrían recibir. Su carencia en el ámbito privado para poder acceder a la misma pagándola del bolsillo.
El retraso en los turnos y las listas de espera ocultas que tienen los pacientes. Se están tratando pacientes que llegan a la consulta con tumores más avanzados y a mayor edad.
No contempla los determinantes sociales de salud. Los DSS, son “los factores no médicos que influyen en los resultados de salud. Son las condiciones en las que las personas nacen, crecen, trabajan, viven y envejecen, y el conjunto más amplio de fuerzas y sistemas que configuran las condiciones de la vida diaria.
No se habla de como combatir los costos de la ineficiencia, que es un 30% del total del gasto, que podría redistribuirse.
Una función de rectoría cada vez más débil. Resoluciones que emite la autoridad de aplicación sobre los medicamentos y quienes lo deben prescribir, que generó tal incordio, que naufragó antes de empezar.
En la salud la desregulación es importante, pero debe entenderse que es un proceso que contiene e involucra a personas, que están enfermas, que reciben un tratamiento médico costoso, que no podrían pagar si no tuvieran cobertura, que los sistemas públicos hoy no podrían recibir más demanda, que la inversión en salud que a pesar de ser al proporcionalmente es el 10% de un país empobrecida y de que lo más importante son los determinantes de la salud no vinculados al acceso a la prestación médica, que hoy están quiescentes, esperando que algún excedente caiga de un dintel que no tiene limite para su acumulación. La desregulación debe tener secciones que puedan contener y alojar a los colectivos postergados de la sociedad para que no queden sin atención, Y QUE NO CAIGAN EN EL ABISMO DE LA GRIETA.
“Debemos trabajar juntos para lograr una IA que acorte las brechas sociales, digitales y económicas, no una que nos aleje aún más”. 1
En su artículo ‘Getting AI Right’ 2 James Maniyka escribe: ‘Si bien los titulares tienden a presentar resultados y demostraciones de un futuro por venir, la IA y sus tecnologías asociadas ya están aquí y permean nuestra vida diaria más de lo que muchos creen. Los ejemplos incluyen sistemas de recomendación, búsqueda, traductores de idiomas (que ahora cubren más de cien idiomas), reconocimiento facial, voz a texto (y viceversa), asistentes digitales, chatbots para servicio al cliente, detección de fraude, sistemas de apoyo a la toma de decisiones, sistemas de gestión de energía y herramientas para investigación científica, por nombrar algunos’. Continúa diciendo que en 2006 Nick Bostrom, 3 director del Future of Humanity Institute de la Universidad de Oxford señaló que «gran parte de la IA de vanguardia se ha filtrado en aplicaciones generales, a menudo sin llamarse IA porque una vez que algo se vuelve lo suficientemente útil y común, ya no se etiqueta como IA».
El término IA es complejo. Marvin Minsky 4 lo llamó una «palabra maleta» que, según él, «se empaqueta de diversas formas, según a quién le preguntes». No pretendo entender el complejo mundo de la IA. Mi comprensión de él es la que se describe en la introducción del informe de la UNESCO Inteligencia artificial e igualdad de género 5 : «En pocas palabras, la inteligencia artificial (IA) implica el uso de computadoras para clasificar, analizar y extraer predicciones de conjuntos de datos, utilizando un conjunto de reglas llamadas algoritmos. Los algoritmos de IA se entrenan utilizando grandes conjuntos de datos para que puedan identificar patrones, hacer predicciones, recomendar acciones y averiguar qué hacer en situaciones desconocidas, aprendiendo de nuevos datos y mejorando así con el tiempo. La capacidad de un sistema de IA para mejorar automáticamente a través de la experiencia se conoce como aprendizaje automático (ML)». Sin embargo, la IA es omnipresente y, si crees en algunos de los sitios web y directores ejecutivos de empresas de IA 6 , 7 , se ofrece como una panacea para una variedad de problemas, desde acabar con la pobreza hasta revertir el cambio climático.
Cada vez hay más investigaciones sobre el impacto de la IA en la desigualdad. Una de las cuestiones que se debaten es si las tecnologías de IA y sus aplicaciones pueden, al menos en el corto y mediano plazo, aumentar la desigualdad debido a la automatización de la IA. 8 , 9 Las investigaciones sugieren que la IA, de la que se espera que emita juicios objetivos e imparciales, termina reproduciendo los sesgos y las desigualdades de las sociedades en las que está «entrenada». «La equidad, la rendición de cuentas y la transparencia» se han convertido en una importante agenda de investigación en el campo del aprendizaje automático. 10 Los datos de entrenamiento inadecuados han dado lugar a modelos de IA inexactos para la evaluación del riesgo de enfermedades, la predicción pronóstica y el uso de medicamentos para las poblaciones desfavorecidas por los datos. 11–14 Las investigaciones han documentado las formas en que «las decisiones automatizadas están privando a las personas de los beneficios gubernamentales, discriminando por motivos de sexo, color de piel, edad y muchas otras formas de diferencia, eligiendo a quién se vigila, a quién se encarcela o a quién se apunta para la explotación económica». 14 Según David Leslie et al. 13 , “el impacto del covid-19 ha recaído desproporcionadamente en las comunidades desfavorecidas y vulnerables, y el uso de tecnologías de inteligencia artificial (IA) para combatir la pandemia corre el riesgo de agravar estas desigualdades”.
Fisher y Rosella 15 opinan que «la IA tiene el potencial de mejorar la capacidad de la salud pública para promover la salud de todas las personas en todas las comunidades». En su artículo «Using artificial intelligence to improve public health: a narrativa review» (Uso de la inteligencia artificial para mejorar la salud pública: una revisión narrativa), David B. Olawade et al 16 sostienen que «la capacidad de la IA para reunir diversos conjuntos de datos permite obtener información que de otro modo sería difícil de desarrollar con los métodos tradicionales». Opinan que «los algoritmos se pueden emplear de manera iterativa, con resultados de políticas monitoreados y, posteriormente, informando y mejorando las políticas futuras. Aprovechar estos conocimientos permitirá desarrollar políticas mejor dirigidas, impactantes y oportunas». También advierten que, aunque «la IA tiene mucho que ofrecer a los responsables de las políticas, pero, como todas las nuevas tecnologías, la confianza y la educación sobre cómo usarla de manera eficaz y responsable son fundamentales para su futura adopción y utilidad».
Hay algunas evidencias de que la IA tiene usos en la salud pública, desde la vigilancia hasta el desarrollo de políticas específicas. Sin embargo, «las consideraciones para la salud pública son claramente diferentes de las que se aplican a los sistemas clínicos o de atención de la salud». 15 Como dijo António Guterres de la ONU en su discurso especial en el Foro Económico Mundial 17 : «Esta tecnología tiene un enorme potencial para el desarrollo sostenible, pero el Fondo Monetario Internacional acaba de advertir que es muy probable que empeore la desigualdad. Las poderosas empresas tecnológicas ya están buscando ganancias con un desprecio temerario por los derechos humanos, la privacidad personal y el impacto social. Esto no es ningún secreto. Estos dos temas (el clima y la IA) son discutidos exhaustivamente por los gobiernos, los medios de comunicación y los líderes aquí en Davos. Y, sin embargo, no tenemos una estrategia global efectiva para abordar ninguno de los dos».
‘A diferencia de otras aplicaciones de IA donde el objetivo es identificar un modelo único para superar una única métrica y punto de referencia, en situaciones donde las poblaciones vulnerables están en riesgo, se debe adoptar un enfoque más sensible con un enfoque en los valores atípicos como métricas para evaluar el fracaso así como el éxito’. 11 El informe CIFAR AI for Public Health Equity 18 recomienda ‘la colaboración de los profesionales e investigadores de salud pública con investigadores de informática e IA, además de una amplia gama de otros grupos (por ejemplo, sociólogos, politólogos, ingenieros, sociedad civil y científicos ciudadanos, personas con experiencia vivida, formuladores de políticas) para ayudar a garantizar la equidad en salud al utilizar tecnologías de IA’.
La salud pública tiene un papel que desempeñar para aprovechar las posibilidades y los beneficios de la IA, considerando cuidadosamente los desafíos y las consecuencias no deseadas de la IA, trabajando en colaboración con una variedad de expertos y la sociedad civil para explorar y explotar el potencial de la IA para «mejorar la capacidad de la salud pública para promover la salud de todas las personas en todas las comunidades»
La aparición de conjuntos de datos a nivel de biobanco ofrece nuevas oportunidades para descubrir nuevos biomarcadores y desarrollar algoritmos predictivos para enfermedades humanas. Aquí, presentamos un marco de aprendizaje automático en conjunto (aprendizaje automático con asociaciones de fenotipos, MILTON) que utiliza una variedad de biomarcadores para predecir 3213 enfermedades en el Biobanco del Reino Unido. Aprovechando los datos de registros de salud longitudinales del Biobanco del Reino Unido, MILTON predice casos de enfermedades incidentes no diagnosticados en el momento del reclutamiento, superando ampliamente las puntuaciones de riesgo poligénico disponibles. Demostramos además la utilidad de MILTON para aumentar los análisis de asociación genética en un estudio de asociación de todo el fenoma de 484.230 muestras secuenciadas del genoma, junto con 46.327 muestras con datos de proteómica plasmática coincidentes. Esto dio como resultado señales mejoradas para 88 relaciones gen-enfermedad conocidas ( P < 1 × 10 −8 ) junto con 182 relaciones gen-enfermedad que no alcanzaron significación a nivel de todo el genoma en las cohortes de referencia no aumentadas. Validamos estos descubrimientos en el biobanco FinnGen junto con dos métodos de aprendizaje automático ortogonales diseñados para la priorización de genes y enfermedades. Todas las asociaciones entre genes y enfermedades extraídas y los biomarcadores predictivos de enfermedades incidentes están disponibles públicamente
Identificar a las personas con alto riesgo de desarrollar enfermedades es una prioridad para la medicina preventiva. La mayoría de las herramientas tradicionales de evaluación de riesgos se basan en parámetros clínicos como la edad, el sexo y los antecedentes familiares, y en un conjunto reducido de biomarcadores básicos adaptados a la enfermedad en estudio 1 , 2 , 3 . Sin embargo, estas herramientas pueden no captar el espectro completo de procesos biológicos que subyacen a enfermedades complejas. La aparición de biobancos a gran escala que integran registros médicos electrónicos y datos multiómicos (como análisis de sangre estándar, proteómica y metabolómica) brindan una oportunidad sin precedentes para descubrir nuevos biomarcadores y colecciones de biomarcadores para predecir mejor la aparición de enfermedades.
El Biobanco del Reino Unido (UK Biobank, UKB; https://www.ukbiobank.ac.uk ) es una de las cohortes de biobancos más grandes, que incluye datos de historiales médicos y secuenciación genética de medio millón de personas de entre 40 y 69 años en el momento del reclutamiento.Hay un amplio catálogo de datos fenotípicos para cada participante, que incluye datos de historiales médicos actualizados continuamente, mediciones biométricas, indicadores de estilo de vida, biomarcadores de sangre y orina e imágenes. Este biobanco ha revelado una variedad de nuevas asociaciones genéticas y candidatos a objetivos terapéuticos4 , 5 , 6 . Debido a su escala, el UKB también ofrece la oportunidad de identificar combinaciones de biomarcadores que pueden predecir mejor la aparición de la enfermedad que cualquier biomarcador solo. Por ejemplo, un artículo reciente utilizó ~1500 mediciones de proteínas plasmáticas de más de 50 000 participantes del UKB para identificar un puñado de proteínas que podrían predecir con precisión la demencia incluso 10 años antes del diagnóstico 7 . Esto sugiere que un enfoque sistemático en todos los fenotipos bien representados en el UKB podría descubrir muchos otros modelos precisos de predicción del riesgo de enfermedades.
Más allá de la predicción de enfermedades y el descubrimiento de biomarcadores, las predicciones basadas en biomarcadores de individuos con enfermedades también podrían aumentar los análisis de descubrimiento genético de casos y controles. Más específicamente, una limitación de la mayoría de los biobancos es que las definiciones de fenotipo a menudo se basan en códigos de facturación y autoinformes, lo que introduce una posible clasificación errónea de los participantes, datos faltantes y variabilidad en la definición de cohortes de casos y controles 8 . Identificar individuos que, de hecho, pueden ser o convertirse en casos pero que no están codificados correctamente o aún no han sido diagnosticados clínicamente (es decir, «casos crípticos») sigue siendo un desafío y una oportunidad abiertos.
En este trabajo, presentamos un enfoque sistemático (MILTON) que tiene como objetivo predecir enfermedades utilizando biomarcadores clínicos de medición común, niveles de proteínas plasmáticas y otros rasgos cuantitativos. Descubrimos que estos modelos predijeron una variedad de enfermedades diferentes con gran precisión. Estos resultados no solo brindan biomarcadores candidatos y combinaciones de biomarcadores, sino que también ayudan claramente a aumentar y, por lo tanto, a potenciar los análisis de casos y controles en algunos entornos de enfermedades. Utilizando estas predicciones validadas, realizamos estudios de asociación de fenomas (PheWAS) a nivel de genes y variantes aumentados 8 en 3213 fenotipos y 484 230 genomas UKB 9 . Esto identificó varias asociaciones gen-fenotipo supuestamente novedosas que no alcanzaron significancia en el PheWAS inicial de la misma cohorte de prueba.
Resultados
Descripción general
Los biomarcadores clínicos tienen un papel clave en el diagnóstico y la evaluación de muchas enfermedades, ya que proporcionan indicaciones mensurables de la presencia y/o gravedad de una afección. En el contexto de los PheWAS, también brindan la oportunidad de identificar casos crípticos o mal clasificados. Aquí, presentamos un método de aprendizaje automático, MILTON, que utiliza biomarcadores cuantitativos para predecir el estado de la enfermedad para 3213 fenotipos de enfermedades (Fig. 1 y Métodos ). MILTON primero aprende una firma específica de la enfermedad dado un conjunto de pacientes ya diagnosticados y luego predice nuevos casos putativos entre los controles originales (Fig. 1 y Métodos ). Las cohortes aumentadas se utilizan para repetir el análisis de colapso de variantes raras 4 y comparar los resultados con las cohortes de referencia utilizadas para entrenar los modelos (Fig. 1 ).
Definición de modelos basados en fechas de toma de muestras y diagnóstico
En el UKB, las muestras para la medición de biomarcadores pueden haber sido recolectadas hasta ~16,5 años antes o 50 años después de que el individuo correspondiente fuera diagnosticado con una enfermedad (Fig. 2a ). Para determinar el efecto de este desfase temporal en el rendimiento predictivo, entrenamos modelos MILTON en casos seleccionados de acuerdo con tres modelos temporales diferentes: pronóstico, diagnóstico y agnóstico en el tiempo (Fig. 2a ), y cinco desfases temporales diferentes ( Métodos ). El modelo pronóstico utiliza a todos los individuos que recibieron un diagnóstico hasta 10 años después de la recolección de la muestra del biomarcador; el modelo diagnóstico utiliza a todos los individuos que recibieron un diagnóstico hasta 10 años antes de la recolección de la muestra del biomarcador; y el modelo agnóstico en el tiempo utiliza a todos los individuos diagnosticados para el desarrollo del modelo ( Métodos ). Observamos que para el modelo pronóstico, los diagnósticos faltantes pueden atribuirse a que la enfermedad aún no está presente/diagnosticada o a que faltan registros en el biobanco. El punto de corte de 10 años se seleccionó como óptimo después de un análisis de sensibilidad de biomarcadores sobre el efecto de la recolección de muestras y el retraso en el diagnóstico en 400 códigos CIE10 (Clasificación Internacional de Enfermedades, 10.ª revisión 10 ) seleccionados al azar ( Métodos y Figura complementaria 1 ).
Fig. 2: Modelos temporales de MILTON y rendimiento fenoménico en todos los ancestros.
Rendimiento de predicción de la enfermedad de MILTON
En primera instancia, se entrenó a MILTON utilizando 67 características, incluidas 30 medidas de bioquímica sanguínea, 20 medidas de hemograma, cuatro medidas de análisis de orina, tres medidas de espirometría, cuatro medidas de tamaño corporal, tres medidas de presión arterial, sexo, edad y tiempo de ayuno. Después de ejecutar MILTON en el fenoma y en múltiples ancestros por separado (Tabla 1 ), hubo 3200, 2423 y 1549 códigos ICD10 basados en modelos independientes del tiempo, pronóstico y diagnóstico, respectivamente, que cumplieron con nuestro conjunto mínimo de criterios de robustez (Tabla complementaria 1b ). Utilizando el área bajo la curva (AUC) para evaluar el rendimiento del modelo, MILTON logró un AUC ≥ 0,7 para 1091 códigos ICD10, un AUC ≥ 0,8 para 384 códigos ICD10 y un AUC ≥ 0,9 para 121 códigos ICD10 en todos los modelos temporales y ancestros (Fig. 2b , Tabla complementaria 2a–e y Notas complementarias ). MILTON logró un AUC > 0,6 para más de la mitad de los códigos ICD10 estudiados por capítulo ICD10 en 13 de los 18 capítulos y los tres modelos temporales para individuos de ascendencia europea (EUR) (Fig. complementaria 2a ).
Descubrimos que los modelos de diagnóstico generalmente tuvieron un mayor rendimiento en 1466 códigos ICD10, con resultados disponibles para los tres modelos de tiempo en participantes con ascendencia EUR (AUC diagnóstica mediana versus AUC pronóstica : 0,668 versus 0,647, prueba U de Mann-Whitney (MWU) bilateral P = 2,86 × 10 −8 ; sensibilidad mediana diagnóstica versus sensibilidad pronóstica : 0,586 versus 0,570, MWU bilateral P = 2,31 × 10 −14 ; Fig. 2c y Tabla complementaria 2a–e ). En general, a medida que aumentó el número de casos disponibles para entrenamiento según CIE10, el AUC, la sensibilidad y la especificidad se mantuvieron estables para las ascendencias EUR y africanas (AFR), mientras que aumentaron para los modelos de diagnóstico del sur de Asia (SAS) (AUC: r de Pearson = 0,41, P = 2,27 × 10 −4 ; sensibilidad: r de Pearson = 0,48, P = 1,29 × 10 −5 ; especificidad: r de Pearson = 0,31, P = 0,0065; Fig. 2d y Fig. suplementaria 2b ).
MILTON predice con éxito la enfermedad antes de su aparición
Para evaluar la eficacia de MILTON en la predicción de casos genuinos, buscamos determinar si los individuos a los que se les asignó una alta probabilidad de caso (0,7 ≤ P caso ≤ 1) según MILTON en el modelo de pronóstico fueron finalmente diagnosticados con esos códigos ICD10 en actualizaciones posteriores del fenotipo UKB. Para investigar esto, entrenamos los modelos MILTON únicamente en casos diagnosticados antes del 1 de enero de 2018 y analizamos los puntajes de probabilidad predichos para los casos diagnosticados después de esta fecha (análisis limitado, Fig. 3a ).
Fig. 3: Validación de MILTON y evaluaciones comparativas con datos de proteómica y PRS.
Entre 1.740 códigos ICD10 con un mínimo de 30 individuos diagnosticados después del 1 de enero de 2018, y AUC ≥ 0,6 (Tablas suplementarias 1b y 2f ), 1.695 códigos (97,41%) se enriquecieron significativamente en participantes que tenían un caso P ≥ 0,7. Esta observación fue apoyada por una razón de probabilidades mayor que 1 (prueba exacta de Fisher unilateral P < 0,05) que persistió a través de los umbrales de probabilidad de predicción ≥ 0,3 (Fig. 3b y Tabla suplementaria 3 ). Estos resultados validan la capacidad de MILTON para predecir casos emergentes a partir de un grupo de participantes no diagnosticados en ese momento, lo que enfatiza su valor para la predicción del riesgo de enfermedad y su potencial para aumentar las etiquetas de casos positivos existentes para los análisis de asociación genética.
MILTON supera las puntuaciones de riesgo poligénico para la predicción de enfermedades
Las puntuaciones de riesgo poligénico (PRS) se investigan ampliamente para ayudar potencialmente al diagnóstico de enfermedades en las clínicas 11 , 12 . Comparamos el rendimiento de los modelos MILTON entrenados en 67 rasgos cuantitativos ( Métodos ) con aquellos entrenados en la PRS específica de la enfermedad respectiva 13 de un fenotipo dado, o las 36 PRS estándar disponibles en el UKB. Usamos las 36 PRS aquí para considerar también los efectos de las PRS no específicas de la enfermedad, como las PRS para el colesterol total, las PRS para la altura, etc., en la predicción de varias enfermedades.
Observamos que los modelos agnósticos en el tiempo de MILTON entrenados en 67 rasgos cuantitativos superaron significativamente a los entrenados en un solo PRS específico de la enfermedad (incluyendo sexo y edad como covariables) para 111 de 151 códigos ICD10 (AUC media de 67 rasgos frente a AUC PRS específico de la enfermedad : 0,71 frente a 0,66, MWU bilateral P = 2,71 × 10 −8 ; Tabla 1 , Fig. 3c , Fig. 3a suplementaria y Tabla 4a suplementaria ). Observamos la misma tendencia para los modelos de pronóstico y diagnóstico ( Notas suplementarias ). Cabe destacar que las PRS para cáncer de mama (C50), melanoma (C43, D03) y cáncer de próstata (C61) tuvieron un mejor desempeño que los 67 rasgos cuantitativos en los tres modelos temporales (Fig. 3a suplementaria ), probablemente debido a que los biomarcadores basados en sangre y orina utilizados por MILTON tienen valores predictivos menores para estos cánceres sólidos. En un análisis adicional, entrenamos modelos MILTON que incluían las 36 PRS estándar proporcionadas en el UKB y nuevamente observamos que los modelos entrenados en los 67 rasgos superaron significativamente a los entrenados en PRS para 499 códigos ICD10 seleccionados al azar (AUC media de 67 rasgos frente a AUC de todas las PRS : 0,64 frente a 0,54, MWU bilateral P = 2,17 × 10 −82 ; Tabla 1 , Fig. 3d , Fig. 3c suplementaria y Tabla 4b suplementaria ).
Los datos de proteómica plasmática mejoran el rendimiento en varias enfermedades
Además de los biomarcadores clínicos estándar, la disponibilidad de otras modalidades ómicas proporciona características adicionales para predecir casos. Recientemente, el consorcio UKB Pharma Proteomics Project perfiló 2.923 proteínas plasmáticas en un subconjunto de 49.736 participantes de UKB 14 , 15 . Utilizando el subconjunto de ascendencia EUR ( n = 46.327) de la cohorte UKB, reentrenamos MILTON incorporando los datos proteómicos, tanto de forma aislada como en combinación con los otros 67 biomarcadores ya analizados ( Notas complementarias ). Esto condujo a un rendimiento general ligeramente mejorado (AUC media de proteínas 3k + 67 rasgos frente a AUC de 67 rasgos : 0,68 frente a 0,65, MWU bilateral P = 3,24 × 10 −9 ; Tabla 1 , Fig. 3e,f y Tabla complementaria 4c–e ), con 52 fenotipos que tuvieron una mejora del AUC de ≥ 0,1 (Fig. 3f ). Varios fenotipos se beneficiaron considerablemente de la inclusión de datos de proteómica plasmática (Fig. complementaria 3d y Notas complementarias ), incluido C90 (mieloma múltiple y neoplasias malignas de células plasmáticas), con una mejora del AUC de 0,63 a 0,85. Esto fue impulsado en gran medida por la adición de las mediciones de las proteínas del miembro 13B de la superfamilia del receptor TNF (TNFRSF13B o TACI) y del miembro 17 (TNFRSF17 o BCMA) 16 , 17 , 18 , 19 (Fig. 3f , Fig. suplementaria 4b y Tabla suplementaria 5f–h ). Del mismo modo, para C61 (cáncer de próstata), el AUC mejoró de 0,54 a 0,76 debido a la adición del antígeno conocido del cáncer de próstata (KLK3; Figs. 3f y 4c ). Otros ejemplos incluyeron G12 (atrofia muscular espinal y síndromes relacionados), con un AUC que mejoró de 0,57 a 0,70, probablemente debido a la adición de la proteína de la cadena ligera del neurofilamento (NEFL) 20 , 21 (Fig. 4c ). Estos resultados resaltan el valor de agregar características adicionales para ciertas enfermedades y, en particular, el poder de los datos proteómicos para impulsar las predicciones.
Fig. 4: Descripción general de las características de biomarcadores más importantes aprendidas por MILTON según el código ICD10 para modelos independientes del tiempo.
MILTON identifica características predictivas y grupos de enfermedades
MILTON nos permite inferir la importancia de cada característica en la definición de fenotipos de la enfermedad (Figs. Suplementarias 4 , 5 y 6 ), así como su concordancia entre ascendencias (Fig. 4a y Notas Suplementarias ). Observamos que MILTON asignó altos puntajes de importancia de característica (FIS) a al menos uno de los biomarcadores enumerados para el capítulo 22 de la enfermedad correspondiente (Fig. Suplementaria 6 y Tabla Suplementaria 5a–e ). Por ejemplo, la hemoglobina glucosilada (HbA1c) y la glucosa se clasificaron como las dos características principales para la diabetes mellitus tipo 1 (E10: AUC de las tres ascendencias, modelo agnóstico del tiempo = 0,93 ± 0,04; Fig. 4b ), lo que se espera ya que se utilizan para el diagnóstico clínico de la diabetes. La cistatina C, la microalbúmina en orina y la creatinina se clasificaron entre las cinco primeras en la insuficiencia renal crónica, y el sexo fue una de las principales características para predecir la insuficiencia renal crónica en todas las ascendencias 23 , 24 , 25 , 26 (ICD10: N18; Fig. 4b ). Esto indica que MILTON puede distinguir entre puntos de corte específicos para hombres y mujeres en los diferentes biomarcadores, ya que en ciertas enfermedades los rangos de referencia para algunos biomarcadores pueden ser específicos del sexo.
Observamos las características principales de aquellos códigos ICD10 en los que MILTON mostró un mejor rendimiento tras la adición de datos proteómicos (Fig. 4c y Fig. 4a,b suplementarias ) y, como validación positiva, confirmamos que MILTON clasifica a los biomarcadores que se sabe que están asociados con ciertas enfermedades como las principales características predictivas 27 , 28 , 29 , 30 (Fig. 4b,c y Fig. 4b suplementarias ). También exploramos la cantidad de características necesarias para caracterizar de forma única un fenotipo, identificando las siete u ocho características más importantes por enfermedad como suficientes para proporcionar una firma casi única para cada enfermedad (según un cambio de <5 % en la cantidad de códigos ICD10 que comparten las características N principales y N − 1 principales; Fig. 4d ). De manera similar, 5 a 6 características principales de ~3000 proteínas + covariables clínicas pueden ser suficientes para distinguir un ICD10 de otro (Fig. 4d ). Finalmente, generamos grupos de fenotipos enriquecidos con perfiles de biomarcadores similares (Fig. 4e y Tabla complementaria 6a ) que nos permiten explorar los perfiles de comorbilidad en las cohortes de pacientes (Tabla complementaria 6b y Notas complementarias ). Hemos puesto a disposición todas las características predictivas principales por enfermedad y los grupos de enfermedades en nuestro portal público ( http://milton.public.cgr.astrazeneca.com ).
El estudio PheWAS sobre cohortes aumentadas con MILTON revela supuestas señales novedosas
El poder de MILTON en la predicción del riesgo de enfermedad abre un potencial adicional: aumentar las etiquetas de casos positivos existentes para los análisis de asociación genética. Extrajimos cohortes aumentadas con MILTON (‘L0’–’L3’; Fig. Suplementaria 7a , Métodos y Notas Suplementarias ) para 2371 códigos ICD10 con AUC > 0,6 para ascendencia EUR, 271 para ascendencia SAS, 179 para ascendencia AFR, nueve para ascendencia del este asiático (EAS) y dos para ascendencia estadounidense (AMR). Aquí, las cohortes aumentadas con MILTON contienen todos los casos conocidos junto con un número creciente de casos predichos por MILTON a medida que pasamos de predicciones L0 (conservadoras) a L3 (más inclusivas) ( Métodos ). El análisis de colapso de variantes raras en genomas completos derivados de estas cohortes aumentadas de ascendencia EUR dio como resultado 2905 asociaciones significativas genes-ICD10 ( P MILTON < 1 × 10 −8 ) entre 1207 códigos ICD10 y 165 genes, el 99,93 % de los cuales tienen los valores P más bajos en modelos de variantes calificativas (QV) 4 no sinónimas (Tabla complementaria 7a ).
Para comparar los resultados de MILTON con un conjunto de datos de referencia, realizamos un análisis binario de PheWAS en las cohortes iniciales para cada código ICD10 y recuperamos 236 de 270 asociaciones gen-enfermedad de los análisis iniciales en las cohortes aumentadas con la misma dirección del efecto ( P MILTON , P basal < 1 × 10 −8 ), etiquetándolas como ‘binarias conocidas’ (Tabla 2 , Fig. suplementaria 7b y Notas suplementarias ). Para varias señales conocidas, evaluadas como controles positivos 31 , 32 , 33 , 34 , 35 , 36 , 37 , MILTON logró resultados mejorados de PheWAS (Fig. 5a y Notas suplementarias ). Al caracterizar señales nuevas putativas, buscamos detectar señales que puedan reflejar una correlación con un biomarcador en lugar de una asociación independiente con la enfermedad. Para ello, consideramos todos los genes que alcanzan significancia a nivel de todo el genoma con un biomarcador en una PheWAS cuantitativa de referencia y evaluamos si se encuentran entre los principales predictores de un fenotipo determinado en las cohortes MILTON ( Métodos y notas complementarias ). Estos representaron 1047 asociaciones significativas entre genes y enfermedades que no consideramos como supuestamente novedosas ( Notas complementarias ).
Fig. 5: Resultados de PheWAS en cohortes aumentadas con MILTON, basados en datos de secuenciación del genoma completo y estratificación entre resultados conocidos y supuestos nuevos.
Finalmente, etiquetamos las 182 asociaciones gen-enfermedad restantes ( P MILTON < 1 × 10 −8 , P basal > 1 × 10 −8 y P PheWAS cuantitativo para FIZ > 1,2 > 1 × 10 −8 ; Tabla 2 ) como ‘novedosas putativas’ (Fig. 5b,c y Notas suplementarias ). FIZ se refiere a la puntuación Z de importancia de la característica de biomarcadores altamente predictivos por código ICD10. Para caracterizar una asociación como ‘novedosa putativa’, requerimos que para cualquier biomarcador que alcance FIZ > 1,2 durante el entrenamiento MILTON (para un código ICD10 particular), las respectivas asociaciones PheWAS cuantitativas no sean significativas ( P PheWAS cuantitativo > 1 × 10 − 8 ). Este filtrado se aplica para garantizar que cualquier señal nueva putativa no refleje correlaciones con biomarcadores sino que represente asociaciones de enfermedades independientes ( Notas suplementarias ). En general, MILTON informó 231 nuevos supuestos resultados en todos los códigos ICD10 ( Tabla 2 ), el 76,37% de los cuales también alcanzaron significancia nominal ( P < 0,05) en los PheWAS iniciales. Estos nuevos supuestos resultados alcanzaron valores P significativamente más bajos en las cohortes iniciales en todos los fenotipos en comparación con los genes seleccionados aleatoriamente del mismo tamaño ( Fig. suplementaria 8 ). Como observación de control positivo, los capítulos XXI (servicios de salud) y XVIII (hallazgos de laboratorio) se clasificaron como los principales capítulos con nuevas asociaciones putativas, ya que capturan inherentemente a individuos con niveles de biomarcadores atípicos, que es el enfoque principal de MILTON ( Fig. suplementaria 7g ).
Luego aplicamos PheWAS a ancestros no EUR, que representan una proporción menor de UKB, y observamos asociaciones significativas a nivel de genoma solo en ancestros SAS (ocho asociaciones entre tres genes y ocho códigos ICD10; Tabla complementaria 7b ). Una asociación gen-fenotipo fue compartida entre EUR y SAS, que fue la asociación basal de la subunidad beta de hemoglobina ( HBB )–talasemia D56. Después de combinar los resultados binarios de PheWAS correspondientes a variantes de truncamiento de proteínas de todos los ancestros usando la prueba de Cochran–Mantel–Haenszel, identificamos nueve asociaciones en cohortes aumentadas con MILTON que alcanzaron significancia a nivel de genoma ( P < 1 × 10 −8 ) en el análisis pan-ancestro pero tuvieron P > 1 × 10 −8 en el análisis específico de ancestros EUR (Fig. complementaria 9 y Tabla complementaria 7c ). Un ejemplo es la asociación de la apolipoproteína B ( APOB ) – E05 con tirotoxicosis (hipertiroidismo) que alcanzó P = 9,02 × 10 −9 en el análisis pan-ancestro pero tuvo una significación limítrofe ( P = 1,77 × 10 −8 ) en el análisis específico de EUR. Una variante intrónica, rs12720793 , en el gen APOB también está asociada con tirotoxicosis en el FinnGen Biobank ( P < 0,008). Por el contrario, identificamos 33 asociaciones en cohortes basales y 274 asociaciones en cohortes aumentadas que fueron significativas a nivel de todo el genoma en el análisis específico de EUR pero no en el análisis pan-ancestro (Fig. Suplementaria 9 y Tabla Suplementaria 7c ).
Estudios de asociación de todo el exoma en cohortes aumentadas con MILTON
Para evaluar si existe un beneficio adicional al usar cohortes extendidas de MILTON para estudios de asociación de variantes comunes, aplicamos MILTON al análisis de enriquecimiento a nivel de variante (estudio de asociación de todo el exoma (ExWAS)) en todos los fenotipos ( n = 2259 con AUC > 0,6), empleando nuestra línea de trabajo ExWAS de trabajo previo 4 . Con base en el modelo alélico ExWAS, observamos que la razón de probabilidades para >99% de asociaciones de variante-ICD10 ( P < 0,05) permaneció consistente en la dirección del efecto entre las cohortes MILTON y las cohortes basales (Fig. Suplementaria 12a ). El porcentaje de asociaciones con valores P potenciados en comparación con el valor basal aumentó de las cohortes L0 a L3 (53,94% a 65,25%; Fig. Suplementaria 12b ), al igual que el número de asociaciones significativas a nivel de genoma (Fig. Suplementaria 12c ). En general, recuperamos con MILTON 6.321 de 8.013 asociaciones basales a nivel de variante (78,9 %; P < 1 × 10 −8 ) y observamos 15.490 «cuantitativos conocidos» junto con 9.882 asociaciones nuevas putativas (Fig. 6c , Fig. 13 suplementaria y Tabla suplementaria 7d ). Entre las 9.882 asociaciones nuevas putativas de ExWAS, el 61,94 % ( P = 6.121) alcanzó P < 0,05 en las cohortes basales (Fig. 6c ). Para lograr una mayor granularidad, también realizamos estudios de asociación de variantes comunes del genoma completo (GWAS) en 20 códigos ICD10 y para cada una de las cohortes aumentadas con MILTON, así como las de referencia, lo que confirma nuevamente que logramos un buen enriquecimiento de casos reales en las cohortes MILTON (Tabla complementaria 9b , Métodos y Notas complementarias ).
Fig. 6: Validación de los resultados de PheWAS en cohortes aumentadas con MILTON utilizando métodos de aprendizaje automático ortogonal y FinnGen.
Validación con FinnGen Biobank
Nuestro objetivo fue identificar el respaldo a los supuestos nuevos hits basados en MILTON ExWAS en conjuntos de datos externos, y específicamente en el FinnGen Biobank 38 , que tiene resultados de enriquecimiento a nivel de variante disponibles ( Notas complementarias ). Entre todas las supuestas asociaciones de MILTON con nuevos ExWAS que se pueden probar en FinnGen, el 54,76 % ( n = 2002) alcanzó P < 0,05 en FinnGen 38 versión 10 (Fig. 6d y Tabla complementaria 9a ). Como referencia, entre los hits significativos de todo el genoma inferidos en los PheWAS basales, el 88,76 % ( n = 4525) tuvo evidencia de respaldo en FinnGen ( P < 0,05; Fig. 6d ).
Para la validación de las asociaciones de variantes comunes con la CIE10 obtenidas de los GWAS, investigamos 14 códigos de la CIE10 que se pueden asignar a los resultados de las estadísticas resumidas en FinnGen Biobank 38 versión 11 (Tabla complementaria 8 ). Entre las asociaciones de referencia únicas ( P < 1 × 10 −8 ) que se pudieron probar en FinnGen, el 93,10 % ( n = 81) tuvo P < 0,05 en FinnGen con la misma dirección del efecto (Fig. 6d y Tabla complementaria 9b ). Además, el 94,81 % ( n = 73) de las asociaciones «binarias conocidas» de MILTON tuvieron evidencia de apoyo ( P < 0,05 con la misma dirección del efecto). Entre las 167 asociaciones novedosas putativas de MILTON que se pudieron asignar a los resultados de FinnGen, el 38,92 % ( n = 65) logró P < 0,05 en FinnGen con la misma dirección del efecto (Fig. 6d y Tabla complementaria 9b ).
Los posibles nuevos éxitos ocupan un lugar destacado en dos herramientas ortogonales basadas en inteligencia artificial
Luego buscamos validar los nuevos supuestos éxitos inferidos por PheWAS en cohortes aumentadas con MILTON, utilizando dos herramientas de aprendizaje automático independientes, Mantis-ML (v.2.0) 39 , 40 y AMELIE (Evaluación automática de literatura mendeliana) 41 , 42 . Mantis-ML (v.2.0) está entrenado en todo el fenoma, aprovechando recursos centrados en genes disponibles públicamente, como Human Phenotype Ontology (HPO), Open Targets y Genomics England, así como gráficos de conocimiento para asignar rangos para cada gen en el exoma humano en miles de fenotipos. Se realizaron pruebas hipergeométricas escalonadas para comparar las predicciones de Mantis-ML (v.2.0) 39 , 40 y las asociaciones identificadas por MILTON (Fig. 6a , Métodos y Notas suplementarias ). En particular, los genes identificados en las cohortes L3 para los modelos QV no sinónimos ( P < 0,05) se enriquecieron significativamente en genes de alto rango de Mantis-ML (v.2.0) en comparación con la cohorte de referencia en los tres modelos temporales (Fig. 6a ; comparación por fenotipo mostrada en la Fig. 20a suplementaria ). Además, todos los fenotipos se enriquecieron en genes de alto rango bajo el modelo QV dañino ultra raro (frecuencia de alelo menor UKB ≤ 0,005%; ref. 4 en las cohortes aumentadas con MILTON en comparación con el modelo QV sinónimo, seguido de las variantes ultra raras según el modelo de razón de tolerancia a errores (URmtr 4 ) y el modelo de variante de truncamiento de proteínas (ptv 4 ; Fig. 20b,c suplementarias ).
AMELIE (v.3.1.0) 41 , 42 realiza una búsqueda bibliográfica automatizada, integrando actualizaciones nocturnas de todo el corpus de PubMed, para estimar las clasificaciones de genes para la causalidad de la enfermedad entre un grupo de genes candidatos. AMELIE requiere que las enfermedades se organicen dentro del HPO. Por lo tanto, primero identificamos las cinco enfermedades HPO más similares semánticamente de un grupo de 17.451 fenotipos para cada código ICD10 y consultamos a AMELIE para obtener asociaciones enfermedad-gen para esas enfermedades ( Notas complementarias ). Observamos que para 13 de los 16 capítulos ICD10, los objetivos nuevos putativos ( Tabla complementaria 7a ) tuvieron una puntuación AMELIE significativamente más alta ( P < 0,05) que los controles negativos generados a través de diez muestreos de conjuntos de genes aleatorios de la misma longitud ( Fig. 6b y Fig. complementaria 21 ).
Estas validaciones resaltan el poder de MILTON para resaltar posibles señales novedosas, también respaldadas por métodos integrales de priorización de genes basados en inteligencia artificial, que aprovechan grandes cantidades de evidencia biológica de la literatura y cientos de recursos de datos públicos.
Discusión
Presentamos aquí MILTON, un marco de aprendizaje automático para la predicción de enfermedades basada en biomarcadores y multiómica, y para potenciar los estudios de casos y controles en cinco ascendencias de UKB. A pesar de que el conjunto de características empleado en este estudio es bastante amplio y diverso y no específico de la enfermedad, MILTON logró un poder predictivo relativamente alto a alto en una cantidad considerable de fenotipos (AUC > 0,7 para 1091 códigos ICD10, AUC > 0,8 para 384 códigos ICD10 y AUC > 0,9 para 121 códigos ICD10). La falta de poder predictivo en el resto de los fenotipos indica que no todos los fenotipos pueden tener una huella de biomarcador distintiva, al menos no en el conjunto de biomarcadores utilizado actualmente. Hay ciertos capítulos de enfermedades donde los modelos podrían mejorarse mediante la inclusión de características más informativas en todas las ascendencias y modelos temporales, como el capítulo II (neoplasias), el capítulo VIII (oído) y el capítulo XII (piel) (Fig. Suplementaria 2a y Tabla Suplementaria 2a–e ). Por ejemplo, la adición de datos de expresión macromolecular de marcadores ya conocidos de cáncer de mama (C50) 43 puede ayudar a mejorar el rendimiento del modelo. Es importante señalar que, si bien MILTON superó a las PRS para la mayoría de las enfermedades, para ciertas enfermedades, como el melanoma, el cáncer de mama, el cáncer de próstata y el glaucoma primario de ángulo abierto, las PRS tuvieron un mayor poder predictivo (mejora del AUC ≥ 0,1) que los 67 rasgos cuantitativos empleados por MILTON. Actualmente, utilizamos PRS estándar generados por Thompson et al. 13 en lugar de PRS mejorados 13 porque las últimas puntuaciones estaban disponibles solo para el 20,75 % ( n = 104 231) de los individuos. Tal vez los modelos entrenados con PRS mejorados o PRS derivados de otras formulaciones puedan mejorar el rendimiento, especialmente en el caso de enfermedades en las que no se dispone de biomarcadores de diagnóstico o pronóstico claros. La inclusión de datos proteómicos también ayudó a lograr un mejor rendimiento (ΔAUC ≥ 0,1) para 52 fenotipos. Por lo tanto, alentamos la exploración de otros espacios de características que podrían mejorar aún más el rendimiento de nuestros modelos en fenotipos adicionales.
En algunas ocasiones, la aplicación de MILTON redujo el poder de descubrimiento de señales al diluir las señales de genes y enfermedades del análisis de referencia, que era ingenuo para MILTON. Sin embargo, en general, el 87,41 % de las señales conocidas del análisis de referencia de PheWAS tuvieron una señal mejorada o mantuvieron su importancia a nivel de todo el genoma con la misma dirección del efecto. Por lo tanto, MILTON conduce con más frecuencia a una mejor detección de señales y rendimiento de descubrimiento que a señales disminuidas, lo que brinda una gran confianza en que este enfoque realmente está aumentando las pruebas de asociación tradicionales (de referencia) que se basan únicamente en definiciones de casos etiquetados positivamente en grandes biobancos.
Otras 182 señales eran señales de genes y enfermedades supuestamente nuevas que no fueron descubiertas ni por el análisis de casos y controles de referencia ni por el análisis cuantitativo de rasgos de PheWAS. Estas supuestas asociaciones novedosas deben validarse experimentalmente más.
Recientemente, han surgido métodos avanzados basados en aprendizaje profundo para la imputación de características 44 , que pueden ayudar a superar algunos de los desafíos recurrentes que enfrentan los conjuntos de datos de biobancos en torno a la falta de datos y la imputación. MILTON se distingue de los métodos que se centran en la imputación de características 44 de rasgos binarios o cuantitativos faltantes (es decir, de las variables independientes), y en cambio se centra en aumentar los fenotipos de enfermedad predichos (es decir, la variable dependiente) aprovechando una gran cantidad de características de entrada. Específicamente, MILTON primero aprende una firma de enfermedad, dado un conjunto de rasgos binarios y cuantitativos, y luego predice individuos no diagnosticados que comparten la firma aprendida por enfermedad, refinando efectivamente las definiciones originales de cohorte de casos y controles. Las mejoras futuras de MILTON podrían incluir una selección flexible de modelos de tiempo y desfase temporal para cada código ICD10 para reflejar la dinámica variable del desarrollo de la enfermedad y los perfiles de biomarcadores que caracterizan estos pródromos ( Notas complementarias ).
Además, MILTON ofrece una forma de mejorar el análisis de colapso de variantes raras, al tiempo que cierra la brecha entre los biomarcadores clínicos y las enfermedades. En los casos en los que los principales biomarcadores predictivos carecen actualmente de una conexión biológica conocida con una enfermedad, mientras que el modelo predictivo logra un buen rendimiento (AUC > 0,8), sugerimos que se exploren más estos vínculos a medida que nuestro conocimiento de los biomarcadores específicos de la enfermedad continúa creciendo. Se recomienda a los expertos que tengan cuidado al analizar los estudios de asociación posteriores en tales casos. Los conjuntos de biomarcadores inferidos por MILTON pueden proporcionar información para definir conjuntos mínimos de biomarcadores, independientemente del diagnóstico, que se recopilarán como parte de futuros biobancos y se pondrán a disposición de los investigadores registrados. Finalmente, MILTON proporciona el poder de caracterizar conjuntos de características basadas en la sangre específicas de la enfermedad que pueden definir y predecir una amplia gama de patologías humanas y proporcionar posibles conocimientos relacionados. Esto tiene implicaciones para futuras estrategias de prevención y detección temprana de enfermedades.
Braeden A Terpou, Marissa Bird, Diya Srinivasan, Shalu Bains, Laura C Rosella y Laura Desveaux
Propósito:
A medida que la pandemia de COVID-19 retrocede, la importancia de la salud de la población se ha puesto de manifiesto, lo que ha llevado a muchos sistemas de salud a explorar el aprovechamiento de los datos de salud de la población (PHD) para la planificación operativa. Este enfoque requiere que los líderes de la atención médica adopten la doble prioridad de mantener la excelencia en la atención al paciente y, al mismo tiempo, promover la salud general de las poblaciones. Sin embargo, muchos líderes son nuevos en el pensamiento basado en la población, lo que representa una amenaza para la operacionalización exitosa si los modelos mentales no están alineados.
Pacientes y métodos:
Este estudio de caso cualitativo exploró la alineación de los modelos mentales entre 13 líderes sénior de Trillium Health Partners (THP), uno de los hospitales comunitarios más grandes de Canadá, a medida que se embarcan en la incorporación de PHD dentro de los flujos de trabajo operativos.
Resultados:
Todos los líderes reconocieron la necesidad de adoptar un enfoque de salud poblacional en medio de las limitaciones de recursos y las crecientes presiones. Al discutir la operacionalización de la PHD, surgieron dos modelos mentales distintos entre los líderes: uno centrado en la atención al paciente y el otro en la salud de la población. Mientras que los líderes ejecutivos demostraron una fluidez en su pensamiento entre los dos, los líderes programáticos favorecieron a uno sobre el otro. Por ejemplo, algunos consideraron que el enfoque de la organización en el PHD competía con sus responsabilidades de atención al paciente, mientras que otros vieron el uso del PHD como una solución a las presiones operativas de la organización. A pesar de estas divergencias, los líderes destacaron unánimemente la importancia de aumentar la tolerancia al riesgo de la organización y de delegar la toma de decisiones como un precursor necesario para realizar la transformación hacia un enfoque impulsado por el PHD.
Conclusión:
Estos modelos mentales divergentes ponen de manifiesto la necesidad de clarificar la visión compartida para el uso del PHD junto con su impacto en los roles de liderazgo y las responsabilidades.
En Ontario, la provincia más poblada de Canadá, las proyecciones actuales indican que es probable que las presiones acumulativas del sistema de salud abrumen al sector de los cuidados intensivos si persiste la trayectoria actual.14–17 En un esfuerzo por mitigar de manera proactiva la demanda futura, algunas organizaciones de atención médica buscan poner en práctica el uso de los datos de salud de la población (PHD) para informar la planificación estratégica y la toma de decisiones.6, 7,18–20 Los hospitales comunitarios, debido a su integración en las comunidades a las que sirven, están emergiendo como líderes en este espacio.21,22 Esta evolución hacia un enfoque de salud poblacional se define por su doble priorización de la atención aguda junto con la promoción activa de los resultados de salud a nivel poblacional y la reducción de las inequidades en salud.6,7 Al igual que con cualquier evolución organizacional, El éxito de la puesta en práctica del uso del PHD depende de la capacidad y la voluntad de las personas que deben integrarlo en sus flujos de trabajo.
La Teoría del Proceso de Normalización (TNP)23,24
proporciona un marco para comprender la dinámica de la adopción de un nuevo proceso, centrándose en los comportamientos individuales y colectivos que han demostrado ser críticos para una implementación exitosa. La TNP enfatiza el papel de la creación de sentido, tanto a nivel individual como grupal, como un mecanismo clave durante las primeras etapas de implementación, reforzando la idea de que los modelos mentales de los líderes (es decir, su comprensión de cómo funcionan o deberían funcionar las cosas) influyen significativamente en la trayectoria de la transformación de la atención médica.25-31
La teoría del modelo mental compartido postula que el rendimiento colectivo está moldeado por una comprensión compartida de las tareas y roles entre individuos interdependientes. para bien o para mal.32 El TNP es adecuado para explorar la compleja dinámica entre los individuos, las intervenciones y los contextos de implementación dentro de los sistemas de salud y se ha aplicado eficazmente tanto al desarrollo de intervenciones24,33-35 como a la planificación de la implementación.33–37 Este estudio cualitativo examina cómo los líderes de uno de los sistemas hospitalarios más concurridos de Canadá están dando sentido y participando colectivamente en el trabajo de la salud de la población. Los hallazgos destacan cómo las estructuras organizacionales y las experiencias individuales influyen en las percepciones de los líderes sobre sus roles en la transformación de la atención médica, ofreciendo información clave para alinear su pensamiento con las prioridades organizacionales más amplias.
Diseño del estudio de materiales y métodos
Este estudio de caso cualitativo fue diseñado para contribuir a la planificación estratégica continua y los esfuerzos de transformación organizacional en Trillium Health Partners (THP) a medida que avanzan hacia un enfoque de salud poblacional. Este estudio fue revisado y aprobado por el Comité de Ética en Investigación de THP el 20 de diciembre de 2022. Se concedió la aprobación delegada sobre la base de que se determinó que la investigación no constituía una investigación con seres humanos. Setting THP, el hospital comunitario más grande de Canadá, se ha comprometido a adoptar un enfoque de salud de la población como parte de su misión de lograr un nuevo tipo de atención médica para una comunidad más saludable. THP atiende a una de las poblaciones más diversas y de más rápido crecimiento en Canadá, hogar de muchos recién llegados y grupos estructuralmente marginados.15,17 Esto presenta un desafío complejo, ya que los recursos limitados,14 el envejecimiento de la población,15,17 y los diversos grados de alfabetización y confianza en salud a nivel comunitario requieren un plan estratégico que tenga en cuenta la variabilidad de las necesidades de salud y la forma en que las personas acceden a la atención. THP está ubicado en Mississauga, Ontario, y es uno de los sistemas hospitalarios más concurridos de Canadá por volumen de pacientes, proporcionando casi 1.7 millones de visitas de pacientes anualmente.38,39 THP comprende tres sitios hospitalarios: el Hospital de Mississauga, el Hospital Credit Valley y el Centro de Salud de Queensway, que emplean a una fuerza laboral de más de 15,000 personas.39 Estos hospitales mantienen una sólida presencia y un profundo compromiso con las comunidades a las que sirven. La prestación de estos servicios está respaldada por un centro de enseñanza académica completo, con investigación e innovación integradas.
Para 2041, se proyecta que el tamaño de la población de Mississauga aumentará en un 45%,15,17,39 agregando aproximadamente un millón de nuevos residentes. Al mismo tiempo, se espera que la población mayor de 65 años aumente en un 133%,14,15 lo que la convierte en uno de los segmentos de la población de más rápido crecimiento. Más de la mitad de los recursos de THP se dedican actualmente al cuidado de las personas mayores, la mayoría de las cuales viven con dos o más enfermedades crónicas.40 Además, las desigualdades sociales se están ampliando, con casi el 51% de los vecindarios en el área de servicio de THP ahora clasificados como de ingresos bajos o muy bajos, lo que marca un aumento del 30% con respecto a las cifras de 2000.39,41 390 Powered by TCPDF (www.tcpdf.org) https://doi.org/10.2147/JHL.S475322 Journal of Healthcare Leadership 2024:16 DovePress Dovepress Terpou et al
La adopción de THP de un enfoque de salud poblacional es una respuesta directa a estas tendencias, como se describe en su Plan Estratégico de 10 Años.39 Para permitir este enfoque, THP está desarrollando una plataforma de análisis y PHD basada en la equidad. Esta plataforma tiene como objetivo empoderar a los líderes con información basada en datos para informar la planificación y la toma de decisiones basadas en la salud de la población.
Participantes:
Este estudio utilizó una estrategia de muestreo intencional dirigida a los miembros del equipo de liderazgo ejecutivo de THP, así como a los líderes sénior con responsabilidades programáticas clínicas involucradas en conversaciones tempranas sobre el uso del PHD. Los posibles participantes fueron identificados por los codirectores de la organización del enfoque de salud poblacional de THP e incluyeron a aquellos que estuvieron directamente involucrados en la iteración y puesta en práctica de ejemplos tempranos de un enfoque de salud poblacional dentro de THP. Se excluyeron los líderes sénior sin exposición actual ni responsabilidades relacionadas con la implementación temprana del enfoque de salud poblacional, incluidos los de estrategia corporativa, recursos humanos, privacidad y servicios financieros. También se excluyó a los altos directivos afiliados al instituto de investigación para mitigar posibles sesgos. Se invitó a participar a tres díadas de Jefe de Programa y Director de Programa de distintos programas clínicos en función de su participación temprana en la discusión o revisión del PHD. El equipo de investigación se puso en contacto con todos los líderes incluidos y sus asistentes administrativos por correo electrónico, adjuntando una carta de información e invitación a participar. A los líderes se les ofreció una tarjeta de regalo de 50 dólares como remuneración por su tiempo, que podían dirigir a un colega o miembro del equipo de su elección como reconocimiento por sus esfuerzos e impacto. Todos los líderes contactados para este estudio aceptaron participar. Recolección de datos Los datos se recolectaron a través de entrevistas semiestructuradas realizadas entre el 6 de febrero y el 26 de junio de 2023. La guía de entrevista semiestructurada se basó en el TNP23,24 para garantizar que las preguntas exploraran los mecanismos individuales y colectivos que se sabe que influyen en la implementación temprana (véase la Tabla 1).
El TNP propone cuatro constructos que representan los diferentes tipos de trabajo que se requieren cuando se implementa una nueva práctica:
1. Coherencia: Se refiere al trabajo de creación de sentido que las personas realizan individual y colectivamente cuando se enfrentan al problema de poner en práctica una nueva práctica.
2. Participación cognitiva: Se refiere al trabajo relacional que las personas realizan para fomentar una comunidad de práctica en torno a la nueva práctica, enfatizando la importancia del compromiso activo y la colaboración entre las partes interesadas.
3. Acción colectiva: Se refiere al trabajo operativo que las personas realizan parapromulgar una nueva práctica, enfatizando los pasos y acciones tangibles necesarios para una implementación exitosa.
4. Monitoreo reflexivo: Se refiere al trabajo de evaluación que realizan las personas para evaluar cómo la nueva práctica les afecta a ellos y a los demás en términos de resultados e impactos.
Tabla 1 Ejemplos de preguntas de la guía de la entrevista
Coherencia del dominio del TNP Ejemplos de preguntas 1. ¿Cómo cree que es un enfoque de salud poblacional en su función? 2. ¿Dónde cree que la integración del PHD tendrá el mayor impacto, por ejemplo, los resultados de los pacientes (por ejemplo, equipo clínico), a nivel corporativo (ahorros), a nivel comunitario (indicadores de salud de la población, etc.)? Participación cognitiva Acción colectiva Monitoreo reflexivo 1. ¿Quién (qué rol) cree que será responsable de impulsar la inclusión del PHD en las operaciones rutinarias y la toma de decisiones? 2. ¿Cómo deben evolucionar el contexto social y la cultura de la THP para apoyar el uso rutinario del PHD? 1. ¿Qué formación adicional podría ser necesaria para comprender los indicadores de PHD y su significado? 2. ¿Qué dificultades podrían tener los miembros del equipo de THP para determinar cómo actuar sobre los datos? 1. Desde su experiencia, ¿cree que la mayoría de los líderes senior están alineados en la visión para el uso del PHD en THP? 2. ¿Cuáles son algunos de los cambios que haría para normalizar mejor las prácticas en torno al uso del PHD? Journal of Healthcare Leadership 2024:16 Powered by TCPDF (www.tcpdf.org) https://doi.org/10.2147/JHL.S475322 391 DovePress Terpou et al Dovepress Dado que las entrevistas se llevaron a cabo durante las primeras etapas de la implementación, las conversaciones se centraron orgánicamente en la creación de sentido en las primeras etapas (Coherencia) y los aspectos relacionales (Participación Cognitiva) del trabajo de implementación, con referencias al trabajo operativo (Acción Colectiva y Monitoreo Reflexivo) de naturaleza especulativa.
Las entrevistas con el Director Ejecutivo, el Jefe de Gabinete y los Vicepresidentes Ejecutivos fueron realizadas por el investigador principal del estudio, mientras que las entrevistas restantes fueron realizadas por un investigador asociado capacitado en entrevistas cualitativas. Se utilizaron preguntas estandarizadas y abiertas y un lenguaje neutro para mitigar el posible sesgo del entrevistador. Todos los participantes dieron su consentimiento verbal e informado antes de participar. El consentimiento informado de los participantes incluyó la publicación de respuestas anónimas y citas directas de las entrevistas. Las entrevistas fueron grabadas en audio, transcritas y anonimizadas por un tercero independiente. Se llevaron a cabo tres rondas de verificación de miembros, incluida una ronda de revisión individual y dos conversaciones grupales, para garantizar la precisión de los hallazgos.
Análisis de datos
Se utilizó un enfoque deductivo-inductivo para el análisis de datos, adhiriéndose a los principios del análisis temático.42,43 Dos codificadores independientes realizaron la codificación en Microsoft Word, con el objetivo de capturar las percepciones, creencias y suposiciones de los líderes que influyen en los aspectos de creación de sentido, relacionales y operativos de la implementación. La iteración de codificación inicial codificó deductivamente los datos de acuerdo con los cuatro constructos de NPT. Los códigos distinguían si los líderes estaban discutiendo aspectos de creación de sentido (p. ej., clarificación de metas, resultados esperados y roles y responsabilidades), relacionales (p. ej., alineación de responsabilidades, eliminación de barreras para la participación) u operativos del trabajo (p. ej., capacitación y desarrollo de capacidades, alineación de recursos). No se generaron códigos para analizar el trabajo de evaluación (es decir, el Monitoreo Reflexivo del TNP) debido a la etapa inicial de la puesta en práctica. Luego, el equipo de investigación revisó los datos dentro de cada constructo del TNP, generando códigos inductivos para capturar las percepciones, creencias y suposiciones de los líderes sobre los diferentes tipos de trabajo necesarios para avanzar en un enfoque de salud poblacional. Los códigos deductivos caracterizaron las percepciones relacionadas con los mecanismos que impulsan la implementación, mientras que los códigos inductivos describieron cómo los líderes interpretaban su participación en este trabajo junto con los cambios organizacionales necesarios para apoyarlo. Una vez que se codificaron todas las transcripciones, los códigos se consolidaron en temas identificando dónde convergían y divergían las percepciones, creencias y suposiciones de los líderes, formando conceptos organizativos centrales. El equipo de investigación se reunió cada dos semanas para refinar los temas y derivar la narrativa general.
Resultados Se realizaron trece entrevistas a líderes senior, con una duración de entre 40 minutos y 56 minutos (promedio = 50 minutos). En las siguientes tres secciones, exploramos la alineación de los líderes (Sección 1) y la divergencia (Sección 2) en la forma en que estaban dando sentido a un enfoque de salud poblacional, así como sus perspectivas sobre los cambios organizacionales necesarios para apoyar su implementación (Sección 3). Los líderes reconocieron unánimemente la necesidad de adoptar un enfoque de salud de la población para la organización, citando numerosos beneficios alineados con el Objetivo Quíntuple, incluidas las experiencias de los pacientes, las experiencias de los proveedores, la salud de la población, la equidad en la salud y la eficiencia en costos.44 Todos los líderes informaron que promover la salud de la población y reducir las inequidades en salud eran objetivos clave, mientras que solo unos pocos discutieron los objetivos de mejorar las experiencias y los costos de los pacientes y los proveedores eficacia. Los líderes demostraron una comprensión amplia y variada de cómo un enfoque de salud poblacional impactaría en la evolución de su trabajo. Reconocieron la necesidad imperiosa de encontrar nuevas formas de trabajar con las comunidades a las que sirven y aprender de ellas. Esta perspectiva compartida enfatizó la creencia de que gran parte de lo que constituía el trabajo de la salud de la población se extiende más allá de la población de pacientes definida que busca activamente la atención para incluir a la población en general. Casi todos los líderes expresaron este sentimiento, y muchos hicieron la distinción entre «a quién estamos sirviendo y a quién no estamos sirviendo» (ID01). 392 Desarrollado por TCPDF (www.tcpdf.org) https://doi.org/10.2147/JHL.S475322 Journal of Healthcare Leadership 2024:16 DovePress Dovepress Terpou et al «Sabemos a quién estamos brindando atención. No sabemos a quién no estamos cuidando. Hemos trabajado con [el Instituto de Investigación] para tratar de entender a quiénes nos faltamos, porque sabemos que faltan. Por lo tanto, cada vez que establecemos una estrategia [para nuestros servicios], tener esos datos es muy importante, y simplemente no podemos acceder a ellos todavía». Los líderes de ID12 destacaron dos estrategias que vieron para mejorar su comprensión de las necesidades de salud de la comunidad: la colaboración con organizaciones comunitarias y la participación directa con los miembros de la comunidad. Entre las organizaciones comunitarias destacadas figuraban las entidades promotoras de la salud, como los centros de salud comunitarios, los departamentos de salud locales y las organizaciones de defensa de la salud, así como los servicios que abordaban los determinantes sociales de la salud, como los bancos de alimentos locales, los centros de recursos familiares y los lugares de culto. Los enfoques de asociación variaron según el tipo de organización, desde el intercambio de conocimientos y datos basados en la comunidad y la optimización de los ámbitos de práctica de las organizaciones promotoras de la salud, hasta la sensibilización y la conexión de los pacientes con los determinantes sociales de las organizaciones que prestan servicios de salud. Los líderes reconocieron unánimemente que generar confianza es crucial, con proyectos colaborativos y apoyo de recursos para las organizaciones asociadas citadas como formas de demostrar compromiso con la comunidad. El fomento de la confianza también fue un tema central para la interacción directa con los miembros de la comunidad, especialmente con los de grupos estructuralmente marginados y merecedores de equidad. Los líderes destacaron la importancia de establecer una presencia dentro de estas comunidades como requisito previo para una participación significativa. «Al final del día, vas a necesitar a estas personas dentro de la comunidad que son tus enlaces, tu voz, tu forma de comunicarte con estos grupos de una manera que sea identificable. Que no tenemos en este momento porque no entendemos a estas comunidades. Por lo tanto, tenemos que autoeducarnos bastante. ¿Cómo les gusta que les enseñen a hacerlo? ¿Qué es lo que realmente les preocupa? Porque creemos que sabemos, pero no sabemos, y creo que esa suposición te llevaría a un lugar en el que potencialmente fracasarías a lo grande. Porque [si hay] una cosa que he aprendido en la atención médica, es que siempre que se trata de cualquier tipo de iniciativa a gran escala, hay que comprometerse profundamente con esa comunidad para averiguar realmente lo que quieren. Hay que traerlos para que ayuden a impulsar la solución». Divergencia entre los líderes de la atención médica Surgieron dos modelos mentales distintos a los que los líderes se anclaron cuando discutieron la salud de la población. Estos modelos mentales eran distintos en cuanto a las percepciones de los líderes sobre los objetivos, las tácticas y el impacto resultante que el trabajo de salud de la población tendría en los roles de liderazgo (véase la Figura 1). Cabe destacar que estos modelos mentales no son mutuamente excluyentes, ya que varios líderes exhibieron un pensamiento alineado con ambos. Esta complejidad parece reflejar la tensión paradójica que experimentan los líderes a medida que pasan de una mentalidad centrada en el paciente, centrada en el estado actual, a una mentalidad centrada en la población, centrada en la planificación del estado futuro.
Modelo Mental I:
Un Enfoque en las Presiones Operativas y Cuidados Agudos
El Modelo Mental I refleja la perspectiva de que el papel principal de los líderes es gestionar las presiones operativas de la organización utilizando un enfoque centrado en el paciente. Los líderes con este modelo mental tenían la creencia subyacente de que hay compensaciones entre la atención centrada en el paciente y la salud de la población, y que centrarse en una resta valor a la otra.
Los líderes alineados con el Modelo Mental I vieron que era poco probable que sus roles cambiaran para facilitar la operacionalización de un enfoque de salud poblacional. Consideraban que el objetivo de este enfoque era ampliar el acceso a los grupos estructuralmente marginados y merecedores de equidad, al tiempo que se gestionaban los riesgos y las condiciones sanitarias en las fases iniciales. Estos líderes percibieron gran parte de lo que constituía el trabajo de la salud de la población como algo fuera de su ámbito individual. Estos líderes se vieron a sí mismos comprometidos con este trabajo, pero principalmente a través del apoyo a otros equipos hospitalarios, departamentos u organizaciones comunitarias. Hicieron hincapié en que su compromiso se sopesaría en función de las realidades operativas de la ejecución de un programa clínico, que se consideraba su principal prioridad.
El Modelo Mental II refleja la perspectiva de que un enfoque de salud poblacional apoya la atención aguda centrada en el paciente, con líderes que sostienen la creencia subyacente de que la atención de la población y la gestión de las presiones operativas en la atención aguda son demandas entrelazadas e interdependientes. Vieron un enfoque de salud de la población como un medio para alinear el servicio de salud Journal of Healthcare Leadership 2024:16 Powered by TCPDF (www.tcpdf.org) https://doi.org/10.2147/JHL.S475322 393 DovePress Terpou et al Dovepress Figura 1 Alineación y divergencia de los modelos mentales de los líderes de atención médica. Abreviatura: PHD, datos de salud de la población. satisfacción de las necesidades de salud de la comunidad, haciendo hincapié en una amplia gama de estrategias centradas en la comunidad para abordar el doble objetivo de promover la salud y reducir las inequidades. Consideraron que la adopción de un enfoque de salud de la población era una solución a las presiones y desafíos operativos de la organización, en lugar de restarles importancia. Estos líderes se posicionaron a la vanguardia de este nuevo enfoque, participando activamente con la comunidad para comprender sus necesidades de salud y establecer la estrategia para abordarlas. Afirmaron que el aspecto clínico operativo de la organización tendría que impulsar los esfuerzos de salud de la población del hospital para que tuvieran éxito.
Comparación y contraste de modelos mentales
Objetivos Los líderes destacaron unánimemente las presiones y los desafíos operativos como uno de los principales impulsores de la adopción de un enfoque de salud poblacional. Sin embargo, los alineados con el Modelo Mental I vieron esta adopción como una compensación con el compromiso de la organización con los cuidados intensivos, mientras que los alineados con el Modelo Mental II lo vieron como una solución a los esfuerzos para gestionar estas realidades operativas, en lugar de restarles importancia. Esta distinción reflejó las creencias de los líderes sobre los tipos de servicios que brindan los hospitales y sus expectativas sobre la evolución de estos servicios para adaptarse a esta nueva forma de trabajar. Aquellos alineados con el Modelo Mental I veían al hospital principalmente como un sistema de cuidados intensivos, mientras que clasificaban el trabajo de la salud de la población como predominantemente de promoción de la salud (lo que lo colocaba fuera del alcance). Este sentimiento subrayó una dicotomía percibida entre abordar la enfermedad (cuidados intensivos) y promover la salud y el bienestar (promoción de la salud). «Muchos de nosotros [los líderes] tenemos responsabilidades clínicas, y lo que realmente quiero son cosas que me ayuden a hacer el trabajo que estoy haciendo, que es, como digo, cuidar el sistema que brinda atención a las personas enfermas». ID06 (Modelo Mental I) Los líderes alineados con el Modelo Mental II percibieron la atención aguda y la promoción de la salud como servicios de salud que se refuerzan mutuamente. Al promover la salud de la comunidad, vieron que el sistema de cuidados intensivos se liberaba de las presiones del hacinamiento, lo que permitiría a los pacientes que requieren cuidados intensivos fluir a través del sistema de manera más eficiente y regresar a la comunidad con una menor carga de desacondicionamiento asociado al hospital. Esta conexión era menos clara para los líderes 394 Powered by TCPDF (www.tcpdf.org) https://doi.org/10.2147/JHL.S475322 Journal of Healthcare Leadership 2024:16 DovePress Dovepress Terpou et al se alinearon con el Modelo Mental I, como lo demuestran sus preocupaciones expresadas sobre hacer las cosas de manera diferente a menos que «vayan a ofrecer soluciones a los problemas operativos duros y rápidos con los que estamos lidiando» (ID06). Un líder asoció el enfoque operativo del Modelo Mental I con la formación clínica de los líderes, afirmando que la «capacidad de mantenerse elevado y pensar en la ‘salud de la población’ puede ser diferente para [los líderes clínicos]» (ID04). Esta afirmación fue respaldada por una revisión de la categorización del modelo mental por parte de los participantes, que reveló que el Modelo Mental I solo se encontró entre los líderes con responsabilidades programáticas directas (p. ej., Jefe de Programa, Director de Programa). Dentro de este grupo, exactamente la mitad estaban alineados con el Modelo Mental I y la otra mitad con el Modelo Mental II, lo que difiere de la alineación unánime entre los líderes ejecutivos con el Modelo Mental II. Es probable que este hallazgo hable de la dificultad de cambiar entre las perspectivas de salud centradas en el paciente y las de la salud de la población para estos líderes.
En los roles en los que ambas perspectivas son necesarias, los líderes parecen gravitar hacia aquella con la que tienen más experiencia. Por ejemplo, los líderes con formación clínica (es decir, que brindan atención directa a los pacientes, uno por uno) resonaron con el Modelo Mental I, ya que estaba más conectado con las realidades operativas cotidianas de la prestación de atención.
Tácticas
Un factor clave para la adopción de un enfoque de salud poblacional por parte de la organización es el establecimiento anticipado de una plataforma de análisis y PHD basada en la equidad. Sin embargo, las percepciones de los líderes sobre el uso previsto de esta plataforma variaron. Aquellos alineados con Mental Model I vieron la plataforma como una instantánea de la demografía, la ubicación y las necesidades de salud de la población. Imaginaron aprovechar esta información para ampliar el acceso de los servicios existentes a los grupos estructuralmente marginados y merecedores de equidad. Por el contrario, los líderes alineados con el Modelo Mental II percibieron la plataforma como una herramienta dinámica integrada directamente en la planificación operativa. Estos líderes proporcionaron ejemplos detallados de cómo pretendían utilizar la plataforma, como la ubicación estratégica de los servicios en función de la prevalencia de las condiciones de la comunidad, la predicción de los cambios en la demanda de servicios en función de las tendencias de la población y la evaluación de la eficacia de los servicios en función de los resultados a nivel de paciente y población. «Si conociéramos a nuestra comunidad de la manera en que ahora estamos empezando a conocerla, la ubicación de los servicios comienza a importar. ¿Dónde están los focos de inequidad? ¿Cuáles son las condiciones que predecimos de manera confiable que están activas o que se convertirán en problemas? Esas son algunas preguntas básicas. Porque tenemos esas aspiraciones. [Si estamos planeando] abrir un centro de salud aquí, donde importa y lo que entra en él importa, la programación importa». ID13 (Modelo Mental II) Esta profundidad de pensamiento demostró una comprensión integral de un enfoque de salud poblacional entre líderes alineados con el Modelo Mental II, incluidas las implicaciones que tuvo para la evolución de su trabajo. Si bien todos los líderes mencionaron el aprovechamiento de la plataforma para abordar las inequidades en salud, solo aquellos alineados con el Modelo Mental II ofrecieron ejemplos del uso de la plataforma para promover la salud a nivel poblacional, enfatizando los objetivos duales de un enfoque de salud poblacional. Impacto en el rol Los líderes alineados con el Modelo Mental I tendían a ver el trabajo de la salud de la población principalmente como la responsabilidad de otro equipo o departamento. Se refirieron a la «gente de salud de la población» como distinta de la «gente del equipo clínico» (ID04). Esta distinción enfatiza aún más el desafío que enfrentan algunos líderes clínicos al conceptualizar un enfoque de salud poblacional desde una perspectiva operativa clínica. En términos de la naturaleza evolutiva del trabajo, los líderes alineados con el Modelo Mental I percibieron cambios mínimos en sus roles individuales. Consideraban que la labor de salud de la población proporcionaba un nivel adicional de comprensión para sus responsabilidades estratégicas a largo plazo. «Creo que hay un millón de formas en las que se puede cortar quién viene y quién no. ¿Sería útil? Totalmente. ¿Mi equipo tiene la experiencia para hacer eso? No en tu vida. ¿Mi equipo tiene tiempo para, ya sabes, cortar y cortar y no? Pero, ¿nos tomaríamos mi equipo y yo el tiempo para hablar con alguien sobre lo que deberíamos analizar en pequeños fragmentos de datos para recuperarlos y [evolucionar] algunos de nuestros servicios? Oh, sí, lo haríamos». ID03 (Modelo Mental I) Revista de Liderazgo en Salud 2024:16 Desarrollado por TCPDF (www.tcpdf.org) https://doi.org/10.2147/JHL.S475322 395 DovePress Terpou et al Dovepress
Por el contrario, los líderes alineados con el Modelo Mental II percibieron el trabajo de la salud de la población como transformador de la forma en que trabajan. Se veían a sí mismos liderando los esfuerzos de salud de la población de la organización, como lo expresó un líder, declarando: «No creo que un enfoque de salud de la población pueda residir dentro [del Instituto de Investigación], o en el lado de la organización que no se presta. Tiene que ser [la plataforma clínica], o no moverá la aguja ni un milímetro» (ID07). «Cuando se trata de la gran cuestión de cómo integramos la salud de la población en lo que hacemos, tiene que ser parte integral de la expectativa y la competencia de los líderes para buscar ese nivel de comprensión a nivel de la población. Desafiar el statu quo donde sea necesario y forjar el camino hacia una forma nueva o diferente de hacer las cosas». ID05 (Modelo Mental II) Los líderes de la salud percibieron cambios organizacionales necesarios Para fomentar un modelo mental compartido orientado a la salud de la población, los líderes percibieron que ciertos aspectos de la cultura organizacional necesitaban evolucionar. Aunque los líderes reconocieron el progreso a lo largo de los años, creyeron unánimemente que seguía siendo necesario un cambio sustancial. «Somos un hospital, aunque aspiramos a estar más enfocados en la salud de la población, somos en gran medida un hospital. Y lo digo porque antes de venir [aquí], trabajé durante muchos, muchos años [a nivel regional]. Y cuando llegué aquí, me sorprendió ver lo profundamente [fragmentados] que estamos. Cuánto pensamos como un hospital aunque pensemos que no lo hacemos». ID05 En relación con los enormes cambios que acompañan a la reorientación hacia un enfoque de salud de la población, varios líderes subrayaron la importancia de aclarar la tolerancia de la organización al riesgo dentro de las funciones individuales. Un líder describió el estado actual como «un poco de cultura de permisos» (ID01). Según ellos, la organización necesitaba empoderar a los líderes para que asumieran riesgos alineados con la salud de la población «estableciendo la expectativa de ‘Es tu trabajo’ hacer cosas que promuevan la misión de la organización». Otro líder se hizo eco de este sentimiento, enfatizando que «ninguno de los [Directores de Programas] podía ir y hacer algo sin dejar muy claro a la organización que estábamos intentando algo diferente» (ID07). Esta tensión hablaba de una necesidad más amplia de aclarar los roles y responsabilidades con respecto al trabajo de la salud de la población, y un líder declaró: «Creo que todos estamos un poco inseguros de dónde están las barandillas» (ID12). La necesidad de aclarar las funciones y responsabilidades se hizo evidente a medida que los dirigentes debatían sus percepciones de la rendición de cuentas en la puesta en práctica de este nuevo enfoque. Los dirigentes consideraron tres posibilidades: una rendición de cuentas programática, una rendición de cuentas de los servicios facilitadores o un híbrido de ambas. Una rendición de cuentas programática conllevaría la expectativa de que los programas clínicos incorporen el trabajo de la salud de la población en sus operaciones, lo que plantearía preocupaciones sobre la abrumadora tarea de capacitar y mejorar las habilidades del personal, así como determinar quién sería responsable de desarrollar estas competencias. Por el contrario, una rendición de cuentas de los servicios de habilitación designaría a un equipo o departamento específico para supervisar los esfuerzos de salud de la población de la organización. Sin embargo, algunos líderes expresaron su preocupación de que esta rendición de cuentas socavaría el alcance de este trabajo, y un líder declaró: «Si alguien tiene ese título, entonces se convierte en uno de esos tipos de cosas que dicen: ‘Oh, ese es su trabajo y no el mío'» (ID07). Además, un dirigente subrayó que las estructuras existentes de rendición de cuentas de los servicios de apoyo a veces van en contra de la participación de los programas. «En nuestra estructura, tenemos, por ejemplo, [una cartera] enfocada en asociaciones comunitarias, lo cual es excelente y necesario, pero creo que también puede distraer [a los líderes programáticos] de ser alentados a sentarse en mesas de trabajo con otras partes interesadas en la comunidad». ID05 Complementando la necesidad reconocida de adoptar una postura más tolerante al riesgo y clarificar la rendición de cuentas, los líderes también percibieron la necesidad de empoderar a aquellos «que están más cerca del trabajo» para que participen en la toma de decisiones operativas (ID13). Este sentimiento subrayó la necesidad de pasar de una estructura de toma de decisiones predominantemente de arriba hacia abajo a una que involucre el conocimiento y la experiencia del personal de primera línea, lo que se consideró que tenía el beneficio de «crear algo de tiempo para que los líderes de nivel medio y superior piensen en la asociación y den forma a los aspectos de nuestro Plan Estratégico» (ID13). Discusión Este estudio exploró la implementación en etapas tempranas de un enfoque de salud poblacional desde la perspectiva de los líderes dentro de un gran sistema hospitalario canadiense. Si bien los líderes reconocieron unánimemente la importancia de este enfoque, 396 Powered by TCPDF (www.tcpdf.org) https://doi.org/10.2147/JHL.S475322 Journal of Healthcare Leadership 2024:16 DovePress Dovepress Terpou et al surgieron diferentes puntos de vista con respecto a sus objetivos, estrategias y los cambios resultantes en la responsabilidad del liderazgo. En la siguiente sección, enfatizamos la necesidad de alinear los modelos mentales y presentar estrategias para avanzar en la transformación de la atención médica. Estas estrategias tienen como objetivo apoyar la creación de sentido tanto individual como colectiva, al tiempo que fomentan una comunidad de práctica que refuerza el nuevo enfoque. Nuestro estudio contribuye al creciente cuerpo de literatura que apoya el TNP como un marco efectivo para comprender e identificar estrategias que faciliten la implementación en las primeras etapas.45,46 Los líderes ejecutivos citaron las sesiones anuales de estrategia como una actividad clave previa a la implementación, donde se reúnen para un descanso de día completo de sus responsabilidades operativas para concentrarse en el futuro de la organización. Estas sesiones brindan una oportunidad para la interacción social y el diálogo compartido, fomentando tanto la creación de sentido a través del desarrollo de un lenguaje común como la construcción de comunidades a través de discusiones en torno a los beneficios de un enfoque de salud poblacional.47,48 Una explicación para el mayor grado de alineación entre los líderes ejecutivos es su mayor nivel de conectividad fuera de estas sesiones, lo que sugiere la necesidad de oportunidades más rutinarias para que el grupo más amplio de líderes senior se reúna y Discutir los beneficios de un enfoque de salud poblacional, su conexión con las presiones operativas y su impacto en sus roles. Los mandos intermedios desempeñan un papel clave en la configuración del cambio,49 sin embargo, su papel durante la transformación a menudo se subestima en comparación con los altos ejecutivos.50
Las implicaciones de las creencias divergentes de los líderes sénior sobre el papel de los mandos intermedios siguen sin estar claras, y pueden limitar su capacidad para actuar como campeones de la implementación y directores del cambio.49 Sin tiempo dedicado para que los líderes de todos los niveles se centren en el panorama general, Es probable que las iniciativas de implementación se vean afectadas por un compromiso inconsistente de los líderes, como lo demuestra la adopción de un modelo de atención colaborativa para pacientes de atención primaria por parte del Departamento de Asuntos de Veteranos de los EE. UU.51,52 La implementación exitosa fue más evidente en los sitios donde los líderes entendieron el vínculo entre los planes de gestión de la atención y los resultados de los pacientes y, por lo tanto, los priorizaron por esta razón. 51,53 enfatizando la importancia de crear un tiempo rutinario para que los líderes se concentren en los objetivos estratégicos a largo plazo y se reúnan para fomentar una comprensión compartida de su «por qué» colectivo. Para garantizar la alineación en todos los niveles de liderazgo, las organizaciones pueden emplear una combinación de estrategias informativas, de empleo y basadas en el apoyo.54,55 Las estrategias informativas tienen como objetivo aclarar los objetivos, los resultados esperados y el conocimiento necesario para una implementación efectiva, incluidas expectativas claras sobre qué resultados deben cambiar y dentro de qué plazo.56 Las estrategias de empoderamiento se centran en fomentar la participación facilitando discusiones grupales entre el personal, 57 compartiendo historias de éxito y llevando a cabo talleres de co-creación dirigidos por pares.57-59 A medida que el PHD se integra más en los objetivos del programa y las estructuras de presentación de informes en THP, los talleres de co-creación proporcionan un enfoque prometedor basado en la evidencia para fomentar la resolución colaborativa de problemas entre líderes, profundizando el compromiso individual y promoviendo el aprendizaje organizacional colectivo. Las estrategias de apoyo incluyen la capacitación, la asignación de recursos y la alineación de las estructuras organizativas y los incentivos. Las organizaciones podrían considerar sesiones de capacitación específicas para cada rol y el desarrollo de documentos de consenso que describan los objetivos compartidos, los resultados esperados y ejemplos prácticos del trabajo que se está llevando a cabo.55 Independientemente de la estrategia, las organizaciones deben asignar claramente roles, delinear responsabilidades e incentivar la participación. Además, los ejecutivos deben (re)organizar los equipos para alinearlos con los objetivos deseados, ya que las estructuras formalizadas promueven interacciones coordinadas y ayudan a mantener una comunidad de práctica en torno a los esfuerzos de implementación.60 THP está trabajando activamente para poner en práctica varias estrategias organizacionales. Por ejemplo, como parte de su enfoque informativo, THP ha comenzado a integrar el PHD y los conocimientos en los cuadros de mando de rendimiento utilizados por los líderes sénior.61 Estos cuadros de mando van acompañados de directrices claras para garantizar que los líderes comprendan sus responsabilidades en la gestión de indicadores clave. Además, THP está aprovechando las estructuras existentes, como los grupos asesores de pacientes y familiares, para ayudar a los líderes a interactuar y comprender mejor a las comunidades a las que sirven. Si bien estas iniciativas han contribuido a una comprensión compartida de cómo y por qué se implementará un enfoque de salud poblacional, THP reconoce la necesidad de una mayor inversión en capacitación en liderazgo. Crear oportunidades para la participación es solo el primer paso: los líderes también deben estar motivados para buscar estas oportunidades y sentirse competentes para navegar por las conversaciones complejas, a veces desafiantes, involucradas.62,63 Promover un enfoque de salud poblacional exige más que esfuerzos coordinados entre los líderes dentro de una organización: requiere una alineación de todo el sistema y la colaboración activa de los socios en todo el sistema de salud.64–67 Si bien los factores estructurales y a nivel del sistema a menudo se consideran obstáculos para la implementación,68–70 pueden convertirse en poderosos catalizadores cuando la alineación no solo se logra dentro de una organización, sino que se extiende más allá de ella a una coalición más amplia de socios. Para Journal of Healthcare Leadership 2024:16 Powered by TCPDF (www.tcpdf.org) https://doi.org/10.2147/JHL.S475322 397 DovePress Terpou et al Dovepress ejemplo, la Coalición de Proveedores de Atención Médica de Camden, una organización sin fines de lucro comprometida con mejorar los resultados de salud para pacientes con necesidades complejas en Nueva Jersey, se asoció con tres sistemas hospitalarios locales para crear un conjunto de datos unificado de reclamaciones hospitalarias de todos los pagadores.71 Esta iniciativa colaborativa de intercambio de datos proporcionó a los socios información sobre la salud el estado, la utilización de la atención médica y los costos hospitalarios asociados con las poblaciones de alta necesidad, lo que permite una comprensión más profunda del impacto de los usuarios elevados e impulsa la inversión en intervenciones enfocadas para abordar sus necesidades dentro de la comunidad. Del mismo modo, Gesundes Kinzigtal en Alemania, una empresa regional de gestión de la salud, celebró contratos de ahorro compartido con aseguradoras de salud estatutarias como un mecanismo para proporcionar a los gerentes y proveedores de atención médica la oportunidad de beneficiarse colectivamente de las ganancias de eficiencia a nivel del sistema.72 El modelo, al incentivar la atención preventiva, el manejo de enfermedades crónicas y la reducción de tratamientos innecesarios, se tradujo en ahorros compartidos para todos los socios. Además, una parte de estos ahorros se reinvirtió en programas de atención preventiva para abordar los problemas de salud antes de que se convirtieran en tratamientos costosos. Estos ejemplos ponen de manifiesto que el avance de un enfoque de salud poblacional exige cambios tanto en las prácticas organizativas como en las asociaciones para remodelar los modelos de atención en todo el sistema de salud.
Palabras clave: equidad en salud, gestión de la salud de la población, líderes en atención médica, estudio cualitativo
Introducción En las últimas décadas, la misión general de la atención médica ha experimentado una transformación sutil pero significativa.1,2 Impulsados por la integración vertical a nivel del sistema y el cambio hacia el reembolso basado en el valor,3,4 los sistemas de salud han evolucionado su enfoque más allá de la optimización de la atención para pacientes individuales para incluir la mejora de la salud general de las poblaciones.5–7 Si bien la pandemia de COVID-19 ha evolucionado temporalmente requería que los sistemas de salud adoptaran un estado de funcionamiento más reactivo,8,9 también puso de manifiesto las inequidades generalizadas y la necesidad apremiante de prepararse de manera proactiva para las demandas de atención médica en rápido crecimiento de una población envejecida.10–13 Esto, junto con la complejidad en constante evolución del entorno de atención médica, requiere una respuesta coordinada y estratégica de los líderes del sistema de salud
Esta reflexión de The Lancet de 25 de Octubre de 2024, relacionado con la mejora en la sobrevida del cáncer de Mama, lleva a una importante reflexión, que estamos en deuda con la mejora en el acceso a los sistemas de salud, con la equidad, con la perdida de oportunidad que aqueja el día a día de nuestros procesos, que deben transformarse cambiar, ser más proactivos, más longitudinales, mas nominativos, y con capacidad de desplegar acciones concretas que lleguen a las poblaciones más postergadas.
Han pasado casi 50 años desde la primera demostración de que la quimioterapia multiagente adyuvante podía reducir el riesgo de recurrencia del cáncer de mama. 1 Más de 2 millones de personas en todo el mundo son diagnosticadas con cáncer de mama cada año, causando más de 600 000 muertes anuales.2 La demostración del beneficio de la quimioterapia adyuvante reconfiguró el paradigma del tratamiento para el cáncer de mama operable de una manera duradera; Incluso hoy en día, la mayoría de las pacientes diagnosticadas con cáncer de mama reciben algún tipo de tratamiento sistémico (neo)adyuvante para mejorar los resultados a largo plazo.3 Aunque el paradigma general del tratamiento sistémico se ha mantenido, mucho ha cambiado en 50 años. Los médicos ahora comprenden, diagnostican y tratan mejor el cáncer de mama, todas características que se reflejan en mejores resultados a largo plazo. Para proporcionar un punto de referencia histórico,solo un humilde 26% de los pacientes en el estudio fundamental de quimioterapia realizado por Bonadonna y sus colegas4 estuvieron libres de recurrencia después de 20 años de seguimiento.4 Tranquilizadoramente, los análisis más recientes han mostrado un panorama mucho más favorable, con tasas de recurrencia progresivamente reducidas. En 2017, el Grupo Colaborativo de Ensayos de Cáncer de Mama Temprano (EBCTCG, por sus siglas en inglés) publicó un análisis clave al que se hace referencia con frecuencia para analizar los resultados de recurrencia en el cáncer de mama temprano. Pan y colegas5 Se analizaron los resultados a largo plazo de 62 923 mujeres con cáncer de mama temprano con receptores de estrógeno positivos en 88 ensayos adyuvantes realizados entre 1976 y 2011, y se encontraron tasas de recurrencia a distancia a 20 años después de completar el tratamiento endocrino que oscilaban entre el 10% y el 41%, dependiendo del estadio anatómico y el grado del tumor.
Es importante destacar que, en los años posteriores a los ensayos incluidos en este análisis, se han logrado importantes avances en la implementación de la mamografía de detección y la adaptación del tratamiento en función de los subtipos de cáncer de mama, lo que permite diagnósticos más tempranos del cáncer de mama y un tratamiento más eficaz. De hecho, dos tercios de los pacientes en el análisis de Pan y sus colegas5 no habían recibido ninguna inhibición adyuvante de la aromatasa, y solo una cuarta parte de los pacientes con enfermedad conocida positiva para el receptor 2 del factor de crecimiento epidérmico humano (HER2) habían sido programados para recibir trastuzumab.
¿Podría una combinación de una mejor comprensión biológica de la enfermedad, un diagnóstico más temprano y un tratamiento adyuvante refinado haber mejorado aún más los resultados para las pacientes con cáncer de mama?
En The Lancet, EBCTCG informa ahora los resultados de un nuevo análisis conjunto, que evalúa los resultados a largo plazo de 155.746 pacientes con cáncer de mama temprano inscritas en 151 ensayos clínicos entre 1990 y 2009.6 40 935 (26,3%) de los pacientes tenían enfermedad con receptores de estrógenos negativos y 114 811 (73,7%) con enfermedad con receptores de estrógenos positivos, de los cuales 47 165 (41,1%) recibieron tratamiento adyuvante con un inhibidor de la aromatasa. El estudio de HER2 estaba disponible para 87 483 (56 %) de los pacientes, y entre el 11 y el 21 % tenían enfermedad positiva para HER2, de los cuales 10 811 estaban programados para recibir trastuzumab adyuvante. El análisis mostró que las mujeres diagnosticadas después de 2000 tenían un riesgo sorprendentemente menor a 10 años de recurrencia a distancia en comparación con las pacientes diagnosticadas antes (tasas de recurrencia a distancia a 10 años: 20,5% entre 1990 y 1999, 15,4% entre 2000 y 2004, y 11,7% entre 2005 y 2009). Es importante destacar que una gran parte (36-46%) de la mejoría se explicó por cambios en la población inscrita en los ensayos (estadio anatómico más bajo y tumores de menor grado), y también se atribuyó una contribución relevante al tratamiento sistémico adyuvante mejorado (entre un tercio y la mitad de la mejora). Sin embargo, incluso después de ajustar las características y los tratamientos de los pacientes, se encontró que los pacientes inscritos entre 2000 y 2009 tuvieron una reducción del 20–25 % en el riesgo de recidiva a distancia en comparación con los inscritos entre 1990 y 1999, con resultados similares al analizar por separado a los pacientes con enfermedad HER2 positiva y HER2 negativa. En particular, se observó una mejora en los resultados, a pesar de la inclusión en ensayos más recientes de un mayor porcentaje de pacientes más jóvenes, una población que está en aumento y que se sabe que tiene una enfermedad biológicamente más agresiva.7
Los resultados de este análisis actualizado de EBCTCG representan un recordatorio de la importancia de la investigación del cáncer, con esfuerzos para lograr un diagnóstico más temprano y un mejor tratamiento del cáncer de mama que convergen progresivamente para reducir las tasas de recurrencia en las pacientes. Estos resultados ofrecen datos cruciales para informar las discusiones con los pacientes en la práctica clínica, lo que permite mejores estimaciones de la reducción absoluta del riesgo asociada con cada intervención terapéutica. Además, proporcionan un punto de referencia actualizado para impulsar adecuadamente los ensayos clínicos adyuvantes destinados a mejorar aún más los resultados del cáncer de mama. De hecho, la menor tasa de eventos esperada en los ensayos adyuvantes modernos requerirá inevitablemente estudios más grandes y tiempos de seguimiento prolongados para demostrar los beneficios clínicos, con desafíos financieros y logísticos anticipados que deberán ser reconocidos y abordados por todas las partes interesadas. Deben tenerse en cuenta varias consideraciones para interpretar estos resultados en el contexto de la práctica clínica moderna. Se espera que varios avances recientes en el tratamiento mejoren aún más los resultados para las pacientes con cáncer de mama. La implementación de (neo)adyuvantes trastuzumab, pertuzumab, trastuzumab emtansina y neratinib ha reducido significativamente la incidencia de recurrencia en pacientes diagnosticadas con cáncer de mama HER2 positivo;8 La inmunoterapia perioperatoria ha mejorado significativamente los resultados para las pacientes con cáncer de mama triple negativo en estadio 2-3;9 se ha demostrado que el olaparib adyuvante reduce las tasas de recurrencia y mejora la supervivencia de las pacientes con cáncer de mama HER2 negativo asociado a BRCA;10 y, por último, se ha demostrado que la introducción de inhibidores adyuvantes de CDK4 y 6 (abemaciclib y ribociclib) reduce las tasas de recurrencia en pacientes con cáncer de mama con receptores de estrógenos positivos de alto riesgo.11,12 Por lo tanto, en el contexto de la práctica clínica moderna, la recurrencia podría ser incluso menos común de lo que se observó en el presente análisis. Los avances en el tratamiento, sin embargo, solo benefician a los pacientes que pueden acceder a ellos. En este contexto, siguen existiendo grandes disparidades en los Estados Unidos y en todo el mundo en la implementación de prácticas de cribado y el acceso a un tratamiento adecuado contra el cáncer. 13,14
Reconocer el importante efecto de la detección temprana y las mejoras en la terapia sistémica sobre el riesgo de recurrencia del cáncer de mama debería reforzar nuestros esfuerzos para asegurarnos de que dichos avances lleguen a todas las pacientes diagnosticadas con cáncer de mama, independientemente de su sexo, raza, ingresos y ubicación geográfica. Solo maximizando los esfuerzos para lograr un acceso equitativo a la atención oncológica, todas las partes interesadas pueden transformar la mejora en los resultados de los ensayos observada en este análisis de EBCTCG en beneficios tangibles para los pacientes con cáncer del mundo real, basándose en los esfuerzos de los últimos 50 años para intentar eliminar el cáncer de mama como causa de muerte en las próximas décadas
Agotamiento profesional, depresión y disminución del bienestar entre los médicos
Autores : Constance Guille , MD , y Srijan Sen , MD, Ph.D.
N Engl J Med 2024 ; 391 : 1519 – 1527
Existe una creciente preocupación por el bienestar de los médicos y las consecuencias de un bienestar deficiente para ellos mismos, sus pacientes y el sistema de atención de la salud en general. El bienestar disminuido entre los médicos se ha caracterizado a través de varios constructos, incluidos el estrés agudo y crónico, el trauma, la angustia moral, el daño moral, el síndrome de la segunda víctima, el agotamiento profesional y la depresión, y se asocia con malos resultados para los médicos y los pacientes que tratan. En esta revisión, analizamos, en primer lugar, el desarrollo de los dos constructos más estudiados, el agotamiento profesional y la depresión, y su aplicación a los médicos; en segundo lugar, el progreso en la mejora del bienestar en poblaciones específicas de médicos; en tercer lugar, la utilidad de las intervenciones a nivel individual y del sistema para mejorar el bienestar de los médicos; y, por último, los próximos pasos críticos para facilitar el progreso en los próximos años.
Una breve historia del concepto de burnout
En la década de 1970, dos psicólogos, Freudenberger y Maslach, se basaron en sus observaciones clínicas y desarrollaron de forma independiente el concepto moderno de burnout. Freudenberger experimentó personalmente y observó entre sus colegas el desarrollo del agotamiento emocional como respuesta al trabajo intensivo para mejorar las vidas de las personas en poblaciones desfavorecidas en medio de un entorno difícil e inmutable. 1 Maslach observó de manera similar que las personas en las profesiones de ayuda (profesionales de la ayuda) en roles interpersonales se agotarían emocionalmente con el tiempo, lo que condujo al desapego y a sentimientos negativos hacia las personas a las que intentaban ayudar. 2El concepto de burnout de Freudenberger y Maslach ganó rápidamente popularidad en la cultura general. El término se utilizó para describir una amplia gama de síntomas emocionales en personas que experimentaban una variedad de factores estresantes relacionados con el trabajo y otros. El término incluso entró en el léxico de la música popular, con Bob Dylan, Neil Young y otros utilizando burnout para describir el malestar y la desilusión social. El concepto de burnout resonó fuertemente entre los profesionales de la ayuda con un alto nivel educativo, que sentían que estaban trabajando para mejorar las vidas, pero que sus esfuerzos se veían obstaculizados por la burocracia.
Los médicos y el síndrome de burnout
En los últimos 15 años, el término burnout ha ganado resonancia como un término para describir el escaso bienestar entre los médicos. 3 Al igual que los profesionales que ayudan, como observaron Freudenberger y Maslach, los médicos a menudo ingresan a la medicina para ayudar a otros, pero cada vez más encuentran que una carga de trabajo excesiva, cargas administrativas y los motivos de lucro de las compañías de seguros y farmacéuticas y los sistemas de atención médica son barreras insuperables para mejorar las vidas de los pacientes en las formas que los médicos habían imaginado. 4 Los médicos a menudo tienen que asumir una gran responsabilidad, pero cada vez más se ven limitados por una baja autonomía y una baja autoridad de decisión, una combinación que es particularmente estresante. 4 El escaso bienestar entre los médicos resulta en una enorme carga para los médicos individuales, a través de consecuencias profesionales y familiares, mala salud y, lo más trágico, suicidio. 5-7 La angustia de los médicos también afecta al sistema de atención médica a través de una calidad disminuida de la atención, errores médicos, alta rotación de médicos y deserción del campo médico. 5-7Tanto en la población en general como entre los médicos, el concepto de burnout ha ayudado a crear conciencia sobre los desafíos que enfrenta el bienestar de los médicos y los problemas sistémicos arraigados. El uso del término “burnout” para captar una amplia gama de síntomas también ha ayudado a construir una comunidad y catalizar los llamados colectivos a la reforma. Sin embargo, incluso antes de que el término se aplicara ampliamente a los médicos, la falta de consenso sobre una definición de burnout era una barrera para comprender la prevalencia y los factores que impulsan la angustia y para implementar reformas efectivas. 8 En parte debido a su definición imprecisa, el burnout no se consideraba un diagnóstico riguroso que indicara con precisión un pronóstico o exigiera intervenciones específicas. 9 El Maslach Burnout Inventory (MBI) se desarrolló, en parte, para aportar más rigor al concepto de burnout y se ha convertido en la herramienta más utilizada para evaluar el burnout. Sin embargo, la ambigüedad y los problemas de definición que impiden la comprensión coloquial del burnout se han trasladado a la investigación y al concepto más formal de burnout proporcionado a través del MBI. Aunque el MBI fue conceptualizado para capturar preferentemente los efectos del estrés en el lugar de trabajo, los estresores no laborales y los factores individuales, como la personalidad, contribuyen sustancialmente al agotamiento, y su contribución es similar a la de otros constructos emocionales. 10,11 Además, un metaanálisis de estudios longitudinales ha demostrado que el agotamiento aumenta el estrés en el lugar de trabajo mucho más de lo que el estrés en el lugar de trabajo aumenta el agotamiento, un hallazgo que pone aún más en tela de juicio la validez del constructo del agotamiento. 12 El MBI mide el agotamiento a través de tres componentes distintos: agotamiento emocional, despersonalización y sensación de agotamiento de la realización personal. El agotamiento emocional, el componente central del concepto de agotamiento del MBI, se corresponde relativamente bien con el concepto popular de agotamiento y con otros inventarios que evalúan el agotamiento. 13 Sin embargo, el componente de agotamiento emocional del MBI no se correlaciona fuertemente con los otros dos componentes del MBI (despersonalización y sensación reducida de realización personal), lo que plantea preocupaciones de que el concepto de agotamiento del MBI no sea un constructo unitario. 14 Además, el MBI mide los tres componentes por separado y a lo largo de un continuo, y los desarrolladores advierten explícitamente contra el uso de puntos de corte o la combinación de las puntuaciones de los tres componentes para identificar el agotamiento. 14 Como resultado, el MBI ha perpetuado la ambigüedad definitoria del agotamiento, lo que dificulta estimar la prevalencia, identificar factores causales y evaluar la eficacia de las intervenciones. 8Sin un consenso claro sobre la definición, los investigadores que utilizan el MBI para evaluar el síndrome de burnout en los médicos han elaborado docenas de criterios diferentes para identificar el síndrome de burnout en los participantes del estudio. La estadística a menudo citada de que aproximadamente el 50% de los médicos estadounidenses cumplen los criterios de burnout se basa en una puntuación de agotamiento emocional informada por el médico de al menos 27 o una puntuación de despersonalización de al menos 10 (en una escala de 0 a 54 y de 0 a 30, respectivamente, donde las puntuaciones más altas indican un mayor síndrome de burnout). 15A diferencia de los estudios que utilizaron una puntuación de agotamiento emocional o una puntuación de despersonalización únicamente, nueve estudios utilizaron puntuaciones en los tres componentes del MBI: una puntuación de agotamiento emocional de al menos 27, una puntuación de despersonalización de al menos 10 y una puntuación de realización personal de 33 o menos (en una escala que va de 0 a 48, donde los números más bajos indican un mayor síndrome de burnout). Estos estudios informaron una prevalencia mucho menor del síndrome de burnout, entre el 2,2 y el 11,8%. 16-24 En general, una revisión sistemática de 182 estudios sobre el síndrome de burnout en médicos identificó 142 definiciones diferentes de síndrome de burnout, aunque la mayoría de los estudios utilizaron el índice MBI. No es sorprendente que la prevalencia del síndrome de burnout informada en los estudios variara ampliamente, desde 0 a 80,5%. 25
Breve historia del concepto de depresión mayor
Junto con el síndrome de burnout, el otro gran constructo que se ha utilizado para medir la angustia de los médicos es la depresión. La depresión mayor es un trastorno psiquiátrico común, caracterizado por falta de energía y estado de ánimo, pérdida de placer, problemas de sueño y apetito y pensamientos de muerte. El concepto moderno de depresión se originó a finales del siglo XVIII con la formulación diagnóstica de la melancolía. 26 En la década de 1950, el Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM) ayudó a operacionalizar los criterios diagnósticos para los trastornos psiquiátricos, incluida la depresión, y las revisiones más recientes, la tercera, cuarta y quinta ediciones (DSM-3, DSM-4 y DSM-5), enfatizaron la importancia de la utilidad clínica y la confiabilidad de los criterios diagnósticos. 26,27 Persiste una heterogeneidad sustancial dentro de las categorías diagnósticas del DSM, como lo demuestra el hecho de que cientos de combinaciones diferentes de síntomas pueden dar como resultado un diagnóstico de trastorno depresivo mayor. 28En respuesta a las preocupaciones sobre esta heterogeneidad y otras debilidades del enfoque del DSM, esfuerzos como los Criterios de Dominio de Investigación del Instituto Nacional de Salud Mental 29 y la Taxonomía Jerárquica de Psicopatología 30 ofrecen herramientas complementarias para comprender la psicopatología de manera más dimensional; estas herramientas trascienden las categorías diagnósticas. Aunque quedan preguntas importantes con respecto a la clasificación de los trastornos psiquiátricos, el progreso a lo largo del tiempo ha dado como resultado un consenso general sobre cómo diagnosticar la depresión y cómo medir los síntomas depresivos de manera dimensional, lo que facilita evaluaciones precisas de la prevalencia de la depresión en diferentes poblaciones, las tendencias de la prevalencia a lo largo del tiempo y la eficacia de las intervenciones. 31La correlación entre las clasificaciones dicotómicas de burnout y depresión varía, dependiendo de la definición de burnout que se utilice. Sin embargo, las mediciones continuas de las puntuaciones de los síntomas de depresión y burnout están altamente correlacionadas, lo que indica una superposición extensa entre estos constructos. 11,32 La principal objeción a centrarse en la depresión en lugar del burnout ha sido la preocupación de que la depresión es una etiqueta inapropiada para la mayoría de los casos de angustia de los médicos porque los síntomas prominentes ocurren en el contexto de un lugar de trabajo disfuncional. 33 Subyacente a esta preocupación está la suposición implícita de que la depresión, por definición, coloca la causa raíz del problema dentro del individuo, no del entorno. 33,34 Sin embargo, este marco es inconsistente con la definición moderna de depresión y tiene las consecuencias no deseadas de aumentar el estigma en torno a la salud mental y desalentar a los médicos en angustia de buscar tratamiento. En el marco del DSM que predomina en la psiquiatría moderna, la depresión se diagnostica sobre la base de una constelación de síntomas depresivos, independientemente de si los síntomas ocurren en respuesta a un estresor ambiental. 35 De hecho, la mayoría de los episodios de depresión se producen en respuesta al estrés, y las personas que presentan síntomas depresivos en respuesta al estrés no difieren significativamente en cuanto a rasgos de personalidad, 36 recuperación, 37 o susceptibilidad genética a la depresión 38 de aquellas que padecen depresión fuera de situaciones estresantes. Por lo tanto, la presencia de un factor estresante importante, como el ejercicio de la medicina, es coherente con el desarrollo de síntomas depresivos y un diagnóstico de depresión mayor. En la etapa actual de los esfuerzos por mejorar el bienestar de los médicos, existe una amplia conciencia del problema y un consenso sobre la necesidad de una reforma. Los próximos pasos clave para el progreso son identificar los factores que impulsan la disminución del bienestar de los médicos, realizar un seguimiento preciso de los cambios en su prevalencia y desarrollar, evaluar e implementar intervenciones efectivas. En la historia de la aplicación del concepto de burnout en poblaciones fuera de la medicina, la falta de consenso sobre la definición de burnout ha inhibido el paso de la etapa de mayor conciencia del problema a la acción efectiva. Dada la falta de consenso sobre la definición de burnout en medicina y las preocupaciones sobre la validez del concepto, los estudios rigurosos que se centran en la evaluación de los síntomas depresivos y la depresión tienen más probabilidades de facilitar el progreso que los estudios centrados en el burnout. Sin embargo, debido a la amplia superposición entre los conceptos, analizamos las causas y las intervenciones sobre la base de datos de estudios sobre la depresión y estudios sobre el burnout.
Implicaciones de la investigación sobre el bienestar de los residentes
Los médicos residentes son probablemente el grupo en el que se ha estudiado más intensamente el bienestar de los médicos clínicos. Se han logrado avances sustanciales en la comprensión del bienestar de los médicos residentes, y los hallazgos de estos estudios pueden servir de base para los enfoques del bienestar de los médicos en general. Además, dado que los residentes recién están comenzando a ejercer la medicina, la investigación sobre el bienestar en este grupo puede servir de base para los enfoques preventivos. En promedio, la prevalencia de depresión entre los médicos en formación aumenta en un factor de cinco o seis durante la residencia en comparación con la prevalencia antes de la residencia. Aproximadamente entre el 25 y el 30% de los médicos dan positivo en la prueba de detección de depresión en algún momento dado durante la formación. 39El factor subyacente más fuerte y más constante asociado con la depresión entre los médicos residentes ha sido el horario laboral prolongado. Un estudio que emuló un ensayo dirigido mostró que, con el inicio de la residencia, el aumento de los síntomas depresivos entre los residentes que habían trabajado 90 horas o más en la semana anterior era casi tres veces mayor que entre los residentes que habían trabajado un horario de 40 a 45 horas, un hallazgo que apoya la conclusión de que una carga de trabajo pesada es un factor causal importante en la disminución del bienestar. 40 Otros factores asociados con la depresión en los residentes incluyen barreras para el tratamiento de la salud mental, errores médicos y sueño insuficiente. 39,41Tras reconocer los factores que impulsan el bajo bienestar de los residentes, los programas de formación de residentes, las instituciones, las organizaciones nacionales y los residentes individuales han puesto el foco en estos factores para su reforma mediante un enfoque de salud pública para la prevención y el tratamiento. 42 En los últimos 15 años, las horas de trabajo se han reducido aproximadamente 8 horas semanales. Además, la proporción de médicos residentes que reciben tratamiento de salud mental y la duración del sueño entre los residentes han aumentado, y se ha mejorado la calidad del entorno de aprendizaje. 41 Las mejoras en estos factores son probablemente los principales impulsores de la mejora del bienestar de los residentes, y la reducción de las horas de trabajo tiene el mayor efecto. 40 Aunque las restricciones que limitan la duración máxima de los turnos o las horas máximas de trabajo pueden ser eficaces, las restricciones que no reducen significativamente la carga de trabajo real y las horas de trabajo parecen tener efectos mínimos en el bienestar y, en algunos casos, los efectos son contraproducentes. En general , la prevalencia de la depresión entre los médicos residentes todavía es alta, pero los avances en el abordaje de la depresión son alentadores y el éxito de los esfuerzos para mejorar las condiciones de trabajo, el uso del tratamiento de salud mental y la calidad de vida proporciona una hoja de ruta para la prevención de la depresión entre todos los médicos.
Intervenciones para mejorar el bienestar de los médicos en ejercicio
El marco de salud pública para mejorar el bienestar no se ha aplicado de manera tan consistente para los médicos en ejercicio como para los residentes. Sin embargo, múltiples fuentes de datos indican que la carga de trabajo también es un factor principal que impulsa el bienestar deficiente entre los médicos en ejercicio y que las reducciones significativas de la carga de trabajo también deberían ser un objetivo principal en los esfuerzos por mejorar su bienestar. Por ejemplo, la proporción de médicos que informaron al menos un síntoma de agotamiento disminuyó del 45,5 % en 2011 al 38,0 % en 2020, y la disminución del agotamiento correspondió a una disminución de las horas de trabajo. 44 Además, en la población en general, la carga de trabajo es el factor más fuerte y más constante asociado con el agotamiento. 45Las intervenciones diseñadas para mejorar el bienestar de la población de médicos generales pueden dividirse en dos categorías: las que se dirigen al sistema de atención de la salud y las que se dirigen al individuo. En parte porque son más complejas y requieren más recursos, las intervenciones dirigidas a los sistemas se han implementado y evaluado con menos frecuencia que las dirigidas a los individuos. 43 Las intervenciones a nivel de sistema diseñadas para mejorar el bienestar de los médicos han variado en complejidad y objetivos proximales, pero muchas de las más prometedoras se han centrado en la carga de trabajo. Entre las intervenciones más sencillas está la incorporación de miembros no médicos del equipo para completar tareas que antes realizaban los médicos. Con la cantidad excesiva de tiempo que los médicos dedican a la documentación, la historia clínica electrónica (HCE) es un objetivo claro e importante para reducir la carga de trabajo administrativo. Se ha demostrado sistemáticamente que el uso de escribanos para reducir la carga de trabajo de la HCE para los médicos mejora sustancialmente la productividad y la satisfacción de los médicos. 46,47 De manera similar, se ha demostrado sistemáticamente que la incorporación de apoyo administrativo mejora el bienestar de los médicos. 48 Un ensayo aleatorizado por grupos de una intervención que reasignó tareas de los médicos a los asistentes médicos, enfermeras y asistentes médicos mostró una reducción significativa en los puntajes de agotamiento entre los médicos. 49 Por el contrario, los cambios en los flujos de trabajo clínicos que aumentaron la cantidad de trabajo de EHR para los médicos no redujeron, y en algunos casos aumentaron, el agotamiento. 43También se han evaluado intervenciones más complejas del sistema de atención de la salud diseñadas para mejorar el bienestar de los médicos. Las intervenciones que se han centrado en el flujo de trabajo clínico mediante la mejora de la calidad y la comunicación resultan prometedoras. 43 De manera similar, las intervenciones diseñadas para eliminar las ineficiencias y el trabajo de bajo valor pueden ser beneficiosas. 50 Se necesita más trabajo para identificar cuál de estos tipos de intervenciones a nivel de sistema es más eficaz para cada práctica individual. 50El liderazgo y la cultura en torno al bienestar de los médicos también han sido objetivos prometedores de intervenciones a nivel de sistema. Por ejemplo, durante los últimos cinco años, muchas organizaciones de atención médica han designado directores de bienestar para mejorar el bienestar de los médicos mediante cambios en el liderazgo y la cultura. Factores amplios y subjetivos como estos son particularmente difíciles de estudiar mediante la investigación observacional convencional debido al elevado riesgo de confusión y causalidad inversa. Por lo tanto, se necesitan ensayos controlados aleatorios de alta calidad, estudios que emulen ensayos u otros enfoques de inferencia causal para evaluar qué intervenciones centradas en el liderazgo y la cultura, como el nombramiento de un director de bienestar, son efectivas. Un área de investigación alentadora destinada a reducir la carga de trabajo de los médicos es la incorporación de modelos de lenguaje de gran tamaño para reducir la carga de documentación de los médicos. 51 La implementación de la historia clínica electrónica inicialmente prometía reducir esa carga, pero el enfoque en la facturación y el seguimiento por sobre el bienestar del médico ha resultado en el efecto opuesto en la mayoría de los entornos clínicos. Se debe tener cuidado para garantizar que la implementación de aplicaciones de inteligencia artificial se lleve a cabo de una manera que maximice el bienestar y siga los principios de equidad para evitar sesgos.Además de las intervenciones a nivel de sistema, se han desarrollado varias intervenciones a nivel individual diseñadas para mejorar el bienestar de los médicos. Muchos de los estudios que evaluaron estas intervenciones tenían muestras relativamente pequeñas, carecían de grupos de control activos o no incluían un seguimiento más allá de la duración de la intervención, factores que limitaron las conclusiones que se podían extraer de los datos. 52 La categoría más grande de estudios evaluó las intervenciones basadas en la atención plena, y los metaanálisis de estos estudios identificaron un efecto positivo pequeño pero significativo en el bienestar de los médicos. 53 Un número menor de estudios ha evaluado el coaching profesional, llevar un diario de gratitud, el ejercicio, el yoga y la construcción de conexiones sociales entre colegas. Estos estudios son prometedores, pero impiden conclusiones definitivas. 54,55 Datos extensos de la población general indican que las terapias basadas en la atención plena, la terapia cognitivo-conductual y el ejercicio son moderadamente eficaces para prevenir y tratar la depresión, 53 lo que sugiere que es probable que estas intervenciones sean efectivas entre los médicos. Dadas las variaciones en los entornos de práctica, los horarios y las especialidades, se necesita más trabajo para determinar qué tipo de intervención puede ser más eficaz para un médico determinado. 56
Bienestar entre los médicos de grupos subrepresentados
Las mujeres médicas y los médicos de grupos raciales y étnicos que están subrepresentados en la medicina enfrentan factores de estrés distintivos que afectan el bienestar. 57-61 Estos grupos de médicos también están subrepresentados en puestos de liderazgo, donde se toman decisiones sobre cómo las organizaciones abordan el bienestar. 62 La evidencia que respalda las intervenciones que reducen la carga de trabajo y brindan apoyo adicional a los médicos generalmente también se aplica a las mujeres médicas y a quienes son miembros de grupos raciales o étnicos subrepresentados. Sin embargo, se necesitan reformas e intervenciones específicas adicionales para apoyar el bienestar de estos grupos de médicos. La prevalencia de depresión, agotamiento y tendencias suicidas es mayor entre las médicas que entre los médicos. 63-65 El acoso sexual y los conflictos entre el trabajo y la familia son sustancialmente más comunes entre las médicas que entre los médicos, y las médicas también enfrentan los efectos de la discriminación sexual, como recibir un salario menor que sus colegas masculinos; estas experiencias se asocian con un menor bienestar y la deserción de la fuerza laboral. 63-65El acoso sexual es generalizado en la medicina, y hasta la mitad de las mujeres docentes y del personal informan haber sido acosadas. 63 El acoso es perpetrado comúnmente tanto por compañeros de trabajo como por pacientes. 66 Las políticas que responsabilicen a los perpetradores, minimicen las estructuras jerárquicas y brinden opciones de denuncia formales e informales deberían implementarse ampliamente en la medicina. 63-65El conflicto entre el trabajo y la familia se refiere al efecto negativo del trabajo en la vida familiar. En los 6 años posteriores a la finalización de la formación, casi tres cuartas partes de las mujeres médicas informan que han reducido sus horas de trabajo a tiempo parcial o que están considerando trabajar a tiempo parcial debido al conflicto entre el trabajo y la familia. 67,68 La enfermedad por coronavirus 2019 (COVID-19) exacerbó las disparidades de género en el conflicto entre el trabajo y la familia y la depresión entre las médicas con hijos y los médicos con hijos. 69 Las políticas que apoyan el cuidado infantil de alta calidad, los horarios flexibles y las licencias familiares son fundamentales para reducir el agotamiento y la depresión y retener a las mujeres en la medicina. 57,70 De manera similar, las intervenciones que reducen las disparidades salariales y apoyan el avance profesional entre las mujeres médicas deben implementarse de manera amplia. 71Los miembros de grupos raciales o étnicos subrepresentados constituyen una proporción sustancialmente menor de médicos que de la población general. Los médicos que son miembros de grupos raciales o étnicos subrepresentados enfrentan una mayor discriminación interpersonal e institucional en comparación con colegas que no son miembros de tales grupos, 72,73 y estas experiencias están asociadas con un aumento de la depresión. 74 Los estudios que comparan la prevalencia del agotamiento profesional entre los médicos que son miembros de grupos raciales o étnicos subrepresentados y los que no lo son han arrojado resultados mixtos, con algunos estudios que muestran una mayor prevalencia del agotamiento profesional entre los médicos de grupos subrepresentados y otros estudios que no muestran diferencias en la prevalencia del agotamiento profesional. 58 Se necesitan más estudios que tengan muestras más grandes y utilicen definiciones válidas y consistentes de bienestar para dilucidar los contribuyentes al agotamiento profesional y la depresión entre los médicos de grupos subrepresentados y para desarrollar intervenciones específicas.
Resumen y camino a seguir
El malestar, en sus diversas formas, es alto en las poblaciones de médicos. El concepto de agotamiento profesional ha desempeñado un papel importante en la descripción del bienestar deficiente entre los médicos en los sistemas de atención de la salud y ha puesto de relieve la necesidad de actuar. Sin embargo, para la siguiente fase de los esfuerzos por mejorar el bienestar de los médicos, es fundamental medir con precisión las diferencias en el bienestar entre los entornos de práctica y a lo largo del tiempo, y evaluar y comparar los efectos de las intervenciones y las reformas. A menos que surja una medida de consenso del agotamiento profesional, la depresión es un concepto más eficaz para los estudios del bienestar de los médicos en el futuro. Paralelamente, debemos determinar cuál es la mejor manera de implementar, difundir y ampliar las intervenciones a nivel de sistema e individual que han demostrado ser eficaces para mejorar el bienestar de los médicos. Las intervenciones a nivel de sistema que se centran en las horas de trabajo y la carga de trabajo tienen efectos moderados a grandes. Se debe priorizar la implementación de estas intervenciones, y las investigaciones futuras se deben centrar en identificar las intervenciones más eficaces para entornos clínicos específicos. En términos generales, está claro que nuestro sistema de atención de la salud actual requiere muy pocos trabajadores para realizar demasiado trabajo. Las intervenciones más eficaces para reducir la carga de trabajo requerirán una inversión inicial para reducir la carga de trabajo de los médicos individuales. Esta inversión es necesaria y los datos sugieren que tendrá valor a largo plazo a través del aumento de la productividad, la reducción de la rotación y el aumento de la calidad de la atención. A largo plazo, es fundamental aumentar la cantidad de nuevos médicos en la medicina. Otras reformas con evidencia sólida incluyen la eliminación de políticas que desalientan a los médicos a buscar tratamiento para trastornos de salud mental o por consumo de sustancias y la implementación de políticas que mejoren el acceso al tratamiento. Además, se deben implementar políticas y programas que mejoren las licencias parentales y de cuidado y aumenten el acceso al cuidado infantil para reducir el conflicto entre el trabajo y la familia. También son necesarias políticas que apoyen la diversidad, la equidad y la inclusión y que aborden el sexismo y el racismo en la medicina. Varios otros factores, incluido el entorno clínico y las características del liderazgo y la comunicación, se han asociado con el bienestar del médico. Antes de la implementación, se necesita más evidencia para identificar si las intervenciones que se enfocan en estos factores son efectivas, especialmente cuando la implementación desviaría recursos de otras oportunidades, como la reducción de la carga de trabajo del médico. Aunque las intervenciones a nivel individual tienen un efecto general menor que las intervenciones a nivel de sistema, hay evidencia que respalda las intervenciones a nivel individual. Específicamente, la reducción del estrés basada en la atención plena y la terapia cognitivo conductual deben estar disponibles para todos los médicos ( Figura 1 ).Figura 1
Próximos pasos para mejorar el bienestar de los médicos.
En los últimos 15 años se ha avanzado en la sensibilización sobre el bienestar de los médicos y en la mejora del bienestar de poblaciones específicas, incluidos los médicos en formación. Existe un camino claro para invertir en intervenciones establecidas y aplicarlas, así como para desarrollar otras nuevas que mejoren el bienestar de todos los médicos. Estas medidas también tendrán el efecto de mejorar la salud y el bienestar de los pacientes.
El concepto de resiliencia está asumiendo un papel central en la gestión de salud considerando las recientes situaciones con el COVID 19 y el dengue, signando que los cambios inesperados y las condiciones estresores son rutinarias y cada vez más frecuentes. Los problemas organizativos, los cambios demo epidemiológicos, las transiciones tecnológicas, económicas, políticas, sociales, la falta de orientación política de la gestión de salud, la sobrecarga de la exigencia de la ciudadanía, la falta de inversión, los problemas de financiamiento, Los problemas con el recurso humano, sus carencias y el agotamiento moral, lo difícil que es formar equipos, conseguir una visión compartida, darles un objetivo común, para preparar a sus integrantes en este entorno volátil, incierto, ambiguo y fundamentalmente complejo. .
La resiliencia se puede definir como la capacidad de adaptarse a los desafíos y cambios en diferentes niveles y circunstancias del sistema, pero cuidado, eso no significa que los equipos, deban arreglarse con lo que puedan. Existe un límite a ese empowerment, sobre determinados estudios diagnósticos, organización de personal y medicamentos o insumos que no pueden faltar. Esto mediante un análisis cercano a esa interfase operativa, para impedir la influencia de los intereses del complejo industrial médico para influir en las conductas prescriptivas o en la fijación de reglas expertas. La resiliencia en la atención de salud es crucial para la calidad y seguridad en la prestación del servicio y se trata de la capacidad proactiva e inherente del sistema para implementar la atención de manera segura y responder a los desafíos y cambios constantes en diferentes niveles del sistema. Nos debemos centrar en comprender la variabilidad y cómo se generan resultados exitosos en el mundo real de la práctica. La falta de flexibilidad de los sistemas de salud implica una capacidad deficiente para adaptarse a condiciones distintas a las estándar y una mayor vulnerabilidad, lo que lleva a una disminución del desempeño.
Las dimensiones de la resiliencia son:
El tipo de crisis a afrontar. Shock agudos y estresores crónicos
Enfoque proactivos o reactivos.
Niveles donde impacta la resiliencia: cumbre estratégica, mandos medios y núcleo operativo.
Contexto de país y del sistema de salud.
Recursos para fomentar la resiliencia. De organización, información y gestión. Herramientas y prácticas de gestión. Capacidades organizativas. Liderazgo y gobernanza.
Estos enfoques resaltan cómo la atención de alta calidad es el resultado del trabajo clínico cotidiano, a partir de los procesos que se desarrollan en acción en los sistemas de atención de salud, las organizaciones y los entornos de atención. Siempre intentando mejorar la práctica actual, basándonos en la protocolización, las listas de verificación, capacitación continua, identificar a los pacientes, realizar historias clínicas completas
Llevar el pensamiento resiliente desde la mesa de investigación y la teoría al trabajo de los responsables de las políticas es un viaje, no un destino.
Es hora de trasladar el campo de la resiliencia en la atención sanitaria de la teoría a la política, con el objetivo de apoyar una mejor práctica.
Hay pocos objetivos más importantes que dedicar un esfuerzo continuo a apoyar el desempeño resiliente como una forma positiva de mejorar la seguridad del paciente y la calidad de la atención en beneficio de los futuros pacientes en todas partes.
Esta adquisición de habilidades adaptativas, de saber soportar situaciones de stress constante, de presión asistencial, de casos cada vez más complejos, falta de camas, de insumos y medicamentos, de carencia de respuestas apropiadas de los profesionales en relación a las exigencias, por sus bajo compromiso con la exigencia de los pacientes. Este último factor es el que exige más a los equipos de primera línea, que sienten que se están responsabilizando más allá de lo que su cargo le exige.
No se debe sobrecargar a los equipos resilientes, a los que dan respuesta, porque terminarán bajando los brazos y afectando las respuestas del sistema.
Conclusión:
Para mejorar la seguridad de los pacientes es necesario habilitar, implementar el comportamiento resiliente en los equipos asistenciales y de apoyo, de cuidado y logística, y poder sostener todos los aspectos que hacen al programa de seguridad de pacientes que se requiere para evitar el daño, el impacto en la imagen que esto genera y la pérdida económica a los financiadores, las instituciones y los pacientes.
Este homenaje refleja un profundo respeto y admiración por una persona extraordinaria, Ginés, alguien que ha dejado una huella imborrable en múltiples ámbitos, desde la salud pública hasta la política, la educación y el pensamiento social. Estas cosas Lo describen como un ser irremplazable, no solo por sus logros y aportes concretos en programas de salud, en innovación y concreciones, sino por su manera de ser: un hombre de convicciones firmes, generoso, abierto al diálogo y siempre dispuesto a escuchar. Se destacaba su capacidad de resistir la adversidad con una calma estoica, sin ceder a la tentación de las confrontaciones o la negatividad de ocuparse de los postergados de algunos que lo sucedieron, a pesar de los ataques y traiciones que pudo haber sufrido, que fueron manifiestas y numerosas, sin dejar de ofrecer mejilla. Promotor de los valores de la equidad y la justicia social. Especialmente en el ámbito de la salud pública.
Existen seres humanos que desde ese lugar son distintos por su proyección, el sostenimiento de valores, principios y su trascendencia más allá de los partidos políticos, construyendo capacidades de estado, no se puede enmarcar por la simplicidad en una categoría, que desde ya no existe, que es: un médico destacado, un sanitarista único, un gestor fundamental, un político de ideas no de cargos, un docente de placer, un rector de tener siempre cerca a los alumnos, un embajador que proyecto la argentina, un diputado por peso propio que cedió su lugar, escritor de textos técnicos y de novela de ficción histórica medular, de construcción de espacios de pensamiento y reflexión a cada paso, de generosidad, dispuesto a escuchar y valorar, siempre pensando en el futuro, que era el lugar donde quería vivir, donde se sentía estar, una mente preclara, portador de un inquebrantable silencio estoico a los testimonios que desnudaran las traiciones que le hicieron daño, un impacto que no se trasuntaba en lo cotidiano, pero que lo procesaba internamente, con una valentía excepcional, esa que no hablaba mal de nadie, aunque lo atacaran, le endilgaran mentiras, generoso en las convocatorias, dándole a su casa de estudios el valor de la libertad de expresión y pensamiento, nunca se bajaron líneas, y siempre con la virtud de atender y procesar, una persona que es irremplazable desde sus conocimientos, de su experiencia política, de su capacidad de gestión, de los programas de salud que lego, y que llevan el nombre de la equidad y la redistribución de la riqueza, un nombre que se lee detrás de todos ellos su firma al pie, inclusive con el aborto y su legalización, con su apertura a las minorías, un disruptivo, en cuyo territorio la salud era el más grande, el que deja más de lo se lleva, los que aprendimos de sus conocimientos, los que compartimos momentos, y sus nostalgias, las cosas que el silencio no le permitía verbalizar, si para aconsejarnos, ubicarnos, impulsarnos, hacernos el lugar, respaldarnos.
Son ausencias que se notan, la responsabilidad de quienes lo querremos por siempre, es estar para el lugar que su creación ISALUD nos convoque o no, pero siempre instalados en la generosidad en tener un sistema de salud mejor. No se logró aún. Pero no porque no lo haya intentado con su vida, sino porque los intereses son más fuertes que las convicciones, los valores y los principios, por ahora.
Es un adiós conmovido a un ser que, aunque ya no esté físicamente, seguirá presente en el recuerdo y en la lucha por los ideales que defendió que deberán caer sobre las espaldas de lo que continuarán, que lo seguirán, cuidando lo que hizo, tratando de concretar las cosas que quedaron pendientes.
El vacío que deja es evidente, no solo en las áreas en las que trabajó, sino también en quienes lo conocieron, aprendieron de él y fueron impulsados por su sabiduría y generosidad.
Este es un homenaje a su vida y un recordatorio de la responsabilidad que queda en aquellos que lo respetaron y quisieron, de seguir su ejemplo y luchar por un sistema de salud y una sociedad mejor, tal como él lo soñaba.
Gracias por haberte conocido Maestro, seguiremos disfrutando de lo que nos enseñaste hacer y ser felices por los pequeños grandes logros, acompañamos a tu familia para estar eternamente agradecidos
Se ha sostenido que el análisis de la relación coste-efectividad de los productos farmacéuticos de marca sólo tiene en cuenta la eficiencia estática, descuida los efectos dinámicos y socava los incentivos para la innovación socialmente valiosa.
Presentamos un marco para diseñar una política de precios de productos farmacéuticos con el fin de lograr una eficiencia dinámica.
Desarrollamos un marco coherente que identifica los beneficios y los costes estáticos y dinámicos a largo plazo de ofrecer a los fabricantes diferentes niveles de recompensa. La proporción de valor que maximizaría la salud de la población a largo plazo depende de cómo la cantidad y la calidad de la innovación responden al pago.
Utilizando evidencia de la respuesta de la innovación al pago, la proporción óptima de valor de los nuevos productos farmacéuticos que se ofrece a los fabricantes es de aproximadamente el 20% (rango: 6%–51%). Un nuevo análisis de una muestra de valoraciones de tecnología del NICE sugiere que, en la mayoría de los casos, la proporción de valor ofrecida a los fabricantes y la prima de precio pagada por el NHS inglés fueron demasiado altas.
En el Reino Unido, la aplicación de proporciones óptimas ofrecería beneficios considerables tanto en el marco de un objetivo de salud pública como de una visión más amplia del bienestar social.
Ilustramos cómo se puede entregar una porción óptima del valor a través de una variedad de mecanismos de pago, incluida la regulación indirecta de precios mediante el uso de diferentes normas de aprobación por parte de un organismo de evaluación de tecnologías sanitarias.
Los responsables de las políticas, los pagadores y la industria farmacéutica han debatido durante mucho tiempo cómo fijar el precio de los nuevos productos farmacéuticos para aportar valor al sistema sanitario, incentivando al mismo tiempo a los fabricantes a invertir en el desarrollo de nuevos productos. Sin embargo, los organismos de evaluación de tecnologías sanitarias (ETS) han tendido a centrarse en si un nuevo tratamiento es rentable o no en comparación con alguna norma de aprobación declarada o implícita, o un «umbral» de coste-eficacia, que representa el coste adicional máximo por AVAC ganado que se considera aceptable. Esto sirve como una forma de regulación indirecta de los precios, ya que los fabricantes suelen fijar precios u ofrecer descuentos para garantizar que el coste por AVAC de su producto sea igual al «umbral» declarado o implícito durante el periodo restante de protección de la propiedad intelectual (PPI). Sin embargo, por lo general no se tienen en cuenta el valor a largo plazo del producto después de la PPI (si los precios caen con la entrada de genéricos) ni la evidencia de cómo la cantidad y la calidad de la innovación responden a los pagos ofrecidos (Neumann et al., 2022 ).
Esto ha llevado a algunos a argumentar que el análisis de costo-efectividad, y las decisiones de los organismos de evaluación de tecnologías sanitarias que informa, tienden a centrarse en la eficiencia estática, descuidan los efectos dinámicos y socavan los incentivos para la innovación socialmente valiosa (Jena y Philipson, 2008 ; Moreno y Ray, 2016 ). Otros se han basado en la teoría de la innovación de Nordhaus (William D. Nordhaus, 1969a , 1969b ) para argumentar que, en la medida en que los fabricantes afrontan el costo total de la investigación y el desarrollo, también deberían ser recompensados con los beneficios completos; y que esto se puede lograr (al menos dentro del período restante de la PPI) adoptando un umbral de costo-efectividad que refleje el valor del consumo de salud basado en evidencia de la disposición individual a pagar (Danzon et al., 2015 ; Jena y Philipson, 2008 ; Lakdawalla, 2018 ; Lakdawalla y Sood, 2012 ; Vernon et al., 2009 ). Sin embargo, esto no aborda directamente cuál debería ser el nivel de recompensa, ya que supone implícitamente que el período de la PPI ya es óptimo. Otros han considerado la dinámica global de los precios farmacéuticos, las implicaciones de los controles de precios y las implicaciones del fortalecimiento de la PPI, todo desde una perspectiva similar (Bennato y Giulietti, 2019 ; Chu, 2008 ; Council of Economic Advisers, 2019 ; Egan y Philipson, 2013 ; Filson, 2012 ; Gigi, Emma van, Jennifer y Jeffrey, 2017 ; Goldman et al., 2011 ; Lakdawalla et al., 2008 ; Santerre y Vernon, 2006 ). Algunos han argumentado que es la evidencia del costo de oportunidad de salud asociado con el gasto en atención médica, en lugar de la disposición individual a pagar, lo que representa el precio máximo que los sistemas de atención médica pueden permitirse pagar por los beneficios de una innovación durante la PPI, al tiempo que reconocen que esto solo es dinámicamente eficiente si el período de la PPI ya se considera óptimo (Claxton, 2007 ; Claxton et al., 2008 ). Otros han sugerido que las normas de aprobación deberían establecerse para maximizar los efectos netos en la salud, teniendo en cuenta los costos de oportunidad de salud asociados con el gasto en atención médica, pero no han tenido en cuenta el valor a largo plazo en el período posterior a la PPI si y cuando los precios caen con la entrada de genéricos (Pandey et al., 2018 ), o no han tenido en cuenta los efectos dinámicos del pago sobre la innovación (Paulden, 2023 ).
Ninguna de esta literatura ha intentado incorporar el creciente cuerpo de evidencia de cómo la cantidad y la calidad de la innovación farmacéutica responde al pago (Acemoglu y Linn, 2004 ; Adams, 2021 ; Bennette et al., 2019 ; Blume-Kohout y Sood, 2013 ; Cerda, 2007 ; Dubois, de Mouzon, Scott-Morton y Seabright, 2015 ; Finkelstein, 2004 ; Myers y Pauly, 2019 ; Rake, 2017 ; Toole, 2012 ) para identificar el nivel óptimo de recompensa para los fabricantes que explica el valor a largo plazo más allá del IPP, al tiempo que se distingue cuidadosamente el valor del consumo de salud y los costos de oportunidad de salud asociados con el gasto en atención médica. De igual modo, la literatura empírica no ha estimado el efecto probable del pago sobre los resultados de salud, u otros argumentos de bienestar, para identificar qué nivel de pago podría ser óptimo y evaluar qué políticas de precios o normas de aprobación permitirían realizar este pago.
El objetivo de este trabajo es desarrollar un enfoque coherente y basado en evidencias para las políticas de fijación de precios de productos farmacéuticos y los mecanismos de pago con el fin de lograr una eficiencia dinámica que: (i) tenga en cuenta el valor a largo plazo de los productos farmacéuticos más allá de la PPI; (ii) incorpore la evidencia de cómo la cantidad y la calidad de la innovación responden a los niveles de pago; y (iii) distinga las normas de aprobación, la disposición a pagar por los beneficios de salud y los costos de oportunidad de salud asociados con el gasto en atención médica (Claxton et al., 2015 ). Mostramos cómo este análisis se puede generalizar a otros aspectos de los beneficios más allá de la salud, incluidas las implicaciones de tener en cuenta el valor potencial asociado con cualquier excedente del productor (las ganancias supernormales de los fabricantes) que se pueda retener.
Aplicamos este marco a una muestra publicada previamente de evaluaciones de tecnología realizadas por NICE (Woods et al., 2021 ). Mostramos cómo se puede utilizar para identificar la parte óptima del valor a largo plazo de un nuevo fármaco que se debe ofrecer a los fabricantes, condicionada a los juicios sobre la evidencia empírica. Mostramos cómo la parte óptima del valor se puede traducir en un pago general a los fabricantes. Un pago óptimo se puede entregar de varias maneras. Por ejemplo, podría entregarse modulando las normas de aprobación aplicadas por los organismos de HTA durante el IPP, cambiando la duración del IPP, asegurando compromisos de precios más bajos más allá del período del IPP, así como modelos de suscripción donde limitar el uso generalizado temprano puede ser importante (por ejemplo, nuevos antimicrobianos). Aunque ilustramos las implicaciones utilizando datos del Reino Unido como estudio de caso, los principios desarrollados son generalizables a través de jurisdicciones y tipos de sistema de atención médica.
2 EVIDENCIA DE CÓMO LA INNOVACIÓN RESPONDE AL NIVEL DE PAGO
Se realizó una revisión sistemática para identificar artículos que cuantificaran los efectos del pago en la innovación (véase la Información complementaria S1 ). Se identificaron 29 artículos que cuantificaban el efecto del pago (a través del precio, el tamaño del mercado o la duración de la patente) en los resultados de la innovación (cantidad y calidad de la innovación farmacéutica) o en los insumos/actividades (gasto en I+D o número de ensayos clínicos). Se consideró que nueve estudios eran particularmente relevantes para la pregunta de investigación, ya que estimaban un efecto causal plausible o sólido de acuerdo con los criterios especificados en la Información complementaria S1 y utilizaban medidas de resultados de la innovación en lugar de medidas de insumos o actividades que no se relacionan fácilmente de manera cuantitativa con los resultados de la innovación.
Los nueve estudios proporcionaron evidencia causal plausible o sólida que relacionaba el pago con la cantidad de innovación (ver Información complementaria S1 : Tabla 1). Seis de los estudios (Acemoglu y Linn, 2004 ; Cerda, 2007 ; Dubois et al., 2015 ; Myers y Pauly, 2019 ; Rake, 2017 ; Toole, 2012 ) estimaron elasticidades examinando la relación entre las variaciones impulsadas demográficamente en el tamaño del mercado (que se argumentó que eran plausiblemente exógenas) y nuevas entidades moleculares a lo largo del tiempo, y por área de enfermedad. Tres estudios (Bennette et al., 2019 ; Blume-Kohout y Sood, 2013 ; Finkelstein, 2004 ) examinaron los efectos de las políticas, que se esperaba que tuvieran efectos diferenciales por área de enfermedad, sobre nuevas entidades moleculares y aprobaciones de medicamentos en esas áreas de enfermedad. Como se muestra en la Información complementaria S1 ; Los resultados de los estudios muestran un grado muy alto de heterogeneidad y asimetría en el gráfico de embudo (es decir, los estudios con los intervalos de confianza más amplios en torno a las estimaciones de elasticidad también tienen las estimaciones puntuales más altas). La razón de esto no está clara, pero podría estar relacionada con el sesgo de publicación, los sesgos de informe o la calidad metodológica. En estas circunstancias, cualquier metanálisis puede considerarse inadecuado, y el uso de métodos basados en regresión para ajustar los sesgos potenciales solo se recomienda cuando hay un mayor número de estudios (Higgins et al., 2022 ).
Teniendo en cuenta estas preocupaciones, presentamos nuestros resultados para una variedad de elasticidades a las que se ha hecho referencia en el reciente debate de políticas sobre precios farmacéuticos adecuados. Como nuestra estimación central, utilizamos el reciente análisis de la Oficina de Presupuesto del Congreso (CBO) del impacto potencial de la Ley de Costos Más Bajos de Medicamentos Ahora (HR 3) (Adams, 2021 ). La CBO proporciona análisis independientes para respaldar el proceso presupuestario del Congreso de los EE. UU. El informe de la CBO utiliza un modelo de simulación del desarrollo de medicamentos calibrado utilizando datos confidenciales de gasto en medicamentos de Medicare y datos publicados sobre los costos de I + D farmacéuticos. El modelo predice el impacto de HR 3 en las decisiones de desarrollo de medicamentos de fase I, II y III y cómo esto influye en el número de medicamentos que ingresan al mercado a lo largo del tiempo. Los hallazgos son consistentes con una elasticidad promedio de largo plazo de 0,45 que relaciona el número de medicamentos que ingresan al mercado con los cambios en los ingresos globales (es decir, un aumento del 1% en los ingresos globales aumenta el número de medicamentos que ingresan al mercado en un 0,45%).
También probamos las implicaciones de usar una elasticidad más baja y una más alta. Una elasticidad más baja de 0,23 se basa en Dubois et al. ( 2015 ), que se incluyó en nuestra revisión. Entre los estudios incluidos en la revisión, este estudio fue particularmente relevante ya que utiliza datos de ingresos (en lugar del tamaño estimado del mercado) y considera el efecto de los ingresos globales. El potencial de causalidad inversa, por el cual el pago es una consecuencia de la innovación, se aborda a través de variables instrumentales basadas en datos demográficos y de ingresos. Una elasticidad más alta se basa en el valor utilizado por Philipson y Durie (Philipson & Durie, 2021 ) en su análisis de HR3. Los autores utilizan un valor de caso base de 1,5 basado en un promedio no ponderado de elasticidades tomadas de una selección de estudios publicados que relacionan los cambios en los ingresos con los cambios en nuevos medicamentos o el gasto en I+D.
Solo un estudio identificado a través de la revisión proporcionó evidencia del efecto del pago en la calidad de la innovación (Bennette et al., 2019 ). Bennette et al. estimaron el efecto de un cambio en el pago a través de la aprobación de la Parte D de Medicare tanto en la cantidad de nuevos medicamentos oncológicos aprobados como en su calidad, medida como mejoras esperadas en la supervivencia media. Este estudio indicó que, por cada aumento del 1% en la cantidad de innovación debido al pago, la calidad de las innovaciones (ganancias de supervivencia) cae un 0,56% en promedio. Esta dirección del efecto es consistente con los rendimientos decrecientes de los esfuerzos de investigación y desarrollo en promedio en un momento dado para un nivel dado de tecnología.
Dada la evidencia limitada sobre la calidad y que el único estudio identificado se limitó al cáncer, nuestro análisis primario no supone ninguna disminución en la calidad (o aumento en los costos de fabricación) a medida que la cantidad de innovación aumenta con el pago. La evidencia sobre la calidad se incorpora como un análisis de sensibilidad, donde la evidencia del informe de la CBO se combina con la evidencia sobre la calidad de Bennette et al. para estimar una elasticidad que relaciona los efectos sobre la salud con el pago de 0,20 (ver la Información complementaria S1 para la derivación). Esta estimación implica que un aumento del 1% en el pago aumenta las ganancias de AVAC asociadas con nuevos medicamentos en un 20%, asumiendo (en ausencia de evidencia alternativa) que las ganancias de años de vida son un indicador razonable de las ganancias de AVAC (Soares et al., 2020 ). Dada la heterogeneidad en la evidencia que relaciona el pago con la cantidad de innovación, y la evidencia limitada relacionada con la calidad y los costos de fabricación, los resultados clave dentro de este documento se presentan para una gama de estimaciones de elasticidad.
3 ESTIMACIÓN DE BENEFICIOS Y COSTOS ESTÁTICOS Y DINÁMICOS
Para determinar la proporción óptima del valor total que se debe ofrecer a los fabricantes y el pago necesario para entregarlo, se requiere un marco cuantitativo que permita equilibrar los beneficios estáticos (actuales) y dinámicos (futuros) para la salud y los costos de oportunidad para la salud de los diferentes niveles de pago. Esto se puede lograr combinando una estimación del valor de la elasticidad de la innovación con una medida de la escala de los beneficios estáticos y dinámicos. En esta sección definimos los beneficios estáticos y dinámicos y en las secciones siguientes mostramos cómo pueden informar una evaluación de la proporción óptima en función de diferentes objetivos de política.Si se lanza al mercado un nuevo producto farmacéutico que sea eficaz en relación con los productos de comparación existentes, ofrecerá el potencial de beneficios netos para la salud a largo plazo ( T b ). Esto refleja las ganancias para la salud asociadas con el uso del producto neto del costo de oportunidad para la salud asociado con el costo de fabricación (mc) y cualquier otro costo no relacionado con el producto (npc) (Woods et al., 2021 ):
El beneficio estático es una función del número de pacientes que se presentan para tratamiento en un año determinado ( n t ), la tasa de descuento anual ( r ), el beneficio de salud adicional del producto para los pacientes (∆ h ), el costo de oportunidad de salud asociado con los costos no relacionados con el producto(∆npck), y el costo de oportunidad para la salud asociado con cualquier costo de fabricación adicional(∆mck), 1 donde k refleja la productividad marginal del sistema de atención de la salud. El horizonte temporal de estos beneficios estáticos no tiene límites porque el valor del producto persiste, incluso si ya no se utiliza, siempre que el valor (y el precio) de los futuros productos farmacéuticos se juzguen en relación con las versiones genéricas del producto que se está evaluando. Los beneficios dinámicos asociados con las futuras innovaciones se definen de la misma manera: como una función de los beneficios para la salud y los costos de oportunidad para la salud de los costos de fabricación y de no producción.
Se pierde una parte de este beneficio estático si el sistema de atención sanitaria paga más que los costes de fabricación para proporcionar incentivos a la innovación. Esto representa un coste de oportunidad sanitario estático porque los recursos sanitarios adicionales necesarios para realizar este pago podrían haberse utilizado para mejorar la salud en otras áreas. Si la parte fuera cero, el sistema de atención sanitaria captaría todo el beneficio sanitario estático, ya que no se realizaría ningún pago que exceda el coste de fabricación. El pago puede expresarse como un coste en términos de salud ( s . T b ) o como los recursos del sistema de atención sanitaria que se requerirían para generar los mismos beneficios sanitarios ( k . s . T b ) (es decir, en términos monetarios).
La incurrencia de costos estáticos superiores a los costos de fabricación puede justificarse para incentivar el desarrollo de nuevos productos farmacéuticos en el futuro. Estos productos están asociados con un beneficio dinámico ( T d ), medido de la misma manera que el beneficio estático. La proporción del beneficio estático ofrecido a los fabricantes debe considerarse como un compromiso político creíble a largo plazo que impulsará las expectativas de ingresos y, por lo tanto, las decisiones de I+D que determinan T d . Es poco probable que las políticas de precios que se espera que generen solo un pago temporal por beneficios estáticos, en lugar de un compromiso a largo plazo, ofrezcan beneficios dinámicos. 2 Por lo tanto, consideramos políticas de precios que ofrecen un compromiso a largo plazo, donde se renunciará a la misma proporción de los beneficios dinámicos a través de pagos a los fabricantes y esto constituye el costo dinámico de la salud ( s . T d ).
4 ESTABLECER LA PARTICIPACIÓN ÓPTIMA DE VALOR QUE SE OFRECE A LOS FABRICANTES
Centrándonos inicialmente en un objetivo de salud pública, una proporción óptima maximizará los beneficios totales (estáticos y dinámicos) para la salud ( T = T b + T d ) menos los costos totales para la salud ( s . T ). La proporción óptima ( s * ) tomará algún valor entre 0 y menos de 1, porque si la proporción es igual a uno, entonces no solo se pierde el beneficio estático completo sino también los beneficios dinámicos completos.Por lo tanto, es fundamental establecer el vínculo entre la proporción de beneficios perdidos por el sistema de atención sanitaria
y el impacto en el beneficio dinámico ( T d ). Como se analiza en la Sección 2 , la literatura ha analizado la cuestión estrechamente relacionada de cómo el número de nuevos productos desarrollados (y en menor medida su calidad) responde al pago mediante la estimación de un valor de elasticidad de innovación ( ϵ ). Suponemos que las medidas de cantidad y calidad promedio que sustentan estas estimaciones son un indicador razonable del beneficio dinámico y que la elasticidad es constante con el nivel de pago. 3 Esto permite expresar el beneficio dinámico como una función de potencia del pago:
donde α determina la escala (sobre la que hablaremos más adelante) y p denota el pago en términos monetarios (es decir, k . s . T b ).Por lo tanto, el beneficio dinámico también puede expresarse como una función de potencia de la participación:
El beneficio dinámico aumentará en proporción mientras la elasticidad sea positiva; y aumentará a una tasa creciente con la proporción si la elasticidad es mayor que uno, pero a una tasa decreciente si la elasticidad es menor que uno.La participación óptima puede definirse como aquella que maximiza la diferencia entre el beneficio total y el coste total.
No existe una solución general para s * , pero es posible obtener numéricamente la proporción óptima para valores de parámetros dados (véase la Información complementaria S2 ). La proporción óptima dependerá de la escala relativa actual de beneficio estático y dinámico, así como de cómo se espera que el beneficio dinámico responda al pago (es decir, la elasticidad de la innovación), pero no del nivel de T b , T d o k . 4Para cuantificar cómo responde T d a un cambio de largo plazo en la participación utilizando la ecuación ( 3 ), es necesario estimar el parámetro de escala,
α . Si entendemos la relación entre los beneficios dinámicos y estáticos en el entorno de políticas actual ( γ ), entonces podemos reorganizar la ecuación ( 3 ) para calcular α como:
dóndes0ϵes la proporción de valor ofrecida actualmente. Se utiliza una proporción del 50% para reflejar una proporción plausible de valor ofrecida actualmente a los fabricantes, con base en la evidencia de una muestra de evaluaciones de NICE (Woods et al., 2021 ). La escala relativa de beneficios estáticos y dinámicos en la proporción actual de valor ofrecida a los fabricantes no está disponible directamente en la literatura. Los beneficios estáticos relevantes para este análisis se derivan de medicamentos que siguen sujetos a IPP, que, con base en los datos disponibles de duración de patentes (Copenhagen Economics, 2018 ), serían medicamentos desarrollados en los últimos 12 años. Suponiendo un suministro constante de nuevos medicamentos a lo largo del tiempo sin cambios en la escala de beneficios que ofrecen (como predice el modelo de simulación de CBO en su escenario base (Adams, 2021 )) implica una relación de beneficios dinámicos a estáticos de 2,3 cuando estos se descuentan al 3,5% anual.
Para estos (o cualquier otro) valores de parámetros elegidos, ahora es posible trazar los beneficios totales, los costos totales y los beneficios netos contra la participación del valor dada al fabricante como en la Figura 1 donde los valores se expresan en términos de salud. Si se ofrece una participación cero a los fabricantes, el sistema de atención de la salud recibe solo el beneficio neto estático de salud, ya que no hay incentivos para la innovación ni beneficios dinámicos. Con una participación igual a 1 también hay beneficios dinámicos considerables, pero todos los beneficios (estáticos y dinámicos) solo se compensan con los costos estáticos y dinámicos, por lo que los beneficios netos de salud son cero. En la Figura 1 , los beneficios de salud se maximizan con una participación óptima de s * = 0,22. Los valores de T b y k reescalan el gráfico pero no cambian la participación óptima. Sin embargo, junto con s * , determinan el nivel de pago proporcional a esta participación como se analiza en detalle en la Sección 5 de este manuscrito.
Beneficios, costos y beneficios netos estáticos y dinámicos totales en términos de salud. La escala del beneficio estático se establece, a modo de ejemplo, en un valor de 100 AVAC*, T b = 100; valor de la elasticidad de la innovación, ϵ = 0,45 del modelo de simulación de la CBO; productividad marginal del sistema de atención de salud, k = £15.000/AVAC basada en evidencia del Reino Unido 5 ; relación entre los beneficios dinámicos y estáticos, γ = 2,3 basada en la relación entre el valor de los productos que se espera desarrollar en el futuro y los productos ya desarrollados pero que todavía están dentro de la PPI; y la proporción del valor en la que se observa esta relación entre los beneficios dinámicos y estáticos, s 0 = 0,5 basada en evidencia de una muestra de evaluaciones del NICE. Esto implica una constante, α = 0,52. *Obsérvese que la elección del valor para T b influye en la escala de los resultados previstos, aunque no en la proporción óptima estimada u otras conclusiones (véase la nota al pie 4).
Dadas las incertidumbres en torno a la contribución relativa de los beneficios estáticos y dinámicos, también estimamos la participación óptima bajo el supuesto extremo de que los beneficios dinámicos son ilimitados en relación con los beneficios estáticos (que luego se vuelven insignificantes). Esta participación máxima ( s * U ) es 0,31 utilizando los valores de los parámetros descritos anteriormente (ver la Información complementaria S1 para la derivación). La Figura 2 ilustra el rango posible de participaciones máximas y óptimas de valor para ofrecer a los fabricantes, dado un rango de estimaciones del valor de la elasticidad de la innovación. Esto sugiere una participación óptima de valor para ofrecer a los fabricantes del 22% (rango: 13%–51%) cuando se excluye la evidencia de cómo cambia la calidad con la cantidad de innovación. Cuando se incluye la evidencia disponible sobre los efectos de la calidad, la participación óptima sería menor (11%: 6%–29%). Las participaciones máximas correspondientes son 31% (19%–60%) cuando se excluyen los efectos de la calidad y (17%: 9%–40%) cuando se incluyen los efectos de la calidad.
FIGURA 2Abrir en el visor de figurasPowerPointParticipación máxima ( s * U ) y óptima ( s * ) de valor para un rango de valores de elasticidades de innovación.
5 NORMAS DE PAGO, APROBACIÓN Y APLICACIÓN A LAS TASACIONES DE NIZA
El pago global óptimo ( p * ) a los fabricantes es la parte óptima del beneficio de salud estático expresado como los recursos de atención médica adicionales que se requerirían para generar los mismos beneficios de salud ( p * = s * . k . Tb ). Una vez establecido , este pago podría entregarse de varias maneras: la más obvia a través del precio de transacción pagado durante el IPP (por ejemplo, modulando las normas de aprobación aplicadas por los organismos de HTA). De manera equivalente, la duración del IPP podría en principio modularse a una norma de aprobación fija, o podrían asegurarse compromisos para reducir los precios posteriores al IPP. Los modelos de suscripción son otro mecanismo posible, donde limitar el uso generalizado temprano puede ser importante (por ejemplo, nuevos antimicrobianos) (Rothery et al., 2018 ).
En esta sección mostramos cómo, una vez identificado el nivel de pago óptimo, esto se puede traducir a una política de precios específica. A modo de ilustración, mostramos cómo se puede determinar una norma de aprobación óptima suponiendo que otros aspectos de la política (por ejemplo, políticas de precios de medicamentos genéricos y biosimilares) permanecen constantes. Es importante destacar que esta es solo una forma, y no necesariamente la mejor, de realizar los pagos necesarios para una eficiencia dinámica. No obstante, elegimos ilustrar las implicaciones para este mecanismo de pago en particular, ya que la cuestión de las normas de aprobación adecuadas se ha discutido ampliamente en la literatura de HTA (Brouwer, van Baal, van Exel y Versteegh, 2019 ; McCabe et al., 2008 ; Wouterse, van Baal, Versteegh y Brouwer, 2023 ).
Los organismos de evaluación de tecnologías sanitarias, como el NICE, suelen comparar la relación coste-efectividad incremental (RCIE) de un nuevo producto con alguna norma de aprobación ( λ ) o «umbral», que representa su RICE máximo aceptable, y que regula la fijación de precios de los fabricantes o las ofertas de descuentos confidenciales. Nos referimos al precio real pagado por el sistema sanitario, que refleja los descuentos y rebajas, como el precio de transacción. Los fabricantes potencialmente solo recibirán este precio de transacción por su producto durante el período de la PPI. 6 Suponiendo que no haya cambios en la PPI, incluso para productos con los mismos beneficios ( T b ) y, por tanto, el nivel de pago general ( p * ), la norma de aprobación «óptima» ( λ * ) diferirá en función de la proporción de valor que se genere durante el período de la PPI (así como para los diferentes costes de fabricación y no relacionados con el producto).El cálculo de la norma de aprobación óptima requiere la estimación de los costos incrementales por paciente asociados con el pago óptimo.(p∗NIPP+∆npc+∆mc)donde N IPP es el valor actual neto del número de personas tratadas con el nuevo producto dentro del período del IPP. 7 También requiere el cálculo de los beneficios por paciente en términos de salud (QALY).(∆h=TbN+∆npck+∆mck)donde N es el valor actual neto del número de individuos tratados con el nuevo producto en los períodos IPP y post–IPP y se calcula como en la ecuación ( 1 )as∑t=1∞nt(1+r)tLa relación entre los costos incrementales por paciente asociados con el pago óptimo y los AVAC incrementales por paciente proporciona la norma de aprobación óptima:
λ∗=p∗NIPP+∆npc+∆mcTbN+∆npck+∆mck(7)Si los costos adicionales de fabricación y no relacionados con el producto son cero, entonces esto se simplifica a:
λ∗=p∗NIPPTbN=p∗πIPP.Tb=s∗kπIPP(8)donde
π IPP es la proporción de valor que se genera durante el período de IPP. 8 Aunque esta proporción no afecta el pago general durante el período de IPP, sí influye en el pago a nivel de paciente y la norma de aprobación que se debería aplicar. Por ejemplo, una menor proporción de valor generado durante el período de IPP significa que el pago óptimo debe “cargarse” a menos pacientes (Figura 3 ), y esto requeriría una norma de aprobación óptima más alta.
FIGURA 3Abrir en el visor de figurasPowerPointRelación entre la norma de aprobación óptima y la proporción de valor generado durante la IPP. Participación óptima, s * = 0,22; otros valores de parámetros según la Figura 1 .
La norma de aprobación óptima puede ser mayor o menor que k , dependiendo de la proporción de valor que se genera durante la IPP. Por ejemplo, si la proporción de valor generado dentro de la IPP fue relativamente baja (por ejemplo, 10%), como podría observarse para un antimicrobiano que se mantiene en reserva para tratar infecciones resistentes emergentes, entonces la norma de aprobación sería £33.000/QALY(λ∗=s∗kπIPP=0.22∗15,0000.10)Si la proporción de valor generado dentro de la PPI fue relativamente alta (por ejemplo, 60%), como podría observarse en una enfermedad crónica con alta prevalencia y baja incidencia, entonces la norma de aprobación óptima sería £5500/QALY. Si se espera que un nuevo producto esté asociado con costos adicionales de fabricación o no relacionados con el producto, u ofrece ahorros en estos costos, entonces esto modificará la norma de aprobación óptima, e incluso puede resultar en una norma de aprobación negativa. 9
Se debe utilizar una medida apropiada del costo de oportunidad de la salud, k , al calcular el nivel de pago óptimo ( p * = s * . k . T b ) para asegurar que el nivel de pago óptimo (y la norma de aprobación óptima asociada, derivada utilizando la ecuación ( 7 )) proporcione la porción óptima deseada de valor al fabricante. Supongamos en cambio, a modo de ilustración, que el beneficio de salud a largo plazo ( T b = 100) se multiplicó por un valor de consumo de salud basado en evidencia de la disposición individual a pagar ( v = £ 70,000) 10 y que el 22% de esto se le dio al fabricante. Este pago sería 4,67 veces mayor, £ 1,540,000. La salud resultante perdida de este pago estaría determinada por k (y no por v ), y sería 103 AVAC.(£1,540,000£15,000perQALY)En este caso, la proporción de valor para el fabricante es del 103% en lugar del 22%. El reembolso del producto a este nivel de pago resultaría en pérdidas netas de salud de 3 AVAC. Esta pérdida estática también se aplicaría a los efectos dinámicos porque las innovaciones futuras, que también atraen esta proporción de valor, también impondrán pérdidas netas de salud. Esto generaría menos beneficios de salud que si se asignara una proporción cero, se renunciara a los beneficios dinámicos y solo se acumularan los beneficios estáticos. Una política de precios de este tipo también generaría menos beneficios de salud que si el producto no se hubiera ofrecido al sistema de atención de salud en absoluto. En general, si la medida del costo de oportunidad de salud, k , es menor que el valor de consumo de salud, v , entonces usar v para calcular el pago reducirá los resultados de salud en general, y esta pérdida será mayor a valores más altos de la elasticidad de la innovación.
Un análisis reciente estimó la proporción de valor otorgada al fabricante para una muestra de 12 evaluaciones de tecnología de NICE (Woods et al., 2021 ). La proporción de valor otorgada al fabricante varió entre el 6% y el 260% (Tabla 1 ). Esta proporción está determinada por los niveles actuales de IPP, el funcionamiento del mercado de genéricos y biosimilares y los procesos regulatorios y de reembolso. El impulsor más fuerte de las diferencias en la proporción para esta muestra de evaluaciones es el ICER asociado con el uso del producto dentro del período de IPP. En general, se incentiva a los fabricantes a fijar un precio de transacción tal que el ICER sea igual a la norma de aprobación (es decir, £20 000-30 000/AVAC para productos evaluados por NICE, con una norma más alta de £50 000/AVAC aplicada para productos que se consideran tratamientos al final de la vida que prolongan la vida 11 ), aunque otros factores como la sensibilidad a los precios locales y la fijación de precios uniformes para todas las indicaciones también pueden influir en el precio de maximización de ingresos y, por lo tanto, en el ICER.CUADRO 1. Prima de precio óptima y normas de aprobación para una muestra de valoraciones de tecnología de NICE.
Abreviaturas: ICER, relación coste-efectividad incremental; IPP, protección de la propiedad intelectual; QALY, año de vida ajustado por calidad.
Una prima de precio es el precio adicional que paga el sistema de salud por encima del comparador existente, neto de los costos de fabricación adicionales.
b La política de genéricos implica la disponibilidad inmediata y la adopción total de productos genéricos/biosimilares al vencimiento de la patente, junto con una reducción de precios del 25% respecto de los niveles actuales.
c La norma de aprobación negativa surge debido a un ahorro sustancial de costos. El fabricante solo conserva el 22 % del valor generado por el ahorro de costos, por lo que el numerador en la ecuación ( 7 ) es negativo.
Con base en los resultados de este trabajo, es posible estimar la norma de aprobación óptima para cada producto. Como se discutió anteriormente, esto diferirá en función de la proporción de valor generado durante la IPP y la escala de los costos de fabricación y no relacionados con el producto. Este reanálisis sugiere que, en la mayoría de los casos, con las normas de aprobación actuales, la proporción de valor ofrecido a los fabricantes y la prima de precio pagada por el NHS fue mayor de lo que hubiera sido óptimo (Tabla 1 ), en muchos casos dejando al NHS con un valor negativo a largo plazo. Si la modulación de una norma de aprobación es la única herramienta de política disponible, entonces lograr el nivel de pago óptimo requiere una norma de aprobación que varíe de un producto a otro. Esto indica que es poco probable que la aplicación de una única norma de aprobación brinde una eficiencia dinámica general o incentive la innovación de manera adecuada en todas las indicaciones. Estos análisis reflejan las estimaciones basadas en evidencia de entrada, uso y precio de medicamentos genéricos utilizadas por Woods et al. ( 2021 ) También presentamos la prima de precio óptima si se hubieran podido asumir compromisos para garantizar la entrada de genéricos en el punto de expiración del IPP, no utilizar la marca original más allá de este punto y que los precios de los genéricos reflejen los costos de fabricación. La prima de precio óptima con compromisos creíbles de este tipo en vigor es entre un 16% y un 96% más alta que con supuestos empíricos más realistas.
Esta muestra de valoraciones también se volvió a analizar para evaluar la escala de los efectos netos sobre la salud en los niveles de pago actuales y óptimos. En la actualidad, los fabricantes de los productos considerados acumulan aproximadamente el 50% del valor. Si consideramos que esta proporción del valor proporciona una señal de la recompensa esperada para todos los tipos de productos (es decir, la variación observada en las proporciones entre los productos es aleatoria), entonces podemos comparar los beneficios estáticos y dinámicos que se espera que surjan de la proporción actual del valor con los que esperaríamos en niveles de pago óptimos. Pasar de los niveles de pago actuales a los óptimos para este conjunto de productos crearía beneficios estáticos y dinámicos de 146.297 AVAC, un aumento del 24% en los beneficios netos sobre la salud en comparación con el statu quo (los cálculos se muestran en el archivo Excel complementario en línea, información complementaria S2 ).
Alternativamente, la variación observada en las participaciones entre productos puede interpretarse como una señal a largo plazo de cómo variará la participación entre productos en el futuro. Si este es el caso, se espera que la I+D se centre en aquellos tipos de productos a los que se les asigna una participación mayor, que, por lo tanto, acumularán mayores beneficios dinámicos ( T d ). Los beneficios netos dinámicos que se espera que surjan de los niveles de pago actuales serán menores en este contexto, ya que habrá pérdidas estáticas y dinámicas de aquellos tipos de productos donde la recompensa excede el valor a largo plazo (es decir, la participación en el valor excede el 100%). En este escenario, pasar de los niveles de pago actuales a los óptimos para este conjunto de productos crearía beneficios estáticos y dinámicos de 445.074 AVAC (un aumento del 144% con respecto al statu quo).
6 OTROS ASPECTOS DEL VALOR
El beneficio estático ( T b ) no necesita expresarse como salud o incluir la salud como el único argumento de bienestar. Por ejemplo, los beneficios y costos estáticos y dinámicos podrían expresarse como consumo basado en un valor de consumo de salud ( v ) elegido para reflejar los efectos de bienestar social o la disposición individual a pagar. Independientemente del valor elegido, el único efecto es reescalar el eje Y de la Figura 1. La proporción óptima de valor, ahora expresada como consumo en lugar de salud, y el pago de los recursos de atención médica necesarios para brindarlo, no cambian.
Las innovaciones pueden tener efectos indirectos sobre beneficios sociales más amplios que van más allá de la salud y sobre otros atributos de salud socialmente valiosos que no se reflejan en las medidas de salud que se utilizan actualmente (por ejemplo, los AVAC). Por ejemplo, puede haber preferencias sobre cómo se distribuyen los efectos sobre la salud según el estado de salud actual, los ingresos u otras características. Reflejar estas consideraciones cambia la forma en que se mide la tuberculosis , pero no cambia necesariamente qué proporción de este valor debe ofrecerse a los fabricantes. El hecho de que tales consideraciones aumenten o reduzcan el nivel de pago adecuado depende de: (i) la gama de atributos que ofrece un nuevo producto farmacéutico; (ii) los pesos relativos asignados a estos atributos; (iii) la productividad marginal del gasto en atención de la salud al proporcionarlos y (iv) cómo esta definición modificada de beneficio dinámico responde al pago.
En lugar de centrarse en un objetivo de salud pública, o en uno modificado por otros atributos de valor (pero aún centrado en el excedente del consumidor), un objetivo alternativo podría ser maximizar la suma del excedente del consumidor y del productor. Evaluar las implicaciones de los diferentes niveles de pago para el beneficio neto en términos de bienestar requiere dos evaluaciones adicionales: una evaluación de la proporción del pago al fabricante que se retiene como excedente del productor, y una evaluación del valor marginal de los fondos de atención médica (que pondera el gasto en salud en relación con las ganancias privadas supernormales). No está claro el alcance de cualquier excedente del productor que pueda retenerse después de tener en cuenta los costos de investigación y desarrollo, comercialización, competencia por derechos de monopolio temporal y los efectos de los flujos de capital competitivos. 12 En el caso de los medicamentos ya desarrollados, los costos de investigación y desarrollo son irrecuperables, por lo que podría esperarse razonablemente que una mayor parte del pago realizado por beneficios estáticos se retenga como excedente del productor (los costos de fabricación ya se tienen en cuenta en el cálculo de T b ). Sin embargo, el pago por beneficios dinámicos no puede considerarse excedente del productor, ya que no se han tenido en cuenta los costos de investigación, desarrollo y otros costos de estas innovaciones posteriores (y de todos los demás productos relacionados que no lograron llegar al mercado para lograr estos éxitos). Por lo tanto, interpretar los pagos realizados, netos de los costos de fabricación, como excedente del productor sería una forma de doble contabilización al contabilizar los beneficios de la innovación sin restar los costos de lograrla, es decir, tratar los costos como si también fueran un beneficio.El excedente del consumidor (EC), el excedente del productor (PE) y el beneficio neto en términos de bienestar (NB(W)) se pueden expresar como:
CS=v.(1−s).(Tb+Td)(9)
PS=ϕb.s.k.Tb+ϕd.s.k.Td(10)
NB(W)=CS+PS(11)donde ϕ
b y ϕ d se refieren a la proporción del pago por beneficio estático y dinámico que se retiene como excedente del productor. Las ecuaciones 9-11 indican que el bienestar, y la proporción óptima, también dependerán del valor de los recursos de atención médica ( k ) en relación con el consumo privado ( v ). Las consideraciones teóricas y la evidencia empírica sugieren que el costo marginal de (recaudación de) fondos públicos (MCPF) es probable que sea mayor que uno (Claxton et al., ; Dahlby, 2008 ; Ruggeri, 1999 ) y, por lo tanto, el valor marginal de los fondos públicos (MVPF) también es probable que sea >1 (Finkelstein y Hendren, 2020 ). Condicionado a la función de bienestar utilizada para estimar MCPF y MVPF, se espera que se recauden fondos públicos y esos recursos se asignen de manera que MVPF = MCPF>1. Esto se aplica a los recursos de atención médica, ya sea que se financien pública o privadamente. Nuevamente, por buenas razones teóricas y empíricas, uno esperaría que los recursos de atención de salud fueran más valiosos que el consumo privado, por lo que el valor marginal de los fondos de atención de salud(vk)es probable que sea mayor que 1, porque los costos marginales de los fondos de atención médica serán mayores que 1 13 (Claxton et al., 2019 ). Como consecuencia, cualquier pago que se retenga como excedente del productor es menos valioso que la cantidad equivalente de recursos de atención médica porque es una transferencia de recursos desde dentro del sistema de atención médica al consumo privado. Se espera que el costo marginal de los fondos de atención médica supere 1 debido a varias distorsiones, incluidas las pérdidas de bienestar asociadas con la recaudación de fondos para la atención médica. En el contexto de un sistema de atención médica financiado colectivamente, las pérdidas de bienestar resultan de formas socialmente aceptables de impuestos y seguro social. En un sistema de seguro privado, las pérdidas de bienestar ocurren debido a fallas del mercado resultantes de información asimétrica, riesgo moral y agencia imperfecta (Arrow, 1963 ). Además, en un sistema democrático, el valor marginal de los fondos de atención médica puede superar 1 si los fondos se obtienen (y se diseñan regulaciones) sobre la base de las preferencias medianas sobre la salud y el consumo, en lugar de las preferencias medias, debido a la distribución sesgada del valor del consumo de salud de los individuos (Phelps, 2019 ). La evidencia empírica del Reino Unido 14 y los EE. UU. 15 sugiere un valor marginal de los fondos de atención médica de 4,67(vk=£70,000£15,000)y 2.5(vk=$250,000$100,000)respectivamente. En consecuencia, incluir la consideración de cualquier excedente del productor que pueda retenerse tiene un impacto modesto en la proporción óptima de valor. Por ejemplo, suponiendo que todo el pago asociado con el beneficio estático, y el 20% del pago asociado con el beneficio dinámico, se retiene como excedente del productor (ϕ b = 1; ϕ d = 0,2), aumentaría la proporción óptima a 0,24 utilizando evidencia del Reino Unido sobre el valor marginal de los fondos de atención médica.(vk=4.67)Utilizando la evidencia estadounidense(vk=2.5)La proporción óptima aumenta a 0,27.
7 DISCUSIÓN
Este marco ofrece un enfoque coherente y basado en la evidencia para diseñar políticas de precios y mecanismos de pago de productos farmacéuticos con el fin de lograr una eficiencia dinámica. Según la evidencia disponible que vincula el pago con la innovación, la proporción óptima del valor a largo plazo de los nuevos productos farmacéuticos que se ofrece a los fabricantes es de aproximadamente el 20% (rango 6%–51%). Un nuevo análisis de una muestra de evaluaciones de tecnología del NICE sugiere que, en la mayoría de los casos, la proporción del valor ofrecido a los fabricantes y la prima de precio pagada por el NHS del Reino Unido fueron mayores de lo que habría sido óptimo y, en muchos casos, dejaron al NHS con una proporción de valor a largo plazo inferior a cero. Estos efectos se verán exacerbados si la futura inversión en I+D se centra en aquellas áreas donde las proporciones son más altas. Una política de pagos y precios basada en la evidencia de cómo la cantidad y la calidad de la innovación responden al pago ofrecería beneficios considerables tanto desde el punto de vista de un objetivo de salud pública como desde una perspectiva más amplia de bienestar social. Si bien la aplicación más obvia de estos resultados sería a través de la regulación de precios, ya sea directa o indirectamente a través de procesos de evaluación de tecnologías sanitarias (o ambos), la proporción adecuada de valor podría obtenerse a través de una variedad de modelos de pago alternativos. Estos podrían incluir modelos de suscripción, compromisos para limitar la IPP y vender medicamentos de marca a precios más bajos más allá del período de la IPP, o a través de esquemas nacionales de reembolso a nivel de cartera en lugar de nivel de producto, como el esquema voluntario del Reino Unido para la fijación de precios y acceso a medicamentos de marca.
Estas conclusiones sobre la proporción óptima no son sensibles a los supuestos sobre la escala relativa de los beneficios estáticos y dinámicos; si el valor se expresa en términos monetarios basados en la disposición a pagar o en términos de salud; o la inclusión de atributos adicionales de valor, incluida la adopción de una perspectiva más amplia de bienestar social mediante la inclusión del excedente del productor. La proporción óptima también es insensible a la productividad marginal del sistema de atención de la salud, aunque esto sí influye en el nivel de pago adecuado.
Nuestras conclusiones difieren de estudios anteriores. Varios autores han concluido que se pueden lograr recompensas óptimas para el fabricante utilizando una norma de aprobación igual al valor del consumo de salud, al menos dentro del período restante de IPP (Danzon et al., 2015 ; Jena y Philipson, 2008 ; Lakdawalla, 2018 ; Lakdawalla y Sood, 2012 ; Vernon et al., 2009 ). El estudio actual muestra que no hay razón para que este sea el caso, y que una norma de aprobación óptima dependerá (principalmente) de la capacidad de respuesta del valor de la innovación al pago, la productividad marginal del sistema de salud ( k ) y la proporción de valor generado durante el período de IPP. Otros estudios han concluido que es probable que el aumento de los niveles de pago de los productos farmacéuticos a través de precios o extensiones del IPP mejore el excedente del consumidor (Council of Economic Advisers, 2019 ; Filson, 2012 ; Gigi et al., 2017 ; Goldman et al., 2011 ; Lakdawalla et al., 2008 ; Santerre & Vernon, 2006 ). Sin embargo, estos estudios no consideraron los costos de oportunidad para la salud asociados con pagos más altos.
Nuestros hallazgos también parecen diferir de la literatura económica más amplia relacionada con la economía de la innovación (Gilbert y Shapiro, 1990 ; Green y Scotchmer, 1995 ; Loury, 1979 ; Matutes et al., 1996 ; William D. Nordhaus, 1969a , 1969b ; William D. Nordhaus, 1969a , 1969b ; O’donoghue et al., 1998 ). Esta literatura tiende a tomar la perspectiva de la empresa, con y sin un monopolio temporal, que decide si invertir en una innovación cuando se enfrenta a una curva de demanda de mercado esperada señalada por las elecciones de consumidores individuales completamente informados. Dado que la empresa no puede discriminar perfectamente los precios, se retiene algún excedente del consumidor incluso al precio de monopolio temporal, pero se incurre en una pérdida de peso muerto. La escala óptima de la PPI (longitud, amplitud y anchura) intenta equilibrar estos beneficios y costos de bienestar, incluidos los beneficios asociados con cualquier excedente del productor que pueda retenerse. Es importante destacar que, en estas circunstancias, extender la PPI aumentará la pérdida irrecuperable, pero nunca eliminará los beneficios de la innovación, ya que siempre se conservará algo de excedente del consumidor. Por lo tanto, esta literatura implica una participación óptima por debajo de 1 en lugar de resolver la participación óptima.
El contexto de la atención sanitaria, ya sea financiada por fondos públicos colectivos o seguros privados, es bastante diferente (Arrow, 1963 ). Los consumidores no están completamente informados, por lo que dependen de agentes (imperfectos) que les señalen su demanda. Tampoco afrontan los costes marginales totales de sus elecciones. Por este motivo, nos centramos en la perspectiva de un decisor social (con potencial poder de monopsonio) que considera qué nivel de pago ofrecer a las empresas. Tratan de maximizar el bienestar (ya sea definido como salud, el valor de consumo de la salud o alguna función de bienestar más completa), pero no controlan el nivel de gasto colectivo o privado en atención sanitaria. Sin embargo, pueden fijar la política de precios (elegir s*), teniendo en cuenta cómo es probable que las empresas respondan al pago observando su comportamiento pasado (basándose en la evidencia econométrica y de otro tipo analizada anteriormente). Por lo tanto, tienen plenamente en cuenta los posibles beneficios dinámicos de su elección de política a pesar de su poder de monopsonio. El decisor social o su agente (por ejemplo, los organismos de HTA) es efectivamente capaz de discriminar perfectamente el precio, porque a todos aquellos para quienes se espera que el acceso mejore la salud ( T b > 0 o T d > 0) se les puede conceder el acceso (ya que los pacientes no enfrentan su costo marginal en el punto de acceso) a un precio promedio que podría eliminar la pérdida de peso muerto pero también podría ofrecer todo o más del valor a largo plazo al fabricante (Claxton, 2007 ; Claxton et al., 2008 ). Por esta razón, nos centramos en resolver la parte óptima del valor que se ofrecerá a los fabricantes tomando las decisiones de las empresas como empíricamente reflejadas en la evidencia econométrica y de otro tipo. Por lo tanto, la literatura más amplia intenta resolver para IPP e implica una parte óptima por debajo de 1. Aquí resolvemos la parte óptima directamente, lo que significa que podemos expresar el pago óptimo requerido y examinar las políticas de precios donde la escala de IPP se considera fija o como una variable de decisión.
Sin embargo, existen otras diferencias. Por ejemplo, tenemos en cuenta la evidencia de que el valor marginal de los fondos de atención médica es mayor que 1. También examinamos diferentes perspectivas para los objetivos de un tomador de decisiones sociales y, por implicación, diferentes definiciones de bienestar. También aplicamos el mismo valor de consumo de la salud a todos los efectos de salud, ya sean beneficios dinámicos o costos dinámicos de salud. Esta parece una posición normativa razonable en un sistema de atención médica financiado colectivamente (es una de las razones citadas para la financiación colectiva). También puede ser una suposición positiva razonable en el margen en un sistema de atención médica financiado privadamente, aunque también sería plausible asumir que la disposición individual a pagar por aquellos desplazados por un mayor costo del seguro (el costo dinámico de la salud) es menor que la de aquellos que ganan (el beneficio dinámico de la salud) (Phelps, 2019 ; Vanness et al., 2021 ). Que esta observación positiva deba tener o no importancia normativa para la elección de políticas en materia de atención médica es algo que otros deben juzgar (por ejemplo, los ciudadanos en una socialdemocracia).
Realizamos una revisión sistemática de estudios que informaban un efecto causal plausible o sólido del pago sobre la innovación para comprender los beneficios dinámicos asociados con niveles de pago más altos. Dada la heterogeneidad en las elasticidades de la innovación en los estudios identificados, presentamos resultados clave para una variedad de elasticidades. Nuestra estimación central no incluye la evidencia limitada de una disminución en la calidad, ni supone un aumento en los costos de fabricación, a medida que la cantidad de innovación aumenta con el pago. Esto reflejó la escasez de evidencia sobre ambos efectos. Por lo tanto, es probable que este análisis sobrestime la capacidad de respuesta del valor de la innovación al pago y, por lo tanto, sobrestime la proporción óptima, ya que la literatura teórica y empírica respalda un efecto negativo del pago sobre la novedad del producto con pagos más altos que tienden a alentar productos «me-too» con un valor incremental limitado (Dranove et al., 2014 , 2020 ; Adams, 2021 ; Blume-Kohout y Sood, 2013 ). También es probable que los pagos más altos alienten el desarrollo de medicamentos que son más costosos de producir.
El marco presentado es necesariamente una simplificación del complejo proceso a través del cual el pago impulsa la innovación y los efectos asociados en la salud y el bienestar. Hemos asumido que existe una política multilateral global para recompensar la innovación o que países individuales como el Reino Unido, al actuar unilateralmente, tienen plenamente en cuenta los beneficios dinámicos que se acumulan para otros fuera de sus jurisdicciones. 16 La proporción óptima sería sustancialmente menor si solo se consideran los beneficios dinámicos internos o se les da mayor peso, como se recomienda en la guía del gobierno central del Reino Unido sobre evaluación y valoración (HM Treasury, 2022 ). También asumimos que las elasticidades de la innovación reflejan los efectos del pago sobre la innovación mediada únicamente por inversiones privadas en I+D, y no reflejan los efectos de los esfuerzos de I+D del sector público. En la medida en que la I+D del sector público se controló en los estudios empíricos subyacentes, esta puede ser una suposición razonable. Sin embargo, la proporción óptima solo debería aplicarse a la parte de los beneficios estáticos y dinámicos que son atribuibles a la inversión privada. Por lo tanto, en la medida en que la I+D del sector público aporta una parte de estos beneficios, se esperaría que la proporción óptima de los beneficios estáticos y dinámicos totales que se asignaría al fabricante fuera menor.
En línea con la literatura empírica en la que se basa este artículo, suponemos una relación de elasticidad constante entre el pago y el valor de la innovación. Hicimos esta suposición en ausencia de cualquier base para informar una especificación alternativa; sin embargo, la aplicación de una elasticidad constante puede no ser apropiada para cambios no marginales en el pago. Además, suponemos que aquellos que podrían beneficiarse de un nuevo medicamento tendrán acceso a él. Cuando el nivel de pago influye en el precio y los costos que enfrentan los pacientes, como puede ser el caso en sistemas predominantemente basados en seguros privados o cuando el pago influye en el uso a través de otros mecanismos, una mayor participación implicará un precio más alto y, por lo tanto, un menor acceso. Por lo tanto, el costo de oportunidad de la salud aumentará más rápidamente con la participación a medida que menos personas que se beneficiarán de la intervención la reciban. Por lo tanto, se esperaría que la contabilidad de estos efectos reduzca la participación óptima. También puede haber heterogeneidad en la respuesta de la innovación al pago en diferentes tipos de productos (Dubois et al., 2015 ; Myers y Pauly, 2019 ). Si esto pudiera estimarse con precisión, entonces podría ser apropiado ofrecer diferentes proporciones para productos en diferentes áreas terapéuticas.
Este marco de análisis ofrece una forma coherente, basada en evidencia y factible de establecer niveles de pago para lograr una eficiencia dinámica. Sin embargo, es probable que el mecanismo más apropiado para lograr el nivel de pago óptimo dependa de los mecanismos disponibles para determinar los precios y lograr los niveles de pago dentro de cada país. A modo de ilustración, mostramos cómo se podrían lograr niveles de pago óptimos para un conjunto de evaluaciones NICE mediante el uso de normas de aprobación específicas para el producto. Independientemente de cómo se operacionalice el pago, el enfoque para estimar el nivel de pago óptimo tiene una serie de requisitos informativos. Se necesita una evaluación del valor del producto, que no se aleja mucho de lo que se captura convencionalmente en el análisis de costo-efectividad y se basa en los mismos insumos, además de estimaciones del número de pacientes a lo largo del tiempo (esto a menudo se calcula al estimar el impacto presupuestario). También requiere una estimación del costo de fabricación y el comportamiento esperado del mercado de medicamentos más allá del período de IPP, que se puede estimar utilizando un enfoque similar al de Woods et al. ( 2021 ). Se dispone de estimaciones de k para el NHS y ya son necesarias para la evaluación de impacto por parte del Departamento de Salud y Asistencia Social (Department of Health and Social Care, 2020 ); también se dispone de estimaciones para otros países (Edney et al., 2022 ; Ochalek et al., 2018 ; Vanness et al., 2021 ). En este documento se pueden obtener estimaciones plausibles de otros parámetros que se requieren, como el valor de la elasticidad de la innovación.
Los avances en materia de inteligencia artificial (IA) deben ir acompañados de esfuerzos para comprender y evaluar mejor el desempeño de la IA en la atención médica y la biomedicina, así como para desarrollar marcos regulatorios adecuados. Esta Comunicación especial analiza la historia de la regulación de la IA por parte de la Administración de Alimentos y Medicamentos de los Estados Unidos (FDA); presenta posibles usos de la IA en el desarrollo de productos médicos, la investigación clínica y la atención clínica; y presenta conceptos que merecen consideración a medida que el sistema regulatorio se adapta a los desafíos únicos de la IA.
Observaciones
La FDA ha autorizado casi 1000 dispositivos médicos habilitados con IA y ha recibido cientos de presentaciones regulatorias para medicamentos que utilizaron IA en su descubrimiento y desarrollo. La regulación de la IA en la salud debe coordinarse entre todas las industrias reguladas, el gobierno de los EE. UU. y con organizaciones internacionales. Los reguladores deberán promover mecanismos flexibles para mantenerse al día con el ritmo de cambio en IA en biomedicina y atención médica. Los patrocinadores deben ser transparentes y los reguladores deben ser competentes en la evaluación del uso de IA en el desarrollo previo a la comercialización. Un enfoque de gestión del ciclo de vida que incorpore un monitoreo recurrente del desempeño local posterior a la comercialización debe ser central para el desarrollo de IA en la salud. Se necesitan mecanismos especiales para evaluar grandes modelos de lenguaje y sus usos. Son necesarios enfoques para equilibrar las necesidades de todo el espectro de intereses del ecosistema de salud, desde grandes empresas hasta empresas emergentes. El sistema de evaluación y regulación deberá centrarse en los resultados de salud del paciente para equilibrar el uso de IA para la optimización financiera para desarrolladores, pagadores y sistemas de salud.
Conclusiones y relevancia
La supervisión estricta por parte de la FDA protege el éxito a largo plazo de las industrias al centrarse en la evaluación para promover tecnologías reguladas que mejoren la salud. La FDA seguirá desempeñando un papel central para garantizar herramientas de IA seguras, efectivas y confiables para mejorar las vidas de los pacientes y los médicos por igual.Sin embargo, todas las entidades involucradas deberán abordar la IA con el rigor que esta tecnología transformadora merece.
Introducción
Las nuevas tecnologías suelen ser consideradas prematuramente como fuerzas transformadoras en la atención de la salud.Aunque muchas herramientas de uso general, como los registros médicos electrónicos (EHR), las tecnologías de salud digital y las plataformas de telemedicina, han sido promocionadas como revolucionarias, la inteligencia artificial (IA) las ha superado a todas en términos de esperanzas, expectativas y preocupaciones. 1 La Administración de Alimentos y Medicamentos de los Estados Unidos (FDA) se ha estado preparando durante mucho tiempo para la incorporación de la IA en el desarrollo de productos biomédicos y la atención de la salud. Sin embargo, la IA sigue presentando desafíos y oportunidades únicos. Esta Comunicación Especial analiza la historia de la regulación de la IA por parte de la FDA en las industrias que supervisa y 10 conceptos que merecen consideración a medida que el sistema regulatorio se adapta para abordar esta tecnología en rápida evolución.
Historial de regulación de productos médicos basados en IA por parte de la FDA
La IA es un sistema basado en máquinas que, para un conjunto dado de objetivos definidos por humanos, puede hacer predicciones, recomendaciones o decisiones que influyen en entornos reales o virtuales.2 , 3Los sistemas de IA utilizan entradas basadas en máquinas y humanos para percibir entornos reales y virtuales, abstraer dichas percepciones en modelos a través del análisis de manera automatizada y utilizar la inferencia de modelos para formular opciones de información o acción. 2 , 3 En realidad, la IA abarca aplicaciones que van desde algoritmos simples hasta enfoques de aprendizaje automático (ML) y modelos de transformadores enormemente complejos y herramientas de IA generativa. Estas diferencias en complejidad requieren esquemas regulatorios flexibles y basados en el riesgo en estas diversas dimensiones. 4
La primera aprobación de un dispositivo médico parcialmente habilitado con IA por parte de la FDA tuvo lugar en 1995, cuando la FDA aprobó PAPNET, un software que utilizaba redes neuronales para prevenir el diagnóstico erróneo de cáncer de cuello uterino en mujeres que se sometían a pruebas de Papanicolaou. Aunque se demostró que PAPNET era más preciso que los patólogos humanos, no se adoptó en la práctica clínica debido a su inadecuada relación costo-beneficio. 5 Desde entonces, la FDA ha autorizado aproximadamente 1000 dispositivos médicos habilitados con IA, siendo su uso más común en radiología, seguido de cardiología ( Figura 1 ). 6
La FDA también ha recibido cientos de solicitudes regulatorias para medicamentos que incluyeron el uso de IA en su descubrimiento y desarrollo. 7 En 2021, se recibieron 132 solicitudes de este tipo, un aumento de diez veces con respecto a 2020. Las aplicaciones más comunes de la IA en el desarrollo de medicamentos incluyen la mejora del descubrimiento y la reutilización de medicamentos, los elementos de diseño de ensayos clínicos, la optimización de dosis, la adherencia a los regímenes farmacológicos, la evaluación de puntos finales y biomarcadores y la vigilancia posterior a la comercialización. Aunque la IA en el desarrollo de medicamentos se utiliza más comúnmente en oncología, le sigue la salud mental, un campo que puede beneficiarse especialmente de las tecnologías de salud digital.
La FDA regula el 20% de la economía estadounidense y debe evolucionar continuamente para supervisar el uso seguro y eficaz de la IA en toda la industria regulada, garantizando el cumplimiento y fomentando la innovación. En enero de 2021, la FDA compartió un plan de acción de 5 puntos para promover el software habilitado para IA y ML, 6,8que incluía el compromiso de promover un marco regulatorio personalizado para los dispositivos médicos habilitados para IA. Esto se mantuvo en línea con una solicitud posterior del Congreso para que la FDA emitiera un borrador de guía que proporcionara una vía para que los desarrolladores respondieran a la evolución continua de la IA sin tener que volver indebidamente a la FDA para su aprobación.9 En 2022, la FDA también publicó una guía final relacionada con el software de apoyo a la toma de decisiones clínicas, 10 una de varias guías escritas para describir las políticas de la FDA en relación con la definición de dispositivo enmendada por la Ley de Curas del Siglo XXI y el efecto resultante que la definición enmendada tuvo en la supervisión de la FDA de cierto software de dispositivos médicos, que incluía aplicaciones de IA. 11 Más recientemente, los centros de productos médicos de la FDA describieron cuatro áreas de enfoque con respecto al desarrollo y uso de IA en productos médicos: (1) fomentar la colaboración para salvaguardar la salud pública; (2) promover el desarrollo de estándares, directrices, mejores prácticas y herramientas armonizadas; (3) promover el desarrollo de enfoques regulatorios que respalden la innovación; y (4) apoyar la investigación relacionada con la evaluación y el monitoreo del desempeño de la IA. 3
Conceptos pertinentes a la regulación de la IA por parte de la FDA
Regulación de la IA en el contexto más amplio del gobierno estadounidense y del mundo
El enfoque de la FDA se basa en leyes y asignaciones del Congreso y se basa en intereses más amplios del gobierno de los Estados Unidos. 2 La FDA regula las industrias que fabrican y distribuyen productos en los mercados globales; por lo tanto, es importante que las normas regulatorias de los Estados Unidos sean compatibles con las normas globales en la mayor medida posible. La FDA codirige un grupo de trabajo sobre IA del Foro Internacional de Reguladores de Dispositivos Médicos para promover la armonización global de las mejores prácticas de IA. La FDA también lidera grupos de trabajo dentro del Consejo Internacional para la Armonización para modernizar el diseño y la realización de ensayos clínicos mediante la incorporación de enfoques avanzados y proporcionados para la gestión de datos que darían cabida de manera adecuada a la IA en los ensayos clínicos.
Mantenerse al día con el ritmo del cambio en IA
El amplio alcance de la IA y el ritmo de cambio en su desarrollo y adopción plantean interrogantes sobre los marcos regulatorios adecuados para la IA, así como sobre si hay suficiente personal disponible para procesar de manera eficiente el gran volumen de solicitudes de productos basados en IA que se presentan a la FDA. Por lo tanto, el desarrollo, la implementación y el uso de productos basados en IA requerirán un esquema regulatorio adaptativo y basado en la ciencia para prevenir daños y, al mismo tiempo, apoyar la innovación que optimice sus beneficios.
La FDA ya ha sentado las bases para un plan de este tipo para los dispositivos médicos, que utilizan un enfoque de ciclo de vida total del producto ( Figura 2 ). 12 La FDA ha mostrado apertura a programas innovadores para tecnologías emergentes, como el Programa Piloto de Precertificación de Software. Sin embargo, como demostró ese programa, el desarrollo e implementación exitosos de esas vías pueden requerir que se le otorguen a la FDA nuevas autoridades legales. 13 El gran volumen de estos cambios y su impacto también sugiere la necesidad de que la industria y otras partes interesadas externas intensifiquen la evaluación y la gestión de la calidad de la IA en todo el ecosistema más amplio más allá del ámbito de competencia de la FDA.
Este diagrama muestra las fases de un ciclo de vida de desarrollo de software tradicional para la IA. Destaca los métodos sistemáticos relacionados con la evaluación de datos y modelos durante las fases de recopilación y gestión de datos y de creación y ajuste de modelos. También ilustra el seguimiento del software de IA después de la implementación en las fases de operación y seguimiento y evaluaciones del rendimiento en el mundo real. Hay más detalles disponibles a través de la Administración de Alimentos y Medicamentos de los Estados Unidos
Enfoques flexibles en todo el espectro de modelos de IA
El Congreso ha especificado diferentes niveles de regulación para los dispositivos médicos, lo que permite la regulación de los dispositivos médicos habilitados con IA en un enfoque basado en el riesgo. En un extremo del espectro se encuentran los modelos que respaldan el comportamiento saludable y las funciones administrativas que no están reguladas por la FDA, por ejemplo, algunas aplicaciones de IA que automatizan las operaciones generales de la oficina de atención médica. En el otro extremo están los modelos integrados en dispositivos médicos tradicionales, como los desfibriladores cardíacos, que están claramente regulados. Los modelos utilizados para el apoyo a la toma de decisiones clínicas se encuentran en el medio, donde el grado de riesgo informa la aplicación de los requisitos regulatorios por parte de la FDA, en particular cuando la base para el resultado del algoritmo no puede ser descifrada en una explicación mecanicista por un médico. 10 Estos enfoques regulatorios basados en el riesgo necesitarán una consideración y adaptación cuidadosas.
Una aplicación práctica de este esquema es la autorización de comercialización otorgada a Sepsis ImmunoScore (Prenosis, Inc.), un algoritmo de IA al que se le otorgó una clasificación de novo como dispositivo de Clase II. 14 El software identifica a los pacientes en riesgo de tener o desarrollar sepsis utilizando 22 datos predeterminados de los registros médicos electrónicos para generar una puntuación de riesgo, aunque no debe utilizarse como única base para determinar la presencia o el riesgo de sepsis. Dados los riesgos potenciales, que incluyen fallas del algoritmo, sesgo del modelo, confianza excesiva del médico, interpretación incorrecta o datos deficientes, se establecieron controles especiales para proporcionar una garantía razonable de su seguridad y eficacia. Estas medidas de mitigación incluyeron pruebas de rendimiento clínicas y no clínicas, verificación del software, validación y análisis de riesgos, etiquetado, evaluación de factores humanos, características tecnológicas y gestión posterior a la comercialización, incluida la evaluación continua del rendimiento.
El uso de la IA en el desarrollo de productos médicos
El potencial de la IA para informar sobre múltiples aspectos del desarrollo de productos médicos es profundo y ya está en marcha ( Recuadro 1 ). 22 Aunque no respalda específicamente ninguna práctica en particular, la FDA ve un gran potencial en la aplicación de la IA en el desarrollo de medicamentos y la investigación clínica. Al igual que con cualquier producto médico, un elemento clave de la regulación es que el producto final destinado a su uso debe evaluarse en estudios clínicos adecuados y bien controlados para demostrar empíricamente que los beneficios del producto superan sus riesgos para ese uso previsto. Los revisores de la FDA deben tener un conocimiento profundo de la disciplina para poder revisar adecuadamente las solicitudes que se envían para aprobación de comercialización, por ejemplo, solicitudes en las que se envían para aprobación estrategias de intervención o selección de objetivos asistida por IA. Por lo tanto, mantener una fuerza laboral con experiencia técnica y conocimiento del progreso en IA será crucial para la capacidad de la agencia de proporcionar orientación útil y oportuna a la industria a medida que se desarrollan los productos.
Cuadro 1.
Selección de usos actuales y potenciales de la inteligencia artificial (IA) en el desarrollo de fármacos
Identificación, selección y priorización de dianas farmacológicas
Analizar fuentes de datos complejas y dispares para fundamentar la selección de objetivos biológicos. 15
Extraer y analizar grandes conjuntos de datos multiómicos y de otro tipo para proporcionar información sobre la estructura y la función de los objetivos para predecir su papel en las vías de las enfermedades. 16 , 17
Selección y diseño de compuestos
Predecir la eficacia y los eventos adversos en función de la especificidad y la afinidad de los compuestos por un objetivo. 18 , 19
Predecir clases de medicamentos que potencialmente interactúan con los mismos objetivos o con un mecanismo de acción similar, lo que podría ayudar a predecir la toxicidad de las moléculas.
Contribuir a la reutilización de medicamentos mediante el análisis de datos de diversas fuentes (por ejemplo, registros médicos electrónicos, registros y tecnologías de salud digital) para identificar efectos previamente desconocidos de los medicamentos sobre las vías de transmisión de enfermedades. 20
Modelado de farmacocinética y farmacodinámica
Analizar datos de series temporales para complementar modelos farmacocinéticos y farmacodinámicos. 21
Ayudar en la optimización de la dosis en poblaciones especiales con datos limitados (por ejemplo, enfermedades raras, poblaciones pediátricas y embarazadas).
Fabricación farmacéutica avanzada
Optimice el diseño de procesos e implemente un control de procesos avanzado, monitoreo inteligente y monitoreo de mantenimiento y tendencias.
El papel de la IA en el desarrollo de productos médicos no se limita sólo al contexto previo a la comercialización, sino que también incluye la investigación clínica, así como la vigilancia y evaluación posteriores a la comercialización ( Recuadro 2 ). 22 , 40 , 41 Al analizar grandes cantidades de datos del mundo real, los sistemas de IA pueden detectar patrones y anomalías que pueden mejorar la capacidad de encontrar posibles problemas de seguridad, beneficios inesperados o ineficiencias de rendimiento. Este enfoque proactivo puede permitir una identificación más rápida de eventos adversos, lo que conduce a intervenciones y correcciones más oportunas. Además, la IA puede sintetizar el análisis de ensayos clínicos, la vigilancia posterior a la comercialización y la retroalimentación de los pacientes, proporcionando una visión general completa del ciclo de vida de un producto en áreas que anteriormente estaban separadas. Esto podría mejorar la seguridad del paciente al tiempo que acelera la innovación de productos médicos.
Cuadro 2.
Selección de usos actuales y potenciales de la inteligencia artificial (IA) en la investigación clínica
Reclutamiento de participantes
Extraer datos de bases de datos de ensayos clínicos, anuncios de ensayos, redes sociales, literatura médica, registros y datos estructurados y no estructurados en registros y registros médicos electrónicos para vincular a las personas con los ensayos. 23
Garantizar una representación adecuada de las poblaciones que probablemente usen el producto médico (por ejemplo, por género, raza y etnia, etc.) a medida que se crean algoritmos de coincidencia y para confirmar el logro de una inclusión equitativa.
Selección y estratificación de los participantes y los sitios del ensayo
Predecir el resultado clínico de un participante individual basándose en las características iniciales para enriquecer los ensayos clínicos, 24 , 25 reducir la variabilidad y aumentar el poder del estudio. 26
Estratificar a los pacientes en diferentes grupos y estrategias de seguimiento en función de la probabilidad prevista de eventos adversos graves.
Evalúe el rendimiento del sitio y determine cuál puede estar retrasado según datos anteriores.
Adherencia y retención
Mejorar la adherencia durante un ensayo clínico a través de herramientas como alertas y recordatorios en teléfonos inteligentes, seguimiento electrónico de medicamentos (por ejemplo, pastilleros inteligentes y herramientas para confirmación visual) y visitas clínicas perdidas, que activan alertas de incumplimiento. 27
Utilice biomarcadores digitales (por ejemplo, expresividad facial y vocal) para monitorear la adherencia de forma remota.
Mejore el acceso de los participantes a la información del ensayo habilitando herramientas como chatbots de inteligencia artificial, asistencia de voz y búsqueda inteligente.
Reducir la carga de los participantes mediante la recopilación pasiva de datos y la extracción de más información de los datos disponibles generados durante la práctica clínica o mediante actividades de estudio. 16
Recopilación, gestión y análisis de datos de ensayos clínicos
Identificar nuevas características de las condiciones 28 o predecir el estado y la respuesta al tratamiento de una enfermedad crónica. 29
Evaluar datos multimodales y medidas compuestas. 30
Armonizar la limpieza de datos, la detección de duplicados, la terminología controlada y la imputación. 31
Mejorar la conservación de datos mediante el enmascaramiento y la desidentificación de información personal identificable, la creación de metadatos y la búsqueda y recuperación de datos almacenados.
Evaluar los fármacos candidatos y sus resultados utilizando cohortes virtuales con variabilidad de rasgos que representan la población deseada. 32
Utilice gemelos digitales para generar registros clínicos simulados para predecir la respuesta del grupo placebo.
Detectar grupos de síntomas para identificar señales de seguridad. 33 , 34
Vigilancia y evaluación de la seguridad poscomercialización
Detectar y evaluar asociaciones de eventos adversos a partir de la literatura médica y las redes sociales. 35 , 36
Identificar eventos adversos para la presentación de informes de seguridad de casos individuales.
Determinar la validez del caso evaluando los requisitos mínimos de presentación de informes y ayudando a priorizar los casos según lo esperado. 37
Codifique los informes de seguridad de casos individuales en diccionarios médicos estructurados. 38
Clasificar la probabilidad de una relación causal entre medicamentos y eventos adversos. 35
Facilitar la presentación de informes de seguridad de casos individuales y agregados. 39
Preparación para lo desconocido de los grandes modelos lingüísticos y la IA generativa
Las aplicaciones de la IA generativa, como los modelos de lenguaje extenso (LLM), presentan un desafío único debido al potencial de consecuencias imprevistas y emergentes; la FDA aún no ha autorizado un LLM. Sin embargo, muchas aplicaciones propuestas en el ámbito de la atención médica requerirán la supervisión de la FDA dado su uso previsto para el diagnóstico, tratamiento o prevención de enfermedades o afecciones. Incluso los “escritores de IA” destinados a resumir notas médicas pueden alucinar o incluir diagnósticos no discutidos en la visita. La complejidad de los LLM y las permutaciones de los resultados requieren la supervisión de personas e instituciones, además de las autoridades regulatorias. Debido a que no podemos sobrecargar indebidamente a los médicos individuales con dicha supervisión, 42 existe la necesidad de herramientas especializadas que permitan una mejor evaluación de los LLM en los contextos y entornos en los que se utilizarán. Dichas herramientas podrían desarrollarse desde cero o adaptarse a partir de herramientas de evaluación de LLM existentes, por ejemplo, DeepEval y MLflow. A medida que las aplicaciones de los LLM avanzan hacia el apoyo a la toma de decisiones para los médicos, pero también para los pacientes 43 , 44 que conllevan un riesgo significativo, puede ser prudente comenzar con áreas con el cuerpo de evidencia más profundo que respalde la toma de decisiones clínicas, por ejemplo, cardiología, oncología y en flujos de trabajo clínicos de menor riesgo donde hay tiempo para evaluar sus resultados. Los LLM también tienen un gran potencial para elevar la utilidad de las tecnologías existentes, como los EHR 45 y las tecnologías de salud digital ponibles. 43 Por lo tanto, existe la necesidad de innovación regulatoria en este espacio para permitir tanto el análisis de estas fuentes de información como la integración en la toma de decisiones clínicas. La participación proactiva entre los desarrolladores, los médicos, los líderes del sistema de salud y los reguladores en plataformas como el Comité Asesor de Salud Digital de la FDA será fundamental.
La importancia central de la gestión del ciclo de vida de la IA
Dada la capacidad de los modelos “desbloqueados” para evolucionar y la sensibilidad de la IA a los cambios contextuales, resulta cada vez más evidente que el desempeño de la IA debe ser monitoreado en el entorno en el que se está utilizando. Esta necesidad de monitoreo del desempeño de la IA después de su comercialización tiene profundas implicaciones para la gestión de la información por parte de los sistemas de salud y las prácticas clínicas. Para estar a la altura de las circunstancias, los sistemas de salud deberán proporcionar un ecosistema de información muy similar al que se usa para monitorear a un paciente en la unidad de cuidados intensivos. Las herramientas y circunstancias de esta evaluación continua deben ser recurrentes y lo más cercanas a lo continuo posible, y la evaluación debe realizarse en el entorno clínico en el que se está utilizando. Conceptos como los laboratorios de control externo 46 o la validación localizada específica del sitio 47 son prometedores, pero, dada la complejidad del tema, se necesitan más enfoques y herramientas para refinar aún más la evaluación de la IA porque un sistema de IA no monitoreado implementado en la práctica podría causar un daño significativo.
Las responsabilidades de las industrias reguladas
Las industrias reguladas por la FDA deben cumplir con todas las leyes y requisitos aplicables del marco regulatorio administrado por la agencia. Se proporciona una interpretación adicional mediante guías que reflejan el pensamiento actual de la agencia, pero no son vinculantes para la FDA ni para el público. En esencia, la regulación de la FDA comienza con el cumplimiento voluntario por parte de las propias industrias reguladas. Por ejemplo, la FDA revisa los estudios que normalmente son financiados por la industria, pero no realiza ensayos clínicos. Por lo tanto, el concepto de que la regulación de la IA en el desarrollo y la aplicación de productos médicos para productos que supervisa la FDA comienza con una conducta responsable y una gestión de la calidad por parte de los patrocinadores no difiere fundamentalmente del régimen regulatorio general de la FDA.
Además de la evaluación de la seguridad, es importante evaluar si las aplicaciones de IA aportan beneficios para la salud a los pacientes cuando se utilizan para informar, gestionar o tratar a los pacientes. Incluso el apoyo a la toma de decisiones clínicas, si está sistemáticamente sesgado, puede mejorar o reducir la precisión de la toma de decisiones clínicas. 48 Sin embargo, actualmente ni la comunidad de desarrollo ni la comunidad clínica están totalmente equipadas para la evaluación local y recurrente de la IA a lo largo de su ciclo de vida. Los sistemas de salud podrían cumplir esta función, pero actualmente sus sistemas de información clínica no pueden supervisar la seguridad y la eficacia continuas y a largo plazo de estas intervenciones. La evaluación precisa del rendimiento del modelo en un producto médico después de su implementación requiere un rigor similar al de la evaluación previa a la comercialización. Por ejemplo, esto incluye un seguimiento diligente de la población de pacientes pertinente porque normalmente se encuentra información valiosa en aquellos pacientes que se pierden durante el seguimiento debido a la muerte u otros resultados adversos.
La evolución de la IA ilustra un importante dilema de calidad y regulación. Dado que la seguridad y la eficacia de muchos modelos de IA dependen de la evaluación recurrente de sus características operativas, la escala de esfuerzo necesaria podría estar más allá de cualquier esquema regulatorio actual. En el caso de los productos médicos tradicionales, que generalmente siguen siendo los mismos sin importar dónde se distribuyan, los estudios adecuadamente sólidos para una indicación específica pueden brindar garantía de seguridad y eficacia del producto para la población estadounidense, pero esto puede no ser necesariamente el caso de muchos productos médicos habilitados con IA dada su sensibilidad contextual. Por lo tanto, esta es un área importante que requiere un escrutinio minucioso a medida que la IA se vuelve más rutinaria.
Mantener cadenas de suministro sólidas
Los modelos de IA probablemente desempeñen un papel crucial en la gestión de las cadenas de suministro, pero también podrían ser vulnerables a las interrupciones y la escasez. Por lo tanto, es fundamental considerar su doble papel en las cadenas de suministro. Las cadenas de suministro de todos los productos regulados por la FDA se han vuelto cada vez más complejas, globales y centradas en la eficiencia, definida por atributos como la entrega «justo a tiempo» y el inventario mínimo. Este sistema funciona bien cuando la situación es estable, pero los shocks de demanda o oferta causados por desastres naturales, guerras, dificultades económicas o incertidumbre en la fabricación crean escasez, con poca resiliencia en el sistema para permitir una recuperación rápida. Aunque los elementos del inventario y el flujo de la cadena de suministro se mantienen como información confidencial, cuando se producen escasez, la FDA y otras entidades gubernamentales luchan por establecer conexiones entre competidores para proporcionar los suministros necesarios. El uso de modelos de IA sofisticados y el taponamiento de los agujeros en los datos para anticipar o responder rápidamente a la escasez podrían mejorar tanto la escasez de medicamentos genéricos como la calidad y la estabilidad del suministro de dispositivos de bajo costo. Además, minimizar la vulnerabilidad a las amenazas de ciberseguridad y desarrollar copias de seguridad resilientes en caso de interrupciones tecnológicas deben ser parte integral de estas tecnologías.
Encontrar el equilibrio entre las grandes empresas tecnológicas, las empresas emergentes y el mundo académico
El campo de los productos de IA comerciales, especialmente la IA generativa, está dominado por grandes empresas tecnológicas que cuentan con el capital, los recursos computacionales y la experiencia necesarios para su desarrollo. Al mismo tiempo, muchas empresas emergentes y emprendedores están ingresando al campo, mientras que las instituciones académicas están repletas de ideas que podrían contribuir al progreso. Esto también se relaciona con la diversidad de sitios donde se podría utilizar la IA. Entre los numerosos desafíos estará la abrumadora tarea de determinar formas para que todos los desarrolladores, incluidas las pequeñas entidades, garanticen que los modelos de IA sean seguros y efectivos a lo largo de todo el ciclo de vida del producto en diversos entornos. La mayoría de los programas actuales de la FDA tienen iniciativas especiales para apoyar a las pequeñas empresas y al mundo académico que también se aplicarían a la IA.
La tensión entre el uso de la IA para optimizar los rendimientos financieros y la mejora de los resultados sanitarios
Cuando las instituciones y los sistemas de salud compran o invierten en el desarrollo de tecnología de IA, es comprensible que la rentabilidad de la inversión sea un factor clave. Lamentablemente, la relación entre optimizar las finanzas y mejorar los resultados de salud para los pacientes y las comunidades es compleja y, a veces, contradictoria. Debido a los incentivos potencialmente conflictivos, optimizar las decisiones para obtener mejores resultados para los pacientes podría resultar en una desventaja financiera para los sistemas de salud, las organizaciones de proveedores o las compañías de seguros.
Aunque la FDA no regula la práctica de la medicina, tiene la firme misión de promover la salud pública y la innovación biomédica. Por lo tanto, existe la preocupación de que un enfoque desproporcionado de las aplicaciones de IA en el rendimiento financiero de la inversión podría perjudicar los resultados de los pacientes y reducir la aceptación y la confianza en esta tecnología. Muchas innovaciones de IA que podrían beneficiar a los pacientes pueden tener el precio de los empleos tradicionales, las estructuras de capital y los flujos de ingresos en la atención médica. Sin embargo, demasiados residentes de los EE. UU. viven en desiertos de atención médica, 49 con escasez de atención primaria incluso en muchas áreas con gran densidad de médicos, y los algoritmos de IA podrían señalar más servicios preventivos que actualmente no son rentables. Además, la IA podría mejorar significativamente la eficiencia de los servicios clínicos, liberando así a los médicos para hacer lo único que, en última instancia, ninguna máquina puede: forjar una conexión humana con el paciente. 50 Sin embargo, es necesario tener cuidado para garantizar que la capacidad de la IA para optimizar los procesos no se utilice para reducir aún más la interacción humana al comprimir aún más la interacción entre paciente y médico. Los médicos son el puente entre esta tecnología y los pacientes, y pueden desempeñar un papel importante en la defensa de evidencia de alta calidad sobre los beneficios para la salud que fundamentan la aplicación clínica de la IA.
Será necesario centrarse deliberadamente en los resultados sanitarios para superar la presión de poner énfasis en prácticas que conducen a una suboptimización del sistema de atención sanitaria, 51 los riesgos adversos de la financiarización, 52 y el bloqueo de datos. El mandato de la FDA de salvaguardar y promover la salud de las personas y la salud pública ejercerá presión sobre el sistema, pero la necesidad de una amplia colaboración para un avance colectivo responsable se extiende más allá de la FDA.
Conclusiones
Los avances históricos en IA aplicada a la biomedicina y la atención de la salud deben ir acompañados de esfuerzos complementarios continuos para comprender mejor cómo funciona la IA en los entornos en los que se implementa. Esto implicará un enfoque integral que llegue mucho más allá de la FDA y abarque los ecosistemas de consumo y atención de la salud para seguir el ritmo del progreso técnico cada vez más acelerado. De lo contrario, existe el riesgo de que la IA decepcione de manera similar a otras tecnologías de propósito general implementadas en entornos de atención de la salud o incluso genere un daño significativo si el rendimiento de los modelos no atendidos se deteriora o se centra en el rendimiento financiero sin prestar la debida atención al impacto en los resultados clínicos.
La supervisión estricta por parte de la FDA y otras agencias tiene como objetivo proteger el éxito a largo plazo de los productos regulados manteniendo un alto grado de confianza pública en el espacio regulado.
A las industrias biomédica, digital y de atención de la salud les conviene identificar y abordar a los actores irresponsables y evitar hipérboles engañosas. Las industrias reguladas, el mundo académico y la FDA tendrán que desarrollar y optimizar las herramientas necesarias para evaluar la seguridad y la eficacia actuales de la IA en la atención de la salud y la biomedicina.
La FDA seguirá desempeñando un papel central, centrándose en los resultados sanitarios, pero todos los sectores involucrados tendrán que ocuparse de la IA con el cuidado y el rigor que merece esta tecnología potencialmente transformadora.
Es difícil encontrar una visión completa y sistémica del problema debido a que es un problema multifacético cuya problemática involucra consideraciones médicas, económicas, legales, creencias y valores de una sociedad. Que provoca desvíos en conductas médicas, como el ejemplo tristemente paradigmático del incremento de la intervención cesárea, cuya mayor indicación resulta la “amenaza de parto normal”
La gestión de salud esta imbuida en una serie de riesgos relacionados con las características de los pacientes, en el momento de la intervención, el contexto en el cual se trabaja y la cantidad de horas que cubren los profesionales, el multiempleo de todos los colaboradores que suministran cuidados y controles, las dificultades que tienen los gestores para introducir prácticas orientadas a la calidad y la seguridad de los pacientes, y la de los financiadores en reconocer prestaciones de mayor calidad, a establecer modelos de continuidad de atención. La carencia en la formación profesionales de habilidades blandas especialmente las comunicacionales y el trabajo en equipo. Dar más en salud, casi nunca es mejor, salva que lo que sea incrementar tiempo y horizontalidad, participación y dignidad en la relación paciente equipo de salud.
La medicina defensiva surge como desvío de la práctica médica correcta en respuesta al aumento de los reclamos judiciales convirtiéndose en una problemática global y un elemento de asistencia sanitaria de bajo valor. Son un conjunto de amplias tareas, acciones o procedimientos que se hacen con el fin de documentar que se intentó hacer todo por el paciente o evitar o minimizar la responsabilidad profesional, y que afecta negativamente al sistema por la calidad de atención y aumentar los costos. Es una práctica impulsada para protegerse de la litigiosidad. Esto lleva a realizar anotaciones más minuciosas, indicar pruebas de complejidad con mayor frecuencia, prescribir más pruebas diagnósticas que las necesarias, derivar al paciente a múltiples especialidades, no persuadir a los pacientes que en ocasiones lo que solicita son pruebas innecesarias. Esto porque algunos pacientes suelen confiar más en lo que las prácticas de diagnóstico proponen. Esto desencadena un aumento del costo en la atención, hace más inseguros a los profesionales, afecta el acceso, incrementa artificialmente el estándar de atención. El empleo de procedimientos innecesarios favorecido por la falta de consenso, en torno a los aspectos del tratamiento y del diagnóstico. Es fundamental discernir entre la verdadera medicina defensiva y los que aprovechando esta posibilidad se prescribe con el fin de obtener un beneficio económico por las características del contrato, actuando diversos intereses.
Inicialmente la defensa al ejercicio estaría en impulsar el uso de las guías de prácticas clínica, en organizar mejor la gestión de pacientes, la capacitación continua profesional, el entrenamiento constante, la incorporación de todas las actividades de mutuo control y el acceso a prácticas diagnósticas que generan valor, en prescribir adecuadamente, en tomarse el tiempo necesario para evaluar correctamente una consulta, tomar decisiones conjuntas con otros profesionales, integrándose en equipos y con los pacientes estando informados. Saber que las decisiones que se toman están respaldadas por el conocimiento generado por la ciencia que está disponible para los médicos, mejorar aspectos de la comunicación con los pacientes, con los registros clínicos, con los modelos de atención. Explicar cuando se incurre en entornos de alto riesgo, y que esto implica conocer y dar el consentimiento, sabiendo que se está trabajando en la mejora continua centrada en la persona que cuida y la que es cuidada. Salvar las brechas existentes entre expectativas y límites de la medicina lo cual como dice Richard Smith (1999) en su editorial, aceptar que la muerte es inevitable, que algunas enfermedades son incurables, que el hospital es un lugar de riesgo, que los fármacos tienen efectos secundarios, que hay terapias que son ineficaces, o que tienen un beneficio marginal, que las pruebas arrojan falsos positivos.
“la práctica defensiva de la medicina invierte el fin propio de la actividad profesional y no mira el interés del paciente; enaltece la tecnología sofisticada y sacraliza la imagen computarizada con menosprecio de la experiencia clínica del profesional y la confianza”. (Maglio F 2011).
En contraposición a toda esta corriente están las medidas internacionales dirigidas a la no medicalización y otras acciones con consenso por movimientos como el Choosing Wisely, Too Much Medicine, Less is more, Slow medicine y Smart Medicine.
Una mejor utilización de los recursos favorece también a una optimización global del rendimiento de las organizaciones en términos de efectividad, eficiencia y satisfacción del paciente.
El uso adecuado de procedimientos, listas de verificación y una correcta estandarización de las actividades, desarrollo y difusión de conocimientos repetibles, reduciendo errores y elementos de riesgo evitables.
La organización de la dotación de personal y los incentivos para atender en forma más segura a los pacientes.
Coordinar mejor las distintas competencias profesionales sanitarias y no sanitarias para una gestión clínica basada en el valor.
Seguimiento y control de los problemas en los procesos son prácticas fundamentales para la mejora continua de las actividades.
Establecer una adecuada gestión de pacientes para que se oriente el flujo de valor hacia el acceso, la calidad y la seguridad.
Planificación, presupuestación y fijación de objetivos de calidad concretos en la prestación.
Responsabilizar también a los proveedores de información, de resultados de diagnóstico para que se acerquen a la medicina clínica, y no hagan su tarea como una producción industrial.
Fortalecer las habilidades comunicativas y las capacidades de trabajar en equipo de los médicos.
Informar adecuadamente a los pacientes y darles tiempo, y empowerment para que puedan coparticipar y decidir, sobre lo que son expertos, su cuerpo y su vida.
«En un abierto desafío a los laboratorios nacionales, Federico Sturzenegger dio un paso muy fuerte para desregular la importación de medicamentos desde la India, habilitando a que las provincias compren sin la necesidad de autorización de la Anmat, como había adelantado LPO».
«Para avanzar en esa jugada, el ministro de Desregulación y Transformación del Estado utilizó un pedido del gobernador de Mendoza, Alfredo Cornejo, para adquirir remedios de la industria farmacéutica india, una de las más grandes del mundo y con precios muy inferiores a los argentinos».
Informe sobre la industria farmacéutica de la India Agosto 2024
Según un informe reciente de EY FICCI, como ha habido un creciente consenso sobre la necesidad de proporcionar nuevas terapias innovadoras a los pacientes, se estima que el mercado farmacéutico indio alcanzará un valor de 130 mil millones de dólares estadounidenses para fines de 2030. Mientras tanto, se estima que el tamaño del mercado global de productos farmacéuticos superará la marca de 1 billón de dólares estadounidenses en 2023.
La India se encuentra entre los 12 principales destinos de la biotecnología a nivel mundial y es el tercer destino más importante de la biotecnología en Asia Pacífico. El país posee entre el 3% y el 5% de la industria biotecnológica mundial. En 2022, la bioeconomía de la India se valoró en 137.000 millones de dólares y aspira a alcanzar la marca de los 300.000 millones de dólares en 2030. La industria de la salud india alcanzó más de 370.000 millones de dólares en 2022 y se espera que supere los 610.000 millones de dólares en 2026. India satisface aproximadamente el 20% de las exportaciones mundiales de medicamentos genéricos.
Entre los años fiscales 2018 y 2023, la industria farmacéutica india registró una tasa de crecimiento anual compuesta (CAGR) del 6-8%, impulsada principalmente por un aumento del 8% en las exportaciones y un aumento del 6% en el mercado interno.
El sector farmacéutico nacional espera que las ventas crezcan entre un 8 y un 10% en el ejercicio 2023-24, indicó un análisis realizado por CRISIL, agencia global de investigación analítica y calificación.
El acceso a tratamientos asequibles contra el VIH desde la India es uno de los mayores éxitos de la medicina. La India es uno de los mayores proveedores de vacunas de bajo coste del mundo. Debido a su bajo precio y a su alta calidad, los medicamentos indios son los preferidos en todo el mundo, lo que convierte al país en la «farmacia del mundo».
La presencia de una fuerza laboral calificada, así como una alta competencia técnica y de gestión, es una fuente de atracción para los actores privados. Las compañías farmacéuticas ya han aumentado el gasto en el país para explotar los mercados rurales y desarrollar una mejor infraestructura.
El sector farmacéutico indio abastece más del 50% de la demanda mundial de diversas vacunas, el 40% de la demanda de genéricos de EE. UU. y el 25% de todos los medicamentos del Reino Unido. Según la Encuesta económica india de 2021, se espera que el mercado interno crezca 3 veces en la próxima década. El mercado farmacéutico interno de la India se situó en 42 000 millones de dólares en 2021 y es probable que alcance los 65 000 millones de dólares en 2024, ~130 000 millones de dólares en 2030 y se expanda aún más para alcanzar un mercado de 450 000 millones de dólares en 2047. El mercado farmacéutico indio alcanzó una facturación de Rs. 1,93 lakh crore (~US$ 23 mil millones) crecerán un 6,8% en el año calendario 2023. India es el mayor productor de vacunas del mundo, representando aproximadamente el 60% del total de vacunas, a partir de 2021. Se espera que la industria farmacéutica india crezca entre un 9 y un 11% en el año fiscal 2024, según ICRA.
El sector farmacéutico de la India ha experimentado algunos avances, inversiones y apoyo importantes por parte del gobierno en el pasado reciente.
La industria farmacéutica india ha experimentado una expansión masiva en los últimos años y se espera que alcance aproximadamente el 13% del tamaño del mercado farmacéutico mundial, mejorando al mismo tiempo su calidad, asequibilidad e innovación.
Las exportaciones de medicamentos y productos farmacéuticos registraron un fuerte crecimiento interanual del 9,7% durante abril-marzo del año fiscal 24.
El mercado hospitalario indio estuvo valorado en 98,98 mil millones de dólares en el año fiscal 23 y se proyecta que crecerá a una tasa compuesta anual del 8 % y alcanzará los 193,59 mil millones de dólares en el año fiscal 32.
La entrada acumulada de capitales de IED en la industria de medicamentos y productos farmacéuticos es de 22,52 mil millones de dólares durante el período abril de 2000-marzo de 2024.
Las exportaciones de medicamentos y productos farmacéuticos de la India ascendieron a 27.820 millones de dólares en el año fiscal 24 (abril-marzo) y a 7.200 millones de dólares en el año fiscal 25 (abril-junio).
Las exportaciones de medicamentos y productos farmacéuticos aumentaron un 7,36% hasta los 2.430 millones de dólares en abril de 2024 desde los 2.260 millones de dólares en abril de 2023.
Cipla recibió la aprobación de la Organización Central de Control de Estándares de Medicamentos (CDSCO) para comercializar el nuevo antibiótico plazomicina en India para el tratamiento de infecciones complicadas del tracto urinario (cUTI) que afectan aproximadamente a 150 millones de pacientes cada año.
El gobierno ha establecido un objetivo ambicioso para impulsar la industria de dispositivos médicos en la India, con el objetivo de elevarla de su valoración actual de US$ 11 mil millones a US$ 50 mil millones para 2030.
En marzo de 2024, el Ministro de Productos Químicos y Fertilizantes y de Salud y Bienestar Familiar de la Unión, Dr. Mansukh Mandaviya, inauguró 27 proyectos de parques de medicamentos a granel y 13 plantas de fabricación de dispositivos médicos.
En noviembre de 2023, Lupin Ltd. presentó el primer fármaco de combinación triple de dosis fija del mundo para tratar la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC).
En octubre de 2023, Glenmark Pharmaceuticals presentó Zita, un fármaco de combinación triple rentable para el tratamiento de la diabetes tipo 2, que mejora el control glucémico en pacientes diabéticos.
En agosto de 2023, el Ministro de Trabajo, Empleo, Medio Ambiente, Bosques y Cambio Climático de la Unión, Sr. Bhupender Yadav, lanzó servicios de quimioterapia en 30 hospitales ESIC en todo el país.
El 4 de junio de 2023 se firmó un memorando de entendimiento entre la Comisión de la Farmacopea India (IPC), el Ministerio de Salud y Bienestar Familiar del Gobierno de la India y el Ministerio de Salud del Gobierno de Surinam para el reconocimiento de la Farmacopea India (IP) en Surinam.
En mayo de 2023, el Ministerio de Asuntos de las Minorías y el Ministerio de Ayush unieron sus fuerzas para impulsar el Sistema de Medicina Unani en la India.
El primer ministro Sr. Narendra Modi, durante su discurso del Día de la Independencia de 2023, dijo que el gobierno tiene planes de aumentar el número de ‘Jan Aushadhi Kendras’ de 10.000 a 25.000.
Al 4 de septiembre de 2023, se han creado 450.164.619 cuentas de salud Ayushman Bharat y se han registrado 224.967 médicos y 218.602 centros de salud en ABDM.
El Departamento de Productos Farmacéuticos lanzará próximamente el Plan para la Promoción de la Investigación y la Innovación en el Sector de Tecnología Médica Farmacéutica (PRIP). El plan ha sido aprobado por el Gabinete de la Unión por un período de cinco años a partir de 2023-24 hasta 2027-28 con un desembolso total de 5.000 millones de rupias (604,5 millones de dólares estadounidenses).
Emcure Pharmaceuticals Limited (EPL) se convierte en la primera empresa en lanzar Orofer FCM 750, una nueva extensión de su marca de hierro parenteral que contiene carboximaltosa férrica (FCM). La dosis es adecuada para la mayoría de los pacientes indios con deficiencia de hierro y anemia ferropénica.
Se ha invitado a las empresas japonesas a invertir en la industria farmacéutica y de dispositivos médicos de la India. La cooperación entre la Asociación de Comerciantes Farmacéuticos y la Federación Japonesa de Asociaciones de Dispositivos Médicos de los dos países puede contribuir a estabilizar la cadena de suministro global, especialmente de API y dispositivos médicos.
En noviembre de 2022, Sun Pharma y SPARC firmaron un acuerdo de licencia para la comercialización de fenobarbital inyectable en EE. UU.
Glenmark se convierte en la primera empresa de la India en lanzar la combinación de dosis fija de teneligliptina + dapagliflozina en octubre de 2022.
En octubre de 2022, Lupin firmó un acuerdo para adquirir dos marcas de inhalación de Sunovion Pharmaceuticals Inc.
Dr. Reddy’s Laboratories anunció el lanzamiento de las cápsulas de lenalidomida en los EE. UU. con dos de las seis concentraciones elegibles para la primera comercialización, exclusividad de 180 días en septiembre de 2022.
En julio de 2022, Cipla Health firmó un acuerdo para adquirir Endura Mass, un reconocido suplemento nutricional.
En junio de 2022, Cipla se asoció con la iniciativa Medicamentos para Enfermedades Olvidadas (DNDi) para anunciar el lanzamiento de un tratamiento antirretroviral 4 en 1 para niños que viven con VIH en Sudáfrica.
En mayo de 2022, Dr. Reddy’s Laboratories firma una asociación exclusiva con HK inno.N Corporation para comercializar la nueva molécula Tegoprazan en India y mercados emergentes seleccionados.
En el presupuesto provisional 2024-25:
El gobierno destinó 1.000 millones de rupias (120 millones de dólares estadounidenses) para la promoción de parques de drogas a granel para el año fiscal 25, un aumento significativo respecto del año anterior.
El desembolso total para el desarrollo de la industria farmacéutica para el año fiscal 25 se incrementó a Rs. 1.300 millones de rupias (US$ 156,5 millones), mientras que el presupuesto para la promoción de parques de dispositivos médicos se elevó a Rs. 150 millones de rupias (US$ 18 millones) para el año fiscal 25.
La asignación para asistencia a los grupos de dispositivos médicos para instalaciones comunes (AMD-CF) se fijó en Rs. 40 crore (US$ 4,1 millones) para el año fiscal 25.
El desembolso para el plan Jan Aushadhi, la iniciativa para proporcionar medicamentos genéricos asequibles en el país, se incrementó a Rs. 284,5 millones de rupias (US$ 34 millones) para el año fiscal 25, frente a Rs. 110 millones de rupias (US$ 13 millones) en la estimación revisada para el año fiscal 24.
Según el Presupuesto de la Unión 2023-24:
Se pondrá en marcha una misión para eliminar la anemia de células falciformes para 2047. Implicaría crear conciencia, realizar un examen exhaustivo de siete millones de personas de entre 0 y 40 años en las regiones tribales afectadas y brindar asesoramiento mediante esfuerzos coordinados.
El gobierno también facilitaría laboratorios selectos del ICMR con instalaciones como investigación por parte de profesores de universidades médicas públicas y privadas, junto con equipos de I+D del sector privado.
Para la innovación en el sector farmacéutico, a través de centros de excelencia, se pondrá en marcha una nueva iniciativa para fomentar la investigación y la innovación farmacéutica. El gobierno persuade a las empresas para que gasten dinero en I+D en unos pocos campos prioritarios seleccionados. A nivel de base, el gobierno también ha anunciado la construcción de 157 escuelas de enfermería en el mismo lugar que las escuelas de medicina del gobierno.
La Encuesta Económica 2022-23 ha demostrado que se prevé que el mercado farmacéutico interno de la India alcance los 130 mil millones de dólares estadounidenses para 2030, y el sector farmacéutico ha mantenido su ritmo de crecimiento después de la pandemia. La Misión Digital Ayushman Bharat también busca proporcionar el marco necesario para sostener la infraestructura sanitaria digital integrada del país. La digitalización, la innovación y la investigación y el desarrollo en el sector farmacéutico ayudarán a la India a mantener su papel de liderazgo a nivel mundial.
Según el Presupuesto de la Unión 2022-23:
Se reservaron 3.201 millones de rupias (419,2 millones de dólares estadounidenses) para investigación y se asignaron 83.000 millones de rupias (10.860 millones de dólares estadounidenses) para el Ministerio de Salud y Bienestar Familiar.
Se han asignado 37.000 millones de rupias (4.830 millones de dólares estadounidenses) a la ‘Misión Nacional de Salud’.
Al Ministerio de AYUSH se le han asignado Rs. 3,712.49 crore (US$ 446.8 millones) en el año fiscal 25, un 23.74% más que las estimaciones revisadas de Rs. 3,000 crore (US$ 399.4 millones) en el año fiscal 24.
La industria de la salud de la India alcanzó más de 370 mil millones de dólares en 2022 y se espera que alcance más de 610 mil millones de dólares en 2026.
La India es el tercer mayor productor de API y representa el 8 % de la industria mundial de API. En la India se fabrican más de 500 API diferentes y aporta el 57 % de los API que figuran en la lista precalificada de la OMS.
El mercado de dispositivos médicos de la India ascendió a 10.360 millones de dólares en el año fiscal 2020. Se espera que el mercado aumente a una tasa compuesta anual del 37 % entre 2020 y 2025 hasta alcanzar los 50.000 millones de dólares.
Se espera que la industria de servicios de investigación y fabricación por contrato (CRAMS) alcance los 20 mil millones de dólares en 2024 y crezca a una CAGR del 12%.
En marzo de 2022, Themis Medicare Ltd. (Themis) anunció la aprobación de su medicamento antiviral VIRALEX por parte del Controlador General de Medicamentos de la India (DCGI).
En marzo de 2022, en el marco del Plan de Fortalecimiento de la Industria Farmacéutica (SPI), se anunció un desembolso financiero total de 500 millones de rupias (665,5 millones de dólares estadounidenses) para el período comprendido entre los años fiscales 2021-22 y 2025-26.
En noviembre de 2021, el primer ministro Narendra Modi inauguró la primera Cumbre Mundial de Innovación del sector farmacéutico. La cumbre contará con 12 sesiones y más de 40 oradores nacionales e internacionales que debatirán sobre una variedad de temas, incluidos el entorno regulatorio, la financiación de la innovación, la colaboración entre la industria y el mundo académico y la infraestructura de innovación.
‘Pharma Vision 2020’ del Departamento de Productos Farmacéuticos del Gobierno tiene como objetivo convertir a la India en un centro importante para el descubrimiento de fármacos de principio a fin.
El Consejo de Asistencia para la Investigación de la Industria Biotecnológica (BIRAC), dependiente del Departamento de Biotecnología, ofrece asistencia financiera a través de iniciativas como la Subvención para la Ignición de la Biotecnología (BIG), el Programa de Desarrollo Empresarial y del Emprendimiento Sostenible (SEED) y los programas de Lanzamiento de Productos Asequibles Impulsados por el Emprendimiento (LEAP). La financiación varía entre 30 lakhs de rupias (35.824,41 dólares estadounidenses) y 100 lakhs de rupias (119.414,70 dólares estadounidenses) por empresa emergente, lo que les permite perfeccionar sus ideas.
Para lograr la autosuficiencia y minimizar la dependencia de las importaciones de medicamentos esenciales a granel del país, el Departamento de Productos Farmacéuticos inició un plan PLI para promover la fabricación nacional mediante la creación de plantas nuevas con un valor agregado nacional mínimo en cuatro «segmentos objetivo» separados con un desembolso acumulado de Rs. 6,940 crore (US$ 951,27 millones) del año fiscal 2021 al año fiscal 30.
En junio de 2021, la Ministra de Finanzas, Sra. Nirmala Sitharaman, anunció un desembolso adicional de Rs. 1,97,000 crore (US$ 26,57 mil millones) que se utilizarán durante los próximos cinco años para el plan PLI farmacéutico en 13 sectores clave, como ingredientes farmacéuticos activos, intermediarios de medicamentos y materias primas clave.
La India, al ser la tercera industria farmacéutica más grande del mundo en términos de volumen, ofrece una trayectoria de crecimiento positiva en los próximos años.
Se espera que en los próximos cinco años el gasto médico de la India aumente entre un 9% y un 12%, lo que la situará entre las 10 principales naciones del mundo. La capacidad de las empresas para orientar su cartera de productos hacia terapias crónicas para enfermedades como las cardiovasculares, los antidiabéticos, los antidepresivos y los anticancerígenos, que están en aumento, también desempeñará un papel en el crecimiento futuro de las ventas internas. La rápida introducción de medicamentos genéricos en el mercado ha seguido siendo un tema de interés y se espera que beneficie a las compañías farmacéuticas indias.
El marketing puede contribuir sustancialmente a la comprensión y gestión de las experiencias de los servicios de atención sanitaria ( Anderson et al., 2013 ; Berry y Bendapudi, 2007 ; Chen et al., 2020 ). Las enfermedades crónicas como el cáncer, la diabetes y las enfermedades cardíacas son desafíos globales. Como principales causas de muerte y discapacidad en los Estados Unidos ( CDC, 2019 ), así como en otros países, suponen una enorme carga económica ( Okediji, Salako y Fatiregun, 2017 ). Por ejemplo, seis de cada diez adultos estadounidenses tienen una enfermedad crónica y cuatro de cada diez tienen dos o más enfermedades crónicas ( CDC, 2019 ). Se estima que para 2023 las enfermedades crónicas costarán a la economía estadounidense más de 4,2 billones de dólares anuales en gastos de tratamiento y pérdida de producción económica ( Bodenheimer, Chan y Bennett, 2009 ). No es sorprendente que la reducción de la carga sistémica de las enfermedades crónicas sea una preocupación clave para las organizaciones de atención sanitaria, los responsables políticos y los gobiernos. Una forma en que los proveedores de atención médica pueden comenzar a reducir esa carga es facilitar el rol del cliente en la gestión activa de su propia enfermedad ( Ahn et al. 2015 ). De hecho, la proactividad del cliente en pos del bienestar en áreas como la atención médica, los servicios financieros y educativos es una de las principales prioridades de investigación para los académicos del marketing de servicios ( Ostrom et al. 2021 ).Los clientes de atención médica pueden contribuir a su propio estado de salud al realizar actividades que apuntan a co-crear valor con un proveedor de servicios de atención médica focal ( Prahalad y Ramaswamy 2004 ). También pueden recurrir a recursos que se extienden mucho más allá de la empresa focal para co-crear ese valor ( Arnould, Price y Malshe 2006 ). Estas incluyen actividades realizadas con otros proveedores de servicios de atención médica, como terapeutas complementarios; actividades con fuentes privadas, como familiares, amigos y otros clientes; y actividades autogeneradas como la regulación de las emociones ( McColl-Kennedy et al. 2012 ; Sweeney, Danaher y McColl-Kennedy 2015 ). Los beneficios de involucrar a los clientes en su propia atención médica, y por extensión en la co-creación de valor, 1 son potencialmente una mejor salud y bienestar ( Ahn et al. 2015 ) y niveles más altos de satisfacción del cliente ( Vega-Vazquez, Revilla-Camacho y Cossio-Silva 2013 ). Sin embargo, los clientes de servicios de salud pueden diferir en su nivel de acceso, capacidad y voluntad para co-crear valor ( Laud et al. 2019 ; Stokburger-Sauer et al. 2016 ). En consecuencia, la co-creación de valor puede no ser siempre apropiada para mejorar el bienestar.Aunque el marketing puede desempeñar un papel fundamental en la mejora del bienestar de los clientes ( Anderson y Ostrom 2015 ; Berry y Bendapudi 2007 ; Chen et al. 2020 ; Dagger y Sweeney 2006 ), el desafío para los gerentes es motivar a los clientes a emprender actividades asociadas con la co-creación de valor. Esa tarea es difícil, ya que los hábitos y rutinas relacionados con la salud pueden estar firmemente arraigados ( Dellande, Gilly y Graham 2004 ), y la co-creación de valor generalmente requiere un esfuerzo sustancial del cliente durante un largo período de tiempo ( Sweeney, Danaher y McColl-Kennedy 2015 ). Si bien investigaciones anteriores han investigado las actividades en las que participan los clientes para co-crear valor en la atención médica (por ejemplo, McColl-Kennedy et al. 2012 ; Sweeney, Danaher y McColl-Kennedy 2015 ), tres preguntas críticas sobre la dinámica de la co-creación de valor para el cliente siguen sin respuesta.En primer lugar, ¿en qué medida las actividades de co-creación de valor se derivan de la predisposición y motivación subyacentes de los clientes para co-crear, es decir, su estado latente de co-creación de valor? Esperamos que los clientes de atención médica varíen en la gama de actividades de co-creación que adoptan y la intensidad con la que las llevan a cabo: algunos pueden ser altos co-creadores, mientras que otros son bajos co-creadores.
En segundo lugar, ¿es fluido el movimiento entre estados latentes de co-creación de valor? Por ejemplo, ¿pueden los clientes migrar de un estado inferior, menos deseable, a uno superior, más deseable? Si los clientes hacen la transición entre estados, es fundamental identificar
(a) qué actividades de co-creación de valor influyen positivamente en las transiciones de estado ascendentes (o estabilizan a los clientes en un estado deseable) y
(b) qué actividades deben gestionarse para evitar una transición descendente en el estado de co-creación. De hecho, no se garantiza que participar en algunas actividades de co-creación influya positivamente en las transiciones de estado para todos los clientes.
En tercer lugar, ¿qué efecto tienen las transiciones de estado de co-creación de valor en resultados importantes de marketing (por ejemplo, satisfacción del cliente) y del cliente (por ejemplo, bienestar) a lo largo del tiempo? Los proveedores de atención médica pueden mejorar estos resultados al garantizar que un cliente realice las actividades de cocreación de valor adecuadas en el momento adecuado.
Para abordar estas preguntas, nuestro estudio tiene tres objetivos que abordamos con un enfoque empírico novedoso:
(1) identificar y caracterizar los estados latentes de co-creación de valor del cliente, utilizando un modelo Markov oculto;
(2) investigar las transiciones del cliente entre estados de co-creación de valor e identificar las actividades asociadas con esas transiciones, utilizando un modelo logit multinomial; y
(3) examinar la correlación entre las transiciones de estados latentes y los cambios en la satisfacción del cliente, las percepciones de la calidad del servicio, las intenciones conductuales (por ejemplo, la continuación del tratamiento), la calidad de vida y el bienestar (ver Figura 1 ). Para lograr nuestros objetivos de estudio, realizamos un examen longitudinal de las experiencias de atención médica de los pacientes con cáncer, desde su diagnóstico inicial hasta los 12 meses de atención, a lo largo de 4 olas de encuestas.
Figura 1. Estados, transiciones y resultados clave de la co-creación de valor para el cliente.
Utilizando nuestro modelo oculto de Markov, revelamos tres estados latentes de co-creación de valor, correspondientes a una actividad de co-creación baja, moderada y alta. Los clientes en el estado alto participan activamente en una amplia gama de actividades de manera muy intensiva; lo opuesto ocurre con los clientes en el estado bajo, que son co-creadores renuentes. Aquellos en el estado moderado eligen selectivamente algunas actividades y participan en ellas de manera intensiva. Los clientes en estos estados también varían en sus características psicológicas (por ejemplo, autoeficacia, optimismo y locus de control), características demográficas (por ejemplo, edad y género) y estado de salud (por ejemplo, comorbilidad). Además, demostramos que los cambios en algunas actividades de co-creación están asociados con una transición ascendente (positiva), estabilizadora o descendente (negativa) en los estados de co-creación de valor. Finalmente, demostramos que la transición a un estado con niveles más altos de actividad de co-creación se correlaciona positivamente con aumentos en los resultados del cliente y de marketing, como la satisfacción y el bienestar del cliente.
Teoría de la co-creación del valor del cliente
La co-creación de valor es un concepto importante no solo en la investigación de servicios ( Ostrom et al. 2015 ), sino también en el comportamiento del consumidor (p. ej., Arnould, Price y Malshe 2006 ) y, más ampliamente, en el marketing (p. ej., Epp y Price 2008 ).
La co-creación de valor es central para la lógica dominante del servicio, que sostiene que el valor deriva de un proceso activo de integración de recursos personales (p. ej., conocimiento, habilidades y capacidades) con recursos de otros actores en una red de servicios ( McColl-Kennedy et al. 2012 ; Vargo y Lusch 2016 ). La co-creación de valor resalta los beneficios que se pueden obtener cuando los clientes, los proveedores de servicios y las partes más allá de la díada cliente-empresa trabajan para co-crear valor y resultados de manera conjunta.
Los clientes pueden co-crear valor con la empresa focal y también con fuentes privadas, incluyendo el propio conocimiento y habilidades personales del cliente, y con estructuras sociales como el propio cliente, la familia, los pares y otros clientes ( Epp y Price 2008 ).
El valor también puede co-crearse con fuentes de cara al mercado, como otras empresas o entidades (por ejemplo, terapeutas complementarios), o incluso más ampliamente con fuentes comunitarias ( Arnould et al. 2006 ).
Los investigadores que han estudiado los ecosistemas de servicios y las redes de valor complejas con múltiples actores (por ejemplo, Beirao, Patricio y Fisk 2017 ; Pinho et al. 2014 ) han conceptualizado la co-creación de valor desde la perspectiva de un actor, utilizando una combinación de factores genéricos (como el acceso a los recursos, el uso compartido de recursos y la recombinación de recursos) que producen resultados de co-creación de valor. Estos estudios adoptan en gran medida una perspectiva organizacional.
En el contexto de la salud, por ejemplo, los estudios se han centrado en una mejor prestación de atención médica, ahorros de costos y tiempo, y gestión del apoyo a la toma de decisiones en materia de atención médica ( Beirao, Patricio y Fisk 2017 ; Pinho et al. 2014 ). Si bien McColl-Kennedy et al. (2012) investigaron cualitativamente el efecto potencial de las combinaciones de actividades de co-creación de valor a través de su concepto de estilos de co-creación de valor, ninguna investigación ha abordado empíricamente los efectos de integrar una gama de actividades de co-creación de valor a lo largo del tiempo y desde la perspectiva de un actor específico (como el cliente).Además, ninguna investigación ha examinado la existencia de estados latentes de co-creación de valor del cliente o abordado el efecto de los cambios en las actividades de co-creación de valor en las transiciones entre estados de co-creación de valor del cliente. Investigaciones anteriores (por ejemplo, Sweeney et al., 2015 ) han tratado la co-creación como un concepto estático, pero postulamos que el grado en que los clientes realizan actividades de co-creación de valor evoluciona con el tiempo. En las primeras etapas del tratamiento, los clientes pueden participar en un «conjunto» diferente de actividades, y en diferentes grados, que en etapas posteriores del tratamiento. Dado que es probable que las actividades de co-creación de valor afecten dinámicamente los resultados como la satisfacción y el bienestar del cliente, nuestro objetivo es ofrecer los primeros conocimientos sobre el efecto de las transiciones del estado de co-creación en los resultados comerciales y del cliente. Lo hacemos a través de la aplicación de un enfoque empírico innovador: aplicando un modelo Markov oculto y un modelo logit multinomial para estudiar las transiciones del estado de co-creación de valor. Finalmente, es raro que los estudios consideren explícitamente el papel del cliente en la co-creación de valor más allá del entorno del servicio en sí, como buscamos hacer.Adoptamos la definición de que la co-creación de valor para el cliente es “el beneficio obtenido de la integración de recursos a través de actividades e interacciones con colaboradores en la red de servicio del cliente” ( McColl-Kennedy et al. 2012 , p. 375). Como esta red puede incluir la empresa focal, así como otras fuentes privadas y de cara al mercado, ofrecemos el ejemplo de un cliente de atención médica diagnosticado con cáncer que asiste a una clínica para recibir quimioterapia o radiación, pero que también puede utilizar los servicios de otros proveedores, como un fisioterapeuta o un nutricionista. Además, dicho cliente puede interactuar con familiares y amigos, en actividades de distracción y asistir a grupos de apoyo ( McColl-Kennedy et al. 2012 ; Sweeney, Danaher y McColl-Kennedy 2015 ). De esta manera, vemos a los clientes de atención médica como personas que realizan una variedad de actividades de co-creación de valor que se extienden mucho más allá de las interacciones con el proveedor de servicios focal, pero que aún giran en torno a la experiencia del cliente con el cáncer. Basándonos en el trabajo de Sweeney, Danaher y McColl-Kennedy (2015) , quienes han desarrollado una escala para evaluar las actividades de co-creación de valor para el cliente que los clientes de atención médica realizan en el contexto de enfermedades crónicas (por ejemplo, cáncer, enfermedades cardíacas y diabetes), examinamos 12 actividades de co-creación de valor para el cliente relevantes para el contexto del servicio de cáncer de nuestro estudio: compartir información activamente, cumplimiento de los requisitos médicos, participación proactiva en la toma de decisiones, interacción con el personal de la clínica, mantenimiento de una dieta saludable, actividades de distracción, gestión de los aspectos prácticos de la vida, relaciones con familiares y amigos, interacción con otras personas que reciben tratamiento, búsqueda de información, regulación de las emociones y gestión de la apariencia física. Estas actividades, enumeradas en el lado izquierdo de la Figura 1 , incluyen aquellas realizadas con el proveedor focal y con otras fuentes públicas y privadas.
Estados latentes de co-creación de valor para el cliente
Aunque McColl-Kennedy et al. (2012) proporcionan evidencia preliminar de que los pacientes con cáncer co-crean valor de diferentes maneras, sabemos poco sobre los aspectos dinámicos de la co-creación de valor a través del tiempo. Cierto grado de actividad de co-creación en la prestación de servicios es inevitable, pero los clientes tienen considerable discreción sobre la gama de actividades de co-creación que pueden decidir adoptar y el grado en que participan en las actividades ( Claycomb, Lengnick-Hall e Inks 2001 ). La evidencia temprana aparece en la literatura sobre involucramiento y participación del cliente, que muestra que los clientes varían en su nivel de participación y/o involucramiento en el servicio/producto ( Cermak, File y Prince 1994 ). Más recientemente, Sweeney, Danaher y McColl-Kennedy (2015) han demostrado que la co-creación de valor del cliente tiene lugar dentro de la red de servicio del cliente, yendo más allá de las interacciones de servicio empresa-cliente, y que los clientes difieren en el grado de esfuerzo que ponen en la co-creación de valor.
El concepto de estado latente, una disposición psicológica no observada que genera un comportamiento, subyace a los distintos niveles de actividad de cocreación de los clientes (alto, moderado y bajo, como se mencionó anteriormente) ( Netzer et al. 2017 ). En nuestro estudio, estar en un estado latente particular depende de la gama de actividades de cocreación que adoptan y la intensidad con la que las realizan , y también de los rasgos psicológicos del cliente, su estado de salud y la anticipación de los resultados futuros. Por ejemplo, es probable que un paciente con cáncer que no cree que puede influir en sus resultados de salud y que tiene un mal pronóstico médico se encuentre en un estado de baja actividad de cocreación observada. Por el contrario, es más probable que un paciente que cree que su comportamiento puede influir en sus resultados de salud y a quien se le informa que su pronóstico es bueno se encuentre en un estado de alta actividad de cocreación observada:H1Los clientes varían en la amplitud de las actividades de co-creación de valor que adoptan y el grado en que las llevan a cabo, de modo que los clientes variarán de bajo a alto en su actividad de co-creación.La importancia de la co-creación de valor para el cliente en la atención médica es bien reconocida ( Beirao, Patricio y Fisk 2017 ; Sweeney, Danaher y McColl-Kennedy 2015 ; Zhao, Wang y Fan 2015 ). Sin embargo, el hecho de que la co-creación de valor evoluciona dinámicamente se ha pasado por alto en gran medida, a pesar de que investigaciones previas en otras áreas respaldan la noción de transiciones de estado. Por ejemplo, en la literatura de marketing, Zhang et al. (2016) encuentran que los clientes pasan por diferentes estados de relación y pueden migrar a un estado de relación de mayor rendimiento y más deseable. Danaher, Sajtos y Danaher (2020) muestran además que los miembros del programa de fidelización pasan entre estados de lealtad latente, y que diferentes categorías de recompensa y esfuerzos de marketing están asociados con estas transiciones. En la literatura médica y económica, Adena y Myck (2014) muestran que la baja riqueza aumenta la probabilidad de que una persona sana pase de una mejor salud a una peor, y Morefield et al. (2012) muestran que la ocupación influye en las transiciones de salud, y que el empleo manual aumenta la probabilidad de transición de una salud muy buena a una mala.Aprovechando estos estudios, predecimos que los clientes de atención médica pueden y de hecho realizan transiciones entre estados de co-creación de valor, y que las actividades asociadas con estas transiciones dependen del estado. Es decir, esperamos que las actividades de co-creación de valor del cliente afecten de manera diferencial las transiciones de estado, de modo que algunas actividades impulsen una transición positiva hacia arriba entre estados, algunas estabilicen a los clientes en un estado particular (buena si están en un estado de co-creación deseable, mala si están en un estado menos deseable), y otras actividades provoquen una transición negativa hacia abajo (de un estado más deseable a uno menos deseable).H2Los cambios en las actividades de cocreación de valor para el cliente influyen de manera diferencial en las transiciones entre estados de cocreación de valor para el cliente bajo, moderado y alto.
Beneficios de la co-creación de valor para el cliente
Un beneficio importante de la capacidad de los clientes para realizar transiciones entre estados de co-creación es que estos pueden estar asociados con resultados de marketing y de clientes importantes que se relacionan con los aspectos de atención de la salud (pero no necesariamente, por supuesto, con el pronóstico de enfermedades). Por lo tanto, examinamos el efecto de las transiciones de co-creación de valor del cliente en las percepciones de satisfacción del cliente, calidad del servicio, intenciones conductuales (por ejemplo, adherencia al tratamiento), calidad de vida y bienestar.La literatura revela que los clientes que participan activamente en las interacciones de servicio están más satisfechos con la experiencia de servicio ( Dellande et al. 2004 ; Gallan et al. 2013 ) y que cuanto más esfuerzo pongan los clientes en la co-creación de valor, mayor será su nivel de satisfacción con el servicio ( Sweeney, Danaher y McColl-Kennedy 2015 ). Claycomb et al. (2001) suponen que los clientes que participan activamente en la co-creación tienen más probabilidades de tener sus necesidades satisfechas, lo que aumenta su probabilidad de satisfacción. De manera similar, y en términos de calidad de servicio percibida, la investigación indica que a medida que aumenta la participación del cliente, hay un aumento correspondiente en las percepciones de la calidad del servicio ( Wang, Wang y Zhao 2007 ). Bowen (1986) explica que a medida que los clientes aumentan su nivel de participación con un proveedor de servicios, el proveedor gana la oportunidad de dar forma a las percepciones y juicios de los clientes sobre la empresa. Finalmente, la evidencia sugiere que una mayor participación del cliente está asociada con intenciones de comportamiento positivas posteriores a la compra ( Cermak, File y Prince 1994 ) y que la cantidad de esfuerzo que los clientes ponen en la co-creación de valor influye positivamente en sus intenciones de comportamiento ( Sweeney, Danaher y McColl-Kennedy 2015 ).H3aLa transición a un estado de co-creación de mayor valor para el cliente se asocia positivamente con una mayor satisfacción del cliente, percepciones de calidad del servicio e intenciones de comportamiento.Además de estos resultados de marketing de servicios, los gerentes pueden influir positivamente en la calidad de vida y el bienestar de los clientes ( Anderson et al. 2013 ; Sirgy y Lee 1996 ). Definimos la calidad de vida como un concepto amplio afectado por la salud física del individuo, el estado psicológico, el nivel de independencia, las relaciones sociales y sus relaciones con las características destacadas de su entorno (OMS 1995), y el bienestar como la satisfacción general y la felicidad con la propia vida ( Diener, Tamir y Scollon 2006 ). Estos constructos, a menudo utilizados indistintamente en la literatura, son claramente subjetivos, individuales y experimentales ( Upton y Upton 2015 ). Dado que un principio básico de la atención médica es maximizar el bienestar ( Sirgy y Lee 1996 ), creemos que la co-creación de valor para el cliente, vista como la mejora del beneficio del cliente a partir de la integración de recursos, tiene el potencial de dar forma positiva a las vidas de los clientes ( Finsterwalder et al. 2017 ). Cuando los clientes son cocreadores activos de su propia atención médica, pueden influir en los resultados de su bienestar:H3bLa transición a un estado de cocreación de mayor valor para el cliente se asocia positivamente con mejores percepciones de bienestar y calidad de vida.
Método de investigación
Las enfermedades crónicas son enfermedades persistentes, generalmente incurables. Como los servicios de atención médica para enfermedades crónicas son generalmente de alto contacto, que implican un alto nivel de contacto personal con los clientes, proporcionan un contexto rico para investigar el efecto de las actividades de co-creación de valor en las transiciones de estado. Una enfermedad crónica que tiene amplias implicaciones para el sistema de salud es el cáncer, que estudiamos por dos razones. En primer lugar, los servicios oncológicos se desarrollan dentro de un ecosistema que involucra múltiples partes y encuentros de servicio a lo largo del tiempo, lo que permite a los investigadores investigar las actividades asociadas con las transiciones de estado. En segundo lugar, los clientes necesitan realizar una serie de actividades para promover la salud y construir una reserva psicológica: interactúan con los proveedores y sistemas de atención médica, se adhieren a los protocolos de tratamiento y monitorean y manejan su enfermedad ( Wagner, Austin y Korff 1996 ).
Datos
Los datos se recogieron de los clientes de dos clínicas privadas de cáncer para pacientes ambulatorios en Australia (todos los pacientes tenían seguro médico privado). Se obtuvo la aprobación ética de las clínicas, hospitales y la universidad principal implicada en el estudio. Se aseguró a los participantes que su participación (o no) en el estudio no comprometería su atención médica. Al concluir la recopilación de datos, todas las respuestas de la encuesta se anonimizaron. Como los servicios y las experiencias oncológicos se desarrollan a lo largo del tiempo, utilizamos un diseño de encuesta longitudinal que obtiene datos de un panel de pacientes con cáncer a lo largo del tiempo. Como la mayor parte del tratamiento del cáncer ocurre dentro de un marco temporal de 12 meses (p. ej., diagnóstico, quimioterapia y radiación), monitoreamos las actividades y los resultados de cocreación de valor del cliente en cuatro puntos temporales: línea de base (diagnóstico inicial), 3 meses, 6 meses y 12 meses después del diagnóstico. Estos cuatro puntos temporales se determinaron en función de los objetivos de nuestro estudio, las actividades de cocreación y en consulta con oncólogos, enfermeras, la dirección de la clínica y los propios pacientes. El proceso de recopilación de datos implicó que una enfermera de investigación reclutara pacientes para el estudio. La enfermera de investigación trabajó con el equipo de administración de la clínica para identificar nuevos pacientes antes de su primera cita en la clínica. Cuando estos pacientes llegaron a la clínica para su primera cita, la enfermera los invitó a participar en el estudio. Luego se les entregaron cuestionarios a los pacientes para que los completaran en la clínica. Las encuestas posteriores se enviaron por correo a los participantes a los 3, 6 y 12 meses después del primer período de encuesta con un sobre con franqueo pagado para su devolución. En total, se reclutaron en el estudio 307 pacientes recién diagnosticados. Unos 301 completaron la encuesta en T 1 . 2 En T 2 , 190 encuestados completaron la encuesta, 174 en T 3 y 153 en T 4 . En cada punto temporal se recogieron los datos objetivos de salud de un participante, a través de la clínica. Esto es importante porque nos permite controlar el estado de salud en nuestro análisis. Durante el período de nuestro estudio, no todos los clientes completaron cada ola de encuesta. Por ejemplo, algunos clientes completaron solo la encuesta inicial en T 1 , o encuestas en T 1 y T 2 . Una razón para esta deserción es que 54 pacientes fallecieron en algún momento durante los 12 meses y, por lo tanto, abandonaron nuestro estudio longitudinal, 3 mientras que otros abandonaron por razones que desconocemos, pero no debido a la muerte. Además, algunos encuestados completaron solo un subconjunto de las cuatro encuestas posibles. Por ejemplo, pueden haber completado T 1 , haberse perdido T 2 pero haber completado T 3 . Evitamos limitar nuestro estudio solo a aquellos que completaron las encuestas en cada momento (T 1 , T 2 , T 3 y T 4 ) porque es probable que un encuestado que complete las cuatro rondas sea diferente de alguien que abandona en el camino, lo que podría sesgar los resultados de nuestro modelo. Por lo tanto, incluimos a todos los encuestados, incluso aquellos que fallecieron a mitad del estudio o no completaron las cuatro rondas de la encuesta por alguna otra razón. Esto da como resultado 818 total de observaciones de las posibles307×4=1228 Nuestro modelo oculto de Markov permite la deserción y la no finalización de cada ola de encuesta, como se analiza más adelante.
Medidas
Todas las medidas de co-creación de valor utilizan escalas Likert de 7 puntos, donde 1 representa “totalmente en desacuerdo” y 7 representa “totalmente de acuerdo”. El Apéndice A en línea enumera los ítems de la escala para las variables en nuestro estudio e informa las propiedades psicométricas de estas escalas (usando AMOSv25). Todos los modelos de medición tuvieron un buen ajuste a los datos con niveles adecuados de confiabilidad de constructo, varianza promedio extraída y validez discriminante ( Fornell y Larcker 1981 ).Como se puede ver en el Apéndice A en línea , la cocreación de valor para el cliente en el ámbito de la atención médica se mide utilizando las 12 actividades enumeradas anteriormente, con una escala adaptada de Sweeney, Danaher y McColl-Kennedy (2015) . Como esta escala se desarrolló en el contexto de enfermedades crónicas (diabetes, enfermedades cardíacas y cáncer), es muy relevante para nuestro estudio. En cuanto a los resultados, la calidad de vida se mide con un solo elemento que especifica una ventana de tiempo corta ( EORTC 2015 ) y el bienestar con una escala adaptada de Fox (2004) . Los resultados de marketing de servicios de calidad del servicio, satisfacción del cliente ( Cronin, Brady y Hult 2000 ) e intenciones de comportamiento ( Zeithaml, Berry y Parasuraman 1996 ), y los rasgos individuales de locus de control ( Wallston, Stein y Smith 1994 ), autoeficacia ( Sherer et al. 1982 ) y optimismo ( Scheier y Carver 1985 ) están adaptados de escalas bien establecidas.También recopilamos información sobre una variedad de otras variables de control que esperamos que puedan afectar nuestras estimaciones de parámetros del modelo (consulte la Tabla 1 ). Estas incluyen datos demográficos del cliente (género, edad y educación), el tipo principal de cáncer (mama, intestino, próstata y linfoma) y la salud objetiva/gravedad de la enfermedad según el índice de comorbilidad de Charlson et al. (1987) (también utilizado por Chen et al. 2020 ). El índice de comorbilidad captura el estado de salud objetivo y fue obtenido de los registros del paciente por la enfermera de investigación después de consultar con el médico del paciente en cada ola de la encuesta. En el índice, a 19 comorbilidades se les asigna una puntuación de 0 a 6 según el riesgo asociado con cada comorbilidad y luego se suman las puntuaciones para obtener un total para predecir la mortalidad. En nuestra muestra, el índice de comorbilidad varía de 2 a 16, y las puntuaciones de comorbilidad más altas indican un peor estado de salud. Tabla 1. Características de la muestra.
Característica
T1
T2
T3
T4
Género
Masculino
39,5
33.0
33.3
30.3
Femenino
60,5
67.0
66,7
69,7
Edad (media)
69.8
60.2
60.6
60.8
Tipo de cáncer, %
Mama
42
Intestino
13
Pulmón
4
Próstata
5
Linfoma
12
Leucemia
2
Otros (ovarios, testículos, garganta y cerebro)
22
Comorbilidad (estado de salud objetivo)
Riesgo leve
10.6
11.1
9.2
8.5
Riesgo moderado
32
34.7
31.6
32.7
Riesgo grave
57.4
54.2
59.2
58.8
Teniendo en cuenta la tasa de mortalidad de la población, construimos variables diseñadas para manejar la deserción, lo que es especialmente crítico para los estudios en el contexto de enfermedades crónicas. Como se señaló anteriormente, una de las razones para abandonar el estudio es la muerte de un cliente de atención médica, por lo que tenemos una variable binaria para capturar este evento. También tenemos una serie de casos en los que un cliente no completó las cuatro oleadas del estudio (y no falleció durante el estudio). Por lo tanto, también construimos una variable binaria para indicar si un cliente es un «no completado». 4 Finalmente, tenemos variables ficticias para dar cabida a cualquier efecto debido a las oleadas de la encuesta, siendo la variable ficticia de referencia la primera oleada.
Modelo
El objetivo de nuestro estudio es examinar la actividad de co-creación de valor dinámico en la que participa un cliente de atención médica a medida que avanza en su largo tratamiento. Si bien el comportamiento dinámico del cliente se puede modelar como un proceso dependiente del estado ( Seetharaman 2004 ), dichos modelos no capturan dos elementos clave que deseamos investigar, a saber, los estados de co-creación latentes y las transiciones (ascendentes y descendentes) entre estos estados. Dados estos requisitos, utilizamos un modelo oculto de Markov (HMM) que permite a los investigadores inferir estados latentes a partir de comportamientos de co-creación observados y luego estudiar las transiciones entre estos estados ( Luo y Kumar 2013 ; Zhang et al. 2016 ). Los HMM son particularmente adecuados para estudios longitudinales, donde se han utilizado para el estado de salud autoevaluado (p. ej., Reus-Pons et al. 2018 ) y los estados de relación con el cliente (p. ej., Dwyer, Schurr y Oh 1987 ; Luo y Kumar 2013 ; Zhang et al. 2016 ). Nuestro estudio es el primero en aplicar un HMM para revelar estados de co-creación latentes de los clientes de atención médica y cómo realizan la transición entre estos estados a lo largo del tiempo.Además de identificar la cantidad y la prevalencia de estados latentes, los HMM estiman la “adherencia” o transitoriedad de cada estado a través de una matriz de transición, que brinda la probabilidad de que un cliente permanezca en el estado actual o pase a otro estado en cada período de tiempo ( Zhang et al. 2016 ). Por lo tanto, los HMM permiten la posibilidad de que no haya transición, lo que es conceptual y prácticamente relevante en nuestro caso porque las actividades de cocreación suelen ser estables. Otra característica valiosa de un HMM es la capacidad de medir la influencia de covariables como los controles de desgaste e incumplimiento en las transiciones entre estados latentes. Supongamos que en cada período de encuesta Un cliente de atención médica puede estar en cualquiera de los K estados latentes, de modo que en el período t La probabilidad de que la persona i esté en el estados it se denota porPr(Sit=sit)parasit∈{1,2,…,K}Un HMM se caracteriza por (i) estados iniciales, donde Pr(Si1=si1)=πis¿es la persona de probabilidad?iestá en estadosen el primer periodo (t=1), (ii) transiciones entre estados, dondePr(Sit=sit|Si,t−1=si,t−1)son las probabilidades de transición del estado si,t−1asit, y (iii) un vector de variables observadas dependientes del estado (yit), en nuestro caso son las 12 medidas de co-creación de valor.Tiperíodos de observación por persona, podemos escribir formalmente la probabilidad HMM comoPr(yi1,yi2,…,yiTi)=∏i∑s1=1K∑s2=1K…∑sTi=1KPr(si1)∏t=2TiPr(sit|si,t−1)∏t=1TiPr(yit|sit)(1)El producto ∏t=2TiPr(sit|si,t−1)en la ecuación ( 1 ) resulta del supuesto estándar de Markov de primer orden, por el cual el estado latente en el períodotDepende únicamente del estado latente del período anterior, pero no de los períodos anteriores.t−1Modelamos las variables dependientes del estado, es decir, las 12 actividades de cocreación, con modelos logísticos ordenados separados. Ahora generalizamos la ecuación ( 1 ) para dar cabida a las covariables que influyen en el estado inicial y las probabilidades de transición entre estados.xiyxit, respectivamente, denotan covariables a nivel individual que son independientes del tiempo y varían con el tiempo para la persona.i, y luego una extensión de la ecuación ( 1 ) para acomodar las covariables esPr(yi1,yi2,…,yiTi)=∏i∑s1=1K∑s2=1K…∑sTi=1KPr(si1|xi)∏t=2TiPr(sit|si,t−1,xit)∏t=1TiPr(yit|sit)(2)La variable de estado inicialsi1depende de covariables (xi) que no varían a lo largo del tiempo (por ejemplo, si una persona se pierde alguna de las cuatro oleadas de la encuesta), mientras que las probabilidades de transiciónPr(Sit=sit|Si,t−1=si,t−1,xit)están condicionadas a covariables (xit) que varían con el tiempo (por ejemplo, variables ficticias para los períodos de encuesta). Una generalización adicional del HMM permite la posibilidad de heterogeneidad de los clientes en las probabilidades de la matriz de transición mediante el uso de una estructura de clase latente para la matriz de transición ( Netzer et al. 2017 ). Consideramos esta posibilidad en la etapa de estimación.
Resultados
Ajustamos el modelo HMM utilizando máxima verosimilitud a través del software Latent Gold ( Vermunt y Magidson 2013 ). El primer paso para ajustar un HMM es determinar el número de estados y el número de clases latentes para la matriz de transición. Para lograr esto, seguimos a Netzer et al. (2017) y ejecutamos modelos que van de 1 a 4 estados latentes y de 1 a 2 clases latentes, y utilizamos los criterios de información de Bayes (BIC) para determinar el mejor número de estados y clases para usar en el HMM.
La Tabla 2 muestra los valores BIC para cada uno de estos modelos alternativos. El valor BIC más bajo corresponde a tres estados latentes y una clase latente para la matriz de transición, lo que infiere el mejor ajuste. Por lo tanto, de ahora en adelante solo consideramos un modelo de tres estados y una clase. El software Latent Gold también proporciona una estimación de la probabilidad de cliente.
i está en estadositEn el momento t(es decir, Pr^(Sit=sit)), y esto se utiliza para asignar dinámicamente un cliente al estado con la mayor probabilidad. Utilizando estas membresías estatales, ahora creamos un perfil de cada estado.Tabla 2. Valores BIC para diferentes números de estados latentes y clases.
La Tabla 3 muestra las estimaciones de parámetros resultantes de los modelos logit ordenados para las 12 medidas de co-creación dependientes del estado utilizadas en el HMM.
5 Estas estimaciones muestran que la importancia relativa de las actividades de co-creación difiere entre los estados latentes. Asignamos el primer estado como estado de referencia, por lo que sus estimaciones de parámetros se establecen en 0. Comenzando con la primera actividad de co-creación, vemos que tanto el estado 2 como el 3 dan gran importancia al intercambio activo de información porque las estimaciones de parámetros respectivas de 1,471 y 1,699 son ambas estadísticamente significativamente más altas que para el estado de referencia. Nótese que el estado 3 es algo más alto que el estado 2 en la importancia relativa de esta actividad de co-creación. La siguiente actividad de co-creación muestra nuevamente que los estados 2 y 3 tienen niveles significativamente más altos de cumplimiento de los requisitos médicos que el estado de referencia, pero esta vez el estado 2 supera al estado 3.Tabla 3. Estimaciones de parámetros para variables dependientes del estado .
Estado de co-creación latente [La referencia es el estado número 1 (bajo)]
Número de estado
2
3
Etiqueta estatal
Moderado
Alto
Actividad de co-creación
Compartir información activamente
1.471***
1.699***
Cumplir
2.929***
1.810***
Proactivo en la toma de decisiones
-0,516***
0,403***
Interacción con el personal
0,525***
1.404***
Dieta
0,568***
1.311***
Actividades de distracción
-0,157***
0,550***
Gestionar los aspectos prácticos de la vida
0,050
0,847***
Interacción con familiares/amigos
1.981***
1.461***
Interacción con otros
-0,341***
0,449***
Buscando información
-0,902***
0,539***
Regulación de las emociones
-0,178***
0,366***
Apariencia física
0,165**
0,999***
*
p < .10, **
p < .05, ***
p < .01.
a Para mayor brevedad, no informamos los 6 parámetros de intersección para cada actividad para el modelo logit ordenado.
Si analizamos todas las actividades de cocreación, vemos que cuando los clientes están en el estado 2 comparten información de forma activa, cumplen con los requisitos médicos, interactúan con el personal, mantienen una dieta saludable, interactúan con amigos y familiares y se esfuerzan por mantener su apariencia física. Sin embargo, como lo demuestran los coeficientes negativos significativos, aquellos en el estado 2 participan significativamente menos que aquellos en el estado 1 en una serie de actividades de cocreación, como ser proactivo en la toma de decisiones, realizar actividades de distracción, interactuar con otros, buscar información y regular las emociones, que son actividades que requieren más esfuerzo según la escala de Sweeney, Danaher y McColl-Kennedy (2015) . Es decir, los clientes en el estado 2 son muy juiciosos en su aceptación de la gama de posibles actividades de cocreación, adoptan actividades que requieren menos esfuerzo y evitan selectivamente las que requieren más esfuerzo. El estado 3 es sencillo porque los clientes en este estado tienen coeficientes positivos significativos para las 12 actividades de cocreación. Esto significa que participan en todas las actividades de cocreación de manera consistente más que los clientes en el estado 1, y también más que los del estado 2, aparte de las actividades de cumplimiento e interacción con familiares y amigos. Dadas estas comparaciones de las actividades de cocreación en los estados, etiquetamos los estados de cocreación 1 a 3, respectivamente, como bajo (evidenciado por la renuencia a cocrear), moderado (evidenciado por la participación en actividades de cocreación selectivas) y alto (evidenciado por una cocreación altamente activa). Nuestros hallazgos respaldan la hipótesis H1 de que los clientes varían en la amplitud de las actividades de cocreación que adoptan y el grado en que las realizan, de modo que algunos clientes serán cocreadores altos, algunos serán cocreadores moderados y otros serán cocreadores bajos. Es decir, hay más de un estado de cocreación.
La Tabla 4 presenta además los perfiles de los estados en una gama más amplia de medidas, además de las medidas de co-creación utilizadas para ajustar el HMM, tanto para el primer período de tiempo (cuando no hay deserción) como para todos los períodos de tiempo (cuando los efectos de la deserción pueden hacerse evidentes). En primer lugar, si analizamos el tamaño de los estados, para el período de tiempo inicial, la mayoría de los clientes se encuentran en el estado de co-creación baja (53%) y la menor cantidad se encuentra en el estado moderado (9%). Estos porcentajes cambian con el tiempo, como se evidencia al analizar todos los períodos de tiempo, donde el porcentaje de clientes en el estado de co-creación baja es del 46%, lo que respalda la naturaleza dinámica de estos estados de co-creación de valor.
La Figura 2 representa los tamaños de los estados que cambian dinámicamente en los cuatro períodos de tiempo. Muestra que en el segundo período de la encuesta, el porcentaje de clientes en el estado moderado se duplica con creces, del 9% al 21%, con una disminución correspondiente en el tamaño del estado de co-creación baja. Es probable que esta rápida adopción de actividades de cocreación se deba a que la primera encuesta se completa en el momento de la primera visita del cliente a una clínica oncológica. En ese momento, el tratamiento aún no ha comenzado, pero se informa a los clientes sobre las formas en que pueden participar en actividades de cocreación, como programas destinados a controlar la apariencia y la dieta. Entre la primera y la segunda encuesta, los clientes han comenzado su tratamiento oncológico y tienen la oportunidad de aumentar (o no) sus actividades de cocreación. Entre el segundo y el tercer período de encuesta, el porcentaje de clientes en el estado de cocreación alto aumenta del 36% al 41%, mientras que el porcentaje en el estado moderado permanece igual. En la cuarta ola de encuestas, un año después de la primera visita a la clínica, hay una disminución en la actividad de cocreación moderada y alta, probablemente porque el tratamiento intensivo para la mayoría de los clientes concluyó varios meses antes y están en la fase de recuperación, con menos necesidad o motivación para las actividades de cocreación.
Tabla 4. Perfil de los estados de co-creación de valor latente.Figura 2. Porcentaje de clientes en cada estado de co-creación a lo largo de los períodos de la encuesta.
Volviendo a la Tabla 4 , comparamos la media de cada estado para cada medida con la media general utilizando ANOVA. Para facilitar y simplificar la exposición de estos numerosos ANOVA, codificamos por colores las columnas en la Tabla 4. El sombreado rojo indica que la media de un estado es estadísticamente significativamente inferior a la media general en el nivel de significancia del 5%, mientras que el sombreado verde indica que la media de un estado es superior a la media general. El patrón para las 12 actividades de cocreación está ampliamente en línea con la Tabla 3 : los clientes en el estado de cocreación baja tienen la mayoría de sus medias de actividad de cocreación significativamente inferiores a la media general; aquellos en el estado moderado tienen algunas medias por encima de la media y algunas por debajo; aquellos en el estado de cocreación alta tienen todas las medias de actividad de cocreación por encima de la media. Si nos centramos en los rasgos de personalidad, los que se encuentran en un estado de cocreación bajo se encuentran por debajo del promedio en autoeficacia, locus de control interno, otros poderosos y optimismo, y por encima del promedio en azar. Por el contrario, los que se encuentran en los estados moderado y alto se califican por encima del promedio en locus de control interno y autoeficacia. Curiosamente, los que se encuentran en el estado moderado son los menos propensos a aceptar que su estado de salud se ve afectado por el azar y los más propensos a aceptar que sus propias acciones y las de otros poderosos pueden influir en su condición (por ejemplo, locus de control interno y de otros poderosos).En el primer período de tiempo no hay diferencias significativas en la demografía de los clientes en los distintos estados. Sin embargo, si se analizan todos los períodos de tiempo, comienzan a surgir los efectos de la deserción, ya que en el estado de baja cocreación hay relativamente más hombres y más clientes jóvenes. Si se analizan todos los períodos de tiempo, los que se encuentran en el estado de baja cocreación tienen más comorbilidades y una tasa de mortalidad ligeramente superior. Por el contrario, los que se encuentran en el estado de moderada cocreación tienen las comorbilidades y la tasa de mortalidad más bajas.Las últimas cinco filas de la Tabla 4 comparan las mediciones de resultados en los distintos estados. No es sorprendente que, en todos los períodos, quienes se encuentran en el estado de nivel bajo tengan resultados percibidos significativamente más bajos en las cinco mediciones, mientras que ocurre lo contrario en el caso de quienes se encuentran en los estados de nivel moderado y alto de cocreación. Esto proporciona cierta evidencia inicial de que estar en un estado de cocreación moderado o alto tiene beneficios para la calidad de vida y el bienestar del cliente, así como para los resultados que son importantes para un proveedor de servicios, como la satisfacción del cliente y las intenciones de comportamiento.
Matriz de transición
Un elemento clave de un HMM es su matriz de transición, que proporciona la probabilidad de que un cliente permanezca en su estado actual de co-creación de valor o pase de un estado a otro.
La Tabla 5 muestra las probabilidades de la matriz de transición para nuestros datos. Por ejemplo, muestra que los clientes a menudo permanecen en el mismo estado de co-creación, con probabilidades respectivas de 0,721, 0,785 y 0,811 de permanecer en los estados bajo a alto de un período de tiempo al siguiente. Nótese que el estado bajo de co-creación es el menos “pegajoso”, mientras que el estado alto es el más pegajoso. Dados los mayores beneficios de bienestar que surgen de estar en el estado alto de co-creación en comparación con el estado bajo, este es un hallazgo alentador.
Tabla 5. Probabilidades de transición entre estados de co-creación de valor latente.
Estado [t]
Bajo
Moderado
Alto
Estado [t-1]
Bajo
0,721
0,142
0,137
Moderado
0,128
0,785
0,087
Alto
0,136
0,053
0.811
La matriz de transición también proporciona información sobre el movimiento de los clientes entre dos estados. Por ejemplo, los clientes en un estado de cocreación baja tienen probabilidades de 0,142 y 0,137, respectivamente, de pasar a los estados de cocreación moderada y alta. Además, la probabilidad de transición entre los estados de cocreación moderada y alta es de 0,087, mientras que la transición inversa tiene una probabilidad menor (0,053), lo que refuerza la adherencia del estado de cocreación alta. También hay un movimiento notable desde los estados de cocreación moderada y alta hasta el estado de cocreación baja, como también se ve en la Figura 2. Esto no es necesariamente algo malo, ya que algunos clientes sienten menos necesidad de mantener las actividades de cocreación a medida que su salud mejora durante la fase de recuperación.
Actividades que influyen en la co-creación de valor Transiciones de estado
Zhang et al. (2016) investigan la influencia de una serie de factores en la migración ascendente y descendente en los estados de relación con los clientes. Ahora emprendemos un examen análogo al de Zhang et al. (2016) utilizando la naturaleza longitudinal de nuestros datos para buscar situaciones en las que un cliente pasa de su estado actual a un estado con más (o menos) actividad de cocreación. Por ejemplo, la Figura 2 muestra que entre la primera y la segunda ola de la encuesta, el porcentaje de clientes en el estado de cocreación moderado aumenta del 9,0% al 21,1%, pero disminuye del 21,3% al 15,7% entre la tercera y la cuarta ola de la encuesta. Hay tres formas posibles en las que un cliente puede aumentar su estado de cocreación, ya sea mediante la transición de bajo a moderado, de bajo a alto o de moderado a alto. En todas las olas de la encuesta hay 50 casos de una transición de estado ascendente de un período de encuesta al siguiente. Para permitir un cambio en el estado de cocreación debe haber un cambio concomitante en una o más de las 12 medidas de cocreación, y por eso una característica novedosa de este análisis es revelar qué cambios en las 12 actividades de cocreación están más fuertemente asociados con una transición ascendente o descendente en el estado de cocreación.Para lograr esto, calculamos el cambio en cada una de las actividades de co-creación a nivel individual de un período de tiempo al siguiente, denotado como
ΔCAit=CAit−CAi,t−1, dónde CAites el vector de calificaciones de la actividad de co-creación para el cliente iEn el momento t. 6 A continuación, calculamos una medida discreta de si un cliente pasa a un estado con niveles más altos o más bajos de actividad de cocreación, o si permanece en el mismo estado. Recordemos quesitdenota el estado latente del cliente i en ese momento t Asignamos los valores 1, 2 y 3 a los estados bajo, moderado y alto, respectivamente. Se produce una transición ascendente en la actividad de cocreación si sit−si,t−1>0, hacia abajo ocurre cuandosit−si,t−1<0, mientras que no se produce ningún cambio de estado cuandosit−si,t−1=0Utilizando esta definición de cambios de estado, creamos una variable nominal llamada transición de cocreación (denotadaTransitionitCC) definido como 0 si no hay transición de estado de co-creación, 1 si hay una transición descendente y 2 para una transición ascendente para el cliente ientre los períodos de tiempo t−1y t.DesdeTransitionitCC es nominal, utilizamos un modelo logit multinomial ( Guadagni y Little 1983 ) para relacionar los cambios en las 12 actividades de cocreación con las transiciones de estado. La categoría de referencia es ningún cambio en el estado de cocreación (es decir,TransitionitCC=0). Además de laΔcovariables de cocreación, también incluimos variables de control para la demografía de los clientes, cuatro variables binarias para los principales tipos de cáncer y variables ficticias para los períodos de la encuesta. Es importante recordar que en este análisis estamos relacionando los cambios en las variables de cocreación con los cambios en los estados de cocreación, lo que significa que las variables independientes en este modelo no son las mismas que las utilizadas para las variables de cocreación dependientes del estado en el HMM. Por esta razón, el conjunto de datos ahora comprende 517 observaciones, 7 de las cuales hay 50 cambios de estado en la dirección ascendente y 41 en la dirección descendente, y el resto de las observaciones (426) no tienen cambios en el estado latente de un período de tiempo al siguiente.
La Tabla 6 muestra los parámetros estimados para el modelo logit multinomial. 8 Vemos, por ejemplo, que aumentar la actividad de cocreación de compartir activamente información es significativo y se relaciona positivamente con una transición ascendente en el estado de cocreación, pero no tiene asociación con transiciones descendentes. La siguiente actividad de cocreación, un cambio en el cumplimiento de los requisitos médicos, se asocia con transiciones de estado en ambas direcciones. Es decir, además de
ΔSi bien la actividad de cumplimiento se asocia con transiciones ascendentes de cocreación, un aumento en la actividad de cumplimiento también se asocia con no tener una transición descendente (coeficiente estimado de -0,909). Esta característica dual de una actividad de cocreación también se da para interactuar con el personal, mantener una dieta saludable y la apariencia física. Cada una de estas cuatro actividades tiene una asociación positiva con un movimiento ascendente en el estado de cocreación, pero también son importantes para prevenir un movimiento descendente en el estado de cocreación. Una actividad de cocreación, la regulación de las emociones, está débilmente relacionada significativamente con una transición de estado descendente. Es decir, un aumento en la regulación de las emociones aumenta las posibilidades de que un cliente haga la transición a un estado con un nivel más bajo de cocreación. Como se verá en breve, esto tiene consecuencias negativas para la calidad de vida y el bienestar del cliente.Tabla 6. Coeficientes estimados para el modelo logit multinomial que relaciona los cambios en las actividades de cocreación de valor con los cambios en el estado latente de cocreación .
Dirección del cambio en el estado de co-creación
Cambio en la actividad específica de co-creación
Hacia abajo
Hacia arriba
Δ compartiendo información activamente
-0,177
0,609**
Δ cumplir
-0,909***
0,388*
Δ proactivo en la toma de decisiones
-0,064
0,013
Δ interacción con el personal
-0,586***
0,646***
Δ dieta
-0,669***
0,465**
Δ actividades de distracción
-0,126
0,103
Δ gestionar los aspectos prácticos de la vida
-0,153
0,116
Δ interacción con familiares/amigos
−0,576*
-0,048
Δ interacción con otros
0,003
0,260*
Δ buscando información
-0,328
-0,054
Δ regulación de las emociones
0,265*
0,122
Δ apariencia física
−0,393*
0,447***
Segunda ola de la encuesta (referencia)
0
0
Tercera ola de encuesta
-1.005***
-0,176
Encuesta de la ola 4
0,494*
-0,117
Significación de las estimaciones de los parámetros: *
p < .1, **
p < .05, ***
p < .01.
Se incluyeron variables de control en el modelo MNL para la demografía de los clientes, cuatro variables binarias para los principales tipos de cáncer y variables ficticias para las oleadas de la encuesta. Sin embargo, solo las variables ficticias de las oleadas de la encuesta fueron estadísticamente significativas al nivel del 10%, por lo que informamos solo esas estimaciones de parámetros.
En resumen, nuestros hallazgos respaldan la hipótesis H2, que afirma que las actividades de cocreación de valor para el cliente tienen un impacto diferencial en las transiciones entre estados de cocreación de valor para el cliente bajo, moderado y alto. Observamos que los aumentos positivos en seis actividades de cocreación distintas tienen la mayor influencia en los cambios favorables en el estado de cocreación. Ahora mostramos cómo estos cambios ascendentes y descendentes en las actividades de cocreación afectan el marketing de servicios y los resultados para el cliente.
Actividades de co-creación de valor, marketing y resultados para el cliente
Hasta ahora, hemos revelado la existencia de estados de cocreación latentes y que los clientes de atención médica pasan de uno a otro a medida que avanza su tratamiento. Ahora analizamos si estas transiciones están relacionadas con cambios en los resultados de marketing y de los clientes. En concreto, calculamos la correlación entre los cambios de estado
sit−si,t−1y cambios en los resultados
oi,t−oi,t−1a lo largo de períodos de tiempo sucesivos.
La Tabla 7 informa estas correlaciones para los mismos resultados informados en las últimas cinco filas de
la Tabla 4. Aunque las correlaciones no son grandes, todas son estadísticamente significativas al nivel del 1% o inferior, aparte del bienestar, que tiene un valor
p de 0,076. Además, calculamos una medida sumativa de los cambios en la actividad de cocreación compuesta por las seis actividades significativas positivas en
la Tabla 6 menos la actividad negativa (regulación de las emociones). Estas correlaciones, en la columna más a la derecha de
la Tabla 7 , son generalmente más altas.Tabla 7. Correlación entre cambios de estado y medidas de resultados.
Resultado
Correlación (cambios de estado)
Correlación (cambios en las medidas de co-creación)
Δ calidad de vida
0,12***
0,21***
Δ bienestar
0,08*
0,25***
Δ calidad del servicio
0,19***
0,22***
Δ satisfacción
0,25***
0,23***
Δ intenciones de comportamiento
0,14***
0,20***
Significación de las estimaciones de los parámetros: *
p < .1, **
p < .05, ***
p < .01.
Aunque no es causal, el hecho de que examinemos los cambios en los resultados y las actividades de cocreación a nivel individual elimina los efectos invariantes en el tiempo, como las diferencias entre los clientes. Incluso después de tomar las primeras diferencias, siguen existiendo correlaciones significativas para las transiciones de estados de cocreación y las actividades con resultados clave. Los hallazgos generales de la Tabla 7 brindan evidencia indicativa de que los clientes que eligen aumentar sus actividades de cocreación posteriormente perciben un mayor bienestar y calidad de vida, mientras que ocurre lo contrario para los clientes que reducen sus actividades de cocreación. Los gerentes también se benefician cuando sus clientes aumentan las actividades de cocreación, porque estos clientes informan niveles percibidos más altos de calidad de servicio, satisfacción e intenciones de comportamiento. En conjunto, estos hallazgos respaldan las hipótesis H3a y H3b.
Discusión general
Nuestro estudio ofrece varias contribuciones: perfila los estados dinámicos de cocreación de valor latente para el cliente, examina las transiciones entre estos estados y vincula estas transiciones con resultados importantes. De este modo, ofrecemos un enfoque empírico novedoso que puede ser adoptado por gerentes y futuros académicos para comprender mejor la dinámica de la cocreación de valor para el cliente.
Perfiles de estados de co-creación de valor bajo, moderado y alto
Nuestro estudio es el primero en perfilar los estados dinámicos latentes de co-creación de valor del cliente. En el estado de co-creación bajo o “reacio”, encontramos que los clientes emprenden una amplia gama de actividades de co-creación de valor pero lo hacen con una intensidad mínima. Como estos clientes tienen baja auto-eficacia y optimismo es menos probable que crean que tienen la capacidad de alcanzar un determinado resultado, especialmente si el progreso es lento o difícil ( Bandura 1977 ; Scheier y Carver 1992 ). Los co-creadores reacios tienden a creer que sus resultados de salud están determinados por la suerte o el azar (locus de control externo), no creen que sus propias acciones o las de otros poderosos puedan influir en los resultados. Los co-creadores reacios tienden a ser ligeramente más jóvenes (<60) y hombres. Dada la evidencia de que los hombres “subutilizan” los servicios médicos ( White y Witty 2009 ) y son menos propensos a participar en la toma de decisiones médicas ( Arora y McHorney 2000 ), este sesgo se alinea con su renuencia a participar profundamente en la co-creación. En términos de salud, estos clientes tienen más problemas de salud y una tasa de mortalidad más alta, lo que representa un desafío adicional para la co-creación de valor.Observamos que los clientes en el estado de cocreación moderada o “selectiva” emprenden una gama limitada de actividades de cocreación, pero lo hacen con alta intensidad. Los clientes en este estado tienen una alta autoeficacia, optimismo y locus de control interno. También creen en la influencia de otros poderosos. Los cocreadores selectivos confían en su capacidad para lograr un resultado específico y creen que sus acciones y las de otros poderosos pueden influir en los resultados. Esto puede explicar su predilección por actividades como el cumplimiento de los consejos médicos y el intercambio activo de información con el personal médico. Los cocreadores selectivos tienden a ser ligeramente mayores (>60), con un nivel de educación más bajo. Esto encaja con la investigación de que los pacientes mayores y menos educados son más propensos a “confiar ciegamente” en la atención médica ( Meyer, Ward y Jiwa 2012 ;
Rodríguez et al. 2013 ), y son menos propensos a participar en actividades que no están directamente asociadas con otros poderosos.
En el estado de cocreación alta o “activa”, los clientes emprenden una amplia gama de actividades, todas con alta intensidad. Estos clientes tienen alta autoeficacia, optimismo y un fuerte locus de control interno. Creen que los resultados están influenciados por sus propias elecciones y acciones. Las personas con alto locus de control interno generalmente intentan dominar su entorno ( Keenan y McBain 1979 ), y confían en su capacidad para emprender las conductas necesarias para influir en los resultados ( Bandura 1977 ). En consecuencia, los cocreadores activos están dispuestos a esforzarse por alcanzar una meta incluso si las actividades asociadas son desafiantes (p. ej., toma de decisiones proactiva) o consumen mucho tiempo (p. ej., controlar la dieta y la apariencia). Los cocreadores activos a menudo tienen un alto nivel educativo. Como los pacientes educados tienen una mayor alfabetización en salud, buscan más información, hacen más preguntas y tienen más confianza y seguridad en las interacciones médicas ( Street y Millay 2001 ; Arora y McHorney 2000 ), no es sorprendente que los clientes en este estado participen en una amplia gama de actividades con intensidad.
Transiciones de estados de co-creación de valor
Además de perfilar los estados de cocreación de valor, nuestro estudio es el primero en revelar hasta qué punto los clientes de atención sanitaria cambian los estados de cocreación latentes a lo largo del tiempo (véase la Figura 2 ), y estimar la probabilidad de que un cliente permanezca en su estado actual de cocreación o estados de transición (véanse las Tablas 5 y 6 ). De hecho, encontramos que un aumento en las actividades de cocreación específicas de compartir información activamente, cumplir con los requisitos médicos, interactuar con el personal, mantener una dieta saludable, interactuar con otros y mantener una buena apariencia física se asocian con una transición ascendente a un estado de cocreación superior. Además, con la excepción de compartir información activamente e interactuar con otros, un aumento en estas actividades de cocreación se asocia con la prevención de una transición de estado descendente, estabilizando así a un cliente en un estado particular, que es un resultado deseable para aquellos en los estados selectivos o activos. También encontramos que un aumento en la actividad de regulación emocional está asociado con una transición de estado descendente, lo cual es un resultado indeseable. La regulación emocional refleja cómo los clientes modifican su comportamiento expresivo, incluyendo cómo comunican información y emociones sobre su enfermedad a otros. Como las emociones están a flor de piel en los servicios oncológicos, no es raro que los clientes modifiquen/regulen su comportamiento expresivo para protegerse a sí mismos y a los demás. Esto puede ser problemático ya que los altos niveles de supresión emocional están asociados con un aumento de la angustia emocional ( Cordova et al. 2003 ).Nuestros hallazgos son novedosos porque resaltan qué actividades de co-creación de valor influyen positivamente en las transiciones de estado y/o estabilizan a los clientes en un estado deseable, y cuáles necesitan ser gestionadas para evitar una transición descendente. El beneficio de lograr que los clientes realicen actividades asociadas con transiciones de estado positivas es una mejor percepción de la calidad del servicio y la satisfacción del cliente, intenciones de comportamiento positivas y una mayor calidad de vida percibida y bienestar para los pacientes. Es importante destacar que encontramos que incluso los pacientes con un pronóstico malo todavía participan en actividades de co-creación (al igual que aquellos con un pronóstico más favorable): los pacientes aún quieren vivir la mejor vida posible, incluso si tienen una enfermedad terminal. La co-creación de valor, por lo tanto, representa una estrategia importante para los servicios de atención médica. Sin embargo, observamos que hay situaciones y clientes para los que la co-creación de valor podría no ser apropiada, porque pueden no tener la habilidad, la capacidad, el acceso o la voluntad para co-crear.
Implicaciones gerenciales
Nuestro estudio destaca las actividades de co-creación de valor que están asociadas con las transiciones de estado (ver Tabla 6 ). Por ejemplo, encontramos que el manejo de la dieta de uno está asociado con una transición de estado positiva y también con la estabilización de un cliente en un estado más deseable. Los gerentes pueden usar este conocimiento para diseñar módulos de información como “nutrición para personas que viven con cáncer”, proporcionar acceso regular a dietistas que puedan establecer un plan nutricional para ese paciente y alentar a los clientes a hacer preguntas y compartir información con su equipo de atención.
Si bien el manejo de la dieta es una actividad de co-creación tangible donde se pueden desarrollar citas individuales prácticas o talleres grupales, las necesidades psicosociales/educativas de los pacientes con cáncer también se pueden abordar de diversas maneras. Por ejemplo, para ayudar a los clientes a compartir información activamente, los gerentes pueden desarrollar herramientas como tablas/listas de verificación de medicamentos, instigar cuestionarios previos a la cita y alentar a los pacientes a llevar un diario de síntomas y preguntas. Estas iniciativas pueden aumentar en gran medida la probabilidad de que los clientes compartan información crítica. Nuestros hallazgos también resaltan que los proveedores de atención médica deben ser conscientes del estado de co-creación de valor de un cliente, como se destaca en la Figura 3. Encontramos que los co-creadores renuentes son los que más tienen que ganar de la co-creación de valor, pero no creen que tengan la capacidad de influir en resultados como el bienestar. Para reforzar la confianza en la realización de actividades de co-creación de valor, los proveedores de atención médica deben fortalecer la autoeficacia y el optimismo, y fomentar un locus de control interno en los co-creadores renuentes. Si bien las características psicológicas son relativamente estables, no obstante son maleables ( Bandura 1977 ), con estudios que demuestran que cuando la autoeficacia y el locus de control interno se fortalecen, las personas pueden emprender tareas difíciles con confianza ( Bandura 1984 ), y tienen más probabilidades de cambiar su comportamiento de salud ( Grembowski et al. 1993 ).
Figura 3. Perfiles de estados de cocreación de valor del cliente y estrategias de marketing asociadas.
Los cocreadores selectivos ya se encuentran en un estado deseable; sin embargo, los gerentes deberían apuntar a retener a los clientes en este estado o hacer que pasen al estado de cocreación activa. Postulamos que los clientes en este estado se beneficiarían de los programas de alfabetización en salud, ya que tienden a ser mayores y tienen un nivel educativo más bajo. También se beneficiarían de la participación en las 6 actividades de cocreación que influyen positivamente en las transiciones de estados ascendentes y las 5 actividades que previenen el deslizamiento a un estado inferior (ver Tabla 6 ). Los cocreadores selectivos tienen mayor autoeficacia, mayor optimismo y un fuerte locus de control interno. Como también creen que los resultados están gobernados por otros poderosos, atribuir la responsabilidad de los resultados como el bienestar mejorado a la asociación del cliente con otros poderosos (por ejemplo, «Juntos, usted y su médico tienen la clave para su bienestar») puede ser particularmente eficaz al desarrollar materiales informativos para estos clientes. Como los cocreadores activos se encuentran en el estado más deseable, los gerentes deben procurar retenerlos en este estado evitando una transición descendente. Esto se puede lograr a través de las 5 actividades de cocreación en la Tabla 6 que tienen coeficientes negativos significativos. Como los cocreadores activos tienen un nivel de educación más alto, pueden beneficiarse de la información fáctica sobre el proceso y el beneficio de realizar ciertas actividades de cocreación. Dado que una mayor regulación de las emociones está asociada con una transición de estado descendente, se pueden diseñar intervenciones para ayudar a los cocreadores activos a gestionar sus emociones, en particular la forma en que comparten información con los demás (los cocreadores selectivos también se beneficiarían de este enfoque). Como la información de salud que está alineada con el locus de control de un individuo es eficaz para influir en el cambio de comportamiento de salud ( Williams-Piehota et al. 2004 ), centrarse en la responsabilidad de un individuo (por ejemplo, «Usted tiene la clave de su bienestar») en el mantenimiento de su propia salud también puede ser eficaz para estos clientes.
Limitaciones y futuras investigaciones
A medida que estudiamos la co-creación de valor para el cliente dentro del sector de la salud privado australiano, la aplicación de nuestros hallazgos a otras localidades o sistemas de salud debe realizarse con cautela. Nuestro enfoque también se centró en las personas que aceptaron el tratamiento del cáncer, por lo que no ofrecemos información sobre la relevancia de las actividades de co-creación de valor para los no usuarios o los que rechazan el servicio. Y si bien los cánceres que estudiamos pueden considerarse crónicos (ya que los pacientes son monitoreados para detectar la recurrencia y viven con los efectos tardíos de su tratamiento), no todos los cánceres requieren una intervención o seguimiento a largo plazo. Si bien nuestro estudio examina las actividades de co-creación de valor en diferentes tipos de cáncer (y pronósticos), un enfoque más matizado que examine las diferencias entre los tipos de cáncer (por ejemplo, cáncer de mama versus cáncer de piel) puede ser esclarecedor. Por lo tanto, alentamos a los futuros investigadores a considerar la dinámica de co-creación de valor en diferentes localidades y sistemas de salud, para usuarios y no usuarios, y para tipos de cáncer específicos. Como nuestro estudio se centra en los servicios oncológicos, adoptamos las actividades de cocreación de salud crónica (es decir, cáncer) de Sweeney, Danaher y McColl-Kennedy (2015) . Sin embargo, reconocemos que hay otras actividades que podrían incluirse en nuestro estudio. Alentamos a los futuros investigadores en el ámbito de la atención sanitaria a que amplíen estas actividades y a quienes trabajan en otros entornos a que exploren la gama de actividades relevantes para su contexto. En relación con esto, valdría la pena considerar variables pertinentes adicionales como la autonomía del cliente, la competencia y la alfabetización en salud, así como variables de la empresa, como los canales de comunicación, así como examinar el efecto de las actividades de cocreación de valor en diferentes aspectos de la calidad de vida percibida (por ejemplo, el funcionamiento social, emocional, físico y económico) y en los resultados de la empresa, como la innovación o la eficiencia de los procesos. Además, observamos que el marco temporal y los puntos de recolección de datos en nuestro estudio se desarrollaron después de consultar con expertos médicos (y pacientes). Reflejan una experiencia típica de un servicio oncológico, que captura el diagnóstico, el tratamiento y una fase posterior al tratamiento. Sin embargo, reconocemos que en nuestro entorno y en otros entornos de atención médica y servicios, un horizonte temporal más largo puede proporcionar información adicional. De hecho, un marco temporal más largo permitiría a los investigadores estudiar con mayor detalle las actividades que se llevan a cabo más allá de la clínica médica, incluidas otras actividades públicas y privadas. Por último, un próximo paso lógico sería examinar el concepto de transiciones de co-creación en otros contextos utilizando el innovador enfoque empírico que se describe en nuestro estudio. En el sector de la salud, nuestros hallazgos y enfoque son relevantes para una variedad de servicios, como los servicios cardiovasculares, de diabetes, asma, artritis, obesidad y salud mental.
Nuestra investigación también es pertinente para otros servicios que son complejos, interactivos y continuos (por ejemplo, educación, planificación financiera y servicios personales) donde la co-creación de valor para el cliente es relevante e importante para los resultados del cliente y del marketing.
Alentamos a que las investigaciones futuras adopten nuestra metodología para perfilar los estados latentes del cliente (ya sean estados de consumo sostenible, estados de uso de los medios o estados de lealtad), examinar las transiciones entre estos estados y determinar el efecto de estas transiciones en resultados importantes a lo largo del tiempo.
•Algunos países ricos de la OCDE no logran transformar sus ventajas en materia de atención sanitaria en mejores resultados sanitarios.
•Estonia y Japón son los países que mejor han resistido el shock sanitario del Covid-19.
•La alta tasa de desempleo, la elevada proporción de personas mayores de 65 años y la baja proporción del gasto en salud en el PIB afectan la resiliencia del sistema de salud ante crisis sanitarias.
•La vacunación contribuye en gran medida a la eficiencia y sostenibilidad de los sistemas de salud.
Introducción
El objetivo principal de la atención sanitaria pública es hacer que los recursos sanitarios sean más eficientes y accesibles. La imprevisibilidad de las enfermedades o pandemias puede causar problemas a los sistemas de salud a la hora de asignar los recursos de forma adecuada (Rutter y otros, 2020, Kimbell y otros, 2015). Al mismo tiempo, el aumento del movimiento de personas por razones económicas y sociales con la globalización está provocando un factor de riesgo crítico en el aumento de la prevalencia de infecciones y riesgos epidémicos para los países. Esto requiere que los sistemas de salud de los países asignen sus recursos basados en políticas para su propia salud y bienestar presentes, así como para posibles pandemias futuras. De hecho, aunque se han enfrentado a muchas pandemias (la epidemia de peste en Venecia, siglo XIV, Inglaterra, siglo XIX, y más recientemente SIDA, SARS , MERS y Ébola), hasta la pandemia de Covid-19 los países no hicieron grandes esfuerzos con sus sistemas de salud para superar estas crisis. Sin embargo, con la pandemia de Covid-19 que surgió en 2019, los sistemas de salud en el mundo enfrentaron por primera vez un problema de salud impredecible y de gran escala que requirió una movilización urgente de recursos y afectó a toda la población. Al mismo tiempo, por primera vez en la historia, una crisis de salud paralizó la economía global, demostrando dolorosamente cuán inseparables se han vuelto la salud y la economía. Deloitte, 2020). El contexto globalizador de esta crisis también requiere una reestructuración periódica de los inventarios en términos de relaciones insumo-producto para que el comportamiento de los tomadores de decisiones en salud y los sistemas de gobernanza puedan adaptarse a las características de cada Estado (Lupu y Tiganasu, 2022). La pandemia de Covid-19 ha demostrado que los países más afectados y vulnerables son aquellos cuyos sistemas de salud adolecen de una cantidad insuficiente de recursos humanos y equipos (Razu y otros, 2021,Tessema y otros, 2021,OCDE, 2020). El brote de Covid-19 ha puesto de relieve la necesidad de reevaluar los recursos en los servicios de salud y priorizar los procesos preventivos que puedan llegar a todos los segmentos de la sociedad sin comprometer la eficiencia de los servicios de salud. Desde el principio, el insumo más crucial para enfrentar la pandemia ha sido el personal de salud, en particular los médicos y enfermeras. Los profesionales de la salud involucrados en la atención y el tratamiento de los pacientes de Covid-19 han tenido que trabajar más horas de lo habitual y superar desafíos físicos y psicológicos. La gestión eficaz del sistema de salud durante la pandemia en muchos países ha estado estrechamente vinculada a la atención y el reconocimiento brindado a los médicos, enfermeras y otro personal de atención médica. Este reconocimiento también contribuye a la eficiencia general de los servicios de salud. Además, contar con instalaciones e infraestructuras de salud completamente equipadas es otro factor vital para combatir la pandemia. La insuficiencia respiratoria ha sido un problema frecuente entre las personas afectadas por Covid-19, lo que enfatiza la necesidad de un suministro adecuado de respiradores (Shadmi y otros, 2020). Además, la distribución generalizada de vacunas, que es esencial para erradicar la pandemia, es otro factor crítico de éxito. Todas estas cuestiones de recursos sanitarios analizadas anteriormente han reavivado el debate sobre cómo los países deberían gestionar sus sistemas de salud de una manera orientada a los insumos para superar las pandemias y salvaguardar y mejorar la salud pública .
Los miembros de la OCDE , que se cuentan entre los países con los sistemas de salud más desarrollados, se vieron expuestos a problemas importantes durante la COVID-19 (por ejemplo, Italia, España, Francia y EE. UU.). En particular, la insuficiencia de los recursos sanitarios y las dificultades experimentadas en la agilidad para mitigar el shock han dejado a estos países en una situación difícil. Sin embargo, los países de la OCDE han logrado aumentar la proporción del gasto sanitario en el PIB en respuesta a la disminución de los ingresos. La proporción del gasto sanitario en el PIB aumentó del 8,52% (2018) a aproximadamente el 9,7% (2020). Los países más gravemente afectados por la pandemia informaron de aumentos sin precedentes en la proporción del PIB asignada a la salud (Reino Unido aumentó del 10,2% al 12,8%, Eslovenia del 8,5% al 10%, Corea del Sur del 7,3% al 8,5%). Al mismo tiempo, aumentó la tasa de aumento de la fuerza laboral de los servicios sanitarios y sociales. La densidad total de la fuerza laboral de salud y asistencia social fue de aproximadamente 50 por cada 1000 personas en 2018 (OCDE, 2021a, OCDE, 2021b). En términos de resultados en materia de salud, las tasas de mortalidad por caso varían mucho entre países, pero se han logrado avances significativos desde el comienzo de la pandemia de COVID-19. Un análisis orientado a los recursos de entrada de los servicios de salud en los países de la OCDE es fundamental para revelar cómo los países con modelos de atención de salud prósperos son, o continúan siendo, eficientes frente a la COVID-19. Existe un impulso creciente en la investigación sanitaria que aborda la capacidad de un sistema de salud para enfrentar los desafíos en lugar de abordar los riesgos para la salud (Kruk y otros, 2015, Panter-Brick, 2014El más importante de estos desafíos es la gestión eficiente de la atención sanitaria y de los sistemas de salud. El objetivo de esta investigación es estimar la eficiencia de los sistemas de salud en los países de la OCDE antes y durante la pandemia de Covid-19. El estudio examina el efecto del brote de Covid-19 en los resultados de salud, al tiempo que revela la resiliencia de los países en función de su eficiencia en la atención médica. A diferencia de estudios anteriores que se centraron únicamente en el efecto de Covid-19 en la eficiencia de la atención médica durante la pandemia, esta investigación evalúa en qué medida se vio afectada la eficiencia de los sistemas de atención médica en los países de la OCDE antes y durante el período de Covid-19. En el análisis, adoptamos el procedimiento desarrollado por Simar y Wilson (2007)(Simar y Wilson, 2007), que consiste en estimar, en primer lugar, los índices de eficiencia corregidos por sesgo y, a continuación, utilizar una regresión truncada de doble bootstrap para estimar los factores de eficiencia. Las estimaciones de eficiencia se realizaron con base en los resultados y recursos de salud de 2018 (antes de la COVID-19) y 2020 (durante la COVID-19) para 31 países de la OCDE.El resto del documento está organizado de la siguiente manera: la primera sección presenta una revisión de la literatura sobre la eficiencia de la atención médica (nivel micro) y los sistemas de salud (nivel macro) y luego una revisión de la literatura extendida para estudios de eficiencia de la atención médica para Covid-19. La segunda sección detallaSimar y Wilson (2007)El método y los conjuntos de datos. La tercera sección presenta los resultados y la cuarta la discusión. La última sección ofrece las conclusiones y las limitaciones del estudio.
2. Revisión de la literatura
La eficiencia del sistema de salud se puede evaluar tanto a nivel micro como macro. Los estudios a nivel micro se centran en aspectos específicos, como los hospitales públicos, los centros de salud y la práctica médica, mientras que los estudios a nivel macro comparan el desempeño de los sistemas de salud en diferentes países. A nivel micro (Nedelea y Fannin, 2013, Nayar y Ozcan, 2008,Zhang y otros, 2018,Manavgat y Demirci, 2020,Pereira y col., 2021,Guillon y otros, 2022), el resultado se refiere a la actividad de los establecimientos de salud (por ejemplo, número de pacientes dados de alta, número de ingresos, tasa de rotación de camas, véase el cuadro A1 en el apéndice). A nivel macro (Mirmirani y Lippmann, 2004,Mirmirani y otros, 2008,Afonso y St. Aubyn, 2011, Hadad y otros, 2013,Moran y Jacobs, 2013,Çetin y Bahce, 2016,Kaya Samut y Cafrı, 2016,Behr y Theune, 2017,Lee y Kim, 2018,Ahmed y otros, 2019,Top y otros, 2020), el resultado es el resultado de salud (por ejemplo, esperanza de vida al nacer, tasa de mortalidad infantil, véase la Tabla A1). Durante la última década, la literatura indica que el DEA bootstrap se ha convertido en un método sólido para medir el desempeño en los sistemas de salud y los proveedores de servicios de salud (Guillon y otros, 2022,Afonso y St. Aubyn, 2011,Lee y Kim, 2018).Estos estudios suelen tener en cuenta insumos como médicos, enfermeras, camas, equipos sanitarios y gastos sanitarios, junto con resultados sanitarios como la calidad de vida , la supervivencia infantil y la esperanza de vida al nacer. Sin embargo, hay un número relativamente limitado de estudios que han examinado específicamente la eficiencia del sistema sanitario durante la era de la COVID-19. La Tabla A1 (Apéndice en línea) describe, para cada artículo de la revisión bibliográfica, los productos o resultados sanitarios, los insumos, los enfoques metodológicos adoptados y los resultados.El número de estudios que examinan el efecto del brote de Covid-19 en la atención de salud y la eficiencia del sistema es bajo. Ha habido muchos estudios que investigan el éxito de los servicios y sistemas de salud de los países en la era de Covid-19 y después. Algunos estudios se centraron en los costos (Oksuz y otros, 2021,Reddy y otros, 2021) y muchos estudios se han ocupado de la propagación espacial y la agrupación del coronavirus y sus determinantes (Amdaoud y otros, 2021,Fonseca-Rodríguez et al., 2021,Kang y otros, 2022,Poirier y otros, 2020).La eficiencia del sistema de salud y su mejora son las principales preocupaciones que deben revisarse en el contexto de la pandemia de COVID-19. El método específico utilizado para cuantificar la eficiencia de los sistemas de salud se refiere al DEA, que ha sido utilizado por varios investigadores para calcular la eficiencia de los sistemas de salud durante el brote de COVID-19 (Lupu y Tiganasu, 2022). Ordu y col. (Ordu y otros, 2021) compararon las puntuaciones de eficiencia del sistema sanitario de 16 países. El tamaño de la población , la edad media, los médicos (por cada 1000 personas), las camas de hospital (por cada 100.000), el total de casos confirmados de Covid-19 y el total semanal de casos confirmados de Covid-19 se utilizaron como variables de entrada. El total de muertes confirmadas, el total semanal de muertes confirmadas y la tasa de no mortalidad de Covid-19 se utilizaron como variables de salida. Se realizaron cinco semanas de observación. Indicaron que el porcentaje de países con sistemas sanitarios eficientes disminuyó drásticamente con el tiempo, del 43,75% en la primera semana al 25% en la quinta semana. Mourad et al.Mourad y otros, 2021) analizaron la eficiencia del sistema de salud de varios países para la pandemia de Covid-19. En su artículo, se adoptaron siete escenarios con la metodología DEA con el número de profesionales médicos (doctores y enfermeras), camas de hospital, número de pruebas de Covid-19 realizadas como entradas y el número de casos afectados, casos recuperados y muertes como salidas. Demostraron que menos de la mitad de los países considerados son relativamente eficientes. Hamzah et al (Hamzah y otros, 2021) investigaron el nivel de eficiencia de la gestión de Covid-19 en Malasia, utilizando la red DEA. Martínez-Córdoba et al (Martínez-Córdoba et al., 2021) evaluaron la capacidad de los gobiernos para mitigar el impacto de la pandemia en la eficiencia del sistema de salud de muchos países del mundo. Si bien los países europeos y americanos fueron menos eficientes que los países asiáticos y africanos, se observaron diferencias significativas según la ubicación geográfica de un país. También mostraron que una mayor libertad de expresión, una edad media más alta y una economía y un mercado laboral inestables disminuyen la eficiencia. Asimismo, Su et al.Su y otros, 2021). analizaron el efecto de las medidas implementadas por los países para mitigar las consecuencias de la pandemia utilizando DEA para 23 países seleccionados. Demostraron que “Corea y Australia tuvieron el mayor desempeño en la prevención de la difusión de Covid-19 durante todo el período abarcado”. Lupu y Tiganasu (Lupu y Tiganasu, 2022), utilizando DEA, analizaron la eficiencia de los sistemas de salud de 31 países europeos en el tratamiento de Covid-19 e investigaron para explicar la diferencia en la puntuación de eficiencia. Consideraron seis campos principales de influencia: recursos de atención médica (médicos, enfermeras, parteras, etc.), estado de salud, población, cuestiones económicas, culturales, sociales y gubernamentales. Encontraron que «los estados occidentales, gravemente afectados al comienzo de la pandemia, comenzaron a tomar medidas adecuadas y a mejorar la eficiencia de sus sistemas sanitarios». Pereira et al (Pereira y col., 2022), examinaron la eficiencia sanitaria de 55 países, incluidos los de la OCDE , utilizando el método Network DEA. Concluyeron que Estonia, Islandia, Letonia, Luxemburgo, los Países Bajos y Nueva Zelanda exhibieron mayores eficiencias promedio del sistema durante el proceso de Covid-19. Además, demostraron que los países con una gran población tenían peores puntajes de eficiencia promedio. La variedad de resultados que arroja la literatura muestra la naturaleza incipiente de la investigación sobre este tema. Cabe destacar que ninguno de los estudios realizados durante el período de Covid-19 utilizó el método bootstrap DEA. Hemos adoptado el enfoque bootstrap en nuestro estudio para tener en cuenta el sesgo de medición (Tziogkidis, 2012). Nuestro estudio compara la eficiencia de los sistemas de salud antes y durante la pandemia de Covid-19 con las mismas variables, y luego busca explicar la eficiencia de los sistemas de salud de los países con factores externos como indicadores de salud, demográficos, sociales, institucionales y económicos. El objetivo es revelar el impacto de la pandemia de Covid-19 en la eficiencia de los servicios de atención de salud y la resiliencia de los sistemas de salud en los países de la OCDE.
3 . Método
Durante varias décadas, el enfoque estándar de Análisis Envolvente de Datos (DEA) se ha utilizado ampliamente para estimar la eficiencia de los centros de salud y los sistemas de salud (Zhang y otros, 2018,Mirmirani y Lippmann, 2004,Mirmirani y otros, 2008,Ordu y otros, 2021,Demirci, 2020). El DEA es un enfoque no paramétrico que utiliza métodos de programación matemática para estimar las fronteras de producción de mejores prácticas y evaluar la eficiencia relativa (técnica o asignativa) de diferentes unidades de toma de decisiones (DMU). La eficiencia técnica, en la que nos centramos, proporciona información sobre la eficiencia con la que las DMU utilizan sus insumos físicos para producir resultados. El DEA proporciona puntuaciones de eficiencia que representan el desempeño individual de las DMU (sistema de salud del país -CHS- en nuestro estudio) desde 1 (CHS técnicamente eficiente) hasta 0 (CHS totalmente no eficiente). Desarrollado por Farrell (
Farrell, 1957), el enfoque DEA fue mejorado por Charnes et al. (Charnes y otros, 1978) con un modelo de retorno constante a escala (CRS), y posteriormente porBanker y otros (1984)(Banquero y otros, 1984) con un rendimiento variable a escala (VRS). El DEA tiene una ventaja sobre otros enfoques, como el análisis de frontera estocástica, porque no requiere ningún supuesto sobre la frontera de producción y es capaz de trabajar con sistemas complejos que tienen múltiples entradas y salidas, como un sistema de salud. Hay dos modelos de orientación disponibles: orientación a las entradas o a las salidas. Como la gestión de las salidas es más difícil que la de las entradas para la planificación de los sistemas de salud, y el control del nivel de recursos es crucial, es apropiado aquí utilizar el modelo DEA orientado a las entradas (Top y otros, 2020,Chern y Wan, 2000,Ozcan, 2014). El modelo VRS se utiliza más en la literatura porque el modelo CRS supone que las unidades de medida diferenciales funcionan a una escala óptima, lo que es una suposición importante. Adoptamos un modelo VRS orientado a las entradas.Sin embargo, se reconoce que el DEA estándar tiene algunas limitaciones. El DEA se ve fácilmente afectado por la presencia de valores atípicos, especialmente con un tamaño de muestra pequeño, y no tiene en cuenta el error de medición. Además, como la medición de la eficiencia es relativa y la frontera se basa en los mejores resultados, produce puntuaciones de eficiencia sesgadas y correlacionadas en serie. Durante la última década, más estudios han utilizado el DEA bootstrap, considerado un método más sólido para medir el desempeño en el sector de la salud (Guillon y otros, 2022, Afonso y St. Aubyn, 2011,Lee y Kim, 2018). Mientras que la frontera DEA estándar puede verse como una estimación de la frontera real basada en una única muestra extraída de una población desconocida, la frontera DEA bootstrap se basa en muestras independientes (con reemplazo) extraídas del conjunto de datos original, utilizadas como base para los puntajes de eficiencia corregidos por sesgo (Bogetoft y Otto, 2010). De hecho, según Simar y Wilson (Simar y Wilson, 2007), un bootstrap “ ingenuo ” no es suficiente en un enfoque de dos etapas donde las puntuaciones de eficiencia se regresionan, en la segunda etapa, sobre covariables (por ejemplo, variables ambientales o variables fuera del control de las autoridades sanitarias/gobiernos). Para estos autores, debido a las puntuaciones de eficiencia correlacionadas en serie, los DEA de bootstrap estándar y simple producen métodos de inferencia inconsistentes en la regresión de segunda etapa. Adoptamos el procedimiento de doble bootstrap (basado en el Algoritmo n.° 2), desarrollado por Simar y Wilson (Simar y Wilson, 2007), para mejorar la fiabilidad de las estimaciones. Este procedimiento consiste en generar puntuaciones de eficiencia corregidas por sesgo para DEA (primera etapa) y luego utiliza una regresión truncada de doble bootstrap para estimar los impulsores de eficiencia (segunda etapa). Se censuró desde la derecha en uno. Utilizamos un proceso de remuestreo 2000 veces y obtuvimos estimaciones de eficiencia corregidas por sesgo que permitieron mejorar la fiabilidad de las estimaciones de eficiencia del sistema de atención sanitaria. Al igual que en estudios anteriores (Lupu y Tiganasu, 2022,Afonso y St. Aubyn, 2011,Kaya Samut y Cafrı, 2016,Lee y Kim, 2018,Ahmed y otros, 2019), incluimos variables socioeconómicas, demográficas y ambientales, que se supone afectan la eficiencia del sistema de salud.
3.1 . Datos y variables
Los datos provienen de la OCDE, los Indicadores de Desarrollo Mundial (WDI) del Banco Mundial y la Organización Mundial de la Salud (OMS). El conjunto de datos consta de información de 31 países de la OCDE para el período de 2018 (antes de la pandemia de Covid-19) y 2020 (durante la pandemia de Covid-19). Dinamarca, Portugal, Suecia, Chile, Colombia y Costa Rica están excluidos debido a la falta de datos. Estimamos el modelo de eficiencia utilizando cuatro entradas y dos resultados. Las entradas consisten en componentes físicos controlables que impactan directamente en los servicios de atención médica proporcionados por los sistemas de salud. Con base en la revisión de la literatura, incluimos el número de médicos, enfermeras y parteras, el número total de camas de hospital y los escáneres de tomografía computarizada (TC). Uno de los desafíos fundamentales en los sistemas de salud es definir los resultados de salud. Siguiendo el precedente establecido por estudios anteriores (por ejemplo, (Mirmirani y Lippmann, 2004);Mirmirani y otros, 2008;Moran y Jacobs, 2013;Çetin y Bahce, 2016; Kaya Samut y Cafrı, 2016) utilizamos dos resultados de salud: la esperanza de vida al nacer y la tasa de supervivencia infantil (calculada como uno menos la tasa de mortalidad infantil) (Kaya Samut y Cafrı, 2016,Lee y Kim, 2018). Aunque el indicador de la tasa de supervivencia infantil no se recopila directamente, es ampliamente aceptado y utilizado en la literatura (Hadad y otros, 2013,Kaya Samut y Cafrı, 2016,Lee y Kim, 2018,Top y otros, 2020Se espera que las políticas sanitarias acertadas mejoren la prestación de servicios sanitarios de alta calidad, lo que se traducirá en una mayor esperanza de vida y una mejor supervivencia infantil. Todos los datos de entrada y salida se recopilaron antes de la COVID-19 (2018) y durante la COVID-19 (2020). En el caso de algunos países, faltaban los datos de 2020, por lo que utilizamos los valores de 2019.Estimamos los puntajes de eficiencia de la atención médica antes y durante la pandemia de Covid-19 con los mismos datos de entrada y de salida para permitir una comparación. Los estudios sobre la eficiencia del sistema de salud de los países durante el brote agregaron como resultados el número de casos y muertes debido a Covid-19 (Lupu y Tiganasu, 2022,Ordu y otros, 2021). Este enfoque es adecuado solo si el estudio se centró en el desempeño del sistema de salud durante el brote sin analizar el desempeño anterior a la COVID-19, como hicimos nosotros. En la segunda etapa, las puntuaciones de eficiencia estimadas se regresionan en posibles variables exógenas, a menudo llamadas ambientales, considerando información sobre las causas de las diferencias de eficiencia. Estas variables incluyen variables socioeconómicas y factores específicos del país que se cree que afectan el desempeño del sistema de salud. Siguiendo estudios anteriores, empleamos variables clave para explicar la eficiencia del sistema de salud del país, como el gasto en salud (Medeiros y Schwierz, 2015), nivel de educación (Moran y Jacobs, 2013), tasa de desempleo (Hadad y otros, 2013,Moran y Jacobs, 2013,Top y otros, 2020), tasa de consumo de tabaco (Ahmed y otros, 2019,Medeiros y Schwierz, 2015,Patanavanich y Glantz, 2021), población mayor de 65 años. Añadimos, para el periodo de Covid-19, la tasa de mortalidad por Covid-19 y la tasa de vacunación por Covid-19. El objetivo era examinar el impacto del brote de Covid-19 en la eficiencia del sistema sanitario. De este modo, tratamos de determinar si la vacunación contribuye significativamente a la disminución de los casos que acaban en muerte y a la eficiencia del sistema sanitario de la OCDE. La definición y medición de las variables utilizadas en ambos modelos se puede encontrar en el Apéndice, Tabla A2.
4. Resultados
Tabla 1presenta las estadísticas descriptivas de las variables utilizadas en el estudio. No hay cambios significativos en la esperanza de vida media al nacer y la tasa de supervivencia infantil entre los períodos anterior y posterior a la COVID-19. México y Lituania presentan las tasas de supervivencia infantil más bajas, mientras que Japón tiene la tasa más alta. Por el contrario, la media de los insumos muestra un ligero incremento, en particular en el caso de los escáneres TC . En ambos períodos, Turquía tiene el menor número de médicos por cada 1000 habitantes, mientras que Italia tiene el más alto. Turquía también tiene el menor número de enfermeras y parteras en la etapa anterior a la COVID-19, México tiene el menor número de ellas durante el período posterior a la COVID-19. Por otro lado, Noruega tiene el mayor número de enfermeras y parteras. México se queda atrás en cuanto a número de camas de hospital y escáneres TC , mientras que Japón y Corea lideran en cuanto a recursos físicos y tecnología sanitaria. Cabe destacar que Turquía tiene la menor proporción de gasto sanitario como % del PIB, y no ha habido un aumento significativo durante el período de la COVID-19. En cambio, Estados Unidos es el país de la OCDE que más gasta en salud, y ha aumentado después de la COVID-19. Los grupos vulnerables más afectados por la crisis de la COVID-19 son los consumidores de tabaco y las personas mayores de 65 años. Islandia tiene la tasa de tabaquismo más baja y Letonia la más alta. México tiene el porcentaje más bajo de personas mayores de 65 años en su población y Japón el más alto entre los países de la OCDE. Corea ha tenido un éxito relativo en materia de vacunación, una precaución crucial durante el período de la COVID-19. Islandia tiene la tasa de mortalidad por COVID-19 más baja.
Cuadro 1. Estadísticas descriptivas de insumos, resultados de salud y variables explicativas (31 países).
Celda vacía
2018 – Antes del Covid-19 – Estadísticas descriptivas de insumos, resultados de salud y variables explicativas
Variables de resultado
Significar
Desviación estándar
Mínimo
Máximo
Esperanza de vida al nacer
80,67
2.66
75
México
84.3
Japón
Tasa de supervivencia infantil
0,996
0,002
0,987
México
0,998
Estonia
Variables de entrada
Significar
Desviación estándar
Mínimo
Máximo
Doctores
4.09
1,50
1,80
Turquía
7,92
Italia
Enfermeras y parteras
9.48
4.05
3.00
Turquía
18.2
Noruega
Total de camas hospitalarias
4.86
2,70
0,97
México
12,98
Japón
Tomógrafos de tomografía computarizada (TC)
23,49
13,79
5,92
México
111,49
Japón
Variables explicativas
Significar
Desviación estándar
Mínimo
Máximo
Educación terciaria
77,23
23.06
41,52
México
142,85
Grecia
Tasa de desempleo
6.04
3.69
2.24
República Checa
19.29
Grecia
Gastos de salud en el PIB
8.55
2.45
4.12
Turquía
16.64
EE.UU
Uso de tabaco
23,90
6.92
12.6
Islandia
37.2
Letonia
Población mayor de 65 años
17.64
4.063
7.22
México
27,57
Japón
Celda vacía
2020- Durante la pandemia de Covid-19- Estadísticas descriptivas de insumos, resultados de salud y variables explicativas
Variables de resultado
Significar
Desviación estándar
Mínimo
Máximo
Esperanza de vida al nacer
80,42
2.81
75.1
Lituania
84.7
Japón
Tasa de supervivencia infantil
0,996
0,002
0,986
México
0,998
Estonia
Variables de entrada
Significar
Desviación estándar
Mínimo
Máximo
Doctores
4.11
1.43
1.81
Turquía
8.01
Italia
Enfermeras y parteras
9,77
4.10
2.36
México
18.34
Noruega
Total de camas hospitalarias
4.84
2.71
0,99
México
12,65
Corea
Tomógrafos de tomografía computarizada (TC)
28.51
21.00
6.69
México
115.7
115.7
Variables explicativas
Significar
Desviación estándar
Mínimo
Máximo
Educación terciaria
78,45
23,88
4.13
México
148,53
Grecia
Tasa de desempleo
6.67
3.35
2.54
República Checa
16.30
Grecia
Gastos de salud en el PIB
9.57
2,75
4.61
Turquía
18.81
EE.UU
Uso de tabaco
23.44
6,98
12
Islandia
37
Letonia
Población mayor de 65 años
18.33
4.10
7.61
México
28.39
Japón
Tasa de mortalidad por Covid-19
0,007
0,0088
0,0008
Islandia
0,0474
México
Vacunación
72,86
9.21
50,80
República Eslovaca
87.07
Corea
4.1 . Modelo DEA de Bootstrap
Tabla 2muestra grandes diferencias en los resultados según el enfoque de estimación del desempeño elegido (puntajes de eficiencia DEA estándar/corrección del sesgo). Por ejemplo, el puntaje de eficiencia medio (µ) sin corrección del sesgo de los 31 países de la OCDE en la era anterior a la COVID-19 era de 0,941, mientras que es de 0,661, lo que resulta en una diferencia de 0,280 con el enfoque con corrección del sesgo. La magnitud de esta diferencia varía entre países, y algunos experimentan diferencias relativamente altas. Por lo tanto, muchos países, que son eficientes con el DEA estándar, ya no lo son con los puntajes corregidos con sesgo. Es el caso de Turquía, México, Eslovenia, Grecia y España, que obtienen puntajes inferiores a 1 cuando se considera la corrección del sesgo. Solo Estonia, Islandia y Japón siguen siendo eficientes con la corrección del sesgo, y tres países, Alemania, Lituania y Francia, mantienen su pobre desempeño del sistema de salud independientemente del enfoque. A excepción de Grecia, estos países también exhiben los niveles más altos de corrección del sesgo (sesgo > 0,05). Aunque algunos estudios previos (Hadad y otros, 2013, Çetin y Bahce, 2016, Kaya Samut y Cafrı, 2016, Behr y Theune, 2017) han demostrado que países como Turquía, México, Eslovenia y España son eficientes utilizando el método DEA estándar, es importante señalar que esto podría atribuirse al sesgo metodológico. Esto refuerza la necesidad de utilizar el procedimiento de Simar y Wilson. A continuación, solo presentamos y analizamos los resultados de las puntuaciones de eficiencia no sesgadas.
Tabla 2. Resultados de eficiencia del DEA bootstrap para insumos orientados bajo VRS, antes del período de Covid-19.
Países
Puntuación de eficiencia
Sesgo corregido
Inclinación
σ2
Australia
0,882
0.680
0,203
0,144
Austria
0.806
0,619
0,187
0,059
Bélgica
0,822
0,692
0,129
0,010
Canadá
1.000
0,768
0,232
0,061
República Checa
0,879
0,685
0,194
0,127
Estonia
1.000
1.000
0.000
0.000
Finlandia
1.000
0,535
0,465
1.321
Francia
0,776
0,473
0,302
0,230
Alemania
0,643
0,552
0,091
0,006
Grecia
1.000
0,592
0,408
0,282
Hungría
1.000
0,716
0,284
0,104
Islandia
1.000
1.000
0.000
0.000
Irlanda
1.000
0,825
0,175
0,102
Israel
1.000
0,119
0,881
1.777
Italia
0,989
0,740
0,249
0,374
Japón
1.000
1.000
0.000
0.000
Corea
1.000
0,665
0,335
0,188
Letonia
1.000
0,792
0,208
0,051
Lituania
0,661
0,568
0,093
0,008
Luxemburgo
0,977
0.802
0,175
0,065
México
1.000
0,012
0,988
0,807
Países Bajos
0,992
0,869
0,123
0,045
Nueva Zelanda
0,990
0,890
0,099
0,022
Noruega
1.000
0,565
0,435
0,633
Polonia
1.000
0.840
0,160
0,026
República Eslovaca
0,853
0,719
0,134
0,010
Eslovenia
1.000
0,430
0,570
0,863
España
1.000
0,373
0,627
1.208
Turquía
1.000
0,451
0,549
0,286
Reino Unido
1.000
0,742
0,258
0,102
Estados Unidos
0,908
0,776
0,133
0,027
Promedio (µ)
0,941
0,661
0,280
0,288
El desempeño del sistema de salud se mantuvo en el mismo nivel durante la era de Covid-19 que antes. La puntuación media de eficiencia imparcial es de 0,681. De los cinco países con un desempeño deficiente (menos de 0,500) en el período de Covid-19, dos (Israel y México) mejoraron su desempeño a pesar del brote de Covid-19, uno, Eslovenia, continuó con su desempeño deficiente y dos, Lituania y Eslovaquia, tuvieron descensos en el desempeño. Dos países, Estonia y Japón, siguen siendo eficientes entre los dos períodos, mientras que Noruega aumentó su desempeño en un 50%, volviéndose más eficiente, e Islandia, que era eficiente antes de Covid-19, vio una disminución de la eficiencia de su sistema de salud de alrededor del 20%. Finalmente, las puntuaciones de eficiencia se mantuvieron relativamente estables y bajas para Francia, Alemania y Grecia (entre 0,473 y 0,592) en ambos períodos (Tabla 3). El buen desempeño de Estonia y Japón también se mencionó en un estudio anterior (Pereira y col., 2022).
Tabla 3. Resultados de eficiencia del DEA bootstrap para insumos orientados bajo VRS, durante el período Covid-19.
Países
Puntuación de eficiencia
Sesgo corregido
Inclinación
σ2
Australia
0,847
0,674
0,173
0,018
Austria
0,784
0,569
0,215
0,030
Bélgica
0,618
0,568
0,050
0,027
Canadá
1.000
0,736
0,264
0,025
República Checa
0.840
0,575
0,265
0,027
Estonia
1.000
1.000
0.000
0.000
Finlandia
1.000
0,713
0,287
0,116
Francia
0,633
0,510
0,123
0.080
Alemania
0,696
0,523
0,173
0,012
Grecia
0,634
0,510
0,124
0,029
Hungría
1.000
0.610
0,390
0,048
Islandia
1.000
0.840
0,160
0.060
Irlanda
1.000
0,847
0,153
0,033
Israel
1.000
0,499
0,501
0,112
Italia
1.000
0,753
0,247
0,045
Japón
1.000
1.000
0.000
0.000
Corea
1.000
0,786
0,214
0,037
Letonia
1.000
0,792
0,208
0,018
Lituania
0,685
0,491
0,194
0,020
Luxemburgo
0,923
0,785
0,138
0,013
México
1.000
0,257
0,743
0,093
Países Bajos
0,917
0,773
0,144
0,016
Nueva Zelanda
1.000
0,890
0,110
0,016
Noruega
1.000
1.000
0.000
0.000
Polonia
1.000
0,674
0,326
0,014
República Eslovaca
0,780
0,488
0,292
0,015
Eslovenia
1.000
0,476
0,524
0,034
España
1.000
0,724
0,276
0,046
Turquía
1.000
0,538
0,462
0,062
Reino Unido
1.000
0,783
0,217
0,035
Estados Unidos
0,922
0,714
0,207
0,016
Promedio (µ)
0,912
0,681
0,232
0,035
Para observar el efecto general de la era de la COVID-19 en los países de la OCDE, se examinó la relación entre los puntajes de eficiencia sanitaria antes y durante la COVID-19. Este análisis tuvo como objetivo determinar si la pandemia tuvo un impacto en la eficiencia sanitaria de los países de la OCDE. Los coeficientes de correlación de rango de Spearman (0,6959, Prob > |t|=0,0000) indican una correlación moderadamente alta (Correlación de Spearman, 2023). Esto sugiere que, en general, la pandemia de Covid-19 ha influido en la eficiencia de la atención sanitaria de los países de la OCDE. En otras palabras, se observa una diferencia significativa en la eficiencia de los servicios de salud entre los períodos anteriores y durante la pandemia de Covid-19 en los países de la OCDE.De acuerdo a (Böhm y otros, 2013), cuya clasificación de los sistemas de salud de la OCDE se basa en tres dimensiones: regulación, financiación y prestación de servicios. Clasificaron a los países de la OCDE en cinco tipos de sistemas de salud: Servicio Nacional de Salud (NHS), Seguro Nacional de Salud (NHI), Seguro Social de Salud (SHI), Sistema de Salud Privado (PHS) y Seguro Social de Salud Estatal (ESHI). En el tipo NHS, las tres dimensiones centrales están totalmente controladas por el Estado, en el tipo SHI, los actores sociales (sin fines de lucro) y el tipo PHS, los actores privados, se hacen cargo de las tres dimensiones. En el sistema NHI, si la regulación y la financiación están controladas por el Estado, el sector de prestación de servicios está a cargo de actores privados con fines de lucro. El sistema ESHI es donde el estado domina el sector regulatorio y permite la autoridad para la financiación a los actores sociales para la prestación de servicios a los actores privados (Lee y Kim, 2018,Böhm y otros, 2013). El NHI tiene la eficiencia promedio de atención médica más alta entre los países de la OCDE tanto antes como durante los períodos de Covid-19 (Tabla 4). Los países con este sistema son Australia, Canadá, Irlanda, Nueva Zelanda e Italia. Solo Estados Unidos tiene el tipo PHS que también tiene un alto puntaje de eficiencia. Por otro lado, ESHI, el sistema más utilizado por los países de la OCDE donde el estado domina el sector regulatorio y los actores privados están empoderados para brindar servicios de salud, se ubica como el segundo más efectivo en la gestión eficiente de los recursos de salud, incluso durante la pandemia de Covid-19. Sin embargo, los puntajes de eficiencia de los países dentro de este sistema se han visto afectados negativamente, en promedio, por Covid-19. Usamos la estadística de prueba de Kruskal-Wallis para determinar si existe una diferencia significativa en la eficiencia entre los sistemas de atención médica. A nivel mundial, la prueba de Kruskal-Wallis no mostró diferencias significativas. Sin embargo, una comparación entre los subgrupos del sistema de salud mostró una diferencia significativa (2,9, p = 0,09) entre el subgrupo (NHI+PHS) y el subgrupo (SHI+ESHI) durante la Covid-19, y una diferencia significativa (3,5, p = 0,06) entre el subgrupo (NHI+PHS) y el NHS antes de la Covid-19.
Tabla 4. Promedio de la puntuación de eficiencia según la clasificación de los sistemas de salud de la OCDE (31 países).
Tipo
2018
2020
Seguro Nacional de Salud (NHI) Australia, Canadá, Irlanda, Nueva Zelanda, Italia
0,7806
0.810
Sistema de Salud Privado (PHS) de EE. UU.
0,776
0,724
Seguro Social de Salud (SSSI) Austria, Alemania, Luxemburgo, Suiza
0,657
0,625
Seguro Social de Salud Estatal (ESHI) Bélgica, Estonia, Francia, República Checa, Hungría, Países Bajos, Polonia, Eslovaquia, Israel, Japón, Corea, Turquía, Lituania, Eslovenia Letonia
0,667
0,652
Servicio Nacional de Salud (NHS) Finlandia, Islandia, Noruega, España, Reino Unido, México, Grecia
0,545
0,639
Prueba de Kruskal-Wallis* (Chi-cuadrado con empates – gl. 4)
3,931 [0,415]
2,998 [0,558]
Nota: Los países tienen sistemas diferentes Böhm y otros (2013). * [] valor p.Por último, a partir de los resultados, calculamos los objetivos y pares para cada país de la OCDE durante el período de Covid-19. Debido a que esa estimación, debido al software, solo se pudo realizar a partir de puntajes no corregidos por sesgo, consideramos los objetivos para los insumos y productos para los países ineficientes solo cuando la diferencia entre el puntaje de eficiencia corregido por sesgo y el puntaje de eficiencia sin sesgo corregido de los países es menor a 0,2 (sesgo <0,2). Además, es importante considerar que los países con un alto sesgo pueden dar lugar a interpretaciones erróneas de los objetivos. Sin embargo, los puntajes de eficiencia de estos países son confiables cuando se utiliza el procedimiento DEA bootstrap. Además, el sesgo promedio de 0,2 es menor que el sesgo promedio general de 0,232. Los objetivos en el análisis identifican los niveles de insumos y productos que cada país debe alcanzar para ser considerado técnicamente eficiente, mientras que las referencias representan las operaciones de referencia utilizadas para estimar estos objetivos. Tabla 5muestra el cambio porcentual en insumos y productos que se requiere para que los países con bajo sesgo sean completamente eficientes. La Tabla presenta algunos países que utilizan el mismo sistema de salud y podrían referirse al país más eficiente. Bélgica necesita reducir todos sus insumos (médicos, enfermeras y parteras, camas de hospital y TC) en un promedio de 38,2% para aumentar su desempeño. Los países que tienen el mismo sistema de salud que Bélgica y podrían ser referencia o pares de Bélgica son España y Hungría en términos de operar recursos de salud de manera eficiente. Francia necesita disminuir los insumos, especialmente las camas de hospital, que deberían reducirse en un promedio de 52%. Lituania también debería reducir todos sus insumos en un promedio de 31,5% para mejorar la esperanza de vida al nacer en un promedio de 5,6%. Estonia, Hungría y Letonia son referencia para Lituania por mejorar los insumos y los productos de manera eficiente. Se puede afirmar que los países mencionados tienen suficientes recursos de salud, pero su logro en la mejora de los resultados de salud es relativamente bajo.
Cuadro 5. Cambio porcentual de los insumos y productos requeridos por los países no eficientes para llegar a ser completamente eficientes, durante el período de Covid-19.
Países
Puntuación de eficiencia
Inclinación
Referencia
Esperanza de vida al nacer (%)
Tasa de supervivencia infantil (%)
Médicos (%)
Enfermeras y parteras (%)
Total de camas hospitalarias (%)
Tomografías computarizadas (TC) (%)
Bélgica
0,618
0,050
Hungría, España
0
0
-38,2
-38,2
-38,2
-38,2
Francia
0,632
0,123
Canadá
0
0
-36,7
-40,2
-52
-36,7
Grecia
0,634
0,124
Finlandia, Nueva Zelanda
0,5
0
-36,6
-36,6
-36,6
-56,3
Luxemburgo
0,922
0,137
Canadá, Japón, España
0
0,1
-7.7
-7.7
-7.7
-7.7
Países Bajos
0,917
0,143
Canadá, Estonia, Finlandia
0,8
0
-8.3
-12.1
-8.3
-8.3
Australia
0,846
0,172
Canadá, Japón
0
0,1
-15.3
-15.3
-15.3
-24.2
Alemania
0,696
0,172
Canadá, Estonia, Corea
0
0
-30,4
-30,4
-30,4
-34,7
Lituania
0,684
0,194
Estonia, Hungría, Letonia
5.6
0
-31,5
-31,5
-31,5
-31,5
4.2 . Resultados para los factores de eficiencia
Teniendo en cuenta los posibles factores que pueden afectar a los puntajes de eficiencia en materia de salud, utilizamos los puntajes de eficiencia corregidos por sesgo obtenidos a partir del análisis DEA bootstrap como variable dependiente para la segunda etapa y examinamos las variables socioeconómicas que afectan los puntajes de eficiencia. Los resultados para los dos períodos se muestran en los cuadros A3 y A4 del apéndice.
Si se consideran tanto los períodos anteriores como los posteriores a la COVID-19, el aumento del nivel de educación contribuye positivamente al funcionamiento eficaz del sistema de salud; sin embargo, el aumento de la tasa de desempleo y de la población mayor de 65 años contribuye negativamente al desempeño del sistema de salud. Una alta proporción de población de edad avanzada sigue siendo un factor de riesgo que afecta negativamente a la eficiencia de los servicios de salud, tanto antes como durante la COVID-19. Si bien el gasto en salud como porcentaje del PIB no tuvo ningún efecto en el desempeño del sistema de salud antes de la COVID-19, encontramos que durante la COVID-19, el gasto en salud tuvo un efecto significativo, pero negativo, en los puntajes de eficiencia. Dado que los altos gastos en salud reflejan en parte la estructura de edad de la población, una alta tasa de personas mayores de 65 años induce tasas de mortalidad más altas y disminuye la eficiencia (Kaya Samut y Cafrı, 2016). Este resultado corresponde a la relación negativa entre el nivel de gasto sanitario y la estructura de edad de la población. Además, la aparición inesperada de la Covid-19 ha provocado un aumento significativo del gasto sanitario en todos los países sin que haya sido posible compensar la desestabilización del sistema sanitario debido a la repentina aparición de esta pandemia. Fue solo a finales de 2020 cuando se empezaron a destacar y debatir las consecuencias negativas de la concentración en la Covid-19 en detrimento de otras atenciones sanitarias. Por último, algunos estudios previos muestran, en particular para los países de la OCDE, que el gasto sanitario no aumenta la eficiencia, sino que la disminuye (Afonso y Aubyn, 2005, Berger y Messer, 2002). El consumo de tabaco no tiene un impacto significativo durante el período de Covid-19. Encontramos que existe una relación positiva y estadísticamente significativa entre la tasa de vacunación y la eficiencia del sistema de salud. Finalmente, una alta tasa de mortalidad por Covid-19 es el principal factor que causa una baja puntuación en la eficiencia de la salud durante la pandemia.
5 . Discusión
El objetivo de este artículo es examinar el impacto del brote de Covid-19 en la eficiencia del sistema de salud de los países de la OCDE y determinar en qué medida las condiciones socioeconómicas y la vacunación contra la Covid-19 fueron impulsores de la eficiencia. Para obtener puntuaciones de eficiencia imparciales, empleamos el método DEA bootstrap y comparamos los resultados con los obtenidos a partir del DEA estándar. Una breve comparación entre los dos enfoques, DEA convencional y DEA corregido por sesgo, muestra algunas diferencias de estimación relativamente altas que confirman la elección de utilizar métodos libres de sesgo.Comparar nuestros resultados con estudios previos sobre el desempeño de los sistemas de salud en los países de la OCDE es difícil, ya que el enfoque elegido para estimar la eficiencia de los sistemas de salud difiere, en particular entre los estudios más antiguos y los más recientes. Ninguno de estos estudios utilizó puntajes de eficiencia corregidos por sesgo; la mayoría de ellos adoptaron el enfoque DEA convencional (
Mirmirani y otros, 2008). encontraron que los países de la OCDE fueron eficientes durante el período 1997-2001, comparan su desempeño con el de los países en transición. Si los otros estudios solo se centran en los países de la OCDE, utilizaron datos de la década 2000-2010 o de los años 2012 y 2014 (Tabla A1 en el Apéndice). Sin embargo, algunos resultados parecen recurrentes. Dos países, Turquía y Eslovenia, parecen eficientes en todos los estudios que han utilizado el enfoque DEA convencional, pero no son eficientes con el modelo DEA bootstrap. Independientemente del enfoque elegido, tres países, Bélgica, Francia y Alemania, parecen no eficientes, mientras que dos, Japón y Estonia, siguen siendo eficientes.En relación con nuestro estudio, que compara el desempeño del sistema de salud antes y durante la COVID-19, se destacan varios puntos principales. En primer lugar, el estudio destaca la
fragilidad de algunos países ricos (por ejemplo, Francia y Alemania) que, a pesar de contar con un número relativamente grande de personal sanitario (médicos, enfermeras, parteras) y recursos (camas de hospital y otras instalaciones sanitarias), tienen dificultades para transformar sus ventajas en el mejor bienestar sanitario para su población. En el caso de Bélgica, Francia y Alemania, observamos que la fuente del bajo desempeño es la mala gestión de la tasa de rotación de camas o la tasa de ocupación de camas. Una mayor tasa de rotación de camas permitiría mejorar el desempeño del sistema de salud. Un informe reciente, que analiza las variaciones en la productividad y el desempeño en los países de la OCDE [65], muestra que “las transiciones mal coordinadas de los hospitales a los servicios de salud comunitarios o de asistencia social pueden conducir a un uso excesivo de las camas de hospital y a peores resultados para los pacientes”. Esto podría mostrar que la gestión de los recursos de salud en sus sistemas de salud es deficiente. Sin embargo, la principal vulnerabilidad radica en la gestión de los centros de atención sanitaria. El mismo informe encontró altos costos administrativos para proveedores de salud similares dentro de los países de la OCDE, lo que indica un uso ineficiente de los recursos en algunas instalaciones.
Manavgat y Çelik, 2017). Asimismo, numerosos estudios muestran que tanto la efectividad de los servicios de salud como una población envejecida se encuentran entre los factores de riesgo para la Covid-19 (
Yáñez et al., 2020). Encontramos que, si bien es un factor de riesgo para la salud, especialmente después de la Covid-19, el consumo de tabaco no tiene un efecto significativo en la eficiencia del sistema de salud. Aunque el tabaquismo y las enfermedades relacionadas con el tabaco se muestran como factores pronósticos de Covid-19 grave (Alla y otros, 2020,
Gupta y otros, 2021), nuestros resultados demuestran que esta variable no afecta negativamente a la eficiencia del sistema sanitario. Otro hallazgo importante es que el aumento de la tasa de vacunación contribuye positivamente a la eficiencia sanitaria durante el periodo de la COVID-19, lo que pone de relieve el importante impacto de las medidas de vacunación en la mejora de la eficiencia general de los sistemas sanitarios en la lucha contra la pandemia. Existe amplia evidencia de que las vacunas son muy eficaces para reducir la gravedad de la enfermedad y las muertes por COVID-19 (
Troiano y Nardi, 2021). Durante la pandemia de Covid-19, el aumento de la tasa de vacunación contra la Covid-19 ha demostrado tener un impacto positivo en la eficiencia de los servicios de salud. Esto indica que unas tasas de vacunación más elevadas pueden contribuir potencialmente al éxito de un sistema de salud y de sus políticas.
6. Conclusión
Con la crisis sanitaria de la COVID-19, los países han dado cada vez más prioridad a la asignación de una parte importante de sus recursos a los servicios de salud. Dada la incertidumbre sobre la demanda de servicios de salud, es crucial garantizar la solidez de los sistemas de salud ante posibles
crisis sanitarias y asignar eficazmente los recursos sanitarios. Este debate ha cobrado importancia durante la era de la COVID-19, lo que ha suscitado dudas sobre la resiliencia de los sistemas de salud incluso de los países más ricos.Uno de los principales resultados es que es importante aumentar la tasa de vacunación contra la COVID-19 para lograr la eficiencia de los servicios de atención de salud y contribuir al éxito de los sistemas y políticas de salud. El aumento de la eficiencia de los sistemas de salud tras la pandemia a través de mayores tasas de vacunación infunde mayor confianza en las políticas de mejora de la vacunación. La vacunación también contribuye en última instancia a la eficacia y sostenibilidad de los sistemas de atención de salud.
Los resultados de este estudio son útiles para que las autoridades de políticas sanitarias reevalúen y comparen los sistemas de salud de los países de la OCDE. Parece que la crisis de la pandemia de Covid-19 ha afectado significativamente el funcionamiento de los servicios de salud incluso en los países desarrollados, y muestra la necesidad continua de que los países revisen y desarrollen sus planes nacionales y regionales de salud para los recursos y la financiación de la atención sanitaria . Considerando los efectos de la pandemia actual, la cuestión de la eficiencia sanitaria seguirá siendo un tema interesante que puede explorarse de manera útil en futuras investigaciones. Una de las recomendaciones de política más cruciales es que los responsables de las políticas presten más atención a la asignación de recursos . La asignación de recursos debe aumentarse o reducirse en función de los resultados de salud en lugar del número de personas tratadas en los centros de salud. Las transiciones mal coordinadas de los hospitales a otros servicios de atención sanitaria pueden conducir a ineficiencias y resultados negativos para los pacientes. Mejorar la coordinación e integración de la atención en diferentes entornos de atención sanitaria puede mejorar el rendimiento general del sistema. El seguimiento regular del rendimiento del sistema de salud a lo largo del tiempo es necesario para identificar tendencias, rastrear mejoras y abordar ineficiencias emergentes. Además, considerando que es probable que el interés en la eficiencia sanitaria continúe aumentando, la coherencia en la publicación y actualización de datos sobre estadísticas de salud para estudios futuros ayudaría a establecer un mayor grado de precisión.Nuestro estudio presenta algunas limitaciones. Es posible que se hayan utilizado datos limitados o incompletos sobre el funcionamiento de los servicios de salud durante la pandemia de Covid-19. La disponibilidad, la calidad y la precisión de los datos pueden afectar significativamente los hallazgos y las conclusiones. Las circunstancias únicas de la pandemia de Covid-19 podrían limitar la aplicabilidad de los resultados a diferentes entornos de los sistemas de salud. Es posible que en este estudio no se hayan captado plenamente los efectos o las tendencias a largo plazo, y podrían surgir otras situaciones a medida que esta o las próximas pandemias se desarrollen más.
Todos los autores han leído y aprobado el manuscrito.
Expresiones de gratitud
•Los autores agradecen a los editores y a dos árbitros anónimos por sus valiosos comentarios y sugerencias.
•Los autores desean agradecer a Ayhan DEMİRCİ por sus útiles contribuciones durante la implementación del método DEA y el control de la consistencia de los análisis.
•Este artículo ha contado con el apoyo de la Agence Nationale de la Recherche del gobierno francés a través del programa «Investissements d’avenir»ANR-10-LABX-14-01.
Consentimiento para publicación
No aplica.
Apéndice
Tabla A1 . Síntesis de la revisión de la literatura sobre el desempeño de los establecimientos de salud y el sistema de salud global.
Título
Objetivo
Método
Resultados
Estudios a nivel micro: desempeño de los establecimientos de salud
Utilizando 53 hospitales de Virginia, medición del desempeño para 2003
DEA – modelo orientado a insumos Resultados: total de egresos hospitalarios de pacientes internados, total de visitas ambulatorias, capacitación de médicos y odontólogos en formación a tiempo completo. Insumos: tamaño del hospital, monto de los gastos operativos, total de personal a tiempo completo y parcial, total de activos.
16 hospitales son eficientes y 37 hospitales son ineficientes. La puntuación media de eficiencia de los hospitales ineficientes es de 0,72.
Medición de la eficiencia del reembolso basado en costos de Medicare para hospitales de acceso crítico (CAH) en EE. UU.
DEA – modelo orientado a insumos
El reembolso basado en costos de Medicare aumenta la ineficiencia asignativa de los CAH y la participación más prolongada en el programa CAH aumenta la ineficiencia asignativa del hospital
Equidad y eficiencia en la asignación de recursos de atención primaria de salud en China durante el período 2012-2016
DEA – modelo orientado a resultados e índice de productividad de Malmquist (IPM) Resultados: número promedio de visitas, tasa de hospitalización anual Insumos: número de instituciones y camas, los trabajadores de la salud incluyen médicos, enfermeras, otro personal clínico, personal administrativo, otro personal no clínico
Entre 2012 y 2016, la cantidad total de recursos asignados a la atención primaria de salud y el número de provincias eficientes aumentaron año tras año.
Análisis de la eficiencia de los hospitales públicos (81 provincias) por tipo de servicios de atención sanitaria (atención sanitaria general y atención sanitaria bucodental) y su efecto indirecto en Turquía en 2014 y 2017
DEA – modelo orientado a entradas Salidas: número de exámenes, total de nacimientos y partos, tasa de rotación de camas hospitalarias, extracción de dientes por número de tratamientos conservadores, tratamientos de endodoncia Entradas: número de camas, número de médicos, enfermeras y parteras, número de dentistas, número de policlínicas
La puntuación relativa de eficiencia en 2017 es superior a la de 2014, año en el que comenzó el proceso de descentralización de los servicios sanitarios en Turquía. Además, existe una repercusión espacial positiva entre los hospitales públicos.
Medición de la eficiencia de 27 hospitales públicos portugueses
Modelo de red DEA orientado a entradas Salidas : número de pacientes que salen del servicio de hospitalización, número de cirugías programadas, número de consultas realizadas por médico en el servicio de citas médicas, número de asistencia médica urgente Entradas: coste laboral ajustado, costes operativos, coste de material clínico, costes de externalización
Los índices de eficiencia de las instituciones difieren entre las públicas y las de otro tipo, situación que crea un cluster en términos de eficiencia y aumenta la productividad en cada región.
Medición de la eficiencia de 31 hospitales de distrito de Zimbabue entre 2015 y 2017
Modelo orientado a salidas Bootstrap DEA y regresión truncada Salidas: número de pacientes hospitalizados, número de pacientes ambulatorios, número de operaciones Entradas: número de camas, número de médicos, número de enfermeras.
La puntuación media de eficiencia técnica para el período 2015-2017 es de 0,695. Las puntuaciones de eficiencia de los hospitales oscilan entre 0,370 y 0,990 y la desviación estándar respecto de la media es de 0,16.
Estudios a nivel macro: desempeño de los sistemas de salud
Análisis del sistema de prestación de servicios de salud del G12 para el período 1991-1995
DEA orientado a los insumos Resultado: Esperanza de vida al nacer, mortalidad infantil Insumos: gastos de salud per cápita, médicos ajustados por población, camas de hospital, resonancia magnética, un indicador del nivel de educación
Japón y España obtuvieron los mayores niveles de eficiencia relativa, y Estados Unidos el menor.
Eficiencia de los sistemas de salud de las economías en transición durante el período 1997-2001
DEA – orientado a resultados Resultados : esperanza de vida al nacer, mortalidad infantil Insumos : gastos de salud, camas de hospital y médicos por cada 1000 personas, proporción de niños vacunados contra el sarampión
Los sistemas de salud eficientes son los de los países de la OCDE, además de Albania y Armenia. Los menos eficientes a largo plazo son Rusia y Bielorrusia, seguidos de Letonia y Rumania.
Eficiencia de los sistemas de salud de los países miembros de la OCDE en el período 2005
Resultados del modelo Bootstrap DEA-Tobit : esperanza de vida al nacer, tasa de supervivencia infantil. Entradas: número de médicos en ejercicio, enfermeras, camas de cuidados intensivos por cada mil habitantes, equipos de resonancia magnética (MRI).
Las ineficiencias son bastante altas en la OCDE. En promedio, los países podrían haber mejorado sus resultados en un 40% utilizando los mismos recursos.
Eficiencia de los sistemas de salud de 31 países de la OCDE en 2010
Enfoque orientado a los insumos de la DEA: dos especificaciones de modelo diferentes Resultados: supervivencia infantil, esperanza de vida al nacer Insumos: densidad de médicos, densidad de camas de hospitalización, gasto sanitario per cápita, PIB per cápita, consumo de frutas y verduras per cápita
Los sistemas sanitarios de nueve países con economías grandes y estables se definen como eficientes: República Checa, Estonia, Islandia, Japón, Corea, Polonia, Portugal y Eslovenia. En el caso de los demás países: Australia, Canadá, Israel, Italia, Luxemburgo, España, Suecia, Suiza y el Reino Unido, los resultados dependen del modelo.
Se examina la eficiencia técnica de los sistemas de atención de salud mental para pacientes internados en 32 países de la OCDE en 2010
DEA y regresión truncada Salidas: número de altas, consumo de alcohol, ingresos, educación, tasa de desempleo Entradas: número de psiquiatras, camas psiquiátricas, duración media de la estancia
Los países con mayor eficiencia son Eslovenia, Corea, Polonia, Dinamarca, Hungría, Italia, Chile, Estados Unidos, Austria, Noruega, Turquía, México y Alemania, pero con un intervalo de confianza más amplio (¿es decir, claro?).
Eficiencia de los sistemas de salud de 34 países de la OCDE en 2011
Enfoque orientado a los insumos de la DEA Resultados : esperanza de vida al nacer, tasa de mortalidad infantil Insumos : médicos por cada 1000 personas, camas de hospital por cada 100 personas, gasto en salud per cápita (PPA, USD), proporción de los gastos en salud en el PIB, número de resonancias magnéticas, tasa de consumo de tabaco
Se encontró que 11 de los 26 países tienen sistemas de salud eficientes, y hay espacio para mejoras en la eficiencia del sector de salud en los 15 países restantes.
Análisis de los determinantes de la eficiencia de los sistemas de salud en 29 países de la OCDE durante el período 2000-2010
DEA, Índice de Productividad de Malmquist y Modelo Tobit Resultados: número de altas, tasa de supervivencia infantil Insumos: total de camas de hospital, número de médicos, enfermeras y parteras, número de imágenes por resonancia magnética (IRM), número de tomografías computarizadas (TC)
Los índices de eficiencia obtenidos después de 2000 comenzaron a disminuir en 2004 y alcanzaron sus niveles más bajos entre 2009 y 2010. Turquía, México y el Reino Unido son los más eficientes, mientras que Japón, Islandia, Francia y Bélgica están por debajo del promedio.
Eficiencia del sistema de salud a nivel de país según 34 OCDE para el período 2012
Resultados de la DEA : esperanza de vida al nacer, tasa de mortalidad (supervivencia) infantil. Datos de entrada: gasto sanitario per cápita, médicos en ejercicio, camas de hospitalización, resonancia magnética, consumo de productos farmacéuticos, coeficiente de Gini, PIB per cápita, tasa de desempleo, obesidad, consumo de tabaco.
Islandia, Turquía y Estonia son los países más eficientes. Irlanda y Alemania registran los índices de eficiencia media más bajos.
Evaluar la relación entre la eficiencia del sistema de atención sanitaria y los factores de política en 29 países de la OCDE en 2014
Orientación de entrada de Bootstrap DEA y modelo Tobit Salidas: tasa de supervivencia infantil, esperanza de vida al nacer Entradas: gasto en salud per cápita, médicos en ejercicio per cápita, número de camas per cápita
Luxemburgo, Grecia e Israel tienen los sistemas de salud con mayor eficiencia, mientras que Alemania, Austria y la República Eslovaca tienen los sistemas con menor eficiencia.
Estimar la eficiencia técnica de los sistemas de salud en 46 países de Asia.
Enfoque orientado a resultados DEA y modelo Tobit Resultados: esperanza de vida saludable al nacer, mortalidad infantil Insumos: gasto en salud per cápita
Las principales conclusiones de este documento son que alrededor del 91,3% (42 de 46 países) de los países más eficientes pertenecen al grupo de ingresos altos (Chipre, Japón y Singapur) y sólo un país pertenece al grupo de ingresos medios bajos (Bangladesh).
Medición de la eficiencia en 36 países africanos en 2015
Modelo DEA orientado a insumos y Tobit Resultados: esperanza de vida al nacer, tasa de mortalidad infantil dividida en uno (¿el significado está claro?) Insumos: la relación entre los gastos totales de salud y el producto interno bruto, el número de médicos, enfermeras y camas de hospital, la tasa de desempleo, el coeficiente de Gini
Se considera que 21 de los 36 sistemas sanitarios africanos son eficientes. Entre los países eficientes, Senegal es el país más citado como ineficiente.
Cuadro A2 . Definición de insumos, resultados de salud y variables explicativas.
Modelo de eficiencia
Resultados de salud
Definición
Medición
Fuente de datos
Esperanza de vida al nacer
Cuánto tiempo, en promedio, puede esperar vivir un recién nacido, si las tasas de mortalidad actuales no cambian. El valor se calcula utilizando el promedio no ponderado de la esperanza de vida de hombres y mujeres
Al nacer, total (años)
Estadísticas de salud de la OCDE.
Tasa de supervivencia infantil
Calculado restando la tasa de mortalidad infantil (TMI). La TMI es el número de muertes de niños menores de un año.
1-Mortalidad infantil por cada 1000 nacidos vivos
Estadísticas de salud de la OCDE.
Entradas
Definición
Medición
Fuente de datos
Doctores
Médicos, incluidos médicos generalistas y especialistas.
Por cada 1000 personas
IDM
Enfermeras y parteras
Las enfermeras y parteras incluyen enfermeras profesionales, parteras profesionales, enfermeras auxiliares, parteras auxiliares, enfermeras matriculadas, parteras matriculadas y otro personal asociado.
Por cada 1000 habitantes
IDM
Total de camas hospitalarias
Incluye camas de cuidados curativos (o agudos), camas de cuidados de rehabilitación, camas de cuidados de larga duración y otras camas en hospitales.
Por cada 1000 habitantes
Estadísticas de salud de la OCDE.
Tomógrafos de tomografía computarizada (TC)
El número de TC incluye el equipo en los hospitales y los proveedores de atención ambulatoria.
Por cada 1000 000 habitantes
Estadísticas de salud de la OCDE.
Modelo de regresión truncada bootstrap: variable dependiente: puntuaciones de eficiencia corregidas por sesgo
Variables independientes
Definición
Medición
Fuente de datos
Gastos de salud
Gasto corriente en salud en el PIB
% del PIB
Estadísticas de salud de la OCDE.
Educación terciaria
Se calcula dividiendo el número de estudiantes matriculados en educación superior independientemente de su edad por la población del grupo de edad que corresponde oficialmente a la educación superior y multiplicando por 100.
% del bruto
IDM
Tasa de desempleo
% total de la fuerza laboral total
% de la fuerza laboral
IDM
Uso de tabaco
Porcentaje de la población de 15 años o más que actualmente consume algún producto de tabaco (tabaco fumado y/o sin humo) de forma diaria o no diaria.
% de adultos
IDM
Población mayor de 65 años
Población de 65 años y más en la población total
% de la población total
IDM
Variables de la era del Covid-19
Tasa de mortalidad por Covid-19*
Total acumulado de muertes dividido por el total acumulado de casos
Por caso
OMS
Vacunación*
Personas completamente vacunadas: Número acumulado de personas completamente vacunadas contra la COVID-19 por cada 100 habitantes. Todas las dosis, incluidas las de refuerzo, se contabilizan individualmente
Por cada 100 personas
OMS
*Se utilizaron los datos de la Organización Mundial de la Salud del 10 de agosto de 2022.
Tabla A3 .Simar y Wilson (2007)Resultados de los factores de eficiencia del sistema de salud corregidos por sesgo, antes del Covid-19.
Variable
Coeficiente
Error estándar de Bootstrap.
P > |z|
Intervalo de confianza del 95%
Más bajo
Superior
Educación terciaria
.0013
.0013
0,039
.0008
.0023
Tasa de desempleo
-.0297
.0008
0.000
-.0150
-.0465
Gasto en salud en PIB
-.0108
.0101
0,285
-.0306
.0108
Uso de tabaco
-.0155
.0044
0,121
-.0245
-.0065
Población mayor de 65 años
-.0378
.0079
0.000
-.0535
-.0021
Constante
1.9724
.2383
0.000
1.4899
2.4359
/sigma
.0919
.01482
0.000
.0548
.1126
Chi2(5) de Wald: 37,76 Prob. > χ2 (5): 0,000
*Número total de réplicas= 2000.
Tabla A4 .Simar y Wilson (2007)Factores que impulsan la eficiencia de la atención médica con corrección de sesgos durante la COVID-19.
La Ley de Inteligencia Artificial (IA) de la Unión Europea, recientemente adoptada, es el primer marco legal integral específicamente sobre IA. Esto es especialmente importante para el ámbito sanitario, ya que otra legislación de armonización existente, como el Reglamento sobre productos sanitarios, no cubre explícitamente las aplicaciones médicas de IA. Dado el impacto de gran alcance de este reglamento en el sector de la IA médica, este comentario ofrece una visión general de los elementos clave de la Ley de IA, con referencias fáciles de seguir a los capítulos relevantes.
La Unión Europea (UE) ha dado un paso fundamental hacia la regulación de la inteligencia artificial (IA) con la adopción de la Ley de IA por parte de sus 27 estados miembros el 13 de marzo de 20241. Propuesta por primera vez en abril de 2021 por la Comisión Europea2, la Ley de IA surgió del creciente reconocimiento del potencial transformador de la IA y de la necesidad de abordar los riesgos asociados y las preocupaciones éticas, sobre la base de iniciativas anteriores de la UE, incluido el Plan Coordinado de 2018 sobre la IA3 y el Libro Blanco de 2020 sobre la IA4. El Consejo emitió su posición en diciembre de 20225, seguido de la adopción de la posición negociadora del Parlamento Europeo en junio de 20236. Tras revisar el proyecto, las negociaciones finales entre la Comisión y el Consejo dieron lugar a un acuerdo provisional en diciembre de 2023, que fue refrendado por los Estados miembros en febrero de 20241.
Como el primer marco legal integral del mundo específicamente sobre IA, la Ley de IA tiene como objetivo promover una IA confiable y centrada en el ser humano, al tiempo que protege la salud, la seguridad y los derechos fundamentales de las personas de los efectos potencialmente dañinos de los sistemas habilitados para la IA (artículo (Art) 1 (1)). La Ley establece normas armonizadas para la comercialización, la puesta en servicio y el uso de sistemas de IA y se ha convertido en ley vinculante en todos los Estados miembros de la UE 20 días después de su publicación en el Diario Oficial de la UE (publicado el 12 de julioésimo 2024), con independencia de las leyes y directrices nacionales vigentes en materia de IA (artículo 1, apartado 2 bis, artículo 113). La mayoría de las partes del reglamento entrarán en vigor en un plazo de 24 meses, y las prohibiciones, es decir, las prohibiciones de las aplicaciones de IA que se consideren un riesgo inaceptable, entrarán en vigor ya dentro de 6 meses (art. 113 (a-c)).
En su forma actual, la Ley de IA tiene un ámbito de aplicación de gran alcance, no solo en el mercado interior, sino también extraterritorialmente, ya que se aplica a todos los proveedores de sistemas de IA en el mercado de la UE, independientemente de dónde estén establecidos o ubicados (artículo 2, apartado 1 bis; véanse las definiciones de proveedor, implantador y sistema de IA en el cuadro 1). Además, la Ley de IA se aplica a los proveedores y desplegadores de sistemas de IA en terceros países si la producción generada se utiliza en la Unión [artículo 2, apartado 1, letra c)]. Sin embargo, la «producción» no está definida en la Ley de IA, y los ejemplos son vagos, como «[…] predicciones, contenidos, recomendaciones o decisiones que puedan influir en los entornos físicos o virtuales […]» (Párrafo 1 del artículo 3). Esto sugiere que cualquier producto de IA podría estar sujeto a la Ley de IA si sus resultados pueden recibirse en la Unión, independientemente de la intención o la ubicación del proveedor o desplegable. Por último, la Ley de IA también se aplica a «[…] los desplegadores de sistemas de IA que tengan su lugar de establecimiento o estén situados en la Unión […]» (Apartado b) del artículo 2). Por lo tanto, los implantadores de sistemas de IA dentro de la UE, incluso si sus modelos no están destinados al mercado de la UE, deben cumplir con la normativa de la Ley de IA.
Fig. 2: Estructura jerárquica del árbol de los requisitos de la Ley de IA de la UE para los sistemas de IA de alto riesgo, los modelos de IA de propósito general, determinados sistemas de IA con obligaciones específicas de transparencia y los sistemas de IA que no categorizan de otro modo
Lista no exhaustiva de los requisitos clave de la Ley de IA. Los artículos no incluidos se refieren a la cooperación e interacción con las autoridades u obligaciones específicas para otras partes interesadas involucradas. IA inteligencia artificial, artículo de arte, CE Conformité Européenne, UE Unión Europea. Creado con markmap.js.org.
Más allá de las fronteras de la UE, la Ley de IA también puede tener un impacto en el mercado mundial al establecer normas estrictas para el desarrollo y el uso de la IA que pueden ser seguidas y adoptadas por otros reguladores y autoridades nacionales o internacionales. Sin embargo, el rápido desarrollo de las tecnologías de IA requerirá la reevaluación y el perfeccionamiento continuos de dichas regulaciones. Si no se adoptan estos marcos rápidamente, se podrían generar oportunidades de mercado desiguales o riesgos significativos para los consumidores. Queda por determinar cómo se puede gestionar esto adecuadamente dentro del panorama regulatorio de la IA.
Eludir este debate frente a la caída del producto interno bruto, y como consecuencia de ello el financiamiento de la salud, que por el deterioro de ingresos de los asalariados, disminución de la economía formal y ajuste presupuestario a las provincias lleva a que se desfinancien las obras sociales, los prepagos aumenten más que la inflación y los requerimientos de los pacientes superen con creces las posibilidades de financiamiento, como así también la posibilidad de absorberlos desde los hospitales públicos, que se están recomponiendo, que tienen bajo desempeño y menos productividad, que no pueden resolver más demanda transferida de los sectores cubiertos por los aportes, contribuciones o contratos privados, en este momento, llevando al sistema a una perdida de oportunidades masivas de las personas, provocando una crisis sanitaria silenciada por los intereses financieros, años de vida potencialmente perdidos y QUALYS que no se dimensionan correctamente por carecer de datos consolidados, agravado por la situación compleja que están viviendo los ciudadanos por el sinceramiento de las tarifas, con la corrección de los precios relativos y los retiros de los subsidios para equilibrar las cuentas de gastos de todos los gobiernos, llevando la pobreza a más de la mitad de la población reconociendo que somos un país pobre, además mal administrado, que cuando pudo dilapido las riquezas, los superávits, con la enfermedad de gastar, para hacer vivir una ilusión falsa de bienestar y de no relacionar ingresos con esfuerzos, llevando a un nivel de imposiciones que afectan la producción de bienes, requiriendo para ser rentables siempre una devaluación para ser competitivos, esta baja productividad industrial, el déficit energético y la sequía del año pasado nos colocaron en una situación muy débil sin ningún respaldo de los organismos multilaterales de crédito.
El retiro del estado de la cobertura de salud, el fundamentalismo del mercado, la ignorancia de los derechos que están contenidos en las leyes, hace que la atención de la salud en estas condiciones no sea viable, con un régimen que por acción u omisión está conduciendo, la idea de atacar a los sindicatos vía el ataque a las obras sociales, no es por supuesto a las cúpulas sino a las personas, a los pacientes, a los que tienen listas de esperas ocultas, a los que se les caen las coberturas, a los prestadores que se quedan sin financiamiento y dejan la gente en la calle, esto no importa y desencadenará una situación que será límite y no tendremos oportunidad de salvarnos, de mitigarlo, la salud no entiende de equilibrios fiscales, frente a lo que ocurre con la población hay que destinar más dinero para poder acercar las tecnologías a los que la necesitan a los que viven más años, a los que necesitan estudios, cirugías, medicamentos, insulina, tratamientos personalizados, y sistemas que no funcionen fragmentadamente. No es esto para sostener privilegios, sino para dar servicios en función de lo que los ciudadanos necesitan. Para que también Los trabajadores de la salud tengan a su disposición para poder brindar servicios y evitar esta situación en la cual están trabajando de un profundo agotamiento moral, de falta de esperanzas, de reconocimiento y de escucha, de no tener una carrera profesional, de no tener respaldo de ser la cara de las carencias del sistema frente a los pacientes y a los querellantes, arriesgando sus matrículas y sus carreras frente a los que viven de la salud. Tengan consideración de la situación inflacionaria de la salud, que los déficits en las cuentas matan personas, que esta insensibilidad o falta de previsión llevará a generar grandes carencias y un sistema de salud que no tendrá respuestas o estas serán insuficientes. Es notoria la falta de medios y de recursos que tienen quienes dan servicios.
La elaboración del presupuesto prevé un aumento para la salud del 6,2% contra una inflación prevista de 18,7%, con la cual la salud siempre es un poco más, por lo tanto, la previsión es negativa, o con más incertidumbre. Este es buscado, para provocar el clima de que no hay otra solución que privatizar la salud y dejar sin obras sociales. O Solo obras sociales que tengan muchos afiliados, para concentrar y dominar. Prepagos que compitan por capitas medias. Esto último no parece ser el comportamiento de las siete empresas que hoy concentran la medicina prepaga. No hay competencia. Existen acuerdos. Los medicamentos aumentan por encima de la inflación y nadie habla porque se cae el convenio de PAMI. Los amparos obligan, el sistema agoniza. Los pacientes sufren en el silencio de los cementerios.
Este lema ¡Hágalo bien, hágalo seguro! Es el objetivo principal este año, en el día de seguridad del paciente el día 17 de septiembre 2024. Un error de diagnóstico es la falta de establecimiento de una explicación correcta del problema de salud del paciente, lo que puede incluir diagnósticos tardíos, incorrectos u omitidos o la falta de comunicación con los paciente. Pueden ocurrir en cualquier etapa del proceso, las pruebas diagnósticas, su interpretación, su informe, la historia clínica, el examen, los resultados. Es mucho más que ponerle una etiqueta a la enfermedad.
También el plan de seguimiento, de la evaluación periódica, del plan de tratamiento son necesarios. Para mejorar esta situación se debe intensificar la comunicación con en el paciente y entre los miembros del equipo, entre las disciplinas, la importancia de trabajar en equipo, la concientización sobre el tema y su importancia, fomentar una cultura de seguridad, impulsar la notificación de los errores, estandarizar las guías diagnósticas, utilizar listados de verificación, mejorar las transferencias de información en los microsistemas de gestión clínica de salud, en la internación de los pacientes, en la formalidad de escribir adecuadamente la historia clínica y los partes quirúrgicos.
Mejorar el acceso a las pruebas diagnósticas.Adoptar soluciones basadas en la tecnología, monitoreo continuo, tener información de los prescriptores, monitoreo continuo y retroalimentación. Este detalle acentúa la necesidad de comprender que en todos los ámbitos clínicos y de las especialidades médicas, el proceso de diagnóstico requiere un conjunto complejo de actividades para reunir, interpretar la información. El diagnóstico correcto puede depender de una amplia gama de habilidades clínicas, de conocimiento, acceso a la evidencia y de la calidad de los medios. Su incidencia no está bien establecida. Pero la opinión de expertos es que puede ocurrir en el 10 o 15% de los pacientes, pero esto varía según la enfermedad, y la presentación de los síntomas. También depende de la organización de los equipos, en una sala de cuidados neonatales puede estar en el orden del 6% en los primeros siete días. Clásicamente los errores se clasifican en cognitivos, individuales, sistémicos y organizacionales. Lo individual puede ser la prisa o la presión del sistema, sobre la persona, entonces es individual o colectivo. Entonces los factores que contribuyen al error son multifacéticos. También la dificultad de tener datos disponibles.
Khuller et al. sostienen que el diagnóstico es más importante que nunca porque el paciente tiene mucho que perder cuando se realiza un diagnóstico erróneo. Un error de diagnóstico puede hacer que se le niegue al paciente una terapia oportuna y eficaz o que se le administren medicamentos potencialmente tóxicos e incorrectos. Si bien un tratamiento rápido podría haber devuelto la salud completa al paciente, las consecuencias de un diagnóstico erróneo pueden ser devastadoras. Obtener el diagnóstico correcto es fundamental para el paciente. Además de realizarse en el momento oportuno, el diagnóstico y las implicaciones deben comunicarse de manera eficaz. Las cuestiones clave son la puntualidad y la precisión. La comprensión actual del razonamiento clínico es que se basa en el proceso dual de pensamiento analítico y no analítico. El proceso no analítico es rápido, intuitivo y requiere poca capacidad de memoria de trabajo. En cambio, el proceso analítico es lento y supone una gran carga para la memoria de trabajo. El sistema de razonamiento no analítico es adecuado para actividades médicas de gran volumen y baja agudeza, como la DE. El enfoque analítico y lento se aplica a la atención médica de bajo volumen y alta agudeza, como la que se encuentra en la neurología. Las heurísticas son atajos mentales que se emplean para llegar a un diagnóstico rápido. Los médicos experimentados las emplean con frecuencia. A medida que uno adquiere más experiencia, desarrolla mayores reservas de modelos mentales de las condiciones de la enfermedad. Sin embargo, pueden conducir a errores cuando el paciente presenta síntomas atípicos. Cuando una heurística falla, se denomina sesgo cognitivo. Puede ocurrir un error cuando la impresión clínica inicial no se modifica a la luz de la nueva información. El cierre prematuro es cuando se hace un diagnóstico rápidamente sin considerar otras posibilidades, por ejemplo, atribuir el dolor de espalda a un problema de disco. El proceso analítico puede verse afectado negativamente si el médico está fatigado o privado de sueño. Cuando un paciente se presenta, el médico recopila información y la compara con el conocimiento que tiene sobre las enfermedades. El razonamiento de probabilidad se produce cuando ciertos síntomas y signos confirman o excluyen un diagnóstico. Si un signo particular debe estar siempre presente, entonces su ausencia descarta la enfermedad.
Sin embargo, en la mayoría de las situaciones, los síntomas y signos no son exclusivamente específicos. La cultura y los sistemas de trabajo de las organizaciones sanitarias deben reflejar la importancia del diagnóstico clínico. Se debe fortalecer aún más la colaboración entre todos los profesionales sanitarios.
La inteligencia artificial en su modalidades de aprendizaje supervisado y no supervisado, permitirá mejorar la performance de los especialistas en imágenes, sin reemplazarlos, sino ayudándoles a ver aspectos que el cerebro humano puede anular, siendo una herramienta que colaborará en la evolución de la certeza diagnóstica, lo mismo ocurrirá con la histopatología, con las imágenes de lesiones cutáneas, con el seguimiento de pacientes con síntomas en situaciones epidémicas.
Pero el conocimiento de los pacientes, su seguimiento, el pedido apropiado de estudios complementarios, y estos realizados por personas entrenadas, evitar la sobrecarga de tareas, trabajar para evitar el low moral, contribuirá fundamentalmente en la seguridad de los diagnósticos. Sostener el compromiso. Permitir que los médicos accedan a información confiable. El Aprendizaje continuo de trabajos metodológicamente apropiados e independientes. Buenos profesionales, correctamente pagos, en un sistema bien gestionado, con el apoyo tecnológico de los algoritmos, contribuirá fuertemente a la mejora en el diagnóstico seguro.
El tema de errores diagnóstico no estuvo en la agenda de la seguridad de pacientes, no figuran en las seis metas internacionales por la seguridad del paciente, en primer termino porque lo que la caracteriza es la omisión, lo cual lo hace difícil de abordar, Carecemos de documentación, los profesionales sobreestiman la capacidad diagnóstica. El 10% de las autopsias, muestran que los pacientes murieron por otra causa que la figura en el certificado de defunción, la discrepancia anatomo clínica. Los errores de diagnóstico oscilan en 5 a 15%. Identificar un pequeño grupo de diagnósticos especialmente en la emergencia y en la atención primaria para actuar. El 50% de los pacientes que llegan caminando a la guardia. Apendicitis. Meningitis. Tromboembolismo. Sepsis. Los errores disminuyen la confianza de los pacientes. 30% de las demandas de mala praxis son por errores de diagnóstico.
Pongamos los errores de diagnóstico en la agenda de los sistemas de salud. Hay que hacer para saber. Por cierto en un camino incierto, extremadamente complejo, en un proceso iterativo.
Maximizar la relación calidad-precio es fundamental para el desempeño de los sistemas de salud. Las buenas prácticas presupuestarias en el sector de la salud pueden ayudar a los gobiernos a mantener el control sobre el crecimiento del gasto y, al mismo tiempo, respetar los objetivos de las políticas sanitarias. En este capítulo se investigan las prácticas presupuestarias para la salud en los países de la OCDE, y se examina cómo se determina, ejecuta, monitorea y revisa el presupuesto para la salud. Este capítulo se acompaña de cinco estudios de caso de Bélgica, Francia, Israel, Nueva Zelanda y el Reino Unido.
Principales hallazgos
Existen mecanismos sólidos de formulación presupuestaria que establecen una asignación presupuestaria total clara para el gasto público en salud, lo que permite predecir la disponibilidad de fondos y controlar los costos. En la mayoría de los países de la OCDE se establece un presupuesto total o una meta para el gasto público en salud a fin de controlar el crecimiento del gasto en salud.
La mayoría de los países encuestados (18 de 24) señalan que los factores de costo tienen una influencia muy fuerte o fuerte en la determinación del presupuesto total o el objetivo de gasto en salud pública. La misma proporción de países consideró que las limitaciones de las finanzas públicas y los factores macroeconómicos y los objetivos de política de salud tenían una influencia muy fuerte o fuerte. Los países difieren en el grado en que dichos criterios para establecer el presupuesto total para salud son criterios explícitos o, por el contrario, son más implícitos.
Los presupuestos totales para salud generalmente se derivan de estimaciones de referencia del costo de mantener los servicios y la cobertura existentes, y el costo de financiar nuevas iniciativas de políticas de salud se estima por separado.
Casi todos los países (alrededor del 90% de los encuestados) utilizan mecanismos correctivos para hacer cumplir los objetivos de gasto y mejorar el cumplimiento del presupuesto. En la mayoría de los casos, esos mecanismos correctivos son integrales y cuentan con sistemas para detectar los riesgos de gasto excesivo y determinar las medidas adecuadas.
El seguimiento presupuestario durante el año y los informes presupuestarios ex post se utilizan habitualmente para supervisar la ejecución del presupuesto de salud. En poco más de la mitad de los países encuestados, los informes de ejecución presupuestaria se elaboran mensualmente, mientras que 9 de los 22 países elaboran informes con menor frecuencia (por ejemplo, trimestralmente) y 2 países no elaboran dichos informes de seguimiento durante el año.
A pesar de estas medidas de control presupuestario, en la mayoría de los sistemas de salud de los países existe un gasto excesivo en diversos niveles, lo que genera déficits que los gobiernos suelen subsanar.
Los países también utilizan controles complementarios del gasto y mecanismos de incentivos en diferentes etapas de la ejecución del presupuesto para tratar de mantener el gasto en salud dentro de los límites totales de gasto. Esto puede incluir evaluaciones de tecnologías sanitarias, regulación de precios, controles de volumen y mecanismos de incentivos.
En casi todos los países encuestados (22 de 24) se lleva a cabo una planificación financiera plurianual . Sin embargo, se utiliza principalmente con fines meramente informativos, y no como límite mínimo de gasto, límite máximo de gasto o asignación presupuestaria vinculante.
Los gastos de capital para la salud se separan de los gastos operativos mediante partidas presupuestarias o programas específicos. Si bien la mayoría de los países encuestados (17 de 24) llevan a cabo una planificación plurianual de los gastos de capital para la salud, menos de una cuarta parte cuenta con partidas presupuestarias plurianuales para gastos de capital.
Un marco de presupuestación basada en resultados para la salud puede abordar la desconexión entre los objetivos estratégicos de salud determinados por los funcionarios de salud y las decisiones de asignación de recursos que se determinan a través del proceso presupuestario. Este vínculo también proporciona una comprensión más profunda de lo que se está logrando con el gasto público. Sin embargo, mientras muchos países buscan integrar mejor los objetivos de salud en el proceso presupuestario, una tercera parte de los países encuestados no tenían un marco de presupuestación basada en resultados para la salud.
Las revisiones del gasto se utilizan comúnmente (20 de los 24 países encuestados) como una herramienta estratégica para analizar los gastos de salud existentes y garantizar que estén alineados con las prioridades del gobierno.
4.1. Introducción
La aplicación de buenas prácticas presupuestarias para la salud mejora el desempeño de los sistemas de salud al maximizar la relación calidad-precio del gasto en salud. Las conclusiones de este capítulo contribuyen a la aplicación de buenas prácticas presupuestarias para la salud de la OCDE, desarrollada por la Red Conjunta de Funcionarios de Salud y Finanzas de la OCDE (2023) ( Figura 4.1 ).
Figura 4.1. Aplicación de buenas prácticas presupuestarias en el marco de la salud
El capítulo se basa en los resultados de una encuesta realizada por la Red Conjunta de Altos Funcionarios de Presupuesto y Salud de la OCDE en 2021, a la que respondieron 24 países ( Recuadro 4.1 ), así como en el análisis en profundidad de Bélgica, Francia, Israel, Nueva Zelanda y el Reino Unido (véase el Anexo 4.A ). Cabe señalar que, en el caso del Reino Unido, el análisis se basa predominantemente en Inglaterra. 1
Tras una breve descripción general de los mecanismos de financiación de la salud en los países de la OCDE, el análisis se centra en cuatro temas clave:
Establecimiento del presupuesto de salud : mecanismos de asignación del presupuesto, incluidos los principales interesados que participan en el establecimiento de un presupuesto total o una meta de gasto; asignación del presupuesto de salud entre categorías y programas (Sección 4.3 ).
Herramientas presupuestarias para controlar el crecimiento del gasto en salud : uso de controles de gasto; seguimiento y presentación de informes presupuestarios; regulación de precios, controles de volumen y otros mecanismos de incentivo; gestión del déficit (Sección 4.4 )
Planificación financiera plurianual para la salud : presupuesto plurianual; presupuesto de capital para la salud (Sección 4.5 )
El proceso presupuestario y sus vínculos con los objetivos estratégicos de salud : uso de presupuestos programáticos y de desempeño, incluidos los indicadores clave de desempeño (Sección 4.6 )
Recuadro 4.1. Encuesta de la OCDE sobre la gestión a nivel macro del gasto en salud, con especial atención a la planificación financiera plurianual para la salud
Durante 2021, la Red Conjunta de Altos Funcionarios de Presupuesto y Salud de la OCDE realizó una encuesta sobre la gestión a nivel macro del gasto en salud, con especial atención a la planificación financiera plurianual para la salud. La encuesta ofrece una perspectiva horizontal sobre la gestión del gasto en salud en los países miembros. Veinticuatro países respondieron a la encuesta, con un buen equilibrio entre los sistemas nacionales de salud y los sistemas de seguro de salud: Once de los países encuestados están clasificados como un plan gubernamental a nivel central o subnacional (Australia, Finlandia, Grecia, Islandia, Italia, Letonia, México, Nueva Zelanda, Noruega, Suecia y el Reino Unido), y 12 países están clasificados como un plan o planes de seguro de salud obligatorio (Austria, Bélgica, Chile, Colombia, Costa Rica, Chequia, Estonia, Francia, Israel, Japón, Corea, Luxemburgo y los Países Bajos).
4.2. Panorama general de los mecanismos de financiación de la salud
En 2019, los países de la OCDE gastaron en promedio el 8,8% de su PIB en salud cada año, una cifra que se mantuvo relativamente sin cambios desde 2013 ( Figura 4.2 ). El gasto en salud en los países de la OCDE se vio significativamente afectado por la pandemia de COVID-19 y, en 2021, esta proporción había aumentado al 9,7%, lo que refleja tanto los aumentos en el gasto en salud como las reducciones del PIB debido a la pandemia de COVID-19. Por ejemplo, en Francia, el Reino Unido e Israel, el gasto en salud como porcentaje del PIB aumentó aproximadamente 1 punto porcentual en 2021 en comparación con 2019. Sin embargo, las estimaciones preliminares para 2022 apuntan a una caída significativa de la proporción al 9,32%, lo que refleja tanto una menor necesidad de gasto para enfrentar la pandemia como el impacto de la inflación que reduce el valor del gasto en salud.
Gráfico 4.2. Gasto corriente en salud como porcentaje del PIB, 2019 y 2022
Los países de la OCDE utilizan diversos mecanismos de financiación de la salud mediante los cuales las personas o grupos de la población obtienen atención sanitaria, 2 pero ningún modelo proporciona el 100% de la financiación de la atención sanitaria ( gráfico 4.3 ). La cobertura obligatoria o automática, a través de planes gubernamentales o seguros de salud, constituye la mayor parte de la financiación de la atención sanitaria en los países de la OCDE. En conjunto, tres cuartas partes de todo el gasto sanitario en 2021 se cubrió mediante este tipo de planes de financiación obligatoria. Los pagos de bolsillo financiaron poco menos de una quinta parte de todo el gasto sanitario en 2021 en los países de la OCDE, mientras que el seguro de salud voluntario financió el 4%.
Figura 4.3. Gasto en salud por tipo de financiamiento, 2021 (o año más cercano)
4.3. Fijación del presupuesto de salud
4.3.1 Mecanismos de asignación presupuestaria
Formulación del presupuesto total del gasto en salud
La mayoría de los países de la OCDE establecen un presupuesto total para el gasto en salud . 3 Establecer un presupuesto total proporciona control sobre el crecimiento del gasto en salud y, al fijar consistentemente un objetivo para el gasto en salud, los gobiernos pueden mantener la sostenibilidad fiscal de sus sistemas de salud a lo largo del tiempo.
Los presupuestos totales cubren el gasto del sistema de seguro médico obligatorio en Bélgica e Israel, y la mayor parte del gasto público en salud en Nueva Zelanda y el Reino Unido. En Nueva Zelanda, el presupuesto excluye el gasto en salud de otros departamentos gubernamentales y de la Accident Compensation Corporation, que es el proveedor obligatorio de seguro contra accidentes. Francia establece un objetivo para el gasto en seguro médico social (el » objetivo nacional de gastos de seguro de enfermedad «, u ONDAM). Se trata de una meta, no de un límite máximo.
La mayoría de los países establecen asignaciones presupuestarias anuales para la salud. Las asignaciones presupuestarias para la salud a lo largo de varios años solo se establecen en un subconjunto de países (véase la Sección 4.5.1 y el Capítulo 6).
Como excepción, Inglaterra (Reino Unido) estableció en 2018 una asignación presupuestaria de cinco años para el Servicio Nacional de Salud.
Las estimaciones de la línea de base son un paso inicial clave para elaborar el presupuesto de gastos de salud. Las estimaciones de la línea de base se utilizan para determinar el aumento mínimo necesario en el presupuesto de salud del año siguiente para mantener el nivel y la calidad del servicio prestado, una vez tomados en cuenta los principales factores de costo.
Los países difieren en la manera en que se construyen las estimaciones de referencia, en términos de los actores que realizan las estimaciones y en la forma en que se establecen explícitamente los supuestos. Por ejemplo, en Inglaterra se incorporan supuestos sobre posibles ganancias de eficiencia en el análisis de referencia.
Las estimaciones de la línea de base suelen incluir factores relacionados con la oferta, como los acuerdos salariales vigentes en el sector de la salud, los acuerdos sobre precios de los medicamentos y el cambio tecnológico. Las estimaciones de la demanda de atención sanitaria también se tienen en cuenta hasta cierto punto, en particular en términos de crecimiento de la población y cambio demográfico.
Las estimaciones deben basarse en supuestos realistas sobre los factores de costo del gasto en salud para calcular con precisión las presiones sobre el gasto de base y evitar generar déficits o frecuentes aumentos presupuestarios que socaven la credibilidad del techo presupuestario.
Una amplia gama de factores influyen en la asignación total del presupuesto para la salud, y los factores de costo son más influyentes que las estimaciones de los recursos específicos para la salud. Los factores pueden considerarse implícitamente durante la fase de formulación del presupuesto o considerarse como criterios más explícitos.
La experiencia de los países indica que estos criterios explícitos resultan beneficiosos, en particular en términos de estabilidad y previsibilidad de las futuras asignaciones presupuestarias a la salud, una absorción de los cambios en los factores de costo y un proceso de negociación anual simplificado. No obstante, los criterios y supuestos utilizados para establecer el presupuesto deberían ser transparentes y no modificarse periódicamente.
Israel, por ejemplo, establece un presupuesto anual total para el sistema de seguro obligatorio de salud. Este presupuesto incluye mecanismos de ajuste automático que reflejan tres factores de costo: el crecimiento demográfico, los avances tecnológicos y un índice de precios. El Objetivo Presupuestario Global (OBG) de Bélgica para el seguro de salud se ajusta automáticamente a la inflación ( Recuadro 4.2 ).
La mayoría de los países de la OCDE encuestados (18 de 24) señalan que los factores de costo (en particular, factores demográficos, factores epidemiológicos, salarios, nuevos medicamentos y tecnologías) tienen una influencia muy fuerte o fuerte en la determinación del presupuesto total o el objetivo de gasto en salud pública ( Figura 4.4 ). La misma proporción de países encontró que las restricciones de las finanzas públicas y los factores macroeconómicos y los objetivos de política de salud tenían una influencia muy fuerte o fuerte. En contraste, la proporción actual del gasto en salud dentro del gasto público total fue vista como mucho menos influyente, considerada como teniendo ‘alguna’, ‘poca’ o ‘muy poca/ninguna’ influencia en 17 de 24 países.
Figura 4.4. ¿Qué factores influyen en la determinación del presupuesto total para el gasto en salud en los países de la OCDE?
Las asignaciones presupuestarias de nuevas iniciativas se analizan por separado de la estimación de las líneas de base (que cubren las políticas existentes y en curso).
El espacio para nuevas iniciativas suele ser una pequeña proporción del presupuesto total de salud. Las nuevas iniciativas deben competir con otras áreas de gasto público o financiarse mediante mejoras de eficiencia en las iniciativas existentes. Las nuevas iniciativas se negocian con las partes interesadas pertinentes y, junto con las nuevas iniciativas, se proponen medidas de ahorro durante el proceso de preparación del presupuesto.
En Bélgica y Francia , se proponen anualmente medidas de ahorro junto con nuevas iniciativas para mantener el ritmo de crecimiento del gasto. En Inglaterra y Nueva Zelanda, se espera que los actores del sistema de salud generen ahorros mediante mejoras graduales de la eficiencia. En Inglaterra, el alcance de los ahorros varía de un año a otro, mientras que en Nueva Zelanda esto solo debe ocurrir en algunos años.
Recuadro 4.2. Ejemplos de países: el uso de criterios para establecer el presupuesto total del gasto en salud
La figura 4.5 resume cómo se fija el presupuesto de salud en los países seleccionados. En Bélgica, Francia e Israel, el presupuesto para el año siguiente se determina mediante una fórmula fija. Israel utiliza tres criterios definidos explícitamente para fijar el presupuesto, que consisten en un índice de precios, el crecimiento demográfico y un componente que permite la adopción de nuevas tecnologías en la canasta de salud. En Bélgica, la inflación se incorpora automáticamente al presupuesto, y el presupuesto aumenta cada año predominantemente en función de una tasa de crecimiento expresada en términos reales. Sin embargo, a diferencia de Israel, los criterios con los que se fija la tasa de crecimiento o el presupuesto real no se basan en una fórmula vinculada a indicadores claramente definidos (como el crecimiento demográfico, los índices de precios, etc.), sino que se alcanzan mediante un acuerdo gubernamental, basado en presiones de costos, objetivos fiscales y prioridades relativas del gobierno. En Francia, se aplica una tasa de crecimiento del gasto en seguro social de salud al gasto en salud del año anterior para fijar la meta para el año en curso.
En cambio, en Nueva Zelanda e Inglaterra (Reino Unido) el proceso presupuestario no permite un aumento automático del presupuesto de salud. Sin embargo, en 2018, el Reino Unido anunció su último acuerdo de financiación plurianual, estableciendo un aumento anual legalmente garantizado del presupuesto del NHS inglés para los próximos cinco años. Inglaterra (Reino Unido) también utiliza revisiones de gastos, a menudo sobre una base plurianual, para establecer asignaciones al sector de la salud. De manera similar, en 2022, Nueva Zelanda proporcionó por primera vez un presupuesto bienal para el sector de la salud, para financiar dos años de presiones de costos y nuevas iniciativas.
Figura 4.5. Fijación del presupuesto total para gasto en salud, países seleccionados
Influencia política en la formulación del presupuesto total del gasto en salud
Tanto el ministerio de salud a nivel central como la autoridad presupuestaria central 4 tienen una influencia considerable en la determinación del presupuesto para la salud en los países con planes gubernamentales. En comparación, en el caso de los sistemas basados en seguros, la influencia del gobierno central en la determinación del presupuesto es menor y se ve influida conjuntamente por los planes de seguro de salud obligatorios.
Las decisiones políticas también tienen una influencia importante en la determinación del presupuesto de salud ( Recuadro 4.3 ). En particular, el poder ejecutivo o el organismo (por ejemplo, la Oficina del Primer Ministro o del Presidente) y el poder legislativo (por ejemplo, el Parlamento) tienen una influencia notable en la determinación del presupuesto de salud, en particular en países con sistemas de salud organizados en torno a esquemas gubernamentales ( Figura 4.6 ).
Si bien se consideran las estimaciones de la línea de base que tienen en cuenta los impulsores de los costos, las decisiones finales sobre el presupuesto generalmente equilibran las consideraciones de las necesidades de atención de salud con otras prioridades del gobierno y el estado de las finanzas públicas.
Los países que tienen una fórmula fija de aumento para el presupuesto de salud (como Israel) consideran que esto simplifica el proceso presupuestario anual, al reducir el alcance de las negociaciones entre los ministerios de salud y finanzas.
Los presupuestos asignados a menudo no se ajustan plenamente a los costos de base y a las presiones para cumplir con las ambiciones de política. En consecuencia, es frecuente que se produzcan gastos excesivos, lo que exige recargas presupuestarias anuales o rescates a los proveedores de servicios de salud (que se analizan con más detalle en la Sección 4.4 ).
Figura 4.6. ¿Qué instituciones influyen en el presupuesto total del gasto en salud en los países de la OCDE?
Recuadro 4.3. Ejemplos de países: Aprobación parlamentaria del presupuesto de salud
El Parlamento tiene una fuerte participación en el ciclo presupuestario en algunos países, incluso en países con seguro de salud como Francia ( Tabla 4.1 ). El Parlamento vota los presupuestos anuales de gasto en salud para autorizar el gasto en algunos países, excepto en Bélgica. No obstante, en Bélgica todavía se requiere una votación parlamentaria sobre la tasa de crecimiento real, que es el componente más influyente a la hora de determinar el presupuesto de salud.
Cuadro 4.1 Aprobación del presupuesto total del gasto en salud
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País
Elemento
Mecanismo de aprobación
Frecuencia
Bélgica
Objetivo del presupuesto global
Votado por representantes de las cajas de seguro de salud, el gobierno, los interlocutores sociales, los representantes de los empleadores y los trabajadores.
Anualmente
Tasa de crecimiento real
Votado por el parlamento
Periódicamente
Cálculo del Objetivo Presupuestario Global (el del año siguiente es igual al del año en curso, incrementado con la tasa de crecimiento real)
Votado por el parlamento
–
Francia
Objetivo ONDAM
Votado por el parlamento
Anualmente
Israel
Impulsores automáticos de costos
Decidido por acuerdos gubernamentales
Cada 3 años
Presupuesto del Seguro Nacional de Salud
Votado por el parlamento
Anualmente
Nueva Zelanda
Vote Health (principal fuente de financiación de la sanidad en Nueva Zelanda)
Votado por el parlamento
Cada 2/3 años
Inglaterra (Reino Unido)
Límites de gasto del Departamento de Salud y Asistencia Social
Votado por el parlamento
Anualmente
El acuerdo de financiación del NHS para 2019-2024
Votado por el parlamento
Único
4.3.2. Asignación del presupuesto de salud entre categorías y programas
En la mayoría de los países de la OCDE, la asignación presupuestaria corresponde a la estructura organizativa del sistema de salud, más que al tipo de servicio de salud prestado. La asignación del presupuesto por unidad organizativa (es decir, el ministerio de salud, un fondo de seguro de salud, un organismo central de compras o una autoridad sanitaria local) identifica la responsabilidad de los principales componentes del gasto en salud y la gestión del gasto operativo diario. El método en que se asignan los gastos tiene un impacto directo en la toma de decisiones políticas, así como en la rendición de cuentas por los resultados del desempeño.
Los presupuestos totales y los objetivos de gasto se desglosan en diferentes grados de agregación, lo que refleja la estructura organizativa única de los organismos de compras o los proveedores del sistema de salud en cada país ( Figura 4.7 ). Al asignar el presupuesto, el nivel de agregación tiene implicaciones en la visibilidad de las autoridades centrales sobre las decisiones de gasto y la flexibilidad de los organismos de compras o los proveedores para tomar decisiones de gasto.
Un alto nivel de agregación (es decir, transferencias de sumas globales importantes) otorga a los organismos de compras autonomía en las decisiones de gasto y flexibilidad para reorientar el gasto anual a medida que cambian las necesidades. Sin embargo, esto da como resultado una menor visibilidad sobre las decisiones de gasto y los resultados para las autoridades del gobierno central y los parlamentos. En particular, la capacidad de ver si las iniciativas priorizadas se están implementando de manera uniforme en las áreas locales suele ser limitada. En cambio, las asignaciones más detalladas mejoran la visibilidad pero otorgan menos flexibilidad en las decisiones de gasto y menos capacidad para realizar ajustes a medida que cambian las necesidades de gasto.
La mayoría de los países de la OCDE (casi tres cuartas partes de los países en la encuesta de la OCDE) asignan el presupuesto para la salud a través de subcategorías o programas, en lugar de asignar una cantidad total ( Figura 4.7 ). La naturaleza de las subcategorías es muy heterogénea en los países de la OCDE. Un pequeño número de países utiliza una subcategorización consistente en todo el presupuesto de salud, dividiendo el presupuesto completo por tipo de servicio de salud o por el tipo de proveedor de salud. Sin embargo, más comúnmente, los países utilizan un enfoque mixto, que contiene diferentes tipos de subcategorías dentro del presupuesto, incluido el tipo de proveedor de salud, servicio de salud o entidad administrativa, el propósito del gasto y la naturaleza del gasto (es decir, gasto en recursos o de capital).
Si bien en muchos países de la OCDE las autoridades sanitarias tienen flexibilidad para asignar fondos dentro de las subcategorías, a menudo la flexibilidad para reasignarlos entre subcategorías es limitada. En casi todos los países de la OCDE, esto requiere la aprobación del parlamento o del ministerio de finanzas o está prohibido durante el año presupuestario.
En Nueva Zelanda, hasta la reforma de 2022, la mayor parte del presupuesto de salud se canalizaba mediante transferencias de suma global basadas en una fórmula de capitación a las Juntas Distritales de Salud (DHBs), que habían delegado la responsabilidad de brindar servicios de salud a sus poblaciones locales. De manera similar, en Inglaterra (Reino Unido), una gran parte del presupuesto se asignó a los Grupos de Comisión Clínica, que eran responsables de los servicios locales, hasta que se disolvieron en julio de 2022 (véase el Recuadro 4.7 ).
En Bélgica, el presupuesto del seguro médico obligatorio se divide en 39 subsectores o «presupuestos parciales», con poco margen para reasignarlos entre categorías, lo que genera rigideces. Bélgica está considerando implementar un enfoque más global y transversal que permitiría una mayor flexibilidad en las asignaciones presupuestarias entre los diferentes subsectores.
Figura 4.7. Desglose del presupuesto para salud en los países de la OCDE
En los distintos países, una gran parte del presupuesto de salud se distribuye entre los organismos compradores mediante fórmulas de financiación. Estas fórmulas de financiación se basan en la población y se ponderan en función de los factores que determinan los costos, en particular la edad, el género y el nivel socioeconómico ( Recuadro 4.4 ). Su objetivo es asignar el presupuesto de manera equitativa entre los organismos compradores. Sin embargo, como dependen del presupuesto total disponible para compartir, no garantizan necesariamente que se proporcione financiación suficiente a cada uno, lo que a menudo conduce a déficits a nivel de los organismos compradores.
Recuadro 4.4. Ejemplos de países: asignación del presupuesto de salud y método de distribución
El cuadro 4.2 muestra la asignación del presupuesto de salud a los principales organismos de compras de servicios de salud y el método de distribución. Las fórmulas de financiación en los países seleccionados se basan en la población y se ajustan por sexo y edad. Otros factores incluyen factores socioeconómicos, etnia y ajustes rurales. El Reino Unido va un paso más allá y utiliza medidas de necesidades insatisfechas y desigualdades en materia de salud para calcular las necesidades de financiación.
Cuadro 4.2. Asignación del presupuesto de salud y método de distribución
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Asignación del presupuesto de salud a los principales compradores
Método de distribución
Bélgica
7 cajas de seguros de salud y 39 subsectores o presupuestos parciales correspondientes a prestadores de salud
[Para 7 fondos de seguro de salud] 70% retrospectivo, 30% prospectivo basado en demografía, factores socioeconómicos de mortalidad, medio ambiente y morbilidad
Francia
5 objetivos y 2 subobjetivos para categorías de gasto correspondientes a la forma de contratación y regulación de los servicios de salud (atención ambulatoria, atención hospitalaria, servicios para personas mayores, actividades regionales de salud pública)
Basado en una estimación del crecimiento del gasto en diferentes objetivos
Israel
4 Organizaciones de Mantenimiento de la Salud (HMO)
Población ponderada ajustada por edad, sexo y lugar de residencia
Nueva Zelanda
Hasta finales de 2022, se asignarán a 20 Juntas Distritales de Salud (DHB). Actualmente se están revisando los mecanismos de asignación de fondos.
Fórmula de financiación basada en la población (PBFF), ponderada por edad, sexo, etnia y grupos socioeconómicos, y ajustes para zonas rurales, en el extranjero y para refugiados. Nuevo sistema de flujo de financiación en desarrollo.
Inglaterra (Reino Unido)
42 sistemas de atención integrada (antes de 2022, 106 grupos de comisión clínica)
Población ponderada, ajustada por edad y sexo, necesidades insatisfechas y desigualdades en materia de salud, y costos inevitablemente más altos de prestación de atención médica debido a la ubicación
4.4. Herramientas presupuestarias utilizadas para controlar el crecimiento del gasto en salud
4.4.1 Controles del gasto y mecanismos de incentivos
La aplicación de los objetivos de gasto se logra mediante restricciones estrictas acompañadas de reglas estrictas sobre el gasto excesivo y el incumplimiento de los límites máximos. La fijación de límites máximos presupuestarios (u objetivos de gasto) para la salud puede garantizar que el sector de la salud en su conjunto contribuya al objetivo de equilibrio fiscal nacional. Los límites máximos presupuestarios estrictos también pueden utilizarse para influir en el volumen, el precio y la tasa de inclusión de nuevas tecnologías. La amenaza de daño a la reputación también influye en la aplicación de los presupuestos para la salud.
En los 24 países de la OCDE encuestados, los límites presupuestarios para la salud en los países con planes gubernamentales se establecen comúnmente como una asignación presupuestaria fija, donde se define una cantidad fija de fondos para el presupuesto general y cualquier gasto excesivo requiere un proceso de enmienda especial ( Figura 4.8 ). Mientras tanto, los países con planes de seguro de salud obligatorio, junto con las asignaciones presupuestarias fijas, también establecen el presupuesto para la salud como una meta, objetivo o estimación, donde el gasto real podría ser mayor, sin necesidad de una enmienda presupuestaria.
En Inglaterra, por ejemplo, el gasto excesivo del Departamento de Salud y Asistencia Social requiere una investigación de su causa, un examen de los procedimientos financieros del departamento y potencialmente una reducción del techo presupuestario correspondiente (Límite de Gasto Departamental) en el siguiente año fiscal.
En Francia, el ONDAM es un objetivo, más que un límite máximo, y históricamente el gasto ha estado con frecuencia por encima de este objetivo.
Figura 4.8. Fijación del presupuesto de salud en los países de la OCDE
Los procedimientos correctivos y los mecanismos de incentivos funcionan junto con los topes presupuestarios. Entre los países existe pesimismo sobre el grado en que los topes presupuestarios para la salud son exitosos para contener el gasto total en salud por sí solos. A veces, evitar que se superen los objetivos presupuestarios solo se logra proporcionando complementos al presupuesto anual o mediante la reasignación de fondos entre los presupuestos de capital y de operaciones. Entre los mecanismos complementarios comunes para garantizar que el gasto en salud se mantenga dentro de los presupuestos se incluyen:
En muchos países de la OCDE, la evaluación de tecnologías sanitarias se utiliza para determinar qué servicios se incluyen en la canasta de prestaciones sanitarias. Sin embargo, los enfoques de cada país difieren en cuanto al grado en que los resultados de la evaluación se vinculan con la determinación del presupuesto total. En Israel, existe un vínculo directo entre los resultados de la evaluación y el proceso presupuestario anual, ya que el comité que evalúa las tecnologías sanitarias debe considerar el límite presupuestario previamente determinado al tomar decisiones sobre la inclusión de nuevos servicios. Por otra parte, si bien Inglaterra tiene un proceso de evaluación de tecnologías sanitarias bien establecido, no existe un seguimiento explícito desde las nuevas tecnologías aprobadas hasta su impacto presupuestario.
La regulación de precios (de tarifas y salarios) es una parte importante de la gestión presupuestaria para controlar el gasto en salud. La regulación de precios de los servicios de salud también puede utilizarse como un mecanismo de incentivo dirigido a los compradores o proveedores para fomentar ganancias de eficiencia mediante la fijación de precios que fomenten la innovación en formas más eficientes y menos costosas de brindar atención.
Los controles de volumen también se utilizan ampliamente. Israel ha instituido un control estricto sobre los volúmenes en el sector de la salud, que incluye un tope a los ingresos de los hospitales públicos, que consiste en un piso (límite inferior) y un techo (límite superior) para controlar e incentivar el volumen de la prestación de servicios hospitalarios.
Se pueden adoptar durante el año medidas para controlar los precios y volúmenes en el sector de la salud como medidas correctivas preventivas para evitar sobrecostes presupuestarios.
Con frecuencia se utilizan mecanismos de alerta temprana asociados a medidas correctivas .
Una gran mayoría de los países de la OCDE (22 de los 24 países encuestados) utilizan mecanismos correctivos para hacer cumplir los objetivos de gasto y mejorar el cumplimiento presupuestario, tanto cuando el presupuesto se establece como una asignación fija como una meta ( Figura 4.9 ). En la mayoría de los casos, los mecanismos correctivos son integrales, con un sistema en funcionamiento que detecta los riesgos de gasto excesivo y requiere acciones en el año en curso o en el año futuro. Los mecanismos parciales –sistemas que detectan el gasto excesivo, pero donde una alerta no requiere legalmente una acción– se utilizan con menos frecuencia (en 5 de los 22 países con mecanismos correctivos).
Francia ha introducido mecanismos de seguimiento con el objetivo de garantizar el cumplimiento del gasto sanitario en el marco del objetivo ONDAM. Un Comité de Alerta (Comité d’alerte) se encarga de supervisar el cumplimiento del ONDAM durante todo el ejercicio presupuestario y de alertar al Gobierno, al Parlamento y a las cajas de seguro de enfermedad si el gasto sanitario corre el riesgo de superar el ONDAM en más del 0,5%. El Comité de Dirección supervisa los gastos sanitarios cubiertos por el ONDAM cada mes, aplica todos los ahorros que se han decidido para ayudar a cumplir el objetivo y prepara el ONDAM para el año siguiente.
Figura 4.9. Uso de mecanismos correctivos para garantizar el cumplimiento presupuestario en los países de la OCDE
Recuadro 4.5. Ejemplos de países: herramientas presupuestarias utilizadas para mejorar el cumplimiento de los límites presupuestarios para el gasto en salud
4.4.2. Seguimiento y presentación de informes presupuestarios
En la mayoría de los países de la OCDE encuestados, el seguimiento presupuestario exige la presentación de informes anuales sobre los gastos de salud . El seguimiento presupuestario anual es esencial para supervisar la ejecución del presupuesto e identificar desviaciones significativas respecto del gasto planificado, con el fin de fundamentar acciones correctivas preventivas para evitar gastos excesivos o insuficientes durante el año. El seguimiento presupuestario debe abarcar todos los gastos, incluidos los gastos operativos y de capital, y proporcionar información de manera oportuna.
En 13 de los 24 países encuestados, los informes se elaboran mensualmente, y en nueve países se elaboran con menor frecuencia (por ejemplo, trimestralmente). Estos informes suelen hacerse públicos para garantizar la transparencia presupuestaria ( Figura 4.10 ).
Los informes de fin de año (es decir, los informes sobre la ejecución real del presupuesto de salud al final del año presupuestario) también son un componente esencial del seguimiento presupuestario. Los informes presupuestarios ex post, cuando están bien diseñados y aplicados, son fundamentales para la rendición de cuentas y pueden arrojar conclusiones útiles sobre el desempeño y la relación calidad-precio para fundamentar las futuras asignaciones presupuestarias.
Más del 90% de los países de la OCDE encuestados incluyen la presentación de informes de fin de año dentro del marco de seguimiento presupuestario.
Además, en aproximadamente una cuarta parte de los países, los organismos gubernamentales independientes, como las Oficinas Nacionales de Auditoría o equivalentes, son responsables del control externo del presupuesto junto con los gobiernos centrales. Además, en los países con sistemas de seguro de salud obligatorio, el Ministerio de Finanzas (MoF) a menudo asume un papel de supervisión para proteger los intereses financieros del gobierno central. Esto se lleva a cabo mediante la representación permanente o ad hoc del Ministerio de Finanzas en los consejos de supervisión de los organismos de seguro de salud social para supervisar el control del presupuesto.
Figura 4.10. Naturaleza del seguimiento presupuestario en los países de la OCDE
En los países de la OCDE, la responsabilidad de supervisar el presupuesto recae principalmente en el ministerio de salud central en los países con planes gubernamentales y en el plan de seguro de salud obligatorio en los sistemas basados en seguros ( gráfico 4.11 ). Sin embargo, en muchos países, especialmente aquellos con planes gubernamentales, la autoridad presupuestaria central (ACP) ha mantenido una responsabilidad y un control conjuntos sobre la supervisión del presupuesto de salud.
Figura 4.11. Responsabilidad por el seguimiento del presupuesto de salud en los países de la OCDE
Recuadro 4.6. Ejemplos de países: mecanismos de seguimiento y presentación de informes
4.4.3. Gestión del gasto excesivo en el sector salud
A pesar de establecer un presupuesto total para el gasto en salud, existen déficits en varios niveles del sistema de salud en los organismos de compra de servicios de salud y en los proveedores de servicios de salud en los países de la OCDE. Los factores que impulsan el gasto excesivo incluyen el aumento de los costos de la atención médica, la financiación inicial insuficiente y los modelos ineficientes de prestación de servicios de salud. Si bien los déficits de corto plazo se pueden corregir mediante inyecciones de efectivo, los déficits de larga data pueden ser perjudiciales para el desempeño del sistema de salud. La reducción del déficit tiene por objeto introducir una reforma de la atención médica para frenar el crecimiento de los costos de la atención médica, sin reducir la calidad de la atención ni el acceso a ella.
En Nueva Zelanda, por ejemplo, 19 de las 20 juntas de salud de distrito presentaban déficit a principios de 2021.5 Los déficits se han atribuido a la falta de financiación del sector de la salud, pero también a una serie de problemas relacionados con la gobernanza y el desempeño. Este fue uno de los factores que impulsaron la reforma de 2022.
Como resultado del gasto excesivo, los gobiernos se ven obligados a rescatar sistemáticamente los déficits del sector de la salud . A menudo se considera que los compradores y proveedores de servicios de atención sanitaria son demasiado vitales para que colapsen, y por lo tanto los gobiernos los protegen constantemente. Cuando ambas partes comprenden esto, se debilitan los incentivos para instituir un control financiero estricto y evitar el gasto excesivo.
En Israel, se ha convertido en una práctica habitual que el gobierno proporcione fondos adicionales a las cuatro Organizaciones de Mantenimiento de la Salud a finales de año. En consecuencia, las HMO tienden a prever déficits en sus gastos, con la seguridad de que el gobierno los cubrirá.
Nueva Zelanda e Inglaterra (Reino Unido) han llevado a cabo recientemente importantes reformas organizativas de sus sistemas de salud, incluida la centralización y fusión de pequeños organismos de adquisición de servicios de atención sanitaria ( Recuadro 4.7 ).
Para gestionar y prevenir el gasto excesivo , los países de la OCDE emplean diversas estrategias.
En aproximadamente una cuarta parte de los países de la OCDE encuestados, la ley prohíbe gastar en exceso el presupuesto de salud. En los países donde el gasto en exceso es legalmente factible, una consecuencia común –en particular para los sistemas basados en seguros– es la distribución de fondos de reserva o ganancias retenidas del fondo de períodos de superávit para cubrir el gasto excesivo ( gráfico 4.12 ). Otra consecuencia frecuente es la aprobación de un presupuesto complementario o una ley de presupuesto para cubrir el gasto excesivo. A menudo, estos deben ir acompañados de un informe explicativo ex post o ex ante de la autoridad sanitaria correspondiente que justifique el gasto excesivo. Otras consecuencias incluyen la congelación de ciertas líneas presupuestarias (por ejemplo, para el ministerio de salud), gastos o reservas, aumento de impuestos o contribuciones a la seguridad social, mecanismos de recuperación y –en casos extremos– la administración forzosa de los organismos de compras o proveedores de servicios de salud.
Bélgica ha adoptado medidas para trasladar a las cajas de seguro de enfermedad una parte de la responsabilidad financiera de los déficit. Desde 1995, al cierre de las cuentas anuales, las cajas de seguro de enfermedad son responsables individualmente del 25% de sus resultados financieros. Si una caja tiene superávit, el 25% de éste puede añadirse a su fondo de reserva. Pero si la caja tiene déficit, debe financiar el 25% del déficit con sus reservas. Es posible que los miembros asegurados de la caja tengan que contribuir a la reserva. Esto ha sucedido sólo una vez, pero hay suficiente conciencia para evitar que las cajas de seguro de enfermedad sobrepasen el presupuesto.
Figura 4.12. Consecuencias del gasto excesivo del presupuesto de salud en los países de la OCDE
Recuadro 4.7. Ejemplos de países: reformas organizacionales en Nueva Zelanda y el Reino Unido
Nueva Zelanda y el Reino Unido han llevado a cabo recientemente reformas a gran escala de sus sistemas de salud ( cuadro 4.3 ). Las reformas se centran en la consolidación y fusión de los organismos de compra de servicios de atención sanitaria en organismos más grandes y centralizados.
Cuadro 4.3 Principales reformas organizativas del sector salud
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Nueva Zelanda
Inglaterra (Reino Unido)
Por qué
El gran número de juntas departamentales que cubrían poblaciones pequeñas generó variaciones y desigualdades entre áreas y poblaciones. También generó complejidad y duplicación de funciones como adquisiciones, sistemas de TI y gestión de activos que podrían haberse realizado de manera más eficiente a nivel nacional o regional. Por último, hubo grandes déficits en casi todas las juntas departamentales.
Bajo rendimiento financiero y gestión de los grupos de comisión clínica (CCG). También era necesario mejorar la colaboración entre hospitales, médicos de cabecera, asistencia social y otros proveedores para mejorar los servicios locales y satisfacer mejor las necesidades de la población.
Qué
Desmantelar las 20 Juntas Distritales de Salud y fusionar funciones para crear un nuevo sistema nacional de salud.
Disolver los 106 grupos de Comisión Clínica e integrar la atención primaria y especializada, la salud física y mental en servicios de salud y atención integrados.
Cómo
Crear una nueva organización, Te Whatu Ora, que dirija el funcionamiento diario del sistema para todo el país. Te Whatu Ora gestiona todos los servicios sanitarios, incluidos los servicios hospitalarios y especializados, y la atención primaria y comunitaria. Además, Nueva Zelanda creó la Autoridad Sanitaria Maorí (Te Aka Whai Ora) con responsabilidad compartida por la toma de decisiones, la planificación y la prestación de servicios para los maoríes.
A partir de julio de 2022, Inglaterra se dividió formalmente en 42 sistemas de atención integrados (ICS, por sus siglas en inglés), que abarcan poblaciones de entre 500 000 y 3 millones de personas. Los ICS están formados por organizaciones que participan en la planificación y la prestación de servicios de salud y atención en un área geográfica determinada. Entre ellas se encuentran hospitales, médicos de cabecera, autoridades locales, servicios de asistencia social, proveedores de atención primaria y proveedores del sector independiente y voluntario.
Cuando
Julio de 2022
Julio de 2022
4.5. Planificación financiera plurianual para la salud y la presupuestación de capital
4.5.1 Perspectiva presupuestaria plurianual
Los beneficios y desafíos de integrar una dimensión plurianual en el proceso presupuestario de salud
En los países de la OCDE, los ministerios de salud y los actores del sector de la salud han estado pidiendo un enfoque que proporcione mayor previsibilidad y certidumbre sobre las asignaciones presupuestarias al sector de la salud en el mediano plazo. Esto permitiría una planificación y priorización a más largo plazo y podría crear incentivos para que los ministerios de salud identifiquen ahorros por eficiencia. La planificación a lo largo de un horizonte plurianual debe basarse en proyecciones de alta calidad de estimaciones y límites de gasto. Las asignaciones plurianuales para la salud deben fijarse a un nivel que evite la necesidad de complementos anuales que reduzcan la credibilidad.
Sin embargo, los ministerios de finanzas advierten sobre las posibles desventajas de la flexibilidad . Al comprometerse con límites presupuestarios creíbles a mediano plazo, los funcionarios de salud tienen una mayor previsibilidad presupuestaria. Para los ministerios de finanzas, el compromiso les quita la flexibilidad para fijar asignaciones al sector de la salud a medida que cambia el entorno fiscal, lo que crea un riesgo de sostenibilidad. Por lo tanto, se necesitan instrumentos de flexibilidad (como fondos de contingencia) dentro de marcos plurianuales para enfrentar shocks inesperados.
En la OCDE, la planificación financiera plurianual en el sector de la salud generalmente solo proporciona información para el proceso presupuestario en los países de la OCDE encuestados. La planificación financiera plurianual proporciona asignaciones presupuestarias mínimas o máximas vinculantes solo en un subconjunto de países. Los topes máximos garantizados de gasto en salud más allá del año fiscal en curso o los pisos mínimos garantizados de gasto se establecen solo en 6 de los 24 países, y se establecen asignaciones presupuestarias vinculantes en otros 4 países.
En 2018, el Reino Unido estableció compromisos plurianuales vinculantes para el sector de la salud, y en 2022, Nueva Zelanda estableció un presupuesto bienal para la salud.
Figura 4.13. Finalidad de la planificación financiera plurianual del gasto sanitario en los países de la OCDE
Recuadro 4.8. Planificación financiera plurianual para la salud en países seleccionados
De los países seleccionados, el Reino Unido y Nueva Zelanda establecen actualmente el presupuesto para el sector de la salud más allá del año en curso. En Inglaterra (Reino Unido), la financiación plurianual adopta la forma de un acuerdo de financiación de cinco años para el NHS para los años 2019/20-2023/24, excluyendo áreas clave como la salud pública y la planificación y capacitación del personal sanitario. Nueva Zelanda estableció un presupuesto de dos años para la salud en 2022, lo que incluye dos años de presiones de costos y nuevas iniciativas. La intención es avanzar hacia un acuerdo de financiación de tres años a partir de 2024, sujeto a la implementación de configuraciones de sistema adecuadas para respaldar una mejor planificación y control financiero. Esto se basó en un modelo de financiación de arriba hacia abajo desarrollado por el Tesoro y el Ministerio de Salud, que incluye factores demográficos, inflación (combinación de salarios e índice de precios al consumidor), otros impulsores de costos de salud (como la tecnología) y medidas de productividad/eficiencia.
En Francia, Israel y Bélgica se ha integrado una perspectiva plurianual. En Israel, la fórmula para aumentar el presupuesto de salud permite tener cierta visibilidad sobre los niveles de financiación futuros. Francia establece un objetivo de gasto para un período de tres años, pero esto no limita las decisiones a la hora de fijar el objetivo para el año en curso. Bélgica proyecta el gasto en salud hasta diez años antes, lo que el INAMI utiliza para respaldar las estimaciones de referencia, así como para modelar las implicaciones de escenarios de política alternativos.
Figura 4.14. Alcance de la planificación plurianual en materia de salud en países seleccionados
Cuestiones de diseño a la hora de aplicar marcos plurianuales para la salud
Las proyecciones de corto y mediano plazo del gasto en salud pueden utilizarse para respaldar la formulación de presupuestos de salud más allá del ejercicio presupuestario anual. Casi todos los países de la OCDE encuestados proyectan el gasto en salud a corto plazo (es decir, de tres a cinco años). En la mayoría de los países, las proyecciones se revisan anualmente para que coincidan y proporcionen información para el proceso presupuestario anual, en lugar de revisarse con mayor frecuencia.
Además, la pandemia de coronavirus ha demostrado que se necesitan instrumentos de flexibilidad en el diseño de marcos financieros plurianuales para tener en cuenta necesidades de gasto imprevistas y de gran cuantía.
Expresar la tasa de crecimiento del presupuesto total para la salud en términos reales –como en Bélgica– en lugar de en términos nominales puede ayudar a absorber cambios inesperados en la inflación, pero puede tener efectos negativos en la sostenibilidad fiscal. También puede ser necesario reajustar los presupuestos actuales para la salud en función de las nuevas demandas de atención médica y las estructuras de costos.
Los fondos de contingencia o presupuestos complementarios son herramientas útiles para eventos inesperados de gran magnitud como la COVID-19. En más de la mitad de los países de la OCDE encuestados existen fondos de contingencia, ya sea específicamente para el sector de la salud o están disponibles para todo el gobierno.
En la mayoría de los países de la OCDE encuestados se permiten cambios en los acuerdos financieros plurianuales (es decir, cambios en las asignaciones presupuestarias o en los precios dentro de los acuerdos financieros plurianuales) ( gráfico 4.15 ). En algunos casos, los cambios se permiten exclusivamente durante una emergencia, como la pandemia de COVID-19. En otros, los acuerdos financieros plurianuales se revisan y ajustan anualmente.
Figura 4.15. ¿Se permiten cambios en los acuerdos financieros plurianuales en el sector de la salud?
Recuadro 4.9. Ejemplos de países: modelos de proyección a corto plazo del gasto en salud
Los modelos de proyección de corto plazo del gasto en salud varían según los países ( Tabla 4.4 ). Bélgica ha desarrollado un modelo de microsimulación para proyectar el gasto en salud hasta 10 años antes. El modelo proyecta el gasto en salud para 25 subgrupos de gasto en salud e incluye siete características individuales para el consumo de atención médica (como edad, sexo, estado de salud y situación social).
Cuadro 4.4. Modelos de proyección de corto plazo para el gasto en salud
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País
Responsabilidad
Horizonte temporal
Modelo de proyección
Bélgica
Oficina Federal del Plan e INAMI
10 años
El modelo de microsimulación PROMES proyecta los gastos de salud a mediano plazo
Francia
Ministerio de Salud, Ministerio de Hacienda, CNAM
4 años
El modelo proyecta el gasto aplicando una tasa de crecimiento al gasto del seguro social de salud utilizando un modelo de series de tiempo.
Israel
Ministerio de Hacienda
3 y 5 años
El Ministerio de Finanzas realiza proyecciones de los gastos de salud a tres y cinco años. Estas proyecciones se centran en los factores automáticos que determinan el presupuesto de salud: el índice de precios, el cambio tecnológico y el cambio demográfico.
Nueva Zelanda
Ministerio de Salud y Hacienda
3 años
El Ministerio de Salud y el Tesoro elaboraron un modelo de financiación descendente que incluye los siguientes componentes: demografía, inflación (costes salariales y no laborales), productividad/eficiencia y otros factores que influyen en los costos de salud (por ejemplo, avances tecnológicos).
Inglaterra (Reino Unido)
Departamento de Salud y Asistencia Social (DHSC)
Generalmente entre 3 y 5 años.
El DHSC elabora proyecciones de gastos de salud, que se incorporan al proceso de revisión de gastos, en el que se acuerdan acuerdos plurianuales.
4.5.2. Presupuesto de capital para la salud
En los países de la OCDE encuestados, los gastos de capital siguen el mismo proceso presupuestario que los gastos operativos en algo más de la mitad de los países ( gráfico 4.16 ). En los países restantes, los gastos de capital siguen un proceso presupuestario centralizado para todas las inversiones del gobierno central, o siguen un proceso liderado por la propia institución inversora, como los grandes hospitales o las autoridades sanitarias regionales.
En Israel y el Reino Unido, los gastos de capital siguen el mismo proceso presupuestario que los gastos operativos. Sin embargo, los gastos de capital se incluyen en partidas presupuestarias o programas separados. A pesar de que existen partidas presupuestarias separadas, durante el año pueden producirse transferencias de fondos del presupuesto de capital al presupuesto ordinario para evitar sobrecostes en el presupuesto operativo. Esto ha sido común, por ejemplo, en el Reino Unido, y ha provocado una reducción periódica del presupuesto de capital.
En Bélgica y Francia, el gasto de capital sigue un proceso presupuestario distinto del gasto operativo. Un marco específico para el gasto de capital tiene por objeto garantizar un presupuesto total adecuado para el gasto en salud, una priorización eficaz de los proyectos de capital en consonancia con las prioridades estratégicas nacionales y una ejecución eficiente de los proyectos de capital.
Figura 4.16. Separación de los gastos de capital y operativos en materia de salud en el proceso presupuestario en los países de la OCDE
En los países de la OCDE encuestados, los mecanismos para salvaguardar los gastos de capital planificados son escasos ( gráfico 4.17 ). Entre los mecanismos existentes se incluye la separación del presupuesto de capital del presupuesto operativo.
Figura 4.17. ¿Existen mecanismos para salvaguardar los gastos de capital planificados para la salud en los países de la OCDE?
Algunos países han elaborado marcos para la priorización de recursos para distintos proyectos de capital en el ámbito de la salud, a menudo sobre una base plurianual . Los marcos consisten en el análisis de propuestas de inversión de capital, incluido el análisis de costo-beneficio para proyectos más grandes, así como vínculos con un comité de inversión pública o el ministerio de finanzas ( Recuadro 4.10 ).
Más de las tres cuartas partes de los países de la OCDE encuestados cuentan con un marco de planificación plurianual para el gasto de capital ( gráfico 4.18 ). Sin embargo, sólo un tercio de ellos fija su presupuesto de capital sobre una base plurianual. Los países deberían seguir elaborando planes de capital a mediano plazo para el sector de la salud que vayan más allá del presupuesto anual, a fin de evaluar la capacidad de capital, las necesidades de desarrollo y las prioridades.
Figura 4.18. ¿En qué medida el presupuesto de capital tiene una perspectiva plurianual?
Recuadro 4.10. Ejemplos de países: presupuestos de gastos de capital y marcos presupuestarios
Los marcos de presupuesto de capital para la salud difieren entre países. Por ejemplo, en Bélgica y Francia, la mayor parte del gasto de capital es responsabilidad de las regiones. El cuadro 4.5 ofrece una visión general de los marcos de presupuesto de capital en el Reino Unido.
Cuadro 4.5. Marcos de presupuestación de capital en el Reino Unido
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Establecimiento del presupuesto de capital
Acuerdo de capital a tres años proporcionado a través del proceso de Revisión de Gastos y administrado por el Departamento de Salud y Asistencia Social (DHSC).
Priorización y garantía de la relación calidad-precio
El DHSC aprueba el gasto de capital del proveedor cuando es superior a 15 millones de libras esterlinas, y el Tesoro debe aprobar el gasto superior a 50 millones de libras esterlinas.
4.6 Presupuestos y vínculos con objetivos estratégicos de salud
4.6.1. Presupuesto por programas y por resultados, y uso de indicadores clave de rendimiento
Los países de la OCDE están tratando de integrar mejor los objetivos de salud en el proceso presupuestario a través de marcos de presupuestación por programas o por resultados. Estos marcos establecen un vínculo explícito entre las asignaciones financieras, tal como se describen en la ley de presupuesto, y el propósito o los resultados esperados, medidos a través de indicadores clave de desempeño (KPI).
En la actualidad, un tercio de los países encuestados no cuenta con ningún tipo de marco de presupuestación basada en resultados en el sector de la salud, sin que exista un vínculo entre los objetivos de salud y el presupuesto de salud ( Figura 4.19 ). Menos del 10% de los países encuestados cuenta con una forma directa de presupuestación basada en resultados (en la que los indicadores de los objetivos estratégicos de salud se incorporan en los documentos presupuestarios y existe un vínculo directo entre los resultados y los recursos), pero a menudo esto se limita a una pequeña proporción del presupuesto de salud. La mayoría de los países cuentan con una forma indirecta de presupuestación basada en resultados, en la que los indicadores de los objetivos estratégicos de salud se presentan en los documentos presupuestarios o junto con ellos, pero no existe un vínculo directo entre la financiación y los recursos.
Bélgica pretende integrar los objetivos de salud en el proceso presupuestario de su sistema de seguro médico obligatorio. A partir de 2022, el proceso presupuestario permite la asignación de recursos a los objetivos de salud. La intención no es lograr ahorros de costos, sino utilizar los recursos de la manera más eficaz para mejorar el desempeño del sistema de salud.
Figura 4.19. Tipo de presupuesto basado en resultados para la salud en los países de la OCDE
Los planes estratégicos a largo plazo para el sector de la salud son importantes para delinear la visión a largo plazo del sector y garantizar que los sistemas estén preparados para el futuro. Los planes también son un medio para vincular las asignaciones de gastos con las prioridades de política. Sin ese vínculo, los planes pueden resultar poco realistas.
Para apoyar la planificación estratégica a más largo plazo, Bélgica, Francia, Nueva Zelanda y el Reino Unido proyectan el gasto en salud más allá de un horizonte temporal de 10 años.
En el Reino Unido, el Plan a Largo Plazo del NHS se desarrolló para vincular el acuerdo de financiación quinquenal del NHS y los objetivos y prioridades estratégicos a largo plazo en el sector de la salud.
Se reconoce que los objetivos estratégicos de salud a menudo requieren acciones transversales en todas las áreas de gobierno. Por ejemplo, en el caso de objetivos como la mejora de la salud mental, el impacto de las políticas de salud es limitado.
Nueva Zelanda pretende abordar este problema a través de su presupuesto de bienestar, un nuevo enfoque de la presupuestación que integra medidas de bienestar en el proceso presupuestario. El enfoque tiene por objeto eliminar los compartimentos estancos de los organismos y fomentar políticas intergubernamentales para abordar objetivos de salud complejos.
Recuadro 4.11. Ejemplos de países: integración de objetivos estratégicos de salud
Los países varían en el grado en que los objetivos estratégicos de salud se integran en el proceso presupuestario ( Figura 4.20 ). Nueva Zelanda integra información sobre el desempeño en la presentación de la mayoría de las asignaciones presupuestarias. En Bélgica, a partir de 2022, el presupuesto incluyó la asignación de recursos a los objetivos de atención de salud.
En Francia, Israel y el Reino Unido, el proceso presupuestario y la elaboración de objetivos estratégicos de salud se llevan a cabo en paralelo, aunque se han hecho algunos esfuerzos por alinearlos. Por ejemplo, Israel ha desarrollado un sistema de presupuestación por resultados, en el que una pequeña proporción de la financiación de las HMO depende de los resultados de indicadores clave de desempeño.
Figura 4.20. Integración de los objetivos estratégicos de salud en el proceso presupuestario
4.6.2. Uso de las revisiones del gasto en salud
Los presupuestos son procesos anuales y suelen centrarse principalmente en cambios incrementales y gastos. Sin embargo, a menudo es necesario analizar los gastos existentes para garantizar su eficacia y que el gasto siga estando alineado con las prioridades del gobierno.
Las revisiones del gasto son un instrumento eficaz para lograrlo. En el sector de la salud, los ministerios de salud pueden optar por implementar una revisión del gasto para identificar áreas en las que el gasto es derrochador, ineficiente o ineficaz. Una revisión del gasto también puede utilizarse para demostrar en qué medida los gastos se alinean con las prioridades del gobierno. De esta manera, se puede aumentar el perfil y la prioridad de la implementación de las políticas de salud y se puede generar conciencia sobre las limitaciones presupuestarias y los desafíos de sostenibilidad que enfrentan los ministerios de salud. Las revisiones del gasto deberían integrarse como parte del proceso de preparación del presupuesto, de manera regular, en lugar de hacerlo de manera ad hoc. La frecuencia debería depender de la regularidad con la que el gobierno establece las asignaciones presupuestarias para el sector de la salud.
En toda la OCDE, las revisiones del gasto se utilizan ampliamente como herramienta de presupuestación estratégica en el sector de la salud en los países encuestados ( Figura 4.21 ).
En más de la mitad de los países encuestados, las revisiones del gasto se utilizan de manera regular como parte del proceso presupuestario. Sin embargo, los países difieren en la medida en que los resultados de las revisiones del gasto influyen en las futuras asignaciones presupuestarias para la salud. Por ejemplo, en Austria, Colombia y Chequia, se considera que las revisiones del gasto tienen poco o ningún impacto en la determinación de las futuras asignaciones presupuestarias. Mientras tanto, en los Países Bajos, se considera que las revisiones del gasto tienen una fuerte influencia. Como las revisiones del gasto son una actividad que requiere muchos recursos, todos los aspectos del proceso deben diseñarse para obtener el mejor rendimiento posible.
El Reino Unido lleva a cabo revisiones del gasto en el sector de la salud cada dos a cuatro años. Las revisiones del gasto se utilizan para determinar los objetivos a mediano plazo y los límites de gasto, a fin de garantizar que las asignaciones de recursos públicos estén en consonancia con las prioridades del gobierno.
Francia lleva a cabo revisiones del gasto en el sector de la salud según criterios ad hoc, centrándose en los componentes que impulsan el crecimiento del gasto y proporcionando un análisis de las causas y dirigiéndose a poblaciones o enfermedades específicas.
Figura 4.21. Uso de las revisiones del gasto en salud en los países de la OCDE
4.7 Conclusiones
La aplicación de buenas prácticas presupuestarias para la salud mejora el desempeño de los sistemas de salud al maximizar la relación costo-beneficio del gasto en salud. Este capítulo demuestra que una buena presupuestación requiere una estrategia presupuestaria coherente y eficaz, comenzando con un mecanismo sólido de formulación presupuestaria. La experiencia de los países de la OCDE apunta al uso de estimaciones de alta calidad del gasto de referencia, factores de costo claramente identificados y supuestos transparentes para establecer con éxito un presupuesto total para el gasto en salud. De cara al futuro, una mejor colaboración con el ministerio de finanzas durante la formulación del presupuesto puede ayudar a identificar espacio presupuestario adicional para nuevas iniciativas de políticas en el sector de la salud, al tiempo que se asegura la coherencia de los presupuestos con las restricciones fiscales gubernamentales más amplias.
En segundo lugar, el análisis destaca que las buenas prácticas presupuestarias para la salud requieren controles de gasto adecuados y un seguimiento activo del presupuesto. Esto permite orientar las medidas a corto y largo plazo para mantener el presupuesto en marcha, además de generar mensajes importantes sobre la relación calidad-precio que sirvan de apoyo para una adopción de decisiones eficaz en el futuro. La experiencia de los países también indica a los funcionarios de salud que deben realizar investigaciones exhaustivas sobre el exceso de gasto persistente cuando los controles y las herramientas de gasto ofrecen rendimientos decrecientes en su capacidad para contener los gastos de salud.
Además, el capítulo destaca que las buenas prácticas presupuestarias para la salud requieren una innovación constante en las prácticas presupuestarias del sector de la salud. La experiencia de los países en la incorporación de una perspectiva plurianual a la gestión presupuestaria muestra los beneficios de ofrecer garantías sobre la disponibilidad de recursos a mediano plazo y, a su vez, ofrecer incentivos para una planificación eficaz a futuro. Además, muchos países están tratando de integrar los objetivos de salud en el proceso presupuestario mediante la profundización de la presupuestación por programas o por resultados. Esto proporciona un marco para comprender mejor qué servicios de salud se están prestando y con qué estándares de calidad y eficiencia.
Por último, dadas las presiones que la COVID-19 ejerce sobre los sistemas de salud, las revisiones del gasto son una herramienta de presupuestación estratégica de fácil acceso para demostrar los desafíos y la eficacia de la asignación actual de recursos en los presupuestos gubernamentales. Los resultados de las revisiones del gasto son fundamentales para ayudar a crear espacio fiscal, mejorar el control del gobierno sobre el gasto agregado, priorizar el gasto en salud y gestionar los riesgos potenciales.
Presupuesto de mediano plazo para la salud: más allá del enfoque anual del presupuesto
Caroline Penn OCDE
Chris James OCDE
Camila Vammalle OCDE
Principales hallazgos
La presupuestación a mediano plazo para la salud implica adoptar un enfoque de previsión, generalmente con un horizonte temporal de tres a cinco años . Los países de la OCDE han tomado medidas para incorporar esa perspectiva a mediano plazo en el proceso presupuestario para la salud, y cerca del 90% de los gobiernos de los países encuestados estiman el gasto en salud para los años futuros . Esto permite ver las nuevas necesidades de gasto para el sector de la salud y los factores subyacentes de los costos.
Los gobiernos de los países de la OCDE tienen en cuenta una serie de factores a la hora de calcular el gasto sanitario para los próximos años; en particular, los factores de costo (como los indicadores demográficos y el crecimiento salarial) son los que más influyen en las estimaciones futuras del gasto sanitario. Los factores macroeconómicos, incluidos los indicadores de crecimiento económico y el gasto sanitario anual de los últimos años, también son importantes para calcular el gasto a mediano plazo.
Sin embargo, a menudo no existe un vínculo entre estos planes presupuestarios plurianuales y el proceso presupuestario anual. Solo poco menos de la mitad de los países de la OCDE encuestados (11 de 24) utilizan la presupuestación a mediano plazo para la salud como base para las futuras asignaciones presupuestarias . En los países en los que se establecen asignaciones plurianuales, estas generalmente cubren el gasto en la mayoría de los servicios de salud financiados con fondos públicos (incluidos la mayoría de los servicios de salud curativos y preventivos).
En general, la elaboración de presupuestos de mediano plazo para la salud se limita a su uso únicamente con fines informativos, es decir, se utiliza para destacar los costos futuros de las políticas actuales y señalar la dirección de la financiación futura, pero no vincula las decisiones futuras sobre políticas.
En general, la elaboración de presupuestos de mediano plazo para la salud no es una actividad aislada . En tres cuartas partes de los países de la OCDE, la elaboración de presupuestos de mediano plazo para el sector de la salud forma parte de los marcos de gasto de mediano plazo (MGMP) más amplios de los gobiernos.
El diseño de un plan financiero de mediano plazo para la salud es complicado por la necesidad de equilibrar la previsibilidad y la flexibilidad. Es decir, un plan de mediano plazo de este tipo debería permitir a los organismos de salud planificar basándose en un supuesto razonable de la dotación de recursos financieros disponibles, preservando al mismo tiempo la flexibilidad del gobierno para ajustarse a las finanzas públicas y al clima macroeconómico. Este desafío se ha puesto de relieve por la alta inflación inesperada durante 2022 y 2023.
Para que la presupuestación a mediano plazo sea eficaz, es necesario cumplir ciertas condiciones previas, como por ejemplo estimaciones de referencia sólidas que reflejen una lista completa de factores de costos. Además, la designación de líneas de responsabilidad claras para llevar a cabo dichas estimaciones evita que los modelos sean incoherentes entre los distintos organismos gubernamentales. En términos más generales, esta planificación plurianual requiere la aceptación de las principales partes interesadas de los ministerios de finanzas, los ministerios de salud y (cuando corresponda) los organismos de seguros de salud.
5.1 Introducción y principales conclusiones de la política
Tradicionalmente, el proceso presupuestario anual para la salud comienza con el presupuesto del año anterior como punto de partida, al que se suman montos incrementales para el nuevo período presupuestario. Esto se conoce como presupuesto incremental. Si bien ofrece un enfoque pragmático para la presupuestación pública, con el presupuesto incremental las asignaciones presupuestarias se arraigan en las políticas existentes y corren el riesgo de no reflejar las necesidades cambiantes de salud.
La introducción de un presupuesto de mediano plazo para la salud implica adoptar un enfoque estratégico con visión de futuro y abordar la miopía del presupuesto anual. Esto significa definir prioridades y asignar recursos para la salud más allá del ejercicio presupuestario anual, de modo que las decisiones de gasto estén impulsadas por las necesidades sanitarias emergentes. El instrumento presupuestario específico utilizado para la planificación plurianual se denomina generalmente Marco de Gasto de Mediano Plazo (MGMP).
Una planificación a mediano plazo eficaz ofrece importantes beneficios para el sector de la salud. Una perspectiva plurianual para la asignación de recursos permite prever la dotación de recursos para los organismos de salud, lo que a su vez ofrece incentivos para una planificación eficaz y la confianza necesaria para cambiar la dirección de las políticas a fin de mejorar la eficiencia. Además, la planificación a mediano plazo mejora el proceso de formulación del presupuesto, lo que permite a los ministerios de salud asignar y reordenar los fondos para satisfacer mejor las prioridades a mediano plazo.
El análisis de este capítulo se basa en los resultados de la encuesta de la OCDE ‘Gestión a nivel macro del gasto en salud, con especial atención a la planificación financiera plurianual para la salud’, realizada por la Red Conjunta de Altos Funcionarios de Presupuesto y Salud de la OCDE durante 2021. Veinticuatro países respondieron a la encuesta, incluidos 11 países en los que la mayor parte del gasto en salud se realiza a través de planes gubernamentales a nivel central o subnacional (Australia, Finlandia, Grecia, Islandia, Italia, Letonia, México, Nueva Zelanda, Noruega, Suecia y el Reino Unido), y 13 países en los que los planes de seguro médico obligatorio constituyen la mayor parte del gasto en salud (Austria, Bélgica, Colombia, Costa Rica, Chile, Chequia, Estonia, Francia, Israel, Japón, Corea, Luxemburgo y los Países Bajos.
En este análisis del capítulo se identifican dos condiciones previas generales para la implementación exitosa de un marco presupuestario de mediano plazo para la salud, basado en las experiencias de los países miembros de la OCDE. Estos hallazgos contribuyen al informe de la OCDE titulado «Aplicación de buenas prácticas presupuestarias en el ámbito de la salud» (2023) .
En primer lugar, una presupuestación eficaz a mediano plazo para el sector de la salud depende de estimaciones fiables a mediano plazo del gasto de referencia en salud :
Las líneas de base del gasto en salud a mediano plazo deberían revisarse al menos anualmente para incorporar los últimos datos disponibles sobre los gastos de salud reales y el impacto presupuestario de las políticas de salud recientes, y cubrir el siguiente período de 3 a 5 años.
Las estimaciones a mediano plazo requieren una comprensión de los principales impulsores de los costos del gasto en salud y su impacto en los valores de referencia.
Las hipótesis y metodologías utilizadas para pronosticar la salud deben ser transparentes y estables. Estas hipótesis (por ejemplo, las relativas al crecimiento del PIB, el crecimiento de los salarios y los factores demográficos) deben ser coherentes con las que se utilizan en otras áreas del gobierno central y los ministerios competentes.
Las estimaciones de referencia a mediano plazo deberían incluir la mayor parte del gasto en salud financiado a través de presupuestos públicos destinados a la salud (incluido el seguro de salud y los gobiernos subnacionales, dependiendo de los acuerdos institucionales de cada país).
Se debe establecer claramente la responsabilidad de realizar estimaciones a mediano plazo de las líneas de base del gasto en salud, para evitar que existan modelos competitivos entre los ministerios de salud y finanzas.
En segundo lugar, una planificación eficaz a mediano plazo en materia de salud depende de asignaciones de recursos bien formuladas al sector de la salud durante un período de varios años:
Las asignaciones deberían establecerse para un número razonable de años (3 a 5 años).
Las asignaciones a mediano plazo deberían fijarse en un nivel creíble que evite la necesidad de realizar ajustes anuales.
Las asignaciones más allá del año presupuestario podrían proporcionarse a un nivel de agregación más alto que el presupuesto anual, para permitir flexibilidad en la asignación de fondos a las principales prioridades.
5.2. Fortalecimiento de la perspectiva de financiación a medio plazo para la salud
5.2.1 Estimación del gasto en salud más allá del año en curso
La estimación del gasto en salud más allá del año en curso se puede descomponer en dos elementos: primero, estimar el costo de las políticas existentes (proyectar líneas de base) y segundo, tener en cuenta las nuevas políticas.
Incluso sin implementar nuevas políticas, el costo de brindar los mismos bienes y servicios cambia de un año a otro (por ejemplo, debido a la evolución del personal en la escala salarial o a cambios en la demanda de servicios). Esto se refleja en las estimaciones de las líneas de base del presupuesto de salud (es decir, el gasto futuro en salud bajo el supuesto de que no se modifiquen las políticas).
Para avanzar hacia una perspectiva prospectiva del sistema de salud es necesario:
Estimación de las líneas de base del presupuesto de salud más allá del año t . Esto brinda visibilidad sobre los requisitos de gasto emergentes para el sector de la salud y los factores de costo subyacentes.
Elaborar un plan de mediano plazo para la salud, identificar los objetivos de mediano plazo para el sector de la salud, las políticas necesarias para alcanzarlos y calcular los costos de esas políticas . Las nuevas políticas pueden incluir la prestación de un nuevo tipo de servicio de salud (por ejemplo, agregar servicios de telesalud a la lista de reembolsos) o un cambio significativo en las políticas existentes (por ejemplo, ampliar los servicios dentales financiados con fondos públicos a los adultos mayores de 65 años).
La mayoría de los países de la OCDE estiman el presupuesto de salud para los siguientes tres a cinco años. A excepción de México y Nueva Zelanda, todos los países de la OCDE encuestados realizan estimaciones oficiales de mediano plazo del gasto en salud ( Figura 5.1 ). Estas estimaciones las realizan organismos públicos o organismos independientes a pedido del gobierno. Antes de 2022, Nueva Zelanda no tenía un mecanismo formal para proyectar el presupuesto de salud más allá del año anual. Sin embargo, la intención en Nueva Zelanda es avanzar hacia un acuerdo de financiación trienal a partir de 2024, sujeto a la implementación de configuraciones sistémicas adecuadas para respaldar una mejor planificación y control financiero.
Figura 5.1. ¿Los organismos públicos de los países de la OCDE realizan estimaciones oficiales del gasto en salud para los años futuros?
Las estimaciones del gasto público en salud a mediano plazo siempre incluyen el gasto de los planes gubernamentales o del seguro médico obligatorio. Un tercio de los países también desglosan el gasto en salud por tipo de servicio. El gasto en salud por grupo de edad y el gasto en salud privado rara vez se incluyen en las estimaciones. Las estimaciones futuras del gasto en salud se revisan anualmente para que coincidan con el ciclo presupuestario.
5.2.2. Captación de los principales factores que influyen en el gasto sanitario en los próximos años
Los gobiernos de los países de la OCDE tienen en cuenta una serie de factores a la hora de calcular el gasto sanitario para los próximos años, entre ellos los factores determinantes de los costos, las finanzas públicas y los factores macroeconómicos, así como los indicadores de las políticas sanitarias.
Los impulsores de costos (cambios de costos debidos a movimientos en los precios o cantidades) tienen una fuerte influencia en las estimaciones oficiales de los gastos de salud a mediano plazo en los países de la OCDE ( Figura 5.2 ).
Los indicadores demográficos son los que más influyen en las estimaciones del presupuesto sanitario futuro. Por ejemplo, las proyecciones a mediano plazo del gasto en seguros sociales de salud en los Países Bajos tienen en cuenta el tamaño y la composición de la población ( Recuadro 5.2 ).
Los salarios de los profesionales de la salud, que representan una gran parte del gasto sanitario, también tienen una influencia considerable en las estimaciones del futuro presupuesto sanitario.
Los costos de medicamentos y productos farmacéuticos, que son susceptibles a frecuentes cambios de precios y a menudo son inciertos debido a la entrada de nuevos competidores costosos, también influyen en las estimaciones, pero en menor medida.
Otros costos también influyen en el gasto en salud. Por ejemplo, los recientes aumentos en los precios de la energía afectaron el costo de la atención médica.
Durante la pandemia, varios países introdujeron indicadores específicos de la COVID-19 para estimar el presupuesto de los años futuros. La incertidumbre en torno a la evolución de la pandemia generó dificultades para pronosticar las necesidades de gasto futuras. En muchos países de la OCDE, el gasto relacionado con las medidas de lucha contra la COVID-19 a menudo se incluía en programas, códigos o fondos presupuestarios específicos, separados del presupuesto general de salud (OCDE, 2021[1]) .
Finanzas públicas y factores macroeconómicos: más allá de los impulsores clave de los costos , las estimaciones del gasto futuro en salud incorporan los criterios más amplios utilizados al establecer el presupuesto de salud.
Los países de la OCDE suelen incluir la tasa de crecimiento del gasto en salud en los últimos años y una tasa futura deseada de gasto en salud equilibrada con los objetivos de política del gobierno para el sector salud.
Para calcular el presupuesto de salud también es necesario hacer suposiciones sobre el estado de las finanzas públicas y las perspectivas macroeconómicas, como el crecimiento del PIB y la posición fiscal del gobierno, que indican cuánto puede aumentar en la práctica el gasto público en salud, dadas las perspectivas macroeconómicas generales. Estos parámetros suelen ser estimados por el ministerio de finanzas y comunicados a todos los ministerios competentes para garantizar la coherencia de los fundamentos de la línea de base. Los indicadores del gasto anual en salud en los últimos años son importantes para estimar el gasto a mediano plazo, junto con consideraciones de sostenibilidad financiera y la posición fiscal general, mientras que la proporción del gasto en salud en el gasto público total se utiliza con menos frecuencia.
Dividendos de eficiencia. Algunos países aplican un cargo a la línea base cuando fijan la meta de gasto futuro en salud para brindar incentivos que permitan aumentar la productividad del sector público. Esto se conoce como dividendo de eficiencia ( Recuadro 5.1 ).
Los indicadores de política de salud , como las políticas para ampliar la cobertura y mejorar la accesibilidad o las iniciativas para mejorar la calidad de la atención, también son considerados por los gobiernos al elaborar estimaciones del gasto en salud a mediano plazo.
Recuadro 5.1. Aplicación de un dividendo de eficiencia
Al elaborar el presupuesto de salud, algunos países aplican un cargo a la previsión de referencia, conocido como dividendo de eficiencia. El objetivo es alentar a los organismos a buscar mejoras de eficiencia reduciendo automáticamente los presupuestos de referencia en los próximos años. Poner al ministerio competente a cargo de la identificación de las mejoras de eficiencia debería mejorar la apropiación y aumentar la probabilidad de implementación.
La razón para introducir un dividendo de eficiencia es:
Dar a las agencias públicas un incentivo para encontrar eficiencias dentro de su línea base antes de solicitar presupuesto adicional;
Redirigir estas ganancias de eficiencia hacia actividades de mayor prioridad;
Demostrar un compromiso para encontrar ganancias de eficiencia en el sector público como resultado de prácticas mejoradas.
Australia, Suecia y el Reino Unido han introducido un dividendo de eficiencia en el gasto del gobierno central, incluida la salud. Mientras que en Nueva Zelanda, existe la expectativa de un dividendo de eficiencia en algunos años. El gobierno australiano aplica un dividendo a los gastos operativos de las agencias gubernamentales, incluidas las responsables de la salud. La escala de eficiencias que las agencias deben encontrar ha variado a lo largo del tiempo entre el 1% y el 4% de sus presupuestos operativos, y el presupuesto de 2022 incluye un dividendo del 1%. En el Reino Unido, el gobierno anuncia el dividendo de eficiencia durante el proceso de Revisión del Gasto (que en el Reino Unido es el inicio del proceso presupuestario). La Revisión del Gasto de 2021 anunció que los departamentos deben identificar al menos un 5% de eficiencias de sus presupuestos diarios para reinversiones durante un período de tres años.
Figura 5.2. Tipos de indicadores utilizados para estimar el presupuesto de salud para los años futuros: evaluación de la influencia en el presupuesto (en los países de la OCDE encuestados)
Recuadro 5.2. Proyecciones del gasto sanitario a mediano plazo en los Países Bajos
La Oficina de Análisis de Política Económica realiza proyecciones a mediano plazo del gasto en salud en los Países Bajos para un período de tres años. Esto incluye el gasto en virtud de los tres esquemas que brindan cobertura sanitaria universal en los Países Bajos (la Ley de Seguro de Salud (Zvw), la Ley de Cuidados de Larga Duración (Wlz) y la Ley de Apoyo Social (Wmo)), así como el gasto en atención a jóvenes financiado con fondos públicos.
El modelo de proyección estima el gasto en salud bajo el supuesto de que no se modifica la política. Para cada esquema, el modelo aumenta el gasto en salud registrado en el año anterior según una tasa de crecimiento y luego lo ajusta para tener en cuenta las políticas existentes que tienen implicaciones de costos en períodos futuros.
La tasa de crecimiento consta de cinco componentes:
1.Inflación general
2.El aumento relativo de los salarios del sector salud y otros precios de los insumos de salud
3.Demografía (tamaño y composición de la población)
5.2.3 La importancia de la cooperación entre las diferentes instituciones públicas
El Ministerio de Salud tiene un fuerte control sobre las estimaciones futuras del presupuesto de salud. Los Ministerios de Salud tienen pleno conocimiento para identificar los factores que determinan los costos de las partidas o programas presupuestarios. Al mismo tiempo, los Ministerios de Finanzas tienen un fuerte compromiso para asegurar la coherencia y precisión en la preparación de las estimaciones en las diferentes áreas del gobierno. Los Ministerios de Finanzas también pueden proporcionar un conjunto común de parámetros, como pronósticos macroeconómicos y proyecciones de población.
En los países de la OCDE, las instituciones responsables de preparar estimaciones a mediano plazo del gasto en salud dependen en parte de los mecanismos de financiación de la salud de cada país ( gráfico 5.3 ). Entre los países en los que la financiación de la salud se organiza predominantemente en torno a planes gubernamentales, el ministerio de salud o el servicio nacional de salud es responsable de preparar estimaciones a mediano plazo del gasto en salud en poco más de la mitad (55%) de los países.
En cambio, entre los países organizados predominantemente en torno a un seguro médico obligatorio, es menos probable que el ministerio de salud tenga esa responsabilidad (en el 23%, o 3 de 12 países). En cambio, es más probable que los organismos que implementan el plan de seguro médico obligatorio (por ejemplo, la agencia de seguro médico social) tengan esa responsabilidad (en el 62%, o 8 de 13 países).
En ambos tipos de mecanismos de financiación de la salud, el ministerio de finanzas es responsable de las estimaciones del gasto sanitario a mediano plazo en casi la mitad de los países encuestados. Otras instituciones responsables de las estimaciones son los organismos gubernamentales nacionales encargados de la planificación gubernamental, los que realizan análisis económicos nacionales y los que elaboran estadísticas nacionales. Por ejemplo, entre ellos se encuentran la Oficina de Análisis de Política Económica (CPB) en los Países Bajos y la Oficina Nacional de Estadística en Italia. Por último, en casi la mitad de los países encuestados, la responsabilidad de elaborar estimaciones a mediano plazo se comparte entre varias instituciones.
Figura 5.3. Instituciones responsables de las estimaciones de mediano plazo del gasto en salud
5.2.4. De las proyecciones de mediano plazo a las de largo plazo
Una perspectiva prospectiva para la salud debe incorporar proyecciones a más largo plazo del presupuesto de salud (es decir, a más de 10 años) (véase el Capítulo 2 sobre proyecciones a largo plazo). Dada la proporción actual del gasto en salud dentro de los presupuestos públicos y las crecientes presiones de costos, las proyecciones a más largo plazo del gasto en salud brindan un panorama de la sostenibilidad de los costos de atención médica en ausencia de reformas. Esto brinda un valioso apoyo a los responsables de las políticas para modificar la trayectoria a largo plazo del crecimiento del gasto en salud.
La elección del modelo de previsión varía según el horizonte temporal de las proyecciones. Las proyecciones a más largo plazo del gasto en salud suelen requerir un tipo de modelo de proyección distinto al de las proyecciones a mediano plazo, ya que deben reconocer las numerosas incertidumbres y supuestos, como el impacto de los cambios en la política gubernamental. En el recuadro 5.3 se describen los modelos de previsión más comunes para el gasto en salud.
Recuadro 5.3. Modelos de previsión del gasto en salud
La OCDE ha identificado tres clases principales de modelos de previsión del gasto en salud:
Los modelos de microsimulación simulan poblaciones enteras y ofrecen flexibilidad para probar una variedad de escenarios de políticas hipotéticas relacionadas con la prevención, el tratamiento y la organización y financiación de la atención; y para examinar los resultados previstos según las diferentes características incluidas en el modelo, como enfermedades, grupos de edad, proveedores o tratamientos.
Los modelos basados en componentes pronostican el gasto en salud por componente, como por agentes de financiamiento o proveedores de atención, o por grupo de edad. Los modelos basados en componentes suelen ser más exigentes en términos de requisitos de datos, ya que utilizan varios factores para proyectar el gasto en salud.
Los modelos de simulación a nivel macro se centran en la previsión de la salud en general e incluyen análisis de series temporales y secciones transversales de indicadores agregados. Los modelos a nivel macro suelen ser los modelos de proyección menos exigentes en términos de requisitos de datos, ya que muy a menudo incluyen solo unas pocas variables explicativas.
La mayoría de los países encuestados proyectan el gasto en salud a largo plazo ( gráfico 5.4 ). En casi todos estos países, las proyecciones a largo plazo del gasto en salud utilizan una metodología diferente a la de las proyecciones a mediano plazo. Por ejemplo, Australia utiliza un modelo basado en componentes para las proyecciones a mediano plazo y un modelo a nivel macro para las proyecciones a largo plazo ( recuadro 5.4 ).
Figura 5.4. ¿Se realizan proyecciones separadas a largo plazo para el gasto en salud?
Recuadro 5.4. Proyecciones a largo plazo del gasto en salud en Australia
Cada cinco años, Australia elabora el Informe Intergeneracional, en el que se proyecta el gasto público para los próximos 40 años. El Tesoro es responsable de las proyecciones a más largo plazo, utilizando las siguientes metodologías:
Para las estimaciones a futuro de t+4 a t+11, el gasto en salud se proyecta con base en un modelo de componentes individuales para hospitales públicos, beneficios farmacéuticos, beneficios médicos y reembolsos de seguros de salud privados.
Para las estimaciones de t+12 a t+40, se utiliza un modelo de nivel macro para proyectar el gasto total del gobierno central en salud. El modelo se basa en una alineación del gasto con los factores demográficos, complementado con supuestos en torno al crecimiento del costo unitario, como el cambio tecnológico.
El uso de modelos de componentes para el corto plazo y un modelo a nivel macro para proyecciones a largo plazo busca equilibrar el deseo de tener proyecciones más detalladas frente a la incertidumbre acerca de si las tendencias recientes en los componentes individuales del gasto público en salud serán representativas de las tendencias a largo plazo.
5.3. Mejorar el vínculo entre los planes presupuestarios plurianuales y el proceso presupuestario
5.3.1. Integración de las proyecciones del gasto en salud en los documentos presupuestarios anuales
Los resultados de la presupuestación a mediano plazo para la salud deben incorporarse al proceso presupuestario anual. Como punto de partida, las proyecciones del gasto en salud pueden integrarse en los documentos presupuestarios del gobierno. Esto informa al Parlamento y a otras partes interesadas sobre las nuevas necesidades de gasto para el sector de la salud. Solo la mitad de los países de la OCDE encuestados incluyen tales estimaciones del presupuesto de salud para los años futuros en los documentos presupuestarios del gobierno ( Figura 5.5 ). En los países con un sistema de seguro de salud obligatorio, como Francia y Bélgica, las proyecciones se integran en documentos presupuestarios separados para las instituciones de seguro de salud social.
Figura 5.5. ¿Se incluyen en los documentos presupuestarios estimaciones del gasto sanitario a mediano plazo?
Las proyecciones de gasto a mediano plazo para el sector de la salud se traducen en asignaciones presupuestarias plurianuales mediante el proceso presupuestario anual. Los marcos de gasto a mediano plazo (véase la sección siguiente) son el principal instrumento para establecer las asignaciones presupuestarias a mediano plazo para el sector de la salud. 1 Los presupuestos futuros pueden establecerse como un objetivo de gasto estricto aprobado, con los únicos ajustes permitidos para circunstancias excepcionales. Un enfoque menos desarrollado puede incluir topes presupuestarios suaves o indicativos. Si bien estos proporcionan información valiosa sobre las decisiones presupuestarias futuras esperadas, la credibilidad de esa planificación financiera es menor y sirve más como una perspectiva que como un marco.
Las asignaciones de gasto a mediano plazo para la salud pueden definirse en términos nominales o reales. Las asignaciones a futuro expresadas en términos nominales son más sencillas de interpretar y monitorear y garantizan una estricta disciplina financiera. Sin embargo, los shocks de precios y salarios no se absorben dentro de los marcos nominales, lo que puede resultar en desventaja del sector de la salud si los presupuestos reales se reducen para adaptarse a las presiones inflacionarias. Por otro lado, las asignaciones de gasto establecidas en términos reales son adaptables a los cambios en salarios y precios, pero son menos transparentes por naturaleza y producen resultados menos predecibles, ya que las proyecciones se actualizan de manera rutinaria (Van Eden, Gentry y Gupta, 2017[2]) .
En casi la mitad de los países de la OCDE encuestados, la presupuestación a mediano plazo para la salud establece asignaciones presupuestarias vinculantes para el futuro ( gráfico 5.6 ). En cuatro países encuestados (Finlandia, Islandia, Italia y Letonia), la presupuestación a mediano plazo para la salud se utiliza como base para las asignaciones presupuestarias vinculantes. Además, en Grecia, Israel y los Países Bajos se establecen topes vinculantes de gasto para la salud más allá del ejercicio fiscal en curso, y en Chile, Costa Rica e Inglaterra (Reino Unido) se establecen pisos mínimos garantizados de gasto.
En el resto de los países, la presupuestación a mediano plazo para la salud se limita a su uso únicamente con fines informativos en poco más de la mitad (11 de 20) de los países encuestados que elaboran estimaciones de gastos a mediano plazo ( gráfico 5.6 ). En este caso, las proyecciones de gastos a mediano plazo tienen por objeto destacar los costos futuros de las políticas actuales y señalar la dirección de la financiación futura, pero no vinculan las decisiones futuras sobre políticas. Por ejemplo, Francia establece el objetivo nacional de gastos de salud (objectif national de dépenses d’assurance maladie) para tres años, pero estos no están consagrados en la ley de presupuesto y no pueden limitar ni al gobierno ni al parlamento en el procedimiento anual de preparación y adopción del presupuesto.
Figura 5.6. El propósito de la planificación financiera a mediano plazo para la salud
Las asignaciones presupuestarias vinculantes plurianuales generalmente cubren la mayoría de los servicios de salud financiados con fondos públicos. El cuadro 5.1 proporciona información sobre las asignaciones presupuestarias a mediano plazo para la salud vigentes en países seleccionados de la OCDE. En Italia e Inglaterra (Reino Unido), los topes de gasto se establecen para el presupuesto del Sistema Nacional de Salud; en Grecia, Letonia y Finlandia, los topes de gasto se establecen a nivel ministerial, para el ministerio responsable de la salud.
El horizonte temporal de las asignaciones presupuestarias a medio plazo varía entre los países de la OCDE y oscila entre tres y cinco años. En Italia y Letonia, las asignaciones presupuestarias se establecen para un horizonte de tres años. En Italia, el Pacto por la Salud se elabora normalmente cada tres años y determina un nivel fijo de financiación y objetivos relacionados para el Servicio Nacional de Salud durante la vigencia del Pacto. En Finlandia e Inglaterra (Reino Unido), las asignaciones presupuestarias se establecen para un horizonte temporal más largo. En Finlandia, se establecen límites vinculantes de gasto para todo el período parlamentario de cuatro años, y el presupuesto anual se actualiza para reflejar los cambios en el nivel de precios y costos. En 2018, Inglaterra (Reino Unido) estableció un acuerdo de financiación de cinco años para el Servicio Nacional de Salud para el período 2019-2024. Sin embargo, aún está por decidir si ese acuerdo de financiación de cinco años se repetirá después de 2024.
Cuadro 5.1. Asignaciones presupuestarias a mediano plazo para el sector de la salud en países seleccionados de la OCDE
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La presupuestación a mediano plazo ofrece niveles mínimos garantizados de gasto en salud más allá del año fiscal en curso
Inglaterra (Reino Unido)
Servicio Nacional de Salud (NHS)
Cinco años
En 2018, el gobierno anunció un acuerdo de financiación de cinco años para el Sistema Nacional de Salud inglés, que establece asignaciones plurianuales para el sistema protegido por la legislación. El acuerdo de financiación cubre el período 2019-2024.
Fuente: OCDE (2021), Encuesta sobre gestión a nivel macro del gasto en salud, con especial atención a la planificación financiera plurianual para la salud.
5.3.2. La presupuestación a medio plazo para la salud como parte de un marco más amplio de gasto a medio plazo
En general, la elaboración de presupuestos de mediano plazo para la salud no es una actividad aislada. Las asignaciones de mediano plazo al sector de la salud suelen formar parte de la elaboración de presupuestos de mediano plazo más amplia de los gobiernos a través de instrumentos como los marcos de gasto de mediano plazo (MGMP) ( Recuadro 5.5 ). Estos se incorporan al proceso de formulación del presupuesto.
Recuadro 5.5. Marcos de gasto a mediano plazo
Los marcos de gasto a mediano plazo (MGMP) son una herramienta para vincular el proceso presupuestario con objetivos generales de política fiscal más allá del ciclo presupuestario anual. La mayoría de los países de la OCDE cuentan con MGMP, aunque su cobertura y diseño varían significativamente. En esencia, los MGMP constan de cuatro elementos:
Generalmente se establecen objetivos fiscales claros en las reglas fiscales, que establecen topes para la deuda pública, el déficit y el crecimiento del gasto.
Es necesario elaborar estimaciones creíbles de la disponibilidad de recursos a mediano plazo, que incluyan proyecciones económicas y previsiones de ingresos, sobre la base de la política fiscal vigente del gobierno y de los cambios acordados durante el período.
Las líneas de base de gastos actualizadas brindan una estimación de todo el gasto público a mediano plazo, que incluye las políticas vigentes y los cambios acordados durante el período.
Los topes de gasto establecen el monto total de los gastos a mediano plazo. En su forma más simple, habría un tope para cada ministerio y el ministro responsable tendría flexibilidad para reasignar los recursos dentro de ese tope. En la práctica, los topes suelen ser más detallados. Pueden dividirse por tipo de gasto (personal, otros gastos operativos, pagos de transferencias y gastos de capital son categorías comunes). Puede haber topes para programas o áreas de gasto específicas («delimitación»). Puede haber topes flexibles para ciertas categorías de gasto (incluidas las prestaciones por desempleo y otros gastos cíclicos). El grado de detalle de los topes tiende a ser más específico en los años próximos que en los próximos.
Figura 5.7. Marco de gasto a mediano plazo
En la OCDE, más de tres cuartas partes de los países encuestados integran los gastos de salud en el marco de gasto a mediano plazo (MTEF) de su gobierno central ( Figura 5.8 ). Esto incluye tanto los sistemas de salud financiados a través de esquemas gubernamentales como los esquemas de seguro de salud obligatorio. Por ejemplo, el MTEF en Letonia incluye el presupuesto del Ministerio de Salud –la principal fuente de financiamiento para el sistema nacional de salud– entre otros sectores como educación, defensa y bienestar ( Recuadro 5.6 ).
Figura 5.8. ¿La salud está incluida en el marco de gasto a mediano plazo de su gobierno?
Recuadro 5.6. Planificación presupuestaria a mediano plazo en Letonia
En 2012, Letonia introdujo la Ley marco del presupuesto a mediano plazo, que abarca el presupuesto estatal, incluidos los gastos en educación, protección social y defensa. En virtud de este marco, se prepara un presupuesto trienal cada año de forma continua. El año t+1 del presupuesto a mediano plazo sirve de base para la preparación del presupuesto anual de ese año ( Figura 5.9 ). El presupuesto a mediano plazo también está vinculado a los documentos de planificación del desarrollo en Letonia, para garantizar que la asignación de los recursos financieros disponibles se ajuste a las prioridades de política del gobierno a mediano plazo.
Figura 5.9. Sistema de planificación presupuestaria de mediano plazo
5.4. Los beneficios y desafíos de la presupuestación a mediano plazo
Una planificación a mediano plazo eficaz para la salud puede ofrecer beneficios sustanciales al sector de la salud. La preparación de un presupuesto anual tomando el presupuesto del año anterior y añadiendo montos adicionales para el nuevo período presupuestario desalienta el debate de políticas y crea rigideces en el presupuesto. Un enfoque prospectivo para establecer prioridades y elaborar presupuestos significa que las decisiones de gasto se determinan a la luz de las necesidades emergentes, ya que la elaboración de presupuestos a mediano plazo implica que el ministerio de salud o equivalente ha desarrollado un plan a mediano plazo basado en una evaluación de prioridades ( Figura 5.10 ). Por ejemplo, el plan a largo plazo del NHS en el Reino Unido define la dirección futura del sector de la salud dado el acuerdo de financiación plurianual para el Servicio Nacional de Salud ( Recuadro 5.7 ).
La ampliación del horizonte temporal del análisis de políticas permite identificar con mayor facilidad las medidas de ahorro. La ampliación del horizonte presupuestario ofrece a los organismos de salud la oportunidad de examinar la composición del gasto de referencia y la asignación de recursos entre los diferentes programas o servicios, lo que permite disponer de mayores oportunidades para reasignar recursos a fin de satisfacer mejor las prioridades a mediano plazo.
Figura 5.10. Traducir las prioridades del sector de la salud en asignaciones presupuestarias
Recuadro 5.7. Presupuesto a mediano plazo: Reino Unido
En 2018, el Reino Unido anunció un acuerdo de financiación plurianual para el Servicio Nacional de Salud de Inglaterra. Según la ley, el gobierno se comprometió a aumentar la financiación del Servicio Nacional de Salud durante un período de cinco años hasta 2024.
Junto con el acuerdo plurianual, el plan a largo plazo del NHS establece los objetivos y prioridades estratégicos a medio y largo plazo para el sector de la salud. Esto incluye una visión para el modelo de servicio del NHS, como avanzar hacia un mayor enfoque en la atención extrahospitalaria y rediseñar y reducir la presión sobre los servicios hospitalarios de emergencia.
La financiación se asigna a través del proceso de revisión del gasto. Las asignaciones previstas y previstas se muestran en la Figura 5.11 , con base en los compromisos delineados en el plan a largo plazo del NHS y las cuentas del NHS. Se prevé que la atención primaria, los servicios comunitarios y la salud mental aumenten como proporción del gasto total del NHS, y un tercio del crecimiento de la financiación se destinará a estos servicios. La iniciativa Better Care Fund exige que los proveedores de salud locales trabajen juntos agrupando presupuestos para brindar una atención más integrada. El plan también exige que el NHS logre ahorros en costos administrativos de más de 700 millones de libras esterlinas para 2023/24.
Figura 5.11. Asignación prevista y prevista del crecimiento de la financiación del NHS England de 2018/19 a 2023/24
La presupuestación a mediano plazo mejora la previsibilidad y la certidumbre del sector de la salud. Los administradores de presupuestos de salud consideran que los presupuestos anuales no ofrecen suficiente certidumbre de planificación. El paso a una perspectiva plurianual señala la dirección de la política de salud y brinda más previsibilidad en la dotación de recursos. Esto, a su vez, brinda incentivos para una planificación anticipada eficaz y la confianza para cambiar la dirección de la política a fin de mejorar la eficiencia.
La presupuestación a mediano plazo pone de relieve el valor de gastar a corto plazo para evitar afrontar costos en el futuro. La planificación a mediano plazo demuestra que abordar ahora problemas de larga data puede producir ahorros de costos en el futuro. Esto plantea importantes preguntas sobre la capacidad del sistema de salud y proporciona un marco dentro del cual se pueden evaluar propuestas de políticas plurianuales. Esto puede ayudar a destacar y consolidar el impacto de diversas medidas de ahorro que se acumulan con el tiempo, como la mejora o modernización de la infraestructura de capital o la inversión en el personal sanitario o la prevención.
La presupuestación a mediano plazo también puede mostrar los futuros aumentos del gasto en salud debido a las políticas actuales. En particular, algunos proyectos de inversión (como la construcción de un nuevo hospital) tienen un impacto a largo plazo en el gasto operativo.
Sin embargo, los ministerios de finanzas advierten sobre las posibles desventajas de la flexibilidad. El compromiso de asignar presupuestos creíbles a mediano plazo otorga a los funcionarios de salud una mayor previsibilidad presupuestaria. Para los ministerios de finanzas, el compromiso reduce la flexibilidad para fijar asignaciones al sector de la salud a medida que cambia el entorno fiscal, lo que crea un riesgo de sostenibilidad. El desafío es diseñar un marco de mediano plazo que permita a los organismos de salud planificar basándose en un supuesto razonable de disponibilidad de recursos financieros, preservando al mismo tiempo la flexibilidad del gobierno para adaptarse a los cambios de política.
También existe el riesgo de que los ministerios de salud consideren la asignación presupuestaria de mediano plazo como un piso mínimo de gasto para iniciar la negociación presupuestaria de los próximos años, en lugar de un techo fijo que restrinja el crecimiento del gasto.
Se podría decir que la implementación de un marco presupuestario de mediano plazo para la salud es más compleja que para otras áreas de gasto. La presupuestación de mediano plazo pierde valor inherentemente en cuanto no se puede mantener. Es difícil realizar estimaciones de referencia sólidas que reflejen una lista inclusiva de todos los factores que determinan los costos del gasto en salud, debido a las incertidumbres inherentes a ciertos gastos de salud. Las reformas plurianuales también requieren un amplio apoyo y participación de las partes interesadas. En el sector de la salud, donde a menudo hay muchas partes interesadas, impulsar la reforma puede ser un desafío.
5.5. Conclusiones
Los países de la OCDE han tomado medidas para incorporar una perspectiva de mediano plazo al proceso presupuestario de salud, y la mayoría de ellos calculan el presupuesto público de salud para los años futuros a fin de dar visibilidad a las nuevas necesidades de gasto en el sector de la salud y los factores subyacentes de los costos. Sin embargo, el vínculo entre esta presupuestación plurianual y el proceso presupuestario anual suele ser débil, ya que menos de la mitad de los países de la OCDE encuestados utilizan planes presupuestarios de mediano plazo para la salud como base para las futuras asignaciones presupuestarias. Más comúnmente, la presupuestación de mediano plazo para la salud se limita a ser utilizada únicamente con fines informativos, es decir, se utiliza para destacar los costos futuros de las políticas actuales y señalar la dirección de la financiación futura, pero no vincula las decisiones futuras sobre los niveles de gasto o las políticas. Esto reduce los posibles beneficios de implementar un presupuesto de mediano plazo para la salud. Los marcos presupuestarios de mediano plazo para la salud que funcionen bien deben basarse en pronósticos de referencia confiables e integrar instrumentos de flexibilidad para garantizar un equilibrio entre aumentar la certidumbre y mantener la flexibilidad.
Financiación de sistemas sanitarios resilientes en tiempos de crisis: cómo las autoridades financieras y sanitarias pueden encontrar soluciones políticas comunes
Chris James OCDE
David Morgan OCDE
Michael Mueller OCDE
Caroline Penn OCDE
Camila Vammalle OCDE
Mejorar la calidad y la accesibilidad de la atención sanitaria para todos respetando al mismo tiempo las limitaciones de las finanzas públicas es una tarea difícil de equilibrar. Recaudar fondos públicos suficientes para que la salud siga satisfaciendo necesidades cada vez mayores es un desafío bastante difícil, dadas las presiones de costos inherentes. Además de esto, la pandemia dejó en claro que se necesita un gasto adicional para fortalecer la resiliencia de los sistemas de salud ante futuras crisis(OCDE, 2023[1]) . Sin embargo, al mismo tiempo, muchos gobiernos de la OCDE están operando en un entorno fiscal particularmente restringido. Una inflación más alta y menos predecible, sumada a una perspectiva económica incierta, afecta negativamente a los presupuestos gubernamentales y repercute en el sector de la salud.
En este contexto, los responsables de las políticas deben plantear claramente las opciones para hacer frente al creciente costo de los sistemas de salud sostenibles y resilientes, y es necesario entablar conversaciones serias sobre la disposición a pagar por la salud por parte de los gobiernos y la sociedad en general. La cuestión política urgente es cómo encontrar una vía fiscalmente sostenible para financiar los aumentos necesarios en el gasto en salud, como se ilustra en la Figura 1.1.
Para financiar sistemas de salud más resilientes, las autoridades financieras y sanitarias 1 deben encontrar soluciones comunes que combinen la recaudación de fondos adicionales con esfuerzos para liberar los recursos actuales mediante la reducción del gasto innecesario en los sistemas de salud. Esas soluciones exigen compromisos plurianuales con visión de futuro. No es una tarea sencilla, pero las recompensas son inmensas. El fortalecimiento de la resiliencia de los sistemas de salud protege a las economías de las crisis sanitarias desestabilizadoras, así como a las personas de la mala salud y la muerte prematura.
Figura 1.1. El desafío de recaudar fondos suficientes para la salud dentro de las limitaciones de las finanzas públicas
El resto de este capítulo está estructurado de la siguiente manera.
La siguiente sección evalúa las presiones sobre el gasto en salud y las limitaciones de las finanzas públicas que enfrentan los países de la OCDE hoy y en las próximas décadas.
La sección 1.3 explora los mecanismos de política fiscalmente sostenibles para financiar sistemas de salud más resilientes.
La sección 1.4 resume el papel de las buenas prácticas presupuestarias para mejorar las decisiones de asignación de recursos públicos y aumentar la eficiencia del gasto en salud pública. La sección 1.5 concluye. El recuadro 1.1 proporciona definiciones de los principales términos técnicos utilizados en este capítulo.
Recuadro 1.1. Sostenibilidad fiscal, eficiencia, resiliencia y términos relacionados: definiciones y alcance
Sostenibilidad fiscal : la capacidad de un gobierno para mantener las finanzas públicas en una posición creíble y funcional a largo plazo. La sostenibilidad fiscal implica que los gobiernos pueden mantener políticas y gastos en el futuro, sin grandes ajustes ni cargas de deuda excesivas para las generaciones futuras (OCDE, 2015[2]) . La sostenibilidad fiscal no tiene que ver con los objetivos de salud per se, sino con garantizar que el gasto público en salud respete las limitaciones de las finanzas públicas (al tiempo que se intenta alcanzar los objetivos de salud).
Sostenibilidad financiera : la capacidad de una organización de tener ingresos suficientes para cubrir obligaciones financieras a largo plazo. 1 Véase Gleißner, Günther y Walkshäusl (2022[3]) para un análisis en profundidad del término. Aplicando este término al sector de la salud, puede referirse tanto a organizaciones privadas como públicas que participan en transacciones financieras en el ámbito de la atención sanitaria. Esto incluye a los hogares (los ingresos y activos de un hogar deben ser suficientes para cubrir los gastos de salud de bolsillo), compradores privados como las empresas de seguros de salud (las primas de seguro de una empresa deben ser suficientes para cubrir sus obligaciones de reembolso), proveedores de salud privados (los ingresos deben ser suficientes para cubrir sus costos), así como el gobierno.
Gasto público en salud : gasto realizado directamente por los gobiernos y/o por el seguro social de salud, en consonancia con las definiciones de los esquemas de financiamiento de la salud del Sistema de Cuentas de Salud (OCDE/Eurostat/OMS, 2017[4]) .
Eficiencia: obtención de los mejores resultados posibles a partir de los insumos disponibles. En el caso de la salud, esto puede implicar la reasignación de recursos dentro del sistema de salud (eficiencia asignativa) o, de manera menos disruptiva, la obtención de un resultado determinado al menor costo posible (eficiencia productiva) (OCDE, 2017[5]; OCDE, 2010[6]) .
Gasto derrochador: servicios y procesos que son perjudiciales o no aportan beneficios, y costos que podrían evitarse sustituyendo alternativas más baratas con beneficios idénticos o mejores. Se enmarca en el concepto más amplio de eficiencia, que corresponde a la noción de «eficiencia productiva» antes mencionada (OCDE, 2017[5]) .
Políticas de contención de costos : esfuerzos para contener el crecimiento de los gastos. Estas políticas no son necesariamente eficientes, en particular cuando las políticas de contención de costos simplemente reducen los resultados. Por ejemplo, los recortes generales a los presupuestos públicos para la salud contendrán los costos (al menos en el corto plazo), pero a expensas de un peor acceso y calidad de la atención (OCDE, 2015[2]) .
Desempeño del sistema de salud : la capacidad de un sistema de salud para alcanzar objetivos relacionados con la salud. A pesar de las diferencias en los enfoques de evaluación del desempeño del sistema de salud, los objetivos relacionados con la salud suelen incluir los objetivos intermedios de maximizar el acceso a la atención sanitaria y la calidad de la misma, siendo los resultados de salud de las personas el objetivo final (OCDE, 2024[7]) .
Resiliencia : la capacidad de los sistemas de prepararse para los shocks, absorber las perturbaciones manteniendo el rendimiento, recuperarse rápidamente y adaptarse aprendiendo lecciones para mejorar y gestionar los riesgos futuros (OCDE, 2023[1]) . En términos de alcance, este concepto de resiliencia incluye la preparación, pero va más allá.
1. Se distingue del término “finanzas sostenibles”, que se utiliza cada vez más para referirse a la incorporación de consideraciones ambientales a la hora de tomar decisiones financieras(OCDE, 2020[8]) .
1.2. Los países enfrentan presiones al alza sobre el gasto en salud, ahora y en el futuro
La pandemia demostró la necesidad de un gasto adicional para fortalecer la resiliencia del sistema de salud…
Los gobiernos de la OCDE asignaron recursos financieros sin precedentes al sector de la salud para combatir la COVID-19. El crecimiento promedio del gasto en salud fue del 5% en términos reales en 2020 y se aceleró al 8,5% en 2021, ya que se pusieron a disposición fondos significativos para rastrear el virus, aumentar la capacidad del sistema, desarrollar opciones de tratamiento y, finalmente, distribuir vacunas a la población. En su punto máximo en 2021, el gasto vinculado directamente a la COVID-19 consumió alrededor del 9% del gasto público total en salud, en promedio. Para algunos países de la OCDE, el gasto adicional fue una solución de emergencia a corto plazo para la subinversión crónica en personal y capital de salud como efecto secundario de las políticas gubernamentales de austeridad y contención de costos en el sector de la salud (Partnership for Health System Sustainability and Resilience, 2023[9]) .
Gran parte de este gasto adicional se realizó en forma de financiación de emergencia. Se utilizaron fondos de contingencia o se adelantaron presupuestos complementarios. Se pusieron en marcha marcos de contratación acelerada para acelerar el desembolso de los fondos necesarios. Esto ayudó a garantizar una rápida adquisición de suministros. Sin embargo, acortar los procesos presupuestarios y de adquisición habituales introduce un mayor riesgo de ineficiencias, como compras innecesarias o el pago de precios elevados (OCDE, 2020[10]) .
De hecho, la evaluación y auditoría internas de algunos países apuntan a un gasto subóptimo, especialmente al comienzo de la crisis. En Irlanda, por ejemplo, una revisión oficial concluyó que no seguir los procedimientos de adquisición tradicionales condujo a una pérdida declarada de más de 370 millones de euros en equipos de protección personal (EPP) (Health Service Executive, 2020[11]) . En el Reino Unido, más del 40% (22 000 millones de libras esterlinas) de los compromisos de gasto sanitario adicional del gobierno para la COVID-19 en 2020 se asignaron al Programa de Test y Rastreo del NHS. Sin embargo, un informe parlamentario concluyó que, a pesar de los importantes recursos gastados, parecía haber hecho poca diferencia mensurable para detener la propagación del virus (UK Parliament, 2021[12]) . En Alemania, el Tribunal Federal de Cuentas afirmó que los pagos a los hospitales para compensar la actividad pospuesta en 2020 no estaban suficientemente focalizados, lo que llevó a una sobrecompensación sustancial de los ingresos hospitalarios reducidos (Bundesrechnungshof, 2021[13]) .
Estas experiencias durante la pandemia demostraron que las estrategias de extinción de incendios a corto plazo, si bien eran necesarias, a menudo eran ineficientes, lo que pone de relieve la importancia de una visión a más largo plazo para fortalecer la resiliencia del sistema de salud basada en un gasto más inteligente. Una importante publicación reciente de la OCDE identificó los puntos de presión en los sistemas de salud existentes y estimó los fondos adicionales necesarios para fortalecer la resiliencia del sistema de salud (OCDE, 2023[1]) . Se calculó que ese gasto adicional equivalía a alrededor del 1,4% 2 del PIB prepandémico, en promedio, oscilando entre el 0,6% y el 2,5% en los países de la OCDE, dependiendo de las disposiciones específicas de cada país y los niveles de gasto ( Figura 1.2 ).
Se destacaron tres grandes áreas prioritarias para fortalecer la resiliencia del sistema de salud: reforzar a los profesionales de la salud que trabajan en primera línea, que representan la mitad de esta inversión total (alrededor del 0,7% del PIB); se podría esperar que el gasto adicional en atención preventiva cueste alrededor del 0,3% del PIB, en promedio; e inversiones fundamentales en equipos básicos y una transformación digital de los sistemas de salud costarían un 0,4% adicional del PIB, en promedio.
Figura 1.2. ¿Cuánto costaría fortalecer la resiliencia del sistema de salud?
Estos costos, en el contexto de la situación previa a la pandemia, habrían ascendido a alrededor del 9% del total que los países de la OCDE gastaron en salud en 2019, o el equivalente a USD 460 per cápita. Para ponerlo en contexto, es similar a lo que los gobiernos de la OCDE gastaron en medicamentos recetados en 2019. Se podría señalar el aumento de 0,9 puntos porcentuales en la relación gasto en salud/PIB entre 2019 y 2021 como un paso significativo hacia este objetivo. Sin embargo, este aumento fue impulsado tanto por la caída significativa del PIB y la financiación de emergencia en respuesta a la pandemia, más que por un plan de gasto sostenido y específico a largo plazo. De hecho, en 2022 se ha producido una caída posterior de la relación salud/PIB en muchos países de la OCDE, y si se elimina del total el gasto directo por COVID-19, es probable que el gasto medio per cápita en salud en 2022 haya caído por debajo de las tendencias previas a la pandemia (véase el capítulo 2).
…pero encontrar fondos adicionales suficientes para la salud en el contexto económico actual es un desafío
A pesar de las grandes sumas gastadas en la lucha contra la COVID-19, muchos países de la OCDE siguen afrontando importantes presiones en materia de gasto sanitario, tanto ahora como en el corto plazo. Parte de estas presiones reflejan los retrasos en la prestación de determinados servicios sanitarios provocados por la pandemia, como el impacto de la demora en la atención y el tratamiento, que conduce a la necesidad de una atención más costosa. Por ejemplo, la COVID-19 interrumpió los esfuerzos de prevención del cáncer y la atención oncológica de rutina (Fujisawa, 2022[15]) . Además, los tiempos de espera para cirugías electivas siguen siendo más altos que antes de la pandemia, en todos los países con datos disponibles (OCDE, 2023[16]) .
Pero, aunque los atrasos empiezan a desaparecer, el entorno político y económico actual sigue teniendo consecuencias importantes para el sector de la salud (Spiegel, Kovtoniuk y Lewtak, 2023[17]) . Las prioridades en pugna, como la crisis del coste de la vida, han reducido los presupuestos de salud, lo que ha provocado una desaceleración del crecimiento del gasto sanitario real en muchos países.
Si bien la inflación puede haber disminuido desde su pico de 2022, se ha mantenido en niveles más altos de lo esperado. Esto aumenta los costos de insumos de los proveedores de salud (por ejemplo, energía y alimentos) con un efecto dominó de mayores costos laborales además del desafío existente para retener y atraer a los profesionales de la salud. La Cámara Médica de Austria, por ejemplo, estimó que los costos de energía en las prácticas ambulatorias aumentaron un 500% en 2022 en comparación con el año anterior (OTS, 2022[18]) . La federación de hospitales en Francia predijo costos adicionales relacionados con la inflación de 1000 millones de euros para todos los proveedores de salud pública (de los cuales 750 millones de euros para hospitales), con otros 600-650 millones para centros de atención a largo plazo (Les Echos, 2022[19]) . En Alemania, la federación de hospitales reclamó gastos adicionales debido a la inflación de los precios de la energía y otros insumos por un valor de alrededor de 15 000 millones de euros para 2022 y 2023 (Deutsche Krankenhausgesellschaft, 2022[20]) .
Sin embargo, encontrar los fondos necesarios para mantener las tendencias históricas de crecimiento del gasto en salud, y mucho menos para fortalecer la resiliencia del sistema de salud, es un desafío. El análisis de los datos sobre el gasto en salud muestra que, para que el crecimiento promedio del gasto en salud superara la inflación básica de la OCDE al mismo ritmo que el observado durante el período 2010-19 (es decir, después de la crisis financiera mundial y antes de la pandemia), es decir, en alrededor de 2 puntos porcentuales, habría implicado una tasa de crecimiento nominal promedio del gasto en salud en los países de la OCDE en 2022 de alrededor del 8,5%, seguida de un aumento similar en 2023 y solo cayendo en 2024 y 2025, ya que se prevé que la inflación se mantenga muy por encima de los niveles previos a la pandemia ( Figura 1.3 ). Después del crecimiento excepcional de 2021, el crecimiento nominal promedio del gasto en salud en 2022 en realidad cayó por debajo de la inflación básica, lo que resultó en una disminución promedio en términos reales del 1,5%. Si bien es posible que los presupuestos de salud vuelvan a crecer en términos nominales, corren el riesgo de dar lugar a un recorte del gasto en términos reales ante una inflación más alta que la esperada, al menos en el corto plazo (véase el Capítulo 2).
Gráfico 1.3. ¿Seguirá el gasto en salud superando a la inflación en el corto plazo?
En las próximas décadas, los países de la OCDE se enfrentan a un doble desafío: presiones al alza sobre el gasto en salud y limitaciones en los ingresos gubernamentales.
De cara al futuro, las proyecciones de la OCDE indican que, en las dos próximas décadas, el crecimiento del gasto sanitario procedente de fuentes públicas probablemente será el doble del crecimiento medio de los ingresos gubernamentales (en un escenario «base»). Esto refleja presiones de costes subyacentes, como el aumento de los ingresos, el envejecimiento de la población, las posibles limitaciones de la productividad y la tecnología. También refleja limitaciones a los ingresos que los gobiernos pueden esperar recaudar (los resultados de estas proyecciones se analizan en detalle en el Capítulo 3).
También se espera que el crecimiento del gasto en salud supere al crecimiento económico durante este período, lo que dará lugar a una proporción cada vez mayor de la economía asignada a la salud. Si se extiende este escenario base al gasto en salud en general, se podría ver un aumento promedio de 2,4 puntos porcentuales en la relación salud/PIB anterior a la pandemia para 2040. Es decir, se proyecta que el gasto total en salud alcance el 11,2% en 2040, en promedio en los países de la OCDE (frente al 8,8% del PIB en 2018).
Este escenario base no incluye el gasto adicional necesario para fortalecer la resiliencia del sistema de salud. Una trayectoria a largo plazo que incluya esta inversión adicional aumentaría el gasto general en salud en el mediano plazo, pero podría esperarse que conduzca a una meseta en la relación gasto en salud/PIB en algún momento en el futuro. Esto refleja que ese gasto debería conducir a un retorno eventual de la inversión, como se ilustra en la Figura 1.4 . Por ejemplo, las microsimulaciones de la OCDE estiman la implementación efectiva de intervenciones costo-efectivas para combatir la obesidad y los estilos de vida poco saludables relacionados. En general, por cada dólar PPP invertido en uno de los paquetes de políticas, se puede esperar un retorno de USD PPP 1,3 a USD PPP 4,6 en forma de beneficios económicos (OCDE, 2019[21]) . Los sistemas más fuertes y resilientes también salvarán muchas vidas y ayudarán a construir economías más fuertes y resilientes.
Si combinamos este gasto adicional para fortalecer la resiliencia con las proyecciones del gasto en salud, se proyecta que el gasto total en salud, sin ningún otro cambio importante en las políticas, aumentará 3,0 puntos porcentuales en comparación con los niveles previos a la pandemia, para llegar al 11,8% del PIB en 2040, en promedio en los países de la OCDE.
Figura 1.4. Fortalecimiento de la resiliencia del sistema de salud: implicaciones de costos a lo largo del tiempo
1.3. Los países cuentan con cuatro amplios instrumentos de política para financiar sistemas de salud más resilientes
Teniendo en cuenta tanto las presiones inmediatas sobre el presupuesto de salud (vinculadas a la alta inflación y las presiones competitivas sobre los presupuestos gubernamentales) como los impulsores a largo plazo del gasto en salud (vinculados al envejecimiento de la población, el aumento de los ingresos, las posibles limitaciones de productividad y el cambio tecnológico, y la necesidad de gastar más para fortalecer la resiliencia del sistema de salud), es probable que las preguntas sobre la sostenibilidad fiscal de los sistemas de salud se vuelvan cada vez más difíciles de abordar.
Los países de la OCDE tienen cuatro palancas políticas amplias (no excluyentes) para financiar sistemas de salud más resilientes:
1.Aumentar el gasto público y destinar parte de estos fondos adicionales a la salud.
2.Aumentar la asignación a la salud dentro de los presupuestos gubernamentales existentes
3.Reevaluar los límites entre el gasto público y privado
4.Encuentre ganancias de eficiencia
La medida en que cada una de estas opciones sea viable dependerá del contexto económico y de las prioridades políticas relativas, como se analiza más adelante.
Palanca de política 1: aumentar el gasto público y asignar parte de estos fondos adicionales a la salud
Depende del estado de las finanzas públicas, más factible en países con bajas cargas tributarias y niveles de deuda
Esta opción exige un aumento de los ingresos públicos (principalmente impuestos) o una mayor financiación mediante deuda. Sin embargo, muchos países de la OCDE tienen altos niveles de deuda pública, con los consiguientes mayores costos de endeudamiento, que constituyen importantes limitaciones para las finanzas públicas. Además, tratar de aumentar los impuestos durante una crisis del costo de vida es políticamente desafiante y desagradable, al menos en el corto plazo. También puede haber más margen para aumentar los impuestos que tiendan a reducir las desigualdades o a apuntar a mejoras ambientales.
Los países también podrían aumentar los impuestos específicos para la salud, en particular mediante el aumento de las contribuciones a la seguridad social, a pesar de las preocupaciones sobre la reducción de la competitividad laboral. Una cuestión clave en este caso es evaluar si se puede ampliar la base de contribución a la seguridad social, por ejemplo para cubrir las pensiones o los ingresos de capital personal (si aún no están incluidos). Los impuestos a la salud también son una opción y, aunque han demostrado ser beneficiosos para la salud al reducir el consumo de productos nocivos, su potencial de recaudación en este ámbito es mucho más limitado debido a una base impositiva más pequeña.
La encuesta de la OCDE sobre riesgos que importan permite saber si las personas están dispuestas a apoyar que los gobiernos gasten más en salud y otros programas sociales, incluso cuando esto suponga un aumento de su carga fiscal o de sus contribuciones sociales (OCDE, 2023[23]) . Los últimos resultados de la encuesta para 2022 muestran que la salud sigue siendo el área en la que los encuestados están más dispuestos a aumentar el gasto público. En promedio, el 74% de los encuestados dijo que apoyaba un mayor gasto en servicios de salud pública, cuando se les recordó de manera general los costos de los programas sociales. Con un precio específico de un 2% adicional de los ingresos en impuestos y contribuciones sociales, el apoyo a un mayor gasto se redujo al 43% en promedio, aunque este sigue siendo el nivel más alto de apoyo entre todos los programas sociales ( Figura 1.5 ).
Los resultados de la encuesta de 2022 son muy similares a los de 2020 (donde el 70% y el 45% de los encuestados respectivamente apoyaban un mayor gasto público en salud). Demuestran que los ciudadanos siguen dando gran prioridad a que los gobiernos gasten más en salud, incluso durante el difícil clima económico actual.
Las tendencias muestran que, desde la crisis financiera mundial y hasta la pandemia, el crecimiento del gasto público ha sido, en promedio, ligeramente inferior al crecimiento del PIB. Sin embargo, la pandemia y la posterior desaceleración económica han provocado una ampliación del déficit público en muchos países de la OCDE. En toda la OCDE, si bien las necesidades de endeudamiento de los países han disminuido desde los niveles máximos alcanzados durante la pandemia, los niveles de endeudamiento y deuda siguen siendo mucho más altos que los niveles previos a la pandemia. En 2022, las necesidades de endeudamiento fueron un 43% superiores al promedio de 2011-2019, y la deuda pendiente total fue 10 puntos porcentuales del PIB superior al promedio durante ese mismo período. Casi la mitad de esta deuda deberá reembolsarse o refinanciarse en los próximos tres años (OCDE, 2023[24]) . Los niveles más altos de inflación han llevado a los bancos centrales a aumentar las tasas de interés, lo que aumenta aún más el costo del endeudamiento para los gobiernos.
Figura 1.5. Disposición a gastar más en servicios de salud en comparación con otros programas sociales
Este difícil contexto de finanzas públicas limitará la medida en que los gobiernos pueden aumentar el gasto público (en particular mediante la financiación del déficit) y, en consecuencia, la cantidad de fondos públicos adicionales que estarán disponibles para la salud y otros sectores. De hecho, el estado actual de las finanzas públicas en muchos países de la OCDE indica que una parte considerable de cualquier aumento de los ingresos públicos deberá utilizarse para reducir los déficits fiscales y gestionar la deuda pública. Si bien las últimas perspectivas de la OCDE y el FMI para la economía mundial apuntan a una ligera mejora del crecimiento del PIB, a medida que la inflación se modere y los ingresos reales se fortalezcan, las tasas de crecimiento son inciertas y aún se proyecta que estarán por debajo de la tendencia en los próximos años (OCDE, 2023[25]; Fondo Monetario Internacional, 2023[26]) . Esto tiene efectos en cadena sobre los presupuestos públicos, dado que los ingresos fiscales están estrechamente vinculados al crecimiento económico.
Por lo tanto, será difícil lograr grandes aumentos en el gasto gubernamental general, a pesar de la voluntad de los ciudadanos de que los gobiernos gasten más en salud.
Palanca de política 2: aumentar la asignación a la salud dentro de los presupuestos gubernamentales existentes
Depende de las prioridades políticas, pero es más viable en países con asignaciones relativamente bajas a la salud.
A diferencia de la primera herramienta de política, esta opción tiene un impacto más neutral en la sostenibilidad general de las finanzas públicas. Por lo tanto, la medida en que esta herramienta de política sea viable depende más de las prioridades políticas que de las preocupaciones por la sostenibilidad fiscal. Aunque el panorama político claramente es específico de cada país, en muchos países de la OCDE la salud compite con algunas nuevas prioridades de gasto comunes. Entre ellas se incluyen el aumento de los costos directos de la energía; el apoyo gubernamental a los hogares y las empresas para protegerlos (parcialmente) del aumento de los costos; las medidas para invertir más en la transformación verde y, en algunos países, la presión para aumentar el gasto en defensa.
Las tendencias históricas aportan más información. Muestran que la prioridad relativa concedida a la salud en los presupuestos gubernamentales ha experimentado, en promedio, un modesto aumento de 1 punto porcentual hasta el 15% del gasto público total entre 2011 y 2019. Incluso en 2020 y 2021, a pesar de que el gasto público en salud fue mucho mayor debido a la COVID-19, la proporción asignada a la salud no aumentó significativamente, debido al aumento de otros gastos gubernamentales (véase el capítulo 2). Cabe señalar que los datos incluyen el gasto de los fondos de seguro social de salud. Por lo tanto, parece poco probable esperar grandes cambios en la prioridad relativa concedida a la salud en los presupuestos gubernamentales.
Sin embargo, en los países con asignaciones presupuestarias comparativamente bajas para la salud, las autoridades sanitarias podrían utilizar esto como palanca política para presionar a favor de mayores asignaciones presupuestarias. Esto es más perceptible en los países del lado derecho de la Figura 1.6 (Grecia, Letonia, México, Turquía y Hungría), donde el gasto en salud representó alrededor del 10% o menos del gasto gubernamental total en 2019, una asignación sustancialmente inferior al promedio de la OCDE. Además, Grecia, Turquía y Hungría también muestran cierta reducción en la asignación relativa a la salud durante la última década.
Figura 1.6. Tendencias previas a la pandemia en el gasto en salud de fuentes públicas como porcentaje del gasto gubernamental total
De cara al futuro, la voluntad y la capacidad de los países para aumentar los presupuestos destinados a la salud (ya sea aumentando los ingresos públicos generales y destinando grandes porciones de estos a la salud o bien la proporción de los presupuestos públicos asignados a la salud) y, de ser así, en qué medida, es en última instancia una decisión política. Esta decisión política estará determinada por las preferencias sociales y limitada por las realidades económicas, y por la rapidez con la que cada una de ellas pueda cambiar.
Palanca de política 3: Reevaluar los límites entre el gasto público y privado
Si bien esta opción puede liberar recursos gubernamentales, también conlleva riesgos importantes.
En las últimas dos décadas, la relación entre el gasto privado y el gasto público se ha mantenido relativamente constante, en promedio, en los países de la OCDE. Sin embargo, esta tendencia promedio esconde algunos patrones diferentes: los países que en las últimas décadas han tomado medidas para ampliar o profundizar la cobertura de salud han aumentado el gasto público en salud y reducido los pagos privados de bolsillo con el tiempo.
En Chile, por ejemplo, el gasto público en salud aumentó del 3,5% del PIB en 2010 al 5,7% en 2019. Esto reflejó en gran medida la reforma AUGE, diseñada para aumentar los servicios de salud cubiertos por fondos públicos (Aguilera et al., 2015[27]) .
Se observaron aumentos similares en el gasto público en Corea, donde se amplió y profundizó el paquete de beneficios para los servicios relacionados con el cáncer, las enfermedades cardiovasculares y las enfermedades raras (Lee, Oh y Kawachi, 2022[28]) .
Costa Rica, México y Turquía también experimentaron grandes cambios desde los pagos privados de bolsillo a los esquemas gubernamentales o seguros sociales de salud. Todos estos ejemplos de países tenían en común un impulso político para profundizar la cobertura de salud.
En cambio, en los países con sistemas de salud universales bien establecidos la proporción relativa del gasto privado ha aumentado desde 2011, sobre todo en Grecia, Italia, España y Portugal.
Si bien un cambio hacia un mayor gasto privado podría reducir las presiones fiscales, es poco probable que contenga el crecimiento general del gasto en salud. Además, ese cambio corre el riesgo de reducir el acceso a la atención médica financiada con fondos públicos y su calidad, y de exacerbar las desigualdades en materia de salud, con efectos en cadena para la economía en general. Los aumentos generalizados de los costos compartidos impedirán el acceso y aumentarán el riesgo de dificultades financieras, en particular para los menos favorecidos (Oficina Regional de la OMS para Europa, 2023[29]) . Se podría considerar la posibilidad de aumentar ciertos copagos que incluyan exenciones, pero es poco probable que generen ingresos sustanciales o ahorros de costos.
Otra alternativa es canalizar un mayor gasto a través de seguros de salud voluntarios. Si bien no conllevan los mismos riesgos financieros que los pagos directos, los seguros de salud voluntarios a menudo no se ofrecen a un precio asequible para las familias de bajos ingresos y para las personas con problemas de salud subyacentes (Sagan y Thomson, 2016[30]) . Por lo tanto, corren el riesgo de exacerbar las desigualdades dentro de los sistemas de salud.
Sin embargo, es necesario debatir las orientaciones a largo plazo de la frontera entre el sector público y el privado, en particular en lo que respecta a cuáles son las mejores opciones para presupuestos públicos limitados. Un mejor uso de las evaluaciones de tecnologías sanitarias (ETS) ayudará a determinar si los servicios, medicamentos y equipos médicos existentes y nuevos ofrecen una buena relación calidad-precio a los precios actuales (Auraaen et al., 2016[31]) . En consecuencia, las ETS pueden utilizarse como base para excluir de la financiación pública las intervenciones ineficaces en función de los costos. Además, el sector público y el privado deberán colaborar para superar los desafíos del sistema de salud, como la erradicación de enfermedades mediante programas de investigación sanitaria, inspirados en el esfuerzo por obtener una vacuna contra la COVID-19 (Foro Económico Mundial, 2023[32]) .
Palanca de política 4: Encontrar mayores ganancias de eficiencia
Puede ser una solución políticamente atractiva, pero requiere reformas audaces para lograr ahorros de costos sustanciales.
Gran parte del trabajo de la OCDE en materia de salud se orienta a analizar cómo los países pueden mejorar la relación calidad-precio en sus sistemas de salud. Por ejemplo, el informe de la OCDE sobre “Cómo abordar el gasto innecesario en salud” mostró que hay áreas de gasto que no ofrecen mejores resultados y que hasta una quinta parte del gasto es ineficaz o innecesario (OCDE, 2017[5]) .
Entre los enfoques probados para aumentar la productividad se incluyen las políticas sobre personal sanitario, productos farmacéuticos y nuevas tecnologías. Por ejemplo, las leyes y regulaciones que amplían el alcance de la práctica para los no médicos (como enfermeras y farmacéuticos) pueden producir ahorros de costos sin efectos adversos en la calidad de la atención (OECD, 2020[33]) . En el caso de los productos farmacéuticos, el precio, la entrada al mercado y las regulaciones de prescripción han ayudado a aumentar la penetración de los genéricos en el mercado, lo que ha permitido ahorrar costos. La digitalización puede respaldar nuevos modelos de prestación de atención, en particular en forma de telemedicina y herramientas robóticas para algunos procedimientos limitados, y un mejor uso de los datos de salud mejora la gestión de los recursos de atención crítica (OECD, 2023[34]) . Reducir la toma de decisiones clínicas perjudiciales también debería ser una prioridad, y las políticas para reducir los errores médicos, el uso inadecuado de antimicrobianos y la variación injustificada en la práctica médica tienen un gran impacto en la mejora de la eficacia del gasto en salud. Por último, desde una perspectiva de política fiscal, los países con subsidios para seguros de salud privados voluntarios adicionales podrían considerar eliminar o reducir esos subsidios y utilizarlos para ayudar a financiar el presupuesto de salud.
Se necesitan esfuerzos tan audaces para reducir el despilfarro, ya que es poco probable que un enfoque conservador para mejorar la eficiencia en el sector de la salud produzca ahorros suficientes. Por ejemplo, cuando las últimas proyecciones de la OCDE examinan el crecimiento del gasto en salud en un escenario de «control de costos» en comparación con el escenario «base», solo se generan ahorros muy modestos. Este escenario de control de costos refleja políticas efectivas para aumentar la productividad y controlar parte de la demanda de atención médica. Aplicando esto al gasto total en salud, en promedio, estos ahorros solo reducen 0,1 puntos porcentuales la relación salud/PIB en 2040. Por lo tanto, con un gasto adicional en el fortalecimiento de la resiliencia del sistema de salud, se proyecta que el gasto total en salud aumentará al 11,7% del PIB en promedio (en comparación con el 11,8% del PIB) en 2040.
Se espera que las políticas que mejoran el envejecimiento saludable proporcionen ahorros algo mayores. Aplicadas al gasto total en salud, se espera que reduzcan algo más de 0,4 puntos porcentuales de la proporción proyectada del PIB para 2040. Estas políticas incluyen acciones para promover estilos de vida más saludables tanto dentro como fuera de la atención médica. Por ejemplo, las políticas de prevención del consumo de alcohol rentables incluyen impuestos, regulaciones sobre horarios de atención, publicidad y conducción bajo los efectos del alcohol, junto con intervenciones de atención primaria dentro del sector de la salud (OCDE, 2021[35]) . Muchas de estas medidas de salud pública están incluidas en las inversiones inteligentes señaladas para aumentar la resiliencia, por lo que se espera que estos ahorros de costos se realicen como parte de la implementación del gasto adicional. Si bien son bienvenidos, no son suficientes por sí mismos para alterar fundamentalmente la trayectoria ascendente del gasto en salud. Después del gasto adicional para fortalecer la resiliencia, se proyecta que el gasto total en salud aumente al 11,4% del PIB en promedio en 2040.
Por lo tanto, se necesitan cambios de política más ambiciosos y transformadores para frenar el crecimiento del gasto en salud y, al mismo tiempo, fortalecer la resiliencia y mantener una atención de alta calidad y accesible para todos. Si los países logran eliminar la mitad del gasto ineficaz y derrochador identificado en análisis anteriores de la OCDE, se pueden lograr ahorros de costos significativamente mayores, equivalentes a 1,2 puntos porcentuales del PIB. Esto conduce a un aumento mucho más modesto del gasto total en salud, hasta un promedio del 10,6% del PIB en 2040.
La figura 1.7 muestra el efecto de estos diferentes escenarios sobre la trayectoria del gasto en salud, y el recuadro 1.2 proporciona más detalles sobre el enfoque utilizado para producir estos resultados.
Figura 1.7. Financiar un mayor gasto en resiliencia: el impacto de diferentes escenarios de «eficiencia»
Recuadro 1.2. Combinación de escenarios de proyección del gasto en resiliencia y del gasto en salud
El gasto en salud proyectado hasta 2040 se deriva de la proyección promedio del gasto público basada en 33 países de la OCDE (como se detalla en el Capítulo 3) y se amplió para cubrir el gasto total en salud (público y privado) para los 38 países de la OCDE. Es decir, se supone que la proporción privada del gasto en salud crece al mismo ritmo que el gasto público para los países de la OCDE en su conjunto durante el período 2018-40. Esta suposición se basa en una revisión de los cambios históricos en los que la proporción general público-privada del gasto no cambió significativamente entre 2003 y 2018.
Se supone que las tasas de crecimiento anual promedio proyectadas del gasto en salud (en cada escenario) y del PIB se mantendrán constantes durante el período de proyección hasta 2040.
El aumento del gasto en salud se combina con un aumento lineal incremental del gasto de inversión adicional hasta alcanzar el nivel máximo equivalente al 1,25% del PIB en 2035, observando que el otro 0,13% del PIB se atribuye al gasto de capital y por tanto se separa del gasto recurrente.
Se supone que a partir de 2035 el gasto adicional en resiliencia compensará el aumento subyacente del gasto en salud (en cada escenario), de modo que la relación salud/PIB se mantendrá constante a partir de entonces.
El escenario de «control de costos» supone un aumento del 20% en la productividad (en comparación con un aumento del 10% en la productividad en el escenario «base») y una disminución del 10% en la elasticidad-ingreso del gasto en salud durante el período de proyección. El escenario de «envejecimiento saludable» supone que todas las ganancias en la esperanza de vida a lo largo del tiempo se gastan en buena salud y no en mala salud. Se pueden encontrar más detalles sobre estos escenarios en el Capítulo 3.
El escenario «transformador» final supone que los países logran eliminar la mitad del gasto ineficaz y derrochador identificado en análisis anteriores de la OCDE de manera incremental, de modo que se alcanza una reducción del 10% del gasto total en salud para 2035 y se mantiene en ese nivel a partir de entonces.
Sin embargo, es importante señalar que, incluso si se materializan algunas o todas estas ganancias de eficiencia, la experiencia de los países indica que no hay garantía de que dichas ganancias se reflejen automáticamente en un espacio presupuestario adicional para la salud. El riesgo desde la perspectiva del sistema de salud es que las ganancias de eficiencia se utilicen para financiar el gasto público no relacionado con la salud, lo que se traduciría en recortes presupuestarios para la salud (Barroy et al., 2021[36]) . Para evitar ese resultado, son esenciales las buenas prácticas de presupuestación para la salud (como se analiza más adelante en la siguiente sección), asegurando que existan procesos claros y un acuerdo entre las autoridades sanitarias y financieras sobre cómo se utilizan los ahorros de costos.
Estas cuatro palancas de política no son mutuamente excluyentes
Las dos primeras herramientas de política descritas anteriormente (aumentar el gasto público general y/o las asignaciones presupuestarias existentes para la salud) permiten recaudar fondos públicos adicionales para la salud, mientras que las dos últimas herramientas de política (reevaluar los límites entre lo público y lo privado y buscar mejoras en la eficiencia) pueden liberar recursos del gasto sanitario existente.
Si bien cada una de estas palancas de política entraña diferentes riesgos económicos y políticos, las cuatro pueden considerarse en conjunto, es decir, no son mutuamente excluyentes. Más bien, se trata más de la medida en que se adopten cada una de estas opciones para garantizar recursos suficientes para la salud, en lugar de ser un proceso binario de toma de decisiones. De hecho, en los debates en el seno de la Red Conjunta de Altos Funcionarios de Presupuesto y Salud de la OCDE, algunos participantes señalaron que los acuerdos recientes sobre financiación adicional en áreas prioritarias estaban vinculados a reformas estructurales destinadas a encontrar ahorros de costos. En Canadá, por ejemplo, el gobierno federal presentó un plan de financiación de diez años para aumentar la inversión en atención sanitaria en casi 200.000 millones de dólares canadienses. Parte de esta nueva financiación federal se proporcionó mediante acuerdos bilaterales adaptados a las áreas prioritarias, que incluían compromisos de reformas centradas en la eficiencia, en particular esfuerzos para modernizar la recopilación y presentación de datos de salud ( www.canada.ca/en/health-canada/services/priorities.html ).
En última instancia, las decisiones que tomen los responsables políticos estarán influidas por la viabilidad política y económica del cambio en su país, especialmente en el corto y mediano plazo.
1.4. Las buenas prácticas presupuestarias facilitan un mejor diálogo entre las autoridades financieras y sanitarias sobre cómo financiar sistemas de salud más resilientes
En este contexto complejo, es fundamental que exista un diálogo eficaz entre las autoridades financieras y las sanitarias para llegar a un acuerdo sobre una solución fiscalmente sostenible que permita financiar sistemas de salud más resilientes. Este diálogo se lleva a cabo en el marco del proceso presupuestario, desde la planificación y las negociaciones para la elaboración del próximo presupuesto, pasando por la ejecución del presupuesto, hasta una fase de revisión que luego alimenta el siguiente ciclo presupuestario ( gráfico 1.8 ). Esto incluye las decisiones sobre las transferencias gubernamentales a los fondos de seguro social de salud, en los países donde el seguro de salud es el principal comprador de servicios de salud.
Figura 1.8. Buenas prácticas presupuestarias para la salud a lo largo del ciclo presupuestario
La elaboración de presupuestos no consiste simplemente en controlar el gasto. Por el contrario, las buenas prácticas presupuestarias facilitan la consecución de los objetivos de las políticas sanitarias respetando al mismo tiempo la sostenibilidad fiscal, con el objetivo de maximizar la eficiencia y la eficacia del gasto.
A continuación se resumen las ideas y recomendaciones de alto nivel; en el capítulo 4 se analizan en detalle las prácticas presupuestarias para la salud en los países de la OCDE, y los capítulos 5 y 6 se centran en aspectos específicos (planificación financiera a mediano plazo y presupuestación de programas/desempeño para la salud, respectivamente).
Un proceso presupuestario eficaz mejora las decisiones sobre si, cuándo y en qué medida se puede aumentar la financiación pública para la salud.
Las etapas previas al acuerdo presupuestario del proceso presupuestario son importantes para llegar a un acuerdo sobre el presupuesto para la salud. En una fase de «planificación», se establecen las necesidades de gasto en salud a mediano y largo plazo. Sobre la base de esto, en una fase de «formulación y aprobación», se establece el nivel general de gasto público en salud para el próximo año presupuestario y cómo se asignarán los recursos entre las diferentes áreas y prioridades de política sanitaria. Las buenas prácticas presupuestarias en estas dos fases ayudan a las autoridades financieras y sanitarias a decidir juntas cuánto asignar a la salud. Las recomendaciones de alto nivel incluyen:
Elaborar proyecciones de gastos de salud a mediano plazo que se basen en el proceso presupuestario y reflejen las necesidades de referencia y el impacto de las decisiones políticas.
Elaborar proyecciones de ingresos a mediano plazo para la salud (cuando sea pertinente) y compararlas con las proyecciones de gastos para evaluar el alcance de cualquier déficit de financiación.
Precisar las prioridades a medio plazo en materia de salud de forma coherente con el presupuesto estimando su impacto financiero
Utilizar los marcos de gasto a medio plazo en materia de salud como herramienta para vincular la financiación a las prioridades a medio plazo
Garantizar la coherencia con las limitaciones fiscales nacionales al elaborar estimaciones de presupuestos para la salud
Al evaluar las necesidades de gasto en salud, hay que distinguir entre la línea de base (el costo de mantener la cobertura y los niveles de calidad actuales) y las nuevas propuestas de políticas.
Considere utilizar criterios explícitos para facilitar el debate sobre el nivel general del gasto en salud
Un proceso presupuestario eficaz mejora la forma en que se gasta el presupuesto de salud
Las buenas prácticas presupuestarias a lo largo de todo el ciclo presupuestario pueden ayudar a los países a lograr ganancias de eficiencia en materia de salud. Los acuerdos previos al presupuesto ayudan a garantizar que las decisiones de asignación reflejen las prioridades actuales (en lugar de basarse únicamente en una base histórica e incremental). Luego, una vez que se ha aprobado el presupuesto de salud, la ejecución y el seguimiento oportunos del gasto en salud y los mecanismos de revisión adecuados ayudan a garantizar que los fondos se gasten según lo previsto y contribuyan a los objetivos estratégicos de salud. Las recomendaciones de alto nivel sobre buenas prácticas presupuestarias incluyen:
Clasificar el presupuesto de salud en programas que estén alineados con las prioridades estratégicas del sector de la salud (evitar la presupuestación basada únicamente en los insumos). Esto incluye incorporar información sobre el desempeño dentro o junto con el presupuesto.
Liberar los fondos según lo asignado en el presupuesto de salud, con un cronograma de desembolso claro
Monitorear oportunamente los gastos de salud durante el año fiscal, para permitir la pronta implementación de mecanismos de corrección para mantener el presupuesto encaminado
Elaborar cuentas de salud para ofrecer una visión integral y coherente del gasto en salud a lo largo del tiempo.
Proporcionar a las instituciones fiscales y de auditoría independientes el mandato de revisar los gastos de salud, a fin de promover una mayor transparencia y rendición de cuentas
Integrar las revisiones del gasto como parte del proceso de preparación del presupuesto, en lugar de hacerlo de manera ad hoc, garantizando que los resultados de la revisión se incorporen a la formulación del próximo presupuesto.
1.5. Conclusiones
Encontrar recursos suficientes para financiar sistemas de salud más sólidos y resilientes es un desafío, tanto en el clima económico actual como de cara al futuro. A corto plazo, la escasez de finanzas públicas, agravada por la alta inflación y el frágil crecimiento económico, limita el margen de maniobra de los gobiernos para aumentar el gasto, incluso en materia de salud. También hay muchas prioridades urgentes que compiten entre sí, como la protección de los hogares vulnerables frente a la crisis del coste de la vida y la necesidad de invertir más en la transformación ecológica. A más largo plazo, las presiones de los costes derivadas del envejecimiento de las sociedades y el aumento de los ingresos y las expectativas demográficas seguirán exigiendo recursos públicos que, a su vez, se prevé que estarán sujetos a una reducción de los ingresos.
Este contexto no significa que el cambio sea imposible, pero sí requiere un liderazgo político que equilibre las limitaciones financieras con la necesidad de fondos adicionales. Para ello, es fundamental el diálogo entre las autoridades sanitarias y las financieras. Las autoridades financieras deben establecer claramente las limitaciones fiscales en las que están operando. Las autoridades sanitarias deben demostrar los beneficios más amplios (la buena salud y la atención sanitaria como motor del crecimiento económico y los sistemas sanitarios resilientes como elementos fundamentales para proteger a la sociedad frente a futuras crisis) junto con el valor intrínseco de una mejor salud. Las autoridades sanitarias también deben tranquilizar a las autoridades financieras en el sentido de que los fondos adicionales se gastarán de manera eficaz y, al mismo tiempo, demostrar su compromiso de adoptar medidas audaces para reducir el gasto innecesario. Es necesario aprovechar plenamente los beneficios del poder transformador de la IA y las herramientas digitales en todo el sector de la salud.
Las autoridades sanitarias y financieras deben ser conscientes de los riesgos que entraña el hecho de que los gobiernos no gasten lo suficiente en salud, incluidos los efectos colaterales que van más allá del sector de la salud. El monto que los gobiernos gastan en salud, aunque claramente depende de las limitaciones económicas, es en última instancia una decisión política. Pero las buenas prácticas presupuestarias para la salud informan el debate político, al mostrar qué es fiscalmente factible, dónde se deben concentrar fondos adicionales y cómo las ganancias de eficiencia pueden ser parte de la solución financiera.
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Notas
← 1. En este capítulo, el término «autoridad sanitaria» se refiere a la agencia o agencias gubernamentales que son las principales responsables del sistema de salud. Por lo general, se trata del ministerio de salud o del fondo de seguro social de salud. «Autoridad financiera» se refiere a la agencia gubernamental responsable del presupuesto general del gobierno a nivel nacional. Por lo general, se trata del ministerio de finanzas, el tesoro o la autoridad presupuestaria central.
← 2. Del 1,4%, el 1,25% del PIB en promedio se destina a un aumento del gasto recurrente anual y el 0,13% del PIB como aumento anual del gasto de capital en el sistema de salud.
Incluso antes de la COVID-19, muchos países de la OCDE esperaban que la financiación de sus sistemas de salud se vería sometida a graves presiones en las próximas décadas, debido tanto a las presiones al alza sobre el gasto sanitario como al impacto negativo de los cambios demográficos sobre los ingresos públicos. La pandemia ha hecho que esta perspectiva sea aún más difícil, ya que los sistemas de salud y las sociedades deben estar mejor preparados para los shocks sanitarios.
Al combinar las proyecciones del gasto en salud con las de los ingresos gubernamentales, el análisis muestra cómo los cambios en la combinación de edades y los ingresos de la población darían lugar a cambios en la proporción del gasto en salud en los ingresos gubernamentales en el largo plazo.
El modelo de proyección del gasto en salud utiliza un enfoque basado en componentes, que permite desagregar las proyecciones según los principales impulsores del gasto en salud: cambios en los ingresos, restricciones de productividad, cambios demográficos e impacto de las nuevas tecnologías.
Los ingresos del gobierno se proyectan considerando el dinamismo de los ingresos respecto del PIB y el impacto de los cambios en la estructura de la población sobre los ingresos laborales, los ingresos de los activos y el consumo privado.
Las proyecciones indican que, en las próximas dos décadas, los países de la OCDE probablemente se enfrentarán a un doble desafío: presiones al alza sobre el gasto en salud y restricciones sobre los ingresos que los gobiernos pueden esperar recaudar. Se proyecta que el crecimiento del gasto en salud de fuentes públicas será el doble del crecimiento promedio de los ingresos gubernamentales (2,6% y 1,3% respectivamente), en promedio en los países de la OCDE entre 2019 y 2040. En consecuencia, se proyecta que el gasto en salud de fuentes públicas alcance el 20,6% de los ingresos gubernamentales en los países de la OCDE para 2040, un aumento de 4,7 puntos porcentuales con respecto a 2018.
Se proyecta que el gasto en salud proveniente de fuentes públicas alcance el 8,6% del PIB, un aumento de 1,8 puntos porcentuales respecto de 2018.
Se prevé que las presiones sobre el gasto sanitario serán especialmente importantes en Corea y Turquía (+4% de crecimiento anual en promedio entre 2019 y 2040). En cuanto a los ingresos, se prevé que no haya casi ningún aumento en los ingresos gubernamentales en Grecia, Italia y Japón entre 2019 y 2040.
Es probable que los cambios en la estructura de edad de la población tengan un impacto menor en la determinación del gasto en salud en comparación con otros factores del lado de la oferta, en particular los cambios tecnológicos y el aumento de los ingresos. Se espera que durante los próximos 20 años, el envejecimiento de la población aumente el gasto en salud en un 0,2% anual y reduzca los ingresos gubernamentales en un 0,2% anual, en promedio en los países de la OCDE. Se proyecta que los cambios en la estructura de edad de la población reduzcan los ingresos gubernamentales en todos los países de la OCDE, excepto Nueva Zelanda, para 2040.
Las políticas que apoyan la prevención y promueven estilos de vida saludables, así como las que mejoran la eficiencia, pueden frenar el crecimiento previsto del gasto en salud. Las políticas encaminadas a garantizar la sostenibilidad fiscal futura de los sistemas de salud también deberían hacer que los ingresos del gobierno sean más robustos ante un perfil demográfico en proceso de envejecimiento.
3.1 Introducción
Incluso antes de la COVID-19, muchos países de la OCDE esperaban que la financiación de sus sistemas de salud se vería sometida a una fuerte presión en las próximas décadas. La pandemia ha hecho que esta perspectiva sea aún más difícil. Los sistemas de salud deben ser más resilientes, de modo que cualquier crisis sanitaria futura no ponga en peligro la accesibilidad y la calidad de los servicios de salud. Esto incluye no solo responder a varias “megatendencias” que están surgiendo en las economías de la OCDE y que afectarán la atención sanitaria (como el envejecimiento de la población, los avances tecnológicos, los cambios en los mercados laborales y la estructura familiar y una economía mundial más integrada), sino también a posibles crisis sanitarias en el futuro, como las pandemias repetidas, la resistencia a los antimicrobianos, los efectos del cambio climático, las perturbaciones de la infraestructura digital y otras que no se pueden prever.
Además de estos desafíos considerables, la COVID-19 ha dejado muy en claro que la resiliencia del sistema de salud también debe agregarse como un componente necesario para una sostenibilidad económica más amplia. En 2020, la pandemia contribuyó a una reducción del 3,4% en el tamaño de la economía mundial (en términos de PIB), y los países de la OCDE experimentaron reducciones de hasta el 10,8% (OCDE, 2021[1]) . De cara al futuro, las crisis sanitarias repetidas en el futuro tienen el potencial de afectar el crecimiento económico a través de impactos acumulativos si los sistemas de salud no las contienen y mitigan de manera efectiva.
En este capítulo se utiliza un nuevo método para evaluar la sostenibilidad fiscal a largo plazo de los sistemas de salud. Al vincular las proyecciones del gasto en salud con las proyecciones de los ingresos del gobierno, se pueden explorar simultáneamente los efectos del envejecimiento de la población y del crecimiento de los ingresos sobre los ingresos y el gasto en salud del gobierno. Los análisis que prestan la misma atención al gasto en salud y a los ingresos del gobierno reflejan mejor la necesidad de un conjunto de políticas que abarquen a todo el gobierno y que aborden en particular las consecuencias del envejecimiento.
El capítulo se basa en trabajos previos de la OCDE sobre el gasto en salud y los amplía (de la Maisonneuve y Oliveira Martins, 2013[2]) . En este capítulo se desarrolla el marco de modelización del gasto en salud e incorpora otros países al análisis. A continuación, se añade un análisis complementario sobre el lado de los ingresos, basándose en la metodología de dinamismo de los ingresos de (Lagravinese, Liberati y Sacchi, 2020[3]) , que amplía ese enfoque e integra escenarios de ingresos basados en políticas junto con las proyecciones del gasto en salud. Cabe señalar que este enfoque de proyecciones de ingresos supone que los cambios pasados en las políticas fiscales persistirán en el futuro. El resultado es un conjunto integral de proyecciones de la sostenibilidad fiscal futura de los sistemas de salud de los países de la OCDE.
Para obtener un orden de magnitud de la sostenibilidad fiscal a largo plazo de los sistemas de salud, este capítulo se organiza de la siguiente manera. En primer lugar, se proyecta el gasto en salud de fuentes públicas hasta 2040, teniendo en cuenta los principales factores de costos en diferentes escenarios. Luego, se proyectan los ingresos gubernamentales hasta 2040. Por último, se proyecta la proporción del gasto en salud en los ingresos gubernamentales hasta 2040.
3.2. Proyección del gasto en salud de fuentes públicas
Este capítulo se centra en el gasto sanitario actual futuro procedente de fuentes públicas, definido como el gasto del seguro médico obligatorio y de los planes gubernamentales. 1 El gasto sanitario procedente de fuentes privadas de pagos directos y del seguro médico voluntario queda fuera del alcance de este capítulo. El modelo de proyección utiliza un enfoque basado en componentes, que permite desagregar las proyecciones de los grupos de edad a cinco años según los principales impulsores del gasto ( Recuadro 3.1 ). Los resultados del modelo de regresión proporcionan el valor de los coeficientes utilizados para proyectar el impacto de los ingresos, las limitaciones de productividad y los avances tecnológicos en el gasto sanitario a lo largo del tiempo.
Recuadro 3.1 Factores que impulsan el gasto en salud
El efecto ingreso se mide por la elasticidad ingreso del gasto en salud, que captura el cambio porcentual en el gasto en salud en respuesta a un cambio porcentual dado en el ingreso. Si bien los primeros estudios encontraron que la elasticidad ingreso era mayor que uno (el gasto en salud aumenta más rápido que el ingreso), la evidencia actual que utiliza datos de panel internacionales y métodos de regresión apropiados que tienen en cuenta otros impulsores de costos en gran medida encuentra una elasticidad ingreso de alrededor de 0,7-0,8 para los países de la OCDE/altos ingresos. La evidencia generalmente muestra que a medida que los países se vuelven más ricos, la elasticidad ingreso tiende a disminuir (Baltagi BH, 2017[4]) . Intuitivamente, esto significa que a medida que los países alcanzan niveles adecuados de atención y cobertura para todos, se asignará una proporción relativamente menor del ingreso a la salud. Sin embargo, es importante señalar que cuando se utiliza el PIB como un indicador del ingreso, esto no implica necesariamente que el gasto en salud como proporción del PIB disminuirá, ya que el efecto ingreso no tiene en cuenta el crecimiento del gasto en salud de otros impulsores del gasto en salud.
Las restricciones de productividad se miden mediante la “variable Baumol” (Baumol, 1967[5]) , un indicador que captura el impacto de un menor crecimiento de la productividad en el sector de la salud en relación con otros sectores de la economía sobre el gasto en salud.
Baumol postuló que algunos sectores de la economía son “no progresivos”, lo que significa que no se benefician de los avances tecnológicos tanto como otros sectores. Dichos sectores, incluidos la salud y la educación, no desplazan mano de obra al mismo ritmo (o en absoluto) cuando se implementan nuevas tecnologías, en comparación con los sectores “progresivos” de la economía. En otras palabras, el sector de la salud es intensivo en mano de obra y es probable que siga siendo así en los próximos años. El efecto Baumol establece que, a medida que la productividad y los salarios aumentan juntos en los sectores “progresivos” de la economía, el sector de la salud (al ser “no progresivo” y, por lo tanto, seguir siendo intensivo en mano de obra) experimentará aumentos salariales en línea con el resto de la economía, pero no aumentos de productividad proporcionales. En la práctica, la variable Baumol captura el exceso de inflación de los precios de la salud (en comparación con toda la economía).
El progreso tecnológico adopta distintas formas (innovación de productos, conocimientos o procesos) y representa el factor más complejo de modelar para el gasto sanitario (Chernew y Newhouse, 2012[6]) . El desafío que plantea la tecnología como factor impulsor es doble: en primer lugar, las interacciones endógenas con otros factores impulsores del gasto son grandes. La tecnología afecta al cambio demográfico, moldea la productividad y, en cierta medida, refleja la demanda de los consumidores a medida que aumentan los ingresos. En segundo lugar, dichas interacciones, y de hecho la tecnología por sí sola, son difíciles de explicar a nivel macro: los indicadores de la tecnología son escasos e ineficientes, en particular para los paneles internacionales (Marino et al., 2017[7]) . En este capítulo, el impacto del progreso tecnológico en el gasto sanitario se estima a través de un coeficiente específico del tiempo, al tiempo que se reconoce que algunos de sus efectos podrían ser captados endógenamente por los efectos de los ingresos y Baumol.
El efecto demográfico se refleja en los cambios en la población por grupos de edad de cinco años a lo largo del tiempo. Además, como los gastos se concentran en los últimos años o meses de vida independientemente de la edad a la que se produce la muerte (lo que se conoce comúnmente como la hipótesis de los costos relacionados con la muerte [DRC] (Lubitz y Riley, 1993[8]), se supone que los costos para los no sobrevivientes son diez veces mayores que los costos para los sobrevivientes por grupos de edad de cinco años. Esta relación de gastos refleja el punto medio de los valores informados en la literatura (Marino et al., 2017[7]) . Luego, este valor de diez se ajusta a lo largo del tiempo para reflejar las ganancias específicas de cada país en la esperanza de vida. Estos DRC dinámicos se utilizan como un indicador para modelar el envejecimiento saludable. El supuesto de envejecimiento saludable implica que los sobrevivientes están envejeciendo de manera más saludable (ya que su gasto en salud es menor que el de los no sobrevivientes) y la morbilidad se comprime hacia grupos de edad más avanzados (ya que las tasas de mortalidad, y por lo tanto el gasto, son más altos en la edad avanzada). Además, los costos relacionados con la muerte se ajustan a lo largo del tiempo para reflejar las ganancias específicas de cada país en la esperanza de vida. Dada la importancia de la proximidad a la muerte para impulsar el gasto, los patrones cambiantes de edad al morir y el aumento de la esperanza de vida, el gasto en salud de las personas mayores cae en relación con las personas más jóvenes con el tiempo (Cylus, Figueras y Normand, 2019[9]) .
3.2.1. Especificaciones del modelo de proyección del gasto en salud
El impacto de los ingresos, las limitaciones de productividad y los efectos específicos del tiempo en el gasto en atención de salud se estima mediante regresiones de panel ejecutadas sobre datos históricos (2000-18) para 33 países de la OCDE. La especificación base utiliza la demografía, el PIB per cápita, 2 la productividad y un factor de tiempo para estimar el gasto en salud. La variable dependiente es el gasto actual en salud per cápita de fuentes públicas, en términos reales y en moneda nacional. También se incluyen en los análisis controles adicionales para la demografía y la tecnología, medidos por la proporción de personas de 65 años o más en la población total y el gasto en investigación y desarrollo (I+D) en la economía general respectivamente. También se utiliza una variable ficticia para dar cuenta del crecimiento negativo del PIB real. El modelo de regresión utiliza datos logarítmicos diferenciados para todas las variables, y la especificación preferida utiliza efectos aleatorios.
El efecto ingreso se mide por la elasticidad ingreso del gasto en salud, que refleja el cambio porcentual del gasto en salud en respuesta a un cambio porcentual dado en el ingreso. 3 En la especificación preferida, la estimación de la elasticidad ingreso del gasto en salud de fuentes públicas es 0,767. Para las proyecciones, esto significa que un aumento del 1% en el PIB potencial genera un aumento promedio del 0,767% en el gasto en salud, si todo lo demás permanece constante. Es importante señalar que esto no implica necesariamente que el gasto en salud como porcentaje del PIB disminuirá, ya que el efecto ingreso no tiene en cuenta el crecimiento del gasto en salud resultante de todos los demás factores.
Las limitaciones potenciales de productividad se miden mediante la “variable Baumol”, un indicador que captura el impacto de un menor crecimiento de la productividad en el sector de la salud en relación con otros sectores de la economía sobre el gasto en salud. Se utilizó como indicador de proyección del efecto Baumol el crecimiento promedio histórico específico de cada país de los salarios en la economía en general por encima de la productividad por trabajador en la economía en general, y se multiplicó por el coeficiente estimado en la regresión de panel para la variable Baumol (0,482). Esto implica que un aumento del 1% en el crecimiento de los salarios por encima del crecimiento de la productividad se traduce en un aumento del 0,482% en el gasto en salud de fuentes públicas, si todo lo demás permanece igual. La variable Baumol tiene un límite de 0,01 hasta 2040. Esto significa que el valor de la variable Baumol disminuiría linealmente a 0,01 de 2018 a 2040 si el valor medio observado de 2000 a 2018 para un país es superior a 0,01. Si el crecimiento medio de los salarios por encima de la productividad por trabajador es negativo, la variable Baumol es igual al crecimiento medio anual de la productividad. Este es el caso de Grecia, Italia, Japón, Portugal y España.
Por último, en el modelo de regresión se utilizaron dos variables sustitutivas del progreso tecnológico. En primer lugar, se incluye el crecimiento del gasto en I+D. Esta variable sustitutiva no fue significativa en las regresiones para el gasto en salud de fuentes públicas –como lo indica la literatura–, pero sí afectó significativamente a otros factores en algunas de las especificaciones. En segundo lugar, se incluyen variables ficticias anuales. Estas capturan el crecimiento sistemático que no se tiene en cuenta en todos los demás parámetros del modelo, lo que refleja en parte el progreso tecnológico. La variable resultante es un crecimiento específico por año para todos los años del panel, que posteriormente se promedian utilizando una ponderación lineal que otorga más peso a los años más cercanos al año base de la proyección y menos peso a los años más alejados. El coeficiente para este efecto específico en el tiempo es 0,004, lo que implica un aumento del 0,4% en el gasto en salud para cada año, si todo lo demás permanece igual. Por lo tanto, el impacto del progreso tecnológico en el gasto en salud se estima a través del coeficiente específico en el tiempo, aunque también se reconoce que parte de su efecto podría ser capturado endógenamente por los coeficientes de ingresos y productividad.
La variable dependiente HCE es el gasto sanitario per cápita en el país c para el año t; Demo se refiere al componente demográfico;β2β2es la elasticidad ingreso del PIB;β3β3es el coeficiente de la variable Baumol, medida como los salarios en la economía general W en exceso de la productividad por trabajador Y;ηdoηcyτaτtson efectos de país y tiempo;micεc,tes el componente residual de la regresión.
3.2.2. Proyecciones y análisis de escenarios
Las proyecciones pueden contribuir de manera importante a una mejor planificación a largo plazo. Combinan información sobre determinantes bien conocidos del gasto en atención sanitaria, como los cambios demográficos, con el impacto de cambios económicos, tecnológicos y sociales más amplios. Las proyecciones no son pronósticos: no intentan estimar lo que sucederá en el futuro, sino explorar lo que podría suceder si las tendencias existentes continúan o si ocurren ciertos eventos. La información sobre factores relativamente predecibles, como el envejecimiento de la población, a menudo se combina con información sobre factores más inciertos para crear escenarios. Los escenarios 5 describen una gama de posibles estados futuros del mundo combinando diferentes supuestos, por ejemplo, sobre opciones de políticas o impulsores de costos (por ejemplo, nuevas tecnologías).
En este capítulo, un escenario de política “base” proyecta el gasto en salud bajo el supuesto de que las políticas se mantendrán similares a las que existían antes de la pandemia de COVID-19, excepto por un aumento lineal de hasta el 10% en 2040 de la productividad en el sector de la salud en comparación con la economía general, lo que refleja las tendencias históricas. El escenario base también modela el envejecimiento saludable a través de una reducción del gasto, en promedio, para los sobrevivientes. En el escenario base, se adopta un equilibrio dinámico parcial, por el cual solo la mitad de las ganancias en la esperanza de vida se traducen en una reducción del gasto futuro en todos los grupos de edad. 6
Se analizan tres escenarios de políticas adicionales: “control de costos”, “presión de costos” y “envejecimiento saludable”. Un escenario de “control de costos” estima en qué medida las políticas efectivas de contención de costos pueden compensar los factores que impulsan el gasto en salud. En particular, supone un aumento lineal de hasta el 20% en 2040 en la productividad del sector de la salud (en comparación con el 10% en el escenario base), y una disminución lineal de hasta el 10% en 2040 en la elasticidad del ingreso del gasto en salud (en comparación con ningún cambio en el escenario base), lo que refleja que a medida que los países se vuelven más ricos, los sistemas de salud se vuelven más eficientes y los resultados en materia de salud mejoran. El aprovechamiento de nuevas tecnologías mediante un mejor uso de la evaluación de tecnologías sanitarias, la delegación de tareas y el aumento de la adopción de medicamentos genéricos son algunos ejemplos de políticas que mejor reflejan este escenario. Un escenario de “presión de costos” supone un aumento lineal de hasta el 10% en 2040 en la elasticidad del ingreso y una productividad constante. En este caso, las políticas ineficaces de contención de costos, combinadas con las crecientes expectativas sobre la atención de la salud, conducen a la introducción de nuevas tecnologías costosas, sin tener suficientemente en cuenta su relación costo-efectividad. Si bien en este escenario la calidad de la atención puede aumentar, tales ganancias conllevarán presiones considerables sobre los costos. Por último, un escenario de “envejecimiento saludable” supone que todas las ganancias en la esperanza de vida se traducen en años de buena salud a lo largo del tiempo, lo que reduce el gasto en atención médica para los sobrevivientes en comparación con el escenario base. En este caso, se parte del supuesto de que se implementarán políticas efectivas que fortalezcan la prevención y promuevan estilos de vida saludables.
El cuadro 3.1 muestra el valor del coeficiente de los factores impulsores del modelo por escenario. Los valores de los coeficientes de elasticidad del ingreso, efecto Baumol y efecto tiempo del año base (2018) se estimaron mediante análisis de regresión de panel realizados sobre datos históricos (2000-2018). Cabe señalar que en este capítulo se analizan escenarios de proyección que reflejan supuestos relativamente moderados sobre la dirección de las políticas de salud. El capítulo 1 analiza las implicaciones para el gasto de políticas transformacionales más ambiciosas, tanto las diseñadas para aumentar sustancialmente la resiliencia del sistema de salud como las políticas destinadas a realizar recortes radicales al gasto ineficaz y derrochador en salud.
Tabla 3.1. Valor de los coeficientes del conductor por escenario
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Elasticidad del ingreso
Efecto Baumol
Guión
2018
2040
2018
2040
Multiplicador del envejecimiento saludable
Efecto del tiempo
Base
0,767
0,767
0,482
0,434
0,5
0,004
Control de costes
0,691
0,386
0,5
0,004
Presión de costos
0,843
0,482
0,5
0,004
Envejecimiento saludable
0,767
0,434
1
0,004
Nota: Los coeficientes de elasticidad ingreso, efecto Baumol y efecto tiempo fueron estadísticamente significativos al nivel de 0,01.
3.3. Proyección de los ingresos del gobierno
Los ingresos del gobierno pueden distinguirse entre ingresos tributarios y no tributarios. La OCDE define los impuestos como pagos obligatorios y no contrapartida al gobierno general. Los impuestos se calculan mediante la multiplicación de una tasa impositiva por una base imponible (por ejemplo, ingresos, propiedad, consumo, nómina, emisiones de carbono, etc.). Mientras que los ingresos no tributarios abarcan una gran heterogeneidad de fuentes de ingresos, como subvenciones intergubernamentales, ingresos por intereses, alquileres de propiedades, dividendos y ganancias de empresas estatales, y cargos y tarifas por servicios prestados por los gobiernos a grupos específicos (por ejemplo, peajes de carreteras, cargos por servicios médicos).
Los ingresos del gobierno se proyectan considerando dos efectos: la flotabilidad de largo plazo y los cambios en la estructura de la población. La flotabilidad es un coeficiente que captura la sensibilidad de los ingresos del gobierno a la actividad económica o al ciclo económico. Puede utilizarse para proyectar los ingresos del gobierno en función de las tendencias futuras de las actividades económicas medidas por el PIB o la brecha de producción. Al multiplicar el coeficiente de flotabilidad por el crecimiento esperado del indicador en cuestión, se captura el cambio proyectado en los ingresos del gobierno asociado con el cambio en la actividad económica. Por lo tanto, al utilizar este método de proyección, se supone implícitamente que la relación entre los ingresos y el PIB observada en el pasado en cada país se mantiene en el futuro. Esta relación incluye las reformas de política fiscal implementadas en el pasado. Es decir, el modelo se basa en datos históricos de PIB e ingresos del gobierno para proyectar los ingresos del gobierno en términos reales. No tiene en cuenta los cambios de política emergentes o los factores macroeconómicos, incluidas las fluctuaciones recientes en las tasas de interés y la inflación, que pueden tener un impacto en bases impositivas específicas (como los valores de las propiedades para los impuestos a la propiedad).
Los cambios en la estructura de la población se refieren al impacto de las variaciones en los patrones de ingresos laborales, ingresos de activos y consumo privado a lo largo del ciclo de vida a medida que las personas envejecen. Esos cambios captan solo los cambios en la distribución de la población entre los grupos de edad –y sus patrones de ingresos y consumo–, mientras que el efecto de dinamismo capta todos los cambios en el PIB, incluidos los relacionados con el crecimiento del tamaño de la población.
3.3.1 Estimación de los coeficientes de dinamismo de los ingresos del gobierno
El siguiente modelo de ingresos gubernamentales se estima utilizando mínimos cuadrados ordinarios: 7
donde R , D , c y a se refieren a los ingresos del gobierno, variable ficticia para el crecimiento negativo del PIB real, país y tiempo, respectivamente.φφes una intersección,ρρes el dinamismo de corto plazo,alfaαes la velocidad de ajuste y− β/ a-β/αes la flotabilidad a largo plazo (el coeficiente de interés). Las variables están en términos reales (deflactadas por el deflactor de precios implícito del PIB).
Como los cambios en las políticas tributarias no se controlan al estimar las flotabilidades, la forma más fácil de minimizar el grado en que estos efectos son capturados por el coeficiente de flotabilidad y reproducidos en las proyecciones es utilizar los ingresos totales, en general la distribución con la menor dispersión y cuyos valores son más cercanos a la unidad.
Como prueba de robustez, se utilizan tres escenarios para los coeficientes de flotabilidad. En primer lugar, un escenario base supone que los coeficientes de flotabilidad estimados se mantienen constantes durante todo el período de proyección. En segundo lugar, un escenario de flotabilidad unitaria postula que el crecimiento de los ingresos es igual al crecimiento del PIB. En tercer lugar, un escenario intermedio postula que los coeficientes de flotabilidad estimados convergen a uno en 2060 (nótese que el período de proyección es hasta 2040). Estos tres escenarios capturan la incertidumbre con respecto al valor futuro de los coeficientes de flotabilidad de los ingresos. 8
La lógica detrás de estos tres escenarios es que mantener los coeficientes de flotabilidad constantes a lo largo de dos décadas puede representar una suposición demasiado fuerte, ya que se espera que los países sigan la misma trayectoria de políticas que siguieron durante el período que se utilizó para estimar los coeficientes de flotabilidad (1990-2018). Como esta suposición es poco probable, el objetivo del primer escenario es proporcionar una estimación general de lo que sucedería si los países repitieran las mismas políticas. El segundo refleja la expectativa teórica de que en el largo plazo las boyas impositivas deben ser de 1, de lo contrario el gobierno superará a toda la economía o dejará de existir, una situación extremadamente improbable. El tercer escenario supone que hay cierta inercia en las trayectorias de las políticas y, por lo tanto, las boyas convergerán gradualmente hacia su expectativa teórica de 1 para 2060.
3.3.3. Estimación del impacto de los cambios en la estructura de edad de la población sobre los ingresos del gobierno
El envejecimiento de la población afecta los ingresos gubernamentales a través de al menos dos mecanismos diferentes: afectando la actividad económica general (es decir, el crecimiento esperado del PIB), que está intrínsecamente vinculado a los ingresos gubernamentales; y afectando las bases impositivas.
Los datos de las Cuentas Nacionales de Transferencias (CNT) de la ONU proporcionan perfiles de edad para los agregados económicos del Sistema de Cuentas Nacionales. De esta forma, es posible estimar el impacto del envejecimiento poblacional sobre determinados impuestos o bases imponibles a través de la siguiente ecuación:
DóndeΔRΔRse refiere a la tasa de crecimiento de un rubro de ingresos del gobierno o un indicador aproximado de éste (por ejemplo, una base impositiva en el caso de los impuestos),pagpA la población yaral rubro de ingresos respectivo o su proxy en términos per cápita. Los subíndicesdoc,ii,bbyaase refieren al país, al año actual de la proyección, al año base de la proyección y al grupo de edad, respectivamente. Cabe señalar que esta ecuación tieneac , brc,btanto en el numerador como en el denominador, lo que significa que supone que el perfil de edad permanece constante a lo largo del tiempo, un supuesto que parece plausible en períodos de tiempo relativamente cortos.
Cabe señalar que, al utilizar la base imponible para proyectar el impacto del envejecimiento de la población en los ingresos fiscales, se supone implícitamente que las tasas impositivas son constantes para los diferentes grupos de edad. Por ejemplo, en el caso de los impuestos sobre la renta, esto significa que un aumento de los ingresos de un determinado grupo de personas conducirá al mismo aumento de los ingresos fiscales, independientemente del grupo de edad de esas personas. Como los países de la OCDE tienden a tener sistemas impositivos progresivos, esa suposición de tasas impositivas constantes en todos los grupos de edad tenderá a generar estimaciones más pequeñas de los ingresos fiscales cuando un grupo de edad con personas con ingresos altos está creciendo (por ejemplo, las personas de alrededor de 40 años) y estimaciones más grandes de los ingresos fiscales cuando un grupo de edad con personas con ingresos bajos está creciendo (por ejemplo, los ancianos). 9 De manera similar, en el caso de los impuestos al consumo, esta suposición significa que las tasas impositivas aplicadas a la canasta de productos consumidos por cada grupo de edad son las mismas.
Dadas las limitaciones de los datos, se consideró que los ingresos por impuestos a la propiedad no varían con el envejecimiento de la población. 10 Los ingresos bajo el rubro “ingresos no tributarios” y “otros impuestos” también se consideran invariables con el envejecimiento de la población. Esto se debe a que abarcan una gran variedad de fuentes de ingresos y, por lo tanto, ni una sola variable ni una combinación de variables en el impuesto a la propiedad se puede utilizar como un indicador aproximado de ellos.
3.3.4. Perfiles de edad
La figura 3.1 muestra el perfil de edad de las tres bases impositivas utilizadas en el modelo de proyecciones, es decir, el ingreso laboral, el ingreso de activos privados y el consumo privado.
Los ingresos laborales 11 aumentan lentamente cuando las personas están en la mitad de la adolescencia (es decir, a partir de los 15 años), alcanzando un máximo a los 40 años y luego disminuyendo rápidamente desde los 50 hasta los 80 años. La dispersión entre los países de la OCDE es bastante pequeña, lo que muestra que este patrón es similar en todos los países. Por lo tanto, se espera que los países en los que la edad promedio esperada de la población durante los próximos 20 años esté dentro del grupo de edad de 40 a 54 años muestren un aumento en los ingresos laborales agregados. Por otro lado, se espera que los países «más viejos» experimenten una disminución en los ingresos laborales agregados debido a un aumento en la proporción de personas de 50 años o más.
Los ingresos por activos privados aumentan lentamente cuando las personas tienen entre 20 y 30 años, alcanzan su punto máximo a los 60 y disminuyen de manera bastante modesta hasta los 80. Las personas de 85 años o más tienden a tener más ingresos por activos privados que las menores de 40 años. Sin embargo, la dispersión es bastante grande, ya que hay países en los que las personas de 85 años o más se encuentran en el grupo de edad con los ingresos por activos privados más altos, mientras que en otros países menos de la mitad de ellas se encuentran en el grupo de ingresos altos. Como resultado, el impacto del envejecimiento de la población en los ingresos por activos privados depende no solo de lo joven que sea la población, sino también de la distribución de los activos privados entre los grupos de edad.
El consumo privado aumenta cuando las personas nacen y hasta los 30 años, y se mantiene más bien estable a partir de entonces. La dispersión no es grande, lo que indica que este patrón de consumo es similar en todos los países de la OCDE. Los cambios proyectados en el tamaño y la estructura de la población son, por lo tanto, los elementos más importantes para estimar el impacto del envejecimiento de la población en el consumo privado.
Gráfico 3.1. Distribución de los ingresos laborales, los ingresos por activos privados y el consumo privado por grupo de edad en los países de la OCDE
3.3.5 Combinación de los efectos de la flotabilidad y la estructura de edad de la población
Para combinar los efectos de la flotabilidad y la estructura de edad de la población, se utilizó la siguiente ecuación:
DóndeyoRTRse refiere a los ingresos totales del gobierno (términos reales),ΔR∆R se refiere al efecto del envejecimiento de la población (calculado por la ecuación 2),elwse refiere a la parte de los ingresos totales representada por el respectivo rubro de ingresosaa,Δ GDP∆GDPse refiere al crecimiento del PIB en términos reales,θθse refiere al dinamismo de los ingresos del gobierno 12 yΔPo -p∆Popse refiere al crecimiento de la población. Los subíndicesdocyiise refieren al país y la hora, respectivamente.θc , yoθc,iSólo cambia con el tiempo en el tercer escenario de flotabilidad convergiendo a uno en 2060.
La separación del cambio en la estructura de la población del cambio en el tamaño de la población evita la doble contabilización del impacto del crecimiento de la población, ya que esta variable ya está reflejada en el crecimiento del PIB. Como resultado, la ecuación azul (en negrita) estimó el efecto de los cambios en la estructura de la población, mientras que la ecuación verde estimó el efecto de flotabilidad total, que incluye el crecimiento de la población.
Otro punto clave se refiere al hecho de que las tasas de crecimiento potencial del PIB per cápita proyectadas se ajustaron para considerar los efectos de las variaciones esperadas en la proporción de la población activa con respecto a la población total (para más detalles, véase (Guillemette y Turner, 2021[14]) . Por lo tanto, tanto el PIB potencial per cápita utilizado en la estimación del crecimiento del PIB como la relación modelada entre los ingresos gubernamentales y el PIB se ven afectados por el envejecimiento de la población. Como la ecuación 3 captura el efecto de estos dos impactos potenciales del envejecimiento de la población en los ingresos gubernamentales, los resultados presentados en la siguiente sección pueden interpretarse como un límite superior del efecto del envejecimiento de la población en los ingresos gubernamentales hasta 2040.
Por último, se supone implícitamente que el envejecimiento de la población afecta a los ingresos del gobierno solo a través de cambios en la base impositiva. En otras palabras, se supone que la relación entre los ingresos fiscales y las bases impositivas es invariable al envejecimiento de la población. Esta parece ser una suposición razonable dado que, en teoría, esta relación está determinada por la estructura impositiva de un país 13 y que los principales impulsores del dinamismo fiscal son, dependiendo del tipo de impuesto, la apertura comercial, la densidad de población, las libertades civiles, los derechos políticos, los elementos de la política fiscal, la estructura de las tasas impositivas y la importancia de algunas industrias (Dudine y Jalles, 2017[13]) . 14
3.3.6. Relevancia de las proyecciones de ingresos públicos en países donde el seguro médico obligatorio es la principal fuente de financiamiento del gasto en salud
En este capítulo, el gasto en salud proveniente de fuentes públicas como proporción de los ingresos del gobierno se utiliza como indicador para evaluar la sostenibilidad fiscal futura de los sistemas de salud. En países como Costa Rica y Alemania, donde las contribuciones al seguro social financian una gran parte del gasto en salud y las transferencias del gobierno financian una proporción relativamente pequeña del gasto en seguro de salud obligatorio ( gráfico 3.2 ), este indicador puede ser menos relevante. Además, algunos sistemas de salud, como el de los Estados Unidos, dependen en mayor medida de las contribuciones privadas.
Figura 3.2. Fuentes de financiación del seguro médico obligatorio, 2021 (o año más próximo)Países de la OCDE y países en vías de adhesión con contribuciones obligatorias al seguro de salud que representan más de la mitad del gasto total en salud
3.4. Resultados
3.4.1. Proyecciones del gasto en salud de fuentes públicas hasta 2040
Se proyecta que el gasto en salud de fuentes públicas en toda la OCDE crecerá a una tasa anual promedio del 2,6% para 2019‑40 en el escenario base (todos los resultados en precios constantes, teniendo en cuenta los efectos inflacionarios) 15 . Esto se compara con el 2,5% para los escenarios de «control de costos», el 2,7% para la «presión de costos» y el 2,3% para los escenarios de «envejecimiento saludable».
En términos per cápita, se proyecta que el gasto en salud crecerá a una tasa anual promedio de 2,3% para 2019‑40 en el escenario base, 2,2% para el escenario de “control de costos”, 2,4% para el escenario de “presión de costos” y 2,1% para el escenario de “envejecimiento saludable”. Con un crecimiento anual histórico promedio de 3% para el período 2000‑18, las proyecciones base indican una desaceleración del crecimiento del gasto en salud en comparación con el pasado ( Figura 3.3 ).
Sin embargo, es probable que el crecimiento del gasto en salud sea significativamente mayor que el crecimiento del PIB per cápita, en un 1,2% entre 2019 y 2040. El gasto en salud generalmente tiende al crecimiento del PIB en términos de su forma, pero otros impulsores del gasto lo impulsan por encima del crecimiento del PIB, en particular en el escenario de «presión de costos». Esta relación parcial entre el gasto en salud y el PIB es consistente con un análisis previo de la OCDE sobre el gasto histórico, que encontró que las fluctuaciones cíclicas en la economía explicaron menos de la mitad de la desaceleración del gasto en salud durante el período 2005-2013, y el resto se explicó por efectos de política (Lorenzoni et al., 2017[15]) .
Dado que se espera que el gasto público en salud crezca más rápido que el PIB, se proyecta que el gasto en salud de fuentes públicas alcance el 8,6% del PIB en 2040 en el escenario base, un aumento de 1,8 puntos porcentuales en comparación con 2018, y con un rango de 8,5% a 8,8% en los escenarios de proyección analizados ( Tabla 3.2 ).
Cuadro 3.2. Gasto en salud de fuentes públicas en 2040 según diferentes escenarios de proyección (promedio de la OCDE)
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Guión
Como porcentaje del PIB
Variación en puntos porcentuales respecto al valor de 2018
Tasa media de crecimiento anual (términos reales)
Tasa media anual de crecimiento per cápita (en términos reales)
Base
8,6%
Aumento de 1,8 puntos porcentuales
2,6%
2,3%
Presión de costos
8,8%
Aumento de 2 puntos porcentuales
2,7%
2,4%
Control de costes
8,5%
Aumento de 1,7 puntos porcentuales
2,5%
2,2%
Envejecimiento saludable
8,2%
Aumento de 1,4 puntos porcentuales
2,3%
2,1%
Estos resultados son comparables en líneas generales con otros análisis internacionales transnacionales. Los resultados del Informe sobre el envejecimiento (Comisión Europea, 2021[16]) muestran un aumento de 1,3 puntos porcentuales del gasto en 2040 en los países de la UE en el escenario base (del 8,3% al 9,5%). Si comparamos los 23 miembros de la UE que también son miembros de la OCDE, nuestras proyecciones muestran un aumento de 1,2 puntos porcentuales del gasto en salud como porcentaje del PIB hasta 2040, mientras que el Informe sobre el envejecimiento muestra un aumento de 1,5 puntos porcentuales.
Se prevé que el gasto sanitario per cápita para el período 2019-2040 crezca por encima del 3,5% anual en Estonia, Corea, Letonia y Lituania. Todos ellos son países con proyecciones de crecimiento del PIB relativamente altas durante el período estudiado. En cambio, el crecimiento proyectado en Austria y Alemania es de alrededor del 1,5%.
Figura 3.3. Comparación del crecimiento porcentual anual promedio observado (2000‑18) y proyectado (escenario base, 2019‑40) del gasto en salud per cápita en términos reales por país
En el escenario base ( Figura 3.4 ), el efecto demográfico 16 aumenta el gasto en salud en un 0,6% anual, en promedio en la OCDE. Esto equivale a una cuarta parte del crecimiento general proyectado. Obsérvese que el efecto demográfico comprende un efecto de “edad pura” de crecimiento del 0,9%. Esto se modera por un grado de envejecimiento saludable que reduce el crecimiento del gasto en un 0,3% (modelado a través de DRC dinámicos). El ingreso es el factor impulsor más importante, ya que representa cuatro décimas partes del crecimiento anual del gasto en salud. Las restricciones de productividad (el efecto Baumol) representan aproximadamente una quinta parte del crecimiento general del gasto. Los efectos específicos del tiempo representan una sexta parte del crecimiento del gasto en salud.
Los escenarios de políticas alternativos ilustran los impactos diferenciales que pueden tener los factores que impulsan el gasto en salud. Por ejemplo, las restricciones de productividad aumentan el gasto anual en salud en un 0,5% y un 0,6% en los escenarios de “control de costos” y “presión de costos”, respectivamente, lo que equivale a alrededor de una sexta parte del crecimiento general del gasto. Un mayor grado de “envejecimiento saludable” significa un efecto demográfico menor (en comparación con los otros escenarios). El efecto del ingreso es más dominante en el escenario de “envejecimiento saludable”, ya que representa el 42% del crecimiento general del gasto.
Figura 3.4. Crecimiento porcentual promedio anual del gasto en salud en términos reales por factor impulsor y por escenario, OCDE, 2019-40
El análisis del impacto de los factores determinantes en el gasto por país proporciona más información ( gráfico 3.5 ). Los efectos del ingreso representan más del 1,5% del crecimiento anual promedio en Estonia, Letonia, Lituania y Polonia, mientras que representan menos del 0,6% del crecimiento en Canadá e Italia. Los países con los niveles más altos de crecimiento proyectado del PIB exhiben los mayores efectos del ingreso en términos absolutos, pero la proporción relativa del efecto del ingreso depende naturalmente de la magnitud de todos los demás efectos en un país determinado.
El efecto Baumol, que mide el efecto del crecimiento de los salarios y la productividad en la economía, es el más importante y representa más del 1% del crecimiento en Estonia, Letonia y Lituania. En cambio, Austria, Grecia, los Países Bajos y España muestran efectos de crecimiento del 0,2% o menos. Los países que muestran un efecto Baumol importante han experimentado un crecimiento de los salarios sustancialmente superior al crecimiento de la productividad en la economía general, lo que implica que sería necesario asignar una proporción mayor del gasto en salud a los salarios en el sector de la salud para que estuviera a la par con los salarios en la economía general.
Los efectos demográficos son mayores en Israel, Corea y Luxemburgo, todos ellos países con un crecimiento absoluto del 1,5% o más. En cambio, en Letonia y Lituania el cambio demográfico tiene un efecto negativo en el gasto de alrededor del 1%. Esto se explica en gran medida por las disminuciones previstas en las cifras de población en estos cuatro países.
Figura 3.5. Crecimiento porcentual promedio anual del gasto en salud en términos reales por factor impulsor por país, 2019-40. Escenario base
3.4.2. Proyección de los ingresos del gobierno hasta 2040
Efecto de dinamismo sobre los ingresos del gobierno en 2040
Aplicando coeficientes de flotabilidad al crecimiento potencial del PIB, se estima el efecto acumulativo de la flotabilidad sobre los ingresos de los gobiernos hasta 2040.
La figura 3.6 muestra las relaciones proyectadas entre los ingresos del gobierno y el PIB por fuente de ingresos en 2040. Para todos los impuestos excepto el CIT, el aumento medio de los ingresos fiscales está en línea con el aumento del crecimiento del PIB: el cambio esperado en esta relación varía de una disminución del 4% (impuestos sobre la nómina) a un aumento del 1% (impuestos sobre la propiedad), mientras que se espera que las relaciones entre los ingresos del CIT y el PIB crezcan un 11%.
Cabe señalar que, en caso de que estas tendencias generales en materia de ingresos fiscales se repita en el futuro, provocarán un cambio en la composición tributaria de los países. Los ingresos provenientes de impuestos con un mayor dinamismo a largo plazo, como el impuesto sobre sociedades y los impuestos sobre la propiedad, pueden representar una mayor proporción de los ingresos totales. Por el contrario, los ingresos provenientes de impuestos menos dinámicos, como los impuestos sobre las ventas y el impuesto sobre bienes y servicios/IVA, pueden representar una proporción menor de los ingresos totales.
Figura 3.6. Crecimiento de la relación entre los ingresos del gobierno y el PIB hasta 2040 debido al efecto de dinamismo
Una salvedad importante es que las proyecciones suponen que la relación entre los ingresos del gobierno y el PIB entre 1990 y 2018 será la misma hasta 2040. Es poco probable que esta relación sea exactamente la misma, ya que hubo reformas tributarias en las últimas décadas que probablemente no se repetirán en el futuro. Por ejemplo, los ingresos del impuesto sobre las sociedades se vieron afectados por las reducciones de las tasas y la ampliación de la base en las últimas décadas. Aunque las tasas podrían seguir disminuyendo, se espera que la solución de dos pilares para los desafíos fiscales derivados de la digitalización de la economía acordada por 137 jurisdicciones del Marco Inclusivo de la OCDE/G20 sobre BEPS en octubre de 2021 atenúe la tendencia a largo plazo de las reducciones de las tasas, al introducir un piso acordado multilateralmente sobre la competencia fiscal con una tasa impositiva mínima efectiva global del 15%. Por otro lado, si bien siguen existiendo oportunidades para la ampliación de la base impositiva, no está claro si la tendencia hacia la ampliación de la base observada en las últimas décadas continuará. En relación con los impuestos sobre bienes y servicios, por ejemplo, en el período posterior a la crisis financiera mundial, los países aumentaron sus tasas de impuesto al valor agregado (es decir, un componente de los impuestos sobre bienes y servicios) para recaudar más ingresos. Sin embargo, este enfoque tiene rendimientos decrecientes y los países en gran medida han dejado de aumentar sus tasas de GST/IVA (véase (OECD, 2020[17]) para un análisis profundo y reciente de las tendencias en materia de tributación en los países de la OCDE).
El efecto del envejecimiento de la población sobre los ingresos del gobierno mediante el uso de la TNT
La figura 3.7 desglosa las proyecciones de ingresos del gobierno en dos efectos: el efecto de dinamismo de los ingresos (que incluye el crecimiento del tamaño de la población) y el cambio en la estructura de la población. El efecto de dinamismo es siempre positivo, lo que era de esperar dado que se espera que la tasa de crecimiento del PIB sea positiva en todos los países de este estudio. El efecto de dinamismo varió del 9,5% (Grecia) al 82,8% (Australia), con un promedio del 40,6%.
En cambio, el efecto de la estructura de edad sólo es positivo en el caso de Nueva Zelanda (un país relativamente “joven”) y se prevé que sea negativo hasta en un 8% en Eslovenia. Como resultado de los cambios en la estructura de la población, se espera que los ingresos del gobierno disminuyan –en promedio– un 4% hasta 2040.
Gráfico 3.7. Tasa de crecimiento acumulada de los ingresos del gobierno en términos reales debido al cambio en la estructura de la población y al dinamismo, 2019-40
En la figura 3.8 se compara el crecimiento de los ingresos gubernamentales con el crecimiento de la población y el crecimiento del PIB potencial en los tres escenarios de dinamismo. Como muchos países de la OCDE esperan un aumento de la población, el crecimiento per cápita de los ingresos gubernamentales fue ligeramente menor que su crecimiento en niveles, en los tres escenarios. En el escenario de convergencia, se proyecta que los ingresos gubernamentales crecerán, en promedio, un 1,3% anual, mientras que se espera que disminuyan ligeramente en comparación con el crecimiento del PIB (-0,2% anual).
Figura 3.8. Comparación de la tasa de crecimiento acumulada de los ingresos del gobierno en distintos escenarios de dinamismo, 2019-2040
3.4.3 Sostenibilidad fiscal del gasto en salud
En toda la OCDE, se espera que el cambio anual medio del gasto en salud en el escenario base sea el doble del cambio anual medio de los ingresos gubernamentales entre 2023 y 2040 (2,6% frente a 1,3%). A partir de 2023, se espera que el crecimiento del gasto en salud disminuya, mientras que se espera que la disminución del crecimiento de los ingresos gubernamentales comience en 2025 ( Figura 3.9 ). Como se esperaba a partir de las especificaciones del modelo, las tendencias futuras del crecimiento del gasto en salud y de los ingresos gubernamentales reflejan la tendencia proyectada en el crecimiento del PIB.
Gráfico 3.9. Crecimiento porcentual anual promedio en términos reales del gasto en salud (escenario base), los ingresos del gobierno (escenario de convergencia de la dinámica) y el PIB, OCDE, 2023-40
Se espera que el gasto en salud aumente a un ritmo más rápido que los ingresos gubernamentales en todos los países de la OCDE. Se proyecta que el crecimiento porcentual promedio anual de los ingresos gubernamentales será particularmente bajo en Grecia, Italia y Japón, con menos del 0,3%. En Australia, Irlanda y Luxemburgo, se proyecta que el crecimiento porcentual promedio anual de los ingresos gubernamentales represente más de las tres cuartas partes del crecimiento promedio anual del gasto en salud ( Figura 3.10 ).
Gráfico 3.10. Crecimiento porcentual anual promedio en términos reales del gasto en salud (escenario base) y de los ingresos gubernamentales (escenario de convergencia de la dinámica) por país, 2023-40
Se proyecta que, para todos los países informantes de la OCDE, el gasto en salud representará una proporción mayor de los ingresos gubernamentales totales en 2040 en comparación con 2018. En promedio, en la OCDE, se proyecta que el gasto en salud represente el 20,6% de los ingresos gubernamentales en 2040, un aumento de 4,7 puntos porcentuales con respecto a 2018 ( Figura 3.11 ).
Figura 3.11. Cambio en la participación porcentual del gasto en salud (escenario base) en los ingresos del gobierno (escenario de convergencia de dinamismo) por país, 2018 y 2040
Según los análisis de escenarios, las políticas relacionadas con el aumento de la productividad y la mejora de los estilos de vida saludables pueden controlar el gasto en salud en 0,3 y 0,8 puntos porcentuales de los ingresos en 2040, respectivamente.
3.4.4. El impacto de los cambios en el tamaño y la estructura de la población sobre el gasto en salud y los ingresos gubernamentales
En los países de la OCDE, se prevé que hasta 2040 se produzca una disminución del crecimiento de los ingresos públicos debido a los cambios en el tamaño y la estructura de la población. En particular, se prevé que a partir de 2028 los ingresos públicos, en promedio, se estabilicen. Se prevé que los cambios en el tamaño y la estructura de la población representen entre el 0,6 y el 0,7 % del crecimiento del gasto en salud entre 2023 y 2026. Posteriormente, se espera que el crecimiento del gasto en salud debido al efecto demográfico disminuya al 0,5 %, principalmente debido a una reducción en la tasa de crecimiento del tamaño de la población ( Figura 3.12 ).
Figura 3.12. Crecimiento porcentual anual promedio en términos reales del gasto en salud (escenario base) y de los ingresos del gobierno (escenario de convergencia de la dinámica) debido al cambio en el tamaño y la estructura de la población, OCDE, 2023-40
En 15 países de la OCDE, se espera que el cambio en el tamaño y la estructura de la población resulte en una disminución de los ingresos gubernamentales entre 2023 y 2040 ( Figura 3.13 ). En particular, 13 de esos 15 países son los países para los que se proyecta una disminución en el tamaño de la población, mientras que para los dos restantes (Eslovenia y España) se proyecta una disminución en la base impositiva como resultado del cambio en la estructura de la población. En siete de estos 15 países, se espera que la mayor disminución en el tamaño de la población entre los países de este estudio resulte también en una disminución del gasto en salud.
En dos países de la OCDE (Australia e Israel), se prevé que el cambio en el tamaño y la estructura de la población dé lugar a un crecimiento de los ingresos públicos cercano al crecimiento previsto del gasto en salud. Esto se debe al mayor aumento del tamaño de la población en los países de la OCDE entre 2023 y 2040, y a una proporción de la población de 65 años o más inferior al promedio de la OCDE en 2040.
Figura 3.13. Cambio porcentual anual promedio en términos reales del gasto en salud (escenario base) y de los ingresos del gobierno (escenario de convergencia de la dinámica) debido al cambio en el tamaño y la estructura de la población por país, 2023-40
3.5. Conclusiones
Este capítulo presenta un enfoque novedoso para obtener un orden de magnitud de la sostenibilidad fiscal futura de los sistemas de salud mediante el acoplamiento de las proyecciones del gasto en salud de fuentes públicas con las proyecciones de ingresos del gobierno.
Como se proyecta que el crecimiento medio del gasto en salud será el doble del crecimiento medio de los ingresos gubernamentales (2,6% y 1,3% en promedio, respectivamente), se proyecta que el gasto en salud de fuentes públicas alcance el 20,6% de los ingresos gubernamentales en los países de la OCDE para 2040, un aumento de 4,7 puntos porcentuales con respecto a 2018.
Los resultados de este capítulo confirman que es probable que la edad per se influya en la determinación del gasto en salud, en comparación con otros factores del lado de la oferta, como los cambios tecnológicos y los ingresos. Los resultados de este capítulo confirman también que el crecimiento de los ingresos gubernamentales se desacelera a medida que la población envejece. Se prevé que los cambios en el tamaño y la estructura de la población aumenten los ingresos gubernamentales en un 0,1% y el gasto en salud en un 0,6% anual en promedio en los países de la OCDE durante los próximos 20 años. Esto representa menos de una décima parte del crecimiento proyectado de los ingresos gubernamentales y una cuarta parte del crecimiento del gasto en salud, respectivamente. Se prevé que los cambios en la estructura de la población (es decir, la combinación de edades) reduzcan los ingresos gubernamentales en todos los países de la OCDE (excepto Nueva Zelanda) para 2040.
Para promover estilos de vida más sanos y activos se necesitan medidas tanto dentro como fuera del sector sanitario. La reducción de los principales factores de riesgo, como el tabaquismo, el consumo de alcohol y la obesidad, puede reducir los costos asociados a los tratamientos. Por ejemplo, se ha demostrado que las políticas de prevención del consumo de alcohol (como las breves intervenciones de los médicos de cabecera, los impuestos y las reglamentaciones sobre los horarios de atención al público, la publicidad y la conducción en estado de embriaguez) reducen los costos en comparación con el tratamiento de las enfermedades asociadas cuando aparecen. De manera similar, una serie de políticas fiscales, reglamentarias y de comunicación han resultado rentables para reducir las tasas de tabaquismo, obesidad y otros factores de riesgo importantes.
Entre las políticas que han demostrado aumentar la productividad se encuentran las relacionadas con el personal sanitario, los productos farmacéuticos y las nuevas tecnologías. Por ejemplo, las nuevas leyes y reglamentaciones que amplían el ámbito de la práctica para los no médicos pueden producir ahorros de costos sin efectos adversos en la calidad de la atención. En el caso de los productos farmacéuticos, las reglamentaciones sobre precios, acceso al mercado y prescripción han contribuido a aumentar la penetración de los medicamentos genéricos en el mercado, lo que ha permitido ahorrar costos. Las evaluaciones de tecnologías sanitarias tienen el potencial de garantizar que no se introduzcan nuevas tecnologías ineficaces en función de los costos y que se interrumpan las intervenciones existentes que también lo son. En términos más generales, una reglamentación más estricta de los precios puede ser eficaz para reducir el gasto sanitario.
También hay un margen considerable para aprovechar mejor el progreso tecnológico, centrándose en aquellas tecnologías que tienen el potencial de aumentar la productividad. La digitalización puede respaldar nuevos métodos de prestación de atención que permitan ahorrar dinero, en particular en forma de telemedicina y herramientas robóticas para algunos procedimientos limitados, así como mejorar la calidad y la utilidad de los datos sanitarios.
Como resultado del crecimiento del PIB, se espera que los ingresos públicos aumenten a largo plazo, pero, en términos per cápita, para la mayoría de los países este aumento no será tan pronunciado como lo fue en las décadas anteriores debido a los efectos del envejecimiento de la población. Por lo tanto, pueden ser necesarias políticas para que los ingresos sean más resistentes al envejecimiento de la población. En particular, las reformas para eliminar las vías de jubilación anticipada y fortalecer la participación en el mercado laboral de las personas con un vínculo más débil con el mercado laboral podrían contrarrestar las futuras presiones del gasto público vinculadas al envejecimiento.
Los resultados de las proyecciones presentadas en este capítulo son un llamado a la acción para cambiar los resultados previstos por las tendencias existentes a fin de asegurar la sostenibilidad fiscal futura de los sistemas de salud. Un mensaje importante en materia de políticas es que para abordar los desafíos de la sostenibilidad fiscal se requiere un conjunto de políticas equilibradas que abarquen a todo el gobierno y que apunten tanto al principal factor impulsor del gasto en salud como a los mecanismos de generación de ingresos del gobierno.
La pandemia ha provocado un crecimiento sin precedentes del gasto sanitario de los países. Entre 2019 y 2021, el gasto público en salud creció una media del 17% en términos reales en los países de la OCDE, gracias a que los gobiernos se apresuraron a movilizar recursos financieros para luchar y abordar las consecuencias sanitarias de la pandemia. El gasto en prevención se duplicó con creces en el mismo periodo debido a las campañas generalizadas de pruebas y vacunación. El gasto sanitario directamente relacionado con la COVID-19 representó una media del 9% del gasto público en salud en 2021 y se mantuvo en torno al 6% en 2022.
Los desafíos económicos y geopolíticos están afectando la capacidad de los países para financiar cualquier gasto adicional en salud. La inflación general de la OCDE aumentó casi un 10% en 2022 , en gran parte debido a la guerra en Ucrania y la posterior crisis energética, ya que las cadenas de suministro y los flujos comerciales se vieron interrumpidos y la esperada recuperación económica pospandémica se estancó. Si bien está por debajo de su pico de 2022, se espera que la inflación se mantenga muy por encima de los niveles previos a la pandemia en el corto plazo.
Estos cambios, a su vez, están afectando los presupuestos de salud y el costo de la prestación de servicios. Los aumentos nominales de los gastos previstos se han visto erosionados por una inflación mayor de lo previsto, mientras que los mayores costos de los insumos en la prestación de servicios de salud siguen afectando considerablemente la sostenibilidad financiera de los proveedores de servicios de salud. Algunos gobiernos han puesto a disposición recursos adicionales para ajustar los presupuestos y cubrir los costos relacionados con la inflación.
En el primer semestre de 2022, los salarios reales cayeron un 4% de media, por lo que la presión para aumentar los salarios ha aumentado en el sector sanitario, que requiere mucha mano de obra. Si bien la pandemia ha enseñado que las profesiones sanitarias son más atractivas, los costes adicionales de personal deben ser sufragados por fondos públicos y proveedores de atención sanitaria, lo que a su vez se traduce en un aumento de los costes de prestación de servicios .
Tras los extraordinarios aumentos de 2020 y 2021, en 2022 el gasto real en salud se redujo un 1,5% en promedio en los países de la OCDE. Aunque es prematuro concluir que el gasto en salud nominal podría volver a las tasas de crecimiento anteriores a la pandemia, la información presupuestaria de un número seleccionado de países sugiere que el gasto en salud nominal podría volver a las tasas de crecimiento anteriores a la pandemia. Pero como se espera que la inflación promedio se mantenga por encima del 5% en 2024, en comparación con menos del 2% en 2019, esto seguirá reduciendo significativamente cualquier aumento nominal.
Si bien el gasto en salud per cápita en 2022 fue alrededor de un 11% mayor que el gasto en 2019, en promedio en términos reales, excluyendo el gasto directo por COVID-19, los niveles de gasto de 2022 pueden estar por debajo de los niveles esperados con base en las tendencias de crecimiento previas a la pandemia.
Los planes de gasto actuales de los países no indican aumentos sustanciales del gasto en el corto plazo. La proporción del gasto público destinado a la salud se mantuvo constante durante la pandemia en un 15% en promedio y la salud compite cada vez más con otras prioridades de gasto, como el apoyo social a los hogares para enfrentar la crisis del costo de la vida, la transición ecológica, los costos de la energía y el gasto en defensa. El desafío de financiar las necesidades futuras de salud, incluida la necesidad de hacer que el sistema de salud sea más resiliente, sigue vigente.
2.1 Introducción
En los últimos cuatro años, los países de la OCDE han enfrentado una sucesión de crisis. A principios de 2020, la pandemia planteó un desafío sin precedentes a la resiliencia de los sistemas de salud, las economías y las sociedades de todo el mundo. A nivel mundial, hasta septiembre de 2022 se habían notificado oficialmente casi 7 millones de muertes por COVID-19, mientras que la cifra real de muertes es mucho mayor. 1 El virus también tuvo un profundo impacto indirecto: se cancelaron las consultas de atención primaria, se pospusieron las cirugías electivas y se retrasaron las citas para la detección del cáncer. A más largo plazo, aumentaron las necesidades de atención de salud mental y un número significativo de personas sufrieron y siguen padeciendo COVID-19 prolongado. Todos estos acontecimientos tienen implicaciones financieras para los sistemas de salud.
Al mismo tiempo, la pandemia tuvo importantes consecuencias económicas y provocó una de las crisis económicas más graves desde mediados del siglo XX . Y, mientras los países salían de la fase aguda de la pandemia y se encaminaban hacia la recuperación económica, la guerra de Rusia contra Ucrania supuso un nuevo shock para la economía mundial. Las tasas de inflación subieron a niveles no vistos en décadas, al tiempo que se disparaban los precios de la energía y las materias primas. Cada vez más, el gasto público en atención sanitaria ha tenido que competir con nuevas prioridades, como el apoyo a los hogares y las empresas, la transición ecológica y el gasto en defensa. Esto ocurre en un momento en que los sistemas de salud requieren más inversiones para mejorar su resiliencia frente a futuras crisis.
La información oportuna y completa sobre el gasto y la financiación de la salud ha sido fundamental para evaluar el impacto total de la pandemia y permite a los responsables de la toma de decisiones recalibrar las prioridades para satisfacer mejor las necesidades de la población. Las cifras más recientes brindan la oportunidad de crear un panorama completo sobre cómo evolucionó el gasto en salud durante el período de la pandemia en los países de la OCDE. Los detalles adicionales sobre el gasto en salud específico de la COVID-19 también permiten aislar el efecto directo de la COVID-19 en el uso de los recursos financieros en el sector de la salud y comprender las tendencias subyacentes en el gasto en salud.
El resto de este capítulo está estructurado de la siguiente manera. La sección 2.2 analiza cómo evolucionó el gasto en salud durante la pandemia. También da una indicación de cómo se espera que haya evolucionado el gasto en 2022 a medida que los países comenzaron a salir de la crisis. La sección 2.3 analiza en qué medida los países de la OCDE están en vías de lograr que los sistemas de salud sean más resilientes en el contexto de los desafíos macroeconómicos actuales. Por último, la sección 2.4 ofrece una visión general de las medidas que están adoptando los gobiernos de la OCDE para abordar estos desafíos y explica cómo la crisis actual -y sus implicaciones para el gasto en salud en los próximos años- puede diferir de la crisis financiera mundial de 2007-2008.
2.2 Últimas tendencias en el gasto sanitario
La pandemia de COVID-19 provocó un crecimiento sin precedentes del gasto en salud en los países de la OCDE, ya que los gobiernos dedicaron importantes recursos a abordar el brote del virus. Se pusieron a disposición recursos para rastrear el virus, aumentar la capacidad de los sistemas de salud, desarrollar opciones de tratamiento y, finalmente, distribuir vacunas a la población. Al mismo tiempo, la utilización de los servicios de salud se vio frecuentemente interrumpida durante las diversas olas de COVID-19, y los pacientes a menudo retrasaban o renunciaban a la atención médica.
La mayoría de los países de la OCDE salieron de la fase aguda de la pandemia durante 2022. Sin embargo, el empeoramiento del clima macroeconómico, con una desaceleración del crecimiento económico y una alta inflación (amplificada por la guerra de Rusia contra Ucrania), asestó un golpe a la recuperación mundial y provocó un cambio de prioridades en los presupuestos públicos. Los flujos comerciales, que ya estaban bajo presión por la pandemia, se vieron aún más perturbados, lo que provocó un aumento de los precios de los productos básicos, como los alimentos y la energía, y exacerbó las presiones inflacionarias en muchos países. Estos acontecimientos repercutieron en los niveles de gasto sanitario en 2022 y sus efectos se prolongarán en 2023 y más allá. Los datos más recientes sobre el gasto sanitario ofrecen una primera oportunidad para realizar una evaluación completa del impacto de la pandemia en el gasto sanitario y una indicación temprana de la situación de los países en lo que respecta al gasto sanitario a largo plazo.
Después de un crecimiento excepcional en 2020 y 2021, el gasto en salud se redujo drásticamente en 2022 a medida que los países de la OCDE salían de la pandemia
En los cinco años anteriores a la pandemia, el gasto anual en atención sanitaria creció un promedio del 3,2%, en términos reales, en los países de la OCDE. El brote de COVID‑19 en 2020 provocó un aumento sustancial del gasto en salud, en particular por parte de los gobiernos, que movilizaron recursos para mitigar y abordar los impactos de la crisis. La demanda de presupuestos públicos se intensificó en 2021, a medida que se incrementaron los programas de pruebas y se implementaron campañas de vacunación para toda la población. Como resultado, el gasto anual en salud creció un 5%, en promedio, en los países de la OCDE en 2020 y se aceleró en 2021 con un crecimiento del 8,5%, en términos reales. A esto le siguió una contracción del 1,5% en el gasto en salud en 2022 ( Figura 2.1 ).
Muchos países europeos informaron de un elevado crecimiento del gasto sanitario tanto en 2020 como en 2021, lo que refleja las sucesivas oleadas de infección en todo el continente. La República Checa (en adelante Chequia), Hungría, Estonia e Irlanda informaron de un crecimiento del gasto sanitario de dos dígitos en 2020. La República Eslovaca, Austria y Portugal, por otro lado, registraron su mayor crecimiento en 2021. En Letonia, el crecimiento excepcional del 33% en 2021 se debió principalmente al aumento de los salarios de los trabajadores sanitarios, así como a los gastos inducidos por la pandemia asociados a un mayor volumen de atención (Ministerio de Finanzas de la República de Letonia, 2022[1]) .
Gráfico 2.1. El crecimiento del gasto en salud alcanzó su punto máximo en 2021, antes de caer en 2022Crecimiento medio anual del gasto corriente en salud, en términos reales, promedio de la OCDE y países seleccionados, 2015-22
En 2020, Chile, Colombia y Costa Rica experimentaron un crecimiento del gasto en salud por debajo del promedio. Sin embargo, en 2021, el gasto en Chile y Colombia aumentó y alcanzó el 12% y el 16% respectivamente, ya que el año resultó ser el más letal de la pandemia en América Latina (OCDE/Banco Mundial, 2023[3]) . En cambio, el crecimiento del gasto en salud en Canadá y Estados Unidos alcanzó su punto máximo en 2020, creciendo alrededor del 10%. A diferencia de muchos países de la OCDE, el crecimiento del gasto en salud en ambos países cayó en 2021.3 Parte de este crecimiento más lento en Estados Unidos puede atribuirse a una disminución del gasto público relacionado con la pandemia, que compensó con creces el aumento de la utilización de los servicios de atención sanitaria que se recuperó debido a la atención retrasada y la demanda reprimida a partir de 2020 (Centros de Servicios de Medicare y Medicaid, 2023[4]) .
Los resultados preliminares para 2022 apuntan a una contracción del gasto en salud en los países de la OCDE desde su pico en 2021. A medida que la pandemia se acercaba al final de la fase aguda en muchos países, los gobiernos flexibilizaron las medidas sanitarias de emergencia. Además, las condiciones geopolíticas y económicas emergentes hicieron que otras emergencias, como la crisis energética y del coste de la vida, debilitaran la posición de la salud dentro de las prioridades gubernamentales. Esto dio lugar a que los países de la OCDE experimentaran un crecimiento negativo del gasto en salud del -1,5%, en términos reales, en promedio en 2022. Dinamarca vio una caída del 8% en el gasto en salud en comparación con 2021, pero Corea siguió viendo un crecimiento del gasto en salud de casi el 7%.
El gasto público en salud se disparó durante la pandemia, antes de retroceder en 2022
La trayectoria del gasto de los sistemas gubernamentales y de seguro médico obligatorio se vio alterada tras la aparición de la pandemia de COVID-19. Si bien el gasto de estos sistemas de financiación creció un promedio del 3,5% anual entre 2015 y 2019 en los países de la OCDE, este aumentó a alrededor del 8% en 2020 y 2021, ya que se pusieron a disposición recursos significativos para rastrear el virus, aumentar la capacidad del sistema de salud, proporcionar subsidios a los proveedores de servicios de salud y, finalmente, lanzar campañas de vacunación contra la COVID-19. A esto le siguió una caída promedio en términos reales del 1,8% en 2022 ( Figura 2.2 ).
El gasto de los gobiernos y los esquemas obligatorios aumentó un 15% o más en 2020 en Canadá, Chequia, Hungría e Irlanda, mientras que Colombia, Corea, Letonia y Turquía experimentaron un crecimiento de magnitud similar en 2021. En Irlanda, la pandemia de COVID-19 resultó en un aumento de la proporción del gasto público en 2020, con un alto gasto gubernamental en equipos de protección personal, kits de hisopados y respiradores, y con un gasto significativo en costos de tratamiento y costos de pruebas (Oficina Central de Estadística, 2021[5]) .
Los datos preliminares indican una disminución del gasto gubernamental y de los planes obligatorios de casi el 2% en 2022, ya que los gobiernos regresaron a los patrones de gasto anteriores después de los niveles históricamente altos.
El gasto privado en salud (seguro de salud voluntario y de bolsillo de los hogares) mostró la tendencia opuesta ( gráfico 2.2 ). Una disminución general de alrededor del 2,5% en 2020 fue consecuencia del uso pospuesto y reducido de los servicios de salud y de la no disponibilidad parcial de los mismos. El gasto de bolsillo disminuyó más del 10% en Bélgica, Chile y el Reino Unido. Chile y el Reino Unido, junto con Irlanda y Suecia, también experimentaron una caída similar en el gasto en seguro de salud voluntario.
El gasto privado se recuperó con fuerza en 2021. En Bélgica y el Reino Unido, el gasto de los hogares aumentó significativamente (un 8%) y en Chile (un 16%). El crecimiento del gasto de bolsillo fue aún más pronunciado, con aumentos del 17-18% en Chequia, Lituania, Corea y la República Eslovaca. Este repunte puede atribuirse a un efecto de «recuperación» de la demanda de servicios de atención sanitaria que se aplazó durante el pico de la pandemia.
El seguro médico voluntario experimentó un repunte similar. Cabe destacar que Chile fue testigo de un enorme aumento del 40% en el gasto en seguros médicos voluntarios en 2021. En Irlanda, las restricciones por la COVID-19 provocaron una caída del 27% en las reclamaciones a las compañías de seguros privadas entre abril de 2020 y marzo de 2021. La demanda de seguros médicos se recuperó con fuerza en un 12% en 2021, con una mayor proporción de la población inscrita en seguros médicos privados en comparación con 2020 (The Health Insurance Authority, 2021[6]) .
En 2022, los patrones divergieron: el gasto de los hogares en salud disminuyó, mientras que el gasto en seguros de salud voluntarios siguió creciendo, aunque a un ritmo mucho más lento. Las estimaciones indican que se espera que los pagos directos hayan disminuido más del 2%, en promedio. Se espera que el gasto de los planes de seguros de salud voluntarios haya aumentado en 2022, aunque por debajo de las tasas previas a la pandemia.
Gráfico 2.2. El gasto en salud de los sistemas públicos creció alrededor de un 8% tanto en 2020 como en 2021Gasto en salud por esquema de financiamiento, crecimiento anual promedio en términos reales, 2015-22
Los gobiernos asumieron la mayor parte del gasto adicional durante la pandemia
En los países con seguro médico privado social u obligatorio, la respuesta a la pandemia provocó un cambio notable (aunque temporal) en la arquitectura de financiación de la salud. En 24 países de la OCDE donde el seguro social u obligatorio es el principal comprador de servicios de salud, el aumento sustancial del gasto público puede explicarse por un aumento del gasto del gobierno general (es decir, no basado en seguros). En esos países, la proporción del gasto sanitario corriente financiado por los planes gubernamentales aumentó del 12% al 16% en promedio entre 2019 y 2021, mientras que la proporción promedio del seguro obligatorio disminuyó durante el mismo período (del 61% al 59%). El crecimiento promedio del gasto público durante los dos años fue del 90%, mientras que el gasto en seguros obligatorios aumentó un moderado 9%. En muchos sistemas basados en seguros, las actividades preventivas relacionadas con la COVID-19 fueron financiadas directamente por las autoridades centrales, regionales o locales. Además, el apoyo financiero a los proveedores de salud tendió a provenir de presupuestos centrales o regionales y no directamente de las aseguradoras de salud obligatorias. El gasto del gobierno cayó un 10% en promedio en 2022, mientras que el gasto en seguros obligatorios se mantuvo estable.
Los gobiernos no solo aumentaron su papel en la compra directa de servicios de salud durante la pandemia, sino que a menudo proporcionaron financiación adicional a las aseguradoras sociales y obligatorias. Al analizar los ingresos por seguros sociales de salud o seguros privados obligatorios, la proporción de transferencias gubernamentales aumentó notablemente en varios países entre 2019 y 2021, ya sea para brindar apoyo financiero para equilibrar las pérdidas operativas de las aseguradoras o para cubrir las contribuciones al seguro social de grupos específicos de la población. En Bélgica, Chile y Chequia, la proporción de transferencias gubernamentales en los ingresos del seguro obligatorio aumentó alrededor de 10 puntos porcentuales entre 2019 y 2021. En Estonia, la proporción aumentó más de 15 puntos porcentuales.
La pandemia no modificó la proporción del presupuesto gubernamental destinado a la atención sanitaria
Si bien los países de la OCDE registraron un crecimiento significativo del gasto en salud durante la pandemia ( gráfico 2.1 ), esto se refleja solo marginalmente en la proporción del gasto en salud en el gasto gubernamental total. De hecho, si bien la pandemia ejerció una importante presión al alza sobre los presupuestos de salud durante 2020, se sintieron presiones similares en otras áreas del gasto público, ya que los gobiernos brindaron un apoyo sustancial a las empresas y los hogares. En 2021, el gasto en salud representó un promedio del 15% del gasto gubernamental total ( gráfico 2.3 ), menos de medio punto porcentual más que en 2019. Sin embargo, en Letonia y Australia, la proporción del gasto en salud en el gasto gubernamental total aumentó más de 2 puntos porcentuales entre 2019 y 2021. Los datos preliminares basados en dos tercios de los países de la OCDE sugieren que la proporción promedio se mantendrá en el mismo nivel hasta 2022.
Gráfico 2.3. La proporción del gasto público asignado a la salud no aumentó sustancialmente durante la pandemia
El gasto en prevención aumentó más del doble durante la pandemia
La pandemia desencadenó un crecimiento excepcional del gasto en todas las funciones de atención sanitaria ( gráfico 2.4 ). El gasto en atención preventiva aumentó un promedio del 50% cada año entre 2019 y 2021 (frente a un aumento anual del 3% antes de la pandemia), ya que los países asignaron recursos significativos a las pruebas, el rastreo, la vigilancia y las campañas de información pública. Con el lanzamiento de las campañas de vacunación, el crecimiento del gasto se concentró en 2021 y alcanzó el 76% en los países de la OCDE. Por ejemplo, con el lanzamiento de la campaña de vacunación contra la COVID-19 en Corea en febrero de 2021, el gasto en prevención creció un 140% en 2021 (en comparación con el 24% en 2020). En una selección de países de la OCDE con datos preliminares, el gasto en prevención en 2022 se redujo en casi una quinta parte en promedio desde el máximo de 2021.
Entre 2019 y 2021, el gasto medio anual en atención hospitalaria se duplicó (5,2 %) en los países de la OCDE en comparación con la era anterior a la pandemia (2,6 %). En 2020 se produjo un aumento notable, que alcanzó un crecimiento medio del 6,5 % y más del 15 % en el Reino Unido, Estonia y Hungría. Este aumento se debió principalmente a los costes adicionales de personal y de insumos (por ejemplo, equipos de protección personal) y a los importantes subsidios a los hospitales a cambio de reservar capacidad para pacientes de COVID-19 o cubrir pérdidas operativas. En el caso de Hungría, donde el gasto en atención hospitalaria aumentó más del 20 % en 2020, esto puede vincularse al aumento del volumen de pacientes en cuidados intensivos. Hungría también concedió una bonificación única a los trabajadores sanitarios, incluidos los que trabajan en hospitales (OCDE/Observatorio Europeo de Sistemas y Políticas de Salud, 2021[7]) .
El gasto en administración del sistema de salud creció un 8% anual durante el mismo período, más del doble de la tasa de crecimiento previa a la pandemia. Parte de este aumento se puede explicar por los recursos adicionales necesarios para gestionar las estrategias nacionales de respuesta.
Entre 2019 y 2021, el gasto en atención ambulatoria creció un 4,8% en promedio (frente al 3,5% antes de la pandemia), pero se concentró en el segundo año. En 2020, el gasto solo aumentó un 1% en promedio, seguido de un crecimiento del 9,7% en 2021. Parte del bajo crecimiento en 2020 puede atribuirse a una contracción significativa del gasto en atención dental. El gasto general en atención ambulatoria en Canadá cayó un 6,4% en 2020, ya que los médicos solo brindaron atención de urgencia en persona y ofrecieron citas de atención virtual cuando fue posible. La mayoría de los servicios se reanudaron en 2021, lo que contribuyó a un repunte del gasto en atención ambulatoria del 11,3% (Canadian Institute for Health Information, 2023[8]) .
Gráfico 2.4. El gasto total en prevención aumentó más del doble entre 2019 y 2021
El gasto en productos farmacéuticos y médicos no duraderos también experimentó un mayor crecimiento, pero menor que el de los servicios de atención de la salud. El crecimiento promedio del gasto alcanzó el 4,1% en 2020, pero se desaceleró al 1,6% en 2021. El alto crecimiento en 2020 puede explicarse, al menos en parte, por el gasto adicional en mascarillas y equipos de protección personal. En Estados Unidos, la tendencia se revirtió, ya que el gasto farmacéutico creció un 2,7% en 2020 y un 4,6% en 2021. La aceleración en 2021 fue resultado de un nivel récord de uso de medicamentos recetados, ya que repuntó el inicio de nuevas recetas para atención crónica y aguda (Centers for Medicare & Medicaid Services, 2023[4]) .
Por último, el gasto en cuidados de larga duración fue el menos afectado. Entre 2015 y 2019, el gasto anual medio en cuidados de larga duración había crecido casi un 4% en los países de la OCDE. Este gasto aumentó ligeramente hasta el 4,6% con el estallido de la pandemia. Se introdujeron medidas en el sector de los cuidados de larga duración, haciendo hincapié en la prevención y el control de las infecciones, así como en la realización de pruebas y el rastreo de los casos en estas instalaciones. En algunos países, como Polonia, Hungría y Eslovenia, el gasto en cuidados de larga duración sí experimentó un aumento sustancial en 2020, de alrededor del 15% o más. Se destinaron importantes recursos del presupuesto estatal a financiar bonificaciones para los trabajadores de cuidados de larga duración y a adquirir pruebas, equipos de protección individual (EPI) y desinfectantes para su uso en los centros de cuidados de larga duración (Rocard, Sillitti y Llena-Nozal, 2021[9]) .
Los datos preliminares de 2022 indican que, a medida que los países van saliendo de la fase aguda, se ha producido una marcada reversión del gasto en muchas áreas. En un subconjunto de siete países de la OCDE, el gasto en prevención se redujo casi un 18%, aunque se mantuvo muy por encima del gasto anterior a la pandemia, ya que se mantuvo el gasto en vacunación y pruebas. El gasto en atención hospitalaria disminuyó un 2%, en promedio, y un 5% en Islandia y los Países Bajos. El gasto promedio en atención hospitalaria en 2022 fue solo un 5% mayor en términos reales en comparación con 2019. El gasto en atención a largo plazo, productos farmacéuticos y administración se contrajo en 2022. Solo el gasto en atención ambulatoria mostró un pequeño aumento en 2022, aunque a una tasa modesta (0,3%).
El gasto por COVID-19 alcanzó su punto máximo en 2021, aunque continuó en 2022
La pandemia provocó un aumento de los niveles de gasto público en salud, pero el mayor impacto se produjo en 2021. El gasto directo en COVID-19 alcanzó un promedio del 9% del gasto público total en salud en 2021 en los países de la OCDE con datos disponibles, en comparación con el 5% en 2020 ( gráfico 2.5 ). En Corea, la proporción del gasto en salud directamente vinculado a la COVID-19 alcanzó el 11% en 2021 (frente al 2% en 2020), en Austria fue del 13% (frente al 5% en 2020) y en Letonia más de una quinta parte de todo el gasto en salud (22%, frente al 5% en 2020). Para un subconjunto de países con estimaciones preliminares, es probable que el gasto en COVID-19 en 2022 haya representado aún más del 6% del gasto total.
El aumento en 2021 fue provocado por varios elementos clave. El gasto en costos de tratamiento relacionados con la COVID-19 y en pruebas y rastreo de contactos aumentó en 2021 en comparación con 2020. Sin embargo, los costos de vacunación contra la COVID-19 aumentaron significativamente y representaron por sí solos un promedio del 2% del gasto público en salud en 2021. En la mayoría de los países de la OCDE, las campañas de vacunación contra la COVID-19 recién comenzaron en diciembre de 2020 o enero de 2021 antes de cobrar pleno impulso más tarde ese año.
Los resultados preliminares sugieren que el gasto en COVID-19 siguió representando un importante recurso para la atención sanitaria en 2022, pero se situó por debajo de los niveles de 2021. Por ejemplo, en Dinamarca y Luxemburgo, el gasto en pruebas y rastreo de casos se redujo drásticamente en 2022. Por otro lado, los costos de COVID-19 siguieron aumentando en Alemania y Corea en 2022, alcanzando el 8% y el 12% del gasto público en salud, respectivamente. En Corea, los costos del tratamiento de COVID-19, así como de las pruebas y el rastreo de casos, aumentaron en 2022 a medida que se dispararon los casos y la mortalidad.
Gráfico 2.5. La proporción del gasto público en salud dedicado a la COVID-19 alcanzó un máximo del 9 % en 2021Gasto en COVID-19 como porcentaje del gasto público total en salud, gasto de los gobiernos/sistemas de seguro obligatorio únicamente, 2020-22
2.3. ¿Están los países en vías de fortalecer sus sistemas de salud?
Las tendencias recientes en materia de gasto sanitario deben analizarse en un contexto más amplio de mayores necesidades de inversión en salud, para abordar la falta de resiliencia y preparación de los sistemas de salud que se puso de manifiesto durante la COVID-19 y las megatendencias como el envejecimiento de la población y el aumento asociado de las necesidades de atención sanitaria. Ahora que los países de la OCDE han comenzado a salir de la pandemia en 2022, se puede hacer una evaluación preliminar para ver en qué medida los países han emprendido un camino para movilizar los recursos financieros adicionales necesarios para fortalecer sus sistemas de salud. Sin embargo, mejorar la resiliencia de los sistemas de salud, por ejemplo aumentando el número de trabajadores sanitarios disponibles, requiere un compromiso financiero a medio y largo plazo. Sin embargo, en el clima económico y geopolítico actual, parece ser un desafío para muchos países de la OCDE aumentar sustancialmente el gasto público en salud.
Aún quedan fondos por movilizar para sistemas de salud más resilientes
La pandemia reveló que los sistemas de salud no eran lo suficientemente resilientes para hacer frente a emergencias sanitarias de esta magnitud.Los sistemas de salud no estaban preparados, no contaban con suficiente personal y se enfrentaban a una inversión insuficiente (OECD, 2023[10]) .
Es necesario realizar inversiones inteligentes para fortalecer la resiliencia de los sistemas de salud ( proteger la salud subyacente de la población, fortalecer las bases de los sistemas de salud y reforzar a los trabajadores de la salud en la primera línea), lo que brindaría a los países la agilidad para responder no solo a las pandemias en evolución, sino también a otras crisis.
El rendimiento de esas inversiones se extiende mucho más allá de los beneficios directos para la salud. Unos sistemas de salud más resilientes son la base de economías más fuertes y resilientes, lo que permite obtener importantes beneficios económicos y sociales al evitar la necesidad de medidas de contención estrictas y costosas en futuras crisis con sociedades más sanas y mejor preparadas (Morgan y James, 2022[11]) .
Los datos de 2022 brindan una primera oportunidad para evaluar la situación de los países en cuanto a la trayectoria del gasto en salud después del gasto inducido por la pandemia en 2020 y 2021. En promedio, en la OCDE, la proporción de la economía dedicada a la salud fue 0,4 puntos porcentuales más alta en 2022 en comparación con el nivel prepandémico en 2019 ( Figura 2.6 ). En comparación con 2019, la relación salud/PIB aumentó más de 1 punto porcentual en Portugal, España, Chequia, el Reino Unido y Corea, mientras que las estimaciones de la OCDE sugieren un aumento de más de 2 puntos porcentuales en Nueva Zelanda y Letonia ( Figura 2.7 ). 4 Por otro lado, en 11 países la proporción del PIB asignada a la salud en 2022 fue inferior a los niveles de 2019, y la caída fue más pronunciada en Noruega (-2,5 puntos porcentuales). Sin embargo, la volatilidad económica a corto plazo determina la evolución de esta relación, y es necesario monitorear la tendencia durante un período de tiempo más largo.
Gráfico 2.6. La proporción del gasto en salud en el PIB alcanzó su punto máximo en 2021 antes de volver a caer en 2022Gasto sanitario actual como porcentaje del PIB, promedio de la OCDE, 2005-22Gráfico 2.7. Casi uno de cada tres países vio la proporción del PIB destinada a la salud en 2022 por debajo de los niveles de 2019Gasto sanitario actual como porcentaje del PIB, 2019 y 2022, países de la OCDE
Tras excluir el gasto en COVID-19, el crecimiento del gasto en salud en 2022 se mantuvo por debajo de la tendencia previa a la pandemia
A nivel per cápita, el aumento del gasto entre 2019 y 2022 parece fuerte. En promedio, en la OCDE, el gasto en salud per cápita en 2022 se estimó en alrededor de USD 350 (o 9%) más que en 2019 (en términos reales). Sin embargo, si se excluye el gasto de emergencia por la pandemia que se produjo en 2020 y 2021 (y que continuó en cierta medida en 2022), la tasa de crecimiento del gasto en salud probablemente sea inferior a la tendencia prepandémica ( gráfico 2.8 ). Esto sugiere que los países aún no han logrado avances sustanciales en el aumento de la inversión para fortalecer la resiliencia de sus sistemas de salud. Se puede llegar a una conclusión similar al examinar el gasto preventivo, que aumentó sustancialmente durante la pandemia: después de excluir los costos de vacunación contra la COVID-19 y el gasto en pruebas y rastreo, la tendencia subyacente permanece inalterada.
El aumento del gasto en salud no se traduce automáticamente en una mayor resiliencia del sistema de salud. Además de destinar la inversión a los tres pilares clave, el dinero debe gastarse de forma inteligente y en consonancia con las mejores prácticas. Además, los beneficios de la inversión adicional tardarán en materializarse. Por ejemplo, aumentar la capacidad de formación de enfermeras ahora solo tendría un impacto material en el número de enfermeras en ejercicio en tres años. Por lo tanto, es necesario analizar un período de tiempo (mucho) más largo para ver si la inversión de los países en el fortalecimiento de los sistemas de salud va más allá de las medidas de emergencia necesarias en tiempos de crisis. Sin embargo, el entorno económico y geopolítico actual limita el margen de maniobra de los países para aumentar su gasto a fin de abordar las necesidades identificadas.
Gráfico 2.8. Tras excluir el gasto en COVID-19, el gasto en salud en 2022 estuvo por debajo de la tendenciaGasto corriente en salud (GCS), gasto en precios constantes y PPA constantes, promedio de la OCDE (2015 = 100)
El clima económico y geopolítico actual dificulta que los países aumenten la inversión en salud
La caída del gasto en salud en 2022 debe verse en el contexto de un clima económico y geopolítico frágil. La guerra de Rusia contra Ucrania, las interrupciones generalizadas en las cadenas de suministro, así como el impacto persistente de la COVID-19 en algunas partes del mundo, afectaron el camino hacia la recuperación económica. Esto ha ejercido una presión alcista adicional sobre los precios, sobre todo de la energía y los alimentos, lo que ha llevado a una inflación que se ha mantenido en niveles no vistos en décadas en muchos países de la OCDE (OECD, 2022[12]) . Además, la atención médica ha tenido que competir cada vez más con nuevas prioridades de gasto público, incluido el apoyo social a los hogares que enfrentan crisis del costo de la vida, las compras de energía, la transformación ecológica, el gasto en defensa y otros. A corto y mediano plazo, estos acontecimientos suponen un desafío para los países que desean asignar más gasto público a la salud y es probable que afecten la trayectoria del gasto en salud.
La recuperación económica es frágil y persisten las presiones inflacionarias
Como resultado de estos desafíos, el crecimiento del PIB real en la OCDE cayó al 3% en 2022, solo la mitad de la tasa de crecimiento de 2021. Para 2023 y 2024, las últimas previsiones sugieren solo un crecimiento modesto del 1,7% (2023) y el 1,4% (2024) en la OCDE ( gráfico 2.9 ), alrededor de la mitad del crecimiento mundial (OCDE, 2023[13]) . En general, esto está por debajo de las tasas de crecimiento de los años anteriores a la pandemia. Para varios países, las perspectivas económicas son particularmente sombrías. Para 2023, se pronostica estancamiento económico o recesión en una docena de países de la OCDE, entre ellos Estonia, Suecia, Chile, Hungría, Finlandia y Alemania (OCDE, 2023[13]) .
Además, las presiones inflacionarias siguen siendo elevadas en la OCDE. La inflación general aumentó gradualmente desde el primer trimestre de 2021, con una marcada aceleración a principios de 2022, como consecuencia de la guerra de Rusia contra Ucrania y el posterior aumento de los precios de la energía. Alcanzó un máximo en el tercer trimestre de 2022, con un 10% en promedio en la OCDE, antes de desacelerarse al 6,5% en el tercer trimestre de 2023. Si bien la inflación general ha vuelto a disminuir sustancialmente en 2023, la inflación básica5 se mantuvo estable y se situó en el 6,9% en el tercer trimestre de 2023 ( gráfico 2.10 ) (OCDE, 2023[13]) . Se proyecta que en toda la OCDE, la inflación básica se mantendrá en un promedio del 7% en 2023 antes de desacelerarse al 5,3% en 2024. En 2023, se espera que la inflación básica se ubique alrededor del 10% o más en Colombia, Polonia, Hungría y Lituania, y por encima del 50% en Turquía.
Gráfico 2.9. Las perspectivas económicas siguen siendo modestas en 2023 y 2024Crecimiento del PIB en porcentaje en términos reales, 2023 y 2024, países de la OCDEGráfico 2.10. La inflación general está cayendo, pero la inflación básica se mantiene persistenteInflación general y subyacente, variación interanual
La inflación representa una enorme carga para los hogares con salarios reales en caída
En 2022, los salarios no siguieron el ritmo de la inflación. En consecuencia, la combinación de una inflación elevada y unos aumentos salariales limitados provocó que los salarios cayeran en términos reales en 2022 en toda la OCDE ( gráfico 2.11 ). En promedio, en los 29 países de la OCDE, la reducción de los salarios reales fue de casi el 4% durante este período. En el transcurso de 2023, se espera que los salarios reales dejen de disminuir en la mayoría de los países de la OCDE. La evolución reciente de los salarios reales es un determinante clave en las negociaciones salariales en curso, incluso en el sector de la salud.
Gráfico 2.11. Los salarios reales estaban cayendo en casi todos los países en 2022Crecimiento de los salarios reales, porcentaje, 1er semestre de 2022 comparado con 1er semestre de 2021
Los elevados niveles de deuda pública siguen siendo una fuente de incertidumbre
Las medidas de apoyo de los gobiernos para hacer frente a las consecuencias sanitarias y económicas de la pandemia, pero también las iniciativas más recientes para proteger (parcialmente) a los hogares del peso total de la crisis del coste de la vida, han tenido consecuencias para la posición fiscal de los gobiernos y el margen de maniobra. Tras saltar del 108% en 2019 al 128% del PIB en 2020, la relación deuda/PIB media se redujo en 2022, pero en el 113% se mantuvo muy por encima de los niveles anteriores a la pandemia ( gráfico 2.12 ). Las perspectivas a corto plazo no prevén una mejora significativa, lo que reduce el margen fiscal de los gobiernos, lo que dificulta la búsqueda de gasto público adicional para la salud u otros fines. Además, el clima económico y la guerra en Ucrania han hecho que las cuestiones sanitarias pierdan prioridad en el debate público. A la hora de establecer los presupuestos sanitarios y otras decisiones de política sanitaria, los países tienen que tener en cuenta esta nueva realidad.
Gráfico 2.12. La deuda pública se mantiene muy por encima de los niveles de 2019Pasivos financieros brutos del gobierno general, agregado de la OCDE, porcentaje del PIB
2.4. ¿Cómo afrontan los países de la OCDE los desafíos actuales?
Las perspectivas económicas actuales limitan el margen de maniobra de los países, pero ya han pasado por esta situación. La situación económica posterior a la crisis financiera mundial de 2007-2008 obligó a muchos países a tomar decisiones políticas difíciles en un intento de equilibrar los presupuestos públicos, lo que afectó al gasto sanitario y condujo en algunos casos a años de austeridad. La primera parte de esta sección 2.4 ofrece una visión preliminar de algunos de los debates y las medidas en curso adoptadas por los gobiernos de la OCDE para abordar y tener en cuenta los desafíos actuales, que afectarán la trayectoria del gasto sanitario. La segunda parte compara y contrasta la situación actual con la crisis financiera mundial y se pregunta si podemos esperar años de estancamiento del crecimiento del gasto sanitario o el aumento de las inversiones necesarias para que los sistemas sanitarios de la OCDE sean más resilientes.
El legado de la pandemia, sumado a los mayores costos de la energía y de los insumos, continúan erosionando cualquier aumento presupuestario…
En su afán por mejorar la resiliencia de los sistemas de salud, los países se enfrentan a una serie de desafíos relacionados con el impacto persistente de la pandemia y la situación económica desfavorable. Si bien la magnitud de los desafíos varía de un país a otro, incluyen un cambio en las prioridades presupuestarias que se alejan de la salud, así como la sostenibilidad financiera de los proveedores de servicios de salud debido a los altos costos de los insumos, incluida la energía y los aumentos salariales para los trabajadores de la salud. En varios países, las perspectivas presupuestarias no sugieren ningún aumento significativo del gasto en salud en el corto plazo. Si bien se prevé que el gasto planificado aumente en términos nominales, existe la posibilidad de que disminuya en términos reales, al menos en algunos años ( Recuadro 2.1 ).
Recuadro 2.1. Es probable que los presupuestos de salud se estanquen o disminuyan en términos reales en el corto plazo en varios países
En Italia, las proyecciones presupuestarias actuales sugieren que, tras años de aumentos excepcionales del gasto en 2020 y 2021, en 2023 se produjo un aumento nominal más moderado del gasto público en salud (2,8%), con una corrección en 2024, antes de volver a un crecimiento nominal anual de entre el 2 y el 3% previsto para 2025-26 ( cuadro 2.1 ). Teniendo en cuenta las estimaciones de inflación más recientes para el país, es muy probable que esto dé lugar a una disminución del gasto público en términos reales en los próximos años. Además, se espera que la proporción del PIB asignada a la atención sanitaria financiada con fondos públicos sea inferior al nivel anterior a la pandemia a partir de 2024.
Cuadro 2.1. Se espera que la proporción del gasto público en salud en el PIB de Italia en 2024-26 sea inferior a los niveles previos a la pandemia
En Francia , el Proyecto de Ley de Financiación de la Seguridad Social (PLFSS) para 2024 propuso fijar el ONDAM (“ Objetivo nacional de gastos de seguro de enfermedad”) 1 en 254.900 millones de euros, un aumento del 2,9% en términos nominales en comparación con 2023, por encima del aumento de 2023 (+0,2%) y en línea con la tasa de crecimiento de 2022 (2,8%), pero muy por debajo de las tasas de crecimiento de 2020 y 2021. Sin embargo, al excluir del análisis los costos adicionales relacionados con la pandemia, el objetivo de crecimiento para 2024 se establece en el 3,2%, considerablemente por debajo del crecimiento de 2022 (+4,8%), 2021 (+6,0%) y 2020 (+6,2%) (Ministère de l’Economie, 2023[17]) . Teniendo en cuenta las estimaciones de inflación incluidas en el PLFSS, el presupuesto de salud se mantuvo estable en 2023, pero se espera que crezca moderadamente en 2024 en términos reales.
En el Reino Unido , los presupuestos plurianuales se fijan sobre una base nominal. El presupuesto para el NHS y la asistencia social ingleses se fijó en términos nominales en 2021 para los tres ejercicios financieros sobre la base de la inflación proyectada en ese momento. Como tal, el sector de la salud ha recibido frecuentes aumentos y complementos presupuestarios. Según el presupuesto de la primavera de 2023, el gasto total previsto en atención sanitaria aumentará en 1.900 millones de libras esterlinas (1,1 %) en 2023/24 y en 3.700 millones de libras esterlinas (2,1 %) en 2024/25 en términos de efectivo ( Tabla 2.2 ). Ajustando la inflación esperada, el gasto total previsto en atención sanitaria disminuirá en 2023/24 (-1,4 %), con un ligero aumento en 2024-25. Sin embargo, el crecimiento del gasto real puede revisarse a la baja si la inflación sigue siendo más alta de lo esperado.
Cuadro 2.2. El gasto en salud y asistencia social en Inglaterra experimentó aumentos drásticos en 2020-21, pero el crecimiento del gasto planificado sigue siendo limitado en los próximos años
Gasto en millones de libras esterlinas, en términos nominales y reales, 2018-25expandir
2018-19
2019-20
2020-21
2021‑22
2022‑23
2023‑24
2024‑25
resultado
resultado
resultado
resultado
resultado
planes
planes
Salud y asistencia socialPresupuesto de recursos
125 279
134 184
181 441
183 548
176 631
178 578
182 252
% cambio por año
7,1%
35,2%
1,2%
-3,8%
1,1%
2,1%
Salud y asistencia socialPresupuesto de recursos en términos reales
144 530
150 880
191 987
195 571
176 631
174 180
175 017
% cambio por año
4,4%
27,2%
1,9%
-9,7%
-1,4%
0,5%
Nota: Los datos se refieren al recurso DEL por grupo departamental.
Después de años de crecimiento excepcional del gasto, también se prevé que los aumentos del presupuesto de salud se normalicen en Nueva Zelanda . El crecimiento real del gasto no auditado para 2023 volvió al 4,1% y se prevé que sea negativo en 2025 (Tesoro de Nueva Zelanda, 2023[19]) . Más allá de esto, se pronostican aumentos presupuestarios de alrededor del 5% anual para 2026 y 2027. Después de un pico en 2022 y 2023, se planea que la proporción de la salud en todos los gastos básicos de la Corona 2 vuelva al 21% en 2024, el mismo nivel que en 2019. Pero dado que el gobierno ha optado por la presupuestación plurianual en salud, el presupuesto de salud puede beneficiarse de una financiación adicional a partir de las asignaciones operativas del presupuesto para cubrir las presiones de los costos de salud.
1. La ONDAM es el objetivo global de gasto en salud y constituye uno de los elementos más importantes de la ley de financiación de la seguridad social en Francia. Representa el importe total del gasto en salud que el parlamento fija como objetivo para un año natural. Una vez publicada, ofrece a todos los interesados un objetivo de gasto preciso y define objetivos de ahorro específicos.
2. Los gastos básicos de la Corona se refieren al gasto corriente, excluida la inversión. Es una medida devengada de los gastos e incluye partidas no monetarias, como la depreciación de los activos físicos.
…mientras continúan sintiéndose los efectos de la pandemia…
Al mismo tiempo, muchos países de la OCDE siguen lidiando con problemas heredados de la pandemia. Durante los diversos picos de infección en 2020 y 2021, las intervenciones electivas, como los reemplazos de cadera y rodilla, se pospusieron con frecuencia para reservar capacidad para los pacientes con COVID-19. En algunos países que ya tenían tiempos de espera notables para intervenciones o citas con especialistas antes de la pandemia, esto ha creado una acumulación continua de pacientes que buscan atención que es necesario abordar ( Recuadro 2.2 ).
Recuadro 2.2. Varios países todavía están abordando la acumulación de pacientes a causa de la pandemia
El número de personas en listas de espera en Irlanda aumentó un 24% para procedimientos hospitalarios y de atención ambulatoria entre enero de 2020 y 2023 y un 6% para atención ambulatoria, con poca mejora desde entonces (Fondo Nacional de Compra de Tratamientos, 2023[20]) . Abordar estas cuestiones sigue siendo una prioridad: alrededor de 442 millones de euros del presupuesto total de salud votado en 2023 (23.400 millones de euros) se asignan a reducir las listas de espera, incluida la financiación única, la inversión en pruebas de diagnóstico de médicos de cabecera, diagnósticos de radiología comunitaria y para fortalecer el Fondo Nacional de Compra de Tratamientos (Departamento de Salud, 2023[21]) .
Los tiempos de espera también aumentaron en Dinamarca durante la pandemia, y el gobierno ha proporcionado fondos adicionales sustanciales a las regiones para apoyar una mayor actividad quirúrgica con el fin de reducir los tiempos de espera para las operaciones quirúrgicas a los niveles previos a la pandemia para fines de 2024 (OCDE/Observatorio Europeo de Salud y Sistemas de Salud, 2023[22]) .
La situación es similar en Finlandia , donde el número de pacientes que esperan más de seis meses para recibir un tratamiento especializado no urgente aumentó sustancialmente hasta llegar a 18 000 a fines de 2022, frente a los 3 000 a fines de 2019 (THL, 2023[23]) . Se pondrán a disposición fondos adicionales para abordar esta cuestión a través del Plan de Recuperación y Resiliencia de Finlandia (OCDE/Observatorio Europeo de Sistemas y Políticas de Salud, 2023[24]).
No se trata de un problema exclusivo de Europa. En Canadá , el gobierno federal anunció en febrero de 2023 una transferencia adicional de 2.000 millones de dólares canadienses a sus provincias y territorios para abordar las presiones inmediatas sobre el sistema de atención sanitaria, especialmente en los hospitales pediátricos y las salas de urgencias, y los largos tiempos de espera para las cirugías (Gobierno de Canadá, 2023[25]).
…y algunos países están ampliando la cobertura para aliviar la crisis del costo de vida
Además de mejorar (o restablecer) el acceso a la prestación de servicios, algunos países también decidieron reducir o eliminar los copagos en un intento de aliviar la carga financiera de los hogares en un entorno de alta inflación ( Recuadro 2.3 ).
Recuadro 2.3. La ampliación de la cobertura y la reducción de los copagos alivian en parte la carga que soportan los hogares debido a la alta inflación
En Nueva Zelanda , el presupuesto de 2023 ha proporcionado NZD 707 millones durante cuatro años para eliminar un copago de NZD 5 por receta que puede representar una barrera financiera para los pacientes (Ministerio de Salud, 2023[26]) .
En Irlanda , el presupuesto de 2023 prevé medidas por un valor aproximado de 107 millones de euros para aliviar la crisis del coste de la vida (Departamento de Salud, 2023[21]) . Esto incluye una ampliación de las visitas gratuitas al médico de cabecera para todos aquellos con un ingreso medio o inferior, la eliminación del copago para pacientes hospitalizados en hospitales públicos y un umbral mensual reducido para el Plan de Pago de Medicamentos.
Los altos costos de la energía y otros insumos continúan ejerciendo presión sobre los proveedores
Al igual que en 2022, los altos costos de la energía y otros insumos siguen siendo un problema para los proveedores de servicios de salud en muchos países. Sin embargo, la energía y otros insumos no son los únicos factores de costo que han aumentado; los mayores costos de construcción han hecho que la planificación de hospitales sea mucho más cara de lo previsto y presupuestado ( Recuadro 2.4 ).
Recuadro 2.4. El aumento de los costos de la energía, otros insumos y la construcción llevó a los gobiernos a proporcionar fondos adicionales para los centros de salud
En Alemania , el gobierno federal decidió crear un fondo específico de 6.000 millones de euros para cubrir los costes adicionales relacionados con la energía en los hospitales entre octubre de 2022 y abril de 2024 (Deutsches Ärzteblatt, 2022[27]) . Sin embargo, la asociación de hospitales advirtió de que esto no era suficiente y que los hospitales alemanes acumularían un déficit de 10.000 millones de euros a finales de 2023 debido a la inflación (Deutsche Krankenhausgesellschaft, 2023[28]) .
En Inglaterra , una encuesta realizada a finales de 2022 entre los hospitales del NHS Trust predijo un aumento sustancial de los costes energéticos, y la mayoría de los encuestados esperaban al menos una duplicación de las facturas energéticas, hasta 2 millones de libras esterlinas adicionales al mes (The BMJ, 2022[29]) . En respuesta, el gobierno puso en marcha el Energy Bill Relief Scheme (EBRS), sustituido posteriormente por el Energy Bill Discount Scheme (EBDS), para ofrecer descuentos en los precios del gas y la electricidad a las empresas y a las organizaciones del sector público (incluidos los hospitales).
La asociación de hospitales de Letonia declaró en enero de 2023 que reciben un tercio menos de financiación de la necesaria debido, en parte, al mayor coste de la energía, pero también a otros bienes y servicios, como la restauración, los medicamentos, el mantenimiento y la limpieza (Radiodifusión pública de Letonia, 2023[30]) .
Los informes de Nueva Zelanda identifican aumentos sustanciales en los costos de algunos proyectos hospitalarios debido a la inflación de la construcción, lo que pone en alto riesgo a 15 de los 110 proyectos actuales (NZ Herald, 2023[31]) . Sin embargo, la planificación insuficiente y el control de calidad deficiente también agravaron el problema.
En Irlanda , los costos previstos para completar el Hospital Nacional de Niños superarán significativamente lo presupuestado, lo que también puede afectar el plan de capital más amplio del Departamento de Salud (Irish Examiner, 2023[32]; Irish Independent, 2023[33]) . Los crecientes costos de construcción, las contingencias para el pago de reclamos adicionales, pero también los aumentos en los costos legales en medio de tensiones con el contratista explican los costos adicionales.
Existen ejemplos similares en muchos otros países. Elaborar presupuestos plurianuales adecuados para grandes proyectos de infraestructura (públicos) es muy difícil, y los hospitales y otros centros de salud no son una excepción. Mantener estos proyectos dentro del presupuesto ya es difícil en tiempos “normales”, pero la inflación imprevista se suma a la complejidad.
Una mejor remuneración para los trabajadores de la salud es crucial para el atractivo laboral, pero puede pesar mucho sobre los presupuestos de salud
El factor clave de costo en la prestación de servicios de salud son los salarios . En promedio, los costos de personal representan entre el 60 y el 70% del gasto total en salud, pero ha habido una presión a largo plazo para aumentar los salarios. Por un lado, hacer que las carreras en el campo de la medicina, la enfermería o la atención a largo plazo sean más atractivas es una lección clave de la pandemia para construir sistemas de salud más resilientes (OECD, 2023[10]) , pero los problemas precedieron a la emergencia sanitaria (OECD, 2020[34]) . En muchos países, esto implica claramente un aumento de los salarios y la remuneración de los trabajadores de la salud. Además, dada la alta inflación, los aumentos en los salarios de los trabajadores de la salud se han considerado con frecuencia necesarios (como mínimo) para evitar un deterioro de su posición relativa en términos reales.
Durante la pandemia, muchos países proporcionaron bonificaciones financieras únicas a los trabajadores de primera línea después de la primera ola de la pandemia, en reconocimiento a sus elevados riesgos para la salud, la carga de trabajo adicional y el compromiso (OECD, 2023[10]) . Las recompensas fueron especialmente comunes para los trabajadores de la salud y los trabajadores de cuidados de larga duración. La magnitud de las recompensas y la cobertura de los trabajadores de la salud y de cuidados de larga duración variaron entre países. Más allá de las bonificaciones únicas, hasta noviembre de 2021 había habido pocas iniciativas lideradas por el gobierno para aumentar permanentemente los niveles salariales. Tales iniciativas existían, por ejemplo, en Bélgica, Chile, Chequia, Hungría, Letonia, Eslovenia y Suiza para los trabajadores de la salud y/o de cuidados de larga duración. Sin embargo, en algunos países donde se ofrecieron aumentos salariales, estos fueron aumentos inferiores a la inflación o percibidos como «decepcionantes» por los profesionales de la salud (por ejemplo, Reino Unido y Dinamarca) (OECD, 2023[10]) .
Los ajustes de salarios y remuneraciones siguen estando en la agenda de muchos países de la OCDE, pero las negociaciones pueden ser difíciles y los aumentos salariales acordados pueden ser negativos en términos reales si la inflación excede las previsiones ( Recuadro 2.5 )
Recuadro 2.5. Los salarios de los trabajadores de la salud se están ajustando actualmente, pero los aumentos salariales pueden ser negativos en términos reales
En Francia , el resultado del arbitraje de las negociaciones fallidas entre el seguro social y las organizaciones de médicos es que la tarifa para una consulta de médico de cabecera estándar ha aumentado de 25 a 26,50 euros a partir de noviembre de 2023. Esto representa un aumento del 6%, pero los críticos señalan que, dado que la antigua tarifa está vigente desde 2017, este aumento no habrá seguido el ritmo de la inflación (Les Echos, 2023[35]) . Los empleados del sector público, incluidos los médicos y enfermeras de los hospitales, recibieron un aumento salarial general del 3,5% en julio de 2022 y un aumento adicional del 1,5% en julio de 2023. Además, se han distribuido beneficios únicos (» prime de pouvoir d’achat «) a la mayoría de los trabajadores de la salud, y se han aumentado las bonificaciones por trabajar de noche y en domingo. Finalmente, se prevén aumentos salariales complementarios para los trabajadores de la salud con los niveles salariales más bajos, como las enfermeras auxiliares (infirmiers.com, 2023[36]) .
En Finlandia , varios miles de enfermeras y otros trabajadores de la salud se declararon en huelga en abril de 2022 para reclamar mejores condiciones de trabajo y mejores salarios. En marzo de 2023 se alcanzó un acuerdo salarial final que incluía un aumento salarial mínimo del 20,9 % durante el período 2022-27 (OCDE/Observatorio Europeo de Sistemas y Políticas de Salud, 2023[24]) .
En España , los trabajadores públicos (que incluyen a la mayoría de los trabajadores del sector de la salud) acordaron un aumento salarial escalonado del 8% para 2022-24 (2022: +3,5%; 2023: +2,5%; 2024: +2%) que puede aumentar al 9,8% dependiendo de algunos elementos variables teniendo en cuenta la inflación y el crecimiento del PIB (CCOO, 2022[37]) .
En Bélgica , la mayoría de los salarios se ajustan automáticamente según un complejo sistema de indexación que tiene en cuenta la inflación. Esto también se aplica a los trabajadores de la salud, cuyos salarios aumentan un 2% cada vez que el índice (“ indice santé lisse ”) supera un umbral predefinido (“ indice pivot ”). Esto puede suceder más de una vez al año; de hecho, en 2022 se superó el umbral 5 veces, y cada vez se desencadenó un aumento salarial con un breve desfase temporal. El umbral se alcanzó nuevamente en septiembre de 2023 y se espera que se supere en febrero y junio de 2024 (Bureau fédéral du Plan, 2023[38]) . Si bien este mecanismo de ajuste salarial automático protege a los trabajadores de la erosión de los salarios reales, puede ser difícil para los proveedores y centros de salud refinanciar este crecimiento salarial si los precios de la prestación de servicios son rígidos. Por este motivo, el Gobierno ha concedido una remuneración adicional única de 207 millones de euros en 2022 a los proveedores para compensar el aumento de los costes (Wallonie Santé, 2022[39]) .
Por otra parte, los ajustes salariales al alza pueden pesar mucho sobre los costos operativos de los establecimientos de salud , que necesitan financiarlos, ya sea reduciendo sus márgenes de ganancia (si se les permite generar alguno en el sistema de salud), trasladando los aumentos de costos a los pagadores y/o pacientes (si pueden), mejorando la eficiencia en la prestación de servicios o enfrentando problemas de solvencia ( Recuadro 2.6 ).
Recuadro 2.6. El aumento salarial puede tener un gran impacto sobre los proveedores de salud
En Estados Unidos , la asociación de hospitales destacó el continuo aumento de los costos de insumos, incluidos los gastos de personal (American Hospital Association, 2023[40]) . Un factor clave en este caso es el aumento vertiginoso del costo de la mano de obra contratada temporal (necesaria debido a la escasez de mano de obra y al aumento de la demanda), que fue responsable de gran parte del aumento del 20,8% en los gastos generales de mano de obra hospitalaria entre 2019 y 2022. Durante ese período, el crecimiento de los gastos fue más del doble del crecimiento del reembolso de Medicare, lo que generó temores en la AHA por la estabilidad financiera de los hospitales.
En Letonia , la asociación de hospitales menciona el aumento del salario mínimo como uno de los factores que influyen en la inflación de los costes totales del 19% (Radiodifusión pública de Letonia, 2023[30]) .
En Noruega , el gobierno se comprometió a aumentar las transferencias a los hospitales en 4.700 millones de coronas noruegas en 2023, de los cuales 2.500 millones de coronas noruegas se refieren a un aumento presupuestario permanente y 2.200 millones de coronas noruegas para compensar los aumentos de precios y salarios en 2023 (Regjeringa.no, 2023[41]) .
Ante el aumento de los precios de la energía y los salarios, la asociación de hospitales de Suiza exigió un aumento del 5% en las tasas de reembolso del SHI en 2023 para preservar la prestación de servicios y las condiciones de trabajo (H Plus, 2023[42]) .
En Alemania , los costos de las residencias de ancianos y la atención comunitaria aumentaron sustancialmente en la primera mitad de 2023, como resultado, entre otras cosas, de salarios más altos y mayores costos de alojamiento y comida (Deutsches Ärzteblatt, 2023[43]) . Una razón para el aumento salarial puede ser el nuevo requisito (desde septiembre de 2022) para que las residencias de ancianos y los proveedores de atención comunitaria paguen a su personal de atención los salarios de acuerdo con los acuerdos de negociación colectiva para poder contratar con fondos de seguros de atención a largo plazo. Se han tomado medidas legislativas para proteger a los residentes de las residencias de ancianos del aumento de los copagos como resultado del mayor costo de la prestación de la atención. Desde 2022, se ha puesto a disposición de los residentes un apoyo financiero adicional de los fondos de seguro de atención a largo plazo para limitar los copagos, y este apoyo varía en función de la duración de la estadía.
Los responsables de las políticas están caminando sobre una cuerda floja. Por un lado, es fundamental mejorar los salarios y las condiciones para atraer y retener a los profesionales sanitarios, más aún en poblaciones envejecidas, donde la demanda de atención sanitaria puede superar la oferta. Por otro lado, los altos aumentos salariales pueden comprometer la solvencia de los proveedores de servicios sanitarios o la sostenibilidad financiera del sistema sanitario en su conjunto, si el margen fiscal no permite aumentos sustanciales de los presupuestos sanitarios. Con una financiación pública adicional limitada, las únicas dos opciones restantes serían recurrir más a la financiación privada y buscar mejoras de eficiencia en el sistema. De hecho, es de esperar que pronto se preste renovada atención a esto último, aprovechando al máximo las soluciones sanitarias digitales, trasladando la atención al entorno más adecuado y reduciendo y eliminando la atención de bajo valor.
¿Más inversión en sistemas de salud resilientes o vuelta a la austeridad?
Tras la COVID-19 y el clima económico actual, se podrían hacer algunas comparaciones con la crisis financiera mundial de 2007-08 y la crisis de la deuda resultante, que tuvo importantes implicaciones económicas en muchos países de la OCDE caracterizados por un alto desempleo y años de austeridad. Para equilibrar los presupuestos, muchos gobiernos frenaron el gasto público, incluido el de salud. En el sector de la salud, los países adoptaron una serie de medidas diferentes, entre ellas aumentos de los copagos de los pacientes, exclusión de la lista de servicios y bienes financiados con fondos públicos, aplazamiento del gasto de capital, congelamiento de la contratación y recortes salariales para el personal del sector público, reducciones negociadas de precios de los productos farmacéuticos, junto con otras iniciativas para mejorar la eficiencia (Morgan y Astolfi, 2014[44]) . Como resultado, el crecimiento del gasto en salud en términos reales se desaceleró notablemente a alrededor del 1% o menos entre 2010 y 2012, en comparación con los aumentos anuales del 4-5% antes de la crisis ( Figura 2.13 ). Varios países se vieron duramente afectados por la crisis económica, como Grecia, Italia, Portugal y España, y como resultado de ello sufrieron años consecutivos de disminución del gasto sanitario.
Gráfico 2.13. El gasto en salud se desaceleró notablemente después de la crisis financiera mundialGasto en salud y PIB, variaciones anuales en términos reales, 2005-22, promedios de la OCDE
La pandemia y la posterior crisis del costo de vida tienen algunas similitudes con la crisis financiera de 2007-2008 en términos de impacto global, pero también difieren en aspectos importantes. En ambos casos, la desaceleración económica fue de una magnitud similar y la situación fiscal empeoró considerablemente en varios países de la OCDE, lo que limitó el margen fiscal para grandes inversiones públicas. Por otra parte, el aumento del desempleo fue más bien una característica temporal durante la pandemia y, si bien sigue habiendo incertidumbre sobre la velocidad de la recuperación económica, las perspectivas globales son en general más positivas. Una diferencia notable en esta ocasión es que la política monetaria durante la crisis financiera global mantuvo baja la inflación, mientras que las presiones inflacionarias se agudizaron en la era pospandémica.
Dicho esto, es difícil pronosticar el impacto de la velocidad de la recuperación económica y la reducción de las tasas de inflación en la trayectoria de corto plazo del gasto en salud. Naturalmente, la situación variará mucho de un país a otro, pero aún les queda mucho por hacer para que los sistemas de salud sean más resilientes. En muchos países, hay pocas señales de un aumento significativo de los niveles de inversión actuales y previstos. Por otra parte, no hay indicios de que los gobiernos estén dispuestos a emprender una ronda de cambios de políticas para reducir la cobertura o aumentar los copagos a fin de reducir el gasto en salud en un intento de equilibrar los presupuestos públicos.Si bien los aumentos anuales del gasto en salud pueden ser negativos en términos reales después de 2022, es más probable que esto esté vinculado a tasas de inflación persistentemente altas y un crecimiento económico lento, y menos a una era de nuevas medidas de austeridad.
¿Cómo financiar sistemas de salud más resilientes cuando el dinero escasea?
Informe de la OCDE. enero 2024
Resumen ejecutivo
En las dos décadas anteriores a la pandemia de COVID-19, el gasto en salud en los países de la OCDE aumentó de manera constante, en promedio, de alrededor del 7% del PIB en 2000 a casi el 9% en 2019. Con el tiempo, el aumento de la proporción de la economía asignada a la salud ha sido impulsado por una combinación de aumento de los ingresos, innovación tecnológica y envejecimiento de la población . Si no se produce un cambio importante en las políticas, la OCDE proyecta una continuación de esta tendencia, con un aumento de 2,4 puntos porcentuales en la relación salud/PIB en comparación con los niveles previos a la pandemia, y un gasto total en salud que alcanzará el 11,2% en 2040. Incluso si se pronostica que el crecimiento económico general aumentará a un ritmo más lento en las próximas décadas, se proyecta que el gasto en salud superará tanto el crecimiento esperado en la economía en general como en los ingresos gubernamentales en los países de la OCDE.
Además, la pandemia puso de relieve la necesidad de un gasto inteligente para fortalecer la resiliencia del sistema de salud y brindar a los países la agilidad necesaria para responder a las perturbaciones, en particular para proteger la salud subyacente de la población; fortalecer las bases de los sistemas de salud mediante una transformación digital y la inversión en equipos médicos básicos; y reforzar a los trabajadores de la salud en la primera línea mediante medidas para capacitarlos y retenerlos. Los beneficios se extienden más allá de los beneficios directos para la salud, ya que las poblaciones más sanas son el núcleo de economías más fuertes y resilientes. Esto permite obtener importantes beneficios económicos y sociales al aumentar la productividad, mejorar los resultados del mercado laboral y reducir la necesidad de intervenciones sanitarias más costosas en el futuro.
Un análisis previo estimaba que, en promedio, los países de la OCDE necesitan gastar un 1,4% adicional del PIB en relación con los niveles previos a la pandemia para estar mejor preparados para futuras crisis. Si se combina este gasto adicional para fortalecer la resiliencia a las proyecciones del gasto en salud, se proyecta que, sin otros cambios importantes en las políticas, el gasto en salud resultará en un aumento de 3,0 puntos porcentuales para 2040 en comparación con los niveles previos a la pandemia, alcanzando el 11,8% del PIB en 2040, en promedio en los países de la OCDE.
Por lo tanto, es necesario tomar medidas urgentes para financiar sistemas de salud más resilientes y, al mismo tiempo, garantizar la sostenibilidad fiscal de los mismos. Las perspectivas económicas actuales en muchos países de la OCDE no hacen más que intensificar esta tarea a mediano plazo. Si bien la inflación ha bajado desde su pico de 2022, sigue siendo más alta que los niveles históricos, lo que aumenta los costos de los insumos de los proveedores de atención médica y alimenta los planes de gasto a mediano plazo. Las prioridades en pugna en materia de gasto público también están reduciendo los presupuestos de salud, como consecuencia de los efectos de la presión sin precedentes sobre los sistemas de salud durante la pandemia de COVID-19 y de los atrasos en la prestación de determinados servicios de salud provocados por la pandemia.
Para afrontar este desafío, los países de la OCDE generalmente han considerado cuatro opciones de políticas amplias (no excluyentes):
Opción 1: aumentar el gasto público y asignar parte de esos fondos adicionales a la salud. Esto requiere un aumento de los ingresos públicos o una mayor financiación de la deuda. Sin embargo, los ingresos públicos ya representan el 39% del PIB en los países de la OCDE. Muchos países tienen niveles elevados y crecientes de deuda pública y los consiguientes mayores costos de endeudamiento, así como el difícil desafío de intentar aumentar los impuestos durante una crisis del costo de la vida.
Opción 2: aumentar la asignación a la salud dentro de los presupuestos gubernamentales existentes. Si bien los ciudadanos suelen declarar una alta prioridad relativa a la salud, esta compite cada vez más con nuevas prioridades de gasto importantes, en particular para abordar la crisis del costo de vida, financiar una transformación ecológica y, en algunos países, aumentar el gasto en defensa. Aun así, en los países con asignaciones presupuestarias comparativamente bajas para la salud, las autoridades sanitarias podrían utilizar esto como palanca política para impulsar un aumento de las asignaciones presupuestarias. En diez países, la proporción del gasto en salud como porcentaje del gasto gubernamental total fue del 12% o menos en 2022, muy por debajo del promedio de la OCDE del 15%.
Opción 3: reevaluar los límites entre el gasto público y privado . En 2022, la proporción del gasto de los gobiernos o del seguro médico obligatorio en los países de la OCDE ya era del 76%. Si no se dispone de recursos públicos adicionales para la salud, una mayor parte del gasto en atención sanitaria se trasladará por defecto al sector privado. Los recortes a los paquetes de prestaciones o los aumentos de los cargos a los usuarios pueden exacerbar las desigualdades sanitarias. Sin embargo, es necesario debatir las direcciones a más largo plazo de la frontera entre lo público y lo privado, en términos de cuáles son las mejores opciones para presupuestos públicos limitados y si se podrían hacer cambios en los cargos a los usuarios sin obstaculizar el acceso.
Opción 4: buscar mejoras de eficiencia. Es necesario hacer un mayor hincapié en la optimización de los recursos de los servicios sanitarios. Es imperativo lograr mejoras de eficiencia audaces mediante la reducción del gasto ineficaz y derrochador, aprovechando al mismo tiempo los beneficios de la tecnología y la transformación digital de los sistemas sanitarios, incluida la inteligencia artificial (IA). De lo contrario, las expectativas sobre la magnitud de esas mejoras deben ser realistas. Las medidas para fomentar una población más sana y las políticas para eliminar hasta la mitad del gasto ineficaz y derrochador identificadas en un análisis anterior de la OCDE podrían ahorrar hasta 1,2 puntos porcentuales del PIB. Esto situaría el gasto sanitario total futuro en una trayectoria ascendente mucho más suave y sostenible, alcanzando el 10,6% del PIB en 2040 (en comparación con el 11,8% del PIB en ausencia de grandes cambios de política).
En este contexto complejo, las buenas prácticas presupuestarias también son fundamentales , pues mejoran la forma en que se determinan, ejecutan y evalúan los fondos públicos destinados a la salud. Esto no sólo aumenta la eficiencia del gasto público actual, sino que también permite cambios de política más ambiciosos a mediano y largo plazo. El análisis de las experiencias de los países de la OCDE destaca las buenas prácticas, en particular las siguientes:
Se deben acordar reglas claras y mecanismos de supervisión y revisión a lo largo del ciclo presupuestario anual. Esto incluye separar el costo de las nuevas iniciativas de políticas de salud de los costos básicos de mantenimiento de los servicios y la cobertura existentes; el uso de criterios explícitos para facilitar la negociación presupuestaria; asegurar un seguimiento regular del presupuesto durante el año, con mecanismos correctivos para mejorar el cumplimiento; y utilizar revisiones del gasto para analizar los gastos de salud y garantizar que estén alineados con las prioridades del gobierno.
La presupuestación a mediano plazo para la salud permite a los países adoptar una estrategia más proactiva y orientada al futuro que vaya más allá del ciclo presupuestario anual ordinario. Debería permitir a los organismos de salud planificar basándose en una hipótesis razonable sobre la dotación de recursos financieros disponibles, preservando al mismo tiempo la flexibilidad del gobierno para adaptarse a las finanzas públicas y al clima macroeconómico.
La presupuestación por programas promueve presupuestos más orientados al desempeño , mejorando la alineación entre los objetivos del sector de la salud y los recursos financieros. Al desplazar el enfoque hacia los resultados, también ofrece más flexibilidad a las autoridades sanitarias en el uso de los recursos públicos, al tiempo que mejora la transparencia y la rendición de cuentas de los resultados. Los objetivos comunes son los programas para mejorar la promoción de la salud, la salud digital y la educación médica; y cuando el alcance de la presupuestación por programas es mayor, puede incluir un amplio tipo de servicio de salud (como atención primaria, servicios hospitalarios y atención a largo plazo).
Para mantener la sostenibilidad fiscal de los sistemas de salud se requiere una acción política coordinada entre los responsables de presupuestos y de salud. Es probable que las cuestiones relativas a la sostenibilidad fiscal de los sistemas de salud resulten cada vez más difíciles de abordar. Esta publicación ofrece un análisis en profundidad de las opciones de política disponibles para hacer frente al creciente costo de los sistemas de salud sostenibles y resilientes, y del papel central de las prácticas presupuestarias eficaces para la salud a la hora de optimizar la eficacia y la eficiencia del gasto público en salud.
Donde comenzó la historia de la acreditación y la calidad.
Contexto.
El primer proyecto importante del Colegio Americano de Cirujanos (Chicago, Illinois), fundado en 1913, fue la implementación de las Normas Mínimas para Hospitales. La norma de 1918 (1) estableció organizaciones de personal médico en los hospitales; (2) restringió la membresía a profesionales con licencia y en regla; (3) ordenó que el personal médico trabajara con la administración del hospital para desarrollar y adoptar regulaciones y políticas que regulen su trabajo profesional; (4) exigió registros médicos estandarizados y accesibles; y (5) exigió la disponibilidad de instalaciones de diagnóstico y terapéuticas. Hace cien años, estas eran expectativas radicales.
Las condiciones de la práctica quirúrgica y de los servicios hospitalarios en Norteamérica a principios del siglo XX eran pésimas. 1 Sin embargo, se estaban poniendo en marcha los mecanismos para solucionarlo. Había un gran exceso de profesionales médicos y muchos de ellos estaban mal formados. Además, la distinción entre la práctica médica y la práctica quirúrgica aún no estaba formalizada, por lo que algunos de estos médicos incompetentes también practicaban la cirugía. A principios del siglo XX, los médicos mejor formados comenzaron a agruparse y a formar organizaciones especializadas. La afiliación dependía de demostrar un nivel mínimo adecuado de competencia. Los especialistas asumieron naturalmente que los pacientes que necesitaran tratamiento médico o quirúrgico acudirían en masa a los miembros de estos gremios de élite, lo que beneficiaría tanto a los pacientes como a los intereses económicos de los profesionales. 2 , 3 El Colegio Americano de Cirujanos (ACS, Chicago, Illinois) se creó en 1913, con planes audaces para estandarizar no sólo a los cirujanos sino también el lugar de trabajo de los cirujanos: el hospital. 4 , 5 Un año antes de la formación de la ACS, se formaron 2 comités en el Congreso Clínico de Cirujanos de Norteamérica (CCSNA) de 1912: (1) presidido por el cirujano ginecológico de Chicago, Illinois, Franklin H. Martin, MD ( Figura 1 ), debía supervisar los acuerdos para establecer la ACS; y (2) presidido por el cirujano de Boston Ernest Amory Codman, MD ( Figura 2 ), debía supervisar la reforma hospitalaria. 5 Reconociendo que ni la CCSNA ni la ACS tendrían un mandato legal para reformar los hospitales, las reformas tendrían que llevarse a cabo con gran diplomacia, con esfuerzos para no alienar a otros médicos o a la Asociación Médica Estadounidense (AMA, Chicago, Illinois) y requerirían la participación voluntaria de los hospitales. Desafortunadamente, la diplomacia nunca había sido el punto fuerte del Dr. Codman.
Junta de regentes del Colegio Americano de Cirujanos de 1919. Franklin H. Martin, MD, está a la extrema derecha; John G. Bowman, MA, LittD es el segundo desde la extrema derecha; Charles H. Mayo, MD es el cuarto desde la extrema izquierda; George W. Crile, MD es el sexto desde la extrema izquierda. Crédito: Archivos del Colegio Americano de Cirujanos .
Fotografía de Ernest Amory Codman realizada por el Notman Studio de Boston (circa 1911). Crédito: Se trata de una reproducción que se conserva en la Biblioteca Médica de Boston, en la Biblioteca de Medicina Francis A. Countway (Boston, Massachusetts) .
El Dr. Codman estaba fascinado por los estudios de tiempo-movimiento, la eficiencia, la gestión científica de la industria ferroviaria y el movimiento de estandarización que caracterizó la revolución industrial estadounidense de mediados y fines del siglo XIX. Cuando trabajaba como cirujano asistente en el Hospital General de Massachusetts (Boston, Massachusetts) en 1900, desarrolló un interés especial en la eficiencia y la estandarización hospitalaria, y esos intereses pronto se convirtieron en su pasión de toda la vida. 6 , 7 El Dr. Codman desarrolló e impulsó incansablemente un visionario «sistema de resultados finales» de organización hospitalaria, que explicó en sus términos más simples de la siguiente manera 8 (p. 315) :
Este sistema es perfectamente simple, y su única dificultad es su revolucionaria simplicidad. Requiere respuestas directas y veraces a estas preguntas: ¿Qué le pasaba al paciente? ¿Qué le hizo el médico? ¿Cuál fue el resultado? Si el resultado no fue bueno, ¿cuál fue la razón? ¿Fue culpa del médico, del paciente, de la enfermedad o de la organización o el equipo del hospital? Hasta ahora, en la organización hospitalaria nunca se ha intentado sistemáticamente determinar quién es el responsable del éxito o el fracaso de cada caso tratado. Sostengo que nuestro sistema de registros debería permitirnos determinar quién es el responsable y que debería utilizarse para este fin.
El Dr. Codman apoyó la idea de mantener registros hospitalarios detallados con resultados (basados en el seguimiento 1 año después del alta) para cada admisión, generando puntajes de resultados para hospitales y para médicos para cada tipo de enfermedad o procedimiento, permitiendo a los médicos realizar solo procedimientos quirúrgicos para los cuales tuvieron puntajes de resultados suficientemente altos, promoción de cirujanos basados en sus puntajes de resultados en lugar de antigüedad o popularidad y, lo que es importante, supervisión del programa de resultados finales de cada hospital por parte de los fideicomisarios del hospital, que creía que deberían aceptar la responsabilidad de «la calidad del Producto que sus fábricas hospitalarias dan al Público». 9 (p76) El Dr. Codman fue inflexible en que los resultados de los hospitales y cirujanos individuales deberían publicarse porque eso permitiría a los pacientes potenciales tomar decisiones informadas relacionadas con la atención quirúrgica y hospitalaria futura. El Dr. Codman se sintió tan convencido de sus ideas que renunció al personal del Hospital General de Massachusetts, comenzó su propio pequeño hospital en el que implementó su sistema completo a pequeña escala y luego publicó sus resultados. 10 El Dr. Codman, que en otro tiempo había caído en el olvido, ha sido redescubierto en las últimas décadas y mucho se ha escrito recientemente sobre él 6 – 8 , 11 , 12 ; por lo tanto, este ensayo no se centrará en él, sino más bien en un movimiento que él ayudó a iniciar. Aunque el modelo completo del Dr. Codman resultó ser demasiado radical para ser implementado en la década de 1910, o incluso hoy, 12 el Dr. Codman es ahora reconocido correctamente como un pionero de la “investigación de resultados”, y él y su modelo tuvieron papeles importantes en la formulación del programa de estandarización hospitalaria de la ACS. Debido a que el Dr. Codman era impetuoso, franco y carecía de tacto y diplomacia, no pudo ver personalmente cómo este programa se concretaba, y algunos de los elementos más controvertidos que más apreciaba fueron abandonados. Dos años después de la formación de la ACS, uno de los trucos publicitarios del Dr. Codman, que avergonzó al Hospital General de Massachusetts, a sus cirujanos y a la Universidad de Harvard (Boston, Massachusetts), lo obligó a renunciar a la presidencia del comité de reforma hospitalaria del CCSNA. 5 Nahrwold y Kernahan 5 (pág. 33) resumieron los logros del Dr. Codman de la siguiente manera:
Defendió con fuerza, aunque no siempre con tacto, su «sistema de resultados finales»… Desafortunadamente, Codman carecía de las habilidades ejecutivas de Franklin Martin. Su comité elaboró dos informes que confirmaban la necesidad de mejorar el hospital, pero dejaban cualquier acción en manos de la AMA o la Fundación Carnegie. La AMA no tenía ningún interés en asumir un proyecto que pudiera conducir a un conflicto con los miembros locales. Los intentos de Codman de interesar a la Fundación Carnegie en una encuesta sobre hospitales no tuvieron éxito….. Con sus propios problemas políticos en aumento, Codman renunció al comité a fines de 1915. Con eso, el comité de la CCSNA se disolvió y el Colegio asumió la tarea de estandarizar los hospitales.
El resto de este ensayo se centrará en el desarrollo y la implementación del programa de estandarización hospitalaria de la ACS; es un tema que, sorprendentemente, se ha abordado, en el mejor de los casos, superficialmente en el contexto del Dr. Codman y la eficiencia hospitalaria, 13-15 o se ha abordado de manera fragmentada 2 , 9 en fuentes estándar que tratan de la historia de los hospitales estadounidenses. De hecho, una fuente afirma directamente en una nota a pie de página que «no hay un trabajo adecuado sobre el movimiento de estandarización…» 14 (p148, nota a pie de página 34). Sin embargo, los lectores deben saber, aunque no es una historia per se, que hay un artículo fascinante que sostiene que la estandarización hospitalaria estaba «estrechamente vinculada» al movimiento filosófico pragmático estadounidense, que comenzó a fines del siglo XIX y que «representa un hito importante en la historia de la regulación estadounidense, tal vez el primer sistema de autorregulación empapado en principios pragmáticos de ordenamiento social, un modelo de gobernanza de la era progresista que presagió durante mucho tiempo algunas de las innovaciones regulatorias más significativas de la actualidad». 16 (p9) Sin embargo, independientemente de sus orígenes filosóficos, el programa de estandarización hospitalaria de la ACS fue un marco regulatorio importante para los hospitales durante 32 años antes de evolucionar hacia la Comisión Conjunta de Acreditación de Hospitales en 1951, que pasó a llamarse Comisión Conjunta de Acreditación de Organizaciones de Atención Médica en 1987 y Comisión Conjunta (Oakbrook Terrace, Illinois) en 2007. 17 Hacia el final de este artículo, analizaré cómo los Estándares Mínimos para hospitales afectaron a los laboratorios hospitalarios, una perspectiva que, hasta donde yo sé, no se ha abordado en la limitada literatura sobre estandarización hospitalaria.
FORMACIÓN DE LA ACS Y SUS ESTÁNDARES MÍNIMOS PARA HOSPITALES
La primera reunión de la ACS se celebró en Washington, DC, la tarde del lunes 5 de mayo de 1913. Asistieron 450 cirujanos estadounidenses y canadienses, tanto generalistas como especialistas. Esta reunión fue planificada por un comité organizador de 12 cirujanos destacados designados por la CCSNA en su reunión de noviembre de 1912. Los miembros del Comité Organizador de la CCSNA recorrieron los Estados Unidos y Canadá a través de una serie de reuniones regionales. Esencialmente, en «cada gran ciudad universitaria», se organizó una reunión por 3 cirujanos locales y 1 de los 12 miembros del comité organizador. De estas reuniones regionales, se invitó a 500 cirujanos, asistieron 450 y nació la ACS. 4 , 5 La ACS tenía objetivos elevados de mejorar la calidad de la atención a los pacientes quirúrgicos elevando la formación y la práctica quirúrgicas.
En 1914, la dirección de la ACS, mientras todavía “perfeccionaba la organización de la Facultad y… obtenía una base financiera sólida”, 18(p114) determinó que la estandarización hospitalaria era su primera gran iniciativa y, por lo tanto, “comenzó a adquirir información de primera mano sobre las condiciones hospitalarias en Canadá y los Estados Unidos. Se reunió con médicos, fideicomisarios y superintendentes de hospitales sobre el trabajo; con sociedades médicas y con organizaciones hospitalarias, pidiendo su ayuda y cooperación para formular un plan de acción”. 18(p114) Aunque no está claro que esta estandarización hospitalaria comenzara como una iniciativa educativa, rápidamente adquirió ese tono porque esto ayudó a justificar por qué la estandarización hospitalaria estaba claramente dentro del mandato de la facultad. Había razones potenciales por las que la estandarización hospitalaria, si era supervisada por la ACS, podría beneficiar financieramente a los miembros de la ACS (nb, según el sociólogo Paul Starr, controlar el lugar de trabajo del hospital era un objetivo a largo plazo de los gremios de médicos para que pudieran “evitar el destino del trabajador asalariado sin herramientas”). 15(p165) El 22 de junio de 1914, los becarios aprobaron un plan para recaudar un fondo de dotación permanente y acordaron que los ingresos de ese fondo se utilizarían para promover los propósitos de la ACS. Tras bambalinas, varios cirujanos destacados de la ACS, como George W. Crile, MD ( Figura 1 ) (presidente de cirugía en el University Hospitals Case Medical Center [Cleveland, Ohio] y, pronto, cofundador de la Cleveland Clinic [Cleveland, Ohio]), Charles H. Mayo, MD ( Figura 1 ), y William J. Mayo, MD (es decir, los hermanos Mayo que transformaron el St. Mary’s Hospital en la Mayo Clinic [Rochester, Minnesota]), inicialmente no apoyaron porque crearía una carga financiera significativa para la universidad, 5 lo que precipitó conversaciones infructuosas con la AMA pidiéndoles que asumieran este papel en su lugar. 2 En febrero de 1915, John G. Bowman, MA, LittD ( Figura 1 ), presidente de la Universidad de Iowa (Iowa City, Iowa) y ex secretario de la Fundación Carnegie para el Avance de la Enseñanza (Stanford, California), fue nombrado director de educación de la ACS. 5 El Dr. Martin continuó como el poderoso secretario de la universidad.
Para el 1 de diciembre de 1915, el Dr. Martin ya había recaudado $526 000 de los aproximadamente 3400 cirujanos miembros. 19 En enero de 1916, la ACS anunció oficialmente que tenía un fondo de dotación de $500 000. Ese mismo anuncio decía: “[d]en la medida en que la capacitación adecuada en cirugía está inseparablemente relacionada con la conducta y eficiencia del hospital, el Colegio buscará datos precisos sobre todos los asuntos relacionados con los hospitales”. 20 (pp116–117) Para fines de mes, los Dres. Martin y Bowman, confiando en las conexiones personales de este último, también habían recaudado $30 000 adicionales de la Fundación Carnegie, específicamente para la estandarización del hospital. 2 , 5
En la reunión anual de becarios celebrada en Filadelfia (Pensilvania) el 27 de octubre de 1916, el informe del director Bowman 21 proporcionó una orientación aún más clara. El discurso del Dr. Bowman se centró en sólo dos temas: la admisión a la beca y la investigación de las condiciones hospitalarias. Como esta última era una nueva orientación pública y él necesitaba “educar” a los becarios, eso comprendió la mayor parte de su charla. El Dr. Bowman justificó la nueva orientación enteramente dentro del contexto de la educación quirúrgica 21 (p. 745) :
Este trabajo no es simplemente algo que podemos hacer, es algo que debemos hacer. Es nuestro deber saber qué significa la verdadera formación en cirugía. Eso ha sido obvio para todos nosotros desde el principio. Y es una estimación acertada, creo, decir que el ochenta por ciento de lo que un cirujano utiliza en la práctica lo adquiere durante su internado [ sic ] y su formación hospitalaria. En otras palabras, el campo de formación particular para el cirujano es el hospital. Se nos impone, entonces, la obligación de saber cuál es este campo de formación y qué tipo de estándar debemos establecer como formación adecuada de un cirujano en un hospital. Además, el problema de la formación de un cirujano en un hospital no puede aislarse como un factor separado del programa del hospital… Sin embargo, existen divisiones específicas en cada hospital que podemos investigar y, si tenemos datos precisos, podemos señalar el camino del progreso.
El Dr. Bowman abordó luego una serie de temas específicos, entre ellos la conservación de los registros hospitalarios (¿están completos los registros de casos y son “accesibles para su estudio y orientación futura?”), el estado de los servicios de laboratorio, la relación del personal médico del hospital con el consejo de administración del hospital y el superintendente del hospital, la acreditación del hospital, la relación del hospital con la sociedad médica local o del condado y la relación del hospital con el público. En relación con esto último, el Dr. Bowman tuvo palabras contundentes 21 (p. 746) :
¿Por qué los administradores no deberían poder garantizar honestamente a sus comunidades servicios honestos y competentes? Tal es una de las cosas que el Colegio Americano de Cirujanos se propone lograr. Se propone abordar estos problemas de una manera que no sea incierta ni a medias. La parte central de su esfuerzo será una serie de folletos escritos de manera tan sencilla que el hombre que mueve los labios al leer pueda entenderlos. Estos folletos tratarán uno tras otro de las cosas que hacen que los hospitales sean el tipo adecuado de instituciones para el cuidado de los enfermos. A veces puede ser necesario convocar reuniones de los clubes comerciales locales, o de otros organismos de laicos, para concienciar a la comunidad sobre las condiciones reales de sus hospitales. Si este camino es necesario, se seguirá. Ya pasó el día en que cualquier tipo de práctica indiferente o incompetente se podía proteger en un hospital. Ya pasó el día en que los administradores de los hospitales podían descansar en una actitud irresponsable hacia la confianza depositada en ellos.
Aunque ahora estaba plenamente integrado en el mandato educativo de la universidad, lo que en realidad se estaba proponiendo podría haber sido fácilmente interpretado por personas ajenas a la institución como una guerra abierta contra el status quo de la atención hospitalaria en Norteamérica, e incluso la poderosa AMA, aunque reconocía plenamente la necesidad de una reforma hospitalaria, no estaba dispuesta a hacerse cargo de este problema, una decisión de la que la AMA se arrepentiría más tarde. 1 , 4 , 5 Cada área de la reforma contenía minas terrestres potenciales para una o más partes interesadas. Por ejemplo, en el ámbito de la conservación de registros médicos, ni siquiera estaba del todo claro si los hospitales tenían el derecho. Según la historiadora médica y socióloga Rosemary A. Stevens, PhD 9 (pág. 60) :
Un médico que admitiera a sus propios pacientes no tenía incentivos para crear registros que otros pudieran usar o que sirvieran al hospital en su conjunto… Los médicos podían afirmar que eran dueños de sus propios registros y que el hospital, como taller del médico, no tenía un interés legítimo separado en registrar o monitorear la atención del paciente.
Intuitivamente, el riesgo asociado con una única especialidad médica, incluso una poderosa, que abordara la reforma hospitalaria era alto. Después de todo, la ACS representaba sólo a unos pocos médicos norteamericanos (en el mejor de los casos, alrededor del 5%). Por otra parte, la mayoría de los pacientes hospitalarios eran pacientes quirúrgicos, y el número de hospitales había aumentado exponencialmente en cuestión de sólo unas décadas 1 ; por lo tanto, los hospitales no podían darse el lujo de alienar a los cirujanos. Aunque la presencia de su fondo de dotación posicionó a la universidad para actuar rápidamente, era evidente que era necesario que la ACS actuara con cuidado, lo que logró mediante el uso de un proceso abierto y consultivo, que, lo que es importante, incluyó a otras especialidades médicas.
También en la reunión anual de 1916 en Filadelfia, Pensilvania, “se pidió a los becarios que crearan en cada provincia de Canadá y en cada estado de la Unión un comité de normas, cuyo propósito era asesorar sobre un programa de acción sólido y constructivo”. 18 (p. 114) De acuerdo con esa votación, se crearon dichos comités de normas en toda América del Norte, pero los comités no pudieron reunirse para una reunión de grupo hasta el 19 y 20 de octubre de 1917, debido a la Primera Guerra Mundial. 19 En esa reunión de dos días en Chicago, Illinois, aproximadamente 330 miembros del comité y entre 50 y 60 superintendentes de hospitales líderes de toda América del Norte discutieron “tres preguntas fundamentales”: “¿Qué condiciones existen en los hospitales? ¿Qué queremos en los hospitales y [qué] se debe hacer?” 18 (p. 114) Según la universidad 18 (p. 114) :
El resultado inmediato de la reunión fue el nombramiento de un comité de veintiún miembros, en el que estaban representados médicos, cirujanos, administradores de hospitales, trabajadores de laboratorio, estadísticos, etc., con el propósito de esbozar un cuestionario a través del cual el Colegio pudiera obtener datos hospitalarios esenciales para su trabajo futuro y considerar un “estándar mínimo de eficiencia”. El comité de veintiún miembros se reunió durante dos días en Washington, en diciembre de 1917, formuló el cuestionario y discutió el “estándar mínimo”. A principios de 1918, el cuestionario se envió a los hospitales, junto con una carta solicitando la cooperación de los hospitales en el programa de estandarización. La respuesta de los hospitales a este cuestionario superó las esperanzas más optimistas de los interesados en el trabajo. Llegaron cientos de cartas de todas partes del continente, prometiendo cooperación. … En marzo de 1918, se envió a los hospitales y a los becarios una declaración completa del programa de estandarización hospitalaria del Colegio y del estándar mínimo. En marzo de 1918 se emprendió la labor de realizar investigaciones personales en los hospitales. El Colegio contrató a visitadores o inspectores para que hicieran informes sobre las condiciones de los distintos hospitales. Una parte importante de la labor de los visitadores consistía también en explicar los detalles del programa de una forma más completa que la que se puede hacer con folletos o cartas, y dejar claro el espíritu de toda la iniciativa.
Aunque un proceso rápido y contundente como el que se propone podría resultar intimidante, la brillante forma en que la ACS promocionó todo el proceso básicamente lo impidió. La universidad definió la estandarización hospitalaria de la siguiente manera 18 (pág. 113) :
No se trata de hacer que los hospitales sean iguales en cuanto a su forma de gobierno, administración o equipamiento; no se busca imponer la conformidad con ningún molde determinado ni limitar la originalidad en ninguna fase del trabajo hospitalario. La estandarización hospitalaria implica que los médicos, los administradores y superintendentes del hospital, los trabajadores de laboratorio, las enfermeras y el público piensen de la misma manera sobre los objetivos y la utilidad de los hospitales. Significa que cada paciente de un hospital tiene derecho a la atención más eficiente que conozca la profesión médica…
Definida por tales declaraciones de “maternalidad”, ¿cómo podría cualquier persona u organización razonable adoptar una postura pública en contra de cooperar para lograr una mejor atención al paciente? Este sentimiento también estaba en consonancia con el movimiento progresista estadounidense y, cada vez más, todos los proveedores de atención médica reconocieron que los hospitales, que a fines del siglo XIX existían como “hoteles” para pacientes pobres y principalmente para la comodidad de médicos y cirujanos, ahora debían centrarse en la calidad de la atención al paciente y la experiencia del paciente. 16 Los hospitales incluso reconocieron que la reforma era necesaria desde una perspectiva comercial porque la reputación de los hospitales en los Estados Unidos había sido tan pésima durante todo el siglo XIX que los pacientes ricos los habían evitado y, en cambio, generalmente eran atendidos en sus hogares.
La facultad consideró cómo abordar esta cuestión, señalando que “hay dos métodos por los cuales la estandarización hospitalaria puede proceder. El primero es científico; el segundo, humano”. 18 (p113) La descripción de la facultad del “método científico” puede parafrasearse en el lenguaje actual como de arriba hacia abajo , usando la fuerza bruta para implementar su propio análisis. Un ejemplo contemporáneo de este tipo de enfoque de estandarización del que la dirección de la ACS habría sido extremadamente consciente fue el Informe Flexner de 1910 , también financiado por la Fundación Carnegie, que impulsó una escuela de medicina estandarizada con requisitos académicos mínimos para la admisión y un plan de estudios basado en los principios de la “medicina científica” utilizando un entorno de hospital docente. 22 Claramente, la dinámica era completamente diferente (nb, había demasiadas escuelas de medicina privadas y uno de los objetivos de Abraham Flexner, MD, OD, PhD, era sacar del negocio a las escuelas de medicina sin esperanza; en marcado contraste, no había un número excesivo de hospitales, y la ACS simplemente quería mejorarlos). Hay otra razón, aún más fundamental, por la que semejante enfoque no habría funcionado. Los dirigentes de la ACS, aunque reconocían que la estandarización hospitalaria era deseable y que ellos debían liderarla, no tenían una idea clara de cómo querían que fuera y, como la participación sería voluntaria, no tenían idea de qué sería aceptable para las diversas partes interesadas. Además, los dirigentes de la ACS reconocieron que cualquier modelo que se implementara debía cambiar y mejorar constantemente. 16 La complejidad de esos objetivos debe haber parecido obvia al Dr. Bowman, que era el director de educación de la ACS y ni siquiera era médico. Así que, en cambio, la universidad adoptó sabiamente el enfoque del “método humano”, como se describe a continuación 18 (pág. 113) :
El método humano nunca olvida el punto de vista de los demás. De hecho, es el único punto de vista que conoce. Supone que los hombres son inteligentes y de mente abierta. Pero no es sentimental ni se limita a “azúcar, especias y todo lo bueno”. Valora el pensamiento recto y los datos precisos tanto como el método científico. Según el método humano, la estandarización hospitalaria dice a los hospitales: “He aquí un plan para mejorar el servicio hospitalario. Es un plan que surgió de nuestras propias cabezas y corazones después de un esfuerzo concienzudo y prolongado por parte de todos nosotros para idear dicho plan. ¿Podrían considerar si lo aceptan o no?”
El enfoque altamente consultivo de la universidad era laborioso y costoso. Después de enviar por correo la Norma Mínima (Figura 3) a los 697 hospitales de los Estados Unidos y Canadá con 100 o más camas, en marzo de 1918, 7 miembros del personal de la universidad, llamados visitantes , se dividieron la tarea de visitar personalmente cada hospital. Los visitantes simplemente presentaron la norma y explicaron lo que significaba 23 (pp469,473) :
El Colegio no se atribuyó la autoridad de hacer cumplir la norma. En todo momento, el Colegio dependió del mérito y la solidez de sus propuestas para conseguir y mantener la cooperación de los interesados en la obra… Estos hombres, todos ellos licenciados en medicina, fueron a los hospitales… como ingenieros, descubriendo primero cuáles eran las deficiencias de la institución en relación con la norma mínima y luego indicando cómo se podían superar mejor. Las reuniones de consejo celebradas en los distintos hospitales por estos inspectores resultaron ser un elemento importante para el éxito de la obra.
Estos visitantes recogieron datos, que se cotejaron en la sede de la universidad, para cada hospital utilizando “tarjetas de visita” estandarizadas 23 ( Figura 4 ). El enfoque de la visita personal funcionó y los hospitales cooperaron y se esforzaron por alcanzar el estándar. La dirección de la ACS puede haber adaptado este método de visita personal del que habían utilizado con éxito para reunir rápidamente a los cirujanos en 1912-1913 para formar la ACS.
Figura 3.
El documento de Normas mínimas se creó en algún momento entre el 8 y el 9 de diciembre de 1917 y el 1 de marzo de 1918, cuando se envió por correo a los becarios y a los hospitales. Se utilizó como el estándar de oro para los datos recopilados durante las visitas a los sitios a partir de 1918. Crédito: Archivos del Colegio Estadounidense de Cirujanos .
Certificado mural de estándares mínimos del Colegio Estadounidense de Cirujanos que se otorga a los hospitales que cumplen con el estándar. Crédito: Archivos del Colegio Estadounidense de Cirujanos .
Durante los primeros años del programa de estandarización hospitalaria de la ACS, el Dr. Bowman era el director y el Dr. Martin era el secretario de la ACS, un puesto a tiempo parcial. En 1917, los regentes designaron al Dr. Martin para un puesto a tiempo completo, el de secretario general, lo que creó una falta de claridad en relación con la gobernanza de la ACS y, en 1920, el Dr. Bowman estaba considerando sus otras opciones. En noviembre de 1920, el Dr. Bowman aceptó el puesto de rector de la Universidad de Pittsburgh (Pittsburgh, Pensilvania). Después de un breve reemplazo interino, los puestos se consolidaron y el Dr. Martin se convirtió en el director general. Después de la renuncia del Dr. Bowman, la ACS contrató a Malcolm MacEachern, MD, CM, 29 cirujano con sede en Vancouver, Columbia Británica y superintendente del Hospital General de Vancouver (Vancouver, Columbia Británica, Canadá), para dirigir el programa de estandarización hospitalaria de la ACS, que manejó de manera excelente durante los siguientes 27 años. 5
En la década de 1920, el director general de la ACS, el Dr. Martin, curiosamente invocó la capacidad de la universidad para “reescribir” la historia y, sin dejar de atribuirse el mérito, desvinculó a la universidad de haber iniciado unilateralmente el proceso de estandarización hospitalaria. Según el Dr. Martin, hablando en 1921 27 (p133) :
El Colegio Americano de Cirujanos es responsable de la estandarización de los hospitales, porque en sus inicios consideró necesario estandarizar sus propios entornos. Por ejemplo, al elaborar un estándar para la admisión a la beca, fue necesario que pidiéramos a los candidatos que nos proporcionaran los informes de cincuenta operaciones mayores y cincuenta operaciones menores, en lugar de un examen. Estos informes comenzaron a llegar. Estaban en todo tipo de formularios. No existía absolutamente ningún registro estándar en el que pudieran darnos la evidencia de su propia capacidad para ejercer la cirugía. Pronto nos pidieron desde todas las direcciones que proporcionáramos un sistema estandarizado de registros, que sugiriéramos un formato en el que estos registros pudieran entregarse al Colegio. Intentamos hacerlo. Se formó un comité para ese propósito, y proporcionamos, donde se requirió, un conjunto de registros estandarizados. ¿Y luego qué sucedió? Los hospitales -una gran cantidad de ellos- comenzaron a preguntarnos si no podíamos de alguna manera proporcionarles esos mismos registros o formularios estandarizados, lo cual, por supuesto, hicimos con mucho gusto. Ese fue el primer paso en la estandarización de los hospitales.
Aunque mantener registros adecuados se convirtió claramente en un interés común compartido por la ACS y los hospitales, es difícil concebir cómo podría ser ese el “primer paso” en el movimiento de estandarización hospitalaria porque esto comenzó con el Dr. Codman y su comité CCSNA, incluso antes de que se formara la ACS. De todos modos, los registros se convirtieron en un terreno común tanto para la ACS como para los hospitales, y la ACS tenía razón al señalar que “un hospital en el que un candidato a becario prepara estos registros, si no mantiene registros adecuados, generalmente se ve inducido a hacerlo”. 18 (p. 116)
Los estándares mínimos eran exactamente eso, requisitos rudimentarios para un hospital adecuado. El primer componente del estándar era el personal médico organizado ( Figura 3 ), que era fundamental. Debido a que los planificadores de la ACS no sabían exactamente cómo debería ser un hospital estandarizado, la expectativa era que, una vez que se cumplieran los Estándares Mínimos , el personal médico organizado asumiría un sentido activo de responsabilidad personal que facilitaría la mejora continua en todas las áreas en cada hospital estandarizado, 16 que era el plan maestro de la ACS para el futuro, y tenía la ventaja adicional de garantizar que los médicos controlarían su lugar de trabajo, a través de los auspicios de la ACS.
La AMA había considerado emprender la reforma hospitalaria tanto en 1913 como en 1914 y había contactado sin éxito a la Fundación Carnegie para obtener fondos de subvención para llevarlo a cabo. Incluso la dirección de la ACS, que estaba preocupada por las finanzas de su incipiente gremio, había tratado de convencer a la Junta de Síndicos de la AMA para que asumiera esa función en 1914, pero la “AMA se negó sobre la base de los gastos”. 2(p91) El Dr. Stevens concluyó que “la relativa pobreza del Colegio en 1914… sugería a la AMA que no había una gran competencia para sus propias actividades en la estandarización hospitalaria. Pero como resultado, la AMA perdió la iniciativa en el movimiento de estandarización hospitalaria. El Colegio Americano de Cirujanos se convirtió en la fuerza dominante detrás de la reforma hospitalaria”. 2 (p119) En 1917, la dirección de la AMA reconoció que habían cometido un grave error táctico y que habían sido superados por la ACS, que había contratado al ex secretario de la Fundación Carnegie para que fuera su director. En 1918, el poderoso Consejo de Educación Médica de la AMA anunció que ampliaría su mandato para incluir la estandarización hospitalaria y en junio de 1920 pasó a llamarse Consejo de Educación Médica y Hospitales, pero la AMA ya había perdido la batalla por el control del lugar de trabajo de los médicos. Después de eso, como señaló el Dr. Stevens, «en muchas áreas… la Facultad se había convertido en una fuerte fuerza competitiva potencial». 2(p125) A partir de entonces, la relación entre estas dos poderosas organizaciones se volvió cada vez más tensa.
Authors: David J. Hunter, M.B., B.S., and Christopher Holmes, Ph.D.
N Engl J Med 2023;389:1211-1219
La estadística surgió como disciplina independiente a principios del siglo XX. Durante este tiempo, se desarrollaron conceptos fundamentales, incluido el uso de la aleatorización en ensayos clínicos, la prueba de hipótesis, la inferencia basada en la probabilidad, los valores P y el análisis bayesiano y la teoría de la decisión. 1,2 La estadística se convirtió rápidamente en un elemento esencial de las ciencias aplicadas, tanto que en 2000, los editores de la revista citaron “Aplicación de la estadística a la medicina” como uno de los 11 avances más importantes en la ciencia médica durante los últimos 1000 años. 3 La estadística se ocupa del razonamiento con información incompleta y de la interpretación y comunicación rigurosas de los hallazgos científicos a partir de los datos. La estadística incluye la determinación del diseño óptimo de experimentos y la cuantificación precisa de la incertidumbre con respecto a las conclusiones y las declaraciones inferenciales del análisis de datos, expresadas a través del lenguaje de la probabilidad.
En el siglo XXI, la inteligencia artificial (IA) ha surgido como un enfoque valioso en la ciencia de datos y una influencia creciente en la investigación médica, 4-6 con un ritmo acelerado de innovación. Este desarrollo está impulsado, en parte, por la enorme expansión de la potencia informática y la disponibilidad de datos. Sin embargo, las mismas características que hacen de la IA una herramienta adicional tan valiosa para el análisis de datos son las mismas que la hacen vulnerable desde una perspectiva estadística. Esta paradoja es particularmente pertinente para la ciencia médica. Las técnicas que son adecuadas para la publicidad dirigida a votantes y consumidores o que mejoran la predicción del clima pueden no satisfacer las rigurosas demandas de la predicción o el diagnóstico de riesgos en medicina. 7,8 En este artículo de revisión, analizamos los desafíos estadísticos en la aplicación de la IA al análisis de datos biomédicos y el delicado equilibrio que enfrentan los investigadores al desear aprender lo más posible de los datos y al mismo tiempo garantizar que las conclusiones basadas en datos sean precisas, sólidas y reproducibles. Comenzamos destacando una característica distintiva de la IA que la convierte en un enfoque tan poderoso y, al mismo tiempo, la hace vulnerable desde el punto de vista estadístico. Luego exploramos tres desafíos particulares en la interfaz entre la estadística y la IA que son de particular relevancia para los estudios médicos: inferencia poblacional versus predicción, generalización e interpretación de la evidencia, y estabilidad y garantías estadísticas. Nos centramos en cuestiones de análisis de datos e interpretación de los hallazgos. Las limitaciones de espacio impiden una discusión del área importante de la IA y el diseño experimental o una inmersión profunda en el área emergente de la IA generativa y los chatbots médicos; sin embargo, comentamos brevemente sobre esta área emergente.
Aprendizaje de la representación de características
El modelado estadístico tradicional utiliza una cuidadosa selección práctica de mediciones y características de datos para incluir en un análisis (por ejemplo, qué covariables incluir en un modelo de regresión), así como cualquier transformación o estandarización de mediciones. Las técnicas de reducción de datos semiautomatizadas, como los bosques aleatorios y la regresión por pasos con selección hacia adelante o hacia atrás, han ayudado a los estadísticos en esta selección práctica durante décadas. Los supuestos y las características del modelado suelen ser explícitos, y la dimensionalidad del modelo, cuantificada por el número de parámetros, suele conocerse. Aunque este enfoque utiliza el juicio de expertos para proporcionar un análisis manual de alta calidad, tiene dos posibles deficiencias. En primer lugar, no se puede escalar a conjuntos de datos muy grandes (por ejemplo, millones de imágenes). En segundo lugar, se supone que el estadístico conoce o puede buscar el conjunto de características o mediciones más apropiado para incluir en el análisis (
Características de los modelos estadísticos y de inteligencia artificial (IA).
Se podría decir que el aspecto más impresionante y distintivo de la IA es su capacidad automatizada para buscar y extraer características arbitrarias, complejas y orientadas a tareas de los datos, lo que se denomina aprendizaje de representación de características. 9-11 Las características se diseñan algorítmicamente a partir de los datos durante una fase de entrenamiento para descubrir transformaciones de datos que sean correctas para la tarea de aprendizaje. La optimalidad se mide por medio de una «función objetivo» que cuantifica qué tan bien el modelo de IA está realizando la tarea en cuestión. Los algoritmos de IA eliminan en gran medida la necesidad de que los analistas especifiquen previamente las características para la predicción o seleccionen manualmente las transformaciones de las variables. Estos atributos son particularmente beneficiosos en dominios de datos grandes y complejos, como el análisis de imágenes, la genómica o el modelado de registros médicos electrónicos. Los modelos de IA pueden buscar entre potencialmente miles de millones de transformaciones de covariables no lineales para reducir una gran cantidad de variables a un conjunto más pequeño de características adaptadas a la tarea. Además, de manera un tanto paradójica, aumentar la complejidad del modelo de IA a través de parámetros adicionales, lo que ocurre en el aprendizaje profundo, solo ayuda al modelo de IA en su búsqueda de conjuntos de características internas más ricos, siempre que los métodos de entrenamiento estén adecuadamente adaptados. 12,13El resultado es que los modelos de IA entrenados pueden diseñar características adaptativas a los datos que están más allá del alcance de las características que los humanos pueden diseñar, lo que lleva a un desempeño impresionante en la tarea. El problema es que tales características pueden ser difíciles de interpretar, son frágiles ante los cambios en los datos y carecen de sentido común en el uso de conocimientos previos y controles cualitativos que los estadísticos aplican para decidir qué conjunto de características utilizar en un modelo. Los modelos de IA a menudo no pueden trazar la línea de evidencia desde los datos hasta las características, lo que dificulta la auditabilidad y la verificación. Por lo tanto, se necesitan mayores controles y contrapesos para garantizar la validez y generalización de los hallazgos científicos habilitados por IA ( Figura 1B ). 14,15La comprobación de los hallazgos respaldados por IA es particularmente importante en el campo emergente de la IA generativa a través del aprendizaje autosupervisado, como los grandes modelos de lenguaje y los chatbots de ciencias médicas que pueden usarse, entre muchas aplicaciones, para la toma de notas médicas en registros médicos electrónicos. 16 El aprendizaje autosupervisado por estos modelos básicos implica grandes cantidades de datos de entrenamiento no documentados y el uso de funciones objetivas amplias para entrenar los modelos con billones de parámetros (al momento de escribir este artículo). Esto contrasta con el aprendizaje «supervisado» con modelos de predicción de IA, como los clasificadores de aprendizaje profundo, en los que los datos de entrenamiento se conocen y se etiquetan de acuerdo con el resultado clínico, y el objetivo del entrenamiento es claro y está dirigido a la tarea de predicción particular en cuestión. Dada la opacidad de los modelos básicos de IA generativa, se necesita precaución adicional para su uso en aplicaciones de salud.
Predicción versus inferencia poblacional
La IA es especialmente adecuada para tareas de predicción a gran escala, y está diseñada en gran medida para ellas. 17 Esto es cierto, en parte, porque en estas tareas el objetivo de entrenamiento del modelo es claro y la métrica de evaluación en términos de precisión predictiva suele estar bien caracterizada. Los modelos y algoritmos adaptativos pueden aprovechar grandes cantidades de datos anotados para descubrir patrones en covariables que se asocian con resultados de interés. Un buen ejemplo es predecir el riesgo de enfermedad. 18 Sin embargo, el objetivo final de la mayoría de los estudios médicos no es predecir explícitamente el riesgo, sino más bien comprender algún mecanismo biológico o causa de enfermedad en la población en general o ayudar en el desarrollo de nuevas terapias. 19,20Existe una brecha de evidencia entre un buen modelo predictivo que opera a nivel individual y la capacidad de hacer afirmaciones inferenciales sobre la población. 21 La estadística se ocupa principalmente de tareas de inferencia poblacional y de la generalización de la evidencia obtenida de un estudio para una comprensión de una hipótesis científica en la población más amplia. La predicción es una tarea importante pero más simple, mientras que la inferencia científica a menudo tiene una mayor influencia en la comprensión mecanicista. Como observó Hipócrates, “es más importante saber qué tipo de persona tiene una enfermedad que saber qué tipo de enfermedad tiene una persona”. Un ejemplo es la reciente pandemia de la enfermedad por coronavirus 2019 (COVID-19). Se han descrito diversas herramientas de predicción para determinar si una persona tiene una infección por el síndrome respiratorio agudo severo por coronavirus 22, pero pasar de la predicción individual a la inferencia sobre la prevalencia de la población y la comprensión de los subgrupos en riesgo en la población es mucho más complicado. 23Un desafío adicional en el uso de herramientas predictivas es que hay muchas maneras de medir e informar la precisión predictiva, por ejemplo, con el uso de medidas como el área bajo la curva característica operativa del receptor, precisión y recuperación, error cuadrático medio, valor predictivo positivo, tasa de clasificación errónea, índice de reclasificación neta y puntuación de probabilidad logarítmica. Elegir una medida que sea apropiada para el contexto es de vital importancia, ya que la precisión en una de estas medidas puede no traducirse en precisión en otra y puede no estar relacionada con una medida clínicamente significativa de rendimiento o seguridad. 24,25 En contraste, los objetivos inferenciales y los estimandos para las estadísticas de población tienden a ser menos ambiguos, y la incertidumbre se caracteriza más claramente mediante el uso de valores P, intervalos de confianza e intervalos creíbles. Dicho esto, los modelos de predicción de IA robustos y precisos indican la existencia de señales repetibles y asociaciones estables en los datos que justifican una mayor investigación. 26 Los procedimientos bayesianos tienen un vínculo inherente entre la predicción y la inferencia a través del uso de modelos probabilísticos conjuntos. 27-29Un área interesante donde los métodos de predicción de IA y la inferencia estadística se encuentran es el aprendizaje automático causal que presta especial atención a las cantidades inferenciales. -32 La adopción de modelos causales estructurales o marcos de resultados potenciales, con herramientas como gráficos acíclicos dirigidos, utiliza el conocimiento del dominio para reducir la probabilidad de que un modelo de IA cometa errores impulsados por los datos, como especificar mal la relación temporal entre la exposición y el resultado, condicionar una variable que es causada tanto por la exposición como por la enfermedad (un «colisionador»), o resaltar una asociación espuria, por ejemplo, un efecto de lote en un estudio de biomarcadores. 33 Los métodos de inferencia causal también se pueden aplicar a la IA para la interpretación de imágenes radiológicas o patológicas 34 y para la toma de decisiones clínicas y el diagnóstico, 35 y pueden facilitar el manejo de factores de confusión de alta dimensión. 36 Aunque los métodos de IA pueden automatizar y ayudar a aplicar métodos de inferencia causal a datos biomédicos, es probable que el juicio humano sea necesario en el futuro previsible, aunque solo sea porque diferentes algoritmos de IA pueden presentarnos diferentes conclusiones. Además, para evitar posibles sesgos que surgen de la verificación, la mediación y la confusión, el análisis causal a partir de datos observacionales requiere suposiciones que están fuera de lo que se puede aprender de los datos.
Generalización e interpretación
Un desafío en la interpretación de los resultados de la IA es que los algoritmos para la representación de características internas están diseñados para adaptar automáticamente su complejidad a la tarea en cuestión, con una flexibilidad casi infinita en algunos enfoques. Esta flexibilidad es una gran fortaleza, pero también requiere cuidado para evitar el sobreajuste a los datos. El uso de la regularización y la optimización estocástica controlada de los parámetros del modelo durante el entrenamiento puede ayudar a prevenir el sobreajuste, pero también significa que los algoritmos de IA tienen nociones mal definidas de grados estadísticos de libertad y el número de parámetros libres. Por lo tanto, no se pueden utilizar garantías estadísticas tradicionales contra el exceso de optimismo, y se deben sustituir técnicas como la validación cruzada y las muestras retenidas para imitar el verdadero rendimiento fuera de la muestra, con la desventaja de que se reduce la cantidad de datos disponibles para el descubrimiento. Con estos factores tomados en conjunto, el riesgo es la sobreinterpretación de la generalización y reproducibilidad de los resultados. Las prácticas a las que los científicos médicos deberían prestar mucha atención al planificar estudios basados en IA incluyen la publicación de todo el código y la presentación de declaraciones claras sobre el ajuste del modelo y los datos reservados utilizados para informar sobre la precisión, a fin de facilitar la evaluación externa de la reproducibilidad de los hallazgos. 15 Un informe reciente de McKinney et al. sobre el uso de IA para predecir el cáncer de mama basándose en mamografías 37 motivó un llamado de Haibe-Kains et al. a una mayor transparencia: “En su estudio, McKinney et al. demostraron el alto potencial de la IA para la detección del cáncer de mama. Sin embargo, la falta de detalles de los métodos y el código del algoritmo socava su valor científico”. 38 El uso de métodos tradicionales de predicción estadística junto con métodos de IA interpretables puede contribuir a una comprensión de la señal de predicción y puede mitigar las asociaciones sin sentido. La presentación clara de los resultados y la disponibilidad del código aumentan el potencial de replicación y refinamiento externos por parte de otros grupos, pero pueden verse limitados por una tendencia a buscar derechos de propiedad intelectual para productos de IA comerciales.Los métodos de IA pueden ser útiles para reducir un conjunto de datos con una gran cantidad de características, como conjuntos de datos «ómicos» (por ejemplo, datos metabolómicos, proteómicos o genómicos), a una cantidad menor de características que luego se pueden probar con el uso de métodos estadísticos convencionales. Los métodos populares de IA, como los bosques aleatorios, XGBoost y los árboles de regresión aditiva bayesianos
39-41 , brindan una clasificación de «relevancia de características» de las covariables, y los métodos estadísticos, como el operador de selección y contracción mínima absoluta
42, utilizan la selección explícita de variables como parte del ajuste del modelo. Aunque muchos procedimientos de IA pueden no distinguir de manera efectiva entre variables altamente correlacionadas, las técnicas de regresión estándar con una cantidad menor de características seleccionadas por IA pueden hacerlo. La reducción de características también ayuda al analista humano a examinar los datos y aplicar restricciones adicionales en un análisis que se basan en el conocimiento previo del sujeto. Por ejemplo, la característica A a menudo se confunde con la característica X, o un período de latencia de varios años entre la exposición a la característica A y el resultado de la enfermedad significa que no se espera ninguna relación en el seguimiento temprano. Algunas similitudes y diferencias entre la IA y las estadísticas convencionales se resumen en
Similitudes y diferencias entre la Inteligencia Artificial y la Estadística Convencional.
Los enfoques de IA desafían algunas tendencias recientes en el análisis estadístico convencional de estudios clínicos y epidemiológicos. Los ensayos aleatorizados de fármacos en investigación se han sometido a un alto nivel de rigor, y las preocupaciones sobre la sobreinterpretación de los resultados de los análisis de subgrupos y de puntos finales secundarios han llevado a un enfoque aún más fuerte en la descripción preespecificada de las hipótesis primarias y el control de la tasa de error por familia para limitar los resultados falsos positivos. Los protocolos ahora suelen especificar los estimandos precisos y los métodos de análisis que se utilizarán para obtener valores P para la inferencia y pueden incluir las covariables que se controlarán y las tablas ficticias que se completarán una vez que se completen los datos. Los análisis en estudios observacionales suelen estar preespecificados de manera menos rigurosa, aunque cada vez se espera más que se establezca un plan de análisis estadístico antes del inicio del análisis de datos como material complementario en los informes publicados. 43En cambio, los métodos de IA suelen buscar patrones en los datos que no están preespecificados, lo que constituye una de las fortalezas de dichos métodos (como se ha comentado anteriormente), y por lo tanto aumenta el potencial de resultados falsos positivos a menos que se incorporen procedimientos rigurosos para evaluar la reproducibilidad de los hallazgos. Se han establecido nuevas directrices y recomendaciones de presentación de informes para la IA en la ciencia médica con el fin de garantizar una mayor confianza y generalización de las conclusiones. 44-48 Además, los algoritmos de IA altamente adaptativos heredan todos los sesgos y la falta de representatividad que podrían estar presentes en los datos de entrenamiento, y al utilizar herramientas de predicción de IA de caja negra, puede resultar difícil juzgar si las señales predictivas surgen como resultado de la confusión de sesgos ocultos en los datos. 49-52 Los métodos del campo de la IA explicable (XAI) pueden ayudar a contrarrestar el aprendizaje de la representación de características opacas, 53 pero para las aplicaciones en las que la seguridad es una cuestión crítica, la naturaleza de caja negra de los modelos de IA justifica una consideración y una justificación cuidadosas. 54Obermeyer y sus colegas 55 describen un algoritmo basado en inteligencia artificial que se aplicó a una población de 200 millones de personas en los Estados Unidos cada año para identificar a los pacientes que tenían el mayor riesgo de incurrir en costos sustanciales de atención médica y derivarlos a «programas de gestión de atención de alto riesgo». Su análisis sugirió que el algoritmo discriminaba involuntariamente a los pacientes negros. La razón parece ser que, en todos los niveles de gasto en atención médica y edad, los pacientes negros tienen más afecciones coexistentes que los pacientes blancos, pero pueden acceder a la atención médica con menor frecuencia. Por lo tanto, el algoritmo con una función objetivo que se propuso predecir la utilización de la atención médica sobre la base de los costos anteriores no reconoció las disparidades relacionadas con la raza en las necesidades de atención médica. En el futuro, los algoritmos de IA pueden ser lo suficientemente sofisticados como para evitar este tipo de discriminación, pero este ejemplo ilustra tanto la necesidad de que los expertos humanos en la práctica clínica y la política de atención médica exploren las consecuencias de las aplicaciones de la IA en estos dominios como la necesidad de especificar cuidadosamente las funciones objetivas para el entrenamiento y la evaluación.
Estabilidad y garantías estadísticas
La ciencia médica es un proceso iterativo de observación y refinamiento de hipótesis con ciclos de experimentación, análisis y conjeturas que conducen a nuevos experimentos y, en última instancia, a un nivel de evidencia que refuta las teorías existentes y respalda nuevas terapias, recomendaciones de estilo de vida o ambas. Se utilizan métodos analíticos, incluidos algoritmos estadísticos y de inteligencia artificial tradicionales, para mejorar la eficiencia de este ciclo científico. El contexto y las consecuencias de las decisiones tomadas sobre la base de la evidencia presentada en estudios médicos conllevan importantes implicaciones para la salud de los pacientes.En gran medida, la preocupación por evitar resultados positivos falsos en las estadísticas médicas convencionales se centra en las posibles consecuencias clínicas de dichos resultados. Por ejemplo, los pacientes pueden verse perjudicados por la autorización de un fármaco que no aporta ningún beneficio y puede tener efectos adversos. En los análisis genéticos, concluir erróneamente que un segmento cromosómico o una variante genética está asociado a una enfermedad puede hacer que se desperdicie mucho esfuerzo en el intento de comprender la asociación causal. Por este motivo, el campo ha insistido en puntuaciones LOD (logaritmo de las probabilidades) altas para el ligamiento y valores P muy pequeños para una asociación en estudios de todo el genoma como prueba de que es probable a priori que la asociación represente un resultado positivo verdadero. Por el contrario, si se analizan los datos para decidir si se debe mostrar un anuncio en particular en un navegador, incluso una pequeña mejora en la asignación aleatoria es una mejora, y un error impone una sanción económica sólo al anunciante.Esta diferencia entre el análisis estadístico en medicina y el análisis de IA tiene consecuencias para el potencial de la IA para afectar la ciencia médica, ya que la mayoría de los métodos de IA están diseñados fuera de la medicina y han evolucionado para mejorar el rendimiento en dominios no médicos (por ejemplo, la clasificación de imágenes de números de casas para software de mapeo 56 ). En la ciencia médica, las apuestas son más altas, ya sea porque las conclusiones pueden usarse en la clínica o, como mínimo, los resultados falsos positivos agotarán los recursos científicos y distraerán a los científicos. La confianza en la solidez y estabilidad de los análisis y los informes es vital para que la comunidad de la ciencia médica proceda de manera eficiente y segura. La estabilidad se refiere a la variabilidad de extremo a extremo en el análisis, por parte de personas expertas en el arte del análisis, desde la concepción del proyecto hasta el informe o la implementación del usuario final. Los estudios habilitados por IA están aumentando en complejidad con la integración de múltiples técnicas de datos y la fusión de datos. Por lo tanto, la evaluación de la estabilidad de extremo a extremo del análisis que incluye la ingeniería de datos, así como la elección del modelo, se vuelve vital. 57,58Los métodos que brindan garantías estadísticas para los hallazgos de la IA, como el análisis de subgrupos en ensayos aleatorios 59 o estudios observacionales, 60 pueden resultar útiles. En el área emergente de operaciones de aprendizaje automático, que combina aprendizaje automático, desarrollo de software y operaciones de tecnología de la información, se presta especial atención a la importancia de la ingeniería de datos en el ciclo de desarrollo de la IA 61 y al problema de “basura que entra, basura que sale”, que puede afectar al aprendizaje automático automatizado en ausencia de una intervención humana cuidadosa. Existen muchos ejemplos de análisis de datos en la ciencia médica en los que realizamos un análisis “agnóstico” porque no existe una hipótesis específica o, si existe, es global (por ejemplo, algunas variantes genéticas entre el gran número de sujetos que se están probando están asociadas con la enfermedad de interés). Esto obviamente conduce a un problema de multiplicidad sustancial. La multiplicidad se puede controlar mediante el uso de enfoques estándar como la corrección de Bonferroni o utilizando explícitamente una especificación previa bayesiana sobre hipótesis, pero se están desarrollando nuevos enfoques de IA para procedimientos gráficos para controlar la multiplicidad. 62 Otro enfoque estándar es validar los hallazgos en un conjunto de datos independiente sobre la base de si las predicciones de IA se reproducen. Cuando dicha validación independiente no es posible, debemos recurrir a imitar este enfoque mediante el uso de particiones dentro de la muestra. Dividir los datos en dos conjuntos, uno para el descubrimiento y otro para la validación, puede proporcionar garantías estadísticas sobre los hallazgos del descubrimiento. 63 De manera más general, las divisiones múltiples con el uso de la validación cruzada pueden estimar el riesgo predictivo futuro, 64 aunque la incertidumbre estadística en la estimación del riesgo predictivo es más difícil de evaluar. Las técnicas emergentes en inferencia conforme parecen prometedoras para cuantificar la incertidumbre en entornos de predicción. 65
El sentido estadístico y el arte de la estadística
Gran parte del arte de la estadística aplicada y de las habilidades de un estadístico o epidemiólogo capacitado implican factores que se encuentran fuera de los datos y, por lo tanto, no pueden ser capturados por algoritmos de IA basados en datos únicamente. Estos factores incluyen un diseño cuidadoso de los experimentos, una comprensión de la pregunta de investigación y los objetivos del estudio, y la adaptación de los modelos a la pregunta de investigación en el contexto de una base de conocimiento existente, teniendo en cuenta el sesgo de verificación y selección y una sospecha sana de resultados que parecen demasiado buenos para ser ciertos, seguida de una verificación cuidadosa del modelo. Aplicar estas habilidades a los estudios habilitados por IA a través del desarrollo de «humanos en el circuito» (en el que la IA apoya y asiste al juicio humano experto) mejorará el efecto y la adopción de los métodos de IA y resaltará las brechas metodológicas y teóricas que deben abordarse en beneficio de la ciencia médica. La IA tiene mucho que aportar a la ciencia médica. Los estadísticos deberían adoptar la IA y, en respuesta, el campo de la IA se beneficiará de un mayor pensamiento estadístico.
A medida que las computadoras y el concepto de inteligencia artificial (IA) se desarrollaron casi simultáneamente en las décadas de 1940 y 1950, el campo de la medicina se apresuró a ver su potencial relevancia y beneficio. 1,2 En 1959, Keeve Brodman y colegas afirmaron que «la realización de interpretaciones diagnósticas correctas de los síntomas puede ser un proceso en todos los aspectos lógico y tan completamente definido que puede ser llevado a cabo por una máquina».3 Once años después, William B. Schwartz escribió en el Journal : «La ciencia de la computación probablemente ejercerá sus principales efectos al aumentar y, en algunos casos, reemplazar en gran medida las funciones intelectuales del médico».4 Predijo que para el año 2000, las computadoras tendrían un papel completamente nuevo en la medicina, actuando como una poderosa extensión del intelecto del médico.
Sin embargo, a finales de los años setenta, hubo decepción porque los dos principales enfoques de la informática en medicina (sistemas basados en reglas y sistemas de reconocimiento de patrones o de correspondencia) no habían tenido tanto éxito en la práctica como se esperaba.
Los sistemas basados en reglas se basaban en la hipótesis de que el conocimiento experto consta de muchas reglas independientes y específicas de la situación y que las computadoras pueden simular el razonamiento experto uniendo estas reglas en cadenas de deducción.
Las estrategias de correspondencia intentaban hacer coincidir las características clínicas de un paciente con un banco de “perfiles almacenados”, a los que ahora nos referimos como “guiones de enfermedad”, 5 de los hallazgos en una enfermedad determinada. Se puso más empeño en comprender el proceso de toma de decisiones clínicas en sí. 6 Se hizo evidente que las deficiencias clave en la mayoría de los programas anteriores se derivaban de su falta de conocimiento patofisiológico. Cuando se incorporó ese conocimiento, el rendimiento mejoró mucho. Sin embargo, en la década de 1980, las computadoras no estaban a la altura de la tarea. En 1987, los sistemas basados en reglas habían demostrado ser útiles en una variedad de tareas comerciales, pero no habían funcionado en la medicina clínica. De hecho, Schwartz y sus colegas observaron que “el proceso es tan lento que resulta impráctico incluso con las computadoras modernas de alta velocidad”. 7 Continuaron: “Después de escuchar durante varias décadas que las computadoras pronto podrán ayudar con diagnósticos difíciles, el médico en ejercicio puede preguntarse por qué no se ha producido la revolución”. 7
Progreso en la ciencia de datos
En la década de 1950, los ordenadores eran grandes y lentos. El primer disco duro fue el IBM Model 350 Disk File, presentado en 1956. Tenía una capacidad total de almacenamiento de 5 millones de caracteres (poco menos de 5 MB). El primer disco duro con más de 1 GB de capacidad fue el IBM 3380, presentado en 1980. Tenía el tamaño de un frigorífico y pesaba 250 kg (550 lb); el precio era de 100.000 dólares. Pero la tecnología de circuitos integrados estaba mejorando. En 1965, Gordon Moore, cofundador de Fairchild Semiconductor e Intel, predijo que la cantidad de transistores en un circuito integrado y, por tanto, su potencial de potencia de cálculo, se duplicaría cada dos años. Su predicción fue correcta; este cambio en la densidad de semiconductores se conoce como la ley de Moore. Sin embargo, la ley de Moore nos dice más que el número de transistores por centímetro cuadrado, ya que otros aspectos del progreso tecnológico, como la velocidad de procesamiento y el precio de los productos electrónicos, están fuertemente vinculados a ella. Con circuitos más densos, la memoria de las computadoras y las velocidades de procesamiento aumentaron, y hoy en día, dispositivos de bolsillo que son más potentes que las supercomputadoras de los años 1980, que ocupaban habitaciones enteras, son comunes y están disponibles a una fracción del precio ( Figura 1 ).
Figura 1
Mejoras a lo largo de 50 años en la capacidad de las computadoras para almacenar y procesar datos.
El progreso en la ciencia de datos no es simplemente una cuestión de mayor rendimiento, velocidad y almacenamiento. Además del tipo de información que se encuentra en las bibliotecas, los datos generados en las organizaciones y los sistemas establecidos diseñados para recopilar y codificar datos, las nuevas formas de tecnología pueden utilizar datos generados tanto por personas como por máquinas. Estos datos suelen ser caóticos y no estructurados. Los datos ahora provienen de muchas otras fuentes, incluidas las redes sociales, los blogs, las salas de chat, los sitios de revisión de productos, las comunidades, las páginas web, el correo electrónico, los documentos, las imágenes, los videos y la música, junto con los sensores ambientales y portátiles. Muchas personas abren aspectos de sus registros médicos y datos genéticos personales para que cualquier persona pueda acceder a ellos en línea. La capacidad de almacenamiento es tan grande que se pueden almacenar y acceder fácilmente a grandes porciones del corpus de conocimiento y actividad humana registrados.Una vez que tuvimos los datos, necesitábamos algo más que datos; necesitábamos formas de identificarlos y procesarlos. Google se convirtió en el líder de las búsquedas en línea al aprovechar las búsquedas realizadas por otros para identificar lo que la gente quería saber. Esto requirió una segunda revolución: algoritmos matemáticos que pudieran rastrear rápidamente y con una fiabilidad razonable este comportamiento y ayudar al usuario final a encontrar información específica. Un almacenamiento de información más denso y una computación más rápida permitieron soluciones prácticas y en tiempo real de expresiones matemáticas que podían usarse para encontrar relaciones en los datos que antes eran incognoscibles. Como resultado, la ciencia de datos pudo florecer y ejercitar su poder de una manera que antes era imposible.Ahora podemos utilizar datos no estructurados para identificar relaciones no explicadas entre elementos de los datos, lo que permite el uso de datos dinámicos y datos con múltiples contextos que, cuando se abordan y analizan de formas no tradicionales, brindan información útil sobre el comportamiento humano. Las redes neuronales se volvieron más sofisticadas a medida que la potencia informática permitió obtener resultados funcionales en tiempo real para las consultas de datos. Los transformadores (es decir, modelos de aprendizaje profundo que ponderan de manera diferencial la importancia de cada parte de los datos de entrada) hicieron posible el procesamiento del lenguaje natural. Con este enfoque, las complejidades de los modelos informáticos subyacentes y el corpus de datos del que esos modelos podían extraer información crecieron y se volvieron más poderosos. El objetivo de una computadora que pudiera emular ciertos aspectos de la interacción humana pasó de ser un sueño imposible a una realidad.La conectividad que permite la ciencia de datos está impulsando un nuevo tipo de descubrimiento. Las personas están utilizando las redes sociales para crear sus propias conexiones entre amigos, cosas, eventos, gustos, disgustos, lugares, ideas y emociones. Los gobiernos están analizando las redes sociales para detener los actos terroristas. Las empresas están extrayendo información social y transaccional en busca de conexiones que les ayuden a descubrir nuevas oportunidades. Los científicos están construyendo redes masivas de datos conectados para extraer nuevos hallazgos, utilizando la inteligencia artificial y el aprendizaje automático. Como se explica con más detalle a continuación, estos avances han permitido el surgimiento de computadoras que pueden ayudarnos a realizar tareas que antes eran tediosas. El personaje de Star Wars C-3PO era una versión rudimentaria de los asistentes virtuales basados en inteligencia artificial (por ejemplo, Siri de Apple, el Asistente de Google y Alexa de Amazon) que se han convertido en parte de nuestra vida diaria y pueden ayudarnos a realizar tareas definidas. Cualquiera que haya utilizado uno de estos dispositivos ha experimentado su comodidad (por ejemplo, indicarle al asistente virtual que “programe el temporizador del horno durante 20 minutos” para que la comida se cocine correctamente), pero también la molestia de que el asistente interrumpa una conversación con algunos datos no relacionados. La inteligencia artificial y el aprendizaje automático constituyen la fuerza impulsora detrás de estos dispositivos.
Inteligencia artificial y aprendizaje automático en medicina
En los años 1990 y principios de los años 2000, incluso con ordenadores lentos y memoria limitada, se estaba resolviendo el problema de que las máquinas pudieran realizar con éxito ciertas tareas médicas que eran repetitivas y, por lo tanto, propensas a errores humanos. Mediante una inversión sustancial de dinero y esfuerzo intelectual, la lectura por ordenador de electrocardiogramas (ECG) y recuentos diferenciales de glóbulos blancos, el análisis de fotografías de retina y lesiones cutáneas y otras tareas de procesamiento de imágenes se han convertido en una realidad. Muchas de estas tareas asistidas por aprendizaje automático han sido ampliamente aceptadas e incorporadas a la práctica diaria de la medicina. El desempeño de estas tareas de las máquinas no es perfecto y a menudo requiere una persona capacitada para supervisar el proceso, pero en muchos casos es lo suficientemente bueno, dada la necesidad de una interpretación relativamente rápida de las imágenes y la falta de experiencia local.Sin embargo, el uso de la IA y el aprendizaje automático en medicina se ha expandido más allá de la lectura de imágenes médicas. Los programas de IA y aprendizaje automático han entrado en la medicina de muchas maneras, incluyendo, pero no limitado a, ayudar a identificar brotes de enfermedades infecciosas que pueden tener un impacto en la salud pública; combinar resultados clínicos, genéticos y de muchos otros laboratorios para identificar enfermedades raras y comunes que de otro modo podrían haber escapado a la detección; y ayudar en las operaciones comerciales de los hospitales ( Figura 2 ). En los próximos meses, la Revista publicará otros artículos de revisión que analizan selectivamente la IA y el aprendizaje automático en medicina en 2023. Pero antes de que aparezca el primer artículo, en aproximadamente un mes, es importante considerar las cuestiones primordiales que deben considerarse a medida que aprendemos a trabajar de la mano con las máquinas.Figura 2
Espectro de la Inteligencia Artificial (IA) en Medicina.
Cuestiones pendientes de la IA y el aprendizaje automático en medicina
Establecimiento de normas
Como se señaló anteriormente, el uso de la IA y el aprendizaje automático ya se ha convertido en una práctica médica aceptada en la interpretación de algunos tipos de imágenes médicas, como electrocardiogramas, radiografías simples, tomografías computarizadas (TC) y resonancias magnéticas (RM), imágenes de la piel y fotografías de retina. Para estas aplicaciones, se ha demostrado que la IA y el aprendizaje automático ayudan al proveedor de atención médica al señalar aspectos de las imágenes que se desvían de la norma.Esto nos lleva a una pregunta clave: ¿cuál es la norma? Esta simple pregunta muestra una de las debilidades del uso de la IA y el aprendizaje automático en la medicina tal como se aplica en gran medida hoy en día. ¿Cómo influye el sesgo en la forma en que se “enseñaron” los algoritmos de IA y aprendizaje automático en su funcionamiento cuando se aplican en el mundo real? ¿Cómo podemos incorporar valores humanos a los algoritmos de IA y aprendizaje automático para que los resultados obtenidos reflejen los problemas reales a los que se enfrentan los profesionales de la salud? ¿Qué cuestiones deben abordar los reguladores para garantizar que las aplicaciones de IA y aprendizaje automático funcionen como se anuncia en entornos de uso múltiple? ¿Cómo se deben modificar los enfoques clásicos de inferencia estadística, si es que se deben modificar, para las intervenciones que dependen de la IA y el aprendizaje automático? Estos son solo algunos de los problemas que enfrentamos; la serie “IA en medicina” abordará algunos de estos asuntos.
El papel de la IA y el aprendizaje automático en la práctica clínica
Dejando a un lado los inconvenientes, hay mucho que prometer. Si los algoritmos de inteligencia artificial y aprendizaje automático se pueden reducir a “aplicaciones” clínicamente útiles, ¿serán capaces de abrirse camino a través de montañas de datos clínicos, genómicos, metabolómicos y ambientales para ayudar a un diagnóstico de precisión? ¿Pueden las aplicaciones impulsadas por la inteligencia artificial y el aprendizaje automático convertirse en su escriba personal y liberar el tiempo que dedica a la documentación para que pueda pasar más tiempo con los pacientes? ¿Pueden las aplicaciones incitarlo a hacer una pregunta clave que podría ayudar en el diagnóstico diferencial? ¿Pueden burlar a los algoritmos de inteligencia artificial y aprendizaje automático, utilizados por las compañías de seguros, que le dificultan solicitar una tomografía computarizada por emisión de positrones o cobrar el reembolso por el tiempo que pasó con un paciente y su familia? En cada área se han logrado avances. ¿Es lo suficientemente bueno?
Investigación clínica sobre aplicaciones de inteligencia artificial y aprendizaje automático
La evaluación de los avances tiene sus propios problemas. En la investigación clínica tradicional, cuando el progreso toma la forma de un nuevo medicamento para una enfermedad definible, los estándares para probar y aceptar el medicamento como un avance están bien establecidos. Cuando la intervención es un algoritmo de inteligencia artificial y aprendizaje automático en lugar de un medicamento, la comunidad médica espera el mismo nivel de seguridad, pero los estándares para describir y probar las intervenciones de inteligencia artificial y aprendizaje automático están lejos de ser claros. ¿Cuáles son los estándares que debe cumplir la investigación intervencionista basada en la IA y el aprendizaje automático, si se va a aceptar una aplicación como el estándar que dará forma, reformará y mejorará la práctica clínica? Esa investigación tiene tres componentes. Primero, la investigación debe estar estructurada para responder a una pregunta clínicamente significativa de una manera que pueda influir en el comportamiento del profesional de la salud y conducir a una mejora en los resultados para un paciente. Segundo, la intervención debe ser definible, escalable y aplicable al problema en cuestión. No debe estar influenciada por factores ajenos al dominio del problema y debe producir resultados que se puedan aplicar a problemas clínicos similares en una amplia gama de poblaciones y prevalencias de enfermedades. ¿Puede la atención impulsada por la IA y el aprendizaje automático cumplir con estos estándares (los que exigimos de una nueva intervención terapéutica o prueba de diagnóstico basada en laboratorio) o necesitamos tener un conjunto único de estándares para este tipo de intervención? Tercero, cuando los resultados de la investigación se aplican de tal manera que influyan en la práctica, el resultado debe ser beneficioso para todos los pacientes en consideración, no solo para aquellos que son similares a aquellos con características y hallazgos con los que se entrenó el algoritmo. Esto plantea la cuestión de si dichos algoritmos deberían tener en cuenta la salud pública (es decir, el uso de recursos escasos) cuando se hacen recomendaciones de diagnóstico o tratamiento y en qué medida dichas consideraciones forman parte del proceso de toma de decisiones del algoritmo. Tales consideraciones éticas han involucrado a los profesionales de la salud y al público durante siglos. 8
Uso de aplicaciones de inteligencia artificial y aprendizaje automático en la realización de investigaciones clínicas
La IA y el aprendizaje automático tienen el potencial de mejorar y posiblemente simplificar y acelerar los ensayos clínicos mediante un reclutamiento y emparejamiento más eficiente de los participantes del estudio y análisis más exhaustivos de los datos. Además, es posible crear grupos de control sintéticos haciendo coincidir los datos históricos con los criterios de inscripción del ensayo objetivo. La IA y el aprendizaje automático también se pueden utilizar para predecir y comprender mejor los posibles eventos adversos y las subpoblaciones de pacientes. Parece posible que la IA pueda generar «pacientes sintéticos» para simular resultados diagnósticos o terapéuticos. Pero el uso de aplicaciones e intervenciones de IA y aprendizaje automático introduce un conjunto de incertidumbres que deben abordarse tanto en los protocolos como en la presentación de informes de ensayos clínicos. 9,10En esta serie sobre IA en medicina, tenemos previsto abordar los avances, los obstáculos, las promesas y la promulgación en la interfaz entre la IA y la medicina. Es importante entender que se trata de un campo que avanza rápidamente, por lo que, hasta cierto punto, lo que publiquemos puede tener la resolución de una instantánea del paisaje tomada desde un tren bala. En concreto, las cosas que suceden en las proximidades temporales cercanas a la publicación pueden verse borrosas porque están cambiando rápidamente, pero el fondo distante estará razonablemente bien enfocado. Un área de progreso sustancial en IA y aprendizaje automático (es decir, en primer plano, en nuestra analogía de la instantánea) es la aparición de chatbots sofisticados que están disponibles para su uso por parte del público en general. Aunque los chatbots se han introducido recientemente a un nivel de sofisticación que podría tener un impacto en la práctica médica diaria, creemos que su potencial para influir en la forma en que se practica la medicina es sustancial y que seríamos negligentes si no abordáramos ese potencial, así como los posibles problemas relacionados con su uso.
Chatbots en medicina
En este número de la revista , un artículo de Lee et al. 11 presenta el chatbot GPT-4 y sus aplicaciones médicas. El artículo fue escrito por un equipo de investigadores que trabajan para las entidades que crearon GPT-4, un chatbot con una amplia formación que incluye conocimientos médicos. Antes de ver el futuro, será útil echar un vistazo rápido al pasado. Un chatbot es un programa informático que utiliza IA y procesamiento del lenguaje natural para comprender preguntas y automatizar las respuestas a ellas, simulando una conversación humana. Un chatbot médico muy temprano, ELIZA, fue desarrollado entre 1964 y 1966 por Joseph Weizenbaum en el Laboratorio de Inteligencia Artificial del Instituto Tecnológico de Massachusetts ( Figura 3 ).
Figura 3
Chatbots en medicina.
La tecnología de chatbots está ahora prácticamente en todas partes, desde el servicio de atención al cliente hasta los asistentes virtuales personales, como se ha señalado anteriormente. Con las potentes computadoras disponibles en la actualidad, los modelos de lenguaje tienen cientos de miles de millones de parámetros que se pueden utilizar para generar texto nuevo. Esta capacidad, combinada con una cantidad casi infinita de datos disponibles (de Internet) con los que entrenar la red, significa que los modelos de lenguaje pueden hacer cada vez más, como lo demuestra el Chat Generative Pre-trained Transformer o ChatGPT.ChatGPT es un modelo de lenguaje entrenado por OpenAI. Se presentó públicamente en noviembre de 2022 ( https://openai.com/blog/chatgpt ) y ha demostrado una nueva forma en que las máquinas impulsadas por IA pueden interactuar con las personas. Los chatbots de nueva generación prometen ser un escriba y un entrenador, pero con algunas advertencias clave. Muchas de estas advertencias fueron descritas por los desarrolladores de ChatGPT en su lanzamiento, pero merecen una consideración especial cuando se utilizan en medicina, como detallan Lee et al. 11 En su iteración actual, la nueva generación de chatbots puede ayudar con el problema de la documentación médica y responder preguntas clave que podrían ayudar en el diagnóstico diferencial, como se señaló anteriormente. Pero es difícil saber si las respuestas proporcionadas se basan en hechos apropiados. La responsabilidad de revisar el trabajo del chatbot recaería en los médicos, al igual que los médicos deben revisar las notas clínicas que dictan. La dificultad es que dicha revisión puede estar más allá de la experiencia del usuario. Es probable que la corrección de una nota sobre la visita de un paciente esté dentro del ámbito de experiencia del proveedor, pero si se le hace una pregunta al chatbot como una «consulta en la acera», la veracidad de la respuesta puede ser mucho más difícil de determinar.La aplicación con mayor potencial y mayor preocupación es el uso de chatbots para realizar diagnósticos o recomendar tratamientos. Un usuario sin experiencia clínica podría tener problemas para diferenciar los hechos de la ficción. Ambas cuestiones se abordan en el artículo de Lee y sus colegas, 11 quienes señalan las fortalezas y debilidades del uso de chatbots en medicina. Dado que los autores han creado una de esas entidades, es probable que exista sesgo.Sin embargo, creemos que los chatbots se convertirán en herramientas importantes en la práctica médica. Como cualquier buena herramienta, pueden ayudarnos a hacer mejor nuestro trabajo, pero si no se utilizan adecuadamente, tienen el potencial de causar daños. Dado que las herramientas son nuevas y difíciles de probar con el uso de los métodos tradicionales mencionados anteriormente, la comunidad médica aprenderá a usarlas, pero debemos aprender. No hay duda de que los chatbots también aprenderán de sus usuarios. Por lo tanto, anticipamos un período de adaptación tanto por parte del usuario como de la herramienta.
Conclusiones
Creemos firmemente que la introducción de la IA y el aprendizaje automático en la medicina ha ayudado a los profesionales de la salud a mejorar la calidad de la atención que pueden ofrecer y promete mejorarla aún más en el futuro cercano y en el futuro. Así como la adquisición por computadora de imágenes radiográficas eliminó la sala de archivos de rayos X y las imágenes perdidas, la IA y el aprendizaje automático pueden transformar la medicina. Los profesionales de la salud descubrirán cómo trabajar con la IA y el aprendizaje automático a medida que crezcamos junto con la tecnología. La IA y el aprendizaje automático no dejarán a los profesionales de la salud fuera del negocio; por el contrario, permitirán que los profesionales de la salud hagan mejor su trabajo y dejen tiempo para las interacciones entre humanos que hacen de la medicina la profesión gratificante que todos valoramos.
El Presidente Obama había expresado desde hace tiempo su firme convicción de que la ciencia ofrece un gran potencial para mejorar la salud. Ahora, el Presidente ha anunciado una iniciativa de investigación que tiene como objetivo acelerar el progreso hacia una nueva era de medicina de precisión ( www.whitehouse.gov/precisionmedicine ). Creemos que es el momento adecuado para esta iniciativa visionaria, y los Institutos Nacionales de Salud (NIH) y otros socios trabajarán para hacer realidad esta visión. El concepto de medicina de precisión (estrategias de prevención y tratamiento que tienen en cuenta la variabilidad individual) no es nuevo por ejemplo, la tipificación sanguínea se ha utilizado para orientar las transfusiones de sangre durante más de un siglo, pero la posibilidad de aplicar este concepto de manera amplia ha mejorado drásticamente gracias al reciente desarrollo de bases de datos biológicas a gran escala (como la secuencia del genoma humano), métodos poderosos para caracterizar a los pacientes (como la proteómica, la metabolómica, la genómica, diversos ensayos celulares e incluso la tecnología de salud móvil) y herramientas computacionales para analizar grandes conjuntos de datos. Lo que se necesita ahora es un amplio programa de investigación para alentar enfoques creativos de la medicina de precisión, probarlos rigurosamente y, en última instancia, utilizarlos para construir la base de evidencia necesaria para orientar la práctica clínica.
La iniciativa propuesta tiene dos componentes principales: un enfoque a corto plazo en los cánceres y un objetivo a más largo plazo de generar conocimientos aplicables a toda la gama de la salud y la enfermedad. Ambos componentes están ahora a nuestro alcance gracias a los avances en la investigación básica, incluida la biología molecular, la genómica y la bioinformática. Además, la iniciativa aprovecha las tendencias convergentes de mayor conectividad, a través de las redes sociales y los dispositivos móviles, y el creciente deseo de los estadounidenses de ser socios activos en la investigación médica.La oncología es la opción clara para mejorar el impacto a corto plazo de la medicina de precisión. Los cánceres son enfermedades comunes; en conjunto, se encuentran entre las principales causas de muerte a nivel nacional y mundial, y su incidencia aumenta a medida que la población envejece. También son especialmente temidos, debido a su letalidad, sus síntomas y las terapias a menudo tóxicas o desfigurantes que se utilizan para tratarlos. La investigación ya ha revelado muchas de las lesiones moleculares que impulsan los cánceres, mostrando que cada cáncer tiene su propia firma genómica, con algunas características específicas del tumor y algunas características comunes a múltiples tipos. Aunque los cánceres son en gran medida una consecuencia de la acumulación de daño genómico durante la vida, las variaciones genéticas heredadas contribuyen al riesgo de cáncer, a veces profundamente. Esta nueva comprensión de los mecanismos oncogénicos ha comenzado a influir en la evaluación de riesgos, las categorías de diagnóstico y las estrategias terapéuticas, con un uso creciente de medicamentos y anticuerpos diseñados para contrarrestar la influencia de impulsores moleculares específicos. Se han desarrollado (y se están desarrollando) muchas terapias dirigidas, y se ha demostrado que varias de ellas confieren beneficios, algunos de ellos espectaculares.
2 Además, los nuevos enfoques inmunológicos han producido recientemente algunas respuestas profundas, con indicios de que las firmas moleculares pueden ser fuertes predictores de beneficios.
3Estas características hacen que los esfuerzos por mejorar las formas en que anticipamos, prevenimos, diagnosticamos y tratamos los cánceres sean urgentes y prometedores. Sin embargo, para hacer realidad esa promesa se requerirán los muchos esfuerzos diferentes que se reflejan en la iniciativa del Presidente. Para lograr una comprensión más profunda de los cánceres y descubrir herramientas adicionales para el diagnóstico molecular, necesitaremos analizar muchos más genomas del cáncer. Para acelerar la adopción de nuevas terapias, necesitaremos más ensayos clínicos con diseños novedosos
4 realizados en pacientes adultos y pediátricos y modelos más confiables para las pruebas preclínicas. También necesitaremos construir una «red de conocimiento sobre el cáncer» para almacenar los datos moleculares y médicos resultantes en forma digital y entregarlos, de manera comprensible, a los científicos, los trabajadores de la salud y los pacientes.El componente de esta iniciativa centrado en el cáncer estará diseñado para abordar algunos de los obstáculos que ya se han encontrado en la “oncología de precisión”: resistencia inexplicable a los medicamentos, heterogeneidad genómica de los tumores, medios insuficientes para monitorear las respuestas y la recurrencia de los tumores, y conocimiento limitado sobre el uso de combinaciones de medicamentos.El enfoque más individualizado y molecular de la medicina de precisión para el tratamiento del cáncer enriquecerá y modificará, pero no reemplazará, los pilares de éxito de la oncología (prevención, diagnóstico, algunos métodos de detección y tratamientos eficaces), al tiempo que proporcionará un marco sólido para acelerar la adopción de la medicina de precisión en otras esferas. Las más obvias de esas esferas son los trastornos genéticos hereditarios y las enfermedades infecciosas, pero hay posibilidades de que se apliquen a muchas otras enfermedades y respuestas ambientales.El segundo componente de la iniciativa implica buscar avances en la investigación que permitan una mejor evaluación del riesgo de enfermedades, la comprensión de sus mecanismos y la predicción de la terapia óptima para muchas más enfermedades, con el objetivo de ampliar los beneficios de la medicina de precisión a innumerables aspectos de la salud y la atención sanitaria.La iniciativa alentará y apoyará a la próxima generación de científicos para que desarrollen nuevos enfoques creativos para detectar, medir y analizar una amplia gama de información biomédica, incluidos parámetros moleculares, genómicos, celulares, clínicos, conductuales, fisiológicos y ambientales. Se nos ocurren muchas posibilidades para futuras aplicaciones: los recuentos sanguíneos actuales podrían reemplazarse por un censo de cientos de tipos distintos de células inmunitarias; los datos de los dispositivos móviles podrían proporcionar un seguimiento en tiempo real de la glucosa, la presión arterial y el ritmo cardíaco; la genotipificación podría revelar variantes genéticas particulares que confieren protección contra enfermedades específicas; el muestreo de heces podría identificar patrones de microbios intestinales que contribuyen a la obesidad; o los análisis de sangre podrían detectar células tumorales circulantes o ADN tumoral que permitan la detección temprana del cáncer o su recurrencia.Estas innovaciones primero tendrán que probarse en estudios piloto. En un principio, querremos aprovechar los entornos poco comunes en los que ya es posible recopilar información valiosa mediante ensayos clínicos, registros médicos electrónicos y otros medios.En última instancia, tendremos que evaluar los enfoques más prometedores en un número mucho mayor de personas durante períodos más prolongados. Con este fin, prevemos reunir con el tiempo una “cohorte” longitudinal de un millón o más de estadounidenses que se hayan ofrecido como voluntarios para participar en la investigación. Se pedirá a los participantes que den su consentimiento para una caracterización exhaustiva de muestras biológicas (poblaciones celulares, proteínas, metabolitos, ARN y ADN, incluida la secuenciación del genoma completo, cuando los costos lo permitan) y datos de comportamiento, todos ellos vinculados a sus registros médicos electrónicos. Investigadores calificados de muchas organizaciones tendrán acceso a los datos de la cohorte, con la protección adecuada de la confidencialidad del paciente, de modo que las mentes científicas y clínicas más brillantes del mundo puedan aportar ideas y análisis. Estos datos también permitirán estudios observacionales de medicamentos y dispositivos y posiblemente impulsen estudios intervencionistas más rigurosos que aborden cuestiones específicas.Esta variedad de actividades de investigación impulsará nuestra comprensión de las enfermedades (sus orígenes y mecanismos, y las oportunidades de prevención y tratamiento), sentando una base sólida y amplia para la medicina de precisión. También será pionera en nuevos modelos de hacer ciencia que hagan hincapié en la participación activa y en el intercambio abierto y responsable de datos. Además, los propios participantes podrán acceder a su información sanitaria y a información sobre las investigaciones que utilizan sus datos.La cohorte de investigación se reunirá en parte a partir de algunos estudios de cohorte existentes (muchos financiados por el NIH) que ya han recopilado o están bien posicionados para recopilar datos de participantes dispuestos a participar en la nueva iniciativa. La creación de este recurso requerirá una amplia planificación para lograr el equilibrio adecuado de participantes, desarrollar nuevos enfoques para la participación y el consentimiento y forjar alianzas sólidas entre las cohortes existentes, los grupos de pacientes y el sector privado. También será fundamental examinar cuidadosamente los éxitos y las deficiencias de otros estudios de cohorte longitudinales.Para alcanzar los objetivos de la medicina de precisión también será necesario avanzar en los marcos regulatorios del país. Para liberar el poder de las personas para participar en la investigación de maneras innovadoras, el NIH está trabajando con el Departamento de Salud y Servicios Humanos para que la Norma Común, una norma que data de hace décadas y que originalmente fue diseñada para proteger a los participantes de la investigación,
5 esté más en línea con el deseo de los participantes de ser socios activos en la ciencia moderna. Para ayudar a acelerar la traducción de tales descubrimientos, la Administración de Alimentos y Medicamentos está trabajando con la comunidad científica para asegurarse de que su supervisión de la tecnología genómica respalde la innovación, al tiempo que garantiza que el público pueda confiar en que la tecnología es segura y eficaz. Aunque la iniciativa de la medicina de precisión probablemente rendirá sus mayores beneficios dentro de algunos años, debería haber algunos éxitos notables a corto plazo. Además de los resultados de los estudios sobre el cáncer descritos anteriormente, los estudios de una gran cohorte de investigación expuesta a muchos tipos de terapias pueden proporcionar conocimientos tempranos sobre farmacogenómica, lo que permitirá proporcionar el medicamento correcto en la dosis correcta al paciente correcto. Las oportunidades de identificar personas con mutaciones raras de pérdida de función que protegen contra enfermedades comunes pueden indicar objetivos farmacológicos atractivos para amplias poblaciones de pacientes. Y las observaciones del uso beneficioso de las tecnologías de salud móviles pueden mejorar las estrategias para prevenir y controlar las enfermedades crónicas.Proyectos ambiciosos como éste no pueden planificarse con total antelación; deben evolucionar en respuesta a los hallazgos científicos y médicos. Gran parte de la metodología necesaria aún está por inventarse y requerirá la participación creativa y enérgica de biólogos, médicos, desarrolladores de tecnología, científicos de datos, grupos de pacientes y otros. Lo ideal sería que los esfuerzos se extendieran más allá de nuestras fronteras, mediante colaboraciones con proyectos relacionados en todo el mundo. El interés mundial en los objetivos de la iniciativa debería motivar y atraer a científicos visionarios de muchas disciplinas.Esta iniciativa también requerirá nuevos recursos, que no deberían competir con el apoyo a los programas existentes, especialmente en un clima fiscal difícil. Con recursos suficientes y un compromiso firme y sostenido de tiempo, energía e ingenio por parte de las comunidades científica, médica y de pacientes, se podrá aprovechar todo el potencial de la medicina de precisión para ofrecer a todos las mejores posibilidades de gozar de buena salud.
Una tendencia reciente en la literatura ha sido caracterizar las actividades de atención de salud en términos de la teoría de sistemas complejos. La complejidad a menudo se ha definido de manera vaga y variada, con significados que van desde “no simple” a “complicado” a “intratable”. En este artículo, consideramos varios aspectos de la complejidad y cómo se relacionan con la práctica de atención de salud moderna, con el objetivo de desarrollar enfoques de investigación para estudiar entornos de atención de salud complejos. Proponemos una perspectiva teórica para comprender y estudiar la complejidad en los sistemas de atención de salud basada en los grados de interrelación de los componentes del sistema. También describimos, con las salvedades pertinentes, cómo los sistemas de atención de salud complejos son generalmente descomponibles, lo que los hace más manejables para estudios posteriores. Las ideas de interrelación entre los componentes de un sistema como una medida de complejidad y descomposición funcional como un mecanismo para estudiar subcomponentes significativos de un sistema complejo pueden usarse como un marco para comprender los sistemas de atención de salud complejos. Usando ejemplos extraídos de la literatura actual y nuestra propia investigación, explicamos la viabilidad de este enfoque para comprender, estudiar y gestionar sistemas de atención de salud complejos.
The content provides a thorough exploration of the concept of complexity in healthcare systems. The discussion of the definition of complexity and its properties is insightful, offering valuable insights into the impact of complexity on the «computability» of systems. The examples of studies on complex systems help illustrate the practical application of the proposed approach.
Resumen gráfico
Esta figura resume el rango de complejidad de los sistemas, destacando cuatro extremos como una combinación del número de componentes y la interrelación entre esos componentes.
1. Introducción
El término “complejidad” se utiliza a menudo en la literatura científica para definir tareas o sistemas que van desde complicados a insolubles, con un significado general de “no simple”. Como señaló un premio Nobel y cofundador del Instituto Santa Fe, “se necesitarían diversas medidas diferentes para capturar todas nuestras ideas intuitivas sobre lo que se entiende por complejidad y por su opuesto, la simplicidad”.[10]Lo que generalmente se reconoce en investigaciones anteriores es que las definiciones de complejidad son ambiguas y dependen del contexto.[19], y subjetivo[10]. Si bien los investigadores han hecho referencia a la complejidad de la práctica de la atención médica como una consideración importante para la seguridad y la calidad del paciente[1],[17],[22],[24],[32],[36], es importante señalar que parte de este trabajo ha sido recibido con escepticismo (por ejemplo,[21],[26]), lo que provoca respuestas de que las ideas clave de la teoría de la complejidad utilizadas en la atención médica son a menudo ideas distorsionadas “presentadas bajo el disfraz de la complejidad”[21]y son simplemente el “nuevo conjunto de herramientas del emperador”[26].
La teoría de la complejidad se ha utilizado para estudiar diferentes aspectos de la atención sanitaria, incluida la gestión.[24], continuidad de la atención[33], enfermería[18], y toma de decisiones[6]Por ejemplo, Bar-Yam[1]Basó su análisis de todo el sistema sanitario estadounidense en una definición organizacional de complejidad, en la que las organizaciones complejas (como las dedicadas a la práctica sanitaria) se distinguían por sus tareas designadas. Estas tareas eran numerosas, diversas y llevadas a cabo por individuos únicos. En cambio, Innes y sus colegas[15]Consideraron la consulta individual del paciente como su unidad de análisis y destacaron características de este encuentro que eran análogas a las exhibidas por sistemas adaptativos complejos, como la no linealidad (que conduce a la incertidumbre) y la adaptación a la influencia de agencias externas.[23]La mayor parte del trabajo previo sobre la complejidad de la atención médica es descriptivo y proporciona información limitada para investigadores y profesionales sobre cómo estudiar y comprender los sistemas complejos.
En este artículo, proponemos una perspectiva teórica para comprender y estudiar la complejidad en los sistemas de atención de la salud, en particular en entornos dinámicos como los entornos de cuidados intensivos y de urgencias. Esta perspectiva teórica, basada en la interrelación entre los componentes de un sistema complejo, ofrece a los investigadores y a los profesionales un enfoque para comprender y gestionar la complejidad. Basándonos en estudios previos y en nuestra propia investigación, proporcionamos ejemplos de cómo se puede utilizar esta perspectiva para identificar, estudiar y potencialmente resolver problemas actuales y relevantes en el ámbito de la atención de la salud. Para ello, consideramos los diversos sentidos del término “complejidad” y cómo se relacionan con la práctica sanitaria moderna, con el objetivo de facilitar enfoques de investigación mejor informados para estudiar entornos sanitarios complejos.
2. Definición de complejidad y sus propiedades
Las primeras caracterizaciones de la complejidad surgieron de la física (por ejemplo, la teoría del caos, la complejidad de la red) y la informática (por ejemplo, la complejidad computacional, los autómatas celulares).[13],[34], economía, biología y filosofía (por ejemplo, dimensiones espacio-temporales de la complejidad)[10]Otras caracterizaciones relacionadas han descrito la complejidad como algo que surge de la naturaleza de los problemas en relación con su solución. Por ejemplo, “malvado”[27]o “mal estructurado”[30]Se ha atribuido a los problemas características de la complejidad. Las disciplinas científicas más nuevas también se han apropiado y adaptado caracterizaciones de la complejidad para que se ajusten a sus campos de estudio. Si bien existe una superposición considerable entre las muchas definiciones[10]Sigue habiendo un desacuerdo significativo sobre la noción de complejidad y la naturaleza de la ciencia de la complejidad.[23].
Definimos la complejidad en términos de una de las nociones más comúnmente aceptadas: la interrelación de los componentes de un sistema.[29],[30],[31]. Por interrelación entendemos la influencia de los componentes del sistema entre sí. En este sentido, la complejidad es relativa: aumenta con el número de componentes de un sistema, el número de relaciones entre ellos y la singularidad de esas relaciones. Esta última noción de singularidad refleja la idea de que expandir un sistema mediante la mera repetición o transformaciones simples de relaciones y componentes no contribuye sustancialmente a su complejidad. Si bien la gran cantidad de componentes de un sistema puede hacerlo «complicado», es el grado y la cantidad de relaciones entre los componentes, tanto manifiestas como latentes, lo que lo hace inherentemente complejo. Esta interrelación entre los componentes de los sistemas complejos se manifiesta como propiedades o características del sistema, como la no descomponibilidad y la emergencia, el comportamiento no lineal y, en algunos casos, la autoorganización. Varios investigadores (por ejemplo,[27],[29],[30],[31]) han descrito estas propiedades como características distintivas de los sistemas complejos. Sin embargo, estas propiedades también pueden entenderse como consecuencias de la interrelación de los componentes del sistema. En consecuencia, describimos dos propiedades particularmente notables de los sistemas complejos en términos de interrelaciones: la no descomponibilidad y el comportamiento no lineal.
La no descomponibilidad es a menudo una consecuencia de la red de interrelaciones entre los componentes de los sistemas complejos. Significa que dichos sistemas no pueden entenderse atendiendo a sus componentes individuales de forma aislada. Es decir, en la medida en que los componentes de los sistemas complejos se examinen de forma aislada (ignorando las interrelaciones entre ellos), se podrá entender menos acerca del sistema. Sin embargo, es importante considerar que algunas interrelaciones suelen ser más sustanciales que otras, de modo que la no descomponibilidad no es absoluta. La no descomponibilidad no significa que no se puedan estudiar los sistemas complejos; más bien, implica que el enfoque o la granularidad en el estudio de dichos sistemas debe adaptarse a las limitaciones de las interrelaciones.
Un resultado conductual importante de las interrelaciones, una especie de “no descomponibilidad de las acciones”, es el de la emergencia[8],[9],[16]Las interacciones entre los componentes de sistemas complejos, debido a sus interrelaciones, a menudo conducen a propiedades de comportamiento inesperadas de dichos sistemas. Estas propiedades normalmente no se pueden predecir a partir de las características de comportamiento de los componentes individuales del sistema. También puede ocurrir una forma particular de emergencia, el comportamiento del sistema autoorganizado.
Las interrelaciones entre los componentes del sistema tienden a complicar las respuestas de los sistemas complejos a la influencia externa. Es decir, a medida que los sistemas se vuelven más complejos, tienden a tener un comportamiento cada vez más no lineal . La linealidad se caracteriza por la previsibilidad y proporcionalidad de los comportamientos en respuesta a las influencias externas; los sistemas cada vez más complejos tienden a comportarse de manera menos predecible y proporcional.[24]Cuando influencias muy pequeñas producen grandes cambios, tales comportamientos se denominan “caóticos”. Una implicación de la no linealidad de los sistemas complejos es su relativa mayor desapego, o “libertad”, de respuesta directa a las influencias ambientales. Esta capacidad de los sistemas complejos para mantener ciertas características a pesar de las influencias ambientales, a menudo denominada robustez[4], ha inspirado el enfoque de la ingeniería de resiliencia[14], que tiene como objetivo mejorar la capacidad de los sistemas críticos ante errores, incluido el sistema de salud, para tolerar el error humano.
3. Efectos de la complejidad: retos para la “computabilidad”
Uno de los efectos críticos de la complejidad de los sistemas es su “computabilidad”. En otras palabras, existe un costo involucrado (en términos de recursos cognitivos, computacionales, temporales o físicos requeridos o gastados) cuando se trabaja dentro o sobre dichos sistemas. Por ejemplo, las personas que trabajan dentro de sistemas complejos a menudo gastan un esfuerzo cognitivo o físico sustancial en la realización de tareas, o pueden emplear heurísticas (es decir, atajos mentales) para hacer frente a ellas. Del mismo modo, para los observadores externos que intentan comprender los sistemas complejos, la interrelación de los componentes introduce desafíos significativos para comprender eficazmente el sistema, y a veces se ignoran aspectos importantes de dichos sistemas para su propio riesgo. Comprender , describir , predecir y gestionar son objetivos fundamentales para las personas que trabajan dentro de sistemas complejos, así como para quienes los estudian.
La forma en que la cantidad de componentes y las interrelaciones (únicas) entre los componentes ejemplifican la complejidad del sistema se puede entender considerando combinaciones representativas bajas y altas de ambos. Según la cantidad de componentes y el grado de relación, son posibles varias combinaciones, y cada una de estas combinaciones presenta diferentes desafíos de computabilidad. Es importante considerar la computabilidad de un sistema complejo (o un componente de un sistema complejo), ya que es una medida para determinar el grado en que uno es capaz de describir, predecir y posiblemente gestionar un sistema complejo. Consideramos cuatro condiciones para caracterizar el rango de complejidad del sistema. Estas cuatro condiciones no son de ninguna manera exhaustivas. Son posibles varias condiciones intermedias, según la cantidad de componentes y los grados de interrelación. Nuestro propósito principal es mostrar el rango significativo de complejidad que puede manifestarse en los sistemas. Se proporciona un resumen de estas condiciones enFigura 1En la descripción que sigue, proporcionamos un ejemplo en el que cada condición ocurre en un entorno de práctica clínica.
1.Pocos componentes, baja interrelación. Estos sistemas son simples , con bajos costos computacionales, lo que los hace relativamente fáciles de entender, describir, predecir y administrar en diversas circunstancias. Además, estos sistemas son fácilmente descomponibles y muestran un comportamiento casi lineal en la mayoría de las circunstancias. Un ejemplo de pocos componentes (médico, nota e interfaz de computadora) y relaciones (entradas y respuestas de computadora) sería un médico que simplemente copia la información médica del paciente desde su nota escrita a mano a una interfaz de registro médico electrónico (EMR).
2.Muchos componentes, poca interrelación. Estos sistemas son complicados , en el sentido de que contienen una gran cantidad de componentes, pero las relaciones entre ellos son pocas. Esto agrega costos computacionales solo en la medida en que se deben considerar más componentes del sistema. Como tal, estos sistemas se pueden describir, predecir y administrar, aunque a un costo computacional linealmente más alto en comparación con los sistemas simples. Por ejemplo, considere un sistema EMR utilizado por múltiples miembros del personal (médicos, enfermeras, farmacéuticos y administradores de facturación), cada uno interactuando con el sistema de manera limitada para sus tareas específicas basadas en roles.
3.Pocos componentes, alta interrelación. Estos sistemas son relativamente complejos y requieren costos computacionales significativos. El número relativamente pequeño de componentes los hace más fáciles de describir pero significativamente más difíciles de predecir o manejar. La alta interrelación dentro del sistema conduce a una menor descomponibilidad. Es posible que podamos estudiar estos sistemas como un «todo» (debido a su número relativamente pequeño de componentes), en lugar de descomponerlos en subcomponentes funcionales. Por ejemplo, considere las interacciones entre los miembros del equipo en una unidad de cuidados críticos durante una situación de trauma (por ejemplo, un «código azul»). El equipo que responde a un código puede incluir solo unos pocos miembros, pero la interacción entre los miembros del equipo puede ser extremadamente divergente, dependiendo de la situación. Shetty et al.[28], por ejemplo, encontraron divergencias considerables en el desempeño (desviación del protocolo, errores) entre dos equipos similares para escenarios de simulación de reanimación idénticos, lo que muestra el comportamiento significativamente variado de equipos de cuidados críticos pequeños y altamente interdependientes.
4.Muchos componentes, alta interrelación. Estos sistemas son complejos y a menudo presentan costos computacionales muy altos. Debido a la alta interrelación entre su gran cantidad de componentes, estos sistemas son difíciles de describir y mucho más difíciles de predecir o administrar. Por ejemplo, múltiples equipos de cuidados críticos que atienden traumas de un evento con muchas víctimas tienen que lidiar con múltiples pacientes con diferentes afecciones, con un entorno de trabajo significativamente cambiado (por ejemplo, protocolos de trauma). Tal escenario sería un caso compuesto del ejemplo presentado en la condición 3 anterior, lo que da como resultado una cantidad significativa de componentes (es decir, una gran cantidad de pacientes y equipos de atención al paciente) y una alta interrelación (dentro y entre los miembros del equipo) para administrar el flujo de trabajo en este entorno de cuidados críticos.
Para estudiar el comportamiento de los sistemas, es necesario comprender la naturaleza de la organización de los componentes.[35]—es decir, identificar componentes e interrelaciones entre componentes. En las condiciones 1 y 2, donde el grado de interrelación es bajo, es posible describir, predecir y gestionar el comportamiento del sistema. En las condiciones 3 y 4, el número significativo de interrelaciones entre componentes puede provocar un comportamiento del sistema altamente errático e impredecible.
4. Estudio de sistemas complejos
Los sistemas complejos pueden parecer muy diferentes, dependiendo de los aspectos, la granularidad y las circunstancias en las que el investigador decida centrarse. Sin embargo, es importante señalar que estos cambios de perspectiva no modifican la complejidad del sistema, ya que esta es intrínseca y está definida por las interrelaciones de todos sus componentes, independientemente de si se examinan o no dichas interrelaciones. Algunos aspectos de interés, niveles de análisis o situaciones pueden revelar una complejidad significativa del sistema, mientras que otros no. Por lo tanto, los desafíos que surgen al estudiar sistemas complejos dependen en gran medida de las preguntas de investigación que se plantean y de los niveles de detalle y precisión con los que se buscan respuestas.
Como investigadores, no podemos caracterizar satisfactoriamente los sistemas complejos desde una perspectiva global únicamente. Como observó proféticamente Herbert Simon décadas antes del surgimiento de la ciencia de la complejidad como campo unificado, no se puede estudiar la complejidad de un sistema sin “especificar el contenido de la complejidad”.[31]En otras palabras, Simon defendió la necesidad de descomponer los sistemas complejos , siempre que sea posible, en componentes funcionales más pequeños y las relaciones entre ellos. La descomposición, en este contexto, es el proceso de caracterizar un sistema en términos de subsistemas o componentes y las relaciones entre ellos para caracterizarlos en términos de interrelaciones discernibles entre componentes relativamente más simples. Groen y Patel[12]Se utilizaron perspectivas similares sobre la interrelación para analizar la naturaleza de la coherencia en el texto médico.
El desafío, entonces, es identificar los “tamaños” correctos de los componentes y las interrelaciones que existen entre ellos. En otras palabras, para extraer información de un sistema complejo, “uno debe concentrarse en el nivel correcto de descripción”.[11]La tarea de cortar un sistema en sus costuras requiere un estudio significativo de los comportamientos de los componentes, las interrelaciones de los componentes y, lo más importante, si el subconjunto aislado del sistema es representativo y apropiado para estudiar el problema en cuestión. La preocupación clave aquí es la identificación de la granularidad y las costuras adecuadas de los componentes funcionales que se pueden estudiar más a fondo. La descomposición adecuada debe basarse en la naturaleza del problema que se está resolviendo, el propósito de estudiar el sistema complejo (es decir, describir, comprender, predecir o gestionar) y las implicaciones esperadas del estudio del sistema.[11].
Para descomponer un sistema complejo en sus componentes constituyentes, primero hay que identificar los componentes (con un nivel de granularidad adecuado). A continuación, se debe determinar el grado (o la fuerza), la singularidad y el número de relaciones entre los diversos componentes. El grado de interrelación entre los componentes afecta al funcionamiento del sistema. Por ejemplo, un acoplamiento estrecho entre dos componentes significa que su comportamiento está fuertemente vinculado. Al mismo tiempo, una relación débil indica una menor dependencia. La influencia entre los componentes también puede caracterizarse como probabilística, correlacional o direccional. Cortar o ignorar las interrelaciones fuertes o únicas puede tener efectos significativamente mayores que ignorar las relaciones débiles o redundantes en el comportamiento general del sistema. Por ejemplo, para estudiar las prácticas de transferencia de médicos en entornos de atención de emergencia, es probable que las cuestiones relacionadas con la transferencia de información relacionada con el paciente sean más importantes de considerar que las relacionadas con la disponibilidad de recursos o la gestión de camas. En otras palabras, al crear una porción funcional para estudiar las prácticas de transferencia de atención de emergencia, es más importante considerar el componente de información del paciente que el componente de recursos o gestión de camas.
La naturaleza del problema que se está resolviendo y el propósito de estudiar el sistema complejo a menudo están determinados por los objetivos de la investigación y el contexto en el que se estudia el problema. En el ejemplo presentado anteriormente sobre las prácticas de transferencia de médicos en entornos de cuidados críticos, la creación de un segmento funcional estuvo determinada por la pregunta de investigación (es decir, el estudio de las prácticas de transferencia). En consecuencia, los investigadores y los médicos deben tomar decisiones conscientes y apropiadas sobre qué relaciones ignorar y cuáles preservar, en lugar de tomar tales decisiones de manera implícita. Si bien a menudo es imposible hacer una descomposición funcional “perfecta” de un sistema complejo, se debe utilizar la comprensión de las relaciones entre los diversos componentes para descomponer el sistema en sus límites internos o “costuras naturales”.
Con ese fin, también debe considerarse la posibilidad de interrelaciones “latentes” entre los componentes. El comportamiento del sistema a menudo varía en diferentes condiciones que pueden o no revelar la naturaleza de las relaciones entre los diversos componentes dentro del sistema. Algunas relaciones permanecen latentes en la mayoría de las condiciones y aparecen solo en ciertas condiciones específicas. Dichas condiciones pueden considerarse como estados de “perturbación” del sistema. Por ejemplo, el funcionamiento de un servicio de urgencias cambia cuando hay una afluencia repentina de pacientes críticos debido a un evento con muchas víctimas. En consecuencia, el flujo de trabajo, las actividades de los médicos, el comportamiento grupal y los procesos de transferencia tienden a ser significativamente diferentes de las condiciones de trabajo normales. Varios aspectos del flujo de trabajo del servicio de urgencias cambian, incluido el hecho de que se trae personal fuera de servicio para brindar apoyo clínico, se adoptan protocolos para traumatismos y se suspende la enseñanza (es decir, en hospitales docentes).[25]En tales situaciones, aparentemente surgen nuevas dependencias o se pueden fortalecer otras débiles (como la activación de protocolos de trauma o la suspensión de la enseñanza, en el ejemplo). Dependiendo del problema complejo que se esté estudiando, es importante considerar diversas condiciones del sistema y las relaciones que dichas condiciones pueden exponer.
Hasta ahora, hemos estado considerando sistemas que potencialmente pueden descomponerse en componentes funcionales más pequeños para su evaluación y análisis. A esta complejidad se la denomina complejidad organizada . Algunos sistemas no son susceptibles de descomposición: por ejemplo, aquellos que tienen todos sus componentes interconectados. Weaver[35]describe esto como complejidad desorganizada . En sistemas (o sus componentes funcionales) en los que la complejidad desorganizada es sustancial, el enfoque debe estar en describir estos sistemas en términos de parámetros estadísticos o limitantes (por ejemplo, promedios, límites o fronteras). Hay muchos casos de tal complejidad desorganizada en sistemas clínicos. Por ejemplo, considere un DE donde la llegada de nuevos pacientes en un día específico es menos predecible pero es posible determinar promedios de tasas de llegada de pacientes durante un período de tiempo fijo (digamos, un mes). Como investigadores y profesionales, es importante ser conscientes de la complejidad desorganizada y que se deben considerar las variables apropiadas para su descripción.
5. Ejemplos de estudio de sistemas complejos
Uno de los propósitos de este artículo es desarrollar un enfoque para el estudio de sistemas complejos. Como se mencionó anteriormente, nuestra perspectiva se basa en el principio de descomposición funcional de un sistema complejo: se debe especificar el problema a resolver, luego delinear los componentes del sistema y las relaciones entre ellos y, finalmente, aislar los componentes apropiados del sistema para su estudio. Si bien no existe un conjunto de heurísticas generales que se puedan aplicar para la descomposición funcional de todos los sistemas, las etapas mencionadas anteriormente se pueden utilizar como una hoja de ruta de alto nivel. Como ejemplos para explicar mejor nuestra perspectiva, nos basamos en tres artículos de investigación. Estos artículos de ejemplo fueron seleccionados según los siguientes criterios: (a) los autores describen el entorno que están estudiando como un entorno de atención médica complejo y (b) utilizan alguna forma de proceso de descomposición funcional para identificar componentes y relaciones específicas entre componentes.
5.1 . Modelado de flujo de trabajo en cuidados intensivos
Malhotra y otros.[20]Los autores desarrollaron un modelo de flujo de trabajo de la unidad de cuidados intensivos (UCI) descomponiendo las actividades del flujo de trabajo en las de los médicos individuales. Para desarrollar un modelo cognitivo e identificar las posibles fuentes de errores en el flujo de trabajo, descompusieron el flujo de trabajo de la UCI en (a) zonas críticas de actividades organizadas temporalmente, (b) recursos de conocimiento que se utilizaron mientras un médico (asistente, enfermero, residente) estaba en una de las zonas críticas y (c) los errores que ocurrieron durante estas actividades. En otras palabras, descompusieron el flujo de trabajo de la UCI en actividades laborales específicas tanto a nivel individual como colaborativo, identificaron las posibles relaciones entre las actividades laborales mediante una secuencia temporal de zonas críticas y, finalmente, utilizaron las relaciones para identificar las fuentes de errores o averías. Los autores utilizan la metáfora de un rompecabezas de imágenes para explicar los fundamentos conceptuales de su trabajo. Al descomponer el problema en piezas individuales que tienen características y relaciones únicas, se desarrolló un modelo de componentes del sistema de flujo de trabajo de la UCI. Los componentes del modelo que se combinaron fueron aquellos que eran «sensatos e informativos».[20]En este estudio, los autores descomponen el problema del flujo de trabajo en la UCI en actividades individuales y los requisitos cognitivos asociados con esas actividades. Al centrarse en los individuos (médicos asistentes, residentes, enfermeras) y las actividades laborales relacionadas, los autores reducen de manera innovadora la compleja red de actividades en la UCI a una escala comprensible. Utilizando capas de otras variables, incluida la ubicación de las actividades y las secuencias temporales, desarrollaron e hicieron inteligible un modelo complejo del flujo de trabajo en la UCI.
5.2 . Traslado de urgencias a UCI
Chalfin y otros.[5]Investigaron la asociación entre la duración de la estancia en urgencias y los resultados de los pacientes en estado crítico. Utilizando datos de pacientes sobre traslados de la base de datos del proyecto IMPACT, descubrieron que los pacientes con un mayor tiempo de estancia en urgencias (≥6 h) presentaban una mayor duración de la estancia hospitalaria (LOS) y mayores tasas de mortalidad. En otras palabras, los autores encontraron una asociación entre la LOS en urgencias y los resultados de los pacientes en la UCI, teniendo en cuenta varias características objetivas disponibles de los pacientes (p. ej., edad, sexo, estado de reanimación y puntuación de la Evaluación de salud crónica y fisiológica aguda II).
Los autores describen un estudio en el que consideraron las transferencias de pacientes de urgencias a la UCI en función de parámetros específicos del paciente: características del paciente, agudeza del paciente, condiciones médicas, LOS y resultados (p. ej., mortalidad). La porción del problema de investigación seleccionado se limitó a ciertos parámetros disponibles y, de hecho, relevantes. El punto importante a destacar aquí es que hay varios parámetros más que pueden influir potencialmente en las transferencias de urgencias a la UCI, por ejemplo, el papel de los equipos no clínicos (p. ej., equipos de gestión de camas), el hacinamiento en urgencias (que conduce a demoras), el censo de la UCI, la experiencia de los médicos y la disponibilidad de recursos clínicos (p. ej., técnicos de rayos X). Si bien la mayoría de estos factores pueden influir en las transferencias de pacientes de urgencias a la UCI, el artículo intenta descomponer el problema en el estudio de solo un conjunto de características del paciente (edad, género, puntuación APACHE II) y su influencia en los resultados de la UCI. Por ello, en este estudio, los autores descomponen el problema (es decir, el traslado del servicio de urgencias a la UCI) en una versión simplificada, teniendo en cuenta únicamente el estado del paciente, ignorando varios componentes “interrelacionados” que podrían afectar potencialmente a los traslados del servicio de urgencias a la UCI. Esta puede ser una estrategia adecuada, pero es importante tener en cuenta cómo puede haber limitado la potencia de sus conclusiones para comprender, describir, predecir o gestionar los entornos de cuidados críticos reales.
5.3 . Trabajo colaborativo en urgencias psiquiátricas
Cohen y colegas[7]caracterizaron los procesos cognitivos que subyacen a la toma de decisiones en un departamento de urgencias psiquiátricas (PED) utilizando el marco teórico de la cognición distribuida (CD). El PED muestra muchas de las características de los sistemas complejos que hemos descrito: el trabajo es inherentemente colaborativo y depende de las relaciones dentro y entre equipos de diversos médicos, que van desde médicos hasta trabajadores sociales, especializados en abuso de sustancias. Las decisiones en la unidad están influenciadas por relaciones fuera de la unidad, incluidas las relaciones con otras unidades hospitalarias, servicios sociales, familias de pacientes y, en ocasiones, agencias locales de aplicación de la ley. En consecuencia, la información que respalda la toma de decisiones en este contexto se deriva de una red altamente interconectada de diversos agentes. Restringir el enfoque a la unidad funcional central responsable de la atención (que generalmente consiste en un médico asistente, un residente, una enfermera y un trabajador social) permitió caracterizar las formas en que la cognición dentro de esta unidad se distribuye entre equipos, tiempo, espacio y artefactos, destacando fallas latentes en el sistema que fueron predictivas de errores observados durante el curso de esta investigación.
6. Conclusión
En este artículo, describimos un enfoque racional para comprender y estudiar la complejidad, específicamente en entornos de atención médica. Utilizando el grado de interrelación entre los componentes del sistema como indicador de la complejidad del sistema, describimos cómo los sistemas complejos pueden considerarse típicamente en términos de componentes funcionalmente más pequeños y las relaciones entre ellos, con base en consideraciones teóricas, racionales y prácticas. Esta descomposición funcional implica una comprensión integral del contexto de trabajo, sus componentes y los principios que rigen las acciones de los diversos componentes dentro del sistema.
La naturaleza específica del trabajo sanitario moderno lo hace particularmente susceptible a la descomposición funcional, ya que el trabajo se distribuye entre actores (médicos, enfermeras, residentes y otro personal de apoyo clínico) y artefactos (tecnología de la información, máquinas, notas en papel) (por ejemplo, ver[2],[3],[7]). A menudo existe una estructura en las relaciones que existen entre los proveedores de atención, los artefactos y los pacientes. Si bien algunas relaciones son aparentes, otras se manifiestan solo bajo ciertas condiciones. Como tal, es posible caracterizarla como una red de actores, donde (en un alto nivel de descomposición) los nodos son actores (o artefactos) y los bordes son sus relaciones. Por ejemplo, el DE puede considerarse como una red compleja de médicos (médicos asistentes, residentes, enfermeras), pacientes y tecnologías de la información que se utilizan para gestionar la atención al paciente. Para estudiar las actividades de transferencia en el DE, uno tiene que considerar los médicos involucrados (actores), los artefactos utilizados (registros en papel y electrónicos) y la información que se transfiere. Las actividades de transferencia pueden considerarse como una subred dentro de la red más grande del DE. En resumen, la organización distribuida y bastante estructurada de los entornos de atención médica hace viable el enfoque de descomposición funcional.
Como ocurre con cualquier enfoque de investigación, la descomposición funcional tiene posibles desventajas. En primer lugar, el proceso de incluir selectivamente algunos componentes o interrelaciones y descartar otros puede llevar a una simplificación excesiva del problema. En segundo lugar, la creación de porciones cada vez más pequeñas de un sistema complejo impone mayores exigencias en cuanto a la comprensión de los componentes y su intrincada red de interrelaciones con otros componentes. Además, el uso de un nivel de explicación de microestructura puede resultar difícil de conceptualizar para personas ajenas al campo. A pesar de estas limitaciones, creemos que nuestro enfoque es un mecanismo útil y sistemático para comprender la complejidad en los entornos sanitarios.
David B. Olawade 1Ojima J. Wada2Anunciación de Clement David-Olawade 3Edward Kunonga 4Olawale Abaire 5Jonathan Ling6 *
1 Departamento de Salud Pública y Afines, Facultad de Salud, Deporte y Biociencias, Universidad de East London, Londres, Reino Unido
2 División de Desarrollo Sostenible, Fundación Qatar, Facultad de Ciencias e Ingeniería, Universidad Hamad Bin Khalifa, Doha, Qatar
3 Unidad de Endoscopia, NHS Trust, Hospitales Universitarios de Epsom y St. Helier, Carshalton, Reino Unido
4 Facultad de Salud y Ciencias de la Vida, Universidad de Teesside, Middlesbrough, Reino Unido
5 Departamento de Bioquímica, Universidad Adekunle Ajasin, Akungba-Akoko, Nigeria
6 Investigador independiente, Stockton-on-Tees, Reino Unido
La inteligencia artificial (IA) es una herramienta que evoluciona rápidamente y que está revolucionando muchos aspectos de la atención sanitaria. La IA se ha empleado predominantemente en la medicina y la administración de la atención sanitaria. Sin embargo, en la salud pública, el uso generalizado de la IA solo comenzó recientemente, con la llegada de la COVID-19.
Esta revisión examina los avances de la IA en la salud pública y los posibles desafíos que se avecinan. Algunas de las formas en que la IA ha ayudado a la prestación de servicios de salud pública son a través del modelado espacial, la predicción de riesgos, el control de la desinformación, la vigilancia de la salud pública, el pronóstico de enfermedades, el modelado de pandemias/epidemias y el diagnóstico de salud.
Sin embargo, la implementación de la IA en la salud pública no es universal debido a factores que incluyen infraestructura limitada, falta de comprensión técnica, escasez de datos y cuestiones éticas/de privacidad.
1. Introducción
La inteligencia artificial (IA) es un campo vasto que incluye una variedad de metodologías, como la visión por computadora, el procesamiento del lenguaje natural y el aprendizaje automático ( 1 ).
Estos métodos son útiles para el reconocimiento de patrones, la predicción y el análisis de datos a gran escala. La IA tiene el potencial de ser transformadora dentro del ámbito de la atención médica. La IA se ha aplicado al diagnóstico de enfermedades, ha ayudado a pronosticar el desarrollo de enfermedades infecciosas y ha encontrado nuevos objetivos de medicación ( 2 ).
La IA también se ha utilizado para guiar la interpretación de imágenes médicas y el descubrimiento y la administración de fármacos ( 3 ).
Sin embargo, durante la pandemia de COVID-19, hubo un cambio en la explotación de la IA de la medicina a la salud pública. Durante la pandemia, la IA fue fundamental para pronosticar la propagación de COVID-19, el rastreo de contactos, la farmacovigilancia y las pruebas y detección rápidas ( 4 , 5 ).
La implementación de algunas de estas herramientas informáticas de epidemiología ayudó a los esfuerzos globales para reducir la propagación del virus COVID-19 y mejorar la atención al paciente. La Tabla 1 destaca algunos ejemplos de cómo se empleó la IA para frenar la pandemia de COVID-19.TABLA 1
Cuadro 1. Medidas basadas en IA para mejorar el impacto de la pandemia de COVID-19.
Otras posibles ventajas de la IA para la salud pública incluyen una mayor eficacia, precisión y escalabilidad de los tratamientos de salud pública. La IA también puede ayudar a localizar nuevos conocimientos y patrones que los analistas humanos podrían pasar por alto ( 18 ). Sin embargo, existen importantes preocupaciones éticas y regulatorias que deben abordarse, como la privacidad de los datos y el sesgo en los sistemas de IA. Además, la explotación de la IA para mejorar la salud pública no se distribuye de manera uniforme en todo el mundo. Algunos de los principales factores que potencialmente impiden el avance de la IA en la salud pública son la disponibilidad/gobernanza de los datos, la disponibilidad de la infraestructura relacionada, la brecha de habilidades técnicas y la posibilidad de inequidad/sesgo debido a discrepancias en los datos ( 19 ).
Para garantizar que la tecnología se use de manera ética y responsable, los investigadores, los profesionales de la salud y los formuladores de políticas deben trabajar juntos para integrar la IA en los sistemas de atención médica. Este artículo revisa las tendencias recientes en IA para la salud pública y considera tanto los posibles beneficios como los desafíos de esta tecnología.
2. Métodos
Este estudio empleó un enfoque de revisión de alcance PRISMA (Preferred Reporting Items for Systematic Reviews and Meta-Analyses) para explorar exhaustivamente la aplicación de IA para mejorar la salud pública ( 20 , 21 ). Se buscaron cuidadosamente bases de datos electrónicas relevantes (por ejemplo, PubMed, Scopus, Web of Science) utilizando palabras clave apropiadas y términos de vocabulario controlado relacionados con IA y salud pública. Se realizó una selección inicial de títulos y resúmenes para identificar estudios potencialmente relevantes. Se recuperaron los artículos de texto completo de los estudios seleccionados y se evaluaron para la elegibilidad según los criterios de inclusión y exclusión predefinidos. Los criterios de inclusión abarcaron estudios que se centraron en la aplicación de IA en salud pública y se publicaron en inglés. Los criterios de exclusión incluyeron estudios no relacionados con la salud pública, estudios publicados en idiomas distintos del inglés y estudios que carecían de disponibilidad de texto completo. Los hallazgos se sintetizaron y presentaron en un formato narrativo que identificaba temas, tendencias y patrones clave relacionados con la aplicación de IA para mejorar la salud pública. Además, discutimos las implicaciones de estos hallazgos para la práctica de salud pública.
2.1 Historia de la IA en la salud pública
En la década de 1960 se inició la investigación en inteligencia artificial (IA), cuyo objetivo inicial era crear sistemas que pudieran imitar la inteligencia humana ( 22 ). Los sistemas expertos, que utilizaban el conocimiento de especialistas humanos para brindar asistencia en la toma de decisiones para el diagnóstico médico y la planificación del tratamiento, fueron el foco principal de las primeras aplicaciones de IA en la atención médica. Los sistemas expertos seguían siendo el foco principal de la investigación de IA en el sector de la atención médica en las décadas de 1980 y 1990, pero también se estaban investigando el aprendizaje automático y el procesamiento del lenguaje natural ( 23 ). Los investigadores pudieron comenzar a explorar el potencial de la IA en dominios como el diagnóstico médico, el descubrimiento de fármacos y la vigilancia de la salud pública como resultado de la disponibilidad de enormes bases de datos de información médica y sofisticados sistemas informáticos.
En la década de 2000 se produjeron avances en la visión artificial, el procesamiento del lenguaje natural y el aprendizaje automático que permitieron a los investigadores crear sistemas de IA cada vez más complejos que podían evaluar grandes cantidades de datos y anticipar resultados futuros ( 24 ). Debido a esto, se crearon sistemas de diagnóstico basados en IA, como los que analizan imágenes médicas y ayudan a identificar enfermedades como el cáncer. Además, las mejoras en la minería de texto y los métodos de procesamiento del lenguaje natural permitieron a los académicos utilizar la IA para evaluar grandes cantidades de datos no estructurados, como los registros médicos electrónicos, y extraer conclusiones reveladoras.
En los últimos años ha aumentado el interés por el uso de la IA en la salud pública, en particular en los campos de la modelización predictiva y la vigilancia de la salud pública. Los algoritmos de IA, por ejemplo, se han utilizado para pronosticar la propagación de enfermedades infecciosas como la COVID-19 o la gripe ( 25 ), lo que permite a los funcionarios de salud pública tomar medidas preventivas. También se han utilizado para analizar grandes cantidades de datos de las redes sociales y otras fuentes para detectar posibles brotes y monitorear la propagación de enfermedades. Además, la aplicación de la IA en la salud pública ha crecido para incluir nuevos campos como el desarrollo de medicamentos y el tratamiento personalizado ( 26 ) debido a la mayor accesibilidad a datos masivos y recursos informáticos sofisticados. En general, ha habido un crecimiento en la historia de la IA en la salud pública desde sistemas expertos primitivos a sistemas más avanzados que pueden examinar grandes volúmenes de datos y hacer predicciones.
El uso de IA en la atención sanitaria tiene una serie de ventajas potenciales para la salud pública, pero también existen preocupaciones éticas y legales como la privacidad y vigilancia de los datos, la seguridad, la transparencia, la imparcialidad y los sesgos de los algoritmos, así como el posible enigma filosófico de la función del juicio humano ( 27 – 29 ) que deben tenerse en cuenta para integrar esta tecnología en los sistemas de atención sanitaria.
2.2. Modelado predictivo
Para examinar los datos y pronosticar resultados futuros, el modelado predictivo combina modelos estadísticos y técnicas de aprendizaje automático. El modelado predictivo se ha utilizado en salud pública para prever la propagación de enfermedades infecciosas como COVID-19 y la gripe ( 30 , 31 ). Los modelos predictivos pueden encontrar patrones y tendencias que pueden guiar las medidas de salud pública examinando datos sobre epidemias anteriores y otros elementos pertinentes, como la demografía de la población y los patrones climáticos ( 32 ). Como el modelado predictivo tiene el potencial de mejorar nuestra capacidad para pronosticar la propagación de enfermedades infecciosas y guiar los tratamientos de salud pública, el modelado predictivo es una aplicación clave de la IA para la salud pública ( 25 ). La figura 1 ilustra un marco de modelado predictivo de la IA en la salud pública.FIGURA 1
Figura 1. Modelado predictivo de IA en salud pública.
El problema central que se debe resolver con el uso de la IA para el modelado predictivo, que abarca el pronóstico de enfermedades, la predicción de riesgos y el modelado espacial, es la mejora de la precisión, la eficiencia y la información procesable en la toma de decisiones de salud pública ( 33 , 34 ). Los métodos tradicionales en estos dominios a menudo enfrentan limitaciones para manejar la complejidad de los datos, identificar patrones y hacer predicciones precisas. Aquí es donde la IA surge como una solución transformadora para abordar estos desafíos y lograr resultados más efectivos.
La ausencia de una categorización y un resumen claros de los métodos tradicionales y de IA para el modelado predictivo, como el pronóstico de enfermedades, la predicción de riesgos y el modelado espacial, obstaculiza la toma de decisiones informada, la eficiencia, la accesibilidad y la colaboración en la investigación en el campo de la salud pública. La falta de una clasificación estructurada dificulta la selección de métodos, retrasa la implementación y disuade una adopción más amplia. Desarrollar una taxonomía estandarizada y resúmenes concisos para cada enfoque es crucial para mejorar el progreso del campo, lo que permite a los profesionales navegar por los métodos de manera eficiente, acelerar la toma de decisiones y facilitar la colaboración en la investigación ( 35 , 36 ).
2.2.1. Pronóstico de enfermedades
La previsión de enfermedades es una aplicación importante de la IA en la salud pública ( 37 ), ya que tiene el potencial de mejorar nuestra capacidad de anticipar la propagación de enfermedades infecciosas y, posteriormente, informar y dirigir las medidas de salud pública. Este es un componente crucial de la salud pública porque permite a los funcionarios prevenir brotes y actuar rápidamente si ocurren. Históricamente, el análisis de series de tiempo y otras técnicas estadísticas convencionales se utilizaban en la previsión de enfermedades ( 38 ). Sin embargo, con el desarrollo de la IA, ahora es posible utilizar algoritmos más complejos y evaluar una mayor variedad de datos para producir predicciones más precisas. La aplicación de algoritmos de aprendizaje automático es una de las principales tendencias en IA para la predicción de enfermedades ( 39 , 40 ). Estos algoritmos pueden examinar una variedad de fuentes de datos, incluidas las redes sociales y los registros médicos electrónicos, para encontrar patrones y pronosticar la propagación de enfermedades ( 41 ).
Otro avance en la IA para la predicción de enfermedades es la creciente accesibilidad a enormes cantidades de datos y recursos informáticos de última generación ( 42 ). Esto permite analizar conjuntos de datos masivos y variados, como registros médicos electrónicos, redes sociales y datos de sensores, para anticipar con mayor precisión el futuro y detectar patrones que antes eran difíciles de detectar. La capacidad de evaluar grandes volúmenes de datos, identificar patrones y tendencias y estimar resultados futuros son algunas de las posibles ventajas de la IA para la predicción de enfermedades en la salud pública. Esto puede servir para orientar las iniciativas de salud pública y detener o reducir la propagación de enfermedades infecciosas. Además, la aplicación de la IA a la predicción de enfermedades puede aumentar la eficacia y precisión de las predicciones, lo que en última instancia podría dar como resultado mejores resultados de salud para las personas y las comunidades. Sin embargo, existen limitaciones para utilizar la IA en la salud pública para la predicción de enfermedades ( 43 ). Como la precisión de las predicciones depende de la calidad y la integridad de los datos utilizados para entrenar los algoritmos, encontrar datos de alta calidad es un desafío clave. Además, al aplicar la IA en la salud pública, también hay que tener en cuenta consideraciones éticas y legales, en particular en lo que respecta a la seguridad y la privacidad de los datos.
Se prevé que el uso de la IA en la salud pública para la previsión de enfermedades se desarrolle aún más. La integración de la IA con otras tecnologías, como la Internet de las cosas (IoT) y los dispositivos portátiles, que pueden proporcionar datos en tiempo real y aumentar la precisión y la puntualidad de las predicciones, es un área que tiene el potencial de florecer. Además, se están desarrollando técnicas de IA explicable (XAI), que pueden aumentar la rendición de cuentas y la transparencia de los sistemas de previsión de enfermedades basados en IA al revelar cómo los algoritmos producen predicciones. La aplicación de la IA para la previsión personalizada de enfermedades, donde los algoritmos pueden examinar la información de los registros médicos electrónicos y otras fuentes para predecir el riesgo de enfermedad para pacientes particulares y guiar las decisiones de tratamiento, es otro campo con potencial de crecimiento. Además, la combinación de datos espaciales con la tecnología SIG (sistema de información geográfica) puede mejorar las predicciones a nivel local y guiar las intervenciones centradas en la previsión de enfermedades ( 44 ).
El problema central en la previsión de enfermedades es predecir con precisión la propagación y el impacto futuros de las enfermedades. Los métodos tradicionales basados en datos históricos y técnicas estadísticas pueden tener dificultades para capturar dinámicas complejas y patrones en evolución. La IA, en particular los algoritmos de aprendizaje automático y de aprendizaje profundo, abordan este problema analizando de manera eficiente grandes conjuntos de datos, identificando relaciones ocultas y detectando tendencias intrincadas ( 36 ). El objetivo es proporcionar alertas tempranas, información procesable y estrategias para mitigar los brotes de enfermedades. La IA se está utilizando para pronosticar la propagación de enfermedades como la COVID-19. Por ejemplo, Google AI ha desarrollado un modelo que puede predecir el número de casos de COVID-19 en una región determinada con hasta dos semanas de anticipación ( 45 , 46 ).
2.2.2. Predicción de riesgos
Un componente crucial de la salud pública es la predicción de riesgos, ya que permite acciones específicas de prevención o gestión de enfermedades. Las técnicas tradicionales de predicción de riesgos, como los cálculos manuales basados en datos clínicos y demográficos, pueden llevar tiempo y no siempre arrojar resultados fiables ( 47 ). La IA tiene el potencial de aumentar la eficacia y precisión de las predicciones de riesgos, lo que se traduce en mejores resultados para la salud pública. Grandes cantidades de datos, como los registros médicos electrónicos, pueden analizarse mediante algoritmos de aprendizaje automático para encontrar patrones y predecir la probabilidad de enfermedades. Además, estos algoritmos pueden examinar datos intrincados, incluida la genómica y las imágenes médicas, para encontrar patrones que puedan evaluar la probabilidad de una enfermedad.
Es probable que la predicción de riesgos mediante IA en el ámbito de la salud pública siga desarrollándose. La integración de la IA con otras tecnologías, como los dispositivos portátiles y la genómica, tiene el potencial de ofrecer predicciones más precisas al proporcionar datos más precisos y en tiempo real. Además, las herramientas de IA explicable (XAI) pueden ayudar a aumentar la rendición de cuentas y la apertura de los sistemas basados en IA al revelar cómo los algoritmos hacen predicciones y, de ese modo, promover la confianza en el uso de la IA en el ámbito de la atención sanitaria.
Para la predicción de riesgos, el problema central es identificar a las personas que tienen un riesgo elevado de desarrollar enfermedades específicas. Los enfoques tradicionales se basan en el análisis de datos demográficos y clínicos, que pueden no capturar por completo los factores de riesgo sutiles o las condiciones en evolución. Los métodos de IA, incluido el aprendizaje automático y el procesamiento del lenguaje natural, mejoran la predicción de riesgos al integrar diversas fuentes de datos, detectar relaciones no lineales e identificar patrones latentes ( 48 ). El objetivo es adaptar las intervenciones, asignar recursos y mejorar las estrategias de atención médica personalizadas. La IA se está utilizando para predecir el riesgo de eventos como ataques cardíacos, accidentes cerebrovasculares y accidentes automovilísticos. Por ejemplo, IBM Watson Health ha desarrollado un modelo que puede predecir el riesgo de ataque cardíaco con un 90% de precisión ( 49 ).
2.2.3. Modelado espacial
El modelado espacial (el análisis de información geográfica para reconocer patrones y tendencias en los resultados de salud) es un componente esencial de la salud pública, ya que permite localizar intervenciones en áreas con la mayor carga de enfermedades. Las técnicas de modelado espacial convencionales, como la recopilación y el análisis manual de datos, no siempre producen resultados precisos y pueden llevar mucho tiempo completarlas ( 50 ). La IA puede aumentar la eficacia y la precisión del modelado geográfico, mejorando los resultados de salud pública.
Los datos geográficos a gran escala, como las imágenes satelitales, pueden analizarse mediante algoritmos de aprendizaje automático para encontrar tendencias y pronosticar dónde se propagarán las enfermedades. Por ejemplo, estas técnicas se han utilizado para pronosticar el riesgo de dengue, incluidos los casos de dengue, la tasa, el momento pico y la intensidad máxima, así como los predictores del riesgo de dengue, incluida la tasa de picaduras de mosquitos ( 51-53 ) . La integración de los sistemas de información geográfica (SIG) con la IA es un avance más en el modelado espacial en salud pública. Esto permite el examen de conjuntos de datos masivos y variados, como datos de redes sociales y registros médicos electrónicos, en un contexto geográfico para generar pronósticos más precisos e identificar tendencias que antes eran difíciles de detectar. El uso de algoritmos de aprendizaje profundo para el modelado espacial en salud pública es otra tendencia emergente en IA. Estos algoritmos pueden examinar datos complicados, incluida la genética y las imágenes médicas, para encontrar patrones que puedan señalar el peligro de enfermedad en regiones específicas. Por ejemplo, un estudio utilizó esto para considerar cómo ciertas regiones cerebrales particulares están conectadas con trastornos neurológicos específicos ( 54 ). Otro estudio de trabajo lo utilizó para mejorar el diagnóstico de trastornos respiratorios tomando grabaciones de audio de la tos de los pacientes además de los informes de síntomas ( 55 ).
Gunasekeran et al. ( 56 ) realizaron una revisión sistemática de alcance centrada en las aplicaciones de salud digital para las respuestas de salud pública al COVID-19. Su revisión enfatiza el papel de la IA en el modelado predictivo. Al aprovechar los algoritmos de IA, los modelos predictivos pueden analizar grandes cantidades de datos, incluidos datos demográficos, registros de salud y factores ambientales. Estos modelos permiten pronosticar la propagación de enfermedades, identificar poblaciones de alto riesgo y desarrollar intervenciones específicas.
En el modelado espacial, el problema central gira en torno a descubrir patrones geográficos y tendencias en los resultados de salud. Los métodos tradicionales a menudo carecen de la capacidad de manejar la complejidad de los datos espaciales, identificar interacciones y hacer predicciones precisas a niveles locales. La IA, junto con los sistemas de información geográfica (SIG), ofrece soluciones mediante el uso de técnicas de aprendizaje automático y aprendizaje profundo. Esto permite la identificación de patrones espaciales intrincados, como grupos de enfermedades, y respalda la toma de decisiones basada en datos para intervenciones específicas (Bolus et al., 2019). La IA se está utilizando para modelar la propagación de enfermedades y otros fenómenos en el espacio. Por ejemplo, la Universidad de California, Berkeley, ha desarrollado un modelo que puede predecir la propagación de incendios forestales ( 57 ).
2.3 Historias clínicas electrónicas
La investigación y la práctica en salud pública se benefician enormemente de la información contenida en los registros médicos electrónicos (EHR, por sus siglas en inglés). Los registros digitales de información de salud del paciente, como el historial médico, el uso de recetas, los resultados de laboratorio y otra información pertinente, se guardan en EHR. Son más comunes en los entornos de atención médica, pero ofrecen una gran cantidad de información para la investigación y la práctica en salud pública. Sin embargo, la gran cantidad de datos en EHR puede dificultar el análisis manual, lo que requiere el desarrollo de nueva tecnología para extraer conclusiones de los datos. La IA tiene la capacidad de mejorar la eficacia y la precisión del procesamiento de datos de EHR, mejorando los resultados para la salud pública. Por ejemplo, para extraer datos clínicos del paciente, como signos vitales, resultados de laboratorio y prescripciones de medicamentos ( 58 , 59 ).
La aplicación de algoritmos de aprendizaje automático es uno de los temas principales de la IA para los registros médicos electrónicos en el ámbito de la salud pública. Estos algoritmos pueden analizar grandes cantidades de datos, como los registros médicos electrónicos, y detectar tendencias y anticipar cómo se propagarán las enfermedades. Los métodos de procesamiento del lenguaje natural (PLN) son otro desarrollo de la IA para los registros médicos electrónicos en el ámbito de la salud pública. Estos métodos pueden extraer datos de fuentes de texto no estructuradas, como las notas de los médicos, para comprender mejor el estado de salud de un paciente. El análisis de los registros médicos electrónicos utiliza cada vez más algoritmos de aprendizaje profundo, que pueden evaluar datos complejos y producir predicciones muy precisas. Estas fórmulas se han aplicado para pronosticar los resultados de los pacientes, incluidas las readmisiones en los hospitales, y pueden utilizarse para ayudar a desarrollar políticas de salud pública, por ejemplo, para determinar si grupos de población específicos se beneficiarían de intervenciones específicas (como las vacunas para grupos más vulnerables a enfermedades específicas prevenibles mediante vacunas). El uso de la IA en los registros médicos electrónicos puede aumentar la eficacia y la precisión de las predicciones, lo que en última instancia podría dar como resultado mejores resultados de salud tanto para las personas como para las comunidades.
Los algoritmos de IA son capaces de procesar grandes volúmenes de datos de EHR para extraer información valiosa. Esta información ayuda a identificar patrones de enfermedades, enfoques de tratamiento personalizados y detección temprana de brotes. Al aprovechar la IA en el análisis de EHR, los profesionales de la salud pueden tomar decisiones más informadas y brindar una atención optimizada ( 56 ).
Sin embargo, la aplicación de la IA en los registros médicos electrónicos en el ámbito de la salud pública no está exenta de desafíos. Como la precisión de las predicciones depende de la calidad y la integridad de los datos utilizados para entrenar los algoritmos, encontrar datos de alta calidad es una cuestión clave. Es esencial proteger la seguridad y la privacidad de los datos de los pacientes, y el uso de la IA en los registros médicos electrónicos debe cumplir leyes como la Ley de Portabilidad y Responsabilidad del Seguro Médico (HIPAA) en los EE. UU. La falta de uniformidad en los sistemas de registros médicos electrónicos también puede dificultar la interpretación de datos de diversas fuentes. Además, puede resultar complicado construir algoritmos de IA fiables para el análisis debido a la profundidad y diversidad de los datos de los registros médicos electrónicos, que incluyen texto no estructurado, fotografías y datos de series temporales.
Las predicciones futuras exigen que la IA para los registros médicos electrónicos en el sector de la salud pública se desarrolle aún más y alcance nuevas fronteras ( 60 ). El uso de la IA para la medicina personalizada, donde los algoritmos pueden examinar información de los registros médicos electrónicos y otras fuentes para pronosticar el riesgo de enfermedades y orientar las decisiones de tratamiento para pacientes específicos, es un campo con potencial de crecimiento.
La IA para los registros médicos electrónicos en el ámbito de la salud pública tiene el potencial de aumentar la eficacia y la precisión del análisis de datos, lo que se traduce en mejores resultados en materia de salud pública. Si bien el uso de la IA en el ámbito de la salud pública sigue presentando dificultades, como la necesidad de disponer de datos de alta calidad y cuestiones éticas, esta tecnología también presenta muchas ventajas potenciales.Los estudios futuros en este campo deberían centrarse en mejorar la precisión y la eficiencia de los algoritmos, abordar las cuestiones morales y legales y estandarizar las plataformas de registros médicos electrónicos.
La investigación que involucra registros médicos electrónicos (EHRs) combinados con técnicas de procesamiento del lenguaje natural (NLP) e inteligencia artificial (IA) ha ganado fuerza en los últimos años, con el objetivo de extraer información valiosa de los datos textuales no estructurados dentro de los EHR. Los métodos de NLP abarcan técnicas como el reconocimiento de entidades nombradas (NER) para identificar términos médicos, análisis de sentimientos para la retroalimentación del paciente y clasificación de texto para diagnósticos ( 61 ). Los métodos de IA, como el aprendizaje automático y el aprendizaje profundo, se emplean para predecir los resultados de las enfermedades, recomendar tratamientos y permitir la medicina personalizada mediante la integración de datos estructurados de EHR con información textual procesada por NLP. En particular, los modelos de aprendizaje profundo como las redes neuronales recurrentes (RNN) y las arquitecturas basadas en transformadores (por ejemplo, BERT) se destacan en el manejo de datos secuenciales y la captura de relaciones contextuales intrincadas dentro de las narrativas de EHR ( 62 , 63 ). Estos modelos facilitan la extracción precisa de información y la comprensión semántica del texto médico, lo cual es esencial para un análisis significativo.
La Tabla 2 incluye una lista recomendada de bases de datos públicas sobre registros médicos electrónicos. Estas bases de datos públicas proporcionan una base para que los investigadores apliquen técnicas de procesamiento del lenguaje natural (PLN) e inteligencia artificial a los registros médicos electrónicos, lo que permite avances en la predicción de enfermedades, recomendaciones de tratamientos, análisis de resultados de pacientes y más. Sin embargo, se deben respetar las consideraciones éticas y la privacidad de los datos cuando se trabaja con registros médicos electrónicos, lo que garantiza el manejo seguro de la información confidencial de los pacientes.CUADRO 2
Tabla 2. Listado recomendado de bases de datos públicas sobre HCE.
3. Diagnóstico
El diagnóstico es un componente crucial de la salud pública, ya que el diagnóstico rápido y preciso de las enfermedades es necesario para su tratamiento y gestión eficientes. Las técnicas de diagnóstico tradicionales, como las pruebas de laboratorio, pueden ser costosas y requerir mucho tiempo, y sus resultados pueden no ser siempre fiables. La IA tiene la capacidad de aumentar la velocidad y la precisión de los procedimientos de diagnóstico, mejorando los resultados para la salud pública.
Los algoritmos de aprendizaje automático pueden examinar e integrar volúmenes masivos de datos, incluidos resultados de pruebas de laboratorio e imágenes médicas, para encontrar patrones y pronosticar enfermedades. Los algoritmos de aprendizaje profundo, que pueden evaluar datos complejos y producir predicciones con alta precisión, son especialmente útiles para descifrar patrones en imágenes médicas como radiografías y tomografías computarizadas que podrían indicar la presencia de una enfermedad. El uso de métodos de procesamiento del lenguaje natural también se puede utilizar para extraer datos de textos médicos no estructurados, como notas médicas e informes médicos, para revelar patrones de datos que puedan predecir enfermedades.
La IA puede mejorar la velocidad y precisión de los procedimientos de diagnóstico, mejorando tanto la salud del individuo como de la comunidad en su conjunto ( 64 ). El costo de las pruebas de laboratorio y otros procedimientos de diagnóstico también se puede reducir mediante el uso de la IA en el diagnóstico, con la supervisión de expertos humanos. La aplicación de la IA para el diagnóstico en la salud pública no está exenta de inconvenientes. Como la precisión de las predicciones depende de la calidad y la integridad de los datos utilizados para entrenar los algoritmos, encontrar datos de alta calidad puede ser un desafío. Además, las pruebas de rendimiento, la validación y las comparaciones con las técnicas de diagnóstico convencionales deben compararse con las extraídas de los sistemas de diagnóstico basados en IA. Otra dificultad es el requisito de un volumen considerable de datos etiquetados, que podrían no estar siempre disponibles. Los médicos también pueden necesitar capacitación para comprender cómo los algoritmos de diagnóstico basados en IA obtienen sus resultados para explicar sus pronósticos a los pacientes o a los responsables de las políticas.
El diagnóstico médico ha experimentado un cambio transformador con la integración de métodos de IA, como las redes neuronales convolucionales (CNN), los modelos basados en transformadores, los enfoques basados en procesamiento del lenguaje natural (PLN) y más, para analizar diversas modalidades de datos como ecografías, rayos X, tomografías computarizadas, resonancias magnéticas e imágenes fisiológicas. Esta convergencia de técnicas avanzadas de IA y datos médicos multimodales ha mejorado significativamente la precisión y la velocidad del diagnóstico y las recomendaciones de tratamientos personalizados ( 56 ).
Los métodos basados en CNN se destacan en el análisis de imágenes y han revolucionado el diagnóstico por imágenes médicas. Al aprender automáticamente las características jerárquicas de las imágenes, las CNN permiten la identificación de patrones, anomalías y anormalidades en radiografías, tomografías computarizadas y resonancias magnéticas ( 65 ). La capacidad de capturar relaciones espaciales dentro de las imágenes ha permitido mejorar la detección, localización y clasificación de enfermedades. Originalmente diseñados para el procesamiento del lenguaje natural, los modelos basados en transformadores como BERT y sus variantes se han adaptado para el diagnóstico médico ( 63 ).
Estos modelos se destacan en la captura de relaciones contextuales, lo que permite una comprensión integral de informes de texto médicos, notas clínicas e informes radiológicos. Su aplicación mejora la toma de decisiones y ayuda a diagnosticar enfermedades complejas. Los métodos basados en PNL desempeñan un papel crucial en la extracción de información valiosa de los datos textuales en registros médicos, historias de pacientes y artículos de investigación. El reconocimiento de entidades nombradas (NER) y el análisis de sentimientos ayudan a comprender las experiencias de los pacientes e identificar términos médicos críticos, lo que facilita un diagnóstico preciso y recomendaciones de tratamiento.
El uso de la IA en el diagnóstico de salud pública tiene el potencial de aumentar la velocidad y precisión de los procedimientos de diagnóstico, mejorando los resultados para la salud de la población. Si bien existen ciertas limitaciones en el uso de la IA en la salud pública, como la necesidad de datos de alta calidad y cuestiones éticas, también existen muchas ventajas potenciales para esta tecnología. La investigación futura en este campo debería concentrarse en la creación de algoritmos más precisos y efectivos, la resolución de problemas morales y legales y la ampliación de la accesibilidad de los datos etiquetados para el entrenamiento de modelos de IA. El desarrollo de metodologías de IA explicables para sistemas de diagnóstico puede contribuir a aumentar la confianza pública en el uso de la IA en la atención médica y para el desarrollo de políticas de salud pública, y en la mejora de la precisión de los sistemas.
3.1 Vigilancia de la salud pública
La vigilancia de la salud pública siempre ha dependido de la recopilación e interpretación manual de datos, que requiere mucho trabajo y es propensa a errores ( 66 ). La IA se ha convertido en una potente herramienta para la vigilancia de la salud pública ( 67 , 68 ) debido al aumento de la cantidad de datos relacionados con la salud que se producen, incluidos los de los registros médicos electrónicos (EHR), las redes sociales y los datos de los sensores ( 69 , 70 ). En comparación con los enfoques convencionales, los sistemas de IA pueden evaluar grandes cantidades de datos y con mayor rapidez, e identificar tendencias y dar una advertencia anticipada de posibles brotes y epidemias de enfermedades ( 71 ).
Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) están utilizando IA para rastrear la propagación de COVID-19. Los CDC han desarrollado un sistema que utiliza IA para analizar datos de una variedad de fuentes, incluidos registros médicos electrónicos, redes sociales y datos de viajes. Este sistema se puede utilizar para identificar posibles brotes y rastrear la propagación del virus en tiempo real ( 72 , 73 ).
La infodemiología y la infovigilancia, basadas en técnicas de inteligencia artificial y minería de datos, permiten analizar el comportamiento de búsqueda, los patrones de comunicación en las redes sociales y las tendencias de publicación. Estos métodos basados en inteligencia artificial brindan información en tiempo real sobre las tendencias de las enfermedades, los sentimientos del público y la desinformación. Las autoridades de salud pública pueden aprovechar esta información para la detección temprana, la planificación de la respuesta y las estrategias de comunicación efectivas ( 74–76 ) .
La capacidad de evaluar cantidades masivas de datos, reconocer patrones y tendencias y pronosticar son algunas de las ventajas potenciales de la IA para la vigilancia de la salud pública ( 49 , 77 ). Esto puede servir para guiar las iniciativas de salud pública y detener o reducir la propagación de enfermedades infecciosas ( 23 ). Además, la aplicación de la IA a la vigilancia de la salud pública puede aumentar la eficacia y precisión de las predicciones ( 78 ), lo que en última instancia podría resultar en mejores resultados de salud tanto para las personas como para las comunidades. Como los datos para la vigilancia de la salud pública con frecuencia provienen de numerosas fuentes y pueden tener diferentes formatos, la integración y la gestión de los datos pueden ser complejas ( 79-81 ) . La precisión de las predicciones puede verse afectada como resultado , ya que puede ser difícil combinar los datos y verificar su consistencia. Además, pueden surgir problemas de sesgo y discriminación de la aplicación de la IA en la vigilancia de la salud pública ( 82 , 83 ). Por ejemplo, si los datos utilizados para entrenar algoritmos están sesgados, es probable que las predicciones del algoritmo también lo estén. Esto es especialmente problemático para la vigilancia de la salud pública ( 84 ), ya que las proyecciones inexactas pueden dar lugar a una distribución desigual de los recursos y tener efectos perjudiciales en las comunidades marginadas.
3.2. Desafíos de la IA para la salud pública
Para permitir la aplicación segura y exitosa de esta IA en la salud pública, se deben resolver varias dificultades. Estas incluyen preocupaciones éticas y legales, particularmente en relación con la seguridad y privacidad de los datos ( 26 , 68 , 85 ). Si bien HIPAA en los Estados Unidos establece pautas para el uso y distribución de información médica protegida (PHI) ( 86 ), con pautas similares en funcionamiento en la Unión Europea (Reglamento General de Protección de Datos, GDPR) y el Reino Unido (Ley de Protección de Datos de 2018) con garantizar la privacidad de los datos es crucial para establecer la confianza en el uso de IA para apoyar el desarrollo de políticas y prácticas de atención médica ( 87 ). Las implicaciones éticas de preocupaciones que incluyen sesgo y discriminación en sistemas basados en IA, que pueden dañar desproporcionadamente a las personas vulnerables, también son una preocupación.
Por otra parte, la precisión y la eficiencia de los sistemas basados en IA dependen de la precisión y la integridad de los datos utilizados para entrenar los algoritmos ( 88 ). La ausencia de transparencia y comprensibilidad en los sistemas basados en IA es uno de los principales problemas que enfrentan las aplicaciones de IA en la salud pública. A los responsables de las políticas les puede resultar difícil comprender cómo el algoritmo llegó a sus conclusiones como resultado ( 89 , 90 ), y esto también podría fomentar el escepticismo sobre el uso de IA en la salud pública ( 91 , 92 ).
No obstante, a raíz de la COVID-19 surgieron varias directrices que podrían considerarse un recurso para la aplicación de la IA en la salud pública. Entre ellas, se incluye el documento Pilares de la OMS ( 93 ) para la planificación y orientación operativas, que proporciona un marco para que los países se preparen y respondan ante una emergencia de salud pública. Incluye varias secciones sobre el uso de la IA en la salud pública. Entre ellas, se incluye el
Pilar 1: Coordinación, planificación y seguimiento a nivel de país, que propone el uso de la IA para rastrear la propagación de enfermedades, identificar posibles brotes y coordinar la respuesta a una emergencia de salud pública.
El Pilar 2, centrado en la vigilancia, los equipos de respuesta rápida y la investigación de casos, explora el uso de la IA para recopilar datos sobre brotes de enfermedades, identificar e investigar casos y rastrear la eficacia de las intervenciones.
En la Cumbre Mundial sobre IA para la Salud de 2021 se analizaron consideraciones similares. En ella se formularon una serie de recomendaciones para el uso de la IA en la salud pública, entre ellas la creación de capacidad para el uso de la IA en la salud pública y la promoción de un uso ético y responsable de la IA en la salud pública. Estas estrategias deben estar en consonancia con el documento de pilares de la OMS y basarse en investigaciones basadas en pruebas. Estas son solo algunas de las numerosas directrices que han surgido a raíz de la COVID-19 y que podrían considerarse un recurso para la aplicación de la IA en la salud pública. Estas directrices proporcionan un marco que los países pueden utilizar para prepararse y responder a una emergencia de salud pública y destacan el potencial de la IA para mejorar la salud pública.
Abordar la seguridad de los datos y la protección de la privacidad es primordial para la aplicación exitosa de la IA en la salud pública. Si bien el uso de datos de pacientes de múltiples centros es inevitable para modelos de IA robustos y generalizables, garantizar la privacidad del paciente y la seguridad de los datos sigue siendo fundamental. Los esfuerzos colaborativos que involucran la colaboración y el intercambio de datos a través de técnicas como el aprendizaje federado ofrecen soluciones potenciales a estos desafíos ( 94 , 95 ). La utilización de datos de pacientes de múltiples centros mejora la diversidad y la exhaustividad de los modelos de IA, lo que da como resultado algoritmos más precisos y adaptables. Sin embargo, esta práctica debe ir acompañada de rigurosos protocolos de desidentificación, agregación y anonimización de datos para salvaguardar la privacidad del paciente. El cumplimiento de regulaciones como HIPAA (Ley de Portabilidad y Responsabilidad del Seguro Médico) garantiza que la información confidencial del paciente esté protegida adecuadamente ( 86 ). La colaboración y el intercambio de datos permiten la puesta en común de conocimientos de múltiples fuentes sin centralizar los datos confidenciales. El aprendizaje federado, un enfoque descentralizado, permite que los modelos de IA se entrenen en varios centros sin compartir datos sin procesar. En cambio, los modelos se actualizan de forma colaborativa utilizando datos almacenados localmente, lo que minimiza los riesgos de privacidad. Esta técnica garantiza que los datos permanezcan dentro de su institución de origen y, al mismo tiempo, contribuye al desarrollo de un modelo de IA colectivo y potente ( 95 ). A pesar de sus beneficios, el aprendizaje federado enfrenta desafíos, como lidiar con la heterogeneidad entre conjuntos de datos, ineficiencias de comunicación y garantizar la convergencia de modelos. Los investigadores están trabajando activamente para superar estos obstáculos mediante avances algorítmicos.
4. Implicaciones de la IA para el desarrollo de políticas de salud pública
La IA puede ser una herramienta valiosa para el desarrollo de políticas de salud pública. La capacidad de reunir diversos conjuntos de datos permite obtener información que de otro modo sería difícil de obtener con los métodos tradicionales. Los algoritmos se pueden emplear de manera iterativa, con lo que se pueden monitorear los resultados de las políticas y, posteriormente, fundamentar y mejorar las políticas futuras.
El aprovechamiento de esta información permitirá desarrollar políticas más específicas, impactantes y oportunas. La IA tiene mucho que ofrecer a los responsables de las políticas, pero, como todas las tecnologías nuevas, la confianza y la educación sobre cómo usarla de manera eficaz y responsable son fundamentales para su futura adopción y utilidad.
En los últimos 30 años hemos presenciado avances asombrosos e incomparables en la investigación científica, desde una mejor comprensión de la fisiopatología de los procesos patológicos básicos y el desentrañar la maquinaria celular con resolución atómica hasta el desarrollo de terapias que alteran el curso y el resultado de las enfermedades en todas las áreas de la medicina. Además, los avances exponenciales en genómica, inmunología, proteómica, metabolómica, microbiomas intestinales, epigenética y virología en paralelo con la ciencia de big data, la biología computacional y la inteligencia artificial (IA) han impulsado estos avances. Además, el surgimiento de las tecnologías CRISPR–Cas9 ha abierto una tentadora variedad de oportunidades en la medicina personalizada.
A pesar de estos avances, su rápida traducción del laboratorio a la práctica clínica está retrasada en la mayoría de las áreas de la medicina y la investigación clínica sigue superada. El panorama del desarrollo de fármacos y los ensayos clínicos sigue siendo costoso para todas las partes interesadas, con una tasa de fracaso muy alta. En particular, la tasa de deserción de las terapias de desarrollo en etapa temprana es bastante alta, ya que más de dos tercios de los compuestos sucumben en el «valle de la muerte» entre el laboratorio y la práctica clínica 1 , 2 . Llevar un fármaco con éxito a través de todas las fases de desarrollo de fármacos hasta la clínica cuesta más de 1.500 a 2.500 millones de dólares (refs. 3 , 4 ). Esto, combinado con las ineficiencias y deficiencias inherentes que plagan el sistema de atención médica, está llevando a una crisis en la investigación clínica. Por lo tanto, se necesitan estrategias innovadoras para involucrar a los pacientes y generar la evidencia necesaria para impulsar nuevos avances en la clínica, de modo que puedan mejorar la salud pública. Para lograrlo, los modelos de investigación clínica tradicionales deben dar paso a ideas y diseños de ensayos de vanguardia.
Antes de la pandemia de COVID-19, la realización de investigaciones clínicas se había mantenido prácticamente sin cambios durante 30 años y algunas de las normas y reglas de realización de ensayos, aunque arcaicas, no se cuestionaban. La pandemia expuso muchas de las limitaciones sistémicas inherentes a la realización de ensayos 5 y obligó a la empresa de investigación de ensayos clínicos a reevaluar todos los procesos; por lo tanto, ha alterado, catalizado y acelerado la innovación en este ámbito 6 , 7 . Las lecciones aprendidas deberían ayudar a los investigadores a diseñar e implementar ensayos clínicos de próxima generación «centrados en el paciente».
Las enfermedades crónicas siguen afectando a millones de vidas y causando una gran presión financiera a la sociedad 8 , pero la investigación se ve obstaculizada por el hecho de que la mayoría de los datos residen en silos de datos.La subespecialización de la profesión clínica ha dado lugar a silos dentro y entre las especialidades; cada área de enfermedad importante parece funcionar de forma completamente independiente.
Sin embargo, la mejor atención clínica se proporciona de manera multidisciplinaria con toda la información relevante disponible y accesible. Una mejor investigación clínica debe aprovechar el conocimiento adquirido de cada una de las especialidades para lograr un modelo colaborativo que permita una atención multidisciplinaria de alta calidad y una innovación continua en medicina. Debido a que muchas disciplinas en medicina ven las mismas enfermedades de manera diferente (por ejemplo, los especialistas en enfermedades infecciosas ven la COVID-19 como una enfermedad viral, mientras que los expertos en cardiología la ven como una enfermedad inflamatoria), los enfoques interdisciplinarios deberán respetar los enfoques de otras disciplinas. Aunque un modelo único puede no ser apropiado para todas las enfermedades, la colaboración interdisciplinaria hará que el sistema sea más eficiente para generar la mejor evidencia.
En la próxima década, la aplicación del aprendizaje automático, las redes neuronales profundas y la IA biomédica multimodal están preparadas para revitalizar la investigación clínica desde todos los ángulos, incluido el descubrimiento de fármacos, la interpretación de imágenes, la agilización de los registros médicos electrónicos, la mejora del flujo de trabajo y, con el tiempo, el avance de la salud pública (Fig. 1 ). Además, las innovaciones en wearables, tecnología de sensores y arquitecturas de Internet de las cosas médicas (IoMT) ofrecen muchas oportunidades (y desafíos) para adquirir datos 9 . En esta Perspectiva, comparto mi visión heurística del futuro de los ensayos clínicos y la generación de evidencia y delibero sobre las principales áreas que necesitan mejoras en los dominios del diseño de ensayos clínicos, la realización de ensayos clínicos y la generación de evidencia.
Fig. 1: Cronología del desarrollo de fármacos desde el presente hasta el futuro.
Diseño de ensayos clínicos
El diseño de los ensayos es uno de los pasos más importantes de la investigación clínica: un mejor diseño de los protocolos conduce a una mejor realización de los ensayos clínicos y a decisiones más rápidas de «seguir adelante o no». Además, las pérdidas derivadas de ensayos mal diseñados y fallidos no son solo financieras, sino también sociales.
Desafíos de los ensayos controlados aleatorios
Los ensayos controlados aleatorizados (ECA) han sido el estándar de oro para la generación de evidencia en todas las áreas de la medicina, ya que permiten estimaciones imparciales del efecto del tratamiento sin factores de confusión. Idealmente, cada tratamiento o intervención médica debería probarse mediante un ECA bien controlado y con potencia estadística. Sin embargo, la realización de ECA no siempre es factible debido a los desafíos para generar evidencia de manera oportuna, el costo, el diseño en poblaciones limitadas que impiden la generalización, las barreras éticas y el tiempo que lleva realizar estos ensayos. Cuando se completan y publican, los ECA se vuelven rápidamente obsoletos y, en algunos casos, irrelevantes para el contexto actual. Solo en el campo de la cardiología, 30.000 ECA no se han completado debido a los desafíos de reclutamiento10 . Además, los ensayos se están diseñando de forma aislada y dentro de silos, y muchas preguntas clínicas quedan sin respuesta. Por lo tanto, los paradigmas de diseño de ensayos tradicionales deben adaptarse a los rápidos avances contemporáneos en genómica, inmunología y medicina de precisión 11 .
Avances en el diseño de ensayos clínicos
Se necesita evidencia de alta calidad para la práctica clínica, que tradicionalmente se ha logrado con ECA 12 . En la última década, se ha logrado un progreso sustancial en el diseño, la realización y la implementación de protocolos «maestros» (protocolos generales que se aplican a varios subestudios), lo que ha llevado a muchos cambios en la práctica que han mejorado sustancialmente el estancamiento de los ECA. Además, los protocolos maestros pueden implicar estudios intervencionistas paralelos en una sola enfermedad o múltiples enfermedades definidas por un biomarcador o entidad patológica 12 . Se incluyen cuatro clases diferentes de estudios en los protocolos maestros: el estudio paraguas, el estudio cesta, el estudio plataforma y el ensayo observacional maestro (MOT) (Fig. 2 ). Cada uno de estos es un diseño de ensayo único que puede incluir brazos independientes con intervenciones de control y puede analizarse individual y/o colectivamente, con mayor flexibilidad 13 , 14 . El campo de la oncología ha liderado estos esfuerzos más que cualquier otro campo, debido a los avances en genómica (para identificar alteraciones moleculares), el descubrimiento de terapias y la rápida traducción clínica, marcando así el comienzo de la era de la oncología de precisión.
Fig. 2: Clases de protocolos maestros.
Estudio de paraguas
Los ensayos paraguas son diseños de estudio que evalúan múltiples terapias dirigidas para la misma entidad patológica, estratificadas por alteración molecular. Algunos ejemplos incluyen el ensayo de cáncer de mama I-SPY (Investigación de estudios seriados para predecir su respuesta terapéutica con imágenes y análisis molecular) y Lung-MAP (Protocolo maestro de cáncer de pulmón) 15 , 16 .
Prueba de canasta (o cubo)
Los ensayos de canasta son estudios independientes de la histología o agnósticos en los que se evalúa la terapia dirigida en múltiples tipos de enfermedades que albergan todas la misma aberración molecular subyacente. Por ejemplo, el estudio VE-Basket (en el que VE denota vemurafenib) 17 , el estudio Rare Oncology Agnostic Research (ROAR) 18 , el ensayo ARROW 19 y los ensayos LIBRETTO-001 20 , 21 han llevado a varias aprobaciones de medicamentos en poblaciones específicas impulsadas por biomarcadores de una manera dependiente e independiente de la histología.
Estudio de plataforma
Se trata de diseños de estudios multibrazo y multietapa que comparan varios grupos de intervención con un grupo de control común en el contexto del mismo protocolo maestro. Además, pueden ser diseños de estudios perpetuos/inmortales (sin fecha de finalización definida) y son más eficientes que los ensayos tradicionales debido al brazo de control compartido, que garantiza que una mayor proporción de pacientes se inscriban en los brazos intervencionistas/experimentales que en el brazo de control. El estudio de plataforma de evaluación aleatoria de la terapia de COVID-19 (RECOVERY) es un ejemplo destacado; este ensayo que cambió la práctica estableció la dexametasona como un tratamiento eficaz para COVID-19 (ref. 22 ) y también mostró que la hidroxicloroquina era ineficaz. Los estudios de plataforma son flexibles por diseño y no necesariamente necesitan tener un brazo de control compartido; la idea principal es que los brazos de intervención se pueden agregar a un ensayo en curso, por ejemplo, como en el ensayo de plataforma The UK Plasma Based Molecular Profiling of Advanced Breast Cancer to Inform Therapeutic CHoices (plasmaMATCH) 23 . Aunque los ensayos mencionados anteriormente se diseñaron en el contexto del desarrollo de fármacos en oncología y enfermedades infecciosas, el alcance de los ensayos de plataformas podría aprovecharse en otras áreas diversas, como la psicología clínica y la neurología 24 . Dichos ensayos también podrían utilizarse para intervenciones de salud mental digital y podrían implementarse fácilmente en entornos con recursos limitados 24 .
AGUDEZA
El MOT es un diseño de estudio observacional prospectivo que acepta ampliamente a los pacientes independientemente de la firma del biomarcador y recopila datos completos sobre cada participante 14 , 25 . El MOT es una combinación de los diseños de ensayo intervencionista maestro y ensayo observacional prospectivo e intenta hibridar el poder de los protocolos intervencionistas maestros basados en biomarcadores con la amplitud de los datos del mundo real (RWD) 14 , 25 . Este enfoque podría ser adecuado para recopilar RWD prospectivos en muchas especialidades; el Registro de resultados oncológicos asociados con pruebas y tratamiento (ROOT) MOT es un ejemplo 14 .
Desarrollo de biomarcadores y definición de puntos finales
El desarrollo de biomarcadores ha facilitado el progreso en el diseño de ensayos clínicos, con avances sin precedentes en genómica e inmunología que han dado lugar a varias aprobaciones de terapias dirigidas basadas en biomarcadores e inmunoterapia en la última década. De hecho, la evidencia genética humana brindó respaldo a más de dos tercios de las aprobaciones de medicamentos en 2021 (ref. 26 ). Los campos de la oncología y la genética se han beneficiado enormemente de estos avances, pero campos como la cardiología, la nefrología y la neumología aún están rezagados en las aprobaciones de medicamentos basados en biomarcadores.
Para acelerar el desarrollo de fármacos y los ensayos clínicos en todas las enfermedades importantes, tendremos que definir biomarcadores (ya sean clínicos, patológicos o fisiológicos) y su contexto de uso para cada proceso patológico y delinear puntos finales claros para los estudios 27 . Los biomarcadores pueden ser diagnósticos, pronósticos o predictivos y pueden informar el desarrollo temprano de fármacos, la selección de dosis y el diseño de ensayos. Además, los biomarcadores pueden ayudar a acelerar la ciencia básica y el descubrimiento de fármacos, todo ello con el objetivo final de mejorar la salud del paciente 28 . Sin embargo, el nivel de evidencia de un biomarcador depende en gran medida del contexto de uso.
Además de los biomarcadores, cada campo necesita definir áreas de máxima prioridad para la investigación e identificar los puntos finales más relevantes para responder a las preguntas de investigación prioritarias. Los puntos finales son medidas de salud y/o enfermedad y sirven para diferentes propósitos según la fase del ensayo 28 , 29 . Más allá de los puntos finales clínicos y regulatorios, los resultados informados por los pacientes y los puntos finales digitales también están surgiendo rápidamente.
Puntos finales digitales
Los puntos finales digitales son datos generados por sensores recopilados fuera del entorno clínico en el contexto de la vida cotidiana de los pacientes, como el uso de micrófonos de teléfonos inteligentes para monitorear el deterioro cognitivo en personas con enfermedad de Alzheimer o monitores de relojes inteligentes para evaluar el efecto de los medicamentos en personas con anemia de células falciformes 29 . Este es un área de considerable entusiasmo en medicina, ya que podría permitir un seguimiento más realista en el mundo real de la experiencia del paciente. Además, con el aumento de la realización de ensayos descentralizados en muchas especialidades, el monitoreo remoto está a punto de aumentar. Por ejemplo, un estudio reciente desarrolló un modelo de IA para detectar y rastrear la progresión de la enfermedad de Parkinson (para la que no hay biomarcadores) sobre la base de señales de respiración nocturna utilizando una evaluación no invasiva en el hogar, proporcionando evidencia de que la IA puede ser útil en la evaluación de riesgos antes del diagnóstico clínico de la afección 29 , 30 . Además, la detección digital de la fibrilación auricular mediante dispositivos inteligentes se ha evaluado ampliamente en estudios a gran escala, incluidos los estudios cardíacos de Apple 31 , Huawei 32 y Fitbit 33 . En total, estos estudios observacionales sin sedentarismo reclutaron a más de un millón de participantes, una hazaña asombrosa, y un estudio aleatorio mostró la superioridad de la detección digital de la fibrilación auricular sobre la atención habitual 34 .
La caracterización y evaluación digital del estado clínico debe estandarizarse y armonizarse, con la colaboración interdisciplinaria y el aporte de los reguladores. También se necesita consenso para identificar y caracterizar los puntos finales intermedios y sustitutos de las principales enfermedades crónicas. Esto requiere la incorporación específica de la especialidad de múltiples niveles de datos, como datos clínicos genómicos, proteómicos y basados en genotipo-fenotipo y mediciones específicas de la enfermedad, además de una capa de datos funcionales 26 . Los Institutos Nacionales de Salud (NIH) y la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) han desarrollado recursos BEST (Biomarkers, EndpointS and other Tools) para aclarar la ambigüedad en los biomarcadores y los puntos finales. Este es un «documento vivo» que se actualiza continuamente a medida que cambian los estándares y la evidencia 35 y que aclara definiciones importantes y describe algunas de las relaciones jerárquicas, conexiones y dependencias entre los términos.
Realización de ensayos clínicos
Los componentes de la realización de ensayos clínicos son la implementación de protocolos; la selección, reclutamiento, monitoreo y retención de pacientes; la garantía del cumplimiento de los informes de seguridad; y la revisión y análisis continuos de datos. La industria farmacéutica y el sector de la atención médica invierten recursos sustanciales en la realización de ensayos clínicos, pero se necesitan cambios urgentemente para que el proceso sea más fluido. Además, el ritmo al que se realizan los ensayos clínicos es demasiado lento para seguir los avances de la investigación en todos los campos; por lo tanto, se necesita una transformación de alta tecnología de cada componente de manera gradual.
Uno de los aspectos positivos de la pandemia es que obligó al sistema a reorientar los ensayos clínicos para que estuvieran más centrados en el paciente que antes, dando así más importancia al principal sujeto de la investigación clínica: el paciente 36 (Fig. 3 ). Esto ha dado lugar a ensayos descentralizados y ensayos digitales, remotos y «virtuales» (que permiten a los pacientes acceder a los ensayos independientemente de su ubicación geográfica), así como a conceptos de «hospital en casa» y de seguimiento en el hogar 37 . Estos rápidos avances se han visto facilitados por la orientación de las autoridades reguladoras 38 . La adopción de un enfoque basado en la IA para mejorar la experiencia del paciente puede mejorar aún más las evaluaciones de alta fidelidad y garantizar el cumplimiento de los protocolos 39 . Aunque la digitalización, la virtualización y la descentralización no son curas para las crisis de la investigación clínica, pueden crear eficiencias que pueden tener un impacto considerable y a largo plazo.
Fig. 3: El paciente como centro del universo del ensayo clínico en la empresa de investigación clínica.
Los médicos, los miembros del equipo de atención médica y los investigadores clínicos de los centros académicos y otros sitios de inscripción de pacientes contribuyen enormemente al reclutamiento de pacientes. Además, los sitios de alto impacto y alto funcionamiento (como los principales centros académicos de excelencia) a menudo tienen una cartera de ensayos y examinan a los pacientes que se presentan al sistema de manera eficiente. Sin embargo, estos sitios son una minoría y la mayoría de los sitios de ensayos clínicos enfrentan limitaciones de personal y otras barreras.
Empresa de investigación de ensayos clínicos
La eficiencia y la colaboración en la empresa de investigación de ensayos clínicos son componentes importantes para el éxito de los ensayos clínicos. Los principales componentes de la empresa de ensayos clínicos son los pacientes, los centros académicos, los patrocinadores de la industria (grandes y pequeñas empresas farmacéuticas), los patrocinadores gubernamentales/grupos cooperativos, las agencias reguladoras, las organizaciones de defensa de los pacientes y las organizaciones de investigación por contrato (CRO), y todos ellos deben trabajar juntos con el paciente como el centro del universo de los ensayos clínicos (Fig. 3 ). Además, todo este sistema necesita una revisión digital, ya que muchos sitios todavía utilizan carpetas de protocolos, diarios con lápiz y papel, faxes entre sitios, datos no estructurados y sistemas de software con décadas de antigüedad. Los ensayos clínicos de registro deben gestionarse bien día a día con una rigurosa captura y seguimiento electrónico de datos. La integración de la tecnología blockchain en el sistema de gestión de ensayos clínicos podría reforzar la confianza en el proceso de ensayos clínicos y facilitar la supervisión regulatoria 40 .
La participación de los pacientes en los ensayos clínicos es fundamental, ya que no puede haber ensayos sin pacientes. Los organizadores de los ensayos clínicos deben facilitar la participación de los pacientes en los ensayos. Además, las decisiones de tratamiento médico-paciente para las enfermedades importantes deben incluir opciones de ensayos clínicos como estándar. Estos ensayos clínicos deben ser de fácil acceso y deben garantizar que ningún paciente sea excluido innecesariamente; esto se puede lograr con servicios de búsqueda y emparejamiento de ensayos clínicos independientes del sitio. Además, la capacitación en ensayos clínicos debe ser parte de la educación médica para que un grupo diverso de investigadores y personal capacitado de toda la empresa de atención médica pueda estar disponible para la investigación clínica.
Ya era hora
Los plazos de desarrollo clínico de los fármacos candidatos son una carrera contra el tiempo desde que se presentan las patentes hasta la aprobación final de la FDA 41 . Los plazos de desarrollo de fármacos, en promedio, son de aproximadamente 10 años (Fig. 1 ). La rapidez del desarrollo de las vacunas de ARNm de COVID-19 y el tratamiento oral COVID-19 en tabletas de nirmatrelvir/ritonavir, ambos desarrollados en un año utilizando un «enfoque de velocidad de la luz», no debería ser una excepción 42 . Las lecciones aprendidas deberían proporcionar un modelo para múltiples áreas terapéuticas de necesidades no satisfechas. Las dos pequeñas moléculas que tienen el récord del plazo más corto en el desarrollo de fármacos, osimertinib para el cáncer de pulmón de células no pequeñas (CPCNP) con mutación de EGFR (984 días mediante aprobación acelerada) y elexacaftor para la fibrosis quística (1.043 días mediante la vía regular) 41 , en tiempos no pandémicos demuestran que esto es posible.
Los obstáculos regulatorios que ralentizan el desarrollo de medicamentos hicieron necesaria la creación de programas como el programa de aprobación acelerada de la FDA, que se introdujo en 1992 para abordar la crisis del VIH y el SIDA y que desde entonces ha beneficiado a áreas altamente especializadas como la oncología de precisión 43 . Se han creado múltiples programas para acortar los plazos del proceso previo a la comercialización, incluidos los de revisión prioritaria, designación de vía rápida, designación de medicamento innovador y designación de medicamento huérfano 44 . Sin embargo, más allá de estos programas, los plazos siguen siendo lentos y existe una necesidad urgente de abordar este problema para todas las enfermedades, ya que la velocidad del desarrollo de medicamentos es crucial tanto para los pacientes como para los médicos y las partes interesadas en el desarrollo de medicamentos.
Globalización del desarrollo, la armonización y la transportabilidad de medicamentos
Aunque el mandato de la FDA se dirige a la población estadounidense, su influencia es global y, funcionalmente, la FDA es el regulador de facto para el mundo. Otras autoridades reguladoras como la Agencia Europea de Medicamentos, la Administración Nacional de Productos Médicos en China y la Organización Central de Control de Estándares de Medicamentos en la India, que en total atienden a más de 3 mil millones de la población mundial, también están evolucionando como actores clave en el sector farmacéutico global. Además, la recién establecida Agencia Africana de Medicamentos se creó (en 2019) para acelerar los plazos de aprobación de vacunas y medicamentos y mejorar el acceso a los medicamentos, especialmente para enfermedades infecciosas emergentes endémicas del continente 45 . Todas estas agencias deben poder valerse por sí solas. Además, existe una necesidad urgente de armonización global entre las autoridades reguladoras para abordar las desigualdades sustanciales en el acceso a los medicamentos. Idealmente, los ensayos clínicos para nuevas terapias deberían realizarse a nivel mundial, para el acceso y la generalización 46 . Sin embargo, la realidad es que los ensayos clínicos, incluidos los ECA, no se pueden realizar en todos los países para generar evidencia específica para la población de ese país. La generación de evidencia mediante el análisis de transportabilidad está ganando terreno y se refiere a la capacidad de generalizar inferencias de una muestra de estudio en un país a una población objetivo en otro país donde no se realizó el estudio 47 , 48. Los análisis de transportabilidad pueden ofrecer cierta evidencia de validez externa con implicaciones para las evaluaciones regulatorias y de tecnología sanitaria locales 48 .
Generación de evidencia en la investigación clínica
Estudios clínicos de enfermedades raras
A medida que los avances científicos impulsan los ensayos clínicos, se están diseñando y llevando a cabo ensayos sobre cánceres y muchas enfermedades raras en pequeños subconjuntos definidos genéticamente o definidos por biomarcadores. Además, los nuevos métodos para generar evidencia de beneficio clínico pueden acelerar la realización de ensayos clínicos y proporcionar a las personas con enfermedades raras acceso a nuevos compuestos terapéuticos. Se estima que las enfermedades raras afectan a un estimado de 263 millones a 446 millones de personas en todo el mundo en un momento dado y se están convirtiendo cada vez más en una enorme carga de salud pública 49 . Los ensayos clínicos en este contexto vienen con sus propios desafíos derivados de la rareza de las condiciones y los datos incompletos de la historia natural 50 . Sin embargo, los avances notables en biología molecular junto con la legislación para estimular el desarrollo de terapias para enfermedades huérfanas han llevado al progreso. Existe una creciente flexibilidad regulatoria para utilizar programas como el programa de aprobación acelerada, y hay casos en los que los ensayos han utilizado brazos de control externos basados en RWD.
Como ejemplo, la FDA otorgó la aprobación acelerada a alpelisib (Vijoice, Novartis) para adultos y niños mayores de 2 años que requieren terapia sistémica para el espectro de sobrecrecimiento relacionado con PIK3CA, que incluye un grupo de trastornos raros vinculados a mutaciones en el gen PIK3CA 51 . Curiosamente, la eficacia se evaluó utilizando una revisión retrospectiva de historias clínicas de RWD de EPIK-P1 ( NCT04285723 ), un estudio clínico de un solo brazo en el que individuos con espectro de sobrecrecimiento relacionado con PIK3CA recibieron alpelisib como parte de un programa de acceso ampliado para uso compasivo. La solicitud para esta aprobación utilizó el programa piloto de Revisión Oncológica en Tiempo Real 52 , que agilizó el envío de datos antes de presentar la solicitud clínica completa, y la Ayuda de Evaluación 53 , una presentación voluntaria del solicitante para facilitar la evaluación por parte de la FDA. Como resultado, a esta solicitud se le otorgó revisión prioritaria, designación innovadora y designación de medicamento huérfano 51 .
Ensayos N de 1
En la era de la medicina genómica individualizada, los ensayos N-of-1 están surgiendo como una herramienta para estudiar enfermedades raras potencialmente fatales. El ensayo N-of-1 es un ensayo clínico de un solo paciente que utiliza a la persona individual como una unidad de investigación para evaluar la eficacia y/o los eventos adversos de diferentes intervenciones a través de criterios objetivos basados en datos 54 . Por ejemplo, se diseñó y evaluó una terapia con oligonucleótidos antisentido para un solo paciente que tenía un trastorno neurodegenerativo genético fatal conocido como lipofuscinosis ceroidea neuronal CLN7 (una forma de la enfermedad de Batten) 55 . Otro paciente (que resultó ser médico) con enfermedad de Castleman idiopática refractaria a la terapia con bloqueo de IL-6 identificó la alteración molecular causal en su propia enfermedad para desarrollar una terapia personalizada 56 . En otro ejemplo, se evaluó la escalada rápida de dosis con un inhibidor selectivo de RET en un solo paciente con carcinoma medular de tiroides altamente refractario, para superar un mecanismo de resistencia específico de ese paciente 57 .
Estos nuevos y sensacionales paradigmas de descubrimiento y traducción de fármacos plantean preguntas importantes, como qué nivel de evidencia se necesita antes de exponer a un ser humano a un nuevo fármaco, qué evidencia podría generar este enfoque para el próximo paciente y qué desafíos podrían existir con la generalización 58 . El concepto de «gemelos digitales» específicos del paciente análogos médicos es un área emergente de investigación que tiene el potencial de combinar datos polinómicos (datos mecanicistas, historial médico, con el poder de la IA) y tal vez sirva para mejorar los ensayos N-de-1 en el futuro, para personalizar aún más la medicina 37 , 59 , 60 .
RWD y evidencia del mundo real
Una de las principales críticas a toda la investigación de ensayos clínicos es que los ensayos clínicos no representan a la población del «mundo real»; a menudo, los criterios restrictivos de los ensayos clínicos y los análisis limitados enmarcados para responder preguntas específicas pueden no ser aplicables a los pacientes del mundo real. Por lo tanto, existe una gran brecha entre el mundo de los ensayos y el mundo real, y se han hecho intentos para cerrar esta brecha 61 . Los ensayos convencionales se han diseñado sobre la base de la idea errónea de que los organismos reguladores pueden no dar cabida a evidencia más moderna y diversa de los datos de los ensayos clínicos, lo que ya no es el caso 61 , 62 .
Es importante distinguir entre RWD, que se refiere a los datos generados a partir de la atención rutinaria y estándar de los pacientes 62 , y la «evidencia» del mundo real (RWE), que es la evidencia generada a partir de RWD con respecto al uso potencial de un producto. La RWE se genera mediante diseños de ensayos o análisis y no se limita a ensayos aleatorios; en cambio, proviene de ensayos pragmáticos y estudios observacionales prospectivos y/o retrospectivos 62 , 63 .
En este ámbito de los datos de salud y medicinas, todas las partes interesadas buscan la orientación de los reguladores. En consecuencia, los reguladores han adoptado un enfoque práctico y han proporcionado orientación y un marco integral lanzado a través de la Ley de Curas del Siglo XXI 62 , 64 . Además, la FDA utiliza los datos de salud y medicinas para el monitoreo de seguridad posterior a la comercialización, y las agencias de seguros han comenzado a utilizar dichos datos para las decisiones de cobertura 62 . Esto ha sido necesario debido a la rápida aceleración de la entrada de datos de múltiples flujos y capas en los registros médicos electrónicos, así como en los dispositivos portátiles y los biosensores, en paralelo con nuevas capacidades analíticas (IA multimodal) para analizar la enorme cantidad de datos.
Evidencia de brazos de control sintéticos o externos
Los RCT se consideran el estándar de oro para el desarrollo de fármacos y la evidencia, ya que permiten la estimación de los efectos del tratamiento que se pueden asignar al brazo experimental de interés. La aleatorización en estos estudios reduce la preocupación por el sesgo de confusión al eliminar los desequilibrios sistemáticos entre los brazos en los factores pronósticos medidos y no medidos 65 . Sin embargo, los avances en la genómica de las enfermedades raras y el descubrimiento de cánceres raros impulsados por oncogenes han llevado a terapias dirigidas específicas, para las cuales la evaluación en RCT puede no ser factible o ética y puede retrasar el acceso de los pacientes a terapias prometedoras o que salvan vidas.
En tales casos, los brazos de control sintéticos están surgiendo como opciones para generar brazos de comparación que puedan «imitar» los brazos de comparación de los RCT. Los brazos de control sintéticos son externos al estudio en cuestión, y la mayoría se derivan de RWD 65 . Además, los RWD se obtienen de registros médicos electrónicos, datos de reclamaciones administrativas, registros de historia natural y datos generados por pacientes de muchas fuentes, incluidos los dispositivos portátiles 65 . Los brazos de control sintéticos también pueden generarse a partir de datos de ensayos clínicos anteriores (ensayos individuales o agrupados). Esta es un área emergente preparada para la innovación, ya que ahora hay muchos datos disponibles de múltiples fuentes.
El CPCNP se divide cada vez más en pequeños subconjuntos impulsados por oncogenes, lo que dificulta la realización de ensayos aleatorizados 66 , y los desarrollos recientes en el panorama de los ensayos de CPCNP ilustran la utilidad de los brazos de control sintéticos. Por ejemplo, las fusiones de RET son impulsores genómicos en el 1-2% de los CPCNP, y el pralsetinib es una terapia selectiva dirigida a RET que muestra respuestas prometedoras incluso en individuos con enfermedad avanzada. El estudio ARROW ( NCT03037385 ) fue un ensayo de registro de un solo brazo, realizado a nivel mundial, para evaluar el pralsetinib en individuos con fusión de RET positiva con CPCNP 67 , 68 . Este ensayo mostró un beneficio relativo de supervivencia con el fármaco en comparación con un brazo de control externo de estándar de atención que consistía en cohortes de RWD derivadas de dos bases de datos de Flatiron Health 66 . Una plantilla para futuros estudios de esta naturaleza que utilicen análisis de sesgo cuantitativo mostró que las comparaciones entre el grupo de control externo y el grupo de prueba son sólidas y capaces de soportar problemas como la falta de datos, resultados potencialmente peores en RWD y confusión residual 66 . En general, el estudio proporcionó evidencia a favor de pralsetinib como tratamiento de primera línea para el CPNM con fusión RET positiva.
El uso de brazos de control sintéticos puede acelerar el desarrollo de fármacos, y el escepticismo inicial sobre ellos surgió principalmente de una falta de precedentes y dirección de las autoridades regulatorias. Estas preocupaciones ahora se están disipando a medida que los brazos de control sintéticos se han utilizado recientemente para aprobaciones de fármacos para enfermedades ultra raras. Por ejemplo, la neurofibromatosis es una enfermedad rara que se observa en 1 de cada 3000 nacimientos. Los pacientes desarrollan lesiones de neurofibroma plexiforme que son dolorosas y debilitantes, y causan disfunción motora y neuronal. El inhibidor de MEK selumetinib fue aprobado para pacientes pediátricos con neurofibromas plexiformes sintomáticos e inoperables sobre la base de un conjunto de datos de 50 pacientes del Selumetinib en el ensayo de neurofibroma pediátrico (SPRINT), un ensayo de fase 2 de un solo brazo que muestra una tasa de respuesta objetiva duradera y mejoras en los síntomas funcionales 65 , 69 , 70 . Los brazos de comparación de dos ensayos realizados previamente proporcionaron evidencia de la historia natural de la enfermedad y se presentaron como un brazo de control externo, lo que ayudó a confirmar que las regresiones espontáneas eran poco comunes y que las respuestas observadas y la mejoría de los síntomas representaban un efecto genuino del tratamiento 69 .
A pesar de este progreso, los brazos de control externo siguen siendo un concepto emergente y se han utilizado principalmente para investigar la historia natural de la enfermedad y, por lo general, no se han incluido como evidencia primaria o en las etiquetas de los productos. Sin embargo, en el futuro, puedo imaginar este análisis de efectividad comparativa y los brazos de comparación como evidencia primaria para respaldar la aprobación de medicamentos. Los desafíos surgen principalmente de la calidad de los datos y la falta de datos, así como de la incertidumbre sobre si los datos de control externo son adecuados para el propósito. Sin embargo, algunas de estas preocupaciones se pueden mitigar mediante el análisis de sesgo cuantitativo y otras metodologías 66 , 71 .
Ensayos clínicos pediátricos
Aunque la investigación pediátrica ha estado a la vanguardia de los principales avances en medicina (la oxigenación por membrana extracorpórea 72 es un ejemplo notable) y ha ampliado los límites de la oncología moderna (por ejemplo, en el tratamiento de la leucemia pediátrica), las innovaciones en el desarrollo de nuevos fármacos a menudo se retrasan. Muchas enfermedades raras y huérfanas ocurren principalmente en la población pediátrica, y el desarrollo de fármacos en esta población siempre ha sido un desafío operativo, ético, estadístico y metodológico 73 , 74 . Esto se ve agravado por la comprensión limitada de la biología básica, la ontología de las manifestaciones de la enfermedad y la seguridad aguda y a largo plazo de los productos 73 , 74 . Además, existe un uso considerable fuera de etiqueta de productos en niños muy pequeños, lactantes y neonatos donde los ensayos clínicos no han sido factibles, y es imperativo que se genere evidencia de alto nivel mediante métodos creativos. Programas como la Ley de Mejores Medicamentos para Niños (en 2002) y la Ley de Equidad en la Investigación Pediátrica (en 2003), que se hicieron permanentes en 2012 bajo la Ley de Seguridad e Innovación de la FDA, han incentivado y mejorado el desarrollo de terapias pediátricas 73 . Los diseños de ensayos innovadores, los datos de investigación y el aprovechamiento de datos de otros recursos pueden ayudar con la evaluación de riesgos y beneficios y la aprobación de medicamentos, como la aprobación para la neurofibromatosis tipo 1 (NF1) 73 .
Reimaginando el futuro de los ensayos clínicos
AI
El panorama de la IA en medicina se ha transformado recientemente y está a punto de volverse omnipresente. Varios RCT han cuantificado los beneficios de la IA en especialidades que utilizan el reconocimiento de patrones y la interpretación de imágenes, como radiología (mamografía y detección de cáncer de pulmón), cardiología (interpretación de electrocardiogramas (ECG), evaluación funcional cardíaca y detección de fibrilación auricular), gastroenterología (interpretación de colonoscopias), patología (diagnóstico de cáncer), neurología (seguimiento de la evolución de la esclerosis lateral amiotrófica y la enfermedad de Parkinson), dermatología (diagnóstico de lesiones) y oftalmología (detección de enfermedades oculares) 75 . Sin embargo, la mayoría de la investigación de IA se centra en aplicaciones de «prestación de atención clínica» y no en «investigación de ensayos clínicos» 76 .
La integración de la IA en la investigación de ensayos clínicos ha sido más lenta de lo esperado, debido principalmente a la fricción (percibida) entre la IA y la inteligencia humana. Sin embargo, se deben realizar ensayos de generación e interpretación de datos, y la IA se debe utilizar para aumentar la inteligencia humana, no como algo que la reemplace 77 . Los ensayos clínicos de próxima generación que utilicen IA deben considerar escenarios de IA + humanos en lugar de IA versus humanos 75 , 78 . Las pautas de ensayos clínicos para protocolos (extensión de Elementos de protocolo estándar: Recomendaciones para ensayos intervencionistas – Inteligencia artificial (SPIRIT-AI)) y publicaciones (extensión de Estándares consolidados para la presentación de informes de ensayos – Inteligencia artificial (CONSORT-AI)) 79 , 80 tienen como objetivo lograr informes estandarizados y transparentes para ensayos clínicos aleatorizados que involucran IA, y estos son solo el comienzo de una nueva fase de modernización de la investigación clínica.
Teniendo en cuenta el tiempo y el coste que supone desarrollar un fármaco, cada fármaco que fracasa en el mercado representa una pérdida considerable para el ecosistema de desarrollo de fármacos. Además, los diseños de ensayos de mala calidad, el reclutamiento de pacientes subóptimo, la infraestructura deficiente para realizar ensayos y la ineficiencia en la realización y el seguimiento de los ensayos han plagado el sistema durante décadas. La IA tiene el potencial de mejorar todas las fases del desarrollo de fármacos, desde el diseño del fármaco hasta el ciclo completo de desarrollo del fármaco (Fig. 1 ).
La realización de ensayos clínicos todavía es rudimentaria en muchos sentidos. Por ejemplo, en los ensayos oncológicos, se miden y se siguen a lo largo del tiempo algunos aspectos de las lesiones bidimensionales y se evalúa la eficacia del fármaco mediante la reducción de estas lesiones. Las evaluaciones cuantitativas automatizadas y las redes neuronales artificiales pueden ayudar en el procesamiento rápido y automatizado de múltiples lesiones 81 . En los ensayos de cardiología, los signos vitales se miden una vez a la semana en la clínica y, en neurología, se administran cuestionarios a los pacientes en la clínica. Ahora, todos estos datos se pueden rastrear de forma dinámica en tiempo real utilizando tecnología de sensores portátiles. La aplicación de IA a dichas áreas puede tener un impacto transformador a corto plazo. Además, el reconocimiento de patrones mediante redes neuronales profundas puede ayudar con la lectura de exploraciones, imágenes patológicas y electrocardiogramas, entre otros 37 , 78 .
La pirámide actual de la medicina basada en la evidencia representa la punta del iceberg y apenas proporciona evidencia superficial para atender a un paciente genérico (Fig. 4 ). Por lo tanto, se necesita una síntesis y amalgama profunda de todos los datos disponibles para lograr una medicina basada en la evidencia «profunda» de próxima generación. El principal desafío en las próximas dos décadas será aprovechar el potencial de la generación de evidencia multidimensional 82 mediante la extracción, cotejo y minería de grandes conjuntos de datos de historia natural, genómica y todos los demás análisis ómicos, todos los estudios clínicos publicados, RWD, datos de dispositivos inteligentes ubicuos y datos acumulados del IoMT para proporcionar evidencia de próxima generación para la medicina profunda.
Fig. 4: Iceberg de la medicina profunda basada en evidencia.
Alianzas para el desarrollo de medicamentos
En la actualidad, la industria farmacéutica es el principal impulsor del desarrollo de fármacos, y sus gastos superan con creces las inversiones de cualquier agencia nacional como los Institutos Nacionales de Salud 61 . Hay dos dominios de ensayos clínicos. El primero de ellos es el de las «grandes farmacéuticas», que utilizan CRO para realizar ensayos; dichos ensayos son muy a menudo aprobados para registro por la FDA. El segundo dominio abarca los ensayos clínicos académicos, que a menudo operan con un presupuesto muy limitado, no suelen evaluar nuevos compuestos y, por lo tanto, rara vez dan lugar al registro de la FDA. En esta era de reducción de la financiación federal para la investigación, se necesitan más asociaciones para el desarrollo de fármacos. Los centros académicos y los sitios comunitarios son cruciales para la inscripción de pacientes; sin embargo, una mentalidad compartimentada ha afectado al desarrollo de fármacos y ha retrasado el acceso a terapias que salvan vidas. Por lo tanto, las colaboraciones entre organizaciones de enfermedades específicas, instituciones académicas, agencias federales y grupos de defensa de los pacientes son cruciales para mejorar la salud de las poblaciones (Fig. 3 ). Debido a que la industria farmacéutica duda en invertir grandes cantidades con un rendimiento financiero limitado, especialmente en enfermedades raras, las agencias federales han desarrollado programas para incentivar el desarrollo de medicamentos para enfermedades raras 1 . Además, las organizaciones centradas en enfermedades han colaborado con la industria farmacéutica, las agencias federales y la academia para formar «filantropía de riesgo» con modelos financieros de reparto de riesgos para reducir el riesgo del desarrollo de medicamentos 1 . Muchas instituciones académicas están entrando en alianzas estratégicas de reparto de riesgos con la industria farmacéutica para colaborar en las fases de desarrollo preclínico y clínico. Estos modelos de asociación innovadores y exitosos han sentado un precedente en enfermedades como la fibrosis quística, el mieloma múltiple, la diabetes mellitus tipo 1 y otras enfermedades raras 1 . Estas colaboraciones han catalizado eficazmente la innovación a través de todas las fases del desarrollo de medicamentos y han proporcionado una razón convincente para sostener y fomentar más programas de este tipo.
Investigación sobre redes sociales y comunidades en línea
Las redes sociales (Twitter, Facebook, etc.) pueden influir en la incorporación de pacientes a los ensayos clínicos. Pueden influir en gran medida y abordar los desafíos históricos de los ensayos clínicos, incluida la falta de conocimiento entre los pacientes y los médicos sobre los ensayos disponibles y la falta de participación de la comunidad. Más de 4.480 millones de personas utilizan las redes sociales en todo el mundo, y se prevé que esta cifra aumente a casi 6.000 millones en 2027 (ref. 83 ). Más del 70% de los estadounidenses están en las redes sociales, incluidos los habitantes rurales y las poblaciones de adolescentes y adultos jóvenes que siempre han estado subrepresentados en los ensayos clínicos. Aunque muchos adultos mayores no utilizan las redes sociales, es probable que sus cuidadores sí lo hagan.
Las personas con enfermedades terminales suelen experimentar por sí mismas con medicamentos, y las comunidades de pacientes en línea pueden proporcionar entornos para compartir y monitorear el uso de dichos medicamentos. Esto puede permitir que se planifiquen estudios observacionales en torno a datos de resultados cuantitativos basados en Internet. Por ejemplo, los investigadores desarrollaron un algoritmo para diseccionar los datos informados en el sitio web PatientsLikeMepor personas con esclerosis lateral amiotrófica que experimentaron con el tratamiento con carbonato de litio84 . Este análisis llegó a la misma conclusión que un RCT posterior, lo que sugiere que los datos del comportamiento de los pacientes en línea pueden ayudar a acelerar el desarrollo de medicamentos y evaluar la efectividad de los medicamentos que ya se utilizan.
Un aumento de la participación de los pacientes y de los grupos de apoyo a los pacientes puede ayudar a la educación y la divulgación de los pacientes y puede facilitar la investigación en colaboración con los pacientes, además de permitir la incorporación de las perspectivas de los pacientes en el diseño de la investigación clínica, generando en última instancia una investigación impulsada por las necesidades de personas reales con la enfermedad en investigación. Además, las redes sociales rompen los silos que dividen a los investigadores y los médicos, creando un enorme potencial para influir en todas las áreas de la medicina 85 .
Conclusión
El éxito de los ensayos clínicos futuros requiere una transformación fundamental en la forma en que se diseñan, realizan, monitorean, adaptan, informan y regulan los ensayos para generar la mejor evidencia. El modelo del statu quo es insostenible. En cambio, se necesita una medicina preventiva, personalizada, pragmática y participativa del paciente, y se requieren cambios de paradigma para llegar a ella mediante un crecimiento sostenible. Es necesario romper los silos. Los estándares de atención y los ensayos clínicos se consideran actualmente en ámbitos diferentes; sin embargo, el objetivo general de ambos es mejorar los resultados de salud. La pandemia de COVID-19 creó una oportunidad para observar cómo la atención clínica de rutina y los ensayos clínicos pueden trabajar sinérgicamente para generar evidencia 86 . Los ensayos de plataforma pragmática como el ensayo RECOVERY deben ser un modelo y una guía para la eficiencia de los ensayos y el impacto en tiempo real.
Los paradigmas actuales deben ser desafiados continuamente por la tecnología emergente y por todas las partes interesadas (las nuevas generaciones de científicos, médicos, la industria farmacéutica, las autoridades regulatorias y, lo más importante, los pacientes). La innovación disruptiva debe llevar a que cada sitio clínico sea un sitio de investigación, con todos los controles de calidad necesarios y la investigación como parte del estándar de atención. El sistema de atención médica debe integrarse en un sistema intuitivo de generación de RWE, con la investigación clínica y la atención clínica yendo de la mano. Más allá de un destello creativo ad hoc (necesario por una pandemia), se necesitará un impulso sostenido para aprovechar el conocimiento adquirido de programas como «Operación Warp Speed» (iniciada por el gobierno de EE. UU. para acelerar el desarrollo de la vacuna COVID-19). Mi opinión personal es que cada enfermedad importante necesita un programa «Moonshot» y cada enfermedad rara debería tener una «Operación Warp Speed», ambos con objetivos claramente identificados y sostenibles para mejorar la salud de la población y abordar la equidad, la diversidad y el acceso global a las terapias. Los avances metodológicos y los futuros análisis de todos los datos basados en inteligencia artificial proporcionarán evidencia profunda para lograr el objetivo de la medicina personalizada, es decir, ofrecer el tratamiento adecuado al paciente adecuado en el momento adecuado.
La sustentabilidad de las obras sociales está en su etapa agonal por eso a un sistema que cubrió la salud de 17 Millones de personas, desde 1967 hasta la fecha, corresponde despedirlo con todos los honores.
Agonizando por la baja recaudación, la falta de un liderazgo con legitimidad para su defensa sectorial, por el desprestigio en muchos casos con sus afiliados, la falta de mancomunación de fondos que atenúe las diferencias recaudatorias, el consumo del fondo solidario de la superintendencia, por los costos y la cantidad de beneficiarios con discapacidad, (que no permite cubrir los gastos de las prestaciones de alto costo), por el agregado de coberturas impulsadas por las leyes de enfermedad, de cápitas bajas del monotributo, (que no cubre un 20 % del PMO, 9.000 de 35.000) el aumento de los costos de las nuevas tecnologías, por el envejecimiento poblacional, por el encarecimiento de los tratamientos y por la falta de interés de los que fueron sus líderes en los años 70 hasta la actualidad, hoy ya con muchas batallas libradas, con desprestigio en la opinión periodística, con una pérdida de representatividad manifiesta, quedan las banderas pisoteadas en el suelo, destinadas injustamente al olvido. Quedarán en pie unas pocas, tal vez, las que se han adecuado, modernizado, y son austeras en los gastos, compradoras transparentes. esta en curso una depuración sin estrategia por parte de las autoridades, haciéndole perder oportunidades a muchos seres humanos. Quedarán las obras sociales provinciales, las de derechos especiales, y el PAMI. Esto es lo peligroso. Que esta pelea por el poder en ese sistema , nuevamente GENERE victimas inocentes, que tienen cáncer, infartos, accidentes cerebrovasculares, que verán pasar la oportunidad. Los hospitales públicos con muy baja productividad, estancados en la gestión, la gran mayoría tiene aún historia clínica en papel, y los datos son muy pobres. La facturación inexistente. En un país de alta presión tributaria y baja cobertura social: de educación, salud y seguridad, necesita de las obras sociales para darle salud a un porcentaje importante de la población
La seguridad social en salud en Argentina se inicia en el año 1967 durante un gobierno militar, que sirvió para dar servicios de atención médica a los beneficiarios titulares y su familia, con una base solidaria, que brinda servicios relacionados con la necesidad y no con la capacidad de pago o de afrontar dichos gastos. Este acceso mejoro las condiciones de salud de un grupo de la población importante. En 1973 también durante el mismo gobierno militar se crea el Instituto de Jubilados y Pensionados. Que generó una obra social para la clase pasiva para que tengan cobertura generando un seguro de salud con un grupo poblacional con una importante carga mórbida.
Luego en la década del 90 acontece la libre elección de obras sociales, y algunas de estas, para pasarse a planes de salud prepagas, esto llevó a que el mercado de prepagos creciera a 6.300.000 afiliados, desde 1.800.000 que eran los contratos individuales.
El decreto lo único que modifica es que las personas puedan elegir obras sociales o prepagos directamente y desde el momento que ingresan a un empleo formal. Pero la recesión económica, la perdida de empleo, la baja del salario, lleva a que esta libre elección no se produzca, porque los prepagos se incrementaron más que la inflación y esto aleja la posibilidad en la modificación de los hábitos de consumo que se invierta más en salud.
Relación entre las obras sociales y el desempeño económico
Existen diversas perspectivas y resultados de investigaciones en torno a la relación entre el seguro de salud y el desempeño económico, pero ninguna investigación ha aclarado estas variaciones. Revisando un metaanálisis para evaluar la relación general entre ambos, revelando una correlación fuertemente positiva. Indica que el seguro de salud influye positivamente en el desempeño económico, lo que respalda la primera perspectiva y aclara el debate sobre la dirección de la relación y la magnitud. Este estudio contradice la visión de una correlación inexistente o negativa entre el seguro de salud y el desempeño económico, y subraya la relación estadísticamente significativa que no debe ignorarse ni exagerarse en la práctica.
En concreto, el seguro de salud influye positivamente en el crecimiento económico, alivia las cargas económicas y mejora las capacidades de consumo en el proceso de promoción del rendimiento económico. Un aspecto crucial de la relación entre el seguro de salud y el rendimiento económico es el factor de la productividad de los trabajadores.
La mala salud individual puede conducir a la pérdida de mano de obra y productividad. El sistema de seguro de salud, al mejorar la salud de los residentes, mejora las capacidades laborales, la eficiencia y la calidad de vida, asegurando eficazmente la calidad del capital humano y mejorando posteriormente el rendimiento económico.
Con el desarrollo del seguro de salud, se asignan más fondos a la atención y el desarrollo de nuevas tecnologías médicas, equipos y métodos de tratamiento.
Estas innovaciones aumentan la productividad en la industria de la salud, reducen los costos médicos, mejoran la calidad de los servicios médicos y, en consecuencia, impulsan el desarrollo del sector de la salud, contribuyendo al crecimiento económico.
Además, el seguro de salud, a través de su función de transferencia de riesgos, reduce la incertidumbre, fomenta el consumo individual y promueve mayores inversiones empresariales, lo que conduce al crecimiento económico. Además, a través de su función de compensación económica, el seguro de salud reduce los gastos médicos de bolsillo de los asegurados, aliviando así su carga económica. Mediante la adopción y promoción generalizada del seguro de salud y la orientación que éste proporciona a las personas, las personas pueden hacer un uso más racional de los recursos de atención de la salud, evitando el derroche y el consumo excesivo. Esto no sólo ayuda a reducir los costos de la atención de la salud, sino que también mejora la eficiencia de la utilización de los recursos de atención de la salud, mitigando aún más la carga económica. Además, el seguro de salud estabiliza las expectativas al aliviar las preocupaciones sobre los gastos médicos, reduciendo la necesidad de ahorros preventivos. Esto permite redirigir fondos hacia un consumo de mayor nivel, mejorando la calidad de vida de las personas e impulsando las industrias relacionadas, contribuyendo al crecimiento económico.
Al reducir su gasto en atención de la salud, las personas tienen más ingresos disponibles para otros consumos. Este aumento de los ingresos disponibles mejora la capacidad de consumo de las personas, impulsando el crecimiento de las ventas de bienes y servicios y estimulando aún más el crecimiento económico.
A medida que los patrones de enfermedad evolucionan y el envejecimiento de la población se intensifica, es crucial considerar la cuestión de la pobreza causada por la enfermedad.
Las obras sociales, son un instrumento vital para abordar el problema de la pobreza inducida por la enfermedad, mejorar la salud de los trabajadores, fortalecer la fuerza laboral y aumentar la productividad. En la continua evolución y mejora del sistema de seguro de salud, la cuestión fundamental de si el seguro de salud protege la salud de los residentes y al mismo tiempo promueve el desempeño económico ha surgido como un enfoque crítico para optimizar la eficacia institucional. Además, evaluar el desempeño económico del seguro de salud es esencial para mejorar la coordinación del sistema de seguridad médica y lograr un desarrollo sostenible de la economía y la sociedad.
Pero por el camino que se está transitando se lleva a la desaparición del sistema de obras sociales, por otros que no han demostrado ser mejores.
Abstract: The content provides a thorough analysis of the causes and effects of decreased productivity in public hospitals. It is important to highlight the need for addressing issues like irregular work hours and complex administrative processes. Additionally, emphasizing the impact on patient care and the overall healthcare system is crucial. Consider incorporating specific examples or case studies to illustrate these points and engage the audience further. Including practical solutions or success stories from other healthcare systems could also inspire hope and action. Lastly, enhancing the visual appeal of the content with relevant images or infographics may help convey the message more effectively.
Cuando uno analiza los problemas de los hospitales públicos, que atienden a la población que no tiene obra social asignada, ni organizada mediante una red multihospitalaria, a pesar de esfuerzos de Ministros provinciales bien formados que no pueden modificar nada, absorbidos por las estructuras sociotécnicas que se resisten a cualquier modificación que modernice las organizaciones, se origina una letanía caracteriza por una oferta rígida, funcionarial, con listas de esperas ocultas, con barreras de accesibilidad, entonces se muestra este análisis lógico de causas de la baja productividad y los efectos que estos originan. Esto es en defensa de los hospitales públicos. Un por favor tomemos conciencia. Un se puede hacer. No es una cuestión de privatizar, sino de jerarquizar el hospital público y sus trabajadores.
Causas de la disminución de la productividad:
Bajo cumplimiento horario de los profesionales, que usan los nombramientos para lograr un salario más digno. Las horas son ajustes. No referencias a los contratos. Esto esta mal y exige una normalización puesto que genera una falta de los trabajadores, que genera abusos, que si son revisados por otras áreas de gobierno afecta mucho la imagen de los profesionales.
Problemas organizativos: poca presencia de los decisores, todos los médicos en el mismo horario.
Pacientes complejos por multimorbilidad, polipatologías, con determinantes sociales muy graves.
Problemas logísticos y tramites muy complejo de las compras.
No incentivos salariales de variación de los horarios de trabajo y de los esfuerzos, de las prestaciones. Regímenes funcionariales. Cargos sin concursos. Ni legalización.
Salarios poco competitivos. Remuneraciones básicas que afectan la jubilación posterior. No importa como hace unas décadas tener nombramiento hospitalario.
No tienen población asignada. bajo su responsabilidad.
No tienen compromisos de gestión, para alinear objetivos institucionales con los de su servicio.
Demora de estudios complementarios para suministrar información a los profesionales que están haciendo gestión clínica.
Carencia de historia clínica electrónica.
Compartimentalización excesiva de los servicios. No resolución de las zonas grises, entre las especialidades.
Pacientes sociales. Con problemas insolubles para la reinserción social.
Carencia de establecimientos con estancias prolongadas para contener pacientes en recuperación
Pocos anestesistas.
Pocos turnos disponibles para las intervenciones quirúrgicas programadas. Fundamentalmente por no tener anestesiólogos suficientes para la programación habitual.
Efectos:
Estancia prolongada en las patologías trazadoras.
No tener historia clínica única, carencia de información sobre los pacientes para el seguimiento.
No aumento de los ingresos, rechazo de pacientes, demora en el paso de la guardia a la sala común.
Aumento de la incidencia de eventos adversos por prolongación de la estancias.
dificultades para realizar las transiciones entre los servicios.
los problemas logísticos traen demora en el inicio de los tratamientos. La demora en el traslado de los pacientes para realizar estudios les hace perder turnos, y prolongar más la estancia.
Derivación de los pacientes de obras sociales. Disminución de la facturación y recupero de costos por tener las camas ocupadas.
Menos recambio de pacientes, estancias prolongadas, menos quirófanos, no tener anestesiólogos suficientes, lleva a tener menos cirugías, a peor formación de los residentes.
Mayor espera de pacientes con urgencias en las guardias, por las barreras en los quirófanos, y la anestesia.
Conclusiones:
La evolución de los hospitales públicos mejora por competencia con los otros prestadores, teniendo la precaución que no se genere una competencia desleal, sino una evolución de todo el sistema de salud, un aumento en los ingresos hospitalarios, menor espera y una disminución de la perdida de años vividos con calidad de los pacientes.
Encontrar una publicación como «Improving the prognosis of health care in the USA», Galvani AP et al, del Lancet, que sustente ese propósito estratégico, basado en la efectividad y la eficiencia, en la universalidad y en reducir la fragmentación, es muy disruptivo, sin dudas puede ser algo que naufrague por los intereses de los proveedores, prestadores y la industria farmacéutica, pero si es impulsado por un gobierno con una gran proposición transformadora, tiene muchas ventajas, que obviamente tendremos que someterlas a todas las revisiones necesarias que se requieren, pero en una lectura inicial las hipótesis parecen posibles, en la constelación de la complejidad esto puede ser una utopía. Pero alguna vez podemos pensar que la principal potencia piense en la importancia de su capital social, sin afectar las libertades, siguiendo a Amartya Sen. Este es un artículo fundamental para discutir cuestiones de la economía de la salud, y sobre la importancia de la fijación de precios, el seguro universal.
Resumen
Aunque el gasto en atención médica per cápita es mayor en los Estados Unidos que en cualquier otro país, más de 37 millones de estadounidenses no tienen seguro médico y 41 millones más tienen un acceso inadecuado a la atención. Se están realizando esfuerzos para derogar la Ley de Atención Médica Asequible, que exacerbaría las desigualdades en materia de atención médica. En cambio, un sistema universal, como el propuesto en la Ley de Medicare para Todos, tiene el potencial de transformar la disponibilidad y eficiencia de los servicios de atención médica estadounidenses. Si se tienen en cuenta tanto los costos de la expansión de la cobertura como los ahorros que se lograrían mediante la Ley de Medicare para Todos, calculamos que un sistema de atención médica universal de pagador único probablemente generaría un ahorro del 13% en el gasto nacional en atención médica, equivalente a más de 450.000 millones de dólares anuales (según el valor del dólar estadounidense en 2017). Todo el sistema podría financiarse con un desembolso financiero menor que el que incurren los empleadores y los hogares para pagar las primas de atención médica combinadas con las asignaciones gubernamentales existentes. Este cambio a una atención médica de pagador único proporcionaría el mayor alivio a los hogares de menores ingresos. Además, estimamos que garantizar el acceso a la atención sanitaria para todos los estadounidenses salvaría más de 68.000 vidas y 1,73 millones de años de vida cada año, en comparación con el statu quo.
Introducción
Más de 78 millones de estadounidenses no tienen seguro médico adecuado,123Y millones más corren el riesgo de perder su cobertura. El 24% de los estadounidenses que no tienen un seguro adecuado incluye a personas que no tienen ningún tipo de seguro y a aquellas para quienes los costos de bolsillo y los deducibles son desproporcionadamente altos en relación con sus ingresos.1Para agravar la crisis, se han presentado en el Congreso más de 70 proyectos de ley que pretenden socavar las mejoras en el acceso a la atención sanitaria que se han logrado gracias a la Ley de Atención Médica Asequible. La decisión de la administración Trump de derogar la Ley de Atención Médica Asequible pondrá aún más en peligro la atención sanitaria de 21 millones de estadounidenses.4A pesar de que el gasto nacional en atención sanitaria es mayor que el de cualquier otro país, y representa el 18% del producto interno bruto,56Estados Unidos se sitúa por debajo de 30 países en muchos indicadores de salud pública, incluidas las muertes evitables,7supervivencia infantil,8mortalidad materna,9y la esperanza de vida en general.10Para abordar esta desconexión, el senador Bernard Sanders presentó la Ley de Medicare para Todos, que propone un sistema de pagador único de atención médica universal para todos los estadounidenses.11,12En este artículo, proyectamos los efectos económicos y de salvamento que probablemente generará la Ley de Medicare para Todos en relación con el sistema estadounidense actual. Observamos que los ahorros esperados de un sistema universal de pagador único compensarían con creces el aumento del gasto asociado con la cobertura sanitaria universal. Además, la atención sanitaria universal salvaría vidas y, al mismo tiempo, mejoraría la calidad y la productividad de esas vidas, como se detalla aquí. En concreto, calculamos que la Ley de Medicare para Todos reduciría el gasto sanitario nacional en más de 458.000 millones de dólares, lo que corresponde al 13,1% del gasto sanitario en 2017.También proyectamos que la Ley de Medicare para Todos salvaría más de 68.500 vidas cada año, en comparación con el statu quo. Si se derogara la Ley de Atención Médica Asequible, esperaríamos una pérdida anual adicional de más de 38.500 vidas. En comparación con el acceso a la atención sanitaria antes de la Ley de Atención Médica Asequible, la legislación propuesta por el senador Sanders salvaría 107.000 vidas al año. Para informar las deliberaciones en curso de los responsables de las políticas, también presentamos una herramienta interactiva en línea a través de la cual los usuarios pueden explorar cómo los supuestos de entrada influyen en las proyecciones de gasto y adaptar un plan para financiar el gasto previsto.13
Proyecciones presupuestarias para una atención sanitaria universal de pagador único
Desde hace tiempo, en Estados Unidos se considera que la atención sanitaria universal con un único pagador es política y económicamente impracticable. Sin embargo, el programa nacional de seguro de salud Medicare es una prueba real, de 54 años de antigüedad, de la viabilidad de la atención sanitaria con un único pagador y financiada por el gobierno. En 1965, Medicare se creó en respuesta a la negativa generalizada de las empresas del sector privado a proporcionar seguros a los pacientes mayores (≥65 años), y ha mejorado significativamente y de manera rentable la salud de las personas mayores.141516La opinión pública es clara: la gran mayoría de los estadounidenses considera que Medicare es un programa importante que funciona bien.17Si Medicare logra tener éxito en el grupo de edad que utiliza los servicios de salud con mayor frecuencia, es razonable esperar que extender la cobertura a todos los estadounidenses sea más factible y menos costoso per cápita. Estimaciones anteriores del costo nacional de la atención médica bajo la Ley de Medicare para Todos varían desde un aumento del 16,9% a una disminución del 27%. 18192021222324En este estudio, estimamos el gasto nacional en atención de salud en el marco del sistema de atención de salud universal de pagador único detallado en la Ley de Medicare para Todos. Además, consideramos la solidez de nuestras proyecciones presupuestarias alterando sistemáticamente los valores de los parámetros clave que subyacen a los costos del sistema de atención de salud en nuestro modelo. Como se destaca por las conclusiones divergentes de las evaluaciones anteriores de la Ley de Medicare para Todos,18, 19, 2021, 2223Estos datos pueden variar como resultado de las diferentes opiniones de los expertos o de las incertidumbres empíricas. Por consiguiente, desarrollamos la
Herramienta de Financiación Interactiva de la Atención Sanitaria de Pagador Único (SHIFT, por sus siglas en inglés) en la que se pueden ajustar estos parámetros ( figura 1 ).también permite la personalización de un plan de financiación nacional en el que las primas de seguro pagadas por los empleadores y los individuos se reemplazarían por otras opciones, como un impuesto sobre la nómina. Las proyecciones de SHIFT indican que la Ley de Medicare para Todos produciría ahorros netos para el sistema de atención sanitaria en una amplia gama de supuestos relacionados con la expansión de los seguros, las mejoras de los servicios, la eficiencia administrativa y los precios de los productos farmacéuticos ( figura 2 ; panel ).
Valores predeterminados y límites de los parámetros de la herramienta de financiación interactiva de atención sanitaria de pagador único (SHIFT)Los siguientes parámetros se pueden ajustar en nuestra herramienta fácil de usar, SHIFT. Ofrecemos una justificación de los valores predeterminados, que corresponden a nuestro análisis de caso base (predeterminado) y a los límites inferior (valor mínimo del parámetro) y superior (valor máximo del parámetro). En el apéndice, páginas 1 a 13, se ofrecen más detalles sobre los parámetros de entrada y las suposiciones .
Presupuesto de atención sanitaria
Reducción de las tasas de reembolso para los hospitales
Si todos los honorarios hospitalarios se reembolsaran a los montos de Medicare de 2017, los honorarios en general serían un 5,54 % más bajos (valor predeterminado); sin embargo, si se reembolsaran a las tarifas de Medicaid, los honorarios se reducirían en un 18,74 % (límite superior).
Reducción de las tasas de reembolso de los servicios médicos y clínicos
Si todos los servicios médicos y clínicos se reembolsaran a las tarifas actuales de Medicare, los honorarios serían un 7,38 % más bajos (valor predeterminado), y si se reembolsaran a las tarifas de Medicaid, los honorarios se reducirían un 19,23 % (límite superior).
Reducción de los precios de los productos farmacéuticos mediante la negociación
El Departamento de Asuntos de Veteranos tiene la autoridad de negociar precios de acuerdo al valor terapéutico, logrando precios que son 40% más bajos que los que paga el esquema Medicare (por defecto).25
Reducción de gastos generales
Dentro del sistema de salud de Estados Unidos, los costos generales de seguros varían entre el 2,2% para Medicare (límite inferior; valor predeterminado) y el 12,4% para el sector privado (límite superior).26
Mejorar la detección de fraudes
Considerando que se estima que el 4% del gasto en atención de salud (valor predeterminado) podría eliminarse mediante la detección de fraudes dentro de los primeros dos años de implementación de un sistema de pagador único,27Permitimos que la reducción del fraude oscile entre el 0% (límite inferior) y el 10% (límite superior) tras la promulgación de la Ley de Medicare para Todos.
Expansión en el uso del servicio
Se espera que el uso de los servicios de atención de salud por parte de personas no aseguradas o con seguro insuficiente esté entre los niveles actuales (límite inferior) y un uso acorde con el de quienes están totalmente asegurados (límite superior predeterminado).
Generación de ingresos
Impuesto sobre la nómina
Los 536.000 millones de dólares que gastan los empleadores en primas de atención médica equivalen a un impuesto sobre la nómina del 12,29% (límite superior). Cualquier impuesto sobre la nómina que genere ingresos por debajo del nivel de gasto del 12,29% representaría ahorros, incluido nuestro valor predeterminado del 10%.
Impuesto sobre la renta de los hogares
En la actualidad, los hogares pagan 738.000 millones de dólares en primas y gastos de bolsillo. Solo 64.000 millones de dólares de gastos de bolsillo quedarían cubiertos por la Ley de Medicare para Todos. Si los 674.000 millones de dólares restantes en gastos se sustituyeran por un impuesto sobre la renta de los hogares del 5% (por defecto) sobre los ingresos que excedan la deducción estándar, el impuesto rendiría 375.000 millones de dólares anuales.28Los 674 mil millones de dólares reemplazados por la Ley de Medicare para Todos equivaldrían a una tasa impositiva del 9% (límite superior).
El impuesto sobre el patrimonio neto de Sanders
Un impuesto del 1% sobre el patrimonio neto de los hogares superior a 21 millones de dólares, aplicado al 0,1% de todos los hogares de Estados Unidos, generaría 109.000 millones de dólares anuales.28Esta tasa impositiva se puede modificar para variar desde el 0% (límite inferior, predeterminado) hasta el 2% (límite superior).
Tarifas reducidas para servicios hospitalarios y clínicos
El primer conjunto de ahorros podría lograrse aplicando la actual escala de tarifas de Medicare a todos los servicios hospitalarios y clínicos. Los servicios hospitalarios y clínicos representan más de un tercio del gasto en atención médica en los Estados Unidos.29Las tarifas cobradas a las aseguradoras privadas suelen ser inconsistentes y desproporcionadas con la calidad de los servicios. 30, 31Por ejemplo, los costos de un parto vaginal sin complicaciones pueden ser diez veces más caros en algunas áreas de California, EE. UU., en comparación con otras, y menos de un tercio de esta variación es atribuible a la ubicación o a la población de pacientes.32Además, los honorarios hospitalarios no se correlacionan con los resultados maternos y neonatales.33La incongruencia es aún más pronunciada cuando se comparan los resultados clínicos y los costos en los EE. UU. con los de otros países. El costo promedio de dar a luz en España es de 2.333 dólares, en comparación con los 14.910 dólares en los EE. UU., pero la prevalencia de mortalidad neonatal en los EE. UU. es el doble que en España.343536De manera similar, los costos de una apendicectomía en los Estados Unidos varían entre 9.332 y 33.250 dólares, con una correlación inversa entre el costo y los resultados clínicos. Por ejemplo, California tiene el costo medio más alto de las apendicectomías, pero también tiene tasas más altas de morbilidad y perforación asociadas que cualquier otro estado.37En cambio, Medicare reembolsa a los hospitales y médicos los servicios a tasas fijas. Si se aplican las tarifas negociadas por Medicare a todos los servicios para todos los individuos ( apéndice, págs. 2, 3 y 13 ),3839, 40Calculamos que los gastos hospitalarios se reducirían en un 5,54% y los gastos de servicios clínicos en un 7,38%, lo que representaría un ahorro anual de 100.000 millones de dólares.Desde la perspectiva de los proveedores de servicios de salud, las tarifas más bajas por servicio se compensarían con los ahorros derivados de la reducción de las tareas administrativas y de facturación, que representan un costo de 768 mil millones de dólares para los proveedores de servicios de salud. Se estima que la consolidación de la facturación en un sistema unificado tiene el potencial de reducir este gasto en 284 mil millones de dólares.26lo que sería más del doble del cambio propuesto en las tarifas. Otro beneficio de un sistema de facturación de pagador único para los proveedores es la eliminación de facturas impagas, que pueden superar los 35 mil millones de dólares anuales solo para los hospitales.41Además, la sobrecarga de papeleo es un factor primordial en el agotamiento médico.42, 43A medida que los proveedores reducen su carga de trabajo administrativo, liberan tiempo para la atención al paciente, lo que aumentará la satisfacción profesional.42y aumentar sus ingresos. Además, el tiempo adicional del proveedor será demandado debido al aumento esperado en el uso del servicio. Reconociendo los beneficios para los proveedores y los pacientes, National Nurses United y Physicians for a National Health Program son ambos defensores de la Ley Medicare para Todos. Por el contrario, la Asociación Estadounidense de Hospitales se opone a la ley. La Asociación Estadounidense de Hospitales ha argumentado que depende de los pacientes privados para subsidiar la atención de los pacientes cubiertos por los planes Medicare y Medicaid. Sin embargo, las tarifas más bajas de Medicaid serán reemplazadas por reembolsos más altos de Medicare, y se eliminará la carga de las facturas impagas. Este ajuste mejoraría particularmente las dificultades financieras de los hospitales que atienden a comunidades de bajos ingresos. Del mismo modo, el alivio financiero que se derivaría de la reducción de las tareas administrativas y la eliminación de las facturas impagas podría aún no ser considerado de manera rutinaria por las partes interesadas.
Sistema unificado de facturación y administración
Los costos administrativos generales asociados con la prestación de seguros de salud representan el 12,4% del gasto de las compañías de seguros, en comparación con el 2,2% del plan Medicare.26Aunque existe el riesgo inherente de que esa eficiencia de gastos generales no se mantenga después de que se haya ampliado el sistema, la ampliación de Medicare a una población mayor podría facilitar una mayor eficiencia. Por lo tanto, aplicando la tasa actual de gastos generales, calculamos que se podrían ahorrar otros 219.000 millones de dólares anuales consolidando todos los sistemas de seguros en el marco de Medicare. Los componentes de esta reducción de los gastos generales incluyen la eliminación de funciones corporativas redundantes y el truncamiento de la arquitectura salarial de las corporaciones de seguros de salud, en la que los altos ejecutivos están muy sobrecargados. El salario del jefe del sistema de pagador único propuesto se limitaría a 210.700 dólares, el salario del Secretario de Salud y Servicios Humanos. 44Este límite eliminaría la compensación excesiva de los ejecutivos de las compañías de seguros de salud, algunos de los cuales ganan más de 20 millones de dólares al año. 45Además de los ahorros en gastos generales, una base de datos completa de los gastos de atención médica facilitaría la detección del fraude, que extrae 85,7 mil millones de dólares cada año.46Tras la transición a un sistema de pagador único en Taiwán, una reducción del 8% en el gasto nacional total se atribuyó a la reducción del fraude.27
, 47Al pasar de un sistema de pago de atención médica fragmentado a un sistema unificado, las irregularidades en las reclamaciones de los proveedores se pueden detectar más fácilmente.27Por ejemplo, en el marco de un sistema fragmentado, las reclamaciones excesivas por tiempo de dedicación de médicos pueden distribuirse entre pacientes con distintas aseguradoras. Sin embargo, si reconocemos que se han logrado mejoras en la detección de fraudes desde la transición de Taiwán, suponemos, de manera conservadora, que la mejora en la detección de fraudes generaría ahorros equivalentes a la mitad de los observados en Taiwán, lo que corresponde al 4% del gasto total en atención de salud.27, 47Además, el análisis de sensibilidad que examinó la contribución de la variación en este parámetro mostró que una transición al sistema propuesto por la Ley de Medicare para Todos seguiría ahorrando costos incluso sin los ahorros provenientes de una mejor detección del fraude ( figura 2B ).
Negociación de precios de productos farmacéuticos
En 2017, se gastaron 469 mil millones de dólares en productos farmacéuticos en Estados Unidos.40impulsado por precios más altos que en cualquier otro país y que siguen aumentando más rápidamente que la inflación.3448Por ejemplo, un frasco de insulina cuesta aproximadamente 300 dólares en Estados Unidos.49En comparación con $30 en Canadá.50La legislación que prohíbe la negociación de precios de productos farmacéuticos, suministros o equipos ha dejado al sistema Medicare sin capacidad para regular los precios. El imperativo del control de precios se ve rivalizado por el poder político de las corporaciones farmacéuticas, envalentonadas por la decisión de la Corte Suprema en el caso Citizens United que levantó las restricciones a los gastos políticos de las corporaciones. En cambio, la autoridad negociadora (que puede controlar los precios de los medicamentos y equipos médicos) es un componente fundamental de la Ley Medicare para Todos. Al representar a todo el mercado estadounidense, el Departamento de Salud y Servicios Humanos de Estados Unidos tendría un poder de negociación considerable. El Departamento de Asuntos de Veteranos de Estados Unidos tiene la capacidad de negociar precios que se alineen con el valor terapéutico de los medicamentos farmacéuticos y podría ser un modelo potencial para el sistema federal de atención médica de pagador único. Este poder de negociación da como resultado precios farmacéuticos que son un 40% más bajos en el sistema de VA que en Medicare.25Permitir la negociación de precios de medicamentos con un formulario similar al que utiliza el Departamento de Asuntos de los Veteranos aumentaría los ahorros en más de 180.000 millones de dólares. Estos ahorros anuales son similares a los propuestos por la senadora Elizabeth Warren a través de mecanismos alternativos para la reducción de precios de medicamentos.24Se han expresado preocupaciones de que la reducción de las ganancias de las corporaciones farmacéuticas frenaría la innovación biomédica.51Sin embargo, la disminución observada en la inversión científica,52que ha acompañado consistentemente márgenes de beneficio considerables para la industria farmacéutica,53Esto sugiere que las suposiciones de mercado que subyacen a estas preocupaciones podrían no ser correctas. No obstante, dado que los precios óptimos o alcanzables podrían ser diferentes de los negociados por el VA, la herramienta interactiva SHIFT permite que la reducción de precios varíe entre 0 y 60%. Incluso si los precios de los productos farmacéuticos no se vieran afectados, la Ley de Medicare para Todos reduciría los costos generales del sistema de atención de la salud ( figura 2C ).
Ampliación de cobertura y servicios
La prestación de servicios de salud universal implicaría un mayor uso de los servicios de salud por parte de quienes actualmente no tienen seguro y de quienes lo tienen pero para quienes el costo, como los copagos, impone una barrera para acceder a la atención médica. Empíricamente, los 38 millones de estadounidenses que no tienen seguro tienden a prescindir de los tratamientos y medidas profilácticas necesarios.2En concreto, las personas sin seguro utilizan los servicios de atención sanitaria en un 50,1% de la tasa de quienes tienen un seguro adecuado.39También hay 41 millones de estadounidenses con seguro insuficiente que tienen planes de seguro con deducibles y copagos prohibitivamente altos.1Las personas con seguro insuficiente utilizan los servicios de atención sanitaria en un 86% de la tasa de las personas con seguro adecuado.54En nuestro caso base, asumimos que el uso de la atención médica tanto por parte de las personas sin seguro como de las que tienen un seguro insuficiente aumentaría hasta llegar a las personas con un seguro adecuado para quienes el costo no desalienta el uso de los servicios de atención médica. Un análisis anterior supuso que las personas sin seguro habían optado por no pagar el seguro médico porque lo necesitaban menos.23lo cual está respaldado empíricamente por el número desproporcionadamente alto de personas jóvenes que no tienen seguro.55Sin embargo, otros estudios han indicado que las personas sin seguro podrían tener más probabilidades de tener comorbilidades y afecciones no diagnosticadas.56
57que podrían requerir mayores recursos de atención sanitaria en comparación con las personas aseguradas.
El resultado final de Medicare para todos
A través de los mecanismos detallados anteriormente, predecimos que un sistema de salud de pagador único requeriría 3,034 billones de dólares anuales (
apéndice p. 5 ), 458 mil millones de dólares menos que el gasto nacional en salud en 2017.
40Incluso después de tener en cuenta los mayores costos de la expansión de la cobertura, nuestro caso base basado en datos incluye ahorros de $59 mil millones en atención hospitalaria, $23 mil millones en servicios médicos y clínicos, $217 mil millones en gastos generales y $177 mil millones en medicamentos recetados (
apéndice pág. 11 ). En consecuencia, el gasto anual per cápita disminuiría de $10 739
6a $9330, equivalente a una reducción del 13,1%. La expectativa de ahorro es sólida y se mantiene tras la variación de los parámetros de entrada. Por ejemplo, si los costos generales sólo cayeran al 6% del gasto total en salud (en lugar del 2,2% actual de Medicare), la Ley Medicare para Todos reduciría los costos en un 10,3%. Por el contrario, los ahorros aumentarían más allá de nuestro caso base si nuestro modelo sobreestima la demanda no satisfecha de las personas que no tienen seguro o están subaseguradas. Dado que ya se han asignado $2261 mil millones a la atención de salud por fuentes gubernamentales y filantrópicas existentes (
apéndice p. 5 ), el gobierno debe recaudar otros $773 mil millones para financiar completamente la Ley Medicare para Todos.
Reestructuración del gasto en atención sanitaria por parte de los empleadores, los individuos y el país
La eliminación de los subsidios federales para los hogares de bajos ingresos y la consiguiente disminución de la inscripción en la Ley de Atención Médica Asequible han impulsado un aumento de las primas de seguro para todos, incluidos aquellos con planes patrocinados por el empleador. Esta tensión financiera podría aliviarse con los ahorros que surgen de un sistema de atención médica de pagador único. Una opción de financiamiento propuesta implicaría reemplazar las primas de seguro del empleador por un impuesto sobre la nómina y las primas de seguro del hogar por un impuesto sobre la renta.28La tributación podría fijarse de tal manera que se generen ahorros en ambos casos ( cuadro ; apéndice pág. 6 ). La redirección de las primas hacia los impuestos también equivaldría a una transferencia de capital de las empresas privadas al sector público, con efectos económicos redistributivos.
Tabla El efecto de un sistema de atención sanitaria universal para los empleadores y los hogares
Empleadores
Hogares
Primas del empleador
Propuesta de impuesto sobre la nómina
Primas promedio de los hogares y gastos de bolsillo
Propuesta de impuesto a los hogares y gasto de bolsillo
Gasto anual
536 mil millones de dólares
436 mil millones de dólares
$5847
$3478
Tasa impositiva equivalente
12,29%
10%
9%
5%
Gastos de los empleadores y de los hogares en primas de atención médica en comparación con los impuestos propuestos sobre la nómina y los hogares, respectivamente. Estos gastos y tasas impositivas se derivan de Sanders y colegas28, 40y los Centros de Servicios de Medicare y Medicaid, y se detallan en el apéndice pág . 6. Para los hogares, la tasa impositiva se aplica a los ingresos superiores a $29 000, según lo estipulado por Sanders y sus colegas,2840y se sumó a un gasto de bolsillo promedio proyectado de $507
Las contribuciones de los empleadores al seguro de salud actualmente promedian $10 446 por empleado y cubren el 71% de la prima de un hogar.58, 61Estas primas para los empleadores equivalen a un impuesto del 12,29% sobre las nóminas que exceden los primeros 2 millones de dólares ( tabla ; apéndice pág. 6 ), extrapolado de Sanders y colegas.28Por lo tanto, cualquier impuesto sobre la nómina inferior al 12,29%, nuestro límite superior en la interfaz SHIFT, resultaría en ahorros para los empleadores. Un impuesto sobre la nómina del 10% generaría 436.000 millones de dólares anuales, lo que supondría un ahorro de 100.000 millones de dólares para los empleadores. Además, se aliviaría el importante coste de gestionar los beneficios de atención sanitaria de los empleados, un factor que, por nuestra parte, no incluimos en nuestros cálculos. Aunque los impuestos suelen asociarse con una pérdida irrecuperable de eficiencia, ya que los precios más altos pueden frenar las transacciones dentro de un mercado, es probable que la sustitución de la obligación legal de proporcionar atención sanitaria por un impuesto que lo haga a un coste reducido actúe como un estímulo económico para los empleadores.59Los 337 mil millones de dólares restantes que se necesitarían podrían generarse mediante un impuesto del 5% sobre los ingresos de los hogares que excedan la deducción estándar, lo que generaría 375 mil millones de dólares (
apéndice pág. 6 ).28El superávit de 38.000 millones de dólares podría contribuir a los costos de transición o constituir un fondo para pagar eventos imprevistos. Extrapolando nuevamente a Sanders y sus colegas,28La sustitución de las primas que se pagan actualmente por un impuesto del 5% permitiría a los hogares ahorrar un promedio de 2.369 dólares ( apéndice, pág. 6 ). Esta estructura impositiva redistribuye la carga de los costos de la atención médica para brindar el mayor alivio a los hogares de menores ingresos.23Por ejemplo, los actuales beneficiarios de Medicaid seguirán pagando pocos o ningún impuesto sobre la renta por su atención médica porque sus ingresos familiares suelen estar por debajo de la deducción fiscal estándar. Además, la Ley de Medicare para Todos elimina los deducibles y copagos que son especialmente onerosos para los hogares de bajos ingresos. Pollin y sus colegas
23Proporcionar un análisis exhaustivo de los efectos redistributivos para los hogares y las empresas.
23Las mejoras en la eficiencia del sistema, como la reducción de las tareas de facturación, implicarán una contracción de la fuerza laboral. Aunque el país se beneficiará de menores costos, se estima que 936.000 puestos administrativos y 746.600 puestos en el sector de seguros de salud se volverán redundantes.
23Sin embargo, los planes de transición detallados han sugerido financiación para opciones de jubilación anticipada, indemnizaciones extensas, programas de capacitación y gastos de reubicación para todos los trabajadores de estos sectores.
23Se estima que la implementación de un plan de este tipo costaría 61.500 millones de dólares anuales durante dos años.
23una suma que se recuperaría en el primer año gracias a los ahorros en atención sanitaria estimados aquí. Aunque existen múltiples vías para financiar la transición, una solución sencilla podría consistir en fijar el impuesto sobre la renta de los hogares en un 6% durante los dos primeros años, seguido de una estabilización en un 5%.
El potencial de salvar vidas de Medicare para todos
Más allá de las consideraciones económicas, el objetivo primordial de un sistema de atención de la salud es salvar vidas. Proyectamos el efecto salvador de vidas que lograría la Ley de Medicare para Todos mediante la provisión de seguro de salud para quienes actualmente no tienen seguro (
figura 4 ). A partir de la prevalencia de personas sin seguro en cada grupo de edad (0-18, 19-24, 25-34, 35-64 y ≥65 años)
2Calculamos el número de personas sin seguro, que en total asciende a más de 37 977 297 estadounidenses. Dado que las personas sin seguro experimentan un aumento del 40% en el riesgo de mortalidad específica por edad,
62Calculamos el número esperado de muertes en cada cohorte de edad si todos los estadounidenses obtuvieran seguro. Estimamos que, sobre una base anual, la cobertura universal salvaría 68 531 vidas en los EE. UU. Se trata predominantemente de vidas de jóvenes, dado que la mayoría de las personas mayores de 64 años ya están cubiertas por Medicare. Los adultos de entre 25 y 35 años están representados desproporcionadamente, representando más de 9 millones de los no asegurados. Con base en la distribución por edad de estas muertes prematuras que se evitarían y sus correspondientes expectativas de vida específicas por edad, calculamos que la cobertura universal salvaría 1,73 millones de años de vida anualmente. Si se deroga la Ley de Atención Médica Asequible, se prevé que 21 millones de estadounidenses perderán la cobertura del seguro médico.
4Suponiendo que esta población se distribuye por edad de manera proporcional a aquellos que actualmente no tienen seguro, la eliminación de la Ley de Atención Médica Asequible resultaría en la pérdida de 38.557 vidas y 980.103 años de vida anualmente.
Los estudios que evalúan la relación entre el estado de seguro y la mortalidad se han visto limitados por las dificultades de alcanzar suficiente poder estadístico y de lograr una verdadera aleatorización prospectiva.
63Por lo tanto, también presentamos el número estimado de vidas salvadas por la atención médica universal como una función del mayor riesgo de mortalidad para las personas sin seguro (
figura 5 ). Nuestro cálculo del potencial de salvar vidas de la Ley de Medicare para Todos es muy conservador en varios aspectos. Es probable que se salven más vidas a través de las mejoras en la continuidad de la atención facilitadas por un sistema de pagador único. Además, este cálculo no incorpora las mejoras en la supervivencia derivadas de asegurar completamente a los 41 millones de personas que están subaseguradas y, por lo tanto, actualmente renuncian a la atención necesaria.
Además de evitar la mortalidad, se aliviaría una morbilidad sustancial mediante los mecanismos de cobertura sanitaria universal y financiación de pagador único. La cobertura universal elimina las barreras para acceder a la atención primaria y preventiva existente, y un sistema de pagador único incentiva la expansión de los programas preventivos. La atención preventiva reduce la incidencia de una gran cantidad de enfermedades, incluida la diabetes tipo 2,70cardiopatía,71y osteoporosis,72Todo esto afecta negativamente la calidad de vida, incluso en casos que no resultan en la muerte. Por ejemplo, el diagnóstico rápido de prediabetes combinado con recomendaciones del médico sobre dieta y ejercicio puede reducir el riesgo de progresión a diabetes tipo 2.70Dado que un sistema de pagador único sería responsable financieramente de la atención médica durante toda la vida de todos los estadounidenses, resulta eficiente incurrir en un pequeño costo en el presente con el propósito de evitar condiciones de salud más graves y costosas en el futuro. En cambio, las compañías de seguros privadas, en las que los pacientes suelen estar inscritos transitoriamente, maximizan las ganancias al minimizar los costos a corto plazo. Esta práctica refleja la responsabilidad fiduciaria de las corporaciones de seguros de salud hacia sus accionistas; también desincentiva inherentemente la priorización de la salud a largo plazo. La reducción de costos miope puede catalizar una cascada de repercusiones financieras y de salud a largo plazo a lo largo de la vida de un paciente. El sistema de atención médica de pagador único en Canadá gasta más per cápita en prevención (6,2%), asignando más del doble de fondos a la prevención como proporción del gasto nacional total en salud que los Estados Unidos (2,8%).73Esto es especialmente sorprendente a la luz de la elevada prevalencia de enfermedades crónicas en los EE. UU. (por ejemplo, los hombres en los EE. UU. tienen una tasa de mortalidad por enfermedad cardiovascular un 28% mayor en comparación con los hombres canadienses).74Las repercusiones de la reducción de gastos en Estados Unidos van más allá de las enfermedades crónicas. Por ejemplo, a pesar de la epidemia sin precedentes de dependencia de opiáceos en Estados Unidos, muchas compañías de seguros siguen negándose a reembolsar los medicamentos menos adictivos, pero más caros, y las alternativas de fisioterapia.75A lo largo de la vida de un paciente, es probable que los precios más elevados de los medicamentos alternativos para el dolor crónico sean eclipsados por los beneficios para la salud y la calidad de vida que se derivan de la prevención de la adicción y los costos posteriores del tratamiento del abuso de sustancias. Además, el seguro de salud proporcionado por el empleador favorece el uso de fármacos adictivos para el tratamiento del dolor en lugar de opciones más costosas, incluida la fisioterapia.76Para agravar la crisis, los fabricantes de opioides han llevado a cabo campañas de marketing agresivas durante las últimas tres décadas tras el levantamiento de las regulaciones de la Administración de Alimentos y Medicamentos de los Estados Unidos sobre la publicidad directa de productos farmacéuticos, incluidos los narcóticos, dirigidas a los consumidores. Además, los fabricantes de opioides se dirigieron a los médicos en formación para promover la prescripción de opioides y financiaron programas de apoyo, que argumentaban que la prescripción excesivamente juiciosa de narcóticos había provocado un sufrimiento innecesario a los pacientes.77En consecuencia, la epidemia de dependencia de opioides se disparó en los Estados Unidos y ahora supera a la de cualquier otro país. Por ejemplo, en Canadá la mortalidad atribuible a sobredosis de opioides es un 32% menor que en los Estados Unidos.78Para abordar la epidemia de opioides en los EE. UU., la Ley de Medicare para Todos incluye el tratamiento de los trastornos relacionados con el uso de drogas, incluido el tratamiento asistido con medicamentos, terapias conductuales y atención hospitalaria. El seguro de salud universal también generaría externalidades económicas positivas al mejorar la productividad de la fuerza laboral. Por ejemplo, el cáncer de próstata causa una pérdida de productividad de 5,4 mil millones de dólares, una cifra que se agrava aún más por la pérdida de productividad de 3,0 mil millones de dólares de los cónyuges de estos pacientes.79La pérdida de productividad atribuible a la diabetes es aún mayor: el ausentismo, la discapacidad y la mortalidad prematura resultantes de esta afección son responsables de pérdidas anuales de 73,7 mil millones de dólares en todo Estados Unidos.80Al ampliar el acceso a los exámenes de detección y la atención preventiva, la Ley de Medicare para Todos ayudaría a evitar estas enfermedades y, de esa manera, impulsaría la prosperidad estadounidense.
Mejorar la continuidad de la atención sanitaria
Contrariamente a la idea errónea popular de que un sistema de atención de salud federal restringiría la selección de proveedores por parte de los pacientes, un sistema de pagador único integra a todos los proveedores bajo un marco financiero unificado. Esta reestructuración borra las distinciones entre dentro y fuera de la red y el problema de los proveedores de atención de salud que se niegan a aceptar a personas en función de su condición de asegurado. La elección del paciente se ampliará drásticamente si se adopta un sistema de atención de salud universal. Con la disociación de la condición de empleo de los planes de seguro, un sistema de pagador único también resolvería la fragmentación del sistema que surge durante la transición laboral (por ejemplo, el antiguo médico de un paciente se considera fuera de la red en virtud del nuevo plan de seguro del empleador). Esta fragmentación disminuye la eficacia del tratamiento de enfermedades crónicas y retrasa la atención de las afecciones agudas. La cobertura universal de pagador único elimina el peligro de perder la atención de salud cuando más se necesita. Para muchos estadounidenses, una enfermedad grave precipita la pérdida simultánea de ingresos y seguro médico basado en el empleo. La Ley de Estadounidenses con Discapacidades no protege a los empleados cuyas necesidades médicas imponen una «dificultad excesiva».81a su empleador. Por ejemplo, el 19% de las mujeres a las que se les diagnostica cáncer de mama quedan desempleadas dentro de los cuatro meses posteriores al tratamiento.82Esta combinación de desempleo y pérdida de seguro médico afecta gravemente la situación sanitaria. Las personas con cáncer que no tienen seguro tienen un riesgo 17% mayor de metástasis y un 30% mayor de morir que los pacientes asegurados.83
La fragmentación es particularmente problemática en el tratamiento de enfermedades crónicas, como las enfermedades mentales. El 57% de los 50 millones de estadounidenses que padecen enfermedades mentales no reciben tratamiento.84La razón más común es el coste prohibitivo.8687Incluso los planes que aparentemente cubren las enfermedades mentales y los trastornos por consumo de sustancias a menudo niegan el tratamiento y autorizan un número insuficiente de profesionales.87De manera precaria, abandonar la protección para las personas con afecciones preexistentes conducirá a primas cada vez mayores para las personas con antecedentes de enfermedad mental o trastorno por consumo de sustancias. Al eliminar las barreras de costos para los pacientes y consolidar a los profesionales de la salud mental en una sola red, la Ley de Medicare para Todos ayudaría a cerrar la brecha cada vez mayor entre las necesidades de salud mental y el acceso a los servicios.
Es hora de actuar
A medida que aumenta el apoyo público a la reforma de la atención sanitaria en los Estados Unidos, los legisladores están preparados para transformar el sistema de atención sanitaria y salvar miles de vidas cada año.
La atención sanitaria universal de pagador único tiene el potencial de mejorar la calidad, la relación coste-eficacia y la accesibilidad de los servicios médicos.
Nuestras proyecciones indican que la aplicación de la Ley de Medicare para Todos generaría ahorros netos en una amplia gama de posibles opciones de gasto y financiación. Las objeciones a la Ley de Medicare para Todos basadas en la expectativa de un aumento de los costes son erróneas.
Algunos estadounidenses expresan su preocupación por el control del gobierno federal de este gran sector de la economía o por la violación de los principios capitalistas. Sin embargo, el sector de la atención sanitaria ya está muy regulado en muchos aspectos y se aparta de los ideales capitalistas a través de una fijación de precios opacos y a menudo monopolistas. Cabe esperar una fuerte oposición de poderosos intereses creados, incluidas las industrias farmacéutica y de seguros sanitarios. Para contrarrestar estas preocupaciones está el imperativo moral de proporcionar atención sanitaria como un derecho humano, que no depende del empleo o la riqueza. La comunidad médica debería aprovechar esta oportunidad para promover el bienestar, mejorar la prosperidad y establecer un sistema de atención médica más equitativo para todos los estadounidenses.
La Convención Nacional Demócrata comienza el 19 de agosto tras la trascendental decisión del presidente Joe Biden de abandonar la carrera presidencial. La administración Biden, incluida Kamala Harris, merece un gran reconocimiento por haber aportado estabilidad al país después del ataque al Capitolio de Estados Unidos instigado por Donald Trump, así como por una agenda de salud que incluyó el restablecimiento tanto de la financiación para la OMS y el Fondo de Población de las Naciones Unidas como del papel de Estados Unidos en el Acuerdo Climático de París, la introducción de un crédito fiscal ampliado por hijos y la ampliación de la Ley de Atención Médica Asequible. Al dimitir, Biden advirtió que «Estados Unidos se encuentra en un punto de inflexión… en el que las decisiones que tomemos ahora determinarán el destino de nuestra nación y del mundo en las próximas décadas». Harris, junto con el gobernador de Minnesota Tim Walz, elegido vicepresidente, tiene ahora la oportunidad de desarrollar una agenda audaz para mejorar la salud de la nación y su posición en la diplomacia sanitaria mundial. ¿Qué debería priorizar una administración Harris-Walz?En primer lugar, Harris debería hacer de la reversión de la caída de la expectativa de vida en Estados Unidos una parte definitoria de su administración. Estados Unidos tiene la
expectativa de vida más baja (77,4 años en 2022, por debajo de los 78,8 años de 2019) en comparación con otros países de altos ingresos y ocupa el puesto 53 entre todos los países y territorios. Para lograr un ambicioso objetivo de cuatro años, la reducción de la brecha en las disparidades de salud sería una piedra angular necesaria de ese plan, especialmente entre las personas negras y los nativos americanos, que se vieron desproporcionadamente afectados por las muertes por
COVID-19 . El estado de Mississippi tiene una expectativa de vida de 71,9 años, menor que la de Mongolia (72,6 años) o Siria (72,3 años).
Estados Unidos también gasta más per cápita en salud que cualquier otra nación (es decir, US$4,5 billones o US$13 493 por persona), pero ese gasto no se traduce en mejores resultados en materia de salud. Para revertir esta tendencia, Harris debe combatir las causas que llevaron a más de un millón de muertes por COVID-19, como el acceso deficiente a la atención médica, la escasez de equipos, la deficiente vigilancia de la salud pública en todo Estados Unidos y afecciones como la obesidad, la diabetes y las enfermedades cardiovasculares.La campaña de Harris también tendrá que incentivar a los estados que tienen los peores indicadores de salud. Harris debería tratar de encontrar puntos en común en materia de enfermedades no transmisibles, adicción a los opioides y programas de salud mental en los estados liderados por los republicanos. Harris también tendrá que explicar cómo hará realidad el plan de salud universal,
Medicare para todos , que ella apoya: su implementación probablemente contribuiría en gran medida a reducir las disparidades en materia de salud del país. Un artículo de The Lancet
de 2020 estimó que Medicare para todos podría ahorrar a los EE. UU. más de 450 mil millones de dólares y evitar más de 68 000 muertes cada año.Harris también debe lidiar con la falta de confianza en la ciencia, que afecta negativamente la adopción de recomendaciones de salud pública. En 2023, más de una cuarta parte (es decir, el 27%) de los estadounidenses declaró no tener mucha o ninguna
El Nature Index informó que, en 2022, 77 de las 100 principales instituciones de EE. UU. registraron un crecimiento negativo en la producción de investigación. Los Institutos Nacionales de Salud de EE. UU. ahora ocupan el puesto 18 entre las 20 principales instituciones mundiales con la mayor proporción de artículos publicados en revistas revisadas por pares. La plataforma de salud de Harris podría mostrar su apoyo a los Institutos Nacionales de Salud financiando su agenda. ¿Qué está en juego? Continuar los avances en inmunoterapia, el objetivo de Cancer Moonshot de prevenir más de 4 millones de muertes por cáncer para 2047, poner fin a la epidemia del VIH y apoyar la investigación sobre salud mental y salud de la mujer. La anemia de células falciformes y la investigación de nuevas vacunas también son prioridades principales, con beneficios no solo para los estadounidenses.Aunque la política interna puede resultar atractiva para los votantes, la política exterior es importante para reconfigurar la imagen de Estados Unidos como un país inventivo, rico en inmigrantes, cuyo compromiso con la innovación científica conducirá a un planeta más sano para todos. Una presidencia de Harris debería defender el papel de Estados Unidos en la diplomacia sanitaria mundial de una manera que permita a los opositores en el Congreso ampliar el Plan de Emergencia del Presidente para el Alivio del SIDA y garantizar el liderazgo estadounidense en la reposición de fondos del Fondo Mundial en 2025. Mientras tanto, se debe mantener la presión para alentar a otros países donantes a que se comprometan a aportar más fondos para la salud mundial. No es una estrategia de gestión de riesgos acertada tener un único contribuyente principal.El punto de inflexión de Biden está cerca. Por ello,
The Lancet dedica un número especial a la salud en Estados Unidos. El número, que se publicará a principios de diciembre, servirá como libro de información presidencial para la próxima administración, ya sea demócrata o republicana. Todo el mundo tiene interés en la agenda sanitaria del próximo presidente de Estados Unidos.
Aunque el gasto en atención médica per cápita es mayor en los Estados Unidos que en cualquier otro país, más de 37 millones de estadounidenses no tienen seguro médico y 41 millones más tienen un acceso inadecuado a la atención. Se están realizando esfuerzos para derogar la Ley de Atención Médica Asequible, que exacerbaría las desigualdades en materia de atención médica. En cambio, un sistema universal, como el propuesto en la Ley de Medicare para Todos, tiene el potencial de transformar la disponibilidad y eficiencia de los servicios de atención médica estadounidenses.
Si se tienen en cuenta tanto los costos de la expansión de la cobertura como los ahorros que se lograrían mediante la Ley de Medicare para Todos, calculamos que un sistema de atención médica universal de pagador único probablemente generaría un ahorro del 13% en el gasto nacional en atención médica, equivalente a más de 450.000 millones de dólares anuales (según el valor del dólar estadounidense en 2017).
Todo el sistema podría financiarse con un desembolso financiero menor que el que incurren los empleadores y los hogares para pagar las primas de atención médica combinadas con las asignaciones gubernamentales existentes. Este cambio a una atención médica de pagador único proporcionaría el mayor alivio a los hogares de menores ingresos. Además, estimamos que garantizar el acceso a la atención sanitaria para todos los estadounidenses salvaría más de 68.000 vidas y 1,73 millones de años de vida cada año, en comparación con el statu quo.
Bellini V, Panizzi M, Bignami EG. The health technology assessment in the artificial intelligence era: the AI surgical department. Art Int Surg 2024;4:44-7. http://dx.doi.org/10.20517/ais.2024.10
Los datos están desempeñando un papel sin precedentes en la atención sanitaria.El libro blanco de Schnelldorfer et al. es la guía largamente esperada que sienta las bases para una implementación rutinaria segura y factible de la recopilación continua de datos de salud durante nuestras actividades clínicas [1 ] .
Los datos en el quirófano (OR) son particularmente complejos de gestionar, tanto en términos de cantidad como de calidad. Están representados por datos de múltiples fuentes de varios tipos (estructurados y no estructurados), recopilados en tiempo real durante horas para cada paciente. Una lista de verificación de requisitos comunes es muy útil para el diseño y la implementación de una estrategia de archivo, así como para la validación de una existente. También define un marco para el establecimiento de estándares comunes, que son esenciales para la interoperabilidad. Además de esto, la fortaleza de la lista de verificación es que podría adaptarse a entornos no quirúrgicos y extenderse a toda la vía perioperatoria. Si tuviéramos que recopilar todos los datos de monitoreo de los parámetros vitales posoperatorios de forma continua en lugar de solo imágenes, podrían surgir problemas similares a los del contexto intraoperatorio.
El valor de los datos sanitarios es hoy ampliamente reconocido: la idea de “desperdiciar” toda la información que podríamos recoger en los quirófanos y a lo largo del perioperatorio porque no sabemos cómo utilizarla adecuadamente suena anacrónica. De hecho, hoy en día, tenemos a nuestra disposición sistemas inteligentes de recogida y análisis de datos que nos dan la oportunidad de explotar esta “mina de oro” y proporcionan potentes herramientas capaces de mejorar la práctica clínica, así como la optimización de los recursos y la calidad de los servicios prestados, apuntando a una verdadera medicina de precisión [2 ] .
El uso de datos de salud plantea muchos problemas, especialmente éticos y legales, donde incluso la definición de responsabilidad aún no está bien definida [ 3 , 4 ] . No tener un programa de gestión de datos puede resultar en graves violaciones de la privacidad y la normativa. Para garantizar la máxima transparencia y confiabilidad en la implementación de la lista de verificación proporcionada por los autores, es esencial una aplicación multidisciplinaria. La complejidad de los datos y las canalizaciones de datos, junto con la creciente importancia del cumplimiento de la privacidad y la ciberseguridad, está aumentando y tanto los médicos como los administradores pueden no estar siempre adecuadamente preparados para gestionar todos los datos generados en la práctica sanitaria. La gestión de datos, la privacidad, la seguridad y el consentimiento informado son requisitos previos tanto para la usabilidad de la información recopilada como para su explotación dentro de sistemas inteligentes que inherentemente requieren grandes cantidades de datos como combustible para su desarrollo: las tecnologías de big data e inteligencia artificial (IA) tienen características únicas, y se necesita un enfoque flexible pero estandarizado para gestionarlas correctamente [ 5 ] .
Intentamos dar una solución a este reto sugiriendo la creación de un Departamento Quirúrgico de IA capaz de identificar, analizar y gestionar la mayoría de los problemas relacionados con la gestión de datos y la implementación de nuevas tecnologías en el entorno quirúrgico y perioperatorio. La composición propuesta inicialmente se representó de la siguiente manera: profesionales sanitarios, ingenieros y científicos de datos. Sin embargo, es evidente a partir del trabajo de Schnelldorfer que para la implementación adecuada y estandarizada de estas nuevas tecnologías, el conocimiento clínico y técnico-informático no es suficiente. Aunque algunos autores [ 4 ] argumentan que los clínicos necesitan ser plenamente conscientes de cómo cumplir con los requisitos de la normativa, creemos que es más importante que estén respaldados por el personal legal, incluidos los delegados de la unidad forense y del comité de ética, para que los clínicos puedan centrarse en el uso correcto desde una perspectiva clínica, centrándose en los pacientes. Por el contrario, dejar la evaluación completa solo al clínico conduciría una vez más al riesgo de sobrecargar la actividad clínica y retrasar la implementación de estas nuevas tecnologías [ Figura 1
Figura 1. El Departamento Quirúrgico de IA es el lugar donde los profesionales sanitarios evalúan, implementan y supervisan el uso de los sistemas de IA en el período perioperatorio. Por un lado, los profesionales sanitarios actúan como vínculo entre la realidad clínica y la tecnología; por otro lado, las figuras técnicas y jurídicas brindan apoyo a los médicos para el uso correcto y garantizan el cumplimiento de las regulaciones vigentes durante la implementación de la tecnología. De particular importancia es el personal médico-legal, que incluye tanto la unidad médico-legal como los miembros del comité de ética, quienes son responsables de proporcionar pautas sobre la correcta observancia del consentimiento informado, la protección de datos más amplia y el apoyo a los litigios médico-legales
INTRODUCCIÓN
Para entrenar, probar y validar adecuadamente cualquier sistema que utilice inteligencia artificial (IA) en cirugía, es fundamental la existencia de grandes conjuntos de datos de alta calidad [ 1 , 2 ] . Algunos de los datos pueden provenir del entorno preclínico, pero se espera que gran parte de ellos deriven de entornos de atención clínica de rutina, como el quirófano. Por lo tanto, ahora más que nunca, existe un gran interés en el registro rutinario de datos en el quirófano. Esto conlleva una amplia gama de posibles beneficios, como revisiones retrospectivas de hallazgos intraoperatorios para guiar la atención posoperatoria, el desarrollo de nuevas tecnologías complementarias, como los sistemas de IA, una mayor transparencia en la identificación de áreas de necesidad y herramientas inteligentes para la capacitación y la provisión de retroalimentación [ 3 ] . Sin embargo, estos posibles beneficios también conllevan enormes preocupaciones y barreras éticas, que en el pasado han sido el principal obstáculo para una adopción e implementación más generalizadas de la IA en la atención médica. El objetivo de este manuscrito es identificar los requisitos comunes necesarios para abordar estas barreras e implementar métodos para el registro confiable de datos útiles en el quirófano y así crear un camino realista para una implementación más amplia.
Cuando se trata de registrar datos en el quirófano, es importante separar los datos que se crean como parte del estándar de atención de los datos que no son un producto de esta atención de rutina [ Tabla 1 ]. Estos últimos caen dentro de las regulaciones bien establecidas de la investigación y no se abordarán en este manuscrito. Este manuscrito se centrará principalmente en los datos creados como parte del estándar de atención de los pacientes, pero que no se registran de manera rutinaria. Los datos registrados de manera rutinaria creados como parte del estándar de atención, como el registro de anestesia, con frecuencia pueden delinear una vía viable y podrían considerarse como un ejemplo de caso que se puede replicar para los datos que no se recopilan de manera rutinaria. Una revisión de la literatura revela que la mayoría de los autores se han centrado en la grabación rutinaria de videos endoscópicos. Sin embargo, los mismos procesos se aplican igualmente a los demás datos que se producen comúnmente en el quirófano.
tabla 1
Ejemplos de tipos de datos disponibles en el quirófano (los ejemplos pueden variar según la práctica)
Datos creados como parte del estándar de atención
Datos que NO se crean de forma rutinaria como parte del estándar de atención
Datos registrados rutinariamente
● Signos vitales ● La mayoría de las imágenes radiográficas ● Datos seleccionados del dispositivo (por ejemplo, ventilación) ● Administrativos (por ejemplo, suministros)
● Investigación
Datos que NO se registran de forma rutinaria
● Datos del paciente (p. ej., imágenes, video, audio) ● Datos del dispositivo (p. ej., posición de la mesa, medidas de resistencia eléctrica del dispositivo de energía, medidas de presión de la grapadora, etc. ) ● Datos del cirujano (p. ej., cinemática, seguimiento ocular) ● Interacciones del equipo de atención médica (p. ej., “caja negra” del quirófano)
● Investigación
Es importante mencionar que este manuscrito no pretende ser una “receta” global sobre cómo implementar el registro de rutina en el quirófano. El objetivo de este manuscrito es identificar los requisitos comunes que deben abordarse (es decir, el “qué”), pero no proporciona soluciones concretas (es decir, el “cómo”). Es fundamental reconocer que las reglas de implementación legítima del registro de rutina pueden diferir entre varias jurisdicciones o incluso entornos culturales. Las soluciones reales para la implementación pueden variar aún más según el tipo de datos que se registrarán, el propósito del registro, el entorno institucional, la cultura geográfica y los estándares locales de atención.
MÉTODOS
Los miembros del Comité Editorial de Artificial Intelligence Surgery se encargaron de identificar los principales requisitos para el registro rutinario de datos en el quirófano y redactar un Libro Blanco de directrices. Este Grupo de Trabajo de Registro de Datos de Quirófano estaba formado por TS, AAG y SVG. Los temas se dividieron en nueve categorías principales: (1) Proceso de consentimiento; (2) Requisitos técnicos; (3) Uso y acceso a los datos (clínicos, investigación e innovación, educación, mejora de la calidad y acceso); (4) Privacidad y seguridad de los datos (privacidad y confidencialidad y ciberseguridad); (5) Retención de datos; (6) Propiedad de los datos; (7) Gobernanza; (8) Costo financiero; y (9) Impacto en las reclamaciones por mala praxis médica. Los miembros del Grupo de Trabajo identificaron a expertos en el campo del registro de datos de quirófano y también se les pidió que escribieran algunas de las secciones. El Grupo de Trabajo extrajo declaraciones de cada sección. Todos los autores (Grupo de Trabajo de Registro de Datos de Quirófano y Expertos Invitados) del Libro Blanco aprobaron las declaraciones antes de enviar el manuscrito para su publicación.
Proceso de consentimiento
El consentimiento del paciente es un aspecto importante de la grabación de rutina en el quirófano y, por defecto, debe obtenerse antes de la grabación. El formato del proceso de consentimiento puede variar según la jurisdicción y las políticas institucionales, pero también según el propósito de la grabación. Si bien en determinadas circunstancias se puede permitir una exención del consentimiento por escrito, en la mayoría de las situaciones, la incorporación del consentimiento para la grabación va a ser parte del consentimiento para la operación planificada o parte del consentimiento para un estudio de investigación específico. Pueden aplicarse raras excepciones al consentimiento informado, como los pacientes que no son competentes para dar su consentimiento en ausencia de un apoderado o tutor, emergencias potencialmente mortales con tiempo inadecuado para obtener el consentimiento o pacientes que renuncian voluntariamente a su derecho a dar su consentimiento [ 4 ] . Se debe tener cuidado al obtener el consentimiento de poblaciones vulnerables, como pacientes sometidos a operaciones de emergencia o urgentes, personas con discapacidad intelectual, niños, ancianos, mujeres embarazadas, personas con desventajas socioeconómicas o educativas y prisioneros.
En cuanto al formato del consentimiento, este debe ser “informado” y seguir estándares típicos como estándares subjetivos, estándares razonables para el paciente o estándares razonables para el médico, que generalmente son determinados por la jurisdicción local [ 4 ] . Debe incluir explicaciones sobre el tipo de datos que se registrarán, lo que los datos capturarán y lo que no, el manejo y almacenamiento de los datos, el alcance del uso de los datos, el acceso a los datos y el intercambio de datos, el riesgo y beneficio asociados y las opciones alternativas. Debe abordar posibles conflictos, como la presión de la atención médica sobre el paciente que desea una operación y teme no molestar al equipo de atención o cualquier beneficio que el médico que otorga el consentimiento pueda obtener del registro, etc. Debe incluir si los datos se compartirán con el paciente de manera rutinaria, por solicitud o no. Este consentimiento debe ser una presentación aceptable para un paciente que enfrenta un evento importante en la vida. Por lo tanto, se debe considerar cuidadosamente el nivel de detalle incluido en el consentimiento. Además, también puede tener en cuenta las incógnitas imprevisibles con respecto a las posibles aplicaciones de la IA en el futuro.
En particular, la decisión de si se compartirán o no los datos con el paciente es una cuestión compleja. Si se comparten los datos, ya sea de manera rutinaria o por solicitud, es beneficioso establecer las expectativas de los pacientes sobre lo que probablemente encontrarán cuando vean los datos. Por ejemplo, si los datos son un video de la operación, sería importante explicar al paciente antes de la operación que el video puede mostrar sangrado, errores menores, otras imperfecciones y la participación de todo el equipo, incluidos los practicantes. Por lo general, existe una gran desconexión entre las expectativas del paciente y la realidad quirúrgica. Después de la operación, es necesario un proceso de explicación de los datos al paciente antes de compartirlos. Por ejemplo, en el caso de un video operatorio, puede ser útil que un miembro calificado del equipo quirúrgico revise el video con el paciente y esté disponible para cualquier pregunta que surja a partir de entonces. En general, es posible que los pacientes deban estar preparados para la respuesta potencialmente emocional que pueden experimentar cuando se encuentran con dicha información. Por lo tanto, compartir los datos registrados con los pacientes puede implicar un compromiso de tiempo sustancial para el equipo quirúrgico.
Otras consideraciones incluyen si los miembros del equipo quirúrgico necesitan obtener el consentimiento si su participación en la operación es capturada por la grabación [ 5 ] . Deben revisarse las cuestiones relacionadas con el consentimiento implícito del cirujano y el equipo de atención como parte de su empleo. Deben implementarse opciones de exclusión voluntaria no solo para el paciente sino también para el cirujano y el equipo de atención. El manejo de cualquier dato, si se retirara el consentimiento después de que se realice la grabación, debe estar predeterminado. Además, en caso de que los datos no se desidentifiquen, podría ser necesario un consentimiento más estricto/detallado. Además, debe abordarse el aumento asociado en la carga de trabajo dependiendo de quién esté dando el consentimiento y dirigiendo las discusiones y si existe alguna necesidad potencial de información escrita adicional.
Declaración – Proceso de consentimiento
1. El consentimiento informado del paciente es un aspecto importante de la grabación de rutina en el quirófano y, por defecto, debe obtenerse antes de iniciar la grabación. 2. El consentimiento informado del paciente debe incluir si los datos se compartirán con el paciente de manera rutinaria, a pedido o no. 3. Si los datos son un video de la operación y se comparten, sería importante preparar al paciente para lo que se espera que vea. 4. Si los miembros del equipo quirúrgico necesitan o no dar su consentimiento antes de ser grabados, dado que su participación en la operación también se captura, debe decidirse y definirse claramente antes de cualquier grabación en el quirófano.
Requerimientos técnicos
Los requisitos de cualquier dispositivo de grabación que se utilice en el quirófano dependen en última instancia del tipo de datos que se van a registrar, los objetivos propuestos y los requisitos reglamentarios. Sin embargo, casi siempre incluye la capacidad de recopilar datos digitales sin procesar de varias fuentes de salida. Por lo tanto, los equipos quirúrgicos deben estar familiarizados con los distintos tipos de datos digitales. La captura de datos dentro del quirófano incluye fuentes de datos tanto yuxtaoperatorias como circunoperatorias. El dominio yuxtaoperatorio incluye el foco de la actividad quirúrgica representada por el propio procedimiento quirúrgico. El dominio circunoperatorio está representado por toda la actividad fuera del foco directo de la actividad quirúrgica, es decir, el espacio físico ocupado por el personal quirúrgico que permitiría la captura de datos visuales, auditivos y ambientales. Estos datos se dividen en lo que se está grabando físicamente y sus metadatos. Los metadatos se refieren a un conjunto de datos que proporciona información relacionada con el conjunto de datos real y normalmente se almacena dentro del conjunto de datos real. Por ejemplo, los metadatos de un vídeo quirúrgico pueden incluir información como el nombre del paciente, el nombre del cirujano, la fecha del servicio y el tipo de procedimiento quirúrgico realizado.
Las interfaces y la conectividad necesarias para la grabación de datos generados, como video y audio, suelen estar estandarizadas y divididas entre señales analógicas y digitales. Las interfaces suelen utilizar conectores que son omnipresentes en los dispositivos electrónicos de consumo (por ejemplo, digitales: HDMI, DisplayPort, FireWire, Thunderbolt, USB-C; conectores RCA analógicos, miniconectores TRS de 3,5 mm).
La grabación de vídeo y datos relacionados desde el quirófano ha sido tradicionalmente proporcionada por proveedores relevantes de cámaras de vídeo y equipos quirúrgicos. Dichos proveedores han desarrollado plataformas que permiten características tales como la desidentificación automática de información sanitaria protegida, la creación automática de marcadores, el control por voz para la anotación, la conectividad inalámbrica y los perfiles de usuario preconfigurados con configuraciones estandarizadas. Independientemente de la configuración del proveedor, las características del dispositivo de grabación tendrían que incluir una amplia gama de conectores relevantes. Requiere la capacidad de controlar la grabación, reproducción y anotación de hitos dentro del procedimiento quirúrgico mediante entrada de voz o mediante un control en un instrumento. La identificación o desidentificación del vídeo grabado debería ser configurable dentro de la convención de nombres de archivo establecida. Idealmente, los dispositivos de grabación deberían tener la capacidad de personalizar los nombres de archivo. Las convenciones de nombres de archivo deberían permitir la oportunidad de un reconocimiento de alto nivel del contenido del archivo. Los datos relevantes podrían incluirse dentro de un esquema de base de datos donde un identificador único estaría vinculado a otros datos relevantes de fuentes de registro como el historial médico electrónico. Dejar de lado lo anterior y decidir no utilizar hardware de grabación relacionado con el proveedor permite la oportunidad de configurar un entorno de grabación más personalizado, pero requeriría recursos técnicos que pueden o no estar disponibles incluso para los desarrolladores de software.
En la actualidad, el registro de datos en formato digital es omnipresente, rentable y no requiere habilidades técnicas avanzadas. Sin embargo, la conservación de los datos registrados es un proceso empresarial complejo que requiere compromiso y recursos organizacionales. Los requisitos empresariales incluyen, entre otros, la garantía de que la información sanitaria protegida de los pacientes relacionada con los datos registrados se almacena de forma adecuada de acuerdo con los requisitos de privacidad y seguridad durante toda la vida útil de los datos. La desidentificación basada en IA de cualquier información sanitaria protegida dentro de los datos es una herramienta útil, pero debe examinarse para cada situación y evaluarse su capacidad de reidentificación. Además, la información que incluye el equipo quirúrgico involucrado durante el procedimiento debe gestionarse adecuadamente. También es necesario coordinar o «sellar con fecha y hora» múltiples flujos de datos para establecer conexiones temporales. Los metadatos asociados con los datos registrados deben configurarse de forma programática o manual según un formato estándar acordado. Es necesario abordar y gestionar adecuadamente la cuestión de cómo gestionar la desidentificación de los datos registrados frente a la creación de metadatos relacionados con la grabación. Esto incluiría discusiones sobre las ramificaciones legales que rodean la forma en que se etiquetan, utilizan, manipulan y editan los datos. Sería necesario configurar y gestionar garantías de mantener el archivo de datos original en un estado inalterado para fines que incluyen, entre otros, cuestiones médicas legales. Se deben seguir los estándares de estructura de datos.
Los datos registrados requieren un sistema de almacenamiento que cumpla con el marco regulatorio aplicable a la privacidad y seguridad del paciente [por ejemplo, la Ley de Portabilidad y Responsabilidad del Seguro Médico (HIPAA) en los Estados Unidos o el Reglamento General de Protección de Datos (GDPR) en la Unión Europea]. La utilización de proveedores externos puede requerir acuerdos legales adicionales para garantizar el cumplimiento de este marco regulatorio. El almacenamiento local o el almacenamiento basado en la nube representan sitios potenciales para el almacenamiento y acceso a datos digitales. Por lo general, se requiere un sistema de almacenamiento de gran capacidad. Los problemas económicos y relacionados con la seguridad están involucrados en esta decisión, pero la tendencia en los últimos 10 años ha sido la migración de datos y sistemas de registro de las instalaciones a la nube con protección de firewall validada. La tecnología blockchain proporciona una plataforma prometedora para dicho almacenamiento seguro basado en la nube [ 6 ] . Dado el gran tamaño esperado de los datos registrados de manera rutinaria, se recomienda identificar cuánto espacio de almacenamiento se necesita para almacenar datos sin procesar sin comprimir y, potencialmente, datos procesados posteriormente bajo el tipo de estructura de almacenamiento requerida y con frecuencia requiere una justificación comercial y de investigación. El acceso a todos los datos relevantes requiere mecanismos de control que generalmente se establecen. Por lo tanto, la transferencia de datos entre los usuarios finales y los sitios de almacenamiento seguiría los protocolos estándar de acceso seguro implementados actualmente y exigidos por las autoridades regulatorias pertinentes. Esto podría incluir la autenticación de dos factores a través de una red privada virtual o VPN. Se requiere una consideración especial cuando los datos registrados se vincularán directamente a los registros médicos electrónicos de los pacientes o a otras fuentes de registros que contienen información del paciente. En la gran mayoría de las situaciones, después de que los datos se anoten, es aconsejable almacenarlos de manera anónima o codificada. Por lo tanto, se debe tomar una decisión cuidadosa sobre si los datos se anonimizarán (no existe un vínculo conocido entre los datos y cualquier información de salud protegida) o se codificarán (los datos no incluyen ninguna información de salud protegida, pero existe una clave separada para vincular los datos con la información de salud protegida). A lo largo de estas transferencias de datos, se debe mantener la interoperabilidad técnica y semántica para permitir el intercambio de datos en el futuro.
Los desafíos que enfrenta la fuerza laboral humana existen siempre que se introduce un nuevo proceso de flujo de trabajo o una nueva responsabilidad empresarial en los flujos de trabajo de la empresa. Esto implica controles de la organización a través de la gerencia, capacitación de la fuerza laboral, autonomía profesional acorde con la dinámica de trabajo entre los médicos y la gerencia, métodos para garantizar las salvaguardas y otros asuntos relacionados. Las discusiones sobre los riesgos personales, profesionales y organizacionales deben abordarse y gestionarse mediante fuentes de información adecuadas, como los miembros del equipo médico legal. Es necesario desarrollar, probar, perfeccionar y publicar conjuntos de instrucciones de capacitación para garantizar que los miembros del personal no solo estén completamente capacitados en el uso del dispositivo de grabación, sino que también reconozcan el valor generado para todas las partes interesadas relevantes, especialmente los pacientes.
Cualquier dispositivo utilizado para grabaciones de rutina debe tener la capacidad de detener la grabación automatizada si no se cumple el consentimiento u otros criterios.
Declaración – Requisitos técnicos
5. El tipo de dispositivo de registro utilizado, su conectividad y su interacción con otros dispositivos y flujos de trabajo deben evaluarse cuidadosamente caso por caso. 6. La desidentificación basada en IA de cualquier información de salud protegida dentro de los datos es una herramienta útil, pero debe examinarse para cada aplicación y evaluarse para el potencial de reidentificación por parte de terceros. 7. Se recomienda mantener los datos en su formato original y en su estado incorrupto antes de los análisis. 8. Los datos registrados requieren un sistema de almacenamiento que cumpla con cualquier marco regulatorio que se aplique a la privacidad y seguridad del paciente (por ejemplo, HIPAA en los Estados Unidos o GDPR en la Unión Europea). La utilización de proveedores externos en este entorno puede requerir acuerdos legales adicionales para garantizar el cumplimiento. 9. Se debe tomar una decisión cuidadosa sobre si los datos se desidentificarán (no existe un vínculo conocido entre los datos y cualquier información de salud protegida) o se codificarán (los datos no incluyen ninguna información de salud protegida, pero existe una clave separada para vincular los datos y la información de salud protegida). 10. Cualquier dispositivo utilizado para grabaciones de rutina debe tener la capacidad de detener la grabación automatizada si no se cumple el consentimiento u otros criterios.
Uso y acceso a los datos
Si bien el uso de datos registrados de manera sistemática puede ser muy variado, la mayoría de los casos de uso pueden enmarcarse en los siguientes cuatro temas: (1) clínico; (2) investigación e innovación; (3) educación; y (4) mejora de la calidad. Identificar el uso propuesto de los datos es crucial, ya que dicta los procesos regulatorios y también guía los procesos para minimizar los sesgos sistémicos en el diseño del registro de datos.
Clínico
Los casos de uso clínico generalmente se realizan con fines de documentación, para permitir una consulta retrospectiva con otros proveedores de atención médica, para guiar la gestión futura (por ejemplo, decisiones futuras guiadas por una revisión retrospectiva de los datos) y con fines educativos.
Investigación e innovación
La mayoría de los datos registrados intraoperatoriamente también se pueden utilizar para diversos fines de investigación e innovación. Dichos datos pueden ayudar a identificar necesidades no satisfechas al evaluar la causa raíz o el mecanismo de una complicación. De manera similar, las grabaciones de datos se pueden utilizar para evaluar si intervenciones particulares (por ejemplo, un nuevo dispositivo, una nueva técnica, un curso educativo) dan lugar a diferencias en las métricas específicas de la operación (por ejemplo, el rendimiento del cirujano, los eventos operatorios, el tiempo operatorio). También es imperativo reconocer que los datos quirúrgicos pueden ser una fuente bastante rica de datos sin procesar. En el caso de los videos operatorios, por ejemplo, a medida que el campo de la ciencia de datos quirúrgicos ha comenzado a florecer, la IA para la visión artificial (CV) ha dado lugar a una nueva generación de algoritmos capaces de realizar tareas de alto nivel como la identificación anatómica, el seguimiento de herramientas y el reconocimiento de escenas [ 7 , 8 ] . La realidad es que las oportunidades de innovación a partir de los datos registrados parecen infinitas.
Educación
Otro uso común de los datos quirúrgicos es con fines educativos y de mejora de la calidad. En el caso de los vídeos quirúrgicos, esto va desde la formación, el ensayo preoperatorio, la sesión informativa posoperatoria, las presentaciones en conferencias de mejora de la calidad, la autoevaluación, la acreditación o la creación de contenido educativo. En concreto, el uso de vídeos quirúrgicos ha ganado una popularidad significativa en las dos últimas décadas como medio de educación quirúrgica, con sugerencias de que los vídeos podrían ser capaces de evaluar el rendimiento y proporcionar retroalimentación formativa para la mejora de la calidad [ 9 ] . Aunque la evaluación basada en vídeos ha ganado un impulso significativo como un método más objetivo y relevante para determinar la competencia y la preparación para la práctica y para obtener retroalimentación para la práctica deliberada durante la formación quirúrgica, esto todavía tiene que ser validado o convertirse en algo habitual. Sin embargo, dependiendo de las jurisdicciones geográficas y la subespecialidad quirúrgica, los organismos de acreditación pueden exigir que los miembros graben sus vídeos con fines de evaluación y acreditación. Por ejemplo, en Japón, los cirujanos mínimamente invasivos deben enviar sus videos a través del Sistema de Calificación de Habilidades Quirúrgicas Endoscópicas de la Sociedad Japonesa de Cirujanos Endoscópicos [ 10 ] . Es muy probable que la evaluación basada en videos, ya sea que se realice con fines formativos o sumativos de alto riesgo, se convierta en un elemento común de la mayoría de las prácticas quirúrgicas en el futuro cercano; esto resalta la necesidad de un registro de datos de rutina.
Mejora de calidad
Además de los beneficios de calidad obtenidos a través de la investigación y la educación, la calidad de la atención se puede mejorar a través de una revisión receptiva de los datos registrados después de que ocurre un evento adverso. Dependiendo de la jurisdicción, si las grabaciones se mantienen para mejorar la calidad y no se revelan al paciente, puede haber vías disponibles para establecer la confidencialidad y el privilegio sobre estas grabaciones (por ejemplo, Organizaciones de Seguridad del Paciente). El acceso a los datos generalmente debe restringirse cuando se utilizan para iniciativas de mejora de la calidad si los datos se mantienen dentro de un marco de revisión por pares.
Acceso
Las decisiones sobre el caso de uso de los datos registrados dan lugar a preguntas sobre el acceso a los datos por parte de las distintas partes interesadas. El acceso a los datos debe determinarse en función de la necesidad de conocerlos, lo que depende claramente del propósito de los datos que se vayan a utilizar. Una pregunta común que debe abordarse es si los pacientes tendrán acceso a los datos de su propia operación o no, y cómo se están divulgando las restricciones de acceso a los pacientes durante el consentimiento o cómo se están compartiendo los datos con el paciente de una manera que le permita comprenderlos (por ejemplo, el cirujano revisa la grabación de vídeo con el paciente). La posible compartición con terceros mediante un acuerdo de transferencia de datos requiere una revisión cuidadosa y necesita la participación de un experto legal o en cumplimiento, dado el alto grado de restricciones legales que suele haber, especialmente si hay algún interés comercial potencial involucrado. Esto requiere una evaluación de si los dispositivos involucrados de proveedores externos (por ejemplo, dispositivos de grabación, plataformas de almacenamiento, etc. ) proporcionan al proveedor acceso a los datos, lo que con frecuencia exige acuerdos comerciales específicos con el proveedor para garantizar el cumplimiento. En ocasiones, el intercambio de datos con terceros es obligatorio por motivos de supervisión regulatoria (por ejemplo, juntas de revisión ética o institucional, funcionarios gubernamentales, etc. ) y, en ocasiones, es deseable (por ejemplo, donación de datos a instituciones de investigación). Se debe tener cuidado de que haya medios seguros disponibles para compartir los datos con terceros, si es necesario. También se debe tener cuidado si el acceso por parte de terceros (por ejemplo, otros centros académicos o la industria) afectaría futuras reclamaciones de propiedad intelectual o licencias.
Dada la importancia de estas determinaciones, generalmente se recomienda una política institucional de uso y acceso a datos.
Declaración – Uso y acceso a los datos
11. El acceso a los datos debe determinarse en función de la necesidad de conocerlos, lo que claramente depende del propósito del uso de los datos. 12. La posible compartición con terceros requiere una revisión cuidadosa y la participación de un experto legal o de cumplimiento, dada la multitud de posibles restricciones e implicaciones legales. 13. Es fundamental evaluar si los dispositivos involucrados de proveedores externos proporcionan al proveedor acceso a los datos. 14. Se debe tener cuidado de que haya medios seguros disponibles para compartir los datos con terceros si es necesario.
Privacidad y seguridad de los datos
Privacidad y confidencialidad
El registro rutinario de datos en el quirófano conlleva posibles desafíos a la hora de proteger la privacidad de cualquier persona presente. Si bien es probable que el paciente sea la parte más vulnerable que requiere protección, también se debe tener cuidado de no olvidar la privacidad de los empleados del hospital. Puede haber diferentes requisitos o consideraciones según el uso de los datos. La investigación, por ejemplo, puede tener un marco diferente al de la atención clínica.
En cuanto a la protección de la privacidad del paciente, las leyes establecidas, como el RGPD en la Unión Europea, la HIPAA en los Estados Unidos y la Ley de Documentos Electrónicos en Canadá, establecen regulaciones para los datos personales recopilados aplicables al ámbito de la atención médica para garantizar que los datos se utilicen de manera legítima, se mantengan de forma segura y solo se almacenen durante un período de tiempo predefinido [ 5 ] . Estas regulaciones, que pueden variar según la jurisdicción, generalmente exigen que todos los sujetos involucrados sean informados sobre lo que sucede con sus datos personales [ 5 ] . Es importante minimizar el registro de cualquier información de salud protegida eligiendo el tipo de datos registrados. El consentimiento es una parte importante del proceso de protección de la privacidad. Si bien muchas instituciones han generalizado formularios de consentimiento que permiten la grabación de procedimientos quirúrgicos, algunas no informan al paciente sobre los riesgos que involucran la privacidad. Algunos autores sugieren que los formularios de consentimiento deben informar a los sujetos sobre el propósito de la grabación, los riesgos para su privacidad y durante cuánto tiempo se almacenarán los datos [ 11 ] .
En lo que respecta a la protección de la privacidad del equipo de quirófano, es necesario tener en cuenta otros factores, como el cumplimiento de las normas de privacidad en el lugar de trabajo y la evaluación de si las grabaciones rutinarias en el lugar de trabajo pueden considerarse una condición de empleo, lo que plantea posibles problemas. De manera similar a la situación de la privacidad del paciente, es necesario tener en cuenta la desidentificación o codificación de cualquier identificador que involucre al equipo de quirófano y, en particular, al cirujano, en particular si existe la preocupación de que se pueda llegar a un juicio injusto mediante una revisión externa de los datos registrados, como la evaluación del desempeño laboral. Con las grabaciones rutinarias, se pueden capturar datos próximos de forma inadvertida. Por ejemplo, en el caso de las grabaciones de vídeo, esto puede incluir audio y vídeo, no solo del procedimiento quirúrgico, sino de todo el entorno del quirófano. Los procesos de captura de datos deben abordar este riesgo.
La desidentificación o codificación automatizada de los datos a través de algoritmos de IA como parte de la privacidad por diseño debe considerarse de gran importancia [ 5 ] . El riesgo de reidentificación de datos previamente desidentificados o codificados debe evaluarse para cada sistema. Las áreas comunes donde esto debe abordarse son imágenes de rostros u otras características de identificación visual (por ejemplo, tatuajes, cicatrices, etc. ), voces, nombres, fechas o cualquier otra información de salud protegida. Estas cuestiones se vuelven aún más importantes si los datos se comparten con terceros y si los datos se convierten en parte de un sistema de IA introducido en la atención clínica. Las tecnologías conocidas como tecnologías de mejora de la privacidad pueden ayudar aún más a garantizar la privacidad por diseño al obtener grandes cantidades de datos sin comprometer la privacidad [ 12 ] . Dichos procesos deben describirse en una política de gestión de datos institucional.
La seguridad cibernética
El almacenamiento y el acceso a los datos dan lugar a áreas en las que la seguridad de los datos podría verse comprometida. Los datos solo deben almacenarse y conservarse durante el tiempo que sea necesario para fines de investigación, con un acceso limitado por parte de los usuarios, tal como lo establece la ley en la mayoría de las jurisdicciones (por ejemplo, HIPAA, GDPR). Los datos deben almacenarse de forma segura con cifrado, protección con contraseña y en un servidor seguro que cumpla con los estándares de la industria o en un área físicamente cerrada. Los identificadores y la información de salud protegida solo deben almacenarse si son relevantes para el propósito del uso de los datos, y cualquier identificador debe eliminarse lo antes posible. Si la desidentificación no es posible o práctica, se debe considerar la codificación de los datos con una clave maestra protegida con contraseña separada para separar cualquier identificador del resto de los datos, de modo que la reidentificación por parte de personal capacitado pueda ocurrir para el propósito diseñado del uso de los datos. Nuevamente, las tecnologías que mejoran la privacidad pueden ayudar a garantizar que los datos se desidentifiquen antes del almacenamiento. La inclusión de los datos en los registros médicos de los pacientes debe decidirse caso por caso, pero para muchas aplicaciones, como la investigación, la mejora de la calidad y la educación, podría no ser apropiada [ 13 ] .
El acceso a los registros de datos debe limitarse lo más posible. Es necesario garantizar un enlace seguro para acceder a los datos que permita editarlos, anotarlos o compartirlos. Muchos avances recientes en los esfuerzos de colaboración entre científicos y médicos solo pueden tener lugar si se intercambian datos y anotaciones entre los equipos de investigación. El aprendizaje federado es una forma novedosa de implementar el aprendizaje automático (ML) al tiempo que se protege la privacidad de los datos de los usuarios [ 14 ] . El aprendizaje federado permite el entrenamiento de modelos mientras se mantienen los datos locales, lo que permite un análisis de datos que preserva la privacidad [ 15 ] . Si bien tiene sus propios desafíos, puede ayudar a garantizar que los investigadores cumplan con las regulaciones de privacidad. Además, los dispositivos conectados aparentemente no relacionados con la fuente o el sitio de almacenamiento de datos, pero que forman parte de la Internet de las cosas de la atención médica, pueden representar un riesgo de seguridad.
Dados los enormes desafíos que plantea la ciberseguridad a la hora de gestionar la gran cantidad de datos que proporcionan los registros rutinarios en el quirófano, es fundamental crear una política de gestión de datos que aborde estos desafíos antes de la implementación y que garantice que todos los colaboradores puedan gestionar los datos de forma adecuada y segura. Los cirujanos y los investigadores deben ser conscientes de los riesgos que entraña el almacenamiento y el uso de cualquier dato en relación con la privacidad y la ciberseguridad, ya que las tecnologías seguirán cambiando durante la próxima década. Se podría considerar la posibilidad de contratar un seguro para cubrir cualquier daño. En general, es importante contar con un plan de mantenimiento para hacer frente a futuras amenazas a la seguridad.
Declaración – Privacidad y seguridad de los datos
15. Es fundamental minimizar el registro de cualquier información sanitaria protegida mediante una cuidadosa selección del tipo de datos registrados. 16. Es necesario evaluar el riesgo de reidentificación de datos previamente desidentificados o codificados para cada sistema. 17. Los datos solo deben almacenarse y conservarse durante el tiempo que sea necesario para fines de investigación, con un acceso limitado por parte de los usuarios, tal como lo establece la ley en la mayoría de las jurisdicciones. 18. Es necesario garantizar un enlace seguro para acceder a los datos que permita editarlos, anotarlos o compartirlos. 19. Es importante contar con un plan de mantenimiento para abordar futuras amenazas a la seguridad.
Retención de datos
Todo sistema de registro rutinario de datos debe cumplir con las políticas de retención de datos institucionales existentes y las leyes locales. Esto comienza con un plan sólido de mantenimiento y gestión de datos que describa cómo se almacenan los datos de manera segura con actualizaciones y revisiones periódicas. La duración de la retención requerida o permitida de los datos puede variar según la jurisdicción, el propósito del registro de datos y si los datos se anonimizan de manera segura o no. Es obligatorio estar familiarizado con estas regulaciones. Además de determinar cuándo se eliminan los datos, también es importante establecer un mecanismo para descartarlos física y digitalmente sin ningún medio de recuperación. Esto también implica la decisión sobre la eliminación de datos que se han compartido con otras partes. Además, se debe establecer un plan para el caso poco frecuente de una demanda legal que solicite acceso a datos que se considerarían detectables, ya que la eliminación de datos detectables después de que se haya presentado una demanda podría considerarse destrucción de pruebas. En general, se recomienda una política de retención de datos para consolidar un proceso estandarizado.
Declaración – Retención de datos
20. Además de determinar cuándo se eliminan los datos, también es importante establecer un mecanismo para descartarlos física y digitalmente sin ningún medio de recuperación.
Titularidad de los datos
En lo que respecta a la importante cuestión de quién es el propietario de los datos registrados, en la mayoría de las jurisdicciones esta cuestión no está bien definida legalmente. Si bien las partes interesadas obvias son el cirujano, el paciente, el equipo de investigación, la institución de investigación y el hospital, es posible que sea necesario evaluar a otros, según la situación, como el resto del equipo quirúrgico, la aseguradora, el fabricante del dispositivo y el fabricante de análisis. La reclamación suele estar vinculada al propósito del registro (investigación frente a atención clínica frente a educación). Estas evaluaciones, que suelen ser específicas de cada caso, también deben considerar las consecuencias de la propiedad, como la responsabilidad, la responsabilidad financiera y el deber regulatorio. La cuestión de la propiedad cobra especial importancia si los datos se utilizan para una investigación que da como resultado un producto sanitario comercial en el que la protección de la propiedad intelectual o la concesión de licencias se convierten en una consideración. Esto es especialmente relevante si recordamos cómo las líneas celulares de cáncer de páncreas de Henrietta Lack (HeLa) se utilizaron durante décadas sin que la familia lo supiera ni recibiera compensación alguna. Se requiere una consideración adicional en cuanto a la propiedad de los datos preprocesados. Los datos brutos de los pacientes no suelen utilizarse para fines de IA. En cambio, los datos editados, anonimizados y anotados son los que alimentan los algoritmos de IA y probablemente sean el activo más valioso en este campo. Por lo tanto, se debe determinar qué parte interesada controla este aspecto de los datos. Los acuerdos contractuales proactivos entre las partes interesadas relevantes pueden ser un método para abordar cualquier ambigüedad legal.
Declaración – Titularidad de los datos
21. Lo ideal es que la designación de la propiedad de los datos se defina y determine antes de que se realicen las grabaciones, en particular si los datos se utilizan para investigaciones que podrían dar lugar a un producto sanitario comercial en el que la protección de la propiedad intelectual o la concesión de licencias se convierten en un factor a tener en cuenta. 22. Se deben utilizar acuerdos contractuales proactivos entre las partes interesadas pertinentes para evitar cualquier ambigüedad jurídica en el futuro.
Gobernancia
Una tarea importante y compleja, como la grabación rutinaria en el quirófano, exige una supervisión detallada por parte de personas ajenas al equipo involucrado, con un examen minucioso de los requisitos normativos. La supervisión suele comenzar antes de la implementación, y la entidad supervisora participa activamente en el diseño de la tarea. Incluso después de la implementación, suele exigirse una vigilancia proactiva del cumplimiento normativo por parte de la entidad supervisora (por ejemplo, la supervisión por parte de la oficina de cumplimiento de un hospital).
Es necesario tener en cuenta a las distintas partes interesadas en cuanto a su papel en la revisión y aprobación de la iniciativa antes de su implementación. Sin embargo, incluso después de iniciarse el registro de rutina, estas revisiones suelen continuar durante toda la vida de la iniciativa con revisiones periódicas de sus actividades, políticas y datos. Las partes interesadas habituales en esta supervisión incluyen las oficinas de cumplimiento de los hospitales, las juntas de revisión ética y diversos funcionarios gubernamentales. En raras circunstancias, también puede involucrar a las compañías de seguros de mala praxis, los sindicatos de empleados y los pagadores. Esta supervisión a veces puede ir más allá de la revisión de cumplimiento típica. Dado el uso potencial de los datos registrados para la revisión de eventos centinela, se requiere un proceso formal para determinar cómo se utilizarán los datos para dichas revisiones si el propósito inicial del registro no está directamente dirigido a la mejora de la calidad. Si bien la revisión de rutina de todos los datos para detectar errores quirúrgicos/clínicos normalmente no es obligatoria y con frecuencia no es práctica, estas prácticas pueden volverse más comunes en el futuro. Los procesos sobre cómo revelar el descubrimiento de errores a través de los datos registrados requieren una definición. Además, dependiendo del uso de los datos registrados y de la legislatura local, los datos pueden convertirse en parte de los registros médicos y, en última instancia, requerir la misma supervisión regulatoria.
La responsabilidad de garantizar la competencia en el uso de nuevos dispositivos médicos recae generalmente en la institución y en el usuario [ 13 ] . Por lo tanto, la capacitación y, a veces, incluso la acreditación de los usuarios de dispositivos de registro de rutina requieren una supervisión institucional.
Declaración – Gobernanza
23. El registro rutinario en el quirófano exige una supervisión detallada por parte de personas ajenas al equipo involucrado, con un examen minucioso de los requisitos reglamentarios. 24. Es necesario definir los procesos para revelar el descubrimiento de errores a través de los datos registrados. 25. La capacitación y, a veces, incluso la acreditación de los usuarios de dispositivos de registro rutinario requieren una supervisión institucional.
Costo financiero
Al considerar los sistemas necesarios para el registro rutinario de datos en el quirófano, se producirán costos adicionales que deberán abordarse con anticipación. La fuente de los costos puede variar según las circunstancias individuales. Por lo general, existen costos fijos para la instalación de sistemas de registro de datos. Esto incluye el costo de instalación del hardware y su software, y la suma total depende de la cantidad de equipos de registro necesarios y de la calidad y la cantidad de funciones del sistema. Los costos de mantenimiento anual para estos sistemas pueden ser significativos. El costo fijo también puede incluir sistemas de almacenamiento y su suma total depende del tamaño y el tipo de almacenamiento. El costo fijo también podría incluir espacio de oficina adicional para personal dedicado. Existen costos operativos relacionados con el trabajo adicional para el personal no clínico para realizar la recopilación, curación, anotación, almacenamiento y gestión/gobernanza de la privacidad de los datos y para el personal clínico para obtener el consentimiento y participar en la recopilación de datos. Dada la infraestructura típicamente presente en un quirófano, los costos indirectos, como la electricidad adicional y la gobernanza requerida, suelen ser mínimos.
Si bien el costo de instalar equipos de registro a pequeña escala puede cubrirse con una subvención de investigación destinada al desarrollo de evaluaciones basadas en IA, los sistemas de registro integrales generalmente deben ser pagados por el hospital como un costo de instalación. Las épocas de ampliación o nuevo desarrollo de quirófanos suelen presentar oportunidades. La financiación menos común de los proveedores de datos que no cumplen con las normas se utiliza principalmente para la mejora de la calidad. Alternativamente, si los datos se utilizan principalmente para la educación, las instituciones educativas pueden contribuir con la financiación, lo que presenta oportunidades interesantes. Sin embargo, el registro de rutina también puede proporcionar una fuente de ingresos, por ejemplo, si los datos se utilizan para desarrollar un sistema de IA comercial que podría conducir a la concesión de licencias de los datos. Con el costo esperado, la necesidad de fondos y el potencial de ingresos, es aconsejable desarrollar un plan de negocios.
Declaración – Costo financiero
26. Con el costo esperado, la necesidad de fondos y el potencial de ingresos, se recomienda la elaboración de un plan de negocios.
Impacto en las demandas por mala praxis médica
Se espera que la disponibilidad de datos adicionales del quirófano mejore directamente la atención quirúrgica al paciente, en particular cuando se utiliza para procesos de mejora de la calidad. Sin embargo, el registro rutinario de datos, en particular en un entorno de alto riesgo como el quirófano, plantea preocupaciones inminentes de apropiación indebida en el contexto de posibles demandas por mala praxis médica. El grado de esta preocupación entre los proveedores y administradores de atención médica puede variar según los entornos legales locales representados por la frecuencia de demandas por mala praxis en la profesión y jurisdicción específicas [ 16-20 ] . Además, el impacto de ciertos datos quirúrgicos, como la grabación de video, en casos judiciales particulares es en su mayoría desconocido, debido a pocos estándares quirúrgicos objetivos, interpretación subjetiva de los pasos operatorios y escasez de precedentes de uso en casos legales. También es probable que varíe entre jurisdicciones dependiendo de factores como el uso de jueces profesionales frente a jurados legos, la demografía del jurado y la estructura de reforma de responsabilidad civil. Incluso cuando se utilizan dichos datos en el contexto de la mejora de la calidad, la protección de la revisión por pares con frecuencia no está clara, dependiendo de las leyes y precedentes locales.
En áreas donde las pautas no pueden abarcar todas las situaciones, una buena atención quirúrgica requiere enfoques individualizados y centrados en el paciente, en particular cuando se trata de casos de emergencia, casos terminales o paliativos, o casos complejos con perfiles de alto riesgo o anatomía inusual. Por lo tanto, es difícil y, en algunos casos, imposible interpretar de manera objetiva y confiable los datos que se originan en el quirófano cuando son utilizados por el demandante o el demandado para una posible demanda por mala praxis. Esta incertidumbre deja mucho espacio para la interpretación subjetiva, lo que crea el potencial de tergiversación de los datos operatorios en el contexto de una demanda. Tampoco está claro si el análisis de datos que históricamente no se han registrado de manera rutinaria tiene la capacidad de responder a preguntas legales típicas. Los algoritmos basados en IA podrían tener esa capacidad en el futuro, pero claramente no en el estado actual y requieren que se desarrolle un entorno libre de culpas. Esa tensión no solo es una barrera para la implementación amplia del registro de rutina, sino que también podría tener impactos imprevistos en la atención típica cuando se introduzca el registro de rutina (por ejemplo, eliminar la participación de los residentes, un umbral más bajo para realizar medicina defensiva). El impacto en la formación, en particular, es preocupante, ya que los médicos en formación necesitan un entorno de enseñanza que los apoye para atravesar una curva de aprendizaje que les permita adquirir confianza quirúrgica, en la que los errores menores corregidos bajo supervisión quirúrgica calificada forman parte del proceso. La explotación legal de esos errores menores es motivo de especial preocupación.
La desidentificación suficiente de los datos registrados y la conversión de los datos, sin retención de datos identificables o la capacidad de volver a identificarlos, puede colocar los datos fuera del descubrimiento disponible y puede proporcionar una solución a las preocupaciones en torno a las reclamaciones. Sin embargo, también puede limitar el uso de los datos para otros fines. En este contexto, la decisión de almacenar los datos por separado de los registros médicos del paciente debe evaluarse junto con la solidez de cualquier proceso de desidentificación aplicado (es decir, el riesgo de reidentificación a través de IA en un gran conjunto de datos es teóricamente posible). Por otro lado, mantener los datos detectables podría facilitar su uso para que el cirujano se comunique mejor con el paciente y evite malentendidos o dudas sobre las mejores prácticas quirúrgicas y, por lo tanto, evitar reclamos por mala praxis [ 21 , 22 ] . En este contexto, vale la pena explorar las protecciones de revisión por pares disponibles, como la Ley de Seguridad y Mejora de la Calidad del Paciente federal de 2005 en los Estados Unidos, para proporcionar salvaguardas adicionales en torno a estas grabaciones.
El objetivo final es promover una cultura de tolerancia al error mediante una revisión sistemática de los datos registrados. Por ejemplo, cuantos más errores se detecten mediante registros de rutina, mejor entenderemos qué se considera dentro del rango real del estándar de atención. Los registros de rutina en el quirófano tienen el potencial de proporcionar un enorme impacto positivo a largo plazo en la calidad quirúrgica. Garantizar el cumplimiento de los procesos legales en estas decisiones requiere la participación de expertos legales al diseñar vías para los registros de rutina.
Declaración – Impacto en las demandas por mala praxis médica
27. La disponibilidad de datos del quirófano que en el pasado no se registraban de manera rutinaria mejorará directamente la atención quirúrgica al paciente, en particular cuando se utilicen para procesos de mejora de la calidad. 28. Es difícil y, en algunos casos, imposible interpretar de manera objetiva y confiable los datos que se originan en el quirófano cuando son utilizados por el demandante o el demandado para una posible demanda por mala praxis. 29. Es importante evaluar si es posible descubrir datos específicos y si deberían formar parte de los registros médicos. 30. La participación de expertos legales al diseñar vías para el registro de rutina es imperativa.
CONCLUSIÓN
Este manuscrito describe varias barreras de implementación que deben considerarse antes de diseñar una infraestructura para el registro de rutina en el quirófano de cualquier institución. Dada la ausencia de una guía integral en la literatura que resuma estas barreras, se necesita una guía que describa un camino hacia la implementación. Las 30 afirmaciones fueron acordadas por todos los autores y representan los puntos principales del manuscrito. Abordar estas barreras ayudará a reducir el riesgo asociado con la tarea, pero no evitará por completo todos los riesgos. Si bien algunos riesgos son inevitables (idealmente a un nivel muy bajo), se espera que el beneficio supere significativamente dicho riesgo con las políticas y los procesos adecuados establecidos. Por lo tanto, cada institución debe realizar una evaluación de riesgo/beneficio individualizada [ Tabla 2 ].
Tabla 2
Beneficios y riesgos percibidos del registro rutinario de datos en el quirófano
Beneficios
Riesgos
● Investigación para mejorar la atención sanitaria
● Pérdida de privacidad
● Mejora de la calidad/seguridad del paciente
● Suposiciones injustas durante las reclamaciones por mala praxis
● Educación
● Juicio sobre el desempeño del proveedor
● Atención ampliada al paciente/permitiendo nuevos enfoques
● Costo financiero
● Riesgo regulatorio
● Presiones del sistema que afectan la autonomía de los pacientes, los cirujanos y los equipos de quirófano
Antes de determinar los flujos de trabajo e implementar físicamente el registro de rutina, se recomienda abordar todos los elementos enumerados en la lista de verificación de la Tabla 3. La lista de verificación no pretende ser exhaustiva, sino enfatizar las barreras más comunes que deben tenerse en cuenta y adaptarse al entorno local. Tampoco pretende dictar la formulación de políticas.
Tabla 3
Lista de verificación de requisitos necesarios para la implementación exitosa del registro rutinario de datos en el quirófano
Temas que deben abordarse antes de implementar la grabación de rutina en el quirófano
Proceso de consentimiento □ Proceso de consentimiento del paciente bien definido (dependiendo del propósito del registro de datos), incluyendo una explicación sobre ● tipo de datos a ser registrados ● qué capturarán y qué no capturarán los datos ● manejo y almacenamiento de los datos ● alcance del uso de los datos ● acceso a los datos y compartición de datos ● riesgo y beneficio asociados ● opciones alternativas □ Excepciones al consentimiento informado ● pacientes no competentes para dar consentimiento en ausencia de apoderado/tutor ● operaciones de emergencia urgentes ● consentimiento voluntario exento □ Proceso de consentimiento para operaciones de emergencia/urgentes y poblaciones vulnerables □ Evaluación de si los datos serán compartidos con los pacientes □ Manejo de conflictos del proveedor que otorga el consentimiento □ Consentimiento implícito por parte del cirujano y el equipo quirúrgico □ Opciones de exclusión voluntaria por parte de todos los involucrados □ Manejo de datos si el consentimiento sería retirado en el futuro □ Proceso más estricto si los datos no son desidentificados o codificados □ Soluciones para la mayor carga de trabajo asociada al consentimiento
Requisitos técnicos □ Dispositivo de grabación que permita la recopilación de los datos requeridos dentro de los requisitos legales, incluidas características como ● recopilación de datos digitales sin procesar en su formato original y estado incorrupto que se ajuste a la informática ● interconectividad específica del dominio entre dispositivos ● almacenamiento basado en la nube con espacio y seguridad adecuados ● funciones automatizadas, como grabación, desidentificación y marcadores ● uso en tiempo real, como la opción de reproducción □ Procesos transparentes de preparación de datos ● curación de datos y denominación de archivos ● desidentificación o codificación de datos y metadatos ● anotación de datos □ Capacitación del personal en los dispositivos involucrados □ Capacidad para detener la grabación automatizada si no se cumple el consentimiento u otros criterios
Uso y acceso a los datos □ Uso previsto de los datos registrados, que dictará las vías y procesos regulatorios □ Quién tiene acceso a los datos, incluido el potencial acceso de los pacientes □ Limitación del acceso según la necesidad de conocer □ Revisión cuidadosa de los procesos si está involucrado el uso compartido de terceros (por ejemplo, donación de datos) □ Evaluación de si los proveedores de los dispositivos involucrados tienen acceso a los datos □ Sistemas seguros para el uso compartido de datos □ Impacto del uso compartido de datos en la propiedad intelectual futura de las reclamaciones de licencias □ Política de uso y acceso a los datos
Privacidad y seguridad de los datos □ Impacto de la grabación en los derechos de privacidad de los pacientes y el equipo quirúrgico □ Minimización del registro de identificadores e información sanitaria protegida □ El proceso de consentimiento y retención de datos debe abordar las preocupaciones sobre la privacidad □ Evaluación de la necesidad y la eficacia de la desidentificación o codificación de datos □ Adecuación de las medidas de seguridad de datos para cumplir con los estándares de la industria □ Minimización del acceso a los datos □ Plan de mantenimiento para abordar futuras amenazas a la seguridad □ Política de gestión de datos
Retención de datos □ Cumplimiento de las normas regulatorias locales □ Plan de mantenimiento/gestión de datos □ Duración predefinida de la retención de información de salud protegida frente a datos anónimos □ Proceso de cómo se eliminan los datos, incluidos los datos compartidos previamente □ Necesidad de una política de retención de datos
Propiedad de los datos □ Identificación de posibles partes interesadas dada la frecuente ambigüedad legal □ Aclaración de las responsabilidades vinculadas a la propiedad □ Posibles acuerdos contractuales entre las partes interesadas relevantes
Gobernanza □ Identificación de requisitos regulatorios y partes interesadas relevantes □ Proceso de manejo de revisiones de eventos centinela □ Vigilancia proactiva del cumplimiento regulatorio □ Supervisión institucional de la competencia y capacitación de los usuarios
Costo financiero □ Identificación de costos (costos fijos, costos operativos, costos indirectos, etc. ) □ Identificación de fondos requeridos □ Evaluación del potencial de ingresos □ Plan de negocios
Impacto en las demandas por mala praxis médica □ El impacto en las demandas por mala praxis es incierto y requiere una evaluación institucional □ Determinación de si se pueden descubrir datos específicos y si deberían ser parte de los registros médicos □ Participación de expertos legales y de cumplimiento en la fase de diseño
Los flujos de trabajo de los registros de rutina en el quirófano suelen beneficiarse de la estandarización en toda la institución con procesos similares para todos los servicios y todos los quirófanos. Dada la necesidad de que los cuidados operatorios y los espacios no clínicos (por ejemplo, el almacenamiento de datos) funcionen en secuencia, la interoperabilidad debe evaluarse y probarse antes de la implementación. El proceso elegido debe someterse a más pruebas para comprobar su usabilidad. Si bien la solución más sencilla suele ser el uso de una plataforma unificada, a gran escala y disponible comercialmente, respaldada por la automatización a través de sistemas de inteligencia artificial, dada la enorme variabilidad entre jurisdicciones, cada institución debe verificar el cumplimiento y la mitigación adecuada de riesgos de dichas plataformas (lo que generalmente requiere una comprensión detallada de la tecnología) y evaluar si la plataforma se adapta a las prácticas clínicas y los procesos propuestos. Por lo tanto, a veces es necesario considerar enfoques menos automatizados, locales e individuales. Estos procesos individuales deben basarse en políticas institucionales escritas.
Una vez que se ha implementado un proceso, los esfuerzos no pueden detenerse en el registro. El sueño máximo sería que los investigadores no solo pudieran registrar datos en el quirófano a gran escala, sino que algún día pudieran permitir que los datos que se están registrando se registren de manera estandarizada. Además, para que los datos recopilados tengan un impacto, la información debe estructurarse, anotarse, analizarse y, posteriormente, utilizarse con el objetivo unificado de mejorar la atención clínica a través de la investigación, la mejora de la calidad y/o la educación. La IA desempeña un papel importante no solo al permitir el registro rutinario (por ejemplo, la desidentificación automática), sino aún más al permitir la integración de la riqueza de información resultante en la práctica clínica.
Acciones específicas para reducir el riesgo de demencia a lo largo de la vida
Recomendamos varias acciones específicas en los 14 factores de riesgo:
•Garantizar que la educación de buena calidad esté disponible para todos y fomentar actividades cognitivamente estimulantes en la mediana edad para proteger la cognición.
•Haga que los audífonos sean accesibles para las personas con pérdida auditiva y disminuya la exposición al ruido dañino para reducir la pérdida auditiva
•Tratar la depresión de manera efectiva
•Fomentar el uso de cascos y protección para la cabeza en los deportes de contacto y en las bicicletas.
•Fomente el ejercicio porque las personas que participan en deportes y ejercicio tienen menos probabilidades de desarrollar demencia
•Reducir el consumo de cigarrillos a través de la educación, el control de precios y la prevención de fumar en lugares públicos y hacer que los consejos para dejar de fumar sean accesibles.
•Prevenir o reducir la hipertensión y mantener la presión arterial sistólica de 130 mm Hg o menos a partir de los 40 años
•Detectar y tratar el colesterol LDL alto desde la mediana edad
•Mantenga un peso saludable y trate la obesidad lo antes posible, lo que también ayuda a prevenir la diabetes
•Reducir el alto consumo de alcohol a través del control de precios y una mayor conciencia de los niveles y riesgos de consumo excesivo
•Dar prioridad a los entornos comunitarios y a la vivienda favorables a las personas mayores, y reducir el aislamiento social facilitando la participación en actividades y la convivencia con otras personas.
•Hacer que las pruebas de detección y el tratamiento de la pérdida de visión sean accesibles para todos
•Reducir la exposición a la contaminación del aire
Consideraciones para las personas con demencia
Las intervenciones después del diagnóstico ayudan a las personas a vivir bien con demencia, incluida la planificación para el futuro. Las intervenciones de afrontamiento multicomponente para los cuidadores familiares y el manejo de los síntomas neuropsiquiátricos son importantes y deben centrarse en la persona.
Los síntomas neuropsiquiátricos deben tratarse, y existe evidencia clara de que las intervenciones multicomponentes coordinadas por la atención son útiles. Las intervenciones de actividad también reducen los síntomas neuropsiquiátricos y son importantes para mantener el disfrute y el propósito de las personas con demencia. No hay evidencia de que el ejercicio sea una intervención para los síntomas neuropsiquiátricos.
Las personas con enfermedad de Alzheimer y demencia con cuerpos de Lewy deben recibir inhibidores de la colinesterasa y memantina. Estos medicamentos son baratos, con relativamente pocos efectos secundarios; atenuar el deterioro cognitivo en un grado modesto, con buena evidencia de un efecto a largo plazo; y están disponibles en la mayoría de los países de ingresos altos, aunque menos en los países de ingresos bajos y medianos.
Hay progreso y esperanza en los tratamientos modificadores de la enfermedad de Alzheimer, con algunos ensayos de anticuerpos dirigidos al β amiloide que muestran una eficacia modesta para reducir el deterioro después de 18 meses de tratamiento. Sin embargo, los efectos son pequeños y los fármacos se han probado en personas con enfermedad leve y en personas con pocas otras enfermedades. Estos tratamientos han sido autorizados en algunos países, pero tienen efectos secundarios notables, con pocos datos sobre los efectos a largo plazo. El costo de estos tratamientos y las precauciones que se deben tomar, que tienen implicaciones en los recursos para el personal, las exploraciones y los análisis de sangre especializados, podrían limitar su uso y ser un desafío para los sistemas de salud. Se recomienda que se comparta ampliamente la información completa sobre los efectos desconocidos a largo plazo, la ausencia de datos sobre los efectos en las personas con multimorbilidad y la escala de eficacia y efectos secundarios, en particular para los portadores del genotipo APOE ε4. Recomendamos que las personas que reciben anticuerpos dirigidos al amiloide β sean monitoreadas cuidadosamente.
El líquido cefalorraquídeo o los biomarcadores sanguíneos deben usarse clínicamente solo en personas con demencia o deterioro cognitivo para ayudar a confirmar o excluir un diagnóstico de enfermedad de Alzheimer. Los biomarcadores solo se validan en poblaciones mayoritariamente blancas, lo que limita la generalización y plantea preocupaciones sobre la equidad en salud.
Las personas con demencia que se enferman físicamente de forma aguda y necesitan ser ingresadas en el hospital se deterioran cognitivamente más rápido que otras personas con demencia. Es importante proteger la salud física y garantizar que las personas tengan ayuda si la necesitan para garantizar que coman y beban lo suficiente y puedan tomar medicamentos.
La COVID-19 expuso la vulnerabilidad de las personas con demencia. Tenemos que aprender de esta pandemia y también proteger a las personas con demencia, ya que su vida y su bienestar, y el de sus familias, se han valorado menos que el de las personas sin demencia.
El campo de los biomarcadores ha avanzado desde el informe de 2020, y los biomarcadores de líquidos están más ampliamente validados, aunque gran parte del trabajo se ha realizado en personas atendidas en centros terciarios, que a menudo difieren de la mayoría de las personas con demencia porque tienden a ser más jóvenes o tienen demencias más raras. Además, ahora hay más claridad sobre el significado de los cambios en los biomarcadores. Los biomarcadores de β y tau amiloide en personas con deterioro cognitivo ayudan a confirmar la presencia de la patología de la enfermedad de Alzheimer, pero no confirman que esta patología sea la causa de los síntomas. Las placas amiloides ocurren muchos años antes de la presentación clínica de la demencia. Los biomarcadores de β amiloide son comunes en individuos mayores (es decir, 10% de positividad a los 70 años y 33% de positividad a los 85 años en una muestra de EE. UU.) que no tienen deterioro cognitivo, la mayoría de los cuales no desarrollarán demencia. La presencia de biomarcadores de β amiloide y tau aumenta la probabilidad de demencia, y la evidencia de neurodegeneración en neuroimagen aumenta aún más este riesgo. La visión de los biomarcadores sanguíneos, como la tau fosforilada, como una prueba escalable para predecir quién desarrollará demencia está progresando, pero aún no se ha realizado.
Para las personas que viven con demencia, las intervenciones posteriores al diagnóstico pueden ayudar a maximizar la salud física, mejorar la calidad de vida, reducir las hospitalizaciones y planificar el futuro. Las intervenciones deben ser individualizadas, tener en cuenta las circunstancias vitales de la persona e incluir a la familia y a otros cuidadores. Existe mucha más evidencia sobre las intervenciones psicosociales multicomponentes para los cuidadores familiares y el manejo de los síntomas neuropsiquiátricos que la disponible en el momento de nuestro último informe. Estas intervenciones son importantes y deben estar centradas en la persona.
Existe nueva evidencia de los efectos beneficiosos de los inhibidores de la colinesterasa para las personas con enfermedad de Alzheimer y demencia con cuerpos de Lewy, tanto a largo como a corto plazo. Aunque los inhibidores de la colinesterasa deberían estar disponibles para el tratamiento de estas demencias sobre la base de la evidencia de su efectividad, este tratamiento aún no está disponible en muchos países. Se sabe menos sobre los tratamientos con anticuerpos β antiamiloide. De manera alentadora, por primera vez, algunos ensayos han informado una pequeña disminución en el deterioro cognitivo en personas que reciben tratamientos con anticuerpos anti-amiloide, con una reducción sustancial de la β de amiloide en el cerebro. Estos tratamientos redujeron el deterioro después de 18 meses de tratamiento en un 27-35%, pero son caros, engorrosos de usar, requieren una monitorización y un seguimiento intensivos y pueden tener efectos secundarios clínicamente significativos y, a veces, graves. No existen pruebas sobre sus efectos a largo plazo y su seguridad.
La COVID-19 expuso la vulnerabilidad de las personas con demencia. Tenemos que aprender de estas nuevas observaciones para garantizar que las personas vulnerables estén protegidas y que se valoren la vida y el bienestar de las personas con demencia y sus familias.
Los avances sustanciales en la comprensión de la protección y el riesgo y en las intervenciones farmacológicas y no farmacológicas para las personas con demencia significan que, ahora más que nunca, podemos prevenir, diagnosticar y tratar la demencia, mejorando la vida de las personas, las familias y la sociedad.
Introducción
Volvimos a convocar a la Comisión Lancet sobre la prevención, intervención y atención de la demencia12 con el objetivo de incidir en la política, el conocimiento, la práctica clínica y la agenda de investigación. Se han logrado avances emocionantes en la prevención, el diagnóstico y los medicamentos y tratamientos no farmacológicos de la demencia. Se puede y se debe hacer más para prevenir la demencia y ayudar a las personas que viven con demencia y a sus familias.3 Nuestro grupo interdisciplinario, internacional y multicultural de expertos adoptó un marco de triangulación, priorizando las revisiones sistemáticas y los metaanálisis y realizando nuevos metaanálisis cuando fue necesario. Cada comisionado, elegido de una amplia gama geográfica y cultural para incorporar diversos puntos de vista, escribió al menos una sección y cada sección fue presentada y debatida cara a cara y en múltiples versiones escritas. Acordamos unánimemente la mejor evidencia disponible y su consistencia. Identificamos los avances que probablemente tengan los mayores efectos y realizamos nuevos trabajos que nos permiten calcular los efectos de los factores de riesgo potencialmente modificables para la demencia. Aquí, presentamos nuestros nuevos análisis y consolidamos el conocimiento actual, resumiendo el balance de la evidencia sobre la prevención, la intervención y la atención. El número de personas que viven con demencia en todo el mundo en 2019 se estimó en 57 millones y se prevé que aumente a 153 millones para 2050.4 La proporción de personas con demencia ha aumentado con el tiempo en los países de ingresos más bajos debido a un mayor aumento porcentual de la longevidad que en los países de ingresos altos.5, 6En este tercer informe de la Comisión Lancet sobre la demencia, resumimos lo que ya se sabía afirmando lo que informamos en comisiones anteriores. Esta información proviene de investigaciones realizadas durante muchas décadas por personas de todo el mundo. A continuación, nos basamos en esta investigación, explicamos nuevas pruebas, las referenciamos y producimos nuevas pruebas, integrando la información para hacer recomendaciones actualizadas. Consideramos específicamente las poblaciones de los países de ingresos altos (HIC) y los países de ingresos bajos y medianos (PIMB) y las comunidades subrepresentadas, desatendidas y minoritarias en todos los países donde se dispone de evidencia. La evidencia todavía proviene desproporcionadamente de los países de ingresos altos. El uso y la investigación de las intervenciones también podrían ser más probables en los países de ingresos altos porque dependen de la disponibilidad de recursos, a pesar de que pueden ahorrar costos.7, 8, 9 Los planes nacionales de demencia en 31 de los 46 países no hacen recomendaciones específicas para la consideración de la diversidad, la equidad o la inclusión de las personas de culturas y etnias subrepresentadas.
10 Y los planes que sí tienen en cuenta estos factores suelen limitar sus recomendaciones a la interpretación de las pruebas cognitivas.
11 Como establecemos en este informe, garantizar la consideración de todas las culturas y etnias para todos los tipos de demencia es esencial para dirigir la ayuda a las personas que más la necesitan.
Prevención
Ha habido una rápida expansión en el volumen de trabajo sobre la prevención de la demencia y la reducción del riesgo relacionado con los 12 factores de riesgo que se identificaron a partir de la literatura de investigación existente y se discutieron en nuestros informes anteriores de la Comisión Lancet en 2017 y 2020.2 Los factores de riesgo identificados en nuestros informes anteriores fueron menor educación, pérdida de audición, hipertensión, inactividad física, diabetes, aislamiento social, consumo excesivo de alcohol, contaminación del aire, tabaquismo, obesidad, lesión cerebral traumática y depresión, para los cuales informamos que las reducciones tienen el potencial de prevenir el 40% de los casos de demencia.2 Discutimos los mecanismos de estos 12 factores de riesgo, que indicaron que el riesgo se puede reducir a cualquier edad. Aquí, actualizamos la evidencia y consideramos otros posibles factores de riesgo. Utilizamos un enfoque de curso de vida para comprender cómo reducir el riesgo o prevenir la demencia porque muchos riesgos operan en diferentes momentos de la vida. Por ejemplo, la obesidad y la hipertensión arterial son factores de riesgo en la mediana edad, a menudo con orígenes más tempranos, pero en la vejez, la asociación con el deterioro cognitivo leve (DCL) y la demencia se reduce.1213,- 14 Al igual que en nuestros informes anteriores, buscamos factores de riesgo con evidencia de alta calidad, consistente, dosis-respondiente y válidamente medida; que preceden a la demencia; y que todavía están presentes cuando se miden una década o más antes de su aparición. Incluimos solo los factores de riesgo con evidencia convincente, pero reconocemos que es probable que haya otros factores de riesgo y de protección. Los comisionados se reunieron y discutieron la evidencia, decidieron qué incluir y expusieron nuestras discusiones y la evidencia en el documento. Aquí, discutimos nueva evidencia biológicamente plausible sobre los mecanismos que vinculan un factor de riesgo con la demencia y, cuando hay nueva evidencia, la presentamos y resumimos la evidencia previa sobre los mecanismos para dar una visión equilibrada. Sin embargo, no pretendemos hacer un examen completo y detallado de todos los mecanismos. También discutimos si la evidencia proviene de poblaciones diversas y, por lo tanto, es generalizable, y si hay evidencia de que la intervención para reducir el factor de riesgo marca una diferencia en el riesgo de demencia.
Compresión de la morbilidad
Los datos de algunos países de ingresos altos sugieren que las tasas de incidencia de demencia específicas por edad han disminuido en las últimas dos décadas.15 haciendo hincapié en que la prevención es posible. Hay menos datos de los países de ingresos bajos y medianos. Los estudios que han examinado la asociación de la demencia con la privación socioeconómica sugieren que la disminución de la incidencia de demencia ocurre principalmente en personas que viven en áreas socioeconómicamente favorecidas.15 Estos hallazgos sugieren que muchas demencias son potencialmente prevenibles (y diferibles), pero las tasas específicas por edad podrían aumentar si la prevalencia del riesgo (p. ej., prevalencia de diabetes u obesidad) aumenta, y este aumento en las tasas específicas por edad podría tener un impacto particular en personas con menos educación. Un estudio de Inglaterra16 sugiere que ya podría estar ocurriendo un aumento en las tasas de demencia específicas por edad, aunque existe incertidumbre y se necesitan pruebas adicionales.161718Se demostró que las personas con estilos de vida saludables, que incluían ejercicio regular, no fumar, evitar el exceso de alcohol e incluir actividad cognitiva en la vejez, no solo tenían un menor riesgo de demencia que aquellos con estilos de vida menos saludables, sino que también retrasaban el inicio de la demencia durante más tiempo que su mayor esperanza de vida, lo que resultaba en más años saludables y menos años de enfermedad.19 En general, las personas que llevan una vida más saludable pueden esperar vivir más tiempo que las personas con estilos de vida poco saludables y, si desarrollan demencia, viven menos años con la enfermedad, con notables implicaciones en la calidad de vida de las personas y en el ahorro de costos para los servicios.
Vulnerabilidad cognitiva, mantenimiento cerebral y reserva cognitiva
Como se discutió en la Comisión Lancet de 2020, los cambios neuropatológicos no conducen inevitablemente a la demencia. La mayoría de las personas mayores con demencia tienen varios tipos de neuropatología. Un estudio de seis cohortes comunitarias, que comprendió a 4354 personas mayores de 80 años que habían fallecido en los EE. UU. o el Reino Unido, identificó que 2443 (91%) de las 2695 personas analizadas para seis tipos de neuropatología murieron con dos o más tipos de neuropatología.20 Cuantos más tipos de neuropatología tenían las personas, más probabilidades tenían de tener demencia (figura 1), pero algunas personas con muchas neuropatologías no habían desarrollado demencia.
La capacidad de resistir la neuropatología antes de mostrar los síntomas de la demencia se describe como reserva cognitiva. A veces, los términos resiliencia o reserva cerebral también se utilizan para describir el afrontamiento de la patología y la resistencia a la neuropatología. Las personas que están físicamente más sanas son más capaces de resistir los efectos de la neuropatología que las personas que no están físicamente sanas.21 Por ejemplo, aunque la incidencia de demencia relacionada con la edad ha disminuido en algunos países en los últimos 25 años, un estudio post-mortem no mostró diferencias en la neurodegeneración durante ese tiempo, pero sí una reducción en la patología vascular.22 Una revisión sistemática informó que las actividades físicas, cognitivas y sociales aumentan la reserva cognitiva y atenúan el efecto de la neuropatología.23 En general, en las últimas dos décadas, una combinación de mayor reserva cognitiva y física desarrollado a lo largo del curso de la vida, preservando la salud cognitiva a pesar de la neuropatología, y es probable que un menor daño vascular haya contribuido a la disminución observada de la incidencia de demencia relacionada con la edad.24 No obstante, el número de personas con demencia sigue aumentando debido al envejecimiento de la población.
Los desafíos de la investigación sobre la prevención de la demencia y la reducción del riesgo
Naturaleza a lo largo de la vida de las exposiciones a la protección y al riesgo
Muchos factores operan a lo largo del curso de la vida, desde la gestación hasta la vejez. Estos factores son difíciles de rastrear, y nuestra base de evidencia se limita a lo que se estudia en edades particulares. Aquí, analizamos la evidencia directamente relacionada con la demencia; Sin embargo, existe evidencia más amplia que no capturamos sobre el crecimiento óptimo del cerebro en los primeros años de vida (es decir, en el útero y la infancia) y la exposición a la adversidad y sus efectos en la cognición, la salud vascular y las actividades físicas y cognitivas. La exposición educativa tiene fuertes efectos protectores. En esta Comisión, utilizamos el lenguaje del riesgo y luego discutimos la protección, que puede mitigar tanto los riesgos como las enfermedades derivadas de los riesgos. La duración, la consistencia y el momento de la exposición al posible riesgo podrían ser importantes, con un estudio que informó, por ejemplo, que la diabetes en la mediana edad es un factor de riesgo para la demencia, pero podría no ser un riesgo en aquellos cuyo inicio de la diabetes es en la vejez.25 No está claro si esta diferencia en el riesgo se debe a una menor duración de la exposición en las personas que desarrollan diabetes en la edad avanzada que en las que desarrollan diabetes en la mediana edad, si la gravedad de la diabetes tiene un efecto sobre el riesgo o si hay un período crítico de exposición. Es posible que, si las personas que desarrollan diabetes en la vejez viven lo suficiente, también podrían tener un mayor riesgo de demencia. Otros factores de riesgo, como el tabaquismo, que la evidencia sugiere que es un factor de riesgo en la mediana edad, claramente también confieren riesgo en la vejez.
Efectos del pródromo largo antes de la identificación e intervención de la demencia
La larga fase preclínica de algunas demencias, a lo largo de más de una década, se caracteriza por cambios neuropatológicos progresivos, como la acumulación de β de amiloide o tau antes de la demencia de Alzheimer. Los cambios neuropatológicos inicialmente tienen pocos efectos cognitivos, pero estos efectos pueden aumentar a lo largo de muchos años.26 Los cambios en el comportamiento y la salud pueden ocurrir mucho antes de la aparición de la demencia, por lo que los riesgos potenciales identificados en los pocos años anteriores a la aparición de la demencia podrían ser un verdadero efecto causal o una causalidad inversa, o el vínculo podría ser bidireccional. Esta bidireccionalidad podría ser cierta incluso cuando los estudios informan sobre el tiempo medio de seguimiento de la cohorte, que podría variar entre las personas que desarrollan demencia (debido a la censura al inicio de la demencia) y las que no. Los estudios futuros deben informar el seguimiento medio de las personas que desarrollan y no desarrollan demencia por separado o evaluar el efecto de excluir los casos incidentes que se desarrollan dentro de los 5 a 10 años posteriores al seguimiento. Existen muchas dificultades metodológicas en el diseño y la realización de ensayos de intervención para la prevención de la demencia, incluida la garantía de una duración suficiente del seguimiento; el reclutamiento de participantes de grupos de alto riesgo o que a menudo están excluidos, como las personas de grupos étnicos minoritarios (que varían según el país); y la adherencia a la intervención y la realización de cambios asociados en el estilo de vida o en el comportamiento que se asocian con mejores trayectorias de funcionamiento cognitivo, 27 La adherencia al estudio disminuye con el aumento de la complejidad e intensidad de la intervención.28 Puede ser más difícil demostrar el beneficio de una intervención en un ensayo controlado aleatorizado (ECA) si el grupo de control está muy motivado para aceptar también la intervención. El beneficio puede detenerse o disminuir si la intervención no continúa después del final del ensayo.
Diversidad, equidad e inclusión
Anteriormente, consideramos la prevención y la reducción de riesgos a nivel mundial, utilizando datos internacionales para la prevalencia de factores de riesgo y riesgos relativos (RR) de metanálisis cuando fue posible.12 La consideración de la equidad es importante, no solo desde el punto de vista ético, sino también para informar sobre la orientación de la intervención y la accesibilidad para maximizar los efectos preventivos.29 Muchas fuentes de big data comprenden datos de voluntarios, que por su naturaleza excluyen a las personas que están en mayor riesgo.30 Además, algunos de los grandes estudios de cohortes, como el Biobanco del Reino Unido, también reclutan voluntarios más jóvenes (es decir, de <50 años), y aunque su inclusión es útil para excluir la causalidad inversa, la mayoría de las personas no han alcanzado la edad en la que la demencia es común y, por lo tanto, los hallazgos podrían no ser generalizables a poblaciones mayores. Los estudios de cohortes de los factores de riesgo de demencia y, por lo tanto, los metanálisis, provienen en su mayoría de los países de ingresos altos, y estos estudios tienden a reclutar a personas de origen europeo con un alto nivel de educación y un alto nivel socioeconómico, que suelen pertenecer a grupos de mayor edad (es decir, >65 años), con pocas personas incluidas de grupos étnicos minoritarios.
31 Estas limitaciones también se aplican a los ensayos clínicos y, para ambos tipos de estudio, pueden estar relacionadas con criterios de exclusión que especifican otras enfermedades médicas y psiquiátricas notables; falta de un compañero de estudio que acompañe al participante a las visitas del ensayo y lo apoye, como un cuidador familiar; incapacidad para manejar la carga de la participación en la investigación; y la falta de fluidez en el idioma local.3233La prevalencia de los factores de riesgo varía de un país a otro34 y dentro de los países.
35 Un metaanálisis de 31 estudios de 15 países de América Latina mostró que el doble de personas sin ningún tipo de educación en comparación con aquellas con 1 año o más de educación tenían demencia (21,4% frente a 9,9%) y reportó una prevalencia ligeramente mayor en entornos rurales que urbanos y en mujeres que en hombres.
29 Los factores de riesgo se agrupan dentro de las comunidades y los individuos. Las personas de grupos étnicos desatendidos, como los maoríes en Nueva Zelanda, los australianos de las Primeras Naciones, las personas negras en los EE. UU. y el Reino Unido, y las personas hispanas en los EE. UU., tienen una mayor prevalencia de factores de riesgo potencialmente modificables que la población mayoritaria del país.43 Además, la literatura, y por lo tanto nuestras Comisiones, han asumido que el efecto de tener cada factor de riesgo es el mismo para todos. Por el contrario, la investigación sobre enfermedades cardiovasculares ha identificado, por ejemplo, que el efecto de la presión arterial alta sobre el riesgo de accidente cerebrovascular es mayor en las personas del sur de Asia en el Reino Unido que en la población británica blanca y los efectos de los factores de riesgo para la demencia también pueden variar entre grupos étnicos.4445Importantes factores de desventaja social, como menos educación, más aislamiento social y bajo nivel socioeconómico, tienden a agruparse con factores de salud que predicen el deterioro cognitivo y la demencia.
46 Por lo tanto, las personas a menudo tienen varios factores de riesgo, que pueden actuar juntos, lo que significa que es importante considerar la comunalidad. Hemos optado por considerar los riesgos individualmente y corregirlos en función de la comunidad, en lugar de considerar varios perfiles de riesgo.El efecto del nivel socioeconómico sobre la prevalencia de algunos factores de riesgo puede variar de un país a otro. La prevalencia de hipertensión, diabetes, obesidad, inactividad física, tabaquismo, consumo excesivo de alcohol, menor educación, traumatismo craneoencefálico (TCE) y exposición a la contaminación atmosférica es mayor en personas de grupos socioeconómicos bajos y con bajos ingresos en países de ingresos altos.
51 Además, el aislamiento social es menos común en algunos países de ingresos bajos que en los países de ingresos altos.
32El sexo biológico, es decir, las diferencias físicas entre las personas debido a sus cromosomas sexuales y órganos reproductivos, generalmente se nota al nacer y a las personas se les asigna un sexo. El género vivido es cómo una persona se identifica en el espectro de género. El sexo y el género se reconocen cada vez más como conceptos separables en algunas sociedades. El sexo biológico, la exposición hormonal y los roles sociales son potencialmente importantes para influir en el riesgo de demencia y su expresión en la vejez. Los hallazgos sobre el efecto del sexo biológico en el riesgo de demencia son inconsistentes.
52 Las mujeres tienen tasas de incidencia de demencia ajustadas por edad más altas que los hombres en algunos países, pero no en todos.53 Un metaanálisis con casi un millón de personas de 205 estudios en 37 países identificó que el aumento de la incidencia y prevalencia de la demencia en las mujeres en comparación con los hombres se explicaba por las diferencias en la esperanza de vida y la educación.53 Un análisis de participantes individuales reportó resultados muy variados en cada país.54 En 21 cohortes con un total de 29 850 participantes en África, Asia, Europa, América del Norte, Australia y América del Sur, el riesgo de desarrollar demencia fue mayor en las mujeres que en los hombres (cociente de riesgos instantáneos [CRI] 1,12; IC del 95%: 1,02-1,23). Las primeras estimaciones representativas a nivel nacional de la prevalencia de la demencia en la India indicaron una mayor prevalencia en las mujeres, las personas con menos educación y en los entornos rurales.5556Tanto en los países de ingresos altos como en los de ingresos bajos y medianos, la evidencia sugiere que el riesgo está relacionado con factores distintos del sexo biológico. Una mayor esperanza de vida y un menor nivel educativo en las mujeres que en los hombres, así como una reducción de los estrógenos en las mujeres posmenopáusicas, podrían causar diferencias sexuales en el desarrollo de la demencia. Un estudio representativo a nivel nacional en Japón de 2200 adultos seguidos desde los 60 años durante 12 años, o hasta la muerte, informó que los menores logros educativos y el trabajo doméstico o las ocupaciones de trabajo manual explicaron las puntuaciones cognitivas basales más bajas de las mujeres y un mayor deterioro cognitivo a lo largo de los años de seguimiento.
57 Un estudio realizado en el Reino Unido con 15 924 participantes identificó que las mujeres nacidas más recientemente en la cohorte estaban alcanzando las puntuaciones más altas de memoria y fluidez de los hombres, a medida que aumentaba el acceso de las mujeres a la educación.
58 Un análisis de 70 846 personas de 60 años o más en los EE. UU., México, Brasil, China e India encontró que la función cognitiva más pobre en las mujeres que en los hombres era más pronunciada en los países de ingresos medios que en los EE. UU. El ajuste por educación atenuó la diferencia en la cognición entre hombres y mujeres en todos los países y eliminó la diferencia en el grupo que recibió un alto nivel de educación.
59 Esta diferencia entre países sugiere que el aumento del riesgo en las mujeres está relacionado en parte con la falta de oportunidades en el trabajo y la educación, lo que conduce a un aumento de la pobreza, un menor acceso a la atención médica y discriminación, todo lo cual varía entre culturas más que entre sexos biológicos.
60 Aunque existe poco conocimiento sobre los riesgos de demencia en las personas que tienen una pareja del mismo sexo, un estudio realizado en Estados Unidos con 23.669 adultos mayores de 50 años identificó un mayor riesgo de deterioro cognitivo en aquellos con una pareja del mismo sexo que en aquellos con una pareja del sexo opuesto.
61 Además, los hombres y mujeres cisgénero generalmente tienen menos factores de riesgo para desarrollar demencia en la vejez que los hombres y mujeres transgénero.
Los accidentes cerebrovasculares (incluidos los causados por la fibrilación auricular), la enfermedad de Parkinson, el VIH y la sífilis son causas de demencia en lugar de factores de riesgo, y no los incluimos aquí como factores de riesgo. La demencia vascular suele estar relacionada con el accidente cerebrovascular, que puede ser sintomático o detectarse en las imágenes en ausencia de síntomas motores, y el accidente cerebrovascular se especifica en los criterios diagnósticos de la demencia vascular. El accidente cerebrovascular ocurre con más frecuencia en personas con muchos factores de riesgo potencialmente modificables, como el tabaquismo, la hipertensión y la diabetes, que en personas sin factores de riesgo.
63Aunque los ECA son el estándar de oro para establecer la eficacia de una intervención y, por lo tanto, la causalidad de los factores de riesgo, a menudo son poco prácticos para estudiar la demencia. Los ensayos pueden requerir décadas de intervención y seguimiento antes de que ocurra la demencia clínica, lo que genera costos prohibitivos y sesgos debido al abandono selectivo. Además, puede ser poco ético o imposible asignar aleatoriamente a las personas a un grupo de tratamiento. Los métodos de inferencia causal, los estudios cuasiexperimentales o los estudios ecológicos podrían aumentar la evidencia.
64 En una revisión Cochrane que comparó estudios sobre los resultados de la atención médica (aunque no específicamente sobre la demencia), en la que se evaluaron los efectos cuantitativos de los ECA y los estudios observacionales de las intervenciones, se identificó que 23 de 34 estudios informaron estimaciones de efectos similares de los ECA y los estudios observacionales.
65 Se identificaron diferencias cuando había alta heterogeneidad en el metanálisis (es decir, >50%). Un enfoque para evaluar la causalidad es estudiar los efectos de la intervención implementada en un momento determinado, como la reducción de la contaminación del aire o el aumento de la educación de toda la población. Otro enfoque son los análisis de aleatorización mendeliana, que, por primera vez, hemos incorporado a nuestro marco de triangulación cuando ha sido posible, para ayudar a establecer la causalidad. La aleatorización mendeliana es un método de inferencia causal que se basa en la asignación aleatoria de alelos en el momento de la concepción, por lo que su asociación con un riesgo no puede ser causada por una enfermedad posterior. Este enfoque asume que los comportamientos y el estado de ánimo están en parte impulsados genéticamente y solo se pueden utilizar para la inferencia causal cuando hay suficiente diversidad genética que influye en un factor de riesgo particular en la población estudiada. La aleatorización mendeliana también está limitada por factores como el sesgo de supervivencia, que probablemente explique los hallazgos controvertidos de la aleatorización mendeliana que se oponen a los hallazgos de los ECA.
Factores de riesgo específicos potencialmente modificables para la demencia
Los esfuerzos de prevención de la demencia deben adoptar un enfoque matizado y adaptado a los diferentes grupos y tratar de reducir las barreras estructurales y socioculturales para la participación de los grupos de alto riesgo. Los ensayos y las bases de datos de investigación deben apuntar a la diversidad sociodemográfica para reflejar las poblaciones de la vida real. En las siguientes secciones, describimos brevemente los estudios de investigación relevantes recientemente publicados e ilustrativos que se suman a la base de evidencia de la Comisión 2020 sobre los factores protectores y de riesgo para el desarrollo de la demencia. Discutimos en qué parte del curso de la vida la evidencia sugiere que estos factores comienzan a ser importantes, dadas las limitaciones de las edades para las que se dispone de evidencia.
2 Mientras que algunos factores de riesgo, como la hipertensión, evolucionan y cambian a lo largo de la vida, otros factores, como el alcohol o el tabaquismo, pueden ser más consistentes. En la figura 2 resumimos los posibles mecanismos de protección frente a la demencia.
Educación, logros educativos y actividad cognitiva
Anteriormente informamos que las personas con más educación infantil y mayor nivel educativo tienen un menor riesgo de demencia, y discutimos si los efectos de la estimulación cognitiva posterior podrían deberse a que las personas con más educación tienen ocupaciones cognitivamente más estimulantes que las personas con bajos niveles de educación.
2 Se ha estimado que las diferencias en la calidad de la educación, medida por los niveles de lectura a las edades de 14 a 15 años, explican aproximadamente la mitad de las disparidades en la prevalencia de la demencia en los Estados Unidos entre los grupos raciales.
68 En general, el logro educativo, no los años de educación, parece impulsar el efecto protector para la cognición futura y la demencia.
70En China, estudios realizados con 20 años de diferencia utilizando los mismos métodos y áreas geográficas informaron que la incidencia y la prevalencia de la demencia han aumentado específicamente en personas con menos de 6 años de educación, posiblemente porque esta población ahora tiene más probabilidades de sobrevivir hasta una edad más avanzada que en años anteriores debido a la mejora general de la salud de la población.
71 En los Estados Unidos, la prevalencia ha disminuido, en paralelo con el aumento de la educación para toda la población diversa del país. La prevalencia de demencia reportada disminuyó más en las personas negras de 65 a 74 años, en línea con la mayor mejora en la educación de esta población que la población blanca no hispana.
72 Para los chinos, filipinos y japoneses-americanos, obtener un título universitario se asoció con un menor riesgo de demencia.
73En un estudio de 107 896 personas de países de ingresos bajos a los que se dio seguimiento durante 13,7–30,1 años, se notificó un menor riesgo de demencia en los participantes con alta estimulación cognitiva en el trabajo que en los participantes con baja estimulación cognitiva en el trabajo (HR de seguimiento a 10 años: 0,79; IC del 95%: 0,66–0,95).
74 En comparación con las personas con poca educación y baja estimulación cognitiva en el trabajo, el HR para la demencia en las personas con alta estimulación cognitiva en el trabajo pero con poca educación fue de 0,80 (0,66-0,97) y para las personas con alta estimulación cognitiva y alta educación fue de 0,63 (0,49-0,82; Figura 3). Resultados similares se informaron en un estudio realizado en Asia, Australia, Europa y América del Norte, que siguió a 10 195 personas durante 3,9 a 6,4 años, y encontró que tanto la educación secundaria como la complejidad ocupacional se asociaron de forma independiente con un mayor tiempo de supervivencia libre de demencia, con un 28% del efecto de la educación mediado por la complejidad ocupacional.
75 Sin embargo, un estudio estadounidense informó que los años de escolaridad predijeron la protección contra el efecto de las lesiones de la sustancia blanca en las personas blancas por resonancia magnética, pero no en las personas negras.
76 A nivel mundial, el nivel educativo ha aumentado con el tiempo, pero sigue siendo bajo en algunos países, por lo que es de gran relevancia cuando se considera la prevención de la demencia y la salud en general.
La alta estimulación cognitiva se ha asociado con la reserva cognitiva. La capacidad de mantener la reserva cognitiva podría estar mediada por muchos mecanismos, incluyendo concentraciones más altas de proteínas circulantes para permitir la reparación del cerebro a través de la axonogénesis y la sinaptogénesis.
74 mayor eficiencia y menor disminución de las redes cerebrales funcionales,
79 El aumento de los logros laborales está vinculado a una mejor situación financiera que conduce a más opciones sobre dónde vivir, una mejor salud física a través de un mejor acceso a la atención de la salud y la concienciación sobre la salud, y otros comportamientos que promueven la salud. Un estudio de aleatorización mendeliana identificó que el efecto de los años de educación (medido por genes predictivos) estaba mediado por la inteligencia (medida por genes relacionados con el rendimiento en las pruebas de cociente intelectual).
80En la Lancet Commission de 2020, informamos que los ensayos de entrenamiento cognitivo computarizado en personas mayores sanas y personas con deterioro cognitivo leve generalmente sugirieron un pequeño efecto positivo sobre la cognición, pero no estaba claro si el entrenamiento cognitivo computarizado tenía valor clínico debido a la baja calidad y heterogeneidad de los estudios.
81 Una revisión Cochrane actualizada de las intervenciones de entrenamiento cognitivo computarizado para mantener la función cognitiva en personas mayores cognitivamente sanas, administrada a lo largo de 12 a 26 semanas, también identificó evidencia de baja calidad que respaldaba los pequeños beneficios inmediatos del entrenamiento cognitivo computarizado sobre la función cognitiva global versus controles activos y sobre la memoria episódica versus controles inactivos, sin evidencia de efecto a largo plazo.
82 En particular, las intervenciones de entrenamiento cognitivo computarizado a corto plazo a baja intensidad, que pueden ser financieramente costosas, solo tienen evidencia de baja calidad de efectividad a corto plazo y ninguna evidencia de efectividad a largo plazo en el mantenimiento de la cognición. Es posible que el entrenamiento cognitivo en estos ensayos no cubra la amplitud de la función cognitiva, no sea lo suficientemente intensivo o atractivo, o se administre demasiado tarde en la vida para preservar la función cognitiva. La exposición a la estimulación cognitiva en el trabajo reduce el riesgo de demencia y es de mayor duración que las intervenciones cognitivas o los pasatiempos cognitivamente estimulantes.
A nivel mundial, se estima que el 20% de las personas tienen pérdida de audición, a veces relacionada con exposiciones ocupacionales o ambientales al ruido o infecciones no tratadas.
83 El 62% de las personas con pérdida auditiva en todo el mundo tienen más de 50 años, y la pérdida auditiva a menudo no se trata.
83 En nuestras anteriores Comisiones de The Lancet, realizamos un metanálisis de estudios de cohorte de alta calidad con participantes que no padecían demencia pero que habían medido objetivamente la pérdida auditiva periférica al inicio del estudio.
2 Se definieron los estudios de alta calidad como aquellos con medidas objetivas de la audición a través de la evaluación de tonos puros; más de 5 años de seguimiento; ajuste por edad, factores cardiovasculares y cognición o educación al inicio del estudio; y un riesgo general para el resultado de la demencia incidente. Existen otros cinco metaanálisis sobre la asociación entre la pérdida de audición y la demencia posterior.
88 uno de los cuales se centró en las lenguas tonales siníticas.
86 Todos estos análisis informaron asociaciones significativas entre la pérdida de audición y la demencia posterior, que oscilaron entre RR 1,28 (IC del 95%: 1,02-1,58) y 2,39 (1,58-3,61).
85 En el estudio más reciente, la pérdida auditiva incidente se asoció con el riesgo de demencia incidente (HR 1,35, IC 95% 1,26-1,45) y se relacionó con la dosis, ya que cada empeoramiento de 10 dB de la audición se asoció con un aumento del 16% en el riesgo de demencia (IC 95% 1,07-1,27).
88Ninguno de estos análisis incluyó todos los criterios que se consideraron para garantizar datos de alta calidad en nuestro metanálisis anterior. También se excluyeron los estudios que compararon poblaciones con diversas gravedades de pérdida auditiva, pero no compararon a los individuos con pérdida auditiva con aquellos sin pérdida auditiva. Se realizaron nuevas búsquedas desde el inicio de la base de datos hasta el 20 de marzo de 2023 en PubMed, Ovid Embase, PsycINFO, Web of Science, Cochrane Library, PROSPERO y el Centre for Reviews and Disemination, contactando a los autores para obtener aclaraciones según fuera necesario, y se encontraron seis estudios que cumplían los criterios (apéndice, pp. 1-2).
94 Se realizaron búsquedas en «todos los campos» utilizando los términos de búsqueda «demencia» o «deterioro cognitivo» o «enfermedad de Alzheimer» o «deterioro cognitivo leve» Y «audición» o «audición» o «audición» o «presviacusia». Se calcularon los totales si solo se informaron los subgrupos, lo que generó un CRI general para los estudios.
93 Se utilizaron los resultados no ajustados para los audífonos porque los audífonos forman parte de la vía causal entre la pérdida auditiva y la demencia.
95 La edad media de referencia de los participantes en el estudio osciló entre los 59 y los 77 años, y el estudio más grande reclutó a hombres cuando se inscribieron en la junta de reclutamiento obligatorio a la edad de 18 a 20 años, pero midió el estado auditivo a una edad media de 59,9 años (IQR 54,6-65,4).
92 El seguimiento en todos los estudios entre el inicio y el estado de demencia fue de entre 6 y 12 años. Realizamos un metanálisis de efectos aleatorios de estos estudios, en el que las personas con pérdida auditiva tenían un mayor riesgo de demencia en comparación con las que no tenían pérdida auditiva (HR 1,37, IC del 95%: 1,00-1,87; Yo
2=80%; n=666 370; Figura 4). Cuatro de los estudios más pequeños informaron sobre el uso de audífonos, y entre el 18 y el 64,5% de las personas con pérdida auditiva usaban audífonos.
94 Todas las personas con pérdida auditiva se incluyeron en nuestro metanálisis, sin considerar el uso de audífonos en la estimación general del riesgo, por lo que la estimación es conservadora. En nuestra meterregresiva, los estudios con una mayor proporción de personas que usaban audífonos informaron una menor probabilidad de demencia que aquellos con una menor proporción de personas que usaban audífonos, pero el intervalo de confianza fue amplio (-1,32, -3,34 a 0,71).
A medida que aumenta la gravedad de la pérdida auditiva, aumenta el riesgo de demencia: los cuatro estudios que investigaron la dosis-respuesta entre la audición y el riesgo de demencia informaron que cada disminución de 10 dB en la capacidad auditiva aumentaba el riesgo de demencia.90, 91, 96, 97 La magnitud de este aumento del riesgo varió entre los estudios, desde un aumento del 4%96 a un aumento del 24%91 en el riesgo de demencia por 10 dB de disminución de la capacidad auditiva.La pérdida auditiva específica del habla en ruido, en la que el déficit es la comprensión del habla cuando hay otros ruidos de fondo, es poco frecuente. El único estudio grande hasta la fecha en el que se midió objetivamente la pérdida de audición del habla en ruido utilizó datos del Biobanco del Reino Unido (n = 82 039; 100 personas con pérdida del habla en ruido, seguidos durante una mediana de 10 años). En comparación con las personas con audición típica de habla en ruido (es decir, umbral de recepción del habla en ruido [SRTn] <-5,5 dB), hubo un mayor riesgo de demencia en personas con insuficiencia (SRTn ≥-5,5 dB a <-3,5 dB; HR 1,61, IC 95% 1,41-1,84) y mala (SRTn ≥-3,5 dB; 1,91, 1,55-2,36) audición en ruido.98Se han propuesto varias hipótesis para explicar cómo la pérdida de audición podría aumentar el riesgo de demencia. Los factores psicosociales, como la soledad, la depresión y el aislamiento social, pueden estar involucrados. Otros mecanismos incluyen la reducción de la reserva cognitiva debido a la disminución de los estímulos ambientales, el aumento de los recursos cognitivos necesarios para escuchar y una interacción de estos riesgos con la patología cerebral.99 Un vínculo causal entre la pérdida de audición y la demencia está respaldado por el hecho de que la exposición más prolongada a la pérdida de audición se asocia con un mayor riesgo de demencia, con el riesgo máximo en las personas que fueron diagnosticadas con pérdida de audición durante más de 25 años.100 Otro mecanismo postulado es la patología cardiovascular común, en la que la enfermedad vascular afecta a la cóclea o a la vía ascendente, causando pérdida de audición, y al lóbulo medial-temporal, causando demencia. Este mecanismo sugeriría que la confusión por el estado de salud cardiovascular o los riesgos explicaría sustancialmente la asociación entre la pérdida de audición y el riesgo de demencia, lo que no se ha demostrado en los metanálisis.99La evidencia descrita aquí plantea la cuestión de si el uso de audífonos en personas con pérdida auditiva puede eliminar o mitigar el aumento del riesgo de demencia. El estudio ACHIEVE, el primer ECA de audífonos y cognición, reclutó a personas de 70 a 84 años. Los participantes eran voluntarios sanos con pérdida auditiva que fueron reclutados con anuncios (n = 739) y personas de una cohorte existente, el estudio ARIC (n = 238).101 No hubo ningún efecto general del uso de audífonos en el resultado primario de la cognición a los 3 años de seguimiento (diferencia -0,002; IC del 95%: -0,08 a 0,08). Es importante destacar que un análisis de sensibilidad preespecificado identificó efectos sustanciales del uso de audífonos en la cognición a los 3 años en el grupo ARIC (diferencia 0,19, 0,02 a 0,36). La población ARIC tenía más factores de riesgo de demencia (es decir, la edad media de la población era 2,8 años mayor, menor cognición basal, fumaba más, menos educación, vivía sola con más frecuencia y era más propensa a tener diabetes e hipertensión) que la población de voluntarios sanos con pérdida auditiva. El deterioro cognitivo incidente fue mayor en el grupo ARIC (57 [24%] de 238 participantes) que en las personas que fueron reclutadas a través de anuncios (61 [8%] de 739 participantes) en el seguimiento a 3 años. En particular, los autores enfatizaron que los participantes voluntarios que se reclutan a través de este tipo de método generalmente representan un subconjunto más saludable de la población objetivo. En general, hubo un gran efecto protector de los audífonos sobre la cognición en la población con alto riesgo en la cohorte ARIC (reducción del 48% en el deterioro cognitivo global a 3 años en comparación con la población de control). La tasa más lenta de deterioro cognitivo en el grupo de voluntarios sanos en comparación con la cohorte ARIC podría haber limitado cualquier efecto sobre la cognición en este grupo dentro de un período de seguimiento de 3 años. La explicación del gran efecto en la cohorte ARIC podría ser que los audífonos en grupos con alto riesgo de demencia también cambian el contacto social, el bajo estado de ánimo, la estimulación cognitiva y mejoran la motivación y la comunicación sobre el tratamiento médico, pero esta evidencia aún no existe.102Anteriormente discutimos la evidencia de que el uso de audífonos protege contra la demencia y reduce las tasas de deterioro cognitivo después de comenzar a usar audífonos.2 Desde entonces, una revisión sistemática y metanálisis de ocho estudios de cohorte con 126 903 participantes, seguidos durante 2 a 25 años, informaron que las personas con pérdida auditiva que usaban audífonos tenían un riesgo significativamente menor de deterioro cognitivo (HR 0,81, 0,76-0,87; Yo2=0%) y demencia (0,83, 0,77–0,90; Yo2=0%; cuatro estudios) que aquellos que no usaron dispositivos de asistencia (Figura 5).103
En otra cohorte de 2114 personas mayores de 50 años con pérdida auditiva autoinformada, 1154 personas tenían deterioro cognitivo leve y las que usaban audífonos tenían un riesgo significativamente menor de desarrollar demencia por todas las causas durante el seguimiento que las que no usaban audífonos (HR 0,73, 0,61-0,89).
105 La mediana del tiempo hasta la aparición de demencia incidente fue de 2 años para los no usuarios de audífonos y de 4 años para los usuarios de audífonos.La evidencia observacional de los beneficios de los audífonos para el riesgo de demencia está aumentando. Incluso si solo se consideran los estudios con seguimiento prolongado, para reducir la posibilidad de causalidad inversa, la evidencia de que los audífonos reducen el riesgo de demencia es consistente y respaldadora. Implementar el uso de audífonos, si es efectivo para prevenir la demencia, probablemente ahorraría costos.
En la Comisión Lancet de 2020, concluimos, sobre la base de estudios publicados, que el vínculo entre la depresión y la demencia era probablemente bidireccional y que, en los años anteriores a la presentación de la demencia, la depresión puede ser un síntoma de demencia en evolución; una reacción al deterioro cognitivo; o una causa de deterioro cognitivo. También se observó que pocos estudios habían considerado si el riesgo de demencia se veía afectado por el tratamiento de la depresión.Un nuevo metanálisis identificó que la depresión se asoció con la demencia por todas las causas, aunque hubo un alto grado de heterogeneidad entre los estudios (RR 1,96, IC del 95%: 1,59-2,43; Yo
2=96,5%; 27 estudios).
110 Para esta Comisión, elegimos los siete estudios incluidos por Stafford y colaboradores con un seguimiento de 10 a 14 años
117 y realizó un metanálisis de efectos aleatorios de los resultados de estos. Identificamos un mayor riesgo de demencia para las personas con depresión en comparación con las que no la tenían (RR 2,25, IC del 95%: 1,69-2,98; Yo
2=82,8%; Figura 6). Seis estudios que especificaron la edad de los participantes tuvieron una edad media inicial general de 63 años. Aunque los estudios fueron heterogéneos en el tamaño del efecto, informaron sistemáticamente un aumento del riesgo de demencia para las personas con depresión, incluso en estudios que emparejaron a los participantes según la edad, el sexo, el estado socioeconómico y las comorbilidades. De manera similar, un estudio de casos y controles danés de 246 499 adultos diagnosticados con depresión (a la mediana de edad de 50,8 años, IQR 34,7-70,7) y 1 190 302 individuos sin depresión informó un mayor riesgo de demencia en general entre aquellos con depresión (HR 2,41, IC 95% 2,35-2,47) en comparación con aquellos sin depresión. La asociación también se observó en personas para las que el intervalo entre la fecha índice para la evaluación de la depresión y la demencia fue superior a 20-39 años (1,79, 1,58-2,04), y en aquellas diagnosticadas con depresión temprana (es decir, 18-44 años; 3,08, 2,64-3,58), medias (es decir, 45-59 años; 2,95, 2,75-3,17), o en la vejez (es decir, 60 años; 2,31, 2,25-2,38) en comparación con las personas sin depresión.120 En un estudio nacional sueco de 41 727 gemelos, con un seguimiento de 18 años, se informó que el riesgo de demencia aumentaba para la depresión en la mediana edad (odds ratio [OR] 1,46, IC 95% 1,09-1,95), en la vejez (2,16, 1,82-2,56) y de por vida (2,65, 1,17-5,98).121
En general, estos estudios sugieren que la depresión aumenta el riesgo de demencia en todas las edades adultas, aunque en la vejez, parte de la asociación es causada por la demencia preclínica. Por lo tanto, estamos clasificando la depresión como un factor de riesgo en la mediana edad porque existe un claro riesgo en la mediana edad.No hubo diferencias entre gemelos idénticos o no idénticos en el estudio sueco descrito, lo que llevó a la conclusión de que el riesgo de demencia no se explicaba por el riesgo genético o el entorno de vida temprana; Sin embargo, el riesgo de depresión en la mediana edad y demencia futura fue menor en los que tenían 8 o más años de educación que en los que tenían menos de 8 años de educación.
121 Se desconocen los mecanismos que relacionan la depresión con el riesgo de demencia, aunque la depresión podría conducir a una reducción del autocuidado y el contacto social. Otro mecanismo hipotético por el cual la depresión podría aumentar la demencia podría ser la secreción excesiva de cortisol que conduce a la atrofia del hipocampo o a la respuesta inflamatoria.
122Un estudio del Biobanco del Reino Unido sobre intervenciones para la depresión incluyó a 354 313 participantes de 50 a 70 años sin demencia al inicio del estudio, seguidos durante una mediana de 11,9 años (IQR 11,2-12,6).
123 e informó que las personas con un diagnóstico de depresión (n = 46 280) tenían un mayor riesgo de desarrollar demencia (HR 1,51, IC 95% 1,38-1,63). Las personas que fueron tratadas para la depresión con farmacoterapia (n = 14 695; 0,77, 0,65-0,91), psicoterapia (n = 2151; 0,74, 0,58-0,94) o terapia combinada (n = 5281; 0,62, 0,53-0,73) tuvieron menos probabilidades de desarrollar demencia que el grupo no tratado (HR de tratamiento general 0,69, 0,62-0,77). El grupo no tratado que remitió no tuvo un mayor riesgo de demencia que el grupo sin depresión (0,84, 0,56-1,24). Este estudio proporcionó datos para un grupo más grande y durante un período más largo que la evidencia previa
125 pero todavía está abierto al sesgo de los estudios observacionales. Sin embargo, es poco probable que haya tales ECA a largo plazo. Los hallazgos sobre el efecto de la medicación y la terapia para la depresión en la reducción del riesgo de demencia sugieren la importancia de tratar la depresión tanto por la calidad de vida como porque podría reducir el riesgo de demencia en el futuro.
Lesión cerebral traumática
Realizamos un metanálisis del riesgo de demencia por todas las causas después de un traumatismo craneoencefálico en la Comisión Lancet de 2020 (RR 1·84, 1·54-2·20).
2 Posteriormente, dos metanálisis informaron estimaciones similares. El primer análisis, que incluyó 21 estudios con un total de 8 684 485 personas, informó una OR de 1,81 (IC del 95%: 1,53-2,14) para el TCE y el riesgo de demencia.
126 Un metanálisis de 32 estudios (n = 7 634 844), que incluyó 17 estudios del otro metanálisis, informó un RR para la demencia después de un TCE de 1,66 (IC del 95%: 1,42-1,93).
127 Ambos estudios identificaron que una edad más temprana en el momento del TCE (es decir, <65 años) y el sexo masculino se asociaron con un mayor riesgo de demencia.En los países de ingresos bajos y medianos, el traumatismo craneoencefálico se produce con mayor frecuencia por accidentes de tráfico, pero en los países de ingresos altos, el traumatismo craneoencefálico se debe con mayor frecuencia a caídas o violencia, siendo el alcohol un factor contribuyente común.
128 Por lo tanto, el riesgo de LCT está relacionado con otros comportamientos de salud que son factores de riesgo para la demencia. Un gran estudio longitudinal prospectivo, nacional, finlandés (n = 32 385) informó que la asociación entre el TCE grave (es decir, >3 días de hospitalización) y la demencia se atenuó (de HR 1,51 [IC 95% 1,03-2,22] a 1,30 [0,86-1,97]) después de ajustar otros factores de riesgo para la demencia, como la educación, el tabaquismo, el consumo de alcohol, actividad física e hipertensión.
129Conmoción cerebral y traumatismo craneoencefálico leve (mTBI, por sus siglas en inglés) son términos que a menudo se usan indistintamente.
130 Hay pocos estudios sobre el riesgo de mTBI y demencia, y los problemas metodológicos incluyen definiciones inconsistentes. Un estudio de cohorte previo que utilizó un registro nacional de pacientes informó un mayor riesgo de demencia incluso con un solo mTBI (OR 1,63; IC del 95%: 1,57-1,70).
131 Desde la Comisión Lancet de 2020, un estudio de cohorte no informó de un aumento del riesgo de demencia por mTBI en 15 años.
129 pero una revisión sistemática y metanálisis de cinco estudios, que incluyeron a 3 149 740 personas que informaron antecedentes de mTBI que cumplían con los criterios de la OMS, identificaron un mayor riesgo de enfermedad de Alzheimer (RR 1,18, IC 95% 1,11-1,25), y un análisis de sensibilidad que incluyó los pocos estudios en los que mTBI precedió a la enfermedad de Alzheimer en más de 10 años (n = 2307) también identificó un mayor riesgo de demencia después de TBI, aunque con intervalos de confianza más amplios (2,02, 0,66-6,21).
132Algunos deportes (p. ej., rugby, fútbol americano y hockey sobre hielo) implican contacto frecuente con la cabeza y eventos de latigazo cervical y se asocian con un mayor riesgo de LCT repetidas que los deportes en los que puede ocurrir una LCT individual de baja frecuencia en accidentes o como parte del deporte (p. ej., ciclismo, equitación y boxeo). Existe una creciente preocupación por el hecho de que los jugadores profesionales y aficionados de fútbol y rugby viven y mueren más a causa de enfermedades neurodegenerativas que la población general, lo que podría estar relacionado con una lesión cerebral traumática grave ocasional o una lesión cerebral traumática leve frecuente por contacto físico con otras personas o por cabecear un balón de fútbol.
133 Un metanálisis que clasificó el riesgo de conmoción cerebral en los deportes de contacto identificó 83 estudios de tasas de conmoción informadas, principalmente de los EE. UU. (n = 66), con cinco estudios de Canadá y cinco estudios del Reino Unido.
134 El rugby tuvo la tasa más alta de conmociones cerebrales (28,3 conmociones cerebrales por cada 10.000 partidos), seguido del fútbol americano (8,7 conmociones cerebrales por cada 10.000 partidos), el hockey sobre hielo (7,9 conmociones cerebrales por cada 10.000 partidos) y la lucha libre (5,0 conmociones cerebrales por cada 10.000 partidos). El deporte universitario tuvo tasas de conmociones cerebrales ligeramente más altas que el deporte de la escuela secundaria (3,8 conmociones cerebrales frente a 3,7 conmociones cerebrales por cada 10,000 juegos).La evidencia sugiere que las personas que juegan fútbol profesional durante más tiempo, en posiciones en las que cabecean la pelota con más frecuencia, son más propensas a sufrir lesiones en la cabeza y tienen un mayor riesgo de demencia. Un pequeño estudio de 60 jugadores informó que la capacidad cognitiva en ex jugadores de fútbol profesional se asoció inversamente con la frecuencia estimada de cabezazos.
135 Un gran estudio realizado en Escocia (Reino Unido) informó que 386 (5,0%) de 7676 ex jugadores de fútbol en comparación con 366 (1,6%) de 23 028 individuos emparejados por edad, sexo y nivel socioeconómico del área desarrollaron una enfermedad neurodegenerativa (HR 3,66, IC 95% 2,88-4,65).
136 Este mayor riesgo fue más alto para los defensas que tenían una alta frecuencia de cabezazos o que habían jugado profesionalmente durante más de 15 años y más bajo para los porteros. Un estudio de futbolistas profesionales franceses informó que la mortalidad por todas las causas fue menor que la de la población nacional (tasa de mortalidad estandarizada 0,69, IC del 95%: 0,64-0,75), pero los futbolistas que murieron tuvieron una tasa más alta de muertes con demencia que los no jugadores (3,38, 2,49-4,50).
138 Un estudio de cohorte de 6007 jugadores de fútbol masculinos (excluyendo porteros) de la primera división de Suecia y participantes de control emparejados por sexo, área y región informó que los jugadores de fútbol tenían un mayor riesgo de demencia por todas las causas (HR 1,62, IC 95% 1,47-1,78), pero no enfermedad de la neurona motora ni enfermedad de Parkinson.
139 El riesgo de mortalidad por todas las causas fue menor entre los futbolistas que entre los controles (0,95, 0,91-0,99). De manera similar, la mortalidad por todas las causas fue menor entre los ex jugadores de rugby del equipo nacional hasta los 70 años de edad, pero en una mediana de 32 años, 47 (11%) de 412 ex jugadores de rugby y 67 (5%) de los 1236 participantes en el grupo de control fueron diagnosticados con enfermedad neurodegenerativa (2,67, 1,67-4,27).
137La lesión cerebral traumática puede causar o exacerbar la demencia a través de un trauma directo.
140 Los mecanismos patológicos plausibles para la neurodegeneración a largo plazo después de un TCE incluyen la lesión axonal que promueve la generación temprana de proteinopatías (p. ej., tau hiperfosforilada y β amiloide), la activación microglial y la atrofia cortical.
142 Se identificaron tres estudios de cohorte que evaluaron la patología cerebral en personas con antecedentes de TCE y pérdida del conocimiento, sin consistencia entre los estudios para la asociación con neuropatologías. Un estudio de 1589 personas que se sometieron a una autopsia informó un aumento en la patología con cuerpos de Lewy y la esclerosis del hipocampo, pero no placas ni ovillos en personas que tuvieron LCT con pérdida del conocimiento.
143 Un estudio de la Iniciativa de Neuroimagen de la Enfermedad de Alzheimer de 241 participantes, 41 de los cuales informaron una lesión cerebral traumática previa, identificó que los antecedentes de lesión cerebral traumática se asociaron con un aumento de la deposición de β amiloide, adelgazamiento cortical y la aparición de deterioro cognitivo 3-4 años antes que para aquellos sin lesión cerebral traumática previa.
144 Por el contrario, un estudio poblacional del Reino Unido que incluyó a 80 participantes que habían sufrido un traumatismo craneoencefálico con pérdida del conocimiento antes de los 60 años no encontró diferencias en la deposición de β amiloide, el volumen del hipocampo o el grosor cortical, pero una cognición más baja y un volumen cerebral más pequeño en comparación con sus 395 contrapartes sin lesión en la cabeza a la edad de 70 años.
145 El trabajo en curso con neuroimagen y biomarcadores de fluidos de neurodegeneración podría ayudar a identificar patrones superpuestos y distintos de neuropatología en personas con diferentes subtipos de demencia postraumática u otros trastornos neurodegenerativos, incluida la encefalopatía traumática crónica.
146En general, la evidencia sugiere que el TCE aumenta el riesgo de demencia, lo que posiblemente conduzca a un inicio más temprano de la demencia en 2-3 años que en las personas sin LCT.
147 lo que podría deberse a la acumulación de neuropatología subyacente. Este riesgo de enfermedades neurodegenerativas no debe oscurecer el mensaje de que el deporte es generalmente bueno para la salud. La protección contra las lesiones en la cabeza, por ejemplo, mediante el equipo de protección de la cabeza adecuado, la limitación de las prácticas de cabeceo y las colisiones de alto impacto, la prevención de los juegos inmediatamente después de una lesión cerebral traumática y, posiblemente, la adaptación de las normas para limitar las lesiones, debería ser ahora una prioridad de salud individual y pública. Algunos organismos deportivos y gubernamentales han comenzado a implementar estas políticas.
Tabaquismo
Anteriormente informamos que fumar en la vejez se asocia con un mayor riesgo de demencia (HR 1,6, 1,2-2,2).
2 Nuevas evidencias muestran ahora que fumar en la mediana edad parece ser un factor de riesgo más fuerte para la demencia que fumar en la vejez, posiblemente debido a las mejoras en el tratamiento de las enfermedades cardiovasculares y los cánceres relacionados con el tabaquismo, lo que lleva a una mayor probabilidad de que los fumadores vivan lo suficiente como para desarrollar demencia. Un metanálisis grande realizado por Zhong y sus colegas informó que fumar en la mediana edad aumentaba el riesgo de demencia (RR 1,30, IC del 95%: 1,18-1,45; 37 estudios), pero no hubo un aumento del riesgo en los ex fumadores.
148 El Framingham Heart Study (n = 4015; seguimiento de 21 años) identificó el riesgo más fuerte de demencia en personas que comenzaron a fumar en la vida adulta temprana (es decir, entre 33 y 44 años; HR 1,42, IC del 95%: 0,05-3,60).
149 Otros estudios de cohortes a largo plazo, como el estudio ARIC (seguimiento a 25 años; n=15 744; 1,41, 1,23–1,61)
150 y el estudio Whitehall II (seguimiento a 32 años; n=9951; 1,36, 1,10-1,68),
151 han reportado un exceso similar de riesgo de demencia en fumadores actuales de mediana edad (es decir, edad media de 44,9 años [DE 6,0]). Un estudio del Biobanco del Reino Unido de 497 401 adultos informó de un HR para la demencia de 1,7 (1,2-2,5) para los fumadores menores de 50 años al inicio del estudio.
152 En la población general danesa, un análisis combinado de dos cohortes prospectivas, que incluía un total de 61 664 individuos, informó que el riesgo de demencia para los fumadores de mediana edad aumentó para los hombres (3,2, 1,4-7,4) y las mujeres (1,7, 1,1-2,8) en comparación con los no fumadores.
153Un seguimiento de 32 años de la cohorte Whitehall II, controlando el estatus socioeconómico, identificó que los fumadores actuales (HR 1,36, IC 95% 1,10-1,68) pero no los exfumadores (0,95, 0,79-1,14) tienen un mayor riesgo de demencia en comparación con las personas que nunca han fumado y que las desigualdades socioeconómicas en el riesgo de demencia estaban mediadas en parte por el tabaquismo.
151 El estudio de Zhong y sus colegas tampoco mostró un aumento en el riesgo en los exfumadores. De manera similar, en un estudio nacional coreano de 789 532 participantes a los que se evaluó el estado de tabaquismo durante 2 años, se informó que los ex fumadores tenían un menor riesgo de demencia por todas las causas (0,92, 0,87-0,97) que los fumadores continuos, que fue más pronunciado entre los adultos que fumaron antes de los 65 años (0,8, 0,7-0,9) que los que fumaron a los 65 años o más (1,0, 0·9–1·0).
154 Otro estudio poblacional coreano que examinó el riesgo de demencia en personas con fibrilación auricular también informó de una reducción del riesgo de demencia en personas que habían dejado de fumar (0,83, 0,72-0,95) en comparación con los fumadores actuales.
155 Estos estudios sugieren que dejar de fumar reduce el riesgo de demencia en comparación con el tabaquismo continuo. Fumar ahora debe considerarse un factor de riesgo en la mediana edad (en lugar de un factor en la vejez, como en la Comisión Lancet de 2020),
2 Y el efecto beneficioso de dejar de fumar es alentador.
Factores de riesgo cardiovascular
Hemos optado por considerar los factores de riesgo individualmente en lugar de la morbilidad cardiovascular general. La demencia vascular generalmente ocurre cuando las personas tienen un accidente cerebrovascular (y el accidente cerebrovascular es parte de los criterios de diagnóstico), y la demencia vascular ocurre con más frecuencia en personas que fuman o que tienen diabetes e hipertensión.
63 El accidente cerebrovascular y la demencia comparten los factores de riesgo de menor educación, ejercicio poco frecuente, hipertensión, enfermedades cardíacas y aislamiento social.
156 Pero algunas personas con estos factores de riesgo no desarrollarán demencia a pesar de la neuropatología, a veces porque mueren a una edad temprana, antes de que se desarrolle la demencia.
23Varios estudios han examinado el efecto de una combinación de factores de riesgo cardiovascular sobre el riesgo de demencia. El grupo Life’s Simple 7 definió los factores ideales de salud cardiovascular (es decir, IMC, dieta, tabaquismo, actividad física, presión arterial, colesterol y concentraciones de glucosa), y las puntuaciones más altas en este índice se asocian con un menor riesgo de demencia.
157 De manera similar, en China, un estudio longitudinal de 10 años de duración con 29 072 personas con una edad media de 72 años en el seguimiento (DE 6,6) informó que el deterioro lento de la memoria se asoció con estar en el grupo sano, lo que significaba tener al menos cuatro de seis factores: dieta saludable (es decir, comer al menos siete de 12 alimentos elegibles), ejercicio físico (es decir, ≥150 minutos de ejercicio de intensidad moderada o ≥75 minutos de ejercicio de intensidad vigorosa semanalmente), contacto social activo (es decir, ≥2 contactos sociales por semana, incluso en línea), actividad cognitiva activa (es decir, participar en ≥2 actividades cognitivas por semana), nunca o antes de fumar (es decir, dejar de fumar hace ≥3 años) y nunca beber alcohol (es decir, beber menos de un vaso pequeño de vino al día).
158 Esta asociación se aplicaba tanto a los portadores de APOE ε4 como a los no portadores.
Colesterol LDL
En el momento de las anteriores Comisiones Lancet sobre la demencia, la evidencia disponible sobre si una alta concentración de colesterol LDL era un posible factor de riesgo de demencia no era concluyente.
2 La evidencia metaanalítica identificó evidencia inconsistente de los HIC de que el colesterol LDL alto en la mediana edad, pero no en la edad avanzada, podría ser un factor de riesgo para el deterioro cognitivo, la demencia por todas las causas y la enfermedad de Alzheimer.
160Desde entonces, un metaanálisis de tres estudios de cohorte con un total de 1 138 488 participantes, todos del Reino Unido, que analizaron el colesterol LDL en adultos menores de 65 años seguidos durante más de 12 meses, informó que cada aumento de 1 mmol/L en el colesterol LDL se asoció con un aumento del 8% en la incidencia de demencia por todas las causas (tamaño del efecto 1,08, IC del 95%: 1,03–1,14; Yo
2=0,3%).
161 En un estudio de 1 189 090 participantes se informó que el colesterol LDL alto (es decir, >3 mmol/L) se asoció con un mayor riesgo de demencia (HR 1,33, IC 95% 1,26-1,41).
45 En una gran cohorte del UK Clinical Practice Research Datalink (n=1 853 954) a la que se hizo un seguimiento durante una mediana de 7,4 años (IQR 4,6-10,4), un colesterol LDL basal más alto se asoció de manera similar con un mayor riesgo de demencia por todas las causas (razón de tasas ajustada 1,05, IC del 95% 1,03-1,06 por DE aumento del colesterol LDL [es decir, Aumento de 1,01 mmol/L o 39 mg/dL]).
162 Este riesgo fue mayor en las personas menores de 65 años al inicio del estudio para la demencia diagnosticada dentro de los 10 años (1,10, 1,04-1,15) y más de 10 años después del inicio (1,17, 1,08-1,27) que en las personas que tenían más de 65 años al inicio del estudio. En un estudio de cohorte danés de 94.184 personas a las que se les hizo un seguimiento desde una edad media de 58 años (DE 13,0), las personas que no seguían las pautas dietéticas (es decir, comían al menos tres porciones semanales de frutas, verduras y pescado; rara vez bebían bebidas azucaradas; rara vez comían carne preparada como salchichas o comida para llevar) tenían más probabilidades de tener colesterol LDL alto.
163 Después de una mediana de seguimiento de 9 años (rango <1-15), las personas con una baja adherencia a estas pautas tenían más probabilidades de desarrollar tipos de demencia distintos de la enfermedad de Alzheimer que las personas con una alta adherencia (HR 1,54, IC del 95%: 1,18-2,00), pero no eran más propensas a desarrollar enfermedad de Alzheimer, aunque la subtipificación de la demencia podría no haber sido precisa. Las personas que tomaron medicamentos para reducir los lípidos no tuvieron un mayor riesgo de demencia. Un estudio estadounidense de 4392 personas informó que el aumento del colesterol HDL protegía contra el desarrollo de la demencia.
164Otra evidencia de causalidad proviene de un metanálisis de aleatorización mendeliana que incluyó 27 estudios, que incluyeron a 3136 personas con demencia y 3103 controles sanos, que informaron que el colesterol total alto y el colesterol HDL bajo eran factores de riesgo para la demencia.
165 Por el contrario, un metanálisis de participantes individuales de más de 21 000 personas (edad basal media de 76 años) no identificó ninguna asociación entre el colesterol total, el colesterol LDL o el colesterol HDL y el deterioro cognitivo. Este resultado no cambió cuando el análisis se estratificó según el uso de estatinas o el estado de APOE ε4.
166El exceso de colesterol cerebral se asocia con un mayor riesgo de accidente cerebrovascular y la deposición de β y tau amiloide cerebral, lo que sugiere un mecanismo potencial para el vínculo entre el colesterol LDL y la demencia.
161 El HDL reduce el colesterol excesivo y se correlaciona inversamente con la concentración de β de amiloide cerebral.
167El asesoramiento individual sobre dieta y ejercicio tiene un pequeño efecto en la reducción del colesterol LDL.
168 Las estatinas se han convertido en un foco de investigación en el campo de la enfermedad de Alzheimer y tienen un beneficio potencial debido a sus propiedades antiinflamatorias y antioxidantes, así como a la reducción del colesterol.
169 En un metanálisis de 36 estudios de cohortes, se identificó que el uso de estatinas se asoció con un menor riesgo de demencia por todas las causas (OR 0,80; IC del 95%: 0,75–0,86; Yo
2=97,5%) y enfermedad de Alzheimer (0,68, 0,56-0,81; Yo
2=94,5%) en comparación con el colesterol alto no tratado, sin diferencia entre hombres y mujeres.
170 Una revisión Cochrane de ECA de estatinas administradas en la vejez no encontró ningún efecto sobre el riesgo de demencia (un estudio) ni sobre los resultados cognitivos (dos estudios).
171 Los datos observacionales repetidos se pueden utilizar para emular un ensayo objetivo sobre el uso de estatinas. Mediante el uso de datos de 6373 participantes de 55 a 80 años, un ensayo emulado identificó que el uso sostenido de estatinas, pero no el inicio de las estatinas solas, se asoció con un menor riesgo de demencia o muerte a 10 años.
172En general, existe evidencia de alta calidad, consistente y biológicamente plausible de que el colesterol LDL alto en la mediana edad es un factor de riesgo para la demencia. Las directrices de la OMS de 2019 sugirieron que el tratamiento de la dislipidemia en la mediana edad podría ofrecerse para reducir el riesgo de deterioro cognitivo y demencia, pero que la calidad de las pruebas era baja.
124 Aunque no existen ECA de estatinas a largo plazo y de alta calidad para prevenir la demencia, estos estudios serían poco éticos y poco prácticos de realizar. Los metanálisis de los estudios observacionales son heterogéneos, pero muestran un beneficio de las estatinas sobre el riesgo de demencia, posiblemente porque el beneficio depende de la edad de inicio.
Inactividad física, ejercicio y estado físico
Anteriormente concluimos que el equilibrio de la evidencia es que el vínculo entre el ejercicio y la demencia probablemente sea bidireccional.
2 La actividad física cambia a lo largo de la vida de una persona, disminuyendo cuando alguien se enferma; varía según la cultura, el nivel socioeconómico y el sexo; y puede ocurrir en diferentes niveles de intensidad, lo que lo hace complejo de estudiar. Desde la Comisión Lancet de 2020, una revisión sistemática y metanálisis de 58 estudios (n = 257 983) que exploraron el vínculo entre la actividad física y la demencia identificó que la actividad física se asoció con un menor riesgo de demencia por todas las causas (RR 0,80, IC del 95% 0,77-0,84) y enfermedad de Alzheimer (0,86, 0,80-0,93) en seguimientos cortos y largos de al menos 20 años. independientemente de la edad basal.
173 Hubo una disminución del riesgo de demencia vascular en seguimientos más cortos (0,79, 0,66-0,95) de una media de 10,9 años (DE 8,5). Se incluyeron en el metanálisis una variedad de intensidades de ejercicio, y la reducción del riesgo fue mayor cuando se pasó del sedentarismo extremo a alguna actividad física. Un estudio de cohorte (n = 1417) que registró actividad física cinco veces entre las edades de 36 y 69 años informó que ser físicamente activo a todas las edades se asoció con una mejor cognición a los 69 años que ninguna actividad física, con la asociación más fuerte para la actividad física sostenida.
174 En un estudio prospectivo de 29 826 personas a las que se les dio seguimiento durante una mediana de 24,5 años (RIC 24,1-25,0) y cuya actividad física semanal se evaluó dos veces, con 10 años de diferencia, se informó que las personas que mantenían un nivel óptimo de actividad física estimado individualmente tenían un riesgo reducido de demencia en comparación con las personas inactivas persistentemente (HR 0,75, IC del 95%: 0,58-0,97), al igual que aquellos que aumentaron su actividad física a un nivel óptimo (0,83, 0,72-0,96).
175 En un estudio longitudinal de 1718 mujeres durante una mediana de 11,9 años (rango de 0,6 a 13,5) se informó que un mayor nivel de actividad física se asoció con un menor deterioro cognitivo, pero no cuando la estimación se ajustó por diabetes e hipertensión.
176En un ECA, 945 participantes, con una edad media de 78 años (DE 2) y 450 (48%) mujeres y 495 (52%) hombres, fueron asignados aleatoriamente (2:1:1) a un grupo de control de 5 años, entrenamiento continuo de intensidad moderada dos veces por semana o entrenamiento en intervalos de alta intensidad dos veces por semana.
177 A los 5 años, 474 (96%) de los 494 participantes del grupo de control se adhirieron a la guía nacional para la actividad física, 176 (75%) participantes se adhirieron a la intervención de entrenamiento en intervalos de intensidad moderada y 164 (76%) se adhirieron a la intervención de entrenamiento en intervalos de alta intensidad. No hubo diferencias significativas en la cognición (β 0,26, IC del 95%: -0,17 a 0,69) ni en las probabilidades de DCL (OR 0,86; IC del 95%: 0,66 a 1,13) entre los grupos. Los hombres en el grupo combinado de ejercicio de intensidad moderada o alta tuvieron un menor riesgo de deterioro cognitivo leve (0,68, 0,47 a 0,99) y puntuaciones cognitivas ligeramente más altas que los participantes masculinos en el grupo de control. Los participantes que disminuyeron su consumo máximo de oxígeno, en lugar de mantener o aumentar su consumo, tuvieron mayores probabilidades de DCL (1,35, 0,98 a 1,87) en comparación con aquellos con niveles estables de consumo de oxígeno, aunque este resultado se estimó de manera imprecisa. Los hallazgos están en línea con el pequeño beneficio cognitivo mostrado en una revisión general de ECA sobre los efectos del ejercicio físico en la cognición.
178 Los resultados pueden depender no solo de la duración, sino también del tipo y la intensidad de la actividad física. A nivel de políticas, la OMS recomienda intervenciones de diseño urbano y la provisión de espacios verdes de alta calidad para reducir la inactividad física en toda la población.
179El ejercicio a cualquier edad parece ser útil para la cognición, posiblemente a través de cambios en el flujo sanguíneo y la función debido a la reducción de la hipertensión y el aumento del óxido nítrico, que culminan en una mayor plasticidad cerebral y una menor neuroinflamación.
180 Las personas que realizan ejercicio de moderado a vigoroso durante más días tienen volúmenes cerebrales relativamente más grandes que aquellos que hacen menos o ningún ejercicio.
Anteriormente discutimos la diabetes tipo 2 como un factor de riesgo en la vejez para el desarrollo de demencia. Nuevas evidencias sugieren que la edad de inicio marca la diferencia, ya que el inicio de la diabetes en la mediana edad, pero no necesariamente en la edad tardía, aumenta el riesgo de demencia. En un estudio de cohorte prospectivo de 10 095 participantes, el riesgo de demencia aumentó por cada disminución de 5 años en la edad de inicio de la diabetes tipo 2 (HR 1,24, IC 95% 1,06-1,46), hasta más de 70 años de inicio.
25 La diabetes debe clasificarse como un riesgo de demencia en la mediana edad. No está claro si la diabetes no es un factor de riesgo para la demencia en edades más avanzadas o si la ausencia de evidencia que muestre un riesgo significativo se debe a los seguimientos cortos y a los pocos estudios. La OMS concluye que la diabetes en la vejez podría tener un efecto perjudicial en la salud del cerebro y el riesgo de demencia.
124 La larga duración de la enfermedad y la diabetes mal controlada aumentan el riesgo de demencia.Nuestra comprensión del mecanismo por el cual la diabetes aumenta el riesgo de demencia es incompleta. Las complicaciones microvasculares y macrovasculares a largo plazo están bien establecidas en la diabetes, y es probable que el mecanismo causal incorpore un fuerte componente vascular, incluido el riesgo de accidente cerebrovascular.
184 La resistencia periférica a la insulina conduce a una disminución de la señalización de la insulina en el SNC, seguida de una alteración en el metabolismo cerebral. La resistencia a la insulina es un mecanismo molecular común que vincula la diabetes y la enfermedad de Alzheimer: conduce a un aumento de la toxicidad del β amiloide, hiperfosforilación de tau, estrés oxidativo y neuroinflamación.
185 El aumento de las concentraciones de marcadores inflamatorios sistémicos (p. ej., PCR) se asoció con un mayor riesgo de demencia asociado a la diabetes.
25No está claro si el tratamiento eficaz de la diabetes mejora el riesgo de demencia per se, especialmente porque tomar grandes cantidades de medicamentos orales e insulina se relaciona con una mayor gravedad de la diabetes. Sin embargo, el tratamiento estricto e intensivo en comparación con el control diabético estándar no disminuye el riesgo de demencia.
2 Algunas pruebas sugieren que las personas que toman algunos tipos de medicamentos antidiabéticos podrían tener menos riesgo de demencia. En una revisión sistemática, metanálisis y análisis de redes de 27 estudios (1 590 757 participantes), que no informaron heterogeneidad, se identificó que los estudios de cohorte indicaron que los inhibidores de SGLT2 (OR 0,41, IC del 95%: 0,22–0,76), los agonistas del receptor de GLP-1 (0,34, 0,14–0,85) y los inhibidores de DPP-4 (0,78, 0,61–0,99) se asociaron con la reducción del riesgo de demencia. mientras que las sulfonilureas se asociaron con un mayor riesgo (1,43, 1,11-1,82).
186 La metformina no se asoció con una disminución o aumento del riesgo (0,71, 0,46-1,08). Un estudio realizado en la atención primaria del Reino Unido informó un riesgo significativamente menor de demencia en 114 628 personas con diabetes que iniciaron el tratamiento con metformina que en 95 609 personas que no tomaban medicación para la diabetes (HR 0,88, IC del 95%: 0,84-0,92).
187 Un metanálisis de tres ECA y un estudio de cohorte de agonistas del receptor de GLP-1 en personas con diabetes tipo 2 identificó una tasa de demencia más baja en las personas que fueron asignadas al azar al fármaco que en las que recibieron placebo (15 820 participantes; HR 0,47, IC del 95%: 0,25-0,86) y en personas con agonistas del receptor de GLP-1 en la cohorte danesa nacional (120 054 individuos; 0,89, 0,86-0,93).
188 Otro metanálisis de estudios observacionales de 819 511 personas con diabetes tipo 2 y un seguimiento medio de 4,5 años (rango 1,3-7,2) informó hallazgos similares, con menos demencia posterior en los usuarios de inhibidores de SLGT2 (tres estudios; RR 0,62, IC 95%: 0,39–0,97; Yo
2=82,5%), agonistas del receptor GLP-1 (cuatro estudios; 0,72, 0,54–0,97; Yo
2=91,3%) e inhibidores de la DPP-4 (siete estudios; 0,84, 0,74–0,94; Yo
2=88,6%) que en las personas que no usaban estos medicamentos, pero el análisis reportó una alta heterogeneidad.
189 Es posible que las personas con diabetes no estén tomando medicamentos porque su diabetes está bien controlada sin medicamentos o porque no está bien tratada, lo que podría explicar la heterogeneidad entre los estudios. También existen pruebas de ECA sobre el efecto protector de los agonistas del receptor de GLP-1.
189 En una población taiwanesa de 31 384 parejas de personas con propensión emparejadas (incluida la compatibilidad para la enfermedad renal crónica con diabetes) que fueron seguidas durante 5 años, las personas que se adhirieron a la metformina tenían un 72% menos de riesgo de desarrollar demencia que las personas que no se adhirieron.
190 Los nuevos diseños de estudio, como la aleatorización mendeliana o la emulación de ensayos objetivo, podrían ayudar a abordar los posibles factores de confusión por indicación, en los que el nivel alto de azúcar en sangre conduce a prescripciones particulares o perjudica a las personas que no toman medicamentos.
191La pérdida de peso también podría ayudar a controlar la diabetes y, por lo tanto, también podría afectar la cognición. El estudio Look AHEAD reclutó a 3751 personas de 45 a 76 años con diabetes tipo 2 y sobrepeso u obesidad y las asignó aleatoriamente a una intervención de 10 años de aumento de ejercicio y disminución de la ingesta de calorías o apoyo y educación sobre la diabetes.
192 Este ECA se finalizó porque el análisis intermedio mostró que la intervención no tuvo ningún efecto sobre la muerte por resultados vasculares o infarto de miocardio, accidente cerebrovascular o angina grave. El resultado cognitivo se midió en el seguimiento, controlando la educación inicial, pero no la cognición. Hubo una fuerte relación inversa entre la HbA
1c concentración y cognición en ambos grupos. La función cognitiva no se relacionó con la asignación de grupos ni con la pérdida de peso. En general, un mejor control de la diabetes, pero no un nivel muy bajo de azúcar en la sangre o una pérdida de peso sin un mejor control de la diabetes, podría atenuar el riesgo de demencia y ser una forma de disminuir el riesgo de demencia.
La hipertensión y su trayectoria
Anteriormente discutimos la evidencia de que la hipertensión en la mediana edad aumenta el riesgo de demencia por todas las causas, enfermedad de Alzheimer y demencia vascular, pero que, más cerca del momento de la demencia, la presión arterial de las personas tiende a disminuir.
2 La presión arterial aumenta a lo largo de la vida en las sociedades de altos ingresos, y se evidencia que los aumentos se asocian con las circunstancias socioeconómicas. Una revisión sistemática de estudios longitudinales estimó que la presión arterial primero aumenta y luego comienza a disminuir 5 años antes del diagnóstico de demencia, y el peso disminuye alrededor de 10 años antes del diagnóstico.
193 Un metanálisis de datos de participantes individuales identificó que la presión arterial alta podría seguir siendo un riesgo en la edad avanzada.
194 Pero algunas personas que desarrollan demencia tienen una presión arterial más baja que las personas sin demencia y, por lo tanto, la evidencia es mixta. Estos metanálisis no cubrieron la variabilidad de la presión arterial, pero un estudio de cohorte (n = 2234; edad ≥65 años) midió la variabilidad de la presión arterial con evaluaciones a lo largo de 3, 6, 9 y 12 años e informó que cada aumento unitario en la variabilidad sistólica se asoció con un mayor riesgo de demencia, con HR que oscilaron entre 1,02 (IC del 95%: 1,01-1,04) y 1,10 (1,05-1,16).
195Los afroamericanos tienen presiones arteriales registradas más altas que otros grupos de EE. UU., lo que podría contribuir a un mayor riesgo de demencia que en los estadounidenses blancos. Este riesgo se consideró en un metanálisis de datos de participantes individuales de cinco estudios de cohorte de un total de 19 378 personas con una edad media de 59,8 años (DE 10,4), en los que los estadounidenses de raza negra tuvieron un deterioro cognitivo global significativamente más rápido que los estadounidenses de raza blanca, pero no se identificaron diferencias significativas después del ajuste por la presión arterial sistólica media acumulada.
196Hay tres metanálisis de ECA para la medicación antihipertensiva. Dos metanálisis identificaron que la medicación antihipertensiva protegía contra el deterioro cognitivo y la demencia.
197 y uno con un seguimiento corto (es decir, de 1 a 5 años) no identificó un efecto protector.
198 El metanálisis de 12 ECA (n=96 158), con un seguimiento medio de 4,1 años (rango 2,2-5,7), identificó un menor riesgo de demencia o deterioro cognitivo en las personas que tomaban fármacos antihipertensivos que en los controles, que consistían en personas que tomaban placebo, que tomaban antihipertensivos alternativos o cuya presión arterial objetivo era superior a la del grupo de intervención (OR 0,93, IC del 95%: 0,88-0,98) y de deterioro cognitivo solo (0,93, 0,88-0,99).
197 El segundo metanálisis utilizó datos de participantes individuales de cinco ECA (n = 28 008) con controles placebo, tres de los cuales se incluyeron en el primer metanálisis,
197 e identificó un menor riesgo de demencia en el grupo de tratamiento que en el grupo de control con placebo (0,87, 0,75-0,99).
12 Una revisión Cochrane, con tres estudios que coinciden con el metanálisis previo,
12 incluyeron 12 ECA (ocho ensayos controlados con placebo; n = 30 412) con intervenciones que duraron al menos 12 meses. La revisión concluyó que hubo un beneficio modesto de la medicación antihipertensiva sobre el cambio cognitivo medido con el Mini Mental State Examination (MMSE; cinco estudios; diferencia de medias 0,20; IC del 95%: 0,10–0,29), pero la duración fue demasiado corta para mostrar una diferencia en la incidencia de demencia (cuatro estudios; OR 0,89, IC 95% 0,72–1,09).
198 Un metanálisis de datos de participantes individuales de 17 estudios que incluían a personas en países de ingresos bajos y medianos (edad media de 72,5 años [DE 7,5], seguimiento de 4,3 años) identificó que las personas con hipertensión no tratada tenían un mayor riesgo de demencia que los controles sanos (HR 1,42, IC del 95%: 1,15-1,76), pero este riesgo se atenuó o se perdió con el tratamiento (1,13, 0·99–1·28).
194 Un metanálisis de cohortes de datos de participantes individuales que comprendían 31 090 adultos sin demencia al inicio del estudio, con un seguimiento de al menos 5 años, encontró que las personas con hipertensión que tomaban algún fármaco antihipertensivo tenían un menor riesgo de demencia que las que no tomaban fármacos antihipertensivos (HR 0,88, IC del 95%: 0,79-0,98). pero no identificó diferencias entre las clases de fármacos.
199 Aunque hay escasez de comparaciones directas del efecto de diferentes antihipertensivos, un análisis de redes y una revisión sistemática identificaron que los tratamientos con bloqueadores de los receptores de angiotensina 2 y bloqueadores de los canales de calcio (BCC) se asociaron con un menor riesgo de demencia que otros antihipertensivos.
200 Estudios de aleatorización mendeliana que sugieren que la hipertensión arterial es protectora
204 son inconsistentes con los hallazgos del ECA, y es probable que los hallazgos del estudio de aleatorización mendeliana estén influenciados por el sesgo de supervivencia.
Anteriormente discutimos que la obesidad en la mediana edad es un factor de riesgo para la demencia.
2 Una revisión sistemática adicional y metanálisis que examinó la asociación entre la obesidad y la demencia incluyó 14 estudios con 77 890 participantes e identificó que la obesidad en la mediana edad se asoció con demencia subsiguiente por todas las causas (RR 1,31; IC del 95%: 1,02-1,68).
206 Otro estudio sobre la obesidad central, medido a través de la circunferencia de la cintura o la relación cintura-cadera, incluyó a 5 060 687 participantes de 16 estudios y mostró que la circunferencia de la cintura más grande frente a la más pequeña se asoció con un mayor riesgo de deterioro cognitivo y demencia (HR 1,10, IC del 95%: 1,05-1,15), y este riesgo fue mayor en las personas mayores de 65 años que en otras edades.
207 La obesidad es más común en personas que hacen ejercicio con poca frecuencia y se asocia con diabetes e hipertensión, que también causan enfermedades cardiovasculares.
208 Por lo tanto, esta asociación podría estar mediada por otros factores de riesgo para la demencia. No obstante, la mayoría de los estudios en estos metanálisis ajustaron las condiciones de salud, como la hipertensión, el accidente cerebrovascular, las concentraciones de lípidos en sangre y la diabetes, así como las características demográficas, lo que debería haber minimizado el efecto de estos intermediarios.Un metanálisis de estudios de intervención para la pérdida de peso identificó 13 estudios longitudinales (n = 551) y siete ECA (n = 468) de participantes con sobrepeso (es decir, IMC 25,0-29,9 kg/m
2) u obesidad (es decir, IMC ≥30,0 kg/m
2). La pérdida de peso moderada intencional de incluso 2 kg entre los participantes del ensayo se asoció con mejoras en la cognición en la mediana de seguimiento de 6 meses (rango 8-48).
209 lo que indica que los comportamientos de salud podrían tener un efecto beneficioso, incluso si la pérdida de peso no es suficiente para alterar el estado de obesidad. Estas mejoras fueron más pronunciadas en las personas que cambiaron su dieta o que hicieron ejercicio para perder peso que en las personas que se sometieron a una cirugía bariátrica.
210Además, el estigma en las personas con un IMC alto se asocia con un aumento de las concentraciones de cortisol, inflamación y consecuencias negativas para la salud, lo que a su vez podría contribuir a la asociación con la demencia.
211 Se necesita más trabajo para comprender los mecanismos por los cuales la adiposidad contribuye al riesgo de demencia.Una revisión sistemática de 19 estudios prospectivos, en los que se agruparon los datos, también identificó un mayor riesgo de demencia en personas con bajo peso (es decir, IMC <18,5; HR 1,26, IC 95% 1,20-1,31).
212 Un metaanálisis de datos de participantes individuales de 1,3 millones de personas en 39 estudios de cohorte prospectivos encontró que la obesidad era un factor de riesgo para la demencia en cohortes en las que la medición inicial se tomó más de 15 años antes del inicio de la demencia, pero parecía ser protectora si la medición inicial se tomó menos de 10 años antes del inicio de la demencia.
14 Los autores sugirieron que este resultado se debía a la causalidad inversa, porque las personas a menudo pierden peso antes de desarrollar demencia. El bajo peso también puede estar relacionado con la desnutrición, aunque el bajo peso puede ocurrir por muchas razones.
Consumo excesivo de alcohol
En la Comisión de 2020, informamos que beber más de 21 unidades del Reino Unido (es decir, 12 unidades estadounidenses, 168 g) de etanol por semana en la mediana edad en comparación con el consumo más ligero (es decir, <14 unidades del Reino Unido) se asoció con un mayor riesgo de demencia (RR 1,18, IC del 95%: 1,06-1,31).
2 De manera similar, un metanálisis posterior de participantes individuales de 131 415 participantes de Francia, Reino Unido, Suecia y Finlandia encontró que, después de ajustar los factores de confusión, el consumo excesivo de alcohol (es decir, >21 unidades por semana) en la mediana edad se asoció con un mayor riesgo de demencia en comparación con el consumo más ligero (es decir, 1-21 unidades por semana; HR 1,22, IC del 95%: 1,01-1,48).
213 En línea con este hallazgo, una revisión de 28 revisiones sistemáticas concluyó que el consumo excesivo de alcohol (según lo definido por los estudios individuales) se asoció con un mayor riesgo de demencia por todas las causas y una reducción del volumen de materia gris en los estudios de imagen.
214 La pérdida de conciencia inducida por el alcohol aumentó el riesgo de demencia en personas con un consumo moderado o excesivo.
213Algunos estudios transversales de adultos mayores han reportado un riesgo similar de demencia en bebedores empedernidos de alcohol y no bebedores, pero algunas personas que se cuentan como no bebedores fueron bebedores empedernidos anteriormente.
215 Un estudio prospectivo japonés siguió a 42 870 participantes durante 14,9 años e informó que no beber (HR 1,29, IC del 95%: 1,12-1,47) y beber más de 450 g de alcohol por semana desde la mediana edad (1,34, 1,12-1,60) se asociaron con un mayor riesgo de demencia en comparación con el consumo ligero de alcohol (es decir, <75 g/semana).
216 Un metanálisis de datos de participantes individuales de 24 478 adultos mayores (edad media de 71,8 años [DE 7,5]) en 15 estudios de cohortes prospectivos informó que, durante 151 636 años-persona de seguimiento, el riesgo de demencia fue menor en pacientes ocasionales (0,78, 0,68-0,89), leves a moderados (1,3-24,9 g/día; 0,78, 0,70-0,87), y bebedores moderados a empedernidos (25,0-44,9 g/día; 0,62, 0,51-0,77) que en los no bebedores, pero no fue menor en los bebedores empedernidos (>45 g/día) que en los no bebedores (0,81, 0,61-1,08).
217 La aleatorización mendeliana también indicó un vínculo causal entre el consumo de alcohol y una edad más temprana de inicio de la enfermedad de Alzheimer y sugirió que cualquier vínculo entre no beber y la enfermedad de Alzheimer se debe al sesgo de los supervivientes.
218 Los estudios observacionales generalmente encuentran una dosis-respuesta en forma de J, de modo que no beber se asocia con un mayor riesgo de demencia en comparación con el consumo ligero. Este resultado se debe probablemente a que muchos no bebedores han tenido previamente un alto consumo de alcohol u otras enfermedades que les impiden beber, y los estudios que corrigen el alto consumo previo de alcohol han informado que no hay un exceso de mortalidad en el grupo de no bebedores.
219Un estudio de una cohorte nacional de Corea del Sur de 3 933 382 participantes que evaluó en serie el consumo de alcohol durante 3 años informó que los bebedores empedernidos sostenidos (es decir, ≥30 g/día o 3 unidades por día) tenían un mayor riesgo de demencia por todas las causas (HR 1,08, IC del 95% 1,03-1,12), y de reducir el consumo de alcohol de niveles excesivos a moderados (es decir, 15,0-29,9 g/día) redujeron el riesgo de demencia por todas las causas (0,92, 0,86-0,99) en comparación con el consumo excesivo de alcohol sostenido.
220 El consumo sostenido de alcohol leve (es decir, <15 g/día; 0,79, 0,77-0,81) o moderado (0,83, 0,79-0,88) o el inicio de un consumo leve de alcohol (0,93, 0,90-0,96) también se asociaron con un menor riesgo de demencia por todas las causas que el no consumo sostenido de alcohol; Sin embargo, algunos no bebedores podrían haber sido anteriormente bebedores empedernidos. En general, la reducción del consumo excesivo de alcohol o el consumo moderado de alcohol se asocia con un menor riesgo de demencia que el consumo excesivo de alcohol. Existe una falta de evidencia clara de que no beber alcohol aumenta el riesgo de demencia. La evidencia observacional de un exceso de riesgo para los no bebedores podría deberse a personas que previamente han bebido grandes cantidades, se abstuvieron en el momento en que se recopilaron los datos (y se clasificaron como no bebedores) y luego podrían volver a beber.
Aislamiento social
Anteriormente hemos hablado del aislamiento social o del contacto social poco frecuente como factor de riesgo para la demencia.
2 Desde entonces, dos revisiones sistemáticas informaron que un contacto social menos frecuente se asoció con un mayor riesgo de demencia. La primera revisión, que incluyó ocho estudios con un total de 15 762 participantes, informó un mayor riesgo de demencia (RR 1,57; IC del 95%: 1,32-1,85) para las personas con contacto social menos frecuente que para las personas con contacto social más frecuente, con el contacto social dicotomizado como menor o más frecuente dentro de los estudios individuales y la cantidad de contacto variando entre los diferentes estudios.
221 La segunda revisión (que incluyó un estudio que se incluyó en la revisión anterior) informó un aumento menor del riesgo (1,18, 1,08–1,30).
222 La duración del seguimiento podría explicar en parte los resultados inconsistentes de estos estudios; Por ejemplo, siete de los ocho estudios de una de las revisiones tuvieron menos de 4 años de seguimiento, lo que hace probable la causalidad inversa.
221 Sin embargo, dos estudios posteriores de participantes del Biobanco del Reino Unido, con un seguimiento medio de 8,8 años
224 encontró que el riesgo de demencia era mayor en las personas que estaban más aisladas socialmente (es decir, definidas como que cumplían con al menos dos de tres criterios de: vivir solas, ver a la familia o amigos menos de una vez al mes y no participar en actividades grupales semanales) al inicio que las personas menos aisladas socialmente (es decir, personas que no cumplían con estos criterios).La soledad está vinculada al aislamiento social, pero difiere de él, porque se trata de los sentimientos de las personas de que su contacto social es inadecuado.
225 La soledad también se asoció con un mayor riesgo de demencia en tres revisiones que comprendieron de tres a ocho estudios (RR 1,26, 1,14-1,40; 1,38, 0,98-1,94; y 1,58, 1,19-2,09).
221 En estudios posteriores se informó de un aumento del riesgo de demencia del 34-91% en estudios posteriores, en Estados Unidos durante 10 años, en los Países Bajos y Suecia durante 14 años, y en Japón durante 5 años.
230 Algunos de estos estudios, pero no todos, encontraron que la asociación persistía después del ajuste por posibles factores de confusión, incluido el contacto social poco frecuente (figura 7).
La participación en actividades sociales también está vinculada, pero es distinta del aislamiento social, y se ha asociado con un menor riesgo de demencia. Dos estudios con medición seriada de la actividad social informaron que la disminución de la participación en actividades sociales se asoció con un mayor riesgo de demencia a corto plazo, pero no con un seguimiento a largo plazo.
236 Este hallazgo sugiere que el vínculo con la participación podría deberse, al menos en parte, a la causalidad inversa, en la que el declive se produce durante la fase preclínica de la demencia.
224El contacto social, en cualquiera de sus formas, tiene un efecto potencialmente beneficioso sobre el riesgo de demencia al aumentar la reserva cognitiva, promover comportamientos saludables y reducir el estrés y la inflamación.
225 Se informó que el riesgo era consistente en individuos con diferentes puntuaciones de riesgo poligénico para la enfermedad de Alzheimer.
223 Y el aislamiento social se relacionó con un menor volumen de materia gris en las regiones temporal, frontal y otras regiones del cerebro que para las personas que no estaban socialmente aisladas.
225Las intervenciones para aumentar el contacto social y la participación en actividades a través de actividades grupales dirigidas por facilitadores han arrojado resultados inconsistentes sobre la función cognitiva general. Un ECA finlandés de una intervención de 3 meses con un resultado primario de cognición reclutó a 235 personas de 75 años o más que se sentían solas y mostró una pequeña mejora significativa en el rendimiento en la Escala de Evaluación de la Enfermedad de Alzheimer-Subescala Cognitiva (diferencia de medias en el cambio de –2,6 puntos por 100 puntos),
239 no demostraron que las actividades grupales dirigidas por facilitadores fueran beneficiosas. Los estudios de intervenciones multidominio que incluyeron componentes grupales sugirieron pequeños beneficios cognitivos (d 0,13 de Cohen;
240 diferencia media del MMSE de 0,99 puntos) para intervenciones muy intensivas. Un ECA piloto posterior de una intervención multidominio, que incluyó actividades sociales a través de reuniones grupales y actividades sociales mensuales programadas adicionales, condujo a una mejoría cognitiva general a las 24 semanas a pesar de los números pequeños (diferencia entre grupos de 6,2 puntos en la puntuación de la Batería Repetible para la Evaluación del Estado Neuropsicológico; p = 0,004).
241 La contribución del componente social de la intervención multidominio no está clara. Los estudios existentes son demasiado pequeños y el seguimiento es demasiado corto para identificar si estos componentes sociales de las intervenciones multidominio tienen algún efecto sobre la incidencia de la demencia.
Contaminación atmosférica
La exposición a partículas en entornos domésticos y externos es ahora motivo de gran preocupación e interés. La exposición es de por vida y puede contribuir a muchas afecciones a largo plazo a lo largo del curso de la vida. En la Comisión Lancet de 2020, informamos de un acuerdo en que la contaminación atmosférica por partículas, PM
2·5 (partículas finas con un diámetro ≤2,5 μm), y PM
10 (partículas con un diámetro ≤10 μm) fueron factores de riesgo para la demencia y el deterioro cognitivo, a pesar de la heterogeneidad sustancial entre los estudios en cuanto a la duración de la exposición, las covariables en el análisis, los resultados y el riesgo de sesgo.
2 El interés continuo de la investigación se refleja en la publicación de al menos nueve revisiones sistemáticas y metaanálisis adicionales desde 2019, que han informado de que la contaminación del aire se asocia con un mayor riesgo de demencia. Para manejar la heterogeneidad de los estudios, algunos metanálisis han reducido los criterios de inclusión (p. ej., una revisión analizó solo estudios que proporcionaron CRI, que comprendió 20 estudios con 91 391 296 pacientes y informó un CRI de 1,03 (IC del 95%: 1,02-1,05) por 1 μg/m
3 incremento en PM
2·5.
242 En una estimación conservadora agrupada, obtenida de un metanálisis de cinco estudios que utilizaron la determinación activa de casos de estudios de alta calidad, se informó un CRI de 1,17 (0,96–1,43) por 2 μg/m
3 incremento en PM
2·5, aunque los IC eran amplios e incluían el valor nulo.
243 Se informaron CRI agrupados de cinco estudios de dióxido de nitrógeno (1,02 [0,98–1,06] por 10 μg/m
3) y óxidos de nitrógeno (1,05 [0,98–1,13] por 10 μg/m
3) y cuatro estudios de ozono (1,00 [0,98–1,05] por 5 μg/m
3), ninguna de las cuales fue significativa. Otros contaminantes han sido evaluados por muy pocos estudios para el metanálisis.
243Tanto en los países de ingresos bajos como en los de ingresos bajos y medianos, donde la contaminación atmosférica suele ser alta y va en aumento, las partículas
2·5 y PM
10 Las concentraciones se han asociado con la demencia, el deterioro cognitivo leve y la enfermedad de Alzheimer.
247 La contaminación del aire ambiental (es decir, exterior) y doméstica (es decir, interior) puede tener riesgos distintos o sinérgicos. Los estudios en países de ingresos bajos y medianos han demostrado que, en comparación con los combustibles limpios, el uso de combustibles sólidos, un indicador de la contaminación del aire en el hogar, se asocia con un mayor riesgo de demencia y un deterioro cognitivo acelerado entre los adultos de mediana edad y mayores (es decir, de > a 50 años).
249 Las estufas residenciales de leña y carbón son una fuente de contaminación del aire interior y se informa que contribuyen con el 38% de la PM del Reino Unido
2·5 emisiones y riesgos para la salud asociados.
250Un estudio de cohorte de 7 años de duración en Estados Unidos con más de 18 millones de participantes informó que el PM
2·5 El componente con mayor asociación con el riesgo de demencia fue el carbono negro (HR 1,12 [IC del 95%: 1,11-1,14] por 1 μg/m
3 incremento).
251 Los estudios se han realizado principalmente en adultos mayores al inicio del estudio, pero este factor no descarta un efecto más temprano en la vida.En un estudio longitudinal con una media de seguimiento de 6 años en 2927 residentes suecos (1845 [63%] mujeres y 1082 [37%] hombres que no tenían demencia al inicio del estudio; edad media basal de 74 años [DE 10,7]) se consideró la MP
2·5 y óxido de nitrógeno anualmente desde 1990 para examinar si las enfermedades cardiovasculares (es decir, fibrilación auricular, cardiopatía isquémica, insuficiencia cardíaca y accidente cerebrovascular) modificaban o mediaban la asociación entre la contaminación y la demencia e informaron que lo hacían.
252 El efecto de la contaminación del aire es peor entre las personas con estas condiciones preexistentes.Existe evidencia emergente sobre los efectos potenciales de la mejora de la calidad del aire en el deterioro cognitivo y la incidencia de demencia. Un estudio de cohorte francés con un seguimiento de 12 años informó que una dosis de 12,2 μg/m
3 reducción de la mediana de las partículas
2·5 entre 1990 y 2000 se asoció con un menor riesgo de demencia (HR 0,85, IC 95% 0,76-0,95).
253 Mayor mejora de la calidad del aire (reducción de PM
2·5 y NO
2 más de 10 años) se asoció con un menor riesgo de demencia en las mujeres mayores de EE. UU.
254 En un estudio cuasiexperimental, el Plan de Acción para la Prevención y el Control de la Contaminación del Aire de China mitigó el deterioro cognitivo en los adultos mayores, lo que indica que las estrictas políticas de aire limpio podrían reducir el riesgo de envejecimiento cognitivo (medido por el MMSE) asociado con la contaminación del aire.
255 Una diferencia en las políticas de calefacción central de China entre el norte y el sur condujo a diferencias en las concentraciones de contaminación del aire y una mayor contaminación del aire (es decir, PM
10NO
2ASÍ QUE
2, CO y O
3) en la muestra del norte se asoció con un riesgo de demencia un 42,4% mayor que en la muestra del sur.
256A medida que crece la base de evidencia, sería valioso estandarizar el diseño de los estudios, los informes y los análisis para permitir comparaciones y lograr una comprensión granular de la asociación entre la contaminación del aire y la demencia.
257 Dado el estrecho vínculo entre las circunstancias socioeconómicas, las condiciones del hogar y la exposición a la contaminación atmosférica, es difícil minimizar los factores de confusión residuales en estos estudios.En general, existe un apoyo cada vez mayor a la aplicación de las directrices mundiales de la OMS sobre la calidad del aire que, en última instancia, tienen como objetivo la media anual de PM
2·5 Concentraciones inferiores a 5 μg/m
3.
258 No está claro si existe una concentración segura de contaminación atmosférica, ya que cada 1 μg/m
2·5 La concentración en las megalópolis del mundo fue de 6,7 μg/m
3 en Miami, FL, EE. UU., y las cinco ciudades más contaminadas tenían concentraciones medias anuales de PM
2·5 entre 89 μg/m
3 y 149 μg/m
3.
259 Se sabe poco sobre el riesgo en relación con los subtipos de demencia y si los componentes individuales de las partículas son importantes (p. ej., carbono negro, sulfatos, nitratos y amonio).
Pérdida visual no tratada
Se estima que la prevalencia mundial de la pérdida de visión evitable y la ceguera, incluidos los problemas visuales comunes para los que se prescriben gafas, en adultos de 50 años o más es del 12,6%, con una prevalencia mucho mayor en los países de ingresos bajos y medianos que en los países de ingresos altos.
260 Esta prevalencia es distinta de la ceguera cortical que se observa en personas con atrofia cortical posterior, que generalmente se debe a la enfermedad de Alzheimer, pero a menudo se diagnostica erróneamente como enfermedad ocular.
261 Nuestra Comisión no ha considerado previamente la pérdida de visión como un factor de riesgo para la demencia, pero han surgido nuevas pruebas considerables. Esta evidencia incluye un metanálisis de 14 estudios de cohorte prospectivos, con un seguimiento de 3,7 a 14,5 años, que incluyó a 6 204 827 adultos mayores que estaban cognitivamente intactos al inicio del estudio, de los cuales 171 888 desarrollaron demencia.
262 La pérdida de visión se asoció con un RR combinado para la demencia de 1,47 (IC del 95%: 1,36-1,60; Figura 8). En un metanálisis adjunto de 12 estudios de cohorte prospectivos con 45 313 participantes, 13 350 desarrollaron deterioro cognitivo, y el RR para la pérdida de visión y el deterioro cognitivo futuro fue de 1,35 (1,28-1,41).
Un segundo metanálisis identificó un mayor riesgo de demencia por todas las causas (RR 1,38, IC del 95%: 1,19-1,59; n=37 705) con pérdida visual.
273 Cuando se desglosó en diferentes afecciones oculares, un mayor riesgo de demencia se asoció con cataratas (tres estudios; 6659 participantes; 1312 casos; HR 1,17, IC 95%: 1,00–1,38; Yo
2=0,0%) y retinopatía diabética (cuatro estudios; 43 658 participantes; 7060 casos; 1,34, 1,11–1,61; Yo
2=63,9%), pero no con glaucoma (seis estudios; 175 357 participantes; 44 144 casos; 0,97, 0,90–1,04; Yo
2=51,5%) o degeneración macular asociada a la edad (tres estudios; 7 800 692 participantes; >2559 casos, no se pudo determinar el número exacto; 1,15, 0,88–1,50; Yo
2=91,0%).Un estudio estadounidense de 16 690 participantes investigó la inclusión de la pérdida de visión como un factor de riesgo adicional potencialmente modificable en el modelo de curso de vida basado en la Comisión Lancet de 2020 e informó que la fracción atribuible a la población (PAF) de discapacidad visual era del 1,8% en esa población.
274 Dado que la prevalencia de la pérdida de visión fue mayor en los grupos minoritarios que en el grupo blanco no hispano (9,9% de 3660 personas negras no hispanas y 11,0% de 1880 hispanos frente al 7,7% de 11 011 personas blancas no hispanas), el riesgo y el beneficio potencial podrían ser mayores en estas poblaciones.Un estudio estadounidense realizó un seguimiento de 3038 adultos mayores (es decir, de >65 años) con cataratas y cognición saludable al inicio del estudio durante más de 20 años.
275 El análisis controló la edad, la raza, el genotipo de APOE, la educación, el tabaquismo y una extensa lista de comorbilidades, e informó que las personas que se sometieron a una extracción de cataratas habían reducido significativamente el riesgo de demencia en comparación con las que no se sometieron a una extracción de cataratas (HR 0,71; IC del 95%: 0,62-0,83; 23 554 años-persona de seguimiento). Aunque un estudio del Biobanco del Reino Unido de 300.823 personas informó que las personas con cataratas tenían un mayor riesgo de demencia (1,21, 1,01-1,46), no hubo diferencias en el riesgo de demencia entre los que se sometieron a una cirugía de cataratas y los controles sanos.
276Los mecanismos detrás de estas asociaciones podrían estar relacionados con enfermedades subyacentes, como la diabetes, que es un factor de riesgo para la demencia;
2 la pérdida de visión en sí misma, como podría sugerir un posible efecto de la cirugía de cataratas; o procesos neuropatológicos compartidos tanto en la retina como en el cerebro.
277 Un estudio longitudinal de la base de datos de seguros de salud coreano de 6 029 657 personas informó que el riesgo de demencia aumentaba con la gravedad de la pérdida visual, lo que respalda la hipótesis de que la pérdida de la visión en sí misma podría ser causal o que hay un efecto dosis-respuesta a un factor causal compartido.
271 Un estudio de los vínculos entre la retinopatía diabética y la demencia identificó que la asociación entre la retinopatía y la demencia se mantuvo después de ajustar la gravedad de la diabetes medida por la glucemia a largo plazo y la función renal después de más de 5 años de retinopatía diabética.
278Cada vez hay más pruebas que respaldan la asociación entre la pérdida de visión no tratada y el riesgo de demencia y la posible modificación por el tratamiento. Por lo tanto, hemos incluido la pérdida visual como un factor de riesgo en nuestro análisis. El tratamiento de la pérdida visual es eficaz y rentable para aproximadamente el 90% de las personas; sin embargo, en todo el mundo, especialmente en los países de ingresos bajos y medianos, la pérdida visual a menudo no se trata.
274 Existe una clara oportunidad para la prevención de la demencia con el tratamiento de la pérdida visual.
Estudios de prevención de demencia multicomponente
Las intervenciones multidominio abordan múltiples factores de riesgo de demencia a través de cambios relacionados con la salud y el comportamiento, por lo que, en principio, son apropiadas para una afección multifactorial. Estas intervenciones varían en enfoque, desde enfoques detallados e individualizados respaldados por el establecimiento de objetivos en persona y aquellos vinculados a plataformas digitales o aplicaciones móviles hasta enfoques basados en actividades grupales. La evidencia existente es preliminar porque hay pocos estudios completos, pero hay más de 40 ensayos en curso.
279 Una revisión Cochrane de 2021 identificó nueve ECA de intervenciones multidominio para la prevención de la demencia o el deterioro cognitivo, con 18 452 participantes.
280 Hubo una certeza alta de un beneficio pequeño de una intervención multidominio sobre la cognición general (diferencia de medias de la puntuación Z compuesta 0,03; IC del 95%: 0,01 a 0,06; tres ECA; n = 4617; períodos de seguimiento de 18 a 36 meses),
282 particularmente en personas con el genotipo APOE ε4 (diferencia de medias para los portadores de 0,14, 0,04 a 0,25; diferencia de medias para los no portadores de 0,04, –0,02 a 0,10; dos ECA; n = 2043; seguimiento de 24 a 36 meses), pero el efecto sobre la incidencia de demencia tuvo IC amplios (RR 0,94; IC del 95%: 0,76 a 1,18; dos ECA; n = 7256; seguimiento de 6 a 13 años).
284 El ensayo previo a DIVA que abordó los factores de riesgo cardiovascular (mediana de seguimiento de 10,3 años [IQR 7,0-11,0]; participantes de 70 a 78 años al inicio del estudio) mostró resultados similares con respecto a la incidencia de demencia.
285 Más recientemente, el estudio Age Well reclutó a 1030 adultos en Alemania con puntuaciones superiores a la media en una calculadora de riesgo de demencia que incorporaba la edad, el sexo, la fecha de nacimiento, la altura y el peso, el colesterol sérico, la presión arterial sistólica y diastólica, el estado de actividad física y los años de educación. Las enfermeras instruyeron a los participantes de la intervención para que siguieran una intervención multidominio con dos visitas de seguimiento y cinco llamadas telefónicas durante 2 años.
286 La intervención incluyó la optimización de la nutrición y la medicación y la actividad física, social y cognitiva con objetivos individuales establecidos con los participantes, pero no hubo ningún efecto sobre la cognición durante 24 meses en comparación con los controles que recibieron consejos generales de salud. Los investigadores concluyeron que la intervención no fue lo suficientemente específica o intensa. El ensayo SMARRT evaluó los objetivos personalizados de reducción de riesgos (172 adultos de 70 a 89 años) durante 2 años a través de asesoramiento sanitario y enfermeras visitadoras. La intervención condujo a una mejora en la puntuación cognitiva compuesta (efecto medio del tratamiento de desviación estándar 0,14, IC del 95% 0,03-0,25), una mejora del 74% en comparación con el control de educación para la salud, que incluía información sobre la reducción del riesgo de demenita.
287Una revisión sistemática y metanálisis de intervenciones multidominio para el deterioro cognitivo leve encontró 28 ECA de intervenciones multidominio no farmacológicas que duraron hasta 1 año en adultos mayores con deterioro cognitivo leve (n = 2711) y un efecto moderado sobre la cognición global (diferencia de medias estandarizada 0,41; IC del 95%: 0,23-0,59; Yo
2=62%), con mejoras en la función ejecutiva y la memoria en comparación con un control activo de una sola intervención.
288 Los autores consideraron las razones de la heterogeneidad, entre ellas que algunos estudios tenían un poder estadístico insuficiente, pero no pudieron establecer conclusiones firmes. Una revisión sistemática más pequeña de ECA de estilo de vida en pacientes con DCL encontró solo tres ECA pequeños (n = 156) e informó un beneficio significativo para la cognición con baja heterogeneidad.
289Los estudios a menudo han reclutado participantes en función del alto riesgo cardiovascular.
281 En una revisión sistemática, se informó que el riesgo de demencia a 10 años para las personas elegibles para cuatro ensayos a gran escala de intervenciones multidominio (es decir, dos o más dominios)
290 era similar a la de aquellos que se consideraban no elegibles; Por lo tanto, es posible que los ensayos futuros deban mejorar la precisión de la identificación de las personas con mayor riesgo de demencia.
291Algunos estudios han utilizado estrategias para aumentar la eficacia y el cumplimiento de las intervenciones, como los asesores de intervención para apoyar el cambio de comportamiento, las intervenciones de autogestión personalizadas y escalables entregadas digitalmente, y las dirigidas a personas de nivel socioeconómico más bajo y a personas de ingresos bajos y medianos.
295 Estos estudios deben aclarar si los beneficios cognitivos informados en los ensayos existentes se pueden replicar o aumentar y si es probable que las intervenciones multidominio sean escalables y clínicamente significativas para prevenir la demencia. Actualmente no está claro si los beneficios cognitivos identificados son sostenibles después del cese de la intervención, si se traducen en una reducción en la incidencia de demencia o si se pueden implementar con una adherencia y efectividad similares en entornos de bajos ingresos y poblaciones de alto riesgo.Una revisión de los ensayos de intervención multidominio para la prevención de la demencia encontró que solo 26 (62%) de los 42 estudios informaron datos étnicos y, en ellos, las personas de grupos étnicos minoritarios no blancos representaron solo una pequeña proporción de los participantes.
296 La raza blanca se informó en 23 ensayos, la etnia negra o afroamericana se informó en 15 ensayos, la etnia asiática se informó en seis ensayos, las etnias indígenas americanas o nativas de Alaska se informaron en tres ensayos y las etnias nativas de Hawái o de las islas del Pacífico se informaron en un ensayo. El estudio FINGERS
240 no informaron sobre la etnia ni la incidencia de demencia, pero informaron que los efectos de la intervención sobre la función cognitiva fueron los mismos en todas las categorías socioeconómicas (aunque dentro de una cohorte bastante acomodada). Todos menos 61 (2%) de los 2700 participantes en el estudio HATICE (es decir, un enfoque basado en Internet, apoyado por un entrenador, para establecer metas) eran blancos.
282 Los resultados no se desglosaron por etnia, pero el efecto de la intervención fue mayor en las personas con el nivel educativo inicial más bajo.En general, incluso las intervenciones con efectos modestos podrían, en teoría, tener efectos preventivos sustanciales a nivel poblacional, incluso para las personas menos prósperas o en entornos de bajos ingresos. Las intervenciones para riesgos individuales y múltiples serían potencialmente rentables, pero la escalabilidad es un desafío.
299 y es posible que sea necesario repetir las intervenciones a intervalos para lograr beneficios sostenidos.
Cálculo del PAF total
Cálculo de PAF
Incorporamos los dos nuevos factores de riesgo, es decir, el colesterol LDL alto y la pérdida de visión no tratada, y los 12 factores de nuestro modelo anterior en nuestro modelo de demencia de curso de vida. Se utilizaron los metanálisis más grandes y recientes a nivel mundial para la prevalencia y el RR de los factores de riesgo o, si no estaban disponibles, los mejores datos. Las fuentes y justificaciones se detallan en el apéndice (pp. 2-6). Realizamos nuevos metanálisis de los RR para depresión y pérdida auditiva descritos anteriormente en este trabajo.Se utilizaron datos de los 37 000 participantes de 45 años o más del estudio HUNT, que es un estudio de salud longitudinal basado en la población entre residentes de 20 años o más en el condado de Nord-Trøndelag, Noruega.
301 para estimar las comunalidades (es decir, la agrupación de factores de riesgo) de los 14 factores de riesgo. El apéndice (pp. 5-10) muestra la fórmula del PAF, las definiciones de los factores de riesgo y los pasos, incluido el código Stata, para calcular la comunalidad y el PAF. Nuestro análisis identificó cinco componentes principales, explicando el 54% de la varianza total entre los 14 factores de riesgo, lo que indica una superposición sustancial en la prevalencia de factores de riesgo, que luego tuvimos en cuenta en nuestras estimaciones ponderadas de PAF. Estimamos que la FAP para los 14 factores de riesgo fue del 45,3%. La figura 9 muestra el modelo de curso de vida de 14 factores de riesgo potencialmente modificables para la demencia. La Tabla 1 muestra la prevalencia, la comunalidad, el RR y los PAF ponderados y no ponderados ajustados por la comunalidad para los 14 factores de riesgo de demencia potencialmente modificables.
Este documento es el análisis más completo hasta la fecha del PAF para los factores de riesgo potencialmente modificables para la demencia y actualiza los cálculos anteriores con factores de riesgo recientemente incorporados con evidencia convincente y estimaciones mundiales actualizadas de los RR y la prevalencia de los factores de riesgo. Los criterios de selección siempre tienen un grado de subjetividad, que puede afectar a las conclusiones, por lo que hemos presentado las evidencias sobre las que se construyeron para ser transparentes. Hemos utilizado la mejor evidencia actual para la magnitud del riesgo, pero esta evidencia podría haber sobreestimado o subestimado el riesgo. Se utilizaron revisiones sistemáticas para los factores de riesgo elegidos, se identificaron datos para calcular la comunalidad de 14 factores de riesgo y se proporcionaron nuevos metanálisis cuando fue necesario para nuestra síntesis. Se realizaron nuevos metanálisis solo para la depresión y la pérdida de audición (ya que no hubo revisiones recientes) y, por lo tanto, es posible que se hayan pasado por alto algunas pruebas nuevas. Hemos detallado cómo llevamos a cabo estos análisis, pero no los habíamos preregistrado. Nos encontramos con un panorama esperanzador, con una estimación de que casi la mitad de todos los casos de demencia están asociados a 14 factores de riesgo potencialmente modificables.En la medida de lo posible, se utilizaron cifras mundiales de prevalencia, que incluyen cantidades desproporcionadas de datos de los países de ingresos altos, aunque se incluyeron pruebas de que la prevalencia de los factores de riesgo varía de un país a otro.
31 La mayor parte de la investigación mundial se realiza en países de ingresos altos, por lo que los países de ingresos bajos y medianos están infrarrepresentados debido a la escasez de datos. Hemos asumido que los factores de riesgo causan demencia y hemos incluido evidencia adicional de que la alteración de estos factores de riesgo tiene el potencial de cambiar la prevalencia de la demencia. No se incluyeron los riesgos con pruebas contradictorias y se reconoció que existen otros factores de riesgo. Es escasa la evidencia sobre cómo los factores de riesgo y protección podrían agruparse o variar dentro de las diferentes naciones y entre ellas. Los participantes en el estudio HUNT tenían una prevalencia más baja de abuso de alcohol que las cifras mundiales y vivían en un HIC con poca diversidad étnica. Además, no fue posible encontrar una estimación mundial de la prevalencia del colesterol LDL y reconocemos que el uso de una estimación de un solo estudio de cohorte no es ideal. Muchos factores de riesgo están relacionados con la privación socioeconómica; Por ejemplo, el lugar donde viven las personas está relacionado con la exposición a la contaminación del aire y la posibilidad de encontrar alimentos saludables a un precio razonable a una distancia razonable a pie y tener los recursos y las habilidades para prepararlos está relacionada con la obesidad y la diabetes. La privación socioeconómica está fuertemente ligada a la educación y su incorporación en nuestros cálculos de comunalidad reducirá los efectos individuales de considerar componentes individuales modificables. No fue posible realizar un metanálisis de los datos sobre la contaminación atmosférica, aunque los datos sugieren sistemáticamente que este factor es un riesgo para la demencia.
Tenemos evidencia adicional de que la exposición prolongada a un riesgo tiene un mayor efecto (p. ej., diabetes) y que los riesgos actúan con más fuerza en las personas vulnerables que en la población general (p. ej., contaminación del aire). Por lo tanto, es importante redoblar los esfuerzos para tratar las condiciones existentes de la mejor manera posible para todas las personas en riesgo. Sin embargo, aunque esta modificación del riesgo afecta a la población, no garantizará que ningún individuo evite la demencia. Además, es crucial pensar en las comunidades y las personas con múltiples riesgos, en las que los enfoques que van más allá del tratamiento individual o la exhortación a un cambio de comportamiento tienen un efecto potencialmente mayor a largo plazo. Se desconoce la duración o la intensidad que se requiere de una intervención para marcar la diferencia, pero se espera que el riesgo asociado con el tabaquismo pueda reducirse con el tiempo y, de hecho, una reducción en la prevalencia del tabaquismo podría ser uno de los factores asociados con la disminución de la prevalencia de demencia observada en algunas poblaciones. Aunque la asociación no es causal, el efecto sobre la cognición observado en los ECA que evaluaron las intervenciones multicomponente, la provisión de audífonos y el tratamiento de la hipertensión y los cambios naturalistas con la reducción de la contaminación del aire, el tabaquismo, el contacto social, los tratamientos auditivos y visuales, y los aumentos en la estimulación cognitiva a través del trabajo continúan sugiriendo una asociación causal con la expresión clínica de la demencia. Las personas con un nivel socioeconómico bajo, tanto en los países de ingresos bajos como en los de ingresos altos, corren un mayor riesgo que el resto de la población y deben ser una prioridad para la intervención. Existe evidencia considerable de que los cambios en el estilo de vida y las políticas para reducir los factores de riesgo son importantes para las personas, ya sea que tengan o no un mayor riesgo genético de demencia. Hemos resumido los puntos clave para enfatizar nuestras recomendaciones basadas en la literatura que hemos presentado. Aunque existen grandes lagunas en nuestra comprensión del riesgo, la acción no debe esperar, porque hay formas de reducir las posibilidades de desarrollar demencia, que benefician a las personas, las familias y la sociedad.
Enfoque de salud pública
Aunque la demencia es uno de los principales desafíos de salud pública, una visión de salud pública es un enfoque bastante novedoso para la prevención de la demencia. Los riesgos pueden conceptualizarse como algo que el individuo puede cambiar, pero un enfoque de salud pública reconoce la generación de mala salud a lo largo de la vida que se asocia con la privación socioeconómica. Los patrones socioeconómicos de enfermedades como la diabetes tipo 2 y la obesidad y comportamientos como el tabaquismo y el consumo excesivo de alcohol comienzan en los primeros años de vida.
317 Comprender la causa de las desigualdades de riesgo, como el acceso desigual a la educación, el acceso desigual a entornos saludables y seguros y las malas condiciones ocupacionales, puede obligar a cambiar las condiciones sociales para maximizar el alcance de la población, la rentabilidad y la equidad sanitaria de las intervenciones.
322 Se espera que los enfoques a nivel poblacional a lo largo de la vida para apoyar la actividad física, no fumar y una dieta saludable y no obesogénica (que también podría afectar a la diabetes) tengan un profundo efecto en las desigualdades en la prevalencia de la demencia.Demostrar un vínculo entre los cambios en estos factores de riesgo y la posterior reducción del riesgo de demencia es difícil debido a la acumulación de riesgo de demencia a lo largo de la vida, y la larga acumulación presintomática de la patología significa que podrían ser necesarios muchos años o décadas de estudio para mostrar una diferencia. Otro enfoque consiste en utilizar los factores de riesgo (y protectores) como resultados indirectos, en los que la causalidad asumida conduce a una reducción de la prevalencia de la demencia. Otros diseños de estudio, como los estudios cuasiexperimentales, también tienen el potencial de aclarar los efectos de las iniciativas para reducir los factores de riesgo sobre el riesgo de demencia.
64 Varias intervenciones a nivel poblacional pueden adaptarse adecuadamente a los contextos culturales y económicos, lo que teóricamente podría reducir sustancialmente la prevalencia de la demencia, las desigualdades y los costos en todo el sistema. Estas intervenciones incluyen políticas fiscales, como subsidios para aumentar la asequibilidad de los alimentos saludables e impuestos para reducir la asequibilidad del alcohol, el tabaco y los alimentos poco saludables; gravámenes para fomentar la reformulación de productos; y la eliminación de las barreras financieras para la educación continua y los combustibles más limpios.
324 También se podrían utilizar políticas de marketing; Por ejemplo, reducir la exposición a anuncios de productos poco saludables y el uso de campañas bien diseñadas en los medios de comunicación que cambien las normas socioculturales.
325 Las políticas legislativas y de disponibilidad incluyen la prohibición de fumar en lugares públicos, la reducción de las horas de venta de alcohol, hacer que los alimentos saludables sean más accesibles de lo que son actualmente, la reducción de la densidad de los establecimientos de comida rápida, la creación de espacios verdes seguros y de alta calidad y la infraestructura de viajes activos, la reducción de la exposición al ruido y la provisión de equipos de protección auditiva en los lugares de trabajo, zonas de bajas emisiones para reducir la contaminación del aire y la obligatoriedad del uso del casco en los viajes y deportes activos.
323 Las adaptaciones físicas al entorno podrían hacer que el ejercicio y la socialización sean accesibles y seguros al optimizar la planificación urbana, la accesibilidad y la infraestructura, como se recomienda en la Guía Mundial de Ciudades Amigables con las Personas Mayores de la OMS.
326 Por último, las políticas de vivienda podrían utilizarse como una intervención: la provisión de viviendas adecuadas y socialmente conectadas para las personas mayores es un enfoque de varias organizaciones gubernamentales y del tercer sector, con el potencial de reducir el aislamiento social y la soledad y proporcionar redes de apoyo para las personas mayores. Las intervenciones que han demostrado tener un efecto sobre el tabaquismo, el consumo excesivo de alcohol, la obesidad, la hipertensión, la contaminación del aire y las lesiones en la cabeza se modelaron para determinar su efecto sobre la demencia, y todas ahorraron costos y mejoraron la calidad de vida.
Factores de riesgo potenciales considerados sin evidencia suficiente para incluirlos en el modelo
Sabemos que existen otros factores de riesgo potencialmente modificables y consideramos varios de estos factores, pero, en general, juzgamos que no existe suficiente evidencia consistente para cumplir con nuestro alto estándar de inclusión como factores de riesgo modificables. Estos factores de riesgo incluyen muy poco sueño, una dieta poco saludable, infecciones y afecciones de salud mental.
Dormir
Como discutimos en la Comisión Lancet de 2020, no está claro si la duración del sueño corto (es decir, generalmente definida como ≤5 h) y larga (es decir, generalmente definida como ≥10 h) se asocia con un mayor riesgo de deterioro cognitivo y demencia o si las personas que están desarrollando demencia han alterado el sueño en la etapa prodrómica.
330 Dos metanálisis incluyeron estudios que utilizaron varias definiciones de la duración del sueño, con una duración corta que a menudo es menor o igual a 7 h y una duración larga que es más de 8 h, y con un seguimiento de menos de 10 años hasta la demencia incidente, y sus hallazgos de una asociación en forma de U invertida entre la duración del sueño y el riesgo de demencia están sujetos a un posible sesgo de causalidad inversa.
331 Algunos estudios son notables debido al seguimiento a largo plazo, pero ningún estudio informó datos para las personas que desarrollaron demencia poco después de la determinación de la duración del sueño por separado de los datos para aquellos que desarrollaron demencia después de 5 a 10 años desde el momento en que se registraron las medidas del sueño.
337 La hipótesis de la causalidad inversa está respaldada por un estudio longitudinal de resonancia magnética cerebral de 3893 adultos sanos, que informó que las tasas de atrofia cerebral no se asociaron con una duración del sueño más larga (es decir, >7 h) o más corta (es decir, ≤7 h) ni con la calidad del sueño cuando se controló el IMC, el estatus socioeconómico y el estado de ánimo.
338 Sin embargo, transversalmente, la duración del sueño se asoció con el grosor cortical, y los autores sugirieron que los cerebros sanos apoyan la duración saludable del sueño.En el estudio Million Women de 830 716 mujeres (edad media de 60,0 años al inicio [DE 4,9]) con un seguimiento de 17 años, hubo un riesgo ligeramente mayor de demencia (RR 1,08, IC 95% 1,04-1,12) entre las que informaron una duración del sueño más corta pero no muy corta (es decir, <7 h) que en las personas que informaron 7-8 h de sueño.
339 En el estudio Whitehall II, la duración corta y persistente del sueño de 6 horas o menos a las edades de 50, 60 y 70 años en comparación con la duración normal persistente del sueño (es decir, 7 horas) se asoció con un aumento del 30% en el riesgo de demencia, independientemente de los factores sociodemográficos, conductuales, cardiometabólicos y de salud mental.
340 En una cohorte noruega de 7492 personas con un seguimiento de 11 años, el insomnio (que podría diferir de la corta duración del sueño) no se asoció con la demencia por todas las causas, la enfermedad de Alzheimer o la puntuación cognitiva.
300El trabajo por turnos, en el que parte del trabajo se realiza fuera de la jornada laboral normal, puede alterar el ritmo circadiano y, a su vez, aumentar el riesgo de enfermedades cardiovasculares y algunas otras enfermedades. Una revisión sistemática encontró pruebas heterogéneas del riesgo de demencia y no pudo establecer conclusiones.
341 Un estudio posterior del Biobanco del Reino Unido examinó si el trabajo por turnos podría estar relacionado con la demencia y realizó un seguimiento de 170 722 personas durante una mediana de 12,4 años, de las cuales 27 450 (16,1%) trabajaban por turnos (edad media al inicio del estudio de 52,8 años [DE 7,1] en trabajadores por turnos y 51,8 años [7,0] en trabajadores sin turnos). El trabajo por turnos se asoció con un mayor riesgo de demencia (HR 1,30, IC 95% 1,08-1,58), pero el riesgo no fue mayor en las personas que trabajaban en turnos nocturnos que en las personas que trabajaban en turnos diurnos, aunque el poder estadístico para detectar diferencias fue bajo.
342En una cohorte sueca de 28.775 individuos de 65 años o más, la asociación entre la larga duración del sueño (es decir, >9 h/noche) y la demencia durante un seguimiento de 13 años se atenuó por completo después de que se excluyeran del análisis los casos ocurridos en los primeros 5 años de seguimiento, lo que enfatiza el papel del sesgo de causalidad inversa.
336 De manera similar, en el estudio US Million Women, no hubo asociación entre la duración prolongada del sueño (es decir, >8 h) o las siestas diurnas y la demencia después de los primeros 5 años de seguimiento.
339 Un estudio de aleatorización mendeliana del Biobanco del Reino Unido informó de una pequeña asociación entre la siesta habitual y el aumento del volumen cerebral (no estandarizado β 15,80 cm
3, IC del 95%: 0,25–31,34), pero no hubo diferencias en el volumen del hipocampo ni en las pruebas cognitivas.
343Junto con la duración del sueño, la evidencia emergente sugiere que la calidad del sueño, específicamente la apnea del sueño, podría estar asociada con la demencia. Una revisión sistemática y metanálisis de 11 estudios que incluyeron 1 333 424 participantes a los que se les dio seguimiento durante un máximo de 14,9 años identificaron que las personas con apnea del sueño tenían un mayor riesgo de desarrollar demencia (HR 1,43; IC del 95%: 1,26-1,62).
344 Pocos de estos estudios se ajustaron a la obesidad. Podría valer la pena considerar la implementación de preguntas de detección sobre la demencia en personas con apnea del sueño.Se postula que los trastornos del sueño aumentan el riesgo de demencia a través de varios procesos.
328 A menudo coexisten con otras afecciones que afectan el riesgo de demencia (p. ej., diabetes, depresión y consumo de alcohol). Además, las personas con problemas de sueño podrían ser tratadas con benzodiacepinas, lo que podría estar relacionado con el deterioro cognitivo. Una revisión sistemática y metanálisis identificó pruebas de muy baja calidad de un mayor riesgo de demencia en pacientes que tomaban benzodiacepinas en 11 estudios con un seguimiento que duró 72–264 meses (OR 1,38; IC del 95%: 1,07–1,77; Yo
2=98%; n=980 860).
345 Un estudio de cohorte prospectivo informó que el riesgo era mayor en las personas que tomaban una dosis baja de benzodiacepinas en comparación con las que tomaban dosis más altas, lo que sugiere que la asociación no es causal.
346 Los estudios experimentales respaldan un efecto perjudicial de la privación aguda del sueño en el rendimiento cognitivo inmediato.
347Los mecanismos biológicos incluyen la neuroinflamación,
349 α-sinucleinopatías (es decir, demencia con cuerpos de Lewy y demencia con enfermedad de Parkinson),
350 y alteración de la eliminación de β de amiloide porque se reduce la duración del sueño.
351 Sin embargo, la eliminación de la β amiloide generalmente ocurre durante el sueño profundo al comienzo de la noche, que dura de 1 a 2 horas, por lo que es poco probable que se vea afectado en aquellos que informan trastornos del sueño.
354 La acumulación de placa amiloide contribuye a la falta de sueño en los adultos mayores a través de sus efectos directos sobre las regiones cerebrales reguladoras del sueño y la vigilia.
356 También existe cierta evidencia de una asociación de la acumulación de β amiloide con la interrupción del ritmo circadiano y el patrón de sueño en adultos cognitivamente sanos.
Desde la Comisión Lancet de 2020, nuevas pruebas han indicado que el sueño prolongado no es un factor de riesgo para la demencia, aunque la demencia y su pródromo podrían causar un sueño prolongado. Las personas no deben reducir su sueño para reducir el riesgo de demencia. Las benzodiazepinas no parecen causar demencia.
En general, la evidencia parece indicar que la corta duración del sueño podría estar asociada con un pequeño mayor riesgo de demencia, pero la evidencia sobre la caracterización del sueño corto es escasa, y no existe información sobre la calidad del sueño o la alteración del ritmo circadiano, que podrían ser los factores asociados con un mayor riesgo de desarrollar demencia en lugar de la duración del sueño. Por lo tanto, la evidencia sobre el sueño corto aún no se ha aclarado lo suficiente como para estar seguros de la causalidad. No podemos hacer recomendaciones sobre el sueño como factor de riesgo.
Dieta
Como hemos comentado anteriormente, la nutrición y los componentes individuales de la dieta son difíciles de investigar, y los hallazgos son contradictorios en cuanto a su relación con la cognición y la demencia.
2 Una dieta abarca múltiples tipos de alimentos y bebidas saludables y no saludables y, a menudo, es parte de una forma de vida, por lo que los efectos observados pueden estar relacionados con el estilo de vida o ser independientes de él.
358 La disponibilidad de alimentos y bebidas que componen la dieta mediterránea y dietas similares tiende a ser menor en los países de ingresos bajos y medianos que en los países de ingresos altos.Las dietas similares a la dieta mediterránea incluyen la dieta de Enfoques Dietéticos para Detener la Hipertensión (DASH) y la dieta Mediterránea-DASH de Intervención para el Retraso Neurodegenerativo (MIND), que es la dieta mediterránea más alimentos saludables específicos. En 2019, la OMS hizo una recomendación condicional de la dieta mediterránea para reducir el riesgo de demencia, lo que significa que no estaban seguros del equilibrio de la evidencia entre los efectos deseables e indeseables.
124 Desde entonces, ha habido varios estudios nuevos. Una revisión sistemática y metanálisis identificó 16 estudios de cohortes con un seguimiento que osciló entre 2,2 y 41 años.
359 La alta calidad de la dieta en relación con la baja calidad de la dieta se asoció con un menor riesgo de demencia (RR 0,82; IC del 95%: 0,70-0,95; n = 66 930; 12 estudios). Este riesgo fue similar cuando solo se incluyeron los estudios que tuvieron seguimiento durante más de 10 años (0,78, 0,62–0,99; seis estudios) o cuando se limitó al resultado de la enfermedad de Alzheimer (0,61, 0,47–0,79; seis estudios). Por el contrario, los estudios que utilizaron una puntuación continua de la dieta mediterránea no identificaron una asociación significativa entre la adherencia a la dieta mediterránea y el riesgo de demencia. Un metanálisis posterior más grande de tres estudios de cohorte con 224 049 participantes identificó que una mayor adherencia a la puntuación de la dieta MIND se asoció con un menor riesgo de demencia (HR 0,83 [IC 95%: 0,72–0,95] por cada incremento de 3 puntos; Yo
2=0%).
360 Una tercera revisión sistemática informó un efecto protector de la dieta mediterránea contra el deterioro cognitivo global en diez de 21 estudios, contra la demencia incidente en tres de ocho estudios y contra la enfermedad de Alzheimer en dos de cuatro estudios.
361Desde estas revisiones, un estudio de cohorte prospectivo sueco de 28 025 personas en la mediana edad (es decir, edad media en la primera evaluación de 58,1 años [DE 7,6], mediana de seguimiento de 19,8 años [IQR 4,8]) informó que ni la adherencia a las recomendaciones dietéticas ni a la dieta mediterránea modificada (es decir, una dieta basada en la dieta mediterránea tradicional pero ajustada, por ejemplo, para cumplir con las variaciones culturales) disminuyó el riesgo de demencia, enfermedad de Alzheimer o demencia vascular, o patología de la enfermedad de Alzheimer.
362 Estos resultados no cambiaron cuando se excluyeron las personas que desarrollaron demencia en los 5 años posteriores al inicio del estudio. Por el contrario, un estudio del Biobanco del Reino Unido (n = 60 298; edad media al inicio del estudio de 63,8 años [2,7], seguimiento medio de 9,1 años [1,7]) informó que una mayor adherencia a la dieta mediterránea se asoció con un menor riesgo de demencia en comparación con una menor adherencia, independientemente del estado de APOE.
363 Un estudio de cohorte estadounidense de personas mayores (n = 581, edad media en la primera evaluación de 84,2 años [5,8]) informó que los patrones dietéticos MIND y mediterráneos, en particular el consumo de verduras de hoja verde, se correlacionaban inversamente con la carga de β amiloide, los ovillos de tau fosforilados y la patología global de la enfermedad de Alzheimer en la autopsia.
364Los alimentos ultraprocesados son formulaciones de sustancias alimentarias procesadas (es decir, aceites, grasas, azúcares, almidón y aislados de proteínas) que contienen poco o nada de alimentos integrales. Las clasificaciones de los alimentos varían porque la definición es vaga. Un estudio transversal de EE. UU. de 3632 participantes de 60 años o más informó que el rendimiento cognitivo general y la memoria no se asociaron con el porcentaje de ingesta diaria de energía dietética de alimentos ultraprocesados después de la corrección de los factores de confusión.
365 A longitudinal study from Brazil (n=10 775; mean age at baseline of 51·6 years [SD 8·9]; median follow-up of 8 years [range 6–10]) reported a 28% faster rate of global cognitive decline (β –0·004, 95% CI –0·006 to –0·001) and a 25% faster rate of executive function decline (β –0·003, –0·005 to 0·000) in individuals whose ultraprocessed food consumption was in the highest three quartiles than in those in the lowest quartile after adjustment for relevant sociodemographic and clinical variables.
366 These studies are not long enough to rule out reverse causation bias.A French study (n=1279; mean age at baseline of 74·3 years [SD 4·9]; follow-up of 17 years) reported that increased concentrations of omega-3 index in plasma were associated with a decreased risk of dementia (HR 0·87 [95% CI 0·76–0·98] for 1 SD) and less decline in medial temporal lobe volume.
367The gut microbiome encompasses all microbes in the gut. Changes in the gut microbiome occur as people age or as a result of obesity, diet, infection, cardiovascular disease, sleep issues, or little physical activity. Changes in the microbiome might mediate the effects of diet on the brain,
358 facilitate neuroinflammation and cell death, and be a risk factor for dementia.
368 Few studies have examined the associations of the gut microbiome with dementia, and we cannot draw any conclusions.
Dietary interventions
Designing dietary interventions is difficult because the correct doses, forms, timing in life, and duration are unclear.
358 The caveats in long-term RCTs outlined previously in this paper in terms of practicality, ethics, and bias are particularly salient here. The Commission previously identified convincing evidence that vitamins did not prevent cognitive deterioration in the general population, as did WHO.
124 Since then, further studies have not produced convincing benefit.Un ECA de 3 años de una intervención educativa dietética, es decir, asesoramiento dietético y dieta MIND o dieta moderada con control de calorías, en 604 personas mayores sin deterioro cognitivo pero con antecedentes familiares positivos de demencia, un IMC superior a 25 y una dieta subóptima, no informó diferencias entre los grupos en la cognición global y un resultado secundario de una resonancia magnética cerebral.
369 Ambos grupos mejoraron en la puntuación cognitiva, tuvieron una pérdida de peso similar de alrededor de 5 kg y tuvieron resultados similares en las resonancias magnéticas.COSMOS-MIND fue un ECA de 3 años, anidado en el ECA cardiovascular COSMOS en 2262 participantes voluntarios (edad media de 72,97 años [DE 5,63]). El ensayo probó por separado el extracto de cacao diario, que contenía flavanoles de cacao (es decir, análisis primario) y mineral multivitamínico.
370 El extracto de cacao (más o menos mineral multivitamínico) no tuvo ningún efecto sobre la cognición global, mientras que la suplementación con minerales multivitamínicos por sí sola condujo a un beneficio cognitivo global pequeño, no clínico sino estadísticamente significativo (puntuación Z media 0,07, IC 95% 0,02-0,12) en la memoria y la función ejecutiva. Los autores sugirieron que los beneficios cognitivos observados de la suplementación con minerales multivitamínicos podrían ser más pronunciados entre los adultos mayores con enfermedad cardiovascular que entre los que no la tienen, y que se deben realizar más estudios en una cohorte más diversa.COSMOS-WEB fue un subconjunto de COSMOS que se superpuso sustancialmente con COSMOS-MIND, pero examinó solo a las personas que fueron asignadas aleatoriamente para recibir extracto de cacao que contenía flavonoides de cacao o placebo, e informó que la intervención con extracto de cacao no mejoró la memoria durante 1 a 3 años.
371 Un ECA de 24 semanas de antocianinas (es decir, un flavonoide que se encuentra en las bayas y la fruta que se cree que es antiinflamatorio, antioxidante y mejora el perfil lipídico) en 206 personas de 60 a 80 años sin demencia no mostró diferencias en los resultados cognitivos.
372 Los autores sugirieron que esta ausencia de efecto podría deberse a una potencia y duración insuficientes, ya que había una diferencia entre los grupos en las pendientes del deterioro cognitivo.
Decisiones
En conclusión, los estudios de epidemiología nutricional a menudo, pero de manera inconsistente, informan una asociación entre la dieta y los biomarcadores, el deterioro cognitivo, la demencia o la enfermedad de Alzheimer. Los estudios son de pocas dietas y se centran principalmente en las de los países de ingresos altos, que consisten en dietas mediterráneas o similares, que son ricas en verduras, frutos secos, bayas, judías, mariscos y cereales integrales. En general, los ensayos clínicos han informado que las intervenciones nutricionales y dietéticas no reducen el deterioro cognitivo. Los resultados de la intervención son pequeños, heterogéneos, generalmente no significativos, y podrían considerarse generadores de hipótesis en el mejor de los casos, pero no apoyan las hipótesis primarias. Los resultados positivos en algunos subgrupos indican que la investigación futura podría ser útil y que podrían ser necesarias intervenciones a largo plazo para mostrar un efecto.
Comer una dieta alta en frutas y verduras y baja en alimentos ultraprocesados es buena para muchas condiciones de salud y afecta los factores de riesgo de demencia de obesidad, diabetes e hipertensión, pero no existe evidencia suficiente para decir que esta dieta es directamente útil para la prevención de la demencia. Los datos sobre el efecto de la malnutrición en los primeros años de vida también son escasos.
Infecciones e inflamación sistémica
En un metanálisis de datos de participantes individuales, las infecciones sistémicas periféricas graves que requirieron ingreso hospitalario se relacionaron con un mayor riesgo de demencia, y las asociaciones persistieron después del ajuste por edad, sexo, estatus socioeconómico, comportamientos de salud, IMC, hipertensión, diabetes y genotipo APOE (HR 1,22, IC 95% 1,09-1,36).
373 Este resultado podría explicarse en parte por un menor volumen cerebral y una menor integridad de la sustancia blanca, lo que indica vulnerabilidad cerebral, en las personas que ingresan en el hospital con infección en comparación con los controles de la misma edad que no están hospitalizados.
375 Un estudio posterior de registro electrónico de casi 1 millón de adultos del Reino Unido mostró que las personas con infecciones que resultaron en ingreso hospitalario, pero no las tratadas en atención primaria, tenían un mayor riesgo de demencia o enfermedad de Alzheimer que aquellas sin infección.
376 Varios virus y bacterias se asociaron con el riesgo de demencia, y el riesgo fue mayor no solo en las personas con infecciones del SNC, sino también en las personas con infección fuera del SNC en comparación con las personas sin infección u otros tipos de infección.
378 En el Estudio Longitudinal del Envejecimiento de Baltimore (n = 1009), se observó atrofia acelerada de la sustancia blanca entre individuos con antecedentes de infecciones herpéticas sintomáticas;
379 Sin embargo, otro estudio no informó ninguna asociación entre la infección por herpes simple y el deterioro cognitivo o la atrofia cerebral.
380La sepsis, la neumonía, las infecciones del tracto respiratorio inferior, las infecciones de la piel y los tejidos blandos y las infecciones del tracto urinario se asocian con mayores tasas de demencia en estudios con humanos y animales.
376 De manera similar, el aumento de las concentraciones de marcadores inflamatorios periféricos está relacionado con un mayor riesgo de demencia: un metanálisis de diez estudios, con un seguimiento que osciló entre 2 y 25 años, informó que las personas con el cuartil más alto de concentraciones de PCR tenían un mayor riesgo de demencia que las personas con el cuartil más bajo (HR 1,34, IC 95% 1,05-1,71), con resultados similares para la IL-6 en cuatro estudios (1,40, 1,13-1,74) y la ACT en tres estudios (1,54, 1,14-2,08) pero no para la PAF acetilhidrolasa (1,06, 0,94-1,18).
381 El aumento de las concentraciones de marcadores inflamatorios también se asocia con un mayor deterioro cognitivo.
382Existe poca evidencia longitudinal sobre los efectos a largo plazo de la COVID-19, y la evidencia en esta área se refiere al efecto de la COVID-19 en la función cognitiva y los biomarcadores, no en el riesgo de demencia. La COVID-19 podría aumentar el riesgo de deterioro cognitivo, con un metanálisis que identificó un ligero deterioro en la cognición global 7 meses después de la infección por COVID-19 que en controles adultos sanos sin antecedentes conocidos de deterioro cognitivo (diferencia de medias en la puntuación de la Evaluación Cognitiva de Montreal: -0,94; IC del 95%: -1,59 a -0,29).
383 Además, se han reportado disminuciones en el grosor de la materia gris y el tamaño total del cerebro 6 meses después de la infección por SARS-CoV-2 en 785 participantes del Biobanco del Reino Unido en comparación con personas que no habían tenido SARS-CoV-2.
384 La COVID-19 también podría haber aumentado los riesgos de demencia al cambiar los hábitos de la población; por ejemplo, los estudios mostraron que la infección por COVID-19 y las últimas etapas de la pandemia se asociaron con una disminución del ejercicio y un mayor riesgo de obesidad que la ausencia de infección o las etapas anteriores de la pandemia.
Mecanismos de los efectos de la infección y la inflamación
Los mecanismos por los cuales las infecciones podrían contribuir a un mayor riesgo de demencia son poco conocidos y es probable que sean bidireccionales, ya que las personas con deterioro cognitivo y demencia se ven más gravemente afectadas por la infección y tienen más probabilidades de ser ingresadas en el hospital que las personas sin demencia. Aunque la barrera hematoencefálica protege el cerebro, existen múltiples mecanismos para la comunicación inmunitaria periférica y central, incluidas las vías directas de infiltración de células inmunitarias periféricas a través de la barrera hematoencefálica y las vías indirectas de modulación de la función microglial del SNC impulsada por la inflamación.
387 Animal and in-vitro studies show that inflammatory stimuli might initiate long-term priming of the microglia and peripheral CD4 and CD8 T cells to a proinflammatory state,
391 Long-term immune activation and systemic inflammation can also adversely affect brain capillaries, increasing the permeability of the blood–brain barrier and related entry of neurotoxic plasma components, blood cells, and pathogens into the brain.
393As hospital-treated infections are more strongly associated with vascular dementia than with Alzheimer’s disease, mechanisms might involve vascular inflammatory pathways.
376 Dysfunction of the blood–brain barrier has been linked to microbleeds and perivascular oedema, compromising microcirculation and inducing ischaemic damage.
394 Furthermore, infections and related systemic inflammation can trigger macrovascular events, including stroke, further increasing dementia risk.
Interventions with vaccines, anti-inflammatory, or antibiotic drugs
Meta-analyses of observational studies suggest that vaccinations against rabies, tetanus, diphtheria, pertussis, herpes zoster, influenza, hepatitis A, typhoid, and hepatitis B are associated with decreased dementia risk, although this association might be partly due to confounding factors because people who receive vaccinations might have different health behaviours and better access to health care compared with those who do not receive vaccinations.
395 One population cohort study using UK general practice records of 13 383 431 adults older than 50 years reported no effect of vaccines on the risk of dementia when adjusted for potential confounders.
396One systematic review and meta-analysis concluded that there was no strong evidence from large RCTs that interventions using non-steroidal anti-inflammatory drugs to modify infection and inflammation result in a reduction in cognitive impairment or risk of dementia progression.
397 Non-steroidal anti-inflammatory drugs for Alzheimer’s disease, such as naproxen and celecoxib for 1–3 years or aspirin 100 mg for 9·6 years in older adults (ie, aged ≥70 years) with a first-degree relative with Alzheimer’s disease, did not decrease dementia risk,
398 and these drugs also increased adverse events.
399 Minocycline, a tetracycline antibiotic that protects against the toxic effects of amyloid β in vitro and in animal models of Alzheimer’s disease, did not delay the progression of cognitive impairment in people with mild Alzheimer’s disease over a 2-year period in a multicentre clinical trial.
Interventions that help to avoid infection, such as vaccinations, hand washing, and ventilation, and therefore reduce risk or severity of inflammation and vascular events are good for general health but their effects on dementia risk are unclear.
Dental disease
La enfermedad dental, incluida la inflamación de las encías (es decir, la enfermedad periodontal), se asocia con trastornos crónicos impulsados por la inflamación y podría ser un factor de riesgo para la demencia.
401 Las personas con una mejor función cognitiva infantil tienen una mejor salud dental y, a lo largo de la vida, utilizan más cuidados dentales preventivos y pierden menos dientes que sus contrapartes, lo que precede a los posibles mecanismos de nutrición comprometida, periodontitis crónica e inflamación relacionada con la enfermedad dental por muchas décadas.
402Un estudio sueco a nivel nacional que controló los factores demográficos, los factores socioeconómicos y otras condiciones de salud de las personas de 40 a 80 años no identificó una mayor incidencia de demencia en 7992 individuos con caries y enfermedad periodontal que en 29 182 controles emparejados durante 7,6 años.
403 Un estudio estadounidense que controló los factores demográficos, la salud vascular y el estado socioeconómico informó que, en 3521 personas de 65 años o más, los patógenos periodontales variados se asociaron con demencia por todas las causas, enfermedad de Alzheimer o tener la enfermedad de Alzheimer como causa subyacente de muerte en el certificado de defunción durante 26 años de seguimiento.
404 El grupo con enfermedades dentales tenía menos educación, menores ingresos disponibles y más comorbilidades que el grupo sin enfermedades dentales. Existe una escasez de evidencia consistente y de alta calidad de que la enfermedad dental y periodontal son factores de riesgo para la demencia.
Decisiones
No está claro hasta qué punto las infecciones y la inflamación son factores de riesgo modificables para la demencia, porque la mayoría de los estudios se realizaron en personas mayores con un seguimiento corto. Patógenos específicos atraviesan la barrera hematoencefálica, como la sífilis, el VIH y el herpes, y causan directamente demencia, que no es lo mismo que la infección sea un riesgo en sí mismo. La inflamación podría ser una vía común para muchos factores de riesgo de demencia.
Trastorno bipolar
En una revisión de cinco estudios longitudinales con períodos de seguimiento de 4 a 11 años, se examinaron las asociaciones entre el trastorno bipolar y la demencia.
110 No se realizó ningún metanálisis porque varios estudios utilizaron la misma base de datos y todos se basaron en una de dos cohortes poblacionales (en Australia o Taiwán), pero se identificó una asociación consistente entre el trastorno bipolar y el riesgo de demencia (HR entre 2,31 y 4,55). Un estudio incluido informó que una mayor gravedad del trastorno bipolar (medida por el número de ingresos psiquiátricos) se asoció con un mayor riesgo de demencia que el trastorno bipolar que no requirió ingresos psiquiátricos: la tasa de demencia fue mayor en los individuos que tuvieron uno o dos ingresos psiquiátricos (RR 2,4, IC del 95% 1,9-3,1) y más de dos ingresos (5,7, 4,8-6,8) al año. Hubo heterogeneidad en el grado en que los estudios ajustaron por factores como el riesgo cardiovascular, las comorbilidades y el consumo de alcohol.
Trastornos psicóticos, incluida la esquizofrenia
En una revisión sistemática de 2022 de 11 estudios de cohortes poblacionales que incluyeron a 13 millones de personas, se identificó un aumento general del riesgo de demencia por todas las causas durante una mediana de 11 años (RR 2,52, IC 95%: 1,67-3,80), aunque la heterogeneidad fue alta (I
2=99,7%).
405 La mayoría de los estudios incluidos fueron de individuos con esquizofrenia, y solo un estudio informó específicamente hallazgos para la esquizofrenia de inicio temprano (es decir, a los <40 años), que mostraron un mayor riesgo de demencia que para los individuos sin esquizofrenia, pero un riesgo más bajo que la esquizofrenia de inicio tardío (es decir, a los >40 años).
406 Otro estudio sobre la esperanza de vida incluido en la revisión también informó un menor riesgo de demencia en individuos más jóvenes (es decir, de 18 a 49 años) en comparación con mayores (es decir, de 50 a 64 años y ≥60 años) con esquizofrenia.
407 Sin embargo, un tercer estudio sobre la esperanza de vida informó un mayor riesgo de demencia en personas con inicio de trastornos psicóticos a edades más tempranas (es decir, de 18 a 60 años) que a edades más avanzadas (es decir, de 41 a 80 o 51 a 90 años).
408 lo que podría atribuirse a más muertes en las cohortes de mayor edad que en la cohorte más joven. Los estudios variaron en el grado de ajuste según la edad, el sexo, las comorbilidades, el alcohol, el tabaquismo, los medicamentos, los ingresos y los niveles de educación, y no hubo pruebas concluyentes sobre los efectos potenciales de comorbilidades específicas o medicamentos antipsicóticos sobre el riesgo de demencia o sobre el riesgo de tipos específicos de demencia.Las personas con esquizofrenia tienen volúmenes cerebrales más bajos al inicio que la población de la misma edad, lo que sugiere una causa del desarrollo neurológico.
409 Y el deterioro cognitivo, que es una característica central de la esquizofrenia, ya está presente desde el inicio.
410 No existe una relación clara entre este deterioro cognitivo y una neuropatología específica relacionada con la enfermedad de Alzheimer.
411 Y a pesar de tener principalmente trayectorias típicas de funcionamiento cognitivo relacionadas con la edad durante la mediana edad, las personas con esquizofrenia muestran un envejecimiento cerebral acelerado (en neuroimagen) en comparación con los controles sanos y las personas con depresión o trastorno bipolar.
412 Una revisión sistemática encontró que las personas con esquizofrenia con factores de riesgo cardiovascular, incluido el síndrome metabólico (13 estudios; n = 2800; tamaño del efecto 0,31, IC del 95% 0,13-0,50), diabetes (ocho estudios; n = 2976; 0,32, 0,23-0,42) e hipertensión (cinco estudios; n = 1899; 0,21, 0,11-0,31), tenían una cognición significativamente peor que las personas con esquizofrenia sin factores de riesgo de enfermedad cardiovascular.
413 Una mayor prevalencia de factores de riesgo conocidos de demencia a lo largo de la mediana edad, como la enfermedad cardiovascular, la hiperlipidemia, la obesidad, el tabaquismo y el aislamiento social, contribuye a un mayor deterioro cognitivo en la vejez.
414 Las personas con psicosis similar a la esquizofrenia de inicio muy tardío (es decir, a los >60 años) tienen un riesgo particularmente alto de desarrollar demencia, con un HR de 4,22 (IC del 95%: 4,05-4,41).
415 Aunque parte de este riesgo puede explicarse por un posible diagnóstico erróneo de los síntomas de la psicosis en la demencia como psicosis similar a la esquizofrenia de inicio muy tardío, las tasas de diagnóstico de demencia siguen siendo más altas en las personas con psicosis similar a la esquizofrenia de inicio muy tardío que en las personas sin la afección durante 20 años después del diagnóstico, y la psicosis similar a la esquizofrenia de inicio muy tardío podría representar un pródromo de demencia.En general, existe evidencia consistente de que las personas con esquizofrenia tienen tasas más altas y un inicio más temprano de demencia que otras, incluidas las personas con depresión o trastorno bipolar.
416 Las personas con esquizofrenia tienen una alta morbilidad cardiovascular, menos educación que sus contrapartes sanas y deterioro cognitivo relacionado con la esquizofrenia. Consideramos que no está claro si la esquizofrenia predispone independientemente a la demencia, más allá del hecho de que las personas con esquizofrenia suelen tener otros factores de riesgo. No se sabe si la intervención temprana puede modificar el deterioro cognitivo preexistente específico de la esquizofrenia. Pocos estudios han investigado el riesgo de demencia en personas con trastorno bipolar, pero los hallazgos han sido consistentes con respecto a un mayor riesgo. Recomendamos, de acuerdo con las directrices de la OMS:
417 para abordar el aumento del riesgo de desigualdades en la salud física de las personas con esquizofrenia y las personas con trastorno bipolar, y que también se preste mayor atención al tratamiento de los factores de riesgo de demencia modificables.
Ansiedad
A review of seven longitudinal studies identified no increased risk of dementia in people with anxiety disorders (RR 1·18, 95% CI 0·96–1·45), although individual studies had mixed findings and results were not adjusted for depression.
110 A subsequent study of 2551 adults aged 60–64 years who were followed up for 12 years reported no association of anxiety disorders themselves with cognition (after adjusting for depression) or with cognitive decline.
418 People with anxiety for whom psychological treatment was effective had a lower incidence of all-cause dementia after a median of 3·12 years (IQR 1·72–4·70; HR 0·83, 95% CI 0·78–0·88) than those for whom psychological treatment was not effective.
419 This result might suggest that people who have anxiety as part of preclinical dementia are less likely to find psychological treatment effective. A meta-analysis identified no association between anxiety symptoms and amyloid β (n=5141; 13 studies) or tau (n=1126; four studies) pathology in cognitively healthy adults.
A systematic review of the associations between post-traumatic stress disorder and dementia identified three studies on this topic in the USA, Denmark, and Taiwan, with sample sizes ranging from 8750 to 489 994, and all studies observed an increased risk of dementia in people with post-traumatic stress disorder versus those without post-traumatic stress disorder in their 11–17 years of follow-up, ranging from an HR of 1·70 to 4·37.
110 The risk was more marked in people with comorbid depression than in people without depression, but the risk remained after adjustment for depression. An earlier systematic review and meta-analysis that included these studies and another five studies suggested that post-traumatic stress disorder is a risk factor for dementia, although there was considerable heterogeneity between the included studies (HR 1·61, 95% CI 1·43–1·81; I
2=85·8%).
421 Despite the increased dementia risk, a follow-up study over 5 years identified no increase in Alzheimer’s disease pathology in people with post-traumatic stress disorder and suggested that the increased dementia risk is from other causes.
422 There is only one meta-analysis, and evidence is too heterogenous to generalise and conclude at this stage that post-traumatic stress disorder is a modifiable risk factor for dementia.
Menopause and hormone replacement therapy
The role of menopause and hormone replacement therapy (HRT) was not discussed in the 2020 Lancet Commission, but it is possible that menopause and HRT might partly explain the higher prevalence of dementia in women than men due to the association between HRT and increased dementia risk.
423 Meta-analytic data found that woman with menopause occurring at age 45 years or older had a lower risk of dementia than those younger than 45 years when menopause occurred (RR 0·87, 95% CI 0·78–0·97; I
2=56·0%).
424Two nested case–control studies that used routinely collected primary care data from 16 291 women with dementia and 68 726 age-matched controls without dementia reported increased risks of developing Alzheimer’s disease in women who had used oestrogen–progestogen therapy for 5–9 years (RR 1·11, 95% CI 1·04–1·20) and for 10 years or more (1·19, 1·06–1·33) compared with women who did not use HRT.
425 In line with these findings, a study of 5589 Danish women who developed dementia and 55 890 age-matched controls aged 50–60 years found increased risk of all-cause dementia and Alzheimer’s disease in women who had used oestrogen–progestogen therapy compared with those who had never used this therapy (HR 1·24, 95% CI 1·17–1·33). Risk increased with more years of use, ranging from an HR of 1·21 (1·09–1·35) for use for 1 year or less to 1·74 (1·45–2·10) for use for more than 12 years.
426 Las personas que tomaban TRH tenían un mayor riesgo tanto si iniciaban el tratamiento a una edad más temprana (es decir, a los ≤55 años) como a edades mayores (es decir, a los >55 años). No se identificó el mismo riesgo para el tratamiento con progesterona sola o con estrógenos solos, y otro estudio mostró un menor riesgo de demencia por todas las causas entre las personas menores de 80 años que habían estado tomando tratamiento con estrógenos solo durante al menos 10 años que entre las mujeres no expuestas a la TRH (OR 0,85; IC del 95%: 0,76-0,94), pero no para las personas que habían tomado el tratamiento durante menos tiempo.
425Un metanálisis de 23 ECA heterogéneos, nueve de los cuales combinaron el uso de estrógenos y progesterona, informó que cualquier uso de TRH tuvo un efecto negativo pequeño pero significativo sobre la cognición global (diferencia de medias estandarizada -0,04; IC del 95%: -0,08 a -0,01; Yo
2=0,0%).
427 El análisis de subgrupos no mostró un efecto positivo en el uso a corto o largo plazo de la TRH en diferentes grupos de edad, pero un efecto más negativo si se inicia después de los 60 años. Un metanálisis adicional de ECA identificó pruebas de alta calidad de que las mujeres no deben tomar tratamiento con estrógenos solos después de la menopausia para prevenir la demencia y algunas pruebas de que este tratamiento aumentó el riesgo de demencia.
En general, no está claro si la menopausia y la TRH se relacionan causalmente con el riesgo de demencia. Existe cierta evidencia de que la terapia con estrógenos solos, la larga duración del tratamiento y la edad avanzada al inicio de la TRH podrían aumentar el riesgo de demencia.
Multimorbilidad y fragilidad
Las personas con multimorbilidad de enfermedades crónicas y graves tienen un mayor riesgo de demencia, especialmente si estas enfermedades comienzan en la mediana edad.
429 Se estima que hasta el 24% de las personas de 50 años o más tienen fragilidad, y la fragilidad es más común en las mujeres.
430 En un estudio longitudinal de 14 490 estadounidenses de 50 años o más (edad media de 72,2 años [DE 8,9]), una mayor fragilidad se asoció con una puntuación más baja en las pruebas neuropsicológicas
431 y un mayor riesgo de desarrollar deterioro cognitivo leve y demencia (HR para deterioro cognitivo leve de 1,66, 1,55-1,78 y HR para deterioro cognitivo leve a demencia de 1,14, 1,02-1,28 por aumento de 0,1 en el índice de fragilidad).
432 Un estudio adicional de 1,7 millones de adultos en Nueva Zelanda durante 30 años de seguimiento informó que la enfermedad física (definida como enfermedad coronaria, gota, enfermedad pulmonar obstructiva crónica, diabetes, cáncer, lesión cerebral traumática, accidente cerebrovascular o infarto de miocardio) se asoció con el riesgo de demencia (RR 1,19, IC 95% 1,16-1,21).
408 En un estudio del Biobanco del Reino Unido con 206 960 participantes, la multimorbilidad se asoció con un mayor riesgo de demencia incidente durante 15 años de seguimiento (media de 11,2 años [DE 2,2]) después de ajustar por edad, sexo, etnia, educación, nivel socioeconómico y estado de APOE ε4 (HR 1,63, IC del 95% 1,55-1,71).
429 El riesgo fue mayor en los individuos con grupos de enfermedad cardiovascular y cardiometabólica y en aquellos sin el gen APOE ε4. Los estudios de resultados, como la trayectoria danesa de la enfermedad,
433 Estudios finlandeses sobre la vivienda comunitaria,
434 y la Red de Mejora de la Salud en los registros de medicina general franceses y británicos,
434 El riesgo de demencia vinculado a una amplia gama de enfermedades, que podrían estar relacionadas con otros factores de riesgo, incluidas las secuelas de la enfermedad cerebrovascular, la osteoporosis, las infecciones graves y los trastornos mentales. La salud general, cuantificada por el grado de fragilidad, contribuye de forma independiente al riesgo de demencia en relación con la neuropatología,
437 Por lo tanto, el riesgo de demencia transmitido por cada uno de estos factores es mayor en los individuos más frágiles.
Intervenciones y cuidados en la demencia
Diagnóstico
El camino hacia el diagnóstico
El diagnóstico oportuno de la demencia es una prioridad en muchos países, ya que el diagnóstico y la identificación de las causas subyacentes y los factores que contribuyen a ella son beneficiosos para permitir el tratamiento y la planificación.
438 Este diagnóstico es distinto del cribado y, como se establece en la Comisión Lancet de 2020, el único ensayo de cribado de la demencia se realizó en pacientes de atención primaria de EE. UU. de 65 años o más. Este ensayo no mostró efectos beneficiosos ni perjudiciales en la calidad de vida o en los síntomas de depresión y ansiedad al mes y en el uso de la atención médica, la planificación anticipada de la atención y el reconocimiento de la demencia por parte de los médicos a 1 año, por lo que no se recomiendan los exámenes de detección.
439Una revisión de las personas que buscaban un diagnóstico de 32 estudios en 13 países identificó que las personas con sospecha de demencia y los cuidadores familiares informaron múltiples barreras y facilitadores para el diagnóstico.
440 Las barreras incluyeron la negación, el estigma y el miedo, la falta de conocimiento, la normalización de los síntomas, el deseo de preservar la autonomía, la falta de necesidad percibida, la falta de conciencia de los cambios, la falta de apoyo de la red de familiares y amigos, las dificultades de los cuidadores, los problemas para acceder a la ayuda y la falta de preparación de los servicios para hacer un diagnóstico. Los facilitadores incluyeron el reconocimiento de los síntomas como un problema, el conocimiento y los contactos previos, y el apoyo de redes informales.
Equidad en el diagnóstico
Gran parte del trabajo sobre las vías hacia el diagnóstico proviene de los HIC. La identificación de la demencia como una afección médica ha sido un desafío en los países de ingresos bajos y medianos, donde, a pesar de la escasez de estudios, la atención médica carece de recursos suficientes y tiende a centrarse en las enfermedades infecciosas, con trastornos de salud mental a menudo estigmatizados y, por lo tanto, ocultos, y donde algunas personas aún desconocen la demencia.
442 Las personas en países de ingresos bajos y medianos tienen más probabilidades de acudir a los servicios en etapas tardías de la demencia que las personas en países de ingresos altos, tal vez debido a varios factores, incluido el buen apoyo en el hogar en los países de ingresos bajos y medianos y la falta de educación, concienciación, recursos, accesibilidad, estigma y creencias en materia de salud pública.
443 Además, muchos instrumentos de investigación, incluso cuando se denominan transculturales, se desarrollaron en los países de ingresos altos y no son adecuados para personas con bajos niveles de alfabetización o tienen un sesgo cultural.
36 es mayor en algunos grupos étnicos minoritarios que en los individuos blancos en países como Estados Unidos y el Reino Unido. En particular, la incidencia y la prevalencia son más altas en estos grupos cuando se miden mediante encuestas basadas en la población en lugar de mediante el uso de historias clínicas electrónicas, lo que indica un subregistro o una infrautilización de los servicios por parte de algunos grupos en los datos de rutina.
449 Las herramientas de detección cognitiva que se han desarrollado principalmente en poblaciones blancas de habla inglesa podrían ser inadecuadas en poblaciones más diversas porque se ven afectadas por la educación y los antecedentes culturales.
450 Por lo tanto, es fundamental que la evaluación cognitiva incluya la conciencia de la diversidad cultural dentro de las poblaciones en las que se utilizan, asegurando que las herramientas no dependan del nivel de alfabetización y educación, según corresponda.
451 Un posible indicador de calidad para la atención de la demencia es la proporción de personas con demencia que reciben un diagnóstico, pero el registro de un diagnóstico de demencia en el registro de atención médica de un individuo es menor para algunas etnias que para otras, por lo que es probable que cualquier suposición de una prevalencia similar en poblaciones minoritarias sea inexacta. Por lo tanto, es probable que estas medidas no sean adecuadas para determinar el acceso al diagnóstico.
Diagnóstico oportuno
There has been little evaluation of the relative clinical and cost-effectiveness of different models of service delivery,
452 resulting in a lack of clarity about what can be defined as good diagnostic services and care, and there is only indirect evidence that diagnosis of dementia is beneficial.
453The rationale for early or timely diagnosis is to sustain the wellbeing and health of people with dementia and their families by making care and treatment available. A diagnosis upholds an individual’s right to know about their illnesses.
438 Across three small studies identified in one review, a total of 92 (89%) of 103 people with a diagnosis of dementia said they wanted to know their diagnosis.
454 Another study reported that 998 (91%) of 1091 people who were diagnosed reported benefits in getting the diagnosis and 655 (60%) people wished they had known their diagnosis earlier.
455 These studies reported the views of people who had a diagnosis, although did not necessarily seek the diagnosis at an early stage. The views of people without a diagnosis were not represented in these studies.Diagnosis can provide psychological benefits and time to adjust. Diagnosis facilitates access to services, when they are available, that provide practical information, advice, guidance, and psychological and drug treatments. These services can support people’s ability to manage their condition, plan for the future, and make decisions about care, support, and financial and legal affairs while they have capacity.
456 Potential economic benefits from reducing health and social care costs by preventing unnecessary admissions to hospitals and care homes have been modelled.
460 for example, early diagnosis might be associated with increased risks of depression, anxiety, or social withdrawal, particularly if post-diagnostic interventions and care are unavailable. Evidence from a US national cohort study showed a decreased risk of suicide in people with a diagnosis of dementia (n=63 255) or MCI (n=21 085) compared with propensity matched patients (HR 0·71, 95% CI 0·53–0·94) but an increase in short-term suicide attempts (ie, in those diagnosed any time in the 5 years before the study) after people were informed they had MCI (1·34, 1·09–1·65) or dementia (1·23, 1·05–1·44).
461 There was no long-term increase in suicide attempts.Mobile and wearable devices hold promise for detection and diagnosis of neurodegenerative disease because their routine use in the general population is widespread and increasing and they can contain multiple sensors to study physical changes and cognitive abilities.
463 reported that none met the criteria for use as a screening tool. Another review of 275 apps
464 suggested that those with artificial intelligence capabilities and use of machine learning had potential for detection and monitoring and should be further evaluated. There will be challenges in the existing data that inform such artificial intelligence, particularly from the lack of representation of diversity.
The balance of evidence and ethical principles finds that people should have access to timely and accurate diagnosis with appropriate interventions when they are seeking help, but the evidence does not justify screening the whole population for dementia.
Biomarkers in Alzheimer’s disease
Research on biomarkers for Alzheimer’s disease pathology has progressed since the 2020 Lancet Commission. Biomarkers that measure amyloid β, tau, and neurodegeneration are now incorporated into some definitions of Alzheimer’s disease pathology (ie, the amyloid–tau–neurodegeneration or A–T–N approach).
466 The presence of these biomarkers does not mean that someone has dementia; however, the absence of these biomarkers indicates the likely absence of Alzheimer’s disease pathology (but does not exclude other causes of dementia).
CT can show vascular changes, atrophy, and other reasons for neurodegeneration and is cheaper and more accessible than MRI, although its precision is lower. Although several types of MRI exist, the simplest is structural MRI (for cerebral atrophy, primarily in the hippocampus, entorhinal cortex, and medial temporal lobe).Advanced MRI sequences, including diffusion tensor imaging, arterial spin labelling, and susceptibility-weighted imaging, are needed to improve detection of brain microhaemorrhage and oedema that can occur with amyloid antibody treatment. Magnetic resonance spectroscopy, functional MRI, and PET (ie, in-vivo measurement of disease pathology by use of ligands) are emerging and useful metabolic and functional biomarkers. The limitations of these advanced imaging techniques include cost, patient consent and suitability, and expertise required to perform the procedures and interpret the results, although automated assessment performs nearly as well.
468 Amyloid-PET and tau-PET correlate with post-mortem amyloid plaques and neurofibrillary tangles.
CSF biomarkers
A low CSF Aβ42-to-Aβ40 ratio alone or combined with high phosphorylated tau (p-tau) is correlated with amyloid plaques and Alzheimer’s disease pathology. These CSF biomarkers can be used to evaluate underlying Alzheimer’s disease pathology as a possible cause of dementia or cognitive impairment and, in asymptomatic populations, to identify people at high risk of developing clinical Alzheimer’s disease for inclusion in clinical trial populations,
470 but there are important considerations in the interpretation of the biomarker changes. Interpretation depends on the clinical details and the age of the individual, because coincidental amyloid pathology is common at older ages. This interpretation issue applies to amyloid PET as well as CSF and plasma biomarkers. Overall biomarker interpretation depends on the clinical context.Biochemical changes in the brain are reflected in the CSF because of its contact with the extracellular space in the brain. These biomarkers are essentially proteins (ie, total tau, phosphorylated tau, Aβ42 and Aβ40, NF-L, and neurogranin) that have been validated against imaging methods. The advantage of CSF biomarkers, including NF-L, plasma tau phosphorylated at Thr181 (p-tau181), and GFAP (an astrocytic marker that appears to change around the time of amyloid accumulation
471), is their ability to detect early phases of disease. Biomarker changes 9–18 years earlier are associated with subsequent cognitive decline and diagnosis of dementia.
474 The disadvantages of these biomarkers are lack of infrastructure in many systems, the need for specialised health-care services, and concern around invasiveness.CSF-based protein aggregation and amplification assays, such as real-time quaking-induced conversion, are well established in the clinical diagnosis of Creutzfeldt–Jakob disease.
475 A similar approach has been developed for Lewy body dementia, and assays to detect neuronal α-synuclein in CSF show great promise.
477 A meta-analysis showed pooled sensitivities of 0·88 and specificities of 0·95 in distinguishing people with synucleinopathies from healthy controls and people with other types of dementia.
478 As with Alzheimer’s disease, biomarker results for Lewy body pathology become positive before symptoms of clinical dementia or parkinsonism develop and so might not be the cause of cognitive symptoms, especially in older adults. Further work is needed to clarify the position of neuronal α-synuclein assays in clinical practice, but they are likely to have a large role in the future. As with other assays, data from ethnically diverse cohorts are scarce.
Blood-based biomarkers
Since the 2020 Lancet Commission, research has progressed into the validity of blood-based biomarkers for the specific diagnosis of Alzheimer’s disease in individuals with dementia. CSF or PET markers might be replaced by blood-based biomarkers in determining eligibility for clinical trials and cohort studies in the future and for staging the extent of pathology related to Alzheimer’s disease, although further evidence of validity in each specific population of people with dementia is needed. Blood biomarkers might be useful in future to identify people with dementia who do not need more invasive or expensive investigation, either because of very low or very high probability of having Alzheimer’s disease.
479 The Aβ42-to-Aβ40 ratio in plasma detected with a high-precision assay has a strong correlation with amyloid-PET positivity.
481 Plasma p-tau181, tau phosphorylated at Thr217 (p-tau217), and tau phosphorylated at Thr231 (p-tau231) might have as good or better accuracy than CSF amyloid β, p-tau, and total tau at predicting a positive amyloid PET and hence Alzheimer pathology.
484 Los biomarcadores basados en la sangre ofrecen bajo costo, escalabilidad y aceptabilidad, superando varias limitaciones de los biomarcadores PET y los biomarcadores de LCR con una menor carga para el paciente y el médico a través de la recolección de muestras locales y el posible procesamiento central de control de calidad, lo que aumenta el acceso a un diagnóstico específico de patología de la enfermedad de Alzheimer.
Significado de los marcadores predictivos
Múltiples neuropatologías son comunes en las poblaciones de mayor edad y más frecuentes que la patología de la enfermedad de Alzheimer sola (figura 1).
20 La prevalencia de la placa β amiloide está relacionada con la edad (es decir, >20% a partir de los 70 años; >30% a los 80 años),
485 Lo que significa que un resultado positivo de amiloide β biomarcador debe interpretarse con cautela en personas mayores: refleja la patología de la placa β amiloide, pero podría no ser la causa del deterioro. No obstante, si un individuo es negativo para los biomarcadores de β amiloide (es decir, negativo para las placas en la PET o tiene una alta proporción de Aβ42 a Aβ40 en LCR), es poco probable que se diagnostique la enfermedad de Alzheimer, independientemente de la edad. Debido a que la acumulación de amiloide β placa ocurre muchos años antes del inicio de la neurodegeneración o los síntomas cognitivos, se demostró que un resultado positivo de amiloide β biomarcador por sí solo era solo un predictor modesto de deterioro cognitivo futuro en comparación con una TEP de amiloide negativa durante 6 años de seguimiento (HR para desarrollar demencia en participantes con un resultado positivo de β de amiloide pero negativo del biomarcador de tau vs aquellos con resultados negativos de β amiloide y biomarcadores de tau fue de 1,6, IC del 95%: 0,5-5,4).
486Como se discutió en la Comisión Lancet 2020, la mayoría de las personas cognitivamente sanas que son β positivas para el amiloide, ya sea en las imágenes cerebrales o en el líquido cefalorraquídeo, no desarrollan la enfermedad de Alzheimer en los próximos 10 años, ni durante su vida. En una muestra de voluntarios estadounidenses de 1524 participantes (698 mujeres), la prevalencia de positividad para el β amiloide fue del 10% (IC del 95%: 6-14) entre las mujeres a los 70 años, mientras que la prevalencia de la probable enfermedad de Alzheimer definida clínicamente fue del 1% (1-1).
487 A los 85 años, la prevalencia de positividad para el β amiloide era del 33% (24-41), mientras que la prevalencia de la enfermedad de Alzheimer probable clínicamente definida fue del 9% (9-12), con cifras similares para los hombres. En un estudio de cohorte de autopsias basado en la comunidad de marcadores de β amiloide, tauopatía y neurodegeneración, se informó que solo el 8 % de 398 participantes con marcadores de β y tauopatía (pero sin neurodegeneración) en comparación con el 68 % de los participantes con marcadores de β amiloide, tauopatía y neurodegeneración tuvieron demencia incidente en los últimos 5 años de vida.
488La captación de Tau-PET ocurre en una etapa y edad más tardías que la captación de PET de amiloide y se asocia más estrechamente con la disfunción cognitiva que la PET de amiloide.
490 Los biomarcadores de neurodegeneración, como la atrofia del hipocampo, el adelgazamiento de la corteza medial, la baja absorción de glucosa en fluorodesoxiglucosa (FDG)-PET o el aumento de la NF-L del LCR (es decir, un marcador no específico de neurodegeneración), están más estrechamente asociados temporalmente con el deterioro cognitivo que los biomarcadores de β amiloide y tau en LCR.
491 Las personas sin deterioro cognitivo que tienen β amiloide y tau en el lóbulo temporal medial o el neocórtex temporal tienen más probabilidades de deteriorarse cognitivamente en comparación con las personas que no tienen ninguno de los dos, y a lo largo de 6 años, el riesgo en los individuos que son tau positivos en el neocórtex temporal podría acercarse al 50%, pero las muestras son pequeñas y las estimaciones imprecisas.
486 Otros biomarcadores y avances en proteómica y metabolómica podrían descubrir nuevas dianas farmacológicas.
494Desde el punto de vista clínico, es posible que los biomarcadores basados en la sangre no agreguen valor a la predicción de si las personas desarrollarán demencia de Alzheimer (es decir, enfermedad de Alzheimer más deterioro cognitivo sustancial). Una combinación de múltiples biomarcadores sanguíneos e información demográfica, como la edad y el sexo, podría permitir calcular el riesgo individualizado de desarrollar la enfermedad de Alzheimer, como se ha hecho en una población con deterioro cognitivo leve.
495Además, la mayoría de las investigaciones se han realizado casi exclusivamente en poblaciones blancas, y una revisión sistemática identificó cinco estudios, de los cuales ninguno se realizó en participantes africanos negros, pero algunos en participantes afroamericanos.
496 Los participantes del estudio suelen ser más jóvenes que la mayoría de las personas con demencia. Pequeños estudios en afroamericanos informan concentraciones más bajas de p-tau tanto en individuos cognitivamente sanos como en personas con demencia que en estadounidenses blancos, por lo que la generalización de los biomarcadores de las poblaciones blancas no está clara. Una revisión posterior identificó siete estudios y nuevamente informó concentraciones más bajas de tau en las personas negras con demencia que en las personas blancas con demencia, pero ninguno de los estudios identificó una mayor carga vascular como explicación.
497 Los autores de la revisión sugirieron que las diferencias en los determinantes sociales de la salud entre las muestras blancas y negras podrían ser una explicación. El hecho de que esta diferencia se deba a los determinantes sociales es coherente con un estudio de una muestra comunitaria de adultos afroamericanos y blancos no hispanos que no identificó ninguna asociación independiente de biomarcadores plasmáticos para la enfermedad de Alzheimer en función de la raza autoinformada, con la edad, el sexo, la enfermedad renal crónica y los factores de riesgo vascular que contribuyen a la variación observada.
Selección de pacientes en ensayos de enfermedad de Alzheimer: biomarcadores y pruebas genéticas
Otro avance desde la Comisión Lancet de 2020 ha sido el uso de la PET de amiloide como criterio de elegibilidad y como resultado clínico sustituto para los ensayos clínicos de terapias con anticuerpos β antiamiloides para participantes con enfermedad de Alzheimer temprana. Los ensayos de fase 2 y fase 3 de anticuerpos monoclonales (es decir, aducanumab, lecanemab, donanemab y gantenerumab) que se dirigen a placas de β amiloide, fibrillas, protofibrillas solubles y especies de β de amiloide oligomérico requirieron evidencia de patología de placa amiloide para la inscripción en el ensayo, principalmente de PET de amiloide.
502 Los ensayos de fase 3 de lecanemab y donanemab mostraron una eficacia modesta para ralentizar el deterioro cognitivo en la enfermedad de Alzheimer temprana (tanto para el deterioro cognitivo leve como para la demencia). El ensayo de fase 3 de donanemab requirió que las personas con enfermedad de Alzheimer temprana tuvieran PET de amiloide y PET tau-PET positivos, lo que permitió que los participantes se dividieran en grupos de carga de tau positiva baja e intermedia o alta.
503 Tanto en el ensayo de lecanemab como en el de donanemab se utilizó la PET de amiloide para evaluar la disminución del β de amiloide y se observó una eliminación marcada del amiloide en un plazo de 18 meses.
501 Además, lograr un nivel bajo de unión a PET amiloide fue un criterio de interrupción en el ensayo de donanemab. En el futuro, los biomarcadores sanguíneos podrían utilizarse para evaluar si se debe realizar una PET y, por lo tanto, reducir el costo de dichos ensayos.
505El conocimiento sobre las pruebas genéticas en la demencia ha avanzado rápidamente, pero las pruebas genéticas no se usan ampliamente porque la mayoría de las demencias no son causadas por genes autosómicos dominantes. Una prueba genética positiva para uno de los alelos que conduce a la enfermedad de Alzheimer rara, autosómica dominante y de inicio temprano aumenta la precisión del diagnóstico, ayuda a los miembros de la familia a establecer el riesgo personal, podría informar las decisiones reproductivas y puede ayudar en los ensayos clínicos. Una proporción relativamente mayor (hasta un tercio en algunas estimaciones) de todas las demencias frontotemporales se deben a una mutación genética autosómica dominante, y las pruebas en el entorno clínico adecuado podrían ser importantes.
506Although it is well established that APOE genotype substantially affects Alzheimer’s disease risk,
507 genetic testing for the APOE ε4 allele is not used diagnostically, and many people with Alzheimer’s disease do not carry the ε4 allele. APOE alleles contribute to the heterogeneity of the Alzheimer’s disease course. A post-mortem study (n=1109) reported a 10% faster rate of cognitive decline yearly in APOE ε4 carriers (−3·45 vs −3·03 MMSE points per year) and a 20% lower rate of decline in ε2 carriers (−2·43 vs −3·03 MMSE points per year) compared with APOEε3/ε3 carriers.
Biomarkers identify a particular pathology, not a clinical syndrome, and a biomarker is not a diagnostic test for dementia. Amyloid-PET and CSF amyloid and tau assays are approved by the US Food and Drug Administration (FDA) for marketing and reimbursement as Alzheimer’s disease diagnostic aids to help to establish the presence of amyloid plaques and Alzheimer’s disease pathology.Existen claras implicaciones éticas si las pruebas de biomarcadores se utilizan en personas sin deterioro cognitivo como marcadores de personas con enfermedad de Alzheimer (asintomática), ya que las pruebas tienen el potencial de aumentar las tasas medidas de la enfermedad de Alzheimer sin que haya ningún aumento en el número de personas con deterioro cognitivo o demencia, y podrían identificar erróneamente a las personas que no desarrollarán demencia y podrían causar daño potencialmente. En la actualidad, los biomarcadores por sí solos no deben utilizarse para el diagnóstico y para determinar el tratamiento, ya que la mayoría de las personas con un biomarcador β amiloide positivo por sí solos nunca desarrollarán demencia. La esperanza declarada es que si se desarrollan terapias presintomáticas eficaces y seguras y luego se vuelven accesibles, los biomarcadores rentables para la enfermedad de Alzheimer u otras demencias pueden ser importantes para predecir qué individuos tienen probabilidades de progresar a la enfermedad y cuándo, o como criterios de valoración sustitutos para la eficacia y para aumentar la equidad (figura 10).
Principios de intervención en personas con demencia
La demencia es progresiva y las personas que viven con demencia requieren una reevaluación y el uso de enfoques personalizados para abordar sus necesidades de atención cambiantes a lo largo del tiempo. Estas necesidades pueden ser complejas e incluyen multimorbilidad física; síntomas psicológicos, conductuales y cognitivos; y los posibles riesgos derivados de estos síntomas.Las personas con demencia son individuos cuyas necesidades de apoyo e intervención están influenciadas por su propio curso de vida, familia, amistad, cultura y entorno, así como por los cambios en los síntomas cognitivos, neuropsiquiátricos, funcionales y físicos, como discutimos en la Comisión Lancet 2020.
2 A pesar de la disponibilidad de prácticas basadas en la evidencia, la demencia sigue estando poco detectada y las necesidades de muchas personas y cuidadores familiares no se evalúan ni se satisfacen.
3Las mejores prácticas publicadas para la atención de la demencia a nivel mundial incluyen el manejo de afecciones médicas, como la presión arterial alta, la diabetes y la enfermedad pulmonar obstructiva crónica; prevenir y tratar las infecciones y el delirio; adaptaciones ambientales para la seguridad, la prevención de caídas y el mantenimiento de la función; el manejo de la medicación, incluida la simplificación y la reducción de los medicamentos diarios, por ejemplo, reducir o suspender los tratamientos antihipertensivos si la presión arterial está disminuyendo; tratamiento de los síntomas a través de intervenciones conductuales; Uso de servicios sociales y de apoyo, incluida la asistencia con las actividades de la vida diaria, la actividad física, las actividades significativas, la participación social, la nutrición e hidratación saludables, y la atención de las necesidades de los cuidadores familiares.
10La mayoría de las intervenciones para la demencia se desarrollan en los países de ingresos altos. Las intervenciones deben diseñarse conjuntamente con las comunidades locales para garantizar que sean adecuadas al contexto, la cultura, las creencias y las prácticas, que varían dentro de los países y entre ellos.
509 En los países de ingresos bajos y medianos, la demencia a menudo no se reconoce ni se diagnostica y, cuando se produce, las personas que viven con demencia a menudo se enfrentan a recursos insuficientes para el tratamiento y la atención, incluido el tratamiento de otras enfermedades y el apoyo a las familias.
510 La idoneidad del uso de intervenciones basadas en la evidencia en los países de ingresos bajos y medianos puede ser incierta, no solo debido a la escasez de infraestructura de atención de salud y recursos para realizarlas, sino también debido a las diferencias culturales que podrían hacerlas inapropiadas o menos eficaces que en los países de ingresos altos.La eficacia de las intervenciones desarrolladas en un entorno variará con la aceptabilidad y la viabilidad en diferentes poblaciones y, por lo tanto, aunque los principios básicos deben seguir siendo los mismos en diferentes países, las intervenciones deben adaptarse al idioma y la cultura.
512 La adaptación cultural es importante para las intervenciones psicosociales en diversas afecciones de salud mental, y los metanálisis han demostrado que dichas intervenciones son más eficaces que las intervenciones no adaptadas culturalmente.
515En una revisión sistemática en la que se analizaron intervenciones adaptadas culturalmente para las personas que viven con demencia y los cuidadores familiares, se identificó que las intervenciones adaptadas culturalmente eran tan aceptables, factibles y eficaces cuando se utilizaban en los países de ingresos bajos y medianos como en su contexto original, siempre y cuando los componentes básicos no se vieran comprometidos en el proceso de adaptación.
511 La adaptación implica tener en cuenta las culturas, las necesidades y los recursos locales e identificar las barreras y los facilitadores para la implementación de la intervención. Las opiniones difieren en cuanto a si es necesario realizar un ECA completo en un nuevo entorno cuando ya se ha informado que una intervención es efectiva porque la heterogeneidad biológica, étnica, cultural y socioeconómica podría influir en la respuesta al tratamiento y la seguridad.
516 Después de la adaptación cultural, las intervenciones deben ser probadas y sus componentes evaluados en el contexto local para establecer su aceptabilidad y factibilidad y para ayudar a definir y refinar las características de la intervención. Es importante incluir a las partes interesadas clave en el proceso de adaptación e informar sobre los procesos y resultados considerados.
511 Otras consideraciones importantes son la idoneidad cultural de las medidas de resultados, muchas de las cuales se desarrollan en los países de ingresos altos, y la escalabilidad de la intervención.Los modelos de atención multicomponente de la demencia con coordinación de la atención centrada en la persona tienen como objetivo orientar la evaluación del riesgo y la necesidad de la persona que vive con demencia y del cuidador familiar utilizando enfoques basados en la evidencia. Un metanálisis encontró que la coordinación de las intervenciones mejoró los síntomas neuropsiquiátricos (diferencia de medias –9,5; IC del 95%: –18,1 a –1,0; cuatro estudios) y la carga del cuidador (diferencia de medias estandarizada: -0,54; IC del 95%: -1,01 a -0,07; p = 0,02; cinco estudios) con heterogeneidad en el resultado.
517 Los estudios individuales sobre la coordinación de la atención han demostrado una reducción de la admisión en residencias y de la rentabilidad desde una perspectiva social e individual.
518 pero el metanálisis de los ECA de coordinación de la atención no mostró una reducción significativa en el ingreso en el hogar de ancianos o la hospitalización.
517 Los modelos que incluyen una asociación entre la atención primaria y la especializada podrían reducir los costos de la atención médica.
519Although there are often positive aspects of being a family carer, caring for a family member with a deteriorating illness, such as dementia, is usually increasingly difficult. The difficulty can vary across the course of dementia, with greater anxiety and depression for some near the onset of disease than later in the disease course. A meta-analysis (43 studies; 19 911 participants) reported a pooled prevalence of depression in family carers of 31·2% (95% CI 27·7–35·2).
520 Evidence exists that some multicomponent carer interventions are effective in the short and long term, and these interventions usually include information about medical and community-based resources, skills training, stress reduction and coping techniques, emotional support, and future planning.
525 These interventions reduce the prevalence of family carer depression, burden, and stress and are cost-effective and cost saving. Evidence suggests that the interventions are effective in HICs, but little evidence exists in LMICs.
526 Interventions can be culturally adapted and delivered by trained facilitators without clinical qualifications. The Strategies for Relatives intervention, which was developed in and was clinically and cost effective in the UK, has been adapted for use to widen access by making it culturally appropriate for Black and south Asian carers and was successfully delivered in voluntary settings.
528 In another study in the USA, an intervention delivered by daycare staff reduced carer depression at 1 year.
529 A Cochrane review of RCTs on remote delivery of interventions including information and support for family carers identified 26 studies and reported that these interventions were no more effective than usual care.
530 A meta-analysis of internet-based psychoeducation for carers showed a small effect on depressive symptoms (standardised mean −0·19, 95% CI −0·03 to 0·35) but not on anxiety, burden, and quality of life.
Symptomatic treatment: cholinesterase inhibitors and memantine
In the previous Lancet Commissions, we discussed cholinesterase inhibitors and memantine, which are the available drugs for the treatment of cognitive symptoms in people with Alzheimer’s disease and Lewy body dementia. Although the drugs were initially evaluated for people with mild-to-moderate Alzheimer’s disease, meta-analyses of RCTs indicate that these drugs are also associated with a reduction in symptom severity (standardised mean difference 0·37, 95% CI 0·26–0·48; four studies), improvement in cognition (mean difference 0·78, 95% CI 0·33–1·23; three studies), improvement in activities of daily living (standardised mean difference 0·15, 95% CI 0·04–0·26; five studies), and decrease in mortality (RR 0·60, 95% CI 0·40–0·89; six studies) in people with severe dementia compared with placebo.
532Since the previous Commissions, longer-term, real-world studies have been published. One study of a register of all incident Alzheimer’s dementia diagnoses in Sweden showed that 11 652 individuals who took cholinesterase inhibitors performed slightly and persistently better on the MMSE, with an average of 5 years of follow-up, than did 5826 propensity-matched individuals who did not take cholinesterase inhibitors (0·13-point [95% CI 0·06–0·20] higher score per year), with a dose–response effect.
533 A similar, propensity-matched, longer-term study reported larger differences between people who did and did not take cholinesterase inhibitors: in 1572 individuals with dementia, the average decrease in MMSE score in people taking cholinesterase inhibitors was 5·4 points compared with 10·8 points in those not taking cholinesterase inhibitors at the end of 13·6 years of follow-up (p<0·001).
534 There was a strong association between cholinesterase inhibitors and lower all-cause mortality (HR 0·59, 95% CI 0·53–0·66). Additionally, in a study of 592 patients with dementia with Lewy bodies, the 100 participants who took cholinesterase inhibitors (0·67, 0·48–0·93) and 273 participants who took cholinesterase inhibitors and memantine (0·64, 0·50–0·83) had significantly lower risk of death than 219 participants who did not take cholinesterase inhibitors or memantine, after controlling for sociodemographic factors, physical and cognitive health, and medication use. People taking cholinesterase inhibitors or both cholinesterase inhibitors and memantine also spent significantly less unplanned time in hospital for physical disorders than people who took neither drug.
These studies are observational, not RCTs, and might reflect residual confounding based on willingness to initiate treatment, so people taking cholinesterase inhibitors might have unmeasured factors that would lead to better outcomes than for people who are unable or unwilling to initiate treatment. Trials show that cholinesterase inhibitors do not cure or stop cognitive decline but have short-term, modest positive effects and that stopping this treatment is associated with worse outcomes in the long term. Clinicians can offer these relatively affordable (compared with other drugs for dementia, and compared with requiring more care), readily available medications (in HICs but not LMICs) with few side-effects for people with Alzheimer’s disease and Lewy body dementia.
Amyloid-β-targeting antibodies for Alzheimer’s disease
Since the 2020 Lancet Commission, there have been positive trials of three anti-amyloid-β monoclonal antibodies for treatment of MCI due to Alzheimer’s disease and mild Alzheimer’s disease dementia in people with positive amyloid β biomarkers as well as three negative trials. In two conflicting, identically designed, phase 3 trials (ENGAGE and EMERGE), aducanumab was associated with a decline of 0·39 points (95% CI 0·09–0·69) compared with placebo on the Clinical Dementia Rating Scale-Sum of Boxes (CDR-SB; out of a total possible score of 18) at 18 months in one study, and a non-significant outcome favouring placebo in the other trial.
500 The CLARITY-AD trial of lecanemab was associated with a difference in CDR-SB points of 0·45 (0·23–0·67) compared with placebo after 18 months of treatment and less decline in secondary cognitive, activities of daily living, and compositive outcomes.
499 Presence of APOE ε4 is an important predictor of amyloid-related imaging abnormalities (ARIA), seen as MRI signal abnormalities. Effusion or oedema (also known as vasogenic odema) ARIA (ARIA-E) and cerebral microhaemorrhage ARIA (ARIA-H) are often present with treatment with anti-amyloid β antibodies. Participants who were treated with lecanemab and were APOE ε4 homozygous had a 33% (46 of 141 participants) incidence of ARIA-E compared with an 12% (58 of 479 participants) incidence in participants who were APOE ε4 heterozygous and 5% (15 of 274 participants) incidence in participants who were not APOE ε4 carriers.
499 Thus, the boxed warning for lecanemab recommends APOE genotyping and patient counselling before treatment.
535 Figures were similar with donanemab: 41% (58 of 143 participants) incidence of ARIA-E in participants who were APOE ε4 homozygous, 23% (103 of 452 participants) incidence for people who were heterozygous, and 16% (40 of 255 participants) incidence for people who were not carriers.
501People in the TRAILBLAZER-ALZ 2 trial who were taking donanemab had a smaller decline than the placebo group on the integrated Alzheimer Disease Rating Scale (cognition and functioning). The decline was −10·19 (95% CI −11·22 to −9·16) in the drug group and −13·11 (−14·10 to −12·13) in the placebo group after 18 months of treatment, and the intervention group had less decline in secondary cognitive, activities of daily living, and composite outcomes.
501 Since these studies were published, two new studies of the subcutaneously administered antibody gantenerumab with 2-year follow-up have shown similar biomarker clearance, with reduction in amyloid plaques but no significant effect on CDR-SB points (–0·31 and –0·19).
536 The difference between the drug group and placebo group was of similar size in some domains to the more positive trials but did not reach statistical significance.
537 did not slow cognitive decline in people with preclinical Alzheimer’s disease or affect amyloid plaque concentration but did influence CDR-SB, in line with the other studies (–0·34).
536Biogen, the manufacturer of aducanumab, has subsequently announced that they are withdrawing the drug from the market and that the phase 4 trial will be stopped. The FDA approved lecanemab in July, 2023.
499 The approvals were based partly on the reasonable expectation that a reduction in amyloid-PET load, or plaques, was likely to predict clinical benefit, although correlations between reduction in plaques and change on clinical ratings scales are positive but weak. These antibodies have not been tested in people with moderate or severe dementia, with the lowest participant MMSE score at 22 for lecanemab and 20 for donanemab.The clinical importance of these differences in cognitive outcomes at the end of trials is controversial.
541 There is excitement about positive results, which have been hoped for over the years, but no consensus exists about whether these treatments are a huge advance or not or whether the observed benefits need to be balanced with the known burden, risks, and costs.
Clinical implications and generalisability of amyloid-β-targeting drugs for cognitive symptoms
The modest effectiveness of these drugs is an important advance. In those that are effective, whether clinical benefits with treatment beyond 18 months will increase, remain steady, or reduce is unknown. Future results from open-label extensions of trials might help to answer these questions, but there will be many dropouts and morbidity and mortality from other diseases. The small effect of antibody treatment makes it difficult to discount the potential of unmasking due to adverse effects, such as ARIA-E and ARIA-H and decreased brain volume on MRI.
543The stringent eligibility criteria for clinical trials of drugs for Alzheimer’s disease often makes the study population’s health better than that of the general Alzheimer’s disease population,
544 and historically excluded racial and ethnic backgrounds are under-represented, although there were higher numbers of people from minoritised groups in the lecanemab trial than in other published immunotherapy trials. Only 237 (27%) of 869 participants in a community-recruited study using data from the Mayo Clinic Study of Aging had a positive amyloid-PET scan and met the criteria for MCI or mild dementia.
546 Of these people, only 19 (8%) would have met the lecanemab trial eligibility criteria, although drug trials by their nature have very constrained inclusion criteria.A meta-analysis of 101 drug trials for Alzheimer’s disease reported that a median of 94·7% (IQR 81·0–96·7) of participants in 46 trials with data were White and most trials excluded people with psychiatric illness (79 [78%] of 101 trials), cerebrovascular disease (68 [67%] trials), and cardiovascular disease (72 [71%] trials) and required a family carer to attend infusions (81 [80%] trials).
546 It is difficult to generalise findings to most people with Alzheimer’s disease who have high levels of multimorbidity and mixed neuropathology and to those who live in countries where health-care systems could not support this level of intervention.So far, the only marketing authorisation outside the USA has been for lecanemab in Japan and China, although other authorities are making decisions. Lecanemab is nominally priced at US$26 500 per patient per year.
547 The price that Medicare, the US Veterans Administration, and private insurers will pay is unknown. Additionally, costs are associated with the many physician visits, biweekly infusions, laboratory tests, MRIs, PET scans, and management of side-effects. Medicare patients are typically required to co-pay up to 20% of these costs. The US Institute for Clinical and Economic Review reported that the cost-effective annual pricing was lower than that charged for lecanemab, falling between $8900 and $21 500.
548 Donanemab infusions are less time consuming, given less frequently (ie, monthly), and less costly overall than lecanemab infusions because donanemab infusions are discontinued when amyloid is removed and so around 60% of people require treatment for only 1 year.
501Based on the US pricing, if lecanemab was available in the 27 EU countries for people qualifying for the drug, then treatment costs are estimated at €133 billion per year, equivalent to over half of the total pharmaceutical expenditures in the EU
549 before treatment-related costs are considered. However, historically the EU and the UK have paid less than the US list price for new and expensive medications.Finding amyloid-β-targeting treatments that influence cognition is an important milestone and might be the beginning of the development of impactful drugs for cognition (panel).
550 Currently, the effects of all drugs are small.
536 Los recursos necesarios para apoyar el diagnóstico precoz basado en biomarcadores, la supervisión de la administración y la seguridad, y la compra de los medicamentos significarán que el despliegue en muchos sistemas de salud será lento o inexistente en algunos. Si se aprueban tratamientos dirigidos a la β amiloide para un grupo menos restrictivo que el utilizado para los ensayos originales, como las personas con enfermedad temprana o multimorbilidad, se recomienda que se utilicen en centros de investigación para investigar tanto los efectos adversos para los pacientes típicos como si los efectos a largo plazo apoyan la modificación de la enfermedad o no. Las terapias subcutáneas, como se ha comentado anteriormente, continúan siendo probadas y reducirían sustancialmente la carga y aumentarían el acceso.
Resumen de las controversias en torno a los anticuerpos dirigidos al amiloide β
Eficacia
El beneficio cognitivo es modesto. No está claro si el beneficio es clínicamente significativo o cuál es la duración del efecto.
Dificultades en la aplicación
Se necesitan infusiones mensuales o quincenales, lo que requiere muchas visitas a un centro de infusión durante un período de tratamiento típico de 18 meses. Se necesitan resonancias magnéticas frecuentes para la vigilancia de la seguridad. Es posible que sea necesaria una reestructuración sustancial de la infraestructura de atención de la salud existente para las visitas al médico, las infusiones, las pruebas de laboratorio, las resonancias magnéticas y las tomografías por emisión de positrones, así como para el tratamiento de los efectos adversos. La infraestructura que podría soportar este nivel de intervención es insuficiente en muchos sistemas de atención de la salud.
Costos
El precio nominal de lecanemab es de 26 500 dólares EE.UU. por paciente y año, sin incluir los costes asociados de la cribado, la administración y el seguimiento de la elegibilidad. Históricamente, la UE y el Reino Unido pagan menos que el precio de lista de Estados Unidos por medicamentos nuevos y caros.
Seguimiento y efectos secundarios
Se requiere un seguimiento clínico y radiológico regular del edema y la hemorragia, que puede ocurrir en el 20% de los pacientes tratados con lecanemab y casi el doble que en los pacientes tratados con donanemab.
Exclusiones
La mayoría de los pacientes comunitarios existentes no cumplirían con los criterios de elegibilidad del ensayo. Por lo tanto, es difícil generalizar los hallazgos a la mayoría de las personas con enfermedad de Alzheimer que son racial y étnicamente diversas y tienen altos niveles de multimorbilidad y neuropatología mixta.
Intervenciones cognitivas para personas con demencia
Anteriormente informamos que la literatura sugería que las personas que completaron las intervenciones cognitivas tuvieron mejoras en las habilidades cognitivas generales y específicas, como la fluidez verbal, que duró de unos pocos meses a 1 año.
2 Una revisión Cochrane de 2023 de 25 estudios que utilizaron el MMSE, con 1893 participantes en total, encontró que había evidencia de calidad moderada de una diferencia clínicamente importante de 1,99 puntos (IC del 95%: 1,24-2,74) entre los grupos de estimulación cognitiva y control y mejoras clínicamente relevantes en la comunicación y la interacción social.
551 Las mejoras fueron mayores cuando las sesiones fueron dos veces, en lugar de una, por semana y en personas con demencia leve en comparación con moderada.
Intervenciones para los síntomas neuropsiquiátricos de la demencia
Intervenciones de actividades
Una revisión sistemática y metanálisis de siete estudios (n = 160) de intervenciones de programas de actividad personalizados identificó un efecto moderado en la mejora de la calidad de vida (tamaño del efecto estandarizado d de Cohen 0,79, IC del 95%: 0,39-1,18), la disminución de los síntomas neuropsiquiátricos (0,62, 0,40-0,83) y la disminución de la carga del cuidador (0,68, 0,29-1,07).552 Esta revisión incluyó pequeños ensayos piloto en países de ingresos bajos y medianos, que mostraron efectos similares y validaron la transferibilidad entre entornos. 553, 554 Estas intervenciones también podrían ser un ahorro de costos debido a la disminución del uso de los sistemas de atención de salud de rutina por parte de las personas que reciben la intervención.555 Los ECA de buena calidad de intervenciones con ejercicios para pacientes con demencia informaron que estas intervenciones no mejoraron los síntomas neuropsiquiátricos, la cognición ni el funcionamiento.556, 557Los estudios varían en cuanto a la calidad de la evidencia y las estrategias de diseño, desde los estudios de factibilidad y los ECA pequeños hasta los ensayos aleatorios multicéntricos multicéntricos (tabla 2).
Tabla 2ECA de programas de actividad para personas con demencia
Intervención para el bienestar y la salud de las personas con demencia: personal asistencial formado para promover actividades e interacciones sociales personalizadas centradas en la persona y un sistema para cambiar los medicamentos inadecuados
El personal capacitado por el equipo del ensayo proporcionó la intervención a los residentes de hogares de ancianos
ECA grupal de 9 meses que utilizó un análisis por intención de tratar en 69 residencias de ancianos del Reino Unido (n = 847)
Mejora de la calidad de vida, la agitación y los síntomas neuropsiquiátricos y ahorro de costes
TAP en el que se capacitó a los cuidadores para usar actividades y se les brindó educación sobre enfermedades y técnicas de reducción del estrés.
Los terapeutas ocupacionales capacitados proporcionaron actividades adaptadas a los intereses y habilidades en el hogar
ECA paralelo simple ciego en 160 parejas de veteranos con demencia y sus cuidadores familiares
Disminución de los síntomas conductuales y del dolor en la persona con demencia y mantenimiento de la función diaria a los 4 meses, pero sin efecto a los 8 meses
Los terapeutas ocupacionales proporcionaron ocho sesiones en un TAP en casa a personas con agitación con demencia moderada
ECA simple ciego en 250 parejas de personas con diagnóstico de demencia y agitación o agresión clínicamente significativas y sus cuidadores
Los TAP no ayudaron a la agitación; los cuidadores informaron que el TAP facilitó la vida, aumentó su capacidad para brindar cuidados y mejoró algo o mucho la vida de la persona con demencia; el grupo TAP tuvo menos muertes y hospitalizaciones que el grupo control de atención
Ejercicios aeróbicos y de fuerza adaptados a la condición física y al estado de salud
Fisioterapeutas y asistentes de ejercicio prescritos y supervisados intervenciones para personas con demencia
ECA multicéntrico, pragmático, enmascarado por el investigador (n=494)
No se informó ningún efecto sobre la calidad de vida o los síntomas neuropsiquiátricos, pero se informó un mayor deterioro cognitivo en el grupo de ejercicio que en el grupo de control
El personal de investigación capacitó a los participantes en ejercicios combinados de caminata y fuerza para una intervención de entrenamiento aeróbico y de fuerza
El personal de atención médica seleccionó a los participantes con demencia leve a moderada en la atención diurna o residencial
ECA (n=91)
No hay efectos sobre la cognición, la resistencia, la movilidad, el equilibrio y la fuerza de las piernas, pero la velocidad de la marcha mejoró después del ejercicio de alta intensidad
Programa personalizado y específico para la demencia progresiva que se centra en la fuerza, el equilibrio, la actividad física y la realización de las actividades de la vida diaria
Intervención realizada por el personal sanitario a personas con demencia leve o deterioro cognitivo leve
ECA (n=365)
No mejoró las actividades de la vida diaria, la actividad física o la calidad de vida, ni redujo las caídas.
ECA=ensayo controlado aleatorizado. TAP=programa de actividades a medida.
En general, la evidencia apoya ensayos anteriores que muestran que la atención coordinada y los diferentes tipos de actividades y la participación activa redujeron la depresión y los síntomas neuropsiquiátricos y mejoraron el bienestar general en las personas con demencia y, en algunos casos, tuvieron beneficios importantes para los cuidadores, como el ahorro de tiempo en el cuidado. Las intervenciones exitosas orientadas a la actividad tienden a adaptarse a los intereses, preferencias y habilidades de los individuos e involucran al cuidador familiar. La escalabilidad y la implementación de intervenciones de actividades personalizadas, y la posible rentabilidad de estas intervenciones, requieren más investigación, con solo dos estudios que evalúan la relación coste-efectividad. Por el contrario, los ECA del ejercicio como actividad no informaron ninguna mejora en los dominios de salud mental en la comunidad o en los hogares de atención.556, 557
Trastornos del sueño en personas con demencia
La desregulación del ciclo sueño-vigilia es común en las personas con demencia debido a múltiples mecanismos, incluidos los procesos fisiopatológicos que afectan al hipotálamo y al tronco encefálico, la actividad y la luz insuficientes, el dolor, la ansiedad y el medio ambiente.563 En un metanálisis, se informó que la prevalencia combinada de trastornos del sueño clínicamente significativos en personas con demencia que viven en la comunidad fue del 19% (IC del 95%: 13-25; n = 2753), y la prevalencia no ha cambiado con el tiempo, lo que sugiere que el tratamiento no ha mejorado el sueño.564 Los trastornos del sueño fueron menos comunes entre las personas con enfermedad de Alzheimer (24%, 16-33, n=310) que entre las personas con demencia con cuerpos de Lewy (49%, 37-61; n=65). La prevalencia fue similar en un metanálisis de residentes de residencias (55 estudios; n=22 780; 20%, 16-24).565Existe poca evidencia de que la medicación sea efectiva. Una revisión que incluyó nueve ECA,566 cada uno calificado como de baja calidad, identificó evidencia de certeza baja en un ensayo pequeño (n = 30) de que 50 mg de trazadona durante 2 semanas podría aumentar el tiempo total dedicado al ALSEEP (diferencia de medias 42,5 min; IC del 95%: 0,9 a 84,0), pero no hubo un efecto claro sobre otros parámetros del sueño. El uso de un antagonista de la orexina durante 4 semanas en 274 pacientes con enfermedad de Alzheimer leve a moderada aumentó el tiempo de sueño (28,2 min, 11,1 a 45,3) y disminuyó el tiempo de vigilia después del inicio del sueño (-15,7 min, -28,1 a -3,3) sin aumentar los efectos adversos, pero no afectó al número de despertares. No hubo evidencia de la eficacia de la melatonina. No existen ECA de benzodiazepinas, zopiclona, zaleplon o zolpidem para el sueño en personas con demencia, pero estos fármacos podrían causar daños notables. En estudios longitudinales de atención primaria, las dosis más altas de los llamados fármacos Z, como zopiclona, zaleplon, zolpidem (equivalente a ≥7,5 mg de zopiclona o >5 mg de diazepam), en personas con demencia se asociaron con un mayor riesgo de fracturas y accidentes cerebrovasculares, por lo que deben evitarse para este propósito.567 No existe evidencia concluyente de que las intervenciones no farmacológicas mejoren el sueño en la demencia, aunque se están realizando ensayos.568
Depresión
Anteriormente describimos la evidencia de que los antidepresivos no son más efectivos que el placebo para la depresión en personas con demencia.2 Las personas en ambos grupos muestran mejoría, y se podría argumentar que los tratamientos farmacológicos se mantienen en un estándar más alto que las intervenciones no farmacológicas cuando el grupo no intervencionista generalmente recibe el tratamiento habitual. Es probable que la depresión en las personas con demencia difiera de la depresión en las que no tienen demencia, y los cambios cerebrales en los diferentes subtipos de demencia podrían reducir la eficacia de los antidepresivos.569Una revisión Cochrane de ECA de tratamientos psicológicos para la depresión y la ansiedad en pacientes con deterioro cognitivo leve o demencia (es decir, cuatro estudios con terapia cognitivo-conductual, ocho con activación conductual y tres con terapia de resolución de problemas) identificó que los tratamientos basados en terapia cognitivo-conductual añadidos a la atención habitual para los pacientes con demencia o deterioro cognitivo leve y síntomas depresivos o diagnóstico depresivo tuvieron un efecto grande (diferencia de medias estandarizada -0,84, IC del 95%: –1,14 a –0,54; Yo2=24%; cuatro estudios, de los cuales tres fueron terapias de resolución de problemas; 194 participantes), pero hubo poco o ningún efecto en aquellos sin síntomas depresivos o diagnóstico al inicio del estudio.570 Los tratamientos de apoyo y asesoramiento no fueron efectivos.
Psicosis, agitación y delirio
La psicosis puede preceder a la demencia y, como se discutió en la sección de riesgos, la esquizofrenia de inicio muy tardío podría ser un pródromo de demencia.571 Los síntomas psicóticos en la demencia se asocian con una tauopatía particular y una disrupción sináptica neocortical, pero se desconoce si esta patología causa síntomas psicóticos.571 También existe una asociación modesta entre la psicosis en la enfermedad de Alzheimer y la APOE ε4, que no explica todo el riesgo.572Anteriormente discutimos cómo la evaluación clínica integral es esencial en la sospecha de psicosis en la demencia, ya que la memoria errónea experimentada por las personas con demencia es distinta de los delirios, y los nuevos síntomas psicóticos podrían deberse al delirio.1
Si una persona con demencia no está angustiada por la psicosis, es posible que no necesite tratamiento. El tratamiento debe continuar comenzando con intervenciones no farmacológicas para maximizar la estimulación, como mejorar la audición y la vista y aumentar la estimulación social y de otro tipo. Los inhibidores de la colinesterasa tienen un efecto muy pequeño en la mejora de la psicosis en los pacientes con enfermedad de Alzheimer, como lo demuestra un metanálisis de los datos de participantes individuales de 12 ECA de inhibidores de la colinesterasa para los síntomas psicóticos como resultados secundarios en la enfermedad de Alzheimer (tamaño del efecto para los delirios -0,08; IC del 95%: -0,14 a -0,03, I2=0%; alucinaciones 0,09, −0,14 a −0,04; Yo2=0%; n=5580).573 Siguen existiendo advertencias sobre cualquier uso de antipsicóticos, que incluyen un aumento de la mortalidad específica por demencia; Por lo tanto, los antipsicóticos pueden ser apropiados para las personas cuya psicosis crea angustia o deterioro funcional y deben recetarse en una dosis lo más baja posible y durante el menor tiempo posible. Los metanálisis sugieren que la risperidona y el aripiprazol son los antipsicóticos con la mejor evidencia para el tratamiento de la psicosis en pacientes con demencia, con evidencia de que hay menos riesgo de accidente cerebrovascular con risperidona para los delirios que para otras indicaciones.2, 571Un ECA de la retirada de pimavanserina (un antipsicótico atípico con efecto agonista inverso selectivo del 5-HT-2A) en la psicosis relacionada con la demencia se detuvo temprano debido a las tasas más bajas de recaída en el grupo de tratamiento en comparación con el grupo de placebo, que pareció estar impulsado por los efectos en las personas con enfermedad de Parkinson.574 Un estudio de cohorte retrospectivo realizado en Estados Unidos que comparó pimavanserina (n = 3227) con antipsicóticos atípicos (n = 18 442) en personas con enfermedad de Parkinson con o sin demencia informó una tasa de mortalidad más baja en aquellos tratados con pimavanserina (HR 0,65, IC 95% 0,53-0,79).575 Un ECA anterior de eficacia en la psicosis de la enfermedad de Alzheimer mostró diferencias a favor de la pimavanserina en la semana 6, pero no en las semanas 2, 4, 9 o 12.576 La pimavanserina está aprobada como tratamiento para la psicosis en la enfermedad de Parkinson, pero la FDA rechazó el medicamento para el tratamiento de la psicosis relacionada con la demencia y la psicosis de la enfermedad de Alzheimer. Anteriormente recomendábamos, y seguimos recomendando, un enfoque para la evaluación integral y el tratamiento de la agitación en la demencia, que es común, heterogénea, angustiante y se asocia con una mayor carga del cuidador y los costos de la atención.1 La acción inmediata requiere la evaluación de las razones subyacentes de la agitación, como el dolor y la angustia, y el manejo de estas antes del uso de la medicación. Ciertos antipsicóticos, como la risperidona, están autorizados en el Reino Unido, Australia, Canadá y la UE para tratar la agitación en personas con demencia. En mayo de 2023, el brexpiprazol se convirtió en el primer antipsicótico en obtener la aprobación de comercialización de la FDA en EE. UU. para tratar la agitación en personas con enfermedad de Alzheimer, pero no ofrece una mayor eficacia ni seguridad que otros fármacos antipsicóticos atípicos para esta indicación.577, 578579 Un estudio de fase 3 (n = 433) mostró que el tratamiento con brexpiprazol 2 mg por día para la agitación en personas con enfermedad de Alzheimer se asoció con una mejora en el inventario de agitación de Cohen-Mansfield en 3,77 puntos frente a placebo a las 12 semanas.
578 El ECA de fase 3 más reciente, de 12 semanas, de brexpiprazol de 2-3 mg por día para la agitación en la enfermedad de Alzheimer (n = 345) informó una mejora en el Inventario de Agitación de Cohen-Mansfield en -5,3 puntos en comparación con el placebo.580 En comparación, un análisis combinado de tres ECA de risperidona que utilizaron el Inventario de Agitación de Cohen-Mansfield (n = 1150) mostró que una dosis media de 1 mg/día se asoció con una mejora de -5,4 puntos en el Inventario de Agitación de Cohen-Mansfield a las 12 semanas.581 La principal preocupación con los fármacos antipsicóticos en las personas con demencia es el aumento del riesgo de eventos adversos cardiovasculares y mortalidad.582 El tratamiento con brexpiprazol se asoció con más muertes que el placebo (seis muertes frente a una muerte), aunque no se informó la importancia.580La risperidona es el antipsicótico atípico con la mayor base de evidencia de ECA en el tratamiento de la agitación. Los antipsicóticos deben usarse solo después de una evaluación y un tratamiento exhaustivos de las causas subyacentes de la agitación, la consideración de un ensayo de estrategias no farmacológicas y una discusión de cualquier riesgo potencial con la persona con demencia y sus cuidadores familiares, dependiendo de la capacidad. El delirio es común, poco reconocido y poco tratado en las personas mayores. Un estudio de cohorte informó que la cognición basal fue menor en las personas mayores (es decir, de ≥70 años) que desarrollaron delirio que en toda la cohorte, incluidas las que no desarrollaron delirio.583 En la Comisión Lancet de 2020, discutimos cómo el delirio y la demencia ocurren con frecuencia juntos, pero no existe evidencia definitiva de que algún medicamento mejore el delirio. Las benzodiacepinas sedantes son ineficaces y, al igual que los antipsicóticos, se asocian con un aumento de la mortalidad y la morbilidad.
2El delirio superpuesto a la demencia se asocia con un mayor tiempo de hospitalización, peores resultados cognitivos y funcionales, y un mayor riesgo de ingreso en residencias y mortalidad.584 Un metaanálisis reciente identificó que el delirio se asoció significativamente con el deterioro cognitivo futuro (tamaño del efecto, Hedges g 0,45, IC 95%: 0,34–0,57).585 En un estudio realizado en el Reino Unido, 209 (13,8%) de 1510 participantes de una cohorte prospectiva con una mediana de edad de 77 años (IQR 73-82) fueron ingresados en el hospital al menos una vez durante un seguimiento de 30 meses o más, de los cuales 115 (55,0%) tuvieron al menos un episodio de delirio.586 Las personas con mayor deterioro cognitivo tenían más probabilidades de ser ingresadas en el hospital y más propensas a desarrollar delirio; Además, el delirio era más severo y prolongado que el de las personas con mejor cognición. De manera similar, en una cohorte prospectiva del Reino Unido de personas mayores de 65 años, 82 (40%) de las 205 personas que ingresaron en el hospital desarrollaron delirio. Este resultado se asoció con un deterioro cognitivo a 1 año de –1,8 puntos (IC del 95%: –3,5 a –0,2) en el MMSE.587 El deterioro cognitivo general es un factor de riesgo para el delirio, que a su vez es un factor de riesgo para un mayor deterioro cognitivo y funcional.588 Es importante tratar el delirio con energía, tanto tratando la enfermedad subyacente como utilizando medios no farmacológicos para aumentar la orientación. La maximización de la visión y la audición, el tratamiento del dolor y la hipoxia, el apoyo a los líquidos y la ingesta de alimentos también son cruciales. Además, es fundamental vigilar la salud de las personas que son dadas de alta hospitalarias con delirio. Estas personas a menudo tienen deterioro cognitivo o demencia y no se puede esperar que inicien y trabajen en un plan de tratamiento en casa sin ayuda. La prevención y el tratamiento del delirio en personas sin demencia podrían disminuir el riesgo de demencia, pero actualmente no podemos estar seguros.589
Lecciones aprendidas de la COVID-19 y la demencia
La COVID-19 por sí sola y el aislamiento social y el confinamiento asociados han tenido un impacto sustancial, desproporcionado y negativo en los síntomas y la mortalidad de las personas con demencia y en sus familias y cuidadores.590 Las personas con demencia tuvieron una mayor mortalidad por COVID-19 (metanálisis de diez estudios; OR 5,17, IC 95% 2,31–11,59; n=119, 218) que las personas sin demencia.591 Una revisión sistemática de los efectos del aislamiento social durante la pandemia de COVID-19 identificó que nueve (60%) de 15 estudios con un total de 6442 participantes informaron un deterioro de la cognición peor de lo esperado y 14 (93%) de 15 estudios informaron un empeoramiento o una nueva aparición de síntomas no cognitivos.592Los residentes de las residencias de ancianos suelen necesitar cuidados personales y, por lo tanto, no pueden estar aislados del personal. Durante la pandemia, con frecuencia se restringió o prohibió la visita de las familias para contener el riesgo, lo que dejó a las personas aisladas.590593 Los hogares de ancianos más grandes y los hogares que utilizaban más personal de la agencia, transferían al personal de un entorno a otro, se hacían pruebas de detección de la COVID-19 con menos frecuencia y tenían menos acceso a equipos de protección personal tenían niveles más altos de infección y mortalidad.594Las lecciones a largo plazo para otras pandemias incluyen una política que garantice que las personas no sean admitidas en un hogar de ancianos cuando su estado de infección sea positivo o desconocido para evitar exponer a los residentes existentes. Ahora conocemos los efectos positivos de restringir el movimiento del personal de las residencias de ancianos entre hogares y garantizar que el personal tenga acceso prioritario y use equipo de protección personal para reducir la infección. Las personas con demencia requieren acceso a una atención que sea adecuada para ellas, y es imposible aislar completamente a las personas que necesitan atención las 24 horas. Se debe alentar a las personas con demencia a tomar decisiones legales sobre lo que quieren mientras tengan la capacidad de tomar estas decisiones. Como discutimos en detalle en la Comisión Lancet 2020, las personas con demencia a menudo tienen otras enfermedades y mueren antes que las personas sin demencia.2
Las personas con demencia u otra persona que toma decisiones, como un miembro de la familia, si no tienen capacidad para tomar decisiones, deben decidir sobre los posibles cuidados curativos y paliativos, en lugar de tomar decisiones generales para las personas con demencia. Las personas con demencia deben tener el mismo acceso a los cuidados paliativos que el resto de la población.
Tecnología y ejecución de intervenciones
La tecnología tiene varias funciones potenciales en el tratamiento de la demencia, como el diagnóstico y la evaluación, el seguimiento para promover la seguridad, la asistencia en las actividades de la vida diaria y la cognición, la facilitación de la interacción social y las actividades de ocio, y el apoyo a los cuidadores familiares.595 Existe una escasez de investigación de alta calidad sobre tecnologías emergentes, debido a la novedad y a un campo en rápida evolución, lo que significa que la evidencia para su uso es a menudo escasa.Las tecnologías para evaluar los síntomas de la demencia tienen poca evidencia sobre su efectividad. Una revisión de 14 estudios de tecnologías de detección para los síntomas de la demencia mostró que, en siete estudios, la actigrafía se correlacionó con la agitación y la agresión en personas con demencia, pero hubo una ausencia de evidencia para otras tecnologías.596 Una revisión de 55 estudios de evaluaciones de la calidad del sueño en la demencia identificó cinco estudios con actigrafía, pero estos estudios no mostraron ningún beneficio de la actigrafía en comparación con los instrumentos basados en cuestionarios.565Una revisión exploratoria indicó que las tecnologías de hogar inteligente, que son electrodomésticos y dispositivos en el hogar conectados a través de Internet para mejorar el entorno de vida, no están listas para su implementación para las personas con demencia y que no había evidencia clara de eficacia.597 Un ECA en 495 personas con demencia informó que la tecnología de asistencia y la teleasistencia recomendadas por un profesional de la salud o de la asistencia social para satisfacer las necesidades evaluadas no eran mejores que un paquete básico de dispositivos relacionados con la seguridad en términos de tiempo que los participantes permanecían en la comunidad, la carga del cuidador, la depresión o la ansiedad, la atención sanitaria y social o los costos sociales. y años de vida ajustados por calidad.598 En una revisión sistemática de 66 estudios, el uso de robots de asistencia social fue generalmente factible y aceptable para las personas con demencia y sus cuidadores y para los profesionales de la salud, pero no hubo evidencia de efectos sobre la cognición, los síntomas neuropsiquiátricos o la calidad de vida.599En general, no hay evidencia que recomiende tecnologías específicas para el tratamiento de la demencia. En la medida de lo posible, las tecnologías deben complementar en lugar de sustituir la atención presencial existente para evitar que conduzca a un aislamiento social perjudicial. Existe la preocupación de que la tecnología futura pueda reducir la equidad al crear problemas de accesibilidad para las personas con pocos recursos financieros.
Conclusiones
El número de personas que viven con demencia va a aumentar en todos los países, y los responsables políticos deben dar prioridad a los recursos que permitan reducir el riesgo para prevenir o retrasar la demencia y las intervenciones para mejorar los síntomas y la vida de las personas con demencia y sus familias.
El enfoque de prevención debe estar dirigido a abordar los niveles de factores de riesgo en una etapa temprana y continuar durante todo el curso de la vida. Las intervenciones individuales clave son la prevención y el tratamiento de la pérdida de audición, el tratamiento de la pérdida de visión y la depresión, la estimulación cognitiva a lo largo de la vida, la disminución del tabaquismo, la reducción y el tratamiento de los factores de riesgo vascular (es decir, colesterol, diabetes, obesidad y presión arterial), la reducción de las lesiones en la cabeza y el mantenimiento y fomento de la actividad física. Los cambios en las políticas pueden mejorar la educación (tanto en calidad como en años de educación) y reducir el tabaquismo, el consumo de alcohol, el riesgo de traumatismo craneoencefálico, la contaminación del aire y la sal y el azúcar en los alimentos, centrándose así en la obesidad, la hipertensión y la diabetes.
Los cambios estructurales pueden ayudar a aumentar el ejercicio y reducir el aislamiento social. En particular, las intervenciones o cambios en el estilo de vida en cualquier etapa de la vida pueden alterar el riesgo de demencia.
Ahora hay mucha más evidencia de la que existía cuando se publicó la Comisión Lancet de 2020 de que las intervenciones pueden ayudar a mantener la cognición y prevenir la demencia. Estas intervenciones deben estar dirigidas a las personas que más las necesitan. En muchos países, las intervenciones que se sabe que benefician a las personas con demencia no están disponibles o son prioritarias. El diagnóstico de buena calidad, la planificación de la atención y el apoyo posdiagnóstico personalizado permiten la prevención de daños, el tratamiento de los síntomas neuropsiquiátricos y la protección de la calidad de vida de las personas con demencia y sus cuidadores familiares. Existen intervenciones eficaces, pero no se llevan a cabo a gran escala para todos los que se beneficiarían de ellas.
El advenimiento de los fármacos modificadores de la enfermedad para la demencia es un avance científico largamente esperado, pero los resultados varían de modestamente positivos a neutros, y las implicaciones clínicas aún no están claras. Existe un progreso emocionante en el campo de los biomarcadores, pero los biomarcadores no son suficientes por sí solos para justificar el diagnóstico. Clínicamente, los biomarcadores deben usarse solo para ayudar a clasificar la neuropatología en las personas con demencia, particularmente la de la enfermedad de Alzheimer. Los tratamientos farmacológicos y psicosociales están progresando, y hay más personas que nunca viviendo con demencia. Por lo tanto, ahora es aún más importante que se mejore la atención a las personas con demencia y a sus familias.
Nota del editor del Blog: Lean Management es básicamente una filosofía de gestión, que se basa en la mejora continua, en una logística justo a tiempo, en el mantenimiento preventivo de la funcionalidad de la estructura, en la eliminación de desperdicios en los procesos, de estabilizar y ordenar las cargas de trabajo, en automatizar o digitalizar lo que sea posible, eliminando pasos repetitivos innecesarios, mejorar el flujo de los pacientes, involucrar a las personas, disminuyendo variabilidad en los procesos, relacionando los esfuerzos de los equipos con los objetivos estratégicos en un plan de largo plazo, disminuye el esfuerzo del personal, y mejora la gestión operativa de la atención, lo que resulta una evolución de la calidad y la eficiencia.
Son sus técnicas el Análisis de los desperdicios, la mejora continua o Kaizen, el mapeo de procesos o Value Stream mapping, el control visual del Gemba operativo, y gestionar la calidad.
Párrafo de Texto traducido
Autor: Eglė Vaičiulytė Tesis de Maestría. THE IMPACT OF BUSINESS MANAGEMENT MODELS ON HEALTHCARE INNOVATION
En la literatura sobre la gestión Lean en la atención médica, la implementación de la gestión Lean se asocia con una mayor efectividad organizacional y costo-efectividad (D’Andreamatteo et al., 2015; Costa y Godinho Filho, 2016; Hallam y Contreras, 2018).
Según Dunsford y Reimer (2017), la idea fundamental del Lean Management en la asistencia sanitaria es eliminar las actividades sin valor añadido, como los tiempos de espera o los tratamientos no deseados, para mejorar la eficiencia y la calidad general de la asistencia sanitaria y centrarse en la atención centrada en el paciente. Este enfoque ha demostrado ser muy relevante y aplicable en la atención sanitaria, donde la búsqueda de la rentabilidad y la calidad de la atención es crucial (Dunsford y Reimer, 2017).
Letelier et al. (2021) afirman que mediante el uso de la gestión Lean en la atención sanitaria, se puede aumentar la eficiencia de los procesos y la satisfacción de los usuarios (Letelier et al., 2021).
Por ejemplo, el mapeo del flujo de valor puede ayudar a las organizaciones sanitarias a identificar los cuellos de botella operativos que impiden la atención al paciente, lo que se traduce en una mejor asignación de recursos y una reducción de los tiempos de espera de los pacientes (Henrique et al., 2016).
Otra aplicación importante del Lean Management en la atención sanitaria es el uso de métricas de rendimiento y la toma de decisiones basada en datos (Schretlen et al., 2021; Singh, Verma y Koul, 2022).
Para evaluar y medir la eficiencia de los procesos y actividades, las organizaciones sanitarias pueden aplicar indicadores de rendimiento adelantados, como los KPI y otras técnicas de análisis de datos (Burlea-Schiopoiu y Ferhati, 2021).
El enfoque de la gestión Lean en la eliminación de residuos, la optimización de procesos y el aumento de la eficacia ha llevado al desarrollo de un enfoque más sistemático y centrado en los datos (Suresh et al., 2023) que permite a los líderes sanitarios tomar decisiones informadas y asignar recursos de forma más eficiente (Stefanini et al., 2020; Yu et al., 2023).
Estudio de caso: Aplicación de la gestión Lean en el Hospital Joniškis
Varios hospitales públicos de Lituania, como el Hospital de Rehabilitación de Abromiškės, la Policlínica del Distrito de Kėdainiai y el Centro Nacional de Patología, han introducido estrategias de gestión Lean.
Como resultado, los profesionales de la salud en el policlínico del distrito de Kėdainiai pudieron reducir significativamente las colas de pacientes, el papeleo y los tiempos de espera para acceder a los especialistas (hasta 35 días en algunos casos). También aceleraron la respuesta del servicio médico de urgencias a las llamadas de los pacientes (Rutkauskaitė 2016; LEAN projektai, 2022).
Sin embargo, el ejemplo más conocido de aplicación de la gestión Lean en el sector sanitario en Lituania es el Hospital Joniškis.
En 2021, el hospital público introdujo la gestión Lean y ha estado actualizando constantemente su metodología desde entonces (Joniškio ligoninė, 2022). De acuerdo con los informes de actividad del hospital para 2021 y 2022, se realizaron reuniones diarias en los distintos departamentos, para discutir KPIs y temas emergentes.
La medición y evaluación diaria de los objetivos de las actividades del centro permitió al hospital reconocer los problemas antes y responder más rápidamente (Joniškio ligoninė, 2022; Joniškio ligoninė, 2023).
Para mejorar la calidad del servicio al paciente, el hospital realizó encuestas anónimas a los pacientes durante todo el año y analizó los niveles de satisfacción de los pacientes, que fueron de 0,98 en 2021 y de 0,99 en 2022 (Joniškio ligoninė, 2022; Joniškio ligoninė, 2023).
Además, cada vez se empezó a tramitar electrónicamente un número cada vez mayor de documentos médicos: inscripciones de pacientes en la policlínica de consulta y en el servicio de urgencias, derivaciones, historias clínicas, pedidos y resultados de pruebas de laboratorio, imágenes de pruebas instrumentales y sus resultados, certificados de incapacidad laboral, certificados médicos de defunción y recetas electrónicas.
Además, varios departamentos estaban equipados con sistemas de llamada inalámbricos que los pacientes pueden utilizar para llamar al personal y a las enfermeras si es necesario. También se instaló un gabinete híbrido, que permite a los especialistas consultar a los pacientes a distancia, manteniendo los elementos esenciales que determinan la calidad de los servicios sanitarios (Joniškio ligoninė, 2022).
Como resultado, en 2021, el Hospital Joniškis fue el único hospital de Lituania que superó el nivel real de prestación de servicios especializados, que alcanzó el 112% ese año. Sin embargo, debido a los desafíos relacionados con la pandemia de COVID-19, incluido el aumento de los costos laborales y las necesidades de equipos médicos, el Hospital Joniškis se enfrentó a una carga financiera que resultó en una pérdida de 211.395,32 euros. A pesar de estos desafíos, el hospital continuó sus actividades, garantizó y desarrolló la prestación de servicios de atención médica integrales y de alta calidad y persiguió sus objetivos operativos estratégicos. La organización eficaz del trabajo mediante la aplicación de la gestión Lean garantizó los principales indicadores del funcionamiento del hospital (Joniškio ligoninė, 2022). Por último, según la memoria de actividades de 2022, el hospital generó un superávit financiero de 503.103,81 euros, lo que supone un incremento del 337,9 por ciento respecto a 2021.
El hospital también se había expandido con éxito: se ampliaron el servicio de urgencias y los servicios prioritarios fuera del hospital. Además, el Ministerio de Salud de la República de Lituania honró al municipio de Joniškis en la nominación «Por liderazgo en la atención médica» (Joniškio ligoninė, 2023).
Estudio de caso: Aplicación de la gestión Lean en el Hospital Central Militar
Un estudio de caso convincente sobre cómo un enfoque de gestión Lean puede conducir a una reducción significativa de los tiempos de espera es presentado por el Hospital Central Militar 108 en Hanoi, Vietnam (Duong et al., 2021).
Los servicios de urgencias de los hospitales públicos de Vietnam suelen estar abarrotados y poblados por una variedad de enfermedades, lo que a menudo conduce a una mayor insatisfacción de los pacientes (Tran et al., 2017; Thi Thao Nguyen et al., 2018). Para aliviar estos problemas, este hospital ha implementado el mapeo del flujo de valor y los enfoques de la estrategia Lean para agilizar las operaciones y, finalmente, ha logrado resultados notables (Duong et al., 2021). En su encuesta, Duong et al. (2021) afirmaron que después de implementar la gestión Lean, el tiempo medio de espera de los pacientes que requerían procedimientos/operaciones médicas disminuyó de 134,4 minutos a 89,4 minutos.
Una conclusión similar se extrajo para aquellos que requirieron intervenciones vasculares, donde el tiempo medio de espera de 54,6 minutos disminuyó a 48,9 minutos. Por último, en el caso de los pacientes ingresados en el servicio de urgencias pero finalmente trasladados a otros servicios hospitalarios, los resultados también mostraron que había suficiente evidencia para concluir que el tiempo medio de espera de 59,8 minutos tras la implementación de la estrategia Lean, fue significativamente menor que antes de su implantación (118,3 minutos). Los pacientes tenían un acceso más rápido a los servicios de atención médica, lo que llevó a decisiones de tratamiento más rápidas. Esto no solo mejoró la satisfacción de los pacientes, sino que también contribuyó a mejorar los resultados de la atención médica, especialmente en casos críticos donde las decisiones oportunas son esenciales (Duong et al., 2021).
Estudio de caso: Aplicación de gestión Lean en el Centro Médico de la Universidad de Maastricht
En el Centro Médico de la Universidad de Maastricht, se aplicó una metodología de mejora de procesos Lean basada en datos para reducir las cancelaciones quirúrgicas. Para garantizar una atención más oportuna, eficiente, equitativa, centrada en el paciente y más segura, un equipo de proyecto multidisciplinario siguió el ciclo de mejora ‘DMAIC’ (Definir, Medir, Analizar, Mejorar, Controlar). Al implementar un enfoque basado en datos, el centro médico pudo reducir las cancelaciones quirúrgicas de última hora en un 50 %, los diagnósticos preoperatorios repetidos en un 67 %, el tiempo de derivación al tratamiento en un 35 % y aumentar el Net Promoter Score de los pacientes en un 14 %. Los factores clave de éxito fueron el uso de un enfoque estructurado de resolución de problemas basado en datos, el enfoque en el valor del paciente y el flujo del proceso, el apoyo al liderazgo y la participación de los profesionales de la salud involucrados en todo el proceso de atención (Schretlen et al., 2021). Sin embargo, algunos académicos llegan a conclusiones contradictorias. Por ejemplo, Mazzocato et al. (2014) afirman que la complejidad y singularidad del caso de cada paciente puede convertirse en un reto importante a la hora de implementar la gestión Lean en la atención sanitaria (Mazzocato et al., 2014). A diferencia de lo que ocurre en la manufactura, donde los procesos estandarizados pueden racionalizarse (Benton y Shin, 1998; Vamsi, Krishna Jasti y Kodali, 2014; Mohanty, Yadav y Jain, 2007), la atención sanitaria a menudo implica necesidades complejas e individuales del paciente que no siempre pueden clasificarse u optimizarse de forma ordenada mediante la estandarización (Daultani, Chaudhuri y Kumar, 2015). Según Sacristán (2013), los principios Lean pueden tener dificultades para adaptarse a la variabilidad, incluyendo el historial médico del paciente, su estado actual y sus preferencias personales, y el intento de imponer una estandarización estricta puede llevar a un desajuste con la atención centrada en el paciente, comprometiendo la calidad de la atención sanitaria (Sacristán, 2013). Para cumplir con los principios Lean y proporcionar una atención de alta calidad, también se debe tener en cuenta el bienestar del personal y proporcionar a los profesionales de la salud las condiciones necesarias y las oportunidades de desarrollo profesional (Maijala et al., 2018). Como afirman Drotz y Poksinska, (2014), empoderar a los empleados para resolver problemas relacionados con el trabajo puede mejorar significativamente su satisfacción laboral y su productividad general (Drotz y Poksinska, 2014). Este enfoque está muy extendido en los países de ingresos más altos. Para establecer objetivos, valores, visiones y 50 indicadores clave de rendimiento claros, en Suecia, por ejemplo, se pedía a los médicos que cada día laborable marcaran los problemas que encontraban durante las horas de trabajo (por ejemplo, el tiempo de espera del paciente, el tiempo desde el examen de derivación hasta la presentación de los resultados, una medida de la satisfacción del paciente). Esta información se revisó periódicamente para analizar cómo abordar los problemas y mejorar la calidad de los servicios de atención sanitaria (Drotz y Poksinska, 2014). En comparación, este enfoque no se aplica comúnmente en los países de bajos ingresos. Por ejemplo, un estudio de caso realizado en centros de atención primaria de salud en Nigeria muestra que las enfermeras se enfrentan a diversos desafíos para implementar la atención centrada en el paciente (Lateef y Mhlongo, 2021). Alves et al. (2021) señalan que los profesionales de la salud deben estar adecuadamente preparados para hacer frente a las complejas necesidades y preferencias individuales de los pacientes, lo cual es otro desafío en la implementación de la gestión Lean en la atención médica (Alves et al., 2021). En opinión de Lateef y Mhlongo (2021), la gestión Lean requiere una fuerza laboral con una comprensión profunda de los principios y herramientas, así como las habilidades para implementarlos de manera efectiva (Lateef y Mhlongo, 2021). De lo contrario, las iniciativas Lean pueden tambalearse si las organizaciones sanitarias no educan y capacitan completamente a su personal. Esto a menudo conduce a una implementación incompleta o incorrecta, lo que no se puede esperar que conduzca a un aumento de la eficiencia y la calidad de la atención (Sodhi, Singh y Singh, 2019). En resumen, un sistema Lean está diseñado para eliminar el desperdicio, la variabilidad y la inflexibilidad (Breen, Trepp y Gavin, 2020; Detyna, Detyna, 2022; Suresh et al., 2023), aunque dada la variedad y complejidad de los procesos asistenciales (Mazzocato et al., 2014; Alves et al., 2021), la resistencia al cambio (Allaoui y Benmoussa, 2020; Mohanty, Yadav y Jain, 2007; Camagú, 2010; Benton y Shin, 1998) y el retraso en el ahorro de costos (Jørgensen et al., 2007; Dombrowski y Mielke, 2014; Todorovic, Cupic y Jovanovic, 2022), su aplicación puede no siempre ofrecer los beneficios esperados.
Para realizar un análisis exhaustivo de la aplicación del Lean Management en la atención sanitaria, es crucial reconocer estas limitaciones y realizar un análisis exhaustivo del contexto específico. Para mejorar la calidad de la atención primaria, se debe reforzar el apoyo adecuado a la gestión, así como la educación y formación de los profesionales sanitarios (Lateef y Mhlongo, 2021).
Sin embargo, a pesar de sus limitaciones, los principios de la gestión Lean se han convertido en un marco valioso para mejorar las operaciones sanitarias, mejorando la calidad de la atención (Dunsford y Reimer, 2017; Rachh, Davis y Heilbrun, 2023), aumentando la satisfacción del paciente (Duong et al., 2021; Letelier et al., 2021), y el control de costos (D’Andreamatteo et al., 2015; Costa y Godinho Filho, 2016; Dunsford y Reimer, 2017), convirtiéndose así en una piedra angular para la mejora de la atención sanitaria.
A medida que el sistema sanitario evoluciona, la aplicación de la gestión Lean seguirá siendo una estrategia importante para alcanzar estos objetivos y garantizar una atención sostenible y centrada en el paciente.
Mejor 5 minutos de un buen médico que 20 de uno mediocre. Al igual que los buenos profesores tienen un impacto enorme en la trayectoria vital de los alumnos1 —como reconoció Albert Camus al recibir el premio Nobel de Literatura—, un buen profesional sanitario, en circunstancias adecuadas, resulta el factor clave en la efectividad de la prestación sanitaria. Este Informe SESPAS se centra en la planificación y la gestión de los recursos humanos en sanidad. La planificación es la mejor expresión de la gestión de la utilización. Lo que conocemos como morbilidad refleja el encuentro entre la oferta y la necesidad expresada (o la disposición a pagar). Modular el tamano˜ y la composición de esa oferta es la manera de aproximarse al óptimo social, el punto X* de la figura 1.
Beatriz González y Patricia Barber2,3 destacan que «tenemos tasas altas de médicos y de graduados, y bajas de enfermeras, un pluriempleo creciente simultaneando la práctica pública y privada, y déficits a corto plazo en algunas especialidades, particularmente medicina de familia, que necesita urgentemente incentivos específicos para estimular vocaciones». En cuanto a cómo solucionar los desequilibrios en los mercados educativo y laboral, cabe destacar que las autoras no fían la solución a la convocatoria de plazas, sino a la reforma del marco regulatorio, con unos sistemas de incentivos y una capacidad, ahora inexistente, de la gestión pública —preocupada por la legalidad, o su apariencia, mucho más que por la efectividad— para competir con la privada por la atracción y la retención de talento. Los modelos de planificación de recursos humanos para la salud, y en particular de médicos, pueden ser una herramienta clave para guiar las políticas, pero para ello necesitamos más y mejor información. A esta misma conclusión llega Ángela Blanco4 en su análisis sobre la movilidad de profesionales en la Unión Europea, donde Espana˜ mantiene un perfil de emisor. La utilización y la mejora de los sistemas de información disponibles resulta una baza esencial de la planificación. Javier Hernández5, en su original sobre gobernanza de los recursos humanos en la sanidad pública, destaca la necesidad de incorporar reformas que disminuyan la incertidumbre en la planificación y la gestión del personal, mejoren los incentivos y anadan ˜ flexibilidad. El dato de un 30% de médicos en ejercicio (sin contar a los residentes) que ejercen únicamente en la red privada informa, pero no suscita, los problemas inmediatos que se derivan del 40% de médicos del sector público con pluriempleo en el sector privado. Esta práctica dual, analizada por Ariadna García-Prado y Paula González6, plantea las dificultades esperables derivadas de trabajar para una organización y para su competencia, algo que en países como el Reino Unido, Canadá o Suecia está claramente limitado. En Espana˜ también habrá que encauzar la práctica dual, tanto aumentando el atractivo y la capacidad de retención de profesionales de las organizaciones públicas, más allá de las remuneraciones, como Figura 1. Procedimientos realizados, con productividad marginal decreciente conforme se extiende su indicación, según las restricciones de oferta a las que se enfrentan los proveedores de servicios sanitarios. D es el valor de la vida multiplicado por la productividad marginal del gasto sanitario. En un sistema nacional de salud hipotético, el Sistema Nacional de Salud, las restricciones de oferta van más allá de lo que sería el coste social óptimo q; este país proporciona servicios sanitarios por debajo de la cantidad óptima X. El óptimo social se sitúa en X, y un país que gaste por encima es aquel en que , la combinación de restricciones de oferta para el proveedor, está por debajo de q. Nótese que si es, como mínimo, igual a p, el precio para el paciente en el momento de la utilización, los beneficios para el paciente serán equivalentes al copago p que afronta por el procedimiento. (Fuente: Chandra y Skinner, 2012 19.) permitiendo que los centros públicos complementen su financiación con recursos privados practicando la extensión horaria (moonlighting)7 con transparencia y lealtad. Algo que se practica ya en algunos prestigiosos centros de nuestro país, sin que el tema se debata, y en la reputada Mayo Clinic. La enfermería, la otra gran profesión sanitaria, hubiera tenido más espacio en este Informe de no haber fallado uno de los artículos previstos, y que, entre otros aspectos, hubiera cubierto su formación de manera homóloga a como Felipe Ruiz et al. 8 lo hacen con la medicina en su artículo. Afortunadamente, Paola Galbany y Pere Millán9 proporcionan una caracterización de gran angular sobre las causas de la escasez de enfermeras en Espana, ˜ aportando pistas para su manejo. El segundo bloque del Informe se dedica a la gestión. Desde hace más de 20 anos ˜ se ha venido creando una base de datos sobre calidad de la gestión que cubre 13.000 empresas, 4000 escuelas y centros sanitarios, y administraciones públicas en 35 países: la World Management Survey10. Con mayor especificidad clínica y sanitaria se dispone, entre otros, de los informes del Institute for Health Metrics and Evaluation11.
Ambos son importantes porque la calidad de la gestión explica un tercio de las diferencias de productividad entre países.
Ricard Meneu12 aborda el reclutamiento, la selección y la retención de profesionales en gestión directa describiendo la regulación estatutaria, que produce un 50% de temporalidad entre los profesionales del Sistema Nacional de Salud, y plantea alternativas verosímiles para cubrir racionalmente las necesidades de los servicios. José-Ramón Repullo y José-Manuel Freire13,14 tratan la evaluación del rendimiento y la compensación en centros sanitarios de gestión directa, mientras Olga Pané y Pau Gomar15 se centran, para elmismo asunto, encentros sanitarios de gestiónindirecta y gestión privada. Como al resto de los/las autores/as, les avala la imprescindible mezcla de conocimiento y valiosa experiencia. A los editores del Informe, Miguel Ángel Negrín y Vicente Ortún, nos tendrás que perdonar, lectora o lector, la osadía de intentar cerrar la parte de gestión, conocedores de la polarización social, pero convencidos de que inhibirse no es una opción. Caben mejoras consensuables en recursos humanos, espoleados tanto por la Unión Europea como por la ciudadanía, sin plantear batallas de antemanoperdidas yprocurandomás bienuna estrategiade radicalismo selectivo16: actuaciones sobre un frente clave y reducido, que evite la formación de coaliciones de bloqueo entre capturadores, y que en caso de éxito se generalice por un proceso de innovacióndifusión. La legalidad, y su apariencia, importan para la gestión sanitaria, pero es necesaria también efectividad en unos momentos en que se precisa no tanto más estado como mejor estado17. Finalmente, un Informe SESPAS requería, más allá de la planificación y la gestión de recursos humanos, una preocupación más identificable como salubrista para tratar un asunto tan central como el de la salud y el bienestar de los 1,3 millones de personas que integranelpersonal sanitario enEspana. ˜ Seha contado conrevisores a la altura de los autores —agradecemos eltrabajo de Ildefonso Hernández, José María Martín-Moreno y Fernando Rodríguez-Artalejo—, pero solo Fernando García-Benavides, Mireia Utzet y Consol Serra et al. 18 han podido figurar como autores. El análisis de un sistema complejo como el de los recursos humanos, cada vez con más profesiones, no se cierra con este Informe SESPAS. Gaceta Sanitaria agradece el trabajo de todos quienes lo han hecho posible y permanece receptiva a nuevas contribuciones.
•La movilidad de los profesionales de la salud en la UE, que está asociada a problemas de fuerte dependencia de la contratación en el extranjero y a la escasez debido a la emigración de profesionales, se ha identificado como un desafío en el proceso de SE en un número significativo de veces durante el período 2017-2023.
•La pandemia de COVID-19 ha agravado la escasez preexistente, poniendo de relieve la necesidad de lograr un equilibrio entre los objetivos sanitarios y los objetivos del mercado interno.
•La movilidad como solución a la escasez también supone una amenaza para la planificación y la prestación de servicios, por lo que la planificación y la previsión aparecen como una herramienta política pertinente a nivel nacional y de la UE que requeriría una mayor mejora de los sistemas de información .
•El sistema de información sobre el personal sanitario ha experimentado una notable mejora, lo que ha permitido establecer un marco razonable para la movilidad del personal sanitario. Hemos centrado nuestros análisis en cuatro categorías de profesionales sanitarios sujetos a la información disponible. No obstante, incluso para estas cuatro categorías amplias, hemos identificado algunos inconvenientes: lagunas de información, comparabilidad limitada en cuanto a categorías profesionales y diferencias entre fuentes. Sería beneficioso profundizar en la armonización de la definición de las profesiones sanitarias, especialmente en el caso de las enfermeras, para realizar análisis más detallados y de mayor calidad.
•Los Estados miembros de la UE están inmersos en una ola de reformas sanitarias que se están financiando con fondos europeos del Mecanismo de Recuperación y Resiliencia. Promover la planificación y previsión del personal sanitario sería una acción necesaria, incluida la mejora de la información armonizada.
•Además, es fundamental aprovechar la información disponible, y analizar de manera sistemática los desafíos identificados en los informes del SE puede proporcionar algunas pistas para dar respuestas a la formulación de políticas relativas a la movilidad de los profesionales de la salud.
Introducción
La Unión Europea (UE) se enfrenta a migraciones internas y las autoridades sanitarias necesitan lograr un equilibrio entre los objetivos de la política sanitaria y los objetivos del mercado interno, lo que incluye respetar la libre circulación de los profesionales de la salud.
El objetivo de este artículo es proporcionar una visión general de la movilidad del personal sanitario (HWF) en la Unión Europea (UE). A pesar del Brexit , incluimos los países de la Unión Europea-28 (UE-28) porque analizamos datos de años anteriores. La lista de países se muestra en líneaapéndice B.
Abordamos el trabajo bajo la perspectiva del mercado interior, “un espacio sin fronteras interiores en el que esté garantizada la libre circulación de mercancías, personas, servicios y capitales ”. Es el marco donde el Derecho comunitario fija “el derecho a ejercer una profesión, por cuenta propia o ajena, en un Estado miembro distinto de aquel en el que se hayan obtenido las cualificaciones profesionales” . En concreto, nos apoyamos en la Directiva sobre reconocimiento de cualificaciones profesionales.1que regula la movilidad de las profesiones reguladas en la UE, entre las que se incluyen las profesiones sanitarias.
A pesar de la perspectiva del mercado interior, no perdemos de vista la cuestión central de la política sanitaria de la UE y de los Estados miembros: garantizar el acceso a la asistencia sanitaria en las condiciones establecidas por las leyes y prácticas nacionales. Y sin perder de vista que la política sanitaria de la UE y de los Estados miembros no puede llevarse a cabo a espaldas de la agenda de gobernanza económica de la Unión. Así pues, para describir la movilidad de los profesionales sanitarios en la UE la relacionamos con los retos identificados en el Semestre Europeo (SE) en relación con el suministro de agua y saneamiento.2
Este artículo está organizado de la siguiente manera: a continuación, describimos brevemente nuestro método. Luego nos centramos en los resultados. Terminamos el análisis con algunas conclusiones que incluyen puntos clave. Dos apéndices en línea y referencias cierran el artículo.
Método
Para describir la movilidad del personal sanitario en la UE , utilizamos un método de investigación descriptivo basado en el análisis de datos secundarios, tanto cuantitativos como cualitativos, de bases de datos administrativas y estadísticas internacionales y de informes de la UE sobre los SE.
Enfoque cuantitativo
Abordamos la movilidad de los trabajadores sanitarios en la UE midiendo los flujos de profesionales sanitarios entre los países de la UE. Calculamos una variable proxy basada en el “número de decisiones positivas adoptadas sobre el reconocimiento de cualificaciones profesionales a efectos de establecimiento permanente en los Estados miembros de la UE, los países del EEE y Suiza ”. Para cada país, obtenemos el ratio de saldo neto (NBR): la relación entre la diferencia entre los flujos de entrada y salida de trabajadores sanitarios y el número total de profesionales sanitarios. En cuanto a los flujos, la fuente de información es la Base de Datos de Profesiones Reguladas (RPD).3En cuanto a las cifras, la fuente de información es múltiple. La principal es la oficina estadística de la Unión Europea (Eurostat), que hemos complementado con bases de datos proporcionadas por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE). Puede consultar la información en líneaApéndice APara más detalles sobre los indicadores utilizados y sus fuentes, observamos que, al manejar la información cuantitativa en las bases de datos internacionales mencionadas, hemos detectado varias debilidades (lagunas de información, comparabilidad limitada en cuanto a categorías profesionales, diferencias entre fuentes, etc.). Abordar estas cuestiones excede el alcance de este trabajo. No obstante, desde la perspectiva de la formulación de políticas de la UE y de los países, mejorar los sistemas de información internacionales sobre el trabajo doméstico es un primer paso necesario para apoyar la planificación y la previsión.
Enfoque cualitativo
Para caracterizar la movilidad de los profesionales sanitarios en la UE, la relacionamos con los retos identificados en el EE en relación con el suministro de FHS.
La oferta de personal sanitario depende de las decisiones de los trabajadores sanitarios al respecto , que terminan determinando el tamaño y la composición del personal sanitario. Hemos creado un marco estilizado que incluye los principales impulsores de la oferta de personal sanitario. En cuanto al tamaño, tomamos prestado el enfoque de la OCDE.4y utilizamos el modelo clásico de stock/flujo. En cuanto a la composición, hemos seleccionado algunas características relevantes vinculadas a la oferta de FT, a saber: distribución por edad y sexo, distribución geográfica, distribución de competencias, mezcla de habilidades y participación laboral y horas trabajadas. Adicionalmente, incluimos algunas características institucionales.
Entabla 1Presentamos ese marco, que está “orientado a los desafíos”, lo que significa que, con base en modelos teóricos, hemos incluido aquellos impulsores del suministro de agua potable para los cuales se han señalado desafíos en el contexto del SE.
Para medir en qué medida estos retos podrían considerarse prioritarios, hemos medido su “intensidad” por el número de países en los que se ha señalado el componente durante el periodo 2017-2023, donde la unidad de contabilidad es el país y el año. Para ello, hemos creado una base de datos textual, que incluye para cada año y cada país la descripción de los retos señalados. Las fuentes de información son los Informes por País del Semestre Europeo 2023, complementados con los informes sobre el Estado de la Salud en la UE (2017, 2019 y 2021), que alimentan el proceso del SE y que aportan detalles más amplios para el sector sanitario (en adelante, los informes). Puede consultarse en líneaApéndice APara obtener más detalles sobre este indicador y sus fuentes, completamos el documento con una descripción general de las Recomendaciones específicas por país (CSR) de ES.
Resultados
Enfoque cuantitativo: flujos de profesionales sanitarios en la UE
En lineaApéndice B, Figuras B1-B5, mostramos el resultado de nuestros cálculos para el NBR de los HFW en la UE. Los presentamos ordenados, mostrando en las primeras posiciones aquellos países que son los principales receptores de HFW.
Los países con un NBR positivo son receptores de profesionales de la salud. Para un país determinado, la naturaleza de la proporción depende de la profesión de salud. Sin embargo, un conjunto de países son sistemáticamente receptores de HWF: AT, DE, IE, LU, NL y SE; BE, MT y UK son casi sistemáticamente receptores, excepto que BE es un país emisor para enfermeras, MT para médicos y el Reino Unido para farmacéuticos. Destacamos que, en el caso de DE, aunque positivo, el NBR es muy cercano a 0 para todas las profesiones (tenga en cuenta que una decisión administrativa positiva que otorga el reconocimiento para el propósito de establecimiento permanente para ejercer en el país anfitrión de manera permanente podría no siempre implicar una migración efectiva). Por otro lado, BG, EL, ES, FI, HR, HU, LT, LV, PL, PT y RO son sistemáticamente emisores de profesionales de la salud; DK, EE, FR, IT, SI y SK son sistemáticamente países emisores para todos los profesionales de la salud excepto farmacéuticos y CZ excepto para dentistas. En cuanto al resto (CY), no podemos identificar un patrón global. Sin embargo, las cifras para CY muestran valores positivos altos para médicos y dentistas y negativos altos para enfermeras; donde “alto” significa fuera del límite superior o inferior del intervalo de una desviación estándar alrededor de la media de la distribución. De acuerdo con eso, los datos señalan que los países con un “perfil receptor” son LU, BE, CY, IE, AT, MT y SE. Por otro lado, aquellos con un “perfil emisor” son RO, SK, ES, LT, LV, PT, BG, CY, EL, FI, HR, HU, IT y SI. Consulte la información en líneaApéndice B, Tabla B5.
También mostramos la densidad de profesionales de la salud en línea.Apéndice B, Tablas B1-B4, derivada del número de profesionales sanitarios utilizados para calcular el NBR, que ayuda a establecer el contexto de la movilidad del personal sanitario en la UE. Los datos muestran una variabilidad significativa entre los países de la UE, especialmente para enfermeras y dentistas (el coeficiente de variación supera el 20%). Entre 2010 y 2022, se registró una tendencia al alza para todas las profesiones en la UE (Fig. B5 en línea).
Enfoque cualitativo: desafíos relacionados con los factores impulsores del suministro de agua potable en la UE
En lineaApéndice B, Tablas B6 y B7, mostramos los resultados de la medición de la intensidad de los desafíos relacionados con los factores impulsores de la oferta de los trabajadores domésticos que se señalan en los informes. La consideración se centra igualmente en cuestiones relacionadas con el tamaño de los trabajadores domésticos y su composición , con alrededor del 40% de intensidad cada una. Para otras características institucionales y del mercado laboral , la intensidad cae a menos del 20%.
En cuanto a la movilidad, la inmigración y la emigración han sido señaladas como un desafío en el 15,37% de las ocasiones. Los países de la UE con mayor intensidad para el desafío de la emigración son RO, BG, HR, MT, PL, SK, EL, HU, IE, LT, LV, PT, CZ, EE, ES, IT y SI. Por otro lado, los países de la UE que han sido marcados como un «desafío» de inmigración son LU, MT, DE, IE, UK, HU y SE. Consulte la información en líneaApéndice B, Tabla B7.
La movilidad se utiliza como solución a la escasez. Registramos la escasez como problemas de existencias, ya sea en general o para profesiones específicas. Conservan la mayor parte de la preocupación sobre el tamaño de los equipos de protección personal . De hecho, los informes han señalado problemas de escasez el 25,67% de las veces: de 670 menciones a los problemas de los equipos de protección personal en los informes, 172 fueron para destacar la escasez de equipos de protección personal (en línea).Apéndice B, Tabla B6yFigura 1).
Por lo general, un desafío grave recibiría una recomendación específica del cliente para abordarlo. Por lo tanto, es útil recurrir a la recomendación específica del cliente para ver en qué medida son desafíos prioritarios. En 2020, 21 Estados miembros de la UE recibieron una recomendación específica del cliente para abordar problemas de escasez de agua y saneamiento, y la mayoría de ellos (17 veces) se referían específicamente a la escasez de agua y saneamiento.
La escasez de personal sanitario se ha revelado como una amenaza relevante durante la pandemia de COVID-19. De hecho, como se informa en el informe complementario de 2021 sobre el estado de la salud en la UE , “la pandemia de COVID-19 puso de relieve la escasez de personal sanitario, pero no se trata en absoluto de un nuevo desafío para los sistemas sanitarios en Europa (…) En la edición de 2021 de los perfiles sanitarios nacionales del Estado de la salud en la UE, la escasez de personal sanitario sanitario se considera un desafío clave para el sistema sanitario en 15 países”. El informe mencionado afirma que la demanda y la complejidad de la atención prestada en Europa ha crecido a un ritmo comparativamente más rápido que la densidad de personal sanitario debido al envejecimiento de la población y la creciente carga de enfermedades crónicas .
Los informes han señalado problemas de escasez, principalmente en el caso de los médicos y las enfermeras, y han documentado diversas razones para esa situación. En el caso de algunos Estados miembros, el problema era la existencia de numerosas cláusulas que en el pasado se habían fijado a un nivel bajo y que ha sido necesario suavizar. En otros casos, el país carecía de un sistema de educación sanitaria y necesitaba establecerlo para evitar una gran dependencia de profesionales extranjeros. La emigración es un problema en muchos países, que también se ve agravado por el envejecimiento de los trabajadores sanitarios, una parte importante de los cuales está a punto de jubilarse en los próximos diez años. Los informes no señalan cambios de carrera en ningún país (lo que podría deberse a la falta de datos sobre esta cuestión). Por el contrario, las condiciones de trabajo se han señalado como un problema en el 15,52% de las ocasiones, el segundo componente más señalado después de la escasez de trabajadores sanitarios. Los bajos salarios y la creciente sobrecarga de trabajo (que parecen ser más frecuentes en las zonas rurales y desfavorecidas) son los componentes mencionados con más frecuencia cuando se señalan las condiciones de trabajo como un problema asociado a la emigración o a la decisión de no elegir una carrera sanitaria. Aunque durante la pandemia se ha recurrido al recurso de los contratos a tiempo parcial o temporales para aumentar rápidamente los recursos humanos, en algunos casos, como en España, se ha producido un cambio hacia el contrato temporal, lo que se traduce en una gran rotación. En unos pocos países, los informes señalan pagos informales (12,30% de las menciones dentro de las condiciones de trabajo). Hemos tenido en cuenta estas menciones dentro de las condiciones de trabajo porque consideramos que este componente tiene un efecto perjudicial sobre la motivación.
En cuanto a los factores de oferta en el lado de la composición del marco, lo que muestran los informes es la presencia en muchos países de desequilibrios notables en la distribución geográfica de los recursos humanos, que con frecuencia se ven agravados por una concentración desigual en las zonas urbanas. Por lo general, los especialistas tienden a concentrarse en las zonas urbanas. Sin embargo, también se informa de una escasez importante de médicos de cabecera en las zonas rurales. En muchos casos, la solución a los desafíos requiere innovación en la distribución de competencias para dar respuesta a las necesidades actuales. Esto comienza en algunos casos con el diseño de nuevos planes de estudio. También será necesario cambiar la combinación de habilidades, por ejemplo, para tener en cuenta la creciente presencia que se requiere de profesionales de la atención a largo plazo y de nuevas profesiones sanitarias.
Conclusiones
La movilidad de los trabajadores migrantes ha sido identificada como un desafío para algunos países de la UE en el período analizado con una intensidad no despreciable. Tanto como un problema de fuerte dependencia de la contratación en el extranjero (entradas) como una amenaza de escasez debido a la emigración de profesionales. La lista de países marcados con mayor intensidad con respecto a un desafío de emigración es coherente con aquellos identificados con un «perfil de emisor» basado en la base de datos sobre calificaciones profesionales. Asimismo, la lista de países marcados con mayor intensidad con respecto a un desafío de inmigración es coherente con aquellos identificados con un «perfil de receptor». Existe una alta coincidencia en los países marcados con un «perfil de emisor» bajo ambos enfoques: RO, SK, ES, LT, LV, PT, BG, EL, HR, HU, IT y SI (un 86% de los países señalados bajo el enfoque cuantitativo también lo están bajo el cualitativo). Por su parte, LU, IE, MT y SE podrían marcarse con un «perfil de receptor» (respectivamente 57%).
La movilidad se utiliza como solución a la escasez. Parece que la pandemia ha agravado la escasez preexistente, poniendo de relieve la necesidad de lograr un equilibrio entre los objetivos sanitarios y los del mercado interior. El caso rumano es paradigmático: Rumanía es sistemáticamente uno de los países más afectados por la salida interna de profesionales sanitarios. Al mismo tiempo, ocupa un puesto destacado en la UE en cuanto a necesidades médicas no satisfechas.5Por el contrario, Luxemburgo es el mayor receptor neto de trabajadores sanitarios para todas las categorías analizadas, ocupando una posición muy baja en cuanto a necesidades no satisfechas.
Hay indicios de que la Unión tendrá que abordar la escasez de personal sanitario en un futuro próximo. Ya existía antes de la pandemia, que no hizo más que agravarla. Aunque la evolución de la densidad de personal sanitario es positiva a nivel de la UE, parece que no ha sido suficiente para compensar la presión sobre la demanda.
Por otra parte, la movilidad como solución a la escasez de personal sanitario supone una amenaza para la planificación y la prestación de servicios, por lo que la planificación y la previsión aparecen como una herramienta política pertinente a nivel nacional y de la UE para lograr el equilibrio necesario entre la política sanitaria y los objetivos del mercado interior. Los Estados miembros de la UE están inmersos en una ola de reformas sanitarias que se están financiando con fondos europeos del Mecanismo de Recuperación y Resiliencia. Promover la planificación y la previsión del personal sanitario se perfilaría como una acción necesaria, incluida la mejora de la información armonizada. Además, trazar de forma sistemática los retos identificados en los informes del Semestre Europeo puede proporcionar algunas pistas para dar respuestas a la formulación de políticas relativas a la movilidad de los profesionales sanitarios.
Esta revisión sistemática examina el uso reciente de la inteligencia artificial, en particular el aprendizaje automático, en la gestión de quirófanos. Se analizan un total de 22 estudios seleccionados desde febrero de 2019 hasta septiembre de 2023.
La revisión enfatiza el impacto significativo de la IA en la predicción de la duración de los casos quirúrgicos, la optimización de la asignación de recursos de la unidad de cuidados postanestésicos y la detección de cancelaciones de casos quirúrgicos.
Los algoritmos de aprendizaje automático como XGBoost, random forest y redes neuronales han demostrado su eficacia para mejorar la precisión de las predicciones y la utilización de los recursos.
Sin embargo, se reconocen desafíos como el acceso a los datos y las preocupaciones por la privacidad.
La revisión destaca la naturaleza cambiante de la inteligencia artificial en la investigación de la medicina perioperatoria y la necesidad de una innovación continua para aprovechar el potencial transformador de la inteligencia artificial para los administradores de atención médica, los profesionales y los pacientes. En última instancia, la integración de la inteligencia artificial en la gestión de quirófanos promete mejorar la eficiencia de la atención médica y los resultados de los pacientes.
El quirófano es el epicentro de la atención médica, la gestión eficiente de los recursos del quirófano, el personal y el equipo, es vital para una atención quirúrgica de primer nivel [ 1 ]. Recientemente, la integración de la inteligencia artificial (IA) y el aprendizaje automático (AA) están transformando la gestión del quirófano, redefiniendo la planificación y la optimización quirúrgicas [ 2 ]. El viaje hacia la IA y el AA en la gestión del quirófano comenzó con una constatación: los datos de la atención médica tenían un potencial sin explotar, desde la demografía de los pacientes hasta los historiales quirúrgicos, los protocolos de anestesia y la dinámica de la sala de recuperación [ 3 ]. En 2015, la investigación sobre el AA en medicina creció exponencialmente, pasando de la teoría a las aplicaciones del mundo real [ 4 ]. Con una mayor comprensión del AA y la potencia informática, la atención médica está utilizando esta tecnología para abordar desafíos complejos [ 5 ]. En la era de la atención médica basada en datos, el AA se convirtió en una piedra angular para las tareas del quirófano, prediciendo las duraciones quirúrgicas, optimizando los horarios y mejorando el uso de los recursos [ 6 ]. Los algoritmos de ML, como los árboles de decisión y los bosques aleatorios, redefinieron la eficiencia de los quirófanos, prometiendo predicciones más precisas y una toma de decisiones proactiva [ 7 ]. Esta revisión sistemática actualiza nuestro trabajo anterior, “Inteligencia artificial: una nueva herramienta en la gestión de quirófanos. Función de los modelos de aprendizaje automático en la optimización de quirófanos”, centrándose en el período comprendido entre febrero de 2019 y el 28 de septiembre de 2023 [ 4 ]. En la revisión anterior, exploramos el papel fundamental de ML en la remodelación de la gestión de quirófanos, haciendo hincapié en el potencial de los algoritmos impulsados por IA para la programación, la predicción de la duración de los casos y la optimización de la asignación de recursos. En esta actualización, profundizamos en los últimos desarrollos de ML en medicina perioperatoria, explorando cómo redefinen la eficiencia de los quirófanos y la atención al paciente. Exploramos la expansión de ML en la medicina perioperatoria, desde la asignación de recursos de la Unidad de Cuidados Postanestésicos (PACU) hasta la reducción de las cancelaciones de casos quirúrgicos. También destacaremos los desafíos y las oportunidades de integración mientras buscamos maximizar el potencial de la IA para todos en la atención médica.
Resultados
La búsqueda arrojó 90.492 artículos publicados entre febrero de 2019 y el 28 de septiembre de 2023, sin duplicados; 44.723 eran texto completo. Solo 2.009 eran ensayos clínicos y ensayos controlados aleatorios. Hicimos una revisión más detallada, conservando solo los estudios en inglés que involucraban a la población humana adulta (18 años o más), con un total de 1.071 estudios. Después de examinar los 30 estudios restantes, descartamos ocho artículos: dos no estaban estrictamente relacionados con la aplicación de ML y seis eran estudios teóricos. En la selección final, se incluyeron 22 estudios en el análisis [ 8 – 29 ]. 1muestra el diagrama de flujo PRISMA.
Entre los 22 estudios analizados [ 8–29 ], dieciséis se centraron principalmente en predecir la duración de los casos quirúrgicos [ 8–13 , 15–24 ] , tres se centraron en predecir la duración de la estancia en la UCPA [ 25–27 ] . Un estudio abordó ambos aspectos [ 14 ] , mientras que solo dos estudios examinaron la identificación de casos quirúrgicos con alto riesgo de cancelación [ 28 , 29 ]. Además, cabe destacar que solo uno de los estudios es un ensayo clínico aleatorizado [ 23 ] , lo que sugiere la necesidad de diseños experimentales más sólidos en este dominio de investigación.
En los estudios seleccionados, los algoritmos de aprendizaje automático utilizados con mayor frecuencia están representados por Random Forest, XGBoost, regresión lineal, regresión de vectores de soporte (SVR), redes neuronales, bagging, métodos de conjunto, perceptrón, CatBoost y regresión logística.
Todos ellos [ 8–29 ] demostraron la capacidad de mejorar la precisión predictiva de las duraciones quirúrgicas, la duración de la estancia en la UCPA y las predicciones de cancelación de casos quirúrgicos de alto riesgo.
En particular, XGBoost exhibió el mejor rendimiento general cuando se utilizó. Los métodos de conjunto, como Bagging y Random Forest, mejoraron la precisión de la predicción al combinar modelos [ 14 ] .
Los modelos de ML también optimizaron la programación y la asignación de recursos. Por ejemplo, Hassanzadeh et al. [ 11 ] predijeron las llegadas diarias al quirófano con un 90% de precisión, optimizando la dotación de personal y la asignación de recursos. Varios estudios, incluidos los de Bartek et al. [ 8 ] y Lam et al. [ 13 ], enfatizaron la importancia de adaptar los modelos de ML a los cirujanos individuales o considerar factores adicionales relacionados con el paciente y la cirugía.
La tendencia observada en las publicaciones de artículos científicos sobre ML en medicina perioperatoria mostró un aumento de 2015 a 2019 [ 4 ], seguido de una disminución (Fig. 2).
Publicación por año desde 2019. Nota: la cronología cuenta todas las fechas de publicación de una cita proporcionadas por el editor. Estas fechas pueden abarcar más de un año. Esto significa que la suma de los resultados representados en la cronología puede diferir del recuento de resultados de búsqueda
Esto puede ser indicativo de varios factores. Inicialmente, hubo un aumento en el interés y la inversión en aplicaciones de ML, la optimización de la gestión de quirófanos, la reducción de costos y la mejora de la calidad de la atención al paciente. Sin embargo, la disminución a partir de 2020 puede deberse a investigaciones prometedoras que ya se están publicando, desafíos prácticos o una necesidad de comprensión y recursos más profundos. Las características de la curva de aprendizaje se representan en la (Fig. 3).
Curva de aprendizaje de la inteligencia artificial y publicaciones
Esta tendencia refleja la naturaleza cambiante del aprendizaje automático en la medicina perioperatoria, lo que requiere un análisis detallado del panorama de investigación, la financiación, la tecnología y las prioridades cambiantes. Aunque los estudios han demostrado la eficacia de los sistemas de IA/ML en aplicaciones de quirófano, la vacilación o renuencia de los médicos a incorporar estos sistemas en la toma de decisiones sigue siendo una barrera importante. Este fenómeno es causado por muchos factores. La naturaleza compleja de las tecnologías de IA/ML, en particular en el ámbito sanitario, puede contribuir a una adopción lenta en la práctica clínica. Para los médicos, puede ser un desafío comprender los algoritmos y procesos que sustentan estos sistemas. La naturaleza novedosa y cambiante de las tecnologías de IA puede crear un riesgo percibido, lo que hace que los médicos duden en adoptar y confiar plenamente en estas herramientas. Es posible que los médicos no estén lo suficientemente familiarizados con los conceptos y el funcionamiento de los sistemas de aprendizaje automático/IA. La falta de educación y capacitación sobre cómo funcionan estas tecnologías puede generar escepticismo. Llenar esta brecha de conocimiento es esencial para generar confianza entre los médicos. Además, en el quirófano, donde la seguridad del paciente es primordial, los médicos pueden ser particularmente reacios a adoptar tecnologías que puedan afectar los resultados del paciente. Las preocupaciones sobre la fiabilidad y seguridad de los sistemas de IA pueden contribuir a un enfoque conservador para su adopción. Si bien los estudios han demostrado la eficacia de los sistemas de IA/ML en entornos controlados, los médicos pueden ser reacios a considerar su aplicabilidad y generalización en el mundo real. La validación clínica limitada y la evidencia insuficiente de mejores resultados para los pacientes en diversos escenarios pueden obstaculizar la aceptación de estas tecnologías. Además, los médicos a menudo enfrentan consideraciones éticas y legales al integrar la IA en la atención al paciente. Los problemas relacionados con la privacidad de los datos, la responsabilidad y las implicaciones éticas de la toma de decisiones automatizada pueden contribuir a la vacilación en la adopción de sistemas de ML/IA en los quirófanos. Finalmente, la comunicación y colaboración efectivas entre científicos de datos, ingenieros y médicos son cruciales. La falta de alineación en los objetivos, las expectativas y el lenguaje entre estos equipos interdisciplinarios puede conducir a malentendidos y obstaculizar la implementación exitosa de la IA en entornos clínicos. Abordar estos factores implica no solo mejorar la explicabilidad y la transparencia de los modelos de IA, sino también implementar programas sólidos de educación y capacitación para los médicos [ 30 ]. La creación de un entorno colaborativo que involucre a los médicos en el proceso de desarrollo, que garantice una validación clínica rigurosa y que aborde las cuestiones éticas y legales son pasos esenciales para fomentar la confianza y la aceptación. Superar estos desafíos puede contribuir a acelerar la integración de los sistemas de IA/ML en los procesos de toma de decisiones en el quirófano. Figura 4Ilustra una comparación del número de publicaciones en cada área entre la versión anterior de la revisión y esta actualización.
De los 22 artículos seleccionados [ 8–29 ] , 17 se centran en predecir la duración de la planificación quirúrgica [ 8–24 ] . Este hallazgo subraya el papel crucial de la estimación precisa en la duración del caso quirúrgico para una gestión eficaz del quirófano. Presenta un desafío complejo y multifacético que afecta profundamente la programación del quirófano, la asignación de recursos y la eficiencia operativa general. Nuestra revisión anterior [ 4 ] destacó principalmente los resultados prometedores de un algoritmo propietario conocido como leap Rail® [ 31 ]. Si bien mostró una mejora en la precisión predictiva en comparación con los métodos tradicionales, nuestra revisión actualizada revela un panorama más matizado. Estudios más recientes, como el trabajo de Bartek y colegas [ 8 ], han profundizado en el uso de modelos de aprendizaje automático, enfatizando la importancia de los modelos específicos del cirujano. Estos modelos más nuevos superan a los específicos del servicio y mejoran significativamente la precisión de las predicciones del tiempo del caso, ofreciendo beneficios sustanciales en términos de gestión del quirófano. Nuestro análisis actualizado también demuestra el predominio de XGBoost en los modelos de aprendizaje automático sobre otros algoritmos, incluido el modelo de bosque aleatorio y la regresión lineal. Se muestran las capacidades predictivas superiores de XGBoost, lo que es una desviación notable del enfoque de la revisión anterior en leap Rail® [ 30 ]. Esto subraya los rápidos avances en la tecnología de aprendizaje automático y su potencial para refinar las predicciones de duración de los casos quirúrgicos. Sin embargo, es importante tener en cuenta que diferentes resultados podrían requerir diferentes algoritmos de ML. [ 32 ]
Otro hallazgo clave en la revisión anterior fue el potencial ahorro de costos asociado con predicciones precisas de la duración de los casos quirúrgicos en la cirugía robótica. Sin embargo, nuestra revisión actualizada proporciona nuevos conocimientos.
Jiao y colegas [ 11] introdujeron el uso de redes neuronales artificiales modulares (MANN) para predecir la duración restante de la cirugía. Las MANN son redes neuronales equipadas con memoria externa. Se destacan en tareas que requieren contexto y razonamiento secuencial, lo que las hace adecuadas para ciertas aplicaciones clínicas. Aprovecharon los registros de anestesia de una amplia gama de poblaciones quirúrgicas y tipos de hospitales, lo que demuestra la solidez y adaptabilidad de su modelo.
MANN superó constantemente los enfoques estadísticos bayesianos, particularmente durante el último cuartil de la cirugía, lo que indica su potencial para ahorrar costos y mejorar la eficiencia operativa.
El estudio también evaluó la generalización y transferibilidad del modelo MANN. Encontró que incluso los sistemas de atención médica con volúmenes quirúrgicos más bajos podrían beneficiarse de ajustar un modelo entrenado en sistemas cercanos más grandes. También destacó la falta de información significativa en el registro de anestesia durante ciertas fases de la cirugía, lo que sugiere margen de mejora. Este estudio subraya los rápidos avances en los algoritmos de aprendizaje automático y su aplicación en escenarios quirúrgicos del mundo real.
Los autocodificadores variacionales (VAE), que son modelos generativos diseñados para aprender representaciones latentes de datos, también encajan en este contexto. Consisten en un codificador y un decodificador. El codificador asigna datos de entrada a una distribución de probabilidad en un espacio latente, y el decodificador reconstruye datos a partir de muestras en este espacio latente. Vincular modelos avanzados como MANN y VAE al sentido clínico implica que estos modelos podrían contribuir al campo de la medicina personalizada al aprender representaciones específicas del paciente, lo que permite planes de tratamiento personalizados y también abordar necesidades clínicas, mejorar los diagnósticos, mejorar los resultados del paciente o agilizar los procesos de atención médica [ 33 ].
El trabajo realizado por Strömblad et al. [ 23 ], un ensayo clínico aleatorizado de un solo centro, aportó conocimientos adicionales.
Exploraron la precisión de la predicción de las duraciones de los casos quirúrgicos utilizando un modelo de aprendizaje automático en comparación con el sistema de flujo de programación existente.
Esta investigación destacó los beneficios de un enfoque de predicción integral y basado en datos, que dio como resultado una reducción significativa del error absoluto medio (MAE), lo que contribuyó a una mayor precisión de la predicción. Es importante destacar que esta disminución del MAE se tradujo en una reducción de los tiempos de espera de los pacientes sin afectar negativamente los tiempos de espera de los cirujanos ni la eficiencia operativa, lo que indica un equilibrio armonioso entre la eficiencia y los resultados de los pacientes. Este estudio es el primer y único ensayo clínico aleatorizado sobre el tema, hasta donde sabemos, lo que representa un hito significativo.
Al comparar las revisiones, tanto la anterior [ 4 ] como la actualizada subrayan los posibles beneficios de una mejor precisión de predicción en la programación quirúrgica y la gestión de quirófanos. Sin embargo, los estudios más nuevos proporcionan información más específica sobre las implicaciones prácticas.
El trabajo de Bartek y colegas [ 8 ] muestra una reducción en los tiempos de espera y la utilización de recursos mediante la implementación de modelos impulsados por el aprendizaje automático. Esto tiene un impacto significativo en los resultados de los pacientes sin interrumpir la eficiencia operativa, lo que refuerza el valor de estos modelos predictivos en entornos de atención médica del mundo real. Al comparar la revisión actualizada de los modelos predictivos para la duración de la estadía en la UCPA con la versión anterior [ 4 ], podemos discernir una evolución sustancial también en este campo.
La revisión anterior ya había reconocido la importancia de mejorar la organización del hospital y la logística interna para reducir los costos asociados con el desperdicio de tiempo y espacio en la atención médica [ 4 ]. Había destacado problemas de congestión en la UCPA debido a una planificación quirúrgica inadecuada, que a menudo llevaba a que los pacientes fueran retenidos en el quirófano cuando las camas de la UCPA no estaban disponibles, lo que generaba costos más altos. En la actualización actual, hemos ampliado nuestro análisis para incluir estudios más recientes, centrados específicamente en predecir la duración de la estancia en la UCPA, y sus hallazgos son sorprendentes.
Un estudio realizado por Schulz y colegas [ 25 ] utilizó un conjunto de datos de 100.511 casos para desarrollar modelos predictivos para la duración de la estancia en la UCPA. Consideraron variables como la edad del paciente, la urgencia quirúrgica, la duración de la cirugía y más para crear un modelo de red neuronal. En particular, el estudio evaluó a anestesiólogos individuales, categorizándolos en función de su duración media de estancia en la UCPA. El modelo predictivo, basado en datos administrativos recopilados de forma rutinaria, explicó significativamente las variaciones en la duración media de la estancia en la UCPA de los anestesiólogos individuales. Este estudio subrayó la practicidad de implementar modelos predictivos dentro de la infraestructura hospitalaria existente.
La investigación de Tully y colegas [ 27], otro estudio notable en este campo, tuvo como objetivo desarrollar un modelo que pudiera clasificar a los pacientes con alto riesgo de una estadía prolongada en la UCPA de ≥ 3 h.
El estudio consideró factores como el procedimiento quirúrgico, la edad del paciente y la duración programada del caso. El modelo más eficaz fue XGBoost, que mejoró significativamente la capacidad de predecir estadías prolongadas en la UCPA. Además, al utilizar las predicciones del modelo XGBoost, los casos se volvieron a secuenciar en función de la probabilidad de una estadía prolongada en la UCPA, lo que llevó a una reducción sustancial en el número de pacientes en la UCPA fuera del horario laboral. Estos estudios recientes significan colectivamente un cambio notable en el campo de la predicción de la duración de la estadía en la UCPA. Destacan el potencial de los modelos predictivos, el aprendizaje automático y los enfoques basados en datos para mejorar la calidad de la atención médica y la eficiencia operativa.
La adopción de análisis de big data y la optimización de la secuenciación de casos tienen claras implicaciones para mejorar los resultados de los pacientes y la asignación de recursos. Es evidente que estos modelos son muy prometedores para las instituciones de atención médica, ya que potencialmente ofrecen ahorros de costos considerables y una mejor atención al paciente. Al comparar estos hallazgos recientes con la versión anterior de la revisión, vemos un avance notable en la sofisticación de los modelos predictivos. La versión anterior enfatizaba principalmente la cuestión del uso ineficiente de la unidad de cuidados postoperatorios y sus implicaciones financieras, destacando el potencial de ahorro de costos mediante una mejor planificación quirúrgica. Los nuevos estudios demuestran no solo el potencial de ahorro de costos sino también el poder de los modelos predictivos basados en datos, que pueden mejorar significativamente la eficiencia y la eficacia de las operaciones de atención médica.
Uno de los desafíos importantes en la industria de la salud es la cancelación inesperada de casos quirúrgicos. Las cancelaciones quirúrgicas no solo interrumpen el flujo de trabajo de los centros de salud, sino que también plantean riesgos para la seguridad y la satisfacción del paciente [ 34 ]. Para abordar este problema y optimizar la programación quirúrgica, las técnicas de ML han surgido como una solución prometedora para la detección temprana de posibles cancelaciones. La comparación de la revisión actualizada con la versión anterior [ 4 ] revela avances sustanciales en este aspecto crítico de la gestión de la atención médica.
En la revisión anterior [ 4 ], el enfoque estaba en los altos costos asociados con las cancelaciones de casos quirúrgicos, destacando particularmente la variación de costos entre diferentes tipos de cirugías. Subrayó la necesidad de métodos de clasificación automática para detectar cancelaciones de alto riesgo a partir de grandes conjuntos de datos. Además, la revisión analizó el potencial de los algoritmos de ML, específicamente el bosque aleatorio, para identificar cirugías con alto riesgo de cancelación, con la promesa de optimizar la utilización de los recursos de atención médica y la rentabilidad. La revisión actual continúa enfatizando la importancia de abordar las cancelaciones de casos quirúrgicos en la atención médica.
Por ejemplo, Luo et al. [ 28 ] contribuyen significativamente al campo al aprovechar el ML para identificar cancelaciones de alto riesgo.
Su investigación se centra en un conjunto de datos de cirugías urológicas electivas, que comprende más de 5000 casos, con el objetivo de identificar cirugías propensas a la cancelación debido a factores relacionados con los recursos y la capacidad institucional. Los autores emplearon tres algoritmos de ML, incluidos el bosque aleatorio, la máquina de vectores de soporte y XGBoost, y evaluaron su rendimiento en varias métricas.
Sus hallazgos revelaron la idoneidad de los modelos de ML para identificar cirugías con bajo riesgo de cancelación, reduciendo efectivamente el grupo de cirugías con mayor riesgo. Además, los modelos de bosque aleatorio mostraron una buena eficacia para distinguir las cirugías de alto riesgo, con un área bajo la curva (AUC) superior a 0,6, lo que indica un resultado interesante en este contexto.
Diferentes métodos de muestreo permitieron ajustes en el rendimiento del modelo, destacando las compensaciones entre la sensibilidad y la especificidad. El estudio concluyó que los modelos de ML son factibles para identificar cirugías con riesgo de cancelación.
En un estudio posterior de Zhang y colegas [ 29] del mismo centro, el enfoque se desplazó a proporcionar metodologías efectivas para reconocer cirugías de alto riesgo propensas a cancelación.
También utilizaron el mismo conjunto de datos pero exploraron una variedad de modelos de aprendizaje automático, incluidos bosques aleatorios, regresión logística, XGBoost, máquinas de vectores de soporte y redes neuronales. El estudio identificó el modelo de bosque aleatorio como el algoritmo de mejor rendimiento, logrando una alta precisión de 0,8578 y un AUC de 0,7199. A pesar de la alta especificidad y el valor predictivo negativo, el estudio reconoció la necesidad de mejorar la sensibilidad y el valor predictivo positivo para identificar casos de alto riesgo.
En resumen, ambos estudios [ 28 , 29 ] tienen como objetivo abordar el desafío de las cancelaciones de casos quirúrgicos en la atención médica utilizando técnicas de aprendizaje automático. Destacan la importancia de seleccionar el algoritmo de aprendizaje automático adecuado para esta tarea y reconocen la necesidad de mejorar la sensibilidad y el valor predictivo positivo. Ambos estudios [ 28 , 29 ] reconocen limitaciones relacionadas con su enfoque en cirugías urológicas electivas dentro de un solo hospital y sugieren el potencial de que la investigación futura se expanda a diversos entornos de atención médica para mejorar la generalización. Al comparar las dos revisiones, la versión anterior [ 4 ] enfatizó la necesidad de algoritmos de ML para abordar las cancelaciones de casos quirúrgicos, pero no profundizó en los hallazgos de investigaciones específicas por falta de estudios sobre el argumento. Por el contrario, en la versión actual proporcionamos información detallada sobre la idoneidad de diferentes modelos de ML para identificar cirugías de alto riesgo. Ambas revisiones comparten un tema común: el papel fundamental de las técnicas de ML para abordar las cancelaciones de casos quirúrgicos para mejorar la utilización de los recursos de atención médica y la rentabilidad.
En resumen, la comparación entre las dos ediciones de las revisiones sistemáticas sobre la integración de la inteligencia artificial en la gestión de quirófanos destaca una notable evolución en cada dominio. En el caso de la estimación de la duración de los casos quirúrgicos, la revisión más reciente muestra un cambio hacia modelos basados en el aprendizaje automático, en particular XGBoost, y un mayor enfoque en los modelos específicos para el cirujano.
Esto significa la realización del potencial del aprendizaje automático, que promete una mayor precisión en las predicciones, reducción de costos y una mejor gestión del quirófano.
De manera similar, en el dominio de la predicción de la duración de la estancia en la UCPA, la revisión actualizada subraya el potencial transformador de los modelos predictivos, haciendo hincapié en el valor del análisis de big data, la secuenciación optimizada de casos y las métricas ajustadas al riesgo para mejorar los resultados de los pacientes y la asignación de recursos.
Reconoce los desafíos de la implementación en el mundo real y la necesidad de una mayor validación a través de estudios prospectivos y esfuerzos de colaboración. En general, la revisión actualizada proporciona conocimientos más profundos sobre las aplicaciones prácticas de estas técnicas avanzadas, ofreciendo a los proveedores y gerentes de atención médica herramientas valiosas para mejorar la eficiencia, reducir los costos y mejorar la atención al paciente. El cambio hacia modelos específicos para cada centro en el ámbito de la atención sanitaria, en particular en lo que respecta a los aspectos organizativos, merece una exploración en profundidad. Esta tendencia refleja el creciente reconocimiento de que la personalización basada en variables específicas del centro, como el tipo de cirujano o anestesista, puede conducir a predicciones más precisas y una mejor asignación de recursos.
El equilibrio entre las aplicaciones clínicas y organizativas en estos modelos sigue siendo una consideración clave.
Mientras que los modelos clínicos se centran en factores específicos del paciente, los modelos organizativos, incluidos los específicos para cada centro, abordan principalmente la optimización de recursos, la eficiencia de la programación y la reducción de costos.
La elección entre modelos específicos para cada centro y modelos clínicos depende en última instancia de los objetivos y prioridades específicos de una institución sanitaria.
En cuanto a la implementación clínica, es fundamental investigar cuántos de estos modelos avanzados progresarán más allá de la investigación hasta la aplicación práctica.
El cambio hacia la usabilidad en el mundo real está ganando terreno, pero no todos los estudios proporcionan herramientas o software para la aplicación directa.
Un aspecto fundamental es la integración de estos modelos en las rutinas de trabajo diarias. La implementación exitosa a menudo implica la colaboración interdisciplinaria entre científicos de datos, profesionales de la salud y administradores.
Estas herramientas pueden ser utilizadas por una amplia gama de partes interesadas, incluidos cirujanos, anestesistas, equipos de programación y administradores de hospitales. Los diferentes resultados de estos modelos sirven para diversos propósitos.
Por ejemplo, los modelos clínicos pueden guiar las decisiones de tratamiento, mientras que los modelos organizacionales pueden mejorar la asignación de recursos y la eficiencia de la programación.
El grado en que estos modelos están diseñados para una fácil integración y uso en las operaciones diarias de atención médica es un área clave de investigación. lo que en última instancia repercute en su utilidad práctica y su impacto en la atención al paciente y la gestión de la atención sanitaria.