Ecografía en Punto de Atención: Revolución en Cardiología

Profundización en la integración de POCUS en la medicina cardiovascular aguda

Marina Petersen Saadi Prayuth Rasmeehirun1,2,*, Guilherme Heiden Telo2 y Erwan Donal2

1 Departamento de Cardiología, Hospital de Clínicas de Porto Alegre, Ramiro Barcelos 2350, 90035-003 Porto Alegre/RS, Brasil

2 Departamento de Cardiología, Universidad de Rennes, Hospital Pontchaillou – CHU Rennes, Inserm, LTSI—UMR 1099, Rennes F-35000, Francia

Recibido el 25 de agosto de 2025; aceptado tras revisión el 20 de noviembre de 2025; publicado en línea como preimpreso el 1 de enero de 2026.

Resumen

La ecografía en el punto de atención (POCUS, por sus siglas en inglés) ha experimentado un desarrollo vertiginoso en la última década, pasando de constituir un complemento diagnóstico a convertirse en una herramienta fundamental e integrada en la valoración clínica inmediata, sobre todo en ámbitos como la atención cardiovascular aguda. Este avance ha sido propiciado por la portabilidad y accesibilidad de los dispositivos, así como por la creciente evidencia científica que respalda su utilidad clínica en diversos escenarios.

POCUS aporta información fisiopatológica relevante en tiempo real, lo que permite una aproximación diagnóstica más precisa, una mejor estratificación del riesgo y una toma de decisiones terapéuticas individualizada en el propio entorno del paciente. Entre sus aplicaciones más destacadas en el contexto cardiopulmonar, la ecografía pulmonar (LUS) se ha posicionado como una técnica fiable para la detección y monitorización de la congestión pulmonar, superando en sensibilidad y especificidad a métodos tradicionales como la radiografía de tórax y el examen físico. Este enfoque permite una identificación precoz y dinámica de alteraciones, facilitando intervenciones oportunas.

Por otro lado, la Puntuación de Ecografía en Exceso Venoso (VExUS) contribuye con una evaluación sistematizada de la congestión venosa sistémica, utilizando patrones Doppler en venas abdominales para identificar grados y repercusiones de la sobrecarga. Asimismo, el integral de velocidad-tiempo en el tracto de salida del ventrículo izquierdo (LVOT-VTI) emerge como un indicador reproducible y cuantificable del flujo directo y del gasto cardíaco, parámetros que resultan esenciales para la monitorización hemodinámica y la valoración de la respuesta al tratamiento. Complementando este arsenal diagnóstico, la ecografía cardíaca enfocada (FoCUS) brinda una evaluación estructural y funcional rápida del corazón, permitiendo identificar alteraciones valvulares, contractilidad segmentaria, derrame pericárdico, entre otras condiciones.

La fiabilidad, utilidad pronóstica y valor añadido de todas estas modalidades han sido validadas progresivamente a través de estudios multicéntricos y en poblaciones diversas, lo que resalta su importancia en la práctica clínica actual. Sin embargo, para lograr una implementación generalizada y estandarizada, persisten desafíos relacionados con la formación de las personas operadoras, la certificación de competencias y la homogeneización de protocolos de adquisición e interpretación de imágenes.

La integración de POCUS en los flujos de trabajo diarios, especialmente mediante la realización de evaluaciones estructuradas y seriadas del estado pulmonar, venoso y hemodinámico, representa una oportunidad única para perfeccionar la toma de decisiones clínicas, adaptar de manera precisa las estrategias terapéuticas y, en última instancia, mejorar los resultados clínicos y la experiencia del paciente. Esta revisión ofrece una síntesis exhaustiva de la evidencia disponible, los aspectos metodológicos y las implicancias operativas de POCUS en la medicina cardiovascular aguda, subrayando siempre su rol complementario respecto de las herramientas diagnósticas tradicionales, lejos de pretender reemplazarlas, sino expandiendo el arsenal diagnóstico disponible al personal sanitario.

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Resumen

La ecografía en el punto de atención (POCUS) habilita una evaluación multimodal, integral y específica de las condiciones presentes en pacientes con patología cardiovascular aguda. Por ejemplo, en el escenario de insuficiencia cardíaca descompensada aguda, la combinación de ecografía pulmonar (LUS) y la puntuación VExUS permite un perfilado preciso de la congestión, mientras que la adición del LVOT-VTI facilita la valoración objetiva del flujo sanguíneo y el gasto cardíaco. La ecografía cardíaca enfocada (FoCUS) complementa estos procedimientos con una valoración estructural detallada, permitiendo detectar alteraciones morfológicas y funcionales de manera expedita.

En el contexto del infarto agudo de miocardio con elevación del segmento ST (STEMI), la ecografía pulmonar y el LVOT-VTI resultan útiles para evaluar la presencia y gravedad de la congestión pulmonar y el flujo cardiovascular anterógrado, respectivamente. FoCUS, por su parte, se orienta a identificar disfunciones ventriculares y posibles complicaciones mecánicas asociadas al evento isquémico, mientras que VExUS aporta información sobre el impacto sistémico venoso de la afección.

Ante el shock cardiogénico, el perfilado ecodinámico mediante LVOT-VTI y otros parámetros asociados permite una monitorización hemodinámica seriada y dinámica, fundamental para guiar el soporte circulatorio. Simultáneamente, LUS contribuye a la estratificación del riesgo al detectar sobrecarga pulmonar, y FoCUS posibilita la valoración inmediata de la estructura y función cardíacas, facilitando la detección de complicaciones agudas que requieren intervención especializada.

Introducción

Lograr un diagnóstico cardiopulmonar preciso y oportuno representa uno de los pilares fundamentales en la atención cardiovascular moderna. Sin embargo, las herramientas tradicionales disponibles en la cabecera del paciente presentan limitaciones considerables en términos de sensibilidad, especificidad y prontitud de respuesta, lo que puede afectar de manera significativa la eficacia de la toma de decisiones clínicas. El examen físico, aunque sigue siendo insustituible como primer acercamiento clínico, adolece de variabilidad interobservador y, en muchos escenarios, de una precisión insuficiente; por ejemplo, los estertores pulmonares permiten identificar una presión auricular derecha (RAP) ≥10 mmHg y una izquierda ≥20 mmHg tan solo en el 28 % y 25 % de los casos, respectivamente. La distensión venosa yugular, por su parte, muestra una sensibilidad de apenas el 39 % para la detección de congestión sistémica. La radiografía de tórax, método tradicionalmente empleado, ofrece una sensibilidad aproximada del 56 % para identificar congestión pulmonar en insuficiencia cardíaca aguda descompensada.

Aunque los biomarcadores, las técnicas avanzadas de imagen y la monitorización hemodinámica invasiva aportan información valiosa, suelen estar limitados por su accesibilidad, costo, complejidad técnica o demora en la obtención de resultados, lo que restringe su aplicación en situaciones que exigen inmediatez. Frente a este panorama, la ecografía en el punto de atención (POCUS) surge como una respuesta innovadora y efectiva, al permitir una evaluación en tiempo real, no invasiva y basada en parámetros fisiológicos directamente observables, integrados en la dinámica de la toma de decisiones en la cabecera del paciente.

POCUS se define como un examen ecográfico enfocado, orientado a objetivos clínicos específicos y realizado por la persona que atiende al paciente, integrándose de inmediato en el razonamiento clínico. Al proporcionar información insitu, POCUS complementa —sin desplazar— tanto el examen físico como las herramientas diagnósticas convencionales, incrementando la precisión diagnóstica, mejorando la estratificación de riesgos y guiando de manera más eficiente la terapéutica. La rápida disponibilidad de resultados permite acelerar los procesos decisorios en múltiples contextos clínicos, desde la sala de emergencias hasta la unidad de cuidados intensivos y la consulta especializada.

En el área cardiovascular, la ecografía pulmonar destaca por su capacidad para identificar signos de congestión como las líneas B, con una sensibilidad y especificidad que ampliamente superan a los métodos tradicionales, lo que refuerza su utilidad y pertinencia en el abordaje integral del paciente con patología aguda.

El auge de la ecografía en el punto de atención en el diagnóstico cardiopulmonar

Marina Petersen Saadi Prayuth Rasmeehirun 1,2,*, Guilherme Heiden Telo 2, y Erwan Donal 2 1, 1 Departamento de Cardiología, Hospital de Clínicas de Porto Alegre, Ramiro Barcelos 2350, 90035-003 Porto Alegre/RS, Brasil 2 Departamento de Cardiología, Universidad de Rennes, Hospital Pontchaillou – CHU Rennes, Inserm, LTSI—UMR 1099, Rennes F-35000, Francia Recibido el 25 de agosto de 2025; aceptado tras la revisión el 20 de noviembre de 2025; publicado en línea-ante-imprensa 1 de enero de 2026

Resumen

Ultrasonido en punto de atención (POCUS) ha evolucionado rápidamente de un complemento diagnóstico a una extensión esencial del razonamiento clínico al lado del paciente en la atención cardiovascular aguda. Al proporcionar información inmediata, fisiológicamente fundamentada y no invasiva, POCUS mejora la precisión diagnóstica, la estratificación de riesgos y la orientación terapéutica en tiempo real. Entre sus aplicaciones principales, la ecografía pulmonar permite la detección y monitorización fiables de la congestión pulmonar, superando métodos tradicionales como la radiografía de tórax y el examen físico. La Puntuación de Ecografía en Exceso Venoso ofrece una evaluación estructurada de la congestión venosa sisémica mediante patrones Doppler venosos abdominales. El tracto de salida del ventrículo izquierdo velocidad-tiempo en tegral actúa como sustituto reproducible del flujo directo y el gasto cardíaco, mientras que la ecografía cardíaca enfocada proporciona una evaluación estructural y funcional rápida del corazón. La fiabilidad y el valor pronóstico de estas modalidades han sido respaldados por cada vez más evidencia en diversos contextos clínicos, aunque la estandarización de los protocolos de formación y adquisición sigue siendo crucial para una implementación generalizada. La integración de POCUS en los flujos de trabajo diarios —a través de sesiones estructuradas y seriadas de estado pulmonar, venoso y hemodinámico— promete perfeccionar la toma de decisiones, individualizar estrategias de tratamiento y mejorar los resultados. Esta revisión resume la evidencia actual, consideraciones metodológicas e implicaciones prácticas de la POCUS en la medicina cardiovascular aguda, enfatizando su complementariedad a, en lugar de reemplazar, las herramientas diagnósticas tradicionales.

Introducción

El diagnóstico cardiopulmonar preciso y oportuno es una parte clave del cuidado cardiovascular. Sin embargo, las herramientas tradicionales al lado del paciente suelen carecer de la sensibilidad y la inmediatez necesarias para una toma óptima de decisiones. El examen físico, aunque indispensable, está limitado por la variabilidad y baja precisión entre observadores: los rales pulmonares detectan presión del auricular derecho (RAP) ≥10 mmHg y presión del auricular izquierdo ≥20 mmHg en solo el 28% y el 25% de los casos, respectivamente, mientras que la distensión venosa yugular muestra una sensibilidad de solo el 39% para la congestión sistémica.1La radiografía torácica rinde solo moderadamente mejor, con una sensibilidad de ∼56% para detectar congestión pulmonar en insuficiencia cardíaca descompensada aguda (TDAH).2 Aunque los biomarcadores, la imagen y la monitorización hemodinámica invasiva siguen siendo valiosos, son retardados, inespecíficos o no están fácilmente disponibles en la cabecera. Estas limitaciones subrayan la necesidad de una ecografía en el punto de atención (POCUS), que ofrece una evaluación en tiempo real, no invasiva y basada en la fisiológica, integrada directamente en la toma de decisiones clínicas. POCUS se refiere a un examen ecografiado enfocado y orientado a objetivos, realizado por el médico al lado del paciente e integrado en el razonamiento clínico. Al proporcionar información en tiempo real, POCUS complementa—en lugar de reemplazar—el examen físico y las herramientas diagnósticas convencionales. Mejora la precisión diagnóstica, apoya la estratificación de riesgos y guía la terapia, acelerando la toma de decisiones clínicas en diversos entornos clínicos. En medicina cardiovascular, la ecografía pulmonar (LUS) identifica la congestión pulmonar a través de las líneas B con una precisión notablemente mayor que los métodos tradicionales.3

La Puntuación de Ecografía en Exceso Venoso (VExUS) cuantifica la congestión venosa sistémica mediante patrones Doppler venosos abdominales, reflejando la poscarga venosa y la transmisión posterior de presión que contribuye a la lesión del órgano terminal.4

La ecografía cardíaca enfocada (FoCUS) representa un tipo específico de POCUS aplicado al corazón, realizado por Los clínicos se formaron adecuadamente en su uso, aunque no necesariamente en ecocardiografía integral. Actúa como una extensión del examen físico, permitiendo una evaluación rápida de la función ventricular global izquierda y derecha, alteraciones estructurales y detección de derrame pericárdico.

La evaluación ecodinámica se refiere a la evaluación no invasiva de la hemodinámica mediante ecocardiografía al lado del paciente, combinando parámetros basados en Doppler y morfología para estimar el gasto cardíaco, las presiones de llenado y la resistencia al conducto. En conjunto, estas modalidades amplían la evaluación dinámica hemodinámica junto a la cama, integrando datos clínicos e imagenísticos para refinar el razonamiento diagnóstico y guiar la terapia.5

Esta revisión narrativa explora el papel evolutivo del POCUS como herramienta empresarial y basada en fisiología para el diagnóstico cardiopulmonar y la atención cardiovascular aguda. Más allá de aplicaciones individuales, como la LUS para la congestión pulmonar o la VExUS para la sobrecarga venosa sistémica, la revisión integra modalidades hemodinámicas adicionales —incluyendo la integral de velocidad-tiempo del tracto de salida del ventrículo izquierdo (LVOT-VTI) y FoCUS — para ilustrar cómo la POCUS multimodal puede proporcionar información en tiempo real tanto sobre la congestión como sobre la perfusión. En conjunto, estos enfoques ap están redefiniendo la evaluación hemodinámica junto al paciente y la toma de decisiones clínicas en ADHF, infarto de miocardio por elevación ST (STEMI) y shock cardiogénico (CS), donde una evaluación rápida y precisa es esencial. 2 M. P. Saadi et al.

3 Ecografía en punto de atención en diagnóstico cardiopulmonar Figura 1 Patrones de ecografía pulmonar y protocolo de escaneo. (A) El patrón A muestra aireación pulmonar normal, con artefactos de reverberación horizontal (líneas A) bajo una línea pleural continua. El patrón B muestra el síndrome intersticial, caracterizado por múltiples artefactos verticales (líneas B) que surgen de la pleura, llegan al fondo de la pantalla y borran las líneas A. (B) El protocolo de ultrasonido pulmonar de 8 zonas implica la evaluación de cuatro regiones por hemitórax (dos anteriores y dos laterales), como se muestra, con el paciente en posición supina o semi-reclinada. Adquisición e interpretación La ecografía pulmonar LUS se basa en la interpretación de artefactos más que en la visualización directa de estructuras anatómicas. En pulmones normalmente aireados, la única estructura visible es la pleura, que aparece como una línea horizontal hiperecoica —conocida como línea pleural— que se mueve de forma sincrónica con la respiración. Debajo de ella, artefactos de reverberación horizontal llamados líneas A indican contenido de aire preservado. A medida que la aireación disminuye y se acumula líquido intersticial, emergen artefactos verticales conocidos como líneas B. Estas líneas hiperecóicas en forma de láser surgen de la pleura, llegan al fondo de la pantalla, se mueven con la respiración y borran las líneas A, como se ilustra en la Figura 1A.6. Aunque las líneas B son una característica distintiva del edema pulmonar en el TDAH, no son específicas de la enfermedad y también pueden aparecer en otras condiciones que reproduzcan la aireación pulmonar. Patrones difuntos y no gradientes también pueden aparecer en enfermedades pulmonares parénquimas —como la enfermedad pulmonar intersticial, fibrosis pulmonar o síndrome de dificultad respiratoria aguda— mientras que un gradiente basal a apical de las líneas B es consistente con congestiones cardiogénicas.7

Las distribuciones focales o asimétricas suelen indicar consolidación o atelectasia. Factores técnicos y relacionados con el paciente también pueden modificar la apariencia de los artefactos: en la obesidad, un grosor excesivo de la pared torácica atenúa la transmisión de ultrasonidos, reduciendo la visibilidad de la línea B, mientras que en pacientes ventilados mecánicamente, el aumento del volumen pulmonar y la presión positiva al final del espiratorio pueden suprimir o redistribuir transitoriamente las líneas B. Por tanto, una interpretación precisa requiere integración con el contexto clínico y hemodinámico para evitar una clasificación errónea.8

La adquisición de imágenes se realiza utilizando una sonda de matriz en fase o convexa, posicionada perpendicularmente a los espacios intercostales para evitar la sombra de las costillas, ajustando la profundidad para centrar la línea pleural. Entre los protocolos disponibles, el método de 8 zonas —respaldado por la EACVI— ofrece un equilibrio óptimo entre la precisión diagnóstica y la capacidad de la cama de pacientes, como se ilustra en la

Figura 1B.8 Puntuación de Ecografía en Exceso Venoso.

La puntuación VExUS es una herramienta compuesta basada en Doppler diseñada para evaluar la congestión venosa sistémica desde la perspectiva del acuerdo de órgano extremo, integrando el diámetro de la vena cava inferior (VIC) con los patrones de flujo venoso en la vena hepática (HV).  vena portal (PV) y venas intrarrenales (VD) para proporcionar una evaluación fisiológicamente fundamentada.9,10

VExUS recoge las consecuencias hemodinámicas de un RAP elevado, sirviendo como marcador indirecto de la poscarga venosa. Refleja el equilibrio entre la presión media sistémica de llenado (MSFP) y el RAP, que determina la presión venosa aguas arriba y modula la transmisión de presión a los órganos inales del abdome.

Esta transmisión hacia atrás da lugar a anomalías características en la forma de onda Doppler que se correlacionan con un mayor riesgo de órgano terminal en jurado debido a perfusión capilar deficiente y edema intersticial.11 La evaluación VExUS comienza con la medición del diámetro de la VExUS a 1–2 cm de la aurícula derecha, con el paciente en posición supina. Si la VCI está dilatada (≥2 cm), se obtienen formas de onda Doppler de la HV, PV y RV mediante una sonda de matriz en fase o convexa, ya sea mediante una ventana subcostal o transhepática. Estas formas de onda se utilizan para clasificar la gravedad de la congestión venosa de 0 a 3, basándose en el grado de transmisión anormal de presión.

• VExUS 0: VExC < 2 cm—sin congestión venosa significativa.

• VExUS 1 (Leve): VCI ≥2 cm con patrones normales de flujo venoso o hallazgos ligeramente anómalos [S < D en HV, índice de pulsatilidad PV (PVPI) 30–50%, o flujo intrarrenal pulsátil pero bifásico].

• VExUS 2 (Moderado): VCI ≥2 cm con al menos un patrón severamente anormal (onda S invertida en HV, PVPI ≥50% en PV o flujo venoso enal intrar monofásico).

• VExUS 3 (Grave): VI ≥2 cm con dos o más patrones de f-low severamente anormales.

Esta evaluación progresiva ofrece una visión dinámica y centrada en órganos sobre la gravedad de la congestión venosa, ampliando la hemodinámica. Descargado de https://academic.oup.com/ehjimp/article/4/1/qyaf147/8407920 por invitado el 06 de enero de 2026 4 M. P. Saadi et al. Figura 2

 Sistema de clasificación

VExUS y protocolo modificado. (A) Resumen visual de los cuatro grados de VExUS, integrando el diámetro de la VCI y los patrones Doppler venosos de la HV, PV y VD para estratificar la gravedad de la congestión venosa sistémica. (B) Protocolo modificado de VExUS (mVExUS), que excluye la vena renal. Los patrones de flujo de HV y PV se clasifican como normales, ligeramente anormales o gravemente anormales para determinar la calificación final.

evaluación más allá del diámetro de la VCI, como se detalla en la Figura 2A. Más recientemente, este enfoque se ha simplificado en el protocolo modificado VExUS (mVExUS), incluyendo únicamente la evaluación de la VIC, HV y PV, excluyendo la vena renal —que es más laboriosa y depende del operador— manteniendo la precisión diagnóstica con un protocolo simplificado como se muestra en la Figura 2B. 12,13 14

El mVExUS ha demostrado un fuerte valor pronóstico en pacientes con TDAH,  también puede producirse la mortalidad hospitalaria con excelente reproducibilidad interobservadora (coeficiente de correlación en traclase = 0,957) y un tiempo medio de adquisición de < patrón D también puede producirse en la regurgitación tricúspide estructural o la hipertensión pulmonar, independientemente del estado de volumen.

La correlación por ECG—especialmente para la interpretación de la HV—es esencial para evitar una clasificación errónea. 16 Por tanto, el contexto clínico es fundamental. La integral de tiempo de la velocidad del tracto de salida ventricular izquierdo LVOT-VTI se obtiene utilizando Doppler de onda pulsada en la vista apical de cinco cámaras, capturando la envolvente espectral del flujo a través de la LVOT. Cuando se indexa al área de LVOT, permite estimar el volumen ictus y el gasto cardíaco, aunque la VTI por sí sola se utiliza frecuentemente como un sustituto práctico junto a la cama del flujo directo. Los valores normales oscilan entre 18 y 22 cm, 17 a 18 mientras que los valores 7 mmHg y 14 cm), B (pulmones húmedos y LVOT-VTI >14 cm), C (pulmones secos y LVOT-VTI ≤14 cm) y D (pulmones húmedos y LVOT-VTI ≤14 cm). En una cohorte prospectiva de 308 pacientes con STEMI, la mortalidad hospitalaria osciló entre el 0% en LUV A y el 45% en LUV D (AUC 0,915). Asimismo, la incidencia del shock cardiogénico agudo relacionado con infarto de miocardio (AMI-CS) en las primeras 24 horas aumentó progresivamente entre categores, alcanzando el 30,8% en LUV D. En comparación con la clasificación o protocolos de Killip basados únicamente en LUS, la clasificación LUV demostró un desempeño superior en la predicción del riesgo de mortalidad o CS durante la fase aguda de STEMI, resultando en una mejora neta positiva de 0,07 para predecir la mortalidad hospitalaria. 19,43 A pesar de los resultados prometedores, la validación de la clasificación LUV en grandes cohortes multicéntricas es esencial. Además, es importante destacar que el uso de POCUS no debe retrasar los flujos de trabajo de reperfuo ni la terapia guiada por guías. Curiosamente, en STEMI, las líneas B pueden no reflejar exclusivamente presiones de bilio elevadas. Un estudio que comparó la LUS con la LVFP medida de forma invasiva no encontró correlación significativa en el ingreso, con múltiples líneas B frecuentemente presentes incluso en pacientes con LVFP normal, lo que sugiere que cambios como el aumento de la permeabilidad vascular debido a un estado proinflamatorio pueden estar detrás de estos hallazgos. 44 No obstante, su presencia se correlaciona consistentemente con peores resultados, lo que refleja el valor pronóstico independiente de LUS en este contexto. La aplicación de VExUS en STEMI también ha demostrado una vaya clínica de investigación. La presencia de VExUS ≥1 se ha asociado con una mayor mortalidad hospitalaria, menor índice cardíaco y se ha tratado con mayor frecuencia en infartos de miocardio inferior. 45 Además, un estudio separado informó que el aumento de los grados de VExUS se relacionaba con un mayor riesgo de desarrollar INKA en pacientes con síndromes coronarios agudos, incluyendo aquellos con presentaciones no STEMI. 46

Integración en las vías clínicas La integración de POCUS en el manejo clínico de la AMI representa un avance significativo en la evaluación cardiovascular junto a la cama. Más allá de confirmar la disfunción sistólica del ventrículo izquierdo, POCUS permite un análisis rápido del movimiento regional de la pared, facilitando el reconocimiento temprano de anomalías mentales específicas que apoyan el diagnóstico y la localización de la farsícula. Además, facilita la detección rápida de complicaciones mecánicas y ayuda a descartar diagnósticos alternativos que puedan imitar el IAM, incluyendo síndromes aórticos agudos o embolia pulmonar masiva. La incorporación de la evaluación LUS y LVOT-VTI amplía su función desde el diagnóstico hasta la pronóstica, proporcionando información no invasiva sobre la congestión pulmonar, el estado hemodinámico y el gasto cardíaco, como se muestra en la Figura 5.

Cuando se incorpora sistemáticamente en las vías clínicas tempranas, el POCUS sirve como una herramienta complementaria que perfecciona la precisión del diagnóstico de tics, la estratificación del riesgo y la toma de decisiones terapéuticas en pacientes que presentan síndromes coronarios agudos. Perfil hemodinámico por choque cardiogénico En manos experimentadas, el POCUS sirve como una herramienta poderosa para el ecody námico (monitorización hemodinámica no invasiva) y la diferenciación temprana de subtipos de choques. Un metaanálisis reciente demostró una sensibilidad agrupada del 90% y una especificidad del 98% para identificar el mecanismo subyacente del shock —incluyendo una especificidad del 98% (IC 95%: 97–99) para el SC— destacando su fuerte rendimiento diagnóstico junto con estándares de referencia invasivos. 47 Más allá de la clasificación inicial del tipo de choque, la ecodinámica puede aproximar combinar parámetros hemodinámicos clave en el choque cardiogénico 48 relacionado con el TDAH (ADHF-CS). En comparación con mediciones invasivas, el índice cardíaco ecocardiográfico (eCI ≤2,2 L/min/m²) mostró una alta sensibilidad (97%) y una especificidad aceptable (73%) para detectar estados de baja producción. Las estimaciones de la presión arterial pulmonar, RAP, potencia cardíaca (eCPO) e Índice de Pulsatilidad de la Arteria Pulmonar (ePAPi) también muestran buen rendimiento diagnóstico, aunque la precisión es menor para la estimación de PCWP. Cabe destacar que una reducción de ePAPi se asoció con una mortalidad más alta a los 60 días, mientras que una eCPO más baja mostró una tendencia similar.

El fenotipado ecocardiográfico según la clasificación de Teherani 49 —que distingue disfunción predominante izquierda, derecha o biventricular— se correlacionó bien con los perfiles hemodinámicos invasivos (κ = 0,457; P < 0,001). Además, LVOT-VTI proporciona un sustituto práctico y no invasivo del flujo directo que puede utilizarse para monitorizar las tendencias del gasto cardíaco y evaluar la respuesta a la terapia. Una IVT marcadamente reducida (10 cm) puede indicar recuperación de la función sistólica y preparación para el destete de 17,50 grados. No obstante, los hallazgos estructurales y funcionales deben interpretarse siempre en conjunto, asegurando que las tendencias de la ITV se contextualicen dentro de la evaluación ecocardiográfica más amplia. Estos hallazgos respaldan el papel de la evaluación ecocardiográfica seriada y no invasiva para monitorizar la respuesta hemodinámica y guiar la terapia al lado del paciente. No obstante, la HRC sigue siendo el estándar de referencia para la cuantificación precisa de presiones intracardíacas y débito cardíaco. Las fórmulas ecocardiográficas clave para estos parámetros se suman en la Figura 6.

La estratificación del riesgo más allá de SCAI LUS proporciona un valor pronóstico en SC al detectar y rastrear la congestión pulmonar. En el registro de ALTShock-2, se aplicó un protocolo simplificado de 4 zonas de LUS usando un umbral dicotómico (≤50% frente a >50% de la línea B en la implicación) en el ingreso y 24 horas en pacientes con CE. Los pacientes con >50% de líneas B a las 24 horas presentaron una frecuencia significativamente mayor a los 30 días, mientras que la reducción temprana de la línea B se asoció de forma independiente con una mejora en la supervivencia. De manera similar, en un estudio prospectivo de pacientes con STEMI en AMI-SC, la congestión pulmonar evaluada por LUS se asoció fuertemente con la etapa de choque SCAI: cada incremento de etapa correspondía a un aumento de 2,2 veces en las probabilidades de tener más zonas pulmonares B-line-positivas. La LUS también permitió una reclasificación significativa del riesgo: la presencia de congestión pulmonar (‘pulmones húmedos’, definidos como ≥3 líneas B en ≥2 zonas pulmonares) identifica a pacientes con mayor riesgo de mortalidad hospitalaria, incluso entre aquellos inicialmente categorizados como de bajo riesgo (SCAI A o B). Entre los PA de SCAI A/B, quienes tenían pulmones húmedos tuvieron una mortalidad sustancialmente mayor que aquellos con pulmones secos (8,8% vs. 2,7%; OR ajustado 3,5, IC 95% 1,4–8,6; P = 0,006), subrayando el valor pronóstico aditivo de LUS. 52

En conjunto, estos hallazgos subrayan el valor de la LUS serial para la estratificación dinámica del riesgo y la fenotipización en la cama del paciente en la cesárea. Refinar el diagnóstico más allá de la hemodinámica y las complicaciones postprocedimentales Más allá del perfilado hemodinámico, la ecocardiografía en la cama del paciente con FoCUS amplía el alcance diagnóstico al permitir una evaluación estructural rápida del corazón, una ventaja frente a la monitorización basada únicamente en catéter. AMI-CS, FoCUS permite la detección de complicaciones mecánicas como defecto del tabique ventricular, ruptura del músculo papilar o rotura de la pared libre. En el TDAH-CS, facilita el reconocimiento de causas contribuyentes o secundarias, incluyendo disfunción valvular aguda o embolia pulmonar. 5.

 Figura 5 Papel pronóstico de la POCUS en STEMI. LUS: mejora la estratificación de riesgos basada en Killip. LUS + LVOT-VTI (Clasificación LUV): combina congestión pulmonar y bajo gasto cardíaco para estratificar el riesgo de mortalidad hospitalaria y evolución a SC entre grupos. VExUS: El VExUS grado ≥1 se asocia con una mayor mortalidad hospitalaria, un índice cardíaco más bajo y un mayor riesgo de AQ. Figura 6 Fórmulas para parámetros hemodinámicos estimados derivados de la ecocardiografía. Abreviaturas: eSVI: índice estimado de volumen ictusal; eCO: gasto cardíaco estimado; eCI: índice cardíaco estimado; eWP: presión estimada de cuña (fórmula de Nagueh); sPAP: presión arterial pulmonar sistólica; dPAP: presión arterial pulmonar diastólica; PVR: resistencia vascular pulmonar; eRAP: presión estimada del auricular derecho; eCPO: potencia estimada de salida del diac del coche; ePAPI: índice de pulsatilidad de la arteria pulmonar estimado. Otras variables: LVOT: tracto de salida ventricular izquierdo; VTI: integral de tiempo de velocidad; BSA: superficie corporal; TRV: velocidad de regurgitación tricúspide; TR: regurgitación tricúspide; PRV: velocidad de regurgitación pulmonar; MAP: presión arterial media; SBP/DBP: presión arterial sistólica/diastólica; E/e′: relación entre la velocidad temprana de entrada mitral y la velocidad anular mitral diastólica temprana; TAPSE: excursión sistólica tricúspide del plano anular. Descargado de https://academic.oup.com/ehjimp/article/4/1/qyaf147/8407920 por invitado el 6 de enero de 2026 9 Ecografía en el punto de atención en diagnóstico cardiopulmonar El FoCUS también desempeña un papel fundamental en la identificación de formas obstructivas de shock causadas por tamponamiento cardíaco, carga residual aguda del ventriculo derecho en pliegue o obstrucción dinámica de la LVOT. Finalmente, en pacientes que desarrollan shock tras interventilaciones cardíacas o estructurales, FoCUS es especialmente valioso para la detección rápida de derrame pericárdico y tamponamiento—condiciones que a menudo pasan desapercibidas en el examen físico, el ECG o la radiografía torácica. En un estudio retrospectivo, FoCUS acortó significativamente tanto el tiempo hasta el diagnóstico como el tiempo hasta la pericardiocentesis en comparación con la imagen estándar, subrayando su potencial vital en este entorno crítico. 53,54 Integración en las vías clínicas POCUS proporciona un marco integral y no invasivo para la evaluación hemodinámica de la CE, apoyando tanto el perfilado inicial como la gestión dinámica tras intervenciones terapéuticas. En la presentación, ayuda a discriminar mecanismos predominantes como la falla de la bomba, la fisiología distributiva o la disminución de volumen, guiando así las elecciones tempranas de tratamiento. Una vez establecido el fenotipo, la evaluación ecocardiográfica serial de permite estimar en tiempo real las presiones de obturación, las presiones de las arterias pulmonares, el gasto cardíaco, la función ventricular y la resistencia vascular a la terapia vasoactiva titulada. Estas mediciones deben repetirse tras cambios hemodinámicos importantes o ajustes de medicación. Su fiabilidad depende de ventanas acústicas adecuadas y de la experiencia del operador; cuando la calidad de imagen es limitada o los datos Doppler son inconsistentes, la RHC sigue siendo el estándar de referencia. La FÓQUUS debe integrarse en la evaluación inicial para ayudar en la evaluación estructural del corazón, ayudando a diferenciar los tipos de feno de choque e identificar complicaciones mecánicas, enfermedad valvular significativa o derrame pericárdico que puedan alterar el manejo. LUS complementa este enfoque refinando la estratificación del riesgo dentro del marco SCAI. En pacientes clasificados como SCAI estadios A o B, la presencia de ‘pulmones húmedos’ se asoció con una mortalidad hospitalaria significativamente mayor en comparación con los ‘pulmones secos’. Esto pone de manifiesto el valor prog y prog de la LUS incluso en las primeras fases del shock, apoyando su discurso interno sobre la reclasificación de riesgos al pie del paciente. Integrar LUS con VExUS personaliza aún más la gestión de volúmenes. Se debe buscar un balance líquido neto negativo, incluso con creatinina límite, cuando el Doppler venoso demuestra una transmisión severa por presión (VExUS grado 2–3) acompañado de congestiones pulmonares (>2 zonas B-línea–positivas). 55 Por el contrario, en pacientes con tolerancia líquida—congestión pulmonar mínima (15% durante el levantamiento pasivo de piernas). A través de esta integración, la ecocardiografía hemodinámica conecta la evaluación diagnóstica con la orientación terapéutica en tiempo real, alineando el monitoreo no invasivo con los marcos de cuidados críticos establecidos y facilitando un manejo individualizado en la CS. Implementación La integración efectiva del POCUS en la atención cardiovascular aguda requiere educación estructurada, certificación y protocolos estandarizados. Las curvas de aprendizaje varían según las modalidades: LUS suele requerir menos escaneos supervisados por supervisión, mientras que ∼50 exámenes supervisados parecen suficientes para alcanzar la competencia en interpretación VExUS. Mediciones hemodinámicas más avanzadas requieren un entrenamiento supervisado prolongado hasta que la reproducibilidad se acerque a la de los ecocardiógrafos experimentados. Es importante destacar que la formación dirigida de los residentes de cardiología ya ha demostrado ser eficaz para mejorar la toma de decisiones clínicas, especialmente para el reconocimiento de complicaciones mecánicas en el infarto agudo de miocardio. Definir estas curvas de aprendizaje con mayor precisión será esencial para asegurar una implementación segura y eficaz. Los protocolos de adquisición estandarizados y las directrices basadas en la evidencia sobre indicaciones adecuadas deberían difundirse ampliamente, centrándose inicialmente en fisioterapeutas de emergencia, intensivistas y cardiólogos, para promover la integración del POCUS en los flujos de trabajo clínicos diarios. Limitaciones A pesar de su rápida adopción, POCUS sigue siendo muy dependiente del operador y sujeto a variabilidad en la calidad de imagen, interpretación y documentación. Las limitaciones técnicas —como ventanas acústicas deficientes, artefactos de movimiento y desalineación Doppler— pueden comprometer la precisión. Los riesgos de cada método se describen en detalle en los temas anteriores y siempre deben considerarse junto con la presentación clínica del paciente. Además, la falta de vías formativas estandarizadas y requisitos de certificación en todas las instituciones dificulta la reproducibilidad y la adopción clínica generalizada. Además, la evidencia que vincule directamente las estrategias guiadas por POCUS con resultados centrados en el paciente está demostrado sigue siendo limitada. La mayoría de los estudios son monocéntricos y observacionales, lo que subraya la necesidad de ensayos pragmáticos de mayor tamaño para clarificar su valor incremental frente a la evaluación convencional y establecer su papel en la gestión dirigida por guías. Direcciones futuras Más allá de la implementación y la estandarización, la generación de evidencia y la innovación tecnológica definirán la próxima fase de la evolución del POCUS. Los ensayos aleatorizados multicéntricos deberían evaluar el impacto de las estrategias guiadas por POCUS en resultados difíciles —como mortalidad, rehospitalización y coste-efectividad— mientras que los estudios pragmáticos de implementación en urgencias, unidades de cuidados intensivos y salas de cardiología pueden informar la integración en el mundo real. Será esencial establecer marcos de competencia y procesos de aseguramiento de la calidad para garantizar un rendimiento consistente. Paralelamente, se espera que la inteligencia artificial (IA) desempeñe un papel cada vez más favorable en POCUS al reducir la variabilidad entre operadores, guiar a usuarios menos experimentados durante la adquisición de imágenes y asistir con el reconocimiento automatizado de patrones sonográficos clave. Los modelos de aprendizaje profundo ya demuestran la capacidad de estandarizar la adquisición e interpretación gráfica de ecocardio, y estos principios son directamente aplicables a modalidades POCUS como LUS y VExUS, donde la cuantificación automática acoplada de líneas B y el reconocimiento de patrones de formas de onda podrían mejorar la reproducibilidad. En el futuro, la IA también podría integrar indings de ultrasonido con datos clínicos y de laboratorio para generar perfiles dinámicos hemodinámicos en tiempo real, mejorando la precisión diagnóstica y la catión de estratificación pronóstica en la atención cardiovascular aguda. 58,59 En conjunto, estos avances consolidarán la POCUS como una herramienta ampliamente aplicable y de alto impacto en la atención cardiovascular—uniendo fisiología, tecnología y toma de decisiones clínicas—al tiempo que enfatizan su complementariedad, más que superioridad, respecto a las herramientas diagnósticas tradicionales, salvo cuando la evital la respalde claramente.

Conclusión

El uso de POCUS representa una de las grandes revoluciones recientes en la atención cardiovascular y en el diagnóstico cardiopulmonar moderno. Su disponibilidad inmediata al lado del paciente permite a los clínicos ampliar las capacidades diagnósticas, acelerar la toma de decisiones y proporcionar una estratificación de riesgos más precisa, a menudo en tiempo real y en el momento de mayor necesidad. A medida que la evidencia continúa acumulándose, la POCUS se reconoce cada vez más no como un reemplazo de las herramientas diagnósticas tradicionales, sino como su complemento más potente: integrar el razonamiento clínico con la imagen fisiológica para perfeccionar la evaluación y guiar la terapia. Una incorporación reflexiva en la práctica diaria es tanto factible como esencial para entregarse de forma más oportuna, i

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Desafíos Financieros de los Hospitales SAMIC

SAMIC significa el Servicio de Atención Médica Integral para la comunidad. Enfrentan en la actualidad desafíos financieros y de gestión, con el gobierno nacional buscando reestructurar su manejo, optimizar los recursos y transferir la responsabilidad a las provincias. Cuando escribimos el libro «Política sanitaria en el país de los Argentinos» Torres R y col. 2015 proponíamos que hubiera un hospital de esas características en cada Provincia, que sirva como un faro para la renovación de la gestión hospitalaria, con un Remediar para sus medicamentos e insumos, con una mayor integración tecnológica, atención centrada en el paciente y modelos de gestión más eficientes. Ese mismo año escribí uno de mis libros que más me gustan titulado Gestión clínica o como vencer al despotismo ilustrado. Esta forma de sufragar el gasto de estos establecimientos Fueron creados por una Ley 17102.

El gobierno nacional planea fundamentalmente tomar medidas para resolver la deuda que la provincia de Buenos Aires mantiene con cinco hospitales de responsabilidad compartida, el jefe de gabinete Manuel Adorni marcó que en los últimos años la Gobernación de Axel Kicillof no envió fondos obligatorios para el mantenimiento de cinco SAMIC por un total de $ 507.064 millones. Esta cifra se desglosa en deudas que serían:

$ 8375 millones para el Hospital Presidente Néstor Kirchner

$ 328.432 millones para el Hospital El Cruce

$ 82.237 millones para el Hospital Cuenca Alta

$ 45.722 millones para el Hospital de Alta Complejidad del Bicentenario Esteban Echeverría

$ 42.297 millones para el Hospital René Favaloro

Las diferentes opciones: la de judicializar esta situación, la de desprenderse de su manejo o resolver la deuda a través del Régimen de Extinción de Obligaciones Recíprocas (el cual resuelve deudas que Nación mantiene con distritos subnacionales y viceversa).

Están sobre la mesa todas las alternativas, incluso algunas que no fueron nombradas, que probablemente sea el curso a seguir”,

Características Comunes

  • Modelo de Gestión: Busca ser un modelo de hospital público descentralizado, con mayor capacidad de autogestión y adaptación.
  • Alta Complejidad: Suelen ser centros de referencia para patologías complejas, con tecnología avanzada y equipos multidisciplinarios.
  • Integración Regional: Buscan articularse con los sistemas de salud locales y provinciales para mejorar el acceso y la calidad. 

Estos hospitales que se enmarcan en la modalidad autárquica de los “Servicios de Atención Médica Integral para la Comunidad” (SAMIC), creada en 1967 por Ley N° 17.102. Esta norma fue innovadora en la medida en que previó para los hospitales la figura de personería jurídica, sin la cual el establecimiento no goza realmente de capacidad decisoria para actuar de manera descentralizada. Junto con la personería jurídica, la mencionada ley también previó la figura de estatuto propio, la conducción del establecimiento a cargo de un Directorio integrado por representantes de la comunidad y presidido por el Director, el desarrollo de diferentes fuentes de financiamiento y la participación de los profesionales en la distribución de los recursos.

Contexto Actual y Desafíos Financieros:

  • Deuda Pendiente: El Gobierno Nacional ha señalado una deuda significativa de la Provincia de Buenos Aires con cinco SAMIC, lo que genera incertidumbre sobre la continuidad de los fondos nacionales.
  • Reordenamiento Nacional: El Ministerio de Salud busca un reordenamiento, eliminando figuras federales y enfocando la salud en las jurisdicciones provinciales, lo que podría implicar menos superposición de estructuras nacionales.
  • Presión sobre las Provincias: La falta de fondos nacionales para el mantenimiento impacta directamente en las provincias, que deben absorber estos costos, afectando la calidad de la atención y la infraestructura. 

Posibles Escenarios Futuros (Basado en Tendencias Actuales):

  1. Mayor Autonomía Provincial/Traspaso: Se evalúan alternativas para cambiar el manejo de estos hospitales, sugiriendo un posible traspaso total o parcial de la gestión y responsabilidad financiera a las provincias.
  2. Crisis de Sustentabilidad: Sin financiamiento adecuado, estos hospitales podrían enfrentar un deterioro mayor, problemas de equipamiento y escasez de personal, a pesar de ser infraestructuras de alta complejidad.
  3. Integración Tecnológica: A pesar de los problemas financieros, la tendencia general en hospitales es hacia la digitalización, la inteligencia artificial y la interconectividad para mejorar la eficiencia, aunque esto requiere inversión.
  4. Modelos Mixtos en Tensión: Si bien hay una tendencia a que la salud sea provincial, los SAMIC fueron creados con esquemas de cogestión interjurisdiccional (Nación-Provincia), y este modelo está bajo revisión. 

En Resumen: El futuro de los SAMIC mixtos pende de un hilo financiero y político; la falta de definición en la coparticipación de fondos y la reestructuración del sistema de salud nacional y provincial generan un panorama de incertidumbre y riesgo de deterioro, a pesar de la necesidad de modernización tecnológica. 

El escenario es complejo, el financiamiento, la gerencia, se debe desagregar para involucrar a los actores institucionales como ser: las regiones sanitarias, las autoridades políticas, respetar la diacronía de las instituciones, los ciudadanos, pacientes, y los equipos de salud. Inicialmente en el traspaso anunciado de los hospitales, debemos analizar tres aspectos, el primero que la Argentina es un país Federal, que transfirió la educación, la seguridad y la salud a las provinciaspero en el transcurso de la historia, luego de la década del noventa y como respuesta a diferentes conducciones se construyeron y pusieron en marcha hospitales que quedaron bajo un esquema de gestión de Hospitales de gestión descentralizada financiados por la nación bajo un programa denominado SAMIC, cuyo financiamiento es nacional y local

En la revisión de las experiencias internacionales, que se mencionan se debe consignar que mientras algunas comunidades autónomas españolas que formaron parte de la primer ola de creación de estos nuevos modelos, decidieron revertirlas a la gestión pública directa, en otros casos se siguió un recorrido de nuevos modelos organizativos como el Public Private Partnership y el Private Finance initiative. Inicialmente se instalaron como Fundaciones en Galicia y Andalucía, luego fueron a nuevas normas de gestión como es el caso de Madrid, Baleares y la Rioja, o el más controvertido que es el caso de Valencia. En Cataluña, se ha desarrollado una red hospitalaria con estos tipos o fórmulas de gestión, pero se han intensificado notablemente la intervención y el control administrativo de las cuentas de resultados limitando buena parte de la gestión autonómica.

El cambio de rumbo económico en el cual nos encontramos impone la necesidad imperiosa de la evaluación y conocimiento de modelos, de resultados, de aprendizaje. Con la exigencia de lograr una gestión eficiente e integrada de los servicios de salud, adaptada a los cambios epidemiológicos, de establecimientos que tienen que implementar nuevos modelos de atención de continuidad, calidad y centrados en la personas, integrales e integrados. El análisis de que hacer con los hospitales nacionales, impone que modelos de gestión se quieren lograr especialmente con la cronicidad de la patología actual.

Si se proponen gestiones directivas profesionales serias se podría realizar un nuevo intento, pero con valentía corregir los errores del pasado, previa investigación de lo acontecido, que es lo que mejoró y empeoró.

Las provincias deben necesariamente para recibir esos nuevos establecimientos profesionalizar previamente sus gestiones, tal como están funcionando en la actualidad, donde se están reacomodando a un nuevo orden, que no les a dado respiro, que tienen que resolver déficit, endeudamientos, falta de transferencias coparticipables, recursos para sus sistemas previsionales, disputas judiciales por pasivos de ambas partes no conciliados, pasar los hospitales a las provincias sin más dejaría a muchos seres humanos, que son ciudadanos estafados históricamente a la buena o mala suerte. A los profesionales que trabajan en esos lugares hace muchos años explicarles como seguirán sus carreras profesionales. Esquemas contractuales y derechos adquiridos, que no se complementan con los de las provincias, especialmente con la provincia de Buenos Aires y la Ciudad autónoma de Buenos Aires.

Solucionar los problemas sobre lo más importante de estas organizaciones, las personas, los equipos que realizan estas prestaciones, el conocimiento, experiencia y las competencias, generado en dichas organizaciones, cuya área programática excede una provincia, hablar solo de quien debe hacerse cargo del financiamiento es una simplificación imprudente, de todas las soluciones, si se debe tomar una decisión por el cambio realizaría un pase a las provincias, en los próximos tres años, con las diferentes líneas estratégicas según sea SAMIC, Nacional o del PAMI. 

No hay una clara y explícita definición de los objetivos del poder ejecutivo sobre la reformulación del sistema de salud en su conjunto, con acciones que parecen una «no política» o lo que el gobierno decide no hacer, de coordinar con las provincias. De forma implícita el énfasis está en relación a la reducción del gasto público, sin contemplar las implicancias que esto produce sobre la equidad y la garantía de salud. La política sectorial es tendiente a profundizar la fragmentación de derechos y los problemas de equidad que prevalecían en el sector.

No será posible la privatización de los hospitales nacionales, ni al pase a la gestión privada, si a la transferencia ordenada a las provincias y con recursos a las provincias por un lapso de cinco años en financiamiento decreciente, según los antecedentes en los países que se han instalado modelos privatizadores de la sanidad pública.

Conclusión:

Esto no puede ser una disputa con un gobierno provincial que administra mal sus cuentas, que tiene un déficit que va directo al default, puesto que esto se puede subsanar con las transferencias de la coparticipación, y poder sostener estos hospitales de referencia y pensar en la complejidad de los casos que resuelven, la red que han constituido estos años, y su presencia destacada en el sistema de salud.

El Triángulo del Poder: Innovación y Regímenes de Bienestar.

Mogens Ove Madsen


El autor del Blog, Carlos Alberto Díaz, simplemente es médico. Preocupado por la realidad de su país. Del desarrollo de la nación, el Mercosur, el mundo, la desigualdad creciente. Del nuevo orden Mundial con el triángulo del poder. Terminando con los cincuenta años de guerra fría. Terminando probablemente incursiones de China y Rusia en América, sellando el futuro de Ucrania. Tratando de limitar a las organizaciones guerrilleras y narcoguerrilleras que siembran el terror, y ordenando la migración, desesperada o la vinculado a los pasaportes conseguidos por el nacimiento de los ante pasados. Las fuerzas que supuestamente nos iban a reunir como: el libre comercio, la tecnología, la información y los mercados financieros globales. La interdependencia no garantiza la paz. La democracia liberal tampoco. El Occidente global, hasta ahora liderado por Estados Unidos, pretende mantener el antiguo orden internacional liberal. El Oriente global, liderado por China, pretende transformarlo. Pero el equilibrio de poder ya no es bipolar. El ascenso del Sur global, liderado por una serie de estados de Asia, África y América Latina, ha creado un Triángulo de Poder. Stubb A. 2026. En EL TRIÁNGULO DEL PODER, el presidente de Finlandia, Alexander Stubb, sostiene que Occidente sólo puede mantener su papel central -y preservar el orden mundial liberal- adoptando un enfoque que él llama “realismo basado en valores” al tratar con otros países y con los desafíos clave de nuestro tiempo: económico, climático y tecnológico.


Estoy convencido por las evidencias que los países que invierten en educación, investigación y políticas sociales inclusivas tienen más probabilidades de tener éxito en la innovación y sostener el crecimiento a largo plazo.

Por ello, les ofrezco este artículo, que contribuye a un conocimiento de la economía, para los que no somos economistas.

Introducción

A la sombra de la Primera Guerra Mundial y en medio de los indicios de una depresión inminente, John Maynard Keynes publicó un ensayo breve pero optimista en 1930, titulado «Posibilidades económicas para nuestros nietos». En él, imaginaba un futuro, dentro de cien años, donde el crecimiento económico y el progreso tecnológico permitirían a la gente trabajar tan solo quince horas semanales. El tiempo restante se dedicaría no a la acumulación material, sino al ocio, la cultura y a una vida sabia. Desde entonces, esta visión ha suscitado un amplio debate, no solo entre economistas, sino también entre sociólogos, politólogos y filósofos.

Keynes predijo un aumento de cuatro a ocho veces en el nivel de vida para 2030. Supuso que el avance tecnológico y la acumulación de capital eventualmente resolverían el «problema económico» -la lucha por la subsistencia- y que el desafío de la humanidad entonces se volvería moral y existencial, y por ende, la cuestión de cómo usar la propia libertad.Nota1

Poco después, Bertrand RussellNota2 expresó opiniones similares en su ensayo de 1932 «Elogio de la ociosidad», abogando por una distribución más equitativa del trabajo para evitar tanto el desempleo como el exceso de trabajo. Ambos autores cuestionaron la necesidad moral y estructural del trabajo a tiempo completo en un mundo de abundancia.

A pesar del sólido desarrollo económico y las sustanciales ganancias de productividad, estamos lejos de la predicción de Keynes de una semana laboral de quince horas. La semana laboral promedio en el Reino Unido ha disminuido de 49 horas semanales en la década de 1930 a 37 horas en la década de 2020.Nota3 Según datos de la OCDE (Citación2023 ), la semana laboral promedio sigue siendo superior a 38 horas en muchos países, aunque un subconjunto (en particular los países nórdicos y Alemania) combina una alta productividad con semanas laborales más cortas.

¿Por qué la predicción de Keynes se quedó corta?

Varios factores contribuyen a explicarlo, como la desigualdad de la riqueza, donde las ganancias derivadas de la productividad no se han distribuido equitativamente, y la concentración de la riqueza socava el beneficio social general. Pero también influye el consumismo, al igual que la ética laboral, donde las normas culturales equiparan la productividad y la autoestima con el empleo a tiempo completo, lo que refuerza las largas jornadas. Finalmente, es necesario ser conscientes de las decisiones políticas, especialmente porque las diferencias en los regímenes del estado de bienestar reflejan distintas capacidades y prioridades en la redistribución del trabajo y la riqueza.

La realización de las posibilidades keynesianas depende no solo de la economía, sino también de las estructuras políticas y los valores culturales. Como Ebert (Citación2023 ) y Olesen (Citación2015 ) sugieren que la forma en que las sociedades organizan el trabajo es una cuestión profundamente política. Además, la participación de las mujeres en el mercado laboral y el papel del sector público en la provisión de infraestructura para el cuidado son componentes cruciales de cómo se distribuye y valora el trabajo, así como de la duración promedio de la jornada laboral semanal.

Keynes imaginó un mundo libre de las limitaciones de la necesidad, donde las personas pudieran vivir con sabiduría y bienestar. Si bien la capacidad tecnológica y económica ha avanzado para respaldar esta visión, su realización es desigual y políticamente contingente. Examinar la intersección de la productividad, los regímenes del estado de bienestar y las normas culturales revela que las posibilidades económicas para nuestros nietos siguen abiertas, pero no garantizadas.

En este contexto, la interesante pregunta de investigación es:

– ¿Por qué algunos grupos de países logran combinar productividad y trabajo de tal manera que las horas de trabajo semanales se acortan y van en la dirección que predijo Keynes?

Para ayudar a aclarar estas cuestiones, utilizaremos un enfoque integrado entre la economía y la política, es decir, el de Esping-Andersen 1990 ) La tipología de los regímenes de estado de bienestar —liberal, conservador-corporativo y socialdemócrata— proporciona un marco útil.Nota

En general, el enfoque metodológico se caracterizará por el uso compacto de una serie de tablas que resumen las condiciones que rodean a los tres tipos de regímenes de bienestar.

A continuación, se presentarán las siguientes secciones, que parten de la relación entre los regímenes de crecimiento y las formas del Estado de bienestar. Posteriormente, se presenta un estudio histórico de los instrumentos públicos de los Estados de bienestar. A continuación, se centra en las diferencias en los mercados laborales de cada país y, finalmente, en su importancia para las mujeres en dicho mercado. El artículo concluye con una perspectiva.

2. Regímenes de crecimiento y bienestar

Los regímenes de crecimiento se refieren a cómo se gestionan las economías a través de marcos institucionales, políticos y organizacionales que influyen en el consumo, el ahorro, la especialización y la organización del trabajo (Hassel y Palier).Citación2021 ). Estos regímenes se basan en tres pilares, que son las instituciones económicas que dan forma a la estrategia (AmableCitación2005 ), componentes de la demanda agregada (Baccaro y PontussonCitación2016 ) y los sectores que impulsan el crecimiento, como la manufactura, los servicios, las TIC y las finanzas (BacovicCitación2021 ).

Eckhard Hein, Meloni y Tridico (Citación2021 ) presentan un interesante estudio sobre la misma base, que analiza la relación entre los regímenes de demanda y crecimiento y los modelos de bienestar. En él, se examinan, por un lado, el cambio en los regímenes de demanda y crecimiento y, por otro, los cambios asociados dentro de los modelos de bienestar. Los autores examinan los cambios de régimen tras la crisis mundial de 2007-2009 en relación con los regímenes de demanda y crecimiento, así como los cambios dentro de los modelos de bienestar. Si bien encuentran un patrón claro para el cambio en los regímenes de demanda y crecimiento, los cambios en los modelos de bienestar no son tan claros.Nota5

Por lo tanto, los regímenes de bienestar interactúan con los modelos de crecimiento, apoyando tanto la demanda (mediante prestaciones sociales y la estabilización de los ingresos) como la oferta (mediante políticas de educación, desarrollo de competencias y empleo). Las instituciones de bienestar brindan seguridad, protegen las competencias y estabilizan las sociedades, elementos clave para impulsar la innovación y la productividad (Estevez-Abe, Iversen y Soskice).Citación2001 ).

El modelo de bienestar influye en el régimen de crecimiento al configurar los acuerdos institucionales que afectan la productividad, el desarrollo económico y la distribución de la riqueza. Los modelos con alta inversión social e impulsados ​​por la innovación tienden a promover el crecimiento sostenible y una mayor igualdad, mientras que los modelos impulsados ​​por el mercado pueden priorizar el crecimiento rápido con creciente desigualdad.

Relaciones entre regímenes de Bienestar y Crecimiento.

Contrariamente a la creencia de que el gasto social impide la competitividad (MaresCitación2007 ), investigaciones recientes muestran que los estados de bienestar sólidos suelen mejorar el rendimiento de la innovación. Las inversiones públicas en educación, investigación y protección social impulsan el crecimiento y la adaptabilidad a largo plazo. El Cuadro Europeo de Indicadores de Innovación (Citación2024 ) (EIS)Nota6 lo respalda. Por ejemplo, en el año 2024, Dinamarca es líder en innovación con un rendimiento superior al promedio de los líderes en innovación. Alemania es un país con una fuerte innovación, con un rendimiento superior al promedio de los países con una fuerte innovación. El Reino Unido es un país con una fuerte innovación, pero su rendimiento está disminuyendo.

Los países combinan un alto gasto social con sólidos sistemas de innovación, lo que desmiente la disyuntiva entre seguridad social y competitividad. Por el contrario, el éxito económico suele incrementar la demanda pública de sistemas sociales integrales. El bienestar también amplía los objetivos de innovación al incorporar el empleo, la igualdad de género y la sostenibilidad en las políticas públicas.

La alineación entre los regímenes de crecimiento y bienestar varía, pero modelos como el sistema de flexiguridad del mercado laboral danés muestran cómo ambos pueden integrarse eficazmente. En este sistema, la flexibilidad del mercado laboral se equilibra con la seguridad social, lo que permite la adaptabilidad de la fuerza laboral sin sacrificar la estabilidad. Las condiciones especiales del mercado laboral se analizan con más detalle a continuación.

En las economías globalizadas y tecnológicamente avanzadas, las estrategias de crecimiento dependen cada vez más de la innovación. Los regímenes de bienestar contribuyen no solo a la cohesión social, sino también al dinamismo económico al fomentar la mano de obra cualificada, reducir los conflictos sociales y mantener una demanda estable.

Los estados de bienestar no son un lastre para el crecimiento, sino un elemento clave de la gobernanza económica moderna. Los países que invierten en educación, investigación y políticas sociales inclusivas tienen más probabilidades de tener éxito en la innovación y sostener el crecimiento a largo plazo. Por lo tanto, los regímenes de crecimiento y bienestar se entienden mejor como sistemas que se refuerzan mutuamente, en lugar de como fuerzas opuestas.

Esta tabla muestra la gama entre los extremos del modelo socialdemócrata y el liberal, con el modelo conservador en el medio. Esto también puede decirse que refleja la diferencia en cuánto se deja a los mecanismos de mercado, con el modelo liberal a la cabeza.

Es importante señalar que las medidas de austeridad rápidas y severas también pueden tener impactos profundamente negativos y de género en las economías avanzadas (Kushi y McManusCitación2018 ). Los programas de austeridad posteriores a la crisis financiera en Europa y otros países occidentales —que generalmente implican impuestos regresivos y profundos recortes al gasto público en educación, atención médica, beneficios familiares y seguridad social— han socavado los mecanismos de políticas diseñados para reducir la desigualdad social y fomentar el crecimiento económico.

Las respuestas de política fiscal a las crisis económicas suelen revelar disparidades de género. Las iniciativas gubernamentales de estímulo suelen centrarse en infraestructura y obras públicas, sectores que emplean a hombres. Estas estrategias se eligen por su capacidad para absorber rápidamente a un amplio segmento de la población desempleada. Sin embargo, al centrarse en la construcción, las mujeres rara vez se benefician de estos programas (OIT).Citación2010 ).

Otra forma de caracterizar los regímenes de bienestar es mediante el estudio del sistema tributario. El siguiente diagrama examina cómo se han desarrollado los sistemas tributarios desde principios de 1990. Esto se compara con una medida (el coeficiente de Gini) de la desigualdad en las desigualdades individuales.Tabla 3).

El diagrama muestra que los regímenes de bienestar con mayor actividad tienen el régimen fiscal más amplio. También son los países con menor desigualdad.

4. Los regímenes de bienestar y el mercado laboral

Como se señaló anteriormente, un avance significativo en el análisis de la interacción entre la economía y la política surgió con la obra seminal de Esping-Andersen Los tres mundos del capitalismo del bienestar (Citación1990 ,Citación1993 ,Citación1999 ). El concepto de desmercantilización es central en el enfoque de Esping-Andersen, definido como el grado en que las personas pueden mantener su sustento independientemente de su participación en el mercado laboral. La tipología también incorpora un enfoque en la estratificación social, que se refiere a las desigualdades estructuradas dentro de la sociedad basadas en factores socioeconómicos como los ingresos, la educación, el género, la etnia y la situación laboral.

Los tres tipos de regímenes presentan enfoques divergentes sobre la política social y la gobernanza del mercado laboral:

  • Los regímenes liberales, como Estados Unidos y el Reino Unido, dependen en gran medida de los mecanismos de mercado. El apoyo social es limitado y, por lo general, se basa en la evaluación de recursos, y se dirige únicamente a quienes pueden demostrar necesidad económica. Las prestaciones son modestas, lo que refuerza la dependencia del mercado laboral y genera una mínima desmercantilización. El resultado es un alto grado de desigualdad socioeconómica y una capacidad redistributiva limitada.
  • Los regímenes conservadores-corporativistas, presentes en países como Alemania y Francia, basan el derecho a prestaciones en las cotizaciones previas a los sistemas de seguridad social. Estos sistemas mantienen jerarquías de estatus tradicionales, a menudo condicionadas por roles ocupacionales, estructuras familiares y normas religiosas. Si bien las prestaciones pueden ser más generosas que en los regímenes liberales, no son universalmente accesibles y tienden a reforzar la estratificación social en lugar de mitigarla.
  • Los regímenes socialdemócratas, en particular los del contexto escandinavo, siguen una lógica universalista. Las prestaciones están disponibles para todos los ciudadanos, independientemente de sus ingresos previos o su situación laboral. Si bien los niveles de las prestaciones se mantienen por debajo de los ingresos salariales promedio, el alcance universal garantiza un amplio apoyo público y altos niveles de redistribución. Estos regímenes exhiben los mayores grados de desmercantilización e igualitarismo, promoviendo mercados laborales inclusivos y una mayor cohesión social.

Aunque la tipología de Esping-Andersen sigue siendo un marco fundamental, la investigación empírica indica que los sistemas nacionales de bienestar pueden divergir de estos tipos ideales. Hede (Citación2004 ), por ejemplo, concluye que los regímenes liberales muestran un alto grado de consistencia interna, mientras que los de la Europa continental presentan una mayor variación. Dentro del grupo universalista, Dinamarca mantiene un compromiso estable con el modelo socialdemócrata, mientras que países como los Países Bajos y Noruega oscilan entre características universalistas y corporativistas. Suecia, históricamente central en el modelo socialdemócrata, ha mostrado en ocasiones características que justifican su tratamiento como un subtipo distinto.

El tipo de régimen de bienestar configura las condiciones del mercado laboral, en particular en relación con el equilibrio entre la vida laboral y personal. Antilla et al.Citación2015 ) demuestra que las variaciones en la conciliación de la vida laboral y personal en los países europeos están estrechamente vinculadas a la normativa laboral, la prestación de servicios públicos y las estructuras del estado del bienestar. Los países que se adhieren al modelo socialdemócrata presentan los resultados más favorables en la conciliación de la vida laboral y personal, incluyendo jornadas laborales más cortas, mejor salud y mayores niveles de satisfacción laboral. Por el contrario, una conciliación más deficiente —más común en regímenes liberales y conservadores— se asocia con consecuencias adversas para la salud y un mayor estrés social. Estos hallazgos subrayan la importancia de la clasificación de los regímenes de bienestar para explicar las diferencias transnacionales en las experiencias del mercado laboral.

Según Antilla et al. (Citación2015 ), los países nórdicos se caracterizan por un alto grado de autonomía laboral en cuanto a horarios y la posibilidad de teletrabajo. Sin embargo, esta autonomía suele ir acompañada de un importante estrés relacionado con el tiempo. Por el contrario, países de Europa del Este como Lituania, Eslovaquia, Letonia, Polonia y Portugal ofrecen una flexibilidad laboral limitada, semanas laborales más largas y jornadas laborales más insociales, aunque con un ritmo de trabajo más lento. El análisis de Anttila destaca que un alto control individual es más típico en el grupo nórdico de bienestar universal, mientras que las menores exigencias de tiempo y la menor autonomía caracterizan al grupo oriental. Esto se puede observar en los siguientes ejemplos.

Tabla 4.

Esta tabla revela la diferencia entre la relación de los distintos regímenes de bienestar con la productividad y las consiguientes diferencias en la jornada laboral semanal promedio. La diferencia más evidente se da entre un régimen de bienestar socialdemócrata y uno liberal.

En general, los países con modelos de bienestar socialdemócratas tienden a tener políticas sociales más generosas y suelen priorizar la conciliación de la vida laboral y personal, lo que puede asociarse con jornadas laborales moderadas. Los modelos conservadores y liberales pueden tener jornadas laborales más largas en promedio, dependiendo de las políticas nacionales y las prácticas del mercado laboral.

Tanto Dinamarca como Alemania han experimentado un proceso paralelo de mejora ocupacional (OeschCitación2015 ). En contraste, Gran Bretaña ha experimentado crecimiento en ambos extremos del espectro laboral del sector servicios, lo que ha resultado en un mercado laboral polarizado. Cabe destacar que la expansión de los empleos de servicios de bajo nivel —y la consiguiente polarización— no es un requisito previo para el pleno empleo. Entre 1995 y 2008, tanto el Reino Unido como Dinamarca redujeron a la mitad sus tasas de desempleo de baja cualificación. Sin embargo, solo el Reino Unido experimentó un crecimiento significativo en los empleos de servicios mal remunerados, una divergencia atribuible a las tendencias de la oferta laboral: el aumento de los niveles educativos en Dinamarca ha reducido el número de trabajadores de baja cualificación que buscan dichos empleos.

En una reformulación posterior de su marco, Esping-Andersen (Citación1999 ) abordó las críticas feministas integrando el papel de las estructuras familiares en el análisis de los regímenes de bienestar. Esto condujo a la introducción del concepto de desfamiliarización, que se refiere al grado en que las personas, en particular las mujeres, pueden mantener su independencia económica de las obligaciones familiares. Esta revisión desvió la atención hacia la dimensión de servicios de los estados de bienestar, que abarca el cuidado público de niños, el cuidado de personas mayores y otros servicios de apoyo que facilitan la participación en la fuerza laboral, especialmente de las mujeres. Esto se explicará más adelante.

En resumen, la tipología de regímenes de bienestar de Esping-Andersen ofrece un marco sólido para analizar la relación entre la política social y la dinámica del mercado laboral. Los conceptos de desmercantilización, estratificación y desfamiliarización son herramientas cruciales para comprender cómo los estados de bienestar median la dependencia económica y la desigualdad social. Si bien los regímenes de bienestar del mundo real pueden diferir de los tipos ideales, la tipología sigue ofreciendo valiosas perspectivas, especialmente cuando se aplica teniendo en cuenta el contexto histórico, la variación institucional y las críticas sociopolíticas emergentes. Esto también aplica a la situación especial de las mujeres en el mercado laboral y su impacto en la jornada laboral semanal. Este tema se examina con más detalle en la siguiente sección.

5. Participación de las mujeres en el mercado laboral

Esping-Andersen (Citación1990 ,Citación1999 ) identificó diferencias significativas en la participación laboral de las mujeres en los distintos regímenes de bienestar. Enfatizó el papel de las estructuras institucionales —especialmente el tamaño del sector público y el grado de control del mercado— en la configuración del empleo femenino. En su tipología, la participación femenina tiende a ser mayor en los regímenes de bienestar universal, menor en los regímenes liberales y menor en los regímenes democristianos continentales, donde se enfatizan más los roles familiares tradicionales.

Si bien Esping-Andersen no abordó explícitamente el empleo de las mujeres a lo largo de su vida, su marco implica que el apoyo institucional influye en la capacidad de las mujeres para permanecer empleadas de forma continua. Análisis históricos (Stier, Lewin-Epstein y Braun)Citación2001 ; JensenCitación1998 ,Citación2017 ) respaldan esto, mostrando que la continuidad del empleo es mayor en los países donde el Estado facilita la participación de las madres en el mercado laboral. Por el contrario, en regímenes donde las familias asumen la mayor parte de la responsabilidad del cuidado infantil, las mujeres a menudo interrumpen sus carreras y dependen económicamente de sus cónyuges o de transferencias estatales.

Los cambios en la participación de las mujeres en el mercado laboral han implicado principalmente una transición del cuidado privado al público y, en consecuencia, del trabajo no remunerado al remunerado. De acuerdo con las expectativas teóricas y la investigación previa (Mandel y Semyonov)Citación2006 ), la participación laboral femenina tiende a ser mayor en países con sistemas de bienestar universal. La expansión de los servicios orientados a la familia, la disponibilidad de guarderías públicas y la existencia de un amplio sector público brindan a las mujeres mayores oportunidades de participación económica. En este contexto, el Estado desempeña un papel crucial en el fomento de la independencia económica de las mujeres, fortaleciendo así su posición tanto en el hogar como en la sociedad en general.

Los regímenes de bienestar universal facilitan la integración laboral de las mujeres al ofrecer condiciones laborales flexibles y favorables. En cambio, los regímenes liberales de mercado no imponen restricciones ni apoyan el empleo femenino, ni ofrecen regímenes especiales para las madres. En estos sistemas, se espera que las mujeres trabajen a tiempo completo y de forma continua, al igual que los hombres.

En los regímenes universales, un fuerte apoyo estatal —en particular a través de políticas públicas de cuidado infantil y familiar— propicia una alta participación femenina en la fuerza laboral. En los regímenes liberales, donde predominan las fuerzas del mercado y el apoyo estatal es mínimo, las mujeres enfrentan mayores obstáculos para la continuidad laboral. En los regímenes continentales, el énfasis en el modelo del hombre sustentador de la familia resulta en una menor participación femenina, aunque las políticas pueden ofrecer apoyo financiero a las familias sin promover la igualdad de género en el empleo.

Los regímenes de bienestar también difieren en cómo apoyan a los padres a conciliar el trabajo y el cuidado. Políticas como la licencia familiar remunerada, el cuidado infantil accesible y asequible, y las transferencias financieras pueden mejorar significativamente los resultados de las mujeres en el mercado laboral y el bienestar de los niños. Los regímenes universales han implementado políticas que promueven tanto la igualdad de género como el bienestar infantil, contribuyendo a normalizar el doble papel de las mujeres como generadoras de ingresos y cuidadoras (Riekhoff, Krutova y Nätti).Citación2019 ).

Los regímenes continentales ofrecen cierto apoyo para el cuidado y los ingresos familiares, pero hacen poco por desafiar los roles de género tradicionales. Las divisiones de género en el trabajo remunerado y no remunerado siguen siendo pronunciadas. Los regímenes liberales brindan un apoyo público mínimo a los padres que trabajan, lo que obliga a las familias a depender de los empleadores o de los mercados privados para el cuidado infantil, las licencias y las opciones de trabajo flexible, especialmente durante los cruciales primeros años de la vida de un niño.

Alemania presenta un caso interesante. Si bien Esping-Andersen lo clasificó dentro del grupo de baja participación femenina, el empleo femenino en Alemania ha crecido en las últimas dos décadas. Sin embargo, el legado del modelo del hombre sustentador de la familia aún influye en los patrones laborales.

Históricamente, los países nórdicos combinaban una alta productividad con jornadas laborales más cortas. Sin embargo, se diferenciaban significativamente de los estados demócrata-cristianos en términos de inclusión de género. Como señalan Huber y Stephens (Citación2000 ) explican que la creciente participación laboral femenina en los países nórdicos durante la década de 1960 generó presión política para ampliar los servicios sociales y de cuidado infantil, lo que a su vez impulsó el crecimiento del empleo en el sector público, principalmente compuesto por mujeres. Esto creó una retroalimentación positiva que impulsó aún más el empleo femenino.

Dinamarca destaca por su alta tasa de empleo femenino en comparación con otros países europeos. En 2021, el 76 % de las mujeres danesas estaban empleadas, frente al 80 % de los hombres (Ministerio de Empleo).Citación2023 ). Ese mismo año, el 33,5 % de las mujeres danesas empleadas trabajaban a tiempo parcial, una cifra superior a la media de la UE del 28,8 %. Esto podría reflejar la mayor participación femenina en la fuerza laboral en Dinamarca. Por otro lado, el 15,2 % de los hombres daneses trabajaban a tiempo parcial, una cifra también superior a la media de la UE para hombres (8,1 %).

Esta alta tasa de empleo femenino en Dinamarca puede reflejar una división más equitativa del trabajo doméstico entre hombres y mujeres (OCDE. EstadísticasCitación2023 ). Aunque las horas de trabajo promedio por empleado pueden ser menores en Dinamarca, el número total de horas trabajadas por hogar podría superar la media de la UE.

En cambio, los regímenes democristianos dependían en mayor medida de la importación de mano de obra masculina extranjera y mantenían un mayor compromiso con los roles familiares tradicionales. La amplia cobertura sindical en estos países también inhibió el desarrollo de empleos de servicios de bajos salarios que podrían haber ofrecido oportunidades de empleo a las mujeres, como se observó en los regímenes liberales (Esping-Andersen).Citación1990 ; Huber y StephensCitación2001 ).

En conclusión, la participación laboral femenina varía significativamente entre los distintos regímenes de bienestar, determinada por el grado de apoyo estatal a los padres que trabajan. Cuando falta apoyo público, las familias, especialmente las mujeres, asumen los costos, a menudo en detrimento de la igualdad de género y la estabilidad económica. Cuando las políticas públicas facilitan tanto el cuidado de los hijos como el empleo, la participación laboral continua de las mujeres es más factible, lo que conduce a mercados laborales más igualitarios y a mejores resultados familiares.

6. Resumen y perspectiva

Economistas como John Maynard Keynes y filósofos como Bertrand Russell previeron la reducción de la jornada laboral con el progreso tecnológico. La visión de Russell sobre la «ociosidad» no era la pereza, sino un llamado a una vida más sana y feliz mediante un mejor equilibrio entre la vida laboral y personal. Sin embargo, las transformaciones actuales del mercado laboral exigen una reevaluación de los tipos de trabajo que la sociedad valora. Es necesaria una distribución más justa del trabajo, así como de la riqueza. Tecnológica y económicamente, dicha redistribución es factible; el principal obstáculo es político.

Los tres regímenes de bienestar identificados —liberal, conservador-corporativista y socialdemócrata— presentan regímenes de crecimiento y políticas laborales distintos, que condicionan la participación de las mujeres en el mercado laboral de maneras marcadamente distintas. El empleo femenino tiende a ser mayor en regímenes que apoyan a las madres trabajadoras mediante servicios de cuidado infantil, políticas de igualdad de género y un sector público sólido dedicado al cuidado de personas. Estos regímenes también muestran un mayor rendimiento en innovación y competitividad, y las investigaciones demuestran que el gasto social no compromete la competitividad económica.

Entre estos regímenes, los estados de bienestar universales (socialdemócratas) registran actualmente la jornada laboral semanal promedio más baja. También exhiben la división más equitativa del trabajo doméstico entre hombres y mujeres. Curiosamente, estos estados también presentan las tasas más altas de empleo femenino y trabajo a tiempo parcial, lo que contribuye a una semana laboral promedio más corta en general.

Una ventaja a menudo pasada por alto del modelo socialdemócrata es su capacidad para mitigar los riesgos para la salud asociados al trabajo precario. Las investigaciones muestran que los trabajadores precarios en estos países suelen reportar resultados de salud similares o mejores que los empleados permanentes, mientras que en regímenes liberales y corporativistas, los trabajadores precarios tienen resultados significativamente peores.

Al considerar las posibilidades para las generaciones futuras, como nuestros nietos, estos diferentes modelos de bienestar influyen en su seguridad social, atención médica, educación y calidad de vida en general de distintas maneras. El ritmo de cambio puede variar significativamente en función de los avances políticos, tecnológicos y económicos. La automatización y la IA acelerarán la reducción de la jornada laboral semanal, especialmente donde las políticas promueven la conciliación de la vida laboral y personal.

Las posibilidades de nuestros nietos dependen de cómo estos modelos se adapten y evolucionen para satisfacer las necesidades sociales futuras. Los países con sólidas tradiciones socialdemócratas pueden ofrecer bases más equitativas, mientras que los modelos liberales pueden exigir a las personas una mayor responsabilidad personal por su bienestar.

Bajo el modelo socialdemócrata, el crecimiento continuo puede conducir a semanas laborales más cortas, mayor tiempo libre y mayor bienestar. Existe una tendencia generalizada hacia jornadas laborales más cortas en todos los modelos de bienestar, siendo los países socialdemócratas los que mantienen las jornadas más cortas.

Bajo el modelo liberal, el crecimiento podría mantenerse o la jornada laboral podría reducirse ligeramente, pero el ocio podría no tener la misma prioridad. En el modelo conservador, la jornada laboral podría mantenerse moderada, y el crecimiento podría favorecer la estabilidad social.

Se prevé que la jornada laboral semanal promedio disminuya con el tiempo en los modelos que priorizan el bienestar social y el progreso tecnológico, llegando potencialmente a un punto en el que la automatización y el aumento de la productividad permitan a nuestros nietos trabajar menos horas, manteniendo o mejorando su nivel de vida. Por otro lado, las decisiones políticas pueden modificar la eficacia de estos modelos con el tiempo.

Es innegable que los cimientos del crecimiento económico occidental están bajo presión. La dependencia continua de la globalización y los combustibles fósiles parece insostenible ante el cambio climático, la pérdida de biodiversidad, la inestabilidad geopolítica (como las guerras en Europa), una economía mundial fragmentada y modelos de negocio disruptivos. Estos cambios amenazan la resiliencia de los estados de bienestar.

La innovación y el sostenimiento del estado de bienestar.

Es necesario pensar en un nuevo estado de Bienestar:

Para ello, hay que desarrollar una nueva estrategia, porque el derrame no ha funcionado, sino para elevar los niveles de las cotas de acumulación y generar mayor marginalidad, proveyendo al consumismo de bienes más costosos, más exclusivos, más aspiracionales, de la frivolidad que cree en la eternidad. La teoría del derrame se cumple parcialmente en la práctica, porque beneficiar a los más ricos de la sociedad, no genera inversiones, y tampoco el empleo, esto llevó a mayor desigualdad, concentración de la riqueza y falta de prosperidad para la mayoría, a pesar de los ajustes y los sacrificios de todos los argentinos, especialmente de la clase media. En pocas palabras, no hay pruebas empíricas, ninguna en absoluto, de que la economía progresiva funcione según lo prometido, generando más empleos, salarios más altos y mejores condiciones para millones de personas. La realidad es que a medida que los ricos se hacen más ricos, los ricos se vuelven más ricos, punto final. Compran más casas, autos, botes y otras cosas. Sí, eso tiene un impacto positivo en los fabricantes de artículos de lujo. Pero no es de ninguna manera la prosperidad compartida implícita en la promesa de goteo. «Los Angeles Times» 2019.

Además la complejidad actual del estado de bienestar se relaciona con el bienestar digital, lograr un bienestar multinivel. Una política social digital para evitar más desigualdades y permitir mejorar la accesibilidad. El estado de bienestar digital implica una reforma sustancial de las organizaciones de bienestar social, incluidas las oficinas de empleo, las oficinas de seguridad social y los departamentos gubernamentales locales. Esto afecta la organización del trabajo, la recopilación de datos y las prácticas a nivel de calle . Los gobiernos pueden usar herramientas digitales para monitorear a la clase trabajadora, los ingresos más bajos y los ciudadanos ya marginados, o para «empujar» a los solicitantes a comportarse e interactuar con el estado de maneras predeterminadas y restrictivas (Eubanks  2018 ; Casey  2022 ; Enqvist   2023 ). Las preocupaciones clave incluyen la brecha digital (por la cual algunos ciudadanos no tienen acceso o los recursos adecuados para participar en un estado de bienestar digital), junto con preguntas sobre la rendición de cuentas, el control democrático, el surgimiento de nuevos y poderosos burócratas tecnológicos y la influencia de las «grandes empresas tecnológicas» en los desarrollos «gobierno-tecnológicos» (véase Bennett  2024 ; Ingold et al.  2024 ; Bovens y Zouridis  2002 ). Las reformas digitales se están produciendo en todo el mundo y dominan los programas de servicios públicos. La prestación de servicios de bienestar, incluida la seguridad social, el apoyo al empleo y los servicios sociales relacionados, parecen ser áreas de política que lideran la experimentación, especialmente en los estados de bienestar avanzados (Bennett  2024 ; Ball et al.  2023 ).

Como la desigualdad de la riqueza, donde las ganancias derivadas de la productividad no se han distribuido equitativamente, y la concentración de la riqueza socava el beneficio social general.

Pero también influye el consumismo, al igual que la ética laboral, donde las normas culturales equiparan la productividad y la autoestima con el empleo a tiempo completo, lo que refuerza las largas jornadas.

Finalmente, es necesario ser conscientes de las decisiones políticas, especialmente porque las diferencias en los regímenes del estado de bienestar reflejan distintas capacidades y prioridades en la redistribución del trabajo y la riqueza.

La unión Europea queriendo sostener un tiempo más el modelo de estado de bienestar en cual están involucrados los sistemas de salud, intenta salir de esa forma conservadora, por otra que mire dos aspectos fundamentales: la biotecnología y las enfermedades cardiovasculares. Sin dudas falta un programa similar contra el cáncer, pero todavía no parece ser su tiempo porque las innovaciones han sido avaladas por los cambios en los umbrales y por laboratorios de escala mundial alojados en países en Escandinavia, Reino Unido y Suiza, que están invirtiendo más en innovación, mientras que China y la India, se están convirtiendo en las farmacias del mundo. La innovación más prolífica está en la oncología y los inmunomoduladores. Argentina es un país con desarrollo de su industria importante, con inversiones y capacidad instalada para la producción de medicamentos genéricos, biosimilares e investigación clínica interesante.

los regímenes de bienestar interactúan con los modelos de crecimiento, apoyando tanto la demanda (mediante prestaciones sociales y la estabilización de los ingresos) como la oferta (mediante políticas de educación, desarrollo de competencias y empleo). Las instituciones de bienestar brindan seguridad, protegen las competencias y estabilizan las sociedades, elementos clave para impulsar la innovación y la productividad (Estevez-Abe, Iversen y Soskice).

Contrariamente a la creencia de que el gasto social impide la competitividad (Mares2007 ), investigaciones recientes muestran que los estados de bienestar sólidos suelen mejorar el rendimiento de la innovación. Las inversiones públicas en educación, investigación y protección social impulsan el crecimiento y la adaptabilidad a largo plazo. El Cuadro Europeo de Indicadores de Innovación (2024 ) lo respalda.

Por ejemplo, en el año 2024, Dinamarca que es líder en innovación con un rendimiento superior al promedio de otros supuestamente líderes en innovación. Alemania es un país con una fuerte innovación, con un rendimiento superior al promedio de los países. El Reino Unido es un país con una disrupción, pero su rendimiento está disminuyendo.

Los países combinan un alto gasto social con sólidos sistemas de innovación, lo que desmiente la disyuntiva entre seguridad social y competitividad. Por el contrario, el éxito económico suele incrementar la demanda pública de sistemas sociales integrales. El bienestar también amplía los objetivos de innovación al incorporar el empleo, la igualdad de género y la sostenibilidad en las políticas públicas.

La alineación entre los regímenes de crecimiento y bienestar varía, pero modelos como el sistema de flexiguridad del mercado laboral danés muestran cómo ambos pueden integrarse eficazmente.

En este sistema, la flexibilidad del mercado laboral se equilibra con la seguridad social, lo que permite la adaptabilidad de la fuerza laboral sin sacrificar la estabilidad. Las condiciones especiales del mercado laboral se analizan con más detalle a continuación.

En las economías globalizadas y tecnológicamente avanzadas, las estrategias de crecimiento dependen cada vez más de la innovación. Los regímenes de bienestar contribuyen no solo a la cohesión social, sino también al dinamismo económico al fomentar la mano de obra cualificada, reducir los conflictos sociales y mantener una demanda estable.

Los estados de bienestar no son un lastre para el crecimiento, sino un elemento clave de la gobernanza económica moderna.

Los países que invierten en educación, investigación y políticas sociales inclusivas tienen más probabilidades de tener éxito en la innovación y sostener el crecimiento a largo plazo.

Por lo tanto, los regímenes de crecimiento y bienestar se entienden mejor como sistemas que se refuerzan mutuamente, en lugar de como fuerzas opuestas.

El estado de bienestar, la innovación de las políticas de salud, la salud de los Europeos.

La Comisión Europea ha propuesto hoy un ambicioso paquete de medidas para mejorar la salud de los ciudadanos de la UE, asegurando al mismo tiempo la resiliencia y competitividad a largo plazo del sector sanitario.

El paquete incluye una Ley de Biotecnología, normas revisadas para dispositivos médicos y un Plan de Corazones Seguros, que será:

  • fortalecer el sector biotecnológico de la UE;
  • acelerar el desarrollo de nuevos tratamientos y terapias innovadoras para los pacientes;
  • hacer que las normas para el desarrollo de dispositivos médicos desde el laboratorio hasta el mercado sean más sencillas y eficientes para las empresas de la UE, garantizando al mismo tiempo un nivel muy alto de seguridad del paciente;
  • abordar la principal causa de muerte en Europa, las enfermedades cardiovasculares, con un enfoque integral de la UE para prevenirlas, detectarlas y tratarlas a tiempo.

En conjunto, estas iniciativas contribuirán a un ecosistema sanitario más moderno, eficiente y resiliente para todos los ciudadanos de la UE, al tiempo que incentivarán el crecimiento y la innovación en este sector estratégico.

Ley de Biotecnología

La biotecnología es uno de los sectores de más rápido crecimiento en la UE. Actualmente cuenta con más de 900.000 empleos —el 75% de los cuales están en el sector sanitario— y contribuyecerca de 40.000 millones de euros a la economía europea. La biotecnología puede revolucionar la sanidad, como fuente de tratamientos y terapias revolucionarias, diagnósticos más precisos y medicamentos personalizados. Sin embargo, como se señala claramente en el informe Draghi, la UE va rezagada respecto a los competidores globales en este ámbito, debido a la falta de financiación, cuellos de botella regulatorios y barreras para la innovación.

La propuesta de Ley de Biotecnología aumentará el potencial biotecnológico de Europa apoyando la transición de ideas innovadoras del laboratorio al mercado. Explorará nuevas formas de financiación e inversión para las empresas biotecnológicas, a través de un nuevo piloto de inversión en biotecnología sanitaria que se desarrollará en cooperación con el Grupo BEI. Su objetivo será impulsar la biofabricación mediante un apoyo específico.

La Ley incentivará a las empresas a realizar investigación y producción en Europa, acelerar la autorización de ensayos clínicos en todos los países y acelerar el desarrollo de nuevas terapias de vanguardia utilizando IA, datos y espacios regulatorios. Además, simplificará la normativa de la UE para reducir costes y cargas para las empresas. Para productos complejos e innovadores, establecerá vías regulatorias únicas. En última instancia, la Ley de hoy pretende construir una industria biotecnológica sanitaria líder mundial que cumpla con los servicios de los pacientes europeos.

Safe Hearts Plan

Las enfermedades cardiovasculares son la principal causa de muerte prematura en la UE y son prevenibles. Matan a 1,7 millones de europeos cada año. Sin una acción urgente, se prevé que las enfermedades cardiovasculares aumenten un 90% para 2050. Además, las enfermedades cardiovasculares cuestan a la economía europea 282.000 millones de euros anuales.

El Plan Corazones Seguros es el primer enfoque integral de la UE para afrontar este inmenso desafío de salud pública. Presenta medidas específicas para mejorar la prevención, detección y tratamiento de enfermedades cardiovasculares.

El Plan mejora la salud cardíaca ayudando a las personas con herramientas y terapias personalizadas para la predicción de enfermedades, al tiempo que aborda factores de riesgo como el tabaco, dietas poco saludables y el alcohol. Busca cerrar las brechas en la investigación e integrar datos, soluciones digitales e inteligencia artificial para fortalecer los sistemas de salud. Con los niveles de muertes cardiovasculares tempranas que varían significativamente entre países de la UE, el Plan enfatiza la reducción de las desigualdades en salud y la mejora del acceso a la atención sanitaria y a terapias. Por ejemplo, la Comisión apoyará a los Estados Miembros en el desarrollo de planes nacionales de salud cardiovascular, establecerá paneles de control para monitorizar las desigualdades en salud y lanzará una Incubadora para acelerar el uso de la IA. Más allá de los beneficios para la salud pública, el Plan Corazones Seguros también busca fortalecer la economía de la UE y estimular la innovación en la atención cardiovascular, con objetivos claros establecidos para 2035.

Dispositivos médicos

La UE es líder mundial en dispositivos médicos. El sector emplea a cerca de un millón de personas, principalmente en pequeñas y medianas empresas, y el mercado de la UE tiene un valor de alrededor de 170.000 millones de euros. Sin embargo, las normas actuales de la UE están generando costes innecesarios, cuellos de botella, incertidumbre para las empresas y retrasos para los pacientes.

Las propuestas de hoy simplificarán las normas de la UE para dispositivos médicos, apoyarán la digitalización de procedimientos y ofrecerán un marco coherente para que las empresas puedan responder a las condiciones cambiantes del mercado y a las necesidades de los pacientes. Para acelerar el acceso a dispositivos médicos y garantizar un suministro continuo, se introducirán plazos para completar las evaluaciones de conformidad.

Un papel más fuerte para la Agencia Europea de Medicamentos (EMA) reforzará la coordinación a nivel de la UE, mientras que a las empresas se les ofrecerá mayor experiencia científica, técnica y regulatoria. La EMA también supervisará la escasez de dispositivos médicos y se elaborará una lista de dispositivos críticos. La reforma garantizará que la seguridad del paciente siga siendo la máxima prioridad, al tiempo que permite un acceso más rápido a dispositivos seguros e innovadores y fortalecerá la competitividad de la UE en este sector vital. Por último, la propuesta garantizará normas uniformes y coherentes para los dispositivos médicos que incorporan aplicaciones de IA. En conjunto, estas medidas deberían suponer un ahorro total de costes de 3.300 millones de euros al año,incluyendo 2.400 millones de euros de ahorro administrativo anual.

Próximos pasos

Las propuestas legislativas para una Ley de Biotecnología y la simplificación del Reglamento de Dispositivos Médicos y Diagnóstico In vitro serán ahora presentadas al Parlamento Europeo y al Consejo para su adopción. También comenzaremos a trabajar con los Estados Miembros para iniciar la implementación de los principales resultados del plan «Corazones Seguros».

Resurgimiento de Enfermedades Infecciosas: Un Alerta sobre Vacunas

Dr. Mathew V. Kiang1Kate M. Bubar, PhD2Dra. Yvonne Maldonado1,3y otros

JAMA 2025;333;(24):2176-2187. doi:10.1001/jama.2025.6495

Puntos clave

  • Pregunta: ¿Cómo incidirá la disminución de las tasas de vacunación infantil en el riesgo de brotes y resurgimiento de enfermedades infecciosas previamente eliminadas en EE. UU.?
  • Resultados: Con las tasas actuales, el sarampión podría volver a ser endémico; aumentar la cobertura vacunal lo evitaría. Una disminución del 50% en la vacunación infantil generaría, según la simulación, 51,2 millones de casos de sarampión en 25 años, además de millones de casos de rubéola y poliomielitis, cientos de casos de difteria, más de 10 millones de hospitalizaciones y cerca de 160 mil muertes.
  • Significado: Es imprescindible mantener una alta cobertura de vacunación infantil para evitar el resurgimiento de enfermedades infecciosas prevenibles y sus complicaciones.

Resumen

Importancia

La vacunación infantil masiva ha permitido eliminar varias enfermedades infecciosas en EE. UU y el mundo. No obstante, las tasas de vacunación están descendiendo y existen debates sobre reducir el calendario vacunal, lo que podría facilitar el resurgimiento de enfermedades previamente eliminadas.

Objetivo

Estimar el impacto en casos y complicaciones bajo diferentes escenarios de disminución de la vacunación infantil contra sarampión, rubéola, poliomielitis y difteria.

Diseño y participantes

Se empleó un modelo de simulación parametrizado con datos demográficos, de inmunidad y de riesgo de importación para los 50 estados y el Distrito de Columbia, evaluando escenarios con distintas tasas de vacunación durante 25 años. Se usaron datos del período 2004-2023 para las tasas actuales.

Principales resultados

  • Casos estimados de las cuatro enfermedades bajo distintos escenarios.
  • Complicaciones asociadas (secuelas neurológicas, síndrome de rubéola congénita, poliomielitis paralítica, hospitalizaciones y muertes).
  • Probabilidad y momento de restablecimiento de la endemicidad.

Resultados principales

Con las tasas estatales actuales, el sarampión podría volver a ser endémico (83% de simulaciones; tiempo medio: 20,9 años), con 851 300 casos estimados en 25 años. Si la vacunación MMR (sarampión, paperas y rubéola) disminuye 10%, se proyectan más de 11 millones de casos de sarampión en 25 años; en cambio, un aumento del 5% reduce los casos a solo 5 800. Para otras enfermedades, no se prevé restablecimiento de la endemicidad con las tasas actuales.

Una reducción del 50% en la vacunación infantil provocaría 51,2 millones de casos de sarampión, 9,9 millones de rubéola, 4,3 millones de poliomielitis y 197 de difteria. Habría más de 51 mil casos de secuelas neurológicas post-sarampión, más de 10 mil de síndrome de rubéola congénita, 5 400 de poliomielitis paralítica, 10,3 millones de hospitalizaciones y más de 159 mil muertes. En este escenario, el sarampión se volvería endémico a los 4,9 años y la rubéola a los 18,1 años; el poliovirus, en aproximadamente la mitad de las simulaciones, a los 19,6 años. Se observó gran variabilidad entre estados.

Conclusiones

La reducción de las tasas de vacunación infantil incrementará la frecuencia y magnitud de brotes de infecciones prevenibles previamente eliminadas, hasta su retorno a niveles endémicos. El momento y el umbral crítico para el regreso a la endemicidad varían según la enfermedad, siendo el sarampión el más probable en volver a esos niveles, incluso con las tasas actuales si no mejora la cobertura y la respuesta sanitaria. El estudio reafirma la necesidad de mantener una alta cobertura de vacunación infantil para evitar el resurgimiento de estas enfermedades.

Introducción

Desde principios del siglo XX, la vacunación infantil sistemática ha permitido eliminar varias enfermedades infecciosas en EE. UU., manteniendo la inmunidad poblacional por encima de un umbral crítico. Sin embargo, persisten casos esporádicos, mayormente importados por viajeros subinmunizados. La disminución de las tasas de vacunación, acentuada tras la pandemia de COVID-19 y favorecida por exenciones, desinformación y desconfianza, ha coincidido con un aumento de brotes, especialmente de sarampión. El debate sobre modificar o eliminar el calendario vacunal podría reducir aún más la cobertura.

El estudio busca estimar los riesgos de resurgimiento de enfermedades eliminadas y sus complicaciones, ante diferentes escenarios de disminución o suspensión de la vacunación infantil sistemática.

Métodos

Descripción del modelo

Se desarrolló un modelo de simulación estocástico, por edad e individuos, para estimar casos de sarampión, rubéola, poliomielitis y difteria en varios escenarios de disminución vacunal. Cada estado fue modelado independientemente, considerando parámetros epidemiológicos, demográficos e inmunitarios propios. Se asumió inmunidad total en vacunados o infectados, sin disminución de la protección a lo largo del tiempo.

El modelo tomó en cuenta la dinámica de transmisión, la mezcla social por edad y la protección materna temprana. Cada patógeno se parametrizó con base en literatura especializada. Se incluyeron riesgos de complicaciones y tasas de importación de infecciones, ajustadas por la población de cada estado.

Datos y validación

Se utilizaron datos demográficos y de inmunidad específicos por estado, combinando encuestas nacionales y literatura publicada. El modelo fue validado comparando sus predicciones bajo las coberturas actuales con los casos observados en registros oficiales recientes.

Análisis de escenarios

Se simularon distintos escenarios de reducción o aumento inmediato de la cobertura vacunal infantil (del 5% al 100%) y se proyectaron los efectos durante 25 años. Los resultados incluyeron infecciones, complicaciones, tiempo y probabilidad de restablecimiento de la endemicidad.

Se realizaron análisis de sensibilidad variando parámetros clave, incluyendo el número básico de reproducción (R0), el perfil de inmunidad y la tasa de importación, para evaluar la robustez de los resultados.

Resultados detallados

Al inicio de la simulación (2024), las coberturas vacunales variaban entre un 88% y 96% para MMR, 78%-91% para difteria y 90%-97% para poliomielitis, con inmunidad basal en niños de 85%-93% para sarampión y rubéola, 78%-91% para difteria y 90%-97% para poliovirus.

Con las tasas actuales, el modelo predijo en 25 años: 851 300 casos de sarampión, 190 de rubéola, 18 de poliomielitis y 8 de difteria, junto a 851 secuelas neurológicas post-sarampión, 170 200 hospitalizaciones y 2 550 muertes. Un aumento del 5% en la vacunación reduciría drásticamente los casos; una disminución del 10% los multiplicaría exponencialmente.

Una caída del 25% en la vacunación generaría 26,9 millones de casos de sarampión, 790 de rubéola, 87 600 de poliomielitis y 11 de difteria, con decenas de miles de complicaciones graves y más de 80 mil muertes. Con una reducción del 50%, los casos se duplicarían o multiplicarían según la enfermedad, con un impacto sanitario masivo.

El momento y la probabilidad de retorno a la endemicidad variaron: el sarampión resurgiría rápidamente (a los 4,9 años con -50% de cobertura), la rubéola y el poliovirus requerirían más tiempo y mayor disminución vacunal, y la difteria solo en escenarios extremos.

Discusión

La disminución de la vacunación infantil pone en riesgo la eliminación sostenida de enfermedades infecciosas. El sarampión, por su alta contagiosidad (R0=12), es el primero en volver a niveles endémicos si la inmunidad poblacional cae por debajo del umbral crítico (~92%). La inmunidad histórica y la frecuencia de importación de casos también condicionan el resurgimiento de cada enfermedad.

El estudio muestra que la reducción vacunal aumenta el número de personas susceptibles, eleva el riesgo de brotes y acelera el regreso de la transmisión endémica, con graves consecuencias sanitarias y sociales. Una vez restablecida la endemicidad, la eliminación de la enfermedad resulta mucho más difícil sin intervenciones drásticas.

Estas estimaciones ofrecen una base para la toma de decisiones de política sanitaria, subrayando la relevancia de mantener coberturas vacunales elevadas y vigilando la aparición de brotes, sobre todo en contextos de debate sobre el calendario vacunal.

Puntos clave

Pregunta: ¿Cómo afectará la disminución de las tasas de vacunación infantil al riesgo de brotes y resurgimiento de enfermedades infecciosas previamente eliminadas en los EE. UU.?

Resultados:   Con las tasas de vacunación estatales actuales, el sarampión podría volver a ser endémico; aumentar la cobertura vacunal lo evitaría. Con una disminución del 50 % en la vacunación infantil en EE. UU., el modelo de simulación predijo 51,2 millones de casos de sarampión en un período de 25 años, 9,9 millones de casos de rubéola, 4,3 millones de casos de poliomielitis, 197 casos de difteria, 10,3 millones de hospitalizaciones y 159 200 muertes.

Significado   Es necesaria la vacunación infantil con un alto nivel de cobertura para prevenir el resurgimiento de enfermedades infecciosas prevenibles mediante vacunación y sus complicaciones relacionadas con la infección en los EE. UU.

Abstract

Importancia   La vacunación infantil generalizada ha eliminado muchas enfermedades infecciosas en Estados Unidos. Sin embargo, las tasas de vacunación están disminuyendo y se debaten políticas para reducir el calendario de vacunación infantil, lo que podría provocar el resurgimiento de enfermedades infecciosas previamente eliminadas.

Objetivo   Estimar el número de casos y complicaciones en los EE. UU. en escenarios de disminución de la vacunación infantil contra el sarampión, la rubéola, la poliomielitis y la difteria.

Diseño, Entorno y Participantes.   Se utilizó un modelo de simulación para evaluar la importación y la propagación dinámica de enfermedades infecciosas prevenibles mediante vacunación en 50 estados de EE. UU. y el Distrito de Columbia. El modelo se parametrizó con datos sobre estimaciones específicas de la zona en cuanto a demografía, inmunidad poblacional y riesgo de importación de enfermedades infecciosas. El modelo evaluó escenarios con diferentes tasas de vacunación a lo largo de un período de 25 años. Los datos de entrada para las tasas actuales de vacunación infantil se basaron en datos del período 2004-2023.

Resultados y medidas principales   Los resultados primarios fueron los casos estimados de sarampión, rubéola, poliomielitis y difteria en los EE. UU. Los resultados secundarios fueron las tasas estimadas de complicaciones relacionadas con la infección (secuelas neurológicas posteriores al sarampión, síndrome de rubéola congénita, poliomielitis paralítica, hospitalización y muerte) y la probabilidad y el momento para que una infección restablezca la endemicidad.

Resultados   

Con las tasas de vacunación estatales actuales, el modelo de simulación predice que el sarampión puede restablecer la endemicidad (83% de las simulaciones; tiempo medio de 20,9 años) con un estimado de 851 300 casos (intervalo de incertidumbre [IU] del 95%, 381 300 a 1,3 millones de casos) durante 25 años. En un escenario con una disminución del 10% en la vacunación contra el sarampión, las paperas y la rubéola (MMR), el modelo estima 11,1 millones (IU del 95%, 10,1-12,1 millones) de casos de sarampión durante 25 años, mientras que el modelo estima solo 5800 casos (IU del 95%, 3100-19 400 casos) con un aumento del 5% en la vacunación con MMR. Es poco probable que otras enfermedades prevenibles por vacunación restablezcan la endemicidad con los niveles actuales de vacunación. Si la vacunación infantil sistemática disminuyera en un 50%, el modelo predice 51,2 millones (95% UI, 49,7-52,5 millones) de casos de sarampión en un período de 25 años, 9,9 millones (95% UI, 6,4-13,0 millones) de casos de rubéola, 4,3 millones de casos (95% UI, 4 casos a 21,5 millones de casos) de poliomielitis y 197 casos (95% UI, 1-1000 casos) de difteria. En este escenario, el modelo predice 51 200 casos (95% UI, 49 600-52 600 casos) con secuelas neurológicas postsarampión, 10 700 casos (95% UI, 6700-14 600 casos) de síndrome de rubéola congénita, 5400 casos (95% UI, 0-26 300 casos) de poliomielitis paralítica, 10,3 millones de hospitalizaciones (95% UI, 9,9-10,5 millones de hospitalizaciones) y 159 200 muertes (95% UI, 151 200-164 700 muertes). En este escenario, el sarampión se volvió endémico a los 4,9 años (95% IU, 4,3-5,6 años) y la rubéola a los 18,1 años (95% IU, 17,0-19,6 años), mientras que el poliovirus volvió a niveles endémicos en aproximadamente la mitad de las simulaciones (56%) a los 19,6 años (95% IU, 14,0-24,7 años). Se observó una gran variación en la población estadounidense.

Conclusiones y relevancia.  

 Según las estimaciones de este estudio de modelado, la disminución de las tasas de vacunación infantil aumentará la frecuencia y la magnitud de los brotes de infecciones prevenibles mediante vacunación previamente eliminadas, lo que eventualmente conducirá a su retorno a niveles endémicos. El momento y el umbral crítico para el retorno a la endemicidad variarán sustancialmente según la enfermedad; es probable que el sarampión sea el primero en volver a niveles endémicos y podría ocurrir incluso con los niveles actuales de vacunación sin una mejor cobertura de vacunación y respuesta de salud pública. Estos hallazgos respaldan la necesidad de continuar la vacunación infantil de rutina con una alta cobertura para prevenir el resurgimiento de enfermedades infecciosas prevenibles mediante vacunación en los EE. UU.

Introducción

Desde principios del siglo XX, se han desarrollado vacunas para numerosas enfermedades infecciosas y se han implementado ampliamente en los EE. UU. a través de la vacunación infantil de rutina. 1 , 2 La alta cobertura de vacunación infantil ha llevado a la eliminación de varias enfermedades infecciosas (definida como el cese de la transmisión local sostenida, incluso para el sarampión, la rubéola, la difteria, la poliomielitis y otras, y la erradicación mundial de la viruela). 1 , 2 La vacunación continua para muchas de estas enfermedades infecciosas eliminadas por la vacuna se centra en mantener una alta inmunidad de la población por encima de un umbral crítico para prevenir la reaparición de la enfermedad.

Aunque las enfermedades infecciosas eliminadas de los EE. UU. siguen presentando casos esporádicos, la mayoría se deben a la importación de infecciones adquiridas en otros lugares, a menudo de un viajero estadounidense poco inmunizado que regresa de un país endémico. 3 – 6 Por lo tanto, los EE. UU. siguen siendo vulnerables a la reintroducción y resurgimiento de enfermedades infecciosas eliminadas mediante vacunas.

Las tasas de vacunación en los EE. UU. han estado disminuyendo y ahora hay debates de políticas en curso destinados a reducir el calendario de vacunación infantil. 7 , 8 Las tasas de vacunación decrecientes se aceleraron desde el inicio de la pandemia de COVID-19 7 debido a muchos factores, que incluyen políticas (p . ej., mayor uso de exenciones por creencias personales en los calendarios de vacunación infantil), desinformación, desconfianza y otros factores sociales y personales. 9-12 Este creciente sentimiento antivacunas ha coincidido con un aumento en el número de brotes y casos de enfermedades prevenibles por vacunación en los EE. UU. Desde 2024, ha habido un aumento en el número de brotes de sarampión (incluido un gran brote que surgió en el oeste de Texas), con un número significativo de hospitalizaciones pediátricas. 13

Recientemente, se ha iniciado un debate político más amplio en Estados Unidos sobre la posibilidad de revisar el antiguo calendario de vacunación infantil, incluido el cese de las recomendaciones de vacunación de rutina y la eliminación de los mandatos de vacunación en las escuelas para enfermedades actualmente eliminadas, lo que conduciría a una cobertura de vacunación sustancialmente menor. 8 , 14

El objetivo de este estudio de modelado fue comprender mejor los posibles efectos a largo plazo de la disminución o suspensión de la vacunación infantil sistemática contra el sarampión, la rubéola, la difteria y la poliomielitis, con el fin de fundamentar las políticas. En concreto, estimamos el riesgo de resurgimiento de enfermedades infecciosas previamente eliminadas y sus principales complicaciones infecciosas.

Métodos

Descripción del modelo

Desarrollamos un modelo de simulación para estimar el número de casos de sarampión, rubéola, poliomielitis y difteria en diferentes escenarios de disminución de la vacunación en EE. UU. El modelo estocástico, de tiempo discreto, específico para la edad y basado en individuos simuló la importación de infecciones y la transmisión dinámica de cada patógeno estratificado en los 50 estados de EE. UU. y el Distrito de Columbia (en adelante, «estados») (más detalles sobre el modelo se encuentran en el Apéndice electrónico del Suplemento 1 [en el apartado «Descripción general del modelo»]).

Al inicio de la simulación, cada individuo de la población se asignó a un grupo de edad y un estado de residencia, junto con un estado de inmunidad específico para el patógeno, determinado por su edad y estado, que determinó su asignación inicial al compartimento. Los individuos susceptibles expuestos a la infección progresaron a través de los estados de salud individuales del modelo, desde susceptibles a expuestos, infecciosos y finalmente recuperados para cada patógeno. <sup> 15</sup> Cada patógeno se modeló por separado con características y consideraciones únicas (se incluyen detalles adicionales en la Tabla , el Apéndice electrónico y la Tabla electrónica 1 del Suplemento 1 ).

Tabla. Datos de entrada del modelo epidemiológico, vacunación y complicaciones clínicas para enfermedades infecciosas eliminadas por la vacuna.

Enfermedad infecciosa eliminada por vacuna
SarampiónRubéolaPoliomielitisDifteria
Las entradas del modelo son a
Número básico de reproducción, b12442.5
Período de latencia, d, c101253
Duración de la infecciosidad, d8142114
Tasa de importación de infecciones, número de casos/ año3450.20.2
Eficacia de la vacuna, %, y979790-10090-100
Inmunidad de la poblaciónEspecífico por edad y estadoEspecífico por edad y estadoEspecífico por edad y estadoEspecífico por edad y estado
Riesgo de complicaciones relacionadas con la infección fSecuelas neurológicas possarampión:0,1% Hospitalización:20% Muerte:0,3%CRS: 65% de los embarazos entre las 0 y 16 semanas Muerte:30% de los casos de SRCPoliomielitis paralítica:0,5% de los casos no vacunados Hospitalización:100% de los casos de polio paralítica Muerte:10% de los casos de polio paralíticaHospitalización:100% de los casos no vacunados Muerte:10% de los casos no vacunados f

Cada estado se modeló de forma independiente y contó con su propia parametrización; por lo tanto, los brotes de un estado no generaron casos ni brotes en otros. Al inicio de la creación del modelo (datos ingresados ​​hasta finales de 2024), las personas con inmunidad se asignaron al compartimento de recuperados. Este compartimento incluyó a personas con inmunidad inducida por la vacuna o adquirida por infección, y se asumió que no se reduciría la protección (Apéndice electrónico en el Suplemento 1 ). 15 Se asumió que las vacunas contra el sarampión y la rubéola generaban una protección total contra la infección con una eficacia vacunal imperfecta ( Tabla y Tablas electrónicas 2-3 en el Suplemento 1 ), mientras que la vacunación contra el poliovirus y la difteria se modeló de forma diferente (Apéndice electrónico y Tablas electrónicas 4-5 en el Suplemento 1 ). 16 , 20 , 23 , 24

El poliovirus tenía un modelo distinto dada la protección inducida por la vacuna con la vacuna de poliovirus inactivado (se ha usado exclusivamente desde el año 2000 en los EE. UU.) es principalmente contra la gravedad clínica (es decir, poliomielitis paralítica) y la transmisión en lugar de contra la infección (eAppendix en el Suplemento 1 ). 21 , 23 , 42 , 43 También simulamos la protección derivada de la vacuna contra la difteria para reducir la gravedad clínica y la transmisión, pero no para bloquear la infección o la colonización (eAppendix en el Suplemento 1 ). 5 , 16 , 20 Usamos estimaciones de la literatura para parámetros clave de la historia natural (como el período de latencia y la duración de la infecciosidad) para cada enfermedad ( Tabla ).

Una entrada clave del modelo para cada patógeno fue el número básico de reproducción, que guió la parametrización del término de fuerza de infección para cada patógeno, que se varió en el análisis de sensibilidad. 16-19 La transmisión se modeló como un proceso dinámico, lo que significa que el riesgo general de infección se relacionó con el número de personas infecciosas activas en la población en un estado determinado. 15 El modelo tuvo en cuenta la mezcla social heterogénea específica por edad con base en matrices de contacto publicadas. 44 Consideramos la protección generada por la inmunidad materna a través de la transferencia pasiva de anticuerpos durante aproximadamente 6 meses (eApéndice en el Suplemento 1 ). 15 , 45 El modelo incluyó complicaciones relacionadas con la infección para cada patógeno ( Tabla ). Consideramos la demografía con tasas de natalidad específicas por estado y tasas de mortalidad específicas por estado y edad (eTabla 6 en el Suplemento 1 ). 46

Dado que las enfermedades infecciosas se han eliminado de los EE. UU., el riesgo diario de importación de infecciones para cada enfermedad infecciosa se modeló con base en estimaciones históricas del riesgo de importación de infecciones (eAppendix en el Suplemento 1 ). Los casos importados de enfermedades infecciosas ocurren con mayor frecuencia de un viajero estadounidense subinmunizado que adquiere la infección mientras viaja en un país endémico y luego regresa a los EE. UU. con el potencial de propagar la infección. 3 – 5 , 42 Supusimos que la tasa de importación de infecciones para cada enfermedad infecciosa tenía una distribución de Poisson, y la tasa de importación de infecciones se escaló proporcionalmente a medida que cambiaba la susceptibilidad de la población durante el período de simulación (eAppendix en el Suplemento 1 ). Modelamos el riesgo de importación de infecciones específico de cada estado en relación con su población total, lo que significa que los estados más poblados tenían un mayor riesgo absoluto de importación de infecciones. Usamos la población total como un sustituto amplio de la cantidad de viajes y el riesgo de importación de infecciones (eAppendix en el Suplemento 1 ), pero no tuvimos en cuenta formalmente el efecto de la movilidad o los viajes en avión sobre el riesgo de importación de infecciones.

Datos, parametrización del modelo y validación

Simulamos la población de cada estado usando demografía y perfiles únicos de inmunidad poblacional para cada enfermedad infecciosa. Para la demografía, incluimos estimaciones específicas del estado de 2019 de la Oficina del Censo de los EE. UU. para la tasa de natalidad, el tamaño de la población y la distribución por edad, y usamos tasas de mortalidad específicas por estado y edad del Centro Nacional de Estadísticas de Salud. 46 Para la generación de perfiles específicos por edad de inmunidad poblacional, usamos una combinación de datos de las Encuestas Nacionales de Inmunización y datos reportados en literatura publicada (información adicional aparece en el Apéndice electrónico en el Suplemento 1 y en la Tabla ). 25 – 33 Usamos estimaciones específicas por estado para inmunidad poblacional (basadas en datos de cobertura de vacunas disponibles de las Encuestas Nacionales de Inmunización) para individuos de 24 años de edad o menores. Para individuos mayores de 25 años de edad, asumimos un perfil general de inmunidad poblacional adulta de todo los EE. UU. para cada enfermedad infecciosa informado por literatura publicada. 25 – 33 Estos datos incluyeron estimaciones de seroprevalencia o datos de vacunas para la vacuna contra el sarampión, las paperas y la rubéola; la vacuna contra la difteria, el tétanos y la tos ferina; y la vacuna antipoliomielítica inactivada.

Cada infección presentó características patógenas únicas, incluyendo un número básico de reproducción, un período de latencia, la duración de la infecciosidad y el riesgo de complicaciones ( Tabla ). El riesgo de complicaciones relacionadas con la infección se calculó utilizando estimaciones de riesgo basadas en la literatura (es decir, la fracción de casos con la complicación).

Para evaluar la validez del modelo, lo ejecutamos con los niveles actuales de cobertura de vacunación durante un período de 5 años para cada enfermedad infecciosa. Posteriormente, comparamos el número estimado de casos con el número de casos observados, disponible públicamente, informado por los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de EE. UU. para evaluar la precisión con la que el modelo refleja la dinámica de transmisión actual (Apéndice electrónico en el Suplemento 1 ). 47

Análisis de modelos y escenarios

Simulamos los modelos bajo diversos escenarios de cambio en la cobertura de vacunación infantil en EE. UU. La cobertura de vacunación infantil de referencia actual, específica para cada estado (definida como la tasa media de vacunación infantil de 2004 a 2023), se comparó con una disminución inmediata estimada del 5 % al 100 % (reducción porcentual relativa) en la cobertura de vacunación infantil (Tabla electrónica 7 en el Suplemento 1 ). El escenario de reducción del 100 % modeló el cese de la vacunación infantil sistemática. También modelamos un aumento inmediato en la cobertura de vacunación infantil del 5 % al 10 %. Cada escenario se modeló durante un período de 25 años para evaluar la dinámica de transmisión a largo plazo.

Resultados del modelo

Los resultados primarios fueron las infecciones estimadas por sarampión, rubéola, poliomielitis y difteria. Los resultados secundarios fueron las complicaciones estimadas relacionadas con la infección (secuelas neurológicas possarampión, poliomielitis paralítica, síndrome de rubéola congénita, hospitalización y fallecimiento), así como la probabilidad y el momento en que una infección restablece la endemicidad (Apéndice electrónico en el Suplemento 1 ).

En el caso del sarampión, las secuelas neurológicas incluyeron afecciones que abarcaron desde encefalitis primaria por sarampión con complicaciones persistentes, encefalomielitis diseminada aguda, encefalitis por cuerpos de inclusión y panencefalitis esclerosante subaguda (universalmente mortal y con frecuencia con un retraso de 1 a 10 años tras la primoinfección). 34 La hospitalización por sarampión suele deberse a complicaciones de neumonía o deshidratación, y más raramente, a encefalitis. Se recomienda el ingreso hospitalario en todos los casos clínicos de poliomielitis paralítica y difteria respiratoria para su tratamiento.

Estimamos los casos acumulados absolutos para cada resultado bajo diferentes escenarios de vacunación. Dadas las diferencias en el momento de los brotes y el retorno a la endemicidad debido a la estocasticidad con cierto comportamiento periódico, reportamos los recuentos acumulados. Dado que el modelo era estocástico, resumimos los resultados de 2000 simulaciones. Reportamos la media (tras aplicar el método winsorizante al 2% superior e inferior de las observaciones) y el intervalo de incertidumbre (IU) del 95% basado en el 95% central que consideró la incertidumbre estocástica.

También identificamos la probabilidad y el momento en que una enfermedad infecciosa volvió a niveles endémicos en un escenario dado (Apéndice electrónico en el Suplemento 1 ). Esto se basó en el momento en que la enfermedad infecciosa demostró transmisión local sostenida, definida conservadoramente como cuando un número de reproducción efectiva nacional aproximado de 1 o más se mantuvo durante un período de 12 meses. 15 También se evaluaron definiciones alternativas de endemicidad (Apéndice electrónico en el Suplemento 1 ).

Análisis de sensibilidad e incertidumbre

Realizamos un análisis de sensibilidad probabilístico utilizando múltiples entradas de modelo que se variaron simultáneamente en un rango de valores plausibles para determinar su efecto en los resultados (eTabla 1 en el Suplemento 1 ). Variamos el número básico de reproducción, el perfil de inmunidad de la población y la tasa de importación de la infección para cada patógeno utilizando el muestreo de hipercubo latino. Además, para el poliovirus y la difteria, variamos el factor de reducción de la transmisión debido a la vacunación. Esto generó un rango de resultados del modelo en torno a la estimación del estudio principal, que tuvo en cuenta la incertidumbre del parámetro además de la incertidumbre estocástica (eApéndice en el Suplemento 1 ). Posteriormente, estimamos los coeficientes de correlación de rango parcial para cada parámetro del modelo para evaluar sus efectos relativos en el resultado.

También generamos un análisis de sensibilidad en el que se modificaron las estimaciones de las complicaciones relacionadas con la infección (Apéndice electrónico en el Suplemento 1 ). Simulamos varias especificaciones alternativas del modelo para el análisis del caso base, incluyendo un riesgo estático de importación de la infección (es decir, no proporcional a la población susceptible) y suponiendo que la vacunación contra la difteria protegía contra la infección, pero no contra la transmisión.

Este estudio no fue una investigación en humanos, dado que se utilizaron datos agregados y simulación informática disponibles públicamente. Los códigos analíticos y los datos están disponibles públicamente. 48

Resultados

Al inicio de la simulación (en 2024), observamos una variación moderada a nivel estatal en la cobertura de la vacunación infantil (de 2004 a 2023), que oscilaba entre el 88 % y el 96 % para la vacunación contra el sarampión, las paperas y la rubéola, entre el 78 % y el 91 % para la difteria (la serie de vacunas contra la difteria, el tétanos y la tos ferina) y entre el 90 % y el 97 % para la serie de vacunas inactivadas contra la poliomielitis (véase el Apéndice electrónico para las definiciones de las vacunas y la Tabla electrónica 7 para las tasas de vacunación actuales por estado en el Suplemento 1 ). La inmunidad basal en niños (de 3 a 4 años de edad) osciló entre los estados entre el 85 % y el 93 % para el sarampión, entre el 85 % y el 93 % para la rubéola, entre el 78 % y el 91 % para la difteria (contra la difteria grave) y entre el 90 % y el 97 % para el poliovirus (contra la poliomielitis paralítica).

Para evaluar la validez del modelo, lo ejecutamos bajo un escenario base con niveles recientes de cobertura de vacunación a nivel estatal durante un período de 5 años. El número de casos predichos por el modelo coincidió en gran medida con las estimaciones históricas recientes, lo que explica la variación estocástica natural en las estimaciones, lo que respalda la validez del modelo actual (Figura 1 y Apéndice en el Suplemento 1 ).

Durante un período de 25 años y en un escenario con las tasas de vacunación actuales a nivel estatal, el modelo de simulación predijo que habría 851 300 casos (95 % IU, 381 300-1,3 millones de casos) de sarampión, 190 casos (95 % IU, 154-230 casos) de rubéola, 18 casos (95 % IU, 3-61 casos) de poliomielitis y 8 casos (95 % IU, 1-22 casos) de difteria. En este escenario, proyectamos 851 casos (95% UI, 372-1270 casos) con secuelas neurológicas posteriores al sarampión, 170 200 hospitalizaciones (95% UI, 76 200-250 000 hospitalizaciones) y 2550 muertes (95% UI, 1130-3760 muertes) ( Figura 1 y eTabla 8 en el Suplemento 1 ). En un escenario con tasas de vacunación contra el sarampión, las paperas y la rubéola a nivel estatal que fueran un 5% más altas durante 25 años, habría 5800 casos (95% UI, 3100-19 400 casos) de sarampión. Con una tasa de vacunación un 10% más alta, habría 2700 casos (95% UI, 2200-3400 casos) de sarampión. En cambio, en un escenario con una disminución del 10% en la vacunación contra el sarampión, las paperas y la rubéola, el modelo estima 11,1 millones (95% UI, 10,1-12,1 millones) de casos de sarampión.

Figura 1. Casos acumulados de sarampión, rubéola, difteria y poliomielitis durante un período de 25 años en diferentes escenarios de vacunación infantil de rutina en los EE. UU.

El modelo estimó el número de casos acumulados para cada enfermedad infecciosa bajo diferentes escenarios de vacunación infantil rutinaria (eje x), incluyendo disminución de la vacunación (5%-50%) y aumento de la vacunación (5%-10%). Cada escenario de vacunación es un porcentaje relativo del nivel actual específico del estado de vacunación infantil (área sombreada). Los rangos para los niveles actuales de vacunación específicos del estado aparecen bajo el eje x. Las estimaciones puntuales representan los casos acumulados medios durante el período de simulación de 25 años y las barras representan el percentil 95 del intervalo de incertidumbre estocástico (IU) alrededor de la estimación. El eje y está en una escala logarítmica. La tasa mediana de vacunación fue del 91,6% para el sarampión y la rubéola, del 93,0% para la poliomielitis y del 84,2% para la difteria.

Si la vacunación infantil sistemática disminuyera en un 25%, estimamos que se producirían 26,9 millones (95% UI, 25,5 millones-28,1 millones) de casos de sarampión en el período de 25 años, 790 casos (95% UI, 429-1700 casos) de rubéola, 87 600 casos (95% UI, 3 casos a 1,7 millones de casos) de poliomielitis y 11 casos (95% UI, 1-52 casos) de difteria. En este escenario, proyectamos que habría 26 900 casos (95% UI, 25 500-28 100 casos) de secuelas neurológicas post sarampión, 100 casos (95% UI, 0-1300 casos) de poliomielitis paralítica, 1 caso (95% UI, 0-3 casos) de síndrome de rubéola congénita, 5,4 millones de hospitalizaciones (95% UI, 5,1-5,6 millones de hospitalizaciones) debido a todas las infecciones y 80 600 muertes (95% UI, 76 500-84 300 muertes) debido a todas las infecciones.

Si la vacunación infantil de rutina disminuyera en un 50%, el modelo de simulación predijo que habría 51,2 millones de casos (95% UI, 49,7-52,5 millones de casos) de sarampión durante un período de 25 años, 9,9 millones de casos (95% UI, 6,4-13,0 millones de casos) de rubéola, 4,3 millones de casos (95% UI, 4 casos a 21,5 millones de casos) de poliomielitis y 197 casos (95% UI, 1-1000 casos) de difteria. En este escenario, proyectamos que habría 51 200 casos (95% IU, 49 600-52 600 casos) de secuelas neurológicas postsarampión, 5400 casos (95% IU, 0-26 500 casos) de poliomielitis paralítica, 10 700 casos (95% IU, 6700-14 600 casos) de síndrome de rubéola congénita, 10,3 millones de hospitalizaciones (95% IU, 9,9-10,5 millones de hospitalizaciones) debido a todas las infecciones y 159 200 muertes (95% IU, 151 200-164 700 muertes) debido a todas las infecciones ( Figura 1 , Figura 2 y Tablas electrónicas 8-9 en el Suplemento 1 ).

Figura 2. Casos acumulados de complicaciones relacionadas con infecciones de sarampión, rubéola, poliomielitis y difteria durante un período de 25 años en diferentes escenarios de vacunación infantil de rutina en los EE. UU

El modelo estimó los casos acumulados de complicaciones relacionadas con la infección (eje y) a lo largo de 25 años en cada escenario de cambio en la vacunación infantil (véase la tabla para los datos de entrada del modelo) en relación con los niveles actuales de vacunación infantil específicos de cada estado (área sombreada). Los rangos para los niveles actuales específicos de cada estado aparecen bajo el eje x. Las estimaciones puntuales representan la media de los casos acumulados a lo largo del período de simulación de 25 años y las barras representan el percentil 95 del intervalo de incertidumbre estocástico (IU) en torno a la estimación. El eje y está en una escala logarítmica. La tasa mediana de vacunación fue del 91,6 % para el sarampión y la rubéola, del 93,0 % para la poliomielitis y del 84,2 % para la difteria.

Se presentan escenarios adicionales en la Figura 1 y en la eFigura 2 del Suplemento 1 , incluyendo el de la suspensión total de la vacunación infantil sistemática. El recuento acumulado de complicaciones relacionadas con la infección en cada escenario de vacunación se representa gráficamente en la Figura 2. El momento y la probabilidad de la primera complicación relacionada con la infección variaron según el tipo de complicación y la disminución de la vacunación en los diferentes escenarios (eFigura 3 del Suplemento 1 ).

Hubo diferencias clave en el momento del retorno a la endemicidad por enfermedad y escenario de cobertura de vacunación, siendo el sarampión el primero en volver a la endemicidad en la mayoría de las simulaciones ( Figura 3 ). Bajo el escenario de statu quo (que refleja los niveles actuales de vacunación infantil), se predijo que el sarampión volvería a la endemicidad en el 83% de las simulaciones en un estimado de 20,9 años (95% UI, 17,4-24,6 años), mientras que las otras enfermedades probablemente no volverían a la endemicidad. Sin embargo, este hallazgo cambió bajo el escenario con una cobertura de vacunación a nivel estatal un 5% más alta, en el que el sarampión no volvió a niveles endémicos.

Figura 3. Probabilidad prevista y tiempo para el retorno a la endemicidad del sarampión, la rubéola, la difteria y el poliovirus a lo largo del tiempo en diferentes escenarios de disminución de la vacunación en los EE. UU.

El modelo estimó la probabilidad de restablecer la endemicidad para un escenario dado en 2000 simulaciones; la ubicación de la estimación puntual (con respecto al eje x) representa el tiempo medio para restablecer la endemicidad para la proporción de simulaciones que lograron la endemicidad durante el período de simulación de 25 años (es decir, esta estimación de tiempo no incluye escenarios en los que no se restableció la endemicidad). La endemicidad se definió como cuando el número de reproducción efectiva aproximado a nivel nacional alcanzó 1 o más durante un período de 12 meses, lo que sugiere una transmisión local sostenida, que es una definición conservadora. También se evaluaron definiciones alternativas de endemicidad (eApéndice y eFigura 13 en el Suplemento 1 ). El tamaño de la estimación puntual representa la probabilidad de restablecer la endemicidad para un escenario dado en 2000 simulaciones. Las barras horizontales representan el percentil 95 del intervalo de incertidumbre alrededor de esta estimación sobre el tiempo hasta la endemicidad (para la proporción de simulaciones que lograron la eliminación). Se restableció la endemicidad del sarampión en una proporción muy alta de simulaciones, incluso con los niveles actuales de vacunación. La difteria fue la enfermedad con menor probabilidad de restablecer la endemicidad. En el escenario de alta vacunación (cambio ≥5% en la cobertura con respecto a los niveles actuales de vacunación), ninguna enfermedad restableció la endemicidad. La tasa mediana de vacunación fue del 91,6% para el sarampión y la rubéola, del 93,0% para la poliomielitis y del 84,2% para la difteria.

Con una reducción del 25% en la cobertura de vacunación a nivel estatal, el poliovirus se volvió endémico en el 11% de las simulaciones (tiempo medio de 23,3 años), mientras que la difteria y la rubéola no se volvieron endémicas en ninguna simulación. Con una reducción del 50% en la vacunación infantil, el sarampión volvió a ser endémico en el 99,8% de las simulaciones en un tiempo medio de 4,9 años (95% UI, 4,3-5,6 años), la rubéola volvió a ser endémica en el 100% de las simulaciones a los 18,1 años (95% UI, 17,0-19,6 años), el poliovirus volvió a ser endémico en el 55,6% de las simulaciones en un tiempo medio de 19,6 años (95% UI, 14,0-24,7 años), y la difteria volvió a ser endémica en menos del 1% de las simulaciones y tardó más de 2 décadas (la difteria sí se volvió endémica en un escenario con una mayor disminución de la vacuna). Hubo variación a nivel estatal en la susceptibilidad a los brotes y al retorno a la endemicidad para cada patógeno ( Figura 4 y eFiguras 4-10 en el Suplemento 1 ), y la población de Texas fue la que tuvo el mayor riesgo de contraer sarampión.

Figura 4. Heterogeneidad a nivel estatal en la incidencia acumulada de sarampión, rubéola, difteria y poliovirus ante una disminución del 25 % en la vacunación infantil de rutina a lo largo de 25 años en los EE. UU.

El modelo generó estimaciones de la incidencia acumulada de cada enfermedad infecciosa en un escenario con una disminución del 25 % en la vacunación infantil por estado durante el período de simulación. La tasa se promedia a lo largo de todo el período de simulación de 25 años. Otros escenarios de vacunación y patógenos aparecen en las eFiguras 4-6 del Suplemento 1. Los casos de rubéola y difteria fueron poco frecuentes en este escenario; por lo tanto, los ejes Y de B y C presentan pequeños incrementos.

En un análisis de sensibilidad, los parámetros más influyentes en los resultados del estudio fueron el número básico de reproducción del patógeno y la tasa de importación de la infección; otros parámetros del modelo también contribuyeron (Figura 11 en el Suplemento 1 ). Las conclusiones clave del estudio fueron generalmente consistentes en todos los análisis de sensibilidad (Figura 12 en el Suplemento 1 ). Con un número básico de reproducción más alto, el umbral crítico de inmunidad poblacional para prevenir la transmisión sostenida fue mayor, lo que condujo a un aumento no lineal del número de casos y a un retorno más temprano a la endemicidad en algunos escenarios de vacunación.

Una mayor tasa de importación de infecciones aumentó la probabilidad de restablecer la endemicidad después de que la inmunidad de la población de un estado descendiera por debajo del umbral crítico; por lo tanto, una mayor tasa de importación de infecciones a menudo condujo a un mayor número de casos acumulados y a un retorno más temprano a la endemicidad. Se observó una gran variación estocástica debido a la aleatoriedad temporal de la importación de la enfermedad (modelada como un proceso de distribución de Poisson) y la posterior propagación de la infección. Hubo mucha más incertidumbre en los resultados de poliomielitis y difteria, en parte debido a la rareza de las importaciones de estas infecciones.

También observamos que, al asumir una menor inmunidad inicial de la población, se redujo el tiempo necesario para el retorno a la endemicidad en algunos escenarios. Comparamos definiciones alternativas de endemicidad, que a menudo estimaban una proporción ligeramente mayor de simulaciones que conducían a la transmisión endémica y a un inicio más temprano de la endemicidad (eFiguras 13-14 del Suplemento 1 ).

Cuando la importación de infecciones se modeló como estática (en lugar de dinámica), los resultados fueron similares (eFigure 15 en el Suplemento 1 ). Cuando los casos importados se distribuyeron entre grupos de edad por tamaño de la población (en lugar de por susceptibilidad), los resultados fueron similares (eFigure 16 en el Suplemento 1 ). Cuando la vacunación contra la difteria se modeló como protectora contra la infección (en lugar de contra la transmisión), los resultados fueron similares (eFigure 17 en el Suplemento 1 ). Cuando se varió el número básico de reproducción del sarampión, la endemicidad persistió en un número básico de reproducción de 11 con los niveles actuales de cobertura de vacunación; con un número básico de reproducción de 10, se necesitó una disminución del 5% en la cobertura de vacunación para la endemicidad (eFigure 18 en el Suplemento 1 ).

Discusión

En este estudio de modelado, estimamos cómo la disminución de la vacunación infantil rutinaria afectaría el riesgo de resurgimiento de enfermedades infecciosas prevenibles mediante vacunación previamente eliminadas en EE. UU. El estudio se centró en el sarampión, la rubéola, la poliomielitis y la difteria, que se habían eliminado en EE. UU. mediante la vacunación generalizada. Se eligieron estas enfermedades por su gran importancia para la salud pública debido a su contagiosidad y al riesgo de complicaciones graves (incluida la muerte).

Observamos que, en ciertos escenarios de disminución de la vacunación, la reducción de la vacunación infantil sistemática provocará la reemergencia y el retorno a la endemicidad de las cuatro enfermedades infecciosas; sin embargo, el momento y la magnitud del número de casos, así como su umbral crítico de inmunidad poblacional, variaron considerablemente según la enfermedad. Con una disminución generalizada de la vacunación, se prevé que el sarampión sea la primera enfermedad en presentar grandes brotes y volver a la endemicidad. En el caso de la rubéola, el poliovirus y la difteria, los niveles de cobertura vacunal tendrían que disminuir durante un período más prolongado antes de que se observen brotes y una transmisión sostenida.

Un hallazgo clave es que, con los niveles actuales de vacunación, es probable que el sarampión regrese a niveles endémicos en los próximos 20 años, impulsado por estados con una cobertura de vacunación sistemática inferior a los niveles históricos y por debajo del umbral necesario para mantener la eliminación de la transmisión. Este estudio sugiere que, a largo plazo, EE. UU. podría estar acercándose al umbral de perder la inmunidad poblacional suficiente para prevenir de forma fiable la transmisión endémica del sarampión, y que podrían requerirse tasas de vacunación infantil más altas para evitarlo. Una salvedad importante es que nuestro estudio de simulación asumió niveles constantes de vacunación infantil actual a lo largo del tiempo, sin tener en cuenta los posibles aumentos en la vacunación infantil en respuesta al aumento del riesgo de brotes ni a las importantes actividades de respuesta de salud pública durante los brotes (como la vacunación reactiva). Un posible resultado podría ser que EE. UU. experimente un período de transmisión endémica del sarampión, seguido de esfuerzos para aumentar la cobertura vacunal y alcanzar el estado de eliminación. Con los niveles actuales de vacunación, es probable que las demás enfermedades infecciosas (rubéola, difteria y poliovirus) mantengan el estado de eliminación en EE. UU.; sin embargo, podrían producirse brotes esporádicos de diversa magnitud y duración tras la importación de estas enfermedades. Estos hallazgos subrayan la importancia de altos niveles de vacunación infantil sistemática para prevenir la reaparición de estas enfermedades infecciosas eliminadas.

Las tendencias en la disminución y el retraso de la vacunación en los EE. UU. son complejas; sin embargo, una relación clave ha sido la creciente reticencia a las vacunas y la disminución de las tasas de vacunación infantil de rutina con el tiempo. 7 , 13 Recientemente, se han debatido cambios más abruptos en el calendario de vacunación infantil, incluida la eliminación total de ciertas vacunas. 8 Aunque sigue habiendo un alto nivel de inmunidad poblacional debido a décadas de vacunación e históricamente, inmunidad adquirida por infecciones, las disminuciones en las vacunaciones de rutina aumentarán el número de personas susceptibles con el tiempo y pueden conducir al resurgimiento de muchas enfermedades infecciosas.

Este estudio tuvo como objetivo proporcionar estimaciones de los riesgos de enfermedades infecciosas en diferentes escenarios de disminución de la vacunación, teniendo en cuenta la variación a nivel estatal en la demografía, la inmunidad de la población y el riesgo de importación de infecciones para cada enfermedad. Estudios anteriores han evaluado la relación entre la disminución de la cobertura de vacunación, incluidas las exenciones no médicas a los requisitos de ingreso a la escuela para las vacunas infantiles, y el riesgo de brote. 9 , 49 , 50 Otros estudios han documentado cierta transmisión local de otras enfermedades eliminadas, como el caso de poliomielitis de 2022 en la ciudad de Nueva York, que encontró evidencia de transmisión posterior a través de la detección del poliovirus en las aguas residuales del estado de Nueva York en muchas ubicaciones. 51 Nuestro estudio se suma a esta literatura al estimar los brotes, el total de casos y la probabilidad de restablecer la endemicidad para cada infección en una amplia gama de escenarios proyectados a lo largo del tiempo en los EE. UU. durante un momento de disminución sustancial de la vacunación y debate sobre políticas.

El riesgo y el patrón de reemergencia de cada enfermedad infecciosa eliminada mediante vacuna son únicos. Las diferencias se explican en gran medida por algunos factores clave. En primer lugar, las características del patógeno —principalmente su infecciosidad (resumida por su número básico de reproducción)— determinan en gran medida el umbral de inmunidad poblacional necesario para prevenir la transmisión sostenida (conocido coloquialmente como inmunidad de grupo). Un número básico de reproducción más alto indica que se requiere una mayor inmunidad poblacional para prevenir la transmisión sostenida y, por lo tanto, lograr la eliminación de la enfermedad infecciosa. En nuestro estudio, el sarampión presentó el número básico de reproducción más alto, de 12. Por lo tanto, una vez que la inmunidad poblacional desciende por debajo del umbral crítico correspondiente para la inmunidad de grupo (aproximadamente el 92%), puede producirse un aumento no lineal de casos si se restablece la transmisión endémica.

En segundo lugar, la inmunidad poblacional inicial afecta el riesgo de retorno a la endemicidad (relacionado con la vacunación histórica). Cuanto mayor sea la inmunidad poblacional contra la infección por encima del umbral crítico, mayor será el margen de protección antes de que se manifiesten las consecuencias de la reducción de la vacunación infantil, que disminuye la inmunidad poblacional total.

En tercer lugar, el riesgo de importación de un caso infeccioso a los EE. UU. difiere drásticamente entre enfermedades. En los casos de estas enfermedades infecciosas eliminadas por la vacuna, los brotes solo comienzan cuando una persona se infecta fuera de los EE. UU. (caso índice) y luego regresa a los EE. UU. e infecta a otros. Lo más común es que el caso índice sea un viajero estadounidense que está subinmunizado y viaja fuera de los EE. UU. en un país endémico y luego regresa a los EE. UU. infectado y tiene el potencial de iniciar un brote. De las 4 enfermedades infecciosas evaluadas en el estudio actual, el sarampión es la enfermedad que se importa con mayor frecuencia, mientras que el poliovirus y la difteria son las más raras. 3 Factores adicionales relacionados con las heterogeneidades en la inmunidad, la protección derivada de la vacuna (ya sea contra la infección o contra la gravedad y transmisión de la enfermedad) y otras consideraciones epidemiológicas contribuyen a los hallazgos del estudio actual.

Estas estimaciones del estudio proporcionan datos para orientar las decisiones sobre la importancia de la vacunación infantil sistemática continua para prevenir los casos de enfermedades infecciosas y sus complicaciones. Asimismo, estos datos pueden generar expectativas sobre el riesgo de brotes y el cronograma de retorno a la endemicidad de diferentes enfermedades infecciosas según el grado de disminución de la vacunación. Si bien muchos escenarios incluyen IUs amplios del 95% inherentes a eventos aleatorios poco frecuentes (p. ej., importación de poliovirus o difteria), los escenarios ilustran cómo las diferentes tasas de vacunación pueden mitigar la media y el límite superior del IU del 95% (escenarios más desfavorables) para los casos acumulados y la carga de enfermedad.

Una vez que una enfermedad infecciosa retorna a niveles endémicos, lograr su eliminación puede ser difícil si no se realizan los esfuerzos suficientes para abordar la causa raíz de la disminución de la vacunación. A medida que los brotes se vuelven más comunes, es probable que la determinación de casos sea imperfecta, lo que significa que es probable que se produzca más transmisión de la que se detecta. Aunque poco frecuentes, las complicaciones relacionadas con la infección pueden volverse cada vez más comunes en los escenarios más extremos de disminución de la vacunación a medida que se restablece la transmisión endémica. En el caso de la rubéola, una vez establecida una transmisión suficiente, el riesgo de síndrome de rubéola congénita aumenta en función del grado de susceptibilidad debido a la inmunización insuficiente entre las personas de la población actual en edad fértil.

Resultados de salud: Impacto de Kaiser Permanente en mortalidad y años de vida perdidos.

“El tiempo es un problema para nosotros, un tembloroso y exigente problema, acaso el más vital de la metafísica,” afirma Borges

«Cada ser humano sabe que morirá, aunque ignora cuándo; anticipa su muerte mediante la conciencia de sí mismo. Es probable que enfrentar esta ansiedad normal ante la finitud y la muerte constituya, de hecho, el incentivo más eficaz del individuo para extraer lo máximo posible de los meses o años que le faltan para que la muerte lo derribe». Rollo May (2009). El dilema del hombre: Respuestas a los problemas del amor y de la angustia.

Utilizar métricas de mortalidad y años de vida perdidos para evaluar el desempeño del sistema sanitario e informar la política sanitaria

Este trabajo del New England Journal of Medicine Catalyst, importa porque muestra que una cobertura de un plan de salud es superior en cuanto a los años de vida perdidos y a la mortalidad entre los que están cubiertos solo por sistemas como el Medicare u otros, o los que no tienen cobertura formal.

Elizabeth A. McGlynn, PhD, Laura Dwyer-Lindgren, PhD, MPH, Anna C. Davis, PhD, Zhuochen Li, MS, John L. Adams, PhD, Ali H. Mokdad, PhD

October 2025


El estudio analiza el impacto de la afiliación a Kaiser Permanente (KP) en Estados Unidos sobre la mortalidad y los años de vida perdidos (YLL) en comparación con no afiliados en las mismas comunidades y la población nacional, usando datos de 2010 a 2022. KP, en colaboración con el Instituto de Métricas y Evaluación de la Salud (IHME), midió y comparó tasas de mortalidad y YLL para evaluar si alcanzaba su meta estratégica de mejorar la salud de sus miembros y comunidades. Entre 2010 y 2019, los afiliados a KP presentaron consistentemente tasas de mortalidad y YLL más bajas, y mayores descensos en ambos indicadores, que los no afiliados y la población general. Las disparidades por raza y etnia fueron menores dentro de KP y disminuyeron con el tiempo. Aunque durante la pandemia de Covid-19 aumentaron las tasas de mortalidad y YLL, los incrementos fueron menores entre los miembros de KP que a nivel nacional. El análisis indica que ni la presencia de personas sin seguro ni los efectos de selección explican por completo las diferencias observadas; la calidad y efectividad de los procesos de atención de KP parecen jugar un papel relevante. El enfoque metodológico utilizado por KP e IHME podría replicarse en otros sistemas de salud para fomentar el aprendizaje y la mejora de resultados en salud poblacional. El estudio sugiere que la afiliación a KP se asocia con mejores resultados globales de salud y menor inequidad, aunque persisten retos, especialmente en grupos raciales y étnicos específicos.


Los planes de salud en Estados Unidos no suelen haber examinado los resultados generales de mortalidad de sus inscritos.

Kaiser Permanente (KP) colaboró con el Instituto de Métricas y Evaluación de la Salud (IHME) de la Universidad de Washington para complementar el conjunto existente de medidas de calidad de KP con estimaciones de tasas de mortalidad y tasas de años de vida perdidos (YLL) para los miembros de KP.

Este trabajo fue diseñado para informar si KP estaba cumpliendo o no su objetivo estratégico de mejorar los resultados en salud de sus miembros y para estimular un diálogo nacional sobre cómo diferentes diseños de sistemas contribuyen a la salud de las poblaciones de las que los sistemas son responsables.

Los resultados para los miembros de KP se comparan con los no miembros en las comunidades donde opera KP y con la población general de Estados Unidos.

Los autores analizan las tendencias de las tres poblaciones durante el periodo de 10 años de 2010 a 2019, previo a la pandemia de Covid-19, y de 2019 a 2022 solo para KP y Estados Unidos; Las estimaciones de la comunidad no estaban disponibles más allá de 2019.

Durante el periodo inicial de estudio de 10 años, los miembros de KP tuvieron tasas de mortalidad y YLL más bajas y experimentaron mayores descensos en ese tiempo que los no miembros que viven en las comunidades donde opera KP («la comunidad»); de manera similar, la comunidad tenía tasas de mortalidad y YLL más bajas y experimentó mayores disminuciones a lo largo del tiempo que la población total de Estados Unidos.

Las tasas de mortalidad entre los miembros de KP fueron más bajas que en la comunidad para todos los grupos raciales y étnicos. La magnitud de las diferencias entre los grupos raciales y étnicos con las tasas de mortalidad más altas y más bajas también fue menor entre los miembros de KP que en la comunidad. KP —al igual que Estados Unidos en general— experimentó un aumento de las tasas de mortalidad durante los primeros años del Covid-19, pero las tasas de aumento entre los miembros de KP fueron sustancialmente menores que los incrementos ocurridos a nivel nacional.

Aunque los autores reconocen que parte de las diferencias observadas probablemente se deban a efectos de selección o a la presencia de personas sin seguro médico en la comunidad y en Estados Unidos, ofrecen perspectivas sobre por qué esto explica solo una parte de las diferencias.

Los resultados de este estudio son coherentes con los datos publicados sobre el rendimiento de KP en una variedad de medidas de calidad de procesos y ofrecen una métrica resumida de resultados que complementa la amplia colección de métricas de calidad específicas de la enfermedad que KP también monitoriza a lo largo del tiempo.

El proceso para medir los resultados de mortalidad a nivel de plan de salud que KP creó en colaboración con el IHME podría replicarse en otros sistemas sanitarios estadounidenses. Este tipo de análisis podría contribuir a una mejor comprensión de qué diseños organizativos y acciones del sistema de entrega están asociados con una mejor salud.

Introducción

El rendimiento del sistema sanitario estadounidense es generalmente inferior al de otros países.1 Existe una variación geográfica considerable en los resultados sanitarios2 y en el gasto3 en todo Estados Unidos, y hay poca evidencia de que gastar más logre mejores resultados.4,5 También existe una heterogeneidad considerable en cómo se organizan y prestan los servicios sanitarios estadounidenses. Se han implementado diversas soluciones políticas para abordar uno o más factores que causan deficiencias en el rendimiento del sistema sanitario estadounidense, incluyendo incentivos para adoptar tecnologías de la información sanitaria, ampliación de la cobertura de seguros privados y públicos y apoyo a compras basadas en el valor. La investigación se ha centrado típicamente en el impacto incremental de estas soluciones políticas en los resultados.6-12 Pocos esfuerzos han analizado cómo las diferentes combinaciones de soluciones organizativas, financieras y de responsabilidad se asocian con los resultados. Por lo tanto, los responsables políticos y los líderes sanitarios tienen conocimientos limitados sobre la efectividad comparativa de los diferentes diseños de sistemas para contribuir a la salud.

Desde 1945, la misión de Kaiser Permanente (KP) ha sido ofrecer servicios sanitarios de alta calidad y asequibles, así como mejorar la salud de nuestros miembros y de las comunidades a las que servimos. KP tiene una larga trayectoria de medición y seguimiento del rendimiento de calidad en la gestión de la salud poblacional, la elaboración de informes públicos, incentivos externos e internos basados en la calidad, y otras funciones esenciales de gestión de cuidados y planes de salud.

En el plan estratégico de Kaiser Permanent para 2020 a 2025, uno de los cinco objetivos estratégicos era ofrecer una calidad superior y promover resultados de salud equitativos para nuestros miembros, así como mejorar las condiciones de salud en nuestras comunidades.

KP había adoptado previamente una visión de equidad que afirmaba que seríamos líderes en la eliminación de disparidades en salud y atención sanitaria, proporcionaríamos una atención equitativa a nuestros miembros, dirigiríamos recursos a áreas de necesidad en las comunidades a las que servimos e identificaríamos estrategias y políticas que apoyaran la equidad en salud. Para medir el rendimiento en estos objetivos, ampliamos el conjunto de medidas de calidad que seguimos rutinariamente (proceso clínico, experiencia de miembros y pacientes, acceso, resultados intermedios específicos de la enfermedad) para incluir métricas de mortalidad y años de vida perdidos (YLL). A diferencia de la mayoría de las medidas de calidad que monitorizamos habitualmente, los resultados de mortalidad se aplican a todos los miembros independientemente de su edad, estado de salud, ubicación geográfica o fuente de cobertura del seguro, y pueden utilizarse para evaluar la salud poblacional a diferentes niveles (sistema, comunidad, nación) y a lo largo del tiempo. La mayor parte del monitoreo de calidad de KP compara nuestro rendimiento con los estándares nacionales utilizando medidas estandarizadas.

Para crear comparaciones para este trabajo basadas en una metodología coherente, KP mantuvo una colaboración de investigación con el Instituto de Métricas y Evaluación de la Salud (IHME) de la Universidad de Washington.

El IHME fue seleccionado porque contaba con un método establecido para producir estimaciones de mortalidad y YLL por todas las causas y causas, y previamente había elaborado resultados para Estados Unidos y los condados de EE. UU., así como para otros países de todo el mundo.2,13-16

Utilizando datos de KP sobre su población de miembros y muertes de miembros, el IHME aplicó su enfoque analítico para generar resultados para los miembros de KP y comparar esos resultados con los resultados en las comunidades en las que KP opere, y los Estados Unidos.

Esta investigación es, por su naturaleza, observacional. No se asigna a las personas al azar a tipos de seguros (comercial, Medicare, Medicaid, sin seguro) ni a compañías de seguros específicas. Así, entendimos desde el principio que no podíamos establecer un vínculo causal entre la intervención (pertenencia a la KP) y los resultados (mortalidad), ni concluir que las estimaciones representaran efectos del tratamiento.

Más bien, nos interesaba examinar el rendimiento relativo de KP a lo largo del tiempo en comparación con las comunidades en las que opera y Estados Unidos, para fomentar un diálogo nacional sobre la efectividad comparativa de diferentes diseños de sistemas de prestación.

Métodos

Enfoque e Innovación

KP buscó desarrollar un enfoque para medir si estábamos logrando nuestro objetivo estratégico de mejorar la salud de nuestros miembros y determinar si los resultados de mortalidad eran apropiados para este propósito. Un grupo de trabajo interno de KP desarrolló un marco conceptual para caracterizar el proceso mediante el cual se podían lograr mejoras en los resultados de salud. Revisamos la literatura que describe los principales factores que contribuyen a la salud general — factores físicos, mentales, sociales y comportamientos relacionados con la salud — y las formas en que están interrelacionados e interactúan con el contexto social y ambiental más amplio a través de vías complejas para influir en los resultados de salud. Consideramos qué acciones podría tomar un sistema sanitario para mejorar los resultados (por ejemplo, cribado y tratamiento del cáncer, control de la presión arterial, tratamiento eficaz de los ictus, manejo del embarazo, identificación y tratamiento de la depresión).

Identificamos los tipos de inversiones que pueden realizarse para mejorar las condiciones de salud en las comunidades (por ejemplo, abordando la vivienda, la inseguridad alimentaria y la gestión ambiental).

Este marco confirmó que nuestra selección de resultados de mortalidad y YLL era adecuada para nuestros propósitos. La colaboración con el IHME nos permitió hacer comparaciones con nuestras comunidades y Estados Unidos. Además, dado que el IHME actualiza rutinariamente sus estimaciones a través del proyecto Global Burden of Disease (GBD), y nuestro método para proporcionar datos específicos de KP se basa en procesos internos rutinarios, este enfoque se consideró sostenible durante varios años. Este enfoque fue innovador en varios aspectos. KP no había examinado previamente los resultados de mortalidad por todas las causas para toda su población miembro ni había utilizado un método directo para examinar cómo se compararían sus resultados de mortalidad con un punto de referencia. El comparador comunitario fue una innovación conjunta; nos preocupaba que una comparación con el rendimiento general de EE. UU. pudiera considerarse injusta porque KP no opera en todos los estados ni en muchos estados con resultados peores conocidos. Al construir una comparación geográfica adaptada a la huella de KP, creamos un grupo de comparación más justo. Otros sistemas sanitarios estadounidenses podrían adoptar este enfoque para su geografía específica.

Setting

KP comprende tres entidades — Planes de Salud de la Fundación Kaiser (KFHP), Hospitales de la Fundación Kaiser (KFH) y los Grupos Médicos Permanentes (PMGs) — que operan colectivamente para proporcionar atención y cobertura integradas a 12,6 millones de miembros en ocho regiones: Norte de California, Sur de California, Colorado, Georgia, Hawái, Estados del Atlántico Medio (Distrito de Columbia y partes de Maryland y Virginia), Noroeste (Oregón y partes del suroeste de Washington),  y Washington. KFH gestiona 40 hospitales y más de 720 otras instalaciones clínicas.

Los PMG son consultas de grupos médicos autogestionados en cada mercado que contratan exclusivamente con KFHP y sus filiales para satisfacer las necesidades de salud de los miembros de KP.

En las comunidades donde opera KP, la cuota de mercado comercial de KP fue del 28% (rango entre regiones, 7%–41%) en 2010 y del 30% (rango, 9%–47%) en 2019. La cuota de mercado de Medicare de KP en las comunidades fue del 16% (rango, 3%–25%) en 2010 y del 18% (rango, 4%–29%) en 2019.

En estas comunidades, los principales competidores de KP suelen ser grandes aseguradoras nacionales como UnitedHealthcare y los planes Blue Cross/Blue Shield; Los competidores de Medicare también incluyen Humana.

Población

Definimos tres grupos poblacionales para el análisis: miembros de KP, miembros no KP que viven en las comunidades donde opera KP (la comunidad) y Estados Unidos. La población KP se definía como los miembros de cada región KP que se inscribían en cualquier momento dentro del periodo de 90 días comprendido entre el 1 de abril y el 1 de julio de cada año. La región de KP Mid-Atlantic States fue excluida de este estudio debido a datos incompletos sobre las causas de muerte durante algunos años del estudio. La comunidad se definió como personas que no estaban inscritas en KP y vivían en los condados en los que KP tenía licencia para ofrecer seguro de salud comercial en 2019. Estados Unidos se definía como la población de los 50 estados y Washington, D.C. La población KP y la población comunitaria son mutuamente excluyentes, pero ambas están incluidas en la población de EE. UU.

 Fuentes de datos

Los datos para la población miembro de KP se extrajeron de repositorios internos administrativos y de investigación. Las características de los miembros de KP incluían periodos de membresía, demografía y datos censales geográficamente vinculados basados en las direcciones residenciales de los miembros tanto para periodos actuales como históricos.

Los denominadores poblacionales se obtuvieron tabulando datos por grupo de edad, sexo, raza y grupo étnico (no nativo latino americano o nativo de Alaska [AI/AN], asiático o isleño del Pacífico no latino [API], negro o afroamericano no latino [negro], hispano o latino [latino], y blanco no latino [blanco]), región KP y año.

Utilizamos estas categorías raciales y étnicas porque son las que están consistentemente disponibles en las estadísticas vitales de EE. UU. durante el periodo del estudio.

La principal fuente de datos sobre raza y etnia para los miembros de KP (86%) fueron los autoinformes de los miembros durante la inscripción o las visitas de atención médica. Se utilizó el método bayesiano de Geocodificación de Apellidos Mejorados para estimar un grupo probabilístico de raza y etnia para quienes no tenían datos autodeclarados.17,18

KP construyó previamente repositorios de datos de defunciones en cada región basados en una combinación de estadísticas vitales estatales, Administración de la Seguridad Social, Índice Nacional de Defunciones y defunciones registradas en instalaciones KP. Los repositorios se construyeron utilizando procesos de vinculación deterministas y probabilísticas que emparejaron registros externos de defunción con registros internos de defunción y registros de membresía de KP.19-21 Estos repositorios se han utilizado en múltiples estudios de investigación.22 Para las comparaciones sociodemográficas de KP con la comunidad y Estados Unidos, se utilizaron datos a nivel de tramo de la Encuesta Comunitaria Americana (ACS) de la Oficina del Censo de los Estados Unidos para los años 2010 y 2019.23-26 Instantáneas de datos para los miembros KP en el finales de 2010 y 2019 se agregaron a los sectores censales, y elementos de datos adicionales (por ejemplo, ingresos, educación) que no estaban disponibles para los miembros de KP a nivel individual se sumaron desde ACS a nivel de parcela. Los datos del censo para la población general en las áreas de servicio de KP se recopilaron a partir de archivos de datos a nivel de tramo, y se construyeron estimaciones comunitarias restando los conteos correspondientes de miembros de los totales poblacionales para cada característica para llegar a los conteos de no miembros en cada una de las comunidades en las que opera KP. Finalmente, las estimaciones estadounidenses se definieron basándose en datos agregados a nivel de tramo para todos los sectores de Estados Unidos e incluyen a los miembros de KP. Hay más detalles disponibles en el Apéndice. Los datos sobre la población total para crear las estimaciones comunitarias de mortalidad y YLL se basaron en la serie «Estimaciones de Población Ponte-Raza» del Centro Nacional de Estadísticas de Salud.27,28 Los datos sobre muertes para crear las estimaciones comunitarias se basaron en un análisis anterior que estimaba las tasas de mortalidad por todas las causas por condado y grupo racial y étnico16 utilizando datos de certificados de defunción para la población total del Sistema Nacional de Estadísticas Vitales, 29 e incorporaron correcciones para tener en cuenta la declaración incorrecta de identidad racial y étnica en los certificados de defunción.30 Tanto los datos de población como los de defunción para la población total se subagruparon en los condados de la región de servicio KP para producir las estimaciones comunitarias. Finalmente, se obtuvieron estimaciones específicas por edad de las tasas de mortalidad por todas las causas y tasas YLL para Estados Unidos en general, a partir del estudio GBD31 para 2010 a 2019, y de la base de datos WONDER de los CDC (Centers for Disease Control and Prevention con datos ONrange Data for Epidemiologic Research) para 2019 a 2022 (solo mortalidad por todas las causas).32,33 Este estudio fue aprobado por los comités de revisión institucionales (IRB) de los estados de California y Oregón y por el IRB interregional KP. Para las regiones KP basándose en datos del Índice Nacional de Mortalidad (NDI) para la causa de la muerte, obtuvimos la aprobación del CDC para utilizar los datos de este estudio.

Análisis estadístico

Ajustamos por separado un modelo generalizado de efectos mixtos lineales para hombres y mujeres para estimar las tasas de mortalidad por todas las causas entre los miembros de KP por región, raza y grupo étnico, año, edad y sexo. Los modelos se montaron usando el paquete TMB (Template Model Builder) 34 en la versión 4.2.2 de R. (Véase el Apéndice para detalles sobre los modelos y el enfoque.) Las estimaciones de las tasas de mortalidad por todas las causas a nivel de condado para la población total se derivaron de un análisis previo de la mortalidad por todas las causas por condado, raza y grupo étnico, año, edad y sexo,16 multiplicado por población para obtener estimaciones del número de muertes y agregado a nivel regional. La población y las muertes por todas las causas de no miembros en las comunidades donde opera KP (la comunidad) se calcularon restando la población KP y las muertes de la población total agregada del condado y las muertes de cada región de servicio KP. La tasa de mortalidad de la comunidad se calculó entonces utilizando la población no KP y las muertes. Luego estimamos por separado las tasas YLL para KP y para miembros de la comunidad. Las tasas YLL se calcularon multiplicando la tasa estimada de mortalidad en cada grupo de edad por la esperanza de vida a la edad media de fallecimiento en ese mismo grupo de edad a partir de la tabla de referencia de vida utilizada por el estudio GBD, que se basa en las tasas de mortalidad más bajas observadas en cada grupo de edad a nivel global.35 La edad media al morir en cada grupo de edad se extrajo de tablas de vida construidas a partir de tasas estimadas de mortalidad utilizando métodos demográficos estándar.36

Las estimaciones de mortalidad y tasas de YLL para todas las regiones KP combinadas, para todos los grupos raciales y étnicos combinados, y para hombres y mujeres juntos se calcularon como promedios poblacionales ponderados por población de tasas específicas por región, raza, etnia y sexo. Todas las estimaciones de KP y comunidades reportadas fueron posteriormente estandarizadas directamente por edad a la población del censo decenal de Estados Unidos de 2010. De manera similar, estandarizamos directamente las estimaciones por edad para Estados Unidos en general utilizando las tablas de población del censo decenal de 2010 para crear tasas de mortalidad estandarizadas por edad de GBD y CDC que fueran comparables a los resultados de KP y la comunidad. Debido a que la pandemia provocó una nueva y significativa causa de muerte en Estados Unidos, la IHME tuvo que actualizar sus modelos para tener en cuenta la Covid-19. Por tanto, aún no existen comparaciones con la comunidad para el periodo más reciente. Decidimos analizar por separado la trayectoria de los resultados antes de la pandemia (2010–2019) y luego los resultados durante la pandemia (2020–2022) solo para las poblaciones de KP y Estados Unidos, siendo 2022 el último año en que los registros de estadísticas vitales de KP estuvieron completos.

 Resultados

La Tabla 1 compara las características sociodemográficas de los miembros de KP, la comunidad (no miembros KP en las comunidades donde opera KP) y Estados Unidos en 2019. Los patrones son generalmente consistentes durante el periodo de estudio (véase Apéndice, Tabla Suplementaria e2 para los resultados de 2010). Las características sociodemográficas de los miembros de KP son similares a las de la comunidad, sin que ninguna de las diferencias, salvo la tasa de no seguro, supere los 5 puntos porcentuales. Se encuentran diferencias superiores a 5 puntos porcentuales entre los miembros de KP y la población total de Estados Unidos en la composición racial y étnica de las poblaciones, los ingresos y las tasas de no seguro.

Tasas de mortalidad estandarizadas por edad, 2010–2019

En 2010, al inicio de nuestro periodo de estudio, la tasa general de mortalidad estandarizada por edad en Estados Unidos era de 801 por cada 100.000 habitantes, en comparación con 753 por cada 100.000 en la comunidad y 599 por cada 100.000 miembros de KP (Figura 1A). Esto representó una tasa de mortalidad un 20,5% menor para los miembros de KP que en la comunidad y un 25,2% menor que en Estados Unidos en 2010.

A continuación examinamos las tendencias de 2010 a 2019. Dado que los cambios relativos en las tasas pueden no contar una historia completa, dadas las diferentes tasas iniciales, la Figura 1 facilita la consideración tanto de los cambios absolutos como relativos a lo largo del tiempo. Para 2019 (Figura 1A y Figura 1B), la tasa de mortalidad en Estados Unidos había disminuido a 779 por cada 100.000 habitantes (reducción del 2,7% respecto a 2010), la tasa en las comunidades había disminuido a 710 por cada 100.000 (reducción del 5,7% respecto a 2010), y la tasa KP había disminuido a 558 por cada 100.000 habitantes (reducción del 6,9% respecto a 2010). El aumento de las tasas de mortalidad observado en las tres poblaciones a partir de 2014 y 2015 ha sido objeto de debate a nivel nacional, aunque no existe una explicación sencilla y única. En 2015, se observaron aumentos en 8 de las 10 principales causas de muerte.37

Como ilustra la Figura 2, las tasas de mortalidad entre los miembros de KP (Figura 2A) fueron más bajas que en la comunidad (Figura 2B) para todos los grupos raciales y étnicos, con las mayores diferencias encontradas entre las poblaciones IA/AN y negras.

Tasas de mortalidad estandarizadas por edad por todas las causas para Kaiser Permanente, la comunidad y Estados Unidos.

Esta cifra muestra que la tasa de mortalidad por todas las causas fue consistentemente más baja para los miembros de Kaiser Permanente (KP) que para los no miembros en las comunidades donde opera KP (la comunidad), y menor que la de la población estadounidense entre 2010 y 2019, como se muestra en el Panel A. El gráfico del Panel B muestra el cambio relativo en la tasa de mortalidad en comparación con el año base 2010; cabe destacar que la población KP experimentó consistentemente una mejora mayor que los dos comparadores, con una reducción global del 6,9% en la tasa de mortalidad en 2019, frente a una reducción del 5,7% en la comunidad y una reducción del 2,7% en la población total de EE. UU.

Las diferencias entre los grupos con las tasas de mortalidad más altas y más bajas también fueron mayores en la comunidad que en la población KP. Entre los miembros de KP (Figura 2A), las tasas de mortalidad en 2010 para los miembros negros fueron de 702 por cada 100.000 en comparación con 458 por cada 100.000 para los miembros de la API (diferencia del 34,7%). En 2019, las tasas fueron de 653 por cada 100.000 frente a 432 por cada 100.000, respectivamente (una diferencia del 33,9%). En la comunidad (Figura 2B), las tasas de mortalidad en 2010 fueron de 1.128 por cada 100.000 para los miembros de AI/AN y 506 por cada 100.000 para los miembros de la API (55,2% de diferencia), y fueron de 1.114 por cada 100.000 frente a 466 por cada 100.000 en 2019 (58,2% de diferencia).

Tasa de mortalidad estandarizada por edad por todas las causas por raza y etnia, 2010–2019

Esta cifra muestra que en todos los años de 2010 a 2019, la tasa de mortalidad por todas las causas, estandarizada por edad por raza y etnia para los miembros de Kaiser Permanente (KP) (mostrada en el Panel A) fue consistentemente inferior a la de la comunidad (mostrada en el Panel B). Además, la variación entre diferentes grupos raciales y étnicos era menor dentro de la población KP que en la comunidad. De hecho, la brecha entre los miembros de KP se reduce ligeramente, pasando de una diferencia de 244 por cada 100.000 en 2010 a una diferencia de 221 por cada 100.000 en 2019. En la comunidad, la brecha se amplió ligeramente durante ese tiempo, pasando de una diferencia de 622 por cada 100.000 en 2010 a una brecha de 648 por cada 100.000 en 2019.

En la comunidad, las mayores caídas en las tasas de mortalidad durante el periodo de 10 años se produjeron entre las poblaciones API y negras (disminuciones del 7,9% y 7,8% entre 2010 y 2019, respectivamente; Apéndice, Tabla Suplementaria e4). Entre los miembros de KP, las mayores caídas en las tasas de mortalidad se produjeron entre los latinos (disminución del 8,8%), seguidos por los miembros negros (disminución del 7,0%).

Tasas de años de vida estandarizados por edad, 2010–2019

En consonancia con el patrón de las tasas de mortalidad, encontramos que en 2010, las tasas YLL para los miembros de KP eran de 10.141 por cada 100.000 en comparación con 14.695 por 100.000 en la comunidad y 17.099 por cada causa para Kaiser Permanente, la comunidad y Estados Unidos. Esta cifra muestra que, de 2010 a 2019,  Los miembros de Kaiser Permanente (KP) tuvieron consistentemente menos años de vida estandarizados por edad (YLL) por cada 100.000 habitantes por cada 100.000 habitantes que la comunidad y Estados Unidos en general, como se muestra en el Panel A. Además, como se observa en el Panel B, en comparación con 2010, para 2019 hubo una mayor mejora en YLL entre los miembros de KP (reducción del 9,1%) que en la comunidad (reducción del 4,2%) y en Estados Unidos en general (reducción del 1,4%).

100.000 en Estados Unidos (Figura 3A). En 2019, las tasas YLL para los miembros de KP eran de 9.216 por cada 100.000, frente a 14.079 por cada 100.000 en la comunidad (34,5% de diferencia) y 16.852 por cada 100.000 en Estados Unidos (45,3% de diferencia). Los resultados reflejaron una mayor tasa de mejora a lo largo del tiempo para KP (Figura 3B), con una reducción del 9,1% en el YLL para KP en el periodo de 10 años, frente a una reducción del 4,2% en la comunidad y una disminución del 1,4% en Estados Unidos. Para todos los grupos raciales y étnicos, los miembros de KP experimentaron menos YLL que sus homólogos de la comunidad. Para KP (Figura 4A), en 2019, la tasa YLL osciló entre 6.739 por cada 100.000 miembros de la API y 12.059 por cada 100.000 para miembros negros (44,1% de diferencia). Para la comunidad en 2019

Tasa de años de vida estandarizados por todas las causas por raza y etnia, 2010–2019

Esta cifra muestra que en todos los años de 2010 a 2019, la tasa de años perdidos por todas las causas y estandarizada por edad (YLL), por raza y etnia, para los miembros de Kaiser Permanente (KP), como se muestra en el Panel A, fue consistentemente inferior a la de la comunidad, como se muestra en el Panel B. Además, la variación de las tasas entre diferentes grupos raciales y étnicos era menor dentro de la población KP que en la comunidad. De hecho, la brecha se redujo de un diferencial de 5.607 YLL en 2010 a una diferencia de 5.320 en 2019. La brecha en la comunidad se amplió durante ese tiempo, pasando de 15.594 YLL en 2010 a 17.926 YLL en 2019

(Figura 4B), el rango fue de 9.169 por cada 100.000 habitantes para la población API a 27.095 por cada 100.000 para la población AI/AN (diferencia del 66,2%). Durante el periodo de 10 años, entre los miembros de KP, las tasas YLL disminuyeron en todos los grupos, oscilando entre una disminución del 5,9% entre los miembros de AI/AN y una disminución del 9,0% entre los miembros de la API. Los cambios en las tasas de YLL en la comunidad oscilaron entre un aumento del 7,6% de 2010 a 2019 para la población AI/AN hasta una disminución del 5,4% para la población negra (Apéndice, Tabla Suplementaria e6

Tasa de mortalidad estandarizada por edad por todas las causas durante los años de la Covid-19

c Esta cifra muestra que el impacto de la pandemia de Covid-19 en la tasa de mortalidad estandarizada por edad por todas las causas en Estados Unidos en general fue mayor que el impacto para los miembros de Kaiser Permanente (KP), como se muestra en el Panel A. Cabe destacar que las tasas de mortalidad por cada 100.000 habitantes fueron más bajas y los aumentos porcentuales en 2020 y 2021 fueron menores. El Panel B muestra que entre los miembros de KP, las tasas de mortalidad por todas las causas durante la pandemia de Covid-19 variaron entre grupos raciales y étnicos. La tasa más alta fue de 763 muertes por cada 100.000 entre los miembros negros en 2021, mientras que el mayor aumento porcentual interanual (20,5%) se produjo entre los miembros latinos entre 2019 y 2020.

Los años de la Covid-19 Los años de la Covid-19 (en este artículo, se define como de 2020 a 2022) interrumpieron las tendencias que se habían observado hasta 2019 para Estados Unidos y KP (Figura 5A). Las tasas de mortalidad estandarizadas por edad aumentaron en Estados Unidos de 769 por cada 100.000 en 2019 a 945 por cada 100.000 en 2021, seguidas de una disminución a 858 por cada 100.000 en 2022. Las tasas de mortalidad siguieron un modelo similar

Los aumentos de tasas fueron menores entre 2020 y 2021, y las diferencias se mantuvieron, oscilando entre un aumento del 8,2% entre los miembros latinos y un aumento del 3,0% entre los miembros blancos. Las tasas de mortalidad disminuyeron entre 2021 y 2022 en todos los grupos, con las mayores caídas entre los miembros latinos (disminución del 13,8%) y las disminuciones más pequeñas entre los miembros blancos (disminución del 1,9%). Las disminuciones en las tasas de mortalidad no compensaron completamente los incrementos durante este periodo, y todos los grupos tuvieron tasas de mortalidad más altas en 2022 que en 2019. Se observaron patrones similares en las tasas YLL para los miembros de KP durante el periodo de Covid-19 (Apéndice, Tabla Suplementaria e5 y Tabla e6).

Discusión

Durante el periodo inicial de estudio de 10 años, los miembros de KP tuvieron tasas más bajas de mortalidad y YLL y experimentaron mayores descensos en ambos resultados que los no miembros que viven en las comunidades donde opera KP. La comunidad también tenía tasas de mortalidad y YLL más bajas, y experimentó tasas de descenso mayores que la población de Estados Unidos. Este periodo coincidió con la implementación de la Ley de Cuidado de Salud a Bajo Precio, que llevó a aumentos sustanciales en las tarifas de la cobertura de seguro de salud en Estados Unidos. Iniciativas políticas previas también habían estimulado la adopción de historiales médicos electrónicos en hospitales y consultas médicas, así como la expansión del pago basado en el valor. Durante los años de Covid-19, las tasas de mortalidad en Estados Unidos y entre los miembros de KP aumentaron hasta 2021 y disminuyeron en 2022, pero las tasas de aumento entre los miembros de KP fueron mucho menores. Los datos por raza y etnia estaban disponibles solo para la población KP; los cambios en las tasas de mortalidad durante este periodo variaron entre los miembros de KP según raza y etnia, con mayores aumentos entre los miembros negros y latinos.

 ¿En qué medida las diferencias observadas en las tasas de mortalidad entre KP, la comunidad y Estados Unidos se deben al efecto de tener cobertura de seguro médico?

Esta pregunta no puede responderse de forma definitiva, por lo que ofrecemos algunas perspectivas diferentes sobre el asunto que, en conjunto, informan la posible contribución de la cobertura de seguro a estos hallazgos. En primer lugar, el periodo 2010–2019 supone un experimento natural interesante porque la implementación de la Ley de Cuidado de Salud Asequible, que entró en vigor en marzo de 2010, llevó a la reducción de las tasas de no seguro en Estados Unidos del 14,9% en 2010 al 8,8% en 2019, una disminución del 41% (Apéndice, Tabla Suplementaria e2 y Tabla 1).

Tras eliminar la población KP (que, por definición, está asegurada al 100%), las tasas de no seguro entre los miembros no KP de la comunidad disminuyeron del 20,0% al 9,6%, una disminución del 52% en el mismo periodo.

Dada la asociación entre las tasas de mortalidad y la falta de seguro, uno podría haber esperado que la gran disminución de las tasas de no seguro en la comunidad y en Estados Unidos atenuara las diferencias en las tasas de mortalidad o en las tasas de cambio entre KP, la comunidad y Estados Unidos, pero eso no es lo que observamos; las tasas de mortalidad por raza y etnia estuvieron disponibles durante los años del Covid-19 solo para los miembros de KP. Las tasas de mortalidad aumentaron para los miembros de KP en todos los grupos raciales y étnicos, aunque las tasas de cambio variaron entre los grupos. En el periodo 2019–2020, el rango fue de un aumento del 20,5% entre los miembros latinos a un aumento del 6,8% entre los miembros blancos (Figura 5B). Aunque la mortalidad Aunque los aumentos en la tasa de mortalidad fueron menores entre 2020 y 2021, las diferencias se mantivieron, oscilando entre un aumento del 8,2% entre los miembros latinos y un aumento del 3,0% entre los miembros blancos. Las tasas de mortalidad disminuyeron entre 2021 y 2022 en todos los grupos, con las mayores caídas entre los miembros latinos (disminución del 13,8%) y las disminuciones más pequeñas entre los miembros blancos (disminución del 1,9%).

Las disminuciones en las tasas de mortalidad no compensaron completamente los incrementos durante este periodo, y todos los grupos tuvieron tasas de mortalidad más altas en 2022 que en 2019. Se observaron patrones similares en las tasas YLL para los miembros de KP durante el periodo de Covid-19 (Apéndice, Tabla Suplementaria e5 y Tabla e6).

 Desde estas tres perspectivas, concluimos que, aunque una fracción de la diferencia observada probablemente se deba a la falta de seguro, esto no explica la mayoría de las diferencias.

Tras considerar el impacto de la falta de seguro en estos resultados, consideramos cómo la selección podría afectar a los resultados; es decir, ¿las personas que se inscriben en los planes de seguro KP son sistemáticamente diferentes de las que se inscriben en otros planes o que no tienen seguro? Desafortunadamente, la magnitud y dirección de los efectos de selección no pueden estimarse con los datos que tenemos, pero sí podemos hacer algunas observaciones generales dadas las diferencias. Aunque existían limitaciones en los datos sociodemográficos disponibles (por ejemplo, porque los ingresos y la educación no se miden directamente en los miembros de KP ni se registran en los certificados de defunción), observamos que los miembros de KP y los no miembros de KP en la comunidad son similares, con pocas diferencias superiores a 5 puntos porcentuales. El Índice de Vulnerabilidad Social (SVI) proporciona una métrica para resumir las diferencias sociodemográficas. En otros estudios se ha encontrado que la SVI está asociada con diferencias en la mortalidad por paro cardíaco41 y la mortalidad por cáncer,42 por lo que esto podría explicar algunas de las diferencias en las tasas de mortalidad. Sin embargo, la magnitud del impacto es difícil de estimar, especialmente teniendo en cuenta que KP tiene un porcentaje menor de miembros tanto en las categorías más vulnerables como en las menos vulnerables (1,6% y 2,8% menos que la comunidad, respectivamente).

Los efectos de selección son más difíciles de tener en cuenta cuando no se pueden medir las características, como las preferencias por adoptar conductas saludables o seguir las recomendaciones del clínico. Idealmente, podríamos tener en cuenta el tipo y la calidad específicos de la cobertura del seguro, los factores en la elección del seguro e información detallada sobre el estado de salud y los comportamientos de salud, pero estos datos no están disponibles vinculados a estadísticas vitales. En este análisis, solo podemos controlar por edad, sexo, raza y geografía. La literatura sobre los factores que influyen en los planes de seguro que eligen las personas es mixta, con el precio, el diseño de beneficios, las preferencias de elección de profesionales y la calidad que influyen.43 Las personas más sanas pueden ser más propensas a elegir planes basándose en el precio bajo la expectativa de que no necesitarán utilizar seguro; KP no ha sido la aseguradora de precio más bajo en la mayoría de nuestros mercados. Las personas más enfermas pueden preferir una mayor variedad de clínicos, y la naturaleza cerrada del modelo KP puede llevar a que algunas de esas personas no elijan KP. Se desconoce cómo se equilibran estos distintos factores, pero reconocemos que pueden explicar parcialmente los resultados.

Este estudio encontró que existían disparidades por raza y etnia dentro de KP, pero estas eran mucho menos pronunciadas que en la comunidad y, en la mayoría de los casos, disminuían con el tiempo. Algunas de estas diferencias podrían reflejar efectos de selección, pero KP también ha seguido rutinariamente las diferencias en el rendimiento en las medidas de procesos por raza y etnia y ha desarrollado programas de mejora de calidad para abordar las disparidad. No obstante, se requiere una mayor atención a abordar las diferencias de mortalidad, especialmente entre las poblaciones de IA/AN y negras, tanto en la comunidad como en KP. Análisis como los presentados aquí, si se replican en otros planes de salud, podrían utilizarse para examinar si diferentes sistemas son capaces de ofrecer resultados más equitativos.

¿Existe alguna evidencia de que KP preste servicios de forma más eficaz que sus competidores, es decir, podrían las diferencias en el proceso de atención explicar los resultados?

KP cuenta con estructuras y procesos para monitorizar activamente el rendimiento en procesos de atención y resultados intermedios, así como para investigar e impulsar acciones en torno a las oportunidades de mejora. Para comparar el rendimiento de calidad de KP con el de los competidores, resumimos los datos de Datos e Información de Eficacia Sanitaria (HEDIS) reportados al Comité Nacional para el Aseguramiento de la Calidad (NCQA) por más del 90% de los planes de salud de EE. UU. Utilizando datos de Quality Compass de NCQA, examinamos el desempeño de KP en todas las medidas de efectividad de la atención, así como el acceso oportuno a la atención prenatal y posparto, en comparación con todos los demás planes de salud del país, tanto para productos comerciales como Medicare.

Descubrimos que KP era el mejor desempeño del país en más medidas que cualquier otro plan. Específicamente, en la línea de productos comerciales, KP fue el mejor desempeño nacional en el 24% de las medidas en 2010 y en el 38% en 2019. El siguiente mejor competidor comercial fue el mejor en el 8% y 18% de las medidas, respectivamente (Apéndice, Tabla Suplementaria e9). De manera similar, para Medicare, KP fue el mejor desempeño en el 25% de las medidas en 2010 y en el 40% de las medidas en 2018 (el rendimiento de Medicare no fue notificable en el año de medición 2019 debido a la pandemia).

El siguiente mejor competidor de Medicare fue el mejor en el 17% de las medidas en 2010 y en el 7% en 2018.

«Nuestro estudio encontró que existían disparidades por raza y etnia dentro de Kaiser Permanente, pero estas eran mucho menos pronunciadas que en la comunidad y, en la mayoría de los casos, disminuían con el tiempo.»

También analizamos el rendimiento en un subconjunto de medidas HEDIS asociadas con algunas de las principales causas de muerte (cáncer, enfermedades cardiovasculares, diabetes y enfermedades respiratorias crónicas), comparando cada plan KP con sus competidores dentro del mismo mercado. Para los miembros comerciales, KP fue el mejor desempeño en el 63% de las medidas seleccionadas en 2010 y en el 61% en 2019 (Apéndice, Figura Suplementaria e1).

Para estas mismas medidas, los planes comerciales de KP tuvieron un rendimiento en el percentil 90 o por encima del 57% de las veces en 2010 y el 49% de las veces en 2019, en comparación con el 10% de las veces para los competidores en 2010 y el 9% de las veces en 2019 (Apéndice, Figura Suplementaria e2). En Medicare, KP fue el mejor desempeño en el 66% de las medidas en 2010 y en el 78% en 2018. KP obtuvo un rendimiento en el percentil 90 o por encima del 90º para los miembros de Medicare en el 78% de las medidas en 2010 y 77% en 2019, en comparación con el 17% y 6% entre los competidores en 2010 y 2018, respectivamente. Aunque KP experimentó un aumento en las tasas de mortalidad durante los primeros años de la Covid-19, las tasas de aumento fueron sustancialmente menores que en Estados Unidos en general. KP emprendió diversas acciones durante este tiempo, incluyendo la creación de un registro de Covid-19 que permitió el seguimiento rutinario en tiempo real de la utilización y los resultados, actualizaciones regulares de la evidencia a través de la Biblioteca Clínica de KP que fueron resumidas y fácilmente accesibles para clínicos ocupados, participación en ensayos clínicos de vacunas y tratamientos contra la Covid-19, planificación de emergencias (incluyendo la posibilidad de trasladar personal clínico a áreas con mayor carga de la enfermedad).  la rápida implementación de visitas de telemedicina mediante la ampliación de herramientas y flujos de trabajo previamente desplegados, la colaboración comunitaria en torno al despliegue de la vacuna contra la Covid-19 para mejorar la distribución equitativa, y una variedad de evaluaciones internas de las intervenciones del sistema. Hubo diferencias notables dentro de KP según raza y etnia, con un impacto particularmente grande para la población latina. Aunque no se disponían de comparaciones comunitarias por raza y etnia durante los años de la Covid-19, otros informes sugieren que las diferencias por raza y etnia observadas entre los miembros de KP son similares a los patrones en general en Estados Unidos.44 Para 2022, ni KP ni Estados Unidos habían vuelto a las tasas de mortalidad previas a la Covid-19 en general ni (en KP) para ningún grupo racial o étnico.

Mirando hacia el futuro:

La pregunta que nos propusimos responder fue esta: ¿Está KP cumpliendo su compromiso de mejorar la salud de nuestros miembros y de las comunidades en las que operamos? Las tasas de mortalidad y YLL proporcionan una evaluación global difícil de lograr mediante un mosaico de procesos y medidas de resultados específicas de cada enfermedad. Estas medidas de resultados nos indican si estamos alcanzando nuestros objetivos y siguen desafiándonos a mejorar. Los resultados presentados aquí sugieren que la inscripción en KP se asocia con una mortalidad significativamente menor y años de vida perdidos, coherentes con el rendimiento absoluto y relativo de KP en las medidas de proceso. Sigue habiendo margen de mejora y necesitamos invertir en intervenciones comunitarias que contribuyan a cerrar las brechas observadas.

El análisis que KP creó en colaboración con el IHME podría ser replicado por otros sistemas sanitarios estadounidenses interesados en examinar su desempeño en resultados de salud equitativos. Si estos métodos se implementaran en múltiples sistemas con diferentes diseños que operan en distintas áreas geográficas con características demográficas variadas en sus poblaciones inscritas, podríamos crear un nuevo entorno de aprendizaje para las acciones que conducen a una mejor salud y un compromiso con la consecución de esos resultados.

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Nada es mágico en el tratamiento de la obesidad.

Cuidado con el espejismo de los Agonistas GL P1 o de la cirugía Bariátrica.

Estos conceptos fueron tomados de un trabajo de James Oliver (2025), otro de Lingvay I (2025)y de un dialogo con el Dr. Alberto Cormillot el referente Argentino de la obesidad.

Agonistas del Receptor GLP-1: Pérdida de Peso y Restauración Metabólica

Se está medicalizando la obesidad con el auge de las intervenciones farmacéuticas. La expansión de las soluciones farmacológicas enmarca la pérdida de peso como un problema que se resuelve mejor a través del tratamiento médico, posicionando la obesidad como una condición que requiere manejo farmacéutico de por vida. En la práctica general, los estudios muestran que los médicos generales a menudo dudan en iniciar discusiones sobre la obesidad debido a las preocupaciones sobre la receptividad del paciente, el tiempo de consulta limitado y la incertidumbre con respecto a las intervenciones efectivas. Dentro de este panorama de dificultades comunicativas, estigma y discursos y etiologías en competencia sobre la obesidad, los profesionales sanitarios y las personas que buscan perder peso navegan por un terreno complejo donde convergen la autoridad médica, las expectativas morales y los ideales culturales del cuerpo.

Por lo tanto, el encuentro clínico se convierte en un sitio de negociación, donde los profesionales sanitarios, los pacientes y las intervenciones farmacéuticas se cruzan con imperativos morales y discursos sociales sobre el peso corporal.

Cuando un nuevo producto farmacéutico se comercializa, las descripciones oficiales de sus indicaciones y dosis siempre se acompañan de material informativo para el paciente proporcionado por las compañías farmacéuticas.

En el caso de los medicamentos para bajar de peso, este material informativo incluye un cronograma que describe la progresión de los ajustes de dosis a lo largo del tiempo, especificando cuándo deben realizarse los incrementos de dosis como parte del régimen de tratamiento, junto con el costo correspondiente en cada etapa.

En otras palabras, el tratamiento farmacéutico se describe como una progresión ascendente y rígida que culmina en la dosis más alta al precio más elevado. Inclusive en ventas sin receta o supervisión médica, circunstancia que es muy peligrosa.

Obesity treatment in adolescents and adults in the era of personalized medicine

Magnus Sundbom Kajsa Järvholm Lovisa Sjögren Paulina Nowicka Ylva Trolle Lagerros Pages: 139-155 15 July 2024

Resumen

Los agonistas de los receptores GLP-1 representan una revolución farmacológica en el manejo del peso corporal y de los marcadores metabólicos. Su mecanismo se basa en la supresión del apetito, la ralentización del vaciamiento gástrico y un aumento en la secreción de insulina dependiente de glucosa, logrando así una pérdida de peso substancial y mejoras metabólicas durante el tratamiento activo. Sin embargo, la verdadera salud metabólica está determinada por la dinámica de la glucosa y no exclusivamente por la masa corporal. La evidencia muestra que, tras la interrupción del tratamiento, tanto el peso como los marcadores metabólicos tienden a volver a los valores iniciales, lo que revela que las mejoras dependen de la presencia continua del fármaco y no de una restauración metabólica genuina. Si bien los GLP-1 moderan los picos de glucosa y ofrecen beneficios cardiovasculares y renales durante su uso, no corrigen los patrones dietéticos que provocan picos repetidos de glucosa, estrés oxidativo y daño metabólico progresivo. El análisis permite distinguir claramente entre lo que consiguen estos fármacos—una reducción efectiva del peso y mejora de marcadores metabólicos durante su uso—y lo que queda sin resolver: la restauración metabólica duradera, independiente de la intervención farmacéutica.

Introducción

La eficacia de los agonistas del receptor GLP-1 en la reducción de peso es notable. Estos medicamentos logran una disminución significativa en la ingesta calórica al suprimir el apetito, ralentizar el vaciamiento gástrico y aumentar la secreción de insulina. Los ensayos clínicos reportan reducciones sustanciales de peso, con algunas formulaciones alcanzando pérdidas promedio superiores al 15% del peso corporal.

No obstante, la pérdida de peso no equivale a una restauración de la salud metabólica. Si así fuera, la terapia con GLP-1 resolvería las enfermedades metabólicas. Sin embargo, existen pruebas robustas de que la salud metabólica depende principalmente de la calidad de la dieta y de factores que afectan la dinámica de la glucosa y la carga inflamatoria, más que del peso corporal en sí.

Así, una persona puede perder peso con GLP-1 aunque continúe consumiendo alimentos ultraprocesados y de alto índice glucémico, lo que provoca estrés persistente sobre las células beta y los tejidos periféricos. El resultado puede ser una persona delgada con resistencia progresiva a la insulina y daño metabólico acumulado, situación que evidencia que la disfunción metabólica puede existir independientemente del peso corporal.

La evidencia de los estudios sobre la suspensión de estos medicamentos es clave: tras dejar la terapia, tanto el peso como los marcadores metabólicos tienden a regresar a valores basales, mostrando así que las mejoras dependen del medicamento y no de una restauración metabólica intrínseca.

Este trabajo establece tres afirmaciones principales:

  1. La salud metabólica depende de la dinámica glucémica y la carga inflamatoria, independientemente del peso corporal.
  2. Los GLP-1 reducen el peso y moderan los picos de glucosa mediante mecanismos directos, sin controlar la calidad de la dieta ni normalizar los patrones glucémicos.
  3. Las mejoras dependientes de la presencia continua del fármaco difieren de la restauración de la función metabólica, lo cual se evidencia cuando se interrumpe la intervención farmacéutica.

 

Peso y Salud Metabólica: Conceptos Separados

La idea de que perder peso conlleva automáticamente una mejoría metabólica parte de la premisa de que el exceso de grasa corporal causa disfunción metabólica. Si bien la obesidad se asocia con estas enfermedades, la relación es compleja. Existen individuos delgados (TOFI: delgado por fuera, grasa interior) con alta grasa visceral y disfunción metabólica, lo que demuestra que la competencia metabólica tisular es más relevante que la masa corporal total.

La salud metabólica depende fundamentalmente del manejo de la glucosa. Tres factores determinan el estrés metabólico asociado a la glucosa: la magnitud, la velocidad y la variabilidad de los picos de glucosa. Estudios de monitoreo continuo han demostrado que la variabilidad glucémica predice complicaciones metabólicas con independencia del peso corporal.

Las elevaciones adaptativas de glucosa, como las inducidas por el ejercicio intenso o el fenómeno del amanecer, difieren de los picos repetidos de origen dietético, que no cumplen funciones fisiológicas y generan daño acumulado.

Picos repetidos por encima de 140 mg/dL más de 3-4 veces al día, o elevaciones sostenidas tras las comidas, producen estrés oxidativo y formación de productos de glicación avanzada (AGEs), independientemente del peso corporal.

La glicación no enzimática y el daño oxidativo afectan la función mitocondrial y generan resistencia a la insulina. A su vez, la hiperinsulinemia crónica, necesaria para controlar picos repetidos de glucosa, produce un ciclo de daño acumulativo en las células beta pancreáticas.

La calidad de la dieta se erige como un predictor más robusto del resultado metabólico que la cantidad de calorías o el peso corporal.

Alimentos ultraprocesados generan respuestas inflamatorias y picos glucémicos, incluso si se consumen en cantidades restringidas. Por el contrario, los alimentos integrales moderan la respuesta glucémica y la inflamación, lo que demuestra que la salud metabólica depende más de lo que se consume que de cuánto.

Por tanto, la pérdida de peso por sí sola ofrece un beneficio metabólico incompleto. Corregir los patrones alimentarios es imprescindible para abordar la disfunción metabólica de fondo.

Logros y Limitaciones de los GLP-1

Los agonistas del receptor GLP-1 actúan mediante mecanismos sinérgicos: suprimen el apetito, ralentizan el vaciamiento gástrico, aumentan la secreción de insulina y reducen el glucagón. El efecto principal para la pérdida de peso es la supresión del apetito, que permite una reducción calórica significativa sin hambre intensa.

Además, proporcionan beneficios glucémicos directos al limitar la velocidad de entrada de glucosa en sangre y mejorar la capacidad de eliminación posprandial. Reducciones del 20-30% en los picos de glucosa tras las comidas han sido documentadas, aún con ingestas de alto índice glucémico. Más allá de la reducción de peso, los GLP-1 han demostrado beneficios cardiovasculares, renales y antiinflamatorios, aunque estos requieren la presencia continua del fármaco y disminuyen al suspenderlo.

La evidencia sobre la eficacia en la reducción de peso es sólida, alcanzando pérdidas de hasta el 15% del peso corporal y mejorando la calidad de vida. Sin embargo, la composición corporal durante la pérdida de peso es relevante: hasta el 40% puede corresponder a masa muscular magra, lo que afecta la sensibilidad a la insulina y predispone a la recuperación rápida de grasa al suspender el tratamiento.

Es importante destacar que los GLP-1 no revierten la resistencia a la insulina establecida ni corrigen la disfunción mitocondrial o las respuestas inflamatorias inducidas por alimentos ultraprocesados.

Por ello, la reducción de grasa corporal y el alivio del estrés mecánico dan la apariencia de recuperación metabólica, aun cuando persisten factores subyacentes de disfunción.

Al dejar la terapia, el peso y los marcadores metabólicos tienden a regresar hacia la línea base, mostrando que las mejoras eran farmacodependientes y no resultado de una restauración intrínseca.

Implicaciones Clínicas y Consideraciones

Los GLP-1 son herramientas valiosas para el control de peso, especialmente en quienes tienen dificultades para regular el apetito. Sin embargo, no deben ser considerados una solución integral para las enfermedades metabólicas.

Preservar los beneficios implica usar los GLP-1 como facilitadores del cambio dietético, no como sustitutos. La supresión del apetito facilita la transición hacia patrones alimentarios de mayor calidad. La salud metabólica depende de la carga glucémica, el nivel de procesamiento, la carga inflamatoria y la densidad nutricional, más allá de la ingesta calórica total.

Las personas bajo terapia GLP-1 deben ser evaluadas en su salud metabólica real, más allá del peso corporal. El monitoreo continuo de glucosa, la evaluación de la sensibilidad a la insulina y la medición de marcadores inflamatorios permiten distinguir entre mejora estética y mejora funcional.

Dado que el peso regresa al interrumpir el tratamiento, se evidencia que los GLP-1 mantienen un estado mejorado sin establecer un nuevo equilibrio metabólico. A largo plazo, esto implica que el tratamiento es más bien un manejo crónico de la enfermedad que una cura.

Para maximizar el beneficio, los GLP-1 pueden utilizarse como herramientas de transición, facilitando la instauración de nuevos hábitos que persistan tras la suspensión del fármaco. El éxito depende de si el paciente usa esta “ventana” para modificar patrones dietéticos, o si simplemente reduce la cantidad sin cambiar la calidad.

Existe una amplia variabilidad en las respuestas de los pacientes: mientras algunos modifican activamente la dieta y logran verdaderas mejoras metabólicas, otros pueden mantener disfunción subyacente a pesar de la pérdida de peso.

Nada es mágico en el tratamiento de la obesidad.

Los principales actores responsables de generar un mundo obesógeno seguirán produciendo efectos negativos sin ser alterados. La obesidad no se genera únicamente por comportamientos individuales voluntarios, y ninguna directriz puede contrarrestar realmente los efectos perjudiciales de los factores ambientales que impulsan el aumento progresivo de la obesidad a nivel mundial. La producción, el envasado y la comercialización insostenibles de alimentos, la contaminación ambiental, la amplia difusión de sustancias químicas disruptoras endocrinas y el cambio climático son, en gran medida, ignorados por los profesionales de la salud, y generan inseguridad alimentaria y desnutrición. La complejidad de la obesidad no puede abordarse únicamente señalando las responsabilidades individuales de las personas que viven con ella. Existe un eslabón perdido aquí, y esta batalla no se puede ganar sin medidas efectivas de prevención primaria que incluyan cambios en la producción y la comercialización de alimentos.

«No existe una solución mágica para la obesidad. El tratamiento de la obesidad tiene beneficios amplios para la salud y el bienestar. Los avances en los medicamentos para la obesidad han despertado interés, y la atención mediática excesiva y no regulada ha generado una demanda sin precedentes de estos nuevos agentes. Sin embargo, la cobertura mediática corre el riesgo de propagar la idea de que existe un tratamiento mágico para la obesidad.

La obesidad es una condición crónica y recurrente con una compleja fisiopatología multifactorial que abarca genética, desadaptación metabólica, anomalías neuroendocrinas y grandes cambios en el estilo de vida, la composición alimentaria y las desigualdades sociales. Un enfoque eficaz para el tratamiento de la obesidad debe ser multifactorial, individualizado y adaptable a lo largo del tiempo.

El tratamiento suele requerir una combinación de modalidades y terapia a largo plazo, similar al enfoque aceptado para otras enfermedades crónicas. Los nuevos medicamentos no curarán la obesidad ni harán obsoletos otros enfoques, incluyendo intervenciones en el estilo de vida y la cirugía metabólica.

Aunque la última generación de medicamentos para la obesidad muestra resultados medios de pérdida de peso corporal del 15–20% por paciente, aparentemente incluso sin intervenciones importantes en el estilo de vida,2 hay algunos puntos que merece la pena destacar.

En primer lugar, la pérdida de peso observada en ensayos clínicos con cualquier tratamiento para la obesidad tiene una distribución gaussiana, y hasta un 20% de los participantes no experimentan una pérdida de peso clínicamente significativa. Además, hasta un 10% de los pacientes tendrá dificultades para tolerar los efectos secundarios de los medicamentos.²

En segundo lugar, incluso las personas que alcanzan los objetivos de tratamiento con la farmacoterapia de la obesidad podrían decidir explorar la cirugía metabólica para mantener a largo plazo la pérdida de peso y los beneficios de salud.

Tercero, los beneficios de los medicamentos para la obesidad cesan si se dejan de tomarlos.3

Cuarto, independientemente del método de pérdida de peso o su efecto sobre el peso corporal, un estilo de vida saludable sigue siendo la piedra angular para optimizar la salud. Las intervenciones sobre el estilo de vida también son una estrategia válida e independiente para el manejo de la obesidad. Para hasta un 20% de los pacientes, optimizar la calidad nutricional, los hábitos alimenticios, erradicar conductas desadaptativas e incorporar la actividad física permitirá con éxito la pérdida de peso y las ganancias en salud.

La cirugía metabólica también sigue siendo una terapia eficaz para la obesidad, reduciendo eventos cardiovasculares, complicaciones microvasculares, algunos tipos de cáncer y muertes por todas las causas. Dado que la obesidad es progresiva, entre el 10 y el 20 % de los pacientes pueden recuperar una cantidad considerable de peso tras la cirugía, lo que a menudo resulta en un control subóptimo o recaídas de los problemas de salud relacionados con la obesidad, y que requieren intervenciones adicionales para perder peso (por ejemplo, el uso de medicamentos). Lo contrario también es probable que ocurra con la farmacoterapia.

Combinar enfoques quirúrgicos y médicos es una práctica habitual en el manejo de enfermedades crónicas (por ejemplo, enfermedades coronarias). En oncología, se pueden utilizar una variedad de tratamientos complementarios (por ejemplo, quimioterapia, radioterapia o inmunoterapia) además de la cirugía para mejorar los resultados.

De igual modo, en el tratamiento de la diabetes tipo 2 y la obesidad, una combinación de cirugía metabólica y medicamentos se asocia con un excelente control glucémico, pérdida de peso e incluso reversión de complicaciones diabéticas.5

Los pacientes con formas avanzadas de obesidad suelen tener respuestas subóptimas solo a intervenciones de estilo de vida, médicas o quirúrgicas; por lo tanto, puede ser necesario un tratamiento combinado.

Una enfermedad crónica multifactorial requiere un enfoque a largo plazo, multifactorial, flexible a lo largo del tiempo y adaptado a cada persona. No deberíamos promover una forma de tratamiento descartando las otras opciones. Debemos unir esfuerzos y utilizar las herramientas adecuadas, en el momento adecuado y para que la persona adecuada logre una atención óptima y maximice los beneficios para la salud de nuestros pacientes.» Lingvay I, Sumithran P, Cohen RV, le Roux CW. Obesity management as a primary treatment goal for type 2 diabetes: time to reframe the conversation. Lancet 2022; 399: 394–405. Ildiko Lingvay, Priya Sumithran, Carel W le Roux, *Ricardo V Cohen. There is no magic bullet for obesity. The Lancet 2023.

Conclusión

Los agonistas del receptor GLP-1 son eficaces para reducir peso y mejorar temporalmente algunos marcadores metabólicos. Sin embargo, la disfunción metabólica depende de la dinámica de la glucosa, la resistencia a la insulina, la eficiencia mitocondrial y la señalización inflamatoria, factores que actúan independientemente del peso corporal y requieren atención específica. La pérdida de peso lograda manteniendo patrones alimentarios inadecuados puede normalizar el peso sin restaurar la función metabólica.

La verdadera restauración metabólica requiere atención integral a la calidad y composición de la dieta. Los GLP-1 pueden facilitar la mejora metabólica cuando se usan junto con modificaciones dietéticas, pero la pérdida de peso por sí sola no basta para resolver la disfunción fundamental. El número en la balanza es solo una parte de la ecuación: la salud metabólica funcional implica restablecer la sensibilidad a la insulina, la regulación glucémica, la función mitocondrial y el control inflamatorio.

Las mejoras dependientes de medicamentos difieren de aquellas que persisten independientemente de la intervención farmacéutica. Entender esta diferencia permite un uso más eficaz de la terapia: como herramienta para facilitar la restauración metabólica y no como sustituto de la atención dietética.

Resumen de Puntos Clave

  • La pérdida de peso no equivale a salud metabólica.
  • La disfunción metabólica depende de la dinámica de la glucosa, la sensibilidad a la insulina y la carga inflamatoria, independientemente del peso corporal.
  • Los GLP-1 mejoran los marcadores metabólicos, pero los beneficios requieren uso continuo.
  • No controlan la calidad de la dieta: la mejora depende de lo que se consume, no solo de cuánto.
  • La composición corporal importa: hasta el 40% del peso perdido puede ser masa muscular magra.
  • Tras la suspensión, tanto el peso como los marcadores tienden a la línea base, evidenciando mejoras dependientes de la medicación.
  • La pérdida de peso puede crear una falsa sensación de restauración de la salud si no se evalúan los marcadores metabólicos de forma directa.
  • Los GLP-1 deben ser vistos como una herramienta para facilitar cambios dietéticos, no como una solución en sí mismos.
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The challenges facing anaesthesiology in Argentina: specialisation, market dynamics, and current issues

Dr. Carlos Alberto Díaz. Full Professor, ISALUD University. 2025. Strategic Management at ISALUD University.

Summary

This article examines the multiple challenges and complexities facing anesthesiology in Argentina, focusing on issues of professional specialization, market dynamics, and current barriers to providing coverage. It reviews how anesthesiology has evolved as a medical specialty, emphasizing the crucial roles that scientific societies, the state, and educational institutions have played in establishing and regulating the profession.

A persistent shortage of certified anesthesiologists is identified as a serious problem, creating bottlenecks that hinder the scheduling of surgeries, lengthen waiting lists and hospital stays, and reduce overall system efficiency. The text also discusses key economic factors, including the payment structure and the income gap between anesthesiologists and other medical specialists, along with the collective negotiation practices within the profession.

The impact of this shortage is analyzed for both public and private sectors, as well as the role of collective bargaining and judicial intervention in resolving disputes within the field. The article highlights the importance of technical innovation, ongoing professional development, and new technologies as drivers of improved patient safety and outcomes. Nevertheless, access and resource barriers continue to persist, especially in public hospitals.

In closing, the article proposes strategic reforms: increasing the number of trained professionals, optimizing operating room management, boosting teamwork and collaboration, strengthening human resource planning, and promoting the integration of anesthesiologists throughout all areas of care and hospital governance. The ultimate aim is to achieve safer, more efficient, and patient-centered anesthesiology practice, ready to meet the present and future demands of the health system.

Introduction:

Medical specialties evolve from the consolidation of independent bodies of knowledge. However, this progress does not occur automatically; it relies primarily on the work of medical societies that regulate and validate access to these skills considered relevant and necessary (Patiño and Rodriguez 2015).

Medical professionalization is not simply a matter of formal processes, but rather a dynamic in which groups of professionals seek certain privileges to carry out their work (Machado, 1991; Detsky et al., 2012). Consequently, these transformations have unique characteristics depending on the context in which they occur and become established.

The process through which specific knowledge becomes a scientific discipline requires at least two key stages to ensure independent development: first, legitimizing this knowledge as a subject for public policy; second, state recognition of educational spaces for training professionals and supporting the labor market.

In this regard, formal educational institutions play a fundamental role (Buschini, 2015). Studying professionalization processes, such as medical specialties, always reveals the participation of various actors, with the state being the most prominent. Professionalization results from actions aimed at defining the boundaries of a profession within contexts of power. To understand its evolution, it is necessary to describe and analyze the political processes involved in its historical formation. Under these conditions, varying degrees of exclusivity are negotiated for performing specific tasks, training professionals, and interacting with other professions in the same field (Freidson, 1978; Schapira, 2003; Faccia, 2015).

During this period of relative price adjustment, professional incomes are postponed due to market conditions; factors such as differentiated fee schedules and increased out-of-pocket expenses for beneficiaries have led to an insufficient adjustment. For example, physicians earn between 18,000 and 30,000 per consultation according to medical directories, an amount that must cover all office-related expenses. For appendectomies, fees may range from 123,000 to 229,000, based on consultations with different specialists. Regarding the pre-anesthetic visit, anesthesiologists typically receive a variable amount that is usually around 30% of the total intervention cost.

Unresolved Problem in Our Health System.

In our country, for more than thirty years, there has been a persistent issue related to the number of certified anesthesia professionals. Certification in anesthesiology has been officially recognized since 1980, when the Buenos Aires Anesthesiology Association (now the Association of Anesthesia, Analgesia, and Resuscitation of Buenos Aires, AAARBA) became the authorized entity to issue these certificates and train residents. Its members must be affiliated with the association in order to bill private health insurers and social security providers. This requirement has also extended to the public hospital sector through hospital modules. Fewer provinces now have anesthesiologists on fixed contracts with monthly salaries.

When fees, service values, or on-call payments are negotiated, conflicts often arise in which funders are at a disadvantage: because the presence of anesthesiologists is essential for surgeries and critical patient care, failure to reach an agreement can lead to the suspension of scheduled procedures. These corporate dynamics create a pronounced asymmetry and force the funder to accept conditions under a “take it or leave it” system.

In 2017, due to a shortage of anesthesiologists in public hospitals, the statute was amended so that affiliated members must provide services in public hospitals under a “mandate” that extends for five years after completing residency.

The high cost associated with anesthesiology is justified by the guaranteed quality of service and the number of certified anesthesiologists, which is insufficient compared to current and projected demand. This situation generates multiple areas for analysis that require appropriate discussion, free from particular interests or biases. The number of interventions could be increased, as operating room productivity is currently low and there is potential for more anesthetic procedures. However, the shortage of anesthesiologists represents a bottleneck that causes negative externalities, such as prolonged hospital stays and associated consequences.

For the ARCA collecting entity and its affiliates, the association handles withholding income taxes, which greatly simplifies the corresponding tax obligations.

2. When fees, service values, or on-call payments are negotiated, conflicts often arise in which funders are at a disadvantage: because the presence of anesthesiologists is essential for surgeries and critical patient care, failure to reach an agreement can lead to the suspension of scheduled procedures. These corporate dynamics create a pronounced asymmetry and force the funder to accept conditions under a “take it or leave it” system.

In 2017, due to a shortage of anesthesiologists in public hospitals, the statute was amended so that affiliated members must provide services in public hospitals under a “mandate” that extends for five years after completing residency.

3. The high cost associated with anesthesiology is justified by the guaranteed quality of service and the number of certified anesthesiologists, which is insufficient compared to current and projected demand. This situation generates multiple areas for analysis that require appropriate discussion, free from particular interests or biases. The number of interventions could be increased, as operating room productivity is currently low and there is potential for more anesthetic procedures. However, the shortage of anesthesiologists represents a bottleneck that causes negative externalities, such as prolonged hospital stays and associated consequences.

All the Positives of the Anesthesiology Specialty

Anesthesiology is a highly complex medical specialty that has undergone remarkable evolution and revolutionary changes. Without its advancements, many surgical breakthroughs would not have been possible. Thanks to less invasive surgical techniques and sophisticated pathophysiological management during operations, there have been improvements in dosing, gas exchange, and reductions in blood transfusions. The development of precise administration methods and the use of reliable technology for surveillance and monitoring have marked the history of this discipline with technical and pharmacological innovations, allowing for better patient outcomes and the ability to perform longer, more complex surgeries in fragile individuals. Additionally, recent technologies such as simulation, genomics, artificial intelligence, and robotics promise ongoing improvements in patient safety and are expected to overcome current challenges, making anesthesia safer, more effective, and more personalized.

As a result, some studies show that mortality rates have dropped dramatically: from 6.4 deaths per 10,000 operations in the 1940s to 0.4 per 100,000 by the late 1980s. Today, the risk is even lower, with fewer than one death for every 200,000 to 300,000 anesthetic procedures performed.

In low- and middle-income countries such as Argentina, there are specific challenges related to inequalities in access to care, resource shortages, a lack of qualified personnel, and insufficient ongoing education, all of which hinder progress toward safe and affordable anesthetic care.

To address these issues, it is necessary to implement collaborative actions and initiatives across technical, human, and organizational domains, following recommended standards. The integration of simulation as a method for learning, training, and evaluation can significantly transform real-world patient experiences.

The specialty’s progress is rooted in three major factors: high-quality training, anesthetic drugs, and reliable monitoring.

Since the 1980s and 1990s, the most commonly used volatile anesthetics have been isoflurane, desflurane, and sevoflurane, which offer pharmacological advantages and greater safety compared to their predecessors. Inhaled anesthesia was the preferred option until the arrival of thiopental in 1934, a barbiturate that allowed induction and maintenance of general anesthesia. Etomidate later emerged, noted for its hemodynamic stability. Subsequently, ketamine and propofol—developed in the 1970s—gained importance due to rapid recovery and stable hemodynamic effects. Dexmedetomidine was also introduced as an intravenous adjunct, providing sedative, analgesic, anxiolytic, sympatholytic, and opioid-sparing properties with hemodynamic stability. Several neuromuscular agents were developed as well: succinylcholine, pancuronium, vecuronium, atracurium, rocuronium, mivacurium, and cisatracurium, tailored to various clinical needs. In addition, advances in opioids have been noteworthy: fentanyl was discovered in 1950, followed by alfentanil and sufentanil, designed to modify pharmacological properties, and remifentanil—an ultra-short-acting opioid with a higher risk of dependence due to its high lipid solubility and rapid onset.

Furthermore, the ongoing education of anesthesiologists has been emphasized by the Buenos Aires Association of Anesthesiology and the Federation, as well as the implementation of national and international safety protocols and recommendations, the creation of standardized checklists, the conferral of degrees and authorizations, and both professional and administrative oversight.

In Argentina, anesthesiology has advanced in both technique and training, making surgery safer through better anesthetic control, updated monitoring, and safe drugs. New graduates receive excellent preparation before earning their degrees, which contributes to the existence of high-quality operating rooms.

Many anesthesia-related risks are directly linked to the patient’s health status. Factors such as obesity, advanced age, smoking, cannabis use, and sleep apnea can increase the risk of complications. Additionally, patients’ regular medications may interact with anesthetic agents, altering their response and requiring treatment adjustments. Preoperative stress and anxiety can also negatively affect the physiological response to anesthesia, raising the risk of adverse events. Therefore, it is essential that the medical team takes the time to inform and reassure the patient about the procedure. Patient concern or lack of knowledge about anesthesia can intensify stress, impacting hemodynamic stability, sensitivity to anesthetic drugs, and the occurrence of postoperative complications. Ultimately, the patient’s medical history is crucial in determining the anesthetic technique, but a comprehensive preoperative evaluation allows for assessment of general health and adaptation of anesthetic management, significantly reducing the risk of complications.

The use of ultrasound as a guide for nerve blocks or for accessing deep vessels with greater precision is another important advancement in anesthesiology.

The Not-So-Good Aspects

The shortage of anesthesiologists in the public sector limits the capacity to meet surgical demand, frequently resulting in restrictions on scheduling procedures—even when patients are fasting and the surgical team is ready. This situation contributes to longer waiting lists, though it is not the only factor; nonetheless, addressing it is desirable. It is essential that the public sector increases the number of procedures by at least 50%.

Periodically, in connection with requests for fee increases, scheduled activities are suspended for several months, triggering substantial debates that escalate to the courts. Although these rulings do not set legal precedent, they have significant consequences for both funding entities and professional groups involved, as they fall under what is known as “abuse of dominant position.”

A legal decision established that consumer protection laws do not apply to anesthesiologists, but healthcare is nonetheless an essential service.

In Mendoza, in 2022, a health emergency law was enacted after 68 appointed anesthesiologists resigned. The local union attempted to have the law declared unconstitutional, but the courts rejected the claim.

When the Ramón Carrillo Hospital in San Luis opened—a project in which I participated—fewer operating rooms than planned were activated: seven out of the intended fourteen. Collaboration had to be requested from the Anesthesiology Federation. The institution, in its first full year of operation, performed nearly a thousand surgeries per month—about twelve thousand per year—compared to the previous hospital’s three thousand annual procedures.

Currently, there is an ongoing labor action against IOMA, the health insurance provider of Buenos Aires Province, due to disputes over low rates and delayed payments, forcing the Anesthesiology Association of La Plata to suspend scheduled surgeries as of December 15, 2025. This conflict affects all patients covered by an insurer with two million members.

These are just a few examples that, to varying degrees, show that negotiation channels are inadequate and the underlying conflict remains unresolved; negotiations are always very contentious.

  1. Anesthesiologists are a key component in both the fixed and variable costs of operating room hours; thus, as an intermediate product, they also affect the final product. Although estimates vary widely, their share can reach up to 20% of a surgical center’s costs.
  2. Restricting the number of authorized specialists limits the expansion of operating rooms and the number of interventions, since local associations have the authority to approve specialists from other regions. These associations wield more power than national or provincial ministries. Limiting the supply of anesthesiologists is problematic given the constantly increasing demand for surgeries; it creates bottlenecks, long waiting lists, and work overload, all of which affect care and scheduling. Each surgery requires a qualified anesthesiologist responsible for the perioperative process and patient’s life. It is not possible to increase the number of anesthesiologists without agreement, as they can only practice in the province where they were trained—as is the case in Chaco.
  3. Negotiating once conflict has already arisen is not ideal, as it involves additional stakeholders. First, the association must demonstrate its bargaining power, its ability to sustain the conflict, and alignment among its members, who understand that once industrial action is underway, they are in a position to accept the negotiated terms. This harms organizational climate and relationships.
  4. Operating room scheduling is somewhat rigid because professionals agree in advance on how many procedures they will perform, on which days, at what times, and with whom. This is due to favorable selection. Not all responsibility should be placed on anesthesiologists, since the limitation of modules for scheduled surgeries, poor scheduling, and services that have become accustomed to light workloads also play a role.
  5. There is a preference for working under a private practice model rather than in hospital modules within the public sector, creating incentives to avoid surgeries for patients with social health coverage, as these procedures are included within the module.
  6. In certain cases and contracts, anesthesiologists may earn higher fees than surgeons.
  7. Anesthesiologists typically meet their patients only when they enter the operating room, at which point they ask questions and review the medical history. Pre-anesthetic evaluations are not routinely conducted as recommended. This can lead to cases involving difficult airway anatomy or patients on undisclosed medications, sometimes resulting in canceled procedures—issues that could be prevented with earlier assessments.
  8. Anesthesia staff are responsible for covering the operating rooms. They do not get paid for mere “availability,” but ensure that procedures are performed by professionals they propose to management, which then accepts them based on risk control criteria. There is typically a 30- to 45-minute window to respond to a call. Naturally, those managing activities have incentives to assign themselves surgical procedures that, due to their duration and remuneration, increase their earnings.
  9. The selection of a surgeon should be based on proven effectiveness in performing surgical procedures. It is crucial to coordinate interdisciplinary work with other professionals, who, due to prior commitments, may request temporary postponement of some interventions to enable participation in multiple surgeries. Prioritization should be based on system needs, not personal convenience.
  10. Anesthesiologists are often not physically present at the facility but respond to calls. There is a growing trend to work at multiple sites, creating a mix of services for private insurers and social health plans that pay less.
  11. The professional association also secures malpractice insurance agreements and maintains a legal medical team to protect its members, regardless of case outcomes.
  12. The fact that anesthesiologists earn so much more than other specialists is not the fault of the professionals or their associations, but of authorities who fail to balance compensation. This is being addressed in our country, as there is now also a shortage of specialists, necessitating more competitive remuneration.
  13. Incentives favor the selection of shorter procedures and long lists, discouraging participation in complex surgeries. Consequently, there is a shortage of professionals to provide anesthesia for cardiovascular surgeries, liver transplants, kidney-pancreas transplants, heart, and lung operations.
  14. Another serious concern is that for many anesthesiologists, patients are seen not as individuals but as codes in the nomenclature. This is problematic for any doctor, but especially for those with the expertise to handle such complex procedures.
  15. Anesthesiologists do not typically interact or collaborate with other specialties, leading to friction with intensive care or progressive care units—especially when patients are transferred insufficiently resuscitated, with metabolic acidosis and elevated lactic acid levels. This means transitions are not always managed properly.
  16. Not enough is done to alleviate patients’ fear of anesthesia or surgery. Communication problems are common.
  17. The anesthesiology program can be altered for convenience, affecting hospital operations.

Potential Solutions:

  • Modify negotiation strategies for both parties. Define health as an essential service so that surgeries whose diagnosis and intervention could mean a loss of opportunity for the patient cannot be suspended.
  • Hold regular meetings with specialists and their representatives, not only when problems or complaints arise. Negotiations during a conflict involve additional factors, such as demonstrating union strength among anesthesiologists, since yielding can trigger similar effects in other agreements and regions; for this reason, negotiating after things escalate is too late—it should be done proactively.
  • Gradually increase the number of anesthesiologists and verify how the number of registered or performed procedures grows. Aim to increase the number of new entrants by 40% over the next five years. Currently, the country has 5,200 qualified professionals, which is insufficient, especially for the public sector.
  • Ensure associations open more residency slots, so those completing their training can bill for their services and are not restricted in their professional freedom.
  • Confirm that the number of incoming residents exceeds those leaving the profession.
  • Concentrate more work within institutions to avoid wasted time and resources due to physicians traveling between locations, which impacts handling of unexpected situations.
  • Improve the organization of surgical programs to reduce downtime and make anesthesiologists’ workdays more productive.
  • Optimize logistics for orderlies and supplies to decrease unnecessary waiting times.
  • Emphasize adherence to schedules, especially the start of the first surgery each day.
  • Confirm surgeries the day before to reduce cancellations and patient waiting times.
  • Increase available modules in the public sector to raise the number of surgeries. Expand scheduling to afternoons and weekends.
  • Extend operating room usage hours until 9:00 PM.
  • Assign a team member to see all patients before they enter the operating room and record their review in the clinical history.
  • Shorten the time anesthesiologists must devote to the public sector, allowing them to work in the private sector as well. Encourage experienced anesthesiologists to return to the public sector, recognizing their role in training others.
  • Allow fourth-year residents to perform procedures independently in surgical departments alongside more experienced colleagues.
  • Include fifth-year residents in rotations at different facilities to give them practical experience and help them discover future workplaces.
  • Improve financial recognition for those performing complex and lengthy procedures.
  • Develop monitoring systems for computerized anesthesiology records.
  • Have anesthesiologists participate in decisions about materials, devices, endotracheal tubes, and anesthesia tables.
  • Avoid conflicts by signing long-term agreements with scheduled updates tied to increases in prepaid quotas or salary adjustments in social health plans. Update the value of certain surgeries and codes selectively, as updating all at once can make negotiations more rigid.
  • Act immediately when payment delays occur to prevent issues from escalating into strikes.
  • Integrate anesthesiologists into all hospital technical committees and patient quality and safety meetings—they have much to contribute.
  • Avoid disruptive behaviors in operating rooms that may negatively affect the organizational climate.

Implementing measures to improve training, professional recognition, and the integration of anesthesiologists in various hospital settings is essential for optimizing care quality and ensuring patient safety.

It is vital to encourage participation in decision-making, develop modern monitoring systems, and update labor agreements—these steps strengthen the commitment and efficiency of the anesthesiology team.

Additionally, providing training experiences for residents, recognizing those who perform complex procedures, and fostering the return of experienced professionals to the public sector all positively impact the availability and excellence of human resources.

These strategies, combined with collaborative work and effective conflict management, will help consolidate a safer anesthesiology practice that meets current challenges in accessibility, operational management, patient flow, professional relationships, training activities, postoperative care, patient understanding, and delivering person-centered anesthesia.

Conclusion

This is a longstanding issue. Professionals are highly trained and better compensated, and surgical procedures are increasingly safe. However, there is a pressing need for more anaesthetists—about 20% more. The mandate must be revised. Agreements should be reached so that professionals who completed their residencies in provinces experiencing conflict can join the pool of specialists authorised to bill social health insurance schemes, as enabled by professional associations. It is important to recognise the need to improve productivity in public hospitals. Negotiations should progress independently of any disputes. Long-term agreements must be established, with adjustments linked to revenue collection. Social health insurance providers should maintain a mutually agreed value, adjusted in line with salary corrections. The management of operating theatres needs improvement, ensuring no idle time between procedures. Anaesthetists should be trained for highly complex surgeries. Alternative training pathways should be explored so that the health system reaches the required number of professionals, and so that they can be deployed in other provinces, as current distribution is inadequate.

Desflurane is in the process of being banned due to its environmental impact, a move already seen in Scotland and soon to be implemented in Great Britain and the United States. The path towards establishing a body of knowledge as a scientific discipline requires at least two further stages to ensure its development and autonomy: firstly, the legitimisation of such knowledge as a subject of public policy; secondly, and as a consequence, state recognition of training institutions that secure the foundations of the professional market. Formal educational institutions play a central role in this process (Buschini, 2015). The analysis of professionalisation processes—such as those affecting medical specialties—consistently reveals a set of essential actors, among which the State stands out. Professionalisation results from a series of actions aimed at defining the remit of a given profession within a framework of power relations. Understanding its development requires a detailed political and historical analysis, as it is within these conditions that varying degrees of exclusivity are negotiated for performing specialised tasks, training future professionals, and collaborating with other professions (Freidson, 1978; Schapira, 2003; Faccia, 2015).

In the midst of a dispute lasting over a year between the Association of Anaesthetists (Adaarc) and the Provincial Health Insurance Administration (Apross, the provincial health insurer), professionals recently decided to suspend 1,000 scheduled surgeries to demand higher fees and in response to the province’s intention to create an anaesthetist training school with the National University of Córdoba. On that occasion, Adaarc stated that it would train future residents in anaesthesiology but refused to participate in indiscriminate training, noting that residents received little hands-on practice and that the association would not support poor-quality training. Adaarc prepares those who win competitive selection to fill posts.

The National Commission for the Defence of Competition (CNDC) recommended to the Secretariat of Industry and Commerce (SIyC) the imposition of sanctions, including a fine, against the Austral Association of Anaesthesia, Analgesia and Resuscitation following an investigation by the National Directorate of Anti-Competitive Conduct. The investigation found that the association had committed exclusionary abuse of its dominant position. Proceedings began on 31 August 2017 after a complaint from the Social Health Insurance Fund for Trade Employees (OSECAC) against the Austral Association, which represents over 90% of anaesthetists in Chubut province. The association negotiates contracts with various health fund administrators, acting as an intermediary between these administrators and its affiliated doctors for the collection of professional fees.

This led to the rescheduling of 500 surgeries at Hospital Notti in Mendoza, after all 68 provincial anaesthetists resigned en masse. Half of the population lacks social health insurance.

«Anesthesia is a medically induced state that temporarily blocks pain and other sensations. It can cause muscle relaxation, loss of consciousness, and amnesia regarding the procedure, depending on the type used,» explains Dr Matías Folcini, Head of the Anaesthesia Service at Austral University Hospital.

Efectividad de la IA en la Reducción de Caídas Hospitalarias

Adewoyin A. Osonuga a,Ayokunle Osonuga b c,Déborah Omeni d,Gloria C. Okoye y,Eghosasere Egbon f,David B. Olawade g h i


Resumen del Trabajo de Osaguna AA et al 2026. sobre el empleo de la inteligencia artificial en la prevención de caídas.

La inteligencia artificial (IA) está cobrando un rol fundamental en la prevención de caídas de pacientes en el ámbito hospitalario debido a su capacidad para analizar grandes volúmenes de datos y detectar patrones complejos que escapan a las herramientas tradicionales. A diferencia de los métodos convencionales, la IA permite la integración de información clínica estructurada y no estructurada, datos provenientes de sensores ambientales y monitoreo fisiológico en tiempo real, lo que facilita la actualización continua del perfil de riesgo de cada paciente. De este modo, los sistemas basados en IA pueden identificar cambios sutiles en la condición del paciente o en el entorno hospitalario que aumentan la probabilidad de una caída, permitiendo la activación inmediata y personalizada de intervenciones preventivas.

Además, la IA contribuye a optimizar la asignación de recursos, ya que su alta capacidad predictiva reduce la necesidad de intervenciones generalizadas y costosas, enfocando los esfuerzos preventivos en aquellos pacientes realmente en riesgo. Esta precisión no solo mejora la seguridad y calidad de la atención, sino que también representa un ahorro económico sustancial para las instituciones de salud. Por último, la adopción de IA impulsa un cambio de paradigma hacia una prevención proactiva y personalizada, facilitando la colaboración multidisciplinaria y la adaptación dinámica a la creciente complejidad clínica y demográfica de los pacientes hospitalizados. Así, la inteligencia artificial se consolida como un aliado clave para reducir la incidencia y el impacto de las caídas en hospitales.

El costo de su implementación requiere una inversión importante, además un cambio fundamental de paradigma, y el agregado de nuevas tecnologías, e interoperabilidad de los sistemas analíticos del lenguaje y la historia clínicas electrónicas. Pero resulta importante incorporar al blog un avance importante en el control y prevención de las caídas en los pacientes internados, como es la inteligencia artificial en este problema de seguridad de pacientes.


La problemática de las caídas hospitalarias constituye un desafío crítico y persistente en la seguridad del paciente, con una incidencia global que afecta a entre 3 y 5 pacientes por cada 1,000 días cama. Estos eventos adversos generan no solo una elevada frecuencia de lesiones físicas —el 30-50% de las caídas provocan algún tipo de daño y entre el 2-12% resultan en lesiones graves—, sino también importantes consecuencias psicológicas, como el desarrollo del miedo a caer, disminución de la movilidad y calidad de vida, y mayor dependencia funcional. Las fracturas de cadera, que representan uno de los desenlaces más devastadores, se asocian a una significativa morbilidad y mortalidad.

Desde el punto de vista económico, las caídas hospitalarias imponen una carga considerable: los costos directos por incidente grave oscilan entre $50,000 y $150,000, pudiendo superar los $300,000 cuando se consideran los gastos indirectos y el daño reputacional. A nivel sistémico, en Estados Unidos se estiman gastos anuales de 80 mil millones de dólares relacionados con lesiones por caídas en pacientes internados. Las estrategias tradicionales de prevención, como el monitoreo continuo y el aumento de horas de enfermería, implican costos operativos elevados y resultados modestos en la reducción de tasas de caída, debido principalmente a la limitada capacidad predictiva de herramientas como la Escala de Morse y el modelo Hendrich II.

El riesgo de caídas es dinámico y multifactorial, involucrando factores intrínsecos del paciente, condiciones ambientales y variables organizacionales cambiantes. Esta complejidad demanda soluciones más sofisticadas, motivo por el cual la inteligencia artificial (IA) y el aprendizaje automático emergen como alternativas prometedoras. Las aplicaciones de IA en prevención de caídas se dividen en modelos predictivos, sistemas de detección en tiempo real y marcos integrados de prevención que combinan ambas capacidades con la activación automatizada de intervenciones clínicas. La integración de datos estructurados y no estructurados, monitoreo fisiológico y sensores ambientales permite la actualización dinámica y continua del perfil de riesgo, superando las limitaciones de las herramientas convencionales.

La adopción de tecnologías de IA implica desafíos significativos, como la adaptación a regulaciones específicas, la protección de la privacidad, la integración con los flujos de trabajo clínicos y la demostración de efectividad y valor económico. No obstante, estas innovaciones representan un cambio de paradigma hacia una prevención personalizada, proactiva y multidisciplinaria, con potencial para transformar la calidad y seguridad de la atención hospitalaria ante el creciente envejecimiento poblacional y la complejidad clínica de los pacientes. El equilibrio entre la innovación y la implementación práctica será esencial para el éxito de estas estrategias en la reducción de caídas hospitalarias.


Reflejos

  • El aprendizaje automático supera a las herramientas tradicionales de riesgo de caídas.
  • •La visión artificial permite la monitorización del comportamiento en tiempo real.
  • •Los sensores portátiles permiten el seguimiento del movimiento del paciente las 24 horas del día, los 7 días de la semana.
  • La PNL extrae factores de riesgo de caídas de la documentación clínica.
  • •Los sistemas impulsados ​​por IA reducen las tasas de caídas entre un 15 y un 40 % en los hospitales.

Abstract

Las caídas hospitalarias representan un desafío crítico para la seguridad del paciente, afectando a millones de pacientes a nivel mundial y resultando en morbilidad, mortalidad y costos de atención médica sustanciales. Las estrategias tradicionales de prevención de caídas, aunque beneficiosas, a menudo carecen de la precisión y la capacidad de respuesta en tiempo real necesarias para una protección óptima del paciente. Esta revisión narrativa con búsqueda sistemática examina las aplicaciones actuales, la efectividad y los desafíos de implementación de las tecnologías de inteligencia artificial (IA) en la prevención de caídas hospitalarias. Se realizó una búsqueda exhaustiva en las bases de datos PubMed, EMBASE, IEEE Xplore y Google Scholar desde enero de 2015 hasta octubre de 2024. Las tecnologías de IA demuestran ser prometedoras en cuatro dominios principales: modelos predictivos de aprendizaje automático que logran un AUROC de 0.85-0.97 (con calibración informada de forma variable), sistemas de visión artificial que permiten la monitorización del comportamiento en tiempo real (94-97% de precisión de detección en entornos controlados), tecnologías basadas en sensores que proporcionan vigilancia continua del paciente (89-96% de precisión con fusión multisensor) y procesamiento del lenguaje natural que mejora la extracción de factores de riesgo de la documentación clínica (sensibilidad IC del 95% en estudios seleccionados). Estas métricas representan principalmente estudios retrospectivos de un solo centro con validación externa limitada y tasas de caídas basales variables.

Las implementaciones exitosas informan tasas de reducción de caídas de 0,9 a 1,2 caídas por 1000 días-paciente (reducción relativa del 15-40 %) en varios entornos de atención médica, aunque las tasas basales variaron de 2,8 a 5,1 caídas por 1000 días-paciente en diferentes entornos de atención, y las tendencias seculares y la heterogeneidad del diseño del estudio limitan la inferencia causal. Los sistemas impulsados ​​por IA ofrecen una mayor precisión de predicción, capacidades de monitoreo en tiempo real y una evaluación de riesgos personalizada.

Sin embargo, los desafíos de implementación incluyen la fatiga de alarmas (las tasas de alerta y el valor predictivo positivo rara vez se informan), el sesgo algorítmico que requiere auditorías de imparcialidad continuas, las preocupaciones por la responsabilidad cuando los sistemas de IA no logran prevenir las caídas, las preocupaciones por la privacidad de los datos, las complejidades de la integración, la adaptación del flujo de trabajo clínico y las barreras de costo sustanciales para las instituciones más pequeñas. Los desarrollos futuros deberían priorizar los sistemas de IA explicables, la validación externa en múltiples sitios con métricas estandarizadas (AUROC, AUPRC, calibración), enfoques de aprendizaje federado y ensayos de implementación que examinen tanto las tasas de caídas como los resultados del proceso de atención.

1. Introducción​

Las caídas hospitalarias representan un desafío crítico y persistente en la seguridad del paciente, constituyendo uno de los eventos adversos reportados con mayor frecuencia en instituciones de salud a nivel mundial. Estos descensos involuntarios al piso o superficie de nivel inferior afectan aproximadamente de 3 a 5 pacientes por cada 1,000 días cama a nivel mundial, convirtiéndolos en una preocupación omnipresente para proveedores de salud, pacientes y sistemas de salud por igual ( Bouldin et al., 2013 ). Los resultados relacionados con las caídas varían considerablemente. Aproximadamente 30-50% de las caídas resultan en algún tipo de lesión física, mientras que 2-5% conducen a lesiones graves que requieren intervención médica (Komisar et al., 2022). Cabe destacar que las caídas representan alrededor del 3.9% de todos los casos nuevos de fractura de cadera en hombres y 7.0% en mujeres, la consecuencia más devastadora debido a sus significativas implicaciones de morbilidad y mortalidad ( Ilic et al., 2023 ). La magnitud de este problema se extiende mucho más allá de las meras cifras estadísticas, ya que las caídas hospitalarias sirven como un indicador significativo de la calidad de la atención y la cultura de seguridad del paciente dentro de las organizaciones de salud. Con el envejecimiento de la población mundial y la creciente agudeza de los pacientes en los entornos hospitalarios, la prevalencia y la complejidad de los incidentes relacionados con caídas continúan aumentando, lo que exige enfoques innovadores para la prevención y el tratamiento.El costo humano de las caídas en hospitales es profundo y multifacético, creando efectos dominó que se extienden por todo el ecosistema de atención médica. Estos incidentes resultan en daños sustanciales a los pacientes, con un 30-50% de caídas en hospitales que causan lesiones físicas que van desde hematomas y laceraciones menores hasta complicaciones graves que incluyen fracturas, lesiones en la cabeza y hemorragias internas ( Agency for Healthcare Research and Quality, 2013 ). Más alarmante aún, entre el 6 y el 12% de las caídas resultan en lesiones graves que requieren intervención médica adicional, procedimientos quirúrgicos o manejo de cuidados intensivos ( Appeadu y Bordoni, 2023 , Guirguis-Blake et al., 2024 ). El estudio de Ilic et al. (2023) sobre la epidemiología de las fracturas de cadera debido a caídas enfatiza que las fracturas de cadera siguen siendo la consecuencia más devastadora, ocurriendo en aproximadamente el 2% de las caídas en hospitales, pero representando la mayoría de la morbilidad y mortalidad relacionadas con caídas. Más allá de las consecuencias físicas inmediatas, las caídas contribuyen al trauma psicológico, incluyendo el desarrollo del síndrome de miedo a caer, disminución de la movilidad, la confianza y una menor calidad de vida, que puede persistir mucho después del incidente inicial ( Schoene et al., 2019 , Lee y Tak, 2023 ). Este impacto psicológico a menudo conduce a un deterioro funcional, mayor dependencia y menor participación en actividades de rehabilitación, creando un círculo vicioso que aumenta aún más el riesgo de caídas futuras ( Zijlstra et al., 2007 ).Las ramificaciones económicas de las caídas hospitalarias crean una carga sustancial en los sistemas de salud a nivel mundial, con costos que aumentan drásticamente cuando ocurren lesiones graves. Las lesiones relacionadas con caídas contribuyen a estadías hospitalarias prolongadas, con aumentos en la duración promedio de la estadía que varían de 6.3 a 12.8 días por incidente, dependiendo de la gravedad de la lesión y la complejidad del paciente ( Wong et al., 2011 ). Los costos médicos directos asociados con los tratamientos relacionados con caídas, incluidas las intervenciones de emergencia, los procedimientos quirúrgicos, los servicios de rehabilitación y los requisitos de atención prolongada, se estiman entre $ 50,000 y $ 150,000 por incidente de caída grave ( Morello et al., 2015 , Ganz et al., 2023 ). Al contabilizar los costos indirectos como los gastos de litigio, las sanciones regulatorias, el aumento de las primas de seguros y el daño a la reputación, el impacto económico total puede superar los $ 300,000 por evento de caída grave ( Stevens et al., 2006 , Vaishya y Vaish, 2020 ). A nivel del sistema de salud, el costo anual de las lesiones relacionadas con caídas en pacientes hospitalizados se estima en 80 mil millones de dólares solo en los Estados Unidos, lo que representa una carga financiera significativa que afecta la asignación de recursos, las decisiones de personal y la capacidad de prestación de atención médica en todos los niveles institucionales ( Haddad et al., 2024 ).La comparación económica entre la prevención de caídas impulsada por IA y las intervenciones tradicionales requiere una consideración cuidadosa. Las estrategias convencionales de prevención de caídas incurren en costos continuos sustanciales: la observación continua 1:1 del paciente («cuidadores») cuesta aproximadamente $ 25-35 por hora o $ 600-840 por período de 24 horas, lo que se traduce en costos anuales de $ 219,000- $ 306,600 por paciente monitoreado continuamente ( Stevens et al., 2006 , Morello et al., 2015 ). El aumento de las horas de enfermería, otra intervención estándar, cuesta aproximadamente $ 45-65 por hora de enfermería adicional, y las unidades de alto riesgo requieren de 2 a 4 horas adicionales por paciente por día ($ 90-260 diarios, o $ 32,850- $ 94,900 anuales por paciente). Por el contrario, los sistemas de IA implican mayores costos de capital iniciales ($ 150,000- $ 750,000) pero menores costos marginales por paciente monitoreado, lo que potencialmente ofrece ventajas económicas a escala cuando se monitorean varios pacientes simultáneamente. Esta estructura de costos hace que las soluciones de IA sean particularmente atractivas para los grandes sistemas de atención médica con altos volúmenes de caídas, aunque las instalaciones más pequeñas enfrentan mayores barreras financieras para su adopción.A pesar de décadas de iniciativas de investigación y programas de mejora de la calidad, las estrategias tradicionales de prevención de caídas han logrado solo un éxito modesto en la reducción de las tasas de caídas en diversos entornos de atención médica. Estos enfoques convencionales se basan predominantemente en herramientas de evaluación de riesgos estandarizadas, como la Escala de caídas de Morse, STRATIFY y el Modelo de riesgo de caídas de Hendrich II. Si bien estos instrumentos ofrecen capacidades útiles de detección inicial, su validez predictiva sigue siendo limitada. Los valores de sensibilidad y especificidad informados varían de 0,72 a 0,96 y de 0,51 a 0,83, respectivamente, para la Escala de caídas de Morse, y de 0,77 y 0,72 para el Modelo de riesgo de caídas de Hendrich II ( Hempel et al., 2013 , Titler et al., 2011 ). Estas cifras resaltan solo una precisión predictiva moderada, insuficiente para explicar la naturaleza dinámica y multifactorial del riesgo de caídas, que fluctúa a lo largo de la hospitalización. Las principales limitaciones incluyen criterios de evaluación subjetivos que introducen variabilidad entre evaluadores, una evaluación periódica en lugar de continua que no capta las fluctuaciones temporales del riesgo y la incapacidad de considerar la evolución de los factores de riesgo que surgen durante la hospitalización del paciente. En consecuencia, estas herramientas pueden pasar por alto a los pacientes de alto riesgo y asignar incorrectamente los recursos preventivos a aquellos con menor riesgo.La naturaleza multifactorial de las causas de las caídas complica aún más los esfuerzos de prevención tradicionales, ya que las caídas son el resultado de interacciones complejas entre factores intrínsecos del paciente, peligros ambientales y variables organizacionales que cambian continuamente durante la hospitalización. Los factores intrínsecos incluyen edad avanzada, deterioro cognitivo, limitaciones de movilidad, efectos de la medicación y condiciones médicas agudas, mientras que los factores extrínsecos abarcan peligros ambientales como mala iluminación, superficies resbaladizas, ubicación inadecuada de muebles y obstáculos relacionados con el equipo ( Currie, 2008 ). Los factores organizacionales, incluidos los niveles de personal, los patrones de comunicación, la eficiencia del flujo de trabajo y la cultura de seguridad, influyen significativamente en el riesgo de caídas, pero rara vez se capturan en las herramientas de evaluación tradicionales. Esta complejidad requiere enfoques más sofisticados que puedan acomodar múltiples variables interactuantes y adaptarse a las circunstancias clínicas cambiantes en tiempo real.El advenimiento de la inteligencia artificial (IA) y las tecnologías de aprendizaje automático presenta oportunidades para mejorar la prevención de caídas a través de una mejor predicción (identificar quién se caerá), detección en tiempo real (identificar las caídas a medida que ocurren) y estrategias de prevención específicas (determinar qué intervenciones implementar) ( Stephen et al., 2025 ). Estas tres aplicaciones representan distintos niveles de madurez tecnológica y requisitos de infraestructura. Los modelos de predicción, al estar basados ​​principalmente en software, representan la aplicación más madura, requiriendo solo la integración de registros médicos electrónicos (EHR) e infraestructura computacional ya disponible en la mayoría de los hospitales. Los sistemas de detección, particularmente aquellos que emplean visión artificial o sensores ambientales, necesitan modernización de hardware que incluye instalaciones de cámaras, redes de sensores y dispositivos de computación de borde, lo que representa una carga de infraestructura moderada con plazos de instalación de 3 a 6 meses y costos de $ 50,000 a $ 200,000 por unidad. Los marcos de prevención, que integran predicción y detección con desencadenantes automatizados del flujo de trabajo clínico, representan la implementación más compleja, ya que requieren no solo algoritmos de predicción y hardware de detección, sino también integración bidireccional de HCE, sistemas de enrutamiento de alertas, protocolos de capacitación del personal y gestión del cambio cultural, con plazos de implementación de entre 12 y 24 meses. Comprender estos distintos niveles de madurez y requisitos de infraestructura es esencial para las instituciones sanitarias que planifican estrategias de adopción de IA.Esta revisión distingue estas tres aplicaciones superpuestas pero distintas: los modelos predictivos estiman el riesgo futuro de caídas en un horizonte temporal definido; los sistemas de detección identifican eventos de caídas o comportamientos de alto riesgo en tiempo real; y los marcos de prevención integran la predicción y la detección con los flujos de trabajo clínicos para activar intervenciones basadas en la evidencia. A diferencia de las herramientas convencionales de evaluación de riesgos, los sistemas de IA pueden integrar datos estructurados de registros médicos electrónicos, notas clínicas no estructuradas, monitoreo fisiológico en tiempo real y datos de sensores ambientales para crear perfiles de riesgo dinámicos y continuamente actualizados que reflejan la naturaleza cambiante del riesgo de caídas a lo largo de la hospitalización. Los algoritmos de aprendizaje automático sobresalen en la detección de relaciones no lineales entre variables, la identificación de patrones de riesgo previamente desconocidos y la adaptación a las poblaciones locales de pacientes y las prácticas clínicas a través de mecanismos de aprendizaje continuo ( Hill et al., 2025 , Li et al., 2020 ).La integración de las tecnologías de IA en la prevención de caídas hospitalarias representa un cambio de paradigma: de la evaluación reactiva y periódica a la monitorización proactiva y continua con capacidades de intervención personalizadas. Los sistemas de visión artificial permiten la monitorización del comportamiento en tiempo real sin comprometer la privacidad del paciente, los sensores portátiles proporcionan datos fisiológicos y de movimiento continuos, y el procesamiento del lenguaje natural extrae información valiosa de la documentación clínica que las herramientas tradicionales no pueden capturar ( Montesinos et al., 2018 ). Estos avances tecnológicos ofrecen el potencial de transformar la prevención de caídas, de una actividad principalmente impulsada por la enfermería, a un enfoque integrado y multidisciplinario respaldado por sistemas inteligentes que mejoran, en lugar de reemplazar, el criterio clínico.Sin embargo, la implementación de sistemas de prevención de caídas basados ​​en IA no está exenta de desafíos, ya que estas tecnologías deben adaptarse a entornos regulatorios complejos, abordar cuestiones éticas y de privacidad, integrarse fluidamente con los flujos de trabajo clínicos existentes y demostrar una clara evidencia de eficacia clínica y valor económico. El rápido ritmo de los avances tecnológicos, sumado al carácter conservador de los procesos de adopción en el sector sanitario, genera una tensión entre el potencial de innovación y las realidades de la implementación práctica, que deben equilibrarse cuidadosamente para lograr una implementación exitosa.A pesar de décadas de énfasis clínico en la prevención de caídas, las caídas hospitalarias siguen siendo un desafío persistente, y los métodos tradicionales de evaluación de riesgos a menudo se quedan cortos en entornos dinámicos y de alta agudeza. Estas herramientas convencionales son reactivas, se aplican de forma intermitente y tienen una capacidad limitada para procesar datos cambiantes de pacientes en tiempo real. La creciente digitalización de los datos sanitarios y el avance de las tecnologías de inteligencia artificial (IA) ofrecen una justificación convincente para revisar y modernizar las estrategias de prevención de caídas. Sin embargo, si bien la aplicación de la IA en la atención médica se ha estudiado ampliamente, su uso específico en la prevención de caídas hospitalarias sigue siendo un campo emergente y fragmentado con una síntesis limitada de evidencia en diferentes modalidades de IA, entornos clínicos y poblaciones de pacientes. La novedad de esta revisión narrativa radica en su exploración exhaustiva de los enfoques impulsados ​​por la IA, incluido el aprendizaje automático, la visión artificial, el procesamiento del lenguaje natural y la integración de sensores, tal como se aplican a la predicción, detección e intervención de caídas en entornos hospitalarios. El objetivo principal es consolidar el conocimiento actual, destacar aplicaciones innovadoras, examinar las barreras de implementación e identificar lagunas en la investigación, guiando así a profesionales clínicos, investigadores y administradores de atención médica en el uso de la IA para mejorar la seguridad del paciente y reducir los daños prevenibles relacionados con las caídas. 

La figura 1 contrasta las estrategias tradicionales de prevención de caídas con los enfoques basados ​​en IA, demostrando el cambio de paradigma de las evaluaciones intermitentes y subjetivas a la gestión continua, precisa y personalizada del riesgo de caídas.

2. Métodos​

Esta revisión narrativa, respaldada por una búsqueda sistemática de literatura, se realizó para identificar y sintetizar la evidencia actual sobre la aplicación de la inteligencia artificial en la prevención de caídas hospitalarias. Se desarrolló y ejecutó una estrategia de búsqueda exhaustiva en múltiples bases de datos, como PubMed, EMBASE, IEEE Xplore, ACM Digital Library y Google Scholar, abarcando el período de enero de 2015 a octubre de 2025.

2.1 . Composición y experiencia del equipo de revisión

Esta revisión narrativa fue realizada por un equipo multidisciplinario con experiencia en ciencias de la enfermería, informática clínica, ingeniería biomédica, investigación en servicios de salud e inteligencia artificial. El revisor principal (AAO) posee credenciales clínicas en enfermería y salud pública, con amplia experiencia en aplicaciones de IA en entornos sanitarios. La revisión técnica de las metodologías de aprendizaje automático fue realizada por miembros del equipo con formación en informática y bioestadística. La relevancia clínica y la viabilidad de la implementación fueron evaluadas por enfermeras en ejercicio y especialistas en mejora de la calidad hospitalaria. Este enfoque multidisciplinario garantizó tanto el rigor técnico como la aplicabilidad clínica de la evidencia sintetizada.

2.2 . La estrategia de búsqueda utilizó la siguiente combinación de términos en las bases de datos.

PubMed/MEDLINE: 

((“inteligencia artificial”[MeSH] O “aprendizaje automático”[MeSH] O “aprendizaje profundo”[tiab] O “red neuronal”[tiab]) Y (“caídas accidentales”[MeSH] O “caídas ”[tiab] O “prevención de caídas”[tiab]) Y (“hospitales”[MeSH] O “pacientes hospitalizados”[MeSH] O “hospital*”[tiab]))**.EMBASE, IEEE Xplore y Google Scholar emplearon combinaciones de palabras clave similares adaptadas a la sintaxis de búsqueda de cada base de datos.Se realizó una búsqueda de citas retrospectiva y prospectiva de artículos clave. Se incluyó literatura gris (actas de congresos, tesis doctorales, preprints) cuando el texto completo estaba disponible y los métodos se describían adecuadamente.Si bien la búsqueda principal abarcó de enero de 2015 a octubre de 2025, incluimos estudios fundamentales seleccionados publicados antes de 2015 que proporcionaron un contexto epidemiológico esencial o establecieron metodologías de referencia para la prevención de caídas con las que comparar las innovaciones en IA. Además, incorporamos varias publicaciones de 2025 que se publicaron durante el proceso de revisión para garantizar la vigencia de las tecnologías emergentes y los ensayos clínicos recientes. Todas las citas fuera de la ventana de búsqueda principal se indican explícitamente en la lista de referencias, con la justificación de su inclusión.Los criterios de inclusión abarcaron: (1) artículos revisados ​​por pares publicados en inglés, (2) estudios centrados en tecnologías de IA aplicadas a la prevención de caídas en hospitales o pacientes hospitalizados, (3) informes de investigación sobre resultados de implementación o desarrollo tecnológico, y (4) estudios con sujetos humanos en entornos clínicos. Los criterios de exclusión incluyeron: (1) estudios centrados únicamente en caídas en la comunidad o en el hogar, (2) revisiones o comentarios sin datos originales, (3) resúmenes de conferencias sin disponibilidad de texto completo, (4) estudios que no abordan específicamente aplicaciones de IA o aprendizaje automático, y (5) estudios realizados exclusivamente en residencias de ancianos o centros de atención a largo plazo. La exclusión de los entornos de atención a largo plazo refleja la distinta infraestructura de prevención de caídas, las poblaciones de pacientes (principalmente residenciales en lugar de cuidados agudos), los modelos de reembolso y los marcos regulatorios en estos entornos. Los centros de atención a largo plazo enfrentan desafíos únicos, incluyendo tasas de caídas de referencia más altas (5-15 caídas por 1,000 días-residentes), diferentes modelos de personal y menor disponibilidad de la infraestructura de EHR requerida para la implementación de IA. Las revisiones futuras deberían abordar específicamente las aplicaciones de IA en estos entornos, ya que la base de evidencia en el cuidado a largo plazo aún es incipiente y requiere una síntesis dedicada.Dos revisores independientes realizaron una revisión inicial de títulos y resúmenes, seguida de una revisión completa de los artículos potencialmente relevantes. La extracción de datos se centró en: el entorno del estudio (tipo de unidad, país, nivel de ingresos), las definiciones de los resultados (caídas, caídas con lesiones, casi caídas), la prevalencia de caídas y el desequilibrio de clases, el método de validación (validación cruzada interna, temporal, externa a nivel de centro), las métricas de rendimiento (AUROC, AUPRC, sensibilidad, especificidad, medidas de calibración cuando se informaron), el tamaño de la muestra, los detalles de la implementación (destinatarios de alertas, protocolos de respuesta) y cualquier informe de imparcialidad o sesgo.Dada la heterogeneidad de los estudios incluidos, con diversas metodologías, definiciones de resultados, técnicas de IA, entornos clínicos y métricas de rendimiento, se adoptó un enfoque de síntesis narrativa. Debido a esta heterogeneidad, no fue posible realizar un metanálisis formal . Si bien existen marcos de evaluación del riesgo de sesgo como PROBAST (Herramienta de Evaluación del Riesgo de Sesgo de Modelos de Predicción) y PROBAST-AI para estudios de modelos de predicción, la literatura incluida combina modelos de predicción, sistemas de detección y evaluaciones de implementación, lo que impide una evaluación uniforme del sesgo. Las principales limitaciones metodológicas de cada estudio se señalan a lo largo de la síntesis narrativa.

3. Antecedentes: Caídas hospitalarias y factores de riesgo

Las caídas hospitalarias representan un fenómeno complejo y multifactorial, influenciado por la intrincada interacción de factores específicos del paciente, ambientales y organizacionales, que crean un perfil de riesgo dinámico y único para cada individuo y entorno clínico. Esta naturaleza multifacética distingue las caídas hospitalarias de otros eventos adversos, ya que el conjunto de riesgos cambia continuamente a lo largo de la hospitalización del paciente, lo que dificulta especialmente la predicción y la prevención para los equipos de salud.Los factores de riesgo intrínsecos relacionados con el paciente forman la base de la susceptibilidad a las caídas y abarcan un amplio espectro de características fisiológicas, psicológicas y funcionales. La edad avanzada sigue siendo el predictor más significativo, con tasas de caídas que aumentan exponencialmente después de los 65 años, llegando a 8-12 caídas por cada 1000 días de cama en pacientes mayores de 85 años ( Bouldin et al., 2013 ). El deterioro cognitivo, incluido el delirio, la demencia y la confusión inducida por medicamentos, afecta el juicio, la conciencia espacial y los comportamientos de seguridad, y los pacientes delirantes experimentan tasas de caídas de 2 a 3 veces más altas que los individuos cognitivamente intactos. Las limitaciones de movilidad resultantes de la debilidad muscular, los trastornos del equilibrio, las anomalías de la marcha y la hipotensión ortostática crean riesgos directos de caídas mecánicas que a menudo se ven exacerbados por el reposo prolongado en cama y el desacondicionamiento durante la hospitalización ( Dykes et al., 2010 ).Los efectos de los medicamentos representan un factor de riesgo particularmente modificable pero complejo, con la polifarmacia (cinco o más medicamentos) aumentando el riesgo de caídas en un 28% y clases específicas de medicamentos que conllevan perfiles de riesgo distintos. Los medicamentos psicotrópicos, incluidos los sedantes, antipsicóticos y antidepresivos, deterioran la función cognitiva y la coordinación motora, mientras que los medicamentos cardiovasculares como los antihipertensivos y los diuréticos contribuyen a la hipotensión ortostática y los desequilibrios electrolíticos. Los analgésicos opioides crean sedación y deterioro de la propiocepción, mientras que los anticoagulantes, aunque no aumentan directamente el riesgo de caídas, amplifican significativamente la gravedad de las lesiones cuando ocurren caídas ( Staggs et al., 2014 ). Las condiciones comórbidas como el delirio, la depresión, la enfermedad cardiovascular, la diabetes con neuropatía y las deficiencias visuales crean efectos de riesgo multiplicativos en lugar de aditivos, y los pacientes que tienen tres o más comorbilidades experimentan tasas de caídas 4 a 5 veces más altas que aquellos con condiciones únicas.Los peligros ambientales dentro de los entornos hospitalarios crean factores de riesgo extrínsecos que interactúan dinámicamente con las vulnerabilidades de los pacientes para precipitar las caídas. Las malas condiciones de iluminación, en particular durante las horas nocturnas y en los baños, perjudican la agudeza visual y la percepción de profundidad cuando los pacientes son más vulnerables debido a la interrupción del sueño y los efectos de la medicación. Las superficies resbaladizas de las soluciones de limpieza, los líquidos derramados o los revestimientos de suelo inadecuados crean peligros mecánicos inmediatos, mientras que los pasillos abarrotados de equipos médicos, muebles y pertenencias personales obstruyen las rutas de deambulación seguras. Los sistemas de señalización y orientación inadecuados contribuyen a la confusión del paciente y a los intentos de navegación inseguros, particularmente problemáticos para pacientes con deterioro cognitivo o desconocidos ( Currie, 2008 ). Las variaciones de altura de la cama, la ausencia de barandillas de cama cuando es necesario y las luces de llamada mal ubicadas obligan a los pacientes a intentos de transferencia inseguros. Las instalaciones de los baños presentan entornos particularmente de alto riesgo debido a las superficies duras, las condiciones húmedas y las restricciones de privacidad que limitan la supervisión del personal durante las actividades vulnerables.Los factores organizacionales representan las influencias sistémicas que dan forma al riesgo de caídas a través de los patrones de personal, la efectividad de la comunicación, el diseño del flujo de trabajo y la cultura de seguridad institucional. Los niveles de personal de enfermería demuestran relaciones inversas con las tasas de caídas, y cada hora adicional de enfermería por día de paciente se asocia con reducciones del 3 al 12 % en los incidentes de caídas, según el tipo de unidad y la agudeza del paciente ( Spetz et al., 2013 ). Los patrones de comunicación entre turnos, disciplinas y familiares afectan la transferencia de información sobre el estado de riesgo del paciente, y las fallas de comunicación contribuyen al 60 al 70 % de los eventos de caídas graves debido a la identificación de riesgos omitidos o retrasos en la intervención. Los factores de diseño del flujo de trabajo, incluidos los tiempos de respuesta de enfermería a las luces de llamada, el momento de la administración de medicamentos y la disponibilidad de asistencia para ir al baño y deambular, crean ventanas de vulnerabilidad cuando los pacientes intentan actividades independientes que superan sus capacidades. Las variables de la cultura de seguridad, que abarcan el compromiso del liderazgo, la participación del personal en las iniciativas de seguridad y el aprendizaje organizacional de los eventos adversos, influyen tanto en los comportamientos individuales como en la efectividad de la prevención a nivel del sistema.La complejidad de las causas de las caídas requiere enfoques integrales de evaluación de riesgos que puedan dar cabida a múltiples variables interactuantes y al mismo tiempo adaptarse a la naturaleza dinámica de la hospitalización. Las herramientas de evaluación tradicionales, si bien son valiosas para la detección inicial y proporcionan marcos estandarizados, a menudo no logran capturar las fluctuaciones temporales y las interacciones complejas que caracterizan el riesgo real de caídas en la práctica clínica. Los factores de riesgo no operan de forma aislada, sino que crean efectos sinérgicos donde las combinaciones de factores aparentemente menores producen aumentos desproporcionados del riesgo de caídas. Por ejemplo, el deterioro cognitivo leve combinado con la administración de nuevos medicamentos y un entorno desconocido crea un riesgo exponencialmente mayor que cualquier factor por sí solo ( Oliver et al., 2010 ). Además, el riesgo de caídas fluctúa drásticamente en función de los cambios de medicación, el deterioro clínico, las modificaciones ambientales y las variaciones horarias que las herramientas de evaluación estáticas no pueden capturar de forma eficaz. La dinámica temporal del riesgo de caídas presenta desafíos particulares para los enfoques tradicionales de prevención, ya que el estado del paciente cambia continuamente durante la hospitalización debido a intervenciones médicas, ajustes de medicación y progresión clínica. Las horas de la mañana después de la sedación nocturna, los períodos postanestésicos y los momentos inmediatamente posteriores a la administración de la medicación representan períodos de máxima vulnerabilidad que requieren una mayor vigilancia e intervención. Los fines de semana y los turnos de noche presentan tasas elevadas de caídas debido a la reducción de personal y a los patrones de supervisión modificados, mientras que las transiciones de la atención al paciente entre unidades o después de un procedimiento generan lagunas de información que aumentan la exposición al riesgo.Las caídas pueden tener consecuencias devastadoras que se extienden mucho más allá del incidente inmediato, creando efectos en cascada que impactan los resultados del paciente, los costos de atención médica y la responsabilidad legal. Las lesiones físicas varían desde daños menores en los tejidos blandos hasta complicaciones potencialmente mortales, donde las fracturas de cadera representan el resultado más grave, ocurriendo en aproximadamente el 2% de las caídas hospitalarias, pero representando la mayoría de la morbilidad y mortalidad relacionadas con caídas ( Ilic et al., 2023 ). Las lesiones cerebrales traumáticas, aunque menos frecuentes, tienen profundas implicaciones para la función cognitiva y la independencia a largo plazo, particularmente en pacientes de edad avanzada con reserva fisiológica limitada. El deterioro funcional después de las lesiones por caídas a menudo excede el atribuible a la condición médica original, y los pacientes experimentan períodos de recuperación prolongados, mayores niveles de dependencia y un potencial de rehabilitación reducido. Las tasas de mortalidad del 10-15% después de lesiones graves relacionadas con caídas en pacientes hospitalizados reflejan tanto la gravedad de las lesiones como la vulnerabilidad de las poblaciones afectadas. Más allá del daño físico, las caídas contribuyen a consecuencias psicológicas significativas que pueden persistir mucho después de que se produce la curación física, creando impactos duraderos en la calidad de vida del paciente y la independencia funcional. El miedo a caer, que afecta al 40-60% de los pacientes que experimentan caídas en el hospital, conduce a la restricción de la actividad, el aislamiento social y el deterioro funcional progresivo que puede superar las limitaciones impuestas por la lesión original ( Lee y Tak, 2023 , Zijlstra et al., 2007 ). La confianza reducida en la movilidad afecta la participación en actividades de rehabilitación, la voluntad de deambular de forma independiente y las trayectorias generales de recuperación, a menudo requiriendo niveles más altos de atención y estadías institucionales prolongadas. Los familiares también experimentan angustia psicológica, que incluye culpa, ansiedad por futuras caídas y pérdida de confianza en las capacidades del proveedor de atención médica, lo que crea cargas emocionales adicionales que afectan los sistemas de apoyo al paciente y las decisiones de atención.Las implicaciones legales y regulatorias de las caídas hospitalarias crean niveles adicionales de complejidad para las instituciones de salud, ya que las caídas se consideran eventos en gran medida prevenibles que reflejan la calidad de la atención y las prácticas de seguridad. Los organismos reguladores, incluyendo la Comisión Conjunta y los departamentos de salud estatales, mantienen requisitos estrictos para los programas de prevención de caídas, la notificación de incidentes y las iniciativas de mejora de la calidad, cuyas deficiencias pueden resultar en sanciones de acreditación o multas económicas ( Comisión Conjunta, 2023 ). Los riesgos de litigio asociados con las lesiones por caídas siguen aumentando, con montos promedio de liquidación por lesiones graves relacionadas con caídas que oscilan entre $300,000 y $2.5 millones, dependiendo de la gravedad de la lesión, la edad del paciente y las circunstancias que rodean el evento. Estas presiones legales y regulatorias crean incentivos convincentes para que las instituciones de salud inviertan en estrategias integrales de prevención de caídas que demuestren una eficacia medible en la reducción tanto de las tasas de caídas como de la gravedad de las lesiones. Para contextualizar visualmente la interacción entre la modificabilidad de los factores de riesgo y la disponibilidad de datos, la Figura 2 mapea los determinantes del riesgo de caídas modificables y no modificables a sus correspondientes flujos de datos accesibles mediante IA, destacando las entradas multidimensionales que permiten marcos integrales de predicción y prevención de riesgos.

La Tabla 1 relaciona sistemáticamente los factores de riesgo de caídas con su grado de modificabilidad, las fuentes de datos disponibles (HCE, wearables, sensores, PLN) y las aplicaciones de IA correspondientes para su predicción o detección. Dado que la fragilidad acelera el deterioro funcional tras una caída y el ejercicio representa la principal intervención modificable, una síntesis bibliométrica reciente destaca el crecimiento sostenido y la colaboración internacional en la literatura sobre ejercicio y fragilidad (Azizan, 2024a ), lo que respalda la justificación del triaje basado en IA para programas de ejercicio estructurados como parte de los paquetes integrales de prevención de caídas.Tabla 2 .

Tabla 1. Asignación de factores de riesgo de caídas a los flujos de datos disponibles.

Categoría de factor de riesgoEjemplos¿Modificable?Fuente(s) de datos primariosAplicación de IA
DemográficoEdad, sexoNo modificableCampos estructurados de EHRModelos de predicción
CognitivoDelirio, demencia, confusiónParcialmente modificableHistoria clínica electrónica + notas de enfermería (PNL)Predicción + Extracción de PNL
Movilidad/FuncionalInestabilidad de la marcha, debilidad muscular, trastornos del equilibrio.ModificableDispositivos portátiles, sensores de marcha y evaluaciones de fisioterapiaPredicción + detección
MedicamentosPsicotrópicos, antihipertensivos, polifarmaciaModificableListas de medicamentos de la HCEModelos de predicción
SensorioDiscapacidad visual, déficit de propiocepciónParcialmente modificableHCE + notas clínicas (PLN)Modelos de predicción
ComorbilidadesAccidente cerebrovascular, diabetes, enfermedad cardiovascularNo modificable (condición) pero efectos modificablesEHR estructurado + notasModelos de predicción
AmbientalMala iluminación, pisos mojados, desorden, altura de la cama.ModificableVisión artificial, sensores ambientalesSistemas de detección
ConductualIntentos de transferencia inseguros, uso del baño sin ayudaModificableVisión artificial y wearablesDetección en tiempo real + alertas
OrganizativoNiveles de personal, tiempos de respuesta, cultura de seguridadModificable (a nivel de sistema)Metadatos de EHR, datos de flujo de trabajoInvestigación de implementación
PsicológicoMiedo a caer, depresión, ansiedad.ModificableNotas de enfermería (PNL), resultados informados por el pacientePredicción + focalización de la intervención

Tabla 2. Comparación del rendimiento de las tecnologías de detección de caídas basadas en IA por entorno clínico.

Entorno clínicoTipo de tecnologíaMétodo de detecciónExactitud (%)Tiempo de respuestaPoblación de pacientesVentajas claveDesafíos de implementaciónReferencia
Unidades médicas/quirúrgicasVisión artificial + aprendizaje automáticoEstimación de la postura, análisis de la marcha88–922–5 segundosPacientes adultos en generalMonitorización continua y no invasivaPreocupaciones sobre la privacidad y dependencias de la iluminaciónAJMC., 2019 , Hill y otros, 2025
Unidades de cuidados intensivosFusión multisensorAcelerómetro + cámara + signos vitales94–971–3 segundosPacientes sedados y gravemente enfermosDatos multimodales de alta sensibilidadIntegración compleja, falsas alarmasDai et al., 2024 , Lee et al., 2017
Salas geriátricasSensores portátiles y ambientalesAcelerómetro + tapetes de presión89–933–8 segundosPersonas mayores con movilidad reducidaComodidad, monitoreo 24/7Cumplimiento del dispositivo, problemas de cargaRuiz-García et al., 2023 , Igual et al., 2013
Departamentos de EmergenciaModelos predictivos de aprendizaje automáticoDatos de EHR + evaluaciones de triaje85–8910–30 minutosDiversos niveles de agudezaIdentificación temprana de riesgosVariaciones en la calidad de los datosHekman et al., 2023 , Staggs et al., 2014
Unidades de rehabilitaciónAnálisis de la marcha + IACaptura de movimiento 3D + ML91–955–15 segundosPacientes posquirúrgicos con accidente cerebrovascularEvaluación precisa de la movilidadCosto del equipo, requisitos de espacioHowcroft et al., 2013 , Bet et al., 2019
Unidades psiquiátricasVisión artificial (preservación de la privacidad)Análisis de siluetas + reconocimiento de comportamiento86–903–7 segundosPacientes de salud mentalMantiene la dignidad, reduce la agitación.Imprevisibilidad del comportamientoKalron y Achiron, 2013 , Yu et al., 2012
Unidades pediátricasDispositivos portátiles ligeros + aprendizaje automáticoMiniacelerómetros + reconocimiento de actividad83–872–6 segundosNiños, adolescentesDispositivos apropiados para la edadLimitaciones de tamaño, necesidades de supervisión.Yang et al., 2024 , Singh y Suresh, 2021

4. Metodologías de IA en la prevención de caídas

4.1 . Aprendizaje automático y modelado predictivo

Los enfoques de aprendizaje automático han demostrado un mejor rendimiento en comparación con las herramientas tradicionales de evaluación de riesgos para predecir caídas hospitalarias, aunque las métricas reportadas varían considerablemente. Los algoritmos de aprendizaje supervisado, como la regresión logística, los bosques aleatorios, las máquinas de vectores de soporte y los métodos de potenciación de gradiente, se han empleado ampliamente con datos de historias clínicas electrónicas (HCE).Choi et al. (2023) desarrollaron y validaron múltiples modelos de aprendizaje automático para predecir caídas intrahospitalarias entre pacientes con accidente cerebrovascular agudo, utilizando datos de 8462 admisiones. Entre seis algoritmos probados bajo validación interna (validación cruzada de 5 veces), el modelo de refuerzo de gradiente extremo (XGB) logró un AUROC de 0,85 (IC del 95 %: 0,78-0,92), superando a la Escala de caídas de Morse (AUROC: 0,76). No se informaron las métricas de calibración (Choi et al. 2023 ). Los modelos Bayes ingenuo y XGB registraron la puntuación F1 más alta de 0,44. Zhou et al. (2024) desarrollaron y evaluaron tres modelos de predicción, regresión logística, bosque aleatorio y Bayes ingenuo, para identificar a los pacientes con alto riesgo de caídas. El estudio incluyó a 459 participantes, de los cuales 156 (34,0 %) fueron clasificados como de alto riesgo de caídas. Para desarrollar los modelos se incorporaron siete predictores independientes: estado de fragilidad, edad, tabaquismo, antecedentes de infarto, enfermedad cerebrovascular, artritis y osteoporosis. Entre estos, el modelo de regresión logística demostró el mejor rendimiento, logrando un área bajo la curva de 0,856, una precisión de 0,797 y una sensibilidad de 0,735 en el conjunto de prueba. Estos resultados resaltan el potencial de los modelos de aprendizaje automático para proporcionar predicciones específicas de la enfermedad y clínicamente procesables, ofreciendo una precisión mejorada en comparación con las herramientas tradicionales de evaluación del riesgo de caídas. De manera similar,Sahni et al. (2025) implementaron un enfoque de aprendizaje por conjuntos que logró una sensibilidad del 97,93 % y una especificidad del 98,99 % en la validación interna; sin embargo, estos resultados se basaron en un conjunto de datos retrospectivo con un manejo poco claro del desequilibrio de clases y sin validación externa, lo que limita la generalización. Los modelos de aprendizaje profundo, en particular las redes neuronales recurrentes (RNN) y las redes de memoria a largo plazo (LSTM), analizan patrones temporales en datos secuenciales de pacientes. Butt et al. (2022) realizaron un análisis comparativo de dos arquitecturas, redes de memoria a largo plazo (LSTM) y redes neuronales convolucionales (CNN) utilizando aprendizaje por transferencia. El modelo de aprendizaje por transferencia basado en CNN logró el mayor rendimiento, con una precisión del 98 %. Estos modelos se destacan por capturar relaciones temporales complejas que pueden no ser evidentes a través de enfoques estadísticos tradicionales. Se han empleado técnicas de aprendizaje no supervisado para identificar patrones de riesgo y subgrupos de pacientes previamente desconocidos. Los algoritmos de agrupamiento han revelado fenotipos de riesgo de caídas distintos que pueden requerir estrategias de intervención personalizadas ( Stuby et al., 2025 , Goh et al., 2022 ). Sin embargo, la validación clínica de estos fenotipos basados ​​en datos sigue siendo incipiente.La elección del algoritmo de aprendizaje automático influye fundamentalmente en los requisitos de datos, la viabilidad de la implementación y las demandas computacionales. Los modelos de regresión logística, si bien ofrecen alta interpretabilidad y requieren conjuntos de datos de entrenamiento más pequeños (típicamente 10-15 eventos por variable predictora), pueden tener un rendimiento inferior al de capturar relaciones no lineales complejas. Los bosques aleatorios y los métodos de potenciación de gradiente (XGBoost, LightGBM) demuestran un rendimiento robusto con requisitos de datos moderados (típicamente 500-1000 eventos de caída para un entrenamiento confiable), manejan los datos faltantes de manera efectiva y proporcionan métricas de importancia de características valiosas para la interpretación clínica. Las arquitecturas de aprendizaje profundo, incluidas las redes neuronales recurrentes (RNN) y las redes de memoria a corto plazo (LSTM), sobresalen en la captura de dependencias temporales en datos secuenciales de pacientes, pero exhiben un «hambre de datos» sustancial, que generalmente requiere 5000-10 000 eventos de caída para un entrenamiento adecuado y 20 000-50 000 para un rendimiento óptimo ( Butt et al., 2022 ). Esta intensidad de datos dificulta las implementaciones en una sola institución, especialmente en unidades especializadas con menor volumen de caídas, lo que requiere colaboraciones multiinstitucionales o enfoques de aprendizaje federado para obtener suficientes datos de entrenamiento. Los requisitos computacionales varían de forma similar: la regresión logística y los modelos basados ​​en árboles se ejecutan eficientemente en servidores hospitalarios estándar, mientras que los modelos de aprendizaje profundo pueden requerir unidades de procesamiento gráfico (GPU) para el entrenamiento y la inferencia, lo que aumenta los costos de hardware entre $10,000 y $50,000.Los avances recientes en arquitecturas híbridas demuestran enfoques prometedores para equilibrar el rendimiento y la eficiencia de los datos. Bostani et al. (2023) desarrollaron un perceptrón multicapa basado en aprendizaje de refuerzo (MLP-RL) para el diagnóstico del riesgo cardiovascular en atletas, logrando una medida F del 87,4 % y una media geométrica del 89,6 % mediante un novedoso marco de aprendizaje de refuerzo que considera la clasificación como una toma de decisiones secuencial, recompensando las predicciones correctas en cada capa. Su enfoque aborda el desequilibrio de datos mediante la optimización de colonias artificiales de abejas basada en aprendizaje mutuo (ML-ABC), superando la sensibilidad a la inicialización común en los métodos basados ​​en gradientes. Aplicada al cribado cardiovascular, esta metodología ofrece paralelismos directos con la predicción del riesgo de caídas: ambas implican el procesamiento de datos fisiológicos complejos (signos vitales, medidas antropométricas) para evaluar el riesgo físico en tiempo real. El éxito del marco MLP-RL en el manejo de conjuntos de datos desequilibrados, un desafío universal en la predicción de caídas, donde los casos sin caídas superan ampliamente a los eventos de caída, y su capacidad para aprender límites de decisión óptimos sin un ajuste exhaustivo de hiperparámetros, sugieren posibles aplicaciones en la prevención de caídas en hospitales. Las investigaciones futuras deberían explorar si las arquitecturas basadas en el aprendizaje de refuerzo pueden mejorar la precisión de la predicción de caídas y, al mismo tiempo, mantener una eficiencia computacional adecuada para la implementación en hospitales en tiempo real.Los algoritmos de optimización bioinspirados representan otra dirección prometedora para mejorar el rendimiento de los modelos predictivos. Jamshidi et al. (2024) demostraron la aplicación del Algoritmo Dragonfly (AD) para optimizar un Perceptrón Multicapa Wavelet (WMLP) para la detección de cáncer de pulmón en imágenes de TC, logrando una precisión del 99,82 % tanto en el entrenamiento como en las pruebas. El Algoritmo Dragonfly, una técnica de optimización metaheurística inspirada en la naturaleza que imita el comportamiento de enjambre de las libélulas, explora sistemáticamente el espacio de parámetros para identificar pesos de red óptimos e hiperparámetros sin dependencias del descenso de gradiente. Este enfoque es especialmente relevante para los algoritmos de riesgo de caídas, donde minimizar los falsos positivos es fundamental para prevenir la fatiga de alarmas. La optimización tradicional basada en gradientes puede converger a mínimos locales, lo que resulta en compensaciones subóptimas entre sensibilidad y especificidad; los algoritmos bioinspirados exploran el espacio de soluciones con mayor profundidad, identificando potencialmente configuraciones que maximizan simultáneamente la sensibilidad (detectando verdaderos riesgos de caídas) y la especificidad (minimizando las falsas alarmas). La implementación en la prevención de caídas implicaría optimizar no solo los pesos del modelo, sino también los umbrales de decisión adaptados a contextos clínicos específicos (p. ej., UCI vs. unidades médico-quirúrgicas) y la tolerancia al riesgo institucional. Sin embargo, estos enfoques de optimización requieren recursos computacionales considerables (tiempos de entrenamiento de 24 a 72 h en sistemas multinúcleo) y validación en diversas poblaciones de pacientes para garantizar su generalización.

4.2 . Visión artificial y videovigilancia

Los sistemas de visión artificial representan un avance significativo en la prevención de caídas en tiempo real, ya que permiten la monitorización continua del comportamiento y los patrones de movimiento del paciente. Estos sistemas utilizan redes neuronales convolucionales (CNN) y algoritmos de estimación de postura para analizar transmisiones de vídeo e identificar comportamientos de alto riesgo y caídas en el momento en que ocurren (detección), a diferencia de predecir caídas futuras.La plataforma de detección de caídas SafelyYou, basada en IA e implementada en múltiples centros sanitarios, emplea visión artificial para detectar caídas y cuasi accidentes con una precisión del 95 % ( AJMC, 2019 ). Wang et al. (2020) analizaron sistemas que utilizan cámaras de profundidad y análisis de siluetas para preservar la privacidad del paciente, a la vez que monitorizan cambios posturales repentinos indicativos de caídas. Los métodos que preservan la privacidad incluyen el procesamiento de bordes (análisis de vídeo local en lugar de transmitir imágenes sin procesar), la anonimización en el dispositivo y el análisis basado en siluetas en lugar de imágenes identificables ( Wang y Lin, 2024 ).Los modelos de estimación de postura, como OpenPose y MediaPipe, se han adaptado para aplicaciones sanitarias, lo que permite el análisis en tiempo real de la postura y los patrones de marcha de los pacientes. El análisis de Hill et al. (2025) de los modelos de estimación de postura basados ​​en aprendizaje automático utilizados en el análisis del movimiento y la postura humana evidenció una precisión superior al 80 % en la identificación de pacientes con alto riesgo de caídas, basándose en patrones de movilidad observados durante actividades rutinarias. Sin embargo, el rendimiento se degrada considerablemente en condiciones de poca iluminación, oclusión (p. ej., cuando los pacientes están parcialmente ocultos por el equipo) y limitaciones en la línea de visión. Los enfoques de fusión de sensores, que combinan la visión artificial con acelerómetros portátiles y sensores ambientales, abordan estas limitaciones y mejoran la robustez de la detección ( Zhao et al., 2024 ).Para mejorar aún más la privacidad y la calidad de la imagen, Li et al. (2022) presentan un novedoso marco de detección de caídas llamado DCLSTMAE, que utiliza convolución dilatada y LSTM para extraer eficientemente características espacio-temporales de datos de vídeo. El método está diseñado para operar con datos sin etiquetar, lo que mejora la privacidad y logra una alta precisión en la detección de caídas, con una precisión reportada del 97,1 % en el conjunto de datos UR.Más allá de las CNN convencionales, los Transformadores de Visión (ViT) demuestran un rendimiento superior en imágenes médicas gracias a mecanismos de autoatención que permiten una comprensión holística de la escena. Khaniki et al. (2025) lograron una precisión del 98,93 % en la clasificación de tumores cerebrales utilizando ViT con Mecanismo de Calibración de Características y Atención Cruzada Selectiva, superando así a las CNN estándar. Para la detección de caídas, los ViT ofrecen ventajas en entornos hospitalarios complejos, manteniendo una detección robusta a pesar de oclusiones, iluminación variable y diversas posiciones del paciente, al prestar atención a las partes visibles del cuerpo e inferir las regiones ocluidas. Sin embargo, los ViT requieren conjuntos de datos de entrenamiento considerablemente mayores (10 000-50 000 frente a 2 000-5 000 fotogramas etiquetados) y una memoria GPU de 2 a 3 veces mayor, lo que podría aumentar la latencia en escenarios de monitorización multipaciente.El procesamiento perimetral que preserva la privacidad presenta desventajas críticas en términos de latencia. Si bien los dispositivos perimetrales garantizan que el video sin procesar se mantenga local, su menor potencia computacional (entre una décima y una quinta parte de la de las GPU en la nube) aumenta la latencia de inferencia de 30 a 50 ms a 200-400 ms por fotograma, extendiéndose a 500-800 ms para el análisis basado en siluetas que requiere preprocesamiento. Si bien son adecuados para cambios graduales de posición, estos retrasos pueden comprometer la detección de caídas rápidas (<1 s). Los sistemas futuros deben equilibrar la protección de la privacidad, la eficiencia computacional y la sensibilidad de detección mediante enfoques escalonados donde los dispositivos perimetrales realizan un cribado preliminar y activan el análisis en la nube para eventos de alto riesgo.

4.3 . Tecnologías de sensores ambientales y portátiles

Los sistemas de prevención de caídas basados ​​en sensores abarcan tanto dispositivos portátiles como tecnologías de monitorización ambiental que recopilan datos fisiológicos y de movimiento de forma continua. Los acelerómetros, giroscopios y magnetómetros integrados en dispositivos portátiles pueden detectar anomalías en la marcha, inestabilidad del equilibrio y patrones de movimiento repentinos asociados con el riesgo de caídas ( Li et al., 2025 ).Ruiz-García et al. (2023) amplían CareFall, un sistema automatizado de detección de caídas diseñado para adultos mayores mediante relojes inteligentes portátiles equipados con acelerómetros y giroscopios de 3 ejes. Incorpora dos estrategias de detección: un método basado en umbrales y un enfoque de aprendizaje automático más avanzado. El modelo de aprendizaje automático supera significativamente al método de umbrales, demostrando una precisión del 98,4 % frente al 77,3 %, con una sensibilidad y especificidad mejoradas en condiciones de laboratorio controladas. Los sensores ambientales, como las alfombrillas sensibles a la presión, los detectores de movimiento infrarrojos y los sistemas de radar, ofrecen funciones de monitorización no invasiva. El sistema GaitRite se ha integrado con algoritmos de IA para analizar los parámetros de la marcha y predecir el riesgo de caídas con una precisión del 86 % ( Rehman et al., 2020 ). Los enfoques de fusión multisensor combinan datos de diversas modalidades de detección para mejorar la precisión de la detección y reducir los falsos positivos. Ejupi et al. (2017) y Taramasco et al. (2025) demostraron que la combinación de datos de acelerómetros portátiles con sensores de presión ambiental mejoró la precisión de la detección de caídas del 82 % al 96 % en entornos experimentales. Sin embargo, los dispositivos portátiles se enfrentan a desafíos prácticos, como la adherencia del paciente (disposición a usar los dispositivos de forma constante), la carga excesiva (los dispositivos que requieren recarga diaria reducen su usabilidad), los problemas de integridad de la piel (lesiones por presión, reacciones alérgicas) y los flujos de trabajo de asignación de dispositivos al ingreso y al alta. Las tasas de falsas alarmas, cruciales para prevenir la fatiga por alarmas, deberían reportarse por cada 100 horas-paciente junto con el valor predictivo positivo; sin embargo, rara vez se cuantifican en la literatura. La integración con los flujos de trabajo de enfermería debe especificar los destinatarios de las alertas, los protocolos de escalamiento y los tiempos de respuesta esperados para que la detección se traduzca en prevención.

4.4 . Procesamiento del lenguaje natural

Las técnicas de procesamiento del lenguaje natural (PLN) extraen información valiosa relacionada con las caídas de la documentación clínica no estructurada, incluyendo notas de enfermería, evaluaciones médicas e informes de incidentes. Los enfoques de PLN abarcan desde léxicos de palabras clave y sistemas basados ​​en reglas hasta modelos de lenguaje neuronal; la portabilidad entre diferentes proveedores de HCE y estilos de documentación sigue siendo un desafío ( Eguia et al., 2024 , Nakatani et al., 2019 ). Estos enfoques pueden identificar factores de riesgo no capturados en campos de datos estructurados, como el delirio, el nivel de sedación, el uso de ayudas para la marcha y el miedo a las caídas, que pueden documentarse mejor en notas narrativas que en campos discretos de HCE, y mejoran la exhaustividad de la evaluación del riesgo de caídas.Nakatani et al. (2019) demostraron con éxito que las caídas en pacientes hospitalizados pueden predecirse mediante el análisis de registros de enfermería mediante un algoritmo de PLN combinado con aprendizaje automático. Los resultados de la predicción, utilizando el conjunto de datos de prueba, mostraron sensibilidad y especificidad con intervalos de confianza del 95 %; sin embargo, el tamaño de la muestra y el método de validación (interno vs. externo) fueron limitados. Estos hallazgos resaltan la eficacia del PLN y el aprendizaje automático para extraer factores de riesgo de caídas de la documentación de enfermería.Los sistemas de apoyo a la toma de decisiones clínicas que incorporan PLN han demostrado una mejor calidad de la documentación y la identificación de factores de riesgo. El Modelo de Riesgo de Caídas EPIC integra información derivada del PLN con datos estructurados para proporcionar una evaluación completa del riesgo de caídas, que se actualiza dinámicamente a medida que se introducen nuevas notas clínicas ( Eguia et al., 2024 , Rice et al., 2022 ).Más allá de los textos de la HCE, las señales relevantes para la salud mental en los corpus digitales públicos podrían, con una gobernanza y una supervisión ética adecuadas, complementar la estratificación del riesgo de los pacientes hospitalizados para los síntomas depresivos y el miedo a las caídas, factores fuertemente asociados con el riesgo de caídas ( Azizan, 2024b ). Sin embargo, estas aplicaciones requieren rigurosas protecciones de la privacidad, consentimiento informado y validación en poblaciones clínicas antes de su implementación.El manejo de la negación en la documentación clínica representa un desafío técnico crítico para la extracción de riesgo de caídas basada en PNL. Los paquetes estándar de PNL a menudo tienen dificultades con los patrones de negación clínica, donde frases como «el paciente niega el miedo a caer» contienen el factor de riesgo objetivo («miedo a caer») pero indican su ausencia en lugar de su presencia. La coincidencia ingenua de palabras clave clasificaría incorrectamente a este paciente como de alto riesgo, lo que podría desencadenar intervenciones innecesarias y contribuir a la fatiga de alarmas. Los sistemas avanzados de PNL emplean algoritmos de detección de negación (p. ej., NegEx, ConText, Clinical Language Annotation, Modeling, and Processing [CLAMP]) que identifican claves de negación («niega», «no», «sin») y determinan su alcance (qué términos subsiguientes se niegan). Sin embargo, estos algoritmos alcanzan un rendimiento variable (sensibilidad 80-95 %, especificidad 85-98 %) según el estilo de la documentación, con desafíos particulares en oraciones complejas con múltiples cláusulas («el paciente informa mareos ocasionales pero niega el miedo a caer o caídas previas»). Las incrustaciones contextuales de modelos de lenguaje basados ​​en transformadores (BERT, BioBERT, ClinicalBERT) capturan mejor el significado semántico, incluida la negación, logrando una precisión del 92-97 % en tareas de detección de negación. La implementación requiere una validación cuidadosa mediante la revisión manual de historias clínicas para garantizar que el manejo de la negación no infle ni desinfle sistemáticamente las puntuaciones de riesgo, con auditorías trimestrales que examinan las discrepancias entre los factores de riesgo extraídos mediante PNL y los documentados por el médico. Sin un manejo robusto de la negación, los sistemas de PNL corren el riesgo de invertir las evaluaciones de riesgo, clasificando paradójicamente a los pacientes de bajo riesgo (aquellos documentados explícitamente como libres de factores de riesgo) como de alto riesgo con base en la mera mención de términos de factores de riesgo en contextos negativos.Las características de rendimiento de las tecnologías de detección de caídas basadas en IA varían significativamente en los diferentes entornos clínicos, como se detalla en la Tabla 1. Las unidades de cuidados intensivos demuestran la mayor precisión de detección (94-97 %) cuando emplean enfoques de fusión de múltiples sensores, aunque esto conlleva una mayor complejidad de implementación y potencial de falsas alarmas. Las unidades médicas/quirúrgicas logran un rendimiento sólido (88-92 %) con sistemas de visión artificial, mientras que las salas geriátricas se benefician de las capacidades de monitoreo sostenido de las combinaciones de sensores ambientales y portátiles (89-93 %). En particular, las unidades pediátricas presentan desafíos únicos con tasas de precisión más bajas (83-87 %) debido a las limitaciones de tamaño y los requisitos de supervisión, mientras que los departamentos de emergencia dependen de modelos predictivos con tiempos de respuesta más largos pero valiosas capacidades de identificación temprana de riesgos. Como se ilustra en la Fig. 3 , múltiples modalidades de IA, incluido el aprendizaje automático, la visión artificial, las tecnologías de sensores y el procesamiento del lenguaje natural, funcionan sinérgicamente para permitir la evaluación y prevención integrales y en tiempo real del riesgo de caídas en entornos hospitalarios.

5. Implementaciones clínicas y estudios de casos

5.1 . Implementaciones de sistemas de salud a gran escala

Varios sistemas de atención sanitaria importantes han implementado con éxito programas de prevención de caídas basados ​​en IA con resultados clínicos demostrados; sin embargo, los diseños de los estudios varían y las tendencias seculares a menudo dificultan la atribución causal.Partners HealthCare (ahora Mass General Brigham) desarrolló el programa FALL TIPS (Tailoring Interventions for Patient Safety), que combina modelos de predicción de aprendizaje automático con intervenciones específicas ( Dykes et al., 2017 ). Operando desde una tasa de caída de referencia de 3,9 caídas por cada 1000 días-paciente, el sistema logró una reducción relativa del 25 % en las caídas (a aproximadamente 2,9-3,0 caídas por cada 1000 días-paciente, o 0,9-1,0 caídas menos por cada 1000 días-paciente) en 15 unidades hospitalarias durante 12 meses en un ensayo aleatorizado por grupos. La intervención incluyó no solo el modelo de predicción de IA, sino también materiales educativos para pacientes personalizados y campeones basados ​​en la unidad, lo que dificulta aislar el efecto independiente del componente de IA ( Dykes y Brigham, 2018 ).Mayo Clinic implementó un sistema de predicción de caídas basado en IA que analiza datos de la historia clínica electrónica (HCE) en tiempo real y proporciona puntuaciones de riesgo actualizadas cada 4 h ( Salehinejad et al., 2025 , CBINSIGHTS, 2024 ). Con una tasa de caídas de referencia de 4,1 caídas por cada 1000 días-paciente, el sistema demostró una reducción relativa del 30 % en las lesiones relacionadas con caídas (a aproximadamente 2,9 caídas por cada 1000 días-paciente, lo que representa una reducción absoluta de 1,2 caídas por cada 1000 días-paciente); sin embargo, el estudio empleó un diseño pre-post sin controles concurrentes, lo que limitó la inferencia causal. Las puntuaciones de satisfacción del personal relacionadas con las actividades de prevención de caídas mejoraron, lo que sugiere una buena integración del flujo de trabajo.El Hospital Johns Hopkins implementó la Herramienta de Evaluación del Riesgo de Caídas Johns Hopkins (JHFRAT), mejorada con capacidades de aprendizaje automático, lo que resultó en una mayor precisión predictiva del riesgo de caídas entre pacientes mayores con accidente cerebrovascular en rehabilitación. Hong et al. (2024) y Damoiseaux-Volman et al. (2022) evaluaron la validez predictiva del JHFRAT utilizando una gran cohorte retrospectiva de 17.263 pacientes mayores hospitalizados. La cohorte del estudio demostró una tasa de caídas inicial de 3,5 caídas por cada 1.000 días-paciente. El rendimiento predictivo del modelo, medido por el área bajo la curva característica operativa del receptor (AUC), arrojó un valor de 0,65 (IC del 95 %: 0,63-0,67), lo que indica una precisión moderada. El sistema se integra con los flujos de trabajo de enfermería existentes y proporciona recomendaciones de intervención prácticas. Se envían alertas al personal de enfermería de cabecera, con escalamiento para cobrar a las enfermeras para los pacientes identificados como de alto riesgo, aunque no se informó la mediana de los tiempos de respuesta.La variación en las tasas de caídas iniciales en estas implementaciones (2,8 a 5,1 caídas por cada 1000 días-paciente, como se detalla en la Tabla 3 ) influye fundamentalmente en la interpretación de las reducciones relativas. Una reducción del 40 % en una unidad médica general de bajo riesgo (línea de base 2,8 caídas por cada 1000 días-paciente) produce entre 0,7 y 0,8 caídas menos por cada 1000 días-paciente, mientras que una reducción del 15 % en una unidad de neurología o accidente cerebrovascular de alto riesgo (línea de base 5,1 caídas por cada 1000 días-paciente) produce un impacto absoluto similar o mayor de 0,8 caídas por cada 1000 días-paciente. Los cálculos de coste-efectividad deben tener en cuenta estas diferencias iniciales: prevenir una caída cuesta entre 20 000 y 30 000 dólares en entornos de bajo riesgo con costes operativos de IA modestos, frente a entre 8000 y 12 000 dólares en entornos de alto riesgo donde la misma inversión previene más caídas. Esta heterogeneidad subraya la importancia de informar métricas tanto relativas como absolutas, tasas de referencia y ROI específico del entorno al evaluar la efectividad de la prevención de caídas con IA.

Tabla 3. Evaluación del impacto económico de la prevención de caídas mediante IA en los sistemas de atención sanitaria.

Tamaño del sistema de saludVolumen de pacientes (camas)Tasa de caída de referenciaCosto de implementación de IACosto operativo anualCaídas prevenidasAhorro de costesROI neto (3 años)Período de recuperaciónReferencia
Gran centro académico (>800 camas)1.2004,2/1000 días-cama$750,000$180,000145 caídas/año$6,815,000287 %14 mesesMorello y otros, 2015 , Dykes y otros, 2017
Centro médico regional (400–800 camas)6003,8/1000 días-cama$520,000$125,00068 caídas/año$3,196,000245 %18 mesesWong y otros, 2011 , Hempel y otros, 2013
Hospital comunitario (200–400 camas)3003,5/1000 días-cama$380,000$95,00032 caídas/año$1,504,000198 %22 mesesCurrie, 2008 , Stevens y otros, 2006
Comunidad pequeña (<200 camas)1503,2/1000 días-cama$280,000$75,00015 caídas/año$705,000145 %28 mesesHealey et al., 2004 , Titler et al., 2011
Hospital de especialidades (variable)2505,1/1000 días-cama$420,000$110,00042 caídas/año$1,974,000221 %19 mesesIlic et al., 2023 , Bouldin et al., 2013
Acceso crítico (<25 camas)202,8/1000 días-cama$150,000$45,0002 caídas/año$94,00067 %48 mesesCasey et al., 2017 , Trabajos de Salud Rural, 2019
Cuidados agudos a largo plazo1804,8/1000 días-cama$350,000$85,00028 caídas/año$1,316,000186 %24 mesesSpetz et al., 2013 ; Agencia para la Investigación y la Calidad de la Atención Sanitaria, 2013

5.2 . Aplicaciones de unidades especiales

La implementación de modelos de predicción de caídas basados ​​en IA en unidades hospitalarias especializadas ha mostrado resultados prometedores, especialmente cuando se adaptan a las necesidades clínicas de poblaciones específicas de pacientes. Choi et al. (2023) desarrollaron algoritmos de aprendizaje automático para un hospital especializado en enfermedades cerebrovasculares, centrándose en pacientes hospitalizados con ictus agudo, un grupo con alto riesgo de caídas debido a deficiencias neurológicas. Utilizando una cohorte retrospectiva de 8462 pacientes con validación cruzada interna, el modelo alcanzó un AUROC de 0,85 (IC del 95 %: 0,78-0,92), superando la Escala de Caídas de Morse. Sin embargo, no se ha publicado la validación externa en otros centros especializados en ictus, y no se evaluó la calibración del modelo, crucial para establecer umbrales de intervención adecuados. Más allá de las unidades de ictus, las unidades de cuidados intensivos (UCI) presentan desafíos únicos para la prevención de caídas debido a la agudeza del paciente, la sedación y la presencia de equipo médico complejo. Dai et al. (2024) demostraron cómo los sistemas de IA integran la visión artificial con la monitorización fisiológica para detectar signos tempranos de agitación del paciente o patrones de movimiento que preceden a los intentos de caída. El sistema logró una precisión de clasificación general del 91,2 %, con una sensibilidad del 89,6 % y una especificidad del 92,8 %, incluso al operar con videoclips cortos de 2 segundos para la monitorización en tiempo real. Estos resultados se validaron frente a estados de agitación etiquetados por expertos según la Escala de Agitación-Sedación de Richmond (RASS), lo que confirma la fiabilidad del modelo. Aunque el estudio no midió directamente la reducción de caídas, su capacidad para monitorizar la agitación de forma continua y objetiva sugiere potencial para mejorar la seguridad del paciente y reducir los eventos adversos en entornos de UCI.De manera similar, los servicios de urgencias (SU) utilizan cada vez más el análisis predictivo para identificar a los adultos mayores en riesgo de hospitalización por caídas. Archer et al. (2024) desarrollaron y validaron externamente la herramienta eFalls, un modelo de predicción multivariable diseñado para pronosticar la asistencia o la hospitalización en SU ​​por caídas o fracturas en un plazo de 12 meses. El modelo alcanzó un área bajo la curva característica operativa del receptor (AUC) de 0,75 en la validación interna y de 0,72 en la validación externa, lo que demuestra un rendimiento discriminatorio de moderado a bueno. El análisis de calibración mostró una fuerte concordancia entre los resultados previstos y observados en todos los estratos de riesgo, lo que respalda su utilidad clínica. Aunque el estudio no informó métricas de implementación en tiempo real, la dependencia del modelo de datos de atención primaria recopilados rutinariamente sugiere una alta viabilidad para la integración en los sistemas de triaje de SU para apoyar la intervención temprana y la planificación de recursos.Para traducir las alertas en prevención, los pacientes identificados con síntomas cognitivos o anímicos, ya sea mediante cribado clínico o herramientas predictivas, pueden ser derivados a intervenciones no farmacológicas estructuradas. El ejercicio combinado con terapia de reminiscencia representa uno de estos paquetes basados ​​en la evidencia: esta intervención redujo significativamente la depresión y mejoró la calidad de vida en adultos mayores con enfermedad de Alzheimer leve en un estudio cuasiexperimental ( Azizan, Anum, Faisal y Karnadipa, 2023 ). Si bien estos hallazgos respaldan el valor terapéutico de las intervenciones combinadas, la investigación que examina el proceso completo desde la identificación del riesgo → respuesta clínica → ejecución de la intervención → resultados a largo plazo como la reducción de caídas sigue siendo limitada.La integración de la estratificación de riesgos de IA con intervenciones basadas en evidencia, como el ejercicio y la terapia de reminiscencia, representa una vía de prevención teórica en lugar de un sistema automatizado implementado actualmente en la literatura revisada. Si bien Azizan et al. (2023) demostraron que el ejercicio combinado con la terapia de reminiscencia redujo significativamente la depresión y mejoró la calidad de vida en adultos mayores con enfermedad de Alzheimer leve, ninguno de los sistemas de prevención de caídas de IA revisados ​​activó automáticamente las derivaciones a estas intervenciones específicas basadas en las puntuaciones de riesgo. Los sistemas actuales generan principalmente alertas de riesgo para el personal de enfermería, que luego aplica el juicio clínico para seleccionar las intervenciones apropiadas de los protocolos de prevención de caídas específicos de la institución. El vínculo entre la evaluación de riesgos generada por IA y las intervenciones no farmacológicas específicas, incluidos los programas de ejercicio estructurados para la fragilidad ( Azizan, 2024a ) y las intervenciones cognitivas para pacientes con deterioro ( Azizan et al., 2023 ), representa una dirección futura recomendada que requiere el desarrollo de sistemas de apoyo a la toma de decisiones clínicas con integración de flujo de trabajo bidireccional. La implementación prospectiva requeriría: (1) generación automatizada de derivaciones basada en las puntuaciones de riesgo de la IA y las características de los pacientes; (2) disponibilidad de personal capacitado para implementar intervenciones estructuradas; (3) sistemas de seguimiento para supervisar la finalización de la intervención y la respuesta de los pacientes; y (4) ciclos de retroalimentación para ajustar los modelos de riesgo según la efectividad de la intervención. Se necesitan ensayos aleatorizados por conglomerados que evalúen esta vía integrada de IA a intervención para evaluar la viabilidad en situaciones reales, la aceptación del personal, la adherencia del paciente y el impacto en la reducción de las caídas.Además de los beneficios clínicos, los sistemas de prevención de caídas con IA ofrecen claras ventajas económicas, especialmente para instituciones de gran escala. Como se muestra en la Tabla 3 , los centros médicos académicos con más de 800 camas informaron el retorno de la inversión más favorable (287 % en tres años), con un período de recuperación de solo 14 meses. Estos sistemas evitaron un promedio de 145 caídas al año, generando más de $6.8 millones en ahorros de costos. Los hospitales regionales y comunitarios experimentaron períodos de recuperación más largos (18-22 meses) pero mantuvieron un ROI positivo por encima del 190 %. Por el contrario, los hospitales de acceso crítico enfrentaron las mayores barreras financieras, con un período de recuperación de 48 meses y un modesto ROI del 67 %, lo que destaca la necesidad de apoyo financiero dedicado o modelos de servicio colaborativo para garantizar el acceso equitativo a estas tecnologías en todos los entornos de atención médica.

5.3 . Implementaciones internacionales

Los esfuerzos para reducir las caídas en pacientes hospitalizados han ganado atención global, con diversas estrategias que se están probando en varios sistemas de salud. Spoon et al. (2024) revisaron 48 estudios e identificaron 350 estrategias de implementación utilizadas para apoyar las intervenciones de prevención de caídas en hospitales. Si bien la revisión no se centró en la distribución geográfica, destacó que la mayoría de los estudios carecían de informes exhaustivos sobre los detalles de la implementación, en particular en los siete prerrequisitos de Proctor. Esta falta de informes limita la reproducibilidad y la generalización en diversos entornos de salud, especialmente en sistemas con recursos limitados o una infraestructura de implementación menos desarrollada. Los estudios emplearon una mediana de seis estrategias de implementación (rango intercuartil 4-9), con un 96% que incorporaba enfoques del dominio de «capacitar y educar a las partes interesadas». Los métodos comunes incluyeron la realización de reuniones educativas, la preparación de promotores y la formación de consejos asesores para construir relaciones con las partes interesadas clave. Tras la implementación, la reducción media de la tasa de caídas fue de 0,9 por 1.000 días-paciente (RIC: –1,8 a 0,3), y la adherencia a las intervenciones varió ampliamente, con una media del 65 % (RIC: 29-87 %), según las auditorías y la documentación de los registros médicos electrónicos. Además de los países occidentales de altos ingresos, también se están desarrollando y probando sistemas innovadores de prevención de caídas en otras regiones. Por ejemplo, Alharbi et al. (2023) introdujeron un sistema de suelo inteligente basado en IoT en Arabia Saudí, incorporando etiquetas RFID en alfombras para detectar caídas en adultos mayores. Este enfoque, que preserva la privacidad y es no intrusivo, se combinó con algoritmos de aprendizaje automático y aprendizaje profundo, y el modelo K-Nearest Neighbours (KNN) logró una notable precisión del 99 %. El estudio demuestra cómo las soluciones alternativas adaptadas a las necesidades culturales y de infraestructura pueden mejorar la vida independiente y reducir los riesgos de caídas en diversos entornos internacionales. Este trabajo destaca aún más el alcance global de la IA en la prevención de caídas, ofreciendo modelos adaptables y rentables que van más allá de los sistemas convencionales portátiles o basados ​​en cámaras.

6. Beneficios de la IA en la prevención de caídas

6.1 . Precisión de predicción mejorada

Los sistemas de IA demuestran una precisión de predicción mejorada en comparación con las herramientas tradicionales de evaluación del riesgo de caídas en muchos estudios, aunque existe una heterogeneidad sustancial. Los valores de AUROC informados para los modelos de aprendizaje automático varían de 0,72 a 0,94 en los estudios publicados ( Alharbi et al., 2023 , Nakatani et al., 2019 , Zhao et al., 2024 , Taramasco et al., 2025 ), a menudo superando el rango de 0,60 a 0,70 que suelen alcanzar las herramientas convencionales como STRATIFY o Morse Fall Scale. Sin embargo, AUROC por sí solo es insuficiente: la calibración, el acuerdo entre las probabilidades predichas y los resultados observados, es esencial para la toma de decisiones clínicas, y AUPRC (área bajo la curva de precisión-recuperación) ofrece una métrica más informativa en conjuntos de datos desequilibrados por clase comunes para la predicción de caídas. Estas métricas complementarias se informan de manera inconsistente, lo que limita la síntesis entre estudios y la evaluación comparativa.Esta mejor discriminación permite una estratificación del riesgo más precisa y una asignación de intervenciones más específica. La capacidad de procesar múltiples fuentes de datos simultáneamente permite a los sistemas de IA identificar patrones de riesgo complejos que podrían no ser evidentes mediante los métodos de evaluación tradicionales. Los modelos de aprendizaje automático pueden incorporar cientos de variables y detectar relaciones no lineales que contribuyen a la precisión de la predicción del riesgo de caídas.

6.2 . Monitoreo e intervención en tiempo real

A diferencia de las evaluaciones de riesgos tradicionales que se realizan periódicamente (normalmente una vez por turno o a diario), los sistemas de IA proporcionan capacidades de monitorización continua que pueden detectar cambios de riesgo en tiempo real. Esto permite una intervención proactiva antes de que se produzcan las caídas, en lugar de respuestas reactivas tras los incidentes. Los sistemas de alerta en tiempo real han demostrado un valor potencial en la práctica clínica, y algunos estudios sugieren reducciones en las tasas de caídas cuando el personal recibe notificaciones oportunas sobre comportamientos de alto riesgo ( Parsons et al., 2021 ). Aunque las cifras exactas varían, las mejoras notificadas van de modestas a sustanciales, según el diseño del sistema y la integración clínica. Sin embargo, rara vez se notifican métricas clave como la carga de alertas, la cantidad de alertas por cada 100 horas-paciente y el valor predictivo positivo, lo que dificulta la evaluación del riesgo de fatiga por alarmas. Los sistemas de alerta escalonados, los umbrales de tiempo de permanencia (que requieren un comportamiento de alto riesgo sostenido antes de activar las alertas) y las ventanas de suspensión durante las actividades supervisadas (p. ej., sesiones de fisioterapia) son estrategias de diseño emergentes para mitigar las falsas alarmas y mejorar la relevancia clínica. La inmediatez de las alertas impulsadas por IA permite una rápida respuesta e implementación de la intervención.

6.3 . Evaluación e intervención de riesgos personalizada

Los sistemas de IA se destacan por proporcionar evaluaciones de riesgo personalizadas que tienen en cuenta las características individuales del paciente, su historial médico y factores clínicos dinámicos. Esta personalización permite estrategias de intervención a medida con mayor probabilidad de ser efectivas para poblaciones específicas de pacientes. Los algoritmos de aprendizaje automático pueden identificar subgrupos de pacientes con perfiles de riesgo similares y recomendar intervenciones basadas en evidencia que han demostrado ser efectivas para pacientes similares. Este enfoque de medicina de precisión para la prevención de caídas representa un avance significativo con respecto a las estrategias universales. Los adultos mayores con deterioro cognitivo, una vez identificados mediante cribado clínico o herramientas predictivas, podrían ser derivados sistemáticamente a programas estructurados no farmacológicos, como el ejercicio combinado con terapia de reminiscencia. Azizan et al. (2023) demostraron que esta intervención combinada mejoró significativamente la depresión y la calidad de vida en adultos mayores con enfermedad de Alzheimer leve, lo que respalda su posible papel en estrategias de prevención personalizadas que conectan la predicción y la intervención.

6.4 . Integración y eficiencia del flujo de trabajo

Los sistemas de IA bien diseñados se integran a la perfección con los flujos de trabajo clínicos existentes, ofreciendo apoyo a la toma de decisiones sin sobrecargar al personal sanitario. Las herramientas automatizadas de evaluación del riesgo de caídas han demostrado potencial para reducir la carga de trabajo manual y mejorar la consistencia y la precisión. Por ejemplo, Khatib et al. (2025) demostraron que los modelos de aprendizaje automático podrían acortar y adaptar las evaluaciones del riesgo de caídas para adultos mayores, agilizando el proceso y manteniendo el rendimiento predictivo. Si bien algunos estudios sugieren un ahorro de tiempo de hasta un 30-40 %, estas estimaciones suelen basarse en implementaciones en un solo centro y deben contextualizarse según los tipos de unidad específicos, los protocolos de evaluación de referencia y la calidad de la integración de la HCE. Cuando se citan reducciones numéricas de la carga de trabajo, estas suelen reflejar implementaciones piloto y podrían no ser generalizables a otras instituciones. Esta mejora en la eficiencia permite al personal redirigir el tiempo hacia la atención directa al paciente y la prestación de intervenciones oportunas.

7. Desafíos y limitaciones

7.1 . Privacidad de datos y consideraciones éticas

La implementación de sistemas de prevención de caídas con IA plantea importantes preocupaciones sobre la privacidad, en particular en lo que respecta a las tecnologías de videovigilancia y monitorización continua. Los pacientes pueden sentirse incómodos con la observación constante, y las instituciones sanitarias deben equilibrar los beneficios de seguridad con los derechos a la privacidad y las preocupaciones sobre la dignidad. El cumplimiento normativo presenta desafíos constantes, en particular en jurisdicciones con estrictos requisitos de protección de datos, como el Reglamento General de Protección de Datos (RGPD) de la Unión Europea y la Ley de Portabilidad y Responsabilidad del Seguro Médico (HIPAA) de los Estados Unidos. Como se muestra en la Tabla 4 , los plazos de cumplimiento varían de 2 a 18 meses en todos los ámbitos regulatorios, con costos asociados de 10 000 a 500 000 dólares, según el requisito. Las instituciones sanitarias deben garantizar que los sistemas de IA cumplan con todas las regulaciones de privacidad aplicables, manteniendo al mismo tiempo la eficacia clínica.

Tabla 4. Marco regulatorio y de cumplimiento para sistemas de prevención de caídas con IA.

Dominio regulatorioRequisito específicoNorma de cumplimientoMétodo de validaciónCronologíaImpacto en los costosNivel de riesgoReferencia
Dispositivo médico de la FDASoftware de dispositivos médicos de clase IINotificación previa a la comercialización 510(k)Estudios de validación clínica12–18 meses$200 mil – $500 milMedioFDA, 2021
Protección de datos RGPDConsentimiento para la videovigilanciaCumplimiento de los artículos 6 y 9 del RGPDEvaluación del impacto en la privacidad3–6 meses$50 mil – $150 milAltoGDPR.eu, 2018 , Price y Cohen, 2019
Privacidad HIPAACifrado de PHI y controles de accesoTítulo 45 del Código de Reglamentos Federales, artículo 164.312Evaluación de riesgos de seguridad2–4 meses$25 mil – $75 milMedioHHS, 2013 , Gordon y Catalini, 2018
Comisión ConjuntaNormas de seguridad del pacienteNPSG.09.02.01Medición del rendimiento6–12 meses$30 mil – $100 milBajoComisión Conjunta , 2023
Normas ISO/IECProcesos del ciclo de vida del softwareISO 13485, IEC 62304Auditoría de gestión de calidad8–15 meses$100 mil – $300 milMedioISO, 2016 , IEC, 2006
Gobernanza clínicaEvaluación del sesgo del algoritmoAprobación ética institucionalMétricas de evaluación de equidad4–8 meses$40 mil – $120 milAltoObermeyer et al., 2019 , Rajkomar et al., 2019
CiberseguridadProtocolos de seguridad de redMarco de ciberseguridad del NISTPruebas de penetración3–6 meses$60 mil – $200 milAltoNIST., 2018 , Kruse y otros, 2017
Regulaciones estatales y localesRequisitos específicos de la instalaciónVariable según la jurisdicciónAuditoría de cumplimiento local1–6 meses$10 mil – $50 milBajoCMS, 2019
Responsabilidad profesionalResponsabilidad por el apoyo a las decisiones clínicasCobertura por negligencia médicaEvaluación de riesgos legales2–4 meses$20 mil – $80 milMedioPrice y otros, 2019 , Kesselheim y otros, 2011
InteroperabilidadIntercambio de datos de saludHL7 FHIR R4Pruebas de integración4–10 meses$75 mil – $250 milMedioHL7, 2019 , Mandel y otros, 2016

Las consideraciones éticas incluyen cuestiones sobre la autonomía del paciente, el consentimiento informado para la monitorización con IA y el potencial de la tecnología para sustituir el criterio humano en la toma de decisiones clínicas ( Mittelstadt, 2019 ). Es fundamental contar con marcos de gobernanza claros para abordar estas preocupaciones. 

La figura 4 ilustra el marco de gobernanza de datos que sustenta los sistemas de prevención de caídas basados ​​en IA, destacando la distribución del procesamiento entre los entornos perimetrales y de servidor, el enrutamiento estructurado de alertas a través de los flujos de trabajo clínicos y la integración de puntos de control con intervención humana que garantizan la supervisión, la seguridad y la rendición de cuentas.

7.2 . Sesgo y equidad del algoritmo

Los sistemas de IA pueden perpetuar o amplificar los sesgos existentes en los datos de entrenamiento, lo que podría generar resultados dispares para diferentes poblaciones de pacientes. Los datos históricos de atención médica pueden reflejar desigualdades sistémicas que podrían verse reforzadas por algoritmos de aprendizaje automático. Diversos estudios han identificado posibles sesgos en los modelos de predicción de caídas de IA relacionados con la edad, el género, la raza y el nivel socioeconómico ( Shah y Sureja, 2024 ; O’Connor y Liu, 2023 ). Abordar estos sesgos requiere diversos conjuntos de datos de entrenamiento, técnicas de equidad algorítmica y auditorías estratificadas continuas. Un plan mínimo debe incluir:

  • •Auditorías de sesgo trimestrales estratificadas por edad, sexo, raza/etnia, idioma principal y uso de ayudas para la movilidad
  • •Monitoreo semanal de la deriva mediante gráficos de control que rastrean la prevalencia, AUROC/AUPRC y métricas de calibración
  • •Recalibración activada cuando el error de calibración esperado (ECE) excede un umbral predefinido, con gráficos de comparación previos y posteriores documentados
  • •Control de versiones del modelo con registro de cambios completo y procedimientos de reversión
  • •Sin ese seguimiento, el rendimiento del modelo puede degradarse silenciosamente con el tiempo debido a cambios en las poblaciones de pacientes, las prácticas clínicas o los patrones de ingreso de datos de EHR.

El desequilibrio de clases y la escasez de datos plantean barreras fundamentales para el entrenamiento de sistemas de detección de caídas fiables, ya que las caídas representan solo el 0,3-0,5 % de los días-paciente (desequilibrio de 200-300:1). Las técnicas de aumento tradicionales ofrecen beneficios limitados para los datos tabulares de la HCE. Las redes generativas antagónicas cuánticas (QGAN) representan una solución emergente: Pajuhanfard et al. (2024) demostraron la evolución de las QGAN desde la generación básica de imágenes 2 × 2 hasta las avanzadas GAN cuánticas de Wasserstein parametrizadas, que logran resultados de alta resolución de 28 × 28. Las QGAN aprovechan la superposición cuántica para explorar múltiples vías generativas simultáneamente y el entrelazamiento cuántico para reflejar relaciones fisiológicas complejas, lo que potencialmente genera eventos de caída sintéticos en diversos grupos demográficos sin requerir conjuntos de datos masivos del mundo real de cada subgrupo.Sin embargo, la tecnología QGAN aún se encuentra en una etapa inicial, limitada a conjuntos de datos a pequeña escala y que requiere hardware de computación cuántica aún no ampliamente disponible en el ámbito sanitario. Los retos de validación son considerables: los datos sintéticos deben demostrar realismo estadístico, verosimilitud clínica y equidad sin amplificar los sesgos. La relación coste-beneficio sigue siendo incierta; generar 10 000 eventos sintéticos podría requerir entre 50 y 100 horas y entre 500 y 2000 dólares, en comparación con el aprendizaje federado entre instituciones. A medida que la infraestructura cuántica madure, las QGAN podrían permitir modelos de detección de caídas robustos y equitativos cuando los datos del mundo real sean escasos, especialmente para los subtipos de caídas poco frecuentes.

7.3 . Integración clínica e interrupción del flujo de trabajo

Una implementación exitosa de IA requiere una cuidadosa alineación con los flujos de trabajo clínicos y atención a la aceptación del usuario. Un diseño deficiente de los sistemas puede aumentar la carga de trabajo del personal, generar un exceso de falsas alarmas o no integrarse con la infraestructura existente de registros médicos electrónicos (RME). Entre los desafíos comunes de la gestión del cambio se incluyen las exigencias de capacitación del personal, la resistencia a las nuevas tecnologías y la necesidad de modificar las rutinas clínicas establecidas. La fatiga de alarmas es una barrera crítica: las falsas alertas frecuentes pueden provocar desensibilización, respuestas tardías o la anulación de alertas. Fernandes et al. (2019) enfatizaron que los sistemas de alerta basados ​​en IA deben equilibrar la sensibilidad con la especificidad para evitar la sobrecarga sensorial en entornos hospitalarios. De manera similar, Nanevski et al. (2025) descubrieron que las implementaciones multicéntricas de IA para la evaluación del riesgo de caídas requerían una integración personalizada del flujo de trabajo y la participación del personal para mantener la efectividad.La generación de informes de métricas como las alertas por cada 100 horas-paciente, el valor predictivo positivo en el umbral operativo y la mediana del tiempo de respuesta del personal proporciona un contexto esencial para evaluar la viabilidad de la implementación. Características de diseño como las alertas escalonadas (riesgo bajo/medio/alto con expectativas de respuesta diferenciadas), los umbrales de tiempo de permanencia (que requieren un comportamiento de alto riesgo sostenido antes de activar las alertas) y los periodos de suspensión inteligentes durante actividades supervisadas (p. ej., fisioterapia) pueden reducir la carga de alertas y, al mismo tiempo, preservar la sensibilidad clínica. Para garantizar una adopción exitosa, las instituciones sanitarias deben invertir en programas integrales de capacitación, soporte técnico continuo y ciclos de retroalimentación que permitan el perfeccionamiento iterativo de las herramientas de IA.

7.4 . Limitaciones técnicas y fiabilidad

Los sistemas de IA se enfrentan a diversas limitaciones técnicas, como errores de software, fallos de hardware e interrupciones de la red, que pueden comprometer la fiabilidad y la seguridad del paciente. Como señalan González-Castro et al. (2024) , contar con sistemas de respaldo robustos y protocolos de fallos es esencial para garantizar la continuidad de la atención cuando las herramientas de IA fallan o dejan de estar disponibles. Con el tiempo, las desviaciones del modelo causadas por cambios en las poblaciones de pacientes o las prácticas clínicas pueden reducir la precisión. El reentrenamiento regular, la monitorización de métricas como la puntuación Brier y la ECE, y la recalibración contribuyen a mantener el rendimiento ( Nanevski et al., 2025 ). La gestión del ciclo de vida debe incluir el control de versiones, procedimientos de reversión y un registro formal del modelo.

7.5 . Requisitos de costos y recursos

La implementación de sistemas de prevención de caídas basados ​​en IA requiere una inversión sustancial en infraestructura tecnológica, licencias de software, capacitación del personal y mantenimiento continuo. Las instituciones de atención médica deben evaluar la rentabilidad de estos sistemas y desarrollar modelos de financiamiento sostenibles adaptados a su tamaño y volumen de pacientes. Según Nanevski et al. (2025) , las implementaciones multicéntricas de herramientas de riesgo de caídas de IA implicaron costos iniciales variables, y los hospitales más pequeños enfrentaron mayores desafíos para absorber los gastos de implementación. Un informe de Health Affairs (2025) estima que la integración de IA en los servicios clínicos puede variar de $200,000 a $700,000, dependiendo de la complejidad del sistema y las necesidades de personalización. Los costos operativos anuales, incluidas las actualizaciones, la monitorización y el soporte, pueden agregar entre $50,000 y $150,000, y los períodos de recuperación varían ampliamente, influenciados por las tasas de caídas de referencia, la gravedad de las lesiones y los modelos de atribución de costos. Estas proyecciones económicas dependen en gran medida de suposiciones como los cronogramas de depreciación, las proporciones de personal y los ahorros de costos relacionados con las caídas, que pueden no generalizarse en todas las instituciones. Las instalaciones más pequeñas pueden requerir financiación de subvenciones, consorcios regionales o modelos de servicios compartidos para lograr la rentabilidad y evitar tensiones financieras ( González-Castro et al., 2024 ).Los requisitos de recursos van más allá de los costos iniciales de implementación e incluyen soporte técnico continuo, actualizaciones del sistema y capacitación del personal. Los centros de salud más pequeños pueden enfrentar desafíos particulares para acceder y mantener las tecnologías de IA.El ROI varía sustancialmente según el tamaño de la instalación y las tasas de caídas de referencia ( Tabla 3 ). Los grandes centros médicos académicos (>800 camas) demuestran una economía favorable: la implementación de $750,000 y los costos anuales de $180,000 producen un ROI de tres años del 287 % con una recuperación de la inversión de 14 meses al prevenir 145 caídas anualmente a un costo promedio por caída de $47,000 ( Wong et al., 2011 , Morello et al., 2015 ), beneficiándose de economías de escala y tasas de referencia más altas (4.2 por 1,000 días-cama). Por el contrario, los hospitales de acceso crítico (<25 camas) enfrentan retornos marginales: la implementación de $150,000 y los costos anuales de $45,000 producen un ROI del 67 % con una recuperación de la inversión de 48 meses previniendo solo 2 caídas anualmente, donde el costo por caída prevenida ($97,500) se aproxima al ahorro por caída evitada ($47,000).Las proyecciones del ROI dependen de suposiciones que pueden no generalizarse: los costos relacionados con las caídas asumidos en un promedio de $47,000 ( Wong et al., 2011 , Morello et al., 2015 ) varían según la gravedad de la lesión ($2,000-$5,000 para caídas no lesivas vs. $50,000-$150,000 para fracturas); el rápido avance tecnológico puede requerir un reemplazo antes de los cronogramas de depreciación de 5 a 7 años; los modelos de personal influyen en los costos operativos ($60,000-$80,000 internamente vs. $120,000-$150,000 en soporte del proveedor); y existe incertidumbre de atribución si el 30-40 % de las reducciones reflejan tendencias seculares en lugar de efectos de IA.Para centros más pequeños, se deben considerar modelos alternativos: los consorcios regionales (3 a 5 hospitales que comparten infraestructura) reducen los costos por institución entre un 40 % y un 60 %; los modelos SaaS (5000-15 000 dólares mensuales) reducen las barreras de entrada, aunque los costos acumulados pueden superar a los de los sistemas propios en un plazo de 5 a 7 años; la financiación mediante subvenciones apoya los proyectos piloto, aunque la sostenibilidad sigue siendo incierta. La justificación económica debe abarcar un valor más amplio, como la reducción del agotamiento del personal de enfermería, una mayor cultura de seguridad, mejores calificaciones de calidad y una menor responsabilidad, beneficios que pueden justificar la inversión cuando el retorno de la inversión (ROI) parece marginal.El panorama regulatorio para los sistemas de prevención de caídas de IA abarca múltiples dominios con diferentes plazos de cumplimiento y costos asociados, como se describe en la Tabla 3. La aprobación de dispositivos médicos por parte de la FDA representa el obstáculo regulatorio más sustancial, requiriendo de 12 a 18 meses y entre $200,000 y $500,000 en costos de validación para la clasificación de software de dispositivos médicos de Clase II. Las regulaciones de protección de datos, en particular el cumplimiento del RGPD, presentan desafíos de alto riesgo con plazos más cortos pero requisitos significativos de evaluación del impacto en la privacidad. Las instituciones de salud deben presupuestar marcos de cumplimiento integrales que abarquen protocolos de ciberseguridad, estándares de interoperabilidad y requisitos de gobernanza clínica, con costos regulatorios totales que potencialmente alcanzan entre $600,000 y $1.5 millones para la implementación completa del sistema en todos los dominios.

7.6 . Responsabilidad e implicaciones legales cuando fallan los sistemas de IA

La cuestión de la responsabilidad cuando los sistemas de prevención de caídas con IA no previenen una caída representa una preocupación legal y ética crucial que sigue sin resolverse en gran medida en la jurisprudencia actual. Los marcos tradicionales de responsabilidad médica asignan responsabilidad a los profesionales clínicos que incumplen su deber de cuidado por negligencia; sin embargo, los sistemas de IA introducen complejidad en cuanto a si la responsabilidad recae en el profesional clínico que se basó en una predicción inexacta de IA, en la institución sanitaria que implementó el sistema, en el desarrollador de software que creó el algoritmo o si es compartida por múltiples partes. Tres escenarios de responsabilidad merecen especial consideración:En primer lugar, las fallas de falsos negativos ocurren cuando los sistemas de IA no identifican a un paciente con alto riesgo de caída, lo que resulta en medidas preventivas inadecuadas y una posterior caída con lesión. Si una enfermera sigue las puntuaciones de riesgo generadas por IA sin una evaluación clínica independiente y un paciente clasificado como de bajo riesgo se cae, los tribunales pueden examinar si la confianza de la enfermera en la IA constituyó un juicio clínico razonable o una abdicación negligente de la responsabilidad profesional. El precedente legal de otras tecnologías médicas sugiere que los médicos mantienen la responsabilidad final de las decisiones de atención al paciente y no pueden escudarse en los sistemas automatizados como defensa ( Price et al., 2019 ). Sin embargo, si el sistema de IA fue validado, implementado adecuadamente y generalmente confiable, los tribunales pueden considerar que la confianza de la enfermera es razonable dadas las circunstancias. Las políticas institucionales que requieren que las enfermeras documenten la evaluación independiente del riesgo de caída además de revisar las puntuaciones de IA pueden brindar protección de responsabilidad, aunque esta redundancia disminuye los beneficios de eficiencia de la IA.En segundo lugar, los escenarios de carga de falsos positivos implican que los sistemas de IA generan alertas excesivas de alto riesgo, lo que genera fatiga de alarmas, anulación de alertas y, en última instancia, la omisión de pacientes de alto riesgo reales. Si un sistema de IA genera entre 50 y 100 alertas de riesgo de caída por turno con un valor predictivo positivo del 5 al 10 % (es decir, entre el 90 y el 95 % son falsas alarmas), las enfermeras pueden desarrollar una desensibilización a las alertas, descartando o retrasando habitualmente la respuesta a las alertas. Cuando un paciente de alto riesgo real se cae porque su alerta se descartó en medio del ruido de alerta, la responsabilidad puede recaer en: (a) la institución por implementar un sistema mal calibrado que creó una fatiga de alarmas predecible, (b) el proveedor de software por una validación inadecuada del algoritmo y una optimización de la sensibilidad y especificidad, o (c) la enfermera por no responder a pesar de la alerta del sistema. La jurisprudencia emergente sugiere que las instituciones tienen la responsabilidad de garantizar que los sistemas de apoyo a la toma de decisiones clínicas funcionen con tasas de falsos positivos aceptables ( Kesselheim et al., 2011 ), y una carga de alertas > 10 por enfermera por turno podría constituir un diseño de sistema negligente.En tercer lugar, los escenarios de fallo del sistema abarcan errores de software, mal funcionamiento del hardware, cortes de red o brechas de ciberseguridad que inutilizan los sistemas de prevención de caídas de IA durante períodos críticos. Si un paciente se cae durante una interrupción del sistema de 4 horas y sufre lesiones graves, el análisis de responsabilidad examina si la institución mantuvo protocolos de respaldo adecuados (evaluación manual del riesgo de caídas, vigilancia mejorada) durante el tiempo de inactividad del sistema. Los contratos entre instituciones sanitarias y proveedores de IA suelen incluir cláusulas de limitación de responsabilidad y especificar responsabilidades durante fallos del sistema; sin embargo, estas asignaciones contractuales pueden no proteger contra demandas de terceros (pacientes). Los marcos de responsabilidad de dispositivos médicos pueden aplicarse si los sistemas de prevención de caídas de IA reciben la autorización de la FDA como dispositivos médicos de Clase II, lo que podría imponer una responsabilidad estricta a los fabricantes por defectos de diseño, independientemente de la negligencia ( FDA, 2021 ).Para mitigar los riesgos de responsabilidad, las instituciones de atención médica deben implementar marcos de gobernanza integrales que incluyan: (1) políticas claras que requieran la validación clínica de las recomendaciones de IA antes de implementar intervenciones, (2) estándares de documentación que capturen tanto las puntuaciones de riesgo de IA como la evaluación independiente del médico, (3) auditorías regulares del rendimiento de los algoritmos con sensibilidad específica del umbral, especificidad e informes de valor predictivo positivo, (4) protocolos de revisión de incidentes que examinen si las predicciones de IA fueron precisas y si la respuesta del personal a las alertas fue oportuna y apropiada, (5) procesos de consentimiento informado que garanticen que los pacientes comprendan que los sistemas de IA respaldan pero no reemplazan el juicio clínico, y (6) contratos con proveedores que especifiquen los estándares de rendimiento, la asignación de responsabilidad, la cobertura del seguro y los requisitos de remediación. Las compañías de seguros de responsabilidad profesional están comenzando a exigir a las instituciones de atención médica que utilizan el apoyo a la toma de decisiones clínicas de IA que mantengan estos elementos de gobernanza como condiciones de la póliza, lo que indica el reconocimiento por parte de la aseguradora de los riesgos de responsabilidad emergentes ( Price et al., 2019 ). A medida que los sistemas de prevención de caídas de IA se generalicen, surgirán marcos legales más claros a través de la jurisprudencia, la orientación regulatoria y los estándares profesionales, aunque los adoptantes actuales enfrentan una incertidumbre de responsabilidad que puede retrasar la implementación, particularmente en instituciones reacias al riesgo.

8. Direcciones futuras

8.1 . IA explicable y apoyo a la toma de decisiones clínicas

El desarrollo de sistemas de IA explicable (XAI) representa un avance crucial para la adopción clínica de tecnologías de prevención de caídas. Los profesionales sanitarios necesitan comprender cómo los sistemas de IA llegan a sus conclusiones para mantener la confianza y tomar decisiones informadas sobre la atención al paciente. Los futuros sistemas de IA deben proporcionar explicaciones claras de los factores de riesgo que contribuyen a la predicción de caídas, enumerando las 3 a 5 características principales que determinan la puntuación de riesgo de cada paciente, lo que permite a los profesionales sanitarios comprender y validar las recomendaciones de IA. Esta transparencia es esencial para la aprobación regulatoria, la aceptación clínica y la supervisión ética de las tecnologías de IA.

8.2 . Aprendizaje federado y colaboración multiinstitucional

El aprendizaje federado permite el desarrollo de modelos de IA en múltiples instituciones sanitarias sin necesidad de compartir datos directamente, lo que aborda las preocupaciones sobre la privacidad y mejora la generalización de los modelos. Este enfoque descentralizado ha demostrado ser prometedor en la detección de caídas y otras aplicaciones clínicas, permitiendo a las instituciones entrenar modelos de forma colaborativa, manteniendo al mismo tiempo el control sobre los datos confidenciales de los pacientes ( Mahdi Haref et al., 2025 , González-Castro et al., 2024 ). Esta colaboración puede generar sistemas de prevención de caídas más robustos y de amplia aplicación, especialmente cuando se combina con protocolos estandarizados de informes y validación.Un conjunto mínimo de informes para estudios de IA en caídas debe incluir: entorno clínico (tipo de unidad, país, nivel de ingresos), prevalencia de caídas y desequilibrio de clases, definición del resultado (por ejemplo, caídas vs. caídas lesivas vs. casi caídas), tipo de validación (validación cruzada interna, retención temporal, sitio externo), métricas primarias (AUROC, AUPRC, calibración mediante puntuación ECE o Brier, todas con intervalos de confianza del 95 %), tamaño de la muestra, carga de alertas (alertas cada 100 horas de paciente, valor predictivo positivo), puntos de control humanos en el circuito y resultados de auditoría de imparcialidad estratificados por subgrupos demográficos y clínicos.Los consorcios de investigación multiinstitucionales desarrollan activamente conjuntos de datos compartidos y marcos de validación para acelerar el desarrollo de la IA, preservando al mismo tiempo la privacidad. Estos esfuerzos deben combinar el aprendizaje federado para el entrenamiento de modelos con la recalibración a nivel de centro para tener en cuenta las variaciones locales en las poblaciones de pacientes, las prácticas de documentación y las definiciones de resultados.

8.3 . Integración con tecnologías del Internet de las Cosas (IoT)

La integración de sistemas de prevención de caídas con IA y tecnologías del IoT promete crear ecosistemas de monitorización integrales que puedan rastrear simultáneamente el estado del paciente, las condiciones ambientales y las actividades del personal. Las habitaciones de hospital inteligentes, equipadas con múltiples sensores y análisis de IA, podrían revolucionar la prevención de caídas. Los avances en tecnología wearable, como la ropa inteligente y los sensores implantables, proporcionarán capacidades de monitorización cada vez más sofisticadas, a la vez que preservan la comodidad y la dignidad del paciente.

8.4 . Enfoques de la medicina de precisión

Se espera que los futuros sistemas de IA integren datos genómicos, biomarcadores y otras herramientas de medicina de precisión para ofrecer evaluaciones de riesgo de caídas más personalizadas e intervenciones específicas. La fragilidad y la sarcopenia, contribuyentes clave al riesgo de caídas, están influenciadas por factores genéticos y biológicos, y el ejercicio sigue siendo la intervención modificable más efectiva. Los análisis bibliométricos confirman el crecimiento sostenido de la investigación en la ciencia del ejercicio y la fragilidad, lo que refleja su papel central en el envejecimiento y las estrategias de prevención de caídas ( 

Azizan, 2024a ). El triaje habilitado por IA para programas de ejercicio estructurados y basados ​​en la evidencia, particularmente cuando se combina con terapia de reminiscencia para pacientes con deterioro cognitivo ( 

Azizan et al., 2023 ), representa una vía prometedora de prevención de precisión. Este enfoque justifica la evaluación a través de ensayos aleatorizados por conglomerados para evaluar su efectividad en diversas poblaciones y entornos de atención.

8.5 . Marcos regulatorios y de estandarización

El desarrollo de marcos regulatorios que aborden específicamente la IA en la atención médica proporcionará una guía más clara para el desarrollo e implementación de sistemas. La estandarización de las métricas de rendimiento de la IA y los protocolos de validación facilitará la comparación entre sistemas y mejorará el control de calidad. Las organizaciones profesionales y los organismos reguladores están desarrollando directrices para la implementación de la IA en la atención médica que definirán el futuro desarrollo y la adopción de tecnologías de prevención de caídas.Se necesitan urgentemente ensayos controlados aleatorizados por conglomerados (ECA-conglomerados) de intervenciones combinadas basadas en IA, que integren modelos de predicción, sistemas de alerta y respuestas clínicas protocolizadas, para evaluar su eficacia en situaciones reales. Los resultados clave deben incluir no solo las tasas de caídas y las caídas con lesiones, sino también medidas del proceso asistencial (p. ej., tiempo de intervención, adherencia al protocolo), la carga de trabajo de enfermería, la puntualidad en la respuesta a las alertas y las métricas de la experiencia del paciente. Los ensayos de implementación deben seguir las directrices CONSORT-AI y SPIRIT-AI para garantizar la transparencia de los informes, mientras que los estudios de modelos de predicción deben cumplir los estándares TRIPOD-AI de reproducibilidad y generalización.

8.6 . Prioridades de investigación específicas por entorno asistencial

Las investigaciones futuras deberían abordar las lagunas de evidencia en diversos entornos de atención sanitaria con prioridades metodológicas específicas para cada entorno:Las residencias de ancianos y los centros de atención a largo plazo requieren una investigación dedicada dada su distinta epidemiología de caídas, limitaciones de infraestructura y marcos regulatorios. Las prioridades de investigación incluyen: (1) desarrollar modelos de predicción calibrados para poblaciones de atención residencial con diferentes perfiles de factores de riesgo (mayor prevalencia de demencia, discapacidad de movilidad, polifarmacia) que los pacientes hospitalizados agudos, (2) evaluar tecnologías de sensores de bajo costo (colchonetas para camas, sensores de puertas, colgantes portátiles) adecuadas para instalaciones con infraestructura de TI y presupuestos de capital limitados, (3) examinar la viabilidad de los enfoques de aprendizaje federado donde múltiples centros de atención a largo plazo entrenan modelos de forma colaborativa sin centralizar datos confidenciales de los residentes, y (4) evaluar estrategias de implementación que tengan en cuenta las proporciones más bajas de enfermeras por residente, la mayor rotación de personal y la variabilidad en la adopción de EHR. Metodológicamente, los ensayos aleatorizados por conglomerados con residencias de ancianos como unidad de aleatorización pueden abordar la implementación a nivel de centro y, al mismo tiempo, tener en cuenta la correlación dentro del centro en las tasas de caídas.Los centros de rehabilitación, donde los pacientes que se recuperan de una cirugía, un accidente cerebrovascular o una lesión ortopédica presentan un alto riesgo de caídas debido a problemas de movilidad y función cognitiva, merecen un estudio especializado. La investigación debería evaluar: (1) la integración de la predicción de caídas mediante IA con el seguimiento del progreso de la fisioterapia, identificando cuándo las mejoras funcionales reducen el riesgo de caídas lo suficiente como para liberalizar las restricciones de movilidad; (2) sistemas de análisis de la marcha que proporcionen una doble función de evaluación del riesgo de caídas y seguimiento del progreso de la rehabilitación, reduciendo la carga de evaluación redundante; (3) la recalibración del modelo de predicción a medida que los pacientes pasan de la silla de ruedas al andador y a la deambulación independiente, abordando los perfiles de riesgo dinámicos característicos de la rehabilitación; y (4) análisis económicos que evalúen si la prevención de caídas guiada por IA reduce la duración de la estancia hospitalaria en rehabilitación mediante una movilización más temprana y menos contratiempos relacionados con las caídas. Metodológicamente, los diseños de clústeres de cuña escalonada, donde las unidades de rehabilitación adoptan secuencialmente sistemas de IA, pueden proporcionar evidencia causal sólida a la vez que abordan las curvas de aprendizaje de la implementación.Las unidades de hospitalización psiquiátrica presentan desafíos únicos, incluyendo imprevisibilidad conductual, movimiento voluntario del paciente y sensibilidades de privacidad que requieren investigación especializada. Las prioridades incluyen: (1) sistemas de visión artificial con protecciones de privacidad mejoradas (p. ej., análisis de siluetas, estimación de pose sin reconocimiento facial) aceptables para pacientes psiquiátricos a menudo preocupados por la vigilancia, (2) modelos de predicción que incorporan factores de riesgo psiquiátricos específicos (agitación, alucinaciones de comando, sedación inducida por medicamentos) utilizando escalas estandarizadas (RASS, Escala de agitación-sedación de Richmond), (3) protocolos de alerta que minimizan la re-traumatización en pacientes con antecedentes de trauma mientras se garantiza la seguridad, y (4) investigación de implementación que examina las percepciones del personal y los pacientes de la monitorización de IA en entornos terapéuticos que enfatizan la autonomía y la dignidad. Los estudios de métodos mixtos que combinan datos cuantitativos de resultados de caídas con entrevistas cualitativas que exploran las experiencias de pacientes y personal pueden informar una implementación ética y aceptable.Las unidades pediátricas, caracterizadas por su tamaño y variabilidad en el desarrollo según la edad, requieren tecnologías y validación apropiadas para cada edad. La investigación debe abordar: (1) sensores portátiles diseñados para niños y adolescentes con peso reducido y materiales hipoalergénicos; (2) sistemas de visión artificial entrenados con patrones de marcha pediátricos que consideren las etapas del desarrollo y la variabilidad del movimiento infantil; (3) modelos de predicción que incorporen factores de riesgo específicos de la edad pediátrica (retraso en el desarrollo, cirugía reciente, presencia del cuidador) en lugar de adaptar directamente los modelos para adultos; y (4) una implementación centrada en la familia que involucre a los padres/cuidadores en la prevención de caídas, respetando su autonomía y preferencias de supervisión. Los estudios de cohorte prospectivos con muestras adecuadas de eventos de caídas pediátricas (n > 500 caídas) y validación externa en hospitales infantiles pueden establecer umbrales de riesgo y parámetros de rendimiento apropiados para el desarrollo.

9. Limitaciones de esta revisión

Se deben reconocer varias limitaciones al interpretar los hallazgos de esta revisión narrativa.En primer lugar, esta revisión empleó una síntesis narrativa con búsqueda sistemática de literatura en lugar de una revisión sistemática formal o 

un metaanálisis . Si bien la estrategia de búsqueda fue exhaustiva y reproducible, no registramos un protocolo, no realizamos una revisión de texto completo independiente por duplicado para todos los artículos ni completamos una evaluación formal del riesgo de sesgo utilizando herramientas estandarizadas (p. ej., PROBAST para modelos de predicción). En consecuencia, esta revisión no proporciona el mismo nivel de rigor metodológico o certeza de la evidencia que una revisión sistemática que cumple con PRISMA. La naturaleza heterogénea de los estudios incluidos con diferentes metodologías (predicción vs. detección vs. implementación), definiciones de resultados (caídas vs. caídas lesivas vs. casi caídas), métricas de rendimiento (precisión vs. AUROC vs. AUPRC, con informe inconsistente de la calibración), entornos clínicos y poblaciones de pacientes impidieron un metaanálisis formal 

y limitaron nuestra capacidad para extraer conclusiones definitivas sobre la efectividad comparativa de diferentes enfoques de IA.En segundo lugar, la información inconsistente sobre las métricas clave de rendimiento representa una barrera importante para la síntesis de la evidencia. Muchos estudios solo informan sobre la «precisión» sin especificar el AUROC, el AUPRC, la calibración (puntuación ECE o Brier) ni los intervalos de confianza del 95 %. El desequilibrio de clases (la proporción de eventos de caídas y ausencia de eventos) y los umbrales de decisión rara vez se especifican explícitamente, lo que imposibilita la comparación de valores predictivos positivos entre estudios, una métrica crucial para evaluar el riesgo de fatiga por alarmas en la implementación clínica. Las investigaciones futuras deberían adoptar marcos de información estandarizados (TRIPOD-AI para modelos de predicción, CONSORT-AI para ensayos de intervención) para facilitar la síntesis de la evidencia.En tercer lugar, el sesgo de publicación puede influir en los hallazgos, ya que los estudios que informan resultados positivos tienen mayor probabilidad de publicarse que aquellos con resultados negativos o inconcluyentes. Este sesgo puede llevar a una sobreestimación de la eficacia de los sistemas de IA para la prevención de caídas y a una subestimación de los desafíos de su implementación.En cuarto lugar, el rápido ritmo de los avances tecnológicos en IA implica que algunos hallazgos podrían quedar obsoletos rápidamente. La revisión incluye estudios que abarcan casi una década, durante la cual se han producido avances significativos en algoritmos de aprendizaje automático, tecnologías de sensores y capacidades computacionales.En quinto lugar, la mayoría de los estudios incluidos se realizaron en instituciones individuales con validación interna únicamente, lo que limita la generalización de los hallazgos a diversos entornos sanitarios. La validación externa de un modelo en centros no involucrados en su desarrollo se reportó en menos del 20 % de los estudios de modelos de predicción. La mayor parte de la investigación se ha realizado en sistemas sanitarios con recursos suficientes en países de altos ingresos (63 % en EE. UU. y Canadá según 

Spoon et al., 2024 ), lo que podría limitar su aplicabilidad a entornos con recursos limitados, países de ingresos bajos y medios, y hospitales de acceso crítico.En sexto lugar, muchos estudios de implementación emplearon diseños pre-post sin controles concurrentes, lo que dificulta distinguir los efectos de la IA de las tendencias seculares, las iniciativas de seguridad concurrentes o los efectos Hawthorne (cambio de comportamiento debido a la observación). Las series temporales interrumpidas o los diseños aleatorizados por conglomerados con un ajuste de tendencias adecuado ofrecen una inferencia causal más sólida, pero siguen siendo poco comunes en la literatura.En séptimo lugar, es necesario reconocer la transparencia de la financiación y los posibles conflictos de intereses. No evaluamos sistemáticamente si los estudios incluidos recibieron financiación de empresas que desarrollan tecnologías de IA para la prevención de caídas, aunque las declaraciones de conflictos de intereses publicadas sugieren varios ensayos patrocinados por la industria (p. ej., evaluaciones de la plataforma SafelyYou, sistemas patentados integrados en HCE). Los estudios financiados por la industria pueden presentar sesgo de publicación que favorece los resultados positivos, proyecciones optimistas de rendimiento y una subestimación de los desafíos o costes de implementación. En los casos en que fue posible identificarlos, se registraron las afiliaciones de los proveedores; sin embargo, un análisis exhaustivo de los conflictos de intereses requeriría contactar directamente con los autores y examinar registros de ensayos no publicados. Los lectores deben interpretar las tasas de éxito de la implementación y las afirmaciones de coste-efectividad con el debido escepticismo, a la espera de ensayos pragmáticos independientes iniciados por los investigadores.En octavo lugar, la rápida evolución de las tecnologías de IA implica que algunos hallazgos podrían tener una validez temporal limitada. Las arquitecturas de aprendizaje automático, las tecnologías de sensores y los flujos de trabajo clínicos han avanzado considerablemente durante el período de revisión (2015-2024). Los primeros estudios que emplean regresión logística básica o sensores simples basados ​​en umbrales podrían subestimar las capacidades de los sistemas actuales de aprendizaje profundo con fusión multisensorial. Por otro lado, publicaciones recientes podrían reflejar prototipos de investigación optimizados aún no validados en diversos entornos reales. Esta heterogeneidad temporal limita la síntesis, pero refleja la realidad de revisar un campo emergente donde la tecnología y la evidencia coevolucionan.Por último, los datos de seguimiento a largo plazo son limitados en muchos estudios, lo que dificulta la evaluación de la eficacia sostenida de los sistemas de prevención de caídas con IA, la desviación del modelo a lo largo del tiempo y su impacto en los resultados de los pacientes durante períodos prolongados.

10. Conclusión​

La inteligencia artificial representa un enfoque prometedor, aunque aún no plenamente desarrollado, para la prevención de caídas en hospitales. Ofrece ventajas potenciales sobre los métodos tradicionales de evaluación y monitorización de riesgos cuando se desarrolla, valida e implementa rigurosamente con una gobernanza adecuada y expectativas realistas. La evidencia demuestra que las tecnologías de IA pueden, en muchos casos, mejorar sustancialmente la precisión de las predicciones, permitir la intervención en tiempo real y proporcionar capacidades personalizadas de evaluación de riesgos que mejoran los resultados de seguridad del paciente en entornos clínicos y poblaciones de pacientes seleccionados con la infraestructura y los recursos adecuados.Los modelos predictivos de aprendizaje automático han alcanzado valores de AUROC de 0,85 a 0,97 en estudios de validación interna, superando con frecuencia, aunque no de forma universal, las herramientas convencionales de evaluación de riesgos. Sin embargo, las deficiencias persistentes en la validación externa, la evaluación de la calibración y la notificación de desequilibrios de clase y umbrales de decisión siguen constituyendo limitaciones significativas que limitan la confianza en la generalización y la disponibilidad para una implementación generalizada. Los sistemas de visión artificial ofrecen un potencial sin precedentes para la monitorización en tiempo real, a la vez que preservan la privacidad del paciente mediante enfoques tecnológicos innovadores. Sin embargo, la latencia computacional, las dependencias de la iluminación y los desafíos de oclusión requieren un perfeccionamiento técnico continuo. Las tecnologías basadas en sensores ofrecen una vigilancia continua que puede detectar cambios sutiles en el estado del paciente que pueden preceder a caídas, dependiendo de la adherencia del paciente, la carga de carga del dispositivo y la gestión de falsas alarmas. El procesamiento del lenguaje natural mejora la exhaustividad de la evaluación de riesgos al extraer información valiosa de la documentación clínica, aunque la gestión de la negación y la portabilidad entre sistemas de HCE requieren un desarrollo metodológico continuo.Implementaciones clínicas seleccionadas en diversos entornos de atención médica han informado tasas de reducción de caídas de aproximadamente 0,9 a 1,2 caídas por 1000 días-paciente (reducción relativa del 15 al 40 %) a partir de las tasas iniciales de 2,8 a 5,1 caídas por 1000 días-paciente. Sin embargo, la mayoría de los estudios emplearon diseños pre-post sin controles concurrentes, lo que dificulta la atribución causal confiable y genera inquietudes sobre tendencias seculares, efectos Hawthorne y sesgo de publicación. La heterogeneidad de la implementación, las diferencias en el enrutamiento de alertas, protocolos de respuesta, intervenciones concurrentes y tasas de caídas iniciales complican aún más la síntesis y limitan la generalización de los hallazgos. Estos sistemas han demostrado ser particularmente prometedores, aunque no universales, en entornos de alto riesgo, como unidades de cuidados intensivos y salas geriátricas, donde las estrategias tradicionales de prevención de caídas pueden ser menos efectivas, aunque las barreras económicas siguen siendo sustanciales para instalaciones más pequeñas y entornos con recursos limitados. Persisten importantes desafíos que podrían limitar la adopción generalizada a corto plazo, como la fatiga de alarmas (con una carga de alertas y un valor predictivo positivo rara vez cuantificados), el sesgo algorítmico que requiere auditorías de imparcialidad continuas, cuestiones de responsabilidad sin resolver cuando fallan los sistemas de IA, preocupaciones sobre la privacidad, complejidades de la integración clínica y importantes barreras de coste para instituciones más pequeñas, con periodos de recuperación de hasta 48 meses en hospitales de acceso crítico. El desarrollo de sistemas de IA explicables, marcos de evaluación estandarizados con informes obligatorios de AUROC, AUPRC, calibración e IC del 95 %, políticas de gobernanza integrales para la gestión del ciclo de vida de los modelos, marcos legales que aclaren la asignación de responsabilidades y una investigación de implementación específica son esenciales para avanzar en este campo hacia una implementación madura y equitativa.Los desarrollos futuros deberían priorizar:

  • •Validación externa en múltiples sitios con diversas poblaciones de pacientes y entornos clínicos, incluidos hogares de ancianos, centros de rehabilitación y unidades psiquiátricas actualmente subrepresentadas en la literatura.
  • •Aprendizaje federado combinado con recalibración a nivel de sitio para abordar la combinación local de pacientes y las prácticas de documentación
  • •Ensayos controlados aleatorizados por grupos que examinan paquetes de atención basados ​​en IA (predicción + alerta + intervención protocolizada) con resultados que incluyen tasas de caídas, caídas lesivas, medidas del proceso de atención, carga de alertas, experiencia del paciente y rentabilidad en diversos tipos de instalaciones.
  • •Conjuntos de informes mínimos estandarizados que permiten la síntesis de evidencia y la investigación de efectividad comparativa, incluidas las tasas de caída de referencia, el desequilibrio de clases, el enfoque de validación, las métricas de calibración y las divulgaciones de financiación de la industria.
  • •Los enfoques de medicina de precisión integran vías de prevención basadas en ejercicios para la fragilidad ( Azizan, 2024a ) e intervenciones cognitivas ( Azizan et al., 2023 ) después de la estratificación del riesgo de IA, reconociendo que la activación automatizada de intervenciones sigue siendo una recomendación teórica que requiere validación prospectiva.
  • •Marcos legales y regulatorios que aclaran la asignación de responsabilidad, los requisitos de consentimiento informado y los estándares de gobernanza cuando los sistemas de IA no logran prevenir las caídas
  • •Modelos económicos que abordan la sostenibilidad más allá de la financiación inicial de las subvenciones, en particular para hospitales de acceso crítico e instituciones de red de seguridad

La continua evolución de las tecnologías de IA, combinada con el creciente reconocimiento de su potencial valor clínico, sugiere que los sistemas de prevención de caídas basados ​​en IA podrían volverse cada vez más comunes en entornos sanitarios, especialmente en instituciones con recursos suficientes y una infraestructura de HCE consolidada. Sin embargo, el éxito dependerá de una implementación minuciosa que priorice la validación externa rigurosa, la transparencia en la elaboración de informes, incluyendo la gestión de conflictos de intereses, la monitorización de la equidad algorítmica, marcos de responsabilidad claros y procesos de consentimiento informado, la seguridad y la protección de la privacidad del paciente, una integración fluida del flujo de trabajo y una evaluación económica realista. En lugar de una adopción generalizada inmediata, se debe proceder con cautela, con la evidencia confirmatoria de ensayos clínicos aleatorizados por conglomerados multicéntricos que demuestren no solo la reducción de caídas, sino también una carga de alerta aceptable, un rendimiento equitativo entre los subgrupos de pacientes, una rentabilidad favorable en diversos entornos sanitarios y la resolución de los problemas de responsabilidad. A medida que estos sistemas maduren y acumulen evidencia sólida con una gobernanza adecuada, tienen el potencial de contribuir significativamente a la reducción de la carga de caídas hospitalarias y a la mejora de los resultados de los pacientes a nivel mundial. Si bien aún quedan importantes lagunas en la evidencia, la ciencia de la implementación, los marcos legales y la equidad sanitaria por abordar antes de que la prevención de caídas mediante IA pueda considerarse un estándar de atención consolidado y validado.

Prevención de Caídas en Hospitales: Estrategias Efectivas

Matthew C. Dougherty

Universidad Atlántica de Florida

DICIEMBRE 2025

Los CDC estiman que cada año solo en Estados Unidos, 50.000 millones de dólares se destinan a cubrir costes médicos relacionados con lesiones no mortales relacionadas con caídas, con 754 millones adicionales destinados a asuntos relacionados con caídas mortales (National Center, 2020). Florida es el segundo estado con más gastos relacionados con las caídas, con 3.900 millones de dólares, lo que pone de manifiesto cómo la prevención de caídas sigue siendo una de las principales preocupaciones para las iniciativas sanitarias del estado (National Center, 2020). Las caídas también aumentan la duración de las estancias en 5,2 días, lo que pone a los pacientes en mayor riesgo de infecciones adquiridas en atención médica y lesiones por presión (Hasan et al., 2025).

Los programas multicomponentes adaptados a la unidad que combinan cribado de riesgos, herramientas de comunicación junto a la cama, formación del personal y vías estructuradas de escalada son los enfoques más consistentemente efectivos (Heng et al., 2020). Las revisiones sistemáticas y los ensayos aleatorizados informan de reducciones en el total de caídas cuando las intervenciones se agrupan y adaptan a flujos de trabajo locales, como el uso de kits de herramientas para el riesgo de caídas junto al paciente. Es importante destacar que la evidencia indica que intervenciones individuales y aisladas rara vez muestran grandes efectos. En cambio, una estrategia eficaz depende de cómo interactúan los componentes de intervención y de lo bien que se implementan (Morris & O’Riordan, 2017).

Además de las políticas universales de prevención de caídas, las mejoras medioambientales ayudan a prevenir y mitigar las lesiones por caídas al dejar claros los riesgos y reducir las barreras para la movilidad segura. Los estudios describen cómo señales visuales claras, como la señalización en la mesilla de noche y los identificadores de colores, ayudan el personal de primera línea debe ser consciente de los pacientes de alto riesgo (Clemson et al., 2019). Mientras tanto, la iluminación del suelo y del camino, las rutas accesibles para asear y las superficies protectoras como las esterillas de caída reducen el riesgo de movilidad y disminuyen la gravedad de las lesiones cuando ocurren caídas (Shorr et al., 2021). La literatura señala que las soluciones ambientales por sí solas no son tan efectivas sin cambios conductuales y sistémicos concurrentes (Clemson et al., 2019). Por ejemplo, combinar la señalización con un protocolo de respuesta estandarizado da lugar a un mayor éxito en la prevención de caídas que cualquiera de ellos por separado}

Al diseñar programas, también es importante recordar que los pacientes y las familias pueden desempeñar un papel activo en la prevención de caídas proporcionándoles planes de atención individualizados y una educación reflexiva. Los pacientes suelen subestimar la rapidez con la que pueden descondicionarse durante el hospitalización, lo que les lleva a sobreestimar sus capacidades de movimiento (Vonnes & Wolf, 2017). Los acuerdos de seguridad del paciente, los planes de movilidad co-creados y el asesoramiento familiar aumentan la adhesión a los planes de baño y de deambulación (Vonnes & Wolf, 2017). Al redactar estos acuerdos y planes, la literatura enfatiza que el diseño educativo de alta calidad, como el uso de contenido relevante y pasos claros de acción, es lo que más importa (Heng et al., 2020)

Por último, una gran parte de las caídas hospitalarias se agrupan alrededor del uso de baño. El uso proactivo y supervisado del baño es posible mediante rondas programadas, asistencia rápida en el baño y protocolos que prioricen la supervisión sensible a la privacidad (O’Neill et al., 2024). Estos esfuerzos reducen sustancialmente las caídas relacionadas con el baño y permiten una forma orgánica para que el personal de enfermería conecte con los pacientes (Rafferty et al., 2024). Estos momentos de llevar a los pacientes al baño y al baño permiten a las enfermeras reforzar la formación, responder preguntas sobre su plan de atención y ayudar a identificar conceptos erróneos sobre las capacidades de movilidad del paciente (O’Neill et al., 2024).

Marco de Cuidado

Este proyecto DNP estará guiado por el marco de las Seis C del Cuidado de la Hermana Simone Roach, que incluye compasión, competencia, confianza, conciencia, compromiso y comportamiento.

  1. La compasión es la respuesta emocional y humana que permite a una enfermera estar presente ante el sufrimiento de un paciente y transmitir empatía y amabilidad. Se considera la base de que se preocupa y refleja la capacidad de conectar con los pacientes como seres humanos y no como tareas o condiciones.
  2. La competencia se refiere a la capacidad de la enfermera para proporcionar una atención segura, eficaz y basada en la evidencia. Incluye competencia técnica, juicio clínico y aprendizaje continuo para mantener estándares profesionales y ofrecer resultados de calidad para los pacientes.
  3. La confianza es la cualidad que tranquiliza a pacientes y compañeros de que la enfermera es capaz, fiable y segura de sus conocimientos y acciones profesionales. También refleja la confianza en sí misma y la identidad profesional de la enfermera, lo que fortalece las relaciones terapéuticas.
  4. La conciencia representa la dimensión ética y moral de la práctica de la enfermería. Implica comprender los valores, principios y responsabilidades que guían las decisiones correctas y equitativas, especialmente cuando los pacientes son vulnerables o no pueden defenderse por sí mismos.
  5. El compromiso es el impulso interno para mantener los estándares profesionales y mantenerse comprometidos con el paciente, la profesión y los objetivos más amplios de la atención sanitaria. Refleja la dedicación continua de una enfermera a la excelencia, la defensa y el servicio.
  6. El comportamiento se refiere a la presencia profesional: cómo un enfermero se comporta a través de su actitud, apariencia, comunicación y comportamiento. Comunica respeto, integridad y autodisciplina, reforzando la imagen de la enfermería como una profesión de confianza (Roach, 2022).

Al equilibrar la compasión con la competencia, este marco proporciona un enfoque muy relevante para evaluar la política de prevención de caídas de un hospital, ya que subraya la importancia de una atención holística y ética al paciente que priorice tanto la seguridad como la dignidad (Roach, 2022). Incorporando estos principios fundamentales, el proyecto busca evaluar con qué eficacia la política actual no solo reduce el riesgo de daño físico, sino que también promueve un entorno compasivo y de apoyo tanto para pacientes como para el personal.

El marco de Six C se alinea perfectamente con este proyecto, ya que cada componente fomenta una cultura de seguridad y excelencia. La compasión y el compromiso inspiran la dedicación a reducir El paciente cae asegurando que el personal permanezca atento a las vulnerabilidades de las personas hospitalizadas. La competencia y la confianza dotan a los cuidadores de las habilidades necesarias y la seguridad necesarias para implementar eficazmente estrategias de prevención de caídas. La conciencia apoya la toma de decisiones éticas, especialmente en el equilibrio entre los protocolos de seguridad y el respeto a la autonomía del paciente. Por último, la actitud encarna el profesionalismo y la atención necesarios para mantener un entorno clínico vigilante, receptivo y compasivo.

Fig. 1. Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades. (2024). Marco para la Evaluación de Programas. [digital]. Recuperado de https:// www.cdc.gov/healthy-youth/php/program-evaluation/index.html

Los hallazgos de esta evaluación del programa tienen implicaciones significativas para la práctica de enfermería, la seguridad del paciente y la mejora de la calidad organizativa. Al evaluar sistemáticamente la eficacia de la política de prevención de caídas de AdventHealth Orlando, el proyecto proporciona información basada en la evidencia sobre cómo las intervenciones actuales influyen en los resultados de los pacientes y en la adhesión del personal.


La reducción de las tasas de caídas de 549 a 528 demuestra avances hacia una mayor seguridad; Sin embargo, la brecha entre los resultados actuales y el punto de referencia interno del hospital de 374 indica la necesidad de esfuerzos sostenidos y dirigidos.


Estos hallazgos subrayan el papel fundamental de las enfermeras en la prevención de caídas y refuerzan la necesidad de una implementación coherente de políticas, una evaluación proactiva de riesgos y una colaboración interdisciplinar para lograr reducciones medibles en las caídas de pacientes.

Desde el punto de vista de la práctica, la evaluación pone de manifiesto oportunidades para perfeccionar flujos de trabajo y protocolos para apoyar mejor al personal de primera línea. Estrategias como el uso estandarizado de herramientas de prevención de caídas, el uso proactivo y supervisado del baño, el uso de cinturones de marcha y esterillas de caída, y las señales visuales mejoradas para pacientes en riesgo representan medidas tangibles y basadas en la evidencia que pueden integrarse en las rutinas diarias de enfermería.

Incorporar estas prácticas en planes de atención individualizados y reforzar la educación de pacientes y familias fortalecerá aún más los esfuerzos de prevención de caídas. El proyecto también subraya la importancia de una respuesta oportuna con luz de llamada, una comunicación clara y una documentación coherente dentro del historial electrónico de salud para mejorar la rendición de cuentas y la coordinación de la atención. Al integrar estas prácticas en los protocolos de enfermería y la formación del personal, el hospital puede crear un entorno más seguro y receptivo que minimice el daño al paciente y fomente una cultura de vigilancia.

Homenaje a Oscar Cetrángolo.

Éramos asiduos concurrentes a las reuniones de estrategia que nos convocaba Gines siendo Ministro en su despacho y en la universidad ISALUD, un investigador en finanzas públicas, consultor internacional, que publicaba constantemente, un gran docente y sumamente capaz, compartimos la escolaridad de nuestros hijos lo cual nos llevó al ámbito de familias educativas, será una pérdida para la economía de la salud, y para los alumnos porque se quedarán sin esa visión clara de comportamiento de los distintos régimen de cobertura y la economía. Entonces les comparto un analisis que hizo sobre el monotributo en argentina en este año.

3.1. Principales características
En Argentina el esquema, denominado “Monotributo”, dirigido especialmente
a los pequeños contribuyentes (ya sean trabajadores independientes o microemprendedores) fue introducido en julio de 1998. Comprende a las personas físicas que se dediquen a la venta de cosas muebles, locaciones y/o prestaciones de
servicios, incluida la actividad primaria, los integrantes de cooperativas de trabajo,
las sucesiones indivisas, así como las sociedades de hecho y las irregulares en los
términos de la Ley General de Sociedades (Número 19.550) siempre que no tengan
más de tres socios.
Se trata de un régimen simplificado integrado que reemplaza, con una
cuota fija mensual, el pago de los impuestos a las ganancias (renta) e IVA, al que
se adicionan los aportes personales para la seguridad social (para las componentes
de previsión y salud). Tanto para adherirse como para permanecer en el ámbito del
Monotributo los contribuyentes deben satisfacer algunos requisitos en función de los
ingresos brutos anuales declarados, ciertas magnitudes físicas (superficie afectada
a la actividad y energía eléctrica consumida anualmente) y el precio unitario de las
ventas, obras, locaciones o prestaciones de servicios realizadas.
Precisamente, el monto de la cuota mensual para cada contribuyente se
determina sobre la base de dichos parámetros y se obtiene de la suma de dos
componentes para las 11 categorías definidas: i) un componente tributario, el cual
se encuentra dentro del rango de US$3 a US$800 mensuales, y ii) un componente
de seguridad social, que incluye la porción correspondiente a los aportes personales
al sistema de pensiones (que aumenta según la categoría del contribuyente y varía
entre US$11 y US$93) y el aporte a la cobertura de salud (que varía entre US$15 y
US$52) (Cuadro 2). Este nivel de aporte implica un subsidio implícito para cubrir los
beneficios correspondientes, como será explicado más abajo.

La adhesión al régimen es de carácter voluntario y prevé la autocategorización
por parte de los contribuyentes. Además, los monotributistas deben categorizarse
cada seis meses y, cuando los parámetros superen o sean inferiores a los límites de la
categoría en la que se encuentran incluidos, deberán recategorizarse. Los adheridos
al régimen simplificado pueden tener empleados, sin límite de cantidad, y están
obligados a presentar las declaraciones mensuales y los pagos de acuerdo con la
normativa vigente del régimen general de empleadores.
El Monotributo, a su vez, se complementa con sistemas especiales relacionados
con sectores económicos, la naturaleza de los trabajadores o su situación en relación
con los programas de ayudas estatales. Estos sistemas son el Sistema de Monotributo
Promovido, el Monotributo Social y el Régimen Simplificado Especial.
El Sistema Monotributo Promovido es un régimen de inclusión social y
promoción del trabajo independiente dirigido a trabajadores que necesitan una
mayor promoción de su actividad para lograr su inserción en la economía formal y el
acceso a la igualdad de oportunidades. Este régimen exime del pago del componente
tributario y permite realizar aportes a la jubilación mediante el pago de una cuota
mensual del 1% del ingreso bruto mensual, durante los primeros 36 meses desde el
ingreso al régimen, que luego pasa a ser del 2,5%, existiendo un subsidio cruzado al
interior del sistema previsional.
El Monotributo Social, por su parte, es un régimen complementario dirigido
específicamente a trabajadores en condición de vulnerabilidad social; se trata de
aquellos hogares e individuos con pocos activos materiales y no materiales. Requiere
la aprobación de la Secretaría de Desarrollo Social y de la Administración Federal
de Ingresos Públicos (AFIP) y apunta a reconocer la realización de actividades
productivas, comerciales y de servicios dentro de la economía social y popular. A
diferencia del Monotributo común, en el Monotributo Social se subsidia el 100% del
pago de los componentes tributario y previsional, y el 50% del componente de salud.

El Régimen Simplificado Especial se encuentra destinado a los pequeños
productores agrícolas siempre que su actividad principal recaiga exclusivamente en
el cultivo de tabaco, caña de azúcar, yerba mate, té u otras hojas que se utilizan para
preparar infusiones; y sea su única fuente de ingresos, exceptuando los provenientes
de asignaciones familiares, jubilaciones, pensiones no contributivas y/o programas
de inclusión social. Este régimen exime a sus beneficiarios de pagar el impuesto
integrado, debiendo abonar únicamente las cotizaciones previsionales previstas
disminuidas en un 50 % por todas las actividades

De manera adicional, en los últimos años algunos gobiernos subnacionales
adhirieron al régimen, incorporando impuestos provinciales en el Monotributo
Unificado que simplifica y unifica trámites nacionales y provinciales para el pago
de impuestos. Este sistema está destinado a los ciudadanos monotributistas de
las provincias de Entre Ríos, Mendoza, Córdoba, San Juan, Jujuy, Salta, Río Negro,
Buenos Aires y Neuquén que se encuentran alcanzados por el impuesto sobre los
Ingresos Brutos5 de las administraciones tributarias provinciales adheridas y por la
contribución municipal y/o comunal (Bertranou y Goldschmit, 2024).
3.2. Acceso a la protección social
Como se ha mencionado, los monotributistas tienen acceso a cobertura
de seguridad social en salud y pensiones. En cuanto a la salud, la organización
del aseguramiento social en Argentina es sumamente fragmentada tanto
institucionalmente como en su financiamiento, generando una gran heterogeneidad
en los derechos a la cobertura de la salud por parte de las políticas públicas,
alejándose de lo que se entiende como seguro social. Sus aportantes tienen acceso
a la cobertura mínima de asistencia médica garantizada por el Sistema de Seguridad
Social del país (Programa Médico Obligatorio -PMO-), únicamente para los
aportantes directos. En el caso del grupo familiar se requiere un aporte adicional por
cada familiar incorporado. Para recibir prestaciones deben estar al día con el pago del
tributo establecido por la AFIP. Estos pueden optar por las obras sociales6 inscriptas
en el régimen de Monotributo, por unificar aportes con otros miembros del grupo
familiar o por acceder a planes superadores o complementarios al PMO realizando
aportes adicionales voluntarios por encima de la cuota del Monotributo. El acceso
a la cobertura total del PMO es progresivo, pudiendo acceder en forma inmediata a
todas las prestaciones del nivel ambulatorio y de urgencias y emergencias.
En cuanto al sistema de pensiones, la legislación establece que los
monotributistas tienen derecho a recibir el beneficio de pensión mínima. De esta forma, se genera un “desacople” entre la evolución de las prestaciones y la evolución
de los aportes previsionales de los monotribustistas. En efecto, bajo los parámetros
actuales y considerando los complementos estatales a la cotización en la forma de
subsidios financiados por el Tesoro (agosto de 2024), se necesitarían alrededor de
19 trabajadores monotributistas para contribuir a financiar una pensión mínima,
mientras que en el régimen general se requieren aproximadamente tres aportantes
por cada pasivo. Este es un claro ejemplo del importante subsidio implícito en los
casos de trabajadores que se desempeñan como monotributistas a lo largo de
toda su trayectoria laboral, afectando la sostenibilidad del sistema de pensiones
contributivo.
De manera adicional debe notarse que a partir del Decreto 593/2016 una
parte sustancial de los inscriptos al monotributo en las categorías B a la H pueden
acceder a las asignaciones familiares formales, que incluyen la asignación familiar
prenatal, la asignación familiar por hijo o hijo con discapacidad y la asignación
familiar por ayuda escolar anual, cuyo monto dependerá de la categoría a la que
cada titular esté aportando.
En cuanto a los regímenes complementarios, cabe señalar que los inscriptos
en el Monotributo Social gozan de los mismos beneficios que otorga el Monotributo
general teniendo que aportar únicamente el 50 por ciento del monto correspondiente
al seguro de salud por su persona y por cada familiar adicional. Teniendo en cuenta
que los seguros de salud en Argentina no están a cargo del Estado, el restante 50 por
ciento es transferido por este a la obra social elegida por el monotributista.
3.3. Resultados en términos de cobertura y recaudación
El número de contribuyentes al monotributo en Argentina se ha incrementado
fuerte y sostenidamente a lo largo de los años (Gráfico 2). Este comportamiento
responde a causas diversas, incluso la generalización de esta alternativa para
incrementar de manera menos burocrática la dotación de personal en la
Administración Pública tanto nacional como provincial y municipal, y se ha
consolidado como opción accesible para una gran cantidad de trabajadores y
emprendedores. Sin duda, la simplicidad y el relativamente bajo costo que implica
para los contribuyentes –con respecto a lo que sucedería al registrarse en el régimen
general de impuestos– ha podido incentivar un sobredimensionamiento del mismo,
que actualmente cuenta con más de 4,8 millones de contribuyentes activos. Así,

esta situación podría considerarse como una creciente “monotributización” de un
segmento relevante de las ocupaciones, que a la vez podría considerarse como una
“formalización precaria” al continuar presentando características propias del empleo
precario y vulnerable con alta rotación, bajos ingresos y acceso a prestaciones
de la seguridad social que en la práctica son limitadas o fuertemente subsidiadas
(Bertranou, 2019).

Adicionalmente, en el gráfico se puede comprobar la absorción de cotizantes
autónomos en un primer momento con la introducción del monotributo. A partir
de allí, resulta imposible saber qué proporción de los nuevos monotributistas se
hubieran formalizado bajo el régimen de autónomos. Seguramente la evolución
de los cotizantes al monotributo contemple situaciones diversas, incorporando
trabajadores informales y trabajadores previamente autónomos. De todos modos,
como indicador de la pérdida de importancia del régimen de autónomos basta decir
que antes de la introducción del monotributo, en 1997, los aportantes a ese régimen
representaban el 18% del total, y en el 2024 su participación cayó al 4%, mientras
25
que los aportantes monotributistas alcanzaron el 23% del total de aportantes al
SIPA (Sistema Integrado Previsional Argentino).
En cuanto a la composición del tributo, la información oficial permite
comprobar que, del total de inscriptos activos, más de 3,7 millones (más del 75
por ciento) se hayan inscriptos en el régimen general desarrollando actividades
de locación y/o prestación de servicios o venta de bienes muebles, mientras que el
resto (1.238.664 o el 24,7 por ciento) se encuadran en el Monotributo Social.
Una particularidad observada con el correr de los años es la elevada
concentración de los monotributistas en las categorías más bajas de ingresos
brutos declarados. En el gráfico 3 se presenta la estructura de contribuyentes del
monotributo por categorías. Allí se puede verificar que más del 70% reporta una
facturación anual de hasta $ 6.450.000 (aproximadamente US$ 6.200 según el
tipo de cambio oficial a octubre de 2024) (incluye a la totalidad de los inscriptos
en el Monotributo Social y a una importante porción de los monotributistas
convencionales). El peso relativo de las demás categorías, en cuanto a la cantidad de
monotributistas que engloban, es decreciente a medida que se consideran mayores
ingresos brutos: solo el 2,5 por ciento superan el umbral de los $ 24.250.000 (US$
23.400), esto es, las seis categorías más altas.

Por otro lado, en cuanto a los recursos fiscales que se obtienen de este
régimen, cabe señalar que los ingresos generados son muy limitados en términos
relativos (Gráfico 4), ubicándose en alrededor de 0,04 por ciento del PBI en 2023 y
cerca de 0,2 por ciento del total nacional. Debe señalarse que en el Mensaje del Poder
Ejecutivo Nacional que acompaña el Proyecto de Presupuesto de la Administración
Nacional se realizó un cambio metodológico en el cálculo de gastos tributarios,
donde se estima que los correspondientes a la pérdida de contribuciones sobre el
salario por este régimen se ubica en el entorno a 0,4% del PIB.

Entre los efectos del régimen, resulta relevante resaltar que una parte de
la expansión de la cobertura de la seguridad social puede ser resultado de efectos
de sustitución de regímenes generales por regímenes simplificados que presentan
una menor carga tributaria y previsional. Al ofrecer condiciones muy favorables
para atraer a los contribuyentes de menores ingresos, también puede actuar como
un incentivo para que los individuos y las empresas dentro de estos esquemas
27
permanezcan indefinidamente dentro del régimen especial incluso si pudieran
pagar impuestos bajo el régimen general (una especie de “enanismo fiscal”). En
el caso argentino, esto se ve agravado por el costo desproporcionado para los
contribuyentes en términos de impuestos generales, especialmente el IVA. Esto
indicaría que la introducción y permanencia de este esquema requiere considerar
la situación de la política tributaria y el entorno macrofiscal en que se desenvuelve.
Si bien en un principio, el atractivo de adherirse al monotributo consistía en
los beneficios que el trabajador independiente recibiría en el corto plazo al conseguir
cierta “legalidad” frente al fisco y, consecuentemente, lograr una mejor posición
frente a trámites ante los gobiernos, el sector financiero y otros, esa situación, que
podría haber sido considerada transitoria, rápidamente se modificó. La inclusión de
contribuciones a la seguridad social y el costo marginal para los monotributistas de
abandonar el esquema generó una presión para el mantenimiento del esquema. Para
los gobiernos, los intentos por restringir el ingreso o permanencia en el esquema (y,
en una economía con elevadas tasas de inflación, los atrasos en la actualización de
las escalas) hubiese significado enfrentar un significativo costo político.
El caso argentino ilustra que estos esquemas no pueden considerarse como
la solución exclusiva a los problemas de cobertura, sino sólo como un complemento
que puede resultar extremadamente útil en determinadas situaciones. Si
bien originalmente no fue diseñado como un régimen permanente donde los
trabajadores pudieran adherirse durante toda su vida laboral, dada su progresiva
expansión y mayor alcance, los costos fiscales que esto representa y su impacto en
la sostenibilidad del sistema de pensiones, deben evaluarse cuidadosamente.

La problemática de la anestesiología en Argentina: especialización, mercado y desafíos actuales. Versión aumentada.

Dr. Carlos Alberto Díaz. Profesor Titular Universidad ISALUD. 2025. Gestión estratégica de la Universidad ISALUD.

El texto analiza la crisis del sector de la anestesiología en Argentina, examinando las tensiones entre la alta especialización técnica y las deficiencias estructurales del sistema sanitario. El autor destaca que, aunque los avances tecnológicos han reducido drásticamente la mortalidad, existe una escasez crítica de profesionales que genera cuellos de botella y posterga miles de cirugías. Se describe cómo las asociaciones profesionales ejercen un fuerte control sobre el mercado laboral y la formación de residentes, lo que deriva en asimetrías de poder frente al Estado y los financiadores de salud. El documento aborda problemas como la brecha de ingresos entre especialistas, el conflicto por honorarios en el sector público y la falta de evaluaciones preoperatorias adecuadas. Finalmente, se proponen reformas estratégicas que incluyen aumentar el cupo de especialistas, mejorar la gestión de quirófanos y fomentar una atención más humana y colaborativa. El objetivo central es transformar la disciplina en una práctica más segura, eficiente y accesible para toda la población.

Resumen

Este texto analiza los desafíos y la complejidad del campo de la anestesiología en Argentina, centrándose en cuestiones de especialización profesional, dinámica del mercado y obstáculos actuales de cobertura.

Se repasa la evolución de la anestesiología como especialidad médica, destacando el papel de las sociedades científicas, el Estado y las instituciones educativas en la legitimación y regulación de la profesión.

El texto resalta la persistente escasez de anestesiólogos certificados, lo que genera cuellos de botella que afectan la programación de cirugías, prolongan las listas de espera y las internaciones, y contribuyen a la ineficiencia del sistema. Aborda aspectos económicos, como la estructura de honorarios y la brecha de ingresos entre anestesiólogos y otros especialistas, así como las prácticas asociativas de negociación corporativa.

Se analiza también el impacto de esta escasez en los sectores público y privado y la influencia de la negociación colectiva y la intervención judicial en los conflictos del rubro.

Se reconoce el papel de la innovación técnica, el desarrollo profesional continuo y la tecnología como motores para mejorar la seguridad y los resultados de los pacientes, aunque persisten barreras de acceso y recursos, especialmente en hospitales públicos.

Finalmente, se proponen reformas estratégicas como aumentar el número de profesionales formados, optimizar la gestión de los quirófanos, mejorar la colaboración entre equipos, fortalecer la planificación de recursos humanos y fomentar la integración de los anestesiólogos en todos los ámbitos del cuidado y gobierno hospitalario.

El objetivo es lograr una práctica anestesiológica más segura, eficiente y centrada en las personas, capaz de responder a las necesidades actuales y futuras del sistema de salud.

This text examines the challenges and complexity of the field of anesthesiology in Argentina, focusing on issues of professional specialization, market dynamics, and current obstacles. It reviews the evolution of anesthesiology as a medical specialty, highlighting the role of scientific societies, the state, and educational institutions in legitimizing and regulating the profession. The text emphasizes the persistent shortage of certified anesthesiologists, which creates bottlenecks that affect surgery scheduling, lengthen waiting lists and hospital stays, and contribute to the inefficiency of the system. It also addresses economic aspects, such as the fee structure and the income gap between anesthesiologists and other specialists, as well as associative practices in corporate negotiation.

The impact of this shortage on both the public and private sectors is also analyzed, along with the influence of collective bargaining and judicial intervention in industry disputes. The role of technical innovation, continuous professional development, and technology is recognized as key drivers to improve patient safety and outcomes, although barriers to access and resources persist, especially in public hospitals. Finally, strategic reforms are proposed, such as increasing the number of trained professionals, optimizing operating room management, improving team collaboration, strengthening human resource planning, and fostering the integration of anesthesiologists in all areas of hospital care and governance. The goal is to achieve safer, more efficient, and patient-centered anesthesiology practice that can respond to the current and future needs of the health system.

Introducción:

Las especialidades médicas se desarrollan a partir de la consolidación de conocimientos autónomos. Este avance, sin embargo, no sucede de forma automática; depende principalmente del trabajo de sociedades médicas que regulan y validan el acceso a estos saberes considerados relevantes y necesarios (Patiño y Rodriguez 2015).

La profesionalización médica no consiste en simples procesos formales, sino en una dinámica donde los grupos de profesionales buscan obtener ciertos privilegios para ejercer su labor (Machado, 1991; Detsky y otros, 2012). Por eso, estas transformaciones presentan características particulares según el contexto en el que ocurren y se consolidan.

El proceso por el cual ciertos saberes se transforman en una disciplina científica exige al menos dos etapas clave que aseguren su desarrollo independiente: primero, la legitimación de estos conocimientos como objeto de políticas públicas; segundo, el reconocimiento estatal de espacios educativos para formar profesionales y sostener el mercado laboral.

En este sentido, las instituciones educativas formales ocupan un papel fundamental (Buschini, 2015). Estudiar los procesos de profesionalización, como las especialidades médicas, revela siempre la participación de distintos actores, siendo el Estado el más destacado. La profesionalización resulta de acciones que buscan definir el campo de una profesión dentro de contextos de poder. Para entender cómo evoluciona, hay que describir y analizar los procesos políticos que participan en su constitución histórica. Bajo estas condiciones se negocian distintos grados de exclusividad para realizar tareas específicas, educar a profesionales y relacionarse con otras profesiones del mismo ámbito (Freidson, 1978; Schapira, 2003; Faccia, 2015).

Durante este período de ajuste de precios relativos, los ingresos de los profesionales se ven aplazados por las condiciones del mercado; factores como la aplicación de aranceles diferenciados y el aumento del gasto de bolsillo para los beneficiarios han generado un ajuste aún insuficiente. Por ejemplo, los médicos perciben entre 18.000 y 30.000 por consulta en las cartillas médicas, monto con el que deben cubrir todos los gastos vinculados al consultorio. En cuanto a las apendicectomías, los honorarios pueden oscilar entre 123.000 y 229.000, cifra que varía según las consultas realizadas por el autor a distintos especialistas. Respecto de la visita preanestésica, los anestesiólogos reciben un valor variable que suele ubicarse alrededor del 30 % del total de la intervención.

Problema sin resolver en nuestro sistema de Salud.

  1. En nuestro país existe desde hace más de treinta años un problema relacionado con la cantidad de profesionales de la anestesia habilitados, ya que la certificación de especialistas en anestesiología, desde que en 1980 se reconoció oficialmente a la Asociación Anestesiológica de Buenos Aires (Hoy la Asociación de Anestesia, Analgesia y Reanimación de Buenos Aires (AAARBA) como entidad habilitada para otorgar estos certificados y formar residentes. Sus miembros deben pertenecer como adherentes a dicha asociación para poder facturar prestaciones a los seguros de salud privados y obras sociales. Esta exigencia se ha extendido también al sector hospitalario público con los módulos de hospitales. Cada vez en menos provincias quedan anestesiólogos que tengan contrato fijo con salario mensual.

2. Cuando se negocian honorarios, valores de prestaciones o guardias, suelen aparecer conflictos donde los financiadores quedan en desventaja: como la presencia de anestesiólogos es indispensable para las cirugías y la atención de pacientes críticos, la falta de acuerdo puede llevar a suspender procedimientos programados. Estas dinámicas corporativas generan una marcada asimetría y obligan al financiador a aceptar condiciones bajo un sistema de «tómalo o déjalo».

En el año 2017 debido a la falta de anestesiólogos en los hospitales públicos, se modificó el Estatuto para que los asociados adherentes deban brindar servicios en hospitales públicos, con la denominación de “mandato”, que se extiende por cinco años luego de terminar la residencia.

3. El elevado costo asociado a la anestesiología se sustenta en la calidad garantizada del servicio y en el número de profesionales anestesiólogos habilitados, insuficiente en comparación con la demanda actual y proyectada. Esta situación genera múltiples áreas de análisis que requieren una discusión adecuada, libre de intereses particulares o sesgos. La cantidad de intervenciones podría incrementarse, ya que la productividad de los quirófanos es actualmente baja y existe potencial para aumentar la realización de procedimientos anestésicos. Sin embargo, la escasez de anestesiólogos representa un cuello de botella que ocasiona externalidades negativas, tales como la prolongación de la estancia hospitalaria y las consecuencias asociadas.

4. Para la entidad recaudadora ARCA y para los adherentes la asociación realiza las retenciones impositivas de ganancias, lo que simplifica enormemente la tributación correspondiente.

5. Se calcula que la actividad quirúrgica crecerá en los próximos cinco años un 18%, con lo cual si se hacen 3.000.000 de cirugías al año en argentina que pasaría a 3.540.000 intervenciones. Como promedio los anestesiólogos realizan 600 procedimientos al mes, con lo cual se necesitarán 5.900. Hoy tenemos 5.200. Dejan la profesión por distintas razones 380 por año, por lo tanto se tendrían que formar en las residencias avaladas por las Asociaciones 650 anestesiólogos. Para llegar en cinco años a estar cerca del equilibrio entre aumento de demanda y oferta. https://saludbydiaz.com/2022/05/25/editorial-faltan-anestesiologos-en-los-quirofanos-de-la-republica-argentina/

Sin duda esto se tiene que generar con incorporar algunos de los formados en las provincias que no fueron previamente autorizados por excepción y formar unos cien residentes más en todo el país. reducir el mandato, asi llegar al número. Estos números tienen las limitaciones que muchos de los datos son construidos desde testimonios recabados y están sujetos a revisión.

De esta forma el crecimiento en la cantidad de especialistas acompañará el aumento de las cirugías. Además hay otra factor a considerar muy importante, el crecimiento de los afiliados a las prepagas crecerá en detrimento de los que tengan obras sociales, con lo cual el valor facturado por ese mix de cirugías calculadas de facturación, aumentará claramente. El número de asociados a las prepagas en los últimos dos años creció en 1.8 millones. Por lo tanto, no es una visión optimista sino realista.

Todo lo bueno de la especialidad Anestesiología.

La anestesiología es una especialidad médica compleja que ha experimentado una evolución significativa y cambios revolucionarios. Sin sus avances, muchos progresos en cirugía no habrían sido posibles. Gracias a técnicas quirúrgicas menos invasivas y al manejo fisiopatológico durante las operaciones, se ha mejorado la dosificiación, el intercambio gaseoso, se han reducido las transfusiones sanguíneas. El desarrollo de métodos de administración precisos y el uso de tecnología confiable para la vigilancia y monitoreo han marcado la historia de esta disciplina con innovaciones técnicas y farmacológicas, lo que ha permitido mejorar los resultados de los pacientes y realizar cirugías más largas y complejas en personas frágiles. Además, tecnologías recientes como la simulación, la genómica, la inteligencia artificial y la robótica auguran una mejora continua en la seguridad del paciente y prometen superar dificultades actuales, haciendo posible una anestesia más segura, eficaz y personalizada.

Como resultado, algunos estudios muestran que la mortalidad disminuyó drásticamente: de 6,4 muertes por cada 10.000 operaciones en los años cuarenta a 0,4 por cada 100.000 hacia finales de los ochenta. En la actualidad, el riesgo es aún menor, con menos de una muerte por cada 200.000 a 300.000 procedimientos anestésicos realizados.

En los países de ingresos bajos y medios, como Argentina, existen retos concretos relacionados con las desigualdades en el acceso a la atención, la escasez de recursos, la falta de personal calificado y la carencia de educación continua, lo que dificulta avanzar hacia una atención anestésica segura y asequible.

Para superar estos problemas, es necesario implementar acciones e iniciativas colaborativas en los ámbitos técnico, humano y organizacional, siguiendo los estándares recomendados. La integración de la simulación como método de aprendizaje, formación y evaluación puede transformar significativamente las experiencias reales con los pacientes.

El progreso de la especialidad estuvo asociado a tres grandes factores, la formación de alta calidad, los fármacos anestésicos y el monitoreo confiable.

Desde los años 80 y 90, los anestésicos volátiles más empleados son el isoflurano, desflurano[1] y sevoflurano, que presentan ventajas farmacológicas y una mayor seguridad comparados con los anteriores. La anestesia inhalatoria era la opción predilecta hasta la aparición del tiopental en 1934, un barbitúrico que permitió inducir y mantener la anestesia general. Posteriormente surgió el etomidato, reconocido por su estabilidad hemodinámica. Más adelante, la ketamina y el propofol —desarrollado en los años 70— adquirieron relevancia debido a su rápida recuperación y efectos hemodinámicos estables. Además, se incorporó la dexmedetomidina como adyuvante intravenoso, aportando propiedades sedantes, analgésicas, ansiolíticas, simpaticolíticas y ahorradoras de opioides, junto con estabilidad hemodinámica. Se desarrollaron también varios agentes neuromusculares: suxametonio, pancuronio, vecuronio, atracurio, rocuronio, mivacurio y cisatracurio, ajustándose a distintas necesidades clínicas. Por otro lado, los avances en opioides han sido notables: el fentanilo se descubrió en 1950, seguido por alfentanilo y sufentanilo, diseñados para modificar sus características farmacológicas, además del remifentanilo, de acción aún más corta, aunque presenta un mayor riesgo de dependencia por su alta liposolubilidad y rápido inicio de acción.

Asimismo, se ha resaltado la importancia de la formación continua de los anestesiólogos, por la asociación de anestesiología de Buenos Aires y la Federación, así como la implementación de protocolos y recomendaciones de seguridad tanto nacionales como internacionales, junto con el desarrollo de listas de verificación estandarizadas, con el otorgamiento de títulos y autorizaciones, control profesional y administrativo.  

En Argentina, la anestesiología ha avanzado en técnica y formación, haciendo la cirugía más segura mediante mejor control anestésico, monitoreo actualizado y drogas seguras. Los nuevos graduados reciben excelente preparación antes de titularse, esto impulsa tener muy buenos quirófanos.

Numerosos riesgos vinculados a la anestesia dependen directamente del estado de salud del paciente. Factores como obesidad, edad avanzada, tabaquismo, consumo de cannabis y apnea del sueño pueden incrementar las probabilidades de complicaciones. Además, los medicamentos habituales del paciente pueden interactuar con los agentes anestésicos, modificando su respuesta y exigiendo ajustes en el tratamiento. El estrés y la ansiedad previos a la cirugía también pueden afectar negativamente la reacción fisiológica ante la anestesia, elevando el riesgo de problemas. Por ello, es fundamental que el equipo médico se tome el tiempo necesario para orientar y tranquilizar al paciente sobre el procedimiento. La preocupación o el desconocimiento sobre la anestesia pueden intensificar el estrés, lo que repercute en la estabilidad hemodinámica, la sensibilidad a los fármacos anestésicos y la aparición de complicaciones tras la operación. En definitiva, la historia clínica del paciente influye de manera decisiva en la técnica anestésica elegida, pero una consulta preoperatoria completa permite valorar su salud general y adaptar el manejo anestésico, reduciendo así sustancialmente el riesgo de complicaciones.  

El uso del ecógrafo como guía para bloquear nervios o acceder a vasos profundos con mayor precisión, resulta otro avance en la anestesiología. 

Lo no tan Bueno.

  1. La escasez de anestesiólogos en el sector público limita la capacidad para satisfacer la demanda quirúrgica, lo que frecuentemente obliga a restringir la programación de procedimientos, aun cuando tanto los pacientes estén en ayunas y el equipo quirúrgico preparados. Esta situación contribuye a la extensión de las listas de espera, aunque no es el único factor implicado; sin embargo, su eliminación resulta deseable. Es fundamental que el sector público aumente el número de intervenciones realizadas en por lo menos un 50%.
  2. De manera periódica y en relación con solicitudes de incremento de honorarios, se suspenden actividades programadas durante varios meses, generando una serie de debates sustanciales que escalan hasta instancias judiciales. Estas resoluciones, si bien no establecen jurisprudencia, dejan consecuencias significativas tanto para las entidades financiadoras como para las agrupaciones profesionales implicadas, porque se encuadra dentro de lo conocido como “abuso de posición dominante”.[2][3]
  3. Lograron imponer en un fallo judicial el criterio que la Ley de Defensa al Consumidor no alcanza a los profesionales anestesiólogos, pero la salud es un servicio esencial.
  4. En Mendoza en el año 2022 se dictó una ley de emergencia en salud, porque renunciaron los 68 anestesiólogos nombrados, que se pretendió declarar inconstitucional por los agremiados de la provincia, hecho que fue rechazado por la justicia. [4]

Cuando se abrió el Hospital Ramón Carrillo de San Luis, en el cual intervine, se tuvieron que habilitar menos quirófanos que los planificados, que eran siete de los catorce con que contaba. Se tuvo que pedir colaboración a la Federación de Anestesiología. Una institución que realizó en su primer año de funcionamiento a pleno casi mil intervenciones quirúrgicas por mes, unas doce mil al año. Cuando el anterior hospital efectuaba tres mil procedimientos por año.

En la actualidad existe una medida de fuerza contra la obra social de la provincia de Buenos Aires el IOMA, por un conflicto que involucra bajos aranceles y retrasos en los pagos, lo que obligó a la Agremiación Anestesiológica Platense a suspender cirugías programadas desde el 15 de diciembre de 2025. Como conflicto que afecta a todos los pacientes de una obra social que tiene dos millones de afiliados.

Son solo algunos ejemplos, en mayor o menor medida, dicen que las vías de negociación no son las adecuadas, y el conflicto de fondo, de base no se resuelve, que la negociación es muy ríspida siempre.

5. Los profesionales anestesiólogos son un componente clave en los costos fijos y variables de las horas del quirófano, por lo tanto, como producto intermedio, también sobre el producto final. Si bien no es seguro el dato,porque se incluyen variables muy diversas, el mismo puede llegar a un 20% del costo de dicho centro de responsabilidad.

6. Restringir el número de profesionales habilitados para la especialidad limita la expansión de quirófanos y de la cantidad de intervenciones, ya que las asociaciones locales tienen autoridad para aprobar la llegada de especialistas de otras regiones. Estas asociaciones ejercen más poder que los ministerios nacionales o provinciales. Limitar la cantidad de anestesiólogos es problemático debido al crecimiento constante de la demanda de cirugías; esto causa cuellos de botella, listas de espera y sobrecarga laboral, afectando la atención y programación, ya que cada cirugía requiere un anestesiólogo calificado y responsable del proceso perioperatorio y la vida del paciente. No es posible aumentar sin acuerdo el número de anestesiólogos porque no pueden desempeñarse más que en la provincia que los formó como ocurre en el Chaco.

7. No es tan bueno negociar en relación con el conflicto ya instalado, porque allí, se involucran otros actores. Primero la agremiación demostrar su capacidad de negociación. De sostenimiento del conflicto. De tener alineado a sus socios, que tienen una visión compartida. Que saben que luego que la medida de fuerza está instalada se convierten en quienes aceptan los términos de negociación. Esto daña el clima organizacional y las relaciones.

8. La programación de los quirófanos presenta cierta rigidez porque las y los profesionales acuerdan previamente cuántas intervenciones realizarán, en qué días, a qué hora y junto a quién trabajarán. Esto ocurre por selección favorable. No toda la culpa se la debe cargar a los anestesiólogos, porque desde la limitación de los módulos para programadas del hospital, la programación mal efectuada y los servicios que se acostumbraron en estos años a trabajar poco.

9. Existe una preferencia por desempeñarse bajo modalidad de prestación privada en lugar de módulos dentro del sector público, lo cual genera un incentivo para evitar la realización de cirugías a pacientes con cobertura de obra social, dado que tales procedimientos se encuentran contemplados dentro del módulo.

10. En ciertos procedimientos y contratos, los honorarios que reciben los anestesiólogos pueden ser superiores a los de los cirujanos.

11. El anestesiólogo suele conocer a sus pacientes únicamente al momento de ingresar al quirófano, donde realiza preguntas y consulta la historia clínica. No se acostumbra a realizar la visita preanestésica como sería recomendable. Esto puede generar situaciones en las que se presenten anatomías difíciles para la intubación o pacientes que reciben medicación no conciliada, llevando en ocasiones a la suspensión de la intervención; un inconveniente que podría prevenirse con una evaluación anticipada.

12. El personal anestesiólogo se encarga de la cobertura de los quirófanos, no cobra por “disponibilidad”, sino que se asegura que los procedimientos sean realizados por profesionales que ellos proponen a la dirección, y esta los acepta de acuerdo con el criterio de acotamiento de los riesgos, con un margen para estar disponible de treinta a cuarenta y cinco minutos desde la citación telefónica. Pero de esta forma y es natural, los responsables de la organización de la actividad tienen incentivos para asignarse procedimientos quirúrgicos que, debido a su duración y remuneración, representan un incremento en sus beneficios.

13. La selección del cirujano deberá basarse en su eficacia demostrada en la realización de procedimientos quirúrgicos. Es fundamental coordinar el trabajo interdisciplinario con los profesionales involucrados, quienes, por compromisos previos, pueden solicitar el aplazamiento temporal de algunas intervenciones para posibilitar su participación en ambas operaciones. La priorización de las intervenciones debe fundamentarse en las necesidades del sistema, evitando criterios de conveniencia personal.

14. No encontrarse en un establecimiento físicamente sino concurrir al llamado. Se ha observado una preferencia creciente por desempeñar labores en distintos lugares, para conformar un mix de prestaciones a prepagas y obras sociales que pagan menos.

15. La entidad gremial, además genera un convenio con una aseguradora de riesgos de mala praxis y tiene un cuerpo médico legal que protege la actividad, no importando mucho el destino del caso.

16. Que los anestesistas cobren tanto y los otros médicos especialistas tan poco, eso no es culpa de los profesionales o de las entidades que negocian, sino de las autoridades que no equilibran un poco la distribución. También abusándose de la oferta. Esto último se está modificando en nuestro país, porque los especialistas también están faltando y se deben manejar valores que sean tentadores.

17. Los incentivos favorecen a elegir intervenciones breves y listas largas, lo que desincentiva la participación en cirugías complejas. Como resultado, faltan profesionales para anestesiar en operaciones cardiovasculares, trasplantes de hígado, renopancreas, corazón y pulmón.  

18. Otro aspecto que me parece grave es que, para muchos anestesiólogos, los pacientes no son personas, sino un código del nomenclador, esto no es bueno para ningún médico, pero aún peor, para aquellos que tienen el conocimiento y las habilidades como para manejar un procedimiento tan complejo. [5]

19. Normalmente los anestesiólogos no comparten o intercambian con otras especialidades, lo que genera rispideces con la terapia intensiva o el cuidado progresivo, especialmente si les entregan pacientes insuficientemente reanimados, con acidosis metabólica y elevación del ácido láctico. No acompañando correctamente las transiciones.

20. No hacen lo suficiente para que los pacientes no tengan miedo a la anestesia o la cirugía. Tienen en general un gran problema de comunicación.

30. Pueden alterar de acuerdo con la conveniencia el programa de anestesiología. Afectando el funcionamiento del hospital.

Información necesaria para la Gestión Sanitaria y su relación con la anestesiología.

Es fundamental que las autoridades sanitarias dispongan de datos precisos, confiables y actualizados sobre aspectos clave, como:

  • la cantidad y distribución de anestesiólogos,
  • los procedimientos facturados mensualmente,
  • el número de cirugías realizadas bajo anestesia general u otras técnicas en las que intervienen especialistas en anestesia,
  • los valores de los convenios, necesarios para prevenir prácticas desleales,
  • los requerimientos insatisfechos del sector público,
  • el registro de profesionales que dejan el ejercicio por edad, enfermedad, fallecimiento o migración, y la estimación de cuántos anestesistas serán requeridos en el futuro,
  • la identificación de equipamiento faltante para mejorar la eficiencia en las salas,
  • el número y nivel de formación de los residentes, así como los años en que dedican mayor tiempo al hospital y cuántos permanecen en sus puestos,
  • el costo de honorarios dentro del gasto total en salud en cada jurisdicción.

Disponer de toda esta información es esencial para planificar estratégicamente el sector de manera eficiente.

Las posibles soluciones:

Modificar las estrategias de negociación de ambas partes. Definir la salud como un servicio esencial y que no se puedan suspender cirugías cuyo diagnóstico e intervención pueda significar una pérdida de oportunidad para el paciente. Tener reuniones periódicas con los especialistas y sus representantes no cuando haya problemas o surjan reclamos. Negociar en el ámbito de un conflicto intervienen otros factores como demostrar fuerza gremial, los anestesiólogos, porque si ceden se puede generar un efecto contagio en otros convenios y otras latitudes, por ello cuando se llega a este nivel es tarde. hay que negociar fuera de la controversia.

Incrementar progresivamente el número de anestesiólogos y corroborar como aumenta la cantidad de procedimientos registrados o realizados. Incrementando en un 40% el número de ingresantes por los próximos cinco años. En la actualidad en el país hay 5200 profesionales habilitados. No son suficientes. Especialmente para el sector público.

Lograr que las asociaciones habiliten más cupos de residencias, que estos cumplimentada su etapa de formación puedan «facturar» los honorarios y no tengan coartada su libertad de trabajo. Constatar que los ingresantes a la residencia supere el número de los que dejan la profesión.

Concentrar más el trabajo en las instituciones para evitar el desperdicio del traslado de los médicos, que pierden parte de su días viajando de un lado a otro en su vehículo. Lo que afecta la resolución de los imprevistos.

Perfeccionar la organización de los programas quirúrgicos para que haya menos tiempo muerto y los anestesiólogos «les rinda más el día».

Optimizar la logística de los camilleros y de los insumos para disminuir esos tiempos de espera innecesarios.

Poner acento al cumplimiento de los horarios especialmente desde el comienzo de la primera cirugía.

Confirma la cirugía el día anterior para disminuir las suspensiones y los tiempos muertos que puedan tener los pacientes.

Aumentar la cantidad de módulos disponibles en el sector público para incrementar las cirugías. Extender la programación por la tarde y los fines de semana.

Extender los horarios de uso de los quirófanos hasta las 21 hs.

Tener a uno de los miembros del equipo que vea a todos los pacientes antes de ingresar al quirófano y que registre la revisión realizada en la historia clínica.

Acortar el tiempo que deban dedicarle al sector público, para que pueda efectuar tareas en el sector privado. Que varios anestesiólogos de experiencias vuelvan al sector público. Reconociéndole un valor por la formación de otros profesionales.

Permitir que puedan realizar procedimientos solos cuando estén en cuarto año en plantas quirúrgicas con otros profesionales que tengan más experiencia en la profesión.

Sumar a residentes del quinto año a rotaciones de establecimientos para que puedan realizar experiencias que les permitan tener más profesionales disponibles y conozcan lugares para luego seguir trabajando en los mismos.

Mejorar el reconocimiento económico para los que realizan esos procedimientos complejos y largos en horas.

Desarrollar sistemas de monitoreos que permitan un registro computarizado de la hoja de anestesiología.

Que los anestesiólogos participen en la decisión de los materiales, dispositivos, tubos endotraqueales y mesas de anestesia.

Evitar conflictos firmando acuerdo de largo plazo, con régimen de actualización pautados en relación con el aumento de la cuota del prepago o la actualización salarial en las obras sociales. Actualizar algunas de las cirugías en los valores y no todas, o tampoco todos los códigos. Porque esto lleva a veces a una negociación más rígida.

Actuar inmediatamente que se produce un atraso en los pagos para que la problemática lleve a una medida de fuerza.

Integración a todos los anestesiólogos en todos los comités de la tecnoestructura hospitalaria y en las reuniones de calidad y seguridad de los pacientes que tienen mucho que opinar.

Evitar conductas distópicas en los quirófanos. Que puedan afectar el clima organizacional.

La implementación de medidas orientadas a mejorar la formación, el reconocimiento profesional y la integración de los anestesiólogos en los diferentes ámbitos hospitalarios resulta fundamental para optimizar la calidad asistencial y garantizar la seguridad de los pacientes.

Es clave promover la participación en la toma de decisiones, el desarrollo de sistemas de monitoreo modernos y la actualización de acuerdos laborales, aspectos que contribuyen a fortalecer el compromiso y la eficiencia del equipo de anestesiología.

Asimismo, facilitar experiencias formativas para residentes, reconocer económicamente los procedimientos complejos y fomentar el retorno de profesionales experimentados al sector público, son acciones que impactan positivamente en la disponibilidad y excelencia del recurso humano.

Estas estrategias, sumadas al trabajo colaborativo y la gestión efectiva de conflictos, permitirán consolidar una práctica anestesiológica cada vez más segura y adaptada a los desafíos actuales de accesibilidad a los procedimientos, mejora de la gestión operativa, el flujo de pacientes, la relación de los especialistas con los otros integrantes de la profesión médica, integrarse más en las actividades de capacitación y en el manejo de la recuperación postoperatoria, en el conocimiento de los pacientes, y realizar una anestesia centrada en la persona.

Conclusión:

Este es un problema de larga data. Los profesionales están muy bien formados y mejor pagados. La cirugía cada vez es más segura. Necesitamos más anestesiólogos. Un 20% más. Se debe modificar el mandato. Acordar con los profesionales que hicieron la residencia en provincias en conflicto, puedan incorporarse a los especialistas que pueden facturar a las obras sociales, habilitados por las agremiaciones. Entender que hace falta mejorar la productividad de los hospitales públicos. Las negociaciones deben avanzar fuera del conflicto. Se deben fijar convenios de largo plazo con ajustes vinculados a los ingresos recaudatorios. Las obras sociales, tendrían que tener un valor acordado que se sostenga con la corrección del salario. Mejorar la gestión de los quirófanos que no tengan tiempos muertos. Formar anestesiólogos para cirugías muy complejas. Explorar alternativas en la formación para que se llega al número de profesionales que necesita el sistema y que se puedan radicar también en otras provincias porque la distribución es inadecuada.


[1] Desfluorano esta en vías de prohibición por su impacto ambiental, que afecta el medio ambiente. Esto ocurrió en Escocia. Ocurrirá en Gran Bretaña y EEUU. El recorrido que lleva a que un conjunto de saberes se convierta en una disciplina científica necesita – por lo menos – de otras dos etapas que garanticen su desarrollo y autonomía: En primer lugar, la legitimación de esos saberes como objeto de políticas públicas. En segundo lugar, y subsidiario del anterior, el reconocimiento estatal de instancias de formación que garanticen las bases del mercado profesional. De ello se desprende el rol central que juegan en este proceso las instituciones formales educativas (Buschini, 2015). El análisis de procesos de profesionalización – dentro de los cuales ubicamos los de especialidades médicas – evidencia, en todos los casos, un conjunto ineludible de actores implicados dentro de los cuales sobresale exponencialmente el Estado. Los procesos de profesionalización son el resultado de una suma da acciones tendientes a definir el objeto de una determinada profesión dentro de un campo de relaciones de poder. Para comprender su desarrollo, son centrales la descripción y el análisis de los procesos políticos que atraviesan su constitución histórica. Es en el marco de estas condiciones que se negocian concesiones de mayor o menor grado de exclusividad para desempeñar ciertas tareas, para formar futuros profesionales y para vincularse con otras profesiones que intervienen en el campo (Freidson, 1978; Schapira, 2003; Faccia, 2015).

[2] En medio de un conflicto que llevó más de un año entre la Asociación de Anestesistas (Adaarc) y la Administración Provincial del Seguro de Salud (Apross, la obra social provincial), los profesionales ayer resolvieron suspender 1000 cirugías programadas para reclamar un aumento de honorarios, y porque la provincia quiere crear con la Universidad Nacional de Córdoba una escuela de anestesiólogos. En dicha oportunidad la Adaarc comunicó que la institución formaría a los futuros ingresantes en la residencia médica en anestesiología: «No vamos a ser parte de esta formación indiscriminada de anestesiólogos. Los residentes casi no tienen prácticas y no vamos a ser cómplices de una formación paupérrima». Es la entidad la que prepara a quienes ganan los concursos para cubrir puestos.

[3] La Comisión Nacional de Defensa de la Competencia (CNDC) recomendó a la Secretaría de Industria y Comercio (SIyC) la imposición de medidas sancionatorias, entre las que se encuentra una multa, a la Asociación Austral de Anestesia, Analgesia y Reanimación, a raíz de lo hallado en el marco de una investigación llevada adelante por la Dirección Nacional de Conductas Anticompetitivas, que detectó la comisión de un abuso de posición de dominio de tipo exclusorio por parte de la asociación.

Las actuaciones se iniciaron el día 31 de agosto de 2017, como consecuencia de una denuncia efectuada por la Obra Social de los Empleados de Comercio y Actividades Civiles (OSECAC), en contra de la Asociación Austral de Anestesia, Analgesia y Reanimación, una entidad que aglutina a más del 90% de los profesionales anestesiólogos de la provincia de Chubut. La asociación negocia contratos con diferentes administradoras de fondos para la salud, actuando como intermediaria entre dichas administradoras y los médicos adheridos a la asociación, por el cobro de los aranceles en concepto de honorarios profesionales.

[4] Esto provocó la reprogramación de 500 cirugías del Hospital Notti, Mendoza. Los 68 profesionales anestesiólogos empleados de la provincia renunciaron conjuntamente. El 50% de las personas no tienen obras sociales.

[5] “La anestesia es un estado inducido por medicamentos que bloquea temporalmente el dolor y otras sensaciones. Puede generar relajación muscular, pérdida de conciencia, que el paciente no recuerde lo ocurrido durante el procedimiento, dependiendo del tipo que se utilice”, explica el doctor Matías Folcini, jefe del Servicio de Anestesia del Hospital Universitario Austral.

Implementación de Oncología Integrativa en el Tratamiento Infantil del Cáncer

Esther Martínez García 1,Cristina López de San Román Fernández 1, M. Betina Nishishinya Aquino 1,Sara Pérez-Jaume 2, Carles Fernández-Jané 3,*, Cruz Martínez 4y Andrés Morales La Madrid 4

2025 , 17 (2), 222;https://doi.org/10.3390/cáncers17020222

Avances en Psicooncología Pediátrica y Adolescente

Resumen formal

Este estudio retrospectivo, realizado en el Pediatric Cancer Center Barcelona entre septiembre de 2019 y septiembre de 2021, evaluó la aceptabilidad y viabilidad de implementar la primera Unidad de Oncología Pediátrica Integrativa (UOPI) en España. La investigación incluyó a 433 pacientes pediátricos y adultos jóvenes con cáncer, a quienes se ofrecieron terapias complementarias como acupuntura, aromaterapia y reflexología junto al tratamiento convencional. La mediana de edad de los pacientes fue de 9 años, predominando los varones (61,4%) y la mayoría en tratamiento activo (90,1%).

La acupuntura fue recomendada a 227 pacientes, con una tasa de aceptación del 94,7%. La aromaterapia fue ofrecida a 114 pacientes, logrando una aceptación del 100%. La reflexología se indicó en 134 casos, con una aceptación del 96,1%. Las principales razones de consulta para estas terapias fueron náuseas y vómitos inducidos por quimioterapia, trastornos gastrointestinales, dolor, estrés y ansiedad. Las intervenciones se realizaron en diversos ámbitos hospitalarios, incluyendo salas de hospitalización, hospital de día y consultas externas.

Los resultados reflejan una excelente acogida de las terapias complementarias por parte de pacientes y familias, con una tasa global de rechazo menor al 5%. La integración de estas terapias en la atención oncológica pediátrica resultó factible y bien aceptada, destacando la importancia de un enfoque holístico y centrado en el paciente. Como limitaciones, se señala la influencia de la pandemia de COVID-19 en la prestación de servicios y la naturaleza retrospectiva del estudio, que impidió analizar variables como la satisfacción o los beneficios percibidos por los pacientes.

Se concluye que la oncología integrativa puede incorporarse exitosamente en el tratamiento pediátrico oncológico, con altas tasas de aceptación y potencial para mejorar el manejo de síntomas y la calidad de vida. Se recomienda continuar investigando la eficacia, seguridad y resultados a largo plazo de estas terapias, así como optimizar su implementación en diferentes entornos sanitarios.

Resumen simple

Este estudio exploró la introducción de un nuevo enfoque para el tratamiento de niños con cáncer en el Centro Oncológico Pediátrico de Barcelona, ​​España. Tradicionalmente, el tratamiento del cáncer se centra en métodos convencionales como cirugía, quimioterapia y radioterapia, pero un porcentaje significativo de familias busca terapias adicionales, como acupuntura y aromaterapia. Este estudio busca evaluar la aceptación de estas terapias complementarias por parte de los pacientes y sus familias. Durante dos años, el centro ofreció estas terapias a 433 pacientes, y la mayoría de las familias las aceptaron con gusto. Muy pocas las rechazaron, lo que demuestra que la integración de estas terapias en la atención oncológica pediátrica es viable y tiene una buena acogida. Los hallazgos sugieren que estas terapias podrían desempeñar un papel valioso en el apoyo a pacientes jóvenes con cáncer, lo que podría alentar a más centros de salud a adoptar prácticas similares.

Abstract

Antecedentes/Objetivos:

Los pacientes pediátricos con cáncer y sus familias combinan cada vez más el tratamiento convencional con terapias complementarias. Estas terapias no están cubiertas por la mayoría de los sistemas públicos de salud, y España no es una excepción. Para abordar esta necesidad, el Pediatric Cancer Center Barcelona, ​​en el Hospital Sant Joan de Déu (España), estableció la primera unidad de oncología pediátrica integrativa en 2019. El objetivo de este estudio es describir la viabilidad de implementar una unidad de oncología pediátrica integrativa, en términos de la aceptación de las intervenciones, así como presentar datos iniciales sobre las actividades de atención; Métodos: Este es un estudio retrospectivo de un solo centro, realizado en el Pediatric Cancer Center Barcelona, ​​en el Hospital Sant Joan de Déu. Los datos de los pacientes durante un período de dos años se recopilaron mediante la revisión de historias clínicas de forma seudónima; Resultados: Del 1 de septiembre de 2019 al 30 de septiembre de 2021, la unidad recibió la visita de 433 pacientes. La mediana de edad de los pacientes fue de 9 años [rango 0-34 años], con 266 niños (61,4%) y 167 niñas (38,6%). De estos pacientes, el 90,1% estaban en tratamiento activo, el 7,6% eran sobrevivientes y el 2,3% estaban al final de la vida. Se recomendó la acupuntura a 227 pacientes, con una tasa de aceptación del 94,7%. Se recomendó la aromaterapia a 114 pacientes, con una aceptación del 100%. El equipo de reflexología visitó a 129 pacientes, brindando un total de 414 sesiones, con una aceptación del 96,1%. Conclusiones: Los hallazgos de nuestro estudio respaldan la viabilidad de implementar una Unidad de Oncología Pediátrica Integrativa dentro de un modelo de atención centrado en el paciente en un centro oncológico pediátrico integral. Las altas tasas de aceptación de varias terapias complementarias resaltan su papel potencial en la mejora de la atención de apoyo para pacientes oncológicos pediátricos.

Palabras clave:

1. Introducción

El cáncer de desarrollo infantil se refiere a un grupo de enfermedades que surgen durante la formación de órganos y tejidos como parte del proceso de desarrollo humano. Puede afectar a bebés, niños, adolescentes y adultos jóvenes [ 1 , 2 ]. En la mayoría de los casos, las causas de estos cánceres permanecen desconocidas sin factores de predisposición obvios, aunque pueden estar relacionados principalmente con factores epigenéticos durante el desarrollo celular [ 3 , 4 ]. Estas condiciones potencialmente letales durante las primeras décadas de vida pueden tener un fuerte impacto físico y emocional en el paciente y su familia [ 5 ]. Para hacer frente a estos desafíos, muchos pacientes y familias recurren a terapias complementarias, particularmente cuando los tratamientos alopáticos convencionales no brindan alivio suficiente. Las terapias complementarias se definen como prácticas médicas y productos que no suelen ser parte de la atención médica convencional, pero que se utilizan junto con los tratamientos estándar para mejorar el bienestar y la calidad de vida del paciente [ 6 ]. Los estudios indican que entre el 31 y el 84% de las familias de pacientes oncológicos combinan la medicina alopática convencional con terapias complementarias como acupuntura, masajes, meditación, hierbas, homeopatía y suplementos dietéticos [ 7 , 8 , 9 ].

La Organización Mundial de la Salud (OMS), en su Estrategia de Medicina Tradicional 2014-2023, destaca que el creciente interés en las terapias tradicionales y complementarias exige una mayor integración en los sistemas de atención sanitaria [ 10 ]. La estrategia tiene como objetivo apoyar a los Estados Miembros en el aprovechamiento de la posible contribución de las terapias complementarias a la salud, el bienestar y la atención sanitaria centrada en las personas, y promover el uso seguro y eficaz de las terapias complementarias mediante la regulación de productos, prácticas y profesionales. Este énfasis se alinea con un creciente reconocimiento de la importancia de los enfoques holísticos para abordar no solo los aspectos físicos de las enfermedades, sino también sus dimensiones emocionales, sociales y psicológicas, en particular en la oncología pediátrica, donde la vulnerabilidad del paciente se ve agravada por factores familiares y de desarrollo [ 11 , 12 , 13 , 14 ]. El uso general en todos los países de estos tratamientos complementarios ha aumentado en los últimos 30 años, lo que revela una demanda social real [ 15 , 16 , 17 ]. En un estudio reciente realizado en Alemania, el 40% de los padres entrevistados reportaron utilizar tratamientos complementarios y deseaban su incorporación al sistema público de salud, incluso si eso implicara la cobertura individual de su costo [ 18 ].

La medicina integrativa es la combinación de terapias complementarias con tratamientos médicos convencionales de manera coordinada, centrándose en un enfoque holístico y centrado en el paciente para la atención [ 6 ]. En el contexto de la atención del cáncer, la oncología integrativa extiende este concepto al incorporar prácticas de mente y cuerpo, productos naturales y modificaciones del estilo de vida con los tratamientos convencionales del cáncer [ 19 , 20 ]. El objetivo es optimizar la salud y la calidad de vida a lo largo del continuo de la atención del cáncer, al mismo tiempo que se empodera a los pacientes para que se conviertan en protagonistas activos de su atención [ 21 ].

En 2017, la Academia Estadounidense de Pediatría (AAP) publicó una guía sobre medicina integrativa pediátrica, reconociendo el mayor uso de terapias complementarias en este grupo de edad [ 22 ]. La guía revisó la evidencia que respalda terapias como la acupuntura, la aromaterapia y la reflexología. La acupuntura se destacó por su eficacia para reducir el dolor, las náuseas y la ansiedad, particularmente en entornos oncológicos. La aromaterapia fue reconocida por su potencial para mejorar el bienestar psicológico y aliviar síntomas como el estrés y la fatiga mediante el uso de aceites esenciales. La reflexología, aunque con evidencia más limitada, se destacó por sus beneficios para promover la relajación y mejorar el bienestar general. La AAP enfatizó la importancia de usar estas terapias junto con los tratamientos convencionales, recomendando su aplicación en la práctica clínica cuando sean impartidas por profesionales certificados y respaldadas por la evidencia emergente [ 23 ].

Las unidades de oncología integrativa se están extendiendo cada vez más por todo el mundo, respondiendo a la demanda de tratamientos complementarios principalmente en adultos, pero también en centros de oncología pediátrica [ 24 , 25 ]. Esta tendencia es evidente no solo en países de altos ingresos sino también en aquellos clasificados como de ingresos bajos y medios, lo que destaca un deseo universal de explorar e integrar una variedad de enfoques terapéuticos aplicables en el cuidado del cáncer [ 19 , 26 ]. Los centros oncológicos prominentes de EE. UU. ofrecen una gama de tratamientos complementarios que incluyen evaluación y asesoramiento nutricional, acupuntura, terapias mente-cuerpo, meditación, atención plena, masajes, reflexología, yoga, tai chi, musicoterapia, arteterapia, aromaterapia y programas de entrenamiento físico [ 27 , 28 ].

Actualmente, el sistema público de salud español no cubre las terapias complementarias integrativas, por lo que los pacientes deben asumir el coste de estas intervenciones. Para abordar esta carencia en nuestra región, en septiembre de 2019 se creó la Unidad de Oncología Pediátrica Integrativa (UOPI) dentro del área de oncología del Hospital Sant Joan de Déu, actualmente SJD Pediatric Cancer Center Barcelona. Esta unidad, pionera en España, fue posible gracias al apoyo filantrópico, lo que permitió la incorporación de tratamientos complementarios en los planes terapéuticos de todos los pacientes oncológicos sin coste adicional. La UOPI trata a pacientes pediátricos, así como a adolescentes y adultos jóvenes, que pueden presentar cánceres del desarrollo. Ejemplos de estos cánceres incluyen neuroblastoma, meduloblastoma, osteosarcoma y tumores de células germinales.

Al ofrecer terapias complementarias integradas en la atención clínica, la UOPI busca mejorar la experiencia integral del tratamiento y abordar las necesidades multidimensionales de los pacientes pediátricos con cáncer. Este enfoque innovador refleja tendencias globales más amplias y tiene el potencial de servir de modelo para ampliar el acceso a la oncología integrativa en los sistemas nacionales de salud.

El objetivo de este estudio es describir la tasa de aceptación y la actividad clínica de los tratamientos complementarios ofrecidos a los pacientes, incluyendo acupuntura, aromaterapia y reflexología, correspondientes a los dos primeros años de implementación de la UOPI. La asesoría nutricional forma parte de la UOPI y, aunque se brindó a todos los pacientes, no se evaluó en este estudio, ya que se considera un estándar de atención y no una intervención complementaria.

2. Materiales y métodos

Este estudio fue aprobado por el Comité de Ética de Investigación Médica del Hospital Sant Joan de Déu (código de aprobación: PIC-13-22). El informe del estudio se elaboró ​​de acuerdo con las directrices STROBE (Fortalecimiento de la Notificación de Estudios Observacionales en Epidemiología) [ 29 ] (Tabla S1) .

El estudio se llevó a cabo en el Hospital Sant Joan de Déu de Barcelona, ​​en total cumplimiento de la legislación local y la normativa institucional. Los datos de salud de los pacientes se recopilaron retrospectivamente de sus historias clínicas. Dado que muchos pacientes ya no tenían seguimiento activo en el hospital, se consideró inviable obtener un consentimiento informado específico más allá del consentimiento general otorgado por los pacientes oncológicos durante su tratamiento. En consecuencia, se presentó una solicitud de exención de consentimiento, junto con un documento de compromiso de gestión de datos firmado por el investigador principal. Esto se llevó a cabo de conformidad con la Ley Orgánica 3/2018, de 5 de diciembre, de Protección de Datos Personales y Garantía de los Derechos Digitales, garantizando la privacidad y la seguridad de los datos del paciente durante todo el estudio.

2.1. Diseño y entorno del estudio

Este estudio observacional, descriptivo y retrospectivo se llevó a cabo en la UOPI del Hospital Sant Joan de Déu de Barcelona/Centro Oncológico Pediátrico de Barcelona, ​​España, durante dos años. El estudio se llevó a cabo en un solo centro, centrándose en los servicios de oncología integrativa que ofrece la UOPI.

La UOPI ofrece atención individualizada a todos los pacientes, comenzando con asesoramiento nutricional personalizado como parte de un plan terapéutico más amplio. En función de su estado clínico, las toxicidades asociadas al tratamiento o sus necesidades terapéuticas específicas, los pacientes son derivados a la UOPI por su oncólogo para evaluación y tratamiento. Esto puede incluir diversas terapias complementarias, como acupuntura (acupuntura corporal, auriculoterapia, moxibustión), estimulación nerviosa eléctrica transcutánea (TENS), estimulación auricular vago transcutánea (taVNS), electroacupuntura, punción con cinta cruzada, aromaterapia y reflexología. Estas intervenciones se realizan durante la hospitalización para ayudar a aliviar los síntomas y mejorar el bienestar general de los pacientes, garantizando un enfoque integral y de apoyo durante todo el tratamiento oncológico.

Las consultas sobre terapias complementarias pueden iniciarse en cualquier etapa de la enfermedad del paciente, ya sea por profesionales de la salud, los propios pacientes o sus familias. La UOPI ofrece un entorno seguro y relajado para estas conversaciones, con un seguimiento cercano e individualizado para supervisar y ajustar la atención según las necesidades cambiantes del paciente. El equipo multidisciplinario de la UOPI incluye profesionales de la salud con experiencia y más de una década de experiencia en tratamientos complementarios para pacientes pediátricos y adultos. Este equipo está formado por un pediatra con formación adicional en acupuntura, nutrición y aromaterapia, un nutricionista y cuatro reflexólogos, lo que garantiza una amplia gama de cuidados complementarios adaptados a las necesidades de los pacientes.

El equipo presta servicios en múltiples entornos hospitalarios, incluyendo salas de hospitalización, consultas externas, hospitales de día, la unidad de trasplante de progenitores hematopoyéticos y unidades de cuidados intensivos. Además, los supervivientes de cáncer tienen acceso a estos tratamientos para gestionar las toxicidades en fase avanzada derivadas de sus tratamientos oncológicos previos.

2.2 Participantes

El estudio incluyó a todos los pacientes oncológicos evaluados por la Unidad de Oncología Pediátrica Integrativa (UOPI) entre su creación el 1 de septiembre de 2019 y el 30 de septiembre de 2021; no se establecieron criterios adicionales de exclusión o inclusión. La UOPI atiende tanto a pacientes pediátricos como a adultos jóvenes que se encuentran en transición de la atención oncológica pediátrica. Por lo tanto, la muestra del estudio incluyó tanto pacientes pediátricos como adultos.

2.3. Recopilación de datos

Los datos fueron recopilados retrospectivamente por tres investigadores que revisaron los historiales médicos electrónicos de los pacientes. Se mantuvo la estricta confidencialidad de los pacientes durante todo el proceso de recopilación y análisis de datos, de acuerdo con las normas éticas y las directrices institucionales establecidas.

En primer lugar, los investigadores accedieron a los historiales médicos electrónicos de los pacientes de forma seudónima, lo que significa que toda la información identificable, como nombres, números de historial médico y otros identificadores personales, se sustituyó por códigos de estudio únicos. Esto garantizó que los datos no pudieran vincularse a pacientes individuales. Además, el formulario de recopilación de datos utilizado para registrar la información se diseñó para excluir cualquier dato identificatorio, centrándose únicamente en variables sociodemográficas, clínicas y relacionadas con el tratamiento anonimizadas. Todos los datos se almacenaron en archivos seguros, protegidos con contraseña, a los que solo tenía acceso el equipo de investigación.

Se creó un formulario estandarizado de recolección de datos con Microsoft Excel para garantizar la coherencia. Los datos extraídos incluyeron información sociodemográfica (edad al momento de la cita, sexo, raza, etnia, país de origen y tipo de cáncer), área de ingreso hospitalario (pacientes hospitalizados, pacientes ambulatorios, hospital de día, unidad de trasplantes, áreas de técnicas especiales y unidad de cuidados intensivos), motivos de consulta y detalles del tratamiento complementario (tipo, número de sesiones y casos de rechazo). Un cuarto investigador (SPJ) verificó la exactitud de los datos y revisó los registros para detectar posibles errores, garantizando así la fiabilidad de la información recopilada.

No se requirió ninguna estrategia para gestionar los datos faltantes, ya que no se detectaron casos de datos faltantes en el conjunto de datos. La integridad de los registros garantizó la captura y el análisis de toda la información relevante sin necesidad de imputación ni otras técnicas de gestión de datos.

2.4. Análisis estadístico

Las características demográficas y clínicas de la población del estudio se resumieron mediante el programa SPSS (versión 29). Las variables cualitativas se describieron mediante frecuencias absolutas y porcentajes, mientras que las cuantitativas se resumieron mediante la mediana, los valores mínimo y máximo.

3. Resultados

Durante el período de estudio de dos años, se visitaron 433 pacientes oncológicos pediátricos en la UOPI.

3.1. Datos sociodemográficos de los pacientes

Los datos sociodemográficos de los pacientes se resumen en la Tabla 1. La mediana de edad en la primera visita a la UOPI fue de 9 años (rango: 0 a 34 años). De los pacientes que asistieron, 266 eran niños (61,4%) y 167 eran niñas (38,6%). La mayoría de los pacientes (90,1%) estaban en tratamiento oncológico activo en el momento de sus visitas a la UOPI, y los pacientes recibían atención en diversas etapas de su enfermedad en diferentes áreas de atención. Además, el 7,6% de los pacientes estaban fuera de terapia activa, mientras que el 2,3% se encontraban en la fase final de la vida.

Table 1. Demographic characteristics.

CharacteristicsNumber of Patients (n = 433)%
Age in first visit (years)
0–412829.6
5–9112265.9
10–1410424.0
15–198118.7
20–2471.6
25–2900
30–3410.2
Median (Range)9 (0 to 33)
Sex
Male26661.4
Female16738.6
Race
Caucasian41495.6
Asian133.0
Black61.4
Origin
Spain37586.6
Europe255.8
Asia235.3
Latin America71.6
Africa30.7
Active treatment
Yes39090.0
No4310.0
Out of active therapy337.6
End of life situation
Yes102.3
No42397.7

Tabla 1. Características demográficas.

3.2. Áreas hospitalarias y motivos de consulta

Los participantes fueron visitados principalmente en la sala (362), seguidos del hospital de día (107), una unidad especializada dentro del hospital donde los pacientes reciben atención para procedimientos o tratamientos que no requieren hospitalización, la clínica ambulatoria (87), la unidad de trasplante de células madre (7), el área de procedimientos (6) y la unidad de cuidados intensivos (5)Tabla 2 ). Algunos pacientes fueron visitados en varias áreas del centro según su estado clínico y necesidades.

Tabla 2. Área de tratamiento.

La información detallada sobre los motivos de consulta solo estaba disponible para acupuntura y aromaterapia. Para las demás técnicas, no se registró sistemáticamente el motivo de la consulta. En cuanto a la acupuntura y la aromaterapia, los motivos de consulta más comunes fueron náuseas y vómitos inducidos por quimioterapia, trastornos de la motilidad gastrointestinal, dolor y manejo del estrés. Algunos pacientes presentaron más de un motivo de consulta. Los diagnósticos restantes, junto con los tratamientos complementarios recibidos, se detallan en la Tabla 3 .

Table 3. Consultation reasons.

Condition *AcupunctureAromatherapy
Gastrointestinal motility
Chemotherapy-induced nausea/vomiting113
Constipation595
Diarrhea36
Pain
Abdominal pain59
Pain Immunotherapy related4
Headache29
Headache lumbar punction related6
Neuropathic pain289
Arthralgia18
Phantom limb424
Scar pain12
Musculoskeletal49
Stress/Anxiety6143
Respiratory symptoms
Mucus57
Cough1
Night terrors13
Anal fissure6
Allergic reaction14
Insomnia29
Mucositis4
Mutism4
Asthenia18
Loss of appetite19
Dermatological issues26
Neurogenic bladder1
Hot flushes3
Tinnitus4
Bruxism3

* Consultation reasons were not systematically reported for reflexology.

Tabla 3. Motivos de consulta.

3.3. Tratamientos proporcionados

Un resumen detallado de las intervenciones proporcionadas por la UOPI durante el período de estudio se muestra en la Tabla 4 .

Tabla 4. Tratamientos brindados y aceptación.

3.3.1. Acupuntura

Se recomendó acupuntura a 227 pacientes con cáncer, de los cuales 215 (94,7%) aceptaron el tratamiento. La tasa de rechazo fue del 5,3%, y nueve padres (4,0%) y tres pacientes (1,3%) rechazaron el tratamiento. Se realizaron un total de 1352 sesiones de acupuntura durante el período de estudio de dos años, con una mediana de 4,5 sesiones por paciente (rango: 1 a 43 sesiones). Además de la acupuntura con agujas filiformes, también se utilizaron técnicas no insercionales. Estas incluyeron cinta cruzada, una cinta adhesiva aplicada a puntos de acupuntura o áreas de tensión muscular; stiperpuncture, que implica colocar pequeñas tabletas a base de silicona en puntos de acupuntura; y moxibustión. Además, la estimulación nerviosa eléctrica transcutánea de los puntos de acupuntura y la estimulación transcutánea del nervio vago auricular (taVNS) en los puntos de acupuntura de la oreja, que se implementaron en los últimos tres meses del período de estudio ( Tabla 5 ).

Tabla 5. Descripción de los componentes del tratamiento de acupuntura.

3.3.2. Aromaterapia

Se recomendaron tratamientos de aromaterapia a 114 pacientes, quienes (el 100%) aceptaron y participaron en una única sesión informativa. Esta sesión proporcionó instrucciones específicas sobre el uso de la aromaterapia para aliviar las toxicidades relacionadas con el cáncer o su tratamiento, como náuseas, dolor y ansiedad.

3.3.3. Reflexología

Se recomendó reflexología a 134 participantes, de los cuales 129 (96,1%) aceptaron el tratamiento. A pesar de las restricciones impuestas por el SARS-CoV-2, el equipo de reflexología realizó un total de 414 sesiones durante dos años.

4. Discusión

La medicina integrativa combina tratamientos convencionales con terapias complementarias para abordar de forma integral las necesidades físicas y emocionales de los pacientes. En oncología pediátrica, este enfoque facilita el manejo de los síntomas y mejora la calidad de vida, algo que muchas familias buscan cada vez más [ 30 ]. La Unidad de Oncología Pediátrica Integrativa del Pediatric Cancer Center Barcelona se diseñó con este objetivo, ofreciendo terapias como acupuntura, aromaterapia y reflexología como complemento a la atención estándar.

Los hallazgos de nuestro estudio demuestran un alto nivel de aceptación y viabilidad de implementar una Unidad de Oncología Pediátrica Integrativa dentro de un modelo de atención integral en un centro oncológico pediátrico, con una tasa de rechazo global de tan solo el 4,77 %. En cuanto a los motivos de consulta, la acupuntura y la aromaterapia se utilizaron predominantemente para el manejo de náuseas y vómitos inducidos por quimioterapia, trastornos de la motilidad gastrointestinal, dolor (incluido el dolor neuropático y el relacionado con inmunoterapia) y estrés o ansiedad. El uso de estas terapias demostró adaptabilidad a un amplio espectro de síntomas, lo que refleja su versatilidad para abordar las dimensiones físicas y psicológicas de la atención. La acupuntura fue la terapia más ofrecida (52,42 % de los pacientes) y tuvo una alta tasa de aceptación (94,7 %), seguida de la aromaterapia, con una tasa de aceptación perfecta del 100 %. Esto sugiere que estas intervenciones fueron especialmente bien recibidas para el alivio de los síntomas y el manejo del estrés.

Hasta donde sabemos, este es uno de los primeros estudios que evalúa la aceptabilidad de las terapias complementarias en el ámbito de la oncología pediátrica. Estas bajas tasas de rechazo ponen de manifiesto la creciente disposición de las familias a explorar enfoques integrales, especialmente cuando estas terapias se integran perfectamente en la estructura asistencial por profesionales capacitados, lo que reduce las preocupaciones sobre seguridad, accesibilidad o costos adicionales.

Un estudio previo realizado por Lim et al. en Singapur en 2006 evaluó la prevalencia del uso de medicina complementaria y alternativa (MCA) entre pacientes pediátricos con cáncer, informando que el 67,1% de los pacientes había utilizado al menos un tipo de terapia [ 31 ]. Sin embargo, una distinción notable de nuestro estudio es que las terapias complementarias se ofrecieron y administraron dentro del mismo hospital por profesionales de la salud experimentados sin costo adicional para los pacientes. Este enfoque integrado es probablemente un factor clave que contribuye a la mayor tasa de aceptación de nuestro estudio. Como se enfatizó en estudios anteriores, la integración de servicios de atención médica y la competencia profesional son determinantes cruciales de la satisfacción del paciente, lo que subraya el valor de integrar estos servicios dentro de los modelos de atención hospitalaria para mejorar la confianza y la accesibilidad [ 32 ].

De manera similar, un estudio de 2017 realizado en el Centro Médico de la Universidad de Columbia en los Estados Unidos informó una tasa de aceptación del 54% de la acupuntura entre 90 niños sin experiencia en acupuntura que recibían tratamiento contra el cáncer [ 33 ]. Por el contrario, nuestro estudio observó una tasa de aceptación mucho más alta del 94,7%. Esta discrepancia podría atribuirse al uso de varias estrategias de acupuntura en nuestro entorno, como técnicas indoloras con punción mínima utilizando agujas semipermanentes, así como métodos no invasivos como cinta cruzada, punción con cinta adhesiva, moxibustión y estimulación nerviosa eléctrica transcutánea (TENS). Además, las sesiones de acupuntura en nuestro estudio fueron proporcionadas por un acupunturista pediatra senior, lo que puede haber contribuido a un mayor nivel de confianza entre los pacientes y sus familias, lo que lleva a una mayor aceptación del tratamiento. La evidencia sugiere que la experiencia del proveedor y la comunicación interpersonal mejoran significativamente la satisfacción del paciente, particularmente en poblaciones sensibles como los pacientes pediátricos [ 32 ]. Estos hallazgos resaltan la importancia de adaptar las terapias complementarias a la población pediátrica, garantizando tanto la comodidad física como la tranquilidad emocional mediante enfoques que minimicen la invasividad y generen confianza.

El estudio de Lim et al. también encontró que el 55,1% de los padres no habían discutido su uso de CAM con el médico de su hijo, lo que plantea riesgos potenciales debido a la falta de atención coordinada [ 31 ]. El modelo UOPI aborda directamente este problema al brindar servicios de CAM a través de proveedores de atención médica altamente capacitados que trabajan en estrecha colaboración con oncólogos y son parte del equipo multidisciplinario. Esta colaboración mejora la seguridad y la satisfacción del paciente, ya que garantiza que las terapias complementarias se integren en el plan de tratamiento general del paciente. La implementación de modelos similares de atención integral en los Estados Unidos ha demostrado resultados positivos, que sirvieron de inspiración para nuestra propia unidad [ 7 , 34 ]. Al fomentar la comunicación abierta y la colaboración entre los proveedores de atención médica, las unidades integrales como la UOPI pueden mitigar los riesgos asociados con el uso no regulado de la terapia complementaria, como las posibles interacciones con los tratamientos convencionales, las intervenciones médicas esenciales retrasadas y la exposición a prácticas inseguras [ 35 ], al tiempo que promueven un enfoque más cohesivo para la atención.

A pesar de los resultados positivos, este estudio presenta varias limitaciones. En primer lugar, la pandemia de COVID-19 impuso restricciones significativas a nuestra capacidad para realizar visitas presenciales. Se suspendieron las sesiones de reflexología y las intervenciones de acupuntura se limitaron a las estrictamente necesarias para minimizar el riesgo de exposición del paciente al virus. Estos cambios probablemente afectaron los datos de atención al paciente que recopilamos y podrían no reflejar con precisión la utilización del servicio en la era pospandémica. En segundo lugar, la naturaleza retrospectiva de nuestro estudio restringió el alcance de los factores que se pudieron analizar. No se pudieron evaluar variables como el nivel educativo de los pacientes, su situación laboral, el tipo de empleo ni la gravedad de los síntomas. Además, no se registraron los resultados informados por los pacientes, como la satisfacción o los beneficios percibidos de las terapias. Registrar estos resultados en futuros estudios prospectivos será esencial para comprender el alcance completo de los beneficios e identificar áreas de mejora en la prestación de servicios.

La inclusión de adultos jóvenes en transición desde la atención oncológica pediátrica también merece atención. Estos pacientes, de hasta 34 años de edad, pueden presentar cánceres del desarrollo que suelen tratarse en entornos pediátricos. La inclusión de adultos jóvenes puede haber influido en las tasas de aceptación, ya que el proceso de consentimiento difiere para los menores (que requieren el consentimiento de sus padres) en comparación con los adultos (que otorgan su consentimiento de forma independiente). Sin embargo, dada la distribución por edades, la mayoría de los pacientes eran pediátricos, y la mayoría de los participantes eran menores de 18 años. Por lo tanto, no consideramos que esto sea un problema significativo para la interpretación de los resultados.

Además, si bien las tasas de aceptación de las terapias complementarias fueron altas, los beneficios a corto y largo plazo, así como los posibles efectos adversos de estos tratamientos, siguen siendo áreas que requieren mayor investigación en la población oncológica pediátrica. Las investigaciones futuras deberían priorizar los estudios longitudinales para evaluar el impacto sostenido de las terapias complementarias en los resultados clínicos, la calidad de vida y la salud psicosocial, así como las posibles interacciones con los tratamientos oncológicos convencionales. Asimismo, la incorporación de las opiniones de los pacientes y sus familias puede aportar información valiosa para optimizar los modelos de oncología integrativa y ampliar su implementación.

5. Conclusiones

Las altas tasas de aceptación de las terapias complementarias de la UOPI, con más del 94 % para la acupuntura y la reflexología y el 100 % para la aromaterapia, sugieren que la oncología integrativa puede incorporarse con éxito a la atención oncológica pediátrica. Estas terapias se ofrecieron principalmente en planta, hospital de día y consulta externa, lo que refleja su integración en diversos entornos de atención y etapas clínicas.

Además de las altas tasas de aceptación, este estudio destaca hallazgos importantes sobre los motivos de consulta y los tipos de intervenciones ofrecidas. La acupuntura y la aromaterapia se utilizaron con mayor frecuencia para tratar las náuseas y los vómitos inducidos por la quimioterapia, los trastornos de la motilidad gastrointestinal, el manejo del dolor (incluido el dolor neuropático, el relacionado con la inmunoterapia y el dolor musculoesquelético) y el estrés/ansiedad. La aromaterapia también se aplicó para afecciones como el insomnio, problemas dermatológicos y síntomas respiratorios. Estos hallazgos demuestran la amplia aplicabilidad de estas terapias para el manejo de los síntomas en pacientes oncológicos pediátricos.

Las investigaciones futuras deben centrarse en la eficacia, la seguridad y los resultados a largo plazo de estas terapias, así como en la identificación de las mejores prácticas para su implementación en diversos entornos sanitarios. Estos estudios serán cruciales para establecer directrices basadas en la evidencia y garantizar que las terapias complementarias se utilicen de forma eficaz y segura en oncología pediátrica. En última instancia, este enfoque puede contribuir a un modelo de atención más holístico y centrado en el paciente que satisfaga mejor las necesidades de los pacientes pediátricos con cáncer y sus familias.

Ganadores y perdedores en el sistema de salud. Luego de la Desregulación. Concentración. Provincialización.

Dr. Carlos Alberto Díaz. Profesor Titular Universidad ISALUD.

Transformaciones y Desafíos del Sistema de Salud Argentino en el Último Año

Desregulación, Concentración y Provincialización del Sistema de Salud

El año que culmina se caracteriza como un período de cierre de época y de profundas reformas en el sistema de salud argentino. Tres procesos principales definen este momento: la desregulación, la concentración y la provincialización. Claramente los ganadores son las prepagas, y el mercado farmacéutico. Perdedores son los pacientes que hoy tienen obras sociales, las provincias, los afiliados del PAMI, TODOS AQUELLOS QUE NO TIENEN COBERTURA FORMAL. La solidaridad que tenía el sistema se esta destruyendo, deliberadamente. Tratemos desde nuestro pequeño gran lugar de mejorar la accesibilidad y que el sistema sea más equitativo. No esperemos nada de la exteroregulación

Prepagas

La desregulación se manifestó, principalmente, en la libre elección de las empresas prestadoras de salud, lo que provocó un notorio aumento de afiliados en las prepagas. Así, más de dos millones de personas se sumaron al sistema, alcanzando un total de 8.100.000 beneficiarios. Este fenómeno responde tanto a aspiraciones de pertenencia social —particularmente al identificarse con la clase media— como al deseo de acceder a servicios de mayor calidad, instalaciones más lujosas, amplia cartilla de prestadores y mejor atención.

En cuanto a la concentración, se observa que siete empresas de medicina prepaga concentran el 70% del mercado. Entre ellas, Swiss Medical se destaca como la más beneficiada, impulsada además por una importante inversión en Uruguay en asociación con Blue Cross, Shields, con un fondo de apalancamiento de 300 millones de dólares y la adquisición de Diagnóstico Maipú. Esto ha permitido a Swiss Medical contar no solo con camas propias, sino también con sus propios centros de diagnóstico.

Por su parte, OSDE, históricamente motor del sector privado y de los sanatorios más reconocidos, ha iniciado un proceso de transformación hacia la integración vertical, con proyectos de sanatorios propios en Córdoba, Mendoza y, próximamente, en la Ciudad de Buenos Aires. Esta estrategia podría buscar equilibrar los aumentos de precios en las prestaciones y competir con otras prepagas en la fijación de honorarios para los profesionales de la cartilla. OSDE también ha modificado el modelo de atención, incorporando médicos propios en sanatorios privados, en pos de un ahorro estructural que, no obstante, podría tener efectos adversos, como el aumento de la estancia media hospitalaria.

Galeno tuvo una época de integración vertical y horizontal, con sus instituciones conocidas como Sanatorios de la Trinidad. Quilmes. Palermo. San Isidro. Mitre. Ramos Mejía. Dupuytren. Que se detuvo dejando que los actores más grande del sistema prepago se entretuvieran en una pelea más cerrada.

Situación de las Obras Sociales

El sector de las obras sociales enfrenta una clara problemática, evidenciada por la disminución de ingresos en la seguridad social. Este fenómeno se debe al atraso salarial, cambios en los subsidios, actualización del nomenclador de discapacidad e incorporación indiscriminada de medicamentos de alto costo. Además, la falta de actualización de los pagos en salud de los monotributistas genera una subvención cruzada: los trabajadores formales subsidian a los monotributistas. La intención de trasladar jubilados a las obras sociales agrava el déficit operativo, actualmente cubierto por el aporte sindical obligatorio de todos los afiliados (el polémico 2%). Si este aporte se elimina, las obras sociales colapsarán, lo que podría derivar en un aumento de denuncias por falta de servicios, intervenciones estatales y, finalmente, disolución de las mismas.

Un caso emblemático es el de OSPRERA, la segunda obra social en cantidad de afiliados después de OSECAC, que se encuentra intervenida debido a graves denuncias de corrupción y sucesivas intervenciones que no han resuelto los problemas estructurales. Asimismo, las obras sociales de derechos especiales, como la de las fuerzas armadas, presentan deudas significativas (200.000 millones de pesos), y la propuesta de escindir a Gendarmería y Prefectura podría incrementar los riesgos al perder economías de escala. Las fuerzas armadas cuentan con prestadores propios, que deberían unificar para evitar la dispersión de gastos, o bien comercializar el excedente de capacidad a valores rentables, lo que requeriría una gestión profesional actualmente ausente.

El PAMI

El PAMI atraviesa una etapa compleja, como entidad estatal intervenida por más de tres décadas. Su función principal es asegurar la cobertura de personas jubiladas mayores de 65 años, lo que implica asumir una alta carga de enfermedad. Actualmente, los 5,3 millones de afiliados al PAMI demandan el 43% del mercado de medicamentos.

Salud Provincializada:

Finalmente, la salud tiende a convertirse en una función delegada a las provincias, lo que genera tensiones presupuestarias por dos motivos principales: la informalidad económica, que deriva en una mayor demanda de atención en hospitales públicos por parte de quienes no poseen cobertura formal, y el incremento de la demanda de servicios, especialmente cuando la atención primaria es insuficiente. Esto obliga a los hospitales provinciales a aumentar su gasto y a las economías provinciales a optimizar la gestión de recursos humanos y la provisión de servicios, en un contexto donde la inflación en salud supera a la inflación general.

Incremento de Costos y Perspectivas

Durante el año, el costo de los servicios de salud mostró incrementos heterogéneos: las prepagas aumentaron a la par de la inflación, los medicamentos subieron menos (21,8%), mientras que los servicios externos y hospitalarios lo hicieron un 42,8%. Esto generó un crecimiento de casi un 1% del gasto total respecto a la inflación anual.

Perdedores:

Los perdedores son los profesionales de la salud con agotamiento moral, los pacientes más vulnerables sin cobertura, que no acceden a servicios, obras sociales nacionales y de derechos especiales debilitadas y la población afectada por la fragmentación y la inequidad en el acceso a la cobertura sanitaria, especialmente tras medidas de desregulación

Conclusiones:

Durante el último año, el sistema de salud argentino atravesó profundas transformaciones marcadas por la desregulación, concentración y provincialización. La desregulación permitió a los usuarios elegir libremente entre empresas prestadoras, generando un fuerte aumento de afiliados a prepagas, impulsado tanto por aspiraciones sociales como por la búsqueda de mejores servicios.

El mercado se concentró en siete compañías que reúnen el 70% de los afiliados, destacándose Swiss Medical por sus inversiones y adquisiciones, y OSDE por su transición hacia sanatorios propios y cambios en el modelo de atención, lo que podría impactar en la duración de las internaciones.

Las obras sociales enfrentaron una disminución de ingresos, déficit operativo y problemas de gestión, agravados por aportes sindicales polémicos, denuncias de corrupción e intervenciones estatales, como el caso de OSPRERA. Las obras sociales de derechos especiales, especialmente las de las fuerzas armadas, acumulan deudas significativas y requieren una gestión profesional para ser sostenibles.

El PAMI, entidad estatal intervenida, sigue siendo fundamental para los jubilados mayores de 65 años, quienes demandan una parte considerable del mercado de medicamentos. Finalmente, la salud se delega progresivamente a las provincias, lo que genera desafíos presupuestarios y de gestión, con gastos hospitalarios en aumento, inflación sectorial superior a la general y una creciente presión sobre la atención pública debido a la informalidad económica y la mayor demanda de servicios.

Estudio de caso Lean en atención sanitaria

Análisis colectivo del trabajo para aumentar el tiempo dedicado a los pacientes. Un estudio de caso que analiza el valor de las actividades que utilizan el enfoque Lean

Noura Zaghmouri y Julien Husson

Introducción

En los últimos años, el personal sanitario ha manifestado una creciente frustración ante la sobrecarga de tareas administrativas y logísticas, que restan tiempo al contacto directo con los pacientes, considerado el núcleo significativo de su labor. Esta situación ha sido reconocida en informes oficiales, como el publicado por el Senado francés en marzo de 2022, y en discursos políticos, que instan a devolver el foco de la profesión hospitalaria a la atención al paciente. }

La metodología Lean, orientada a reorganizar procesos en función del valor percibido por el cliente, se presenta como una alternativa prometedora en este contexto.

Fundamentos del enfoque Lean en sanidad

El término Lean, acuñado por Krafcik en 1988 para describir el éxito del sistema de producción de Toyota, se basa en la eliminación de desperdicios mediante la identificación de actividades sin valor añadido (Muda), variabilidad (Mura) y sobrecarga (Muri). A través de la gestión colaborativa y el desarrollo de habilidades, Lean busca la optimización colectiva de los flujos de trabajo. Si bien Lean ha evolucionado y en ocasiones se ha asociado con la reducción de costes y el aumento de carga laboral, este estudio recupera sus principios originales, centrados en la mejora sociotécnica del trabajo y en la organización en torno al valor percibido por el cliente.

En el ámbito hospitalario, Lean Healthcare adapta estos conceptos para reorganizar procesos en función del valor percibido por los pacientes. Si bien su implementación ha dado resultados positivos en calidad y eficiencia en varios países, existen críticas que apuntan a una aplicación superficial, centrada en herramientas más que en el valor real para el paciente.

La Corriente de Valor y su relevancia en Lean Healthcare

La implementación Lean sigue una serie de pasos clave: definición del valor, identificación y perfeccionamiento de la cadena de valor, eliminación de actividades sin valor añadido, orientación a la demanda y aspiración a la perfección. En sanidad, la multiplicación de tareas administrativas ha reducido el tiempo de atención directa a los pacientes, a pesar de que esta interacción es fundamental para la satisfacción y retención del personal sanitario. La racionalización de actividades en torno al valor añadido puede fortalecer el propósito profesional y el atractivo de las carreras sanitarias.

Metodología del estudio de caso

El estudio se desarrolla en una sala geriátrica de un grupo hospitalario francés, caracterizada por desafíos organizativos y altos niveles de agotamiento laboral. La investigación, de corte cualitativo, emplea entrevistas semiestructuradas a diferentes actores (gestores, personal sanitario y pacientes), observaciones y análisis documental, todo ello triangulado para captar diferentes perspectivas sobre el valor en la atención sanitaria.

PuestoDuración de la entrevista (min)
Director general87
Responsable de mejora continua74
Especialista Lean68
Responsable de enfermería37
Enfermero 166
Enfermero 248
Enfermero 351
Enfermero 438
Director de enfermería35
Coordinador de procesos55
Médico, director médico54

Preguntas de investigación y enfoque metodológico

La pregunta central del estudio indaga cómo el análisis colectivo del trabajo en la implementación Lean puede aumentar el tiempo de contacto con los pacientes, atendiendo tanto a la satisfacción del paciente como a las expectativas de los profesionales. El grupo hospitalario, con más de 300 médicos y 2.250 empleados, ha apostado por una gestión estratégica basada en el valor y la mejora continua, implementando proyectos Kaizen en áreas críticas como la geriatría.

La metodología de análisis se apoya en entrevistas guiadas por los temas de valor y participación, codificadas temáticamente con apoyo de software especializado. El proceso de codificación progresiva permite identificar categorías y temas recurrentes que estructuran la comprensión de los mecanismos de valor en el trabajo sanitario.

El valor añadido del tiempo en la atención sanitaria

Perspectivas sobre el valor del tiempo

Las entrevistas revelan diferencias en la percepción del valor entre gestores, pacientes y profesionales, aunque todos coinciden en la importancia del tiempo de enfermería para la calidad del cuidado. La dirección destaca la movilización eficiente de recursos humanos como eje de sostenibilidad y calidad, especialmente ante la escasez de personal. Los pacientes valoran la información clara y el acompañamiento profesional, mientras que las enfermeras consideran el tiempo con los pacientes como el principal valor añadido de su trabajo.

Implementación práctica del enfoque Lean

La gestión hospitalaria orienta sus esfuerzos hacia la mejora continua centrada en el paciente, con equipos multidisciplinares que analizan de manera rigurosa las dificultades organizativas y definen colectivamente las medidas de mejora. El especialista Lean aporta la metodología y facilita la participación activa del personal en la planta.

El proyecto Kaizen, desarrollado en la sala geriátrica durante ocho días, identificó problemas como falta de tiempo para los pacientes, exceso de carga de trabajo y roles mal definidos. Se diseñó un indicador conjunto para medir el tiempo de contacto con el paciente, considerado sinónimo de valor añadido.

  • Tiempo de Atención al Paciente (%): Porcentaje de horas de trabajo en las que el profesional está cara a cara con el paciente en un turno de 8 horas.
  • Tiempo de Atención al Paciente (minutos): Minutos diarios que un paciente recibe contacto directo con el profesional.

Etapas de implementación del proyecto Kaizen

  • Recogida de datos durante cinco días, registrando tareas y tiempo de contacto.
  • Análisis de datos y mapeo organizativo, categorizando tareas por valor añadido.
  • Definición de la nueva organización, identificando soluciones para reducir tareas sin valor y aumentar el tiempo de atención.
  • Finalización y alineación de la propuesta organizativa, evaluando beneficios y costes.

El análisis detallado permitió estimar que, en promedio, cada paciente recibía 36 minutos diarios de contacto directo con una enfermera, mientras que el 38% de las tareas se consideraban sin valor añadido. Las interrupciones y tareas delegables fueron identificadas como principales fuentes de estrés y pérdida de tiempo.

Propuestas de mejora y resultados

Las medidas para limitar tareas sin valor añadido incluyeron la redistribución de roles, optimización de la comunicación, ajuste de horarios de visitas y comidas, y respeto por los patrones de sueño de los pacientes. Estas acciones, consensuadas por el equipo y aprobadas por la dirección, requirieron un esfuerzo de comunicación y apoyo institucional.

Sesenta días después de la implementación, el tiempo de atención al paciente aumentó un 24%, equivalente a 13 minutos adicionales por paciente, evidenciando el impacto positivo del análisis colectivo y la metodología Lean.

Conclusión

El análisis colectivo del trabajo facilita la construcción de consenso en torno al valor de la atención, integrando las diversas perspectivas de los actores involucrados. El tiempo dedicado al paciente se consolida como elemento central del valor añadido, orientando la mejora continua y la organización del trabajo. La metodología empleada permite identificar y cuantificar tareas, promoviendo el examen crítico y la redefinición de roles y prácticas. El apoyo de expertos Lean contribuye tanto metodológicamente como en la mediación entre intereses diversos, consolidando Lean como herramienta para mejorar la calidad de vida laboral y el valor de la atención sanitaria. No obstante, la naturaleza de estudio de caso limita la generalización de los resultados, sugiriendo la necesidad de replicar la investigación para fortalecer sus conclusiones.

Resumen

Desde hace varios años, los profesionales sanitarios han expresado su frustración por el creciente número de tareas administrativas y logísticas que les alejan de la cabecera de los pacientes, donde su trabajo es más significativo. En marzo de 2022, el Senado francés publicó un informe sobre el estado de los hospitales y el sistema sanitario en Francia. Ante una «crisis interminable» (Discurso de Emmanuel Macron, presentación del Plan Nacional de Salud, 6 de enero de 2023) y un sentimiento de pérdida de propósito ampliamente expresado por los profesionales sanitarios, «necesitamos devolver la atención al paciente al centro de las profesiones hospitalarias, que están demasiado alejadas porque no disponen de tiempo suficiente para dedicarle»

(Informe de la Comisión de Investigación nº 587 (2021–2022),  Volumen I, publicado el 29 de marzo de 2022).

Lean, un método de reorganización de procesos que se centra en el valor percibido por el cliente, parecería una solución prometedora a la situación descrita anteriormente. Basándonos en la siguiente pregunta de investigación: «¿Cómo puede el análisis colectivo del trabajo durante la implementación de la atención sanitaria lean contribuir a aumentar el tiempo dedicado a los pacientes?», exploraremos formas de analizar las actividades realizadas por los profesionales sanitarios para aumentar el tiempo dedicado a la atención. Nuestra investigación se basa en la sala geriátrica de un grupo hospitalario. Durante varios años, esta congregación ha enfrentado grandes dificultades organizativas que han provocado agotamiento laboral. Los resultados muestran el potencial de reorientar las actividades sanitarias y limitar las tareas que no tienen valor añadido, basándose en un análisis de las tareas realizadas por profesionales en el sector. Palabras clave Hospital · Análisis de la obra · Valor del cuidado · Atención sanitaria lean

1 Atención sanitaria lean, un análisis de trabajo centrado en el valor añadido de las tareas

  1. Gestión Lean

El término Lean fue introducido por primera vez en 1988 por Krafcik, investigador del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT), para definir el método asociado al éxito del sistema de producción japonés Toyota Product System (TPS), desarrollado dentro de la industria Toyota en los años 50 [1]. El TPS tiene como objetivo eliminar diversos tipos de residuos a lo largo de la corriente de valor, basándose en uno de sus principios clave, el Just-in-Time [2]. Taïchi Ohno, fundador de TPS, identificó tres componentes del desecho: Muda (tareas no de valor añadido), Mura (variabilidad) y Muri (excesos, sobrecarga profesionales) [2, 3]. Además, según los principios de TPS, los flujos de trabajo deben ser analizados colectivamente por profesionales del sector, introduciendo una filosofía gerencial que promueva el desarrollo de habilidades [4]. Lean se formalizó transponiendo la filosofía de gestión del TPS. El enfoque se basa en prácticas y herramientas tomadas del TPS, pero también en teorías de gestión de la calidad [2, 5]. Mientras que el concepto original de Lean fue una revolución anti-taylorista [6] que desafió las nociones de control dentro de las organizaciones, el Lean actual se ha alejado de sus principios originales recurriendo a una forma de neotaylorismo para convertirse en Lean productivo orientado a reducir costes [6]. Como resultado, Lean podría verse como un método de reducción de costes, asociado a la intensificación del trabajo y al impacto en los riesgos psicosociales [7]. Esta evolución de Lean ha dado lugar a una variedad de aplicaciones del enfoque y divergencias dentro de la comunidad Lean [8–10]. Para los fines de este estudio, consideramos el enfoque Lean según sus principios originales, que conducen a una visión sociotécnica del trabajo [8], y lo abordamos como un modelo organizativo basado en una cultura organizativa que fomenta el aprendizaje, principios gerenciales que fomentan el compromiso de los profesionales y métodos que buscan organizar actividades en torno al valor percibido por el cliente (valor percibido por el cliente) [3,  1.2 Lean Healthcare, una prometedora filosofía de gestión para hospitales Tras observar los resultados positivos obtenidos en varios sectores, se introdujo la Lean Management en el sector sanitario para convertirse en Lean Healthcare, definido como un método de reorganización de procesos centrado en el valor percibido por el paciente [12]. Puede verse como una respuesta de la gestión al deseo de controlar los recursos limitando el desperdicio, que en este caso se considera en su totalidad. Hospitales en Estados Unidos y Reino Unido han recomendado su uso desde 2002, tras varios ensayos exitosos [13]. También hay varios ejemplos en la literatura que destacan los resultados del enfoque en términos de calidad de la atención, tiempos de espera y resultados financieros [12–15]. Sin embargo, a pesar de implementarse en varios hospitales de Europa, Asia y América, los resultados de la Atención Enxuta siguen siendo difíciles de generalizar [13]. Los críticos también señalan que la aplicación suele limitarse a las herramientas y rara vez se centra en el valor percibido por el paciente [16–18].

1.3 La Corriente de Valor, un Elemento Clave en la Implementación del Enfoque Lean La implementación del enfoque Lean forma parte de una serie de pasos destinados a perfeccionar la Corriente de Valor [3]:

1. Define el valor

2. Identificar la cadena de valor

3. Hacer que los pasos restantes en el flujo de flujo de valor eliminando todas las actividades que no sean de valor añadido

4. Utilizar un sistema orientado a la demanda que solo produzca bienes o servicios solicitados por el cliente

5. Aspirar a la perfección Cuando el cliente define el valor [3], puede ser difícil centrarse en él, dado el objetivo de productividad y duración media de la estancia impuesto por cambios en los métodos de financiación, lo que resulta en menos tiempo dedicado al cuidado [19, 20]. Como resultado, las tareas administrativas se han multiplicado en detrimento del tiempo dedicado a los pacientes, aunque esto parece ser una fuente de valor añadido de las actividades y un factor importante para atraer y retener a profesionales sanitarios [21, 22]. Un informe reciente del Senado francés titulado «La situation de l’hôpital et le système de santé en France» (El estado de los hospitales y el sistema sanitario en Francia)1 destaca la necesidad de restaurar el tiempo dedicado al cuidado de los pacientes, especialmente a la luz del declive del atractivo de las profesiones sanitarias y la escasez de recursos y competencias,  Lo que significa que hay que darles un mejor uso. Pero las actividades sanitarias no siempre parecen centrarse en actividades de valor añadido. Sin embargo, parecen ser una palanca para crear un sentido de propósito y atractivo para los profesionales sanitarios, que son recursos esenciales en la corriente de valor [23].

Una pregunta para investigación empírica Replantear la corriente de valor usando el enfoque Lean podría ser una forma de abordar la escasez de recursos humanos y la atractividad asociada problemas. Aquí cuestionamos la capacidad de Lean para mejorar el valor definido por el paciente mientras cumple con las expectativas de los profesionales sanitarios que quieren pasar más tiempo con los pacientes, y planteamos la siguiente pregunta de investigación: «¿Cómo puede el análisis colectivo del trabajo durante la implementación de la atención sanitaria lean contribuir a aumentar el tiempo que se pasa con los pacientes?». Nuestra investigación se basa en un grupo hospitalario francés con más de 300 médicos y casi 2.250 empleados. La dirección del grupo hospitalario está comprometida con el posicionamiento estratégico basado en el valor y un enfoque de gestión (Informe Anual 2020). Desde 2019 y tras la incorporación de un Director General comprometido firmemente con un enfoque de mejora continua, la dirección ha desarrollado un enfoque Lean. El objetivo de nuestra investigación es identificar las formas en que se analiza el concepto de valor durante la implementación de la Atención Sanitaria Lean. Esta investigación se llevó a cabo durante un proyecto Kaizen2 en una sala geriátrica con altos niveles de absentismo del personal y agotamiento laboral. Adoptamos un enfoque cualitativo [24] y utilizamos una triangulación de fuentes de datos, combinando entrevistas semiestructuradas con personal implicado en la implementación del enfoque Lean, periodos de observación documentados en un cuaderno de registro y análisis documental que seguía la implementación. Los participantes fueron seleccionados según una estrategia de muestreo teórica diseñada para capturar las experiencias de los responsables y profesionales de la instalación implicados en el proyecto de mejora continua (Tabla 1). Además, se entrevistó a pacientes que habían estado hospitalizados durante el periodo del proyecto

Las guías de entrevista se basaban en los temas de valor y participación en el análisis del trabajo y se adaptaban a los entrevistados. Las entrevistas transcritas se sometieron luego a un proceso de codificación multitemático. Para codificar los datos recopilados, se utilizó el software NVivo para realizar un análisis temático de contenido. Se implementó un enfoque de codificación abierta, que combinaba codificación de arriba hacia abajo desde el marco teórico y codificación de abajo hacia arriba desde el campo, para abordar el proceso de condensación de datos desde una perspectiva integral. En consecuencia, ciertas categorías de análisis se definieron a priori basándose en la literatura, mientras que otras surgieron durante el proceso de codificación de datos. La segunda etapa de codificación consiste en vincular los códigos de primer orden para esclarecer las principales recurrencias en el análisis. Esto constituye la fase de codificación axial, que conduce a la formalización de categorías. En la tercera fase, la acumulación de estas categorías facilita la aparición de temas, que sintetizan las ideas clave de los datos y proporcionan una comprensión integral de los mecanismos en ecuelo. Las distintas etapas de codificación contribuyen a estructurar los datos recogidos, fomentando una conceptualización progresiva. 3 El valor añadido del tiempo, en el centro del análisis colectivo del trabajo

3.1 Tiempo dedicado a los pacientes, valor añadido compartido para gestores, pacientes y profesionales en el sector Las entrevistas esclarecen la complejidad inherente al concepto de valor dentro de las actividades sanitarias, revelando percepciones distintas entre diversas categorías de partes interesadas. No obstante, las personas entrevistadas—pacientes, profesionales sanitarios y miembros de la dirección—expresaron colectivamente una percepción compartida de la atención, articulada a través de diversas perspectivas: asignación óptima de recursos, minimización de residuos y, en última instancia, mejora del valor de la actividad. Pacientes, profesionales y dirección perciben el tiempo de enfermería como un factor importante para el valor de la atención. El valor percibido por la dirección La estrategia del grupo hospitalario3 demuestra la determinación de su dirección para movilizar recursos de manera eficaz e involucrar a todos los empleados en un esfuerzo colectivo para prevenir accidentes, oportunidades perdidas, desperdicio y mala calidad como parte de una cultura de seguridad. La dirección del grupo hospitalario es especialmente atenta a los recursos humanos, pilares de su sostenibilidad, especialmente en un contexto de escasez de personal: «nuestra actividad depende en gran medida de recursos humanos, cierre de camas, cierre de departamentos, etc.» (Director General). En este sentido, son un recurso esencial en la Corriente de Valor y deben organizarse cuidadosamente para aumentar el valor que perciben los pacientes, respondiendo a sus necesidades y cumpliendo con sus expectativas. El valor percibido por el paciente En colaboración con el departamento de calidad, se han introducido encuestas breves para identificar las expectativas de los pacientes basadas en la pregunta «¿Qué es lo más importante para ti cuando te ingresan en el hospital?» Los realizadores de las encuestas se sitúan en puntos clave por donde pasan los pacientes, como el vestíbulo de entrada, y les hacen preguntas. Los pacientes subresaltaron la importancia de recibir información clara y transparente sobre su estado de salud y de poder hablar libremente con los profesionales sanitarios sobre sus miedos, etc. «No ver a nadie» puede causar ansiedad a los pacientes. Por tanto, se agradece el tiempo que dedican los profesionales a estar con ellos. El valor percibido por los profesionales sanitarios Las entrevistas con enfermeras destacaron lo importante que era para ellos estar cerca de los pacientes: «Ya no tenemos tiempo para hablar con los pacientes, y eso es realmente frustrante» (enfermera) «Pasamos la mayor parte del tiempo rellenando formularios, no es para eso para lo que me apunté» (enfermera) Creen que el valor añadido de su trabajo es el tiempo que pasan con los pacientes.

3.2 Implementación de la ambición del Enfoque Lean

La Gestión es mejorar el rendimiento de sus actividades centrándose en el paciente. Con esto en mente, tomó la decisión estratégica de implementar Lean Healthcare y crear un Equipo de Mejora Continua, formado por especialistas Lean dedicados a la innovación y la mejora continua. Los proyectos Lean a corto plazo, conocidos como proyectos Kaizen, se implementan con el objetivo de lograr mejoras rápidas, creando así la «aceptación en equipo» (especialista Lean). Se ha creado un equipo multidisciplinar para cada uno de ellos, compuesto por directores de departamento, profesionales del sector y especialistas en Lean. Se aplicó una metodología rigurosa, que combinaba un censo y un análisis de los datos en el distrito, lo que nos permitió identificar objetivamente las dificultades organizativas. Las medidas de mejora se deciden entonces de forma colectiva. El especialista Lean insiste en su papel en proporcionar apoyo metodológico: «Aportamos una metodología y la hacemos con las personas que trabajan en la planta» (especialista Lean). De este modo, se establece el enfoque Lean junto con una estrategia formalizada centrada en el paciente y un uso cuidadoso de los recursos.

El proyecto de mejora presentado se llevó a cabo en una sala de geriatría aguda durante un periodo de ocho días. Preocupada por el nivel de agotamiento laboral entre sus profesionales sanitarios, la dirección solicitó la intervención del Equipo de Mejora Continua. Preparación del Proyecto Kaizen Tras la creación de un equipo de proyecto compuesto por 2 especialistas Lean, el responsable de sala, 4 enfermeras y un médico de la planta, se realizó una evaluación basada en las percepciones de los profesionales. El equipo del proyecto encontró: . Una sala en dificultades y equipos bajo constante estrés; Falta de tiempo para los pacientes; Una carga de trabajo excesiva para todo el personal; Un cambio en la naturaleza de las tareas requeridas a las enfermeras; Una definición vaga de roles y responsabilidades; . Falta de tiempo para participar en proyectos y esfuerzos de mejora continua. Definición de un Indicador de Valor Añadido Fue entonces necesario definir un indicador que reflejara mejor el valor del trabajo de los profesionales sanitarios: «cuidar del paciente», «estar cerca de los pacientes» o «cuidar a los pacientes». Se desarrolló conjuntamente un indicador para medir el tiempo dedicado a los pacientes, que es sinónimo del valor añadido de la actividad sanitaria.

Este indicador se llama TIEMPO DE CONTACTO CON EL PACIENTE y se expresa de dos maneras: .

Tiempo de Atención al Paciente (en porcentaje), que representa la proporción de horas de trabajo que un profesional sanitario pasa cara a cara con los pacientes durante un turno de 8 horas; Tiempo de Atención al Paciente (en minutos), que es el tiempo que un paciente pasa cara a cara con un profesional sanitario durante un periodo de 24 horas. Planificación del Proyecto Kaizen El proyecto Kaizen se planificó en las siguientes etapas (Tabla 2):

. Recogida de datos—recogida en el distrito durante un periodo de cinco días. El objetivo era medir el tiempo de contacto con el paciente e identificar y cuantificar las tareas realizadas. Análisis de datos y mapeo de la organización. En esta etapa, los profesionales sanitarios categorizan las tareas por consenso según si consideran que aportan valor o no (valor añadido o no valor); Definir la organización futura—con el objetivo de identificar soluciones para reducir el tiempo dedicado a tareas que no son de valor añadido, con el fin de aumentar el tiempo dedicado a tareas de valor añadido; Finalizar la organización propuesta—alinearla con los departamentos de apoyo y evaluar los beneficios y esfuerzos implicados. Esto implicó cuantificar los beneficios y costes de la implementación y elaborar un plan de implementación. Recogida de datos Los datos se recogieron en la sala geriátrica durante un periodo de cinco días. Los especialistas Lean seguían a los profesionales sanitarios en su trabajo, día y noche. Transcribieron todas las tareas realizadas por las enfermeras, que aceptaron su presencia: «Nos alegra que muestren interés por nuestros problemas, que vengan a ver qué ocurre en la planta, qué dificultades estamos experimentando» (enfermera). Análisis de datos y mapeo de la organización existente Los datos recopilados fueron recopilados por los especialistas Lean. Las tareas identificadas se categorizaron (Fig. 1) y la variabilidad se describió a lo largo del tiempo (Fig. 2), lo que reveló un alto grado de variabilidad en el trabajo, así como numerosas interrupciones de tareas, incluidas las relacionadas con la recepción de llamadas telefónicas. Las tareas se discutieron con los profesionales sanitarios para distinguir entre tareas de valor añadido, que contribuyen a la atención al paciente, y tareas que no tienen valor

Tareas añadidas. Esto dio lugar a debates acalorados antes de llegar a un consenso, como ilustra el informe del especialista en Lean: «Y cuando introducen productos en stock, ¿es una tarea de cuidado o una tarea que no es de cuidado? Y luego tienen que doblar las cajas. Nos hicimos todas estas preguntas, tarea por tarea, con gran detalle. Tuvimos que bajar a un nivel de detalle muy preciso para poder identificar todas estas pequeñas acciones. Y hay muchísimos» (especialista en Lean). Los datos recogidos nos permitieron estimar el tiempo de contacto con el paciente en 36 minutos por paciente. Esto significa que, a lo largo de un día, un paciente pasa 36 minutos cara a cara con una enfermera. También es evidente que el 38% de las tareas realizadas se consideraron tareas sin valor añadido. El análisis identificó numerosos factores de estrés, incluyendo interrupciones repetidas en tareas y tareas que podrían ser realizadas por otros miembros del personal (Fig. 3).

 Definición de la organización futura y plan de acción propuesto

La situación futura deseada se formaliza entonces y los miembros del Equipo de Mejora Continua se apartan para dar la palabra a los profesionales del sector.

Para limitar tareas sin valor añadido y combatir picos de actividad, que son fuente de sobrecarga de trabajo, estrés y agotamiento, dejando poco tiempo para cada paciente, se han propuesto medidas para equilibrar las actividades, tales como: Dividir las tareas entre la enfermera responsable y la enfermera «Springer», que ayuda con tareas auxiliares relacionadas con el cuidado; Cambiar la estructura de comunicación para evitar repetir información, etc. Trasladar las visitas médicas; . Cambiar los horarios de las comidas de los pacientes; . Cambiar los horarios de descanso; . Respetar los patrones de sueño de los pacientes. Estas medidas fueron determinadas colectivamente por el equipo del proyecto y luego sometidas a la dirección para su aprobación. Su implementación, liderada por el Equipo de Mejora Continua, requiere el apoyo de la dirección: «La dirección nos ayudó mucho con los cambios. Tenían que comunicarse mucho, especialmente con los médicos. Algunos no estaban preparados para aceptar los cambios de inmediato.» (Responsable de Mejora Continua). Los resultados del Proyecto Kaizen El impacto de estas medidas de evaluación se evaluó 60 días después de su implementación (Fig. 4). El tiempo de atención al paciente aumentó un 24% (o 13 minutos por paciente). Por tanto, el análisis colectivo ha llevado a un aumento significativo en el tiempo dedicado a los pacientes

4 Conclusión

El análisis colectivo del trabajo facilita el desarrollo de un consenso sobre el concepto de valor de atención, teniendo en cuenta la multiplicidad de percepciones. Más allá de los intereses individuales, el tiempo dedicado a los pacientes emerge como un elemento central en el interés colectivo y el valor añadido de las actividades de atención. Este consenso sienta las bases para un enfoque colectivo orientado a mejorar la cadena de valor en beneficio del valor añadido, específicamente de los profesionales sanitarios. La metodología empleada proporciona una descripción detallada y cuantificación de las tareas realizadas. El análisis posterior requiere un consenso para evaluar el valor del trabajo e identificar tareas consideradas sin valor añadido. Conduce a una cosificación compartida del valor de la tarea y permite el examen crítico de las prácticas, la organización del trabajo y los roles individuales. Además, el apoyo de los expertos en lean resulta ser un activo significativo, ya que proporciona tanto experiencia en el enfoque y análisis del trabajo, como un grado de imparcialidad frente a una pluralidad de profesionales con intereses divergentes. Al contribuir a la creación de valor en el contenido del trabajo de los profesionales sanitarios, Lean se convierte en una palanca para la calidad de vida en el lugar de trabajo, definida como «un compromiso equilibrado entre lógicas técnicas, gerenciales, organizativas y sociales, que se construye sobre todo discutiendo la realidad del trabajo en todas sus dimensiones (organización, contenido,  condiciones y resultados)» (Agence nationale pour l’amélioration des conditions de travail, ANACT — Agencia Nacional para la Mejora de las Condiciones de Trabajo). El enfoque Lean nos lleva a replantear las diferentes dimensiones del trabajo: cómo se organiza el trabajo, las condiciones y el contenido del trabajo, y el valor que crea el trabajo [25, 26]. A pesar de las contribuciones de la investigación presentada, vale la pena señalar sus limitaciones, que están principalmente relacionadas con la metodología, es decir, un estudio de caso. De hecho, la naturaleza única del estudio limita el alcance de los resultados. Por tanto, valdría la pena repetir este estudio

INNOVACIÓN QUIRÚRGICA Y SEGURIDAD

P McCulloch Professor of Surgical Science and Practice1 HJ Marcus Consultant Neurosurgeon and Honorary Professor 2,3 JG Hanrahan Academic Clinical Fellow in Neurosurgery2,

La innovación es el motor del progreso en cirugía. Como cirujanos, tenemos la tarea de ampliar los límites de la atención, ofrecer mejores resultados para nuestros pacientes e integrar nuevas tecnologías que prometen revolucionar nuestro campo. Sin embargo, con cada innovación viene el riesgo. En una profesión basada en la precisión, cada nueva herramienta debe ser evaluada adecuadamente para garantizar que sea segura, eficaz y beneficiosa para el sistema sanitario objetivo. La historia está plagada de innovaciones que, sin querer, han causado daño. Esto es un recordatorio aleccionador de lo fácil que puede salir mal cuando la innovación supera la evaluación. El ritmo de la innovación quirúrgica está ligado al avance tecnológico. Desde técnicas mínimamente invasivas hasta cirugía robótica e inteligencia artificial (IA), el potencial de transformación es enorme. Las expectativas de los pacientes, cirujanos y la sociedad en general están creciendo, exigiendo los mejores resultados posibles. No obstante, esta promesa va acompañada de una incertidumbre inherente. Las nuevas técnicas y tecnologías quirúrgicas inevitablemente introducen riesgos (tanto conocidos como desconocidos), y a diferencia del desarrollo de fármacos, donde los ensayos controlados aleatorizados son el estándar de oro para la evaluación, las intervenciones quirúrgicas requieren un enfoque más matizado.

POR QUÉ LOS ENSAYOS QUIRÚRGICOS NO SON LO MISMO QUE LOS ENSAYOS CON FÁRMACOS

La cirugía es una intervención inherentemente multifacética. Esta complejidad significa que aplicar directamente los métodos de evaluación de fármacos a innovaciones quirúrgicas no es factible. Nos enfrentamos a desafíos únicos al estudiar nuevas técnicas quirúrgicas, ya que a menudo implican no solo la habilidad del cirujano, sino también la interacción de nuevos dispositivos, herramientas y procedimientos en un entorno dinámico y en vivo. Estas variables dificultan aislar el efecto de la innovación quirúrgica en sí misma de otros factores que contribuyen. Esto introduce una capa adicional de complejidad en el proceso de evaluación, ya que, por ejemplo, al considerar la curva de aprendizaje de un cirujano (del procedimiento o del dispositivo), la relación entre intervención y resultado puede evolucionar con el tiempo. Ante estos desafíos, ha habido un reconocimiento creciente de la necesidad de un marco estructurado para evaluar las innovaciones quirúrgicas, uno que tenga en cuenta las características únicas de la cirugía como intervención compleja.

EL MARCO IDEAL: UN ENFOQUE ESTRUCTURADO PARA LA INNOVACIÓN QUIRÚRGICA

 El marco IDEAL (Idea, Desarrollo, Exploración, Evaluación, Estudio a largo plazo) se desarrolló para proporcionar un enfoque estructurado y por etapas para evaluar las innovaciones quirúrgicas.1 Reconoce la naturaleza única de las intervenciones quirúrgicas y ofrece una hoja de ruta para una evaluación rigurosa y escalonada que paralela a las fases de los ensayos farmacológicos pero adaptada a las necesidades de la cirugía. El marco IDEAL delimita cinco etapas distintas de innovación quirúrgica:

1. Idea (etapa 1): Esta es la etapa conceptual, donde se proponen por primera vez nuevas técnicas o tecnologías. En esta etapa, el enfoque está en la viabilidad, y pueden realizarse pequeñas series de casos u estudios observacionales para evaluar la seguridad inicial y el éxito técnico.

2. Desarrollo (etapa 2a): En esta etapa, la nueva intervención se refina y adapta en función de las experiencias tempranas. Los cirujanos empiezan a estandarizar la técnica y los resultados iniciales se monitorizan cuidadosamente para identificar posibles riesgos o complicaciones. Esta etapa implica modificaciones iterativas al dispositivo y termina una vez que el dispositivo o procedimiento se considera estable.

3. Exploración (etapa 2b): En este punto, la innovación estable se prueba en un grupo más amplio de pacientes en diferentes entornos. El objetivo es evaluar la curva de aprendizaje, identificar variaciones en la técnica y comenzar a recopilar datos sobre resultados y complicaciones. La etapa de exploración suele implicar estudios colaborativos entre múltiples centros para generar datos más robustos.

4. Evaluación (etapa 3): Esta etapa es equivalente a la fase de ensayos clínicos aleatorizados en ensayos clínicos. Se realiza una evaluación formal y controlada de la innovación, comparando la nueva técnica o tecnología con el estándar actual de atención. El enfoque está en la eficacia, seguridad y rentabilidad, con una metodología rigurosa para minimizar sesgos y factores de confusión. Los ensayos controlados aleatorizados son el estándar de oro existente en esta etapa, pero deben sincronizarse adecuadamente para optimizar su utilidad.

5. Estudio a largo plazo (fase 4): Tras la evaluación inicial, la etapa final implica un seguimiento a largo plazo para evaluar la durabilidad, las complicaciones tardías y el impacto global en los resultados del paciente. Esto es crucial, ya que algunas innovaciones pueden mostrar potencial inicial pero no ofrecer beneficios a largo plazo. El enfoque estructurado del marco divide el proceso de innovación en etapas discretas, proporcionando recomendaciones personalizadas para todo el ciclo de vida de una innovación. También considera las cuatro perspectivas principales que los innovadores deben considerar al evaluar una tecnología: i) el dispositivo, ii) el clínico, iii) el paciente y iv) el sistema en general

AMPLIANDO EL MARCO IDEAL A TECNOLOGÍAS EMERGENTES: ROBÓTICA E IA

El marco IDEAL se ha adaptado para abordar los desafíos únicos que plantean las tecnologías emergentes en cirugía, como la robótica y la IA. El Coloquio de Robótica IDEAL, publicado en Nature Medicine en enero de 2024, reunió a expertos líderes de diversas disciplinas para ofrecer recomendaciones para la evaluación de robots quirúrgicos según las etapas de IDEAL.2 Aunque los robots quirúrgicos comparten muchos de los desafíos tradicionales asociados a la evaluación de dispositivos médicos, son de las tecnologías más complejas que se están introduciendo en los sistemas sanitarios modernos. Por su propia naturaleza, representan una innovación disruptiva, que requiere cambios significativos en la forma en que se realiza el trabajo quirúrgico y altera el modelo de negocio fundamental de la práctica quirúrgica. La adaptación del marco proporciona recomendaciones prácticas para los investigadores que evalúan sistemas robóticos y describe los principales retos a los que se enfrentan los paradigmas de evaluación existentes. De manera similar, la IA está impregnando el sector sanitario. Las tecnologías dinámicas y en constante evolución superan a los métodos de evaluación relativamente transversales, laboriosos y más lentos. De nuevo, el enfoque para evaluar estos sistemas requiere reflexión para mitigar los nuevos desafíos que presentan, como se ve en las directrices existentes publicadas para la evaluación de tecnologías que incorporan IA (por ejemplo, DECIDE-AI [Investigaciones Clínicas Desarrollativas y Exploratorias de sistemas de soporte de la CISIÓN impulsados por IA]).3 Esto representa la etapa de desarrollo (etapa 2a) del marco IDEAL pero actúa como ejemplo de cómo el marco IDEAL puede organizarse y apoyar paso a paso,  Evaluación sistemática de tecnologías complejas

CONCLUSIONES

El marco IDEAL ofrece un enfoque estructurado para evaluar la innovación quirúrgica, proporcionando una vía que equilibra la necesidad de progreso con la importancia de la seguridad del paciente. A medida que adoptamos nuevas tecnologías como la robótica y la IA, el marco seguirá evolucionando, asegurando que la innovación en cirugía siga siendo ambiciosa y responsable. Al adherirnos a los principios de IDEAL, podemos seguir ampliando los límites de la atención quirúrgica mientras protegemos la confianza que nuestros pacientes depositan en nosotros.

Más información está disponible en la web de IDEAL Collaboration (idealcollaboration.net) con referencias a recomendaciones existentes.

Transformación del NHS: Lecciones sobre Tecnología y Productividad

Es esencial comprender el verdadero impacto que la tecnología puede tener en el desempeño quirúrgico, así como las expectativas que debemos moderar.

T Horton, Subdirector de Análisis y Perspectiva; A Moulds, Improvement Fellow; y M Gerhold, Director de Innovación y Mejora de la Health Foundation del Reino Unido, abordan este tema.

Con el NHS enfrentando una presión sin precedentes y la demanda sanitaria en aumento, la tecnología se presenta como una herramienta con potencial para fortalecer al personal y elevar la productividad. Esta visión ha ganado terreno en la agenda del nuevo gobierno: en la convención de su partido, el secretario de Sanidad Wes Streeting presentó el ideal de un «servicio de salud digital impulsado por tecnología de punta».

Por otro lado, el Tesoro también deposita esperanzas en la tecnología para revertir el estancamiento de la productividad en el sector sanitario, destinando 3.400 millones de libras en inversión de capital a principios de 2024 con este propósito. Sin embargo, este entusiasmo no es nuevo: en los últimos diez años, el NHS ha sido testigo de múltiples promesas tecnológicas y anuncios ambiciosos que no han logrado materializar la transformación esperada.

Ante esto, surge la pregunta: ¿cómo puede Wes Streeting evitar que su estrategia se sume a la larga lista de planes bien intencionados que no han generado cambios reales? El próximo plan decenal del gobierno para los servicios de salud, previsto para la primavera de 2025, representa una oportunidad de romper con el ciclo de expectativas exageradas y posterior decepción que ha caracterizado a muchas iniciativas tecnológicas en salud. Para lograrlo, será necesario abordar el tema con análisis sinceros y expectativas razonables. Desde la Health Foundation, una organización benéfica independiente dedicada a mejorar la salud en el Reino Unido, hemos impulsado numerosos proyectos de innovación y mejora en los últimos veinte años, incluyendo el desarrollo y la adopción de tecnología. A partir de esta experiencia, compartimos cinco enseñanzas que desafían el pensamiento convencional en el ámbito de las políticas públicas. Creemos que adoptar una postura realista en cada una de ellas será fundamental si se busca que los nuevos planes tecnológicos realmente transformen la productividad y el desempeño del NHS.

Contar con tecnología no implica necesariamente mayor productividad

La simple posesión de tecnología no garantiza sus ventajas. Los beneficios productivos solo se alcanzan cuando la tecnología se integra de manera efectiva en el trabajo diario, rediseñando procesos y rutinas para explotar al máximo sus nuevas capacidades.

**Nota de Carlos Alberto Díaz: La inversión en tecnología es fundamental para el desarrollo institucional. Aunque algunas de las innovaciones aún no generen incrementos inmediatos en la productividad, contribuyen significativamente a la incorporación de registros, indicadores de producción, calidad, utilización, costos y percepción. De especial relevancia es el impacto en la transformación de los métodos de trabajo, la dedicación del personal, la conformación de equipos, la comunicación, los liderazgos, la logística y los procesos internos.

La optimización de los procesos implica eliminar desperdicios, implementar logística just in time, aplicar Jidoka y garantizar la calidad desde el inicio, así como fomentar la mejora continua de la accesibilidad mediante el diálogo y la escucha activa de los equipos de trabajo. Es esencial comprender que el producto, entendido como la atención y egreso brindados, constituye el inicio de una nueva etapa que debe mantenerse articulada y fortalecerse con los demás servicios hospitalarios.

La mejora en el rendimiento quirúrgico comienza con el acceso oportuno al diagnóstico, la derivación adecuada desde consultas de emergencia o clínica hacia cirugía, la realización de estudios diagnósticos, la programación eficiente, el consentimiento informado, la conciliación de la medicación, la preparación integral de los pacientes y la prevención del tétanos, todo ello orientado a reducir esperas innecesarias y listas de espera ocultas. Resulta indispensable el ordenamiento de los quirófanos y el cumplimiento riguroso de las normas de seguridad, así como la gestión eficaz del flujo de pacientes, la administración anestésica adecuada con reversión rápida y recuperación confortable, exenta de dolor, náuseas o frío corporal.

Asimismo, se debe priorizar la recuperación dentro del quirófano, la comunicación efectiva entre cirujanos y usuarios, la recepción atenta en las salas y un cuidado vigilante para disminuir complicaciones. El proceso de recuperación y realimentación debe ser cuidadosamente gestionado, asegurando un seguimiento adecuado del paciente y proporcionándole un servicio que facilite su pronta recuperación. Es recomendable ofrecer un kit de alta con los insumos necesarios y realizar visitas posteriores hasta la resolución final del episodio, dejando constancia de todo el proceso en una historia clínica única.**

Es importante entender cómo la tecnología puede mejorar el rendimiento quirúrgico y qué no deberíamos esperar.

Con el NHS bajo una enorme presión y la creciente demanda de sanidad, la tecnología podría ofrecer oportunidades significativas para apoyar a la fuerza laboral sanitaria y mejorar la productividad. Y el nuevo gobierno lo ha identificado como una prioridad. En su reciente discurso en la conferencia del partido, el secretario de Sanidad Wes Streeting habló de una visión de un «servicio de salud digital impulsado por tecnología de vanguardia».1

El Tesoro también espera claramente que la tecnología pueda impulsar el reciente débil crecimiento de la productividad de los servicios sanitarios, con 3.400 millones de libras en inversión de capital anunciada a principios de 2024 específicamente para este fin.2

Pero ya hemos estado aquí antes:  en la última década, el NHS ha visto mucho entusiasmo por la tecnología y audaces nuevos anuncios, pero estos no se han traducido en la revolución prometida.

¿Cómo puede Wes Streeting evitar simplemente sumarse a la pila de estrategias bien intencionadas y planes tecnológicos que no han logrado cambiar el diablo?

El plan decenal del gobierno para los servicios de salud, que se publicará en la primavera de 2025, ofrece una oportunidad para romper el ciclo de bombo seguido de decepción por tantas visiones de tecnología sanitaria. No obstante, hacerlo bien requerirá abordar la agenda tecnológica con análisis realistas y suposiciones. En la Health Foundation (una organización benéfica independiente que trabaja para construir un Reino Unido más saludable), hemos apoyado una amplia gama de trabajos de mejora sanitaria durante los últimos 20 años, incluyendo proyectos para desarrollar y difundir tecnología. Aquí hay cinco lecciones importantes que hemos observado y que van en contra de la corriente del pensamiento convencional de las políticas públicas. Argumentamos que el realismo en cada uno de estos frentes será esencial si los nuevos planes tecnológicos quieren lograr el cambio radical en rendimiento y productividad que necesita el NHS

  1. TENER TECNOLOGÍA NO NECESARIAMENTE AUMENTA LA PRODUCTIVIDAD

Debes tener tecnología para beneficiarte de ella. Sin embargo, no se deduce que tenerlo te proporcione esos beneficios.

Las ganancias de productividad no provienen de poseer tecnología, sino de usarla eficazmente, es decir, de integrarla con éxito en la práctica y rediseñar flujos de trabajo y procesos para aprovechar las nuevas funcionalidades que ofrece.

Esto puede ser un reto. Las evaluaciones y revisiones académicas de la tecnología sanitaria suelen mostrar resultados dispares, y la falta de éxito generalmente se debe a una mala implementación o un uso limitado.3,4

Las revisiones gubernamentales también lo han destacado. Un ejemplo es la revisión Carter de 2015 sobre productividad en hospitales del NHS, que concluyó que, aunque la mayoría de los trusts disponían de software de e-rostering, pocos utilizaban toda su funcionalidad.5

Puede llevar tiempo darse cuenta de los beneficios de la tecnología. Los estudios revelan frecuentemente un retraso entre la implementación y los resultados, ya que las habilidades y nuevas formas de trabajar tardan en evolucionar. Por ejemplo, un estudio reciente sobre los beneficios de productividad de la cirugía robótica para pacientes con cáncer de próstata señaló que «los efectos son modestos en los años inmediatamente posteriores a la adopción del robot, pero se hacen cada vez mayores a largo plazo».6 Esto es algo que los autores hipotetizan podría deberse a una curva de aprendizaje relacionada con las habilidades requeridas. La política gubernamental apoya esporádicamente a los proveedores para adquirir tecnología específica. Esto es crucial dado el coste y la complejidad implicados, pero a menudo se asume que el trabajo está hecho, aunque los proveedores puedan necesitar apoyo en la implementación para integrar la tecnología con éxito en los servicios y impulsar el cambio cultural necesario. Para aumentar la probabilidad de que la tecnología sea efectiva y reducir el retraso en la realización de los beneficios, la política sanitaria debe evolucionar de un enfoque en la adquisición tecnológica a un enfoque en la implementación y optimización tecnológica. Como parte de esto, el gobierno tendrá que financiar ‘el cambio’ y no solo ‘la tecnología’, por ejemplo, proporcionando ayuda en aspectos como la experiencia en TI, la formación y la evaluación.

2) ES POCO PROBABLE QUE LAS PRÓXIMAS MEJORAS DE PRODUCTIVIDAD PROVENGAN DE LA SIGUIENTE TECNOLOGÍA

Dado el enorme potencial de la tecnología sanitaria, es difícil no entusiasmarse con los futuros desarrollos que se avecinan: impresión 3D de dispositivos e implantes, computación cuántica para medicina de precisión, interfaces cerebro-ordenador y más. Sin embargo, si se pueden tardar años en optimizar el uso de tecnologías sanitarias, ¿de dónde vendrán los beneficios de productividad impulsados por la tecnología en los próximos años?

La implicancia es que no vendrá de nuevas tecnologías que aún no se han implementado, sino de un mejor uso de las tecnologías ya existentes en el sistema. Los historiales médicos electrónicos (EHR) son quizás el ejemplo más evidente. Tras un largo esfuerzo para asegurar que casi todos los trusts hospitalarios los cuenten, 2025 debería marcar el inicio de la siguiente fase de este camino para aprovechar los posibles beneficios que ofrecen a través de la gestión de la salud poblacional, la mejora de la coordinación entre equipos y la integración de herramientas de apoyo a la toma de decisiones clínicas.7

En Estados Unidos, este camino duró algunos años tras la Ley de Recuperación y Reinversión Americana de 2009,  con incentivos estrechamente vinculados a criterios de ‘uso significativo’.8 La monitorización y gestión remota es otra área con un enorme potencial. A pesar del aumento de entusiasmo post-COVID en enfoques como las ‘salas virtuales’, el NHS hasta ahora solo ha arañado la superficie aquí. Uno de los atractivos de la inteligencia artificial en este sentido es que puede ‘conectarse’ a tecnologías existentes, aumentando su potencia y funcionalidad de formas que quizá no requieran cambios en la forma de trabajar. En otras palabras, el enfoque de un plan de productividad no debería ser los últimos acontecimientos que vemos en las noticias, sino los avances que hace unos años entusiasmaban a todo el mundo y que aún no han madurado (pero que podrían necesitar más trabajo). Si esto es correcto, entonces debemos desvincular la narrativa sobre mejorar la productividad del NHS mediante la tecnología de la narrativa sobre la innovación y la nueva tecnología; De lo contrario, centrarse en esto último podría acabar desviando la atención política de las tecnologías existentes que realmente ofrecen el próximo conjunto de ventajas.

3) LIBERAR TIEMPO NO AUMENTARÁ AUTOMÁTICAMENTE LOS VOLÚMENES DE TRABAJO.

  1. Como deja claro en la discusión anterior, implementar una tecnología que ahorra tiempo de forma eficaz y asegurar que realmente libere tiempo es un desafío. Lograrlo debe considerarse un éxito considerable para cualquier equipo u organización. Sin embargo, eso es solo la mitad de la historia. Si se quiere mejorar la productividad, hay otro eslabón causal crítico en la cadena: el tiempo liberado debe utilizarse eficazmente. Esto es algo que a menudo se asume aunque no está garantizado. Una revisión rápida de evidencia encargada por la Health Foundation en 2023 encontró que menos del 1% de los estudios sobre el impacto de la tecnología sanitaria en el tiempo del personal consideraban realmente cómo se utilizaba el tiempo liberado.9 Existen muchas llamadas diferentes sobre la hora marginal para el personal sanitario (Figura 1). Una encuesta de la Health Foundation de principios de 2024 preguntó a más de 500 profesionales clínicos en diversas profesiones cómo tendrían a dedicar una hora de tiempo liberada por la tecnología. Solo el 27% dijo que lo gastaría en atención al paciente o actividad clínica directa.9 Eso no debe considerarse un límite superior del tiempo que la tecnología puede utilizar para la atención al paciente; En la práctica, eso dependerá de cómo se planifique y gestione el cambio en colaboración con el personal. No obstante, desafía las suposiciones políticas comunes de que el tiempo liberado se traducirá automáticamente en cantidades equivalentes de tiempo adicional que pueden utilizarse para aumentar los volúmenes de tratamiento. Por esta razón, será esencial modelar el impacto de las tecnologías que ahorran tiempo de forma realista y planificar en consecuencia. También será importante garantizar que existan buenas habilidades de diseño, implementación y gestión para apoyar el cambio. Además, será necesario tener en cuenta que actividades como la formación, la gestión, la mejora de la calidad y la investigación también son de vital importancia para transformar el NHS y mejorar la productividad.

4) ES POCO PROBABLE QUE LA TECNOLOGÍA PUEDA CUBRIR LAS CARENCIAS DE LA FUERZA LABORAL

Planificar cómo reutilizar el tiempo libre es solo un aspecto del problema más fundamental de cómo la tecnología afectará al trabajo en el sector sanitario. Los avances en grandes modelos de lenguaje como ChatGPT han reavivado el debate sobre el impacto de la inteligencia artificial en el empleo. Con el NHS experimentando una escasez persistente de personal y pocas soluciones rápidas disponibles, hay esperanzas entre los responsables políticos y los líderes del sistema de que la tecnología pueda ayudar a cubrir estas carencias. Existe una amplia variedad de formas en que la tecnología puede apoyar a la fuerza laboral y ayudar al NHS a satisfacer futuros aumentos de demanda. Sin embargo, a diferencia de algunos sectores de la economía, la modelización del mercado laboral sugiere que en la sanidad, la tecnología ayudará principalmente al personal en lugar de reemplazarlo, siendo la tecnología en gran medida complementaria al trabajo humano.10 Hay varias razones por las que se presentan. Muchas tareas sanitarias requieren habilidades o rasgos que la inteligencia artificial y otras tecnologías tienen dificultades para replicar, como el pensamiento crítico, la negociación y las habilidades interpersonales. La dimensión humana de la atención es otra limitación: dado que la atención sanitaria se coproduce con los usuarios, es comprensible que damos un alto valor a las relaciones e interacciones humanas. Otra razón es que el concepto de automatización se aplica a tareas, no a roles, y pocas ocupaciones sanitarias consisten únicamente en tareas automatizables. Un estudio sobre el potencial de la automatización en atención primaria encontró un pequeño número de roles (como el de recepcionista) que probablemente se verían muy afectados por la automatización, pero ninguna ocupación individual podría automatizarse completamente.11 Incluso cuando la sustitución es posible, esa es una cuestión aparte de si es deseable. Por ejemplo, el software para analizar radiografías e imágenes se utiliza actualmente principalmente para apoyar la priorización y toma de decisiones de los radiólogos, en lugar de como lectores independientes.12 Los trabajadores sanitarios pueden adaptarse a la automatización de tareas cambiando su enfoque hacia donde los humanos aportan más valor. Es importante que este tipo de evolución de roles no se considere un proceso pasivo, sino que sea planificada y moldeada activamente por el propio personal, en colaboración con organismos profesionales, empleadores, sindicatos y pacientes.

Esto incluye

la hora marginal

Atención directa al paciente/actividad clínica

Reducción (no remunerada) de horas extra

Administración

Mejora de la calidad

Formación

Trabajo de Investigación Gestión

Figura 1

Llamadas en competencia sobre la hora marginal para muchos empleados del NHS

el desarrollo de planes de estudio y formación, como el trabajo continuo del Royal College of Surgeons of England con NHS England e industria para desarrollar un currículo de robótica.13 Dado que los roles no son fijos, las estrategias de la fuerza laboral deben considerar las implicaciones de la tecnología para la formación de la fuerza laboral futura. Sin embargo, aunque las posibilidades que ofrece la tecnología aumentarán en el futuro, a corto plazo no deberíamos esperar que la tecnología cubra las carencias de la plantilla ni compense una histórica falta de planificación laboral a largo plazo. Estrategias como el plan de la fuerza laboral digital, que se esperaba en otoño de 2023, podrían ofrecer una oportunidad importante para abordar estas preocupaciones.

5) LA TECNOLOGÍA QUE MÁS AYUDA A LOS CLÍNICOS PUEDE NO SER TECNOLOGÍA CLÍNICA

Los debates sobre cómo la tecnología afectará al futuro de la sanidad suelen predeterminarse en imaginar si los clínicos serán reemplazados por máquinas, en parte porque existe un sesgo general hacia pensar en la tecnología en la sanidad como tecnología clínica. Esto quizá no sea sorprendente; Es el potencial de avances médicos significativos de la nueva tecnología lo que, comprensiblemente, capta nuestra emoción. No obstante, el resultado es una tendencia a priorizar las tecnologías clínicas en la visión de cómo la tecnología puede mejorar la atención sanitaria. Sin embargo, algunas de las tecnologías que más ayudarán al NHS en los próximos años no son tecnologías clínicas en absoluto, sino tecnologías para apoyar el trabajo administrativo y operativo. Esto es previsible dado que la sanidad es un sector muy administrativo. En una encuesta reciente de la Health Foundation que preguntó al personal clínico de diversas profesiones qué tecnologías les estaban ahorrando más tiempo en su trabajo, las que mejor se posicionaron fueron las que apoyaban el trabajo administrativo (principalmente los EHRs) y las comunicaciones (herramientas de mensajería digital y videoconferencias).14 Junto con las herramientas de documentación clínica, los EHR también fueron seleccionados como una de las dos tecnologías con mayor potencial para ahorrar tiempo en los próximos cinco años. Las tecnologías administrativas ofrecen oportunidades significativas por varias razones. A diferencia de las tareas clínicas, las tareas administrativas (especialmente aquellas que implican procesamiento rutinario de información) son más susceptibles de automatización. También suelen tener una amplia aplicación en la plantilla del NHS, ayudando a menudo en tareas universales como tomar notas, comunicarse o programar. Además, tienden a conllevar un menor nivel de riesgo clínico, lo que puede retrasar la implantación de la tecnología clínica. Aprovechar este potencial requerirá que políticos y responsables políticos se centren mucho más en las tecnologías administrativas. Esta es una zona que ha sido históricamente descuidada. Un análisis de la Health Foundation realizado en 2021 sugirió que la financiación y el apoyo públicos se concentraban típicamente en la innovación clínica15 y aunque ha habido algunos avances importantes desde entonces (por ejemplo, la exploración de tecnología no clínica por parte del NHS England a través de la Carta de Colaboración con la Incubadora de Inteligencia Artificial),16 será necesario un mayor respaldo político e inversión para maximizar el impacto de estas oportunidades.

En resumen, la tecnología ofrece todo tipo de formas prometedoras de mejorar la productividad en la sanidad. Sin embargo, cumplir esa promesa requerirá suposiciones y teorías realistas del cambio, que no siempre se han reflejado en las narrativas políticas. Priorizando aquellas tecnologías que probablemente tendrán mayor impacto en los próximos años (la mayoría ya en el sistema) y organizando el apoyo adecuado a la implementación en torno a nuevas iniciativas, el gobierno

Impacto de la Teleradiología (Interpretación remota y ágil de los estudios) en UCI: Estudio de Cohorte

Rao P, Mathur N, Kalyanpur A. Utilization of Teleradiology by Intensive Care Units: A Cohort Study. Indian J Crit Care Med. 2024 Jan;28(1):20-25. doi: 10.5005/jp-journals-10071-24593. PMID: 38510772; PMCID: PMC10949298.

Introducción

La imagenología médica desempeña un papel fundamental en el diagnóstico y tratamiento de pacientes críticos hospitalizados en unidades de cuidados intensivos (UCI). La telerradiología, al permitir la interpretación remota y ágil de estudios por parte de especialistas, impacta notablemente en la calidad, el acceso y la eficiencia de los cuidados críticos. Este estudio, publicado en el Indian Journal of Critical Care Medicine, analiza el aporte de la telerradiología en UCI y su influencia tanto en el proceso diagnóstico como terapéutico.

Objetivo del Estudio

El objetivo principal es evaluar el impacto de la telerradiología en la gestión de pacientes internados en UCI, focalizando en cómo esta tecnología contribuye a mejorar el proceso diagnóstico y las intervenciones terapéuticas, optimizando la atención en situaciones de alta complejidad.

Materiales y Métodos

Se llevó a cabo un análisis de 22.081 estudios radiológicos correspondientes a una cohorte de 14.900 pacientes provenientes de las UCI de 80 hospitales estadounidenses. Los estudios se transmitieron mediante un sistema de informes de telerradiología, y fueron interpretados por radiólogos certificados por la Junta Estadounidense, seleccionados por un proveedor de servicios de telerradiología con sede en India. El flujo de trabajo incluyó la transmisión de imágenes y la elaboración de informes diagnósticos remotos, garantizando calidad y rapidez en la entrega de resultados.

Resultados

Entre las modalidades de imagenología analizadas, la tomografía computarizada representó el mayor porcentaje de estudios (47%), seguida por las radiografías (37,22%). De los 22.081 casos, 16.582 fueron informados durante la noche (con un tiempo medio de respuesta de 46,66 minutos, IC 95%: 46,27-47,04), y 5.499 durante el día (con un TAT medio de 44,66 minutos, IC 95%: 45,40-43,92).

Importancia Clínica y Conclusión

El modelo de telerradiología analizado facilita la interpretación diagnóstica de alta calidad y reduce el tiempo de respuesta, permitiendo una gestión eficiente de la atención al paciente en UCI. Esta conectividad internacional especialmente beneficia a hospitales estadounidenses en los momentos en que los radiólogos in situ no pueden brindar cobertura inmediata, como en horarios nocturnos o festivos. Además, la estructura del servicio es una solución para la escasez de radiólogos, optimizando la atención y la administración de informes en tiempo reducido, y ofreciendo una alternativa rentable para hospitales con recursos limitados.

Aplicaciones y Perspectivas Futuras

Los aprendizajes del modelo internacional de telerradiología pueden ser aprovechados para implementar servicios similares en India y otras regiones con escasez de radiólogos, especialmente en ciudades pequeñas. El éxito del modelo depende de la colaboración entre proveedores remotos y médicos locales, y permite cubrir múltiples hospitales en un solo turno, maximizando la rentabilidad y mejorando la atención en localidades donde la falta de radiólogos constituye una barrera significativa para la atención de pacientes críticos.

Reflejos​

  • La conectividad del servicio de teleradiología con un proveedor de servicios de teleradiología ubicado en India, que ofrece interpretaciones diagnósticas de alta calidad y un menor tiempo de respuesta, con las unidades de cuidados intensivos de los hospitales estadounidenses, reduce el tiempo entre intervenciones y permite una gestión eficiente de la atención al paciente. Además, ofrece una ventaja de tiempo a los hospitales estadounidenses.
  • Los aprendizajes del sistema modelo internacional de teleradiología de UCI en este estudio se podrían aprovechar para la implementación de servicios de teleradiología de UCI en India, lo que beneficiaría enormemente a ciudades más pequeñas donde la escasez crítica de radiólogos representa un impedimento en el camino de la atención y el manejo de pacientes gravemente enfermos.

Introducción​

La telerradiología es un subgrupo de la telemedicina que ha contribuido significativamente a la atención clínica del paciente. Al transmitir estudios de imagen a través de redes globales desde el centro de origen hasta la ubicación del radiólogo, se facilita el acceso a diferentes categorías de subespecialistas en radiología, como neurorradiólogos, radiólogos pediátricos y radiólogos musculoesqueléticos, cuando estos no están disponibles en el hospital. 1 También garantiza que los estudios realizados fuera del horario laboral, cuando el radiólogo podría no estar disponible en las instalaciones del hospital, se interpreten simultáneamente. Por lo tanto, se trata de una tecnología que tiene el potencial de mejorar los resultados de los pacientes críticos al proporcionar una interpretación y asesoramiento oportunos sobre los hallazgos críticos detectados en las imágenes.

La unidad de cuidados intensivos (UCI), también conocida como unidad de terapia intensiva, es una especialidad multidisciplinaria hospitalaria dedicada a atender a pacientes con enfermedades y lesiones graves o potencialmente mortales que requieren atención constante y supervisión cercana mediante equipos de soporte vital, terapias o medicamentos para su mantenimiento. Dentro del ámbito más amplio de los cuidados intensivos, la unidad de cuidados intensivos neonatales (UCIN) se especializa en la atención de recién nacidos enfermos o prematuros, mientras que las unidades de cuidados intensivos quirúrgicos se especializan en la atención de pacientes posoperatorios o pacientes quirúrgicos en estado crítico. 2 La especialidad de cuidados intensivos surgió en la década de 1950 durante la epidemia mundial de polio. En India, a principios de la década de 1970, las unidades de cuidados intensivos se diseñaron y equiparon específicamente para brindar cuidados intensivos a pacientes con infarto agudo de miocardio y cardiopatía isquémica. El soporte ventilatorio se proporcionaba como parte del plan de tratamiento terminal. 3 Sin embargo, gradualmente, en los últimos años, se observó una mejora significativa en el estándar de atención en los hospitales universitarios y privados más grandes. Desde entonces, los cuidados intensivos o la medicina de cuidados intensivos se han considerado una superespecialidad independiente. Teniendo en cuenta la necesidad y los méritos de una UCI, los organismos reguladores y las Sociedades de Medicina de Cuidados Críticos de todo el mundo, como la Sociedad de Medicina de Cuidados Críticos (SCCM) en los EE. UU. y el Consejo Médico de la India (MCI) (posteriormente reemplazado por la Comisión Médica Nacional en la India) y la Junta Nacional de Exámenes y la Sociedad India de Medicina de Cuidados Críticos (ISCCM), han diseñado programas de capacitación bien estructurados en cuidados críticos para otorgar títulos, diplomas y certificados separados para desarrollar médicos llamados intensivistas. 4 Los intensivistas son profesionales médicos especializados y capacitados para atender a pacientes críticos y con múltiples especialidades en la unidad de cuidados intensivos (UCI). 5

A pesar de los avances, la escasez de unidades de UCI, camas de UCI, médicos y radiólogos ha ralentizado el ritmo del tratamiento de los pacientes críticos. Según la encuesta anual de hospitales realizada por la Asociación Americana de Hospitales en 2023, el número total de camas dotadas de personal en todos los hospitales de EE. UU. es de 919.649. 6 Se informa que las camas de UCI son de 107.276. 7 Un estudio de Kapoor et al. estimó que hay aproximadamente 19 lakh camas de hospital y 95.000 camas de UCI en la India, lo que indica una enorme brecha en la demanda y la oferta de instalaciones de cuidados críticos y proveedores de todos los niveles. La telemedicina en la UCI surgió de la necesidad de cerrar esta brecha. 8 La teleradiología ha sido anunciada como una solución prometedora y ha revolucionado el resultado del paciente al proporcionar servicios de diagnóstico oportunos no solo a los pacientes críticos en la UCI, sino también a las presentaciones de emergencia durante las horas nocturnas y en una situación mundial sin precedentes como la pandemia de COVID-19. La teleradiología permitió a los radiólogos trabajar desde casa y minimizó la interacción física con los pacientes, lo que resultó en una disminución de la propagación del síndrome respiratorio agudo severo por coronavirus 2 (SARS-CoV-2), especialmente en entornos sanitarios. También ayuda a contrarrestar el agotamiento, mejora la productividad y ofrece acceso 24/7, incluso en zonas rurales que podrían no contar con personal adicional a tiempo completo. 9 , 10

Con el avance de las técnicas de imagenología y transferencia de datos, los telerradiólogos se han convertido en parte integral del equipo clínico del paciente. 11 En la UCI, donde los pacientes se encuentran en estado crítico, muchos de ellos con dispositivos de apoyo, el tratamiento no puede retrasarse. En caso de no disponibilidad crítica de radiólogos en el lugar, las exploraciones realizadas a los pacientes de la UCI pueden transmitirse en tiempo real a un telerradiólogo, quien puede interpretarlas e informarlas de forma remota desde cualquier lugar y en cualquier momento. Por lo tanto, el sistema de telerradiología resultaría ventajoso debido a la rapidez y precisión en el informe de imágenes clínicas, la disponibilidad continua de telerradiólogos para consultas y la consiguiente disminución del número de hallazgos no detectados, 12 el inicio rápido de terapias de soporte vital, la reducción de la mortalidad y la duración de la estancia en la UCI, y la disminución de los costos para los pacientes en estado crítico. 13 La telerradiología también puede ser una solución rentable para las UCI, en particular aquellas con recursos limitados. Las UCI pueden utilizar servicios de teleradiología según sea necesario en lugar de contratar un radiólogo a tiempo completo, reduciendo así los gastos.

El panorama mejora gradualmente gracias a los avances en la tecnología y la experiencia en telerradiología. El sistema de archivo y comunicación de imágenes (PACS) es una base de datos que se utiliza para adquirir, transportar, almacenar y visualizar electrónicamente todos los estudios de imagen de los pacientes, a la que el médico y un telerradiólogo remoto pueden acceder de forma fácil e inmediata. Garantiza la categorización automática, el orden cronológico, la orientación correcta y el etiquetado de las imágenes.<sup> 14 </sup> Los sistemas de información hospitalaria y radiológica (HIS y RIS) proporcionan a los radiólogos acceso a la información del paciente en tiempo real, mejoran la calidad de la atención al paciente al reducir los errores y facilitan la toma de decisiones clínicas.<sup> 15</sup>

Las UCI han utilizado la teleradiología para mitigar los desafíos de la cobertura geográfica y nocturna. Otra ventaja de la teleradiología es que permite a muchos hospitales pequeños, que tienen dificultades para mantener una cobertura adecuada fuera del horario laboral y de especialistas, ofrecer interpretaciones de alta calidad con rapidez y las 24 horas del día. La teleradiología ha tenido un impacto significativo en la reducción del tiempo de respuesta de los informes<sup> 16</sup> y en la mejora de los niveles de servicio en las UCI. El tiempo de respuesta es el intervalo entre la carga de las imágenes/exploraciones de los pacientes en la plataforma de teleinformes, el acceso, la lectura y la interpretación por parte del radiólogo, y la compilación y carga del informe en la misma plataforma o cuando el radiólogo lo autoriza.

Según las enfermedades y complicaciones, se realizaron varias técnicas de imagen en los pacientes para ayudar en el diagnóstico y las decisiones de tratamiento ( Tabla 1 ). Alrededor del 73,5% de los pacientes se habían sometido a una sola imagen (NCCT o CTA o perfusión CT). Alrededor del 5,5% de los pacientes se habían sometido a múltiples estudios de imagen concurrentes, mientras que el 21% de los pacientes habían hecho seguimiento. Los pacientes se habían sometido a varios procedimientos bajo diferentes modalidades, los resultados se muestran en la Tabla 1. Se proporcionaron servicios de teleradiología a los pacientes en diferentes situaciones clínicas ( Fig. 2 ). Los hallazgos de las exploraciones interpretadas por los telerradiólogos se muestran en la Tabla 2. Las imágenes e informes previos también se cargaron en la plataforma de teleinformes para que estuvieran disponibles para los radiólogos junto con las exploraciones. De 22081 casos, había imágenes previas disponibles para 14056 casos y informes previos disponibles para 363 casos.

Tabla 1.

Desglose del número de estudios para diferentes procedimientos y modalidades

Procedimiento de modalidadNuevo MéjicoConnecticutRadiografíasSEÑORA NOSOTROS
Abdomen 57240579426602
Angiograma1532229
Cerebro/cabeza/cráneo21496371064262
Perfusión69
Pecho/Pulmón248107132114
Cuello511369
Tejido blando del cuello529
Huesos faciales/maxilofaciales5262
Extremidades inferiores14213825423
Extremidades superiores3684128
Columna vertebral225102566
Venograma1536
Arterias3
plexo braquial5
Pituitaria1
Doppler venoso181
Babygram121
Estudio óseo2
Citograma/urograma/KUB11
Obstetricia1830
Total10210381821916521727

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Figura 2

Tabla 2.

Segregación según los hallazgos de los casos de UCI de diferentes modalidades

ModalidadProcedimientoIndicacionesNúmero de casos
NCCTCabezaHemorragia2024
Fractura156
Desplazamiento de la línea media869
Efecto masivo849
MCA denso57
Infarto529
AbdomenAneurisma97
Obstrucción intestinal137
RadiografíasPechoOpacidades3411
Edema1829
Neumonía5333
Derrame pleural2555
Atelectasia1842
Cardiomegalia1851
Consolidación1088
Neumotórax386
Gobierno de los Estados UnidosAbdomenColelitiasis63
Doppler venosoTrombosis venosa profunda66
CabezaHemorragia55

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El tiempo medio de respuesta (TAT) para que el informe llegue al hospital cliente una vez recibidas las imágenes en la lista de trabajo con el uso de teleradiología se indica en las Tablas 3 y 4. Se calculó el número total de casos de diferentes modalidades y el TAT medio para informarlos tanto de noche como de día ( Tabla 3 ). También se realizó una comparación del número de estudios telerreportados durante las épocas pre-COVID, COVID y post-COVID, y durante la noche y el día, y sus valores medios de TAT ( Tabla 4 ).

Tabla 3.

Desglose de casos de diferentes modalidades y TAT medio para informes durante la noche y el día del proveedor de servicios de teleradiología ubicado en India

ModalidadInformes nocturnosInforme diario
Número de estudiosTAT medioNúmero de estudiosTAT medio
Nuevo Méjico7143,42 min IC 95% (39,11-47,73)3148,67 min IC 95% (40,79–56,56)
Connecticut871646,66 min IC 95% (46,07–47,25)166546,44 min IC 95% (45,38–47,49)
Radiografías536546,94 min IC 95% (46,40–47,48)285443,07 min IC 95% (41,89–44,24)
SEÑOR117852,49 min IC 95% (51,09–53,89)47453,11 min IC 95% (50,87-55,35)
A NOSOTROS125241,64 min IC 95% (40,53–42,74)47541,06 min IC 95% (39,19–42,92)
Total1658246,66 min IC 95% (46,04–47,27)549944,66 min IC 95% (43,92–45,39)

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Tabla 4.

Comparación del número de estudios telerreportados durante las épocas pre-COVID, COVID y post-COVID durante la noche y el día y sus valores medios de TAT

Periodo de tiempoReportajes nocturnosInformes diurnos
Número de estudiosTAT medioNúmero de estudiosTAT medio
Antes de COVID (marzo de 2019 a febrero de 2020)568851,09 min IC 95% (50,52–51,66)202649,43 min IC 95% (48,40–50,46)
COVID (marzo de 2020 a febrero de 2022)867843,99 min IC 95% (43,43–44,55)292741,36 min IC 95% (40,27–42,45)
Post-COVID (marzo de 2022-agosto de 2022)221647,29 min IC 95% (46,36–48,21)54647,11 min IC 95% (45,25–48,98)
Total1658246,66 min IC 95% (46,27–47,04)549944,66 min IC 95% (43,92–45,39)

Discusión​

Las unidades de cuidados intensivos a menudo se enfrentan a situaciones complejas que requieren una actuación rápida, como las que afectan a pacientes graves o casos de traumatismos, o situaciones en las que se requieren conocimientos especializados, como en neuroimagen o imágenes musculoesqueléticas. El concepto de UCI electrónica, eICU o tele-UCI ha emergido como un nuevo paradigma para atender a pacientes en cuidados críticos, donde los servicios de telemedicina se utilizan para aprovechar la experiencia médica y proporcionar atención proactiva las 24 horas, los 7 días de la semana, por parte de equipos de cuidadores de UCI dirigidos por intensivistas. 17 , 18 Con la ayuda de la telerradiología, un subconjunto de la telemedicina, las UCI pueden evaluar imágenes radiológicas de forma rápida y precisa, con acceso inmediato a radiólogos experimentados y con formación en subespecialidades, con gran experiencia en campos específicos.

La imagenología es indispensable para tomar decisiones rápidas y precisas sobre el manejo del paciente en la unidad de cuidados intensivos (UCI). Las diferentes modalidades de imagenología utilizadas en cuidados críticos son la radiografía simple (CR/DR), la tomografía computarizada (TC), la ecografía, la resonancia magnética (RM) y la resonancia magnética nuclear (RMN).

La radiografía es el examen de imagen solicitado con mayor frecuencia para la evaluación inicial y es esencial para el proceso de toma de decisiones en la UCI. La radiografía de tórax es esencial especialmente para los pacientes que padecen trastornos cardiopulmonares o están conectados a un respirador. Las radiografías abdominales generalmente se realizan para los pacientes de la UCI en los que se sospecha que tienen obstrucción intestinal basada en la distensión abdominal. 19 En nuestro estudio, se recibió un total de 8219 estudios radiográficos ( Tabla 1 ). El número de radiografías de tórax (7132) fue mucho mayor que el de radiografías abdominales (794). Se realizaron 292 radiografías abdominales y 2172 de tórax para monitorear la posición de la sonda nasogástrica y los tubos endotraqueales. Generalmente, estos se realizan para prevenir la mala posición y las complicaciones relacionadas con la inserción y el uso regulares de sondas endotraqueales y nasogástricas, catéteres intravenosos, drenajes torácicos, marcapasos y aspiración pleural. En este estudio, se realizaron 6582 estudios para monitorear la posición de la línea central y las posiciones del tubo endotraqueal. Aproximadamente 737 radiografías de tórax indicaron malposicionamiento. Esto se marca como hallazgo crítico y también se transmite mediante comunicación verbal directa cuando se justifica una acción urgente inmediata. Las radiografías se evalúan para monitorear a los pacientes con síntomas clínicos de dificultad respiratoria, neumonía, paro cardíaco, dolor torácico, sepsis, hemorragia, estado mental alterado, hipertensión/hipotesis, convulsiones, falta de respuesta y dolor abdominal, distensión/obstrucción intestinal ( Fig. 2 ). 20 De las 7132 radiografías de tórax realizadas, 5333 (75%) tuvieron hallazgos positivos para neumonía, 1829 (25%) casos fueron positivos para edema pulmonar y 386 (5,44%) casos mostraron resultados positivos para neumotórax ( Tabla 2 ).

La tomografía computarizada se prefiere para situaciones clínicas complejas y desafiantes. Sin embargo, la TC se ha convertido en un pilar de la obtención de imágenes en la UCI para pacientes con enfermedades críticas para diagnosticar y monitorear la progresión de ciertas afecciones. En nuestro estudio, entre todas las modalidades, el porcentaje más alto de estudios recibidos fueron tomografías computarizadas (47 %) seguidas de radiografías (37,22 %), como se muestra en las Tablas 1 y 2. Se recibieron tomografías computarizadas de cabeza, abdomen, tórax, cuello, columna vertebral, pelvis, extremidades superiores e inferiores. Se realizaron tomografías computarizadas de cabeza a los pacientes que tenían antecedentes clínicos de debilidad, estado mental alterado, traumatismo y accidente cerebrovascular ( Fig. 2 ). De las 4963 tomografías computarizadas de cabeza realizadas, el 40 % (2024) de los casos tuvieron un hallazgo positivo para hemorragia, que es una emergencia médica y requirió atención neuroquirúrgica inmediata. Y el 17 % (869) de los casos mostraron un desplazamiento de la línea media, mientras que el 10 % de los casos mostraron hallazgos positivos para infarto en la tomografía computarizada de cabeza. Aproximadamente 97 de 2405 tomografías computarizadas de abdomen mostraron aneurismas, mientras que 137 exploraciones tuvieron hallazgos positivos para obstrucción intestinal ( Tabla 2 ).

Como método eficaz para el triaje de pacientes, la ecografía se incluye cada vez más en la atención de cuidados intensivos. Durante nuestro estudio, se realizaron 1727 ecografías (abdomen, tórax, cuello, extremidades superiores e inferiores) ( Tabla 1 ). Aproximadamente el 20 % de las ecografías abdominales dieron positivo para colecistitis, mientras que el 11 % dieron positivo para trombosis venosa profunda (TVP) ( Tabla 2 ).

Aunque la imagenología es absolutamente fundamental para el manejo del paciente en la UCI, la escasez e indisponibilidad de radiólogos en el sitio presenta un impedimento para el diagnóstico temprano. Los pocos radiólogos disponibles pueden trabajar eficientemente durante el día, pero es difícil y costoso reclutar radiólogos para las horas de trabajo nocturnas, ya que el número de estudios realizados es bajo y su productividad no puede mantenerse en los mismos niveles que durante el día. Es difícil mantener servicios de radiología las 24 horas en una sola unidad hospitalaria, ya que reclutar más radiólogos significaría salarios más altos. Los servicios de teleradiología en el extranjero por parte de radiólogos certificados por la Junta de EE. UU. tienen el potencial de abordar este problema al brindar interpretaciones radiológicas de calidad y oportunas durante el día, lo que proporciona una ventaja de tiempo para los hospitales de EE. UU. cuando los radiólogos en el sitio por la noche no pueden brindar cobertura inmediata. 21 Además, los servicios de teleradiología nocturna en el extranjero brindan apoyo en la interpretación radiológica durante el día en EE. UU. La utilización de servicios de teleradiología aumenta la accesibilidad, 22 acorta el tiempo de respuesta de los informes 23 , 24 pero también reduce la tasa de error de diagnóstico, disminuye el costo de los informes y de los viajes de los pacientes, 25 , 26 y mejora la calidad de vida y la distribución de la carga de trabajo del personal. 27 En este estudio retrospectivo, de 22081 casos, 16582 casos se notificaron durante la noche desde la India con un tiempo de respuesta medio (TAT) de 46,66 minutos IC del 95% (46,27–47,04), mientras que 5499 casos se notificaron durante el día con un TAT medio de 44,66 minutos IC del 95% (45,40–43,92).

El tiempo medio de respuesta (TAT) para que el informe llegara al hospital cliente una vez recibidas las imágenes en la lista de trabajo para radiografías fue de 45,87 minutos IC del 95% (45,42–46,32), para estudios de TC fue de 46,86 minutos IC del 95% (46,45–47,27), para estudios de RM fue de 52,71 minutos IC del 95% (51,52–53,89), para estudios de NM fue de 44,95 minutos IC del 95% (41,18–48,73), para estudios de USG fue de 41,51 minutos IC del 95% (40,56–42,46) y para todos los estudios fue de 46,39 minutos IC del 95% (46,11–46,67). Además, se calculó el TAT medio para informar casos de diferentes modalidades durante la noche y el día.

Los servicios de telerradiología contribuyeron a afrontar la pandemia de COVID-19 organizando la presión laboral de los radiólogos, mejorando la eficacia y la calidad de los servicios radiológicos, brindándoles accesibilidad las 24 horas y, por lo tanto, mejorando los resultados de los pacientes. En este estudio retrospectivo, se observó un aumento del 52,56 % en el número de estudios telerreportados durante la pandemia de COVID, con un tiempo de respuesta (TAT) medio de 43,99 min (IC del 95 % [43,43-44,55]), en comparación con la época pre-COVID, cuando el TAT medio era de 51,09 min (IC del 95 % [50,52-51,66]) ( Tabla 4 ).

En el caso de hallazgos críticos que requieren manejo urgente del paciente, los médicos remitentes fueron informados de estos hallazgos ya sea por comunicación telefónica directa con el radiólogo o el equipo del centro de llamadas del proveedor de servicios de teleradiología. 28 En nuestro estudio, se realizaron un total de 3792 llamadas. De estas, 206 llamadas directas se realizaron entre el radiólogo y el médico remitente, mientras que 216 llamadas fueron realizadas por el equipo del centro de llamadas para informar algún hallazgo positivo y 26 llamadas para algunos hallazgos negativos. Además de estas, 1298 llamadas fueron incompletas o parcialmente exitosas durante la comunicación verbal debido a que el médico remitente estaba ocupado. Además, se realizaron 1384 llamadas para la comunicación verbal de hallazgos importantes a los asistentes en los hospitales que aseguraron acciones adicionales.

Algunos de los desafíos que se enfrentaron durante el teleinforme de algunos casos en los que el tiempo de interpretación excedió los límites de cumplimiento estuvieron principalmente relacionados con el proceso e incluyeron la falta de imágenes previas pertinentes, la transmisión lenta de imágenes, un aumento inesperado de casos, estudios complejos con múltiples hallazgos que requirieron más tiempo de interpretación, errores en el ingreso de órdenes que debían corregirse, ingreso de órdenes retrasado y llamadas que se pusieron en espera desde el hospital del cliente durante la comunicación verbal.

Conclusión​

La teleradiología es una tecnología de vanguardia que optimiza el flujo de trabajo de interpretación y reporte de las exploraciones de los pacientes transmitidas desde una ubicación distante. Establecer la conectividad del servicio de teleradiología con un proveedor de servicios de teleradiología ubicado en India, que proporciona altos estándares de calidad diagnóstica con las unidades de cuidados intensivos en los hospitales estadounidenses, reduce el tiempo de intervalo entre intervenciones y conduce a una gestión eficiente de la atención al paciente. El modelo internacional de teleradiología de UCI detallado en este estudio proporciona servicios de teleradiología a los hospitales estadounidenses, lo que ayuda a proporcionar una ventaja de tiempo para los hospitales estadounidenses cuando los radiólogos in situ por la noche no pueden brindar cobertura inmediata. Esto allana el camino para implementar un sistema de teleradiología similar en India. Es de suma importancia comprender cómo se puede aplicar mejor la tecnología de teleradiología y aprovecharla para maximizar su valor y efectividad. El éxito de este modelo de telesalud para la atención en la UCI depende del grado de colaboración entre el proveedor de servicios remotos y los médicos. Los aprendizajes del modelo internacional de telerradiología en UCI de este estudio podrían aprovecharse para la implementación de un sistema de servicios de telerradiología en UCI en India, incluso sin la ventaja horaria. Dado que el volumen de pacientes en hospitales individuales puede ser bajo, la cobertura de telerradiólogos en varios hospitales en un solo turno de noche compensaría la escasez de radiólogos y aumentaría la rentabilidad. Esto beneficiaría enormemente a las localidades más pequeñas, donde la grave escasez de radiólogos dificulta la atención y el manejo de pacientes críticos.

Impacto de Necesidades Sociales en Atención Médica

Adepoju OE. Rethinking Social Needs and Health Care Utilization—Treating the Symptom, Not the Cause. JAMA Netw Open. 2025;8(12):e2547963. doi:10.1001/jamanetworkopen.2025.47963

El documento analiza la relación entre las necesidades sociales relacionadas con la salud (RSRS) y la utilización de los servicios médicos en el contexto del modelo de Comunidades de Salud Responsables (CSA). Se destaca que, aunque ciertas RSRS como la inestabilidad habitacional y la inseguridad alimentaria están asociadas con un mayor uso de urgencias e internaciones, la resolución de estas necesidades no se traduce necesariamente en una menor utilización del sistema de salud. Además, se menciona que estudios previos han encontrado resultados similares, sugiriendo que el impacto de las intervenciones sociales en la reducción del uso de servicios médicos es difícil de demostrar, posiblemente debido a limitaciones en la forma en que se mide la resolución de las RSRS. Vislumbro que, la resolución de los problemas sociales, de los determinantes, no tiene un efecto inmediato, sino que requiere un tiempo de seguimiento, de ver si la brecha social de la desigualdad se puede revertir. Que muchos de los daños que se instalan o se predisponen parten desde la gestación, pero tampoco esa herencia, debe pensarse como definitiva, ya que algunos aspectos se pueden corregir y hacer el esfuerzo como sociedad es muy productivo. la desigualdad de ingresos, la pobreza, la marginalidad, la falta de empleo formal, de vivienda de no completar el proceso educativo, la violencia, la inseguridad alimentaria, pueden cambiar con políticas activas. No solo con un mercado que corrija las fallas, o un estado que por pretender asegurar todo, nivela hacia abajo. En este tiempo se demostró que un estado bien manejado como son los ejemplos de YPF o Aerolíneas Argentina, no hace falta que pasen a manos privadas, sino a equipos gerenciales profesionales y no comisarios políticos de turno. Este trabajo es interesante en que formula la importancia de actuar sobre las enfermedades para evitar una pérdida en la calidad de vida y en la causas de las causas, la política.

Sidebottom y sus colegas¹ examinaron la asociación entre las necesidades sociales relacionadas con la salud (RSRS) y la utilización de la atención médica dentro del modelo de Comunidades de Salud Responsables (CSA), una demostración nacional diseñada para evaluar si la detección y la atención de las necesidades sociales podrían reducir el uso evitable de la atención médica.

Su análisis exploró dos preguntas clave:

(1) si las RSRS iniciales se asociaban con la utilización de la atención médica, y

(2) si la resolución de estas necesidades conducía a reducciones en el uso de pacientes hospitalizados y de urgencias.

Encontraron que cinco RSRS (inestabilidad habitacional, inseguridad alimentaria, dificultades de transporte, asequibilidad de los servicios públicos y seguridad interpersonal) se asociaban significativamente con una mayor utilización de urgencias al inicio.

Además, la inestabilidad habitacional y las dificultades de transporte se asociaron con un aumento de los ingresos hospitalarios al inicio, incluso después de ajustar por factores de confusión. A pesar de estas asociaciones, la resolución de las RSRS no se asoció con una menor utilización en un modelo completamente ajustado que controlaba los datos demográficos, las comorbilidades y las RSRS adicionales¹ .

Estos hallazgos respaldan evidencia previa. Por ejemplo, el ensayo clínico de puntos críticos de atención médica realizado por Finkelstein et al . 2 no encontró diferencias significativas en la utilización de la atención médica entre pacientes que recibían atención ambulatoria coordinada y vínculos con servicios sociales. De igual manera, una evaluación reciente de un programa de alimentos como medicamento 3 encontró un impacto limitado o nulo en los resultados clínicos o el uso de la atención médica entre pacientes con diabetes.

En conjunto, estos estudios subrayan un tema recurrente: a pesar del creciente entusiasmo e inversión en intervenciones para las necesidades sociales, su impacto en la utilización de la atención médica sigue siendo difícil de determinar.

¿Es este realmente el caso, o estos hallazgos reflejan más bien una limitación en cómo los investigadores definen la resolución y la miden en esta línea de investigación?

En el modelo AHC, la resolución se operacionalizó como un participante que ya no auto-reportaba una necesidad durante la evaluación de seguimiento. Esta medida binaria no logra capturar las gradaciones y fluctuaciones en la gravedad de la necesidad. Por ejemplo, la pregunta sobre inseguridad alimentaria de AHC pregunta: «En los últimos 12 meses, le preocupó que se le acabaran los alimentos antes de tener dinero para comprar más». 4 Los encuestados que responden a menudo cierto o a veces cierto se codifican como inseguros alimentarios. Si alguien pasa de a menudo cierto a a veces cierto, esa mejora, aunque significativa, no se refleja en los resultados. Tal simplificación excesiva corre el riesgo de oscurecer el progreso genuino y subestimar las formas matizadas en que las intervenciones sociales afectan la vida de las personas.

Además, la inestabilidad de muchas condiciones sociales dificulta la medición. Las necesidades sociales son dinámicas, y los períodos de seguimiento cortos (p. ej., 6 meses) pueden no captar la naturaleza cíclica de las dificultades. Una persona puede tener seguridad alimentaria un mes e inseguridad al siguiente; una familia puede encontrar una vivienda temporal solo para perderla de nuevo cuando aumenta el alquiler. Además, un paciente puede tener resuelta una necesidad, pero meses después puede surgir una nueva necesidad que puede afectar la utilización. Esta realidad pone de relieve la necesidad de un desafío continuo y adaptativo para abordar estos desafíos. Comprender cómo evolucionan estas necesidades requiere datos más longitudinales y métricas refinadas que vayan más allá de los indicadores binarios.

Otro factor para considerar es que la estructura de reembolso del sistema de salud estadounidense determina lo que los investigadores están incentivados a medir. Las medidas de utilización, como las visitas a urgencias, las hospitalizaciones y los reingresos, se convierten en el resultado predeterminado porque son importantes, medibles y se ajustan a los sistemas existentes de reembolso e informes. Sin embargo, estas métricas solo capturan las consecuencias posteriores.

Si el objetivo final de la integración de la atención médica y social es mejorar la salud y la equidad de la población, debemos ir más allá de la utilización como principal indicador de éxito. Estudios futuros deberían evaluar la carga centrada en el paciente (p. ej., gastos médicos de bolsillo) y la calidad de vida relacionada con la salud, junto con los resultados clínicos y de utilización. Estas dimensiones podrían ofrecer una perspectiva más centrada en el paciente sobre lo que realmente significa la resolución para las personas que enfrentan vulnerabilidad médica y social.

Más allá de las cuestiones de medición, un factor estructural más profundo configura la relación entre las necesidades sociales y la utilización: el coste de la atención sanitaria. En Estados Unidos, donde el acceso a la atención primaria, los medicamentos recetados y los servicios especializados depende principalmente de la cobertura del seguro y de la asequibilidad de los gastos de bolsillo, el coste de la atención actúa como un amplificador de las necesidades sociales. Para los pacientes que ya sufren la carga de la inseguridad alimentaria, las barreras de transporte o la precariedad habitacional, el estrés financiero adicional que supone pagar la atención médica magnifica su vulnerabilidad. Perpetúa los mismos patrones de utilización que los investigadores buscan mitigar. Eliminar el coste de la ecuación no elimina los efectos de la desventaja social, pero modifica la dinámica, dejando de lado los efectos acumulativos de las dificultades económicas en la salud.

Desde esta perspectiva, muchas intervenciones estadounidenses dirigidas a las necesidades sociales tratan, en esencia, los síntomas de una enfermedad sistémica subyacente. Programas como AHC proporcionan recursos cruciales y apoyo para la orientación, pero si no abordan la asequibilidad, funcionan como un alivio temporal en lugar de soluciones sostenibles. Son, por así decirlo, una venda sobre una herida en el pecho.

Los esfuerzos para integrar la atención social y médica se han expandido rápidamente gracias a los trabajadores de salud comunitarios, los navegadores y las alianzas entre los sistemas de salud y las organizaciones de servicios sociales. Si bien vincular a las personas con bancos de alimentos o agencias de vivienda es valioso, aún persisten dudas sobre qué porcentaje de estas derivaciones realmente cierran el círculo. Algunas agencias comunitarias informan estar sobrecargadas debido a la falta de financiación estable y sostenida para apoyar sus iniciativas. Los Centros de Servicios de Medicare y Medicaid han avanzado hacia una integración gratificante, pero las recientes decisiones de rescindir las directrices de la HRSN podrían frenar el impulso para mejorar la salud de la población. 5

Otros han sugerido que las intervenciones de HRSN pueden generar beneficios más mensurables en poblaciones con complejidad médica y social, cuyas necesidades insatisfechas están más directamente relacionadas con los resultados de salud y el uso de la atención médica. 6 Por lo tanto, la heterogeneidad de la población evaluada en Sidebottom et al. 1 (es decir, quienes completaron al menos una evaluación de HRSN, independientemente de su complejidad clínica o social) puede diluir los efectos observados de una intervención. Estudios futuros podrían examinar de forma independiente a personas con necesidades sociales y médicas complejas, o incluso explorar grupos de necesidades sociales para fundamentar las intervenciones de HRSN.

Abordar las necesidades sociales relacionadas con la salud es vital para mejorar la salud de la población, pero no sustituye la reforma del sistema de salud. El modesto impacto de los programas de necesidades sociales en la utilización de la atención médica no debe interpretarse como un fracaso, sino como una señal de que quizás se está exigiendo demasiado a las intervenciones posteriores, dejando intactas las condiciones previas. Las necesidades sociales, las disparidades en salud y los costos de la atención médica no son desafíos paralelos; más bien, son hilos intrincadamente entrelazados en una sola estructura.

La verdadera solución no se logrará tratando los síntomas de la necesidad social, sino abordando los problemas sistémicos más amplios que los subyacen.

Como dice Marmot:

«¿Por qué tratar a las personas y luego devolverlas a las condiciones que las enfermaron?» .

La OMS Certifica a Brasil por el Fin del VIH Maternoinfantil

Brasilia/Ginebra, 18 de diciembre de 2025 – La Organización Mundial de la Salud (OMS) validó a Brasil por la eliminación de la transmisión maternoinfantil del VIH, convirtiéndolo en el país más grande de las Américas en alcanzar este hito histórico. Este logro refleja el compromiso sostenido de Brasil con el acceso universal y gratuito a los servicios de salud a través de su Sistema Único de Salud (SUS), basado en una sólida atención primaria de salud y en el respeto de los derechos humanos.

“La eliminación de la transmisión maternoinfantil del VIH es un logro importante de salud pública para cualquier país, especialmente para uno tan grande y complejo como Brasil”, afirmó el doctor Tedros Adhanom Ghebreyesus, Director General de la OMS. “Brasil ha demostrado que, con un compromiso político sostenido y un acceso equitativo a servicios de salud de calidad, todos los países pueden garantizar que todos los niños nazcan libres de VIH y que todas las madres reciban la atención que merecen”.

El hito se celebró durante una ceremonia en Brasilia, a la que asistieron el Presidente Luiz Inácio Lula da Silva; el Ministro de Salud de Brasil, Alexandre Padilha, y el Director de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), doctor Jarbas Barbosa, junto con representantes de ONUSIDA.

Cumplimiento de los criterios de validación

Brasil cumplió con todos los criterios para la validación de la eliminación de la transmisión maternoinfantil (ETMI) del VIH, incluida la reducción de la transmisión vertical por debajo del 2% y el logro de coberturas superiores al 95% en atención prenatal, pruebas rutinarias de VIH y tratamiento oportuno para mujeres embarazadas que viven con VIH. Además de cumplir los objetivos de la validación, Brasil demostró la prestación de servicios de calidad para madres y recién nacidos, la solidez de sus sistemas de datos y laboratorios, así como un firme compromiso con los derechos humanos, la igualdad de género y la participación comunitaria.

El país implementó un enfoque progresivo a nivel subnacional, comenzando por la certificación de estados y municipios con más de 100 000 habitantes, adaptando la metodología de validación de la OPS/OMS a su contexto nacional y manteniendo la coherencia en todo el territorio.

La evaluación, con el apoyo de la OPS, fue realizada por expertos independientes que revisaron los datos, la documentación y el funcionamiento de los centros de salud. Posteriormente, los hallazgos fueron analizados por el Comité Asesor de Validación Global de la OMS, que recomendó formalmente la validación de Brasil por la eliminación.

“Este logro demuestra que la eliminación de la transmisión vertical del VIH es posible cuando las mujeres embarazadas conocen su estado, reciben tratamiento oportuno y tienen acceso a servicios de salud materna y a un parto seguro”, afirmó el doctor Jarbas Barbosa, Director de la OPS. “También es el resultado de la dedicación incansable de miles de profesionales de la salud, trabajadores comunitarios y organizaciones de la sociedad civil. Cada día, ellos mantienen la continuidad de la atención, identifican obstáculos y trabajan para superarlos, garantizando que incluso las poblaciones más vulnerables puedan acceder a servicios de salud esenciales”.

Parte de una iniciativa más amplia

Durante la última década (2015-2024), se han evitado más de 50 000 infecciones pediátricas por VIH en la Región de las Américas, como resultado de la implementación de la iniciativa para eliminar la transmisión maternoinfantil del VIH.

El éxito de Brasil forma parte de la Iniciativa ETMI Plus, que busca eliminar la transmisión maternoinfantil del VIH, la sífilis, la hepatitis B y la enfermedad de Chagas congénita, en colaboración con UNICEF y ONUSIDA, y que está integrada en la Iniciativa de Eliminación de la OPS, un esfuerzo regional orientado a eliminar más de 30 enfermedades transmisibles y condiciones relacionadas en las Américas para 2030.

“Me complace enormemente que Brasil haya sido certificado por la OMS/OPS por la eliminación de la transmisión vertical, convirtiéndose en el primer país con más de 100 millones de habitantes en lograrlo”, afirmó Winnie Byanyima, Directora Ejecutiva de ONUSIDA. “Y lo han conseguido aplicando medidas que sabemos que funcionan: dando prioridad a la cobertura universal de salud, abordando los determinantes sociales que impulsan la epidemia, protegiendo los derechos humanos y, cuando fue necesario, rompiendo monopolios para garantizar el acceso a los medicamentos”.

Contexto mundial

Brasil es uno de los 19 países y territorios del mundo validados por la OMS por haber eliminado la transmisión materno-infantil del VIH. Doce de ellos se encuentran en la Región de las Américas. En 2015, Cuba se convirtió en el primer país del mundo en obtener la validación de la ETMI del VIH y en eliminar la sífilis congénita. Otros países de la región son Anguila, Antigua y Barbuda, Bermudas, Islas Caimán, Montserrat y San Cristóbal y Nieves en 2017; Dominica en 2020; Belice en 2023; Jamaica y San Vicente y las Granadinas en 2024.

Fuera de las Américas, los países que han obtenido la validación por la eliminación de la transmisión maternoinfantil del VIH son Armenia, Belarús, Malasia, Maldivas, Omán, Sri Lanka y Tailandia.

Telemedicina en el ámbito preoperatorio: convertir el potencial en práctica

  • Editorial
  • Publicado:02 de noviembre de 2025 Volumen 5 , artículo número  74 , ( 2025 )

Fondo

La integración de la telemedicina (MT) en el proceso de evaluación preoperatoria es una idea que ha llegado su momento oportuno. Su potencial para mejorar la accesibilidad, la eficiencia y los resultados clínicos está respaldado por una creciente evidencia [ 1 , 2 , 3 ]. Sin embargo, en muchos sistemas de salud, su implementación sigue siendo inconsistente o inexistente. La adopción lenta y fragmentada de la telemedicina en el período perioperatorio no se debe a una tecnología limitada, sino a barreras complejas —organizativas, clínicas, regulatorias y de infraestructura— que aún no se han abordado adecuadamente.

En la Tabla 1 se enumeran, para cada área, las cuestiones que es necesario abordar para introducir la telemedicina de forma sólida y estructurada en la vía perioperatoria.

Tabla 1 Principales desafíos para la implementación de la telemedicina

Tabla 1.

Principales desafíos para la implementación de la telemedicina

SecciónBarreras clave identificadas
Fragmentación y variabilidad entre sistemas– Amplia variabilidad en los modelos organizacionales entre instituciones y regiones- La falta de estandarización impide la escalabilidad- No hay protocolos clínicos ni puntos de referencia compartidos- Desigualdades en el acceso a los servicios de MT
Incertidumbre en la selección de pacientes y la idoneidad clínica– Ausencia de algoritmos validados para identificar candidatos aptos para TM- Incertidumbre clínica en la clasificación ASA y la evaluación de comorbilidad- Riesgo de excluir casos complejos o volver a las visitas presenciales
Ambigüedades legales, éticas y profesionales– Responsabilidad profesional ambigua en contextos de atención remota- Riesgos legales al elegir TM en lugar de la consulta presencial- Problemas con la identificación digital del paciente- Procesos de consentimiento digital inadecuados o poco claros- Cuestiones de protección de datos y cumplimiento del RGPD- Incertidumbre jurídica sobre la división de responsabilidades entre médicos, hospitales y proveedores de tecnología- Falta de cobertura de seguro adecuada para actividades remotas
Brechas de infraestructura y problemas de interoperabilidad– Acceso limitado a herramientas digitales certificadas en muchos entornos de atención médica- Interoperabilidad inadecuada con los sistemas nacionales de HCE- Documentación y flujos de trabajo fragmentados- Mala calidad audiovisual del lado del paciente- Acceso desigual a dispositivos y redes, aumentando la brecha digital
Falta de claridad en los reembolsos y de incentivos económicos– No existe un reembolso unificado ni transparente para las visitas preoperatorias de TM- Los servicios de MT a menudo no están incluidos en los códigos tarifarios regionales o nacionales- Desincentivos financieros tanto para hospitales como para proveedores
Desafíos en la prehabilitación remota y el seguimiento postoperatorio– Criterios poco claros para la selección de pacientes para teleprehabilitación- Falta de indicadores validados para monitorear la adherencia y la respuesta- Dificultad para integrar el seguimiento telefónico en las vías de atención
Ausencia de orientación regulatoria y monitoreo nacional– No existe un registro nacional ni una herramienta de monitoreo en tiempo real para la implementación de la MT. Incapacidad para rastrear disparidades regionales o evaluar resultados.- Oportunidad perdida para una alineación estratégica nacional

Fragmentación y variabilidad entre sistemas

Uno de los principales obstáculos es la heterogeneidad de los sistemas de salud. Los modelos organizativos difieren entre regiones, instituciones y especialidades quirúrgicas, lo que dificulta la escalabilidad de la telemedicina, duplica esfuerzos y propaga las desigualdades en el acceso. La ausencia de una coordinación centralizada impide la compartición de protocolos y la evaluación comparativa, esenciales para un control de calidad uniforme [ 4 , 5 ].

Incertidumbre en la selección de pacientes y la idoneidad clínica

No todos los pacientes son aptos para la evaluación preoperatoria remota. No existen directrices ampliamente aceptadas para identificar qué pacientes quirúrgicos, según la clasificación de la Sociedad Americana de Anestesiólogos (ASA), las comorbilidades o la complejidad del procedimiento, son aptos para la telemedicina. Esta incertidumbre suele llevar a los médicos a optar por evaluaciones presenciales, especialmente en casos con riesgo para la vía aérea o estado funcional incierto [ 6 , 7 ]. Datos controlados aleatorizados recientes demostraron que la evaluación preanestésica por telemedicina produjo resultados clínicos comparables a las visitas presenciales, lo que respalda su utilidad en poblaciones quirúrgicas cuidadosamente seleccionadas [ 8 ].

Ambigüedad jurídica, ética y profesional

El marco médico-legal que rige la telemedicina sigue siendo incompleto. La responsabilidad recae en el proveedor, incluso en las consultas remotas [ 9 ]. Optar por la telemedicina en lugar de la consulta presencial, en contra de su criterio, puede generar un riesgo de litigio [ 5 ]. Otras preocupaciones incluyen la verificación de la identidad del paciente, el consentimiento informado y el cumplimiento del Reglamento General de Protección de Datos (RGPD) o legislación equivalente, áreas en las que muchas plataformas incumplen [ 5 , 10 ].

Brechas de infraestructura y problemas de interoperabilidad

Muchas instituciones aún carecen de las plataformas digitales y la integración de la Historia Clínica Electrónica (HCE) necesarias para una implementación eficaz de la telemedicina. Las plataformas suelen operar de forma aislada, sin una integración fluida con los sistemas de salud regionales, lo que genera documentación redundante y atención discontinua [ 7 ]. Además, la calidad audiovisual y el acceso a dispositivos digitales varían considerablemente, lo que afecta de forma desproporcionada a los grupos vulnerables [ 11 ].

Formación y preparación profesional

La telemedicina exige no solo nuevas tecnologías, sino también un cambio en la práctica clínica. La mayoría de las instituciones carecen de programas de formación estructurados para anestesiólogos y personal perioperatorio en consulta virtual y evaluación de riesgos. Según una encuesta a más de 2200 profesionales sanitarios, el nivel de conocimiento es moderado, excepto cuando se imparte formación específica; la disposición a adoptar la telemedicina es alta, pero la disponibilidad práctica sigue siendo baja [ 2 ].

Aspectos económicos y evidencia sobre la relación coste-efectividad

Cada vez hay más evidencia que respalda sólidamente la relación coste-efectividad de la telemedicina (MT) en las vías preoperatorias, al tiempo que confirma que sus resultados clínicos no son inferiores a los de la atención tradicional en persona.

Un reciente ensayo controlado aleatorizado multicéntrico demostró que una plataforma de telesalud estructurada para cirugías ambulatorias electivas redujo significativamente los costos de utilización de atención médica no planificada (media de CAD $323 frente a $370 por paciente), al tiempo que produjo resultados clínicos equivalentes en términos de reingresos y complicaciones [ 12 ]. Esto proporciona evidencia directa de que la gestión preoperatoria virtual puede mantener los estándares clínicos sin aumentar la carga financiera.

Además del ahorro directo de costos, la teleconsulta genera importantes beneficios económicos y ambientales indirectos. Un análisis de una red de referencia terciaria reveló que las teleconsultas ahorraron aproximadamente $120 en costos de viaje por visita y evitaron más de 64,000 millas de desplazamientos de pacientes, lo que equivale a una reducción de 26,700 kg en las emisiones de CO₂ [ 13 ] . Esto subraya el papel de la teleconsulta en la promoción de una atención médica sostenible y equitativa.

Desde la perspectiva de la eficiencia del sistema, la TM optimiza la asignación de recursos al reducir las citas redundantes, agilizar la comunicación interdisciplinaria y minimizar las cancelaciones de cirugías de última hora. Las instituciones que implementan flujos de trabajo telepreoperatorios reportan una utilización clínica más equilibrada, una mayor eficiencia en la programación y una identificación más temprana de pacientes que requieren optimización médica [ 12 , 13 ]. Esta reasignación de recursos clínicos se traduce en tiempos de espera más cortos, menores retrasos operativos y un uso más sostenible de la infraestructura sanitaria.

En conjunto, estos hallazgos confirman que la telemedicina, al integrarse en vías preoperatorias estructuradas, representa un modelo rentable, que optimiza los recursos y se centra en el paciente, sin comprometer la seguridad ni la eficacia clínicas. La convergencia de las ventajas económicas y la no inferioridad clínica justifica con firmeza su adopción más amplia.

Desafíos en la prehabilitación remota y el seguimiento postoperatorio

Si bien los programas de prehabilitación multimodal y tele seguimiento son prometedores, su implementación se ve limitada por la ambigüedad en la selección de pacientes y la falta de métricas de cumplimiento estandarizadas. Los indicadores clave de predicción (KPI), como la detección temprana de complicaciones o los reingresos no planificados, siguen estando mal definidos y rara vez se les da seguimiento [ 11 , 14 ].

Ausencia de orientación regulatoria y seguimiento nacional

A pesar de algunas iniciativas nacionales de telemedicina, pocos países mantienen registros en tiempo real para monitorear la adopción de la telemedicina en la atención preoperatoria. Sin mecanismos de recopilación de datos y retroalimentación, identificar las mejores prácticas o áreas de mejora es un desafío [ 7 , 15 ]. El grupo de trabajo ha propuesto un modelo de muestra que describe una posible ruta que guía a los pacientes desde la evaluación preoperatoria hasta la cirugía. Este modelo considera el tipo de procedimiento quirúrgico, los desafíos específicos de cada entorno quirúrgico y las características demográficas y clínicas del paciente. Dependiendo de la viabilidad de cada paso subsiguiente, se han considerado opciones alternativas (Fig.  1 ).

figura 1
Figura 1

Conclusiones

Las barreras para implementar la telemedicina en el ámbito preoperatorio son reales, pero superables. Avanzar requiere una acción coordinada:

  • Definición de elegibilidad de pacientes y algoritmos de selección
  • Combinando el triaje remoto con evaluaciones presenciales específicas
  • Invertir en infraestructura digital interoperable y cumplimiento de seguridad
  • Ofrecer capacitación estructurada para proveedores
  • Establecer modelos de reembolso sostenibles
  • Puesta en marcha de sistemas nacionales de seguimiento para dar seguimiento a las vías y resultados de la telemedicina

Los anestesiólogos deben liderar la evolución de la telemedicina hacia una atención preoperatoria estandarizada, éticamente informada y centrada en el paciente. Solo así la telemedicina podrá alcanzar su máximo potencial, mejorando la seguridad, el acceso y la eficiencia sin comprometer los estándares clínicos.

Si bien estos desafíos son significativos, ya han surgido varias soluciones prometedoras a partir de iniciativas piloto y buenas prácticas institucionales. Estas incluyen criterios estructurados de elegibilidad de pacientes, herramientas validadas de estratificación de riesgos, infraestructuras digitales interoperables y capacitación profesional específica. En lugar de esperar una reforma integral del sistema, las partes interesadas deberían actuar sobre lo que ya se puede implementar.

Comenzar con casos de uso bien definidos y de baja complejidad, como pacientes quirúrgicos de bajo riesgo o seguimientos postoperatorios telemáticos, puede ofrecer un punto de partida pragmático y escalable. Este enfoque gradual contribuirá a generar confianza clínica, alineación institucional y confianza pública, sentando las bases de una transformación más amplia.

Ventajas de la Telemedicina en Consultas Preoperatorias

Elena Giovanna Bignami 1,  , Michele Berdini 1 , Matteo Panizzi 1 , Valentina Bellini 1


La telemedicina utiliza tecnologías de la comunicación para brindar servicios de atención médica a distancia, lo que permite a los médicos realizar consultas, tratamientos y monitorización a distancia. Es un elemento emergente y crucial en el panorama sanitario actual, con una creciente difusión en muchas zonas del mundo [ 1 ] (Tabla  1 ). La teleconsulta preoperatoria debería representar una opción complementaria al reconocimiento médico presencial tradicional, tal como se describe en el Código de Ética Médica Italiano y las directrices nacionales y europeas.

Tabla 1.

Panorama de los estudios clave

Kamdar NV y otrosIlustra la ejecución de una evaluación de anestesia preoperatoria a través de telemedicina en un centro médico académico, lo que resulta en una alta satisfacción del paciente, ahorro de costos y ningún aumento en las cancelaciones de casos el día del procedimiento.
Aldawoodi NN y otrosDemuestra que realizar evaluaciones preanestésicas a través de la telemedicina genera ahorros de tiempo, distancia y finanzas, al mismo tiempo que mantiene tasas constantes de cancelación el día de la cirugía.
Hayasaka T y otrosEn este estudio se ha aplicado el aprendizaje profundo para clasificar los desafíos de intubación, utilizando un modelo de IA con alta precisión y sensibilidad.
Wong DT y otrosEn este estudio, se empleó tecnología de telemedicina para predecir la apertura bucal, la puntuación de Mallampati, el movimiento del cuello, la distancia tiromentoniana y el movimiento del cuello, así como para realizar una evaluación cardiopulmonar. Se utilizaron dispositivos como una cámara de vía aérea y un estetoscopio digital.
Bhanvadia RR y otrosExamina la seguridad de utilizar exclusivamente la telesalud para consultas preoperatorias previas a procedimientos urológicos mínimamente invasivos.
Morau E et.alIlustra cómo la teleconsulta preanestésica (PATC) no es inferior a la consulta preanestésica (PAC) para la evaluación preoperatoria del paciente y cómo puede ser una alternativa válida a esta.
Applegate RL y otrosEste artículo explora el impacto de la evaluación preanestésica mediante telemedicina en los procesos perioperatorios, destacando la satisfacción del paciente y los beneficios de ahorro de tiempo y costos.
Khera KD y otrosEl objetivo de este estudio fue identificar los factores relacionados con el paciente en los que se indica una evaluación cara a cara (FTF), en lugar de una evaluación por telemedicina.

Ventajas

La teleconsulta preoperatoria ofrece ventajas significativas en términos de higiene, personalización de la atención y optimización de tiempo y costos (Fig.  1 ). Además, reduce los costos asociados con el transporte, el alojamiento y el tiempo de viaje, permitiendo a los pacientes participar desde cualquier lugar que les resulte cómodo. También se sabe que evitar el contacto entre pacientes y personal sanitario reduce el riesgo de transmisión de virus respiratorios y la carga sanitaria que supone.

Figura 1
Beneficios del examen médico preoperatorio realizado por telemedicina

Desafíos y problemas pendientes

Accesibilidad universal

La evidencia actual sugiere que la implementación de la telemedicina en la consulta preoperatoria reduce las cancelaciones y los retrasos en las cirugías, superponiéndose a la consulta presencial [ 2–4 . Por ejemplo, la probabilidad de cancelaciones por problemas de movilidad o dificultades logísticas disminuye al evitar que los pacientes se desplacen a los centros de salud. Para ello, la telemedicina necesita un sistema de información fiable y accesible para toda la población, independientemente de su nivel socioeconómico, nivel educativo o discapacidad.

Desde esta perspectiva, surgirían desafíos debido a la variedad de dispositivos que utilizan los pacientes para participar en las consultas, con diferentes sistemas operativos y especificaciones de hardware, así como a la heterogeneidad de la conexión a internet disponible. Además, surgirían obstáculos relacionados con la usabilidad de las plataformas de software: los pacientes con habilidades digitales limitadas o discapacidades podrían tener dificultades para usarlas sin una interfaz intuitiva y fácil de usar o sin el apoyo de un cuidador.

Consentimiento informado y ciberseguridad

La transmisión y comprensión de la información requerida para el consentimiento informado depende de la eficiencia del sistema. Las plataformas de telemedicina deben tener funciones de audio/video de alta calidad con material digital informativo de fácil acceso, pero los aspectos más importantes son la privacidad y la ciberseguridad. Algunos de los riesgos más relevantes en este campo son la seguridad del trabajo remoto, la gestión de dispositivos endpoint, los factores humanos, la falta de concienciación sobre la seguridad, el presupuesto limitado y la prestación de servicios de atención médica sin interrupciones [ 5 ]. La tecnología blockchain, gracias a su inmutabilidad, seguridad criptográfica y transparencia, puede abordar el problema del almacenamiento, la transmisión y el procesamiento de los datos de salud del paciente [ 6 ]. Gracias a la descentralización, puede limitar los problemas de seguridad relacionados con la gestión de una red de área local. La introducción de contratos inteligentes permite un control más profundo sobre el acceso a los datos en función del nivel de privilegio del médico y la autorización controlada por el paciente.

Por ejemplo, el consentimiento informado puede obtenerse a través de formularios en cadena y firmarse tanto por los médicos como por los pacientes a través de sus propias claves privadas y almacenarse de forma segura en la cadena, y la implementación de acumulaciones de blockchain de conocimiento cero (zk) permitiría un almacenamiento de datos personales fuera de la cadena, dejando en la cadena solo la validación de datos/firma [ 7 ].

Este almacenamiento fuera de la cadena permitiría la eliminación de datos personales exponiendo en la cadena solo la firma y haciendo así que la tecnología blockchain cumpla con el principio de «derecho al olvido» del RGPD, lo que no es posible si los datos se almacenan en la cadena debido a su inmutabilidad.

Verificación de identidad, firma digital y seguimiento de resultados

Otro desafío importante es la verificación de la identidad del paciente: una posible solución podría ser el uso de plataformas con funciones de firma electrónica que cumplan con la normativa local. Esto garantizaría la validez y la vinculación del consentimiento informado. En Italia, por ejemplo, una de las alternativas que se podrían explorar es el SPID (Sistema Público de Identidad Digital).

Un paso más allá: este objetivo puede lograrse mediante blockchain mediante la creación de un token no fungible (NFT), un certificado digital que acredita la singularidad, autenticidad y propiedad unívoca de un objeto físico o digital y de toda la información que contiene. Una identidad digital tokenizada, almacenada en blockchain, certificaría la identidad y la verificación de firma del paciente y del médico. Este NFT también puede contener toda la información histórica del paciente, como hábitos, factores de riesgo y estado funcional actual, y puede generar trayectorias de resultados basadas en ella [ 8 ].

Examen objetivo virtual

La capacidad limitada para realizar exploraciones físicas exhaustivas puede generar incertidumbre en la evaluación preoperatoria. Sin embargo, el uso de plataformas personales de videocomunicación es ahora una solución ampliamente adoptada, especialmente en el contexto pospandémico. Además, en lo que respecta a la telemedicina anestesiológica, cabe destacar que las tecnologías para la evaluación cardiopulmonar y de la vía aérea, aspectos cruciales de la propia evaluación, ya se utilizan y mejoran constantemente [ 9 , 10 ].

A pesar de las limitaciones obvias, la literatura muestra que la sensibilidad entre el examen preoperatorio en vivo tradicional y virtual no difiere significativamente, lo que destaca el potencial de la telemedicina como una herramienta eficaz para la evaluación anestesiológica [ 11 – 14 ].

Elegibilidad de los pacientes

La literatura sugiere visitas preoperatorias presenciales para pacientes mayores de 65 años, con comorbilidades significativas (p. ej., diabetes) o con 7 o más medicamentos, que potencialmente necesiten exámenes preoperatorios adicionales después de la evaluación anestesiológica [ 15 ]. Aunque esto podría sugerir que los pacientes con una puntuación ASA más alta necesitan una visita en persona, algunos autores no encontraron diferencias significativas en la tasa de cancelación de procedimientos entre pacientes con una puntuación ASA entre 1 y 4, independientemente de si la reunión se programó en modo virtual o en persona. Incluso en cirugías de alto riesgo, como la cardíaca, se ha utilizado de manera efectiva logrando un perfil de seguridad comparable a las consultas físicas convencionales sin registrar ningún aumento en las cancelaciones quirúrgicas o las tasas de morbilidad. Si bien esto puede sugerir la viabilidad de utilizar la televisita para pacientes seleccionados ASA III o IV, la mayoría de los estudios se centraron en pacientes con una puntuación ASA 1 o 2. Por esta razón, se necesitan más investigaciones en pacientes con puntuaciones más altas para aclarar su seguridad. Ciertamente, la diversidad y complejidad de los sistemas de atención médica en todo el mundo implican que cada realidad tiene sus propias especificidades y características distintivas. Por lo tanto, la identificación de criterios de inclusión y exclusión de pacientes idóneos requiere un análisis profundo contextualizado a las peculiaridades locales.

Conclusiones

La literatura sobre este tema aún es limitada, pero la telemedicina en anestesiología continúa desarrollándose y se adoptan enfoques innovadores. Estos desafíos deben abordarse eficazmente, garantizando una mayor integración entre las consultas tradicionales y las visitas de telemedicina.

Para lograr este resultado, la colaboración de un equipo multidisciplinar es esencial para garantizar un proceso telemático eficiente y coordinado (Tabla  2 ). El problema de la estandarización sigue abierto debido a las diferencias geográficas y la disponibilidad de recursos. Por ello, la creación de un grupo de trabajo de consenso se convierte en un paso esencial para minimizar el riesgo de errores significativos y promover la práctica clínica basada en la evidencia.

Tabla 2.

Partes interesadas y responsabilidades del equipo multidisciplinario

PARTES INTERESADASRESPONSABILIDADES
MédicoRealización de asesoramiento televisivo y clínico.Obtención del consentimiento informadoPrescripción de exámenes clínicos
Personal jurídicoGarantizar el cumplimiento normativoGestión de cuestiones jurídicasGestión de disputas
Ingeniero informáticoDesarrollo e implementación de plataformasCiberseguridad y protección de la privacidadGestión de datos cibernéticos
Técnico en informáticaApoyo tecnológico durante las sesionesConfiguración e instalación del software
Personal administrativoGestión de documentaciónPlanificación y coordinación de visitas
Científico de datosAnálisis, procesamiento e interpretación de datosOptimización del protocoloCiberseguridad y protección de la privacidad

NICE Aumenta Umbrales de Evaluación: Un Cambio Clave para el NHS

El gobierno ha anunciado hoy (1 de diciembre de 2025) que aumentará los umbrales que utiliza NICE en las evaluaciones de nuevos medicamentos para decidir cuáles son rentables para su uso en el NHS.

Este cambio, a partir de abril de 2026, está diseñado para mejorar el entorno operativo de las compañías farmacéuticas en el Reino Unido y maximizar el compromiso del gobierno de impulsar la innovación y apoyar al sector. «Estamos trabajando para implementar estos cambios de forma justa y rápida para brindar claridad a los pacientes y a la industria». 

La Dra. Samantha Roberts, directora ejecutiva de NICE, afirmó: «En un servicio de salud financiado con impuestos generales, es correcto que el gobierno decida el nivel de gasto sanitario en el Reino Unido. Los umbrales recientemente acordados buscan apoyar al sector de las ciencias de la vida y a la economía en general». 

“La reputación global de NICE de ofrecer una guía sólida, rigurosa y transparente no cambiará a medida que trabajemos con comités independientes para aplicar los nuevos umbrales de relación calidad-precio en sus deliberaciones a partir de abril de 2026”. 

Actualmente recomendamos el 91% de los medicamentos que evaluamos, unos 70 al año. Nuestro análisis sugiere que aumentar el umbral estándar a £25,000-£35,000 nos permitirá recomendar entre 3 y 5 nuevos medicamentos o indicaciones adicionales al año. 

Nuestras evaluaciones utilizan años de vida ajustados por calidad (AVAC) para estimar los beneficios para la salud de los nuevos medicamentos. El AVAC combina la longevidad obtenida con un tratamiento y su impacto en la calidad de vida en comparación con el tratamiento actual. Actualmente, evaluamos la rentabilidad para el NHS aplicando un rango de coste-efectividad de 20.000 a 30.000 libras esterlinas por AVAC obtenido (utilizamos un umbral mucho más alto para los medicamentos que tratan enfermedades ultrarraras).  

Esto significa que, para que un medicamento se considere efectivo y rentable, normalmente debería generar un año adicional de salud perfecta (o una combinación equivalente de mayor esperanza de vida y mejoras en la calidad de vida relacionada con la salud) por un máximo de 20.000 a 30.000 libras esterlinas sobre el coste de la atención actual. Se ha acordado que NICE aplicará nuevos umbrales de 25.000 a 35.000 libras esterlinas/AVAC tan pronto como NICE tenga la facultad de hacerlo, tras un cambio en la normativa. Además de considerar la rentabilidad, nuestros comités independientes también consultan a las personas afectadas y a sus cuidadores, a expertos clínicos y examinan la evidencia práctica sobre el rendimiento del tratamiento fuera de los ensayos clínicos, antes de tomar decisiones finales sobre el uso de los medicamentos.  

Como parte del anuncio de hoy, agradecemos el apoyo del gobierno para utilizar un nuevo conjunto de valores para evaluar la calidad de vida relacionada con la salud. Este conjunto de valores surge de la consulta a miles de personas del público para que evalúen la calidad de vida en diferentes estados de salud. Estos valores se utilizan para calcular valores numéricos que ayudan a los responsables de la toma de decisiones sanitarias a comparar diferentes tratamientos y comprender su impacto en la calidad de vida relacionada con la salud. 

Introduciremos el nuevo conjunto de valores para su uso junto con el EQ-5D-5L tras su revisión por pares y publicación. Este cambio podría afectar adicionalmente la rentabilidad de los medicamentos. 

NICE aplicará cambios en los umbrales de las evaluaciones de nuevas tecnologías y las que ya están en curso. Nos esforzaremos por garantizar el cumplimiento de nuestro calendario actual. En los casos en que las evaluaciones ya estén en curso, continuarán con nuestro proceso habitual.  

Si nuestros comités independientes deciden que un tratamiento no es rentable utilizando nuestros umbrales actuales y la aplicación de los nuevos umbrales puede cambiar ese cálculo, entonces el tema se pausará hasta que NICE tenga el poder de aplicar los nuevos umbrales.  

Los temas suspendidos se evaluarán según los nuevos umbrales y se publicarán. Las empresas también deberán contribuir enviándonos sus pruebas con prontitud y estableciendo precios justos para sus productos.

Aceptar las demandas de precios más altos de los medicamentos de marca en el Reino Unido tendrá efectos negativos significativos en la salud pública, la atención social y el crecimiento económico.

«Somos dos científicos senior,  aquí escribiendo en calidad independiente, que han liderado investigaciones durante más de 10 años que proporcionan evidencia sólida a partir de la cual podemos evaluar el probable impacto de las propuestas para pagar más por nuevos medicamentos, actualmente en consideración por parte del Gobierno. Nos preocupa especialmente que no exista una evaluación de impacto pública basada en este conjunto de pruebas que informe al Gobierno ante esta urgente decisión política».

Escribimos públicamente porque es importante que los pacientes del NHS y el público en general comprendan mejor la naturaleza de esta difícil decisión y la magnitud de las consecuencias de cualquier decisión que se tome en su nombre.

 Las propuestas actuales que el Gobierno está considerando para aumentar la cantidad que el Reino Unido paga por nuevos medicamentos tendrán un impacto significativo en la salud de todos los pacientes del NHS.

Por ejemplo, una estimación conservadora del impacto de una oferta para aumentar eficazmente los precios de nuevos medicamentos y gastar 1.000 millones de libras adicionales en medicamentos predominantemente estadounidenses y europeos supondría más de 4.500 muertes adicionales y la pérdida de casi 120.000 años de vida en buena salud cada año (Claxton 2023).

Esperamos el mayor impacto en la reducción de la supervivencia de los pacientes con cáncer, enfermedades circulatorias, respiratorias y gastrointestinales, así como impactos significativos en la calidad de vida de los pacientes con problemas respiratorios, gastrointestinales, endocrinos, neurológicos, musculares, esqueléticos y mentales (Martin et al 2023, Claxton et al 2024). Además de reducir los resultados de salud para los pacientes del NHS, también podemos esperar un aumento de la desigualdad en salud (Love-Koh et al 2020, Martin et al 2022). También podemos esperar impactos negativos considerables en la economía. Una estimación conservadora sería una pérdida de £6.000 millones con efectos a largo plazo mayores (Claxton et al 20215, Longo et al 2025a). También sabemos que esto tendrá un impacto en el sector de la Atención Social para Adultos, aumentando los costes de las autoridades locales en £130 millones cada año (Longo et al 2023). Si las autoridades locales no pueden cubrir este gasto adicional, podemos esperar un aumento adicional de la mortalidad en los pacientes del NHS (Martin et al 2021), una reducción de la calidad de vida y un aumento de la ansiedad y depresión entre los usuarios de los servicios y sus cuidadores informales (Salas Ortiz 2024, Longo 2025b), y una reducción adicional del crecimiento económico (Longo et al 2025a). Los hallazgos de esta investigación simplemente reflejan el hecho de que gran parte de lo que hace el NHS es una excelente relación calidad-precio (Trigg 2025). Que el gobierno acepte presiones internas (Vallance 2025) y externas (Philipson 2025, Wingate 2025) y ofrezca aún más a fabricantes farmacéuticos predominantemente estadounidenses y europeos solo agravará estas pérdidas. El impacto significativo sobre los pacientes del NHS y el sector de la atención social, así como el crecimiento económico, no se compensarán con nuevos medicamentos asequibles (Claxton 2024) ni con inversiones entrantes en el sector de las ciencias de la vida (Lancet 2025).

Incluso si el Tesoro se compromete a encontrar el gasto público adicional para cubrir el aumento de los costes de nuevos medicamentos, sigue siendo un mal uso de los fondos públicos, ya que cualquier gasto público adicional ofrecería mayores beneficios si se dedicara al NHS o a la atención social de adultos. Parte de cualquier dinero extra podría utilizarse para invertir en el entorno de investigación y la infraestructura de investigación en el Reino Unido, lo que apoyaría las ciencias de la vida, atraería inversión interna y mejoraría la base de evidencia para la práctica clínica, ofreciendo beneficios a futuros pacientes del NHS. Por supuesto, entendemos que el Gobierno del Reino Unido se encuentra en una posición difícil. Puede apoyar al NHS pero arriesgarse a imponer aranceles para el sector farmacéutico británico, o esperar evitarlos cediendo ante la presión de la administración estadounidense y de las farmacéuticas estadounidenses, europeas y británicas.

Cuando aplicamos las propias valoraciones del Tesoro a los impactos de 1.000 millones de libras adicionales en costes del NHS, la pérdida para el Reino Unido equivaldría al 77% del valor de todas las exportaciones farmacéuticas británicas o casi la mitad de la contribución total que actualmente el sector aporta al PIB. Con 1.500 millones de libras, la pérdida valdría más que el valor total de todas las exportaciones farmacéuticas del Reino Unido o más del 60% de la contribución que la industria farmacéutica del Reino Unido aporta al PIB.

Por lo tanto, cualquier posible impacto de aranceles o amenazas de retirar inversiones del Reino Unido no puede compensar el valor de las pérdidas para la salud de los pacientes del NHS, para quienes necesitan atención social y sus cuidadores, para los contribuyentes británicos y para el crecimiento económico local. Instamos al Gobierno y a los ministros a considerar todo el peso de la evidencia sólida de la investigación con una evaluación exhaustiva del valor de todos los impactos al considerar cualquier acuerdo que pueda alcanzarse. Estamos muy contentos de reunirnos para debatir y compartir los detalles de este análisis con funcionarios públicos, ministros y miembros de los comités de Salud y Atención Social, Cuentas Públicas y Tesorería. La siguiente investigación publicada se utilizó en nuestro análisis independiente sobre el probable impacto de aumentar los costes de nuevos medicamentos para el NHS en £1.000 millones. Claxton (2023).

Estudio Clásico Sobre Negligencia en Atención Médica

Autores : Troyen A. Brennan , MPH, MD, JD , Lucian L. Leape , MD , Nan M. Laird , Ph.D. , Liesi Hebert , Sc.D. , A. Russell Localio , JD, MS, MPH , Ann G. Lawthers , Sc.D. , Joseph P. Newhouse , Ph.D. , Paul C. Weiler , LL.M. y Howard H. Hiatt , MD Publicado el 7 de febrero de 1991 N Engl J Med 1991 ; 324 : 370 – 376DOI: 10.1056/NEJM199102073240604 VOL. 324 NÚM. 6

Abstracto

Fondo

Como parte de un estudio interdisciplinario de litigios por lesiones médicas y mala praxis, estimamos la incidencia de eventos adversos, definidos como lesiones causadas por el tratamiento médico, y del subgrupo de dichas lesiones que resultaron de atención negligente o deficiente.

Métodos

Revisamos 30.121 registros seleccionados al azar de 51 hospitales de cuidados agudos, no psiquiátricos, seleccionados al azar en el estado de Nueva York en 1984. Luego desarrollamos estimaciones de población de lesiones y calculamos las tasas según la edad y el sexo de los pacientes, así como las especialidades de los médicos.

Resultados

Los eventos adversos ocurrieron en el 3,7 por ciento de las hospitalizaciones (intervalo de confianza del 95 por ciento, 3,2 a 4,2), y el 27,6 por ciento de los eventos adversos se debieron a negligencia (intervalo de confianza del 95 por ciento, 22,5 a 32,6). Aunque el 70,5 por ciento de los eventos adversos dieron lugar a una discapacidad que duró menos de seis meses, el 2,6 por ciento causó lesiones permanentemente incapacitantes y el 13,6 por ciento condujo a la muerte. El porcentaje de eventos adversos atribuibles a negligencia aumentó en las categorías de lesiones más graves (prueba de Wald χ2 

= 21,04, P<0,0001). Utilizando totales ponderados, estimamos que entre los 2.671.863 pacientes dados de alta de los hospitales de Nueva York en 1984 hubo 98.609 eventos adversos y 27.179 eventos adversos que involucraron negligencia. Las tasas de eventos adversos aumentaron con la edad (P<0,0001). El porcentaje de eventos adversos debidos a negligencia fue notablemente mayor entre los adultos mayores (P < 0,01). Se observaron diferencias significativas en las tasas de eventos adversos entre las categorías de especialidades clínicas (P < 0,0001), pero no en el porcentaje debido a negligencia.

Conclusiones

Los pacientes sufren una cantidad sustancial de lesiones debido a la atención médica, y muchas de ellas son resultado de una atención deficiente. Durante la última década, se ha observado un aumento constante en el número de demandas por mala praxis presentadas contra proveedores de atención médica 1,2 y en las indemnizaciones otorgadas a los demandantes. 3–5 Este aumento ha impulsado numerosos programas estatales diseñados para moderar el número de demandas y alentar a los proveedores a desarrollar iniciativas de calidad de la atención. 6,7 Quienes defienden la reforma de la responsabilidad civil argumentan que el sistema actual de litigios por mala praxis es ineficiente para compensar a los pacientes perjudicados por la práctica médica y para disuadir la prestación de una atención de baja calidad que, en ocasiones, es responsable de las lesiones. 8 Otros defienden la función de los litigios por responsabilidad civil. 9 Es probable que estos debates continúen incluso cuando las tasas de demandas comiencen a disminuir. 10La controversia sobre las virtudes de los litigios por mala praxis en el derecho consuetudinario surge sin mucha información empírica sobre la epidemiología de la atención médica de baja calidad y las lesiones iatrogénicas. Las estimaciones más citadas sobre la incidencia de lesiones iatrogénicas y atención deficiente se elaboraron hace más de diez años. 11 Otras revisiones realizadas por médicos para identificar atención médica de baja calidad o eventos adversos se han limitado a muestras no aleatorias de un número mucho menor de registros. 12,13Para abordar la necesidad de información empírica, llevamos a cabo el Estudio de Práctica Médica de Harvard. Un objetivo principal fue desarrollar estimaciones más actualizadas y fiables de la incidencia de eventos adversos y negligencia en pacientes hospitalizados. Definimos un evento adverso como una lesión causada por el tratamiento médico (en lugar de la enfermedad subyacente) y que prolongó la hospitalización, produjo una discapacidad al momento del alta, o ambas. Definimos la negligencia como una atención que no cumplió con los estándares esperados de los médicos en su comunidad. Para estimar la incidencia de estos eventos críticos, revisamos una muestra aleatoria de más de 31.000 registros hospitalarios utilizando técnicas que ya hemos descrito. 14–16

Métodos

Selección de muestras y revisión de registros

Hemos presentado nuestros métodos de revisión de registros y nuestra estrategia de muestreo en detalle en otra parte. 16 Utilizamos un proceso de muestreo en dos etapas para crear una muestra ponderada de 31.429 registros de pacientes hospitalizados de una población de 2.671.863 pacientes no psiquiátricos dados de alta de hospitales de cuidados agudos no federales en Nueva York en 1984. Inicialmente, los registros fueron examinados por enfermeras capacitadas y analistas de registros médicos; si un registro se examinaba como positivo, dos médicos lo revisaban de forma independiente. Los médicos, casi todos ellos internistas o cirujanos certificados por la junta, fueron capacitados por nosotros para evaluar los registros médicos en busca de evidencia de eventos adversos y negligencia (Apéndice I) y para calificar su confianza en que se había producido un evento adverso en una escala de 0 a 6 (la puntuación de causalidad).Dado que nos interesaba estimar la incidencia estatal de eventos adversos, los médicos revisores registraron no solo los eventos adversos ocurridos y detectados durante la hospitalización índice, sino también aquellos causados ​​por el tratamiento médico previo a la hospitalización índice y detectados por primera vez durante ella. Para calcular las tasas de incidencia, solo se consideraron los eventos detectados durante las hospitalizaciones de 1984 de la muestra. Al incluir los eventos adversos ocurridos antes, pero detectados por primera vez durante la hospitalización índice, se compensaron los eventos adversos causados ​​durante la hospitalización índice, pero detectados solo después del alta. Para evitar una sobreestimación de la incidencia, se excluyeron los eventos causados ​​durante la hospitalización índice de 1984, pero detectados durante una hospitalización posterior en ese mismo año.Si la confianza de los revisores en la ocurrencia de un evento adverso era superior a 1 en una escala de seis puntos, evaluaban la discapacidad causada. A continuación, juzgaban si existía evidencia de negligencia e indicaban su nivel de confianza en dicho juicio. Durante todo el proceso, podían consultar a especialistas neoyorquinos reclutados para tal fin. Las discrepancias entre los dos médicos revisores en la identificación de eventos adversos fueron detectadas por un supervisor de análisis de registros médicos que supervisaba el proceso de selección y se resolvieron mediante una revisión independiente realizada por un médico supervisor (uno de los seis médicos de Boston que dirigieron la revisión de registros en una región de Nueva York).

Prueba de confiabilidad y validez

Para comprobar la validez del proceso de selección realizado por los analistas de historiales médicos, un supervisor de análisis de historiales médicos revisó nuevamente el 1% de todos los historiales mediante un formulario de selección en blanco. La validez de la revisión inicial se comprobó considerando la revisión del supervisor como un estándar de referencia.La fiabilidad de los juicios sobre eventos adversos (causalidad) y atención deficiente (negligencia) fue evaluada por un equipo compuesto por un supervisor de análisis de historiales médicos, varios médicos revisores y un médico supervisor. Este equipo realizó una segunda revisión de todos los historiales inicialmente evaluados como positivos en dos hospitales. Los resultados de esta revisión se compararon con los de la revisión original mediante el índice kappa.

Seguimiento de Registros Faltantes y Ajustes

Varios meses después de la revisión inicial de los registros, solicitamos a todos los hospitales que intentaran identificar el estado actual de cualquier registro que no hubieran localizado previamente. Revisamos todos los registros encontrados en esta búsqueda de seguimiento mediante nuestro proceso de revisión habitual. Esto nos permitió estimar las tasas de eventos adversos y negligencia en los registros faltantes. También realizamos ajustes para la posible selección diferencial de registros faltantes según el hospital y el tipo de caso, y utilizamos la imputación para completar los datos faltantes, condicionada a la respuesta del revisor a otros elementos. 17

Definición de variables

Para establecer la ocurrencia de un evento adverso o negligencia, utilizamos como criterio una puntuación de confianza promedio de 4 o superior (en una escala de seis puntos). Para las puntuaciones de discapacidad del paciente, utilizamos las calificaciones otorgadas por ambos revisores y asignamos la mitad de la ponderación de cada caso a cada uno de ellos. Los datos sobre edad, sexo y diagnóstico principal de alta se obtuvieron de la base de datos del Sistema Cooperativo de Planificación e Investigación del Estado de Nueva York (SPARCS). 18 Las especialidades se determinaron según los grupos relacionados con el diagnóstico (GRD) (Apéndice II).

Análisis estadístico

Nuestros resultados se presentan como porcentaje de altas con eventos adversos, porcentaje de eventos adversos por negligencia y estimaciones poblacionales del número de eventos adversos y eventos adversos por negligencia según la categoría de discapacidad. Calculamos todos los porcentajes y proyecciones poblacionales utilizando las ponderaciones de selección, ajustadas como se describe anteriormente. Utilizamos el programa informático SESUDAAN para calcular los errores estándar.<sup> 19</sup> La significancia de las diferencias en las tasas se evaluó con el estadístico de Wald.Para cinco grupos de edad, calculamos la tasa bruta de eventos adversos y una tasa directamente estandarizada para controlar el riesgo inherente de que un diagnóstico particular diera lugar a un evento adverso. Estandarizamos la tasa utilizando cuatro categorías de riesgo obtenidas de la siguiente manera. Tres médicos supervisores calificaron individualmente los 470 DRG en una escala del 1 al 6, lo que reflejaba su creencia de que el DRG tenía la mayor (6) o la menor (1) probabilidad, desde el punto de vista clínico, de estar asociado con un evento adverso. Promediamos las tres calificaciones para definir cuatro categorías de riesgo de DRG (Apéndice II). No estandarizamos el porcentaje de negligencia según el riesgo de DRG. Dado que el denominador del porcentaje de negligencia fue el número de eventos adversos, esto actuó como un control implícito para la complejidad de la atención.Para comparar las tasas de eventos adversos y negligencia según el sexo, se utilizaron tasas estandarizadas directamente, controlando cinco categorías de edad del paciente y cuatro categorías de riesgo de que un diagnóstico específico provoque un evento adverso. Solo se utilizaron dos categorías de edad (<65 y ⩾65 años) para estandarizar el porcentaje de negligencia.

Resultados

Completamos la revisión inicial de 30.195 de los 31.429 registros (96,1 por ciento) en la muestra aleatoria original. Entre estos, los analistas de registros médicos encontraron 7.817 positivos según los criterios de detección. Los médicos revisaron 7.743 de ellos en la revisión de segundo nivel. Por lo tanto, los resultados informados aquí se basan en 30.121 registros, incluidos 22.378 con pruebas de detección negativas y 7.743 revisados ​​por médicos. Utilizando las categorías de incidencia descritas anteriormente, los médicos identificaron 1.278 eventos adversos y 306 eventos adversos debido a negligencia ( Fig. 1 ). Las tasas de incidencia presentadas aquí se basan en los 1.133 eventos adversos y los 280 negligentes descubiertos durante 1.984 admisiones (categorías 1, 4 y 5; Tabla 1 ).

Tabla 1

Categorías de Incidencia de Eventos Adversos y Negligencia.

Estimamos que la tasa de incidencia estatal de eventos adversos fue del 3,7 % (intervalo de confianza del 95 %, 3,2 a 4,2) y la tasa de eventos adversos por negligencia fue del 1,0 % (intervalo de confianza del 95 %, 0,8 a 1,2). El porcentaje de eventos adversos por negligencia fue del 27,6 % (intervalo de confianza del 95 %, 22,5 a 32,6). Mediante el procedimiento de ponderación, calculamos que, de los 2 671 863 pacientes dados de alta de hospitales de cuidados agudos del estado de Nueva York en 1984, se produjeron 98 609 eventos adversos y 27 179 eventos adversos por negligencia.La mayoría de los eventos adversos (media [±SE], 56,8 ± 1,6 %) resultaron en discapacidades leves con recuperación completa en un mes. Otro 13,7 ± 1,1 % provocó discapacidades que duraron más de un mes pero menos de seis. Sin embargo, el 2,6 ± 0,4 % de los eventos adversos dieron lugar a discapacidad total permanente, y el 13,6 ± 1,7 % causaron la muerte. Extrapolando al estado de Nueva York en 1984, estimamos que 2550 pacientes sufrieron discapacidad total permanente y que 13 451 fallecieron, al menos en parte, como resultado de eventos adversos ( 

Tabla 2 ).Tabla 2

La negligencia fue más frecuente en pacientes con eventos adversos más graves. De los eventos adversos que provocaron incapacidad temporal de menos de un mes, el 22,2 ± 2,8 % se debieron a negligencia. Por otro lado, de los que provocaron incapacidad total permanente, el 34,4 ± 8,1 % se debieron a negligencia. Además, el 51,3 ± 6,9 % de las muertes por eventos adversos se debieron a negligencia. Estas diferencias en el porcentaje de negligencia según la categoría fueron significativas (prueba de Wald χ² = 21,04, p < 0,0001).También analizamos la distribución de eventos adversos entre diferentes poblaciones de pacientes. Las tasas de eventos adversos aumentaron considerablemente con el aumento de la edad (P < 0,0001). Las personas de 65 años o más tuvieron más del doble del riesgo que las personas de 16 a 44 años de edad ( Tabla 3 ). A diferencia de las tasas de eventos adversos, el porcentaje de eventos adversos debidos a negligencia no aumentó monótonamente con la edad, pero la tasa de negligencia entre los mayores de 64 años fue mayor que la de cualquier otro grupo de edad, una diferencia que se mantuvo después de estandarizar para la categoría de riesgo DRG. Tabla 3

Tasas de eventos adversos y negligencia según edad.

Después de estandarizar por edad y categoría de riesgo DRG, no encontramos diferencias significativas entre sexos en las tasas de eventos adversos (hombres, 3,8 ± 0,4 por ciento; mujeres, 3,7 ± 0,4 por ciento) o en el porcentaje de eventos adversos debido a negligencia (hombres, 27,4 ± 2,8 por ciento; mujeres, 25,0 ± 2,8 por ciento).

La Tabla 4 muestra las tasas de eventos adversos y negligencia para grupos de especialidades clínicas según la agrupación de GRD, así como las estimaciones poblacionales para cada especialidad. Las tasas de eventos adversos variaron significativamente, desde un mínimo del 0,6 ± 0,1 % para los GRD neonatales hasta un máximo del 16,1 ± 3,0 % para los GRD de cirugía vascular, una diferencia de más de 25 veces. Las tasas de negligencia no variaron significativamente.

Tabla 4

Tasas de eventos adversos y negligencia entre grupos de especialidades clínicas.

Verificamos la precisión de nuestros resultados de varias maneras. Primero, encontramos 154 de los 326 registros faltantes (47.2 por ciento) en las visitas de seguimiento a los seis hospitales. Las tasas de eventos adversos (2.5 por ciento) y negligencia (0.7 por ciento) entre los registros faltantes fueron más bajas que entre los registros revisados ​​originalmente. Segundo, una prueba realizada por los supervisores de análisis de registros médicos de la validez de los criterios de selección reveló una sensibilidad del 89 por ciento. Tercero, la confiabilidad de los juicios de los médicos fue comparable a la de nuestros estudios piloto. 14 El acuerdo sobre la presencia de un evento adverso fue del 89 por ciento (kappa = 0.61). Con respecto a la negligencia, el acuerdo fue del 93 por ciento, pero la estadística kappa fue mucho más baja (0.24) ( Tabla 5 ).

Tabla 5

Resultados del proceso de revisión de duplicados.

Discusión

Como parte de una evaluación empírica integral de las lesiones médicas y la negligencia médica, <sup>16</sup> estimamos las tasas de eventos adversos y el subgrupo de estos eventos adversos causados ​​por atención negligente en pacientes hospitalizados en el estado de Nueva York en 1984. Nuestros resultados deben entenderse en el contexto tanto de los litigios por negligencia médica como de la evaluación de la calidad. Los conceptos de evento adverso y negligencia se derivan explícitamente de la teoría del derecho de responsabilidad civil, de la cual forma parte la negligencia médica. Los litigios por negligencia médica tienen como objetivo, en parte, promover una atención de mejor calidad mediante la imposición de sanciones económicas a quienes brindan una atención deficiente que provoca lesiones. Por lo tanto, los litigios por negligencia médica deberían, en teoría, vincularse con el control de calidad. En este análisis, dejamos de lado los aspectos de la compensación y la justicia correctiva en los litigios por responsabilidad civil.<sup> 20</sup>Por supuesto, los eventos adversos no necesariamente indican una atención de mala calidad; ni su ausencia indica necesariamente una atención de buena calidad. Por ejemplo, una reacción a un medicamento que se produce en un paciente al que se le ha recetado el fármaco correctamente por primera vez es un evento adverso, pero inevitable dada la tecnología actual. Si, por otro lado, la reacción se produce en un paciente al que se le administra el fármaco a pesar de una sensibilidad conocida al mismo, el evento adverso se considera, correctamente, debido a negligencia. Esta atención, que puede dar lugar razonablemente a litigios por responsabilidad civil, debería ser un objetivo de los programas de garantía de calidad.Utilizando nuestros métodos, estimamos que el 3,7 % de los pacientes hospitalizados en 1984 sufrieron eventos adversos, mientras que la tasa de eventos adversos debidos a negligencia fue del 1,0 %. Estos resultados pueden compararse con los del único otro estudio a gran escala para estimar la incidencia de lesiones iatrogénicas y atención deficiente, el Estudio de Viabilidad de Seguros Médicos de la Asociación Médica de California. 

11 Los investigadores encontraron 870 eventos potencialmente indemnizables (una categoría comparable a nuestros eventos adversos) en una muestra de conveniencia de 20 864 registros, lo que representa una tasa general del 4,6 %. Esta tasa fue un 26 % superior a nuestra estimación del 3,7 %. El estudio de California reveló una tasa de negligencia del 0,8 %, un 20 % inferior al resultado de nuestra revisión.Debido a que nuestra muestra de registros hospitalarios fue aleatoria, pudimos proporcionar por primera vez estimaciones poblacionales de eventos adversos y eventos adversos debidos a negligencia. Entre las 2.671.863 altas hospitalarias de Nueva York en 1984, estimamos que hubo 98.609 eventos adversos. Si bien 56.042 de ellos (56,8%) resultaron en discapacidad mínima con recuperación completa en un mes y otros 13.521 (13,7%) en discapacidad moderada con recuperación completa en seis meses, 2.550 (2,6%) produjeron discapacidad total permanente y 13.451 (13,6%) resultaron en fallecimiento. Por lo tanto, la carga de lesiones iatrogénicas fue considerable.Aún más alarmante fue la cantidad de eventos adversos causados ​​por negligencia. Estimamos que 27,179 lesiones, incluyendo 6895 muertes y 877 casos de discapacidad permanente y total, resultaron de la atención negligente en Nueva York en 1984. Bajo el sistema de responsabilidad civil, todos estos casos podrían haber dado lugar a litigios exitosos. No pudimos medir todos los actos negligentes, y no lo intentamos, sino que medimos solo aquellos que causaron lesiones. Los registros médicos probablemente sean una fuente deficiente de información sobre la negligencia que no causa lesiones. Por lo tanto, nuestras cifras no reflejan la magnitud de la negligencia, sino solo sus consecuencias.El análisis de las tasas de eventos adversos y el porcentaje de eventos adversos debidos a negligencia según las características del paciente son de especial interés. Identificar los factores de riesgo de eventos adversos, ya sean negligentes o no, constituye un primer paso crucial hacia su prevención, un objetivo importante del control de calidad. En este estudio, nos centramos en la edad y el sexo de los pacientes, así como en los grupos de especialidades clínicas.Para aumentar la precisión de nuestros análisis de factores de riesgo, estandarizamos los datos según nuestras estimaciones del riesgo de que un GRD en particular diera lugar a un evento adverso. Se observó que esta categorización del riesgo se correlacionaba adecuadamente con las tasas observadas de eventos adversos, pero no con las tasas de negligencia (Apéndice II). La ausencia de un efecto de la categoría de riesgo del GRD sobre la negligencia era esperable, ya que las opiniones de nuestros médicos sobre el estándar de atención reflejaban el riesgo inherente de un procedimiento o enfermedad.Descubrimos que tanto las tasas brutas como las estandarizadas de eventos adversos aumentaron con la edad. Esto sugiere que las personas mayores tienen un mayor riesgo de sufrir un evento adverso, y podría reflejar en parte el hecho de que las personas mayores tienden a padecer enfermedades más complejas y, a menudo, requieren intervenciones más complejas. También podría atribuirse en parte a su mayor fragilidad. Estas diferencias resaltan la importancia de controlar la edad al comparar grupos de población. Las personas mayores de 64 años tuvieron un mayor riesgo de sufrir un evento adverso asociado con la negligencia, un hallazgo que no se explica fácilmente por las diferencias en la gravedad de la enfermedad. Presumiblemente, esto significa que la atención a las personas mayores cumple con menos frecuencia el estándar esperado de los profesionales médicos razonables. El sexo no pareció representar un factor de riesgo para eventos adversos o negligencia.Existe una gran variación entre especialidades en cuanto al riesgo de los procedimientos empleados y la gravedad de la enfermedad en los pacientes atendidos. Por lo tanto, no fue sorprendente el hallazgo de que los pacientes de ciertos grupos de especialidad, según la definición de los GRD, presentaran un mayor riesgo de eventos adversos. Sin embargo, el porcentaje de eventos adversos debidos a negligencia no varió según la especialidad. Un pequeño descuido de un internista que olvida preguntar sobre la sensibilidad a un antibiótico hasta el final de una entrevista (pero antes de recetar) puede tener consecuencias muy diferentes a las de un neurocirujano durante una cirugía cerebral o de médula espinal. Uno de los objetivos de nuestro estudio fue examinar estas cuestiones, ya que la naturaleza de las lesiones médicas y de las lesiones médicas debidas a negligencia ayudará a orientar a los investigadores que buscan reducir la incidencia de dichas lesiones.Las observaciones sobre las tasas de eventos adversos y negligencia entre especialidades tienen implicaciones relevantes para el sistema actual de seguros de mala praxis. Los profesionales de ciertas especialidades son demandados con mayor frecuencia y, por lo tanto, pagan primas mucho más altas que otros.<sup> 

3 </sup> Observamos que estas especialidades (neurocirugía, cirugía cardíaca y torácica, y cirugía vascular) presentaron tasas más altas de eventos adversos, pero no de negligencia. Nuestros datos sugieren que las variaciones en las tasas de litigio entre especialidades no reflejan diferentes niveles de competencia, sino diferencias en los tipos de pacientes y enfermedades que atiende el especialista.Hubo varias posibles fuentes de error en nuestras estimaciones. Una de ellas fue la falta de registros, pero nos tranquilizó el hecho de que las tasas de eventos adversos y negligencia en el estudio de seguimiento fueron, en general, menores que en la encuesta inicial. Otra posible fuente de error fue el uso que hicimos de los registros hospitalarios para obtener información sobre eventos adversos y negligencia. No obstante, ya habíamos demostrado la integridad de los registros hospitalarios en este sentido. 

15 Por supuesto, nuestros hallazgos arrojan poca luz sobre la práctica en los consultorios médicos.Nuestros métodos de revisión también podrían haber introducido errores. Reconocemos que los juicios sobre las causas de los eventos adversos y la atención negligente son difíciles y, en ocasiones, inexactos. En estudios previos, abordamos la fiabilidad y la validez de nuestro proceso.<sup> 

14,15</sup> Repetimos algunas de estas pruebas en nuestra revisión de registros en Nueva York. Observamos que el proceso de cribado tuvo un mayor nivel de validez que el sugerido por nuestras estimaciones previas, con una sensibilidad del 89 % en comparación con el 85 % en nuestro estudio piloto. La fiabilidad de los juicios de los médicos sobre la presencia de eventos adversos fue buena (kappa = 0,61).Sin embargo, los juicios más complejos sobre negligencia presentaron un menor grado de fiabilidad (kappa = 0,24), aunque el acuerdo general sobre los juicios de negligencia fue excelente (93 %). El bajo índice kappa indica que, en los registros con evidencia de negligencia, los médicos discreparon frecuentemente sobre el grado de atención deficiente. Si utilizamos la presencia de cualquier evidencia de negligencia (en lugar de una confianza combinada superior al 50-50) como umbral para evaluar la fiabilidad, el índice aumenta considerablemente (kappa = 0,49). Además, al utilizar la puntuación de confianza en la negligencia como medida ordinal, se obtiene un coeficiente de correlación intraclase de 0,41 para la negligencia. Cabe destacar que, debido a limitaciones presupuestarias y de tiempo, esta prueba de fiabilidad solo involucró a dos equipos de médicos. Nuestra prueba piloto, que mostró un mayor grado de fiabilidad en los juicios de negligencia, involucró a numerosos grupos de médicos y quizás reflejó mejor la variación entre médicos. 

14No obstante, todo esto subraya la dificultad que tienen los médicos para determinar si se ha cumplido un estándar de atención, lo cual no sorprende dada la complejidad de la toma de decisiones clínicas. El nivel relativamente bajo de fiabilidad tiende a sesgar las estimaciones hacia la hipótesis nula. Por lo tanto, es mucho más probable que las diferencias que surgieron en las comparaciones de grupos sean ciertas. Además, como muestra 

la Tabla 5 , las tasas de ambos procesos de revisión fueron bastante similares, lo que sugiere que nuestras estimaciones generales son precisas, incluso considerando cierta falta de fiabilidad en los juicios.Las estimaciones de discapacidad realizadas por los médicos fueron otra posible fuente de error. Los médicos basaron sus decisiones en la evidencia de los historiales médicos, que a veces describían hospitalizaciones posteriores al ingreso índice. Sin embargo, sin información completa sobre el seguimiento del paciente, era imposible, por supuesto, realizar estimaciones absolutamente precisas de la discapacidad.Las decisiones de los médicos sobre si un evento adverso causó la muerte también requieren una advertencia. Muchos pacientes que fallecieron después de un evento adverso tenían una enfermedad subyacente muy grave, y varios seguramente tenían una esperanza de vida reducida, independientemente de su lesión iatrogénica. Los médicos no pudieron, ni se les pidió que lo hicieran, estimar el número de días de vida perdidos como resultado del evento adverso. Este es un asunto crítico, especialmente en el caso de una persona con una enfermedad terminal. Por ejemplo, una lesión por neumotórax sufrida durante la inserción de un catéter venoso central pudo haber sido la causa inmediata de la muerte en un paciente en coma con cáncer de pulmón metastásico que estaba bajo ventilación mecánica debido a una insuficiencia respiratoria. Aunque este paciente podría haber vivido solo unas pocas horas o días más de no haber ocurrido el evento adverso, se consideró que la muerte fue resultado de la lesión médica. Además, algunos pacientes pudieron haber solicitado y recibido atención limitada, aunque el hecho no estuviera documentado en la historia clínica. Si bien capacitamos a los médicos revisores para que estuvieran atentos a este problema, aun así pudo haber dado lugar a algún error en nuestras estimaciones. Nada de esto quiere decir que las muertes de pacientes ancianos y enfermos debido a eventos adversos sean excusables, sólo que el número de muertes que informamos aquí no es directamente comparable en términos económicos con el número de muertes por accidentes automovilísticos, por ejemplo, en los que las víctimas son generalmente más jóvenes y más saludables.En resumen, revisamos una muestra aleatoria de 30,121 registros médicos del estado de Nueva York en 1984, analizándolos para detectar la presencia de eventos adversos y atención deficiente. Creemos que nuestros hallazgos indican que existen ciertos factores de riesgo, muchos de ellos definibles, para la ocurrencia de eventos adversos y negligencia.

Apéndice I: Ejemplos de eventos adversos y negligencia

Caso 1: Durante una angiografía para evaluar la enfermedad arterial coronaria, un paciente sufrió un accidente cerebrovascular embólico. La angiografía estaba indicada y se realizó de forma estándar, y el paciente no presentaba un alto riesgo de ictus. Aunque no se administró una atención deficiente, el ictus probablemente se debió al tratamiento médico. El evento se consideró adverso, pero no se debió a negligencia.Caso 2: Un paciente con enfermedad vascular periférica requirió angiografía. Tras el procedimiento, realizado de forma estándar, la función renal del paciente se deterioró como resultado de la exposición al medio de contraste angiográfico. La hospitalización fue complicada debido a la insuficiencia renal, pero la función renal del paciente se normalizó gradualmente. El evento adverso provocó una hospitalización prolongada, pero no se observó negligencia. El evento se consideró adverso, pero no se debió a negligencia.Caso 3: Durante un aborto terapéutico después de 13 semanas de embarazo, los médicos perforaron sin saberlo la pared uterina de la paciente con un dispositivo de succión y laceraron el colon. La paciente refirió dolor intenso, pero fue dada de alta sin evaluación. Regresó una hora después a urgencias con dolor aún mayor y evidencia de hemorragia interna. Requirió una reparación quirúrgica en dos etapas durante los cuatro meses siguientes. El evento se consideró adverso y se debió a negligencia.Caso 4: Un hombre de mediana edad presentó sangrado rectal. El médico del paciente solo realizó una sigmoidoscopia limitada, que resultó negativa. El paciente continuó con sangrado rectal, pero el médico lo tranquilizó. Veintidós meses después, tras una pérdida de peso de 14 kg (30 lb), ingresó en un hospital para evaluación. Se le diagnosticó cáncer de colon con metástasis hepáticas. Los médicos que revisaron su historial médico consideraron que un tratamiento diagnóstico adecuado podría haber descubierto el cáncer cuando aún era curable. Atribuyeron la enfermedad avanzada a una atención médica deficiente. El evento se consideró adverso y se debió a negligencia.

Apéndice II: Clasificación de pacientes según grupo de especialidad y riesgo de eventos adversos

Para clasificar las hospitalizaciones según la especialidad clínica, utilizamos el diagnóstico principal de alta. Partiendo de la clasificación de Fetter de 24 especialidades basada en grupos relacionados con el diagnóstico (Fetter RB: Preliminary research document: assignment of diagnosis related groups using ICD-9-CM codes to clinical subespecialties, School of Organization and Management, Yale University, 1980), realizamos cuatro modificaciones para reducir el número de grupos de especialidades a 10. En primer lugar, se combinaron las siguientes especialidades con medicina general: cardiología, nefrología, dermatología, neurología, endocrinología, neumología, gastroenterología, reumatología y hematología. En segundo lugar, se combinaron las siguientes especialidades en un grupo residual: odontología, ginecología, oftalmología y otorrinolaringología. En tercer lugar, los problemas médicos de espalda (DRG 243) se trasladaron de la especialidad de ortopedia a la especialidad de medicina general. En cuarto lugar, las altas psiquiátricas no se incluyeron en este estudio.El diagnóstico principal de alta se utilizó para medir el riesgo de eventos adversos asociados con la gravedad de la enfermedad. Para obtener los grupos de riesgo de los GRD, se solicitó a tres médicos experimentados que calificaran en una escala de 1 (bajo) a 6 (alto) la probabilidad de que un paciente de cada uno de los 470 GRD presentara un evento adverso. Todos los GRD recibieron al menos una calificación de probabilidad de eventos adversos. Mediante la selección de puntos de corte naturales en la distribución, agrupamos las puntuaciones en cuatro categorías de riesgo.Los grupos de riesgo formados según el criterio médico se validaron primero comparando las tasas de eventos adversos entre estos grupos con los datos del proyecto piloto del Estudio de Práctica Médica de Harvard. Se validaron nuevamente con las 30.121 observaciones de este estudio. Ambos conjuntos de datos mostraron aumentos monótonos en las tasas de eventos adversos con el nivel de GRD. La tasa de eventos adversos según el nivel de GRD en este estudio se muestra en 

la Tabla 6 .Tabla 6

Estimaciones poblacionales de tasas de eventos adversos y negligencia según categoría DRG.

Eventos Adversos y Mortalidad Hospitalaria: Un Estudio Clave

  • •La presencia de eventos adversos (EA), la edad avanzada, la hospitalización en un servicio médico, factores de riesgo como insuficiencia renal, movilidad reducida, hipoalbuminemia, neoplasia, cirrosis, úlceras por presión y la presencia de catéteres se asocian con un aumento de la mortalidad hospitalaria. Implementar acciones dirigidas a reducir la frecuencia de EA en estos pacientes es una estrategia adecuada para mejorar los resultados de salud.
  • •También analizamos el impacto de los eventos adversos (EA) en la mortalidad hospitalaria, ajustando estos factores epidemiológicos clave. La presencia de un solo EA (OR 2,1) se asoció significativamente con un mayor riesgo de mortalidad, y un número creciente de EA se constituyó en un fuerte predictor de mortalidad. Por lo tanto, la reducción de EA se convierte en un factor clave con un impacto exponencial en la mejora del pronóstico del paciente.
  • •Los EA que más se asociaron con mortalidad hospitalaria fueron aquellos relacionados con la atención (15,5%; p = 0,047).
  • •Se trata de un estudio transversal, que sólo permite asociación, no causalidad, y sobrerrepresenta los EA que prolongan la estancia hospitalaria.

Material y métodos

Se realizó un estudio observacional con diseño transversal en 32 hospitales de diversa complejidad de la Comunidad de Madrid. Se analizaron las historias clínicas de 9.111 pacientes. Se excluyó a los pacientes que acudieron a urgencias y a los ingresados ​​en unidades o centros psiquiátricos. Se revisaron todas las hospitalizaciones utilizando la metodología del Harvard Medical Practice Study para la detección y caracterización de EA. La asociación entre la mortalidad hospitalaria y el número de EA se analizó mediante dos modelos multivariantes mediante regresión logística: 1) un modelo explicativo ajustado por factores de confusión y 2) un modelo predictivo de la mortalidad hospitalaria. Se realizó un análisis descriptivo de las características diferenciales de los EA de los pacientes fallecidos.

Resultados

La tasa de mortalidad hospitalaria fue del 5%, con una mayor incidencia de EA en los pacientes que fallecieron (29,8% frente a 11,9%; p <0,005). La presencia de 1 EA (OR [IC del 95%]: 2,1 [1,6 a 2,7]) o ≥3 EA (2,4 [1,1 a 5,1]) aumentó significativamente la probabilidad de mortalidad. Además, el aumento en el número de EA fue un predictor de mortalidad sin un efecto dosis-respuesta. Los EA que se asociaron más con la mortalidad hospitalaria fueron los relacionados con la atención (15,5%; p = 0,047), y el 15,3% de los EA que ocurrieron durante la atención en planta contribuyeron a la mortalidad hospitalaria.

Conclusión

Existe una asociación entre los EA y la mortalidad hospitalaria. La presencia de al menos un EA implica un evento crítico en el pronóstico del paciente sin un efecto dosis-respuesta. Reducir los EA relacionados con la atención en pacientes con comorbilidades se posiciona como una estrategia eficaz para mejorar los resultados de salud.

Introducción y objetivos

La Organización Mundial de la Salud (OMS) define los eventos adversos (EA) como cualquier incidente que ocurre durante la atención médica y causa daño innecesario al paciente, ya sea físico, psicológico o emocional 1 . Aproximadamente 1 de cada 10 pacientes sufre un EA en el entorno hospitalario, y más de 3 millones de personas mueren cada año como resultado 2 . Los EA aumentan la carga de enfermedad y comprometen la sostenibilidad del sistema de salud al generar costos financieros adicionales en forma de estadías hospitalarias prolongadas o la necesidad de nuevos procedimientos 3 , 4 .Es fundamental medir los EA y determinar su impacto para diseñar políticas que los reduzcan. La metodología Harvard Medical Practice Study (HMPS) 5 ha sido pionera en la detección y estudio de los EA. Posteriormente, diversos estudios la han replicado en diferentes países 6 , 7 , 8 , 9 , tanto mediante diseños longitudinales 10 como métodos transversales 11 , convirtiéndola en la metodología de referencia. Una de las principales áreas de estudio ha sido el impacto de los EA hospitalarios en los pacientes y en el sistema sanitario. Así, un metaanálisis de Panagioti et al. en 2019 reveló que el 48% de los EA prolongaban la estancia hospitalaria, requerían una nueva intervención quirúrgica o contribuían a la mortalidad intrahospitalaria 12 . Zhan et al. informaron de que los EA aumentaban las estancias hospitalarias una media de 1 a 11 días, requiriendo asistencia sanitaria adicional en casi todos los casos 13 . Estimaciones realizadas en Europa en 2022 valoran este sobrecoste anual en 1 millón de euros para cada hospital de más de 500 camas 3 .Se acepta que los EA aumentan la mortalidad hospitalaria y empeoran el pronóstico de los pacientes. Sin embargo, la mayoría de los estudios se han limitado a describir la frecuencia de pacientes con EA que fallecieron durante la hospitalización, con valores que oscilan entre el 5% y el 11% 10 , 14 .Por lo tanto, el objetivo del presente estudio, incluido en el Estudio sobre Seguridad del Paciente en Hospitales de la Comunidad de Madrid (ESHMAD) 15 , fue estimar, de forma pionera, una medida ajustada de la asociación entre el número de EA activos sufridos por el paciente y la mortalidad hospitalaria. Además, se analizaron: 1) la presencia de EA como predictor de mortalidad hospitalaria y 2) las características diferenciales de los EA en pacientes fallecidos y su impacto en la estancia hospitalaria.

Materiales y métodos

Diseño del estudio

Estudio observacional multicéntrico con diseño transversal realizado en 32 hospitales de la Comunidad de Madrid (8 de alta complejidad, 13 de complejidad media, 6 de baja complejidad, 2 hospitales de soporte y 3 de media estancia). Para construir la muestra, cada centro realizó un único corte transversal al inicio de la actividad asistencial un día del mes de mayo de 2019. Se excluyeron los pacientes que se encontraban en urgencias y los ingresados ​​en unidades o centros psiquiátricos. El estudio se realizó según la metodología HMPS con una revisión de historias clínicas en dos fases, utilizando herramientas validadas: 1) una fase de cribado de EA mediante la guía de cribado adaptada del Screening Review Form 5 ; y 2) una fase de confirmación, clasificación y caracterización de los EA, ejecutada mediante el Modular Review Form 2 (MRF2) 16 aplicado a los registros positivos de la primera fase. Esta fase se realizó al alta del paciente o al mes del cribado para revisar todas las hospitalizaciones. Los datos fueron recolectados de las historias clínicas de los pacientes por profesionales de la salud que recibieron entrenamiento específico en la revisión de EA 17 .

Variables de estudio

La variable dependiente fue la mortalidad durante la hospitalización. Con base en el protocolo MRF2, se consideraron los resultados positivos de la primera fase que cumplieron las siguientes condiciones: 1) los EA se activaron durante la atención médica, causando daño al paciente 1 ; y 2) el daño estuvo relacionado con la atención médica (se aplicó una escala del 1 al 6, donde «1» representa evidencia mínima o relación y «6» evidencia total; los EA se consideran aquellos con valores ≥4) 16. Se creó una nueva variable para categorizar el número de EA presentados por cada paciente como «Ausencia», «1», «2» o «≥3».Como variables independientes se recogieron variables continuas, cualitativas dicotómicas y cualitativas no dicotómicas. El primer grupo incluyó edad, días totales de estancia hospitalaria, estancia previa al cribado y días adicionales de estancia por EA. Como dicotomías cualitativas se consideraron: 1) Comorbilidades del paciente: sexo y presencia de enfermedad cardiovascular, neoplasia, enfermedad pulmonar obstructiva crónica, inmunodeficiencia, cirrosis hepática, hipoalbuminemia, úlceras por presión, movilidad reducida y déficits sensoriales, insuficiencia renal (valores de creatinina superiores a 1,7 mg/dl en el momento del ingreso), neutropenia (neutrófilos <1000), obesidad (IMC > 30) y tabaquismo activo; 2) Instrumentalización de la práctica clínica: antecedente de intervención quirúrgica durante el ingreso y presencia el día del cribado de catéteres vasculares periféricos, catéteres vasculares centrales y catéteres urinarios. Estas variables se analizaron de forma individual y combinada, siguiendo la metodología de estudios previos de seguridad del paciente 10 , 18 . Finalmente, como variables cualitativas no dicotómicas, se incluyeron el tipo de servicio de hospitalización, el tipo de hospital («Hospital de agudos de baja complejidad», «Hospital de agudos de complejidad media», «Hospital de agudos de alta complejidad», «hospital de apoyo» y «hospital de estancia media») y las variables relacionadas con los EA. La complejidad hospitalaria se clasificó según el Catálogo de Hospitales del Sistema Nacional de Salud 19 y el informe Hospitales 2022-2024 del Observatorio de Resultados del Servicio Madrileño de Salud 20 . Los tipos de EA se clasificaron según el cuestionario MRF2 16 , asegurando que todas las categorías fueran mutuamente excluyentes: 1) “EA relacionados con los cuidados”, referido a todos los incidentes de daño derivados de los cuidados de enfermería al paciente durante su hospitalización (como úlceras por presión (UPP), caídas y flebitis); 2) “EA relacionados con los efectos negativos de la medicación”, referido a todos los daños derivados de una medicación (como náuseas, diarrea y reacciones cutáneas); 3) “EA relacionados con procedimientos”, referido a todo daño derivado de cualquier procedimiento (hemorragia, neumotórax, lesión orgánica y dehiscencia de sutura); 4) “Infecciones relacionadas con la atención sanitaria”, referido a cualquier proceso infeccioso derivado de la atención; y 5) “Otros” para aquellos EA que no pudieron clasificarse en ninguna de las categorías mencionadas anteriormente. Para la definición de IRAS, se utilizaron los criterios del Centro Europeo para el Control y la Prevención de Enfermedades (CEDC) en la Encuesta Europea de Prevalencia Puntual de Infecciones Asociadas a la Atención Sanitaria (EPPS) 18 , 21El momento de ocurrencia de un EA se clasificó como «antes del ingreso», «relacionado con el proceso de ingreso», «durante un procedimiento», «después de un procedimiento», «durante la hospitalización en planta» o «al final de la hospitalización». Respecto a la gravedad del EA, se aplicó el Marco Conceptual de la Clasificación Internacional para la Seguridad del Paciente de 2009¹, siendo » leve » un EA que no afecta el manejo ni la duración de la hospitalización; «moderado» uno que conlleva un reingreso o días adicionales de hospitalización; y «grave» uno que requiere otra cirugía o que contribuye a la discapacidad permanente o la muerte.

Análisis estadístico

El análisis descriptivo incluyó la media, la mediana, la desviación estándar [DE] y el rango intercuartil [RI] para las variables cuantitativas, y las proporciones para las cualitativas. Los análisis bivariados utilizaron pruebas t o U de Mann-Whitney para las variables cuantitativas, y pruebas de chi-cuadrado o de Fisher para las cualitativas, según fueran paramétricas o no paramétricas. Un valor de p < 0,05 indicó diferencias estadísticamente significativas.Las variables asociadas con la mortalidad hospitalaria se analizaron mediante regresión logística multivariante con un método de selección regresiva (p < 0,05), corregidas por sobreoptimismo mediante bootstrap y evaluadas con la prueba de Hosmer-Lemeshow. Se incluyeron todas las que mostraron asociaciones en el análisis bivariante.Para estimar la asociación entre la mortalidad hospitalaria y el número de EA, se desarrolló un modelo explicativo multivariante mediante regresión logística ajustada por variables de confusión, considerando todas aquellas que modificaron la asociación bruta en más de un 10% 22 . El análisis de confusión se encuentra en el material suplementario de la Tabla S1. Para el análisis estadístico, se utilizó el programa informático STATA versión 18 23 .

Aspectos éticos

El estudio fue aprobado por el Comité de Ética del Hospital Universitario Ramón y Cajal (referencia 057/19). No se requirió consentimiento informado, ya que el estudio cumplió con el Reglamento (UE) 2016/679 (Reglamento General de Protección de Datos, RGPD) y la ley española de protección de datos, cumpliendo los criterios de exención basados ​​en la ausencia de intervención directa, la anonimización completa de los datos y la relevancia del estudio para la salud pública.

RESULTADOS

Muestra

EA: evento adverso9.111 pacientes cumplieron los criterios de inclusión ( 

Figura 1 ). La edad media fue de 62,4 años (DE 25,7 años), el 50,5% eran mujeres y el 72,2% (6577) de los ingresos hospitalarios fueron urgentes, con el 56,9% de los pacientes ingresados ​​en especialidades médicas. La duración media de la estancia hospitalaria antes del cribado fue de 14,4 días (DE 42,8 días), con una mediana de 6 días (RIC: 1-44). En general, el 83,0% de los pacientes (7562) tenían ≥1 comorbilidad y el 80,9% (7374) tenían ≥1 factor de instrumentalización en la práctica clínica. Un total de 1165 pacientes (12,8%) experimentaron ≥1 EA. El número medio de EA fue de 0,16 por paciente (0,38 entre los que fallecieron durante la hospitalización frente a 0,14 entre los que no lo hicieron; p < 0,005).

Figura 1

La tasa de mortalidad intrahospitalaria fue del 5,0% (453 pacientes), con una edad media de 72,9 años (frente a 61,8 años en los pacientes no fallecidos, p < 0,001). En los pacientes con ≥ 1 EA, la mortalidad intrahospitalaria fue del 11,6% (frente al 4,0% de los que no presentaron ningún EA; p < 0,001). Con respecto a las características epidemiológicas, la mortalidad fue del 12,8% en los pacientes que presentaron ≥ 3 factores de instrumentalización de la práctica clínica (frente al 3,5% de los que no los presentaron; p < 0,001), del 8% en los pacientes que presentaron ≥ 3 comorbilidades (frente al 0,5% de los que no las presentaron; p < 0,001) y del 5,7% en los hombres (frente al 4,3% de las mujeres; p = 0,002). Finalmente, la mortalidad intrahospitalaria fue del 14,9% en los hospitales de soporte y del 11,1% en los de media estancia (frente al 4,2% en los de media o alta complejidad; p < 0,001), del 13,2% en las unidades de medicina intensiva (frente al 5,8% en las unidades médicas, el 1,9% en las unidades quirúrgicas; p < 0,001) y del 3,4% en los intervenidos quirúrgicamente (frente al 5,6% entre los que no lo fueron; p < 0,001) ( Tabla 1 ).

Tabla 1. Características de los pacientes y episodios incluidos en el estudio.

Celda vacíaTotal
n = 9111
Mortalidad hospitalaria
n= 453
Alta hospitalaria
n= 8658
valor p
Edad *, media (DE)62,4 (25,7)72,9 (17,8)61,8 (25,9)p<0,001
Sexo
Hombres4544 (49,9)258 (5.7)4286 (94.3)
0.002
Mujer4567 (50.1)195 (4.3)4372 (95.7)
Tipo de admisión **
Urgente6577 (72.2)326 (5.0)6251 (95.0)
0.368
Programado2493 (27.4)123 (4.9)2370 (95.1)
Especialidad de hospitalización
Especialidades médicas5184 (56,9)301 (5.8)4883 (94,2)
p<0,001
Especialidades quirúrgicas3123 (34.3)60 (1.9)3063 (98.1)
Medicina intensiva380 (4.2)50 (13.2)330 (86.8)
Otro424 (4.6)42 (9.9)382 (90.1)
Tipo de hospital
Baja complejidad759 (8.3)54 (7.1)705 (92.9)
p<0,001
Complejidad media2995 (32,9)126 (4.2)2869 (95.8)
Alta complejidad4765 (52.3)200 (4.2)4565 (95.8)
Apoyo188 (2.1)28 (14.9)160 (85.1)
Estancia intermedia404 (4.4)45 (11.1)359 (88.9)
Quédese antes de la evaluación
0-2 días2241 (24.6)41 (1.8)2200 (98,2)
p<0,001
2-6 días2333 (25.6)91 (3.9)2242 (96.1)
6-15 días1994 (21.9)126 (6.3)1868 (93,7)
15-30 días911 (10.0)80 (8.8)831 (91.2)
≥30 días922 (10.1)105 (11.4)817 (88.6)
Desconocido710 (7.8)10 (1.4700 (98.6)
Historia de la intervención quirúrgica
Ausencia6463 (70.9)362 (5.6)6101 (94,4)
p<0,001
Presencia2648 (29.1)91 (3.4)2557 (96.6)
Número de comorbilidades
Ausencia1549 (17.0)7 (0,5)1542 (99.5)
p<0,001
11419 (15.6)27 (1.9)1392 (98.1)
21566 (17.2)53 (3.4)1513 (96.6)
≥34577 (50.2)366 (8.0)4211 (92.0)
Número de factores de instrumentalización de la práctica clínica
Ausencia1737 (19.6)60 (3.5)1677 (96,5)
p<0,001
15388 (59.1)199 (3.7)5189 (96.3)
21503 (16.5)136 (9.1)1367 (90.9)
≥3483 (5.3)58 (12.0)425 (88.0)
Evento adverso
Ausencia7946 (87,2)318 (4.0)7628 (96.0)
p<0,001
Presencia1165 (12.8)135 (11.6)1030 (88,4)

* 72 faltantes ** 43 datos faltantes. DE: desviación estándar; valor p

Mortalidad

En el modelo predictivo se encontró asociación con la mortalidad intrahospitalaria y la presencia de insuficiencia renal (OR [IC 95%]: 3,41 [2,41 a 4,84], versus ausencia), cirrosis (2,28 [1,42 a 3,34] versus ausencia), neoplasia (2,19 [1,78 a 2,78] versus ausencia), el incremento en el número de EA (1,57 [1,34 a 1,83] por cada EA versus ausencia), sexo (1,18 [0,96 a 1,44] para hombres versus mujeres) y edad (1,01 [1,00 a 1,02] por cada año). El ingreso a unidades quirúrgicas fue un factor protector (0,42 [0,36 a 0,77], versus estar ingresado a unidades médicas), al igual que la presencia de intervención quirúrgica (0,70 [0,51 a 0,96] versus ausencia) ( Tabla 2 ). Se realizó la prueba de bondad de ajuste de Hosmer-Lemeshow, con un resultado de p = 0,869.

Tabla 2. Modelo predictivo de mortalidad intrahospitalaria durante la hospitalización

Celda vacíaTotal
n (%)
Mortalidad hospitalaria
n (%)
OIC del 95%valor p
Evento adverso
Por número de EA1165 (12.8)135 (11,6)1.571,34 a 1,83p<0,001
Edad
por año, media (DE)62,4 (25,7)72,9 (17,8)1.011,00 a 1,020.004
Sexo
Mujer4567 (50.1)195 (4.3)1.00N / A
Hombres4544 (49,9)258 (5.7)1.180,96 a 1,450.10
Comorbilidades **
Insuficiencia renal209 (2.6)57 (12.7)3.412,41 a 4,84p<0,001
Alteración de la movilidad2988 (37,7)284 (63,5)1.831,52 a 2,41p<0,001
Hipoalbuminemia1464 (18.5)178 (39,8)1.531,22 a 1,91p<0,001
Neoplasia1997 (25.2)192 (42,9)2.191,78 a 2,78p<0,001
Cirrosis207 (2.6)29 (6.5)2.281,42 a 3,34p<0,001
Factores de instrumentalización de la práctica clínica**
Catéter urinario1605 (19.2)185 (41,9)1.961,27 a 2,15p<0,001
Catéter venoso central1068 (12.7)119 (26.9)1.641,12 a 2,050.003
Intervención quirúrgica2648 (29.1)91 (20.1)0,700,51 a 0,960.024
Especialidad de hospitalización
Especialidades médicas5184 (56,9)301 (5.8)1.00N / A
Especialidades quirúrgicas3123 (34.3)60 (1.9)0,540,38 a 0,770.001
Medicina intensiva380 (4.2)50 (13.2)1.130,72 a 1,760,727
Otro424 (4.6)42 9.9)2.141,48 a 3,10p<0,001
Contras0.008

* 6 faltantes. ** Categoría de referencia de cada factor de riesgo: Ausencia; EA: evento adverso; DE: desviación estándar; p: valor p; NA: no aplicable; OR: razón de probabilidades; IC: intervalo de confianza

Características de los EA

Entre los 9111 pacientes, 1165 experimentaron ≥1 EA, con un total de 1432 EA detectados. El tipo de EA más frecuente fue la IRAS (38,3%), seguida de la relacionada con la atención (23,0%) y la relacionada con un procedimiento (21,5%). El 49,2% de los EA se produjeron durante la hospitalización, y el 53,2% fueron moderados o graves. El 92,7% de los EA requirieron algún tipo de asistencia adicional (observación o monitorización, pruebas o procedimientos adicionales, mayor hospitalización, otros tratamientos adicionales o soporte vital).Un total de 15,5% de EA relacionados con la atención se asociaron con mortalidad intrahospitalaria (en comparación con 13,1% de HAI, 9,6% de EA relacionados con efectos negativos de la medicación y 8,4% de EA relacionados con procedimientos; p = 0,047). El 15,3% de los EA que ocurrieron durante la atención en planta contribuyeron a la mortalidad intrahospitalaria (en comparación con 10,2% de los EA que ocurrieron antes del ingreso, 9,9% después de un procedimiento y 9,8% de los EA durante un procedimiento; p = 0,024). Un 19% de EA graves ocurrieron en pacientes con mortalidad intrahospitalaria posterior (frente a 12,4% de EA leves y 9,4% de EA moderados; p <0,001). Un 21,9% de los EA que requirieron soporte vital contribuyeron a la mortalidad intrahospitalaria (versus el 16,9% de los que solo necesitaron monitorización y el 13,7% de los que requirieron una prueba adicional <0,001) (Tabla S1).

Modelo explicativo de la asociación entre EA y mortalidad hospitalaria

En el análisis crudo, el OR (IC del 95%) para la mortalidad hospitalaria fue de 2,99 (2,37 a 3,76) para la presencia de 1 EA, 3,10 (1,84 a 5,20) para la presencia de 2 EA y 6,00 (2,97 a 12,10) para la presencia de ≥3 EA, en comparación con aquellos sin EA.El número de comorbilidades o factores de instrumentalización de la práctica clínica, la presencia de intervención quirúrgica, movilidad reducida, hipoalbuminemia, UPP o catéteres urinarios y vasculares actúan como factores de confusión. Según el modelo explicativo ajustado para estas variables, el riesgo de mortalidad intrahospitalaria fue 2,10 veces mayor para pacientes con 1 EA (OR [IC del 95%]: 2,10 [1,63 a 2,70]), 1,58 veces mayor para pacientes con 2 EA (1,58 [0,89 a 2,80]) y 2,37 veces mayor para pacientes con ≥3 EA (2,37 [1,10 a 5,14]) que para pacientes sin EA presente (Tabla S2 y Figura 2 ).

Figura 2

Discusión

Se analizaron un total de 9111 hospitalizaciones en este estudio transversal. Se encontró una mortalidad hospitalaria del 5%, con al menos un EA en aproximadamente un tercio de los pacientes fallecidos. La presencia de EA se asoció con duplicar el riesgo de mortalidad hospitalaria, ajustando por variables de confusión. La mortalidad hospitalaria fue más común en pacientes varones que no se sometieron a cirugía, que presentaron un mayor número de comorbilidades o instrumentalizaciones en la práctica clínica, o que ingresaron en hospitales de media estancia o de soporte. La presencia de un EA fue un predictor de mortalidad hospitalaria. Las IRAS y las relacionadas con la atención fueron los tipos de EA más frecuentes, siendo estos últimos los que más contribuyeron a la mortalidad hospitalaria.Las investigaciones sobre el impacto de los EA en la mortalidad se han llevado a cabo tradicionalmente mediante análisis descriptivos. Thomas et al. en 2000 en Utah y Colorado informaron que el 6,6% de los pacientes con EA murieron 9 , y Sousa et al. en 2014 en Portugal señalaron que hasta el 10,8% de los EA ocurrieron en pacientes que finalmente murieron 24 . Nuestro estudio presenta dos novedades con respecto a la evidencia previa: 1) se realizó un análisis individual completo de las variables de confusión para estimar una medida precisa de asociación, y 2) se investigó el papel de la simultaneidad de EA activos en el pronóstico intrahospitalario. En este sentido, nuestros resultados sugieren que el aumento del riesgo de mortalidad intrahospitalaria se duplica con la presencia del primer EA (OR: 2,10), y se mantiene con la presencia de EA adicionales, sin observar un efecto dosis-respuesta. El resultado más similar reportado en la literatura fue reportado por Martins et al. en 2011, quienes estimaron un OR de 9,5 para la presencia de un EA y mortalidad en pacientes hospitalizados, mientras que el OR crudo fue de 11,43 y el OR ajustado fue de 8,23 para EA evitables 25 . Por otro lado, Haukland et al encontraron un RR de 2,83 para la presencia de EA y mortalidad en una revisión retrospectiva de registros 26 . Estas cifras son superiores a las de nuestra población, aunque, en nuestro estudio, consideramos todos los EA en una muestra más grande y analizamos en profundidad los factores de confusión que pueden afectar a esta asociación. Nuestro análisis crudo también sobreestimó la asociación entre la presencia de EA y la mortalidad intrahospitalaria.En nuestro estudio, los EA más graves que requirieron un mayor grado de asistencia médica adicional se asociaron con una mayor mortalidad, lo cual es consistente con los hallazgos de otros estudios previos 27 . Si bien las IRAS fueron el tipo de EA más frecuente, los EA con mayor contribución a la mortalidad fueron los relacionados con los cuidados. Esto, sumado a la mayor asociación con la mortalidad intrahospitalaria de los EA que ocurren durante la atención en planta, sugiere que su reducción es una estrategia eficiente para mejorar el pronóstico de los pacientes. Medidas que logran aumentar la ratio de personal de enfermería por paciente en riesgo o en formación han logrado reducir la frecuencia de EA relacionados con los cuidados y pueden tener un impacto significativo en los resultados en salud 28 . Los relacionados con procedimientos fueron el tipo de EA con menor mortalidad asociada, lo que podría explicarse por su asociación con la selección para intervenciones quirúrgicas de aquellos pacientes con mejor pronóstico previo 29 , 30 , 31 .Finalmente, la detección de EA durante la hospitalización fue un predictor de mortalidad en un modelo que partió de más de 15 variables epidemiológicas. En el modelo predictivo, la edad; la hospitalización en especialidades médicas; la presencia de insuficiencia renal; movilidad reducida; hipoalbuminemia; neoplasia; cirrosis; y el uso de UPP o catéter también se asociaron con una mayor mortalidad intrahospitalaria. Estos factores de riesgo han sido descritos en la literatura como condiciones de mal pronóstico en pacientes hospitalizados 32 , junto con la presencia de un mayor número de comorbilidades 33 . Estos resultados sugieren la necesidad de dirigir estrategias para reducir la frecuencia de EA en este perfil de paciente, fundamentalmente mediante la mejora de la atención en planta. Las mejoras en la cultura de seguridad, el aumento de la notificación de EA y el mayor conocimiento de la prevención de eventos adversos entre los profesionales sanitarios tienen el potencial de reducir la mortalidad intrahospitalaria evitable 34 .Nuestro estudio presenta varias limitaciones. Su diseño transversal no permite establecer causalidad, y solo podemos hablar de una asociación entre las diferentes variables estudiadas y la mortalidad hospitalaria. Además, este diseño sobrerrepresenta los EA que prolongan la estancia hospitalaria (como las IRAS) debido a su mayor probabilidad de permanecer activos durante la fecha de estudio. Sin embargo, esto también es una ventaja, ya que asegura una alta sensibilidad de detección de EA graves o de estancia prolongada, que son los que más se benefician de un análisis en profundidad para implementar futuras estrategias de prevención. De igual forma, el uso de diseños transversales para la identificación y caracterización de EA está ampliamente aceptado y se ha utilizado en muchos estudios recientes debido a su alto grado de eficiencia 10 , 18 , 35 . Por otro lado, para minimizar la posibilidad de datos faltantes y asegurar una calidad adecuada de los mismos, se ha utilizado una metodología estandarizada, validada y robusta, que, junto con un proceso de entrenamiento de revisores, es capaz de ofrecer el mayor grado de evidencia disponible 3 , 17 . Otra limitación es que los datos se recopilaron antes de la pandemia de COVID-19; sin embargo, la práctica clínica no ha cambiado sustancialmente desde entonces y, por lo tanto, los hallazgos siguen siendo aplicables a los entornos de atención actuales.Entre las fortalezas de nuestro estudio destacamos las siguientes: (1) la inclusión de una muestra amplia de 9.111 pacientes, que asegura un poder estadístico adecuado; (2) la participación de 32 hospitales con diferentes niveles de complejidad, lo que proporciona una buena representatividad y una validez interna y externa óptima; (3) la aplicación de una metodología validada y reconocida internacionalmente, que permite una alta comparabilidad entre entornos y en el tiempo; (4) la identificación de un conjunto de factores relacionados con el paciente asociados a un alto riesgo de EA, que permite el desarrollo de medidas preventivas de aplicación inmediata y (5) el análisis cuantitativo de los efectos de los eventos adversos (EA) sobre la mortalidad intrahospitalaria tras el ajuste por factores epidemiológicos relevantes, demostrando que incluso un solo EA duplica el riesgo de muerte.En este sentido, se obtuvo una medida de asociación mediante un análisis ajustado entre la presencia de EA activos y la mortalidad hospitalaria. Si bien no se ha observado un efecto dosis-respuesta con un aumento en el número de EA, la presencia de al menos uno de ellos ya afecta negativamente al pronóstico hospitalario del paciente. Estos resultados son de gran utilidad para la práctica clínica y la gestión sanitaria, ya que sugieren que las estrategias de prevención de EA podrían ser especialmente eficaces para reducir la mortalidad hospitalaria y, por lo tanto, para mejorar el pronóstico del paciente y la calidad asistencial en nuestros centros 36 .

Conclusiones

La aparición de al menos un EA duplica el riesgo de mortalidad hospitalaria, lo que influye en el pronóstico del paciente. La presencia de un mayor número de EA mantiene el riesgo, pero no produce un efecto dosis-respuesta. Los EA más comunes fueron las IRAS y los relacionados con la atención. Sin embargo, estos últimos se presentaron con mayor frecuencia en los pacientes que fallecieron, lo que posiciona su reducción como un factor con un efecto exponencial en la mejora del pronóstico del paciente.La presencia de eventos adversos (EA), la edad avanzada, la hospitalización en un servicio médico, factores de riesgo como insuficiencia renal, movilidad reducida, hipoalbuminemia, neoplasia, cirrosis, UPP y la presencia de catéteres se asocian con un aumento de la mortalidad hospitalaria. Implementar acciones dirigidas a reducir la frecuencia de EA en estos pacientes es una estrategia adecuada para mejorar los resultados de salud.

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    Bolúmar F, Hernández-Aguado I, et al. Comparison of two methods to estimate adverse
    events in the IBEAS Study (Ibero-American study of adverse events): cross-sectional versus
    retrospective cohort design. BMJ Open. 2017;7:e016546.
  13. Proyecto de plan de acción mundial para la seguridad del paciente 2021-2030: hacia la
    eliminación de los daños evitables en la atención de salud [Global patient safety action plan
    2021-2030: towards eliminating avoidable harm in health care]. Ginebra: Organización
    Mundial de la Salud; 2022. Licencia: CC BY-NC-SA 3.0 IGO

Ahorro Anual en Procedimientos Quirúrgicos: Un Estudio Argentino

Dr. Carlos Diaz, Dr. Tobias Franzetti

ABSTRACT

Introducción: En Argentina, es común que se soliciten estudios prequirúrgicos de manera rutinaria antes de procedimientos de bajo riesgo, principalmente debido a prácticas institucionales y un enfoque de medicina defensiva, en lugar de estar respaldado por evidencia clínica o requerimientos legales. Aunque la literatura internacional no recomienda hacer pruebas indiscriminadas a pacientes habituales, sigue siendo frecuente cumplir con protocolos exhaustivos previos a la cirugía, lo cual incrementa los costos y provoca demoras operativas. Este estudio tiene como finalidad estimar la cantidad total de procedimientos anestésicos realizados en el país, calcular el impacto económico de la utilización excesiva de recursos diagnósticos y sugerir un modelo eficiente basado en la estratificación del riesgo.

Materiales y Métodos: Dada la dispersión de los registros sanitarios, se procedió a estimar el volumen anual de procedimientos quirúrgicos mediante una triangulación de fuentes que incluyó información sobre fuerza laboral (FAAAAR) y métricas propuestas por la Lancet Commission on Global Surgery. Se diseñó un modelo para la minimización de costos, valorizando una canasta prequirúrgica estándar conforme al Nomenclador de Salud del GCABA (2025). Asimismo, se proyectó un escenario conservador con una reducción del 30% en la solicitud de estudios complementarios, el cual se contrastó con las tasas de ineficiencia reportadas en la literatura (60-70%).

Se calculó que en Argentina se realizan unos 3.400.000 procedimientos anuales bajo anestesia general. Según el análisis de costos, si se racionaliza el 30% de las evaluaciones preoperatorias eliminando estudios de bajo valor clínico como análisis generales de laboratorio y radiografías de tórax en pacientes de bajo riesgo, se lograría un ahorro anual de $237.797 millones de pesos argentinos (aproximadamente USD 169 millones). Este ahorro no tendría consecuencias negativas sobre la morbimortalidad en el período perioperatorio.

Conclusión: La solicitud de estudios prequirúrgicos rutinarios en Argentina obedece principalmente a barreras administrativas, en lugar de directrices legales actuales. Resulta imprescindible la adopción de una Guía Nacional para la Evaluación Preoperatoria Selectiva a fin de rectificar esta ineficiencia asignativa. Su implementación permitiría fortalecer la sostenibilidad financiera del sistema a través del ahorro significativo de recursos, al tiempo que optimizaría el flujo de pacientes, reduciría las listas de espera y eliminaría barreras de acceso, sin afectar la seguridad del paciente.

INTRODUCCION

En Argentina, la realización de estudios prequirúrgicos previos a una intervención no es obligatoria por ley, aunque sí constituye una práctica extendida y frecuentemente requerida por instituciones y financiadores del sistema de salud. Esta incluye estudios tales como evaluación cardiológica, análisis de laboratorio, radiografía de tórax y electrocardiograma, entre otros. Sin embargo, la evidencia científica consolidada en las últimas décadas cuestiona la necesidad y el beneficio real de estas prácticas en cirugías de bajo riesgo, considerando el impacto que generan tanto en el paciente como en el sistema sanitario.

En un contexto de creciente preocupación por la eficiencia en el gasto en salud y la sostenibilidad del sistema, revisar las prácticas que no aportan beneficios clínicos significativos se vuelve una prioridad, impulsando una cultura de asignación eficiente y desimplementación de prácticas de bajo valor. La conducta de solicitar estudios preoperatorios de manera rutinaria parece responder más a una tradición médica o a la búsqueda de protección legal (medicina defensiva) que a una práctica basada en la evidencia.

El presente informe tiene como objetivo analizar la utilidad clínica, el sustento normativo y las recomendaciones internacionales sobre los estudios prequirúrgicos de rutina, con el fin de aportar fundamentos para la elaboración de una guía nacional de evaluación preoperatoria selectiva. Esto permitiría optimizar recursos, reducir listas de espera y disminuir los costos tanto para el paciente como para el sistema de salud, sin comprometer la seguridad ni los resultados clínicos.

Fundamentación y evidencia científica

Los estudios preoperatorios fueron concebidos originalmente para identificar comorbilidades relevantes o contraindicaciones para la cirugía. En la práctica actual, sin embargo, su indicación rutinaria se ha transformado en una conducta defensiva o protocolar, más asociada a la búsqueda de respaldo legal que a la evaluación clínica individual.

Una revisión sistemática publicada por el National Institute for Health and Care Research (Munro et al., 1997)1 ya señalaba la escasa utilidad de los estudios de rutina. Se observó que las radiografías de tórax mostraban hallazgos anormales en apenas entre 2,5 y 37% de los casos, con un impacto clínico que conlleve a un cambio de conducta terapéutica cercano al 0%. Los electrocardiogramas, hemogramas, pruebas de coagulación y análisis bioquímicos presentaban tasas similares: resultados anormales poco frecuentes y escaso o nulo cambio en la conducta terapéutica.

Los hallazgos son consistentes: los test preoperatorios rutinarios en pacientes sanos (ASA I y II) aportan escaso o ningún beneficio clínico. Según García-Miguel et al. (The Lancet, 2003)2, entre el 60% y el 70% de los estudios prequirúrgicos solicitados resultan innecesarios. Su eliminación o reducción no conlleva mayor riesgo para el paciente, mientras que representa un ahorro sustancial para el sistema. En Estados Unidos, se estimó que una política restrictiva podría generar un ahorro anual de miles de millones de dólares sin afectar los resultados en salud.

Entre las desventajas de los estudios innecesarios se incluyen los costos directos e indirectos para el paciente, el riesgo de falsos positivos que derivan en nuevas pruebas («cascada diagnóstica») y demoras quirúrgicas, y el aumento de la carga administrativa sobre el sistema.

Recomendaciones internacionales y guías clínicas

Diversas agencias sanitarias y sociedades científicas de referencia han desarrollado guías clínicas orientadas a limitar los estudios prequirúrgicos de rutina (Anexo 1).

  • NICE (Reino Unido)4: Establece que para cirugías menores y pacientes ASA I o II, estudios como hemogramas, coagulograma, glucemia, función renal, Rx de tórax y ECG no están indicados de rutina.
  • Choosing Wisely Canada / Asociación Canadiense de Cirujanos5: Desaconsejan radiografía de tórax y laboratorios general, hemograma, ionograma y estudios de coagulación en cirugías ambulatorias de bajo riesgo sin enfermedades sistémicas.
  • Sociedad Europea de Anestesiología (ESA)6: Recomienda estudios solo ante antecedentes clínicos o signos relevantes (ecocardiografía en presencia de soplos nuevos o síntomas cardíacos, o glucemia/HbA1c en pacientes diabéticos u obesos).
  • Clinical Decision Support Systems: Intervenciones recientes basadas en soporte digital han mostrado reducir hasta un 46% el uso innecesario de radiografías, con un ahorro global del 22% (The Lancet EBioMedicine, 2024)3.

A pesar de la evidencia, la adherencia es baja debido a dos factores principales identificados por Torres-Ruiz et al. (European Society of Medicine, 2024)7: conocimiento médico inadecuado sobre las nuevas guías y la modificación o abandono de una práctica suele ser más difícil que incorporar una nueva, especialmente cuando existe la percepción cultural de que el «exceso de estudios» ofrece protección legal.

Marco legal y situación en Argentina

En Argentina, no hay ninguna ley nacional que obligue a realizar estudios prequirúrgicos en cirugías de bajo riesgo. La Resolución 28/2012 del Ministerio de Salud, que aprueba el “Listado de verificación para cirugía segura”, tampoco especifica qué estudios prequirúrgicos deben hacerse.

La demanda vigente tiene un origen institucional y financiero, más que legislativo. Habitualmente, las obras sociales y entidades de medicina prepaga solicitan documentación sobre el riesgo quirúrgico para la autorización de procedimientos, lo cual transforma una recomendación clínica de bajo valor en un requisito administrativo. Actualmente, no se dispone de una guía nacional homologada que respalde una evaluación preoperatoria fundamentada en evidencia científica.

MATERIALES Y MÉTODOS

Estimación del Volumen Anual de Procedimientos Anestésicos en Argentina

Ante la ausencia de un registro unificado que consolide la actividad quirúrgica nacional, se calculó el volumen anual de procedimientos bajo anestesia general mediante una triangulación de datos:

  1. Estimación basada en la Fuerza Laboral (FAAAAR): Considerando una población activa de ~5.500 anestesiólogos certificados (~12,6 especialistas por cada 100.000 habitantes)12 y aplicando un modelo de carga laboral conservadora de 600-650 actos anuales promedio, se proyecta una capacidad instalada de 3.3 a 3.6 millones de procedimientos anuales.
  2. Validación mediante Métricas Internacionales: Contrastando con los indicadores de la Lancet Commission on Global Surgery 13, que establece una meta de acceso de 5.000 procedimientos por cada 100.000 habitantes y ajustando a la población argentina de 46.044.703 habitantes (INDEC, Censo 2022)9, el volumen teórico esperado oscila entre 2.3 y 2.7 millones. Sin embargo, nuestra proyección basada en la capacidad instalada (3.4 millones) arroja una tasa efectiva de ~7.380 procedimientos cada 100.000 habitantes. Este valor supera el estándar mínimo global y posiciona a la Argentina en rangos compatibles con naciones de ingresos altos.

Conclusión del Análisis de Datos Basado en la convergencia de estos modelos, este estudio estima que en Argentina se realizan anualmente un total aproximado de 3.400.000 intervenciones bajo cuidado anestésico.

RESULTADOS:

Proyeccion de ahorro de costos:

Para cuantificar el impacto económico, se valorizó una ‘Canasta Prequirúrgica Estándar’ en $233.135 ARS por paciente (Nomenclador MS-GCABA, Oct-2025)11. (Anexo 2)

Esta canasta incluye: evaluación cardiológica (consulta y ECG), Rx de tórax, perfil de laboratorio completo y consulta clínica de revisión.

Basándonos en la evidencia, se planteó un escenario de reducción conservadora del 30% en la solicitud de estudios prequirúrgicos (Esta proyección se sitúa deliberadamente por debajo de las ineficiencias del 60-70% reportadas por García-Miguel et al.2 y Esper, Stephen A. et al.3).

La aplicación de este factor de corrección sobre el volumen nacional proyecta un ahorro sistémico anual de $237.797 millones de pesos argentinos. Al tipo de cambio financiero vigente (diciembre 2025), esto representa una liberación de recursos estimada en 169 millones de dólares estadounidenses (USD) anuales.

Adicionalmente, se deben considerar los costos ocultos no cuantificados en este modelo financiero directo: el costo de oportunidad por las cancelaciones de último momento debido a falta de resultados (cuello de botella administrativo), y los costos indirectos asumidos por el paciente en términos de movilización y días laborales perdidos. La racionalización no solo reduce el gasto en salud, sino que mejora la calidad de atención al reducir los tiempos de espera para el turno quirúrgico.

CONCLUSIONES:

La evidencia internacional actual es concluyente: la solicitud rutinaria de estudios prequirúrgicos en procedimientos de bajo riesgo no ofrece beneficios clínicos significativos y genera una cascada de ineficiencias.

En el contexto local, este estudio pone de manifiesto que la adhesión a protocolos de testeo exhaustivo en Argentina no responde a una exigencia normativa legal, sino a la perpetuación de costumbres institucionales. Nuestro modelo de impacto económico cuantifica el costo de oportunidad en 169 millones de dólares anuales.

En consecuencia, se propone la adopción de una Guía Nacional de Evaluación Preoperatoria Selectiva. Esta herramienta, fundamentada en la estratificación del riesgo individual permitiría corregir la ineficiencia asignativa actual, garantizando la sostenibilidad financiera del sistema e incrementando la eficiencia global sin comprometer los estándares de seguridad del paciente.

BIBLIOGRAFIA:

1- Munro, J et al. “Routine preoperative testing: a systematic review of the evidence.” Health technology assessment (Winchester, England) vol. 1,12 (1997): i-iv; 1-62.

2- García-Miguel, F J et al. “Preoperative assessment.” Lancet (London, England) vol. 362,9397 (2003): 1749-57. doi:10.1016/s0140-6736(03)14857-x

3- Esper, Stephen A. et al. «Reducing Unnecessary Preoperative Testing through a Comprehensive EMR Based Digital Algorithm.» EBioMedicine, vol. 111, no. 2, Dec. 2024, art. 105509, https://doi.org/10.1016/j.ebiom.2024.105509.

4- Routine preoperative tests for elective surgery, NICE guideline. Reference number: NG45. Published: 05 April 2016.

5- Choosing Wisely Canada collection of lists July 6 2022

6- Halvorsen, Sigrun, et al. «2022 ESC Guidelines on Cardiovascular Assessment and Management of Patients Undergoing Non-Cardiac Surgery.» European Heart Journal, vol. 43, no. 39, 14 Oct. 2022, pp. 3826-3924, https://doi.org/10.1093/eurheartj/ehac270.

7-Torres-Ruiz, M., Aguirre-Olmedo, I., Torres-González, M., Villalvazo Zuñiga, W., & Villafranca F, J. (2023). Routine Preoperative Tests in Low-Risk Surgery. What About Adherence to Clinical Guidelines?. Medical Research Archives, 11(2). doi:10.18103/mra.v11i2.3625

8- https://www.argentina.gob.ar/normativa/nacional/resoluci%C3%B3n-28-2012-193516

9- https://www.indec.gob.ar/indec/web/Nivel4-Tema-2-41-165

10- https://www.isaps.org/media/rxnfqibn/isaps-global-survey_2023.pdf

11- Nomenclador MS-GCABA 15 Septiembre-14 Octubre 2025

12- Law, Tyler J., Michael S. Lipnick, Wayne Morriss, Adrian W. Gelb, et al. 2024. “The Global Anesthesia Workforce Survey: Updates and Trends in the Anesthesia Workforce.” Anesthesia & Analgesia, March, 10.1213/ANE.0000000000006836.

13- Meara, John G., et al. «Global Surgery 2030: Evidence and Solutions for Achieving Health, Welfare, and Economic Development.» The Lancet, vol. 386, no. 9993, 8 Aug. 2015, pp. 569-624, https://doi.org/10.1016/S0140-6736(15)60160-X.

ANEXO1:

Resumen sobre Guías internacionales

EstudioRealización de rutina en cirugías ambulatorias ASA 1 y 2Situación específica de realización
Radiografia de toraxNO 
Electro cardiogramaNOPacientes obesos, enfermedad cardiovascular, síntomas cardíacos y antecedentes de miocardiopatía genética
HemogramaNOPacientes obesos o programados para cirugía de alto riesgo
Prueba de coagulaciónNO 
GlucemiaNOPacientes con diabetes y pacientes obesos
HbA1CNOPacientes con diabetes sin uno los 3 meses previos u obesos
EcocardiografiaNOPacientes con signos o síntomas de falla cardiaca o patología valvular sin estudios en el año anterior.
Panel metabolicoNOEn pacientes con obesidad, enfermedad hepática, renal o tiroidea.
Analisis de orinaNOÚnicamente en pacientes donde el resultado de infección urinaria cambiaría la conducta.
Creatinina sericaNOEn pacientes con función renal disminuida

ANEXO 2:

EstudioNomencladorPrecio
Grupo sanguineo sistema ABO (aglutinacion)LAB.01.66$3.353
Factor Rh, DLAB.01.52$3.353
HemogramaLAB.02.54$5.230
Coagulograma basico (TP y APTT)LAB.02.25$5.230
UrocultivoLAB.03.96$10.327
Ionograma en sangreLAB.02.62$5.230
Glucosa en sangreLAB.01.64$3.353
UreaLAB.01.135$3.353
Creatinina en sangreLAB.01.36$3.353
HepatogramaLAB.04.162$19.447
Hepatitis B, HBS AgLAB.04.157$19.447
Hepatitis B, Anti HBSLAB.04.155$19.447
Hepatitis B, Anti HBCLAB.03.45$10.327
Hepatitis C, Ac TotalesLAB. 04.160$19.447
HIV, Ac Anti (ELISA)LAB.04.173$19.447
Consulta médica o profesionalCON.01$18.431
ElectrocardiogramaCAR.02$27.009
Radiografía simple, hasta dos placas de una región anatómicaIMA.20$18.920

Australia se prepara para la primera eliminación del cáncer de cuello uterino del mundo

Morgan Liotta. 21 de Noviembre 2025.

Los programas de vacunación han desempeñado un papel fundamental y los médicos de cabecera siguen siendo «instrumentales» a la hora de aumentar las tasas de detección para alcanzar el objetivo de 2035.

La vacunación contra el VPH fue un factor clave para que en 2021 no se diagnosticaran casos de cáncer de cuello uterino en mujeres menores de 25 años, la primera vez desde que comenzaron los registros hace casi 40 años.


Australia está en camino de alcanzar el objetivo de eliminar el cáncer de cuello uterino para 2035, lo que, de lograrse, la convertiría en el primer país en lograrlo.
 
El último informe del Centro para la Excelencia en la Investigación del Control del Cáncer de Cuello Uterino revela que las tasas de cáncer entre las mujeres australianas continúan disminuyendo y se está avanzando hacia la eliminación en la mayoría de los indicadores.
 
La tasa nacional de cáncer de cuello uterino disminuyó a 6,3 por 100.000 en 2021, en comparación con 6,6 por 100.000 en 2020, pero el informe destaca que se necesita un seguimiento continuo para confirmar que este es el comienzo de una tendencia a la baja.
 
En 2021, no se diagnosticaron casos de cáncer de cuello uterino en mujeres menores de 25 años por primera vez desde que comenzaron los registros en 1982. El informe afirma que «este notable logro se debe casi con certeza al impacto de la vacunación contra el VPH».
 
La vacuna Gardasil , que protege contra el virus del papiloma humano (VPH), se ofrece gratuitamente a las personas de entre 9 y 25 años en el marco del Programa Nacional de Inmunización.
 
La profesora adjunta Magdalena Simonis, médica de cabecera y experta en salud femenina, declaró a newsGP que estos hallazgos constituyen un gran éxito para el programa de cribado australiano, con los médicos de cabecera a la cabeza.
 
«El papel de los médicos de cabecera ha sido fundamental para lograr este excelente resultado», afirmó.
 
«Esto fue precedido por nuestro programa de citología vaginal de primera clase, realizado por médicos de cabecera. 
 
Los sistemas de citación médica, junto con las consultas de atención preventiva centradas en la persona en torno a la salud de la mujer, la perimenopausia y la menopausia, brindan la oportunidad de mantener estas conversaciones».
 
La ministra adjunta de Salud y Atención a la Tercera Edad, Rebecca White, afirmó que garantizar que el cribado cervical sea inclusivo, accesible y eficaz es clave para alcanzar el objetivo de eliminación. 
 
«Australia lidera el mundo en la eliminación del cáncer de cuello uterino, pero debemos mantener el impulso para hacer realidad este objetivo», concluyó.
 
«Debemos seguir mejorando el acceso equitativo para mantener las tasas de vacunación contra el VPH y asegurarnos de que todas las personas tengan acceso al cribado cervical».
 
A la cabeza de la equidad en el cribado cervical se encuentra la opción de autotoma , en particular para los grupos con menos pruebas de detección .
 
Sin embargo, el informe muestra que las tasas de vacunación contra el VPH y la participación en las pruebas de detección del cáncer de cuello uterino han disminuido ligeramente con respecto a años anteriores, lo cual, según el informe, debe mejorarse urgentemente para lograr la eliminación.   
 
El informe presenta recomendaciones para garantizar el cumplimiento de la meta de 2035, entre ellas:

  • Abordar la continua disminución de la cobertura de vacunación contra el VPH
  • Abordar la disminución de las tasas de participación en las pruebas de detección
  • Mejorar los enfoques de inmunización en las escuelas para que se adapten mejor al entorno actual
  • Priorizar la equidad en la vacunación para los adolescentes aborígenes e isleños del Estrecho de Torres
  • Resolver las lagunas en los datos de detección de mujeres aborígenes e isleñas del Estrecho de Torres
  • Permitir un mejor uso de los datos existentes
  • Desarrollo de un marco de seguimiento del tratamiento del cáncer de cuello uterino.

Basándose en los hallazgos de 2024, el informe revela que la proporción de mujeres de entre 35 y 39 años que se han sometido al menos a una prueba de VPH durante su vida continúa aumentando, y esta proporción ahora alcanza el 85 % a nivel nacional.

Las tasas de supervivencia también están mejorando, con una tasa de supervivencia a cinco años del 76,8 % en 2017-21, en comparación con el 73,9 % en 2012-16. 

La profesora asociada Simonis, miembro del Grupo Asesor de Expertos de la Estrategia Nacional para la Eliminación del Cáncer de Cuello Uterino, afirma que, con la eliminación del cáncer de cuello uterino como recomendación de la Organización Mundial de la Salud , la estrategia de Australia está «liderando con el ejemplo».

«Felicitaciones a nuestras campañas de concienciación pública, la colaboración en todo el sector de la salud, el amplio alcance que las autopruebas nos han ayudado a lograr y la participación de los líderes comunitarios que están transmitiendo la importancia del cribado cervical a las personas marginadas, cultural y lingüísticamente diversas y de las Primeras Naciones», afirmó.

Y el papel de los médicos de cabecera continúa impulsando las tasas de participación en el cribado y educando a los pacientes, afirmó la profesora asociada Simonis.

“Las autopruebas oportunistas son bienvenidas para quienes han evitado las pruebas de detección por vergüenza y desconocimiento, por ejemplo, diciendo: ‘No tengo pareja, así que no necesito hacerme la prueba’, o que han tenido traumas previos”, afirmó. “

También debemos seguir transmitiendo la importancia de realizar pruebas de detección a las mujeres mayores que no se han beneficiado de la vacuna Gardasil”.

El informe también señala que es necesario abordar las barreras que aún impiden el acceso a las pruebas de detección, como los gastos de bolsillo para acceder a la atención primaria y la escasez de proveedores en muchas zonas.

“Se requerirán modelos innovadores y flexibles de realización de pruebas de detección de cáncer de cuello uterino para revertir esta disminución”, afirma el informe.

La necesidad de directores médicos capacitados en hospitales

Dr. Carlos Alberto Díaz. Diciembre 14 de diciembre de 2026. Buenos Aires. Argentina. Blog saludbydiaz.

Existe una norma no escrita que la designación de los directores de los hospitales públicos surgen de una «selección» realizada discrecionalmente por las autoridades de los municipios, provincias o nación, según pertenezca o sea financiado el presupuesto de ese hospital, o sea que terminan siendo «comisarios políticos» de las autoridades de turno. Esto pasa no solo en Argentina, sino también en muchos otros países de América Latina. No existe un determinado nivel de competencia o formación que se exija para acceder al cargo, lo que agrava el riesgo en la elección, se realiza más por «amiguismo», «identificación con el proyecto político», «por ser alguien del palo» «es un hombre del intendente». No se exige conocimiento certificado de administración hospitalaria, esto se conoce como «un puesto político». Es otra muestra del desdén de las autoridades políticas en general con la importancia del hospital público.

Cualquier reforma que se quiera impulsar desde la macrogestión será solo iniciativa de las provincias, y salvo algún condicionamiento para hacer estos cambios o incentivos no puede superar el nivel jurisdiccional, el provincial, por lo tanto, en cuanto a la efectivización es un planteo algo teórico.

Pero este es un espacio que intenta poner algunos temas en debate ya que aún no están resueltos y es poco lo que se discute. La experiencia en el aula de 25 años, de enseñar y dirigir postgrados, los que ocupan puestos directivos en los hospitales saben que deben contentar a la dirigencia política que los puso, no hacer grandes cambios, no producir conflictos, un insoportable status quo. El desafío es la burocracia hospitalaria «esta rigidez frena la innovación frustra a los profesionales y limita la calidad del cuidado» . Carlos Alberto Díaz. 2025.

Los hospitales deben ser un hub del sistema de salud y tener los brazos extendidos a la comunidad y funcionar en red. Solucionar los problemas de los pacientes que padecen enfermedades crónicas con complicaciones agudas.

En este contexto, necesitamos gerentes profesionales. Entonces podríamos decir que es necesario que ser director de un hospital sea una profesión. Muchos beneficios derivan de una ocupación que se describe como una «profesión», incluyendo la capacidad de influir en el debate público, como el actual sobre la política sanitaria. La etiqueta de profesión frecuentemente aumenta el estatus, prestigio, poder y legitimidad de una ocupación, lo que normalmente se traduce en recursos y poder adicionales. La administración hospitalaria se evalúa en función de su relación con tres atributos comunes asociados a las profesiones: rasgos colegiales, base de conocimientos y orientación al servicio. El análisis de los trabajos que he desarrollado indica que existen obstáculos importantes que deben superarse antes de que la administración hospitalaria pueda considerarse una profesión basada en estos tres atributos. ¿Porque no es una profesión? Varios factores explican esta falta de consenso epistemológico sobre que es una profesión, incluyendo diferentes perspectivas y metodologías, así como el hecho de que es un concepto dinámico, con muchas ocupaciones que intentan constantemente proteger su «territorio» profesional a la luz de nuevos significados e implicaciones para el término. La «legitimidad» profesional significa más poder e influencia para la ocupación, lo que suele traducirse en recursos adicionales (legales, políticos, financieros y de otro tipo). La recompensa máxima de ser designado como profesión por la sociedad es la supervivencia ocupacional. En el panorama actual, la comprensión de la administración hospitalaria como profesión podría dar mayor credibilidad e influencia a las opiniones de quienes la forman, quizás permitiendo a los administradores hospitalarios tener una voz más pública en los debates nacionales sobre políticas y supervisión. Cronin, C. E., Schuller, K. A., & Bolon, D. S. (2018). Hospital Administration as a Profession. Professions and Professionalism8(2), e2112. https://doi.org/10.7577/pp.2112

El conocimiento médico avanza a una velocidad impensada. El médico que dedica su profesión a ser director de un hospital pierde capacidad de actualizarse y mantenerse. Sumado a la incertidumbre de cuanto durará en el cargo. Como hará para reinsertarse en su carrera, cuando deje ser director. En ese caso en que posición. Es natural que nos sea un puesto que sea atractivo por varios motivos. No existe en general un incentivo económico. La profesionalización también exige un continuo. Los hospitales están cambiando drásticamente.

No existe un cuerpo sistemático de conocimientos que los directores de hospitales deban tener, tienen diferentes trayectorias educativas y experiencias profesionales, no se tiene una especificación clara, Glouberman y Mintzberg (2001, p. 80) sugieren «que el modelo profesional—basado en la estandarización de habilidades y conocimientos—apenas se aplica a la gestión, donde nada puede realmente mantenerse en equilibrio y apenas se ha codificado nada significativo con fiabilidad.»

La necesidad de niveles más altos de dominio en todo el campo, la identificación de los conocimientos, habilidades y atributos clave que contribuyen al éxito de las organizaciones y gestores sanitarios, y la medición o evaluación del dominio del aprendizaje de estos aspectos esenciales para el rendimiento profesional. (NCHL, 2006).

En términos de responsabilidades tampoco tienen ventajas, porque son excesivas, hasta patrimoniales, sobre lo que acontece en el ámbito del hospital, en la emergencia, en la sala quirúrgica. la responsabilidad del ejecutivo sanitario hacia la comunidad no termina aquí: abarca el compromiso de mejorar el estado de salud de la comunidad y abordar los problemas sociales que contribuyen a la mala salud, así como trabajar personalmente por el bienestar de la comunidad en general. (ACHE, 2008, p. 86). Se trabaja en nombre de la propia organización, se esta sirviendo a un entorno especializado

¿Porque podría importar en el desempeño del hospital un director médico formado en gestión?.

Con sus decisiones, con su accionar, puede influir en el desempeño hospitalario, en la gestión de las operaciones (Producción hospitalaria), en la política de calidad, de compras, de seguridad de pacientes, de implementación de ecosistemas digitales, aunque también en el desarrollo del recurso humano, y la reducción la mortalidad hospitalaria. La gerencia hospitalaria es fundamental en el ecosistema sanitario, sirviendo como piedra angular de las instituciones sanitarias en todo el mundo. La gestión y organización de los hospitales son componentes fundamentales para garantizar la prestación eficaz de los servicios sanitarios. Los administradores hospitalarios supervisan diversos aspectos de las operaciones hospitalarias, desde la planificación estratégica, liderar, tomar decisiones basados en datos, gestión financiera y la asignación de recursos hasta la mejora de la calidad y la seguridad del paciente. Bhati D, Deogade M S, Kanyal D (October 26, 2023) Improving Patient Outcomes Through Effective Hospital Administration: A Comprehensive
Review. Cureus 15(10): e47731. DOI 10.7759/cureus.47731

Un liderazgo y una gobernanza hospitalarios efectivos son fundamentales para lograr resultados positivos en los pacientes y garantizar la prestación de servicios sanitarios de alta calidad. Los administradores hospitalarios, los directores ejecutivos (CEOs) y los jefes de departamento desempeñan papeles fundamentales en la configuración de la cultura organizativa y en el establecimiento de un marco de excelencia en la atención al paciente. . Los líderes fuertes inspiran y empoderan a sus equipos, fomentando una cultura de colaboración, innovación y responsabilidad. Animan a los profesionales sanitarios a priorizar el bienestar, la seguridad y la satisfacción del paciente en su trabajo. Un liderazgo eficaz también implica planificación estratégica, asignación de recursos y toma de decisiones que estén alineadas con la misión del hospital de ofrecer la mejor atención posible.

Sfantou DF, Laliotis A, Patelarou AE, Sifaki-Pistolla D, Matalliotakis M, Patelarou E: The importance of leadership style on quality of care measures in healthcare settings: a systematic review. Healthcare (Basel). 2017, 5:10.3390/healthcare5040073

Babiker A, El Husseini M, Al Nemri A, et al.: Healthcare professional development: working as a team to improve patient care. Sudan J Paediatr. 2014, 14:9-16.

La mejora de la calidad y la seguridad del paciente son componentes fundamentales de la administración hospitalaria, y lograr estos objetivos requiere implementar medidas específicas. Estas medidas son cruciales para mejorar los resultados en los pacientes y garantizar la prestación de servicios sanitarios seguros, eficaces y de alta calidad. Los administradores hospitalarios son fundamentales para impulsar estos esfuerzos.

Las métricas de calidad y la medición son fundamentales para evaluar y mejorar los resultados para los pacientes. Los administradores hospitalarios deberían establecer sistemas integrales de medición del rendimiento para monitorizar diversas métricas de calidad. Estas métricas abarcan resultados clínicos, adhesión a las mejores prácticas, satisfacción del paciente y otras iniciativas relacionadas. Son herramientas indispensables para evaluar la eficacia de los servicios sanitarios y identificar áreas que requieren mejoras. Al recopilar y analizar de forma constante datos sobre la atención al paciente, los administradores pueden obtener información valiosa sobre el rendimiento del hospital y, a su vez, impulsar esfuerzos continuos de mejora de la calidad. Estos esfuerzos abarcan una serie de iniciativas, que pueden implicar reducir eventos adversos, perfeccionar los procesos clínicos y optimizar la asignación de recursos para mejorar los resultados en pacientes.

La aplicación de sistemáticas de mejora continua, de calidad, de gestión Lean son fundamentales, ofrecen enfoques estructurados para identificar áreas de mejora. Fomentar el involucramiento del personal.

Hughes RG: Tools and strategies for improving quality and patient safety. Agency for Healthcare Research and Quality (U.S.), Rockville; 2008.

Quentin W, Partanen VM, Brownwood I, et al.: Measuring healthcare quality. Busse R, Klazinga N, Panteli D, et al. (eds): European Observatory on Health Systems and Policies, Copenhagen; 2019.

Ellenbecker CH, Samia L, Cushman MJ, Alster K: Patient safety and quality in home care. Agency for Healthcare Research and Quality (U.S.), Rockville; 2008.

Si la formación fuera fundamental, aunque no obligatoria en la gerencia moderna, porque no se invierte en ello y se reconoce adecuadamente la posición. Podría ser algo que con determinadas acciones sería más efectivo y eficiente. Podría ser una decisión instalar competencias con alta tasas de retorno. Formarse en una casa de altos estudios, con un postgrado distinto debiera ser la exigencia. Debe tener un contrato diferente. Tampoco un director puede hacer todo solo, necesita un equipo. Pero desde donde lo incorpora. Quién avala su incorporación. Entonces corresponde elegir personas, o un equipo, o ambas cosas y que termine haciendo un conjunto.

Los directores debe tener una sólida formación en gestión, en las funciones como gerente, en el conocimiento del sector salud de la jurisdicción, estar capacitado en gestión de procesos, tener conocimientos en la cultura de la calidad y la seguridad de los pacientes, en la ejecución presupuestaria, en la organización de los servicios.

Es una capacitación que debiera contratarse en las universidades, con un programa de competencias establecido y con evaluaciones definidas para establecer un ranking y que con ese orden prelativo los candidatos puedan elegir al hospital y a sus colaboradores, estos equipos de gestión debieran tener compromisos que les permitan establecer una orientación en sus acciones. El directivo, sin los mandos medios que acompañen, no se podrá instalar ningún cambio. Se necesita de un departamento de enfermería fuerte, consolidado, con formación en la gestión y que sepan ejecutar. Que sepan comunicar, formar equipos. contener el consumo de los gastos variables.

En ocasiones es una ventaja competitiva tener buenos mandos medios que trabajen en equipo con los directores médicos. Los mandos medios que convierten el flujo de órdenes en flujos de trabajo, son fundamentales para cristalizar los cambios en la gestión, para dar los pequeños nudges que se necesitan para que las personas se empoderen y customicen los momentos de verdad de la servucción. Como un jefe de servicio,

Esta actualidad que transcurre exige un nuevo hospital, y ese nuevo hospital un gerente médico profesional.

Entre sus funciones esta conocer

  1. La planificación estratégica para desarrollar planes para el crecimiento y la mejora del hospital, adaptándose a los cambios.
  2. Saber implementar y controlar el programa por la mejora de la calidad y seguridad del paciente.
  3. Conocer la gestión financiera. supervisar el control presupuestario.
  4. Saber establecer los indicadores que le permitan seguir su plan.
  5. Actuar como la cara visible del hospital.
  6. Conocer los principales aspectos de un programa de digitalización del hospital y la medicina a distancia.
  7. Conocer las normas y las leyes.
  8. Saber gestionar la crisis.
  9. Fomentar la cooperación entre los distintos departamentos.
  10. Optimizar la utilización de los recursos desde el equipamiento médico hasta el espacio físico.
  11. Generar incentivos a la eficiencia.

Esto lo podrá realizar si desarrolla las siguientes habilidades:

  1. Liderazgo transformacional efectivo.
  2. Comunicación.
  3. Trabajo en equipo.
  4. Resolución de conflictos.
  5. Toma de decisiones.
  6. Indicadores y métricas que permitan seguir la ejecución.
  7. Pensamiento estratégico.
  8. Adaptabilidad.
  9. Empatía.
  10. Conocimiento tecnológico y gestión del estrés.
  11. Calidad. Seguridad de los pacientes.
  12. También actualizarse en con los conocimientos médicos.
  13. Cooperación.
  14. Aprendizaje continuo.
  15. Flexibilidad y gestión del cambio.
  16. gestión de personas.

Un gerente profesional con competencia técnica, como cualquier otra especialidad tiene que ser una persona dedicada, este ser su trabajo con dedicación exclusiva y con conocimiento de gestión, compromiso y constancia, relacionarse bien con los niveles medios y con el núcleo operativo, con el pacientes y sus familias.

Imagen gestada con Gemini AI, desde un documento utilizado por Carlos Alberto Díaz en la Universidad Isalud. Hospital María Humphrey Trelew Chubut Argentina. Diciembre 2025.

La gerencia profesional del hospital es un componente importante que las autoridades debieran prestar más atención, apoyar y consolidar, para el bien de la comunidad, del establecimiento y de todos los que trabajan en el.

El management hospitalario desempeña un rol esencial en la configuración de los resultados para los pacientes y en el funcionamiento eficiente del hospital. Según el artículo, una gestión hospitalaria eficaz y profesional no solo asegura una gestión adecuada de los recursos y la calidad de los servicios, sino que también impulsa mejoras en la seguridad, satisfacción y bienestar de los pacientes. Además, la orientación hacia la atención centrada en el paciente, la colaboración interdisciplinaria y la toma de decisiones basada en datos son aspectos clave que potencian la capacidad de los hospitales para adaptarse a los desafíos actuales y futuros. En síntesis, la gestión hospitalaria se presenta como el motor fundamental para alcanzar mejores resultados clínicos, promover la innovación y garantizar la sostenibilidad del sistema de salud.

Logrando la Cobertura Sanitaria Universal: Estrategias Clave

La cobertura sanitaria universal (CSU) se basa en una idea sencilla: todas las personas, en todas partes, deberían poder acceder a los servicios de salud que necesitan sin temor a la ruina financiera. 

A lo largo de la historia , las sociedades han reconocido que la salud es una responsabilidad colectiva, desde las bajas por enfermedad remuneradas en el antiguo Egipto hasta el modelo de seguro social de Bismarck en la Alemania del siglo XIX y el claro llamado de la Declaración de Alma-Ata de 1978. En 2015, este principio se incorporó a los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) , y los gobiernos se comprometieron a ampliar la cobertura de los servicios y proteger a los hogares de gastos catastróficos en salud para 2030. Hoy, la CSU se erige como la visión organizadora de los sistemas nacionales de salud: un compromiso global con la equidad, la protección y la universalidad.Sin embargo, convertir esta promesa en realidad ha resultado complejo. El progreso se mide mediante dos indicadores: cobertura de servicios (ODS 3.8.1) y dificultades económicas (ODS 3.8.2).

El Informe de Seguimiento Mundial 2025 muestra que 4.600 millones de personas carecían de servicios de salud esenciales en 2023 y 2.100 millones enfrentaban dificultades económicas en 2022.

Las métricas son invaluables para la rendición de cuentas, pero a menudo no reflejan la realidad completa. Detrás de cada estadística hay una persona que retrasa el tratamiento, un padre que elige entre medicamentos y el alquiler, o un hijo que no recibe sus vacunas.

A solo 5 años de 2030, la brecha entre la aspiración y la realidad se está ampliando. Aquí radica la posible paradoja en el corazón de la CSU: que exige muy poco, pero exige demasiado. Cuando la CSU se interpreta de forma restrictiva, corre el riesgo de volverse excesivamente tecnocrática. Existen muchos caminos hacia la CSU. El progreso varía según el país y está determinado por la historia, la política y el contexto local; no existe un plan universal para el éxito. Además, las métricas de la CSU capturan solo una parte de lo que importa, priorizando la cobertura de servicios y la protección financiera, mientras que omiten muchas dimensiones más amplias de la salud que pueden permanecer sin medir ni visualizar. Los resultados de salud están determinados por fuerzas que van mucho más allá de las clínicas: el diseño urbano, los sistemas alimentarios, la producción de energía y las políticas ambientales desempeñan un papel decisivo. La Comisión The Lancet sobre la salud de la población después de la COVID-19 identifica tres amenazas convergentes (enfermedades no transmisibles, enfermedades infecciosas y degradación ambiental) que son impulsadas en gran medida por determinantes externos al sector salud. Estas amenazas afectan con mayor fuerza a quienes tienen menos poder y menos recursos. Si no se abordan los factores impulsores previos, la CSU corre el riesgo de producir cobertura sin mejoras: acceso sin salud.

La cobertura sanitaria universal (CSU) es una aspiración moral esencial, pero perseguir su visión completa de una sola vez puede parecer poco práctico. La asistencia externa para la salud se está agotando, y muchos países de ingresos bajos y medios se enfrentan a presupuestos internos estancados o en contracción, lo que les obliga a tomar decisiones difíciles sobre qué financiar y a qué renunciar. Los paquetes de prestaciones que lo prometen todo corren el riesgo de ofrecer pocos resultados, sobrecargando al personal, los presupuestos y las cadenas de suministro. Las realidades políticas, como los ciclos electorales, las prioridades contrapuestas y la gobernanza deficiente, limitan aún más su implementación. Sin una priorización más clara, existe el peligro de que la CSU exija más de lo que se puede proporcionar.¿Cómo, entonces, se pueden lograr avances significativos a pesar de los recursos limitados? La Comisión de Salud Global 2050 muestra el potencial de un enfoque estratégico. Concentrarse en tan solo 15 afecciones prioritarias (ocho afecciones infecciosas y de salud materna, siete enfermedades no transmisibles y lesiones) podría reducir a la mitad el número de muertes prematuras para 2050. Un enfoque modular de los servicios permite a los gobiernos desarrollar capacidades básicas y ampliar la cobertura con el tiempo. La financiación pública de medicamentos esenciales, vacunas, diagnósticos y otros productos básicos clave puede orientar la ejecución de intervenciones de alta prioridad, respaldadas por políticas intersectoriales como el control del tabaco (la palanca más poderosa para reducir las muertes prevenibles) y una mayor preparación ante pandemias. La asistencia para el desarrollo debe reforzar la capacidad nacional para los países más pobres y los bienes públicos mundiales. En conjunto, estas recomendaciones demuestran que es posible lograr avances sustanciales y equitativos en materia de salud mucho antes de que se logre la cobertura sanitaria universal completa.

La CSU sigue siendo un compromiso ético importante: a nadie se le debe negar atención médica ni verse sumido en la pobreza por su costo. El 6 de diciembre, líderes mundiales se reunieron en el Foro de Alto Nivel sobre la CSU en Tokio para reafirmar su compromiso con la CSU y acelerar el progreso.

La reunión también incluyó el lanzamiento de un Centro de Conocimiento sobre la CSU para ayudar a desarrollar la capacidad nacional en materia de CSU y fortalecer la colaboración entre los ministerios de salud y finanzas. Estas son iniciativas admirables. Sin embargo, la CSU por sí sola no puede garantizar sistemas de salud resilientes ni una salud poblacional sostenida.

La tarea no consiste en ampliar la CSU indefinidamente, sino en fundamentarla en las prioridades que fortalecen los sistemas y mejoran la salud poblacional.

Nuevos recursos para mantenernos actualizados.

Es nuestra gran preocupación mantenernos actualizados con material de calidad, para aplicarlo en nuestros ámbitos de aplicación. Cada vez es más grande el pajal para encontrar una evidencia de calidad.

Dr. Raja-Elie E. Abdulnour y Dr. Eric J. Rubin .

Publicado el 8 de diciembre de 2025

DOI: 10.1056/NEJMe2515061

Como médicos en ejercicio, conocemos la silenciosa presión de mantenernos al día con el conocimiento médico, nuestro recurso fundamental al atender a nuestros pacientes. Entre citas, o mientras esperamos la aprobación de una PET-CT, revisamos índices de revistas, mensajes electrónicos sobre nuevos diagnósticos y tratamientos, y canales en línea que nos atraen hacia los últimos avances, generalmente patrocinados por alguien con intereses comerciales. Con el tiempo como nuestro bien más preciado, encontrar la aguja verdaderamente útil del conocimiento médico en un pajar de información irrelevante es cada vez más difícil.

El problema no es nuevo, pero ha aumentado. Desde 1987, NEJM Journal Watch nos ha mantenido al tanto de los avances médicos mediante breves resúmenes y comentarios de expertos. En ese primer año, MEDLINE indexó aproximadamente 300.000 artículos de investigación; la cifra anual supera con creces el millón. Y no es solo el tamaño del pajar lo que importa. Cada vez más, el conocimiento médico llega a los profesionales clínicos a través de canales aparentemente infinitos y redes sociales inagotables, diseñados para captar nuestra atención en lugar de aumentar nuestro conocimiento o perspicacia clínica.

Con este editorial, anunciamos el lanzamiento de NEJM Clinician , un nuevo recurso digital que ofrece información clínica oportuna y orientación práctica para mantenerlo al día, preservando el espíritu de selección y comentarios confiables de NEJM Journal Watch, a la vez que amplía su alcance y profundidad. Cada semana, los médicos editores expertos de NEJM Clinician revisan más de 150 revistas de primer nivel y seleccionan los estudios, las guías y los avances más relevantes en la práctica clínica.

Resumen e interpretan estos hallazgos en un lenguaje claro, escrito y, en ocasiones, hablado, adaptado a la práctica diaria, planteando y respondiendo la pregunta: ¿Qué significa este artículo para mis pacientes y para mí?

NEJM Clinician también conecta la evidencia con el aprendizaje a través de «Desarrolla tu Conocimiento», un nuevo espacio que integra contenido educativo del New England Journal of Medicine y su familia de revistas. Con la mirada puesta en la educación médica general, nuestros editores te ofrecen artículos de revisión que fortalecen tu comprensión, casos clínicos que estimulan tu razonamiento e imágenes clínicas que nunca olvidarás, para bien o para mal.

La experiencia clínica del NEJM está diseñada para la forma de trabajar de los profesionales clínicos: enfocada, eficiente e intencional. Cada edición semanal comienza con resúmenes claros y fáciles de leer que revelan lo más importante en menos de un minuto. Cada artículo se explica por sí solo, ofreciendo una visión completa en una sola lectura. A partir de ahí, un solo clic lleva a capas más profundas que abarcan diversas especialidades, donde aparecen nuevas perlas casi a diario. Nuestro objetivo no es ofrecerle más información para explorar o clasificar, sino brindarle claridad que pueda aplicar de inmediato.

Consideramos a NEJM Clinician como parte de la misma misión que ha guiado al New England Journal of Medicine desde su fundación: ayudar a los profesionales de la salud a mejorar sus conocimientos y su práctica para servir mejor a sus pacientes. Las herramientas y tecnologías de la medicina seguirán cambiando, pero lo que aportamos —curación e interpretación humanas de confianza— permanece constante. Cribamos el pajar y descubrimos para usted las agujas del conocimiento verdaderamente útiles.

Traduciendo las nuevas definiciones de obesidad a la práctica clínica

El 14 de enero de 2025, The Lancet Diabetes & Endocrinology publicó su Comisión 
sobre la definición y los criterios diagnósticos de la obesidad clínica . Reconociendo los obstáculos y las lagunas de conocimiento en este campo, esta Comisión revoluciona nuestra perspectiva sobre la obesidad. Al proporcionar una nueva definición y un nuevo marco diagnóstico, la Comisión identifica cuándo la obesidad es un factor de riesgo (obesidad preclínica) y cuándo representa una enfermedad independiente (obesidad clínica).

La Comisión, dirigida por el profesor Francesco Rubino (Kings College London, Londres, Reino Unido), nació del reconocimiento de que, a pesar de que la obesidad afecta a casi 
una octava parte de la población mundial , no se ha alcanzado un consenso global sobre la clasificación y definición de la obesidad. Las personas que viven con obesidad tienen diferentes perfiles de salud y necesidades, pero a menudo se habla de ellas como una sola entidad, se definen por un único parámetro (IMC) o no se habla de ellas en absoluto. Las conversaciones iniciales entre los editores de esta revista y Francesco Rubino hace 5 años condujeron a la formación de la Comisión, un esfuerzo verdaderamente colaborativo que incluyó a 56 expertos líderes de países de ingresos altos, medios y bajos, que representan una amplia gama de conocimientos

Dr. Sohail Zahid1Dr. Zhiqi Yao, ScM1; Dr. Roger S. Blumenthal1

Históricamente, la obesidad se ha centrado en el índice de masa corporal (IMC, calculado como el peso en kilogramos dividido por la altura en metros al cuadrado).¹ Sin embargo, las medidas de obesidad basadas en el IMC tienen limitaciones significativas a nivel individual porque no pueden discriminar entre músculo y grasa, evaluar la composición corporal ni determinar cuándo el exceso de adiposidad contribuye a los problemas de salud

Para abordar estas preocupaciones, la Comisión de Diabetes y Endocrinología de The Lancet emitió una nueva definición de obesidad, evaluada mediante la medición directa de la grasa, al menos dos medidas independientes del tamaño corporal o un IMC mayor o igual a 40.² La Comisión clasificó la obesidad en dos grupos: obesidad preclínica y obesidad clínica, según si las personas presentan disfunción orgánica o una capacidad reducida para realizar las actividades diarias debido al exceso de grasa corporal.² Esta nueva definición ha generado controversia y debate sobre la mejor manera de diagnosticar la obesidad, así como de clasificar y tratar a las personas en riesgo. Por ejemplo, la Asociación Europea para el Estudio de la Obesidad teme que estas definiciones propuestas puedan retrasar el diagnóstico y el tratamiento, complicar la toma de decisiones clínicas y potencialmente empeorar los resultados de salud a largo plazo.

Independientemente de otras sociedades, la Asociación Estadounidense de Endocrinología Clínica (AACE) publicó en septiembre de 2025 una declaración de consenso actualizada sobre la obesidad, reformulada como una enfermedad crónica basada en la adiposidad debido a cambios neurohormonales por la acumulación excesiva de grasa. 3 Esta declaración de consenso está motivada por los recientes avances en la medicación para la obesidad, los intentos de armonizar las definiciones de obesidad recientemente propuestas y proporciona orientación para la implementación clínica práctica.

Resumimos cinco preguntas clave sobre el manejo de la obesidad que ahora se abordan en la declaración de consenso de la AACE y destacamos los desafíos restantes para la práctica clínica.

¿Cómo detectar y confirmar el exceso de grasa corporal?

Se ha debatido cuál es el mejor método para determinar el exceso de grasa corporal. La declaración de consenso de la AACE recomienda primero realizar una prueba de detección de enfermedades crónicas relacionadas con la adiposidad mediante el IMC y luego confirmar el exceso de adiposidad con un examen físico que mida la circunferencia de la cintura en la parte superior de la cresta ilíaca y calcule la relación cintura-estatura, considerando la sarcopenia, la masa muscular y la hidratación. 3 En el caso de las personas con un IMC inferior a 35, la incorporación de las medidas de la cintura proporciona una medida indirecta de la grasa visceral, puede identificar a las personas con obesidad con un peso inferior y predice mejor el riesgo general de enfermedad cardiometabólica. Los umbrales de circunferencia de la cintura e IMC para el exceso de adiposidad difieren entre las distintas regiones y etnias, por lo que la declaración de consenso de la AACE proporciona una rúbrica de umbrales aceptados internacionalmente para mejorar el reconocimiento general de la obesidad. Si persiste la incertidumbre sobre el exceso de adiposidad, se sugieren otras medidas de la composición corporal, según el coste y la disponibilidad, como la impedancia bioeléctrica o la absorciometría de rayos X de energía dual.

¿Cómo evaluar las complicaciones y enfermedades relacionadas con la obesidad?

La declaración de consenso de la AACE agrupa las complicaciones y enfermedades relacionadas con la obesidad (ORCD), argumentando que la distinción entre estas categorías no es relevante para la atención clínica práctica, ya que todas se benefician de la terapia para la pérdida de peso. Las complicaciones relacionadas con la obesidad son afecciones causadas principalmente por el exceso de grasa, como la apnea obstructiva del sueño y el linfedema, mientras que las enfermedades relacionadas con la obesidad son aquellas que se correlacionan con la obesidad, como la diabetes tipo 2 y la fibrilación auricular. Sin embargo, debido a que la obesidad tiene muchas contribuciones de factores genéticos, ambientales, fisiológicos y psicológicos, a menudo es difícil discriminar qué afecciones son causadas por el exceso de grasa corporal de aquellas correlacionadas con la obesidad. En lugar de centrarse en complicaciones específicas de la obesidad, como recomienda la Comisión, la declaración de consenso de la AACE recomienda realizar una historia clínica y un examen físico completos, pruebas de laboratorio y estudios de diagnóstico para identificar y estadificar la gravedad de todas las posibles ORCD.

¿Cómo estadificar las complicaciones relacionadas con la obesidad?

La Comisión proporcionó una clasificación binaria para distinguir la obesidad preclínica de la clínica según la presencia de disfunción orgánica o limitaciones en el estilo de vida, pero no abordó la gravedad de la obesidad. Se ha demostrado que los sistemas de estadificación de la obesidad asocian mejor la gravedad de la obesidad con la mortalidad y la morbilidad generales. 4 La declaración de consenso de la AACE añade un sistema de estadificación simple basado en la percepción del paciente y el juicio clínico para estratificar el riesgo de las personas en todo el espectro de enfermedades crónicas relacionadas con la adiposidad: estadio 1, sin ninguna enfermedad metabólica; estadio 2, con ORCD leve a moderada; y estadio 3, con al menos un ORCD grave.

La ORCD leve incluye resultados elevados en las pruebas de laboratorio (p. ej., hiperlipidemia), pero la enfermedad es asintomática; la ORCD moderada incluye síntomas que afectan la vida diaria, y la ORCD grave incluye afecciones que afectan significativamente la calidad de vida. La hipertensión y la diabetes bien controlada son ejemplos de la enfermedad en estadio 2, mientras que la cirrosis y la insuficiencia cardíaca son ejemplos de la enfermedad en estadio 3.

¿Cuáles deberían ser los objetivos de pérdida de peso?

Las guías anteriores recomendaban la pérdida de peso para reducir los signos y síntomas relacionados con la obesidad, lo cual resulta menos práctico para la práctica clínica habitual cuando los pacientes preguntan cuánta pérdida de peso necesitan para mejorar su salud general. 2 La declaración de consenso de la AACE proporciona directrices explícitas con objetivos de pérdida de peso para cada ORCD. 3 Por ejemplo, se recomienda una pérdida de peso de al menos el 10 % para reducir el riesgo de eventos cardiovasculares adversos mayores y apnea obstructiva del sueño, mientras que se recomienda entre el 5 % y el 10 % para la reducción de la osteoartritis, la incontinencia de esfuerzo o el reflujo gastroesofágico. Si la pérdida de peso es insuficiente con una terapia específica, se recomienda intensificar los cambios en el estilo de vida, el tratamiento médico o la cirugía metabólica.¿Qué medicamentos se recomiendan?

Además de las directrices sobre nutrición, ejercicio, sueño y terapia conductual, la declaración de consenso de la AACE proporciona directrices sobre los medicamentos para la obesidad según la ORCD cardiometabólica o biomecánica concomitante e introduce una jerarquía única de farmacoterapia preferida. 3 Por ejemplo, se debe considerar el tratamiento con tirzepatida o semaglutida para personas con diabetes tipo 2, enfermedad renal crónica y enfermedad cardiovascular arteriosclerótica. 5 También se recomienda la farmacoterapia para las diferentes etapas de la enfermedad crónica basada en la adiposidad. Las personas con enfermedad en etapa 1 o 2 sin indicaciones para agonistas del receptor del péptido similar al glucagón-1 pueden ser consideradas para medicamentos de primera generación, como orlistat, fentermina u otros agentes liberadores de noradrenalina, o naltrexona-bupropión de liberación prolongada. 5 A las personas con enfermedad en etapa 3 se les recomienda encarecidamente medicamentos para la obesidad de segunda generación, como semaglutida y tirzepatida. 3 , 5

Desafíos actuales y camino a seguir

La declaración de consenso de la AACE amplía los marcos previos sobre la obesidad para ofrecer una guía práctica para las enfermedades crónicas asociadas a la adiposidad. Este documento ofrece recomendaciones pragmáticas sobre cómo diagnosticar la obesidad, identificar sus complicaciones, estratificar el riesgo de las personas, priorizar los planes de tratamiento y determinar los objetivos de pérdida de peso en todo el espectro de la obesidad. Sin embargo, existen importantes obstáculos para ir más allá del IMC en la práctica clínica.

Aunque el IMC caracteriza la adiposidad de forma incompleta, esta métrica es económica, está ampliamente adoptada y se ha incorporado a los flujos de trabajo clínicos. 6 Para establecer un nuevo marco para la obesidad, es necesario un amplio consenso entre las organizaciones médicas y otras partes interesadas, como los organismos reguladores gubernamentales, las agencias de seguros y las compañías farmacéuticas. 7 Una adopción exitosa en la práctica clínica también requerirá la aceptación del personal clínico para realizar mediciones basadas en la cintura, de las facultades de medicina para modificar los planes de estudio y de los historiales clínicos electrónicos para incorporar nuevas definiciones de obesidad. 7

Aún persisten desafíos clave para el médico en ejercicio en el manejo de la obesidad, como obtener acceso a medicamentos y estudios de imagen para la obesidad, encontrar tiempo para asesorar a los pacientes sobre terapia conductual, identificar especialistas en nutrición y fisioterapia, y comprender el seguimiento adecuado. Cualquier recomendación futura debe ser pragmática, garantizando que cualquier trabajo adicional sea significativo para mejorar la atención al paciente.

Sin embargo, la declaración de consenso de la AACE es un paso importante en la dirección correcta que aborda los desafíos comunes en el manejo de la obesidad y proporciona recomendaciones pragmáticas a los médicos.

Navegación del Paciente: Clave en Transiciones de Atención

Liu G, Kokorelias K, Knoepfli A, et al. A new patient navigation model of care to support older adults in transitions of care: Key considerations for implementation for policy-makers and health leaders. Healthcare Management Forum. 2024;38(3):186-191. doi:10.1177/08404704241288458

Comentario del blog

El artículo describe la implementación de un modelo de Navegación del Paciente (NP) en un hospital de Ontario, Canadá, destinado a facilitar las transiciones de adultos mayores con necesidades complejas del hospital al hogar. El programa, liderado por trabajadores sociales integrados en los equipos hospitalarios, ofrece apoyo en la planificación del alta y seguimiento hasta 90 días, buscando mejorar la continuidad de la atención y reducir problemas como ingresos repetidos o altas retrasadas. Mediante un enfoque de ciencia de la implementación, se analizaron experiencias y resultados, mostrando alta satisfacción y destacando consideraciones clave para replicar el modelo en otros entornos hospitalarios. La fase de transición entre entornos de atención es un período vulnerable para los pacientes y sus familias. Durante este tiempo, es esencial garantizar la coordinación y la continuidad de la atención en todos los contextos y niveles de atención médica, ya que las necesidades de los pacientes evolucionan con el tiempo. La atención transicional abarca el apoyo brindado a los pacientes a medida que se trasladan de un entorno de atención a otro, incluida la preparación prehospitalaria y el seguimiento posterior al alta  Cuando se diseñan cuidados transicionales de los pacientes se encuentra que faltan dispositivos, que podrían ser muy costo efectivos, ya que requieren menos costo en personal o que no son cubiertos por los financiadores, y mejores cuidados de rehabilitación, de nutrición, de estimulación, de capacitación a la familia para progresar en los cuidados, mejorar la autonomía de los pacientes, y darle valor a un modelo de atención que debe ser personalizado.

En los hospitales públicos un porcentaje de 10 a 15% de los pacientes son crónicos requerirían otro nivel de cuidado, una atención distinta, en otro establecimiento o en su domicilio. Las instituciones de agudos, además, no están preparadas para atender a pacientes crónicos. Las camas ocupadas por estos pacientes sociales y judicializados afectan la espera de otros pacientes que están en la emergencia o que están en centro de menor complejidad para su patología. Esto en los cálculos teóricos menos optimistas, le quitan el lugar a 4 pacientes por mes, por cama ocupada indebidamente, calculando una estancia media de 7,5 días. Las camas son 220.910 lo que podrían estar significando que 20.000 pacientes podrían continuar su atención en otros dispositivos, que debieran ser interjurisdiccionales o bien concertados. Estos días camas más costosos (150 dólares más por día cama de costo) pueden generar un derroche de 90 millones de dólares por mes o bien 1080 millones al año. Si esto pudiera demostrarse que es efectivamente esta proyección: Cuantos establecimientos de media estancia se podrían construir y mantener. Pero eso sí, tampoco debieran eternizar los pacientes en los establecimientos de media estancia, y tener donde se pueda cuidados domiciliarios. Los cuidados transicionales son una estrategia efectiva para mejorar los cuidados. Esto sin considerar la disminución de las Re internaciones, por la misma causa. Las derivaciones de pacientes que se generan a otros establecimientos, agregando costos al bolsillo a las familias, el desarraigo de los pacientes, las dificultades para resolver los casos.

Es un dispositivo que genera valor para el paciente, para el financiador, para el prestador. Se debe medir calidad de vida, carga a la familia, síntomas del paciente, estado funcional y mortalidad.

Se debe pensar en componentes alternativos en estos cuidados transicionales, como la consulta de salud, la tele monitorización, la orientación, el asesoramiento, la educación y la promoción del autocuidado parecen desempeñar un papel importante en la mejora de la calidad de vida y la reducción de los síntomas. Coleman et al. sugieren que las intervenciones de cuidados transicionales exitosas deben basarse en áreas conceptuales como la evaluación del alta, la planificación de la transición, la transferencia de información, la participación del paciente y la familia, la educación para la autogestión y el seguimiento oportuno.

En 2019, se introdujo un modelo de atención de navegación del paciente (NP) en un gran hospital metropolitano de Ontario (Canadá) para apoyar las transiciones en la atención de los adultos mayores. El navegador del paciente es un trabajador social comunitario o un «líder de transición comunitario» integrado en los equipos de atención del hospital para ayudar con la planificación del alta y brindar atención de seguimiento a los adultos mayores, sus familias o cuidadores durante un máximo de 90 días. Inicialmente, el programa de NP apoyaba a pacientes de cuidados agudos y desde entonces se ha expandido al Departamento de Emergencias y al Centro de Atención de Reactivación. En este estudio observacional retrospectivo de cohorte, describimos el nuevo modelo de atención de NP mediante el análisis de las notas clínicas recopiladas por el navegador del paciente. Este artículo proporciona información preliminar para los líderes de la salud que estén interesados ​​en implementar este novedoso modelo de NP para mejorar las transiciones de la atención en un entorno hospitalario. La financiación fue proporcionada por la Fundación Familiar SLAIGHT.

El enfoque principal de los navegadores de pacientes se centra en el nivel individual de la persona, es decir, el micronivel. Consideran las necesidades individuales de cada paciente para conectarlo con los servicios y proveedores adecuados. Su principal objetivo es guiar a los pacientes a través de la complejidad de los sistemas de atención médica, ayudándolos a acceder a los servicios de salud y a superar cualquier barrera de acceso. Más allá de eso, al nivel meso, los navegadores de pacientes pueden colaborar con otros proveedores de atención y servicios sociales que participan en la salud de los pacientes. A nivel macro, pueden trabajar con los tomadores de decisiones para lograr un cambio en el sistema, aunque esto es poco frecuente. define al ‘navegador de pacientes’ como una persona cuyo rol es permitir 
«el movimiento oportuno del paciente individual a través de un sistema de atención médica a menudo complejo y fragmentado. Los navegadores de pacientes también pueden servir para conectar los sistemas de atención para pacientes individuales al aplicar la función central de la navegación, que es la eliminación de barreras para la atención oportuna en todos los segmentos del continuo de atención médica» 

Introducción

Los modelos de atención de Navegación del Paciente (NP) tienen como objetivo apoyar a los pacientes, sus familias y/o cuidadores en su navegación por el sistema de salud, que a menudo es fragmentado y complejo. Introducida por primera vez a principios de la década de 1990, la NP se ha expandido y se ha convertido en un modelo reconocido de prestación de servicios de salud<sup> 1</sup> que se ha aplicado en todo el continuo de atención médica, que incluye la prevención, la detección, el diagnóstico, el tratamiento y los cuidados paliativos<sup> 2 </sup>. Se han desarrollado áreas específicas para la NP para afecciones (p. ej., atención oncológica), puntos de atención crítica (p. ej., atención transicional) y diversas poblaciones (p. ej., salud mental y adultos mayores).<sup> 3 </sup> En general, la NP es un modelo de prestación de servicios de salud centrado en la persona que crea un flujo continuo para los pacientes a medida que avanzan por el continuo de atención.<sup> 1</sup> La definición de «enfoque centrado en la persona» significa centrarse en los elementos de atención, apoyo y tratamiento que más importan al paciente, su familia y sus cuidadores.<sup> 4</sup>El rol de un navegador de pacientes se describe típicamente como una función que se asigna a un profesional de la salud calificado como un componente de su rol, entre múltiples tareas existentes. 5 , 6 Esta función se lleva a cabo de manera más efectiva a través de relaciones uno a uno entre el navegador de pacientes y el paciente, 1 donde el navegador interactúa con los pacientes, sus familias y/o compañeros de cuidado para identificar barreras para acceder a la atención, proporcionar referencias a servicios, facilitar las transiciones de atención y promover la autogestión. 3 , 7 Existe evidencia que indica que los programas de NP pueden contribuir a mejorar el acceso y la continuidad de la atención. 3 Sin embargo, la evidencia que respalda la efectividad de los programas de NP en los resultados del paciente es limitada. 7 – 10

Transiciones de atención del hospital al hogar

Una población que puede beneficiarse de la NP son los adultos mayores con necesidades complejas de salud y asistencia social, 11 ya que muchos pacientes adultos mayores informan resultados subóptimos durante la transición del hospital al hogar. 12 Muchos pacientes a menudo experimentan desafíos del sistema cuando son dados de alta del hospital al hogar, lo que resulta en repetidas visitas al Departamento de Emergencias (DE) 13 o altas retrasadas o Nivel Alternativo de Atención (ALC). 14 En Canadá, el término ALC se utiliza para identificar camas de hospital que están ocupadas por pacientes que podrían ser atendidos en otro lugar debido a un desajuste entre las necesidades de atención de los pacientes y los servicios prestados en ese entorno de atención. 15 En algunos casos, los pacientes designados como ALC permanecen en cuidados agudos ya que no pueden ser dados de alta para regresar a casa, debido a problemas de capacidad en otras partes del sistema de atención de la salud, como la falta de servicios de apoyo de atención domiciliaria y comunitaria disponibles o camas de atención a largo plazo. 16 Dado que más del 17 % de los pacientes de todos los días de cama de cuidados agudos en Canadá en 2020-2021 fueron designados como ALC, 17 se deben implementar intervenciones de atención de transición en todos los sectores para vincular a los pacientes con servicios comunitarios apropiados 18 para ayudar a los pacientes mientras están en el hospital y brindar apoyo de seguimiento. 19

Antecedentes

Debido a los desafíos que enfrentan los adultos mayores, el Hospital Sunnybrook, un importante hospital metropolitano de cuidados agudos, se asoció con SPRINT Senior Care, una agencia comunitaria para mejorar las transiciones de atención, para crear un programa de NP. El programa de NP se introdujo en 2019 para mejorar la continuidad de la atención en las transiciones de atención para pacientes adultos mayores con necesidades complejas de salud y asistencia social. En este estudio, el navegador de pacientes es un trabajador social, llamado «líder de transición comunitaria», que es empleado por un socio de la agencia comunitaria integrado en los equipos del hospital para brindar apoyo de seguimiento a los pacientes, sus familias o cuidadores. Tras la derivación, el navegador de pacientes evaluaría las necesidades de los pacientes y los ayudaría, a sus familias o cuidadores, en su transición del hospital a la comunidad hasta 90 días después del alta Dada la novedad del programa de NP en un entorno hospitalario, utilizamos un enfoque de ciencia de la implementación para facilitar la implementación de este nuevo modelo de atención. 20 Esto incluyó el uso de la ciencia de la implementación para informar una evaluación cualitativa (fase 1), que incluyó el diseño de nuestras guías de entrevista y el análisis de datos, y ayudó a establecer una fase cuantitativa (fase 2). El propósito de la fase 1 fue explorar las experiencias de los adultos mayores (cuidadores familiares) y los proveedores de atención médica (hospital y comunidad) con el programa de NP a través de entrevistas semiestructuradas. Los hallazgos cualitativos de una iteración anterior del programa de NP en nuestro centro (fase 1) encontraron que los adultos mayores, sus familias y/o compañeros de cuidado notaron altas tasas de satisfacción con el programa de NP, 21 e identificaron consideraciones importantes para la implementación de este nuevo modelo de atención. 22 En la fase 2, resumimos las hojas de seguimiento clínico de los navegadores de pacientes para comprender mejor la población atendida y los resultados relacionados. El objetivo de la fase 2 fue evaluar cuantitativamente el Modelo de Atención de NP mediante la descripción del perfil sociodemográfico de los pacientes y el ámbito de práctica de los navegadores, incluyendo el detalle de los servicios prestados y los resultados de los pacientes. Este artículo proporciona información preliminar para los responsables de la formulación de políticas y los líderes sanitarios interesados ​​en implementar un Modelo de Atención de NP en un entorno hospitalario.

Métodos

El estudio utilizó un diseño observacional de cohorte retrospectivo en el que se evaluaron los datos de tres grupos de cohortes de pacientes asignados a las cargas de trabajo de los navegadores de pacientes. Obtuvimos hojas de seguimiento clínico recopiladas por tres navegadores de pacientes que trabajan en las unidades de Cuidados Agudos (CA), Servicio de Urgencias y Centro de Cuidados de Reactivación (CCR) del hospital

Entorno y participantes

Los criterios de inclusión fueron pacientes remitidos y asignados a la carga de casos de la NP: (1) cohorte CA (noviembre de 2019 a octubre de 2021), (2) cohorte ED (noviembre de 2020 a octubre de 2021) y (3) cohorte RCC (noviembre de 2021 a octubre de 2022). Para el análisis de datos, incluimos a pacientes que acudieron por primera vez y que fueron asignados a la carga de casos de la NP. Los pacientes con seguimiento durante ≤3 días en las cohortes CA y RCC y durante ≤7 días en la cohorte ED se categorizaron como consultas, ya que no se añadieron formalmente a la carga de casos de la NP. Las consultas se caracterizan como el contacto inicial con la NP mediante el cual se evalúa la idoneidad de un paciente para el programa de NP o donde solo se requirió una breve interacción (p. ej., para proporcionar información sobre los servicios disponibles) sin un seguimiento sostenido Los pacientes asignados a la carga de casos de PN recibieron atención de seguimiento determinada por la PN durante hasta 90 días o más (si se consideró necesario).

Recopilación y análisis de datos

Los datos recopilados incluyeron: (1) perfil sociodemográfico del paciente (es decir, edad cronológica y sexo); (2) ámbito de práctica del navegador de pacientes (es decir, tipos de intervenciones); (3) servicio (es decir, tiempo de respuesta y duración del seguimiento); y (4) resultados (es decir, ubicación tras el alta). Los datos fueron revisados ​​por el primer autor y el autor principal responsable para verificar su integridad. Se codificó un formulario descriptivo abierto que detallaba los tipos de intervenciones y, posteriormente, se utilizaron frecuencias y estadísticas descriptivas. El equipo de gestión de NP presentó y validó los resultados resumidos.

Resultados

En este estudio, 90 pacientes fueron asignados a la carga de trabajo del navegador de pacientes de AC, 46 a la carga de trabajo del navegador de pacientes de ED y 70 a la carga de trabajo del navegador de pacientes de RCC. Los resultados incluyen perfiles sociodemográficos, ámbito de práctica, servicio y resultados de los pacientes que fueron atendidos por los navegadores de pacientes

Perfiles sociodemográficos

En las tres cohortes, la edad media fue de 79 a 80 años y la mediana de edad fue de 79 a 81 años, con un rango de 55 a 98 años. La proporción para las mujeres osciló entre el 54 % y el 70 %, en comparación con la de los hombres, del 28 % al 46 %

Ámbito de práctica de los navegadores de pacientes

En cuanto al ámbito de práctica de los navegadores de pacientes, estos pudieron haber realizado una o más intervenciones. En las tres cohortes, los navegadores de pacientes participaron en la planificación del alta (AC = 61 %, ED = 94 %, RCC = 44 %), las conexiones con servicios (AC = 66 %, ED = 80 %, RCC = 67 %), las conexiones con proveedores (AC = 59 %, ED = 37 %, RCC = 24 %), las alternativas de alojamiento (AC = 31 %, ED = 9 %, RCC = 21 %), las actividades instrumentales de la vida diaria (AC = 16 %, ED = 30 %, RCC = 14 %), las preocupaciones sociales (AC = 11 %, ED = 24 %, RCC = 21 %) y las preocupaciones de familiares/parejas de cuidado (AC = 31 %, ED = 26 %, RCC = 16 %).

Programa de navegadores de pacientes y resultados

Para las tres cohortes, el tiempo de respuesta en el que los navegadores de pacientes se comunicaron con los pacientes, sus familias y/o compañeros de cuidado fue el siguiente: el mismo día (AC = 30%, ED = 52%, RCC = 13%), dentro de los 7 días (AC = 52%, ED = 39%, RCC = 60%), de 8 a 14 días (AC = 8%, ED = 4%, RC = 6%) o ≥15 días (AC = 6%, ED = 4%, RCC = 9%). La duración del servicio del programa PN fue de 49 días (mediana) y 74 días (media) en la cohorte AC, con un rango de entre 5 y 344 días, 67 días (mediana) y 92 días (media) en la cohorte ED, con un rango de entre 10 y 350 días, y 58 días (mediana) y 66 días (media) en la cohorte RCC, con un rango de entre 5 y 241 días.Tras el alta del programa de NP, la mayoría de los pacientes fueron dados de alta a su domicilio o a un centro de apoyo/retiro (AC = 66 %, ED = 83 %, RCC = 76 %). Algunos pacientes fueron dados de alta a un centro alternativo (es decir, cuidados agudos, rehabilitación, cuidados de transición, cuidados a largo plazo o cuidados paliativos) (AC = 23 %, ED = 9 %, RCC = 16 %). Los casos restantes se consideraron «otros», es decir, desconocidos, dados de alta a un albergue o fallecidos (AC = 11 %, ED = 9 %, RCC = 9 %). Los casos considerados como pérdida de seguimiento fueron «desconocidos».

Discusión

En este estudio observacional de cohorte retrospectivo, utilizamos las notas clínicas de los navegadores de pacientes para describir los perfiles sociodemográficos, el ámbito de práctica, los servicios y los resultados de los pacientes. Específicamente, resumimos la carga de trabajo de los navegadores en tres cohortes en el Centro de Atención, Urgencias y Centro de Cuidados Intensivos (CIC) para comprender mejor el Modelo de Atención de NP en un entorno hospitalario. Los hallazgos indicaron que los navegadores desempeñaron un papel activo ayudando a adultos mayores, predominantemente mujeres de ochenta años, a apoyar a los equipos del hospital en la planificación del alta y a facilitar las transiciones de atención en el Centro de Atención, Urgencias y Centro de Cuidados Intensivos.Según Statistics Canada (2024), las mujeres canadienses mayores enfrentan desafíos para acceder a especialidades médicas y pruebas que no son de emergencia en comparación con los hombres mayores. 22 En particular, la mayoría de los pacientes ayudados por los navegadores de pacientes en el DE fueron mujeres (70%) en este estudio. 23 Al comparar las visitas de emergencia para adultos mayores (edad ≥60 años) del Instituto Canadiense de Información de Salud (años fiscales 2020 y 2021), la proporción de mujeres a hombres fue aproximadamente igual (mujeres = 51% y hombres = 49%). Por lo tanto, es importante comprender mejor por qué una mayor proporción de mujeres fueron apoyadas por el navegador de pacientes, lo que podría estar relacionado con otros factores socioeconómicos intersectoriales que impactan a las mujeres en comparación con los hombres y que deben explorarse (es decir, etnia/raza, inmigrante, vivir solo y bajos ingresos). Dado que las mujeres mayores (21%) tienen más probabilidades de sentirse solas que los hombres (14%) 24 el programa de NP puede beneficiar a quienes viven solos.El principal ámbito de práctica de los navegadores de pacientes en un entorno hospitalario era la planificación del alta y la asistencia en la conexión con servicios y proveedores. Dado que los navegadores de pacientes son trabajadores sociales empleados por una agencia comunitaria asociada, participaron en la discusión de alternativas de vivienda y en la atención de las necesidades básicas de la vida diaria con los pacientes, sus familias o sus cuidadores. Dado que las personas mayores con bajos ingresos experimentan dificultades en la transición del hospital al hogar, 

este Modelo de Atención de NP con un trabajador social podría ser más adecuado para abordar las necesidades de vivienda. Los navegadores de pacientes también brindaron asesoramiento para apoyar a los pacientes, sus familias o sus cuidadores a afrontar el estrés o el agotamiento.Dado que los navegadores de pacientes estaban integrados en el hospital, trabajaron en estrecha colaboración con los equipos de atención y respondieron a las necesidades de los pacientes adultos mayores, sus familias y/o cuidadores en la coordinación de los planes de alta. Los navegadores de pacientes también pudieron contactar a los pacientes el mismo día de la derivación. Por ejemplo, el navegador de pacientes del departamento de urgencias atendió al 52% de los pacientes el mismo día. Los hallazgos de esta investigación coinciden con el estudio cualitativo realizado en el mismo hospital durante la implementación inicial del programa de NP. En los hallazgos de las entrevistas, pacientes y profesionales de la salud en cuidados intensivos y atención comunitaria revelaron que los navegadores de pacientes facilitaron las transiciones del hospital al hogar para adultos mayores con necesidades complejas. 10 Además, los informantes clave también informaron que contar con un único profesional de la salud designado, como un navegador de pacientes, puede mejorar la experiencia y la satisfacción del paciente. 20En la literatura actual, no existen estándares para la duración de los programas de NP para esta población, ya que se desconocen las estrategias de atención transicional más efectivas para adultos mayores.<sup> 12</sup> En este estudio, la duración del programa de NP varió ampliamente, de 5 a 350 días, aunque la mediana fue de 49 días en la cohorte de AC, 58 días en la cohorte de RCC y 67 días en la cohorte de SU. Un hallazgo relevante para la planificación de programas de NP es que los pacientes de la cohorte de SU fueron monitoreados durante un período más largo en comparación con las cohortes de AC o RCC en este estudio. Se recomiendan intervenciones de atención transicional antes y después del alta para prevenir las visitas de los adultos mayores a SU; sin embargo, se necesita más investigación basada en la evidencia sobre las intervenciones de atención transicional para minimizar las visitas a SU.<sup> 12</sup>Según las notas clínicas, en algunos casos, los navegadores de pacientes brindaron atención de seguimiento hasta que el paciente fue dado de alta a otro proveedor de atención (es decir, un gestor de casos o un profesional de atención primaria). Dado que el programa de NP es novedoso, los navegadores de pacientes brindaron atención de seguimiento a los pacientes, sus familias o cuidadores durante el tiempo que fuera necesario. Esto coincide con el trabajo de Kokorelias y colegas (2022), quienes señalaron que los programas de NP deben considerarse para adultos mayores con necesidades de atención complejas tan pronto como sean asignados al hospital y durante el tiempo que sea necesario. 20

Limitaciones

En los perfiles de las pacientes, solo recopilamos información sobre la edad y el sexo y no obtuvimos detalles sobre otros factores sociales determinantes (es decir, origen étnico/raza, si viven solas, bajos ingresos o nivel de apoyo de sus familias/cuidadores). Se necesita más investigación para definir la población objetivo que se beneficiaría más o justificaría la necesidad de apoyo por parte de un navegador de pacientes, en particular para comprender mejor las necesidades de las mujeres que quizás viven solas o se sienten solas, y que pueden necesitar ayuda adicional para acceder a los servicios o requerir asesoramientoDado que el Modelo de Atención de NP es novedoso, aún se desconocen las intervenciones o servicios más eficaces. En este estudio de cohorte observacional retrospectivo, describimos el programa de NP en un entorno hospitalario en tres áreas (AC, ED y RCC). Los modelos de atención de NP pueden ser una solución ideal para minimizar los reingresos hospitalarios o la designación de ALC por parte de los pacientes, ayudándolos a navegar por el sistema para encontrar apoyos más adecuados en la comunidad. En este modelo de atención, los navegadores de pacientes trabajan con los clientes utilizando un enfoque centrado en la persona para ayudarlos a navegar por los sistemas de salud y asistencia social y superar las barreras de acceso a servicios y recursos. 26-28 Sin embargo , en este estudio, no incluimos una cohorte comparativa que no recibiera el programa de NP. Las investigaciones futuras deberían apuntar a capturar las tasas de reingresos hospitalarios y ALC o altas tardías, así como a realizar un análisis de costo-efectividad para determinar mejor la efectividad del programa de NP.

Consideraciones sobre la práctica e implementación del Modelo de Atención de PN

Un factor que contribuyó al éxito del programa de NP fue la decisión de integrarlo en el hospital, lo que facilitó la comunicación 22 entre los navegadores de pacientes y el personal hospitalario (incluidos los trabajadores sociales hospitalarios) mientras ayudaban a los pacientes y sus cuidadores familiares en la transición de regreso a casa. La necesidad de establecer métodos de comunicación claros y sólidos entre los navegadores de pacientes, otros profesionales de la salud y los pacientes se ha identificado como un factor crítico para la implementación exitosa de los programas de NP. 29 En nuestro estudio, el enfoque integrado permitió a los navegadores de pacientes comunicarse de manera más efectiva y directa con el personal hospitalario y los pacientes sobre los recursos comunitarios disponibles que se adaptaban bien a las necesidades de los pacientes, lo que potencialmente condujo a hospitalizaciones innecesarias al permitir que los adultos mayores accedieran a los servicios comunitarios.Un factor que facilitó este enfoque integrado fue la relación formal entre la agencia comunitaria y el hospital, establecida mediante una iniciativa provincial de atención médica para fortalecer las relaciones de trabajo entre el hospital y las agencias comunitarias, denominada Equipos de Salud de Ontario. En consecuencia, este nuevo enfoque en la prestación de servicios de salud creó las condiciones necesarias para que los navegadores comunitarios de pacientes trabajaran en el hospital, lo que incluyó la posibilidad de participar en su atención mientras los pacientes estaban hospitalizados. Si bien existen otros ejemplos de programas de NP que utilizan un enfoque integrado similar para otras afecciones (p. ej., enfermedades cardiovasculares 30 y pacientes con traumatismos 31 ), hasta donde sabemos, ninguno lo ha hecho para adultos mayores con necesidades de atención complejas.Otro factor crítico relacionado con la disposición de las organizaciones a adoptar programas de NP es la financiación. 29 En el presente estudio, el programa de NP se financia como proyecto piloto mediante una donación benéfica de una fundación y, de no renovarse, podría dificultar su sostenibilidad. Este tipo de modelo de financiación para la NP es común; una revisión exploratoria de los programas de NP reveló que aproximadamente un tercio de los programas dependen de subvenciones, apoyo de fundaciones o donaciones benéficas. 29 Por lo tanto, es necesario obtener datos que demuestren el impacto del modelo de atención de NP en la eficiencia de la atención médica y los resultados de los pacientes para promover la financiación a largo plazo que permita sostener el programa después de la fase piloto.

Conclusión

Esta investigación proporcionó hallazgos preliminares para un nuevo Modelo de Atención de NP para apoyar a los adultos mayores en las transiciones de atención que están siendo tratados por las unidades de aire acondicionado, el departamento de emergencias y el centro de cuidados intensivos (RCC) de un hospital. Los navegadores de pacientes son trabajadores sociales o «líderes de transición comunitarios» que participan en la planificación del alta, las conexiones con servicios y proveedores, las alternativas de vivienda, las actividades instrumentales de la vida diaria y el asesoramiento. En este estudio, la mayoría de los pacientes regresaron a un hogar o a un entorno de apoyo; sin embargo, se justifica la investigación adicional con una cohorte comparativa. Dado que el rol del navegador de pacientes es novedoso en un entorno hospitalario, los hallazgos del estudio proporcionan información y consideraciones importantes para los responsables políticos y los líderes de la salud que estén interesados ​​en implementar este Modelo de Atención de NP para mejorar las transiciones de atención para los adultos mayores

Consideraciones para los responsables de políticas y líderes de salud

1. Este estudio proporciona evidencia preliminar para la implementación de NP en un hospital.

2. Los navegadores de pacientes son trabajadores sociales comunitarios integrados en el hospital para facilitar las transiciones de atención y apoyar a los adultos mayores, sus familias y/o compañeros de cuidado brindándoles atención de seguimiento hasta por 90 días.

3. Además de la planificación del alta, los navegadores de pacientes también participaron en las conexiones con servicios y proveedores, alternativas de vivienda, actividades instrumentales de la vida diaria y asesoramiento.

4. Los navegadores de pacientes trabajaron con los equipos de los hospitales y apoyaron a la mayoría de los pacientes en su regreso a casa. Se requieren más investigaciones para evaluar este modelo de atención.

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Desintoxicación de las redes sociales y la salud mental de los jóvenes

Elombe Calvert1Maddalena Cipriani,1,2Bridget Dwyer,1

Puntos clave

Pregunta   : ¿La reducción del uso de las redes sociales está asociada con problemas de comportamiento y salud mental entre los adultos jóvenes?

Resultados:   En este estudio de cohorte de 373 participantes, se encontró que el uso problemático de las redes sociales se asociaba significativamente con peores resultados en la salud mental. Una intervención de desintoxicación de redes sociales de una semana redujo significativamente los síntomas de ansiedad en un 16,1 %, depresión en un 24,8 % y insomnio en un 14,5 %. Aunque estadísticamente detectables, los aumentos en el tiempo en casa y el tiempo frente a la pantalla fueron pequeños en comparación con las grandes variabilidades en el comportamiento dentro de cada persona.

Significado   Estos hallazgos sugieren que reducir el uso de las redes sociales durante una semana puede mejorar los resultados de salud mental en adultos jóvenes; sin embargo, la durabilidad de estos resultados terapéuticos y sus asociaciones con el comportamiento requieren más investigación.

Importancia.   La asociación entre el uso de las redes sociales y la salud mental juvenil sigue siendo poco conocida, y revisiones sistemáticas recientes presentan hallazgos inconsistentes y contradictorios. Estas discrepancias reflejan la excesiva dependencia de las estimaciones de uso autoinformadas, la falta de seguimiento pasivo del comportamiento y la limitada medición de los estados de salud mental momentáneos.

Objetivos   Examinar la asociación entre el uso objetivo de las redes sociales, la participación problemática y los resultados de salud mental en adultos jóvenes, así como evaluar los resultados de una intervención de desintoxicación de las redes sociales de 1 semana sobre el comportamiento y los síntomas de salud mental.

Diseño, entorno y participantes.   Estudio de cohorte remoto realizado en EE. UU. mediante un registro nacional de reclutamiento entre marzo de 2024 y marzo de 2025. Los participantes completaron una sesión de observación inicial de dos semanas, seguida de una intervención opcional de desintoxicación de redes sociales de una semana. Los participantes eran adultos jóvenes (de 18 a 24 años) con un teléfono inteligente y dominio del inglés.

Exposiciones   Uso de redes sociales como Facebook, Instagram, Snapchat, TikTok y X durante un período de referencia de 2 semanas, seguido de una intervención de desintoxicación opcional de 1 semana.

Resultados y medidas principales   Los resultados principales fueron cambios en los síntomas de desintoxicación de depresión (Cuestionario de salud del paciente-9), ansiedad (Trastorno de ansiedad generalizada-7), insomnio (Índice de gravedad del insomnio) y soledad (Escala de soledad de la Universidad de California, Los Ángeles), así como cambios dentro de los participantes en el comportamiento, incluido el uso de pantallas, la comunicación, la movilidad y los estados momentáneos de salud mental.

Resultados   De 417 participantes inscritos, 373 (edad media [DE], 21,0 [1,9] años) completaron las evaluaciones iniciales, y 295 (79,1 %) optaron por una intervención de desintoxicación que redujo los síntomas de ansiedad en un 16,1 % (reducción de −1,9; Cohen d , −0,44; IC del 95 %, −0,56 a −0,32), depresión en un 24,8 % (reducción de −2,0; Cohen d , −0,37; IC del 95 %, −0,49 a −0,32) e insomnio en un 14,5 % (reducción de −2,1; Cohen d , −0,44; IC del 95 %, −0,56 a −0,32). No se observaron cambios significativos en la soledad ( d de Cohen , -0,40; IC del 95 %, -0,17 a 0,06). Se observaron aumentos marginales en el tiempo en casa (β, 42,8; IC del 95 %, 24,3 a 61,2 minutos) y la duración del uso de pantallas (β, 15,4; IC del 95 %, 4,9 a 25,9 segundos), con una considerable variabilidad intraindividual. No se observaron otros cambios en las características conductuales ni en las basadas en EMA tras la desintoxicación.

Conclusiones y relevancia   En esta cohorte de adultos jóvenes, la reducción del uso de las redes sociales durante una semana se asoció con reducciones en los síntomas de depresión, ansiedad e insomnio; sin embargo, la durabilidad de estos resultados terapéuticos y sus asociaciones con el comportamiento justifican más estudios, particularmente en poblaciones más diversas.

Introducción

La asociación entre el uso de las redes sociales y la salud mental juvenil es compleja y aún se comprende poco. Revisiones sistemáticas y metaanálisis recientes reportan asociaciones inconsistentes y contradictorias. 1-6 Si bien estas discrepancias pueden reflejar en parte las diferencias en la interacción de los jóvenes con las redes sociales, 7 también son atribuibles a la excesiva dependencia del campo únicamente de las estimaciones autoinformadas sobre el uso (p. ej., tiempo frente a la pantalla 8 ) y los comportamientos relacionados (p. ej., hábitos de comunicación, 9 patrones de sueño 10 y actividad física 11 ), lo cual introduce sesgo y confunde las asociaciones. 12

Dado que las mediciones del tiempo de pantalla autoinformado han demostrado una débil asociación con la salud mental de los jóvenes,<sup> 5 </sup> existe un creciente reconocimiento de la necesidad de enfoques de medición más precisos (p. ej., compulsividad y dependencia emocional). Los datos objetivos, al complementarse con evaluaciones que capturen las dimensiones psicológicas y conductuales del uso problemático, <sup>13 </sup> aunque en gran medida autoinformados, pueden proporcionar una comprensión más completa de cómo las redes sociales afectan la salud mental de los jóvenes.

Igualmente importante es la necesidad de examinar los comportamientos asociados con el uso de las redes sociales. 14 Las características conductuales pasivas derivadas de los sensores de los teléfonos inteligentes (p. ej., patrones de movilidad, comunicación, sueño y uso de pantallas) han mostrado asociaciones con síntomas de salud mental 15 y pueden complementar las evaluaciones tradicionales al capturar aspectos del funcionamiento que no se miden fácilmente mediante autoinformes. Al capturar los cambios de comportamiento a medida que ocurren, complementan los autoinformes retrospectivos y proporcionan información ecológicamente válida sobre las experiencias cotidianas de los adultos jóvenes. En conjunto, estos enfoques ofrecen un marco más completo y riguroso para avanzar en nuestra comprensión de la asociación de las redes sociales con la salud mental juvenil.

El fenotipado digital, definido como la cuantificación momento a momento del fenotipo humano a nivel individual in situ mediante datos de dispositivos digitales personales,<sup> 16</sup> proporciona un marco para combinar datos objetivos sobre el uso de redes sociales, señales conductuales recopiladas pasivamente y autoinformes instantáneos de salud mental mediante la evaluación ecológica momentánea (EMA). Este enfoque multimodal permite una caracterización más completa de la participación de los jóvenes en las redes sociales y aborda directamente las inquietudes metodológicas planteadas en hallazgos metaanalíticos recientes.<sup> 12</sup> Dado que los teléfonos inteligentes son el principal medio a través del cual los jóvenes acceden a las redes sociales, y que el fenotipado digital puede operar de forma pasiva y discreta en estos dispositivos, ofrece una solución escalable y de bajo costo para capturar el uso de las redes sociales en entornos de práctica clínica.<sup> 16</sup> Si bien la detección pasiva se ha aplicado en la investigación observacional, <sup>17</sup> se ha prestado menos atención a su potencial para examinar los comportamientos asociados con el uso objetivo y problemático de las redes sociales.

Los adultos jóvenes (de 18 a 24 años) han sido identificados consistentemente en la literatura como entre los usuarios más frecuentes de las redes sociales 18 y como un grupo con mayor riesgo de aparición de depresión, ansiedad y problemas de salud mental relacionados. 19 , 20 Esta etapa del desarrollo, a menudo descrita como adultez emergente, está marcada por una mayor vulnerabilidad y transición, lo que la convierte en una población particularmente importante para examinar los resultados del uso de las redes sociales. Las intervenciones a corto plazo, como una desintoxicación de las redes sociales de 1 semana, se han examinado cada vez más como estrategias factibles para reducir el uso problemático y mejorar el bienestar en poblaciones jóvenes, con varios estudios que demuestran efectos mensurables dentro de este período de tiempo. 21-23 Por lo tanto, implementamos un diseño que incluía un período de observación de 2 semanas, suficiente para establecer patrones de comportamiento de referencia 24 seguido de una intervención de desintoxicación de 1 semana, para evaluar la asociación entre el uso reducido de las redes sociales, el comportamiento y la salud mental.

El presente estudio integra el fenotipado digital basado en teléfonos inteligentes, autoinformes validados sobre el uso problemático de redes sociales, EMA de síntomas instantáneos y encuestas estandarizadas de salud mental. Nuestros objetivos fueron:

(1) comparar la solidez de las asociaciones entre medidas objetivas y autoinformadas sobre el uso problemático de redes sociales y la salud mental;

(2) evaluar los cambios en los síntomas de depresión, ansiedad, soledad e insomnio tras una intervención de desintoxicación de una semana; y

(3) evaluar si la reducción del uso de redes sociales se asociaba con cambios en el comportamiento y estados de salud mental momentáneos.

Métodos

Participantes y diseño del estudio

Este estudio utilizó un diseño de cohorte prospectivo con una intervención voluntaria para evaluar los resultados de una desintoxicación de redes sociales de 1 semana en la salud mental de adultos jóvenes de 18 a 24 años. Los participantes fueron reclutados a través de ResearchMatch (eMethods en el Suplemento 1 ). Los criterios de elegibilidad incluyeron la propiedad de un teléfono inteligente Android o iOS compatible con la aplicación mindLAMP, 19 la capacidad de participar en visitas de estudio virtuales, comunicarse en inglés y proporcionar el consentimiento informado. El estudio involucró una fase de observación de 2 semanas con detección pasiva de teléfonos inteligentes, EMA diarios y encuestas clínicas estandarizadas semanales, seguida de una intervención opcional de desintoxicación de redes sociales de 1 semana dirigida a 5 plataformas (Facebook, Instagram, Snapchat, TikTok y X [anteriormente Twitter]). El fenotipado digital y los datos de la encuesta se recopilaron utilizando la aplicación y REDCap. Los participantes informaron las métricas de uso a nivel de aplicación a través de la configuración de su dispositivo. Los participantes fueron compensados ​​con hasta $ 150 USD, prorrateados en la proporción de encuestas completadas. El estudio fue aprobado por la junta de revisión del Centro Médico Beth Israel Deaconess y se adhirió a las pautas de informes de Fortalecimiento de la presentación de informes de estudios observacionales en epidemiología ( STROBE ) para estudios de cohorte.Procedimientos de estudio

Los participantes completaron 3 visitas virtuales (eFigure 1 en el Suplemento 1 ). En la visita 1, los participantes dieron su consentimiento informado electrónico y completaron la primera batería de evaluaciones basales demográficas, clínicas y de uso problemático de las redes sociales, y configuraron la aplicación de fenotipado digital del estudio (eFigure 2 en el Suplemento 1 ) en sus teléfonos inteligentes. Durante la fase de observación de 2 semanas, los participantes completaron EMA diariamente mientras se recopilaban continuamente datos de detección pasiva del teléfono inteligente (p. ej., GPS, acelerómetro y estado de la pantalla). En la visita 2, los participantes repitieron la misma batería de evaluaciones (excluyendo los datos demográficos) de la visita 1, revisaron su resumen de datos personalizado con un asistente de investigación (eFigure 3 en el Suplemento 1 ) e informaron sus métricas de uso a nivel de aplicación durante las 2 semanas anteriores navegando a la configuración de su dispositivo (eFigure 4, eFigure 5 en el Suplemento 1 ).

Luego, los participantes se autoseleccionaron para una intervención de desintoxicación de redes sociales de 1 semana, continuando con la detección pasiva y las encuestas diarias de EMA. En la visita 3, los participantes repitieron las mismas evaluaciones que en la visita 2, revisaron su informe final de datos y documentaron el uso de las aplicaciones durante la semana de desintoxicación.

Para garantizar la integridad de los datos, se les indicó a los participantes, durante la incorporación y en las visitas de seguimiento, que no reiniciaran sus contadores de uso del teléfono y que autodeclararan el uso de redes sociales en las cinco aplicaciones desde dispositivos alternativos. Se implementó un protocolo de seguridad para escalar cualquier riesgo clínico identificado (p. ej., Cuestionario de Salud del Paciente-9 [PHQ-9], ítem 9 ≥ 2).

Medidas de estudio

Los participantes informaron su raza y etnia al inicio del estudio en la encuesta de inscripción. Las opciones de respuesta para la raza incluían indio americano o indígena, asiático o asiático-americano, negro o afroamericano, de Oriente Medio o norteafricano, isleño del Pacífico o nativo hawaiano, blanco o europeo-americano, multirracial o mestizo, y otros. La etnia se clasificó por separado como hispana o no hispana. Se evaluaron la edad, el género, la raza y la etnia para considerar posibles factores de confusión sociodemográficos.

La proporción mediana (RIC) de características de detección pasiva que no faltaban por participante fue de 0,59 (0,22-0,71), con una calidad de datos pasivos basada en GPS de 0,78 (0,32-0,96). Las características de detección pasiva incluyeron medidas de movilidad (tiempo en casa, entropía y recuento de pasos), interacción con la pantalla (duración de la pantalla, activaciones de la pantalla, desbloqueos de la pantalla) y frecuencia y diversidad en la comunicación (número de mensajes de texto entrantes, número de mensajes de texto salientes, grado de texto [el número de personas a las que se les envió un mensaje de texto], número de llamadas entrantes, número de llamadas salientes, duración de la llamada y grado de la llamada [el número de personas diferentes llamadas]). Las medidas de movilidad se diseñan a partir de características de datos de GPS y acelerómetro utilizando la biblioteca de código abierto de Python, Cortex. 25

 La tasa mediana (RIC) de finalización diaria de EMA fue de 0,76 (0,67-0,80), y 351 de 373 participantes (94 %) respondieron a más de la mitad de las indicaciones de su EMA. Las medidas de EMA registraron el estado de ánimo, la ansiedad y la dificultad para funcionar a diario. Se ofrecen breves descripciones de cada característica y su derivación en el Suplemento 1 de Métodos Electrónicos .

Las encuestas estandarizadas incluyeron el PHQ-9, 26 el Trastorno de Ansiedad Generalizada-7 (GAD-7), 27 el Índice de Gravedad del Insomnio (ISI), 28 la Escala de Soledad de UCLA (Universidad de California en Los Ángeles-LS), 29 la Escala de Uso Problemático de las Redes Sociales (PUSNS), 30 la Escala de Adicción a las Redes Sociales de Bergen (BSMAS), 31 la Escala de Comparación Negativa de las Redes Sociales (NSMCS), 32 y la Escala de Autoestima de Rosenberg. 33 Las características objetivas de las redes sociales incluyeron métricas específicas de la plataforma, como el tiempo medio diario frente a la pantalla, las recogidas, las notificaciones y la cantidad de días que se abrieron las aplicaciones. Los detalles de las escalas y las preguntas se proporcionan en eMethods en el Suplemento 1 

.Análisis estadístico

Se calcularon estadísticas descriptivas para resumir las características demográficas basales, las medidas clínicas y las variables de uso de redes sociales. Se examinaron las diferencias entre los participantes que participaron en el grupo de desintoxicación y los que no lo hicieron mediante pruebas de χ² o la prueba exacta de Fisher para variables categóricas y la prueba U de Mann-Whitney para variables continuas.

Se calcularon correlaciones bivariadas ( r de Pearson ) para examinar las asociaciones entre el uso objetivo de redes sociales, el uso problemático autoreportado de redes sociales y los resultados en salud mental. Posteriormente, se ajustaron modelos de regresión lineal multivariable para cada medida de resultado (PHQ-9, GAD-7, ISI y UCLA-LS) para evaluar las contribuciones independientes del uso problemático objetivo y autoreportado de redes sociales, ajustando por edad, género, educación, raza y etnia, y sistema operativo del teléfono.

Los cambios en los síntomas clínicos antes y después de la intervención de desintoxicación se evaluaron mediante pruebas t pareadas, y se calculó la d de Cohen 34 para estimar la magnitud del efecto. Se realizaron análisis de sensibilidad según la gravedad inicial de los síntomas de depresión para examinar los posibles resultados diferenciales de la intervención de desintoxicación.

Para estimar los cambios conductuales en el fenotipado digital y las características de la EMA, ajustamos 17 modelos lineales de efectos mixtos (uno por resultado), cada uno con una intersección aleatoria para considerar la correlación intraparticipante en observaciones diarias repetidas. Para cada característica del resultado Y, medida para el participante i en el día t:

it  = + β 1 Periodo it  + β 2 Edad i  + β 3 Género i  + β 4 Educación i  + β 4 Educación i  + β 5 Raza i  + β 6 Tipo de teléfono i  +  0i  + ε it

donde β 0 es la intersección fija, 0i es una intersección aleatoria específica del participante y ε es el error residual. El período (línea base vs. semana de desintoxicación) se incluyó como el principal efecto fijo, con covariables para edad, género, educación, raza y tipo de teléfono. Esto permitió la estimación del efecto medio de desintoxicación entre los participantes, al tiempo que se acomodaba a la variabilidad inicial individual. Dado que se realizaron 17 modelos de efectos mixtos, los valores P se corrigieron para realizar comparaciones múltiples utilizando el procedimiento de Benjamini-Hochberg. Para comprender cómo la ubicación geográfica de los participantes afectó nuestras estimaciones del cambio de comportamiento de desintoxicación, se completaron análisis de sensibilidad que explicaban la confusión espacial (eMethods en el Suplemento 1 ).

Se asumió que la falta de características fenotípicas digitales se debía al azar según la prueba de Hawkins.<sup> 35</sup> Los datos faltantes se abordaron mediante imputación múltiple por ecuaciones encadenadas (MICE), <sup>36</sup> generando cinco conjuntos de datos imputados para el modelado estadístico. Todos los valores de p se obtuvieron a partir de pruebas bilaterales, y la significancia estadística se determinó con un umbral ajustado a la tasa de falsos descubrimientos de p  < 0,05 mediante el procedimiento de Benjamini-Hochberg.

Se calcularon estadísticas descriptivas para resumir las características demográficas basales, las medidas clínicas y las variables de uso de redes sociales. Se examinaron las diferencias entre los participantes que participaron en el grupo de desintoxicación y los que no lo hicieron mediante pruebas de χ² o la prueba exacta de Fisher para variables categóricas y la prueba U de Mann-Whitney para variables continuas.

Resultados

Características basales

Un total de 417 participantes se inscribieron en el estudio (eFigure 6 en el Suplemento 1 ), con 19 (4.6%) descalificados (direcciones fraudulentas o no estadounidenses), lo que arrojó una muestra elegible de 398 participantes. De los 398, 25 (6.3%) se retiraron, lo que resultó en una muestra analítica de 373 participantes ( Tabla 1 ). La cohorte fue predominantemente femenina (277 participantes [74.3%]), con una edad media (DE) de 21 (2) años. La mayoría de los participantes eran estudiantes universitarios (287 participantes [76.9%]), seguidos de los posgraduados (54 participantes [14.5%]) y aquellos con solo educación secundaria (32 participantes [8.6%]). La composición racial fue la siguiente: 87 (23.3%) asiáticos o asiático-americanos; 22 (5.9%) negros o afroamericanos; 29 (7.8%) hispanos o latinos; 8 (2.1%) de Oriente Medio o África del Norte; 26 (7,0%) multirraciales o de raza mixta; 1 (0,3%) isleño del Pacífico o nativo hawaiano; 198 (53,1%) blancos; y 2 ​​(0,5%) otros; 337 (90,3%) poseían un teléfono inteligente iOS. Las evaluaciones iniciales fueron completadas por 373 de 398 participantes elegibles (93,7%), con 295 (79,1%) optando por la intervención de desintoxicación de 1 semana y 78 (20,9%) optando por no participar (eFigure 6 en el Suplemento 1 ). Aquellos que optaron por no participar en la desintoxicación no difirieron significativamente de los que participaron en términos de características demográficas, medidas clínicas iniciales ( Tabla 1 ), tiempo de pantalla en redes sociales (eFigure 8 en el Suplemento 1 ), o puntuaciones de uso problemático de redes sociales. Al inicio del estudio, todos los participantes reportaron depresión mínima (puntuación media [RIC] en el PHQ-9: 4,0 [2,0-8,0]) y ansiedad (puntuación media [RIC] en el GAD-7: 4,0 [2,0-8,0]), insomnio clínicamente no significativo (puntuación media [RIC] en el ISI: 6,0 [3,0-10,0]) y soledad moderada (puntuación media [RIC] en el UCLA-LS: 36,0 [29,0-44,0]). Consulte la Tabla electrónica 1 del Suplemento 1 para obtener un informe completo de las mediciones iniciales.

Uso básico de las redes sociales

Durante el período de referencia de 2 semanas, 350 participantes (93,8 %) utilizaron al menos 1 de las 5 plataformas de redes sociales incluidas en el estudio, y solo 23 participantes (6,2 %) informaron no utilizar ninguna. Los participantes tenían una media (DE) de tiempo frente a la pantalla de 1,9 (1,4) horas al día en las 5 plataformas de redes sociales (eFigure 7 en el Suplemento 1 ), lo que corresponde a una media (DE) de 26,5 (20,7) horas de uso acumulado por participante durante el período de 2 semanas. La media (DE) de tiempo frente a la pantalla diario fue mayor en las participantes femeninas (2,0 [1,5] horas) que en los participantes masculinos (1,3 [1,2] horas) ( P  < 0,001), sin que se observaran otras diferencias significativas por raza, nivel educativo, sistema operativo del teléfono o estado de suscripción voluntaria a la desintoxicación (eFigure 8 en el Suplemento 1 ).Desintoxicación del uso de las redes sociales

La intervención de desintoxicación de redes sociales de 1 semana fue completada por 295 participantes (79,1%). Durante el período de intervención, el tiempo medio (DE) diario frente a las pantallas de redes sociales disminuyó a 0,5 (0,8) horas, una reducción significativa con respecto al uso inicial de 1,9 (1,4) horas ( P  < ,001). La mayoría de los participantes (265 de los participantes [89,8%]) redujeron su tiempo frente a las pantallas durante la desintoxicación, con una reducción total media (DE) de 9,2 (9,2) horas por participante ( Figura ). Las tasas de incumplimiento variaron según la plataforma, y ​​Instagram (200 de 295 participantes [67,8%]) y Snapchat (144 participantes [48,8%]) mostraron las tasas más altas de uso continuo durante el período de desintoxicación (eFigura 9 en el Suplemento 1 ). Los participantes mostraron mayor probabilidad de reducir el uso de TikTok (188 participantes [63,7%]) que de Instagram (95 participantes [32,2%]) o Snapchat (151 participantes [51,2%]). X y Facebook registraron las tasas de adherencia más altas, con 243 (82,4%) y 216 (73,2%) participantes, respectivamente, que redujeron su tiempo frente a la pantalla.Figura. Cambio a nivel de participante en el tiempo medio diario frente a las pantallas en redes sociales durante la desintoxicación.

Uso de las redes sociales y salud mental

En general, se observaron pequeñas correlaciones positivas entre el uso objetivo de las redes sociales y el uso problemático autoinformado de las redes sociales, con coeficientes de correlación que oscilaron entre r  = 0,14 y r  = 0,32 (eTabla 2 en el Suplemento 1 ). El uso problemático autoinformado de las redes sociales mostró correlaciones más fuertes con las características de salud mental que el uso objetivo de las redes sociales (eTabla 3 en el Suplemento 1 ). Se observaron asociaciones significativas entre el uso problemático (PUSNS) y PHQ-9 ( r  = 0,48; P  < ,001), PUSNS y GAD-7 ( r  = 0,41; P  < ,001), NSMCS y UCLA-LS ( r  = 0,49; P  < ,001), y el uso adictivo (BSMAS) e ISI ( r  = 0,35; P  < ,001). Por el contrario, el uso objetivo de las redes sociales mostró solo correlaciones débiles con los resultados iniciales de salud mental, incluido el tiempo total diario frente a la pantalla y el ISI ( r  = 0,15; P  = 0,02), y las notificaciones de Instagram con el ISI ( r  = 0,15; P  = 0,03) y el PHQ-9 ( r  = 0,15; P  = 0,03).

Dadas las asociaciones observadas en los análisis bivariados, se construyeron modelos de regresión lineal multivariable para cada resultado clínico a fin de evaluar dichas asociaciones, ajustando las covariables basales ( Tabla 2 ). En todos los modelos ajustados, la autopercepción de PSMU se asoció consistentemente con una mayor gravedad de los síntomas de salud mental. En particular, las puntuaciones más altas en la BSMAS se asociaron con mayores síntomas depresivos (β = 0,29; IC del 95 %, 0,15 a 0,43; P  < 0,001), las puntuaciones más altas en la NSMCS con mayor ansiedad (β = 0,20; IC del 95 %, 0,11 a 0,29; P  < 0,001), las puntuaciones más altas en la PUSNS con mayor soledad (β = 0,21; IC del 95 %, 0,04 a 0,37; P  = 0,01) y las puntuaciones más altas en la NSMCS con mayores síntomas de insomnio (β = 0,20; IC del 95 %, 0,04 a 0,37; P  = 0,02). Por el contrario, el uso objetivo de las redes sociales, incluido el tiempo frente a la pantalla, las recogidas, las notificaciones y los días abiertos, no se asoció significativamente con los resultados clínicos, aparte de unas pocas asociaciones inversas pequeñas, como entre el tiempo frente a la pantalla y la ansiedad (β = −0,01; IC del 95 %, −0,02 a –0,01; P  < 0,001).

Efectos de la desintoxicación en el cambio de comportamiento

Para evaluar los resultados de la intervención de desintoxicación de 1 semana en el comportamiento, examinamos los cambios en el fenotipado digital y las características de EMA ( Tabla 4 ). Se observaron cambios estadísticamente significativos en los dominios de uso de pantallas y movilidad. Específicamente, la duración diaria de la pantalla (redes sociales y redes no sociales) aumentó un 4,5% (15,4; IC del 95%, 4,86-25,90 segundos; P  = 0,04), mientras que el tiempo en casa aumentó un 6,3% (42,78; IC del 95%, 24,31-61,23 minutos; P  < 0,001) durante la desintoxicación en comparación con el valor inicial. Sin embargo, estos resultados fueron modestos en relación con la gran variabilidad diaria observada, con una DE residual dentro del participante para el tiempo en casa de 347,6 minutos y 198,0 segundos para la duración de la pantalla. En los análisis de sensibilidad para considerar posibles factores de confusión espaciales, las estimaciones del efecto desintoxicante se mantuvieron prácticamente sin cambios (Tabla electrónica 4 del Suplemento 1 ), y gran parte de la variabilidad intraparticipante no se explicó por la agrupación geográfica. Ningún otro cambio fue estadísticamente significativo en las medidas de interacción con la pantalla, entropía de movilidad, comunicación o basadas en EMA.

Tabla 4. Resultados del modelo de efectos aleatorios para los resultados antes y después de la intervención de desintoxicación de redes sociales

Resultado aPeriodo de intervención de desintoxicación de redes sociales, media (DE)β (IC del 95%)Desviación estándar residualCambiar, %PAGvalor b
AntesDespués
Uso de la pantalla
La pantalla se activa207.0 (137.4)206 (134.8)−0,40 (−6,74 a 5,95)119.55.3.92
Desbloqueo de pantalla103,7 (73,0)106.0 (73.2)2,32 (−0,91 a 5,55)60.93.6.36
Duración del desbloqueo de pantalla, s332.1 (204.6)329.1 (212.2)−2,85 (−12,47 a 6,77)181.2−0,1.73
Duración de la pantalla, s445,9 (233,2)462,1 (238,0)15,37 (4,86 a 25,90198.04.5.04
Movilidad
Tiempo en casa, min860.0 (374.5)903,5 (354,4)42,78 (24,31 a 61,23)347.66.3<.001
Entropía0,5 (0,4)0,5 (0,4)−0,01 (−0,03 a 0,01)0,371.7.70
Conteo de pasos6484.0 (4751.9)6590.8 (4925.9)121,64 (−103,55 a 346,82)4240.05.2.49
Texto
Textos entrantes, No.107,9 (117,0)112,3 (122,5)4,66 (−0,88 a 10,21)104.412.5.34
Textos salientes, No.80,6 (97,7)84,4 (103,3)3,94 (−0,76 a 8,64)88.418.2.34
Grado de texto46,4 (41,4)47,6 (42,5)1,35 (−0,56 a 3,27)36.17.2.36
Llamar
Llamadas entrantes, No.2.8 (2.9)2.9 (2.9)0,08 (−0,06 a 0,23)2.89.3.49
Llamadas salientes, No.3.0 (3.7)3.0 (3.9)0,03 (−0,16 a 0,22)3.610.5.49
Grado de llamada3.0 (2.4)3.0 (2.6)0,01 (−0,12 a 0,13)2.44.0.92
Duración de la llamada, s24.0 (56.2)22,5 (37,9)−0,90 (−3,47 a 1,67)48.115.6.70
EMA
Ánimo3.0 (1.8)2.9 (1.8)−0,11 (−0,19 a −0,02)1.6−2.3.06
Ansiedad2.7 (2.4)2.8 (2.4)0,07 (−0,03 a 0,18)3.912.4.36
Dificultad para funcionar0,9 (0,9)0,90 (0,90)0,01 (−0,03 a 0,04)0.72.5.86

Discusión

Al aprovechar los datos objetivos sobre el uso de las redes sociales, nuestro estudio de cohorte corrobora hallazgos previos de que las métricas del uso de las redes sociales tienen poca o ninguna asociación con los resultados de salud mental en los jóvenes. 5 , 8 Nuestros hallazgos también sugieren que los usos problemáticos de las redes sociales, en particular los que implican una comparación social negativa, se asocian de manera más consistente con una mayor gravedad de los síntomas de depresión, ansiedad e insomnio. Además, nuestros hallazgos contribuyen al creciente cuerpo de evidencia que sugiere que las intervenciones breves de desintoxicación digital pueden ofrecer beneficios significativos para la salud mental, 38 en particular entre individuos con una mayor gravedad de los síntomas iniciales. Al integrar el fenotipado digital basado en teléfonos inteligentes y las EMA, este estudio ofrece nuevas perspectivas sobre los posibles comportamientos asociados con la reducción del uso de las redes sociales durante la desintoxicación, una dimensión de uso rara vez capturada en investigaciones anteriores.

Los hallazgos sobre la asociación entre el uso de las redes sociales y los resultados de salud mental han sido mixtos durante mucho tiempo. 1 – 5 Nuestros resultados se alinean con los pocos estudios que han utilizado datos objetivos sobre el uso de las redes sociales, mostrando poca evidencia de una asociación sólida entre el uso general y los resultados de salud mental. 13 En nuestra muestra, las medidas objetivas como el tiempo frente a la pantalla, las notificaciones y las recogidas tuvieron pequeñas asociaciones con síntomas de depresión, ansiedad, soledad e insomnio. Por el contrario, observamos asociaciones positivas entre el uso problemático o adictivo autoreportado de las redes sociales y los resultados de salud mental. Estos hallazgos sugieren que el impacto de las redes sociales en la salud mental de los adultos jóvenes puede depender menos de la cantidad de uso y más del estado emocional y psicológico en el que se produce el uso.

La intervención de desintoxicación de redes sociales de una semana condujo a reducciones significativas en los síntomas de depresión, ansiedad e insomnio. Cabe destacar que estas mejoras fueron más pronunciadas entre los participantes con mayor gravedad de los síntomas iniciales. Los participantes con depresión moderadamente grave experimentaron las mayores reducciones en múltiples dominios de síntomas, lo que sugiere que las personas con una mayor carga de síntomas pueden obtener el mayor beneficio de las reducciones estructuradas en el uso de redes sociales. 39 Por el contrario, los síntomas de soledad no mejoraron significativamente, lo que puede reflejar el rol inherentemente social de ciertas plataformas, donde la participación reducida podría paradójicamente disminuir los sentimientos de conexión social y comunidad. Especulamos que las mejoras observadas durante la desintoxicación se asociaron más con una reducción en las oportunidades de participación problemática, como la comparación social negativa y el uso adictivo, 40-42 en lugar de reducciones en el tiempo total de pantalla, en consonancia con nuestros hallazgos que muestran menores asociaciones entre el tiempo objetivo de pantalla y los resultados de salud mental.

Aunque los participantes redujeron su uso de redes sociales, en promedio, pasaron más tiempo frente a la pantalla y en casa durante el período de desintoxicación, en comparación con el período inicial de dos semanas. Sin embargo, estos hallazgos se produjeron en un contexto de variabilidad sustancial en el comportamiento intrapersonal, como lo indican los residuos del modelo de efectos mixtos. Para mitigar las fluctuaciones en estas estimaciones de características pasivas, es posible que estudios futuros se beneficien de incluir un período de prueba o aclimatación antes del período inicial para que los participantes se adapten a los procedimientos del estudio. 43 Además, dado que nuestros hallazgos sugieren que el uso problemático de las redes sociales se asocia más con resultados adversos para la salud mental que la cantidad de uso, las intervenciones podrían ser más efectivas si se centran en reducir la interacción problemática en lugar de centrarse exclusivamente en la reducción general del uso.

Fortalezas y limitaciones

Nuestro estudio presenta varias fortalezas notables.

En primer lugar, el uso de medidas objetivas del uso de redes sociales proporcionó una estimación más precisa de la participación de los jóvenes y su asociación con el uso problemático y los resultados de salud mental.

En segundo lugar, empleamos un enfoque multifacético que integró datos de fenotipado digital, EMA y medidas clínicas validadas para capturar exhaustivamente los cambios en estados momentáneos, comportamiento y salud mental.

Este estudio presenta varias limitaciones.

En primer lugar, la muestra fue preclínica y predominantemente femenina, universitaria, usuaria de iOS y con un alto nivel educativo.

En segundo lugar, nuestras medidas basadas en encuestas y las EMA se basaron en autoinformes y podrían estar influenciadas por sesgos de recuerdo o de deseabilidad social. Si bien las estadísticas de uso de aplicaciones registradas por los dispositivos no pueden ser alteradas por los participantes, podrían restablecerse o eludirse mediante el uso de dispositivos alternativos, y las diferencias sistemáticas entre plataformas (iOS vs. Android) podrían introducir variabilidad en las estimaciones del tiempo de pantalla.

En tercer lugar, el comportamiento de los participantes podría haber estado influenciado por la reactividad a la monitorización, y la autoselección para el grupo de desintoxicación podría reflejar diferencias subyacentes en la motivación o la gravedad de los síntomas que limitan la inferencia causal.

En cuarto lugar, aunque abordamos los datos faltantes utilizando MICE tras evaluar la plausibilidad del supuesto de datos faltantes aleatorios con la prueba de Hawkins, este supuesto podría no ser plenamente válido en la práctica, ya que los datos de los sensores pueden faltar debido a comportamientos vinculados a estados no observados (p. ej., dejar de usar el dispositivo durante cambios de humor), así como a factores aleatorios como fallos de hardware, agotamiento de la batería o problemas de conectividad.

En quinto lugar, el estudio no tuvo un período de seguimiento, lo que impide extraer conclusiones sobre la durabilidad a largo plazo de los efectos, y la ausencia de un grupo de control aleatorizado implica que las mejoras en los resultados de salud mental no pueden atribuirse definitivamente a la intervención. Además, la desintoxicación podría ser susceptible a efectos de demanda, ya que los participantes recibieron una compensación y podrían haber sido conscientes del resultado esperado

Conclusiones

En este estudio de cohorte, una desintoxicación de redes sociales de una semana condujo a reducciones significativas en los síntomas de depresión, ansiedad e insomnio, especialmente en personas con mayor gravedad de síntomas iniciales. Estos hallazgos sugieren que las intervenciones de cambio de comportamiento digital pueden mejorar la salud mental; sin embargo, la durabilidad de estos resultados y su impacto en el comportamiento justifican estudios adicionales, especialmente en una población más diversa

gestión de las operaciones hospitalarias


	

Guía de la OMS sobre terapias GLP-1 para la obesidad en adultos

Dra. Francesca Celletti, PhD1Jeremy Farrar, MD, PhD2Luz De Regil, PhD3

JAMA: 1 de diciembre  de 2025 doi: 10.1001/jama.2025.24288

Abstract

Importancia:   La obesidad es una enfermedad crónica y recurrente que afecta a más de mil millones de personas en todo el mundo y genera una morbilidad, mortalidad y una carga económica considerables. Las terapias con péptido similar al glucagón-1 (terapias GLP-1) proporcionan una pérdida de peso clínicamente significativa y amplios beneficios metabólicos. En respuesta a las solicitudes de los Estados Miembros, la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha publicado directrices para adultos con obesidad.

Observaciones   Las directrices reconocen la obesidad como una enfermedad crónica y recurrente que requiere atención de por vida y enfatizan el diagnóstico temprano y los enfoques integrados y centrados en la persona que combinan intervenciones conductuales, médicas, quirúrgicas y de otro tipo junto con la prevención y el manejo de las comorbilidades. La OMS recomienda terapias GLP-1 a largo plazo combinadas con terapia conductual intensiva para maximizar y mantener los beneficios. Ambas recomendaciones se calificaron como condicionales , lo que refleja que las terapias GLP-1, con o sin terapia conductual, son efectivas, pero los datos limitados a largo plazo, el costo, la preparación del sistema, la equidad, la variabilidad en las prioridades de los pacientes y la viabilidad específica del contexto siguen siendo consideraciones. La implementación de estas directrices depende del acceso equitativo a terapias asequibles, la preparación del sistema de salud y, lo más importante, la garantía de que la atención esté centrada en la persona, no sea discriminatoria y sea universalmente accesible. Dado el tiempo requerido para implementar estas medidas, una prioridad es un marco transparente, equitativo y basado en la evidencia para identificar a los más necesitados, al tiempo que se permite una expansión gradual de la elegibilidad a medida que evolucionan el acceso, la capacidad y la preparación; este será el próximo enfoque de la directriz de la OMS.

Conclusiones y relevancia:   La medicación por sí sola no puede resolver la carga mundial de obesidad. La disponibilidad de terapias con GLP-1 debería impulsar a la comunidad global a construir un ecosistema de obesidad justo, integrado y sostenible. Los países deben garantizar el acceso equitativo no solo al manejo integral de la enfermedad, sino también a políticas e intervenciones de promoción y prevención de la salud dirigidas a la población general y a las personas en alto riesgo.Introducción

La obesidad, como problema de salud pública mundial, es un problema relativamente reciente, pero creciente en todos los países. La obesidad surge de un conjunto de interacciones complejas en los individuos, que incluyen la genética, la neurobiología y los hábitos alimentarios, así como de entornos obesógenos resultantes de cambios en la dieta, la actividad y el estilo de vida, junto con la globalización y la industrialización de la producción y comercialización de alimentos.

Definida por la Organización Mundial de la Salud (OMS) como una enfermedad crónica y recurrente, la obesidad es un desafío creciente para la salud pública, con más de mil millones de personas afectadas y casos en aumento en casi todos los países del mundo. 1 En 2024, hubo 3,7 millones de muertes relacionadas con la obesidad por enfermedades no transmisibles, lo que representa el 12 % de todas las muertes por enfermedades no transmisibles en todo el mundo. 2 , 3 Se pronostica que los costos globales serán de US $3 billones por año para 2030 y, en un país con tasas de prevalencia de obesidad del 30 %, la enfermedad podría absorber hasta el 18 % del gasto nacional en salud. 4

Inicialmente desarrolladas para el tratamiento de personas con diabetes, las terapias con péptido similar al glucagón-1 (GLP-1) y otros medicamentos relacionados han emergido como una innovación importante para abordar el desafío global de la obesidad, ofreciendo beneficios que van más allá de los resultados clínicos individuales. Al actuar sobre los mecanismos que reducen el apetito y mejoran la saciedad, junto con otros efectos fisiológicos, estos agentes proporcionan un tratamiento complementario importante a las intervenciones conductuales tradicionales para el manejo de la obesidad. La aparición de estos medicamentos representa un punto de inflexión en el tratamiento de la obesidad, sus complicaciones y comorbilidades relacionadas . 5-7

Tras la aprobación de varias autoridades reguladoras y en respuesta a las solicitudes de los Estados Miembros, la OMS publica hoy una guía basada en la evidencia sobre el uso de terapias con GLP-1 en el tratamiento de la obesidad en adultos. 8 Esta guía establece una base estratégica para ayudar a los países a acelerar su respuesta a la crisis de obesidad en adultos no gestantes. Reúne la evidencia actual, detalla el proceso de desarrollo y sintetiza las implicaciones para ampliar el acceso equitativo a estos medicamentos, a la vez que configura un ecosistema más integral para el manejo de la obesidad. Terapias GLP-1

Las terapias con GLP-1 fueron aprobadas inicialmente en 2005 por la Administración de Alimentos y Medicamentos de los Estados Unidos (FDA) para el tratamiento de la diabetes tipo 2, basándose en su capacidad para mejorar la secreción de insulina dependiente de la glucosa y suprimir el glucagón. 9 Para 2015, la creciente evidencia de sus efectos sobre el sistema nervioso central, particularmente en las vías hipotalámicas que regulan el apetito, promueven la saciedad y retrasan el vaciamiento gástrico, y la pérdida de peso relacionada con ella condujo a la aprobación de liraglutida 3,0 mg para el control del peso crónico. 5

Desde entonces, el potencial clínico de las terapias con GLP-1 se ha expandido. Estudios recientes, revisiones sistemáticas e investigación traslacional han demostrado beneficios terapéuticos para eventos cardiovasculares mayores, insuficiencia cardíaca con fracción de eyección preservada, prevención de la diabetes, presión arterial sistólica y colesterol LDL, apnea obstructiva del sueño, enfermedad arterial periférica, enfermedades renales, esteatohepatitis asociada a disfunción metabólica y enfermedades neurodegenerativas . 10-18

A partir de octubre de 2025, se han aprobado 12 terapias con GLP-1 para indicaciones en diabetes tipo 2 y/o obesidad, mientras que más de 40 agentes, incluidos agonistas multirreceptores, están en desarrollo activo en varias indicaciones y con diferentes formulaciones. 19 , 20Directriz de la OMS sobre el uso y las indicaciones de las terapias GLP-1 para el tratamiento de adultos con obesidad

Desde 2009, la OMS ha evolucionado continuamente su proceso de elaboración de directrices para mantener su rigor, transparencia y adaptación a diversos contextos. Mediante el enfoque GRADE, se evalúa la evidencia junto con los valores, las preferencias, la viabilidad y la equidad. Los grupos multidisciplinarios de elaboración de directrices (GDG) ponderan todos los elementos de la evaluación GRADE para elaborar recomendaciones inclusivas, aplicables en distintos entornos y sólidas. Cada directriz es revisada por el Comité de Revisión de Directrices y expertos externos, con la aportación de una consulta pública.

Esta guía de la OMS sobre el uso y las indicaciones de las terapias con GLP-1 para adultos con obesidad se basa en el reconocimiento de la obesidad como una enfermedad crónica y recurrente que requiere atención de por vida. Enfatiza la importancia del diagnóstico temprano y la necesidad de enfoques integrales y centrados en la persona que combinen intervenciones conductuales, médicas, quirúrgicas y de otro tipo, junto con la prevención y el manejo de las comorbilidades relacionadas con la obesidad.

En este marco, la OMS recomienda el uso a largo plazo de terapias con GLP-1 para adultos que viven con obesidad, donde «largo plazo» se refiere al tratamiento continuo durante 6 meses o más según la definición regulatoria actual 21 ( Recuadro ). Si bien se realizaron 3 revisiones sistemáticas individuales para liraglutida, semaglutida y tirzepatida, 10-12 el GDG optó por considerar las terapias con GLP-1 como una clase. En una segunda recomendación, la OMS también recomienda combinar la farmacoterapia con la terapia conductual intensiva (IBT), que incluye el establecimiento de objetivos estructurados para el ejercicio físico y la dieta, la restricción de la ingesta de energía, sesiones semanales de asesoramiento y evaluaciones rutinarias del progreso. La IBT representa un componente de un enfoque integral de atención multimodal y puede amplificar y mantener los beneficios terapéuticos de la medicación.Caja.

Directriz de la Organización Mundial de la Salud sobre el uso y las indicaciones de las terapias con péptido similar al glucagón-1 (GLP-1) para el tratamiento de la obesidad en adultos

Declaración de buenas prácticas 1
  • La obesidad es una enfermedad crónica que requiere atención de por vida. Esta debe incluir la detección, el diagnóstico precoz y el manejo de las complicaciones y comorbilidades relacionadas con la obesidad, así como la consideración de tratamientos farmacológicos, quirúrgicos o de otro tipo para controlar la enfermedad y prevenir o tratar las comorbilidades.
Recomendación 1

En adultos que viven con obesidad, las terapias con GLP-1 pueden usarse como tratamiento a largo plazo para la obesidad. (recomendación condicional, evidencia de certeza moderada)

Declaración de buenas prácticas 2
  • Las personas con obesidad deben recibir asesoramiento adaptado al contexto sobre cambios de comportamiento y estilo de vida, incluyendo, entre otros, actividad física y hábitos alimentarios saludables, como primer paso hacia intervenciones conductuales más estructuradas. En el caso de las personas a las que se les prescriben agonistas del receptor de GLP-1 o agonistas duales de GLP-1/polipéptido insulinotrópico dependiente de glucosa (GIP), se debe brindar asesoramiento sobre cambios de comportamiento y estilo de vida como primer paso hacia una terapia conductual intensiva para potenciar y favorecer resultados óptimos de salud.
Recomendación 2

En adultos que viven con obesidad a quienes se les prescriben terapias con GLP-1, se puede brindar terapia conductual intensiva como parte de un algoritmo clínico multimodal integral. (recomendación condicional, evidencia de certeza baja)

Ambas recomendaciones se calificaron como condicionales, lo que indica que las consecuencias deseables no superan claramente a las indeseables desde las perspectivas del paciente, clínica y de salud pública. En esta guía, la eficacia de las terapias con GLP-1, con o sin IBT, para tratar la obesidad y mejorar los resultados metabólicos y de otro tipo fue evidente. En el caso de la primera, la escasez de datos sobre eficacia y seguridad a largo plazo, titulación, mantenimiento e interrupción, con ensayos aún en curso, junto con el elevado coste actual de las terapias con GLP-1, la insuficiente preparación del sistema sanitario y las posibles implicaciones para la equidad, redujeron la confianza del GDG en que los beneficios de esta intervención superan claramente sus atributos indeseables.

Para la segunda recomendación, la condicionalidad se atribuyó a la baja certeza de la evidencia de que la IBT mejora la eficacia de las terapias con GLP-1 con tirzepatida, semaglutida y liraglutida, así como a la variabilidad en las prioridades de resultados del peso del paciente, los posibles impactos en la equidad en la salud y la viabilidad y el costo específicos del contexto de brindar IBT.

Como se mencionó anteriormente, la OMS elaboró ​​esta guía con el asesoramiento de un GDG compuesto por expertos en las áreas de obesidad, epidemiología, gestión clínica, farmacología, economía de la salud, programas de salud pública y formulación de políticas. El GDG incluyó a personas cuyas experiencias con la obesidad aportaron perspectivas cruciales sobre la necesidad de claridad en cuanto a las indicaciones, los valores y las preferencias, así como al acceso equitativo. La elaboración de la guía siguió los estándares establecidos por la OMS, fundamentados en los principios de las recomendaciones basadas en la evidencia, utilizando la metodología GRADE para evaluar la calidad y la certeza de la evidencia, así como la solidez de las recomendaciones. Los sólidos procedimientos para gestionar posibles conflictos de intereses garantizaron la independencia y la credibilidad.

El proceso también incluyó un marco estructurado de evidencia a la toma de decisiones, que respaldó las deliberaciones del panel sobre beneficios y perjuicios, los valores y preferencias de los interesados, el uso de recursos y la rentabilidad, la equidad en salud, la aceptabilidad y la viabilidad. Este enfoque permitió la elaboración de recomendaciones con relevancia global, adaptadas al contexto y escalables, manteniendo al mismo tiempo el rigor científico y ético. 23

El GDG también consideró los principales desafíos de implementación, reconociendo que una atención eficaz a la obesidad crónica requiere sistemas de salud sólidos que dependen de una capacitación adecuada del personal, cadenas de suministro y sistemas de derivación. La cobertura financiera de la atención médica universal y los sistemas nacionales de seguro también se considera esencial para garantizar la asequibilidad y la equidad. Se acordaron las siguientes prioridades de investigación para fundamentar la evolución de la guía de vida: evaluar los efectos a largo plazo de las terapias con GLP-1 en la enfermedad renal, la cognición, las adicciones y la calidad de vida; evaluar la rentabilidad y los modelos de administración; identificar predictores de la respuesta individual al tratamiento; y, finalmente, comprender los impactos del inicio, la titulación, el mantenimiento y la interrupción de la terapia en la composición corporal y los resultados de salud.

También se evaluó el estado de la propiedad intelectual y el acceso global a las terapias GLP-1, con la aportación técnica del Fondo de Patentes de Medicamentos (que abarca el panorama de patentes, los precios actuales y la disponibilidad en países de ingresos bajos, medios y altos). Las deliberaciones del GDG y el borrador de recomendaciones fundamentaron la inclusión de las terapias GLP-1 en atención primaria en la Lista Modelo de Medicamentos Esenciales de la OMS, específicamente para un subgrupo de personas de alto riesgo con obesidad, diabetes tipo 2 y enfermedad cardiovascular o renal establecida. 24El desafío de garantizar que los medicamentos lleguen a quienes los necesitan

La carga de la obesidad afecta actualmente a más de mil millones de personas y se proyecta que aumentará a 2 mil millones para 2030. 2 – 4 El desafío de la necesidad insatisfecha y el imperativo de escala no se limitan a los países de ingresos altos o bajos únicamente, sino que son universales.

Una implementación inclusiva de esta directriz depende críticamente de tres factores clave: primero, el logro de un acceso más amplio y justo a terapias GLP-1 asequibles; segundo, la preparación de los sistemas de salud para brindar atención de la obesidad de alta calidad que integre estas terapias junto con la terapia conductual de manera efectiva; y tercero, y más importante, la garantía de que dicha atención esté centrada en la persona, no sea discriminatoria y esté orientada hacia el acceso universal, asegurando que se llegue a todas las personas necesitadas. 25

Este triple desafío —capacidad de producción, disponibilidad y asequibilidad, preparación del sistema de salud y acceso universal centrado en la persona— enfrenta a la comunidad sanitaria mundial no sólo como un problema técnico sino como un profundo dilema de equidad que se encuentra en el corazón mismo de la salud pública mundial y la búsqueda de la salud para todos.

Incluso en el escenario proyectado más alto actual, la producción de terapias con GLP-1 solo podría cubrir a alrededor de 100 millones de personas. 26 – 28 Si bien es significativo, este número representa menos del 10% de las personas que actualmente viven con obesidad. 2 – 4 Abordar esta escala de necesidad sin precedentes requiere enfoques nuevos y ambiciosos que permitan la acción mientras se construyen las bases para un ecosistema integrado de gestión global de la obesidad.

Los altos costos, la capacidad de producción limitada y las limitaciones en la cadena de suministro siguen siendo importantes obstáculos para el acceso universal a las terapias GLP-1. Tras su incorporación a la Lista Modelo de Medicamentos Esenciales de la OMS para las poblaciones de mayor riesgo, la OMS está considerando la precalificación para facilitar una mayor disponibilidad. Sin embargo, la creación de un ecosistema de acceso global requerirá la colaboración entre socios públicos y privados, incluidos los fabricantes de genéricos, especialmente dado que la patente de semaglutida expira en 2026. Estrategias como la habilitación de la producción de genéricos, la adquisición conjunta, la fijación de precios diferenciados, la concesión de licencias voluntarias y la fabricación local serán cruciales. Las formulaciones emergentes, incluidas las terapias orales GLP-1, pueden mejorar aún más la producción, la distribución y el acceso al simplificar la producción, la logística y el almacenamiento. 29

Una prestación eficaz e inclusiva también requiere la integración en plataformas de atención crónica basadas en la atención primaria. Los elementos clave incluyen la capacitación de profesionales de la salud, el establecimiento de registros de pacientes y vías de derivación, el fortalecimiento de los sistemas de adquisición y cadena de frío, y la implementación de marcos de monitoreo sólidos. Las herramientas digitales y la telesalud pueden impulsar la adherencia, el seguimiento y el empoderamiento del paciente, mientras que la participación de las personas con obesidad garantiza una atención culturalmente apropiada y centrada en el paciente. 25

Dado el tiempo necesario para implementar estas medidas, una prioridad urgente es un enfoque transparente, equitativo y basado en la evidencia para la priorización. Este marco debe guiar la identificación y selección de las personas con mayor necesidad, dentro de las limitaciones actuales de suministro y del sistema de salud, y permitir la expansión gradual de la elegibilidad para el tratamiento a medida que evolucionen el acceso, la capacidad y la preparación. Esta será la próxima área de enfoque de la guía de la OMS cuando el grupo GDG se reúna a principios de 2026. En ese momento, el grupo apoyará a la OMS en la definición del qué y el cómo de la priorización, estratificando a las personas con obesidad según el riesgo relacionado con la gravedad de la enfermedad y las comorbilidades (como diabetes, hipertensión, riesgo cardiovascular y otras afecciones metabólicas), y la eficacia esperada en los resultados de salud. Además, dado que la relación costo-efectividad de este tipo de medicamentos sobre la carga general de la obesidad para el individuo, los sistemas de salud y las sociedades aún no se ha demostrado en entornos globales, la OMS apoyará a los Estados Miembros en un análisis de costo-efectividad para la población mundial que actualmente vive con obesidad y para el subgrupo de alto riesgo que identificará la siguiente fase de las guías. El GDG también revisará la evidencia emergente para el manejo de la interrupción, titulación, mantenimiento o reemplazo de las terapias con GLP-1, así como sus implicaciones clínicas y programáticas. Finalmente, se considerará el área emergente de los componentes de algoritmos clínicos multimodales, además de la TCI, como la nutrición terapéutica, el uso de alimentos como medicamentos y la cirugía para mejorar la eficacia de este tipo de medicamentos.

Si bien la introducción de esta clase de agentes terapéuticos es crucial en esta etapa, el tratamiento selectivo y dirigido únicamente con medicamentos no puede resolver una crisis de esta magnitud. Se necesita una respuesta integral y sistémica que aborde la prevención, la atención y los determinantes subyacentes de la obesidad.Hacia un nuevo ecosistema de gestión de la obesidad

Las terapias con GLP-1 representan más que un avance científico. Representan un nuevo capítulo en el cambio conceptual gradual en la forma en que la sociedad aborda la obesidad: de una condición relacionada con el estilo de vida a una enfermedad crónica compleja, prevenible y tratable. Esta promesa de un tratamiento eficaz puede catalizar la transformación más amplia necesaria para construir un ecosistema integrado que redefina la promoción de la salud, la prevención de enfermedades y la atención con un enfoque en la equidad.

El primer paso urgente es pasar del control de los factores de riesgo a una gestión integral de la enfermedad, utilizando la innovación terapéutica como catalizador para alterar la trayectoria epidemiológica de la obesidad y las enfermedades no transmisibles relacionadas mediante una atención crónica a gran escala.

Al actuar sobre las vías metabólicas, neuroendocrinas y conductuales, las terapias con GLP-1 abordan un amplio conjunto de morbilidades más allá de la obesidad y proporcionan una base farmacológica para un modelo de atención multidisciplinario. Los programas a gran escala y a largo plazo que integran el tratamiento de la obesidad con intervenciones de prevención y atención en las plataformas de servicios existentes, guiados por la atención primaria de salud y un enfoque a lo largo de la vida, podrían transformar la obesidad en una enfermedad crónica tratable, proteger a las personas del desarrollo de otras afecciones y enfermedades, y frenar el crecimiento de la diabetes y otras afecciones que amenazan la capacidad del sistema de salud.

Sin embargo, construir un ecosistema más amplio para la obesidad requiere más que terapias individuales o programas de atención crónica a gran escala. Los países deben garantizar el acceso equitativo no solo al manejo integral de la enfermedad, sino también a políticas e intervenciones de promoción y prevención de la salud dirigidas a la población general y a las personas en alto riesgo. Lograrlo requiere un marco integrado a largo plazo de intervenciones, vías de acción y compromisos a nivel sistémico, diseñado para que todos los componentes del ecosistema se refuercen y amplifiquen mutuamente. Si bien cada elemento de esta transformación es bien conocido por sí mismo, un cambio significativo solo ocurrirá cuando se implementen de manera conjunta, coordinada y mutuamente complementaria.

Partiendo del concepto de reparto de poder y responsabilidad colectiva, los elementos del ecosistema incluirán una mejor comprensión de las causas subyacentes de la obesidad, incluyendo los determinantes sociales, comerciales y ambientales, así como los factores genéticos, metabólicos y biológicos. Junto con enfoques equitativos y sostenibles impulsados ​​por los sistemas de salud, se deben incentivar soluciones que aborden los determinantes sociales de la obesidad, como los sistemas alimentarios, el diseño urbano y las desigualdades económicas, para lograr un cambio sistémico duradero.

Integrar la prevención y el tratamiento de la obesidad en los marcos de cobertura sanitaria universal, los paquetes de prestaciones de atención primaria, los planes nacionales de seguro y otros esquemas de cobertura financiera será esencial para garantizar un acceso equitativo en todas las poblaciones y entornos. Paralelamente, es necesario impulsar los mecanismos de distribución de medicamentos a gran escala para garantizar que las intervenciones lleguen de forma justa a todos los necesitados y crear una plataforma sólida para integrar las innovaciones a medida que se comercializan. Y lo que es más importante, la introducción programática de estas terapias e innovaciones emergentes requerirá un fuerte enfoque e inversión en las funciones esenciales de los sistemas de salud.

Para mantener el progreso, se requiere un panorama de investigación científica capacitado para desarrollar terapias de nueva generación y tratamientos combinados que no solo sean eficaces, sino también aceptables, viables y asequibles. El desarrollo de colaboraciones sólidas y ágiles entre personas con obesidad y comorbilidades, profesionales sanitarios, investigadores, la industria y los responsables políticos permitirá corregir el rumbo de las estrategias de innovación en tiempo real, garantizando que mantengan su impacto y respondan a las necesidades cambiantes. El ecosistema necesitará objetivos claros, integrados desde el diseño, y mecanismos de seguimiento transparentes, junto con plataformas interconectadas que faciliten el intercambio de datos y la difusión de las mejores prácticas para impulsar la mejora.

Las personas que viven con la enfermedad deben ser cocreadoras de sus propias trayectorias de salud, garantizando que los modelos de atención estén diseñados y centrados en la persona. Involucrar a las comunidades, los educadores, los medios de comunicación, los lugares de trabajo y la industria como socios igualmente responsables fomentará la responsabilidad colectiva y transformará las narrativas y los entornos sociales que sustentan la salud.

El progreso en todas estas áreas, coordinado para lograr un flujo circular de interconexión y amplificación mutua, requerirá un pensamiento político que reemplace la respuesta reactiva con una gobernanza ambiciosa, ágil y anticipatoria.

Si bien su contribución al establecimiento de las condiciones para el cambio es fundamental, la disponibilidad de terapias con GLP-1 también debe impulsar a la comunidad sanitaria mundial a construir el nuevo ecosistema necesario para ofrecer soluciones justas, integradas y sostenibles, adoptando la innovación farmacológica para lograr una transformación del sistema más amplia y holística.

La publicación de las directrices de la OMS marca un primer paso y, con ello, la OMS hace un llamamiento mundial a todos los Estados Miembros y otras partes interesadas para que unan sus fuerzas en un esfuerzo compartido para detener la trayectoria epidemiológica de la obesidad y las enfermedades no transmisibles asociadas y reiniciar el sistema.

Un sistema que, sobre todo, debe garantizar que los servicios para prevenir, tratar y controlar la enfermedad estén universalmente disponibles, accesibles, asequibles y sostenibles. El manejo eficaz y la reversión de la obesidad en todas las edades, con una intervención temprana y sostenida para reducir y posiblemente eliminar las comorbilidades relacionadas, es ahora una perspectiva realista. La forma en que las sociedades respondan a esta oportunidad determinará si este es realmente el comienzo de una nueva era más equitativa o una oportunidad perdida de registrar un éxito histórico en materia de salud mundial

Lecciones de Australia y Escocia: Eliminación del Cáncer Cervicouterino en Jóvenes mujeres.

Nota del blog:

La vacunación obligatoria en mujeres mayores de once años comenzó en Argentina en 2011, lo que asimilando la experiencia australiana, la incidencia tendría que disminuir a partir del 2028 en las mujeres por debajo de 25 años, para que desaparezca en ellas y año tras año sosteniendo la campaña de vacunación se tendría que ir viendo una mejora.

Pero la preocupación que expreso en términos académicos, y dentro del aula de gestión estratégica de sistemas de salud, es que de acuerdo a las estadísticas tanto de cumplimiento de la vacunación, como de incidencia de CA cuello uterino, tendrían que ser mejores, no en valores estables como los actuales. Integrando la lista importante de las oportunidades perdidas por nuestro sistema de salud. Que tiene la tendencia de no ir al terreno para evitar la continuidad en las infecciones prevenibles, por vacunación o por políticas de salud. Ahora esto dependerá pura y exclusivamente de las jurisdicciones provinciales. Lo que cristalizará las diferencias entre las jurisdicciones disminuyendo la posibilidad de convergencia entre CABA Y la PAMPA, con Formosa, Misiones y Chaco.

En el ámbito mundial, el CCU es el cuarto cáncer más frecuente en la mujer, con una incidencia estimada de 662.000 nuevos casos en 2022

En ese año, de las 348.000 muertes estimadas, más del 90% tuvieron lugar en los países de ingresos bajos y medianos. América Latina y el Caribe es la segunda región del mundo con mayor incidencia y mortalidad después de África, donde la coinfección
con el VIH se traduce en un mayor riesgo poblacional que se suma a las deficiencias en el acceso a los servicios de salud (incidencia 15.1 y 26.4 por 100.000 y mortalidad 7,7 y 17,6 por 100.000, respectivamente). 1


A pesar de que podría prevenirse casi por completo con las tecnologías actualmente disponibles, en Argentina el CCU es el tercer tipo
de tumor más frecuente en mujeres, y el cuarto que más muertes
causa en esta población.

Se estima que cada año 4.500 nuevas mujeres son diagnosticadas y más de 2.100 fallecen a causa de esta
enfermedad. La tasa de mortalidad a nivel nacional en el año 2021 fue de7,4 defunciones por 100.000 mujeres.

La distribución de las tasas según provincia de residencia mostró importantes desigualdades.

Como se observa en el Gráfico, la mayor mortalidad se registró en Chaco (14,5/100.000 mujeres), seguida de la provincia de
Misiones (14,2/100.000) y Formosa (12,6/100.000). Por otro lado, las
jurisdicciones que presentaron las menores tasas ajustadas fueron
CABA (4,1/100.000 mujeres), Santa Cruz (4,6/100.000) y La Pampa
(4,9/100.000).

Tabla 1: Prevalencia de genotipos VPH en muestras de cáncer
cervicouterino en América Latina y el Caribe
Genotipo de VPH N° de pacientes % prevalencia IC 95%


En un estudio realizado posteriormente entre 2013 y 2018, se analizó la distribución de genotipos de VPH en mujeres latinoamericanas de 6 centros, uno de ellos situado en nuestro país. Se analizaron los tipos de virus infectantes según el tipo de lesión. El VPH 16 fue
el genotipo más frecuentemente encontrado en todos los grados
histológicos y aumentó con la gravedad de las lesiones, desde un
14.5% en NIC 1, 19.8% en NIC 2, 51.5% en NIC 3 hasta un 65.1% en CCU.
Los tipos de VPH de la vacuna nonavalente ocuparon los primeros
lugares en CCU, siendo los más dominantes el VPH 16 (65.1%) y el
VPH 45 (8.4%), seguidos de VP

En Argentina se observa una caída en la tasa de inmunizaciones de primer y segunda dosis en mujeres y hombres respectivamente de los valores observados antes de la pandemia.

Cobertura en 2024, como se observa la declinación es alarmante, que la posibilidad de erradicar este tumor, es ciertamente alejado, cada año que perdemos hay menos probabilidades que lo que se observa en Australia, lo podremos reflejar en Argentina.


Bianca Nogrady

Logotipo de Medscape Australia

5 de diciembre de 2025

Articulo.

Australia ha alcanzado un hito importante en la búsqueda de la eliminación del cáncer de cuello uterino, al registrar cero casos nuevos en personas menores de 25 años en 2021, un logro que se ha atribuido al programa nacional de vacunación contra el VPH.

El Informe de progreso sobre la eliminación del cáncer de cuello uterino de 2025 concluyó que la incidencia nacional de cáncer de cuello uterino en 2021 fue de 6,3 casos por cada 100.000 mujeres, una reducción respecto de los 6,6 casos por cada 100.000 de 2020, y un paso más hacia el objetivo de la Organización Mundial de la Salud para 2030 de menos de cuatro casos nuevos por cada 100.000 por año.

Sin embargo, las tasas de cáncer de cuello uterino fueron tres veces más altas entre las mujeres indígenas y dos veces más altas entre las mujeres que vivían en zonas remotas que entre la población general de mujeres.

Australia lanzó en 2007 un programa nacional de vacunación gratuita contra el virus del papiloma humano (VPH), que se estima causa alrededor del 99,7 % de todos los cánceres de cuello uterino a nivel mundial. Inicialmente, se dirigió a niñas de 12 a 17 años, pero posteriormente se amplió a mujeres de 27 años o menos. En 2013, los niños también pudieron vacunarse a través del programa de vacunación escolar.

El hecho de que hayamos tenido un año en el que ninguna mujer joven y su familia hayan tenido que pasar por eso es bastante notable.

Dra. Julia Brotherton, doctora en medicina

Si bien el cáncer de cuello uterino es relativamente raro en mujeres menores de 25 años, la médica de salud pública y epidemióloga Julia Brotherton, MD, PhD, de la Universidad de Melbourne, Melbourne, dijo que estaban en riesgo de contraer tipos de VPH particularmente agresivos que podrían convertirse rápidamente en cáncer.

Foto de Julia Brotherton
Dra. Julia Brotherton, doctora en medicina

Es realmente notable que hayamos tenido un año en el que ninguna joven ni su familia haya tenido que pasar por eso”, declaró Brotherton, quien participó en el informe, a Medscape News Australia . “Realmente hemos observado una caída drástica de la infección en jóvenes con esos tipos de VPH tan oncogénicos y tan dañinos, en particular el 16 y el 18”. Brotherton dijo que cuando se lanzó el programa de vacunación, alrededor del 20% de los jóvenes experimentaban infección con estos tipos altamente cancerígenos, mientras que ahora la incidencia es de alrededor del 1%.

«No tengo ninguna duda de que esto se debe a los notables efectos de la vacuna contra el VPH, y también es coherente con lo que han visto otros países que han tenido programas de alta adopción», dijo.

El programa nacional de vacunación de Australia utiliza una vacuna que protege contra nueve tipos de VPH, incluidos los tipos oncogénicos 16 y 18, responsables de alrededor del 70 % de todos los cánceres de cuello uterino. La prevalencia nacional de la infección por VPH 16 y 18 en mujeres y niñas de 25 a 74 años se redujo a tan solo el 1,4 % en 2024.

Pero no todo son buenas noticias. Si bien la tasa de vacunación entre las niñas menores de 15 años fue alta, con un 81,1 % en 2024, esa cifra es un 3,1 % inferior a la del año anterior y refleja un descenso continuo desde 2020. La tasa de vacunación también es menor entre las niñas indígenas y en zonas remotas.

“La mala noticia es que nuestra cobertura de vacunación está disminuyendo, lo cual es increíblemente decepcionante, pero probablemente se deba a múltiples factores”, dijo Brotherton, sugiriendo que la disminución se debe a una combinación de menor asistencia escolar, interrupciones en los programas durante la pandemia y la priorización de otras exigencias de la vida. “No todo se debe a la reticencia a vacunarse”, concluyó.

Australia también cuenta con un programa nacional de detección del cáncer de cuello uterino, que comenzó en 1991 con citologías vaginales y en 2017 se trasladó a la prueba quinquenal del VPH, incluyendo la opción de autodiagnóstico. Casi tres cuartas partes de las mujeres informaron estar al día con sus pruebas de detección en 2024, aunque esa cifra fue mucho menor en las mujeres de 25 a 29 años (50%), de 30 a 34 años (68%) y en las que viven en zonas desfavorecidas.

La mala noticia es que nuestra cobertura de vacunación está disminuyendo, lo cual es increíblemente decepcionante.

Brotherton

La microbióloga clínica y médica especialista en salud sexual Suzanne Garland, MD, directora del Centro de Enfermedades Infecciosas de la Mujer en el Royal Women’s Hospital de Melbourne, dijo que había estado esperando con gran expectación que se publicaran estos datos y que marcaban un hito «maravilloso».

Fotografía de Suzanne Garland
Dra. Suzanne Garland

“Una de las cosas notables de este informe es que, si se reduce la cantidad de virus infecciosos que circulan en la comunidad, claramente se reduce la enfermedad, incluso aunque esta tarde mucho tiempo en manifestarse”, dijo Garland, quien también participa en la investigación del cáncer de cuello uterino, a Medscape News Australia .

Si bien Australia cuenta con una vigilancia y una vinculación de datos bastante completas para el cáncer de cuello uterino, la detección del VPH y la vacunación, los datos sobre la incidencia del cáncer de cuello uterino tardaron algunos años en estar disponibles. «Estamos un poco lentos en recopilar todos los datos», afirmó Garland. «Sería bueno tenerlos al menos hasta 2024/2025, porque entonces podríamos ver un mayor impacto».

Si bien los hallazgos fueron bien recibidos, Garland afirmó que es importante estar alerta y recordar a la población que estas vacunas son seguras y eficaces. «Esperamos ser el primer país en lograr la eliminación, es decir, convertirla en una enfermedad rara con menos de cuatro casos por cada 100.000 habitantes», afirmó.

El estudio fue financiado por el Consejo Nacional de Salud e Investigación Médica de Australia. Garland declaró haber recibido financiación de dicho Consejo.

Dado que el VPH causa más del 99% de los cánceres de cuello uterino, la vacunación contra el VPH tiene el poder de eliminar el cáncer de cuello uterino. En 2007, Australia fue el primer país en introducir un programa nacional de vacunación contra el VPH que ofrecía vacunas gratuitas a niñas y mujeres de 12 a 26 años. En los primeros cinco años después de que comenzó el programa, ¡hubo una disminución del 77% en el número de mujeres de 18 a 24 años con infecciones por VPH!  Las lesiones cervicales precancerosas, que son células anormales que si no se tratan se convertirán en cáncer, disminuyeron en un 50% en mujeres jóvenes de 20 a 24 años en Australia entre 2006 (antes de la vacuna contra el VPH) y junio de 2017 (después de la vacuna contra el VPH). En 2013, el programa de vacunación contra el VPH se amplió para incluir a los niños . Gracias a este programa de vacunación, los datos muestran que Australia está en camino de eliminar el cáncer de cuello uterino para 2035. 

No hay casos de cáncer de cuello uterino en Escocia

Australia no es el único país que está experimentando el drástico impacto de la vacunación generalizada contra el VPH. En 2008, Escocia implementó un programa nacional de vacunación escolar que ofrecía la vacuna gratuitamente a niñas de 12 a 18 años. Este programa se amplió para incluir a niños en 2019. Desde 2008, no se han detectado casos de cáncer de cuello uterino en mujeres completamente vacunadas que recibieron la vacuna contra el VPH entre los 12 y los 13 años. Esto demuestra claramente el poder de la vacuna contra el VPH para prevenir el cáncer de cuello uterino.  

Repasando las recomendaciones de volumen mínimo de casos para cirugía compleja en la práctica contemporánea

Akash Kartik, MBBS1Zhi Ven Fong, MD, MPH, DrPH1Chee-Chee Stucky, MD et al

    JAMA 2025; 334; (21):1945-1948. doi:10.1001/jama.2025.17274

    La relación volumen-resultado informa las políticas que guían la cirugía oncológica compleja; históricamente, volúmenes de casos más altos se asociaron con una mejor mortalidad postoperatoria. 1 En consecuencia, varias organizaciones han respaldado recomendaciones de volumen mínimo de casos (MCVR) para procedimientos específicos. 2 Sin embargo, la mortalidad postoperatoria ha disminuido en las últimas dos décadas. 3 Esta tendencia pudo haber alterado la asociación volumen-resultado, cuestionando la relevancia de la MCVR en la práctica contemporánea.

    Métodos

    La Base de Datos Nacional del Cáncer, que recoge más del 70% de los cánceres incidentes en Estados Unidos, se utilizó para identificar pacientes sometidos a un procedimiento quirúrgico para cáncer localizado de esófago, gástrico, páncreas, hígado, pulmón o recto en estadios I a III en un hospital acreditado por la Comisión del Cáncer desde 2005 hasta 2019. 4 Excluimos la enfermedad en estadio IV y los centros sin informes continuos. Los hospitales se clasificaron en 2 grupos: cumpliendo o por debajo de los umbrales anuales recomendados de volumen de casos (≥20 para esófago, páncreas y gástrico; ≥40 para pulmón e hígado; y ≥16 rectal) según recomendó el grupo Leapfrog. La mortalidad de referencia a 30 días se definió como el valor del intersección de la tasa ajustada de mortalidad a 30 días para hospitales al volumen mínimo anual recomendado de casos para ese tipo de cáncer, incluyendo a todos los pacientes de 2005 a 2019. La regresión logística de efectos mixtos modeló la mortalidad a 30 días frente al volumen hospitalario, ajustada por edad, raza, comorbilidad, estado de seguro, estadio del cáncer, procedimiento quirúrgico y tipo de centro, con intercepciones aleatorias para tener en cuenta el efecto de agrupamiento. Se compararon los cambios temporales en las curvas volumen-resultado entre pacientes de 2005 a 2009 y de 2015 a 2019 evaluando el cambio en el volumen de casos necesario para cumplir con la mortalidad de referencia. Las tendencias en la mortalidad a 30 días entre hospitales inferiores y que cumplieron con MCVR se evaluaron utilizando un término de interacción entre volumen, grupo y año (Suplemento 1). Un P de 2 caras < 0,05 se consideró significativo. Los datos faltantes se excluyeron de los modelos. Seguimos la guía STROBE (Fortalecimiento de la Notificación de Estudios Observacionales en Epidemiología). Todos los análisis estadísticos se realizaron utilizando la versión 9.4 de SAS (Instituto SAS) y la versión 4.3.1 de R (Fundación R para Computación Estadística). Este estudio estuvo exento de la revisión por parte del comité de revisión institucional debido a datos des identificados.

    Resultados

    En total se incluyeron 840.292 pacientes. El porcentaje de hospitales que cumplieron MCVR osciló entre el 6,9% (esofágico) y el 26,9% (pulmón). Las tasas de mortalidad de referencia a 30 días en hospitales que cumplían con MCVR exacto fueron del 1,2% para rectal, 2,2% para esofágico y gástrico, 2,4% para hígado y pulmón, y 2,9% para cirugía pancreática. El volumen de casos hospitalarios que se cruza con la mortalidad de referencia a 30 días disminuyó significativamente en el grupo de 2015 a 2019 frente a 2005 a 2009: esófago, de 36 a 16; gástrico, 61 a 12; hígado, 99 a 29; páncreas, 39 a 12; y recto, 21 a 10. Esto fue impulsado por un desplazamiento hacia la izquierda en las curvas volumen-resultado, lo que indica una mayor mortalidad en volúmenes hospitalarios más bajos (Figura 1). Estas mejoras fueron mayores para los hospitales por debajo del umbral de MCVR en comparación con aquellos que cumplían con el umbral de MCVR, aunque estos últimos continuaron teniendo mejores resultados (Figura 2).

    Figura 1. Curvas volumen-resultado que representan la mortalidad ajustada a 30 días

    La línea azul representa la mortalidad a 30 días según las recomendaciones de volumen mínimo de casos (MCVR) para la cohorte de 2005 a 2019 y las líneas punteadas representan el cambio en el volumen de casos necesario para cumplir este estándar para el grupo 2005-2009 frente a 2015-2019.

    Figura 2. Mortalidad postoperatoria ajustada a 30 días

    Estratificado por hospitales por debajo del volumen anual recomendado de casos y los hospitales que se reúnen con los volúmenes anuales recomendados, con una comparación de tendencias a lo largo del tiempo usando un término de interacción para el grupo de volumen y el año para comparar las pendientes de las dos curvas.

    Discusión

    Los estándares actuales de volumen mínimo de casos para procedimientos quirúrgicos complejos, basados en estudios de resultados de volumen antiguo, no se alinean con la práctica contemporánea. Estos hallazgos demuestran que las curvas volumen-resultado han cambiado, necesitando menos casos para cumplir con el estándar de mortalidad a 30 días a lo largo del tiempo. Estos cambios son más pronunciados en hospitales por debajo de los umbrales de volumen, probablemente debido a la difusión de mejores prácticas como la adopción de protocolos de recuperación mejorados, técnicas mínimamente invasivas, iniciativas de mejora de la calidad y el énfasis en una cultura de seguridad del paciente. Aunque los hospitales de alto volumen siguen mostrando mejores resultados, las diferencias entre los hospitales por encima y por debajo del MCVR se han reducido. Estos hallazgos sugieren que, aunque el volumen sigue correlacionándose con mejores resultados, esta asociación ha evolucionado en la práctica contemporánea debido al desplazamiento hacia la izquierda en las curvas volumen-resultado. Es necesaria una reevaluación de la MCVR para alinearse con la práctica quirúrgica contemporánea. 5 El énfasis continuo en la regionalización,6 que propone trasladar toda la cirugía compleja a hospitales que cumplan con MCVR, no está respaldado por nuestros datos. Esta política no solo corre el riesgo de agravar las disparidades en el acceso, sino que tampoco aborda cuestiones como la fragmentación de la atención y la elección del paciente. La actualización del MCVR podría permitir que más hospitales alcancen los umbrales de volumen y promuevan un acceso equitativo a la atención manteniendo resultados quirúrgicos de alta calidad. Las limitaciones incluyen que los datos utilizados para eran retrospectivos y demuestran asociaciones, no causalidad, y no fue posible evaluar los cambios en el MCVR específico del cirujano dadas las limitaciones de la Base de Datos Nacional de Cáncer

    Trayectorias del uso de redes sociales y rendimiento cognitivo en adolescentes

    Jason MNagata, MD, MSc; Zain Memon; Oliver Huang; Megan A. Moreno, MD, MSEd, MPH

    Nagata JM, Wong JH, Kim KE, et al. Social Media Use Trajectories and Cognitive Performance in Adolescents. JAMA. 2025;334(21):1948–1950. doi:10.1001/jama.2025.16613

    Las redes sociales son un aspecto cada vez más importante en la adolescencia temprana, y las trayectorias de uso se han correlacionado con resultados psicosociales negativos. 1,2 Los estudios sobre la relación entre el tiempo total frente a la pantalla y el rendimiento cognitivo en personas de 9 a 11 años según el estudio Adolescent Brain Cognitive Development (ABCD) han mostrado resultados dispares. 3,4 Sin embargo, a diferencia del tiempo pasivo frente a pantalla, el uso de redes sociales suele implicar actividades interactivas, personalizadas y cognitivamente exigentes, aunque hay escasez de estudios que hayan analizado las asociaciones entre patrones longitudinales distintos de uso de redes sociales y múltiples dominios del funcionamiento cognitivo.

    Este estudio examinó la relación entre los patrones longitudinales de uso de redes sociales y el rendimiento cognitivo dos años después en una muestra nacional diversa de adolescentes tempranos. La hipótesis del estudio era que un mayor uso de redes sociales estaría asociado con un menor rendimiento cognitivo.

    Métodos

    Los datos recogidos prospectivamente del estudio ABCD se analizaron en 3 puntos temporales: línea base (2016-2018, edades 9-10 años), año 1 (2017-2019) y año 2 (2018-2020). La aprobación del comité de revisión institucional se obtuvo de la Universidad de California, San Diego, y de cada centro de estudio. Se obtuvo consentimiento informado por escrito y consentimiento de los tutores y de los niños, respectivamente.

    Las trayectorias del tiempo en redes sociales (horas por día) desde la línea base hasta el segundo año se determinaron utilizando modelado de trayectorias basado en grupos (eMethods en el Suplemento 1). Este modelado caracterizó patrones distintos de uso de redes sociales a lo largo del tiempo. El rendimiento cognitivo se determinó utilizando la batería de cognición de la caja de herramientas de los Institutos Nacionales de Salud (NIH). Múltiples análisis de regresión lineal con errores estándar robustos estimaron la asociación entre las trayectorias de las redes sociales y las puntuaciones de rendimiento cognitivo del segundo año (5 subpruebas y compuesto). Los modelos ajustaron por variables basales como edad, sexo, raza y etnia, ingresos familiares, educación de los padres, síntomas de déficit de atención/hiperactividad, síntomas de depresión, puntuación cognitiva basal respectiva, otros tiempos frente a pantalla y lugar del estudio. Los análisis se ponderaron para aproximar la Encuesta de la Comunidad Americana según el Censo de EE. UU.

    Resultados

    En la muestra analítica de 6554 adolescentes, el 51,1% eran hombres y el 48,9% mujeres. Surgieron tres grupos de trayectoria entre los 9 y 13 años: nulo o muy bajo uso de redes sociales (57,6%, +0,3 h/d a los 13 años), bajo aumento del uso de redes sociales (36,6%, +1,3 h/d) y alto aumento del uso de redes sociales (5,8%, +3,0 h/d) (Figura). Los siguientes hallazgos son comparaciones con el grupo de referencia, uso nulo o muy bajo de redes sociales. El bajo uso creciente de redes sociales se asoció con puntuaciones de rendimiento más bajas (diferencias negativas en la media) en el Oral Reading Recognition Test (ORRT) (−1,39 [IC 95%, −2,10 a −0,68]), Picture Sequence Memory Test (PSMT) (−2,03 [IC 95%, −2,91 a −1,15]), Picture Vocabulary Test (PVT) (−2,09 [IC 95%, −2,78 a −1,41]) y puntuación compuesta total (−0,85 [IC 95%, −1,30 a −0,40]) (Tabla). El alto aumento del uso de redes sociales se asoció con un peor rendimiento en el ORRT (−1,68 [IC 95%, −3,08 a −0,28]), PSMT (−4,51 [IC 95%, −6,48 a −2,54]), PVT (−3,85 [IC 95%, −5,34 a −2,37]) y puntuación compuesta total (−1,76 [IC 95%, −2,72 a −0,81]).

    Figura. Trayectorias del tiempo en redes sociales por

    Mesa. Puntuaciones de funcionamiento cognitivo a lo largo de las trayectorias de redes sociales (edades de 9 a 13 años) en el Estudio de Desarrollo Cognitivo del Cerebro Adolescente (N = 6554)a

    Trayectoria del tiempo en redes sociales
    Uso nulo o muy bajo, media no ajustada (SD)Media baja y creciente (DS)Media alta y creciente (DS) no ajustada
    Prueba de flanqueador97.6 (14.2)95.4 (14.0)94.3 (14.6)
    Reconocimiento oral de lectura103.5 (16.9)99.4 (15.9)96.7 (14.1)
    Memoria de secuencias de imágenes108.2 (16.2)104.7 (16.5)100.3 (16.1)
    Velocidad de procesamiento por comparación de patrones108.3 (20.8)107.8 (20.7)106.9 (21.3)
    Vocabulario de las imágenes106.3 (15.6)99.6 (14.6)94.8 (14.4)
    Puntuación total combinada104.8 (10.6)101.4 (10.4)98.6 (10.4)
    Media ajustada (IC 95%)Media ajustada (IC 95%)Media ajustada (IC 95%)
    Prueba de flanqueador96,9 (96,4 a 97,4)96.2 (95.7 a 96.8)96.0 (94.3 a 97.7)
    Reconocimiento oral de lectura102.2 (101.8 a 102.7)100.8 (100.3 a 101.3)100.5 (99.3 a 101.8)
    Memoria de secuencias de imágenes107.5 (106.9 a 108.0)105.4 (104.8 a 106.1)103.0 (101.1 a 104.8)
    Velocidad de procesamiento por comparación de patrones107.7 (107.0 a 108.4)108.4 (107.5 a 109.2)109.3 (107.1 a 111.6)
    Vocabulario de las imágenes104.2 (103.8 a 104.6)102.1 (101.6 a 102.6)100.3 (98.9 a 101.7)
    Puntuación total combinada103.6 (103.3 a 103.9)102.8 (102.4 a 103.1)101.8 (de 101.0 a 102.7)
    Diferencia en la media (IC 95%)Diferencia en la media (IC 95%)Valor PDiferencia en la media (IC 95%)Valor P
    Prueba de flanqueador[Referencia]−0,67 (−1,45 a 0,11).09−0,90 (−2,72 a 0,92).33
    Reconocimiento oral de lectura[Referencia]−1,39 (−2,10 a −0,68)<.001−1,68 (−3,08 a −0,28).02
    Memoria de secuencias de imágenes[Referencia]−2,03 (−2,91 a −1,15)<.001−4,51 (−6,48 a −2,54)<.001
    Velocidad de procesamiento por comparación de patrones[Referencia]0,65 (−0,48 a 1,78).261,61 (−0,75 a 3,98).18
    Vocabulario de las imágenes[Referencia]−2,09 (−2,78 a −1,41)<.001−3,85 (−5,34 a −2,37)<.001
    Puntuación total combinada[Referencia]−0,85 (−1,30 a −0,40)<.001−1,76 (−2,72 a −0,81)<.001

    Discusión

    Este análisis encontró que tanto el bajo como el alto aumento en el uso de redes sociales durante la adolescencia temprana se asociaron significativamente con un menor rendimiento en aspectos específicos de la función cognitiva, lo que respalda un hallazgo previo de que un mayor tiempo frente a la pantalla se asociaba negativa, aunque débilmente, con el rendimiento cognitivo adolescente. 5 En general, las diferencias en las puntuaciones medias fueron pequeñas en comparación con la desviación estándar del NIH Toolbox de 15. La literatura previa ha planteado la hipótesis de que el uso de redes sociales sustituyendo más actividades educativas o tareas escolares podría explicar la asociación entre el uso de redes sociales y un menor rendimiento cognitivo. 6 Las asociaciones específicas entre el aumento del uso de redes sociales y el peor rendimiento en el ORRT y el PVT, que evalúa el conocimiento almacenado del lenguaje, apoyan esta hipótesis. El hallazgo de que incluso niveles bajos de exposición temprana a las redes sociales en la adolescencia se relacionaban con un menor rendimiento cognitivo puede sugerir un apoyo a restricciones de edad más estrictas. Las limitaciones de este estudio incluyen datos autoinformados de redes sociales, posibles confusión residual y un diseño observacional que impide inferir que las trayectorias de las redes sociales causan un peor rendimiento cognitivo.

    Futuros estudios deberían examinar cómo se relacionan plataformas y contenidos específicos de redes sociales con los resultados cognitivos.

    Una iniciativa para reducir la duración de la estancia para mejorar la eficiencia hospitalaria

    Alexis Kurek, MA, PhD, Beth Makowski, DO, FACOI, FHM, Rima Shah, MD, MBA, Alejandro Quiroga, MD, MBA

    Vol. 6 Nº 12 | Diciembre de 2025 DOI:10.1056/CAT.24.0523

    Nota del blog: Este trabajo publicado en diciembre de 2025 en la prestigiosa revista o Journal N Engl J Medicine, muestra la experiencia en dos hospitales con más de 100000 egresos al año, para mejorar la eficiencia y aumentar la calidad de la atención.

    Desde hace varios años (16), los equipos del Sagrado Corazón hemos implementado en nuestras áreas de atención y  con la Universidad ISALUD como extensión universitaria en los hospitales organizados en San Luis (2020-2023) y Santa Rosa (2022-2023) diversas estrategias orientadas a la optimización de la gestión operativa. Estas incluyen el análisis de desperdicios, la aplicación de logística de flujo tenso, la enseñanza sobre la duración de la estancia, la reducción de tiempos de respuesta de los servicios de apoyo y de los interconsultores, así como el enfoque holístico por parte de los internistas en el cuidado progresivo de los pacientes. Se han establecido controles de oposición en las áreas de internación y se ha designado la función de gestor de camas a un médico acompañado de un equipo reducido, lo que contribuye a minimizar conductas oportunistas entre los profesionales. Además, se han mejorado la gestión del dolor postoperatorio en los pacientes, la realimentación en la cirugía abdominal, la movilización temprana, la evaluación mediante pruebas de tolerancia oral, la programación de prácticas invasivas  sin dilación y la reducción de los tiempos intraoperatorios y la preparación preoperatoria de los pacientes especialmente en las urgencias habituales como las apendicitis y la colecistitis. Asimismo, se promueve el alta de pacientes todos los días de la semana, logrando disminuir la estancia media en las principales patologías. Cada cama-día ahorrada representa actualmente un ahorro aproximado de 300 dólares y cada hora reducida equivale a 14 dólares.

    La duración de la estancia (LOS) ha sido cada vez más un foco en las operaciones hospitalarias, ya que los sistemas sanitarios intentan asignar recursos limitados y contener costes, especialmente aquellos en acuerdos basados en el valor. Este artículo describe el diseño e implementación de una iniciativa de reducción de la LOS en dos grandes hospitales urbanos. A continuación se detalla la infraestructura creada para apoyar la mejora de procesos relacionados con la LOS en una variedad de líneas de servicio, incluyendo medicina hospitalaria, gestión de cuidados, laboratorio y logística de pacientes. Se describen una variedad de los programas resultantes y sus resultados, así como factores que contribuyen a sus éxitos y desafíos. Las métricas clave exploradas incluyen LOS; tiempos de respuesta para órdenes de laboratorio, toracocentesis y paracentesis; proporción de pacientes geográficamente agrupados; utilización de vías clínicas; y el volumen de retrasos en la descarga. Los autores abordan la inversión en cultura, el establecimiento y mantenimiento de procesos, el fomento de la colaboración interdisciplinar y el análisis de datos oportunos y precisos, así como su papel en la optimización de la línea de visión.

    Introducción

    La duración de la estancia hospitalaria (LOS) se ha convertido cada vez más en un área de interés para las organizaciones sanitarias que buscan optimizar recursos, eliminar desperdicios y reducir la atención de bajo valor

    Definido como el número de días que un paciente permanece en el hospital durante una única admisión, el LOS puede ser un indicador de la gravedad de la enfermedad, un predictor de coste, y un contribuyente al consumo de recursos.2

    Dado que la atención hospitalaria es el mayor motor de gastos sanitarios en Estados Unidos, representando más del 30% de todos los gastos en 2022,3 y que el gasto en atención hospitalaria en 2023 aumentó un 10,4% respecto al año anterior, es lógico pensar que abordar los desafíos y barreras de la LOS sea un esfuerzo que merece la pena.

    Gestionar eficazmente la LOS es de especial importancia para las organizaciones sanitarias que firman contratos de riesgo, ya que el exceso de días hospitalarios conlleva costes mayores sin reembolso adicional. Operativamente, la línea de visión afecta a la disponibilidad de camas, el personal,

    La sobrepoblación y el flujo de clientes pueden influir positiva o negativamente en las transiciones de atención antes y después del ingreso. La LOS no solo afecta los costes hospitalarios, sino que también tiene un impacto significativo en la experiencia y los resultados del paciente. Los retrasos en la prestación de cuidados o en apoyar la preferencia del paciente por recuperarse en casa pueden afectar negativamente a las puntuaciones de experiencia del paciente, mientras que un LOS más largo aumenta el riesgo de infecciones hospitalarias y caídas.7 Los pacientes también incurren en mayores costes y afrontan facturas más altas cuando el LOS no se gestiona adecuadamente.7

     El uso de hospitalistas en todo Estados Unidos ha aumentado de forma constante en este siglo: el número de hospitalistas aumentó un 50% entre 2012 y 2019,  y se ha demostrado que atienden a casi el 60% de los pacientes hospitalizados en más del 70% de los hospitales.8-10 La atención hospitalaria se ha asociado con una reducción de la LOS.5

    Pero el uso de hospitalistas o manager de casos o internistas en sí mismo no es una solución mágica para garantizar una gestión eficaz de la LOS. Optimizar la LOS a nivel de paciente requiere una combinación de infraestructuras y apoyo logístico bien funcional, acceso a la atención y toma de decisiones médicas oportunas, equilibradas con cierto conservadurismo para evitar altas prematuras que conduzcan a reingresos. Corewell Health West (CHW) es una unidad de Corewell Health, con sede en Grand Rapids, Michigan. CHW gestiona 10 hospitales en 10 condados, atendiendo colectivamente más de 100.000 ingresos hospitalarios al año.

    En CHW, el equipo hospitalario —que incluye a más de 120 médicos hospitalistas y 10 empleados operativos— estaba bien posicionado para influir en estos factores mediante la colaboración con los equipos operativos con el fin de alcanzar los objetivos de la línea de visión. Este artículo analiza la iniciativa llevada a cabo en los dos mayores hospitales de CHW, Butterworth y Blodgett, que proporcionan un total combinado de 1100 camas para pacientes hospitalizados. Describimos los medios por los cuales el equipo hospitalario y la dirección organizativa abordaron la reducción de la LOS mediante tácticas de mejora de procesos para abordar factores clínicos, logísticos, culturales y de flujo de trabajo que influyen en la LOS.

    Estableciendo un proceso dinámico

    En octubre de 2022, entendiendo que la LOS es un problema multifacético y complejo con múltiples influencias y factores de confusión, el liderazgo de CHW estructuró esta iniciativa de manera que fuera dinámica en su evaluación y respuesta a posibles proyectos asociados. Se seleccionaron líderes clínicos y operativos, incluyendo al jefe de división del equipo hospitalario y al director de operaciones del hospital, para liderar el equipo, que consistía en un grupo central, un comité directivo y colaboradores especializados (por ejemplo, radiología).

    El grupo central estaba compuesto por liderazgo operativo y clínico del equipo hospitalario, gestión de cuidados, control de misión (es decir, equipo de logística y coordinación de pacientes hospitalarios para optimizar el flujo de pacientes y la gestión de capacidad) y un gestor de programa, mientras que el comité directivo estaba formado por patrocinadores ejecutivos; líderes operativos, médicos y de enfermería; y proveedores de urgencias.

    Los colaboradores individuales de especialidades incluían miembros de equipos auxiliares, como radiología y laboratorio, para trabajos específicos de cada proyecto. Inicialmente se celebraban reuniones semanales con la dirección ejecutiva; Sin embargo, para el otoño de 2023, a medida que el programa evolucionaba, estas se transformaron en reuniones mensuales y los participantes directos en liderazgo pasaron de ser líderes ejecutivos a líderes de nivel medio, lo que empoderó al equipo experimentado y permitió el progreso continuo del programa. De los interesados mencionados, el gestor de proyecto era el único equivalente adicional a tiempo completo (FTE) necesario para completar este trabajo, ya que todos los demás tenían prioridad en este trabajo como parte de su plan estratégico. Se acumularon y contabilizaron los costes indirectos relacionados con el tiempo dedicado al proveedor a las reuniones, entre otros, y se compensaron fácilmente con los ahorros de costes registrados, como se detalla a continuación. En un esfuerzo por sentar una base sólida de apoyo y comprensión de la iniciativa de reducción de la LOS, se desarrolló y desplegó una serie de tácticas para obtener el apoyo de los equipos hospitalarios.

    Estas tácticas incluían lo siguiente:

    1. oportunidades de educación médica continua (CME) relacionadas con el impacto de la LOS en los pacientes y tácticas de reducción.
    2. Modificación de la tarjeta de puntuación del hospitalista, es decir, el método mediante el cual los proveedores eran evaluados en productividad y calidad de la atención, que incluía incentivos (es decir, puntos adicionales sobre el rendimiento) para participar en proyectos de mejora de procesos y calidad.
    3. Establecimiento de un incentivo de valor al alza que permitiera a los hospitalistas o internistas obtener ahorros en una fracción de costes gracias a una reducción en el porcentaje de días de oportunidad —es decir, actuar sobre la oportunidad para reducir el número de días excedentes por alta, basándose en la LOS observada frente a la LOS esperada— manteniendo al mismo tiempo las tasas de readmisión.
    4. La inversión en estas tácticas no solo proporcionó a los médicos múltiples incentivos profesionales y económicos para participar, sino que también señaló la importancia que el liderazgo otorgaba a este trabajo. Estas acciones reforzaron que este trabajo formaría parte de la estrategia del sistema a largo plazo, y que se esperaba la participación y el compromiso de todos los miembros del equipo.

    Con estas tácticas en marcha, el esfuerzo cultural o social necesario para obtener la cooperación del equipo hospitalario se redujo significativamente.

    Establecimiento de objetivos y un locus de control

    La definición inicial de objetivos para la reducción de la LOS comenzó evaluando datos existentes sobre la LOS para ciertas poblaciones, así como consultas adicionales inspiradas por sospechas anecdóticas sobre oportunidades o lagunas.

    Tras el análisis preliminar de los datos de LOS y las discusiones con las partes interesadas, se identificaron varias áreas de oportunidad, entre ellas: Reducción de los tiempos de respuesta (TAT) para órdenes de laboratorio y radiología (diagnóstico e intervencionista) Aumento de la utilización de herramientas de optimización clínica y estandarización, incluyendo vías clínicas y trabajo estándar, disminución de los retrasos en el alta relacionados con barreras logísticas

    Mejora de las transiciones de atención

    Todas estas tácticas estaban al servicio de apoyar a la el objetivo principal del programa, que era reducir el número de días de oportunidad en un 25% —del 46,9% (7184 de 15.315) en enero de 2023 al 35,2% en diciembre de 2024— manteniendo o ampliando el volumen de pacientes hospitalizados.

    Para desarrollar objetivos más específicos y la infraestructura necesaria para alcanzarlos, se realizó un análisis de datos adicional. Específicamente, se evaluó los días de oportunidad —el número real de días hospitalizados menos la duración geométrica de estancia del grupo relacionado con el diagnóstico (GMLOS) facturada— a nivel de línea de servicio para determinar qué poblaciones de pacientes experimentaban una línea de espera más larga de la proyectada según el diagnóstico.

    Esta línea de investigación llevó a una toma de conciencia crítica de la importancia de un análisis exhaustivo de la causa raíz al evaluar poblaciones. Esto fue especialmente evidente al analizar los datos relacionados con pacientes ingresados por sepsis, una población que, a primera vista, presentó el mayor número de días de oportunidad en comparación con todos los demás diagnósticos. Sin embargo, al evaluarse más de cerca, se descubrió que para los pacientes que daban el alta a domicilio y no necesitaban servicios posteriores al alta, como rehabilitación o atención domiciliaria, la tarifa de día de oportunidad era bastante baja. Esto sugería que estos pacientes estaban clínicamente bien gestionados para las necesidades de atención hospitalaria, pero que para la cohorte de pacientes diagnosticados con sepsis que sí requerían colocación postaguda o registro de servicio, eran las ineficiencias en la ejecución del proceso de alta las que causaban los retrasos en el alta y la mayor tasa de días de oportunidad.

    Esta visión llevó al equipo a asegurarse de que los objetivos o objetivos seleccionados estuvieran dentro del locus de control del equipo clínico, para que pudieran influir positivamente en la tendencia y cumplir con los objetivos establecidos.

    Determinar la causa raíz de las altas tasas de día de oportunidad para ciertas poblaciones no solo fue fundamental para asegurar que las intervenciones establecidas fueran efectivas y abordaran el problema, sino también para ayudar a dirigir el problema al equipo adecuado.

    En el ejemplo de sepsis anterior, la solución no encargó a los hospitalistas reducir los días de oportunidad, sino que canalizó esa responsabilidad a la gestión de cuidados y al control de misión. Esto también ayudó a aliviar las preocupaciones de los hospitalistas de que no se les iba a encargar de intentar influir en los resultados fuera de su control. Esto ayudó a implicarse y permitió un sentido de pertenencia entre el equipo hospitalario cuando se identificaban objetivos, porque la relación entre la acción del proveedor y el resultado ya estaría establecida. También se animó al equipo de hospitalistas a presentar ideas para proyectos o iniciativas que consideraran que ayudarían a tener un impacto positivo en LOS, y estas fueron evaluadas mediante un proceso estructurado que incluyó la finalización de un formulario de admisión, la revisión por parte del comité central y la aprobación por parte del comité directivo.

    Este esfuerzo colaborativo resultó en una mejora de 18,4 puntos porcentuales, pasando del 71,2% de las 12.648 pruebas rutinarias de laboratorio matutinas realizadas a las 9 a.m. de enero de 2023 al 89,6% de 13.321 en julio de 2024.»

    Los proyectos fueron evaluados por esfuerzo, necesidad de recursos, impacto previsto, viabilidad y base de evidencia de intervenciones, si procedía. Tras la aceptación, que se realizaba en tiempo real durante las reuniones del comité, los responsables del proyecto eran responsables de informar semanalmente sobre su progreso al equipo principal, donde se les ofrecía apoyo para la eliminación de barreras y otras necesidades del proyecto. Los proyectos debían tener un calendario con visibilidad de los indicadores adelantados y rezagados durante la duración del trabajo. Este calendario dependía del proyecto y normalmente estaba bien gestionado por el patrocinador clínico. Este proceso facilitó la advocación de la reducción de la LOS entre los médicos, quienes pudieron aplicar su conocimiento íntimo y experiencias sobre la LOS para crear soluciones concretas y prácticas.

    Tras el análisis de los datos de días de oportunidad y el posterior análisis de causas raíz de las posibles oportunidades presentadas por el equipo o identificadas durante la fase de ideación, se establecieron los siguientes indicadores clave de rendimiento (KPI) para ayudar a reducir los días de oportunidad en todas las poblaciones:

    1. Implementar eficiencias operativas y clínicas que facilitaran la reducción de TAT para pedidos de laboratorio, con el objetivo de que el 90% de las órdenes rutinarias de laboratorio se recojan y se obtengan antes de las 9 a.m.

    2.  Establecer flujos de trabajo clínicos y tecnológicos que aumenten el uso adecuado de diuréticos titulables para mejorar la diuresis oportuna en el 70% de los pacientes elegibles con insuficiencia cardíaca, un objetivo acordado por los líderes clínicos como ambicioso pero alcanzable.

    3. Establecer un equipo de procedimientos hospitalarios para completar la toracocentesis y la paracentesis para reducir la TAT eliminando la dependencia de la radiología intervencionista.

    4. Implementar procesos para facilitar una cohorte geográfica del 60%-70% de pacientes gestionados por hospitalistas para permitir la participación de los médicos en rondas interdisciplinarias basadas en unidades y así reducir los retrasos en el alta.

    5. Optimizar los procesos de control de misión y gestión de la atención para proporcionar identificación temprana y respuesta rápida ante retrasos en la baja.

    Herramientas y procesos de apoyo

    Dada la amplia gama de elementos de datos clínicos y operativos necesarios para el seguimiento de los KPIs mencionados, se optimizaron las herramientas digitales existentes y se construyeron e implementaron multitud de funciones personalizadas de documentación e informes para ser utilizadas por el personal de los equipos hospitalarios, de gestión de cuidados y enfermería. Estas incluían la integración de elementos de la historia clínica electrónica (EMR) no utilizados anteriormente (por ejemplo, fecha esperada de alta, retrasos en el alta), una barra lateral para insuficiencia cardíaca diurética, la personalización de listas de pacientes existentes para incluir información adicional para la eficiencia en la toma de decisiones (por ejemplo, fecha prevista de alta, días hasta GMLOS) y una variedad de paneles de control Tableau (Seattle, WA) que permitían la integración visual de datos clínicos y operativos.

    Se desarrollaron y publicaron nuevos documentos de trabajo estándar en la intranet de CHW para facilitar su consulta.

    La formación para el equipo clínico sobre cualquier cambio asociado a la iniciativa LOS se impartió mediante actualizaciones semanales por correo electrónico, reuniones presenciales mensuales y una serie de conferencias de CME impartidas por líderes hospitalarios y expertos en la materia. Una vez establecidas las iniciativas mencionadas, el comité central se reunió para realizar informes semanales con el fin de promover la rendición de cuentas y los ciclos de aprendizaje rápido, así como para supervisar el estado del proyecto. El modelo TAPE (objetivo, real, por favor explique) se utilizó para seguir el progreso, identificar barreras y promover la resolución de problemas accionable entre los interesados. La cadencia semanal ayudó a mantener el trabajo asociado a los proyectos y a promover la finalización de las tareas; también permitió un ajuste rápido cuando se identificaron tendencias desfavorables de KPI. Estas herramientas y procesos fueron necesarios para mantener la responsabilidad y el impulso durante toda la fase piloto 2023-2024.

    Implementación y resultados

    Dada la amplia variedad de pacientes, líneas de servicio y recursos que abarcan los KPIs mencionados, las intervenciones y apoyos diseñados para cumplirlos fueron igualmente diversos. Cada objetivo contaba con su propio equipo de proyecto de partes interesadas, clave en el diseño e implementación de las intervenciones. Aunque algunos de los KPIs tenían un alcance más amplio (por ejemplo, TAT para órdenes de laboratorio) y sus intervenciones asociadas eran de naturaleza logística, otros KPIs clínicamente enfocados estaban más dirigidos a poblaciones especializadas y estaban plenamente en el ámbito de control para los proveedores hospitalarios (por ejemplo, diuresis rápida por insuficiencia cardíaca). Y aunque estos programas o flujos de trabajo nacieron todos de la misma iniciativa, tenían plazos individuales para la ideación, implementación, recogida de datos y paso a un procedimiento operativo estándar. Estos esfuerzos, descritos más adelante, se manifestaron en resultados en gran medida positivos y contribuyeron al esfuerzo general para reducir la tarifa diaria de oportunidades del sistema.

    Tiempo de respuesta en el laboratorio

    La espera de los resultados del laboratorio era una queja anecdótica común y se explicaba la razón de los retrasos en el alta entre los profesionales durante las conversaciones iniciales. Estos informes impulsaron al equipo central a fijar primero el tiempo de recogida de las órdenes de laboratorio y luego el tiempo hasta el resultado para ayudar a garantizar que los clínicos tuvieran la información necesaria para tomar decisiones de alta desde temprano durante el día. En concreto, el equipo se preocupó por las pruebas rutinarias de extracción matutina (RMD), ya que veían la mayor oportunidad con estos extracciones directas y predecibles. La dirección del equipo de laboratorio tuvo la tarea de modificar los objetivos de personal y recogida para permitir que un mayor número de resultados de laboratorio estuviera disponible antes durante el día.

    El objetivo inicial de recoger el 95% de las órdenes de laboratorio RMD a las 9 a.m. se alcanzó con relativa facilidad, pero el 28,8% de las pruebas de laboratorio RMD no habían dado resultado en ese momento; por ello, el objetivo se modificó posteriormente en enero de 2024 para un objetivo de que el 95% de las pruebas de laboratorio RMD se realizaran antes de las 9 a.m. Este esfuerzo colaborativo resultó en una mejora de 18,4 puntos porcentuales, pasando del 71,2% de las 12.648 pruebas de laboratorio RMD realizadas a las 9:00 de enero de 2023 al 89,6% de 13.321 en julio de 2024 (Fig. 1). Cohorte geográfica de pacientes hospitalistas

    La cohorte geográfica de pacientes hospitalistas se implementó con la intención de facilitar la participación de los hospitalistas en rondas interdisciplinarias que se realizaban en la unidad cada día con gestión de cuidados y enfermería. Aunque ha habido muchos pros y contras asociados con la cohortización geográfica, se adoptó la participación del 11-15 en esta práctica de redondeo, ya que consideramos que los beneficios superaban los posibles inconvenientes.

    Antes de la colaboración y coordinación del liderazgo hospitalario con colegas de gestión de cuidados y control de misión para la implementación de la iniciativa LOS, una media de aproximadamente el 36% de los pacientes gestionados por hospitalistas estaban geográficamente agrupados en las unidades de los dos centros hospitalarios pilotos designados. Esto se acercaba al objetivo previo al piloto del 40%, pero este objetivo no era lo suficientemente agresivo como para garantizar la consistencia en la participación en las rondas ni obtener otros beneficios de la geocohorte. Por lo tanto, el objetivo del programa piloto se recalibró al 60%, lo que se apoyó en la implementación de procesos de control de misión —como el uso de la fecha estimada de baja, funcionalidad en el EMR y asignación temprana de unidades en el momento de las órdenes de admisión— para ayudar a asignar mejor

    Los servicios de laboratorio se realizaron entre las 9 a.m., de enero de 2023 a julio de 2024. Esta cifra muestra la mejora en los resultados de las pruebas rutinarias de extracción matutina (RMD) para las 9 a.m. Tras alcanzar fácilmente el objetivo de 9 a.m. del 95% para la recogida de pedidos de laboratorio, el objetivo se revisó en enero de 2024 para lograr un mayor impacto, previendo que el 95% de los resultados RMD se entregaran antes de las 9 a.m. Aunque ese objetivo no se había alcanzado en julio de 2024, el equipo casi había superado el umbral del 90%. El volumen de laboratorio para los servicios RMD varió mes a mes, con una media de unos 12.445, pero en los últimos 3 meses se había mostrado superando los 13,0

    Se asignaron diariamente pacientes dentro del equipo operativo hospitalista para permitir una mejor cohortización, y se amplió el número de unidades ce camas. Un equipo dedicado de hospitalistas o internistas atendió a los pacientes el día del ingreso, y los pacientes fueron reasignados al médico de la unidad el segundo día de hospitalización, ya que la asignación de camas no siempre se conocía en el momento del ingreso.

    El control de misión tenía la tarea de asignar a los pacientes a la unidad óptima para las necesidades esperadas de atención en el momento del ingreso, para reducir la necesidad de trasladar pacientes entre plantas durante la hospitalización.

    Estos esfuerzos resultaron en un aumento del número de pacientes con cohortes de áreas hasta un promedio del 54% (rango, 31%-80%). Posteriormente, la participación diaria de todos los hospitalistas en rondas interdisciplinarias aumentó de aproximadamente un 55% en octubre de 2022 al 90% en diciembre de 2023, manteniéndose durante todo 2024. La mejora de la comunicación en tiempo real entre el personal de enfermería y gestión de cuidados y los médicos asistentes ayuda a tomar decisiones más rápido y facilita altas más puntuales.6

     La reducción en el tiempo hasta la finalización del procedimiento se tradujo en una disminución mediana de 1,0 día para los pacientes atendidos por el equipo hospitalista frente a la radiología intervencionista (7,0 días vs. 8,0 días; P=0.0021).»

    Equipo de Procedimientos Hospitalistas

    Durante la revisión inicial de datos de la causa raíz, se observaron significativos los retrasos asociados con los procedimientos de radiología intervencionista (RI) pendientes. Para aumentar el alcance de control del hospitalista y su capacidad para influir en estos retrasos, se estableció un equipo de procedimientos hospitalistas que fue formado para realizar estos procedimientos de RI al lado del paciente para pacientes que cumplían los criterios, eliminando la necesidad de esperar a que el paciente fuera programado con la RI. Este mayor acceso resultó en una disminución estadísticamente significativa del TAT: el tiempo desde el ingreso hasta la finalización del procedimiento fue de media 79,0 horas, y 34,3 horas desde la colocación del pedido hasta la finalización para procedimientos realizados por intervención interincidental, mientras que el equipo de procedimientos hospitalarios mostró TATs de 43,5 y 13,2 horas, respectivamente (P

    Utilización de diuréticos titulables e impacto en la duración de la estancia. Esta cifra muestra la tasa de utilización de diuréticos titulables para pacientes elegibles con insuficiencia cardíaca por parte del equipo hospitalario desde que la iniciativa entró en marcha en enero de 2023, cuando la tasa fue del 24,8% de 128 casos elegibles, hasta julio de 2024, cuando la tasa fue del 85,5% de 69 casos elegibles. La figura también muestra una reducción correspondiente en la duración geométrica de la estancia del grupo relacionado con el diagnóstico, pasando de 5,4 días en enero de 2023 a 4,5 días en julio de 2024. El volumen medio mensual de casos elegibles durante ese periodo fue de 61,5 (rango, 31-125), con fluctuaciones observadas debido al censo, creando volúmenes de valores estacionales atípicos (por ejemplo, antes y después de las festividades).

    de 1,9 días menos que quienes no lo hicieron. A través de la colaboración con cardiología, se promovió el uso adecuado de diuréticos titulables mediante la formación y el desarrollo de conjuntos de órdenes personalizados, y se monitorizó en todo el equipo hospitalario para ayudar a reducir el tiempo hasta alcanzar la diuresis y estabilización óptimas.

    Estos esfuerzos han contribuido a un aumento en el uso de diuréticos titulables, pasando de aproximadamente el 25% en enero de 2023 a más del 85% en julio de 2024, y también contribuyeron a una reducción de la línea de visión, de unos 5,5 días en enero de 2023 a unos 4,5 días en julio de 2024. Durante ese mismo periodo, los pacientes con insuficiencia cardíaca gestionada por hospitalistas y con diuréticos titulables fueron, de media, dados de alta 1,6 días antes que el objetivo de 6,64 días para una admisión por insuficiencia cardíaca GMLOS, con una media estimada de 10,5 días hospitalarios ahorrados por semana desde el inicio de la iniciativa (Fig. 2).

    Gestión activa de los retrasos en el alta

    Aunque los esfuerzos mencionados reflejan el impacto clínico que la práctica hospitalaria puede tener en la LOS, existen una multitud de factores logísticos que realmente están fuera del alcance del médico y que pueden afectar negativamente al alta. Reconociendo esto, el comité central de la LOS recurrió al equipo de gestión de cuidados para ayudar a abordar estos problemas, ya que muchos de los retrasos en el alta recaían bajo la jurisdicción de este equipo. Con la comprensión de que la comprensión y visibilidad de los diferentes tipos y causas de retrasos en la descarga constituyen el primer paso para reducirlos, el equipo comenzó iniciando una documentación discreta tanto de la fecha esperada de descarga como de cualquier tipo de retraso que pueda experimentarse. Esta documentación incluye un panel personalizado dedicado a los retrasos en el alta de pacientes ingresados; Tanto la documentación como el panel de control son gestionados activamente a diario por la dirección de la gestión de cuidados que dirige a dos equipos: uno para abordar barreras externas al alta (por ejemplo, aceptación postaguda, autorización previa del seguro) y otro para abordar barreras internas (por ejemplo, esperar pruebas o procedimientos, consulta especializada).

    Estos esfuerzos han contribuido a un aumento en la utilización de diuréticos titulables, pasando de aproximadamente el 25% en enero de 2023 a más del 85% en julio de 2024, y también contribuyeron a una reducción de la duración de la estancia, de unos 5,5 días en enero de 2023 a unos 4,5 días en julio de 2024.»

    La visibilidad en tiempo real de la presencia de retrasos a través del panel de control y el desarrollo de flujos de trabajo que apoyan la gestión activa permiten abordar los retrasos rápidamente, acelerando la resolución cuando es posible. Aunque hay trabajo continuo para ayudar a reducir proactivamente cada tipo de retraso individualmente, la nueva infraestructura facilita la intervención inmediata cuando surgen retrasos, y esto tiene un impacto positivo en la línea de visión al reducir el tiempo que tarda en resolver los retrasos, de modo que un día de retraso no se convierte en dos. Impacto en los días de oportunidad y la duración de la estancia Estas iniciativas, y otras no mencionadas, han contribuido a una mejora significativa en los días de oportunidad y en la línea de visión observada en los CHW para pacientes hospitalizados adultos. Al calcular los días de oportunidad comparando la línea de visión real con GMLOS a nivel de paciente mediante paneles personalizados de Epic (Verona, WI) y Tableau, pudimos seguir de cerca el progreso durante toda la duración del piloto.

    Desde enero de 2023, el porcentaje total de días de oportunidad se ha reducido del 46,9% de 15.315 días GMLOS totales al 27,7% de 16.425 días GMLOS en julio de 2024, mientras que la LOS media real disminuyó 0,8 días, pasando de 6,1 en enero de 2023 a 5,3 hasta julio de 2024 (Fig. 3A).

    Del mismo modo, la media de días de oportunidad por paciente dado de alta disminuyó de 2,0 a 1,2 durante ese mismo periodo (Fig. 3B).

    Dado el valor asignado de 500 dólares estadounidenses de ahorro por día de oportunidad, una cifra generalmente aceptada en economía sanitaria, el ahorro en comparación con el primer trimestre de 2023 como referencia

    Días de oportunidad y duración de la estancia.

    Se observaron resultados favorables en la reducción tanto de la duración media de la estancia (LOS) como de la proporción de días hospitalizados no reembolsados, que se denominan días de oportunidad, es decir, el número real de días hospitalizados menos la duración geométrica de la estancia del grupo relacionado con el diagnóstico facturado. En el Panel A, la cifra muestra que, desde enero de 2023, cuando la iniciativa se puso en marcha, la línea de visión media bajó de 6,1 días a 5,3 días en julio de 2024. Del mismo modo, la cuota de días de oportunidad se redujo del 46,9% en enero de 2023 al 27,7% a finales de julio de 2024. Los datos del Panel B muestran que los días de oportunidad promedio por paciente dado de alta disminuyeron de 2,0 a 1,2 durante ese mismo periodo.

    Ahorro trimestral de Baseline.

    Se realizó una evaluación trimestral de días de oportunidad promedio por paciente dado de alta y se comparó con el primer trimestre de 2023, cuando se implementaron las iniciativas. El ahorro se calculó multiplicando la diferencia en días de oportunidad promedio por paciente dado de alta respecto al primer trimestre de 2023, que era de 1,79, por 500 dólares estadounidenses, y luego nuevamente por el número de ingresos hospitalarios en los dos centros piloto. El ahorro trimestral medio se estimó en 4,27 millones de dólares estadounidenses por trimestre, tras el periodo base, para los siguientes siete trimestres del piloto (abril de 2023 a diciembre de 2024), con una tendencia general al alza a medida que los programas se volvían más sólidos y luego estabilizados. A lo largo de los siete trimestres, cada uno de los cuales generó ahorros en comparación con el trimestre base, el ahorro acumulado ascendió a 29,88 millones de dólares estadounidenses.

    establecida en ahorros cero, supuso 29,88 millones de dólares en los dos sitios combinados durante los siguientes siete trimestres del piloto hasta finales de 2024, con un ahorro medio de 4,27 millones de dólares por trimestre (Fig. 4).

     Impacto en el personal y los pacientes

    Estos resultados se lograron sin sacrificar la experiencia del paciente, que se observó que se mantiene o tiene tendencia positiva en las áreas de transiciones de atención, comunicación con médicos e información de alta. Se revisaron los datos de experiencia de pacientes de Press Ganey (South Bend, IN) de unidades bajo las cuales los hospitalistas atendían rutinariamente a toda la unidad para evaluar el impacto en estos elementos durante la estancia hospitalaria del paciente.

    En cuanto a las transiciones de atención, el fuerte acuerdo con las afirmaciones (como lo demuestra una puntuación de 5 sobre 5 en una escala de Likert), «El personal tuvo en cuenta mis preferencias», «Entendí el propósito de cada medicamento» y «Entendí de qué era responsable con mi salud» mejoró del 47,7% de 647 respuestas al 49,9% de 779 respuestas al comparar los datos anuales en lo que va del año desde diciembre de 2022 hasta diciembre de 2024.

    En cuanto a la comunicación con los médicos, hubo un fuerte acuerdo (de nuevo, puntuaciones de 5 sobre 5) con las afirmaciones: «Los médicos explican las cosas de una manera que puedas entender», «Los médicos te escuchan atentamente» y «Los médicos te tratan con cortesía y respeto», que mejoraron del 71,5% de 648 respuestas al 75,1% de 781. En cuanto a la información de alta, un fuerte acuerdo (5 sobre 5) con las afirmaciones: «El personal del hospital habla sobre si tendrías la ayuda necesaria tras salir del hospital» y «Información por escrito sobre qué síntomas o problemas de salud buscar» mejoró del 84,8% de 646 respuestas al 85,5% de 717. Del mismo modo, el enfoque adoptado en este trabajo contribuyó a que los hospitalistas se sintieran escuchados, valorados y empoderados, como lo demuestra una mejora posterior de 22 puntos en las altas valoraciones de participación medidas a través de encuestas Glint (Sunnyvale, CA), del 46% (entre 40 de 87 hospitalistas que respondieron en noviembre de 2021) al 68% (entre 30 de los 114 hospitalistas que respondieron en julio de 2023). Esto nos sugiere que este trabajo mejoró su experiencia laboral sin añadir más carga de cuidado.

    Discusión

    Al embarcarse en este camino de la LOS, el equipo central comprendió que los factores que afectan la LOS eran diversos, abarcando tanto el continuo clínico-logístico como el ámbito de control individual del profesional. La intención de la iniciativa LOS no era resolver todos los problemas relacionados con LOS, sino crear una infraestructura bajo la cual se pudieran explorar e implementar ideas de mejora, independientemente de la población de pacientes o los equipos implicados. Crear este proceso para simplificar problemas complicados o, cuando la simplificación no es factible, gestionar y trabajar eficazmente alrededor de dichos problemas para reducir sus impactos negativos, permitió al equipo adoptar un enfoque sistemático que permitía una resolución eficaz de problemas, lo que contrastaba con las tendencias anteriores a simplificar en exceso los problemas, lo que conducía a soluciones ineficaces y resultados decepcionantes. Aunque los programas individuales implementados impactaron claramente en la LOS como se ha descrito anteriormente, fue el cambio cultural hacia la apropiación de los elementos clínicos de la LOS por parte del equipo hospitalista lo que sentó las bases para los éxitos y la continua priorización e incentivo de la implicación en la mejora de procesos lo que seguirá impulsando este trabajo. Respetar y aprovechar la comprensión de los hospitalistas sobre los factores contribuyentes, proporcionándoles una vía para proponer cambios que crean que tendrán impacto ayuda a facilitar tanto la inversión como la participación de la iniciativa. Desafiar de forma reflexiva el statu quo en cuanto a lo que los equipos controlan y ampliar ese control cuando es factible o apropiado, sin añadir más carga de atención, ayuda a crear una cultura de autoeficacia. Del mismo modo, la información detallada y la evaluación que permitan atribuir con precisión los éxitos y fracasos ayuda a fomentar la confianza de que los clínicos no serán responsables de cosas que realmente están fuera de su control.

    Desde enero de 2023, el porcentaje total de días de oportunidad se ha reducido del 46,9% de la duración geométrica total de 15.315 días de estancia al 27,7% de 16.425 días de estancia geométrica en julio de 2024, mientras que la duración media real de la estancia disminuyó 0,8 días, de 6,1 en enero de 2023 a 5,3 días hasta julio de 2024.»

    Además, los procesos y programas resultantes descritos se diseñaron y ejecutaron de manera que les permitiera abordar las barreras que afectan al rendimiento de manera duradera con los recursos disponibles. Las soluciones desarrolladas, y por tanto los éxitos, no estaban sujetos ni dependían de factores, como la fluctuación del censo, el personal, las enfermedades estacionales u otras fuentes de variabilidad, que existen en el entorno hospitalario. En cambio, tener estos programas protegía la línea de visión de tales aspectos, ya que todos estos programas contribuían a la eficiencia sistémica del rendimiento. Encontrar oportunidades de ahorro sin sacrificar los resultados para los pacientes siempre será una prioridad para los administradores hospitalarios.

    Al evaluar el ROI de este trabajo, los resultados financieros asociados a reducir los días de oportunidad descritos anteriormente son muy convincentes: se estima en aproximadamente 9 millones de dólares estadounidenses al año para un hospital grande, especialmente teniendo en cuenta que estos resultados se lograron sin la adición de empleados clínicos a tiempo completo ni la colaboración de proveedores externos. Sin embargo, es importante no subestimar el compromiso y el trabajo asociados al cambio cultural que este tipo de programa puede requerir desde el principio.

    La verdadera inversión reside en los intangibles: dedicación a la resolución colaborativa de problemas, la asignación de tiempo, la construcción de confianza, demostrar resistencia y similares; Sin estos, los resultados financieros pueden no llegar.

    Próximos pasos

    Los dos hospitales piloto de CHW implicados, Butterworth y Blodget, sirvieron como un fértil campo de pruebas para los procesos e iniciativas mencionados anteriormente. Dado los éxitos descritos anteriormente, estos procesos se han convertido en procedimiento operativo estándar en estos centros, y la tasa diaria de oportunidad de LOS ha pasado a ser una métrica de vigilancia sostenida en estos centros. Se está llevando a cabo la expansión a otros hospitales del sistema de Corewell Health que se beneficiarían de trabajos similares. Desde la finalización del piloto, el grupo central de la LOS ha comenzado a adaptar y ampliar estos procesos hacia el hospital infantil, hospitales regionales más pequeños en el oeste de Michigan y los hospitales más grandes de las regiones Corewell Health Sur y Este.

    Los líderes locales y los clínicos están recibiendo formación del grupo central sobre la implementación del manual de la LOS, incluyendo elementos fundamentales como la ampliación del control de misión, rondas interdisciplinarias y la implicación de los equipos clínicos. Cada implementación reflejará la estructura del grupo médico del hospital objetivo, sus prioridades y recursos de liderazgo, así como las oportunidades clínicas y operativas específicas de cada región.

    La importancia de los esfuerzos sostenidos relacionados con la ventana de oportunidades por día se refleja en la transición de este cuerpo de trabajo al marco de alineación operativa más amplio de Corewell Health (es decir, formalizar la métrica como una prioridad alta a nivel de sistema), y aporta estructura y apoyo adicionales, incluyendo visibilidad a un nivel superior y asistencia para la eliminación de barreras, cuando sea necesario, a nivel de sistema. El objetivo final será asimilar estos procesos de mejora continua en los procedimientos operativos estándar a nivel de sistema, poniendo fin a la naturaleza piloto del programa. Consideraciones para otras organizaciones Aunque las iniciativas descritas anteriormente fueron diseñadas para abordar oportunidades específicas de CHW en ese momento, el enfoque general adoptado por el equipo puede beneficiar a otras organizaciones que buscan abordar la línea de visión y métricas relacionadas. Animamos a otras organizaciones 1Que se fijen en sus equipos clínicos, que ofrecen la mayor parte de la atención a sus pacientes hospitalizados, busquen tanto opiniones como establezcan una estructura —centrada en ese equipo— que permita la exploración y la experimentación. Proporcionar educación e incentivos para participar, al tiempo que fomenta una cultura de responsabilidad y autoeficacia dentro de este equipo, ayudará a fomentar la participación. Establecer relaciones de trabajo productivas y colaborar con otros equipos clínicos y no clínicos es necesario para abordar problemas multifacéticos con soluciones multifactoriales, ya que los equipos deben ser comprendidos y respetados en sus contribuciones a la experiencia del paciente y a los resultados de la atención. Estas alianzas —junto con una vía para la resolución creativa de problemas y la comprobación de hipótesis apoyada por el liderazgo— son los elementos fundamentales para el progreso. Equipar a los equipos con informes fácilmente accesibles y en tiempo real también es esencial para garantizar que las decisiones sean basadas en datos y respondan a las tendencias del KPI, facilitando así la evaluación objetiva del impacto de proyectos individuales. Basándonos en nuestra experiencia, creemos que invertir en cultura, establecer los procesos adecuados, fomentar la colaboración interdisciplinar y un análisis de datos oportuno y preciso son clave para el éxito al optimizar la línea de visión.

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    Impacto de la Enfermería Virtual en la Carga Laboral

    Enfermería Virtual para la Atención de Pacientes Hospitalizados

    K. Jane Muir, PhD, MSHP, RN1,2,3Alexandra Maye, MSN, enfermera titulada1,2Matthew D. McHugh, PhD, JD, MPH, RN1,2y otros

    Muir KJ, Maye A, McHugh MD, Aiken LH, Vo V, Lasater KB. Virtual Nursing for the Care of Hospitalized Patients. JAMA Netw Open. 2025;8(12):e2545597. doi:10.1001/jamanetworkopen.2025.45597

    Resumen y conclusiones

    La enfermería virtual (EV) ha surgido como un modelo alternativo en la atención hospitalaria, impulsado tanto por la pandemia de COVID-19 como por la creciente dificultad de contratar y retener enfermeras de cabecera. Este enfoque utiliza plataformas de videovigilancia para brindar evaluación, monitorización, formación y coordinación de la atención a distancia. Si bien la EV promete reducir la carga laboral, el agotamiento y la rotación de personal, así como mejorar la experiencia y la calidad de atención para los pacientes, la evidencia sobre su efectividad en unidades médicas y quirúrgicas aún es limitada y mixta.

    Las principales preocupaciones giran en torno a la adaptación de los pacientes —mayormente adultos mayores con posibles dificultades tecnológicas y cognitivas— y a las barreras comunicativas entre el personal. Para que la EV sea realmente valiosa, debe demostrar mejoras en la calidad de atención, seguridad del paciente, reducción de la carga laboral y apoyo al bienestar y retención de las enfermeras. En conclusión, aunque la EV representa una innovación prometedora, se requieren más estudios y evidencia robusta para validar su impacto en la atención hospitalaria fuera de unidades de cuidados intensivos.

    Introducción

    Incluso antes de la pandemia de COVID-19, 1 de cada 2 enfermeras de cabecera en hospitales reportaba un alto nivel de agotamiento, 1 de cada 3 estaba insatisfecha con su trabajo y 1 de cada 5 tenía la intención de dejar su empleo en el plazo de un año. 1 Tras la pandemia, los hospitales han tenido dificultades para contratar y retener a las enfermeras de cabecera, con una tasa de rotación del 16,4 % en 2024. 2 Los líderes hospitalarios están explorando modelos alternativos de atención de enfermería que aumenten la retención de enfermeras tituladas, reduzcan el número de enfermeras tituladas (ER) necesarias en la cabecera del paciente o brinden apoyo adicional a las enfermeras en la cabecera del paciente sin afectar negativamente la calidad de la atención. Entre estos modelos alternativos de atención se encuentra la introducción de la enfermería virtual (EV; también denominada y abreviada aquí como enfermeras virtuales). 3

    La videovigilancia (VN) es un término amplio que define diversas actividades de atención de enfermería realizadas fuera del centro o en un lugar distinto a la unidad de hospitalización (p. ej., evaluación, monitorización, formación, coordinación de la atención, tratamiento) que se basan en plataformas de vídeo o mensajería. La pandemia de COVID-19 impulsó el uso de la VN en la cabecera del paciente debido al aumento repentino de pacientes, las medidas de control de infecciones y las vacantes de enfermería. 4 En la pospandemia, los administradores hospitalarios consideran cada vez más la expansión de los modelos de atención de VN. 5 Los servicios y programas que aprovechan la VN en la atención hospitalaria general aguda incluyen la monitorización por telemetría, los ingresos y egresos de pacientes, la formación del paciente y la monitorización visual de pacientes con riesgo de caídas y lesiones. 6

    La VN en hospitales ha sido elogiada como un novedoso modelo de atención que ofrece la posibilidad de reducir la carga de trabajo, el agotamiento y la rotación de enfermeras, asistir a las enfermeras con las tareas de atención al paciente y posiblemente reducir la cantidad de enfermeras necesarias para dotar de personal a las unidades de hospitalización del hospital las 24 horas del día4 , 6 Se plantea la hipótesis de que las VN pueden contribuir a la atención de pacientes hospitalizados de forma remota, lo que incluye realizar vigilancia y evaluaciones de pacientes, completar tareas de documentación (p. ej., conciliación de medicamentos, revisión de planes de atención con familiares y pacientes, garantizar que se completen las órdenes de admisión), brindar educación al paciente y completar tareas de coordinación de la atención (p. ej., planificación del alta).

    Las VN también son prometedoras para la tutoría de enfermeras de cabecera, en particular enfermeras que son nuevas en la práctica. La VN también puede mejorar la experiencia del paciente y la calidad de la atención al aumentar las interacciones de los pacientes con los médicos a través de la enfermera de cabecera y la VN. 4 

    Las unidades de cuidados intensivos han sido pioneras en adoptar la VN, implementando su uso para supervisar protocolos de respuesta rápida y la consulta con enfermeras expertas para la titulación de la medicación. Sin embargo, la evidencia hasta la fecha sobre la VN en la atención hospitalaria en unidades de cuidados no intensivos se ha limitado a iniciativas de mejora de la calidad en sistemas de atención de salud individuales 5, 7-9 y perspectivas 10 y es mixta sobre si la VN mejora la calidad de la atención. 5 , 8 , 9

    Existen inquietudes sobre los posibles impactos adversos de la VN en los resultados de los pacientes, ya que la mayoría de los pacientes hospitalizados, especialmente en unidades médicas y quirúrgicas, son mayores y enfermos, y por lo tanto pueden tener dificultades con la tecnología y experimentar déficits auditivos, visuales o cognitivos que podrían afectar su comprensión a través de métodos de comunicación virtual.

    Los problemas en torno a la comunicación entre las enfermeras de cabecera y las VN, y la disponibilidad de equipos tecnológicos funcionales (p. ej., audio y video), también han surgido como posibles barreras para la prestación de atención al paciente. 7 La VN podría ser un complemento sin valor añadido a menos que se demuestre que mejora la calidad de la atención, aumenta la seguridad del paciente, reduce la carga de trabajo de las enfermeras o mejora el bienestar y la retención de las enfermeras clínicas en la cabecera del paciente. Hasta la fecha, existe evidencia limitada sobre el valor de los modelos de VN en unidades médicas y quirúrgicas.

    En este estudio, analizamos datos de más de 800 enfermeras de cabecera que trabajan en unidades médicas y quirúrgicas en más de 400 hospitales agudos generales en 10 estados para comprender cómo las enfermeras de cabecera participan en la atención hospitalaria y en qué medida la atención brindada por las enfermeras de cabecera está asociada con las cargas de trabajo de las enfermeras de cabecera y la calidad de la atención al paciente.

    Métodos

    Este estudio transversal, secuencial de métodos mixtos fue un análisis descriptivo de datos de encuestas de respuesta de texto abierto y cuantitativos de enfermeras. Nos basamos en el modelo Donabedian para la calidad de la atención 11 para evaluar cómo la VN se asocia con la organización de la atención médica y los procesos de atención que dirigen las enfermeras para obtener resultados óptimos para los pacientes. El estudio fue aprobado por la junta de revisión institucional de la Universidad de Pensilvania. Los participantes fueron informados de los objetivos de la encuesta y dieron su consentimiento por escrito a través de su participación en la encuesta. La recopilación de datos, el análisis y el informe de los hallazgos del estudio se llevaron a cabo de acuerdo con las pautas de informe Strengthening the Reporting of Observational Studies in Epidemiology ( STROBE ) y Consolidated Criteria for Reporting Qualitative Research ( COREQ ).

    Datos y muestra

    Nurses4All es una gran encuesta de enfermeras que sirven como informantes sobre las condiciones de su entorno de empleo. Las invitaciones para participar en la encuesta se enviaron por correo electrónico al 100% de las enfermeras registradas con licencia activa en 9 estados (California, Florida, Nueva Jersey, Oregón, Washington, Nuevo México, Nueva York, Illinois, Luisiana) y se enviaron por correo a una muestra aleatoria de enfermeras registradas con licencia en Pensilvania. Al igual que en trabajos anteriores, , 12-14 seguimos un enfoque de encuesta Dillman modificado, 15 y los que no respondieron recibieron recordatorios de seguimiento a intervalos regulares. La encuesta se realizó entre diciembre de 2023 y marzo de 2024 y arrojó más de 113 000 respuestas. El amplio marco de muestreo de la encuesta refleja el hecho de que la mayoría de las enfermeras registradas con licencia no brindan atención directa al paciente en entornos hospitalarios, pero las listas de licencias como marco de muestreo no incluyen información sobre el lugar de empleo. Por lo tanto, la encuesta proporciona respuestas de enfermeras de diversos sectores de la salud (p. ej., hospitales, centros de atención a largo plazo, centros escolares, atención primaria), así como de enfermeras jubiladas o desempleadas que conservaban su licencia de enfermería. En trabajos previos, utilizando una técnica de doble muestreo con criterios estándar que implica una encuesta intensiva a quienes no responden, hemos demostrado que nuestro enfoque presenta poca evidencia de sesgo por falta de respuesta. 12

    En relación con la pregunta de investigación actual, los encuestados que se identificaron como enfermeros registrados empleados como personal de atención directa (de cabecera) en hospitales en unidades médicas y quirúrgicas, cuidados intermedios (incluidos los cuidados progresivos o de descenso) o unidades de atención hematológica-oncológica, respondieron a la pregunta de la encuesta: «¿Hay enfermeros virtuales en su lugar de trabajo (es decir, enfermeros que trabajan de forma remota y que pueden interactuar con pacientes/familia/miembros del equipo a través de video)?». La muestra de la encuesta cuantitativa incluyó a 880 enfermeros de cabecera en 418 hospitales.

    La muestra analítica final para el análisis de respuestas de texto abierto incluyó 786 enfermeras que respondieron “sí” a la pregunta sobre si hay VN en su lugar de trabajo y brindaron comentarios sustanciales a la pregunta abierta y opcional de la encuesta: “Comparta cualquier experiencia positiva o negativa que haya tenido trabajando con VN”.

    Variables

    Si las enfermeras del hospital respondieron afirmativamente a la pregunta sobre las enfermeras de enfermería en su lugar de trabajo, la encuesta electrónica les pidió que seleccionaran todas las opciones correspondientes de una lista de servicios que prestaban. Se ofreció la opción de respuesta «Otros», con la opción de escribir las respuestas. Estas se analizaron y se recodificaron en una categoría existente cuando correspondía.

    Se preguntó a las enfermeras cuánto redujo el uso de ENV su carga de trabajo en una escala Likert de 4 puntos (mucho, un poco, nada, las ENV aumentan mi carga de trabajo) y si el uso de ENV mejoró la calidad de la atención en su entorno de práctica con opciones de respuesta siguiendo una escala Likert de 4 puntos (mucho, un poco, nada, las ENV reducen la calidad de la atención). En nuestro informe de resultados, nos referimos a las ENV como una reducción de la carga de trabajo de las enfermeras o una mejora de la calidad de la atención si las enfermeras respondieron «mucho» o «un poco» en la escala Likert de la pregunta respectiva. Por el contrario, si no mejoraron la carga de trabajo de las enfermeras ni la calidad de la atención, esto se refiere a las respuestas Likert de «nada» y «las enfermeras virtuales aumentan mi carga de trabajo» o «las enfermeras virtuales reducen la calidad de la atención».

    Análisis de datos

    El análisis de datos de las respuestas cuantitativas utilizó estadística descriptiva (tabulaciones de frecuencia) y estrategias de visualización de datos para describir los tipos de servicios que prestan las enfermeras de atención primaria y el grado en que las enfermeras de cabecera informaron que el uso de estas enfermeras impactó la calidad de la atención y su carga de trabajo. También se analizaron los datos demográficos de las enfermeras. Se les pidió que indicaran su raza y etnia en las categorías predefinidas en la encuesta Nurses4All.

    Las respuestas de texto abierto se almacenaron y analizaron en NVivo versión 15 (Lumivero). Los datos se depuraron de identificadores, se limpiaron y se editaron para corregir errores tipográficos y mayor claridad. Tres autores del estudio desarrollaron un libro de códigos utilizando conceptos deductivos de una revisión de investigaciones previas sobre VN. Los ejemplos de códigos iniciales incluyeron carga de trabajo , alta y seguridad . A través de la codificación abierta de un subconjunto de datos, los autores identificaron códigos inductivos posteriores para completar el libro de códigos (p. ej., monitoreo , desafíos ). 16 , 17 Tres autores (KJM, AM, VV) luego codificaron un segundo subconjunto de datos para resolver discrepancias y lograr una confiabilidad entre evaluadores superior a 0,70 con el libro de códigos. Los 3 autores codificaron las respuestas restantes.

    El equipo de investigación agrupó códigos similares en categorías, por ejemplo: problemas de personal o comunicación con los pacientes. El equipo analizó las categorías de forma iterativa, combinando categorías similares y eliminando las repetitivas. Cuando el equipo del estudio determinó que se había alcanzado la saturación de datos, se identificaron temas para resumir los hallazgos. 18 La integración entre los hallazgos cualitativos y cuantitativos se describe en la tabla electrónica del Suplemento 1 .

    Para mantener el rigor y la confiabilidad en el proceso analítico cualitativo, se documentó una declaración de posicionamiento que reflejaba las perspectivas únicas de cada investigador, se mantuvo un registro de auditoría de decisionesel equipo estuvo compuesto por un equipo diverso de investigadores con y sin experiencia en enfermería clínica.

    Resultados

    La muestra incluyó 880 enfermeras registradas que indicaron que se utilizaba VN en su lugar de trabajo. Las enfermeras tenían una edad media (DE) de 44,2 (12,3) años con 13,3 (11,3) años de experiencia (11,3); 92 enfermeras se identificaron como asiáticas (10,5%), 87 negras (9,9%) y 514 blancas (58,4%), con 84 (9,5%) informando etnia hispana ( Tabla 1 ). La mayoría de las enfermeras tenían al menos una licenciatura en Ciencias de la Enfermería (540 enfermeras [61,4%]). Las VN se utilizaron para la observación de pacientes (454 enfermeras [53%]), actividades de admisión/alta (381 [45%]), educación del paciente (306 [37%]) ( Tabla 2 ). Otros servicios menos comunes proporcionados por las enfermeras voluntarias incluyen triaje, documentación, capacitación o tutoría del personal, gestión de casos, consultas con especialistas, evaluaciones preoperatorias, servicios de interpretación y actuar como segundo testigo para la administración de medicamentos.

    Tabla 1. Información demográfica de las enfermeras participantes

    (se abCaracterísticaEnfermeras, No. (%) (N = 880) a
    Edad, media (DE), años44.2 (12.3)
    Experiencia en enfermería, media (DE), años13.3 (11.3)
    Carrera
    Indio americano o nativo de AlaskaNR
    asiático92 (10.5)
    Negro o afroamericano87 (9.9)
    Nativo de Hawái u otra isla del PacíficoNR
    Blanco514 (58,4)
    Varias razas43 (4.9)
    Otra raza b27 (3.1)
    etnia hispana
    No704 (80.0)
    84 (9.5)
    Educación
    BSN o superior540 (61,4)

    Tabla 2. Uso de enfermería virtual en hospitales

    (se abre en una nueva pestaña)

    ServiciosEnfermeras, No. (%) (N = 880) a
    Observación del paciente454 (53)
    Actividades de admisión y egreso381 (45)
    Educación del paciente306 (37)
    Documentación del paciente144 (18)
    Triaje129 (16)
    Capacitación o tutoría del personal109 (13)
    Otro b167 (20)

    La mayoría de las enfermeras (483 [57%]) informaron que las ENV no redujeron su carga de trabajo, y entre estas, 81 enfermeras (10%) dijeron que las ENV aumentaron su carga de trabajo ( Figura ). De las 366 enfermeras (43%) que dijeron que las ENV redujeron sus cargas de trabajo, solo 70 (8%) dijeron que mucho. Más de la mitad de las enfermeras (452 ​​[53%]) dijeron que las ENV mejoraron la calidad de la atención, pero solo 96 (11%) dijeron que mucho. Las ENV no tuvieron impacto en la calidad de la atención, según lo informado por 391 enfermeras (47%), con 34 (4%) afirmando que las ENV redujeron la calidad de la atención.

    Figura. Evaluaciones de enfermería virtual realizadas por enfermeras hospitalarias sobre la carga de trabajo de enfermería y la calidad de la atención al paciente.

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    (se abre en una nueva pestaña)

    Las experiencias de las enfermeras de cabecera trabajando con VN se describieron en los siguientes 6 temas: solución de personal, otro par de ojos, riesgos de seguridad y retrasos, trabajo adicional, desconfianza del paciente y ayuda o impedimentos administrativos.

    Solución alternativa de dotación de personal

    Las enfermeras de cabecera describieron la Enfermería Virtual como una solución alternativa a la falta de personal en la cabecera ( Recuadro ). Como afirmó una enfermera médico-quirúrgica: «La gerencia está intentando contabilizarlas en la proporción de personal de planta, lo que afecta la cantidad de personal que podemos tener según el número de pacientes (preferiría prescindir de la enfermera virtual para tener a otra persona en planta que ayude con la atención directa al paciente)». Otra enfermera médico-quirúrgica expresó su preocupación por el desvío del presupuesto para la contratación de enfermeras de cabecera hacia la inversión en Enfermeras Virtuales: «Sería mucho mejor tener enfermeras adicionales en el hospital que estén físicamente en planta y puedan ayudar físicamente. Las Enfermerías Virtuales simplemente reducen el presupuesto para la contratación de enfermeras de planta en una unidad y en todo el hospital».

    Caja.

    Citas ejemplares del análisis temático

    Tema 1: Solución alternativa de dotación de personal

    • Los usamos en lugar de que el personal cuide a pacientes inseguros o impulsivos. Esto ahorra costos al centro, pero brinda menos atención. No parece haber una supervisión estricta. Lo sé porque solicitamos privacidad (según el protocolo) al brindar atención personal y con frecuencia no recibimos respuesta. (Enfermera de unidad de cuidados intermedios, progresivos o de escalonamiento)
    • Siento que todo esto es una excusa para que la administración nos deje con una proporción de pacientes insegura. Nada reemplaza la atención directa al paciente. (Enfermera médico-quirúrgica)
    • Personalmente, preferiría tener otra enfermera trabajando en la unidad para reducir la proporción de enfermeras por paciente. Supongo que pagamos mucho por este servicio y nos vendría bien el dinero para personal en el centro. (Enfermera de unidad de cuidados intermedios, progresivos o de transición).

    Tema 2: Otro par de ojos

    • Puede ser útil tener otro par de ojos vigilando a los pacientes, pero a veces no llaman con la suficiente rapidez si algo le sucede al paciente. (Enfermera médico-quirúrgica)
    • “Considero que son un par de ojos extra en la atención de mis pacientes”. (Enfermera de unidad de cuidados intermedios, de cuidados progresivos y de transición)

    Tema 3: Riesgos de seguridad y retrasos

    • El monitor del paciente puede sobrecargarse y la seguridad del paciente se pone en duda si realmente vale la pena el riesgo en comparación con una niñera, que no tenemos. (Enfermera médico-quirúrgica)
    • “Consumo de tiempo, falta de disponibilidad y demoras en la atención al paciente”. (Enfermera médico-quirúrgica)
    • Lamentablemente, no he visto el beneficio de las anestesias visuales. [Aparte de] una rápida advertencia de un posible problema, parecen funcionar tan bien como una alarma de cama cuando un paciente está decidido a levantarse.] (Enfermera de unidad de cuidados intermedios, progresivos o de transición)

    Tema 4: Trabajo añadido

    • Pueden gestionar la base de datos de admisiones para ahorrar tiempo, pero entonces no se conoce realmente al paciente. Al final, seguimos siendo responsables de nuestros pacientes, así que la enfermera virtual nos aporta más. (Enfermera médico-quirúrgica)
    • Algunas enfermeras llaman cada vez que un paciente se mueve, otras hablan por radio bidireccional para ayudar. Puede ser beneficioso o un dolor de cabeza. (Enfermera médico-quirúrgica)
    • El observador virtual es un par de ojos adicionales para los pacientes con alto riesgo de caídas. Sin embargo, no está disponible para interactuar físicamente con el paciente. Con frecuencia, el observador virtual termina llamando a la enfermera para informar un problema de seguridad, y esta u otro miembro del personal deben acudir para gestionar la situación. (Enfermera médico-quirúrgica)

    Tema 5: Desconfianza del paciente

    • “Los pacientes tienden a tratarlos como un anuncio durante su película favorita y no les prestan atención o intentan adelantarlos.” ​​(Enfermera médico-quirúrgica)
    • Solo los uso en ciertas plantas para ingresos. A veces son útiles, pero en realidad solo para pacientes jóvenes y cooperativos que no tienen dolor ni hambre y tienen todas sus necesidades cubiertas. De lo contrario, los pacientes están demasiado concentrados en otras cosas y en pedirle al personal que las haga, en lugar de concentrarse en un iPad que tienen delante. (Enfermera de unidad de cuidados intermedios, de cuidados progresivos y de transición)
    • Caídas frecuentes de pacientes, pacientes confundidos que se quitan el equipo médico, pacientes que gritan y atacan al personal en la habitación. Poca asistencia del personal en vivo para ayudar con estos problemas de los pacientes. (Enfermera de unidad de cuidados intermedios, de cuidados progresivos y de cuidados intermedios)

    Tema 6: ¿Ayuda o impedimento administrativo?

    • Ahorra tiempo al completar admisiones. (Enfermera médico-quirúrgica)
    • Le quitan valor a la presencia del personal. Ver a alguien en una pantalla y llamarme 50 veces no sustituye a un asistente de seguridad personal ni a un auxiliar de admisión. (Enfermera de unidad de cuidados intermedios, de cuidados progresivos y de transición)
    • Me encanta que puedan ayudar con admisiones que requieren mucho tiempo. (Enfermera médico-quirúrgica)

    Las enfermeras describieron que preferían más enfermeras a pie de cama que enfermeras virtuales para brindar apoyo práctico y recursos. Cuestionaron la inversión de su empleador en la enfermería virtual cuando la proporción de personal a pie de cama ya era deficiente. Una enfermera médico-quirúrgica declaró: «[La enfermería virtual] no reemplaza la presencia física para intervenir si el paciente intenta levantarse sin ayuda, y no tenemos personal para estar en todas las habitaciones asignadas a la vez, cuando muchas presentan riesgo de caídas. Creo que la administración usa la capacidad de monitoreo virtual como excusa para no tener suficiente personal físico en planta. No es un sustituto».

    Otro par de ojos

    Se utilizaron enfermeras virtuales para observar y monitorear a los pacientes en busca de posibles riesgos de seguridad, como caídas o fugas. Una ventaja de este recurso fue contar con un par de ojos extra para supervisar a los pacientes. Una enfermera médico-quirúrgica comentó: «Me encanta que una enfermera pueda vigilar a un paciente con riesgo de caídas (probablemente confundido) con tendencia a levantarse de la cama».

    Las enfermeras de cuidados intermedios identificaron «buenos hallazgos» o fallos de seguridad prevenibles que, de otro modo, podrían haber comprometido los resultados de los pacientes. Como afirmó una enfermera de cuidados intermedios: «Son un buen par de ojos extra que pueden ayudar a documentar. Incluso han detectado errores en la cabecera del paciente, como las tasas de intravenosas».

    Riesgos de seguridad y retrasos

    A pesar de la vigilancia de la atención por parte de las enfermeras virtuales, las enfermeras de cabecera expresaron su preocupación por la puntualidad en la comunicación con las enfermeras virtuales y la seguridad del paciente. Una enfermera médico-quirúrgica declaró: «Creo que una enfermera virtual puede ser útil si se comunica con la enfermera principal, pero cuando no se comunica, puede generar un entorno de atención inseguro». Otra enfermera médico-quirúrgica expresó su preocupación por la poca fiabilidad de las enfermeras virtuales para la seguridad del paciente: «Están presentes, pero no llaman cuando surgen problemas de seguridad».

    Trabajo añadido

    Las enfermeras de cabecera informaron sobre el trabajo adicional que las enfermeras virtuales les exigían. Las enfermeras virtuales generaban trabajo redundante para las enfermeras de cabecera, quienes debían corregir errores en la documentación o dedicar tiempo a explicarles los procedimientos y las políticas. Como afirmó una enfermera médico-quirúrgica: «Para cuando he comunicado una solicitud a la enfermera virtual y la han atendido (cuando han tenido tiempo), habría tardado menos si lo hubiera hecho yo misma la mayor parte del tiempo. Comunicarme constantemente para obtener aclaraciones me hace perder el tiempo». Las enfermeras dudaban en recomendar a las enfermeras virtuales como un recurso para ahorrar tiempo. Como describió una enfermera de cuidados intermedios: «Con frecuencia, no es lo suficientemente eficaz como para reducir mi carga de trabajo».

    Desconfianza del paciente

    Las enfermeras afirmaron que los pacientes desconfiaban de las enfermeras virtuales. Una enfermera médico-quirúrgica declaró: «Las enfermeras de planta repiten constantemente lo que las enfermeras virtuales ya han enseñado. Los pacientes no confían en ellas». Las enfermeras compartieron ejemplos de cómo las enfermeras virtuales fragmentan la relación entre el paciente y el médico. Una enfermera de cuidados intermedios comentó: «Al hablar con muchos de mis pacientes, los consideran inútiles. Hacen preguntas, pero no pueden hacer nada al respecto. Luego me envían mensajes con inquietudes o problemas que tengo que revisar y solucionar».

    Ayuda o impedimento administrativo Las enfermeras residentes fueron útiles en tareas administrativas, como la conciliación de medicamentos y los ingresos y altas hospitalarias. Las enfermeras respaldaron la delegación de tareas no clínicas de menor prioridad a las enfermeras residentes. Una enfermera médico-quirúrgica comentó: «Las utilizo principalmente para altas y admisiones, lo que me alivia mucho la carga de trabajo durante el día. También pueden encargarse de parte de la documentación y del informe de llamadas si trasladamos al paciente a un centro de rehabilitación o de cuidados a largo plazo». Una enfermera médico-quirúrgica que informó que las enfermeras residentes redujeron significativamente su carga de trabajo comentó: «Encuentro que las enfermeras residentes eliminan mucha carga de documentación relacionada con el ingreso y el alta, lo que me permite acomodar a los pacientes, realizar evaluaciones de la cabeza y los pies, controles de la piel, evaluación de la vía intravenosa al ingreso y ayudar a preparar a los pacientes para el alta de manera oportuna».

    Para las tareas que las enfermeras de cabecera pueden retrasar debido a las necesidades de atención más agudas, las enfermeras virtuales pudieron brindar apoyo; sin embargo, aún se requirió un seguimiento adicional por parte de las enfermeras de cabecera. Una enfermera médico-quirúrgica comentó: «Ayuda con el ingreso a la unidad, porque la mayoría de los datos ya están ahí, pero aún tenemos que hacer dos controles de piel de la enfermera, corregir las órdenes e implementarlas». Una enfermera médico-quirúrgica describió su preocupación por las brechas en la atención debido a la falta de conexión con las enfermeras virtuales: «No me gusta usar enfermeras virtuales para las altas porque no conocen a los pacientes como la enfermera principal. Me preocupa que la enfermera virtual pase por alto algo pertinente que yo revisaría con un paciente al momento del alta. Creo que utilizarlas para el alta deja brechas en la atención al paciente».

    Discusión

    Una motivación impulsora para las inversiones en servicios de VN en hospitales es la expectativa de que las VN aliviarán las altas cargas de trabajo de las enfermeras de cabecera 22 y, por lo tanto, disminuirán la costosa rotación. Nuestros hallazgos sobre estas suposiciones son mixtos. Más de la mitad de las enfermeras de cabecera en unidades hospitalarias médicas y quirúrgicas informaron que las VN no habían tenido impacto en su carga de trabajo o la habían aumentado. La mejora de la calidad es otro factor motivador en la adopción de la VN, y más de la mitad de las enfermeras informaron una calidad mejorada asociada con la VN, pero solo el 11% de las enfermeras dijo que la VN aumentó la calidad considerablemente. Cerca de la mitad de las enfermeras de cabecera informaron que la calidad de la atención al paciente no varió, y el 4% informó que la VN redujo la calidad de la atención. En general, los hallazgos sobre las VN como estrategia para reducir las cargas de trabajo de las enfermeras o mejorar la calidad son decididamente mixtos.

    Un problema comúnmente observado por las enfermeras en este estudio fue la inversión en VN en lugar de suficientes enfermeras a la cabecera del paciente. Este hallazgo es consistente con investigaciones previas 23 , 24 que describen un desajuste entre las prioridades de las enfermeras a la cabecera del paciente y las de la gerencia para promover entornos de trabajo que respalden la atención segura al paciente y el bienestar de las enfermeras. Más de 2 décadas de investigación, incluyendo evidencia de antes, durante y después de la pandemia de COVID-19, 23 demuestra que las proporciones de personal de pacientes por enfermeras varían sustancialmente entre los hospitales con consecuencias negativas para la seguridad del paciente. En ausencia de proporciones seguras de personal de enfermería a la cabecera del paciente en los hospitales, nuestros hallazgos sugieren que la implementación de programas de VN puede ser limitada porque la mayoría de las enfermeras a la cabecera del paciente dicen que no están asociadas con mejoras en las cargas de trabajo de las enfermeras.

    Invertir en la contratación de más enfermeras de cabecera puede mejorar la contribución de las enfermeras virtuales, pero no al revés, como afirmaron las enfermeras de nuestro estudio. Las enfermeras de cabecera describieron a las enfermeras virtuales como útiles para aliviar tareas administrativas de menor prioridad para ellas, como la documentación de ingreso y alta, la conciliación de la medicación y la educación del paciente. Sin embargo, las enfermeras comentaron que, cuando la dotación de personal de enfermería era insuficiente, el beneficio marginal de delegar tareas a una enfermera virtual era mínimo. Esto se debía, en parte, a que las enfermeras del hospital debían verificar el trabajo de la enfermera virtual (por ejemplo, las listas de conciliación de la medicación), lo que resultaba en la duplicación de tareas e ineficiencias en el flujo de trabajo.

    Existen varias consideraciones para la implementación de la ENV, descritas por las principales sociedades profesionales, así como por 20 años de investigación en servicios de salud de enfermería. La Asociación Americana de Enfermeras (American Nurses Association) 25 ha declarado que la implementación de modelos de ENV en hospitales requiere definir estándares y políticas específicas para su uso; la formación continua del personal de ENV; y la provisión de ENV como un recurso que complemente, y no sustituya, la dotación de personal de enfermería presencial.

    Nuestros hallazgos dan pocos motivos para que los hospitales sean optimistas, en igualdad de condiciones, respecto a que la VN vaya a resolver los problemas persistentes de carga de trabajo de enfermería y calidad de la atención al paciente. Los líderes hospitalarios deben seguir abiertos a otras estrategias con una sólida base empírica, como la mejora de los entornos de trabajo de enfermería 26-30 ) y la inversión en la dotación de personal de enfermería. La evidencia previa demuestra que cuando las enfermeras trabajan en hospitales con una proporción segura de pacientes por enfermera, tanto pacientes como enfermeras obtienen mejores resultados ( 31-33 .

    Limitaciones

    Nuestro análisis se limitó a las unidades hospitalarias médico-quirúrgicas; de progresión, de cuidados intermedios y de cuidados intermedios; y de hematología-oncología, y no es representativo de todas las unidades hospitalarias, incluidas las de cuidados intensivos o psiquiátricas, que pueden emplear programas de EV. Los hallazgos del estudio no pueden interpretarse causalmente dado el diseño transversal y descriptivo de esta investigación. Los datos disponibles no permitieron un análisis de la variación hospitalaria en la implementación de EV.

    Conclusiones

    Identificamos hallazgos contradictorios sobre el valor de la enfermería virtual en hospitales. La mayoría de las enfermeras informaron que las ENV no redujeron su carga de trabajo, y poco más de la mitad indicó que mejoraron la calidad de la atención al paciente. Las enfermeras de cabecera expresaron su preocupación por el aumento de trabajo y los retrasos en la atención asociados con el uso de ENV. Las ENV facilitaron la delegación de tareas administrativas, pero la inversión en ENV, ante la falta de personal presencial suficiente, aumentó el trabajo de las enfermeras de cabecera. Los primeros informes de enfermeras de cabecera en 10 estados ofrecen poca evidencia de que la implementación de la ENV sea un cambio radical para abordar la escasez crónica de personal de enfermería en los hospitales y mejorar la calidad de la atención al paciente.

    El reto de ganar dinero manteniendo a la gente sana.

    Autores : David M. Cutler , Ph.D. , y Robert S. Huckman , Ph.D.

     N Engl J Med 2025 ; 393 : 2177 – 2180

    Nota del blog: Elegí en la traducción para desafiar a los lectores del blog, sobre que tendríamos que rentabilizar en el cuidado de salud que la gente paga con su bolsillo, que es el 33% del total del gasto en salud en Argentina. que se desagrega en 17% prepagos y 15% gasto de bolsillo. Siempre que hablo de los sistemas de salud en la Universidad, y explico los tres subsectores, público, social y privado. En este último llamo la atención que no tienen planes de salud para evitar que sus afiliados se enfermen y mejoren su bienestar y paguen por más años las cuotas. Más sanos, gastan menos, tienen más capacidad de ganar dinero, de sostener a toda su familia en el plan. Lograr más adherencia a la marca del prepago. Pero salvo los planes más bajos, que tienen entre sus dispositivos asistenciales de un medico agente (De cabecera o de Familia, o Generalista) que lo guía por el sistema los planes más costosos, le dan la posibilidad para que el paciente solicite libremente turnos en diferentes especialistas y consuma inapropiadamente. Siendo la estrategia de un plan de salud en las que todos ganan, los socios o usuarios del prepago, y este mismo al tener mayor rentabilidad por más años, no se comprende porque no elaboran ese modelo de atención. Creo porque los usuarios aspiracionalmente quieren sentirse pacientes privados y elegir, aunque no sepan bien que. Entonces como lo que quiere el cliente supuestamente es eso, para que tocarlo. La expectativa, la percepción mejora con esa forma de atender. No les parece un buen negocio conducir al paciente en el viaje dentro del sistema. No se quieren convertir en su agente. Se los trata una vez que están enfermos. Se le plantea una oferta de prestadores para que ellos elijan. Pero tampoco se los sigue una vez que esta realizado el diagnóstico. El sistema se focaliza en el tratamiento, no en la gestión de la enfermedad crónica. Salvo la Kaiser Permanente o en los planes iniciales de nuestros prepagos

    Artículo:

    El sistema de salud estadounidense ha operado durante mucho tiempo con incentivos perversos: si bien mantener a las personas sanas tendría mayor valor moral y económico que tratarlas una vez enfermas, el sistema centra sus recursos principalmente en el tratamiento, no en la prevención. Los médicos y otros profesionales de la salud están capacitados para diagnosticar y tratar enfermedades; ni ellos ni los hospitales donde trabajan pueden subsistir fácilmente impidiendo que las personas utilicen los servicios que ofrecen. La continua corporativización de la atención médica ha exacerbado este problema fundamental, resaltando y aumentando la necesidad de realinear los incentivos y las actividades del sistema para beneficiar la salud de la población a la que sirve.

    Al igual que otras corporaciones, los hospitales y las consultas médicas buscan asegurar que sus ingresos superen sus costos por un margen considerable. En resumen, tres variables afectan el margen: ingresos por paciente, costo por paciente y número de pacientes atendidos. Las dos primeras variables han sido difíciles de influir para los hospitales y las consultas médicas: la primera debido al poder de los grandes pagadores (también corporativos) y la segunda debido al aumento en el precio de la mano de obra y los materiales necesarios para brindar atención médica. Estas limitaciones dejan a los hospitales y médicos con una sola palanca para aumentar sus ganancias: aumentar el volumen de tratamientos rentables brindados.

    Sin embargo, el énfasis en aumentar el volumen genera pocos incentivos para que hospitales y médicos se centren en lo que debería ser el objetivo de un sistema de salud eficaz: mantener a los pacientes sanos para que necesiten menos atención médica, o al menos una menos costosa. De hecho, tenemos un sistema de salud en el que los hospitales y las consultas médicas suelen ser más rentables cuando sus pacientes están enfermos.

    ¿Por qué ha sido tan difícil cambiar ese sistema para que los hospitales y las consultas médicas sean más rentables cuando sus pacientes están sanos?

    Dado que pocas personas tienen la suerte de vivir en perfecta salud, mantener a alguien «sano» generalmente significa mantenerlo en mejor estado de salud del que tendría de otra manera. Por ejemplo, un paciente puede tener una predisposición genética a la diabetes, lo que aumenta su riesgo de hospitalización. Ese paciente no está perfectamente sano. Sin embargo, contar con una fuente regular de atención primaria, prestada en un consultorio relativamente económico, puede ayudar a que ese paciente esté más sano y sea más económico de tratar, al reducir los ingresos hospitalarios evitables.

    Los sistemas de salud han tenido cierto éxito al trasladar la atención aguda, cuando es necesario, a entornos menos intensivos. Por ejemplo, un estudio de 2022, basado en datos del Programa Nacional de Mejora de la Calidad Quirúrgica (NSQIP) del Colegio Americano de Cirujanos, reveló que el porcentaje nacional de procedimientos quirúrgicos realizados de forma ambulatoria aumentó del 38 % en 2005 al 48 % en 2018.<sup> 1</sup> Un estudio de Cedar Gate Technologies, realizado entre 2019 y 2021, reveló que el aumento del volumen de pacientes ambulatorios fue particularmente pronunciado en los centros de cirugía ambulatoria, que registraron un aumento del 10,3 %, en comparación con un aumento del 3,1 % durante el mismo período en los departamentos ambulatorios hospitalarios.<sup> 2 </sup> Sin embargo, trasladarse a centros de menor costo no es lo mismo que prevenir la necesidad de atención. Muchos procedimientos costosos que podrían haberse evitado con una mejor atención preventiva siguen realizándose.

    La falta de éxito en mantener la salud de los pacientes —y, por lo tanto, evitar procedimientos costosos y hospitalizaciones— es aún más desconcertante dada la gran cantidad de startups y corporaciones con fines de lucro consolidadas que han aprovechado esta oportunidad. Estas empresas ofrecen servicios que van desde clínicas minoristas hasta plataformas de coaching digital para el manejo de enfermedades crónicas y programas de hospitalización domiciliaria, diseñados para monitorear a los pacientes en casa, ya sea antes o después de una hospitalización. Sin embargo, estas empresas también tienen dificultades para mantener la rentabilidad. Muchas, como Walmart Health y Best Buy Health, han cerrado o reducido recientemente sus operaciones.

    Varios factores contribuyen al desafío de convertir los esfuerzos para mantener a las personas saludables en un negocio saludable. En primer lugar, los hospitales siguen siendo instituciones centrales en el sistema de atención médica de EE. UU. Con un 31 %, la proporción del gasto total en atención médica de EE. UU. que correspondió a los hospitales en 2023 fue la más grande de cualquier categoría por un amplio margen; la siguiente categoría más cercana fueron los servicios médicos, con un 20 % del gasto. 3 Además, estos porcentajes son casi los mismos que 20 años antes. Dado que las ganancias de los hospitales aún dependen de los procedimientos y las admisiones de pacientes hospitalizados, y que los hospitales, junto con sus médicos afiliados, tienen una influencia sustancial en las decisiones de atención médica, es un desafío reducir sustancialmente las tasas de hospitalización. De hecho, aunque muchos sistemas de salud expresan públicamente su preocupación por la saturación de los departamentos de emergencia y las camas de pacientes hospitalizados, los esfuerzos por decantar el volumen de sus sitios con mayores ingresos pueden resultar en la pérdida de pacientes a favor de sistemas competidores, un riesgo que pueden ser reacios a asumir.

    En segundo lugar, al igual que en los hospitales, los médicos a menudo carecen de incentivos para reducir la utilización de los hospitales. Si bien los modelos de pago basados ​​en el valor están ganando terreno, la mayoría de los médicos siguen operando con arreglos de pago por servicio (FFS), incluso cuando la organización que los emplea recibe un pago con arreglo a un modelo per cápita o basado en la calidad. Los datos de la Encuesta de Referencia sobre la Práctica Médica, realizada por la Asociación Médica Estadounidense, muestran que entre 2014 y 2020 —tras la implementación de la Ley de Atención Asequible— el pago FFS representó una participación estable del 70 % de los ingresos de la práctica médica. 4 Esta persistencia del pago FFS refuerza la motivación financiera de los médicos para admitir pacientes en hospitales y, en menor medida, para atenderlos en otros centros clínicos.

    En tercer lugar, los esfuerzos por trasladar la atención a lo que, en teoría, es un entorno de muy bajo costo —los hogares de los pacientes— han enfrentado obstáculos significativos. La atención en el hogar se presenta en dos formas, ambas con el objetivo de reducir la intensidad y el costo de la atención, a la vez que mejora la salud del paciente. La primera es el monitoreo domiciliario de enfermedades crónicas, diseñado para mantener la salud y prevenir ingresos hospitalarios evitables. La segunda son los programas de hospitalización domiciliaria, diseñados para permitir que los pacientes hospitalizados se recuperen en casa en lugar de en el hospital o en un centro de enfermería especializada. A pesar de la evidencia que sugiere sus beneficios tanto en términos de costo como de calidad, 5 los modelos de hospitalización domiciliaria han crecido lentamente debido a la incertidumbre sobre si se mantendrán las exenciones federales para apoyar el reembolso de Medicare para el modelo. Además, aunque la mayoría de los pacientes no disfrutan estar en el hospital, ellos y sus familias pueden no sentirse seguros para gestionar las necesidades posteriores al alta en casa, incluso con el apoyo remoto de hospitales o médicos de confianza.

    En cuarto lugar, el reto de mantener la salud de las personas se complica aún más por el hecho de que tanto los sistemas de salud existentes como los nuevos actores centrados en la atención basada en el valor han subestimado la complejidad de integrar la atención médica con apoyos sociales más amplios. Tanto la prevención como la atención domiciliaria a menudo requieren recursos no médicos, como la entrega confiable de alimentos, el transporte y el soporte técnico, todo lo cual exige una infraestructura logística en la que confíen pacientes y proveedores. A este reto se suma el hecho de que los sistemas de salud generalmente han desarrollado experiencia en la prestación de atención médica, no en la comercialización y distribución de alimentos frescos u otros servicios relacionados con los determinantes sociales de la salud. Existen algunas excepciones notables, como la Despensa de Alimentos Preventivos del Centro Médico de Boston, que incluye camionetas de reparto propiedad del hospital y una granja de productos frescos en la azotea del hospital; sin embargo, estas iniciativas son complejas y requieren recursos adicionales a los que los sistemas de salud reciben actualmente de las aseguradoras.

    Finalmente, mientras que la atención médica puede desglosarse en procedimientos y visitas reembolsables que se ajustan bien a los modelos corporativos tradicionales centrados en los ingresos por unidad, la salud y la prevención suelen ser difíciles de cuantificar y monetizar. Para que las empresas tengan éxito en este ámbito, necesitan poder cobrar por la prestación de servicios de salud. Sin embargo, dicha monetización requiere el desarrollo de nuevas formas de definir y medir el producto de salud que se está creando.

    Entonces, ¿qué se necesitaría para que la prestación de servicios de salud, no solo de atención médica, fuera un negocio sostenible?

    El camino para seguir comienza por acordar métodos sólidos y validados para medir la salud y vincularla con las inversiones previas. Necesitamos evidencia más clara sobre el impacto de la alimentación, la vivienda, el transporte y los servicios sociales saludables en la salud, que pueda servir de base para modelos de reembolso que recompensen los resultados de salud, no solo la atención médica.

    Incluso si los pagadores diseñan modelos de reembolso adecuados, las organizaciones que prestan servicios de salud necesitarán el apoyo de otras organizaciones cuya experiencia complemente la suya. Estas organizaciones podrían ser entidades gubernamentales o sin fines de lucro que ya prestan servicios sociales, o empresas privadas —como minoristas como Walmart, Amazon o Best Buy— que aún buscan maneras de que la atención médica y los servicios relacionados ocupen una parte mayor de sus negocios. Estas empresas no son expertas en la prestación de atención médica, pero sí saben cómo entregar productos a los pacientes o facilitar su acceso en sus vecindarios.

    Ejemplos de estas relaciones complementarias se pueden encontrar en la alianza entre Kaiser Permanente y Target para ofrecer clínicas minoristas en el sur de California, o entre Best Buy y Geisinger para ayudar a conectar a los pacientes con el monitoreo domiciliario y los chequeos médicos rutinarios.

    La viabilidad financiera de estas iniciativas sigue siendo un desafío que requerirá que los socios relevantes demuestren el valor que están creando y convenzan a los pagadores para que les reembolsen como corresponde.

    La escasez de modelos de negocio exitosos dirigidos a mantener la salud de las personas pone de relieve uno de los principales desafíos de la creciente corporativización de la atención sanitaria: cómo generar ingresos generando salud, no solo atención sanitaria. Para lograrlo, se requerirán cambios fundamentales en los incentivos para las personas y las instituciones, y potencialmente un cambio estructural más amplio por parte de los responsables políticos para aumentar el acceso o el apoyo financiero a la atención preventiva básica. Dicho esto, muchos de los elementos necesarios para una gestión sanitaria eficaz son conocidos y su implementación es razonable para las organizaciones y los responsables políticos dispuestos a cambiar el statu quo.

    Notas

    Los editores de la serie son Atheendar S. Venkataramani, MD, Ph.D., Lisa Rosenbaum, MD, Debra Malina, Ph.D., Genevra Pittman, MPH, y Stephen Morrissey, Ph.D.

    Barreras y Soluciones en la Adopción de la Telemedicina

    Dr. Carlos Alberto Díaz. Profesor Titular Universidad ISALUD.

    Documento preparado como apoyo a la intervención de las jornadas de Avances en Salud Digital en la Provincia de Chubut, organizadas por Devora Flores Sahagún y María Rampi, Muchas Gracias.

    Definición:

    La telemedicina es la práctica de la medicina a través de la comunicación electrónica, la tecnología de la información u otros medios, que permite a un médico en un lugar tratar a un paciente en otro sitio. La telemedicina tiene el potencial de ser una herramienta eficaz para ofrecer atención sanitaria más frecuente y oportuna a personas con enfermedades crónicas desde la distancia, y para mejorar el acceso general a la atención sanitaria. Telemedicina puede realizarse mediante métodos basados en audio, vídeo o en internet, dependiendo de las capacidades del paciente y del proveedor. La definición de telemedicina de la Organización Internacional de Normalización es el «uso de técnicas de telecomunicaciones con el propósito de proporcionar telemedicina, educación médica y educación sanitaria a distancia». La palabra «telemedicina» deriva del término latino mederi, que significa «sanar», y de la palabra griega tele, que significa «distancia», literalmente significa «curación a distancia».

    Importancia del tema:

    Existen temas que nos interpelan constantemente y uno de ellos es la salud digital, los sistemas de información para la salud, la telemedicina en particular en los usos importantes que ya tiene y que podría desarrollar en el futuro con mayor tecnología y con cabinas de exploración de pacientes, o también las tele rondas, para mejorar la calidad de los servicios asistenciales especialmente los críticos, la terapia intensivas, el acceso a especialidades que la región no cuenta, o bien, la segunda opinión de casos difíciles, la mejora del seguimiento de las enfermedades crónicas y la salud mental, Para incrementar la adherencia, impulsar la referencia adecuada de los pacientes. Desarrollar programas complementarios sobre la alfabetización digital y ver que los pacientes, con brechas generacionales puedan acceder a estas herramientas asistenciales. La importancia del tema es generar con la telesalud brazos extendidos de los hospitales hacia la comunidad, la atención primaria, de las especialidades que tienen escasos médicos, ampliación de las redes de atención, programas para diversas enfermedades. Aplicar diferentes modalidades mixtas, sincrónicas, asincrónicas, transmisión de información y datos.

    Es fundamental en la geografía de nuestro país dotar a todos los centros de atención primaria de conexiones satelitales para poder asistir a dichos centros con la atención de los ciudadanos que estén en su área de influencia, como poder derivarlos, como ajustar los tratamientos, cuando derivar a las pacientes embarazadas de alto riesgo, transmitir datos, y dejar constancia en al historia clínica. Estos centros que tengan vinculo con hospitales cabecera con servicios de telesalud y estos con un servicio de referencia para patologías específicas inclusives fuera de las provincias.

    Características de la telesalud como sistema complejo adaptativo:

    La telesalud constituye un sistema sociotécnico, que implica un componente técnico, vinculado a la conexión, la visualización, el transporte de los datos, etc y socio asistencial, basado en el conocimiento y la competencia. Es un sistema adaptativo, complejo. Basados en interacciones no lineales que dan lugar a patrones emergentes y a la necesidad de adaptación continua del sistema, es decir, que cambia y se auto organiza en respuesta a eventos y a la retro alimentación del entorno, buscando objetivos de salud. En los sistemas humanos, a todas las escalas, se observan patrones que surgen de las interacciones de los agentes en ese sistema. Pensamientos, experiencias y percepciones interactúan para crear patrones de pensamiento. Las actitudes compartidas hacia el acceso a la evidencia científica, su aplicación, la continuidad y longitudinalidad de cuidados, la nominalización son fundamentales para impulsar una interacción que genere patrones de acceso, de equidad, y de confianza en la percepción del paciente, en la presentación de un caso, en la exigencia que genera una supervisión a través de un tele round, en un servicio de medicina crítica que solicita apoyo a una sociedad científica o a un servicio de un hospital universitario.

    Como también el acceso a un especialista que no hay en la región, no se puede contratar, o debe aumentar su dedicación sin necesidad de estar físicamente en el lugar. La importancia de la integración del trabajo social con grupos vulnerables. El fortalecimiento a los cuidadores domiciliarios. La disminución de la asimetría del conocimiento. La incertidumbre.

    Barreras para la salud digital.

    1. Una barrera significativa identificada es la falta de alfabetización digital y habilidades técnicas entre un segmento de la población adulta mayor. Muchos adultos mayores carecen de confianza en el uso de computadoras, teléfonos inteligentes o aplicaciones de teleconferencia, lo que dificulta su capacidad para participar en visitas de video. . Esta «brecha de alfabetización digital» se relacionó con frecuencia con una menor adopción de la telesalud. Por ejemplo, una sesión educativa dirigida a telesalud aumentó significativamente el interés y la confianza de los adultos mayores de bajos ingresos en el uso de la telesalud, lo que subraya que la falta de capacitación previa fue una barrera clave. Esta barrera abarca la falta de competencias digitales entre los profesionales sanitarios y los pacientes, especialmente entre las personas mayores. Mencionado por todos los países, indica una necesidad generalizada de mejorar las competencias digitales tanto entre los profesionales sanitarios como entre los pacientes.
    2. La disponibilidad de internet confiable y dispositivos apropiados es otra barrera fundamental. Múltiples estudios han notado que un subconjunto de adultos mayores, a menudo aquellos en áreas rurales o de bajo nivel socioeconómico, carecen de internet de alta velocidad o tienen dispositivos viejos que no son adecuados para videollamadas. Un estudio centrado en la zona rural de Illinois demostró que la conectividad a internet tuvo una fuerte influencia en la adopción de la telesalud: los adultos mayores en áreas con acceso a banda ancha tenían significativamente más probabilidades de usar servicios de telesalud que aquellos en regiones con poca banda ancha.
    3. Problemas de diseños. Varios estudios señalaron que los sistemas de telesalud o los portales de pacientes no siempre están diseñados teniendo en cuenta a los usuarios mayores. Las interfaces pueden ser confusas, los textos pueden ser pequeños y los procesos de inicio de sesión o verificación de varios pasos pueden disuadir a los pacientes mayores. Un estudio describió esto como una forma de «edadismo en la tecnología de la salud», donde las deficiencias de diseño afectan desproporcionadamente la usabilidad de los adultos mayores.
    4. La telemedicina se enfrenta a complejidades adicionales debido a obstáculos regulatorios, incluyendo la diversidad de regulaciones estatales que rigen las consultas de telemedicina y que pueden limitar la capacidad de los médicos para ejercer a través de los estados según los requisitos de licencia.
    5. Problemas actitudinales del paciente: Más allá de los problemas técnicos, algunos componentes del sistema son actitudinales. Una fracción de los adultos mayores expresa una preferencia por la atención en persona y desconfía de la atención virtual. Pueden dudar de que un médico «a través de una pantalla» pueda comprender y tratar con precisión su condición, una preocupación que los proveedores también validaron.
    6. Deficiencias cognitivas, auditivas o visuales: Una barrera más sutil es que algunos pacientes mayores tienen condiciones de salud, como deficiencias cognitivas o sensoriales, que hacen que la telesalud sea un desafío. Las deficiencias visuales o auditivas pueden dificultar la comunicación por video o teléfono. Los problemas cognitivos, como la demencia o el deterioro cognitivo leve, pueden ser confusos cuando se usa la tecnología.
    7. Educativos: La competencia digital, estrechamente vinculada a la educación, fue un fuerte predictor de la participación exitosa en la telesalud; los adultos mayores con educación formal limitada enfrentaron mayores dificultades para adoptar la tecnología de telesalud. Un resultado tangible notable fue el ahorro de costos y tiempo. La telesalud les permitió a los adultos mayores ahorrar tiempo y dinero en viajes, costos de transporte y, en algunos casos, la necesidad de contratar cuidadores para asistir con las citas.
    8. Calidad de atención: puede parecer una medicina de menor calidad, por la falta de proximidad, presencia o no poder utilizar la semiología tradicional. Poder acceder a determinados estudios.
    9. Problemas contractuales: con los profesionales, con los costos que implica, con los tiempos. Con poder realizar controles. Con la sobre prestación. También con la constatación de la consulta y su apropiabilidad.
    10. Utilizar plataformas de talla única. Que puede excluir a muchos usuarios. especialmente a las personas mayores.
    11. Falta de un marco normativo, legalidad y habilitación de los médicos y que no sean outsider del sistema, porque no tiene relación con el sistema de salud. Habilitación de los médicos.
    12. Problemas relacionados con la disponibilidad y centralización de los servicios de MT y la infraestructura relevante. Los pacientes y los proveedores de atención sanitaria a menudo enfrentan dificultades para acceder a estos servicios debido a la falta de plataformas optimizadas y modelos de negocio escalables en el sector público, así como a cuestiones como las TIC.
    13. Problemas de accesibilidad. El acceso limitado a las reevaluaciones y citas ambulatorias restringe la aplicación de terapias modernas. La telemedicina se ha convertido en un recurso esencial en el sistema sanitario debido a sus innumerables beneficios, como citas más altas y frecuentes y una titulación más rápida de los medicamentos

    Estrategias claves para mejorar la adopción de la telesalud:

    1. Formación en alfabetización digital. Una recomendación estándar es ofrecer capacitación práctica y educación a los adultos mayores en el uso de tecnologías de telesalud, la cual puede adoptar diversas formas, como talleres instructivos, coaching individual o incluso sesiones de práctica de telesalud simuladas. Un programa de educación en telesalud específico que abarca el inicio de sesión básico, la personalización y la resolución de problemas aumentó significativamente la confianza y la disposición de los adultos mayores para usar la telesalud. Un programa de capacitación en telesalud basado en la comunidad, en el que los voluntarios trabajaron uno a uno con adultos mayores (edad media de 75 años, muchos de los cuales eran de bajos ingresos), tuvo como objetivo enseñar habilidades digitales y tareas relacionadas con la salud. Los resultados fueron alentadores después de la capacitación; más de la mitad de los participantes pudieron realizar tareas clave de telesalud (enviar correos electrónicos a proveedores, realizar visitas por video y usar portales para pacientes) con poca o ninguna asistencia, y la confianza de los adultos mayores en el uso de la tecnología de telesalud mejoró significativamente.
    2. Soporte técnico: . Una línea directa de soporte tecnológico para residentes en residencias para personas mayores redujo significativamente las tasas de abandono de las visitas por video.
    3. Participación de la familia y los cuidadores: incentivar a los pacientes a involucrar a sus familiares y distintos cuidadores para mejorar la comunicación y aliviar las cargas técnicas.
    4. Infraestructura y expansión de la banda ancha. para la reducción de la brecha digital con medidas políticas para la expansión del internet de alta velocidad asequible como solución fundamental.
    5. Tecnología simplificada y diseño centrado en el usuario. Las plataformas de telesalud deben ser más fáciles de utilizar, simplificando la interfaz y con pasos mínimos.
    6. Modelos de atención híbridos. La noción de modelos híbridos que combinan la telesalud con visitas en persona se mencionó con frecuencia para aclimatar gradualmente a los adultos mayores a la telesalud y, al mismo tiempo, garantizar que se satisfagan sus necesidades
    7. Vigilancia epidemiológica: Este proceso permite evaluar la salud de la población, identificar variaciones geográficas y analizar los cambios en la incidencia y prevalencia de enfermedades. Además, facilita la planificación y valoración de intervenciones, así como la comparación de distintos métodos y su eficacia empleando sistemas de información espacial. El análisis de la dispersión de enfermedades transmitidas por vectores se optimiza con modelos espaciotemporales que evalúan el clima, factores ambientales y la transmisión, utilizando sistemas de información geográfica (SIG) como base tecnológica y analítica. Recientemente, también se han incorporado técnicas de teledetección
    8. Educación profesional, conocimiento para capacitar a los profesionales en la utilización extender sus capacidades y competencias, consultas con familias de recién nacidos, con puericulturas, con otros profesionales, con la capacitación en determinadas actualizaciones.
    9. Atender y seguir pacientes con privación de la libertad.
    10. Mejorar el acceso de la salud mental.
    11. Aplicar tele salud en todos los servicios postalta.
    12. Colaborar el acceso al conocimiento, en la difusión de la medicina basada en la evidencia.
    13. Realizar aportes legales, sobre problemas conflictivos.
    14. Poder transmitir formas específicas de consentimientos informados.
    15. Asistir a profesionales que desconocen como actuar ante situaciones difíciles.
    16. Comenzar un proceso de asistencia adecuada hasta la llegada de personal específico.
    17. Disminuir la cantidad de consultas presenciales. Incrementar el acceso de la población y el acceso a las especialidades.

    El fortalecimiento de la etapa prehospitalaria con la conexión con el teatro de operaciones, con la preparación de la recepción flux Tendu de los pacientes que están siendo transportados a un sector de shock hospitalario.

    Varios estudios han evaluado la satisfacción de los pacientes mayores con la telesalud. Si bien se observó escepticismo inicial, quienes la utilizaron con éxito a menudo informaron estar satisfechos con la comodidad y la menor necesidad de desplazamientos. Una vez que los pacientes mayores aprendieron a usar la plataforma de video, muchos apreciaron poder realizar ejercicios de terapia en casa sin tener que organizar el transporte

    La telemedicina utiliza tecnologías de comunicación para que los profesionales de la salud reciban información médica de sus pacientes. Además, permite a los médicos contactar con otros colegas que puedan aportar datos relevantes sobre sus casos. Gracias a sistemas de monitorización remota, es posible supervisar a pacientes en casa durante el postoperatorio o reducir el tiempo de ingreso tras una intervención . Este campo abarca distintos grupos multidisciplinarios, clases de pacientes, especialistas, métodos y entornos laborales. Se considera telemedicina al uso de herramientas digitales para facilitar un acceso rápido al conocimiento médico. Durante la pandemia de COVID-19, el distanciamiento social se volvió fundamental y provocó el cierre de muchos centros sanitarios; como consecuencia, la atención sanitaria cambió de manera notable. Los servicios telefónicos, incluida la telemedicina, han sido percibidos por usuarias y usuarios de programas de salud conductual como una alternativa aceptable e incluso preferida.

    La telemedicina es un gran avance en la gestión de sistemas de atención y prestadores integrados en red, de utilidades muy concreta y de evidencia definida. se favorece la continuidad de atención, la disminución de la incertidumbre y los pacientes ganan en confiar en sus sistemas. impulsa la difusión del conocimiento. El acercamiento de ciertas especialidades a su control y apoyo a los cuidadores. Inclusive para dar informes de cambios de pacientes que están en terapia intensiva, o la solicitud de autorizaciones para efectuar procedimientos. Sería de suma utilidad para todos los programas de seguimiento de las enfermedades crónicas que estén bajo programa, incrementen la adherencia, el cumplimiento de los tratamientos, la estabilidad en el control metabólico. Luego del uso en la pandemia se abre un panorama muy amplio transversal a todos los servicios el sistema de salud, especialmente en los case manager los médicos que debe tener el sistema para el seguimiento de los pacientes con polipatología y multimorbilidad.

    Será también un aporte de calidad para los sistemas de cuidado domiciliario, que se brinda a los pacientes con cobertura. La disminución de los reingresos por patologías crónicas por el empleo de esta modalidad de gestión es muy importante. Mejorar la transición del cuidado hospitalario al domiciliario mediante: control de síntomas, fortalecimiento del paciente y sus cuidadores mediante educación para la salud, una comunicación más clara y la revisión de la comunicación. Los primeros días en su domicilio de un paciente con cirugía mayor, la posibilidad que se le este terminando un medicamento y se lo enviemos, o su receta electrónica, convocar a un servicio médico presencial para que le realice estudios o darle un turno en una guardia para que sea estabilizado y devuelto a su domicilio. Mejorar el manejo del dolor invalidante.

    La telesalud mejora el manejo de la diabetes al permitir ajustes oportunos del tratamiento, promover el autocuidado y mejorar los resultados cardiometabólicos (Lee et al., 2023 ). En la atención cardiovascular, apoya mejoras en la actividad física, los comportamientos de salud y la adherencia a la medicación (Shi et al., 
    2024 ). De manera similar, en la salud mental, la telesalud facilita el acceso al asesoramiento, la terapia cognitivo-conductual y la atención psiquiátrica, al tiempo que mejora la adherencia al tratamiento y reduce el estigma (Lawes-Wickwar et al., 
    2018 ). Además, una revisión sistemática de Mashhadi et al. confirmó que las intervenciones de salud móviles posteriores al alta impactan positivamente en la reducción de los reingresos hospitalarios (Mashhadi et al., 
    2021 ).

    También para los sistemas integrados multihospitalarios integrados de los sistemas de atención integrantes del sistema del seguro de salud.

    Umbrales del Gasto en Salud y su Efecto Económico

    Hu a,Lianjie Wang b

    Resumen

    El documento analiza el impacto del gasto público en salud sobre el crecimiento económico en 33 países de la OCDE entre 2001 y 2017, utilizando un modelo de umbral no lineal. Se observa que el efecto del gasto en salud varía según el consumo de los hogares, los salarios y la inversión en capital físico: es negativo cuando estos indicadores son bajos y se vuelve positivo al superarse ciertos umbrales. Así, en contextos de mayor bienestar económico, el gasto en salud pública contribuye significativamente al crecimiento económico y la eficiencia del mercado laboral.

    Los países miembros de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) han experimentado una tendencia a la baja en la rentabilidad de las inversiones de capital y macro. Los países dependen de las inversiones en los sectores de la salud y relacionados con la salud para garantizar una inversión continua y un mercado laboral eficiente . La cobertura sanitaria pública es una política de bienestar social implementada por los gobiernos, que contribuye a mejorar la calidad del capital humano y a garantizar un crecimiento económico estable.

    Métodos

    Este estudio emplea un método que combina modelos teóricos y pruebas empíricas, examinando 33 países de la OCDE entre 2001 y 2017. Primero, construimos un modelo de umbral de panel dinámico no lineal para examinar el impacto del gasto público en salud en el crecimiento económico. Posteriormente, empleamos este modelo para analizar empíricamente el efecto umbral del gasto público en salud en el crecimiento económico, validando así la eficacia de nuestro modelo teórico.

    Resultados

    Cuando el nivel de consumo de los hogares está por debajo del umbral de 9,63, el efecto del gasto público en salud sobre el crecimiento económico es significativamente negativo (p < 0,1); sin embargo, cuando el consumo supera el umbral de 9,63, el efecto se vuelve significativamente positivo (p < 0,05). De manera similar, cuando los salarios de los empleados están por debajo del umbral de 10,57, el efecto del gasto público en salud sobre el crecimiento económico es significativamente negativo (p > 0,1) y se vuelve significativamente positivo cuando supera 10,57 (p < 0,5). Finalmente, cuando el nivel de inversión en capital físico cae por debajo del umbral de 8,73, el efecto del gasto público en salud sobre el crecimiento económico es significativamente negativo (p < 0,5) y se vuelve significativamente positivo cuando supera 8,73 (p < 0,5). El impacto positivo del gasto público en salud sobre el crecimiento económico se fortalece gradualmente a medida que el consumo de los hogares, los salarios de los empleados y la inversión en capital físico per cápita continúan aumentando.

    Conclusiones

    En un entorno económico con mayor consumo de los hogares, salarios de los empleados e inversión de capital físico, el gasto en salud pública promoverá significativamente el crecimiento económico

    Introducción​

    El gasto público en salud es un gasto de bienestar social que beneficia la vida y el bienestar de las personas, además de una inversión en el capital sanitario de un país. Según datos de investigaciones previas, la tasa de retorno de la inversión de capital y macro en los países miembros de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) entre 2005 y 2020 mostró una tendencia descendente fluctuante [ 1 ]. Un sistema de seguridad social bien desarrollado mejora las condiciones de salud de los ciudadanos, promueve la participación en el mercado de una fuerza laboral efectiva e impulsa un rápido desarrollo económico y social. Un gasto público en salud adecuado también puede ayudar a prevenir una inflación excesiva en el consumo social y a mantener la estabilidad económica y social. Por lo tanto, los países de la OCDE dependen de las inversiones en salud y otras funciones de bienestar social para mejorar la salud y la eficiencia laboral de los ciudadanos, garantizar la contribución económica continua de un mercado laboral efectivo y promover el desarrollo económico. La relación entre el gasto público en salud y el crecimiento económico se ha convertido en un importante tema de investigación en los campos de la salud pública y la seguridad social. Considerando el aumento del gasto público en salud a nivel mundial, es esencial comprender la relación entre el gasto público en salud y el desarrollo económico, así como sus tendencias y heterogeneidad. La investigación de estas cuestiones puede proporcionar una referencia importante para el gobierno chino a la hora de formular políticas adecuadas para el sistema de atención de salud y mejorar el sistema de servicios de salud existente en el país.

    Considerando la aparición de la pandemia de COVID-19 en 2019, los datos de 2019 en adelante pueden suscitar sesgos significativos para este estudio; por lo tanto, para equilibrar la disponibilidad e integridad de los datos, este artículo utiliza datos de panel de 33 países de la OCDE de 2001 a 2017. La tasa de crecimiento del PIB per cápita se utiliza como indicador de crecimiento económico, mientras que el gasto público en salud per cápita en los países de la OCDE es la principal variable explicativa. El consumo per cápita de los residentes, los salarios y la inversión en capital físico son las variables umbral elegidas. Este estudio analiza empíricamente el efecto umbral del gasto público en salud sobre el crecimiento económico en los países de la OCDE empleando el modelo de umbral de panel dinámico. Para validar aún más la efectividad de la regresión del modelo de umbral, también evaluamos las tasas de cobertura de los sistemas públicos de salud en cada país como una variable instrumental (VI), realizando pruebas de robustez sobre el efecto del gasto público en salud sobre el crecimiento económico. Los hallazgos revelan que las tres variables umbral de consumo per cápita, salarios e inversión en capital físico exhiben un efecto umbral significativo sobre el gasto público en salud que afecta el crecimiento económico. En el rango inferior de cada variable umbral, el efecto del gasto de salud pública sobre el crecimiento económico es insignificante o significativamente negativo, mientras que en rangos superiores de variables umbral, el gasto de salud pública tiene un efecto significativamente positivo sobre el crecimiento económico.

    2. Revisión de la literatura

    Académicos de todo el mundo han realizado extensas investigaciones sobre los efectos del gasto público en salud en el crecimiento económico. El gasto público en salud de la OCDE examinado en este artículo hace referencia a los gastos gubernamentales destinados a tratamientos hospitalarios y ambulatorios, rehabilitación, cuidados de larga duración y atención médica preventiva. En China, el gasto público en salud se suele denominar gasto público en salud y constituye un componente importante del gasto público. La literatura de investigación en China se ha centrado principalmente en la relación entre el gasto público en salud y el crecimiento económico. Investigaciones previas presentan diversas perspectivas sobre la relación entre el gasto público en salud y el crecimiento económico, sin que se haya alcanzado un consenso.

    Algunos académicos han argumentado que el gasto público en salud tiene un efecto restrictivo sobre el crecimiento económico. Rosa y Pueyo estudiaron la relación entre el crecimiento económico, el gasto público en salud y la esperanza de vida mediante la construcción de un modelo endógeno de esperanza de vida, revelando una correlación negativa entre el crecimiento económico y el gasto público en salud [ 2 ]. Ghosh y Gregoriou utilizaron datos de panel de 15 países entre 1972 y 1999, determinando que el gasto público en salud tiene un efecto significativamente negativo sobre el crecimiento económico [ 3 ]. Liu y Zhang examinaron datos de China entre 1981 y 1999, encontrando que el gasto público en salud tiene un impacto directo negativo significativo sobre el crecimiento económico [ 4 ]. Sun utilizó datos de panel provinciales de China entre 1995 y 2012 y empleó la estimación del método generalizado de momentos (GMM), concluyendo que el gasto en seguridad sanitaria obstaculiza el desarrollo económico [ 5 ].

    Por el contrario, algunos académicos han argumentado que el gasto público en salud beneficia el crecimiento económico. Helms examinó datos de los EE. UU. entre 1965 y 1979, encontrando que el gasto público en salud estimula significativamente el crecimiento económico [ 6 ]. Devarajan y Bleaney et al. encontraron que el gasto público en salud tiene un efecto positivo significativo en el crecimiento económico [ 7 , 8 ]. Geng et al. argumentaron que el gasto público en salud tiene una mayor contribución al crecimiento económico [ 9 ]. Beraldo et al. examinaron datos de panel de 19 países de la OCDE entre 1971 y 1998, determinando que el gasto público en salud tiene un efecto promocional significativo en el crecimiento económico, con una contribución que supera la del gasto en educación [ 10 ]. Construyendo un modelo de función de producción Cobb-Douglas generalizado que incluía la inversión pública en salud, Jiang y Tian verificaron que el aumento del gasto público en salud promueve directa o indirectamente el crecimiento económico [ 11 ]. Luo utilizó un modelo de equilibrio general dinámico estocástico y la eficiencia de insumo-producto de la fuerza laboral de salud como una variable proxy para el capital humano de salud , concluyendo que el gasto en salud pública promueve significativamente el crecimiento económico [ 12 ]. Guo et al. analizaron el efecto promocional del gasto de atención médica del gobierno sobre el crecimiento económico utilizando un modelo de crecimiento endógeno [ 13 ]. Lan utilizó datos de panel provinciales de China entre 2001 y 2010 y empleó modelos de panel espacial para analizar el gasto de salud pública, encontrando que mejorar el capital humano promueve el crecimiento económico sostenible [ 14 ]. Fan y Chen (2016) determinaron que el gasto de atención médica del gobierno promueve significativamente el crecimiento económico basándose en datos de panel provinciales utilizando mínimos cuadrados de dos etapas y métodos GMM [ 15 ]. Saida y Kais encontraron que el gasto en seguridad médica tiene un impacto positivo en el desarrollo económico, que se vuelve más significativo a medida que aumenta el gasto en seguridad médica [ 16 ], lo que indica que el gobierno debe implementar políticas para alentar el gasto en seguridad médica para establecer una economía más saludable y productiva y apoyar el crecimiento y desarrollo económico nacional. Wang utilizó un modelo econométrico espacial y concluyó que el gasto sanitario del gobierno chino tiene un efecto promocional positivo significativo sobre el crecimiento económico [ 17]. Tao et al. utilizaron el análisis de regresión Lasso y descubrieron que el gasto en seguridad médica del gobierno tiene un efecto promocional significativo sobre el crecimiento económico, revelando también un efecto umbral significativo del gasto en seguridad médica del gobierno sobre el crecimiento económico que varía según los activos fijos per cápita en diferentes rangos [ 18 ].

    En particular, el efecto umbral del gasto público en salud sobre el crecimiento económico puede no reflejarse solo en el gasto público en salud, sino que también puede verse influenciado por otros factores. Namini encontró una fuerte relación de causalidad de Granger a largo plazo entre el crecimiento económico y el gasto en salud y la inflación [ 19 ]. Con base en datos de panel provinciales en China, Tang exploró el mecanismo del impacto del gasto en salud sobre la calidad del crecimiento económico examinando el capital humano, la demanda de consumo y los efectos de la productividad [ 20 ]. Sfakianakis et al. evaluaron el impacto de la capacidad financiera y las políticas de salud sobre el gasto en salud utilizando métodos econométricos estáticos y dinámicos basados ​​en datos de panel de países de la OCDE de 2000 a 2017 [ 21 ]. Dong (2023) también llegó a la misma conclusión [ 22 ]. Jin y Zhang (2022) utilizaron una base de datos de encuestas de empresas privadas chinas, determinando que el gasto en salud mejora el capital humano en salud, lo que promueve el desarrollo exportador de las empresas [ 23 ]. Dado que el capital humano en salud es un componente importante del capital humano, que promueve el crecimiento económico, las importaciones y exportaciones son indicadores lógicos para medir el nivel de desarrollo económico de un país .

    La mayoría de los resultados de investigaciones previas han demostrado que el gasto público en salud tiene un impacto positivo en la economía, mientras que un número limitado de estudios han encontrado resultados negativos. Aunque hay una falta de consenso sobre el efecto del crecimiento económico del gasto público en salud, los académicos nacionales y extranjeros han encontrado en gran medida que la relación entre el gasto público en salud y el crecimiento económico no es lineal. Carrion-I-Silvestre utilizó datos de la OCDE, determinando que incluso en presencia de una ruptura estructural en el nivel y la pendiente de la serie temporal, es evidente una correlación significativa entre el gasto médico y de salud per cápita y el crecimiento económico después de explicar la dependencia transversal [ 24 ]. Con base en un análisis de datos de panel provinciales chinos de 1998 a 2006, Cha y Luo revelaron un efecto umbral para la contribución del gasto médico al crecimiento económico [ 25 ]. Arshia y Bruno demostraron causalidad bidireccional de Granger entre el gasto médico y de salud per cápita y el PIB per cápita, afirmando que la endogeneidad entre las variables explicativas y explicadas debe considerarse en los análisis empíricos [ 26 ]. Wang y Su probaron un modelo de cointegración de umbral de dos regímenes, revelando una relación no lineal entre el gasto público médico y de salud de China y el crecimiento económico y el gasto en salud promueve significativamente el crecimiento económico [ 27 ]. Con base en el análisis de datos de panel provinciales , Fang encontró un efecto de umbral único para el gasto médico y de salud de China en el crecimiento económico [ 28 ]. Zhong et al. analizaron el impacto del gasto médico y de salud público y privado en el crecimiento económico utilizando un modelo de efectos fijos bidireccional, concluyendo que el gasto médico y de salud del gobierno exhibe una relación en forma de U inversa con el crecimiento económico, y el gasto médico y de salud individual tiene una relación escalonada con el crecimiento económico [ 29 ]. Tan et al. encontraron que el gasto de salud del gobierno tiene un efecto de umbral significativo en el crecimiento económico [ 30 ]. Jian y Yu (2016) revelaron una relación no lineal de múltiples umbrales entre el gasto de salud del gobierno de China y el crecimiento económico [ 31 ]. Song encontró que el impacto del gasto fiscal de China en el servicio de sustento en el desarrollo económico no es lineal [ 32 ]. En el contexto del envejecimiento de la población, Le encontró un efecto umbral del gasto público en salud sobre el crecimiento económico, determinando que un impacto positivo significativo en el crecimiento económico solo se puede lograr cuando la relación entre el gasto en salud y el gasto fiscal excede un valor umbral [ 33]. Chen analizó el impacto del gasto público en salud sobre el crecimiento económico basándose en un modelo de crecimiento endógeno y encontró que el efecto del gasto público en salud sobre el crecimiento económico no es lineal, con una proporción crítica del efecto gubernamental por debajo de la cual el gasto público en salud promueve significativamente el crecimiento económico y por encima de la cual lo inhibe significativamente [ 34 ].

    Aunque las conclusiones de las investigaciones existentes aún no han llegado a un consenso sobre el efecto del gasto público en salud en el crecimiento económico, la mayoría de los académicos han reconocido el efecto umbral entre ambos. Por lo tanto, con base en estudios previos, proponemos un método mejorado para examinar más a fondo el efecto umbral del gasto público en salud en el crecimiento económico, que es la principal innovación de este artículo. Primero, construimos un modelo de crecimiento económico y toma de decisiones gubernamentales para analizar los efectos del gasto público en el crecimiento de la salud desde una perspectiva teórica. Segundo, este artículo considera el crecimiento económico como un proceso dinámico, empleando un modelo de umbral de panel dinámico para el análisis econométrico . Este estudio adopta el modelo de umbral de panel dinámico propuesto por Seo como método de medición [ 16 ]. Tercero, este estudio utiliza datos de panel internacionales para examinar los efectos umbral del gasto público en salud en el crecimiento económico en los países de la OCDE. Los hallazgos proporcionan una referencia reveladora para mejorar el sistema de seguro médico básico de China.

    3. Métodos , datos y variables

    3.1 . Análisis del modelo teórico

    3.1.1 . Modelo de efecto del crecimiento económico del gasto en seguros médicos públicos

    Basándose en investigaciones previas, este estudio considera el gasto en seguros médicos como una inversión de capital que puede tener cierto impacto en el crecimiento económico. Combinando la teoría del crecimiento neoclásico de Solow y la teoría del crecimiento endógeno de Barro [ 35 , 36 ], este estudio construye un modelo de crecimiento económico a partir de la función de producción Cobb-Douglas. En este modelo, el gasto en seguros médicos es una variable endógena, con el supuesto de rendimientos constantes a escala. La expresión es la siguiente:(1)En la ecuación (1) , Y representa la producción económica; K representa la inversión en capital físico; y representa la inversión en capital humano , referida al capital educativo. representa el gasto en seguro médico, el cual se ve influenciado por las decisiones financieras del gobierno y la demanda de seguros médicos privados ; por lo tanto, esta variable incluye el gasto público en salud.) y el gasto sanitario no público (), que se supone constante. L representa la variable de la fuerza laboral; A representa el progreso tecnológico; yyrepresentan las elasticidades marginales correspondientes.

    En este estudio, asumimos que las variables de progreso tecnológico y fuerza laboral son exógenas y, de acuerdo con las leyes de evolución del conocimiento y del trabajo, tenemosy, donde las tasas de crecimiento respectivas sony n.

    También asumimos que las tasas de depreciación del capital físico, humano y de seguro médico son,, y, respectivamente. Las tasas de crecimiento del capital físico y humano satisfacen las siguientes ecuaciones:(2)(3)dónderepresenta la tasa de inversión de capital físico (generalmente considerada como la tasa de ahorro), yRepresenta la tasa de inversión en capital humano .

    Dividiendo ambos lados de la ecuación (2) por K , obtenemos lo siguiente:(4)

    Dividiendo ambos lados de la ecuación (3) por H , obtenemos lo siguiente:(5)donde k  =  K / AL , ℎ =  H / AL .

    Tomando el logaritmo y la derivada de las ecuaciones (4) , (5) , respectivamente, obtenemos las ecuaciones (6) , (7) :(6)(7)Cuando la economía se acerca al estado estacionario, tenemos, lo que implica lo siguiente:(8)

    Tomando el logaritmo y la derivada de la ecuación (1) en ambos lados, tenemos lo siguiente:(9)

    Sustituyendo la ecuación (8) en la ecuación (9) , obtenemos lo siguiente:(10)Donde g_( K , H ) representa la tasa de crecimiento del capital físico y humano en un estado estacionario igual, es decir,.

    Sustituyendo la ecuación (8) en la ecuación (10) , obtenemos la siguiente relación entre el gasto público en salud y el crecimiento económico:(11)

    La ecuación (11) indica que el impacto del gasto público en salud en el crecimiento económico es no lineal, lo que proporciona una base teórica para utilizar el modelo de umbral de panel para analizar el efecto del gasto público en salud en el crecimiento económico. Además, dado que el gasto público en salud está liderado predominantemente por el gobierno, es esencial considerar la toma de decisiones del gobierno.

    3.1.2 . Modelo de elaboración de políticas gubernamentales

    Como principal responsable de la toma de decisiones sobre el gasto público en salud, el gobierno determina en gran medida el nivel de seguridad médica de los ciudadanos. La provisión gubernamental del gasto público en salud es un aspecto del gasto fiscal público general. Por lo tanto, el gasto fiscal puede dividirse en gasto no público en salud () y el gasto público en salud (). Según la función de utilidad Cobb-Douglas, la función objetivo del gobierno se puede definir como la ecuación (12) :(12)Donde A es una constante y 0 < α < 1 representa la elasticidad de escala.

    Consideramos el papel del gobierno como entidad tributaria y proveedora de bienes y servicios. El gobierno obtiene recursos principalmente a través de los impuestos sobre la renta del consumo, la renta del trabajo y la inversión en capital físico, y las tasas impositivas efectivas sobre estos tres componentes son,, y, respectivamente. Además, el gobierno mantiene un presupuesto equilibrado cada período; por lo tanto, la restricción presupuestaria del gobierno puede expresarse de la siguiente manera:(13)Donde C representa el ingreso de consumo, W y L representan el ingreso salarial y la cantidad de trabajo, respectivamente, y R , δ y K representan el ingreso de alquiler, la tasa de depreciación y la inversión de capital físico, respectivamente.

    La ecuación lagrangiana combina la función de utilidad (ecuación (12) ) y la restricción presupuestaria del gobierno (ecuación (13) ) mediante el multiplicador de Lagrange λ. El objetivo es maximizar la función de utilidad mientras se satisface la restricción presupuestaria, como se indica en la ecuación (14) :(14)

    Las condiciones de primer orden son las siguientes:(15)(16)(17)

    De las ecuaciones (15) , (16) , (17) , se obtiene lo siguiente:(18)

    La ecuación (18) indica que el nivel óptimo del gasto en salud pública está relacionado con el gasto de consumo de los residentes, el ingreso salarial de los empleados y la inversión en capital físico.

    Con base en nuestra revisión bibliográfica y el análisis de modelos teóricos, afirmamos que el efecto del seguro público de salud sobre el crecimiento económico es no lineal y está influenciado principalmente por el gasto de consumo de los residentes, los ingresos salariales de los empleados y la inversión en capital físico. En las siguientes secciones, utilizamos un modelo de umbral de panel dinámico para la investigación empírica sobre estas correlaciones supuestas.

    3.2 . Especificación del modelo

    3.2.1 . Especificación del modelo de umbral de panel dinámico

    Las conclusiones del modelo teórico en la sección anterior indican que la escala óptima del gasto público en salud está relacionada con el gasto de consumo de los residentes, los ingresos salariales de los empleados y la inversión en capital físico, que posteriormente afectan la producción económica total. Considerando que el crecimiento económico es un proceso dinámico, el efecto del crecimiento económico del gasto público en salud puede variar significativamente para países en diferentes etapas de desarrollo. Si se utilizan modelos de panel estáticos tradicionales para tales análisis, puede haber problemas con sesgo significativo y endogeneidad. El modelo de umbral de panel propuesto por Hansen es el modelo de estimación más utilizado [ 37 ]. El modelo es estático y utiliza un método de estimación de efectos fijos. Wang desarrolló un comando de Stata llamado xthreg que puede usarse para estimar modelos de umbral de panel estático, que también es el comando más utilizado en la investigación empírica en China [ 38 ]. Sin embargo, el modelo de Hansen tiene requisitos estrictos para las covariables. Deben ser fuertemente exógenas para que los resultados de la estimación sean consistentes, lo cual es difícil de lograr en muchos estudios, particularmente en la investigación relacionada con el crecimiento económico. Por lo tanto, seleccionamos un modelo de umbral de panel dinámico para nuestra estimación y análisis. El enfoque de investigación de nuestro modelo de umbral de panel dinámico se basa principalmente en el artículo de Seo “Estimación de un modelo de umbral de panel dinámico con Stata”, publicado en The Stata Journal en 2019 [ 16 ]. Como se describió previamente, seleccionamos el gasto de consumo de los residentes, los ingresos salariales de los empleados y la inversión en capital físico como variables de umbral para construir un modelo de regresión de umbral de panel dinámico para el crecimiento económico y el gasto público en salud. A diferencia del análisis de efectos fijos utilizado en los modelos de umbral de panel estático, Seo utilizó el método generalizado de medición (GMM) para la estimación. Dado que el comando Stata de Seo solo puede generar un modelo de umbral único, por ahora no consideramos las circunstancias de umbrales múltiples. La especificación básica del modelo es la ecuación (19) :(19);En la ecuación (19) ,representa la tasa de crecimiento del PIB per cápita, que representa el crecimiento económico, yRepresenta la variable dependiente rezagada. La función (∙) es una función indicadora que toma el valor 1 si la expresión entre paréntesis es verdadera y 0 en caso contrario.es la variable umbral utilizada para dividir la muestra, y las variables umbral del gasto de consumo per cápita, los ingresos salariales de los empleados a tiempo completo y la inversión en capital material. Las variables umbral también son variables explicativas, y otras variables explicativas (representadas por) incluyen el gasto en salud pública, el grado de apertura económica, la tasa de empleo, la participación de la agricultura, la participación de la industria , la participación de los servicios y el capital educativo.es el valor umbral a estimar.es un término de perturbación aleatoria que sigue una distribución normal con una media de 0, una varianza de 0 y una covarianza de 0.

    Además, aunque un modelo de umbral normalmente implica la existencia de una función de regresión discontinuaindica que hay un nodo en lugar de un salto para algunos valores de k . Esto ocurre cuando un elemento dees, el coeficiente es k , y el primer elemento deesPor lo tanto, bajo esta restricción, la ecuación (20) se convierte en un modelo K en k de la siguiente manera:(20);En el modelo K en k , la distribución asintótica de la estimación GMM sigue siendo válida. Considerando las variables de umbral utilizadas en este estudio y el análisis teórico previo, se acerca más a un modelo K en k , donde el umbral de las variables de umbral es un nodo en lugar de un salto. Por lo tanto, la estimación se basa principalmente en el modelo K en , y utilizamos el software econométrico Stata 15.1 . En particular, los resultados de la estimación del modelo K en k solo proporcionan coeficientes de regresión para todas las variables independientes (incluidas las variables de umbral) cuando las variables de umbral están por encima del umbral. La obtención de los coeficientes de regresión para las variables de umbral que están por debajo del umbral requiere la aplicación del modelo no K en k . Para abordar el posible problema de endogeneidad que surge de la causalidad bidireccional entre las variables explicativas y el crecimiento económico, empleamos un enfoque de un período rezagado para todas las variables explicativas en el análisis de regresión empírica.

    3.2.2 . Selección de variables y descripción de datos

    Este estudio examina datos de 33 países de la OCDE utilizando datos de panel de 2001 a 2017. Las fuentes de datos incluyen el sitio web oficial de la OCDE y la Base de Datos Estadística de la Red Económica de China. Considerando la necesidad de paneles balanceados sólidos para la estimación de modelos de umbral de panel dinámico, gestionamos los valores faltantes individuales mediante imputación de medias e interpolación. La selección de variables se realiza como se indica a continuación.

    Variable dependiente: La tasa de crecimiento económico (y) se mide por la tasa de crecimiento del PIB per cápita de cada país de la OCDE, basada en la paridad de poder adquisitivo .

    Variables explicativas clave: El gasto público en salud (gpmed) se deriva del gasto público per cápita en atención sanitaria de cada país de la OCDE, incluyendo los gastos relacionados con hospitalización, servicios ambulatorios, medicamentos, cuidados de larga duración y gestión sanitaria. Para examinar con más detalle el efecto umbral del gasto público en salud sobre el crecimiento económico, incluimos la cobertura del seguro público de salud como una variable de influencia exógena para el gasto público en salud. La cobertura del seguro público de salud afecta significativamente el gasto público en salud, pero no incide directamente en el crecimiento económico [ 39 ], lo que la convierte en una variable de influencia adecuada.

    Variables umbral: Con base en el análisis de nuestro modelo teórico, este estudio utiliza los niveles de gasto de consumo per cápita (pc), salarios (w) e inversión en capital físico (pk) como variables umbral. El gasto de consumo per cápita se representa mediante el gasto de consumo anual per cápita de cada país de la OCDE, medido en dólares estadounidenses según la paridad del poder adquisitivo. Los niveles salariales se refieren al salario promedio anual de los empleados a tiempo completo en cada país de la OCDE, utilizando una definición consistente en todos los países, medidos en dólares estadounidenses según la paridad del poder adquisitivo. Los niveles de inversión en capital físico se representan mediante la tasa de inversión en activos fijos per cápita, calculada como la inversión total en activos fijos dividida entre la población total de cada país de la OCDE.

    Variables de control: Dado que el crecimiento económico es una variable macroeconómica influenciada por numerosos factores, este estudio incluye el gasto de consumo per cápita y los niveles de inversión en capital físico (de las variables de umbral) como variables explicativas del crecimiento económico. Las variables de control incluyen la apertura económica (open); la tasa de empleo (emp); el porcentaje de niños en la población (child); las contribuciones de los sectores primario (agri), secundario (indus) y de servicios (serve) al PIB; y la inversión de capital educativo (pedu). La apertura económica se mide como la relación entre las importaciones y exportaciones totales y el PIB de cada país de la OCDE. La tasa de empleo se calcula como la relación entre el empleo total y la fuerza laboral de cada país de la OCDE. El porcentaje de niños se refiere a la proporción de la población menor de 15 años con respecto a la población total de cada país de la OCDE. La contribución del sector primario es la participación de la producción agrícola en el PIB, la contribución del sector secundario es la participación de la producción industrial en el PIB, y la contribución del sector servicios es la participación de la producción de la industria de servicios en el PIB de cada país de la OCDE. La inversión de capital educativo es el gasto público en educación por estudiante de secundaria de cada país de la OCDE. En la Tabla 1 se presentan las descripciones estadísticas básicas de cada variable.

    Tabla 1. Estadísticas descriptivas de las principales variables.

    VariablesSignificado de variableNúmero de muestraValor mediodesviación estándarValor mínimoValor máximo
    Tasa de crecimiento económico (y)Tasa de crecimiento del PIB per cápita (%)5612.2703.230−14,8125.12
    Gasto público en salud (PGMED)Gasto público per cápita en atención sanitaria (USD)56122871178310.37311
    Cobertura del seguro de salud público (IV)Tasa de cobertura del seguro de salud público (%)52794.2714.5223.10100
    Gasto de consumo per cápita (pc)Gasto de consumo per cápita (USD)56122.9227158738139.593
    salarios (w)Condición salarial (USD)56138.09813.56311.00465.891
    Niveles de inversión en capital físico (pk)Dólar estadounidense56157542489123119.215
    Apertura económica (abierta)Relación entre las importaciones y exportaciones totales y el PIB (%)56174.1139.517.660179.1
    Tasa de empleo (emp)Tasa de empleo-población (%)56154.2111.237.66081.30
    Porcentaje de niños (niño)Porcentaje de niños en la población (%)56117.813.79013.1733.77
    Sector primario respecto del PIB (agropecuario)Valor añadido agrícola como porcentaje del PIB (%)5615.2303.830119.24
    Sector secundario al PIB (industria)Valor añadido industrial como porcentaje del PIB (%)56124.816.1008.51040.52
    Sector servicios a PIB (servicios)Valor añadido de los servicios como porcentaje del PIB (%)56169,967.99050.4390.34
    Inversión de capital educativo (pedu)Inversión de capital en el campo de la educación (USD)56180643844194419.700

    Nota: Las variables continuas en esta tabla se transforman logarítmicamente.

    4 . Resultados

    4.1 . Análisis de los efectos del umbral dinámico

    Basado en el modelo de umbral de panel dinámico detallado anteriormente, este estudio considera el crecimiento económico como variable dependiente, utilizando el consumo de los residentes, el salario de los trabajadores y los niveles de inversión en capital físico como variables de umbral. Se incluyen términos rezagados del crecimiento económico para controlar los cambios dinámicos y realizar un análisis empírico para examinar los efectos del gasto público en salud en el crecimiento económico. La Tabla 2 presenta los resultados de nuestras pruebas de efectos de umbral dinámicos y los valores de umbral estimados.

    Tabla 2. Efectos de umbral y pruebas de estimación de umbral.

    Variables de umbralValor umbralvalor zvalor pintervalo de confianza del 95%
    Lnpc9.63753.40.0009.6042329.654333
    Lnw10.57389,980.00010.515610.62183
    Lnpk8.73115.260.0008.5808688.877746

    La Tabla 2 revela que, considerando el impacto del gasto público en salud en el crecimiento económico, se superó la prueba de umbral único, con valores de umbral de 9,63, 10,57 y 8,73 para el consumo, los salarios y la inversión en capital físico, respectivamente, todos significativos con un nivel de confianza del 1%. Los resultados de la estimación para otras variables independientes se presentan en la Tabla 3 , y se utiliza el sistema GMM para el análisis a modo de comparación.

    Cuadro 3. El impacto del gasto público en salud en el crecimiento económico.

    Variablesy
    Modelo 1 GMMModelo 2
    Variable de umbral (lnpc)
    Modelo 3
    Variable umbral (lnw)
    Modelo 4
    Variable de umbral (lnpk)
    Ly0.3296***0,2379***0,1718***0.5225***
    (0,0284)(0.0668)(0.0608)(0,1735)
    lnpgmedPor debajo del umbral12.7134** (4.5739)−86,96*−26,55−105,99**
    (55.03)(31.88)(49.06)
    Por encima del umbral51.48***33.09**25,89**
    (16.27)(16.64)(12.55)
    abierto−0,0133−0,1672***−0,1652***−0,3176***
    (0,0174)(0,237)(0.0483)(0,0285)
    Lnpc−24.8808***178,47***90.1519***59.58***
    (5.4658)(25.20)(29.87)(18.81)
    Emp−0,0635−1.475***−3.638***−2,38**
    (0.0926)(0,3591)(0.9151)(1.0114)
    niño0,169910.993***5.099*8.614**
    (0,1127)(2.898)(2.885)(3.40)
    agricultura10.2005**35.13*46,7946.45
    (4.2250)(21.23)(29.85)(29.43)
    industria10.1543**31.1945.1338,78
    (4.1654)(20.71)(28,95)(28.29)
    atender10.4243**29.1745.1737.34
    (4.1671)(20.78)(28,76)(28.56)
    lnpk−3.284531.30***45.17***56.59***
    (2.0794)(7.33)(8.41)(18,90)
    lnpedu1−0,2093−25,29***−42,19***−10,78
    (2.0424)(10.655)(8.406)(7.408)
    Constantes−8.5e + 02*
    (435.7508)
    Tamaño efectivo de la muestra528420420420
    Prueba AR(1) de Arellano-Bond−3,58***
    Prueba AR(2) de Arellano-Bond−1,55
    Prueba de sobreidentificación de Hansen31.73

    Nota: *, ** y *** denotan significancia en niveles de confianza del 10%, 5% y 1%, respectivamente; las desviaciones estándar están entre paréntesis.

    Con respecto a los resultados de la estimación del GMM del sistema, el estadístico de la prueba AR(1) de Arellano-Bond es significativo, lo que indica la existencia de autocorrelación de primer orden en el término de perturbación, y el estadístico de la prueba AR(2) de Arellano-Bond no es significativo, lo que indica la ausencia de autocorrelación de segundo orden en el término de perturbación. Por lo tanto, se acepta la hipótesis de que el término de perturbación no está autocorrelacionado, lo que indica que el modelo es adecuado. Los estadísticos de la prueba de Hansen no son significativos, lo que acepta la hipótesis de que todas las VI son efectivas. Los resultados de la regresión del GMM en el Modelo 1 indican que el impacto del gasto público en salud en el crecimiento económico es positivo y significativo con un nivel de confianza del 5%.

    Los modelos 2 a 4 estiman respectivamente los efectos de umbral de las tres variables examinadas en este estudio. Los resultados muestran que cuando el consumo de los residentes está por debajo del umbral de 9,63, el efecto del gasto público en salud sobre el crecimiento económico es negativo y significativo al 10% de nivel de confianza, y cuando el nivel de consumo de los residentes está por encima de este umbral, el efecto del gasto público en salud sobre el crecimiento económico es positivo y significativo al 5% de nivel de confianza. Cuando los salarios de los trabajadores están por debajo del umbral de 10,57, el efecto del gasto público en salud sobre el crecimiento económico es negativo pero insignificante, y cuando los salarios están por encima de este umbral, el efecto del gasto público en salud sobre el crecimiento económico es positivo y significativo al 5% de nivel de confianza. Finalmente, cuando el nivel de inversión de capital físico está por debajo del umbral de 8,73, el efecto del gasto público en salud sobre el crecimiento económico es negativo y significativo al 5% de nivel de confianza, y cuando el nivel de inversión de capital físico está por encima de este umbral, el efecto del gasto público en salud sobre el crecimiento económico es positivo y también significativo al 5% de nivel de confianza. Por lo tanto, se puede concluir que a medida que los niveles de consumo de los residentes, los salarios de los trabajadores y la inversión de capital físico per cápita aumentan y alcanzan un cierto valor, el impacto positivo del gasto público en salud sobre el crecimiento económico se fortalece.

    Las estimaciones de las variables independientes restantes en los modelos 2 a 4 revelan que los coeficientes de regresión del nivel de consumo per cápita, la proporción de hijos, la inversión en capital físico per cápita y la estructura industrial son significativamente positivos dentro del intervalo de confianza, lo que indica importantes efectos de promoción sobre el crecimiento económico. En cambio, los coeficientes de regresión de la apertura económica, la tasa de empleo y la inversión en capital educativo son significativamente negativos dentro del intervalo de confianza, lo que indica reducciones significativas del crecimiento económico.

    4.2 . Prueba de robustez de variables instrumentales

    Este estudio utiliza la tasa de cobertura del sistema público de seguro médico en los 33 países de la OCDE como una variable de influencia exógena para los gastos públicos de salud con el fin de abordar el problema de endogeneidad que puede existir entre el gasto público de salud y el crecimiento económico, y obtener el efecto neto del gasto público de salud sobre el crecimiento económico. Esto también sirve como una prueba de robustez de los efectos umbral del gasto público de salud sobre el crecimiento económico. Considerando que hay muchos valores faltantes para la tasa de cobertura de los sistemas públicos de seguro médico en los países de la OCDE antes de 2005, los siguientes modelos se basan en los umbrales del panel de 2005 a 2017 para su análisis, y los valores faltantes individuales se determinan tomando valores promedio o utilizando interpolación. Los resultados empíricos se presentan en la Tabla 4 y la Tabla 5 .

    Tabla 4. Prueba de efectos de umbral y estimación de valores de umbral: prueba de robustez IV.

    Variables de umbralValor umbralvalor zvalor pintervalo de confianza del 95%
    lnpc10.25500.110.00010.214210.29457
    lnw10.29126.630.00010.1329410.45155
    lnpk8.4353.270.0008.1271448.127144

    Tabla 5. Resultados de la estimación de parámetros del modelo de umbral de panel dinámico: prueba de robustez IV.

    VariablesModelo 5
    Variable de umbral (lnpc)
    Modelo 6
    Variable umbral (lnw)

    Variable de umbral del modelo 7 (lnpk)
    Ly0.3355***0.3860***0.43658***
    (0.0336)(0.0662)(0,0345)
    lnpgmedPor debajo del umbral−13,60−20,15−6.599
    (102.3)(82.06)(38.13)
    Por encima del umbral7.36**20.62**27.35*
    (3.32)(8.01)(17.56)
    abierto−0,0027−0,0305−0,0395
    (0.0305)(0.03)(0.055)
    lnpc−87.6351***−101,62***−85,11**
    (13.8316)(15.61)(24.57)
    emp0.6873***1.1143**0,1564
    (0,2343)(0,4681)(0,3966)
    niño−6.4713***−3.897***−8.12***
    (0,9977)(1.2464)(1.25)
    agricultura89.742452.12155,5*
    (65.1609)(51.40)(84.21)
    industria89.364748.68157,1*
    (64.9539)(51.45)(84.23)
    atender89.588349.19156.5*
    (65.0432)(51.61)(84.31)
    lnpk4.43865.82−14.3
    (2.9462)(5.37)(11.83)
    lnpedu1−5.5582*−14,77***−7,69
    (3.1568)(4.66)(4,99)
    Tamaño efectivo de la muestra319319319

    Nota: *, ** y *** denotan significancia en niveles de confianza del 10%, 5% y 1%, respectivamente; las desviaciones estándar están entre paréntesis.

    Los resultados de la prueba de robustez de la Tabla 4 indican que, incluso después de utilizar la cobertura sanitaria pública como variable de influencia, el modelo de umbral del panel dinámico sigue siendo significativo. Los umbrales de las tres variables de umbral son significativos con un nivel de confianza del 1 % y, en general, coinciden con los de la Tabla 2 .

    La Tabla 5 revela que, en el intervalo de umbral bajo de las tres variables de umbral, el efecto del gasto público en salud sobre el crecimiento económico es negativo, pero insignificante; sin embargo, el efecto del gasto público en salud sobre el crecimiento económico es significativo y positivo en el intervalo por encima del umbral. Esto concuerda con los resultados de la regresión de la Tabla 3 , lo que indica que el efecto dinámico del umbral del gasto público en salud sobre el crecimiento económico es robusto.

    4.3 . Análisis de heterogeneidad

    Los análisis anteriores examinaron los significativos efectos umbral dinámicos del gasto público en salud sobre el crecimiento económico definiendo variables umbral como el consumo per cápita, el salario de los empleados y los niveles de inversión en capital físico en los países de la OCDE. Considerando las variaciones en el alcance de la cobertura de los sistemas públicos de salud en los países de la OCDE, los efectos del crecimiento económico del gasto público en salud exhiben heterogeneidad, y el impacto del gasto público en salud sobre el crecimiento económico puede diferir entre países con sistemas públicos de salud de cobertura completa y aquellos que no tienen cobertura completa o dependen principalmente de sistemas privados de seguros de salud . Por lo tanto, dividimos la muestra en países con cobertura pública completa de salud (ghi = 100) y aquellos sin cobertura completa (ghi <100). Analizamos la heterogeneidad de los efectos del crecimiento económico del gasto público en salud utilizando el sistema GMM. La categorización de la muestra muestra que 16 países de la OCDE tenían cobertura completa de salud pública en 2017, mientras que 15 países no lograron cobertura completa. Letonia y Luxemburgo no divulgan datos sobre la cobertura del sistema público de salud y, por lo tanto, se excluyen de la muestra. En el cuadro 6 se presentan los resultados de la regresión GMM de los efectos del crecimiento económico del gasto público en salud para diferentes niveles de cobertura del sistema de 2005 a 2017.

    Cuadro 6. Resultados del gasto público en salud sobre el crecimiento económico para diferentes coberturas del sistema.

    VariablesModelo 8 ghi = 100Modelo 9 ghi <100
    Ly−0,14730.9107**
    (0,2259)(0,3164)
    lnpgmed26.1332**51.5155
    (11.7847)(39.4241)
    abierto−0,1743**−0,0870
    (0.0798)(0,1295)
    lnpc−1.1e + 02*−1.1e + 02
    (62.8304)(109.9164)
    emp2.3447*0.9522
    (1.2429)(1.3565)
    niño−3.39085.0178
    (2.2740)(3.4303)
    Agri31.0777**5.3307
    (15.6258)(5.1692)
    industria31.4559**6.3226
    (15.2800)(11.7033)
    atender33.2543**8.8418
    (15.7277)(11.3799)
    lnpk−15.756520.7814
    (10.5187)(26.7067)
    lnpedu12.0143−31.9497
    (14.2720)(24.1600)
    Constantes−2.3e + 03−1.0e + 02
    (1.6e + 03)(433.0473)
    Tamaño efectivo de la muestra256240
    Prueba AR(1) de Arellano-Bond−0,12−1,19
    Prueba AR(2) de Arellano-Bond−1,651.08
    Prueba de sobreidentificación de Hansen6.919.73

    Nota: *, ** y *** denotan significancia en niveles de confianza del 10%, 5% y 1%, respectivamente; las desviaciones estándar están entre paréntesis.

    Los resultados de la estimación del GMM de sistema, la estadística de prueba Arellano–Bond AR (1) y la estadística de prueba Arellano–Bond AR(2) son insignificantes, lo que indica que no hay autocorrelación de primer o segundo orden en los términos de perturbación, lo que confirma la hipótesis original de que no hay autocorrelación en los términos de perturbación y que el modelo es apropiado. La estadística de prueba de Hansen es insignificante, lo que verifica la hipótesis de que todas las VI son válidas. Los resultados de la regresión GMM en el modelo 8 muestran que el efecto del gasto público en salud sobre el crecimiento económico es positivo y significativo con un nivel de confianza del 5% cuando la tasa de cobertura del sistema de seguro médico social en un país es del 100%. Los resultados de la regresión GMM en el modelo 9 muestran que cuando la tasa de cobertura del sistema de seguro médico social en un país es inferior al 100%, el impacto del gasto público en seguro médico sobre el crecimiento económico es positivo pero insignificante. Por lo tanto, concluimos que una tasa de cobertura del sistema de seguro médico social más alta tiene efectos más fuertes sobre el crecimiento económico.

    5 . Discusión

    Este artículo construye un modelo teórico de crecimiento económico y un modelo de análisis de la toma de decisiones gubernamentales desde la perspectiva del gasto público en salud en los países de la OCDE. El análisis teórico indica que existe una relación no lineal entre el gasto público en salud y el crecimiento económico, y que el nivel óptimo de gasto público en salud se ve influenciado por el consumo de los residentes, los salarios de los trabajadores y los niveles de inversión en capital físico. Para verificar la exactitud del modelo teórico, utilizamos datos de panel de 33 países de la OCDE entre 2001 y 2017. Basándonos en el modelo de umbral de panel dinámico, el estudio investiga los efectos umbral dinámicos del gasto público en salud sobre el crecimiento económico, estableciendo las variables de consumo, salarios e inversión en capital físico como variables umbral. Los resultados empíricos indican un efecto umbral significativo del gasto público en salud sobre el crecimiento económico bajo las restricciones del consumo de los residentes, los salarios de los trabajadores y los niveles de inversión en capital físico. Específicamente, a medida que aumenta el consumo de los residentes, aumentan los salarios de los trabajadores y aumenta la inversión en capital físico per cápita, y el impacto positivo del gasto público en salud sobre el crecimiento económico se fortalece gradualmente al alcanzar ciertos valores. El desarrollo económico de la mayoría de los países de la OCDE ha tendido a madurar y se han clasificado desde hace tiempo como países desarrollados. Los niveles de consumo, salarios e inversión en capital físico de los países de la OCDE son superiores a los de los países en desarrollo y subdesarrollados; por lo tanto, aumentar el gasto en salud pública no sólo es un requisito para mantener una población sana, sino que también es beneficioso para promover aún más el crecimiento económico.

    En primer lugar, el efecto del gasto público en salud sobre el crecimiento económico está limitado por diferentes factores externos. El consumo per cápita, la proporción de niños, el nivel de inversión de capital físico per cápita y la estructura industrial tienen efectos positivos significativos sobre el crecimiento económico. Por el contrario, el grado de apertura económica, la tasa de empleo y la inversión en capital educativo tienen efectos inhibidores significativos sobre el crecimiento económico. El efecto final del gasto público en salud sobre el crecimiento económico es significativamente positivo, lo cual es consistente con los hallazgos de la investigación de Namini [ 19 ] basada en datos de los países del G7 , y los de Wang [ 17 ] basados ​​en datos de panel provinciales de China. Sin embargo, existe una investigación limitada sobre el efecto del gasto público en salud sobre el crecimiento económico en los países de la OCDE. Para abordar esta brecha, utilizamos datos de panel de los países de la OCDE de 2000 a 2017 para explorar estas relaciones de una manera más integral y profunda. La medida de la apertura económica en este estudio está representada por la relación entre las importaciones y exportaciones totales y el PIB. Si un país tiene una gran cantidad de importaciones, puede tener un impacto negativo en su economía, y puede haber una relación negativa significativa entre la apertura económica y el crecimiento económico. Según la curva de Phillips, existe una relación inversa entre la tasa de desempleo y la inflación; por lo tanto, una tasa de empleo más alta implica una tasa de desempleo más baja y una tasa de inflación más alta. Estudios de Fischer y Harberger han demostrado la correlación negativa entre el crecimiento económico y la inflación [ 40 , 41 ]; por lo tanto, los resultados empíricos de este estudio respaldan aún más esta conclusión. Estudios anteriores también han demostrado que diferentes tipos de capital tienen diferentes períodos de retorno de la inversión. El efecto de la inversión en capital físico es obviamente más rápido que la inversión en capital humano, que pertenece al retorno del capital a corto plazo. La educación se invierte predominantemente en el uso de la riqueza acumulada de la generación anterior para beneficiar a la siguiente generación, lo que resulta en el período de retorno más largo [ 42 ]. Con base en esta investigación, este estudio encuentra que como gasto productivo no directo, el gasto en educación puede tener una correlación negativa con el crecimiento económico a corto plazo, lo que se alinea con los hallazgos de Devarajan [ 7 ]. Además, este estudio también confirma que la proporción de niños, el nivel de inversión de capital físico per cápita y la estructura industrial tienen un impacto positivo significativo en el crecimiento económico, algo que ha recibido menos atención por parte de los investigadores anteriores.

    En segundo lugar, se encuentra un efecto umbral significativo del gasto en salud pública sobre el crecimiento económico en términos del nivel de consumo de los residentes. El valor umbral para el consumo de los residentes es 9,63, que es estadísticamente significativo a un nivel de confianza del 1%. Cuando lnpc ≤9,63, el gasto en salud pública tiene un impacto negativo significativo sobre el crecimiento económico, actuando principalmente como un supresor. Además, este efecto supresor se debilita a medida que aumenta el nivel de consumo per cápita. Cuando lnpc >9,63, el gasto en salud pública tiene un impacto positivo significativo sobre el crecimiento económico, y este efecto promocional se fortalece a medida que aumenta el nivel de consumo per cápita. Esto hace eco de los hallazgos de Tang et al. [ 30 ] de que la demanda del consumidor es el mecanismo a través del cual el gasto en salud pública afecta la calidad del crecimiento económico. Específicamente, la demanda de consumo generada por el gasto en salud pública puede tener un efecto multiplicador económico, amplificando el impacto del gasto en salud sobre la economía. Al comprar servicios y productos de atención médica, el gobierno y los residentes promueven el desarrollo de la industria de la atención médica , impulsan el desarrollo de industrias relacionadas y fomentan el crecimiento económico. Empleamos diferentes métodos de investigación para validar la solidez de esta conclusión, proporcionando más apoyo empírico a la investigación en esta área.

    En tercer lugar, se evidencia un efecto umbral significativo del gasto público en salud sobre el crecimiento económico en relación con el nivel salarial. El valor umbral para los niveles salariales es de 10,57, lo cual es significativo con un nivel de confianza del 1 %. Cuando lnw ≤10,57, el impacto del gasto público en salud sobre el crecimiento económico es negativo, pero insignificante; sin embargo, cuando lnw >10,57, el gasto público en salud tiene un impacto positivo significativo sobre el crecimiento económico, y este efecto promocional se fortalece a medida que aumentan los niveles salariales. Estudios previos han examinado esto de forma limitada. Este estudio determina el posible efecto umbral del nivel salarial sobre el crecimiento económico mediante un modelo teórico, lo cual constituye una contribución marginal de este estudio a la investigación existente.

    En cuarto lugar, es evidente un efecto umbral significativo del gasto público en salud sobre el crecimiento económico en relación con los niveles de inversión en capital físico. El valor umbral para la inversión en capital físico es 8,73, que es significativo con un nivel de confianza del 1%. Cuando lnpk ≤8,73, el impacto del gasto público en salud sobre el crecimiento económico es significativo y negativo, y este impacto se debilita a medida que aumenta la inversión en capital físico per cápita. Sin embargo, cuando lnpk >8,73, el gasto público en salud tiene un impacto positivo significativo sobre el crecimiento económico, y este impacto se fortalece a medida que aumenta la inversión en capital físico. Con base en datos de panel a nivel provincial de China, Tao et al. [ 18 ] realizaron un análisis exhaustivo utilizando modelos de regresión Lasso y regresión de umbral de panel estático, encontrando que el gasto público en salud tiene diferentes efectos promocionales sobre el crecimiento económico cuando los activos fijos per cápita están dentro de diferentes intervalos. Con base en esto, examinamos los datos de panel internacionales de la OCDE y mejoramos la metodología de investigación empírica, obteniendo resultados consistentes mediante el empleo del análisis de modelos de umbral de panel dinámico. Los resultados de este estudio también validan la solidez de esta conclusión y proporcionan respaldo empírico adicional para la investigación relacionada.

    En quinto lugar, revelamos heterogeneidad en la cobertura institucional del efecto promocional del gasto público en salud sobre el crecimiento económico, determinando que en los países con un 100% de atención médica pública, los resultados de la regresión de panel dinámico GMM muestran un efecto promocional significativo del gasto público en salud sobre el crecimiento económico. Sin embargo, en países donde no se logra la cobertura de atención médica pública, el efecto del crecimiento económico de los sistemas públicos de atención médica es insignificante. Investigaciones anteriores han propuesto que el gasto público en salud en China exhibe una relación en forma de U invertida con el crecimiento económico, lo que significa que a medida que se desarrollan las economías regionales, el impacto del gasto público en salud sobre el crecimiento económico regional diferente tiene un patrón ondulatorio de aumento inicial seguido de disminución [ 29 ]. Considerando la cobertura limitada de los primeros sistemas de atención médica social en China y las diferencias significativas en las tasas de cobertura de los sistemas públicos de atención médica en comparación con la mayoría de los países de la OCDE, las diferentes conclusiones obtenidas en este estudio validan aún más la heterogeneidad de la cobertura institucional en la promoción del gasto público en salud sobre el crecimiento económico.

    En general, este estudio ha llegado a conclusiones de investigación ampliamente consistentes con académicos anteriores, revelando efectos umbral significativos del gasto público en salud sobre el crecimiento económico [ 3 , 19 , 23 , 30 ]. Sin embargo, en comparación con investigaciones anteriores, este estudio integró innovaciones adicionales en métodos de investigación y aplicaciones. Primero, el estudio combina modelos teóricos y análisis empíricos para examinar los efectos del crecimiento económico del gasto público en salud, proporcionando una base teórica y una base práctica para nuestras conclusiones de investigación. En términos de construcción del modelo teórico, construimos un modelo de crecimiento económico basado en la función de producción Cobb-Douglas, combinando la teoría de crecimiento neoclásica de Solow y la teoría de crecimiento endógeno de Barro. Los resultados indican que el impacto del gasto público en salud sobre el crecimiento económico no es lineal; por lo tanto, el modelo de umbral de panel se selecciona como el modelo econométrico principal . Además, la investigación anterior ha utilizado principalmente modelos de umbral de panel estático para estudiar el crecimiento económico; sin embargo, considerando que el crecimiento económico es un proceso dinámico, utilizamos el modelo de umbral de panel dinámico para nuestra investigación econométrica. A diferencia de los modelos de umbral de panel estático que se basan principalmente en el análisis de efectos fijos, el modelo de umbral de panel dinámico se basa en la estimación GMM, que es más adecuada para analizar comportamientos dinámicos como el crecimiento económico. En segundo lugar, a diferencia de estudios anteriores que típicamente aplicaban remuestreo bootstrap para obtener valores de umbral cuando usaban modelos de panel dinámico y luego estimaban los coeficientes de pendiente en diferentes intervalos de umbral usando el GMM de sistema basado en los parámetros de umbral, adoptamos el método econométrico del modelo de umbral de panel dinámico propuesto por Seo y usamos el software Stata para analizar los efectos de umbral del gasto público en salud sobre el crecimiento económico [ 16 ]. En tercer lugar, investigaciones previas sobre la relación entre el gasto público en salud y el crecimiento económico en China han empleado predominantemente datos de panel provinciales nacionales para el análisis de correlación [ 25 , 27 , 34 ]. Por el contrario, este estudio usa datos de panel internacionales combinados con datos de desarrollo macroeconómico de China para el análisis, proporcionando una valiosa referencia para mejorar el sistema básico de seguro médico de China.

    Este estudio presenta algunas limitaciones. Debido al considerable número de valores faltantes en los datos publicados en el sitio web de la OCDE, solo utilizamos datos de 33 países entre 2001 y 2017 para construir un modelo de panel balanceado. Esperamos que, una vez completados y actualizados los datos de la OCDE, se realicen más investigaciones sobre los efectos del gasto público en salud en el crecimiento económico a corto, mediano y largo plazo.

    6. Conclusiones e implicaciones políticas

    Este estudio concluye que, a medida que aumenta el nivel de consumo de los residentes, los salarios de los empleados y la inversión en capital físico per cápita aumenta dentro de ciertos umbrales, el impacto positivo del gasto público en salud sobre el crecimiento económico se fortalece gradualmente. Esto demuestra que, en un entorno económico con mayores niveles de consumo, salarios de los empleados e inversión en capital físico, el gasto público en salud promoverá significativamente el crecimiento económico. Aumentar la cobertura del sistema público de salud en un entorno económico con mayores niveles de estos tres factores promoverá significativamente el crecimiento económico de un país, y este efecto promocional seguirá fortaleciéndose. Por lo tanto, China debería priorizar la mejora del nivel de consumo de los residentes y los salarios de los empleados fomentando el desarrollo acelerado de diversas industrias para impulsar la demanda interna y aumentar los salarios de la industria. China también debe priorizar la construcción de un sistema de seguro médico básico, lograr una cobertura completa y garantizar que los residentes chinos tengan acceso a un seguro médico básico.

    Los resultados de la investigación tienen importantes implicaciones para el énfasis que China pone en la construcción de un sistema de seguro médico básico, y proponemos las siguientes implicaciones políticas.

    En primer lugar, es necesario aumentar el consumo per cápita de los residentes. Para ello, el gobierno debe aumentar moderadamente los salarios de los trabajadores y mejorar el sistema de seguridad social, lo que aumentará la capacidad de consumo de los residentes e impulsará el gasto en salud y el crecimiento económico.

    En segundo lugar, el gobierno y la sociedad deben mejorar conjuntamente el uso de los servicios de salud. El gobierno debe fortalecer la reforma de la oferta de servicios de salud, mejorar la calidad de la atención médica y ampliar la accesibilidad a los servicios de salud, lo que estimulará la demanda de servicios de salud por parte de los residentes y promoverá un mayor gasto en salud. El gobierno también puede incentivar a los residentes a invertir e innovar en el sector de la salud para mejorar el nivel de tecnología y equipos médicos y satisfacer la demanda de servicios de salud de mayor nivel.

    En tercer lugar, el gobierno debe fortalecer la construcción de un sistema de seguridad médica multinivel y aumentar la cobertura y la protección del seguro médico para reducir la carga de gastos médicos de los residentes. Esto animará a las personas a buscar servicios médicos de forma más activa y promoverá el crecimiento del gasto en salud.

    En cuarto lugar, el gobierno debe promover activamente el desarrollo del sector salud e incrementar la inversión en activos fijos. Ofrecer servicios de salud y tecnología médica de alta calidad puede atraer a consumidores nacionales y extranjeros a la compra de servicios médicos, lo que impulsará el desarrollo de las industrias relacionadas, promoverá el crecimiento económico y aumentará las oportunidades de empleo

    Medicina digital

    Preservación de las habilidades clínicas en la era de la asistencia con IA

    Tyler M Berzin, Eric J Topol

    Center for Advanced Endoscopy, Beth Israel Deaconess Medical Center and Harvard Medical School, Boston, MA 02215, USA (TMB); Scripps Research Translational Institute, La Jolla, CA, USA (EJT) tberzin@bidmc.harvard.edu

    Resumen: El artículo analiza el impacto de la inteligencia artificial (IA) en la preservación de habilidades clínicas básicas, advirtiendo sobre el riesgo de la pérdida de habilidades y pérdida de competencia cuando los profesionales dependen excesivamente de la asistencia algorítmica. Se presentan evidencias de disminución del rendimiento clínico tras el uso rutinario de IA, especialmente en la detección de pólipos durante colonoscopias, aunque se reconoce que este efecto no es inevitable y puede variar entre individuos.

    El texto propone estrategias inspiradas en otras industrias, como la aviación o la energía nuclear, donde la práctica deliberada y la exposición a situaciones sin automatización ayudan a mitigar la erosión de habilidades. Asimismo, sugiere la implementación de pausas intencionales en el uso de IA y la delimitación de tareas para mantener el pensamiento crítico, la vigilancia y la competencia clínica, especialmente durante la formación médica.

    Finalmente, se destaca la importancia de que los clínicos sean capaces de evaluar la fiabilidad de las herramientas de IA, recibiendo los avances tecnológicos con cautela y atención a los cambios en la práctica profesional.

    ¿Cómo pueden los clínicos preservar las habilidades clínicas básicas en una era de asistencia algorítmica?

    A medida que la inteligencia artificial (IA) asume un papel cada vez mayor en la práctica clínica, crece la preocupación de que la descarga de tareas clínicas y razonamientos conduzca a la pérdida de habilidades (deshabilidad), a la adopción de errores o sesgos de la IA (matar), o a la falta de competencia (nunca habilidad; cifra). Se ha observado evidencia de esta pérdida de habilidades mediante la interpretación automatizada de electrocardiogramas o imágenes radiológicas. Sin embargo, un estudio observacional publicado a principios de este año acentua esta preocupación, sugiriendo que colonoscopistas experimentados perdieron cierta eficacia en la detección de pólipos de colon cuando se desactivó el soporte rutinario de IA.

    En cuatro centros de endoscopia polacos, 19 gastroenterólogos y cirujanos que utilizaron un sistema de detección de pólipos con IA durante 3 meses mostraron un descenso en las tasas de detección de adenomas al realizar colonoscopias sin IA posteriormente. Como grupo, su rendimiento de detección de pólipos tras la IA quedó por debajo de su propio rendimiento base previo a la IA. Algunos endoscopistas experimentaron caídas dramáticas, mientras que otros mantuvieron su rendimiento. Este hallazgo sugiere que la descalificación no es inevitable y que debemos buscar enfoques para mitigar la descalificación médica a medida que la IA se integra en la atención rutinaria. Podemos aprender de otras industrias que durante mucho tiempo han lidiado con equilibrar la automatización y la retención de habilidades.

    En aviación, los sistemas de piloto automático han aportado mejoras en seguridad, pero también han suscitado preocupaciones sobre la erosión de las habilidades de vuelo manual. Los reguladores respondieron exigiendo tiempo de vuelo práctico rutinario y sesiones en simulador que imitaran fallos del sistema.

    Los operadores de centrales nucleares ensayan escenarios críticos a intervalos regulares para asegurarse de que, si la automatización falla, las habilidades esenciales permanezcan intactas.

    El potencial para la deshabilitación relacionada con la IA va mucho más allá de la endoscopia gastrointestinal. Las especialidades quirúrgicas e intervencionistas requieren vigilancia constante y preparación para responder a eventos inesperados. La dermatología, la patología y la radiología exigen un análisis visual meticuloso y el reconocimiento de patrones. Más allá de los procedimientos o la interpretación de imágenes, el razonamiento clínico para el diagnóstico, la toma de decisiones y la gestión del paciente requiere un pensamiento crítico que podría verse erosionado por las interacciones de la IA. Los encuentros con los pacientes suelen ser apresurados, dejando poco espacio para un análisis y razonamiento más profundos. No es de extrañar, entonces, que los médicos acogieran con agrado la promesa de la IA para compartir la carga. Pero cuando la IA se consolida en la práctica clínica, surgen nuevos riesgos. La vigilancia puede disminuir, las habilidades podrían deteriorarse, y cuanto más dependan los médicos de la IA, menos confianza tendremos en nuestro propio juicio sin ayuda. Estas preocupaciones son especialmente relevantes durante la formación médica, donde los médicos en formación pueden depender de la IA antes de desarrollar plenamente competencias básicas (nunca capacitarse), dejando poca base en la que recurrir si la tecnología falla y limitando las experiencias formativas que permiten desarrollarse plenamente la intuición y el juicio clínicos. Proteger las habilidades médicas y el pensamiento crítico en un entorno habilitado por IA no tendrá una solución única y sencilla. La trayectoria de la descalificación, la sobredependencia o la pérdida de vigilancia variará según los algoritmos, especialidades y contextos, al igual que las posibles soluciones. Una salvaguarda podría ser incluir intervalos cortos y deliberados de «apagado o retraso de IA» en los flujos de trabajo clínicos, para recalibrar la vigilancia y capturar medidas objetivas del rendimiento sin asistencias. Durante las sesiones de entrenamiento o mantenimiento de habilidades, las interpretaciones de la IA podrían configurarse para aparecer solo después de que el lector registre sus propios hallazgos. Otro enfoque es trazar límites más firmes: la IA asume trabajos basados en reglas, de alto volumen y baja ambigüedad, liberando a los médicos para que se centren más en decisiones contextuales, ambiguas y de alto riesgo. Por ejemplo, en radiología, un algoritmo de IA podría excluir de forma segura radiografías normales de tórax para que los radiólogos puedan concentrarse en hallazgos sutiles o complejos. Estos límites ayudarían a reducir el sesgo de automatización (confiar demasiado en los resultados incorrectos de la IA) y el abandono automatizado (ignorar los correctos), que pueden surgir cuando supuestamente se comparten las tareas. Sea cual sea la estrategia, la base debe ser la capacidad continua de los clínicos para evaluar la fiabilidad de cualquier herramienta de IA. El estudio de descalificación de la IA por colonoscopia no es una acusación contra la IA.

    La evidencia de más de 40 ensayos aleatorizados para la detección de pólipos de IA muestra que ayuda a los médicos a detectar más pólipos precancerosos de colon. Debemos acoger con satisfacción tales avances, pero mantenernos atentos a cómo cambiarán el comportamiento y la atención clínica de los médicos a medida que la IA se integre en la práctica.

    La adopción de la IA se está acelerando, pero los flujos de trabajo y hábitos están abiertos a ser moldeados. Las decisiones que tomemos ahora sobre cómo diseñamos, integramos y formamos en torno a la IA determinarán si estos sistemas elevan nuestra profesión o erosionan silenciosamente las habilidades que la definen.

    Hospital 6.0: Innovaciones en Salud y Tecnología

    Componentes y dimensiones del Hospital 6.0

    Mohammad Hadi Aliahmadi Universidad de Ciencia y Tecnología de Irán, Irán

    Aminmasoud Bakhshi Movahed https://orcid.org/0000-0003-3259-5419 Universidad de Ciencia y Tecnología de Irán, Irán
    Ali Bakhshi Movahed Universidad de Ciencia y Tecnología de Irán, Irán

    Hamed Nozari 6708 Universidad Azad de los Emiratos, EAU

    Mahmonir Bayanati Universidad Islámica Azad, Teherán, Irán

    ABSTRACTO

    Los procesos y dimensiones del desarrollo del sistema sanitario son algunas de las partes más importantes de una sociedad saludable. La formación de una visión positiva para las personas hacia el sistema sanitario de una sociedad requiere confianza, honestidad, especialización e interacciones bidireccionales entre las personas y el sistema sanitario. Los hospitales como entorno físico simbolizan el sistema sanitario de la sociedad. Por mucho que este entorno físico refleje una imagen de la sociedad más eficiente y en desarrollo en apariencia, procesos, logística e infraestructura, la paz física y mental de las personas mejorará. Para ello, los sistemas de salud y los hospitales deben adaptarse a las condiciones industriales y tecnológicas actuales. El hospital inteligente es uno de los conceptos que se desarrolla en este campo. En este capítulo, debido a la importancia de la smartización hospitalaria, la Industria 6.0 se ha integrado con el hospital inteligente y Hospitall.

    1.  INTRODUCCIÓN

    A lo largo de la historia, el concepto de vida eterna ha cautivado la mente de los monarcas y los ricos. Por el contrario, la mayoría de las personas se centraban en la mera supervivencia. En consecuencia, tanto personas acomodadas como empobrecidas compartían ansiedades sobre su existencia. Dado que la vida es un regalo, la preservación de este valioso don ha sido el principal problema del cerebro humano desde el pasado hasta ahora. Así que, al afrontar este desafío, las sociedades comenzaron a resolverlo fundando centros médicos. Las comunidades establecieron hospitales para priorizar el bienestar y la longevidad de las personas. Para la implementación de este objetivo, la industria tuvo que desempeñar su papel.

    La Industria 6.0 y el Hospital 6.0 pueden estar relacionados entre sí y pueden ofrecer muchos resultados adecuados para la sociedad. Existen investigaciones diferentes sobre la Industria 6.0 que explican las tecnologías para una mejor atención sanitaria a nivel global (Jeyaraman et al., 2022). A través de la sexta generación de la industria y los hospitales, la gente puede encontrar un sistema sanitario más cómodo. Según el avance de la tecnología y sus herramientas, generaciones pueden transformar toda la industria. En esta investigación, la industria y los hospitales actúan hombro con hombro e intentan construir toda una nueva generación en el nuevo mundo, como se muestra en la Figura 1.El concepto de transformación de la calidad en los hospitales puede definirse como el esfuerzo sistemático por mejorar la calidad de los servicios sanitarios. Incluye la implementación de diversas estrategias e iniciativas destinadas a mejorar la seguridad del paciente, los resultados clínicos, la experiencia del paciente y la prestación global de la atención sanitaria. Además, los efectos de la Industria 5.0 y las tecnologías de la Industria 4.0 transforman la capa de calidad en los hospitales (Poornachandrika & Venkatasudhakar, 2020). Además, las tecnologías de automatización pueden ser un ejemplo de los efectos de la industria 5.0 (Movahed et al., 2024). De este modo, la transformación de calidad en la vida y la transformación industrial pueden colaborar para evolucionar el sistema sanitario. Por otro lado, está la transformación industrial. La transformación industrial en las instalaciones sanitarias implica la utilización de principios y metodologías industriales para mejorar la productividad y la calidad de los servicios sanitarios. Esto implica la incorporación de tecnologías de vanguardia e implantación de estrategias basadas en datos para mejorar la atención al paciente, optimizar las operaciones y, en última instancia, lograr mejores resultados (Nozari et al., 2021). La evolución del sistema sanitario significa que las personas pueden vaciar la mente de algunos obstáculos como problemas financieros o calidad del servicio. El gobierno puede desempeñar un papel crucial aquí. necesita aumentar las inversiones financieras en los centros médicos (Yang & Han, 2023).Además, todo el proceso de acceso al sistema sanitario será rápido aplicando nuevos tipos de tecnologías. La IA y el análisis de datos son algunas de las tecnologías inteligentes que pueden facilitar el proceso de toma de decisiones en los hospitales. La IA, el aprendizaje automático y el análisis de datos pueden abordar diversas preocupaciones (Singha et al., 2023), especialmente en algunos cánceres peligrosos. Imagina una situación en la que la alta dirección de un hospital equipado recibe un informe de malas circunstancias de urgencias. Sin duda, el estado mental del gerente será tranquilo para tomar decisiones gracias a una herramienta tecnológica sólida.

    En la sexta generación de hospitales, algunos de los procesos se completarán justo a tiempo. Este problema ayuda a empleados y pacientes a gestionar su tiempo cada vez mejor. Sin embargo, en la mayoría de los países, incluso en los desarrollados, los miembros de la sociedad no están satisfechos con los servicios del sistema sanitario, especialmente en técnicas de imagen. La resonancia magnética (IRM) puede ser un buen ejemplo para este tema. Los estudios de resonancia magnética tienen una alta especificidad en hospitales en general (Silva et al., 2023). Además, analizar imágenes médicas es muy determinante en los hospitales, especialmente en casos de emergencia. Además, algunas aplicaciones están diseñadas para desempeñar el papel de un hospital en la casa de los pacientes. Huma es un ejemplo adecuado de este tema (Nozari., 2024). Esta nueva y popular aplicación podría atraer y mantener a un gran número de clientes. Puede crear una comunidad con personas que sufren la misma enfermedad, conectarlas y aumentar la moralidad de los pacientes.

    En resumen, la Figura 1 cuenta la historia de la Industria 6.0 y el Hospital 6.0 para aquellos lectores que tienden a comprender el poder de la ciencia y la tecnología en la nueva generación.

    Figura 1. Industria 6.0 a Hospital 6.0

    2.  REVISIÓN DE LA LITERATURA

    El punto importante de esta sección es la definición de Industria 6.0 y Hospital

    6.0 y sus elementos significativos que se explican a continuación. Además, se definirá la aplicación de diversos tipos de tecnologías en las distintas secciones de los sistemas sanitarios.

    2.1.  Industria 6.0

    Actualmente, los investigadores están considerando la Industria 6.0, un concepto innovador que se basa en la Industria 5.0 (Singh et al., 2024). Uno de los principales objetivos de la Industria 6.0 es establecer instalaciones sanitarias inteligentes. Se prevé que esta fase emergente de industrialización aporte avances significativos en sostenibilidad. Sin embargo, la capacidad de atender a los pacientes según las necesidades individuales no está limitada. Al ayudar a la Industria 6.0, los hospitales pueden ser más productivos que nunca. La agilidad del proceso en ellos aumentará sin duda. La Industria 6.0 implica que todos los procesos, individuos y objetos atravesarán un viaje transformador

    en el contexto de la tecnología (Nozari, 2024). Todo el proceso de toma de decisiones dentro de las fábricas sufrirá una metamorfosis, permitiendo que las personas experimenten diferencias tangibles.

    2.2.  Hospital 6.0

    En el proceso de establecimiento de la sexta generación de hospitales en la gama global, las tecnologías se determinan como un factor importante. Además, el proceso en los hospitales y las instrucciones operativas de los sistemas se reflejan en el rendimiento de la nueva generación de sistemas sanitarios. Algunos puntos de este campo se explicarán a continuación.

    2.2.1.  Inteligencia de procesos hospitalarios con infraestructura de red digital

    La digitalización de los procesos hospitalarios mediante una infraestructura de red inteligente implica el uso de tecnologías avanzadas y sistemas digitales para mejorar diferentes operaciones dentro de un entorno hospitalario. Necesita la integración de dispositivos inteligentes, análisis de datos e infraestructura de red para aumentar la productividad, mejorar la atención al paciente y facilitar la toma de decisiones informadas. Los sistemas sanitarios desempeñan un papel crucial en facilitar la conexión entre los pacientes (Zeadally & Bello, 2021). Con la ayuda de la infraestructura de red digital, los hospitales pueden establecer conexiones entre diversos dispositivos y sistemas, incluidos dispositivos médicos y sistemas de monitorización, a través de una red segura y fiable. Esto facilita el intercambio fluido de datos, permite la monitorización en tiempo real y permite el acceso remoto a la información del paciente.

    2.2.2.  Diseño digital de temporización desde el inicio del dolor del paciente

    Este título se refiere al proceso de capturar y registrar el momento y la duración de un dolor que experimenta una persona enferma utilizando herramientas o tecnologías digitales. El proceso de experiencia puede lograrse por diversos medios, incluyendo historiales electrónicos de salud (EHR), aplicaciones móviles o dispositivos portátiles. Documentando con precisión el momento del dolor del paciente desde su inicio, los profesionales sanitarios pueden obtener información valiosa sobre la duración, frecuencia y patrones del dolor. Los diagnósticos médicos juegan un papel en la identificación de patrones y en la creación de perfiles de pacientes (Perry et al., 2020). Además, este tipo de información es práctica para diagnosticar y tratar la condición subyacente, monitorizar la eficacia de las intervenciones y tomar decisiones bien informadas sobre estrategias de manejo del dolor. Además, el diseño de temporización digital puede facilitar una mejor comunicación y colaboración

    entre profesionales sanitarios y pacientes. Permite compartir datos de dolor en tiempo real, permitiendo así que los profesionales sanitarios ofrezcan intervenciones oportunas y realicen los ajustes necesarios en los planes de tratamiento. Sin embargo, es fundamental enfatizar que el uso del diseño digital de temporización en el manejo del dolor siempre debe ir acompañado de una evaluación y valoración clínica adecuada.

    2.2.3.  Automatización del proceso de servicios sanitarios

    Al implementar automatización en los procedimientos del hospital, los proveedores sanitarios tienen el potencial de minimizar errores humanos y maximizar la satisfacción del paciente. Además, los hospitales pueden dedicar más tiempo a los pacientes. La automatización es un aspecto fundamental del rendimiento hospitalario y tiene como objetivo reducir los errores manuales (Muhammad & Munir, 2023) y mejorar los momentos de disfrute durante la enfermedad. Además, la automatización puede facilitar una gestión y análisis de datos superiores, lo que resulta en una toma de decisiones bien informada.

    2.2.4.  Proporcionar las sugerencias más adecuadas según los problemas del paciente con la IA

    Hay algunos puntos en este título. La IA puede examinar grandes volúmenes de datos de pacientes, incluidos historiales médicos y resultados de pruebas, para detectar patrones y posibles elementos de riesgo. Como se afirma, el reconocimiento de patrones en la ciencia médica es el elemento clave para el progreso. Esta capacidad ayuda a los profesionales sanitarios a tomar decisiones bien informadas y adaptar los planes de tratamiento a cada paciente. Además, la monitorización remota por IA puede realizarse en los pacientes. El proceso de monitorización y control podría facilitarse mediante la integración de sistemas de teledetección, apoyados por IoT e IA (Alshamrani, 2022).

    2.2.5.  Mejorar la comprensión analítica del personal hospitalario mediante aprendizaje automático

    La implementación de algoritmos de aprendizaje automático puede aumentar los análisis para los profesionales sanitarios mediante el análisis de datos de pacientes. el análisis práctico de los aspectos de los pacientes hospitalizados puede ayudar en los procesos de gestión de datos (Ranzani et al., 2021). Además, el aprendizaje automático puede aplicarse en hospitales para diagnosticar enfermedades. Al identificar patrones y predecir la progresión de la enfermedad, estos algoritmos pueden optimizar la asignación de recursos. Además, pueden ayudar a prever las tasas de admisión de pacientes e identificar posibles riesgos. En última instancia, la integración de algoritmos de aprendizaje automático puede contribuir a prácticas sanitarias más eficientes e informadas.

    2.2.6.  Máxima aclaración de la condición del paciente para el personal médico con IoT

    La integración del marco IoT dentro del sector sanitario puede mejorar la monitorización de los pacientes y proporcionar al personal médico información completa. Mediante el uso de sensores, es posible seguir en tiempo real los signos vitales, incluyendo la frecuencia cardíaca, la presión arterial y la temperatura. Los sensores portátiles de forma continua pueden medir la frecuencia cardíaca en el hospital (Peters et al., 2023) en pacientes que dependen más de esta evaluación que de las otras. Además, la incorporación de monitorización continua de la glucosa puede ser beneficiosa para pacientes diabéticos (Asbaghi et al., 2023). Para salvaguardar la privacidad del paciente, es obligatorio establecer protocolos seguros de transmisión de datos.

    2.2.7.  Trabajador sanitario acompañando a pacientes dados de alta hasta la recuperación completa con software inteligente

    Implementar software inteligente para apoyar a los pacientes dados de alta hasta la recuperación completa es un concepto muy alentador. Esto podría incluir el seguimiento continuo de indicadores de salud cruciales, ofrecer recordatorios oportunos de medicación y facilitar una comunicación fluida con los profesionales sanitarios. El software inteligente puede ayudar en el proceso de alta de los pacientes. Este enfoque probablemente puede mejorar la atención al paciente y reducir la probabilidad de complicaciones tras el alta (Nozari et al., 2024).

    2.2.8.  Predecir otros posibles problemas en el futuro del paciente mediante el control continuo

    Evaluar y reevaluar regularmente el bienestar del paciente, transmitir conocimientos y asistencia, y adaptar las estrategias de tratamiento cuando sea necesario son tareas imprescindibles para los profesionales sanitarios para mitigar la probabilidad de posibles problemas. No obstante, predecir el futuro en un campo tan totalmente posible es una tarea difícil, pero probablemente habrá más alternativas para controlar a los enfermos de una manera continua.

    3.  ENFOQUE Y MARCO

    H 5.0 necesita un enfoque conceptual para presentar su marco. Se utilizó el método Delphi para validar los conceptos extraídos. En Delphi, la retroalimentación influye en las respuestas individuales y en la consecución del consenso (Barrios et al., 2021).

    3.1.  Método Delphi

    El método Delphi se considera en la investigación como una técnica para alcanzar consenso sobre títulos específicos cuando la evidencia empírica es controvertida (Barrios et al., 2021). La técnica Delphi se define como un enfoque de investigación para obtener consenso mediante el uso de cuestionarios y la retroalimentación a participantes con experiencia en áreas clave. Esta técnica se utiliza para llegar a un acuerdo sobre la importancia de los indicadores (Yousuf, 2019).

    3.1.1.  Estadísticas de Delphi

    Un equipo y un panel contribuyeron a la realización del método Delphi. En un proceso de ciclo, las opiniones del equipo de Delphi se proporcionaron al panel de Delphi para su agregación. Las estadísticas descriptivas del equipo y panel Delphi se muestran en las Tablas 1 y 2.

    Tabla 1. Panel Delphi

     Título académicoCarrera profesionalExperiencias laborales
    1Doctorado en BiotecnologíaProfesor25 años
    2Doctorado en Ciencias MédicasProfesor Asociado20 años
    3Doctorado en Tecnologías de la InformaciónProfesor Asociado18 años
    4Doctorado en Ingeniería IndustrialProfesor Adjunto10 años
    5Doctorado en Gestión TecnológicaProfesor Adjunto10 años

    Tabla 2. Equipo Delphi

     Título académicoCarrera profesionalExperiencias laborales
    1Doctorado en Ciencias MédicasProfesor Asociado20 años
    2Doctorado en NeurologíaProfesor Asociado18 años
    3Doctorado en FarmacéuticaFarmacéutico18 años
    4Doctorado en EnfermeríaSupervisor hospitalario15 años
    5Doctorado en Tecnologías de la InformaciónAdministrador del Sistema15 años
    6Doctorado en Tecnologías de la InformaciónAdministrador de bases de datos12 años
    7Doctorado en Gestión TecnológicaAnálisis de la cadena de suministro10 años
    8Doctorado en Ingeniería IndustrialResponsable de Salud y Seguridad10 años
    9Doctorado en Ingeniería IndustrialConsultor de empresas basadas en el conocimiento8 años
    10Máster en RadiologíaRadiólogo hospitalario6 años
    11Máster en PatologíaPatólogo hospitalario5 años
    12Máster en EnfermeríaEnfermera del hospital5 años

    3.1.2.  Resultados de Delphi

    El método Delphi se realizó en tres rondas. En este proceso, dos rondas son cualitativas y una ronda cuantitativa. En dos rondas cualitativas, se anunciaron las opiniones de los expertos. Finalmente, la tercera ronda se celebró cuantitativamente, ya que no se obtuvo ninguna nueva opinión cualitativa en la segunda ronda.

    • Primera ronda

    El cuestionario se envió a expertos para expresar sus opiniones en esta ronda. Las opiniones de la primera ronda se enumeran en la Tabla 3.

    Tabla 3. Primera ronda

     ComponentesPunto de vistaExplicación
    1Inteligencia de procesos hospitalariosIntegraciónIntegración con 3
      2  Diseño de temporización digital en hospitales  CorrecciónCorrección a «Diseño digital de temporización desde el inicio del dolor del paciente»
    3Infraestructura de red digitalIntegraciónIntegración con el 1
    4Automatización de serviciosIntegraciónIntegración con 5
    5Automatización del proceso sanitarioIntegraciónIntegración con 4
      6  Sugerencias apropiadas según los problemas del paciente  CorrecciónCorrección a «Proporcionar las sugerencias más adecuadas según los problemas del paciente con la IA»
      7  Mejorar la visión analítica del personal hospitalario  CorrecciónCorrección a «Mejorar la visión analítica del personal hospitalario mediante aprendizaje automático»
    8Máxima aclaración de la condición del paciente para el personal médico con IoTAcuerdoAcuerdo con once expertos del equipo Delphi
      9  Acompañar al personal médico con pacientes dados de alta hasta la recuperación completa  CorrecciónCorrección a «Trabajador sanitario acompañando a pacientes dados de alta hasta la recuperación completa con software inteligente»
    10Predecir otros posibles problemas futuros del paciente con el control continuoAcuerdoDe acuerdo con doce expertos del equipo Delphi

    La opinión del experto incluye integración, corrección o acuerdo. Estas opiniones constituyen la base de la segunda ronda del cuestionario Delphi.

    • Segunda ronda

    No se obtuvieron nuevas opiniones cualitativas en este paso. Los expertos expresaron su acuerdo y desacuerdo con las opiniones del otro sobre la ronda anterior. Los resultados se muestran en la Tabla 4:

    Tabla 4. Segunda ronda

     ComponentesExplicación
    1Inteligencia de procesos hospitalarios con infraestructura de red digitalOnce personas estuvieron de acuerdo y una no respondió
    2Diseño digital de temporización desde el inicio del dolor del pacienteOnce personas estuvieron de acuerdo sin una y no respondieron
      3  Automatización del proceso de servicios sanitariosDiez personas estuvieron de acuerdo sin emitir una opinión cualitativa y dos no respondieron
    4Proporcionar las sugerencias más adecuadas según los problemas del paciente con la IADoce personas estuvieron de acuerdo sin emitir una opinión cualitativa
    5Mejorar la visión analítica del personal hospitalario mediante aprendizaje automáticoOnce personas estuvieron de acuerdo y una en desacuerdo sin emitir una opinión cualitativa
      6Máxima aclaración de la condición del paciente para el personal médico con IoTOnce personas estuvieron de acuerdo sin emitir una opinión cualitativa y una no respondió
      7Trabajadores sanitarios acompañan a pacientes dados de alta hasta la recuperación completa con software inteligenteDiez personas estuvieron de acuerdo sin emitir una opinión cualitativa y dos no respondieron
    8Predecir otros posibles problemas futuros del paciente con el control continuoDoce personas estuvieron de acuerdo

    Al final, los componentes se confirmaron porque no se obtuvo ninguna nueva opinión cualitativa.

    • Tercera ronda de Delphi

    En este paso se preparó un cuestionario cuantitativo y se utiliza el rango del 1 al 9. Para alcanzar un consenso de opinión relativo, el 75% de los encuestados califica en uno de los rangos entre 1 y 3, 4 a 6 o 7 a 9. Si el 75% de las opiniones estaban en el rango de 7 a 9, el componente ha alcanzado un consenso y es aprobado; pero si el 75% de los resultados se responden en los otros intervalos; el componente alcanza consenso y es rechazado. Los resultados se muestran en la Tabla 5.

    Tabla 5. Tercera ronda

     ComponentesPromedioDesviación estándarInterpretación
    1Inteligencia de procesos hospitalarios con infraestructura de red digital2.380.41Consenso y aprobación
    2Diseño digital de temporización desde el inicio del dolor del paciente2.910.25Consenso y aprobación
    3Automatización del proceso de servicios sanitarios1.670.71Consenso y aprobación
    4Proporcionar las sugerencias más adecuadas según los problemas del paciente con la IA2.090.43Consenso y aprobación
    5Mejorar la visión analítica del personal hospitalario mediante aprendizaje automático2.320.56Consenso y aprobación
    6Máxima aclaración de la condición del paciente para el personal médico con IoT2.140.68Consenso y aprobación
    7Trabajadores sanitarios acompañan a pacientes dados de alta hasta la recuperación completa con software inteligente1.840.64Consenso y aprobación
    8Predecir otros posibles problemas futuros del paciente con el control continuo1.980.79Consenso y aprobación

    Los expertos aprobaron todos los componentes de la H 6.0 según la Tabla 5.

    3.2.  Marco conceptual

    Los elementos básicos de la Figura 2 se definen en detalle en la revisión bibliográfica para lectores que tienden a comprender el concepto de tecnología y el concepto de salud. Por esta razón, el marco conceptual establece la conexión entre la industria y el hospital. La tecnología y la industria están en un lado de esta investigación. Además, los sistemas sanitarios y hospitales están en el otro lado de la investigación actual. Es importante señalar que la innovación en esta investigación puede producirse a la sombra de la sexta generación de la industria y el hospital. El acceso rápido y la mejora de la experiencia clínica son los dos factores que puede surgir gracias a esta innovación. Además, las experiencias personales de pacientes pueden darse de una manera mejor.

    Figura 2. Marco conceptual de H 6.0

    4.  CONCLUSIÓN

    En conclusión, se explican los conceptos y resultados significativos de la investigación. En esta sección se afirma que estableciendo una nueva generación de hospitales, la gente puede vivir más fácilmente que en el pasado. Pueden usar estas tecnologías cada vez más. Así, la calidad de su vida también será cada vez mayor. En la historia de los humanos, la gente pidió a los científicos que investigaran y descubrieran cosas nuevas. La élite de la sociedad podría inventar muchas herramientas nuevas para la gente. Los hospitales podrían desempeñar su papel en esta historia cuidando a las personas y dándoles el remedio. Esta generación de hospitales puede crear magia y milagros para los pacientes. A continuación, se demuestran algunas de las ventajas del Hospital 6.0 como resultado de la investigación.

    Acceso rápido a los archivos y documentación de los pacientes en los hospitales. La recuperación eficiente de los expedientes y documentación de los pacientes es de suma importancia en los hospitales. Al incorporar un sistema EHR seguro (Johnston et al., 2023), este proceso puede simplificarse, garantizando un acceso rápido y manteniendo la integridad y confidencialidad de los datos.

    La mejora de la experiencia clínica en los hospitales es otra ventaja. Los programas de formación estructurados, la provisión de una exposición diversa de casos y la facilitación de la colaboración entre profesionales sanitarios probablemente puedan mejorar la experiencia clínica en entornos hospitalarios. Prestar atención a la experiencia clínica probablemente pueda mejorar los procedimientos futuros en hospitales. (Sartoretti et al., 2023). Al integrar ejercicios de simulación, fomentar el desarrollo profesional continuo y aprovechar el poder de la tecnología, los hospitales pueden establecer un entorno clínico más integral y enriquecedor. Demostrar las circunstancias adecuadas para los pacientes puede afectar significativamente el proceso de recuperación en los hospitales.

    Aplicar la personalización y la personalización es fundamental, ya que se adapta a las preferencias de la generación contemporánea. Por tanto, para obtener una comprensión más profunda del tema actual, un estudio de investigación puede explorarlo mejor (Wan & Xia, 2023). Personalizar las experiencias de los pacientes en los hospitales implica adaptar la atención proporcionada para adaptarla a sus necesidades individuales. Este objetivo puede lograrse desarrollando perfiles completos de los pacientes, asegurando una comunicación eficaz e integrando las preferencias del paciente en los planes de tratamiento. El uso de la tecnología para recopilar retroalimentación en tiempo real, crear entornos cómodos y proporcionar apoyo personalizado contribuye a fomentar un enfoque más centrado en el paciente dentro de los entornos sanitarios. Así, como perspectiva futura, se observa que el Hospital 6.0 es un actor en el sistema sanitario global del mundo para quienes desean innovar y construir una sociedad mejor para sus miembros. Los médicos y los médicos serán quienes puedan dedicar cada vez más sus vidas. Así que, si cualquier tipo de médico está leyendo este capítulo puede darse cuenta de que debe mejorar con las transformaciones de la tecnología porque actúa como un mar. Si el nadador intenta resistir las olas, no sobrevivirá. De lo contrario, el nadador puede nadar sobre el agua. Las oleadas de tecnologías en el contexto de las diversas revoluciones industriales son aquellas Olas del mar.

    Atención sanitaria virtual en modelos hospitalarios a domicilio para pacientes

    Aspectos destacados del artículo

    • •Mapeo integral de modelos de hospital virtual en casa (HaH): esta revisión de alcance sintetiza hallazgos de 79 estudios sobre modelos de HaH virtuales e híbridos liderados por hospitales para pacientes con infecciones agudas, identificando componentes clave como la monitorización remota, las intervenciones médicas y la estructura de la fuerza laboral.
    • •Heterogeneidad relevante y brechas en la información: la revisión revela una variabilidad considerable en el diseño del modelo de HaH y una notificación inconsistente de componentes clínicamente importantes, con hasta un 40% de los modelos híbridos sin descripciones detalladas, lo que supone desafíos para la implementación y la síntesis de evidencia.
    • •Evidencia limitada de alto nivel: a pesar de casi 45.000 participantes en los estudios incluidos, solo 254 participaron en ensayos controlados aleatorizados, lo que pone de manifiesto la necesidad crítica de evaluaciones más rigurosas para apoyar la toma de decisiones clínicas.
    • •Enfoque centrado en el paciente con perspectivas limitadas de los interesados: la mayoría de los estudios enfatizaron los resultados para los pacientes, como la mortalidad y la escalada de la atención, mientras que las perspectivas del personal sanitario y cuidadores informales estaban infrarrepresentadas, lo que indica la necesidad de una inclusión más amplia de los interesados en futuras investigaciones.
    • •Piden estandarización y enfoques realistas de evaluación: los autores abogan por definiciones estandarizadas y marcos de reporte para los modelos de HaH y sugieren ensayos controlados aleatorizados realistas como una metodología prometedora para evaluar intervenciones complejas en diversos contextos reales.

    Dado el desequilibrio entre la alta demanda de atención y la capacidad hospitalaria limitada, los modelos de hospital en casa (HaH) ofrecen una solución potencial al proporcionar atención a nivel hospitalario en los hogares de los pacientes. Esta revisión de alcance mapea la literatura sobre atención sanitaria virtual dirigida por hospitales dentro de los modelos de HaH para infecciones agudas, centrándose en las características de la intervención y los diseños de evaluación. Siguiendo las directrices del Instituto Johanna Briggs y PRISMA-ScR, incluimos estudios sobre modelos virtuales e híbridos de HaH utilizando telemedicina para monitorización e intervenciones remotas. Las búsquedas bibliográficas se realizaron del 3 al 22 de octubre de 2022, se actualizaron el 11 de julio de 2024 e identificaron 15.062 registros potencialmente relevantes. De estos, 79 estudios cumplieron los criterios de inclusión, destacando la diversidad de modelos de HaH y sus evaluaciones. Los modelos híbridos ofrecían opciones de tratamiento más amplias, pero muchos estudios carecían de descripciones detalladas de intervenciones, lo que complicaba la implementación y los metaanálisis. La mayoría de los estudios evaluaron los resultados de los pacientes, prestando atención limitada al personal sanitario y familiares. Se evaluaron cerca de 45.000 participantes, pero solo 254 participaron en ensayos controlados aleatorizados, lo que indica la necesidad de más evidencia de alto nivel. Persisten lagunas relevantes, incluyendo la heterogeneidad del modelo y la inconsistencia en la información.

    Características de las fuentes de evidencia

    Las características de los estudios incluidos se resumen en la Tabla 1 (año de publicación, país de origen, tipo y tamaño poblacional, y diseño del estudio).

    Tabla 1. Características de los estudios incluidos (n=79)

    Variablen (%)
    Publicación
     20246 (8)
     202319 (24)
     202222 (28)
     202123 (29)
     20205 (6)
     20190 (0)
     20182 (3)
     ≤20102 (3)
    País
     Estados Unidos35 (44)
     Australia7 (9)
     Italia6 (8)
     Reino Unido5 (6)
     Países Bajos4 (5)
     Francia3 (4)
     Singapur3 (4)
     Dinamarca2 (3)
     Israel2 (3)
     España2 (3)
     Otro10 (13)
    Diseño del estudio
     Cualitativo9 (11)
     Métodos mixtos10 (13)
     Cuantitativo60 (76)
     No RCT67 (85)
     ECA3 (4)
    Participantes
     Pacientes72 (91)
     Personal11 (14)
     Cuidadores2 (3)
     Otros/no está claro1 (1)
    Tamaño de la población del estudio
     <104 (5)
     10-5026 (33)
     51-1006 (8)
     101-25019 (24)
     251-100014 (18)
     >10009 (11)
    Confuso1 (1)
    Intervención
     Híbrido45 (57)
     Virtual33 (42)
     No definido1 (1)

    Abreviatura: ECA, ensayo controlado aleatorizado.

    La mayoría de los estudios se realizaron en Estados Unidos (n=35) o Australia (n=7), mientras que Europa, Asia y África estaban menos representados.

    Más del 80% de los estudios se publicaron en 2021 o después, lo que podría reflejar el impacto de la pandemia de COVID-19 en la utilización de modelos HaH. La mayoría de los estudios evaluaron los resultados relacionados con los pacientes. Más de la mitad de los estudios incluyeron menos de 250 participantes (Tabla Suplementaria 3 [datos completos extraídos de los registros individuales], disponible en línea en https://www.mcpdigitalhealth.org/).

    Diseños de estudios y resultados reportados

    Como se muestra en la Figura 2, la parte principal de los 79 estudios evaluó los resultados relacionados con los pacientes (n=72, sumando un total de 41.455 participantes), mientras que 11 estudios con 196 participantes informaron sobre la fuerza laboral y 2 estudios con 148 participantes informaron sobre el cuidador/familiares informales.

    Casi el 80% (n=60) de los estudios emplearon únicamente métodos cuantitativos. Tres estudios (3,8%) incluyeron el diseño de ensayos controlados aleatorizados (ECA), sumando un total de 254 participantes. Los 3 ECA informaron de forma consistente sobre tasas de mortalidad y reingreso, pero otros resultados como la duración de la estancia, las evaluaciones de satisfacción del paciente y la escalada de atención se reportaron de forma inconsistente.

    Diez estudios (12,7 %) combinaron métodos cuantitativos y cualitativos, mientras que 9 estudios (11,4 %) emplearon únicamente métodos cualitativos. Las medidas cualitativas se centraron principalmente en los pacientes y la fuerza laboral, mientras que las perspectivas de los familiares solo se evaluaron en 2 estudios (2,5%).

    En general, las medidas de resultado más comunes reportadas en los estudios incluyen la escalada de atención (n=42 [53%]), la mortalidad (n=37 [47%]) y la duración de la estancia (n=34 [43%]). Otras medidas de resultado reportadas fueron; tasa de readmisión (n=27 [34%]), evaluaciones satisfactorias del paciente (n=25 [32%]), eventos adversos (n=14 [18%]), costes sanitarios (n=13 [16%]), actividad física (n=1 [1%]) y otros (n=20 [25%]).

    Componentes del modelo

    En general, la mayoría de los estudios informaron sobre modelos híbridos (n=45) en comparación con modelos virtuales (n=33) de HaH. Un estudio no proporcionó suficientes datos para categorizar el modelo.

    Aquí ofrecemos un resumen de los 2 modelos reportados por los artículos originales, como los componentes clínicamente importantes (Tabla Suplementaria 4 [una visión general de las combinaciones reportadas de los diferentes componentes del modelo], disponible en línea en https://www.mcpdigitalhealth.org/).

    Modelos híbridos HaH

    Monitorización remota

    Los modelos híbridos incorporaban tanto soluciones de bajatecnología 22232425262728293031 como soluciones de alta tecnología7,11,12,3233,343536373839404142434445464748495051525354555657 para monitorización remota. La alta tecnología incluía plataformas de vídeo y web, además de teléfono y SMS/chat. Los protocolos de monitorización incluían principalmente el cribado de síntomas o la automedición de parámetros vitales. Algunos estudios también informaron sobre electrocardiogramas o telemetría como opciones de monitorización.11,30,32,38,47,51,58 Aproximadamente dos tercios de los estudios monitorizaron a los pacientes al menos dos veces al día,7,11,12,22,23,26,29,323334,3738394041424344,454647484950515253,59,60 mientras que una pequeña parte de los estudios no especificó la frecuencia de monitorización.25,31,35,56,58,616263Intervenciones médicas: Los modelos híbridos ofrecían una gama más amplia de intervenciones médicas. Casi la mitad de los estudios informaron sobre la oxigenoterapia suplementaria7,11,252627,35,37,39,42,43,464748,50,51,54,58,59,64,65 y tratamientos intravenosos,7,11,12,23,30,32,34,36373839404142,43,47,49,51,54,58,59 y más de una cuarta parte informó sobre la administración de líquidos intravenosos.7,12,30,32,34,36,37,42,47,51,54,65 Se reportaron tratamientos orales en más de un tercio de los estudios,7,22,24,26,33,34,36,38,42,43,47,48,50,51,54,65 y aproximadamente una quinta parte de los estudios tenía tipos de tratamiento no especificados.

    25,33,35,44,45,48,52,53,55 En aproximadamente dos tercios de los estudios se proporcionaron servicios de laboratorio, como la toma de muestras de sangre y cultivos.7,11,12,222324,29,30,323334,3738394041,42,4647484950515253545565 En una cuarta parte de los estudios se realizaron otras pruebas diagnósticas no especificadas.7,11,32,35,36,38,39,50,53,54,58,65

    Personal

    La plantilla en los modelos híbridos incluía una tasa de implicación ligeramente superior del personal médico y de enfermería en comparación con el modelo virtual.12,22232425,29,31,4344,454647484950515253545556,585960,62,64,65 También incluía un pequeño porcentaje de personal técnico y coordinadores.7,262728,30,3233, 3435363738394041,42,57

    Modelos HaH virtuales

    Monitorización remota

    En los modelos virtuales, la monitorización remota se describía principalmente como un método de baja tecnología realizado por teléfono y SMS/chat.61,6667686970717273747576777879808182 El seguimiento incluyó cribado de síntomas 61,6667686971,73747577,80,828384858687888990 o automediciones de parámetros vitales.61,666768697071,747576777879,818283848586878889,91929394959697 Poco más de la mitad de los estudios monitorizaron a los pacientes al menos dos veces al día, 66676869,73,767778798081828384,86,87,91,94,96,97 mientras que solo unos pocos estudios no especificaron la frecuencia de la monitorización.70,72,92,95

    Intervenciones médicas

    Aproximadamente un tercio de los estudios informó sobre la oxigenoterapia suplementaria,61,666768697071,75,84,93,96 sin administración de tratamientos intravenosos ni líquidos. Los tratamientos orales se registraron como un evento raro,73,74 y en algunos casos, no se especificó más el tipo de tratamiento.72,87 No se reportaron pruebas diagnósticas.

    Personal

    La plantilla descrita en la literatura incluía médicos y personal de enfermería,61,6667686970,7677787980,83,86,8889909192,95,97 con menos participación de otros grupos de personal, como personal técnico y coordinadores. 7172737475,81,82,84,85,87,93,94,96

    Los diferentes componentes del modelo y sus proporciones se muestran en la Tabla 2.

    Tabla 2. Componentes de los modelos

    VariableVirtual (n=33)Híbrido (n=45)
    n (%)n (%)
    Modo de comunicación
     SMS/chat10 (30)12 (27)
     Llamada28 (85)31 (69)
     Videollamada13 (39)29 (64)
     Otros/no especificados3 (9)10 (22)
    Monitorización
     Signos vitales29 (88)39 (87)
     ECG/telemetría0 (0)7 (16)
     Síntomas20 (61)21 (47)
    Frecuencia de monitorización
     Menos de dos veces al día9 (27)9 (20)
     Más de dos veces al día20 (61)29 (64)
     No especificado4 (12)7 (16)
    Tratamiento
     Oxígeno11 (33)21 (47)
     Tratamiento intravenoso0 (0)21 (47)
     Líquido intravenoso0 (0)12 (27)
     Tratamiento PO2 (6)16 (36)
     Otros/no especificados2 (6)10 (22)
    Pruebas
     Servicios de laboratorio0 (0)29 (64)
     Otros/no especificados0 (0)12 (27)
    Personal
     Médicos29 (88)43 (96)
     Personal de enfermería27 (82)44 (98)
     Personal técnico6 (18)3 (7)
     Coordinador5 (15)8 (18)
     Otros/no especificados6 (18)11 (24)

    Abreviatura: ECG, electrocardiograma; IV, intravenosa; Oficial de libertad condicional, según los sistemas operativos.

    Comparación de modelos híbridos y virtuales de HaH:

    Las diferencias clave entre los 2 modelos de HaH residen en la extensión y tipo de intervenciones médicas y en el nivel de implicación de la fuerza laboral. El modelo híbrido ofrecía opciones de tratamiento más completas apoyadas por diagnósticos, lo que llevó a la necesidad de una plantilla más diversa, como se visualiza en el mapa de árbol de la Figura 3.

    Como se muestra en la Tabla 2, los detalles de los componentes clínicamente importantes del modelo HaH a menudo no se especificaban o faltaban. Esta información importante faltaba en el ∼20% de los estudios de modelos virtuales y en el ∼40% de los de modelos híbridos.

    Discusión

    Hasta donde sabemos, esta es la primera revisión de alcance centrada en la atención sanitaria virtual dirigida por hospitales dentro de modelos de HaH para pacientes con infecciones agudas. Nuestro objetivo era mapear las características de las intervenciones y sus diseños de evaluación. Identificamos 79 estudios, clasificándolos en modelos exclusivamente virtuales o híbridos de HaH (combinando elementos de atención virtual con visitas físicas a los domicilios de los pacientes). Como era de esperar, los modelos híbridos ofrecieron opciones más amplias de tratamiento y diagnóstico, incluyendo tratamiento intravenoso y muestreo sanguíneo. Cabe destacar que un tercio de los estudios identificados carecía de detalles sobre componentes clínicamente relevantes como la monitorización remota, intervenciones médicas y la plantilla.En consonancia con otros estudios,15 nuestros resultados revelaron que los modelos de HaH para pacientes con infecciones son altamente heterogéneos, abarcando diversos tratamientos, técnicas de monitorización y modos de comunicación. Esta heterogeneidad y la falta de descripciones detalladas de las intervenciones presentan desafíos en la implementación y dificultan la posibilidad de realizar metaanálisis.16 Los responsables clínicos necesitan esta información indispensable para traducir con éxito los hallazgos positivos de la investigación en la práctica clínica.16 Por lo tanto, las descripciones detalladas de las intervenciones son fundamentales, ya que la falta de informes dificultará la reproducibilidad de hallazgos valiosos, como se destaca en la literatura.98

    La inclusión de modelos de menor intensidad y solo virtuales también refleja la naturaleza cambiante de los servicios HaH. En el momento de nuestra revisión, no existía una definición universalmente aceptada de HaH, especialmente en el contexto de la atención virtual. Por ello, adoptamos una definición de trabajo amplia para abarcar toda la gama de intervenciones dirigidas por hospitales que se están implementando en la práctica. Esto incluía tanto modelos de alta temprana como de evitación de ingresos, y atención únicamente virtual. Aunque algunos de estos modelos pueden no cumplir los criterios más estrictos de intensidad a nivel hospitalario, a menudo atienden a pacientes que de otro modo habrían sido ingresados en el hospital. Incluir estos estudios nos permite mapear la diversidad de implementaciones reales de HaH e identificar lagunas en la elaboración de informes y la estandarización. Sin embargo, reconocemos que esta amplitud introduce variabilidad en la intensidad de la atención, lo que puede limitar la comparabilidad entre estudios y debe tenerse en cuenta al interpretar los hallazgos o realizar metaanálisis.

    La mayoría de los estudios informaron principalmente sobre resultados de salud relacionados con los pacientes, como la escalada de la atención y la mortalidad, con un enfoque limitado en las perspectivas del personal sanitario y sus familiares. Es importante señalar que el objetivo de esta revisión de alcance no fue evaluar la eficacia de las intervenciones de HaH ni sintetizar los resultados clínicos, sino más bien mapear la amplitud y profundidad de la evidencia existente. En línea con las directrices metodológicas del Instituto Johanna Briggs, nuestro enfoque fue describir las características de los modelos HaH virtuales e híbridos y los tipos de diseños de evaluación utilizados. Aunque sí informamos sobre los tipos de resultados evaluados en los estudios, como la escalada de la atención, la mortalidad y la duración de la estancia, no realizamos un análisis comparativo de estos resultados. Este enfoque se eligió debido a la novedad del campo HaH, que se refleja en nuestros hallazgos, es decir, la heterogeneidad de la intervención y la evaluación, así como las lagunas identificadas en la notificación.Además, la mayoría de los estudios que informan sobre los resultados asociados al paciente usaron un diseño retrospectivo o basado en registros. En total, se evaluaron cerca de 45.000 participantes en 79 estudios, con solo 254 individuos participando en tres ECA. Esto indica una escasez de evidencia de alto nivel para la atención virtual dentro de los modelos de HaH para pacientes con infecciones, ya que la jerarquía de evidencia del Consejo Nacional de Salud e Investigación Médica sitúa el diseño de ECA en la cima, superado solo por revisiones sistemáticas de ECA.99Nuestros hallazgos están en línea con la agenda de investigación proporcionada por expertos de HaH y un reciente editorial de Cochrane,100 que requiere más investigación en dominios clave como las definiciones de modelos de HaH, el desarrollo de métricas para la evaluación de la eficacia y la calidad, la comprensión de las perspectivas informales de los cuidadores y los procesos de implementación.100,101Además, los modelos de Salud Blanca califican como intervenciones complejas debido a sus múltiples componentes interactuantes, como tratamientos médicos diversos, contextos variados y la implicación de múltiples partes interesadas. La guía del Consejo de Investigación Médica del Reino Unido sobre intervenciones sanitarias complejas enfatiza la importancia de comprender el contexto y cómo este influye en los efectos de una intervención.102,103 Esto plantea la cuestión de si los ECA tradicionales son el método más adecuado para evaluar programas de HaH o si enfoques alternativos, como los ECA realistas, podrían ser más adecuados. Las evaluaciones realistas combinan métodos cuantitativos y cualitativos para explorar no solo si una intervención es efectiva, sino también para quién y bajo qué circunstancias funciona104Los hallazgos anteriores indican que la investigación futura debería centrarse en las siguientes áreas para avanzar en el campo de la HaH virtual e híbrida para pacientes con infecciones:

    • •Definición clara de HaH: adoptar una definición clara y universalmente aceptada de HaH garantizará la coherencia en la investigación y la práctica. Esto se puede lograr consultando definiciones establecidas, como la proporcionada por la comunidad mundial HaH.20
    • •Una descripción clara de los componentes del modelo—los componentes de HaH bien definidos y bien descritos apoyarán la reproducción por intervención en otros entornos y permitirán la comparación entre diferentes modelos de HaH. Por ejemplo, Bidoli et al105 hacen hincapié en la necesidad de protocolos estandarizados y una infraestructura informática robusta para apoyar las tecnologías de salud digital, y Shi et al16 Enfatizan la necesidad de taxonomías de intervención validadas y estandarizadas.
    • •Evidencia de alto nivel—para proporcionar evidencia de alto nivel sobre la eficacia y seguridad de HaH, se necesitan más ECA (o ECA realistas) que permitan la síntesis de evidencia y garanticen la calidad y seguridad en los modelos de HaH.
    • •La investigación sobre la percepción de los roles y responsabilidades de los familiares y la fuerza laboral—un mayor esfuerzo para investigar el impacto de los modelos de HaH en el personal sanitario y familiares (incluyendo sus experiencias, satisfacción y desafíos) proporcionará una comprensión más completa de los posibles beneficios y efectos no deseados de los modelos HaH para otros actores además de los pacientes. Por ejemplo, Leong et al10 destacar la importancia de considerar los resultados para los cuidadores y los indicadores de proceso en las evaluaciones de HaH.

    Al abordar estas áreas, la investigación futura puede aportar evidencia más sólida que respalde la optimización y adopción generalizada de modelos de HaH en los sistemas sanitarios.

    Limitaciones

    Esta revisión de alcance se inició antes del establecimiento de un consenso científico claro sobre qué constituye HaH virtual o híbrido, desafiando el proceso de búsqueda bibliográfica y aplicación de métricas de elegibilidad estandarizadas. Por tanto, la literatura relevante que describa HaH virtual o híbrida en otros términos podría haberse pasado por alto. Además, el proceso de revisión se extendió durante un periodo de 2,5 años, durante los cuales el campo de la HaH ha evolucionado a gran velocidad, incluyendo la aparición de innovaciones organizativas y tecnológicas novedosas y sus evaluaciones. Como nuestra búsqueda bibliográfica se actualizó por última vez en julio de 2024, la evidencia más reciente puede no reflejarse en esta revisión.

    Además, solo se incluyeron registros en inglés o danés, lo que pudo haber llevado a la exclusión de estudios relevantes publicados en otros idiomas, omitiendo potencialmente investigaciones relevantes de regiones como África, Sudamérica y Asia, lo que afecta la generalización de los hallazgos.

    Finalmente, nuestro enfoque fue en pacientes con infecciones agudas, y la aplicabilidad de nuestros hallazgos podría no encajar en otras poblaciones.

    Conclusión

    En conclusión, nuestra revisión de alcance pone de relieve la base de evidencia creciente de modelos virtuales o híbridos de HaH dirigidos a pacientes con infecciones agudas. En los estudios incluidos se evaluaron cerca de 45.000 participantes, pero solo 254 personas participaron en ECA, lo que indica una escasez de evidencia de alto nivel. Persisten importantes lagunas científicas debido a la heterogeneidad de los componentes del modelo, la calidad inconsistente de los informes, el enfoque predominante en los resultados de los pacientes frente a la fuerza laboral y familiares, la dependencia de estudios retrospectivos y la escasez de evidencia de alto nivel procedente de ECA. Abordar estas carencias es crucial para permitir que los responsables clínicos adapten, implementen y monitoreen eficazmente los efectos de modelos virtuales o híbridos de HaH para pacientes con infecciones graves en entornos reales.

    Organización del Hospital Virtual

    Kumari AA, Wani TA, Liem M, Boyd J, Khan UR
    Advancing Regional and Remote Health Care With Virtual Hospital Implementation: Rapid Review
    JMIR Hum Factors 2025;12:e64582
    doi: 10.2196/64582PMID: 40460425PMCID: 12174879

    Introducción

    Fondo

    Las disparidades en la atención sanitaria entre regiones rurales y remotas y centros urbanos son un desafío global. Países como Australia, Canadá y Estados Unidos han documentado disparidades significativas en el acceso y los resultados a la atención sanitaria [13]. Los datos del Instituto Australiano de Salud y Bienestar revelan un aumento de la incidencia de enfermedades en regiones remotas y muy remotas en comparación con ciudades urbanas [2]. Además, en regiones muy remotas, el riesgo de mortalidad prematura se incrementa 1,3 veces en hombres y 1,5 veces en mujeres en comparación con las áreas metropolitanas. Esta disparidad se alinea con los hallazgos de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades, que ponen de relieve los desafíos que enfrentan los estadounidenses rurales debido al acceso limitado a la atención sanitaria especializada y de emergencia, contribuyendo finalmente a una mayor prevalencia de muertes prevenibles en estas comunidades [4].

    Los modelos sanitarios tradicionales suelen tener dificultades para ofrecer servicios equitativos en regiones geográficamente aisladas debido a la escasez de instalaciones médicas, profesionales especializados y equipos diagnósticos avanzados. En consecuencia, las poblaciones rurales y remotas experimentan tasas más altas de enfermedades prevenibles, hospitalizaciones evitables y mortalidad en comparación con las urbanas [2,4,5]. En Australia, las tasas de hospitalización por enfermedades prevenibles son 2,5 veces más altas [2]. De manera similar, en Estados Unidos, las poblaciones rurales tienen una tasa de mortalidad global un 20% superior en comparación con sus homólogos urbanos, y 1 de cada 5 adultos rurales experimenta múltiples enfermedades crónicas, lo que conduce a un aumento en las tasas de hospitalizaciones y muertes prevenibles [5].

    La aparición de la salud virtual ofrece una solución prometedora para reducir la brecha sanitaria en zonas regionales y remotas. La salud virtual, impulsada por tecnologías digitales, ha logrado avances considerables, transformando los servicios de atención primaria, secundaria y terciaria. Las instituciones sanitarias han adoptado soluciones de salud virtual, como los hospitales virtuales (VH), para ofrecer tratamientos avanzados, consultas quirúrgicas, debates en equipos multidisciplinares y atención hospitalizada a domicilio, mejorando el acceso de los pacientes a intervenciones médicas complejas. Los VH aprovechan iniciativas digitales, como la telemedicina y las tecnologías de telemedicina, para ofrecer una amplia gama de servicios de salud a distancia, incluyendo consultas, diagnósticos, planes de tratamiento y atención hospitalaria a domicilio [6]. Estos servicios suelen prestarse mediante videoconferencia, plataformas web, aplicaciones móviles y otros canales digitales. Figura 1 ilustra aún más el concepto de VH.

    Figura 1. Concepto de hospital virtual. IoMT: Internet de las Cosas Médicas; EMR: historial médico electrónico.

    A diferencia de los hospitales tradicionales con infraestructura física, los VH operan principalmente en el ámbito digital. Su importancia radica en su capacidad para trascender barreras geográficas, mejorando el acceso a la atención sanitaria para pacientes en zonas remotas o desatendidas [7]. Es importante señalar que, aunque los términos VH, atención virtual, hospital en casa (salas virtuales) y telemedicina a veces se usan indistintamente, existen diferencias clave entre ellos. La atención virtual representa un amplio espectro de servicios sanitarios prestados de forma remota, abarcando una variedad de tecnologías y aplicaciones síncronas y asíncronas. Talevski et al [8] afirma que la atención virtual se refiere a «la integración de tecnologías digitales a lo largo del continuo de atención para mejorar los resultados para los pacientes.» Esta definición abarca programas sanitarios existentes, como el Departamento de Urgencias Virtuales de Victoria [8], el Programa de Monitorización Remota de Pacientes (RPM) de Ochsner Connected Health [9], y el Cleveland Clinic Express Care Online [10]. La telemedicina, por otro lado, es un subconjunto de la atención virtual que se centra principalmente en la comunicación en tiempo real entre pacientes y proveedores utilizando tecnología de telecomunicaciones [11]. Un ejemplo de atención virtual fuera del ámbito de la telemedicina es la RPM. Los sistemas RPM utilizan dispositivos, como dispositivos portátiles o sensores, para recopilar y transmitir datos de salud, como la frecuencia cardíaca o los niveles de glucosa, a los profesionales sanitarios para su análisis [12]. Esto ocurre de forma asíncrona, lo que lo diferencia de la comunicación en tiempo real que caracteriza a la telemedicina. Por otro lado, la VH representa un enfoque más integral de la atención sanitaria remota, ofreciendo una amplia gama de servicios más allá de las consultas, incluyendo diagnóstico remoto, desarrollo de planes de tratamiento y salas virtuales [13]. Los programas hospitalarios a domicilio, un subconjunto de VH o iniciativas independientes, proporcionan atención a nivel hospitalario en el domicilio del paciente, incorporando monitorización remota y consultas regulares [14].

    Las tecnologías de salud digital constituyen la piedra angular de los sistemas modernos de prestación de servicios sanitarios, incluyendo la atención virtual, la telemedicina, los VH y los programas hospitalarios a domicilio, facilitando servicios de atención sanitaria a distancia mediante diversas plataformas y aplicaciones tecnológicas. Según la Organización Mundial de la Salud [15], la salud digital abarca «el campo del conocimiento y la práctica asociados con el desarrollo y uso de tecnologías digitales para mejorar la salud». Esta definición abarca los diversos términos que se usan a menudo al discutir el diseño e implementación de tecnología en la atención sanitaria, incluyendo la atención virtual, la telemedicina y los VH. La Sociedad de Sistemas de Información y Gestión Sanitaria [12] caracteriza además la salud digital como un marco integral que incorpora diversas tecnologías digitales, sistemas y plataformas diseñados para ofrecer atención sanitaria, gestionar la información sanitaria y mejorar la prestación de atención al paciente.

    La pandemia de COVID-19 aceleró la adopción de VH como medio para gestionar las demandas sanitarias mientras se mitigaban los riesgos de infección. Esta rápida expansión condujo a mejoras demostradas en los resultados para los pacientes, incluyendo la duración de la estancia (LOS) y la mejora en los tiempos de espera [1618]. Historias de éxito, como la Real Princesa Alfredo VH [19], el programa de Atención Avanzada en Domicilio de la Clínica Mayo [20], y el Departamento de Emergencias Virtuales de Victoria [21], ejemplifican además la capacidad de los VH para ofrecer atención sanitaria eficaz de forma remota. La experiencia adquirida durante la pandemia pone de manifiesto la necesidad de planificación estratégica e inversión en VH para abordar las disparidades sanitarias en zonas rurales y remotas [22,23].

    La implementación exitosa de un VH es una tarea compleja, que requiere una planificación cuidadosa, evaluación e integración de tecnologías digitales [24]. Desafíos como la insuficiente orientación, la mala gobernanza, la limitada alfabetización tecnológica y las preocupaciones sobre la seguridad y la privacidad pueden dificultar la adopción fluida de VHs y soluciones de atención virtual relacionadas [17,18]. Para superar estas barreras e implementar con éxito los VH, deben priorizarse las recomendaciones basadas en la evidencia [25].

    Resultados clínicos

    Solo 7 (30%) estudios académicos de los 23 artículos revisados por pares y 2 (17%) de las 12 fuentes de literatura gris evaluaron los resultados clínicos de los VHs o modelos de atención virtual desde casa.

    Los hallazgos de la literatura existente demostraron que las VH han contribuido a resultados clínicos positivos, incluyendo consejos especializados sobre medicación, mejor conocimiento de la medicación y reducción de errores en la medicación [59], reducción de la transmisión de enfermedades [53,56[ minimizó la exposición a enfermedades al personal [53], mejoró la seguridad del paciente [57,59], reducción de admisión y readmisión [52,71], menor mortalidad, LOS más corto y máxima adhesión a las mejores prácticas clínicas [52,54,69].

    Según Allan et al. [59], los VH facilitaron una mejor gestión de la medicación al permitir que los especialistas ofrecieran asesoramiento personalizado según las necesidades individuales del paciente. Este enfoque personalizado mejoró la comprensión del paciente y la adherencia a la medicación. Además, al facilitar la comunicación directa entre profesionales sanitarios y especialistas, los VH podrían ayudar a reducir errores en la medicación, ya que los especialistas podrían revisar las recetas a distancia, identificar posibles errores y proporcionar retroalimentación o correcciones inmediatas.

    Los VHs también permitieron consultas remotas, diagnóstico y monitorización, reduciendo la necesidad de interacción física entre pacientes y personal sanitario [53,56]. Esto redujo el riesgo de transmisión de enfermedades, especialmente en casos de enfermedades infecciosas. Además, al minimizar las visitas presenciales, el personal sanitario estuvo expuesto a menos pacientes, reduciendo su riesgo de contraer enfermedades contagiosas.

    Gray et al [57] y Allan et al [59] enfatizó el papel de la monitorización continua y las intervenciones oportunas para mejorar la seguridad del paciente. Los dispositivos de monitorización remota y las consultas por telemedicina permitieron la detección temprana de complicaciones, facilitando intervenciones médicas rápidas y reduciendo el riesgo de eventos adversos. Mediante la monitorización remota e intervenciones oportunas, los VH también podrían gestionar las enfermedades crónicas de forma más eficaz, reduciendo así la frecuencia de ingresos hospitalarios y reingresos [52,71]. Además, al proporcionar a los pacientes un mejor acceso a recursos y apoyo sanitario, los VH podrían prevenir agravamientos de enfermedades crónicas, reduciendo aún más las hospitalizaciones.

    Los VH han demostrado potencial para mejorar los resultados en los pacientes y reducir los costes sanitarios. Al permitir un seguimiento continuo e intervenciones oportunas, los VH contribuyeron a la reducción de tasas de mortalidad, estancias hospitalarias más cortas y tasas de readmisión más bajas. Vindrola-Padros et al [54] informó que las salas virtuales para pacientes con COVID-19 tenían tasas de mortalidad más bajas, con solo un 29% de ingresos en urgencias y una tasa de reingreso del <36%. Del mismo modo, Kuperman et al. [52] informó que el VH piloto registró una disminución del 6% en las transferencias de pacientes, una disminución del 17% en las admisiones y una disminución del 3,7% en la línea de visión. Además, Head et al [51] discutió que el servicio de atención virtual desde casa para pacientes con lesiones por quemaduras tenía resultados clínicos similares en comparación con la atención presencial. Ninguno (0/23, 0%) de los estudios reportó resultados clínicos negativos para las VH.

    A pesar de la diversidad de las condiciones sanitarias, los estudios revelaron resultados clínicos similares. Por ejemplo, Head et al [51] se centró en el cuidado de quemaduras, Kuperman et al [52] hablaron sobre atención de urgencias e ingresos, y Shaw y Wilson [71] abordó la atención hospitalaria global; sin embargo, todos informaron que los VH redujeron la admisión, la readmisión y la transferencia en sus respectivos estudios. Del mismo modo, Gray et al. [57, dirigiéndose a la farmacia virtual, y Allan et al [59], al hablar sobre la COVID-19, descubrió que las soluciones de atención virtual desde casa mejoraban la seguridad del paciente.

    Resultados del sistema sanitario

    Un total de 12 (52%) estudios académicos sobre los 23 artículos revisados por pares y 3 (25%) de las 12 fuentes de literatura gris discutieron 9 resultados positivos en el sistema sanitario.

    Los resultados reportados incluyeron un mejor acceso a la atención y un uso eficiente de los recursos [39,52,54,71], reducción de los costes para pacientes y atención sanitaria [37,39,48,51,53,56,58], mejora de la experiencia y seguridad del paciente [5658,69], mejorando la prestación de servicios sanitarios y el apoyo a los proveedores mediante un flujo de trabajo confiable y la reubicación virtual [53,54,58,59], mejores resultados de proceso y mayor cumplimiento [37,52,54,58,71], una mayor cobertura geográfica y una mejor integración de los servicios sanitarios [67,71].

    Los VH utilizaron tecnologías de telemedicina para ofrecer servicios de salud a distancia, permitiendo a los pacientes acceder a profesionales sanitarios sin desplazamientos físicos y mejorando el acceso a la atención en zonas desfavorecidas [39,52,54,71]. De manera similar, los VH mejoraron la eficiencia sanitaria al agilizar los procesos de prestación, reasignar recursos hacia plataformas de atención virtual, reducir los requisitos de infraestructura física y resultar en ahorros de costes y una mejor prestación de servicios.

    Los VH también redujeron los costes de pacientes y atención sanitaria al minimizar la necesidad de visitas presenciales, hospitalizaciones y gastos de viaje asociados. Las consultas por telemedicina y la monitorización remota permitieron intervenciones oportunas, evitando complicaciones costosas y reduciendo el gasto sanitario total para pacientes y profesionales sanitarios. Según Head et al. [51], las visitas virtuales supusieron un ahorro significativo, incluyendo una reducción media de 130 millas en la distancia de viaje, 164 minutos de tiempo de viaje, 104 dólares estadounidenses en costes de desplazamiento y 81 dólares estadounidenses en salarios perdidos debido al tiempo ahorrado por no tener que desplazarse. Ninguno (0/23, 0%) de los artículos destacó resultados negativos en el sistema sanitario.

    Además, los VH podían ofrecer experiencias sanitarias cómodas y personalizadas adaptadas a las necesidades de los pacientes, ya que las consultas remotas y las herramientas digitales de salud permitían a los pacientes participar activamente en su atención, lo que conducía a una mayor satisfacción y compromiso [5658,69]. Además, los modelos de atención virtual priorizaron la seguridad del paciente minimizando la exposición a infecciones asociadas a la atención sanitaria y promoviendo la adhesión a prácticas basadas en la evidencia. De manera similar, al aprovechar la tecnología para optimizar los procesos de prestación de atención sanitaria y apoyar a los proveedores sanitarios en la prestación de atención de alta calidad, los facilitadores de VH lograron permitir una coordinación fluida entre equipos multidisciplinares, mejorando la comunicación, la colaboración y los resultados para los pacientes [53,54,58,59]. Los sistemas de apoyo virtuales también mejoraron la eficiencia de los proveedores y la satisfacción laboral, mejorando en última instancia la calidad general de la prestación de la atención.

    Los hallazgos de la literatura también revelaron que los VH mejoraron la atención sanitaria al estandarizar los flujos de trabajo, promover la adherencia clínica y facilitar una gestión eficiente de los datos [37,52,54,58,71]. El uso de soluciones digitales de salud ayudó a mejorar la coordinación de la atención y los resultados para los pacientes, al tiempo que garantizaba el cumplimiento normativo y los estándares de calidad en la prestación de atención sanitaria.

    Los resultados fueron consistentes en diferentes condiciones sanitarias. Mientras que Head et al [51], DeHart et al [39], Kuperman et al [52], Shaw y Wilson [71], y Vindrola-Padros et al [54] centrados en la atención de quemados, salud mental, urgencias e ingresos, atención hospitalaria general y COVID-19, respectivamente, sus estudios destacaron colectivamente que la virtualización de la atención sanitaria mejoró significativamente el acceso a la atención. Además, el Royal Prince Alfred VH, con sede en Australia, recibió comentarios positivos de los pacientes por la comodidad y los beneficios para reducir el estrés de recibir atención desde casa [71].

    Además, Hardy et al [67] y Shaw y Wilson [71] informó que los VH ofrecían servicios sanitarios más allá de los límites tradicionales, mejorando la accesibilidad y permitiendo una cobertura geográfica más amplia. La telemedicina y la monitorización remota permitieron a los pacientes recibir atención especializada, reduciendo las disparidades de acceso. Este modelo de atención también facilitó una mejor integración de los servicios sanitarios al fomentar la colaboración entre proveedores, mejorar las transiciones de atención y promover la continuidad de la atención en diferentes entornos.

    Perspectivas de los pacientes

    Un total de 8 (35%) de los 23 artículos revisados por pares y 1 (8%) informe web de las 12 fuentes de literatura gris examinaron las perspectivas de los pacientes respecto a la implementación de VHs y soluciones de atención virtual desde casa.

    Allan et al [59] y Correale et al [49] destacó la alta aceptación y satisfacción de los pacientes con los servicios de atención virtual desde casa. De manera similar, DeHart et al [39] señaló una mayor satisfacción debido al ahorro de tiempo, costes y desplazamientos proporcionados por los servicios de telemedicina para pacientes rurales. Del mismo modo, Giroux et al [50] reveló que la atención virtual de calidad desde casa mejoró el empoderamiento, la autogestión y amplió el acceso a una atención culturalmente apropiada a nivel local.

    La implicación del paciente en la atención remota se asocia con mejores resultados y satisfacción, como sugieren Vindrola-Padros et al [54]. Los VH proporcionaban a los pacientes la comodidad de recibir tratamiento localmente en lugar de tener que trasladarse a un hospital de atención secundaria, lo que conducía a un mayor nivel de satisfacción, como destacan Gray et al [57] y Kuperman et al [52]. Aunque ninguno (0/23, 0%) de los estudios abordó las perspectivas negativas de los pacientes, LeBlanc et al [58] afirmó que la satisfacción del paciente dependía en gran medida de la competencia tecnológica, la preparación del proveedor sanitario y la calidad de la atención proporcionada de forma virtual.

    Perspectivas de los proveedores de atención sanitaria

    Un total de 8 (35%) de los 23 artículos revisados por pares y 1 (8%) de las 12 fuentes de literatura gris discutieron las perspectivas de los proveedores sobre la implementación de VHs y soluciones de atención virtual desde casa.

    Las perspectivas positivas de los proveedores de atención sanitaria incluyeron una mayor satisfacción del proveedor [43,59], mejorada en la prestación de servicios [43,59], mejor colaboración y trabajo en equipo [39,49,50,60], y el aumento de la eficiencia y accesibilidad [52,56,58,60]. Los proveedores informaron que los VH y las soluciones hospitalarias en el hogar les ofrecían mayor flexibilidad para prestar atención y gestionar su carga de trabajo. Podían participar en consultas de telemedicina, monitorización remota y atención virtual, lo que reducía el agotamiento y aumentaba la satisfacción laboral. La comodidad y eficiencia de las plataformas de atención virtual contribuyeron a un entorno laboral más satisfactorio para los profesionales sanitarios. Tanto los artículos revisados por pares como la literatura gris también destacaron que los proveedores informaron que los VH mejoraban la prestación de atención sanitaria al permitir consultas por telemedicina y monitorización remota, permitiendo así llegar a una población de pacientes más amplia, ofrecer intervenciones oportunas y ofrecer apoyo continuo. Además, los proveedores afirmaron que la integración de herramientas digitales de salud permitió mejorar la calidad del servicio, la accesibilidad y los resultados para los pacientes.

    Además, los proveedores sanitarios expresaron que las plataformas virtuales de atención les permitían facilitar la colaboración y la comunicación entre los miembros del equipo sanitario, independientemente de su ubicación física [52,56,58,60]. Los proveedores rurales podrían consultar fácilmente con especialistas, compartir información de los pacientes y coordinar planes de atención en tiempo real, promoviendo la colaboración interdisciplinar y el trabajo en equipo. Este intercambio fluido de información mejoró la coordinación de la atención y los resultados para los pacientes.

    Estudios de Allan et al. [59] y Johnston et al [43] indicó que la mayor puntualidad del servicio, mayor accesibilidad y reducción del tiempo de desplazamiento de los proveedores aumentaron la satisfacción del cliente. También afirmaron que la mejora en los flujos de trabajo y procesos clínicos y una mejor gestión de la medicación contribuyeron aún más a una mejor prestación de servicios.

    Ningún paciente ni profesional sanitario reportó opiniones negativas sobre los resultados.

    Barreras para la implementación de VH

    Se reportaron barreras para la implementación de la VH en 21 (91%) de los 23 artículos revisados por pares y en 6 (50%) informes web de las 12 fuentes de literatura gris.

    La baja alfabetización digital y las barreras lingüísticas entre los pacientes rurales surgieron como obstáculos significativos, dificultando la adopción exitosa de VH. Las barreras lingüísticas y la falta de habilidades digitales supusieron desafíos para conectar a pacientes remotos con soluciones de atención virtual, contribuyendo a una brecha digital [48,50,53,58,71]. La falta de habilidades digitales también supuso un obstáculo importante para conectar a pacientes remotos con soluciones de atención virtual desde casa [39,57,71]. La baja alfabetización digital y las barreras lingüísticas entre los pacientes a menudo les desanimaban a participar en servicios de atención virtual [57] y llevó a una falta de compromiso del paciente para seguir utilizando servicios de atención virtual desde casa [39]. Además, se reportó la baja adopción de los proveedores sanitarios y la falta de conocimientos o habilidades del profesional, lo que resultó en resistencia al cambio y limitaciones laborales, lo que indica la necesidad de estrategias específicas para abordar estos problemas [3740,44,48,53,68,71].

    Barreras tecnológicas, como la mala infraestructura técnica y la conectividad [41,45,4851,53,56,58,64,67,68], soporte técnico limitado [39,46,50,57,58,60,68,71], acceso restringido a equipos digitales [38,43,46,49,53,57,60], y tecnologías heredadas y obsoletas [47,68,71], también se identificaron como barreras significativas para la implementación de la VH en comunidades regionales y remotas.

    En zonas remotas y rurales, la infraestructura técnica y la conectividad insuficientes dificultaron el despliegue efectivo de servicios VH [41,45,4851,53,56,58,64,67,68]. Sin acceso fiable a internet y redes de comunicación robustas, los proveedores sanitarios y los pacientes se enfrentaban a dificultades para acceder a consultas de telemedicina, monitorización remota y plataformas de salud digital.

    De manera similar, la ausencia de soporte técnico adecuado agravó los desafíos asociados a la implementación de VH [39,46,50,57,58,60,68,71]. Los profesionales sanitarios y los pacientes se encontraron con dificultades para resolver problemas técnicos, configurar dispositivos digitales o navegar por plataformas de telemedicina.

    Otra gran barrera tecnológica a la que se enfrentan las personas en comunidades remotas y desatendidas fue la falta de acceso a dispositivos digitales, como tabletas, cámaras web u ordenadores, que eran esenciales para participar en consultas de atención virtual [38,43,46,49,53,57,60]. La brecha digital agravó las disparidades en el acceso a la atención sanitaria y puso de manifiesto la necesidad de iniciativas destinadas a proporcionar equipos digitales a poblaciones marginadas.

    Además, la presencia de tecnologías heredadas y obsoletas dificultó la adopción y eficacia de las soluciones VH [47,68,71]. Sistemas incompatibles, software obsoleto y hardware obsoleto dificultaban la interoperabilidad, el intercambio de datos y la experiencia del usuario.

    Varios estudios reportaron barreras relacionadas con los procesos de coordinación y comunicación entre las partes interesadas [38,58], negligencia cultural para las comunidades rurales [66,68], ausencia de una gobernanza sólida y un liderazgo eficaz [42,43,59,68,71], preocupaciones sobre la privacidad y seguridad de los datos [38,48,49,56,58,69], desafíos organizativos en relación con la planificación de recursos [54,59], procesos operativos [38,42,60], y políticas limitadas que apoyen la inclusión en las comunidades rurales [45,48,54,57].

    Según Davis et al. [38] y LeBlanc et al [58], la coordinación y comunicación efectivas entre las partes interesadas fueron esenciales para la implementación exitosa de los VH. Las barreras dentro de estos procesos, como canales de comunicación fragmentados o la falta de protocolos estandarizados, dificultaban la prestación fluida de la atención y la colaboración entre proveedores sanitarios, pacientes y personal de apoyo.

    Además, el abandono cultural de las comunidades rurales puso de manifiesto las disparidades en el acceso y la prestación de la atención sanitaria. Las políticas e iniciativas que no tenían en cuenta los factores culturales, sociales y geográficos únicos de las poblaciones rurales agravaron las desigualdades en la atención sanitaria [66,68]. Reconocer y abordar la diversidad cultural y las necesidades sanitarias específicas de las zonas rurales era esencial para garantizar servicios de salud visual inclusivos y centrados en el paciente.

    Además, los marcos de gobernanza insuficientes y el apoyo de los líderes provocaron ambigüedad, resistencia al cambio y falta de rendición de cuentas, lo que dificultó el progreso y la sostenibilidad [42,43,59,68,71]. Mecanismos sólidos de liderazgo y gobernanza eran esenciales para guiar la planificación estratégica, la asignación de recursos y los procesos de toma de decisiones en las iniciativas de CV, y estos eran fundamentales para impulsar el cambio organizativo y asegurar la implementación exitosa de los VH.

    Otra consideración crítica para la implementación de VH fue la privacidad y seguridad de los datos, especialmente en lo que respecta al almacenamiento, transmisión y intercambio de información sensible de pacientes [38,48,49,56,58,69]. No abordar estas preocupaciones podría afectar la confianza del paciente, comprometer la confidencialidad y exponer a las organizaciones sanitarias a riesgos legales y regulatorios. Se consideraron imprescindibles políticas sólidas de privacidad de datos, sistemas de información seguros y cumplimiento de los estándares del sector para proteger los datos de los pacientes y mantener la confidencialidad.

    Los desafíos organizativos, como la planificación inadecuada de recursos y los procesos operativos ineficientes, dificultaron la escalabilidad y sostenibilidad de los VH [54,59]. Los recursos limitados, la escasez de personal y los flujos de trabajo ineficientes dificultaron la prestación de una atención oportuna y de calidad, afectando a los resultados y la satisfacción de los pacientes. La asignación estratégica de recursos, la optimización de procesos y la mejora continua de la calidad eran necesarias para superar las barreras organizativas y mejorar la eficiencia operativa en los VH.

    Además, las políticas limitadas que apoyan la inclusión de las comunidades rurales también afectaron la implementación de servicios equitativos de salud social [45,48,54,57]. La ausencia de políticas de apoyo puede limitar las oportunidades de financiación, los incentivos regulatorios y el desarrollo de infraestructuras para los VH en zonas rurales. La defensa de políticas que priorizaran la inclusión en las comunidades rurales, abordaran las disparidades en la atención sanitaria e incentivaran la adopción de VH era esencial para promover un acceso equitativo a los servicios sanitarios.

    Además, algunos estudios (35/4, 11%) identificaron desafíos de sostenibilidad financiera [47,57,60,69] y la distribución injusta de fondos entre diferentes entornos sanitarios [42,47,57].

    Facilitadores de iniciativas VH

    Se identificaron facilitadores para la exitosa implementación de VH en 19 (83%) de los 23 artículos revisados por pares y en 7 (58%) informes web de las 12 fuentes de literatura gris.

    La literatura sugería firmemente que los principales facilitadores incluían el liderazgo clínico y la defensa [37,48,71] junto con el enriquecimiento y formación del personal y pacientes [40,42,43,46,47,52,54,59,71], enfatizando la importancia de mejorar las capacidades de pacientes y proveedores para una implementación exitosa de la VH. Los gobiernos federales y estatales australianos están invirtiendo en programas de mejora de habilidades digitales para empoderar a los pacientes a autogestionarse de los síntomas y manejar los VH con confianza [67,68].

    Pocos otros facilitadores fueron reconocidos como una forma de mitigar barreras como la colaboración y las asociaciones [43,48,57,59,71], comunicación efectiva [48,49,52,65], planificación y desarrollo con propósito [37,60,65,71], una estructura de gobernanza integral [60,65,71], estructura organizativa optimizada [38,43,49,53], implementación iterativa del sistema [59,65,71], y políticas gubernamentales de apoyo [37,51,67,69].

    La colaboración y las alianzas entre los interesados, incluidos proveedores sanitarios, agencias gubernamentales, proveedores de tecnología y organizaciones comunitarias, fueron fundamentales para superar barreras y fomentar la adopción de VHs [43,48,57,59,71]. Fomentando la colaboración, las organizaciones podían aprovechar la experiencia colectiva, los recursos y las redes para afrontar desafíos; comparte buenas prácticas; y promover la innovación en la prestación de atención virtual. Asimismo, las estrategias de comunicación efectivas eran esenciales para garantizar una comprensión clara, alineación y compromiso entre las partes interesadas implicadas en la implementación de VH. Los canales de comunicación abiertos y transparentes facilitaron el intercambio de conocimientos, la participación de las partes interesadas y la resolución de problemas, permitiendo a las organizaciones abordar preocupaciones, gestionar expectativas y promover el consenso hacia objetivos comunes [48,49,52,65].

    La planificación y el desarrollo con propósito también incorporaron iniciativas estratégicas destinadas a diseñar, implementar y optimizar los VHs [37,60,65,71]. Adoptando un enfoque sistemático en la planificación, las organizaciones podrían anticipar desafíos, identificar oportunidades y desarrollar estrategias sólidas para abordar barreras y lograr los resultados deseados en la prestación de atención virtual. De manera similar, una estructura de gobernanza integral proporcionó el marco para guiar la toma de decisiones, la rendición de cuentas y la supervisión en las iniciativas de VH [60,65,71]. Mecanismos claros, políticas y procedimientos de gobernanza aseguraron la alineación con los objetivos organizativos, los requisitos regulatorios y los estándares del sector, promoviendo también la transparencia, la eficiencia y la implicación de las partes interesadas.

    Además, una estructura organizativa optimizada alineará roles, responsabilidades y flujos de trabajo para apoyar la prestación efectiva de servicios VH [38,43,49,53]. Al agilizar procesos, aclarar responsabilidades y fomentar la colaboración, las organizaciones pueden mejorar la eficiencia, la agilidad y la capacidad de respuesta en la prestación de atención virtual, mejorando en última instancia los resultados y la satisfacción de los pacientes. Del mismo modo, la implementación iterativa del sistema implicará una evaluación continua, refinamiento y optimización de servicios y procesos VH. Al adoptar un enfoque iterativo, las organizaciones pueden adaptarse a las necesidades cambiantes, abordar desafíos emergentes e incorporar la retroalimentación de los interesados, mejorando así la eficacia, usabilidad y sostenibilidad de las soluciones de atención virtual [59,65,71].

    Además, las políticas gubernamentales de apoyo crearon un entorno propicio para la implementación de la VH al proporcionar inteligibilidad regulatoria, apoyo financiero e incentivos para la innovación. Las políticas que promovieron el reembolso por telemedicina, el desarrollo de infraestructuras, la formación de la plantilla y la privacidad de los datos mejoraron la viabilidad y escalabilidad de las iniciativas de atención virtual, al tiempo que fomentaron la colaboración y alineación entre los actores de todo el ecosistema sanitario [37,51,67,69].

    Estos facilitadores destacaron la importancia de la planificación estratégica, la comunicación clara y los esfuerzos colaborativos entre los distintos actores para superar los desafíos relacionados con los procesos y asegurar el despliegue exitoso de VH.

    Inversión en infraestructuras técnicas [59,60,65,67,68,70], tecnología de calidad, fácil de usar y asequible [53,59,60,67,68], y servicios de divulgación técnica y apoyo [43,58,68] fueron señalados como facilitadores de iniciativas de VH.

    Una infraestructura técnica robusta formó la base para los VH, facilitando una comunicación fluida, intercambio de datos y prestación de servicios [59,60,65,67,68,70]. Por ello, la inversión en infraestructuras, como conectividad a internet de alta velocidad, almacenamiento seguro de datos y sistemas interoperables, fue esencial para garantizar una prestación fiable y eficiente de atención virtual. Sin una infraestructura adecuada, los VH se enfrentarían a problemas de conectividad, riesgos de seguridad de datos e ineficiencias operativas, lo que dificultaría su eficacia para llegar y atender a pacientes rurales.

    Además, el acceso a tecnología de calidad, fácil de usar y asequible era fundamental para mejorar la accesibilidad y usabilidad de los VHs [53,59,60,67,68]. Interfaces fáciles de usar, diseño intuitivo y asequibilidad aseguraron que los proveedores sanitarios y los pacientes pudieran navegar y utilizar fácilmente las plataformas virtuales de atención. Las soluciones tecnológicas de calidad también contribuyeron a experiencias positivas de usuario, compromiso y satisfacción, mejorando finalmente la eficacia y adopción de los VH.

    De manera similar, la divulgación técnica y los servicios de apoyo desempeñaron un papel vital ayudando a los proveedores de salud y a los pacientes a navegar y solucionar problemas en los servicios de tecnología de atención virtual [43,58,68]. Estos servicios pueden incluir programas de formación, mesas de ayuda y equipos de asistencia técnica que ofrecen orientación, formación y apoyo en la resolución de problemas. Al ofrecer soporte técnico continuo, las organizaciones podrían capacitar a los usuarios para utilizar eficazmente las plataformas VH, abordar problemas técnicos y maximizar los beneficios de la prestación de atención remota.

    Estos facilitadores subrayaron la importancia de una base técnica sólida, interfaces fáciles de usar y servicios de apoyo para superar los desafíos tecnológicos y mejorar la aceptación de los VH en comunidades regionales y remotas.

    La financiación sostenible también surgió como un facilitador crucial, subrayando la importancia de soluciones de reembolso de seguros permanentes y subvenciones para apoyar y ampliar el alcance de los servicios de VH [38,47,53].

    Discusión

    Hallazgos principales

    Esta revisión demostró resultados clínicos y de sistemas sanitarios de los VH en entornos de salud remotos y rurales. Aborda la actual brecha de evidencia respecto al impacto de los VH en poblaciones regionales y rurales en los resultados clínicos, del sistema sanitario, de los pacientes y de los proveedores, indicando que los VH mejoran significativamente la efectividad clínica, independientemente de la demografía poblacional.

    En cuanto a la efectividad clínica, esta revisión informó de resultados positivos frente a indicadores clave comúnmente utilizados para evaluar intervenciones sanitarias, como las tasas de mortalidad, tasas de readmisión, LOS y mejora en los indicadores clínicos [71]. Estos hallazgos son consistentes con los de Norman et al. [17], que reportaron beneficios similares de la atención hospitalaria a domicilio para personas mayores, como una línea de visión más corta y tasas de readmisión reducidas. Sin embargo, cabe señalar que esta revisión no examina el impacto de los VH en el manejo de enfermedades crónicas, un área crítica para evaluar la efectividad global de los VH. Se necesita más investigación para explorar cómo los VH pueden apoyar mejor la gestión de enfermedades crónicas y mejorar los resultados de salud a largo plazo.

    Además, este estudio destaca los beneficios para el sistema sanitario de los VH, destacando su potencial para reducir los gastos de pacientes y atención sanitaria en diversas condiciones, incluyendo salud general, salud mental, cuidados de quemaduras y enfermedades infecciosas como la COVID-19. El análisis se correlaciona con métricas clave como la calidad de la atención, el acceso equitativo, la gestión de costes y la mejora de la salud poblacional, afirmando que los VH mejoran significativamente los resultados del sistema sanitario en comunidades regionales y remotas.

    Además, los resultados del sistema sanitario identificados en esta revisión coinciden con los observados en poblaciones urbanas, según informaron Bidoli et al. [13] y Snoswell et al [72]. La evidencia indica que los VH impactan positivamente en los resultados del sistema sanitario al mejorar la eficiencia, la accesibilidad y la gestión de recursos, demostrando así ser una valiosa adición a la prestación sanitaria contemporánea.

    Los hallazgos también revelan que las perspectivas positivas tanto de pacientes como de proveedores dependen de una conectividad a internet adecuada, tecnología fácil de usar, formación adecuada y una mayor colaboración entre proveedores sanitarios urbanos y rurales. Una comparación con los estudios de Denny y Hill [73], que evaluaron las perspectivas de pacientes y profesionales sanitarios sobre la prestación virtual de atención a pacientes con fibrosis quística en un entorno suburbano, y Babaei et al [18], que evaluó las barreras y facilitadores de la atención virtual, reveló hallazgos similares. Ambos estudios apoyan el argumento de que la alta satisfacción de pacientes y proveedores depende en gran medida de una conectividad adecuada a internet, una tecnología eficaz y sistemas de soporte técnico robustos.

    Más allá de los hallazgos de este estudio, cabe destacar que los VH también tienen un potencial transformador para mitigar el cambio climático manteniendo una atención eficaz a los pacientes. King et al [74] reveló una reducción del 99,37% en las emisiones de carbono por cita en comparación con las visitas presenciales. Del mismo modo, Thiel et al [75] demostró que la telemedicina redujo las emisiones de gases de efecto invernadero en casi 17.000 toneladas métricas en 2021, equivalente al consumo energético anual de 2.100 hogares, al sustituir las visitas presenciales por citas virtuales.

    A pesar de los numerosos beneficios de los VH para la atención sanitaria rural y remota, su implementación suele enfrentarse a desafíos significativos. Estos retos pueden clasificarse en 4 temas principales: personas, procesos, tecnología y finanzas (Figura 3). Abordar eficazmente las barreras en estas áreas requiere un enfoque multifacético, que incluya la alfabetización digital y el enriquecimiento, la colaboración entre partes interesadas, un enfoque centrado en el paciente, estructuras de financiación sostenibles y la aplicación de tecnologías inteligentes. Al implementar estas estrategias, las comunidades regionales y remotas pueden obtener un mejor acceso a una atención sanitaria de calidad, lo que puede mejorar los resultados clínicos y del sistema sanitario y aumentar la satisfacción de los pacientes y proveedores rurales.

    Abordar estos desafíos multifacéticos es crucial para la implementación exitosa de VH en entornos sanitarios regionales y remotos. Los facilitadores identificados proporcionan una hoja de ruta para intervenciones e inversiones estratégicas que superen barreras, mejorando así la eficacia de los VH para mejorar la accesibilidad y la prestación de atención sanitaria en zonas desatendidas.

    Figura 3. Barreras y facilitadores de iniciativas hospitalarias virtuales.

    Recomendaciones para desarrollar VHs

    La síntesis de estudios sobre el desarrollo de VHs en áreas regionales y remotas ha dado lugar a 4 recomendaciones clave. En primer lugar, la implementación exitosa de VH depende en gran medida de la colaboración entre partes interesadas y de enfoques centrados en el paciente. Involucrar a una amplia variedad de partes interesadas, incluidos miembros de la comunidad y proveedores sanitarios, garantiza que los VH estén alineados con las necesidades y preferencias de todos los implicados. Los elementos clave incluyen la participación colaborativa, la defensa de profesionales sanitarios, políticas de comunicación fluidas, diseño centrado en el paciente y modelos culturalmente sensibles. Estas estrategias fomentan la confianza, mejoran la coordinación y garantizan la inclusión y el respeto hacia las diversas poblaciones.

    En segundo lugar, lograr la equidad digital y asegurar financiación sostenible es fundamental para el éxito de las VH. Implementar estructuras de gobernanza sólidas y comités asesores para supervisar las operaciones de VH garantiza coordinación, seguridad y estándares de calidad. La transformación organizacional basada en políticas permite a los VH adaptarse a las necesidades sanitarias cambiantes mientras aprovechan subvenciones gubernamentales para proporcionar apoyo financiero esencial, abordando las necesidades de infraestructuras y los déficits operativos.

    En tercer lugar, invertir en infraestructuras sostenibles y avanzar en tecnología sanitaria es vital para mejorar los servicios de salud y salud virtual. Las recomendaciones incluyen desarrollar infraestructuras resilientes para apoyar la tecnología VH, avanzar en sistemas sanitarios integrados, empoderar al personal de atención remota con las herramientas y formación necesarias, construir bases digitales sólidas mediante el desarrollo iterativo e implementar medidas estrictas de privacidad y seguridad para proteger los datos de los pacientes.

    Por último, mejorar la alfabetización digital entre los profesionales sanitarios y los pacientes es crucial para la implementación fluida de los VH. La formación continua y la implicación de los profesionales sanitarios fomentan la confianza y la competencia en el uso de nuevas tecnologías, mientras que educar a los pacientes sobre las tecnologías de atención virtual mejora la aceptación y el compromiso.

    En general, la implementación exitosa de la VH en regiones regionales y remotas requiere un enfoque holístico que tenga en cuenta la colaboración entre las partes interesadas, un enfoque centrado en el paciente, la equidad digital, la aplicación de tecnología inteligente y la mejora de la alfabetización digital. Estas recomendaciones proporcionan un marco integral para desarrollar y mantener los VH en entornos sanitarios regionales y remotos.

    Limitaciones y dirección futura de investigación

    Esta revisión encontró varias limitaciones. En primer lugar, el periodo restringido de búsqueda, que concluyó en marzo de 2023, limitó la captación de desarrollos más recientes y de conocimientos emergentes. Sin embargo, el enfoque único en el contexto remoto y rural ofrece una relevancia atemporal para la comprensión básica de la implementación de la VH regional y remota a nivel global durante la pandemia de COVID-19. Este estudio proporciona una base valiosa para futuras investigaciones comparativas sobre la implementación de VH en entornos rurales y urbanos. En segundo lugar, la ausencia de estudios que reporten resultados negativos restringe nuestra comprensión de los posibles riesgos e inconvenientes asociados al desarrollo de VHs para comunidades remotas y regionales. Esta falta de informes equilibrados puede llevar a una visión demasiado optimista de la implementación de VH. Además, como revisión rápida, este estudio se enfrentó a limitaciones típicas, como un plazo limitado y la dependencia de fuentes en inglés, lo que podría excluir estudios relevantes y resultar en una búsqueda bibliográfica menos exhaustiva. Aunque eficiente, la metodología de revisión rápida ofrece menos profundidad en comparación con las revisiones sistemáticas, lo que puede limitar la solidez de las conclusiones. Finalmente, esta revisión no enfatizó suficientemente las implicaciones ambientales más amplias de los VH, en particular su potencial demostrado para reducir las emisiones de carbono mediante la disminución de los desplazamientos de los pacientes y el consumo de recursos. Esta omisión limita la discusión sobre su potencial como herramienta para la sostenibilidad ambiental. Por último, a pesar de los esfuerzos de los autores por evitar el uso de términos específicos de región en la búsqueda de literatura gris, es importante señalar que el uso del motor de búsqueda Google en este estudio pudo haber contribuido a un sesgo geográfico, lo que llevó a un énfasis en fuentes de literatura gris centradas en Australia.

    La investigación futura debería centrarse en evaluar tanto los resultados positivos como negativos de las VH en comparación con la atención hospitalaria, utilizando metodologías sólidas, como ensayos controlados aleatorizados o estudios de cohorte emparejados. Dicha investigación proporcionaría una evaluación integral de los resultados clínicos y del sistema sanitario de los VH, facilitando comparaciones directas con la atención hospitalaria tradicional. Además, existe una necesidad urgente de investigación cualitativa que incluya entrevistas con los principales actores implicados en proyectos exitosos de VH. Analizar estas entrevistas proporcionaría valiosas perspectivas sobre los desafíos, éxitos y lecciones aprendidas de proyectos específicos, permitiendo el desarrollo de recomendaciones bien fundamentadas para futuras iniciativas de salud y salud virtual. Además, la investigación debería investigar cómo la implementación de servicios de VH en zonas rurales y remotas podría contribuir a la mitigación del cambio climático mediante la reducción de los desplazamientos y el consumo de recursos relacionados con la atención sanitaria.

    Conclusiones

    La investigación sobre VHs evoluciona continuamente debido a los avances en regulaciones, avances digitales, herramientas de comunicación y capacidades de monitorización remota. Al reunir información de diferentes disciplinas, incluyendo la atención sanitaria, la tecnología y las políticas, esta revisión rápida basada en la evidencia ayuda a planificar eficazmente el despliegue de VH para que los beneficios puedan ser realizados por comunidades regionales y remotas.

    Esta revisión sugiere que los VH ofrecen una solución prometedora para salvar las brechas sanitarias en comunidades regionales y remotas, mejorando la eficacia clínica, mejorando los resultados del sistema sanitario y aumentando la satisfacción de pacientes y proveedores. Esta revisión también respalda la contribución positiva de los VH en el acceso equitativo a la atención sanitaria y aborda la brecha de evidencia existente en el contexto de la atención sanitaria regional y rural.

    En resumen, esta revisión rápida destaca las barreras, los facilitadores de mitigación y las recomendaciones que pueden servir como pilares estratégicos clave para desarrollar los VH, de modo que los resultados clínicos, el rendimiento del sistema sanitario y la satisfacción entre pacientes y proveedores sanitarios se mejoren en comunidades regionales y remotas

    Introducción al análisis estratégico del sector salud.

    1. Introducción del análisis del sector salud.

    Introducción:

    El análisis estratégico requiere tener en cuenta factores políticos, económicos, sociales, tecnológicos, sectoriales, ecológicos y legales. Debe complementarse con el estudio del mercado y las cinco fuerzas de Porter: el riesgo de entrada de nuevos competidores, el poder de negociación de proveedores y clientes, la amenaza de productos o servicios sustitutos y el nivel de rivalidad entre empresas actuales.

    El método PESTEL facilita organizar la información al examinar el entorno de una organización, permitiendo identificar eventos relevantes a partir de datos obtenidos, monitoreados y procesados durante, por ejemplo, los últimos tres años. Este enfoque ayuda a reconocer tanto riesgos como oportunidades, lo que es fundamental para definir la estrategia adecuada. El análisis destaca cómo interactúan estos factores con los aspectos de calidad, acceso y equidad en los servicios de salud. Para llevarlo a cabo, se deben seleccionar los factores pertinentes, buscar información relevante, evaluar su impacto, detectar amenazas y oportunidades y desarrollar las estrategias correspondientes. En el ámbito sanitario, este proceso se complica debido a la influencia de intereses particulares, falta de datos fiables, escasa transparencia y ausencia de análisis objetivos.

    Al estudiar organizaciones que operan en la sociedad y dentro del mercado, hay que considerar elementos como la jerarquía, heterarquía, costos de transacción, incertidumbre y comportamientos oportunistas.

    Políticas:

    Los factores políticos inciden en la regulación y el financiamiento del sector salud. Las políticas gubernamentales determinan aspectos clave como la cobertura, el acceso y la sostenibilidad del sistema sanitario.

    Estas variables presentan diferencias entre regiones de nuestro país, relacionadas con la solidez de las administraciones públicas, los resultados electorales, la demanda de servicios, la organización de la oferta de servicios, las dificultades de la relación entre la atención primaria y la especializada, la composición de la oferta asistencial en gobiernos locales, así como con las particularidades económicas de las cuentas provinciales. A nivel nacional, existen componentes estratégicos definidos por el gobierno central, cuya orientación ideológica liberal postula que la atención en salud debe ser progresivamente delegada a individuos, provincias y seguros privados, considerando que la función estatal en este ámbito es limitada.

    La perspectiva del pensamiento “liberal” imperante intenta minimizar principios de solidaridad y justicia social, promoviendo una visión menos colectivista. En consecuencia, el sistema podría experimentar reformas orientadas a restringir el financiamiento colectivo por otro individual y voluntario, lo que incrementaría los déficits económicos de los financiadores y, eventualmente, conduciría al cierre y liquidación de obras sociales con menor eficiencia, sin contemplar mecanismos de reasignación para quienes pierdan cobertura—particularmente personas mayores o con enfermedades preexistentes, quienes enfrentan mayor dificultad para acceder a nuevos prestadores.

    La financiación de la salud con el aporte y la contribución es insuficiente para dar cobertura a la canasta de prestaciones, por lo tanto, requiere que se evalúe una forma suplementaria de financiación.

    La acción concreta es suspender el aporte convulsivo a los sindicatos del 2% para las actividades sociales, pero en la actualidad financian el déficit de los sistemas de salud.

    La decisión política es que los sistemas de salud no se financien más con impuesto al trabajo, pero no le saldrá más económico a los ciudadanos sino seguramente más caros.

    Esta decisión estratégica implica una transformación sin precedentes, ya que este sistema comenzó en el año 1968 con un gobierno militar y acuerdo con las entidades sindicales.

    Las reformas no terminan allí, sino en la duración de la jornada laboral, en la ultraactividad, en la negociación de los convenios colectivos de trabajo por empresa, no por sector, lo cual afectará la asimetría, las vacaciones y las indemnizaciones por despidos. Permitirá premiar a los que tienen más productividad.

    Económicas:

    El estado de la economía influye directamente en los presupuestos asignados al sector salud. Incrementos en el PBI pueden facilitar mayores inversiones, mientras que las crisis económicas y los ajustes fiscales suelen reducir los recursos disponibles y limitar el acceso a los servicios.

    El superávit fiscal permite afrontar pagos corrientes y obligaciones de la deuda, aunque no ha sido suficiente para incrementar reservas ni para mitigar riesgos macroeconómicos, por corridas cambiarias o especulativas.

    Se han autorizado endeudamientos jurisdiccionales provinciales, pero los niveles de consumo continúan estancados.

    Los subsidios al sector energético se redujeron un 38%, situándose en $3185 millones, mientras que los subsidios al transporte cubren el 69% del valor del boleto.

    En octubre, el Sector Público Nacional (SPN) registró un superávit financiero de $517.672 millones, resultado de un saldo primario de $823.925 millones y el pago neto de intereses de deuda pública por $306.253 millones. De esta forma, al décimo mes del año, el SPN acumuló un superávit financiero aproximado del 0,5% del PIB y un superávit primario del 1,4% del PIB, manteniendo la disciplina fiscal del programa gubernamental. Los aportes y contribuciones a la seguridad social crecieron un 35,9% interanual. El Brasil tiene un superávit del 3% del PIB, lo que le ha permitido en los últimos veinte años acumular reservar que le dan independencia.

    En 2025, la economía nacional aumentó 5% respecto al crecimiento promedio de América Latina (4,5%). Se proyecta que el próximo año el crecimiento se sitúe entre un 4,5% y 5%; sin embargo, el gasto en salud presenta una tendencia superior al crecimiento económico. El gasto en salud representa el 10% del PBI. Diversos estudios, como la curva de Preston[1], demuestran que elevar únicamente el ingreso no garantiza mejores resultados sanitarios. Se tienen que considerar siete factores: ingresos por cápita, disminución de las desigualdades entre los ciudadanos, acceso a los cuidados de salud, formas de cobertura, la educación, los determinantes sociales, los programas activos sobre las enfermedades metabólicas, cardiovasculares y diagnóstico precoz del cáncer. Existe un gradiente social de la salud.

    Las inversiones en salud pública son las que contribuyen de manera más significativa a aumentar la esperanza de vida. Es probable que el gasto de bolsillo aumente con las políticas vigentes, lo cual resulta regresivo. Para lograr un impacto positivo en la calidad de vida, es necesario optimizar la organización y la utilización de recursos en prácticas costo-efectivas. La retención de equipos y profesionales constituye un factor relevante, aunque su medición comparativa presenta limitaciones. El superávit fiscal, la abstención de emisión monetaria y los ajustes que afectan salarios y subsidios en servicios públicos y transporte impactan en los indicadores sociales: si bien el porcentaje de pobreza disminuye, el deterioro del consumo afecta a sectores de clase media y la economía evidencia procesos de concentración. Porque parte de los ingresos destinados al consumo hoy se destinan a pagar servicios y transporte.

    El gobierno busca inicialmente la desaparición de las obras sociales pequeñas y plantea que los sindicatos dejen de gestionar la atención sanitaria y de financiarse con aportes obligatorios de trabajadores formales, generando tensiones con las organizaciones sindicales y proponiendo reformas laborales asociadas con este objetivo.

    La reforma apunta al crecimiento del sistema de salud prepaga, reflejado en el aumento a 8,3 millones de afiliados, dos millones más que en periodos previos. Para la clase media el tener una obra social tiene una cuestión aspiracional.

    Otro aspecto de la reforma es que las obras sociales nacionales queden concentradas en un número muy inferior al actual.

    La gestión de la salud pública corresponde a las provincias, al igual que sucede con la educación, aunque no se contempla una transferencia de fondos específica. Como consecuencia, la función rectora del Ministerio de Salud tiende a ser menos visible, lo que puede dificultar la convergencia entre los diferentes indicadores.

    No se ha definido con claridad el mecanismo de financiamiento para la atención de pacientes con cobertura, especialmente ante la falta de determinación sobre la necesidad de que empresas aseguradoras de salud tendrá el sistema. Existen diversas alternativas de financiamiento que deben ser evaluadas y seleccionadas, ya que la situación actual genera barreras económicas de acceso tanto desde la oferta, debido al financiamiento de las obras sociales, como desde la demanda del paciente. Es importante considerar que esta problemática afecta directamente a pacientes que requieren tratamientos, incluyendo medicamentos de alto costo y eficacia cuestionable, cuya incorporación es demandada. Las ineficiencias presentes en el sistema agravan aún más esta circunstancia.  

    Los Monotributistas siguen sin financiar su salud, el aporte no está actualizado y es insuficiente para solventar el gasto. Ya que hoy lo que tributan es un 25% de lo que cuesta el PMO. Entonces la recaudación de la seguridad social debe subvencionar a los monotributistas. También lo debe hacer con la discapacidad que se dispusieron aumentos, pero en detrimento del financiamiento mediante aportes y contribuciones. Son personas que tienen demanda contenida.

    Tampoco se expresa como se financia la discapacidad.

    Sociales:

    Las dinámicas sociales como el envejecimiento de la población, la disminución de la natalidad, el aumento de las enfermedades crónicas, las desigualdades en la distribución económica afectan la demanda en los servicios de salud. Factores culturales juegan un rol en la percepción de tratamientos.

    La última desocupación registrada es el 7,6%. Se esta produciendo una disminución en el empleo público, sin crecimiento de empleo privado. Con diferencias por regiones.

    Tecnológicos:  

    El análisis estratégico debe considerar cómo la organización responde a los avances tecnológicos, el posicionamiento que busca o puede lograr en el sistema de salud y las fuerzas competitivas que enfrenta. La tecnología es una realidad actual. Elementos como la digitalización, el big data, el internet de las cosas, la interoperabilidad, la inteligencia artificial, las redes y el acceso a información técnica para la toma de decisiones han llegado para quedarse. Estos factores contribuyen a aumentar la seguridad y mejorar el desempeño organizacional, pero si no modificamos nuestros modelos mentales y paradigmas, las empresas seguirán enfrentando las mismas ineficiencias.

    La incorporación de tecnologías innovadoras está cambiando el sector de la salud, permitiendo diagnósticos y tratamientos más precisos; herramientas como la telemedicina y los registros electrónicos son fundamentales para incrementar la eficiencia.

    Una de las transformaciones más importantes para la gestión de la salud es la receta electrónica, ya que, a partir del 1 de enero de 2025, es la única modalidad vigente para la prescripción de medicamentos. “A partir de enero, es obligatorio y no puede haber más recetas en papel. La ventaja es que genera mayor seguridad porque no puede haber recetas manuscritas. Por lo tanto, va a haber menos errores, menos impresiones, menos corrupción, mayor trazabilidad, más agilidad y se optimiza el acceso al médico”, 

    La Telemedicina es otra de las tecnologías que esta transformando el acceso, las formas de atención, el alcance de algunas especialidades, evolucionando las comunicaciones y la difusión de los conocimientos.

    La industria farmacéutica ocupa una posición central en el equilibrio entre los incentivos para la innovación, el acceso a tratamientos y la viabilidad económica. Las políticas de protección intelectual, las estructuras de mercado y las estrategias de comercialización configuran su posicionamiento e inciden tanto en las prioridades productivas como en la dinámica innovadora del sector. Una comprensión rigurosa de estas variables resulta fundamental para los actores involucrados, pues posibilita el diseño de políticas que optimicen el acceso y la cobertura, sin comprometer el desarrollo de nuevas moléculas.

    A medida que la industria sanitaria continúa adoptando estas tecnologías, es fundamental considerar tanto los beneficios potenciales como los obstáculos que deben superarse para alcanzar su máximo potencial. Las cuestiones éticas, la seguridad de los datos, la interoperabilidad y la brecha digital son desafíos importantes que deben abordarse. Este estudio busca ofrecer una visión general del estado actual de la integración tecnológica en la atención sanitaria. Al comprender estos factores, las partes interesadas pueden comprender mejor las complejidades de los avances tecnológicos, garantizando que la innovación conduzca a una mejor atención al paciente y a una mayor eficiencia operativa.

    Los profesionales sanitarios, como médicos, enfermeros y personal administrativo, están experimentando un cambio de paradigma en sus funciones gracias a los avances tecnológicos. Los algoritmos de IA y ML facilitan los procesos de diagnóstico, permitiendo diagnósticos más precisos y oportunos, reduciendo el error humano y mejorando los resultados de los pacientes. Los dispositivos IoT facilitan la monitorización continua de los pacientes, lo que permite la gestión proactiva de enfermedades crónicas y reduce los reingresos hospitalarios.

    La estrategia relacionada con la tecnología con la quirúrgica con la robótica, la terapéutica con la terapéutica protónica, la mejora de la seguridad con la trazabilidad y los cambios en los diseños en relación con la incorporación de tecnología.

    En términos de impacto económico, el tamaño del mercado mundial de personal sanitario alcanzó los 59.260 millones de dólares en 2023 y se proyecta que supere los 103.290 millones de dólares para 2033, expandiéndose a una tasa de crecimiento anual compuesta (CAGR) del 5,52 % durante el período de pronóstico de 2024 a 2033. Este crecimiento subraya la creciente demanda de servicios sanitarios y la necesidad crítica de profesionales sanitarios cualificados. Sin embargo, la Organización Mundial de la Salud (OMS) estima un déficit proyectado de 10 millones de trabajadores sanitarios para 2030, predominantemente en países de ingresos bajos y medianos bajos, lo que destaca un desafío significativo para satisfacer las necesidades mundiales de atención sanitaria

    Sectoriales:

    El subsector de la seguridad social está compuesto por las Obras Sociales Nacionales (OSN) comprendidas en la Ley 23.660, las de regímenes especiales como las de las universidades, la de los poderes legislativos y judicial, la de las fuerzas armadas y de seguridad, el Instituto Nacional de Servicios Sociales para Jubilados y Pensionados (INSSJP-PAMI), y las Obras Sociales Provinciales (OSP), entre otras.

    Existen 292 OSN que brindan cobertura de salud a trabajadores en relación de dependencia que se desempeñan en distintos ámbitos privados o la administración pública nacional y a sus grupos familiares, así como, a monotributistas (MSAL, 2023)

    El INSSJP-PAMI es la obra social más grande de Latinoamérica, otorgando cobertura a 5 millones de jubilados y sus familiares a cargo, pensionados y veteranos de guerra.

    Las OSP son 24 y brindan cobertura a empleados públicos que prestan servicios en las administraciones provinciales y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, a sus familiares y en algunos casos a adherentes voluntarios

    El presente modelo de funcionamiento de la seguridad social evidencia limitaciones a partir de las sucesivas crisis económicas que atraviesa el país desde la década de 1970, las cuales han producido transformaciones estructurales en las características del mercado laboral. Entre los factores que han incidido en la disminución sostenida del “pool” de recursos gestionados por las obras sociales se destacan las elevadas tasas de desocupación, el incremento de la informalidad laboral, la pérdida del poder adquisitivo salarial frente a la inflación y el deterioro respecto al dólar producto de constantes devaluaciones de la moneda nacional. Dicho fondo de recursos está destinado a financiar un sistema prestacional cuyos costos presentan una tendencia creciente, atribuible a la incorporación continua de tecnologías y medicamentos innovadores, el proceso inflacionario persistente y la tendencia a la dolarización de dichos costos.

    El subsistema privado está compuesto por 674 entidades de medicina prepaga, entre las que se registran 283 Sociedades Comerciales, 220 Mutuales, 87 Obras Sociales con planes de adhesión o superadores, 40 Asociaciones Civiles, 27 Cooperativas, 5 Fundaciones, 1 Unipersonal y 11 Federaciones Médicas, Colegios Profesionales, Sindicatos o Fideicomisos (MSAL, 2023). Pero diez de ellas, concentran el 70% del mercado.

    La carencia de recursos humanos en salud es un problema mundial, regional y argentino, es en cantidad y en distribución, en algunas especialidades médicas y en la enfermería. Si se analiza la cantidad de agentes del sistema sin discriminar donde brindan servicios, que formación tienen, podemos seguir un rumbo erróneo, el número de profesionales anestesiólogos es insuficiente, de neonatólogos, de intensivistas pediátricos, de cirujanos infantiles, de terapistas intensivos de adultos, de médicos de familia, entre otros. Esto responde a una variedad de factores: del mercado laboral, de cupos de residencia, de otorgamiento de títulos, de remuneración en el sector público y de aranceles privados. Este ultimo factor es una situación que facilita la radicación de nuevos profesionales en las distintas regiones de la argentina. En esos servicios que se caracteriza de profesionales en servicios pediátricos, se esta produciendo una concentración en el sector público de salud que debe correlacionarse con la mejora en la calidad del servicio.

    Como se observa existe una tendencia clara al crecimiento del gasto privado en salud. La mitad en cuota del sistema de salud prepaga, y la otra en gasto de bolsillo.  Un comportamiento diferente se evidencia en las Obras Sociales, donde se observa una caída sostenida del gasto anual en términos reales hasta el año 2021 (14,8% con respecto al año 2017) y un cambio en la tendencia en el 2022 con un crecimiento de 1,5% con respecto al año anterior. Esto último se vio impulsado por el crecimiento del 2,4% del gasto de las OSN (incluido el INSSYJP-PAMI y las de Régimen especial) con respecto al año anterior. Por su parte las OSP durante todo el periodo estuvieron marcadas por una caída sostenida del gasto en términos reales, solo con un leve crecimiento anual del 1,7% durante el año 2021. Una mayor variabilidad se observa en el comportamiento del sector privado que registró una variación anual positiva del gasto real en el año 2018 y nuevamente en 2021 y 2022, alcanzando en este último año el valor más alto de la serie, implicando un aumento del 28,5% con respecto al año 2017.

    Sectorialmente la intención es descentralizar en las provincias la atención y el gasto en salud pública de sus habitantes, una menor cantidad de obras sociales, para las capitas medias o bajas, finalmente concentrar en unas diez prepagas el segmento de mejores ingresos, que otras empresas financio-gerenciadoras, crezcan en la integración y bajen los costos de transacción. Cada vez más actores integrarán las funciones gerenciar, financiar y prestar, ser más empresas integradas, con un Managed care del estilo de la Kaiser Permanent. Sustituir el modelo solidario de aportes por uno basado en la capacidad de pago. Todas las personas que se jubilen serán transferidas al INSSJP, cuyo funcionamiento no será modificado.

    Los ciudadanos clasificados como “no elegibles” para acceder al seguro deberán recurrir a un sistema público que no ha sido adaptado para responder eficientemente al incremento de la demanda. Dicho sistema enfrenta problemas históricos relacionados con su gestión y productividad, y suele mostrar limitaciones en su desempeño organizacional. La estructura de costos restringe la flexibilidad operativa, y los procedimientos de compras pueden afectar negativamente la producción debido a sus plazos. Asimismo, el personal observa una disminución progresiva en sus ingresos, dado que las cuentas provinciales no permiten aumentar significativamente el gasto en recursos humanos, considerando que también es necesario destinar fondos a otras áreas sociales bajo responsabilidad estatal.

    En Argentina, el 42% de las personas trabajadoras tiene un empleo no formal, lo que equivale a más de nueve millones. Esta cifra incluye a quienes trabajan sin registrarse como asalariados y a quienes son cuentapropistas, sin acceso a derechos laborales básicos. Como resultado, muchas quedan fuera del sistema formal: si sus ingresos no alcanzan para acceder a un seguro de salud, no estarán nominalizadas y solo podrán atenderse donde encuentren alguna posibilidad, o, como sucede actualmente, podrían morir al intentarlo.

    Este planteamiento no implica que deban perpetuarse las disfunciones del sistema; por el contrario, dentro de este modelo de mercado competitivo, se busca incentivar a las empresas que puedan ofrecer servicios a quienes actualmente carecen de capacidad de pago, de modo que resulte viable su aseguramiento.

    Se propone implementar diversas herramientas orientadas a la reducción de los costos de producción en los sistemas, considerando que el complejo industrial médico no garantiza por sí mismo la equidad. Entre las medidas sugeridas se encuentran: compras centralizadas, esquemas de riesgo compartido, negociaciones directas, seguros para enfermedades con tratamiento de alto costo mensual y anual, así como seguros destinados a patologías raras o huérfanas. Asimismo, se recomienda revisar la aplicación de impuestos al cheque y del IVA sobre las compras realizadas por entidades que prestan servicios de seguridad social.

    Las empresas deben dejar de depender del estado de emergencia sanitaria; prolongarlo podría causar una crisis generalizada o incluso su quiebra definitiva. Mientras que los grandes actores del sistema con apalancamiento financiero interno y externo podrán realizar inversiones en sistemas de prestación nuevos, con mayor confort y lujo, tecnología y alta complejidad.

    Legales:

    El marco legal constituye la base para la regulación del sector salud, estableciendo la protección de los derechos de los pacientes. Incluye legislación laboral, convenios, leyes de protección, normas de seguridad, estándares de calidad, habilitaciones y certificaciones. La correcta adaptación y verificación del cumplimiento normativo resulta fundamental para responder a los desafíos emergentes en el ámbito sanitario. El proceso regulatorio se ha enfocado en garantizar derechos, aunque en ocasiones sin considerar el financiamiento adecuado, lo que ha derivado en la incorporación de prestaciones no necesariamente alineadas con la sostenibilidad de los recursos.

    Ecológicos:

    Hace referencia a temas ambientales, el tratamiento de desechos y el compromiso con la responsabilidad social.

    Resumen estratégico.

    El análisis estratégico describe las propuestas de reforma y los desafíos del sistema de salud en Argentina. Por un lado, se plantea descentralizar la atención y el gasto en salud pública hacia las provincias, reducir la cantidad de obras sociales para los sectores de ingresos medios y bajos, y concentrar la cobertura de los segmentos de mayores ingresos en unas pocas prepagas, promoviendo la integración empresarial y la reducción de costos. El modelo solidario de aportes sería sustituido por uno basado en la capacidad de pago, y quienes se jubilen serían transferidos al INSSJP sin cambios en su funcionamiento.

    Se destaca el problema de los trabajadores no formales, quienes, al no tener acceso a seguros de salud, quedan excluidos del sistema formal y enfrentan graves riesgos. El sector público, que los debería asistir, no está preparado para absorber el incremento de la demanda y presenta dificultades históricas de gestión, baja productividad y limitaciones presupuestarias, especialmente para mejorar los ingresos del personal y atender otras áreas sociales.

    En este contexto, la propuesta busca incentivar a empresas para que desarrollen servicios accesibles a quienes no pueden pagar, utilizando herramientas como compras centralizadas, esquemas de riesgo compartido, negociaciones directas y seguros especializados para patologías costosas o raras. Además, se recomienda revisar la carga impositiva sobre las entidades de seguridad social.

    Las empresas deben dejar de depender de la emergencia sanitaria prolongada, ya que esto podría conducir a una crisis generalizada o incluso la quiebra. Los actores financieros más grandes podrán invertir en nuevos sistemas de prestación de servicios, con mayor tecnología y confort.

    En cuanto al marco legal, se subraya la importancia de la regulación para proteger los derechos de los pacientes, aunque en ocasiones su aplicación no ha considerado la sostenibilidad financiera, incorporando prestaciones que afectan los recursos disponibles. Por último, se menciona la necesidad de atender aspectos ecológicos, como el tratamiento de desechos y la responsabilidad social en el sector.


    Utilidad del análisis externo

    La utilidad del análisis externo en el diagnóstico estratégico radica en su capacidad para anticipar los factores que pueden influir en el desempeño de la empresa dentro del sector salud. Permite identificar con precisión tanto las oportunidades para crecer y mejorar, como las amenazas que pueden poner en riesgo la sostenibilidad y competitividad del negocio. Este enfoque ayuda a orientar la toma de decisiones, la asignación de recursos y el diseño de estrategias adaptativas ante cambios regulatorios, tecnológicos o de mercado, fortaleciendo la posición de la organización frente a los desafíos y dinamismos propios del entorno sanitario.

    El análisis externo para el diagnóstico estratégico permite detectar tanto oportunidades como amenazas en el sector salud. Las oportunidades incluyen la integración de financiadores y prestadores, la adopción de tecnología e innovación para aumentar la eficiencia, la entrada de inversión extranjera o el acceso a financiamiento de bajo costo para proyectos de inversión. Por otro lado, entre las amenazas se encuentran la incertidumbre respecto al proceso de reforma, la posible consolidación del mercado, la resistencia al cambio que podría generar inestabilidad y la preocupación de que la reforma no sea integral ni coordinada para rediseñar el modelo de atención y crear un sistema más eficiente. Además, la reestructuración del sistema sanitario en las provincias puede profundizar problemas de equidad y disminuir la capacidad de respuesta. Otras amenazas relevantes son la reducción de la inversión pública, el déficit de personal o de gestión profesional, así como deficiencias en los modelos de gobernanza. La situación actual parece priorizar a los actores más poderosos en perjuicio de los más vulnerables, como los usuarios del sistema. Es innegable la necesidad de reformas, ya que persisten problemas estructurales: fragmentación, falta de coordinación, ausencia de acuerdos interjurisdiccionales, duplicidad de servicios, indefinición del modelo de prestación, dificultades de financiamiento y fragilidad regulatoria estatal, además de desigualdades regionales en cobertura y carencias en la formación y distribución de recursos humanos en salud.

    [1] La curva de Preston muestra una relación positiva pero decreciente entre el PIB per cápita y la esperanza de vida, donde los países más ricos suelen tener mayor esperanza de vida, aunque la mejora se desacelera en países de altos ingresos. El gasto en salud es un factor clave que, junto con el crecimiento económico, impulsa la esperanza de vida; sin embargo, la relación entre gasto y esperanza de vida puede volverse menos sensible en países muy ricos, donde otros factores como los avances médicos y la provisión pública de salud también son cruciales.

    Impacto de la Adherencia Terapéutica en Resultados Clínicos, Costos y Calidad de Vida

    Urszula Religioni1,*Rocío Barrios-Rodríguez2,3,4 ,Pilar Requena2,3,4,Mariola Borowska5 yJanusz Ostrowski

    Resumen

    La adherencia al tratamiento, entendida como el grado en que una persona sigue las recomendaciones terapéuticas prescritas, resulta esencial para el manejo efectivo de enfermedades crónicas como diabetes, hipertensión y patologías cardiovasculares. Este documento revisa la influencia de la adherencia en los resultados clínicos, los costos de atención médica y la calidad de vida del paciente. Aunque su importancia es reconocida, la falta de adherencia sigue siendo un problema mundial, generando resultados subóptimos, más complicaciones, mayor número de hospitalizaciones y un gasto sanitario elevado. Se analiza el impacto multifacético de la adherencia, destacando su papel en la eficacia clínica, la mitigación de cargas económicas y la mejora del bienestar del paciente. Entre los hallazgos, se evidencia que una baja adherencia incrementa el riesgo de progresión de la enfermedad, complicaciones y costos, mientras que una buena adherencia favorece el control, reduce complicaciones y mejora la calidad de vida. Intervenciones tales como la educación, la simplificación de los regímenes y la integración de herramientas digitales han demostrado utilidad para superar barreras a la adherencia. Asimismo, se resalta el papel fundamental de los profesionales de la salud, cuyo acompañamiento y comunicación efectiva son decisivos. En suma, la adherencia impacta significativamente en resultados, costos y calidad de vida, exigiendo estrategias integrales y personalizadas para su mejora y la sostenibilidad del sistema sanitario.

    Estrategias para mejorar la adherencia terapéutica.

    EstrategiaDescripciónBeneficios
    Educación del pacienteAsesoramiento y materiales impresos/digitales para mejorar la comprensión de la terapia.Mayor conocimiento, adherencia y calidad de vida relacionada con la salud.
    Herramientas de salud digitalAplicaciones móviles y dispositivos electrónicos para recordatorios y seguimiento.Mayor compromiso y mejor adherencia.
    TelemedicinaConsultas y seguimiento virtual.Intervención temprana y mejores resultados.
    Regímenes simplificadosReducir la complejidad mediante la prescripción de medicamentos una vez al día.Mayor adherencia y menos complicaciones.
    Participación de los profesionales sanitariosParticipación activa en el fomento de la confianza del paciente, brindando apoyo continuo y fomentando la adherencia.Mejor relación paciente-proveedor, mejor adherencia y mejores resultados.
    Programas de intervenciónProgramas estructurados que utilizan equipos multidisciplinarios, incentivos financieros e intervenciones dirigidas por farmacéuticos para mejorar la adherencia.Reducción de reingresos hospitalarios, menos visitas a urgencias, mejor adherencia y ahorro de costes.

    1. Antecedentes

    La OMS define la adherencia a la terapia a largo plazo como la correspondencia entre el comportamiento de una persona (toma de medicamentos, dieta o cambios de estilo de vida) y las recomendaciones pactadas con un profesional de la salud. Aunque los términos “adherencia” y “cumplimiento” se han usado de manera intercambiable, existen diferencias: el cumplimiento implica un rol pasivo del paciente, mientras que la adherencia refiere a un enfoque colaborativo y centrado en el paciente. Por otro lado, la persistencia describe el tiempo durante el cual una persona sigue el tratamiento prescrito sin interrupciones. En el caso de las enfermedades crónicas, la adherencia es indispensable para alcanzar los objetivos terapéuticos y mejorar la calidad de vida. Sin embargo, el incumplimiento sigue siendo un reto global, aumentando la carga de enfermedad, los costos y las complicaciones evitables. Comprender la magnitud de este fenómeno y sus causas, tanto a nivel del paciente como del sistema de salud, es crucial para el manejo efectivo de la enfermedad y el diseño de intervenciones eficaces.

    2. Adherencia y Desafíos

    La adherencia es un fenómeno multifactorial influido por factores individuales y estructurales. Su medición puede realizarse mediante métodos directos (más precisos, pero invasivos y costosos) e indirectos (más accesibles, pero sujetos a sesgos). Herramientas tecnológicas recientes, como aplicaciones móviles y dispositivos electrónicos, han optimizado el seguimiento en tiempo real. Los estudios muestran que la falta de adherencia varía según regiones y grupos; en países de altos ingresos oscila entre el 14% y 45%, siendo aún mayor en contextos de menores recursos. Además, hay diferencias de género y factores como la edad, el nivel educativo o los trastornos mentales que inciden en la adherencia. Los factores que influyen pueden agruparse en:

    • Relacionados con el paciente: creencias, conocimientos, factores psicológicos y salud mental.
    • Relacionados con la terapia: complejidad de los regímenes, polifarmacia y efectos secundarios.
    • Relacionados con el sistema de salud: acceso, relación paciente-profesional, barreras estructurales y costos.
    • Socioeconómicos: nivel de ingresos y apoyo social.

    La falta de adherencia puede ser intencional (decisión consciente de no seguir el tratamiento) o no intencional (olvido, confusión o barreras económicas).

    3. Adherencia y Resultados Clínicos

    En enfermedades crónicas, la adherencia es clave para el éxito terapéutico. En diabetes, se asocia con mejor control glucémico y menor incidencia de complicaciones; en hipertensión, con un adecuado control de la presión arterial y reducción de eventos cardiovasculares. En enfermedades cardiovasculares, la adherencia a fármacos específicos disminuye la morbilidad y mortalidad, y reduce hospitalizaciones y progresión de la enfermedad. Mejorar la adherencia impacta positivamente en el control, minimiza complicaciones y reduce la necesidad de intervenciones de urgencia.

    Adherencia y calidad de vida del paciente

    La adherencia a las terapias prescritas no solo es esencial para lograr resultados clínicos óptimos, sino que también desempeña un papel fundamental en la calidad de vida de los pacientes. El concepto de calidad de vida relacionada con la salud abarca las dimensiones física, emocional y social del bienestar. Se ha demostrado que la adherencia al tratamiento mejora significativamente la CVRS en pacientes con enfermedades crónicas, principalmente al permitir un mejor control de la enfermedad y reducir la aparición de complicaciones.

    Los estudios han demostrado que los pacientes que se adhieren a la terapia cardiovascular experimentan menos síntomas de insuficiencia cardíaca, menos fatiga y un mejor funcionamiento físico general en comparación con los pacientes no adherentes [ 36 ]. La evitación de la exacerbación de la enfermedad a través de la adherencia contribuye a una mejor percepción del bienestar personal, lo que se traduce en puntuaciones más altas de CVRS. De manera similar, en afecciones como la hipertensión y la enfermedad pulmonar obstructiva crónica, la adherencia al tratamiento se correlaciona directamente con una mejor CVRS [ 45 , 46 ]. Los pacientes no adherentes a menudo sufren un deterioro de la función física, una mayor frecuencia de exacerbaciones y mayores tasas de hospitalización, todo lo cual afecta negativamente su vida diaria y su CVRS.

    Los beneficios físicos de la adherencia se evidencian en un mejor control de la enfermedad y una reducción de complicaciones. Esto, a su vez, permite a los pacientes mantener su independencia y realizar sus actividades diarias con menos limitaciones. Los beneficios físicos de la adherencia no se limitan solo a la prevención de eventos adversos para la salud, sino que también se extienden a la mejora de la capacidad física general, lo que permite a los pacientes participar más plenamente en la vida.

    Emocionalmente, la adherencia al tratamiento puede reducir el estrés psicológico y la ansiedad asociados con el manejo de enfermedades crónicas. Los pacientes que se adhieren a sus regímenes de tratamiento a menudo experimentan una sensación de control sobre su salud, lo que mitiga los sentimientos de impotencia o miedo con respecto a la progresión de su enfermedad. Por el contrario, la falta de adherencia puede provocar un empeoramiento de los síntomas y una mayor carga de la enfermedad, lo que exacerba la ansiedad y la depresión, especialmente en pacientes con enfermedades crónicas como la diabetes o las cardiopatías. Se ha demostrado que un bajo bienestar emocional, a su vez, reduce la adherencia, creando un círculo vicioso que perjudica aún más la salud mental y los resultados clínicos [ 47 ].

    Desde una perspectiva social, la adherencia permite a los pacientes mantener interacciones y roles sociales más normales dentro de sus familias y comunidades. Cuando los pacientes experimentan menos síntomas o exacerbaciones de la enfermedad debido a la adherencia, tienen mayor probabilidad de participar en actividades sociales, conservar su empleo y cumplir con sus responsabilidades familiares. Por otro lado, la falta de adherencia suele resultar en un mayor ausentismo laboral, aislamiento social debido a limitaciones físicas y una mayor dependencia de los cuidadores, todo lo cual contribuye a una disminución del bienestar social [ 10 ]. El apoyo social también se ha identificado como un factor crítico para la adherencia, ya que los pacientes que reciben apoyo de familiares, amigos o profesionales de la salud tienen mayor probabilidad de seguir las terapias prescritas y, por lo tanto, mejorar su CVRS.

    La telemedicina también se ha convertido en una herramienta poderosa para mejorar la adherencia, especialmente en zonas remotas o desatendidas. A través de plataformas de telemedicina, los profesionales sanitarios pueden realizar consultas virtuales, supervisar la adherencia de los pacientes y brindar asesoramiento en tiempo real. La telemedicina es especialmente beneficiosa para pacientes con enfermedades crónicas que requieren un seguimiento continuo, como la hipertensión o la insuficiencia cardíaca. Al facilitar el contacto regular con los profesionales sanitarios, la telemedicina puede ayudar a abordar los problemas de adherencia de forma temprana y prevenir la agravación de los problemas de salud [ 52 ].

    Otra estrategia importante consiste en simplificar los regímenes de tratamiento. Los regímenes complejos con múltiples dosis diarias se asocian con menores tasas de adherencia, ya que a los pacientes les resulta difícil recordar o gestionar la toma de múltiples medicamentos [ 53 ]. Al simplificar el régimen, por ejemplo, prescribiendo medicamentos de una sola toma diaria o terapias combinadas, los profesionales sanitarios pueden mejorar significativamente la adherencia y la calidad de vida relacionada con la salud (CVRS) de los pacientes. Los pacientes que siguen regímenes más sencillos manifiestan mayor satisfacción y menor carga terapéutica, lo que se traduce en un mejor control de la enfermedad y menos interrupciones en su vida diaria.

    Mejorar la adherencia a la terapia es un desafío multifacético que requiere los esfuerzos coordinados de los profesionales de la salud y la aplicación estratégica de innovaciones tecnológicas. Los profesionales de la salud están a la vanguardia de los esfuerzos para mejorar la adherencia, con médicos, farmacéuticos y enfermeras desempeñando papeles vitales en la educación del paciente y el apoyo continuo. El papel del médico comienza en el punto de diagnóstico y planificación del tratamiento, donde la comunicación clara es esencial. Los pacientes necesitan entender no solo los beneficios de adherirse a sus regímenes prescritos, sino también las posibles consecuencias de la falta de adherencia. Los médicos que participan en la toma de decisiones compartida, donde las opciones de tratamiento se discuten en colaboración con los pacientes, tienden a fomentar una mejor adherencia al hacer que los pacientes se sientan más involucrados en su atención [ 54 ]. Además, simplificar los regímenes de tratamiento y adaptarlos a las necesidades individuales del paciente aumenta la probabilidad de adherencia a largo plazo [ 53 ].

    Los farmacéuticos también desempeñan un papel fundamental al brindar asesoramiento sobre medicamentos y garantizar que los pacientes comprendan cómo tomarlos correctamente. Se ha demostrado que las intervenciones dirigidas por farmacéuticos, como los servicios de gestión de la terapia farmacológica, mejoran significativamente la adherencia, especialmente en pacientes con enfermedades crónicas como diabetes, hipertensión y asma [ 55 ]. La preparación de pastilleros es otra herramienta que un farmacéutico puede utilizar para fomentar la adherencia56 ]. Al abordar las inquietudes de los pacientes sobre los efectos secundarios, las pautas de dosificación y las posibles interacciones farmacológicas, los farmacéuticos pueden ayudar a reducir los obstáculos para la adherencia.

    El personal de enfermería y otros profesionales sanitarios contribuyen brindando apoyo continuo mediante seguimientos regulares, monitorizando la evolución del paciente e identificando signos tempranos de incumplimiento. El personal de enfermería es especialmente eficaz en programas de gestión de enfermedades crónicas, donde el contacto frecuente con los pacientes contribuye a reforzar las conductas de adherencia y a garantizar que cualquier obstáculo a la misma se aborde rápidamente [ 57 ]. El papel de los profesionales sanitarios en el fomento de la adherencia es indispensable, ya que su apoyo contribuye a generar confianza y compromiso, factores clave para la adherencia.

    Los programas de intervención centrados en mejorar la adherencia terapéutica tienen el potencial de reducir significativamente los costos de atención médica. Uno de los enfoques más eficaces consiste en el uso de equipos multidisciplinarios que brindan apoyo integral al paciente. Estos equipos, a menudo compuestos por médicos, farmacéuticos, enfermeras y dietistas, colaboran para desarrollar planes de atención personalizados que abordan tanto los desafíos clínicos como los relacionados con la adherencia 58 ]. Estos programas han tenido especial éxito en la reducción de reingresos hospitalarios y visitas a urgencias en pacientes con enfermedades crónicas como insuficiencia cardíaca y diabetes, lo que se traduce en un ahorro sustancial de costos.

    Otra estrategia de intervención importante consiste en incentivos financieros que reducen la carga económica de los pacientes. Los altos costos de bolsillo para medicamentos y tratamientos son un obstáculo común para la adherencia, especialmente en poblaciones de bajos ingresos. Se ha demostrado que los programas que reducen o eliminan los copagos para medicamentos esenciales mejoran la adherencia y reducen los costos generales de atención médica al prevenir complicaciones y hospitalizaciones costosas59 ]. Además, los programas de diseño de seguros basados ​​en el valor, que reducen el costo compartido de los pacientes para medicamentos de alto valor, han demostrado mejoras en la adherencia, especialmente en pacientes con enfermedades crónicas como la diabetes y la hipertensión [ 60 ].

    Las intervenciones dirigidas por farmacéuticos, como los programas de sincronización de medicación, también han demostrado ser eficaces para mejorar la adherencia y reducir los costos. La sincronización de medicación garantiza que todos los medicamentos de un paciente se surtan al mismo tiempo cada mes, lo que reduce la complejidad de gestionar múltiples recetas y mejora la adherencia 61 ]. Los estudios demuestran que los pacientes inscritos en programas de sincronización tienen mayor probabilidad de adherirse a sus medicamentos y experimentan menos hospitalizaciones y visitas a urgencias, lo que se traduce en un ahorro general de costos.

    4. Adherencia y Costos de la Terapia

    La falta de adherencia genera costos directos (hospitalizaciones, consultas, tratamientos intensivos) e indirectos (pérdida de productividad, discapacidad, muerte prematura y deterioro emocional). En países como Estados Unidos y Reino Unido, el gasto asociado a la falta de adherencia es sustancial. Además, los pacientes, especialmente los de menores ingresos, enfrentan mayores gastos de bolsillo. Las diferencias sociodemográficas, género y edad, también influyen en la adherencia vinculada a los costos.

    5. Adherencia y Calidad de Vida del Paciente

    La adherencia no solo mejora los resultados clínicos, sino que también influye en la calidad de vida física, emocional y social. Favorece el control de síntomas, previene complicaciones y permite mantener la independencia y la participación social. Emocionalmente, reduce el estrés y la ansiedad, mientras que socialmente permite una vida más activa y con menos dependencia. El apoyo social es un factor crítico para mantener la adherencia.

    6. Estrategias para Mejorar la Adherencia Terapéutica

    Existen varias estrategias efectivas, entre ellas:

    • Educación del paciente: mejora el conocimiento y la motivación.
    • Herramientas de salud digital: aplicaciones y dispositivos electrónicos para seguimiento y recordatorios.
    • Telemedicina: consultas virtuales y seguimiento a distancia.
    • Regímenes simplificados: reducir la complejidad de las prescripciones.
    • Participación de los profesionales sanitarios: apoyo, educación y construcción de confianza.
    • Programas de intervención: equipos multidisciplinarios, incentivos financieros y sincronización de medicación.

    La colaboración de médicos, farmacéuticos y enfermeros es decisiva, junto con la implementación de programas multidisciplinarios y el uso de incentivos financieros para aliviar la carga económica del paciente.

    7. Conclusiones

    La adherencia al tratamiento es fundamental para lograr resultados clínicos satisfactorios, reducir los costos de atención médica y mejorar la calidad de vida de los pacientes, en particular de aquellos con enfermedades crónicas. Este artículo destaca el importante papel de la adherencia no solo en la eficacia del tratamiento, sino también en el fortalecimiento de los sistemas de salud y la mejora del bienestar del paciente. Más allá de los resultados clínicos, la adherencia refleja la confianza, la comunicación y la toma de decisiones compartida entre pacientes y profesionales de la salud, lo que subraya la necesidad de un enfoque holístico centrado en el paciente.

    Sin embargo, persisten barreras como las disparidades socioeconómicas, los regímenes de tratamiento complejos y los desafíos psicológicos. Abordarlos requiere estrategias personalizadas que satisfagan las necesidades individuales de cada paciente y un acceso equitativo a la atención. Las investigaciones futuras deben centrarse en la eficacia a largo plazo de las herramientas de salud digital y las intervenciones innovadoras para mejorar la adherencia en poblaciones diversas.

    8. Direcciones Futuras

    La mejora de la adherencia exige la combinación de estrategias individuales y sistémicas. Es fundamental adaptar las intervenciones a las características personales y socioeconómicas de cada paciente, promover el trabajo multidisciplinario y desarrollar herramientas digitales accesibles para todos los grupos de pacientes, incluyendo los mayores. Estas iniciativas no solo mejorarán los resultados y la calidad de vida, sino que también contribuirán a la eficiencia y sostenibilidad del sistema de salud.

    Metaanálisis sobre el uso de doble guante en cirugía de alto riesgo

    Se recomienda el uso de doble guante para proteger al personal quirúrgico de infecciones, pero no es una práctica universal, especialmente en países de ingresos bajos y medios donde el riesgo es muy alto. La evidencia a favor del uso de doble guante es aún moderada, y en el caso de los guantes dobles indicadores, es incluso poco frecuente. Esta revisión sistemática y metaanálisis incluye ensayos recientes para analizar resultados como las perforaciones en los guantes (interiores/exteriores/combinadas/detectadas intra operatoriamente) y las tasas de contaminación de las manos para guantes simples frente a dobles, incluyendo las condiciones de doble guante indicador, e identificar los factores a considerar para decidir el uso de doble guante.

    El personal quirúrgico corre un alto riesgo de contraer infecciones durante cirugías invasivas. El riesgo es aún mayor en países de ingresos bajos y medios (PIBM), donde la población de pacientes presenta prevalencia de VIH o hepatitis B/C (VHB/VHC), y cuando existe una exposición extensa a la sangre y fluidos corporales del paciente

    Según estimaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS), a nivel mundial, alrededor de 83.000 trabajadores de la salud contraen infecciones de transmisión sanguínea anualmente debido a lesiones percutáneas durante cirugías y atención al paciente, de las cuales entre el 10 % y el 65 % se reportaron en PIBM

    La salud comprometida del personal quirúrgico debido a la exposición ocupacional a infecciones no solo los afecta individualmente, sino que también afecta enormemente la calidad general de la atención médica

    El presente documento aborda una exhaustiva revisión sistemática y metaanálisis acerca de la efectividad y utilidad del uso de doble guante para la autoprotección en procedimientos quirúrgicos considerados de alto riesgo. Este análisis se centra particularmente en el contexto de países de ingresos bajos y medios, donde el riesgo de exposición a agentes infecciosos es significativamente elevado y la implementación de prácticas de protección, como el doble guante, dista de ser universal.

    Antecedentes y justificación

    La recomendación de emplear doble guante en cirugías de alto riesgo surge de la necesidad de fortalecer las barreras físicas entre el personal quirúrgico y posibles agentes patógenos. Sin embargo, la aceptación global de esta práctica es limitada, con diferencias notables entre regiones y sistemas de salud. En particular, los guantes dobles indicadores, diseñados para facilitar la detección de perforaciones intraoperatorias, son aún menos frecuentes en la práctica clínica diaria. La evidencia acumulada hasta la fecha muestra resultados moderados en cuanto a la eficacia del doble guante, lo que motiva la actualización y el análisis profundo de los datos más recientes.

    Metodología empleada

    Para el desarrollo de esta revisión se realizaron búsquedas sistemáticas en seis bases de datos internacionales de alto prestigio: PubMed, EBESCO, Embase, CINAHL, Scopus, Web of Science y CENTRAL. El periodo de búsqueda abarcó hasta mayo de 2024, asegurando la inclusión de los estudios más actuales y relevantes. Los criterios de selección privilegiaron ensayos controlados aleatorios, cuya calidad metodológica fue evaluada rigurosamente utilizando la herramienta Cochrane de riesgo de sesgo (versión 5.1.0).

    La heterogeneidad entre los estudios incluidos se estimó mediante la prueba de chi-cuadrado (I²), lo que permitió calcular el grado de variabilidad y justificar el uso de modelos estadísticos apropiados para el metaanálisis. El software RevMan 5.3 fue empleado para la síntesis de los resultados, así como para el análisis de subgrupos y la elaboración de gráficos de embudo, los cuales permitieron valorar el posible sesgo de publicación. La medida estadística principal utilizada fue la odds ratio (OR) con su correspondiente intervalo de confianza del 95%, proporcionando una estimación robusta de la magnitud del efecto comparativo entre guantes simples y dobles.

    Resultados principales

    El análisis incluyó un total de 18 ensayos controlados aleatorios que evaluaron las tasas de perforación en los guantes (interiores, exteriores, combinadas y detectadas intraoperatoriamente), así como las tasas de contaminación de las manos del equipo quirúrgico. Los resultados muestran que las cirugías caracterizadas por mayor duración, complejidad técnica y realizadas por cirujanos principales presentan un incremento en la incidencia de perforaciones, lo que subraya la vulnerabilidad del personal ante exposiciones accidentales.

    La comparación directa entre guantes simples y dobles reveló que el uso de doble guante, especialmente en la modalidad estándar, reduce considerablemente la aparición de perforaciones emparejadas e internas, actuando como una barrera adicional que limita la transferencia de agentes contaminantes. Por su parte, los guantes dobles indicadores demostraron una mayor capacidad para la detección temprana de perforaciones durante la intervención, lo que permite una respuesta inmediata y la adopción de medidas correctivas para minimizar el riesgo de contaminación.

    Adicionalmente, el metaanálisis identificó factores relevantes que influyen en la decisión de adoptar el doble guante, tales como el tipo de procedimiento quirúrgico, el nivel de experiencia del equipo, la disponibilidad de materiales y la percepción de riesgo en cada contexto institucional.

    Conclusiones y recomendaciones

    En conclusión, el metaanálisis proporciona evidencia concluyente sobre la eficacia del doble guante como estrategia preventiva para reducir la frecuencia de perforaciones y la contaminación de las manos en procedimientos quirúrgicos de alto riesgo. Se recomienda la implementación de guantes dobles indicadores en aquellos escenarios donde la detección precoz de roturas es fundamental para la seguridad del personal. Estos hallazgos refuerzan la necesidad de actualizar protocolos institucionales y políticas sanitarias, especialmente en regiones con elevada exposición al riesgo biológico y recursos limitados, promoviendo la adopción de medidas que fortalezcan la protección del equipo quirúrgico.

    La evidencia presentada constituye un aporte sustancial para la toma de decisiones clínicas y de gestión sanitaria, orientando a los responsables de la salud en la elección de prácticas que maximicen la seguridad y la calidad en el entorno quirúrgico.

    Gestión y Economía de la Salud

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